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La Psicoloca y Yo VII - Claudio - Luisppk

La Psicoloca y Yo VII - Claudio - Luisppk

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Mi nombre es Claudio Piñeiro pero en el colegio me dicen ‘el loco Ufo’. Tengo 16 años y cumpliré 17 el próximo año luego de terminar el colegio. Mi vida no es ni remotamente normal, y a veces me dedico a pensar demasiado. Si evitaran darle mayor atención a mi sobrenombre… quizás admitiría que hasta cierto punto, no les falta razón. Me encantan toda clase de misterios, sucesos ocultos e intrigas. ¡Es mi vida! ¡No existe un ser humano que mínimo no ten
Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Mi nombre es Claudio Piñeiro pero en el colegio me dicen ‘el loco Ufo’. Tengo 16 años y cumpliré 17 el próximo año luego de terminar el colegio. Mi vida no es ni remotamente normal, y a veces me dedico a pensar demasiado. Si evitaran darle mayor atención a mi sobrenombre… quizás admitiría que hasta cierto punto, no les falta razón. Me encantan toda clase de misterios, sucesos ocultos e intrigas. ¡Es mi vida! ¡No existe un ser humano que mínimo no ten

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Mi nombre es Claudio Piñeiro pero en el colegio me dicen ‘el loco Ufo’. Tengo 16 años y cumpliré 17 el próximo año luego de terminar el colegio. Mi vida no es ni remotamente normal, y a veces me dedico a pensar demasiado. Si evitaran darle mayor atención a mi sobrenombre… quizás admitiría que hasta cierto punto, no les falta razón. Me encantan toda clase de misterios, sucesos ocultos e intrigas. ¡Es mi vida! ¡No existe un ser humano que mínimo no tenga un buen secreto! Además, hay cosas mucho más interesantes y a simple vista, que el público normal se resiste a ver. Aquí pondré algunas, con la esperanza de que puedan comprender mi afición: ¿Sabían que la mayor parte de la tecnología electrónica y de computadoras se desarrolló después del choque de la nave extraterrestre en Roswell – Nuevo México, en 1947? Quizás se pregunten… ¿Por qué recién 40 0 50 años después se pueden ver esos adelantos científicos? La respuesta es simple. –> Al caer la nave… la tecnología de la humanidad eran cables, bujías y bulbos… la de ‘ellos’ no se entendía y era necesario un profundo análisis para obtener resultados. Luego de estudiarlas… paso a paso y secuencialmente, fueron ‘saliendo’ conforme las ‘descubrían’. ¿Cuál es el resultado actual? –> Microcircuitos, chips, fibra óptica, supercomputadoras. Todas ellas hechas con materiales especiales que antes tampoco existían. Aquí viene la gran pregunta: Desde 1960 al 2010… Es decir, en solo 50 años… ¿La humanidad adelantó tanto como nunca pudieron los egipcios en 3mil años? ¿Los sumerios por 6mil? ¿Los romanos por cerca de 500 (sin sumar tiempo de los griegos)? Y… ¿TODA la existencia de la civilización humana por 7 mil años? Para hacerse una idea más concreta, hablemos de un ejemplo sencillo. Si calculan el año -4 mil ac, cuando nació la escritura y después recién en el siglo XV se hicieron populares los libros y la lectura con la invención de la imprenta de Gutenberg… Notaran que pasaron 5,500 años para empezar a difundir libros con una maquina mecánica. ¿No es mucho tiempo para un ‘simple’ aparato? Hoy, luego de solo 15 años desde el asunto Roswell (del 47 a los 60’s), ya se envían regularmente naves al espacio, cada vez con mejor tecnología. ¡¿Qué inteligentes somos los humanos, no?! Lo que ‘simple’ no se pudo durante milenios, ahora ‘complicado’ pasa en pocos años. Aquí una última… ¿Sabían que la humanidad ha sido básicamente racista durante toda su existencia? En su mayoría, contra individuos de raza negra o cuya piel simplemente no sea blanca. Incluso llegando a esclavizar por ello. Esto recién ha disminuido considerablemente los últimos años, pero aún existe. ¿A qué viene esto? Ahora verán… ¿Sabían que el retrato de Jesucristo difundido en el mundo católico–cristiano, se hizo por encargo de la iglesia para atraer como sus fieles, a los Reinos Medievales Europeos de aquella época? (Siglos V al XVIII) Por si no lo saben… Jesucristo nació en zona árabe, donde abunda el sol y escasea el agua. Nadie ahí era blanco rubio de ojos claros, bonita barba y bien peinado. No existía el inodoro, ni la ducha o jabón. Ni tan siquiera calentaban el agua antes de tomarla. Menos había quien tome fotos o dibuje retratos pensando en el futuro. Además, nadie estaba tan loco para tener el pelo largo con ese calor. Barba sí, pero no muy larga y si mas tupida. (Imagen más probable de la realidad –>) 1

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Entonces… ¿Por qué la Iglesia católica encargó ese tipo de retrato? Fácil… La humanidad era (es) supersticiosa. Completamente ignorante en esos años. Hoy, ya no tanto, pero aún existen muchos que prefieren la ‘fe’, a pensar con simple lógica. ¡Vamos!... Ni siquiera existe un retrato de él feliz. Sería pésimo para su imagen y difundiría un mensaje errado. Se supone que debemos imaginarlo sufriendo. Por eso siempre debe estar serio o en agonía. Piénsenlo un momento con ojos cerrados. Acaso… ¿se imaginan a Jesús riendo? ¿Creen que nunca lo hizo? ¿Qué pensarían al ver una imagen de él carcajeándose? ¿Sería igual? ¡Todo es una muy antigua y bien elaborada conspiración! Si los reyes y la nobleza de los países medievales europeos, se declaraban devotos del catolicismo, el clero aseguraba su supervivencia a través de los siglos. Además, no era cualquier tipo de organización. Sino una con el poder para manejar y controlar el destino del mundo de esas épocas. Que así fue como sucedió. (Imagen más difundida –>) Imagínense en esas épocas medievales, el horror a ser un excomulgado, hereje o ateo declarado. Eso sin hablar de la Santa Inquisición y sus torturas. Sin embargo, para conseguir la lealtad de reyes y nobles, debían tener una imagen de Jesucristo que pudiera ser reconocido como un superior. Lamentablemente, un verdadero poblador del desierto, estaba años luz de dar la imagen deseada por la iglesia católica. Incluso hoy, muchas señoras de edad se refieren a Jesús como ‘lindo’ o ‘bonito’. Obviamente, teniendo como base la imagen europea. Por lo tanto… ningún rey o noble de aquellas épocas, que incluso se echaban polvos blancos a sus caras y en tiempos de pleno uso y abuso de esclavos… se nombrarían devotos de una religión, al ver a un árabe con piel quemada y maltratada por el sol, y de pelos encrespados sucios y negros. En cuanto a las señoras de edad de hoy en día… ¿Aun serían sus devotas al cambiarle su imagen? Piénsenlo… A pesar de hoy saberse, ¿se difunde el verdadero rostro de Jesucristo? …Pues blanquito no es. Mmm… ¿Interesante, no? Bueno, esas son un par de muestras de lo que me hacen quien soy. Ahora ya me conocen un poco más. –.– En cuanto a mi vida actual… Mi día a día en la escuela, es cualquier cosa menos tranquila, pero desde que llegó la hermosísima y pechugonísima profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra, mi vida se ha animado mucho más… pues los secretos, intrigas y manejos oscuros a mi alcance, se multiplicaron exponencialmente. ¡Ah, QUE FELIZ SOY!

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‘La Psicoloca y yo’

Capitulo VII
‘Claudio’
La familia, hace 25 años… Es un país convulsionado por problemas internos, en los cuales tanto los gobiernos militares como civiles intercambian poderes continuamente, impidiendo su progreso… ahí llegó una expedición, a una zona alejada de la capital y quizás del resto del mundo, pues se hallaba en el centro de un cadena de montañas, donde únicamente sus habitantes, se empecinaban en vivir ahí. El pueblo se llamaba ‘Hundido’… pero luego de muchos años, peleas legales, dinero y mil trabas… pudieron cambiarlo por el más digno de ‘Hondo’. El gobierno central dio un ultimátum: ¡O se llama ‘Hondo’ o se olvidan del asunto! Los encargados descubrieron una ciudad en Japón con el mismo nombre y aceptaron contentos. ¿Pero cuál fue la verdadera razón de tanto pleito? ¿El nombre del Pueblo en sí? No… en realidad, el problema era el gentilicio de sus pobladores…. ‘Hundidos’. La ciudad se bautizó así, 200 años antes, cuando hubo una mina de cobre. Siendo el punto más bajo, ahí se asentaron para empezar a excavar. Años después la mina se agotó, pero el pueblo quedó. Justo en el centro y rodeado completamente por montañas, a pesar de hallarse a unos 50km del mar. Aquí, la expedición de la que hablamos descubrió mineral de hierro a gran profundidad, en la ladera de una de las montañas. Al hacer una consulta general, el pueblo les dio su bendición, pues no solo traería dinero y trabajo, sino también abriría un camino y la ciudad dejaría de estar aislada. Llegó un ingeniero mecánico contratado por la compañía minera ‘Hondo Mining Company’ o ‘HMC’. Se llama Xilberto Piñeiro, es gallego y a pesar de ser casi un genio, toda la gente que lo rodeaba, lo creían culpable de que existan los chistes acerca de su madre patria y… sean tan graciosos. Hay que ser honestos… el ingeniero Piñeiro, era raro y bastante excéntrico. La ciudad empezó con poco más de mil habitantes y un año después, llegó a los 5mil. Por ser una comunidad básicamente agrícola y ganadera, se contrataron los servicios de una especialista bióloga, ganadora de un concurso en manejo genético. Es decir, el mejoramiento en rendimiento y productividad de razas animales. La ‘doctor’ Jacqueline Aguirre, de 27 años, mejor conocida como ‘Jack’ (no ‘Jackie’)… era la mujer más terca, testaruda, renegona y agresiva que podía existir. Sin embargo, tenía su lado bonito… ¡agarraba a palos a los torpes! ¡¡No perdonaba a nadie!! ¿Pero por qué ‘doctor’ y no ‘doctora’? Simple. Ella revisó un diccionario y comprobó que la palabra aún no estaba en ella. Por lo tanto… ¡A discutir! El gerente general de la mina junto con el alcalde, se reunieron en secreto y finalmente decidieron que apalear a los inútiles y torpes, era por el bien común. Además… a ella la necesitaban. Sin embargo, ambos contrataron ‘asistentes’, cuyo trabajo era precisamente representarlos ante la ‘doctor’ Jack. Como nadie quería ganarse una terrible enemiga, accedían a todo con tal de tenerla tranquila. El alcalde respiró aliviado, cuando supo que a pesar del respaldo de la mayoría femenina, ella declaró públicamente que había que ser ocioso o idiota para intentar ser alcalde. No lo tomó personal y más bien le envió un bonito regalo. Por el otro lado… el ingeniero Piñeiro, de carácter pasivo, tranquilo y muy optimista, era la niña de los ojos del gerente general, pues solucionaba problemas y dinero en grandes cantidades. Eso incluía el suministro de energía eléctrica por molinos de viento en los cerros y el transporte del mineral procesado hacia la costa, por medio de una tubería accionada por la presión de aire de los mismos molinos de viento. Finalmente se ganó al alcalde cuando por encima de las tuberías, colocó contenedores para llevar productos o gente, conectándolos con las cápsulas internas que llevaban el mineral. Es decir, la presión del molino de viento, empujaba la cápsula con el mineral dentro de la tubería y a la vez, el contenedor asegurado por fuera. Todo gratis, pues el viento lo movía imparable; de manera eficiente, pues salían a cada rato, y además generaba ingresos por turismo, pues no faltaban los visitantes que querían darse un paseo en aquella novedad. Los ciudadanos, tenían carnet de pasaje gratis. 3

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Además, tenían energía eléctrica gratis y los buques llegaban con agua potable para mantener baja la línea de flote. Antes de cargar el mineral procesado, llenaban con ella los tanques de la ciudad. Es decir, agua… casi también gratis. Por lo tanto, al ingeniero… ¡debían cuidarlo! La consigna impuesta por el gerente y el alcalde a… sus asistentes, la policía, el personal de la mina, los mismos pobladores e incluso alguna publicidad repartida entre los visitantes, era: ¡Jamás reunir al ingeniero Piñeiro, con la doctor Jack! ¡Por 8 meses, los 5 mil ‘honderos’ lograron maravillas! Aunque no faltaban quienes ya se estaban cansando. Especialmente ‘los traductores’. ¿Por qué traductores? A ambos se les informó que el otro no hablaba español. Supuestamente el Ingeniero Xilberto Piñeiro, solo hablaba catalán. Cosa que a ella no extrañó por su origen y nombre de pila. De igual manera sucedió con la ‘Doctor Jack’… que supuestamente solo hablaba inglés y… era hombre. Contrataron a dos especialistas en catalán e inglés, para servir de intermediarios entre ambos profesionales. Así, cuando inevitablemente hubo importantes proyectos para una piscigranja en el puerto y una industria láctea en la zona externa del anillo de montañas, se manejaron las reuniones por radio o teléfono, y ‘arreglaban’ que jamás se encuentren. Solo los asistentes. Tanto era así, que incluso cuando estaban en el mismo lugar, no sabían del otro. Aunque eso generaba muchos sudores y escalofríos en sus acompañantes. Al cumplir un año y medio, con todo el pueblo conocedor del secreto y sus razones… de pronto surgió un gran problema. Las crías del ganado comenzaron a desaparecer, a razón de uno o dos por semana. La doctor comenzó a investigar junto con la policía pensando en ladrones, pero se sorprendió al encontrar huellas de un depredador y al parecer, estaba solo. Era un puma. La noticia corrió por la ciudad y la gente se intimidó. La mayoría recordaban cómo muchos años atrás, un puma salvaje aterrorizó el pueblo e incluso se llevó 2 niños. Debido a ello, dispersaron al personal de policía a lo largo de muchos kilómetros, así como a granjeros voluntarios. La doctor, se dedicó a investigar de manera científica para encontrar el escondite del felino. En cuanto al ingeniero, cogió un conjunto de aparatos, entre los cuales destacaba un telescopio especial con 500x de acercamiento y un rifle con mira telescópica, pues la antigua noticia acerca de los niños, lo alarmó sobremanera. Así pues, decidió poner manos a la obra y resguardar la ciudad a su estilo. Llamó a cuatro asistentes y juntos trabajaron 48 horas seguidas en ese último proyecto. La doctor, durante el día inspeccionó las probables rutas de escape en la dirección de las últimas huellas. Un anciano, gran conocedor de la zona, fue su asesor. Le reveló la existencia de grutas en el area que ella señalaba en el mapa. De ser cierto, era peligroso y mejor sería notificar a las autoridades. Ella se retiró asegurando que así lo haría, pero tenía el temor de que mataran al animal, pues ella solo quería dormirlo para trasladarlo. Los pumas, son felinos que a menos de probar previamente la sangre humana, normalmente no atacan. Excepto, si uno huye. Bueno, también existe una última razón… cuando protegen a sus crías. Esa tarde, ella investigaba los alrededores de la ciudad cercana a la orilla de los caminos de montaña, cuando distinguió huellas en la ladera. Trepó por un lado y comenzó a subir para saber su dirección. Fue entonces cuando el día nublado, comenzó a gotear a intervalos cortos. Ella se preocupó y pensando que con la lluvia perdería la pista encontrada, caminó rápido, hasta saber la ruta por la cual al día siguiente enviaría a buscar con las autoridades, en caso ella no logré un buen resultado, pues adentrarse en esa zona por la noche era extremadamente peligroso. Satisfecha, da media vuelta, cuando se encuentra con un puma de casi dos metros de cabeza a cola y poco menos de un metro de alto, que subía por el mismo camino y traía en el hocico un trozo grande de carne, que al parecer había desenterrado de las cercanías. El puma gruñó y como el paso es angosto (1mt ancho), era imposible pasar sin peligro. Entonces, ella decidió retroceder cuesta arriba y buscar otra alternativa para descender. Su accionar, a pesar de ser lento y sin quitarle los ojos al puma, igual ocasionó su enfado, haciéndole soltar la presa que llevaba. Señal inequívoca de que ha cambiado su objetivo. Mientras más retrocede la doctor, mas enojado se ve al puma. Finalmente, sin alternativas, retrocede veloz 4

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pero siempre sin darle la espalda y buscando desesperadamente asustarlo, abriendo su chaqueta para verse más grande y aullando fuerte para intimidarlo1. Solo consigue demorarlo un poco, pero finalmente el puma toma valor y corre para atacarla. En el momento que se encuentra al final de su carrera y a punto de saltar… ¡un disparo impacta en el piso por delante del animal! Eso lo frena y nervioso le hace revisar los alrededores. La doctor lo imita pero continua retrocediendo, buscando de donde vino la ayuda y también por donde huir. El puma, luego del susto inicial, retoma su accionar y corre directo a ella. La doctor sin opciones, grita fuerte y ahora sí huye a toda carrera, pensando incluso en saltar al precipicio, pues lo considera menos riesgoso a las garras del puma. De pronto… suena otro tiro: ¡bam! El puma rueda en su carrera y termina estirado a lo largo, a poca distancia de la doctor, que ya se preparaba para saltar. Ella mira hacia abajo y arriba, y no ve nada. Muy intrigada, se acerca al cuerpo del animal, que ya no se mueve y al examinarlo de cerca, descubre algo sorprendente. – ¡¡Oiga!! ¡¿Se encuentra bien?! – Le gritan con marcado acento español. Ella gira para atrás y adelante. Al no ver nada, dudando levanta vista… ¡Un globo! Es un hombre con rifle y telescopio montados en la canastilla. Al descender, también bajaba una escalinata para aparentemente permitirle subir. – ¿Se encuentra bien señorita? ¿Sabe que es usted la hostia de afortunada? ¡Ese puma casi se la come! Ella está muy sorprendida por el acumulado de hechos. Él antes de descender, ve poco más arriba, un claro donde hacerlo mejor y así se lo indica a ella, aparentemente aún conmocionada. Al bajar el globo. Él la espera, pues no le falta mucho. Ella avanza con la cara algo pálida, seguramente por el tremendo susto, pero apenas llegar… ¡Ella le pegó y pateó con todas sus fuerzas! – ¡Estúpido, salvaje, ignorante! ¡¡Has matado a la madre de los cachorros!! ¡¡Ahora todos van a morir!! Luego de lo cual, cayó sentada y se puso a llorar desconsoladamente. Él quedó aparte de dolorido, muy sorprendido. Llamó por radio para notificar su ubicación y esperó paciente dentro de su globo, sin hablar nada hasta que la ayuda oficial llegue. Al día siguiente, 30 horas después del ataque, aparecen en el laboratorio una cuadrilla con perros y al ingeniero encabezando. Se acerca con gran temor y cabeza baja. Sin pronunciar palabra y ante la iracunda cara de odio en ella, deposita una caja mediana en el suelo y se retira paso a paso sin voltear, mientras dice: – Lo siento, habían dos pequeños pero solo encontramos a uno vivo. En verdad… lo lamento mucho. Dio media vuelta al llegar a la puerta y se fue. Un año después… Al pequeño puma, se le removieron las garras quirúrgicamente. Ya tenía buen tamaño, gran apetito y además vivía convencido de ser gato. ¡Huía de los perros! ¡Incluso trepaba a los árboles o los techos bajos! Su nombre… ¡Pichicho! Juguetón, muy travieso y enamorado de su dueña. La ahora sí ‘doctora’. Gracias a que el ingeniero mandó traer un diccionario de la real academia de la lengua, con la palabra ahí bien clara. Él, por otro lado, también sufrió cambios de nombre: Gallego imbécil, tarado, animal, fitoplancton, lombriz intestinal, lapra… o el que más le enojaba: Einstein gallego. Nombres que hacían reír incluso a Pichicho. Pues a una señal de su dueña, se revolcaba en el suelo como si tuviera un ataque de risa. Gracia que le costó muchísimo aprender, pero que valió el esfuerzo al 100%. – ¡Gato desgraciado! – Renegaba bajo el ingeniero cuidando no ser oído. La doctora, muy cariñosa ella, también enseñó a Pichicho a saltarle encima al ingeniero a la voz de: – ¡Cómetelo! Pichicho no se lo ‘comía’… pero si lo aplastaba. Más de una vez tuvo que acudir a curarse de moretones y torceduras, pero también de pequeños rasguños y arañazos. Con el tiempo y apelando al ingenio, ‘sobornó’ al tremendo gato. Le hizo agarrar gusto a los dulces y con eso lo conquistó, pues la doctora no le daba ninguno. (Malo para su salud)
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Tácticas del manual de enfrentamiento con felinos. Especialmente pumas.

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Ahora Pichicho cambió de bando. Esa traición, enojó muchísimo a la doctora. Al día siguiente, apareció en la oficina del ingeniero con una cadenota en la mano y la cara tan amenazadora, que el relajado Pichicho a pesar de estar bien estirado a lo largo en el centro de la oficina, demostró su alto sentido de supervivencia… ¡veloz pegó un brinco y saltó huyendo por la ventana! Se le vio correr a toda velocidad con el rabo entre las patas, hacia su ‘verdadera’ casa al otro lado de la ciudad, en el laboratorio. No se sabe a ciencia cierta que pasó en la oficina. Solo que todo terminó destruido y el ingeniero tuvo que pasar una corta temporada en cuidados médicos, pero después un mes… ¡ambos se casaron! ¡¡Nadie lo podía creer!! ¡Pichicho tumbó la puerta de la iglesia porque lo dejaron fuera! Finalmente se casaron con él rodeándolos a ambos. Menos mal ya era engreído de todo el pueblo, aunque el reverendo (que también lo quería) le molestó mucho que derribaran su puerta. – ¡Gato malo! – Le dijo al terminar la ceremonia. Pichicho con su casi metro y medio de largo de cabeza a cola, se tiró al piso haciéndole su gracia favorita. Dos años después… La familia creció y ya tenían un hijo y estaba anunciada la llegada del siguiente. La situación en la mina iba bien y la ciudad era bastante próspera. Hubo muchas mejoras e incluso por primera vez en la vida de esa población, inauguraron un puerto y una pequeña flota de barcos pesqueros. Pichicho pesaba ahora casi 80 kilos. Medía casi dos metros de cabeza a cola y estaba en un estado físico envidiable. No pasó mucho tiempo antes que se volviera la estrella de la ciudad. Se le hicieron varios reportajes en medios escritos y uno televisado. Eso trajo ofertas de distintos zoológicos para intentar aparearlo con hembras en cautiverio de su mismo tipo. La doctora lo pensó y finalmente aceptó, pero impuso una clausula. Todos los beneficiados con los ‘servicios’ de Pichicho aceptaron, y así él dio vida a una generación de pumas en diversos zoológicos. Ocho años después… El hijo mayor se llama Carmelo, al igual que el abuelo de la doctora Jack. Él, desde muy niño, siempre odió profundamente ese nombre. Al segundo, lo llamaron Claudio. Tuvo un nacimiento difícil y para sacarlo lo tomaron de la cabeza usando fórceps (medicina antigua). (Imagen –>) Debido a ello, sufrió de pequeñas convulsiones y ataques similares a la epilepsia. Su tratamiento con medicinas fue exitoso, a pesar que las tomó por muchos años, pero demostró al igual que su hermano mayor, mucha habilidad para los estudios y bastante talento en diferentes campos. Claudio, cerca de cumplir 8 años y Carmelo con 10 ya cumplidos, son quienes encabezan una grupo de palomillas. Chicos traviesos hasta más no poder y teniendo como aliado a Pichicho, que vendería su alma al diablo por unos dulces. El último de los hermanos, Ignacio, conocido como ‘Nacho’, tenía 5 años cumplidos y era quien montaba normalmente el lomo de Pichicho, como si fuera un caballo. El club de los ocho… Se fundó en uno de los parques de la zona de ingenieros. El ingeniero Xilberto Piñeiro, más conocido por los chicos como el ‘profesor X’ (poco pelo y pensaba mucho), les construyó una pequeña casa-club en uno de los árboles más sólidos que tenía el parque. Al terminar, le puso un pequeño elevador y antes de entregarlo, les advirtió bien claro: – ¡No pueden entrar más de ocho al mismo tiempo! Dicho lo cual, lo inauguraron. A partir de aquella fecha, el ‘club de los ocho’ solo tenía cinco miembros. Excluyendo a Pichicho. ¡No aceptaban chicas! Para ser honestos, las madres de la zona respetaban demasiado a Pichicho como para que sus hijos o hijas se acercaran demasiado. Ni siquiera el reverendo pudo convencer a ese pequeño grupito. Pichicho por otro lado, parecía saber exactamente lo que no debía hacer y con quien. ¿Quería jalar ropas de los cordeles y ensuciarlas? …Era de ellas. ¿Metía la cabeza por la ventana y se robaba el almuerzo o cena?...Era de ellas 6

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¿Les saltaba al paso erizando el lomo para asustarlas?...Era a ellas ¿Se dormía en el techo de sus casas o carros, a veces hundiéndolos?...Era de ellas. No importaba que Pichicho huyera hasta de los perros pekineses o apenas viera un palo de escoba, muy asustado y con el rabo entre las piernas… esas damas lo consideraban una amenaza. Por lo tanto, la primera misión del ‘club de los ocho’, fue encargarse de Pichicho. A partir de ese momento, fueron seis. La doctora en una oportunidad recibió la queja y muy gentil respondió a sus ‘vecinas’: – ¡Callen viejas lloronas! – Entró a la casa y llamando a Pichicho, apuntó hacia ellas y ordenó. – ¡Comételas! ¡Nunca más volvieron a aparecer! Los hombres de negro… Casi al mismo tiempo, durante los 90’s, estuvo de moda la emisión de una serie de películas de Hollywood, acerca de ciencia ficción. Los chicos la disfrutaron al máximo y fueron influenciados por ellas. En pocos años, hubo casi 20 películas tocando el tema. Incluyendo la reedición de ‘Star wars’ + nuevos capítulos (total 6), ‘Star trek’, día de la independencia, hombres de negro, batman, Matrix, Jurassic park, armageddon, inteligencia artificial, James bond, 12 monos, Stargate y la mejor de todas… Evangelion (la vieron mil veces). También, lo que nunca se perdían… la verdad hecha televisión… ‘ X–Files’ (los expedientes X) Todas ellas ocasionaron que el club, con Pichicho a la cabeza, se acercaran a preguntar tanto al profesor X como a la doctora Jack, acerca de la posibilidad o imposibilidad de que a corto plazo sucedan esos ‘hechos’. El profesor X, explicaba demasiado. La doctora Jack respondía: – ‘Pichicho comételos’ Por lo tanto, tuvieron que averiguar por su cuenta. Comenzaron a investigar en libros y bibliotecas, pero entendieron que más fácil seria con la computadora. Así que todos entraron a clases especiales únicamente por ese motivo. Sin embargo… comprendieron que los secretos existen en todas partes. Un fin de semana, los del club partieron en grupo hacia el puerto. El viaje lo hicieron en las cabinas que corrían encima del tubo de transporte de mineral. Incluyeron a Pichicho, que sería el encargado de conseguir los peces para el almuerzo. Estaban muy divertidos bañándose y jugando con la pelota en la playa, cuando notaron que ya todos tenían hambre. Entraron a la zona donde había rompe muelles, al lado contrario de las embarcaciones pesqueras y llevando cada uno una mini red para capturar peces o lo que Pichicho saque de un zarpazo. De esa manera, capturaron cerca de 10 peces diferentes y algunos de buen tamaño. Regresaron los más pequeños y mientras unos prendían una pequeña fogata para asarlos, Claudio y Carmelo se encargaron de abrirlos y limpiarlos. ¡Cual no sería su sorpresa, cuando al abrir el más grande, encontraron mineral dentro del pez! Carmelo de inmediato intentó llamar al resto de compañeros para enseñarles, pero... ¡Claudio saltó encima de él y lo detuvo! – ¡Cállate idiota! – Le tapó la boca y miró para ver si los otros se dieron cuenta. Luego de susurrarle en secreto al oído, abrieron rápido los otros peces y al ver que no tenían problemas, los terminaron de limpiar y en secreto guardaron el primero en la mochila. Al regresar, ambos hermanos jalaron a su madre a un rincón, en voz baja le comentaron la situación y le entregaron la mochila con la evidencia. Ella metió la cabeza dentro de esa mochila y lo que vio la espantó. Preguntó a sus hijos quien más estaba enterado. Ellos respondieron lo que hicieron y eso alivió a su madre, que los abrazó muy tierna y preocupada. – ¡Nunca… pero nunca, vayan a decir que ustedes lo encontraron!... ¿entendieron? – Si mamá. – Respondieron ellos en coro. La doctora y el ingeniero, se encerraron solos a discutir el terrible asunto en el laboratorio de ella. Los chicos queriendo espiar desde fuera, solo oían como su madre de vez en cuando gritaba entre enojada y preocupada. Durante la semana siguiente, ambos padres pidieron permiso para salir de la ciudad e ir a la capital. Hicieron algunas inversiones y arreglaron varios documentos oficiales, luego de lo cual regresaron y en secreto, enviaron a sus tres hijos a la casa de una doctora colega aun soltera. Los chicos estuvieron viviendo sin salir, ni recibir o hacer llamadas, por un total de 15 días. Finalmente, apareció la doctora. Se veía más delgada y al parecer hasta había envejecido. Conversó con su colega, quien estuvo a cargo del pez todo este tiempo y metiéndolo en un conservador, partió de regreso, luego de besar a sus hijos. – ¿A dónde va mamá? ¿No va a quedarse? ¿Dónde está papá? – Pregunta Claudio muy preocupado. 7

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– Hijito…–responde la doctora– tu mamá va a cambiar ese pez, por la seguridad de todos ustedes. Cuando seas un poco más grande, lo entenderás. De momento, pórtate bien y no te preocupes que dentro de muy poco, tus padres regresarán a vivir aquí. Los chicos intentaron pedir más explicaciones, pero no obtuvieron ninguna. Diez días después… aparecieron ambos padres. Parecía que hubieran estado en un campo de concentración. Estaban delgados, demacrados, con ojeras y realmente asustados. A pesar de todo, pudieron manejar la situación y salvaron las vidas de ellos y sus hijos. ¿Qué había sucedido?... No puede existir un pez (o animal) que pueda vivir comiendo mineral. Es una aberración con síndrome de mutación y también un gravísimo anticipo del daño a la ecología. ¿La penalidad? Muy posiblemente gran alarma, una denuncia a nivel mundial y la clausura de todas las actividades mineras de ese tipo. No solamente la de ellos… seguro mundialmente. ¿El peligro? Si estamos hablando de una actividad de miles de millones de dólares al año… ¿Qué significa la vida de una pequeña familia para guardar el secreto? Sin embargo, ni la doctora y aún mucho menos el ingeniero, podían permitir que la compañía minera continúe tranquilamente con aquella actividad. Ellos decidieron presentárselo al gerente general, aun a sabiendas que arriesgaban no solo sus vidas, sino también la de sus hijos. Finalmente, luego de un manejo increíble por parte de ambos esposos, consiguieron que la doctora conserve el puesto (y la vida), encargándose ‘muy silenciosa’ de la limpieza de las operaciones mineras en la costa, así como de la investigación y eliminación de ‘peces mutantes’. El ingeniero, solo diseñaría nuevos planos. La familia viviría bajo observación y en caso surgiera ‘algo’ en cualquier medio… la ‘seguridad’ familiar se anulaba de inmediato del contrato. Mientras, seguirían en la nomina de la empresa, pero trabajando en la capital a 300km de la mina. Ambos aceptaron las condiciones y regresaron con sus hijos. Llamaron a los dos mayores y les pidieron seriamente, jamás relatárselo a nadie. Ni siquiera al hermano menor. Les recomendaron tener mucho cuidado, pues a partir del momento, vivirían vigilados constantemente por los ‘hombres de negro’.

La vida de Claudio (por Claudio)…
Nos mudamos a la nueva casa con gran jardín y así vivimos muy felices los últimos 7 años. Incluso Pichicho vivía satisfecho, durmiendo en la rama más gruesa del árbol todo el día, mientras nosotros íbamos a la escuela. El pobre ya estaba viejo y cansado, pero igual seguía haciendo sus diabluras. Mi hermano mayor, peleó con mi mamá y a pesar que mi padre le recomendó no hacerlo, se inscribió en la escuela de oficiales de policía. ¿La razón? La ciudad ha sufrido una ola delincuencial muy alta. Muchos policías murieron en el cumplimiento del deber y hay poquísimos candidatos para la academia. Mi hermano, a pesar que mis padres no dieron un centavo, arregló su ingreso ofreciéndose como mecánico para los autos pertenecientes a la academia. Él es muy bueno en ello y siempre amó los autos. Mi madre, visitó la academia y habló con el director. Al parecer, él le comentó que salir a disparar balazos, no es la única carrera existente en la policía, y que si Carmelo es tan buen mecánico, es posible llegue a hacerse cargo de los inventarios o almacén. Muy lejos de los ‘balazos’. El director2, al final juró por la tumba de su madre, que haría lo imposible para evitar que Carmelo sufra cualquier perjuicio. Así sea la gripe. Ella al oírlo se resignó y partió ligeramente menos preocupada y… jalando a Pichicho. Que previamente hizo demostración al director de su felina agilidad, al oír la orden: – ¡Cómetelo! El ahora muy preocupado director, de inmediato mandó un comunicado a todos los instructores y personal. Declaró a Carmelo imprescindible e insustituible. Para ser honestos, digamos que también lo hizo porque Carmelo arregló muchos autos, usando las piezas de
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Crossover. Leer ‘El capitán Pluto’

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otros más maltratados y además, también solucionó un problema de fábrica, de su nueva Jeep Wrangler Sahara recién comprada y por el cual gastó un tonel de dinero. ¡En realidad el muchacho, demostró su valía! Los instructores, casi de inmediato lo ‘bautizaron’ al saber que no le agradaba ser llamado Carmelo. Como tiene su nariz en forma de gancho… a partir de la fecha, lo llamaron ‘Ringo’3. Mi madre, para sus investigaciones, tiene de asistente a su colaboradora de siempre. Ella, es la única en saber el secreto fuera de nuestra familia. ¿Su nombre...? La doctora Ángela Cheng de Lee. Ella tiene dos hijos: Diego y Liliana. Diego, es ‘el chino Lee’. Mi gran amigo desde la niñez en Hondo, junto con Lily… conocida como ‘Li’. En cuanto a ella, siendo completamente honestos, ninguno supo que era chica, hasta que su madre le hizo poner falda para ir al colegio a los 12 años. Un año menor que yo. Como aún me resistía a creerlo… caminé directo a ella pensando ser mentira, se volvió maricón o algo así y… ¡le levanté la falda para examinar muy bien la evidencia! Ella… ¡De una patada me hizo volar hacia atrás! Partió llorando, pero apareció al día siguiente muy seria en mi casa, reclamando a mi madre que la había deshonrado y la única solución, era casarse conmigo. Mi padre iba a intervenir, pero una mirada de mi madre lo calló. Entonces, ella susurró a su oído algo y al Li aceptar… ¡Finalmente cerraron el trato y se dieron la mano! ¡¡¡EEEEH!!! – ♥ ¡Bueno amorcito… ♥ aquí está tu primer besito…! ♥ – Aprovechó que yo había caído muerto y riéndose, me besó. ¿Cómo es ella? Años atrás, aún muy niños, un abusivo muy grande (pues repitió dos períodos), nos pegó a mí y al chino, por la bocota que él tiene y no sabe cuando mantener cerrada. Li lo vio todo y se acercó mientras el ‘gigante Balta’ se sentó encima de nosotros para pegarnos. Él la miró extrañado y le preguntó que quería. Ella no respondió y solo contó las veces que él nos pegaba. Cuando por fin se cansó y se alejó, escuché a Li decir: – Total… 32 veces. Muy bien… ya nos veremos. Por los siguientes años, estuvo entrenando artes marciales con su abuelo. Diego en cambio, era un ocioso y lo que menos quería era levantarse temprano para hacer ejercicio. Li en cambio, se volvió el orgullo de su familia, pues muy feliz se dedicaba en cuerpo y alma a aprender. Aquella poderosa patada por examinar descaradamente bajo su falda, me enseñó lo bien entrenada que está. El colegio… Al entrar, por ‘razones especiales’… mi padre y madre me recordaron no abrir el pico. Los hermanos Lee entraron conmigo y debido a los aparatos electrónicos que tenía mi padre para contrarrestar las intrusiones de la gente contratada por la compañía minera, –llamados ‘hombres de negro’– nosotros nos volvimos de alguna forma, unos especialistas en guerra electrónica. Mi padre, tenía scanners para ondas de radio y celular, también scramblers y muchos diferentes encriptadores para divertirse haciendo sudar a los ‘hombres de negro’ con mensajes inútiles. También nos enseñó como bloquear sencillamente los altavoces espía a distancia, con una radio de mano y a siempre taparnos la boca para no dejarnos leer los labios. (Por si acaso) Además, mi madre nos proveyó de una cápsula para hacer dormir al instante. Que funcionó magníficamente cuando el chino la probó en ese momento. ¡Incluso Pichicho quedó tirado en el piso! Mi madre no le dio ninguna más. ¡El casi llora! (mentira… si lloró) Mi padre nos dio stunners4 de mano y el abuelo Lee nos enseñó llaves básicas. Aunque la verdad, fuimos muñecos de práctica para Li. Ella feliz, realmente disfrutaba haciéndonos volar. ¿Qué harían ustedes de tener 14 años y vivir rodeados de tecnologías y peligros a lo ‘James bond’?
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Baterista Integrante de ‘The Beatles’. Famoso por su nariz grande. Atarantadores. Más conocidos como pistolas paralizantes.

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Pues exactamente la misma estupidez hicimos nosotros… ¡descubrir a los ‘hombres de negro’! De los tres, la única que tenía un ‘disfraz’ era Li. Se pintó lunares en los cachetes, usó lentes feos de carey y se hizo 2 trencitas en su cabello. Se le veía feíta, inofensiva y bastante ingenua. Diego se burló. La pagó muy caro. Yo afirmé que era buen disfraz. Ella se limpió la cara, quitó los lentes y me dio un segundo besito. Yo… acepté, porque recién al notarle ese cambio, descubrí que era una chica muy bonita. Diego y yo, comenzamos a buscar en los alrededores de la casa. Luego cogimos algunos aparatos pequeños y buscamos desde el colegio. Cuando nos descubrieron, él muy tranquilo mintió que buscábamos ovnis y de descubrir uno, nos haríamos ricos y famosos. Eso nos trajo dos consecuencias: 1. Se nos pegó uno que realmente creía en el asunto. Juan Carlos… a quien bautizaron ‘Cabeza de papaya’. 2. Todos en el colegio creyeron que estábamos chiflados y a mí me bautizaron como ‘loco ufo’. Al conversarlo seriamente, supusimos como una gran coartada que nos creyeran ‘raros’ y así nos dejarían ‘trabajar’ tranquilos. Por lo que intencionalmente, alimentamos esa idea. Sin embargo, no contamos con Sandra Vernín. Era la delegada casi permanente y gustaba de pisotearnos. Mi padre supo de nuestro proyecto y nos restringió el acceso a su equipo. Estaba preocupado por nuestra seguridad. Nosotros con el entusiasmo inicial, renegamos por ese revés. Un día, salí de casa de los Lee luego de cenar y encuentro de regreso al abuelo, muy feliz contando su dinero. Sonrió contento al verme y me dio una propina. Yo agradecí y vi como tenía en ambos bolsillos revistas con fotografías de caballos. Le pregunté si podía prestarme una, pero él me regaló ambas. Así, sin decirle a nadie, practiqué en secreto y comencé a ganar dinero haciendo apuestas en los caballos. Al principio fue difícil pues no me dejaron entrar, pero recordando el ejemplo de Li… me disfracé y de esa manera, comenzó mi vida de apostador. Al tener cierta cantidad de dinero, alquilé un depósito pequeño tipo cochera. No informé a nadie de su existencia (Diego es chismoso) y ahí guardé cada cosa comprada para nuestro trabajo de espía. Incluyendo variados disfraces. Me entrené con mi padre y también aprendí muchas cosas de mi madre. En el colegio, las ponía en práctica cada vez que podíamos, aunque a veces por culpa del chino o de ‘cabeza de papaya’ terminábamos mal. Ya sea con el salón apestando, o descubiertos grabando la conversación de chicas en el baño. Especialmente de la jovencita más hermosa que jamás existió… ¡Debbie! Li, que era nuestra némesis oculta, trabajaba en silencio para desbaratar nuestros planes de acercarnos a ella. Incluyendo fotos con rayos X, incursiones a los vestidores de chicas o dormirlas para robarles un beso. Terminábamos apaleados, abollados y maltratados… especialmente a manos de Jenny. El director, nos ubicó a los tres en el salón contrario al grupo de Debbie y dictaminó: – ¡Así será hasta que salgan del colegio! Los tres, partimos llorando de su oficina. ¡Adiós Debbie! Li… ¡nunca fue más feliz! Finalmente nuestro esfuerzo pagó créditos. Descubrimos en total 4 autos con ‘hombres de negro’. Les arrojamos la cápsula dentro, los desnudamos, quemamos la ropa y desmontamos el auto. Fue muy divertido verlos desde lejos como la policía se los llevaba. (Nosotros los llamamos) Después del cuarto, se volvieron más cuidadosos. Realmente no hemos podido atrapar a nadie últimamente. Este año… Todos hemos crecido un poco. Pichicho falleció hace casi 2 años atrás. Ya tenía demasiada edad. Mi madre cayó desconsolada por casi una semana. Nosotros también sufrimos la pérdida. Li fue la única que no permitió que nadie la viera llorar. Simplemente se encerró por tres días. Mi madre, llamó a los zoológicos y preguntó por la cláusula que firmaron. Uno de ellos contestó, que tenían una camada de nietos de Pichicho y con gusto le cederían uno. Ella abrazó dichosa a mi padre y luego de llorar a boca abierta, se preparó para recibirlo. El ‘nuevo’ Pichicho… (nadie pensó cambiarle nombre) llegó con tres meses de vida. Aprendió muchas gracias que con gran paciencia le enseñaron, y hoy, es la viva imagen de su abuelo. Travieso, juguetón y con la clara certeza de que es un gato… pero un poco más grande. Aunque, le tiene miedo a los pericotes. 10

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También tenemos una cacatúa. La llamamos ‘Fido’. Es de mi padre y él le enseñó a ladrar y a decir: – ‘¡Calla idiota!’. Pichicho huía al árbol cuando escuchaba ‘ladrar’ a ‘Fido’. Que reía burlándose, abriendo las alas, levantando una patita y encrespando su tremenda cresta. ¡Era más inteligente que el ‘gato’! – ¡Fido…! ¡¡Eres un pájaro muy malo!! – (Fiifiu)… ¡calla idiota! (Fiifiu)… ¡calla idiota! …Ja, ja, ja, ja… El año escolar comenzó diferente debido a la llegada de la nueva profesora de psicología. Joven, hermosa, delgada y con unos increíbles pechos. ¡Todo el salón quedó paralizado al verla! (Los hombres) Yo confieso que en ese momento, traicioné en mi pensamiento a Debbie. ¡Culpable soy yo! El chino, sin poder contenerse… dijo lo que él pensaba, pero acusando a otro de ser el culpable. Lo sucedido ahí, increíblemente nos llevó a convertirnos en un grupo más grande de amigos. Cosa realmente muy rara, pues siempre nos miraron con un ojo y desde lejos. Él más sobresaliente, resultó ser quien menos esperaba… Juan José Arizmendi, mejor conocido como Juanjo. Pasamos varias situaciones y descubrí que él no era tan solo un pleitista o rebelde sin causa. Tenía sus motivaciones, que yo respeté y al parecer él descubrió algunas mías, que correspondió igual. Una cosa importante si descubrí en él. Es bastante bueno en reaccionar rápido y pensar alternativas para solucionar líos. Cosa que la primera vez me costó creer, pero que ante los buenos e impecables resultados, admití sin problemas para las siguientes veces. Yo puedo tener habilidades operativas, pero no he llegado muy lejos porque al parecer carezco del don de mando y la capacidad de aprovechar los recursos que poseo. Eso lo aprendí de él, cuando sin aviso hizo que nosotros 3 trabajemos organizados, para ayudarlo a que Marco Pacheco pudiera ser novio de la presidenta. Todo funcionó conforme a lo planeado e increíblemente, recién nos dimos cuenta de lo que éramos capaces de hacer. Cosa que nosotros tres solos, nunca antes notamos. Al crecer nuestra confianza, llegué a comentarle acerca del asunto de las apuestas y el problema que tenía por ser menor de edad. Esa misma noche me llamó, compartió un secreto y también una buena noticia. La psicóloga tenía un lio de dinero con el banco, pero estaba dispuesta a servir de apostadora, siempre y cuando no sea peligroso, y cobre su correspondiente comisión, que yo no tenía ningún problema en pagar. Así, aquella noche del viernes, yo dormí con gran entusiasmo por la llegada del sábado. No solo ayudaría a sacar del lio a mi bellísima profesora súper pechugona, sino que además podría ganar hasta el doble o triple de lo que venía haciendo los últimos 2 años. El único problema… debía deshacerme de Li. Que siempre me espiaba y no perdía ocasión de saber en que andaba metido. Mayormente, usando un altavoz espía que siempre lleva dentro de su mochila escolar. Por suerte, esa madrugada del viernes, ella viajó junto con mi madre y la suya, hacia Hondo. Al parecer, debían recoger muestras y regresarían el lunes en la noche. Eso fue un alivio. El sábado, acudí realmente entusiasmado, bien bañado y con mi mejor ropa, para darles clases a ambos de cómo funcionan las apuestas en el hipódromo. ¡¿Se imaginan la sorpresa de mi vida al encontrar allí también a la bellísima Debbie?! ¡Casi me da un infarto! El capitán (Juanjo) me regresó a la vida y algo dijo acerca de por qué ellas estaban ahí, que a mi francamente en ese momento no me importó en lo más mínimo. Tan solo verlas, ya era premio suficiente. Admitiré que vivía con los ojos cerrados, pues nunca quise pensar que ambas bellezas pudieran tener siquiera algún mínimo defecto. A pesar, de conocer el carácter ‘ligeramente’ explosivo de la psicóloga. Sin embargo y conforme transcurrió el sábado, descubrí de ellas dos cosas al respecto: 1. Ambas eran terriblemente peligrosas pues tenían doble cara. Muy lindas para todo el mundo y con un diablo por debajo. 2. Por algún motivo, ellas al parecer tenían interés en el capitán. Era muy notorio su comportamiento. Al principio me desanimé, pero al ‘descubrirlas’ me consolé bastante, aunque siempre me quedó un poco la desilusión. Esa noche, cuando ambas peleaban por quedarse a dormir en casa del capitán, yo me sentía morir. Su alteza Debbie llamó a Jenny pidiéndole acercarse. Al llegar, le rogó ir a su casa y traerle sus ropas de dormir. Después se acercó a mí… ¡pidiéndome ser su escolta! ¡La cara de asombro de Jenny, era absolutamente comparable con el miedo que sentía yo! 11

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Ella, nunca se contuvo al maltratarnos a nosotros tres. Es más, creo que incluso hasta le ponía empeño. Su alteza, mi primera gran ilusión amorosa… demostró que el titulo no le queda grande. Controló de manera muy sencilla a su peligrosísima ‘amiga’ y me pidió tenerle fe. Yo acepté, encomendé mi alma al cielo, y aunque luego Jenny me corte en pedacitos... Partí. Una vez fuera, debíamos tomar un taxi, así que caminamos hacia un paradero a 150mts de distancia. Era las 8pm y estaba oscuro. Un chico con gorra deportiva camina tranquilo y al parecer pasaría de largo como un transeúnte mas, pero al estar detrás de nosotros… ¡atrapó a Jenny! Yo giré y vi como del frente y los lados venían corriendo 4 más. Jenny se molestó al verme parado sin reaccionar y cuando me iba a gritar… el tipo que la sujetaba, la acalló. Metí la mano en mi bolsillo, cogí algo y cerré el puño. Los otros llegaron y también me atraparon. Nos pidieron dinero, comenzando a rebuscar en nuestros bolsillos. ¡Jenny ardía de cólera! Aunque no sabría decir por cual razón más. Entonces, le tapé la nariz con una mano y levanté mi otro puño en alto, de manera que todos lo vieran muy curiosos. Aguanté la respiración y… ¡rompí la cápsula adormecedora! ¡De inmediato todos cayeron al piso! Yo jalé a Jenny a un lado y le pedí esperarme un momento. Regresé, les quité los zapatos y pantalones, llamé a la policía y jalándola, nos retiramos de ahí. – ¿Qué ha pasado? ¿Qué les hiciste? – Preguntó ella, luego de alejarnos corriendo unos 200mts. – Vamos a mi casa mejor, no está lejos y podemos usar la moto para ir a casa de Debbie. Eso será más seguro. Ella no respondió nada y se dejó jalar de la mano, las 5 manzanas que faltaban para llegar. En la entrada de mi casa, ella paró en seco. Miró de lado a lado y exclamó: – ¿Vives aquí? Este lugar parece un parque. Recién lo examiné de esa manera y me sorprendí al ver que tenía razón. Toqué el timbre para avisar que entraba con una visita y mi padre salió al poco rato con un delantal que decía ‘kiss the cook’. Eso significaba que estaba haciendo unas carnes a la parrilla en el jardín posterior. Se emocionó al verme tomado de la mano con Jenny y sonrió cómplice. Ella de inmediato lo notó y me soltó, para presentar sus saludos. Él nos preguntó si ya habíamos cenado y nos invitó para acompañarlos. – ¿Acompañarlos? – Pregunté mientras avanzábamos, pensando que solo eran él y mi hermano menor. Al llegar… mi papá muy animado me descubrió la sorpresa: – Si… tu tío vino para visitarnos. Jenny abre los ojos y casi cae patas arriba… ¡El director del colegio!5 ¡Yo me tapé la cara! ¡Qué tal burro! Luego protesté: – ¡Papá…! ¡Se supone que era secreto! Mi tío al verse descubierto, reaccionó igual a mí. También miró resignado hacia mi inepto padre. – Bueno… no hay nada que hacer. –afirmó él– Buenas noches Srta. García, cuento con su discreción por favor. Jenny preocupada saludó e hizo un signo afirmativo. Luego me miró a mí, como si fuera la primera vez. Después a los alrededores… descubriendo la casa, el amplio jardín, los árboles y… a Pichicho trepado en la rama encima de nosotros meneando su cola, relamiéndose los bigotes y aspirando el aroma de la comida. ¿Su reacción? Pues…. ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH…!!! …y se desmayó. Al despertar, mi padre ya alejó a Pichicho. Sin embargo, muy terco y juguetón, él volvía por el olor a carne en la parrilla. No había forma de ahuyentarlo. Jenny me abrazó y se escondió detrás de mí, usándome de escudo. Mi padre rió hasta el llanto y sin poder contenerse, dio la orden que yo menos quería: – ¡Comételos! ¡Ambos salimos huyendo disparados con Pichicho detrás! ¡¡Qué buenas amígdalas tiene Jenny!! Justo cuando estaba por alcanzarnos, apareció volando nuestro ‘perro’ guardián. – ¡Guau, guau, guau! …(Fifiu)… ¡calla idiota! …. (fifiu)… ¡Guau, guau, guau!... Ja, ja, ja...
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El director se casó con la hermana de mi mamá. Es por eso que entramos todos a ese colegio.

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Pichicho paró en seco y huyó despavorido. Regresó y trepó al árbol por encima de la parrilla. – ¡Guau, guau, guau! …(Fifiu)… ¡calla idiota!... Ja, ja, ja... – Repitió ‘fido’ estirándose y haciendo su baile. Jenny tenía una cara de asombro, que al abrir la boca parecía se le iban a caer los dientes. Con fido en el brazo, regresamos bajo su protección hacia la parrilla. Aunque ella no pudo sacarse el miedo de Pichicho en la rama a su espalda. En cambio con fido, hizo amistad de inmediato. Mi padre notó el raro olor en nuestras ropas. Tuvimos que confesarles lo sucedido con los ladrones y el uso que le di a la cápsula adormecedora. Él y mi tío, nos dieron un pequeño discurso acerca de tener cuidado en las calles y luego, mi papá me entregó una nueva cápsula de su bolsillo. – ¡Por si acaso la necesitas cuando acompañes a la señorita de regreso! – Guiñándole un ojo a ella. Ella se avergonzó y en voz muy, pero muy baja… agradeció. Tanto mi tío como yo, teníamos cara de conocerla bien, pues ambos nos asombramos igual. Mi padre se extrañó, así que mi tío le explicó que Jenny es la segunda señorita más fuerte de todo el colegio. Eso sí definitivamente asombró a Jenny. Ella estaba convencida de ser la primera por lejos. Nosotros tres adivinamos su sentir, sonreímos al mismo tiempo y en coro la sacamos de su error: – No, no es así. Ella se sorprendió mucho. Quería pedir explicaciones, pero mi tío la adelantó diciendo que era información confidencial. Mi padre… nuevamente metió la pata, al soltar divertido otra burrada: – ¡La conocerás inevitablemente si intentas besar a Claudio, pues es su novia! ¡¡La cara de Jenny!! ¡¡Parecía la misma que tenía cuando descubrió a Pichicho!! Pasamos un buen rato. Comimos bien, y ella (con miedo) acarició y dio dulces a Pichicho. Finalmente, salimos en dirección a la casa de Debbie con la moto, para cumplir el encargo. Le presté un casco con parlantes internos. Puse música baja en frecuencia alfa, que sirve para calmar y aliviar tensiones mentales. Ella subió al asiento trasero, me abrazó y partimos en silencio. Cerca de las 9:15pm, regresamos a casa de Juanjo. Ella subió a dejar el encargo y me pareció rarísimo verlos a casi todos, salir al balcón para despedirnos. Ella nuevamente me abrazó y antes de llevarla a casa, nos paseamos un poco por el malecón que tenemos en la ciudad, con vista al mar. Me estacioné en una pequeña entrada con vista directa al océano y puse música de sinfónicas con melodías suaves de ‘star trek’ y ‘star wars’. Increíblemente quieta, sin decir nada y disfrutando completamente el momento, nunca me soltó y se deleitó de cada instante por la siguiente hora. – ¿Nos vamos? – Pregunté al ver en el reloj que ya era un poco tarde. – Un ratito mas… – Fue lo único que me dijo esa noche. Al dejarla en casa, le pedí guardar los secretos. Ella aceptó afirmando con la cabeza y justo antes de entrar, volteó para preguntarme ligeramente temerosa: – Tu novia… ¿es de mi salón o del tuyo? – Pues… en realidad, es un año menor. – Rascándome la cabeza, algo preocupado por un sentimiento raro que comenzó a invadirme al verla ahí parada, tan increíblemente tímida y hasta linda. – ¿En verdad es más peligrosa que yo? – Preguntó curiosa. – Pues… al menos, es muy rencorosa. Hace un año, se encontró en la calle con un abusivo que aprovechando su tamaño, nos pegó a mí y a su hermano cuando éramos chicos… – ¿Y…? ¿Qué pasó? – Mmm… Ella lo reconoció, se presentó ante él y delante de todo su colegio le metió tal paliza, que lo dejó llorando en el piso pidiendo perdón. Ella se alejó, no sin antes amenazarlo que recién iban 10 golpes y volvería cualquier día por los otros 22. – ¿Y…? ¿Ella regresó? – Nuevamente curiosa. – No creo… estoy seguro que más lo hizo para dejarlo con el temor. Aunque es probable que lo visite de vez en cuando de lejos, para ver si cambió su actitud. Así es ella. Jenny respiró profundo, caminó dos pasos alejándose y luego me preguntó si el domingo regresaría a casa de Juanjo. Al afirmárselo… me pidió buscarla a ella primero. – ¿Habría algún problema? – Preguntó con lindísimo y delicado tono. Luego agregó. – ¿Sabes? Su alteza tenía razón… las personas, no son como uno piensa. Yo la examiné de pies a cabeza… ¡Es muy bonita! ¿Cómo demonios no me di cuenta antes? 13

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¿Será porque la llamábamos ‘bigotona’ cuando nos perseguía para exterminarnos? Finalmente, acepté. Le deseé buenas noches y luego de verla entrar a su casa, partí hacia la mía. ¡Definitivamente el día de hoy, está para archivarlo en los ‘expedientes X’! Al día siguiente la recogí y encaminamos a casa de Juanjo. Ella también deseaba aprender acerca de los caballos. Como no hubo opción y nosotros escondimos la verdadera razón por la que lo hacíamos, acepté sin problemas, pues además… algo en mi pecho anhelaba volver a verla. Poco antes de llegar, vemos caminar al ‘capitán Kike’ en dirección contraria a nosotros, pareciendo que venía de casa de Juanjo. No nos reconoció por los cascos y seguro jamás imaginó que éramos nosotros. Eso le comenté a Jenny y en secreto lo seguimos a lo lejos. Luego de un par de minutos, Jenny pensó que quizás él acompaño a Pili, pues el viernes Debbie le preguntó la dirección y algunas cosas más. En caso de encontrarse ellas ahí… ¿podrían tener algún pleito? Pensando así, me pidió mejor dar media vuelta y regresar. Ella bajó volando de la moto y de dos zancadas subió al 4to piso y se plantó en la puerta. Casi al instante, Juanjo me pasó la voz desde el balcón, pidiéndome muy ameno acompañarlo a comprar al supermercado. Yo asumí no existir ningún problema y quizás el capitán Kike, ni siquiera se acercó… o si lo hizo, Pili está comportándose bien. En el camino, Juanjo me preguntó extrañado por Jenny, pues notó su raro comportamiento conmigo. Cosa que realmente me asombró, pues yo pensé que él no se daba cuenta de esos detalles. Hablamos muy poco del tema pero yo reconocí que tenía algo en mi interior, y no sabía que era. Luego, le comenté acerca de lo que pensaba de él, respecto a su poca capacidad para analizar la conducta de las personas. Él se incomodó, pero usando como ejemplo nuestro encuentro con el capitán Kike regresando después de supuestamente acompañar a Pili hasta su puerta… Él inexplicablemente se enojó mucho, asegurando que quien llegó temprano fue Susie (su casi novia), y no Pili (la Ex). Definitivamente había algo raro. Yo estaba convencido que Kike regresaba de acompañar a Pili. Si era Susie... ¿Qué hacían ellos dos juntos? ¿No se supone que se odian? Decidí investigar apenas regresar. Algo no estaba bien. Incluso fue rara la expulsión de Juanjo al defender a Susie y Debbie, al ser insultadas en el partido de la semana anterior por jugadores suplentes del equipo contrario. ¿Acaso era todo casualidad? ¡No señor! ¡¡La casualidad no existe!! Pienso que Juanjo es buena gente, veré la manera de cuidarlo sin que lo sepa. Aquí hay algo que huele feo y no quiero que a él le pase nada. Así pues, decido darle ánimos y asegurarle que somos amigos. – ¡Yo cuidaré su espalda Capitán y usted la mía! ¡No se preocupe! Conversando, acepto su oferta para saber si Jenny siente algo por mí. Me alegró muchísimo el saber que si… casi tanto como me dolió la patada que me hizo volar por provocar sus celos. Felizmente vine preparado. Analicé todo el día la actitud de Susie. Definitivamente la casa de Juanjo tiene algo, pues hace que las chicas liberen su verdadera personalidad. Incluso ella parecía alguien diferente. Más de una vez, la vi fruncir el ceño y no contra las otras chicas (léase Mari Pili y Debbie) sino contra él. Terminamos ese día, con Jenny aun pegándome y pateándome, pero sin decir palabra. ¡Incluso al bajarse de la moto, me pegó con el casco! ¡Se retiró muy enfadada! ¡Ni siquiera la música con ondas alfa del casco la calmaron! ¡Qué chica tan rara! Antes de entrar a su casa, me amenazó: – ¡No quiero que nadie en el colegio se entere que nosotros salimos el fin de semana! ¡¡Si le dices a alguien, te mato!! ¡¡Si te me acercas en el colegio, te mato!! ¡¡¿ENTENDISTE?!! Yo quedé tieso. La verdad… no entendí. Luego de un rato… sí. El lunes me levanté maltratadísimo. Además, Pichicho me dejó solo la mitad de cama. En el colegio, Juanjo al verme me recomendó en secreto, una crema analgésica de la enfermería. Yo me acerqué con ayuda del chino y cabeza de papaya. Me aplicaron rápido y regresé cuando por los parlantes, el director hablaba acerca de la resolución del consejo por el asunto del partido de fútbol. Juanjo terminó siendo expulsado por dos fechas, al igual que los del equipo contrario y ambos perdimos el encuentro. Aunque nosotros por un gol y ellos por dos. Eso trajo a mi mente algo importante, que al ver entrar a Debbie y Susie muy simpáticas para agradecerle a Juanjo por su intervención, me hizo sospechar mucho… ¿Por qué si Debbie es absolutamente hermosa… 14

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insultaron primero a Susie que solo es muy bonita… y estando juntas, una al lado de la otra? ¿O acaso será que me equivoco y fue Debbie la primera en ser insultada? Pregunté con una nota a Juanjo para aclararlo y recibí su respuesta confirmando mis sospechas. Aproveché el almuerzo y hablé con mi tío en secreto, para comentarle mis temores, pedir su opinión y también solicitarle permiso para instalar discretamente algunos aparatos para averiguar la verdad. Con ese fin, le presenté unos planos que preparé en el salón durante la clase. Había algo que estaba mal. Él aceptó. Salí con mis compañeros a tomar fotos del frontis, pues íbamos a necesitarlas. En el jardín, vi al grupo de las apuestas almorzando juntos. Adicionalmente estaba Marco, Sandra y tres chicas más. Jenny nunca volteó, y yo cumplí su pedido. Saludé rápido y continué con lo que tenía por hacer. En la tarde, luego de la reunión que sostuvo mi tío con el equipo completo de fútbol, me acerqué para hablar con él, Juanjo y el entrenador. ¡Qué tal sorpresa fue para mí, al encontrar al ‘capitán Kike’ con la oreja pegada a la puerta! – ¡Oye ‘capitán Kike’!–llamé fuerte para descubrirlo– ¿Qué haces con la oreja en la puerta del director? Al verse descubierto, partió asustado la carrera, no sin antes tumbarme con una zancadilla por descubrirlo. Luego de ayudarme a reincorporarme, los cuatro hablamos de los planes. Yo mostré fotos del frontis e interior, donde disimularíamos las pequeñas cámaras. Acordamos variados puntos para descubrir a los verdaderos culpables. No lo dije, pero yo tenía al primero en mi lista… ¡el capitán ‘dedo gordo’ (Kike)! Al salir de la reunión, me separé de Juanjo al ver que Susie lo esperaba. Nos despedimos y le pedí nuevamente guardar el secreto de todos. Él aceptó, aunque extrañado por la severidad. Al verlo partir, llamé por teléfono a Diego y pregunté cómo le iba, al seguir a Pili y el capitán ‘dedo gordo’ con el altavoz espía. Él de momento no reportó nada, pero avisó haber oído cosas en la conversación que llamaron su atención. Quedamos para luego escuchar y analizar esa grabación. Le recomendé tener cuidado, no dejarse ver y no separarse de él, hasta después de una hora que haya entrado a su casa. Él aceptó algo aburrido y se despidió. Luego llamé a ‘Cabeza de papaya’. Pregunté si llegó al otro colegio y ya averiguó acerca de los sentimientos de esos chicos, respecto a la decisión del consejo de hacerles perder el partido y expulsar a dos de sus jugadores. Él estaba preocupado, pues no confiaba mucho en el uniforme de otro colegio que vestía como disfraz. Yo lo tranquilicé y le recordé que nadie lo conoce. Que siga el plan, diciendo estar ahí, pues dentro de poco le toca a su colegio enfrentar al nuestro. Él respirando profundo se calma y acerca a un grupo grande que conversa en el patio. Luego me avisará que tal le fue. Más tranquilo y con los planes caminando por ese lado, examiné mi teléfono… tenía un mensaje: ‘Gracias por no acercarte. Disculpa. J’ Sonreí satisfecho y un calorcito entró en mi corazón. De pronto, ya no sentí dolor en mi cuerpo y me dediqué a pensar como haría para descubrir a los conspiradores. Estaba complicado, necesitaría un plan de Juanjo. Sin embargo, lo primero sería conseguir los fondos de las carreras del martes. Había muchas cosas por comprar. Los demás, practicarán en casa y el fin de semana acudiremos juntos por el ‘dinero fuerte’ al hipódromo. Ojalá nos vaya bien y consigamos lo necesario para tranquilizarnos todos. Solo espero que no nos caigan más problemas. ¡Uf…! Veremos que nos guarda el futuro por delante…

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