FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. 1601 Santiago. 2004 Monjitas 392 piso 16 of. sin autorización escrita de los titulares del copyright. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos.A. Bajo las sanciones establecidas en las leyes. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.. Avda.Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno. .A. queda rigurosamente prohibida. 2004 © Ediciones B Chile S. Pajaritos 6920. Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados. Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S.

compañero en la crianza y en las fantasías.A mi portugués. .

Ser prostituta La aprendiz 37 3. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1.CONTENIDO I. El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5. mijito. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6. Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4. El pene Tener pene 82 78 79 . Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7.

Desde atrás 10. Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 . Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11.

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. el jardín secreto de la sexualidad femenina. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. Pero el acto de imaginar. de la prostituta sagrada. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. porfiadamente humano. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo. Antes de pensar. como hoy. la tabla de salvación. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. un profundo sentido místico. donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. imaginamos.Así. narramos. Al parecer. durante muchos milenios. El erotismo femenino tuvo entonces. en esa época las fantasías no se habrían convertido. Después de imaginar. en el último reducto. .

que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. depravado. al éxtasis carnal y místico. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. diabólico. tolerante y pródigo en materia sexual. Krishna. a un mismo tiempo. el dios que está en todas partes. que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis. Cada una de ellas es su amante. sin reservas. en medio de la naturaleza. ese dios es dionisiaco. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. a los demonios y a las mujeres. De todos los mitos eróticos. En nuestros términos. completo. el músico que calma a los animales. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad.Básicamente. Es más. Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. por el llamado de esa música celestial. Todas copulan con él. En esta historia. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. Celeste -diosa. baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes. o en Baco. los de hoy. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. Tristán e Isolda en una . El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. Copula con todas ellas. los encanta y los reúne. tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos.

rechazo) ni con el medio. sin censura ni prohibición alguna. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia.cabaña rústica. ficticia. más imaginaria que real. Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. desprovisto de 17 — conflicto. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. sin conflicto entre ellas (posesividad. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". desenfrenada desde los ojos de hoy. ya los . divina y perfecta. representado en cada caso por el entorno pastoril. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. tal como en el episodio que les comento. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano. a una supuesta inocencia buenita. Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. Aunque la historia parece exagerada. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. En el banquete helénico. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. competencia) ni con el amante divino (celos. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. imposible. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa.

es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. de vida y de conocimiento. lo sombrío en luminoso. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. la materia imperfecta se disuelve. de la muerte del deseo femenino. La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales. Séneca. es decir. también expresa desdén por la carne. La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior. a un agente transformador. especialmente. que queda arrinconada al interior del matrimonio. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro. La desacralización de la sensualidad.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego. En una hoguera. que hacía posible la transformación. y frecuentemente fue manifestación de divinidad. expuesta al calor de las llamas. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. que era romano. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era. una poción venenosa en un elixir sagrado. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. La mujer era una diosa iniciadora. En esta conjunción de opuestos todo . aunque no únicamente.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

el deseo. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. Agustín sistematiza este pensamiento. La versión de Pablo. El Eros parece herido de muerte. No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. verdadero fundador de la doctrina del pecado original. sobre todo los de la mujer. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". el jardín secreto de . El hombre sería pecador desde que nace. En realidad. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. La concupiscencia pasa a primer plano. pero con argumentos más refinados. reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio. Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. que apaga la culpabilidad. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. Para Pablo. la concupiscencia. Sentando dogma. De este modo. Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. se convirtió en teología cristiana oficial. y que se le condenara como hereje. Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo.412. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne.

De las mujeres. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. desapegadas. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos. vulgarizados. "descubiertos" por ellos. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. las torna frías.la sexualidad negada. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros. los aspectos relacionados con el instinto. las pulsiones. Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. ilícitas. ni hablar. Ya en nuestro tiempo. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables. sensaciones aberrantes. La voluptuosidad.cunde la superstición que. La muerte del deseo Inventado el pecado. mezclada con códigos bárbaros. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie. impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy. sólo para aliviarse de esa carga animal. refuerza el moralismo de la Iglesia Católica. frívolas. Esta dimensión humana se considera. el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos. en la modernidad. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. el mercado deserotiza las relaciones humanas. desintegradas. A ellas no se les reconoce esta . dicho de otro modo. especialmente "degradable". el placer y el deseo son trivializados. los sentidos. En especial.

la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro.dimensión enfermiza. La mujer es la encargada de aliviarlo. Desde esta perspectiva. Las acompañan cada tanto la literatura. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados. nuestras hijas y nuestras nietas. hemos encontrado un subterfugio. Con la invención del pecado. Instalan. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. artistas. satisfacerlo. sirviente. y su placer -aguado. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres. el cuerpo femenino ha quedado dormido. servil. el pensamiento progresista. Valmont releva la vanidad. Pero. ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. ella no tiene deseo. A una triste. condenadas a un imposible amor único y vitalicio.sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. luego el cine. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. la plástica. Las habitantes de la modernidad occidental. ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. en el contexto de la civilización capitalista. de tranquilizar al monstruo. no obstante. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal. el arte. Se salva en las fantasías de las mujeres. Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. Bataille hace vivir el placer desde la muerte. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía. Merteuil agrega la intriga.

Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas. moraleja protectora. La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados. una fantasía erótica. distanciamiento intelectual. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica. la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. Este mundo secreto me pareció fascinante.subterfugios para observar lo erótico. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita. en cualquier contexto. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es. Sin ninguna pretensión científica o literaria.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. Sin embargo. pura y sencillamente. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas.

Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. que la contiene en . Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. a menudo reiterada. temor. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. inseguridad. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales. explicar. la enorme mayoría respondió con entusiasmo. como pedir que escribieran sus fantasías. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. esperar. sus amigas o parientes. inventada por la psiquis. confusas o vagas. aventuro aquí unas ideas. una representación mental creada por cada mujer. difíciles de relatar por su volatilidad. convencer. y que éstas son más que una pura sensación. generar lazos de confianza. No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. cuyos testimonios yo debía conocer. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita. Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido. Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. Por el contrario. Se trata de una visión quimérica. resquemor o vergüenza. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". las fantasías que les han producido especial excitación o placer. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor. celo de su intimidad. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación.

las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas. se masturban en grupo. cafés con piernas. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. . con Superman o con otra mujer. con la esposa o la amante. negadas o tapiadas. látigos. con el vecino. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta.el espacio íntimo. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. escriben sobre el tema en los baños públicos. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. sociológicos y sicológicos. o 27 vistiéndose de empleada. consoladores. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. donde los mitos. portaligas. de colegiala o de monja. Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro. corsés. pero rara vez las propias. la feminidad ancestral. al menos no explícitamente. el inconsciente. que sólo comentan con otras mujeres. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. Asimismo asisten a cafés topless. espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos. En todos esos actos y lugares. de su hombre. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad. escondidas. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. En la vida corriente. estadísticos. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. libertario y secreto de su mente. los arquetipos.

por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. probablemente equívoco en algunos casos. por cierto. escatología telefónica. Pero son una adaptación. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". sadismo. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. etc. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. en sentido genérico. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. frotteurismo. En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. un traslado. En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. también para las mujeres. pedofilia. Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. masoquismo. coprofilia. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. fetichismo. puesto que están hechas de una materia parecida. travestismo. Este género se caracteriza. bestialismo o zoofilia.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. según mi apreciación. clismafilia. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. urofilia. Con 28 coincidencias. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos. necrofilia. Estas clasificaciones se utilizan. exhibicionismo. Casi siempre son . que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres.

la parte testimonial. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas. tal como llegaron a mis oídos. 29 .inesperadas en su sustancia. un orden temático. una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. y que se reiteran en mujeres muy distintas. o tienen elementos significativos que me parecen originales. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. A continuación.

ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca. como un brusco capricho incontenible.II. porque desde hace un año más o menos. Supone que tiene un desequilibrio hormonal. es soltera. repentinamente. Específicamente. .

hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. gordo y chico como un tonel. es decir.. prostituto o amante de alquiler. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. Y el mejor de todos.. separado por unas cortinas del resto de la tienda. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. A ese episodio siguieron otros por el estilo.Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. . con un cobrador del gas. un ascensorista. El zapatero aceptó la invitación... una especie de esclavo de sus deseos. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable. un proveedor de materiales para su trabajo. un comportamiento fuera del control de Beatriz. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló. un alumno del taller. un señor de unos sesenta años. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. sinuosamente. a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras. Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. Finalizado el coito. Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. y solo le preguntó: «¿Quieres. es casada y tiene tres hijos adolescentes.?». a oscuras hasta la próxima estación. Allí se desvistió ante él lentamente. encerrados en el maletero. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal.

Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo.Para alimentar su imaginación. lluvia en el rostro. según explica Minerva. cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo. Allí garantizan un ambiente «acogedor. juegos eróticos. masajes estimulantes. palo encebado y penetración. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. Según ella. Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. muy privado y discreto. hasta eyacularle directamente en la cara. que consiste en una atención muy rápida. sexo oral. higiénico. Ellos. con el estómago hacia el techo. es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies. la araña.. lo que no hace más que aumentar la tentación. en tanto. cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». «La araña». Incluye «caricias. sanitizado. generalmente dentro de un vehículo. El servicio que ofrecen es muy completo. Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. besitos donde tú prefieras.. desinfectado.. los labios y la lengua. incluida la boca. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios. beso negro. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». Según Minerva. y 20 mil pesos «el momento». con y sin preservativo». Lo de «palo encebado» se trata. en cambio. fumigado .

por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario. a una fiesta. y los que atienden sólo a mujeres. Lo llaman «la dotación». que pueden ser de «striptease. pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. 35 — Escudada en el anonimato del teléfono. jacuzzi. según las averiguaciones de Minerva. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. que están disponibles para ser contratados por varones. Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros. atención a grupos o fantasías con animales». llevo tres años en esto y no he tenido quejas». Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora.entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. Todo por cuenta de la casa». También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. lo tengo largo y grueso. en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. a bailar. Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes. Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. despedidas de soltera. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones. aquí van. del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio». Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos».[textual]. . Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. Los domingos no hay servicio. la tarifa va subiendo. como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. con música grata y tragos al velador. ducha y material de aseo de excelente calidad. un consolador adicional de veintidós centímetros». Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. «y si es necesario. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales». y en horario corrido viernes y sábados.

jefa de cabina de una importante línea aérea. con un cuerpazo. y una dotación de veintidós centímetros». Felipe afirma que es «modelo de televisión. así que vamos a tener cuidado». Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. cariñoso. 36 2. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. Maximiliano detalla que es «uruguayo. varonil. Más concretamente. asegura: «La tengo extra-large. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. muy bien dotado: veinte centímetros». versátil.Ibrahim. aprendiz de prostituta. La comparte con él. Para Minerva. que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». Su colega Matías. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler. me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». Su marido es piloto comercial. azafata. Eso es más que suficiente para Minerva. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. que se acopla perfectamente a este mundo secreto. una agradable parcela en Calera de Tango. Su esposo es también su mejor amigo. tanto así que ella le ha contado esta fantasía. situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. . asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal. atlético. Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. Tienen una hija de dos años. «argentino. maceteado». con el lenguaje soez que utilizan.

es una de las aprendices que la escuchan fascinadas. con ropa de cuero. tragos y ambiente de lupanar. una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. Vania. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». o con hombres prácticamente desconocidos. delgadas o entraditas en carnes. Vania tiene una imagen favorita. Todo esto es una escenografía de luces rojas. hace las veces de profesora. éstos son detalles secundarios de su fantasía. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. Así.« llaje recargado. dice la maestra con ademanes seguros. sus modales. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas. su manera de moverse. practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual. atentas a cada detalle de su cuerpo. Una de ellas. botas y medias caladas-que intenta venderse. algo mayor que las demás y con aspecto provocativo. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. compiten por la presa. rubias o pelirrojas. diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente. cascabeleo de joyas falsas. con los labios entreabiertos. Y él. se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida. altas I o bajas. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas. su tono. maqui. una mujer vulgar pero atractiva. en su fantasía.

Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada. No hay que perder tiempo. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas. siguen a la profesora con la cabeza. Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado.. con expresión fija. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico.. Los hombres son como gorilas. haciendo como que estás urgida.. Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas. la boca abierta y pene incluido. los ojos y el cuello de cervatillos. Todas a un compás. Las doce chicas. se muestran cautivadas. en una curiosa coreografía. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro.profesionalmente. apretando suavemente. «Rapidito. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel. Ellos quieren jugar. Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar. que no te puedes aguantar. están orgullosos de esa parte de su cuerpo. «Cuando el hombre ya está relajado. Es un muñeco de goma rosado. el cuello. que le guste la cuestión. Van a . tomándole los dedos como si fuera la diuca. Les gusta que les toquen el pecho. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico.» Mientras termina la frase. y ahí se van al pecho. subiendo por los brazos hasta los hombros. que lo pase bien. le toman la mano así. tener al frente a una mina caliente. siempre friccionando. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. divertirse. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón. después de un traguito y un poco de conversa. incluso que les den golpecitos ahí.

después las tetillas. adelante y atrás. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera.la cara. Eso los calienta mucho». Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. se arrodilla en el suelo. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato. Ahora quiero que me muestren cómo seguirían. se pone a bailar abrazándole la espalda. va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él. lentos. Una le palpa los muslos. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro. lo levanta. empuña el miembro y lo frota. que va a eyacular». como a la palanca de cambios de un vehículo.» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. fluidos. las rodillas. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo. Otra más se refriega contra el muñeco. primero con caricias en círculos por todo el pecho.. Entonces interviene Vania.. adelante y atrás. adelante y atrás. Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. Con movimientos acompasados. ahora mucho más rápido. Esta es la culminación de su fantasía.sentir que se les endurecen. Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. dice la profesora. «Si hay una buena reacción. la entrepierna. sigan allí. en un relato . demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. Y se apodera del 39 — hombre de hule.

paralelo. con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja. 40 3. va representando las acciones de su mente en la vida real. Hacerlo con hombres poderosos . Mientras imagina la escena descrita.

le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. acude al living rauda y sigilosa. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. cuando lo oye llegar a su casa. siempre sin sacarle los calzones.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. alto. mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. En su mente también ocurren cosas interesantes. Hace algún tiempo. sin embargo. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. olor a ganas. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. durante toda su infancia. y también el que la revisó. medio peladito. delgado. con anteojos y barba bien cuidada. Luego. ese olor a hombre. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años. En cuanto las visitas se van. Ya ha dado algunos besos en la boca. no mucho más. como si nada. y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — . corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. Es el médico de cabecera de la familia. un señor de cuarenta y tantos años. el doctor Rugendas.

Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados. saladitas. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. sin fiebre. la lengua acaricia. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia. la fantasía es más bien un recuerdo. funcionando.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto». «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. riesgos ni discusiones. era capitán de barco. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. Delicioso. cuando su matrimonio estaba naufragando. Fue hace unos años. Es una parte que nos queda del lobo. Allí se queda muy quieta. dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. También le pasamos la lengua a la pareja. un poco . la lengua sana. para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto. «Me embarqué en noviembre. una calidez orgánica: el éxtasis. para usar su propia imagen marítima. desde entonces lamer es signo de salud.» Para Graciela. Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. Iba de mala gana. que es gustosa. la comezón del séptimo año le vino con todo. pero se lo hacemos a los cachorros. en suma. A los treinta y siete años. Lo conoció en el océano. En su caso. esa mezcla de intimidad y asalto.

la tripulación sube escaleras noche y día. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. de complexión recia y flexible. los bigotitos típicos de capitán de fragata.42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. muy apuesto y bien plantado.* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje. asomos de calvicie. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo. proas. como "La chica de la boutique". otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada. pelo negro. «Mi capitán. me gustó no . como se dice en la subcultura naviera. simplemente no había dónde perderse. unos setenta kilos. »Tenía unos cincuenta años. millas y condiciones meteorológicas.. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar. yardas. »El comandante me llamó de inmediato la atención. anclas. y. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder.» Según Graciela. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. Más exactamente "la" mar. a todo esto-. glúteos bien formados. El resultado suele ser un par de nalgas duras.. incluso el poder en pequeña escala. mi debilidad. que se conmueve contagiosamente con nudos. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas.de canciones que nadie conoce. estupendo intérprete -en privado. pero era inventivo y original en su único tema: el mar. y hay que fintear el vaivén permanente. era menudo pero bien hecho. popas.

» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin. muy cómodo y llevadero en ese sentido. de la que quedaría prisionera hasta hoy. 43 — por buenmozo sino por su actitud. lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar. La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor. pero con la mirada del gato a la carnicería. también conocido como Darío Coty. miradas y coqueteos. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa. Entre sonrisas. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo. que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria. En fin. estupendo. Un tipo de pocas palabras. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave.. sin pretensiones intelectuales. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas. y a su discreto y silencioso capitán. para ponerse a tono. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. grabado por el cantante argentino Heleno. Y él.. la magia del mar. En cambio el marino era un hombre concreto.* Un hit de 1971. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta. simple. con su walkie-talkie y la gorra de marino. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros... Ella. un tipo concreto. Y me encontré con su lengua metida en la . Átomo no tenía apuro. Su comandante se hacía llamar "Átomo". "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. ese tipo de cosas. las que conocía con nombres y apellidos. se puso "Ameba". todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. caña al doscientos cuarenta y ocho". Frente a nosotros un amanecer espectacular y. Ella toma sol en ropa interior en la cubierta.

afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. sus besos con bigote. desde la tarde. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán.» Sin embargo. lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. mis brazos. El lugar era estrecho. enredándose en mi pelo. Eso la excitaba mucho. . la cintura. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. y se despiden como si nada: «Chao. no lo muerde ni es mordida.. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones. moviéndose y gozando con el roce. en la ropa. sudoroso de ganas y de calor. ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. El no se fue. Nos abalanzamos el uno encima del otro. mi cuello. entramos dando tumbos en las paredes. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio.44 — boca. las caderas. hasta mañana». tironeándome las medias. que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. refregándose. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo. encantada con el dulce que va a recibir... El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. Disimuladamente. Sus caricias eran desesperadas. Esos besos que me hacen sentir como niña chica. sus manos firmes apretándome la espalda. como un ascensor. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito..» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. La verdad es que había estado allí cada tanto. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí. besos que daban cosquillas. Entran en razón: hay demasiados testigos. muy caballero. No cerré mi puerta. como un grueso leño escondido. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas. él le mostraba el bulto hacía horas.

pero el capitán la retenía con fuerza.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. El me sujetaba de la cintura. largo rato. No aguantaba un segundo más. Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas. y al ver cómo se abría el pantalón..» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. . «Nos quedamos así una eternidad. en mis genitales. con todo el grosor de su pene dentro de mí. "¡Ruégame que te lo meta!". Gimiendo. en cuclillas. tenía los ojos muy abiertos. empalada. me preguntó entre susurros y jadeos. Fue lo que hice. vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto. otras con dulzura. especialmente cuando se detuvo. a veces con cierta brusquedad. pero él seguía sin moverse. y quería frotar su vagina contra la verga. Me mantenía presionada hacia abajo. sin poder moverse. Le pedí que lo hiciera ya. Pero en ese momento el capitán se aquietó.. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas. Ella sentía palpitar esa dureza en su interior. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. casi a punto de estallar. y la lengua buscando el aire. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes. La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo.45 — «Me manoseó por todos lados. Su rostro estaba congestionado. metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido. sin hacer un solo movimiento. «"¿Quieres que te lo meta?". Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. Yo asentí. Yo trataba de frotarme. totalmente rígido. Entonces el capitán se bajó los pantalones. insistió.

Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. tiene tres hijos. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar. como una deliciosa caricia húmeda. al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. como una llave abierta. El viste sotana negra. A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior. 46 — un incendio.» Ella experimentó también una explosión. es periodista. hasta que pierde el control de . Luego descansaron en silencio. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". un placer que la rebasaba y la empapaba por completo. y vecina de Huechuraba. relacionadora pública de una importante firma hotelera. Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo. Antes de rendirse al sueño.

distinguida. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. voy a acabar. Instalado entre mis muslos. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas. me rompe los calzones. . Ya estoy a punto de aliviarme. lechosa. que contesto de la manera más calentona posible. La saliva del sacerdote se hace abundante.sus impulsos. Nos reunimos en un café. Me sube la falda. ya viene el placer». y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura. aprieto los muslos. Mi general Isabel es una mujer muy bonita. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea.. espesa. se agacha. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. En poco rato. lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo. y sin contratiempos. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería. El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda... con clase. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. Viste con gusto exquisito.

de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. muy guapo. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. como siempre. Aunque aclara que no le pertenece. en un cóctel de embajada. »Yo me quedé sentada.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. y saludaron con brazos y tacones. sus charreteras de alto mando. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". de pie. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. »Saludé distante. la conversación entra en tierra derecha. adecuados. porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. y los lustrosos zapatos del 43. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». susurros e inflexiones dramáticas. con su impecable uniforme. su cuello. »Desde la primera vez que lo vi. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro. Un rito entre nosotros. su torso enhiesto bajo el uniforme. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial.donde me cuenta que está separada. hasta que el general estuvo frente a mí. también a mi espalda. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. . sus ojos de lobo. a mis espaldas. Se veía guapo. su cintura muy cerca de mi cara. de los temas profesionales que nos convocaban. Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció. un croissant y una vitamina de naranja. su olor de macho bien duchado. Supe que era él. Al cabo de tres capuchinos. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada.

silenciosos.en ceremonias y eventos militares. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. Sin embargo oía el desorden de sus latidos. en la penumbra de las mesas enmanteladas. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. cada vez que nos encontrábamos. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia. Cuando se me acercaba. Aunque no. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. »El general me buscaba -y me encontraba. donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual. No sólo yo lo sentía. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. sentía su deseo solapado. . El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. Pero nunca 49 — estuvimos en privado. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. El también. mi turbación casi me impedía pensar.»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. El caso es que.

Es hábil. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace. su fuerza. salvaje. agitado. él muy serio. »Su voz me acaricia a menos de un metro. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo. Se levanta y avanza hasta mí. . feroz. dispuesto. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. Obedezco con parsimonia. y va acercándose. entregada a sus ganas. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. tras unos minutos de conversación amena y trivial. Sé que él sí me mira. hermoso. Pone uno de sus dedos en mis labios. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. Me observa. Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. sin tocarme. No lo miro. sumisa. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. Sabe hacerlo. mis piernas. que le muestre más. en un susurro ronco. mis muslos. como un perro hambriento. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. siento su respiración. sometida. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. sin moverse un milímetro. me lo mete en la boca con dulce desesperación. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. sin apuro. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. Me pide.»Esta vez. siento su contención. »Me dice que quiere verme así. con las piernas abiertas para él.

. sobre el escritorio del coronel. »Sé que va a poseerme. "Te quiero bien caliente".»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis. Me pregunta si estoy excitada. saca un miembro inflamado y enrojecido. y lo exhibe frente a mi cara. me dice. 51 — . mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme.. Sé que va a penetrarme ahí. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. Quiero que siga. que apure los movimientos y me haga gozar. a la gente. Entonces se baja el cierre del pantalón.». que sigue su día sin mayor novedad. Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle. mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca.

El tipo es ciego de verdad. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista. que se ven feos y se palpan peor aún. no muy apuesto. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. como una colonia de penicilina en las axilas. Ella es oficial del Ejército de Chile. un quiropráctico. y eso sí que la pone nerviosa. Rebeca va todos los lunes al masajista. haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. madre de dos hijos universitarios. se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. El es un hombre muy callado. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. fuerte. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades.4. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. ancho. Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. un masajista. Es ciego. casada. ni un problema». gracias. que se le asoma por el cuello de la camisa. Completamente ciego. Nada más. No le importa tanto el detalle en el trabajo. la entrepierna y las pantorrillas. ella responde: «Bien. Por eso se dedicó a los masajes. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. Por eso su clientela es . gregarios. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. Pero nada. por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. bajo la bata blanca. con vello en el pecho.

Nació en . moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos. el estómago. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. incapaz de resistirse.. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos.52 exclusivamente femenina. los alrededores de los pechos. friccionarla y apretarla ya sin contenciones. soltera. las costillas. la cintura. sacudiéndola hasta el final. células danzarinas. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media. Rebeca apenas puede contenerse. rítmicas. hurgando suavemente en su interior. descubriendo poros perdidos. secreciones espumosas de deseo. Tiene diecisiete años. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. Por eso palpa como los dioses. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes. circulares. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. y el masajista ciego manoseándola. pero con el alma en un hilo. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. no decir nada y seguir avanzando. que no se salte el pubis ni los pezones. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. Quiere que el masajista pierda el control.. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable. en una pensión. vive en Coquimbo. desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas.

Es brusco. las olas. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora. «Yo estoy tirada en la playa. que me buscan los senos y me bajan los calzones. Quiero que me penetre. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. sus manos. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente. Yo me resisto.. Siento un olor fuerte a . que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. Escucho el mar. De repente se me echa encima un hombre.. Me da miedo. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. La playa está desierta. intento separar su boca de mis pechos. tomando el sol.. pero no me hace daño. Eso me hace casi acabar. trato de sacármelo de encima. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo. Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. Así describe su fantasía favorita. las gaviotas. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello. que me adormecen.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad.. pero también un gustito rico. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta.. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos. pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca. Con esas palabras. Aunque no le veo la cara.53 — Copiapó. Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye. pataleo.. Después me dice al oído que me quede tranquilita. Me dice que estoy mojada. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. tal cual. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta.. El tipo intenta violarme.. «Me imagino sus espaldas anchas. A esas alturas yo estoy bien excitada. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. con bikini y anteojos oscuros. »Me saca el bikini a tirones.. la respiración en mi cuello.

no tiene escena final o resolución.54 orina y falta de higiene que me provoca asco. .» La fantasía de Marta llega hasta ahí. me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca. pero él me obliga.. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida. Él mueve su cosa inflamada.. con el glande enorme. Eso le produce un enorme placer. En mi fantasía. Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. »De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. abro las piernas y las cruzo sobre su espalda. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda». baja y me penetra. Siento cómo se aprieta mi vagina. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo.

Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda. camina hacia ella sonriente. él sigue moviéndose sobre ella. ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. . se alisó el pelo. él siente un ruido en la cerradura. sube al Audi muy canchero. que no. y parten al motel de siempre. la agarra de un pie. Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas. Ya en la escena del crimen. Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. Está espléndida. prueban unos canapés trasnochados. él saca pecho y se pasea como un pavo real. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. Baja su amante.55 — 5. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo. la tira en la cama. él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. se perfumó con Amarige de Givenchy. él la persigue. ella dice que alguien viene... se maquilló y se vistió a conciencia. Se hizo las uñas de pies y manos. Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial. se detienen sin detenerse. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. ella se queja y dice que no. también almidonado y compuesto. ella hace como que se resiste. él la toma como a la fuerza. como les ocurrió en La Reina. como todos los martes y jueves a las once de la mañana. pero ambos miran a la puerta. seguro de sí mismo. Ella hace arrumacos con los labios. se toman un trago para alargar el deseo. que le hace daño. se arranca.

.. .. pero sale con varios hombres. En el plano sentimental. Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida. en perfecta armonía. «¡Nos va a matar!». Ésa es la fantasía de Marcia. «¿Qué le pasa?. sin más miramientos que el placer de cada uno. dice él. en su fantasía.. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. dice el amante. Nadie. Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez. dice no tener un compromiso estable. «¿Por qué nos mira así? ¡Ah. dice ella. Lo encuentro una lata. es soltera y no tiene hijos. es mi marido!». quieres lo tuyo! Ven. sigue ella. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. en su juego. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres. parece excitado». La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. utiliza un gran espejo. en el que es imprescindible contar con un tercero. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!».» Paulina es voyerista. no. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil. Y continúan. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo. te deseo a ti también.56 — «¡Oh. turnándose con un otro imaginario.» Y la pareja continúa. salvo ellos en su complicidad. «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional. u observaba sus propias relaciones sexuales. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación. para lo que.

» Desde su escondite. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre. Ellos entraron. se sentó en el sofá. suspiros y quejidos de ambos. insistente. Miró la forma en que ella observaba. mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. A pesar de la impresión. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. Pero también me inquietaba el doctor Santis. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa.«Yo tenía unos quince años. y del ardor que le provocaba lo que veía. Yo la veía cerrar los ojos. el brazo. . Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje. sin mostrar ninguna inquietud. se tomaban un café. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. un señor de barba. muy cerca de ella. cerraron la puerta y mi madre. hasta que nos llamaban a tomar onces. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. Paulina pudo fisgonear toda la escena. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. que estaba bella y sonrojada. el bulto en sus pantalones. bien callado. y que le agradaba. Sintió los gemidos. Le ofreció una taza de té al doctor. intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta. y le besaba la mano. los hombros. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba. dentro del auto de su papá. a veces incluso jugaban a las damas. que lo miraba y se estremecía. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. con gran familiaridad. serio. el cuello. marcando en la ropa las formas de ella.

«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. que temblaban y se movían. »De pronto. abriéndole un poco los muslos. Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban. Luego se instaló de espaldas a ella. Adelantaban las caderas. los pantalones abajo. como una espontánea danza sin música. ella intentaba quedarse quieta. cada vez más frenéticas. nada le importó ver a su madre con otro hombre. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. ofreciéndole las nalgas. cada vez más rápido. con el torso en el sofá. jadeante. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. que bullían de escozores tibios. se separaban y se volvían a reunir. batiéndose y saboreando la zona anal del . que marcó las fantasías de Paulina. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso. Su mano buscó instintivamente sus genitales. le produjo una enorme excitación. A ratos. Al contrario. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. el doctor la tomó de un brazo.» Esta escena. la de su madre. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. Parecía gustarle mucho a ambos. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas.

exhibiéndosela a ella. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso. Él continuaba erguido y resistente. El doctor introdujo entonces todo el miembro. Lo logró y no fue descubierta. mientras ella gemía y suplicaba por más. con evidente expresión de calentura. Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos. meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. espontáneo. hasta la base.» Detrás de la mesa ratona. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. ni esa vez ni las siguientes. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. Iba a acabar en cualquier momento. en . hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. flaca y muy tiesa. desde el fondo del alma. El mismo se la tomó y la movió con energía.doctor.

con un vestido rojo escotado. Estira su . pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. Yo le espero muy arreglada. Manríquez. Se le hizo un hábito espiar. el cuerpo fornido. ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. a pesar de que en la infancia era insignificante.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. tacos altos. unas manos grandes. antropóloga. se ofrece para pasarme a buscar. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. Me río por cualquier razón.» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma. tiene tres hijos y vive en Maipú. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. nariz y mentón prominentes. medias negras con liguero. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia. »Esta vez Manríquez me parece atractivo. ansioso. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. Tiene bigotes. mientras hablamos de cosas sin importancia. Lo siento turbado. es casada. Me mira de reojo las piernas. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos.

Me sube la falda. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. Hay grupos por aquí y por allá. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. "Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. lamiéndose. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más. gente tocándose. »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto. le digo. confundido o antisocial. Abro las piernas. coqueta. Algunos se masturban. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. Es como un explorador entrando en una selva. Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. las orejas y la espalda. las nalgas. las caderas. Manríquez no deja de mirarme mientras . 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. Manríquez casi pierde el control del vehículo. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. eyaculan sobre los otros o intercambian parejas. Pero hemos llegado al lugar del encuentro. Nadie parece contrariado. No reconozco a ninguno de los presentes. Uno de los hombres me besa el cuello. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. seguida de un par de testículos peludos. En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer.mano y la pone sobre mi rodilla. Exquisito. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero.

la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. meneándolo allí con insistencia. La mayoría de los presentes me observa. su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura. Sé que se prepara para mí. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer. Manríquez continúa su danza con breves embestidas. intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. sin detenerse. su respiración se acelera. llenándome hasta el delirio. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad. Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones. pero no desatiende a Manríquez. emite una especie de gruñido. Veo el órgano congestionado en primer plano. Esa visión imaginaria me produce mucha excitación. me levanta por las caderas. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros. »Siento una corriente de placer que me une a los otros. Le suplico a gritos que me penetre. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas.» — 62 — . imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. El rostro de Manríquez se enrojece. En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca.

Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos. unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. comenzó un recorrido sorprendente. tan bueno como suelen ser. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. De partida. cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo. salvo uno. Por más que se acarició la guata. cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. es decir. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. el polvo fundacional era eso. pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos. un polvo. Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado.6. en las masivas torres de Fleming-. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra. y .de la que había referencias. en este caso.

Y así. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello. lentitud en la percepción. le imploraba la de los aros. Se habían vuelto oscuros. por la raquídea.. en esos largos e incómodos meses introspectivos. con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario..63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones. estimulada por el roce de la blusa. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. afuera. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. lo otro que le creció fue la curiosidad. tranquilita. Le acercaron un bultito. Después. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. «Tranquilita. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. caries y panza. inexplicable. una que llegó a practicar a diario. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros. porosos. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos. algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. estrías. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. tranquilita». junto con várices. sobre su pecho. Olfateó a la criatura y entonces . con el quirófano en cámara subjetiva. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. respire.

El impulso le sobrevino primero de manera vaga. — . Se le instaló en los pechos una ternura perezosa.. Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. de glándulas mamarias congestionadas. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. con pequeños pellizcos y tirones. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». como una textura en el aire. como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando. manipula sus pezones con habilidad. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. orgánico. Hablaban de llagas en los pezones. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. con cierto tamborileo de quedarse para siempre. Un rumor de camas usadas. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios. Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad.. Una esencia de cuerpo bullente. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella. un cierto vaho caluroso. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo. o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse. Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía.nunca reprimió. Paralelamente. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible. de células en eclosión. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento. como un estímulo adicional durante el acto.

algo que ella identifica como semen fresco. mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina. como una eyaculación. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos.65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. Mariana llega al borde del clímax. Siente que sus mamas producen un líquido. Cuando imagina que esto sucede. . sorbiéndole los pezones. y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos. y que éste sigue chupando hasta saciarse.

. Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones. Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental. extremadamente complejo.. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año. es muy complicado. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras. por muchos años. El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. Es un tema que no tengo resuelto. . Me advierte que su testimonio es delicado. un novio que se convirtió en marido. que está anclado en una experiencia de la vida real. Sin embargo. El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. que no tiene nada de traumático». una cómoda casa en provincias. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada. asegura. dos relaciones importantes después de separarse. un hijo. Yo sólo puedo contarte mi experiencia. tiene sesenta y seis años.66 7.

Hasta allí todo parece previsible.. en esos años.. dispensador de consejos razonables. Mi . con las aletillas de la nariz. Pero mi padre me gustaba más. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero. Leía. serio. leía y leía. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. una estampa muy aristocrática. pero tenía una forma de hablar muy seductora. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. — 67 — era un hombre hermoso. los ojos y la boca muy abiertos. confiable. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor. Bueno. No se reía nunca y era silencioso. a pesar de que nunca fue a la universidad. Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír.. Huidobro también era un hombre muy atractivo. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato. trajes hechos a medida. me observa y continúa. una persona importante.. Los vi. Mi padre gozaba de prestigio social. roja. de muy pocas palabras. y que habría derretido a cualquier mujer. Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. que regalaba en muy contadas oportunidades. Era un hombre culto. era muy bien considerado como hombre de trabajo. pero su cara estaba irreconocible. tenía piernas largas. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre. congestionada. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. «En provincia el farmacéutico era. incluso a una niña». serena y segura.

Era un espectáculo hipnótico.". estoy gozando. venoso. Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto. . grueso. Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos.. No me vieron. porque ella colaboró de inmediato. con contorsiones desorganizadas. medio asomados por el escote. y ella se agachó y comenzó a chupar. pero me pareció delicioso. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. el magnífico miembro de mi padre. En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. Se retiró. de un rojo encendido. saliendo y entrando frenéticamente.» Llevada por la curiosidad. le decía a la verdulera. le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. Era un venablo duro. chupa así. En ese momento pude ver entre sus labios. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto. sus cuerpos se despegaron. . Una hermosura de aparato. »Se quedaron abrazados.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. como después de una batalla. uno sobre otro. dámela". »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. Ese mechoneo fue como una señal. con la cara cada vez más roja y deformada. era algo que yo debía probar. ¿Qué era eso? No sabía bien. Ella le decía: "Dámela. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes.

palpitando. »De ese modo iniciamos un juego. Y luego un alivio maravilloso y total.. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca. lludi pon. cintones y organdíes. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos. Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme. un rito. Allí estábamos siempre solos. Y todo quedaba así. pitipón. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo.. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila. y me refregaba contra su 69 — empeine. Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. quieto..Después experimentaba un cierto alivio. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. catrotamos caballito. pitipón. Yo me arrastré jubilosa. lludi pen. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. Una sonrisa de aprobación y complicidad. engrosando.. pleno. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?". y de inmediato sentía humedecerse mis calzones. que repetimos muchas veces durante años. con mi cara muy cerca de su cara. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente. Yo tenía diez años. dulce.. creciendo. pitipón!".. . como a una guagua. pero mi madre me vestía con vuelos.

acogedoras. después de tener muchos amantes». Como si recordar la sumiera en un trance. Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Le pregunto cómo siguió esa relación. él me mira con sus ojos encendidos. hábiles. Pero hasta hoy sueño con él. que hubiera tales consecuencias. tal vez por temor del otro.. traumas. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado. años después. »No retomamos la experiencia. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. por su espléndida voz de macho.. niña. Desde siempre supo que nadie podría entenderla. Siento que nada puede hacerme daño.. «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. Mi padre me susurra palabras mágicas. Sus manos son grandes.. aun después de que murió. Al regresar. Aunque me parece improbable. si no le trajo problemas. me cuenta Elisa. por su actitud y sus dichos. También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. Me responde que no. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera. Murió hace más de treinta años. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca. las mismas ganas de unirme a él. Es dulce y es brusco. yo era una mujer y él un anciano. Parece que hablara consigo misma. culpas.

ninguna parte. y que la acompaña hasta hoy.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza. mi padre. según sus 71 — palabras. enferma de sarampión. Lo sé porque ese hombre. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana. un marido excelente. me despertaba a veces con un suspiro.. extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se . Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. a punto de empezar el ajetreo matinal. evaporada por la fiebre. que tuvo dos hijos. con un papá que la crió solo. tiene la voz del más absoluto placer. Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales. «Cuando tenía unos catorce años.. como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre.» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte. y después en una adulta normal. a las puertas del otro mundo.

cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo. sin límites. los hombros. . recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. Estuvieron juntos una semana. ya muy excitada. como siempre la tenía.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. «Con él tuve la misma fantasía. Mi cama estaba empapada de pipí. pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad. Fue un encuentro rápido. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. con más calentura que placer final. Y después. la espalda. las axilas. él me jabonaba entera. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. Primero nos duchamos juntos. no acabo. Si no lo pienso. me tomaba los labios de la vagina y me los abría. compartiendo las noches en una habitación de hotel.» 72 Fresia. furtivo y torpe. y aumentaba su ardor. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso.humedecía como un verdadero surtidor de agua.» Ya adulta y casada. que me subió por la columna. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar. sin preocupaciones ni prejuicios. sobre la arena. Un rico orgasmo. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí. me dejé llevar por mi imaginación. me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo.

llenitos. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. sintiendo cómo le hervía el semen. Fresia supo que el clímax era inminente. para que él gozara en mi boca.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. más dos perros y un canario. así. Lo tenía tan grueso que casi no me cabía. me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca. Era súper rico.«El quería que se lo chupara. mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. Yo se los lamí con placer. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad. Me pidió que le lamiera los testículos. Me abría. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. curvado hacia arriba. Los tenía hinchados. escolares. lentamente. y me chupaba. es funcionaria bancaria. méeme!». Nunca me lo habían hecho. Junto a sus cuatro hijos. Entonces exclamó. y que me prometía mucho placer en la penetración. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro. cosa que yo nunca había visto. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. sin pensarlo: «¡Méeme. es allegada en la modesta casa de sus padres. Pero seguía haciendo las cosas que él quería. Tenía el pene curvo. No había vuelta atrás. Estábamos de verdad muy calientes. viuda. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene . mijito. y vive en Temuco. Estaba jadeando y respirando bien fuerte. pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar.

con nervios de que alguien entre de repente. pero que se calienta como hombre grande. «No es alguien que conozca o haya conocido. Adela ha construido un personaje.. como el pelo negro peinado con gel. a lo Rodolfo Valentino. servicial. y una personalidad relajada. me dice que estoy bonita y me sigue besando. unos ojos con pestañas largas y tupidas. alegre. lampiño. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. rojizas. se desviste sin perder el ritmo. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. despreocupada. y me saca los zapatos con delicadeza. me toma la mano. impaciente. como de niño. nos empujamos jugando.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente. diecinueve. «Estamos en ese espacio pequeño. Adonis me da un beso en la boca. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo.» En este punto de su fantasía. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. . »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. Me aplasta contra la pared del ascensor. una mezcla de cosas que me gustan. dispuesto. pero tiene características de algunos hombres que recuerdo. con su piel suave. muertos de la risa. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. Yo sólo quiero sentirlo. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis. sonriente. Me ofrece un trago. Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas.. cuerpo delgado. obediente.

le cubre el pecho. que puede elegir a una mujer de veinte años. así. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así. bien hecho. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. »Lo siento intentando montarse encima de mí. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. está separada. como que sí y como que no. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. apretándome. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. abundante. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. el rato que me doy para imaginarme así. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. pero siempre agradable. corta o larga. de si hay otra gente o estoy sola. busca poner sus cosas contra lo mío. muy lujoso. medio apurados.74 casi un adolescente. Imagino que está ansioso por poseerme. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga. Es como tener una cita. bien machito para sus cosas. su . medio ahogado del gusto. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere. no tiene hijos. muy ajustados. Le digo que es rico. «Estoy en un baño elegante. que me muero de ganas de que me lo meta. Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. El vello. Se refriega contra mí. Lo tiene duro debajo de los pantalones. bien agitado. y una camiseta abierta. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. que se me acerca insinuante y me acaricia.» Concurso sexual Carola es abogada. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada.

Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. pero no es suficiente. Mi padre está muy excitado. mientras los otros dos hombres nos miran. Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. Me humedezco un dedo con saliva. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. reluciente. que me hace gozar al máximo. a él y a los otros dos hombres. Muevo el dedo en círculos. Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. pero yo le acaricio el cuello. Después me lanza chorros de agua en esa zona. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. Es mi hermano. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. pero no nos conocemos. lentamente. Estoy estimulada. Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo. la espalda. Es un buen intento. »Entra el segundo hombre. pero no excitada al máximo. Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto. Es igual a mi papá. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. Tiene el pene blando y pequeño. Compartimos el secreto.» . con las dos manos. tiene un cuerpo excepcional. que viste traje formal y trae un portadocumentos. Me pide que me ponga de pie y me desviste. Estoy lista para recibirlo. que se abre lentamente. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. »En ese momento entra el tercer postulante.75 — cabello es castaño. los muslos. Está sin ropa de la cintura para abajo. en el ano.

en todo caso. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. Los deja allí colgando y los mira largamente. comienzo a desnudarlo frente al espejo. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. moldeado por mi propia imaginación. pero con cuidado. Yo le palpo los botones de la camisa. Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso. sentada en el excusado. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. me manosea los pezones. tenso. De hecho. Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. Tiene un aparato . casada y madre de tres hijos. «Lo excitante es que es mi cuñado. Aparece su órgano. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. es profesora de música. Dice que no se plantea nada con él.» «Imagino que estoy en el baño. en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. que no le gusta. nada más. su cuñado. nudoso. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. muy suave. El entra y cierra la puerta. Se me acerca lentamente. tiene veintiocho años. le desprendo la ropa con soltura. Parece una armadura de piel. Yo me impaciento. Nunca ha pasado nada entre ellos. En la vida real no lo considera especialmente atractivo. le desabrocho sin apuro el pantalón. Se lo veo en el espejo y frente a mí. siempre en fiestas familiares.76 — El cuñado Julia vive en Maipú. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. comiéndosela con los ojos. Pero en su mente lo evoca cada vez que puede.

y la ligera lencería de satén con la que duerme. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. Por su horario de trabajo. y no es necesaria. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. sin hijos. 77 8. Pero Catalina.fascinante. mirando televisión. está sola en casa. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. solo .» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?». Y se ha quedado allí por cuatro años ya. presentándose por la noche ligera de ropas. pero con actitud subordinada. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. que se levanta desde una espesa mata de vello. obediente. Suele quedarse en la cama. remoloneando. Son hombres fuertes. Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo. y sin nada que hacer hasta el almuerzo. Es el momento de entregarse a sus fantasías. de cuerpos lustrosos y firmes. No hay respuesta. Están semidesnudos. duerme hasta el mediodía. casada. triunfalmente erecto como un estandarte. Cuando despierta.

extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. temblores y cosquilleos en el vientre. «Aumentan sus movimientos. Y veo los espasmos que recorren . la vagina lubricada. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. el trasero. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas. En actitud concentrada. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos.ataviados con un taparrabos y un turbante. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. los pezones gordos y gruesos. Van trabajando cada músculo. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona. repartiéndose mi piel entre los cinco. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. deslizando las manos por el eje del pene. quiero esa rica leche ahora!". tienen la piel y los ojos brillantes. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna. Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. La sangre se me acumula en los genitales. todos idénticos. cada centímetro. un bulto prometedor entre las piernas. el cuello.» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos. Yo me siento en el límite de la calentura. las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas. Los esclavos se han sacado los taparrabos. Ve cómo se masturban rítmicamente. las pantorrillas. el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales. La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. las piernas. las tetas hinchadas. extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. los músculos tensos. que son cada vez más furiosos. tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal.

Ella le temía al hombre negro. uno tras otro los cuatro hermanos. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. Se le aparecía enorme.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. madre de un hijo. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. o tal vez completamente desnudo. y vive en Valdivia. pensaba en él todas las noches. Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. Cuando niña. Es nutricionista. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. un gigante pétreo semidesnudo. De hecho. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos. con .los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». en la soledad de las sábanas. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. Era parte de la gracia quedar resollando. casi todos descendientes de alemanes. soltera. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos.

pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. «Me visita seguido. El hombre negro. y una enorme vara se erige desde el pubis. sus muslos parecen troncos de árbol. Debajo. picunches y huilliches. pero no se parecían en nada al hombre negro. Leonor había visto una ilustración. de carnes rosadas. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. en la revista Billiken. La gente a su alrededor era rubia. Tiene unos hombros anchísimos. la piel brillante. por supuesto. En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. . sobre todo. labios carnosos como una fruta. formas esculpidas y musculosas. con un diámetro no superior a cuatro. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. palmeras y plátanos. Y. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. tenía un pene descomunal. También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros. Lo veo bailando alrededor de una hoguera.1 centímetros de diámetro. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches.sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. Podría triturarla con una sola mano. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas. ataviados con huesos y taparrabos. sólo existía en su imaginación. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. oscila un par de testículos que parecen de un toro.2 centímetros y 80 3. blandas y abundantes. como un dios griego lavado en azabache.

sopesándolos con satisfacción. se sienten tambores en el aire.»El hombre baila una danza acompasada. sube la tensión.» 81 — 9. Entonces el miedo se me transforma en placer. lo aprieta. cargados de un líquido untuoso que quiere salir. Están llenos. El pene Tener pene . Frota su enorme pene. lo estira. Se palpa los testículos. en calor en toda la columna. una y otra vez. lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado. aumenta el ritmo. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir.

Le pregunto con qué se le despierta el deseo. muy segura en su sillón. con determinados escenarios. Algo teatral sugiere su acento extranjero. Salvo una línea negra en el párpado superior. música sinuosa. blues. aunque tiene más de sesenta años. la delicadeza de sus movimientos. sus bellos ojos pardos. muy erguida y digna. para la creatividad y para la vida. Yo creo que una persona sana. No dice cuántos más. nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. de cualquier edad.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. afirma. Es sin duda una mujer atractiva. la biología humana es así». no usa maquillaje. Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. muchos años después. Su forma de caminar. su lindo pelo completamente blanco. La Choly. tiene su instinto sexual en alerta. profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años. con una mirada cómplice que se cruza con la mía. contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta. «A mí me gusta jugar. para el ánimo. Hace bien para la piel. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. haciendo gala de su condición de médico. 82 La Choly hace una pausa. saxofón. suave. dice. su piel sana. alba. Esa es la síntesis». el calor de una fogata. sus modales cuidados. me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. luces tenues. Es rellenita pero bien formada.

¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. Opto por callar.. cubre todos los demás.acumular una cierta experiencia en esta materia. Las ancianas también fornicamos. Quieres que haga recuerdos. pareciera. o con estas inclinaciones. el último polvo siempre marca.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total. Si te prodigas. Pero no sé exactamente qué preguntar..». o con este culto por el deseo y el catre. «Como tú debes saber ya. si me lo permites. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central. Me entusiasma lo que tiene que decir. que lo fue siempre. cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio. me agrada mirarla y escucharla. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. Me gustó mucho. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — . Partes de la base. El último polvo suele convertirse en "el polvo". modifica sustancialmente el recuerdo erótico. habilidades. te aplicas y no te impones límites ni restricciones. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. llamémoslas. que las más de las veces se hace y no se piensa. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. Es divertida y procaz. de que estoy en retiro. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. que no lo oculta y que lo practica con maestría. generalmente misteriosa. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar. Además. pero en ella todo suena adecuado. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. Y descubrí que podía ser muy buena en eso.

Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. para sí misma. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. cuando todos lo hacían. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. Durante el orgasmo. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. descarriada y todo eso.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. la Choly visualizaba en su mente que te- . Lo hacía casi siempre en privado. a la altura del pubis. abusada por adultos. Ya en la adolescencia. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo.. contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. Luego fue perfeccionando la idea. sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer. aquello que Freud llama «la envidia del pene». cuando estaba de moda. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo.. Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta. No se trata del deseo de tenerlos. violada a corta edad. pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba. llevada involuntariamente por los caminos del sexo. Lo mío no fue por necesidad económica. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. con las más diversas situaciones. en fin. tocándolo ella misma.83 — víctima. Yo fui educada en las monjas. te vas a desilusionar. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. nunca me faltó nada. no me vendí. que respondía al roce. al sentir que la invadiría el clímax del placer.

con mostacillas. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. También coleccionó todo tipo de adornos para la verga. hasta con piedras preciosas. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura. del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. y que puedo mirar otro. Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. gozando en mis entrañas. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. amoratado y duro. penes artificiales de todas dimensiones y formas. Un delicioso aparato que me hace sentir completa. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. Sentir que tengo uno dentro de mí. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. Cuando el glande asomaba por el extremo. . al mismo tiempo.84 nía un pene excitado... un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. Pero sus favoritos son los consoladores. miro hacia abajo. el mío. entre nuestras piernas. Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. Así. y de los más variados materiales. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre. con tallados en metal o en madera. con plumas multicolores. Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. el tubo era cambiado por otro más largo. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene.

Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. «Cuando estás arrodillada. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años. y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital. como una hembra primitiva. Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. Así perdí por completo el control. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna. pero dulce. gesticula y conversa animadamente.. amplia de criterio. . Te sientes realmente como una perra o una loba. me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás.» A Ximena le excita que le digan «perrita». Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo. Se considera desprejuiciada. la primera en la historia humana y la más animal. Fue una experiencia bien salvaje. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo. como si fuera a explotar de placer. pones en juego el instinto.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante. Ríe. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío. y también le gusta el coito en esa posición. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular. como si fuera a morirme..

Me parece que la existencia de los hombres. «Pienso que ese grueso palo. Lo palpa con glotonería. con sábanas rojas de satén. Está oscuro. sus labios y sus genitales. A Ximena le sobreviene la curiosidad. la hinchazón de sus pechos. La sitúa en esa posición. No sé por dónde quiere entrar. así el pene se siente más adentro y más grande. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. en cuatro patas. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. de cada . nudoso como una cuerda de barco. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. pero es evidente su deseo de copular. El hombre va a tomarla como a una perra. va a ensartarme hasta el estómago. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas.» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. Ella siente la aceleración de su propio pulso. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. pero logra zafarse y asir el pene del macho. cuando de pronto es abordada por un hombre. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. desde atrás. Además. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas.parte de una cadena de sabiduría ancestral. el ritmo respiratorio creciente. y el aumento de la lubricación vaginal. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás.

Somos hermosos y repugnantes a la vez. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. que me palpita en la mano. que me disfrute por dónde quiera. Es el delirio: un dolor. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. una picazón. lagarto. él es de mármol. Soy de maíz. Lo frota allí. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. que me taladre. Como a una perra callejera. una loba en celo. un chasquido que viene y va. Ya lo tengo adentro. Soy animal. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. una especie de estornudo en mis genitales. se abre camino. Su púa me duele y me alimenta. Imagino su órgano fundido en el mío. Me vuelvo una amante salvaje. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente. »Sacudo rítmicamente su pene.hombre.» . Necesito que me abra. El hombre me penetra primero por la vagina. un escalofrío. pájaro. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano.

Me veo tendida masturbándome. es soltera. . como otras. Esta fantasía. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. en su versión original. Santiago.88 10. "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo. poeta y estudiante de psiquiatría. la reproduzco tal cual. dada su particularidad. vive en El Arrayán. me fue entregada por escrito y.

Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. robusta. Les mostraban revistas y videos. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven).y de algunas señales previsibles y rutinarias. muslos gruesos. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen. sonrisa contagiosa. Por mandato de la Institución. olía o incluso recordaba el pañuelo. Malena y Carla estaban ardiendo. en tercera persona. encontraba dos. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. su sudoración o sus latidos. así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. sólo quedaba el pañuelo. era alta. Cada vez que obturaba su panel dental.Pienso en mí. de piel lechosa. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta. en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. llegó a la conclusión de que. Se llamaba Carla. tocaba.. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. — 89 — pechos voluminosos. evidentemente.. No habían podido saciar sus deseos. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder . Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. cabellos rubios. aun en medio de sus complejas tareas y. curvas y labios abundantes. »Después de tres días en esas actividades científicas. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos. una funcionaria del laboratorio criogénico. sin compromiso de su voluntad.

"Bésame. sensible. A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. mirándola de frente. que estaba erguido. al concluir sus tareas en el laboratorio. Chupó su lengua. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. hurgó en su saliva. Malena no pudo más. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. que le producía suaves oleadas de placer. que quedó vacío a esa hora. Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . y comenzó a masajearlo. duro. y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. Sintió la respiración de Carla en la nuca. suaves y receptivos. Prolongó cada movimiento.algo de esperma. en cuyos ojos abiertos había consentimiento. deseo. »Malena la rodeó con sus brazos. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros. y tarde o temprano iba a reventar. te voy a hacer gozar". Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla. Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla. »Fue cuando terminaron los informes de investigación. Saboreó los deliciosos labios abiertos. musitó Carla. La perturbaba el descaro de sus gestos. se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. La tensión sexual crecía entre ellas. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros.

Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso. hasta que estalló en éxtasis. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. Me — 91 — . »Cuando recuperó el aliento. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base. Es delgada. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. sus nalgas temblaban. «Soy lesbiana. una pareja estable. Por si las dudas. atlética. su vientre se movía en brusca rotación. tiene veinticinco años. vive en La Granja y no tiene hijos. Una vez clarificado. Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución.hasta que Malena se sintió al borde del desmayo. se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo». vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante»." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. me dice. rubia. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen. Sus piernas se mojaban de placer.

Siento su vagina esponjosa entre mis labios. Yo caí en su trampa. me enciendo en llamas.tiene atrapada y esposada. va a acabar. que le cuelgan y se mueven. La paciencia se me acaba. Lo chupo y lo mordisqueo. »La agente se sitúa de pie sobre mí. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación. estoy ardiendo. no puede más. acercándome su sexo. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris. No lleva cuadros. »Se arrodilla sobre mi cara. que se estremece con el contacto. va a explotar. Se ha puesto grueso. »No hablamos. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. Siento que ya viene. hinchado. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. Ella tiene el poder. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua. Ella me observa y está alerta. Me contorsiono. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. cada centímetro. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. Hago funcionar su deseo. que crece cada vez más. quiero lamer esa concha que me ofrece. cada rincón de mi cuerpo.» . Le estoy ofreciendo cada fibra. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo.

me dice. me despierta y desencadena los deseos más locos. todo lo contrario. y el olor a hombre. y cientos con olor a nada. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. que dejó pasar de largo. «Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. Así. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo. amargas y lechosas. y yo no sabía lo que era. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga. Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor». tembloroso. que sudaban ganas o misterio. «el sentido iniciático del deseo. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites. incluso en la micro. De hecho hay hombres con — . No a colonia.92 11... Especialmente de todo buen polvo. «Es un contrasentido». Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad.» Tenía seis años. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista... poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres. «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. con olor a almizcle. Su actividad. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años. a almendras verdes. Se me erizaba el pubis. El sudor axilar. el punto de partida de la selección erótica». La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada.

A Dominga le atrae especialmente el olor del semen. en el sentido que te digo. el estómago. de traspiración. de almizcle y tabaco. haciendo desaparecer todo del planeta. la arrinconó contra una puerta de madera. El la buscó en esa tarde de ardiente calor. fascinado.. las posó sobre sus hombros musculosos. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte». que no hacía más que contraerse. menos a él. especialmente cuando está fresco.» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. es una potente señal genética. nada. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. distenderse y secretar un jugo almibarado. la encontró en una caballeriza. se puso de rodillas. el pubis. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. levantó las piernas de ella. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. De pronto se puso de . hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. comenta. Se inclinó. al punto de comenzar a moverse en el aire. que entra en el cerebro como un llamado de la selva. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. «Los hombres que huelen rico. hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. Un olor masculino. aún más audaz.93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. luego de varios días de mutua y solapada seducción. le besó el cuello. Eso la excitó hasta el límite de lo posible.. química. fuerte. El hombre parecía embriagado. Ella vio que los olía. los pechos. nada. suelen ser estupendos amantes».

Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. agotado y con la respiración desordenada. la poseen . y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato. Antes y después de esta experiencia. intenso y orgánico.. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales. de regreso en la casa patronal. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior. Dominga fantasea con que muchos hombres. los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite.94 pie. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. Estuvo haciéndoselo durante casi una hora.» Media hora después. dos años menor que ella. «El semen del hombre tenía un sabor picante. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. un poco amargo. unos veinte por lo menos. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro. donde el muchacho leía unas revistas. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio. una mujer bastante gruesa y desaseada. Esa tarde fue ella la que. los dos traspirando. sin decir palabra. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina. los dos gozando de una manera irrepetible. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. sedujo a su primo. El muchacho.. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. y lo logró. sin parar. levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto. penetrándola sin descanso. y un olor fuerte. entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama. como de almendras verdes. Una vez que el campesino se retiró de ella. meneándoselo con insistencia.

. la excitación que les brota por los poros a través del sudor. . Sofía tiene cincuenta y nueve años. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen. Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. que exuda el perfume salvaje del deseo. abuela de un nieto. otro. disfruten su vulva. va a un concierto o una obra de teatro. la penetran por primera vez. En su fantasía ella no es violada. no es tomada por la fuerza. madre de dos hijos.95 sucesivamente. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. la inoculen con su semen tibio. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante. como una pasta caliente en su interior. identifica el aroma personal de esos hombres. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. la agarran por las caderas. Luego vendrán uno. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media. Le quitan bruscamente la ropa interior. es casada. mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. hasta que Dominga pierde la cuenta. Es consultora internacional en materias financieras. y otro más..

al compás de la música de calesita. Se trata de una sala de pornografía en vivo. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. se encarama en el caballo. porque esos son gastos de representación. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera. una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. Hay poco público. ninguna otra mujer. se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos. > . vestida sólo con un sostén de lentejuelas. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. otros señores muy rubios y rozagantes. Esta vez visita Luxemburgo. atenta a cada detalle. de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público. un grupo de turistas orientales. Sentada aún frente al espectáculo. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. Tras la fanfarria inicial. El boletero le da a entender que la función está por comenzar. se acomoda con evidente experiencia.

No importa eso. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad. correctos. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. dice Liliana. O varios ancianos. es madre de dos hijos. A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. . que va cambiando arbitrariamente.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos. directamente un anciano. con hombres mayores que se vuelven locos por mí.» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena. para ser precisos. pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. en sus palabras. De treinta y cuatro años. se concentra. «Su cara va cambiando. cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente. sin interrupciones. los deberes hogareños y las demandas familiares. Es distinta cada vez.. tendida en su cama. que no pueden creer que me poseerán». Sin embargo. o una cara que inventa mi mente. está casada hace nueve.. de maneras antiguas. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente. Entonces enciende una vara de incienso.

Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio.. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. «Estoy con una chaqueta ajustada. un poco nervioso. la rigidez de sus músculos. una falda que deja parte de mis muslos a la vista. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. Como tentarlo hasta que no pueda más. . de esqueleto firme y buena contextura. Es un tipo fuerte. Se fija en mi escote y yo no me tapo. sentir la soltura de sus carnes.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. Pero eso es rico porque es como cazar una presa. Ella adivina que tiene dentadura postiza. para abordar a los potenciales clientes. ligas negras. medio cortado. Liliana observa al viejo mientras hablan. Eso es lo que la excita. Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. y me trata de "señorita". vestida de manera formal pero seductora. le dejo que mire y se caliente no más. lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo. Eso le causa curiosidad.. un modo bien educado. aunque es como corto de genio. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. Será mayorcito pero es hombre.» En su imaginación. un seguro para automóviles. unas medias de seda. Así que yo lo provoco. al contrario.. cierta torpeza de sus movimientos.. en el papel de una vendedora o promotora. no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo.

. sus brazos. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. con el sexo a la vista. me lame y me muerde. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. las manos agarrotadas en sus caderas. Pero va a aprovechar la oportunidad. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. Siente la presión de sus muslos. lo mueve muy rápido. El viejo intenta abrazarla. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos. Tengo mojados los calzones. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos. cuando menos se lo esperaba.» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella.. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven. al contrario. se le echa encima.Imagina que el hombre no puede contenerse. Ella lo ha provocado hasta el límite. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose . Está tocando entre mis piernas. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. ella no se resiste lo más mínimo. «El viejo me respira en el cuello. Me excita sentir que el viejo no se la puede creer. Siento su cuerpo desesperado sobre el mío. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance. Está duro y caliente.

de deseo. experimenta un orgasmo largo. una vela o una zanahoria.. Hacerlo con animales . El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. A tientas. se desvanecen todos estos pensamientos. para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista. intenso y muy satisfactorio. Según explica. todos sus mares. lo logra plenamente.. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo. Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. Liliana se ayuda con algún objeto. temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda. sus secretos. Necesita ser penetrada. En su fantasía nunca es penetrada. 100 12. A ella se le ha esponjado toda la piel.. sus hendiduras y salientes. pidiendo más. así que el viejo se queda siempre con las ganas». ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. La humedad la ha vuelto resbalosa.

en distintas posiciones. Yo le digo que no me gusta así. Ella estudia Leyes. en el baño. creativamente.» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias. que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. se nos hacía poco el tiempo para eso. continua. De hecho. juega con su pene hasta que lo tiene tieso. Y eso se pierde. Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. y termina dentro de mí a los pocos minutos. Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso. explica. llega un momento en que me instala encima. Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos». pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente. sin excitarme previamente. «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. Con esta teoría — 101 — . nuestra práctica sexual es mucho más intensa. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra». por todos los orificios del cuerpo. «A veces es patético. Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer.» Virginia añade. lo desconocido. en la cocina y en el patio.

. musculosos y tostados en Reñaca. por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. O los mozos. listos para meterse en la cama con una.comienza el relato de su imaginario erótico. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales. como que una existe. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. que son rápidos. «Te estoy hablando del hombre de la calle. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. tal vez sólo descartaría a Menem. pero cualquiera. de buen humor. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. buena facha. Sin embargo. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío. de todos. cero servilismo. transpiraciones y placeres. todos. Para ella las fantasías son cíclicas. te miran a los ojos. con sudadera. seguros de sí mismos. de ninguno en particular. dice. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. en que participaba en una orgía. para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. producidos pero llanos. frontalmente. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. a los imberbes playeros. no sé por qué. las piernas o el poto». con regios cuerpos. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote. un chivo. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. peinados a la gomina.

Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte. que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. el que se le montaba en el lomo. húmedo de la gruta del chivo. El hombre. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino. Virginia se aproxima al chivo. Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal. alto y fornido. Ella piensa -y desea. ve una cabaña. y desde hace unos meses. cuyo pene está francamente congestionado. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. Ella está paseando por un campo. con un miembro enorme. se acerca.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales. que se le abalanza encima y comienza a moverse. la agarra y la pone en cuclillas. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. Ahora. — . Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. bastante duro y largo. A veces era un caballo. Una vez que lo hace. El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. La mujer le besa los pezones. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos.

El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. con dos perros afganos a sus pies.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. Y así. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. rolliza. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . «Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. que está al borde de una descarga. es meteoróloga. Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos. ante un gran espejo. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. Siento que el animal va a eyacular. vestida con tules. vestido de blanco. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud. con bigotes de señor Corales. carnosa. Ese masajeo me produce harto placer. »Me imagino que esa joven del dibujo.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo. y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente. Era una doncella rozagante. traen a dos perros afganos rubios. Atan a la joven a una mesa. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. Los perros estaban con la lengua afuera. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. una larga hilera de hombres y perros. muselinas y suaves sedas. Está casada por segunda vez.

Hombres de distintos portes. Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. los hombres y los perros van copulando con la joven. o se masturban enérgicamente. frenéticos.104 da. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. vestida de domadora y rodeada de público masculino. y dice no tener una fantasía recurrente. Todos los perros la montan. con su actor favorito. Uno tras otro. Todos los hombres se lo meten. Tiene treinta y siete años. es separada. con el vecino. de los perros. Crea diversas situaciones en su mente. Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor. hasta acabarle adentro. hasta los golpean con palmaditas. colores. como preparando sus armas para un torneo. del hombre. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro. Sacan sus miembros. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. Todos estaban como locos. sin hijos.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. »Por turno. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. Yo sabía que iba a aparearme . Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso. edades. y en fila. los mueven con energía.. alternativamente. Soy cualquiera de ellos. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean. Cada cierto rato la limpian con unas toallas. un semental negro muy hermoso. clases sociales.. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales. De pronto. gritando que me desnudara.

.. »Al masajearme los muslos y el vientre. mientras todos esos hombres aullaban de excitación.. el público gritó enardecido.. aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante. Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron. me acomodé en una banca por debajo del animal. que bufaba y se impacientaba. y até varias cintas de colores en su enorme órgano. El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba.» . no sentía ningún dolor.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo. Luego. al contrario. »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo. Yo me acerqué al potro. en cuatro patas. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo.

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