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Pamela Giles - Fantasías Sexuales de Mujeres Chilenas

Pamela Giles - Fantasías Sexuales de Mujeres Chilenas

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FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S.Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno. Avda. la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento.. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos. queda rigurosamente prohibida.A. Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados.A. 2004 Monjitas 392 piso 16 of. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. . sin autorización escrita de los titulares del copyright. 1601 Santiago. Bajo las sanciones establecidas en las leyes. 2004 © Ediciones B Chile S. Pajaritos 6920.

compañero en la crianza y en las fantasías. .A mi portugués.

El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7.CONTENIDO I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5. Ser prostituta La aprendiz 37 3. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8. Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4. mijito. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. El pene Tener pene 82 78 79 .

Desde atrás 10. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 . Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12. Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11.

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

de la prostituta sagrada. El erotismo femenino tuvo entonces. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. Pero el acto de imaginar. en el último reducto. un profundo sentido místico. narramos. donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. . Después de imaginar. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. porfiadamente humano. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo. imaginamos. Al parecer. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. el jardín secreto de la sexualidad femenina. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. Antes de pensar. como hoy.Así. durante muchos milenios. en esa época las fantasías no se habrían convertido. la tabla de salvación.

De todos los mitos eróticos. los de hoy. Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa. Copula con todas ellas. El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. los encanta y los reúne. baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno. sin reservas. Cada una de ellas es su amante. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. completo. ese dios es dionisiaco. Tristán e Isolda en una . que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. En nuestros términos.Básicamente. depravado. a un mismo tiempo. que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. En esta historia. a los demonios y a las mujeres. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales. Celeste -diosa. el dios que está en todas partes. tolerante y pródigo en materia sexual. diabólico. Todas copulan con él. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. en medio de la naturaleza. Krishna. o en Baco. tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos. por el llamado de esa música celestial. Es más. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad. al éxtasis carnal y místico. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. el músico que calma a los animales. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis.

Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. sin conflicto entre ellas (posesividad. a una supuesta inocencia buenita. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. tal como en el episodio que les comento. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. ya los .cabaña rústica. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. rechazo) ni con el medio. desprovisto de 17 — conflicto. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia. más imaginaria que real. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. Aunque la historia parece exagerada. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". ficticia. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo. sin censura ni prohibición alguna. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. En el banquete helénico. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. desenfrenada desde los ojos de hoy. competencia) ni con el amante divino (celos. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. imposible. divina y perfecta. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa. representado en cada caso por el entorno pastoril.

que hacía posible la transformación. de vida y de conocimiento. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales. que queda arrinconada al interior del matrimonio. es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. En esta conjunción de opuestos todo . y frecuentemente fue manifestación de divinidad. de la muerte del deseo femenino. una poción venenosa en un elixir sagrado. La mujer era una diosa iniciadora. aunque no únicamente. lo sombrío en luminoso. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. La desacralización de la sensualidad. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro. Séneca. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. es decir. La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego. La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. que era romano.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. a un agente transformador. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era. expuesta al calor de las llamas. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior. la materia imperfecta se disuelve. especialmente. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. también expresa desdén por la carne. En una hoguera.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

que apaga la culpabilidad. Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. El Eros parece herido de muerte. el deseo. y que se le condenara como hereje. En realidad. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". Agustín sistematiza este pensamiento. la concupiscencia. se convirtió en teología cristiana oficial. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. sobre todo los de la mujer. De este modo. Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo. pero con argumentos más refinados. El hombre sería pecador desde que nace. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. verdadero fundador de la doctrina del pecado original.412. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne. Para Pablo. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". el jardín secreto de . Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio. Sentando dogma. La concupiscencia pasa a primer plano. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. La versión de Pablo. No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza.

llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. el placer y el deseo son trivializados. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. Esta dimensión humana se considera. La muerte del deseo Inventado el pecado. Ya en nuestro tiempo. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy. ilícitas. ni hablar. especialmente "degradable". Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. sólo para aliviarse de esa carga animal. En especial.cunde la superstición que. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. las pulsiones. impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables. el mercado deserotiza las relaciones humanas. A ellas no se les reconoce esta . el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". refuerza el moralismo de la Iglesia Católica. mezclada con códigos bárbaros. los aspectos relacionados con el instinto. 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. dicho de otro modo. De las mujeres. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros. sensaciones aberrantes. a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos. desapegadas. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos.la sexualidad negada. frívolas. los sentidos. en la modernidad. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie. La voluptuosidad. desintegradas. las torna frías. "descubiertos" por ellos. vulgarizados.

sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. Las acompañan cada tanto la literatura. la plástica. satisfacerlo. ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal. servil. en el contexto de la civilización capitalista. el arte. sirviente. ella no tiene deseo. y su placer -aguado. artistas.dimensión enfermiza. no obstante. Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. nuestras hijas y nuestras nietas. luego el cine. La mujer es la encargada de aliviarlo. Bataille hace vivir el placer desde la muerte. hemos encontrado un subterfugio. ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. Con la invención del pecado. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. el pensamiento progresista. Se salva en las fantasías de las mujeres. la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. el cuerpo femenino ha quedado dormido. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados. de tranquilizar al monstruo. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro. A una triste. Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. Valmont releva la vanidad. Desde esta perspectiva. Instalan. Las habitantes de la modernidad occidental. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. Merteuil agrega la intriga. Pero. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía. condenadas a un imposible amor único y vitalicio. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es.

Sin ninguna pretensión científica o literaria. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos. Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es. una fantasía erótica. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. distanciamiento intelectual. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. Sin embargo. la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad.subterfugios para observar lo erótico. Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . Este mundo secreto me pareció fascinante. en cualquier contexto. moraleja protectora. pura y sencillamente. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas. Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica. La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados.

esperar. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. a menudo reiterada. No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. temor. inseguridad. Por el contrario. las fantasías que les han producido especial excitación o placer. resquemor o vergüenza. difíciles de relatar por su volatilidad. Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. celo de su intimidad. cuyos testimonios yo debía conocer. Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. la enorme mayoría respondió con entusiasmo. aventuro aquí unas ideas. Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. sus amigas o parientes. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. Se trata de una visión quimérica. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". una representación mental creada por cada mujer. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación. convencer. y que éstas son más que una pura sensación. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. confusas o vagas. explicar. generar lazos de confianza. inventada por la psiquis. que la contiene en . las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor. Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. como pedir que escribieran sus fantasías. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales.

pero rara vez las propias. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. escriben sobre el tema en los baños públicos. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. En todos esos actos y lugares. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. que sólo comentan con otras mujeres. al menos no explícitamente. En la vida corriente. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. libertario y secreto de su mente. látigos. donde los mitos. con la esposa o la amante. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad. se masturban en grupo. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. o 27 vistiéndose de empleada. de su hombre. portaligas. cafés con piernas. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta. sociológicos y sicológicos. con el vecino. escondidas. el inconsciente. negadas o tapiadas. de colegiala o de monja. consoladores. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. con Superman o con otra mujer. Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. la feminidad ancestral. corsés. Asimismo asisten a cafés topless. . espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos.el espacio íntimo. estadísticos. los arquetipos. las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas.

Pero son una adaptación. Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. frotteurismo. Este género se caracteriza. fetichismo. En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas. sadismo. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. también para las mujeres. escatología telefónica. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. urofilia. clismafilia. por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. necrofilia. Con 28 coincidencias.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. puesto que están hechas de una materia parecida. por cierto. un traslado. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. Estas clasificaciones se utilizan. en sentido genérico. Casi siempre son . exhibicionismo. probablemente equívoco en algunos casos. según mi apreciación. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres. bestialismo o zoofilia. coprofilia. pedofilia. masoquismo. travestismo. etc.

y que se reiteran en mujeres muy distintas. 29 . un orden temático. una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas.inesperadas en su sustancia. o tienen elementos significativos que me parecen originales. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. la parte testimonial. tal como llegaron a mis oídos. A continuación. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro.

Específicamente. le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. .II. Supone que tiene un desequilibrio hormonal. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). es soltera. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. como un brusco capricho incontenible. porque desde hace un año más o menos. repentinamente. hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca.

Y el mejor de todos. separado por unas cortinas del resto de la tienda. gordo y chico como un tonel. .Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio. un ascensorista. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló.. a oscuras hasta la próxima estación. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal. Finalizado el coito. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba. prostituto o amante de alquiler.. es decir. un señor de unos sesenta años. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. es casada y tiene tres hijos adolescentes. un proveedor de materiales para su trabajo. El zapatero aceptó la invitación.. una especie de esclavo de sus deseos. Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras. hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. con un cobrador del gas. un alumno del taller.. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. sinuosamente. No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. encerrados en el maletero. Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz. A ese episodio siguieron otros por el estilo. un comportamiento fuera del control de Beatriz. Allí se desvistió ante él lentamente.?». y solo le preguntó: «¿Quieres.

Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. Incluye «caricias. desinfectado. Según ella. sexo oral. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». fumigado . Ellos. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. «La araña».. El servicio que ofrecen es muy completo. juegos eróticos. palo encebado y penetración. de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo. la araña. que consiste en una atención muy rápida. los labios y la lengua. y 20 mil pesos «el momento». sanitizado. lluvia en el rostro. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. Según Minerva. besitos donde tú prefieras. beso negro. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado. muy privado y discreto. con el estómago hacia el techo. masajes estimulantes. higiénico. generalmente dentro de un vehículo. lo que no hace más que aumentar la tentación. Lo de «palo encebado» se trata. en tanto. en cambio. cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado. con y sin preservativo». es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies.. cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo.. hasta eyacularle directamente en la cara. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. según explica Minerva. incluida la boca. Allí garantizan un ambiente «acogedor.Para alimentar su imaginación. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios.

35 — Escudada en el anonimato del teléfono. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales». del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio».[textual]. y en horario corrido viernes y sábados. Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos». jacuzzi. según las averiguaciones de Minerva. y los que atienden sólo a mujeres. También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. Lo llaman «la dotación». pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. lo tengo largo y grueso. que pueden ser de «striptease. a bailar. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. con música grata y tragos al velador. Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes. Los domingos no hay servicio. un consolador adicional de veintidós centímetros». por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario. como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. aquí van.entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. que están disponibles para ser contratados por varones. con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. a una fiesta. la tarifa va subiendo. ducha y material de aseo de excelente calidad. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones. llevo tres años en esto y no he tenido quejas». Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. despedidas de soltera. Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». «y si es necesario. . Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros. Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. Todo por cuenta de la casa». Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora. atención a grupos o fantasías con animales».

Tienen una hija de dos años. Felipe afirma que es «modelo de televisión. Eso es más que suficiente para Minerva. Su marido es piloto comercial. Su esposo es también su mejor amigo. Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. maceteado». Maximiliano detalla que es «uruguayo. varonil. que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal. así que vamos a tener cuidado». situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. versátil. «argentino. tanto así que ella le ha contado esta fantasía. con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. Para Minerva. cariñoso. estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. azafata.Ibrahim. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. atlético. con un cuerpazo. Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. . Su colega Matías. y una dotación de veintidós centímetros». aprendiz de prostituta. 36 2. La comparte con él. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler. que se acopla perfectamente a este mundo secreto. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. asegura: «La tengo extra-large. una agradable parcela en Calera de Tango. con el lenguaje soez que utilizan. muy bien dotado: veinte centímetros». me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». Más concretamente. jefa de cabina de una importante línea aérea.

hace las veces de profesora. se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. atentas a cada detalle de su cuerpo. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. con los labios entreabiertos. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . en su fantasía. mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida. una mujer vulgar pero atractiva. maqui. volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. delgadas o entraditas en carnes. sus modales. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. cascabeleo de joyas falsas. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. botas y medias caladas-que intenta venderse. practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. con ropa de cuero. rubias o pelirrojas. Y él. Todo esto es una escenografía de luces rojas. dice la maestra con ademanes seguros. altas I o bajas. éstos son detalles secundarios de su fantasía. su tono. La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual. algo mayor que las demás y con aspecto provocativo.« llaje recargado. es una de las aprendices que la escuchan fascinadas. compiten por la presa. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas. su manera de moverse. Vania. una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. o con hombres prácticamente desconocidos. Vania tiene una imagen favorita. Así. Una de ellas. tragos y ambiente de lupanar. diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas.

incluso que les den golpecitos ahí. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro. Todas a un compás.. No hay que perder tiempo. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas. Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico. Ellos quieren jugar. Las doce chicas. haciendo como que estás urgida. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas. tener al frente a una mina caliente. divertirse. le toman la mano así. se muestran cautivadas. en una curiosa coreografía.profesionalmente. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico. Los hombres son como gorilas.. «Cuando el hombre ya está relajado. subiendo por los brazos hasta los hombros. Es un muñeco de goma rosado. Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. que le guste la cuestión. la boca abierta y pene incluido. siguen a la profesora con la cabeza. el cuello. que no te puedes aguantar.» Mientras termina la frase. con expresión fija. Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada. tomándole los dedos como si fuera la diuca. Les gusta que les toquen el pecho. están orgullosos de esa parte de su cuerpo. y ahí se van al pecho. Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado.. «Rapidito. después de un traguito y un poco de conversa. siempre friccionando. los ojos y el cuello de cervatillos. que lo pase bien. Van a . apretando suavemente. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón.

primero con caricias en círculos por todo el pecho. Esta es la culminación de su fantasía. Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. después las tetillas. adelante y atrás. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. dice la profesora. ahora mucho más rápido.. Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera. adelante y atrás. lentos. Con movimientos acompasados. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo. sigan allí. Ahora quiero que me muestren cómo seguirían. que va a eyacular».» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. Otra más se refriega contra el muñeco. en un relato . va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él..sentir que se les endurecen. Eso los calienta mucho». «Si hay una buena reacción. Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. Entonces interviene Vania.la cara. fluidos. como a la palanca de cambios de un vehículo. Una le palpa los muslos. las rodillas. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo. demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. se arrodilla en el suelo. la entrepierna. Y se apodera del 39 — hombre de hule. adelante y atrás. empuña el miembro y lo frota. se pone a bailar abrazándole la espalda. lo levanta. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato.

va representando las acciones de su mente en la vida real. Mientras imagina la escena descrita. 40 3.paralelo. Hacerlo con hombres poderosos . con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja.

y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. acude al living rauda y sigilosa. y también el que la revisó. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. el doctor Rugendas. sin embargo. ese olor a hombre. medio peladito. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. alto. le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. Hace algún tiempo. un señor de cuarenta y tantos años. corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. cuando lo oye llegar a su casa. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — . Ya ha dado algunos besos en la boca. no mucho más. olor a ganas. Luego. durante toda su infancia. Es el médico de cabecera de la familia. En cuanto las visitas se van. En su mente también ocurren cosas interesantes. amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. con anteojos y barba bien cuidada. como si nada. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. delgado. siempre sin sacarle los calzones. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella.

para usar su propia imagen marítima. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. una calidez orgánica: el éxtasis. Delicioso. Es una parte que nos queda del lobo. sin fiebre. Fue hace unos años. Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados. «Me embarqué en noviembre. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. era capitán de barco. la lengua acaricia. También le pasamos la lengua a la pareja. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto». funcionando. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. la fantasía es más bien un recuerdo. en suma. sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. esa mezcla de intimidad y asalto. Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. un poco . A los treinta y siete años. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. la lengua sana. Iba de mala gana. desde entonces lamer es signo de salud. Lo conoció en el océano.» Para Graciela. cuando su matrimonio estaba naufragando. dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. riesgos ni discusiones. pero se lo hacemos a los cachorros. saladitas. «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. que es gustosa. En su caso. Allí se queda muy quieta. la comezón del séptimo año le vino con todo. para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto.

que se conmueve contagiosamente con nudos. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme. pero era inventivo y original en su único tema: el mar. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe. simplemente no había dónde perderse. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. me gustó no . «Mi capitán. millas y condiciones meteorológicas. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar.* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. »El comandante me llamó de inmediato la atención. unos setenta kilos. la tripulación sube escaleras noche y día. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas. como "La chica de la boutique". era menudo pero bien hecho. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. incluso el poder en pequeña escala. y hay que fintear el vaivén permanente. proas. los bigotitos típicos de capitán de fragata.de canciones que nadie conoce. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje. a todo esto-. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder.. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar.» Según Graciela. como se dice en la subcultura naviera. asomos de calvicie. Más exactamente "la" mar. anclas. pelo negro.42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. muy apuesto y bien plantado. »Tenía unos cincuenta años. de complexión recia y flexible. mi debilidad. popas. yardas. El resultado suele ser un par de nalgas duras. glúteos bien formados. otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada.. estupendo intérprete -en privado. y.

Ella. con su walkie-talkie y la gorra de marino. un tipo concreto. Ella toma sol en ropa interior en la cubierta. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. para ponerse a tono... Frente a nosotros un amanecer espectacular y. que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria.* Un hit de 1971.» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave. pero con la mirada del gato a la carnicería. se puso "Ameba". Átomo no tenía apuro. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas. miradas y coqueteos. y a su discreto y silencioso capitán. Entre sonrisas. 43 — por buenmozo sino por su actitud. muy cómodo y llevadero en ese sentido. "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. estupendo. grabado por el cantante argentino Heleno. simple. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta. Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo. de la que quedaría prisionera hasta hoy. sin pretensiones intelectuales.. caña al doscientos cuarenta y ocho".. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo. Su comandante se hacía llamar "Átomo". Un tipo de pocas palabras. ese tipo de cosas. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa. En cambio el marino era un hombre concreto. Y él. las que conocía con nombres y apellidos. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin. la magia del mar. también conocido como Darío Coty. La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor. Y me encontré con su lengua metida en la . En fin. lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar.

. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. tironeándome las medias. El lugar era estrecho. entramos dando tumbos en las paredes. enredándose en mi pelo. Esos besos que me hacen sentir como niña chica. Entran en razón: hay demasiados testigos. mis brazos. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí.. hasta mañana». las caderas. como un grueso leño escondido. la cintura. El no se fue. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio. encantada con el dulce que va a recibir. lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. él le mostraba el bulto hacía horas. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones. desde la tarde.44 — boca. mi cuello. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas.. moviéndose y gozando con el roce. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo. afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. sudoroso de ganas y de calor. El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. . y se despiden como si nada: «Chao. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. sus besos con bigote. sus manos firmes apretándome la espalda. La verdad es que había estado allí cada tanto.» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán. Eso la excitaba mucho.» Sin embargo. en la ropa. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto. Sus caricias eran desesperadas. Disimuladamente. Nos abalanzamos el uno encima del otro. que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. no lo muerde ni es mordida. besos que daban cosquillas. como un ascensor.. ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. muy caballero. No cerré mi puerta. refregándose.

y quería frotar su vagina contra la verga. El me sujetaba de la cintura. y la lengua buscando el aire. metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido. al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes. otras con dulzura. Entonces el capitán se bajó los pantalones. insistió. en cuclillas.» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. "¡Ruégame que te lo meta!". Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. con todo el grosor de su pene dentro de mí. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas. Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas.. sin poder moverse. pero él seguía sin moverse. Pero en ese momento el capitán se aquietó. Yo asentí. Le pedí que lo hiciera ya. tenía los ojos muy abiertos. Gimiendo. . Ella sentía palpitar esa dureza en su interior. pero el capitán la retenía con fuerza. «Nos quedamos así una eternidad. totalmente rígido.. Su rostro estaba congestionado. Me mantenía presionada hacia abajo. No aguantaba un segundo más. La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo. Yo trataba de frotarme.45 — «Me manoseó por todos lados. casi a punto de estallar. vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. en mis genitales. y al ver cómo se abría el pantalón. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. a veces con cierta brusquedad. me preguntó entre susurros y jadeos. Fue lo que hice. largo rato. sin hacer un solo movimiento. especialmente cuando se detuvo. empalada. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. «"¿Quieres que te lo meta?".

Antes de rendirse al sueño. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí. como una deliciosa caricia húmeda. relacionadora pública de una importante firma hotelera. Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo. hasta que pierde el control de . es periodista. El viste sotana negra. un placer que la rebasaba y la empapaba por completo. Luego descansaron en silencio.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior.» Ella experimentó también una explosión. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. tiene tres hijos. como una llave abierta. Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. y vecina de Huechuraba. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". 46 — un incendio.

Me sube la falda. aprieto los muslos. Instalado entre mis muslos. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería. me rompe los calzones. y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura. Ya estoy a punto de aliviarme. que contesto de la manera más calentona posible. con clase. En poco rato. distinguida. . La saliva del sacerdote se hace abundante.. El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas. lechosa. espesa.. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. Viste con gusto exquisito. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea. y sin contratiempos. se agacha. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo. lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. Mi general Isabel es una mujer muy bonita. »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones.sus impulsos.. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. voy a acabar. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. Nos reunimos en un café. ya viene el placer».

de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. un croissant y una vitamina de naranja. . la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. muy guapo. en un cóctel de embajada. y saludaron con brazos y tacones. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. adecuados. »Yo me quedé sentada. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. con su impecable uniforme. como siempre. de los temas profesionales que nos convocaban. porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció.donde me cuenta que está separada. Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». hasta que el general estuvo frente a mí. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. Al cabo de tres capuchinos. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". a mis espaldas. su cuello. sus ojos de lobo. la conversación entra en tierra derecha. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. sus charreteras de alto mando. su cintura muy cerca de mi cara. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada. Un rito entre nosotros. su olor de macho bien duchado. y los lustrosos zapatos del 43. »Saludé distante. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. también a mi espalda. Supe que era él. Se veía guapo. de pie. su torso enhiesto bajo el uniforme. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial. susurros e inflexiones dramáticas. Aunque aclara que no le pertenece. »Desde la primera vez que lo vi.

Sin embargo oía el desorden de sus latidos. silenciosos. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. sentía su deseo solapado. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor. El caso es que. en la penumbra de las mesas enmanteladas. cada vez que nos encontrábamos. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. »El general me buscaba -y me encontraba. . donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". Aunque no. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. No sólo yo lo sentía. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. mi turbación casi me impedía pensar. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. El también.»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia. Pero nunca 49 — estuvimos en privado.en ceremonias y eventos militares. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. Cuando se me acercaba.

sin apuro. sin moverse un milímetro. feroz. 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace. tras unos minutos de conversación amena y trivial. sumisa. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. en un susurro ronco. Sabe hacerlo. Es hábil. Me pide. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. mis piernas. su fuerza. siento su contención.»Esta vez. sometida. »Me dice que quiere verme así. con las piernas abiertas para él. siento su respiración. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. entregada a sus ganas. como un perro hambriento. dispuesto. que le muestre más. No lo miro. Se levanta y avanza hasta mí. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. Sé que él sí me mira. agitado. Obedezco con parsimonia. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. hermoso. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. Me observa. »Su voz me acaricia a menos de un metro. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. salvaje. mis muslos. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. . Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. sin tocarme. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. él muy serio. me lo mete en la boca con dulce desesperación. y va acercándose. Pone uno de sus dedos en mis labios. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo.

mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme. mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca. Me pregunta si estoy excitada. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. que apure los movimientos y me haga gozar. sobre el escritorio del coronel. y lo exhibe frente a mi cara. me dice.»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis. "Te quiero bien caliente". saca un miembro inflamado y enrojecido. 51 — . Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle. a la gente. »Sé que va a poseerme. Quiero que siga.. que sigue su día sin mayor novedad. Sé que va a penetrarme ahí.. Entonces se baja el cierre del pantalón.».

y eso sí que la pone nerviosa. Por eso su clientela es . bajo la bata blanca. ancho. no muy apuesto. un masajista. casada. Pero nada. como una colonia de penicilina en las axilas. Es ciego. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades. que se le asoma por el cuello de la camisa. gracias. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». ella responde: «Bien. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista. No le importa tanto el detalle en el trabajo. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. un quiropráctico. Nada más. fuerte. haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. gregarios. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. que se ven feos y se palpan peor aún. se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. El es un hombre muy callado. con vello en el pecho. El tipo es ciego de verdad.4. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. Por eso se dedicó a los masajes. ni un problema». por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. Ella es oficial del Ejército de Chile. madre de dos hijos universitarios. Rebeca va todos los lunes al masajista. la entrepierna y las pantorrillas. Completamente ciego.

. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. soltera. descubriendo poros perdidos. Nació en . Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable. secreciones espumosas de deseo. vive en Coquimbo. incapaz de resistirse. el estómago. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos.. sacudiéndola hasta el final. los alrededores de los pechos. friccionarla y apretarla ya sin contenciones.52 exclusivamente femenina. la cintura. Rebeca apenas puede contenerse. Quiere que el masajista pierda el control. las costillas. células danzarinas. Tiene diecisiete años. no decir nada y seguir avanzando. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. en una pensión. rítmicas. Por eso palpa como los dioses. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. hurgando suavemente en su interior. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. circulares. desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas. y el masajista ciego manoseándola. que no se salte el pubis ni los pezones. pero con el alma en un hilo. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media.

De repente se me echa encima un hombre. Escucho el mar. A esas alturas yo estoy bien excitada. Con esas palabras. con bikini y anteojos oscuros. Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. intento separar su boca de mis pechos. Es brusco. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye. Aunque no le veo la cara.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad. tal cual. pero también un gustito rico. que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos. Me dice que estoy mojada. pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca. Así describe su fantasía favorita. pero no me hace daño. Siento un olor fuerte a . trato de sacármelo de encima.. Eso me hace casi acabar. tomando el sol.. sus manos. Me da miedo... las gaviotas. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. «Yo estoy tirada en la playa. «Me imagino sus espaldas anchas. pataleo. Quiero que me penetre.. El tipo intenta violarme. la respiración en mi cuello.. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. Yo me resisto. »Me saca el bikini a tirones. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta. las olas. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta.53 — Copiapó. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora. que me adormecen.. La playa está desierta. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello.. que me buscan los senos y me bajan los calzones. Después me dice al oído que me quede tranquilita..

»De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. Él mueve su cosa inflamada. con el glande enorme. Siento cómo se aprieta mi vagina.. abro las piernas y las cruzo sobre su espalda.» La fantasía de Marta llega hasta ahí. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo.54 orina y falta de higiene que me provoca asco. En mi fantasía. no tiene escena final o resolución. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. pero él me obliga. Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. baja y me penetra.. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida. Eso le produce un enorme placer. Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. . En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda». me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca.

Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas. pero ambos miran a la puerta.. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda. la agarra de un pie. Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial.55 — 5. él siente un ruido en la cerradura. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. se alisó el pelo. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. Ella hace arrumacos con los labios. se toman un trago para alargar el deseo. y parten al motel de siempre. también almidonado y compuesto. él la persigue. se maquilló y se vistió a conciencia. Baja su amante. ella hace como que se resiste. Ya en la escena del crimen. ella dice que alguien viene. que no. se perfumó con Amarige de Givenchy. Está espléndida. que le hace daño.. él la toma como a la fuerza. . Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. como les ocurrió en La Reina. la tira en la cama. sube al Audi muy canchero. él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. ella se queja y dice que no. como todos los martes y jueves a las once de la mañana. se detienen sin detenerse. prueban unos canapés trasnochados. Se hizo las uñas de pies y manos. Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido. se arranca. seguro de sí mismo. él sigue moviéndose sobre ella. camina hacia ella sonriente. él saca pecho y se pasea como un pavo real.

» Paulina es voyerista. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. te deseo a ti también. en su fantasía. no. dice él. dice el amante. «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional. Nadie. es soltera y no tiene hijos. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. turnándose con un otro imaginario. «¡Nos va a matar!». Y continúan. parece excitado». «¿Por qué nos mira así? ¡Ah.56 — «¡Oh. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. «¿Qué le pasa?. Ésa es la fantasía de Marcia. salvo ellos en su complicidad. Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida.» Y la pareja continúa. utiliza un gran espejo. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!». . quieres lo tuyo! Ven. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales. en el que es imprescindible contar con un tercero. en perfecta armonía.. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo. pero sale con varios hombres. Lo encuentro una lata. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación.. En el plano sentimental. es mi marido!». sigue ella. La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. u observaba sus propias relaciones sexuales. Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez.. dice ella. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil. para lo que. sin más miramientos que el placer de cada uno. También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres.. dice no tener un compromiso estable. en su juego.

serio. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje. suspiros y quejidos de ambos. cerraron la puerta y mi madre. Miró la forma en que ella observaba. Paulina pudo fisgonear toda la escena. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. y del ardor que le provocaba lo que veía. un señor de barba. Yo la veía cerrar los ojos. y le besaba la mano. bien callado. y que le agradaba. el brazo. a veces incluso jugaban a las damas. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. se tomaban un café. sin mostrar ninguna inquietud.» Desde su escondite. dentro del auto de su papá. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. Ellos entraron. hasta que nos llamaban a tomar onces. que estaba bella y sonrojada. los hombros. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. se sentó en el sofá. Le ofreció una taza de té al doctor. A pesar de la impresión. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa. . mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba. muy cerca de ella. Sintió los gemidos. el bulto en sus pantalones. con gran familiaridad. que lo miraba y se estremecía. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta.«Yo tenía unos quince años. insistente. Pero también me inquietaba el doctor Santis. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre. el cuello. marcando en la ropa las formas de ella.

los pantalones abajo. que marcó las fantasías de Paulina. ofreciéndole las nalgas. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. Su mano buscó instintivamente sus genitales. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso. Parecía gustarle mucho a ambos. el doctor la tomó de un brazo. Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban. nada le importó ver a su madre con otro hombre. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. le produjo una enorme excitación. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía. A ratos. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. Adelantaban las caderas. ella intentaba quedarse quieta. se separaban y se volvían a reunir. que bullían de escozores tibios. jadeante. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. Luego se instaló de espaldas a ella. cada vez más frenéticas.«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono. que temblaban y se movían. Al contrario. con el torso en el sofá. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua.» Esta escena. abriéndole un poco los muslos. cada vez más rápido. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. batiéndose y saboreando la zona anal del . como una espontánea danza sin música. la de su madre. »De pronto. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante.

espontáneo. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. con evidente expresión de calentura. meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. exhibiéndosela a ella. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. El mismo se la tomó y la movió con energía. mientras ella gemía y suplicaba por más. en . hasta la base. El doctor introdujo entonces todo el miembro. Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso.» Detrás de la mesa ratona. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. Él continuaba erguido y resistente. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. flaca y muy tiesa.doctor. Iba a acabar en cualquier momento. Lo logró y no fue descubierta. hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre. ni esa vez ni las siguientes. desde el fondo del alma. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella.

Yo le espero muy arreglada. a pesar de que en la infancia era insignificante. Se le hizo un hábito espiar. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. Estira su . tiene tres hijos y vive en Maipú. Tiene bigotes. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia. nariz y mentón prominentes. ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. Me mira de reojo las piernas. el cuerpo fornido.» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. Lo siento turbado. tacos altos. »Esta vez Manríquez me parece atractivo. unas manos grandes. con un vestido rojo escotado. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo. Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. ansioso. es casada. Manríquez. mientras hablamos de cosas sin importancia. medias negras con liguero. se ofrece para pasarme a buscar. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. Me río por cualquier razón. antropóloga.

Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. seguida de un par de testículos peludos. Hay grupos por aquí y por allá. le digo. En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer. eyaculan sobre los otros o intercambian parejas. Nadie parece contrariado. lamiéndose. coqueta. gente tocándose. Exquisito. »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto. Manríquez no deja de mirarme mientras . las nalgas. Uno de los hombres me besa el cuello. "Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". confundido o antisocial. teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. Manríquez casi pierde el control del vehículo. las caderas. Abro las piernas. No reconozco a ninguno de los presentes. las orejas y la espalda. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más.mano y la pone sobre mi rodilla. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. Me sube la falda. Algunos se masturban. Pero hemos llegado al lugar del encuentro. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. Es como un explorador entrando en una selva.

En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca. Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. su respiración se acelera. intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. Le suplico a gritos que me penetre. pero no desatiende a Manríquez. su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. Manríquez continúa su danza con breves embestidas. sin detenerse. Esa visión imaginaria me produce mucha excitación.» — 62 — . llenándome hasta el delirio. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. El rostro de Manríquez se enrojece. Veo el órgano congestionado en primer plano. me levanta por las caderas. »Siento una corriente de placer que me une a los otros.la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. emite una especie de gruñido. La mayoría de los presentes me observa. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. Sé que se prepara para mí. meneándolo allí con insistencia. imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros.

cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo. tan bueno como suelen ser. en este caso.6. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. un polvo. De partida. y . la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. el polvo fundacional era eso. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos. Por más que se acarició la guata. pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro. Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado. en las masivas torres de Fleming-. es decir. unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. salvo uno. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos.de la que había referencias. comenzó un recorrido sorprendente. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos. Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción.

63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros... «Tranquilita. le imploraba la de los aros. sobre su pecho. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. una que llegó a practicar a diario. con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. respire. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. lentitud en la percepción. tranquilita. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. con el quirófano en cámara subjetiva. estimulada por el roce de la blusa. afuera. lo otro que le creció fue la curiosidad. junto con várices. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. Se habían vuelto oscuros. tranquilita». Y así. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello. Le acercaron un bultito. Después. caries y panza. algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones. todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar. Olfateó a la criatura y entonces . porosos. por la raquídea. en esos largos e incómodos meses introspectivos. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro. inexplicable. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. estrías.

Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. Hablaban de llagas en los pezones.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. un cierto vaho caluroso. Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía. Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. con pequeños pellizcos y tirones.. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. Una esencia de cuerpo bullente. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse. El impulso le sobrevino primero de manera vaga. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. de células en eclosión. como una textura en el aire. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios. Se le instaló en los pechos una ternura perezosa. como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando. como un estímulo adicional durante el acto. — . con cierto tamborileo de quedarse para siempre. Un rumor de camas usadas. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo. de glándulas mamarias congestionadas. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento. Paralelamente. Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad. manipula sus pezones con habilidad. orgánico.. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible.nunca reprimió.

Cuando imagina que esto sucede. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. Siente que sus mamas producen un líquido. como una eyaculación. sorbiéndole los pezones. Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina. y que éste sigue chupando hasta saciarse. al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. Mariana llega al borde del clímax. algo que ella identifica como semen fresco. .65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos.

Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. Sin embargo. Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental. extremadamente complejo.66 7. es muy complicado. El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. . tiene sesenta y seis años. Me advierte que su testimonio es delicado. dos relaciones importantes después de separarse. por muchos años. asegura. un novio que se convirtió en marido. Yo sólo puedo contarte mi experiencia. Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones. un hijo.. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año. El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. una cómoda casa en provincias. Es un tema que no tengo resuelto. que no tiene nada de traumático».. que está anclado en una experiencia de la vida real. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro.

serena y segura. Mi padre gozaba de prestigio social. roja. confiable. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía. No se reía nunca y era silencioso. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. los ojos y la boca muy abiertos. una persona importante. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. Mi . Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre.. Era un hombre culto. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero. leía y leía. que regalaba en muy contadas oportunidades. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre.. pero tenía una forma de hablar muy seductora. trajes hechos a medida. Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír.. congestionada. Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. Pero mi padre me gustaba más. con las aletillas de la nariz. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato. Bueno. en esos años. «En provincia el farmacéutico era. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. a pesar de que nunca fue a la universidad. incluso a una niña». tenía piernas largas. y que habría derretido a cualquier mujer. Leía. Los vi. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. — 67 — era un hombre hermoso. Huidobro también era un hombre muy atractivo.. dispensador de consejos razonables. me observa y continúa. era muy bien considerado como hombre de trabajo. una estampa muy aristocrática. serio. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor.Hasta allí todo parece previsible. pero su cara estaba irreconocible. de muy pocas palabras. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados.

grueso. de un rojo encendido.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. medio asomados por el escote. venoso. »Se quedaron abrazados. En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. saliendo y entrando frenéticamente. ¿Qué era eso? No sabía bien. uno sobre otro. . sus cuerpos se despegaron. chupa así. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. porque ella colaboró de inmediato. dámela". ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. y ella se agachó y comenzó a chupar. Se retiró.". le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes. Una hermosura de aparato. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido. No me vieron. pero me pareció delicioso. con la cara cada vez más roja y deformada. estoy gozando. Ese mechoneo fue como una señal. Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos. con contorsiones desorganizadas.» Llevada por la curiosidad. le decía a la verdulera. el magnífico miembro de mi padre. En ese momento pude ver entre sus labios. »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. Era un venablo duro. . Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto. Ella le decía: "Dámela.. Era un espectáculo hipnótico. era algo que yo debía probar. como después de una batalla.

Una sonrisa de aprobación y complicidad. pitipón!".. Y todo quedaba así. Yo tenía diez años. Yo me arrastré jubilosa. con mi cara muy cerca de su cara. creciendo. engrosando. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. lludi pon. pero mi madre me vestía con vuelos. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca. un rito. pleno.. cintones y organdíes. palpitando. que repetimos muchas veces durante años. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila. quieto.. Allí estábamos siempre solos. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?". Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo.. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. catrotamos caballito.. . como a una guagua. »De ese modo iniciamos un juego.Después experimentaba un cierto alivio. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente. pitipón. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos. Y luego un alivio maravilloso y total. lludi pen. Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. y de inmediato sentía humedecerse mis calzones.. dulce. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. y me refregaba contra su 69 — empeine. pitipón.

acogedoras. que hubiera tales consecuencias. años después. yo era una mujer y él un anciano. si no le trajo problemas. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida. Como si recordar la sumiera en un trance. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. tal vez por temor del otro.. las mismas ganas de unirme a él. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . Al regresar. Murió hace más de treinta años. Es dulce y es brusco. Aunque me parece improbable. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado. «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago. Sus manos son grandes. culpas. Pero hasta hoy sueño con él. Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca. Siento que nada puede hacerme daño. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. Parece que hablara consigo misma. y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. Me responde que no. aun después de que murió.. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera.. me cuenta Elisa. hábiles. »No retomamos la experiencia. después de tener muchos amantes».. traumas. por su espléndida voz de macho. Mi padre me susurra palabras mágicas. niña. por su actitud y sus dichos. Desde siempre supo que nadie podría entenderla.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. él me mira con sus ojos encendidos. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos. Le pregunto cómo siguió esa relación.

como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana. enferma de sarampión.. evaporada por la fiebre.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte. con un papá que la crió solo. un marido excelente. a punto de empezar el ajetreo matinal. y que la acompaña hasta hoy. mi padre. Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se . extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. que tuvo dos hijos. tiene la voz del más absoluto placer. según sus 71 — palabras. y después en una adulta normal. me despertaba a veces con un suspiro. a las puertas del otro mundo.» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo.. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza. «Cuando tenía unos catorce años.ninguna parte. Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. Lo sé porque ese hombre.

Un rico orgasmo. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. furtivo y torpe. sin preocupaciones ni prejuicios. sobre la arena. ya muy excitada. que me subió por la columna. que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. . me tomaba los labios de la vagina y me los abría. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha.» 72 Fresia. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. Estuvieron juntos una semana. Primero nos duchamos juntos. Y después. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. «Con él tuve la misma fantasía. las axilas.» Ya adulta y casada. me dejé llevar por mi imaginación. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar. no acabo. Fue un encuentro rápido. con más calentura que placer final. y aumentaba su ardor. recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo. Mi cama estaba empapada de pipí. como siempre la tenía. la espalda.humedecía como un verdadero surtidor de agua.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad. compartiendo las noches en una habitación de hotel. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso. él me jabonaba entera. Si no lo pienso. me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo. los hombros. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí. sin límites.

mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. así. llenitos. Entonces exclamó. es funcionaria bancaria. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro. Nunca me lo habían hecho. cosa que yo nunca había visto. Me pidió que le lamiera los testículos. y vive en Temuco. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. Estábamos de verdad muy calientes. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene . No había vuelta atrás. sin pensarlo: «¡Méeme. Los tenía hinchados. Lo tenía tan grueso que casi no me cabía. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. lentamente. escolares. sintiendo cómo le hervía el semen. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. curvado hacia arriba. Junto a sus cuatro hijos. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. es allegada en la modesta casa de sus padres. Tenía el pene curvo. pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar. para que él gozara en mi boca. más dos perros y un canario. Me abría. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. Fresia supo que el clímax era inminente. méeme!». Pero seguía haciendo las cosas que él quería. y que me prometía mucho placer en la penetración. Yo se los lamí con placer. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. y me chupaba.«El quería que se lo chupara. Estaba jadeando y respirando bien fuerte. mijito. Era súper rico. viuda. me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca.

Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas. una mezcla de cosas que me gustan. obediente. . sonriente. Adela ha construido un personaje.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. alegre. muertos de la risa. con su piel suave. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella.» En este punto de su fantasía. dispuesto. me dice que estoy bonita y me sigue besando. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. diecinueve. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis. nos empujamos jugando. Me aplasta contra la pared del ascensor. «Estamos en ese espacio pequeño. Adonis me da un beso en la boca. me toma la mano. con nervios de que alguien entre de repente.. como el pelo negro peinado con gel. Yo sólo quiero sentirlo. pero que se calienta como hombre grande. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. y me saca los zapatos con delicadeza. »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. lampiño. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente. Me ofrece un trago.. despreocupada. como de niño. unos ojos con pestañas largas y tupidas. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo. y una personalidad relajada. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos. rojizas. impaciente. cuerpo delgado. servicial. a lo Rodolfo Valentino. se desviste sin perder el ritmo. «No es alguien que conozca o haya conocido. pero tiene características de algunos hombres que recuerdo.

medio apurados. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere. le cubre el pecho. Lo tiene duro debajo de los pantalones. así. Imagino que está ansioso por poseerme. corta o larga. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. «Estoy en un baño elegante. que me muero de ganas de que me lo meta. pero siempre agradable. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. abundante. bien machito para sus cosas. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga. Se refriega contra mí. el rato que me doy para imaginarme así. de si hay otra gente o estoy sola. bien hecho. apretándome. como que sí y como que no. medio ahogado del gusto. bien agitado. El vello. su . y una camiseta abierta. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. muy lujoso. no tiene hijos. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada. que se me acerca insinuante y me acaricia. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes.» Concurso sexual Carola es abogada. Es como tener una cita. Le digo que es rico. busca poner sus cosas contra lo mío. »Lo siento intentando montarse encima de mí. está separada. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así.74 casi un adolescente. muy ajustados. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. que puede elegir a una mujer de veinte años.

Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo. »Entra el segundo hombre. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. que se abre lentamente. tiene un cuerpo excepcional. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. Está sin ropa de la cintura para abajo. Estoy estimulada. Estoy lista para recibirlo. Tiene el pene blando y pequeño. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. pero no excitada al máximo. Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. Muevo el dedo en círculos. que viste traje formal y trae un portadocumentos. Es mi hermano.75 — cabello es castaño. mientras los otros dos hombres nos miran. Mi padre está muy excitado. Me humedezco un dedo con saliva. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. la espalda. Es un buen intento.» . Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. Es igual a mi papá. Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto. »En ese momento entra el tercer postulante. lentamente. Compartimos el secreto. Me pide que me ponga de pie y me desviste. Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. Después me lanza chorros de agua en esa zona. con las dos manos. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. pero no nos conocemos. reluciente. pero no es suficiente. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. en el ano. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. a él y a los otros dos hombres. que me hace gozar al máximo. pero yo le acaricio el cuello. los muslos.

le desprendo la ropa con soltura. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. Yo me impaciento. casada y madre de tres hijos. Tiene un aparato . Dice que no se plantea nada con él. su cuñado. nudoso. en todo caso. pero con cuidado. Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso. nada más. siempre en fiestas familiares. comiéndosela con los ojos. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. muy suave. El entra y cierra la puerta. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. tenso. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. que no le gusta. Aparece su órgano. Yo le palpo los botones de la camisa. Los deja allí colgando y los mira largamente. Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. le desabrocho sin apuro el pantalón. Nunca ha pasado nada entre ellos. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. es profesora de música. sentada en el excusado. tiene veintiocho años. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. comienzo a desnudarlo frente al espejo.» «Imagino que estoy en el baño. Parece una armadura de piel. De hecho. Se me acerca lentamente. me manosea los pezones.76 — El cuñado Julia vive en Maipú. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. «Lo excitante es que es mi cuñado. en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. moldeado por mi propia imaginación. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. Se lo veo en el espejo y frente a mí. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. Pero en su mente lo evoca cada vez que puede. En la vida real no lo considera especialmente atractivo.

solo . mirando televisión. Es el momento de entregarse a sus fantasías. sin hijos. Por su horario de trabajo. duerme hasta el mediodía. Cuando despierta. Pero Catalina. que se levanta desde una espesa mata de vello. casada. y la ligera lencería de satén con la que duerme. triunfalmente erecto como un estandarte.fascinante. pero con actitud subordinada. Suele quedarse en la cama. está sola en casa. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. y sin nada que hacer hasta el almuerzo. Están semidesnudos. Son hombres fuertes. No hay respuesta. Y se ha quedado allí por cuatro años ya. remoloneando. 77 8. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs. y no es necesaria. presentándose por la noche ligera de ropas. obediente.» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?». Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo. Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. de cuerpos lustrosos y firmes.

Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. Yo me siento en el límite de la calentura. las tetas hinchadas. los músculos tensos. Los esclavos se han sacado los taparrabos. un bulto prometedor entre las piernas. el trasero.» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. las piernas. las pantorrillas. Van trabajando cada músculo. los pezones gordos y gruesos. En actitud concentrada. tienen la piel y los ojos brillantes. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. todos idénticos. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna. La sangre se me acumula en los genitales. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos. extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición. «Aumentan sus movimientos. quiero esa rica leche ahora!". deslizando las manos por el eje del pene. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. el cuello. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. cada centímetro. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas. repartiéndose mi piel entre los cinco. la vagina lubricada. que son cada vez más furiosos. el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales. tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal. temblores y cosquilleos en el vientre. Ve cómo se masturban rítmicamente. La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. Y veo los espasmos que recorren . las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona.ataviados con un taparrabos y un turbante.

casi todos descendientes de alemanes. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. Se le aparecía enorme.los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. un gigante pétreo semidesnudo. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos. con . Era parte de la gracia quedar resollando. o tal vez completamente desnudo. Ella le temía al hombre negro. Cuando niña. uno tras otro los cuatro hermanos. madre de un hijo. pensaba en él todas las noches. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. en la soledad de las sábanas. De hecho. Es nutricionista. y vive en Valdivia.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. soltera.

sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. con un diámetro no superior a cuatro. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas. en la revista Billiken. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. La gente a su alrededor era rubia. Y.1 centímetros de diámetro. En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. la piel brillante. Lo veo bailando alrededor de una hoguera. Tiene unos hombros anchísimos. ataviados con huesos y taparrabos. sólo existía en su imaginación. labios carnosos como una fruta. . sus muslos parecen troncos de árbol. oscila un par de testículos que parecen de un toro. palmeras y plátanos. formas esculpidas y musculosas. de carnes rosadas. Leonor había visto una ilustración. Debajo. pero no se parecían en nada al hombre negro. por supuesto. sobre todo. y una enorme vara se erige desde el pubis. «Me visita seguido. blandas y abundantes. Podría triturarla con una sola mano.2 centímetros y 80 3. picunches y huilliches. como un dios griego lavado en azabache. pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. tenía un pene descomunal. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. El hombre negro. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros.

sube la tensión. cargados de un líquido untuoso que quiere salir. Están llenos. aumenta el ritmo. lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado.» 81 — 9. lo aprieta. en calor en toda la columna. El pene Tener pene . Se palpa los testículos. Entonces el miedo se me transforma en placer.»El hombre baila una danza acompasada. lo estira. Frota su enorme pene. una y otra vez. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir. sopesándolos con satisfacción. se sienten tambores en el aire.

afirma. dice. La Choly. aunque tiene más de sesenta años. Es sin duda una mujer atractiva. blues. no usa maquillaje. Su forma de caminar. Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. la biología humana es así». con una mirada cómplice que se cruza con la mía. alba. nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. sus bellos ojos pardos. Es rellenita pero bien formada. muy erguida y digna. haciendo gala de su condición de médico. su lindo pelo completamente blanco. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. Yo creo que una persona sana. Salvo una línea negra en el párpado superior. me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista. 82 La Choly hace una pausa. música sinuosa. No dice cuántos más. tiene su instinto sexual en alerta. Hace bien para la piel. luces tenues. de cualquier edad. su piel sana. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. «A mí me gusta jugar. suave. Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. para el ánimo. La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. saxofón. sus modales cuidados. muchos años después. contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. Esa es la síntesis». la delicadeza de sus movimientos. profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años. el calor de una fogata. con determinados escenarios. para la creatividad y para la vida. muy segura en su sillón. Le pregunto con qué se le despierta el deseo. Algo teatral sugiere su acento extranjero.

que las más de las veces se hace y no se piensa. Además. Si te prodigas. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. te aplicas y no te impones límites ni restricciones. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas. pero en ella todo suena adecuado. pareciera. cubre todos los demás. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas. o con este culto por el deseo y el catre. o con estas inclinaciones. el último polvo siempre marca. Me entusiasma lo que tiene que decir. generalmente misteriosa. ¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. Partes de la base.. Opto por callar. me agrada mirarla y escucharla. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. que lo fue siempre. Me gustó mucho. Las ancianas también fornicamos. de que estoy en retiro. habilidades. modifica sustancialmente el recuerdo erótico.acumular una cierta experiencia en esta materia. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. Y descubrí que podía ser muy buena en eso. El último polvo suele convertirse en "el polvo". Quieres que haga recuerdos. llamémoslas.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total. «Como tú debes saber ya. Pero no sé exactamente qué preguntar. Es divertida y procaz. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — .». cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio.. si me lo permites. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central. que no lo oculta y que lo practica con maestría.

83 — víctima. cuando estaba de moda. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba.. Luego fue perfeccionando la idea. la Choly visualizaba en su mente que te- . en fin. No se trata del deseo de tenerlos. que respondía al roce. Lo hacía casi siempre en privado. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo. te vas a desilusionar. con las más diversas situaciones. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta.. abusada por adultos. tocándolo ella misma. cuando todos lo hacían. no me vendí. Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. para sí misma. descarriada y todo eso. fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. al sentir que la invadiría el clímax del placer. aquello que Freud llama «la envidia del pene». Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. violada a corta edad. Lo mío no fue por necesidad económica. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. Ya en la adolescencia. a la altura del pubis. sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. Yo fui educada en las monjas. nunca me faltó nada. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. Durante el orgasmo. llevada involuntariamente por los caminos del sexo.

También coleccionó todo tipo de adornos para la verga.. penes artificiales de todas dimensiones y formas. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. Un delicioso aparato que me hace sentir completa. con plumas multicolores. Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. el tubo era cambiado por otro más largo.. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. . Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo. Pero sus favoritos son los consoladores. Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. con mostacillas. miro hacia abajo. hasta con piedras preciosas. y de los más variados materiales. el mío. gozando en mis entrañas. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos. Sentir que tengo uno dentro de mí. y que puedo mirar otro. con tallados en metal o en madera. Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura. entre nuestras piernas.84 nía un pene excitado. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. Así. al mismo tiempo. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre. amoratado y duro. Cuando el glande asomaba por el extremo.

. me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. Te sientes realmente como una perra o una loba. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío. y también le gusta el coito en esa posición. Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular.» A Ximena le excita que le digan «perrita». Así perdí por completo el control. Se considera desprejuiciada. Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años. la primera en la historia humana y la más animal. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. gesticula y conversa animadamente. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo.. pero dulce. amplia de criterio. como si fuera a explotar de placer. Fue una experiencia bien salvaje. pones en juego el instinto. como una hembra primitiva. Ríe. como si fuera a morirme. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante. «Cuando estás arrodillada. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital. Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo.. y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas.

cuando de pronto es abordada por un hombre. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. La sitúa en esa posición. Está oscuro. «Pienso que ese grueso palo. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. desde atrás. en cuatro patas. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas. pero logra zafarse y asir el pene del macho. con sábanas rojas de satén. el ritmo respiratorio creciente. Además. Lo palpa con glotonería. va a ensartarme hasta el estómago. de cada . El hombre va a tomarla como a una perra. sus labios y sus genitales. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. No sé por dónde quiere entrar.» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. la hinchazón de sus pechos. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. pero es evidente su deseo de copular. así el pene se siente más adentro y más grande. Ella siente la aceleración de su propio pulso. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás. A Ximena le sobreviene la curiosidad. Me parece que la existencia de los hombres.parte de una cadena de sabiduría ancestral. y el aumento de la lubricación vaginal. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. nudoso como una cuerda de barco.

un chasquido que viene y va. Somos hermosos y repugnantes a la vez. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano. una loba en celo. Me vuelvo una amante salvaje. Ya lo tengo adentro. él es de mármol. un escalofrío. Su púa me duele y me alimenta. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. El hombre me penetra primero por la vagina. Soy de maíz.hombre. que me palpita en la mano. Necesito que me abra. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente. »Sacudo rítmicamente su pene. una especie de estornudo en mis genitales. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. Como a una perra callejera. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. que me taladre. lagarto. una picazón. Es el delirio: un dolor. pájaro. Lo frota allí. se abre camino.» . que me disfrute por dónde quiera. Soy animal. Imagino su órgano fundido en el mío.

la reproduzco tal cual. en su versión original. Esta fantasía. poeta y estudiante de psiquiatría.88 10. vive en El Arrayán. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. me fue entregada por escrito y. es soltera. dada su particularidad. como otras. "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. . apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo. Santiago. Me veo tendida masturbándome.

— 89 — pechos voluminosos. Por mandato de la Institución. aun en medio de sus complejas tareas y. muslos gruesos. robusta. Malena y Carla estaban ardiendo. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos. tocaba. No habían podido saciar sus deseos. Se llamaba Carla. Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. cabellos rubios. encontraba dos.y de algunas señales previsibles y rutinarias.. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta.Pienso en mí. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. curvas y labios abundantes. sólo quedaba el pañuelo. llegó a la conclusión de que. sin compromiso de su voluntad. »Después de tres días en esas actividades científicas. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven). era alta. Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves.. de piel lechosa. evidentemente. una funcionaria del laboratorio criogénico. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen. Les mostraban revistas y videos. sonrisa contagiosa. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. Cada vez que obturaba su panel dental. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. olía o incluso recordaba el pañuelo. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. su sudoración o sus latidos. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder . en tercera persona.

en cuyos ojos abiertos había consentimiento. que estaba erguido. deseo. Chupó su lengua. y tarde o temprano iba a reventar. duro. Sintió la respiración de Carla en la nuca. Saboreó los deliciosos labios abiertos. La perturbaba el descaro de sus gestos. te voy a hacer gozar". al concluir sus tareas en el laboratorio. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. sensible. »Fue cuando terminaron los informes de investigación. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. mirándola de frente. que quedó vacío a esa hora. y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. "Bésame. musitó Carla. Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla. Malena no pudo más. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros.algo de esperma. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. Prolongó cada movimiento. Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla. que le producía suaves oleadas de placer. »Malena la rodeó con sus brazos. y comenzó a masajearlo. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. hurgó en su saliva. La tensión sexual crecía entre ellas. suaves y receptivos. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros.

su vientre se movía en brusca rotación. me dice. «Soy lesbiana. rubia. Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución. tiene veinticinco años. hasta que estalló en éxtasis. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base. una pareja estable. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen. Me — 91 — .hasta que Malena se sintió al borde del desmayo. sus nalgas temblaban. Por si las dudas. vive en La Granja y no tiene hijos. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. Sus piernas se mojaban de placer. »Cuando recuperó el aliento. vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante». se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo». atlética. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. Es delgada. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. Una vez clarificado.

Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. cada centímetro. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. »La agente se sitúa de pie sobre mí. no puede más. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. »Se arrodilla sobre mi cara. »No hablamos. Hago funcionar su deseo. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris. quiero lamer esa concha que me ofrece. que se estremece con el contacto. Le estoy ofreciendo cada fibra. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. hinchado. cada rincón de mi cuerpo. Yo caí en su trampa.tiene atrapada y esposada. estoy ardiendo. Se ha puesto grueso. No lleva cuadros. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado. que le cuelgan y se mueven. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. Siento que ya viene. Siento su vagina esponjosa entre mis labios. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua.» . va a acabar. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. Ella me observa y está alerta. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo. va a explotar. que crece cada vez más. me enciendo en llamas. Ella tiene el poder. acercándome su sexo. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. Lo chupo y lo mordisqueo. Me contorsiono. La paciencia se me acaba.

«el sentido iniciático del deseo. De hecho hay hombres con — . y yo no sabía lo que era. «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites. La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada.92 11. a almendras verdes.. y el olor a hombre. con olor a almizcle.. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad. todo lo contrario. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo. tembloroso. que dejó pasar de largo.. que sudaban ganas o misterio. incluso en la micro.. se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres. No a colonia. «Es un contrasentido». Se me erizaba el pubis. me despierta y desencadena los deseos más locos. amargas y lechosas. El sudor axilar. el punto de partida de la selección erótica». poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. me dice. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista. Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor».» Tenía seis años. Su actividad. y cientos con olor a nada. «Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga. Especialmente de todo buen polvo. Así.

hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. la encontró en una caballeriza. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. fuerte. en el sentido que te digo. «Los hombres que huelen rico. al punto de comenzar a moverse en el aire. el estómago. vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. Ella vio que los olía. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. es una potente señal genética. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. comenta. fascinado. El la buscó en esa tarde de ardiente calor. Se inclinó. Eso la excitó hasta el límite de lo posible. menos a él. las posó sobre sus hombros musculosos. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. A Dominga le atrae especialmente el olor del semen. De pronto se puso de . luego de varios días de mutua y solapada seducción. distenderse y secretar un jugo almibarado. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. Un olor masculino. suelen ser estupendos amantes». hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. aún más audaz.. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo. haciendo desaparecer todo del planeta. los pechos.. química. que entra en el cerebro como un llamado de la selva. especialmente cuando está fresco. le besó el cuello. que no hacía más que contraerse. nada. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte».» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. se puso de rodillas. la arrinconó contra una puerta de madera. de almizcle y tabaco. El hombre parecía embriagado. de traspiración.93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. levantó las piernas de ella. nada. el pubis.

. intenso y orgánico. los dos traspirando. «El semen del hombre tenía un sabor picante. El muchacho. sin decir palabra. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. sin parar. y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales. Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto. donde el muchacho leía unas revistas. Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. una mujer bastante gruesa y desaseada. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. la poseen . Una vez que el campesino se retiró de ella. meneándoselo con insistencia. los dos gozando de una manera irrepetible. y un olor fuerte. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato.. entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro.» Media hora después. Esa tarde fue ella la que. agotado y con la respiración desordenada. Estuvo haciéndoselo durante casi una hora. los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite.94 pie. unos veinte por lo menos. sedujo a su primo. dos años menor que ella. como de almendras verdes. Dominga fantasea con que muchos hombres. y lo logró. penetrándola sin descanso. un poco amargo. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. de regreso en la casa patronal. Antes y después de esta experiencia. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio.

la penetran por primera vez. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media. Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen. En su fantasía ella no es violada. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. abuela de un nieto. no es tomada por la fuerza. madre de dos hijos.95 sucesivamente. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. es casada. Luego vendrán uno. la agarran por las caderas. mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos. la inoculen con su semen tibio.. otro. disfruten su vulva. como una pasta caliente en su interior. y otro más. Sofía tiene cincuenta y nueve años.. la excitación que les brota por los poros a través del sudor. hasta que Dominga pierde la cuenta. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez. Es consultora internacional en materias financieras. . va a un concierto o una obra de teatro. Le quitan bruscamente la ropa interior. identifica el aroma personal de esos hombres. que exuda el perfume salvaje del deseo.

El boletero le da a entender que la función está por comenzar. Esta vez visita Luxemburgo.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. Hay poco público. al compás de la música de calesita. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. se encarama en el caballo. ninguna otra mujer. se acomoda con evidente experiencia. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel. Se trata de una sala de pornografía en vivo. atenta a cada detalle. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera. porque esos son gastos de representación. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. Sentada aún frente al espectáculo. Tras la fanfarria inicial. un grupo de turistas orientales. > . otros señores muy rubios y rozagantes. de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público. una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. vestida sólo con un sostén de lentejuelas.

o una cara que inventa mi mente. cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente. se concentra.. tendida en su cama. directamente un anciano. . en sus palabras.» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. Entonces enciende una vara de incienso.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos. Sin embargo. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena. que no pueden creer que me poseerán». como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente. O varios ancianos. que va cambiando arbitrariamente. está casada hace nueve. A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. Es distinta cada vez.. es madre de dos hijos. los deberes hogareños y las demandas familiares. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. con hombres mayores que se vuelven locos por mí. No importa eso. de maneras antiguas. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad. pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. correctos. sin interrupciones.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. De treinta y cuatro años. para ser precisos. «Su cara va cambiando. dice Liliana.

.» En su imaginación. Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio. lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo. Pero eso es rico porque es como cazar una presa.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. Eso le causa curiosidad.. un modo bien educado. unas medias de seda. Eso es lo que la excita. le dejo que mire y se caliente no más. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. ligas negras. y me trata de "señorita". un poco nervioso. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. «Estoy con una chaqueta ajustada. una falda que deja parte de mis muslos a la vista. de esqueleto firme y buena contextura. vestida de manera formal pero seductora. al contrario. Como tentarlo hasta que no pueda más. . no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-.. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo. Así que yo lo provoco.. un seguro para automóviles. Liliana observa al viejo mientras hablan. Es un tipo fuerte. Ella adivina que tiene dentadura postiza. cierta torpeza de sus movimientos. sentir la soltura de sus carnes. la rigidez de sus músculos. Se fija en mi escote y yo no me tapo. medio cortado. en el papel de una vendedora o promotora. aunque es como corto de genio. Será mayorcito pero es hombre. para abordar a los potenciales clientes.

con el sexo a la vista. cuando menos se lo esperaba. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance. Siento su cuerpo desesperado sobre el mío. Está duro y caliente. al contrario..Imagina que el hombre no puede contenerse. El viejo intenta abrazarla. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza. Ella lo ha provocado hasta el límite. Pero va a aprovechar la oportunidad. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. sus brazos. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose .. «El viejo me respira en el cuello. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos. las manos agarrotadas en sus caderas. Tengo mojados los calzones. Siente la presión de sus muslos. se le echa encima. lo mueve muy rápido. me lame y me muerde. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos.» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella. Me excita sentir que el viejo no se la puede creer. ella no se resiste lo más mínimo. Está tocando entre mis piernas. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven.

temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda.. así que el viejo se queda siempre con las ganas». Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. A tientas. Hacerlo con animales . ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. En su fantasía nunca es penetrada. lo logra plenamente. todos sus mares. Según explica. A ella se le ha esponjado toda la piel. se desvanecen todos estos pensamientos. Liliana se ayuda con algún objeto. La humedad la ha vuelto resbalosa.de deseo.. sus hendiduras y salientes. El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. experimenta un orgasmo largo. intenso y muy satisfactorio.. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo. Necesita ser penetrada. una vela o una zanahoria. 100 12. pidiendo más. sus secretos. para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista.

que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. De hecho. Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite. juega con su pene hasta que lo tiene tieso. pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente. Ella estudia Leyes. Con esta teoría — 101 — . en distintas posiciones. en la cocina y en el patio. llega un momento en que me instala encima.» Virginia añade. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos». continua. «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. explica. nuestra práctica sexual es mucho más intensa. se nos hacía poco el tiempo para eso.» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. en el baño. y termina dentro de mí a los pocos minutos. Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. Yo le digo que no me gusta así. lo desconocido. lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche. «A veces es patético. Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra». sin excitarme previamente. Y eso se pierde. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer. creativamente. por todos los orificios del cuerpo. Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso.

todos.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. . por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. tal vez sólo descartaría a Menem. las piernas o el poto». con sudadera. cero servilismo. como que una existe. de buen humor. buena facha. que son rápidos. O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote. de todos. de ninguno en particular. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. dice. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. en que participaba en una orgía. producidos pero llanos. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales. transpiraciones y placeres. peinados a la gomina. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. «Te estoy hablando del hombre de la calle. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. a los imberbes playeros. seguros de sí mismos. te miran a los ojos.comienza el relato de su imaginario erótico. con regios cuerpos. Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato. listos para meterse en la cama con una. Sin embargo. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. pero cualquiera. frontalmente. no sé por qué. un chivo. para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. O los mozos. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos. Para ella las fantasías son cíclicas. musculosos y tostados en Reñaca. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío.

Ella está paseando por un campo. El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales. Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. Ahora. bastante duro y largo. la agarra y la pone en cuclillas. A veces era un caballo. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal. que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. La mujer le besa los pezones. que se le abalanza encima y comienza a moverse. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. Una vez que lo hace. el que se le montaba en el lomo. Virginia se aproxima al chivo. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. — . Ella piensa -y desea. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. El hombre. húmedo de la gruta del chivo. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos. ve una cabaña. y desde hace unos meses.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. con un miembro enorme. cuyo pene está francamente congestionado. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo. se acerca. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino. alto y fornido. Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella.

Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo. carnosa. vestida con tules. ante un gran espejo. Ese masajeo me produce harto placer. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. vestido de blanco. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez. que está al borde de una descarga.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . es meteoróloga. «Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. Y así. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. Era una doncella rozagante. traen a dos perros afganos rubios. Atan a la joven a una mesa. una larga hilera de hombres y perros. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. Los perros estaban con la lengua afuera. »Me imagino que esa joven del dibujo. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud. rolliza. muselinas y suaves sedas. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos. con bigotes de señor Corales. Siento que el animal va a eyacular. con dos perros afganos a sus pies. Está casada por segunda vez.

»Por turno. Cada cierto rato la limpian con unas toallas. los mueven con energía. Todos estaban como locos. Todos los hombres se lo meten. confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro. y dice no tener una fantasía recurrente. colores. alternativamente. como preparando sus armas para un torneo. Uno tras otro. o se masturban enérgicamente. hasta los golpean con palmaditas. Hombres de distintos portes. hasta acabarle adentro. un semental negro muy hermoso. Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. sin hijos. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales. frenéticos. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. con el vecino. gritando que me desnudara. del hombre. Yo sabía que iba a aparearme . con su actor favorito. Tiene treinta y siete años. De pronto. los hombres y los perros van copulando con la joven. y en fila. edades. Todos los perros la montan. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. de los perros.. Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. clases sociales.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso.. Soy cualquiera de ellos. es separada. Sacan sus miembros.104 da. vestida de domadora y rodeada de público masculino. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. Crea diversas situaciones en su mente.

Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante. no sentía ningún dolor.» . »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo. me acomodé en una banca por debajo del animal. y até varias cintas de colores en su enorme órgano. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo. que bufaba y se impacientaba. al contrario. El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba. mientras todos esos hombres aullaban de excitación.. en cuatro patas.. aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. Yo me acerqué al potro. »Al masajearme los muslos y el vientre.. Luego.. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. el público gritó enardecido.

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