FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

2004 Monjitas 392 piso 16 of.Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno. 2004 © Ediciones B Chile S. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos. . Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados. Avda.. Pajaritos 6920. 1601 Santiago.A. Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S.A. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. queda rigurosamente prohibida. la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. Bajo las sanciones establecidas en las leyes. sin autorización escrita de los titulares del copyright.

compañero en la crianza y en las fantasías.A mi portugués. .

Ser prostituta La aprendiz 37 3. El pene Tener pene 82 78 79 . Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5. mijito. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II.CONTENIDO I. El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6. Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4. méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8.

Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11. Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12.Desde atrás 10. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 .

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

Así. Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. porfiadamente humano. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. la tabla de salvación. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. Al parecer. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. El erotismo femenino tuvo entonces. de la prostituta sagrada. en esa época las fantasías no se habrían convertido. Pero el acto de imaginar. . donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo. un profundo sentido místico. en el último reducto. narramos. imaginamos. se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. Después de imaginar. el jardín secreto de la sexualidad femenina. como hoy. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. durante muchos milenios. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. Antes de pensar.

Copula con todas ellas. que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. a los demonios y a las mujeres. sin reservas. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno. Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. o en Baco. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. los de hoy. En nuestros términos. Es más. depravado. Tristán e Isolda en una . baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras.Básicamente. Krishna. tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos. Todas copulan con él. Cada una de ellas es su amante. Celeste -diosa.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales. a un mismo tiempo. en medio de la naturaleza. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes. que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. el dios que está en todas partes. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa. el músico que calma a los animales. diabólico. El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. completo. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. por el llamado de esa música celestial. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. tolerante y pródigo en materia sexual. al éxtasis carnal y místico. De todos los mitos eróticos. En esta historia. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad. ese dios es dionisiaco. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. los encanta y los reúne. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis.

rechazo) ni con el medio. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. tal como en el episodio que les comento. En el banquete helénico. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. Aunque la historia parece exagerada. sin conflicto entre ellas (posesividad. imposible. competencia) ni con el amante divino (celos.cabaña rústica. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". ficticia. divina y perfecta. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. desenfrenada desde los ojos de hoy. más imaginaria que real. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. a una supuesta inocencia buenita. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. ya los . representado en cada caso por el entorno pastoril. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. desprovisto de 17 — conflicto. sin censura ni prohibición alguna. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo.

La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. a un agente transformador. que hacía posible la transformación. La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales. aunque no únicamente. una poción venenosa en un elixir sagrado. La desacralización de la sensualidad. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. La mujer era una diosa iniciadora. la materia imperfecta se disuelve. y frecuentemente fue manifestación de divinidad. de la muerte del deseo femenino. especialmente. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. también expresa desdén por la carne. lo sombrío en luminoso. es decir. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior. que era romano. Séneca. de vida y de conocimiento. que queda arrinconada al interior del matrimonio. En esta conjunción de opuestos todo . La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego. En una hoguera. expuesta al calor de las llamas.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

412. De este modo. la concupiscencia. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. el jardín secreto de . Sentando dogma. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". el deseo. Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo. En realidad. lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. y que se le condenara como hereje. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. sobre todo los de la mujer. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". que apaga la culpabilidad. reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio. Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. Agustín sistematiza este pensamiento. Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. verdadero fundador de la doctrina del pecado original. se convirtió en teología cristiana oficial. Para Pablo. El Eros parece herido de muerte. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. El hombre sería pecador desde que nace. No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza. La versión de Pablo. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. pero con argumentos más refinados. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. La concupiscencia pasa a primer plano.

el mercado deserotiza las relaciones humanas. refuerza el moralismo de la Iglesia Católica. los aspectos relacionados con el instinto. En especial. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. en la modernidad. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie. De las mujeres. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros.cunde la superstición que. sensaciones aberrantes. las pulsiones. frívolas. el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos.la sexualidad negada. "descubiertos" por ellos. sólo para aliviarse de esa carga animal. La muerte del deseo Inventado el pecado. llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. especialmente "degradable". vulgarizados. 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. las torna frías. dicho de otro modo. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. mezclada con códigos bárbaros. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables. impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. los sentidos. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos. Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. el placer y el deseo son trivializados. La voluptuosidad. desintegradas. Ya en nuestro tiempo. ni hablar. desapegadas. Esta dimensión humana se considera. A ellas no se les reconoce esta . ilícitas. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy.

dimensión enfermiza. luego el cine. Desde esta perspectiva. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. Instalan. y su placer -aguado. la plástica. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal. Merteuil agrega la intriga. Las acompañan cada tanto la literatura. el pensamiento progresista. hemos encontrado un subterfugio. La mujer es la encargada de aliviarlo. de tranquilizar al monstruo. nuestras hijas y nuestras nietas. Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. A una triste. Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. el cuerpo femenino ha quedado dormido. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es. la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. Las habitantes de la modernidad occidental. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. satisfacerlo. ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres. artistas. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro. ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. Se salva en las fantasías de las mujeres.sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados. sirviente. Con la invención del pecado. el arte. no obstante. condenadas a un imposible amor único y vitalicio. servil. ella no tiene deseo. Bataille hace vivir el placer desde la muerte. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . Valmont releva la vanidad. Pero. en el contexto de la civilización capitalista. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía.

subterfugios para observar lo erótico. pura y sencillamente. Sin embargo. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas. Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. una fantasía erótica. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. distanciamiento intelectual. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados. en cualquier contexto. Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos. Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es. la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad. Este mundo secreto me pareció fascinante. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. moraleja protectora. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. Sin ninguna pretensión científica o literaria.

Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. la enorme mayoría respondió con entusiasmo. aventuro aquí unas ideas. No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. convencer. Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas. que la contiene en . Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido. y que éstas son más que una pura sensación. inventada por la psiquis. a menudo reiterada. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación. inseguridad. Se trata de una visión quimérica. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. las fantasías que les han producido especial excitación o placer. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales. Por el contrario. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". temor. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita. resquemor o vergüenza. difíciles de relatar por su volatilidad. las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor. sus amigas o parientes. cuyos testimonios yo debía conocer. Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. generar lazos de confianza. como pedir que escribieran sus fantasías. esperar. una representación mental creada por cada mujer.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. explicar. celo de su intimidad. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. confusas o vagas.

los arquetipos. se masturban en grupo. escondidas. látigos. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. estadísticos. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. negadas o tapiadas. cafés con piernas. pero rara vez las propias. consoladores. el inconsciente. Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. de colegiala o de monja. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. En la vida corriente. que sólo comentan con otras mujeres. Asimismo asisten a cafés topless. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. o 27 vistiéndose de empleada. portaligas. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. con Superman o con otra mujer. al menos no explícitamente. En todos esos actos y lugares.el espacio íntimo. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad. de su hombre. sociológicos y sicológicos. donde los mitos. con el vecino. corsés. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. escriben sobre el tema en los baños públicos. . libertario y secreto de su mente. espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos. las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas. la feminidad ancestral. con la esposa o la amante.

coprofilia. clismafilia. En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas. travestismo. un traslado. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. Casi siempre son . etc. por cierto. fetichismo. por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. sadismo. probablemente equívoco en algunos casos. que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. masoquismo. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. necrofilia. bestialismo o zoofilia. pedofilia. frotteurismo. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. Este género se caracteriza. Pero son una adaptación. escatología telefónica. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. en sentido genérico. también para las mujeres. según mi apreciación. puesto que están hechas de una materia parecida. Con 28 coincidencias. exhibicionismo. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. Estas clasificaciones se utilizan. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. urofilia.

una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. o tienen elementos significativos que me parecen originales. la parte testimonial. 29 . tal como llegaron a mis oídos. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro. un orden temático. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas.inesperadas en su sustancia. y que se reiteran en mujeres muy distintas. A continuación.

Supone que tiene un desequilibrio hormonal. ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). porque desde hace un año más o menos. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1.II. como un brusco capricho incontenible. . le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. repentinamente. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. Específicamente. hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca. es soltera.

.. es casada y tiene tres hijos adolescentes. separado por unas cortinas del resto de la tienda. prostituto o amante de alquiler. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal. es decir. No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. . a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló. gordo y chico como un tonel. con un cobrador del gas.Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio. un proveedor de materiales para su trabajo. un alumno del taller. A ese episodio siguieron otros por el estilo. hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba. y solo le preguntó: «¿Quieres. un señor de unos sesenta años.. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. encerrados en el maletero. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. una especie de esclavo de sus deseos. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. un ascensorista. sinuosamente.?».. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable. Allí se desvistió ante él lentamente. Y el mejor de todos. a oscuras hasta la próxima estación. Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz. un comportamiento fuera del control de Beatriz. Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. Finalizado el coito. El zapatero aceptó la invitación.

. Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. «La araña». de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. que consiste en una atención muy rápida. es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies. según explica Minerva.. Según Minerva. lluvia en el rostro. juegos eróticos. los labios y la lengua. en tanto. higiénico. palo encebado y penetración. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». sexo oral. en cambio. muy privado y discreto. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado. generalmente dentro de un vehículo. besitos donde tú prefieras. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. Incluye «caricias. con y sin preservativo». lo que no hace más que aumentar la tentación. masajes estimulantes. con el estómago hacia el techo. El servicio que ofrecen es muy completo. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». hasta eyacularle directamente en la cara. Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios.Para alimentar su imaginación. fumigado . cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo. sanitizado. Lo de «palo encebado» se trata. la araña. Ellos. beso negro.. Según ella. desinfectado. y 20 mil pesos «el momento». Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado. incluida la boca. Allí garantizan un ambiente «acogedor.

ducha y material de aseo de excelente calidad. por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. la tarifa va subiendo. También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. jacuzzi. despedidas de soltera. Lo llaman «la dotación». Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora. que están disponibles para ser contratados por varones. Los domingos no hay servicio. Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. un consolador adicional de veintidós centímetros». atención a grupos o fantasías con animales». pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. «y si es necesario. Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales».entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. según las averiguaciones de Minerva. 35 — Escudada en el anonimato del teléfono. Todo por cuenta de la casa». a una fiesta. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones.[textual]. Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros. . a bailar. Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos». y los que atienden sólo a mujeres. aquí van. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». lo tengo largo y grueso. Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes. del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio». en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. llevo tres años en esto y no he tenido quejas». con música grata y tragos al velador. que pueden ser de «striptease. y en horario corrido viernes y sábados.

Maximiliano detalla que es «uruguayo. Su esposo es también su mejor amigo. La comparte con él. atlético. que se acopla perfectamente a este mundo secreto. Tienen una hija de dos años. Su colega Matías. Más concretamente. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». aprendiz de prostituta.Ibrahim. Para Minerva. muy bien dotado: veinte centímetros». 36 2. Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. Su marido es piloto comercial. asegura: «La tengo extra-large. Eso es más que suficiente para Minerva. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler. estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. y una dotación de veintidós centímetros». así que vamos a tener cuidado». tanto así que ella le ha contado esta fantasía. jefa de cabina de una importante línea aérea. con el lenguaje soez que utilizan. . con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal. cariñoso. versátil. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». una agradable parcela en Calera de Tango. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. Felipe afirma que es «modelo de televisión. con un cuerpazo. maceteado». Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. «argentino. azafata. varonil.

altas I o bajas. una mujer vulgar pero atractiva.« llaje recargado. La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual. se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. con ropa de cuero. Vania. con los labios entreabiertos. practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. es una de las aprendices que la escuchan fascinadas. mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida. delgadas o entraditas en carnes. su tono. éstos son detalles secundarios de su fantasía. en su fantasía. volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. compiten por la presa. tragos y ambiente de lupanar. maqui. o con hombres prácticamente desconocidos. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. Todo esto es una escenografía de luces rojas. atentas a cada detalle de su cuerpo. Vania tiene una imagen favorita. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas. dice la maestra con ademanes seguros. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. cascabeleo de joyas falsas. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. su manera de moverse. Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. botas y medias caladas-que intenta venderse. Y él. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». hace las veces de profesora. sus modales. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas. Así. diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. rubias o pelirrojas. algo mayor que las demás y con aspecto provocativo. Una de ellas.

Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar. que le guste la cuestión. Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada. divertirse. los ojos y el cuello de cervatillos.. y ahí se van al pecho. Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. siguen a la profesora con la cabeza. incluso que les den golpecitos ahí. la boca abierta y pene incluido. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. que no te puedes aguantar. después de un traguito y un poco de conversa. están orgullosos de esa parte de su cuerpo. subiendo por los brazos hasta los hombros. Es un muñeco de goma rosado.. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas.» Mientras termina la frase. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel. «Cuando el hombre ya está relajado. apretando suavemente. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico. Les gusta que les toquen el pecho. Ellos quieren jugar. Las doce chicas. Los hombres son como gorilas. «Rapidito.. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón. siempre friccionando. No hay que perder tiempo. el cuello. con expresión fija. en una curiosa coreografía. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro.profesionalmente. tomándole los dedos como si fuera la diuca. se muestran cautivadas. le toman la mano así. Todas a un compás. haciendo como que estás urgida. tener al frente a una mina caliente. que lo pase bien. Van a . Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado.

después las tetillas. Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera. Entonces interviene Vania. Esta es la culminación de su fantasía. que va a eyacular».» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. adelante y atrás. va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él. Y se apodera del 39 — hombre de hule. «Si hay una buena reacción. demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro. Eso los calienta mucho». lentos. ahora mucho más rápido. la entrepierna. Una le palpa los muslos. primero con caricias en círculos por todo el pecho.la cara. empuña el miembro y lo frota. lo levanta. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo. se arrodilla en el suelo. como a la palanca de cambios de un vehículo. fluidos.. Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. Ahora quiero que me muestren cómo seguirían. Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. Con movimientos acompasados. las rodillas. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato. dice la profesora.sentir que se les endurecen. sigan allí.. adelante y atrás. Otra más se refriega contra el muñeco. se pone a bailar abrazándole la espalda. Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. en un relato . adelante y atrás.

40 3. con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja. Hacerlo con hombres poderosos . Mientras imagina la escena descrita. va representando las acciones de su mente en la vida real.paralelo.

amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. un señor de cuarenta y tantos años. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años. no mucho más. como si nada. siempre sin sacarle los calzones. delgado. En su mente también ocurren cosas interesantes. y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. sin embargo. con anteojos y barba bien cuidada. Ya ha dado algunos besos en la boca. cuando lo oye llegar a su casa. acude al living rauda y sigilosa.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. y también el que la revisó. corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. alto. Es el médico de cabecera de la familia. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. Luego. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. ese olor a hombre. medio peladito. durante toda su infancia. olor a ganas. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — . mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. el doctor Rugendas. Hace algún tiempo. En cuanto las visitas se van.

En su caso. la lengua sana. riesgos ni discusiones. sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. Iba de mala gana. Delicioso. También le pasamos la lengua a la pareja. saladitas. funcionando. dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. pero se lo hacemos a los cachorros. esa mezcla de intimidad y asalto. Es una parte que nos queda del lobo. «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto. en suma. era capitán de barco. una calidez orgánica: el éxtasis. que es gustosa. sin fiebre. Allí se queda muy quieta. la lengua acaricia. Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. cuando su matrimonio estaba naufragando. Fue hace unos años. la comezón del séptimo año le vino con todo. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. un poco . la fantasía es más bien un recuerdo. Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. para usar su propia imagen marítima. «Me embarqué en noviembre. Lo conoció en el océano. desde entonces lamer es signo de salud. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto».» Para Graciela. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. A los treinta y siete años.

y. a todo esto-. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. incluso el poder en pequeña escala. estupendo intérprete -en privado. como se dice en la subcultura naviera. simplemente no había dónde perderse. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme. anclas. proas. como "La chica de la boutique". la tripulación sube escaleras noche y día. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar. muy apuesto y bien plantado. mi debilidad.42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. era menudo pero bien hecho. popas. »Tenía unos cincuenta años. otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada. El resultado suele ser un par de nalgas duras. unos setenta kilos. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder.de canciones que nadie conoce. »El comandante me llamó de inmediato la atención. yardas. de complexión recia y flexible. asomos de calvicie. que se conmueve contagiosamente con nudos. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe.* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. Más exactamente "la" mar. pero era inventivo y original en su único tema: el mar. y hay que fintear el vaivén permanente. millas y condiciones meteorológicas. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo. pelo negro. me gustó no .» Según Graciela. «Mi capitán.. los bigotitos típicos de capitán de fragata. glúteos bien formados..

Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo.. sin pretensiones intelectuales. miradas y coqueteos. y a su discreto y silencioso capitán. Y él. para ponerse a tono. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave.. Entre sonrisas. Y me encontré con su lengua metida en la . caña al doscientos cuarenta y ocho". lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar. todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros. ese tipo de cosas. Ella. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. Su comandante se hacía llamar "Átomo". Ella toma sol en ropa interior en la cubierta. se puso "Ameba".» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. pero con la mirada del gato a la carnicería. simple.. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin. de la que quedaría prisionera hasta hoy.* Un hit de 1971. En fin. En cambio el marino era un hombre concreto. grabado por el cantante argentino Heleno. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. Un tipo de pocas palabras. Átomo no tenía apuro. también conocido como Darío Coty. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo. la magia del mar. La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor. las que conocía con nombres y apellidos. estupendo. "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa.. Frente a nosotros un amanecer espectacular y. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas. un tipo concreto. con su walkie-talkie y la gorra de marino. que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. 43 — por buenmozo sino por su actitud. muy cómodo y llevadero en ese sentido.

como un ascensor. ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. sus manos firmes apretándome la espalda. la cintura. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. La verdad es que había estado allí cada tanto. Esos besos que me hacen sentir como niña chica.. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí. mi cuello. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto. El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. y se despiden como si nada: «Chao. entramos dando tumbos en las paredes.. Entran en razón: hay demasiados testigos.44 — boca. Nos abalanzamos el uno encima del otro.. afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. refregándose. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio. El lugar era estrecho.» Sin embargo. sudoroso de ganas y de calor. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones. El no se fue. moviéndose y gozando con el roce. Sus caricias eran desesperadas. . hasta mañana». sus besos con bigote. lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito. tironeándome las medias. besos que daban cosquillas. no lo muerde ni es mordida. como un grueso leño escondido. muy caballero. las caderas. Disimuladamente. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo. él le mostraba el bulto hacía horas..» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. No cerré mi puerta. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. Eso la excitaba mucho. desde la tarde. enredándose en mi pelo. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán. mis brazos. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas. en la ropa. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. encantada con el dulce que va a recibir.

La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo. al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes. «Nos quedamos así una eternidad. largo rato. vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto. Pero en ese momento el capitán se aquietó. Gimiendo. «"¿Quieres que te lo meta?". Su rostro estaba congestionado. tenía los ojos muy abiertos. Yo trataba de frotarme. Le pedí que lo hiciera ya. y la lengua buscando el aire. totalmente rígido.» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. me preguntó entre susurros y jadeos. sin hacer un solo movimiento. Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. pero él seguía sin moverse. y al ver cómo se abría el pantalón. en mis genitales. Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. en cuclillas. y quería frotar su vagina contra la verga. Me mantenía presionada hacia abajo. a veces con cierta brusquedad. El me sujetaba de la cintura. Ella sentía palpitar esa dureza en su interior. Fue lo que hice. casi a punto de estallar. empalada. pero el capitán la retenía con fuerza. Yo asentí. sin poder moverse.45 — «Me manoseó por todos lados. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas. .. especialmente cuando se detuvo. Entonces el capitán se bajó los pantalones. con todo el grosor de su pene dentro de mí.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. insistió.. "¡Ruégame que te lo meta!". otras con dulzura. No aguantaba un segundo más. metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido.

46 — un incendio. como una deliciosa caricia húmeda.» Ella experimentó también una explosión. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". relacionadora pública de una importante firma hotelera. al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada. hasta que pierde el control de . Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo. Antes de rendirse al sueño. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. tiene tres hijos. y vecina de Huechuraba. como una llave abierta. Luego descansaron en silencio. es periodista. El viste sotana negra.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar. un placer que la rebasaba y la empapaba por completo. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí.

con clase. Me sube la falda. Viste con gusto exquisito. voy a acabar.sus impulsos. y sin contratiempos. y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura.. se agacha. Mi general Isabel es una mujer muy bonita. En poco rato. distinguida. La saliva del sacerdote se hace abundante. espesa. ya viene el placer». lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. Nos reunimos en un café. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea. »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas. lechosa. El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo. Ya estoy a punto de aliviarme. aprieto los muslos. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. . Instalado entre mis muslos... que contesto de la manera más calentona posible. me rompe los calzones.

Un rito entre nosotros. su cuello. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro. de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. con su impecable uniforme. »Yo me quedé sentada. »Desde la primera vez que lo vi. la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. como siempre. Se veía guapo. su torso enhiesto bajo el uniforme. a mis espaldas. hasta que el general estuvo frente a mí. muy guapo.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. su olor de macho bien duchado. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. y los lustrosos zapatos del 43. sus charreteras de alto mando. de los temas profesionales que nos convocaban. la conversación entra en tierra derecha. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». un croissant y una vitamina de naranja. susurros e inflexiones dramáticas. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. también a mi espalda. en un cóctel de embajada. sus ojos de lobo. y saludaron con brazos y tacones. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. Aunque aclara que no le pertenece. su cintura muy cerca de mi cara. adecuados. Al cabo de tres capuchinos. de pie. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada. Supe que era él.donde me cuenta que está separada. . porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció. »Saludé distante.

»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. Aunque no. sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". »El general me buscaba -y me encontraba. No sólo yo lo sentía. El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor. los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia. en la penumbra de las mesas enmanteladas. Sin embargo oía el desorden de sus latidos. mi turbación casi me impedía pensar. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. sentía su deseo solapado. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. El también. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. cada vez que nos encontrábamos. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. El caso es que. silenciosos. Cuando se me acercaba.en ceremonias y eventos militares. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. . donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual. Pero nunca 49 — estuvimos en privado.

Obedezco con parsimonia. 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. sin tocarme. él muy serio. entregada a sus ganas. siento su contención. Pone uno de sus dedos en mis labios. feroz. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. »Me dice que quiere verme así.»Esta vez. sumisa. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. hermoso. su fuerza. sin moverse un milímetro. siento su respiración. . sin apuro. tras unos minutos de conversación amena y trivial. que le muestre más. »Su voz me acaricia a menos de un metro. Es hábil. en un susurro ronco. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo. y va acercándose. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. dispuesto. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. con las piernas abiertas para él. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace. mis muslos. Se levanta y avanza hasta mí. Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. me lo mete en la boca con dulce desesperación. Me observa. como un perro hambriento. salvaje. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. No lo miro. Sé que él sí me mira. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. agitado. Sabe hacerlo. Me pide. mis piernas. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. sometida.

Quiero que siga. mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme. me dice.»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis. Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. a la gente. sobre el escritorio del coronel. que sigue su día sin mayor novedad. "Te quiero bien caliente". Sé que va a penetrarme ahí. Entonces se baja el cierre del pantalón. que apure los movimientos y me haga gozar.». »Sé que va a poseerme. Me pregunta si estoy excitada. y lo exhibe frente a mi cara. saca un miembro inflamado y enrojecido. 51 — . mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca...

ni un problema».4. un quiropráctico. que se le asoma por el cuello de la camisa. El es un hombre muy callado. un masajista. bajo la bata blanca. Ella es oficial del Ejército de Chile. Pero nada. se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. Completamente ciego. haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. casada. ancho. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. Nada más. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. con vello en el pecho. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista. Por eso se dedicó a los masajes. fuerte. La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». y eso sí que la pone nerviosa. como una colonia de penicilina en las axilas. Por eso su clientela es . ella responde: «Bien. la entrepierna y las pantorrillas. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. No le importa tanto el detalle en el trabajo. gracias. El tipo es ciego de verdad. Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. Rebeca va todos los lunes al masajista. no muy apuesto. que se ven feos y se palpan peor aún. Es ciego. gregarios. madre de dos hijos universitarios.

Quiere que el masajista pierda el control. Tiene diecisiete años. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos. en una pensión. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. hurgando suavemente en su interior. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. el estómago. circulares. descubriendo poros perdidos. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. pero con el alma en un hilo. Rebeca apenas puede contenerse. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable. soltera. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. células danzarinas. secreciones espumosas de deseo. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. que no se salte el pubis ni los pezones. la cintura.. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. no decir nada y seguir avanzando. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. y el masajista ciego manoseándola. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media. Nació en . El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. Por eso palpa como los dioses. friccionarla y apretarla ya sin contenciones. las costillas. desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas. incapaz de resistirse. rítmicas. moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos.52 exclusivamente femenina.. vive en Coquimbo. sacudiéndola hasta el final. los alrededores de los pechos.

Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente. Escucho el mar. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. que me adormecen. La playa está desierta. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo. Así describe su fantasía favorita. A esas alturas yo estoy bien excitada. pero no me hace daño. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. pero también un gustito rico. «Me imagino sus espaldas anchas. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. Aunque no le veo la cara. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. Con esas palabras. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos.53 — Copiapó. Yo me resisto.. tomando el sol. las olas.. pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca.. Siento un olor fuerte a . trato de sacármelo de encima. pataleo. »Me saca el bikini a tirones. las gaviotas. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye.. que me buscan los senos y me bajan los calzones. con bikini y anteojos oscuros. De repente se me echa encima un hombre.. Es brusco.... Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. «Yo estoy tirada en la playa. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta.. la respiración en mi cuello. Me da miedo. que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. El tipo intenta violarme. Me dice que estoy mojada. Eso me hace casi acabar. intento separar su boca de mis pechos.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora. tal cual. Después me dice al oído que me quede tranquilita. sus manos. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello. Quiero que me penetre.

54 orina y falta de higiene que me provoca asco. no tiene escena final o resolución. »De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. con el glande enorme.» La fantasía de Marta llega hasta ahí. Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. Siento cómo se aprieta mi vagina. abro las piernas y las cruzo sobre su espalda. .. Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda». me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca. pero él me obliga. Él mueve su cosa inflamada. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo.. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida. Eso le produce un enorme placer. En mi fantasía. baja y me penetra.

Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial. Ella hace arrumacos con los labios. también almidonado y compuesto. seguro de sí mismo. la tira en la cama. que no. Está espléndida. Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas. se toman un trago para alargar el deseo. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. Ya en la escena del crimen. Se hizo las uñas de pies y manos. él la persigue. él saca pecho y se pasea como un pavo real. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. se maquilló y se vistió a conciencia. ella se queja y dice que no. se arranca. se perfumó con Amarige de Givenchy. pero ambos miran a la puerta. . Baja su amante. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo. sube al Audi muy canchero. prueban unos canapés trasnochados. que le hace daño. se alisó el pelo. ella dice que alguien viene.. como les ocurrió en La Reina. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda.55 — 5. la agarra de un pie. Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido. ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. y parten al motel de siempre. se detienen sin detenerse. él siente un ruido en la cerradura.. ella hace como que se resiste. él la toma como a la fuerza. él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. él sigue moviéndose sobre ella. como todos los martes y jueves a las once de la mañana. camina hacia ella sonriente.

Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez. dice él. Y continúan. te deseo a ti también. en su juego. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. dice ella. para lo que. es soltera y no tiene hijos. sigue ella. En el plano sentimental. «¡Nos va a matar!». «¿Por qué nos mira así? ¡Ah. Ésa es la fantasía de Marcia. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales. pero sale con varios hombres. «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil. u observaba sus propias relaciones sexuales. en su fantasía. quieres lo tuyo! Ven. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo.» Paulina es voyerista. no.. en el que es imprescindible contar con un tercero. dice el amante.. utiliza un gran espejo.56 — «¡Oh. También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres.. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. Nadie. La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación. salvo ellos en su complicidad. sin más miramientos que el placer de cada uno. en perfecta armonía. . parece excitado». «¿Qué le pasa?. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!».» Y la pareja continúa. es mi marido!». Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida. turnándose con un otro imaginario.. dice no tener un compromiso estable. Lo encuentro una lata.

Sintió los gemidos. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. dentro del auto de su papá. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa.» Desde su escondite. Pero también me inquietaba el doctor Santis. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. se sentó en el sofá. que lo miraba y se estremecía. el bulto en sus pantalones. insistente. que estaba bella y sonrojada. Le ofreció una taza de té al doctor. suspiros y quejidos de ambos. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. Paulina pudo fisgonear toda la escena. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. Ellos entraron. el cuello. Yo la veía cerrar los ojos. con gran familiaridad. intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta. marcando en la ropa las formas de ella. bien callado. y del ardor que le provocaba lo que veía. Miró la forma en que ella observaba. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. se tomaban un café. el brazo. A pesar de la impresión. y que le agradaba. y le besaba la mano. los hombros. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. . mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre. muy cerca de ella. hasta que nos llamaban a tomar onces. sin mostrar ninguna inquietud. serio. cerraron la puerta y mi madre. un señor de barba.«Yo tenía unos quince años. a veces incluso jugaban a las damas. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba.

«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono.» Esta escena. Parecía gustarle mucho a ambos. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante. como una espontánea danza sin música. la de su madre. Al contrario. le produjo una enorme excitación. jadeante. batiéndose y saboreando la zona anal del . cada vez más rápido. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso. Luego se instaló de espaldas a ella. ofreciéndole las nalgas. el doctor la tomó de un brazo. A ratos. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. con el torso en el sofá. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. nada le importó ver a su madre con otro hombre. se separaban y se volvían a reunir. que temblaban y se movían. Adelantaban las caderas. Su mano buscó instintivamente sus genitales. Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban. ella intentaba quedarse quieta. »De pronto. cada vez más frenéticas. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. los pantalones abajo. que marcó las fantasías de Paulina. abriéndole un poco los muslos. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía. que bullían de escozores tibios.

hasta la base. en . espontáneo. Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. Iba a acabar en cualquier momento. Lo logró y no fue descubierta.doctor. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. Él continuaba erguido y resistente. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. mientras ella gemía y suplicaba por más.» Detrás de la mesa ratona. flaca y muy tiesa. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella. «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. ni esa vez ni las siguientes. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso. desde el fondo del alma. El mismo se la tomó y la movió con energía. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. con evidente expresión de calentura. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos. El doctor introdujo entonces todo el miembro. hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. exhibiéndosela a ella.

a pesar de que en la infancia era insignificante. pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. se ofrece para pasarme a buscar. es casada. Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma. Manríquez. con un vestido rojo escotado. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. Me mira de reojo las piernas. unas manos grandes. Se le hizo un hábito espiar. tacos altos. Estira su . ansioso. »Esta vez Manríquez me parece atractivo. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. Yo le espero muy arreglada. Me río por cualquier razón.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos. nariz y mentón prominentes. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia. ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. antropóloga.» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. Tiene bigotes. tiene tres hijos y vive en Maipú. Lo siento turbado. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo. el cuerpo fornido. mientras hablamos de cosas sin importancia. medias negras con liguero.

gente tocándose. Exquisito. Uno de los hombres me besa el cuello. teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. coqueta. Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. seguida de un par de testículos peludos. »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero. las nalgas. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. lamiéndose. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. Algunos se masturban. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. le digo. Me sube la falda. las orejas y la espalda. confundido o antisocial. Es como un explorador entrando en una selva. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. Pero hemos llegado al lugar del encuentro. Hay grupos por aquí y por allá. No reconozco a ninguno de los presentes. Nadie parece contrariado. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más. Manríquez casi pierde el control del vehículo. Manríquez no deja de mirarme mientras . Abro las piernas. "Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer. eyaculan sobre los otros o intercambian parejas.mano y la pone sobre mi rodilla. 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. las caderas.

» — 62 — . Esa visión imaginaria me produce mucha excitación. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. Manríquez continúa su danza con breves embestidas. Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones.la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. »Siento una corriente de placer que me une a los otros. intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. su respiración se acelera. emite una especie de gruñido. Le suplico a gritos que me penetre. llenándome hasta el delirio. me levanta por las caderas. El rostro de Manríquez se enrojece. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad. En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. Veo el órgano congestionado en primer plano. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros. su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. sin detenerse. imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer. La mayoría de los presentes me observa. Sé que se prepara para mí. pero no desatiende a Manríquez. meneándolo allí con insistencia.

unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. tan bueno como suelen ser. Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción. en las masivas torres de Fleming-. la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado. un polvo. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos. pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro. y . cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos. comenzó un recorrido sorprendente.de la que había referencias. salvo uno. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. el polvo fundacional era eso. Por más que se acarició la guata. en este caso.6. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra. es decir. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. De partida.

caries y panza. tranquilita». inexplicable. con el quirófano en cámara subjetiva. lo otro que le creció fue la curiosidad. respire.. Le acercaron un bultito. por la raquídea. Olfateó a la criatura y entonces . todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. en esos largos e incómodos meses introspectivos. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. estrías. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello.63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. Se habían vuelto oscuros. por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro. le imploraba la de los aros. una que llegó a practicar a diario. porosos. Y así. tranquilita. estimulada por el roce de la blusa. Después. junto con várices.. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos. con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario. afuera. «Tranquilita. algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. sobre su pecho. lentitud en la percepción.

Hablaban de llagas en los pezones. Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. manipula sus pezones con habilidad. con pequeños pellizcos y tirones. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse. Se le instaló en los pechos una ternura perezosa. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». como un estímulo adicional durante el acto. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. orgánico. Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias. Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad. como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando. de células en eclosión.nunca reprimió. como una textura en el aire. un cierto vaho caluroso. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento.. Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. Una esencia de cuerpo bullente. de glándulas mamarias congestionadas. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. Un rumor de camas usadas. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible. — . Paralelamente. con cierto tamborileo de quedarse para siempre.. El impulso le sobrevino primero de manera vaga.

. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. sorbiéndole los pezones. como una eyaculación. al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos. Siente que sus mamas producen un líquido. algo que ella identifica como semen fresco. y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. Mariana llega al borde del clímax. mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina. y que éste sigue chupando hasta saciarse.65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. Cuando imagina que esto sucede.

Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental. . por muchos años. un hijo. Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada. es muy complicado. El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. que no tiene nada de traumático». que está anclado en una experiencia de la vida real. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año. Es un tema que no tengo resuelto.66 7.. Me advierte que su testimonio es delicado. dos relaciones importantes después de separarse. Sin embargo.. Yo sólo puedo contarte mi experiencia. un novio que se convirtió en marido. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos. tiene sesenta y seis años. El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. extremadamente complejo. una cómoda casa en provincias. Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. asegura.

trajes hechos a medida. Bueno. «En provincia el farmacéutico era. No se reía nunca y era silencioso. Era un hombre culto. que regalaba en muy contadas oportunidades... pero tenía una forma de hablar muy seductora. congestionada. Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre. Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír. Mi . incluso a una niña». una estampa muy aristocrática. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. leía y leía.. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. Pero mi padre me gustaba más. los ojos y la boca muy abiertos. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía. dispensador de consejos razonables. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre. — 67 — era un hombre hermoso. confiable. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. una persona importante. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero.Hasta allí todo parece previsible. serena y segura. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados. a pesar de que nunca fue a la universidad. roja. Los vi. me observa y continúa. Mi padre gozaba de prestigio social. era muy bien considerado como hombre de trabajo. pero su cara estaba irreconocible. y que habría derretido a cualquier mujer. serio. con las aletillas de la nariz. tenía piernas largas. Leía. Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. en esos años. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato. Huidobro también era un hombre muy atractivo. de muy pocas palabras..

Era un venablo duro. dámela".". grueso. No me vieron..» Llevada por la curiosidad. ¿Qué era eso? No sabía bien. de un rojo encendido. medio asomados por el escote. con contorsiones desorganizadas. Ese mechoneo fue como una señal. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes. el magnífico miembro de mi padre. pero me pareció delicioso.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. saliendo y entrando frenéticamente. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido. le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. sus cuerpos se despegaron. era algo que yo debía probar. uno sobre otro. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto. En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. porque ella colaboró de inmediato. Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto. . chupa así. Era un espectáculo hipnótico. venoso. Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos. En ese momento pude ver entre sus labios. . con la cara cada vez más roja y deformada. estoy gozando. »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. como después de una batalla. Se retiró. »Se quedaron abrazados. le decía a la verdulera. Una hermosura de aparato. Ella le decía: "Dámela. ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. y ella se agachó y comenzó a chupar.

Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. Yo me arrastré jubilosa.. con mi cara muy cerca de su cara. pitipón!". Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. Una sonrisa de aprobación y complicidad. lludi pen. pitipón. dulce. Yo tenía diez años. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos. »De ese modo iniciamos un juego. y me refregaba contra su 69 — empeine. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente. Y luego un alivio maravilloso y total. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo.Después experimentaba un cierto alivio.... quieto. palpitando. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. Y todo quedaba así. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. pleno. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. Allí estábamos siempre solos.. como a una guagua. cintones y organdíes. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?". . y de inmediato sentía humedecerse mis calzones. lludi pon. creciendo.. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. engrosando. catrotamos caballito. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme. un rito. pero mi madre me vestía con vuelos. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila. pitipón. que repetimos muchas veces durante años.

Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado. traumas. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. por su espléndida voz de macho. Murió hace más de treinta años. Aunque me parece improbable. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos. si no le trajo problemas. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . acogedoras. Siento que nada puede hacerme daño. culpas. que hubiera tales consecuencias. Como si recordar la sumiera en un trance. él me mira con sus ojos encendidos.. años después. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. niña. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Mi padre me susurra palabras mágicas. tal vez por temor del otro. Parece que hablara consigo misma. Pero hasta hoy sueño con él. También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. yo era una mujer y él un anciano. Es dulce y es brusco.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. después de tener muchos amantes». «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago. Le pregunto cómo siguió esa relación. por su actitud y sus dichos. las mismas ganas de unirme a él. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida. y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. hábiles. »No retomamos la experiencia. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera. Me responde que no. Desde siempre supo que nadie podría entenderla. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado. Sus manos son grandes. Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca... Al regresar. me cuenta Elisa. aun después de que murió..

Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales. un marido excelente.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. con un papá que la crió solo. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana. Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte.» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo. me despertaba a veces con un suspiro. y después en una adulta normal. «Cuando tenía unos catorce años.. evaporada por la fiebre. tiene la voz del más absoluto placer. y que la acompaña hasta hoy. a las puertas del otro mundo. que tuvo dos hijos. a punto de empezar el ajetreo matinal. Lo sé porque ese hombre. enferma de sarampión.. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se . extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. según sus 71 — palabras.ninguna parte. mi padre. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza.

. Fue un encuentro rápido. pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad. Estuvieron juntos una semana. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo. sobre la arena.humedecía como un verdadero surtidor de agua.» Ya adulta y casada.» 72 Fresia. la espalda. me tomaba los labios de la vagina y me los abría. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. las axilas. los hombros.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella. sin límites. Si no lo pienso. «Con él tuve la misma fantasía. Y después. no acabo. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha. Primero nos duchamos juntos. que me subió por la columna. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. Un rico orgasmo. recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso. compartiendo las noches en una habitación de hotel. que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. como siempre la tenía. ya muy excitada. Mi cama estaba empapada de pipí. furtivo y torpe. sin preocupaciones ni prejuicios. con más calentura que placer final. me dejé llevar por mi imaginación. y aumentaba su ardor. él me jabonaba entera. me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo.

pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar. así. Lo tenía tan grueso que casi no me cabía.«El quería que se lo chupara.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. Estaba jadeando y respirando bien fuerte. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. Me abría. mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. más dos perros y un canario. Estábamos de verdad muy calientes. Junto a sus cuatro hijos. mijito. Los tenía hinchados. Yo se los lamí con placer. viuda. Nunca me lo habían hecho. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro. méeme!». y que me prometía mucho placer en la penetración. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. Tenía el pene curvo. y me chupaba. para que él gozara en mi boca. No había vuelta atrás. y vive en Temuco. Pero seguía haciendo las cosas que él quería. Fresia supo que el clímax era inminente. cosa que yo nunca había visto. Entonces exclamó. llenitos. sintiendo cómo le hervía el semen. es funcionaria bancaria. Era súper rico. curvado hacia arriba. Me pidió que le lamiera los testículos. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene . sin pensarlo: «¡Méeme. lentamente. escolares. me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca. es allegada en la modesta casa de sus padres.

pero que se calienta como hombre grande. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella. impaciente. lampiño. muertos de la risa. Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas. con nervios de que alguien entre de repente. obediente. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos.. nos empujamos jugando.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis. y una personalidad relajada. cuerpo delgado. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. unos ojos con pestañas largas y tupidas. pero tiene características de algunos hombres que recuerdo. a lo Rodolfo Valentino.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo. diecinueve. . Adonis me da un beso en la boca. dispuesto. «No es alguien que conozca o haya conocido. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues. alegre. Yo sólo quiero sentirlo. me toma la mano.. servicial. Me ofrece un trago. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. y me saca los zapatos con delicadeza. »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. como el pelo negro peinado con gel. se desviste sin perder el ritmo. «Estamos en ese espacio pequeño. una mezcla de cosas que me gustan. Me aplasta contra la pared del ascensor. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente.» En este punto de su fantasía. me dice que estoy bonita y me sigue besando. Adela ha construido un personaje. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. como de niño. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. despreocupada. con su piel suave. sonriente. rojizas.

El vello. el rato que me doy para imaginarme así. apretándome. abundante. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. le cubre el pecho. »Lo siento intentando montarse encima de mí. Lo tiene duro debajo de los pantalones. bien hecho. de si hay otra gente o estoy sola. así. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. que puede elegir a una mujer de veinte años. Le digo que es rico. está separada.» Concurso sexual Carola es abogada. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga. su . Se refriega contra mí.74 casi un adolescente. Es como tener una cita. bien agitado. que me muero de ganas de que me lo meta. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada. «Estoy en un baño elegante. que se me acerca insinuante y me acaricia. como que sí y como que no. corta o larga. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. pero siempre agradable. busca poner sus cosas contra lo mío. medio ahogado del gusto. bien machito para sus cosas. y una camiseta abierta. no tiene hijos. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. Imagino que está ansioso por poseerme. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. medio apurados. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. muy ajustados. muy lujoso. Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes.

Mi padre está muy excitado. que viste traje formal y trae un portadocumentos. Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo. Compartimos el secreto. los muslos. lentamente. Es un buen intento. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. Me pide que me ponga de pie y me desviste. a él y a los otros dos hombres. con las dos manos. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. Es mi hermano.» . Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. pero yo le acaricio el cuello. Está sin ropa de la cintura para abajo. »Entra el segundo hombre. Tiene el pene blando y pequeño.75 — cabello es castaño. mientras los otros dos hombres nos miran. Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. que se abre lentamente. en el ano. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. pero no es suficiente. que me hace gozar al máximo. Después me lanza chorros de agua en esa zona. Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto. la espalda. reluciente. Me humedezco un dedo con saliva. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. Es igual a mi papá. pero no excitada al máximo. Muevo el dedo en círculos. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. »En ese momento entra el tercer postulante. Estoy lista para recibirlo. tiene un cuerpo excepcional. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. pero no nos conocemos. Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. Estoy estimulada.

me manosea los pezones. en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. Nunca ha pasado nada entre ellos. Tiene un aparato . Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. siempre en fiestas familiares. en todo caso. Se lo veo en el espejo y frente a mí. Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso. que no le gusta. nada más. Los deja allí colgando y los mira largamente. sentada en el excusado. En la vida real no lo considera especialmente atractivo. nudoso. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. De hecho. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. pero con cuidado. Parece una armadura de piel. El entra y cierra la puerta. le desprendo la ropa con soltura. «Lo excitante es que es mi cuñado. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. Dice que no se plantea nada con él. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. le desabrocho sin apuro el pantalón. moldeado por mi propia imaginación. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. Yo me impaciento. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. comienzo a desnudarlo frente al espejo. casada y madre de tres hijos. muy suave. Aparece su órgano. su cuñado. Se me acerca lentamente. Yo le palpo los botones de la camisa. es profesora de música. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. comiéndosela con los ojos. Pero en su mente lo evoca cada vez que puede. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. tiene veintiocho años. tenso.76 — El cuñado Julia vive en Maipú.» «Imagino que estoy en el baño.

obediente. sin hijos. Es el momento de entregarse a sus fantasías. solo . Y se ha quedado allí por cuatro años ya. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. Por su horario de trabajo. 77 8. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. mirando televisión. Pero Catalina. Suele quedarse en la cama. y no es necesaria. Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs. pero con actitud subordinada. Cuando despierta. No hay respuesta.fascinante. triunfalmente erecto como un estandarte. remoloneando. presentándose por la noche ligera de ropas. casada. Son hombres fuertes. Están semidesnudos. está sola en casa. duerme hasta el mediodía. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. y la ligera lencería de satén con la que duerme. que se levanta desde una espesa mata de vello. de cuerpos lustrosos y firmes. y sin nada que hacer hasta el almuerzo.» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?».

cada centímetro. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas.ataviados con un taparrabos y un turbante. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. que son cada vez más furiosos. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna. Y veo los espasmos que recorren . temblores y cosquilleos en el vientre. todos idénticos. los pezones gordos y gruesos. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal. Yo me siento en el límite de la calentura. Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. quiero esa rica leche ahora!". el trasero. Ve cómo se masturban rítmicamente. La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. los músculos tensos. «Aumentan sus movimientos. las pantorrillas.» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos. la vagina lubricada. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos. un bulto prometedor entre las piernas. el cuello. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. La sangre se me acumula en los genitales. las piernas. las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas. repartiéndose mi piel entre los cinco. Los esclavos se han sacado los taparrabos. En actitud concentrada. Van trabajando cada músculo. extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. tienen la piel y los ojos brillantes. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. deslizando las manos por el eje del pene. las tetas hinchadas. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales. extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición.

Se le aparecía enorme.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. y vive en Valdivia. soltera. Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. un gigante pétreo semidesnudo. Es nutricionista.los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. pensaba en él todas las noches. jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. Cuando niña. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos. casi todos descendientes de alemanes. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos. en la soledad de las sábanas. Era parte de la gracia quedar resollando. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. madre de un hijo. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. o tal vez completamente desnudo. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. De hecho. uno tras otro los cuatro hermanos. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. con . y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». Ella le temía al hombre negro.

tenía un pene descomunal. Lo veo bailando alrededor de una hoguera. Podría triturarla con una sola mano.sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas. formas esculpidas y musculosas. en la revista Billiken. pero no se parecían en nada al hombre negro. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches. picunches y huilliches. Leonor había visto una ilustración. La gente a su alrededor era rubia. oscila un par de testículos que parecen de un toro. pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. con un diámetro no superior a cuatro. palmeras y plátanos. sus muslos parecen troncos de árbol. y una enorme vara se erige desde el pubis. «Me visita seguido. la piel brillante. de carnes rosadas. por supuesto. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. Y. El hombre negro. sólo existía en su imaginación.1 centímetros de diámetro.2 centímetros y 80 3. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. sobre todo. blandas y abundantes. Tiene unos hombros anchísimos. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. . En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros. Debajo. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. como un dios griego lavado en azabache. labios carnosos como una fruta. ataviados con huesos y taparrabos.

Frota su enorme pene.» 81 — 9. en calor en toda la columna. lo estira. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir. lo aprieta. aumenta el ritmo. se sienten tambores en el aire. sopesándolos con satisfacción. cargados de un líquido untuoso que quiere salir.»El hombre baila una danza acompasada. sube la tensión. Entonces el miedo se me transforma en placer. lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado. Están llenos. Se palpa los testículos. El pene Tener pene . una y otra vez.

contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta. No dice cuántos más. con una mirada cómplice que se cruza con la mía. Esa es la síntesis». me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años. para la creatividad y para la vida. Le pregunto con qué se le despierta el deseo. «A mí me gusta jugar. La Choly. de cualquier edad. La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. sus modales cuidados. afirma. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista. muy erguida y digna. sus bellos ojos pardos. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. Yo creo que una persona sana. el calor de una fogata. no usa maquillaje. haciendo gala de su condición de médico. la delicadeza de sus movimientos. su piel sana. Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. aunque tiene más de sesenta años. Salvo una línea negra en el párpado superior. muy segura en su sillón. 82 La Choly hace una pausa.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. tiene su instinto sexual en alerta. para el ánimo. dice. la biología humana es así». luces tenues. blues. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. saxofón. su lindo pelo completamente blanco. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. música sinuosa. me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. con determinados escenarios. Hace bien para la piel. alba. Es rellenita pero bien formada. Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. suave. muchos años después. Es sin duda una mujer atractiva. Algo teatral sugiere su acento extranjero. Su forma de caminar.

Me gustó mucho. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. si me lo permites. que lo fue siempre. te aplicas y no te impones límites ni restricciones. Quieres que haga recuerdos. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. Las ancianas también fornicamos. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. Y descubrí que podía ser muy buena en eso. pero en ella todo suena adecuado.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total. «Como tú debes saber ya.».acumular una cierta experiencia en esta materia. Partes de la base. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas. generalmente misteriosa. Si te prodigas. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. ¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. modifica sustancialmente el recuerdo erótico. habilidades. Me entusiasma lo que tiene que decir. o con estas inclinaciones. Pero no sé exactamente qué preguntar. o con este culto por el deseo y el catre. llamémoslas. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central.. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — . Opto por callar. que no lo oculta y que lo practica con maestría. pareciera. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. me agrada mirarla y escucharla. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. de que estoy en retiro. Es divertida y procaz. el último polvo siempre marca. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas.. El último polvo suele convertirse en "el polvo". cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio. que las más de las veces se hace y no se piensa. cubre todos los demás. Además.

cuando todos lo hacían. cuando estaba de moda. Luego fue perfeccionando la idea. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. para sí misma. Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. no me vendí. tocándolo ella misma. la Choly visualizaba en su mente que te- . llevada involuntariamente por los caminos del sexo. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. Lo mío no fue por necesidad económica. Lo hacía casi siempre en privado. al sentir que la invadiría el clímax del placer.. contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. violada a corta edad. abusada por adultos. No se trata del deseo de tenerlos. Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. Yo fui educada en las monjas. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. aquello que Freud llama «la envidia del pene». fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba. con las más diversas situaciones. a la altura del pubis. pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. nunca me faltó nada. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo. Durante el orgasmo. te vas a desilusionar.83 — víctima. en fin. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo. Ya en la adolescencia.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. que respondía al roce.. descarriada y todo eso. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta. sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer.

Pero sus favoritos son los consoladores. gozando en mis entrañas. y que puedo mirar otro. un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. . Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. miro hacia abajo. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. el mío. También coleccionó todo tipo de adornos para la verga. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos.. con mostacillas. Así. penes artificiales de todas dimensiones y formas. entre nuestras piernas. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. Cuando el glande asomaba por el extremo. el tubo era cambiado por otro más largo. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. al mismo tiempo. Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura. Un delicioso aparato que me hace sentir completa..84 nía un pene excitado. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene. hasta con piedras preciosas. con tallados en metal o en madera. con plumas multicolores. Sentir que tengo uno dentro de mí. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. y de los más variados materiales. amoratado y duro. del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre.

y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas. Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo. Ríe. y también le gusta el coito en esa posición. Fue una experiencia bien salvaje.» A Ximena le excita que le digan «perrita». .. Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. como una hembra primitiva. pero dulce. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo. Te sientes realmente como una perra o una loba. amplia de criterio. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás. pones en juego el instinto. como si fuera a explotar de placer. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital. Se considera desprejuiciada. me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. Así perdí por completo el control. la primera en la historia humana y la más animal.. Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. gesticula y conversa animadamente. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años. como si fuera a morirme. «Cuando estás arrodillada. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna.

El hombre va a tomarla como a una perra. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. La sitúa en esa posición.» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas. nudoso como una cuerda de barco.parte de una cadena de sabiduría ancestral. «Pienso que ese grueso palo. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. Ella siente la aceleración de su propio pulso. en cuatro patas. el ritmo respiratorio creciente. Además. sus labios y sus genitales. No sé por dónde quiere entrar. de cada . la hinchazón de sus pechos. Está oscuro. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. y el aumento de la lubricación vaginal. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás. va a ensartarme hasta el estómago. con sábanas rojas de satén. desde atrás. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas. así el pene se siente más adentro y más grande. cuando de pronto es abordada por un hombre. pero logra zafarse y asir el pene del macho. Me parece que la existencia de los hombres. A Ximena le sobreviene la curiosidad. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. Lo palpa con glotonería. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. pero es evidente su deseo de copular.

Soy de maíz. Es el delirio: un dolor. El hombre me penetra primero por la vagina. que me palpita en la mano. Me vuelvo una amante salvaje. Lo frota allí. una especie de estornudo en mis genitales. Imagino su órgano fundido en el mío. Necesito que me abra. pájaro. que me disfrute por dónde quiera. Somos hermosos y repugnantes a la vez. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano. una picazón. Su púa me duele y me alimenta. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. un chasquido que viene y va. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente. Soy animal. él es de mármol. un escalofrío.hombre. Ya lo tengo adentro. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. »Sacudo rítmicamente su pene. que me taladre. una loba en celo. se abre camino.» . lagarto. Como a una perra callejera.

vive en El Arrayán. como otras. me fue entregada por escrito y. en su versión original. la reproduzco tal cual. poeta y estudiante de psiquiatría. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. dada su particularidad. . "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. Santiago. Esta fantasía. es soltera. apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo.88 10. Me veo tendida masturbándome.

cabellos rubios. Malena y Carla estaban ardiendo. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder . encontraba dos. — 89 — pechos voluminosos. sin compromiso de su voluntad. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen. de piel lechosa. evidentemente. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. Por mandato de la Institución. así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. aun en medio de sus complejas tareas y. sonrisa contagiosa. en tercera persona.Pienso en mí. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven). su sudoración o sus latidos. curvas y labios abundantes. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta. Les mostraban revistas y videos. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. No habían podido saciar sus deseos. Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves.. olía o incluso recordaba el pañuelo. Se llamaba Carla. robusta.y de algunas señales previsibles y rutinarias. »Después de tres días en esas actividades científicas. tocaba. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos. Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba.. una funcionaria del laboratorio criogénico. en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. era alta. llegó a la conclusión de que. sólo quedaba el pañuelo. Cada vez que obturaba su panel dental. muslos gruesos.

Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla. Prolongó cada movimiento. duro. musitó Carla. en cuyos ojos abiertos había consentimiento. Malena no pudo más. »Malena la rodeó con sus brazos. deseo. suaves y receptivos. al concluir sus tareas en el laboratorio. que estaba erguido. y tarde o temprano iba a reventar. A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. Chupó su lengua. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. "Bésame. Saboreó los deliciosos labios abiertos. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. mirándola de frente. que quedó vacío a esa hora. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . sensible. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros. Sintió la respiración de Carla en la nuca.algo de esperma. Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. La perturbaba el descaro de sus gestos. se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. »Fue cuando terminaron los informes de investigación. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. que le producía suaves oleadas de placer. La tensión sexual crecía entre ellas. y comenzó a masajearlo. Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. hurgó en su saliva. te voy a hacer gozar".

su vientre se movía en brusca rotación. hasta que estalló en éxtasis. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. vive en La Granja y no tiene hijos.hasta que Malena se sintió al borde del desmayo. atlética. rubia." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. Sus piernas se mojaban de placer. «Soy lesbiana. vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante». una pareja estable. Es delgada. Una vez clarificado. Me — 91 — . Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso. tiene veinticinco años. sus nalgas temblaban. Por si las dudas. »Cuando recuperó el aliento. se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo». me dice. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base.

Ella me observa y está alerta. va a explotar. acercándome su sexo. cada centímetro. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado. quiero lamer esa concha que me ofrece. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. Me contorsiono. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua. me enciendo en llamas. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. que se estremece con el contacto. No lleva cuadros. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. La paciencia se me acaba. Siento su vagina esponjosa entre mis labios. »La agente se sitúa de pie sobre mí. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. no puede más. que le cuelgan y se mueven. Le estoy ofreciendo cada fibra. Hago funcionar su deseo. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. Siento que ya viene. que crece cada vez más. Lo chupo y lo mordisqueo. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris.tiene atrapada y esposada. »Se arrodilla sobre mi cara. hinchado. »No hablamos. Ella tiene el poder. Se ha puesto grueso. va a acabar. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación.» . cada rincón de mi cuerpo. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. Yo caí en su trampa. estoy ardiendo.

«Es un contrasentido».. No a colonia. que sudaban ganas o misterio. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo.. amargas y lechosas. tembloroso. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. Especialmente de todo buen polvo. todo lo contrario. «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor». el punto de partida de la selección erótica». Se me erizaba el pubis. Así. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años.92 11. y el olor a hombre. El sudor axilar. «Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga.. De hecho hay hombres con — . con olor a almizcle. se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres.» Tenía seis años. y cientos con olor a nada. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad. a almendras verdes. y yo no sabía lo que era. me dice. me despierta y desencadena los deseos más locos. Su actividad. incluso en la micro. La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada. que dejó pasar de largo. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites.. «el sentido iniciático del deseo. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista.

la arrinconó contra una puerta de madera. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. El hombre parecía embriagado. suelen ser estupendos amantes». fascinado. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. Un olor masculino. levantó las piernas de ella. al punto de comenzar a moverse en el aire. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. fuerte. hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. A Dominga le atrae especialmente el olor del semen. que entra en el cerebro como un llamado de la selva. Eso la excitó hasta el límite de lo posible.. haciendo desaparecer todo del planeta. las posó sobre sus hombros musculosos. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. distenderse y secretar un jugo almibarado. que no hacía más que contraerse. el pubis. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. comenta. la encontró en una caballeriza. es una potente señal genética. especialmente cuando está fresco. se puso de rodillas.» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. química. De pronto se puso de . le besó el cuello. de almizcle y tabaco. vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. aún más audaz. el estómago. Se inclinó. nada. luego de varios días de mutua y solapada seducción. en el sentido que te digo. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte». «Los hombres que huelen rico..93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. de traspiración. nada. El la buscó en esa tarde de ardiente calor. menos a él. hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. los pechos. Ella vio que los olía.

Estuvo haciéndoselo durante casi una hora. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto. los dos traspirando. de regreso en la casa patronal. y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama. Esa tarde fue ella la que. la poseen . una mujer bastante gruesa y desaseada. Una vez que el campesino se retiró de ella. sin parar. agotado y con la respiración desordenada. unos veinte por lo menos. «El semen del hombre tenía un sabor picante.. un poco amargo. El muchacho. como de almendras verdes. los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite. intenso y orgánico. dos años menor que ella.. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. Dominga fantasea con que muchos hombres. y lo logró. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro. levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. sin decir palabra. meneándoselo con insistencia. Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. y un olor fuerte. penetrándola sin descanso.» Media hora después.94 pie. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior. los dos gozando de una manera irrepetible. sedujo a su primo. donde el muchacho leía unas revistas. Antes y después de esta experiencia. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales.

Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. la inoculen con su semen tibio. hasta que Dominga pierde la cuenta. la excitación que les brota por los poros a través del sudor. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante. no es tomada por la fuerza. va a un concierto o una obra de teatro. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez.. En su fantasía ella no es violada. y otro más. identifica el aroma personal de esos hombres. abuela de un nieto. disfruten su vulva. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. como una pasta caliente en su interior. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media. que exuda el perfume salvaje del deseo. madre de dos hijos. es casada. Sofía tiene cincuenta y nueve años. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen.95 sucesivamente. mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos.. Le quitan bruscamente la ropa interior. Luego vendrán uno. la penetran por primera vez. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. . otro. la agarran por las caderas. Es consultora internacional en materias financieras.

de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público. una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. Se trata de una sala de pornografía en vivo. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. El boletero le da a entender que la función está por comenzar. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. otros señores muy rubios y rozagantes. ninguna otra mujer. un grupo de turistas orientales. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos. Esta vez visita Luxemburgo. > . al compás de la música de calesita. se acomoda con evidente experiencia. atenta a cada detalle. vestida sólo con un sostén de lentejuelas. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. porque esos son gastos de representación. Sentada aún frente al espectáculo. Hay poco público. se encarama en el caballo. Tras la fanfarria inicial.

como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente. «Su cara va cambiando. Sin embargo.» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. sin interrupciones. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. para ser precisos. directamente un anciano. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. O varios ancianos. que va cambiando arbitrariamente. dice Liliana. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. está casada hace nueve. en sus palabras. se concentra. tendida en su cama. o una cara que inventa mi mente. Es distinta cada vez. con hombres mayores que se vuelven locos por mí. de maneras antiguas. No importa eso. Entonces enciende una vara de incienso. De treinta y cuatro años.. correctos. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. es madre de dos hijos. . pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad.. los deberes hogareños y las demandas familiares. que no pueden creer que me poseerán». cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente.

no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-. Liliana observa al viejo mientras hablan. un modo bien educado.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. aunque es como corto de genio. en el papel de una vendedora o promotora. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. un seguro para automóviles. . medio cortado. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto. y me trata de "señorita". Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. al contrario. Se fija en mi escote y yo no me tapo. Es un tipo fuerte. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo. la rigidez de sus músculos.» En su imaginación. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. vestida de manera formal pero seductora. Eso es lo que la excita.. le dejo que mire y se caliente no más. una falda que deja parte de mis muslos a la vista.. Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio. un poco nervioso. Como tentarlo hasta que no pueda más.. unas medias de seda. Será mayorcito pero es hombre. lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo. Ella adivina que tiene dentadura postiza. sentir la soltura de sus carnes. Así que yo lo provoco. «Estoy con una chaqueta ajustada. ligas negras. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. Eso le causa curiosidad. para abordar a los potenciales clientes. Pero eso es rico porque es como cazar una presa.. de esqueleto firme y buena contextura. cierta torpeza de sus movimientos.

Está duro y caliente. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven. El viejo intenta abrazarla. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance. Siente la presión de sus muslos. Tengo mojados los calzones. se le echa encima. me lame y me muerde. con el sexo a la vista. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. «El viejo me respira en el cuello. lo mueve muy rápido.. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose . Siento su cuerpo desesperado sobre el mío.» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella. Está tocando entre mis piernas. Pero va a aprovechar la oportunidad. ella no se resiste lo más mínimo. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos.Imagina que el hombre no puede contenerse. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos. las manos agarrotadas en sus caderas. Ella lo ha provocado hasta el límite.. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. cuando menos se lo esperaba. al contrario. sus brazos. Me excita sentir que el viejo no se la puede creer.

En su fantasía nunca es penetrada. El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. pidiendo más.. se desvanecen todos estos pensamientos. Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo. lo logra plenamente.. La humedad la ha vuelto resbalosa. 100 12. ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. intenso y muy satisfactorio. Necesita ser penetrada. Según explica. Liliana se ayuda con algún objeto. A ella se le ha esponjado toda la piel. todos sus mares. A tientas. sus hendiduras y salientes. Hacerlo con animales .. una vela o una zanahoria. para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista. así que el viejo se queda siempre con las ganas».de deseo. experimenta un orgasmo largo. temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda. sus secretos.

Con esta teoría — 101 — . continua. en distintas posiciones. en la cocina y en el patio. «A veces es patético. Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra». Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite. lo desconocido. Ella estudia Leyes. explica. creativamente. por todos los orificios del cuerpo.» Virginia añade. que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. Yo le digo que no me gusta así. y termina dentro de mí a los pocos minutos.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer. nuestra práctica sexual es mucho más intensa. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos». «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. llega un momento en que me instala encima. se nos hacía poco el tiempo para eso. lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche. juega con su pene hasta que lo tiene tieso. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. en el baño. Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. De hecho. Y eso se pierde. sin excitarme previamente. Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente.» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias.

te miran a los ojos. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. no sé por qué. musculosos y tostados en Reñaca. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales. Para ella las fantasías son cíclicas. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos. dice.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. de buen humor. por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. tal vez sólo descartaría a Menem. que son rápidos. de todos. Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato. con regios cuerpos. producidos pero llanos. en que participaba en una orgía. buena facha. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. frontalmente. a los imberbes playeros. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. O los mozos. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. con sudadera. listos para meterse en la cama con una. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío. como que una existe. un chivo. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. todos. O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote. «Te estoy hablando del hombre de la calle. Sin embargo. peinados a la gomina. . transpiraciones y placeres. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. de ninguno en particular. seguros de sí mismos.comienza el relato de su imaginario erótico. cero servilismo. las piernas o el poto». para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. pero cualquiera.

cuyo pene está francamente congestionado. alto y fornido. Una vez que lo hace. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. húmedo de la gruta del chivo. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. La mujer le besa los pezones. Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. con un miembro enorme. el que se le montaba en el lomo. Virginia se aproxima al chivo. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. Ella piensa -y desea. bastante duro y largo. — . El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. Ella está paseando por un campo. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos. Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal. que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella. ve una cabaña. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. Ahora. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte. A veces era un caballo. que se le abalanza encima y comienza a moverse. y desde hace unos meses. se acerca. El hombre. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. la agarra y la pone en cuclillas. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse.

ante un gran espejo. con bigotes de señor Corales. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo. El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. vestida con tules. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. Ese masajeo me produce harto placer. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. vestido de blanco. Siento que el animal va a eyacular. muselinas y suaves sedas.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. con dos perros afganos a sus pies. Los perros estaban con la lengua afuera. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente. Está casada por segunda vez. Atan a la joven a una mesa. traen a dos perros afganos rubios. una larga hilera de hombres y perros. que está al borde de una descarga. «Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. carnosa. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. Y así. »Me imagino que esa joven del dibujo. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. es meteoróloga. rolliza. Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos. Era una doncella rozagante. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud.

Soy cualquiera de ellos.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. los hombres y los perros van copulando con la joven. del hombre. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. Sacan sus miembros. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. como preparando sus armas para un torneo. Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. Todos los hombres se lo meten. o se masturban enérgicamente. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. clases sociales. y dice no tener una fantasía recurrente. de los perros. hasta los golpean con palmaditas. Todos estaban como locos. vestida de domadora y rodeada de público masculino. »Por turno. colores. frenéticos. Crea diversas situaciones en su mente. Yo sabía que iba a aparearme . sin hijos.104 da. un semental negro muy hermoso. edades. gritando que me desnudara. con el vecino. Hombres de distintos portes. confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor. Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. es separada. Todos los perros la montan. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro.. hasta acabarle adentro. Cada cierto rato la limpian con unas toallas. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso. con su actor favorito. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. los mueven con energía. y en fila. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales. alternativamente.. De pronto. Uno tras otro. Tiene treinta y siete años. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean.

El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba.. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. »Al masajearme los muslos y el vientre. mientras todos esos hombres aullaban de excitación. no sentía ningún dolor. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. al contrario. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo. Luego.. el público gritó enardecido. Yo me acerqué al potro. en cuatro patas. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo. que bufaba y se impacientaba. »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo.. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. me acomodé en una banca por debajo del animal..» . y até varias cintas de colores en su enorme órgano. Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron.

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