FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S. . 1601 Santiago. sin autorización escrita de los titulares del copyright. Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. Avda. 2004 Monjitas 392 piso 16 of. Pajaritos 6920. Bajo las sanciones establecidas en las leyes..Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno.A. la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. queda rigurosamente prohibida. 2004 © Ediciones B Chile S.A.

A mi portugués. compañero en la crianza y en las fantasías. .

Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. Ser prostituta La aprendiz 37 3. El pene Tener pene 82 78 79 . Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7. méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8. mijito. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4.CONTENIDO I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II.

Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11. Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12.Desde atrás 10. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 .

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. en esa época las fantasías no se habrían convertido. de la prostituta sagrada. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. El erotismo femenino tuvo entonces. un profundo sentido místico. porfiadamente humano. Después de imaginar. la tabla de salvación. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. Pero el acto de imaginar. donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. Al parecer. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. narramos. en el último reducto. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. . imaginamos. Antes de pensar. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente.Así. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo. Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. el jardín secreto de la sexualidad femenina. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. como hoy. durante muchos milenios. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo.

al éxtasis carnal y místico.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales. ese dios es dionisiaco. baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa. Es más. El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. En esta historia. que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. depravado. En nuestros términos. en medio de la naturaleza. o en Baco. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. diabólico. los encanta y los reúne. Copula con todas ellas. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. por el llamado de esa música celestial. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes. tolerante y pródigo en materia sexual. De todos los mitos eróticos. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. Tristán e Isolda en una . tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos. completo. los de hoy. Cada una de ellas es su amante.Básicamente. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. a los demonios y a las mujeres. Krishna. el músico que calma a los animales. sin reservas. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis. Todas copulan con él. a un mismo tiempo. que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. el dios que está en todas partes. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno. Celeste -diosa.

Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. imposible. divina y perfecta. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa. desprovisto de 17 — conflicto. sin censura ni prohibición alguna. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. Aunque la historia parece exagerada. competencia) ni con el amante divino (celos. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. rechazo) ni con el medio. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". más imaginaria que real. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. ficticia. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. a una supuesta inocencia buenita.cabaña rústica. desenfrenada desde los ojos de hoy. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. tal como en el episodio que les comento. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. En el banquete helénico. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo. representado en cada caso por el entorno pastoril. ya los . sin conflicto entre ellas (posesividad.

también expresa desdén por la carne. La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. de la muerte del deseo femenino. En esta conjunción de opuestos todo . una poción venenosa en un elixir sagrado. especialmente. expuesta al calor de las llamas. La desacralización de la sensualidad.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales. Séneca. que hacía posible la transformación. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior. de vida y de conocimiento. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. lo sombrío en luminoso. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. aunque no únicamente. La mujer era una diosa iniciadora. la materia imperfecta se disuelve. es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. y frecuentemente fue manifestación de divinidad. a un agente transformador. En una hoguera. es decir. que queda arrinconada al interior del matrimonio. que era romano. La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

se convirtió en teología cristiana oficial. Sentando dogma. verdadero fundador de la doctrina del pecado original. que apaga la culpabilidad. Agustín sistematiza este pensamiento. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". la concupiscencia. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza. sobre todo los de la mujer. El hombre sería pecador desde que nace. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". y que se le condenara como hereje. el jardín secreto de . Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. La versión de Pablo. pero con argumentos más refinados. El Eros parece herido de muerte. La concupiscencia pasa a primer plano. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. En realidad.412. lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne. Para Pablo. De este modo. el deseo. reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio.

En especial. mezclada con códigos bárbaros. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie.cunde la superstición que. La muerte del deseo Inventado el pecado. los sentidos. Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. el placer y el deseo son trivializados. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. Ya en nuestro tiempo. ilícitas. en la modernidad. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. los aspectos relacionados con el instinto. dicho de otro modo. La voluptuosidad. refuerza el moralismo de la Iglesia Católica. el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". "descubiertos" por ellos.la sexualidad negada. el mercado deserotiza las relaciones humanas. frívolas. a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy. desintegradas. 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. ni hablar. sensaciones aberrantes. llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. Esta dimensión humana se considera. A ellas no se les reconoce esta . las pulsiones. sólo para aliviarse de esa carga animal. vulgarizados. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. las torna frías. especialmente "degradable". impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables. desapegadas. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros. De las mujeres.

satisfacerlo. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. la plástica. no obstante. Merteuil agrega la intriga. servil.sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. Las acompañan cada tanto la literatura. el pensamiento progresista. el cuerpo femenino ha quedado dormido. Pero. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal. ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. Bataille hace vivir el placer desde la muerte. el arte. A una triste. en el contexto de la civilización capitalista. Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. nuestras hijas y nuestras nietas. sirviente. hemos encontrado un subterfugio. condenadas a un imposible amor único y vitalicio. Instalan.dimensión enfermiza. Las habitantes de la modernidad occidental. luego el cine. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados. Desde esta perspectiva. Valmont releva la vanidad. ella no tiene deseo. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es. Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. y su placer -aguado. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. de tranquilizar al monstruo. La mujer es la encargada de aliviarlo. Se salva en las fantasías de las mujeres. la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. artistas. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía. Con la invención del pecado. un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres.

la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad. Sin ninguna pretensión científica o literaria. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es.subterfugios para observar lo erótico. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas. Este mundo secreto me pareció fascinante. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . pura y sencillamente. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita. una fantasía erótica. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. moraleja protectora.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. distanciamiento intelectual. Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados. Sin embargo. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica. en cualquier contexto. Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas.

generar lazos de confianza. convencer. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. aventuro aquí unas ideas. confusas o vagas. Por el contrario. Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido. las fantasías que les han producido especial excitación o placer. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. sus amigas o parientes. cuyos testimonios yo debía conocer. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. difíciles de relatar por su volatilidad. temor. inseguridad. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita. resquemor o vergüenza.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. una representación mental creada por cada mujer. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas. que la contiene en . la enorme mayoría respondió con entusiasmo. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales. inventada por la psiquis. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. a menudo reiterada. como pedir que escribieran sus fantasías. Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. explicar. y que éstas son más que una pura sensación. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación. Se trata de una visión quimérica. esperar. celo de su intimidad. las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor.

Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. se masturban en grupo. látigos.el espacio íntimo. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. con la esposa o la amante. escondidas. portaligas. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. de su hombre. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta. que sólo comentan con otras mujeres. de colegiala o de monja. sociológicos y sicológicos. pero rara vez las propias. cafés con piernas. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. o 27 vistiéndose de empleada. libertario y secreto de su mente. negadas o tapiadas. En la vida corriente. . Asimismo asisten a cafés topless. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. la feminidad ancestral. En todos esos actos y lugares. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. estadísticos. escriben sobre el tema en los baños públicos. donde los mitos. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. el inconsciente. al menos no explícitamente. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. con Superman o con otra mujer. consoladores. los arquetipos. espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos. corsés. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. con el vecino.

puesto que están hechas de una materia parecida. por cierto. Estas clasificaciones se utilizan. pedofilia. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. también para las mujeres. Casi siempre son . bestialismo o zoofilia. En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas. escatología telefónica. en sentido genérico. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". probablemente equívoco en algunos casos. coprofilia. según mi apreciación. fetichismo. un traslado. masoquismo. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. clismafilia. travestismo. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. Con 28 coincidencias.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. frotteurismo. urofilia. que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres. etc. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. Este género se caracteriza. necrofilia. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos. sadismo. Pero son una adaptación. exhibicionismo.

una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. o tienen elementos significativos que me parecen originales. un orden temático. 29 . y que se reiteran en mujeres muy distintas. A continuación. la parte testimonial. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. tal como llegaron a mis oídos. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas.inesperadas en su sustancia. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro.

repentinamente. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. porque desde hace un año más o menos. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca.II. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. como un brusco capricho incontenible. ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. . es soltera. Supone que tiene un desequilibrio hormonal. Específicamente.

Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. Y el mejor de todos. separado por unas cortinas del resto de la tienda. a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras. El zapatero aceptó la invitación. un comportamiento fuera del control de Beatriz.. un señor de unos sesenta años. un ascensorista. Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz.. prostituto o amante de alquiler. Allí se desvistió ante él lentamente. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable.?». un alumno del taller. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. a oscuras hasta la próxima estación. es decir. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. un proveedor de materiales para su trabajo. con un cobrador del gas. hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. una especie de esclavo de sus deseos. sinuosamente. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba. encerrados en el maletero. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. A ese episodio siguieron otros por el estilo. .Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio.. gordo y chico como un tonel.. No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. Finalizado el coito. es casada y tiene tres hijos adolescentes. y solo le preguntó: «¿Quieres.

beso negro. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. incluida la boca. con y sin preservativo». sexo oral.. es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies.Para alimentar su imaginación. masajes estimulantes. juegos eróticos. higiénico. que consiste en una atención muy rápida. con el estómago hacia el techo.. según explica Minerva. Ellos. la araña. «La araña». hasta eyacularle directamente en la cara. palo encebado y penetración. Según Minerva. los labios y la lengua.. Allí garantizan un ambiente «acogedor. Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. en cambio. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo. El servicio que ofrecen es muy completo. Según ella. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado. de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. Incluye «caricias. y 20 mil pesos «el momento». en tanto. lo que no hace más que aumentar la tentación. desinfectado. Lo de «palo encebado» se trata. lluvia en el rostro. Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo. sanitizado. Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. fumigado . cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. besitos donde tú prefieras. generalmente dentro de un vehículo. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». muy privado y discreto.

Lo llaman «la dotación». la tarifa va subiendo. que pueden ser de «striptease. despedidas de soltera. 35 — Escudada en el anonimato del teléfono. atención a grupos o fantasías con animales». llevo tres años en esto y no he tenido quejas». y los que atienden sólo a mujeres. que están disponibles para ser contratados por varones. Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos». Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario. a bailar. Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. jacuzzi. según las averiguaciones de Minerva. Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. Los domingos no hay servicio. a una fiesta. pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. «y si es necesario. Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes.entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones. ducha y material de aseo de excelente calidad. con música grata y tragos al velador. como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. aquí van. Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». lo tengo largo y grueso. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales». . Todo por cuenta de la casa». un consolador adicional de veintidós centímetros». con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora. del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio». y en horario corrido viernes y sábados.[textual].

con un cuerpazo. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. con el lenguaje soez que utilizan. cariñoso. muy bien dotado: veinte centímetros». La comparte con él. Su colega Matías. asegura: «La tengo extra-large. situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal. Su marido es piloto comercial. Más concretamente. así que vamos a tener cuidado». azafata. tanto así que ella le ha contado esta fantasía. varonil.Ibrahim. 36 2. Para Minerva. . que se acopla perfectamente a este mundo secreto. Tienen una hija de dos años. con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. Maximiliano detalla que es «uruguayo. Felipe afirma que es «modelo de televisión. aprendiz de prostituta. me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». Su esposo es también su mejor amigo. y una dotación de veintidós centímetros». Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. maceteado». «argentino. jefa de cabina de una importante línea aérea. atlético. una agradable parcela en Calera de Tango. Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». versátil. estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. Eso es más que suficiente para Minerva. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler.

algo mayor que las demás y con aspecto provocativo. su manera de moverse. atentas a cada detalle de su cuerpo. maqui. una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. con ropa de cuero. botas y medias caladas-que intenta venderse. con los labios entreabiertos. volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. delgadas o entraditas en carnes. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. tragos y ambiente de lupanar. sus modales. una mujer vulgar pero atractiva. cascabeleo de joyas falsas. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». Todo esto es una escenografía de luces rojas. es una de las aprendices que la escuchan fascinadas.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. Vania tiene una imagen favorita. rubias o pelirrojas. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. compiten por la presa. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas. Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. éstos son detalles secundarios de su fantasía. mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida.« llaje recargado. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas. practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. Así. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas. su tono. altas I o bajas. hace las veces de profesora. dice la maestra con ademanes seguros. Vania. Una de ellas. o con hombres prácticamente desconocidos. en su fantasía. diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente. Y él.

en una curiosa coreografía. están orgullosos de esa parte de su cuerpo.. Les gusta que les toquen el pecho. Los hombres son como gorilas. y ahí se van al pecho. que le guste la cuestión. Van a . Todas a un compás. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico. Las doce chicas. Es un muñeco de goma rosado. incluso que les den golpecitos ahí.. después de un traguito y un poco de conversa. los ojos y el cuello de cervatillos. Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado. con expresión fija. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro. apretando suavemente. Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar. tener al frente a una mina caliente. que no te puedes aguantar. «Cuando el hombre ya está relajado. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas. la boca abierta y pene incluido. divertirse. No hay que perder tiempo. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico. Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. subiendo por los brazos hasta los hombros.» Mientras termina la frase. Ellos quieren jugar. siguen a la profesora con la cabeza.. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel. siempre friccionando. el cuello.profesionalmente. que lo pase bien. tomándole los dedos como si fuera la diuca. «Rapidito. se muestran cautivadas. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. haciendo como que estás urgida. le toman la mano así. Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada.

empuña el miembro y lo frota. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato.. que va a eyacular». Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera. Entonces interviene Vania.» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. se pone a bailar abrazándole la espalda. Eso los calienta mucho». va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él. lentos. Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. «Si hay una buena reacción. se arrodilla en el suelo. adelante y atrás. sigan allí. como a la palanca de cambios de un vehículo. adelante y atrás. lo levanta. fluidos. dice la profesora. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo. Con movimientos acompasados. Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. primero con caricias en círculos por todo el pecho. las rodillas. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. adelante y atrás. la entrepierna. después las tetillas. Una le palpa los muslos. demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. Y se apodera del 39 — hombre de hule.. en un relato . Ahora quiero que me muestren cómo seguirían. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro.sentir que se les endurecen.la cara. ahora mucho más rápido. Otra más se refriega contra el muñeco. Esta es la culminación de su fantasía.

Mientras imagina la escena descrita. va representando las acciones de su mente en la vida real.paralelo. con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja. 40 3. Hacerlo con hombres poderosos .

Hace algún tiempo. no mucho más. cuando lo oye llegar a su casa. y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. durante toda su infancia. olor a ganas. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. delgado.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. sin embargo. ese olor a hombre. corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. alto. acude al living rauda y sigilosa. amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella. con anteojos y barba bien cuidada. el doctor Rugendas. Ya ha dado algunos besos en la boca. como si nada. mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral. medio peladito. le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. siempre sin sacarle los calzones. En su mente también ocurren cosas interesantes. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. En cuanto las visitas se van. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. un señor de cuarenta y tantos años. y también el que la revisó. Luego. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. Es el médico de cabecera de la familia. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — .

Fue hace unos años. saladitas. En su caso. esa mezcla de intimidad y asalto. También le pasamos la lengua a la pareja. pero se lo hacemos a los cachorros. en suma. cuando su matrimonio estaba naufragando. Lo conoció en el océano. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. funcionando. Allí se queda muy quieta. «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. la lengua acaricia. Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia. sin fiebre. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. Iba de mala gana.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. que es gustosa. «Me embarqué en noviembre. una calidez orgánica: el éxtasis. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto». dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. Delicioso. un poco . para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto. para usar su propia imagen marítima. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. Es una parte que nos queda del lobo. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. la lengua sana. la comezón del séptimo año le vino con todo. era capitán de barco. riesgos ni discusiones.» Para Graciela. A los treinta y siete años. la fantasía es más bien un recuerdo. desde entonces lamer es signo de salud. Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados.

. simplemente no había dónde perderse. de complexión recia y flexible. la tripulación sube escaleras noche y día. El resultado suele ser un par de nalgas duras. yardas. «Mi capitán. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe. glúteos bien formados. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. incluso el poder en pequeña escala.» Según Graciela. me gustó no .* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. era menudo pero bien hecho. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme.de canciones que nadie conoce. a todo esto-. y hay que fintear el vaivén permanente. asomos de calvicie. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. mi debilidad. los bigotitos típicos de capitán de fragata. pero era inventivo y original en su único tema: el mar. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje. pelo negro. como se dice en la subcultura naviera. y. que se conmueve contagiosamente con nudos. unos setenta kilos. otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar. Más exactamente "la" mar. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder. proas. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo. popas. »El comandante me llamó de inmediato la atención. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar. muy apuesto y bien plantado. como "La chica de la boutique". millas y condiciones meteorológicas. »Tenía unos cincuenta años..42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. estupendo intérprete -en privado. anclas.

Frente a nosotros un amanecer espectacular y. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta.. Entre sonrisas.. simple. se puso "Ameba". estupendo. la magia del mar. todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. para ponerse a tono. caña al doscientos cuarenta y ocho". Ella. miradas y coqueteos. las que conocía con nombres y apellidos. En fin. lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar. Y él. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. sin pretensiones intelectuales. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. Y me encontré con su lengua metida en la .. Un tipo de pocas palabras. 43 — por buenmozo sino por su actitud. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo. Átomo no tenía apuro. también conocido como Darío Coty. Ella toma sol en ropa interior en la cubierta. "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. y a su discreto y silencioso capitán. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas. ese tipo de cosas. Su comandante se hacía llamar "Átomo". con su walkie-talkie y la gorra de marino. Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave. pero con la mirada del gato a la carnicería. que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria. un tipo concreto. La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor.» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. de la que quedaría prisionera hasta hoy. grabado por el cantante argentino Heleno. muy cómodo y llevadero en ese sentido. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin.* Un hit de 1971. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros.. En cambio el marino era un hombre concreto.

Nos abalanzamos el uno encima del otro. Esos besos que me hacen sentir como niña chica. No cerré mi puerta. Disimuladamente. .. ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. las caderas. como un ascensor. El no se fue. en la ropa. entramos dando tumbos en las paredes.. El lugar era estrecho.» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo. mis brazos.. refregándose. sus manos firmes apretándome la espalda. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. sudoroso de ganas y de calor.. besos que daban cosquillas. muy caballero. sus besos con bigote. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. Entran en razón: hay demasiados testigos. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán. hasta mañana». encantada con el dulce que va a recibir. que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto. enredándose en mi pelo. mi cuello. desde la tarde. no lo muerde ni es mordida. tironeándome las medias. Sus caricias eran desesperadas. moviéndose y gozando con el roce. la cintura. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí. como un grueso leño escondido. La verdad es que había estado allí cada tanto. y se despiden como si nada: «Chao. Eso la excitaba mucho. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. él le mostraba el bulto hacía horas.» Sin embargo.44 — boca. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones.

vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto. y al ver cómo se abría el pantalón. pero él seguía sin moverse. pero el capitán la retenía con fuerza. especialmente cuando se detuvo. me preguntó entre susurros y jadeos. insistió. al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes. empalada. La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo. tenía los ojos muy abiertos. casi a punto de estallar. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. Pero en ese momento el capitán se aquietó. Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas. y la lengua buscando el aire. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido. Ella sentía palpitar esa dureza en su interior. .45 — «Me manoseó por todos lados. otras con dulzura. y quería frotar su vagina contra la verga. Yo asentí. Fue lo que hice. totalmente rígido. sin poder moverse.. No aguantaba un segundo más. en mis genitales. Entonces el capitán se bajó los pantalones.» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. El me sujetaba de la cintura.. a veces con cierta brusquedad. «Nos quedamos así una eternidad. sin hacer un solo movimiento. Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. Yo trataba de frotarme. Me mantenía presionada hacia abajo. Su rostro estaba congestionado. en cuclillas. «"¿Quieres que te lo meta?". "¡Ruégame que te lo meta!". Gimiendo. con todo el grosor de su pene dentro de mí. largo rato. Le pedí que lo hiciera ya.

A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior. al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. hasta que pierde el control de . relacionadora pública de una importante firma hotelera. como una llave abierta. un placer que la rebasaba y la empapaba por completo. Antes de rendirse al sueño. Luego descansaron en silencio. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar.» Ella experimentó también una explosión. El viste sotana negra. 46 — un incendio. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí. es periodista. y vecina de Huechuraba. como una deliciosa caricia húmeda. Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". tiene tres hijos. Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo.

distinguida. lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. Nos reunimos en un café. Mi general Isabel es una mujer muy bonita. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas.. espesa. que contesto de la manera más calentona posible. Instalado entre mis muslos. y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura. »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones.. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. me rompe los calzones. ya viene el placer». El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo.sus impulsos. con clase. Viste con gusto exquisito.. y sin contratiempos. Ya estoy a punto de aliviarme. La saliva del sacerdote se hace abundante. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. En poco rato. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería. Me sube la falda. lechosa. aprieto los muslos. voy a acabar. se agacha. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. .

Supe que era él.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. »Desde la primera vez que lo vi. muy guapo. en un cóctel de embajada. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro. su olor de macho bien duchado. hasta que el general estuvo frente a mí. Un rito entre nosotros. a mis espaldas. un croissant y una vitamina de naranja. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. la conversación entra en tierra derecha. su torso enhiesto bajo el uniforme.donde me cuenta que está separada. la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. con su impecable uniforme. Se veía guapo. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. susurros e inflexiones dramáticas. »Saludé distante. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. también a mi espalda. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. y saludaron con brazos y tacones. como siempre. de pie. sus charreteras de alto mando. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". su cintura muy cerca de mi cara. su cuello. de los temas profesionales que nos convocaban. adecuados. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada. Aunque aclara que no le pertenece. y los lustrosos zapatos del 43. Al cabo de tres capuchinos. . Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció. de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. »Yo me quedé sentada. Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». sus ojos de lobo.

El caso es que. en la penumbra de las mesas enmanteladas.en ceremonias y eventos militares. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual. cada vez que nos encontrábamos. . los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. No sólo yo lo sentía. Cuando se me acercaba. »El general me buscaba -y me encontraba. sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. El también. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. Pero nunca 49 — estuvimos en privado. Sin embargo oía el desorden de sus latidos. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. Aunque no. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. silenciosos. sentía su deseo solapado.»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. mi turbación casi me impedía pensar. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor.

Es hábil. Se levanta y avanza hasta mí. en un susurro ronco. con las piernas abiertas para él. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. que le muestre más. agitado. como un perro hambriento. sometida. feroz. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. mis muslos. Sabe hacerlo. siento su contención. hermoso. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. sin tocarme. Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. No lo miro. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. »Me dice que quiere verme así. dispuesto. sin apuro. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. sin moverse un milímetro. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. su fuerza. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. . 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo. Me pide. me lo mete en la boca con dulce desesperación. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. »Su voz me acaricia a menos de un metro. sumisa. Obedezco con parsimonia.»Esta vez. y va acercándose. salvaje. Sé que él sí me mira. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. siento su respiración. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. él muy serio. entregada a sus ganas. tras unos minutos de conversación amena y trivial. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. Me observa. Pone uno de sus dedos en mis labios. mis piernas.

"Te quiero bien caliente". que apure los movimientos y me haga gozar.»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis.». Entonces se baja el cierre del pantalón. mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca. a la gente.. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. y lo exhibe frente a mi cara. mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme. que sigue su día sin mayor novedad. Quiero que siga.. me dice. saca un miembro inflamado y enrojecido. Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle. Sé que va a penetrarme ahí. »Sé que va a poseerme. sobre el escritorio del coronel. 51 — . Me pregunta si estoy excitada.

bajo la bata blanca. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. y eso sí que la pone nerviosa. un quiropráctico. madre de dos hijos universitarios. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». Por eso su clientela es . Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. Ella es oficial del Ejército de Chile. Rebeca va todos los lunes al masajista. Nada más. La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. la entrepierna y las pantorrillas. con vello en el pecho. No le importa tanto el detalle en el trabajo. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. Es ciego. El es un hombre muy callado. fuerte. un masajista. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista. ancho. Por eso se dedicó a los masajes. Completamente ciego. no muy apuesto. como una colonia de penicilina en las axilas. ni un problema». gregarios. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. ella responde: «Bien. haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. El tipo es ciego de verdad. que se le asoma por el cuello de la camisa. gracias. casada. se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades. Pero nada.4. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. que se ven feos y se palpan peor aún.

hurgando suavemente en su interior. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos. Por eso palpa como los dioses. los alrededores de los pechos. células danzarinas. El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. en una pensión. Nació en . no decir nada y seguir avanzando. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. y el masajista ciego manoseándola. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas. soltera. vive en Coquimbo. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes. friccionarla y apretarla ya sin contenciones. pero con el alma en un hilo. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media. rítmicas. las costillas. Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable.. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. la cintura. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. Tiene diecisiete años. el estómago.. descubriendo poros perdidos. circulares. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos.52 exclusivamente femenina. Quiere que el masajista pierda el control. que no se salte el pubis ni los pezones. secreciones espumosas de deseo. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. sacudiéndola hasta el final. Rebeca apenas puede contenerse. incapaz de resistirse.

la respiración en mi cuello.. Me da miedo. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. con bikini y anteojos oscuros. Quiero que me penetre. De repente se me echa encima un hombre. las gaviotas. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. Yo me resisto. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. tal cual. Es brusco.. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente. Con esas palabras.. El tipo intenta violarme. las olas. que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora. sus manos. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos. Eso me hace casi acabar. Me dice que estoy mojada. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta. Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. A esas alturas yo estoy bien excitada. pero no me hace daño.. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello.. La playa está desierta.. «Yo estoy tirada en la playa. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad. «Me imagino sus espaldas anchas. tomando el sol. trato de sacármelo de encima. Escucho el mar. que me adormecen.. Así describe su fantasía favorita.. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. Después me dice al oído que me quede tranquilita. pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca. pataleo. Aunque no le veo la cara. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo.53 — Copiapó. pero también un gustito rico. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos. »Me saca el bikini a tirones. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye. intento separar su boca de mis pechos. Siento un olor fuerte a . que me buscan los senos y me bajan los calzones..

. En mi fantasía. »De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. abro las piernas y las cruzo sobre su espalda. Él mueve su cosa inflamada. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo. Siento cómo se aprieta mi vagina. Eso le produce un enorme placer. me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca. baja y me penetra. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. con el glande enorme.» La fantasía de Marta llega hasta ahí. En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda». Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida.. pero él me obliga. no tiene escena final o resolución.54 orina y falta de higiene que me provoca asco..

ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. él siente un ruido en la cerradura. ella hace como que se resiste. . se detienen sin detenerse.. Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial. la agarra de un pie. sube al Audi muy canchero. seguro de sí mismo. y parten al motel de siempre. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. pero ambos miran a la puerta. también almidonado y compuesto. Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas. ella se queja y dice que no. Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. él saca pecho y se pasea como un pavo real. ella dice que alguien viene. él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. que le hace daño. se perfumó con Amarige de Givenchy.. camina hacia ella sonriente. Se hizo las uñas de pies y manos. como todos los martes y jueves a las once de la mañana. Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido.55 — 5. él la toma como a la fuerza. prueban unos canapés trasnochados. se alisó el pelo. Baja su amante. se maquilló y se vistió a conciencia. él sigue moviéndose sobre ella. como les ocurrió en La Reina. él la persigue. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda. que no. Ella hace arrumacos con los labios. la tira en la cama. Ya en la escena del crimen. se arranca. se toman un trago para alargar el deseo. Está espléndida. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo.

También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres. para lo que. en su juego. es soltera y no tiene hijos. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. sin más miramientos que el placer de cada uno. . u observaba sus propias relaciones sexuales. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!». en perfecta armonía..» Paulina es voyerista. Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. pero sale con varios hombres. dice ella. salvo ellos en su complicidad.. en el que es imprescindible contar con un tercero. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales. quieres lo tuyo! Ven. turnándose con un otro imaginario. en su fantasía. dice el amante. Ésa es la fantasía de Marcia. es mi marido!». «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional.56 — «¡Oh. sigue ella. «¿Por qué nos mira así? ¡Ah.. Nadie. no. parece excitado». dice no tener un compromiso estable.» Y la pareja continúa. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo. «¿Qué le pasa?. «¡Nos va a matar!».. Lo encuentro una lata. La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez. En el plano sentimental. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. Y continúan. dice él. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil. te deseo a ti también. utiliza un gran espejo.

un señor de barba. y del ardor que le provocaba lo que veía. Miró la forma en que ella observaba. Pero también me inquietaba el doctor Santis. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. Paulina pudo fisgonear toda la escena. dentro del auto de su papá. muy cerca de ella. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. cerraron la puerta y mi madre.» Desde su escondite. Yo la veía cerrar los ojos. el cuello. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa. a veces incluso jugaban a las damas. se tomaban un café. hasta que nos llamaban a tomar onces. el bulto en sus pantalones. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre. . Le ofreció una taza de té al doctor. mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. el brazo. Ellos entraron. y que le agradaba. sin mostrar ninguna inquietud. y le besaba la mano. suspiros y quejidos de ambos. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. Sintió los gemidos. que estaba bella y sonrojada. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. A pesar de la impresión. serio. Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. bien callado. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje. los hombros. intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta. se sentó en el sofá.«Yo tenía unos quince años. con gran familiaridad. marcando en la ropa las formas de ella. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba. que lo miraba y se estremecía. insistente.

Adelantaban las caderas. Su mano buscó instintivamente sus genitales. »De pronto. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas. ofreciéndole las nalgas. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. cada vez más frenéticas. ella intentaba quedarse quieta. batiéndose y saboreando la zona anal del . que bullían de escozores tibios. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. le produjo una enorme excitación. se separaban y se volvían a reunir. con el torso en el sofá. el doctor la tomó de un brazo. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua. los pantalones abajo. nada le importó ver a su madre con otro hombre. que temblaban y se movían. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía.«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono. Luego se instaló de espaldas a ella. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. jadeante. la de su madre. abriéndole un poco los muslos. A ratos. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso.» Esta escena. Al contrario. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban. como una espontánea danza sin música. cada vez más rápido. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. Parecía gustarle mucho a ambos. que marcó las fantasías de Paulina.

flaca y muy tiesa. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. El mismo se la tomó y la movió con energía. con evidente expresión de calentura. Él continuaba erguido y resistente. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos.» Detrás de la mesa ratona. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. espontáneo. hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. mientras ella gemía y suplicaba por más. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso. hasta la base.doctor. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. Lo logró y no fue descubierta. desde el fondo del alma. en . exhibiéndosela a ella. ni esa vez ni las siguientes. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. El doctor introdujo entonces todo el miembro. Iba a acabar en cualquier momento.

Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma. con un vestido rojo escotado. antropóloga. Estira su . ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. el cuerpo fornido. medias negras con liguero. »Esta vez Manríquez me parece atractivo. Yo le espero muy arreglada. Se le hizo un hábito espiar. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. Lo siento turbado. mientras hablamos de cosas sin importancia. pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. tiene tres hijos y vive en Maipú. ansioso. tacos altos. nariz y mentón prominentes. Tiene bigotes. Manríquez. a pesar de que en la infancia era insignificante. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos. unas manos grandes. Me mira de reojo las piernas. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. es casada. Me río por cualquier razón.» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. se ofrece para pasarme a buscar.

Exquisito.mano y la pone sobre mi rodilla. le digo. No reconozco a ninguno de los presentes. coqueta. »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto. Me sube la falda. En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer. las orejas y la espalda. las caderas. Algunos se masturban. Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. Pero hemos llegado al lugar del encuentro. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. las nalgas. Uno de los hombres me besa el cuello. Hay grupos por aquí y por allá. Nadie parece contrariado. Manríquez no deja de mirarme mientras . Manríquez casi pierde el control del vehículo. seguida de un par de testículos peludos. confundido o antisocial. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más. lamiéndose. 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. gente tocándose. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. Abro las piernas. "Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". eyaculan sobre los otros o intercambian parejas. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. Es como un explorador entrando en una selva.

Veo el órgano congestionado en primer plano. »Siento una corriente de placer que me une a los otros. me levanta por las caderas. La mayoría de los presentes me observa. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. emite una especie de gruñido.la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. Sé que se prepara para mí. Esa visión imaginaria me produce mucha excitación. Le suplico a gritos que me penetre. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones. su respiración se acelera. su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura. Manríquez continúa su danza con breves embestidas. intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. El rostro de Manríquez se enrojece. pero no desatiende a Manríquez. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros. En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer.» — 62 — . llenándome hasta el delirio. imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca. meneándolo allí con insistencia. sin detenerse.

Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado. Por más que se acarició la guata. De partida. en este caso. la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos.de la que había referencias. comenzó un recorrido sorprendente. cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. es decir. salvo uno. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra. el polvo fundacional era eso. en las masivas torres de Fleming-. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos. Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción. y . pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro. cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo. unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. tan bueno como suelen ser.6. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. un polvo.

respire. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro.. todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. inexplicable. «Tranquilita.63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. lentitud en la percepción. Le acercaron un bultito. por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. le imploraba la de los aros. Se habían vuelto oscuros. Olfateó a la criatura y entonces . con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario. Y así. tranquilita. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. estrías. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. caries y panza. porosos. estimulada por el roce de la blusa. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. por la raquídea. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. sobre su pecho. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. tranquilita». con el quirófano en cámara subjetiva. algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. Después. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones. junto con várices. una que llegó a practicar a diario. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello.. lo otro que le creció fue la curiosidad. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros. en esos largos e incómodos meses introspectivos. afuera. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos.

.nunca reprimió. un cierto vaho caluroso. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios. Hablaban de llagas en los pezones. de células en eclosión. manipula sus pezones con habilidad. El impulso le sobrevino primero de manera vaga. con pequeños pellizcos y tirones. Una esencia de cuerpo bullente. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». como un estímulo adicional durante el acto. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. Se le instaló en los pechos una ternura perezosa. — . como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando. Paralelamente. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. con cierto tamborileo de quedarse para siempre. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella. Un rumor de camas usadas. de glándulas mamarias congestionadas. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo.. Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento. Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad. orgánico. como una textura en el aire.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse.

Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. Cuando imagina que esto sucede. y que éste sigue chupando hasta saciarse. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. algo que ella identifica como semen fresco. como una eyaculación. al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina.65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. sorbiéndole los pezones. Mariana llega al borde del clímax. Siente que sus mamas producen un líquido. y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos. .

es muy complicado. una cómoda casa en provincias. que está anclado en una experiencia de la vida real. El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. por muchos años. Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año. . tiene sesenta y seis años... El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. Yo sólo puedo contarte mi experiencia. Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental. un novio que se convirtió en marido. un hijo. Sin embargo. asegura. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro. Es un tema que no tengo resuelto. Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones. que no tiene nada de traumático». En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. extremadamente complejo. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos.66 7. Me advierte que su testimonio es delicado. dos relaciones importantes después de separarse. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada.

con las aletillas de la nariz. roja. tenía piernas largas.. No se reía nunca y era silencioso. leía y leía. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero. congestionada. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. incluso a una niña». de muy pocas palabras.. trajes hechos a medida. una estampa muy aristocrática. dispensador de consejos razonables. era muy bien considerado como hombre de trabajo. Leía. serena y segura. pero su cara estaba irreconocible. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. en esos años. confiable. «En provincia el farmacéutico era. Mi . Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados. y que habría derretido a cualquier mujer. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía. una persona importante. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor. Pero mi padre me gustaba más. Mi padre gozaba de prestigio social. Huidobro también era un hombre muy atractivo. Era un hombre culto. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. pero tenía una forma de hablar muy seductora. Los vi. a pesar de que nunca fue a la universidad. serio. que regalaba en muy contadas oportunidades. Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre. me observa y continúa.Hasta allí todo parece previsible. Bueno. los ojos y la boca muy abiertos. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato... — 67 — era un hombre hermoso.

» Llevada por la curiosidad. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido. Ese mechoneo fue como una señal. . y ella se agachó y comenzó a chupar.". ¿Qué era eso? No sabía bien. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. medio asomados por el escote. ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. dámela". En ese momento pude ver entre sus labios.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. Ella le decía: "Dámela. sus cuerpos se despegaron. pero me pareció delicioso. saliendo y entrando frenéticamente. le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes. venoso. Una hermosura de aparato. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto. »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos.. le decía a la verdulera. En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. grueso. . el magnífico miembro de mi padre. era algo que yo debía probar. con contorsiones desorganizadas. como después de una batalla. chupa así. Era un espectáculo hipnótico. estoy gozando. »Se quedaron abrazados. Era un venablo duro. Se retiró. No me vieron. con la cara cada vez más roja y deformada. uno sobre otro. de un rojo encendido. porque ella colaboró de inmediato. Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto.

Y luego un alivio maravilloso y total.. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos. palpitando. y de inmediato sentía humedecerse mis calzones. lludi pen.. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente. lludi pon. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. catrotamos caballito.. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila..Después experimentaba un cierto alivio. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca. pero mi madre me vestía con vuelos. que repetimos muchas veces durante años. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo. Una sonrisa de aprobación y complicidad. creciendo. Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. Yo tenía diez años. pitipón. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?".. pitipón!". como a una guagua. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. Y todo quedaba así. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. con mi cara muy cerca de su cara. pitipón. »De ese modo iniciamos un juego. engrosando. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. quieto. . Yo me arrastré jubilosa. y me refregaba contra su 69 — empeine. un rito. Allí estábamos siempre solos.. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. pleno. cintones y organdíes. dulce.

traumas. yo era una mujer y él un anciano. Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago. También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. Sus manos son grandes. y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. por su espléndida voz de macho. tal vez por temor del otro.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. Siento que nada puede hacerme daño. Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca. Al regresar. Me responde que no. las mismas ganas de unirme a él. acogedoras. Aunque me parece improbable. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos. años después. »No retomamos la experiencia. me cuenta Elisa. Desde siempre supo que nadie podría entenderla.. aun después de que murió. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida. hábiles. Pero hasta hoy sueño con él.. Como si recordar la sumiera en un trance. culpas. por su actitud y sus dichos.. él me mira con sus ojos encendidos.. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado. después de tener muchos amantes». niña. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . Mi padre me susurra palabras mágicas. Parece que hablara consigo misma. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. que hubiera tales consecuencias. Es dulce y es brusco. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera. si no le trajo problemas. Le pregunto cómo siguió esa relación. Murió hace más de treinta años.

» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo. Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana.. a las puertas del otro mundo. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se .ninguna parte. y que la acompaña hasta hoy.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. y después en una adulta normal. como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre.. me despertaba a veces con un suspiro. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte. Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. según sus 71 — palabras. «Cuando tenía unos catorce años. tiene la voz del más absoluto placer. un marido excelente. enferma de sarampión. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza. con un papá que la crió solo. que tuvo dos hijos. extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. a punto de empezar el ajetreo matinal. mi padre. Lo sé porque ese hombre. evaporada por la fiebre.

sobre la arena. los hombros. furtivo y torpe. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí. sin preocupaciones ni prejuicios. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha. me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo. Si no lo pienso. y aumentaba su ardor.humedecía como un verdadero surtidor de agua. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso. que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. Mi cama estaba empapada de pipí. sin límites.» Ya adulta y casada. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. la espalda. como siempre la tenía. que me subió por la columna. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar. «Con él tuve la misma fantasía. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. Un rico orgasmo. me tomaba los labios de la vagina y me los abría.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella.» 72 Fresia. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. con más calentura que placer final. . pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad. ya muy excitada. Primero nos duchamos juntos. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. no acabo. las axilas. cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo. Y después. él me jabonaba entera. Estuvieron juntos una semana. me dejé llevar por mi imaginación. Fue un encuentro rápido. compartiendo las noches en una habitación de hotel.

Lo tenía tan grueso que casi no me cabía. y que me prometía mucho placer en la penetración. cosa que yo nunca había visto. No había vuelta atrás. y me chupaba. es allegada en la modesta casa de sus padres. más dos perros y un canario. sin pensarlo: «¡Méeme. escolares. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. Tenía el pene curvo. Me abría. Me pidió que le lamiera los testículos. así. mijito. Los tenía hinchados. méeme!». Nunca me lo habían hecho. Junto a sus cuatro hijos. pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar.«El quería que se lo chupara. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro. Era súper rico. sintiendo cómo le hervía el semen. me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. para que él gozara en mi boca. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad. Yo se los lamí con placer. llenitos. lentamente. Fresia supo que el clímax era inminente. Entonces exclamó. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. Estaba jadeando y respirando bien fuerte. curvado hacia arriba. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. Pero seguía haciendo las cosas que él quería. y vive en Temuco.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. viuda. mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. Estábamos de verdad muy calientes. es funcionaria bancaria. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene .

una mezcla de cosas que me gustan. dispuesto. a lo Rodolfo Valentino. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo. muertos de la risa. impaciente. Adonis me da un beso en la boca. unos ojos con pestañas largas y tupidas. obediente. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. nos empujamos jugando. pero que se calienta como hombre grande. sonriente. y me saca los zapatos con delicadeza. y una personalidad relajada. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente. «Estamos en ese espacio pequeño. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. cuerpo delgado. como el pelo negro peinado con gel. se desviste sin perder el ritmo. Me aplasta contra la pared del ascensor. . servicial. Adela ha construido un personaje. alegre. despreocupada. Yo sólo quiero sentirlo.» En este punto de su fantasía. rojizas. »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas. lampiño. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis. me dice que estoy bonita y me sigue besando. me toma la mano. pero tiene características de algunos hombres que recuerdo.. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. «No es alguien que conozca o haya conocido.. como de niño. con su piel suave.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. diecinueve. Me ofrece un trago. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. con nervios de que alguien entre de repente.

Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga.» Concurso sexual Carola es abogada. que se me acerca insinuante y me acaricia. que me muero de ganas de que me lo meta. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así. abundante. está separada. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. muy ajustados. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. como que sí y como que no. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere.74 casi un adolescente. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. Es como tener una cita. Se refriega contra mí. su . que puede elegir a una mujer de veinte años. pero siempre agradable. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada. y una camiseta abierta. Imagino que está ansioso por poseerme. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. bien hecho. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. Le digo que es rico. bien agitado. »Lo siento intentando montarse encima de mí. medio apurados. El vello. de si hay otra gente o estoy sola. busca poner sus cosas contra lo mío. corta o larga. no tiene hijos. medio ahogado del gusto. apretándome. el rato que me doy para imaginarme así. bien machito para sus cosas. «Estoy en un baño elegante. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. le cubre el pecho. muy lujoso. así. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. Lo tiene duro debajo de los pantalones.

Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. Compartimos el secreto. Estoy estimulada. los muslos. Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. Es igual a mi papá. reluciente. tiene un cuerpo excepcional. Está sin ropa de la cintura para abajo. Mi padre está muy excitado. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. pero no es suficiente. a él y a los otros dos hombres. Me humedezco un dedo con saliva. Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. Es un buen intento. la espalda. Después me lanza chorros de agua en esa zona. pero yo le acaricio el cuello.75 — cabello es castaño. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. que me hace gozar al máximo. Me pide que me ponga de pie y me desviste. Muevo el dedo en círculos. que viste traje formal y trae un portadocumentos. Tiene el pene blando y pequeño. »Entra el segundo hombre. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. »En ese momento entra el tercer postulante. Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. pero no excitada al máximo. Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. en el ano. mientras los otros dos hombres nos miran. Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo.» . Estoy lista para recibirlo. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. con las dos manos. Es mi hermano. lentamente. que se abre lentamente. pero no nos conocemos.

Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso. De hecho. le desprendo la ropa con soltura. sentada en el excusado. Tiene un aparato . Los deja allí colgando y los mira largamente. le desabrocho sin apuro el pantalón. comiéndosela con los ojos. siempre en fiestas familiares. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. Se me acerca lentamente. Parece una armadura de piel.» «Imagino que estoy en el baño. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. muy suave. en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. Aparece su órgano. es profesora de música. moldeado por mi propia imaginación. Nunca ha pasado nada entre ellos. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. su cuñado. Pero en su mente lo evoca cada vez que puede. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. Dice que no se plantea nada con él. pero con cuidado. tiene veintiocho años. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. que no le gusta. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. nudoso. Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. me manosea los pezones. tenso. comienzo a desnudarlo frente al espejo. Yo me impaciento. En la vida real no lo considera especialmente atractivo. nada más. casada y madre de tres hijos. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. El entra y cierra la puerta. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. Yo le palpo los botones de la camisa.76 — El cuñado Julia vive en Maipú. Se lo veo en el espejo y frente a mí. en todo caso. «Lo excitante es que es mi cuñado.

está sola en casa. de cuerpos lustrosos y firmes. y sin nada que hacer hasta el almuerzo. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. Y se ha quedado allí por cuatro años ya. solo . mirando televisión. casada. sin hijos. que se levanta desde una espesa mata de vello. Cuando despierta. duerme hasta el mediodía. Pero Catalina. obediente. Son hombres fuertes. Están semidesnudos. No hay respuesta. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. remoloneando. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs. 77 8. triunfalmente erecto como un estandarte. y la ligera lencería de satén con la que duerme. pero con actitud subordinada. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. y no es necesaria. presentándose por la noche ligera de ropas. Por su horario de trabajo. Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. Es el momento de entregarse a sus fantasías. Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo. Suele quedarse en la cama.» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?».fascinante.

La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. En actitud concentrada. Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. Van trabajando cada músculo. deslizando las manos por el eje del pene. que son cada vez más furiosos. temblores y cosquilleos en el vientre. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas. Yo me siento en el límite de la calentura. las tetas hinchadas. Ve cómo se masturban rítmicamente. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. repartiéndose mi piel entre los cinco. el cuello. los músculos tensos. Los esclavos se han sacado los taparrabos. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. las piernas. La sangre se me acumula en los genitales. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna.ataviados con un taparrabos y un turbante. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición. un bulto prometedor entre las piernas. cada centímetro. los pezones gordos y gruesos. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. quiero esa rica leche ahora!". tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal. el trasero. las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas.» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos. Y veo los espasmos que recorren . el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales. las pantorrillas. extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. todos idénticos. la vagina lubricada. tienen la piel y los ojos brillantes. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona. «Aumentan sus movimientos.

en la soledad de las sábanas. pensaba en él todas las noches.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. con . soltera. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos.los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. Es nutricionista. madre de un hijo. Era parte de la gracia quedar resollando. un gigante pétreo semidesnudo. Cuando niña. o tal vez completamente desnudo. jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». Ella le temía al hombre negro. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. casi todos descendientes de alemanes. uno tras otro los cuatro hermanos. y vive en Valdivia. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos. De hecho. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. Se le aparecía enorme.

. sobre todo. Tiene unos hombros anchísimos. Leonor había visto una ilustración. de carnes rosadas. y una enorme vara se erige desde el pubis. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. pero no se parecían en nada al hombre negro. «Me visita seguido. por supuesto. Podría triturarla con una sola mano. con un diámetro no superior a cuatro. La gente a su alrededor era rubia. pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas. ataviados con huesos y taparrabos.2 centímetros y 80 3. oscila un par de testículos que parecen de un toro.sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. Y. la piel brillante.1 centímetros de diámetro. Lo veo bailando alrededor de una hoguera. blandas y abundantes. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches. tenía un pene descomunal. sus muslos parecen troncos de árbol. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. sólo existía en su imaginación. labios carnosos como una fruta. en la revista Billiken. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. Debajo. En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. palmeras y plátanos. formas esculpidas y musculosas. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros. picunches y huilliches. como un dios griego lavado en azabache. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. El hombre negro.

Entonces el miedo se me transforma en placer. sopesándolos con satisfacción. lo aprieta. lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir.»El hombre baila una danza acompasada. sube la tensión. Están llenos.» 81 — 9. Frota su enorme pene. Se palpa los testículos. una y otra vez. El pene Tener pene . cargados de un líquido untuoso que quiere salir. aumenta el ritmo. en calor en toda la columna. se sienten tambores en el aire. lo estira.

Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años. blues. La Choly. luces tenues. 82 La Choly hace una pausa. muchos años después. Yo creo que una persona sana. suave. haciendo gala de su condición de médico. me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. Le pregunto con qué se le despierta el deseo. muy erguida y digna. Esa es la síntesis». aunque tiene más de sesenta años. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. muy segura en su sillón. el calor de una fogata. Hace bien para la piel. «A mí me gusta jugar. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista. afirma. su piel sana. Es sin duda una mujer atractiva. de cualquier edad. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . No dice cuántos más. con determinados escenarios. Algo teatral sugiere su acento extranjero. con una mirada cómplice que se cruza con la mía. sus modales cuidados.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. para el ánimo. para la creatividad y para la vida. sus bellos ojos pardos. Su forma de caminar. no usa maquillaje. contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta. Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. Salvo una línea negra en el párpado superior. la biología humana es así». nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. saxofón. tiene su instinto sexual en alerta. Es rellenita pero bien formada. alba. música sinuosa. la delicadeza de sus movimientos. su lindo pelo completamente blanco. dice.

Quieres que haga recuerdos. llamémoslas. ¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. cubre todos los demás. habilidades. «Como tú debes saber ya. Además. Las ancianas también fornicamos. cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio. Pero no sé exactamente qué preguntar.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total. Me entusiasma lo que tiene que decir. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. pareciera.. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas. o con estas inclinaciones. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. El último polvo suele convertirse en "el polvo". Me gustó mucho. que lo fue siempre. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar. Opto por callar. Y descubrí que podía ser muy buena en eso. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas. me agrada mirarla y escucharla. de que estoy en retiro. modifica sustancialmente el recuerdo erótico.. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — . si me lo permites.».acumular una cierta experiencia en esta materia. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. el último polvo siempre marca. generalmente misteriosa. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. Si te prodigas. te aplicas y no te impones límites ni restricciones. que las más de las veces se hace y no se piensa. Es divertida y procaz. que no lo oculta y que lo practica con maestría. o con este culto por el deseo y el catre. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. pero en ella todo suena adecuado. Partes de la base.

Ya en la adolescencia. descarriada y todo eso. Yo fui educada en las monjas. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. No se trata del deseo de tenerlos. cuando todos lo hacían. Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo. para sí misma.. Durante el orgasmo. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. la Choly visualizaba en su mente que te- . Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. abusada por adultos. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. que respondía al roce.83 — víctima. fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer.. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. nunca me faltó nada. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo. aquello que Freud llama «la envidia del pene». pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. Lo mío no fue por necesidad económica. con las más diversas situaciones. en fin. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba. llevada involuntariamente por los caminos del sexo. contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. Luego fue perfeccionando la idea. Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. te vas a desilusionar. violada a corta edad. a la altura del pubis. no me vendí. Lo hacía casi siempre en privado. cuando estaba de moda.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. tocándolo ella misma. al sentir que la invadiría el clímax del placer.

Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura. Así. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. penes artificiales de todas dimensiones y formas. Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. al mismo tiempo. gozando en mis entrañas. Sentir que tengo uno dentro de mí. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. miro hacia abajo. con tallados en metal o en madera.. Un delicioso aparato que me hace sentir completa.84 nía un pene excitado. un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. y de los más variados materiales. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. También coleccionó todo tipo de adornos para la verga. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre.. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos. con mostacillas. con plumas multicolores. Cuando el glande asomaba por el extremo. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. hasta con piedras preciosas. y que puedo mirar otro. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. entre nuestras piernas. . Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. el tubo era cambiado por otro más largo. el mío. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. amoratado y duro. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. Pero sus favoritos son los consoladores.

Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío.. la primera en la historia humana y la más animal. pones en juego el instinto. . Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. como si fuera a morirme.. y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí. Se considera desprejuiciada. como si fuera a explotar de placer. «Cuando estás arrodillada. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante. amplia de criterio.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. gesticula y conversa animadamente. como una hembra primitiva. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años. Así perdí por completo el control. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos. pero dulce. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo. Te sientes realmente como una perra o una loba. y también le gusta el coito en esa posición. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás.» A Ximena le excita que le digan «perrita». me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital. Ríe. Fue una experiencia bien salvaje.

cuando de pronto es abordada por un hombre. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. sus labios y sus genitales. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. va a ensartarme hasta el estómago. en cuatro patas. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas. Está oscuro. pero logra zafarse y asir el pene del macho. el ritmo respiratorio creciente. nudoso como una cuerda de barco. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. Me parece que la existencia de los hombres. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. Además. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás. Ella siente la aceleración de su propio pulso. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. El hombre va a tomarla como a una perra. A Ximena le sobreviene la curiosidad. la hinchazón de sus pechos. pero es evidente su deseo de copular. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. desde atrás. «Pienso que ese grueso palo. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. así el pene se siente más adentro y más grande. La sitúa en esa posición. con sábanas rojas de satén. No sé por dónde quiere entrar. Lo palpa con glotonería.» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. y el aumento de la lubricación vaginal. de cada .parte de una cadena de sabiduría ancestral.

hombre. »Sacudo rítmicamente su pene. se abre camino. que me palpita en la mano. El hombre me penetra primero por la vagina. pájaro. Ya lo tengo adentro. una loba en celo. lagarto. él es de mármol. una especie de estornudo en mis genitales. Soy de maíz. Como a una perra callejera. Lo frota allí.» . Me vuelvo una amante salvaje. un chasquido que viene y va. Soy animal. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. Necesito que me abra. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. que me disfrute por dónde quiera. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente. Su púa me duele y me alimenta. que me taladre. Somos hermosos y repugnantes a la vez. un escalofrío. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. una picazón. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. Imagino su órgano fundido en el mío. Es el delirio: un dolor.

en su versión original. es soltera. poeta y estudiante de psiquiatría. como otras. Santiago. apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. me fue entregada por escrito y. Esta fantasía.88 10. la reproduzco tal cual. "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. Me veo tendida masturbándome. vive en El Arrayán. . dada su particularidad.

en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. sonrisa contagiosa. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen. olía o incluso recordaba el pañuelo. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. muslos gruesos. tocaba. — 89 — pechos voluminosos. sólo quedaba el pañuelo. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. curvas y labios abundantes. »Después de tres días en esas actividades científicas. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta. en tercera persona. cabellos rubios. robusta. llegó a la conclusión de que. evidentemente.y de algunas señales previsibles y rutinarias. Les mostraban revistas y videos. era alta. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. Se llamaba Carla. su sudoración o sus latidos. así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. Malena y Carla estaban ardiendo. de piel lechosa. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder . sin compromiso de su voluntad.. Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba.. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. No habían podido saciar sus deseos. aun en medio de sus complejas tareas y.Pienso en mí. encontraba dos. Cada vez que obturaba su panel dental. una funcionaria del laboratorio criogénico. Por mandato de la Institución. Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven).

»Malena la rodeó con sus brazos. duro. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros. La tensión sexual crecía entre ellas. A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. Prolongó cada movimiento. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros. Malena no pudo más. Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla. Saboreó los deliciosos labios abiertos. sensible. que quedó vacío a esa hora. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. que estaba erguido. deseo. en cuyos ojos abiertos había consentimiento. al concluir sus tareas en el laboratorio. Chupó su lengua. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. hurgó en su saliva. La perturbaba el descaro de sus gestos. te voy a hacer gozar". y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. mirándola de frente. musitó Carla. »Fue cuando terminaron los informes de investigación.algo de esperma. suaves y receptivos. y tarde o temprano iba a reventar. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . y comenzó a masajearlo. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. "Bésame. Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. Sintió la respiración de Carla en la nuca. que le producía suaves oleadas de placer. Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla.

Me — 91 — . vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante». Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución. Por si las dudas. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. me dice. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso. una pareja estable. atlética." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. hasta que estalló en éxtasis. Una vez clarificado. »Cuando recuperó el aliento. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen.hasta que Malena se sintió al borde del desmayo. sus nalgas temblaban. Es delgada. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base. tiene veinticinco años. vive en La Granja y no tiene hijos. su vientre se movía en brusca rotación. rubia. Sus piernas se mojaban de placer. «Soy lesbiana. se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo».

Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. que se estremece con el contacto. Ella tiene el poder. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. Yo caí en su trampa. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. Siento su vagina esponjosa entre mis labios. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. Ella me observa y está alerta. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua. No lleva cuadros.» . me enciendo en llamas. La paciencia se me acaba. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. Me contorsiono. »No hablamos. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. va a explotar. Se ha puesto grueso. acercándome su sexo. va a acabar. Le estoy ofreciendo cada fibra. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. Lo chupo y lo mordisqueo. que le cuelgan y se mueven. quiero lamer esa concha que me ofrece. estoy ardiendo. Siento que ya viene. que crece cada vez más. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado.tiene atrapada y esposada. no puede más. »La agente se sitúa de pie sobre mí. Hago funcionar su deseo. cada rincón de mi cuerpo. »Se arrodilla sobre mi cara. Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. cada centímetro. hinchado.

Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor». «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. El sudor axilar. «Es un contrasentido». De hecho hay hombres con — . Se me erizaba el pubis. incluso en la micro. que dejó pasar de largo.. a almendras verdes. y cientos con olor a nada. «Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. que sudaban ganas o misterio. me dice. «el sentido iniciático del deseo.. y yo no sabía lo que era.. amargas y lechosas. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. todo lo contrario. se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres..» Tenía seis años. y el olor a hombre.92 11. Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad. me despierta y desencadena los deseos más locos. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años. Así. el punto de partida de la selección erótica». poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. tembloroso. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga. Su actividad. Especialmente de todo buen polvo. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites. con olor a almizcle. No a colonia. La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada.

suelen ser estupendos amantes». que entra en el cerebro como un llamado de la selva. fuerte. le besó el cuello. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. Un olor masculino. Eso la excitó hasta el límite de lo posible. luego de varios días de mutua y solapada seducción. levantó las piernas de ella. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte». A Dominga le atrae especialmente el olor del semen... especialmente cuando está fresco. es una potente señal genética. distenderse y secretar un jugo almibarado. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. se puso de rodillas. El hombre parecía embriagado. fascinado. hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. De pronto se puso de . vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. química. «Los hombres que huelen rico. en el sentido que te digo. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. nada. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. al punto de comenzar a moverse en el aire. Ella vio que los olía. el pubis. las posó sobre sus hombros musculosos. los pechos. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. de traspiración. el estómago. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo.93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. la arrinconó contra una puerta de madera. que no hacía más que contraerse. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. comenta.» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga. de almizcle y tabaco. Se inclinó. haciendo desaparecer todo del planeta. hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. la encontró en una caballeriza. aún más audaz. nada. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. El la buscó en esa tarde de ardiente calor. menos a él.

levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. agotado y con la respiración desordenada. sin parar. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. Dominga fantasea con que muchos hombres. El muchacho.94 pie. y lo logró. «El semen del hombre tenía un sabor picante. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. sedujo a su primo. Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. un poco amargo. intenso y orgánico.. los dos gozando de una manera irrepetible. dos años menor que ella. y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. una mujer bastante gruesa y desaseada. Estuvo haciéndoselo durante casi una hora. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior. como de almendras verdes. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro. Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto. Esa tarde fue ella la que. y un olor fuerte. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato. sin decir palabra. Antes y después de esta experiencia.» Media hora después.. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales. los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. los dos traspirando. penetrándola sin descanso. donde el muchacho leía unas revistas. meneándoselo con insistencia. de regreso en la casa patronal. unos veinte por lo menos. Una vez que el campesino se retiró de ella. la poseen . entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina.

95 sucesivamente. Es consultora internacional en materias financieras. Le quitan bruscamente la ropa interior. . En su fantasía ella no es violada. Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. como una pasta caliente en su interior. la penetran por primera vez. mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. otro. abuela de un nieto. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media. hasta que Dominga pierde la cuenta. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos. Luego vendrán uno. madre de dos hijos. disfruten su vulva. Sofía tiene cincuenta y nueve años. la inoculen con su semen tibio.. que exuda el perfume salvaje del deseo.. no es tomada por la fuerza. y otro más. la agarran por las caderas. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen. identifica el aroma personal de esos hombres. la excitación que les brota por los poros a través del sudor. va a un concierto o una obra de teatro. es casada. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante.

una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. se acomoda con evidente experiencia. Tras la fanfarria inicial. Se trata de una sala de pornografía en vivo. al compás de la música de calesita.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. Hay poco público. ninguna otra mujer. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos. porque esos son gastos de representación. Esta vez visita Luxemburgo. un grupo de turistas orientales. se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel. El boletero le da a entender que la función está por comenzar. > . se encarama en el caballo. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda. vestida sólo con un sostén de lentejuelas. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. otros señores muy rubios y rozagantes. Sentada aún frente al espectáculo. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. atenta a cada detalle. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera.

directamente un anciano. que no pueden creer que me poseerán». como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente. O varios ancianos. . es madre de dos hijos. tendida en su cama. Es distinta cada vez. pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. Sin embargo.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. sin interrupciones. en sus palabras. No importa eso. para ser precisos. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. de maneras antiguas. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad. los deberes hogareños y las demandas familiares. está casada hace nueve. con hombres mayores que se vuelven locos por mí. correctos. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena. Entonces enciende una vara de incienso.» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. dice Liliana. «Su cara va cambiando. se concentra.. A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad. o una cara que inventa mi mente.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos.. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente. que va cambiando arbitrariamente. De treinta y cuatro años.

Liliana observa al viejo mientras hablan.. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. «Estoy con una chaqueta ajustada.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. sentir la soltura de sus carnes. en el papel de una vendedora o promotora. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo. un poco nervioso. la rigidez de sus músculos. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo..» En su imaginación. ligas negras.. Es un tipo fuerte. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. Será mayorcito pero es hombre. Eso es lo que la excita.. Se fija en mi escote y yo no me tapo. un modo bien educado. Como tentarlo hasta que no pueda más. medio cortado. un seguro para automóviles. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto. unas medias de seda. vestida de manera formal pero seductora. no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-. Eso le causa curiosidad. le dejo que mire y se caliente no más. Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio. al contrario. aunque es como corto de genio. una falda que deja parte de mis muslos a la vista. para abordar a los potenciales clientes. Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. Ella adivina que tiene dentadura postiza. cierta torpeza de sus movimientos. Pero eso es rico porque es como cazar una presa. y me trata de "señorita". Así que yo lo provoco. de esqueleto firme y buena contextura. .

Me excita sentir que el viejo no se la puede creer. Siente la presión de sus muslos. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos. se le echa encima. al contrario. cuando menos se lo esperaba. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance.Imagina que el hombre no puede contenerse. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. Tengo mojados los calzones. las manos agarrotadas en sus caderas. Está tocando entre mis piernas.. Está duro y caliente. «El viejo me respira en el cuello. Siento su cuerpo desesperado sobre el mío. Ella lo ha provocado hasta el límite. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven. con el sexo a la vista. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose . lo mueve muy rápido. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. El viejo intenta abrazarla. ella no se resiste lo más mínimo. me lame y me muerde..» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella. sus brazos. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. Pero va a aprovechar la oportunidad. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza.

una vela o una zanahoria. intenso y muy satisfactorio. para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista. todos sus mares. sus hendiduras y salientes. experimenta un orgasmo largo. En su fantasía nunca es penetrada. A tientas...de deseo. Liliana se ayuda con algún objeto. ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. A ella se le ha esponjado toda la piel. se desvanecen todos estos pensamientos. pidiendo más. Según explica. así que el viejo se queda siempre con las ganas». Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. sus secretos.. La humedad la ha vuelto resbalosa. lo logra plenamente. Hacerlo con animales . El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. Necesita ser penetrada. 100 12. temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo.

continua. se nos hacía poco el tiempo para eso. lo desconocido. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra». Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso. lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche. Con esta teoría — 101 — . Y eso se pierde.» Virginia añade. juega con su pene hasta que lo tiene tieso.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. explica. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. llega un momento en que me instala encima. Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. creativamente. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos». Yo le digo que no me gusta así. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer. y termina dentro de mí a los pocos minutos.» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias. pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente. por todos los orificios del cuerpo. sin excitarme previamente. Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. «A veces es patético. Ella estudia Leyes. en la cocina y en el patio. «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. en distintas posiciones. nuestra práctica sexual es mucho más intensa. Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite. De hecho. en el baño.

O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote.comienza el relato de su imaginario erótico. no sé por qué. todos. un chivo. cero servilismo. seguros de sí mismos. transpiraciones y placeres. por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. listos para meterse en la cama con una. a los imberbes playeros. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío. . producidos pero llanos. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. O los mozos. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. las piernas o el poto». frontalmente. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. de ninguno en particular. de buen humor. musculosos y tostados en Reñaca. Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato. con regios cuerpos. pero cualquiera. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. Sin embargo. con sudadera. de todos. en que participaba en una orgía. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos. peinados a la gomina. tal vez sólo descartaría a Menem. que son rápidos. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. dice. «Te estoy hablando del hombre de la calle. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. como que una existe. te miran a los ojos. buena facha. Para ella las fantasías son cíclicas.

Ella está paseando por un campo.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. el que se le montaba en el lomo. se acerca. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos. con un miembro enorme. la agarra y la pone en cuclillas. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. Una vez que lo hace. Virginia se aproxima al chivo. alto y fornido. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. húmedo de la gruta del chivo. cuyo pene está francamente congestionado. Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. La mujer le besa los pezones. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. que se le abalanza encima y comienza a moverse. y desde hace unos meses. ve una cabaña. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. El hombre. Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar. bastante duro y largo. Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo. A veces era un caballo. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse. Ahora. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. Ella piensa -y desea. — .

vestido de blanco. «Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud. Los perros estaban con la lengua afuera. con dos perros afganos a sus pies. Está casada por segunda vez. vestida con tules. rolliza. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos. Era una doncella rozagante. una larga hilera de hombres y perros. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . traen a dos perros afganos rubios. El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. muselinas y suaves sedas.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. Y así. con bigotes de señor Corales. Atan a la joven a una mesa. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. Siento que el animal va a eyacular. que está al borde de una descarga. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente. Ese masajeo me produce harto placer. es meteoróloga. carnosa. »Me imagino que esa joven del dibujo. ante un gran espejo. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos.

Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales. confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. o se masturban enérgicamente. con su actor favorito. del hombre. clases sociales. frenéticos. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean. con el vecino. »Por turno. Soy cualquiera de ellos. es separada. Cada cierto rato la limpian con unas toallas. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. los hombres y los perros van copulando con la joven. y en fila. gritando que me desnudara. Todos estaban como locos. un semental negro muy hermoso. De pronto. Crea diversas situaciones en su mente. Todos los perros la montan. Todos los hombres se lo meten.104 da. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. y dice no tener una fantasía recurrente. colores. de los perros. Hombres de distintos portes. Tiene treinta y siete años. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso.. sin hijos. vestida de domadora y rodeada de público masculino. hasta los golpean con palmaditas. Yo sabía que iba a aparearme . como preparando sus armas para un torneo. alternativamente.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. los mueven con energía. Sacan sus miembros. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro. edades. Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. Uno tras otro.. hasta acabarle adentro.

mientras todos esos hombres aullaban de excitación. al contrario. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. en cuatro patas. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo.. Luego.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo. El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba. y até varias cintas de colores en su enorme órgano.» . »Al masajearme los muslos y el vientre. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante.. Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron. no sentía ningún dolor.. me acomodé en una banca por debajo del animal. aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. Yo me acerqué al potro. que bufaba y se impacientaba. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo. el público gritó enardecido..

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