FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S. 2004 © Ediciones B Chile S. 1601 Santiago. Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos.A. Avda. 2004 Monjitas 392 piso 16 of. la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. . sin autorización escrita de los titulares del copyright. queda rigurosamente prohibida.A. Bajo las sanciones establecidas en las leyes.Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático.. Pajaritos 6920.

compañero en la crianza y en las fantasías.A mi portugués. .

ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5.CONTENIDO I. El pene Tener pene 82 78 79 . Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8. Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7. El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. Ser prostituta La aprendiz 37 3. mijito.

Desde atrás 10. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 . Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12. Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11.

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

El erotismo femenino tuvo entonces. Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. Después de imaginar. como hoy. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente. porfiadamente humano.Así. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. en el último reducto. donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. un profundo sentido místico. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. Al parecer. en esa época las fantasías no se habrían convertido. narramos. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. . la tabla de salvación. el jardín secreto de la sexualidad femenina. durante muchos milenios. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. Pero el acto de imaginar. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo. Antes de pensar. de la prostituta sagrada. imaginamos.

Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos. Es más. en medio de la naturaleza. que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. En esta historia. depravado. o en Baco. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa. Cada una de ellas es su amante. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad. al éxtasis carnal y místico. Copula con todas ellas. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. De todos los mitos eróticos. los de hoy. el músico que calma a los animales.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales.Básicamente. los encanta y los reúne. a un mismo tiempo. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. sin reservas. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno. ese dios es dionisiaco. que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. Todas copulan con él. Tristán e Isolda en una . Krishna. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. tolerante y pródigo en materia sexual. el dios que está en todas partes. El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. En nuestros términos. Celeste -diosa. diabólico. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. por el llamado de esa música celestial. a los demonios y a las mujeres. baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras. completo.

tal como en el episodio que les comento. ficticia. competencia) ni con el amante divino (celos. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo. más imaginaria que real. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. imposible. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. En el banquete helénico. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. desprovisto de 17 — conflicto. a una supuesta inocencia buenita. Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. representado en cada caso por el entorno pastoril. desenfrenada desde los ojos de hoy. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. rechazo) ni con el medio. Aunque la historia parece exagerada. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. sin conflicto entre ellas (posesividad. divina y perfecta. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". sin censura ni prohibición alguna. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano.cabaña rústica. ya los .

Séneca. a un agente transformador. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. aunque no únicamente. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. y frecuentemente fue manifestación de divinidad. La mujer era una diosa iniciadora. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. que queda arrinconada al interior del matrimonio. lo sombrío en luminoso. es decir. la materia imperfecta se disuelve. La desacralización de la sensualidad. de vida y de conocimiento. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. especialmente. es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. que hacía posible la transformación. La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro. de la muerte del deseo femenino. una poción venenosa en un elixir sagrado. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. En una hoguera. En esta conjunción de opuestos todo . La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. también expresa desdén por la carne. expuesta al calor de las llamas. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era. que era romano. La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

y que se le condenara como hereje. el jardín secreto de . lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. la concupiscencia. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio. se convirtió en teología cristiana oficial. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. el deseo. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo. En realidad. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. Para Pablo. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. sobre todo los de la mujer.412. La versión de Pablo. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. Sentando dogma. La concupiscencia pasa a primer plano. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. El Eros parece herido de muerte. Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. pero con argumentos más refinados. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. Agustín sistematiza este pensamiento. De este modo. Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. verdadero fundador de la doctrina del pecado original. No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza. El hombre sería pecador desde que nace. que apaga la culpabilidad.

sensaciones aberrantes. las pulsiones. desapegadas. en la modernidad. Esta dimensión humana se considera. 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. el placer y el deseo son trivializados. desintegradas. De las mujeres. las torna frías. vulgarizados. el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". mezclada con códigos bárbaros. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. refuerza el moralismo de la Iglesia Católica. sólo para aliviarse de esa carga animal. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. especialmente "degradable". "descubiertos" por ellos. los aspectos relacionados con el instinto. La voluptuosidad. ni hablar. impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos. dicho de otro modo. Ya en nuestro tiempo.cunde la superstición que. frívolas. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables.la sexualidad negada. llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos. En especial. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie. los sentidos. el mercado deserotiza las relaciones humanas. A ellas no se les reconoce esta . ilícitas. La muerte del deseo Inventado el pecado. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros.

Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. ella no tiene deseo. Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. Las acompañan cada tanto la literatura. hemos encontrado un subterfugio. condenadas a un imposible amor único y vitalicio. Las habitantes de la modernidad occidental. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados.dimensión enfermiza. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. Instalan. A una triste. el arte. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal. artistas. nuestras hijas y nuestras nietas. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. en el contexto de la civilización capitalista. La mujer es la encargada de aliviarlo. ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro. la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. sirviente. Merteuil agrega la intriga. Desde esta perspectiva. luego el cine. ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. Con la invención del pecado. el cuerpo femenino ha quedado dormido. no obstante. Pero. Bataille hace vivir el placer desde la muerte.sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. servil. Valmont releva la vanidad. satisfacerlo. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . la plástica. Se salva en las fantasías de las mujeres. de tranquilizar al monstruo. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres. el pensamiento progresista. y su placer -aguado.

distanciamiento intelectual. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. pura y sencillamente. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. en cualquier contexto. Sin embargo. Sin ninguna pretensión científica o literaria. Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos. una fantasía erótica. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas. Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es. Este mundo secreto me pareció fascinante. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados.subterfugios para observar lo erótico. moraleja protectora. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica.

la enorme mayoría respondió con entusiasmo. a menudo reiterada. confusas o vagas. explicar. las fantasías que les han producido especial excitación o placer. que la contiene en . Por el contrario. No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. como pedir que escribieran sus fantasías. convencer. Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. resquemor o vergüenza. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. celo de su intimidad. inventada por la psiquis. y que éstas son más que una pura sensación. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". inseguridad. una representación mental creada por cada mujer.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. esperar. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas. difíciles de relatar por su volatilidad. Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. cuyos testimonios yo debía conocer. las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor. Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido. sus amigas o parientes. aventuro aquí unas ideas. generar lazos de confianza. Se trata de una visión quimérica. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales. temor. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita.

con la esposa o la amante. al menos no explícitamente. negadas o tapiadas. sociológicos y sicológicos. escondidas. corsés. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. de colegiala o de monja.el espacio íntimo. o 27 vistiéndose de empleada. se masturban en grupo. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad. cafés con piernas. las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. la feminidad ancestral. de su hombre. . consoladores. con Superman o con otra mujer. que sólo comentan con otras mujeres. los arquetipos. En la vida corriente. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. portaligas. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. látigos. En todos esos actos y lugares. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. libertario y secreto de su mente. Asimismo asisten a cafés topless. estadísticos. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. el inconsciente. con el vecino. pero rara vez las propias. donde los mitos. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. escriben sobre el tema en los baños públicos. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta. espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro.

por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. probablemente equívoco en algunos casos. Pero son una adaptación. Estas clasificaciones se utilizan. según mi apreciación. clismafilia. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. puesto que están hechas de una materia parecida. por cierto. sadismo. un traslado. exhibicionismo. etc. Este género se caracteriza. que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres. bestialismo o zoofilia. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. necrofilia. pedofilia. Con 28 coincidencias. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". travestismo. masoquismo. Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. urofilia. escatología telefónica. Casi siempre son . coprofilia. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. en sentido genérico. En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas. frotteurismo. fetichismo. también para las mujeres.

una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. o tienen elementos significativos que me parecen originales. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas. un orden temático.inesperadas en su sustancia. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. y que se reiteran en mujeres muy distintas. A continuación. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro. tal como llegaron a mis oídos. la parte testimonial. 29 .

II. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). Específicamente. repentinamente. hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca. Supone que tiene un desequilibrio hormonal. ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. como un brusco capricho incontenible. porque desde hace un año más o menos. es soltera. . Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1.

un proveedor de materiales para su trabajo. prostituto o amante de alquiler. hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba.. No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. un comportamiento fuera del control de Beatriz. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz. es decir. una especie de esclavo de sus deseos. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal. un ascensorista. gordo y chico como un tonel... Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. un alumno del taller.Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio. Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. Allí se desvistió ante él lentamente. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. a oscuras hasta la próxima estación. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. separado por unas cortinas del resto de la tienda. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. El zapatero aceptó la invitación. . encerrados en el maletero. A ese episodio siguieron otros por el estilo. Finalizado el coito.?». un señor de unos sesenta años. Y el mejor de todos. con un cobrador del gas. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló. es casada y tiene tres hijos adolescentes. sinuosamente. y solo le preguntó: «¿Quieres. a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras..

en tanto. juegos eróticos. palo encebado y penetración.Para alimentar su imaginación. con el estómago hacia el techo. en cambio. generalmente dentro de un vehículo. Según ella. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». masajes estimulantes. Según Minerva. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». que consiste en una atención muy rápida. sanitizado. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo.. fumigado . sexo oral. es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies. Incluye «caricias. hasta eyacularle directamente en la cara. desinfectado. según explica Minerva. higiénico. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. lo que no hace más que aumentar la tentación. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios.. de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo. El servicio que ofrecen es muy completo. lluvia en el rostro. Ellos. Lo de «palo encebado» se trata. Allí garantizan un ambiente «acogedor. muy privado y discreto. los labios y la lengua. «La araña». y 20 mil pesos «el momento». incluida la boca. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado.. con y sin preservativo». Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado. Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. beso negro. la araña. besitos donde tú prefieras.

con música grata y tragos al velador. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros. Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. despedidas de soltera. según las averiguaciones de Minerva. llevo tres años en esto y no he tenido quejas». un consolador adicional de veintidós centímetros». y los que atienden sólo a mujeres. También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos». Todo por cuenta de la casa». pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes. en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales». 35 — Escudada en el anonimato del teléfono. y en horario corrido viernes y sábados. Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». la tarifa va subiendo. del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio». que están disponibles para ser contratados por varones. ducha y material de aseo de excelente calidad. a bailar. aquí van. Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. atención a grupos o fantasías con animales».[textual]. Los domingos no hay servicio. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones. . Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. que pueden ser de «striptease. con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. Lo llaman «la dotación». por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario.entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. lo tengo largo y grueso. a una fiesta. jacuzzi. Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora. «y si es necesario.

Su marido es piloto comercial. Maximiliano detalla que es «uruguayo. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. «argentino. azafata. aprendiz de prostituta. Para Minerva. Más concretamente. Felipe afirma que es «modelo de televisión. versátil. una agradable parcela en Calera de Tango. atlético. situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. maceteado». con un cuerpazo. que se acopla perfectamente a este mundo secreto. Eso es más que suficiente para Minerva. jefa de cabina de una importante línea aérea. asegura: «La tengo extra-large.Ibrahim. Su esposo es también su mejor amigo. me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal. tanto así que ella le ha contado esta fantasía. muy bien dotado: veinte centímetros». varonil. 36 2. con el lenguaje soez que utilizan. y una dotación de veintidós centímetros». estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. La comparte con él. . que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. Su colega Matías. cariñoso. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. así que vamos a tener cuidado». Tienen una hija de dos años.

dice la maestra con ademanes seguros. Todo esto es una escenografía de luces rojas. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. tragos y ambiente de lupanar. algo mayor que las demás y con aspecto provocativo. éstos son detalles secundarios de su fantasía. practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». Vania tiene una imagen favorita. maqui. altas I o bajas. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas. su tono. Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual.« llaje recargado. compiten por la presa. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. atentas a cada detalle de su cuerpo. su manera de moverse. con ropa de cuero. o con hombres prácticamente desconocidos. una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. una mujer vulgar pero atractiva. botas y medias caladas-que intenta venderse. cascabeleo de joyas falsas. delgadas o entraditas en carnes. se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. Una de ellas. con los labios entreabiertos. Vania. sus modales. volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas. en su fantasía. Así. Y él. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. es una de las aprendices que la escuchan fascinadas. diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente. rubias o pelirrojas. hace las veces de profesora.

Los hombres son como gorilas. con expresión fija. haciendo como que estás urgida. Les gusta que les toquen el pecho. que no te puedes aguantar. No hay que perder tiempo. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel.. que lo pase bien. en una curiosa coreografía. los ojos y el cuello de cervatillos. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico. «Rapidito. siguen a la profesora con la cabeza. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón. la boca abierta y pene incluido. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro. tener al frente a una mina caliente.» Mientras termina la frase. siempre friccionando. Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar. subiendo por los brazos hasta los hombros. Ellos quieren jugar.. incluso que les den golpecitos ahí. «Cuando el hombre ya está relajado. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. y ahí se van al pecho.. Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. Van a .profesionalmente. Es un muñeco de goma rosado. Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado. tomándole los dedos como si fuera la diuca. Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas. Todas a un compás. se muestran cautivadas. apretando suavemente. están orgullosos de esa parte de su cuerpo. el cuello. que le guste la cuestión. divertirse. le toman la mano así. después de un traguito y un poco de conversa. Las doce chicas.

Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. primero con caricias en círculos por todo el pecho. lo levanta. las rodillas. empuña el miembro y lo frota. Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera. Una le palpa los muslos. la entrepierna. lentos.. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. Y se apodera del 39 — hombre de hule. dice la profesora. Esta es la culminación de su fantasía. fluidos.. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato. adelante y atrás. va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él. adelante y atrás. Otra más se refriega contra el muñeco. Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo.sentir que se les endurecen. como a la palanca de cambios de un vehículo. Ahora quiero que me muestren cómo seguirían. ahora mucho más rápido.la cara. que va a eyacular». «Si hay una buena reacción. adelante y atrás. se arrodilla en el suelo. Eso los calienta mucho». sigan allí. en un relato . después las tetillas. demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. Con movimientos acompasados. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo.» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. Entonces interviene Vania. se pone a bailar abrazándole la espalda. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro.

Mientras imagina la escena descrita. va representando las acciones de su mente en la vida real. con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja. Hacerlo con hombres poderosos . 40 3.paralelo.

amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. Ya ha dado algunos besos en la boca. no mucho más. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. y también el que la revisó. Es el médico de cabecera de la familia. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. ese olor a hombre. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. delgado. En su mente también ocurren cosas interesantes. cuando lo oye llegar a su casa. con anteojos y barba bien cuidada. siempre sin sacarle los calzones. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. como si nada. acude al living rauda y sigilosa. Luego. medio peladito. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella. En cuanto las visitas se van. el doctor Rugendas. le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. alto.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. olor a ganas. corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. un señor de cuarenta y tantos años. Hace algún tiempo. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — . sin embargo. durante toda su infancia. mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral.

Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. la comezón del séptimo año le vino con todo. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. en suma. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. la fantasía es más bien un recuerdo. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. una calidez orgánica: el éxtasis. funcionando. que es gustosa. sin fiebre. También le pasamos la lengua a la pareja. Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados. Lo conoció en el océano. dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. cuando su matrimonio estaba naufragando. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. Allí se queda muy quieta. esa mezcla de intimidad y asalto. Iba de mala gana. desde entonces lamer es signo de salud. Delicioso. para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto. saladitas. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto». sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. Fue hace unos años. riesgos ni discusiones. A los treinta y siete años. En su caso.» Para Graciela. «Me embarqué en noviembre. «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. era capitán de barco. pero se lo hacemos a los cachorros.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. la lengua sana. un poco . la lengua acaricia. Es una parte que nos queda del lobo. para usar su propia imagen marítima.

pero era inventivo y original en su único tema: el mar. y hay que fintear el vaivén permanente. glúteos bien formados. »El comandante me llamó de inmediato la atención. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder.* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje. mi debilidad. anclas.» Según Graciela.42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. Más exactamente "la" mar. a todo esto-. me gustó no . de complexión recia y flexible. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar. millas y condiciones meteorológicas. simplemente no había dónde perderse.. muy apuesto y bien plantado. proas.de canciones que nadie conoce. y. «Mi capitán. yardas. estupendo intérprete -en privado. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo. la tripulación sube escaleras noche y día. los bigotitos típicos de capitán de fragata. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar. pelo negro. »Tenía unos cincuenta años. era menudo pero bien hecho. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme.. unos setenta kilos. otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada. asomos de calvicie. incluso el poder en pequeña escala. El resultado suele ser un par de nalgas duras. popas. como se dice en la subcultura naviera. como "La chica de la boutique". que se conmueve contagiosamente con nudos. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas.

Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo. las que conocía con nombres y apellidos. estupendo. Su comandante se hacía llamar "Átomo". La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor. todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. la magia del mar. con su walkie-talkie y la gorra de marino. y a su discreto y silencioso capitán. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta. lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar. En fin. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. Átomo no tenía apuro.. caña al doscientos cuarenta y ocho". 43 — por buenmozo sino por su actitud. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo.* Un hit de 1971. "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin.. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa. Frente a nosotros un amanecer espectacular y. Ella. un tipo concreto. muy cómodo y llevadero en ese sentido. Un tipo de pocas palabras. simple. En cambio el marino era un hombre concreto. también conocido como Darío Coty. que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria. para ponerse a tono. Y me encontré con su lengua metida en la . miradas y coqueteos..» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas. ese tipo de cosas. Ella toma sol en ropa interior en la cubierta. Y él. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. Entre sonrisas.. de la que quedaría prisionera hasta hoy. grabado por el cantante argentino Heleno. se puso "Ameba". pero con la mirada del gato a la carnicería. sin pretensiones intelectuales.

ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. enredándose en mi pelo. la cintura. El lugar era estrecho. La verdad es que había estado allí cada tanto. El no se fue. encantada con el dulce que va a recibir. las caderas. moviéndose y gozando con el roce. sus manos firmes apretándome la espalda. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí. hasta mañana». . refregándose. entramos dando tumbos en las paredes.44 — boca. Sus caricias eran desesperadas. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito.. como un ascensor. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. mi cuello. tironeándome las medias. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas. desde la tarde. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. como un grueso leño escondido.. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones. que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto.» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. besos que daban cosquillas.» Sin embargo. él le mostraba el bulto hacía horas.. El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. mis brazos. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. sus besos con bigote. afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo.. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. Disimuladamente. muy caballero. Esos besos que me hacen sentir como niña chica. en la ropa. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán. Eso la excitaba mucho. lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. no lo muerde ni es mordida. No cerré mi puerta. Nos abalanzamos el uno encima del otro. sudoroso de ganas y de calor. y se despiden como si nada: «Chao. Entran en razón: hay demasiados testigos.

al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes.» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. y al ver cómo se abría el pantalón. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas. Gimiendo. Yo trataba de frotarme. me preguntó entre susurros y jadeos. casi a punto de estallar.45 — «Me manoseó por todos lados. . empalada. Me mantenía presionada hacia abajo. Entonces el capitán se bajó los pantalones. Ella sentía palpitar esa dureza en su interior. No aguantaba un segundo más. pero el capitán la retenía con fuerza. en mis genitales. Pero en ese momento el capitán se aquietó. El me sujetaba de la cintura. con todo el grosor de su pene dentro de mí.. Yo asentí. Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas. sin poder moverse. largo rato. "¡Ruégame que te lo meta!".. La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo. Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. a veces con cierta brusquedad. y quería frotar su vagina contra la verga. «Nos quedamos así una eternidad. insistió. pero él seguía sin moverse. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. Su rostro estaba congestionado. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. sin hacer un solo movimiento.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. en cuclillas. Le pedí que lo hiciera ya. especialmente cuando se detuvo. y la lengua buscando el aire. otras con dulzura. tenía los ojos muy abiertos. Fue lo que hice. totalmente rígido. «"¿Quieres que te lo meta?". metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido. vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto.

Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". Luego descansaron en silencio. 46 — un incendio. hasta que pierde el control de . al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. como una deliciosa caricia húmeda.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar. El viste sotana negra. y vecina de Huechuraba. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí. Antes de rendirse al sueño. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. como una llave abierta. es periodista.» Ella experimentó también una explosión. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. tiene tres hijos. Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. relacionadora pública de una importante firma hotelera. A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada. un placer que la rebasaba y la empapaba por completo.

. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. La saliva del sacerdote se hace abundante. lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. que contesto de la manera más calentona posible. se agacha.sus impulsos. espesa. Viste con gusto exquisito. En poco rato. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. Mi general Isabel es una mujer muy bonita. El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda. ya viene el placer». »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones... voy a acabar.. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. lechosa. distinguida. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. aprieto los muslos. Me sube la falda. y sin contratiempos. Instalado entre mis muslos. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo. me rompe los calzones. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas. Ya estoy a punto de aliviarme. y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura. Nos reunimos en un café. con clase.

su torso enhiesto bajo el uniforme. sus ojos de lobo. su cuello. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. Un rito entre nosotros. también a mi espalda. la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. Se veía guapo. »Saludé distante. a mis espaldas. su olor de macho bien duchado. sus charreteras de alto mando.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. y saludaron con brazos y tacones. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada. muy guapo. la conversación entra en tierra derecha. »Yo me quedé sentada. de los temas profesionales que nos convocaban. con su impecable uniforme. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. y los lustrosos zapatos del 43. en un cóctel de embajada. Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. Aunque aclara que no le pertenece. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. Al cabo de tres capuchinos.donde me cuenta que está separada. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro. un croissant y una vitamina de naranja. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". su cintura muy cerca de mi cara. . Supe que era él. hasta que el general estuvo frente a mí. como siempre. adecuados. »Desde la primera vez que lo vi. porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. de pie. susurros e inflexiones dramáticas.

El caso es que. Cuando se me acercaba. cada vez que nos encontrábamos. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. .en ceremonias y eventos militares. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. silenciosos. Aunque no. Pero nunca 49 — estuvimos en privado. No sólo yo lo sentía. El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. El también. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". mi turbación casi me impedía pensar. »El general me buscaba -y me encontraba. sentía su deseo solapado. en la penumbra de las mesas enmanteladas. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor.»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. Sin embargo oía el desorden de sus latidos. los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual.

me lo mete en la boca con dulce desesperación. »Su voz me acaricia a menos de un metro. Sé que él sí me mira. Se levanta y avanza hasta mí. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace.»Esta vez. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. dispuesto. Sabe hacerlo. salvaje. sin moverse un milímetro. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. sin tocarme. No lo miro. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. Me observa. Es hábil. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. siento su respiración. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. . él muy serio. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. Obedezco con parsimonia. Pone uno de sus dedos en mis labios. Me pide. sin apuro. que le muestre más. hermoso. como un perro hambriento. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. agitado. siento su contención. sometida. con las piernas abiertas para él. mis piernas. entregada a sus ganas. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. »Me dice que quiere verme así. Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. mis muslos. y va acercándose. en un susurro ronco. su fuerza. 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. tras unos minutos de conversación amena y trivial. sumisa. feroz.

mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca. me dice. a la gente.. Me pregunta si estoy excitada. "Te quiero bien caliente". 51 — . que sigue su día sin mayor novedad. Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle.». mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. sobre el escritorio del coronel.. Quiero que siga. saca un miembro inflamado y enrojecido. y lo exhibe frente a mi cara.»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis. que apure los movimientos y me haga gozar. Entonces se baja el cierre del pantalón. Sé que va a penetrarme ahí. »Sé que va a poseerme.

no muy apuesto. haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. Completamente ciego. bajo la bata blanca. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. ancho. un masajista. Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. El es un hombre muy callado. la entrepierna y las pantorrillas. ni un problema». se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. Es ciego.4. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. gracias. El tipo es ciego de verdad. madre de dos hijos universitarios. gregarios. Nada más. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades. por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. Rebeca va todos los lunes al masajista. que se ven feos y se palpan peor aún. que se le asoma por el cuello de la camisa. fuerte. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista. casada. un quiropráctico. como una colonia de penicilina en las axilas. con vello en el pecho. ella responde: «Bien. Por eso se dedicó a los masajes. y eso sí que la pone nerviosa. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». Por eso su clientela es . No le importa tanto el detalle en el trabajo. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. Ella es oficial del Ejército de Chile. Pero nada.

moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos. Quiere que el masajista pierda el control. Nació en .52 exclusivamente femenina. descubriendo poros perdidos. células danzarinas. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. incapaz de resistirse.. no decir nada y seguir avanzando. circulares. hurgando suavemente en su interior. desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas. sacudiéndola hasta el final.. las costillas. Por eso palpa como los dioses. Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. soltera. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. pero con el alma en un hilo. Rebeca apenas puede contenerse. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes. friccionarla y apretarla ya sin contenciones. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. Tiene diecisiete años. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. que no se salte el pubis ni los pezones. la cintura. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos. y el masajista ciego manoseándola. secreciones espumosas de deseo. en una pensión. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. los alrededores de los pechos. vive en Coquimbo. rítmicas. el estómago.

Me da miedo. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. Escucho el mar. pero no me hace daño.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. De repente se me echa encima un hombre. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. Es brusco. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye. las gaviotas. Me dice que estoy mojada. «Yo estoy tirada en la playa. tomando el sol. Con esas palabras.. trato de sacármelo de encima. pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta. A esas alturas yo estoy bien excitada. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello. Siento un olor fuerte a .. las olas.53 — Copiapó. Aunque no le veo la cara. que me buscan los senos y me bajan los calzones. »Me saca el bikini a tirones. tal cual. «Me imagino sus espaldas anchas. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. sus manos.. La playa está desierta. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos.. que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. Quiero que me penetre. la respiración en mi cuello.. Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. Yo me resisto. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos.. con bikini y anteojos oscuros. Eso me hace casi acabar. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora.. pero también un gustito rico. intento separar su boca de mis pechos. que me adormecen. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo.. pataleo. Después me dice al oído que me quede tranquilita. Así describe su fantasía favorita.. El tipo intenta violarme.

pero él me obliga.54 orina y falta de higiene que me provoca asco. Él mueve su cosa inflamada. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida.» La fantasía de Marta llega hasta ahí.. »De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. Eso le produce un enorme placer. Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. . Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. baja y me penetra. abro las piernas y las cruzo sobre su espalda. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. En mi fantasía. Siento cómo se aprieta mi vagina. con el glande enorme. En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda». me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca.. no tiene escena final o resolución. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo.

él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. él la persigue.55 — 5. ella dice que alguien viene. también almidonado y compuesto. Está espléndida. Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial. seguro de sí mismo. Se hizo las uñas de pies y manos. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda. como todos los martes y jueves a las once de la mañana. se maquilló y se vistió a conciencia. la tira en la cama. sube al Audi muy canchero. se perfumó con Amarige de Givenchy. Ya en la escena del crimen. prueban unos canapés trasnochados. y parten al motel de siempre. él la toma como a la fuerza. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo. se arranca. se toman un trago para alargar el deseo. como les ocurrió en La Reina. él sigue moviéndose sobre ella. Ella hace arrumacos con los labios. ella se queja y dice que no. él saca pecho y se pasea como un pavo real. ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. él siente un ruido en la cerradura. se alisó el pelo. pero ambos miran a la puerta. que le hace daño.. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. que no. Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. Baja su amante. la agarra de un pie. ella hace como que se resiste. Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido.. se detienen sin detenerse. . camina hacia ella sonriente. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas.

. es mi marido!».» Y la pareja continúa. es soltera y no tiene hijos. te deseo a ti también. turnándose con un otro imaginario. Lo encuentro una lata. Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez. u observaba sus propias relaciones sexuales. «¡Nos va a matar!». En el plano sentimental. Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida.56 — «¡Oh. dice él. «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional.. dice ella. «¿Por qué nos mira así? ¡Ah. . utiliza un gran espejo. Nadie. La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. Ésa es la fantasía de Marcia. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. no. en perfecta armonía. También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres. para lo que.. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación. «¿Qué le pasa?. quieres lo tuyo! Ven. en el que es imprescindible contar con un tercero. dice el amante. Y continúan. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. sin más miramientos que el placer de cada uno. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales. sigue ella. en su fantasía. en su juego.. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil. pero sale con varios hombres. parece excitado».» Paulina es voyerista. salvo ellos en su complicidad. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!». dice no tener un compromiso estable.

y del ardor que le provocaba lo que veía. A pesar de la impresión. Ellos entraron. el brazo. Yo la veía cerrar los ojos. . Miró la forma en que ella observaba. a veces incluso jugaban a las damas.» Desde su escondite. cerraron la puerta y mi madre. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. Pero también me inquietaba el doctor Santis. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. se sentó en el sofá. un señor de barba. Le ofreció una taza de té al doctor. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa. Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. que lo miraba y se estremecía. los hombros. bien callado. marcando en la ropa las formas de ella. se tomaban un café. serio. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje. Paulina pudo fisgonear toda la escena. intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. y le besaba la mano. dentro del auto de su papá. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. Sintió los gemidos. y que le agradaba. el cuello. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. con gran familiaridad. hasta que nos llamaban a tomar onces. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. el bulto en sus pantalones.«Yo tenía unos quince años. muy cerca de ella. sin mostrar ninguna inquietud. suspiros y quejidos de ambos. insistente. que estaba bella y sonrojada. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre.

que temblaban y se movían. que bullían de escozores tibios. como una espontánea danza sin música. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. »De pronto. batiéndose y saboreando la zona anal del . el doctor la tomó de un brazo.» Esta escena. cada vez más frenéticas. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas. jadeante. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso. cada vez más rápido. nada le importó ver a su madre con otro hombre. los pantalones abajo. Adelantaban las caderas. la de su madre. Su mano buscó instintivamente sus genitales. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. Al contrario.«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono. que marcó las fantasías de Paulina. con el torso en el sofá. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía. se separaban y se volvían a reunir. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. le produjo una enorme excitación. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. Luego se instaló de espaldas a ella. ella intentaba quedarse quieta. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua. A ratos. abriéndole un poco los muslos. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. Parecía gustarle mucho a ambos. ofreciéndole las nalgas. Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban.

en . Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos. exhibiéndosela a ella. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. ni esa vez ni las siguientes. meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre. El doctor introdujo entonces todo el miembro.doctor. Él continuaba erguido y resistente. espontáneo. flaca y muy tiesa. hasta la base. «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. Iba a acabar en cualquier momento. mientras ella gemía y suplicaba por más. con evidente expresión de calentura. El mismo se la tomó y la movió con energía.» Detrás de la mesa ratona. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. desde el fondo del alma. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. Lo logró y no fue descubierta.

» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. Estira su . tacos altos. Yo le espero muy arreglada. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. unas manos grandes. es casada. ansioso. ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. Manríquez. Lo siento turbado. »Esta vez Manríquez me parece atractivo.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. tiene tres hijos y vive en Maipú. Tiene bigotes. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. mientras hablamos de cosas sin importancia. Se le hizo un hábito espiar. nariz y mentón prominentes. con un vestido rojo escotado. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo. Me río por cualquier razón. medias negras con liguero. el cuerpo fornido. Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma. antropóloga. a pesar de que en la infancia era insignificante. Me mira de reojo las piernas. se ofrece para pasarme a buscar. pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia.

"Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". No reconozco a ninguno de los presentes. eyaculan sobre los otros o intercambian parejas. Pero hemos llegado al lugar del encuentro. le digo. confundido o antisocial. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. Algunos se masturban.mano y la pone sobre mi rodilla. Abro las piernas. Me sube la falda. las caderas. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero. lamiéndose. Uno de los hombres me besa el cuello. En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer. las nalgas. 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. Exquisito. gente tocándose. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. Manríquez casi pierde el control del vehículo. Hay grupos por aquí y por allá. Nadie parece contrariado. seguida de un par de testículos peludos. Manríquez no deja de mirarme mientras . teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. las orejas y la espalda. Es como un explorador entrando en una selva. Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más. coqueta.

su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura.» — 62 — . Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones. Esa visión imaginaria me produce mucha excitación. emite una especie de gruñido. En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. El rostro de Manríquez se enrojece. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. La mayoría de los presentes me observa. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. llenándome hasta el delirio. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer. »Siento una corriente de placer que me une a los otros. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad.la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. sin detenerse. Le suplico a gritos que me penetre. meneándolo allí con insistencia. imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca. intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. su respiración se acelera. Veo el órgano congestionado en primer plano. me levanta por las caderas. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. pero no desatiende a Manríquez. Sé que se prepara para mí. Manríquez continúa su danza con breves embestidas.

tan bueno como suelen ser. unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. un polvo. comenzó un recorrido sorprendente. en este caso. salvo uno. pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro.de la que había referencias. en las masivas torres de Fleming-.6. Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos. Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos. la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. Por más que se acarició la guata. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. De partida. y . cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo. es decir. el polvo fundacional era eso. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra.

inexplicable.63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. Después. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones.. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. Olfateó a la criatura y entonces . porosos. estimulada por el roce de la blusa. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. por la raquídea. Le acercaron un bultito. con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario. estrías. lo otro que le creció fue la curiosidad. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. una que llegó a practicar a diario. sobre su pecho.. respire. tranquilita». algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. caries y panza. lentitud en la percepción. con el quirófano en cámara subjetiva. en esos largos e incómodos meses introspectivos. afuera. Se habían vuelto oscuros. le imploraba la de los aros. junto con várices. Y así. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos. tranquilita. «Tranquilita.

Se le instaló en los pechos una ternura perezosa. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias. de glándulas mamarias congestionadas. Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. como una textura en el aire. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. orgánico. Hablaban de llagas en los pezones. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo. — . Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad. un cierto vaho caluroso. con cierto tamborileo de quedarse para siempre. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. El impulso le sobrevino primero de manera vaga. como un estímulo adicional durante el acto. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento. con pequeños pellizcos y tirones.. Un rumor de camas usadas. Paralelamente. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella. de células en eclosión. como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando.nunca reprimió. manipula sus pezones con habilidad.. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse. Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. Una esencia de cuerpo bullente.

y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos. como una eyaculación.65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. algo que ella identifica como semen fresco. sorbiéndole los pezones. Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. Cuando imagina que esto sucede. . mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. y que éste sigue chupando hasta saciarse. al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos. Mariana llega al borde del clímax. Siente que sus mamas producen un líquido.

que no tiene nada de traumático». por muchos años. Es un tema que no tengo resuelto. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada. asegura. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos. En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. una cómoda casa en provincias. es muy complicado. que está anclado en una experiencia de la vida real. Sin embargo. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras. un novio que se convirtió en marido. dos relaciones importantes después de separarse. tiene sesenta y seis años. extremadamente complejo. Me advierte que su testimonio es delicado. El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. . Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones.66 7. Yo sólo puedo contarte mi experiencia.. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año.. El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. un hijo. Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental.

Mi . que regalaba en muy contadas oportunidades. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados. a pesar de que nunca fue a la universidad. «En provincia el farmacéutico era. tenía piernas largas. pero tenía una forma de hablar muy seductora. me observa y continúa. una estampa muy aristocrática.. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero. dispensador de consejos razonables. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. pero su cara estaba irreconocible. leía y leía. en esos años. Pero mi padre me gustaba más. confiable. — 67 — era un hombre hermoso. trajes hechos a medida. era muy bien considerado como hombre de trabajo. Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. Mi padre gozaba de prestigio social.Hasta allí todo parece previsible. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. los ojos y la boca muy abiertos. roja. una persona importante.. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor. y que habría derretido a cualquier mujer. serio.. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía. Huidobro también era un hombre muy atractivo. Era un hombre culto. congestionada. Leía. con las aletillas de la nariz. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. Los vi. serena y segura. incluso a una niña». Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre.. de muy pocas palabras. No se reía nunca y era silencioso. Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. Bueno.

En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. de un rojo encendido.". y ella se agachó y comenzó a chupar.» Llevada por la curiosidad. era algo que yo debía probar. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. . Ese mechoneo fue como una señal. pero me pareció delicioso. Era un venablo duro. »Se quedaron abrazados. estoy gozando. le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes. En ese momento pude ver entre sus labios. ¿Qué era eso? No sabía bien. Se retiró. grueso. Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto. como después de una batalla.. porque ella colaboró de inmediato.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. Ella le decía: "Dámela. . el magnífico miembro de mi padre. venoso. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido. sus cuerpos se despegaron. »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. Era un espectáculo hipnótico. Una hermosura de aparato. No me vieron. medio asomados por el escote. uno sobre otro. con la cara cada vez más roja y deformada. saliendo y entrando frenéticamente. le decía a la verdulera. dámela". Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos. chupa así. con contorsiones desorganizadas. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto.

Y todo quedaba así. . con mi cara muy cerca de su cara. pleno. pitipón. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. pitipón!". cintones y organdíes. creciendo. que repetimos muchas veces durante años. »De ese modo iniciamos un juego. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo. Yo me arrastré jubilosa. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. pitipón. lludi pen.. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente.. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. catrotamos caballito.. Y luego un alivio maravilloso y total. pero mi madre me vestía con vuelos. engrosando. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. Allí estábamos siempre solos. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme. lludi pon. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?". un rito. y de inmediato sentía humedecerse mis calzones.. dulce. Yo tenía diez años.. quieto. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila. Una sonrisa de aprobación y complicidad.Después experimentaba un cierto alivio.. y me refregaba contra su 69 — empeine. Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. palpitando. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca. como a una guagua. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos.

por su espléndida voz de macho. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado. Como si recordar la sumiera en un trance. Me responde que no. después de tener muchos amantes». tal vez por temor del otro. Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado.. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos. culpas. Parece que hablara consigo misma.. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Al regresar. Es dulce y es brusco. me cuenta Elisa. y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca. las mismas ganas de unirme a él. niña. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. Siento que nada puede hacerme daño. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida. yo era una mujer y él un anciano. Le pregunto cómo siguió esa relación. hábiles. «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. acogedoras. Aunque me parece improbable. si no le trajo problemas. Sus manos son grandes. por su actitud y sus dichos. él me mira con sus ojos encendidos. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . traumas.. También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. Pero hasta hoy sueño con él.. »No retomamos la experiencia. años después. Mi padre me susurra palabras mágicas. Desde siempre supo que nadie podría entenderla. aun después de que murió. Murió hace más de treinta años. que hubiera tales consecuencias.

Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales.. me despertaba a veces con un suspiro. mi padre. con un papá que la crió solo. a las puertas del otro mundo. enferma de sarampión.ninguna parte. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. «Cuando tenía unos catorce años.» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo. Lo sé porque ese hombre. evaporada por la fiebre. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza. tiene la voz del más absoluto placer. que tuvo dos hijos.. un marido excelente. como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre. extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. a punto de empezar el ajetreo matinal. según sus 71 — palabras. y que la acompaña hasta hoy. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte. Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se . y después en una adulta normal.

con más calentura que placer final. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha.» Ya adulta y casada. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar. él me jabonaba entera.» 72 Fresia. los hombros. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. Y después. la espalda. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí.humedecía como un verdadero surtidor de agua. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad. y aumentaba su ardor. que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. sin preocupaciones ni prejuicios. Primero nos duchamos juntos.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella. Fue un encuentro rápido. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso. no acabo. las axilas. que me subió por la columna. Si no lo pienso. Estuvieron juntos una semana. Un rico orgasmo. Mi cama estaba empapada de pipí. como siempre la tenía. «Con él tuve la misma fantasía. sin límites. sobre la arena. compartiendo las noches en una habitación de hotel. ya muy excitada. furtivo y torpe. . me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo. me tomaba los labios de la vagina y me los abría. me dejé llevar por mi imaginación. cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo.

sin pensarlo: «¡Méeme. y vive en Temuco. Los tenía hinchados. lentamente. mijito. así. Entonces exclamó. Me abría. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. cosa que yo nunca había visto. viuda. llenitos. curvado hacia arriba.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. Pero seguía haciendo las cosas que él quería. Yo se los lamí con placer. Estaba jadeando y respirando bien fuerte.«El quería que se lo chupara. y que me prometía mucho placer en la penetración. Fresia supo que el clímax era inminente. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar. Lo tenía tan grueso que casi no me cabía. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene . es funcionaria bancaria. para que él gozara en mi boca. Junto a sus cuatro hijos. méeme!». me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca. más dos perros y un canario. Nunca me lo habían hecho. y me chupaba. sintiendo cómo le hervía el semen. No había vuelta atrás. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad. Era súper rico. es allegada en la modesta casa de sus padres. Estábamos de verdad muy calientes. Me pidió que le lamiera los testículos. mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. escolares. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. Tenía el pene curvo. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro.

«No es alguien que conozca o haya conocido.» En este punto de su fantasía. nos empujamos jugando. Me aplasta contra la pared del ascensor. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. con nervios de que alguien entre de repente. lampiño.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo. impaciente. «Estamos en ese espacio pequeño. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente. obediente. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. sonriente. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. cuerpo delgado. una mezcla de cosas que me gustan.. a lo Rodolfo Valentino.. Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas. se desviste sin perder el ritmo. »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. Yo sólo quiero sentirlo. servicial. Adela ha construido un personaje. dispuesto. Adonis me da un beso en la boca. y me saca los zapatos con delicadeza. unos ojos con pestañas largas y tupidas. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos. y una personalidad relajada. alegre. me toma la mano. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. pero que se calienta como hombre grande. pero tiene características de algunos hombres que recuerdo. rojizas. . diecinueve. como el pelo negro peinado con gel. muertos de la risa. como de niño.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. despreocupada. Me ofrece un trago. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella. con su piel suave. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues. me dice que estoy bonita y me sigue besando.

Es como tener una cita. Lo tiene duro debajo de los pantalones. Le digo que es rico. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. Se refriega contra mí. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada. así. que se me acerca insinuante y me acaricia. está separada. muy ajustados.74 casi un adolescente. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. no tiene hijos. su . bien agitado. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. bien machito para sus cosas. Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes. »Lo siento intentando montarse encima de mí. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere. El vello. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. el rato que me doy para imaginarme así. medio ahogado del gusto. bien hecho. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. «Estoy en un baño elegante. abundante. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así.» Concurso sexual Carola es abogada. muy lujoso. busca poner sus cosas contra lo mío. pero siempre agradable. apretándome. que me muero de ganas de que me lo meta. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. medio apurados. corta o larga. le cubre el pecho. Imagino que está ansioso por poseerme. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. y una camiseta abierta. que puede elegir a una mujer de veinte años. como que sí y como que no. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga. de si hay otra gente o estoy sola.

la espalda. lentamente. Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. en el ano. Me humedezco un dedo con saliva. tiene un cuerpo excepcional. Estoy lista para recibirlo. a él y a los otros dos hombres. pero no es suficiente. Es mi hermano. pero no excitada al máximo. mientras los otros dos hombres nos miran. los muslos. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. Muevo el dedo en círculos. Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto. Es un buen intento. »Entra el segundo hombre. Es igual a mi papá.75 — cabello es castaño. Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. »En ese momento entra el tercer postulante. que me hace gozar al máximo. Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. Me pide que me ponga de pie y me desviste. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. Está sin ropa de la cintura para abajo. con las dos manos. que viste traje formal y trae un portadocumentos. Después me lanza chorros de agua en esa zona. Mi padre está muy excitado. Tiene el pene blando y pequeño. Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo. Compartimos el secreto. pero no nos conocemos.» . Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. que se abre lentamente. Estoy estimulada. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. pero yo le acaricio el cuello. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. reluciente.

muy suave. En la vida real no lo considera especialmente atractivo. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. nada más. Los deja allí colgando y los mira largamente. Parece una armadura de piel.» «Imagino que estoy en el baño. moldeado por mi propia imaginación. le desabrocho sin apuro el pantalón. De hecho. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. nudoso. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. Pero en su mente lo evoca cada vez que puede. casada y madre de tres hijos. Se lo veo en el espejo y frente a mí. Dice que no se plantea nada con él. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. Yo le palpo los botones de la camisa. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. le desprendo la ropa con soltura. Aparece su órgano. El entra y cierra la puerta. «Lo excitante es que es mi cuñado. es profesora de música. pero con cuidado. me manosea los pezones. Nunca ha pasado nada entre ellos. Yo me impaciento. que no le gusta. en todo caso. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. Se me acerca lentamente. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. su cuñado.76 — El cuñado Julia vive en Maipú. sentada en el excusado. comiéndosela con los ojos. Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. Tiene un aparato . en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. comienzo a desnudarlo frente al espejo. siempre en fiestas familiares. tiene veintiocho años. tenso. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso.

está sola en casa. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. Suele quedarse en la cama. remoloneando. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. solo . Están semidesnudos. casada. y no es necesaria. Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. duerme hasta el mediodía. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. mirando televisión. y la ligera lencería de satén con la que duerme. Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo.» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?». Por su horario de trabajo. de cuerpos lustrosos y firmes. que se levanta desde una espesa mata de vello. pero con actitud subordinada. Cuando despierta. 77 8. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs.fascinante. Son hombres fuertes. y sin nada que hacer hasta el almuerzo. obediente. Es el momento de entregarse a sus fantasías. Pero Catalina. sin hijos. Y se ha quedado allí por cuatro años ya. No hay respuesta. presentándose por la noche ligera de ropas. triunfalmente erecto como un estandarte.

En actitud concentrada. todos idénticos. Yo me siento en el límite de la calentura. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna. la vagina lubricada. las pantorrillas. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. Los esclavos se han sacado los taparrabos. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. tienen la piel y los ojos brillantes. repartiéndose mi piel entre los cinco. cada centímetro. el cuello.ataviados con un taparrabos y un turbante. las piernas. La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. los pezones gordos y gruesos. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. deslizando las manos por el eje del pene. el trasero. las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas. Ve cómo se masturban rítmicamente. un bulto prometedor entre las piernas. extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. los músculos tensos. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. La sangre se me acumula en los genitales. el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales. Y veo los espasmos que recorren . tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona. extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición. quiero esa rica leche ahora!".» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. las tetas hinchadas. «Aumentan sus movimientos. temblores y cosquilleos en el vientre. que son cada vez más furiosos. Van trabajando cada músculo.

un gigante pétreo semidesnudo. y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». casi todos descendientes de alemanes. Ella le temía al hombre negro. De hecho.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. uno tras otro los cuatro hermanos. pensaba en él todas las noches. Era parte de la gracia quedar resollando. o tal vez completamente desnudo. Es nutricionista. con . jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. Se le aparecía enorme. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. soltera. y vive en Valdivia. Cuando niña. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. en la soledad de las sábanas. madre de un hijo. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos.los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos.

También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros. Leonor había visto una ilustración. sus muslos parecen troncos de árbol. «Me visita seguido. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas.sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. blandas y abundantes. oscila un par de testículos que parecen de un toro. por supuesto. picunches y huilliches. como un dios griego lavado en azabache. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. y una enorme vara se erige desde el pubis. El hombre negro. Y. Tiene unos hombros anchísimos. de carnes rosadas. . Lo veo bailando alrededor de una hoguera. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. La gente a su alrededor era rubia. sobre todo. sólo existía en su imaginación. en la revista Billiken. Debajo.1 centímetros de diámetro. pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. Podría triturarla con una sola mano. formas esculpidas y musculosas.2 centímetros y 80 3. ataviados con huesos y taparrabos. con un diámetro no superior a cuatro. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. pero no se parecían en nada al hombre negro. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches. la piel brillante. labios carnosos como una fruta. tenía un pene descomunal. En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. palmeras y plátanos.

lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado. Están llenos. una y otra vez. sube la tensión.»El hombre baila una danza acompasada. en calor en toda la columna. Entonces el miedo se me transforma en placer. Se palpa los testículos. cargados de un líquido untuoso que quiere salir. aumenta el ritmo.» 81 — 9. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir. lo estira. sopesándolos con satisfacción. lo aprieta. Frota su enorme pene. se sienten tambores en el aire. El pene Tener pene .

Su forma de caminar. sus bellos ojos pardos. Yo creo que una persona sana. la biología humana es así». Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. haciendo gala de su condición de médico. su piel sana. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista. Salvo una línea negra en el párpado superior. para el ánimo. profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años. alba. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. no usa maquillaje. sus modales cuidados. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. para la creatividad y para la vida. la delicadeza de sus movimientos. tiene su instinto sexual en alerta. La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. Hace bien para la piel. muy segura en su sillón. «A mí me gusta jugar. Es rellenita pero bien formada. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . aunque tiene más de sesenta años. muy erguida y digna. nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. afirma. dice. luces tenues. su lindo pelo completamente blanco. de cualquier edad. Es sin duda una mujer atractiva. blues. 82 La Choly hace una pausa. me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. Algo teatral sugiere su acento extranjero. muchos años después. con una mirada cómplice que se cruza con la mía. música sinuosa. con determinados escenarios. suave. saxofón. Le pregunto con qué se le despierta el deseo. La Choly.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. No dice cuántos más. el calor de una fogata. Esa es la síntesis». contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta.

de que estoy en retiro. El último polvo suele convertirse en "el polvo". Además. Y descubrí que podía ser muy buena en eso. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. Las ancianas también fornicamos. Es divertida y procaz. Me gustó mucho. modifica sustancialmente el recuerdo erótico. Pero no sé exactamente qué preguntar.acumular una cierta experiencia en esta materia. que lo fue siempre. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. Opto por callar. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas. ¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. si me lo permites. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — . o con este culto por el deseo y el catre. habilidades. llamémoslas. me agrada mirarla y escucharla. Me entusiasma lo que tiene que decir. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central.». Partes de la base. Quieres que haga recuerdos. cubre todos los demás. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar. que las más de las veces se hace y no se piensa. que no lo oculta y que lo practica con maestría. Si te prodigas.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total.. el último polvo siempre marca. o con estas inclinaciones. cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. te aplicas y no te impones límites ni restricciones. pero en ella todo suena adecuado. pareciera. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. generalmente misteriosa. «Como tú debes saber ya. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas..

con las más diversas situaciones. te vas a desilusionar. llevada involuntariamente por los caminos del sexo. Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. no me vendí. aquello que Freud llama «la envidia del pene». sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba. No se trata del deseo de tenerlos.. al sentir que la invadiría el clímax del placer. fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. Lo hacía casi siempre en privado. Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta. Yo fui educada en las monjas. tocándolo ella misma. cuando todos lo hacían.83 — víctima.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. nunca me faltó nada. a la altura del pubis. violada a corta edad. cuando estaba de moda. en fin. para sí misma. descarriada y todo eso. abusada por adultos. Lo mío no fue por necesidad económica. Durante el orgasmo. Ya en la adolescencia. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo.. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. la Choly visualizaba en su mente que te- . contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. que respondía al roce. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. Luego fue perfeccionando la idea.

del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. al mismo tiempo. Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura.84 nía un pene excitado. Así. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. el mío. con mostacillas. penes artificiales de todas dimensiones y formas. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. y que puedo mirar otro. Pero sus favoritos son los consoladores. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene. con plumas multicolores. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. . un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo.. Cuando el glande asomaba por el extremo. y de los más variados materiales. Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. amoratado y duro. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. Un delicioso aparato que me hace sentir completa. También coleccionó todo tipo de adornos para la verga. hasta con piedras preciosas. Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. el tubo era cambiado por otro más largo. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. Sentir que tengo uno dentro de mí. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos. gozando en mis entrañas. Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. miro hacia abajo. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre. entre nuestras piernas. con tallados en metal o en madera..

me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. amplia de criterio. gesticula y conversa animadamente. «Cuando estás arrodillada. Te sientes realmente como una perra o una loba. Fue una experiencia bien salvaje. y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas. Ríe. Así perdí por completo el control. Se considera desprejuiciada. como si fuera a explotar de placer. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás.. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío.» A Ximena le excita que le digan «perrita». Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna. y también le gusta el coito en esa posición. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital. como una hembra primitiva. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí.. . la primera en la historia humana y la más animal. pones en juego el instinto. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. como si fuera a morirme. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos. Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo. pero dulce. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años.

» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. cuando de pronto es abordada por un hombre. No sé por dónde quiere entrar. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. sus labios y sus genitales. pero logra zafarse y asir el pene del macho. de cada . El hombre va a tomarla como a una perra. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas. la hinchazón de sus pechos. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. «Pienso que ese grueso palo. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. nudoso como una cuerda de barco. Ella siente la aceleración de su propio pulso. con sábanas rojas de satén. y el aumento de la lubricación vaginal. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas.parte de una cadena de sabiduría ancestral. A Ximena le sobreviene la curiosidad. así el pene se siente más adentro y más grande. pero es evidente su deseo de copular. en cuatro patas. Está oscuro. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás. La sitúa en esa posición. desde atrás. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. Me parece que la existencia de los hombres. el ritmo respiratorio creciente. va a ensartarme hasta el estómago. Lo palpa con glotonería. Además.

una picazón. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. Lo frota allí. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. que me disfrute por dónde quiera. un escalofrío. Es el delirio: un dolor. pájaro. lagarto. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. El hombre me penetra primero por la vagina. Como a una perra callejera. Soy animal. que me taladre. un chasquido que viene y va. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano. Soy de maíz. Ya lo tengo adentro. que me palpita en la mano. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. él es de mármol. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente.» . Su púa me duele y me alimenta. Somos hermosos y repugnantes a la vez. una especie de estornudo en mis genitales. una loba en celo. »Sacudo rítmicamente su pene. Imagino su órgano fundido en el mío. Necesito que me abra. se abre camino. Me vuelvo una amante salvaje.hombre.

como otras. dada su particularidad. vive en El Arrayán. Esta fantasía.88 10. me fue entregada por escrito y. Me veo tendida masturbándome. . "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. poeta y estudiante de psiquiatría. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo. Santiago. la reproduzco tal cual. en su versión original. es soltera.

y de algunas señales previsibles y rutinarias. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven). en tercera persona. una funcionaria del laboratorio criogénico. aun en medio de sus complejas tareas y. Les mostraban revistas y videos. Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta. evidentemente. era alta. Se llamaba Carla. Cada vez que obturaba su panel dental. Malena y Carla estaban ardiendo. — 89 — pechos voluminosos. en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. cabellos rubios. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. muslos gruesos. Por mandato de la Institución. curvas y labios abundantes. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. »Después de tres días en esas actividades científicas. llegó a la conclusión de que. de piel lechosa. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. olía o incluso recordaba el pañuelo. así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos.. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen.. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder .Pienso en mí. sólo quedaba el pañuelo. encontraba dos. tocaba. No habían podido saciar sus deseos. su sudoración o sus latidos. robusta. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba. sin compromiso de su voluntad. sonrisa contagiosa.

se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. que quedó vacío a esa hora. y tarde o temprano iba a reventar. Chupó su lengua. La tensión sexual crecía entre ellas. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros.algo de esperma. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros. »Fue cuando terminaron los informes de investigación. Sintió la respiración de Carla en la nuca. mirándola de frente. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . »Malena la rodeó con sus brazos. en cuyos ojos abiertos había consentimiento. hurgó en su saliva. Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla. Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. Saboreó los deliciosos labios abiertos. y comenzó a masajearlo. sensible. suaves y receptivos. Malena no pudo más. que le producía suaves oleadas de placer. deseo. al concluir sus tareas en el laboratorio. duro. Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. musitó Carla. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. Prolongó cada movimiento. te voy a hacer gozar". que estaba erguido. La perturbaba el descaro de sus gestos. "Bésame.

Una vez clarificado. sus nalgas temblaban. Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso. vive en La Granja y no tiene hijos. Sus piernas se mojaban de placer. rubia. Me — 91 — . tiene veinticinco años. »Cuando recuperó el aliento. Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. atlética. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo». «Soy lesbiana. me dice. hasta que estalló en éxtasis. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante». Es delgada. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. una pareja estable. su vientre se movía en brusca rotación. Por si las dudas.hasta que Malena se sintió al borde del desmayo.

Ella tiene el poder. no puede más. Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación. que le cuelgan y se mueven. La paciencia se me acaba. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. va a acabar. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. »La agente se sitúa de pie sobre mí. Me contorsiono. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. Ella me observa y está alerta. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. estoy ardiendo. Hago funcionar su deseo. me enciendo en llamas. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. Se ha puesto grueso. cada centímetro. »Se arrodilla sobre mi cara. Yo caí en su trampa. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. acercándome su sexo. Siento que ya viene.» . que se estremece con el contacto. va a explotar. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. quiero lamer esa concha que me ofrece. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. cada rincón de mi cuerpo. No lleva cuadros. Lo chupo y lo mordisqueo. Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. hinchado. Le estoy ofreciendo cada fibra. »No hablamos. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado.tiene atrapada y esposada. Siento su vagina esponjosa entre mis labios. que crece cada vez más.

«Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo. todo lo contrario.92 11. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. No a colonia. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. De hecho hay hombres con — . «Es un contrasentido».. que sudaban ganas o misterio. se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres. el punto de partida de la selección erótica». «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. «el sentido iniciático del deseo. El sudor axilar. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga. que dejó pasar de largo. me dice. a almendras verdes. incluso en la micro. Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor». con olor a almizcle. Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años. La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada. y yo no sabía lo que era. y el olor a hombre. tembloroso. me despierta y desencadena los deseos más locos. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista. Especialmente de todo buen polvo. Su actividad. Así. poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. y cientos con olor a nada. amargas y lechosas. Se me erizaba el pubis.. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites..» Tenía seis años..

hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. fuerte. suelen ser estupendos amantes». las posó sobre sus hombros musculosos. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. Se inclinó. de traspiración.. Eso la excitó hasta el límite de lo posible. en el sentido que te digo. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. que entra en el cerebro como un llamado de la selva. hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. la arrinconó contra una puerta de madera. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. De pronto se puso de .» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga.93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. el estómago. química. El hombre parecía embriagado. es una potente señal genética. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte». menos a él. «Los hombres que huelen rico. comenta. le besó el cuello. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. nada. Ella vio que los olía. Un olor masculino. levantó las piernas de ella. al punto de comenzar a moverse en el aire. los pechos. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. se puso de rodillas. luego de varios días de mutua y solapada seducción. el pubis. fascinado. vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. nada. El la buscó en esa tarde de ardiente calor.. la encontró en una caballeriza. de almizcle y tabaco. A Dominga le atrae especialmente el olor del semen. que no hacía más que contraerse. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo. aún más audaz. especialmente cuando está fresco. distenderse y secretar un jugo almibarado. haciendo desaparecer todo del planeta.

intenso y orgánico. levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. Esa tarde fue ella la que.» Media hora después. meneándoselo con insistencia. Estuvo haciéndoselo durante casi una hora.. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato. una mujer bastante gruesa y desaseada. los dos traspirando. donde el muchacho leía unas revistas. y lo logró. Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. Antes y después de esta experiencia. los dos gozando de una manera irrepetible. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. la poseen . unos veinte por lo menos. como de almendras verdes. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina. un poco amargo. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. Una vez que el campesino se retiró de ella. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio. penetrándola sin descanso. dos años menor que ella. y un olor fuerte.. sin decir palabra. entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama.94 pie. «El semen del hombre tenía un sabor picante. agotado y con la respiración desordenada. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales. los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite. de regreso en la casa patronal. El muchacho. Dominga fantasea con que muchos hombres. y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto. sedujo a su primo. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro. sin parar. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior.

disfruten su vulva. la agarran por las caderas. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media.. Sofía tiene cincuenta y nueve años. que exuda el perfume salvaje del deseo.95 sucesivamente. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez. es casada. otro. En su fantasía ella no es violada. no es tomada por la fuerza. Es consultora internacional en materias financieras. la excitación que les brota por los poros a través del sudor. . mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. Le quitan bruscamente la ropa interior. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante. va a un concierto o una obra de teatro. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. la inoculen con su semen tibio. como una pasta caliente en su interior. y otro más.. hasta que Dominga pierde la cuenta. identifica el aroma personal de esos hombres. la penetran por primera vez. Luego vendrán uno. abuela de un nieto. madre de dos hijos.

Tras la fanfarria inicial.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. vestida sólo con un sostén de lentejuelas. Se trata de una sala de pornografía en vivo. Hay poco público. se encarama en el caballo. > . otros señores muy rubios y rozagantes. El boletero le da a entender que la función está por comenzar. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel. Esta vez visita Luxemburgo. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. se acomoda con evidente experiencia. ninguna otra mujer. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera. atenta a cada detalle. una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. Sentada aún frente al espectáculo. un grupo de turistas orientales. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. porque esos son gastos de representación. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda. al compás de la música de calesita. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público.

» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. que no pueden creer que me poseerán». directamente un anciano. pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad. como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente.. No importa eso. «Su cara va cambiando. cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. para ser precisos.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. en sus palabras. . dice Liliana. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. O varios ancianos.. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad. que va cambiando arbitrariamente. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena. está casada hace nueve. A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. con hombres mayores que se vuelven locos por mí. sin interrupciones. De treinta y cuatro años. se concentra. de maneras antiguas.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos. correctos. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. Entonces enciende una vara de incienso. o una cara que inventa mi mente. los deberes hogareños y las demandas familiares. Sin embargo. tendida en su cama. Es distinta cada vez. es madre de dos hijos.

lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo. un seguro para automóviles. Es un tipo fuerte. Será mayorcito pero es hombre. en el papel de una vendedora o promotora.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. unas medias de seda.. al contrario. ligas negras. Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio. Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. Se fija en mi escote y yo no me tapo.. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. y me trata de "señorita". de esqueleto firme y buena contextura.» En su imaginación. Eso le causa curiosidad. «Estoy con una chaqueta ajustada. vestida de manera formal pero seductora. sentir la soltura de sus carnes. cierta torpeza de sus movimientos. para abordar a los potenciales clientes. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo. un modo bien educado. le dejo que mire y se caliente no más. Así que yo lo provoco. medio cortado. Pero eso es rico porque es como cazar una presa. Liliana observa al viejo mientras hablan. la rigidez de sus músculos. . Ella adivina que tiene dentadura postiza. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto.. un poco nervioso.. Como tentarlo hasta que no pueda más. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. Eso es lo que la excita. no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. aunque es como corto de genio. una falda que deja parte de mis muslos a la vista.

. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza. al contrario. Tengo mojados los calzones. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose . Siente la presión de sus muslos.» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella. El viejo intenta abrazarla. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos. ella no se resiste lo más mínimo. Está duro y caliente. Pero va a aprovechar la oportunidad. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance. se le echa encima. con el sexo a la vista. Está tocando entre mis piernas. «El viejo me respira en el cuello. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. las manos agarrotadas en sus caderas. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado..Imagina que el hombre no puede contenerse. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. sus brazos. cuando menos se lo esperaba. Siento su cuerpo desesperado sobre el mío. Me excita sentir que el viejo no se la puede creer. me lame y me muerde. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven. lo mueve muy rápido. Ella lo ha provocado hasta el límite.

sus hendiduras y salientes. 100 12.. pidiendo más. lo logra plenamente. todos sus mares. Necesita ser penetrada. se desvanecen todos estos pensamientos.. Liliana se ayuda con algún objeto. así que el viejo se queda siempre con las ganas». experimenta un orgasmo largo. para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista. A ella se le ha esponjado toda la piel. En su fantasía nunca es penetrada. ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. intenso y muy satisfactorio. La humedad la ha vuelto resbalosa. El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. una vela o una zanahoria.. Hacerlo con animales . temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda. A tientas. Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. sus secretos. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo. Según explica.de deseo.

Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. Y eso se pierde. creativamente. «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos».» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias. por todos los orificios del cuerpo. Ella estudia Leyes. que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. en el baño. sin excitarme previamente. lo desconocido. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer. en distintas posiciones. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra». nuestra práctica sexual es mucho más intensa. llega un momento en que me instala encima. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. y termina dentro de mí a los pocos minutos. Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso. «A veces es patético. pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente. explica. en la cocina y en el patio.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. se nos hacía poco el tiempo para eso. juega con su pene hasta que lo tiene tieso. continua. lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche.» Virginia añade. De hecho. Yo le digo que no me gusta así. Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. Con esta teoría — 101 — . Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite.

cero servilismo. O los mozos. O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote. listos para meterse en la cama con una. en que participaba en una orgía. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales. que son rápidos. a los imberbes playeros. un chivo. dice. seguros de sí mismos.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. Para ella las fantasías son cíclicas.comienza el relato de su imaginario erótico. tal vez sólo descartaría a Menem. con regios cuerpos. pero cualquiera. de todos. «Te estoy hablando del hombre de la calle. con sudadera. como que una existe. todos. producidos pero llanos. musculosos y tostados en Reñaca. transpiraciones y placeres. por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. frontalmente. las piernas o el poto». te miran a los ojos. de buen humor. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. no sé por qué. peinados a la gomina. de ninguno en particular. . Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato. para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. buena facha. Sin embargo. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos.

— . que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. El hombre. cuyo pene está francamente congestionado. el que se le montaba en el lomo. Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. Ella está paseando por un campo. Ella piensa -y desea. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. alto y fornido. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. Virginia se aproxima al chivo. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. que se le abalanza encima y comienza a moverse. La mujer le besa los pezones. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos. Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar. y desde hace unos meses.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. la agarra y la pone en cuclillas. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. bastante duro y largo. se acerca. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella. Una vez que lo hace. con un miembro enorme. húmedo de la gruta del chivo. Ahora. ve una cabaña. El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales. A veces era un caballo.

que está al borde de una descarga. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez. Siento que el animal va a eyacular. Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. es meteoróloga. Atan a la joven a una mesa. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente. vestido de blanco. carnosa. Era una doncella rozagante. rolliza. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . ante un gran espejo. Los perros estaban con la lengua afuera. traen a dos perros afganos rubios. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. Ese masajeo me produce harto placer. «Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. con bigotes de señor Corales.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo. »Me imagino que esa joven del dibujo. con dos perros afganos a sus pies. Y así. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos. El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. vestida con tules. Está casada por segunda vez.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. muselinas y suaves sedas. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. una larga hilera de hombres y perros.

confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. Tiene treinta y siete años. de los perros. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso. un semental negro muy hermoso. como preparando sus armas para un torneo. hasta los golpean con palmaditas.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. vestida de domadora y rodeada de público masculino.104 da. Soy cualquiera de ellos. hasta acabarle adentro. gritando que me desnudara. es separada. Todos estaban como locos. Yo sabía que iba a aparearme . sin hijos.. y en fila. los mueven con energía. clases sociales. De pronto. los hombres y los perros van copulando con la joven. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. Todos los perros la montan. colores. »Por turno. alternativamente. Sacan sus miembros. con su actor favorito. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean.. del hombre. frenéticos. Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. Hombres de distintos portes. y dice no tener una fantasía recurrente. Uno tras otro. edades. Todos los hombres se lo meten. Crea diversas situaciones en su mente. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales. Cada cierto rato la limpian con unas toallas. Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro. con el vecino. o se masturban enérgicamente. Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor.

en cuatro patas.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron.» . Yo me acerqué al potro. aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba.. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo. al contrario. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante. Luego.. que bufaba y se impacientaba... el público gritó enardecido. mientras todos esos hombres aullaban de excitación. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. me acomodé en una banca por debajo del animal. no sentía ningún dolor. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. y até varias cintas de colores en su enorme órgano. »Al masajearme los muslos y el vientre. »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo.

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