FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS

EDICIONES B

Pamela Jiles, madre de Aranzazú y Gastón, es chilena, periodista, documentalista, investigadora y conductora de radio y televisión. Durante el régimen de Pinochet fue redactora de las revistas Análisis y Solidaridad, y se hizo conocida por su estilo frontal e irreverente. Trabajó en Teleanálisis y en 1990 se integró a Televisión Nacional de Chile, donde participó en los programas Siempre Lunes e Informe Especial, y condujo Mujeres al Borde, Unas y Otras y En Debate. Fantasías sexuales de mujeres chilenas, el producto de una investigación de doce años, es el primer libro de la autora.

Las fantasías eróticas de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero solo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, apenas existen. Viven y crecen en el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada, pero algo -¿genético, tácito, inconsciente?-prohibe publicitar estas conversaciones. De este modo, en la cultura chilena existe un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, fichas al oído. ¿Con qué fantasean las chilenas en el plano sexual? ¿Qué situaciones y personajes les resultan excitantes? Este libro levanta el velo de ese secreto: he aquí las fantasías sexuales de las chilenas contadas por ellas mismas.

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OTROS TÍTULOS DE ESTA COLECCIÓN MÁS PLATÓN Y MENOS PROZAC Lou Marinoff MUJERES QUE CORREN CON LOS LOBOS Clarissa Pinkola Estés ELSIGLODESARTRE Bemard-Henri Levy EL FIN DEL HOMBRE Francis Fukuyama EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD Robert Kaplan EL DEMONIO DE LA DEPRESIÓN Andrew Solomon DIARIO DE FIN DE SIGLO Jean-Frangois Revel LA VUELTA A LA CAVERNA Gustavo Bueno EL BACALAO DIATRIBAS ANTINERUDIANAS Y OTROS TEXTOS Compilación de Leonardo Sanhueza .

SINE QUA NON FANTASÍAS Sexuales de mujeres Chilenas Pamela Jiles EDICIONES B .

A. Avda.Barcelona • Bogotá • Buenos Aires • Caracas • Madrid • México DF • Montevideo • Quito • Santiago de Chile 3a edición: octubre 2004 © Pamela Jiles Moreno. queda rigurosamente prohibida. 2004 © Ediciones B Chile S. Chile Impreso en Chile ISBN: 956-7510-92-X Impreso por QUEBECOR WORLD CHILE S. comprendidos la reprografía y el tratamiento informático. 2004 Monjitas 392 piso 16 of. Pajaritos 6920.A. sin autorización escrita de los titulares del copyright. .. Bajo las sanciones establecidas en las leyes. 1601 Santiago. la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento. Santiago Diseño de Portada Francisca Toral Fotografía de Portada Gabriel Schkolnick Diseño de Interior Alejandro Vicuña Todos los derechos reservados. así como la distribución de ejemplares mediante alquiler o préstamos públicos.

A mi portugués. compañero en la crianza y en las fantasías. .

El pene Tener pene 82 78 79 . méeme! 71 Podría ser mi hijo 73 Concurso sexual 75 El cuñado 77 8. mijito. Dar de mamar Que me chupe los pechos 60 63 7. El padre y otros incestos La voz del padre 67 ¡Méeme. FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1. Ser violada El masajista 52 Violada en la playa 53 5. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre 33 Hacerlo con un prostituto 34 2. Ser prostituta La aprendiz 37 3.CONTENIDO I. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros ¿Quién le teme al hombre negro? 9. Hacerlo con hombres poderosos Juguemos al doctor 41 La magia del mar 42 El señor cura 47 Mi general 48 4. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO: El dios y las pastorcillas ardientes 16 La prostituta sagrada 18 Pelagio y la invención del pecado 21 La muerte del deseo 23 ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? 13 26 II. Ver Y ser vista De a tres 56 La mirona 57 Encuentro de ex alumnos 6.

Desde atrás 10. Hacerlo con animales El macho cabrío 101 Perros afganos 104 La domadora 105 93 97 . Olores y objetos El olor del semen El carrusel 96 Dentadura postiza 12. Otras mujeres Sexo futurista Sexo policial 91 86 89 11.

I. ESTE LIBRO TRATA DE UN SECRETO

Este libro trata de un secreto: las fantasías sexuales de las mujeres chilenas contadas por ellas mismas. El secreto llegó hasta nosotros a través de las palabras al oído de una abuela a su nieta, de una hermana a otra, de una sirvienta a su patrona, de una mujer a otra desde el comienzo de los tiempos. Las fantasías sexuales de las mujeres chilenas viven, rozagantes y alegres, en el universo cotidiano de nuestras confidencias. Pero sólo allí. Para el estudio científico, la estadística sociológica, incluso para la literatura, estas fantasías apenas están disponibles. Viven y crecen en

el vínculo oral entre mujeres, como herencia y tradición hablada. Algo -¿genético, tácito, inconsciente?- nos señala la prohibición de publicitar estas conversaciones. El contenido de nuestro imaginario erótico es compartido preferentemente a través de la palabra, en la milenaria seguridad de que no quedarán testimonios -escritura- que puedan robarnos este preciado tesoro. De este modo, en la cultura chilena existe y se desarrolla un jardín secreto que se encadena con el imaginario de todas las mujeres, reales o míticas, que reconocieron como legítimas las fantasías sexuales femeninas y nos las legaron, dichas al oído.

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Lilith, Safo y las hetairas de la antigüedad, las aulétridas de la antigua Roma, las brujas de Europa en el siglo diecisiete, las femmes-galantes de los siglos diecisiete y dieciocho, las "grandes horizontales" de la Belle Époque, las cortesanas europeas del siglo diecinueve, las sacerdotisas del islam originario que controlaban el agua y la religión, las poetisas de Oriente, pero sobre todo las mujeres de los pueblos originarios de lo que hoy conocemos como América: ellas son nuestras tatarabuelas. Durante largos períodos de la historia humana las fantasías eróticas femeninas permanecieron en el secreto absoluto, especialmente en Occidente. Durante siete siglos sólo chispazos extraordinarios dieron cuenta de la idea de lo carnal en textos escritos por mujeres occidentales. La filósofa florentina Tullia D'Aragona y la poetisa

veneciana Verónica Franco -ambas en el siglo dieciséis- son representativas de esta excepcionalidad. Recién se comienza a escribir sistemáticamente sobre fantasías femeninas desde fines del siglo diecinueve, a partir de Freud, y de allí para adelante la enorme mayoría de las veces desde una versión masculina, muy minoritariamente en castellano, y en gran medida bajo la impronta de los psicoanalistas, cuya reducción del imaginario erótico femenino a un compendio de patologías, envidias del pene e histerias lo desacreditan y lo arrinconan en el secreto. Después de la Segunda Guerra Mundial las mujeres comienzan de manera creciente y sostenida a escribir sobre sí mismas y sus fantasías, generando un cierto relato propio y un registro de testimonios paralelo al oficial. En América Latina, y en Chile en particular, las fantasías sexuales de las mujeres resisten hasta hoy en el refugio que mejor conocen: el secreto y la trasmisión oral. En esta parte del mundo el trabajo intelectual sobre la erótica femenina soporta y desafía tímidamente la presión del idioma oficial y del puritanismo católico predominante. El castellano escrito y el concepto premoderno de "pecado original" funcionan como fórmulas rituales de coerción

14 — al imaginario erótico femenino. No por casualidad hasta la segunda mitad del siglo veinte casi no existe literatura erótica en español, menos aún escrita por mujeres. Mientras que en alemán, en francés y en inglés era posible abordar estos temas -desde la perspectiva masculina, eso sí- en los tres siglos anteriores. La escritura en español ha funcionado hasta muy recientemente como un anestésico del modo de sentir de las mujeres y sólo hace registro de una versión pobre y precaria del imaginario sexual masculino. El castellano escrito se ha convertido en la práctica en una forma de "agresión ritual" por la que se reproduce una sociedad que abomina del deseo carnal de las mujeres y sus fantasías asociadas.

Al parecer. la tabla de salvación. Comienzo con algunas preguntas que me hice al escuchar las fantasías de cientos de mujeres. el jardín secreto de la sexualidad femenina. 15 — El dios y las pastorcillas ardientes Hubo una edad en la vida humana en que la sexualidad fue exaltada y se ejerció de manera libertaria. se expresa entre muchos otros síntomas en el predominio de las fantasías de los hombres y la invisibilidad del imaginario erótico femenino. logra sobrevivir entre las mujeres aun desde la clandestinidad. de mi amigo Pelagio y de la muerte del deseo. durante muchos milenios. ¿Por qué han permanecido en el secreto? ¿Fue siempre así? ¿Cuáles fueron las razones y los mecanismos precisos por los cuales las fantasías eróticas femeninas pasaron a la clandestinidad? Intento algunas respuestas en las próximas páginas. un profundo sentido místico. en esa época las fantasías no se habrían convertido. Este libro busca narrar lo que las mujeres chilenas imaginamos en el plano de lo erótico. el modo masculino de ordenar la vida sexual en Occidente. El erotismo femenino tuvo entonces. en Hispanoamérica y por cierto en Chile. donde les contaré de unas pastorcillas ardientes. de la prostituta sagrada.Así. en el último reducto. Es un secreto que a mí me contaron y que yo les cuento a ustedes. Después de imaginar. Antes de pensar. como hoy. Pero el acto de imaginar. . imaginamos. porfiadamente humano. narramos. La información sobre ese tiempo nos llega de manera difusa y con la mediatización cultural de forma y fondo que impone el tiempo.

Ellas son tiernas baqueanas o pastoras que se reúnen entre el ganado. tolerante y pródigo en materia sexual. sin reservas. Krishna.se pierde en el bosque y encanta con el sonido de su flauta a los animales. También podremos reconocer la unión "mística" que contiene este relato en otras escenas: Venus en un establo con Adonis. una imagen ancestral que trasmite la curiosa versión de un dios acogedor. pues el placer sexual es vivido en plenitud por todos los participantes. Celeste tendrá su versión posterior en Orfeo. tal vez el que más me gusta es uno de los más antiguos. Cada una de ellas es su amante. El mito de Krishna y las pastoras intentará abrirse paso hacia el futuro por caminos creativos y adaptativos. He ahí una de las grandes claves del mito: un dios rodeado en el bosque por jóvenes mujeres de fogoso cuerpo a quienes él lleva. el músico que calma a los animales. los encanta y los reúne. o en Baco. Copula con todas ellas. Él es el que estimula a todas esas jóvenes al salvajismo total. diabólico. Todas copulan con él. la escena entre pastoras y divinidad es explícitamente gozosa.Básicamente. que muere por haber desdeñado el deseo enfurecido de las pastoras. el dios que está en todas partes. En nuestros términos. al éxtasis carnal y místico. En esta historia. Tristán e Isolda en una . en medio de la naturaleza. De todos los mitos eróticos. que proviene de la India: el de Krishna y las pastorcillas ardientes. Es más. baja a la pradera y satisface al mismo tiempo a las mil pastoras. Celeste -diosa. a un mismo tiempo. los de hoy. en una fiesta de los sentidos y del corazón que representa las nupcias de las almas con la divinidad. Cada una de ellas lo tiene para sí sola y todas lo tienen por entero. por el llamado de esa música celestial. depravado. completo. podemos escuchar esa otra versión del erotismo humano a través de los mitos. Apolo apacentando el rebaño por amor a Admeto. a los demonios y a las mujeres. ese dios es dionisiaco. al desenfreno que tanto terror produce en el 16 — hombre moderno.

imposible. a una supuesta inocencia buenita. desenfrenada desde los ojos de hoy. algo hay en ella que revela el paradigma del sueño de felicidad total. ficticia. No se trata simplemente de una escena de sexo grupal sino de una señal del inconsciente colectivo. Una etapa ancestral en que la sexualidad era la representación de la unidad entre los sentidos y la trascendencia. que refiere una etapa en la vida del ser humano en que lo erótico y lo sacro son sinónimos. del deseo y la cópula como expresión de unidad amorosa. sin conflicto entre ellas (posesividad. Pero el mito indio proviene de un tiempo en que la culpa y el pecado aún no censuraban al erotismo. Hay que decir que la unión de Krishna con las mil pastoras se produce en un ambiente de edénica inocencia. ya los . más imaginaria que real. divina y perfecta. sin censura ni prohibición alguna. Nuestra cultura ha retrotraído el alma humana a un estado prepúber. El bosque es lo que entenderíamos posteriormente como escena pastoral. Segismundo y Sieglinde escuchando los sonidos de la noche al aire libre. Krishna y sus pastoras son el ancestral prototipo de un ideal utópico negado en la cultura contemporánea. Ya hubo allí una notable contribución para escindir artificialmente el espíritu y la carne. Las pastorcillas se entregan a sus instintos con total alegría. y lo hacen a través del éxtasis del amor carnal. La verdad es que la distorsión viene desde antes de su invención en un envase de "pecado". rechazo) ni con el medio. Existía ya antes de que la Iglesia proclamara el pecado. tal como en el episodio que les comento. Ya estaba entre nosotros en forma de intelectualismo griego o como rigor romano. Todos estos personajes regresan a un mundo ideal y primitivo. En el banquete helénico. Aunque la historia parece exagerada. muy distinta de los contenidos complejos de la verdadera infancia. representado en cada caso por el entorno pastoril.cabaña rústica. cuando la sexualidad todavía es un potente llamado. competencia) ni con el amante divino (celos. desprovisto de 17 — conflicto.

La mujer en sí misma se asoció muchas veces a la redención y a la sabiduría en el imaginario de culturas ancestrales. tenía mayor riqueza como concepto simbólico. una poción venenosa en un elixir sagrado. Séneca. de la muerte del deseo femenino. que queda arrinconada al interior del matrimonio. una amante capaz de 18 — vincular lo sacro y lo terreno. de vida y de conocimiento. En esta conjunción de opuestos todo . lo sombrío en luminoso. y frecuentemente fue manifestación de divinidad. la materia imperfecta se disuelve. ya fuera en el plano físico o en el espiritual. aunque no únicamente. Lo femenino tenía la potencialidad de liberar una sustancia pura desde otra que no lo era.sentidos son los esclavos del alma y no sus hermanos. es la expresión más elaborada en nuestra cultura de la muerte del deseo. que hacía posible la transformación. La desacralización de la sensualidad. La mujer era una diosa iniciadora. expuesta al calor de las llamas. Lo femenino no estaba aún reducido a la connotación reproductora. La prostituta sagrada Durante la mayor parte de la existencia humana el erotismo femenino tuvo una connotación positiva. especialmente. Y el objetivo está casi conseguido a través de una secuencia de prohibiciones que en Occidente terminarán por instalar en medio del sexo la noción de pecado. En una hoguera. es decir. La alquimia era el proceso que conducía a la unión de contrarios. también expresa desdén por la carne. regresa a su origen y luego se funde en una sustancia superior. que era romano. una representación de la "alquimia" entendida como la capacidad de transformar una materia imperfecta en una perfecta: la arena en oro. La simbología del erotismo femenino estaba asociada al fuego. a un agente transformador.

se anula al diluirse en una realidad superior. En una dimensión secular, el amante se transforma en la cosa amada. En un plano místico, mediante la alquimia el hombre profano se convierte en la propia divinidad. Así, en el imaginario antiguo la sexualidad femenina era entendida como vehículo de progreso y de sabiduría; era un mecanismo para fundir el espíritu con los dioses. Y la simbología de la divinidad, de la luz -que frecuentemente es llamada aurora- y de la sabiduría tuvo como su primera forma a la mujer. La mujer, en sus formas de reina, novia, virgen, aparecerá relacionada de forma permanente con la luz, la sabiduría y la divinidad: la diosa primordial, la novia blanca o la novia negra-¿como la consorte del Cantar de los Cantares?-, la mujer amada o despreciada -como la piedra filosofal- pero siempre reconocida como una igual por los demás sabios: todas son manifestaciones de un mismo arquetipo. Pero antes, la mujer fue incluso encarnada en la Aurora. ¿Qué hay en este contenido primigenio de lo femenino? La aurora es el día, lo luminoso, la piedra filosofal, la sabiduría divina. En una secuencia de representaciones sucesivas, la mujer es un símbolo místico: la aurora es la luz, la luz es la manifestación del conocimiento y de la vida, es decir, del creador. Los seres humanos morirán de noche pero renacerán

19 — con la luz. La energía psíquica femenina es dispensadora de vida. Salva, limpia, resucita, revive. Este arquetipo femenino, Dios-Mujer-Aurora, se representará en la historia simbólica del hombre de diversas maneras: la reina de la luz, la reina del viento sur que viene del Oriente, la novia que se prepara para su marido, el agua que mata la sed, la lluvia del cielo, la piedra, el agua pura, el fermento del oro, el fuego. Pero la imagen más interesante que se reitera en esta representación de la Aurora es la que destaca Cari Jung: "la más inteligente de las vírgenes, primorosa". Jung es uno de los pocos pensadores de nuestro tiempo que ha investigado con profundidad y audacia los misterios de las culturas antiguas. Hablando de la alquimia del amor, señala que en la filosofía

alquímica la mujer ayuda al alquimista a mezclar las sustancias, generando en este acto una "boda mística" a la que llama también un "amor prohibido", puesto que solamente puede realizarse al margen del matrimonio. Jung sugiere que la mujer cumple aquí un rol de "prostituta sagrada" que, a través de un "coito mágico", crea divinidad, espiritualidad superior. Esta energía sexual femenina, que crea y resucita, y que está instalada en el inconsciente de la humanidad, será reemplazada muy posteriormente por otro arquetipo, esta vez masculino. Finalmente, "la sangre de Cristo" ganará terreno en los últimos veinte siglos de Occidente como representación redentora, desplazando en nuestra cultura a la simbología femenina. Y con un ayudante clave: el pecado.

20 — Pelagio y la invención del pecado El desplazamiento de la sexualidad femenina desde un sitial sagrado a la clandestinidad y la agonía está mediatizado por la instalación del concepto de pecado original en nuestra cultura. El inventor y padre del pecado original, en el sentido en que la Iglesia Católica perpetúa ese concepto en nuestra historia reciente, fue san Agustín, el mismo pensador que, poniendo como ejemplo su propia conversión, aseguró que la única forma aceptable de buscar a Dios es en el fondo de la propia persona y a la luz de las sagradas escrituras. Para Agustín, que aún no era santo pero hacía ya méritos, a través de

la mera pesquisa intelectual se corre el riesgo de no encontrar jamás al Altísimo y andar dando tumbos inteligentes por el camino equivocado. Poco tiempo después de ser bautizado en Milán, en el año 387, Agustín se dirigió a Hipona, en África, en lo que hoy es Argelia. Allí fue hecho sacerdote por los fieles, entre los que era muy apreciado, y luego elevado a la calidad de obispo por sufragio popular. Entonces se practicaba la democracia para el nombramiento de las autoridades de la Iglesia. Como buen converso, Agustín se vuelve un entusiasta exagerado de su nuevo papel y un obstinado perseguidor de cualquier actitud que oliera a herejía, de las cuales una de las más peligrosas y recientes parecía al nuevo obispo el "pelagianismo". El término había sido forjado a partir del nombre de un monje británico bautizado en Roma en el año 380 como Pelagio, viajero incansable, proselitista de la corriente progresista entre los feligreses de la Iglesia romana, que se dedicó a recusar la idea de la transmisión automática del pecado original a partir de la narración del Génesis que tiene como protagonistas a Eva y Adán. En ese momento la discusión ideológica -o si lo prefiere, teológica- al interior de la Iglesia era vital y apasionada, a pesar de las enormes dificultades de comunicación. Pelagio

21 — predicaba su interpretación de ese mismo texto sagrado poniendo el acento en la "gracia" que dio Dios a su criatura y en la libertad del hombre. Señala que el hombre es libre y responsable por sus actos, que puede ser exento de pecado en esta vida terrena, puesto que tiene la posibilidad de tornarse "a imagen" de Dios a partir de sus propios méritos desplegados en el mundo. Enfatiza su desacuerdo con las corrientes que aseguraban que el pecado de Adán es hereditario, y que todos los seres humanos somos necesariamente pecadores desde que él metió la pata. Afirmaba por lo tanto que era completamente innecesario bautizar a los niños. Agustín se sintió desafiado. Aunque lo respetaba intelectualmente, se dedicó a refutar y perseguir a Pelagio por todos los medios posibles. Finalmente logró que lo contradijera el Concilio de Cartago, en el año

el deseo. Para Pablo. a diferencia de la teología judaica que nunca hizo del pecado de Adán una catástrofe primordial. sentando la convicción de que el bautismo es "la indispensable condición de una regeneración que permite escapar al suplicio de la muerte eterna. De este modo. los niños no bautizados sufrirán los efectos de la sentencia pronunciada contra aquellos que no crean y que están condenados". Agustín sistematiza este pensamiento. de allí la posterior urgencia de la Iglesia Católica por bautizar a los niños. La concupiscencia pasa a primer plano. Y las fantasías eróticas femeninas se van convirtiendo en el último reducto. señalando la primacía absoluta del pecado original sobre cualquier iniciativa humana. Arrincona el ejercicio del coito al mecánico dominio de la reproducción. La versión de Pablo. pero con argumentos más refinados. lo que ponía al libertario Pelagio directamente en la antesala de la muerte. sobre todo los de la mujer. El hombre sería pecador desde que nace. Agustín no hacía más que repetir lo que antes señalara Pablo.412. Es el que somete y denigra el placer y el deseo. sin por eso librar de la concupiscencia y de la ignorancia iniciadas por la desobediencia 22 — de Adán. la concupiscencia. pero le resta importancia a ambos para los efectos de ganarse el cielo. el jardín secreto de . que apaga la culpabilidad. y que se le condenara como hereje. Sentando dogma. verdadero fundador de la doctrina del pecado original. reforzada por Agustín como reacción al pensamiento de Pelagio. lo que entró en la historia humana con el pecado de Adán continuará trasmitiéndose a los hombres a través de la carne. El Eros parece herido de muerte. Agustín asegura que "negar el pecado original es negar la salvación de Cristo". No niega la libertad del hombre y la fuerza de la naturaleza. Este concepto fatalista del pecado está en la base de la proscripción de la sexualidad fuera del marco del matrimonio consagrado. En realidad. se convirtió en teología cristiana oficial.

los aspectos relacionados con el instinto. el deseo fue neutralizado paulatina y decididamente por la estructura ideológica dominante en que la culpa "genética". De las mujeres. a las que un ciudadano respetable no dedica más que unos minutos. La voluptuosidad. ni hablar. Ya en nuestro tiempo. de ese resabio salvaje e indeseable que hace débil y corrupta la carne del hombre. desintegradas. las pulsiones. A ellas no se les reconoce esta . sólo para aliviarse de esa carga animal. impuesta la concupiscencia como parámetro cultural. 23 — Contra la idea impuesta justamente por aquella moral. los sentidos. en un espacio que las mujeres no compartimos con nadie.cunde la superstición que. El mercado sitúa al erotismo entre los productos perecibles instalados en las repisas de los grandes almacenes. dicho de otro modo. las torna frías. ilícitas. el capitalismo constructor del hombre y la mujer de hoy no tendrá mayor tolerancia con el libre juego de los sentidos. caen en total descrédito y absoluto desprestigio. mezclada con códigos bárbaros. en la modernidad. Esta dimensión humana se considera. "descubiertos" por ellos. frívolas. especialmente "degradable". vulgarizados. desapegadas. sensaciones aberrantes. refuerza el moralismo de la Iglesia Católica.la sexualidad negada. de que el sexo ocuparía un lugar exagerado en las preocupaciones de hoy. la decencia asexuada y una moral conservadora fueron las pautas aceptables. el placer y el deseo son trivializados. llevados a la categoría de "bajas pasiones" o. En toda la Europa occidental -y de allí a nosotros. Ya casi no hay memoria de su origen sagrado. En especial. el mercado deserotiza las relaciones humanas. La muerte del deseo Inventado el pecado.

y su placer -aguado. hemos encontrado un subterfugio. el pensamiento progresista. pobre y culposa vida sexual que se 24 — a inexorablemente en el marco conyugal.sólo cobra cierta legitimidad entre las rejas del matrimonio consagrado. pero sólo consiguen protestas puntuales y aleteos desesperados. intelectuales y pensadores progresistas han debido buscar . ¿qué pasa con aquel placer supremo de las pastorcillas ardientes? ¿En qué se transformó la energía sexual de nuestra tatarabuela. sirviente. Lo que fue en la antigüedad un escalón místico para el conocimiento de las almas y la entrega verdadera es. y para esto es formada y capacitada en una forma de seducción servicial. las mujeres responden salvando su instinto en el porfiado mundo de la fantasía. no obstante. A una triste. Freud asocia el misterio de lo erótico con las memorias de infancia. artistas. Bataille hace vivir el placer desde la muerte. Aun en los períodos más abiertos y libertarios de nuestro tiempo. condenadas a un imposible amor único y vitalicio. luego el cine. el cuerpo femenino ha quedado dormido. la prostituta sagrada? ¿Dónde están los furores lúbricos de la esencia femenina? Mi opinión es que todo aquello hierve en secreto. Pero. Las acompañan cada tanto la literatura. en el contexto de la civilización capitalista. La mujer es la encargada de aliviarlo. el arte. Instalan. Se salva en las fantasías de las mujeres. ámbitos donde se intenta recobrar el vuelo de Eros. Merteuil agrega la intriga. servil. algunos valientes hitos en este camino hacia la recuperación del sentido original del sexo humano: Sade hace patente la rabia y la furia contra la represión. los idealistas lo vinculan con el cinismo de Maquiavelo. Las habitantes de la modernidad occidental. Desde esta perspectiva. Con la invención del pecado. Resucita y se reproduce de sangre en sangre en la imaginación de nuestras madres. de tranquilizar al monstruo. Valmont releva la vanidad. nuestras hijas y nuestras nietas. la plástica. un vergonzante apaciguador de la bestia que lleva todo hombre adentro.dimensión enfermiza. ella no tiene deseo. satisfacerlo.

siguiendo una condena de mi estirpe doblemente maldita. La concepción sagrada del erotismo de nuestros antepasados. Exactamente lo que yo intento hacer en este momento. Este mundo secreto me pareció fascinante. fui atesorando confesiones y perfeccionando un cierto método para extraerlas y almacenarlas. distanciamiento intelectual. en cualquier contexto. la espiritualidad a partir del perfeccionamiento de los juegos amorosos y el éxtasis del placer sexual. la buena noticia es que la porfiada esencia humana sobrevivió en la clandestinidad. ¿Cuáles son las fantasías sexuales de las mujeres chilenas? ¿Hay chilenas que no tienen fantasías eróticas? ¿Qué material de la imaginación estimula el . Resulta difícil encontrar en el arte alguna imagen del placer gozado tal como es.subterfugios para observar lo erótico. sonrisa picarona o górgoro final de disculpa moralizante. una fantasía erótica. moraleja protectora. 25 — ¿Sobre qué fantasean las mujeres chilenas? Hace doce años comencé a anotar con cierto detalle cada vez) que una persona me comentaba. pura y sencillamente. Desde cubrir la desnudez con parches de pintura -para citar un ejemplo archiconocido. Esta colección poco común suscitó una serie de preguntas. sin mediatización de alguna muletilla del tipo vulgarización científica. que nos enseñó a encontrar la divinidad desde lo fisiológico. vive y goza de inmejorable salud en la profundidad de la imaginación de las mujeres. Sin embargo. Sin ninguna pretensión científica o literaria. Qué paradójico este comportamiento infantil en la etapa senil de la humanidad.hasta dar un barniz protector de teoría estética a los escritos poéticos que cantan a los sentidos.

Se trata de una visión quimérica. sus amigas o parientes. una representación mental creada por cada mujer. las fantasías que les han producido especial excitación o placer. generar lazos de confianza. a menudo reiterada. facilitándome además el acceso al 26 — imaginario de otras. Todas las chilenas tienen fantasías sexuales. difíciles de relatar por su volatilidad. esperar.erotismo femenino? ¿Qué situaciones y personajes le resultan excitantes? Después de escuchar a cientos de mujeres chilenas que me contaron con pelos y señales la escena erótica con la que prefieren soñar. resquemor o vergüenza. al punto de que cada mujer puede identificar su fantasía favorita. inventada por la psiquis. Aunque muchas veces se relacionan en su origen con un recuerdo o un hecho vivido. Fue imprescindible buscar mecanismos alternativos de registro. cuyos testimonios yo debía conocer. Unas pocas mujeres dijeron tener imágenes imprecisas. aventuro aquí unas ideas. que la contiene en . celo de su intimidad. convencer. no es la memoria sino la imaginación su materia principal. puesto que son comunicables y tienen una estructura determinada. la enorme mayoría respondió con entusiasmo. Para hacer este registro fue necesario perfeccionar un "método de pesquisa". No es fácil que una persona tenga la generosidad de compartir sus fantasías. Por el contrario. inseguridad. las quimeras sexuales que más se reiteran en su imaginación. como pedir que escribieran sus fantasías. explicar. pero no hubo una sola mujer que me dijera que no tiene fantasías eróticas. temor. confusas o vagas. Me quedo con la impresión de que todas las mujeres Chilenas tenemos o hemos tenido fantasías sexuales. y que éstas son más que una pura sensación. las grabaran privadamente o las relataran a un tercero autorizado para contármelas en los casos en que la requerida manifestó pudor.

que sólo comentan con otras mujeres. Las chilenas rara vez representan sus fantasías en la vida real Por las razones expuestas en las secciones anteriores -y seguramente otras más-. la feminidad ancestral. escondidas. escriben sobre el tema en los baños públicos. o 27 vistiéndose de empleada. consoladores. los hombres comentan sus fantasías en voz alta. sociológicos y sicológicos. . Casi nunca comparten sus ensoñaciones con su amante. El no tiene idea de que su mujer está imaginando que tiene sexo con un chivo. al menos no explícitamente. portaligas. las fantasías sexuales de las mujeres en nuestra cultura están encubiertas. ni siquiera cuando invocan su fantasía en pleno acto sexual. negadas o tapiadas. cafés con piernas. Las mujeres llevan a cabo las fantasías de otro. látigos. de su hombre. corsés. el inconsciente. con el vecino. En todos esos actos y lugares. mientras que los deseos imaginarios de los varones son conocidos y sobre ellos hay abundantes registros literarios. se manifiestan sin reservas ni prohibiciones. Las viven y las desarrollan desde la infancia hasta la muerte en un plano secreto. estadísticos. a las que incitan a que se disfracen o jueguen a esclavizarlos mediante ropa interior provocativa. con la esposa o la amante. donde los mitos. los arquetipos. Su imaginario discurre en un nivel paralelo o distinto del de su vida de pareja. pero rara vez las propias. Las mujeres que entrevisté pocas veces realizan sus fantasías en la vida sexual concreta. También realizan sus ensoñaciones sexuales en la vida doméstica. espectáculos de striptease y a esa vieja institución globalizada que son los prostíbulos. En la vida corriente. con Superman o con otra mujer. Asimismo asisten a cafés topless. los varones encarnan sus fantasías sexuales en la realidad.el espacio íntimo. hacen chistes y publican revistas que las alimentan. de colegiala o de monja. libertario y secreto de su mente. se masturban en grupo.

probablemente equívoco en algunos casos. Al escuchar a estas mujeres me parece que las confesiones eróticas femeninas tienen componentes novedosos respecto de los registros más conocidos y difundidos. o por lo menos un sendero por el cual se ha transitado poco. por registrar y reproducir preferentemente el universo íntimo de los varones. En la pornografía y en la psiquiatría hay denominaciones comunes. escatología telefónica. etc. coprofilia. por cierto. bestialismo o zoofilia. clismafilia. fetichismo. Pero son una adaptación. travestismo. urofilia. frotteurismo. en el primer caso para nombrar los diversos tipos de fantasías eróticas masculinas. de las ensoñaciones que resultan excitantes para los varones. Muchos de los personajes o escenas clásicas del folletín porno sintonizan con fantasías masculinas. y en el segundo para describir trastornos o parafilias típicas y atípicas: voyerismo. Estas clasificaciones se utilizan. también para las mujeres. exhibicionismo. según mi apreciación. sadismo. masoquismo.Las fantasías femeninas son distintas de las masculinas Cuando comencé esta investigación. Pero también con sus particularidades y a veces con notables diferencias. Con 28 coincidencias. necrofilia. en sentido genérico. ya era una ávida lectora de lo que los expertos siguen discutiendo si llamar o no "pornografía". Hay motivos propios del imaginario erótico femenino chileno El material de que están hechas las ensoñaciones de las chilenas es un territorio inexplorado. Este género se caracteriza. que no necesariamente nos hacen el mismo sentido a las mujeres. pedofilia. puesto que están hechas de una materia parecida. un traslado. Casi siempre son . En el curso de esta investigación me ha parecido que las fantasías de las mujeres y de los hombres son distintas.

una forma de clasificar las fantasías de las mujeres chilenas según el objeto del deseo o la situación. A partir de esas comprobaciones propongo en la segunda parte de este libro.inesperadas en su sustancia. Cada elemento de esta "tipología" y sus variantes es ilustrado con uno o más testimonios de entrevistadas. 29 . un orden temático. y que se reiteran en mujeres muy distintas. A continuación. o tienen elementos significativos que me parecen originales. la parte testimonial. las secretas fantasías sexuales de mujeres chilenas. tal como llegaron a mis oídos.

como un brusco capricho incontenible.II. hombres de los cuales no sepa el nombre ni vaya a saberlo nunca. es soltera. . ella siente la pulsión de tener intimidad con desconocidos. Específicamente. Tener sexo con un desconocido No saber su nombre Beatriz tiene veintiocho años. porque desde hace un año más o menos. Supone que tiene un desequilibrio hormonal. le vienen ganas de tener relaciones sexuales con los hombres más impensables. repentinamente. escultora y profesora (imparte talleres de plástica para empresas). FANTASÍAS SEXUALES DE MUJERES CHILENAS 1.

una especie de esclavo de sus deseos. prostituto o amante de alquiler. gordo y chico como un tonel. Allí se desvistió ante él lentamente. un alumno del taller. Ahora el problema de Beatriz es que le da vergüenza ir a retirar sus botas. A ese episodio siguieron otros por el estilo. es decir. Finalizado el coito. . No se trataba de una atracción manejable sino de un verdadero frenesí. hasta ahora: un auxiliar de bus interurbano con el que terminó metida en el maletero del vehículo. un proveedor de materiales para su trabajo. Estimula su libido imaginar que tiene un encuentro sexual con un hombre a quien paga por ello. un señor de unos sesenta años.?». y solo le preguntó: «¿Quieres. un comportamiento fuera del control de Beatriz. separado por unas cortinas del resto de la tienda.. a oscuras hasta la próxima estación. a quien le estaba encargando poner un forro de napa a sus botas vaqueras. trabaja en una empresa de máquinas expendedoras de bebidas y confites. después de pasar el peaje y tras un breve intercambio verbal..Todo comenzó el día en que de pronto se sintió atraída por el dueño de la reparadora de calzado de su barrio. Ese día se acercó al zapatero como un autómata. un ascensorista. que la hace cometer actos de los que ella nunca pensó que sería capaz. al que le pueda pedir y hasta ordenar todo lo que quiera sin ningún tapujo. El zapatero aceptó la invitación. 33 — el hombre intentó entablar una conversación amigable. pero Beatriz le rogó que se callara y que por ningún motivo le fuera a decir cómo se llamaba. lo tomó de un brazo y lo arrastró al rincón de atrás. Y el mejor de todos. sinuosamente. con un cobrador del gas.. Su fantasía es tener relaciones con un gigoló. Hacerlo con un prostituto Minerva tiene cuarenta y seis años. encerrados en el maletero. es casada y tiene tres hijos adolescentes..

con y sin preservativo». generalmente dentro de un vehículo. beso negro. «La araña». de la aplicación de vaselina u otras sustancias grasosas en el miembro viril para facilitar algunas maniobras. sexo oral. fumigado . Y con el «beso negro» se refieren a estimular el recto de la clienta con la boca. los labios y la lengua. muy privado y discreto. Deja expuesto así su miembro como una especie de picana en la que la interesada puede instalarse a su antojo. sanitizado. la araña. para la contratación de un prostituto no se requiere de un presupuesto abultado. en cambio. Allí garantizan un ambiente «acogedor. según explica Minerva. Minerva suele llamar por teléfono a los profesionales que se anuncian en la sección de avisos clasificados de los diarios. Incluye «caricias. desinfectado. cuando el cliente ya viene con el trabajo sumamente avanzado.. Ellas cobran entre 50 y 100 mil pesos «la prestación». besitos donde tú prefieras. Según Minerva.. juegos eróticos. El servicio que ofrecen es muy completo. con el estómago hacia el techo. incluida la boca. palo encebado y penetración. en tanto. Lo de «palo encebado» se trata.. La «lluvia en el rostro» es la masturbación del varón a la 34 vista de la clienta. cobran entre 10 y 18 mil pesos los cuarenta minutos si es en su lugar de trabajo. cada vez son más los prostitutos que ofrecen sus servicios. masajes estimulantes. y 20 mil pesos «el momento». es una práctica acrobática que consiste en que el hombre se apoya sólo en las palmas de las manos y los pies. lo que no hace más que aumentar la tentación. Al menos si se compara con el promedio de las tarifas de sus colegas femeninas del sector oriente de Santiago. hasta eyacularle directamente en la cara. lluvia en el rostro.Para alimentar su imaginación. Según ella. Ellos. higiénico. que a su vez lo supo por boca de sus «proveedores». que consiste en una atención muy rápida.

del orden de 20 mil pesos adicionales «el domicilio». Minerva puede inquirir algunos detalles que le resultan especialmente excitantes. a bailar. «y si es necesario. que están disponibles para ser contratados por varones. 35 — Escudada en el anonimato del teléfono. que pueden ser de «striptease. Diego es menos métrico en su descripción: «Soy de pelo en pecho y con calugas. la tarifa va subiendo. según las averiguaciones de Minerva. a una fiesta. Todo por cuenta de la casa». con vestimenta y comportamiento adecuado del prestador. . por iniciativa propia los oferentes telefónicos -que en algunos casos es un intermediario. Minerva ha anotado minuciosamente el resultado de sus indagaciones. Los trabajadores sexuales masculinos atienden en Chile de once de la mañana hasta la medianoche de lunes a jueves. Adonis ofrece «una dotación de dieciocho centímetros en reposo y un grosor de cuatro dedos más o menos». como el tamaño del pene de los hombres que ofrecen sus favores sexuales. ducha y material de aseo de excelente calidad. llevo tres años en esto y no he tenido quejas».[textual]. despedidas de soltera. Lo llaman «la dotación». un consolador adicional de veintidós centímetros». Minerva cuenta que hay dos tipos de prestadores: los mixtos. Franco! asegura que su dotación es de «veinte centímetros durante! media hora. y en horario corrido viernes y sábados. en esas labores son más caros: alrededor de 30 mil pesos la hora. Angelo pone a disposición de la interesada diecisiete centímetros.entregan información detallada sobre sus herramientas de trabajo. También hay algunos que ofrecen «trabajos especiales». También hay profesionales especialistas en un servicio que incluye «compañía» a algún lugar público. pero por un precio razonable se pueden hacer excepciones. Si fuera necesario más tiempo o si la clienta desea la cita en otro lugar. Puesto que forma parte de la mercadería que se transa en este mercado. porque practico una técnica china de no acabar' hasta que tú quieras». con música grata y tragos al velador. jacuzzi. y los que atienden sólo a mujeres. atención a grupos o fantasías con animales». aquí van. lo tengo largo y grueso. Los domingos no hay servicio.

con un cuerpazo. Para Minerva. que se acopla perfectamente a este mundo secreto. jefa de cabina de una importante línea aérea. Su colega Matías.Ibrahim. que se promociona como «africano-macho-mulatomusculoso». Su esposo es también su mejor amigo. Hasta ahora no se ha atrevido a contratar a un amante de alquiler. con el lenguaje soez que utilizan. Es el material que atesora para fantasear cuando se encuentra sola y con tiempo para darse placer. azafata. estos diálogos telefónicos son un fuerte incentivo para fantasear. muy bien dotado: veinte centímetros». Tienen una hija de dos años. una agradable parcela en Calera de Tango. Ser prostituta la aprendiz A Vania le gusta imaginar que es prostituta. así que vamos a tener cuidado». Su marido es piloto comercial. y una dotación de veintidós centímetros». versátil. asegura: «La tengo extra-large. me traen los condones de afuera porque acá no hay de mi talla». varonil. Felipe afirma que es «modelo de televisión. Maximiliano detalla que es «uruguayo. tanto así que ella le ha contado esta fantasía. maceteado». aprendiz de prostituta. situación económica emergente y un inmejorable matrimonio: lo pasan bien en la cama y en la cotidianidad. Más concretamente. Tal vez ni siquiera sea ése su objetivo. «argentino. con la manera descarada en que describen sus cuerpos y ofrecen sus servicios. atlético. En la vida real es una atractiva morena de veintinueve años. . La comparte con él. Ella se excita en el contacto verbal con estos hombres. cariñoso. Eso es más que suficiente para Minerva. 36 2. asegura que «hace poco dejé a una clienta con un prolapso anal.

practican un juego de roles en que ella es una mujer de la noche -con minifalda. compiten por la presa.« llaje recargado. sus modales. Pero lo que le atrae a ella no es fornicar por dinero. Imagina con especial detalle a un grupo de aspirantes a prostitutas 37 — que están recibiendo entrenamiento como tales. Todo esto es una escenografía de luces rojas. algo mayor que las demás y con aspecto provocativo. Y él. con los labios entreabiertos. En el contacto telefónico se le hace una ficha y se determina el perfil de la chica que necesita». La ensoñación erótica de Vania tiene más que ver con el rito previo del comercio sexual. Vania. altas I o bajas. con la ceremonia grupal en que las mujeres afilan sus herramientas. Vania tiene una imagen favorita. una escena que vio en una película y que ella repite en su mente para darse placer. tragos y ambiente de lupanar. atentas a cada detalle de su cuerpo. un desconocido que va a buscar una prostituta para satisfacerse. cascabeleo de joyas falsas. rubias o pelirrojas. una mujer vulgar pero atractiva. su tono. delgadas o entraditas en carnes. maqui. se despliegan con el objetivo de calentar a los hombres. mirada displicente y el sonsonete monocorde que acompaña a una asignatura largamente repetida. botas y medias caladas-que intenta venderse. hace las veces de profesora. éstos son detalles secundarios de su fantasía. Así. es una de las aprendices que la escuchan fascinadas. insinuantes y ajustadas o sueltas y vaporosas. su manera de moverse.Frecuentemente Vania representa este sueño erótico con su marido. Una de ellas. volverlos locos de deseo y darles satisfacción sexual. o con hombres prácticamente desconocidos. dice la maestra con ademanes seguros. con las horas en que las prostitutas se preparan para recibir a los clientes. Se instala frente a un pizarrón donde explica la materia a sus discípulas: «Lo primero es obtener información respecto de lo que el cliente espera: si le gustan morenas. con ropa de cuero. en su fantasía. Les parece que la entrenadora es en sí misma la mejor lección de cómo seducir . diseñan estrategias de seducción más o menos explícitamente.

Lo sienta sobre una silla y continúa la lección. incluso que les den golpecitos ahí. siempre friccionando. están orgullosos de esa parte de su cuerpo. que lo pase bien. haciendo como que estás urgida. Todas a un compás. los ojos y el cuello de cervatillos. la entrenadora camina hasta el fondo de la sala y saca un objeto plástico. Van a . que le guste la cuestión.. Les gusta que les toquen el pecho. Es un muñeco de goma rosado. en una curiosa coreografía. Los clientes están chatos de las esposas que les abren las piernas como haciéndoles un favor mientras piensan en la lista del supermercado. Hasta que una pregunta cuál es la mejor manera de establecer contacto físico. apretando suavemente. la boca abierta y pene incluido. Búsquenle las tetillas y se las frotan sin dejar de conversar.. subiendo por los brazos hasta los hombros. Así que hay que tomar la iniciativa y ser atrevida de entrada. Tú los dejas hablar y hablar y vas acariciándolos al tiro.profesionalmente. «Rapidito. Le pide a una de 38 las chicas que lo infle hasta que alcanza proporciones humanas. que no te puedes aguantar. Ellos quieren jugar. Las doce chicas. con expresión fija. divertirse. y ahí se van al pecho.. tener al frente a una mina caliente. No hay que perder tiempo. Hay que darles aquello por lo que pagan: una mujer que tenga ganas.» Mientras termina la frase. «Cuando el hombre ya está relajado. el ombligo al aire y las pestañas pesadas de rímel. el cuello. después de un traguito y un poco de conversa. le toman la mano así. Los hombres son como gorilas. Aquí no valen las tímidas ni las quedadas. tomándole los dedos como si fuera la diuca. siguen a la profesora con la cabeza. se muestran cautivadas. con sus jeans elasticados y sus diminutas poleritas de algodón.

«Si hay una buena reacción. Y se apodera del 39 — hombre de hule. Eso los calienta mucho». Una le palpa los muslos. De pronto cambia el ritmo y la acción: le da palmaditas en el miembro y se lo menea de un lado al otro. la entrepierna.. adelante y atrás. Entonces interviene Vania. va bajando con las manos hasta el órgano de plástico y se concentra en él. en un relato . Después vuelve a subir y bajar por el cilindro. demostrando cada una de las maniobras con singular destreza sobre el muñeco. adelante y atrás. dice la profesora. lo levanta. Ahora quiero que me muestren cómo seguirían.sentir que se les endurecen.la cara. La siguiente le sopesa los testículos después de morderle las orejas y hablarle muy cerca de. Ve cómo la mano de la aprendiz se mueve por el grueso aparato. Esta es la culminación de su fantasía. fluidos.» Las chicas se ponen de pie una a una y muestran diversas maniobras en el muñeco. se pone a bailar abrazándole la espalda. Otra más se refriega contra el muñeco. sigan allí. Cuando está con su marido se las arregla para llegar a este punto de la escena con él. como a la palanca de cambios de un vehículo. se introduce el pene en la boca y comienza a chupar con entusiasmo. se arrodilla en el suelo. adelante y atrás. empuña el miembro y lo frota. Con movimientos acompasados. que va a eyacular». Vania se siente especialmente excitada al imaginar esta parte de la secuencia. después las tetillas. quien en su fantasía se levanta y dice: «Déjamelo. primero con caricias en círculos por todo el pecho.. ahora mucho más rápido. las rodillas. lentos. Pueden tomarlas con las puntas de los dedos y sacudirlas un poco de esta manera.

va representando las acciones de su mente en la vida real. Hacerlo con hombres poderosos . Mientras imagina la escena descrita.paralelo. con lo que consigue generar un placer indescriptible para' ella y su pareja. 40 3.

Es el médico de cabecera de la familia. fue el que le detectó una peritonitis cuando Fernanda tenía nueve años. un señor de cuarenta y tantos años. mientras un cosquilleo le recorre la columna vertebral. delgado. El doctor Rugendas la hacía pararse contra la puerta de la consulta para medir su altura en un cocodrilo adhesivo. durante toda su infancia. medio peladito. Luego. le miraba los oídos con un embudo de metal y le daba suaves golpecitos en la espalda para saber cómo estaban sus pulmones. acude al living rauda y sigilosa. sin embargo. como si nada. y ha sentido cómo se endurece y agranda el sexo de su compañero de baile en una fiesta mientras ella permanece abrazada a él. amigo de sus padres desde que ella tiene memoria. siempre sin sacarle los calzones. y sube a su pieza con los pulmones llenos del doctor Rugendas. En su mente también ocurren cosas interesantes. el doctor Rugendas. Fernanda espera despierta el tiempo que sea necesario para cumplir su fantasía. ese olor a hombre. no mucho más.Juguemos al doctor Fernanda tiene once años y estudia en un colegio católico mixto. alto. cuando lo oye llegar a su casa. dejaron de llevarla donde este médico y ahora ella. con anteojos y barba bien cuidada. se baja el pijama con urgencia y posa 41 — . En cuanto las visitas se van. durante el breve saludo que puede prodigarle aprovecha de olfatear su aroma conocido. La fantasía de Fernanda tiene un protagonista. corre a espiar todos sus movimientos desde una ventana del segundo piso. olor a ganas. Hace algún tiempo. y también el que la revisó. Ya ha dado algunos besos en la boca.

que es gustosa. la comezón del séptimo año le vino con todo. La magia del mar «Mi mayor fantasía es fornicar en mar abierto». un poco .» Para Graciela. riesgos ni discusiones. Allí se queda muy quieta. esa mezcla de intimidad y asalto. Pero Graciela no se desgastó en terapias ni salvatajes desesperados. Es una parte que nos queda del lobo. en suma. para comprobar que sabe bien y que nos va a dar gusto. la lengua sana. Eso es sexo con contenido teórico: la lengua limpia. Lengüeteamos poco ya a estas alturas de la historia del hombre. pero se lo hacemos a los cachorros. En su caso. para usar su propia imagen marítima. a nuestras crías les tomamos el gusto para saber si están bien. saladitas. cuando su matrimonio estaba naufragando. También le pasamos la lengua a la pareja. «Entonces conocí a un hombre que me lamió el ombligo. la fantasía es más bien un recuerdo. Invirtió sus ahorros en una empresa que le proveyera de cierta independencia económica y dejó que su marido viajara mucho y se alejara sin escándalos. una calidez orgánica: el éxtasis. «Me embarqué en noviembre. Y ese hombre que le lamió el ombligo se ha vuelto su fantasía predilecta. funcionando. era capitán de barco. Iba de mala gana. A los treinta y siete años. dice Graciela al tiempo que enciende un cigarrillo y se dispone en actitud de confesión. sin fiebre. sintiendo en su carne la delicia tibia de su ausencia. desde entonces lamer es signo de salud. una fijación placentera que proviene de una experiencia que vivió. Lo conoció en el océano. Fue hace unos años.las nalgas en el asiento de cuero que ocupó el doctor. siendo una abogada en ejercicio y madre de gemelos. la lengua acaricia. Delicioso.

popas. en el salón principal del buque -un hermoso y cómodo armatoste de cuatro mil toneladas. mi debilidad. Además el comandante resultó ser un bailarín entusiasta. estupendo intérprete -en privado. el mar y el funcionamiento de un buque pueden producir conversaciones apasionantes si son expuestos por un tipo que los conoce a fondo.. magníficas en la estrechez del pantalón negro del uniforme. simplemente no había dónde perderse. Ahí aprendí que en los buques se está mucho de pie. pelo negro. pero era inventivo y original en su único tema: el mar.* Tenía un estilo un tanto binario en la expresión verbal. «Mi capitán. muy apuesto y bien plantado. era menudo pero bien hecho. y que te habla susurrando en medio del movimiento sinuoso del oleaje.42 para sacarme de la cabeza el estrés matrimonial. proas. anclas. glúteos bien formados. millas y condiciones meteorológicas.» Según Graciela. yardas. como se dice en la subcultura naviera.de canciones que nadie conoce. Más exactamente "la" mar. los bigotitos típicos de capitán de fragata. y. como "La chica de la boutique". otro poco para poner cuatro días de distancia con un compañero de trabajo que me tenía desconcertada. »Tenía unos cincuenta años. sino porque en cuanto pasé revista a la dotación de altos oficiales que se congregaron antes del zarpe. a todo esto-. me gustó no . incluso el poder en pequeña escala. de complexión recia y flexible.. unos setenta kilos. El resultado suele ser un par de nalgas duras. asomos de calvicie. la tripulación sube escaleras noche y día. no sólo por el atractivo irresistible que despierta en mí el poder. y hay que fintear el vaivén permanente. ojos de un azul intenso e iracundos como el océano que me llevó a surcar. »El comandante me llamó de inmediato la atención. que se conmueve contagiosamente con nudos. y también por algún objetivo secundario de tipo mercantil que no viene al caso detallar.

que debe haber sido algo así como el rey de las casas de putas en los tristes puertos de la patria. Y me encontré con su lengua metida en la . Ella. Su comandante se hacía llamar "Átomo". lo que se diría un padre de familia y esposo ejemplar. Graciela se enteró de que los oficiales operaban las comunicaciones de alta mar con nombres en clave. con su walkie-talkie y la gorra de marino. también conocido como Darío Coty. invitándola por ejemplo a cubierta para mirar las estrellas... Átomo no tenía apuro. grabado por el cantante argentino Heleno.. En fin. muy cómodo y llevadero en ese sentido. un tipo concreto. que consultaba cartas de navegación e impartía instrucciones a los subalternos mientras le dedicaba toda la atención del mundo.» Graciela se reconocía agotada de los hombres muy intelectualizados. pero con la mirada del gato a la carnicería. miradas y coqueteos.. que cada cierto rato imparte instrucciones cifradas a sus oficiales de guardia a través de una radio portátil. estupendo.* Un hit de 1971. caña al doscientos cuarenta y ocho". En cambio el marino era un hombre concreto. La tercera noche la invitó al puente de maniobras: «"Zafe a estribor. Ella toma sol en ropa interior en la cubierta. simple. Él hizo sonar en todos los parlantes del buque una música que era para nosotros. escuchando el sonido de un mar sin comienzo ni fin. "físico" -como se describió haciendo alusión a su tendencia a tocar carne humana-. de la que quedaría prisionera hasta hoy. El comandante era casado y tenía cuatro hijos. 43 — por buenmozo sino por su actitud. las que conocía con nombres y apellidos. todos venidos a menos por la modernidad y el neoliberalismo. ese tipo de cosas. sin pretensiones intelectuales. Entre sonrisas. se puso "Ameba". Frente a nosotros un amanecer espectacular y. la magia del mar. seudónimo de Miguel Ángel Espinosa. Ya el segundo día de navegación Átomo acompaña a Ameba sin disimulo. Y él. La primera jornada de la travesía la dedicaron a medir sus fuerzas. Un tipo de pocas palabras. »Esa noche bailamos apretaditos en cubierta. para ponerse a tono. y a su discreto y silencioso capitán.

que cualquier mujer querría sentir ese miembro tenso abriéndose paso en sus entrañas. tironeándome las medias. como también saber que él sabía que su instrumento era tentador. la cintura. pero yo lo agarré de la ropa y lo atraje hacia mí. El no se fue. mis brazos.» Graciela se dejó llevar por el placer que despertaba ese hombre en todos sus sentidos. desde la tarde. ahora sí mordiendo hábilmente mis orejas. en la ropa. él le mostraba el bulto hacía horas. sudoroso de ganas y de calor.. y unas ganas de que se metiera en mí y que nunca llegáramos a puerto. El la va a dejar a la puerta de su camarote a las dos de la mañana. y se despiden como si nada: «Chao. Disimuladamente. sus manos firmes apretándome la espalda. hasta mañana». encantada con el dulce que va a recibir... No cerré mi puerta. lo que le ofrecía la verga endurecida le abría el apetito. Y yo que intentaba mantener el equilibrio. mi cuello. muy caballero. las caderas. La verdad es que había estado allí cada tanto. enredándose en mi pelo.» Sin embargo. como un ascensor. . lo que hizo que en pocos segundos estuviera encaramado sobre mí. moviéndose y gozando con el roce. como un grueso leño escondido. avanzamos como en un nudo ciego por un pasillo hasta su dormitorio. Entran en razón: hay demasiados testigos.44 — boca. Esos besos que me hacen sentir como niña chica. y responder a las deliciosas arremetidas del capitán. sus besos con bigote. levantándome un vestidito que no opuso ninguna resistencia. «Pero ya había mucha tensión sexual acumulada. empujando esas espléndidas nalgas contra mi cuerpo. Eso la excitaba mucho. Nos abalanzamos el uno encima del otro. El lugar era estrecho. afirmarme de una silla que se movía con el vaivén de la marea. El capitán tenía una magnífica erección bajo sus pantalones. no lo muerde ni es mordida.. Sus caricias eran desesperadas. besos que daban cosquillas. refregándose. Él intentó ir a buscar una botella de vino y unas copas. entramos dando tumbos en las paredes.

Graciela gritó de placer y sintió que agonizaba de deleite con cada milímetro del miembro que atravesaba sus húmedas membranas. sin hacer un solo movimiento. al sentir que los movimientos del capitán se volvían más urgentes. La penetró de un solo y certero espolonazo que le produjo una sensación cercana al desmayo. tenía los ojos muy abiertos. «Nos quedamos así una eternidad. pero él seguía sin moverse.» La vulva de Graciela se estrechaba en espasmos acompasados. casi a punto de estallar. presa del instinto que me ordenaba agitar las caderas. El me sujetaba de la cintura.. metía la mano y sacaba el pene hinchado y enrojecido. empalada. Su rostro estaba congestionado. en cuclillas. totalmente rígido. Yo trataba de frotarme. vio que él lo exhibía mientras deslizaba la mano por el órgano tumefacto. me preguntó entre susurros y jadeos. Pero en ese momento el capitán se aquietó. . insistió. Yo asentí. y la lengua buscando el aire. en mis genitales. «"¿Quieres que te lo meta?". Entonces el capitán se bajó los pantalones. Fue lo que hice. especialmente cuando se detuvo. Me mantenía presionada hacia abajo. Le pedí que lo hiciera ya. pero el capitán la retenía con fuerza.» El sexo de Graciela se lubricó hasta parecer cubierto de mantequilla. Le parecía que el miembro del capitán reaccionaba a cada contracción aumentando de tamaño. No aguantaba un segundo más. largo rato. a veces con cierta brusquedad. "¡Ruégame que te lo meta!".. sin poder moverse. se tendió en el suelo del camarote y arrastró sobre él a Graciela. y al ver cómo se abría el pantalón. y quería frotar su vagina contra la verga. de pronto me agarró con dos dedos el clítoris y lo acarició sin compasión. Gimiendo. otras con dulzura.45 — «Me manoseó por todos lados. con todo el grosor de su pene dentro de mí. Ella sentía palpitar esa dureza en su interior.

como una deliciosa caricia húmeda. y vecina de Huechuraba. es periodista. Su respiración se agita y yo le sigo hablando en un lenguaje procaz. A los treinta y ocho años se considera "rellenita pero tincuda". hasta que pierde el control de . A propósito le comento con lujo de detalles algunas situaciones lascivas mientras voy notando su inquietud a través de una mirilla enrejada. «El capitán emitió un gruñido de éxtasis y apretó sus caderas contra mí. tiene tres hijos. Entonces Graciela sintió su lengua en el ombligo.» Ella experimentó también una explosión. 46 — un incendio. como una llave abierta. relacionadora pública de una importante firma hotelera. Su fantasía es tener contacto sexual con un sacerdote dentro del íntimo espacio de un confesionario. El viste sotana negra. el comandante pronunció unas palabras que se transformaron en la obsesión y máxima fantasía de Graciela: «Esta es la magia del mar.De pronto ella sintió que espesos chorros de semen manaban en su interior. un placer que la rebasaba y la empapaba por completo. al tiempo que su capitán recobraba el aliento y buscaba su vientre con los labios. Lo relata así: «Imagino que voy a la iglesia a confesarme con un cura que me parece súper atractivo. Luego descansaron en silencio. El señor cura Renata está casada desde hace catorce años. Antes de rendirse al sueño.

me rompe los calzones. se agacha.sus impulsos. que contesto de la manera más calentona posible. distinguida.. aprieto los muslos. La saliva del sacerdote se hace abundante. Otras mujeres que vienen en busca de lo suyo. »Me estremezco entera con cada uno de sus chupetones. el cura me deleita con su lengua y con sus labios. Mi general Isabel es una mujer muy bonita.. Viste con gusto exquisito. ya viene el placer». espesa. y sin contratiempos. lleva las uñas perfectas y un anillo de oro blanco y brillantes que debe costar más que mi auto. Ya estoy a punto de aliviarme.. Tiene treinta y siete años y es una profesional exitosa en el negocio editorial. lechosa. El clítoris se me hincha al húmedo contacto de su lengua 47 — puntiaguda. Entonces abre los pestillos de la mampara y comienza a acariciarme las piernas mientras me hace preguntas libidinosas. voy a acabar. Deberán esperar que el señor cura termine su tarea. . y se confunde con el néctar de deseo que produce mi abertura. Siento afuera a otras personas que quieren confesarse. En poco rato. con clase. Instalado entre mis muslos. Nos reunimos en un café. mi mente pone al cura a correrme mano desvergonzadamente. Me sube la falda. mete la cabeza entre mis piernas buscando mi sexo y empieza a lamerlo con glotonería.

y los lustrosos zapatos del 43. también a mi espalda. y saludaron con brazos y tacones. a mis espaldas. de pie. su cintura muy cerca de mi cara. . su cuello. Se veía guapo. y me dijo: "¿Me permite una copa de champaña?". como siempre. Supe que era él. Aunque aclara que no le pertenece. adecuados. porque tanto el coronel como su ayudante se levantaron de sus asientos como por efecto de un resorte. »Desde la primera vez que lo vi. sus ojos de lobo.esta fantasía supuestamente ajena: «El general entró sorpresivamente. su mano firme extendida hacia mí con gallarda cortesía. Al cabo de tres capuchinos.donde me cuenta que está separada. Fue solo un momento y ya estábamos hablando con gestos y tono cuidados. Esa vez di vuelta una fuente de ostras de pura impresión cuando apareció. la conversación entra en tierra derecha. su torso enhiesto bajo el uniforme. este intercambio de miradas breve y tumultuoso se había hecho tradicional. con su impecable uniforme. »Saludé distante. sus minervas y otras insignias sobre el pecho esbelto. pero cumplimos el rito de cruzar una mirada. en un cóctel de embajada. de un olvido de toda culpa y todo mundo y toda gente. muy guapo. su olor de macho bien duchado. la bella Isabel se acomoda en la silla y relata en primera persona -con matices. un croissant y una vitamina de naranja. »Yo me quedé sentada. sus charreteras de alto mando. susurros e inflexiones dramáticas. hasta que el general estuvo frente a mí. un breve relámpago de chispazos y ardores que trajo la promesa de un descalabro. demoré mis movimientos una 48 — eternidad. tiene dos hijos escolares y vive en un elegante barrio residencial. Un rito entre nosotros. Isabel hace referencia a una historia que «una amiga mía escuchó de otra amiga y que sé que te va a interesar». de los temas profesionales que nos convocaban.

en la penumbra de las mesas enmanteladas. Pero nunca 49 — estuvimos en privado. los cinco pisos hasta su oficina en la comandancia.en ceremonias y eventos militares. mi turbación casi me impedía pensar.»Ambos nos abalanzamos al suelo para recoger el desastre entre mutuas y atropelladas disculpas. apenas el tiempo suficiente para dejarme marcada con su sello de futuro placer. El también. No sólo yo lo sentía. hacía grandes esfuerzos para seguir el hilo de la conversación. »Tal vez todo fuera producto de mi imaginación. pero un flujo invisible tensaba el ambiente cada vez que ocupamos el mismo espacio. Aunque no. cada vez que nos encontrábamos. sentía su deseo solapado. con la certeza de ese misterioso y gratuito deseo que irremediablemente nos iba a atrapar algún día. . El protocolo indicaba que nuestras conversaciones debían incluir al menos un testigo. Y las miradas y rumores entre los otros únicamente se refrenaban en algo porque él es "el general". »El general me buscaba -y me encontraba. se instalaba unos instantes frente a mí sin decir ni hacer nada más que mirarme con un ruego en el fondo de los ojos. El caso es que. Cuando se me acercaba. »Hasta entonces sólo nos vimos en situaciones formales. donde no existiera el peligro de comensales de tanta torpeza manual. el pulso encabritado y la mirada de lobo de mi delicioso general. sentí que me quemaban sus ojos hambrientos solo segundos antes de que sus escoltas lo separaran de mí y se lo llevaran como en una corriente marina hacia el otro extremo del salón. silenciosos. definitivamente no fue fantasía la erección que noté en sus pantalones la vez que subimos en un ascensor. Sin embargo oía el desorden de sus latidos.

siento su contención. Pero allí estamos y es tarde para retroceder. como si el mundo se fuera a acabar en el instante siguiente. Sabe hacerlo. »Me atrevo a levantar la vista y lo veo trémulo. sumisa. Me observa. Me ordena dulcemente que me apoye en el escritorio y abra las piernas. con las piernas abiertas para él. No lo miro. agitado. feroz. y va acercándose. Se levanta y avanza hasta mí. como un perro hambriento. sin apuro. sin tocarme. él muy serio. me lo mete en la boca con dulce desesperación. yo rogando que nada se saliera de su curso y a la vez que ocurriera ya la explosión que me parecía inminente e inevitable. mis muslos. mis piernas. Comienzo a acariciar mis propias piernas como si fuera él quién lo hace. un camino que se desliza lentamente hacia mi vientre. hermoso. Estoy tocando desvergonzadamente mis genitales. dispuesto. 50 Me saca el dedo de la boca y va dejando una estela de saliva marcada en mi piel. Me pide. en un susurro ronco. Obedezco con parsimonia. . su fuerza. sometida. Pone uno de sus dedos en mis labios. Deslizo mis calzones hacia abajo y sé que puede ver la humedad entre mis piernas. entregada a sus ganas. Es hábil. »Su voz me acaricia a menos de un metro. salvaje. Huele a animal encabritado y emite unos gruñidos tiernos. siento su respiración. Con la otra mano toca la punta de mis pechos. de pronto ordena al coronel y a su ayudante que se retiren. »Me dice que quiere verme así. Sé que él sí me mira.»Esta vez. Lo mueve adentro y afuera mientras yo lo succiono como a un chupete. Quedamos ambos abandonados en el naufragio de nuestras cavilaciones. sin moverse un milímetro. que le muestre más. tras unos minutos de conversación amena y trivial.

»Su dedo índice entra suavemente en la blandura del pubis. me dice.. y con diestras maniobras acompasadas busca los lugares más secretos. "Te quiero bien caliente". sobre el escritorio del coronel. Me pregunta si estoy excitada. Sé que va a penetrarme ahí. que apure los movimientos y me haga gozar. a la gente. mientras yo estoy a punto de ser atravesada por un hombre de uniforme. Quiero que siga. »Sé que va a poseerme. Sé que su delicioso pene entrará en mí haciéndome olvidar todo lo que ocurre en la calle. Entonces se baja el cierre del pantalón.». que sigue su día sin mayor novedad. 51 — .. y lo exhibe frente a mi cara. saca un miembro inflamado y enrojecido. mientras sigue estimulando mis pechos y mi boca.

con vello en el pecho. y eso sí que la pone nerviosa. Rebeca va todos los lunes al masajista. pero en cada momento se encontraba dudando de la incapacidad del masajista.4. bajo la bata blanca. Recurrió a la gillette hace dos días y ya le asoman pelos vigorosos. Su uniforme la obliga a andar con polleras y el verano arrecia. Pero nada. que se ven feos y se palpan peor aún. se tendía en la camilla de hospital e intentaba relajarse a pesar de su desnudez poniendo atención a la música de trompetas y oboes que sonaba de fondo. que se le asoma por el cuello de la camisa. casada. Por eso su clientela es . haciendo infantiles pruebas como mirarlo repentinamente a los ojos o ponerle obstáculos materiales en el camino para ver si los eludía. fuerte. El es un hombre muy callado. y una cadena de oro que parece contenta en su torso mullido y firme. Se lo recomendó hace ya siete meses una colega con la que elude comentar sus bondades. la entrepierna y las pantorrillas. gracias. ni un problema». Es ciego. Ser violada El masajista Rebeca está histérica porque no se pudo depilar. madre de dos hijos universitarios. A la pregunta clásica de «¿Cómo te resultó?». La oficial lo comprobó en las primeras sesiones: al principio se sacaba la ropa con aplomo. un masajista. El tipo es ciego de verdad. Completamente ciego. ella responde: «Bien. No le importa tanto el detalle en el trabajo. ancho. un quiropráctico. Nada más. lo insoportable es que por la tarde tiene hora con su terapeuta. como una colonia de penicilina en las axilas. gregarios. por lo que unas panties disimuladoras quedan descartadas. Por eso se dedicó a los masajes. Ella es oficial del Ejército de Chile. no muy apuesto.

desnúdese y tiéndase en la camilla boca arriba -comienza por los pies y va subiendo por las piernas con fricciones enérgicas. El masajista ciego -que además parece mudo pero no lo es. Por eso palpa como los dioses. la cintura. Luego se va al otro extremo y le masajea los hombros. hurgando suavemente en su interior. Imagina que el quiropráctico comienza a rozarla. el estómago. en una pensión. Rebeca apenas puede contenerse. que no se salte el pubis ni los pezones. sacudiéndola hasta el final. y el masajista ciego manoseándola. incapaz de resistirse. los alrededores de los pechos.. no decir nada y seguir avanzando. porque todas las sesiones la recibe con un «Hola. Tiene diecisiete años. que se vuelva loco y que sus manos grandes y fornidas la hagan gozar de frentón. moviendo sus hábiles dedos en círculos concéntricos.52 exclusivamente femenina. las costillas. Desea ardientemente que deje de ser tan correcto y confiable. células danzarinas. sobrepasar el borde cosquilleante y encendido de la ingle. manipulándola con sus sabios nudillos como lenguas de perro. descubriendo poros perdidos. soltera. friccionarla y apretarla ya sin contenciones. y que ambos se deleitan y saben que se deleitan entre amasamientos y golpecitos.. Violada en la playa Marta es estudiante de enseñanza media. circulares. Rebeca sueña con sentir sus dedos milagrosos masajeándole el clítoris. embadurnados con crema y el sudor de ambos: ella. Quiere que el masajista pierda el control. secreciones espumosas de deseo. Cada vez que el masajista va llegando a su entrepierna a Rebeca le parece tan fácil que él se permita no detenerse. rítmicas. Nació en . vive en Coquimbo. pero con el alma en un hilo. sin voluntad por efecto de las tocaciones neurosedantes.

pero él logra sujetarme las manos y las piernas y me mete la lengua en la boca. las olas. trato de sacármelo de encima. En realidad yo misma digo en voz alta las palabras que él me dice en la mente.. Tienen tatuajes en los brazos y una cadena de identificación en el cuello. las gaviotas. intento separar su boca de mis pechos. me agarra la vagina como un desesperado y mete los dedos. Yo me resisto.. «Me imagino sus espaldas anchas. Siento un olor fuerte a . Con esas palabras. que me buscan los senos y me bajan los calzones. su cuello y sus espaldas me parecen bien hechos y tiene un aroma que me gusta. Escucho el mar. con bikini y anteojos oscuros. Yo misma me estoy tocando y mi sexo está húmedo de deseo. pataleo.. Después me dice al oído que me quede tranquilita. El tipo intenta violarme. »Me saca el bikini a tirones.. Así describe su fantasía favorita. Es brusco. Eso me hace casi acabar.» Desde que Marta se fue a estudiar a Coquimbo es frecuente que vea marineros en el centro de la ciudad. Son hombres robustos que usan camiseta blanca. A esas alturas yo estoy bien excitada. sus manos.53 — Copiapó. pantalones azules muy ceñidos y un gorrito blanco como el de Popeye. pero también un gustito rico.. De repente se me echa encima un hombre.. pero no me hace daño. que me adormecen. Me salta el corazón al sentir ese cuerpo pesado sobre mí. Marta no ha cruzado palabra con ninguno de ellos. Quiero que me penetre.. La playa está desierta. Su único lugar de encuentro con un marino es la fantasía. que estoy lista para recibir una buena pichula que me haga gozar. pero él me toma del pelo y me acerca el pene a la boca. tomando el sol.. la respiración en mi cuello. Imagino que el hombre me acerca su miembro y lo posa en la entrada de mi sexo. Me da miedo. que tiene una cosa para mí que me va a gustar. Con su mano lo mueve en círculos alrededor de la abertura. «Yo estoy tirada en la playa. tal cual. sus nervios y sus músculos a través de la camiseta.. no conoce Santiago y quiere ser modelo o promotora. Aunque no le veo la cara. Me dice que estoy mojada.

Esa imagen me produce un orgasmo muy intenso. . Él mueve su cosa inflamada. me lo sacude en la cara y luego dentro de la boca. con el glande enorme. cómo succiona ese trozo duro de carne que me da placer en cada embestida. »De pronto me lo saca de la boca con brusquedad. pero él me obliga. imagino que sus testículos se bambolean y que su pene choca una y otra vez con el fondo de mi sexo. En el momento en que imagina que el órgano sexual del violador la ha penetrado experimenta lo que ella describe como una «excitación cruda».54 orina y falta de higiene que me provoca asco. baja y me penetra. no tiene escena final o resolución. Es la escena a la que recurre cada vez que quiere desahogar sus deseos. Siento un estremecimiento en todo el cuerpo. Siento cómo se aprieta mi vagina.» La fantasía de Marta llega hasta ahí. Eso le produce un enorme placer. En mi fantasía... abro las piernas y las cruzo sobre su espalda.

la agarra de un pie. Ya en la escena del crimen. se detienen sin detenerse. ella ondula las caderas y aprieta las rodillas para retenerlo. como les ocurrió en La Reina. . como todos los martes y jueves a las once de la mañana. y parten al motel de siempre. se maquilló y se vistió a conciencia. Ver o ser vista De a tres Marcia estaciona su Audi plateado en el segundo subterráneo de un centro comercial. Baja su amante. él siente un ruido en la cerradura. también almidonado y compuesto. ella levanta el trasero ataviado con un colaless negro. Un pasillo adelante se estaciona el Montero Sport verde que ella espera. pero ambos miran a la puerta. prueban unos canapés trasnochados. ella se mira al espejo curvando el puente de su espalda. Está espléndida. Se hizo las uñas de pies y manos. camina hacia ella sonriente.55 — 5. ella hace como que se resiste. Marcia y su amante repiten su ritual con mínimas variaciones: primero esperan que una bandeja teledirigida aparezca en el vano de la pared: abren las papas fritas. él se saca la corbata y se desabrocha la camisa como en un comercial de desodorante. él sigue moviéndose sobre ella. no importa nada lo que hablan porque no es más que un muestrario de la gestualidad del cortejo. seguro de sí mismo. se alisó el pelo. sube al Audi muy canchero. la tira en la cama. Prefieren uno de Vivaceta para no volver a pasar el susto de divisar a alguien conocido.. se toman un trago para alargar el deseo. Ella hace arrumacos con los labios. se arranca.. él la toma como a la fuerza. se perfumó con Amarige de Givenchy. ella dice que alguien viene. él la persigue. ella se queja y dice que no. que le hace daño. que no. le levanta las piernas y la penetra con ímpetu. él saca pecho y se pasea como un pavo real.

es mi marido!». en el que es imprescindible contar con un tercero. salvo ellos en su complicidad. Ésa es la fantasía de Marcia. en perfecta armonía. sin más miramientos que el placer de cada uno. dice el amante. dice no tener un compromiso estable. «¡Nos va a matar!».» Paulina es voyerista. en su fantasía. en su juego. u observaba sus propias relaciones sexuales. no. Nadie. utiliza un gran espejo. Trabaja en el departamento de marketing de una empresa textil.» Y la pareja continúa. para lo que. Siempre me atrajeron muchos hombres a la vez. Le gusta mirar a otros mientras tienen sexo. El origen de estas ensoñaciones lúbricas está en una experiencia temprana. «¿Qué le pasa?. Y continúan. es soltera y no tiene hijos. Lo encuentro una lata. sigue ella.. a pesar de que en realidad no hay nadie más que ellos en la habitación. En el plano sentimental. Creo que no estoy hecha para tener una sola pareja en la vida. pero sale con varios hombres. tiene un sueldo razonable e interesantes perspectivas profesionales.. te deseo a ti también. «Mi apetito sexual nunca fue unidireccional. parece excitado»...56 — «¡Oh. «¿Por qué nos mira así? ¡Ah. que su marido y su amante le hagan el amor al mismo tiempo. turnándose con un otro imaginario. dice ella. quieres lo tuyo! Ven. . La mirona Paulina tiene cuarenta y seis años. También le produce placer verse a sí misma en pleno acto sexual con uno o más hombres. Sus ensoñaciones están vinculadas con las imágenes más ardientes que ha observado mientras espiaba a otros. «¡Nos encontró! ¡Está mirando cómo te lo hago!». dice él.

que estaba bella y sonrojada. insistente. que lo miraba y se estremecía. cerraron la puerta y mi madre. con gran familiaridad. »Un día me atreví a esconderme detrás de una mesa ratona que había en la salita. Después se levantaban los dos y el doctor Santis se metía con mi madre en la salita. Era evidente que mi madre no estaba sorprendida. Entonces ella se tendió sobre el mismo sillón donde estaba. Paulina pudo fisgonear toda la escena. . intentaba mantenerse silenciosa para no ser descubierta. Mi papá salía a regar el pasto o a leer el diario. que él rechazó mientras se sentaba en la alfombra. el bulto en sus pantalones. Sintió los gemidos. Le ofreció una taza de té al doctor. muy cerca de ella. Vio cómo el doctor acarició con suavidad los muslos y las caderas a su madre. se tomaban un café.» Desde su escondite. serio. deleitándose con los besos del amigo de mi padre. suspiros y quejidos de ambos. sin mostrar ninguna inquietud. un apuesto médico de cabecera que visitaba mi casa. el brazo. y que le agradaba. Pero también me inquietaba el doctor Santis. un señor de barba. bien callado. Yo la veía cerrar los ojos. se sentó en el sofá. mientras ellos se quedaban en esa pieza haciendo algo que muy pronto me encargué de averiguar. Miró la forma en que ella observaba. Me gustaba un vecino con 57 — el que nos encerrábamos a atracar en el garaje.«Yo tenía unos quince años. »El doctor conversaba un rato con mi papá en el repostero. Ellos entraron. marcando en la ropa las formas de ella. que llegaba con un maletín y sus anteojos y que pasaba seguido a vernos aunque nadie estuviera enfermo. y le besaba la mano. y del ardor que le provocaba lo que veía. dentro del auto de su papá. el cuello. a veces incluso jugaban a las damas. los hombros. hasta que nos llamaban a tomar onces. A pesar de la impresión.

el doctor la tomó de un brazo. los pantalones abajo. Luego masajeaba sus pantorrillas y le levantaba la falda. le produjo una enorme excitación. entonces él intensificaba las tocaciones: subían sus finas manos por las costillas y cuando iban a llegar a los pechos se devolvían dejando a mi madre con un suspiro ahogado en la garganta y la boca entreabierta. Sintió que se extasiaba con el sonido de esa lengua. abriéndole un poco los muslos. Parecía gustarle mucho a ambos. la de su madre. ella intentaba quedarse quieta. Luego se instaló de espaldas a ella. Adelantaban las caderas. Ella elevaba las rodillas y parecía querer abrazarlo con las piernas. Su mano buscó instintivamente sus genitales. batiéndose y saboreando la zona anal del . Bajaban hasta sus rodillas y las apretaban. ofreciéndole las nalgas. jadeante. nada le importó ver a su madre con otro hombre. como una espontánea danza sin música. Ella le besó el culo y comenzó a lamérselo como al hueco de una jugosa sandía. que marcó las fantasías de Paulina. se separaban y se volvían a reunir. »De pronto. A ratos.«Comencé a sentir cómo sus respiraciones iban subiendo de tono. que temblaban y se movían. con el torso en el sofá.» Esta escena. El ardoroso panorama que tenía frente a ella le parecía hermoso y excitante. cada vez más frenéticas. a la vez que la leve agitación inicial de mi madre daba paso a movimientos más rítmicos. Al contrario. la llevó hasta la alfombra y la puso allí de rodillas. le pareció que el placer que se prodigaban esas dos personas frente a ella era contagioso. Notó que se había empapado de un líquido espeso y desde su escondite se alivió recorriendo el exterior de la vulva con la punta de los dedos. 58 — »El doctor Santis corrió cuidadosamente las ropas y dejó descubierto las blancas nalgas de mi madre. cada vez más rápido. que bullían de escozores tibios.

meneándose el miembro hacia atrás 59 — y hacia delante. Ella también se movía cada vez en forma más violenta. espontáneo. hasta que él respondió con empujones potentes mientras le sostenía las caderas. desde el fondo del alma. exhibiéndosela a ella. y comenzó a moverse en largos y profundos espolonazos. Paulina estallaba a la vez en un orgasmo intenso. »Ella se sacó la falda y unos calzones blancos no muy seductores que llevaba. Lo logró y no fue descubierta. estimulado por sus propias caricias pero sobre todo por la escena de la que era testigo. Se curvó para ofrecerle el trasero y se lo abrió con ambas manos. Iba a acabar en cualquier momento. Tuvo que hacer grandes esfuerzos por aguantar el grito de placer que le nacía. Él continuaba erguido y resistente. hundiendo sus dedos en la blanca carne de mi madre.» Detrás de la mesa ratona. mientras ella gemía y suplicaba por más. que parecía deslumbrada y que comenzó a asirle los hombros y atraerlo hacia ella. con evidente expresión de calentura. flaca y muy tiesa. lo que producía un estremecimiento rítmico de todo el cuerpo masculino. »La espera me pareció interminable hasta que él comenzó a penetrarla lentamente. El doctor introdujo entonces todo el miembro.doctor. plagada de venas moradas y rojas y con el capullo expuesto. hasta la base. Vi que el orificio anal se abría y se cerraba a la espera del miembro del doctor. en . «El doctor Santis se dio la vuelta y dejó ver una verga larga. El mismo se la tomó y la movió con energía. ni esa vez ni las siguientes.

mientras hablamos de cosas sin importancia. con un vestido rojo escotado. antropóloga. el cuerpo fornido. a pesar de que en la infancia era insignificante. Me mira de reojo las piernas. tacos altos. se ofrece para pasarme a buscar. »Esta vez Manríquez me parece atractivo.que observaría desde el mismo refugio secreto la aventura sexual de su madre. Lo siento turbado. Estira su . Manríquez. Esas escenas son un tesoro guardado en mi mente. a las que recurro cada vez que necesito sentir placer. Yo le espero muy arreglada. Se le hizo un hábito espiar. Me río por cualquier razón. unas manos grandes. nariz y mentón prominentes. Mirar a escondidas le producía tanto o más placer que practicar el sexo ella misma. ¡ «Imagino que me lo hacen a mí o que yo lo hago. un antiguo condiscípulo que me llama cada tres o cuatro años para invitarme a la reunión de ex alumnos. ansioso. Subo a su auto dispuesta a hacer recuerdos nostálgicos. «Cuando estoy sola o siento cierta comezón en el sexo.» Encuentro de ex alumnos Flora tiene cuarenta y seis años. Tiene bigotes. él responde mostrando una blanca sonrisa y extendiendo el torso como queriendo mostrarme su potencia. medias negras con liguero. pienso siempre en una situación imaginaria: tengo una fiesta — 60 — con mis compañeros de colegio. es casada. tiene tres hijos y vive en Maipú.

Pero hemos llegado al lugar del encuentro. Es como un explorador entrando en una selva. Mi cuerpo se tensa al sentir caricias en los pechos. nos ofrecen unos tragos y comienzan a sacarnos la ropa entre risas y miradas lascivas. »Su herramienta emerge imponente y tiesa. las caderas. confundido o antisocial. La mujer le agarra el pene con familiaridad y lo frota hasta hacerlo crecer aún más. Manríquez no deja de mirarme mientras . »Casi de inmediato Manríquez intenta retomar las caricias del viaje en auto.mano y la pone sobre mi rodilla. le digo. En ese momento llegan hasta nosotros dos hombres y una mujer. Nadie parece contrariado. las orejas y la espalda. Algunos se masturban. »Entramos en la casa y vemos una escena increíble e inesperada. "Ya habrá tiempo para retomar nuestra conversación". Hay grupos por aquí y por allá. Avanza por el muslo mientras sigue manejando. Manríquez casi pierde el control del vehículo. eyaculan sobre los otros o intercambian parejas. Me sube la falda. Abro las piernas. No reconozco a ninguno de los presentes. El otro oscila desde atrás de mí con suaves embestidas hacia mi trasero. coqueta. Todos mis ex compañeros están desnudos y se ha desatado una verdadera orgía. seguida de un par de testículos peludos. busca nuevamente la humedad y sus dedos se hunden entre los pliegues sedosos. 61 — La mujer me tiende boca abajo en un sofá y saca el sexo de Manríquez fuera de sus calzoncillos. Uno de los hombres me besa el cuello. teniendo relaciones sexuales en un ambiente de fiesta. Exquisito. lamiéndose. un montón de desconocidos que están excitados y alegres. gente tocándose. las nalgas.

» — 62 — . intercambiando sus penes y sus vaginas sin ningún recato. El rostro de Manríquez se enrojece. Sé que se prepara para mí. su respiración se acelera. llenándome hasta el delirio. meneándolo allí con insistencia. Se libera de la mujer y avanza hasta mí. Todos ven cuando agarro el tallo inflamado de Manríquez y me lo meto desesperada para que me llene entera. El otro hombre me abre las piernas y juega en mi ano con un dedo. dirige su órgano hacia mi sexo y lo frota en la entrada con cierta contención deliciosa. Uno de los hombres introduce su garrote en la vagina de la mujer y entra en ella con empujones que van aumentando de velocidad. me levanta por las caderas. »Siento una corriente de placer que me une a los otros. Le suplico a gritos que me penetre. Atrae el pene hacia su pecho y lo abraza entre sus inflamadas tetas. su garrote yendo y viniendo por mi jugosa hendidura. sin detenerse. emite una especie de gruñido. En esta imagen de mi fantasía creo sentir materialmente el tenso órgano entrando en mí hasta el último centímetro. Manríquez continúa su danza con breves embestidas. »Los demás me acarician y me besan mientras se complacen unos a otros. Veo el órgano congestionado en primer plano. La mayoría de los presentes me observa. Todos a mi alrededor están gimiendo de placer.la mujer hace que la cabeza de su órgano se vuelva bulbosa y púrpura. imagino que la mujer lo soba como a una joya mientras Manríquez me mira. Ella jadea y disfruta las rápidas penetraciones. pero no desatiende a Manríquez. con el tallo cubierto de venas y duro como una roca. Esa visión imaginaria me produce mucha excitación.

unas puntadas eléctricas que le anunciaban la urgencia de tener a alguien succionando sus pezones agigantados. el único sobre el que no se hizo jamás una pregunta porque simplemente no se le ocurrió que podría perturbarle de esa manera: la fuerza erótica de sentir una presión nutritiva en los pechos. la verdad es que a cambio recibía sólo silencio y su sensación era más bien de ser un cuerpo usurpado. cree que el suyo es un caso «bien especial» y me cuenta que la tarde en que se hizo su primer pronóstico casero de embarazo -en el baño de su departamento de soltera. comenzó un recorrido sorprendente. Aunque ha leído en algunas novelas e incluso en literatura médica acerca de esta fijación erótica. Se sentía invadida por alguien del que tenía pocos datos. cantó y habló en simulacro con el nuevo individuo.6. " Tampoco llegó a ocurrir jamás la comunicación extrasensorial -intra. en las masivas torres de Fleming-. tan bueno como suelen ser. Durante los ocho meses siguientes ningún misterio le fue revelado. el polvo fundacional era eso. Una cifra moderada para alguien cuyo mayor placer sexual consiste en dar de mamar o fantasear con que otro ser se alimente de sus pechos. salvo uno. Por más que se acarició la guata. en este caso. un polvo. pero no hubo estallido de galaxias ni estremecimientos de constelaciones ni indicaciones luminosas de que se estaba produciendo en ese acto preciso ningún milagro. De partida. es decir.de la que había referencias. y . Lo que sí quedó en evidencia durante su primer embarazo y los que siguieron fue una serie extensa de mitos que rodean la reproducción. Dar de mamar Que me chupe los pechos Mariana es jefa de cajeras en un supermercado y tiene cuarenta y dos años y cinco hijos.

por una mirada masculina a sus protuberancias mamarias o por el simple latir de su imaginación. Un trozo de carne con forma humana que latía ahora en su cuello. Mariana dice haber sentido la compulsión de palpar ella misma sus pezones en muchos momentos. estimulada por el roce de la blusa..63 — cuya presencia de pez era bastante asimilable a la de un gas intestinal persistente. con el quirófano en cámara subjetiva. por la raquídea. inexplicable. le imploraba la de los aros. Después. Pero lo más notable era la sensibilidad que se despertó en la punta de sus pechos y en el olfato. Olfateó a la criatura y entonces . junto con várices. con el sobajeo de brazos tan propio de los chilenos en trance hospitalario. lentitud en la percepción. tranquilita. caries y panza. En el momento del parto tuvo la clásica visión de la vida después de la vida. porosos. estrías. en esos largos e incómodos meses introspectivos. afuera. y su piel se había engrosado como corteza de nogal. Podría decirse que se ordeñaba a sí misma. una que llegó a practicar a diario. la incertidumbre y un gusto desconocido por tocarse los pezones. Lo más claro en medio del todo confuso fue un sonido líquido procedente de la entrepierna. Y ese aroma picante hacía que sus pechos se transformaran en fuentes que lanzaban chorritos de leche sin parar y que le exigían que los pellizcara para aliviarse. «Tranquilita. Y así. respire. y dos médicos que le amasaban y le abrían en el vientre con destreza de carniceros. de una manera tan deliciosa que se le transformó en una costumbre. Entonces los tocaba y estiraba suavemente hasta sentir un placentero manar de leche. Se habían vuelto oscuros. lo otro que le creció fue la curiosidad.. tranquilita». Le acercaron un bultito. algo así como un mar tibio fuera y dentro al mismo tiempo. una matrona con paradójica mascarilla superpuesta en aros de fiesta y blusa de lentejuelas. Podía olfatear el sudor de un hombre a un kilómetro. sobre su pecho. todas las caras la miraban y le hablaban cosas que no pudo escuchar.

de células en eclosión.nunca reprimió. de glándulas mamarias congestionadas. que le producía una urgencia de amamantar más allá de todo control. Mariana no necesita que su fantasía se haga realidad.64 fue cuando sintió la imperiosa necesidad de que el niño se le pegara a las tetas y comenzara a chupar. Al comienzo Mariana se extrañaba de sí misma por este deleite del que no tenía referencias. Hablaban de llagas en los pezones. — . Mejor aún si él sigue hostigándole las mamas sin piedad cuando se monta sobre ella y la penetra. Ese pensamiento ha bastado hasta hoy para excitarla hasta el borde del orgasmo. abraza con la palma de la mano sus globos mamarios.. cada vez que se acostaba con un hombre imaginaba que su amante le buscaba los pechos y se pegaba a ellos succionando alimento. con pequeños pellizcos y tirones. o rítmicas palmaditas que los hacen erectarse. Otras mujeres se quejaban de los desagrados del acto de «dar papa». con cierto tamborileo de quedarse para siempre. Paralelamente. Una esencia de cuerpo bullente. Ella en cambio -y siempre su entorno aplaudió su actitud-prolongó al máximo su ritual lácteo con las cinco criaturas que trajo al mundo. la cama revuelta de sus padres en las mañanas. como una textura en el aire.. Pero reconoce que le resulta extremadamente placentero cuando su compañero avanza hacia sus pechos. como de átomos y núcleos y electrones chocando y mutando. En cada mamada de sus criaturas se le encendían las entrañas de una manera inequívocamente lúbrica que ella. un cierto vaho caluroso. Sabe que esta succión puede mantenerse sólo en su cabeza. orgánico. Se le instaló en los pechos una ternura perezosa. El impulso le sobrevino primero de manera vaga. Esa fue la primera vez que experimentó conscientemente el deseo que se le volvió fantasía. como un estímulo adicional durante el acto. e intentaban interrumpir la lactancia materna lo antes posible. Un rumor de camas usadas. disfrutando secretamente del placer que algo muy diferente del instinto maternal motivaba. manipula sus pezones con habilidad.

sorbiéndole los pezones. Cuando imagina que esto sucede. algo que ella identifica como semen fresco. como una eyaculación. y que éste sigue chupando hasta saciarse. Imagina que ese líquido viscoso llena la boca de su amante. mientras bombea con la verga una y otra vez en su húmeda vagina.65 — bajando la cara hasta ellos y mordiéndolos con dulzura para luego palpar los pezones con la lengua en punta. Es el momento en que Mariana siente contracciones involuntarias y rítmicas en el clítoris. un fluido espeso que le mana como en ráfagas. y un placer que se disemina en chorros de secreción láctea desde los pechos. Mariana llega al borde del clímax. . al avanzar hacia la imagen de su amante chupándole los pechos. Siente que sus mamas producen un líquido.

El recuento no se sale de la norma: cuatro pololos de adolescencia. un apoderado del curso de su hijo con el que tuvo una relación extramarital durante un año. Sin embargo. un novio que se convirtió en marido. Yo sólo puedo contarte mi experiencia. por muchos años. extremadamente complejo. «El incesto es el gran tabú sexual y moral de la sociedad civilizada. Una cantidad no despreciable se embaraza y tiene hijos de esta unión. Las pocas veces en la vida que ha comentado con alguien su fantasía ha recibido de vuelta miradas horrorizadas o consejos compasivos.. un alto porcentaje de las mujeres nos iniciamos sexualmente en una relación con nuestro padre o padrastro. El padre y otros incestos La voz del padre Elisa es traductora. Me habla de los hombres que poblaron su vida sentimental. un hijo. una cómoda casa en provincias. Me advierte que su testimonio es delicado. que está anclado en una experiencia de la vida real. . que no tiene nada de traumático». es muy complicado. En general no se trata de encuentros puntuales sino sostenidos en el tiempo. dos relaciones importantes después de separarse. Ni pensar entonces en compartir el origen de sus ensoñaciones. tiene sesenta y seis años. Está separada de su primer marido y mantiene una relación estable con un arquitecto jubilado que vive a pocas cuadras.66 7. Es un tema que no tengo resuelto.. asegura.

Mi padre gozaba de prestigio social. »La atracción por él se me hizo irrefrenable desde una vez que lo descubrí fornicando con la verdulera en la farmacia. de muy pocas palabras. era muy bien considerado como hombre de trabajo. leía y leía. me observa y continúa. que les permitió vivir con cierto desahogo económico. Huidobro también era un hombre muy atractivo. y que habría derretido a cualquier mujer. Celebró mis trenzas y me recitó un poema sobre una niña y una vaca que me hizo reír. «En provincia el farmacéutico era. No se reía nunca y era silencioso. con una sonrisa espléndida y un áspero sentido del humor. a pesar de que nunca fue a la universidad. con las aletillas de la nariz. ella con la falda arremangada y los muslos en alto sobre una camilla de la bodeguita de atrás. serio. pero de pronto Elisa hace una inflexión en el relato. Leía. Era un hombre culto. congestionada. una persona importante.. tenía piernas largas. los ojos y la boca muy abiertos. Bueno. incluso a una niña». que regalaba en muy contadas oportunidades. pero esta vez como si sacara capas a una cebolla: «Pero mi fantasía secreta siempre fue mi padre. confiable. El padre de Elisa fue un boticario que logró hacerse de un negocio modesto pero próspero. trajes hechos a medida. una estampa muy aristocrática. serena y segura. pero su cara estaba irreconocible. roja. en esos años. Estuvieron allí fumándose unos puros cubanos y disfrutando de esos libros empolvados. Los vi. — 67 — era un hombre hermoso.Hasta allí todo parece previsible. Con decirte que Vicente Huidobro pasó una vez por Ovalle y se interesó mucho por la biblioteca de mi padre. dispensador de consejos razonables. Me asomé a mirar porque sentí a una mujer que gemía.... pero tenía una forma de hablar muy seductora. Pero lo que más me gustaba de él era su voz. Era la misma que me regalaba primores cuando íbamos a comprar la fruta. Mi . Su biblioteca era un completo muestrario de lo más granado de la literatura universal. Pero mi padre me gustaba más.

grueso. venoso. sus cuerpos se despegaron. y él respondía con sinuosos y lentos movimientos de sus nalgas. medio asomados por el escote. Era un venablo duro. le decía a la verdulera. Cada vez que llegaba a la parte en que su padre bramaba de placer con esas palabras indecentes y soltaba todo el jugo de sus testículos. Elisa se conformó un tiempo con encerrarse en su pieza a evocar la escena que había visto. y ella se agachó y comenzó a chupar. chupa así. Ese mechoneo fue como una señal.". ¿Qué era eso? No sabía bien.padre se meneaba contra ella dándome la espalda. No me vieron. de un rojo encendido. ella sentía que una tensión sostenida estallaba en sus genitales. era algo que yo debía probar. porque ella colaboró de inmediato. En ese momento pude ver entre sus labios. hasta que ella retiró el mango de su boca y pude ver cómo salía una leche espesa en chorros abundantes. . con la cara cada vez más roja y deformada. el magnífico miembro de mi padre. Se retiró. . Ella le decía: "Dámela. pero me pareció delicioso. como después de una batalla. estoy gozando. le tiró la cabeza hacia atrás y hundió la cara entre los dos enormes pechos de la mujer. saliendo y entrando frenéticamente. En ese instante escuché su voz: "Te gozo toda. uno sobre otro. con contorsiones desorganizadas. »Se quedaron abrazados.» Llevada por la curiosidad.. el instinto y la temprana intuición de que ese tipo de cosas estaban en el ítem de lo secreto. »De repente él la tomó por el pelo con una mano crispa- 68 — da. dámela". Una hermosura de aparato. Era un espectáculo hipnótico. Él se acariciaba la entrepierna sin dejar de moverse cada vez más rápido.

palpitando. pitipón!".. sintiéndolo calentito y apretándolo entre mis muslos.Después experimentaba un cierto alivio. como a una guagua. Pero al cabo de un tiempo no fue suficiente y comenzó a rondar al hombre que tanto la inquietaba. Yo me acercaba y él me decía que me estuviera tranquila. dulce. Escuchaba su voz diciéndo-me: "¿Quiere hacer cositas ricas con el papá?". catrotamos caballito. Yo me montaba en su zapato y le decía: "¡Hop-hop cabalot. Refregaba mis genitales en ese aparato hinchado y caliente. Una sonrisa de aprobación y complicidad. quieto. engrosando. y me refregaba contra su 69 — empeine. Yo le acariciaba una pierna y él me sujetaba la mano. Y todo quedaba así.. cintones y organdíes. lludi pen. Yo me arrastré jubilosa. que me hacía derrumbarme sobre su pecho tibio. Me ponía en su regazo y buscaba su verga tiesa aprisionada por la ropa. con mi cara muy cerca de su cara. Allí estábamos siempre solos. pitipón. pero mi madre me vestía con vuelos. Yo tenía diez años. pitipón. »Yo lo contemplaba y él fingía no verme... Y luego un alivio maravilloso y total. refregándome por sus piernas hacia arriba hasta quedar sentada en su regazo.. y de inmediato sentía humedecerse mis calzones. hasta que me llegaba desde el paraíso una cosquillita que iba en aumento y que me estremecía entera. lludi pon. creciendo. que repetimos muchas veces durante años.. . »De ese modo iniciamos un juego. »Hasta que un día me miró y me regaló la más seductora de las sonrisas. un rito. y moviéndome involuntariamente arriba y abajo. El me acariciaba el pelo hasta que yo me recuperaba. pleno. «El mejor momento para acercarme a él era cuando leía en su biblioteca.

y sobre todo por miedo a la electrizante energía que 70 emanaba de nuestro contacto. después de tener muchos amantes». culpas. Pero su voz me producía el mismo deseo desmesurado.. Si no le pesó en su relación con los hombres a lo largo de la vida. años después.. él me mira con sus ojos encendidos. me cuenta Elisa. Sus manos son grandes. Yo me meneo y me refriego contra su sexo y jadeo igual como lo hacía la verdulera. niña. tal vez por temor del otro. Me responde que no. «Nuestros jugueteos terminaron cuando me mandaron a estudiar a Santiago. Pero hasta hoy sueño con él. Murió hace más de treinta años.»La atracción por mi padre me ha durado toda la vida. »No retomamos la experiencia. por su espléndida voz de macho. que vivió esa experiencia como algo muy querido y que la recuerda sin conflictos internos.. Aunque me parece improbable. las mismas ganas de unirme a él. Un tropel de caballos desbocados se acerca desde . También me dice que la ha mantenido de manera muy privada. me invita a hacer "cositas ricas" y yo. Desde siempre supo que nadie podría entenderla. acogedoras. yo era una mujer y él un anciano. que hubiera tales consecuencias. aun después de que murió. Al regresar. Es dulce y es brusco.. si no le trajo problemas. Lo rondo y me acerco hasta que tomo posición sobre su sexo inflamado. Como si recordar la sumiera en un trance. Le pregunto cómo siguió esa relación. Parece que hablara consigo misma. traumas. Me despierto algunas noches excitada por su presencia sonámbula. por su actitud y sus dichos. Mi padre me susurra palabras mágicas. hábiles. Siempre es el mismo sueño: estamos en la biblioteca. puedo sentir que mi padre me desea más que a nada en el mundo. Siento que nada puede hacerme daño.

según sus 71 — palabras. Lo sé porque ese hombre.. un marido excelente.. evaporada por la fiebre. extremando los cariños y atenciones para ella y sus hermanos menores. y un trabajo cómodo como peluquera y propietaria de su propio salón de belleza. Había tenido un sueño erótico con el que mi sexo se . como si no tuviera los cincuenta y siete años que tiene y fuera aún la hija huérfana de madre. Gracias al conjuro de la leche de burra ella se transformó en una adolescente flaca pero sana. «Cuando tenía unos catorce años.» ¡Méeme! Mijito! méeme! «A veces me parece que cualquier ruido de agua que me llega desde lejos es mi padre orinando al fondo del pasillo. que tuvo dos hijos. enferma de sarampión.» Fresia se concentra en el relato como si estuviera reviviéndolo. tiene la voz del más absoluto placer. con un papá que la crió solo.ninguna parte. y que la acompaña hasta hoy. y después en una adulta normal. Me parece que soy una niña y que es mi padre el que va a llegar acicalándome los bucles y asegurándose de que me tome hasta la última gota de la leche de burra que me salvó de la muerte. a punto de empezar el ajetreo matinal. mi padre. a las puertas del otro mundo. Yo sé que voy a morir con él en pocos segundos. Recuerda el detalle de su padre orinando en el fondo del pasillo porque cree que puede ser el antecedente de una fantasía que fue tomando forma desde sus primeras experiencias sexuales. me despertaba a veces con un suspiro.

que así se aliviaría de esa como picazón que tenía ahí. furtivo y torpe. Un rico orgasmo. después pasaba su cosa por ahí pero sin metérmela sino que frotándome para despertarme las ganas. «Sentí su pene en mi vagina y me vino la idea de que el cabro me iba a mear. compartiendo las noches en una habitación de hotel. sin límites. no acabo. Y después. . ya muy excitada. Estuvieron juntos una semana. pero como era un tipo súper relajado y que me daba mucha tranquilidad.» 72 Fresia. cada vez que tengo relaciones pienso lo mismo.» Ya adulta y casada.humedecía como un verdadero surtidor de agua. sin preocupaciones ni prejuicios. con más calentura que placer final. recibía esas deliciosas caricias en sus muslos. su fantasía dio un nuevo salto cuando se vinculó sentimentalmente con un peluquero a quien conoció en un seminario de perfeccionamiento en Viña del Mar.» Fresia se acostó por primera vez a los quince años con un pololo de verano que era tan inexperto como ella. la llevó a un intenso orgasmo que la dejó muy satisfecha. me ponía el chorro de la ducha en los pelitos de abajo. Me di cuenta de que cuando acababa durmiendo siempre me hacía pipí. Mi cama estaba empapada de pipí. como siempre la tenía. los hombros. sobre la arena. más que los movimientos instintivos y desordenados de su pareja. las axilas. me tomaba los labios de la vagina y me los abría. él me jabonaba entera. me dejé llevar por mi imaginación. y aumentaba su ardor. que me subió por la columna. Fue un encuentro rápido. Entonces fue que me vino un gusto en mis partes. Si no lo pienso. la espalda. «Con él tuve la misma fantasía. Primero nos duchamos juntos. Pero durante la relación la joven imaginó que el muchacho se orinaba sobre ella y eso.

me agachó hasta su sexo y me lo metió en la boca.» De pronto el hombre se quedó quieto unos segundos y se alejó de ella con los ojos muy abiertos y a punto de lanzar un gemido. y que me prometía mucho placer en la penetración. Lo tenía tan grueso que casi no me cabía. cosa que yo nunca había visto. escolares. pero igual lo recibí con harto gusto y empecé a chupar y chupar. Me pidió que le lamiera los testículos. Estaba jadeando y respirando bien fuerte. Estábamos de verdad muy calientes. Luego me acomodó un poco y empezó a lamerme él a mí. llenitos. lentamente. sin pensarlo: «¡Méeme. Y sintió la más deliciosa explosión en sus genitales. sintiendo cómo le hervía el semen. Yo quería que me lo metiera para que acabara adentro. Nunca me lo habían hecho. Pero seguía haciendo las cosas que él quería. Fresia supo que el clímax era inminente. donde convive con nueve personas entre adultos y niños. y me chupaba. y vive en Temuco. más dos perros y un canario. Trabaja muchas horas para mantener a su familia porque no tiene . curvado hacia arriba. para que él gozara en mi boca. Me abría. Podría ser mi hijo Adela tiene cuarenta y un años. Era súper rico. es funcionaria bancaria. Los tenía hinchados. Junto a sus cuatro hijos. Entonces exclamó. así. No había vuelta atrás. Tiene poco tiempo libre y casi ninguna privacidad. es allegada en la modesta casa de sus padres. mijito. El se aguantaba y me seguía tocando los pechos. Yo se los lamí con placer. mientras el hombre descargaba en una abundante eyaculación sobre su cuerpo desnudo. viuda.«El quería que se lo chupara. méeme!». Tenía el pene curvo.

Adonis me da un beso en la boca. me toma la mano. Me arruga la ropa y la tira como para sacármela. »Después imagino que estamos en una habitación con luces tenues. unos ojos con pestañas largas y tupidas. «Estamos en ese espacio pequeño. Su amante imaginario sube a la cama y se mueve sensualmente.» Adela imagina que se encuentra con el personaje de sus sueños en un ascensor. diecinueve. Me ofrece un trago. con su piel suave. y me saca los zapatos con delicadeza. »Me excita pensar que soy atractiva para un hombre joven. nos empujamos jugando. una mezcla de cosas que me gustan. me dice que estoy bonita y me sigue besando. Adela le pide a Adonis que ponga música y baile para ella. Adela ha construido un personaje. Su quimera sexual favorita incluso tiene nombre: Adonis.73 — otra entrada económica que su exiguo sueldo. «No es alguien que conozca o haya conocido. Pero suele buscar algún momento en el día para viajar a mundos imaginarios que le son gratos y que se le han vuelto familiares de tanto invocarlos. servicial..» En este punto de su fantasía. con nervios de que alguien entre de repente. Por la noche apenas ve unos minutos a sus hijos antes de levantar un verdadero campamento de camas hacinadas en dos habitaciones estrechas. contornea sus estrechas caderas delante de la cara de ella. pero que se calienta como hombre grande. muertos de la risa. cuerpo delgado. lampiño. se desviste sin perder el ritmo. Parece disponer de poco tiempo para fantasías. obediente.. sonriente. Yo sólo quiero sentirlo. y una personalidad relajada. Me aplasta contra la pared del ascensor. . pero tiene características de algunos hombres que recuerdo. como de niño. despreocupada. un amigo imaginario que tiene aproximadamente la edad de su hijo mayor. rojizas. me sienta en la cama grande y cómoda que tiene espejos arriba y a los lados. a lo Rodolfo Valentino. dispuesto. impaciente. como el pelo negro peinado con gel. alegre.

El vello. metiendo la cabeza bien peinada entre mis senos y respirando ahí. Prefiero esa onda de atraque a escondidas. no tiene hijos. pero siempre agradable. le pido que me toque las tetas y que las chupe si quiere. medio apurados. muy lujoso. el rato que me doy para imaginarme así. como que sí y como que no. Imagino que está ansioso por poseerme. Nunca me atrevería a tener una relación con un cabro de la edad de mi hijo en la vida real. Se refriega contra mí. A veces en mi casa abrazo la almohada simulando que es él. le cubre el pecho. pero me agrada imaginar que yo podría excitar sexualmente a un lolo así. tiene treinta y siete años y vive en Vitacura. que se me acerca insinuante y me acaricia. «Estoy en un baño elegante. y una camiseta abierta. busca poner sus cosas contra lo mío. Llamo por un citófono para que comiencen a pasar los postulantes. que me muero de ganas de que me lo meta. medio ahogado del gusto. apretándome. está separada. abundante. así. »Lo siento intentando montarse encima de mí.» Concurso sexual Carola es abogada. Así olvido por un rato tantas preocupaciones. que puede elegir a una mujer de veinte años.74 casi un adolescente. »El primero que entra es un tipo bastante guapo que viste unos pantalones de tela delgada. bien agitado. su . bien hecho. corta o larga. muy ajustados. Es un concurso sexual al que han sido convocados hombres que se sientan capacitados para hacer gozar al máximo a una mujer. de si hay otra gente o estoy sola. Depende del tiempo que yo tenga y de lo que estoy haciendo. bien machito para sus cosas. Le digo que es rico. Me lo hace sentir con su carita roja y traspirada. No lo dejo desvestirme ni le permito que él lo haga. Es como tener una cita. Lo tiene duro debajo de los pantalones.

pero no excitada al máximo. Mi padre está muy excitado. Es mi hermano. pero yo le acaricio el cuello. con las dos manos. Mi hermano me rasura los pelos pubianos con mucho cuidado. Me pide que me ponga de pie y me desviste. Saca una máquina de afeitar con gillette y un pote de jabón. mientras los otros dos hombres nos miran. Después me riega con una ducha de agua tibia y me limpia todos los pliegues del cuerpo. Veo que su pene se para hasta quedar completamente erecto.75 — cabello es castaño. Compartimos el secreto. Luego comienza a llenarme toda la piel con pintura blanca. tiene un cuerpo excepcional. Me excita hasta el extremo de mis sentidos. busco la abertura de su trasero y le introduzco el dedo ahí. »Entra el segundo hombre. pero no nos conocemos. »En ese momento entra el tercer postulante. Es igual a mi papá. Sus manos expertas enjabonan mis vellos genitales produciéndome una sensación deliciosa. Ellos están masturbándose mientras mi padre me trabaja el ano con uno de sus dedos. Estoy estimulada. lentamente. en el ano. que viste traje formal y trae un portadocumentos. a él y a los otros dos hombres. Está sin ropa de la cintura para abajo. moviéndose adelante y atrás para que mi dedo entre completo y vuelva a salir. pero no es suficiente. concentrándose alrededor de las aréolas de mis pechos y en el pubis. que se abre lentamente. me abre los muslos y los labios de la vagina para completar perfectamente su tarea. Es un buen intento. Estoy lista para recibirlo. Muevo el dedo en círculos. Entonces él busca la hendidura entre mis glúteos y me hace lo mismo a mí. la espalda. que me hace gozar al máximo. Tiene el pene blando y pequeño. reluciente. Después me lanza chorros de agua en esa zona.» . los muslos. Me humedezco un dedo con saliva.

Yo me impaciento.76 — El cuñado Julia vive en Maipú. Julia tiene la teoría de que da lo mismo quién sea su cuñado. De hecho. le desabrocho sin apuro el pantalón. es profesora de música. pero con cuidado. casada y madre de tres hijos. si es o no es buenmozo o atrayente en sí mismo. me manosea los pezones. El pecho está cubierto por un vello espeso y rizado. Pero reconoce que le inquieta porque la mira con descaro. Sus hombros son anchos y cuadrados como las vigas de un templo. Dice que no se plantea nada con él. Se me acerca lentamente. En la vida real no lo considera especialmente atractivo. Yo le palpo los botones de la camisa. Los deja allí colgando y los mira largamente. Parece una armadura de piel. en sus seis años de matrimonio se ha encontrado con su cuñado en muy pocas ocasiones. Esa visión doble del pene amplía mi deseo. que no le gusta. comienzo a desnudarlo frente al espejo. siempre en fiestas familiares. Se me acerca y me saca los pechos de la blusa. Su cuerpo parece más joven y sólido que el de cualquier hombre de la Tierra. Nunca ha pasado nada entre ellos. Tiene fantasías eróticas con el hermano de su marido. Se lo veo en el espejo y frente a mí. tiene veintiocho años. en todo caso. muy suave. Me contempla en esa situación aparentemente ridicula pero muy excitante. «Lo excitante es que es mi cuñado. Tiene un aparato . Pero en su mente lo evoca cada vez que puede. moldeado por mi propia imaginación.» «Imagino que estoy en el baño. sentada en el excusado. Acerca la boca y nos fundimos en un prolongado beso. comiéndosela con los ojos. Aparece su órgano. nada más. le desprendo la ropa con soltura. su cuñado. tenso. El entra y cierra la puerta. con un dedo traza círculos alrededor de mis aréolas. nudoso.

Pero Catalina. sin hijos. Hacerlo con un negro Cinco esclavos negros Para una persona friolenta no es ninguna gracia vivir en una de las ciudades más australes del mundo. obediente. Parecen entender que sólo tienen la función de prodigarle el mayor placer. y no es necesaria. No hay respuesta. Cuando despierta. Menos aún trabajar como bailarina en hoteles y pubs.» La fantasía de Julia culmina cuando el cuñado le pregunta: «¿Te gusta mirarme el pico?». que se levanta desde una espesa mata de vello. remoloneando. 77 8.fascinante. Imagina que cinco esclavos negros le hacen deliciosos masajes en todo el cuerpo. casada. pero con actitud subordinada. Es el momento de entregarse a sus fantasías. solo . Le gusta sentir el peso del plumón sobre el cuerpo. duerme hasta el mediodía. con cuatro grados Celsius como promedio de temperatura ambiental. Son hombres fuertes. y la ligera lencería de satén con la que duerme. de cuerpos lustrosos y firmes. Por su horario de trabajo. presentándose por la noche ligera de ropas. está sola en casa. y sin nada que hacer hasta el almuerzo. Y se ha quedado allí por cuatro años ya. Suele quedarse en la cama. triunfalmente erecto como un estandarte. Están semidesnudos. llegó a los veinte años a Punta Arenas por una temporada para integrar un ballet folclórico. mirando televisión.

extendiendo hacia atrás el prepucio y devolviéndolo a su posición. Yo me siento en el límite de la calentura. que son cada vez más furiosos. las tetas hinchadas. repartiéndose mi piel entre los cinco. temblores y cosquilleos en el vientre. En actitud concentrada. resbalando suavemente por la sensible piel de esa zona. todos idénticos. Los esclavos se han sacado los taparrabos. «Aumentan sus movimientos. Van trabajando cada músculo. «Extienden el líquido tibio sobre mi espalda y me masajean la columna. tienen sus varas muy tiesas y de un tamaño descomunal. el clítoris se me congestiona hasta dolerme justo cuando imagino que los esclavos separan más mis piernas y me presionan las ingles y la vulva con caricias sensuales.ataviados con un taparrabos y un turbante. Siento diez dedos recorriendo la hendidura entre mis glúteos. las que — 78 — me aflojan el trasero haciéndome abrir las piernas. cada centímetro. deslizando las manos por el eje del pene. Me dan placenteras palmaditas en las nalgas. las piernas. los músculos tensos. un bulto prometedor entre las piernas. Parecen penes de acero con un champiñón enorme en la punta. tienen la piel y los ojos brillantes. las pantorrillas. relajando todo lo que tocan¡ con sus manos expertas. el trasero. Y veo los espasmos que recorren . el cuello. Ve cómo se masturban rítmicamente. Me presionan el coxis con la yema de los' dedos. Entonces digo en voz alta: "¡Quiero semen. Mis sentidos se invaden de un bienestar embriagador. los pezones gordos y gruesos. extraen aceites de un hermoso recipiente de cerámica. quiero esa rica leche ahora!". La imaginación de Catalina se concentra en los glandes descubiertos que se le ofrecen como sabrosas frutillas gigantescas. »Todo mi cuerpo está preparado para el amor. la vagina lubricada. La sangre se me acumula en los genitales.» Los cinco hombres se aplican ungüento tibio en los miembros erectos.

uno tras otro los cuatro hermanos.los miembros seguidos de abundantes emisiones que brotan de esos champiñones. De hecho. Cuando niña. con . pensaba en él todas las noches.» ¿Quién le teme al hombre negro? Leonor tiene cincuenta y un años. o tal vez completamente desnudo. Ella le temía al hombre negro. La brisa antartica del río aliviaba el asorochamiento de los niños. [¿Quién le teme al hombre negro?] -preguntaba a gritos uno de los niños. los mismos que dura el orgasmo que me provoca esta fantasía. jugaba con sus tres hermanos y los amigos 79 — de la cuadra en la festiva inocencia de las tardes valdivianas. Se le aparecía enorme. Es nutricionista. preparándose sin embargo para arrancar y ser perseguidos. Era parte de la gracia quedar resollando. casi todos descendientes de alemanes. Después venía el baño en una enorme tina de mármol. en la soledad de las sábanas. Los cinco negros eyaculan sin parar durante varios minutos. Leonor iba recobrando el aliento sumergida en el agua tibia y en el eco de los cánticos del juego: -Wer hatangst vor SchwartzermanrP. -Niemand! [¡Nadie!] -contestaba el coro de amiguitos. madre de un hijo. y vive en Valdivia. un gigante pétreo semidesnudo. con los cachetes colorados y el ánimo encendido después de correr y perseguirse durante horas. y la instrucción de la madre rubicunda: «A sacarse bien el piñén». soltera.

sus ojos endiablados y sus dientes blanquísimos. labios carnosos como una fruta. blandas y abundantes. En la Valdivia de fines de los cincuenta no había ni siquiera un turista de color. Su hombre negro tenía la piel lustrosa y proporciones perfectas. Pero el protagonista de sus fantasías no tenía nada en común con esas figuras caricaturescas. pero que los hombres de raza negra suelen superar estas medidas por uno o dos centímetros. Leonor había visto una ilustración. También poblaban su universo infantil los descendientes de mapuches. Su desnudez impresiona ante la luz de las llamas. por supuesto. Debajo.2 centímetros y 80 3. como un dios griego lavado en azabache. donde aparecían cinco nativos africanos rodeados de monos. Su hombre negro imaginario la ha acompañado toda la vida y se ha ido apoderando de sus deseos hasta hoy. ataviados con huesos y taparrabos. El hombre negro. palmeras y plátanos. con un diámetro no superior a cuatro.1 centímetros de diámetro. picunches y huilliches. La gente a su alrededor era rubia. en la revista Billiken. tenía un pene descomunal. Tiene unos hombros anchísimos. También que el largo promedio de un pene en erección es de casi trece centímetros. . «Me visita seguido. sobre todo. pero no se parecían en nada al hombre negro. sus muslos parecen troncos de árbol. de carnes rosadas. sólo existía en su imaginación. la piel brillante. formas esculpidas y musculosas. y una enorme vara se erige desde el pubis. oscila un par de testículos que parecen de un toro. Lo veo bailando alrededor de una hoguera. Podría triturarla con una sola mano. Esa característica se hizo evidente en el fetiche imaginario de Leonor una vez que leyó que en el ser humano la longitud media del pene en estado de flacidez es de 9. Y.

cargados de un líquido untuoso que quiere salir. Entonces el miedo se me transforma en placer. Se palpa los testículos.» 81 — 9. se sienten tambores en el aire. lo estira. me vienen contracciones en las ingles y un golpe eléctrico en mis genitales me hace gemir. sopesándolos con satisfacción. lo descapulla y vuelve a cubrir el glande rosado. en calor en toda la columna. El pene Tener pene . Frota su enorme pene. una y otra vez. aumenta el ritmo. lo aprieta. sube la tensión.»El hombre baila una danza acompasada. Están llenos.

Hace bien para la piel. Varones de diversas edades y actividades la consideran una mujer interesante y vigente. Es rellenita pero bien formada. tú quieres saber cuáles son mis fantasías. con determinados escenarios. Algo teatral sugiere su acento extranjero. contesta sin dudar: «Con el roce de un cuerpo que me gusta. nada que atenúe las muchas arrugas que en ella se ven bien. la biología humana es así». dice. alba. Tiene un cuerpo armonioso que viste con sobriedad. tiene su instinto sexual en alerta. «A mí me gusta jugar. La Choly. muchos años después. en circunstancias que sólo vivió hasta los dos años en su Italia natal y no volvió a visitarla salvo en calidad de turista.La Choly es italiana de nacimiento y chilena por adopción. La ausencia de artificios aumenta su sensualidad. sus modales cuidados. la delicadeza de sus movimientos. Es sin duda una mujer atractiva. No dice cuántos más. me encanta que mis feromonas y mis endorfinas se pongan en actividad. muy erguida y digna. me mira hurgando en el fondo de mis ojos y da un giro a la conversación: «Bueno. música sinuosa. muy segura en su sillón. afirma. suave. Se enorgullece de que aún tiene cintura y las piernas firmes. su lindo pelo completamente blanco. saxofón. blues. no usa maquillaje. para el ánimo. Le pregunto con qué se le despierta el deseo. su piel sana. Yo creo que una persona sana. Su forma de caminar. el calor de una fogata. para la creatividad y para la vida. 82 La Choly hace una pausa. con una mirada cómplice que se cruza con la mía. Salvo una línea negra en el párpado superior. aunque tiene más de sesenta años. luces tenues. partiendo de la base de que soy alguien que llegó a . sus bellos ojos pardos. haciendo gala de su condición de médico. de cualquier edad. Esa es la síntesis». profesión que ha ejercido durante más de cuarenta años.

te aplicas y no te impones límites ni restricciones. Es divertida y procaz.acumular una cierta experiencia en esta materia. de que estoy en retiro. pero en ella todo suena adecuado. que lo fue siempre... cómo hacer para no quedarnos en la anécdota y detectar puntos más esenciales de su testimonio. Pero ocurre que el último polvo de mi vida fue hace unas cinco horas. el último polvo siempre marca. Quieres que haga recuerdos. ¿te das cuenta?» Le pido que me guíe. Las ancianas también fornicamos. porque desde que lo hice por primera vez me gustó. Si te prodigas. El último polvo suele convertirse en "el polvo". Me entusiasma lo que tiene que decir. Además. Me gustó mucho. aquella en que sostiene que el sexo sigue siendo para ella algo central. »Si estás esperando la triste historia de una pobre niña — . generalmente misteriosa. puedes llegar a ser realmente magnífica en la cama y dar y recibir mucho placer. si me lo permites. Y descubrí que podía ser muy buena en eso. Yo conozco fragmentos de la leyenda de la Choly. Y continúa: «De partida hay un error en tu forma de preguntar.» Su rostro se ilumina en una sonrisa total. qué estimula la imaginación erótica de una mujer con estas. anotar y dejar que la Choly se despliegue como prefiera. modifica sustancialmente el recuerdo erótico. «Como tú debes saber ya. «Tú quieres saber qué fantasías tiene una calentona. pareciera. o con este culto por el deseo y el catre. que no lo oculta y que lo practica con maestría. que las más de las veces se hace y no se piensa. Yo le he dedicado tiempo y entusiasmo al sexo. Pero no sé exactamente qué preguntar. o con estas inclinaciones.». llamémoslas. Quieres construir algo así como las memorias de una cortesana. me agrada mirarla y escucharla. Opto por callar. cubre todos los demás. habilidades. Partes de la base.

al sentir que la invadiría el clímax del placer. la Choly visualizaba en su mente que te- . Me hice un psicoanálisis largo y caro en la década de los setenta. para sí misma. sino de la certeza -vivida en la imaginación-de que los tiene y los usa para provocarse placer. en fin.. Choly descubrió que su clítoris era un pequeño pero poderoso órgano eréctil. abusada por adultos. a la fricción y a la manipulación igual que un pene. descarriada y todo eso. Lo hacía casi siempre en privado. Entonces ya fantaseaba con tener eyaculaciones. Luego fue perfeccionando la idea. pero también contagió a sus amiguitas con este afán lúdico y llegaron a pasear todas juntas por la playa portando sendas conchas de loco bajo el traje de baño. masajeando su vulva contra el brazo de un sillón u otras salientes del mobiliario. cuando todos lo hacían. a la altura del pubis. te vas a desilusionar. con las más diversas situaciones. Entonces ensayó toda suerte de formas para estimularlo. llevada involuntariamente por los caminos del sexo. fue por otro tipo de necesidades mucho más complejas y hermosas. Yo fui educada en las monjas. no me vendí.83 — víctima.» Me cuenta que se ha permitido fantasear con todo. cuando estaba de moda.. nunca me faltó nada. aquello que Freud llama «la envidia del pene». violada a corta edad. Cuando niña se ponía calcetines entre las ingles para sentir ese bulto de los hombres que tanta curiosidad le causaba. fui la hija normal de un matrimonio de clase acomodada. que respondía al roce. Conclusión: nada hay en mi biografía tan previsible ni tan aburrido ni tan obvio. Ya en la adolescencia. Lo mío no fue por necesidad económica. tocándolo ella misma. No se trata del deseo de tenerlos. cualquier mecanismo para desarrollar la sensibilidad de su capullo. contrayendo las paredes de la vagina para que las ondas del movimiento llegaran hasta él. pero que su fantasía más recurrente es que sus genitales son una verga y dos testículos. y llegó a usar ceniceros o manzanas dentro de los pantalones para dar más consistencia a su imitación de los genitales masculinos. Durante el orgasmo.

con tallados en metal o en madera. con plumas multicolores. Tiene largos tubos de madera de distintas dimensiones que los hombres de ciertas tribus se instalaban en el pene. También coleccionó todo tipo de adornos para la verga. Algunos de ellos tienen correas de cuero para atárselos a la cintura.. que se endurece y se agranda fuera de control cuando me dan ganas de ser poseída. Sentir que tengo uno dentro de mí. estos aborígenes tenían penes de cuarenta centímetros o más que les colgaban hasta las rodillas como verdaderos pendones ornamentales. al mismo tiempo. gozando en mis entrañas. hasta con piedras preciosas. Pero sus favoritos son los consoladores. el tubo era cambiado por otro más largo. miro hacia abajo. y algunos aparatos médicos para medir el miembro masculino. Cuando el glande asomaba por el extremo. Esta imagen le venía a la mente tanto si se estaba masturbando como si mantenía relaciones con un hombre. De este modo el órgano crecía mucho más largo y delgado que lo normal. del que comenzaba a manar sustancia seminal en furiosos chorros. Un delicioso aparato que me hace sentir completa. Yo no intento penetrarlos salvo que ellos lo deseen. «Hay amantes con los que he llegado a un grado de entrega y confianza como para ponerme uno de estos artefactos. penes artificiales de todas dimensiones y formas. un cilindro de carne que se calienta con la cercanía de un hombre atractivo. Tienen que ser hombres con la mente bien abierta y el amplio criterio que requiere un tipo bueno en la cama. y que puedo mirar otro. »Mi más secreta fantasía es que me crece un pene de verdad. Estoy allí teniendo un coito con un hombre estupendo. .84 nía un pene excitado. entre nuestras piernas. y de los más variados materiales. Así. amoratado y duro. el mío.. Pero me gusta sentir que tengo un órgano de grandes proporciones entre las piernas cuando hago el amor. que amanezco un día con una tripa esponjosa en el pubis. Desde esos tiempos comenzó una colección de artefactos fálicos que conserva y aumenta hasta hoy. con mostacillas.

Fue una experiencia bien salvaje. Estudia en un instituto particular y los fines de semana trabaja como camarera en un restaurante de la capital.. pones en juego el instinto. Le parece que es la postura natural para tener relaciones sexuales. como si fuera a morirme. El pene es mío y yo se lo estoy metiendo a mi amante. Me parece que es una extensión de mi propio cuerpo. «El mejor orgasmo lo tuve cuando participé en un trío. Se considera desprejuiciada. . como si fuera a explotar de placer. y también le gusta el coito en esa posición. la primera en la historia humana y la más animal.. y no tiene problemas para comentar sus fantasías más íntimas. de espaldas a tu amante que te está penetrando desde atrás. me olvidé hasta de mi nombre y sentí la más deliciosa sensación posible. con actitud de mujer adulta y muy vivida a pesar de sus pocos años. Es de Curicó pero hoy vive en el barrio Bellavista de Santiago. como una hembra primitiva. «Cuando estás arrodillada.» A Ximena le excita que le digan «perrita». gesticula y conversa animadamente. me estimulaban de pies a cabeza y competían por entrar en mí. Te sientes realmente como una perra o una loba.» Desde atrás Ximena tiene diecisiete años. Dos hombres intentaban penetrarme al mismo tiempo. que me recorría desde los genitales hasta la parte alta de la columna. pero dulce. Yo quería mantener la tensión sexual que se había generado y aumentar al máximo el deseo de ambos.85 — donde está moviéndose ese pene a punto de eyacular. Ríe. amplia de criterio. Así perdí por completo el control.

Ella siente la aceleración de su propio pulso.parte de una cadena de sabiduría ancestral.» La fantasía de Ximena consiste en que ella está durmiendo 86 en una mullida cama redonda. con sábanas rojas de satén. la hinchazón de sus pechos. No sé por dónde quiere entrar. la tentación irresistible de mirar la erección que se empina a sus espaldas. A Ximena le sobreviene la curiosidad. que se expresa en la firme tensión de su órgano sexual punceteándole las nalgas. La excitación de Ximena aumenta mientras invoca esta imagen. El amante jadea a su espalda y le sigue asiendo los pechos y las caderas con una brusquedad que sin embargo no le desagrada. Me parece que la existencia de los hombres. La sitúa en esa posición. El hombre va a tomarla como a una perra. así el pene se siente más adentro y más grande. en cuatro patas. pero el sexo y el ano se me contraen y aflojan. Está oscuro. y el aumento de la lubricación vaginal. pero es evidente su deseo de copular. Lo palpa con glotonería. va a ensartarme hasta el estómago. desde atrás. y en la manera en que la agarra con sus manos grandes y seguras. como queriendo succionar el miembro que roza alternativamente ambas aberturas. el ritmo respiratorio creciente. sus labios y sus genitales. Además. y alarga los brazos para acariciarle los pechos. de cada . nudoso como una cuerda de barco. Ella tiene los codos hundidos en el rojo furioso de las sábanas. cuando de pronto es abordada por un hombre. «Pienso que ese grueso palo. No ve el rostro del tipo ni quiere verlo. Pero el hombre le sostiene la cabeza desde la nuca y le impide mirar hacia atrás. pero logra zafarse y asir el pene del macho.

Me vuelvo una amante salvaje. una especie de estornudo en mis genitales. Ya lo tengo adentro. Su púa me duele y me alimenta. una picazón. Soy de maíz. y el anillo de esa abertura lentamente comienza a ceder mientras él empuja. que me taladre. él es de mármol. Somos hermosos y repugnantes a la vez. un escalofrío. Soy animal. una daga — 87 — milagrosa hiriéndome por dentro. mientras fantaseo que le exprimo el pene en mi interior y me lanzo en éxtasis hacia la cima. Imagino su órgano fundido en el mío. Como a una perra callejera. una loba en celo. »Sacudo rítmicamente su pene. Lo frota allí. pájaro. Luego pienso que lo retira untuoso por mis jugos y lo sitúa en la entrada del ano. que me palpita en la mano. lagarto.» .hombre. cobra sentido solamente por esa maravillosa varita mágica que tienen entre las piernas. El hombre me penetra primero por la vagina. Es el delirio: un dolor. Mi excitación va en aumento hasta hacerse urgente. que me disfrute por dónde quiera. Necesito que me abra. se abre camino. un chasquido que viene y va.

en su versión original. como otras. me fue entregada por escrito y. . dada su particularidad. Me veo tendida masturbándome.88 10. es soltera. "Todo comienza con la imagen de mí misma posando la mano sobre una pantalla multicolor. apagando un tablero de instrumentos y luego extendiendo una hamaca de vinilo. poeta y estudiante de psiquiatría. la reproduzco tal cual. Esta fantasía. Otras mujeres Sexo futurista Malena tiene veintisiete años. vive en El Arrayán. Santiago.

— 89 — pechos voluminosos.y de algunas señales previsibles y rutinarias. juntas los instruyeron hasta en los detalles más mínimos y luego procedieron a estimularlos para obtener su semen. tres o hasta seis códigos de placer inesperados. tocaba.. su sudoración o sus latidos. encontraba dos. sonrisa contagiosa. con las consecuentes advertencias de la Institución de hacer revisar su sistema límbico para no reiterar esa conducta. aun en medio de sus complejas tareas y. puesto que estaba prohibido dejarse penetrar para no correr el riesgo de perder . así: «A Malena le inquietó una serie de señales persistentes en su placa de control. una funcionaria del laboratorio criogénico. Por mandato de la Institución. Malena y Carla estaban ardiendo. olía o incluso recordaba el pañuelo. »Las señales provenían del recuerdo de la propietaria del pañuelo. robusta. Cada vez que obturaba su panel dental. en tercera persona. sólo quedaba el pañuelo. pero también les decían palabras procaces y hasta maniobraban sus genitales hasta obtener la mayor cantidad de líquido seminal de los muchachos. El desperfecto debía estar en la banda asociada objeto-persona. aparte del leve desorden químico que le producían las raciones de guayaba de los jueves.Pienso en mí.. Tras una cuenta minuciosa de las situaciones en que aumentaba su salivación. en medio de los reconocibles códigos de mamá -que no se resignaba a dejar de hacerle recomendaciones por esa vía todas las mañanas. evidentemente. »Después de tres días en esas actividades científicas. llegó a la conclusión de que. No habían podido saciar sus deseos. cabellos rubios. curvas y labios abundantes. sin compromiso de su voluntad. muslos gruesos. Les mostraban revistas y videos. era alta. Fue su asistente durante el PAEJ (Programa de Almacenamiento de Esperma Joven). Se llamaba Carla. ambas entrevistaron y seleccionaron a los participantes. Había un salto eléctrico en el conducto correspondiente que se detonaba cada vez que Malena miraba. »Malena se abocó entonces a reconocer qué podía haber detonado tal descontrol. de piel lechosa.

"Bésame. »Malena sentía la mirada tibia de Carla sobre ella mientras estaban en las labores de recolección. Saboreó los deliciosos labios abiertos. Chupó su lengua. Malena no pudo más. La perturbaba el descaro de sus gestos. »Malena la rodeó con sus brazos. te voy a hacer gozar". Pudo oler su aroma vaginal de almizcle y miel. A tientas llegó hasta el hueco hinchado y pegajoso. que quedó vacío a esa hora. suaves y receptivos. sensible. Parecía estarla incitando mientras agitaba los penes de los voluntarios y secaba sus propios sudores con el mismo pañuelo blanco que usaba para limpiar los rígidos miembros. hurgó en su saliva. Prolongó cada movimiento. y las cámaras de vigilancia garantizaban que las reglas fueran seguidas con rigurosidad. duro. que estaba erguido. y tarde o temprano iba a reventar. Sintió la respiración de Carla en la nuca. No dejó de frotarlo y pellizcarlo . en cuyos ojos abiertos había consentimiento. La tensión sexual crecía entre ellas. mirándola de frente. deseo. Carla respondió buscando sus pechos y sujetando los pezones hasta ponerlos muy duros. »Fue cuando terminaron los informes de investigación. y comenzó a masajearlo.algo de esperma. Con una mano bajó hasta los genitales de Malena. Con dos hábiles dedos abrió los labios mayores y tomó su clítoris. Estaban refrigerando los últimos frascos marcados. musitó Carla. que le producía suaves oleadas de placer. Entonces se dio vuelta lentamente hasta quedar a un milímetro de Carla. al concluir sus tareas en el laboratorio. se pegó a las blandas carnes de la mujer moviendo 90 las caderas y haciéndolas girar sinuosamente. Advirtió un temblor en todo el cuerpo de Carla.

vivo con mi pareja y tenemos una vida sexual muy activa y gratificante». sus nalgas temblaban. atlética. hasta que estalló en éxtasis. se saltó un punto del reglamento: no incineró el pañuelo». Malena vio que de su vulva goteaba un jugo cremoso. conectó todos los circuitos al casillero asignado y dejó fluir la información orgánica por el canal interno de la nave a la base. Malena hizo el registro pertinente y lo incluyó en los reportes a la Institución.hasta que Malena se sintió al borde del desmayo. acompañada de una señorita muy exuberante que es agente del FBI. «Soy lesbiana. »Cuando recuperó el aliento. Me — 91 — . Es delgada. vive en La Granja y no tiene hijos." Sexo policial María Eliana es funcionaria de la policía de Investigaciones. Carla la limpió delicadamente entre las piernas con el mismo pañuelo que había usado con los chicos y el semen. tiene veinticinco años. Una vez clarificado. «La fantasía erótica que recuerdo mejor es una en que me veo en una pieza forrada de terciopelo rojo. una pareja estable. »Ése era el origen del desorden en su placa de control. rubia. su vientre se movía en brusca rotación. Sus piernas se mojaban de placer. me dice. De ese modo quedaría eliminada la molesta señal en sus circuitos. Por si las dudas.

tiene atrapada y esposada. »La agente se sitúa de pie sobre mí. Yo me muevo de una manera que encandila sus sentidos y no le permite pensar bien. Ella tiene el poder. Se le ve una mata de pelo por la que le asoma un clítoris rosado. no puede más. Muevo su clítoris frenéticamente con la lengua. Alargo la lengua y alcanzo a tocarle el clítoris. Ella me rodea la cabeza con sus muslos y balancea el cuerpo. que se estremece con el contacto.» . Se ha puesto grueso. Yo sé que está deseosa de tener sexo conmigo. que crece cada vez más. Parece una fiera lujuriosa que se aleja y se vuelve a posar sobre mí en un juego de excitación. estoy ardiendo. También a mí me despierta pasión el cuerpo estupendo de esa mujer que me tiene prisionera. cada rincón de mi cuerpo. »Se arrodilla sobre mi cara. Siento su vagina esponjosa entre mis labios. pero ahora tiendo mis redes a su alrededor. va a explotar. que le cuelgan y se mueven. Deja caer su ropa mostrando sus grandes senos. Lo chupo y lo mordisqueo. cada centímetro. Yo caí en su trampa. me enciendo en llamas. acercándome su sexo. La penetro con la lengua y succiono con los labios para estimularla. doy un grito salvaje de animal en celo y suelto un líquido tibio que me moja las piernas. me puede usar a su antojo y yo no me negaré. Mi lengua no tarda en trazar círculos alrededor de su botón rosado. Se mete un dedo en la boca como si fuera un caramelo que está chupando y lamiendo. Ella gime de placer mientras la sujeto con mis piernas. No lleva cuadros. Le estoy ofreciendo cada fibra. La paciencia se me acaba. va a acabar. Me contorsiono. »No hablamos. Me extiendo en la cama con las manos amarradas y la invito con la mirada a disfrutarme. Ella me observa y está alerta. Siento que ya viene. quiero lamer esa concha que me ofrece. hinchado. Hago funcionar su deseo.

Su actividad. Olores y objetos El olor del semen ¿Sabe usted a qué huele el semen? Según Dominga. Pues para Dominga el olfato es el sentido de la sexualidad. que sudaban ganas o misterio. No a colonia. me despierta y desencadena los deseos más locos. a almendras verdes. La fantasía de Dominga es olfatear y ser olfateada. «Lo que más me calienta en la vida es que un tipo me huela con placer. incluso en la micro.» Tenía seis años. unida a la experiencia de sus treinta y ocho años. desde los tiempos en que se escondía en el baño de su enorme casa provinciana para recuperar del canasto del lavado las camisas de su papá y aspirarlas con el mayor de los deleites. El sudor axilar. tembloroso. De hecho hay hombres con — . todo lo contrario... el punto de partida de la selección erótica». y cientos con olor a nada. me dice. y el olor a hombre. «Es un contrasentido». con olor a almizcle. Especialmente de todo buen polvo. amargas y lechosas. Se me erizaba el pubis. «el sentido iniciático del deseo. y yo no sabía lo que era. le indican que el olfato es el comienzo de casi todo. Después fueron apareciendo en su vida hombres con olor a miedo. poniendo atención a la música ambiental de uno de estos locales de alquiler mientras su amante se duchaba. «Con el olor a hombre de su ropa me tiritaba mi Conchita lampiña. Ella no termina de explicarse por qué razón en los moteles eligen canciones que hacen rimar «dolor» con «amor» pero no se atreven casi nunca con «olor». se ha pasado gran parte de la vida olfateando hombres.92 11. que dejó pasar de largo. Ella es ingeniera química y se dedica a producir vinos. Así. Lo pensó dos tardes antes de nuestra entrevista...

que no hacía más que contraerse.93 — los que me he encontrado que no me llamaban en absoluto la atención. Alguna vez se permitió tener relaciones con dos hombres distintos en menos de una hora para realizar su deseo. nada. Primero lo hizo con un inquilino del campo en el que veraneaba. hasta que sentí su aroma y me pareció sexual. química. un recio y atractivo moreno que la tomó en el establo. las posó sobre sus hombros musculosos.. Eso la excitó hasta el límite de lo posible. A Dominga le atrae especialmente el olor del semen. distenderse y secretar un jugo almibarado. menos a él. es una potente señal genética. le dio lentos lengüetazos en el clítoris que casi la hicieron perder el conocimiento de placer. El hombre parecía embriagado. de traspiración. en el sentido que te digo. los pechos. el estómago. nada. suelen ser estupendos amantes».. Un olor masculino. ella lo clasifica como «macho alfa» o «espermio fuerte». levantó las piernas de ella. hasta que él paseó su lengua en el palpitante sexo de ella. comenta. Ella vio que los olía. el pubis. se puso de rodillas.» Cuando un hombre tiene este olor sexual del que habla Dominga. luego de varios días de mutua y solapada seducción. que entra en el cerebro como un llamado de la selva. Se inclinó. vio que acercaba su nariz e inspiraba el aroma que desprendía su vulva encendida. la arrinconó contra una puerta de madera. De pronto se puso de . de almizcle y tabaco. al punto de comenzar a moverse en el aire. haciendo desaparecer todo del planeta. descubrió los genitales de Dominga y se quedó frente a ellos mirándolos embobado. especialmente cuando está fresco. Le parece excitante sentir la diferencia entre el líquido seminal de uno y otro hombre. la encontró en una caballeriza. El hombre acarició su intimidad con los labios y la lengua. en referencia a la capacidad que según ella tiene el aroma corporal para dar cuenta del grado de masculinidad y potencia de un hombre. El la buscó en esa tarde de ardiente calor. fascinado. «Los hombres que huelen rico. le besó el cuello. fuerte. Pero sus fantasías tienen también otro aspecto. aún más audaz.

la poseen . Ella lo retuvo unos minutos pero su primo volvió a subirse sobre ella y buscar la abertura entre sus piernas con el miembro enhiesto.» Media hora después... los mojó con el fluido de él y luego los gustó con deleite. donde el muchacho leía unas revistas. Dominga sabía que su primo y la empleada de la casa. hasta que él se desbordó en espesos chorros de lefa en su interior. sin parar. Tuvo que contenerlo porque él quería montársele encima de inmediato. levantó las rodillas de ella y la fornicó con desesperación. unos veinte por lo menos. los dos gozando de una manera irrepetible. se encontraban noche por medio en los dormitorios de servicio. penetrándola sin descanso. Dos o tres sacudones fueron suficientes para que el chico bramara como un animal y derramara todo su semen en la mojada vagina de ella. Dominga hurgó con sus dedos en la propia vagina. Dominga fantasea con que muchos hombres. No tardó ni un minuto en ponerle el pene duro como un hierro. los dos traspirando. Antes y después de esta experiencia. y cada cierto tiempo sacando el pene a punto de estallar para retardar la eyaculación. Esa tarde fue ella la que.94 pie. El muchacho. un poco amargo. intenso y orgánico. «El semen del hombre tenía un sabor picante. dos años menor que ella. entró en el dormitorio del primo y se le metió en la cama. Estuvo haciéndoselo durante casi una hora. sedujo a su primo. y un olor fuerte. Una vez que el campesino se retiró de ella. Quería sentir que el semen de dos hombres se mezclaba en su interior. y lo logró. Casi de inmediato ella se fue del lugar sintiendo empapados los calzones. de regreso en la casa patronal. una mujer bastante gruesa y desaseada. agotado y con la respiración desordenada. meneándoselo con insistencia. estaba en la etapa de la vida en que sólo se piensa en tener relaciones sexuales. como de almendras verdes. dando empujones contra ella con su grueso miembro endurecido. sin decir palabra.

la excitación que les brota por los poros a través del sudor.. que exuda el perfume salvaje del deseo. . otro. identifica el aroma personal de esos hombres. Dominga imagina y hasta le parece sentir el olor de cada uno de ellos. mientras disfruta de sus miembros tiesos penetrándola. Le quitan bruscamente la ropa interior. no tiene como podría suponerse una situación económica muy boyante. Es una especie de homenaje a la vida cultural que cree que debe hacer toda mujer progresista de clase media. va a un concierto o una obra de teatro. no es tomada por la fuerza. Luego vendrán uno. abuela de un nieto. hasta que Dominga pierde la cuenta.. Sofía tiene cincuenta y nueve años. En su fantasía ella no es violada. Es consultora internacional en materias financieras. madre de dos hijos. la agarran por las caderas. El carrusel Cada vez que Sofía visita una ciudad por primera vez. es casada. la penetran por primera vez. Allí la instalan con las manos amarradas sobre una mesa en una habitación en penumbras. Y sabe que después podrá sentir el olor del semen. disfruten su vulva. y otro más. Imagina que es detenida por unos policías bastante atractivos que la llevan hasta una comisaría. como una pasta caliente en su interior. la inoculen con su semen tibio.95 sucesivamente. Ella desea fervientemente que todos esos hombres desconocidos la gocen.

al compás de la música de calesita. atenta a cada detalle.pero sí se da el gusto de viajar en primera clase y alojarse en hoteles cinco estrellas. El animal de cartón piedra tiene la peculiaridad de asomar y esconder rítmicamente dos vergas de madera desde la montura. Sofía se pregunta de pronto si lo que está viendo es un número de porno en vivo en un teatro de Luxemburgo o una fantasía secreta que su propia mente ha decidido escenificar ante sus ojos cuando ella menos lo esperaba. El boletero le da a entender que la función está por comenzar. una elefantiásica gorda de edad indefinida y mucho colorete en las mejillas. vestida sólo con un sostén de lentejuelas. Tras la fanfarria inicial. Se trata de una sala de pornografía en vivo. la que parece disfrutar genuinamente tanto de los aplausos como de las acompasadas y mecánicas penetraciones de los falos de madera. Sentada aún frente al espectáculo. 96 así que se apresura a entrar y tomar ubicación en la primera fila. > . se presenta acompañada de un colorido caballo de carrusel. ninguna otra mujer. un grupo de turistas orientales. que participa con palmas y alaridos en cada movimiento de la gorda. porque esos son gastos de representación. de modo tal que es penetrada por los dos orificios simultáneamente mientras sube y baja haciendo las delicias del escaso público. se encarama en el caballo. otros señores muy rubios y rozagantes. Hay poco público. se acomoda con evidente experiencia. Esta vez visita Luxemburgo. En la noche sale a caminar por los alrededores del hotel y descubre un teatro abierto e iluminado. Con inusitada gracia y agilidad felina la enorme mujer hace un saludo circense levantando los brazos.

está casada hace nueve. o una cara que inventa mi mente. De treinta y cuatro años. Lo que se repite es que es un tipo de unos setenta años con el que siempre imagino la misma escena. O varios ancianos. como abrir la puerta para que una pase o acomodar la silla para que una se siente. cierra los ojos y se entrega al espontáneo fluir de su mente. Es distinta cada vez. para ser precisos. «Su cara va cambiando. se concentra. los deberes hogareños y las demandas familiares. pero que conserva siempre la característica de ser un hombre de mucha más edad. es madre de dos hijos.» Desde la adolescencia Liliana prefirió los pololos algo mayores que ella. — 97 — «Siempre me han gustado los hombres bien caballeros. tendida en su cama.» Liliana prefiere fantasear cuando está completamente sola. que va cambiando arbitrariamente. pero a la hora de casarse eligió a un compañero de colegio que tiene su edad y con el que se entiende bien en todos los planos. sin interrupciones. No importa eso. . A veces un actor que vi en alguna película o un jubilado que miré en la calle. correctos. de maneras antiguas. dueña de casa y habitante de La Florida en Santiago. en sus fantasías más íntimas habita una presencia masculina sin identidad.. dice Liliana. con hombres mayores que se vuelven locos por mí.Dentadura postiza «Sueño con amantes viejos. Sin embargo.. una mujer de clase trabajadora que dice tener poco tiempo para fantasías entre los ajetreos diarios. directamente un anciano. Entonces enciende una vara de incienso. en sus palabras. que no pueden creer que me poseerán».

» En su imaginación.. Eso es lo que la excita. sentir la soltura de sus carnes. «Estoy con una chaqueta ajustada. aunque es como corto de genio. un poco nervioso. . y me trata de "señorita". en el papel de una vendedora o promotora. lo mismo que la forma en que lucirá su cuerpo desnudo: le gustaría verlo. dando paso al coqueteo errático del septuagenario. no es buenmozo pero tiene unas canas interesantes -así como elegantitas-. Eso le causa curiosidad. Será mayorcito pero es hombre. »Igual el caballero me mira entera y se nota que le gusto.. un seguro para automóviles. Liliana observa al viejo mientras hablan. le dejo que mire y se caliente no más.Se ve a sí misma entrando en una oficina con unas carpetas en la mano. un modo bien educado. Ella adivina que tiene dentadura postiza. Así que yo lo provoco. unas medias de seda.. Se fija en mi escote y yo no me tapo. una falda que deja parte de mis muslos a la vista. de esqueleto firme y buena contextura.. Me acerco a un señor mayor que está en su escritorio. medio cortado. para abordar a los potenciales clientes. ligas negras. las uñas pintadas de rojo italiano y una sonrisa encantadora. la rigidez de sus músculos. Pero eso es rico porque es como cazar una presa. al contrario. Como tentarlo hasta que no pueda más. Se le despierta cierto morbo al observar el interés creciente que ella le produce. cierta torpeza de sus movimientos. Es un tipo fuerte. un dejo patético que vence el primer ánimo circunspecto y contrariado del caballero. vestida de manera formal pero seductora. le 98 muestro un poco las piernas mientras le hablo del producto que ando ofreciendo.

cuando menos se lo esperaba. adelanta las caderas para sentir en el vientre el bulto del pene aprisionado por la ropa. me lame y me muerde. El hombre le mete la lengua en la boca con brusquedad. Está tocando entre mis piernas. Siento su cuerpo desesperado sobre el mío. las manos agarrotadas en sus caderas. Tengo mojados los calzones. El viejo está impresionado de ir a poseer a una mujer mucho más joven. al contrario. con el sexo a la vista. Su jadeo lo tiene al borde del infarto. Pero va a aprovechar la oportunidad. El hombre está sudando de excitación y la besa y la aprieta con furores frenéticos. Ella se finge sorprendida y abrumada pero no rechaza el avance. Liliana saborea su saliva y se entretiene recorriendo con la lengua el tacto plástico de su dentadura postiza.» La fantasía de Liliana continúa con la imagen del maduro amante sobre ella.. Me excita sentir que el viejo no se la puede creer. sus brazos. Se da cuenta de que el miembro del anciano es de proporciones considerables y que va a intentar un acercamiento porque ya simplemente no puede más. El viejo intenta abrazarla. se le echa encima. «El viejo me respira en el cuello.Imagina que el hombre no puede contenerse. lo mueve muy rápido. Ella lo ha provocado hasta el límite.. El viejo tiene una erección que Liliana advierte al mirar de reojo su pantalón hinchado. Siente la presión de sus muslos. Está duro y caliente. ella no se resiste lo más mínimo. Me toca el clítoris con sus 99 — — gruesos dedos. y el grueso aldabón de su sexo que ya le asoma por el cierre entreabierto. Ese cuerpo desconocido estremeciéndose .

intenso y muy satisfactorio. Al mismo tiempo que instala el objeto en sus genitales mientras imagina que el viejo va a penetrarla. así que el viejo se queda siempre con las ganas». una vela o una zanahoria. sus secretos. Según explica. 100 12. Necesita ser penetrada. La humedad la ha vuelto resbalosa.. En su fantasía nunca es penetrada. pidiendo más. ubica su verga en la entrada y se prepara para empujar. A ella se le ha esponjado toda la piel.. experimenta un orgasmo largo..de deseo. temblando de gusto en destellos que le suben por la espalda. todos sus mares. se desvanecen todos estos pensamientos. lo logra plenamente. Ella misma sonríe y comenta: «Cuando yo acabo. El viejo toma su mástil y busca el canal de la vagina. Hacerlo con animales . para vivir esta parte de su fantasía de manera más realista. sus hendiduras y salientes. A tientas. Liliana se ayuda con algún objeto.

llega un momento en que me instala encima. y termina dentro de mí a los pocos minutos. menos grave: «Habría que importar medio millón de hombres argentinos y mandar al otro lado de la cordillera a igual número de chilenos». lo hacíamos cuatro o cinco veces seguidas en una noche. continua. Yo le digo que no me gusta así. que es fome y que necesito que me estimule para disfrutar. tiene veinticuatro años y está de novia hace seis con el mismo hombre. perfeccionada y grata que la de las hembras de cualquier otra especie sobre la faz de la Tierra».» Virginia añade. en el baño. en distintas posiciones. nuestra práctica sexual es mucho más intensa. explica. lo desconocido. sin excitarme previamente. Pero igual le abro las piernas como para salir del trámite. por todos los orificios del cuerpo. «A veces es patético. Con esta teoría — 101 — . Creo que el desgaste en lo erótico es inevitable pasado un tiempo. Ella estudia Leyes. pero parte por decirme que todas las mujeres poseemos una particularidad que nos distingue del resto del reino animal: estamos en celo permanente. en la cocina y en el patio. «Al comienzo sólo pensábamos en tirar. Patricio comienza a masturbarse cuando estamos viendo televisión. De hecho. se nos hacía poco el tiempo para eso. creativamente.» Pero con el tiempo sus relaciones sexuales se volvieron más espaciadas y rutinarias.El macho cabrío Virginia dice que no quiere confundir su persona con la totalidad de la población femenina. Y eso se pierde. «Las hembras Homo sapiens estamos especialmente dotadas para el sexo y el placer. juega con su pene hasta que lo tiene tieso. Lo esencial para una buena sexualidad es lo novedoso.

con regios cuerpos. Para ella las fantasías son cíclicas. tal vez sólo descartaría a Menem. las piernas o el poto». seguros de sí mismos. las fantasías de Virginia no son con varones sino con un macho cabrío. producidos pero llanos.» Afirma que este sistema de traer argentinos y llevar chilenos produciría un mejoramiento de la raza. de ninguno en particular. buena facha. pero cualquiera. «porque son objetivamente más bonitos en promedio: altos. cero servilismo. para aprovechar el cambio y comer bife chorizo. por ejemplo un caballero con cara de arrancado de la Segunda Guerra al que le pregunté por una calle en Mendoza y que me contestó mirándome a los ojos y haciéndome sentir como a una reina. no sé por qué. El descubrimiento se le hizo evidente en un viaje reciente a Mendoza. a los imberbes playeros. Es taxativa en afirmar que no se refiere a esos argentinos a los que estamos acostumbrados. como que una existe. O los mozos. Cuenta que cuando se masturba deja volar su mente sin dirigirla y que esta escena apareció y se ha ido quedando en su imaginación erótica. musculosos y tostados en Reñaca. de todos. «Te estoy hablando del hombre de la calle. Pero Virginia se hace esperar y trabaja con cierto misterio su relato. Sin embargo. niñitos de buena familia en plan de vacaciones. No tiene ni la menor idea de cómo se originó esta imagen. Hubo un tiempo en que soñaba con escenas grupales. todos. con sudadera. listos para meterse en la cama con una. transpiraciones y placeres. te miran a los ojos. O unos tipos espectaculares que recogen la basura al trote. de buen humor. un chivo. que son rápidos.comienza el relato de su imaginario erótico. con muchos hombres y mujeres que hacían el amor a su alrededor y varios que la poseían frenéticamente sin que ella les viera el rostro en medio de la confusión de cuerpos. en que participaba en una orgía. dice. no como los de acá que siempre te hablan mirándote las pechugas. . peinados a la gomina. La miro atenta y expectante esperando el desarrollo de su tesis. frontalmente.

bastante duro y largo. el hombre le acaricia la vulva con movimientos bruscos. A veces era un caballo. La mujer le besa los pezones. Ella piensa -y desea. está penetrando al animal con cortas estocadas mientras la mujer lo sujeta con una cuerda muy corta. que la penetraba por el ano mientras ella arreglaba el jardín. Ahora. El chivo está visiblemente excitado puesto que se le ve un sexo rojo y descapullado. Virginia se hace presente en la escena y los otros siguen en su actividad sin inmutarse. cuyo pene está francamente congestionado. Ella está paseando por un campo. con un miembro enorme. que la violaban por turno estando ella amarrada y prisionera. Los dos turistas le manosean los genitales y los pechos. En esas ocasiones el perro del vecino le lamía la vagina mientras el hombre la hacía gozar por detrás. pero también está fijada por la inquietud del animal y por el miembro brillante que parece querer encajar en alguna parte. la agarra y la pone en cuclillas. Es una vaselina con fuerte olor orgánico. su fantasía es un chivo con el cual tiene relaciones sexuales. Una fila de grandes mastines conducidos por hombres musculosos. que se le abalanza encima y comienza a moverse. siente ruidos y ve detrás de una pared a una pareja de turistas que está en un establo. Virginia se aproxima al chivo. En otras oportunidades era asaltada inesperadamente por su vecino. el hombre retira su miembro del recto del animal y se le acerca con el aparato en la mano. De pronto siente algo así como una crema que le aplican dentro y alrededor de la vagina. Una vez que lo hace.que ese desconocido la fornique delante de su mujer. y desde hace unos meses. alto y fornido. ve una cabaña. el que se le montaba en el lomo. El hombre. se acerca.102 Después ingresaron algunos perros en esa fantasía. La mujer le hace señales para que se acerque y se saque la ropa. húmedo de la gruta del chivo. — . Se instala con las piernas abiertas y levantadas frente al animal. La pareja de desconocidos ayuda a conducir el miembro del animal hacia la vagina de ella. Ella se siente bastante acalorada y deseosa de participar.

«Mi fantasía predilecta proviene de una escena que vi en un libro de ilustraciones. vestida con tules. Siento que el animal va a eyacular. que está al borde de una descarga. El chivo vierte un líquido muy caliente en mi interior en el mismo momento en que yo tengo un orgasmo muy agradable. una larga hilera de hombres y perros.103 — «A cuatro manos me meten la cosa del chivo. Con redoble de tambores y entre el rumor excitado de la multitud. que se prolonga hasta donde ya no puedo ver. Los perros estaban con la lengua afuera. tiene cinco hijos y vive en Valparaíso. Me hacen gozar moviéndome el clítoris y acariciándome la punta de los pechos. que empuja arriba y abajo con impresionante rapidez. ante un gran espejo. Entonces el hombre le sujeta la verga palpitante y lo empuja hacia dentro a la vez que la mujer me sigue tocando el clítoris. es llevada a un salón muy elegante donde todo el mundo va disfrazado y obedece las instrucciones de un hombre alto. Era una doncella rozagante. porque además el hombre y la mujer están mirando de cerca y manipulando los órganos del animal y el mío. Atan a la joven a una mesa. es meteoróloga. con dos perros afganos a sus pies. »Me imagino que esa joven del dibujo. carnosa. Está casada por segunda vez. traen a dos perros afganos rubios. muselinas y suaves sedas.» Perros afganos María Isabel tiene cuarenta y tres años. con bigotes de señor Corales. »En mi imaginación tomo el lugar de la mujer amarra- . Y así. unas lenguas largas y rosadas que me parecieron sugerentes. vestido de blanco. Ese masajeo me produce harto placer. Detrás viene otro hombre vestido de blanco con otros dos afganos. rolliza. y ese verdadero palo se desliza en mi vagina y entre sus manos deliciosamente.

Cada cierto rato la limpian con unas toallas. Tiene treinta y siete años. o se masturban enérgicamente. «Imaginé que estaba en el centro de la pista de un circo. »Por turno. los hombres y los perros van copulando con la joven. Todos los hombres se lo meten. colores. edades. es separada. También untan con aceite el órgano de los perros y se los menean. porque de su vulva emana un espeso caldo lechoso. clases sociales. como si alguien me los calentara con eficientes manoseos. Siento la mirada y el furor de las decenas de personas que miran y rumorean alrededor. deja volar la fantasía hacia donde quiera llevarla. y dice no tener una fantasía recurrente. Yo sabía que iba a aparearme . Claudia tiene fantasías con sus compañeras de gimnasio. sin hijos. cuatro ayudantes hicieron entrar a un potro. hasta acabarle adentro. Crea diversas situaciones en su mente. Soy cualquiera de ellos. gritando que me desnudara. Todos estaban como locos. confiada en que buscará caminos que conducen inexorablemente hacia el placer. »Todos los hombres de la fila comienzan a estimularse sexualmente ellos mismos y a los perros. Uno tras otro. Yo siento esas manipulaciones en mis propios genitales.. los mueven con energía. hasta los golpean con palmaditas. frenéticos. vestida de domadora y rodeada de público masculino. Pero decide relatarme una que tuvo hace tiempo y que le parece memorable. De pronto. de los perros. con su actor favorito. Todos los perros la montan. y en fila. del hombre. Sacan sus miembros.» La domadora Claudia no trabaja y vive en Las Condes. alternativamente. con el vecino. como preparando sus armas para un torneo..104 da. Hombres de distintos portes. un semental negro muy hermoso.

aunque por las proporciones de su pene ese recurso estaba de más. A pesar del tamaño monstruoso de su miembro. mientras todos esos hombres aullaban de excitación.. Yo me acerqué al potro. y até varias cintas de colores en su enorme órgano. que bufaba y se impacientaba. Luego. el público gritó enardecido. que se iba agrandando y tensando aún más en la medida en que yo hacía nudos de colores en su gruesa vara. El público vitoreaba y aplaudía rítmicamente mientras el animal me penetraba. me acomodé en una banca por debajo del animal. »Al masajearme los muslos y el vientre. al contrario.» . »Los cuatro hombres que sostenían al animal lo encadenaron firmemente al suelo. no sentía ningún dolor.. Me acerqué más al animal y frente a sus narices me froté el cuerpo con un líquido excitante. Los ayudantes guiaron el órgano de la bestia y me lo introdujeron en la vagina hasta donde pudieron. a través de esa fantasía me di el gusto del siglo... en cuatro patas. Levanté las caderas y las incliné hacia adelante.105 — con el animal y estaba ya con muchas ganas de hacerlo.

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