El Rico Erudito

Hubo un rico en Madrid –dicen que era más necio que rico– cuya magnífica casa la adornaban muebles exquisitos. – ¡Lástima que en la vivienda tan hermosa – le dice un amigo – falte una librería útil y preciosa! – ¡Cierto! –Responde el rico– ¡Que esa idea no se me había ocurrido! Pero a tiempo estamos y el salón del norte a este fin lo destino. Que venga el carpintero y haga estantes… ¿para cuantos libros? – Sería bueno para… doce mil tomos. – ¡Oh! –Dijo el rico–. Esto me saldrá caro y es obra de un siglo… ¿no será mejor ponerlos todos de cartón fingido? – ¿Por qué no? Para estos casos tengo un pintorcillo que hace muy buenos rótulos e imita pasta y pergamino. –Manos a la obra. Quiero libros curiosos, modernos y antiguos, además de algunos pergaminos. Hechos lo anterior, el bendito señor después repasó tanto sus libros postizos, que aprendiendo los rótulos de muchos, se creyó erudito.

Iriarte, Tomás de. (s.f.). El Rico Erudito. En Rojas, Emilio. Antología II (pág. 159). México: EDITER.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful