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Wolfgang Iser estructura apelativa de los textos Lat indeterminaciSn como condicién de efectvidad de la prosa lteraria “En lugar de una hermenéutica, necesitamos una erética del artes!, Con esta exigencia, irdnicamente aguzada, denuncia Susan Sontag en su ensayo Against Interpretation esa forma de explicacién de los textos que. desde siempre se ha csforzado por indagar las significaciones contenidas en los textos lterarios. Lo que originariamemte tenia pleno sentido, hacer legibles textos deteriorados, se ha convertido progresivamente, piensa Susan Sontag, en desconfianza frente a la forma perceptible de los textos, buscando un sentido oeulto que sélo la interpretacién puede descubrir?. Que los textos tienen un contenido que los hace portadores de significaciones, es algo dificilmente rebatible hasta la ireupeidn del arte moderno; de este modo, si los textos se reducian 2 sus signifieciones, quedaba legitimada +0 interpretacién. Esas significaciones se remitian a convenciones reconocidas, Jo mismo que su valor, que, de este modo, se aceptaba o, al menos, se comprendia. El celo clasificatorio de este tipo de interpretacién sdlo se apaciguaba normalmente cuando se conseguia el significado del contenido del texto y se ratiieaba su valoracién a partir de lo ya sabido, Esta remisin de los textos a un marco de relaciones existente constitufa la meta esencial de este tipo de interpretacin, y asi los textos quedaban forzosamente neutralizados. «Cémo explicar entonces lo incitante de los eextoe2 Los textos tienen sin duda momentos estimulantes que intranguilizan y eausan asi ese tipo de nerviosismo que Susan Sontag ha llamado la erética del arte. Si los xextos poseyesen realmente sélo esas significaciones obtenidas por la interpretacién, rno quedarla nada para el lector. Sélo podria aceprarlas 0 rechazarlas, Sin embargo, entre texto y lector se juega incomparablemente més que la exigencia de una Gecisién en favor o en contra, Cierto que es dificil penecrar en ese proceso, y podemos preguntarnos si podrin en absoluto hacerse afirmaciones acerea de esas interacciones, sumamente complejas, que ocurren entre texz0 y lector, sin deslizarse a Ja pura especulacién. Al mismo tiempo habria que decir que un texto se abre a la vida s6lo cuando es lefdo. De ahi la necesidad de considerar el despliegue del texto mediante la lectura ‘Ahora bien, gqué es un proceso de lectura?. Por una parte consta de la realidad dada de una configuracién compuesta, que, sin embargo, por otra parte, sélo logea su efecto por las reacciones desencadenadas en el lector. Si se determina el proceso de lecrura como Ja actualizacién del texto, entonces podemos preguntamos si tal acuualizacién es describible de algin modo sin caer al mismo tiempo en une psicologis de Ia lectura, Si se diferencia entre el texto y las formas de su actualizacién posible, se expone uno al reproche de negar su identidad entregindolo a la arbicrariedad de la comprensi6n subjetiva. Un texto, se suele decir, expone algo, § Susan Sontag, Agabt Snerprtation ad Other Evays, Nuews York (Dele Book) “1964, p. 2 Ver ibid, p 6H y Ia significacién de lo expuesto existe independientemente de las diferentes teacciones que tal significado puede ocasionar. Sin embargo, y frente a esto, se ‘manifesta lz sospecha de que esa significacién independiente de toda actualizacion del testo no es, quizés, més que una determinada realizacidn del vexto que sc ha identfeado con &l Ast se ha mantenido una inerpretaciSn orientada al descubrimiento de la signficacidn y, en consecuencia, los textos se han empobrecido. Gracias 2 Dios, de cuando en cuando se impugnan esos signficados, aungue la mayor parte de Jas veces sélo con el resultado de poner en el lugar de la significacién desmontada, cocra también limitada. La historia de la recepcién de las obras literarias nos da amplia informacin sobre este asunto. Si, como el carte de la interpretacié cocurriese que la signficacién esti escondida en el texto, entonces nos preguntaremos ppor qué los textos juegan al escondite con los intéxpretes: pero, mis todavia, por ‘qué las significaciones, una vez encontradas, pueden cambiar nuevamente, sieado asi aque las letras, palabras y frases del texto permanecen siendo las mismas. :No comenzaré asi una mistificacién de la interpretacién que busca el sentido oculko del texto, y con ello se anulard su objetivo enunciado de aportar claridad y luz a los texto. :No seri Finalmente la interpretacidn mas que una experiencia culivads de Tectura, J, por ello, una de las posibles actualizaciones del texto. Si ello es ast, se querré decir que las significaciones de los textos literarios sélo se generan en el proceso de lecturss constituyen el producto de una interaccibn entre texto y lector, y de ninguna manera una magnitud escondida en el texto, cuyo rastreo estatia reservado 2 la interpretacin. Si es el autor el que genera el significado de un texto, entonees ¢s obligado que se manifiesta en una configuracién individualizada El catdlogo de preguntas que pueden plantearse al carte de la interpretaciéne se alarga interminablemente. Pero el problema que plantes es ya formulable. Reza ast si un texto liverario fuese reducible a un significado determinado, entonces serfa cexpresin de otra cosa, a saber, de ese significado cuyo status se caracteriza por el hecho de existirindependiencemente del texto. Dicho de modo ms radical: el texto Titerario seria la ilustracién de un significado dado previamente. De este modo el texto literario se leyd unas veces como testimonio del espiritu de la época, otras como expresidn de las neurosis de su autor, otras como reflejo de la situacién social, y_asi siguiendo. No puede negarse que Jos textos literarios. poseen un sustrato histérieo. Pero el modo en que se constituye y se hace participe no parece estar determinado de manera exclusivamente histérica, Por eso es posible que en la lectura de obras de époaspasaas tengamos con frecuencia I snscib, de moverns en sas circunstancias histérieas como si estuviésemos inmersos en ellas © como si el pasado se hiciese nuevamente presente. Los condicionantes de esa impresin radican seguramente en el texto, pero seguramente no somos ajenos como lectores a su aparicidn. Actualizamos el texto mediante la lectura, Pero evidentemente el texto tiene que garantizar un espacio de juego de posibilidades de actualizacida, pues en diferentes épocas es entendido de manera algo distinta por diferentes lecrores, aun cuando en la actualizacién de los textos predomina la impresién comin segin la cual el mundo abierto por ellos se hace siempre presente, por histSrico que parezca ser. Al llegar a este punto podemos proceder a formular nuestra tarea. Dice asi sedmo habri que describir la relacidn entre texto y lector?. Intentaremos la solucién fen eres pasos. En un primer paso se trata de delimitar la especificidad del texto literario con relacién a otros tipos de textos. En un segundo paso se denominardn y analizarén las condiciones bisicas de los efectos que produce el texto literario. Por pretende hacernos creer, realmente abt cllo pondremos especial atencién en los diferentes grados de indeterminacién que se dan en el texto literario, asf como en los modes de su actualizacién, En un tercer aso intentaremos clarificar el incremento en los grados de indeterminacin de los teatos literarios, fendmeno observable a partir del siglo xvm, Si se supone que Ia indeterminaibn es uma condcién bsia del eecto, habe que pregunioce fae significa su progresiva expansién, sobre todo en Ia literatura moderna, Sin deds cambia Ia relacién entre texto y lector. Cuanta mis determinacion pierden 16s textos, tanto mis comprometido estaré ef lector en Ja coproduccion de su posible ietencidn. Si la indeterminacién rebssa ciertos limites de tolerancia, el Ieccor se Seotiré fatigado en una medida no conocica hasta entonces, Puede, dado l caso, ‘mostrar reacciones que conduzcan a un diagndstico no querido de su actitud, En este punto planteamos la cuestién de cudl es Is intuicién que la liveraturs puede abrir en la situacién humana. Pero esa pregunta supone al mismo tiempo comprender Ja telacién ents texto yTeetor que anu! dicutimos, como la pose seohinee ese problema. 7 oe i ‘Vayamos con el primer tramo. con referencia a las experiencias individuales del lector. Este puede reducir ‘un texto. a sus propias experiencias. Y mediante esta autoconfirmacién podca sentirse quizés engrandecido. La condicién de ello es que las normas de la autocomprensién se proyecten en el texto, si ba de realizarse cl objetivo perseguido. También esto significa una «normalizaciGn» de la indeterminacién, que desaparece cuando las normas privadas del lector garantizan la orientacién del texto. Fs también pensable el caso en que un texto contradiga tan masivamente las ideas del lector, que desencadenen reacciones que van del abandono del libro a la disponibilidad pata una correccién reflexive de la propia actitud. Con todo esto tiene lugar la climinacién de la indeterminacin, En todo caso se da la posibilidad de conectar el texto con las experiencias propias o con las propias representaciones del mundo. Si esto ocurre, desaparece. Pues st funcién consiste en adaptar el texto a las disposiciones més individuales del lector. Ahi radica Ia cespecifidad del texto literario. Se caracteriza por una pica oscilacién entte el mundo de los objetos reales y el mundo de la experiencia del lector. Cada lectura seed um acto que fija fas configuraciones oscilantes del texto en significados, producidos normalmente en el mismo proceso de leevura Hasta ahora nos hemos limitado a deseribir el texto literati desde fuera Debemos ahora, en un segundo paso, descubrit los principales condicionamientos formales que producen indeterminacién en el texto. Inmediatamente surge la pregunta por el objeto del texto, pues no hay en él correspondencia alguna con el dominio de los objetos empiticos existentes. Hay objevos literarios cuando el texto espliega una multiplicidad de perspectivas que producen paso a paso cl objeto y simultineamente lo concretizan para la intuicién del lector. Llamaremos a estas perspectivas,siguiendo un concepto acuifado por Ingarden «perspectivas esquematicass® porque cualquiera de ellas pretende dar cuenta del objeto no de modo provisional 0 accidental, sino de modo represencativo.