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Lucas 7 11-17 Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

Luc 7:11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él
muchos de sus discípulos, y una gran multitud.
Naín: Amabilidad, Belleza (Topónimo)
Iban con el Señor dos grupos de personas, por una parte sus discípulos y por otra una gran
multitud. Pero ¿cómo es esto? Si ambos seguían a Jesús, ambos compartían con Él, ambos
escuchaban sus palabras, veían sus milagros, observaban la sabiduría y poder de Cristo,
pero nos damos cuenta como Lucas los clasifica en estos tipos de personas.
Primero vamos a analizar lo que es un discípulo, en el diccionario encontramos la siguiente
definición.

Discípulo
1. m. y f. Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un
maestro.
2. m. y f. Persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy
posteriores a los maestros que la establecieron.
Doctrina
1. f. Enseñanza que se da para instrucción de alguien.

Al ver estas definiciones nos damos cuenta como cualquiera puede ser discípulo de
Jesucristo si es que sigue este patrón de persona que aprende una doctrina bajo la
dirección de un maestro. Alguno podrá decir, pero el Maestro ya no está en la tierra,
¿Cómo voy a seguir su doctrina?, mas sus palabras, enseñanzas, mandamientos los
tenemos con nosotros y es de fácil acceso, por la Biblia que está traducida a muchos
idiomas y la encontramos en papel, en internet, en audio y distintos medio por la cual
podemos llegar a ella.
Entonces si así es como es un discípulo entonces ¿cómo era el otro grupo de personas que
era la gran multitud?, primero vemos que se hace mención que era una gran multitud, una
gran cantidad de personas en comparación con solo muchos discípulos.
Esta gran multitud se mezclaba entre los discípulos, hacían cosas similares a ellos, pero, a
diferencia de los discípulos ellos solo escuchaban, quizás creían las cosas que veían, pero
no las aprendían. Aprender implica más que escuchar, es oír la palabra y ponerla en
práctica, ¿para qué? Para que no se me olvide lo escuchado y retenerlo como una
experiencia. Es como cuando a un niño le enseñas las vocales, o los números, ¿qué sucede
si el niño no lo repite una y otra vez en su cuaderno? Pues, se le olvida y lo escuchado se
lo lleva el viento. Un discípulo es quien aprende, mas quien es parte de la gran multitud
solo escucha mas no lo pone en práctica, lo encuentra bonito pero no lo quiere para su
vida, lo encuentra beneficioso (para el caso de los sanados) pero no les importa su salud
espiritual. Y hoy en día aun sucede esto que sucedía con el Señor Jesucristo, vemos como
personas asisten constantemente al local, pero, ¿son realmente discípulos o solo
seguidores? Y esto no es algo importante solo por el nombre o por el grupo a que
pertenece sino que de esto depende también su futuro espiritual, ¿que es lo leemos en
mateo?

Mat 7:13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el
camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella;
Mat 7:14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos
son los que la hallan.

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Pero como puede ser eso, si yo también vengo a escuchar la palabra, yo también asisto,
quizás hasta también leo la Biblia y oro, si yo también creo en Dios. Pero cuidado con esto.
Stg 2:19 Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.
Tú crees en Dios, y está bien, pero ¿crees a Dios? Juan nos dice:
Juan 5:24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió,
tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

¿Y si nos auto examinamos en que grupo nos encontramos? Nuestro Jesucristo al igual que
el nombre de la ciudad de Nain es amabilidad, el no quiere que nadie perezca si que todos
pasen de condenación a vida eterna, pero es decisión personal el querer dar el paso de ser
solo un oidor mas a un discípulo de Cristo.

Luc 7:12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a
un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la
ciudad.
Los funerales de antigüedad por lo general se realizaban el mismo día de la muerte, fuera
de la ciudad a algún lugar destinado para esto, porque se tenía miedo a respirar aire
contaminado de los muertos, además de ser un foco de infecciones. Entonces
encontramos al Señor en el límite (entrada) de la ciudad viendo como llevaban un difunto,
un muerto que llevaban a sepultar, y con él su madre que además de lo malo es esta
muerte, era viuda su situación era realmente de mucha desgracias, porque ya había
sentido la pena de enterrar a su esposo, quien es el sustentador de una familia, teniendo
que buscar ella para su sustento y el de su hijo, tenía el consuelo de aun tener compañía,
pero esto no duro mucho ya que ahora, no sabes porque razón pero su joven hijo había
muerto, dejándola totalmente desamparada, desolada, angustiada. Lo normal es que un
hijo entierre a sus padres, es muy penoso para un padre tener que sepultar a un hijo, y
para esta mujer aun más ya que era su único, su compañía, su tesoro. Su estado anímico
debió haber estado por los suelos, sin tener quizás energías de seguir viviendo, uno como
personas se sentiría con una vida sin sentido. Pero Cristo que no desampara a nadie ve la
condición de esta mujer y las muchas personas que la seguían. Un funeral de pocas
personas significa que no es muy conocido, que no tenía muchos amigos, que quizás era
una mala persona, pero esta multitud nos muestra como esta familia o este joven o esta
mujer eran muy queridos en la ciudad. Y es curioso el notar cómo se juntan dos
multitudes, el grupo de personas (discípulos y gran multitud) que seguían a Cristo, un
grupo de personas alegres, gozosas, llenas, bendecidas, en contraste con la mucha gente
triste, apenada, apesadumbrada que seguía a esta viuda mujer.

Luc 7:13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.


Nuestro Señor Jesucristo se compadece de nuestra situación, de nuestras penas, el desea
estar con nosotros en cada una de nuestras aflicciones. ¿Qué nos dice Isaías?

Isa 51:12 Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del
hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?

Dios nos dice que es Él quien nos puede consolar, no debemos temer del hombre mortal,
nacimos mortales y morimos a causa del pecado, pero ¿debemos temer de la muerte? Si y
No, los creyentes no tememos a la muerte porque sabes que nos espera una mejor vida,
mas los incrédulos les es mejor temer y temblar porque su fin es camino de muerte y
muerte eterna, condenación por los siglos de siglos con sus almas atormentadas en el
infierno.

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Pero el Señor nos dice no llores, porque para Dios todo tiene solución incluso la muerte.

Luc 7:14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven,
a ti te digo, levántate.
Las personas deben haber quedado admirados primeramente al saber quién era su madre,
porque entre una multitud de personas que lloran, el se dirige a su madre, y que palabras
tan extrañas para las personas que seguían al difunto ya que es normal que uno llore la
muerte de un ser querido, y es casi inhumano decirle a una persona que sufre que no
llore.
Pero las personas que seguían a Cristo conocían que Él hace cosas que no comprendemos
pero que tienen un fin. Detiene el camino del féretro, detiene la sepultura del joven,
tocando el féretro y pronunciando esas palabras de vida, joven a ti te digo levántate.
Cristo no tiene necesidad de hablar para dar la vida, pero para que la gente que le
rodeaba viera lo que sucedía le dice la palabra. Pero esto no es una palabra al aire, ni una
palabra como a un muerto, ni una palabra en general, sino una palabra personas, el Señor
nos habla directamente como a este joven, a ti te digo levántate.

Luc 7:15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su
madre.
El joven se incorpora en un instante y el que estaba muerto ahora estaba hablando, no
sabemos que cosas diría este joven, pero personalmente pienso que deben haber sido
palabras inspiradas por Dios. Y este joven transformado es dado a su madre. Cristo nos da
vida, y de inmediato nos da la palabra, ¿pero qué palabra?, nos da la voluntad y nos
manda a compartir las cosas aprendidas con otros y así como esta persona fue revivida,
así mucho que están muertos puedan vivir y decir aquellas palabras que dice filipenses.

Fil 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Pero como vemos debemos hacer que toda lengua confiese y es por eso que es entregado
a su madre, para que este testimonio no se quede solo en nosotros sino que también lo
compartamos en nuestras casas, a nuestros familiares, a nuestros amigos y a los
desconocidos.

Luc 7:16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha
levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.
Nuevamente observamos en un grupo de personas dos distintos pensamientos, a pesar de
haber tenido la misma experiencia no todos aprecian lo sucedido de la misma forma.
Si bien todos tuvieron miedo de lo sucedido por la grandeza del milagro ocurrido, para
alguno fue solo algo atractivo, fue un hecho sobrenatural pero que solo lo comparan a lo
realizado por los profetas y dicen: Un gran profeta se ha levantando entre nosotros. Este
detalle de decir entre nosotros, dan a entender que sentían que Jesús era como cualquier
hombre que podría haber sido profeta si Dios así lo hubiera querido, pero no comprendían
que esto era mucho más, era el mismo Dios hecho hombre y a pesar de haberlo oído y
visto nunca lo quisieron creer, pero por otra parte vemos a el otro grupo de personas
(discípulos) que realmente comprender lo que Cristo les decía y lo aceptan y en ese
momento lo proclaman a gran voz: Dios ha visitado a su pueblo. Ellos veían en frente suyo
al Mesías. Para las personas no creyentes, esto fue un miedo de temor, de que fuera algo
sobrenatural, que fuera una persona con poderes extraños, pero para los creyentes esto
era un temor reverente, un temor asociado al respeto de la presencia del Señor.

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Luc 7:17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.
Cristo aun extiende su fama por el mundo, y si bien cada momento hay personas que se
arrepienten de sus pecados, hay una gran multitud que a pesar de escuchan la palabra no
la quieren aceptar y no quiere recibir al Salvador en sus corazones.
Esperamos que ustedes no hagan oídos sordos y ojos ciegos al Cristo que les quiere dar la
vida y la salvación de sus almas, Dios te ama y te quiere rescatar, déjalo que entre a tu
vida y puedas decir: soy un Hijo de Dios.

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