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La Historia de Las Primeras Escuelas en Morales de Toro

La Historia de Las Primeras Escuelas en Morales de Toro

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SÁBADO, 24 Y DOMINGO, 25 DE DICIEMBRE DE 2011

dominical
delfinario Rosa Sala Rose
Germanista y escritora

Rutas a pie por tierras de Zamora

DELFíN RODRÍGUEZ

La cena de Nochebuena

«Considerar que la riqueza procede del trabajo es una herencia anticuada del protestantismo»

En Vegalatrave desde las Apretaduras al río

La foto de Parra nos muestra una de las promociones de los años treinta. (●) Fotos P.E.C.

El albergue de las letras
La historia de las primeras escuelas en Morales de Toro y los maestros que comenzaron a impartir enseñanza a mediados del siglo XVIII

II / dominical

LA OPINIÓN–EL CORREO / Sábado, 24 y domingo, 2524 de diciembrede 2011 LA OPINION EL CORREO / Sábado, de diciembre de 2011

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Pórtico (inexistente en la actualidad) de la iglesia de San Juan de Morales de Toro.

Arriba y abajo, las fotografías muestran una p

Morales de Toro

hace escuela
Tomás Pinto Miguel dejó al morir, en 1762, parte de sus bienes dedicados a sufragar lo que sería el primer centro de enseñanza de la localidad. Antes, la corporación solo aportaba ocho fanegas de trigo como salario para el maestro
✒ Paloma Esteban Calonge
No sé si alguna vez nos hemos preguntado cómo y cuándo empezaron los niños de nuestros pueblos y villas a recibir la instrucción que les permitió aprender a leer, a escribir y los rudimentos mínimos para valerse en una sociedad que poco a poco se iba haciendo más compleja, sirva el ejemplo de Morales de Toro para conocer como se organizó su escuela y algunos de los episodios por los que pasaron los docentes que la condujeron. Hasta que el prócer natural de la villa, don Tomás Pinto Miguel, mediante una pía memoria fundada por disposición testamentaria en 1762, dejó parte de sus bienes para sufragar los gastos de la escuela para niños de Morales, los particulares tenían que pagar por la enseñanza de sus hijos, ya que la villa solo contribuía con ocho fanegas de trigo como salario para el maestro, por el trabajo de impartir las doctrinas de Adviento y de Cuaresma, sin embargo a partir de esa fecha al maestro se le pagaba a través de la Fundación, contando además con las instalaciones ubicadas en la casa palacio de don Tomás, en las que en el piso de abajo y demás dependencias anejas, con su corral incluido, eran utilizadas para la escuela y vivienda del maestro. En 1768 al maestro ya se le pagaba a través de dicha Fundación, en ese momento lo era don Lucas González Portocarrero, «Maestro de Primeras Letras examinado y Aprovado por S.M. (que Dios Guarde) en fuerza del Real Título» y precisamente de don Lucas se conserva un preciosista documento adornado y escrito de su puño y letra que presentó, el día 23 de noviembre de 1768, a la Justicia y Ayuntamiento de Morales, en este memorial de despedida, exponía que desde últimos del mes de junio del año siguiente, 1769, fecha en la que acababa su contrato, se daba «por destituido», y aprovechaba para pedir perdón por sus posibles errores en la educación de los niños del pueblo, hoy nos parece asombrosa esta declaración y algo parecido les debió de suceder a los integrantes de la corporación municipal, Francisco Morán Mateos y Andrés Juan, alcaldes, a Manuel Betegón, procurador general del común, como patronos por sus respectivos cargos de la pía memoria y fundación de la escuela, y a Joseph Carrasco, Ceferino Peláez y Francisco Manrique, a los que iba dirigido el documento anterior, la sorpresa al leerlo fue considerable porque no esperaban esta actitud por parte del maestro y, el día 17 de enero de 1769, le respondieron que no estaba en sus planes el despedirlo por lo que le pedían que explicara cuales eran los motivos que tenía para marcharse y qué necesitaría para quedarse. A pesar del deficiente estado de conservación es interesante observar el adorno con el que decoraba su memorial don Lucas, que por cierto parece que era un buen dibujante, el ornato con el que sobrecarga la inicial de su apellido es digno de consideración, un putti y un águila con profusa decoración vegetal sostienen la “L” inicial, ¿hoy en día seríamos capaces de rellenar una instancia con esa delicadeza?, probablemente al bueno de don Lucas le sobraba tiempo y sensibilidad, pero su memorial llevaba implícito algo más, una solapada petición de aumento

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Casa-palacio de don Tomás Pinto Miguel, en Morales de Toro, convertida por su expreso deseo en Escuela para los niños del pueblo.

Aún se conserva el documento de despedida del primer docente, Lucas González, en el que pedía perdón por sus posibles errores en la educación de los niños

de sueldo como veremos a continuación. El día 22 de enero 1769, don Lucas González Portocarrero escribió un nuevo memorial al Concejo, igualmente ornamentado, en el que después de agradecer su confirmación en el cargo, argumentaba que siendo la escuela de Morales una institución de don Tomás Pinto Miguel, la finalidad de su memorial de despedida había sido la de buscar un nuevo destino ya que consideraba que su labor docente requería un salario mayor que el de los doscientos ducados y seis fanegas de trigo que venía recibiendo hasta ese momento, puesto que su trabajo no solo consistía en dar clase a los niños sino también en asistir a las doctrinas de Adviento y Cuaresma que se practicaban en la iglesia de San Juan, habiendo dejado previamente a sus alumnos «despachados de sus lecciones, escriptos y cuentas y mayormente en la estacion presente que se cuentan 176 individuos de dicha escuela a la que solo anterior y antiguamente concurrian de 20 a 30 personas», terminaba añadiendo que al tener la Fundación suficientes fondos de trigo y de dinero pensaba que aunque le siguieran pagando los doscientos ducados, las fanegas de trigo deberían subir a veinticuatro, así mismo pedía la renovación del contrato por cuatro años empezando en San Juan de ese año y terminando en el de 1773. Los datos que nos proporciona el maestro don Lucas son muy interesantes y demuestran lo que supone el que todos puedan tener acceso a la enseñanza gratuita, ya que desde que en Morales lo era, el número de alumnos que había septuplicado, no se si en su villa natal habrán sabido valorar, como se merece, a don Tomás Pinto Miguel. Recibido el nuevo escrito, el Concejo aceptó las condiciones del maestro, eso sí, rebajando la cantidad de trigo a doce fanegas, y con el visto bueno posterior del Alcalde Mayor de Toro, como juez que en calidad de comisionado actuaba en lo tocante a dicha Fundación, se actualizó y renovó el contrato de don Lucas

Sábado, 24 domingo, 25 de / LA OPINION- / LA OPINIÓN–EL CORREO Sábado, 24 deydiciembre de 2011diciembre de 2011EL CORREO

dominical / III

parte de la fachada de la Escuela de Morales Toro, con toscos sillares.

Inicio y final del segundo memorial del maestro González Portocarrero. A.H.P.Za. Prot. Sign. 4545.

González Portocarrero, formalizándose el acuerdo, el día 24 de enero de 1769, ante el escribano Juan de Villar Cabezudo.

Funcionamiento escolar
El horario escolar de los niños moralinos que vivieron a finales del siglo XVIII años era muy parecido al actual, en invierno permanecían en la escuela desde las nueve de la mañana hasta las doce y desde las dos de la tarde hasta las cuatro y media y en verano desde las ocho de la mañana hasta las doce y desde las tres hasta las seis. La asistencia a la escuela de los hijos de los vecinos y moradores de la villa era gratuita y los hijos de los que no lo fueran, en el caso de asistir, serían admitidos pagando la cantidad que acordaran con el maestro. Durante los días de Adviento y Cuaresma el maestro pasaba con los niños de la escuela al pórtico de la parroquia de San Juan desde las once de la mañana hasta las doce para la explicación y enseñanza de la doctrina cristiana, a ellos y a otras personas que quisieran asistir.

Leer, Escribir, Contar y Doctrina Cristiana», además debía llevar a los niños a la misa mayor los días festivos, según era costumbre en la villa. En 1769 los días de vacaciones del maestro eran bastantes menos que en la actualidad ya que iban desde el miércoles de Semana Santa hasta el día después del domingo.

¿Cómo se optaba al puesto de maestro?
Aunque nos pueda sorprender un sistema que, en cierta manera, se parece al actual de oposiciones, funcionaba en Morales de Toro a comienzos del siglo XIX, mediante el siguiente documento podemos comprobarlo, el día 24 de marzo de 1809 Santiago García, Valentín Gutiérrez y Benito Juan, alcaldes y procurador síndico general, patronos y presenteros de la Fundación de escuela “que para instruir a la jubentud en los primeros rudimentos” dejó don Tomás Pinto Miguel, exponían que para cubrir la vacante de maestro de primeras letras habían convocado la correspondiente oposición por edictos que se fijaron en lugar público y sitio acostumbrado del pueblo y en varios de las inmediaciones, señalando en ellos día y sitio del examen, y posteriormente «acompañados de personas de su satisfacción» inspeccionaron los exámenes una vez concluidos, e informados además de la vida, fama y buenas costumbres de los candidatos, habían acordado nombrar a Juan

Memorial de despedida de don Lucas González Portocarrero. A.H.P.Za. Prot. Sign.4545

Derechos y deberes del maestro
El maestro se comprometía a enseñar «con la devida modestia, regimen, metodo y reglas correspondientes para la comprensión de todo lo concerniente a su primera enseñanza de Primeras Letras como

Alonso González, natural de Castronuño «por haber parecido el más acomodado para desempeñar esta obligación y le encargamos como propio de su ministerio el adelantamiento de los niños no tanto en las primeras letras cuanto en la educación, crianza y buenas costumbres, circunstancias indispensables para ser un buen ciudadano y util a la república». Se reservaban plena libertad para «remoberle (sic) o

admitirle pasado el espacio de un año por el que solo se le confiere dicha escuela» y si lo hallasen conveniente, la continuación en ella por más tiempo que el año pactado. Acto seguido mandaban al administrador de la obra pía que le pagaran, según prescribía la Fundación, mil doscientos reales y doce fanegas de trigo anuales que se le deberían «sufragar a proporción mensualmente para que no le falte la subsistencia». El nombramiento se formalizó ante el escribano Tomás del Pozo Cordón. Parece un sistema de elección muy adecuado y también los son las cualidades que exigían al futuro docente ya que no solo iba a la instruir en determinadas materias a sus alumnos sino que iba a formar buenos ciudadanos, no súbditos, «útiles al bien común». ¿Cómo evolucionó la escuela de Morales?, desde el punto de vista estrictamente material con el transcurso del tiempo cambió de marco y desde las instalaciones ubicadas en la casa palacio de don Tomás Pinto Miguel pasaron, en el primer tercio del siglo XX, a las nuevas escuelas construidas sobre las ruinas de la iglesia de Santo Tomás, que a su vez había sido edificada sobre las ruinas del antiguo castillo de la villa. En la actualidad las escuelas continúan en este último emplazamiento, sin equivocarnos podemos decir que el lugar donde reciben su formación los niños moralinos ha pasado por ser albergue de la espada, de la cruz y hoy lo es de las letras, ¿será algo simbólico?

IV / dominical

LA OPINIÓN–EL CORREO / Sábado, 24 y domingo, 2524 de diciembrede 2011 LA OPINION EL CORREO / Sábado, de diciembre de 2011

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Fermoselle en la historia
✒ Manuel Rivera Lozano
La única iglesia parroquial con la que incomprensiblemente contó la villa a lo largo de los siglos se había quedado pequeña para acoger a tanta población y ello clamaba a una pronta solución. Según los datos oficiales Fermoselle contaba en el siglo XVIII, y más concretamente en el año 1.787, con un censo de 3.168 almas (1.009 varones solteros, 597 casados y 84 viudos, 780 mujeres solteras, 595 casadas y 103 viudas, 456 labradores, 150 jornaleros, 53 criados, 48 artesanos, 25 estudiantes, 24 militares de la Compañía Provincial en la fortaleza del castillo, 17 profesos en el Convento de Franciscanos, 5 legos, 3 donados, 2 criados y 1 niño). Muchos de nuestros lectores tuvieron ocasión de conocer diversos trabajos publicados sobre la ampliación de la referida iglesia, de esto ya hace varios años y hoy anunciamos que en breve espacio de tiempo sacaremos a la luz una amplia colección sobre el mismo tema. Y el caso es que esta obra necesaria se llevó a cabo entre 1.775-1.785, desde sus inicios o tentativas hasta su finalización y requirió el derribo de varias casas, una reducción considerable en una Plaza y la desaparición del soportal dedicado a la venta de productos, que es el tema de nuestro trabajo de hoy. El día 2 de marzo de 1.777 se juntaron y congregaron los representantes de su Ayuntamiento encabezado por los Alcaldes ordinarios José Ramos Barrueco e Ignacio Sendín Corto, actuando como testigos Santos de Salazar, José-Manuel Andrés y Manuel Cervino, ante el escribano Pedro Bayón y, entre otros asuntos, se trató el que sigue: «A proposición y súplica de Juan Flores, vecino de esta villa, acordaron sus mercedes le concedían licencia y facultad para que pueda cerrar el alto del soportal de la panadería de esta villa con tal que lo haga a su costa y, el piso y alto de lo que cerrase, manteniéndolo para siempre jamás bien aderezado y compuesto el dicho piso y tejado, para que sin gravamen alguno goce esta villa y su común del libre uso de referido soportal para la venta del pan y demás mercadurías como ha sido de uso, estilo y costumbre. Y para hacerle la escritura de seguro competente en nombre de esta villa, su común y vecinos con la citada obligación y las demás prevenciones y requisitos necesarios al bien público, daban y dieron poder y comisión en forma a dichos señores de Ayuntamiento. Y estando presente Juan Flores dio a sus mercedes las debidas gracias y se obligaba y obligó con su persona y bienes a cumplir con lo que le va condicionado». (1) Las obras de ampliación de la parroquial ocasionaron la expropiación y derribo de 4 casas adyacentes de particulares y a gran parte del cobertizo o soportal habilitado que contaba la villa para la venta de pan y de todo tipo de mercaderías, en la zona que hoy se denomina Plaza de la Iglesia, que entonces se intitulaba Plaza de la Panadería. Debido al problema causado, nuestro paisano Juan Flores solicita y consigue que el Ayuntamiento le dé autorización para reparar o restituir parte del referido soportal dedicado a la venta de productos comerciales, con la condición expresa de que los gastos ocasionados corran a cuenta del solicitante y, además, con la obligación de mantenerlo todo él bien aderezado. Y en prueba de buena fe por ambas partes sellaron el acuerdo ante el escribano y secretario Don Pedro Bayón Cantalapiedra. Queda claro que «el mercadillo» o tienda se va a mantener desde ahora reducido de tamaño y en el mismo lugar en el que al parecer estuvo desde tiempo inmemorial. Con fecha 18 de abril de 1.779 se reúne el pleno municipal presidido por los Alcaldes ordinarios Manuel Benito Santos e Ignacio Seisdedos Acevedo, figurando como testigos Santos de Salazar, Manuel Mancebo y Pedro Gon-

Soportales de comercio en la Plaza Mayor, antiguo palacio del marqués de La Liseda, y casa sobre cerco llamada «La Castillera».

Nuevo soportal de comercio en la Plaza Mayor, intitulada de los Toros (I)
Se acuerda hacer un mercado en el palacio del marqués de La Liseda, señor de Fermoselle, en el lienzo desmantelado de la Plaza Mayor, con cuatro arcos de piedra labrada al frontis y otro a la entrada que mira al mediodía, cubierto con trozas y otros precisos adornos

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zález, ante el escribano Pedro Bayón y así consta: «Que para ampliar la iglesia parroquial de esta villa se ha ocupado gran parte del soportal que servía para la venta del pan y demás comercios. Y siendo tan útil como preciso preparar y disponer otro sitio que a cubierto sirva para los expresados fines, y estando desmantelado el lienzo de la Plaza Mayor de esta ya dicha villa que dice al poniente y haber sitio allí aparente para el referido ministerio, sin seguirse perjuicio a particular ni al común, antes a éste se le seguirá una conocida y evidente utilidad formar en dicho lienzo el soportal correspondiente para la venta del pan y demás comercios. Y habiendo pensado en dicha villa hacer en el dicho lienzo un soportal con cuatro arcos de piedra labrada al frontis y otro a la entrada de la parte que mira al mediodía, cubierto con trazas y otros precisos adornos.

Y estando esta precitada villa sin caudales algunos por haber contribuido con los que tenía para la ampliación de esta dicha iglesia, tener necesidad y obligación de hacerla en los tres años próximos venideros con los sobrantes de propios, no han hallado arbitrio alguno para costear el referido soportal, no siendo con enajenar un pedazo de terreno común. Por tanto, unánimes y conformes los señores justicia y diputados del común acordaron se venda un pedazo de valle rodillo que hay entre heredades de particulares perteneciente a este común al sitio de San Lorenzo, haciendo se desmarque y venda al que más diese por él y su importe se invierta en la contribución del significado soportal. Y para todo y hacer las escrituras y ajustes necesarios dieron poder y comisión en forma al Ayuntamiento actual con todas las facultades necesarias». (2) Por lo que acabamos de ver en el segundo documento aportado es que el consistorio local cambió de opinión en poco tiempo acerca del soportal a reparar junto a la iglesia con el fin de dedicarlo de nuevo a lo que secularmente fue lugar de venta de pan y otros comercios, bien porque el adjudicatario renunciara o se viera imposibilitado de hacerla o porque se le ocurrió a alguien con gran acierto el trasladarlo a la Plaza Mayor. El caso es que en dicho escrito público vemos que en esos precisos momentos del siglo XVIII parte del palacio del Marqués de La Liseda, señor de la villa de Fermoselle, estaba desmantelado, derribado o demolido, que ocupaba gran parte de la zona oeste de la tantas veces repetida Plaza Mayor, Pública, de Abajo o de Los Toros y que el construirlo en este lugar no causaba perjuicio a persona alguna ni al común, sino todo lo contrario, un gran beneficio para el abastecimiento alimenticio de la localidad. A este respecto y relacionado con el edificio en cuestión trascribimos parte del documento 174, del Archivo Diocesano, libro 31, folio 235 que dice: «En esta villa de Fermoselle y agosto 16 de

este presente año de 1.748, a las tres y media de la tarde murió herido de una centella y de repente, sin poder recibir sacramento alguno, estando para ver los toros retirado a una ventana del palacio del señor de esta villa, Don José Moreno, marido y conjunta persona de Doña Ángela Mosquera. Y el dicho Don José se había venido a esta villa a tomar los aires de ella, a causa de su accidente perlario, que por espacio de dos años padecía, y se hallaba administrador segundo en los abastos de dicha corte...» Y puestos a la obra o a llevar adelante la proyectada edificación acuerdan construir el referido soportal, tienda o mercado en un espacio que abarque en línea la abertura de cuatro arcos semi circulares de piedra labrada y otro quinto arco orientado al sur, de las dimensiones de su anchura, todo ello cubierto y con los correspondientes adornos. Pero nuestros munícipes tropiezan con el consabido ahogo económico, que en esta ocasión está perfectamente justificado por la ampliación de la iglesia de «Nuestra Señora de la Asunción», por lo que para hacer frente a este atractivo proyecto no tienen más remedio que enajenar parte de terreno común, un pedazo de valle-rodillo (prado situado entre tierras de labranza) al pago denominado San Lorenzo y próximo a la fuente de su mismo nombre. El acuerdo obliga, aunque no lo especifica, a la convocatoria de subasta para que se adjudique al mejor postor y que dicho importe se invierta en la consecución del significado soportal. El edificio en cuestión formó parte del recinto fortaleza y castillo que albergó en distintas épocas el Regimiento y Compañía de Hábiles (en otros momentos de Inválidos) con el nombre de la villa de Fermoselle, fue residencia o palacio de su señor, así figuró, de los Marqueses de La Liseda, vemos ahora que va a servir en la planta baja de local comercial, en el siglo XVIII hemos encontrado que acogía las escuelas viejas, en el XIX las llama escuelas nuevas y en el XX ha sido colegio de niñas, sede del Juzgado, Cárcel, Despacho de la Policía Nacional, Hermandad de Labradores y Ganaderos, Colegio Electoral, Oficina y Archivo de los Juzgados de Sayago, Correos, Información Turística, Hogares Juveniles, Biblioteca Pública y.... Durante la mayor parte del siglo anterior los arcos referidos se cegaron para aprovechar mejor el espacio y desde hace unos quince años lucen majestuosos su solidez, esbeltez y luz. ¡Muy buena idea!
Fuente: (1) A.H.P.ZA. 8.723. Folio n.º 33. Año 1777. (2) A.H.P.ZA. 8.723. Folio n.º 46. Año 1779

Sábado, 24 domingo, 25 de / Sábado, 24 dey diciembre de 2011diciembre de 2011 / LA OPINIÓN–EL CORREO

LA OPINION-EL CORREO

dominical / V

Aquellas curiosidades del pasado

Aparece la isla de los Antropófagos
Situada entre los Tres Árboles y la isla del Club Náutico su aumento de dimensiones fue rapidísimo. También fue denominada isla de la OJE, aunque su nombre final sería isla de las Payas por el lugar donde apareció ● Corría 1955 y por primera vez llega a la ciudad un producto raro llamado «yogurt», y solo se vende en el establecimiento Sr. Faúndez de la calle San Torcuato ● La abundancia de conejos silvestres se ve frenada con la aparición de la mixomatosis
llevar todo hacia allá, se le va quitando animación movimiento y vida comercial a la Llegamos a 1955 y sus novedosas curio- parte vieja de la ciudad». Otra curiosidad de este año 1955 fue la sidades, surgiendo la primera, con el año recién comenzado, en aquel terreno que hubo desaparición de aquella ancestral costumbre de ser cambiada su alineación para construir de llevar los hasta entonces abundantes ca«El Clínico»; elevándose en él una moderna rros con las ruedas y radios de madera, foy gran construcción que en aquellos mo- rrada con hierro la circunferencia; lo cual mentos era inaugurada oficialmente con el unido a la mala pavimentación de las calles, nombre de «Residencia Sanitaria Ramiro siempre habían logrado un molesto y consLedesma» (14 febrero 1955), hoy hospital tante ruido al pasar, bastante molesto para los transeúntes y vecinos. «Virgen de la Concha». Ello fue motivo para Eran tiempos en que que el Ayuntamiento todavía mantenía cierta ordenase que se camactividad la tradicional biara dicho sistema de feria de Botegero, acurudas por otras con cudiendo a la gran explabierta de goma, pues nada junto a la Plaza de además de no hacer Toros, gentes con toda ruido, tampoco estroclase de ganados. Llepeaban el pavimento. nándose ambos lados Resumiendo que, desde Avda. Tres Cruces, pués de tantos siglos con casetas de feria, cade aquella forma, fue a rruseles y tiovivos. tomarse esta medida Fue el año, como cuando los carros estatambién dije en su moban apunto de desapamento, en el que el Parecer como instrumenso de Longinos, en tartos habituales e imde de Viernes Santo, prescindibles en por primera vez era llenuestras calles. vado sobre ruedas, por Como estamos falta de cargadores. viendo, fue año fructíY en que una ballena Residencia Sanitaria Ramiro simidescompuesta fue Ledesma, hoy Virgen de la Concha. fero en curiosidades. Otra más, aquella de colocada para su conrealizar obras en la hoy templación frente al Por primera vez era Instituto Claudio Mo- instalada la feria de ajos en Diputación Provincial; hasta entonces Hospiyano, llenando de un la avenida de las Tres tal de la Encarnación; olor insoportable toda y es que fue transforla zona; menos mal que Cruces, en lugar de en la mado para que durante apenas había edificios plaza del Cuartel Viejo, algún tiempo sirviese en sus proximidades. como Prisión ProvinEra el año en que por como venía haciéndose cial. Recuerdo cuando primera vez llegaba a hasta entonces desde que en tiempo de verano Zamora un producto de se dejase el anterior lugar íbamos los chavales a raro nombre, llamado ver las ventanas abier«yogurt», y solamente en la plaza de Moyano tas por la parte de la se vendía en el establehoy calle Barandales, cimiento del señor para ver en la sombra Faúndez, calle San Torde la tarde a los presos cuato. asomados junto a las También por primerejas, intentando tomar ra vez era instalada la el fresco de la calle; feria de ajos en Avda. aquello nos causaba un Tres Cruces, en lugar morbo importante; y de Plaza Cuartel Viejo, más todavía cuando alcomo venía haciéndose guno nos hablaba... enhasta entonces desde tonces salíamos coque se dejase el anterior rriendo. lugar en Plaza de MoOtra curiosidad más yano. Dichos cambios de aquel año 1955, fue dieron origen a críticas como la siguiente: que en las inmediacio«Con esta tendencia de nes de los Tres Árboles

Calle de Santa Clara.

✒ José-Manuel García Rubio

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estaba comenzando a formase una nueva isla entre la del Club Náutico y la orilla. Su aumento de dimensión fue rapidísimo; y alguien tuvo la idea de llamarla «isla de los antropófagos», quedando así para siempre; aunque si la llamamos «isla de los payas» así fue como se conocía dicho lugar. Como vegetación y arbolado aumentaban tan velozmente, la OJE anteriormente Frente de Juventudes, instaló un puente colgante para pasar a ella, de esos que veíamos en las películas de ambiente selvático, construidos a base de cuerda y madera. Allí pasaban los mozalbetes en el buen tiempo, para hacer acampada, imaginándose en un lejano y salvaje lugar. Por este motivo se la conoció también como «isla de la OJE». Cambiando de tema, ya que la acampada abre el apetito, por esos días un Kgm de filetes de ternera costaba 44 pesetas. Y en los cines se veía la película española titulada «Muerte de un ciclista»; dirigida por Bardem; galardonada con el Premio Internacional de la Crítica, en el festival de Cannes. Este fue el año en que España ingresó en la ONU, pues las relaciones con el resto del mundo iban suavizándose a pesar del régimen dictatorial del general Franco... ....Y en el que el mallorquín Guillermo Timoner fue campeón del mundo en ciclismo trasmoto. O el poeta bilbaíno Blas de Otero publicó su obra titulada «Pido la paz y la palabra». Pero dicho año 55 tenía una curiosidad negativa: nuestra provincia, que entre otras cosas era abundante en conejos silvestres, se vio afectada por una epidemia hasta entonces desconocida, llamada mixomatosis, diezmando los campos de tan apetecido animal, así como las explotaciones domésticas; hasta que por fin llegó una vacuna y se tomaron otra serie de medidas. Aunque el sistema que nos gobernaba estaba presente en todo momento de cada día, de cuando en cuando y por si parecía que

algo cambiaba llegaba un ramalazo autoritario recordándonos en qué lugar vivíamos dirigidos por iglesia y estado. Con motivo de iniciarse el curso escolar 1955-56 el Boletín Oficial del Obispado recordaba lo siguiente: «La Ley de Educación Primaria indica terminantemente por razones de orden moral y pedagógico, la separación de sexos y formación peculiar de niños y niñas. No obstante en muchas escuelas privadas, aún no se ha establecido la separación. Por ello el Ministerio de Educación Nacional ha dispuesto que los inspectores de enseñanza primaria procedan a averiguar si hay escuelas en que de hecho esté la coeducación establecida, en cuyo caso les comunicarán oficialmente la imprescindible necesidad de separar los sexos de aulas, cada cual en la suya, concediéndoles el plazo de un mes para proceder a ello, so pena de clausura del colegio». Como era el mes de septiembre y todavía y todavía se celebraban ferias, de aquellas que se habían instituido en la ciudad en nuestra ciudad comenzando el s. XX y desaparecieron antes de finalizar el mismo; aquel año, como casi todos, llegó un gran circo, instalándose en la explanada que había frente al Instituto Claudio Moyano; la curiosidad consistía en que por primera vez venía además un parque zoológico, algo novedoso para la ciudad, cuya entrada era aparte y costaba 2 pesetas por niño, siendo novedoso atractivo para la gente menuda; se llamaba Circo de París. Y como estábamos en plenas ferias, ambas aceras de la Avenida, desde La Farola, estaban ocupadas por las entonces atractivas casetas de tiro con escopeta de perdigones, rifas, churrerías, tiovivos, caballitos de sube y baja, norias, barcas de balanceo, coches eléctricos... era como si la ciudad se hubiese transformado durante aquellos días, algo que hoy parece casi imposible que aquello sucedió.

VI / dominical A TODOS LOS QUE SUFREN LA NAVIDAD.

LA OPINIÓN–EL CORREO / Sábado, 24 y domingo, 2524 de diciembrede 2011 LA OPINION EL CORREO / Sábado, de diciembre de 2011

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delfinario
DELFÍN RODRÍGUEZ

La cena de Nochebuena
HEMOS COMENZADO LOS PREPARATIVOS DE LA NAVIDAD, YA SABES, LAS BRONCAS, LAS DUDAS, EL ETERNO DILEMA DE «EN TÚ CASA O EN LA MÍA».
Qué te voy a decir que tú no sepas, amigo que lees mi historia. Ayer mismo fue el día de autos. Me reuní con mi familia para hablar de la cosa de la Navidad y se armó la Marimorena. Ya sabes, que la cena cuándo, que la cena dónde, que la cena qué, que por qué, quién, con quién… A mí estas cosas me ponen muy nervioso y siempre pienso en el viejo refranero español. Cada oveja con su pareja. Eso debería ser. Pero claro, los vínculos familiares te atan por todas partes hasta el punto de inmovilizarte y convertirte en un muñeco de pim pam pum. Bueno, todos convertidos en títeres que nadie maneja, porque todos queremos tener los hilos. Nosotros, este año, no sabemos si en el pueblo, en Zamora, o en Madrid. Si en el pueblo, mal, porque mi cuñado se partió una cadera, anda en silla de ruedas y no puede subir al salón de la casa de mi hermano el rico. Es el único salón con capacidad para los cincuenta y uno que nos juntamos en Nochebuena. En Madrid, mal, porque aunque mi hermano el rico tiene un chalé enorme en la Moraleja, no tiene habitaciones para medio centenar, y eso de coger el coche después de la cena es inviable, por la cuestión de la alcoholemia. Y en Zamora, peor, está tan mal iluminada, que es fácil tropezarte y partirte la crisma. Mi madre dice que en Madrid, que hay ascensor. Y que lo de la alcoholemia no es problema. Su razonamiento es simple: se bebe menos, coña. Pero claro, una cena de suculentos lechazos regada con agua, pues como que no, como que la grasa se te ciñe al estómago y acabas con un cólico miserere de los de encargar el ataúd. Hemos pensado cenar en Tordesillas o así, a medio camino de los que viven allí y los de aquí. Pero no encontramos una casa rural de las características que precisamos. Porque la mujer de mi hermano el rico, si la casa no tiene garaje para su flamante coche y spa para su flamante cuerpo, no quiere ir. Al final, por votación, acordamos que en el pueblo. A mi cuñado el de la cadera lo podemos subir a la sillita de la reina. Mi madre se resiste, porque dice que subirlo sí, pero que quién lo baja. Porque si tomamos un vino de más, bajar a mi cuñado por la escalera se convierte en un acto más peligroso que conducir con una copita de más desde la Moraleja a nuestros respectivos hogares, que en mi caso es el hotel Convención de Odonell.

La frase Brincan y bailan los peces en el río, pero brincan y bailan antes de hacer las presas
ANÓNIMO SANABRÉS

Mi abuela dice que el marisco lo compra ella, que en la pescadería siempre hay en Navidad unas sardinas y unos chicharros riquísimos Mi hermana la raspa, que es muy marimandona, dijo que se podía matar la gallina vieja de la abuela y hacer un consomé

Disipadas las dudas, porque no hay más remedio que llegar a un acuerdo, pasamos al capítulo de la cena. Qué hacer, quién lo hace, quién friega luego, quién compra el marisco… Mi abuela, que es muy práctica, siempre dice que ponemos muchas pegas, que casi es mejor cenar cada uno en su casa. Y recuerda como en su tiempo cenaban unas magras y unos chorizos con cachelos y eran tan felices. Mi sobrino Óscar dijo que por qué no. Que por qué no rememorábamos una cena de las de antes. Además, a él en la cesta de navidad acaban de regalarle una paletilla que gustosamente donaría para la causa. Pero mi hermana, que no. Que mi abuela acaba de ponerse la dentadura postiza nueva y que la paletilla es muy dura. Yo les digo que podemos comprar un jamón, que es más blando. En Zamora los hay extraordinarios de cuarenta euros. Mi hermano el rico dice que para comer esa mierda mejor se queda en casa. Pero que si decidimos que chorizos y jamón, él compra un 5 Jotas, que yo no sé lo que es eso, y embutido, unos jabuguitos. A mí, pagando él, que compre lo que le dé la gana. Aunque también dice que su mujer no. Que su mujer chorizos y patatas, no. Que ella es más de marisco. Mi abuela dice que eso lo compra ella, que en la pescadería hay siempre en Navidad unas sardinas y unos chicharros riquísimos. Mi hermano le dice a mi abuela que,

Sábado, 24 domingo, 25 de / LA OPINION- / LA OPINIÓN–EL CORREO Sábado, 24 deydiciembre de 2011diciembre de 2011EL CORREO

dominical / VII Puerta óptima dominical

Abuelos canguros
El mocoso quería un chicle. Pataleaba. Gemía. Le enseñaba los dientes. El abuelo sudaba la gota tinta. Tiraba de él, pero no había tu tía. Al final venció el pequeño dictador. El abuelo se echó mano al bolso, sacó un euro y entró en la tienda. Es el sino de los tiempos. Los abuelos se han convertido en canguros de sus nietos, solo que sin sueldo. Y en padres. Lo que ya no tienen los niños son abuelos a la antigua usanza. De aquellos que te leían cuentos, te montaban a caballito y te atiborraban a chocolate o caramelos. Que para eso estaban. La jubilación, para nuestros jóvenes abuelos, es cosa del pasado, una quimera. Con su pequeña pensión a cuestas, degustan la amarga jubilación con el difícil trabajo de cuidar y educar a quien tenían que maleducar, porque se supone que aquellas eran tareas de los padres. El abuelo es el saco de todos los golpes. Es a quien más ha golpeado la crisis. Tienen que renunciar a sus pequeños privilegios y aparcar los viajes del Imserso para realizar penosos viajes al colegio y suplir las siestas por las salidas a los parques con el balón de goma inflado. Yo creo que el reloj biológico está dando la vuelta de mala manera a sus manecillas. Nada es lo que era. Recuerdo a mi mujer riñéndole a mi padre porque mis hijos volvían a casa de su mano con la ropa llena de caramelo y chocolate. Si su misión hubiera sido la de los abuelos de ahora, tendría que haberlos llevado a casa de punta en blanco, so pena de darle un forzado trabajo a la abuela. Yo creo que el nuevo tiempo tiene pocas cosas buenas para los abuelos, que no pueden disfrutar de sus nietos ni de su libertad recién ganada. Tienen que hacer mucho más ejercicio, pasear el camino de los colegios y, aunque estarán mucho mejor del colesterol, nadie podrá borrarles de la cara los terribles fríos del invierno… Ya no se podrá decir nunca más que se goza de una merecida jubilación. Porque no se goza. Pronto los abuelos se negarán a jubilarse. No, hasta que los nietos tengan veinte años y ya no les necesiten. Cuestión de supervivencia. El Gobierno iba a hacer no sé qué para conciliar la vida laboral y familiar y mira tú por dónde le ha salido gratis la figura del conciliador. La mitad de los abuelos españoles se dedican a esa tarea. Las abuelas han tenido que desempolvar las viejas teteras y aprender de nuevo a cocer biberones. Cuando uno pensaba que llegaba la vida plácida, las arcas de las pensiones han vuelto a quedar vacías. Los viejos vuelven a tiritar pensando que el dulce mañana tal vez no exista. Miedo al futuro y un presente laboral lleno de nanas, cunas, dientes de leche, lloros y espera en las guarderías. La crisis los ha convertido en pilares de este edificio que se derrumba. Los padres no tienen para niñeras. La furia de los adolescentes recaerá contra los abuelos que les impiden vivir en la tierra de Jauja, que les obligan a estudiar y a llegar a casa a las diez. Y llegan los agobios. La responsabilidad pesa demasiado para unos hombros cansados de soportar cargas. Los abuelos hipotecan su vida y la letra que tienen que pagar es muy alta. Un estudio señala que la edad ideal para ser abuelo está entre los 45 y los 50 años. En ese caso, me temo que quien tiene que ocuparse de los niños serán los bisabuelos.

abuela, el marisco no es eso, el marisco tiene patas… Y mi abuela, que es un poco sorda y utiliza trompetilla, le dice que como que yo no lo cato… Y mi hermano tiene que repetirle levantando la voz, que como no lo catas, no, que tiene patas… Cuando mi abuela interviene en las conversaciones acabamos sudando. Y partiéndonos la caja de risa. Al final decidimos que mi sobrino lleve la paletilla y el vino que le dieron en la cesta. A mi hijo le dan un queso de Toro y unos salchichones de embutidos Ballesteros. No está nada mal, no señor. Mi cuñada, la mujer del rico, que había permanecido callada pensando que su marido defendería su causa, puso el grito en el cielo cuando vio que acordábamos que al final jamón y chorizos. Claro que luego se calmó y, muy digna ella, le dijo a mi hermano, oye, Ramón, antes de ir al pueblo te pasas por el Corte Inglés y compras un capón de Cascajales para mí y para los niños... Cuando mi cuñada la rica habla, se hace un silencio de muerte. Fíjate si impondrá, que hasta el del bar la deja fumar sin echarle un chorro de sifón en el pitillo… A lo mejor la sorprendo yo y le llevo unas nécoras y una docena de gambas de Huelva de la cetárea de José María.

Mi cuñado el de la cadera dice que él llevará un garrafón de vino a granel que le han regalado unos tíos suyos de Granada. Y un bote de melocotones casero de cinco kilos. Mi hermana la raspa dice que tanto vino para qué, que aquello no era la última cena y que teníamos toda la vida para beber. Mi cuñada la rica dice que en vez de melocotones, que piña. Los melocotones, al parecer, son una cosa de paletos. Que la piña es muy digestiva y que es más de casas bien. Mi cuñada todavía no se ha enterado que nosotros somos una casa bien, pero de pocos posibles. Se ha olvidado que mi hermano el rico es más rico, no porque tenga más habilidad que los demás para los negocios, sino porque tuvo un cuponazo de los que te quitan el hipo y la miseria. Mi hermana la raspa, que es muy marimandona, se quedó con el gusanillo de que no se fuera a hacer nada de lo que ella quería. Así que dijo que se podía matar la gallina vieja de la abuela y hacer un consomé. Además, era lo que más se parecía a un pavo. Para qué quisimos más día de fiesta. Mi abuelilla se quitó la dentadura para que se la entendiera bien y, con ella en alto como si blandiera un razonamiento incontestable, gritó que de eso nada, que su gallina era pone-

dora y que todavía le quedaban unos años de dar fruto, que si queríamos consomé tenía ella en la nevera un esqueleto de gallina que sobró del año pasado. Mi abuela se levantó, se dirigió a la meseta de la cocina, cogió un huevo y lo estrelló contra un plato. Dos yemas. Aquel huevo era de dos yemas. Y mi abuela dijo: y así todos, cómo vamos a matar la gallina… Mi mujer, que es muy prudente y muy callada, me tocó en el codo y me chistó al oído con mucho secreto: un esqueleto del año pasado, no, que aunque esté congelado estará muy rancio y no habrá quien lo coma… A lo único que accedió mi abuela para que hiciéramos con su gallina, fue a que recogiéramos todos los huevos que pusiera hasta el día 23 de diciembre para cocerlos y echarlos en el consomé. Un consomé con huevo picado, es el cielo. Claro que, mi cuñada la rica, enseguida le dio otro empleo al huevo: podemos cocerlo y picarlo en el caparazón de unos centollos. Mi hermano dijo que buena idea. Y mi cuñado el de la cadera respondió que sí, pero que quién los compraba. Y se acabó la discusión. El 24 Dios y mi cuñada la rica dirán… delfin_rod@hotmail.com

VIII / dominical

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Rutas a pie por tierras
DE ZAMORA
✒ Texto

y fotos: Javier Sainz

En Vegalatrave desde las Apretaduras al río
(Tierra de Alba)
A pesar del largo tiempo transcurrido, el entorno inmediato al pueblo de Vegalatrave no se ha repuesto de la agresión ambiental provocada por el embalse del Esla. Hasta sus propias casas llega la cola más extrema del agua retenida, la que penetra por el valle del río Aliste. Por ello desaparecieron los frondosos sotos ribereños que llenaban de verdor y de frescura el paisaje. Quedó así dañado todo el enclave, forzosamente áspero y mineral. Además, al ubicarse en el final de ese depósito acuático, la sensación artificiosa de lago bucólico que se siente cuando los niveles son los máximos, aquí se produce muy pocas veces. En los demás tiempos las orillas del río se muestran como franjas áridas y pedregosas e incluso el propio lecho fluvial discurre sin gracia, como resignado, desprovisto de aliento. Pese a daño tan tremendo, la localidad muestra aún una intensa hermosura y en su término existen parajes en los que la naturaleza resiste libre y pujante. Por esos gratos enclaves vamos a trazar el recorrido en esta ocasión. Salimos del casco urbano hacia el oriente. Aprovechamos durante escasos centenares de metros el arcén de la carretera en dirección a Carbajales. En el cruce con el ramal hacia Ferreruela tomaremos esa segunda vía en corto tramo. Nos introducimos así en el angosto valle lateral drenado por el arroyo de las Apretaduras, corriente que vamos a utilizar como guía en un gran trecho. En un principio por los dos costados se alzan escarpados desniveles, entre los cuales apenas queda espacio para el cauce acuático y la calzada. Las laderas orientales están pobladas de viejas encinas, sin duda centenarias. Son árboles admirables, de troncos inclinados y retorcidos, con cicatrices de podas lacerantes. Tras abrirse un poco la angostura, los terrenos libres inferiores fueron aprovechados para huertas, en las que recios muros retienen la precisa tierra fértil. Prosperan sobre ellas algunos manzanos y pomposos nogales. La hondonada se fragmenta allí en tres ramales independientes. Por el de la derecha fluye el arroyo de las Sadreras, el cual, pese a su atractivo, lo dejamos para otra ocasión. En el centro queda una depresión menor, aprovechada por la carretera que va ascendiendo hasta superar por un collado el Sierro de los Barracones. Nos desviamos así por la vaguada de la izquierda que viene a ser la principal. Para ello aprovechamos un camino que arranca justo antes del puente. Penetramos por él en unos parajes solitarios y frondosos, una sucesión de rincones sumamente placenteros. Arriba, por encima de un fuerte repecho, queda un corral antiguo, formado por recias paredes aún en buen estado. Ya en los fondos, los contornos fecundos de la hondonada se distribuyen en huertos diversos, abandonados casi todos, pero protegidos por sus respectivas cercas pétreas. Así, en espacios antes productivos prosperar arbolillos pujantes y lacerantes malezas espinosas. Por un carril que queda a la sombra de una pequeña chopera cruzamos a la zona más soleada. Tenemos que vadear el arroyo, lo cual resulta un tanto complicado en momentos de mucha escorrentía. Esa acción habremos de realizarla varias veces en todo el tramo. Pasamos enseguida junto a un chopo viejísimo, de tronco deforme y carcomido, pero todavía con vigor. Dentro de los árboles de su especie viene a ser uno de los más admirables entre todos los que recordamos. Intermitentemente la vegetación ar-

Distancia desde Zamora: 40 km Longitud total del trayecto: 8 km Tiempo aproximado: 2,30 horas Dificultad: Media (amplios tramos campo a través) Detalles de interés: Parajes apartados, panorámicas pintorescas, casco urbano atractivo, árboles admirables, arquitectura popular y religiosa

bórea de adensa en sotos diversos. Sobre las cuestas, si en un principio dominaban los robles, aparecen progresivamente las encinas. Tras una recurva, el valle se comprime de tal manera que adopta las formas de un cerrado barranco. Desde ambos lados los cuchillones pizarrosos asoman como picachos desafiantes. Este enclave es el más bravío de todo el recorrido. El arroyo se precipita por la angostura en rápidos y cascadillas. Por la incesante erosión de los remolinos se han formado en las rocas diversos cuencos redondos, las típicas marmitas de gigante de las lecciones de geología. Percíbese un grato espectáculo al ver deslizarse las corrientes y escu-

char su rumor y chapoteo. A la vez deslumbran los reflejos del sol sobre las pozas. Para permitir un paso franco, hubieron de cortar algunos crestones de las peñas, además de construir un muro de contención y consolidar la calzada con cemento. Es breve esa quebrada. Tras ella la depresión vuelve a abrirse, suave y bucólica. La calma y el sosiego se instalan en el paisaje y en el ánimo. Domina el silencio. Sólo lo quebranta el rumor del viento al agitar las ramas. Las fincas que ahora existen son bastante más extensas, comparadas con los huertos anteriores, todas ellas destinadas a prados que se siegan. Están cerradas por paredes de piedra, bien

hechas, de las que también forman parte largas hileras de losas hincadas. Los chopos, los fresnos y los alisos siguen formando una rica masa arbórea. La hondonada se vuelve a dividir. De las dos opciones que se nos presentan optamos de nuevo por la de la izquierda. Sobre un rellano a media cuesta hallamos un abrevadero, con formas de largo pilón de cemento, lleno de agua a rebosar. Caminamos por los fondos para esquivar la maraña vegetal de las laderas. Aprovechamos así los diversos carriles que ascienden valle arriba. Tras pasar por una especie de callejo constreñido entre largas paredes, llegamos a un enclave en el

De izquierda a derecha, árboles centenarios, cañón de las Apretaduras, plano de la ruta, cercados de laja y río Aliste.

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dominical / IX

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Nuestro devenir nos llevará por un angosto valle drenado por el arroyo de las Apretaduras, corriente que vamos a utilizar como guía en un gran trecho Las laderas están pobladas de viejas encinas, sin duda centenarias. Son árboles admirables, de troncos inclinados y retorcidos, con cicatrices de podas lacerantes. Tras abrirse un poco la angostura, los terrenos libres inferiores fueron aprovechados para huertas, en las que recios muros retienen la precisa tierra fértil

que hemos de virar para iniciar el retorno hacia el pueblo. A mano izquierda se presenta un vallejo menor, con poco desarrollo. Debemos de localizar un castañar situado en la umbría. Tras divisarlo nos encaminamos hacia él tras atravesar por una de las propiedades cuyas paredes están parcialmente caídas. De allí mismo arranca una pista, desbrozada recientemente, por la que se sube a la despejada rasa superior. Ya en la collada el paisaje se engrandece. Si hasta ahora todo resultaba íntimo y recogido, de repente los horizontes se alejan para abarcar grandes espacios. A media distancia avistamos la entrañable localidad de Puercas, agarrada de los contrafuertes

serranos. Seguimos avanzando hacia el sur, primero arropados por una espesa masa de escobas y jaras, después entre fincas sembradas de cereales y finalmente por espacios libres dedicados a pastizales. El carril por el que vamos desemboca en la carretera justo en frente de los edificios de una granja. Desde ahí podríamos concluir el trayecto regresando presurosos al pueblo, pero optamos por acudir hacia el curso cercano del Aliste. Atajamos campo a través, por el medio de unas parcelas sin cultivar desde hace muchos años. Tras ellas nos enfrentamos a un acusado desnivel cuesta abajo, por donde aprovechamos las sendas creadas por los

rebaños para descender con cierta seguridad. El espléndido valle recorrido por el río se nos muestra en toda su magnificencia. Al fondo se otea el pueblo de Domez, el cual ya queda oculto en el momento que bajamos a través de las irregularidades de un abrupto losar. Allí al lado se extiende una pequeña viña bien cuidada. Marchamos ahora por un buen camino trazado junto a las propias riberas fluviales. Gozamos de la sombra de hileras de alisos que clavan sus raíces en las franjas húmedas de las orillas. Aquí y allá las corrientes borbotean en rápidos diminutos o se aquietan en remansos cristalinos. El río va trazando un suave arco, constreñido en

este lado contra la ladera rocosa y dejando hacia las otras márgenes terrenos más despejados. Estos parajes resultan hermosísimos, tan solitarios como los anteriores pero animados por el discurrir de las corrientes. Existe un precario puentecillo para atravesar de una ribera a la otra. Es una pintoresca pasarela de formas tradicionales, realizada con grandes piedras y consolidada con cemento. La fecha del 2008 indica obras que no han conseguido la firmeza buscada, pues un par de losas superiores ha sido arrancadas por las riadas y para pasar es preciso saltar ahora sobre los boquetes generados. A pesar de esa oportunidad de cruzar de orilla, nosotros avanzamos por el mis-

mo camino aguas abajo. Más adelante arranca una pista hacia la izquierda, pero la desechamos. Seguiremos hasta un segundo ramal que parte más adelante. Así tendremos la oportunidad de contemplar uno de los grupos de alisos más vetustos entre todos los que conocemos. Estos árboles, de crecimiento rápido, poco apreciados, forman densos sotos ribereños, pero no suelen alcanzar tallas destacables. Aquí los hallamos con troncos muy gruesos e irregulares, dotados de amplias copas, en dimensiones que impactan. El río desde aquí marcha en curva hacia el oeste, para después girar violento en dirección contraria. Forma así un meandro muy brusco tras el que recupera su dirección básica hacia el oriente. Nosotros aprovechamos ese camino señalado para acudir derechos al pueblo. Antes de llegar pasamos junto a un par de palomares, cuadrados, bien sobrios, los típicos de la comarca. El casco urbano surge como una densa piña de edificios dispares. Los tradicionales están creados con paredes de lajas oscuras y techumbres de pizarra. De entre ellos las casas nuevas provocan intensos contrastes. A su vez, asomando por encima de todos tejados, la espadaña de la iglesia actúa a la vez de señuelo y emblema local. Es un esbelto campanario de líneas barrocas, dotado de tres amplios ventanales, salientes cornisas y agudos pináculos esquineros. En su cuerpo bajo se abre una puerta rectangular adovelada. Todo él fue construido con una magnífica sillería de granito, posiblemente a finales del siglo XVIII. El templo al que se adosa es anterior, creado con materiales más pobres. En su interior hallaremos dos parejas de arcos ciegos de medio punto, situados en los muros laterales. Quizás sean vestigios de una obra más antigua. El presbiterio está presidido por un retablo barroco donde se entroniza la imagen del santo patrón. Interesa también la gran pila bautismal decorada con una cruz. Alguna zona de los suelos dispone de un pavimento grandes losas de pata de gallina, traídas de Losacio y destacables por las cristalizaciones con forma de estrella que evocan las pisadas de las aves de las que toman nombre. Como fin de ruta buscamos en la fachada de una de las casas una piedra que exhibe cincelado un rudo mascarón y diversas volutas. Destaca con su estilo ingenuo, lleno de encanto. En origen estuvo en una vieja vivienda situada en los mismos solares.

Arriba, vista general de Vegalatrave.

X / dominical
✒ Andrés Montes
Rosa Sala Rose (Barcelona, 1969) es el resultado del encuentro de dos mundos dispares y enfrentados a los que sólo parece unir el empeño de supervivencia económica. Hija de madre alemana y padre catalán, ese doble vínculo la convierte en analista privilegiada de esa falta de afinidad que llega a poner en entredicho la posibilidad de una Europa armónica. Pero además esta doctora en Filología Románica dedica la mayor parte de su tiempo como investigadora independiente a profundizar en la identidad alemana. Uno de sus libros con mejor acogida es «El misterioso caso alemán. Un intento de comprender Alemania a través de sus letras» (Alba editorial 2007), en el que trata de desentrañar esa incógnita nunca del todo resuelta sobre cómo la nación más culta de Europa se transformó en la más bárbara. Aquí habla de todo ello con el afán de acercamiento, más allá del análisis económico ahora dominante, a un país que nos resulta muy ajeno, y del que manejamos una visión tan previsible como errónea. Rosa Sala Rose aligera en esta entrevista el peso «del mito que nos hemos formado en España de los alemanes» y que hace que «nos sintamos cohibidos ante ellos». —Entender a Alemania es «casi un reto intelectual», sostiene el catedrático de Política Económica Antón Costas. ¿Por dónde empezamos? —Por la historia, inevitablemente. El protestantismo ha tenido una importancia determinante en la formación de la mentalidad alemana, pero también la circunstancia de que Alemania se constituyera muy tardíamente como un Estado propio (1871). Estos dos aspectos son ajenos por completo a la realidad histórica española, por lo que comprender Alemania se convierte, efectivamente, en un reto, especialmente desde nuestro país. —Usted recurre a la literatura para intentar que comprendamos lo alemán. ¿En esa historia de la cultura hay pistas válidas para conocer la Alemania de hoy? —En la cultura siempre hay pistas válidas para conocer la mentalidad de un pueblo, aunque no siempre salten a la vista. Antes de la invención del cine y de la televisión, esas pistas había que buscarlas, sobre todo, en la literatura, que junto al teatro constituía el reflejo de la manera que tenía una nación de entender el mundo. En cuanto a la Alemania de hoy..., creo que hay algunos libros, como «Los Buddenbrook», de Thomas Mann, que permiten comprender mejor de dónde viene la actitud conservadora y de contención de gastos que está adoptando Alemania en lo económico. —¿Es una herencia del idealismo esa cierta propensión a juzgar la realidad no por lo que es, sino por lo que debería ser? —Sin duda. En esta actitud reside, aún hoy, lo mejor y lo peor que ha dado Alemania. —En esta coyuntura, es creciente la impresión de que Alemania vuelve a actuar desde una visión de superioridad respecto del resto. —Me preguntaba usted por la herencia del idealismo alemán, que creo sigue presente en la mentalidad alemana, aunque de una manera más difusa que en el pasado. Pienso que guardar continuamente una

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Rosa Sala Rose
Germanista y escritora

«Considerar que la riqueza procede del trabajo es una herencia anticuada del protestantismo»
«Tenemos una imagen idealizada de la eficiencia y la fiabilidad de los alemanes, y eso hace que nos sintamos cohibidos ante ellos» ● «En la actitud alemana hacia los países mediterráneos laten viejos prejuicios relacionados con la identidad nacional»

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La visión colectiva alemana se construyó sobre premisas no políticas, sino culturales. Lo humorístico se consideraba algo ajeno, más propio de los franceses Las mentalidades y la política de las naciones están perdiendo influencia en el desarrollo de la historia Merkel no es una metodista renacida, como el ex presidente Bush, sino una luterana tradicional: no es dogmática ni visionaria y confía en los argumentos racionales

visión ideal de las cosas tiene sus ventajas e inconvenientes: impulsa el perfeccionismo y la competencia, pero también cierta arrogancia y la convicción de estar siempre en posesión de la verdad. —¿Hay un nuevo mito alemán como una vez lo fueran la pureza racial y la idealización de las esencias germánicas? ¿En qué consiste? —En Alemania, desde luego, ya no. El trauma del nazismo puso fin a esas fantasías, y no tengo la impresión de que amenacen con volver. Lo que sí existe es el mito que nos hemos formado en España de los alemanes. Tenemos una imagen idealizada de su eficiencia y fiabilidad, y eso provoca que a menudo nos sintamos cohibidos al tratar con ellos, sobre todo, en el ámbito profesional. —Algunos tópicos sobre la identidad nacional parecen tener su fundamento. Usted explica muy bien cómo el humor se convirtió en algo ajeno a la cultura alemana, identificada más con la seriedad e incluso con el tedio. —En efecto, es una historia compleja y algo difícil de resumir aquí. Alemania tardó mucho en ser una nación dotada de un Estado propio, así que tuvo que construir su identidad colectiva sobre premisas no políticas, sino culturales. En ese contexto, lo humorístico e ingenioso acabó considerándose algo ajeno. Al principio se veía como algo propio de aristócratas y de franceses, especialmente odiados por los burgueses alemanes del siglo XVIII. Después acabó relacionándose con lo judío. Por otro lado, la actitud idealista ante la vida nunca se ha llevado bien con el humor. A nadie le gusta que se rían de sus ideales. —Una versión actualizada del misterioso caso alemán podría ser cómo Alemania consigue de nuevo tener a Europa a su merced. —Creo que sería un libro muy distinto y que no me correspondería escribir a mí. Desde 1945 hay demasiadas cosas que han cambiado en Alemania y en Europa. Nuevos agentes globales están interfiriendo en la marcha de las cosas. Me da la impresión de que las mentalidades y la política de las

De los símbolos del nazismo a Lili Marleen, pasando por Goethe
El misterioso caso alemán
Rosa Sala Rose Alba Editorial, 2007

Rosa Sala alterna la traducción de los clásicos alemanes con las conferencias, artículos y ensayos de la materia que mejor domina: todo lo relacionado con las cultura y la historia de Alemania. Como traductora ha elaborado la biografía de Goethe, «Poesía y verdad», que Alba editó en 1999, así como «Conversaciones con Goethe», de Johann Peter Eckermann (Acantilado, 2005). Como ensayista, su libro de más repercusión es el

«Diccionario de mitos y símbolos del nazismo» (Acantilado 2003). Por «El misterioso caso alemán. Un intento de comprender Alemania a través de sus letras» (Alba) obtuvo en 2007 el I Premio «Qwerty» al mejor libro de no ficción. Al año siguiente publica «Lili Marleen, canción de amor y muerte» (Biorritmos, 2008). Este año se ha editado su ensayo histórico «La penúltima frontera. Fugitivos del nazismo en España» (Península).

naciones están perdiendo influencia en el desarrollo de la historia. —¿Alemania vive replegada sobre sí misma? ¿«Ha dejado de encarnar a los más europeos de los europeos», como afirma el sociólogo Ulrich Beck? —Cultural y políticamente el concepto de Europa no es concebible sin la unión de los países mediterráneos. Sin embargo, la integración del eje Norte-Sur le causa a Alemania más dificultades que las del eje Este-Oeste. Precisamente Ulrich Beck formuló recientemente una pregunta que da que pensar: ¿Por qué los alemanes occidentales aceptaron como lo más natural del mundo la reunificación con la RDA, a pesar de los costes inmensos que eso iba a provocar, y sin embargo se muestran ahora tan reticentes a la integración político-económica de los países deudores del sur? Es innegable que en esa actitud laten viejos prejuicios relacionados con la identidad nacional, con lo que se considera propio y lo que se estima diferente. Algunos de estos prejuicios ya se pusieron de manifiesto en la llamada «crisis de los pepinos». —¿Tienden los alemanes a perder de vista lo que dependen de sus vecinos? ¿Olvidan con facilidad que han sido, por ejemplo, los mayores beneficiarios del euro? —En el eje Norte-Sur parece perpetuarse la fábula de la cigarra y la hormiga. Alemania se identifica con la hormiga laboriosa que castiga la holgazanería de la cigarra negándose a darle parte de sus reservas. Ese arraigado sentimiento, acrecentado por la actitud populista de algunos políticos, determina en gran parte la política económica alemana. Sin embargo, es una herencia anticuada del protestantismo considerar que la riqueza procede, sobre todo, del trabajo, cuando en el mundo de hoy ya no es el trabajo lo que genera riqueza, sino la astucia especulativa. —Disciplinar a Europa parece un cometido alemán, asumido por la que ya se conoce como «la canciller nein». ¿No hay demasiadas resonancias históricas en esta circunstancia que vivimos? ¿Quizás ocurra que nunca aprendemos lo suficiente de la historia? —Hace tiempo que he dejado de confiar en que podamos aprender de la historia, en el sentido de que la historia pueda enseñarnos a tomar las decisiones políticas más acertadas. Pienso que la historia sirve para comprendernos mejor desde el pasado, que no es poca cosa, pero no para proyectar nuestro futuro, que siempre es una página nueva por escribir. Otra cosa son las mentalidades colectivas, que, naturalmente, tienen un origen histórico. Como decía anteriormente, hay ciertos prejuicios latentes en la actitud político-económica de la Alemania de Merkel que tienen mucho que ver con una mentalidad específica alemana. Lo malo de las mentalidades colectivas es que constituyen una prisión invisible: vivimos encerra-

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boca abajo
dos en ellas y limitan nuestro campo de acción, pero al no ver sus paredes no sabemos liberarnos. —Angela Merkel acaba de publicar un libro de reflexiones personales titulado «Así espero hacerlo con la ayuda de Dios», en el que afirma: «La fe me enseñó que ir a contracorriente a veces es lo adecuado». ¿Con lo que Europa tiene encima, esta disposición de ánimo de la canciller no es como para que nos echemos a temblar? —El título del libro de Merkel, «So wahr mir Gott helfe», es la frase estereotipada que aún hoy emplean los funcionarios alemanes cuando juran su cargo. No debemos tomarla como una declaración de principios religiosos, como sugiere su traducción castellana. Eso no quita que la educación religiosa protestante que Merkel recibió de su padre, pastor luterano, la haya marcado profundamente. Hay que tener en cuenta que en la Alemania del Este, donde pasó su infancia, la práctica de la religión era rechazada por el Estado, por lo que para muchos se convirtió en una forma de disidencia. Entiendo que es a lo que se refiere Merkel cuando dice que la fe le enseñó a «ir contracorriente». ¿Debe eso asustarnos? Cuando Bush decidió invadir Irak creyó estar actuando por mandato divino. Afortunadamente, Merkel no es una metodista renacida, como el ex presidente americano, sino una luterana tradicional: no es dogmática ni visionaria, y confía en los argumentos racionales. Esperemos que éstos acaben imponiéndose en sus decisiones.

Pilates
permanece recto mientras los brazos se mueven. REPETICIONES: Entre 3 y 8. SWAN OBJETIVO: Estira los abdominales y el cuello. Fortalece y alarga la columna en extensión. PRECISIONES: • Contraer los abdominales constantemente durante la extensión de la columna para evitar la extensión excesiva de la columna lumbar. • Mantener las escápulas estabilizadas en la espalda a lo largo del ejercicio, iniciando la extensión torácica con la estabilización de las escápulas. • Llevar sólo la extensión hasta la altura donde pueda mantener el soporte abdominal y la estabilización de las escápulas. • Evitar extender demasiado la columna cervical REPETICIONES: Entre 3 y 5 ATENCIÓN: • Tenga precaución con la parte inferior de la espalda, los problemas cervicales y de hombros.

Al practicar estas dos posiciones utiliza y exagera los puntos de alineación
• Evite el ejercicio hasta unas 6-8 semanas después del parto. NOTA: La estabilización de las escápulas debe formar parte del inicio de todo ejercicio, y debe establecerse antes de que empiece el movimiento del ejercicio. Cuando se levanta el tronco de la colchoneta, o en este caso de la silla, la estabilización de las escápulas impedirá tensión en el cuello y l protección de las escápulas. La extensión de la columna debe ser iniciada con la estabilización de las escápulas a medida que alarga desde lo alto de la cabeza hasta el cóccix en dirección contraria al cóccix. Esto limitará la tendencia a extender demasiado la columna cervical. A pesar de que las escápulas se mueven con los brazos, se debe mantener siempre un sentido de estabilidad no de rigidez. Mantenga la sensación de que está deslizando suavemente las escápulas hacia la parte inferior de la espalda y hacia la columna formando una V. ✒ Nieves Álvarez (*) La posición prono se adopta bien tumbado en la silla o bien sobre la colchoneta. La postura debería ser exactamente como si estuvieras en la posición inicial de Pilates, pero con el cuerpo en horizontal. Utiliza y exagera los puntos de alineación cuando practiques estas posiciones. Hay algunos errores frecuentes que intentaremos evitar: la caja torácica blanda, el hueso sacro hacia arriba, la cabeza caída, falta de oposición desde la coronilla a los talones. Haremos dos ejercicios en esta posición: TWO ARM PRESS OBJETIVO: Fortalece la postura y el alineamiento. Fortalece los brazos PRECISIONES: Mantener el alargamiento y la alineación del tronco. El tronco

SOLUCIONES A LOS PASATIEMPOS

(*) Especialista en Pilates. Centro Pilates.

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En forma

Intestino, bacterias e intolerancia alimentaria
✒ Martín Caicoya
Médico

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No hay nada de lo que hay ahí fuera que no pueda llegar al intestino, aunque esté refugiado en las profundidades de nuestro organismo. Para protegernos de las sustancias que pueden ser nocivas tenemos varios mecanismos. Uno es el asco. Los expertos en emociones lo colocan como una de las básicas. No media la razón, es una reacción corporal que nos altera de tal forma que nos obliga a rechazar esa sustancia repugnante. Más irracional todavía, y ni siquiera consciente, es la defensa del sistema inmunológico intestinal. La superficie del intestino puede llegar a medir 400 m2, es doscientas veces mayor que la piel. Está cubierta por una membrana mucosa, como todos los órganos que tienen contacto con el exterior: las vías aéreas, urinaria y genital, y la conjuntiva que recubre los ojos. Incrustadas en ellas hay todo un ejército de linfocitos que vigilan para impedir o modular la entrada de sustancias potencialmente lesivas. Es el sistema inmunológico. Los dos retos más importantes para el intestino son los microbios, que, naturalmente, lo contaminan todo, y las proteínas de la dieta. El problema con las proteínas es que pueden producir alergias porque son extrañas al organismo, proceden de otros seres vivos. Para controlar los microbios hay varios mecanismos: uno de ellos consiste en la secreción de unos anticuerpos que los recubren y los inactivan. Con la dieta el objetivo es la inducción de tolerancia, de manera que se eviten las respuestas sistémicas. La alergia y la intolerancia a los alimentos ocurren fundamentalmente por un fallo de esta inducción. Cómo distingue el organismo si debe inducir la tolerancia o producir una respuesta inmunológica es algo que no se sabe muy bien. Tampoco se conoce por qué algunas personas no tienen o pierden el patrón normal de respuesta contra los antígenos de la dieta. Encuentro intrigante el papel de

El intestino del recién nacido no tiene microbios, los adquiere en el parto al viajar a través de las mucosas vaginales maternas

la flora intestinal en la génesis de las enfermedades alérgicas. El intestino del recién nacido no tiene microbios. Los adquiere inmediatamente en el proceso del parto al viajar a través de las mucosas vaginales maternas. En los partos por cesárea el intestino tarda más en colonizarse y durante mucho tiempo tiene una flora diferente. En realidad, en el curso de los primeros meses varía mucho la composición de la flora. Estos microbios intestinales son el principal estímulo inmunológico en los primeros meses de vida. La pregunta que se hacen los investigadores es si la cantidad y composición de la flora intestinal puede modificar la respuesta inmunológica y si está en el origen de enfermedades infantiles como asma, eczema o rinitis alérgica. Hay muchos factores que modifican la flora intestinal además de la forma de nacimiento. Por ejemplo, el tipo de alimentación, bien natural o artificial, o el uso de antibióticos y no es poco importante el ambiente: las manos

de los cuidadores o la flora en la superficie de los objetos que toca y chupa. En los ratones, la colonización bacteriana es esencial en la maduración del sistema inmunológico y la inducción de la tolerancia alimentaria. No está claro qué microbios intervienen, aunque se ha visto que los antibióticos la alteran y que si se añade esteptococo fecal la situación se revierte. ¿Qué sabemos de los seres humanos? Todo es bastante confuso. La composición de la flora intestinal es diferente en los niños atópicos y los no atópicos. En algunos estudios tienen menos lactobacilos y bifidobacterias. Pero no se puede saber de esta forma si las diferencias precedieron al problema de salud o al contrario, si debido a los tratamientos se producen estos cambios. Para saberlo hay que examinar el intestino desde el nacimiento y ver si antes de que aparezcan las enfermedades alérgicas ya había diferencias en la composición de la flora. Se intentó pero los resultados son conflictivos. Es lógico porque, como se ha dicho, la flora varía mucho en composición durante los primeros meses de vida. Si realmente es cierto que los niños con atopias tienen menos lactobacilos y bifidobacterias, quizá los probióticos puedan resolver o al menos mitigar la situación. Los resultados de los estudios son muy variados. Los defensores que se fían de los éxitos de algunos experimentos atribuyen los fracasos a no haber utilizado la cepa de bacterias adecuada (entre los lactobacilos y bifidobacterias hay muchas familias) o la dosis suficientes, o a que no se administró en el momento adecuado. La intolerancia alimentaria es un problema relativamente frecuente. En muchos niños puede resolverse con el tiempo. No siempre son debidas a alergias y no todas las alergias son del mismo tipo. Las que pueden ser peligrosas son las que ocurren casi inmediatamente y suelen tener manifestaciones extraintestinales: urticaria, asma etcétera. En esos casos hay que identificar bien la causa y conviene saber cómo actuar en caso de emergencia. Una inyección subcutánea de adrenalina o epinefrina puede salvar la vida. esto es crear sufrimiento, malestar e incluso enfermedad. Con ello, no estoy induciendo a las mujeres a que busquen contactos sexuales sin freno alguno, sino a que se liberen de esas ideas pasadas de moda y de esas normas que no tienen sentido. Por eso es tan importante una buena, correcta y adecuada educación sexual. Pero no debería enseñarse sólo la parte mecánica de la sexualidad. Se hace necesario que, en un nivel más profundo, se eduque a los niños y niñas en la idea de que su cuerpo, sus genitales y su sexualidad son algo de lo que hay que regocijarse, que forman parte de su desarrollo integral y, algo muy, pero que muy importante y es que van a ser determinantes en sus futuras relaciones sexuales y afectivas.

✒ Carmen Pérez Novo
Ginecóloga Estamos en pleno siglo XXI. Rodeados de un sinfín de avances tecnológicos. Con un montón de información acerca de cualquier tema que nos venga a la mente. Uno de ellos tiene relación con todo lo relativo y concerniente a la sexualidad. Sin embargo, a estas alturas de la película, no pasa un día sin que me asombre de la cantidad de mujeres, algunas muy jovencitas, que se refieren a los genitales y a sus funciones con nombres extraños; además, todavía viven con la arraigada creencia de que el aparato genital es sucio y repugnante.

La adecuada educación sexual
Por eso, todas las mujeres deben tener muy presente que cada órgano y función del organismo es perfecta, normal y natural; y si no se nos ocurre pensar que el páncreas, el oído, el hígado, el estómago, el intestino, el bazo o el corazón sean sucios, ¿por qué habríamos de pensarlo de nuestros genitales? El aparato genital es uno más del organismo. El tema es así de sencillo. Por lo tanto, es normal que usemos nuestros órganos sexuales como lo es que respiremos y nos alimentemos. Qué duda cabe de que, en este sentido, la revolución sexual significó algo muy positivo. Perdimos parte de la hipocresía victoriana y muchas mujeres empezaron a disfrutar de una manera nueva y diferente del placer y de la libertad del cuerpo. Las ginecólogas y los ginecólogos sabemos que cuando una mujer no acepta su sexualidad ni su propio cuerpo, por sucio y pecaminoso, es fácil que presente problemas en su zona genital. Hay que tener claro que los órganos sexuales fueron creados no sólo para la reproducción, sino también para darnos placer. Negar

Sábado, 24 domingo, 25 de / Sábado, 24 dey diciembre de 2011diciembre de 2011 / LA OPINIÓN–EL CORREO

LA OPINION-EL CORREO

dominical / XV
cución de obras exteriores en los pisos o locales de un edificio, en función de cual fuera la situación previa y la preexistencia admitida, expresa o tácitamente, de otras obras, construcciones o cerramientos similares. Se trata con ello de evitar agravios comparativos, resultados injustos En la práctica judicial son numerosos los supuestos en los que se estima la concurrencia de abuso de derecho en la decisión de la comunidad de propietarios, bien de prohibir las obras cuya ejecución interesa el copropietario, o bien de solicitar judicialmente el derribo de la obra ejecutada. Son ejemplos de ello, comportamientos tales como: - Actuación contraria a los propios actos de la comunidad y trato discriminatorio para con uno de los copropietarios respecto de otras obras e intervenciones realizadas en elementos comunes. Se considera abusivo que una comunidad se niegue a la realización de obras en los elementos comunes injustificadamente, con perjuicio para el comunero solicitante y sin beneficio alguno para otros comuneros o para la comunidad. Como ejemplos, la instalación de chimeneas o tubos de extracción de humos en la fachada cuando es necesaria para la explotación de locales comerciales y no se ha alegado o acreditado que causen molestias a la comunidad o a otro comunero. También en casos de desagües sanitarios, cuando no se prueba perjuicio. O en casos de oposición a obras de mera ornamentación en la fachada o cuando se insta la retirada de toldos de fachada o de patios interiores, habiendo tolerado la presencia de otros en el mismo edificio. - El ejercicio selectivo de la acción abunda en el abuso de derecho y en la mala fe, no considerándose admisible que el que se opone (supuestamente en defensa de la Comunidad y de sus intereses), lo haga frente a un propietario, pero no frente a otros que estén en las mismas circunstancias. - La irrelevancia de la obra realizada (escasa dimensión y efectos inocuos) también es un dato a considerar. No es lo mismo la apertura de una ventana a la calle, que la apertura de un hueco en pared de diez o quince centímetros para dar salida al tubo de extracción de humos y que, claramente, no es una obra que modifique la configuración del edificio. Si la afectación de los elementos comunes es mínima, la Comunidad no puede oponerse a su realización. Por otro lado, la configuración o del estado exteriores de un edificio a que se refiere el artículo 7 LPH no tiene un carácter absoluto, sino flexible en función de las circunstancias de cada caso concreto, a su importancia o trascendencia y a la situación o estado exterior de cada inmueble. - Incide también en el abuso de derecho el que la obra realizada esté justificada por razones técnicas, de salubridad y de seguridad, así como en cumplimiento de las modificaciones que de las normas de habitabilidad se puedan ir produciendo. - Por último, hay que atenerse a una prohibición genérica. La de que no se debe impedir el uso racional y solidario de los elementos comunes. El Código Civil en su artículo 394 cuida de las relaciones internas entre comuneros y parte de un uso solidario de la cosa común, en el sentido de que cada uno de ellos puede utilizar las instalaciones, incluso, en su totalidad, siempre que no impida el uso de los demás. Es un disfrute en condiciones de igualdad para todos los cotitulares. (*) Abogado de AB IURE Abogados

Consultorio jurídico

Comunidades
de vecinos
✒ Ángel Macías Obras privadas en elementos comunes
El artículo 7.1 de la Ley de Propiedad Horizontal dispone que: «el propietario de cada piso o local podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquél cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, debiendo dar cuenta de tales obras previamente a quien represente a la comunidad. En el resto del inmueble no podrá realizar alteración alguna y si advirtiere la necesidad de reparaciones urgentes deberá comunicarlo sin dilación al administrador». Así pues, se faculta al propietario para que en el ejercicio de su derecho de propiedad, realice las obras o modificaciones de sus elementos que considere necesarias, siempre que no perjudiquen o alteren los elementos comunes o de otro propietario, en relación con la seguridad, la estructura y la configuración o estado exterior del inmueble. En cualquier otro caso, las obras tendrán la consideración de ilegales. En resumen y con carácter general, se prohíbe acometer obras de reparación en elementos comunes a cada uno de los comuneros, quienes, en caso de advertir la necesidad de alguna con carácter urgente deberán limitarse a comunicarlo al administrador correspondiendo en definitiva la decisión a la junta de la comunidad. En este mismo sentido, se autoriza a que un propietario exija de la comunidad de propietarios, de acuerdo con lo establecido por la LPH, la realización de las reparaciones y obras necesarias en los elementos comunes que le impidan o menoscaben el ejercicio adecuado a su propiedad individual. Salvo que se trate de medidas imprescindibles de carácter urgente en cuyo caso puede acometerlas él mismo bajo determinadas pautas. Existen, por lo tanto, tres tipos de obras ejecutables en las fincas sometidas al régimen de propiedad horizontal: • Obras que pueden realizarse por la sola voluntad de cada propietario, sin más requisito que el de dar cuenta de ellas previamente al representante de la comunidad. • Obras de conservación y mantenimiento, responsabilidad del administrador y que puede ejecutar sin necesidad de previo acuerdo en junta, así como las medidas urgentes, dando inmediata cuenta la junta o a los propietarios en cuanto a las reparaciones extraordinarias. • Las demás, que requieren aprobación de la junta de propietarios, sea por el régimen de mayorías, bien por acuerdo unánime.

Límites a la actuación privada en elementos comunes y abuso de derecho por la comunidad

Son numerosos los casos en los que las comunidades se exceden en las prohibiciones
pues es, en ocasiones, muy complicado aunar la conformidad de todos los vecinos de un inmueble y ello puede dar lugar a supuestos de actuación comunitaria en abuso de derecho contra las obras realizadas por un copropietario. Y más si partimos de la base de que La decisión de los copropietarios a la hora de otorgar o denegar la autorización para la realización de obras que afecten a los elementos comunes no tiene por qué estar subordinada al hecho de que éstas resulten nocivas para la seguridad y resistencia de la
PÁGINA COORDINADA POR

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Negativa justa o abuso
El anterior marco, que parece claro, genera sin embargo, no pocos casos de conflicto

obra, sino que, por el contrario, puede ser libremente denegada aunque tal circunstancia no se produzca. No obstante, para evitar la arbitrariedad que podría dañar los derechos del propietario individual, la actuación de la comunidad deberá ajustarse a las exigencias de la buena fe, es decir, sin ánimo de perjudicar. De lo contrario estaríamos ante supuestos claros de abuso de derecho, prohibidos tajantemente por nuestro ordenamiento. En este sentido, la jurisprudencia ha ido fijando las condiciones para que pueda considerarse que concurre abuso de derecho y que se sintetiza en la existencia de “una patente desproporción entre el fin pretendido y la actuación de la comunidad, siendo ésta irracional, sin que le cause ningún beneficio y con perjuicio para la otra parte”. Es decir, constituirá abuso del derecho la pretensión de demoler una obra que no perjudica a la comunidad y que a su vez, su derribo perjudica notablemente al comunero que la realizó. Para evitarlo, es obligado evaluar la ejeABOGADO. DIRECTOR DE ABIURE ABOGADOS.

ÁNGEL MACÍAS.

XVI / dominical

LA OPINIÓN–EL CORREO / Sábado, 24 y domingo, 2524 de diciembrede 2011 LA OPINION EL CORREO / Sábado, de diciembre de 2011

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Los secretos de un amor sin barreras
Luisa Sallent, la compañera sentimental de Juan Antonio Samaranch, relata en «Vidas y apariencias» la historia de una relación intensa y valiente que marcó su vida para siempre
✒ Tino Pertierra
Luisa Sallent advierte en el umbral de su libro Vidas y apariencias que «escribir sobre mi pasado ha sido para mí una terapia necesaria para reencontrare conmigo misma y con mis propios valores». Lo dice una mujer que durante dieciocho años de su vida (más seis meses y ocho días) fue la compañera sentimental de Juan Antonio Samaranch, presidente del Comité Olímpico Internacional y casado con Bibi Salisachs hasta la muerte de ésta, en el año 2000. Una compañera que vivió ese amor en secreto durante mucho tiempo. Ahora, tras la muerte de Samaranch, Sallent (ex modelo, pintora y escultora) cuenta su verdad en páginas que han salido «desde el fondo de mi corazón». Arranca su libro con una escena contundente y reveladora: doce días después de haber enterrado a Samaranch, el hijo de éste la citó para una conversación inesperada. «Mi padre me dijo varias veces que quería casarse contigo (...), pero quiero que sepas que si no lo hizo fue por mí. Yo fui el principal y acérrimo opositor a este matrimonio». Y luego, los argumentos demoledores: «...no te podríamos sacar del piso...», «...tendríamos problemas con la herencia...». Sallent (Ripollet, 1934) conoció a Samaranch cuando tenía 21 años y él 35. No podía imaginar lo importante que llegaría a ser en su vida. Era muy amigo del que fue esposo de Sallent, incluso ejerció de padrino en su boda y tuvieron una buena relación de amistad durante muchos años, «hasta que me separé de mi marido». Y entonces, el azar los unió tiempo después. Una invitación para conocer el museo olímpico en Lausana abrió las puertas a una relación que la marcaría para siempre. Pero su vida es mucho más, y Sallent evoca en sus primeras páginas su infancia en unos tiempos difíciles, la historia terrible de su abuelo durante la Guerra Civil, la supervivencia en la fancia y juventud. También me habló de su vida íntima. Me confesó que hacía bastantes años que se había resignado a vivir sentimentalmente solo y que, en su caso, la soledad era como encontrarse ante un muro que no podía cruzar. Además, al ostentar un cargo tan destacado a nivel internacional no podía permitirse que ningún tipo de relación íntima saliese a la luz». Al tiempo, Samaranch le decía que «el haberme encontrado le hacía sentir como si volviese a vivir de nuevo y que ya no quería renunciar a este sentimiento. Confiaba en mi discreción. En aquel momento, ni él ni yo queríamos permitir que el mundo externo nos despojase de este afecto y mutua atracción que sentíamos.Yo creo que el hecho de no haber sido unos extraños que se encuentran por primera vez, y al venir desde tan lejos nuestra amistad, hizo que sintiéramos desde un principio una gran confianza el uno hacia el otro. Pero para comprender bien nuestra relación hay que situarla en su punto justo y tal como eran las cosas en nuestro entorno: Juan Antonio estaba casado con María Teresa Salisachs, y oficialmente su esposa y él formaban una pareja excelente, aunque la verdad era que él vivía en Lausana mientras que ella residía en Barcelona; sólo aparecía por Suiza cuando había algún acto oficial al que también acudían las esposas». Y llegó la enfermedad, que los unió aún más. «Llegué a Barcelona a última hora de la tarde del día siguiente y después de dejar el equipaje en casa me fui directa a la clínica. Llevaba varios días sin apenas ingerir nada. Pasé mucho tiempo a su lado, animándole. Le pedí que confiase en mí: yo le ayudaría a recuperarse. Al día siguiente por la mañana me presenté en la clínica con un pequeño fogón eléctrico como el que tenía en Lausana para nuestras cenas y pertrechada con todo lo necesario para hacerle comidas apetitosas. Más tarde supe que unos días después de mi aparición en la clínica hubo reunión de la familia de Juan Antonio con los médicos para enterarse de qué pintaba yo allí; en aquella ocasión, el médico pidió que no me privasen de cuidarle como lo hacía, y les dijo textualmente: no me la quitéis de aquí porque la necesito. En este momento es la única persona que le conecta a la vida». «Quiero que vengas conmigo, a mi casa», le dijo Samaranch al salir de la clínica, ya recuperado. Porque la necesitaba. Y llegó el fin. Samaranch murió con su mano en la mano de Sallent. Para ella, «amar es vivir con intensidad el propio compromiso y es así como he amado a Juan Antonio».

ARCHIVO PERSONAL DE LA AUTORA

Arriba, Sallent con Samaranch en 1992. Abajo, en 2002. A la izquierda, con 22 años.

posguerra, sus primeros pasos como maniquí, su matrimonio con un hombre que ya había estado casado, su primer hijo... ¿Cómo era Samaranch? «No era una persona expresiva en palabras, pero me decía muchas cosas con su mirada. Además, la delicadeza y cortesía con que me trataba me hacían sentir que había llegado a un oasis después de atravesar el desierto. Cuando éramos jóvenes, nunca hubiese supuesto que podía establecerse entre nosotros una relación de esta clase, porque nosotros éramos diferentes en todo; sin embargo, ahora teníamos un nexo común: la extrema soledad en los afectos. Creo que apar-

te de una posible atracción mutua, el erotismo se desencadena cuando hay cariño, confianza y una ocasión propicia. Nosotros teníamos todo esto. Además, al amor también hay que darle tiempo, y nosotros no teníamos ninguna prisa en nada». Fueron años intensos de pasión secreta. «Mis viajes a Suiza fueron haciéndose más frecuentes y largos. Me hospedaba en el mismo hotel y seguía teniendo mi habitación junto a la suya, tal como el primer día. Había una doble puerta de comunicación que dejábamos abierta y era como si viviésemos juntos. Poco a poco me iba hablando sobre cosas de su vida, de su in-

«Me sentí su compañera sentimental»
✒ T. P.
—¿El libro ha curado heridas o ha reabierto algunas? —Ha prevenido una posible depresión. —¿Sus orígenes humildes la han marcado? —Sí. No poder estudiar, la represión de la época. Sentir que no eres uno más del grupo. Esto marca mucho y te obliga a tomar iniciativas. —¿Cuándo comprendió que había dejado atrás a la maniquí? —Cuando me uní al hombre que quería, mi marido. —¿Qué reacción la ha sorprendido más, para mejor o para peor? —La cantidad de mensajes que recibo de personas que me demuestran su aprecio y respeto. —¿Se ha imaginado la cara de Samaranch si hubiera leído su libro? ¿Sus palabras? —JA siempre me decía que mi vida era muy interesante y que debería escribir un libro. Es lo que he hecho. —¿Ha desterrado todos sus fantasmas o le queda alguno de inquilino? —No vivo con fantasmas, yo afronto las realidades. —¿Se llegó a sentir como «la otra» o se sentía realmente «la única»? —Me sentí la compañera sentimental de JA. —¿Volvería a hacer lo mismo? —Sí. —¿Qué la enamoró de él? —Su indefensión ante los sentimientos del corazón. —¿El abandono de su padre la marcó decisivamente? —En mi infancia, sí. De mayor no he permitido que esto me afectara. —¿Volverá a pintar algún día? —Sí, pero ahora todavía no es el momento. —¿De qué color es su vida ahora? —El de un cielo en el que las nubes se van despejando. —¿Qué es lo más hermoso que dijo/hizo Juan Antonio por usted? —Quererme y respetarme. —¿A quién le gustaría poder perdonar? Luisa Sallent. —No tengo cuentas pendientes con nadie.

ARCHIVO PERSONAL DE LA AUTORA

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