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Lita, la nia del fin del mundo. Autor, Ana Mara del Ro. Lita corra.

Ni ella misma saba haca cunto tiempo. Pasaba veloz, por el medio del bosque, con toda la fuerza de un cuerpo entrenado para correr como el de un hombre, a pesar de que era una nia que solo tena 14 aos. Corra y oa sus propios pasos. No era como en las estepas o como en los suelos nevados de aqul mundo dejado atrs, en que los pasos se volvan mudos y la velocidad solo una intencin de pensamiento, disuelta en el inmenso silencio de la nieve eterna. Ahora, Lita corra y oa su propia velocidad en la quebrazn de ramas, hojas y el chapoteo musical de sus pies en esa especie de napa acuosa que era el piso de aquel bosque milenario de robres, araucarias, maitenes, boldos, sequoias. Las hojas se hallaban bajo las plantas de los pies, envueltas en resistente piel de guanaco. Pasaba como un pensamiento rpido por entre la masa de ese verde tan oscuro que pareca negro, de bosques que no terminaban nunca. Era un mundo vertical de columnas vegetales milenarias que susurraban la antigedad y parecan cambiarse de lugar. Era muy fcil perderse en el bosque. Solo corra y corra. Arriba, lejano se vislumbraba apenas el cielo y los das pasaban bajo un sol fro envuelto an en hielo. Lita iba en pos de un animal. Pero algo ms oscuro que esa seguridad corra tambin con ella, dentro de ella, como una nuez desconocida, algo que no saba qu era, pero que volva su carrera desesperadamente veloz. Algo suyo, su corazn, su pulso se hallaba ya dentro del animal perseguido. Solo tena que alcanzarlo. Ya le perteneca. Lita era cazadora. Lita era la nica nia cazadora de la banda de los hombres del Milodn. Al mirarla, los hombres de la banda gruan por lo bajo. Pero la aceptaban. Litano era cualquier nia, haba sido hija de Makka, la mujer ms bella del mundo. Al morir su madre