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Qu es Elega? La elega es un subgnero de la poesa lrica que designa por lo general a todo poema de lamento.

La actitud elegaca consiste en lamentar cualquier cosa que se pierde: la ilusin, la vida, el tiempo, un ser querido, un sentimiento, etc. La elega funeral (tambin llamada endecha o planto, en la Edad Media) adopta la forma de un poema de duelo por la muerte de un personaje pblico o un ser querido, y no ha de confundirse con el epitafio o epicedio, que son inscripciones ingeniosas y lapidarias que se inscriban en los monumentos funerarios, ms emparentados con el epigrama, otro gnero lrico.

LA ELEGA A RAMN SIJ


(Miguel Hernndez Gilabert)

En Orihuela, su pueblo y el mo, se me ha muerto como del rayo Ramn Sij, con quien tanto quera. Yo quiero ser llorando el hortelano de la tierra que ocupas y estercolas, compaero del alma, tan temprano. Alimentando lluvias, caracolas y rganos mi dolor sin instrumento a las desalentadas amapolas Dar tu corazn por alimento. Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible y homicida, un empujn brutal te ha derribado. No hay extensin ms grande que mi herida, lloro mi desventura y sus conjuntos y siento ms tu muerte que mi vida. Ando sobre rastrojos de difuntos, y sin calor de nadie y sin consuelo voy de mi corazn a mis asuntos. Temprano levant la muerte el vuelo, temprano madrug la madrugada, temprano ests rodando por el suelo. No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta de piedras, rayos y hachas estridentes sedienta de catstrofes y hambrienta. Quiero escarbar la tierra con los dientes, quiero apartar la tierra parte a parte a dentelladas secas y calientes. Quiero minar la tierra hasta encontrarte y besarte la noble calavera y desamordazarte y regresarte. Volvers a mi huerto y a mi higuera; por los altos andamios de las flores pajarear tu alma colmenera de angelicales ceras y labores. Volvers al arrullo de las rejas de los enamorados labradores. Alegrars la sombra de mis cejas, y en tu sangre se irn a cada lado disputando tu novia y las abejas. Tu corazn, ya terciopelo ajado, llama a un campo de almendras espumosas mi avariciosa voz de enamorado. A las aladas almas de las rosas del almendro de nata le requiero, que tenemos que hablar de muchas cosas, compaero del alma, compaero.