CAPITULO III

Escudo exclusivo de Comandancia General

SEMBLANZA DE LOS COMANDANTES GENERALES DEL PENTATHLÓN DEPORTIVO MILITARIZADO UNIVERSITARIO Dr. Jorge Hernández Ibarra

Jefes Nacionales del Pentathlón Universitario.- De izq. a der. Dr. José U. Blanchet, Dr. Rafael Izquierdo Ibáñez, Lic. Sergio Álvarez Castro, Dr. Manlio Hernández Hernández, Dr. Jorge Jiménez Cantú, Ing. Jorge Gilling Cabrera, Dr. Jorge Hernández Ibarra, Dr. Armando L. Bejarano, Lic. Marcelo Mendoza Parada y al fondo pintura con la imagen del Dr. Baz

PRIMER JEFE.- De hecho, el primer Comandante General de la Institución fue el DR. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ. Durante su Mando, el 22 de julio de 1939, recibió la Bandera Nacional del Pentathlón Universitario de manos del Sr. Gral. Secretario de la Defensa Nacional. En 1940 se aprueba el Código Fundamental y con el apoyo del Dr. Gustavo Baz se integra el Internado “Sección A”, para albergar a estudiantes de provincia, 64

de escasos recursos económicos, que vienen a la capital a estudiar en centros educativos, principalmente a la Universidad y al Instituto Politécnico Nacional. SEGUNDO JEFE.- Lo fue el DR. JOSÉ URBANO BLANCHET CECEÑA, fundador del Pentathlón Universitario, que en 1940 fue Jefe del Estado Mayor General y por tanto participó en la aprobación del Código Fundamental de la Institución. En esa época y erróneamente se comentó después, que siendo Jefe del Pentathlón Universitario el Dr. Blanchet, la Institución se dividió en dos grupos. Eso es una falsedad; lo que sucedió fue que en ese tiempo surgió otro grupo universitario llamado “Brigada Universitaria” y nos comenta el Dr. Blanchet, que era un grupo de tendencia izquierdista que dirigía otro estudiante también de medicina, Manuel Moreno Islas que él bien conocía y al que llamaban “El Negro Moreno”. Por cierto, el “Negro Moreno” le llamaba al Dr. Blanchet “Cobayito”. El grupo mencionado tuvo efímera existencia. TERCER JEFE.- Nuevamente es Comandante del Pentathlón el DR. JORGE JIMÉNEZ CANTÚ, que al regresar de haber cumplido el Servicio Médico Social, termina su permiso temporal. CUARTO JEFE.- Es JORGE GARIBAY ROMANILLOS, quien ingresa al Pentathlón unos días después de su fundación. Destaca por su entusiasmo, disciplina y constancia, características que influyeron para ocupar con responsabilidad el máximo Cargo. Era estudiante de la carrera de Ciencias Químicas, y al poco tiempo se trasladó a la ciudad de Guadalajara, Jal., en donde dirigió una agencia de automóviles. QUINTO JEFE.- Lo fue el DR. RAFAEL IZQUIERDO IBÁÑEZ. SEXTO JEFE.- LIC. MARCELO A MENDOZA PARADA. Hombre serio, bondadoso sin menoscabo de su disciplina y fibra en todos sus actos. Conciente de la importancia del recluta para la Institución, estructuró al Grupo de Reclutas y creó la Escuela de Reclutas. En 1944, designa al Dr. Jiménez Cantú, Jefe de la Sección Militar. SÉPTIMO JEFE.- DR. ARMANDO LEÓN BEJARANO VALADEZ, entusiasta pentathlónico que nació un 11 de abril de 1916 en la ciudad de Cuautla, Mor. De 1933 a 1938 estudia la carrera de Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México. El 18 de julio de 1939 se titula como médico cirujano y partero e inicia la especialidad en Ortopedia y Traumatología. En este campo destaca como brillante cirujano lo que le lleva a ser considerado pionero en la traumatología moderna. En las actividades hospitalarias le observamos como Jefe del Servicio de Ortopedia y Traumatología del Hospital Central de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (1946-1961) y más adelante como Subdirector del Hospital Central. Durante 4 años fue Jefe de Servicio de Ortopedia IV en el Hospital Infantil de México, después Subdirector del Hospital de Traumatología Balbuena y médico traumatólogo del Instituto Mexicano del Seguro Social. Médico traumatólogo y ortopedista encargado de los accidentes de trabajo en la fábrica “La Consolidada”. En los Juegos Olímpicos de 1968, fue Director Médico de la Villa Olímpica “Libertador Miguel Hidalgo”. Los cargos académicos fueron numerosos: Fundador de la Sociedad de Medicina del Deporte y primer presidente de la misma, así como consejero. Fundador de la Sociedad 65

Mexicana de Ortopedia y presidente en el periodo 1958/ 59. Fundador y presidente de la Sociedad Mexicana de Traumatología del I. M. S. S. Fundador de la Sociedad Mexicana de Cirugía de Mano, y de la Sociedad Médica de la afamada Clínica Primavera. Académico de Ciencias Médicas del Estado de Morelos. Presidente del IV Congreso Nacional de Ortopedia. En el ámbito internacional, el Dr. Armando León Bejarano destacó como miembro activo de la Sociedad Latinoamericana de Ortopedia y Traumatología (S.L.A.O.T.) desde el año de 1945 y Presidente del Capítulo Mexicano de la misma en 1956/ 68.En la misma Sociedad fue miembro del Consejo Consultivo Mundial, y de 1968 a 1972, Secretario Mundial de la S.L.A.O.T., en 19 países y EE. UU. Mencionaré algunas de las no pocas sociedades de las que nuestro Comandante es activo: Sociedad Internacional de Cirugía Ortopédica y Traumatología (S.I.C.O.T.) de Bélgica, Francia y Suiza; American Academy of Orthopedic Surgeons; Asociación Americana de Fracturas; Fellow of Internacional College of Surgeons; Asociación Mexicana de Medicina Física y Rehabilitación; Sociedad Mexicana de Medicina del Trabajo; Sociedad Mexicana de Pediatría; Sociedad Médica del American British Cowdray Hospital; Pan Pacific Surgical Association of Honolulu, Hawai; Miembro de la Asociación de Médicos del Hospital Infantil de la Ciudad de México; Miembro del Comité Mundial de Intercambio Científico de la Sociedad Americana de Ortopedia; Presidente de la Federación de Medicina del Deporte (1962/67); Socio de la Academia Americana de Ortopedia y asesor en Medicina del Deporte en los Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, así como Consejero en Medicina del Deporte de la Federación Médica del Deporte del Comité Olímpico Mexicano. Además de ser miembro activo en los comités de varios congresos nacionales e internacionales, el Dr. Bejarano fue Presidente del IV Congreso Nacional de Ortopedia y Traumatología en 1956. Presidente del I Congreso de Medicina del Deporte en 1962. Presidente Honorario de los Congresos Nacionales V, VI y VII, de Ortopedia y Traumatología Por último, no dejaré de mencionar que en el campo de la docencia, nuestro Comandante fue profesor en numerosos cursos nacionales e internacionales sobre Ortopedia en general, de Cirugía de Mano, de Traumatología, Administración y Organización de Hospitales, Medicina del Trabajo, etc. y sobre quince trabajos que presentó en importantes conferencias. En el año 2004, en el Congreso Nacional de la Sociedad Mexicana de Ortopedia, celebrado en la Ciudad de México, se le distinguió al otorgarle muy señaladamente, el título de “Caballero de la Ortopedia” por su brillante trayectoria como ortopedista y maestro. En la esfera oficial de nuestro país, colaboró como director, representante, y asesor de diferentes dependencias en el control de alimentos, bebidas, medicamentos, leche, pesca y rastros. De 1976 a 1982 fue Gobernador Constitucional del Estado de Morelos.

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El Comandante Bejarano presto a iniciar desfile, un 16 de septiembre. Monta a “Cesar”, caballo donado por el General Lázaro Cárdenas.

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MIS INQUIETUDES PENTATHLÓNICAS Dr. Armando León Bejarano En el año de 1934 cursaba el segundo año de la Carrera de Medicina en la UNAM.; era miembro de la Sociedad de Alumnos de la Facultad y ahí y en ese año conocí a Jorge Jiménez Cantú y a Ginés Navarro Díaz de León, con quienes llevé agradable amistad por toda la vida. Ellos iniciaban sus estudios en la Facultad, en el vetusto edificio que fuera de la Santa Inquisición, en la Plaza de Santo Domingo. El movimiento de lucha en defensa de la autonomía y libertades de la Universidad, nos unió aún más. Se habían formado dos grupos, uno, el que llamábamos “Planilla Verde” yo lo dirigía y el otro grupo “Planilla Negra”, era dirigido por Jorge Jiménez Cantú. Era Rector de la Universidad el Dr. Gustavo Baz, quien luchaba denodadamente por mantener la autonomía universitaria fuera de todo grupo político, ideológico y sectario. Nosotros nos integramos a su lucha. Jorge Jiménez Cantú con un grupo de distinguidos compañeros de su generación médica, idearon la formación de un grupo de estudiantes, que reunieran características sanas, positivas, conscientes de lo necesario para servir a su patria, jóvenes que mediante una disciplina orientaran a la juventud universitaria. Así nació lo que posteriormente tomaría el nombre de PENTATHLÓN UNIVERSITARIO. Ellos me invitaron a sumarme al grupo; pero el 9 de julio no pude acudir a la primera reunión por encontrarme de guardia hospitalaria como practicante numerario en el Hospital Juárez, como tampoco por mis compromisos como pasante de medicina pude acudir a las actividades matutinas. Me titulé de Médico Cirujano y Partero y junto con otros jóvenes médicos acudimos al Pentathlón e ingresamos al Cuerpo de Profesionistas, donde formamos la BRIGADA MÉDICA DEL PENTATHLÓN, Yo fui el Primer Comandante del grupo. Posteriormente formé parte del Estado Mayor General, fui Jefe del mismo y a la renuncia del Comandante Marcelo A. Mendoza Parada, en 1945, me correspondió el honor de ser el Jefe del Pentathlón Universitario. Recuerdo que durante mi gestión, realizamos importantes actos para la Institución como la fundación del PENTATHLÓN FEMENINO y del PENTATHLÓN MENOR. Tuve excelentes relaciones con el Sr. Presidente de la República y con los Secretarios de la Defensa Nacional, de Marina y con el jefe del Departamento del Distrito Federal, lo que nos favoreció en muchos aspectos, como la consecución de uniformes de campaña y de gala para la Institución, el envió de caballos para nuestro grupo y por la Secretaría de Salubridad los alimentos para el Internado “Sección A”. Otro aspecto muy importante lo fue el acuerdo oficial por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional, para que el Pentathlón contara en forma definitiva y permanente con un ASESOR MILITAR, designado por la propia dependencia. Recuerdo con mucho cariño a esos asesores eficientes que, además de su trabajo, hicieron sincera amistad con nosotros. El primero de ellos el CAPITÁN ANDRÉS NEGRETE MUÑOZ, serio, muy disciplinado, lógico, detallista, buen observador y que en mucho ayudó al Pentathlón. El GENERAL BRIGADIER ING. CIVIL, DIRECTOR TÉCNICO MILITAR EMILIO R. OSORIO LAVIT, bonachón, al que veíamos como una persona ya muy mayor, pero que sus 68

consejos, su experiencia y su apoyo le fueron útiles a la Institución. Asesores, buenos amigos, buenos hombres, que comulgaron con nuestros ideales. Participamos con mucho orgullo y gallardía en los desfiles militares conmemorativos de nuestra Independencia, así como en los desfiles deportivos conmemorativos de la gesta revolucionaria. Es importante hacer resaltar que en el aspecto militar, el Pentathlón Universitario mostró en los desfiles marcialidad inigualable, lo que le llevó a recibir la alta calificación del Primer Lugar, por parte del Alto Mando de la Secretaría de la Defensa Nacional. Continuamos participando en los festejos conmemorativos de la Batalla del 5 de mayo en la ciudad de Puebla y en un 30 de septiembre, en la ciudad de Cuautla, Morelos, en el festejo conmemorativo del natalicio de nuestro prócer, el libertador José María Morelos y Pavón. El Gobierno de nuestro País distinguió al Pentathlón Universitario, al llevar la representación del Sr. Presidente de la República, y recibir la Bandera de la hermana República de CUBA, que el Presidente del País Caribeño Ramón Grau San Martín, donara al pueblo de México. La ceremonia se efectuó en el Campo Marte de la Ciudad de México y el lábaro cubano fue entregado al Pentathlón por el C. Embajador de Cuba, ante la presencia del Cuerpo Diplomático acreditado en nuestro país, invitados de honor, contingente del Ejército Mexicano y todo el Pentathlón Universitario.

A la izq. uniformado y saludando, el Comte. Gral. Dr. Armando L. Bejarano, el excelentísimo Sr. Embajador de Cuba y el Dr. Gustavo Baz.

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Me correspondió el honor y la satisfacción de que los pentathletas que participaron en competencias deportivas, me entregaran en el Gimnasio del Plan Sexenal, el 16 de noviembre de 1947, la copa símbolo del Primer Lugar, como Premio Nacional del Deporte.

Basilio Pérez Velasco, Luis Schwartz Klein Jefe de la Sección Deportiva del E.M.G., Dr. Armando L. Bejarano Comte. Gral. Del Pentathlón, Federico Rodríguez Moncada Subjefe de la Sección Deportiva y el brillante instructor deportivo Néstor Martínez.

El Pentathlón Universitario fue solidario con el Gobierno de México, en la declaración de guerra a los países constitutivos del Eje, en la Segunda Guerra Mundial en 1942 y al término de la conflagración, en el Zócalo capitalino, el Sr. Presidente de la República, me impuso como representante de la Institución, la medalla “Lealtad del Pentathlón Universitario”. Fueron muchas las acciones del Pentathlón y que por ahora escapan a mi memoria; y como algo anecdótico refiero que, por lo menos hasta donde yo sé, la única vez que ha funcionado el Tribunal de Honor, lo fue para juzgar al Cadete CARLOS JALIFE, que cometió la falta de hacer mal uso del uniforme. Yo actué en calidad de Juez y el Fiscal General lo fue el Comandante y Lic. RAFAEL DEL PAZO R. Durante quince años fui el Comandante General y al presentar mi renuncia al Cargo, mi sucesor lo fue el Dr. MANLIO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ.

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Dr. Jorge Hernández Ibarra OCTAVO JEFE.- DR. MANLIO HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ. Fue un Comandante muy querido por todos los que le tratamos, sin excepción alguna. A todos nos ofreció sincera amistad, nos mostró su sencillez, honestidad y ejemplo de un buen pentathlónico. De cariño le llamábamos el “Herr Manlio”. Destacó en su generación universitaria por ser buen estudiante y gracias a su alto promedio de calificaciones obtuvo la beca de los Laboratorios Carnot, para hacer la especialidad en hospitales de París, Francia. Se especializó en Pediatría, y a su regreso a nuestro país, ingresó en el Hospital Infantil donde llegó a ser Jefe de Servicio. Le conocí más íntimamente cuando fue el Jefe de la Cuna “La Pouponnière”, del Hospital Francés de México de la Asociación Francesa, Suiza y Belga. Ingresa al Pentathlón Universitario vía Cuerpo de Profesionistas, cuerpo en el que pronto destaca por las características antes mencionadas y la gran capacidad para conciliar divergencias, aspecto muy importante de un Jefe. El acertado pediatra e incomparable Comandante, siempre me orientó en lo positivo, siempre valorando en un terreno de equidad. Bajo su Cargo, fue Jefe del Estado Mayor General el Dr. Jorge Jiménez Cantú y yo fui Jefe de la Sección Militar.

Cena homenaje al “Herr Manlio”; de izq. a der., Dr. Jorge Jiménez Cantú, Dr. Manlio Hernández Hernández y Dr. Jorge Hernández Ibarra.

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El Dr. Manlio Hdez Hdez recibe la medalla al Mérito Pentathlónico

NOVENO JEFE.- DR. JORGE HERNÁNDEZ IBARRA. Nací en la Ciudad de México en 1926 y tendría unos trece años cuando vi desfilar al asombroso grupo de cadetes del Pentathlón, grupo que venía causando grandes expectativas, pues se comentaba que eran jóvenes estudiantes de la Universidad MILITARIZADOS, muy sanos en sus principios y actuaciones. Por lo pronto, a mí me impresionó su marcialidad. Era algo increíble, único, civiles muy bien uniformados que marchaban en conjunto como si se tratara de un solo hombre. Y qué elegante y armonioso sonido producían cuando sus manos blancamente enguantadas, pegaban en la culata del máuser para hacer el movimiento de cambio de hombro. Fueron inolvidables momentos de mi niñez. Se iniciaba en la Escuela Nacional Preparatoria el curso escolar de 1943. Estudiaba el primer año del bachillerato de Ciencias Biológicas. Conocí a mi condiscípulo RAFAEL HERNÁNDEZ LEAL, denodado estudiante, hijo de campesinos que con escasos recursos económicos vino a México para hacer la carrera de medicina. Logró titularse de Médico Cirujano y Partero gracias al apoyo que le dio el PENTATHLÓN UNIVERSITARIO. Rafael, sencillo muchacho, sano de cuerpo y mente, muy fuerte, fuerte como el roble, musculoso como todo hombre de campo, de carácter amigable y alegre y muy valeroso: Le vi encarársele a un grupo de “pistoleros” (nombre que dábamos en aquel entonces a los seudo-estudiantes, lacra universitaria, que años después se conocieron como “porros”). Obviamente ninguno de esos entes tomó el reto. Acudí a SADI CARNOT 70 a llevarle unos apuntes. Le encontré con su uniforme de caqui azuloso, cuartelera a la cabeza con escarapela y el escudo del Pentathlón; erguido y con fusil colgado al hombro. Era ese día el guardia del cuartel.

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Disciplina, orden, jovialidad, responsabilidad y otras muchas cosas más, me invitaron a inscribirme a la Escuela de Reclutas. Es para mi una fortuna el ser el primer Comandante General de la Institución que tuvo completa trayectoria: de recluta a jefe. Ninguno de mis antecesores en el máximo Cargo, fue recluta. Juré fidelidad a nuestra Bandera Nacional el 12 de diciembre de 1943, en el costado poniente de la Plaza de la República, donde se encuentra el Monumento a la Revolución. Pasé a formar como cadete del Pentathlón, en la Infantería, y el 10 de abril de 1944 causé Alta en el Cuerpo de la Banda de Guerra. Fui mal corneta y el 16 de junio de 1946 obtuve mi Baja y causé Alta en el Cuerpo de Aspirantes a Instructor de la Escuela de Reclutas. Fui instructor militar e impartí las academias de Historia del Pentathlón, Leyes y Reglamentos Militares, así como la del Ceremonial Militar. Mis clases en la Facultad de Medicina no compaginaron con las actividades matutinas de la Escuela de Reclutas, por lo que ocupé el cargo de Jefe de la Oficina del Detall de la Escuela de Reclutas, que laboraba por las noches. En 1950, con el grado de Capitán Segundo de Infantería de Complemento, se me nombró Director de la Escuela de Reclutas.

Siempre conté con el entusiasmo de instructores y reclutas en todas las actividades inherentes en la preparación física, deportiva, militar e ideológica de los reclutas. Iniciamos con éxito las campañas de reforestación en las montañas que circundan al Altiplano Central de nuestro país. Año con año los aspirantes a cadetes del Pentathlón, plantaron arbolitos y se organizaban en brigadas para cuidarlos y valorar los resultados del procedimiento. El 25 de septiembre de 1954 fui nombrado Jefe de la Sección Militar del Estado Mayor General en substitución del Primer Comandante Lic. en Derecho ALBERTO RAMOS GARCÍA, que se retiraba de la Institución. 73

El 13 de noviembre de 1955 el Comandante General del Pentathlón Dr. Manlio Hernández Hernández presenta su renuncia al honroso Cargo, por lo que el Jefe del Estado Mayor General Dr. Jorge Jiménez Cantú asume el Cargo de Jefe de la Institución; acto seguido hace la propuesta para que mi persona asuma la Jefatura del E.M.G., hecho que me favorece después de realizarse el escrutinio secreto. A los pocos minutos, el Jefe del Pentathlón presenta su renuncia motivo que me lleva a ser Jefe de la Institución. Sin lugar a dudas, los hechos relatados siguieron un protocolo de ordenanza y de hecho, en la Ceremonia Oficial, es el Dr. Manlio Hernández Hernández él que me entrega el Mando del Pentathlón Deportivo Militar Universitario.

Dr. Manlio Hernández Hernández y Dr. Jorge Hernández Ibarra

A fines del año de 1956 tuve el honor de iniciar las reuniones anuales de Jefes del Pentathlón de toda la República; reuniones que bajo el nombre de Convenciones nos permitieron a todos los pentathlónicos del país, además de estrechar nuestras relaciones de amistad, intercambiar ideas, proyectos e impulsar acciones en beneficio de la juventud mexicana. La Primera Reunión tuvo lugar en la Ciudad de México, la que fue un éxito a pesar de que solamente se reunieron cinco Zonas: Sinaloa. San Luis Potosí, Nuevo León, Tabasco y la que a partir de entonces se denominó Zona Central (México). El interés nacional ya se reflejó en la Segunda Convención celebrada en la ciudad de Torreón y la Tercera que tuvo como sede la ciudad de Monterrey. Rindo un homenaje junto con mi gratitud y agradecimiento a los Comandantes de Zona, y en forma muy especial al DR. JOSÉ SIERRA FLORES Comandante de la Zona de Tamaulipas y al PROF. FRANCISCO MENDOZA PINZÓN Comandante de la Zona de Sinaloa, porque ellos me asesoraron y contribuyeron a la realización de las Convenciones. 74

Primera Convención de Jefes del Pentathlón en la Ciudad de México

El 26 de octubre de 1958 culminaron una serie de importantes hechos que comentaré en el Capítulo de Caballería, y que dieron lugar a la inauguración del Centro Hípico del Pentathlón, ubicado en terrenos de la Secretaría de Obras Públicas, a la altura del 10½ kilómetro de la carretera México-Toluca, lugar denominado Belén de las Flores.

En esa Ceremonia que era parte de los actos Conmemorativos del XX Aniversario de la Fundación del Pentathlón, el DR. GUSTAVO BAZ, develó el busto con el que se le 75

rinde homenaje al GENERAL MANUEL ÁVILA CAMACHO, benefactor de nuestra Institución.

El C. Subsecretario de la Defensa Nacional, gran amigo del Pentathlón, GENERAL DE DIVISIÓN MODESTO A. GUINARD, izó nuestra Enseña Patria en el asta-bandera de las caballerizas.

Al Acto asistieron grandes personalidades, lo que considero un respaldo a la Institución; mencionaré algunas de ellas: DR. NABOR CARRILLO, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. ING. ALEJO PERALTA, Director General 76

del Instituto Politécnico Nacional. GRAL. DE DIV. FRANCISCO J. GRAJALES, Director del Heroico Colegio Militar. GRAL. DE DIV. MIGUEL BADILLO VIZCARRA, Intendente General del Ejército. Asimismo, en dicha Ceremonia se entregaron distinciones a ejemplares pentathlónicos, como lo fue la condecoración Mérito al Trabajo Pentathlónico al Comandante de la Zona de Coahuila, Primer Comte. de Inf. FEDERICO DINGLER. Durante mi Cargo como Jefe del Pentathlón siempre conté con la ayuda y apoyo de numerosos pentathlónicos, salvo un fenómeno humano que se nos incrustó y al que llamé “La Sombra”. Se trató de fuerte muro en el que se proyectaban algunas de mis decisiones, dificultando o impidiendo su efecto. “La Sombra” es un hecho común del ser humano, sobre todo cuando existe un hombre como lo fue Jiménez Cantú, un hombre con fuerte personalidad, con fuerte raigambre institucional y que los humanos aceptamos como lo perfecto, como algo muy superior y al que le profesamos fidelidad eterna y pleitesía. Pero también puede darse el caso de quienes le admiran y le reconocen ciegamente sus virtudes, y manejan esa situación con “grandiosidad”, por lo que todas esas cualidades incluyendo sus flaquezas y errores, son vistas como lo único o lo inmejorable. El hecho fue que, algunas de mis disposiciones hacían que algunos pentathlónicos voltearan la cara hacia Toluca, en busca del Secretario de Gobierno del Estado de México, como buscando su aprobación. Afortunadamente conté con la compresión del propio Comandante General “Ad vitam” Dr. Jorge Jiménez Cantú y “La Sombra” duró poco tiempo. Superé esa etapa de transición natural en los seres humanos, y no hubo problemas. Tuve excelentes colaboradores en el Estado Mayor General; recuerdo con admiración y respeto al Subjefe del Pentathlón Primer Comandante de Inf. Ing. JORGE GILLING CABRERA, al Jefe de la Sección Técnica Primer Comandante de Inf. RICARDO RODRÍGUEZ REBOLLOSO, al Jefe de la Sección Militar Primer Comandante de Inf. Lic. JUAN MANUEL MENDOZA CHÁVEZ, al Jefe de la Sección Deportiva Tercer Comandante de Inf. Dr. NATIVIDAD VARELA SILVA, al Jefe de la Sección de Organización y Propaganda Tercer Comandante de Inf. Lic. SERGIO ÁLVAREZ CASTRO, al Jefe de la Sección de Investigación y Estadística Lic. JORGE HERNÁNDEZ OCHOA, al Jefe del Departamento del Detall Primer Oficial de Inf. EDMUNDO GIRÓN MENDOZA que posteriormente renunció por causas ajenas y ocupó el cargo otro buen colaborador, el C. P. JORGE ROLDÁN MANCINI, al Jefe del Departamento de Hacienda Segundo Comandante de Inf. GUSTAVO SALAZAR CARAMÓN. Asimismo a mis buenos ayudantes, el Oficial MANUEL TORRES PELAYO y al Oficial HERNÁNDEZ. Mis obligaciones profesionales me exigían mayor tiempo por lo que el 29 de abril de 1959 presenté al Estado Mayor General mi renuncia al Cargo de Jefe del Pentathlón y el 7 de junio se realizó la Ceremonia de Cambio de Mando, mismo que entregué al Ing. Jorge Gilling Cabrera. Ingresé a las Reservas del Pentathlón, y en 1959, la Zona de Coahuila, a través de su jefe, el Primer Comandante de Cadetes de Infantería Federico Dingler G., tuvo a bien designarme Representante Oficial de esa Zona, ante el Estado Mayor General. El 7 de septiembre de 1969, el Jefe del Pentathlón Universitario, Lic. Sergio Álvarez Castro me nombró Jefe del Grupo de Reservas y el 12 de enero de 1971, me nombró Miembro del Consejo del Pentathlón Deportivo Militarizado Universitario, acorde al Artículo 57, adicionado al Código Fundamental. 77

En relación a mis actividades profesionales quiero participarles que la medicina en general me apasionó, y así ejercí como médico general, quise ser anatomopatólogo, preciosa especialidad que me permitió ser el médico que practicó el primer estudio del Pananicolau en el Hospital Juárez, pero me desanimó el hecho de que mi maestro un día me pidió un peso para tomarse un café, por lo que pensé que la especialidad no era productiva en lo económico y yo necesitaba ganar dinero para ayudar a mis hermanos en todo lo necesario. Me inicié en la especialidad de ginecología en el Hospital Juárez al lado de un gran maestro, el Dr. Rodolfo Quiñones Guerrero. Después tuve la fortuna de aprender en el Hospital de Jesús, la cirugía del abdomen bajo la tutela del genio de la cirugía, el Dr. Gustavo Baz. Él me envía al Hospital Francés donde soy su ayudante y por mis conocimientos en ginecología y obstetricia fui el residente encargado de la maternidad del hospital. En ese hospital me inicié en el estudio de la oftalmología al lado de un brillante cirujano, el Dr. Agustín Arroyo Damián, el que me ayudó para que también fuera alumno de los doctores Ramón Castroviejo de Nueva York, y Casanovas en Barcelona, España. Las veleidades del tiempo, en estas fechas, le están permitiendo a la psicología que me coquetee. Comparto con ustedes un orgullo: Tuve la idea y participé en su organización y funcionamiento del primer banco de ojos que se fundó en el Hospital de Urgencias de Coyoacán, ampliamente conocido como Hospital de Xoco. Laboré en los servicios de ambulancia y de urgencias en la Benemérita Cruz Roja Mexicana. Fui médico visitador del Servicio Médico de Comunicaciones, y cuando se instaló la policlínica, trabajé como oftalmólogo y posteriormente como médico calificador en Medicina del Transporte. Fui oftalmólogo y Jefe del Banco de Ojos en el Hospital de Urgencias de Coyoacán, y director del Servicio Médico del Sistema de Transporte Colectivo (Metro). Soy miembro de la Sociedad Mexicana de Oftalmología y del Consejo Mexicano de Oftalmología, de la Sociedad Panamericana de Oftalmología, del Instituto Barraquer de Barcelona, de la Sociedad Ergoftalmológica Española, de la Sociedad española de Oftalmología y tuve el honor de ser el representante de nuestro país ante la Sociedad Ergoftalmológica Internacional.

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Dr. Jorge Hernández Ibarra e Ing. Jorge Gilling Cabrera

DÉCIMO JEFE.- ING. JORGE GILLING CABRERA. A Jorge Gilling le conocí cuando ambos éramos instructores de la Escuela de Reclutas y desde entonces cultivamos incólume amistad. Nació un 23 de mayo de 1928 en la ciudad de Tampico, Tamps., e ingresa al Internado del Pentathlón en 1943. Estudia la carrera de Ingeniería Química, la que termina en 1954. Fue Director de la Escuela de Reclutas al renunciar a dicha dirección el Lic. Agustín Arriaga Rivera. Practicó en nuestra Institución el fútbol americano en donde fue una brillante figura. El 7 de junio de 1959 tomó el Mando para regir los destinos del Pentathlón. Ese día, el Comandante General “Ad vitam” Dr. Jorge Jiménez Cantú le expresó, lo que considero, palabras muy apegadas a la realidad: “JORGE GILLING CABRERA, no necesitas que te diga cuál deberá ser en el futuro tu conducta y cuál es la responsabilidad que como PRIMER GUÍA y como JEFE DE ESTA JUVENTUD te corresponde. Sin embargo, creo que es magnífica la ocasión para recordarte uno de los enunciados de nuestro IDEARIO que dice: SI HAS ALCANZADO RANGO POR LO QUE HICISTE, PARA CONSERVARLO CON HONOR PIENSA QUE NADA HAS HECHO AÚN. En efecto son tus merecimientos los que te han abierto el camino para llegar a la Comandancia General, a partir del momento en que funjas como Jefe, piensa y acepta que como tal, no tienes merecimiento ninguno todavía y nada has hecho aún y que, para conservarlo con honor, deberás principiar una etapa de conquistas y victorias, haciendo crecer y perfeccionar la Institución mediante trazos que le den fuerza y claridad a nuevas empresas.

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Heredas mucho en lo ideológico y mucho también en la generación presente que integra las filas de nuestra Institución, poco, muy poco quizá en lo material. Deber tuyo es agrandar y perfeccionar lo uno y lo otro…, que el Pentathlón te lo premie o que te lo demande”. Así terminó su gestión como Jefe del Pentathlón en 1966.

Ing. Jorge Gilling nuevo Jefe del Pentathlón

Distinguido deportista que fue Director del Centro Olímpico Mexicano en 1967, responsable de la organización y preparación de la delegación mexicana que participó en la XIX Olimpiada en México en 1968. Director Técnico de la Delegación Mexicana para los

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IX Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, en 1970. Director del Instituto Nacional del Deporte en 1977 y en 1989 Secretario General de la Confederación Deportiva. Por su organización, conocimientos y honestidad fue invitado en dos ocasiones para laborar como Secretario Particular del Ing. Luis Enrique Bracamontes, primero en la Subsecretaría de Comunicaciones y Transportes y posteriormente en la Secretaría de Obras Públicas de nuestro Gobierno. Jorge falleció el 11 de mayo del 2008.

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MARCHA, HIMNOS Y POESÍA AL PENTATHLÓN Una MARCHA, en la acepción de la palabra que nos interesa, es una pieza musical que lleva el ritmo del paso reglamentario militar, y es común escucharlas en los desfiles militares. MIGUEL AUGUSTO ARANDA, quien fuera en 1940 Jefe de la Sección Deportiva del Estado Mayor General, en 1938, inspirado en la Ideología Pentathlónica y estimulado por la frescura de los amaneceres, cuando los cadetes marchaban bajo la espesura de los milenarios y hermosos ahuehuetes del Bosque de Chapultepec, compuso la letra y la música de la MARCHA ADELANTE PENTATHLÓN, que se adoptó como himno. Recuerdo con emoción que todos la cantamos cuando llevábamos el “paso redoblado” y a veces también, con el “paso veloz”. Adelante Pentathlón la Patria te llama ya, defendiendo nuestro suelo que tu ejemplo salvará. Caminemos sin temor con el pecho al invasor, nuestra sangre por la causa las campiñas regará. En guardia Pentathlón, protege con tu valor este suelo que en tu alma es un símbolo de amor, y embargados de emoción con la mano al corazón a la Patria juraremos dar la vida por su honor. Muy de mañana y con la luz primera, ya nuestra marcha en el bosque resonó, bajo la fronda se pierde la columna y en lo alto un lucero se ocultó. Voy a la lucha por mi ideal: “Patria, Honor y Fuerza” y con mi lema, quedará escrito en la historia con gloria sin par: ¡PENTATHLÓN! 82

En 1958, en la ciudad de Torreón, los cadetes de la Zona de Coahuila, cantaba el siguiente himno épico; lamentablemente desconozco al autor y a la letra dice: PENTATHLÓN (coro) Pentathlón, Escuela del Civismo donde encuadran la ley y el honor, vengo a ti a formar mi patriotismo, a defender con mi vida mi nación (estrofa) Mexicanos: hagamos nuestra parte; Por nuestro suelo luchemos con tesón; de nuestro México hagamos el baluarte, que no permita de extranjeros la invasión. (nuevamente coro) En el cuerpo, qué importan las heridas: Si es de hombres buscar la Libertad. Y si caemos….Qué importan nuestras vidas, serán el alfa de mejor humanidad. (nuevamente coro) La opresión es la muerte de derechos a que todos tenemos la razón; si no, mejor hoy abramos nuestros pechos y acallemos para siempre el corazón. (nuevamente coro) FIN.

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El Comandante de la Zona de Tamaulipas, con sede en Tampico, Dr. JOSÉ SIERRA FLORES, escribió la música y letra del HIMNO AL PENTATHLÓN: Cumplir, vivir, morir como hombre que ama y que piensa y por mi Patria mi fuerza y honor saludar mi Bandera con amor Así…Así Viendo en un cielo más que azul como el águila voló. Y cinco estrellas remonto que brillan como el trigo bajo el Sol Cumplir, vivir, morir la siembra fruto dio en mi México como México para México PENTATHLÓN…

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El Oficial EDGARDO BLANCHET CECEÑA, le canta al Pentathlón con un bello acróstico: Portento de grandeza, de cuerpo y pensamiento, Enhiesta cumbre altiva de México, blasón, Nítida en tu aurora, estoica al sufrimiento, Torrente de ilusiones que brotan como el viento, A ti que eres idea te doy mi corazón. Titánica bravura recuerdas nuestra Historia, Honor es lo que donas, amor y tradición, Lealtad en tus acciones es timbre de tu gloria, Omnímoda imponente te guardo en mi memoria, Nobleza en tus ideales… ¡eso eres, Pentathlón! LA PIEDRA En el sur de la colonia Roma de la Ciudad de México, en amplio predio se encontraba el Estadio Nacional en donde se realizaban las competencias universitarias de atletismo y juegos de fútbol americano. La entrada tenía un costo de veinticinco centavos. El estadio era grande y con un campo fatal, pues en él se realizaban otro tipo de actividades como las ceremonias oficiales gubernamentales; ahí se realizaba la toma de posesión del nuevo presidente de la República, funciones de circos, etc., de tal manera que la pista y la cancha eran de tierra dura apisonada. En una calle adyacente al estadio, el 9 de julio de 1938, se reunieron por primera vez los fundadores del Pentathlón para iniciar sus actividades militares. El estadio fue demolido en 1950 y la ICA (Ingenieros Civiles Asociados), construyó por instrucciones del gobierno, el Centro Urbano Presidente Juárez, mejor conocido por “Multifamiliar Juárez”. Cada año, el 9 de julio nos reuníamos en un pequeño predio, cercano a la calle de Jalapa que colinda con el centro urbano, para celebrar emotiva ceremonia que comenzaba con el despertar de los vecinos, a las seis de la mañana, a los acordes del toque de diana por la banda de guerra. En ese sitio se colocó una piedra como símbolo del despertar pentathlónico, que tiene la inscripción conmemorativa de la fundación del Pentathlón Universitario.

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