P. 1
TEMA 09. PREDICCIÓN Y PREVENCION DE CONDUCTAS ANTISOCIALES

TEMA 09. PREDICCIÓN Y PREVENCION DE CONDUCTAS ANTISOCIALES

|Views: 474|Likes:
Publicado poreriols

More info:

Published by: eriols on May 01, 2012
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

09/13/2015

pdf

text

original

Fundación U.

SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

TEMA 9

PREDICCIÓN Y PREVENCIÓN DE CONDUCTAS ANTISOCIALES
Desde la administración del sistema de justicia se llevan a cabo un gran número de decisiones… Estas decisiones podrían mejorarse desde un mayor conocimiento sobre cuáles son los mejores predictores de la conducta delictiva, por qué un individuo inicia una actividad delictiva y cuáles son los factores que la mantienen. El concepto de conducta antisocial propuesto desde la psicología es más amplio que el de conducta delictiva y se recogen en ella todos los patrones de conducta que implican un desajuste entre las conductas del individuo y las normas sociales y legales. La tendencia a la realización de conductas desviadas tiene una cierta estabilidad y consistencia en el individuo, lo que explicaría la continuidad temporal de los comportamientos antisociales. 1.- PREDICTORES DE LA CONDUCTA ANTISOCIAL En amplio cúmulo de investigaciones han identificado una serie de factores de riesgo o variables que parecen asociarse a la aparición de comportamientos desviados, que suelen agruparse en los ámbitos familiar, grupal, escolar y personal. 1.1.- Variables familiares: Primer agente en el proceso de socialización. La familia transmite normas y valores, enseñan habilidades, enseña a regular impulsos y sentimientos y determina las conductas que son merecedoras de recompensas o de castigos. A.- Aspectos estructurales: Tamaño familiar, ausencia de uno o de ambos padres. B.- Aspectos de interacción y funcionamiento familiar, que son más relevantes según las investigaciones. - Falta de supervisión o control parental. - Una disciplina demasiado dura o errática. - Conflictos familiares. - Abusos físicos o sexuales. - Actividades desviadas por parte de los miembros de la familia. Padres (hermanos) criminales, antisociales, drogodependientes, alcohólicos tienden a tener hijos delincuentes. 1.2- Variables escolares. El ámbito escolar constituye una fuente de influencia prioritaria en el proceso de socialización (aprendizaje de normas y valores) durante las dos primeras décadas de la vida. - Absentismo y fracaso escolar. - Conducta inadaptada en la escuela (agresiones, etc.) 1.3.-Variables grupales Durante la adolescencia, el grupo de amigos constituye el principal agente de socialización (necesidad de asentar la propia autonomía). Bandas juveniles: Se ha considerado por algunos la piedra angular para la comprensión y la explicación del proceso de desviación social.

1

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

Será el grupo el que a través de mecanismos como el modelado, el refuerzo o castigo provoque en el individuo un proceso de adhesión a las actividades y conductas grupales que le lleven a la involucración posterior en la delincuencia. Se plantea que el sujeto implicado ya en conductas inadaptadas o actividades delictivas es probable que tienda a vincularse a iguales desviados. 1.4.- Variables de personalidad. Dentro de este grupo de variables tenemos: A.- Variables psicobiológicas: Hormonas, enzimas y reurotransmisores: Así la testosterona se relaciona con la agresividad. Esta hormona inhibe la actividad de la mono-amino-oxidasa MAO, una enzima que regula la actividad de los neurotransmisores del cerebro. Bajo niveles en esta enzima se relacionan con hiperactividad, agresividad y conductas delictivas. La serotonina: Es un neurotrasmisor al que se atribuyen funciones de inhibición emocional y conductual: Una reducida actividad de la serotonina se ha detectado en pacientes agresivos y en delincuentes violentos. Niveles bajos de actividad psico-biológica (cortical y autónoma: tasa cardíaca y respiratoria, respuesta electrodérmica, etc.), se relacionan con dimensiones de la personalidad asociadas a la conducta delictiva, como la baja condicionabilidad en aprendizaje de normas. B.- Dimensiones o rasgos de personalidad Extraversión, impulsividad, baja ansiedad, búsqueda de sensaciones o experiencias intensas o arriesgadas (aversión a actividades rutinarias) menor reactividad ante estímulos de castigo (no influencia de la amenaza de castigo), menor condicionabilidad, incapacidad para aprender de la experiencia pasada, ausencia de sentimientos de culpa, incapacidad para demorar gratificaciones y para planificar. Altas puntuaciones en impulsividad y bajas puntuaciones en ansiedad serían los mejores predictores de la conducta antisocial desde una teoría biopsicológica de la personalidad: Impulsividad: Forma parte del trastorno de hiperactividad en niños, que es un predictor relevante de problemas de inadaptación social. Las personas impulsivas tienden a actuar sin planes ni previsión (sin reflexionar en las consecuencias, sin hablar consigo mismo), por objetivos y recompensas inmediatas (incapacidad para demorar gratificaciones). Baja ansiedad: Sería responsable de que ante señales de castigo o ausencia de recompensa se produzca una inhibición conductual. El hecho de que la conducta de los psicópatas no parezca estar influida por la amenaza de castigo se ha explicado por una incapacidad para anticipar y condicionar respuesta de miedo y está relacionada con bajas puntuaciones en ansiedad. En un intento de integrar estos hallazgos, NEWMAN (1987) propone el modelo de “Psicopatología de la desinhibición”: los sujetos desinhibidos, entre ellos los psicópatas, definidos fundamentalmente por su impulsividad y baja ansiedad, tienden a perseverar en la búsqueda de recompensas aún cuando la conducta sea luego castigada. En conclusión: si examinamos lo que tienen en común este conjunto de dimensiones, que de forma consistente aparecen asociadas a la delincuencia, vemos que todas ellas tienen un sustrato biopsicológico y constituyen una categoría de variables definidas por una fuerte sensibilidad ante las experiencias gratificantes y una reducida actividad de los mecanismos de inhibición conductual ante estímulos aversivos. C.- Habilidades aversivas y sociales. - Desarrollo cognitivo y cultural formativo.

2

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

- Percepción del mundo y de los demás. Empatía y autoestima (diferenciar: Baja autoestima en contextos convencionales como la escuela o el trabajo; alta autoestima en el marco de los iguales). 2. LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA ¿Realmente está aumentando la violencia? Hace algunos años, la mayoría de las opiniones afirmaban que SI, que había aumentado el fenómeno de la violencia; después, tras un análisis más tranquilo, las posturas se dirigían hacia un NO, “no aumenta, pero se denuncia más”. Ahora podríamos preguntarnos, ¿y no están ocurriendo quizás las dos cosas? Emergen a la luz más casos de violencia, aumenta el número de denuncias, comenzamos a “normalizar” el fenómeno de violencia y como consecuencia también aumentan los casos de violencia. Existe una percepción generalizada, en España y fuera de nuestras fronteras, de que la violencia está aumentando. Algunos estudiosos del problema piensan que estamos presenciando la emergencia de una cultura de violencia. Una cultura que tolera la violencia en nuestras casas, que invade nuestras relaciones interpersonales, que enseña a nuestros niños que la violencia es el camino para resolver conflictos y obtener aquello que queremos, y la glorifica en los medios de comunicación, en nuestras diversiones e incluso en los deportes. Con frecuencia convertimos en héroes a quienes usan la violencia. Convivir con la violencia supone un gasto económico excesivo, que abarca desde el gasto sanitario o judicial hasta el gasto social. Por ejemplo, atender a una mujer víctima de maltrato (atención sanitaria, farmacológica, psicológica, social, jurídica, salarial, policial, etc.), es mucho más caro que invertir para prevenir ese maltrato. El primer paso para entender y desarrollar iniciativas de prevención consiste en definir la violencia. Y aunque parezca un concepto simple y bien conocido por todos, realmente su definición se torna altamente compleja y dependiente del contexto en el que aparezca. Si bien no tenemos todavía una definición consensuada, podemos entender la violencia como: “...la utilización o amenaza de utilizar fuerza o poder contra una mismo, otra persona, grupo o comunidad cuyo resultado provoca o puede provocar daños físicos, psicológicos, sociales, económicos, etc., muerte o deprivación”. Y prevención, en su sentido más genérico, consiste en el desarrollo e implantación de estrategias y programas que tienen como objetivo evitar, reducir o anular un problema concreto; en este caso, la violencia. Por tanto, cualquier acción que ayude a combatir la violencia podrá ser considerada como una medida de prevención. 2.1.-TIPOS DE PREVENCIÓN Pero además de basarse en estudios rigurosos, evitar errores del pasado y cohesionar la labor de las distintas disciplinas, se pueden distinguir tres niveles de actuación preventiva. Se reconocen tres tipos de prevención: A.- Prevención Primaria (universal): Evitar la aparición de la violencia Realmente sería la intervención más deseable porque se realiza antes de que surja el problema y tiene como objetivo impedir su aparición. La prevención primaria busca la raíz del problema, intentando modificar aquellos factores ambientales (nivel socioeconómico, recursos disponibles para la población, medios de comunicación, escuela, etc.) y personales (características familiares, métodos educativos, consumo de alcohol y otras drogas, rasgos de personalidad, etc.), relacionados con su desarrollo. La prevención primaria se dirige a personas que no son aún parte del problema, y se esfuerza por dotarles de recursos suficientes para hacer frente a las situaciones de riesgo. Estas intervenciones pueden dirigirse a la población general, a grupos específicos e incluso a grupos de alto riesgo, siempre y cuando no haya aparecido el problema.

3

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

Las estrategias pueden abarcar desde programas individualizados tales como el entrenamiento en resolución de conflictos hasta campañas de información dirigidas a la población general. Dentro de estas estrategias también se contemplarían las medidas legislativas y policiales para el uso y permiso de armas, limitando su acceso y disponibilidad, y control de permisos. B.- Prevención Secundaria (selectiva): reducir el impacto de la violencia o anular su progresión Es la prevención que se realiza cuando el problema ya ha aparecido, y que tiene como objetivo detectarlo y tratar tempranamente las conductas problemáticas. El diagnóstico precoz es la clave de esta intervención. Una detección e intervención temprana facilita la rapidez y eficacia del tratamiento, reduciendo su impacto o frenando su progresión. Esta intervención se dirige fundamentalmente a la detección precoz de conductas de violencia en la población infantil y adolescente. Cuanto más tempranamente se inician las conductas violentas mayor es la probabilidad de que se establezcan como pautas de comportamiento estables y duraderas. Esta prevención también pretende que la violencia no se instaure como un hábito de comportamiento entre personas que la han utilizado de forma ocasional. Sabemos que una vez surgido un primer episodio de violencia, la probabilidad de un nuevo episodio es mucho mayor, incluso se dispara por motivos insignificantes. Estas estrategias preventivas se pueden llevar a cabo a nivel individual o grupal, e intentan modificar conductas y actitudes ya presentes. C.- Prevención Terciaria (indicada): Facilitar la rehabilitación y evitar las recaídas en la violencia. Es la última, temporalmente, de las acciones preventivas. Se lleva a cabo cuando el problema ya ha sido detectado y tratado previamente, pero se pretende evitar posteriores complicaciones y recaídas. Evitar las reincidencias y facilitar la rehabilitación de personas ya tratadas son los objetivos fundamentales de esta intervención. Sus estrategias también se llevan a cabo a nivel individual o grupal, e intentan mantener los cambios producidos para evitar violencia futura. 2.2.- PROPUESTAS PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA Observando la actual situación de la prevención de la violencia en nuestro país y considerando la violencia en sus diversas manifestaciones (de género, contra los niños, escolar, juvenil, familiar, contra los ancianos, etc.), consideramos que las áreas en las que la prevención de la violencia debe continuar o comenzar su andadura son: A.- La familia. La violencia, en gran parte, es una conducta aprendida. El hogar es uno de los primeros contextos en los que tenemos la oportunidad de aprender y adquirir conductas, visiones de la realidad y formas de resolver conflictos. Actualmente existen diversas formas de convivencia familiar, y es necesario tener en cuenta que en algunos casos: - No existe una práctica de escucha y atención a lo que cada cual dice y opina. - Las normas de convivencia son impuestas sin más. - Los conflictos se atajan imponiendo el silencio con la fuerza y, en el peor de los casos, con la violencia física. La intervención en el entorno familiar se convierte en uno de los ejes centrales de las acciones preventivas. Es fundamental disponer de servicios de atención integral a la familia, dirigidos por profesionales con formación específica en la prevención de la violencia, que desarrollen programas para fomentar los factores de protección, contrarrestar los efectos negativos de los factores de riesgo (pobreza, abuso de drogas,

4

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

enfermedad mental, etc.), educar en habilidades de crianza y comunicación familiar noviolenta, etc. B.- Las relaciones de pareja. Dentro de la familia, atención aparte merecen las relaciones conyugales. Diversos estudios coinciden en indicar que el número de mujeres que afirman ser o haber sido objeto de maltrato físico por parte de su pareja actual o de una anterior varía entre el 25% y 50%. Y un número todavía mayor es objeto de crueldad emocional y psicológica. Desde la perspectiva clínica, el maltrato de pareja se refiere a las agresiones físicas, psicológicas, sexuales o de otra índole, llevadas a cabo reiteradamente por un familiar (habitualmente el marido) y que causan daño físico y/o psicológico y vulneran la libertad de otra persona (habitualmente la esposa). El maltrato hacia la mujer supone el 75% de los casos de violencia en la pareja. Dentro de este maltrato se incluyen: - El abuso físico (golpes, patadas, tirones de pelo, mordeduras, empujones, agresiones con objetos, etc.). El abuso emocional (amenazas de daño, aislamiento físico y social, celos extremos, privación y/o intimidación, degradación, humillación, insultos, críticas, menosprecios constantes, acusaciones falsas y culparla de todo, ignorar y no darle importancia o ridiculizar sus necesidades, mentiras, romper promesas y destruir la confianza, etc.). - El abuso sexual (realizar actos sexuales contra su voluntad, actividad sexual cuando ella no está completamente consciente o sin su permiso o cuando tiene miedo de decir no, dañarla físicamente durante el sexo o agredir sus genitales incluyendo el uso de objetos o armas dentro de la vagina, en la boca o en el ano, obligarla a tener relaciones sexuales sin protección contra el embarazo o las enfermedades de transmisión sexual, criticarla y referirse a ella con nombres sexualmente degradantes). La violencia cruzada supone el 23% de los casos de violencia en la pareja, mientras que el maltrato hacia el hombre, aunque existe, sólo supone un 2% de estos casos de violencia. La prevención en esta área deberá: - Reforzar y apoyar las relaciones interpersonales libres de violencia; - Contraatacar la tendencia social actual a mirar hacia otro lado y a no implicarnos. La violencia en la pareja ha de pasar de ser un asunto privado (que sólo concierne a la pareja), a ser un problema social (que también compete a las autoridades), y en el que todos tenemos la responsabilidad de actuar; y - Fomentar la creencia de que “no hay excusas para violencia domestica”. Sin embargo, y a pesar de los loables intentos por paliar esta grave situación mediante la asistencia a las víctimas, existe un vacío esencial en lo que respecta a la figura del maltratador. El estudio de la violencia en la pareja se ha centrado casi exclusivamente hasta la fecha en las víctimas de maltrato. Son pocas las investigaciones realizadas acerca de los hombres violentos, y por tanto, existe un alto grado de desconocimiento sobre las características y posibilidades de intervención con este tipo de hombres violentos. Sabemos que la mayor parte de los episodios de violencia aparecen por primera vez en los inicios de la convivencia de la pareja, e incluso durante el noviazgo, y que tienden a cronificarse con el tiempo. Es habitual que un amplio grupo de mujeres maltratadas vuelva con su pareja tras la ayuda recibida e incluso mantengan la convivencia durante la misma. -

5

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

C.- Niños y jóvenes. La violencia entre los jóvenes supone un complejo problema que requiere de respuestas globales. Es prioritario que la prevención e intervención sean tempranas. A nivel individual, familiar, escolar y comunitario existen factores que incrementan el riesgo para que los jóvenes se impliquen en conductas violentas. Las investigaciones han demostrado que una persona expuesta a varios factores de riesgo tiene mayor probabilidad de involucrarse en comportamientos violentos. Sin embargo, las investigaciones también han demostrado que muchos jóvenes que han sido expuestos a varios factores de riesgo no muestran conductas violentas. En estos casos, parece que ciertos factores protectores sirven para defender a los jóvenes de esos riesgos. Algunos de estos factores protectores son: mantenimiento de una relación positiva con un adulto prosocial, expectativas crecientes de la comunidad hacia la juventud, sistema de apoyo externo a la familia, compromisos con valores sociales, etc. Por otro lado, las acciones preventivas centradas en enseñar y reforzar habilidades interpersonales y socio-cognitivas para prevenir posteriores conductas violentas son fundamentales. Además, la prevención requiere también la existencia de alternativas para los jóvenes. Las comunidades deben organizar sus recursos para ofrecer opciones extraescolares viables y atractivas; aprendizajes y programas de entrenamiento en el ámbito laboral, modelos positivos y adecuados de valores como la empatía, la integridad, la compasión, el civismo, el servicio a la comunidad, etc. Es básico promover y ofrecer a los jóvenes alternativas a la violencia que fomenten la discusión razonada y la búsqueda de sensaciones o estimulación incompatibles con las conductas violentas. La reducción de la violencia parece que debe producirse a través del trabajo, la creatividad y el deporte. Pero también creemos que las respuestas a las conductas violentas por parte de la comunidad, el sistema de justicia y las escuelas deben ser coordinadas, rápidas y eficaces. D.- Medios de comunicación. Hoy tienen un gran impacto en las formas de interpretar la realidad. La televisión, por su atractivo y fácil acceso, es el medio por excelencia en la vida cotidiana de niños y adultos. En la televisión aparecen y desaparecen imágenes de forma continuada, ofreciendo mucha información con escaso tiempo para procesarla, y aún menos para reflexionar sobre ella. Junto a programas sobre la pobreza, la solidaridad y los compromisos sociales se intercalan mensajes publicitarios que incita al consumo, en muchas ocasiones, irracional; aparecen imágenes que denuncian la violencia contra las mujeres intercaladas con otras de hombres valorados por su habilidad para hacer uso de la fuerza; imágenes de mujeres reconocidas por lo que son y lo que hacen con un fondo de cuerpos femeninos formando parte del decorado, etc. Es frecuente que aparezcan formas de violencia indiscriminada, aceptada y justificada; son mucho menos frecuentes los programas con contenidos que desarrollen la escucha, la relación y la originalidad de cada ser humano. Es importante promover políticas y estrategias que incrementen la utilización constructiva de los medios de comunicación con objeto de devaluar la violencia y promocionar normas sociales no violentas. E.- Uso/abuso de alcohol y otras drogas. La relación entre el alcohol y la violencia está ampliamente documentada en la literatura internacional. En la mayoría de los estudios sobre la violencia familiar aparece el consumo abusivo de alcohol y otras drogas como uno de los factores precipitantes de la agresión física o psicológica. El abuso de alcohol está presente en más de la mitad de los casos de violencia familiar. Algunos estudios han encontrado que hasta un 65% de personas denunciadas por maltrato a la infancia mostraba problemas con el alcohol, y este porcentaje podía llegar hasta un 87% cuando se trataba de maltrato a la pareja. Otras investigaciones han encontrado que la prevalencia de incesto y otros tipos de abuso sexual infantil era estadísticamente más significativa entre mujeres abusadoras de alcohol que entre la población normal.

6

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

La violencia familiar genera consecuencias de muy alto riesgo para la vida de las víctimas, entre ellas, las conductas autodestructivas vinculadas a la adicción. El abuso de alcohol y otras drogas surge como una liberación frente a tan pesada carga, lo que lleva a la víctima a un mayor perjuicio, ya sea en lo físico, psicológico o social. Existen evidencias suficientes que sugieren que algunas mujeres víctimas de violencia familiar comienzan a abusar de sustancias como respuesta a esa situación que viven. Consideramos que en muchas ocasiones ambas conductas (el consumo de alcohol y otras drogas por una parte, y la violencia por otra) conforman un círculo vicioso entre víctimas y agresores: mientras, por una parte, el consumo de alcohol y otras drogas por uno de los cónyuges se vincula a la violencia que ejerce hacia la familia, por otra, las víctimas desarrollan, como consecuencia de esta violencia, conductas evasivas y liberadoras como el consumo de alcohol y otras drogas. En ocasiones, desde el campo de las drogodependencias se considera la violencia familiar como un síntoma de la adicción, y desde el campo de la violencia familiar, el consumo de drogas se sitúa a la cabeza de las causas del ciclo violento. Ambos acercamientos son extremadamente peligrosos por limitados. Los actuales programas con drogodependientes no están diseñados para tratar a los maltratadores que abusan de drogas y a sus familiares, ni los programas de atención a víctimas están orientados a atender a víctimas que también presentan problemas de drogodependencias. Un programa de prevención integral debe incluir componentes de intervención que consideren específicamente las conductas y consecuencias del maltrato. 3.- PRONÓSTICO DE RIESGO DE REINCIDENCIA DE LAS PERSONALIDAS VIOLENTAS Si entendemos por pronóstico como “un pronunciamiento de juicio sobre la conducta individual en referente a la futura observación de la ley”, el campo resulta tan amplio que es difícil su ejecución. Por lo general el concepto de pronóstico se aborda bajo criterios hipotéticos mucho más concretos y reales, ya sea sobre unos determinados grupos (proclividad delincuencial entre población juvenil), o bien sobre determinadas personas (reincidencia en delincuentes excarcelados). El problema clave radica en que todo pronóstico es un juicio de futuro y opera, por consiguiente, sobre un cuadro de variables impredecibles. Cualquier juicio que se haga al efecto deberá fundamentarse en cálculos probabilísticos realizados sobre un conjunto de variables tales como puede ser la naturaleza de los delitos, duración de la carrera delictiva del sujeto, medio social en que el individuo va a desenvolverse, cuadro de aptitudes y habilidades con que está dotado, etc. En el Código Penal la peligrosidad criminal aparece como condición para la adopción de medidas de seguridad, la suspensión de la ejecución y la concesión de la libertad condicional. Igualmente, en la legislación penitenciaria, la concesión de permisos de salida y otros tipos de excarcelaciones se contempla la futura peligrosidad del interno. Por lo tanto, el trabajo del psicólogo en el medio penitenciario, se orienta frecuentemente hacia los actos futuros del interno en determinadas situaciones. ¿Se puede reeducar al psicópata? ¿Puede prevenirse la violencia? Este tipo de preguntas ha sido objeto de múltiples debates en Criminología y en las ciencias de la conducta que le son afines como la Psiquiatría, Psicología, Sociología, etc. En gran medida, la polémica viene suscitada por la dificultad de la tarea, ya que, como afirma Garrido Genovés, "trabajar con psicópatas es un reto formidable. No conocemos tratamientos eficaces, y su capacidad de manipulación nos coloca permanentemente en tensión". Posiblemente la clave del problema radique en la distorsión imbricada que se da en este tipo de sujetos tanto en el plano cognitivo, con sus distorsiones de pensamiento, reconvirtiendo la realidad a sus propios intereses, como en el plano emocional con búsqueda de nuevas sensaciones al tiempo que poseen un "acorazamiento" frente a los sentimientos de piedad o alteridad. Si a ello se une un alto componente de comportamiento agresivo inmotivado o desproporcionado a los estímulos, y la facilidad con que se da en ellos el consumo de alcohol o drogas, el resultado es altamente peligroso e inadaptado a la convivencia social ordenada. Prueba de ello es que, incluso en prisión,
7

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

bajo regímenes penitenciarios de estricto control y rigor, resultan personalidades de alta conflictividad. Las anomalías de la personalidad constituyen junto al consumo de sustancias psicoactivas el factor criminógeno fundamental que justifica entre el 70-90% de la delincuencia general, especialmente la violenta. Estudios sobre perfiles criminales en Estados Unidos señalan que el 50% de los asesinos de policías son diagnosticados de psicopatía, además el 25-30% de los maltratadores domésticos presentan trastorno antisocial de la personalidad. La asociación que se establece entre la psicopatía y la violencia viene dada por la ausencia de mecanismos que inhiben las conductas violentas y antisociales, como son la empatía, la capacidad para establecer vínculos profundos y duraderos, el miedo al castigo y los sentimientos de culpa. Además en los psicópatas se facilitan los comportamientos violentos por su impulsividad, grandiosidad y pobre control conductual. El diagnóstico de la peligrosidad no es fácil, debido a la imposibilidad de predecir válidamente una conducta humana y a lo subjetivo del propio concepto de peligrosidad. Jurídicamente, y en líneas generales, tres han sido los elementos valorativos para la determinación de la peligrosidad criminal: nocividad, motivación por la norma o intimidabilidad y subcultura. La nocividad, lesividad o temibilidad se refiere a lo dañino y apasionado que pudo haber sido la conducta del sujeto. La motivabilidad por la norma se refiere a la progresiva adquisición de refuerzos maduros (contrato social, orden social) sobre los más simples del premio o el castigo. En el mismo sentido la intimidabilidad se refiere al condicionamiento operante, directo o vicarial, por los posibles castigos. Una alta nocividad unida a bajos niveles de intimidabilidad y motivabilidad por la norma se da en las personas inadaptadas socialmente, pero especialmente en el psicópata. Respecto a la subcultura el marginado tiene un orden racional diferente al de la colectividad y por ello no cabe esperar de él un comportamiento adecuado a la norma. A pesar de todos los estudios clásicos que se han realizado, no se ha encontrado un tipo estructurado de personalidad criminal, aunque sí hay una serie de rasgos de personalidad que son más frecuentes entre colectivos de delincuentes probadamente peligrosos. No obstante, esta aproximación define a un colectivo, no a un individuo peligroso. En la actualidad los elementos que se consideran más importantes a la hora de predecir conductas delictivas son la drogodependencia y los antecedentes de maltrato durante la infancia v adolescencia, además de los ya mencionados trastornos de la personalidad La escala PCL-R de Hare es un predictor eficaz de la reincidencia en general y también a reincidencia en delitos violentos y delitos sexuales. El punto de corte más utilizado para determinar la peligrosidad con este instrumento es de 30 puntos. Por otro lado la psicopatía evaluada mediante el PCL-SV se correlaciona con los siguientes datos biográficos: Edad de la primera detención, número de ingresos en prisión, tiempo en prisión, número total de causas penadas, sanciones por año de prisión y media de delitos por años de libertad.También se correlaciona la psicopatía a través del PCL-SV con las siguientes características criminogénicas: Mayor uso de armas, delitos violentos y agresivos, revocación de la libertad condicional, 50% de reincidencia delictiva, prevalencia del 40% en delitos sexuales (15% en la población penitenciaria), mayor consumo de drogas y violencia instrumental. El pronóstico terapéutico del trastorno antisocial de la personalidad evaluado mediante el PCL-SV se relaciona con una deficiente respuesta a los tratamientos cognitivos-conductuales o farmacológicos. Otras variables de personalidad que se han asociado, junto con la psicopatía, con el pronóstico de gravedad o peligrosidad en la comisión de delitos son: Narcisismo, pérdida de autocontrol ausencia de emociones, impulsividad, necesidad de dominación y edad de 10 a 15 años y de 35 a 40 años.

8

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

Hernández (2002) ha propuesto una clasificación de las distintas técnicas de predicción de la reincidencia, que se recoge en la siguiente tabla. Modelos para la predicción de la peligrosidad (Adaptado de Hernández, 2002) Predicción Clínica. Entrevista individual Información complementaria: entrevistas, etc. Predicción Psicométrica: MMPI, PCL-R, Pletismógrafo Predicción Actuarial: Modelos matemáticos para la predicción de reincidencia a partir de los datos del expediente: VRAG, SORAG. - Modelos Mixtos: Combinan predicción actuarial y clínica: HCR-20, SARA. SVR-20 Predicción Psicométrica: Este tipo de predicción implica el uso de un determinado instrumento de evaluación Este tipo de predictivas de reincidencia. Uno de los instrumentos más empleado para este fin actualmente es el PCL-R. Ha quedado demostrado que la psicopatía es un importante factor de riesgo para la reincidencia en general, y para la violencia en particular. La puntuación del PCL-R va de 0 a 40. Puntuación igual a superior a 29 es un diagnóstico de psicópata y superior a 20 riesgo de violencia Modelos Actuariales Los instrumentos actuariales realizan predicciones basadas en la medida de la relación entre un determinado resultado (en este caso la reincidencia) y diversas variables medidas objetivamente (estado marital, historia criminal). Esto proporciona la probabilidad de reincidencia violenta para cada nuevo caso. 1.- La Guía para la Evaluación del Riesgo de Violencia (Violence Risk Appraisal Guíde, VRAG) y su versión para agresores sexuales, la Guía para la Evaluación del riesgo en Agresores Sexuales (Sex Ofender Risk Appraisal Guide, SORAG) de Harris y colaboradores, son herramientas estadísticas para la predicción de la reincidencia violenta. Proporcionan la probabilidad (de 0 a 100) de que un agresor cometa un nuevo delito dentro de un determinado periodo de acceso a la comunidad. El SORAG está diseñado para agresores sexuales masculinos, y el VRAG se dirige a hombres que han cometido delitos sexuales o violentos graves. Actualmente, los autores desarrollan un modelo estadístico para la reincidencia en el maltrato familiar (ODARA) 2.- Otro instrumento actuarial es la Escala de Información Estadística de Reincidencia Revisada (SIR-R1). Combina quince ítems en una puntuación que indica la probabilidad de reincidir en los primeros años tras la puesta en libertad. Cada ítem es una medida de una característica demográfica o criminal la que se asigna una puntuación. Los ítems del SIR-R1 se presentan en la siguiente tabla. SIR-R1 - Delito Actual - Estado marital en el último ingreso - Edad de ingreso en prisión - Intervalo desde el último delito - Ingresos Previos - Número de ¿ en el último ingreso - Revocación de la Condicional - Condena actual - Evasiones. - Condenas anteriores por agresión sexual - Clasificación de Seguridad. - Condenas previas por robo con fuerza. - Edad del primer ingreso adulto. - Estado laboral en el momento del arresto - Condenas previas por delito violento. Modelos mixtos Este tipo de modelos integran el análisis estadístico de distintas variables asociadas con la reincidencia y la evaluación clínica. La Universidad de Barcelona ha publicado unas guías o protocolos de predicción de violencia. Sirven para hacer valoraciones de riesgo de comportamientos violentos futuros, estas guías son:
1.- GUIA PARA LA VALORACIÓN DEL RIESGO DE COMPORTAMIENTOS VIOLENTOS (HCR-20): El History, Clinical and Risk-20 es un check-list . Se compone de 20 ítems, organizados en 10 factores del pasado ("históricos"), 5 variables presentes ("clínicos") y 5
9

-

Fundación U. SANPABLO-CEU

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

aspectos del futuro ("de gestión de riesgo"). Cada ítem se puntúa de cero a dos. A partir de la puntuación obtenida, el clínico puede señalar si el sujeto presenta un perfil bajo, moderado o alto de riesgo para futuros actos violentos. La puntuación del HCR-20 va de 0 a 40. Puntuación

superior a 25, riesgo de violencia. 2.- MANUAL PARA LA VALORACIÓN DEL RIESGO DE VIOLENCIA CONTRA LA PAREJA (S.A.R.A): La Spouse Assault Risk Assessment es una guía de factores de riesgo para la violencia contra la pareja. Comprende 20 elementos, agrupados en 5 secciones: 1.- Historial delictivo. 2.- Ajuste psicosocial. 3.- Historia de violencia de pareja. 4.- Delito/agresión actual (que motiva la valoración): 5.- Otras consideraciones. La puntuación del SARA va de 0 a 40. Puntuación superior a 19, riesgo de violencia. 3.- MANUAL DE VALORACIÓN DE RIESGO DE VIOLENCIA SEXUAL (SVR20): El Sexual Vilence Risk) incluye un conjunto de 20 factores de riesgo de violencia sexual. Factores relacionados con el funcionamiento psicosocial del individuo, relacionados con agresiones sexuales y factores relacionados con planes de futuro. La puntuación del SVR-20 va de 0 a 40. Puntuación superior a 11 está asociada a reincidencia. SOBRE LA VIOLENCIA JUVENIL, tenemos el SAVRY, que valora el riesgo de violencia física, sexual y de amenazas graves en pacientes mentales y delincuentes jóvenes (14-18 años) La Administración Penitenciaria en colaboración con la Universidad de Madrid realizó un trabajo sobre la probabilidad de hacer mal uso de los permisos Concluyeron con una Tabla de Variables de Riesgo (TVR) y que las variables más influyentes para predecir un buen uso o mal uso de los permisos eran 10 (extranjería, drogodependencia, vinculación familiar, ausencia de permisos anteriores, artículo 10, presiones internas, reincidencia, lejanía del disfrute y profesionalidad) y su puntuación era de 0 a 2. En el sistema penitenciario español la Junta de Tratamiento tiene que emitir un informe pronóstico final del interno, a efectos del expediente de libertad condicional. (Art. 195.c y 205 del R.P. de 1996). En este informe se hará mención a las causas que influyeron en la comisión del delito, en los tratamientos que haya hecho el interno para corregir dichas causas y el juicio de probabilidades que tendrá el interno en la comisión de futuros delitos. Merecen destacarse una serie de Criterios que se han venido utilizando en la evaluación del delincuente sexual dentro del "Juvenile Sexual Offender Program" Dichos criterios hacen referencia tanto al riesgo de una nueva comisión delictiva, como a la conveniencia de un tratamiento residencial versus ambulatorio. Tales criterios de reincidencia son: 1.- Criterios de Bajo Riesgo. - Primer delito conocido sin evidencia de patrón delictivo desarrollado. - Delincuente receptivo en la exploración de manera no-defensiva. - El infractor reconoce y comprende el impacto negativo del delito sobre la víctima. - La familia identifica problemas dentro del grupo familiar relacionados con el comportamiento sexual desviado del agresor. - El infractor tiene una adecuada adaptación social, con presencia de apoyo de un grupo de iguales y de participación en actividades. - El delincuente no posee antecedentes de problemas conductuales y/o académicos. 2.- Criterios de Riesgo Moderado: - El infractor ha cometido dos o más delitos probados y evidentes. - Suspensión de la conducta delictiva cuando la víctima exterioriza dolor o sufrimiento. - El agresor se resiste a describir y a explorar el delito, aunque desde una postura no defensiva.

10

Fundación U. SANPABLO-CEU -

TEMA 9: Predicción y prevención de conductas antisociales PROFESOR: F. Sánchez

El infractor posee antecedentes de trastorno conductual que implican agresión física. El delincuente muestra una adaptación social pobre, incluyendo aislamiento con respecto al grupo de iguales. El agresor sexual tiene un historial de problemática adaptativo/comportamental o académica.

3.- Criterios de alto Riesgo: - El infractor ha recibido tratamiento por haber cometido un delito sexual previamente, - El delito fue predatorio (con ensañamiento), - El delito fue ritualista. - Historia de consumo crónico de tóxicos. - El infractor ha sido víctima de abusos físicos y/o sexuales repetitivos. - La unidad familiar del agresor es crónicamente disfuncional. ----------------------------

11

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->