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Calcolitico y Edad Del Bronce en Sicilia

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Calcolítico y Edad del Bronce en Sicilia

Índice
Marco Geográfico Calcolítico Introducción. Antecedentes Las diferentes culturas del eneolítico Siciliano Conclusión Edad del Bronce Introducción El asentamiento Economía Actividades artesanales Relaciones comerciales Organización social Aspectos rituales y simbólicos Culturas representativas del Bronce Siciliano La civilización Castellucciana La cultura de Thapsos La Cultura de Pantálica Conclusión Bibliografía y figuras 003 004 005 006 006 008 008 009 011 012 013 014 015 016 017 019 021 024 025

Marco Geográfico Sicilia es una isla ubicada en el hemisferio norte, en el continente europeo, en el mar Mediterráneo, al sur de la Península Itálica. De forma triangular, tiene una superficie de 25.711 Km2 (La Comunidad Valenciana tiene 23.255 Km2), con 273 Km de longitud en su parte más ancha (desde Marsala a Messina). Al este, separada de la Península Itálica por el estrecho de Mesina cuya distancia más corta es de 3,1 Km. Al Norte, a una distancia de 20 Km de la isla más próxima (Vulcano), que pertenece a un grupo de islas llamadas las islas Eolias; estas islas poseen dos volcanes aún activos, el Estromboli y el Vulcano. Al Oeste, un pequeño grupo de islas, las Egadas, a una distancia de 8 Km, y al Sur la isla de Malta a una distancia de aproximadamente 80 km. La orografía de la isla es montañosa, especialmente al norte y al sudeste. Destaca el volcán Etna, con 3320 m., todavía activo, que es el punto más alto. Existen, además, grandes llanuras muy fértiles, como la Catania y la Conca de Oro. La isla está bañada por muchos ríos, pero cortos y de poco caudal. El clima de Sicilia es mediterráneo, con inviernos suaves y húmedos y veranos secos y cálidos; el sur de la isla es especialmente árido, ya que es azotado por el Siroco procedente de África.

Figura 1. Mapa físico de la isla de Sicilia

El Calcolítico.
Introducción. Antecedentes El desarrollo de la metalurgia en el Mediterráneo rompió el lento pero constante desarrollo cultural neolítico, un desarrollo que se iba caracterizando por una cada vez más notable especialización en el trabajo y por el el impulso que paulatinamente adquiría el comercio interregional. La metalurgia aceleró este proceso notablemente. El metal no está presente en la mayoría de las áreas del Mediterráneo, lo cual impuso una mayor necesidad de contacto intergrupal en aras de unos intercambios comerciales apoyados por unas incipientes élites, que encontrarían en la exclusividad del metal y en su manufactura más representativa, las armas, el elemento diferenciador por excelencia. El metal creará nuevas necesidades, una notable especialización en el trabajo y una nueva manera de acumular los excedentes, ya que los mismos podrían ser a partir de este momento, metalizados. El cobre será exportado desde sus zonas de origen, ampliándose así las redes comerciales neolíticas. Por otro lado, grupos de guerreros-pastores de procedencia Egeo-Anatólica comenzarán a desplazarse hacia la Península Itálica agitando el relativamente pacífico panorama neolítico y se convertirán en un importante vector de cambio, ya que supondrán un contante elemento de presión para las sociedades neolíticas al raziar o intentar raziar periódicamente las riquezas acumuladas por las mismas. Esto provocará una dicotomía entre pueblos agrícolas y sedentarios y nómadas y pastoriles, una dicotomía que probablemente tenga también una base étnica. La isla de Sicilia no será ajena a todos estos cambios socioeconómicos y culturales, de los que será testigo el Mediterráneo occidental en el tercer milenio. Si bien no sufrirá el enfrentamiento constante entre agricultores y pastores, sí asimilará las nuevas corrientes mediterráneas adquiriendo tendencias socioculturales ya propias del eneolítico. (Tusa: 1983). Sin embargo, la metalurgia en Sicilia no se desarrollará plenamente hasta el Bronce Medio con las culturas de Thapsos y Milazzese. Hasta ese momento, el desarrollo de las producciones metalúrgicas es escaso (Cazella: 2000). Durante un largo periodo su rareza y la dificultad de su manipulado harán que no se use el cobre en producciones cotidianas, quedando relegados estos primeros objetos metálicos a

funciones simbólica en este momento inicial. El metal parece más un material con relevancia social que económica. Apenas existen algunos pequeños puñales provenientes de las cuevas Chiusilla y de Chiusazza y del corredor de una tumba en Sciacca. Estos primeros objetos metálicos se encuentran en la Toscana, lo que atestiguaría las relaciones entre ambas zonas (Pellegrini: 1992). Dentro de los cambios que se producen en este periodo, la aparición de objetos metálicos sea tal vez el de menor relevancia dada su escasez, no obstante hay otros cambios que sí serán adoptados por las diferentes culturas del eneolítico siciliano. El fraccionamiento en múltiples facies culturales, por ejemplo, cada una de ellas producto del contacto con las diversas realidades coetáneas en la cuenca mediterránea (Guidi: 1979). También un cambio en las costumbres funerarias, donde se abandonará el enterramiento individual con el cadáver en cuclillas en una sepultura oval o en cista de piedra, para adoptar la sepultura colectiva, llevado a la práctica en cámaras de piedra parecidas a hornos, excavadas artificialmente en el suelo (Brea: 1962) o tumbas en cuevas con una o más cámaras (Guidi: 1979). El perfeccionamiento de la industria lítica tendrá un espléndido epígono con la elaboración de objetos de retoque por presión y suavizado preciso, se producirán puntas de flecha pedunculadas y puntas de lanza; junto a estos objetos líticos existirá una producción de cabezas de maza pulidas con perforación central, de influencia Egea (Tusa: 1983). La ampliación de la red de contactos se evidencia en la afinidad de las cerámicas incisas del primer eneolítico siciliano de San Cono ± Piano Notaro con las producciones maltesas de la facies de Zebbug, así como la presencia de materias primas de origen siciliano en Malta (Cazzella: 2000), que excavaciones en Serra del Palco, al norte de Agrigento, han venido a confirmar estos contactos gracias a la aparición de contenedores de ocre, que vienen a inscribir a Malta dentro del ámbito cultural e ideológico de San Cono- Piano Notaro, ya que el ocre, que es inexistente en la isla de Malta, fue utilizado allí en ritos funerarios como atestiguan tumbas de Zebbug y Xemxija (Maniscalo: 1989). El hipogeo de Calaforno es también muestra de la influencia Maltesa en Sicilia, un inmenso hipogeo de 35 cámaras comunicadas entre sí que no tiene paralelos con el resto de Europa y busca sus orígenes en la isla de Malta.

Las diferentes culturas del eneolítico Siciliano Tras la fuerte homogeneidad cultural aportada por la cultura agrícola de Diana en la isla en el periodo neolítico, el eneolítico se caracterizará por una marcada división cultural (Pellegrini: 1992). Sin embargo, los trabajos realizados por Paolo Orsi a finales del siglo XIX y Luigi Bernabò Brea, hacen que el Calcolítico Siciliano sea una de las épocas más estudiadas de la prehistoria italiana. La división cronológica de este periodo nos la da Grotta de la Chiusazza, de Siracusano, donde prácticamente se encuentran representadas todas las facies del eneolítico siciliano. Podemos distinguir dos grandes periodos y dos grandes grupos culturales. Un primer periodo desde el 3500 al 2500 a.C., y otro desde el 2500 al 1800 a.C. Los dos grandes grupos culturales son: la cultura de San Cono ± Piano Notaro y del Conzo, que tendría, según las dataciones de Grotta della Chiusazza, un inicio anterior al de la otra facies, la cultura de Piano Conte en el primer periodo, y en el segundo periodo tendríamos las culturas de Malpasso ± Piano Quartara y San Ippolito. (Guidi: 1979). Dentro de este cuadro cronológico y cultural es necesario incluir la cultura del vaso Campaniforme, que se introduce por el norte de la isla, dentro de los movimientos de los últimos grupos de reflujo Campaniformes provenientes de Cerdeña a finales del tercer milenio, aportando de este modo las conocidas influencias de origen ibérico a las culturas de la isla. No obstante no hay certezas en la isla de migraciones masivas o invasiones de la cultura campaniforme. A pesar de esto, no podemos negarle el profundo efecto condicionante que supondría la cultura del vaso Campaniforme sobre las culturas locales, muestra de esta influencia será la cultura de la Moarda que mostrará una gran semejanza estilística en sus producciones cerámicas con las producciones Campaniformes (Tusa: 1983).

Conclusión Si bien en Sicilia no existen los evidentes signos de cambios socio-culturales que se dan en la península, sí se puede considerar al Calcolítico como un fase formativa. La dicotomía cultural entre las dos mitades de la isla, es tal vez no sólo sociocultural, sino también étnica. En lo sucesivo, la Sicilia oriental será mucho más permeable a los influjos egeo-anatólicos, mientras que no será así en la parte más occidental, que

solamente recibirá estos influjos por influencia interna, lo que se convertirá en una constante en los periodos posteriores. (Tusa: 1983). Las diferentes facies culturales y las diferentes particularidades regionales fueron consideradas como una consecuencia de la rápida evolución cultural fruto de los diferentes contactos y colonizaciones de las gentes provenientes de otras regiones, principalmente del Egeo y del Próximo Oriente (Brea: 1962). Trabajos más recientes muestran que las características de la información disponible para el estudio del periodo hacen que, en muchas ocasiones, el estudio del Calcolítico Siciliano se convierta en un estudio de los diferentes estilos cerámicos y sus características estilísticas, en lugar del estudio de un periodo histórico. Para Alesandro Guidi <<Todavía queda mucho que hacer en el campo de la investigación y sobre todo en el estudio sistemático y la revisión crítica de las teorías ya formuladas en torno a un periodo que es uno de los más fascinantes de la prehistoria italiana>> (Guidi: 1979). Es de esperar que las investigaciones en curso y las que están por venir solucionen esta problemática. (Tusa: 1983).

Figura 2. Cuadro Cronológico comparativo Calcolítico siciliano. (Tusa: 1983)

La Edad del Bronce
Introducción Resulta difícil encontrar claras diferencias entre la Sicilia Calcolítica y la Sicilia del Bronce Inicial. Que esta división de índole tecnológica no encajaba en la isla, ya fue anotado por Bernabò Brea <<Resulta difícil encontrar una auténtica ruptura entre las culturas que hemos consideradas propias de la Edad del Cobre y las que representan a la Edad del Bronce>> (Brea: 1962); obras más recientes vienen a corroborar este hecho. Pellegrini divide su disertación del siguiente modo: Eneolítico y Bronce antiguoBronce Medio- La edad del Bronce Tardía (Pellegrini: 1992). Esto viene a demostrar que en muchos casos se han insertado las diferentes culturas sicilianas en esta tripartita división donde como los mismos autores reconocen, éstas no se encuentran demasiado cómodas. Aún así, la mayoría de estos autores sigue empleando la división tripartita para la edad de Bronce Siciliana, adscribiendo sus diferentes culturas a estas divisiones. Sebastiano Tusa divide el periodo de la siguiente forma (Tusa: 1983): y y y La antigua edad del Bronce: las culturas de Castellucio y Capo Graziano. Bronce medio. Cultura de Thapsos y Milazzese. El Bronce tardío. Para A.F. Harding, utilizar conceptos como <<Edad del Bronce>> en una época donde las hipótesis relativistas se han consolidado, es cuanto menos arriesgado y utiliza el concepto para abarcar, por un lado, un arco cronológico que sitúa entre el 2500 y el 800 a.C., donde se produjeron innovaciones no sólo de índole técnica, sino también de carácter conceptual. En su capítulo dedicado a la cronología sitúa el inicio del bronce entre la llegada de las culturas campaniformes, la facies de San Ippolito, en algún momento anterior a principios del segundo milenio y las culturas de Castellucio y RodiTindari en la primera mitad del segundo milenio (Harding: 2003). Estas cronologías coinciden con las cronologías aportadas por Pellegrini que sitúa el inicio de la Cultura de Castellucio y Moarda en el 2200 a.C., por lo que su origen sería anterior a la llegada del Campaniforme y termina en el 733 a.C. con la fundación de Siracusa. En el presente texto nosotros tampoco podremos huir de la típica exposición tripartita, por lo que seguiremos grosso modo la división de Sebastiano Tusa y esbozaremos brevemente las tres culturas que según los diversos autores definirán cada uno de los

periodos: Castellucio, Thapsos y Pantálica. Sin embargo, intentaremos evitar que el texto sea una mera exposición de yacimientos, estilos cerámicos y cultura material, por lo que trataremos de seguir el texto de Pellegrini y de Harding, quienes hacen hincapié, ya no en las culturas en sí mismas, sino en el asentamiento en el territorio, las actividades económicas, la organización social y los aspectos rituales y simbólicos. Estos aspectos no han sido tratados en el capítulo precedente dedicado al Calcolítico; sin embargo, como ya hemos comentado, Pellegrini no aprecia cambios sustanciales entre Eneolítico y Bronce Inicial e incluso las fases iniciales de Castellucio son situadas en algunos casos en el eneolítico mismo caso de la cultura de Moarda.

Figura 3. Cuadro cronológico de las edades del metal en Italia meridional y Sicilia. (Pellegrini: 1992)

El asentamiento Investigaciones pasadas ya atestiguaron desde el Eneolítico numerosos hábitats en cuevas. Los estudios más recientes no desmienten esto, pero muestran un panorama con hábitat en cabañas de planta circular u oval, en algunos casos la parte inferior de la cabaña estaría excavada, con un zócalo de piedra seca sobre el que situarían los alzados en materiales perecederos. En algunos de estos asentamientos se han podido atestiguar estructuras de delimitación de los complejos habitados. Este tipo de hábitat se hace

especialmente abundante en el Bronce Inicial dentro del marco de la Cultura de Castellucio donde estos pequeños pueblos parecen situados independientemente de su proximidad al mar, en función de la potencialidad agrícola. Los mejores ejemplos de este tipo de asentamiento los encontramos en La Muculufa y en Manfria. Las excavaciones en La Muculufa han revelado un asentamiento en terrazas sobre una colina de poca altura en hábitats de cabañas circulares de gran tamaño con zócalos de piedra y bancos corridos de adobe adosados a los mismos y pavimento de barro. Las marcas de los postes en el interior de las cabañas y las improntas de las techumbres vegetales en adobe junto con los restos de la estructura, han permitido una hipotética reconstrucción de las mismas. En general, las cabañas excavadas en La Muculufa son de un tamaño considerablemente mayor que sus homónimas en el resto de la isla y en las Eolias; esto vendría a indicar una diferenciación social entre las diferentes comunidades de la Castellucciana e incluso podrían entenderse como una posición de superioridad entre comunidades interdependientes entre sí. Y si bien es difícil adscribir cada tipo de construcción a usos diferenciados, hasta que no se excaven más zonas del yacimiento, la presencia de corni fittili en algunas de las cabañas nos puede orientar sobre su uso, un uso que se ha hipotetizado fuera de tipo ritual. (McConnell:1992). Este tipo de hábitat no es exclusivo a la cultura de Castellucio. Lo encontramos también en las islas Eolias, donde el modelo es el mismo pero el tipo de ejecución varía, es decir <<existe un modelo residencial claro pero varía la manera en que se ejecuta>> , lo que vendría a indicar un relativo aislamiento y la consiguiente independencia arquitectónica (Harding: 2003). Durante el Bronce Medio, normalmente las áreas de los asentamientos en el norte de la isla y en las islas Eolias, coinciden con las áreas de asentamiento de épocas precedentes. Normalmente se ocupan las áreas correspondientes a los asentamientos de la fase de Capo Graziano y probablemente se deban a una continuidad de los mismos. En el resto de la isla hay una aparente reducción de los hábitats de la cultura Castellucciana y esto se ha relacionado con un cambio de carácter socioeconómico en la misma. A partir de este momento se buscan emplazamientos en la costa oriental de la isla, emplazamientos que favorecen los contactos cada vez más establecidos con el Egeo: nace así la facies de Thapsos. Las excavaciones realizadas en Thapsos han revelado que durante las primeras fases de ocupación del yacimiento (finales del siglo

XV y XIV a.C.) el asentamiento que se sitúa entre dos ensenadas no da muestras de un espacio demasiado articulado, las plantas de las cabañas siguen siendo ovales de ambiente único; el asentamiento tiene un muro perimetral de piedra y tierra. Los verdaderos cambios se producen en el Bronce Tardío. En el archipiélago Eoliano aparececerán plantas de cabañas cuadrangulares de tamaño considerable, con zócalo de piedra, sin embargo la distribución de las mismas no sugiere una planificación urbanística a priori. En la isla de Sicilia las zonas más documentadas son las orientales y central, en especial aquellas asociadas a necrópolis. En base a los estudios realizados en estas zonas se ha inferido una compleja organización del hábitat, con asentamientos mayores y satélites, situados en emplazamientos privilegiados con intencionalidad de dominación y control del territorio. Estas características son especialmente evidentes en el emplazamiento de Pantálica, situado sobre un espolón rocoso, donde destacaría una construcción singular, el llamado <<Anáktoron>> excavado por Orsi en el XIX. Se trata de un edificio amplio con una planta rectangular y alargada cuyos muros fundacionales son de carácter ciclópeo. En su estructura se han interpretado almacenes, áreas residenciales, ambientes comunes y un área para la elaboración del metal. No obstante, a pesar de haber sido considerado como un <<verdadero palacio>>, para algunos autores ofrecería pocas evidencias para aceptar que fuera residencia de las élites (Harding: 2003 ). En esta época el poblado de Thapsos adoptará formas decididamente protourbanas inspiradas en modelos egeos, con calles y estructuras agrupadas según su funcionalidad. (Pellegrini: 1992 )

Economía Sin duda alguna, la principal actividad económica desde el neolítico fue la agricultura de subsistencia sin importación o exportación de productos en este aspecto. El paisaje de las prácticas agrícolas no debió variar en la isla en exceso desde que se introdujó la agricultura mas allá de la introducción del arado simple en el bronce tardío, y la ampliación de las áreas de influencia y control territorial de los diversos asentamientos con la consecuente ampliación de las tierras cultivables. No obstante, a partir del eneolítico se ha documentado un considerable empobrecimiento del suelo por la sobreexplotación, lo que se traducirá en un aumento de la ganadería, en especial la ovina, documentado esto gracias a la presencia de cuevas refugio relacionadas con las

actividades de pastoreo y aprovechamiento de los recursos secundarios de los óvidos. Por ejemplo, en Grotta dello Zachito se han atestiguado una mayoría de óvidos entre los restos y recipientes especializados para la elaboración de productos derivados. Al parecer, el aporte cárnico era sobretodo de origen bóvido, pero los restos de éstos son de individuos no jóvenes, por lo que se ha planteado la hipótesis de que durante su primer periodo se empleaban como fuerza de trabajo y como productores lácteos además de su uso para el aporte de estiércol. Al parecer, durante este periodo en la isla la caza y la pesca serían complemento y tendrían una importancia marginal. Se ha especulado que a partir del Bronce Medio la caza tal vez se fuera asentando ya como una actividad vinculada a las élites. A partír de este momento, se han documentado también leguminosas, especies arborícolas, especial importancia tienen el olivo y la vid, y para las fases finales se han documentado también higueras, castaños y nueces.

Las actividades artesanales En el Bronce Inicial se ha documentado la convivencia de diversos tipos de actividades en los mismos tipos de asentamiento, pero también en algunos casos, en especial en la cultura Castellucciana, se empieza a apreciar cierta especialización de algunas de las actividades artesanales, diversificación social y el inicio de la acumulación de bienes de origen foráneo. Además se empieza a notar la especialización de las actividades productivas y extractivas en algunos poblados y el comercio de estos bienes, lo que producirá el despunte de ciertos poblados y en su interior de algunos grupos sociales (Tusa : 1983). Destacan las cerámicas pintadas y se desarrolla la industria del hueso y la lítica. En fase plena del Bronce Medio, la marcada influencia micénica se puede constatar en las facies de Milazzese en las islas Eolias y en Sicilia Oriental. Especialmente en Thapsos se produce un completo cambio en los tipos cerámicos; este cambio se ha considerado demasiado radical como para considerarse solamente como una tendencia, ya que ninguna de las formas y motivos decorativos de las fases precedentes aparecen ahora. Estos cambios en las tipologías cerámicas se producirán merced a la ampliación de la red comercial y producen la ya consabida especialización en la producción, por consiguiente, en la artesanía. Comenzarán ahora las producciones metálicas autóctonas, que estarán encaminadas principalmente a los objetos de lujo, en su mayoría armas de clara influencia heládica. Será en la fase final

del Bronce cuando toda esta influencia cristalizará realizándose cerámica de tipo micénico en la isla, lo que ha suscitado una dialéctica encaminada a dirimir si se trataría de artesanos locales que han aprendido las técnicas o de maestros micénicos que trabajarían en la isla. Pero será en el ámbito de la metalurgia donde se apreciarán las innovaciones más destacadas: aparecerán instrumentos de trabajo, escalpelos, hachas, sierras, hoces, etc. Se han documentado producciones locales en el Anáktoron de Pantálica. Será en las fases finales del Bronce cuando las producciones insulares empezarán a poseer características que se han relacionado con aportes poblacionales venidas de la Península y en la cerámica se ha documentado un aumento del uso del torno y las decoraciones geométricas. La fase final de la metalurgia del bronce se asocia a un desarrollo local, como las fíbulas de Cassibile, o a las influencias externas ya sean continentales, Maltesas o Egeas. (Pellegrini: 1992)

Relaciones comerciales Las diferentes facies del Eneolítico Siciliano han sido consideradas en muchas ocasiones como prueba de las diferentes influencias externas que habrían repercutido sobre la isla (Brea: 1954). Otros autores han documentado relaciones muy tempranas con la isla de Malta (Maniscalo: 1989); estas relaciones son obvias en el contexto funerario como veremos. Como ya hemos comentado, también en las fases iniciales del Bronce existe un interés comercial en el emplazamiento de los hábitats, si bien serían emplazamientos cuya intencionalidad sería más bien interregional que extra-regional, lo cual se producirá en la fase siguiente donde los emplazamientos estarán situados para favorecer contactos extra-insulares. Esto no excluye contactos con el Egeo durante la facies de Castellucio. Los huesos globulados que alcanzan su cénit en la isla tienen sus paralelos en la Puglia, Malta, Lerna y Troya; sin embargo, los emplazamientos costeros parecen más encaminados a favorecer contactos con la Islas Eolias y con Calabria (Pellegrini: 1992 ). No obstante, esos objetos parecen más bien lo que se ha llamado regalos entre las élites o se han relacionados con intercambios poblacionales, por lo que no podrían ser considerados como intercambios propiamente comerciales. La civilización de Castellucio llevaría implícita en su propia idiosincrasia la ausencia de contactos regulares (comerciales) con el mundo Egeo, ya que la propia estructura de la sociedad está encaminada más a la explotación intensiva del medio que a la producción

de bienes susceptibles de ser comercializados(Tusa: 1983). Será con Thapsos cuando todos estos procesos económico-sociales cristalicen, ya que se acabará con la redistribución de los excedentes Castellucianos, que estaba basada en un sistema de correlaciones complementarias para pasar a un sistema donde los excedentes se concentrarán en puntos concretos de ámbito protourbano, a causa de esto se producirá un exponencial incremento de las relaciones con el ámbito Micénico. Dentro de los bienes que entrarían a formar parte de este comercio tendríamos los siguientes: desde el área micénica llegarían a Sicilia y las Islas Eolias cerámicas, metalurgias y objetos ornamentales; El área Siciliana aportaría alumbre, azufre, sales potásicas, sal gema y estaño, este último en tránsito desde Europa central por una larga ruta que ha sido muy discutida. (Tusa: 1983). Durante el periodo de Thapsos la isla de Sicilia se verá completamente envuelta en este comercio micénico; tanto es así que para algunos autores no solamente será un puente comercial entre el continente ± península itálica Cerdeña, sino que será prácticamente <<la periferia del mundo Micénico>> (Tanasi: 1999). La caída del mundo Micénico vendrá a cambiar radicalmente este panorama. Los contactos en las últimas fases del Bronce Siciliano estarán menos vinculados al Egeo y más al sur de la península itálica y Cerdeña, de donde se obtendrán cerámicas que imitan a las micénicas. Se han documentado también materiales de procedencia fenicia, como escarabajos, pasta vítrea, ambar y loza. El colapso Micénico tendrá una gran repercusión en la isla de Sicilia; se abandonarán los principales emporios comerciales y muchas de las rutas micénicas serán adoptadas por los fenicios. (Tanasi: 2006)

La organización Social Durante el Eneolítico, la base de la comunidad parece que fue el linaje y los vínculos extracomunitarios aquellos que provendrían de las alianzas. En el Bronce Antiguo aparecería lo que se ha llamado <<presencia de personajes prominentes>> en base a la articulación de la sociedad; esto se ha documentado en Castellucio, así como las actividades de producción que quedaría demostrada en las minas de Sílex de monte Tabuto y el trabajo con piedra volcánica en Timpa Dieri (Tusa: 1983). Además, la presencia de algunas fortificaciones, la monumentalidad de algunas sepulturas y la aparición de algunos objetos particulares vendrían a corroborar este hecho. (Pellegrini: 1992). Durante el bronce medio en el contexto de los contactos con el Egeo es donde se

atestigua sin duda la aparición de una clase emergente. Estos grupos emergentes organizan y planifican las actividades económicas y acumulan y gestionan los excedentes. Se atestiguan así en Thapsos y Milazzese unas élites ligadas el mundo Egeo que basan su supremacía en el control de las actividades comerciales. Estos procesos sociales se consolidarán en las fases finales del Bronce, acentuándose así las diferencias socio-económicas: la mayoría de estas élites se especializarían en el aspecto bélico de la sociedad, la gran difusión de espadas y armas en las tumbas, la mayor fortificación de los hábitats y la presencia cada vez mayor de objetos extraordinarios en los ajuares no hacen sino que corroborar este hecho.

Aspectos rituales y simbólicos Durante el eneolítico en la isla de Sicilia se adoptarían de un modo más o menos generalizado las inhumaciones en cuevas artificiales excavadas en la roca de carácter colectivo. Durante el Bronce antiguo, los usos funerarios adquieren en Sicilia y en las Eolias una gran diversidad: aparecen los primeros testimonios de los ritos de cremación en Lipari en una necrópolis atribuible a los momentos iniciales de Capo Grazziano. Sin embargo, las tumbas de Castellucio están en su mayoría en cuevas artificiales simples o con cámara precedente y en su mayor parte de carácter colectivo. Se han documentado también inhumaciones en cueva e inhumaciones en pithos en S. Papino di Milazzo. Durante el Bronce Medio continuarán llenándose las sepulturas colectivas y empieza a advertirse una intencionalidad de diferenciación de algunos individuos en las mismas, probablemente con la intencionalidad de subrayar el linaje del difunto. En el interior de las sepulturas se aprecian restos de rituales practicados en su interior; en estos rituales, que probablemente tengan que ver con comidas rituales, ya han aparecido restos de fuegos y de huesos de animales. Las sepulturas de la facies de Thapsos <<adquirirán ahora un aspecto decididamente tholoide de clara inspiración micénica.>> (Pellegrini: 1992). Aparecen así ricos ajuares cerámicos y metálicos, en muchos casos de importación Heládica. En Lipari y en Scoglio del Tonno se han documentado ídolos cerámicos de inspiración micénica interpretados como objetos de culto, así como uncini y corni fittili que se han interpretado como objetos votivos. Durante el bronce final el ritual de inhumación se extenderá por la Península Itálica. En las islas sicilianas se documenta en el área de Castello di Lipari y en la necrópolis de Milazzo, ésta última

con claras analogías con los Campos de Urnas continentales. Estos son, no obstante, casos particulares, ya que en la mayoría del territorio insular continuará predominando la práctica de la inhumación, la tipología de las tumbas en las necrópolis de la facies de Pantálica, incluye desde las sepulturas simples de una sola cámara a complejas estructuras articuladas en torno a un vano central.

Culturas representativas del Bronce Siciliano Una vez esbozadas someramente las características generales de la edad del Bronce siciliano, vamos a describir también de modo muy somero las tres culturas más representativas del Bronce Siciliano, estas han sido por tradición historiográfica relacionadas con cada uno de los tres periodos de la Edad del Bronce, con una clásica división tripartita. De este modo se adscribe la civilización Castellucciana al Bronce Inicial, Thapsos al Bronce Medio y Pantálica al Bronce Reciente o Final, todas estas culturas, facies, civilizaciones, su designación es muy variada, dependiendo del texto, reciben su denominación de las necrópolis del mismo nombre, estas necrópolis fueron escavadas por Paolo Orsi a finales del siglo XIX y principios del XX.

La Civilización Castellucciana
La Civilización Castellucciana se ha hecho coincidir por tradición historiográfica con el Bronce Antiguo Siciliano. El marco geográfico de la Civilización de Castellucio es prácticamente la totalidad de la isla, excepto el norte, no obstante el mayor número de yacimientos los encontramos en el área Suroriental, donde ya en 1890 Pablo Orsi la designó como el primer periodo Sículo. El término de Civilización Castellucciana le fue dado por el arqueólogo Bernabò Brea en referencia al poblado y la necrópolis epónima del territorio de Noto y éste la sitúa cronológicamente entre el 1800 y el 1400 a.C. En principio se hace difícil atribuir importantes diferencias sociales entre Castellucio y las culturas precedentes. El tránsito entre los poblados autosuficientes y el incipiente nivel de diversificación social y profesional de la sociedad, atribuido en principio a las culturas del Bronce, tendremos que situarlo en un largo proceso que se desarrolla entre la aparición de esta Cultura y la facies de Thapsos. No obstante, se han apreciado en ésta importantes novedades en el ámbito de la producción, basadas en una descentralización de la especialización del trabajo en diferentes poblados con una incipiente diversificación social. La cultura Castellucciana creará una red de relaciones sociales entre grupos diversos ligados por asociaciones de jerarquía. La anterior complementariedad del interior del poblado se externaliza creándose especializaciones en las producciones en los diversos poblados que dependerán de la complementariedad de las producciones del resto de los poblados de su ámbito cultural. (Tusa: 1983). El poblado que da nombre a esta cultura está asentado sobre un promontorio rocoso en el límite de la meseta de Akrai, rodeado de profundes valles. Han aparecido restos de los derrumbes del poblado y cientos de tumbas en los riscos de piedra caliza de un valle circundante (Cava de la Signora). Las tumbas que están excavadas en roca tienen planta oval, en algunos casos con antecámaras, son lugares de inhumación colectiva, y desde las primeras excavaciones realizadas por Orsi han aparecido ajuares en muchas de ellas. Lo más característico de estas tumbas son las entradas, que no miden más de un metro y estaban cerradas con piedra seca o con una losa de piedra. Estas losas estaban decoradas en muchos casos con motivos en espiral en relieve y son los únicos ejemplos de tallado en piedra prehistóricos que han aparecido en la isla y tendrían influencias de la cultura maltesa de Tarxien (Brea: 1962). Este tipo de tumbas no solamente aparecen en los alrededores de Castellucio, sino que se encuentran

diseminadas por toda el área de influencia de esta cultura normalmente formando pequeños grupos y en algunos casos de modo individual. Sin embargo, al Norte de la isla la lava del Etna no permitía la excavación en la roca o hacía ésta demasiado complicada, por lo que aparecen diferentes adaptaciones locales a las tumbas excavadas en roca, así por ejemplo en la Catania las cavidades formadas por la lava eran empleadas como una suerte de recinto para inhumaciones; esto se puede apreciar en Barriera y en Novoluccello. Destaca también por su singularidad una necrópolis en Biancavilla, donde en el interior de una gran cueva formada por la lava encontramos sepulturas ovales rodeadas de pequeñas paredes de piedra. Construcciones interesantes por sus connotaciones rituales atribuidas a esta cultura las encontramos en Castanissetta en el asentamiento de Monte San Giuliano, donde ha aparecido un edificio con ídolos antropomorfos de arcilla pintados y objetos de piedra con representaciones de carácter exvótico que imitan partes del cuerpo humano y partes de animales. En la Muculufa ha aparecido un área a la que se le atribuye un carácter sacro, con restos de sacrificios de animales domésticos que no tendrían en el momento de su muerte más de un año (Pellegrini: 1992). La cultura material se caracteriza por una cerámica pintada con líneas negras y marrones sobre fondo amarillento o rojizo, con formas y motivos decorativos monótonos y muy repetitivos. Existen pocas formas y no se considera que deriven de los tipos que caracterizarían los precedentes eneolíticos. La decoración está basada en bandas cruzadas o en derivados del mismo de tipo tablero de ajedrez. Al igual que en las culturas anteriores, han aparecido muchos corni fitilli, que son cuernos votivos de terracota con diversas grados de complejidad. La industria lítica que predomina es la Campiñaciense por un lado, y otra de tipo muy regular de gran longitud y perfección; este tipo de retoque es de carácter secundario. Hachas de basalto y de glauconita, con el extremo perforado, molinos de mano, morteros, etc. Existen también gran cantidad de cuentas de adorno, líticas con piedras calizas y semipreciosas, en casos muy excepcionales de cobre (Brea: 1962). De la industria ósea conviene destacar los ya mencionados huesos globulados, que para unos autores serían atribuibles a artesanos locales y para otros serían objetos importados. Se trataría de placas de hueso, normalmente pertenecientes a los huesos largos de bóvidos, tallados creando una sucesión de glóbulos, en ocasiones con

decoración reticulada y con incisiones con esquemas geométricos. Se desconoce su función, pero se le atribuyen usos rituales aunque también se especula con la posibilidad de que sean el mango de puñales, son más numerosos en las necrópolis que en los asentamientos y existen números paralelos en el Mediterráneo, aunque los que muestran mayor complejidad han sido hallados en Sicilia (Tusa: 1983).

La cultura de Thapsos
Hacia finales del siglo XV a.C. y principios del XIV a.C. se produce en la isla de Sicilia una transformación cultural perceptible en un primer momento sobretodo en el plano de la cultura material. Comienzan a aparecer grandes cantidades de cerámicas de inportación, y se introduce definitivamente el metal en la isla, la relativa autarquía Castelluciana dará paso a una fuerte proyección hacía el exterior, lo cual acentuará la disposición de los emplazamientos, que a partir de este momento se ven emplazados en entornos costeros. Nace así una nueva cultura, la cultura de Thapsos, cultura que estará íntimamente ligada al comercio con el Egeo. Paralelo a este comercio aparecen ciertas novedades para la isla, una incipiente planificación del urbanismo, una diversificación formal de las estructuras de los asentamientos que obviamente está ligada a una ya clara división de los trabajos que ahora si se vuelven sin ninguna duda especializados y a una división social, en la medida de que el control del comercio será restringido a las élites de la comunidad. La cultura de Tapsos es la evolución lógica de la Castelluciana bajo el impulso y las influencias aportadas por el comercio Micénico, <<la cultura de Thapsos es la síntesis del avance tecnológico de la cultura de Castellucio, organización y redistribución de los excedentes, centralizando todo esto en un asentamiento que asumirá por sus características socio culturales y económicas a la vez que formales, características urbanas>> (Tusa: 1983) Paolo Orsi fue el autor que definió cronológica y culturalmente la cultura de Thapsos, su nombre proviene de un poblado del mismo nombre en la peninsula de Magnisi, entre Siracusa y Augusta. Este poblado tiene asociada una necrópolis de tumbas excavadas en la roca que parecen una evolución de las de la Cultura de Castelluccio.

Se han identificado varias necrópolis en la cultura de Thapsos, Cozzo del Pantano, Matrensa, Plemmyrion, Floridia, Molinello de Augusta, todas ellas del área Siracusana, Paternó y Nizeti en localidades próximas al Etna entre otras, la mayoría de las mismas excavadas por Paolo Orsi. Los sepulcros siguen siendo de carácter colectivo, excavados en la roca. Destacan tumbas de dos tipos, las que tienen un acceso vertical a través de escalones y las que comunican con el exterior a través de una pequeña puerta. Estas tumbas evolucionarán e irán adquiriendo características propias del mundo micénico, se hacen cada vez mayores y en ocasiones tienen un banco en el interior, en las paredes se habren nichos para las ofrendas, en Plemyrion y Tapsos estos nichos presentan un aspecto arquitectónico, en Thapsos en algunas tumbas tienen una especie de vestíbulo. (Brea: 1954). La cerámica de la cultura de Thapsos es monocroma gris sin decorar, pero en las necrópolis aparecen otras formas y producciones asociadas a la misma. Estas producciones tienen grandes analogías con las cerámicas Eóliacas y Micénicas, copas de pie tubular, jofainas en forma de quilla y con asas bifurcadas, botellas de un asa, píxides globulares y jarras pequeñas y cazos muy variados. A esta cerámica se la ha considerado indígena y en muchos casos imita formas Micénicas, cuando no las copia directamente, aunque tambien aparecen imitaciones de cerámica Maltesa de Borg-inNadur. Junto a esta cerámica de carácter autóctono aparece gran cantidad de cerámica de importación Egea. (Brea: 1962) Aparecen en las tumbas gran cantidad de espadas (destaca la gran espada de Plemmyrion), jarros, dagas y utensilios de bronce. Los adornos son más escasos: brazaletes, plaquetas, cuentas, figulas de arco, que aparecieron en las necrópolis de Thapsos, Maltrensa, Plemyrion y Cozzo del Pantano. (Tusa: 1983) Algunos de los vasos Micénicos son de carácter excepcional, destacan los de Molinello de Augusta, datado en el Micénico IIIA y el alabastón de Floridia de la tumba 1, del Micenico IIIA2-IIIB.

La Cultura de Pantálica.
Dos nuevos acontecimientos van a cambiar la dinámica durante el Bronce Final. Por un lado la llegada al norte de pueblos e influjos ligados a la tradicción de los campos de urnas, y por otro la crisis del mundo micénico. Con el declive del mundo Micénico, el comercio con el Egeo se reducirá sustancialmente, produciéndose una vez más una fragmentación cultural en diferentes facies en el territorio siciliano. Las diferentes facies proseguirán el camino hacia formas cada vez más desarrolladas del proto-urbanismo que se había iniciado con la cultura de Thapsos, se crean así grandes concentraciones poblacionales donde es cada vez más apreciable en el registro material una diferenciación social: estructuras de habitat diferenciadas, corredores funerarios de diferentes riquezas y diferentes repertorios metálicos son un prueba material evidente. Todo esto, que es constatable en el plano arqueológico, está tambien atestiguado en la tradición literaria griega. Antioco de Siracusa, a través de Dioniso de Alicarnaso, le da argumentos a Bernabo Brea para denominar Ausonio a las últimas fases del Bronce Siciliano; coincide el texto con Diodoro Siculo que narra la llegada de Liparo a las Eolias y su expansión por Calabria y Sicilia. Para Tucídides los Siculos llegarían a Sicilia despazados por los Opici, trescientos años antes de la colonización Griega, lo que nos situaría a finales del S. XI a.C. Entramos así en el ámbito de la protohistoria. Esto ha tenido como consecuencia que desde excavaciones pretéritas se ha intentado homogeneizar las evidencias arqueológicas con las referencias mito-legendarias, lo que en definitiva ha resultado un condicionante para la historiografía tradicional ya que se han utilizado tradicionalmente estos datos para legitimar determinadas posturas o hipótesis (Tusa: 1983). Una de las facies que devienen tras esta nueva fragmentación cultural de la isla, que no es más que una septentrionalización, es la facies de Pantálica, que resistirá a estas tendencias culturales (o étnicas?) de procedencia peninsular y permanecerá adscrita a su propia tradición cultural, aislándose del contexto general y desarrollando un esquema propio de desarrollo económico-social. Es por esto que su repertorio cerámico no tendrá notables influencias peninsulares. Una vez más la cultura de Pantálica recibe su nombre gracias a la necrópolis más representativa de la misma, la necrópolis de Pantálica, que es la que ha aportado el repertorio material mas completo de esta época. El área de influencia de esta cultura es la parte interna Suroriental de la

isla, lo que en un principio hizo formular a Bernabo Brea la hipótesis de que los sitios costeros de Thapsos fueron abandonados a causa de la inseguridad propia del periodo. Las investigaciones actuales han permitido atestiguar que no sólo no desaparece la vida costera, sino que ésta recibe un notable impulso. No obstante, sí parece cierto que la cultura de Pantálica tiene poco contacto con las poblaciones costeras o al menos poca influencia. Esto ha planteado la teoría de que Pantalica es la heredera de la tradición cultural y étnica de la cultura Castelluciana que había sido eclipsada en el Bronce Medio por la influencia foránea de la cultura de Thapsos. Para Sebastiano Tusa, a este hecho se debería también la indiferencia hacia el comercio marino de la cultura de Pantálica. (Tusa: 1983). Al parecer, la cultura se estableció en centros protourbanos con enormes necrópolis vinculadas, destacando: Pantálica con 5000 tumbas, Cassabile con 2000, Dessueri con 1500 y Caltagirone con 1000 entre otras. Estas necrópolis de cueva excavadas en roca van a seguir con los modelos precedentes añadiendo algunas nuevas características, generalmente desaparece la antecámara y los nichos internos y se va difundiendo un modelo de cámara rectangular al lado del de cámara circular. (Brea: 1954). El poblado de Pantálica se encuentra en el valle del Anapo en un punto de paso entre éste y el rio Calcinara. El asentamiento se encuentra situado sobre una pequeña colina rodeada por el curso del agua, en definitiva en una posición fácilmente defendible. En el centro del poblado apareció el ya mencionado Anaktoron. De la necrópolis de Pántalica proceden gran parte de los ajuares. La necrópolis fue excavada por Paolo Orsi, proporcionando gran cantidad de material. La cultura material de Pantálica fue dividida en cuatro fases cronologicamente consecutivas por Bernabó Brea. · Fase I: (1250-1000 a.C) aparece cerámica rojo brillante que a menudo incluye pedestales tubulares de tradición Thapsiense pero con formas diferenciadas. La cerámica sufrirá un cambio importante y es que ya será a torno; las formas más típicas son: ánforas en forma de corazón con cuellos largos y estrechos, pixides globulares sobre pies altos, jarros de una sola asa, askoi, hidrias de cuatro asas con tapas y las llamadas teteras estas últimas de clara influencia micénica. Dentro de la metalurgia encontramos anillos de oro decorados con motivos de voluta o pez. Entre los bronces, cuchillos, dagas, dagas espatuladas, empiezan a apareces dagas

con la hoja y el asa fundidos en una sola pieza, síntoma evidente de que no son armas de parada, espadas etc., todo ello de tradición micénica. Aparecen en este periodo gran cantidad de objetos de cobre, que ya no se pueden adscribir solamente a usos bélicos, espejos, gran cantidad de fíbulas, en su mayoría de arco simple aunque aparecen algunas de violín. Desaparecen prácticamente las importaciones micénicas durante este periodo, pero la cultura material está imitando prototipos. · Fase II: (1000-850 a.C.) Desaparece la cerámica roja, sustituida por cerámica pintada con motivos plúmbeos, cuyos referentes los podemos encontrar en Lipari en el Ausoniense II, alguna de las formas son derivados y la forma más común es la bandeja sobre pie muy alto. Los cambios más destacados se producen en las producciones metalúrgicas; la fibula característica ahora será la de trípode, la llamada fibula Cassabile; aparece un pequeño cuchillo de hoja curva tambien característico, aparece también por primera vez el hacha con agujero para mango. Los bronces de esta fase nos permiten establecer relaciones entre Sicilia y la Peninsula Itálica, con el Este (Palestina, Chipre, Creta), muchos bronces tienen paralelos en la Península Ibérica o en las costas atlánticas de Francia e Inglaterra. Todas estas relaciones se han relacionada con el comercio fenicio en el Mediterraneo Occidental y más alla del Estrecho de Gibraltar. · Fase III: (850- 730 a. C.) En esta época se empieza a imponer la tumba de cámara rectangular de techo plano. La cerámica varía por la influencia de los tipos geométricos griegos, oinokoes trilobulados, askoi y los llamados schnabelkanne. La metalurgía tambien muta, la fíbula de Cassabile se hace más delgada y ligera. Comienzan a aparecer pequeños anillos, botones, espirales, cilindros, discos etc., con gran profusión. · Fase IV: (730-650 aC.) Ha sido calificado como el periodo Finocchito, la cultura material de esta época sufre el impacto de las producciones griegas, las producciones locales tienden a imitarlas. En este periodo empieza a ser utilizado el hierro. Podemos seguir la evolución de esta cultura hasta finales del V a.C. cuando desaparece absorbida por koine griega.

Conclusión
Como hemos podido advertir en el texto precedente, existen pocos argumentos para poder diferenciar el último Eneolítico del Bronce Inicial Siciliano. Siendo el metal de carácter exógeno, no se advierte una clara ruptura en el registro material y por inferencia en el registro ideológico en los primeros momentos del Bronce insular. La llegada del metal a la isla de forma masiva se produce en el ámbito de la expansión Micénica por el Mediterráneo Occidental y será con la llegada de este metal Egeo cuando el plano material sufra una verdadera transformación en el campo de las producciones cerámicas, y una nueva varidad material metalúrgica, que hasta este momento no había sido posible. Ya hemos visto que para algunos autores, la isla se convertió en este periodo prácticamente en una colonia Micénica. Esto ha sido y es discutido, pero lo que es indudable es que la isla durante este periodo se homogeiniza culturalmente. Esta homogeneidad cultural se verá truncada con el declive del mundo micénico, lo que producirá nuevas realidades en la isla, realidades fruto de la evolución interna para Tusa en la cultura de Pantálica y de procedencia peninsular según los autores clásicos. Entramos así en el ámbito de la protohistoria y la llegada del hierro para la fase cuatro de Pántalica, lo que supondría el final del Bronce y el final del ámbito cronológico para el presente trabajo.

Omar Inglese. Alicante 2011

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