CAPÍTULO XII DE CÓMO CONNOTADOS MEXICANOS SIMPATIZARON CON EL PENTATHLÓN DEPORTIVO MILITARIZADO UNIVERSITARIO Dr.

Jorge Hernández Ibarra INGENIERO LUIS ENRIQUE BRACAMONTES GÁLVEZ

El Ingeniero Luís Enrique Bracamontes Gálvez nació en Jalisco en 1923. Realiza estudios para licenciarse como ingeniero civil, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Hizo la maestría en Ciencias Físicas y dos ameritadas universidades le otorgaron el título de “Doctor Honoris Causa”. Recordemos que éste título es el máximo galardón académico, con el que una universidad, distingue a destacadas personas cuyos méritos son excepcionales. Fue muy importante su participación en la planeación y construcción de la Ciudad Universitaria de la Ciudad de México. En el terreno gubernamental, se le confió primero, la Subsecretaría de Comunicaciones y Obras Públicas y posteriormente, al separarse en dos Secretarías, ocupó el cargo de Secretario de Obras Públicas. En ambos cargos, supo bien seleccionar al Ing. JORGE GILLING CABRERA, distinguido pentathlónico, para que ocupara la Secretaría Particular.

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Era el hermano mayor del pentathlónico Lic. FEDERICO BRACAMONTES GÁLVEZ, por lo que conocía nuestra ideología, proyectos y actividades. Fue buen amigo y benefactor del Pentathlón. No fueron pocas las veces en que el Ing. Bracamontes intervino en ayuda del Pentathlón, en forma directa o indirecta. Recordemos la gran ayuda que nos proporcionó facilitándonos los terrenos en Belén de las Flores, para la instalación de nuestras caballerizas (páginas 75, 76, 77,112). A numerosos buenos estudiantes del Pentathlón, al igual que a muchos universitarios, les otorgó becas para realizar sus estudios en las carreras de Ingeniería y Arquitectura, incluyendo estudios de especialización en el extranjero. El ingeniero Luis Enrique Bracamontes Gálvez falleció en la Ciudad de México en 1976, y siempre será recordado como uno de los mejores amigos y benefactores del Pentathlón.

El Pentathlón Deportivo Militar Universitario, por conducto del Jefe Nacional Dr. Jorge Hernández Ibarra, felicita al Sr. Ing. Luís Enrique Bracamontes Gálvez, con motivo de su designación como Ministro de la Secretaría de Obras Públicas. Atrás del Sr. Secretario, está el acertado pentathlónico Rodolfo Vera Mejía.

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INGENIERO BERNARDO QUINTANA ARRIOJA

Nació en la Ciudad de México el 29 de octubre de 1919. En 1938 se encuentra cursando en la Facultad de Ingeniería, en el Palacio de Minería, estudios para obtener la licenciatura correspondiente, y es ahí donde conoce de las actividades del Pentathlón. En su juventud fue un enamorado del fútbol americano, jugó en el legendario Wachachara, en la posición de “quarter back”. A sus compañeros frecuentemente les decía: “En todos, absolutamente en todos los partidos, hay que salir a la cancha con la mentalidad de ganar”. Bernardo ya muestra sus cualidades de un triunfador. Los juegos en aquel entonces se realizaban en el Estadio Nacional, estadio muy grande que se construyó a iniciativa del Lic. JOSÉ VASCONCELOS, situado en la Colonia Roma Sur, y que fue demolido en 1950 para construir la Unidad Habitacional Benito Juárez, precisamente por la compañía constructora que dirigía el Ing. Quintana. Refería el Ing. Quintana, que el costo para ver un partido de fútbol americano, era de 25 centavos. La pista hecha para la práctica de atletismo estaba más o menos aceptable, pero el campo estaba fatal; de tierra dura, apisonada, nada de pasto, muy descuidado ya que en él se realizaban ceremonias y espectáculos de diversa índole, como la toma de posesión del nuevo Presidente de la República, o bien se alquilaba a un circo, etc. En la calle de Orizaba, adyacente al estadio, era donde frecuentemente el Pentathlón realizaba sus ejercicios militares. El Ing. Quintana gustaba también de pedalearle a la bicicleta fija, sobre todo cuando su tiempo era apremiante, ejercicio que realizaba a las seis de la mañana. En una ocasión el 264

Sr. RICARDO PEÑAFIEL, Administrador General de ICA, me comentaba que también el ingeniero gustaba jugar dominó y era común de que, si en la tertulia alguien hacía mal comentario de otra persona, el ingeniero le dijera: “Si no tienes nada bueno que decir de alguien, es mejor quedarse callado”. Bernardo Quintana con un grupo de 17 entusiastas jóvenes fundaron la empresa constructora denominada “INGENIEROS CIVILES ASOCIADOS”, la que con el tiempo formaría parte de las 94 empresas del “GRUPO ICA”. Tuve la distinción de ser el oftalmólogo del Ing. Quintana y de su familia, muy especialmente de su esposa, la Sra. Martha. Esta situación me dio la oportunidad de conocer más íntimamente al ingeniero. El Ing. Bernardo Quintana fue un hombre extraordinario, siempre tuvo como norma de conducta no escatimar esfuerzo alguno para lograr sus objetivos, muy dedicado al trabajo, hombre de mucho empeño, de grandes decisiones. Tenía el poder de convencimiento sin abundar en muchas palabras, recordemos la sorpresa que tuvimos cuando le resolvió al Pentathlón el problema del Centro Hípico (página 112). Al fundarse ICA fue su primer presidente, cargo que ocupó hasta su muerte. Fue el guía, el motor de esa brillante empresa; hombre siempre muy ocupado; que nunca perdió su sencillez y nobleza. En una ocasión en que fue menester que acudiera a sus oficinas para tratarle de un pequeño problema ocular, de inmediato me hicieron pasar ante él y no por que estuviera muy molesto, sino para que yo no perdiera mí tiempo esperando en la sala de espera. En otra ocasión, acudió a mi consultorio y su automóvil sufrió una descompostura, por lo que su chofer se quedó para solucionar el problema. Terminada la consulta me preguntó sobre la probable tarifa de un taxi desde mi consultorio a su oficina. Le respondí que quizá unos veinte pesos, a lo que el ingeniero me dijo: -“¿Me presta veinte pesos?”-. Así era de sencillo el gran constructor del México Moderno. Siempre he hecho parangón entre el Ing. Bernardo Quintana y el maestro y pentathlónico Dr. GUSTAVO BAZ. Ambos fueron insólitos mexicanos cada uno en su profesión. Ambos de excepcionales cualidades, ambos en la misma ruta, la de ser triunfadores. Ambos verdaderos y grandes constructores de un México moderno; uno en la cultura empresarial, el otro notable médico cirujano y con sana cultura política. Ambos excelentes esposos, responsables padres. Ambos excelentes impulsores de la juventud mexicana, y por tanto notables y verdaderos ejemplos de patriotas. Bernardo Quintana cuando observaba o sentía que un asunto no marchaba bien, comentaba: “No hay que temerle al fracaso, sino al desaliento”, y otras veces: “Una buena forma de quitarse un problema, es tener confianza en la gente que trabaja con uno”. Esta última sentencia la relaciono con las palabras que les dirigió a los empresarios y banqueros, al referirse al Pentathlón, en el desayuno al que nos invitó, para resolvernos el problema de las caballerizas: “Atrás de nosotros vienen muchos jóvenes como los presentes, mejor preparados que nosotros, por lo que merecen la oportunidad de ayudarlos a triunfar”. El Ing. Bernardo Quintana al frente del “Grupo ICA” realizó grandes obras en nuestro país, así como en el extranjero; en Centroamérica (Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá), en el Caribe (República Dominicana y Santo Domingo), en Sudamérica (Argentina, Brasil, Colombia, Chile y Ecuador), en los Estados Unidos (Florida). Bernardo no pensaba en pesos, pensaba en hechos y así construyeron: Aeropuertos, centrales termoeléctricas, centros comerciales, deportivos, habitacionales y turísticos; carreteras, complejos de construcción de obra pesada, gasoductos, vías férreas, hoteles, 265

infraestructura urbana, instalaciones portuarias, hospitales, el metro, oleoductos, obras de drenaje, obras de construcción industrial, planteles educativos, poliductos, presas, puentes, plantas hidroeléctricas, sistemas de riego y sistemas de captación de ríos. En 1965 en el estado de Querétaro construyó complejos industriales como el de la “Industria del Hierro” y la fábrica de transmisiones para automóviles “Tremec”. El Congreso del Estado en sesión solemne, le otorgó la “Ciudadanía Queretana” y le nombró “Hijo Predilecto del Estado de Querétaro”, por ser el constructor del Querétaro Moderno. En 1970, la Universidad Autónoma de Guadalajara, Universidad pentathlónica, le otorgó el grado de “Doctor Honoris Causa” y de ese acto transcribo un fragmento del discurso del ingeniero:-“La universidad es el centro de gravedad de la vida de una nación: En ella se fermenta el vino nuevo, en ella se renueva la sangre por la incesante transmisión de conocimientos; en los vasos comunicantes de las aulas cobra el saber abstracto, vida y la trasmina a todos los rumbos del acontecer nacional. En ella se practica la investigación científica y humanística, madres de la tecnología y dispersa sus bendiciones en mil y un trabajos que trazan la esencia del desarrollo de una nación”. El ingeniero Bernardo Quintana mostró ejemplar agradecimiento a la Universidad que le inculcó sus conocimientos profesionales, su escuela, el Palacio de Minería, bella construcción neoclásica, obra del insigne arquitecto valenciano MANUEL TOLSÁ, autor de la estatua ecuestre de Carlos IV, mejor conocida como “El Caballito”; su escuela, repito, en aquella época se encontraba en ruinas, las balaustradas se estaban cayendo, los pisos eran un desastre y el subsidio gubernamental era insuficiente para hacer las reparaciones. En un rasgo de gratitud a su “alma mater”, se hizo cargo de la restauración. Cuando la Universidad se trasladó a la Ciudad Universitaria, el Palacio de Minería fue destinado a eventos académicos y culturales. El Ing. Quintana otorgó numerosas becas y apoyos económicos a estudiantes de los que estudian. Donó a la Facultad de Ingeniería instalaciones físicas, equipo y los laboratorios ICA, para la investigación de la mecánica de suelos, de obras hidráulicas y de sismología. Donó también, el edificio para la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Querétaro, a la que posteriormente se le puso el nombre de “Ingeniero Bernardo Quintana”. También lleva su nombre una de las principales avenidas de la ciudad. El ingeniero Quintana fue objeto de muchas distinciones: “El Hombre de Negocios” por la Sales and Marketing Executive Internacional (1964). “Caballero de la Legión de Honor” por el gobierno de Francia (1968). “El Hombre del Año” por la Internacional Road Federation (1980). Condecorado con la “Estrella Polar” por el gobierno de Suecia (1980). La condecoración “Orden del Imperio Británico en el Grado de Comendador” por la reina de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte (1984). Fue objeto de muchos homenajes y hasta a un barco que pertenece a la empresa Vulcan Materials, que transporta piedra caliza de las costas de Quintana Roo, se le puso el nombre de “Ing. Bernardo Quintana”. El juicioso y soñador Bernardo Quintana, tuvo el afán de mejorar todo lo relacionado con su profesión, fue fundador y primer presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Construcción, creó el Instituto de Ingeniería de la UNAM, miembro fundador y presidente del Colegio de Ingenieros Civiles, socio fundador y presidente de la Sociedad de Exalumnos de la Facultad de Ingeniería, precisamente fue la Sociedad que llevó a cabo la restauración del Palacio de Minería. Murió el 12 de agosto de 1984

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Sus restos reposan en un sitio que el Gobierno ha seleccionado para los grandes mexicanos. La sepultura está en la antes llamada: “Rotonda de los Hombres Ilustres”, en el Panteón Civil, el Panteón de los Dolores de la Ciudad de México.

El Pentathlón, nosotros los que le conocimos, los que disfrutamos de su amistad y benevolencia, los que fuimos favorecidos con las soluciones a nuestras peticiones, pequeñas o grandes pues no le importaba el tamaño, siempre con esa naturalidad, cualidad de los grandes hombres, le recordaremos como el amigo sano y benefactor del Pentathlón. Alguien dijo que Bernardo Quintana fue un hombre: “prudente con audacia o audaz con prudencia”.

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RENATO LEDUC

Telegrafista, periodista, escritor, poeta y buen amigo del Pentatlón Deportivo Militar Universitario, eso fue Renato Leduc. Nació en la Ciudad de México el 16 de noviembre entre los años de 1893 y 1897, por el rumbo de Tlalpan. Durante el movimiento revolucionario sirvió como telegrafista a las órdenes del Caudillo de Norte, PANCHO VILLA y al triunfo de la causa, ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, ya bachiller cursa los primeros años en la Escuela de Jurisprudencia de la Universidad Nacional Autónoma de México. El periodista y escritor JORGE PIÑO SANDOVAL, descubre en Renato la facilidad para escribir y el conocimiento que tenía, para bien valorar el adecuado uso de la palabra, motivos que hacen para que Jorge Piño le estimule a que se dedique a escribir. Renato Leduc obtiene una beca de la Secretaría de Hacienda, para hacer estudios en París. Allá frecuenta el famoso barrio de Montparnasse, donde hace contactos con los surrealistas. Ahí conoce a la pintora LEONORA CARRINGTON con la que se desposa, no tanto por amor, sino más bien para facilitarle su salida de la Europa nazi. Se trasladan a Nueva York y posteriormente a la Ciudad de México, donde se divorcian.

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Renato obtiene trabajo en la Secretaría de Gobernación como censor cinematográfico y es cuando se inicia en el periodismo. Es cronista taurino en el “Sol de México”, pues gusta mucho de la fiesta brava; era un admirador de “hueso colorado” del famoso matador de toros MANOLO MARTÍNEZ. Sus crónicas en varios periódicos fueron muy leídas: En “Excelsior”, el “Esto”, “Ovaciones”, “Últimas Noticias”y la connotada revista “Siempre”. Escribe con elegante sarcasmo, crítico a la vez que irónico, humorista y erótico. Mezcla el lenguaje clásico que bien conoce con lenguaje burdo, vulgar. En sus escritos frecuentemente protege y ayuda a los desvalidos, a los necesitados. Fue muy conocida la ardua defensa que hizo del movimiento de reforma universitaria en la Universidad Autónoma de Puebla. Una anécdota muy señalada fue la nota que escribió con dureza e irónica, haciendo comentarios sobre el Presidente de la República, el Lic. MIGUEL ALEMÁN VALDÉZ, en el periódico deportivo “Esto”, en su columna titulada “Cinco Minutos”. Cuando el Sr. Presidente fue informado de la publicación, comentó:-“Qué bueno que escribe “Cinco Minutos”, porque si escribiera “Diez Minutos”, ya me hubiera hecho pedazos”. Renato fue un bohemio; su mundo era con la gente de barrio, con toreros, periodistas, políticos y artistas de cine y teatro. En una ocasión la diva MARÍA FÉLIX, real o en guasa, le propuso matrimonio y el la rechazó con su clásico lenguaje de “mal hablado”, aduciendo que no quería que se le llamara el Sr. Félix. Como periodista fue muy reconocido. En dos ocasiones, en 1978 y en 1983 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo de México. Sus obras literarias han sido muy discutidas: “El Aula”, “Unos cuantos sonetos”, “Algunos poemas deliberadamente románticos y un prólogo en cierto modo innecesario”, “Breve glosa del libro del buen amor”, “Poemas del mar Caribe”, “Versos y poemas”, “Quince fabulillas de animales, niños y espantos”, “Catorce poemas burocráticos y un corrido reaccionario”, “Prometeo sifilítico”, “Unos cuantos sonetos que su autor tiene el gusto de dedicar a las amigas y amigos que adentro verá”, y muchas otras más. Algunos de sus versos se hicieron muy populares, se les puso música y como canciones fueron dados a conocer. La canción más famosa fue la que interpretaron con mucho éxito en 1980, MARCO ANTONIO MUÑÍZ y JOSÉ JOSÉ; me estoy refiriendo a su soneto “El Tiempo”:

“Sabia virtud de conocer el tiempo; a tiempo amar y desatarse a tiempo; como dice el refrán: Dar tiempo al tiempo… que de amor y dolor, alivia el tiempo” Renato Leduc escribió el prólogo para uno de los libros del pentathlónico DR. JULIÁN GASCÓN MERCADO (página 148). También escribió diálogos para películas mexicanas; fue famosa la película hecha en 1943: “La Dama de las Camelias”.

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Renato Leduc y el Pentathlón se hicieron amigos cuando el periodista y pentathlónico Lic. FEDERICO BRACAMONTES GÁLVEZ, le invitó a que nos ofreciera una charla; fue agradable coloquio con la juventud pentathlónica, ameno e interesante. Le aplaudimos con entusiasmo y le invitamos a que se reuniera con los que éramos jefes del Pentathlón en aquel tiempo. La primera reunión con “El Jefe Indio” (ignoro el porqué así se le decía), fue en el Sep´s de París, a cuadra y media del cuartel general, en lo que eran las calles de Ramón Guzmán (hoy Insurgentes Centro) y la de las Artes (hoy Alfonso Caso). También fue muy instructiva y agradable esa segunda reunión y para las subsecuentes, él nos sugirió un lugar más tranquilo: La cantina de enfrente, “La Castellana”, de la que era distinguido cliente. Y así, ante sabrosos tarros de cerveza de barril, recibimos enseñanzas sobre cómo ver, sentir y actuar en la vida. Renato Leduc fue nuestro vecino, pues de 1945 a 1975 vivió en viejo caserón situado en la esquina de las calles de Antonio Caso N° 110 con Rosas Moreno. Renato murió el 1° de octubre de 1986 en Tetepan, Xochimilco, D.F. El Gobierno de la Ciudad de México, en una microplaza que está en la calle de Gómez Farías esquina con Insurgentes Centro, a cuadra y media de nuestro cuartel, colocó el busto de Renato Leduc con dos fechas: 1897-1986.

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DOCTOR EN DERECHO ANDRÉS SERRA ROJAS

El Doctor en Derecho catedrático de la UNAM., Andrés Serra Rojas, en una de las múltiples ocasiones en que se dirigió al Pentathlón Universitario.

El Lic. Andrés Serra Rojas nació el 13 de octubre de 1904 en Pichucalco, Chiapas. Siendo pequeño, la familia por problemas políticos, se vio obligada trasladarse a Villahermosa, Tabasco y posteriormente al Puerto de Veracruz. En 1916 viven en la Habana, Cuba, donde Andrés realiza estudios comerciales. De regreso a su patria, ya en la Ciudad de México en 1920, ingresa a la Escuela Nacional Preparatoria y en 1924 obtiene el título de Bachiller en Ciencias y Letras. Ingresa después a la Escuela de Jurisprudencia y en 1928 es Lic. En Derecho. Ejerce su profesión a la vez que se dedica a la docencia, al impartir la cátedra de Derecho Administrativo. Extraordinario catedrático que durante 77 años de docencia en la Universidad Nacional Autónoma de México, formó a miles de brillantes profesionistas, por lo que la Universidad en reconocimiento a tan positiva labor, le otorgó el título de “Maestro Emérito” y luego el de “Doctor Honoris Causa”. Fue además notable profesor del Instituto Politécnico Nacional. En toda su carrera profesional nuestro notable jurista recibió muchísimas preseas por sus brillantes y acertadas actuaciones. Escribió más de una treintena de libros, los que en su mayoría son libros de texto en las escuelas de leyes, así como un diccionario de Ciencia Política. En el área pública ocupó cargos como el de Secretario y Juez de Paz, luego Jefe del Departamento Jurídico en la Procuraduría General de la República, Director Gral. de Bienes Nacionales y representante de nuestro país en conferencias internacionales. En política, fue Diputado Federal y Senador de la República por el estado de Chiapas. Fue uno de los que trabajaron intensamente para que nuestros jóvenes mexicanos al cumplir los 18 años pudieran votar, así como también intervino para lograr el voto de la mujer.

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“EL ABOGADO DE LAS CAUSAS NOBLES Y JUSTAS DE MÉXICO” Fue eficiente colaborador del Dr. GUSTAVO BAZ en la Secretaría de Salubridad y cuando se festejó el jubileo del maestro, refiriéndose al brillante cirujano dijo: “…Sin dejar de mover sus manos grandes y delgadas, tal como las captó DIEGO RIVERA… Cuando accionaba con el bisturí, parecía dirigir una corriente eléctrica a ellas que las volvía tranquilas y diligentes…”-Muy buena observación del Dr. Serra, pues el Dr. Baz tenía en constante movimiento sus manos, pero al hacer un corte o cualquier otra maniobra quirúrgica, lo hacía con gran precisión y firmeza, que germinaba vida en sus pacientes. Como amigo del Pentathlón, en varias ocasiones intervino para ayudarnos en la solución a los problemas que se le presentaron, y dentro de sus cometidos estuvo impulsar a los jóvenes pentathletas que estudiaban en la Escuela de Jurisprudencia. para que fueran mejores estudiantes. Fue orador en algunas de nuestras ceremonias, recuerdo muy bien las sentidas palabras que pronunció ante todo el Pentathlón, en improvisada tribuna sobre la tierra que se nutrió con la sangre de los primeros pentathlónicos que murieron en servicio. Un solo orador en esa ocasión, -Andrés Serra Rojas-, exaltó la grandeza de la juventud, su nobleza y la proyección brillante que tiene en el futuro; no hubo mejor honra, en ese momento, para aquellos pentathlónicos que se fueron al más allá. Las sentidas palabras del maestro Serra Rojas, se elevaron al cielo que cubría esa campiña mexicana de Villa del Carbón, al mismo tiempo que furtivas lágrimas nuestras, rodaban a la misma la tierra.

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Sentida oración fúnebre expresó el Dr. En Derecho Andrés Serra Rojas a nuestros compañeros del Cuerpo de Caballería, víctimas del accidente rumbo a Villa del Carbón, acaecido en 1943. Le escuchan entre otros muchos, Jorge Jiménez Cantú, el Representante de la Secretaría de la Defensa Nacional, Clemente Herrera Monroy, Armando L. Bejarano, Fernando Capdeville y Ernesto Aguilar Joffre.

El sincero amigo del Pentathlón Universitario falleció el 23 de septiembre del 2001

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