DÍA DEL IDIOMA HOMENAJE A VICENTE ARENAS MANTILLA

Lugares en que se efectuará la lectura: 1. Convento de las Clarisas 2. Tarima del parque central de Piedecuesta Orden de las lecturas. Convento de las Clarisas:

1. Romance del Ánima Coy 2. La Mula del Diablo 3. La Llorona del Molino

Tarima del parque central de Piedecuesta: 1. Romance a la Plaza de Piedecuesta 2. Las Mestizas Voladoras 3. Romance de los Garroteros 4. La Loca Teresa 5. La Puerta del Perdón 6. La Negra

ROMANCE DEL ÁNIMA COY

Dicen los que la escucharon Durante largas centurias. Los miércoles y los sábados. La sentían pasar brincando. Y el pelo se le paraba Al pobre de uno.Al punto de media noche. Con su túnica de llamas y una canilla en la mano. Mi hija niña a quien maté En el pozo hace veinte años… . más lánguido. Un bulto blanco camina Calle abajo. Cada lamento se oía Más lastimero. que rezando El credo y las siete salves. Como chulo algunas veces. Al toparse a Benedicta El espanto más espanto. y por los cascos De mula que le salieron Por matar a su Rosario. -la conozco por el timbre De la voz. Muchos cayeron privados En plena calle. Y mientras reza. muy largo. Piadosa Virgen del Tránsito. Es Benedicta ¡Dios mío!. calle abajo. suspira. Y otras veces como cabro. Por San Antonio hacia abajo. Al golpe de media noche Cuando bajaba rezando. -Ayudadme… decía a veces. A rogar por mi Rosario. Decía al oír los gemidos Don Policarpo Avendaño. Es Benedicta Rovira. en el acto. Suspira largo. Entre lamentos profundos Y alaridos muy macabros. a lo largo. Con las puertas bien trancadas Mucho tiempo la miraron Las muy devotas matronas De mi pueblo.

. Alegre plaza de toros. Demandados y testigos?. Con limosnas y sufragios A salir de los infiernos Donde ha mucho estoy penando… Y un olor de azufre intenso. ese gran mango De “La Cascada”. Y las rubias bajo el sol Pintaron de oro tu piso. Del veinte y el veinticinco. divina plaza De otros tiempos fiel testigo. Y tu mango. Mientras las nobles matronas Rezaban credos y salmos. vecino. .. Y entre aullidos lastimeros. ¿Quién no recuerda tus palmas. Eucaliptus. Iba la calle llenando Al paso de Benedicta. Que de la cárcel guardianes Le daban sombra y abrigo A los viejos charladores. Y los serenos corrían. Cada piedra es un recuerdo De aquellos tiempos antiguos. Cuán hermosa era tu ceiba Y tus mamones altivos. patevacas.Ayudadme… almas piadosas. Que con su antorcha en la mano. Con su ceiba centenaria Y sus tunorosos vivos. Y echaban palo los guapos. ROMANCE A LA PLAZA DE PIEDECUESTA ¡Oh plaza!. Y sus palmas con racimos. En cuyos palcos lucieron Las morenas sus hechizos. ¡Oh plaza!. bajando. Iba bajando. Tus almendros y eucaliptus. grandiosa plaza Donde yo corrí de niño.

Te vuelve en raro mutismo. Y las palomas de antaño Murieron en ostracismo. Pintar a Pedro Martínez. tus chorros También fuéronse al olvido. Por tus calles centenarias Cruza un viento de exterminio. Una sombra de tristeza. Un gran manto de nostalgias Cae piadoso en tus caminos. Que eran gloria de mis lares Por su gran romanticismo. Para cantarte quisiera Renovar todo lo antiguo. La veta de mis romances Y de mis dichas. ¡Grata plaza de mi tierra Donde yo corrí de niño! Cómo añoro tus mamones Y tus palmas con racimos. Y las aves con sus trinos. no es lo mismo. Y tus fuentes musicales.De la hidalga Piedecuesta. Ni el sol alumbra lo mismo. Las campanas yo no cantan. A Chinca y a Secundino. Tus jardines se secaron. Envolviendo en sus crespones Lo que aún queda de lo antiguo. Y hasta tus más claros hijos Hoy viven en el exilio. Como al golpe de un conjuro Se han callado a un tiempo mismo. . Y un solo canto de angustia Hoy recorre tus caminos. La diosa de mi cariño. Hoy ya sin pila de piedra. testigos. Pero es difícil. Y sin ceiba. Tu alegría rodó al abismo. Al igual tus muchachas De ojos negros y divinos.

era por influencia de la guerra. si una chata se volaba con un galán. en cada artículo de primera necesidad estaba metida indefectiblemente la guerra. LAS MESTIZAS VOLADORAS En estos tiempos en que todo lo que sucede se le achaca a los efectos de la bomba atómica. ni los anuncios de Conchita Espejo. una libra de carne un real. el caballito de batalla de los comerciantes desalmados para podernos explotar inmisericordemente. siente uno deseos. y guerra había también en el agua. maicena y bicarbonato. son atómicas las sirvientas y los choferes. para quien ni la bamba atómica ni el rayo de la muerte. pues todo lleva consigo el sello de la energía nuclear. leche que ahora no es leche sino agua sucia revuelta con almidón. hay bailes y reuniones atómicos. cuando una panela valía dos centavos. había guerra en el carbón. si llovía era por la guerra. Hasta hace poco. de revelarse contra ese inicuo encarecimiento que tan hondamente tiene afectada nuestra doméstica economía. médicos y hasta religiosos atómicos. los vestidos hechos y hasta las hormigas que eran la única vitamina criolla. el masato y el jabón. el tinto y las emboladas. ingenieros. desde el alza inmoderada de los víveres. de las cebollas. Por la guerra nos daban el tinto sin dulce y suprimieron el cigarrillo. se conseguía por siete pesos. y no se podía pretender pedir rebaja ni aun en las yucas. desde la más pobretona venta de hilos y ajuares. Afortunadamente. aun en medio de sus once ovejas. pues los facultativos por la guerra le subieron con gato a los honorarios. en las papas y hasta en la caraña. los granos y hasta los mismos arrendamientos. hasta el más encopetado chucho de turcos.Y tus chorros. la tan nombrada bomba ya está entrando entre los inventos de confianza. que a mí me han hecho recordar un distraído episodio de la guerra de los mil días: . la guerra fue a dar hasta las panaderías. horno y caballeriza. Como el alma de tus gentes Que ya están en el olvido. ya que en la actualidad se suceden a diario matrimonios atómicos. dulces chorros Caminantes. cantarinos. el precio prohibitivo de la carne. dulcerías. Si hacía verano era por la guerra. periodistas. era la guerra: la guerra primaba en todas las esferas comerciales. huerto. Y ahora es la bomba atómica la entrometida. los del cine y los circos. con alberca. encaramaron sus precios hasta las más altas montañas. se tomaba y se moría la gente de peste. en las puntillas. la panela. sastrerías y dentisterías. como me decía ayer tarde una señora de tipo centenarista. en la leña y hasta en el chocolate. la guerra le había hecho disminuir la leche a las vacas. el asunto era todavía más grave. Solo el sueldo de ciertos empleados de comercio continúa siendo el mismo de hace treinta años. la manteca y los tomates también alcanzaron un precio bélico. por la guerra se lloraba. porque lo insultaban a uno y lo trataban de atrasado y falto de noticias. tienda. políticos. pero son más atómicos los precios del calzado. en las ollas de barro en las cucharas de pote. y si uno por desgracia se enfermaba. tienen tanto peligro como los platillos voladores. y las boticas a su turno como el Arca de Noé. se han vuelto tan peligrosas que ya no se atreven ni los más peligrosos a preguntar. y el arriendo de una casa de media manzana.

ayudado por otros veteranos que todavía subsisten. fue descubierto por un leñador. un benemérito soldado. e impartía órdenes para que les fueran comunicadas a su gente acampada en El Molino. enviaba permanentemente como ayuda para el sostenimiento de los revoltosos de La Mesa. su ingenioso y muy valiente emisario Paulino Ramírez. tiró ligeramente su lazo a la cuerda que pasaba por sobre su cabeza. uno de los radicales más auténticos de la vieja Piedecuesta. quien al ver semejante envío en días tan tremendos de escasez y persecución. Una tarde. la siguiente cuarteta: El aguasal con yuca es más sabrosa. material productivo y servidumbre a más de una buena cantidad de municiones. Que el desayuno del avaro rico. y valiéndose de una gran cuerda de alambre cuyo extremo iba a descansar en la copa de uno de los más elevados y casi centenarios caracolíes de la hacienda de El Puente. su muy aliñado cargamento de mestizas. había montado su panadería en su residencia de Planadas. hasta Sevilla y Miraflores. cayó en manos de las tropas del gobierno. cuando trataban de transportar desde la casa de los Manosalva. situada en Los Colorados. Ganada con sudor de honrada frente. organizador de la guerrilla que dominaba los predios del Molino. Sabido esto por ñor Josefito. una buena cantidad de armamento que iba con destino a los rebeldes de Pan de Azúcar.Ñor Josefito Moreno. el gran sartal de mestizas embarcado en el alambre y empujado por una carreta de rural fabricación. un gran luchador. halló escrita sobre ella. cargó inmediatamente con su batería. El Granadillo. y desde allí. y apoderándose en cuanto a lo primero de una de las más doradas y olorosas mestizas voladoras. para una casa secreta que había construido en el monte entre Los Amarillos y Planadas. en diminutas pero muy bien dibujadas letras de pan blanco. dentro de los cuales remitía él sus partes y los que le enviaban los levantados en el páramo de Juan Rodríguez. Pero sucedió que un día. y acto seguido fue fusilado junto con sus dos acompañantes de apellido Murallas. La Mesa de Los Santos y los no menos numerosos de Chocoa y Palogordo. Con pan francés y con café con leche. ROMANCE DE LOS GARROTEROS . desde donde surtía abundantemente a los destacamentos situados en Las Vegas.

Fue la tienda de Guillermo Mantilla. Y en tomándose su trago. Que solo queda el recuerdo. muy serio agregó: . Donde hoy se encuentra “La Roca”. mi tío carnal. Que el frio lo estaba corriendo.Fue por noviembre. Que iban con Obdulio Roa Y Santiago el estupendo. Que eran tenorios tremendos. A quien Dios tendrá en su reino. Y por la plaza enruanados Iban cuatro discutiendo Temas bélicos. Y les dijo a los que había. Luego. Y el loco Luis con Galembo. Y el otro José. Y algo hablaron en silencio: Obdulio con Sagarnís. había invierno Y tinieblas de misterio. Porque fue un gran liberal Y apóstol devoto y tierno De aquellas Semanas Santas. Con que arribita Galembo. que asombran A quienes los van oyendo. Seguramente a tomarse Un trago donde Guillermo El dueño de “La Gran Cruz” El mono más reverendo Que sabía miles de historias. Y adivinaba los sueños De los mozos del corrillo. Que escondiendo su garrote Salió de la tienda riendo. Le dijo el Loco al Galembo: -Esta noche si te toca Darle el leñazo a Pocheno. El uno era el loco Luis. Porque ya hace una semana Que no hacemos nada bueno… Y nuestra fama decae. Y otro trago se tomaron. el Galembo.

Llevaba la ruana a rastra. Cuando noviembre es de invierno. don Guillermo. Y hay quien afirma que ha visto. Y el palo lo iba blandiendo. Va golpeando las ventanas El fantasma del Galembo. Inventan que fue el Galembo. Por allá cerca del atrio. Y un hombre pasó en seguida Hacia “Hoyo Grande”. corriendo. Pues parece que esta noche. Su tierra dejó en silencio. Se marchó hacia Casanare Donde murió al poco tiempo. Y dos minutos después. Y como a mí me la velan. . A alguien le van a echar leño. En la esquina de don Telmo. Fíjese que yo me voy A un oficio que tengo. Cual si alguien de la justicia Sus pasos fuera siguiendo. Un hombre que a media noche Su garrote va blandiendo.-Buenas noches. Se oyó un terrible lamento. Y con su ruana de rastra Que hace tremolar el viento. Desde aquella noche trágica.

pero que todos los días renace y que nunca podremos olvidar. LA MULA DEL DIABLO . sin que para lo último mediaran taras familiares. oportunistas y estafadores. el triste epílogo que mereció. y tan presentes sus algarabías. trajinó Teresa mucho tiempo entregada por completo a su tarea permanente. halló en el barrio de “Los Ojitos”. comiendo y viviendo de sus trabajos domésticos de lavandería y aplanchado. alardeando de su conquista infamemente alcanzada. en quien Teresa como muchas muchachas ingenuas. Fue teresa por mucho tiempo el motivo de persecución y de mofa de los chistosos de mal gusto tan abundantes en aquella época al parecer lejana. frente a la casucha destartalada. la muchacha buena y cándida. como buen galán de provincia. vivía teresa en una casucha destartalada del barrio de “Los Ojitos”. pero tengo tan grabada su figura. el cuerpo yerto y descarnado de Teresa. oficios en los cuales estaban especializadas. como olvidada de las almas caritativas de Piedecuesta. conforme a la relación que de labios patriarcales escuché muchas veces durante largas veladas. que supo sacrificarlo todo en aras de un amor mal correspondido.LA LOCA TERESA A Teresa la conocí siendo yo un niño. De sol a sol. las que poco tiempo después la lanzaron por calles y plazas gritando y llorando con el fruto de su cariño en los brazos temblorosos y descarnados. que a veces me parece oírla. una morena desencajada por las penas y por la locura. Teresa. que en cumplimiento de su deber rondaba por los alrededores de la ciudad. sus gestos. como sucede con algunos locos de estos tiempos. trasnochador y pazguato. sonreía comentando su proeza sobre los sucios bancos de los mentideros. dejando para siempre abandonada a su hijita que lloraba de frío y de hambre aquella mañana. Su pariente Libardo. fiada en los prometimientos y blandituras. mujer modesta y trabajadora. pero sí poseía mala entraña para posar su garra insana en el alma soñadora de la más inocente muchachita de aquel entonces. Mas el amor que no da treguas. había sufrido un desengaño amoroso. que tarde o temprano el dedo de la justicia que a todos nos alcanza. donde años antes la juventud y las ilusiones eran un puñado de bellos prometimientos. Haraposa. el viejo comisario del pueblo. En una mañana de mayo. escarnecida. y que hoy es una dama de prestantes virtudes y orgullo de mi tierra. ya que figura no tenía. sumisa y obediente. ni reconoce peligros. hizo su morada en el acalorado corazón de Teresa que en plena juventud sentía hervir todos los instintos y gritar todas sus emociones. sin sospechar acaso. Era Teresa. En compañía de su madre. tenía puesto su corazón y sus más dulces esperanzas. pero soñando quizá en un porvenir venturoso. Hilario. criadas bajo sanas y cristianas costumbres. En tanto su galán. vida licenciosa o fingimientos. marcaría en la ruta fría y desencantada de su vida. uno de aquellos desengaños que solo podía subsanar la muerte.

tengo precisamente que pasar por el “Callejón de la Guala”. contándole historietas que él acomodaba a su antojo. voy diciendo a cada momento: Aquí vivió “La Tigra”. A la vista de una manotada de monedas que el caballero tiró como precio de la faena sobre el tosco mesón. Reyes. En mi pasado viaje a la villa las circunstancias me llevaron a pasearme por frente a la morada de “La Mula del Diablo”. cuando observó que entre un charco de sangre que fluía de pies y manos. más arribita está la piedra donde se arrodilló “El Corcovado”. tropiezo siempre. que siempre ha sido buen patio para extraños y aventureros. porque tenía un viaje de urgencia. “EL Circo Santander”. si subo a San Antonio. el zaguán de “Los Túnganos”. como si repasara las páginas de un libro. Villamizar se apresuró a prender el fuego. Si me encamino hacia “Hoyo Chiquito”. luego hallo “La Ventana de los Milagros”. iba todas las tardes a reconvenir a su inquilino hacia otro género de vida. suspiraba muy tristemente y trataba como de hablarle.Cada vez que recorro mi pueblo visitando a mis amigos que son numerosos. y se acordó en una callada noche del mes de octubre del 99. pacho volvió a su lecho donde había dejado poco antes buena y sana a su compañera. patrocinados quizá por aquella gente maldita. sintió en medio de su sueño lleno de infernales pesadillas. a enseñarle el fruto de su codicia y relatarle su maldad inhumana y su extrañeza con la aparición. encontrándose de manos a boca con un alto y enlutado caballero que llevaba una mula para que le herrase. y que el forjador le escuchaba como quien escucha llover. y por mi pupila siguen desfilando a medida que camino. y nuevos y horripilantes asesinatos se sucedieron en el pueblo. no sin que hubieran rencillas y puñetazos y hasta uno que otro muerto. en tanto que la bestia como para sorprenderlo. donde vive un gran veterano que se sostiene haciendo escobas y fabricando garrotes adornados con insignias cabalísticas. la tienda de la “Piquituerta”. que llamaban insistentemente a su puerta. al pasar por la esquina del zanjón viene a mi mente el recuerdo de “El Puente Maldito”. no sin proferir maldiciones y herejías mientras le iba poniendo al animal brutalmente las herraduras que le martillaba sin caridad. cuya historia. sin quererlo. Pacho. De la hermosura de la prójima se hacían elogios en todas partes. con lugares marcados por la consumación de acontecimientos misteriosos y criminales. una hermosa mujer que vivió durante largos años con aquel herrero Villamizar. A los días sucedieron los meses y a los meses los años. venida del último rincón del infierno a hacer plata a Piedecuesta. evoca el motivo de los primeros garrotazos. el cual tenía su taller por los lados de la bocatoma y que trabajaba hasta los domingos porque era supremamente ambicioso. las cigarreras de “La Cucuteña” y el escarabajo de la capilla. Y así se iban pasando lentamente los días. pero cuál no sería su sorpresa. si me dirijo a “Llano de garras”. se encontraba muerta Eumelia. que así se llamaba el herrero. pero en una noche trágica de agosto. por lo cual acudió a abrirla. Terminada la faena. en cuya sala estaba plantada la herrería. en cada esquina. destrozadas las carnes por los clavos . llena de comentarios endiablados que vienen de todas las épocas. la entrada de la revolución. el buen dueño del rancho.

y dejó entre sus manos sedosas y perfumadas. pasajes que no se extinguen y lugares que nunca se olvidan. larga como una acera del barrio de San Antonio. cuyas maderas estuvieron hasta hace poco tiempo. porque tenía segura su paliza y la maestra lo catalogaba como excomulgado. Tal nos sucede a los piedecuestanos con “La Puerta del Perdón”. alegre y vivificador como los ojos de los querubines que se asoman a nuestros sueños. que muchas mañanas nos despertamos tarareando. Por tiempos. De niños nunca pasamos por frente a ella sin doblar la rodilla y levantarnos la gorrita. los gritos del renegado hicieron acercarse a todos los vecinos. Cuando el día amaneció. y hay del que pretendiese fingirse indiferente o reírse de nuestro recogimiento. sin que se les escape un suspiro. y las mujeres contemplan y hacen memoria con el más dulce cariño. sueñan las aves con el limonero en flor.inmisericordes con que había martirizado y querido inutilizar el pobre animalito de su prójimo regalón. Los piedecuestanos hemos soñado siempre con “La Puerta del Perdón”. la ventana ya raída de la casa solariega. sin que nos brote una lágrima y nos sintamos transportados en alas de nuestra propia fantasía. guarda la huella imborrable de una acción. el lento y pesado caminar de “La Mula del Diablo”. y a los judíos con “La Puerta de Oriente”. que es Eumelia. o la tristeza de una tragedia. Pues cada uno de estos lugares encierra dentro de sí la historia de un acontecimiento. los vecinos suelen escuchar en las horas de la madrugada. todo de piedra labrada. el campo que han tenido que abandonar. que alcanzó muchos arrepentimientos y regeneraciones de almas que ya eran fichas contadas en las arcas del capataz. barnizadas de color azul de cielo. a vivir con los que ha mucho se fueron. donde se meció su primer nido tibio y fragante. a los españoles y bumangueses con “La Puerta del Sol”. quedando todos como petrificados ante la espantosa narración. . los más gratos recuerdos de sus andanzas. Los soldados derrotados buscan a cada momento con los ojos nublados por el terror y la fatiga. LA PUERTA DEL PERDÓN Hay recuerdos que no se borran. que lo despreciaban por su mala vida y ambición. cantando alegres plegarias. medio borrados por el polvo de los siglos. donde ha muchos lustros su maravilloso príncipe azul les habló de cosas dulces. puerta grande de arco. la primera clavellina encarnada. en el alegre barrio. dejándonos en estos lugares. y quien quizá no ha terminado su expiación y prosigue su martirio llevando arrastra a su compañero a todo lo largo de la calle. Ninguno puede pasar por estos sitios tan íntimamente ligados a la remembranza.

y una señora de Tona sanó de ciertas dolencias. que por pereza o por respeto humano se han sometido más bien a sobrellevar una vida endemoniada. ni a llegar tarde a la casa. después de efectuada esta ceremonia. en esta era del modernismo. que para mí siempre han tenido un positivo encanto. Así lo he podido apreciar en amenas charlas de sobremesa. hombres de exquisita talla artística y nobles miras de engrandecimiento. donde desde hace mucho tiempo se deponen las armas de todos los sinsabores y se previene uno contra los resabios y enfermedades. . “LA NEGRA” Férvido adorador de las cosa viejas. Yo me curé de muchos dolores de muela rastrillando la pieza afectada contra las piedras del arco. “La Puerta del Perdón” lo tornó con un solo pase. desgraciadamente. Pero ha habido gentes tan emperradas. lo comparten conmigo muchos seres de inteligencia privilegiada. y afirmar muchos que. que después se amaban como tiernos pimpollos. no encuentro ahora. con meter los dedos entre los huecos de la cerradura. y los que menos. dejándonos solos como las grandes hecatombes. a los que hacían por repetidas veces pasar de rodillas. en ricos saraos sociales a donde llega a menudo sin quererlo. vicios y renqueras. comiéndose una caspita que se había desprendido del quicio. a que estamos sometidos. y no volvió a tomar nunca. que sería largo enumerar. todos los hijos del chato Adán y de nuestra madre Eva. las autoridades o los familiares. no quedaba ni el más insignificante rencor en los querellantes.Cuando algunos reñían en la calle o en la casa. nada que como lo antiguo me llene de gusto y de sugestión. por frente a esta puerta veneranda. Al Chato Pascasio. en un manso cordero. musitando oraciones. llevaban atados a los contendores. han alcanzado gracias tan infinitas. sombras en el cerebro y amarguras en el corazón. la tibia evocación de aquellos sanos esparcimientos pasados. Efraín Gutiérrez alejó por siempre unos implacables mezquinos que lo martirizaban. cuyas huellas imborrables tan agradablemente nos asaltan en medio del eterno trajinar de gozos locos que tan breve se marchitan. que era un Judas con su costilla. Y no soy yo solo quien siente este grato apego a las vejeces. muchos menos a pegarle a su cucuchita. Otros se hicieron ricos y poderosos por su grandiosísima influencia. en cambio de darse un paseíto por “la Puerta del Perdón”.

Como es natural que todos los que tienen miras altas no se conforman con los éxitos del primer paso. no una catilinaria de desprestigio y deshonra. sino por una infinita envidia. ante los que no por carencia de fondos. que merodean desquiciados en busca de inmerecidas pleitesías. sino la gloria de sus condecoraciones adquiridas honorablemente. Vicente Mantilla Pradilla. en el agradable establecimiento que por iniciativa y auspiciado por el mismo don Daniel Arango Gutiérrez. y cuyos triunfos en varias exposiciones le habían granjeado numerosísimos trofeos. para que hicieran correr la voz entre los del círculo. ni patanerías. ejecutaba en su pistón. Fastidiado Luis Antonio por esta extraña conducta de sus paisanos. Yo. que en diferentes ocasiones. y mi imaginación voló entonces hacia el terruño dormido y olvidado por los golpes del tiempo. como del que dan muestra ahora tantos entrometidos y saltimbanquis mestizos. la ausencia lógica de los antiguos entretenimientos y el tornasol de los odios. Pedro y Raúl Arenas. a los que comisionó. Céspedes desesperó. para poder ofrecerle a su patria. como todos lo deseábamos. Luis Jesús y Pepe García García. experimentaba natural goce en demorarme al regresar siempre de la escuela. que no han abandonado hasta ahora esa mísera envidia contra los que nos proponemos hacer algo por el buen nombre de la ciudad. Felipe y Carlos Sorzano. Tiempo hacía que Piedecuesta no tenía un centro especial en donde llevaran a cabo los intelectuales de entonces sus inolvidables pláticas. José María Gómez Nougués. se entrevistó aquella mañana con algunos compañeros de estudio. por una causa que aterra. se haría una protesta . o en su bandola. sentíme vivir en aquellos aromosos días ya idos de mi primera edad. hacía en aquellos días gestiones ante el cabildo del municipio a fin de obtener. arrulladas a veces por las incomparables anécdotas de Alejandro González. se llamaba “La Negra”. una beca para poder ir a perfeccionarse en una escuela italiana. gastó dinero y ruegos. que a las once de la mañana y en el punto de “La Negra”. para escuchar las maravillosas coplas y alegatos en verso que allí se verificaban. por encontrarse bastante disgustado. me halle de improviso en una de aquellas fiestas de rico gusto santafereño. en que para acordar los programas de nuestras fiestas sensitivas y escrupulosas se reunían Luis Antonio y Estanislao Céspedes. que aunque pequeñín. sus más bellas producciones. Ricardo Rueda y otros que involuntariamente se me escapan. para realzar el entusiasmo que por momentos se enfriaba en la reunión. Felipe Barco. Luis Antonio Céspedes. le cerraron la puerta a sus nobles anhelos de triunfar. entre aquel grupo de señores que sí sabían de bohemia sin tiros. notable músico y sin igual prosista. rebosantes de ingenio y tildadas de alegría. Luis Felipe Arenas. y las no menos saladas del señor Arango Gutiérrez. sino que procuran seguir adelante. Luis Eduardo Mantilla. fundada allá por el año de 1915. ya empezaba a sentir por la literatura una afición entrañable. En alas de esta grata emoción que despertó en mi calurosa evocación de mis lejanos y amorosos lares. ni ultrajes. que solo logran hacer de ellos el punto negro de la reunión.En una de estas noches pasadas. con el beneplácito de unos y las persecuciones de otros. acompañándolo en tiple Luis Eduardo Mantilla y Gómez Nougués en la guitarra. Dichosas veladas corrieron en torno de aquella Gruta Simbólica piedecuestana. guiado por ese instinto de sociabilidad que me es legendario y no postizo y forzado. en un cercano día. que no volverán jamás. luchó. que ya era un consagrado de la paleta.

y después otro y otro. y luego entré así: ¡Nosotros los cansados De la vida. virgen! Nosotros. los cobardes De esta contienda mundanal y horrible.airada contra aquellos –qué bolada. Como yo estaba muy pollito y eso de encaramarse a una mesa en medio de tanta gente. fui ayudado por varios de los manifestantes. se acordó de pronto que en una de esas noches pasadas me había escuchado aprendiéndome una no conocida composición del vate Flórez. en busca de un astro que nos guíe: Ya que no nos es dable . sentía una ansiedad positiva en estrenarla de cualquier manera. y negaron la palmada.que por envidia del artista se hicieron de gorda vista. Náufragos. Nosotros. aunque sangriento. haciendo resaltar el acontecimiento. que había desesperado toda la mañana en la fabricación de un discurso que llenara las formalidades insultantes que las circunstancias requerían. que no eran ningunos dormidos y a quienes exaltó Céspedes con algo de sus protestas. gritó: que hable Vicente. ya se habían encaramado a la mesita de servir varios oradores anticipados que. y pronto se vio “La Negra” colmada de devotos y de curiosos en espera del acontecimiento. Luis Antonio. entre escollos y entre sirtes! ¡Nosotros los ceñudos. los que vamos Sin saber nuestro fin ni nuestro origen. Los comisionados. los pálidos. empezando cuando ya estuve encima de la mesa. Con los ojos clavados en la eterna Sombra. según nos dijo Daniel. Porque sentimos el dolor ajeno. Porque gemimos ¡ay! por los que gimen. Una peste de abrazos y exclamaciones llovieron entonces sobre nosotros en la más espantosa continuidad. por lanzarle una viva a Luis Antonio y otra a Daniel. que caía como la sopa en la miel. Los que vamos sin rumbo en el mar hondo De la duda. soñadores de imposibles. Poco trabajo costó a Céspedes convencerme de que debía tomar parte en la colada. Los que damos en cláusulas candentes El corazón. y yo que me sabía al dedillo la composición y había ensayado tomos imperativos y acciones proporcionadas. siempre requiere habilidad. habían estado incendiarios. Cuando Luis Antonio y yo hicimos entrada en “La Negra”. los tristes. Y me llegó la hora. de pronto alguien que creía tal vez que yo no saldría con nada. llevaron ligero la nueva a cada uno de los afiliados.

Llevando en su carrera La santa fe del corazón. y horrible. Ya que el siglo expirante Rueda a la noche lóbrega y sin límites De la insondable eternidad. no opone a sus desmanes diques. Y en la eminencia del deshonor y el crimen. ni pájaros. aunque solloce y vibre Como el mar en su lecho tenebroso. vanas y sutiles: No más flores. ya que el esfuerzo Del hombre es humo y para nada sirve. Ciega. La humanidad. Pero el dolor al ímpetu resiste De la ciencia y la fe. No malgastemos en estrofas ruines La sacra inspiración que en nuestras frentes Arde con lampos de gloriosos tintes! ¡Bajemos al abismo Del humano dolor: allí residen Áspides que se enroscan y babean! ¡Trasgos que se retuercen y maldicen! . Ya que todo se quiebra. Y hasta el azul donde el señor sonríe! Ya que la norma enferma. ni estrellas… Es necesario que la estrofa grite! ¡Nuestra misión es santa. mudo y brutal como la esfinge. Pero sí el llanto y la miseria abajo.Ver la virtud preponderante y libre. cual monstruo Negro. Del cielo ni una lágrima recibe! Ya que la fuerza bruta. Sacudiendo la garra ensangrentada Como al alzarse de la presa el buitre! ¡Ya que el talento es sombra Y luz el oro con la cual consiguen Los perversos las honras. las conciencias. Y con sombra de saña y de fiereza Echa el dogal y la garganta oprime! ¡Dejemos las endechas Empalagosas.

¡Bajemos a ese infierno Poblado de sollozos. a la paloma. todos los Judas y Caínes! Y no temamos nada: ¡Aunque nos escarnezcan y castiguen. al cisne! ¡Insulto. valientes y terribles. prendido a las nacientes almas. Arranquemos las máscaras hipócritas Y escupamos el rostro de los viles! ¡Para que así. Despedacemos con furor de tigres! ¡Con nuestros rudos cantos Vengadores. el hondo Grito blasfemo y la plegaria triste! ¡Y enjuguemos el llanto De todos los eternos infelices Que ante el dolor sacuden los cabellos Como el corcel indómito las crines! Quejémonos. látigo al crimen! Quejémonos. al murciélago y al búho! ¡Loor al lirio. Para el cadalso. Un ramal de las cuerdas de la lira Para azotar con él a los serviles. Todos. eterno insulto Para los jueces que la ley infringen. cuando la sorda muerte Nuestras bocas y párpados enfríe. y altivos demos Aliento a la virtud. . formidable pulpo. Odio al cuervo. ¡Que a nuestra voz desciendan De lo alto como míseros reptiles. todos los déspotas del mundo! ¡Todos. donde viven En espantoso maridaje. hagamos De la ira un ariete irresistible Para romper el mal. y el liquen Del mal. Que hace de sangre y llanto sus festines! ¡Oremos ante el ara De la suprema redención. hagamos. Si queremos ser grandes y ser libres.

de las cuales tan solo nos queda. y a quien recuerdo con mezcla de cariño y de espanto. muchos de los que ya andamos en el descanso de nuestra peregrinación. la cual había despertado un entusiasmo tan desbordante que las autoridades habían acudido temerosas de que sucediese algo desagradable. que se zarandeaba por las calles en las noches de septiembre. que andaba por todos los caminos golpeando a las ánimas. como al polizonte de nuestra escuela. las largas narraciones sobre la “Santalla” y “La Llorona del Molino”. d. porque era un arriero maldito. donde se me aplicaron veinte días de encierro y sermones a noche y mañana. porque se las oí muchas veces a una señora en los novenarios de mi casa. De la melancolía de aquel paraje piedecuestano. Los habitantes ya extinguidos de ciertas edades remotas. y tantos los que han ido apareciendo. como de ciertos perfumes maravillosos. que ya por todas partes tiene que ir uno con el credo en la boca. del cual no me caí por haberme maniatado preventivamente. pero en Piedecuesta son tantos los que mortifican la paciencia de tiempo en tiempo. relataban a mis antepasados en los términos más comunes y lastimeros. sentí una mano poderosa que me agarró de un brazo para extraerme de aquella nube de brindis conque me asaltaban los manifestantes. o vagabunderías. y la del “Cojito”. la de “Martín Pescador”. guardamos un saludable recuerdo que nos vuelve a nuestra infancia haciéndonos saborear deliciosamente nuestras emociones ya idas. p. como ajenas a la mentira. LA LLORONA DEL MOLINO En todas partes ha habido espantos a cual más de horrorosos. a quien vi y escuché encaramado en un árbol. ese hálito que no se olvida y que alienta nuestras . como solía llamarlas el cura Wenceslao Serrano (q.) solo penetraron en mi entendimiento y me hicieron pasar crueles noches. la del “Silbón”. o inventos. que me llevó hasta la casa. Mas de todas estas apariciones. por meterme de alborotador. que en su generalidad fueron gentes apaciguadas y creyentes. que me las sé de memoria. la historia de “La Mula Coja”. esa mano era la de mi padre.Oigamos el aplauso de los buenos Al rodar en la gran noche sublime! Cuando terminé la composición. e.

confió su manejo y administración al cuidado del mulato Aparicio. cuando sobre los troncos carcomidos donde aún se miran grabadas nuestras iniciales e iniciados nuestros dibujos. se fraguaba lentamente el modo de hacerlos desaparecer. y sobre aquellas fosas durmieron y clamaron por muchas noches. desconsolados y tristes. planteó su jugada. la labranza y el molino. se sentaba sobre una piedra cercana a las tumbas. No lejos de la plaza. llegó hasta aquel hogar desmantelado. en tanto que en alma de Sinforiana. Más por tener quizá quien viera de sus angelitos y cuidara de su cocina y de sus colchones. lo cual hizo con Sinforiana. llevándose consigo la muerte a Servando y a Natalia.remembranzas. valiéndose primero de presionarlos con los pies. cuyos cuerpos fueron sepultados bajo la sombra de un frondosísimo mango cuyas ruinas aún existen. Así vinieron a plantar su vivienda entre aquel lento remolinear de las piedras y el constante ruido de la enramada. el mulato. convencida desde la víspera del rudo y permanente trabajo que Aparicio ejecutaría para cumplir con su obligación. aquel trío de infortunados. y una vez allí. alma corrompida y baja de mujer plebe. llevándose al amanecer sigilosamente a las dos criaturas hacia un lugar apartado y torrentoso. . Su propietario. lloraba y lloraba hasta el anochecer. mujer endiablada y celosa como todas las feas. y en el cual el pobrecito entusiasmado con la ganancia. cuando la epidemia de la viruela. en cuyo fondo aún subsisten los escombros donde la tolva de un rústico molino se alzó misteriosa hace catorce lustros. que bien pronto los libertaron pero ya hechos cadáveres. bajo cuya custodia y responsabilidad quedó el huerto. y acariciando tiernamente a sus peladitos. Adolfo y Dominga. desfigurados y maniatados en conjunto. que como movida por la mano de Dios molió tanto grano en aquella alborada. el negro Anselmo Aparicio. con franjas de la ropa de la difunta y algunos rejos del molino. llenó sus boquitas con hojas venenosas y erizadas. y se dio a la tarea de sumergirlos entre un profundo remanso. Aparicio se vio obligado a tomar estado nuevamente. prendió desde el clarear de la aurora la candileja de su mansión. ligero como una liebre saltó sobre la compuerta que contenía la catarata del agua e impulsó la rueda. Sinforiana. Al descanso de cada día. Largas semanas corrieron para aquellos seres llenos de martirios y desconsolación. que todo el granero se vació. media cuadra antes de donde hoy se levanta el edificio de la planta eléctrica. su mujer de nombre Natalia y sus tres muchachitos Servando. atólos de pies y manos con infinita crueldad. cuyas víctimas fueron incontables. arrojó sobre ellos grandes piedras. Un mes haría tan solo que bajo aquel humilde techo se recogían amparados y bajo su sosiego natural. Y su idea culminó con la realización de los hechos que se llevaron a cabo en un grave día de tarea que para el molinero llegó. y como se cansase de esto. que no se cansó nunca de lamentar a su propia mujer. rudo machacar de corozos e inusitada pesquería. se ven todavía las ruinas de una antigua portada que da entrada a un huerto desaparecido. que por amor. nos alelamos en el recuento de aquellas tardes deliciosas de comilonas de mangos. en la parte alta del pueblo. criado de su confianza. señor de enormes propiedades y de bélicas preocupaciones.

como poseída por uno de esos raptos de locura que tanto presionan y aniquilan a los criminales.El delito que acobarda aun a los más avezados a cometerlo. impulsó a Sinforiana a retroceder hacia el molino. pues sus profundos chillidos han hecho en más de una ocasión romper los instrumentos a los serenateadores de mi tierra. a ver si siguen diciendo como el padre Wenceslao Serrano. en los brazos. pero el día se llegará en que a los incrédulos los chupen las brujas. los peloteen las ánimas y les chille la llorona. quien con los dos cuerpecitos que acababa de rescatar de la corriente. vencido por su dolor. y se ve bajar por todo el cauce de la toma. gritaba como un loco y se golpeaba contra el suelo. ni brujas. que la trituraron lentamente. . se escuchan a media noche los más lúgubres alaridos y desconsoladores lamentos. la sombra de una mujer con el pelo caído sobre la cara. optó por buscar alivio en su propia muerte metiéndose como pudo entre las piedras del molino. en la noche de la cuaresma. En tanto que Sinforiana a quien ya la conciencia atormentaba justicieramente en esos momentos. Y así dicen que no hay espantos. ni ánimas en el purgatorio. ni las han sentido como Felipe Barco. A muchos de mis paisanos. que son inventos y vagabunderías. Miguelito Manosalva y yo. arrepentida ya de las miseria de su pasión y llena de temores y de zozobras que aumentaron cuando su vista alcanzó a divisar a Aparicio. empapando con su sangre maldita aquel lugar de trabajo. les ha pasado su chasco con La Llorona del Molino. Todos los años. trasnochadores románticos o empedernidos charlatanes. pero es que no los han visto. que con su crimen se ensombreció.

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