DÍA DEL IDIOMA HOMENAJE A VICENTE ARENAS MANTILLA

Lugares en que se efectuará la lectura: 1. Convento de las Clarisas 2. Tarima del parque central de Piedecuesta Orden de las lecturas. Convento de las Clarisas:

1. Romance del Ánima Coy 2. La Mula del Diablo 3. La Llorona del Molino

Tarima del parque central de Piedecuesta: 1. Romance a la Plaza de Piedecuesta 2. Las Mestizas Voladoras 3. Romance de los Garroteros 4. La Loca Teresa 5. La Puerta del Perdón 6. La Negra

ROMANCE DEL ÁNIMA COY

Como chulo algunas veces. -la conozco por el timbre De la voz. a lo largo. que rezando El credo y las siete salves. Muchos cayeron privados En plena calle. Cada lamento se oía Más lastimero. suspira. La sentían pasar brincando. Suspira largo. Dicen los que la escucharon Durante largas centurias. Un bulto blanco camina Calle abajo.Al punto de media noche. Los miércoles y los sábados. Con su túnica de llamas y una canilla en la mano. Al golpe de media noche Cuando bajaba rezando. Piadosa Virgen del Tránsito. A rogar por mi Rosario. Entre lamentos profundos Y alaridos muy macabros. Y otras veces como cabro. muy largo. Mi hija niña a quien maté En el pozo hace veinte años… . -Ayudadme… decía a veces. y por los cascos De mula que le salieron Por matar a su Rosario. más lánguido. Decía al oír los gemidos Don Policarpo Avendaño. Es Benedicta ¡Dios mío!. Por San Antonio hacia abajo. en el acto. Es Benedicta Rovira. Al toparse a Benedicta El espanto más espanto. calle abajo. Con las puertas bien trancadas Mucho tiempo la miraron Las muy devotas matronas De mi pueblo. Y mientras reza. Y el pelo se le paraba Al pobre de uno.

Y los serenos corrían. ese gran mango De “La Cascada”. Iba la calle llenando Al paso de Benedicta.Ayudadme… almas piadosas. Eucaliptus. ¡Oh plaza!. grandiosa plaza Donde yo corrí de niño.. Que con su antorcha en la mano. Tus almendros y eucaliptus. ROMANCE A LA PLAZA DE PIEDECUESTA ¡Oh plaza!. Iba bajando. Que de la cárcel guardianes Le daban sombra y abrigo A los viejos charladores. Mientras las nobles matronas Rezaban credos y salmos. Y tu mango. Y entre aullidos lastimeros. Alegre plaza de toros. patevacas. En cuyos palcos lucieron Las morenas sus hechizos. Cuán hermosa era tu ceiba Y tus mamones altivos. Y sus palmas con racimos. Con limosnas y sufragios A salir de los infiernos Donde ha mucho estoy penando… Y un olor de azufre intenso. Del veinte y el veinticinco. vecino. Y las rubias bajo el sol Pintaron de oro tu piso. Cada piedra es un recuerdo De aquellos tiempos antiguos.. Con su ceiba centenaria Y sus tunorosos vivos. divina plaza De otros tiempos fiel testigo. Y echaban palo los guapos. ¿Quién no recuerda tus palmas. . Demandados y testigos?. bajando.

Y las aves con sus trinos. Y tus fuentes musicales. Que eran gloria de mis lares Por su gran romanticismo. Como al golpe de un conjuro Se han callado a un tiempo mismo. Pintar a Pedro Martínez. ¡Grata plaza de mi tierra Donde yo corrí de niño! Cómo añoro tus mamones Y tus palmas con racimos. Pero es difícil. Por tus calles centenarias Cruza un viento de exterminio. Un gran manto de nostalgias Cae piadoso en tus caminos. Al igual tus muchachas De ojos negros y divinos. Las campanas yo no cantan. Y hasta tus más claros hijos Hoy viven en el exilio.De la hidalga Piedecuesta. La veta de mis romances Y de mis dichas. Te vuelve en raro mutismo. A Chinca y a Secundino. no es lo mismo. Tus jardines se secaron. Ni el sol alumbra lo mismo. testigos. La diosa de mi cariño. Y las palomas de antaño Murieron en ostracismo. Y sin ceiba. Envolviendo en sus crespones Lo que aún queda de lo antiguo. Y un solo canto de angustia Hoy recorre tus caminos. Para cantarte quisiera Renovar todo lo antiguo. tus chorros También fuéronse al olvido. Una sombra de tristeza. Hoy ya sin pila de piedra. . Tu alegría rodó al abismo.

siente uno deseos. si llovía era por la guerra. como me decía ayer tarde una señora de tipo centenarista. si una chata se volaba con un galán. tienda. para quien ni la bamba atómica ni el rayo de la muerte. dulcerías. Y ahora es la bomba atómica la entrometida. los vestidos hechos y hasta las hormigas que eran la única vitamina criolla. se conseguía por siete pesos. ingenieros. los granos y hasta los mismos arrendamientos. el asunto era todavía más grave. y el arriendo de una casa de media manzana. Por la guerra nos daban el tinto sin dulce y suprimieron el cigarrillo. el precio prohibitivo de la carne. ni los anuncios de Conchita Espejo. sastrerías y dentisterías. y no se podía pretender pedir rebaja ni aun en las yucas. en la leña y hasta en el chocolate. el masato y el jabón. maicena y bicarbonato. en cada artículo de primera necesidad estaba metida indefectiblemente la guerra. el caballito de batalla de los comerciantes desalmados para podernos explotar inmisericordemente. de las cebollas. médicos y hasta religiosos atómicos. Si hacía verano era por la guerra. de revelarse contra ese inicuo encarecimiento que tan hondamente tiene afectada nuestra doméstica economía. se tomaba y se moría la gente de peste. la manteca y los tomates también alcanzaron un precio bélico. Afortunadamente. con alberca. era la guerra: la guerra primaba en todas las esferas comerciales. desde la más pobretona venta de hilos y ajuares. que a mí me han hecho recordar un distraído episodio de la guerra de los mil días: . y si uno por desgracia se enfermaba. encaramaron sus precios hasta las más altas montañas. Hasta hace poco. la guerra le había hecho disminuir la leche a las vacas. desde el alza inmoderada de los víveres.Y tus chorros. por la guerra se lloraba. tienen tanto peligro como los platillos voladores. una libra de carne un real. era por influencia de la guerra. en las papas y hasta en la caraña. Solo el sueldo de ciertos empleados de comercio continúa siendo el mismo de hace treinta años. la panela. son atómicas las sirvientas y los choferes. cantarinos. porque lo insultaban a uno y lo trataban de atrasado y falto de noticias. los del cine y los circos. aun en medio de sus once ovejas. había guerra en el carbón. el tinto y las emboladas. Como el alma de tus gentes Que ya están en el olvido. y las boticas a su turno como el Arca de Noé. periodistas. hasta el más encopetado chucho de turcos. y guerra había también en el agua. en las ollas de barro en las cucharas de pote. hay bailes y reuniones atómicos. dulces chorros Caminantes. LAS MESTIZAS VOLADORAS En estos tiempos en que todo lo que sucede se le achaca a los efectos de la bomba atómica. pero son más atómicos los precios del calzado. se han vuelto tan peligrosas que ya no se atreven ni los más peligrosos a preguntar. la guerra fue a dar hasta las panaderías. leche que ahora no es leche sino agua sucia revuelta con almidón. políticos. horno y caballeriza. la tan nombrada bomba ya está entrando entre los inventos de confianza. pues los facultativos por la guerra le subieron con gato a los honorarios. huerto. cuando una panela valía dos centavos. pues todo lleva consigo el sello de la energía nuclear. ya que en la actualidad se suceden a diario matrimonios atómicos. en las puntillas.

desde donde surtía abundantemente a los destacamentos situados en Las Vegas. y acto seguido fue fusilado junto con sus dos acompañantes de apellido Murallas. y valiéndose de una gran cuerda de alambre cuyo extremo iba a descansar en la copa de uno de los más elevados y casi centenarios caracolíes de la hacienda de El Puente. El Granadillo. material productivo y servidumbre a más de una buena cantidad de municiones. cargó inmediatamente con su batería. halló escrita sobre ella. para una casa secreta que había construido en el monte entre Los Amarillos y Planadas. ROMANCE DE LOS GARROTEROS . hasta Sevilla y Miraflores. Ganada con sudor de honrada frente. organizador de la guerrilla que dominaba los predios del Molino. y desde allí. situada en Los Colorados. una buena cantidad de armamento que iba con destino a los rebeldes de Pan de Azúcar. un gran luchador. y apoderándose en cuanto a lo primero de una de las más doradas y olorosas mestizas voladoras. un benemérito soldado. su muy aliñado cargamento de mestizas. enviaba permanentemente como ayuda para el sostenimiento de los revoltosos de La Mesa. Que el desayuno del avaro rico. cayó en manos de las tropas del gobierno. en diminutas pero muy bien dibujadas letras de pan blanco. dentro de los cuales remitía él sus partes y los que le enviaban los levantados en el páramo de Juan Rodríguez. Pero sucedió que un día. quien al ver semejante envío en días tan tremendos de escasez y persecución. uno de los radicales más auténticos de la vieja Piedecuesta. su ingenioso y muy valiente emisario Paulino Ramírez. había montado su panadería en su residencia de Planadas. ayudado por otros veteranos que todavía subsisten. La Mesa de Los Santos y los no menos numerosos de Chocoa y Palogordo. fue descubierto por un leñador. Sabido esto por ñor Josefito. cuando trataban de transportar desde la casa de los Manosalva. Con pan francés y con café con leche.Ñor Josefito Moreno. Una tarde. el gran sartal de mestizas embarcado en el alambre y empujado por una carreta de rural fabricación. la siguiente cuarteta: El aguasal con yuca es más sabrosa. tiró ligeramente su lazo a la cuerda que pasaba por sobre su cabeza. e impartía órdenes para que les fueran comunicadas a su gente acampada en El Molino.

Porque fue un gran liberal Y apóstol devoto y tierno De aquellas Semanas Santas. El uno era el loco Luis. Le dijo el Loco al Galembo: -Esta noche si te toca Darle el leñazo a Pocheno. A quien Dios tendrá en su reino.Fue por noviembre. muy serio agregó: . Y otro trago se tomaron. Y el loco Luis con Galembo. mi tío carnal. Fue la tienda de Guillermo Mantilla. Y el otro José. Con que arribita Galembo. Que escondiendo su garrote Salió de la tienda riendo. Que eran tenorios tremendos. Que solo queda el recuerdo. Y en tomándose su trago. Seguramente a tomarse Un trago donde Guillermo El dueño de “La Gran Cruz” El mono más reverendo Que sabía miles de historias. Y adivinaba los sueños De los mozos del corrillo. Luego. había invierno Y tinieblas de misterio. Donde hoy se encuentra “La Roca”. Porque ya hace una semana Que no hacemos nada bueno… Y nuestra fama decae. Y algo hablaron en silencio: Obdulio con Sagarnís. Que iban con Obdulio Roa Y Santiago el estupendo. Que el frio lo estaba corriendo. que asombran A quienes los van oyendo. Y por la plaza enruanados Iban cuatro discutiendo Temas bélicos. Y les dijo a los que había. el Galembo.

. A alguien le van a echar leño. Por allá cerca del atrio. Y un hombre pasó en seguida Hacia “Hoyo Grande”. Cuando noviembre es de invierno. Llevaba la ruana a rastra. Pues parece que esta noche. Va golpeando las ventanas El fantasma del Galembo. Y dos minutos después. Cual si alguien de la justicia Sus pasos fuera siguiendo. Un hombre que a media noche Su garrote va blandiendo. Y el palo lo iba blandiendo. Fíjese que yo me voy A un oficio que tengo. Y hay quien afirma que ha visto. corriendo. Se marchó hacia Casanare Donde murió al poco tiempo.-Buenas noches. En la esquina de don Telmo. Inventan que fue el Galembo. Desde aquella noche trágica. Su tierra dejó en silencio. don Guillermo. Se oyó un terrible lamento. Y con su ruana de rastra Que hace tremolar el viento. Y como a mí me la velan.

el viejo comisario del pueblo. hizo su morada en el acalorado corazón de Teresa que en plena juventud sentía hervir todos los instintos y gritar todas sus emociones. dejando para siempre abandonada a su hijita que lloraba de frío y de hambre aquella mañana. criadas bajo sanas y cristianas costumbres. LA MULA DEL DIABLO . sin que para lo último mediaran taras familiares. uno de aquellos desengaños que solo podía subsanar la muerte. trajinó Teresa mucho tiempo entregada por completo a su tarea permanente. en quien Teresa como muchas muchachas ingenuas.LA LOCA TERESA A Teresa la conocí siendo yo un niño. comiendo y viviendo de sus trabajos domésticos de lavandería y aplanchado. mujer modesta y trabajadora. Hilario. como sucede con algunos locos de estos tiempos. la muchacha buena y cándida. ni reconoce peligros. sumisa y obediente. Teresa. que tarde o temprano el dedo de la justicia que a todos nos alcanza. y tan presentes sus algarabías. marcaría en la ruta fría y desencantada de su vida. pero tengo tan grabada su figura. En compañía de su madre. alardeando de su conquista infamemente alcanzada. fiada en los prometimientos y blandituras. pero que todos los días renace y que nunca podremos olvidar. vida licenciosa o fingimientos. En una mañana de mayo. De sol a sol. había sufrido un desengaño amoroso. En tanto su galán. Fue teresa por mucho tiempo el motivo de persecución y de mofa de los chistosos de mal gusto tan abundantes en aquella época al parecer lejana. como buen galán de provincia. frente a la casucha destartalada. Era Teresa. el triste epílogo que mereció. conforme a la relación que de labios patriarcales escuché muchas veces durante largas veladas. donde años antes la juventud y las ilusiones eran un puñado de bellos prometimientos. pero soñando quizá en un porvenir venturoso. escarnecida. las que poco tiempo después la lanzaron por calles y plazas gritando y llorando con el fruto de su cariño en los brazos temblorosos y descarnados. pero sí poseía mala entraña para posar su garra insana en el alma soñadora de la más inocente muchachita de aquel entonces. como olvidada de las almas caritativas de Piedecuesta. que a veces me parece oírla. Haraposa. y que hoy es una dama de prestantes virtudes y orgullo de mi tierra. sus gestos. oportunistas y estafadores. el cuerpo yerto y descarnado de Teresa. ya que figura no tenía. Mas el amor que no da treguas. que en cumplimiento de su deber rondaba por los alrededores de la ciudad. tenía puesto su corazón y sus más dulces esperanzas. sonreía comentando su proeza sobre los sucios bancos de los mentideros. halló en el barrio de “Los Ojitos”. sin sospechar acaso. trasnochador y pazguato. oficios en los cuales estaban especializadas. una morena desencajada por las penas y por la locura. Su pariente Libardo. vivía teresa en una casucha destartalada del barrio de “Los Ojitos”. que supo sacrificarlo todo en aras de un amor mal correspondido.

a enseñarle el fruto de su codicia y relatarle su maldad inhumana y su extrañeza con la aparición. Reyes. con lugares marcados por la consumación de acontecimientos misteriosos y criminales. tropiezo siempre. Terminada la faena.Cada vez que recorro mi pueblo visitando a mis amigos que son numerosos. pacho volvió a su lecho donde había dejado poco antes buena y sana a su compañera. las cigarreras de “La Cucuteña” y el escarabajo de la capilla. pero en una noche trágica de agosto. A los días sucedieron los meses y a los meses los años. en tanto que la bestia como para sorprenderlo. el cual tenía su taller por los lados de la bocatoma y que trabajaba hasta los domingos porque era supremamente ambicioso. y que el forjador le escuchaba como quien escucha llover. llena de comentarios endiablados que vienen de todas las épocas. se encontraba muerta Eumelia. Pacho. que siempre ha sido buen patio para extraños y aventureros. cuya historia. cuando observó que entre un charco de sangre que fluía de pies y manos. no sin que hubieran rencillas y puñetazos y hasta uno que otro muerto. porque tenía un viaje de urgencia. que así se llamaba el herrero. el buen dueño del rancho. tengo precisamente que pasar por el “Callejón de la Guala”. más arribita está la piedra donde se arrodilló “El Corcovado”. si me dirijo a “Llano de garras”. como si repasara las páginas de un libro. contándole historietas que él acomodaba a su antojo. una hermosa mujer que vivió durante largos años con aquel herrero Villamizar. pero cuál no sería su sorpresa. De la hermosura de la prójima se hacían elogios en todas partes. sintió en medio de su sueño lleno de infernales pesadillas. Villamizar se apresuró a prender el fuego. que llamaban insistentemente a su puerta. voy diciendo a cada momento: Aquí vivió “La Tigra”. la entrada de la revolución. y por mi pupila siguen desfilando a medida que camino. venida del último rincón del infierno a hacer plata a Piedecuesta. suspiraba muy tristemente y trataba como de hablarle. en cuya sala estaba plantada la herrería. el zaguán de “Los Túnganos”. Y así se iban pasando lentamente los días. y nuevos y horripilantes asesinatos se sucedieron en el pueblo. destrozadas las carnes por los clavos . Si me encamino hacia “Hoyo Chiquito”. A la vista de una manotada de monedas que el caballero tiró como precio de la faena sobre el tosco mesón. y se acordó en una callada noche del mes de octubre del 99. En mi pasado viaje a la villa las circunstancias me llevaron a pasearme por frente a la morada de “La Mula del Diablo”. encontrándose de manos a boca con un alto y enlutado caballero que llevaba una mula para que le herrase. en cada esquina. luego hallo “La Ventana de los Milagros”. patrocinados quizá por aquella gente maldita. evoca el motivo de los primeros garrotazos. sin quererlo. no sin proferir maldiciones y herejías mientras le iba poniendo al animal brutalmente las herraduras que le martillaba sin caridad. si subo a San Antonio. iba todas las tardes a reconvenir a su inquilino hacia otro género de vida. por lo cual acudió a abrirla. al pasar por la esquina del zanjón viene a mi mente el recuerdo de “El Puente Maldito”. “EL Circo Santander”. la tienda de la “Piquituerta”. donde vive un gran veterano que se sostiene haciendo escobas y fabricando garrotes adornados con insignias cabalísticas.

los más gratos recuerdos de sus andanzas. porque tenía segura su paliza y la maestra lo catalogaba como excomulgado. medio borrados por el polvo de los siglos. que es Eumelia. el campo que han tenido que abandonar. o la tristeza de una tragedia. la primera clavellina encarnada. donde se meció su primer nido tibio y fragante. sin que nos brote una lágrima y nos sintamos transportados en alas de nuestra propia fantasía. larga como una acera del barrio de San Antonio. los gritos del renegado hicieron acercarse a todos los vecinos. De niños nunca pasamos por frente a ella sin doblar la rodilla y levantarnos la gorrita. que alcanzó muchos arrepentimientos y regeneraciones de almas que ya eran fichas contadas en las arcas del capataz. y dejó entre sus manos sedosas y perfumadas. todo de piedra labrada. dejándonos en estos lugares. cantando alegres plegarias. puerta grande de arco. a los españoles y bumangueses con “La Puerta del Sol”. Pues cada uno de estos lugares encierra dentro de sí la historia de un acontecimiento. Ninguno puede pasar por estos sitios tan íntimamente ligados a la remembranza. que muchas mañanas nos despertamos tarareando. pasajes que no se extinguen y lugares que nunca se olvidan. Por tiempos. la ventana ya raída de la casa solariega. y las mujeres contemplan y hacen memoria con el más dulce cariño. LA PUERTA DEL PERDÓN Hay recuerdos que no se borran. barnizadas de color azul de cielo. que lo despreciaban por su mala vida y ambición. el lento y pesado caminar de “La Mula del Diablo”. y quien quizá no ha terminado su expiación y prosigue su martirio llevando arrastra a su compañero a todo lo largo de la calle. Tal nos sucede a los piedecuestanos con “La Puerta del Perdón”. sin que se les escape un suspiro. . quedando todos como petrificados ante la espantosa narración. sueñan las aves con el limonero en flor. los vecinos suelen escuchar en las horas de la madrugada.inmisericordes con que había martirizado y querido inutilizar el pobre animalito de su prójimo regalón. cuyas maderas estuvieron hasta hace poco tiempo. Los piedecuestanos hemos soñado siempre con “La Puerta del Perdón”. donde ha muchos lustros su maravilloso príncipe azul les habló de cosas dulces. alegre y vivificador como los ojos de los querubines que se asoman a nuestros sueños. y hay del que pretendiese fingirse indiferente o reírse de nuestro recogimiento. y a los judíos con “La Puerta de Oriente”. a vivir con los que ha mucho se fueron. Cuando el día amaneció. guarda la huella imborrable de una acción. Los soldados derrotados buscan a cada momento con los ojos nublados por el terror y la fatiga. en el alegre barrio.

comiéndose una caspita que se había desprendido del quicio. y los que menos. lo comparten conmigo muchos seres de inteligencia privilegiada. todos los hijos del chato Adán y de nuestra madre Eva. hombres de exquisita talla artística y nobles miras de engrandecimiento. cuyas huellas imborrables tan agradablemente nos asaltan en medio del eterno trajinar de gozos locos que tan breve se marchitan. que era un Judas con su costilla. a los que hacían por repetidas veces pasar de rodillas. en cambio de darse un paseíto por “la Puerta del Perdón”. y afirmar muchos que. que por pereza o por respeto humano se han sometido más bien a sobrellevar una vida endemoniada. dejándonos solos como las grandes hecatombes. y no volvió a tomar nunca. Efraín Gutiérrez alejó por siempre unos implacables mezquinos que lo martirizaban. en ricos saraos sociales a donde llega a menudo sin quererlo. en un manso cordero. muchos menos a pegarle a su cucuchita. han alcanzado gracias tan infinitas. con meter los dedos entre los huecos de la cerradura. no quedaba ni el más insignificante rencor en los querellantes.Cuando algunos reñían en la calle o en la casa. que para mí siempre han tenido un positivo encanto. la tibia evocación de aquellos sanos esparcimientos pasados. las autoridades o los familiares. ni a llegar tarde a la casa. . musitando oraciones. Y no soy yo solo quien siente este grato apego a las vejeces. vicios y renqueras. “La Puerta del Perdón” lo tornó con un solo pase. no encuentro ahora. en esta era del modernismo. que después se amaban como tiernos pimpollos. donde desde hace mucho tiempo se deponen las armas de todos los sinsabores y se previene uno contra los resabios y enfermedades. por frente a esta puerta veneranda. Al Chato Pascasio. Pero ha habido gentes tan emperradas. que sería largo enumerar. Yo me curé de muchos dolores de muela rastrillando la pieza afectada contra las piedras del arco. nada que como lo antiguo me llene de gusto y de sugestión. “LA NEGRA” Férvido adorador de las cosa viejas. a que estamos sometidos. después de efectuada esta ceremonia. sombras en el cerebro y amarguras en el corazón. desgraciadamente. y una señora de Tona sanó de ciertas dolencias. llevaban atados a los contendores. Así lo he podido apreciar en amenas charlas de sobremesa. Otros se hicieron ricos y poderosos por su grandiosísima influencia.

Pedro y Raúl Arenas. en que para acordar los programas de nuestras fiestas sensitivas y escrupulosas se reunían Luis Antonio y Estanislao Céspedes. por encontrarse bastante disgustado. para escuchar las maravillosas coplas y alegatos en verso que allí se verificaban. o en su bandola. Tiempo hacía que Piedecuesta no tenía un centro especial en donde llevaran a cabo los intelectuales de entonces sus inolvidables pláticas. luchó. sino que procuran seguir adelante. se haría una protesta . por una causa que aterra. que aunque pequeñín. para realzar el entusiasmo que por momentos se enfriaba en la reunión. como del que dan muestra ahora tantos entrometidos y saltimbanquis mestizos. que ya era un consagrado de la paleta. Ricardo Rueda y otros que involuntariamente se me escapan. se entrevistó aquella mañana con algunos compañeros de estudio. Felipe Barco. hacía en aquellos días gestiones ante el cabildo del municipio a fin de obtener. Vicente Mantilla Pradilla. que a las once de la mañana y en el punto de “La Negra”. me halle de improviso en una de aquellas fiestas de rico gusto santafereño. fundada allá por el año de 1915. Yo. que no han abandonado hasta ahora esa mísera envidia contra los que nos proponemos hacer algo por el buen nombre de la ciudad. ante los que no por carencia de fondos. la ausencia lógica de los antiguos entretenimientos y el tornasol de los odios. acompañándolo en tiple Luis Eduardo Mantilla y Gómez Nougués en la guitarra. sino por una infinita envidia. arrulladas a veces por las incomparables anécdotas de Alejandro González.En una de estas noches pasadas. gastó dinero y ruegos. sentíme vivir en aquellos aromosos días ya idos de mi primera edad. rebosantes de ingenio y tildadas de alegría. no una catilinaria de desprestigio y deshonra. como todos lo deseábamos. sino la gloria de sus condecoraciones adquiridas honorablemente. en un cercano día. para poder ofrecerle a su patria. ni ultrajes. y cuyos triunfos en varias exposiciones le habían granjeado numerosísimos trofeos. y mi imaginación voló entonces hacia el terruño dormido y olvidado por los golpes del tiempo. que merodean desquiciados en busca de inmerecidas pleitesías. para que hicieran correr la voz entre los del círculo. ni patanerías. a los que comisionó. En alas de esta grata emoción que despertó en mi calurosa evocación de mis lejanos y amorosos lares. que en diferentes ocasiones. sus más bellas producciones. Como es natural que todos los que tienen miras altas no se conforman con los éxitos del primer paso. experimentaba natural goce en demorarme al regresar siempre de la escuela. que no volverán jamás. Luis Jesús y Pepe García García. José María Gómez Nougués. ya empezaba a sentir por la literatura una afición entrañable. en el agradable establecimiento que por iniciativa y auspiciado por el mismo don Daniel Arango Gutiérrez. que solo logran hacer de ellos el punto negro de la reunión. Dichosas veladas corrieron en torno de aquella Gruta Simbólica piedecuestana. notable músico y sin igual prosista. Fastidiado Luis Antonio por esta extraña conducta de sus paisanos. Luis Eduardo Mantilla. Felipe y Carlos Sorzano. le cerraron la puerta a sus nobles anhelos de triunfar. Luis Antonio Céspedes. entre aquel grupo de señores que sí sabían de bohemia sin tiros. Céspedes desesperó. Luis Felipe Arenas. ejecutaba en su pistón. y las no menos saladas del señor Arango Gutiérrez. se llamaba “La Negra”. una beca para poder ir a perfeccionarse en una escuela italiana. con el beneplácito de unos y las persecuciones de otros. guiado por ese instinto de sociabilidad que me es legendario y no postizo y forzado.

Y me llegó la hora. gritó: que hable Vicente. virgen! Nosotros. se acordó de pronto que en una de esas noches pasadas me había escuchado aprendiéndome una no conocida composición del vate Flórez. los pálidos. Porque sentimos el dolor ajeno.que por envidia del artista se hicieron de gorda vista. los que vamos Sin saber nuestro fin ni nuestro origen. empezando cuando ya estuve encima de la mesa. Los que damos en cláusulas candentes El corazón. sentía una ansiedad positiva en estrenarla de cualquier manera. Con los ojos clavados en la eterna Sombra. Poco trabajo costó a Céspedes convencerme de que debía tomar parte en la colada. y pronto se vio “La Negra” colmada de devotos y de curiosos en espera del acontecimiento. Nosotros. fui ayudado por varios de los manifestantes. soñadores de imposibles. por lanzarle una viva a Luis Antonio y otra a Daniel. Una peste de abrazos y exclamaciones llovieron entonces sobre nosotros en la más espantosa continuidad. que caía como la sopa en la miel. llevaron ligero la nueva a cada uno de los afiliados. habían estado incendiarios. los cobardes De esta contienda mundanal y horrible. entre escollos y entre sirtes! ¡Nosotros los ceñudos. según nos dijo Daniel. haciendo resaltar el acontecimiento. que había desesperado toda la mañana en la fabricación de un discurso que llenara las formalidades insultantes que las circunstancias requerían. en busca de un astro que nos guíe: Ya que no nos es dable . Los que vamos sin rumbo en el mar hondo De la duda. de pronto alguien que creía tal vez que yo no saldría con nada. y después otro y otro. aunque sangriento. y yo que me sabía al dedillo la composición y había ensayado tomos imperativos y acciones proporcionadas. siempre requiere habilidad.airada contra aquellos –qué bolada. Cuando Luis Antonio y yo hicimos entrada en “La Negra”. y negaron la palmada. Como yo estaba muy pollito y eso de encaramarse a una mesa en medio de tanta gente. Luis Antonio. que no eran ningunos dormidos y a quienes exaltó Céspedes con algo de sus protestas. y luego entré así: ¡Nosotros los cansados De la vida. ya se habían encaramado a la mesita de servir varios oradores anticipados que. Los comisionados. Porque gemimos ¡ay! por los que gimen. Náufragos. los tristes.

ya que el esfuerzo Del hombre es humo y para nada sirve. las conciencias. ni pájaros. Ya que todo se quiebra. No malgastemos en estrofas ruines La sacra inspiración que en nuestras frentes Arde con lampos de gloriosos tintes! ¡Bajemos al abismo Del humano dolor: allí residen Áspides que se enroscan y babean! ¡Trasgos que se retuercen y maldicen! . vanas y sutiles: No más flores. y horrible. Llevando en su carrera La santa fe del corazón. Y hasta el azul donde el señor sonríe! Ya que la norma enferma. Ya que el siglo expirante Rueda a la noche lóbrega y sin límites De la insondable eternidad. mudo y brutal como la esfinge. Y con sombra de saña y de fiereza Echa el dogal y la garganta oprime! ¡Dejemos las endechas Empalagosas. cual monstruo Negro. Del cielo ni una lágrima recibe! Ya que la fuerza bruta. Ciega. Pero sí el llanto y la miseria abajo. La humanidad. ni estrellas… Es necesario que la estrofa grite! ¡Nuestra misión es santa. aunque solloce y vibre Como el mar en su lecho tenebroso.Ver la virtud preponderante y libre. Sacudiendo la garra ensangrentada Como al alzarse de la presa el buitre! ¡Ya que el talento es sombra Y luz el oro con la cual consiguen Los perversos las honras. Pero el dolor al ímpetu resiste De la ciencia y la fe. Y en la eminencia del deshonor y el crimen. no opone a sus desmanes diques.

Todos. prendido a las nacientes almas. . todos los déspotas del mundo! ¡Todos. hagamos De la ira un ariete irresistible Para romper el mal. formidable pulpo.¡Bajemos a ese infierno Poblado de sollozos. y altivos demos Aliento a la virtud. látigo al crimen! Quejémonos. a la paloma. Si queremos ser grandes y ser libres. eterno insulto Para los jueces que la ley infringen. donde viven En espantoso maridaje. Despedacemos con furor de tigres! ¡Con nuestros rudos cantos Vengadores. ¡Que a nuestra voz desciendan De lo alto como míseros reptiles. valientes y terribles. Que hace de sangre y llanto sus festines! ¡Oremos ante el ara De la suprema redención. Un ramal de las cuerdas de la lira Para azotar con él a los serviles. Para el cadalso. al cisne! ¡Insulto. Odio al cuervo. el hondo Grito blasfemo y la plegaria triste! ¡Y enjuguemos el llanto De todos los eternos infelices Que ante el dolor sacuden los cabellos Como el corcel indómito las crines! Quejémonos. y el liquen Del mal. todos los Judas y Caínes! Y no temamos nada: ¡Aunque nos escarnezcan y castiguen. hagamos. Arranquemos las máscaras hipócritas Y escupamos el rostro de los viles! ¡Para que así. cuando la sorda muerte Nuestras bocas y párpados enfríe. al murciélago y al búho! ¡Loor al lirio.

que andaba por todos los caminos golpeando a las ánimas. la de “Martín Pescador”. a quien vi y escuché encaramado en un árbol. Mas de todas estas apariciones. guardamos un saludable recuerdo que nos vuelve a nuestra infancia haciéndonos saborear deliciosamente nuestras emociones ya idas. relataban a mis antepasados en los términos más comunes y lastimeros. d. la historia de “La Mula Coja”. pero en Piedecuesta son tantos los que mortifican la paciencia de tiempo en tiempo.Oigamos el aplauso de los buenos Al rodar en la gran noche sublime! Cuando terminé la composición. del cual no me caí por haberme maniatado preventivamente. que se zarandeaba por las calles en las noches de septiembre. como de ciertos perfumes maravillosos. la del “Silbón”. e. las largas narraciones sobre la “Santalla” y “La Llorona del Molino”. y la del “Cojito”. como ajenas a la mentira. porque era un arriero maldito.) solo penetraron en mi entendimiento y me hicieron pasar crueles noches. como solía llamarlas el cura Wenceslao Serrano (q. esa mano era la de mi padre. sentí una mano poderosa que me agarró de un brazo para extraerme de aquella nube de brindis conque me asaltaban los manifestantes. que en su generalidad fueron gentes apaciguadas y creyentes. por meterme de alborotador. De la melancolía de aquel paraje piedecuestano. o inventos. muchos de los que ya andamos en el descanso de nuestra peregrinación. como al polizonte de nuestra escuela. de las cuales tan solo nos queda. ese hálito que no se olvida y que alienta nuestras . que ya por todas partes tiene que ir uno con el credo en la boca. porque se las oí muchas veces a una señora en los novenarios de mi casa. que me llevó hasta la casa. la cual había despertado un entusiasmo tan desbordante que las autoridades habían acudido temerosas de que sucediese algo desagradable. donde se me aplicaron veinte días de encierro y sermones a noche y mañana. Los habitantes ya extinguidos de ciertas edades remotas. y tantos los que han ido apareciendo. p. que me las sé de memoria. o vagabunderías. LA LLORONA DEL MOLINO En todas partes ha habido espantos a cual más de horrorosos. y a quien recuerdo con mezcla de cariño y de espanto.

Aparicio se vio obligado a tomar estado nuevamente. que bien pronto los libertaron pero ya hechos cadáveres. bajo cuya custodia y responsabilidad quedó el huerto. cuyas víctimas fueron incontables. que no se cansó nunca de lamentar a su propia mujer. Adolfo y Dominga. Su propietario. y como se cansase de esto. nos alelamos en el recuento de aquellas tardes deliciosas de comilonas de mangos. Así vinieron a plantar su vivienda entre aquel lento remolinear de las piedras y el constante ruido de la enramada. se sentaba sobre una piedra cercana a las tumbas. atólos de pies y manos con infinita crueldad. con franjas de la ropa de la difunta y algunos rejos del molino. y en el cual el pobrecito entusiasmado con la ganancia. cuando sobre los troncos carcomidos donde aún se miran grabadas nuestras iniciales e iniciados nuestros dibujos. que por amor. que como movida por la mano de Dios molió tanto grano en aquella alborada.remembranzas. y sobre aquellas fosas durmieron y clamaron por muchas noches. se ven todavía las ruinas de una antigua portada que da entrada a un huerto desaparecido. en tanto que en alma de Sinforiana. y se dio a la tarea de sumergirlos entre un profundo remanso. cuyos cuerpos fueron sepultados bajo la sombra de un frondosísimo mango cuyas ruinas aún existen. señor de enormes propiedades y de bélicas preocupaciones. lo cual hizo con Sinforiana. Más por tener quizá quien viera de sus angelitos y cuidara de su cocina y de sus colchones. en la parte alta del pueblo. lloraba y lloraba hasta el anochecer. Sinforiana. arrojó sobre ellos grandes piedras. Largas semanas corrieron para aquellos seres llenos de martirios y desconsolación. planteó su jugada. llenó sus boquitas con hojas venenosas y erizadas. que todo el granero se vació. criado de su confianza. ligero como una liebre saltó sobre la compuerta que contenía la catarata del agua e impulsó la rueda. prendió desde el clarear de la aurora la candileja de su mansión. su mujer de nombre Natalia y sus tres muchachitos Servando. llegó hasta aquel hogar desmantelado. alma corrompida y baja de mujer plebe. la labranza y el molino. media cuadra antes de donde hoy se levanta el edificio de la planta eléctrica. No lejos de la plaza. y una vez allí. aquel trío de infortunados. se fraguaba lentamente el modo de hacerlos desaparecer. . llevándose consigo la muerte a Servando y a Natalia. cuando la epidemia de la viruela. valiéndose primero de presionarlos con los pies. convencida desde la víspera del rudo y permanente trabajo que Aparicio ejecutaría para cumplir con su obligación. Y su idea culminó con la realización de los hechos que se llevaron a cabo en un grave día de tarea que para el molinero llegó. el mulato. y acariciando tiernamente a sus peladitos. llevándose al amanecer sigilosamente a las dos criaturas hacia un lugar apartado y torrentoso. Un mes haría tan solo que bajo aquel humilde techo se recogían amparados y bajo su sosiego natural. mujer endiablada y celosa como todas las feas. confió su manejo y administración al cuidado del mulato Aparicio. en cuyo fondo aún subsisten los escombros donde la tolva de un rústico molino se alzó misteriosa hace catorce lustros. rudo machacar de corozos e inusitada pesquería. desconsolados y tristes. desfigurados y maniatados en conjunto. el negro Anselmo Aparicio. Al descanso de cada día.

A muchos de mis paisanos. gritaba como un loco y se golpeaba contra el suelo. optó por buscar alivio en su propia muerte metiéndose como pudo entre las piedras del molino. en los brazos. pero el día se llegará en que a los incrédulos los chupen las brujas. que con su crimen se ensombreció. arrepentida ya de las miseria de su pasión y llena de temores y de zozobras que aumentaron cuando su vista alcanzó a divisar a Aparicio. Miguelito Manosalva y yo. a ver si siguen diciendo como el padre Wenceslao Serrano. impulsó a Sinforiana a retroceder hacia el molino.El delito que acobarda aun a los más avezados a cometerlo. la sombra de una mujer con el pelo caído sobre la cara. los peloteen las ánimas y les chille la llorona. se escuchan a media noche los más lúgubres alaridos y desconsoladores lamentos. Todos los años. en la noche de la cuaresma. les ha pasado su chasco con La Llorona del Molino. Y así dicen que no hay espantos. que son inventos y vagabunderías. que la trituraron lentamente. empapando con su sangre maldita aquel lugar de trabajo. vencido por su dolor. . pues sus profundos chillidos han hecho en más de una ocasión romper los instrumentos a los serenateadores de mi tierra. como poseída por uno de esos raptos de locura que tanto presionan y aniquilan a los criminales. ni ánimas en el purgatorio. trasnochadores románticos o empedernidos charlatanes. En tanto que Sinforiana a quien ya la conciencia atormentaba justicieramente en esos momentos. ni las han sentido como Felipe Barco. y se ve bajar por todo el cauce de la toma. ni brujas. pero es que no los han visto. quien con los dos cuerpecitos que acababa de rescatar de la corriente.

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