DÍA DEL IDIOMA HOMENAJE A VICENTE ARENAS MANTILLA

Lugares en que se efectuará la lectura: 1. Convento de las Clarisas 2. Tarima del parque central de Piedecuesta Orden de las lecturas. Convento de las Clarisas:

1. Romance del Ánima Coy 2. La Mula del Diablo 3. La Llorona del Molino

Tarima del parque central de Piedecuesta: 1. Romance a la Plaza de Piedecuesta 2. Las Mestizas Voladoras 3. Romance de los Garroteros 4. La Loca Teresa 5. La Puerta del Perdón 6. La Negra

ROMANCE DEL ÁNIMA COY

-Ayudadme… decía a veces.Al punto de media noche. Con las puertas bien trancadas Mucho tiempo la miraron Las muy devotas matronas De mi pueblo. Suspira largo. Como chulo algunas veces. calle abajo. Cada lamento se oía Más lastimero. Entre lamentos profundos Y alaridos muy macabros. Al golpe de media noche Cuando bajaba rezando. Los miércoles y los sábados. Un bulto blanco camina Calle abajo. A rogar por mi Rosario. suspira. en el acto. Piadosa Virgen del Tránsito. Con su túnica de llamas y una canilla en la mano. Muchos cayeron privados En plena calle. La sentían pasar brincando. Mi hija niña a quien maté En el pozo hace veinte años… . Y el pelo se le paraba Al pobre de uno. Decía al oír los gemidos Don Policarpo Avendaño. -la conozco por el timbre De la voz. a lo largo. Al toparse a Benedicta El espanto más espanto. Es Benedicta Rovira. Y otras veces como cabro. muy largo. que rezando El credo y las siete salves. Dicen los que la escucharon Durante largas centurias. más lánguido. Por San Antonio hacia abajo. y por los cascos De mula que le salieron Por matar a su Rosario. Y mientras reza. Es Benedicta ¡Dios mío!.

Demandados y testigos?. Tus almendros y eucaliptus. ROMANCE A LA PLAZA DE PIEDECUESTA ¡Oh plaza!. . Del veinte y el veinticinco. Con limosnas y sufragios A salir de los infiernos Donde ha mucho estoy penando… Y un olor de azufre intenso. vecino. Eucaliptus. Cuán hermosa era tu ceiba Y tus mamones altivos.Ayudadme… almas piadosas. ¡Oh plaza!. En cuyos palcos lucieron Las morenas sus hechizos. bajando. Que con su antorcha en la mano. Y entre aullidos lastimeros. grandiosa plaza Donde yo corrí de niño. patevacas. Y tu mango. divina plaza De otros tiempos fiel testigo. Con su ceiba centenaria Y sus tunorosos vivos. Y echaban palo los guapos. Y sus palmas con racimos. Iba bajando. Alegre plaza de toros. ese gran mango De “La Cascada”. Que de la cárcel guardianes Le daban sombra y abrigo A los viejos charladores. Cada piedra es un recuerdo De aquellos tiempos antiguos. Y los serenos corrían.. Iba la calle llenando Al paso de Benedicta.. ¿Quién no recuerda tus palmas. Y las rubias bajo el sol Pintaron de oro tu piso. Mientras las nobles matronas Rezaban credos y salmos.

Y hasta tus más claros hijos Hoy viven en el exilio. Un gran manto de nostalgias Cae piadoso en tus caminos. Las campanas yo no cantan. Como al golpe de un conjuro Se han callado a un tiempo mismo. Tu alegría rodó al abismo. Pintar a Pedro Martínez. Tus jardines se secaron. La diosa de mi cariño. Al igual tus muchachas De ojos negros y divinos. Una sombra de tristeza. testigos. Hoy ya sin pila de piedra. Ni el sol alumbra lo mismo. Pero es difícil. Para cantarte quisiera Renovar todo lo antiguo. Por tus calles centenarias Cruza un viento de exterminio. Que eran gloria de mis lares Por su gran romanticismo. Y las aves con sus trinos.De la hidalga Piedecuesta. no es lo mismo. Te vuelve en raro mutismo. tus chorros También fuéronse al olvido. Y sin ceiba. Y tus fuentes musicales. Envolviendo en sus crespones Lo que aún queda de lo antiguo. ¡Grata plaza de mi tierra Donde yo corrí de niño! Cómo añoro tus mamones Y tus palmas con racimos. Y un solo canto de angustia Hoy recorre tus caminos. . La veta de mis romances Y de mis dichas. A Chinca y a Secundino. Y las palomas de antaño Murieron en ostracismo.

LAS MESTIZAS VOLADORAS En estos tiempos en que todo lo que sucede se le achaca a los efectos de la bomba atómica. con alberca. ya que en la actualidad se suceden a diario matrimonios atómicos. hay bailes y reuniones atómicos. dulces chorros Caminantes. era por influencia de la guerra. que a mí me han hecho recordar un distraído episodio de la guerra de los mil días: . en las ollas de barro en las cucharas de pote. Como el alma de tus gentes Que ya están en el olvido. periodistas. de las cebollas. aun en medio de sus once ovejas. se tomaba y se moría la gente de peste. leche que ahora no es leche sino agua sucia revuelta con almidón. sastrerías y dentisterías. la panela. Por la guerra nos daban el tinto sin dulce y suprimieron el cigarrillo. desde el alza inmoderada de los víveres. desde la más pobretona venta de hilos y ajuares. por la guerra se lloraba. Hasta hace poco. ingenieros. la manteca y los tomates también alcanzaron un precio bélico. y el arriendo de una casa de media manzana. dulcerías. el caballito de batalla de los comerciantes desalmados para podernos explotar inmisericordemente. hasta el más encopetado chucho de turcos. la guerra fue a dar hasta las panaderías. tienda. para quien ni la bamba atómica ni el rayo de la muerte. tienen tanto peligro como los platillos voladores. como me decía ayer tarde una señora de tipo centenarista. se han vuelto tan peligrosas que ya no se atreven ni los más peligrosos a preguntar. la tan nombrada bomba ya está entrando entre los inventos de confianza. ni los anuncios de Conchita Espejo. el tinto y las emboladas. era la guerra: la guerra primaba en todas las esferas comerciales. huerto. son atómicas las sirvientas y los choferes. médicos y hasta religiosos atómicos. los del cine y los circos. pues todo lleva consigo el sello de la energía nuclear. una libra de carne un real. había guerra en el carbón. Si hacía verano era por la guerra. cantarinos. y no se podía pretender pedir rebaja ni aun en las yucas. y guerra había también en el agua. porque lo insultaban a uno y lo trataban de atrasado y falto de noticias. en la leña y hasta en el chocolate. en las papas y hasta en la caraña. en cada artículo de primera necesidad estaba metida indefectiblemente la guerra. Solo el sueldo de ciertos empleados de comercio continúa siendo el mismo de hace treinta años. el precio prohibitivo de la carne. políticos. si una chata se volaba con un galán. siente uno deseos. pero son más atómicos los precios del calzado. en las puntillas. si llovía era por la guerra. y si uno por desgracia se enfermaba. maicena y bicarbonato. de revelarse contra ese inicuo encarecimiento que tan hondamente tiene afectada nuestra doméstica economía.Y tus chorros. Afortunadamente. la guerra le había hecho disminuir la leche a las vacas. encaramaron sus precios hasta las más altas montañas. pues los facultativos por la guerra le subieron con gato a los honorarios. el masato y el jabón. Y ahora es la bomba atómica la entrometida. y las boticas a su turno como el Arca de Noé. los vestidos hechos y hasta las hormigas que eran la única vitamina criolla. los granos y hasta los mismos arrendamientos. cuando una panela valía dos centavos. se conseguía por siete pesos. horno y caballeriza. el asunto era todavía más grave.

y desde allí. y acto seguido fue fusilado junto con sus dos acompañantes de apellido Murallas. El Granadillo. su muy aliñado cargamento de mestizas. Pero sucedió que un día. material productivo y servidumbre a más de una buena cantidad de municiones. su ingenioso y muy valiente emisario Paulino Ramírez. Que el desayuno del avaro rico. enviaba permanentemente como ayuda para el sostenimiento de los revoltosos de La Mesa. quien al ver semejante envío en días tan tremendos de escasez y persecución. un gran luchador. una buena cantidad de armamento que iba con destino a los rebeldes de Pan de Azúcar. Sabido esto por ñor Josefito. el gran sartal de mestizas embarcado en el alambre y empujado por una carreta de rural fabricación. Ganada con sudor de honrada frente. desde donde surtía abundantemente a los destacamentos situados en Las Vegas. dentro de los cuales remitía él sus partes y los que le enviaban los levantados en el páramo de Juan Rodríguez. e impartía órdenes para que les fueran comunicadas a su gente acampada en El Molino. ROMANCE DE LOS GARROTEROS . había montado su panadería en su residencia de Planadas. halló escrita sobre ella. para una casa secreta que había construido en el monte entre Los Amarillos y Planadas.Ñor Josefito Moreno. cayó en manos de las tropas del gobierno. La Mesa de Los Santos y los no menos numerosos de Chocoa y Palogordo. cargó inmediatamente con su batería. hasta Sevilla y Miraflores. y apoderándose en cuanto a lo primero de una de las más doradas y olorosas mestizas voladoras. la siguiente cuarteta: El aguasal con yuca es más sabrosa. un benemérito soldado. en diminutas pero muy bien dibujadas letras de pan blanco. Una tarde. organizador de la guerrilla que dominaba los predios del Molino. tiró ligeramente su lazo a la cuerda que pasaba por sobre su cabeza. situada en Los Colorados. uno de los radicales más auténticos de la vieja Piedecuesta. cuando trataban de transportar desde la casa de los Manosalva. fue descubierto por un leñador. Con pan francés y con café con leche. y valiéndose de una gran cuerda de alambre cuyo extremo iba a descansar en la copa de uno de los más elevados y casi centenarios caracolíes de la hacienda de El Puente. ayudado por otros veteranos que todavía subsisten.

El uno era el loco Luis. el Galembo. Con que arribita Galembo. Le dijo el Loco al Galembo: -Esta noche si te toca Darle el leñazo a Pocheno. mi tío carnal. Porque ya hace una semana Que no hacemos nada bueno… Y nuestra fama decae. muy serio agregó: . Que escondiendo su garrote Salió de la tienda riendo. Fue la tienda de Guillermo Mantilla. Y les dijo a los que había. Y por la plaza enruanados Iban cuatro discutiendo Temas bélicos.Fue por noviembre. Y algo hablaron en silencio: Obdulio con Sagarnís. Y el otro José. Y el loco Luis con Galembo. Y adivinaba los sueños De los mozos del corrillo. Que eran tenorios tremendos. Que iban con Obdulio Roa Y Santiago el estupendo. Seguramente a tomarse Un trago donde Guillermo El dueño de “La Gran Cruz” El mono más reverendo Que sabía miles de historias. que asombran A quienes los van oyendo. Y en tomándose su trago. Luego. Que solo queda el recuerdo. A quien Dios tendrá en su reino. Donde hoy se encuentra “La Roca”. había invierno Y tinieblas de misterio. Que el frio lo estaba corriendo. Porque fue un gran liberal Y apóstol devoto y tierno De aquellas Semanas Santas. Y otro trago se tomaron.

Desde aquella noche trágica. Fíjese que yo me voy A un oficio que tengo. . En la esquina de don Telmo. Y un hombre pasó en seguida Hacia “Hoyo Grande”. Y hay quien afirma que ha visto. Se oyó un terrible lamento. Cual si alguien de la justicia Sus pasos fuera siguiendo. Pues parece que esta noche. corriendo. Se marchó hacia Casanare Donde murió al poco tiempo. Y el palo lo iba blandiendo. Y dos minutos después. Un hombre que a media noche Su garrote va blandiendo. Llevaba la ruana a rastra. don Guillermo. Y como a mí me la velan. Inventan que fue el Galembo. A alguien le van a echar leño.-Buenas noches. Y con su ruana de rastra Que hace tremolar el viento. Cuando noviembre es de invierno. Por allá cerca del atrio. Su tierra dejó en silencio. Va golpeando las ventanas El fantasma del Galembo.

la muchacha buena y cándida. que a veces me parece oírla. había sufrido un desengaño amoroso. marcaría en la ruta fría y desencantada de su vida. Mas el amor que no da treguas. y tan presentes sus algarabías. En una mañana de mayo. criadas bajo sanas y cristianas costumbres. halló en el barrio de “Los Ojitos”. Su pariente Libardo. las que poco tiempo después la lanzaron por calles y plazas gritando y llorando con el fruto de su cariño en los brazos temblorosos y descarnados. una morena desencajada por las penas y por la locura. y que hoy es una dama de prestantes virtudes y orgullo de mi tierra. fiada en los prometimientos y blandituras. donde años antes la juventud y las ilusiones eran un puñado de bellos prometimientos. pero que todos los días renace y que nunca podremos olvidar. en quien Teresa como muchas muchachas ingenuas. que tarde o temprano el dedo de la justicia que a todos nos alcanza. el triste epílogo que mereció. sonreía comentando su proeza sobre los sucios bancos de los mentideros. como buen galán de provincia. dejando para siempre abandonada a su hijita que lloraba de frío y de hambre aquella mañana. hizo su morada en el acalorado corazón de Teresa que en plena juventud sentía hervir todos los instintos y gritar todas sus emociones. sin que para lo último mediaran taras familiares. trajinó Teresa mucho tiempo entregada por completo a su tarea permanente. comiendo y viviendo de sus trabajos domésticos de lavandería y aplanchado. LA MULA DEL DIABLO . sumisa y obediente. De sol a sol.LA LOCA TERESA A Teresa la conocí siendo yo un niño. mujer modesta y trabajadora. sin sospechar acaso. tenía puesto su corazón y sus más dulces esperanzas. sus gestos. como sucede con algunos locos de estos tiempos. ni reconoce peligros. pero sí poseía mala entraña para posar su garra insana en el alma soñadora de la más inocente muchachita de aquel entonces. En tanto su galán. oportunistas y estafadores. el viejo comisario del pueblo. Fue teresa por mucho tiempo el motivo de persecución y de mofa de los chistosos de mal gusto tan abundantes en aquella época al parecer lejana. trasnochador y pazguato. Hilario. oficios en los cuales estaban especializadas. pero soñando quizá en un porvenir venturoso. En compañía de su madre. pero tengo tan grabada su figura. como olvidada de las almas caritativas de Piedecuesta. uno de aquellos desengaños que solo podía subsanar la muerte. Era Teresa. Haraposa. alardeando de su conquista infamemente alcanzada. conforme a la relación que de labios patriarcales escuché muchas veces durante largas veladas. vida licenciosa o fingimientos. que supo sacrificarlo todo en aras de un amor mal correspondido. escarnecida. frente a la casucha destartalada. ya que figura no tenía. Teresa. vivía teresa en una casucha destartalada del barrio de “Los Ojitos”. que en cumplimiento de su deber rondaba por los alrededores de la ciudad. el cuerpo yerto y descarnado de Teresa.

con lugares marcados por la consumación de acontecimientos misteriosos y criminales. cuando observó que entre un charco de sangre que fluía de pies y manos. Villamizar se apresuró a prender el fuego. sin quererlo. contándole historietas que él acomodaba a su antojo. si subo a San Antonio. Reyes. pacho volvió a su lecho donde había dejado poco antes buena y sana a su compañera. porque tenía un viaje de urgencia. no sin que hubieran rencillas y puñetazos y hasta uno que otro muerto. el buen dueño del rancho. A los días sucedieron los meses y a los meses los años. evoca el motivo de los primeros garrotazos. y se acordó en una callada noche del mes de octubre del 99. pero cuál no sería su sorpresa. la tienda de la “Piquituerta”. encontrándose de manos a boca con un alto y enlutado caballero que llevaba una mula para que le herrase. el zaguán de “Los Túnganos”. y por mi pupila siguen desfilando a medida que camino. y nuevos y horripilantes asesinatos se sucedieron en el pueblo. suspiraba muy tristemente y trataba como de hablarle. en tanto que la bestia como para sorprenderlo. por lo cual acudió a abrirla. las cigarreras de “La Cucuteña” y el escarabajo de la capilla. el cual tenía su taller por los lados de la bocatoma y que trabajaba hasta los domingos porque era supremamente ambicioso.Cada vez que recorro mi pueblo visitando a mis amigos que son numerosos. Y así se iban pasando lentamente los días. si me dirijo a “Llano de garras”. En mi pasado viaje a la villa las circunstancias me llevaron a pasearme por frente a la morada de “La Mula del Diablo”. patrocinados quizá por aquella gente maldita. A la vista de una manotada de monedas que el caballero tiró como precio de la faena sobre el tosco mesón. una hermosa mujer que vivió durante largos años con aquel herrero Villamizar. donde vive un gran veterano que se sostiene haciendo escobas y fabricando garrotes adornados con insignias cabalísticas. voy diciendo a cada momento: Aquí vivió “La Tigra”. tropiezo siempre. la entrada de la revolución. no sin proferir maldiciones y herejías mientras le iba poniendo al animal brutalmente las herraduras que le martillaba sin caridad. cuya historia. llena de comentarios endiablados que vienen de todas las épocas. que así se llamaba el herrero. que siempre ha sido buen patio para extraños y aventureros. al pasar por la esquina del zanjón viene a mi mente el recuerdo de “El Puente Maldito”. y que el forjador le escuchaba como quien escucha llover. Terminada la faena. pero en una noche trágica de agosto. en cada esquina. tengo precisamente que pasar por el “Callejón de la Guala”. se encontraba muerta Eumelia. Pacho. sintió en medio de su sueño lleno de infernales pesadillas. como si repasara las páginas de un libro. venida del último rincón del infierno a hacer plata a Piedecuesta. destrozadas las carnes por los clavos . más arribita está la piedra donde se arrodilló “El Corcovado”. que llamaban insistentemente a su puerta. en cuya sala estaba plantada la herrería. Si me encamino hacia “Hoyo Chiquito”. luego hallo “La Ventana de los Milagros”. a enseñarle el fruto de su codicia y relatarle su maldad inhumana y su extrañeza con la aparición. De la hermosura de la prójima se hacían elogios en todas partes. “EL Circo Santander”. iba todas las tardes a reconvenir a su inquilino hacia otro género de vida.

donde ha muchos lustros su maravilloso príncipe azul les habló de cosas dulces. y a los judíos con “La Puerta de Oriente”. dejándonos en estos lugares. o la tristeza de una tragedia. Ninguno puede pasar por estos sitios tan íntimamente ligados a la remembranza. Por tiempos. Cuando el día amaneció. en el alegre barrio. De niños nunca pasamos por frente a ella sin doblar la rodilla y levantarnos la gorrita. todo de piedra labrada. que alcanzó muchos arrepentimientos y regeneraciones de almas que ya eran fichas contadas en las arcas del capataz. que lo despreciaban por su mala vida y ambición. y hay del que pretendiese fingirse indiferente o reírse de nuestro recogimiento. y las mujeres contemplan y hacen memoria con el más dulce cariño. cuyas maderas estuvieron hasta hace poco tiempo. a vivir con los que ha mucho se fueron. donde se meció su primer nido tibio y fragante. puerta grande de arco. y quien quizá no ha terminado su expiación y prosigue su martirio llevando arrastra a su compañero a todo lo largo de la calle. sueñan las aves con el limonero en flor. Pues cada uno de estos lugares encierra dentro de sí la historia de un acontecimiento. guarda la huella imborrable de una acción. el lento y pesado caminar de “La Mula del Diablo”. sin que nos brote una lágrima y nos sintamos transportados en alas de nuestra propia fantasía. medio borrados por el polvo de los siglos. el campo que han tenido que abandonar. barnizadas de color azul de cielo. LA PUERTA DEL PERDÓN Hay recuerdos que no se borran. Los soldados derrotados buscan a cada momento con los ojos nublados por el terror y la fatiga. quedando todos como petrificados ante la espantosa narración. . que muchas mañanas nos despertamos tarareando. pasajes que no se extinguen y lugares que nunca se olvidan. larga como una acera del barrio de San Antonio. sin que se les escape un suspiro. los vecinos suelen escuchar en las horas de la madrugada. los más gratos recuerdos de sus andanzas. a los españoles y bumangueses con “La Puerta del Sol”. y dejó entre sus manos sedosas y perfumadas. la ventana ya raída de la casa solariega. cantando alegres plegarias. porque tenía segura su paliza y la maestra lo catalogaba como excomulgado. Los piedecuestanos hemos soñado siempre con “La Puerta del Perdón”. que es Eumelia.inmisericordes con que había martirizado y querido inutilizar el pobre animalito de su prójimo regalón. Tal nos sucede a los piedecuestanos con “La Puerta del Perdón”. los gritos del renegado hicieron acercarse a todos los vecinos. la primera clavellina encarnada. alegre y vivificador como los ojos de los querubines que se asoman a nuestros sueños.

en esta era del modernismo. han alcanzado gracias tan infinitas. en un manso cordero. no quedaba ni el más insignificante rencor en los querellantes. que por pereza o por respeto humano se han sometido más bien a sobrellevar una vida endemoniada. dejándonos solos como las grandes hecatombes. a que estamos sometidos. musitando oraciones. “La Puerta del Perdón” lo tornó con un solo pase. que era un Judas con su costilla. y afirmar muchos que. Al Chato Pascasio.Cuando algunos reñían en la calle o en la casa. cuyas huellas imborrables tan agradablemente nos asaltan en medio del eterno trajinar de gozos locos que tan breve se marchitan. Otros se hicieron ricos y poderosos por su grandiosísima influencia. y no volvió a tomar nunca. no encuentro ahora. Y no soy yo solo quien siente este grato apego a las vejeces. y una señora de Tona sanó de ciertas dolencias. después de efectuada esta ceremonia. . con meter los dedos entre los huecos de la cerradura. que para mí siempre han tenido un positivo encanto. Yo me curé de muchos dolores de muela rastrillando la pieza afectada contra las piedras del arco. que sería largo enumerar. que después se amaban como tiernos pimpollos. y los que menos. Pero ha habido gentes tan emperradas. todos los hijos del chato Adán y de nuestra madre Eva. en ricos saraos sociales a donde llega a menudo sin quererlo. desgraciadamente. nada que como lo antiguo me llene de gusto y de sugestión. muchos menos a pegarle a su cucuchita. por frente a esta puerta veneranda. a los que hacían por repetidas veces pasar de rodillas. vicios y renqueras. ni a llegar tarde a la casa. las autoridades o los familiares. lo comparten conmigo muchos seres de inteligencia privilegiada. comiéndose una caspita que se había desprendido del quicio. Efraín Gutiérrez alejó por siempre unos implacables mezquinos que lo martirizaban. sombras en el cerebro y amarguras en el corazón. en cambio de darse un paseíto por “la Puerta del Perdón”. donde desde hace mucho tiempo se deponen las armas de todos los sinsabores y se previene uno contra los resabios y enfermedades. llevaban atados a los contendores. hombres de exquisita talla artística y nobles miras de engrandecimiento. la tibia evocación de aquellos sanos esparcimientos pasados. Así lo he podido apreciar en amenas charlas de sobremesa. “LA NEGRA” Férvido adorador de las cosa viejas.

Como es natural que todos los que tienen miras altas no se conforman con los éxitos del primer paso. como todos lo deseábamos. Luis Antonio Céspedes. Pedro y Raúl Arenas. que en diferentes ocasiones. para que hicieran correr la voz entre los del círculo. que ya era un consagrado de la paleta. se haría una protesta . por una causa que aterra. sino que procuran seguir adelante. gastó dinero y ruegos. que no volverán jamás. o en su bandola. que a las once de la mañana y en el punto de “La Negra”. se entrevistó aquella mañana con algunos compañeros de estudio. entre aquel grupo de señores que sí sabían de bohemia sin tiros. Felipe Barco. fundada allá por el año de 1915. con el beneplácito de unos y las persecuciones de otros. sus más bellas producciones.En una de estas noches pasadas. que solo logran hacer de ellos el punto negro de la reunión. en el agradable establecimiento que por iniciativa y auspiciado por el mismo don Daniel Arango Gutiérrez. sino la gloria de sus condecoraciones adquiridas honorablemente. Céspedes desesperó. como del que dan muestra ahora tantos entrometidos y saltimbanquis mestizos. en que para acordar los programas de nuestras fiestas sensitivas y escrupulosas se reunían Luis Antonio y Estanislao Céspedes. ya empezaba a sentir por la literatura una afición entrañable. y cuyos triunfos en varias exposiciones le habían granjeado numerosísimos trofeos. hacía en aquellos días gestiones ante el cabildo del municipio a fin de obtener. Tiempo hacía que Piedecuesta no tenía un centro especial en donde llevaran a cabo los intelectuales de entonces sus inolvidables pláticas. una beca para poder ir a perfeccionarse en una escuela italiana. para escuchar las maravillosas coplas y alegatos en verso que allí se verificaban. no una catilinaria de desprestigio y deshonra. sentíme vivir en aquellos aromosos días ya idos de mi primera edad. Yo. ni ultrajes. rebosantes de ingenio y tildadas de alegría. experimentaba natural goce en demorarme al regresar siempre de la escuela. sino por una infinita envidia. por encontrarse bastante disgustado. ejecutaba en su pistón. Ricardo Rueda y otros que involuntariamente se me escapan. Luis Eduardo Mantilla. luchó. Luis Jesús y Pepe García García. y las no menos saladas del señor Arango Gutiérrez. para realzar el entusiasmo que por momentos se enfriaba en la reunión. José María Gómez Nougués. ante los que no por carencia de fondos. arrulladas a veces por las incomparables anécdotas de Alejandro González. Vicente Mantilla Pradilla. ni patanerías. me halle de improviso en una de aquellas fiestas de rico gusto santafereño. que no han abandonado hasta ahora esa mísera envidia contra los que nos proponemos hacer algo por el buen nombre de la ciudad. En alas de esta grata emoción que despertó en mi calurosa evocación de mis lejanos y amorosos lares. para poder ofrecerle a su patria. Luis Felipe Arenas. Fastidiado Luis Antonio por esta extraña conducta de sus paisanos. le cerraron la puerta a sus nobles anhelos de triunfar. que aunque pequeñín. que merodean desquiciados en busca de inmerecidas pleitesías. Dichosas veladas corrieron en torno de aquella Gruta Simbólica piedecuestana. guiado por ese instinto de sociabilidad que me es legendario y no postizo y forzado. a los que comisionó. en un cercano día. y mi imaginación voló entonces hacia el terruño dormido y olvidado por los golpes del tiempo. notable músico y sin igual prosista. la ausencia lógica de los antiguos entretenimientos y el tornasol de los odios. se llamaba “La Negra”. acompañándolo en tiple Luis Eduardo Mantilla y Gómez Nougués en la guitarra. Felipe y Carlos Sorzano.

se acordó de pronto que en una de esas noches pasadas me había escuchado aprendiéndome una no conocida composición del vate Flórez. Poco trabajo costó a Céspedes convencerme de que debía tomar parte en la colada. Cuando Luis Antonio y yo hicimos entrada en “La Negra”. empezando cuando ya estuve encima de la mesa. Luis Antonio. y yo que me sabía al dedillo la composición y había ensayado tomos imperativos y acciones proporcionadas. soñadores de imposibles. Y me llegó la hora. de pronto alguien que creía tal vez que yo no saldría con nada. Los comisionados. los que vamos Sin saber nuestro fin ni nuestro origen. que no eran ningunos dormidos y a quienes exaltó Céspedes con algo de sus protestas. Los que damos en cláusulas candentes El corazón. entre escollos y entre sirtes! ¡Nosotros los ceñudos. haciendo resaltar el acontecimiento. virgen! Nosotros. y negaron la palmada. aunque sangriento.airada contra aquellos –qué bolada. los pálidos. ya se habían encaramado a la mesita de servir varios oradores anticipados que. en busca de un astro que nos guíe: Ya que no nos es dable . y después otro y otro. Una peste de abrazos y exclamaciones llovieron entonces sobre nosotros en la más espantosa continuidad. que caía como la sopa en la miel. gritó: que hable Vicente. Con los ojos clavados en la eterna Sombra. sentía una ansiedad positiva en estrenarla de cualquier manera. y pronto se vio “La Negra” colmada de devotos y de curiosos en espera del acontecimiento. según nos dijo Daniel. habían estado incendiarios. Porque gemimos ¡ay! por los que gimen. y luego entré así: ¡Nosotros los cansados De la vida. los cobardes De esta contienda mundanal y horrible. que había desesperado toda la mañana en la fabricación de un discurso que llenara las formalidades insultantes que las circunstancias requerían. los tristes.que por envidia del artista se hicieron de gorda vista. llevaron ligero la nueva a cada uno de los afiliados. Náufragos. Los que vamos sin rumbo en el mar hondo De la duda. Porque sentimos el dolor ajeno. Como yo estaba muy pollito y eso de encaramarse a una mesa en medio de tanta gente. Nosotros. fui ayudado por varios de los manifestantes. siempre requiere habilidad. por lanzarle una viva a Luis Antonio y otra a Daniel.

y horrible. Pero sí el llanto y la miseria abajo. ni estrellas… Es necesario que la estrofa grite! ¡Nuestra misión es santa. cual monstruo Negro. Y en la eminencia del deshonor y el crimen. mudo y brutal como la esfinge. Pero el dolor al ímpetu resiste De la ciencia y la fe. vanas y sutiles: No más flores. Llevando en su carrera La santa fe del corazón. Ya que todo se quiebra. aunque solloce y vibre Como el mar en su lecho tenebroso. Sacudiendo la garra ensangrentada Como al alzarse de la presa el buitre! ¡Ya que el talento es sombra Y luz el oro con la cual consiguen Los perversos las honras.Ver la virtud preponderante y libre. no opone a sus desmanes diques. Del cielo ni una lágrima recibe! Ya que la fuerza bruta. No malgastemos en estrofas ruines La sacra inspiración que en nuestras frentes Arde con lampos de gloriosos tintes! ¡Bajemos al abismo Del humano dolor: allí residen Áspides que se enroscan y babean! ¡Trasgos que se retuercen y maldicen! . ya que el esfuerzo Del hombre es humo y para nada sirve. Y con sombra de saña y de fiereza Echa el dogal y la garganta oprime! ¡Dejemos las endechas Empalagosas. las conciencias. Ciega. Y hasta el azul donde el señor sonríe! Ya que la norma enferma. ni pájaros. La humanidad. Ya que el siglo expirante Rueda a la noche lóbrega y sin límites De la insondable eternidad.

eterno insulto Para los jueces que la ley infringen. todos los Judas y Caínes! Y no temamos nada: ¡Aunque nos escarnezcan y castiguen. el hondo Grito blasfemo y la plegaria triste! ¡Y enjuguemos el llanto De todos los eternos infelices Que ante el dolor sacuden los cabellos Como el corcel indómito las crines! Quejémonos. al murciélago y al búho! ¡Loor al lirio. látigo al crimen! Quejémonos. prendido a las nacientes almas. y altivos demos Aliento a la virtud. Arranquemos las máscaras hipócritas Y escupamos el rostro de los viles! ¡Para que así. donde viven En espantoso maridaje. Un ramal de las cuerdas de la lira Para azotar con él a los serviles. Si queremos ser grandes y ser libres. Odio al cuervo. valientes y terribles. al cisne! ¡Insulto. a la paloma. ¡Que a nuestra voz desciendan De lo alto como míseros reptiles. formidable pulpo. todos los déspotas del mundo! ¡Todos. Todos. . Que hace de sangre y llanto sus festines! ¡Oremos ante el ara De la suprema redención. cuando la sorda muerte Nuestras bocas y párpados enfríe. hagamos De la ira un ariete irresistible Para romper el mal. y el liquen Del mal. Para el cadalso.¡Bajemos a ese infierno Poblado de sollozos. hagamos. Despedacemos con furor de tigres! ¡Con nuestros rudos cantos Vengadores.

la del “Silbón”. o vagabunderías. pero en Piedecuesta son tantos los que mortifican la paciencia de tiempo en tiempo. que me las sé de memoria. ese hálito que no se olvida y que alienta nuestras . como ajenas a la mentira. del cual no me caí por haberme maniatado preventivamente. relataban a mis antepasados en los términos más comunes y lastimeros. d. de las cuales tan solo nos queda. que andaba por todos los caminos golpeando a las ánimas. la cual había despertado un entusiasmo tan desbordante que las autoridades habían acudido temerosas de que sucediese algo desagradable. p. la historia de “La Mula Coja”. Mas de todas estas apariciones. guardamos un saludable recuerdo que nos vuelve a nuestra infancia haciéndonos saborear deliciosamente nuestras emociones ya idas. que ya por todas partes tiene que ir uno con el credo en la boca. y la del “Cojito”. como de ciertos perfumes maravillosos. como al polizonte de nuestra escuela. la de “Martín Pescador”. donde se me aplicaron veinte días de encierro y sermones a noche y mañana. LA LLORONA DEL MOLINO En todas partes ha habido espantos a cual más de horrorosos.) solo penetraron en mi entendimiento y me hicieron pasar crueles noches. por meterme de alborotador. De la melancolía de aquel paraje piedecuestano. que en su generalidad fueron gentes apaciguadas y creyentes. o inventos.Oigamos el aplauso de los buenos Al rodar en la gran noche sublime! Cuando terminé la composición. las largas narraciones sobre la “Santalla” y “La Llorona del Molino”. a quien vi y escuché encaramado en un árbol. como solía llamarlas el cura Wenceslao Serrano (q. porque se las oí muchas veces a una señora en los novenarios de mi casa. que me llevó hasta la casa. sentí una mano poderosa que me agarró de un brazo para extraerme de aquella nube de brindis conque me asaltaban los manifestantes. que se zarandeaba por las calles en las noches de septiembre. porque era un arriero maldito. y tantos los que han ido apareciendo. Los habitantes ya extinguidos de ciertas edades remotas. esa mano era la de mi padre. muchos de los que ya andamos en el descanso de nuestra peregrinación. y a quien recuerdo con mezcla de cariño y de espanto. e.

cuando sobre los troncos carcomidos donde aún se miran grabadas nuestras iniciales e iniciados nuestros dibujos. que como movida por la mano de Dios molió tanto grano en aquella alborada. lloraba y lloraba hasta el anochecer. llevándose consigo la muerte a Servando y a Natalia. en cuyo fondo aún subsisten los escombros donde la tolva de un rústico molino se alzó misteriosa hace catorce lustros. valiéndose primero de presionarlos con los pies. criado de su confianza. Adolfo y Dominga. No lejos de la plaza. en la parte alta del pueblo. con franjas de la ropa de la difunta y algunos rejos del molino. Más por tener quizá quien viera de sus angelitos y cuidara de su cocina y de sus colchones. llegó hasta aquel hogar desmantelado. convencida desde la víspera del rudo y permanente trabajo que Aparicio ejecutaría para cumplir con su obligación. que no se cansó nunca de lamentar a su propia mujer. confió su manejo y administración al cuidado del mulato Aparicio. ligero como una liebre saltó sobre la compuerta que contenía la catarata del agua e impulsó la rueda. cuyas víctimas fueron incontables. mujer endiablada y celosa como todas las feas. Así vinieron a plantar su vivienda entre aquel lento remolinear de las piedras y el constante ruido de la enramada. llenó sus boquitas con hojas venenosas y erizadas. media cuadra antes de donde hoy se levanta el edificio de la planta eléctrica. nos alelamos en el recuento de aquellas tardes deliciosas de comilonas de mangos. atólos de pies y manos con infinita crueldad. bajo cuya custodia y responsabilidad quedó el huerto. planteó su jugada. el mulato. señor de enormes propiedades y de bélicas preocupaciones. que bien pronto los libertaron pero ya hechos cadáveres. y como se cansase de esto. aquel trío de infortunados. arrojó sobre ellos grandes piedras. y sobre aquellas fosas durmieron y clamaron por muchas noches. y una vez allí. prendió desde el clarear de la aurora la candileja de su mansión. cuyos cuerpos fueron sepultados bajo la sombra de un frondosísimo mango cuyas ruinas aún existen. lo cual hizo con Sinforiana. y se dio a la tarea de sumergirlos entre un profundo remanso. Largas semanas corrieron para aquellos seres llenos de martirios y desconsolación. su mujer de nombre Natalia y sus tres muchachitos Servando. y acariciando tiernamente a sus peladitos. cuando la epidemia de la viruela.remembranzas. . en tanto que en alma de Sinforiana. Aparicio se vio obligado a tomar estado nuevamente. Y su idea culminó con la realización de los hechos que se llevaron a cabo en un grave día de tarea que para el molinero llegó. desconsolados y tristes. llevándose al amanecer sigilosamente a las dos criaturas hacia un lugar apartado y torrentoso. que por amor. la labranza y el molino. Al descanso de cada día. Un mes haría tan solo que bajo aquel humilde techo se recogían amparados y bajo su sosiego natural. Sinforiana. alma corrompida y baja de mujer plebe. desfigurados y maniatados en conjunto. se ven todavía las ruinas de una antigua portada que da entrada a un huerto desaparecido. el negro Anselmo Aparicio. rudo machacar de corozos e inusitada pesquería. y en el cual el pobrecito entusiasmado con la ganancia. se sentaba sobre una piedra cercana a las tumbas. que todo el granero se vació. Su propietario. se fraguaba lentamente el modo de hacerlos desaparecer.

que son inventos y vagabunderías. quien con los dos cuerpecitos que acababa de rescatar de la corriente. como poseída por uno de esos raptos de locura que tanto presionan y aniquilan a los criminales. a ver si siguen diciendo como el padre Wenceslao Serrano.El delito que acobarda aun a los más avezados a cometerlo. ni brujas. pero el día se llegará en que a los incrédulos los chupen las brujas. se escuchan a media noche los más lúgubres alaridos y desconsoladores lamentos. los peloteen las ánimas y les chille la llorona. ni las han sentido como Felipe Barco. optó por buscar alivio en su propia muerte metiéndose como pudo entre las piedras del molino. impulsó a Sinforiana a retroceder hacia el molino. pero es que no los han visto. Y así dicen que no hay espantos. y se ve bajar por todo el cauce de la toma. trasnochadores románticos o empedernidos charlatanes. A muchos de mis paisanos. vencido por su dolor. la sombra de una mujer con el pelo caído sobre la cara. arrepentida ya de las miseria de su pasión y llena de temores y de zozobras que aumentaron cuando su vista alcanzó a divisar a Aparicio. que con su crimen se ensombreció. ni ánimas en el purgatorio. que la trituraron lentamente. pues sus profundos chillidos han hecho en más de una ocasión romper los instrumentos a los serenateadores de mi tierra. En tanto que Sinforiana a quien ya la conciencia atormentaba justicieramente en esos momentos. gritaba como un loco y se golpeaba contra el suelo. en los brazos. . empapando con su sangre maldita aquel lugar de trabajo. Todos los años. les ha pasado su chasco con La Llorona del Molino. Miguelito Manosalva y yo. en la noche de la cuaresma.

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