DÍA DEL IDIOMA HOMENAJE A VICENTE ARENAS MANTILLA

Lugares en que se efectuará la lectura: 1. Convento de las Clarisas 2. Tarima del parque central de Piedecuesta Orden de las lecturas. Convento de las Clarisas:

1. Romance del Ánima Coy 2. La Mula del Diablo 3. La Llorona del Molino

Tarima del parque central de Piedecuesta: 1. Romance a la Plaza de Piedecuesta 2. Las Mestizas Voladoras 3. Romance de los Garroteros 4. La Loca Teresa 5. La Puerta del Perdón 6. La Negra

ROMANCE DEL ÁNIMA COY

Y el pelo se le paraba Al pobre de uno. Los miércoles y los sábados. Es Benedicta ¡Dios mío!. a lo largo. en el acto. La sentían pasar brincando. Con su túnica de llamas y una canilla en la mano. Y otras veces como cabro. Suspira largo. Entre lamentos profundos Y alaridos muy macabros. Al golpe de media noche Cuando bajaba rezando. Piadosa Virgen del Tránsito.Al punto de media noche. -Ayudadme… decía a veces. Al toparse a Benedicta El espanto más espanto. Mi hija niña a quien maté En el pozo hace veinte años… . -la conozco por el timbre De la voz. Y mientras reza. Por San Antonio hacia abajo. que rezando El credo y las siete salves. más lánguido. Con las puertas bien trancadas Mucho tiempo la miraron Las muy devotas matronas De mi pueblo. Es Benedicta Rovira. Un bulto blanco camina Calle abajo. calle abajo. Cada lamento se oía Más lastimero. y por los cascos De mula que le salieron Por matar a su Rosario. suspira. Dicen los que la escucharon Durante largas centurias. Muchos cayeron privados En plena calle. A rogar por mi Rosario. Decía al oír los gemidos Don Policarpo Avendaño. Como chulo algunas veces. muy largo.

Iba bajando. Iba la calle llenando Al paso de Benedicta. Y los serenos corrían. Del veinte y el veinticinco. Y echaban palo los guapos. Cada piedra es un recuerdo De aquellos tiempos antiguos. Con su ceiba centenaria Y sus tunorosos vivos. Demandados y testigos?. ROMANCE A LA PLAZA DE PIEDECUESTA ¡Oh plaza!. Y entre aullidos lastimeros. . ¡Oh plaza!. Que con su antorcha en la mano. Eucaliptus.Ayudadme… almas piadosas. vecino. Que de la cárcel guardianes Le daban sombra y abrigo A los viejos charladores. Y sus palmas con racimos. divina plaza De otros tiempos fiel testigo. Cuán hermosa era tu ceiba Y tus mamones altivos. Alegre plaza de toros. patevacas. En cuyos palcos lucieron Las morenas sus hechizos. ese gran mango De “La Cascada”. Y tu mango.. ¿Quién no recuerda tus palmas. Tus almendros y eucaliptus.. bajando. grandiosa plaza Donde yo corrí de niño. Mientras las nobles matronas Rezaban credos y salmos. Y las rubias bajo el sol Pintaron de oro tu piso. Con limosnas y sufragios A salir de los infiernos Donde ha mucho estoy penando… Y un olor de azufre intenso.

La diosa de mi cariño. La veta de mis romances Y de mis dichas. tus chorros También fuéronse al olvido. ¡Grata plaza de mi tierra Donde yo corrí de niño! Cómo añoro tus mamones Y tus palmas con racimos.De la hidalga Piedecuesta. Una sombra de tristeza. Las campanas yo no cantan. A Chinca y a Secundino. Tu alegría rodó al abismo. Y las aves con sus trinos. Y un solo canto de angustia Hoy recorre tus caminos. Tus jardines se secaron. Y las palomas de antaño Murieron en ostracismo. Y sin ceiba. Al igual tus muchachas De ojos negros y divinos. Ni el sol alumbra lo mismo. Pero es difícil. Un gran manto de nostalgias Cae piadoso en tus caminos. . Y tus fuentes musicales. Y hasta tus más claros hijos Hoy viven en el exilio. Como al golpe de un conjuro Se han callado a un tiempo mismo. Para cantarte quisiera Renovar todo lo antiguo. no es lo mismo. Pintar a Pedro Martínez. testigos. Hoy ya sin pila de piedra. Que eran gloria de mis lares Por su gran romanticismo. Te vuelve en raro mutismo. Por tus calles centenarias Cruza un viento de exterminio. Envolviendo en sus crespones Lo que aún queda de lo antiguo.

tienda. y el arriendo de una casa de media manzana. el tinto y las emboladas. era por influencia de la guerra. el asunto era todavía más grave. había guerra en el carbón. Solo el sueldo de ciertos empleados de comercio continúa siendo el mismo de hace treinta años. el caballito de batalla de los comerciantes desalmados para podernos explotar inmisericordemente. políticos. encaramaron sus precios hasta las más altas montañas. con alberca. porque lo insultaban a uno y lo trataban de atrasado y falto de noticias. la guerra le había hecho disminuir la leche a las vacas. de las cebollas. hay bailes y reuniones atómicos. ingenieros. médicos y hasta religiosos atómicos. aun en medio de sus once ovejas. el masato y el jabón. la tan nombrada bomba ya está entrando entre los inventos de confianza. y las boticas a su turno como el Arca de Noé. desde el alza inmoderada de los víveres. los granos y hasta los mismos arrendamientos. Si hacía verano era por la guerra. los vestidos hechos y hasta las hormigas que eran la única vitamina criolla. pues todo lleva consigo el sello de la energía nuclear. si llovía era por la guerra. pero son más atómicos los precios del calzado. que a mí me han hecho recordar un distraído episodio de la guerra de los mil días: .Y tus chorros. y guerra había también en el agua. en cada artículo de primera necesidad estaba metida indefectiblemente la guerra. en las ollas de barro en las cucharas de pote. para quien ni la bamba atómica ni el rayo de la muerte. hasta el más encopetado chucho de turcos. Afortunadamente. la guerra fue a dar hasta las panaderías. Como el alma de tus gentes Que ya están en el olvido. de revelarse contra ese inicuo encarecimiento que tan hondamente tiene afectada nuestra doméstica economía. sastrerías y dentisterías. los del cine y los circos. tienen tanto peligro como los platillos voladores. desde la más pobretona venta de hilos y ajuares. se han vuelto tan peligrosas que ya no se atreven ni los más peligrosos a preguntar. siente uno deseos. periodistas. pues los facultativos por la guerra le subieron con gato a los honorarios. dulcerías. cuando una panela valía dos centavos. y no se podía pretender pedir rebaja ni aun en las yucas. Hasta hace poco. en las puntillas. cantarinos. Y ahora es la bomba atómica la entrometida. la manteca y los tomates también alcanzaron un precio bélico. la panela. si una chata se volaba con un galán. se conseguía por siete pesos. huerto. se tomaba y se moría la gente de peste. Por la guerra nos daban el tinto sin dulce y suprimieron el cigarrillo. ni los anuncios de Conchita Espejo. horno y caballeriza. una libra de carne un real. son atómicas las sirvientas y los choferes. en la leña y hasta en el chocolate. LAS MESTIZAS VOLADORAS En estos tiempos en que todo lo que sucede se le achaca a los efectos de la bomba atómica. maicena y bicarbonato. en las papas y hasta en la caraña. por la guerra se lloraba. como me decía ayer tarde una señora de tipo centenarista. era la guerra: la guerra primaba en todas las esferas comerciales. y si uno por desgracia se enfermaba. ya que en la actualidad se suceden a diario matrimonios atómicos. el precio prohibitivo de la carne. dulces chorros Caminantes. leche que ahora no es leche sino agua sucia revuelta con almidón.

situada en Los Colorados. para una casa secreta que había construido en el monte entre Los Amarillos y Planadas. Que el desayuno del avaro rico. quien al ver semejante envío en días tan tremendos de escasez y persecución. había montado su panadería en su residencia de Planadas. y valiéndose de una gran cuerda de alambre cuyo extremo iba a descansar en la copa de uno de los más elevados y casi centenarios caracolíes de la hacienda de El Puente. material productivo y servidumbre a más de una buena cantidad de municiones. organizador de la guerrilla que dominaba los predios del Molino. una buena cantidad de armamento que iba con destino a los rebeldes de Pan de Azúcar. cargó inmediatamente con su batería. Una tarde. su muy aliñado cargamento de mestizas. Pero sucedió que un día. fue descubierto por un leñador. la siguiente cuarteta: El aguasal con yuca es más sabrosa. y acto seguido fue fusilado junto con sus dos acompañantes de apellido Murallas.Ñor Josefito Moreno. El Granadillo. un gran luchador. enviaba permanentemente como ayuda para el sostenimiento de los revoltosos de La Mesa. ayudado por otros veteranos que todavía subsisten. cuando trataban de transportar desde la casa de los Manosalva. uno de los radicales más auténticos de la vieja Piedecuesta. en diminutas pero muy bien dibujadas letras de pan blanco. La Mesa de Los Santos y los no menos numerosos de Chocoa y Palogordo. dentro de los cuales remitía él sus partes y los que le enviaban los levantados en el páramo de Juan Rodríguez. cayó en manos de las tropas del gobierno. e impartía órdenes para que les fueran comunicadas a su gente acampada en El Molino. y desde allí. y apoderándose en cuanto a lo primero de una de las más doradas y olorosas mestizas voladoras. un benemérito soldado. ROMANCE DE LOS GARROTEROS . su ingenioso y muy valiente emisario Paulino Ramírez. Ganada con sudor de honrada frente. tiró ligeramente su lazo a la cuerda que pasaba por sobre su cabeza. Con pan francés y con café con leche. desde donde surtía abundantemente a los destacamentos situados en Las Vegas. hasta Sevilla y Miraflores. halló escrita sobre ella. el gran sartal de mestizas embarcado en el alambre y empujado por una carreta de rural fabricación. Sabido esto por ñor Josefito.

el Galembo.Fue por noviembre. Y el loco Luis con Galembo. Porque ya hace una semana Que no hacemos nada bueno… Y nuestra fama decae. Porque fue un gran liberal Y apóstol devoto y tierno De aquellas Semanas Santas. muy serio agregó: . Y en tomándose su trago. Seguramente a tomarse Un trago donde Guillermo El dueño de “La Gran Cruz” El mono más reverendo Que sabía miles de historias. Le dijo el Loco al Galembo: -Esta noche si te toca Darle el leñazo a Pocheno. Que escondiendo su garrote Salió de la tienda riendo. Fue la tienda de Guillermo Mantilla. Que el frio lo estaba corriendo. Con que arribita Galembo. Y el otro José. Y adivinaba los sueños De los mozos del corrillo. Donde hoy se encuentra “La Roca”. Y algo hablaron en silencio: Obdulio con Sagarnís. que asombran A quienes los van oyendo. Que iban con Obdulio Roa Y Santiago el estupendo. había invierno Y tinieblas de misterio. Y otro trago se tomaron. A quien Dios tendrá en su reino. Y por la plaza enruanados Iban cuatro discutiendo Temas bélicos. El uno era el loco Luis. Luego. mi tío carnal. Y les dijo a los que había. Que eran tenorios tremendos. Que solo queda el recuerdo.

A alguien le van a echar leño. Llevaba la ruana a rastra. Desde aquella noche trágica. Por allá cerca del atrio. Cuando noviembre es de invierno. Y como a mí me la velan. Inventan que fue el Galembo. Y un hombre pasó en seguida Hacia “Hoyo Grande”. Y el palo lo iba blandiendo. corriendo. Cual si alguien de la justicia Sus pasos fuera siguiendo. Y hay quien afirma que ha visto. Se marchó hacia Casanare Donde murió al poco tiempo. .-Buenas noches. En la esquina de don Telmo. Pues parece que esta noche. Su tierra dejó en silencio. Va golpeando las ventanas El fantasma del Galembo. Y dos minutos después. don Guillermo. Y con su ruana de rastra Que hace tremolar el viento. Se oyó un terrible lamento. Un hombre que a media noche Su garrote va blandiendo. Fíjese que yo me voy A un oficio que tengo.

sin sospechar acaso. como olvidada de las almas caritativas de Piedecuesta. vivía teresa en una casucha destartalada del barrio de “Los Ojitos”. alardeando de su conquista infamemente alcanzada.LA LOCA TERESA A Teresa la conocí siendo yo un niño. la muchacha buena y cándida. marcaría en la ruta fría y desencantada de su vida. una morena desencajada por las penas y por la locura. halló en el barrio de “Los Ojitos”. En tanto su galán. conforme a la relación que de labios patriarcales escuché muchas veces durante largas veladas. el viejo comisario del pueblo. en quien Teresa como muchas muchachas ingenuas. fiada en los prometimientos y blandituras. como sucede con algunos locos de estos tiempos. que tarde o temprano el dedo de la justicia que a todos nos alcanza. Era Teresa. Fue teresa por mucho tiempo el motivo de persecución y de mofa de los chistosos de mal gusto tan abundantes en aquella época al parecer lejana. había sufrido un desengaño amoroso. hizo su morada en el acalorado corazón de Teresa que en plena juventud sentía hervir todos los instintos y gritar todas sus emociones. el triste epílogo que mereció. Haraposa. escarnecida. ya que figura no tenía. oportunistas y estafadores. Su pariente Libardo. pero tengo tan grabada su figura. uno de aquellos desengaños que solo podía subsanar la muerte. mujer modesta y trabajadora. y tan presentes sus algarabías. donde años antes la juventud y las ilusiones eran un puñado de bellos prometimientos. trajinó Teresa mucho tiempo entregada por completo a su tarea permanente. pero sí poseía mala entraña para posar su garra insana en el alma soñadora de la más inocente muchachita de aquel entonces. que en cumplimiento de su deber rondaba por los alrededores de la ciudad. trasnochador y pazguato. sumisa y obediente. De sol a sol. Mas el amor que no da treguas. dejando para siempre abandonada a su hijita que lloraba de frío y de hambre aquella mañana. LA MULA DEL DIABLO . pero soñando quizá en un porvenir venturoso. Teresa. sus gestos. que supo sacrificarlo todo en aras de un amor mal correspondido. comiendo y viviendo de sus trabajos domésticos de lavandería y aplanchado. como buen galán de provincia. tenía puesto su corazón y sus más dulces esperanzas. que a veces me parece oírla. las que poco tiempo después la lanzaron por calles y plazas gritando y llorando con el fruto de su cariño en los brazos temblorosos y descarnados. vida licenciosa o fingimientos. sonreía comentando su proeza sobre los sucios bancos de los mentideros. En una mañana de mayo. ni reconoce peligros. En compañía de su madre. y que hoy es una dama de prestantes virtudes y orgullo de mi tierra. pero que todos los días renace y que nunca podremos olvidar. criadas bajo sanas y cristianas costumbres. frente a la casucha destartalada. Hilario. el cuerpo yerto y descarnado de Teresa. oficios en los cuales estaban especializadas. sin que para lo último mediaran taras familiares.

tengo precisamente que pasar por el “Callejón de la Guala”. cuando observó que entre un charco de sangre que fluía de pies y manos. si me dirijo a “Llano de garras”. que así se llamaba el herrero. que llamaban insistentemente a su puerta. venida del último rincón del infierno a hacer plata a Piedecuesta. Pacho. se encontraba muerta Eumelia. si subo a San Antonio. Terminada la faena. luego hallo “La Ventana de los Milagros”. patrocinados quizá por aquella gente maldita. a enseñarle el fruto de su codicia y relatarle su maldad inhumana y su extrañeza con la aparición. y se acordó en una callada noche del mes de octubre del 99. porque tenía un viaje de urgencia. con lugares marcados por la consumación de acontecimientos misteriosos y criminales. destrozadas las carnes por los clavos . el cual tenía su taller por los lados de la bocatoma y que trabajaba hasta los domingos porque era supremamente ambicioso. sin quererlo. encontrándose de manos a boca con un alto y enlutado caballero que llevaba una mula para que le herrase. llena de comentarios endiablados que vienen de todas las épocas. iba todas las tardes a reconvenir a su inquilino hacia otro género de vida. las cigarreras de “La Cucuteña” y el escarabajo de la capilla. Reyes. contándole historietas que él acomodaba a su antojo. por lo cual acudió a abrirla. el buen dueño del rancho. no sin proferir maldiciones y herejías mientras le iba poniendo al animal brutalmente las herraduras que le martillaba sin caridad. pero en una noche trágica de agosto. como si repasara las páginas de un libro. sintió en medio de su sueño lleno de infernales pesadillas. no sin que hubieran rencillas y puñetazos y hasta uno que otro muerto. en tanto que la bestia como para sorprenderlo. “EL Circo Santander”. y que el forjador le escuchaba como quien escucha llover. tropiezo siempre. una hermosa mujer que vivió durante largos años con aquel herrero Villamizar.Cada vez que recorro mi pueblo visitando a mis amigos que son numerosos. cuya historia. la entrada de la revolución. donde vive un gran veterano que se sostiene haciendo escobas y fabricando garrotes adornados con insignias cabalísticas. suspiraba muy tristemente y trataba como de hablarle. pero cuál no sería su sorpresa. al pasar por la esquina del zanjón viene a mi mente el recuerdo de “El Puente Maldito”. y nuevos y horripilantes asesinatos se sucedieron en el pueblo. En mi pasado viaje a la villa las circunstancias me llevaron a pasearme por frente a la morada de “La Mula del Diablo”. De la hermosura de la prójima se hacían elogios en todas partes. la tienda de la “Piquituerta”. pacho volvió a su lecho donde había dejado poco antes buena y sana a su compañera. más arribita está la piedra donde se arrodilló “El Corcovado”. voy diciendo a cada momento: Aquí vivió “La Tigra”. y por mi pupila siguen desfilando a medida que camino. Y así se iban pasando lentamente los días. A los días sucedieron los meses y a los meses los años. en cuya sala estaba plantada la herrería. evoca el motivo de los primeros garrotazos. A la vista de una manotada de monedas que el caballero tiró como precio de la faena sobre el tosco mesón. que siempre ha sido buen patio para extraños y aventureros. Si me encamino hacia “Hoyo Chiquito”. el zaguán de “Los Túnganos”. Villamizar se apresuró a prender el fuego. en cada esquina.

cuyas maderas estuvieron hasta hace poco tiempo. donde se meció su primer nido tibio y fragante. cantando alegres plegarias. quedando todos como petrificados ante la espantosa narración.inmisericordes con que había martirizado y querido inutilizar el pobre animalito de su prójimo regalón. a los españoles y bumangueses con “La Puerta del Sol”. y las mujeres contemplan y hacen memoria con el más dulce cariño. Los soldados derrotados buscan a cada momento con los ojos nublados por el terror y la fatiga. medio borrados por el polvo de los siglos. Los piedecuestanos hemos soñado siempre con “La Puerta del Perdón”. a vivir con los que ha mucho se fueron. el lento y pesado caminar de “La Mula del Diablo”. y quien quizá no ha terminado su expiación y prosigue su martirio llevando arrastra a su compañero a todo lo largo de la calle. en el alegre barrio. los vecinos suelen escuchar en las horas de la madrugada. dejándonos en estos lugares. LA PUERTA DEL PERDÓN Hay recuerdos que no se borran. sin que nos brote una lágrima y nos sintamos transportados en alas de nuestra propia fantasía. barnizadas de color azul de cielo. todo de piedra labrada. los más gratos recuerdos de sus andanzas. y hay del que pretendiese fingirse indiferente o reírse de nuestro recogimiento. larga como una acera del barrio de San Antonio. puerta grande de arco. Cuando el día amaneció. los gritos del renegado hicieron acercarse a todos los vecinos. Pues cada uno de estos lugares encierra dentro de sí la historia de un acontecimiento. o la tristeza de una tragedia. el campo que han tenido que abandonar. porque tenía segura su paliza y la maestra lo catalogaba como excomulgado. . Ninguno puede pasar por estos sitios tan íntimamente ligados a la remembranza. y a los judíos con “La Puerta de Oriente”. Por tiempos. la ventana ya raída de la casa solariega. guarda la huella imborrable de una acción. donde ha muchos lustros su maravilloso príncipe azul les habló de cosas dulces. pasajes que no se extinguen y lugares que nunca se olvidan. la primera clavellina encarnada. que es Eumelia. que lo despreciaban por su mala vida y ambición. Tal nos sucede a los piedecuestanos con “La Puerta del Perdón”. que alcanzó muchos arrepentimientos y regeneraciones de almas que ya eran fichas contadas en las arcas del capataz. alegre y vivificador como los ojos de los querubines que se asoman a nuestros sueños. sin que se les escape un suspiro. De niños nunca pasamos por frente a ella sin doblar la rodilla y levantarnos la gorrita. sueñan las aves con el limonero en flor. y dejó entre sus manos sedosas y perfumadas. que muchas mañanas nos despertamos tarareando.

y una señora de Tona sanó de ciertas dolencias. a que estamos sometidos. Pero ha habido gentes tan emperradas. desgraciadamente. y los que menos. Otros se hicieron ricos y poderosos por su grandiosísima influencia. y no volvió a tomar nunca. que por pereza o por respeto humano se han sometido más bien a sobrellevar una vida endemoniada. musitando oraciones. “La Puerta del Perdón” lo tornó con un solo pase. comiéndose una caspita que se había desprendido del quicio. . no quedaba ni el más insignificante rencor en los querellantes. llevaban atados a los contendores. en esta era del modernismo. por frente a esta puerta veneranda. Yo me curé de muchos dolores de muela rastrillando la pieza afectada contra las piedras del arco. que era un Judas con su costilla. dejándonos solos como las grandes hecatombes. y afirmar muchos que. Así lo he podido apreciar en amenas charlas de sobremesa. en un manso cordero. después de efectuada esta ceremonia. hombres de exquisita talla artística y nobles miras de engrandecimiento. cuyas huellas imborrables tan agradablemente nos asaltan en medio del eterno trajinar de gozos locos que tan breve se marchitan. que después se amaban como tiernos pimpollos. las autoridades o los familiares. no encuentro ahora. que para mí siempre han tenido un positivo encanto. a los que hacían por repetidas veces pasar de rodillas. la tibia evocación de aquellos sanos esparcimientos pasados. en cambio de darse un paseíto por “la Puerta del Perdón”. vicios y renqueras. Al Chato Pascasio. han alcanzado gracias tan infinitas. “LA NEGRA” Férvido adorador de las cosa viejas. Efraín Gutiérrez alejó por siempre unos implacables mezquinos que lo martirizaban. donde desde hace mucho tiempo se deponen las armas de todos los sinsabores y se previene uno contra los resabios y enfermedades. que sería largo enumerar. en ricos saraos sociales a donde llega a menudo sin quererlo. todos los hijos del chato Adán y de nuestra madre Eva.Cuando algunos reñían en la calle o en la casa. Y no soy yo solo quien siente este grato apego a las vejeces. nada que como lo antiguo me llene de gusto y de sugestión. sombras en el cerebro y amarguras en el corazón. ni a llegar tarde a la casa. lo comparten conmigo muchos seres de inteligencia privilegiada. muchos menos a pegarle a su cucuchita. con meter los dedos entre los huecos de la cerradura.

por encontrarse bastante disgustado. y mi imaginación voló entonces hacia el terruño dormido y olvidado por los golpes del tiempo. para que hicieran correr la voz entre los del círculo. Ricardo Rueda y otros que involuntariamente se me escapan. que no volverán jamás. se entrevistó aquella mañana con algunos compañeros de estudio. Dichosas veladas corrieron en torno de aquella Gruta Simbólica piedecuestana. guiado por ese instinto de sociabilidad que me es legendario y no postizo y forzado. la ausencia lógica de los antiguos entretenimientos y el tornasol de los odios. Luis Jesús y Pepe García García. Céspedes desesperó. que solo logran hacer de ellos el punto negro de la reunión. sino que procuran seguir adelante. ya empezaba a sentir por la literatura una afición entrañable. Tiempo hacía que Piedecuesta no tenía un centro especial en donde llevaran a cabo los intelectuales de entonces sus inolvidables pláticas. se llamaba “La Negra”. Luis Antonio Céspedes. para poder ofrecerle a su patria. acompañándolo en tiple Luis Eduardo Mantilla y Gómez Nougués en la guitarra. sentíme vivir en aquellos aromosos días ya idos de mi primera edad. rebosantes de ingenio y tildadas de alegría. con el beneplácito de unos y las persecuciones de otros. experimentaba natural goce en demorarme al regresar siempre de la escuela. Luis Eduardo Mantilla. Yo. hacía en aquellos días gestiones ante el cabildo del municipio a fin de obtener. se haría una protesta . En alas de esta grata emoción que despertó en mi calurosa evocación de mis lejanos y amorosos lares. Fastidiado Luis Antonio por esta extraña conducta de sus paisanos. para realzar el entusiasmo que por momentos se enfriaba en la reunión. me halle de improviso en una de aquellas fiestas de rico gusto santafereño. Pedro y Raúl Arenas. Felipe Barco. y las no menos saladas del señor Arango Gutiérrez. en que para acordar los programas de nuestras fiestas sensitivas y escrupulosas se reunían Luis Antonio y Estanislao Céspedes. no una catilinaria de desprestigio y deshonra. que aunque pequeñín.En una de estas noches pasadas. y cuyos triunfos en varias exposiciones le habían granjeado numerosísimos trofeos. una beca para poder ir a perfeccionarse en una escuela italiana. ejecutaba en su pistón. como del que dan muestra ahora tantos entrometidos y saltimbanquis mestizos. para escuchar las maravillosas coplas y alegatos en verso que allí se verificaban. fundada allá por el año de 1915. que ya era un consagrado de la paleta. Vicente Mantilla Pradilla. que no han abandonado hasta ahora esa mísera envidia contra los que nos proponemos hacer algo por el buen nombre de la ciudad. a los que comisionó. le cerraron la puerta a sus nobles anhelos de triunfar. sino la gloria de sus condecoraciones adquiridas honorablemente. notable músico y sin igual prosista. por una causa que aterra. sino por una infinita envidia. como todos lo deseábamos. entre aquel grupo de señores que sí sabían de bohemia sin tiros. en el agradable establecimiento que por iniciativa y auspiciado por el mismo don Daniel Arango Gutiérrez. Como es natural que todos los que tienen miras altas no se conforman con los éxitos del primer paso. José María Gómez Nougués. ante los que no por carencia de fondos. ni ultrajes. que merodean desquiciados en busca de inmerecidas pleitesías. que en diferentes ocasiones. que a las once de la mañana y en el punto de “La Negra”. en un cercano día. Felipe y Carlos Sorzano. o en su bandola. gastó dinero y ruegos. sus más bellas producciones. Luis Felipe Arenas. luchó. arrulladas a veces por las incomparables anécdotas de Alejandro González. ni patanerías.

por lanzarle una viva a Luis Antonio y otra a Daniel. Y me llegó la hora. y pronto se vio “La Negra” colmada de devotos y de curiosos en espera del acontecimiento.airada contra aquellos –qué bolada. Con los ojos clavados en la eterna Sombra. Náufragos. ya se habían encaramado a la mesita de servir varios oradores anticipados que.que por envidia del artista se hicieron de gorda vista. y después otro y otro. empezando cuando ya estuve encima de la mesa. sentía una ansiedad positiva en estrenarla de cualquier manera. habían estado incendiarios. en busca de un astro que nos guíe: Ya que no nos es dable . Una peste de abrazos y exclamaciones llovieron entonces sobre nosotros en la más espantosa continuidad. de pronto alguien que creía tal vez que yo no saldría con nada. Porque sentimos el dolor ajeno. los cobardes De esta contienda mundanal y horrible. virgen! Nosotros. que había desesperado toda la mañana en la fabricación de un discurso que llenara las formalidades insultantes que las circunstancias requerían. los tristes. entre escollos y entre sirtes! ¡Nosotros los ceñudos. Los que vamos sin rumbo en el mar hondo De la duda. Porque gemimos ¡ay! por los que gimen. siempre requiere habilidad. Los que damos en cláusulas candentes El corazón. se acordó de pronto que en una de esas noches pasadas me había escuchado aprendiéndome una no conocida composición del vate Flórez. y negaron la palmada. fui ayudado por varios de los manifestantes. llevaron ligero la nueva a cada uno de los afiliados. Los comisionados. gritó: que hable Vicente. que caía como la sopa en la miel. soñadores de imposibles. los que vamos Sin saber nuestro fin ni nuestro origen. Como yo estaba muy pollito y eso de encaramarse a una mesa en medio de tanta gente. Poco trabajo costó a Céspedes convencerme de que debía tomar parte en la colada. que no eran ningunos dormidos y a quienes exaltó Céspedes con algo de sus protestas. y yo que me sabía al dedillo la composición y había ensayado tomos imperativos y acciones proporcionadas. Cuando Luis Antonio y yo hicimos entrada en “La Negra”. y luego entré así: ¡Nosotros los cansados De la vida. Luis Antonio. los pálidos. aunque sangriento. haciendo resaltar el acontecimiento. Nosotros. según nos dijo Daniel.

y horrible. Y con sombra de saña y de fiereza Echa el dogal y la garganta oprime! ¡Dejemos las endechas Empalagosas. Ya que el siglo expirante Rueda a la noche lóbrega y sin límites De la insondable eternidad. no opone a sus desmanes diques. Llevando en su carrera La santa fe del corazón. No malgastemos en estrofas ruines La sacra inspiración que en nuestras frentes Arde con lampos de gloriosos tintes! ¡Bajemos al abismo Del humano dolor: allí residen Áspides que se enroscan y babean! ¡Trasgos que se retuercen y maldicen! . La humanidad. Y en la eminencia del deshonor y el crimen. Sacudiendo la garra ensangrentada Como al alzarse de la presa el buitre! ¡Ya que el talento es sombra Y luz el oro con la cual consiguen Los perversos las honras. aunque solloce y vibre Como el mar en su lecho tenebroso. las conciencias. ni pájaros. mudo y brutal como la esfinge. ya que el esfuerzo Del hombre es humo y para nada sirve. ni estrellas… Es necesario que la estrofa grite! ¡Nuestra misión es santa. Ya que todo se quiebra. Ciega. Del cielo ni una lágrima recibe! Ya que la fuerza bruta. Pero sí el llanto y la miseria abajo. Pero el dolor al ímpetu resiste De la ciencia y la fe. Y hasta el azul donde el señor sonríe! Ya que la norma enferma. vanas y sutiles: No más flores.Ver la virtud preponderante y libre. cual monstruo Negro.

látigo al crimen! Quejémonos. Que hace de sangre y llanto sus festines! ¡Oremos ante el ara De la suprema redención. eterno insulto Para los jueces que la ley infringen. al murciélago y al búho! ¡Loor al lirio. formidable pulpo. Todos. donde viven En espantoso maridaje. y el liquen Del mal. el hondo Grito blasfemo y la plegaria triste! ¡Y enjuguemos el llanto De todos los eternos infelices Que ante el dolor sacuden los cabellos Como el corcel indómito las crines! Quejémonos. Odio al cuervo. al cisne! ¡Insulto. valientes y terribles.¡Bajemos a ese infierno Poblado de sollozos. . todos los déspotas del mundo! ¡Todos. hagamos De la ira un ariete irresistible Para romper el mal. a la paloma. Si queremos ser grandes y ser libres. ¡Que a nuestra voz desciendan De lo alto como míseros reptiles. prendido a las nacientes almas. hagamos. todos los Judas y Caínes! Y no temamos nada: ¡Aunque nos escarnezcan y castiguen. cuando la sorda muerte Nuestras bocas y párpados enfríe. Despedacemos con furor de tigres! ¡Con nuestros rudos cantos Vengadores. y altivos demos Aliento a la virtud. Arranquemos las máscaras hipócritas Y escupamos el rostro de los viles! ¡Para que así. Para el cadalso. Un ramal de las cuerdas de la lira Para azotar con él a los serviles.

la historia de “La Mula Coja”. las largas narraciones sobre la “Santalla” y “La Llorona del Molino”. LA LLORONA DEL MOLINO En todas partes ha habido espantos a cual más de horrorosos. o vagabunderías. de las cuales tan solo nos queda. y la del “Cojito”. porque era un arriero maldito. d. como al polizonte de nuestra escuela. como solía llamarlas el cura Wenceslao Serrano (q. que andaba por todos los caminos golpeando a las ánimas. Los habitantes ya extinguidos de ciertas edades remotas. esa mano era la de mi padre.Oigamos el aplauso de los buenos Al rodar en la gran noche sublime! Cuando terminé la composición. por meterme de alborotador. que en su generalidad fueron gentes apaciguadas y creyentes. a quien vi y escuché encaramado en un árbol. como ajenas a la mentira. que me las sé de memoria. Mas de todas estas apariciones. que ya por todas partes tiene que ir uno con el credo en la boca. del cual no me caí por haberme maniatado preventivamente. la de “Martín Pescador”. sentí una mano poderosa que me agarró de un brazo para extraerme de aquella nube de brindis conque me asaltaban los manifestantes. p. ese hálito que no se olvida y que alienta nuestras . como de ciertos perfumes maravillosos. porque se las oí muchas veces a una señora en los novenarios de mi casa. o inventos. pero en Piedecuesta son tantos los que mortifican la paciencia de tiempo en tiempo. relataban a mis antepasados en los términos más comunes y lastimeros. muchos de los que ya andamos en el descanso de nuestra peregrinación. que me llevó hasta la casa. De la melancolía de aquel paraje piedecuestano. y a quien recuerdo con mezcla de cariño y de espanto. y tantos los que han ido apareciendo. que se zarandeaba por las calles en las noches de septiembre. la del “Silbón”. donde se me aplicaron veinte días de encierro y sermones a noche y mañana. e. la cual había despertado un entusiasmo tan desbordante que las autoridades habían acudido temerosas de que sucediese algo desagradable. guardamos un saludable recuerdo que nos vuelve a nuestra infancia haciéndonos saborear deliciosamente nuestras emociones ya idas.) solo penetraron en mi entendimiento y me hicieron pasar crueles noches.

señor de enormes propiedades y de bélicas preocupaciones. cuando sobre los troncos carcomidos donde aún se miran grabadas nuestras iniciales e iniciados nuestros dibujos. convencida desde la víspera del rudo y permanente trabajo que Aparicio ejecutaría para cumplir con su obligación. se fraguaba lentamente el modo de hacerlos desaparecer. arrojó sobre ellos grandes piedras. la labranza y el molino. el negro Anselmo Aparicio. desconsolados y tristes. lo cual hizo con Sinforiana. con franjas de la ropa de la difunta y algunos rejos del molino. y se dio a la tarea de sumergirlos entre un profundo remanso. No lejos de la plaza. valiéndose primero de presionarlos con los pies. que todo el granero se vació. y como se cansase de esto. Aparicio se vio obligado a tomar estado nuevamente. en cuyo fondo aún subsisten los escombros donde la tolva de un rústico molino se alzó misteriosa hace catorce lustros. su mujer de nombre Natalia y sus tres muchachitos Servando. alma corrompida y baja de mujer plebe. y en el cual el pobrecito entusiasmado con la ganancia. que como movida por la mano de Dios molió tanto grano en aquella alborada. Y su idea culminó con la realización de los hechos que se llevaron a cabo en un grave día de tarea que para el molinero llegó. Largas semanas corrieron para aquellos seres llenos de martirios y desconsolación. Un mes haría tan solo que bajo aquel humilde techo se recogían amparados y bajo su sosiego natural. en la parte alta del pueblo. que por amor. lloraba y lloraba hasta el anochecer. cuyos cuerpos fueron sepultados bajo la sombra de un frondosísimo mango cuyas ruinas aún existen. media cuadra antes de donde hoy se levanta el edificio de la planta eléctrica. que no se cansó nunca de lamentar a su propia mujer. Más por tener quizá quien viera de sus angelitos y cuidara de su cocina y de sus colchones. bajo cuya custodia y responsabilidad quedó el huerto. se ven todavía las ruinas de una antigua portada que da entrada a un huerto desaparecido. ligero como una liebre saltó sobre la compuerta que contenía la catarata del agua e impulsó la rueda. cuando la epidemia de la viruela. prendió desde el clarear de la aurora la candileja de su mansión. y acariciando tiernamente a sus peladitos. llevándose al amanecer sigilosamente a las dos criaturas hacia un lugar apartado y torrentoso. Sinforiana. que bien pronto los libertaron pero ya hechos cadáveres. Así vinieron a plantar su vivienda entre aquel lento remolinear de las piedras y el constante ruido de la enramada. mujer endiablada y celosa como todas las feas. llevándose consigo la muerte a Servando y a Natalia. aquel trío de infortunados. llegó hasta aquel hogar desmantelado. y sobre aquellas fosas durmieron y clamaron por muchas noches. y una vez allí.remembranzas. atólos de pies y manos con infinita crueldad. . el mulato. Adolfo y Dominga. rudo machacar de corozos e inusitada pesquería. desfigurados y maniatados en conjunto. se sentaba sobre una piedra cercana a las tumbas. confió su manejo y administración al cuidado del mulato Aparicio. Al descanso de cada día. cuyas víctimas fueron incontables. llenó sus boquitas con hojas venenosas y erizadas. nos alelamos en el recuento de aquellas tardes deliciosas de comilonas de mangos. en tanto que en alma de Sinforiana. planteó su jugada. criado de su confianza. Su propietario.

y se ve bajar por todo el cauce de la toma. trasnochadores románticos o empedernidos charlatanes. ni ánimas en el purgatorio. que son inventos y vagabunderías. vencido por su dolor. impulsó a Sinforiana a retroceder hacia el molino. arrepentida ya de las miseria de su pasión y llena de temores y de zozobras que aumentaron cuando su vista alcanzó a divisar a Aparicio. en los brazos. se escuchan a media noche los más lúgubres alaridos y desconsoladores lamentos. optó por buscar alivio en su propia muerte metiéndose como pudo entre las piedras del molino. ni brujas. que con su crimen se ensombreció. en la noche de la cuaresma. que la trituraron lentamente. pues sus profundos chillidos han hecho en más de una ocasión romper los instrumentos a los serenateadores de mi tierra. .El delito que acobarda aun a los más avezados a cometerlo. pero es que no los han visto. ni las han sentido como Felipe Barco. como poseída por uno de esos raptos de locura que tanto presionan y aniquilan a los criminales. les ha pasado su chasco con La Llorona del Molino. pero el día se llegará en que a los incrédulos los chupen las brujas. Miguelito Manosalva y yo. Todos los años. A muchos de mis paisanos. quien con los dos cuerpecitos que acababa de rescatar de la corriente. los peloteen las ánimas y les chille la llorona. empapando con su sangre maldita aquel lugar de trabajo. a ver si siguen diciendo como el padre Wenceslao Serrano. En tanto que Sinforiana a quien ya la conciencia atormentaba justicieramente en esos momentos. gritaba como un loco y se golpeaba contra el suelo. la sombra de una mujer con el pelo caído sobre la cara. Y así dicen que no hay espantos.

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