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PRESENCIA REAL DE CRISTO EN LA EUCARISTA

Historia contada en radio Mara, por el propio seminarista en junio 2011 Hay en el seminario de Toledo un seminarista que debe su vocacin a la eucarista. Era catequista en su parroquia y llevaba una vida de creyente un poco superficial y rutinaria por la costumbre. Pero un da, se encontr con un antiguo amigo, a quien haca mucho que no vea, que le hizo una peticin sorprendente. Tras los saludos y una breve charla le dijo: Como t tienes mucha relacin con la iglesia, consgueme una hostia consagrada. Dentro de una semana nos vemos aqu, a esta misma hora, y me la entregas.

Al catequista le pareci un poco raro, y como l no distingua una hostia consagrada de una sin consagrar, y no se atreva a coger una consagrada, de una caja que haba en la sacrista, cogi una sin consagrar. Cuando en la fecha convenida se encontr con el amigo y se la dio, ste, al cogerla, hizo un gesto de contrariedad y la tir al suelo diciendo: Yo te ped una hostia consagrada y sta est sin consagrar! El catequista se sorprendi ms an de que su antiguo amigo pudiera distinguir esa diferencia y se asust de lo que haba estado a punto de hacer. Al parecer, el amigo estaba en una secta satnica y quera la hostia consagrada para profanarla en uno de sus actos rituales. A consecuencia de este suceso comenz a reflexionar en el misterio de Dios hecho pan y verdaderamente presente en la eucarista. Su amor a Jess en el sagrario fue creciendo poco a poco y al cabo de un ao ingres en el seminario de su ciudad con la ilusin de poder l consagrar y hacer presente, sacramentalmente, a Dios en la tierra.