Adolfo Suárez Terán

La Prisión en México
DelCuauhcalliaLecumberri
(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Adolfo Suárez Terán
Estudios
Posgrado
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, Michoacán) División de Estudios de
Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
Especialidad en Ciencias Penales y Maestría en Derecho
Licenciatura
Universidad Nacional Autónoma de México, (México D. F) Facultad de Derecho
Bachillerato
Preparatoria Federal de Cuautitlán, (Cuautitlán, Estado de México)
Primaría y Secundaria
Academia Militarizada México (México D. F)
Experiencia Laboral
Instituto Mexicano del Seguro Social
Coordinador de Eventos Sociales y Culturales
Unidad Morelos de Servicios Sociales, San Juan de Aragón, Distrito Federal
Coordinador de Eventos Sociales y Culturales
Unidad Cuauhtémoc de Servicios Sociales, Naucalpan de Juárez, Estado de México
Comisión Federal de Electricidad
Auxiliar del C. Oficial Mayor
Coordinador de Eventos Sociales y Culturales
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado
Administrador de la tienda en la ciudad de Uruapan, Michoacán
Gobierno del Estado de Michoacán
Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán
Secretario Particular de dos Procuradores, sucesivamente
Secretario Particular del Secretario General de Gobierno
Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán
Secretario Particular de dos presidentes, sucesivamente, del Poder Judicial del Estado de Michoacán
Gobierno del Estado de Michoacán
Director del Centro Penitenciario Mil Cumbres, Lic. David Franco Rodríguez
Otras Actividades
Conductor de programas informativos y de análisis de radio y televisión.
XECR, Radio Variedades;
XEI, Radio Morelia;
Canal 13 de Morelia;
TV Azteca Michoacán;
Central TV Michoacán.
Publicaciones
Libro El Estado y El Cuidado de Los Menores
Libro La Prisión en México del Cuauhcalli a Lecumberri (Origen y Evolución de la Prisión en
México).
Columnista de la Revista Poder, Morelia
Director de la Revista Claridades de Michoacán
La Prisión en México
DelCuauhcalliaLecumberri
(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Adolfo Suárez Terán
LA PRISIÓN EN MÉXICO
Del Cuauhcalli a Lecumberri
(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Primera Edición, enero de 2011
Autor: Adolfo Suárez Terán
D.R. Derechos reservados conforme a la ley.
Tel. Cel.: 0444 (431) 87 14 18
E-mail: claridadesdemichoacan@yahoo.com.mx
Prohibida la reproducción parcial o total
sin previa autorización del autor
La edición estuvo a cargo del autor
Diseño: J. Ignacio Rojas Chávez
Capturista: Gustavo Adolfo Montes Suárez
Impreso en Morelia, Michoacán, México,
en Ediciones Michoacanas Imprenta Offset
E-mail: edicionesmichoacanas@hotmail.com
La Portada
El Petámuti o Sacerdote Mayor y el Capitán General,
con arco y flecha, presencian las ejecuciones de los
malhechores, hechas a golpe de maza por el carcelero,
entre los condenados figuran los hechiceros, los
perezosos, que después de cuatro reprensiones habían
dejado de traer leña al templo y la mala mujer (que
acababa de ser descalabrada). Arriba, los señores,
y abajo, los caciques, fumando en pipa, contemplan
impasibles la ejecución de los condenados a muerte.
LÁMINA II
RELACIÓN DE MICHOACÁN (1541)
Adolfo Suárez Terán
La Prisión en México
DelCuauhcalliaLecumberri
(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Al grato y maravilloso recuerdo de mis padres, Adolfo y Soledad.
A Evita, la dulce compañera de mi vida.
A mis hijas, Eva Iliana y Erika.
A la felicidad y alegría que me han dado Renata, Camila, Daniela,
María Fernanda y Gustavo Adolfo, que ha sido excelente colaborador.
A mi hermano Sergio, a mis hermanas Evelia y María Elena.
Índice
Dedicatoria..................................................................................... 9
Agradecimientos .......................................................................... 11
Presentación ................................................................................ 13
Prólogo ........................................................................................ 17
Introducción ................................................................................. 19
1ª PArTe
Los precursores del penitenciarismo ........................................... 23
2ª PArTe
Prisiones y Cárceles en Roma .................................................... 53
cAPÍTulo i
Época Prehispánica en México .................................................. 57
Las cárceles prehispánicas ......................................................... 63
Los Mayas ................................................................................... 65
Los Tarascos ................................................................................ 69
cAPÍTulo ii
Las cárceles en el México de la Colonia ..................................... 75
Cárceles de la Inquisición ............................................................ 79
La Inquisición en México ............................................................. 81
La Cárcel de la Acordada ............................................................ 85
Delitos y penas de la Colonia ...................................................... 89
Real Cárcel de Corte ................................................................... 93
Cárcel de la Ciudad ..................................................................... 97
Historia de la Cárcel Nacional o Cárcel de Belem ..................... 101
cAPÍTulo iii
La Penitenciaría de Lecumberri ................................................. 105
Otras prisiones y presidios ........................................................ 113
El presidio de San Juan de Ulúa ............................................... 115
cAPiTulo iV
Breve reseña de las prisiones de la Nueva Valladolid y de los inicios
de la Penitenciaría en el barrio de San Pedro en Morelia ......... 121
Consideraciones ...................................................................... 127
Resumen ................................................................................... 143
Fuentes de Información ............................................................. 147
Archivos Consultados ................................................................ 151
Anexo Gráfico ............................................................................ 153
dedicAToriA
A
los que sufrieron los hierros, marcas, azotes y cadenas; a los que han
habitado en mazmorras, oscuros calabozos y tinajas como preludio
de su muerte.
En recuerdo de los que han sido ahorcados, descuartizados, guillo-
tinados, lapidados, mutilados, quemados en aceite hirviendo, a los que
han sido cocidos en calderas.
A los que sufrieron y padecieron las brutalidades y excesos del Santo
Oficio traído a nuestro país por los españoles, quienes utilizaban como
medios regulares de tormento, entre otros, la plancha caliente, el potro y
otros instrumentos de extrema crueldad
A los que en forma pública como festín para el populacho fueron ahor-
cados o decapitados en el cadalso.
A los luchadores sociales que sufrieron encarcelamiento por
sus ideas.
A los que dejaron sus lágrimas y tristezas –no por cobardía, sino por
impotencia- en encierro injusto decretado por el poderoso pretendiendo
aniquilar su alma y espíritu fundado en la razón y la libertad.
Al Estado mexicano para que vuelva su vista a esa “geografía del do-
lor”, como la llamó John Howard, para mejorar las condiciones integrales
del sistema penitenciario y darle oportunidad a quienes siendo presos,
también fueron niños y que algo pasó en su vida que los llevó a tomar
senderos equivocados.
9
A todos los que aspiramos a reformar o a modificar al delincuente,
cuando no somos capaces de contribuir a modificar a la sociedad.
Queremos rehabilitar al delincuente, cuando no rehabilitamos la prisión.
¿Qué acaso el delincuente, por regla general, no es el resultado de
una sociedad en descomposición?
El Autor
DEDÌCATORÌA 10
AgrAdecimienToS
L
os renglones que a veces son más complicados de escribir son los
que se refieren a los agradecimientos. Todo lo que uno pueda expre-
sar, no es lo suficiente para dejar testimonio de los sentimientos de gra-
titud que uno tiene con quienes han contribuido para concluir un trabajo
que en ocasiones parece difícil. Ni duda cabe que es una ventura haber
encontrado en mi camino a todos ellos, que sin regateos ni egoísmos me
entregaron su erudición, recibiendo, además, una ayuda y orientación
invaluable. Los aciertos que pudiera contener este trabajo deben ser atri-
buidos a ellos, maestros y directivos universitarios.
Quiero expresar mi especial y significativo agradecimiento al Doctor
Francisco Javier Ibarra Serrano, quien aceptó dirigir la presente tesis.
Todos sus comentarios, correcciones y observaciones, siempre repre-
sentaron para mí un aliciente de gran importancia para seguir profundi-
zando en la búsqueda y estudio de todo aquel material que enriqueciera
la presente investigación.
El apoyo del Doctor Ibarra Serrano, su confianza y estímulos constan-
tes, así como su paciencia, pero también exigencia académica, siempre es-
tuvieron presentes; ya que sin ello, esta tesis habría quedado inconclusa.
Mi reconocimiento permanente a la División de Estudios de Posgrado
de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoa-
cana de San Nicolás de Hidalgo, por darme la oportunidad de realizar los
estudios de especialidad en ciencias penales y maestría en Derecho.
No podría dejar de mencionar a algunos de esos magníficos y es-
tupendos maestros, todos ellos Doctores en Derecho del Instituto de In-
vestigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México,
11
quienes aceptaron venir semana a semana a las aulas de nuestra Facul-
tad de Derecho de la UMSNH a entregarnos su caudal de conocimientos
y sabiduría a la primera generación de estudiantes de posgrado.
Recuerdo con gran admiración y sincera emoción al Dr. José Luis So-
beranes Fernández con su cátedra de Historia del Derecho Mexicano; al
Dr. Álvaro Bunster Briseño y sus enseñanzas sobre la Teoría de la Acción
Finalista; al Dr. José Antonio Martínez de la Serna; a la Doctora Josefina
Cámara Bolio y al Dr.Antonio Luna Arroyo, entre otros que también estu-
vieron a la altura y calidad académica de los anteriores.
Sería una ingratitud de mi parte si no reconociera las atenciones que
recibí del personal de los archivos y bibliotecas: Archivo General de la
Nación, Archivo Histórico de la Ciudad de México, Archivo Histórico de
la Ciudad de Veracruz, Archivo del Obispado de Morelia, Archivo del Su-
premo Tribunal de Justicia de Michoacán, Archivo Histórico Municipal del
Ayuntamiento de Morelia, Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del go-
bierno de Michoacán; Biblioteca Nacional, Biblioteca Central de la UNAM,
Biblioteca del Instituto Nacional de Ciencias Penales, Biblioteca de la Fa-
cultad de Derecho de la UNAM, Biblioteca de la UMSNH, Biblioteca del
Congreso del Estado de Michoacán.
Reconozco y mucho aprecio el interés de amigos cercanos que también
infundieron en mí su estímulo y apoyo para concluir el presente trabajo.
El Autor
AGRADECÌMÌENTOS 12
PreSenTAción
E
stá en tus manos una obra de características especiales que procura
hacer un análisis sobre la descomposición penitenciaria que preva-
lece en nuestro país, ubicada en el conocimiento histórico del origen y
evolución de las prisiones de México que data desde la época prehispáni-
ca hasta el centro penitenciario conocido como Lecumberri; coincidiendo
con varios tratadistas del tema que el sistema, fue creado con un sentido
humanista para sustituir la pena capital, el destierro, la deportación o pe-
nas infamantes, torturas o azotes y mutilaciones, entre otras más.
Y siendo muy escasos los trabajos que abordan el contenido de la
obra, constituye una valiosa aportación para conocimiento y mejor com-
prensión de la evolución que ha sostenido el sistema penitenciario en
nuestro país, abordado con decisión y valentía por su autor, el Lic. Adolfo
Suárez Terán, quien aportó no solo la investigación, sino su conocimiento
y experiencia laboral adquirida como servidor público en las diferentes
áreas de responsabilidad que ha tenido en la administración guberna-
mental, todas relacionadas con la materia.
Esta tesis, base de la sustentación del peldaño de Maestría en De-
recho alcanzado por el autor, consta de dos partes: la primera nos relata
los referentes teóricos analizados y llevados a cabo a lo largo de dos
siglos sobre reformas de carácter penal, sustentadas en inquietudes hu-
manitarias y reconociendo la importancia de los Derechos Humanos y
la dignidad, y también, desde luego, los esfuerzos Internacionales para
establecer determinadas normas en el tratamiento de reclusos.
Sin embargo, da cuenta de que, a pesar de los esfuerzos institucio-
nales, éstos no han sido suficientes, pues la prisión se ha convertido en
una Institución sumamente compleja y contradictoria. En sus inicios, los
establecimientos penales se fundaron con la finalidad de ofrecer una
nueva forma de sanción. Posteriormente se les impuso como responsa-
bilidad el proteger a la sociedad, segregando a quienes son considerados
13
por los jueces como nocivos para la comunidad, tratando de modificar su
conducta dañina, para favorecer su reintegración a la sociedad.
Se han realizado reformas legislativas y varios intentos acerca de lo
que pueden o deben de hacer las cárceles, experimentado una serie de
fórmulas como prisión-empresa; modelo médico; modelo educativo for-
mación; institución terapéutica, pero son esquemas que no han prospera-
do por diversas circunstancias, el encarcelamiento y sobre todo la prisión
en sí, han recibido severas críticas por sus resultados nulos, y algunos
criminólogos que ponen en evidencia la institución proponen su abolición.
Ello producto de la insatisfacción del actual sistema penitenciario
En la segunda parte de la obra, cita los referentes históricos en cuatro capí-
tulos abordados en históricos temas relacionados con las formas de castigo y
prisión de diversas culturas en nuestro país, antes y después de la conquista.
En el primero: Narra cómo en la época prehispánica no se concebía
la cárcel como un espacio para castigar y mucho menos para rehabilitar:
los cercados y las jaulas hacían las funciones de prisiones y tenían como
finalidad custodiar a quienes posteriormente serían ejecutados; o bien, se
utilizaban para retener a los que serían sacrificados como ofrenda a los
dioses, de estos quedaron testimonios escritos de Frailes Franciscanos,
Dominicos y Agustinos.
En la cultura azteca o mexica se caracterizó como severa, brutal y
excesiva, la pena debería de satisfacer un instinto primitivo de justicia en
las diferentes clases sociales, vivían en pleno periodo de venganza y las
sanciones que se imponían eran más allá de la gravedad del delito, la
pena de muerte se aplicaba por ahogamiento, envenenamiento, abrién-
doles el pecho, por asfixia, incineración en vida, lapidación entre otras
muchas más.
Las cárceles que se usaron en esa época fueron: el Cuauhcalli, usada
para delitos graves a quienes se les debería de aplicar la pena de muerte,
consistía en una jaula o casa de palo muy estrecha y vigilada, para que sin-
tiera el prisionero el rigor de la muerte; el Petlacalli era una casa de esteras
larga y ancha, donde, de una parte y de la otra, había una jaula de maderos
PRESENTACÌÓN 14
gruesos, con unas planchas gruesas como cobertor, abriéndose por la par-
te de arriba una compuerta por la que eran introducidos los presos.
Los mayas imponían pena por adulterio, entregando al adúltero atado
a un palo al marido para su venganza; por homicidio, el infractor pagaba
con su muerte o por insidias de los parientes; y, por robo, el infractor pa-
gaba convirtiéndose en esclavo de la víctima.
A diferencia de los aztecas la pena no era tan brutal.
De los Tarascos solo se conocen por la obra La relación de Michoacán,
Tratado de Ritos, Ceremonias, Población y Gobierno de los Indios de la
Provincia de Michoacán.
En la fiesta Equatacónscuaro se escuchaban las quejas y se juzgaba
a los reos (uázcata), sus cárceles eran grandes, pero no como una espe-
cie para castigar y menos para rehabilitar.
Con la conquista se realizó un trasplante de las instituciones jurídicas
de derecho españolas al territorio americano y la legislación se aplicó tal
cual. El régimen penitenciario tuvo su base en las Partidas, fundamental-
mente en la Setena, dedicada a la materia penal.
En el periodo de la Inquisición las cárceles fueron: la Perpetua o de
la Misericordia, la Cárcel Secreta y la Cárcel de Ropería, existiendo otras
llamadas Cárcel de la Acordada, la Real Cárcel de Corte, la Cárcel de la
Ciudad o Cárcel de la Diputación, la Cárcel de Belem.
En el Tercer Capitulo menciona a la Penitenciaria de Lecumberri, que
estuvo ubicada en el Distrito Federal, de una influencia arquitectónica
Francesa. Su proyecto de diseño fue basado en el sistema panóptico de
Jeremías Bentham, funcionó por 76 años, el 26 de Agosto de 1976 salió
de ahí el último preso con destino a los nuevos reclusorios que se cons-
truyeron durante el gobierno del Presidente Luis Echeverría.
Destaca en esta obra la valentía del autor al afrontar las causas que
han llevado a la descomposición penitenciaria que prevalece en nuestro
PRESENTACÌÓN 15
país. Las cárceles son un campo propicio para la violación de los dere-
chos fundamentales de las personas, donde se ha formado una subcul-
tura de violencia y que forma parte de la corrupción, con una realidad
de contradicciones, vicios y toda una gama de violaciones a la dignidad
humana de las que ha dado cuenta la Comisión Nacional de Derechos
Humanos y otros organismos no oficiales.
Finalmente nos presenta, además, su vanguardista y adecuada pro-
puesta en el sentido de que el funcionamiento del sistema penitenciario
debe depositarse en manos de personal directivo, administrativo, técnico
y de custodia, considerando la vocación, aptitudes, preparación acadé-
mica y antecedentes personales de los candidatos a esos puestos y por
ningún motivo designar para esos cargos de tanta responsabilidad, a per-
sonas por razón de amistad o compromiso político.
Agradezco al Maestro en Derecho, Adolfo Suárez Terán, esta oportu-
nidad para reconocer el esfuerzo de un diagnóstico que debe servir para
seguir impulsando los cambios que se requieren en materia penitenciaria
en nuestro país. Enhorabuena.
Enero de 2011
ProfeSor Wilfrido lázAro medinA
PRESENTACÌÓN 16
Prólogo
F
ue para mí muy agradable leer con detenimiento la profunda investi-
gación que sobre la prisión en México realizó el estudioso Licenciado
ADOLFO SUÁREZ TERÁN.
Recordé la materia penitenciaria que he manejado por muchos años
y que por su presencia humana y llena de problemas y contradicciones
en nuestro país no es fácil ignorar.
Reconozco que la obra “LA PRISIÓN EN MÉXICO” que comentamos
ayuda a cualquier lector o investigador jurídico a conocer a detalle la histo-
ria del penitenciarismo nacional y a entender en lo fundamental la esencia,
los objetivos, el sistema, las técnicas, y las acciones de trabajo, estudio y
disciplina que habrán de tener realidad en las áreas respectivas.
En todas estas preocupaciones el estudio integral de personali-
dad de cada interno es esencial para su tratamiento de rehabilitación
que lógicamente se pretende con el auxilio de las ciencias hermanas
en los aspectos médico, social, psicológico, psiquiátrico, pedagógi-
co y jurídico como principales, atendidos por un calificado Consejo
Técnico Interdisciplinario.
Las prisiones abiertas con sus variedades y las ideas de cambiar las
sanciones privativas de la libertad por otras, son los temas no concluidos
y que ocupan el interés de los especialistas en esta rama del Derecho en
nuestros días.
Es triste, por otra parte, reconocer la verdad de que este ámbito jurí-
dico ha estado en el abandono en los últimos años, sin proyectos nuevos
y sin realizaciones técnicas satisfactorias.
17
Bueno sería volver a las acciones científicas, dinámicas y valerosas
de Don SERGIO GARCÍA RAMÍREZ y de ANTONIO SÁNCHEZ GALIN-
DO con sus realidades aterrizadas en la verdad de sus cárceles abiertas
y en tantas recomendaciones que por escrito nos regalaron hace algunos
años a todos los mexicanos que nos importan estos temas.
Se debe analizar con detenimiento el estudio de Suárez Terán que
aquí nos ofrece, para aprovechar y hacer realidad sus observaciones in-
teligentes y sobre todo sus experiencias útiles.
Felicitamos a ADOLFO SUÁREZ TERÁN por este esfuerzo tan fe-
cundo concretado ahora en este valioso libro, y le rogamos que siga el
estudio de esta materia para que nos ofrezca nuevas ideas que benefi-
cien a todos los que tienen la desgracia de llegar a una prisión a padecer
sus angustias y también para ayudar al Estado y a la Sociedad a resolver
mejor esta penosa realidad nacional.
Enero de 2011
licenciAdo Jorge mendozA álVArez

PRÓLOGO 18
inTroducción
L
os motivos que me impulsaron a realizar este trabajo, derivan de mi
experiencia laboral en los ámbitos de procuración de justicia, admi-
nistración de justicia y posteriormente mi función como director del penal
conocido como el Mil Cumbres, antes de que se le impusiera el nombre
del ex gobernador de Michoacán David Franco Rodríguez.
Durante el tiempo que trabajé en la Procuraduría de Justicia de
Michoacán, con dos procuradores, sucesivamente, desempeñando
el cargo de secretario particular del titular de dicha dependencia, los
acompañé a las visitas que realizaban a las prisiones de la entidad a
escuchar a los internos en sus peticiones que formulaban consistentes
en que, en la mayoría de los casos, su encarcelamiento era injusto ya
que consideraban que no eran responsables de los delitos por los que
se encontraban privados de su libertad y que, argumentaban, habían
sido víctimas de torturas y diversas arbitrariedades de la policía judi-
cial, ahora llamada ministerial , así como de una actuación injusta del
ministerio público, solicitando una revisión a sus expedientes con la
esperanza de lograr su libertad.
La misma situación la viví desempeñando el puesto, también, de se-
cretario particular de dos titulares del Poder Judicial de Michoacán, en
diferentes épocas, a quienes en igual forma que a los procuradores de
justicia con los que colaboré, auxiliaba en sus recorridos por las prisiones
de la entidad, atendiendo solicitudes de igual índole que las planteadas a
los procuradores de justicia y en algunos casos, los menos, solamente
pedían al titular del Supremo Tribunal de Justicia que se agilizara la reso-
lución del juez o del magistrado, según se tratara.
En cada una de esas visitas, la mayoría de los internos expresaban
su inconformidad por los tratos inhumanos y arbitrarios que recibían de
custodios y directivos.
19
Ese transitar por las prisiones de Michoacán durante poco más de
cinco años, me dieron la valiosa oportunidad de tener contacto directo
con procesados y procesadas o sentenciados y sentenciadas y sus fami-
lias, así como las circunstancias generales en las que transcurre la vida
de ellos y ellas y la angustia de sus seres más cercanos: padres, esposa,
hijos; siendo más dolorosa la situación de las mujeres.
Es así que obtuve una perspectiva integral y directa del cuadro carce-
lario en nuestro estado, que no es diferente a la que prevalece en otros
estados de la República mexicana.
También, después de esos cinco años, pude comprender más am-
pliamente las causas reales de la descomposición penitenciaria, lo que
confirmé cuando fui designado director del ahora llamado C.E.R.E.S.O.
“David Franco Rodríguez”.
Sin embargo y después de haber expuesto los conceptos anteriores,
mi interés se concentró, fundamentalmente, en investigar cómo eran las
cárceles, prisiones o jaulas en la época prehispánica y qué finalidad te-
nían en esos tiempos remotos.

Haré una referencia histórica, como ya lo mencioné, de lo que podría
haberse identificado como cárcel en la época precortesiana; luego vino
la colonia y posteriormente el México independiente y así sucesivamente
llegaremos hasta la Penitenciaría de Lecumberri en el Distrito Federal, sin
descuidar la investigación de las jaulas en los tiempos de los tarascos o
purhépechas y lo que fueron las prisiones en la etapa de la colonia en la
Nueva Valladolid.
Parte de este trabajo está basado en investigaciones y en expe-
riencias personales derivadas de mi actividad laboral ya expuesta en
renglones iniciales.
En diversas ocasiones acudí a la capital del país para visitar las áreas,
superficies o edificaciones en las que estuvieron asentadas las Cárceles
de la Inquisición, La Cárcel de la Acordada, La Real Cárcel de Corte, La
ÌNTRODUCCÌÓN 20
Cárcel de la Ciudad, La Cárcel de Belem, La Cárcel de Santiago Tlatelol-
co y no podían faltar algunas visitas al puerto de Veracruz para conocer
el Presidio de San Juán de Ulúa y, obviamente, la asistencia varias veces
al Archivo General de la Nación, que fue la Penitenciaría de Lecumberri,
tanto para documentarme en el ramo de Presidios y Cárceles, para la
elaboración del presente trabajo, como para recorrer los espacios que
albergaron a una diversa muchedumbre de prisioneros.
Es mi intención que esta aportación sea de utilidad para quienes ten-
gan interés en conocer, por lo menos en lo esencial, el origen y evolución
de la prisión en México.
Morelia, Michoacán, 2011
Adolfo Suárez Terán
ÌNTRODUCCÌÓN 21
PrimerA PArTe
loS PrecurSoreS del PeniTenciAriSmo
T
odos los tratadistas del tema, son coincidentes en que el sistema pe-
nitenciario fue creado para substituir o remplazar, con un criterio hu-
manista, la pena capital, el destierro, la deportación, las penas infaman-
tes, la tortura, los azotes, las marcas, las mutilaciones y una variedad de
castigos corporales.
Para sustentar el desarrollo de esta investigación abordaré el conte-
nido de varias teorías o corrientes, principalmente las de Jeremías Ben-
tham, John Howard, César Bonesano, Manuel Montesinos y Molina, Mi-
chel Foucault, Massimo Pavarini, Darío Melossi, Sergio García Ramírez.
Han transcurrido poco más de dos siglos, y este sistema ha sido el
centro de todas las políticas penales aplicadas en el mundo. En el siglo
XIX se llevaron a cabo una serie de reformas de carácter penal, susten-
tadas en inquietudes de orden humanitario y reconociendo la importancia
de los Derechos Humanos y de la dignidad.
Habrá que admitir que se han realizado una serie de esfuerzos inter-
nacionales- en épocas recientes-para establecer determinadas normas
para el tratamiento de los reclusos.
La prisión se ha convertido en una institución sumamente compleja
y contradictoria. En sus inicios, los establecimientos penales tuvieron la
finalidad de ofrecer una nueva forma de sanción. Posteriormente se les
ha impuesto la responsabilidad de proteger a la sociedad, segregando a
quienes son considerados por los jueces como nocivos para la comuni-
dad, reprochándoles una conducta delictiva, tratando de modificar esa
conducta dañina y las actitudes del transgresor de la norma penal, para
favorecer su reintegración social; lo que en la realidad no se ha logrado.
23
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 24
Se han experimentado una serie de fórmulas, la mayoría de ellas so-
lamente han generado resultados conflictivos, acerca de lo que pueden o
deben ser y hacer las cárceles y es así que se conoce la prisión-empresa;
modelo médico; modelo educación-formación; institución terapéutica. Se
han intentado un sin fin de esquemas que no han prosperado por diversas
circunstancias. A pesar de todo ello y de las diferentes reformas legislativas-
que ese no es el problema-el encarcelamiento y sobre todo la prisión en
sí, han recibido severas críticas por sus resultados nulos. Actualmente la
evaluación que han hecho algunos criminólogos sobre la prisión, ponen en
evidencia esa institución y algunos de ellos hasta plantean su abolición.
Ello es producto de una honda insatisfacción ante el actual sistema
penitenciario y prevalece cierta unanimidad sobre este punto entre los
especialistas de todos los países, incluidos los de aquellas naciones que
son consideradas las más avanzadas en materia penitenciaria, como:
Holanda y los países escandinavos.
John hoWArd o el creAdor del derecho PeniTenciArio
N
ació en un barrio de los extremos de la ciudad de Londres, Inglaterra,v
en 1726. Quienes lo han estudiado a profundidad, sostienen que su
obra deriva de haber sido prisionero de guerra y ser sometido a tratos
severos, así como del conocimiento directo que obtuvo de las múltiples
visitas y recorridos que realizó por las cárceles de su país en donde los
presos estaban sometidos a las crudezas de sus carceleros, como tam-
bién a las condiciones detestables de los inmuebles carcelarios. Lo iden-
tificaban como “amigo de los prisioneros”, pues luchó por su libertad y por
mejorar sus condiciones en reclusión
Su peregrinar, como “sheriff” o alguacil mayor, nombramiento que le
fue otorgado dado su interés por humanizar las prisiones, principalmente
de su país, lo llevó a recorrer la mayoría de las cárceles de su condado,
las que encontró sucias y atiborradas de prisioneros. En espacios re-
ducidos encontraba jóvenes y viejos criminales, mezclados con locos,v
deudores, todos ellos sin ninguna clasificación. Esos cuadros indignantes
se reproducían en todas y cada una de las prisiones a las que posterior-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 25
mente acudía. Esa terrible experiencia lo llevó a escribir su célebre libro
El estado de las Prisiones
1
.
En dicho texto, describía que se trataba de salas comunes, mal olientes
y casi en tinieblas; si algo abundaba, según su narración, eran la ociosidad
absoluta, homosexualismo y explotación de los presos y presas por los
carceleros quienes, a pesar de existir la orden de los jurados de liberarlos
por su inocencia, los celadores incumplían dicha disposición y retenían a
capricho al preso para seguirlo explotando. En virtud de lo anterior, Howard
hizo votos de dedicarse el resto de su vida a combatir todas las injusticias
que prevalecían en los penales, y a pugnar por una reforma penitenciaria.
En todos los condados de Inglaterra, los que también conoció, las
condiciones de las cárceles y la de los presos eran iguales a las que ha-
bía frecuentado en el condado de su lugar de origen (Berdfordshire). Tuvo
oportunidad de visitar prisiones de España, Portugal, Flandes, Holanda,
Alemania, Suiza. Estuvo en París y se le impidió el acceso a La Bastilla
que era una cárcel de estado (para disidentes y enemigos de los reyes)
En Francia, tuvo que disfrazarse de hombre elegante de la alta socie-
dad, para poder ingresar a algunas cárceles de París, argumentando que
su interés consistía en ayudar a los presos pobres.
Durante su estancia en Holanda le sorprendió la baja criminalidad
que atribuyó al trabajo industrial y a otros factores de prevención como la
escuela, la higiene y los servicios públicos.
La importancia de Howard no se limitaba a denunciar las condiciones
deplorables de las prisiones, sino que ayudó en forma efectiva al tomarse
en cuenta sus ideas y planteamientos.
La obra primordial de este precursor del penitenciarismo, está plas-
mada en el libro El estado de las Prisiones, cuyo primer apéndice es
conocido en el año de 1780 en su país, y luego en 1784 el segundo apar-
tado. El texto es traducido al francés en 1788
2
.
1 Marco del Pont, Luis. Derecho Penitenciario. Cárdenas Editor. México, D.F., 1984. Pág. 58.
2 Ibidem p.62
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 26
Su aportación invaluable al penitenciarismo, consiste:
1) Aislamiento absoluto, ante el extremado hacinamiento que había visto
en esas prisiones, para favorecer la reflexión y el arrepentimiento, al
mismo tiempo para evitar el contagio de la promiscuidad.
2) En segundo lugar, le daba importancia determinante al trabajo, como
lo sigue teniendo ahora. Señalaba que debía ser constante, obligatorio
para condenados y voluntario para procesados.
3) Instrucción moral y religiosa
4) Higiene y alimentación. La primera casi no existía y la segunda era
raquítica. Ante esto, planteó la necesidad de construir cárceles cerca
de ríos y arroyos para poder limpiar y realizar tareas de higiene.
5) Por último, se ocupó de la clasificación ante el cuadro indiscriminado
de presos. Planteó la necesidad de tener en cuenta a los acusados,
donde la cárcel era sólo para seguridad y no para castigo, a los pena-
dos que debían ser castigados conforme a la sentencia, y a los deudo-
res. Propicia la separación de hombres y mujeres.
Las ideas de Howard fueron adoptadas en toda Inglaterra, Estados
Unidos, Italia, Países Bajos, Holanda, Rusia, como valioso resultado de
su inconformidad y queja emocionante y conmovedora. Fue llamado para
que expusiera todas su sugerencias y proyectos ante un Comité de la
Cámara de los Comunes de Inglaterra, siendo escuchado con gran aten-
ción, derivando de esa reunión una serie de acuerdos y normas para
modificar el sistema penitenciario, lo que de inmediato se inició al reali-
zarse modificaciones a los inmuebles de las prisiones y a la vez que se
construían dos prisiones modelos, y que él con otras dos personas, se
encargarían de dirigirlas aplicando todo lo esencial que contenía su obra
El estado de las Prisiones.
Muere el 20 de enero de 1790, por haber contraído una enfermedad
llamada fiebre carcelaria o tifus exantemático, que seguramente contra-
jo por el contacto directo que tenía con los reclusos. Su deceso fue en
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 27
Jerson, Ucrania y antes de morir pidió que sus restos no fueran llevados
a Inglaterra, pues fue en Jerson en donde encontró las cárceles más
limpias y ordenadas de cuantas había visitado en su peregrinar por esa
“geografía del dolor”, término por él utilizado y que tiempo después se
han querido adjudicar otros estudiosos del penitenciarismo.
La mayor parte de las ideas y proyectos concebidos por Howard, con-
tenidas en su libro El estado de las Prisiones, tienen aplicación en la ac-
tualidad; desde luego que con las adecuaciones y reformas modernas.
John Howard es quien más ha influido en el progreso y humanización
de las cárceles y en la concepción del sistema penitenciario actual.
JeremÍAS BenThAm
U
no de los más reconocidos penitenciaristas como Mariano Ruiz Fu-
nes
3
, dice que Bentham es el precursor más eminente de los siste-
mas penitenciarios modernos; Jeremías, jurista inglés, nacido en Lon-
dres, Inglaterra, el 15 de febrero de 1748, escribió varios tratados sobre
derecho civil y derecho penal, como El Tratado de Legislación Civil y
Penal en el año de 1802, ocupándose del delito, del delincuente y de la
pena. También es considerado el padre de El Utilitarismo.
Sin embargo, la más importante contribución de Jeremías Bentham
es El Panóptico
4
, modelo de cárcel elaborado por encargo del Rey Jorge
III, proyecto de carácter arquitectónico para guardar a los presos con
más seguridad y economía, y para trabajar al mismo tiempo en su re-
forma moral, con medios nuevos de asegurarse de su buena conducta,
y de proveer a su subsistencia después de su libertad. El Panóptico es
conocido por vez primera en Inglaterra en el año de 1791.
Advierto que El Panóptico no tuvo aplicación práctica en su país,
3 Ruiz Funes, Mariano. La Crisis de la Prisión, Jesús Montero Editor. La Habana, Cuba, 1949,
pág. 188.
4 Bentham, Jeremías. El Panóptico (traducción de Julia Varela) Editor Fernando Álvarez Uría. Ma-
drid, España, 1989, pág. 9.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 28
pues Bentham enfrentó en forma áspera al Rey Jorge III; pero sus ideas
se expandieron por todo el mundo, especialmente en América Latina y,
precisamente en México, La Penitenciaría de Lecumberri inaugurada en
el año de 1900 está sustentada en la ideología de los panópticos
El concepto de Bentham consistía en introducir una reforma completa
en las prisiones; asegurarse de la buena conducta y de la enmienda de
los presos; fijar la salubridad, la limpieza, el orden y la industria en esas
mansiones “infestadas hasta ahora de corrupción física y moral; aumen-
tar la seguridad disminuyendo el gasto en vez de hacerlo mayor, y todo
por una idea sencilla de arquitectura” es el objeto de su obra.
Sostenía Bentham en su proyecto El Panóptico y por lo que respecta
a la estructura material para una prisión, que la vigilancia es el principio
único para establecer el orden y para conservarle; pero una vigilancia
de un nuevo género, que obra más sobre “la imaginación que sobre los
sentidos”
5
. Se trataba que el efecto de vigilancia no sólo era real, sino
también psicológico, ya que el preso estaba pensando que lo podían es-
tar observando, aunque no estuviera el “inspector” controlando. Es decir,
este sistema del panoptismo pone a centenares de hombres en la depen-
dencia de uno solo, dando a este hombre solo una especie de presencia
universal en el recinto de su dominio.
El célebre jurista inglés afirmaba, según su plan, que una casa de
penitencia debería ser un edificio circular, ó por mejor decir, dos edificios
encajados uno en otro. Los cuartos de los presos formarían el edificio
de la circunferencia con seis altos, y podemos figurarnos estos cuartos
como unas celdillas abiertas por la parte interior, porque una reja de hie-
rro bastante ancha los expone enteramente a la vista. Una galería en
cada alto sirve para la comunicación, y cada celdilla tiene una puerta que
se abre hacia esa galería.
Una torre ocupa el centro, y ésta es la habitación de los vigilantes;
pero la torre no está dividida más que en tres altos, porque están dispues-
tos de modo que cada uno domina de lleno sobre dos líneas de celdillas.
5 Bentham, Jeremías. op. cit. pág. 35.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 29
La torre de vigilancia está también rodeada de una galería cubierta con
la celosía transparente que permite al vigilante registrar todas las celdillas
sin que le vean, de manera que con una mirada ve la tercera parte de sus
presos, y moviéndose en un pequeño espacio puede verlos a todos en
un minuto, pero aunque esté ausente, la opinión de su presencia es tan
eficaz como su presencia misma.
Unos tubos de hoja de lata corresponden desde la torre de vigilancia
central a cada celdilla, de manera que el vigilante sin esforzar la voz y sin
incomodarse puede advertir a los presos, dirigir sus trabajos, y hacerles
ver y sentir que están vigilados. Entre la torre y las celdillas debe existir
un espacio vacío, o un pozo circular, que quita a los presos todo medio de
intentar algo contra los vigilantes.
El todo de este edificio es como una colmena, cuyas celdillas todas
pueden verse desde un punto central. Invisible el vigilante “reina como un
espíritu”; pero en caso de necesidad puede este “espíritu” dar inmediata-
mente la prueba de su presencia real.
En síntesis, se trata de que toda la parte interior de la cárcel se pueda
vigilar desde un solo punto. Bentham sugería que los materiales para la
construcción del panóptico deberían de ofrecer la mayor seguridad contra
el fuego, con materiales como hierro, suelo de piedra o ladrillo, cubierto
con yeso, pero en ningún caso madera.
Jeremías Bentham no solamente proyectó el sistema panóptico para
asegurar el control, orden y vigilancia de los presos; también su aporta-
ción al tratamiento integral de los reclusos fue de gran importancia, pues
establecía algunos principios básicos para aplicarlos como programas
necesarios: separación de sexos; se oponía a que los presos estuvieran
aislados en una sola celda, por los efectos dañinos que esto significa
para la salud mental del recluso; sostenía que era indispensable construir
celdas para albergar a varios presos juntos en un número reducido.
No desatendía en su proyecto, el trabajo que deberían de realizar los
presos; bajo ninguna circunstancia aceptaba el trabajo forzado; la higiene
en la persona del recluso era parte importante; realizar ejercicios al aire
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 30
libre; plantea la necesidad de una escuela; aconsejando la lectura, escri-
tura y aritmética y la intención de cultivarse a través del dibujo y la músi-
ca; enseñanza moral y religiosa el día domingo; adecuada alimentación;
aplicación de castigos disciplinarios.
Estaba en contra de que a los presos se les diera de comer carne,
pues argumentaba que ellos no la comían por ser gente pobre, lo que le
fue sumamente criticado.
Bentham muere en Londres, el 6 de junio de 1832. Por voluntad de él,
su esqueleto, totalmente vestido y con una cabeza de cera-la auténtica
fue momificada-se guarda en una vitrina de cristal en el University Colle-
ge de Londres, la que está a la vista de todos los que visitan ese lugar.
céSAr BoneSAno
T
ambién conocido como Marqués de Beccaria, nacido en Milán, Italia,
en 1735, no es ni penitenciarista ni mucho menos su obra De los De-
litos y de las Penas, puede ser considerada como un texto de derecho
penal. Su notable y trascendente trabajo, es una valiente denuncia de las
circunstancias de atraso, crueldad y barbarie en que se encontraban en
los países europeos, rebasada ya la mitad del siglo XVIII, los procedi-
mientos o métodos utilizados para someter a juicio y castigar los delitos.
Se trata de una valerosa reflexión sobre la forma despiadada en que se
aplicaba la “justicia”.
De los Delitos y de las Penas, se publica por vez primera en el
año de 1764 en la ciudad de Milán, cuando Beccaria rayaba en los 26
años de edad, atrayendo la atención de toda la Europa ilustrada que
acogió con beneplácito el estupendo libro de Bonesano, quien estuvo
en la cárcel cuando cumplía los 22 de existencia, que fue precisamente
cuando inicia la redacción del texto que tendría una enorme repercu-
sión para la humanidad
6
.
6 Bonesano, César Beccaria. Tratado de los Delitos y de las Penas. Editorial Porrúa S.A. México,
1990. pág. X.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 31
La edición de su libro tuvo tanto impacto, que en dos años se tuvieron
que imprimir seis ediciones. Su repudio a los tormentos y atrocidades,
al igual que a la pena de muerte, fueron motivo de severas críticas por
parte de la iglesia católica, quien acusó a Beccaria de enemigo de la
religión, así como de blasfemo y socialista. Y esa iglesia también incluyó
el libro de Bonesano en la lista de los prohibidos. A contrario de la posi-
ción de esa iglesia retrógrada e inhumana, los enciclopedistas franceses
lo elogian y es aclamado en París
7
. Ante diversas presiones de frailes y
religiosos fanáticos, Beccaria estuvo en el límite de quemar su libro; sin
embargo, quienes conocían el contenido de su trabajo, lo animaron para
que no lo destruyera y lo diera a la luz pública.
La primera edición en español del Tratado de los Delitos y de las Penas,
se publicó en 1774 y algunas de las ideas manifestadas por Beccaria son:
- Sobre la pena de muerte: Ésta no puede ser impuesta por la sociedad, en
atención a que cada individuo no ha querido sacrificar más que la porción
más pequeña que le ha sido posible de su libertad, para garantía de los
demás, y que en los sacrificios más pequeños de la libertad de cada uno,
no puede hallarse el de la vida, que es el mayor de todos los bienes
8
.
- La pena de muerte nunca ha conseguido hacer mejor a los hombres.
¿Qué derecho pueden atribuirse estos para despedazar a sus seme-
jantes? ¿Quién es aquel que ha querido dejar a los otros hombres el
arbitrio de hacerlo morir?
- No es pues la pena de muerte derecho, cuando tengo demostrado que
no puede serlo: es solo una guerra de la Nación contra un ciudadano,
porque juzga útil o necesaria la destrucción de su ser. Pero si demos-
trare que la pena de muerte no es útil ni es necesaria, habré vencido la
causa a favor de la humanidad.
- No es el freno más fuerte contra los delitos el espectáculo momen-
táneo, aunque terrible, de la muerte de un malhechor, sino el largo y
7 Edsel, Carlos. “Miranda, Precursor de las Ciencias Penitenciarias Modernas”. Cenipec, No. 2.
Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela 1977, pág. 89.
8 Bonesano, César. op. cit. Pág. 132.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 32
dilatado ejemplo de un hombre, que, convertido en bestia de servicio
y privado de libertad, recompensa con sus fatigas aquella sociedad
que ha ofendido.
- No es lo intenso de la pena quien hace el mayor efecto sobre el ánimo
de los hombres, sino su extensión; porque a nuestra sensibilidad mue-
ven con más facilidad y permanencia las continuas, aunque pequeñas
impresiones, que una u otra pasajera.
Las ideas de Beccaria tuvieron gran trascendencia, primero en Euro-
pa y después en América. El emperador José II de Austria elimina la pena
de muerte del Código Penal de su país, debido a las ideas de Beccaria,
quien también dejó una serie de principios y postulados sobre su rechazo
a los tormentos y atrocidades para arrancar confesiones a los reos. Deja
establecido el principio de legalidad. Asienta que las penas deben ser tan
leves y humanas como sea posible mientras sirvan a su propósito, que no
es causar daño, sino impedir al delincuente la comisión de nuevos delitos
y disuadir a los demás ciudadanos de hacerlo.
Él ya hablaba de que las penas deben ser proporcionales a la gra-
vedad de los delitos. Si todas las penas son iguales de rigurosas, el de-
lincuente cometerá siempre el delito mayor. Con una visión de justicia y
equidad, dejó en su obra un principio fundamental: las penas deben ser
iguales para todos los ciudadanos, nobles o plebeyos.
Sostenía que las leyes deben ser escritas para que pudieran ser com-
prendidas por todos los individuos y no sólo por máximos juristas.
Su obra es una valiosa aportación a la humanización de la justicia.
Muere a los 60 años de edad víctima de apoplejía
La obra maestra de Beccaria produjo efectos de un gran valor en Eu-
ropa, pues a ellos se debe la abolición del tormento, la supresión de los
suplicios y la mejoría de las normas penales, por lo menos en su época.
Beccaria es considerado entre los bienhechores de la humanidad.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 33
mAnuel monTeSinoS y molinA
E
ste militar español, nacido en junio de 1796 en San Roque, Cádiz,
España, es considerado el creador del sistema progresivo peniten-
ciario; es decir, se le atribuye ser precursor de los modernos sistemas
de tratamiento penitenciario. Lamentablemente es escasa la bibliografía
que existe sobre este personaje que sienta las bases de un sistema que
apuntaló los pilares fundamentales del estudio y tratamiento de los inter-
nos, donde destacaban el trabajo, remuneración justa y la última fase de
la preliberación fundada en la confianza.
Algunos tratadistas del tema sostienen que él no tuvo bases teóricas
para adentrarse en el conocimiento del penitenciarismo, pero aún así, su
programa y proyecto dio resultados valiosos; pues quienes salen en su
defensa argumentan que Montesinos fue prisionero de guerra en Francia
y después sufrió prisión en Tolóm. Pero además, se desempeñó laboral-
mente en la Junta Consultiva Naval de España, donde tuvo pleno y per-
manente acceso a los presidios navales y fue ahí en donde pudo haber
adquirido los conocimientos básicos para su formación.
Sus escasos críticos manifiestan que Manuel Montesinos nunca visitó
una cárcel en condición de estudio ni mucho menos tuvo acceso a ningún
modelo en España.
La obra de Montesinos trascendió por su trabajo en el Presidio de
Valencia, el que dirigió con tino y un gran sentido de humanismo y su
profunda fe en la recuperación social del hombre delincuente, así como
la aplicación de normas sistematizadas alejadas de la dureza y crueldad
que, junto con la falta de higiene y el encadenamiento de los presos, ha-
cían de las prisiones de su país un verdadero infierno
9
.
En 1836, Montesinos solicita que le cedan el convento de San Agus-
tín, en Valencia, para transformarlo en presidio y desde el que realiza su
9 Montesinos y Molina, Manuel. Reflexiones sobre la organización del presidio militar de Valencia,
reforma de la Dirección General del Ramo y sistema económico del mismo, Valencia, España, 1846.
(reproducción de la Revista de Estudios Penitenciarios, No. 159, octubre-diciembre, 1962, pp. 254 y
ss. Madrid, España).
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 34
meritoria labor correccionalista y penitenciaria. Para evitar gastos a la Ha-
cienda Pública, inmersa en aquellos tiempos en sufragar la guerra contra
los carlistas, y por lo tanto reacia a desviar fondos y menos para acondi-
cionar un presidio, Montesinos no quiere arriesgarse a que su proyecto
sea vetado y asume el compromiso, que cumple, de que el convento sea
adecuado para presidio, con el trabajo de los presos.
Su labor fue tan destacada que recibe el nombramiento de Coronel
de Caballería y le encomiendan la creación de un presidio en Sevilla.
Luego es nombrado visitador General de los Presidios Meridionales del
Reino y Plazas de África y se le ordena viajar a Málaga para organizar
diversas brigadas de condenados para la construcción de carreteras, y la
edificación de un presidio en Darro.
Posteriormente le dan la tarea de crear los presidios de Algeciras, Car-
tagena y Valladolid, construye el de Burgos y remodela el penal de Toledo.
En todos los citados, le indican que aplique su sistema de tratamiento.
Muere en Valencia en julio de 1862, como consecuencia de un ac-
cidente sufrido días atrás al caerse del caballo que montaba. Al fin y al
cabo caballista desde los 12 años de edad.
En el Congreso Penitenciario Internacional, celebrado en la ciudad de
Londres en 1872, se le atribuye la invención del sistema progresivo.
Lo fundamental en sus ideas, es la concreción de tres etapas
10
:
1) El Periodo de los Hierros- Se trataba de una crueldad extrema que
tenía su origen en los reglamentos de los presidios de esa época
en España, contra los que luchó Montesinos y que consistía en
que al ingresar un preso, era llevado a la fragua en donde se le
aplicaban los hierros, según el delito cometido: grillete con ramal
corto a la rodilla de dos eslabones ligeros; de cuatro eslabones a la
cintura y así sucesivamente y que de hecho el penado permanecía
10 Montesinos y Molina, Manuel. “Bases en las que se apoya mi sistema penal”. (homenaje al coro-
nel Montesinos) Reproducido por la Revista de Estudios Penitenciarios, No. 159, octubre-diciembre,
1962, pp. 254 y ss. Madrid, España.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 35
encadenado como bestia. Todo esto muestra una etapa de afrenta
y deja ver lo difícil que fue impulsar un cambio penitenciario huma-
nitario. Después de ello, el preso era puesto en contacto con los
demás prisioneros para realizar labores de limpieza, en donde era
observado constantemente. Por eso es que en casi todas las legis-
laciones modernas, se parte del sistema progresivo, con la etapa
de observación.
2) Periodo del Trabajo.-Montesinos le dio una gran importancia al trabajo
como una parte esencial en la readaptación del penado, pues consi-
deraba que el amor al trabajo, “era la prenda en que más fuertemente
se afianzan las virtudes sociales”, y era el “germen de la honradez”. En
la prisión de Valencia a cargo de Montesinos, los presos tenían una
diversidad de actividades como una terapia ocupacional. Los datos
que se tienen es que al interior de ese penal, se contaba con más de
cuarenta talleres, con maestros y aprendices. Había talleres industria-
les; trabajos agrícolas; trabajos de limpieza; trabajos manuales y de
artesanía, entre otros. Ese desempeño laboral de los penados, recibía
una retribución justa y generosa, pues Montesinos se oponía a la ex-
plotación de los presos.
Era muy clara la posición de Montesinos, pues solamente con el fun-
cionamiento de los talleres, se da la posibilidad del tratamiento del pre-
so, además del pago de un salario digno para impedir que la prisión se
transforme en una institución de explotación.
3) De la Libertad Intermedia-Ni duda cabe que Montesinos sentó otra
piedra angular del actual sistema progresivo. En este tercer periodo
de prueba, los penados que cumplían con su trabajo y observaban
buena conducta, se les concedía la oportunidad de salir de la cárcel
con alguna encomienda, o bien, para realizar algunos trabajos fuera
de la institución. Estas salidas eran sin custodia; todo se basaba en la
confianza y lo más importante de lo anterior, es que se trata del más
claro antecedente del régimen abierto. Por todo lo anterior, Manuel
Montesinos y Molina, es reconocido como el creador del sistema téc-
nico progresivo en el tratamiento de los reclusos.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 36
michel foucAulT
F
ilósofo francés, nacido en Bandera de Francia Poitiers el 15 de octu-
bre de 1926 y fallece en 1984 en París, a los 57 años de edad, víctima
de sida.
Este pensador escribió varias obras sobre la sexualidad, pero lo que
a mí me interesa particularmente es adentrarme en el estudio de su ex-
tenso trabajo publicado en español, en el año de 1976 por siglo veintiuno
editores, S. A. de C. V., bajo el título de Vigilar y Castigar.
El autor de la obra se refiere, entre otras cosas, al nacimiento de la
prisión, sobre todo a los cambios que se han dado con respecto a la for-
ma física de los individuos sentenciados en cuanto al castigo que se les
impone. Sostiene que la prisión es la forma más inmediata y más civiliza-
da de todas las penas.
En las primeras páginas de Vigilar y Castigar, Foucault narra en forma
por demás detallada, el caso de un hombre acusado de regicidio, pues mató
al rey, y parricidio, pues mató “al padre de la patria”, cuyo castigo fue morir
bajo despiadada tortura y en forma pública en el patíbulo a las puertas de la
Catedral de París, mediante la utilización de cuatro caballos para que, ata-
dos a cada una de las extremidades del condenado, cada uno de los equi-
nos tirara por su lado para desmembrar el cuerpo del infeliz supliciado
11
.
Lo cierto es que Damiens, el infeliz condenado a la más horrible
muerte por haber atentado contra la vida de Enrique IV de Francia, a
quien apenas logró tocar. Con gran estrépito se acomete la ejecución del
fallido regicida.
Lo anterior es descrito por el francés en forma escalofriante, para luego
ser contrastada con un reglamento para un reformatorio de París, en el cual
las tareas eran estrictamente separadas en tiempo por el ruido de los tam-
bores: un suplicio y un empleo del tiempo con una distancia de 75 años.
11 Foucault, Michel. Vigilar y Castigar, nacimiento de la prisión. Siglo Veintiuno editores, S.A. de C.V.
México, D.F. 2003, pág. 6.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 37
Es así que estamos ante la presencia de diversas modificaciones. Una
de ellas es la desaparición de los suplicios en el cadalso
12
. Se hace refe-
rencia a los cambios en los castigos a los cuerpos de los condenados. Se
habla de una <humanización>: “ha desaparecido el cuerpo como blanco
mayor de la represión penal.” Foucault compara el suplicio con un espectá-
culo. Explica que a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX desaparece
“el espectáculo punitivo. El castigo ha cesado poco a poco de ser teatro,” y
“tenderá, pues, a convertirse en la parte más oculta del proceso penal”.
“Es feo ser digno de castigo, pero poco glorioso castigar.” Con estas
palabras, Foucault pretende presentar al castigo del delincuente como la
marca que le deja frente a los demás su propia condena, que al mismo
tiempo a la justicia avergüenza poner.
Explica que el principal objetivo del “castigo” es corregir, reformar
<<curar>> y no castigar. Pero que además, “las prácticas punitivas se ha-
bían vuelto púdicas”. Se quiere castigar algo que no es el cuerpo mismo,
pero utilizándolo como intermediario para privar al individuo de su liber-
tad. “El castigo ha pasado de un arte de las sensaciones insoportables a
una economía de los derechos suspendidos.” He aquí la “utopía del poder
judicial: quitar la existencia evitando sentir el daño, privar de todos los
derechos sin hacer sufrir, imponer penas liberadas del dolor.”
Pero hacia finales del siglo XVIII un nuevo castigo habría de surgir:
“<< a todo condenado a muerte se le cortará la cabeza>>, siendo este una
muerte igual para todos
13
, una sola muerte por condenado; el castigo para
el condenado únicamente.” “Casi sin tocar el cuerpo, la guillotina suprime
la vida, del mismo modo que la prisión quita la libertad, o una multa des-
cuenta bienes.” Y junto a estos cambios en el castigo al cuerpo de los con-
denados, también hay cambios en cuanto la exposición de los mismos: el
condenado no tiene ya que ser visto cuando son conducidos al patíbulo.
Como previamente explica el autor, “desaparece, pues, en los co-
mienzos del siglo XIX, el gran espectáculo de la pena física; se disimula
12 Foucault, Michel. op. cit. pág. 10.
13 Foucault, Michel. op. cit. pág. 15.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 38
el cuerpo supliciado; se excluye del castigo el aparato teatral del sufri-
miento. Se entra en la era de la sobriedad punitiva.” Se considera que
entre los años 1830-48 se consiguió dicha desaparición de los suplicios.
Foucault dice que la pena ha dejado definitivamente de estar cen-
trada en el suplicio como técnica de sufrimiento, tomando como objetivo
principal la pérdida de un bien o un derecho. Por otro lado, asegura que
“un castigo como los trabajos forzados o incluso como la prisión –mera
privación de la libertad-, no ha funcionado jamás sin cierto suplemento
punitivo que concierne realmente al cuerpo mismo: es justo que un con-
denado sufra físicamente más que los otros hombres.”
El pensador francés explica que junto con la forma de castigar, también
se ha modificado profundamente el objeto a castigar. “…se siguen juzgando
efectivamente objetos jurídicos definidos por el Código, pero se juzga a la vez,
pasiones, instintos, anomalías, achaques, inadaptaciones, efectos de miedo
o de herencia.” Es decir, que a la hora de condenar a un individuo se tienen
en cuenta distintos factores influyentes. “Son ellas, esas sombras detrás de
los elementos de la causa, las efectivamente juzgadas y castigadas.”
Es así que los jueces se han puesto a juzgar el <<alma>> de los de-
lincuentes. Y junto a este juicio, han florecido diversas cuestiones sobre
el origen del crimen en el ser del criminal, lo que verdaderamente es este
individuo, lo que será y lo que podría llegar a ser, y cómo actuar frente al
delito cometido, más allá de determinar qué ley sanciona esta infracción:
“todo un conjunto de juicios apreciativos, diagnósticos, pronósticos, nor-
mativos, referentes al individuo delincuente.”
Foucault presenta su obra después de una breve reseña sobre el na-
cimiento de la prisión, introduciendo su objetivo: “una historia correlativa
del alma moderna y de un nuevo poder de juzgar”.
Él, realiza una interpretación y análisis del Panóptico de Jeremías
Bentham, y lo hace desde un punto de vista psicológico y filosófico al de-
cir que el efecto mayor del Panóptico es inducir en el detenido un estado
consciente y permanente de que es vigilado constantemente aunque esto
no sea así. Dice que este sistema del panoptismo garantiza el funciona-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 39
miento automático del poder, pues logra que la vigilancia sea permanente
en sus efectos, incluso si es discontinua en su acción. Lo esencial es que
el preso se sienta vigilado, aunque efectivamente no sea así. El detenido
tendrá sin cesar ante los ojos la elevada silueta de la torre central de don-
de es espiado. El detenido no debe saber jamás si en aquel momento se
le observa; pero debe estar seguro de que siempre puede ser mirado
14
.
Añade que el Panóptico es un lugar privilegiado para hacer posible la
experimentación sobre los hombres, y para analizar con toda certidumbre
las transformaciones que se pueden obtener en ellos. El Panóptico puede
incluso constituir un aparato de control sobre sus propios mecanismos.
Desde su torre central, el director puede espiar a todos los empleados
que tiene a sus órdenes: enfermeros, médicos, guardianes, para juzgar-
los y modificar su conducta.
Foucault agrega que el Panóptico es polivalente en sus aplicaciones,
pues no solamente sirve para vigilar y enmendar a los presos, su utilidad
es también valiosa para curar y vigilar a los enfermos en un hospital; para
instruir a los escolares en una escuela; guardar a los locos, vigilar a los
obreros para que rindan más en sus labores cotidianas.
En síntesis, el Panóptico, según el francés, se puede aplicar en donde
existe una multiplicidad de individuos a los que haya que imponer una ta-
rea o una conducta. En donde haya que mantener bajo vigilancia a cierto
número de personas.
Se trata, pues, de un instrumento físico- una arquitectura y una geo-
metría- que actúa directamente sobre los individuos, pues éstos son vi-
gilados y controlados hasta por una sola persona que se encuentra en la
torre de vigilancia sin ser vista por los demás- tratándose de presos- pero
éstos, siempre se sentirán vigilados y observados y así estarán someti-
dos a ese efecto psicológico.
Sobre el nacimiento de la prisión, Michel Foucault hace referencia a
Van Meenen y transcribe lo dicho por este personaje durante un Con-
14 Foucault, Michel. op. cit. pág. 186.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 40
greso penitenciario efectuado en la ciudad de Bruselas en 1847: “No
ha sido la casualidad, no ha sido el capricho del legislador los que han
hecho del encarcelamiento la base y el edificio casi entero de nuestra
escala penal actual: es el progreso de las ideas y el suavizamiento de
las costumbres.”
15
Al inicio del capítulo Prisión, de Vigilar y Castigar de Foucault, sus
primeros renglones los dedica para decir que la prisión es menos recien-
te de lo que se dice cuando se la hace nacer con los nuevos Códigos.
Señala que la forma-prisión preexiste a su utilización sistemática en las
leyes penales.
Dice que se trata de una forma general de un equipo para volver a los
individuos dóciles y útiles, por un trabajo preciso sobre su cuerpo, se ha
diseñado la institución-prisión, antes que la ley la definiera como la pena
por excelencia. La prisión es una pieza clave en el arsenal punitivo, mar-
ca un momento importante en la historia de la justicia penal.
Para él, la prisión establece los procedimientos para repartir a los indi-
viduos, fijarlos y distribuirlos espacialmente, clasificarlos, obtener de ellos
el máximo de tiempo y el máximo de fuerzas, educar su cuerpo, codificar
su comportamiento continuo, formar en torno de ellos todo un aparato de
observación, de registro y de anotaciones. Es un poder, derivado de la
ley, de castigar como una función general de la sociedad. La prisión es la
pena por excelencia, es una legislación que introduce procedimientos de
dominación característicos de un tipo particular de poder.
La prisión es una pena de las sociedades civilizadas, según el pensa-
miento de P. Rossini.
Foucault, sobre este tema abunda:”Puede comprenderse el carácter
de evidencia que la prisión-castigo ha adquirido desde muy pronto. Ya en
los primeros años del siglo XIX se tendrá conciencia de su novedad; y sin
embargo, ha aparecido tan ligada, y en profundidad, con el funcionamien-
to mismo de la sociedad, que ha hecho olvidar todos los demás castigos
15 Foucault, Michel. op. cit. pág. 212.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 41
que los reformadores del siglo XVIII imaginaron. Pareció sin alternativa, y
llevada por el movimiento mismo de la historia”.
Posteriormente, Foucault acude a un texto de Rapport de Treilhard:
“La pena de la detención pronunciada por la ley tiene sobre todo por
objeto corregir a los individuos, es decir hacerlos mejores, prepararlos,
por medio de pruebas más o menos largas, a recobrar su puesto en la
sociedad, de la que ya no volverán a abusar…Los medios más seguros
de mejorar a los individuos son el trabajo y la instrucción”. Ésta consiste
no sólo en aprender a leer y a calcular, sino también en reconciliar a los
condenados “con las ideas de orden, de moral, de respeto de sí mismos
y de los demás” (Beugnot, prefecto de Seine-Inférieure).
Al fin investigador, Foucault, consolida su obra sobre el tema de la
prisión, cuando destaca un pensamiento de L.Baltard (Architectonogra-
phic des Prisons, 1838, H.pp. 123-124): “…unas instituciones completas
y austeras. La prisión debe ser un aparato disciplinario exhaustivo. En
varios sentidos, debe ocuparse de todos los aspectos del individuo, de su
educación física, de su aptitud para el trabajo, de su conducta cotidiana,
de su actitud moral, de sus disposiciones; la prisión, mucho más que la
escuela, el taller o el ejército, que implican siempre cierta especialización,
es “omnidisciplinaria”.
16
Michel Foucault, sobre el mismo tema de la prisión, hace alusión a la
discusión sobre los dos sistemas norteamericanos de encarcelamiento:
el de Auburn y el de Filadelfia que lo reservo para el siguiente ensayista.
mASSimo PAVArini
E
n el ensayo del profesor italiano de Derecho Penal de la Universidad de
Bolonia, Massimo Pavarini, publicado por vez primera en español en
1980; bajo el título La Invención Penitenciaria; La experiencia de los Esta-
dos Unidos de América en la primera mitad del siglo XIX, podemos conocer
aspectos fundamentales de El Nacimiento de la Penitenciaría en ese país.
16 Foucault, Michel. op. cit. pág. 216.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 42
Pavarini refiere que el control social de la criminalidad de fines del
siglo XVIII no había cambiado mucho y se asemejaba a la que prevalecía
en la época colonial, aunque las circunstancias y la nueva realidad socio-
económica era otra, que había convertido en obsoleto el antiguo sistema
de represión.
El Jail (originalmente un fortín militar que se destinaba exclusivamen-
te a la detención preventiva) conservaba su finalidad primitiva, época en
la que estaba vigente el Código de la madre patria, es decir, la legislación
penal anglo sajón, prevaleciendo las penas corporales y en primer lugar,
la muerte.
William Penn, fue el inspirador de la primera legislación de 1682 y su-
prime la pena de muerte para casi todos los crímenes con excepción del
homicidio premeditado y voluntario y para el delito de alta traición
17
.
En la voluntad de este gran reformador, el country jail conservaba su
papel de cárcel preventiva, en tanto que una nueva institución-la house
of correction- organizada según el modelo holandés, se habilitaba para
internar a los transgresores de las normas que no comportaban pena
corporal o pena de muerte, y que serían obligados al trabajo forzado.
En 1718 se decide la construcción de un nuevo jail para los deudores,
los acusados en espera de juicio y de una workhouse para los convictos.
El proyecto de Penn para la House of correction – a veces llamada
worhouse- ya se contemplaba el aislamiento de los detenidos, de la divi-
sión de los presos, así como el internamiento obligatorio de los ociosos y
vagabundos. Es necesario, emplear a los internos en actividades labora-
les, como así también la retribución al trabajo forzado.
De hecho, el experimento de Penn fracasó y a su muerte se reintro-
dujo la legislación inglesa de penas corporales y en particular la pena
de muerte.
17 Pavarini, Massimo. Cárcel y Fábrica, Los Orígenes del Sistema Penitenciario (siglos XVI-XIX).
Siglo XXI editores, S.A. de C.V. México, D.F, 1980, pág. 141.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 43
La situación penal en la Pensilvania colonial, vino a presentarse en
los siguientes términos:
El jail mantiene su función original de cárcel preventiva, predominando
el sistema de origen anglo sajón, según el cual, el detenido debe proveer
con sus propios bienes al mantenimiento, pagando al carcelero, quien
explota sin misericordia al internado, pues no es dinero público. Fue en
1736 cuando se introdujo la obligación de mantener con fondos públicos
a los detenidos en forma preventiva.
Las condiciones de sobrevivencia en el jail son deprimentes: “Se ve
en este lugar, donde, como una sola manada, están tirados por el suelo,
día y noche, prisioneros de todas las edades, colores y sexos. No hay
distingo entre el criminal detenido in fraganti y los que son meramente
sospechosos”.
18
En las houses of correction o work house se presentan, originaria-
mente, como apéndices arquitectónicos del jail, y en ellos la disciplina no
era muy diferente de la que existía en la cárcel preventiva.
En estas instituciones eran internados por pequeñas transgresiones
de leyes que no merecían sanciones corporales; los que habían transgre-
dido leyes de inmigración, así como ociosos y vagabundos. En algunos
casos los que violaban las normas migratorias eran expulsados de la
colonia o de la ciudad.
Desde luego que también existieron casas para pobres (poorhouses)
donde se internaban huérfanos y viudas indigentes.
Ya expliqué que el jail era cárcel preventiva, así como acentué la pre-
sencia dominante de penas corporales. Entre éstas, la horca, fue la pena
capital que estuvo más en uso en las colonias norteamericanas
19
. También
fueron penas corporales los azotes y la picota, ambas en forma pública.
18 Vaux, R. Testimonio de él, sobre el régimen interno del Jail, son específicamente del “Old Stone
Prision”. Está en la obra de este autor: Notice of the original and succesive efforts, to improve the
discipline of the prision of Philadelphia, 1826, pág. 14
19 T. R. Nuughton, J. Goebel. Law enforcement in colonial New York, Nueva York, 1944, pág. 702. De 446
casos llevados a la Suprema Corte de Nueva York entre 1693 y 1776, 87 recibieron sentencia de muerte.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 44
En las comunidades de los primeros colonizadores, se imponía tam-
bién la pena de la marca de fuego, señalando a los condenados con la
letra inicial del delito cometido.
En 1790 las autoridades determinaron la institución en la que “el aisla-
miento en una celda, la oración y la abstinencia total de bebidas alcohóli-
cas debían crear los medios para salvar a tantas criaturas infelices.”
20
Con una ley, se ordenó así la construcción de un edificio celular en el
jardín interior de la cárcel –preventiva- de Walnut Street (Filadelfia), para
el Solitary Confinment de los condenados, mientras que la construcción
que ya existía debía seguir funcionando como cárcel preventiva.
La misma legislación disponía que las autoridades de la cárcel de
Walnut Street, recibieran en la misma construcción a los internados en
las Work house de otras ciudades del estado de Pensilvania, hasta en
tanto no se construyeran cárceles del mismo tipo en otros lugares.
Lo anterior no sucedió nunca, por lo cual el sistema penitenciario de
Filadelfia se impuso desde el principio como “penitenciaría estatal”.
Como ya lo señalé en renglones anteriores, la estructura de esta
forma de purgar la pena se fundaba en el aislamiento celular de los in-
ternados, en la obligación al silencio, en la meditación y en la oración
(criterios eminentemente religiosos sugeridos por los Cuáqueros). Este
rígido sistema negaba a priori la posibilidad de introducir una organiza-
ción de tipo industrial en las prisiones. Dicho proyecto de aislamiento no
era completamente original, pues el Panóptico de Bentham establecía la
cárcel de tipo celular.
Aquella armadura carcelaria satisfacía las exigencias de cualquier
institución en la que se requiera “tener personas bajo vigilancia” es decir;
no solamente cárceles, sino también casas de trabajo, fábricas, hospita-
les, lazaretos y escuelas.
20 Pavarini, Massimo. op. cit. pág. 168.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 45
Los impulsores del sistema de Solitary Confinment, consideraban que
dicho sistema resolvía todos los aspectos de los problemas penitencia-
rios, pues según ellos, impedía la promiscuidad entre los detenidos, que
era considerada como un factor criminógeno de consecuencias desas-
trosas; pero además, sostenían que en el silencio y aislamiento se daba
el proceso psicológico de introspección que se consideraba que era el
vehículo más eficiente para la regeneración.
En el sistema de internamiento celular, el trabajo era visto solamente
con un criterio terapéutico, pues era artesanal y no podía producir efectos
económicos de ninguna índole.
En 1837 en el estado de Nueva York, las autoridades sostenían que
el sistema filadélfico era el más humano y civilizado de todos, ello a pesar
de que la realidad mostraba un incremento en la tasa de suicidios y de
locura como resultado de este conjunto de normas de reclusión.
La crisis definitiva del sistema de Filadelfia no se operó por razones
humanitarias, las que desde luego no faltaron, sino por un importante
cambio en el mercado de trabajo.
En los primeros años del siglo XIX, América conoció un incremento
importante de demanda de trabajo. La importación de esclavos se hacía
cada vez más difícil a causa de la nueva legislación. La rápida industria-
lización determinaron un vacío en el mercado de trabajo, que los índices
de natalidad y de inmigración no podían llenar. El efecto de ello, fue un
muy importante aumento del nivel de salarios.
Prevalecía ya el criterio de que un trabajo bien remunerado reducía
los índices de criminalidad, sobre todo en contra de la propiedad; la rein-
cidencia misma se disminuía por que la mayoría de los ex convictos en-
contraron empleo bien pagado.
Los responsables de la justicia penal iniciaron críticas al sistema fi-
ladélfico pues el sistema de Solitary Confinment no sólo privaba al mer-
cado de fuerza de trabajo, sino que también deformaba a los internados,
reduciendo en ellos la capacidad de trabajo que tenían.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 46
Por estas razones se empezó a introducir el trabajo productivo en las
cárceles. Aunque en un principio se mantuvo el sistema de aislamiento,
viciando así toda experiencia.
Obligar a los internos a trabajar en sus celdas era un obstáculo insu-
perable para introducir la organización manufacturera, las máquinas y el
common work.
Este intento de cambio no hacía más que repetir la contradicción eco-
nómica que había sido la causa principal de la desaparición del trabajo
en los work houses o houses of correction. La cárcel es vista como una
inversión improductiva al no poder competir con la producción externa,
al mismo tiempo que no educaba en los presos la habilidad y capacidad
profesionales necesarias en los obreros modernos.
El primer intento de organización penal capaz de superar estas con-
tradicciones, se experimentó por primera vez en la penitenciaría de Au-
burn (Nueva York), de ahí el Sistema de Auburn
21
.
Este nuevo conjunto de normas penitenciarias se basaba en dos as-
pectos o criterios fundamentales: el Solitary Confinment durante la noche
y el Common Work durante el día.
La originalidad de este nuevo sistema consistía en la introducción de
un modelo de trabajo de estructura dominante en la fábrica.
Lo novedoso del nuevo sistema, permitió a los capitalistas privados
tomar en concesión la cárcel misma, con posibilidades de transformarla,
a costa suya, en fábrica; después, se siguió un esquema de carácter
contractual en el cual la organización institucional estaba en manos de
la autoridad administrativa, permaneciendo a su vez bajo dirección del
empresario el trabajo y la venta de la producción.
En una fase ulterior la empresa privada se limitó a colocar la produc-
ción en el mercado.
21 Pavarini, Massimo. op. cit. pág. 171.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 47
Esta última etapa, marcó el momento de la total industrialización car-
celaria. Había que agregar que la peculiaridad de esta forma de organiza-
ción no se limitó al sector económico, sino que abarcó fenómenos como
la educación, la disciplina, y las modalidades en el tratamiento mismo;
efectos todos de la presencia del trabajo productivo en el cumplimiento
de las sentencias.
Llegó el momento en que este sistema empezó a tener oposición de
la parte empresarial ajena a la cárcel; de las organizaciones de la clase
obrera y otros aspectos que imposibilitaron transformar a la penitenciaría
en una empresa productiva.
Agrupaciones empresariales que nada tenían que ver con la cárcel-
fábrica y sindicatos, se sintieron afectados en sus intereses por razones
más que comprensibles. Además de la explotación de los internados por
empresarios.
En 1897 W. Cassidey expresó lo siguiente: “el estado no tiene nin-
gún derecho a interferir en el trabajo (del obrero libre) ni de proporcionar
a éstos (los presos) toda clase de máquinas perfeccionadas. Dejen que
el hombre, afuera, use las máquinas; dejen que el hombre, adentro, use
sus manos.”
22
dArÍo meloSSi
el origen ecleSiáSTico de lA PeniTenciArÍA
L
a mayoría de los ensayistas del penitenciarismo, coinciden en que el
concepto de Penitenciaría tiene un origen eclesiástico que deriva del
sistema canónico penal –época feudal- que tuvo formas muy autónomas
y que son consideradas originales que no se encuentran, de ninguna ma-
nera, en experiencias de tipo laico.
Por lo anterior, es interesante conocer lo que describe Darío Melossi
en su trabajo Cárcel y Fábrica, Los orígenes del Sistema Penitenciario,
22 Cassidey, W. On Prisons and Convicts, Philadelphia, 1897, pág. 30.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 48
en un libro que comparte con Massimo Pavarini, del que ya ofrecí cuenta
anteriormente. Ambos son profesores de derecho penal en la Universi-
dad de Bolonia, Italia.
Señalo que para asimilar mejor la teoría de Mellosi, hay que comprender
que durante los finales del siglo XIV en Inglaterra, se ubican los que pueden
ser considerados como los primeros ejemplos históricos válidos de la pena
carcelaria; es decir, la prisión punitiva y no preventiva o de custodia.
Prevalecía en aquellos tiempos del siglo referido, el modelo de justicia
divina con el que se medían las sanciones. Es así, que el sufrimiento era
aceptado - o más bien impuesto- socialmente como medida eficaz de
expiación y de catarsis espiritual. Por ello, la ejecución de la pena se ma-
nifestaba en la imposición de sufrimientos que podían “advertir y anticipar
el horror de la pena eterna”. Es por ello que la cárcel, en tal perspectiva,
no era considerada como un medio idóneo para tal fin.
Poco importaba el daño sufrido por la víctima o la regeneración del
delincuente; se trataba, así se consideraba, que la conducta del hechor
era una ofensa a Dios; por ello, el castigo espectacular y cruel, para pro-
vocar así en los espectadores una inhibición total de imitarlo.
Para mí, lo interesante de la investigación de Mellosi, se detalla cuan-
do expresa que las primeras y lo que él llama embrionarias formas de san-
ción utilizada por la iglesia se impusieron a los clérigos que habían delin-
quido en alguna forma; él mismo manifiesta que es muy aventurado hablar
verdaderamente de delitos; más bien se trataría de ciertas “infracciones
religiosas” (aunque no dice en qué se hacían consistir esas infracciones)
que resultaban preocupantes y desafiantes de la autoridad eclesiástica
23
.
Así se entiende y explica por qué esas acciones de los infractores
provocaron, por parte de la autoridad, una respuesta de tipo religioso-sa-
cramental. De ahí se inspira esa respuesta en el rito de la confesión y de
la penitencia. Así nació el castigo de cumplir la penitencia en una celda,
hasta que el culpable se enmendara.
23 Melossi, Darío. Cárcel y Fábrica. Los Orígenes del Sistema Penitenciario. op. cit. pág. 21.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 49
Dicha naturaleza terapéutica de la pena eclesiástica fue después en-
globada ya como necesariamente de naturaleza pública. Por ello sale
del foro de la conciencia y se convierte en institución social; y por ello su
ejecución se hace pública con el propósito de intimidar y de prevenir.
Esa penitencia cuando se transformó en sanción penal, mantuvo en
parte su finalidad de corrección. Se transformó en reclusión en un mo-
nasterio por un tiempo determinado. Se trataba de la separación total del
mundo y el contacto más estrecho con el culto y la vida religiosa. Se con-
sideraba que daban al condenado la ocasión u oportunidad, por medio de
la meditación, de expiar su culpa.
En el régimen canónico penitenciario, la pena debía cumplirse en la
reclusión de un monasterio, en una celda o en la cárcel episcopal (como
en la Cárcel de Clérigos de Morelia).
A la privación de la libertad se añadieron otros castigos y sufrimientos
de índole físico: aislamiento en calabozo; obligación del silencio. Castigos
que fueron propios de la ejecución penitenciaria canónica y que, eviden-
temente, tienen su origen en la organización de la vida conventual.
El régimen penitenciario canónico jamás tomó en consideración el
trabajo carcelario como una posibilidad de ejecución de la pena. Segu-
ramente, por que la autoridad eclesiástica solamente buscaban o pre-
tendían que en el aislamiento de la vida social, se pudiera alcanzar el
objetivo primordial de la pena: el arrepentimiento, cuya finalidad se debe
entender como enmienda delante de Dios y no como regeneración ética
y social del condenado-pecador.
Se trataba de una finalidad esencialmente ideológica. La existencia
penitencial de la cárcel canónica, tuvo un sentido estrictamente religioso
en donde prevalecía totalmente la presencia de Dios en forma absoluta
en la vida social.
Es así que Darío Mellosi sostiene que el concepto de penitenciaría es
de origen religioso.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 50
Sergio gArcÍA rAmÍrez
U
na de las etapas más significativas del sistema penitenciario mexi-
cano, sin duda alguna, se debe al Dr. Sergio García Ramírez, no
solamente por su vasta y valiosa obra contenida en sus libros: Asis-
tencia a reos liberados (1966), El artículo 18 constitucional (1967), Ma-
nual de prisiones (1970), La prisión (1975), Legislación penitenciaria y
correccional comentada (1978), El final de Lecumberri (1979), Itinerario
de la pena (1997), Los personajes del cautiverio, prisiones, prisioneros
y custodios (Primera Edición, Editorial Porrúa 2002) que eso ya sería
más que suficiente para reconocerle su aportación a esta ciencia tan
importante en nuestro país, a la que las autoridades no le han dado el
valor que significa.
García Ramírez nació el día 1 de Febrero de 1938 en la ciudad de
Guadalajara, Jalisco, es abogado por la Universidad Nacional Autónoma
de México y obtuvo el grado de Doctor en Derecho por la misma casa de
estudios. Es investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la
UNAM. Se desempeña como juez de la Corte Interamericana de Dere-
chos Humanos de la Organización de Estados Americanos, Presidente
de la misma en el período comprendido de 2004 a 2007.
Quiero dar a conocer breves antecedentes de lo que menciono en el
primer párrafo respecto al meritorio e importante logro del maestro Sergio
García Ramírez. Cuando hizo acto de presencia en nuestro país el posi-
tivismo criminológico, llegó con la inquietud cientificista de los postreros
años del siglo antepasado, solicitando los penalistas con gran entusias-
mo el estudio antropológico, psicológico, social del delincuente. Peticio-
nes que culminaron, después de perfeccionar y precisar, en dos artículos
muy estudiados y recordados del Código Penal, el 51 y 52, que habrá
que admitir que tienen inmediato antecedente en el código de Argentina,
y que obligan al juzgador, para el debido ejercicio de su delicada función
y la individualización social de carácter penal, al conocimiento de las
condiciones y de circunstancias en que cometió el delito, y de la persona
y vida, en suma, de su autor
24
.
24 García Ramírez, Sergio. El Final de Lecumberri. Editorial Porrúa S. A. México, 1979. pág. 56.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 51
Estoy hablando de los estudios de personalidad (que actualmente
muchos jueces y funcionarios de las prisiones mexicanas desestiman)
que García Ramírez dispuso se hiciesen por vez primera cuando dirigió
el Centro Penitenciario del Estado de México (1966-1970) y que antes
en ninguna prisión de nuestro país se practicaban al interno, salvo casos
excepcionales y sin el menor principio científico y humanista como el que
implantó García Ramírez en ese centro de reclusión.
Otra estupenda aportación del maestro García Ramírez, fue la aplica-
ción del sistema progresivo técnico, cuando también estaba al frente de
dicho centro, y sobre esas bases, se extendió el Derecho penitenciario
nacional de nuestro país.
También logró en ese penal del Estado de México, constituir el Con-
sejo Técnico Interdisciplinario.
El Doctor en Derecho Luis Marco del Pont y refiriéndose a García
Ramírez, dice: “¿Cuántos penitenciaristas de libros, hubieran querido ma-
terializar sus ideas en la práctica?”
25
. García Ramírez vivió intensamente
la problemática carcelaria, logrando lo que durante años muchos mexica-
nos reclamaron: una reforma carcelaria técnica y humanista.
El estudio de personalidad del interno es de vital importancia y la ley
establece que durante el período de observación y diagnóstico, el perso-
nal técnico de la Institución realizará el estudio integral de la personalidad
del interno desde los puntos de vista médico, psiquiátrico, psicológico,
social, pedagógico y ocupacional, para conocer todas las circunstancias
que contribuyan a la individualización del tratamiento. Desde luego que
esos estudios se actualizan periódicamente.
Respecto al Consejo Técnico, se trata de un órgano colegiado cuya
función consiste en instrumentar las medidas necesarias para el adecua-
do gobierno del establecimiento, mediante el control de la vida cotidiana
dentro de él, de los programas especiales y de la supervisión de los ser-
25 Marco del Pont, Luis. Derecho Penitenciario. Cárdenas Editor y Distribuidor. México, D.F. 1984.
pág. 126.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 52
vicios penitenciarios. Con este carácter, es la instancia coordinadora del
personal profesional de la institución y ejerce asimismo las funciones de
asesoría y toma de decisiones, de acuerdo con los límites que le otorgue
el Reglamento respectivo de cada centro penitenciario.
El Consejo Técnico se integra por el director del centro y por los res-
ponsables de las áreas jurídica, técnica, administrativa y de seguridad y
custodia: Evidentemente que en dicho Consejo participan los titulares de
los departamentos médico, de psicología y de trabajo social.
Todo lo anterior por lo que corresponde al Consejo Técnico y a los es-
tudios de personalidad, lo expuse en forma por demás sucinta, pero tiene
un valor extraordinario y por ello el reconocimiento que penitenciaristas
mexicanos y latinoamericanos, le guardan al Dr. Sergio García Ramírez
García Ramírez también dirigió durante los últimos cuatro meses (en-
tre el 30 de abril de 1976 y el 26 de agosto de ese mismo año) los días
finales de la Penitenciaría de Lecumberri.
Un dato importante que agrego y no quiero dejar fuera, es que cuan-
do García Ramírez se desempeñaba como Subsecretario de Goberna-
ción a cargo del régimen de prevención y readaptación social (1976),
dispuso que se llevara a cabo el primer censo de la población peniten-
ciaria en el país.
Él instituyó el Régimen Abierto en el penal del Estado de México.
SegundA PArTe
PriSioneS y cárceleS en romA
E
n la primera parte ofrecí la teoría respecto a las prisiones, ahora revi-
saré la cuestión histórica.
Séneca asegura que el primer edificio en donde los atados estaban
custodiados, fue edificado en la época del rey Anco Marcio y que fue la
primera Víncula pública o cárcel.
Antes de comentar lo referente a la primer cárcel romana de que se
tenga noticia, considero necesario dejar establecido que en sus orígenes,
los cautivos de guerra eran vinculados; es decir, estaban atados, de ahí
viene el concepto de víncula, que originalmente significaba el estado de
ser maniatado, que posteriormente los vinculados, los atados o amarra-
dos estaban custodiados, encarcelados
26
.
Cicerón decía que los vinculados estaban atados, unidos, enlazados,
prendidos, trabados, por medio del vimen, que según el propio Cicerón
significa el mimbre y toda clase de vara delgada y flexible, propias para
atar, y de ahí viene la palabra vinculum, atadura o lazo. También se utili-
zaba la cuerda de tripa (que también servía para instrumentos musicales)
para hacer lazos, los que se echaban al cuello y a las manos y a los pies
de los delincuentes. También se utilizaban las cadenas.
Las cárceles en Roma eran de carácter privado y público.
El ergastulum fue la forma primitiva de carcer privatus, resultado de
una organización económica familiar.
Se trataba de un calabozo para custodiar y disciplinar allí a los escla-
vos, propiedad de la familia.
26 Enciclopedia Jurídica Omeba. Tomo XXIII. Página 180 y ss. Ancalo S.A. Buenos Aires, Argentina.
53
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 54
También el ergastulum era utilizado para custodiar al deudor. Ello tra-
jo como consecuencia una serie de abusos y de excesos ejercidos por el
pater familias, quien aprisionaba también a sus adversarios políticos.
El Emperador Zenón prohíbe finalmente, la existencia de cárceles pri-
vadas, y quien no la respetara, sería sometido a la Ley del Talión, además
se le consideraba responsable del delito de lesa majestad.
La primer cárcel pública en Roma, fue edificada en el séptimo siglo
(a. C.) o más bien en el primer siglo después de la fundación de Roma.
Esta cárcel fue ampliada y fortificada por el Rey Servio Tulio Hostilio,
recibiendo entonces el nombre de Tullianum o Tulia; la que fue muy temi-
da por las leyendas negras que se contaban.
La Tullianum –conocida también como Mamertina- era una prisión
que se localizaba en el foro romano, frente a la Curia.
Los orígenes del nombre de la prisión no son seguros. Se aceptaba
que el nombre clásico, Tullianum, derivaba del rey romano Servio Tulio
Hostilio. Pero también existe otra teoría que habla del latín arcaico, tullius
<un chorro de agua>, en referencia a la cisterna que ahí existe todavía.
El nombre de <Mamertina> puede obedecer a su cercana ubicación
al templo de Marte.
Es interesante saber la historia de esta prisión, y aunque en forma
muy breve, es adecuado ofrecerla. Fue construida alrededor de la época
del primer saqueo de Roma por los galos, hacia 386 a. C. Fue original-
mente destinada como una cisterna en el suelo del segundo nivel –había
dos-, el inferior de ellos es donde estaban los prisioneros, a los que se
bajaba a través del suelo de la primer planta.
En sus principios, solamente los prisioneros importantes eran mante-
nidos en ese lugar, normalmente comandantes extranjeros derrotados y
que se convertían en la pieza central de un desfile triunfante romano.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 55
Normalmente permanecían encarcelados hasta que se hacia el des-
file y luego se les estrangulaba en público, a menos que murieran de
otras causas en la prisión que era repugnante y terrible impregnada de
humedad y de pestilentes olores que ocasionaba graves y mortales pa-
decimientos a los emprisionados.
No existen datos precisos que den cuenta de la fecha en que se dejó
de utilizar definitivamente y actualmente existen dos iglesias superpuestas
convertidas en centro de devoción cristiana, pues existe la leyenda que
en el piso del Tullianum estuvieron presos San Pedro y San Pablo antes
de ser llevados a su ejecución. Se trata de una leyenda que solamente es
avalada por la iglesia católica, que anualmente organiza festividades bajo
el nombre de la fiesta de las Cadenas de San Pedro.
Es así que no existe evidencia confiable que compruebe la supuesta
estancia de San Pedro y San Pablo en el tuliano.
Posteriormente, el emperador Constantino mandó edificar un sistema
de cárceles, y Ulpiano señaló en el Digesto que la cárcel era para guarda
de los hombres y no para su castigo.
En esas cárceles a los esclavos se les obligaba a trabajo forzado
como el “opus publicum”, que consistía en la limpieza de alcantarilla, el
arreglo de carreteras, trabajos en baños públicos y en las minas.
Laboraban en canteras de mármol, como las muy célebres de Ca-
rrara o en minas de azufre, unos eran atados con cadenas más pesadas
que otros. “Si después de 10 años, el esclavo penal estaba con vida,
podía ser entregado a sus familiares”.
Pero siempre la parte interior de la Tulia fue recordada como la más
severa, pues los encarcelados estaban vinculados con cadenas entre las
más miserables condiciones.
caPítuLo i
éPocA PrehiSPánicA en méxico
F
ueron los misioneros franciscanos, dominicos, y agustinos, inicial-
mente, quienes dejan testimonio escrito de lo que encontraron como
“cercados y jaulas” que hacían las funciones de prisión, para tener ahí a
quienes posteriormente serían ejecutados como castigo o como ofrenda
a los dioses.
Es evidente que en esa época, 1525, cuando se inicia lo que Richard
Ricard llamó la “conquista espiritual”, esos espacios carcelarios no tenían
la finalidad de readaptar al culpable de faltas que eran sancionadas con
extrema severidad, con excesivo rigor; pues casi en la totalidad del catá-
logo de penas la consecuencia era la muerte.
La pena siempre fue más allá de la gravedad del delito cometido; ha-
bía una gran desproporción, así como que la prisión no fue considerada
en sí misma como pena, sino como un lugar de custodia hasta que llega-
ra el momento de su aplicación.
Desde luego que existen autores que se han referido al derecho penal
prehispánico, sosteniendo que la prisión no era una pena, en tanto que
otros historiadores y autores sostienen lo contrario.
Entre los primeros: Miguel Macedo, Manuel M. Moreno y entre los
segundos: Francisco Javier Clavijero, Fray Bernardino Sahagún, Ricardo
Franco Guzmán y Salvador Toscano, entre otros.
Aunque este trabajo está destinado al tema de las cárceles no está
por demás abordar, aunque sea en forma breve, los castigos draconia-
nos impuestos al transgresor de las normas que imperaban en aquella
57
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 58
época y cuya finalidad, como bien lo dijo el investigador alemán J. Kohler
en su trabajo titulado Derecho de los Aztecas
27
.
Kohler se dio a la tarea de una exhaustiva investigación histórica, re-
montándose a fuentes directas e indirectas que datan del año de 1529 co-
mentando que el Derecho Azteca es testimonio de severidad moral, de una
concepción dura de la vida y de una notable cohesión política. Agrega el
autor, que imperaba en aquella organización social una regulación jurídica
penal que mucho se asemejaba al sistema Draconiano y cuyo ejemplo más
claro pudiera observarse en la legislación de Texcoco, la cual, gracias a
Nezahualcóyotl, auténtico Justiniano de su época, logró integrarse en una
estructura legal que fue ejemplo para los pueblos circunvecinos.
Las leyes de Nezahualcóyotl fueron 16 y casi todas imponían la pena
de muerte.
Y también para conocer la severidad y el rigor del castigo de esos
años del México prehispánico, está el testimonio escrito que dejó Fran-
cisco Javier Clavijero
28
.
Clavijero recuerda entre otros delitos: traición al Rey o al Estado con
pena de descuartizamiento, y a sus parientes, en caso de saberlo, pri-
vación de libertad; uso de insignias o armas reales, en la guerra o en
fiestas, con pena de muerte y confiscación de bienes; maltratamiento
a embajador, ministro o correo del Rey, con pena de muerte; el extravío
de los embajadores o correos originaba la pérdida del derecho de inmu-
nidad; motín, con la pena de muerte; los jueces que daban sentencia
injusta o hacían relación infiel al rey , o se corrompían, así como quienes
movían los mojones puestos por la autoridad pública en la tierra, eran
objeto de pena de muerte; alteración de medidas en el mercado, con
pena de muerte; la hostilidad al enemigo en tiempo de guerra, sin orden
del jefe, o el abandono de la misma, moría degollado.
27 Kohler, J. Derecho de los Aztecas, traducción de Carlos Rovalo y Fernández Edición de la Revista
Jurídica de la Escuela Libre de Derecho, México 1924. pág. 57.
28 Clavijero, Francisco Javier. Historia Antigua de México, Ed. Porrúa, colección “Sepan Cuantos”, 3ª.
Edición México, 1971, págs. 217-222.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 59
El marido que mataba a la mujer aun en caso de adulterio era reo de
pena de muerte, por usurpar la jurisdicción del Magistrado; el adulterio
era objeto de muerte por lapidación o quebrantamiento de cabeza entre
dos lozas; no era delito, en cambio, o al menos no se castigaba en igual
manera, la relación del marido con soltera; en otras partes del imperio
mexicano el adulterio se castigaba con el descuartizamiento, con reparti-
ción de los pedazos entre los testigos; el incesto se castigaba con muerte
por ahorcamiento, cuando fuese entre parientes consanguíneos o afines
en primer grado; el sacerdote que tenía relación con mujer era privado del
sacerdocio y desterrado; el hombre que se vestía de mujer y la mujer de
hombre, eran muertos por ahorcamiento.
El celestinaje tenía por pena la quema del pelo en la plaza pública
con teas de pino y embarramiento de resina; el ladrón de cosas leves de-
bía satisfacer al agraviado; en caso de no tener medios para hacerlo o si
el objeto robado era perdido, la pena era lapidación; el robo de maíz origi-
naba la esclavitud a favor del dueño de lo robado, pero quien necesitase
de alimento para satisfacer su necesidad personal no era objeto de cas-
tigo; el robo entre elementos del ejército era objeto de muerte; los tutores
que actuaban mal eran ahorcados, al igual que los hijos que disipaban
la hacienda heredada por los padres; el maleficio y el envenenamiento
eran objeto de ahorcamiento; la embriaguez originaba pena de muerte,
por golpes en el hombre y por lapidación en la mujer, en los mayores la
embriaguez aunque no originaba la muerte sí originaba castigo de rigor,
pero la misma situación era autorizada en ocasión de boda y dentro de
las casas; la mentira originaba que se cortasen los labios y las orejas.
Los aztecas castigaban con extrema severidad las conductas homo-
sexuales: en el hombre, empalamiento para el sujeto activo y extracción
de las entrañas por el orificio anal, para el pasivo.
El lesbianismo, muerte por garrote (golpes de porra).
También con esa severidad se castigaba el adulterio, el incesto y el aborto.
El catálogo de delitos y sus correspondientes castigos es extenso y
no es, precisamente, materia de este trabajo de tesis.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 60
¿Quién juzgaba y ejecutaba las sentecias?: el emperador Azteca –
Colhuatecuhtli ,Tlatoqui o Hueitlatoani- era, con el consejo supremo de
gobierno –el Tlatocan formado con cuatro personas que habían de ser
sus hermanos, primos o sobrinos, y entre los que habría de ser elegido
el sucesor del emperador-, el que juzgaba y ejecutaba las sentencias.
Los pleitos duraban ochenta días como máximo y se seguían sin inter-
mediarios. Cada ochenta días el Tlatocan celebraba audiencias públicas,
sentenciando sin apelación
29
.
Un misionero dejó escrito un caso muy peculiar de talión, consistente
en que si los ejecutores se negaran a dar cumplimiento a la pena dictada
en sentencia judicial, sufrirían la misma sanción.
Entre los indios del Anáhuac la pena de muerte se aplicaba por aho-
gamiento, por envenenamiento, por garrote, por lapidación y ahorcamien-
to, por sacrificio abriéndoles el pecho, por asfixia, por incineración en
vida, por decapitación, por machacamiento, empalamiento, por estrangu-
lación, etc.
En suma, la ley azteca era brutal y no queda la menor duda que la
pena debía afligir, torturar, satisfacer un instinto primitivo de justicia en las
diferentes clases sociales. Vivían en pleno período de venganza privada
y más allá de la ley del talión.
No existía entre ellos un derecho carcelario. Consideraban el castigo
por el castigo en sí, sin comprenderlo como un medio para lograr un fin.
En el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.N.A.M.,se guarda
un extenso trabajo de Torquemada, escrito en el año de 1569 bajo el título
de Memoriales o libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales
de ella referente a los castigos de esa época: sentenciaban a muerte a
los que perpetraban y cometían enormes y graves crímenes, así como
a los homicidas. El que mataba a otra, moría por ello. La mujer preñada
que tomaba con que lanzar a la criatura de ella y la física que le había
29 Carrancá y Rivas, Raúl. Derecho Penitenciario, Cárcel y Penas en México. Editorial Porrúa, S. A.,
México, D.F. pág. 19.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 61
dado con que echase la criatura, ambas morían, a las mujeres siempre
las curaban otras mujeres, y a los hombres otros hombres. El que hacía
fuerza a virgen, ora fuese en el campo, ahora en la casa del padre, moría
por ello. El que daba ponzoña a otro, con que mataba el homicida y el
que le dio la ponzoña con que mató ambos morían. Si el marido mataba
a la mujer que le hacía maldad, aunque la tomase cometiendo adulterio,
moría por ello, porque usurpaba la justicia y no la llevó a los jueces, para
que después de convencida, muriera por sentencia.
Los que conspiraban y trataban traición contra algún señor de los que
le querían privar del señorío, aunque fuesen deudos muy propicios, eran
punidos con sentencia de muerte.
El hombre que andaba vestido con vestiduras y traje de mujer, y la
mujer que andaba como hombre, ambos tenían la pena de muerte.
Sería interminable continuar con el extenso cuadro de delitos de la
época prehispánica y como ya quedó señalado en párrafos anteriores,
esta obra debo constreñirla al tema del origen y evolución de la prisión
en nuestro país.
lAS cárceleS PrehiSPánicAS
L
os investigadores e historiadores que han dedicado parte de su tiempo
al estudio de las cárceles existentes entre los aztecas, no coinciden
entre ellos, pues unos hacen referencia a algunas y otros incluyen otras;
es por ello que mejor opto por mencionar a todas las que citan misioneros
e historiadores.
Había dos tipos de cárceles: el cuauhcalli y el petlacalli
30
.
¿Cómo era una cárcel precortesiana?: Había una cárcel, a la cual llama-
ban en dos maneras, o por dos nombres. El uno era cuauhcalli, que quiere
decir jaula o casa de palo, y la segunda manera, era petlacalli, que quiere
decir casa de esteras. Estaba esta casa donde “agora” está la casa de los
convalecientes, en San Hipólito (México, D.F.). Era esta cárcel una galera
grande, ancha y larga, donde, de una parte y de otra, había una jaula de
maderos gruesos, con unas planchas gruesas por cobertor, y abrían por
arriba una compuerta y metían por allí al preso y tornaban a tapar, y ponían-
le encima una losa grande; y allí empezaba a padecer mala fortuna, así
en la comida como en la bebida, por haber sido esta gente la más cruel de
corazón, aún para consigo “mesmos” unos con otros que ha habido en el
mundo. Y así los tenían allí encerrados hasta que se veían sus negocios.
Hay quien añade la existencia de otra cárcel, el teilpiloyan, pero no
menciona el petlacalli.
El Teilpiloyan era una prisión menos severa o rígida, destinada para
deudores y para reos que no estaban condenados a la pena de muerte.
El Cuauhcalli, era un espacio destinado para los delitos más graves;
era para cautivos a quienes habría de serles aplicada la pena de muerte.
30 Clavijero, Francisco Javier. Historia Antigua de México. op. cit. pág. 222.
63
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 64
Era una jaula de madera muy estrecha y muy vigilada, donde había una
clara intención de hacer sentir al reo los rigores de la muerte, desde el
instante mismo en que era hecho prisionero.
Hay quien hace referencia a la existencia de otra cárcel llamada El
Malcalli, especial para los cautivos de guerra, a quienes se tenían en gran
cuidado y se obsequiaba comida y bebida abundante para que llegaran al
sacrificio con buenas carnes.
El Petlacalli o Petlalco, era una cárcel donde eran encerrados los reos
por faltas leves.
Un religioso deja el siguiente testimonio de la severidad de algunas
de las cárceles: tenían las cárceles dentro de una casa obscura y de poca
claridad y en ella hacían su jaula o jaulas, y la puerta de la casa que era
pequeña como puerta de palomar, cerrada por fuera con tablas arrima-
das y grandes piedras, y ahí estaban con mucho cuidado de los guardias
y como cárceles eran inhumanas, en poco tiempo se paraban los presos
flacos y amarillos, por ser también la comida débil y poca, que era lástima
verlos, que parecía que desde las cárceles comenzaban a gustar de la
angustia de la muerte que después habían de padecer. Estas cárceles
estaban junto a donde había judicatura, como nosotros las usamos, y
servían para los grandes delincuentes, como los que merecían la pena
de muerte, que para los demás no era menester más de que el Ministro
de Justicia pusiere al preso en un rincón con unos palos delante. “Y aún
pienso que bastaba hacerle una raya y decirle no pases de aquí...”
31
31 Mendieta, Gerónimo de. Historia eclesiástica antigua, México edición de 1870, pág. 138, publicada
por vez primera por Icazbalceta, en Antigua Librería, México.
loS mAyAS
E
sta civilización ofrece aspectos sumamente interesantes, pues tenían
un sentido más refinado de la vida y evidentemente toda una concep-
ción metafísica del mundo; sin embargo no forma parte del tema tratado en
esta tesis abarcar más allá de lo que eran las prisiones y, si acaso, algo muy
superficial de los castigos que esa sociedad imponía a los delincuentes.
Testimonio de las penas impuestas en el pueblo maya, lo encontra-
mos en la Relación de las cosas de Yucatán del clérigo Fray Diego de
Landa, que fuera obispo de esa diócesis
32
.
Precisamente en el capítulo XXX de la obra de Diego de Landa, se
registran las penas para los adúlteros, homicidas y ladrones: Que a esta
gente les quedó de Mayapán costumbre de castigar a los adúlteros de
esta manera: hecha la pesquisa y convencido alguno del adulterio, se
juntaban los principales en casa del señor, y traído el adúltero atábanle a
un palo y lo entregaban al marido de la mujer delincuente; si él le perdo-
naba, era libre; si no, le mataba con una piedra grande que dejábale caer
en la cabeza desde una parte alta; a la mujer por satisfacción bastaba la
infamia que era grande, y comúnmente por esto las dejaban.
La pena del homicidio aunque fuese casual, era morir por insidias
de los parientes, o si no, pagar el muerto. El hurto pagaban y castigaban
aunque fuese pequeño, con hacer esclavos y por eso hacían tantos es-
clavos, principalmente en tiempo de hambre, “y por eso fue que nosotros
los frailes tanto trabajamos en el bautismo: para que les diesen libertad”.
Y si eran señores o gente principal, juntábanse el pueblo y prendido
el delincuente le labraban el rostro desde la barba hasta la frente, por los
dos lados, en castigo que tenían por grande infamia.
32 de Landa, Fray Diego. Relación de las Cosas de Yucatán, introducción y nota por Héctor Pérez
Martínez. Séptima edición, Editorial Pedro Robredo, México, D. F., 1938.
65
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 66
Como se puede destacar, en comparación con los castigos del pueblo
azteca, en la civilización maya, tanto el adulterio, el homicidio y el robo, la
sanción no era fatalmente la muerte; es decir, la represión no era tan brutal
como en el pueblo texcocano, por poner un ejemplo, y ello obedecía a que
el pueblo maya quiché era el de más evolucionada cultura entre todos los
que habitaban el continente americano, antes del descubrimiento.
La administración de justicia del pueblo maya la encabezaba el batab
y en forma pronta, sumamente sencilla y oral, el batab recibía las que-
jas y resolvía acerca de ellas también en forma oral y sin derecho a la
apelación. Las penas eran ejecutadas por los tupiles y otros servidores
destinados a esa función.
No está por demás comentar que el castigo tenía su origen en la
naturaleza, incluso en los aspectos de forma y aplicación: en la Mesopo-
tamia, abundantemente irrigada, la muerte por asfixia mediante la inmer-
sión en el agua; entre los judíos, cuyo país es abundante en pedregales,
la lapidación. Así también en las calcáreas tierras de Yucatán.
Los mayas al igual que los aztecas, no concebían la pena como re-
generación o readaptación, solamente que el pueblo maya quiché tenía
la supuesta pretensión de readaptar el espíritu, a través de lo que ellos
consideraban un proceso de purificación por medio de la sanción.
La sentencia a morir no siempre era cumplida de inmediato y cuando
ello acontecía, llevaban al reo, acompañado de peregrinos hacia el cenote
sagrado de Chichén Itzá, donde era arrojado desde lo alto a la sima profun-
da; o bien, era sacrificado a los dioses representados por sus ídolos, entre
los cuatro cerros de Izamal que era el centro religioso venerado por todos.
Los mayas no tenían casas de detención, ni cárceles bien construi-
das y arregladas; verdad es que poco o nada las necesitaban, atendida
la sumaria averiguación y rápido castigo de los delincuentes. En algunas
ocasiones cuando el malhechor era aprehendido por la noche y en espe-
ra de ser juzgado, el reo era encerrado en una jaula de palos ex profeso
construida, donde a la intemperie, aguardaba su destino
33
.
33 Ancona, Eligio. Historia de Yucatán, segunda edición. Editorial Manuel Heredia Argüelles, imprenta
de Jaime Jesús Roviralta, Barcelona, España, 1889. T. I, pág. 163.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 67
Los aztecas al igual que los mayas no contaban con casas de deten-
ción y cárceles, por lo menos en el sentido moderno de dicha palabra,
aunque los aztecas lo que tenían eran verdaderas jaulas.
El pueblo maya no utilizaba a la prisión como un castigo; pero ha-
bía cárceles para guardar a los cautivos y a los delincuentes, mientras
llegaba el día que fuesen conducidos al sacrificio o de que sufriesen la
pena a que habían sido condenados. Las cárceles consistían en unas
grandes jaulas de madera, expuestas al aire libre y pintadas muchas
veces con sombríos colores, adecuados sin duda al suplicio que aguar-
daba al preso.
Tomando como referente el texto de Francisco Javier Ibarra Serrano,
dicho autor, además de explicar que el Derecho maya fue consuetudina-
rio y que esa sociedad era marcadamente clasista, puntualizando que la
economía de esa civilización determinó la organización social y jurídica,
destaca el investigador que entre los mayas el Derecho tuvo un desarro-
llo muy significativo y que bien podría clasificarse, de acuerdo a criterios
modernos, en Derecho agrario, militar, administrativo, internacional, mer-
cantil, procesal, civil y penal
34
.
Por otro lado, el Doctor Ibarra Serrano, da cuenta en su texto, que la
administración de justicia estaba a cargo de una burocracia escalonada:
a) El Halach, era el jefe político, religioso y judicial; dictaba normas, casti-
gaba a los nobles y funcionarios en infracciones graves; resolvía con-
flictos, etc.
b) El batab, era el cacique local en quien delegaba funciones el Halach,
para el gobierno local y la administración de justicia.
c) El kalulel, auxiliar del batab, con algunas funciones jurisdiccionales.
d) El tupilab o alguacil, con funciones de policía.
34 Ibarra Serrano, Francisco Javier. Historia del Derecho. Escuela Normal Superior de Michoacán.
Morelia, Michoacán, México, 2004, págs. 109-110.
loS TArAScoS
E
scaso material bibliográfico o documental existe para hacer un tra-
bajo detallado de investigación en relación al tema de esta tesis. He-
mos buscado en autores como J. Benedict Warren, Nicolás León, entre
otros; en instituciones como el Archivo del Poder Judicial de Michoacán,
el Archivo Histórico del poder ejecutivo del estado, así como también en
el Archivo Histórico municipal de Morelia y otras instituciones, sobre las
cárceles prehispánicas en Michoacán. La única fuente confiable y muy
documentada que encontramos, es La Relación de Michoacán (1541),
atribuible al clérigo franciscano Fray Jerónimo de Alcalá, a quien se la
dictaron los nativos de la región , primeramente en tarasco allá por el
año de 1538.
Sin embargo, en La Historia General de Michoacán, Volumen 1, edi-
tada en el año de 1989 por el Gobierno del Estado de Michoacán, trabajo
de investigación bajo la coordinación del Doctor Enrique Florescano, se
atribuye a los clérigos Fray Martín de Jesús de la Coruña y a Fray Matu-
rino Gilberti, la autoría de esa Relación de Michoacán y en último lugar
mencionan a Fray Jerónimo de Alcalá.
La Relación de Michoacán también es conocida como El Código Es-
curialense, debido a que cuando el rey de España, Felipe II, fundó el real
monasterio de San Lorenzo del Escorial, tenía en mente dotar la bibliote-
ca de ese monasterio de las obras más notables que se pudieran obtener
y para ello envió a diversos agentes a distintas partes para lograr sus
deseos y es así que, Jerónimo de Alcalá junto con Vasco de Quiroga
llegaron a Pátzcuaro.
Es una obra sumamente valiosa e interesante, La Relación de Mi-
choacán, que trata de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los
indios de la provincia de Michoacán, pero que por razones del tema que
me ocupa, solamente haré referencia al asunto de las cárceles.
69
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 70
Equatacónsquaro, literalmente esta palabra significa “donde se que-
jan en el patio o plaza”. Este patio era el centro ceremonial donde se re-
unía la gente; era como el ágora de los griegos, centro de la vida pública
y política donde se congregaba el pueblo para discutir. En la fiesta Equa-
tacónscuaro se oían las quejas y se juzgaba a los reos llamados uázcata,
prisioneros; el que los juzgaba tenía en sus manos una lanza o dardo,
símbolo del castigo, y por tal razón, el escritor de esta Relación traduce
Equatacónscuaro como “fiesta de las flechas”.
En la SEGUNDA PARTE de La Relación de Michoacán se lee lo si-
guiente: SIGUESE LA HISTORIA. COMO FUERON SEÑORES EL CA-
ZONCI Y SUS ANTEPASADOS EN ESTA PROVINCIA DE MECHUA-
CAN. DE LA JUSTICIA GENERAL QUE SE HACIA
35
.
En la Lámina II dice lo siguiente: El Petámuti o Sacerdote Mayor y el
Capitán General, con arco y flecha, presencian las ejecuciones de los mal-
hechores, hechas a golpe de maza por el carcelero, entre los condenados
figuran los hechiceros, los perezosos, que después de cuatro reprensiones
habían dejado de traer leña al templo y la mala mujer (que acaba de ser
descalabrada). Arriba, los señores, y abajo, los caciques, fumando en pipa,
contemplan impasibles la ejecución de los condenados a muerte.
Párrafos adelante, La Relación de Michoacán describe: Había una
fiesta llamada Equata-cónscuaro que quiere decir de las flechas. Luego el
siguiente día después de la fiesta, hacíase justicia de los malhechores que
habían sido rebeldes o desobedientes y echábanlos a todos presos en
una cárcel grande, y había un carcelero diputado para guardallos, y eran
éstos los que cuatro veces habían dejado de traer leña para los fogones.
Cuando el cazonci enviaba mandamiento general por toda la provincia que
trujesen leña, a quien la dejaba de traer le echaban preso. Y eran éstos las
espías de la guerra; los que no habían ido a la guerra o se volvían “della”
sin licencia; los malhechores, los médicos que habían muerto alguno; las
malas mujeres; los hechiceros; los que se iban de sus pueblos y andaban
vagamundos; los que habían dejado perder las sementeras del cazonci
35 Alcalá, Fray Jerónimo de. La Relación de Michoacán (1541), Balsal Editores S.A. Morelia, Mi-
choacán 1977. Estudio preliminar del profesor de la UMSNH, José Corona Núñez, págs. 11-14.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 71
por no “desherballas”, que eran para las guerras; los que quebraban los
“maguéis”; y a los pacientes en el vicio contra natura.
A todos estos echaban presos en aquélla cárcel, que fuesen vecinos
de la ciudad y de todos los otros pueblos y a otros esclavos desobedien-
tes, que no querían servir a sus amos, y a los esclavos que dejaban de
sacrificar en sus fiestas.
A todos estos susodichos llamaban uáscata y si cuatro veces habían
hecho delitos, los sacrificaban. Y cada día hacían justicia de los malhe-
chores, mas una hacían general, “este dicho día, veinte días antes de la
fiesta, hoy uno, mañana otro, hasta que se cumplían los veinte días”.
Y el marido que tomaba a su mujer con otro, les hendía las orejas a
“entreambos”, a ella y al adúltero, en señal que los había tomado en adul-
terio. Y les quitaba las mantas y se venían a quejar, y las mostraba al que
tenía cargo de hacer justicia, y era creído, con aquella señal que traía.
Si era hechicero traían la cuenta de los que había hechizado y muer-
to, y si alguno había muerto, su pariente del muerto, “cortábale” un dedo
de la mano y “traíale” revuelto en algodón y “veníase” a quejar. Si había
arrancado el maíz verde uno a otro, traía de aquellas cañas para ser creí-
dos y los ladrones que dicen los médicos que había visto los hurtos en
una escudilla de agua o en un espejo de todos éstos, se hacía justicia, la
cual hacía el sacerdote mayor por mandato del cazonci.
Pues venido el día “desta” justicia general, venía aquel sacerdote ma-
yor llamado Petámuti, y “componíase”. “Vestíase” una camiseta llamada
ucata-tararénguequanegra, y “poníase” al cuello unas tenazillas de oro y
una guirnalda de hilo en la cabeza, y un plumaje en un tranzado que tenía
como mujer, y una calabaza a las espaldas, “engastonada” en turquesas,
y un bordón o lanza al hombro, “y iba” al patio del cazonci “ansi” compues-
to, con mucha gente de la ciudad y de los pueblos de la provincia; “y iba”
con él el gobernador del cazonci, y “asentábase” en su silleta, que ellos
usan, y venían allí todos los que tenían oficio del cazonci, y todos sus ma-
yordomos que tenían puestos sobre las sementeras de maíz y “frisoles” y
“axi” y otras semillas, y el capitán general de la guerra, que lo era algunas
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 72
veces aquel su gobernador, llamado Angatácuri, y todos los caciques, y
todos los que se habían querellado, y traían al patio todos los delincuen-
tes, unos atadas las manos atrás, otros unas cañas al pescuezo.
Y estaba en el patio muy gran número de gente, y traían allí una porra,
y estaba allí el carcelero, y como se “asentase” en su silla, aquel sacer-
dote mayor llamado Petámuti, oye las causas de aquellos delincuentes,
desde por la mañana , hasta medio día, y consideraba si era mentira lo
que se decía de aquellos que estaban allí presos, y si dos o tres veces
hallaba que habían caído en aquellos pecados susodichos, “perdonába-
los”, y “dábalos” a sus parientes; y si eran cuatro veces, “condenábalos”
a muerte. Y “desta” manera estaba oyendo causas todos aquellos veinte
días, hasta el día que había de hacer justicia él y otro sacerdote que es-
taba en otra parte.
Si era alguna cosa grande, “remetíanlo” al cazonci, y “hacíanselo”
saber. Y como se llegase el día de la fiesta, y estuviesen todos aque-
llos malhechores en el patio con todos los caciques de la provincia, y
principales, y mucho gran número de gente, “levantábase” en pie aquel
sacerdote mayor, y tomaba su bordón o lanza, y “contábales” allí toda la
historia de sus antepasados: cómo vinieron a esta provincia y las guerras
que tuvieron, al servicio de sus dioses; y duraba hasta la noche que no
comían, ni bebían él, ni ninguno de los que estaban en el patio. “Y porque
no engendre hastío la repartiré en sus capítulos, e iré declarando algunas
sentencias, lo más al propio de su lengua, y que se pueda entender”.
Esta historia sabía aquel sacerdote mayor y enviaba otros sacerdotes
menores por la provincia, para que la dijesen por los pueblos, y “dában-
les” mantas los caciques. Después de acabada de “recontar”, se hacía
justicia de todos aquellos malhechores.
Los tarascos, al igual que otras civilizaciones que ya hemos menciona-
do, tampoco concibieron la cárcel como un espacio para castigar y menos
para rehabilitar a los “malhechores”. La permanencia de los uázcata en
prisión, (también incluía a los prisioneros de guerra) era transitoria en tan-
to eran juzgados, en ocasiones perdonados y en otras, ajusticiados por el
carcelero quien con una porra, los golpeaba hasta causarles la muerte.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 73
Nuevamente, al igual que en el caso de los mayas, acudo al libro de
Ibarra Serrano quien formula una amplia y detallada explicación sobre
la llegada de los chichimecas haciendo alianzas con pescadores y agri-
cultores de la región lacustre de lo que ahora es Michoacán, para luego
exponer la forma en que estaba estructurada la sociedad purépecha y
quiénes formaban parte del grupo dominante y del grupo dominado
36
.
Siendo el grupo dominante el que prevalecía sobre todo comporta-
miento social y particular, a la vez que regulaba y controlaba la tenencia
de la tierra, la distribución y consumo de la producción; es decir, se trata-
ba de una participación social del Estado, en donde quedaba incluida la
transmisión ideológica-religiosa.
La organización jurídico-social de los purépechas era estamental con
un sistema burocrático que dependía del Cazonci, jefe supremo, político,
religioso y judicial.
El estado intervenía amplia y totalmente en la vida económica de la
sociedad; el acceso a los altos puestos burocráticos y militares estaba
vedado a la clase baja, que era hereditaria en línea recta y colateral.
36 Ibarra Serrano, Francisco Javier. Historia del Derecho. op. cit. págs. 110-112.
caPítuLo ii
lAS cárceleS en el méxico de lA coloniA
J
unto con la conquista, también llegó la legislación elaborada en Espa-
ña y para España y que sería aplicada tal cual en las colonias de las
indias occidentales, así como las dadas en la Nueva España. Nos refe-
rimos a lo que se conocía como el “Derecho Indiano”, llamado Derecho
Principal y el identificado como el Derecho Supletorio, integrado principal-
mente por el Derecho de Castilla. Al fundarse la Colonia de la Nueva Es-
paña, su conformación jurídica significó un trasplante de las instituciones
de derecho españolas al territorio americano
37
.
Razones del tema de esta tesis, me impiden entrar al estudio comple-
to y explicación de toda la legislación española (Fuero Real de 1255; las
Partidas de 1265; Ordenamiento de Alcalá de 1348; las Ordenanzas Rea-
les de Castilla de 1484, las leyes de Toro de 1505 y al lado de ellas vieron
su aplicación la Nueva Recopilación de 1567 y la Novísima Recopilación
de 1805). De todas estas instituciones jurídicas, fueron de aplicación pre-
ponderante las Partidas y las Recopilaciones.
Las Partidas es un conjunto de Leyes que está integrado por un
grupo de 7 libros que fueron elaborados bajo la dirección del monarca
español, Alfonso X, conocido como “Alfonso el Sabio”. De las leyes, de
esencia preponderantemente aun cuando no exclusivamente, románica
y canónica, es la Setena la dedicada principalmente a la materia penal.
Dicha Partida se integra de XXIV títulos dedicados a las acusaciones por
delitos y a los jueces; a las traiciones, retos, lides y acciones deshonro-
sas; a las infamias, falsedades y deshonras; a los homicidios, violencias,
desafíos, treguas; a los robos, hurtos, daños; a los timos y engaños; a los
adulterios, violaciones, estupros, corrupciones y sodomías; a los reos de
37 Carrancá y Rivas, Raúl. Derecho Penitenciario, Cárcel y Penas en México. op. cit. pág. 61.
75
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 76
truhanerías, herejía, blasfemia o suicidio y a los judíos y moros. El título
XXIX sobre la guarda de los presos, establece la prisión preventiva para
guardar los presos tan solamente en ella, “fasta” que sean “judgados”.
De lo anterior, se deduce que en España, hasta finales del siglo XVII,
la prisión no era considerada como una pena en sí misma. Fue hasta las
Leyes de Indias (que se aplicaron en territorios conquistados), Ley XVI,
Título VI, Libro VII, que se refiere a la policía, prisiones y derecho penal
en forma poco más sistematizada. En ese cuerpo de leyes, la privación
de libertad como pena, autoriza la prisión por deudas; es decir, la cárcel
dejaba de ser solamente una medida de custodia preventiva y se conver-
tía en sanción.
El Título VI de la Ley XVI de La Recopilación de las leyes de los Rei-
nos de las Indias, hablaba de “las cárceles y carceleros”, el Título VII de
dicha ley, hacía referencia “De las visitas de cárcel.”
Queda cierto que al fundarse la Colonia de la Nueva España, el régi-
men penitenciario tuvo su base en las Partidas
Hay que dejar debidamente asentado que al fundarse la Colonia de
la Nueva España, fueron Las Partidas las que le dieron base al régimen
penitenciario que establecía que el lugar a donde los presos deberían
ser conducidos será la cárcel pública, prohibiendo a particulares tener
puestos de prisión, detención o arresto que en alguna forma pudiense
constituir cárceles privadas.
Las Partidas ya no dejaban duda de que el objetivo primordial de
la prisión, en ese régimen, era la seguridad del “emprisionado” para
evitar su fuga. Vale la pena transcribir un párrafo de la Partida VII,
Título 29, Ley 6:
“...Deben ser acociosos los que deuen guardar los presos, para
guardarlos todavía con gran recaudo, e con gran femencia, e ma-
yormente de noche, que de día. E de noche les deuen guardar
de esta manera echandolos en cadena, o en cepos, e cerrando
las puertas de la cárcel muy bien, e el carcelero mayor deue
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 77
cerrar cada noche las cadenas, e los cepos, e las puertas de
la cárcel, con su mano mesma, e guardar muy bien las llaves,
dexando omnes dentro con los presos, que los velen con candela
toda la noche, de manera que no puedan limar las prisiones en
que yoguieren, nin puedan soltar en ninguna manera...”
Sin embargo, a pesar de la importancia de Las Partidas, no lo es me-
nos en esta materia del régimen penitenciario establecido en La Colonia,
La Novísima Recopilación que en Libro VII, Título 38, ya se enunciaban
diversos principios que aún en estos días siguen, algunos de ellos, vi-
gentes como: separación de internos por sexos (previsto también en Las
Partidas); libro de registro; existencia del capellán dentro de las cárceles;
prohibición de los juegos de azar en el interior de las prisiones; el soste-
nimiento de los presos quedaba a cargo de ellos.
En la Recopilación de las Leyes de Indias había disposiciones que
ordenaban la construcción de cárceles en todas las ciudades de La
Colonia, así como otras regulaciones que no se cumplían como el buen
trato al preso. Con el tiempo, en La Colonia, existieron los presidios
considerados como fortalezas militares para expandir la conquista, y
también como establecimientos penales. Se conocieron los presidios
de Baja California y Texas, así como las fortalezas prisiones de San
Juan de Ulúa y de Perote.
cárceleS de lA inquiSición
H
ay historiadores que mencionan a la Cárcel Perpetúa de la Inquisición
y a La Real Cárcel de Corte
38
; otros dan cuenta de las prisiones del
Santo Oficio destacando, principalmente, a la Secreta, en la que se man-
tenía a los presos incomunicados hasta en tanto se dictaba la sentencia
definitiva, la Cárcel de Ropería y la Cárcel de la Perpetua o de Misericor-
dia; ahí eran recluidos los condenados expresamente a ella, prisión que
ganó el sobrenombre de “La Bastilla Mexicana”.
El Tribunal del Santo Oficio se estableció en Castilla, España, en 1478
y en las Indias occidentales en 1569. La Inquisición surge, no podría ser
de otra manera, como defensa de la Iglesia católica para combatir las
orientaciones que antes del siglo XVI parecían poner en duda los dogmas
religiosos del catolicismo.
El origen remoto del Santo Oficio, que encuentra base en el año de
1233 en Roma, mediante una carta dictada por el Papa Gregorio IX para
adoptar medidas en contra de los herejes. Dicho documento, dicen al-
gunos historiadores, que fue producido como réplica a la posición y ac-
tividad desplegada por Federico II Emperador de Alemania, quien había
constituido un tribunal de justicia contra los herejes.
De Roma la Inquisición pasó a la mayoría de los países europeos,
especialmente al Sacro imperio Germánico y posteriormente llegó a Es-
paña, que después de estar dividida por los reinos, adquiere “carta de
ingreso” para surgir y desarrollarse con una rigidez singular.
En España, en sus orígenes hubo Inquisición en Aragón, pero no en
Castilla. Posteriormente, con Torquemada, fraile dominico, confesor de la
38 México a través de los Siglos, el Virreynato . T. II. Edit. Cumbres. México, D.F. págs. 224-227.
(también Piña y Palacios, Javier, La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la
Nueva España, Ed. Botas, México, 1971. págs 33-ss).
79
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 80
reina Isabel, la Inquisición adquirió las características con que habría de
operar en España y en la Nueva España. En 1478, los Reyes Católicos,
solicitaron autorización al Papa Sixto IV para designar inquisidores y, fi-
nalmente, se produce el primer auto de fe en España en 1481 y en Nueva
España hasta el 28 de febrero de 1574.
lA inquiSición en méxico
E
l Tribunal de la Inquisición se establece en Nueva España el 2 de
noviembre de 1571, su primer inquisidor lo fue Juan de Cervantes,
quien falleció y no llegó a ocuparse de sus funciones y en su lugar fue
designado Pedro Moya de Contreras
39
.
El inmueble que ocupó el Santo Oficio desde 1571, aparece en el plano
elaborado por un indígena de cuyo nombre no se tienen datos y atribuido al
español Alonso de Santa Cruz. La casa fue adquirida para propiedad de la
Inquisición, para posteriormente hacerle una serie de modificaciones. En el
año de 1569 Alonso Peralta reconstruye el edificio, agregándole una capilla
y en esa misma época, el propio Peralta adquiere una casa ubicada junto a
la del Santo Oficio, en donde habría de crearse y hacer funcionar la Cárcel
Perpetua (actualmente calle de Venezuela en el D.F.)
40
Ahí estuvo la Inquisición hasta cuando fue suprimida el día 10 de junio
de 1820. El inmueble fue ocupado por algún tiempo por la orden de los
dominicos, quienes la habitaron y luego la cedieron al Santo Oficio cuan-
do se trasladaron a su convento definitivo. De ahí el nombre del Jardín o
Plaza de Santo Domingo.
Hago un espacio para comentar que la función del Tribunal del Santo
Oficio, también conocido como el Tribunal de la Inquisición, se caracteri-
zaba por el secreto que imbuía todas sus diligencias.
En el Archivo General de la Nación (Historia del Tribunal del Santo
Oficio de la Inquisición de México) se encuentran datos que dan cuenta
de la brutalidad de ese tribunal “del Santo Oficio” y del estado de inde-
fensión en que se procesaba a los acusados: el secreto fue el alma de
39 Piña y Palacios, Javier. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva
España. op. cit. pág. 33.
40 Malo Camacho, Gustavo. Historia de las Cárceles en México. Instituto Nacional de Ciencias Pena-
les, México, 1979, pág. 58.
81
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 82
la Inquisición y nada de lo que en su seno ocurría podía ser revelado por
persona alguna, fuera ésta el Inquisidor, el ministro, el familiar o el reo.
En el transcurso del proceso, el secreto hacía imposible la defensa del
acusado, ya que éste no llegaba a conocer el nombre del denunciante,
el de los testigos, ni al órgano de la causa o juicio en el Tribunal, quienes
aparecían siempre con el rostro cubierto. Nunca llegaba a saber el pro-
cesado por qué se le acusaba; la denuncia podía derivar de un anónimo
o de cualquier persona, fuera digna de fe o no, y los testigos con gran
frecuencia resultaban parciales, ya que tanto la confesión como el testi-
monio podían ser obtenidos haciendo uso del tormento “en nombre de
Dios”, para conocer la “verdad”. Parte de los datos anteriores, además de
registrarse en el Archivo General de la Nación, están en los manuscritos
de Alfonso Toro, que también se encuentran en ese acervo.
Para reunir pruebas, era habitual utilizar el tormento, y su aplicación
por parte del Tribunal fue regular y constante. Los resultados de tan “efi-
caces” medios procesales fueron evidentes y las actuaciones del Tribunal
del Santo Oficio, o por mejor decir, algunas de sus actuaciones sólo pu-
dieron ser conocidas hasta después de su extinción en 1820. La Inqui-
sición utilizó como medios regulares de tormento: los cordeles, el agua,
el hambre, la garrocha, el brasero, la plancha caliente, el escarabajo, las
tablillas, el potro y otros instrumentos de extrema crueldad.
Continúo con lo referente al lugar en el que se encontraba la Santa
Inquisición. A un lado del tribunal del Santo Oficio se ubicaba la Cárcel
Perpetua y según relato de un testigo, al ser clausurado el establecimiento,
quien dice: “…en la pared de dicho salón que mira al sur se refiere al Salón
de Audiencias del Tribunal hay una puertecilla que conduce a las prisiones
y otra junto al dosel llena de escopleaduras circulares y oblicuas para que el
delator y testigos pudiesen ver desde dentro al reo sin ser vistos por él”
41
.
En el lado poniente del mismo salón, se observaba una tercera puer-
ta, que en la parte superior tenía una leyenda que prohibía su ingreso,
aún a los oficiales de la Inquisición. Seguramente ese acceso era a la
sala de tormentos del tribunal.
41 Piña y Palacios, Javier. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva
España. op. cit. pág. 36-38.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 83
El ingreso a la prisión era por la puerta sur y conducía al patio de las
prisiones, descendiendo por una escalera en donde se localizaban dos
puertas, una que daba a la prisión conocida con el nombre de “Ropería”,
y otra al patio de las prisiones con su fuente al centro y algunos naranjos
alrededor. El patio más largo que ancho contaba con veinte arcos y dieci-
nueve calabozos, cada uno con un jardincillo atrás.
Bajada la escalera que conduce a las prisiones había un cuarto con
torno por donde se daba la comida a los carceleros para distribuirla a los
calabozos; la mayor parte de esos calabozos, dice el testigo, tienen de
largo 16 pasos y 10 de ancho, aunque haya otros más chicos y otros más
grandes; dos puertas gruesísimas los encierran; un agujero o ventana
con rejas dobles por donde se les comunicaba la luz escasamente, y
tarima de azulejos para poner la cama (detrás de los 19 calabozos hay
otros tantos jardincillos que llaman asoliaderos) adonde llevaban algunas
veces a los presos para que tomasen el sol. La otra puerta conduce a una
prisión que llaman Ropería. Se compone de tres o cuatro cuartos.
La Cárcel de la Perpetua se localizaba en la parte sur del edificio
del Tribunal del Santo Oficio, en un inmueble que fue adquirido con el
fin de servir de Cárcel Perpetua. Dicha cárcel fue construida a fines del
siglo XVI, siendo inquisidor Alonso de Peralta. En esa prisión cumplían
sentencia los condenados y siempre a la vista de los inquisidores y bajo
la custodia de un alcaide, quien los llevaba a misa los domingos y días
festivos y los hacía comulgar en las fechas santas.
De aquella cárcel sólo queda una placa de loza de Talavera en la ca-
lle de Venezuela en el D.F., junto a las casas 4 y 8, donde se indica:”Aquí
estuvo la Cárcel Perpetua de la Inquisición que dio nombre a la calle,
1577-1820”. Aún se aprecia el patio, la puerta, las arcadas y los calabozos
que han sido tapiados, por lo que no es posible su acceso.
En la Cárcel Secreta del Tribunal
42
, en el patio llamado de los Na-
ranjos y debajo de la serie de calabozos que se encontraban en la parte
sur, hay una bóveda subterránea que han visto algunas personas, y que
42 González Obregón, Luis. Las Calles de México, Ediciones Botas, México 1972, págs. 17 y 18.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 84
según dicen se prolongaba hasta el extinguido Colegio de San Pedro
y San Pablo…En el patio que fue huerto del Colegio de San Gregorio,
posteriormente Escuela Correccional, existe una bóveda…¿Qué objeto
tuvieron esos subterráneos? Lo ignoramos, algunos llenos de pavor los
hacen teatro de escenas misteriosas, y otros con desenfado afirman que
son restos de los primitivos edificios que se hundieron.
Al extinguirse el Santo Oficio, en 1820, la casa que ocupaba la Prisión
Perpetua se transformó en “Prisión de Estado”. Ahí estuvieron encarcela-
dos personajes tan conocidos como el doctor Servando Teresa de Mier.
Es necesario mencionar que el edificio que ocupó la Inquisición, desde
su establecimiento hasta el año de 1820, posteriormente funcionó como
Renta de Lotería y las Cárceles como Cuartel. Luego fue utilizado como
Sala de la Cámara del Congreso General; Tribunal de Guerra y Marina en
1833; Palacio de Gobierno para el recién erigido Estado de México; fue
Seminario Conciliar; y en 1858, el inmueble fue adquirido por José Urba-
no Fonseca, inspector general de Instrucción Pública, para la escuela de
Medicina, y cuando ésta se cambió a las nuevas instalaciones de Ciudad
Universitaria, se destinó también a la Escuela de Enfermería.
La Cárcel de Ropería, según el historiador Antonio García Cubas,
era una prisión amplia, con tres o cuatro cuartos, de los cuales el último
parecía ser el más utilizado
43
.
43 García Cubas, Antonio. El libro de mis recuerdos. Ed. Patria, México, D.F. 1969. págs. 130-134.
lA cárcel de lA AcordAdA
E
n realidad, en sus orígenes, la cárcel no existió como tal
44
; sucede que
se creó el Tribunal de la Acordada. El establecimiento de la Acorda-
da
45
fue el resultado de la necesidad de un remedio pronto y eficaz, para
contrarrestar los peligros con que se veía amenazada la Nueva España
por la multitud de salteadores que, en los caminos, en los poblados y aún
dentro de la Capital, “tenían a los hombres honrados en continua alarma” ;
la pésima situación que guardaba el país por el año de 1710, hizo aceptar el
medio extraordinario de crear un Alcalde Provisional; pero no alcanzando
para el desempeño de su misión las facultades que se le concedieron en la
Real Cédula de 1715, se acordaron otras a Miguel Velázquez Lorea, quien
al precio de la vida de muchos delincuentes reprimió la audacia de los de-
más y consiguió establecer la seguridad en la Nueva España.
Bajo el tema de la Acordada, habrá que comentar que en aquella
época la inseguridad de la Nueva España era completa. La escasez de
población por una parte; las largas distancias, por otra, fueron motivos
más que suficientes para que el gobierno no pudiera vigilar todos los
caminos. Presentaban éstos mayor peligro para los viajeros, tanto que
muchos, antes de lanzarse a las penalidades de un viaje, se preparaban
como si “estuvieran en artículo de muerte, pues a los que bien les iba
eran despojados de todo lo que llevaban”
46
Las relaciones de asaltos, de asesinatos y de robos eran frecuen-
tes. Los malhechores habían llegado a gozar de verdadera impunidad.
En muchas ocasiones, las autoridades se consideraban impotentes para
reprimir tantos abusos y tropelías, cometidos por los bandidos que mero-
deaban por muchas de las principales provincias. Llegaron en su audacia
44 De Arrangoiz, Francisco de Paula. México desde 1808 hasta 1867. Ed. Porrúa, México, D.F. 1968.
pág. 24.
45 García Cubas, Antonio. Revista Criminalia, año 1959, número 9, pág. 558.
46 González Obregón, Luis. La Acordada. Revista Criminalia, año 1959, número 9. págs. 454 y 455.
85
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 86
los ladrones, hasta asaltar e internarse, en pleno día, en las plazas de las
ciudades. “El mal era grande; cundía el pánico; los habitantes de los po-
blados vivían en constante alarma. Muchos medios se habían ensayado
para perseguir a los ladrones, pero todos inútiles”.
Es así que se tomó una medida enérgica, y ésta la tomó el Virrey
Duque de Linares, nombrando Alcalde de la Hermandad de Querétaro a
Miguel Velázquez Lorea, a quien otro Virrey, el Marqués de Valero, amplió
en 1719 las facultades que ejercía, declarando inapelables sus sentencias
y eximiéndole de la obligación de dar cuenta a la Sala del Crimen. Esta
disposición, aprobada por el Rey, el 22 de mayo de 1722, fue dictada con
Acuerdo de la Audiencia, y de aquí que tomó el nombre de Acordada
47
.
El Tribunal de la Acordada, conocido también como el Tribunal de la
Santa Hermandad, se encontraba a cargo de un individuo denominado
Juez o Capitán, a cuyas órdenes se hallaban sus colaboradores.
El problema de la delincuencia de esa época, era tal, que el Tribunal
de la Acordada debía tomar resoluciones en el sitio en donde se encon-
traba el delincuente, pues dicho Tribunal no se ubicaba establecido en un
lugar determinado, sino que constituido por el Juez o Capitán, con sus
colaboradores los comisarios, un escribano, un capellán y un verdugo,
ocurría al sitio donde se encontraba el malhechor y en el propio lugar de
los hechos, formaba una sumaria, frecuentemente no más de un pliego
de papel y, ante la identificación de la persona, con la existencia del cuer-
po del delito, se procedía a la inmediata ejecución del reo.
El inmueble que tiempo después dio albergue a la Cárcel de la Acor-
dada era descrito de la siguiente forma: El edificio de la Cárcel de la
Acordada o Cárcel Nacional hasta la fecha de su demolición, en el año
de 1906, era una construcción imponente y sombría, de pesada arquitec-
tura, que por sí recordaba la presencia del célebre Tribunal y de la propia
Cárcel de la Acordada
48
.
47 Malo Camacho, Gustavo. Historia de las Cárceles en México. op. cit. pág. 73.
48 Rivera Cambas, Manuel. México pintoresco, artístico y monumental, ed. 1880. Editora Nacional,
última edición 1967, págs. 247-258.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 87
Esa cárcel estaba situada en el extremo poniente de la ciudad de
México, en la manzana contigua al Hospital de los Pobres, y con la fa-
chada hacia el norte, al sur de la capilla del Calvario, en cuyo cemente-
rio eran sepultados los criminales, más o menos en el lugar que ocupó
el ángulo formado por la Avenida Juárez con las calles de Balderas y
Humboldt. La fachada, sin arte ni belleza alguna, según nos recuerdan
esos autores, sólo observaba una serie de ventanas y balcones largos
y angostos, un zaguán ancho y elevado y dos lápidas, una a cada lado
del anterior, conteniendo las octavas que escribiera José Rincón, preci-
samente para el establecimiento.
Más sobre esa prisión: La construcción, de paredes altas y sólidas y
con los calabozos provistos de cerrojos y llaves, afirmaba su seguridad,
que era fortalecida con la guardia que se hacía notar en las azoteas, en
los garitones y en el exterior del edificio. En el interior, sólo se oía el ru-
mor de las cadenas que arrastraban los presos, el canto melancólico de
algunos, o el lúgubre quejido de los azotados y de los que eran sometidos
a la prueba del tormento. Aquellos infelices tenían casi siempre a su vista
el verdugo y el cadalso.
Vale agregar que el Tribunal de la Acordada surgió en el año de 1710,
durante la colonia y llegó a tener doce jueces en el transcurso de su cen-
tenaria existencia, que finalizó en el año de 1812; después de esta fecha,
la cárcel continuó funcionando como prisión ordinaria, y en el curso de su
existencia llegó a ocupar diversos locales.
Los Presidios de la Acordada
49
estuvieron ubicados, sucesivamente,
en unos galerones del Castillo de Chapultepec; de allí se trasladó pro-
visionalmente al lugar en el cual fue fundado el Colegio y Convento de
San Fernando; pasó después a un obraje, que más adelante había de
ser ocupado por el Hospicio de Pobres, y como el edificio era muy chico,
pues tenía un cupo de 493 reos, se pensó en construir otro nuevo, y al
efecto fue adquirido el terreno adjunto. Pasó así a su edificio definitivo
ubicado frente a la Iglesia del Calvario, en el año de 1757; posteriormente,
arruinado el edificio por un terremoto ocurrido en 1768, fue reconstruido
49 García Cubas, Antonio. Revista Criminalia. op. cit. pág. 301.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 88
para entrar en servicio una vez más hasta febrero de 1781, y en el trans-
curso de la reedificación, interinamente, los reos fueron trasladados a un
local ubicado donde más adelante fue establecido el Cuartel General del
Puente de los Gallos.
En 1812, las Cortes de Cádiz, abolieron el Tribunal y la Cárcel de la
Acordada, y desde entonces el edificio quedó destinado a prisión ordina-
ria, carácter con el que subsistió hasta 1862, bajo el nombre de Cárcel
Nacional de la Acordada.
deliToS y PenAS de lA coloniA
N
o puedo dejar de mencionar algunos delitos y las respectivas penas
correspondientes durante la Colonia
50
:
Judaizar: muerte por garrote y posterior quemazón del cuerpo en la ho-
guera. A los judaizantes muertos tiempo atrás y cuya fe no se había des-
cubierto, exhumación de los restos para convertirlos en ceniza
Herejía, rebeldía y afrancesamiento: relajamiento y muerte en la hoguera
(proceso y ejecución a cargo del Santo Oficio)
Herejía: a los jóvenes, servicio en los conventos. A los mayores de edad,
pena que variaba entre cien azotes y trescientos azotes, y entre cuatro y
diez años de galeras.
Sólo hubo un caso, el de Jorge Ribli, en que se aplicó el garrote, con re-
lajamiento al brazo seglar y quemazón del cuerpo.

Robo y asalto: muerte en la horca, hacer cuartos y poner éstos en las
calzadas.
Robo: muerte en la horca, en el sitio de los hechos.
Asalto: garrote en la cárcel, después sacar el cuerpo y ponerlo en la horca.
Robo y complicidad en el robo: azotes y cortadura de las orejas debajo
de la horca.
Robo: muerte en la horca y después corte de las manos.
50 Carrancá y Rivas, Raúl. Derecho Penitenciario, Cárcel y Penas en México. op. cit. págs. 183, 184,
185, 186, 187, 188, 189, 190.
89
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 90
Robo sacrílego: Llevado a efecto en la iglesia de Tlaxcala, en los vasos
sagrados y el viril, además de comerse los ladrones las formas consa-
gradas. La pena fueron azotes y herramiento, o sea, marcar con hierro
encendido al culpable.
Robo: muerte en la horca, posterior descuartizamiento del cuerpo para
poner las partes en las calzadas y caminos de la ciudad. Luego, exhibi-
ción de la cabeza.
Asalto: garrote en la cárcel, con posterior exhibición del cuerpo en la horca.
Homicidio: muerte en la horca, en el sitio de los hechos.
Homicidio, cometido por medio del degûello: muerte por garrote y lue-
go arrastramiento del cuerpo por las calles. Posterior encubamiento del
cuerpo al que se trajo por la acequia de Palacio, de donde lo extrajeron
terminada la procesión, o sea, que la ejecución fue una fiesta popular con
todo y procesión.
Homicidio cometido por medio de veneno: Arrastramiento, garrote, encu-
bamiento de los cuerpos, corte de la mano derecha y exposición final del
cuerpo en la horca; en el caso específico se descubrió que se trataba, ya
ejecutada la sentencia, de un error judicial.
Homicidio: Sacar al reo, de la cárcel donde se encontraba, en una bestia
de albarda, con una soga en la garganta y atado de pies y manos. Un pre-
gonero debería manifestar su delito. Traído por las calles públicas sería
llevado el reo hasta la casa de la víctima, enfrente de la cual se le cortaría
la mano derecha y se le pondría en exhibición en un palo. Posteriormente
al reo lo llevarían hasta la plaza pública donde sería degollado.
Homicidio y robo: garrote con previo traslado al sitio del suplicio por las
calles públicas. La ejecución de la pena duró de las once de la mañana
a la una de la tarde. Exhibición de los cadáveres en el patíbulo hasta las
cinco de la tarde. Posteriormente “separación” (cortadura) de las manos
y fijación de las mismas en escarpias puestas en la puerta de la casa en
que se cometió el homicidio.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 91
Homicidio en grado de tentativa: Corte de la mano y enclavamiento de
la misma en la puerta de la casa del pasivo. Sentencia de muerte en la
horca. El caso específico culminó con el perdón otorgado por el pasivo.
Magnicidio en grado de tentativa: Perpetrado contra el Virrey Duque de Al-
burquerque, en la capilla de las Angustias de la Catedral, el 12 de marzo de
1660. Arrastramiento del culpable por las calles, cortadura de la cabeza y
luego exposición de la misma en la horca, cortadura de la mano derecha y
exposición de la misma en un morillo alto, Por último, colgadura del cuerpo
en la horca, de los pies y durante ocho días.
Suicidio: colocación del cuerpo en una mula de albarda, paseo del mismo
por la ciudad y pregón de su delito a gritos. Luego, “ejecución” en la horca
con idénticas ceremonias que a los vivos.
Alcahuetería: emplumamiento debajo de la horca.
Costumbres homosexuales: En el caso se trató de un mulato vestido de
mujer. Azotes.
Daño en propiedad ajena (en el caso un “lobo” amestizado quemó la hor-
ca): muerte en la hoguera debajo de la horca.
Embriaguez: Azotes.
Debo mencionar que en la cárcel de la Acordada, por las noches, el al-
caide ordenaba que se soltaran “perros bravos” para intimidar y disuadir
a los presos de cualquier intento de fuga.
reAl cárcel de corTe
V
ale la pena hacer un poco de historia sobre lo que fue La Real Cárcel
de Corte, pues en sus orígenes, sobre esos terrenos, estuvo el Pala-
cio Principal de Moctezuma, Rey de Tenochtitlán y con motivo de la Con-
quista dicho inmueble le fue arrebatado para que la Corona española lo
adjudicara al conquistador Hernán Cortés en propiedad mediante Cédula
del 6 de julio de 1529, dada en la ciudad de Barcelona, España.
A Cortés le solicitaron que parte del inmueble que era de su propie-
dad, fuera destinado a la Primera Audiencia, a los Oidores y a las Salas
del Tribunal, además de otras oficinas de las que carecía el gobierno de
la monarquía española.
Posteriormente el edificio fue comprado a Martín Cortés, hijo del con-
quistador con fecha 22 de enero de 1552, durante el reinado de Felipe II,
mediante escritura otorgada en Madrid, España, por el escribano Cristó-
bal de Riaño. Es así que ya en forma oficial el edificio fue ocupado por
el Virrey y los Oidores en el año de 1562 y en esa fecha la cárcel y una
fundición quedaron dentro del inmueble.
La Real Cárcel de Corte estuvo localizada dentro del edificio del que
fuera Palacio Real, ahora Palacio Nacional, en la esquina occidente nor-
te, con vista a la que en aquella época fuera la Plaza del Volador, por un
lado, y a la Plazuela de la Real Universidad, por el otro
51
.
En el anterior inmueble también se dio alojamiento a las oficinas
del gobierno, hacienda, alhóndiga, cárcel, fundición y habitaciones co-
rrespondientes, pues era costumbre entre los conquistadores que las
primeras construcciones levantadas en los pueblos expoliados en vías
51 Piña y Palacios, Javier. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva
España. op. cit. 36-38.
93
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 94
de convertirse en colonias, correspondieran, precisamente, a los edifi-
cios del gobierno, hacienda, alhóndiga, cárcel, fundición y habitaciones
correspondientes.
Estamos hablando del edificio actual del Palacio Nacional, sede ofi-
cial del Presidente de la República, Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y
titular del Poder Ejecutivo Federal, que se localiza frente al zócalo central
de la ciudad de México, nombre oficial de Plaza de la Constitución.
La Cárcel de Corte funcionó dentro del Palacio hasta el año de 1699
debido a un incendio producido por un motín que trajo la destrucción de
varias dependencias y en forma principal resultó totalmente dañada la
parte en donde se encontraba la cárcel, por lo que la misma debió de es-
tablecerse transitoriamente en la casa del Marqués del Valle, hoy edificio
del Monte de Piedad, para nuevamente regresar a su anterior alojamiento
en el Palacio.
El motín al que hago referencia no fue producido por los presos; la
conflagración obedeció al descontento en contra del Virrey Gaspar de la
Serna, por cuanto que los indígenas se exasperaron por la injusta repar-
tición de las tortillas de maíz y llegaron hasta el Palacio Real a exigir ese
alimento y al mismo tiempo gritaban vivas al rey natural indio y mueras a
los gachupines. Para contener el alzamiento, se hizo uso de la fuerza pú-
blica utilizando al ejército del virreinato, quienes utilizaron fuego en contra
de la multitud, ocasionando con ello, además de la muerte de infinidad de
indígenas, que toda la plaza y el edificio fuese objeto de voraz incendio
que destruyó la cárcel, las salas de los Tribunales Civiles y Militares y
toda la armería, solamente se había salvado parte de la Audiencia.
Poco después se llevó a cabo la reconstrucción completa del palacio
y dentro del propio edificio fue construida la cárcel ocupando el lado sur
oriente del propio palacio real. Con motivo de la reedificación del palacio,
dicho inmueble perdió su aspecto original de fortaleza, para quedar con
su actual fisonomía.
En el año de 1768, Juan Manuel de San Vicente comentaba lo
siguiente en alusión a la Real Cárcel de Corte: “dos formidables cárce-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 95
les, una para mujeres y otra para hombres, con sus bartolinas, calabo-
zos y separaciones para gentes distinguidas y frívolas y una espaciosa
capilla para misa de los reos. Una grande sala para potro de tormento,
una amplia vivienda con todas las piezas necesarias para el Alcaide
y su familia”
52
En 1799 un grupo de Comisionados de la Real Audiencia, después
de visitar la cárcel, rindieron un informe que en su parte medular dice:
“Entrando a dicha Real Sala del Crimen que se compone de una pieza
grande con cuatro balcones que dan a la misma plaza, anexo a la del
baluarte, están la Sala de Confesiones, otra de tormentos con su cuartito,
en que se separan a los reos que los han de sufrir, y otras tres piezas con
las habitaciones del Alcaide, su cocina y un cuartito en ella con comuni-
cación a una pieza que sirve para asistencia de subalternos y que por allí
entran los reos a vestirse.
“Bajando a la cárcel, en los entresuelos, hay dos piezas con ventanas
a la calle del Arzobispado, la capilla a la que sigue una pieza, cárcel de
mujeres, enfermería de ésta, y por una escalera que baja a un sótano
y a un patiecito en que está la pila, por la misma cárcel de mujeres se
toma otra vez para la de los hombres, y en una pieza alta, sobre el portal,
hay un tablero que la hace dos, y llaman “enfermería vieja”, y abajo de
los calabozos que llamaban “Jamaica”, al chico, y al grande, “Romita”, y
en lo más interior tres galeras con nueve bartolinas que caen bajo de un
callejón obscuro que están por la contaduría de tributos, sala de caballe-
ros, maizeros, cocina, enfermería, al lado del entresuelo, con un cuarto
pequeño que sirve de ropero y pasando el patio en que está la pila, al
“boquete” con un cuarto obscuro y en el de afuera otro para el portero,
quedando en el zaguán de la guardia”
En la Real Cárcel de Corte, la comunicación de la visita con los reos
se realizaba por la Sala de Acuerdos de Crimen y la Sala de Tormentos.
Las entrevistas de los presos con sus abogados se efectuaban a través
de dos ventanas enrejadas que daban a la parte sur.
52 Piña y Palacios, Javier. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva
España. op. cit. págs. 27 y 28.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 96
Al Virrey de la Nueva España correspondía como parte de sus fun-
ciones efectuar visitas ocasionales a las cárceles. A una de ellas, en el
año de 1794, se hace referencia, y se comenta en los archivos de la Real
Cárcel de Corte
53
.
En la Colonia había dos Audiencias: la de México y la de Guadala-
jara, capital de la Nueva Galicia
54
. Hago referencia a lo que dice el autor
de Paula sobre la primera: La Audiencia en México se componía de un
Regente y diez Oidores que formaban dos Salas para los negocios civiles
y otra Sala con cinco Alcaldes de Corte para los asuntos criminales. Los
Oidores formaban el Acuerdo Ordinario y sólo en caso de mucha grave-
dad eran llamados los Alcaldes de Corte; éstos, a su vez, tenían a su car-
go cinco de los ocho cuarteles mayores en que estaba dividida la ciudad
y tenían tres fiscales: de lo Civil, de lo Criminal y de Real Audiencia.
El Distrito de la Audiencia de México lo formaban las provincias llama-
das propiamente de la Nueva España: las de Yucatán, Tabasco, Nuevo
León, Tamaulipas, antes Nueva Santander, las internas de oriente, las del
norte y en el sur hasta donde llegaban los términos de la Audiencia de
Guatemala, para comenzar los de Nueva Galicia.
53 Archivo General de la Nación, ramo de cárceles y presidios.
54 De Arrangoiz, Francisco de Paula. México desde 1808 hasta 1867. op. cit . pág. 23.
cárcel de lA ciudAd
T
ambién se le conoció como Cárcel de la Diputación y se localizaba
en lo que actualmente es la sede del Jefe de Gobierno del Distrito
Federal, en el centro de la ciudad de México. Anteriormente dicho edi-
ficio fue asiento del Palacio Municipal, luego alojó a las autoridades del
Departamento Central. Posteriormente se construyó un edificio gemelo,
contiguo a aquél por el lado oriente, pasando a ser anexo de las oficinas
del Gobierno del Distrito Federal y convertirse en el inmueble principal del
gobierno del D.F.
En la Memoria del Gobierno en el Distrito Federal en los años 1886-
1887, presentada por el Gobernador del D.F., general José Ceballos al
Secretario de Estado y del despacho de Gobernación, Manuel Romero
Rubio y que fueron publicados por Eduardo Dublán Impresores, calle del
Espíritu Santo Núm. 8, México, 1888, encontramos que el Palacio Munici-
pal o Palacio de la Diputación, originalmente se le conoció como Casa de
Cabildo y de Audiencia Ordinaria. Por cierto que las casas consistoriales
celebraron el primer Cabildo el lunes 7 de marzo de 1524.
Su primera construcción fue por disposición del Gobernador de la
Colonia, Hernán Cortés, en base a un acuerdo de los consejales por él
designados, en el año de 1521, en una porción de tierra “dos solares” des-
tinados precisamente a ese fin en “la nueva traza de la ciudad”. Dichos
solares limitaban por el lado norte con la acequia de agua, por el sur con
la calle de la Celada, por el lado oriente con la calle de Juan Xaso, el Vie-
jo, después callejuela, y por el poniente con la calle de San Agustín
55
.
Por Cédula Real de 7 de marzo de 1527 de Carlos V, fueron fijados
seis solares, situados según se indicaba en el propio documento, “en una
55 Peña, Francisco Javier. Cárceles de México en 1865. Revista Criminalia, año de 1959, págs. 487
y sigs.
97
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 98
trasera de la plaza, los tres en la frontera y los otros tres en las espaldas”.
Se ordenaba que ahí habrían de edificarse las casas consistoriales, la
cárcel y la carnicería. Ya para el año de 1564 se habían realizado modifi-
caciones y reparaciones a ese edificio y ahí residían el Ayuntamiento, la
Cárcel, la Carnicería Mayor y la Alhóndiga.
Este inmueble tampoco se escapó a los daños sufridos por un mo-
tín el día 8 de junio de 1692, que produjo un incendio en la casa de la
Municipalidad, del Ayuntamiento o de la Diputación. El edificio resintió
graves daños quedando en muy malas condiciones, haciéndole después
reparaciones sumamente improvisadas, hasta que en el año de 1714 se
determinó la reconstrucción de las casas de Cabildo y Cárcel. La obra
estuvo bajo la supervisión y vigilancia del Marqués de Altamira.
Después de la Independencia, el inmueble fue utilizado para alojar
oficinas del Gobierno del Distrito Federal y ahí se instalaron los juzgados
constitucionales. Posteriormente en ese edificio, se estableció el cuerpo
de funcionarios del Gobierno del Distrito Federal, oficinas del Juzgado
del Registro Civil, la Inspección General de Policía y en la parte baja del
edificio, la Cárcel, y por el lado de la Callejuela los Juzgados de Turno, y
el Cuartel Central de la Gendarmería
56
.
La Cárcel de la Diputación también fue llamada Cárcel de la Ciudad,
ya que ahí eran remitidos los presos sujetos a la jurisdicción de los lla-
mados alcaldes ordinarios y en tratándose de faltas administrativas. En
el año de 1860, esa cárcel no solamente alojaba a reos del orden admi-
nistrativo; también ahí eran remitidos los presos por delitos leves y otros,
sujetos a prisión preventiva y que posteriormente habían de ser traslada-
dos a la Cárcel de Belem, 10 de octubre de 1886, lugar en el que eran
recluidos los sentenciados a prisión mayor o menor, según el delito.
La Cárcel de la Ciudad o de la Diputación, tenía capacidad para
ciento cincuenta internos, pero en realidad vivían poco más de trescien-
tos que se hacinaban en dos dormitorios, compartían un patio principal
y al centro estaba una fuente de la que se abastecían los reos. No exis-
56 Rivera Cambas, Manuel. México, pintoresco, artístico y monumental. op. cit. págs. 75-84
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 99
tía enfermería y si algún preso requería de atención, era revisado por
un practicante y si la condición del mismo se agravaba, era llevado al
Hospital Juárez, que funcionaba como hospital de la ciudad, ubicado en
el Jardín de San Pablo.
En recuerdo a la situación antihigiénica que prevalecía en esa inmun-
da prisión, un informe de un visitador de la Junta de Vigilancia de Cár-
celes
57
, escribía: “Existía en el ángulo sureste del patio, casi al pie de la
ventana del dormitorio más chico, un urinario en forma de alcantarilla, el
cual debido a la defectuosa condición del caño producía un hedor inso-
portable. En el Departamento de Providencia, lugar donde se alojaba a
los agentes de la policía y a los de resguardo, se observaba también en
un rincón de la pieza, un barril de orines que producía los mismos efectos
anteriores, y como la ventilación de la habitación era muy deficiente, ya
que sólo había una pequeña ventana que daba al techo y dos más que
generalmente estaban cerradas, era fácil imaginar el efecto, consideran-
do que en el interior se alojaban veinticinco personas”.
En el año de 1886 y en virtud de las condiciones tan lamentables
en las que se encontraba la Cárcel de la Ciudad o de la Diputación, el
gobernador del Departamento del Distrito Federal, general Ceballos,
solicitó y obtuvo del Ayuntamiento el correspondiente permiso para
trasladar a los reclusos de esta prisión a la de Belem, que ya para
esas fechas era la Cárcel Nacional. Precisamente el día 10 de octubre
de 1886 y con un presupuesto otorgado de quinientos pesos, se llevó
a cabo el traslado de los presos, cantidad de dinero que fue puesta a
disposición de la Junta de Vigilancia de Cárceles para dar cumplimiento
a la petición del general Ceballos.
La Cárcel de la Ciudad era un lugar inhabitable, sucio, estrecho. Ahí
se disputaban el espacio, por separado, 200 hombres y 86 mujeres; acla-
rando que el cupo no era ni para la mitad de ambos ocupantes. Los ali-
mentos que se daban a los presos y a las presas eran enviados de la
Cárcel de Belem.
57 Cosío, Manuel G. Gobernador del Distrito Federal, Informe que rinde sobre el mal estado de la
Cárcel de la Ciudad en 1886. Archivo General de la Nación
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 100
Dada la insuficiencia de la prisión municipal, se construyó una con-
tigua con entrada por la calle de la Callejuela y que solo servía para en-
cerrar a reos de orden político y que durante el imperio de Maximiliano
dicha cárcel estaba bajo el control de autoridades francesas y custodiada
por tropas de ese país.
En dramática narración que hace Joaquín García Icazbalceta
58
, Infor-
me sobre establecimientos de corrección de esta Ciudad, y en referencia
a la Cárcel de la Ciudad, se lee: “…tengo grabado ese friso de sangre
de insectos, chinches en su mayoría. Tampoco olvido que uno de aque-
llos infelices presos, para librarse hasta cierto punto de las picaduras de
las chinches y demás sabandijas, había derramado parte de su escasa
ración de atole alrededor del petate en que se acostaba, de manera a
formar uno como cordón sanitario para que allí quedasen pegadas las
alimañas, y no pudiesen llegar a donde estaba aquel pobre. De aquí pro-
viene el gráfico nombre de la Chinche que da el pueblo a la cárcel”.
García Icazbalceta argumentaba en su Informe que esa Cárcel de la
Ciudad o de la Diputación no admitía otra mejora, sino que era preciso
quitarla de ahí y librar al Palacio Municipal de ese aspecto tan desagrada-
ble, pues sus escaleras siempre estaba llenas de gente sucia, harapien-
tas, ebrios y hasta de cadáveres y que en todos los países del mundo, las
Casas Consistoriales son uno de los edificios más bellos de las ciudades
y que por todo ello urgía sacar de ahí la cárcel. Lo que se hizo en la fecha
ya señalada.
58 García Icazbalceta, Joaquín. Informe sobre establecimientos de corrección de esta ciudad. Mo-
derna Librería Religiosa de Jesús L. Vallejo, calle de San José del Real Núm. 3. México, 1864. págs.
74-75 y 169-170.
hiSToriA de lA cárcel nAcionAl o
cárcel de Belem
U
na desaparecida placa de azulejos, desgastada y añeja, daba cuen-
ta del origen del edificio de lo que fue esa prisión: “Gobernando en
esta Nueva España el Excmo. Conde de Paredes, Marqués de Laguna,
como Virrey y Capitán de ella, se acabó esta casa en el año de 1686”.
Se trataba de siete grandes patios, el principal destacaba por su be-
lleza arquitectónica en un estilo “sobrio y severo” en que se encontraba
construido el inmueble que durante muchos años albergó al Colegio de
Niñas de San Miguel de las Mochas o San Miguel de Bethlem.
El inmueble fue fundado en el año de 1683 por Domingo Pérez Bar-
cia, nacido en Villa Marzo, Asturias, España, quien llegó a México por el
puerto de Veracruz en el siglo XVII aún muy joven con la intención de
llamar a “las arrepentidas del sacerdocio sexual” para atraerlas y per-
suadirlas de que abandonaran su vida de prostitución. Aunque existen
historiadores como Alfonso Toro que sostiene que ese asturiano vino a
México como un aventurero en busca de fortuna y de mujeres para que lo
cuidaran y lo “halagaran”. Él había sido soldado en España y cuando llegó
a México buscó a un tío que era familiar del obispo de Puebla quien lo
acogió para darle techo y alimentos, a la vez que lo inscribía en el Colegio
de San Juan en Puebla y luego lo envió a estudiar a México a la Escuela
de Jurisprudencia
59
.
En sus primeros días al frente de la casa de recogidas solamente logró
acoger a dos mujeres, pero su obra de “rescate espiritual” fue creciendo
y con la ayuda del clérigo Lorenzo Fernández, que después se unió a la
“piadosa causa” de Domingo, comenzaron a levantar el edificio definitivo
de esa casa de recogidas, llegando a dar protección, comida y techo a
59 Toro, Alfonso. La Cántiga de las Piedras. 2ª. Ed. Editorial Patria, México, D.F., 1961. págs. 293-308.
101
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 102
poco más de trescientas mujeres, a las que seguramente persuadían, por
lo menos a una parte de ellas, a que los “contentara” y cuidara.
La casa de recogidas que fundara Pérez Barcia llegó a su fin por ra-
zones de índole económica y no se supo del destino del asturiano.
El edificio de referencia fue construido en lo que fuera el extremo no-
roeste de la ciudad de México, donde posteriormente formaban esquina
las calles de Arcos de Belem y la Avenida Niños Héroes.
Ese edificio también albergó durante algún tiempo a las religiosas de
Santa Brígida, para luego ser utilizado como Colegio de Niñas, que en
realidad se trataba de una escuela que sin llegar a ser convento, aparen-
temente, los estudios que ahí se impartían eran netamente religiosos.
El edificio fue desocupado como consecuencia de la disolución de
las congregaciones y corporaciones religiosas con motivo de las Leyes
de Reforma y las ocupantes fueron llevadas al Colegio de las Vizcaí-
nas y la casa convento de monjas de Belem fue clausurada. Por esas
fechas la Cárcel de la Acordada o Cárcel de la Hermandad era insufi-
ciente para dar cupo a los presos, lo que obligó a las autoridades fede-
rales a ceder al Ayuntamiento de la Ciudad de México el inmueble de
Belem para que mediante adecuaciones y edificaciones muy improvi-
sadas que borraron el sello colonial que lo caracterizaba, se destinara
a la Cárcel Pública General, la que inició su funcionamiento el día 23
de enero de 1863.
Como ya lo asentamos en párrafos correspondientes a la Cárcel de la
Ciudad o de la Diputación y en la fecha que ya señalamos, los presos que
vivían amontonados en dicha prisión, fueron trasladados a la de Belem.
Hay que agregar que en la parte alta de esta prisión y en el frente de la
misma, se levantaron unos cuartuchos para instalar los juzgados.
La cárcel de Belem estaba dividida en 4 departamentos: el principal
era el patio de los hombres, les enseñaban escritura, lectura y aritméti-
ca. El patio de la Providencia destinado a separos de gente de la policía
y gendarmes, con un área para enseñanza primaria. La tercera Sec-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 103
ción estaba destinada para los menores de 18 años. La cuarta Sección
para las mujeres
60
.
Se establecieron talleres de herrería, trabajos de reparación de ca-
rrocería de vehículos, carpintería y telares. Para la realización de las la-
bores de los talleres citados, se ocupaban alrededor de 300 presos. Vale
comentar que el trabajo no era obligatorio y prevalecía la holganza y la
ociosidad. Solamente los sentenciados eran obligados a trabajar y no se
sabe si recibían retribución económica alguna.
Belem también fue conocida como Cárcel Nacional o Municipal exis-
tiendo tres áreas muy definidas: para detenidos, para encausados y otra
para sentenciados.
Se hicieron modificaciones muy improvisadas para instalar fuentes,
lavaderos, tanques de agua y ductos de desagüe.
La capacidad del añejo edificio, no era suficiente para el creciente
número de reos. Vivían como si fueran “rebaños”, a pesar de que con
las modificaciones realizadas se llegó a contar con 116 piezas muy re-
ducidas y una modesta capilla para servicios religiosos, que en conjunto
daban la impresión de tratarse de una enorme vecindad que albergaba a
homicidas, heridores, ladrones, incendiarios, violadores, adúlteros, entre
otros y, como siempre, hasta de inocentes víctimas de los atropellos e
injusticias que siempre han existido
En el mes de diciembre del año de 1887, había en esa cárcel 1432
seres humanos presos, 1119 varones y 313 mujeres de las cuales varias
de ellas ahí tenían a su prole
No había camas ni catres, dormían en el suelo sobre cartones o pe-
tates que les procuraban sus familiares; andaban casi en harapos, semi-
desnudos, pues la prisión no los dotaba de vestimenta. La alimentación
era miserable y si los presos o las presas no tenían trasto para recibir su
comida, ésta les era arrojada sobre su sombrero.
60 Rivera Cambas, Manuel. México artístico, pintoresco y monumental. op. cit. pág. 261.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 104
Posteriormente a los talleres señalados en párrafos anteriores, se
agregaron de herrería, zapatería, sastrería, manufactura de cigarrillos,
cajetillas de fósforos, artesanías de fibra de palma.
Desde luego que se contaba con pésimas instalaciones que se usa-
ban como cocina, alacena y la indispensable atolería.
El espacio carcelario no era ajeno a la introducción de armas de fue-
go y las llamadas blancas. Constantemente se suscitaban riñas entre los
presos que en varias ocasiones culminaban con la muerte de algunos de
los rijosos o al menos quedaban gravemente lesionados. Ni qué decir de
la presencia del alcohol al interior de la cárcel y de todo tipo de narcóti-
cos, principalmente la mariguana.
En ese año de 1887, más del 50% eran encausados, el resto senten-
ciados y de éstos, 38 estaban condenados a la pena de muerte; ejecucio-
nes que se llevaban a cabo por fusilamiento en un lugar –al interior de la
prisión- de piso de tierra, sin planta alguna y que los presos lo conocían
como el “patio del jardín”. En los muros de esa área donde se cumplía la
pena capital, se apreciaban las horadaciones que como huella imborra-
ble dejaban los proyectiles que salían de las armas que accionaban los
integrantes del pelotón de fusilamiento y que traspasaban el cuerpo de
los acribillados por mandato judicial. En ese lugar y después de la ejecu-
ción, muchos cadáveres ahí mismo eran sepultados cuando se trataba
de infelices seres que habían sido abandonados y otros que siendo tanta
la miseria de la familia, no contaban para el pago de una inhumación en
panteón alguno de la ciudad.
La cárcel de Belem siguió funcionando como tal hasta el año de 1933,
fecha en la que fue demolida y en su lugar se levantó un enorme plantel
educativo: el Centro Escolar Revolución.
caPítuLo iii
lA PeniTenciArÍA de lecumBerri
Antecedentes:
Y
a en la Constitución del 5 de febrero de 1857, el legislador, entre otras
cosas, establecía la adopción del régimen penitenciario así como la
abolición de la pena de muerte.
“Para la abolición de la pena de muerte, queda a cargo del Poder
Administrativo el establecer, a la mayor brevedad, el régimen penitencia-
rio “. Tales son los términos claros y precisos en que quedó redactado el
Artículo 23 de la Constitución federal de los Estados Unidos Mexicanos,
sancionada y “jurada” por el Congreso general Constituyente, el día 5 de
febrero de 1857.
Sin embargo, se siguió tolerando la pena de muerte pues los avances
para establecer el sistema penitenciario eran nulos.
Habrá que precisar que el 7 de octubre de 1848 se promulgó una
ley penitenciaria que obligaba al establecimiento del sistema peniten-
ciario, pero no pasó de ser solamente una ley a la que no se le daba
cumplimiento.
Como ya quedó señalado, la Constitución de 1857 mandaba la cons-
trucción de una penitenciaria que no se edificaba por diferentes causas.
Se decía que la penitenciaría de la capital del país podía ser alojada en
el edificio de lo que fue la Cárcel de la Acordada; otros pretendían que la
misma fuera levantada a un costado de la Cárcel de Belem y dejar esta
para los procesados; sugerencias que fueron desechadas en parte.
105
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 106
Los estudios iniciales, proyectos y planos de la obra (la Penitenciaria),
fueron encomendados a un grupo de ingenieros y arquitectos: Hidalga,
Heredia, Rincón, Agea, Cardona, Rego, Méndez, Torres Torija, Echega-
ray, Plowes y Rivas
61
.
Vale la pena hacer un paréntesis para comentar lo que considero
fueron los orígenes de la readaptación del delincuente y de las bases
originales de un sistema penitenciario, aunque en esas remotas épocas
no existía el vocablo ni el concepto del penitenciarismo.
Debo mencionar que antes de la era cristiana, Pitágoras
62
, en sus fa-
mosos versos dorados, invocaba a Júpiter y le increpaba para que “librase a
los hombres de las penas y trabajos a que están sujetos, curando su alma”;
un siglo más tarde, Platón en su discurso sobre las leyes, enseñó: “que las
penas no tenían por objeto el mal de los penados, si no volver a éstos bue-
nos o menos malos”; el jurisconsulto Paulo, señaló como “fin de las penas,
la enmienda del delincuente”, y Plutarco, en su tratado sobre los plazos de la
Justicia Divina, atribuyendo el “origen de los delitos más bien a la ignorancia
de la verdad, que a la voluntad deliberada de hacer el mal”, exclamaba: “pro-
porcionad a los criminales tiempo y medios para cambiar de conducta”.
Todas estas valiosas ideas que contienen una aportación invaluable
a quienes nos gusta investigar sobre el tema, motivo de este trabajo,
se hicieron extensivas hasta la era del cristianismo, recibiendo vigor y
fuerza con la organización de sociedades tan benéficas como la de los
<Procuradores de los Pobres>, fundada en el año 325 de dicha era; la de
la <Compañía de la Misericordia>, cuya fundación se remonta al año de
1488; la de la <Archicofradía de la Caridad>, establecida en la ciudad de
Roma hacia el año de 1519, y la de la <Piedad de Carcerati>, fundada en
1572 por el clérigo jesuita Juan Callier.
En este estado, y cuando los esfuerzos de los filósofos y la acción
de las asociaciones particulares apenas habían conseguido poner a los
61 de Medina y Ormaechea, Antonio A. y de Medina y Ormaechea Carlos A. Proyecto del Régimen
Penitenciario en la República Mexicana. Imprenta del Gobierno, En Palacio México 1881. pág. 14.
62 de Medina y Ormaechea, Antonio A. y de Medina y Ormaechea Carlos A. Proyecto del Régimen
Penitenciario en la República Mexicana. op. cit. págs. 42 y 43.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 107
presos al amparo de la caridad, un sabio benedictino, Juan Mabillón, pro-
puso como medios para obtener la reforma de los frailes delincuentes: el
aislamiento, el trabajo, el silencio y la oración; es decir, la penitencia
en sentido gramatical. Esta propuesta que explica con cuatro palabras-
valiosos conceptos para esa época-todo un sistema, sirvió de base para
la fundación de la primera penitenciaría (lugar en el que se ejecuta la
privación de libertad impuesta como pena por el delito cometido. Es ya
un lugar de penitencia para los sentenciados. De ahí que se le llame ex-
presivamente “penitenciaría”) establecida en Roma hacia el año de 1718,
con el nombre de Hospital de San Miguel.
A la fundación de este establecimiento siguió en 1772, la de la magní-
fica penitenciaría de Gante; a la de Gante siguió la de Walnut-Street, fun-
dada en Filadelfia, a solicitud de los Cuákeros (tembladores o Amigos de
la Luz), hacia el año de 1786, y a la Walnut-Street siguió la de “Glocester”,
erigida en 1793, debido a las repetidas instancias de John Howard, quien
hizo conocer a la Inglaterra la reforma penitenciaria iniciada en Gante.
Después de los anteriores antecedentes, retomo el tema que abordo
en este apartado, La Penitenciaría de la capital de la República, para
comentar que con influencia de la escuela arquitectónica francesa, en la
segunda mitad del siglo XIX se construyen en México, y particularmen-
te en la capital del país, bellos y disímbolos edificios. Paralelamente se
fueron dando mejorías urbanas: se erigieron monumentos, se embelle-
cieron con fuentes las principales arterias de la capital, se construyeron
modernos y amplios mercados y se edificaron estaciones de ferrocarril
que ostentaban la ligereza de sus estructuras de hierro. De igual manera,
la prensa de esas fechas da cuenta de que casi por toda la República se
construían cárceles o se modernizaban y se hacían mejoras sanitarias en
las ya existentes.
Como ya lo comenté en párrafos anteriores, aún antes de que se
promulgara la Constitución de 1857, el gobierno ya había considerado
modificar el defectuoso sistema carcelario que existía en el país. El arqui-
tecto Lorenzo de la Hidalga había presentado un proyecto para construir
una penitenciaría en la ciudad de México, el cual contemplaba un solo
conjunto de cuerpos radiales así como la separación de las oficinas ad-
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 108
ministrativas, siendo éstas la fachada principal, que era perpendicular al
eje central del conjunto, rodeado todo por un muro.
Pero en 1881 se encargó el desarrollo del proyecto a una comisión
compuesta por los señores José M. del Castillo Velasco, José Yves Li-
mantour, Miguel S. Macedo, Luis Malanco y Joaquín M. Alcalde; además
de los generales José Ceballos y Pedro Rincón Gallardo, Agustín Rovalo
y los ingenieros Antonio Torres Torija, Remigio Sáyago y Francisco de P.
Vera. A la comisión se le había requerido que adoptara el sistema Au-
burn, consistente en la incomunicación de los presos durante la noche y
su comunicación en el trabajo durante el día
63
.
Finalmente, al ingeniero Antonio Torres Torija se le encargó el proyec-
to arquitectónico. El diseño encomendado se basó en la ideología de los
panópticos, reclusorios pensados por Jeremías Bentham. Ese nombre
expresa que su utilidad esencial es la facultad de ver desde un punto
central todo cuanto se hace en el interior de una cárcel, y que recípro-
camente desde cada celda pueda verse dicho punto central. Con ello se
buscaba asegurar, arquitectónicamente, una visibilidad general de todo lo
que sucedía en el interior del edificio.
Se analizaron diversas áreas y zonas para la construcción de la pe-
nitenciaría: algunos funcionarios opinaban que la misma debía levantarse
en Tepozotlán mejorando un edificio que años antes había albergado a un
convento. Hubo rechazo a esa propuesta, pues Tepozotlán no se encon-
traba en los límites internos de la ciudad de México. También se estudió
otra alternativa: los campos de Indianilla
64
.
Pero finalmente se decidió utilizar un predio conocido como la cuchi-
lla de San Lázaro o Potrero de San Lázaro, que fuera propiedad de un
español de apellido Lecumberri (vocablo de origen vasco que significa
lugar bueno y nuevo y que también así se llama una provincia de Navarra,
España) que había adquirido en los primeros años de la Colonia.
63 Lecumberri, Penitenciaría de la Ciudad de México. Archivo General de la Nación, México, D.F,
1982. pág. 76.
64 Padilla Arroyo, Antonio. De Belem a Lecumberri. Pensamiento social y penal en el México decimo-
nónico. Archivo General de la Nación. México, 2001.pág. 232.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 109
Ahí, en esa penitenciaria, se aplicarían los principios correccionales
progresivos, sostenidos desde 1812 por el Capitán Manuel Montesinos
y Molina, en la prisión de Valencia, España, y más tarde adoptados por
penitenciaristas ingleses e irlandeses, de quien los tomó México; es de-
cir, estamos hablando del sistema penitenciario irlandés conocido como
Croffton, diseñado por el señor Walter Croffton.
El 9 de mayo de 1885 se iniciaron los trabajos de cimentación del
edificio en la parte destinada para los hombres. En 1887 se concluyó la
cimentación bajo la dirección del general Miguel Quintana; en 1892, por
el fallecimiento del mencionado militar, se encomendó la dirección al in-
geniero y arquitecto Antonio M. Anza, quien prosiguió con la obra hasta
la terminación del primer piso.
El edificio emplearía el acero como principal material ya que el sitio
de emplazamiento exigía que se diera gran profundidad a los cimientos e
incluso que el piso se construyera sobre bóvedas internas.
Con el fin de terminar en el menor tiempo la obra, se contrató a la
Pauly Jail Building Manufacturing Company, de Saint Louis Missouri. Esta
empresa se comprometió a realizar el segundo piso en la parte de las
celdas con material de acero. Siguiendo los planos y especificaciones del
Ing. Anza, quien se encargó de la inspección y sobrevigilancia
65
.
La obra se terminó en la fecha comprometida y fue entregada el 24
de enero de 1896. Poco más tarde, aún durante la primera mitad de ese
mismo año, se construyó la torre central.
La planta diseñada por el Ing. Torres Torija para el palacio de Lecum-
berri siguió los ejemplos clásicos de las penitenciarías del siglo XIX, como
el de la Santé de París y el de Filadelfia en Estados Unidos. Consideraba
un pequeño patio dentro del cuerpo principal, en donde se localizaban la
dirección y los juzgados antiguos y un gran conjunto con forma de estrella
formado por siete crujías de distintas longitudes; la más pequeña de 49
metros de largo y la mayor de 121 metros. El total de las celdas construi-
65 Lecumberri, Penitenciaría de la Ciudad de México. op. cit. pág. 80.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 110
das fue de 886 y en el centro de la estrella se ubicó una torre de vigilancia
que contenía los tanques para almacenar agua.
Si bien es cierto que la totalidad de la construcción de la Penitenciaría
se terminó a fines de 1897, su inauguración se aplazó por la imposibilidad
de conectar la atarjea del edificio con el Gran Canal del Desagüe.
El costo de la edificación y construcción de Lecumberri fue de $ 2’ 396,
914. 84 pesos de esa época.
Terminado el edificio y dotado de cuanto necesitaba, se realizaron
también las reformas legislativas que exigía el funcionamiento del siste-
ma adoptado y la expedición del Reglamento General de Establecimien-
tos Penales del Distrito Federal.
La inauguración de la penitenciaria se llevó a cabo el 29 de septiem-
bre de 1900 a las 9.00 a.m. con la presencia del presidente de la Repú-
blica, general Porfirio Díaz y su gabinete
66
.
Su primer director fue el ilustre penalista de ese tiempo, Miguel Macedo.
Dos días después de inaugurada la penitenciaria se informó que se
haría el primer traslado de presos. A las 8.40 de la mañana se llevó a
cabo el primer recorrido por las áreas de ronda y los torreones por parte
de la guardia y casi dos horas después llegaron los primeros reclusos.
El periódico El Imparcial (2 y 3 de Octubre de 1900) ofreció testimonio
de parte de esos ingresos a Lecumberri: “El célebre asesino Rafael Bue-
ndía fue destinado a la celda número 1, no podía dar un paso; las piernas
encogidas y los pies torcidos”. La multitud de familiares y curiosos que se
aglomeraban a la entrada de la penitenciaría exclamaba “Es Buendía, es
Buendía”. Segundos después descendían otros dos presos, Antonio An-
dino, de origen puertorriqueño y el indígena Cenobio Godoy, para permitir
que el último de la remesa apareciera, Pedro Sánchez. Minutos antes de
66 García Ramírez, Sergio. Los Personajes del Cautiverio Prisiones, Prisioneros y Custodios. Editorial
Porrúa, México, D.F., 1996. pág. 127.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 111
las 12 del día, los presos estaban en sus celdas y para ellos comenzaba
“el reinado del silencio”
67
.
De los años 1908 a 1910 se realizaron trabajos de ampliación en el
área de celdas de las crujías “B”, “C”, “D”, “E” y en los talleres del lado sur.
La penitenciaría albergó a ambos sexos hasta 1954, año en que se
puso en servicio la cárcel de mujeres. Con este hecho la cárcel de Le-
cumberri quedó sólo para varones.
Durante 76 años, el palacio de Lecumberri fue escenario de diversos
acontecimientos políticos y sociales. Vivió las crisis que se sucedieron en
nuestro país a lo largo del siglo XIX: la Revolución Mexicana, la guerra
cristera y movimientos sindicales, políticos y sociales. En sus paredes
fueron plasmadas algunas obras, de las que sobresale la de David Alfaro
Siqueiros, preso en ese lugar.
No es motivo de este trabajo hacer relación de luchadores sociales
que estuvieron en prisión por razones de orden político, o de aquellos
que cobraron fama por la comisión de diversos delitos; sin embargo, haré
mención en forma por demás breve de algunos de ellos:
Miguel Hidalgo y Costilla fue encarcelado en el palacio de Gobierno
de Chihuahua; Fray Servando Teresa de Mier, al igual que Benito Juárez,
sufrieron encierro en el Fuerte de San Juan de Ulúa, Veracruz; Francisco
I. Madero en la cárcel de San Luis Potosí y tiempo después fue asesina-
do, junto con José María Pino Suárez en las inmediaciones de la peniten-
ciaría de Lecumberri; pocos luchadores tan destacados contra la tiranía
de Porfirío Díaz como Ricardo Flores Magón y su hermano Enrique
68
.
Jesús Arriaga “Chucho el Roto” ; Jesús Negrete “El Tigre de Santa
Julia”; Lupe Martínez Bejarano “La Bejarano”, homicida de varias mujeres;
Rafael Buendía, despiadado homicida de mujeres; Francisco del Moral,
67 Padilla Arroyo, Antonio. De Belem a Lecumberri Pensamiento social y penal en el México decimo-
nónico. op. cit. 270.
68 García Ramírez, Sergio. Los Personajes del Cautiverio Prisiones, Prisioneros y Custodios. op. cit.
págs. 127 y 179.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 112
asesino de un francés de apellido Eymin, cuyo cadáver escondió dentro
de un cofre; Antonio Rosales, matador de un hombre apellidado Bolado;
Jesús Bruno Martínez, quien quitó la vida a un conocido y anciano relo-
jero de nombre Tomás Hernández Aguirre; Florencio Morales y Bernar-
do Mora, asesinos del general guatemalteco Lisandro Barillas. Todos los
mencionados estuvieron recluídos en la cárcel de Belem y la mayoría de
ellos fueron sentenciados a muerte y ejecutados por fusilamiento en el
famoso “patio del jardín” de dicha prisión.
Gregorio Cárdenas “Goyito”, asesino de mujeres; Higinio Sobera de
la Flor “El Pelón Sobera”, victimario de mujeres; “Las Poquianchis”, me-
retrices; Pancho Valentino, matador del sacerdote Juan Fulana Taberner;
el Padre Agustín Pro, la “Madre Conchita”(también presa en Islas Marías)
y León Toral, implicados en la muerte de Alvaro Obregón; María Elena
Rivera y Carlos Martínez Maldonado, secuestradores del niño Bohígas
Lomelí; Ramón Mercader del Río, asesino de León Trotsky; Enrico Sam-
pietro, falsificador de origen italiano; todos los citados, en la penitenciaría
de Lecumberri, al igual que el revolucionario Francisco Villa. Ahí también
padecieron encierro Demetrio Vallejo, Valentín Campa, Othón Salazar;
Martín Luis Guzmán. No puedo dejar de mencionar el nombre de José
Revueltas, autor de la obra “Muros de Agua”, preso en Islas Marías.
Como dato interesante expreso que el caudillo Morelos estuvo preso
en el Palacio de Cortés en Cuernavaca; ello fue en el año de 1815.
Desde luego que faltan más personajes así como cada una de esas
historias, pero como ya dejé asentado renglones arriba, no es interés de
esta tesis abordar ampliamente dicho tema.
El 26 de agosto de 1976 al filo del medio día, salió el último interno
que era trasladado hacia los nuevos reclusorios del Distrito Federal y
Lecumberri dejó de ser prisión para posteriormente sus instalaciones
serían destinadas a lo que actualmente ocupa El Archivo General de
la Nación
69
.
69 García Ramírez, Sergio. El Final de Lecumberri. op. cit. pág. 202.
oTrAS PriSioneS y PreSidioS
D
esde luego que existieron otras cárceles en el territorio nacional, pero
he tratado de señalar las que cobraron una mayor notoriedad y so-
meramente daré cuenta de la prisión de Santiago Tlatelolco; del Presidio
de San Juan de Ulúa y de Islas Marías.
En el año de 1535 misioneros franciscanos fundaron el convento de
Santiago Tlatelolco. El nombre deriva por que dicho convento fue levan-
tado en una zona que anteriormente, durante el reino de Anáhuac, había
correspondido a una isla llamada Xatilolco
70
.
La original iglesia que tuvo el convento, fue demolida en 1543, siendo
sustituida por otra mejor, la que a su vez fue derribada en 1609 para le-
vantarse otra que superaría en tamaño y forma a las dos anteriores.
A partir del año de 1883, el templo se convirtió en bodega de la Adua-
na y el convento en Cuartel y Prisión Militar de Santiago Tlatelolco.
70 Rossel, Lauro E. Iglesias y conventos coloniales de México. Edit. Patria, México, 1961. pág. 179.
113
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 115
el PreSidio de SAn JuAn de ulúA
N
o existe mucha información sobre las fechas exactas de la historia de
esta fortaleza; algunos historiadores asi como en el archivo municipal
del puerto de Veracruz, se encuentran datos coincidentes que refieren que
a mediados de 1518 arribaron a la isla –pues eso era, una isla- hombres
al mando de Juan de Grijalva que habían partido de Cuba, tocando las
costas de Yucatán, antes de llegar a aquél lugar. Decidieron desembarcar
precisamente el día del santo de Grijalva, el día de San Juan Bautista, por
ello la isla recibió el nombre de San Juan
71
. Al desembarcar encontraron
algunos cadáveres de personas que habían sido asesinadas. Interrogados
por los conquistadores, obviamente que ni unos ni otros se entendían y los
recién llegados por el mar solamente percibían la palabra “culhuas” y que
posteriormente comprendieron que los habitantes de esa región querían
decir que quienes habían ejecutado los homicidios de sus coterráneos eran
hombres pertenecientes a los “culúa”, quienes también eran identificados
como “culhuas” y de ahí el nombre de San Juan de Ulúa.
Hacia 1535 se inició la construcción de la fortificación con la finalidad
de proteger el fondeo de las embarcaciones del mal tiempo, así como
también la defensa del puerto de Veracruz de los ataques de piratas y
filibusteros. La edificación de la fotaleza tardó cerca de 172 años y ya
para el año de 1584, el espacio se había convertido en una muralla con
dos torres, una gran sala de armas, un aljibe y dos mazmorras, un islote
protegido con gruesas piezas de artillería, todo lo que lo convertía en un
verdadero baluarte.
Durante la época colonial las mazmorras de San Juan de Ulúa fueron
utilizadas para someter con crueldad a los indios a la religión católica. Las
mazmorras tenían una forma abovedada, que todavía conservan. El agua del
71 Robelo Arenas, Ricardo. San Juan de Ulúa Historia General. Talleres Gráficos, 1953. Av. M. Hidalgo
No. 838, Centro. Veracruz, Ver.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 116
mar se filtraba por todos lados y tenían nombre casi cada una de ellas: El In-
fierno, El Purgatorio, La Gloria, El Limbo, El Potro, La Leona, La Cadena,etc.
Los inodoros se conocían como “cubas”; eran unos barriles coloca-
dos en cada galera. Las entradas de estas galeras eran unos pequeños
boquetes por los que se tenían que pasar, en la mayoría de ellos, agacha-
dos, pues no tenían más de un metro de alto por menos de uno de ancho.
Eran de hecho unos sepulcros en total obscuridad y los que ahí permane-
cían encerrados perdían la noción del tiempo, ni siquiera podían observar
sus propias manos y cuando después de mucho tiempo los sacaban a la
luz del día, varios de los presos quedaban ciegos
72
.
Los reos recibían el nombre de “rayados”. Algunos de ellos durante el
día salían a desarrollar trabajos forzados, consistentes en cargar carbón
de piedra de los barcos; todo eso lo hacían sobre su espalda y sin cami-
seta, por lo que el peso que soportaban les pelaba la piel. Los reos que
mostraban agotamiento recibían azotes del capataz y otros, perdiendo el
conocimiento, caían a la mar para morir.
La oscuridad del presidio constantemente ocasionaba que los reos
resbalaran en el lodo del piso producido por la humedad y cayéndose
sobre las “cubas” vaciando en el piso el contenido (orines) produciéndose
un olor insoportable, además del daño que esto causaba a los reos que
vivían hacinados y que tenían que dormir en el suelo.
Los que morían por diversas causas en el presidio o en sus alrededo-
res, eran sepultados casi a flor de tierra en un improvisado panteón que
se conocía como “La Puntilla”, ubicado en un brazo de tierrra, distante a
un kilómetro de las galeras. Al quedar casi insepultos los cadáveres, eran
devorados por zopilotes y cangrejos
73
.v
Los reos de orden político eran confinados a las mazmorras más os-
curas e insalubres, con la finalidad de que adquirieran algún padecimien-
to incurable que les causara la muerte.v
72 Archivo General de la Nación, ramo Presidios y Cárceles, T. III, págs. 422-447.
73 Archivo General de la Nación, ramo Presidios y Cárceles, T. V. págs. 187 y sigs.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 117
El hacinamiento era tal, al igual que los tormentos y malos tratos en
lo general para todos los presos, que el cautivo moría lentamente por
los golpes y azotes recibidos y por la insalubridad que imperaba en las
inmundas mazmorras.
En ese presidio de San Juan de Ulúa, sufrieron encierro luchadores
sociales como: Melchor de Talamantes (que ahí murió), el padre Michele-
na (que también ahí dejó de existir víctima de la fiebre amarilla), el padre
Urquijo, Benito Juárez García, Juan Sarabía (editor del periódico “El Hijo
del Ahuizote”), el capitán Medina, Esteban Baca Calderón, Manuel Dié-
guez, Servando Teresa de Mier
74
. Algunos historiadores relatan que en
esa fortaleza también sufrieron prisión Melchor Ocampo, Valentín Gómez
Farías, Felipe Carrillo Puerto, entre otros.
Hubo famosos delincuentes del orden común que fueron huéspedes
de esa horrenda prisión, como: Jesús Arriaga “Chucho el Roto” (que ahí
pasó los últimos días de su vida) ; Francisco Guerrero “El chalequero”
multihomicida, y otros más.
San Juan de Ulúa dejó de ser presidio en 1914. El 2 de julio de 1915,
Venustiano Carranza, en el Edificio de Faros del puerto de Veracruz, emi-
tió el Decreto por el cual quedaban definitivamente abolidas las tinajas
como castigo.
Hoy la fortaleza es Museo y otra parte de ella la ocupan talleres de la
Armada de México.
Islas Marías.- Se trata de un archipiélago integrado por cuatro islas
que se localizan en el Pacífico, a una distancia de 112 Kilómetros de las
costas de Nayarit.
La mayor de las islas lleva el nombre de María Madre y ocupa una
superficie de 126.4 kilómetros cuadrados, donde está establecida la co-
lonia penal a partir del año de 1905 en virtud de un decreto emitido por el
gobierno de Porfirio Díaz.
74 García Ramírez, Sergio. Los Personajes del Cautiverio Prisiones, Prisioneros y Custodios. op. cit. pág. 121.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 118
Las otras tres islas son: María Magdalena con 86.6 Kilómetros cua-
drados; María Cleofas con 27.3 kilómetros cuadrados, y San Juanito con
12.3 kilómetros cuadrados. Considerando lo anterior, la superficie total de
las islas es de 252.6 kilómetros cuadrados.
En 1532 Hernán Cortés envió una expedición al mando de su primo
Diego Hurtado de Mendoza quien comandaba el barco San Marcos, en
tanto que el capitán Juan de Mazuela estaba al frente del navío San Mi-
guel; partiendo ambas embarcaciones de las costas de lo que ahora es el
estado de Oaxaca. Tocaron las costas de Colima y siguieron costeando
lo que hoy son los estados de Jalisco y Nayarit, que en aquellas fechas
(1532) formaban parte de la audiencia de la Nueva Galicia, hasta des-
cubrir el archipiélago al que bautizaron como Magdalenas. Después de
explorar las cuatro islas, tierrra adentro, no encontraron vestigios de que
ahí hubieran habitado seres humanos.
Ya en la época colonial (1531) el conquistador Nuño Beltrán de Guz-
mán gobernaba el recién fundado reino de la Nueva Galicia y se enteró de
la existencia de las islas, las que en días despejados se podían apreciar
desde las montañas cercanas a la costa central de Nayarit y las rebautizó
como Islas de la Concepción. Al año siguiente (1532) ordenó la cons-
trucción de un bergantín al que envió comandado por Pedro de Guzmán
para que tomara posesión de las islas en nombre de la corona española
dándoles el nombre de Isla de Ramos e Isla de Nuestra Señora
75
.
Las crónicas establecen que tanto la expedición de Cortés como la de
Nuño de Guzmán llegaron a las islas el mismo año; pero la Real Audiencia de
la Nueva España otorgó a Diego Hurtado de Mendoza su descubrimiento.
Durante la colonia el archipiélago no recibió la menor atención de los
conquistadores.
En el año de 1836, ya durante el México Independiente, la corona es-
pañola reconoció el dominio mexicano sobre esas islas, dominio que de
hecho ya venía ejerciendo la naciente república mexicana.
75 García Ramírez, Sergio. Manual de Prisiones. Editorial Porrúa, S. A. México, 1994. pág. 452.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 119
En el mes de diciembre de 1857, Vicente Álvarez de la Rosa celebró
un contrato de arrendamiento con el gobierno de la República mexicana,
con la finalidad de explotar las riquezas naturales del archipiélago de las
islas, mismo que fue rescindido por el gobierno de Benito Juárez para
beneficiar al general José López Uranga. El contrato que favorecía a Ló-
pez Uranga estipulaba, entre otras de sus cláusulas, el que bajo ninguna
circunstancia podía vender o rentar las islas. Al paso del tiempo, el gene-
ral López Uranga fue considerado traidor a la patria y le fue revocado el
convenio, pasando el archipiélago a ser patrimonio de la nación.
Al llegar el año de 1887, el ex general López Uranga recuperó las islas
en virtud de la Ley de Amnistía decretada por el presidente de México,
Porfirio Díaz. Las islas fueron vendidas posteriormente por la cantidad de
150 mil pesos a Manuel Carpena quien junto con su familia explotaron la
abundante riqueza de las islas, fundamentalmente las salinas. Al morir
éste, su viuda Gila Azcona Izquierdo de Carpena las vendió en enero de
1905 al gobierno federal
76
.
El 12 de mayo de 1905 y mediante decreto emitido por Porfirio Díaz,
presidente de México, la Isla Madre del archipiélago Islas Marías fue desti-
nada como colonia penal y ello fue a sugerencia de Ignacio Vallarta. En los
inicios de dicha colonia, ahí eran enviados los “peores criminales”. También
esa colonia se utilizó para confinar a los “enemigos del gobierno”. Llegó el
tiempo en que las autoridaes federales que tienen el control sobre Islas
Marías, modificaran su critero y a mediados del siglo pasado acogieran
en calidad de reos a sentenciados del orden común y del federal, quienes
podían llevar a su familia a vivir con ellos en la colonia penal.
Actualmente la Colonia Penal Federal de Islas Marías, es una prisión
de bajo perfil, quedando en el olvido aquella denominación de el “infierno
del Pacífico” y las temidas “cuerdas” que no eran otra cosa que el envío
de prisioneros a esa colonia penal.
Al momento de redactar el presente trabajo, los colonos que compur-
gan sentencia laboran en las áreas agrícolas o zonas ganaderas. Es un
76 Piña y Palacios, Javier. La colonia penal de las Islas Marías, su historia, organización y régimen.
Ed. Botas, México, 1970.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 120
Régimen Abierto. Existen todos los servicios: escuelas para los hijos de
internos, cine, biblioteca, centro de salud, recinto para servicios religio-
sos. En una cancha deportiva se proyectan películas y en ocasiones se
organizan bailes.
Puerto Balleto es el centro en la vida de la colonia penal de la isla
María Madre. Ahí se localizan las instalaciones del cuartel de los inte-
grantes de la Armada Nacional que tienen bajo su resguardo tanto el
territorio como a sus habitantes. Los funcionarios de la colonia habitan en
una zona llamada Nayarit, destacando la casa del Director que es de dos
pisos, siendo edificada en el año de 1952, llamándose entonces Quinta
China, para luego ser identificada como Quinta Guayacán.
También en Balleto están las oficinas generales. Las añejas e inhu-
manas barracas donde en algún tiempo vivían hacinados los colonos,
fueron sustituídas por decorosos dormitorios y buenas casas en las que
habitan sentenciados con sus familias.
Se han escrito novelas interesantes sobre esa colonia penal: “Muros
de agua”, de José Revueltas
77
; “La Isla (y tres cuentos)”, de Judith Mar-
tínez Ortega
78
, quien fuera secretaria del general Francisco J. Mújica,
Director de la colonia penal; así como la historia cinematográfica escrita
por Martín Luis Guzmán, “Islas Marías”. Adalberto Meléndez, quien fue
administrador de la colonia, también escribió un libro, así como también
Concepción Acevedo de la Llata, la “madre Conchita”.
Actualmente, Islas Marías, ha pasado a depender de la Secretaría de
Seguridad Pública Federal, y bajo el nombre de Complejo Penitenciario,
seguramente se transformará en una estructura penitenciaria, con crite-
rios de rigidez y severidad extrema, lo que representa un gran retroceso
en la historia del penitencialismo mexicano.

77 Revueltas, José. Los muros de agua. Ed. Novaro, México, 1970.
78 Martínez Ortega, Judith. La Isla y tres cuentos. Imprenta Universitaria, México, 1959.
caPítuLo iV
BreVe reSeñA de lAS PriSioneS de lA nueVA
VAllAdolid y de loS inicioS de lA PeniTenciArÍA
en el BArrio de SAn Pedro en moreliA
H
e dejado en forma de apartado, el espacio adecuado para hacer una
breve relación con algunos datos significativos de las cárceles que
existieron en los inicios de la colonia, hasta llegar al centro de reclusión
que se edificó en el famoso barrio de San Pedro.
El lugar que ahora ocupa el Archivo del Poder Judicial y que también
alberga al Consejo del Poder Judicial de Michoacán (Portal Allende 267
y que en sus orígenes llevó el nombre de Portal de Consistoriales) y que
todavía hace unos años fuera la sede de la Presidencia y de las Salas
civiles y penales del Supremo Tribunal de Justicia, se remonta hasta la
fundación de Valladolid (1541). Para el asentamiento de la nueva pobla-
ción, las autoridades dispusieron que los indios iniciaran el desmonte de
esos terrenos, además de limpiar las áreas que se destinarían a la Plaza
de Armas, las Casas del Cabildo (Palacio de Justicia), las cárceles reales,
templos, comercio. Durante la colonia, funcionaron siempre en dicho sitio
las Casas Consistoriales o residencia del Cabildo Civil
79
.
Cuando nuestro país inicia el periodo independiente (1824), sirvió,
dicho inmueble, como Palacio de Gobierno y Palacio Municipal. Du-
rante el segundo imperio (1864-1867) lo ocupó el colegio de San Ra-
fael, hasta el 10 de junio de 1867, más tarde se trasladó el Colegio de
San Nicolás; estando ahí hasta 1869, año en que se trasladó al colegio
79 Vargas Chávez, Jaime Alberto. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo
XIX. Guillermo Wodon de Sorinne y el Paseo de San Pedro. Editado por el Gobierno del Estado de
Michocán. Morelia, Michoacán, 2002. pág. 140.
121
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 122
de la Compañía de Jesús, para iniciar los trabajos de reparación del
colegio de San Nicolás.
Durante el año de 1974 se efectuó la restauración del edificio anexo
que ocupaba la antigua cárcel de hombres, para ubicar allí las oficinas de
los juzgados civiles.
Anexo del PAlAcio de JuSTiciA
H
acia el año de 1750 ahí (Abasolo 75) se construyó la cárcel de
hombres. La antigua prisión se encontraba en un estado deplora-
ble. Con el propósito de mejorar esas condiciones, la ley No. 37 del 30
de julio de 1874 dispuso que se le anexara el edificio de la Alhóndiga y
que se estableciera en ella, aunque en forma nada adecuada, el régi-
men penitenciario.
Se le hicieron diversas adecuaciones al inmueble buscando que
fuese más funcional. Se construyó un locutorio general con doble reja
de hierro; sala de sesiones de la junta de vigilancia de cárceles; depar-
tamentos reservados para detenidos, menores de edad, ebrios y res-
ponsables de faltas de policía; capilla para reos; cocina y comedor para
200 presos; habitaciones para alcaide; guadarropa y varios calabozos;
tres salones para los llamados distinguidos; doce lavaderos y un estan-
que para el aseo de los presos
80
.
cárcel de clérigoS
(calle Ignacio Zaragoza 226, antes calle del Depósito)
E
n el mes de marzo de 1755, el obispo Martín Elizacoechea, adquirió
del rector y mayordomo de la Cofradía del Señor de San José, un
terreno que destinaría para edificar las cárceles eclesiásticas, convinién-
dose la compraventa por un precio de 2,600 pesos
81
.
80 Vargas Chávez, Jaime Alberto. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo
XIX. op. cit. pág. 142.
81 Murillo Delgado, Rubén. El Centro Histórico de Morelia Edición Bilingüe. Ediciones Fimex 1987.
Morelia, Michoacán. Pág. 80.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 123
La construcción se llevó a cabo a espaldas del Palacio Episcopal, y
dicha cárcel fue proyectada para trasladar ahí, en calidad de corrección,
a los sacerdotes que transgredían las normas eclesiásticas.
En la guerra de Independencia, fueron privados de su libertad en esa
prisión los curas insurgentes Mariano Matamoros y José Guadalupe Sal-
to. El primero fue llevado al cadalso en 1814, desde ese lugar. Posterior-
mente la dirigencia eclesiástica estableció en dicho inmueble un hospital
para mujeres pobres, al que le llamaron “Del Sagrado Corazón de Je-
sús”, encargándose de ese servicio hospitalario las religiosas josefinas.
La asistencia médica se otorgaba con la participación de un médico y un
capellán y se daba atención hasta a 20 enfermas.
Actualmente el edificio sigue destinado a hospital y lleva el nombre de
“Dr. Miguel Arriaga”.
Sobre la fachada lateral en la calle de Santiago Tapia existe una ins-
cripción que a la letra dice: “En 1814 estuvo preso en este edificio, de
donde partió al cadalso, el egregio caudillo de la Independencia mexica-
na C. Gral. Mariano Matamoros. Homenaje de Gratitud. Junta Patriótica
del Cuartel Cuarto, 1910”.
“Al Benemérito Insurgente Mariano Matamoros en el sesquicentena-
rio de su sacrificio. 1964”.
TeATro “ruBén romero”
(calle Santiago Tapia, esquina a Nigromante, antes calle del Silencio)
E
n la parte norte del Colegio de San Francisco Xavier, se levantaba la
casa de ejercicios y la capilla doméstica de los sacerdotes jesuitas.
Cuando fueron expulsados en el año de 1767, esta parte pasó a manos
del clero secular y en 1824 allí se establecieron las carmelitas descalzas
identificadas también con el nombre de Teresas
82
.
Esa orden religiosa fue fundada por la condesa Pinillos. Ya para el
año de 1849 las monjas comenzaron a construir lo que sería su nuevo
82 Archivo Municipal de Morelia, sección de planos.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 124
convento, precisamente junto al templo de San José; pero habrá que re-
ferir que antes de que concluyeran con dicha obra fueron exclaustradas
debido a las Leyes de Reforma de 1857 y el edificio que nos ocupa (Tea-
tro “Rubén Romero”) fue destinado para cárcel de mujeres en 1869 y
después fue varias veces sede de cuartel.
lA PeniTenciArÍA de SAn Pedro
C
omo ya lo mencioné párrafos arriba, la Cárcel Real de la ciudad, con-
tigua a la sede de las antiguas Casas Consistoriales en pleno centro
de la población de Morelia – antes Valladolid- “constituía por su ubicación
un permanente peligro para sus habitantes”, lo cual demandó del gobier-
no del estado la propuesta para un nuevo edificio, que materializara los
elementos fundamentales de la ideología liberal, y expresara la tecnolo-
gía del poder que sustentó el surgimiento del estilo moderno.
El proyecto para la penitenciaría se basó en el concepto que ya se
aplicaba en otros países, el de Jeremías Bentham escrito en 1787.
Para la construcción de la penitenciaría de Morelia se aprobó el dise-
ño del arquitecto de origen italiano José Bessozi. Este profesionista de
la construcción hablaba de la situación infrahumana en la que vivían los
presos al interior de las cárceles del siglo XVIII. Si bien Lorenzo de la Hi-
dalga ingeniero-arquitecto de origen español ya se ocupaba en 1850 de
los problemas de las prisiones de la ciudad de México, las autoridades de
Morelia se anticipaban a las de la capital de la República. Es así que se le
encomendó el proyecto de la penitenciaría al italiano José Bessozi
83
.
Fue durante la corta administración gubernamental del licenciado
Juan Bautista Ceballos, cuando se proyectó la construcción de una “Pe-
nitenciaría Modelo”, al oriente del Bosque de San Pedro que empezó a
levantarse y que hubo de interrumpirse su edificación por las zozobras
políticas que vivía el país y que demandaban de los recursos económicos
que se habían programado invertir para ese inmueble penitenciario.
83 Vargas Chávez, Jaime Alberto. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo
XIX. op. cit. pág. 254.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 125
El proyecto de la nueva cárcel –agosto de 1849- se ubicó al oriente
de la ciudad, límites del pueblo de San Pedro, en terrenos que pertene-
cían a la hacienda del Rincón, y al límite sur de la atarjea (acueducto) que
conducía el agua a la ciudad.
La primera piedra la puso el gobernador Gregorio Ceballos en enero
de 1851. En el mes de abril de 1854 se detuvo la obra con motivo de la
revolución que por última vez elevó al poder a Santa Anna.
Cito que el predio adquirido para la construcción de la penitenciaría
fue de 250 pesos.
Posteriormente se continuaron los trabajos de edificación del penal
y que dio alojo a los presos. Al transcurso del tiempo y con el crecimien-
to de la mancha urbana, el inmueble fue demolido para destinarse, una
parte, a la construcción de viviendas y otra, años después, a levantar
oficinas públicas.
conSiderAcioneS
U
na tesis como la presente no estaría completa si no se incluyeran,
en forma de apartado, una serie de consideraciones , desde la ge-
neralidad hasta un resumen de lo específico, que ameritan ser comenta-
das y analizadas sobre la situación actual que guardan las prisiones en
nuestro país y que, aunque existen valiosas aportaciones contenidas en
infinidad de libros de texto con propuestas muy claras, así como ensayos,
recomendaciones, proyectos de reglamentos, iniciativas de ley, discursos
emotivos , convenios internacionales, congresos nacionales, valiosas su-
gerencias de penitenciaristas, críticas y sugerencias de organismos no
gubernamentales de nuestro país, al igual que de instituciones latinoame-
ricanas e internacionales; como también una diversidad de programas fe-
derales como el Nacional Penitenciario, el de Dignificación y Solidaridad
Penitenciaria, es poco lo que se ha logrado para mejorar las condiciones
integrales del sistema penitenciario mexicano, que más bien se encuen-
tra desde hace tiempo en una franca y total descomposición.
Dicho sistema, se identifica con lo que se llama la subcultura de la
violencia y que forma parte de la corrupción. Pareciera que el encierro
no tiene alternativa alguna, hay inseguridad jurídica, hacinamiento, con-
diciones de vida infrahumanas, abusos cometidos por las autoridades o
por autogobiernos tolerados o en complicidad, golpes, maltratos, cobros
indebidos, humillaciones y trato denigrante hacia el interno y a sus fa-
miliares y amigos que los visitan, imposición de castigos a capricho de
funcionarios carcelarios, tráfico y venta a muy alto precio de beneficios
de libertad. De todo ello dan cuenta las recomendaciones emitidas por la
CNDH y por otros organismos no oficiales.
Los presos a menudo ven cerradas todas las posibilidades de so-
lución pacífica a sus problemas y conflictos y recurren, también a la
violencia –asunto que glosaré más adelante en forma más explícita y
que es una cuestión de vital importancia al interior de las prisiones- ;
127
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 128
es decir, nos encontramos ante una espiral que pareciera interminable:
violencia ilegítima ejercida por las autoridades y por los llamados au-
togobiernos, reacción violenta de los reclusos, represión violenta por
parte de las fuerzas del orden –sobre todo las externas- que en muchas
ocasiones, por no decir en la mayoría de ellas, causan la muerte de los
penados y así sucesivamente.
El sistema penitenciario mexicano muestra una realidad de contra-
dicciones, vicios, abusos y toda una gama de violaciones a la dignidad
humana. En nuestro país, a pesar del espíritu humanista que impulsó la
reforma penitenciaria de los años setenta, la vida diaria de las prisiones
ha mostrado un panorama sumamente desalentador.
En materia penitenciaria en México, la experiencia acumulada per-
mite afirmar que la cárcel es un campo propicio para la violación de los
derechos fundamentales de las personas. Por otra parte, la propia exis-
tencia de la prisión ha sido cuestionada, tanto desde los ángulos teóricos
como prácticos.
Hay quienes se preguntan: Cárceles, ¿para qué? En el mes de
mayo de 2009, teníamos los siguientes datos: un gasto anual de 11 mil
millones de pesos para tener encerradas a 213 mil personas en las cár-
celes de este país. ¿Y qué se ha obtenido? Motines, disturbios, fugas
masivas, mercados cautivos para la venta de drogas y centros de ope-
ración para extorsionadores, secuestradores y capos del narcotráfico,
así como el enriquecimiento de funcionarios de todos los niveles de las
estructuras penitenciarias.
Es la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la que
mediante un Proyecto Modelo de Reglamento para Establecimientos Pe-
nitenciarios, establece principios tan importantes como el que por ningún
motivo debe designarse o contratar a miembros de las fuerzas armadas
o de cuerpos policiales como autoridades de esos centros.
Pero sucede que militares, ex militares, policías o ex policías, tienen
bajo su control la mayoría de las prisiones del país, como si fueran cam-
pos de concentración y cuando no se dan esos casos, se designa a per-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 129
sonas sin ninguna formación profesional penitenciaria y solamente se da
el cargo por razones de amistad o de compromisos políticos.
Cuando para el adecuado funcionamiento del sistema penitenciario,
en la designación del personal directivo, administrativo, técnico y de cus-
todia de las instituciones de internamiento, se debería tomar en cuenta la
vocación, aptitudes, preparación académica y antecedentes personales
de los candidatos.
Por otro lado, existen prisiones en las que ni siquiera se integra el
Consejo Técnico y en otras ni sesiona, con las graves consecuencias
que ello implica para el funcionamiento del penal y el tratamiento de los
internos, que están a merced del capricho y arbitrariedades del director,
personal y custodios.
El orden y la seguridad en las cárceles no deriva de medidas represivas,
sería el resultado del respeto a la legalidad en su conjunto y de una con-
ducta honesta y respetuosa de los Derechos Humanos de parte de todo el
personal del centro hacia el interno, sin caer en las complacencias.
Otro asunto que es sumamente importante, es el de las revisiones a
los internos y sus pertenencias, así como a sus visitantes, pues esto en
muchas ocasiones es motivo de abusos y excesos por el personal de
las áreas destinadas a ello. Se deben utilizar aparatos detectores de ob-
jetos o substancias prohibidas y hasta el uso de animales, como perros
adiestrados para detectar drogas, pero no deben pertenecer a la fauna
agresiva para intimidar y amedrentar.
Bajo ninguna circunstancia se deberá obligar a las personas a des-
nudarse ni mucho menos se deberá invadir la intimidad de su cuerpo,
situación que en muchos centros penales no ha sido superada, bajo el
pretexto de llevar a cabo una minuciosa revisión, lo que produce malestar
e irritación.
Se han dado casos, documentados por la CNDH, que por sí mis-
mos son vejatorios y humillantes, como las prácticas de tactos vagina-
les o rectales.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 130
En otro tema, es común que los internos de un reclusorio incurran
en diversas infracciones y faltas a la disciplina o al reglamento, si es que
existe y se aplica; o bien, cometen algún hecho delictivo; tratándose de
esto último, no hay la menor duda que las autoridades del penal deben
presentar la denuncia o querella correspondiente al ministerio público fe-
deral o estatal, según se trate.
Cuando sean infracciones que no ameriten la intervención de la auto-
ridad ministerial, será asunto competencia del Consejo Técnico y el pre-
sunto infractor deberá tener derecho de ser escuchado para que exprese
lo que a sus intereses convenga, además de otra serie de formalidades
que difícilmente se respetan, pues las autoridades del penal imponen
castigos a diestra y siniestra dejando al interno en una situación de inde-
fensión, al igual que a sus familiares, pues uno de los castigos más co-
munes es impedir la visita familiar o íntima, como también el aislamiento
del interno, en muchas ocasiones en forma por demás arbitraria, cuando
lo recomendable es que ambas visitas no sean suspendidas ya que por
sí solas son parte fundamental en el proceso -difícil de alcanzar- de rein-
corporación a la comunidad del procesado (a) o sentenciado (a).
En un proyecto de reglamento de la CNDH del año de 1996, con toda
precisión dicho organismo establece que las áreas destinadas para aisla-
miento temporal (sanciones) no deben confundirse con aquéllas designa-
das para la población en riesgo, que es la que requiere ser protegida cuan-
do su vida o integridad corporal están en peligro debido a conflictos con
otros internos, surgidos dentro del reclusorio o fuera de él. La realidad es
que en la mayoría de las prisiones, a esos espacios marcados por la CNDH
–por lo menos en un proyecto de Reglamento-se usan indistintamente.
Existen cárceles federales o estatales en donde determinados re-
clusos sufren una serie de degradaciones, depresiones, humillaciones
o profanaciones a su persona misma; son golpeados, atados, rapados o
desnudados. Se les imponen castigos medievales como esposarlos vin-
culados a los barrotes de una celda.
Existen personas en internación que por diversas circunstancias per-
sonales requieren de cuidados especiales por razón de su edad o de
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 131
su salud física o mental y que por sus condiciones demandan de una
atención diferenciada de la del resto de la población. Cito como ejemplo
dos casos: personas que presentan serias deficiencias físicas como los
discapacitados, o bien, los que presentan una patología psiquiátrica.
Sobre la “clasificación” de la población en la prisión, que mejor se-
ría usar el término ubicación o agrupación, pues se trata de personas
y no de objetos o de archivos, dicha ubicación, la CNDH recomienda
solo debería ser facultad expresa del Consejo Técnico de la institución
y a falta de éste, por el personal técnico o el Director. Ni el personal
administrativo ni el personal de seguridad y custodia deberían, bajo
ninguna circunstancia, llevar a cabo la agrupación de la población pe-
nitenciaria. Pero sucede que lamentablemente y en contravención de
dicha recomendación, son los jefes de seguridad y custodia quienes
determinan, en la mayoría de las veces, la “clasificación” de los pre-
sos y en abuso de ello, hasta ofrecen y venden privilegios a quienes
pueden pagar por ello, para garantizarles comodidad en tanto que a
otros los envían a dormitorios en donde tienen adversarios para que
los agredan y los lesionen.
Prevengo que parte de algunas de las consideraciones que aquí
enuncio, derivan de estudios y observaciones y de recomendaciones
de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y la otra, de mi
experiencia directa y constante de mi desempeño en el Centro Peni-
tenciario “Mil Cumbres”, ubicado en el municipio de Charo, colindante
con el de Morelia.
Asunto complejo y que ha suscitado opiniones encontradas, es sobre
la conveniencia para un menor si debe convivir con su progenitora cuando
se encuentra en prisión. Hay quienes sugieren que no es saludable que
el niño o niña vivan sus primeros años de su infancia entre rejas, por los
daños emocionales que podrían afectarlos el resto de su vida. La CNDH
emite al respecto un criterio que parece más que razonable y atinado.
Recomienda que las internas que sean madres tienen derecho a que
sus hijos permanezcan con ellas durante su reclusión, siempre que éstos
últimos no tengan más de seis años.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 132
En el caso de que el niño alcance esa edad y no haya quien se res-
ponsabilice de él, se evaluará la posibilidad de que permanezca por más
tiempo con su madre, o bien llevarlo a un hogar sustituto. Esta es una
situación más que complicada pues la mayoría de las veces, la interna
proviene de familia de muy ínfima condición económica y hasta desinte-
grada y que por regla general han dejado en el abandono a la prisionera
sin que les importe la situación de su prole.
En otros casos, la verdad es que la madre de la interna, la abuela,
alguna tía o amiga piadosa, se hacen cargo del menor, pero eso no es
la generalidad.
De todos modos y en todos los casos, debe prevalecer como criterio
rector el interés superior del niño, no sólo por razones humanitarias, sino
también porque ello está consagrado en la Convención sobre los Dere-
chos del Niño.
Lo más recomendable es que en las cárceles deberían existir – en
algunas los hay- programas y espacios adecuados como estancias infan-
tiles y con el personal requerido para que la permanencia del menor entre
muros no sea tan impactante.
Otra materia que no es atendida con puntualidad, es la que se refiere
al cuerpo técnico o personal profesional que está destinado a cumplir un
papel determinante en la vida cotidiana de la prisión. En términos gene-
rales, la única posibilidad de ejercer un control técnico de las condiciones
de reclusión, es a través de una práctica cotidiana diseñada sobre la base
del contacto directo entre el personal técnico y los reclusos, de modo que
la gobernabilidad de la institución se articule alrededor del propio trabajo
técnico ( parece redundante el uso de este término, pero hay que insistir
en él) y no, como ocurre en la mayor parte de los casos, desde el auto-
ritarismo, provenga este de los directores, del personal de seguridad y
custodia, o de los propios internos.
La estrategia a seguir –propuesta por la CNDH- considera la aten-
ción a dos niveles: el nivel de atención básica o multidisciplinaria, que
comprende las funciones destinadas a cubrir los servicios que otorga la
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 133
institución a los reclusos, es decir, las destinadas a garantizarles el res-
peto a los derechos que la sentencia judicial no les ha conculcado; por
otra parte, el nivel de atención integral o <<transdisciplinario>>, destinado
a una labor conjunta que se orienta al conocimiento profundo del espacio
carcelario y de los problemas que surgen del contexto del encierro tanto
para los reclusos como para la adecuada administración de la prisión,
con la finalidad de proponer la respuesta pertinente.
La tesis que subyace a esta propuesta de la CNDH es la de un cam-
bio de enfoque en el sujeto de atención tradicional del personal técnico,
de manera que, en lugar de observar e incidir en la persona del interno,
se trata de observar y repercutir en el contexto en el que éste vive. De
este modo, la energía y conocimiento de los miembros del cuerpo técnico
no se diluyan en labores estériles, que se practican en condiciones muy
poco favorables tanto al personal como a los propios internos – tales
como los denominados estudios de personalidad-, sino que se dirigen al
reconocimiento y solución de situaciones concretas en ambos niveles.
La atención básica está fundamentalmente determinada por los
servicios técnicos que la institución está en obligación de otorgar a la
población interna: atención a la salud física y mental, atención jurídica,
trabajo remunerado, acceso a la educación que imparte el Estado, acti-
vidades artísticas a las que llaman culturales, deportivas y recreativas,
programas de vinculación social y familiar. Para ello, como se ha dicho,
se requiere de un cuerpo de profesionales que esté en capacidad de
proporcionar tales servicios, pero también de los medios indispensables
para brindarlos decorosamente.
En este esquema, la función del técnico no se restringe, desde lue-
go, al sólo otorgamiento del servicio, sino a la previsión de aquéllas cir-
cunstancias en las que éste se torna más efectivo, y a la formulación y
desarrollo de programas y estrategias que le den continuidad y fluidez al
trabajo profesional, al tiempo que permitan responder más claramente a
las necesidades de la población carcelaria.
Aún cuando las situaciones que se presentan en cada centro plantean
problemas particulares, para garantizar el acceso a los derechos básicos
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 134
de los reclusos, toda institución de reclusión debería contar y aplicar con
toda regularidad los siguientes servicios que son determinantes:
Servicios Jurídicos.-Controlar la situación jurídica de los internos,
con la finalidad de que todas sus garantías constitucionales les sean
respetadas y para proponer lo conducente en los casos en los que
se generen cambios en dicha situación que afecten aspectos de la
reclusión, tales como la ubicación en áreas específicas del centro, el
cómputo de requisitos para la solicitud de libertades anticipadas y los
traslados interinstitucionales.
Es de suma importancia que este servicio sea otorgado por personas
con conocimientos amplios en derecho penal, derecho procesal penal y
derecho de ejecución de sanciones, desde luego que sería saludable que
fueran abogados.
Estrategias y Programas Especiales- La experiencia muestra que en-
tre las necesidades más apremiantes de la población en reclusión, está la
de contar con certeza respecto a tópicos jurídicos específicos; por tal ra-
zón, es muy útil contar con programas de asesoría jurídica en materia de
beneficios de libertad anticipada y de traslados intra e interinstitucionales,
dirigidos a los internos y a sus familiares y representantes legales.
Servicios Médicos- Los servicios médicos están dirigidos a brindar
atención a los internos que presenten problemas de salud y a resolver
las emergencias que en este ámbito se presenten dentro de la institución.
En atención a las necesidades expresas de los internos, los servicios
médicos pueden hacer valoraciones diagnósticas, recomendar los tra-
tamientos que se consideren adecuados y las estrategias para que los
pacientes sean atendidos dentro o fuera del penal. Sus funciones están
limitadas por los derechos de los internos en su calidad de pacientes, por
lo que en todo momento el personal médico debe respetar la voluntad
de este último, no forzándole a someterse a exámenes diagnósticos o a
tratamientos no expresamente aceptados.
Los servicios anteriores deben comprender por lo menos la atención
médica de primero y segundo nivel, así como la atención odontológica.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 135
Para todo lo anterior se requiere de personal especializado a nivel
profesional (médicos y odontólogos) y técnico (enfermeras, paramédicos
y auxiliares) ; deben contar además con el equipo necesario para atender
cualquier contingencia que pueda ocurrir, así como con el cuadro básico
de medicamentos autorizado por la instancia estatal que corresponda.
Estrategias y Programas Específicos- La condición de encierro es
propicia para que florezcan o se agraven ciertos problemas de carácter
médico que, no obstante, pueden ser previstos. Entre los programas de
utilidad que los servicios médicos pueden desarrollar, están los dirigidos
a la prevención y atención generalizada en los casos de alcoholismo, fár-
macodependencia, tabaquismo y transmisión de enfermedades especí-
ficas (VIH, tuberculosis, enfermedades gastrointestinales, enfermedades
de transmisión sexual, micosis, entre otras). Es necesario, además, que
se diseñen estrategias generales de atención a problemas que no pueden
solucionarse dentro del mismo centro, mediante convenios de atención
médica con hospitales cercanos o no, visitas de médicos especialistas
de otras instituciones, así como establecer mecanismos de traslado de
pacientes de manera oportuna y segura. Al igual que con las escuelas
de enfermería y de medicina que pueden ser valiosos auxiliares en estas
estrategias y programas específicos.
Servicios de salud mental.- Atender los problemas relacionados con
las alteraciones del estado mental de los internos, ocasionadas por el
contexto de la prisionalización o por causas externas a la institución. Los
límites de actuación de los servicios de psicología y psiquiatría deben
regirse fundamentalmente por los principios de presunción de normalidad
del interno. La atención de la salud mental requiere tanto de servicios
de psicología clínica, como de psiquiatría. Eso sería lo recomendable,
cuando existen cárceles que ni siquiera cuentan con un servicio médico
permanente de medicina general.
Estrategias y Programas Específicos.- Es de particular importancia
que en el área de psicología clínica, si es que esta existe, se desarrollen
programas para la reducción de los primeros efectos de la prisionaliza-
ción, lo que se conoce como “el carcelazo”, para el tratamiento de la
depresión y otras aflicciones que pueden agravarse con el encierro. De
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 136
igual forma son necesarios programas institucionales sobre adicciones
y de atención psicológica a enfermos terminales, que por sus propias
condiciones la autoridad correspondiente (ejecutivo o judicial) deberían,
según el caso en lo particular, permitir que pasaran los últimos días de
su vida en su domicilio, si es que lo tienen, o en una unidad hospitalaria,
previa certificación médica.
Es bastante bien conocido el estado de desatención o abandono en
el que se encuentran los enfermos mentales crónicos y el problema que
comúnmente representan para la administración de la prisión, particu-
larmente si se trata de personas sujetas a medidas de seguridad; por
ello, es importante idear estrategias para la atención de estas personas,
considerando la posibilidad de recurrir a instituciones especializadas, gu-
bernamentales y no gubernamentales, o de generar respuestas de co-
rresponsabilidad con los familiares –si los hay- o en la comunidad a la
que pertenecen.
Servicios sociales y su función.- Uno de los papeles centrales dentro
de un esquema de servicio institucional a las personas privadas de la
libertad lo juegan, sin duda, los servicios sociales. De éstos depende el
garantizar la vinculación social del interno, fomentar el contacto frecuente
con la pareja y los hijos, así como con el resto de los familiares y las per-
sonas a él cercanas.
De igual forma, a los profesionales encargados de los servicios socia-
les corresponde la tarea de funcionar como interlocutores entre el interno
y las autoridades, de modo que se constituyan en el vehículo idóneo para
garantizar la difusión de la normativa institucional –la que la mayoría de
los internos desconocen o la propia autoridad del penal no se las da a
conocer- así como las quejas y solicitudes de audiencia con la Dirección
o el Consejo Técnico del centro; cuando lo pertinente y deber inexcusable
sería que el propio Director o los integrantes del Consejo Técnico, ofrecie-
ran siempre su voluntad permanente de atender al recluso.
Es indispensable y dada la importancia de lo comentado en el párrafo
anterior, que esa labor sea desarrollada por trabajadores sociales profe-
sionales, especializados en el área penitenciaria, con amplia capacidad
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 137
para dialogar con los internos y aún para resolver situaciones de conflicto
interpersonal entre reclusos o entre éstos y autoridades del centro.
Estrategias y Programas Específicos.- Las necesidades que en ma-
teria de vinculación social tienen las personas privadas de la libertad son
múltiples, por lo tanto, los programas del área deben estar particularmen-
te enfocados a detectarlas y a resolverlas. La coordinación de la visita
íntima y de la visita familiar forma parte insoslayable de éstos; el control
de las revisiones a familiares, la búsqueda de necesidades en la comuni-
dad que puedan ser cubiertas desde dentro de la institución (industriales,
artesanales, productivas), el establecimiento de contactos con organis-
mos educativos y de capacitación o con empresas de producción o de
servicios del exterior, o bien con grupos e instituciones de servicio social,
que puedan garantizar la continuidad de los programas intra y extracarce-
larios, son todos ellos temas que requieren de atención especializada.
Servicios de Seguridad.- Los servicios de seguridad desempeñan un
papel muy importante, pero también muy específico dentro de un esque-
ma de servicio técnico-profesional que debería ser sumamente respetuo-
so de los Derechos Humanos de los internos. En esos servicios recae
la responsabilidad de salvaguardar la integridad física y moral de todos
quienes se encuentran en la institución: internos, técnicos, directivos, per-
sonal administrativo y visitantes.
Los límites de actuación de quienes los prestan, están perfecta-
mente establecidos en los reglamentos –cuando se aplican o cuando
existen- y su contravención puede significar incluso la comisión de un
delito. La garantía de integridad física implica la protección de las per-
sonas en sus cuerpos, de cualquier situación que pudiera injustifica-
damente afectarles; la garantía de integridad moral tiene, por su parte,
una significación mayor porque está vinculada con la necesidad de
demostrar el respeto a los internos en tanto que personas. En cualquier
caso, en los principios de actuación del personal de seguridad radica
la necesidad de mostrar claramente la frontera entre la violencia ilegal
e ilegítima y el recurso necesario a la fuerza que se ejerce de manera
responsable; aunque hemos conocido de casos en los que fuerzas po-
licíacas o militares, bajo el pretexto de controlar cualquier disturbio, no
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 138
han dudado en reprimir y someter a los internos con extrema violencia
y hasta en forma cruel y sanguinaria.
Finalmente y sobre el asunto que nos ocupa, los servicios de seguri-
dad deben distinguir plenamente entre la seguridad exterior, la seguridad
perimetral y la seguridad interior de la prisión.
Es de fundamental importancia que los servicios anteriores estén a
cargo de personal altamente capacitado, tanto para las tareas cotidianas
de protección, como para la actuación de emergencia en casos especia-
les, tales como disturbios, intentos de fuga o siniestros naturales o provo-
cados. De igual forma se requiere que sean hábiles y responsables en el
manejo de armas, particularmente en el uso de armamento no letal, y de
técnicas de defensa personal y de neutralización. Siempre será exigible
que los guardias de seguridad reciban capacitación constante en materia
de Derechos Humanos.
Por otro lado, la seguridad y el mantenimiento de la disciplina son
premisas básicas para una estancia digna y segura en una institución
carcelaria; de hecho, establecer programas en este sentido puede signi-
ficar incluso el evitar la pérdida de vidas humanas. Los programas de se-
guridad deben contemplar la necesidad de intervenir en conflictos entre
internos, para garantizar la ausencia de armas o sustancias prohibidas
en el interior del centro, y para que el flujo de personas en la institución
esté controlado. De igual forma, es menester la propuesta de estrategias
y planes de contingencia que no pongan en riesgo innecesariamente la
vida o la integridad de las personas en casos de disturbios, fugas o cual-
quier otra eventualidad.
Atención Integral.-La atención integral comprende una labor que
compromete al cuerpo técnico en su conjunto; puede considerarse
transdisciplinaria porque da la posibilidad a los distintos profesiona-
les de operar o moverse entre las diversas disciplinas para construir
objetos de estudio específicos, inabordables desde la perspectiva de
una sola disciplina. A partir de la reforma penitenciaria de los años se-
tentas, la vida cotidiana de las prisiones ha mostrado fenómenos no
considerados por la concepción teórica que animó dicha reforma. Tales
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 139
fenómenos requieren de una atención especializada y de acuerdo a las
circunstancias que hoy en día se manifiestan, demandando un enfoque
muy diferente al de los años de esa reforma.
Condiciones dignas de vida en reclusión.- La situación de encierro es
adversa a toda posibilidad de una vida normal adulta. Ello provoca situacio-
nes que deben ser analizadas y previstas desde la perspectiva de los ser-
vicios que deben otorgarse para no agravarlas. En este sentido, el cuerpo
técnico tiene la posibilidad de observar el funcionamiento de la institución y
de identificar los problemas que afectan la cotidianidad de la misma. Es así,
el más capacitado, o por lo menos debería serlo, para identificar las fuen-
tes de afectación de Derechos Humanos de los internos y para proponer
su solución a la instancia que corresponda. Su función, así vista, es la de
un supervisor constante de las condiciones de vida digna en la prisión. La
determinación de una adecuada ubicación de la población en los espacios
disponibles del centro penitenciario, el diseño de horarios para la ocupación
de los espacios comunes, la propuesta de estrategias para una adecuada
distribución de los alimentos, el establecimiento de reglas claras para llevar
a cabo revisiones y cateos, son entre otros, problemas cuya atención tiene
efecto directo en las condiciones de vida de los internos.
Gobernabilidad.- La gobernabilidad de un centro puede entenderse
como la interacción entre las medidas legales de gobierno que parten de
las autoridades de la institución, es decir, del reglamento y las disposicio-
nes normativas y los fenómenos de autoridad que surgen en los diversos
grupos que habitan la institución, sean éstos directivos, autoridades o in-
ternos (algunos teóricos le llaman gobernancia). El desequilibrio en estos
fenómenos es indicador de un contexto ilegal de autoridad, es decir, de
ausencia de gobernabilidad; se trata de un indicador de que el orden que
comanda en la institución está basado en el autoritarismo. Esta situación
provoca circunstancias de difícil manejo que se manifiestan en la forma
de autogobierno de internos, de gobierno de custodios o de virtuales es-
tados de terror a manos de directivos, provocando la total ausencia de
control en situaciones torales para la protección de los Derechos Huma-
nos de las personas involucradas: imposición de sanciones injustificadas,
inhumanas, infamantes y degradantes, imposición de cobros indebidos,
tortura psicológica, corrupción y tráfico de armas y sustancias ilegales.
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 140
La atención que el cuerpo técnico debe otorgar a los fenómenos de
gobernabilidad, es por su importancia, sumamente significativa, porque de
ello depende el control del centro. La identificación de las situaciones que
provocan el desequilibrio entre la gubernamentalidad y la gobernancia ten-
dría que ser, por ello, un tema constante del trabajo transdisciplinario.
Trabajo y educación para internos.- Entre los temas que deben ocu-
par la atención del cuerpo técnico está, sin duda, el referido a la obliga-
ción de la institución penitenciara de proveer oportunidades laborales y
educativas entre los internos. No se trata solamente de buscar activida-
des para entretener a la población apelando al contenido terapéutico de
tales actividades, sino más allá, de planear estrategias integrales para
garantizar trabajo digno y justamente remunerado así como oportunida-
des educativas reales.
La educación que se imparta a los internos no solamente debería te-
ner un carácter académico sino también cívico, social, higiénico, artístico,
físico y ético.
Control de adicciones.- Uno de los problemas más importantes en los
centro de reclusión lo representa, quién lo duda, el tráfico de sustancias
prohibidas en el interior del centro. De hecho, su control ha significado
carta abierta para cateos y revisiones abusivas; cuando no, se ha cons-
tituido en motivo de riñas y motines. No obstante, poco se ha hecho para
abordar la problemática desde la perspectiva del control de la adicción;
ello implicaría diseñar estrategias de identificación de no adictos para
trabajar con éstos como población de control, establecer zonas francas
ausentes de drogas, aduanas interiores, y medidas para involucrar a más
personas en programas de prevención y desintoxicación de la adicción.
Aunque se dan situaciones en las que personal del centro está implicado
en la tolerancia del ingreso de sustancias tóxicas.
Violencia y disturbios- Entre las situaciones que mayormente afectan
a las instituciones carcelarias están aquéllas que se derivan de la violen-
cia generada por los propios internos, sea esta provocada por problemas
imputables a ellos mismos o a deficiencias en el trato que la institución
les da. En ambos casos, el cuerpo técnico tiene la obligación de identifi-
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 141
car las causas previsibles de violencia y la forma de evitarlas, o bien, las
medidas que haya que tomar para afrontar sus consecuencias. El diseño
de un plan general de contingencia para la prevención y atención de dis-
turbios es de vital importancia, porque permite anticipar situaciones que
de otra manera, como ha sucedido en múltiples ocasiones, generan un
agravamiento de la situación con el riesgo que ello implica para la vida e
integridad de las personas.
Finalmente y por la experiencia personal adquirida, enumero algunas
causas generadoras de disturbios y violencia:
-No otorgamiento de beneficios de ley;
-Presencia de gobiernos ilegales dentro de la prisión;
-Revisiones abusivas a familiares;
-Intentos de fuga colectiva;
-Segregación injustificada de internos;
-Tráfico de drogas;
-No adecuación de las penas;
-Lentitud de los procesos judiciales;
-Sobrepoblación;
-Maltratos y extorsiones por personal del centro;
-Escasa y pésima alimentación;
-Otorgamiento de privilegios a otros internos;
-Prohibición arbitraria de visita familiar y visita íntima;
-Cateos a título de venganza e intimidación;
-Negativa de audiencias;
-Amenazas de traslados masivos.
En muchos reclusorios del país se da actualmente un vacío de po-
der y de autoridad, por lo que, en la mayoría de ellos, internos y custo-
dios gozan de importantes cuotas de poder y ejercen el control real de
los centros. Con frecuencia, esta situación se pretende justificar con el
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 142
pretexto de que se debe mantener un “delicado equilibrio” en la vida de
las cárceles, o bien, que ello corresponde a la idiosincrasia de la pobla-
ción reclusa. Hay quienes en forma por demás absurda, irresponsable y
aberrante, sostienen que la existencia de sustancias tóxicas en el penal,
son necesarias para mantener a la población penitenciaria tranquila y en
calma, cuando en la realidad son las drogas las que son generadoras de
graves disturbios.
Para eliminar todas esas formas de gobierno ilegal dentro de las
cárceles, como factores de violación de Derechos Humanos y, subse-
cuentemente, como causantes de disturbios y violencia, es necesario que
las autoridades de los reclusorios asuman –plenamente sin delegar en
los custodios o comandantes- las funciones de mantener el orden y la
seguridad en el penal, apliquen las sanciones en forma legal, ubiquen en
forma adecuada a los presos en los dormitorios o demás áreas, distribu-
yan equitativamente los alimentos; controlen las visitas familiar e íntima,
supervisen a los custodios y, en suma, organicen la vida dentro del cen-
tro. Mientras ello no suceda, la generación de espacios propicios para la
emergencia de gobiernos a cargo de internos o custodios será la regla.
La falta de apoyo a los cuerpos directivos y técnicos ha sido una de las
causas de estos hechos.
Es así que no debe existir ni el autoritarismo ni la anarquía, sino la
conducción disciplinada de los reclusorios por parte de una autoridad que
tenga presencia, que goce de prestigio y que mantenga el orden mediante
el respeto a los Derechos Humanos de los internos, de los visitantes y del
personal. Pareciera que esto es una fantasía, pero así debería de ser.
Seguramente existen otros fenómenos que pude haber abordado en
este capítulo de Consideraciones, pero lo que aquí he expresado es lo
que tuve más cerca del conocimiento adquirido por las circunstancias o
situaciones que viví.
reSumen
- El sistema penitenciario mexicano en las circunstancias en las que se
encuentra, bajo ningún concepto cumple con la esencia de lo que dis-
puso el legislador en el Artículo 18 de la Constitución Política de los
Estado Unidos Mexicanos, cuya naturaleza primordial consiste en la
readaptación del delincuente en prisión.
- Las unidades penitenciarias en México, son espacio para motines, mer-
cados cautivos para la venta de drogas y centros de operación para ex-
torsionadores, secuestradores y capos del narcotráfico, así como para
el enriquecimiento de funcionarios de todos los niveles de las estructu-
ras penitenciarias. Habrá sus excepciones.
- Nuestras prisiones no regeneran; pervierten, deforman, corrompen, de-
gradan y son universidades del crimen y contribuyen a la reincidencia.
Prevalece el desprecio a los Derechos Humanos de los presos.
- Ello obedece, fundamentalmente, al binomio de la corrupción y de la
improvisación.
- Si el Estado mexicano continúa sin atender esta problemática de conti-
nuo deterioro en el sistema penitenciario, las consecuencias sociales y
criminológicas serán elevadas.
- Para el adecuado funcionamiento del sistema penitenciario, éste debe-
ría depositarse en manos de personal directivo, administrativo, técnico y
de custodia, considerando la vocación, aptitudes, preparación académi-
ca y antecedentes personales de los candidatos a esos puestos, y bajo
ningún motivo designar para esos cargos de tanta responsabilidad, a
personas por razones de amistad o de compromisos políticos.
143
ADOLFO SUÁREZ TERÁN 144
- La pena privativa de libertad, ha constituido un fracaso y se hace indis-
pensable la búsqueda de sustitutivos penales.
- Nuestro sistema penitenciario ha mostrado ineficiencia y se aleja de la
disciplina legal y del respeto a los Derechos Humanos.
- La pena privativa de libertad debe ser impuesta exclusivamente con
relación a crímenes graves y a delincuentes de intensa y acreditada
peligrosidad.
- Debe ser sustituida por penas alternativas como multa, prestación de
servicios a la comunidad, reparación del daño, etc.
- Ha quedado demostrado que la pena privativa de libertad no reduce la
criminalidad, pues ésta no ha disminuido.
- Es innegable que la gravedad de la pena no inhibe el crimen, sino la
certeza de la punición.
- Nuestro sistema penitenciario es la verdadera escuela de la criminali-
dad que sostenemos con el dinero público.
- Se requiere de un sistema penal y penitenciario más justo y humano.
- Las verdaderas causas que generan el aumento de la criminalidad, las
encontramos en la miseria, el hambre, el desempleo, en la injusticia
social en su generalidad.
- Desde luego que hay causas individuales como los deficientes mentales,
los que padecen disturbios psíquicos, los alcohólicos, los drogadictos.
- De las fallas e imperfecciones del llamado universo penitenciario, ni
duda cabe que las más graves es la que se refiere a las personas
que laboran en él, desde el Director, técnicos y custodios y personal
de seguridad.
LA PRÌSÌÓN EN MÉXÌCO DEL CUAUHCALLÌ A LECUMBERRÌ 145
- En la mayoría de los casos, parte de ese personal propicia o participa
en el tráfico de armas y drogas en las prisiones; ingreso de prostitutas
y facilitación de fugas.
- Mucho de ese personal se convierte en sádicos, crueles e insensibles y
trastocan la función que se les ha encomendado.
- Insisto en que la selección o designación de Directores de penales,
debería de ser sin influencias político-partidistas. Deberían acreditar es-
tudios de nivel superior, experiencia administrativa en el área, idoneidad
ética y moral y aptitud para el desempeño de la función.
- Los técnicos, cualquiera que sea su especialidad, deben poseer eficien-
cia y vocación y lo adecuado para mejor garantía, es que deberían de
ser designados mediante concurso.
- Los custodios y guardias deben ser sometidos a rigurosa selección por
concurso y ofrecerles salarios dignos.
- Lo satisfactorio sería crear centros de entrenamiento y constante
capacitación.
- La piedra angular de un penal, no es el edificio ni el equipo, ni el re-
glamento, sino la calidad del personal que lo administra. De los cuatro
elementos de un programa de renovación carcelaria, o sea: filosofía,
disposiciones legales, el establecimiento adecuado y personal, es este
último que va a decidir el éxito de las nuevas medidas que deberían ser
implantadas por el Estado mexicano.
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Archivo Histórico del Ayuntamiento de Veracruz, Veracruz.
Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
Archivo del Obispado de la ciudad de México.
151
Anexo gráfico
153
Entre todas las formas de provocar la muerte, el
descuartizamiento fue una de las más terribles.
Grabado anónimo.
La crueldad, sin límites.
Grabado anónimo.
Grabado, Foto Archivo Casasola.
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El “cebrado” o rayado, que semeja barrotes sobre
el prisionero, se utilizó en México hata 1953.
Penitenciaría de Lecumberri.
Foto A.G.N.
La Prisión en México Del Cuauhcalli a Lecumberri
(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Se terminó de imprimir en enero de 2011, en los talleres de
Ediciones Michoacanas, Arenisca 166, Col. Lindavista, 58140
Morelia, Michoacán, impreso en México.
Tel./Fax (443) 3 20 15 11.
El traje fue de 500 ejemplares,
más sobrantes para reposición.

Adolfo Suárez Terán Estudios Posgrado Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, Michoacán) División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Especialidad en Ciencias Penales y Maestría en Derecho Licenciatura Universidad Nacional Autónoma de México, (México D. F) Facultad de Derecho Bachillerato Preparatoria Federal de Cuautitlán, (Cuautitlán, Estado de México) Primaría y Secundaria Academia Militarizada México (México D. F) Experiencia Laboral Instituto Mexicano del Seguro Social Coordinador de Eventos Sociales y Culturales Unidad Morelos de Servicios Sociales, San Juan de Aragón, Distrito Federal Coordinador de Eventos Sociales y Culturales Unidad Cuauhtémoc de Servicios Sociales, Naucalpan de Juárez, Estado de México Comisión Federal de Electricidad Auxiliar del C. Oficial Mayor Coordinador de Eventos Sociales y Culturales Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado Administrador de la tienda en la ciudad de Uruapan, Michoacán Gobierno del Estado de Michoacán Procuraduría General de Justicia del Estado de Michoacán Secretario Particular de dos Procuradores, sucesivamente Secretario Particular del Secretario General de Gobierno Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán Secretario Particular de dos presidentes, sucesivamente, del Poder Judicial del Estado de Michoacán Gobierno del Estado de Michoacán Director del Centro Penitenciario Mil Cumbres, Lic. David Franco Rodríguez Otras Actividades Conductor de programas informativos y de análisis de radio y televisión. XECR, Radio Variedades; XEI, Radio Morelia; Canal 13 de Morelia; TV Azteca Michoacán; Central TV Michoacán. Publicaciones Libro El Estado y El Cuidado de Los Menores Libro La Prisión en México del Cuauhcalli a Lecumberri (Origen y Evolución de la Prisión en México). Columnista de la Revista Poder, Morelia Director de la Revista Claridades de Michoacán

La Prisión

en México Del Cuauhcalli a Lecumberri

(Origen y Evolución de la Prisión en México)
Adolfo Suárez Terán

entre los condenados figuran los hechiceros. enero de 2011 Autor: Adolfo Suárez Terán D. México.com. Derechos reservados conforme a la ley. LÁMINA II RELACIÓN DE MICHOACÁN (1541) LA PRISIÓN EN MÉXICO Del Cuauhcalli a Lecumberri (Origen y Evolución de la Prisión en México) Primera Edición. Cel.: 0444 (431) 87 14 18 E-mail: claridadesdemichoacan@yahoo. Ignacio Rojas Chávez Capturista: Gustavo Adolfo Montes Suárez Impreso en Morelia. hechas a golpe de maza por el carcelero. contemplan impasibles la ejecución de los condenados a muerte. los caciques. Arriba. Michoacán. fumando en pipa. los perezosos.R. en Ediciones Michoacanas Imprenta Offset E-mail: edicionesmichoacanas@hotmail. y abajo.com . Tel.La Portada El Petámuti o Sacerdote Mayor y el Capitán General.mx Prohibida la reproducción parcial o total sin previa autorización del autor La edición estuvo a cargo del autor Diseño: J. que después de cuatro reprensiones habían dejado de traer leña al templo y la mala mujer (que acababa de ser descalabrada). con arco y flecha. presencian las ejecuciones de los malhechores. los señores.

La Prisión en México Del Cuauhcalli a Lecumberri (Origen y Evolución de la Prisión en México) Adolfo Suárez Terán .

.

la dulce compañera de mi vida. Camila. A la felicidad y alegría que me han dado Renata. A mis hijas. . Eva Iliana y Erika. que ha sido excelente colaborador. Adolfo y Soledad.Al grato y maravilloso recuerdo de mis padres. a mis hermanas Evelia y María Elena. María Fernanda y Gustavo Adolfo. A Evita. Daniela. A mi hermano Sergio.

.

Índice
Dedicatoria.....................................................................................9 Agradecimientos .......................................................................... 11 Presentación ................................................................................13 Prólogo ........................................................................................17 Introducción .................................................................................19

1ª PArTe
Los precursores del penitenciarismo ...........................................23

2ª PArTe
Prisiones y Cárceles en Roma ....................................................53

cAPÍTulo i
Época Prehispánica en México ..................................................57 Las cárceles prehispánicas .........................................................63 Los Mayas ...................................................................................65 Los Tarascos................................................................................69

cAPÍTulo ii
Las cárceles en el México de la Colonia .....................................75 Cárceles de la Inquisición ............................................................79 La Inquisición en México .............................................................81

La Cárcel de la Acordada ............................................................85 Delitos y penas de la Colonia ......................................................89 Real Cárcel de Corte ...................................................................93 Cárcel de la Ciudad .....................................................................97 Historia de la Cárcel Nacional o Cárcel de Belem ..................... 101

cAPÍTulo iii
La Penitenciaría de Lecumberri .................................................105 Otras prisiones y presidios ........................................................ 113 El presidio de San Juan de Ulúa ............................................... 115

cAPiTulo iV
Breve reseña de las prisiones de la Nueva Valladolid y de los inicios de la Penitenciaría en el barrio de San Pedro en Morelia ......... 121 Consideraciones ......................................................................127 Resumen ...................................................................................143 Fuentes de Información .............................................................147 Archivos Consultados ................................................................151 Anexo Gráfico ............................................................................153

9

dedicAToriA

A

los que sufrieron los hierros, marcas, azotes y cadenas; a los que han habitado en mazmorras, oscuros calabozos y tinajas como preludio de su muerte. En recuerdo de los que han sido ahorcados, descuartizados, guillotinados, lapidados, mutilados, quemados en aceite hirviendo, a los que han sido cocidos en calderas. A los que sufrieron y padecieron las brutalidades y excesos del Santo Oficio traído a nuestro país por los españoles, quienes utilizaban como medios regulares de tormento, entre otros, la plancha caliente, el potro y otros instrumentos de extrema crueldad A los que en forma pública como festín para el populacho fueron ahorcados o decapitados en el cadalso. A los luchadores sociales que sufrieron encarcelamiento por sus ideas. A los que dejaron sus lágrimas y tristezas –no por cobardía, sino por impotencia- en encierro injusto decretado por el poderoso pretendiendo aniquilar su alma y espíritu fundado en la razón y la libertad. Al Estado mexicano para que vuelva su vista a esa “geografía del dolor”, como la llamó John Howard, para mejorar las condiciones integrales del sistema penitenciario y darle oportunidad a quienes siendo presos, también fueron niños y que algo pasó en su vida que los llevó a tomar senderos equivocados.

no es el resultado de una sociedad en descomposición? El Autor . por regla general.10 DeDicatoria A todos los que aspiramos a reformar o a modificar al delincuente. cuando no rehabilitamos la prisión. ¿Qué acaso el delincuente. Queremos rehabilitar al delincuente. cuando no somos capaces de contribuir a modificar a la sociedad.

ya que sin ello. su confianza y estímulos constantes. siempre estuvieron presentes. además. El apoyo del Doctor Ibarra Serrano. Mi reconocimiento permanente a la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo. No podría dejar de mencionar a algunos de esos magníficos y estupendos maestros. Ni duda cabe que es una ventura haber encontrado en mi camino a todos ellos. Todos sus comentarios. pero también exigencia académica. esta tesis habría quedado inconclusa. por darme la oportunidad de realizar los estudios de especialidad en ciencias penales y maestría en Derecho. maestros y directivos universitarios. . Quiero expresar mi especial y significativo agradecimiento al Doctor Francisco Javier Ibarra Serrano. quien aceptó dirigir la presente tesis. no es lo suficiente para dejar testimonio de los sentimientos de gratitud que uno tiene con quienes han contribuido para concluir un trabajo que en ocasiones parece difícil. Todo lo que uno pueda expresar. una ayuda y orientación invaluable. todos ellos Doctores en Derecho del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.11 AgrAdecimienToS L os renglones que a veces son más complicados de escribir son los que se refieren a los agradecimientos. Los aciertos que pudiera contener este trabajo deben ser atribuidos a ellos. recibiendo. así como su paciencia. siempre representaron para mí un aliciente de gran importancia para seguir profundizando en la búsqueda y estudio de todo aquel material que enriqueciera la presente investigación. correcciones y observaciones. que sin regateos ni egoísmos me entregaron su erudición.

Biblioteca del Instituto Nacional de Ciencias Penales. Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz. Biblioteca Central de la UNAM. al Dr. Biblioteca de la Facultad de Derecho de la UNAM. al Dr. Sería una ingratitud de mi parte si no reconociera las atenciones que recibí del personal de los archivos y bibliotecas: Archivo General de la Nación. Archivo Histórico del Poder Ejecutivo del gobierno de Michoacán. Archivo del Obispado de Morelia. Archivo del Supremo Tribunal de Justicia de Michoacán.Antonio Luna Arroyo. a la Doctora Josefina Cámara Bolio y al Dr. Biblioteca del Congreso del Estado de Michoacán. Archivo Histórico de la Ciudad de México. Biblioteca Nacional. El Autor . Archivo Histórico Municipal del Ayuntamiento de Morelia. entre otros que también estuvieron a la altura y calidad académica de los anteriores. Álvaro Bunster Briseño y sus enseñanzas sobre la Teoría de la Acción Finalista. José Antonio Martínez de la Serna. Reconozco y mucho aprecio el interés de amigos cercanos que también infundieron en mí su estímulo y apoyo para concluir el presente trabajo. Recuerdo con gran admiración y sincera emoción al Dr. José Luis Soberanes Fernández con su cátedra de Historia del Derecho Mexicano. Biblioteca de la UMSNH.12 agraDecimientos quienes aceptaron venir semana a semana a las aulas de nuestra Facultad de Derecho de la UMSNH a entregarnos su caudal de conocimientos y sabiduría a la primera generación de estudiantes de posgrado.

los esfuerzos Internacionales para establecer determinadas normas en el tratamiento de reclusos. base de la sustentación del peldaño de Maestría en Derecho alcanzado por el autor. constituye una valiosa aportación para conocimiento y mejor comprensión de la evolución que ha sostenido el sistema penitenciario en nuestro país. Y siendo muy escasos los trabajos que abordan el contenido de la obra. Posteriormente se les impuso como responsabilidad el proteger a la sociedad. el Lic. En sus inicios. los establecimientos penales se fundaron con la finalidad de ofrecer una nueva forma de sanción. desde luego. sino su conocimiento y experiencia laboral adquirida como servidor público en las diferentes áreas de responsabilidad que ha tenido en la administración gubernamental. ubicada en el conocimiento histórico del origen y evolución de las prisiones de México que data desde la época prehispánica hasta el centro penitenciario conocido como Lecumberri. consta de dos partes: la primera nos relata los referentes teóricos analizados y llevados a cabo a lo largo de dos siglos sobre reformas de carácter penal. todas relacionadas con la materia. torturas o azotes y mutilaciones. Adolfo Suárez Terán. Sin embargo. la deportación o penas infamantes. fue creado con un sentido humanista para sustituir la pena capital. sustentadas en inquietudes humanitarias y reconociendo la importancia de los Derechos Humanos y la dignidad. y también. segregando a quienes son considerados . éstos no han sido suficientes. abordado con decisión y valentía por su autor.13 PreSenTAción E stá en tus manos una obra de características especiales que procura hacer un análisis sobre la descomposición penitenciaria que prevalece en nuestro país. a pesar de los esfuerzos institucionales. entre otras más. el destierro. pues la prisión se ha convertido en una Institución sumamente compleja y contradictoria. da cuenta de que. Esta tesis. coincidiendo con varios tratadistas del tema que el sistema. quien aportó no solo la investigación.

y algunos criminólogos que ponen en evidencia la institución proponen su abolición. En el primero: Narra cómo en la época prehispánica no se concebía la cárcel como un espacio para castigar y mucho menos para rehabilitar: los cercados y las jaulas hacían las funciones de prisiones y tenían como finalidad custodiar a quienes posteriormente serían ejecutados. donde. Ello producto de la insatisfacción del actual sistema penitenciario En la segunda parte de la obra. lapidación entre otras muchas más. cita los referentes históricos en cuatro capítulos abordados en históricos temas relacionados con las formas de castigo y prisión de diversas culturas en nuestro país. brutal y excesiva. Las cárceles que se usaron en esa época fueron: el Cuauhcalli. incineración en vida. institución terapéutica. vivían en pleno periodo de venganza y las sanciones que se imponían eran más allá de la gravedad del delito. de una parte y de la otra. el encarcelamiento y sobre todo la prisión en sí. envenenamiento. había una jaula de maderos . la pena de muerte se aplicaba por ahogamiento. pero son esquemas que no han prosperado por diversas circunstancias. abriéndoles el pecho. para que sintiera el prisionero el rigor de la muerte.14 Presentación por los jueces como nocivos para la comunidad. usada para delitos graves a quienes se les debería de aplicar la pena de muerte. antes y después de la conquista. por asfixia. de estos quedaron testimonios escritos de Frailes Franciscanos. Dominicos y Agustinos. el Petlacalli era una casa de esteras larga y ancha. En la cultura azteca o mexica se caracterizó como severa. Se han realizado reformas legislativas y varios intentos acerca de lo que pueden o deben de hacer las cárceles. han recibido severas críticas por sus resultados nulos. o bien. modelo educativo formación. tratando de modificar su conducta dañina. la pena debería de satisfacer un instinto primitivo de justicia en las diferentes clases sociales. para favorecer su reintegración a la sociedad. experimentado una serie de fórmulas como prisión-empresa. consistía en una jaula o casa de palo muy estrecha y vigilada. se utilizaban para retener a los que serían sacrificados como ofrenda a los dioses. modelo médico.

de una influencia arquitectónica Francesa. El régimen penitenciario tuvo su base en las Partidas. la Cárcel de la Ciudad o Cárcel de la Diputación. existiendo otras llamadas Cárcel de la Acordada. por robo. Los mayas imponían pena por adulterio. la Cárcel de Belem. el infractor pagaba con su muerte o por insidias de los parientes. dedicada a la materia penal. Su proyecto de diseño fue basado en el sistema panóptico de Jeremías Bentham. A diferencia de los aztecas la pena no era tan brutal. funcionó por 76 años. por homicidio. Tratado de Ritos. Destaca en esta obra la valentía del autor al afrontar las causas que han llevado a la descomposición penitenciaria que prevalece en nuestro . De los Tarascos solo se conocen por la obra La relación de Michoacán. y. el 26 de Agosto de 1976 salió de ahí el último preso con destino a los nuevos reclusorios que se construyeron durante el gobierno del Presidente Luis Echeverría. Con la conquista se realizó un trasplante de las instituciones jurídicas de derecho españolas al territorio americano y la legislación se aplicó tal cual. En la fiesta Equatacónscuaro se escuchaban las quejas y se juzgaba a los reos (uázcata). abriéndose por la parte de arriba una compuerta por la que eran introducidos los presos. fundamentalmente en la Setena.Presentación 15 gruesos. entregando al adúltero atado a un palo al marido para su venganza. En el periodo de la Inquisición las cárceles fueron: la Perpetua o de la Misericordia. En el Tercer Capitulo menciona a la Penitenciaria de Lecumberri. la Real Cárcel de Corte. sus cárceles eran grandes. que estuvo ubicada en el Distrito Federal. el infractor pagaba convirtiéndose en esclavo de la víctima. la Cárcel Secreta y la Cárcel de Ropería. Ceremonias. con unas planchas gruesas como cobertor. pero no como una especie para castigar y menos para rehabilitar. Población y Gobierno de los Indios de la Provincia de Michoacán.

a personas por razón de amistad o compromiso político. aptitudes. Finalmente nos presenta. Las cárceles son un campo propicio para la violación de los derechos fundamentales de las personas. vicios y toda una gama de violaciones a la dignidad humana de las que ha dado cuenta la Comisión Nacional de Derechos Humanos y otros organismos no oficiales. su vanguardista y adecuada propuesta en el sentido de que el funcionamiento del sistema penitenciario debe depositarse en manos de personal directivo. técnico y de custodia. donde se ha formado una subcultura de violencia y que forma parte de la corrupción. Agradezco al Maestro en Derecho. administrativo. Enhorabuena. con una realidad de contradicciones. Adolfo Suárez Terán. Enero de 2011 ProfeSor Wilfrido lázAro medinA . además.16 Presentación país. considerando la vocación. preparación académica y antecedentes personales de los candidatos a esos puestos y por ningún motivo designar para esos cargos de tanta responsabilidad. esta oportunidad para reconocer el esfuerzo de un diagnóstico que debe servir para seguir impulsando los cambios que se requieren en materia penitenciaria en nuestro país.

17 Prólogo F ue para mí muy agradable leer con detenimiento la profunda investigación que sobre la prisión en México realizó el estudioso Licenciado ADOLFO SUÁREZ TERÁN. sin proyectos nuevos y sin realizaciones técnicas satisfactorias. las técnicas. y las acciones de trabajo. el sistema. Recordé la materia penitenciaria que he manejado por muchos años y que por su presencia humana y llena de problemas y contradicciones en nuestro país no es fácil ignorar. son los temas no concluidos y que ocupan el interés de los especialistas en esta rama del Derecho en nuestros días. . los objetivos. atendidos por un calificado Consejo Técnico Interdisciplinario. Reconozco que la obra “LA PRISIÓN EN MÉXICO” que comentamos ayuda a cualquier lector o investigador jurídico a conocer a detalle la historia del penitenciarismo nacional y a entender en lo fundamental la esencia. estudio y disciplina que habrán de tener realidad en las áreas respectivas. En todas estas preocupaciones el estudio integral de personalidad de cada interno es esencial para su tratamiento de rehabilitación que lógicamente se pretende con el auxilio de las ciencias hermanas en los aspectos médico. psiquiátrico. reconocer la verdad de que este ámbito jurídico ha estado en el abandono en los últimos años. social. Las prisiones abiertas con sus variedades y las ideas de cambiar las sanciones privativas de la libertad por otras. Es triste. psicológico. pedagógico y jurídico como principales. por otra parte.

para aprovechar y hacer realidad sus observaciones inteligentes y sobre todo sus experiencias útiles. y le rogamos que siga el estudio de esta materia para que nos ofrezca nuevas ideas que beneficien a todos los que tienen la desgracia de llegar a una prisión a padecer sus angustias y también para ayudar al Estado y a la Sociedad a resolver mejor esta penosa realidad nacional. Se debe analizar con detenimiento el estudio de Suárez Terán que aquí nos ofrece.18 Prólogo Bueno sería volver a las acciones científicas. Enero de 2011 licenciAdo Jorge mendozA álVArez . Felicitamos a ADOLFO SUÁREZ TERÁN por este esfuerzo tan fecundo concretado ahora en este valioso libro. dinámicas y valerosas de Don SERGIO GARCÍA RAMÍREZ y de ANTONIO SÁNCHEZ GALINDO con sus realidades aterrizadas en la verdad de sus cárceles abiertas y en tantas recomendaciones que por escrito nos regalaron hace algunos años a todos los mexicanos que nos importan estos temas.

desempeñando el cargo de secretario particular del titular de dicha dependencia. antes de que se le impusiera el nombre del ex gobernador de Michoacán David Franco Rodríguez. los acompañé a las visitas que realizaban a las prisiones de la entidad a escuchar a los internos en sus peticiones que formulaban consistentes en que. ahora llamada ministerial . su encarcelamiento era injusto ya que consideraban que no eran responsables de los delitos por los que se encontraban privados de su libertad y que. derivan de mi experiencia laboral en los ámbitos de procuración de justicia. . también. así como de una actuación injusta del ministerio público. atendiendo solicitudes de igual índole que las planteadas a los procuradores de justicia y en algunos casos. habían sido víctimas de torturas y diversas arbitrariedades de la policía judicial. argumentaban. Durante el tiempo que trabajé en la Procuraduría de Justicia de Michoacán. solamente pedían al titular del Supremo Tribunal de Justicia que se agilizara la resolución del juez o del magistrado. según se tratara. auxiliaba en sus recorridos por las prisiones de la entidad. sucesivamente.19 inTroducción L os motivos que me impulsaron a realizar este trabajo. En cada una de esas visitas. solicitando una revisión a sus expedientes con la esperanza de lograr su libertad. los menos. administración de justicia y posteriormente mi función como director del penal conocido como el Mil Cumbres. a quienes en igual forma que a los procuradores de justicia con los que colaboré. en la mayoría de los casos. con dos procuradores. de secretario particular de dos titulares del Poder Judicial de Michoacán. la mayoría de los internos expresaban su inconformidad por los tratos inhumanos y arbitrarios que recibían de custodios y directivos. La misma situación la viví desempeñando el puesto. en diferentes épocas.

20 introDucción Ese transitar por las prisiones de Michoacán durante poco más de cinco años. mi interés se concentró. Haré una referencia histórica. superficies o edificaciones en las que estuvieron asentadas las Cárceles de la Inquisición. También. fundamentalmente. en investigar cómo eran las cárceles. de lo que podría haberse identificado como cárcel en la época precortesiana. La Real Cárcel de Corte. que no es diferente a la que prevalece en otros estados de la República mexicana. luego vino la colonia y posteriormente el México independiente y así sucesivamente llegaremos hasta la Penitenciaría de Lecumberri en el Distrito Federal.E. La . me dieron la valiosa oportunidad de tener contacto directo con procesados y procesadas o sentenciados y sentenciadas y sus familias.R.E. Parte de este trabajo está basado en investigaciones y en experiencias personales derivadas de mi actividad laboral ya expuesta en renglones iniciales. La Cárcel de la Acordada. lo que confirmé cuando fui designado director del ahora llamado C. En diversas ocasiones acudí a la capital del país para visitar las áreas. así como las circunstancias generales en las que transcurre la vida de ellos y ellas y la angustia de sus seres más cercanos: padres.O. sin descuidar la investigación de las jaulas en los tiempos de los tarascos o purhépechas y lo que fueron las prisiones en la etapa de la colonia en la Nueva Valladolid. pude comprender más ampliamente las causas reales de la descomposición penitenciaria. después de esos cinco años. hijos. siendo más dolorosa la situación de las mujeres. prisiones o jaulas en la época prehispánica y qué finalidad tenían en esos tiempos remotos. esposa.S. Sin embargo y después de haber expuesto los conceptos anteriores. Es así que obtuve una perspectiva integral y directa del cuadro carcelario en nuestro estado. “David Franco Rodríguez”. como ya lo mencioné.

como para recorrer los espacios que albergaron a una diversa muchedumbre de prisioneros. por lo menos en lo esencial. Michoacán.introDucción 21 Cárcel de la Ciudad. la asistencia varias veces al Archivo General de la Nación. La Cárcel de Belem. que fue la Penitenciaría de Lecumberri. 2011 Adolfo Suárez Terán . La Cárcel de Santiago Tlatelolco y no podían faltar algunas visitas al puerto de Veracruz para conocer el Presidio de San Juán de Ulúa y. tanto para documentarme en el ramo de Presidios y Cárceles. Morelia. Es mi intención que esta aportación sea de utilidad para quienes tengan interés en conocer. para la elaboración del presente trabajo. obviamente. el origen y evolución de la prisión en México.

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y este sistema ha sido el centro de todas las políticas penales aplicadas en el mundo. En sus inicios. son coincidentes en que el sistema penitenciario fue creado para substituir o remplazar. Manuel Montesinos y Molina. las marcas. la deportación. tratando de modificar esa conducta dañina y las actitudes del transgresor de la norma penal. segregando a quienes son considerados por los jueces como nocivos para la comunidad. Posteriormente se les ha impuesto la responsabilidad de proteger a la sociedad. La prisión se ha convertido en una institución sumamente compleja y contradictoria. la tortura. lo que en la realidad no se ha logrado. César Bonesano. principalmente las de Jeremías Bentham. la pena capital. Massimo Pavarini. reprochándoles una conducta delictiva. sustentadas en inquietudes de orden humanitario y reconociendo la importancia de los Derechos Humanos y de la dignidad. Darío Melossi. Sergio García Ramírez. . los azotes. Michel Foucault. las mutilaciones y una variedad de castigos corporales. para favorecer su reintegración social. Han transcurrido poco más de dos siglos. Para sustentar el desarrollo de esta investigación abordaré el contenido de varias teorías o corrientes. En el siglo XIX se llevaron a cabo una serie de reformas de carácter penal. Habrá que admitir que se han realizado una serie de esfuerzos internacionales.en épocas recientes-para establecer determinadas normas para el tratamiento de los reclusos. el destierro.23 PrimerA PArTe loS PrecurSoreS del PeniTenciAriSmo T odos los tratadistas del tema. los establecimientos penales tuvieron la finalidad de ofrecer una nueva forma de sanción. con un criterio humanista. John Howard. las penas infamantes.

como también a las condiciones detestables de los inmuebles carcelarios. incluidos los de aquellas naciones que son consideradas las más avanzadas en materia penitenciaria. lo llevó a recorrer la mayoría de las cárceles de su condado. modelo médico. principalmente de su país. Inglaterra. Lo identificaban como “amigo de los prisioneros”. Quienes lo han estudiado a profundidad. han recibido severas críticas por sus resultados nulos. Esos cuadros indignantes se reproducían en todas y cada una de las prisiones a las que posterior- . como: Holanda y los países escandinavos.24 aDolfo suárez terán Se han experimentado una serie de fórmulas. En espacios reducidos encontraba jóvenes y viejos criminales. mezclados con locos. todos ellos sin ninguna clasificación. ponen en evidencia esa institución y algunos de ellos hasta plantean su abolición. pues luchó por su libertad y por mejorar sus condiciones en reclusión Su peregrinar. sostienen que su obra deriva de haber sido prisionero de guerra y ser sometido a tratos severos. acerca de lo que pueden o deben ser y hacer las cárceles y es así que se conoce la prisión-empresa. institución terapéutica.v deudores. las que encontró sucias y atiborradas de prisioneros. A pesar de todo ello y de las diferentes reformas legislativasque ese no es el problema-el encarcelamiento y sobre todo la prisión en sí. así como del conocimiento directo que obtuvo de las múltiples visitas y recorridos que realizó por las cárceles de su país en donde los presos estaban sometidos a las crudezas de sus carceleros. la mayoría de ellas solamente han generado resultados conflictivos. nombramiento que le fue otorgado dado su interés por humanizar las prisiones. Se han intentado un sin fin de esquemas que no han prosperado por diversas circunstancias. modelo educación-formación.v en 1726. Actualmente la evaluación que han hecho algunos criminólogos sobre la prisión. Ello es producto de una honda insatisfacción ante el actual sistema penitenciario y prevalece cierta unanimidad sobre este punto entre los especialistas de todos los países. John hoWArd o el creAdor del derecho PeniTenciArio N ació en un barrio de los extremos de la ciudad de Londres. como “sheriff” o alguacil mayor.

Alemania. Cárdenas Editor. las condiciones de las cárceles y la de los presos eran iguales a las que había frecuentado en el condado de su lugar de origen (Berdfordshire). La obra primordial de este precursor del penitenciarismo. Holanda. Portugal. 58. los celadores incumplían dicha disposición y retenían a capricho al preso para seguirlo explotando. En virtud de lo anterior. si algo abundaba. El texto es traducido al francés en 17882. y a pugnar por una reforma penitenciaria. En dicho texto. argumentando que su interés consistía en ayudar a los presos pobres. Suiza.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 25 mente acudía. Durante su estancia en Holanda le sorprendió la baja criminalidad que atribuyó al trabajo industrial y a otros factores de prevención como la escuela. para poder ingresar a algunas cárceles de París. Pág. describía que se trataba de salas comunes. mal olientes y casi en tinieblas. a pesar de existir la orden de los jurados de liberarlos por su inocencia. según su narración. eran la ociosidad absoluta. La importancia de Howard no se limitaba a denunciar las condiciones deplorables de las prisiones. tuvo que disfrazarse de hombre elegante de la alta sociedad.. homosexualismo y explotación de los presos y presas por los carceleros quienes. Derecho Penitenciario. D. Howard hizo votos de dedicarse el resto de su vida a combatir todas las injusticias que prevalecían en los penales. Estuvo en París y se le impidió el acceso a La Bastilla que era una cárcel de estado (para disidentes y enemigos de los reyes) En Francia.F. Esa terrible experiencia lo llevó a escribir su célebre libro El estado de las Prisiones1. la higiene y los servicios públicos. Luis. México. está plasmada en el libro El estado de las Prisiones. Tuvo oportunidad de visitar prisiones de España.62 . cuyo primer apéndice es conocido en el año de 1780 en su país. Flandes. 1984. 2 Ibidem p. los que también conoció. En todos los condados de Inglaterra. 1 Marco del Pont. sino que ayudó en forma efectiva al tomarse en cuenta sus ideas y planteamientos. y luego en 1784 el segundo apartado.

Señalaba que debía ser constante. y que él con otras dos personas. por haber contraído una enfermedad llamada fiebre carcelaria o tifus exantemático. consiste: 1) Aislamiento absoluto. Holanda. obligatorio para condenados y voluntario para procesados. planteó la necesidad de construir cárceles cerca de ríos y arroyos para poder limpiar y realizar tareas de higiene. y a los deudores. a los penados que debían ser castigados conforme a la sentencia. para favorecer la reflexión y el arrepentimiento. como valioso resultado de su inconformidad y queja emocionante y conmovedora. lo que de inmediato se inició al realizarse modificaciones a los inmuebles de las prisiones y a la vez que se construían dos prisiones modelos. 2) En segundo lugar. Ante esto. se encargarían de dirigirlas aplicando todo lo esencial que contenía su obra El estado de las Prisiones. Rusia. Las ideas de Howard fueron adoptadas en toda Inglaterra. Planteó la necesidad de tener en cuenta a los acusados. Estados Unidos. Propicia la separación de hombres y mujeres. ante el extremado hacinamiento que había visto en esas prisiones. Italia. Muere el 20 de enero de 1790.26 aDolfo suárez terán Su aportación invaluable al penitenciarismo. donde la cárcel era sólo para seguridad y no para castigo. que seguramente contrajo por el contacto directo que tenía con los reclusos. como lo sigue teniendo ahora. Países Bajos. siendo escuchado con gran atención. le daba importancia determinante al trabajo. Fue llamado para que expusiera todas su sugerencias y proyectos ante un Comité de la Cámara de los Comunes de Inglaterra. La primera casi no existía y la segunda era raquítica. 5) Por último. al mismo tiempo para evitar el contagio de la promiscuidad. 3) Instrucción moral y religiosa 4) Higiene y alimentación. Su deceso fue en . se ocupó de la clasificación ante el cuadro indiscriminado de presos. derivando de esa reunión una serie de acuerdos y normas para modificar el sistema penitenciario.

y de proveer a su subsistencia después de su libertad. con medios nuevos de asegurarse de su buena conducta. Mariano. pág. 9.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 27 Jerson. 4 Bentham. 1989. 3 Ruiz Funes. El Panóptico es conocido por vez primera en Inglaterra en el año de 1791. La mayor parte de las ideas y proyectos concebidos por Howard. el 15 de febrero de 1748. También es considerado el padre de El Utilitarismo. 1949. . El Panóptico (traducción de Julia Varela) Editor Fernando Álvarez Uría. pues fue en Jerson en donde encontró las cárceles más limpias y ordenadas de cuantas había visitado en su peregrinar por esa “geografía del dolor”. Jeremías. ocupándose del delito. término por él utilizado y que tiempo después se han querido adjudicar otros estudiosos del penitenciarismo. Inglaterra. Jesús Montero Editor. John Howard es quien más ha influido en el progreso y humanización de las cárceles y en la concepción del sistema penitenciario actual. Advierto que El Panóptico no tuvo aplicación práctica en su país. tienen aplicación en la actualidad. pág. Sin embargo. modelo de cárcel elaborado por encargo del Rey Jorge III. escribió varios tratados sobre derecho civil y derecho penal. España. Ucrania y antes de morir pidió que sus restos no fueran llevados a Inglaterra. y para trabajar al mismo tiempo en su reforma moral. proyecto de carácter arquitectónico para guardar a los presos con más seguridad y economía. Madrid. nacido en Londres. La Habana. 188. contenidas en su libro El estado de las Prisiones. del delincuente y de la pena. La Crisis de la Prisión. jurista inglés. desde luego que con las adecuaciones y reformas modernas. la más importante contribución de Jeremías Bentham es El Panóptico4. JeremÍAS BenThAm U no de los más reconocidos penitenciaristas como Mariano Ruiz Funes3. Jeremías. dice que Bentham es el precursor más eminente de los sistemas penitenciarios modernos. como El Tratado de Legislación Civil y Penal en el año de 1802. Cuba.

ya que el preso estaba pensando que lo podían estar observando. y podemos figurarnos estos cuartos como unas celdillas abiertas por la parte interior. . asegurarse de la buena conducta y de la enmienda de los presos. y ésta es la habitación de los vigilantes. op. ó por mejor decir. 35. 5 Bentham. precisamente en México. Una galería en cada alto sirve para la comunicación.28 aDolfo suárez terán pues Bentham enfrentó en forma áspera al Rey Jorge III. pág. dos edificios encajados uno en otro. Jeremías. fijar la salubridad. Una torre ocupa el centro. La Penitenciaría de Lecumberri inaugurada en el año de 1900 está sustentada en la ideología de los panópticos El concepto de Bentham consistía en introducir una reforma completa en las prisiones. pero una vigilancia de un nuevo género. que una casa de penitencia debería ser un edificio circular. porque una reja de hierro bastante ancha los expone enteramente a la vista. este sistema del panoptismo pone a centenares de hombres en la dependencia de uno solo. sino también psicológico. cit. la limpieza. pero la torre no está dividida más que en tres altos. Sostenía Bentham en su proyecto El Panóptico y por lo que respecta a la estructura material para una prisión. pero sus ideas se expandieron por todo el mundo. Los cuartos de los presos formarían el edificio de la circunferencia con seis altos. El célebre jurista inglés afirmaba. que la vigilancia es el principio único para establecer el orden y para conservarle. Es decir. dando a este hombre solo una especie de presencia universal en el recinto de su dominio. que obra más sobre “la imaginación que sobre los sentidos”5. y todo por una idea sencilla de arquitectura” es el objeto de su obra. aumentar la seguridad disminuyendo el gasto en vez de hacerlo mayor. especialmente en América Latina y. y cada celdilla tiene una puerta que se abre hacia esa galería. según su plan. el orden y la industria en esas mansiones “infestadas hasta ahora de corrupción física y moral. Se trataba que el efecto de vigilancia no sólo era real. aunque no estuviera el “inspector” controlando. porque están dispuestos de modo que cada uno domina de lleno sobre dos líneas de celdillas.

con materiales como hierro. pues establecía algunos principios básicos para aplicarlos como programas necesarios: separación de sexos. también su aportación al tratamiento integral de los reclusos fue de gran importancia. pero en caso de necesidad puede este “espíritu” dar inmediatamente la prueba de su presencia real. la opinión de su presencia es tan eficaz como su presencia misma. Invisible el vigilante “reina como un espíritu”. cuyas celdillas todas pueden verse desde un punto central. bajo ninguna circunstancia aceptaba el trabajo forzado. que quita a los presos todo medio de intentar algo contra los vigilantes. dirigir sus trabajos. Entre la torre y las celdillas debe existir un espacio vacío. cubierto con yeso. se trata de que toda la parte interior de la cárcel se pueda vigilar desde un solo punto. y moviéndose en un pequeño espacio puede verlos a todos en un minuto. En síntesis. o un pozo circular. No desatendía en su proyecto. realizar ejercicios al aire . Jeremías Bentham no solamente proyectó el sistema panóptico para asegurar el control. sostenía que era indispensable construir celdas para albergar a varios presos juntos en un número reducido. pero aunque esté ausente. la higiene en la persona del recluso era parte importante. de manera que con una mirada ve la tercera parte de sus presos. suelo de piedra o ladrillo. de manera que el vigilante sin esforzar la voz y sin incomodarse puede advertir a los presos. orden y vigilancia de los presos. Bentham sugería que los materiales para la construcción del panóptico deberían de ofrecer la mayor seguridad contra el fuego. se oponía a que los presos estuvieran aislados en una sola celda. El todo de este edificio es como una colmena. y hacerles ver y sentir que están vigilados. el trabajo que deberían de realizar los presos. Unos tubos de hoja de lata corresponden desde la torre de vigilancia central a cada celdilla. pero en ningún caso madera.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 29 La torre de vigilancia está también rodeada de una galería cubierta con la celosía transparente que permite al vigilante registrar todas las celdillas sin que le vean. por los efectos dañinos que esto significa para la salud mental del recluso.

Estaba en contra de que a los presos se les diera de comer carne. se publica por vez primera en el año de 1764 en la ciudad de Milán. céSAr BoneSAno T ambién conocido como Marqués de Beccaria. la que está a la vista de todos los que visitan ese lugar. adecuada alimentación. plantea la necesidad de una escuela. César Beccaria. los procedimientos o métodos utilizados para someter a juicio y castigar los delitos. Por voluntad de él. aconsejando la lectura. es una valiente denuncia de las circunstancias de atraso. aplicación de castigos disciplinarios. puede ser considerada como un texto de derecho penal. Se trata de una valerosa reflexión sobre la forma despiadada en que se aplicaba la “justicia”. Tratado de los Delitos y de las Penas. . cuando Beccaria rayaba en los 26 años de edad. quien estuvo en la cárcel cuando cumplía los 22 de existencia. enseñanza moral y religiosa el día domingo. crueldad y barbarie en que se encontraban en los países europeos. pág. X. no es ni penitenciarista ni mucho menos su obra De los Delitos y de las Penas. De los Delitos y de las Penas. lo que le fue sumamente criticado. que fue precisamente cuando inicia la redacción del texto que tendría una enorme repercusión para la humanidad6. Bentham muere en Londres. 1990. pues argumentaba que ellos no la comían por ser gente pobre. 6 Bonesano. Editorial Porrúa S. Italia. su esqueleto. Su notable y trascendente trabajo. el 6 de junio de 1832. nacido en Milán.A. escritura y aritmética y la intención de cultivarse a través del dibujo y la música. totalmente vestido y con una cabeza de cera-la auténtica fue momificada-se guarda en una vitrina de cristal en el University College de Londres.30 aDolfo suárez terán libre. rebasada ya la mitad del siglo XVIII. México. atrayendo la atención de toda la Europa ilustrada que acogió con beneplácito el estupendo libro de Bonesano. en 1735.

César. Pág. quien acusó a Beccaria de enemigo de la religión. . 8 Bonesano. 89. “Miranda. pág. 132. Universidad de Los Andes. Mérida. op. 2. se publicó en 1774 y algunas de las ideas manifestadas por Beccaria son: . cit. en atención a que cada individuo no ha querido sacrificar más que la porción más pequeña que le ha sido posible de su libertad. no puede hallarse el de la vida. sino el largo y 7 Edsel. A contrario de la posición de esa iglesia retrógrada e inhumana. que en dos años se tuvieron que imprimir seis ediciones. Pero si demostrare que la pena de muerte no es útil ni es necesaria. fueron motivo de severas críticas por parte de la iglesia católica. ¿Qué derecho pueden atribuirse estos para despedazar a sus semejantes? ¿Quién es aquel que ha querido dejar a los otros hombres el arbitrio de hacerlo morir? . Carlos. La primera edición en español del Tratado de los Delitos y de las Penas. quienes conocían el contenido de su trabajo. de la muerte de un malhechor. No.La pena de muerte nunca ha conseguido hacer mejor a los hombres. . Ante diversas presiones de frailes y religiosos fanáticos. Venezuela 1977. para garantía de los demás. así como de blasfemo y socialista.No es el freno más fuerte contra los delitos el espectáculo momentáneo. cuando tengo demostrado que no puede serlo: es solo una guerra de la Nación contra un ciudadano. porque juzga útil o necesaria la destrucción de su ser.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 31 La edición de su libro tuvo tanto impacto. aunque terrible. los enciclopedistas franceses lo elogian y es aclamado en París7. Cenipec. Su repudio a los tormentos y atrocidades. Precursor de las Ciencias Penitenciarias Modernas”. que es el mayor de todos los bienes8. al igual que a la pena de muerte. Beccaria estuvo en el límite de quemar su libro. lo animaron para que no lo destruyera y lo diera a la luz pública.Sobre la pena de muerte: Ésta no puede ser impuesta por la sociedad. habré vencido la causa a favor de la humanidad. y que en los sacrificios más pequeños de la libertad de cada uno. . sin embargo. Y esa iglesia también incluyó el libro de Bonesano en la lista de los prohibidos.No es pues la pena de muerte derecho.

Asienta que las penas deben ser tan leves y humanas como sea posible mientras sirvan a su propósito.32 aDolfo suárez terán dilatado ejemplo de un hombre. sino su extensión. Deja establecido el principio de legalidad. Él ya hablaba de que las penas deben ser proporcionales a la gravedad de los delitos. Muere a los 60 años de edad víctima de apoplejía La obra maestra de Beccaria produjo efectos de un gran valor en Europa. que. Beccaria es considerado entre los bienhechores de la humanidad. Las ideas de Beccaria tuvieron gran trascendencia. Con una visión de justicia y equidad.No es lo intenso de la pena quien hace el mayor efecto sobre el ánimo de los hombres. El emperador José II de Austria elimina la pena de muerte del Código Penal de su país. nobles o plebeyos. porque a nuestra sensibilidad mueven con más facilidad y permanencia las continuas. Sostenía que las leyes deben ser escritas para que pudieran ser comprendidas por todos los individuos y no sólo por máximos juristas. por lo menos en su época. dejó en su obra un principio fundamental: las penas deben ser iguales para todos los ciudadanos. sino impedir al delincuente la comisión de nuevos delitos y disuadir a los demás ciudadanos de hacerlo. la supresión de los suplicios y la mejoría de las normas penales. el delincuente cometerá siempre el delito mayor. que una u otra pasajera. . quien también dejó una serie de principios y postulados sobre su rechazo a los tormentos y atrocidades para arrancar confesiones a los reos. . convertido en bestia de servicio y privado de libertad. Su obra es una valiosa aportación a la humanización de la justicia. pues a ellos se debe la abolición del tormento. recompensa con sus fatigas aquella sociedad que ha ofendido. aunque pequeñas impresiones. Si todas las penas son iguales de rigurosas. debido a las ideas de Beccaria. que no es causar daño. primero en Europa y después en América.

donde destacaban el trabajo.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 33 mAnuel monTeSinoS y molinA E ste militar español. reforma de la Dirección General del Ramo y sistema económico del mismo. Cádiz. junto con la falta de higiene y el encadenamiento de los presos. España. 254 y ss. donde tuvo pleno y permanente acceso a los presidios navales y fue ahí en donde pudo haber adquirido los conocimientos básicos para su formación. es considerado el creador del sistema progresivo penitenciario. La obra de Montesinos trascendió por su trabajo en el Presidio de Valencia. pero aún así. el que dirigió con tino y un gran sentido de humanismo y su profunda fe en la recuperación social del hombre delincuente. España. Algunos tratadistas del tema sostienen que él no tuvo bases teóricas para adentrarse en el conocimiento del penitenciarismo. Montesinos solicita que le cedan el convento de San Agustín. No. octubre-diciembre. su programa y proyecto dio resultados valiosos. En 1836. España). 1962. Lamentablemente es escasa la bibliografía que existe sobre este personaje que sienta las bases de un sistema que apuntaló los pilares fundamentales del estudio y tratamiento de los internos. Valencia. . hacían de las prisiones de su país un verdadero infierno9. Sus escasos críticos manifiestan que Manuel Montesinos nunca visitó una cárcel en condición de estudio ni mucho menos tuvo acceso a ningún modelo en España. pp. (reproducción de la Revista de Estudios Penitenciarios. es decir. Madrid. pues quienes salen en su defensa argumentan que Montesinos fue prisionero de guerra en Francia y después sufrió prisión en Tolóm. Pero además. Manuel. así como la aplicación de normas sistematizadas alejadas de la dureza y crueldad que. Reflexiones sobre la organización del presidio militar de Valencia. se desempeñó laboralmente en la Junta Consultiva Naval de España. se le atribuye ser precursor de los modernos sistemas de tratamiento penitenciario. nacido en junio de 1796 en San Roque. 1846. 159. remuneración justa y la última fase de la preliberación fundada en la confianza. en Valencia. para transformarlo en presidio y desde el que realiza su 9 Montesinos y Molina.

254 y ss. pp. . Montesinos no quiere arriesgarse a que su proyecto sea vetado y asume el compromiso. contra los que luchó Montesinos y que consistía en que al ingresar un preso. Posteriormente le dan la tarea de crear los presidios de Algeciras. Luego es nombrado visitador General de los Presidios Meridionales del Reino y Plazas de África y se le ordena viajar a Málaga para organizar diversas brigadas de condenados para la construcción de carreteras. octubre-diciembre. de cuatro eslabones a la cintura y así sucesivamente y que de hecho el penado permanecía 10 Montesinos y Molina. España. Su labor fue tan destacada que recibe el nombramiento de Coronel de Caballería y le encomiendan la creación de un presidio en Sevilla. Muere en Valencia en julio de 1862. y por lo tanto reacia a desviar fondos y menos para acondicionar un presidio. era llevado a la fragua en donde se le aplicaban los hierros. 1962. construye el de Burgos y remodela el penal de Toledo. En todos los citados. se le atribuye la invención del sistema progresivo. Para evitar gastos a la Hacienda Pública. inmersa en aquellos tiempos en sufragar la guerra contra los carlistas.34 aDolfo suárez terán meritoria labor correccionalista y penitenciaria. es la concreción de tres etapas10: 1) El Periodo de los Hierros. No. Madrid. Al fin y al cabo caballista desde los 12 años de edad.Se trataba de una crueldad extrema que tenía su origen en los reglamentos de los presidios de esa época en España. y la edificación de un presidio en Darro. Manuel. “Bases en las que se apoya mi sistema penal”. que cumple. con el trabajo de los presos. como consecuencia de un accidente sufrido días atrás al caerse del caballo que montaba. 159. (homenaje al coronel Montesinos) Reproducido por la Revista de Estudios Penitenciarios. celebrado en la ciudad de Londres en 1872. según el delito cometido: grillete con ramal corto a la rodilla de dos eslabones ligeros. Lo fundamental en sus ideas. le indican que aplique su sistema de tratamiento. de que el convento sea adecuado para presidio. En el Congreso Penitenciario Internacional. Cartagena y Valladolid.

Ese desempeño laboral de los penados. trabajos de limpieza. pues Montesinos se oponía a la explotación de los presos. los penados que cumplían con su trabajo y observaban buena conducta. 3) De la Libertad Intermedia-Ni duda cabe que Montesinos sentó otra piedra angular del actual sistema progresivo.-Montesinos le dio una gran importancia al trabajo como una parte esencial en la readaptación del penado. con maestros y aprendices.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 35 encadenado como bestia. . es que se trata del más claro antecedente del régimen abierto. pues solamente con el funcionamiento de los talleres. o bien. En este tercer periodo de prueba. el preso era puesto en contacto con los demás prisioneros para realizar labores de limpieza. Por todo lo anterior. 2) Periodo del Trabajo. es reconocido como el creador del sistema técnico progresivo en el tratamiento de los reclusos. Manuel Montesinos y Molina. Era muy clara la posición de Montesinos. trabajos manuales y de artesanía. y era el “germen de la honradez”. “era la prenda en que más fuertemente se afianzan las virtudes sociales”. Por eso es que en casi todas las legislaciones modernas. con la etapa de observación. En la prisión de Valencia a cargo de Montesinos. se les concedía la oportunidad de salir de la cárcel con alguna encomienda. para realizar algunos trabajos fuera de la institución. se da la posibilidad del tratamiento del preso. Los datos que se tienen es que al interior de ese penal. Estas salidas eran sin custodia. Había talleres industriales. los presos tenían una diversidad de actividades como una terapia ocupacional. Todo esto muestra una etapa de afrenta y deja ver lo difícil que fue impulsar un cambio penitenciario humanitario. se parte del sistema progresivo. se contaba con más de cuarenta talleres. todo se basaba en la confianza y lo más importante de lo anterior. pues consideraba que el amor al trabajo. Después de ello. además del pago de un salario digno para impedir que la prisión se transforme en una institución de explotación. entre otros. trabajos agrícolas. recibía una retribución justa y generosa. en donde era observado constantemente.

en el año de 1976 por siglo veintiuno editores. Foucault narra en forma por demás detallada. Vigilar y Castigar. nacido en Bandera de Francia Poitiers el 15 de octubre de 1926 y fallece en 1984 en París. el infeliz condenado a la más horrible muerte por haber atentado contra la vida de Enrique IV de Francia. S.. 6. pág. cuyo castigo fue morir bajo despiadada tortura y en forma pública en el patíbulo a las puertas de la Catedral de París. víctima de sida. México. Lo cierto es que Damiens. Con gran estrépito se acomete la ejecución del fallido regicida. Este pensador escribió varias obras sobre la sexualidad. para luego ser contrastada con un reglamento para un reformatorio de París. 11 Foucault. Lo anterior es descrito por el francés en forma escalofriante. V. cada uno de los equinos tirara por su lado para desmembrar el cuerpo del infeliz supliciado11. a quien apenas logró tocar. 2003. al nacimiento de la prisión. pues mató al rey. a los 57 años de edad. atados a cada una de las extremidades del condenado. entre otras cosas. de C. D. pero lo que a mí me interesa particularmente es adentrarme en el estudio de su extenso trabajo publicado en español. pues mató “al padre de la patria”. el caso de un hombre acusado de regicidio. bajo el título de Vigilar y Castigar. mediante la utilización de cuatro caballos para que. En las primeras páginas de Vigilar y Castigar.V.36 aDolfo suárez terán michel foucAulT F ilósofo francés. Siglo Veintiuno editores. en el cual las tareas eran estrictamente separadas en tiempo por el ruido de los tambores: un suplicio y un empleo del tiempo con una distancia de 75 años. Sostiene que la prisión es la forma más inmediata y más civilizada de todas las penas. Michel. El autor de la obra se refiere. de C. . nacimiento de la prisión.F.A. y parricidio. sobre todo a los cambios que se han dado con respecto a la forma física de los individuos sentenciados en cuanto al castigo que se les impone. S. A.

” y “tenderá.” Foucault compara el suplicio con un espectáculo.” Con estas palabras. privar de todos los derechos sin hacer sufrir. el castigo para el condenado únicamente. pero poco glorioso castigar. Michel. cit. también hay cambios en cuanto la exposición de los mismos: el condenado no tiene ya que ser visto cuando son conducidos al patíbulo. 15. . Explica que a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX desaparece “el espectáculo punitivo.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 37 Es así que estamos ante la presencia de diversas modificaciones. o una multa descuenta bienes. del mismo modo que la prisión quita la libertad. a convertirse en la parte más oculta del proceso penal”. Se hace referencia a los cambios en los castigos a los cuerpos de los condenados. se disimula 12 Foucault. cit. 13 Foucault. siendo este una muerte igual para todos13. pág. el gran espectáculo de la pena física.” Y junto a estos cambios en el castigo al cuerpo de los condenados. pues. Se habla de una <humanización>: “ha desaparecido el cuerpo como blanco mayor de la represión penal. Pero que además. la guillotina suprime la vida. Michel. op.” Pero hacia finales del siglo XVIII un nuevo castigo habría de surgir: “<< a todo condenado a muerte se le cortará la cabeza>>. imponer penas liberadas del dolor.” He aquí la “utopía del poder judicial: quitar la existencia evitando sentir el daño. “El castigo ha pasado de un arte de las sensaciones insoportables a una economía de los derechos suspendidos. Una de ellas es la desaparición de los suplicios en el cadalso12. pero utilizándolo como intermediario para privar al individuo de su libertad. “las prácticas punitivas se habían vuelto púdicas”. que al mismo tiempo a la justicia avergüenza poner. pues.” “Casi sin tocar el cuerpo. “Es feo ser digno de castigo. Como previamente explica el autor. op. El castigo ha cesado poco a poco de ser teatro. 10. reformar <<curar>> y no castigar. Explica que el principal objetivo del “castigo” es corregir. “desaparece. Se quiere castigar algo que no es el cuerpo mismo. pág. en los comienzos del siglo XIX. Foucault pretende presentar al castigo del delincuente como la marca que le deja frente a los demás su propia condena. una sola muerte por condenado.

38 aDolfo suárez terán el cuerpo supliciado. también se ha modificado profundamente el objeto a castigar. diagnósticos. y cómo actuar frente al delito cometido.” Foucault presenta su obra después de una breve reseña sobre el nacimiento de la prisión. “…se siguen juzgando efectivamente objetos jurídicos definidos por el Código. efectos de miedo o de herencia. normativos. achaques. han florecido diversas cuestiones sobre el origen del crimen en el ser del criminal. lo que verdaderamente es este individuo. Foucault dice que la pena ha dejado definitivamente de estar centrada en el suplicio como técnica de sufrimiento. anomalías. Dice que este sistema del panoptismo garantiza el funciona- . pero se juzga a la vez. Por otro lado. no ha funcionado jamás sin cierto suplemento punitivo que concierne realmente al cuerpo mismo: es justo que un condenado sufra físicamente más que los otros hombres. Y junto a este juicio.” Es decir. asegura que “un castigo como los trabajos forzados o incluso como la prisión –mera privación de la libertad-. introduciendo su objetivo: “una historia correlativa del alma moderna y de un nuevo poder de juzgar”. inadaptaciones. se excluye del castigo el aparato teatral del sufrimiento.” Es así que los jueces se han puesto a juzgar el <<alma>> de los delincuentes. pasiones. que a la hora de condenar a un individuo se tienen en cuenta distintos factores influyentes. “Son ellas.” El pensador francés explica que junto con la forma de castigar. esas sombras detrás de los elementos de la causa. Se entra en la era de la sobriedad punitiva. lo que será y lo que podría llegar a ser. instintos. referentes al individuo delincuente. y lo hace desde un punto de vista psicológico y filosófico al decir que el efecto mayor del Panóptico es inducir en el detenido un estado consciente y permanente de que es vigilado constantemente aunque esto no sea así. las efectivamente juzgadas y castigadas. realiza una interpretación y análisis del Panóptico de Jeremías Bentham. Él. más allá de determinar qué ley sanciona esta infracción: “todo un conjunto de juicios apreciativos.” Se considera que entre los años 1830-48 se consiguió dicha desaparición de los suplicios. pronósticos. tomando como objetivo principal la pérdida de un bien o un derecho.

Michel Foucault hace referencia a Van Meenen y transcribe lo dicho por este personaje durante un Con14 Foucault. Foucault agrega que el Panóptico es polivalente en sus aplicaciones. para instruir a los escolares en una escuela. El Panóptico puede incluso constituir un aparato de control sobre sus propios mecanismos. pues no solamente sirve para vigilar y enmendar a los presos. cit. su utilidad es también valiosa para curar y vigilar a los enfermos en un hospital. Añade que el Panóptico es un lugar privilegiado para hacer posible la experimentación sobre los hombres. El detenido tendrá sin cesar ante los ojos la elevada silueta de la torre central de donde es espiado. de un instrumento físico. el Panóptico. médicos. Desde su torre central. incluso si es discontinua en su acción.pero éstos. guardar a los locos. y para analizar con toda certidumbre las transformaciones que se pueden obtener en ellos. pues éstos son vigilados y controlados hasta por una sola persona que se encuentra en la torre de vigilancia sin ser vista por los demás. Sobre el nacimiento de la prisión. En donde haya que mantener bajo vigilancia a cierto número de personas. Michel. pág.tratándose de presos. el director puede espiar a todos los empleados que tiene a sus órdenes: enfermeros. pues logra que la vigilancia sea permanente en sus efectos. op.una arquitectura y una geometría. El detenido no debe saber jamás si en aquel momento se le observa. En síntesis. Lo esencial es que el preso se sienta vigilado. 186. pero debe estar seguro de que siempre puede ser mirado14. siempre se sentirán vigilados y observados y así estarán sometidos a ese efecto psicológico. para juzgarlos y modificar su conducta. se puede aplicar en donde existe una multiplicidad de individuos a los que haya que imponer una tarea o una conducta. según el francés. aunque efectivamente no sea así. guardianes. pues. .la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 39 miento automático del poder. Se trata.que actúa directamente sobre los individuos. vigilar a los obreros para que rindan más en sus labores cotidianas.

según el pensamiento de P. Para él. cit. sus primeros renglones los dedica para decir que la prisión es menos reciente de lo que se dice cuando se la hace nacer con los nuevos Códigos. . derivado de la ley. Michel. no ha sido el capricho del legislador los que han hecho del encarcelamiento la base y el edificio casi entero de nuestra escala penal actual: es el progreso de las ideas y el suavizamiento de las costumbres. educar su cuerpo. Señala que la forma-prisión preexiste a su utilización sistemática en las leyes penales. se ha diseñado la institución-prisión. Es un poder. Dice que se trata de una forma general de un equipo para volver a los individuos dóciles y útiles. Foucault. y sin embargo. antes que la ley la definiera como la pena por excelencia. la prisión establece los procedimientos para repartir a los individuos. marca un momento importante en la historia de la justicia penal. Ya en los primeros años del siglo XIX se tendrá conciencia de su novedad. con el funcionamiento mismo de la sociedad. formar en torno de ellos todo un aparato de observación. es una legislación que introduce procedimientos de dominación característicos de un tipo particular de poder. de Vigilar y Castigar de Foucault. 212. Rossini. pág. por un trabajo preciso sobre su cuerpo. op. y en profundidad. sobre este tema abunda:”Puede comprenderse el carácter de evidencia que la prisión-castigo ha adquirido desde muy pronto. de castigar como una función general de la sociedad.”15 Al inicio del capítulo Prisión. obtener de ellos el máximo de tiempo y el máximo de fuerzas. La prisión es una pena de las sociedades civilizadas. de registro y de anotaciones. fijarlos y distribuirlos espacialmente. La prisión es una pieza clave en el arsenal punitivo. La prisión es la pena por excelencia.40 aDolfo suárez terán greso penitenciario efectuado en la ciudad de Bruselas en 1847: “No ha sido la casualidad. clasificarlos. ha aparecido tan ligada. que ha hecho olvidar todos los demás castigos 15 Foucault. codificar su comportamiento continuo.

de sus disposiciones. . Massimo Pavarini. de su educación física. publicado por vez primera en español en 1980. 216. de respeto de sí mismos y de los demás” (Beugnot. la prisión. hace alusión a la discusión sobre los dos sistemas norteamericanos de encarcelamiento: el de Auburn y el de Filadelfia que lo reservo para el siguiente ensayista. 16 Foucault. cit. cuando destaca un pensamiento de L. Al fin investigador. de moral. el taller o el ejército. bajo el título La Invención Penitenciaria. La experiencia de los Estados Unidos de América en la primera mitad del siglo XIX. de su actitud moral. de la que ya no volverán a abusar…Los medios más seguros de mejorar a los individuos son el trabajo y la instrucción”. que implican siempre cierta especialización. mASSimo PAVArini E n el ensayo del profesor italiano de Derecho Penal de la Universidad de Bolonia. prepararlos.pp. es “omnidisciplinaria”.Baltard (Architectonographic des Prisons. Posteriormente. Foucault acude a un texto de Rapport de Treilhard: “La pena de la detención pronunciada por la ley tiene sobre todo por objeto corregir a los individuos. op. consolida su obra sobre el tema de la prisión. 123-124): “…unas instituciones completas y austeras. La prisión debe ser un aparato disciplinario exhaustivo. mucho más que la escuela. de su aptitud para el trabajo. a recobrar su puesto en la sociedad. es decir hacerlos mejores. podemos conocer aspectos fundamentales de El Nacimiento de la Penitenciaría en ese país. Foucault. Michel. pág. de su conducta cotidiana. Pareció sin alternativa. H.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 41 que los reformadores del siglo XVIII imaginaron. por medio de pruebas más o menos largas. sobre el mismo tema de la prisión. 1838. Ésta consiste no sólo en aprender a leer y a calcular. prefecto de Seine-Inférieure).16 Michel Foucault. y llevada por el movimiento mismo de la historia”. debe ocuparse de todos los aspectos del individuo. sino también en reconciliar a los condenados “con las ideas de orden. En varios sentidos.

En la voluntad de este gran reformador.organizada según el modelo holandés. En 1718 se decide la construcción de un nuevo jail para los deudores. Es necesario.F. Massimo. de C. los acusados en espera de juicio y de una workhouse para los convictos. Los Orígenes del Sistema Penitenciario (siglos XVI-XIX). aunque las circunstancias y la nueva realidad socioeconómica era otra. fue el inspirador de la primera legislación de 1682 y suprime la pena de muerte para casi todos los crímenes con excepción del homicidio premeditado y voluntario y para el delito de alta traición17. que había convertido en obsoleto el antiguo sistema de represión. pág. S. De hecho.V. D. la legislación penal anglo sajón. es decir. la muerte. .ya se contemplaba el aislamiento de los detenidos. 1980. emplear a los internos en actividades laborales. 141. El proyecto de Penn para la House of correction – a veces llamada worhouse. el country jail conservaba su papel de cárcel preventiva. 17 Pavarini. se habilitaba para internar a los transgresores de las normas que no comportaban pena corporal o pena de muerte.A.42 aDolfo suárez terán Pavarini refiere que el control social de la criminalidad de fines del siglo XVIII no había cambiado mucho y se asemejaba a la que prevalecía en la época colonial. como así también la retribución al trabajo forzado. el experimento de Penn fracasó y a su muerte se reintrodujo la legislación inglesa de penas corporales y en particular la pena de muerte. prevaleciendo las penas corporales y en primer lugar. así como el internamiento obligatorio de los ociosos y vagabundos. en tanto que una nueva institución-la house of correction. de la división de los presos. Siglo XXI editores. México. y que serían obligados al trabajo forzado. época en la que estaba vigente el Código de la madre patria. Cárcel y Fábrica. El Jail (originalmente un fortín militar que se destinaba exclusivamente a la detención preventiva) conservaba su finalidad primitiva. William Penn.

día y noche. el detenido debe proveer con sus propios bienes al mantenimiento. R. Ya expliqué que el jail era cárcel preventiva. No hay distingo entre el criminal detenido in fraganti y los que son meramente sospechosos”. Entre éstas. . fue la pena capital que estuvo más en uso en las colonias norteamericanas19. como una sola manada. De 446 casos llevados a la Suprema Corte de Nueva York entre 1693 y 1776. ambas en forma pública. Testimonio de él. pág. como apéndices arquitectónicos del jail. están tirados por el suelo. Law enforcement in colonial New York. 87 recibieron sentencia de muerte. la horca. En algunos casos los que violaban las normas migratorias eran expulsados de la colonia o de la ciudad. así como acentué la presencia dominante de penas corporales. Desde luego que también existieron casas para pobres (poorhouses) donde se internaban huérfanos y viudas indigentes. Está en la obra de este autor: Notice of the original and succesive efforts. J. 702. Nuughton. originariamente. vino a presentarse en los siguientes términos: El jail mantiene su función original de cárcel preventiva.18 En las houses of correction o work house se presentan. los que habían transgredido leyes de inmigración. Goebel. 1826. Las condiciones de sobrevivencia en el jail son deprimentes: “Se ve en este lugar. pagando al carcelero. También fueron penas corporales los azotes y la picota. Nueva York. En estas instituciones eran internados por pequeñas transgresiones de leyes que no merecían sanciones corporales. colores y sexos. son específicamente del “Old Stone Prision”. R. 14 19 T.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 43 La situación penal en la Pensilvania colonial. to improve the discipline of the prision of Philadelphia. y en ellos la disciplina no era muy diferente de la que existía en la cárcel preventiva. pues no es dinero público. según el cual. quien explota sin misericordia al internado. donde. pág. sobre el régimen interno del Jail. predominando el sistema de origen anglo sajón. 1944. Fue en 1736 cuando se introdujo la obligación de mantener con fondos públicos a los detenidos en forma preventiva. así como ociosos y vagabundos. 18 Vaux. prisioneros de todas las edades.

. no solamente cárceles. hospitales. lazaretos y escuelas. la estructura de esta forma de purgar la pena se fundaba en el aislamiento celular de los internados. Lo anterior no sucedió nunca. Aquella armadura carcelaria satisfacía las exigencias de cualquier institución en la que se requiera “tener personas bajo vigilancia” es decir. Dicho proyecto de aislamiento no era completamente original. en la meditación y en la oración (criterios eminentemente religiosos sugeridos por los Cuáqueros). hasta en tanto no se construyeran cárceles del mismo tipo en otros lugares. 168. se ordenó así la construcción de un edificio celular en el jardín interior de la cárcel –preventiva. 20 Pavarini.44 aDolfo suárez terán En las comunidades de los primeros colonizadores. la oración y la abstinencia total de bebidas alcohólicas debían crear los medios para salvar a tantas criaturas infelices. se imponía también la pena de la marca de fuego.”20 Con una ley. para el Solitary Confinment de los condenados.de Walnut Street (Filadelfia). En 1790 las autoridades determinaron la institución en la que “el aislamiento en una celda. en la obligación al silencio. La misma legislación disponía que las autoridades de la cárcel de Walnut Street. señalando a los condenados con la letra inicial del delito cometido. sino también casas de trabajo. Massimo. pues el Panóptico de Bentham establecía la cárcel de tipo celular. por lo cual el sistema penitenciario de Filadelfia se impuso desde el principio como “penitenciaría estatal”. pág. Como ya lo señalé en renglones anteriores. mientras que la construcción que ya existía debía seguir funcionando como cárcel preventiva. cit. recibieran en la misma construcción a los internados en las Work house de otras ciudades del estado de Pensilvania. Este rígido sistema negaba a priori la posibilidad de introducir una organización de tipo industrial en las prisiones. op. fábricas.

pero además. Prevalecía ya el criterio de que un trabajo bien remunerado reducía los índices de criminalidad. que era considerada como un factor criminógeno de consecuencias desastrosas. sino por un importante cambio en el mercado de trabajo. las autoridades sostenían que el sistema filadélfico era el más humano y civilizado de todos. sino que también deformaba a los internados. el trabajo era visto solamente con un criterio terapéutico. La importación de esclavos se hacía cada vez más difícil a causa de la nueva legislación. las que desde luego no faltaron. La crisis definitiva del sistema de Filadelfia no se operó por razones humanitarias. reduciendo en ellos la capacidad de trabajo que tenían. América conoció un incremento importante de demanda de trabajo. En 1837 en el estado de Nueva York. pues según ellos. La rápida industrialización determinaron un vacío en el mercado de trabajo. pues era artesanal y no podía producir efectos económicos de ninguna índole. ello a pesar de que la realidad mostraba un incremento en la tasa de suicidios y de locura como resultado de este conjunto de normas de reclusión.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 45 Los impulsores del sistema de Solitary Confinment. la reincidencia misma se disminuía por que la mayoría de los ex convictos encontraron empleo bien pagado. consideraban que dicho sistema resolvía todos los aspectos de los problemas penitenciarios. sostenían que en el silencio y aislamiento se daba el proceso psicológico de introspección que se consideraba que era el vehículo más eficiente para la regeneración. sobre todo en contra de la propiedad. impedía la promiscuidad entre los detenidos. En el sistema de internamiento celular. fue un muy importante aumento del nivel de salarios. que los índices de natalidad y de inmigración no podían llenar. . El efecto de ello. Los responsables de la justicia penal iniciaron críticas al sistema filadélfico pues el sistema de Solitary Confinment no sólo privaba al mercado de fuerza de trabajo. En los primeros años del siglo XIX.

con posibilidades de transformarla. cit. después. . Este intento de cambio no hacía más que repetir la contradicción económica que había sido la causa principal de la desaparición del trabajo en los work houses o houses of correction. 171. pág. La cárcel es vista como una inversión improductiva al no poder competir con la producción externa. a costa suya. Lo novedoso del nuevo sistema. viciando así toda experiencia. permitió a los capitalistas privados tomar en concesión la cárcel misma. Aunque en un principio se mantuvo el sistema de aislamiento. se experimentó por primera vez en la penitenciaría de Auburn (Nueva York). las máquinas y el common work. 21 Pavarini. permaneciendo a su vez bajo dirección del empresario el trabajo y la venta de la producción. Massimo. de ahí el Sistema de Auburn21. al mismo tiempo que no educaba en los presos la habilidad y capacidad profesionales necesarias en los obreros modernos. Obligar a los internos a trabajar en sus celdas era un obstáculo insuperable para introducir la organización manufacturera. se siguió un esquema de carácter contractual en el cual la organización institucional estaba en manos de la autoridad administrativa. en fábrica. La originalidad de este nuevo sistema consistía en la introducción de un modelo de trabajo de estructura dominante en la fábrica.46 aDolfo suárez terán Por estas razones se empezó a introducir el trabajo productivo en las cárceles. op. El primer intento de organización penal capaz de superar estas contradicciones. En una fase ulterior la empresa privada se limitó a colocar la producción en el mercado. Este nuevo conjunto de normas penitenciarias se basaba en dos aspectos o criterios fundamentales: el Solitary Confinment durante la noche y el Common Work durante el día.

Los orígenes del Sistema Penitenciario. la disciplina. 22 Cassidey. Además de la explotación de los internados por empresarios. afuera. dejen que el hombre. Dejen que el hombre. sino que abarcó fenómenos como la educación. 1897. y las modalidades en el tratamiento mismo.”22 el origen ecleSiáSTico de lA PeniTenciArÍA dArÍo meloSSi L a mayoría de los ensayistas del penitenciarismo. use las máquinas. . On Prisons and Convicts. en experiencias de tipo laico.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 47 Esta última etapa. Había que agregar que la peculiaridad de esta forma de organización no se limitó al sector económico. W.que tuvo formas muy autónomas y que son consideradas originales que no se encuentran. use sus manos. Philadelphia. efectos todos de la presencia del trabajo productivo en el cumplimiento de las sentencias. marcó el momento de la total industrialización carcelaria. 30. pág. Llegó el momento en que este sistema empezó a tener oposición de la parte empresarial ajena a la cárcel. es interesante conocer lo que describe Darío Melossi en su trabajo Cárcel y Fábrica. de ninguna manera. coinciden en que el concepto de Penitenciaría tiene un origen eclesiástico que deriva del sistema canónico penal –época feudal. Por lo anterior. En 1897 W. de las organizaciones de la clase obrera y otros aspectos que imposibilitaron transformar a la penitenciaría en una empresa productiva. se sintieron afectados en sus intereses por razones más que comprensibles. Agrupaciones empresariales que nada tenían que ver con la cárcelfábrica y sindicatos. adentro. Cassidey expresó lo siguiente: “el estado no tiene ningún derecho a interferir en el trabajo (del obrero libre) ni de proporcionar a éstos (los presos) toda clase de máquinas perfeccionadas.

por parte de la autoridad. hasta que el culpable se enmendara. que la conducta del hechor era una ofensa a Dios. Italia. no era considerada como un medio idóneo para tal fin. por ello. Señalo que para asimilar mejor la teoría de Mellosi. se trataba. cit. es decir. así se consideraba. De ahí se inspira esa respuesta en el rito de la confesión y de la penitencia. Cárcel y Fábrica.socialmente como medida eficaz de expiación y de catarsis espiritual. Darío. pág. que el sufrimiento era aceptado . se detalla cuando expresa que las primeras y lo que él llama embrionarias formas de sanción utilizada por la iglesia se impusieron a los clérigos que habían delinquido en alguna forma. el castigo espectacular y cruel. él mismo manifiesta que es muy aventurado hablar verdaderamente de delitos. Por ello. del que ya ofrecí cuenta anteriormente. Poco importaba el daño sufrido por la víctima o la regeneración del delincuente. 21. una respuesta de tipo religioso-sacramental. Así se entiende y explica por qué esas acciones de los infractores provocaron. Es así. 23 Melossi. la ejecución de la pena se manifestaba en la imposición de sufrimientos que podían “advertir y anticipar el horror de la pena eterna”. Para mí. hay que comprender que durante los finales del siglo XIV en Inglaterra. lo interesante de la investigación de Mellosi. en tal perspectiva. op. para provocar así en los espectadores una inhibición total de imitarlo. Prevalecía en aquellos tiempos del siglo referido. más bien se trataría de ciertas “infracciones religiosas” (aunque no dice en qué se hacían consistir esas infracciones) que resultaban preocupantes y desafiantes de la autoridad eclesiástica23. . el modelo de justicia divina con el que se medían las sanciones. Ambos son profesores de derecho penal en la Universidad de Bolonia. se ubican los que pueden ser considerados como los primeros ejemplos históricos válidos de la pena carcelaria. Los Orígenes del Sistema Penitenciario. la prisión punitiva y no preventiva o de custodia.o más bien impuesto. Así nació el castigo de cumplir la penitencia en una celda.48 aDolfo suárez terán en un libro que comparte con Massimo Pavarini. Es por ello que la cárcel.

A la privación de la libertad se añadieron otros castigos y sufrimientos de índole físico: aislamiento en calabozo. por medio de la meditación. por que la autoridad eclesiástica solamente buscaban o pretendían que en el aislamiento de la vida social. cuya finalidad se debe entender como enmienda delante de Dios y no como regeneración ética y social del condenado-pecador. Esa penitencia cuando se transformó en sanción penal. La existencia penitencial de la cárcel canónica. Castigos que fueron propios de la ejecución penitenciaria canónica y que. En el régimen canónico penitenciario. mantuvo en parte su finalidad de corrección.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 49 Dicha naturaleza terapéutica de la pena eclesiástica fue después englobada ya como necesariamente de naturaleza pública. Se trataba de una finalidad esencialmente ideológica. tienen su origen en la organización de la vida conventual. tuvo un sentido estrictamente religioso en donde prevalecía totalmente la presencia de Dios en forma absoluta en la vida social. Es así que Darío Mellosi sostiene que el concepto de penitenciaría es de origen religioso. Por ello sale del foro de la conciencia y se convierte en institución social. Se transformó en reclusión en un monasterio por un tiempo determinado. El régimen penitenciario canónico jamás tomó en consideración el trabajo carcelario como una posibilidad de ejecución de la pena. la pena debía cumplirse en la reclusión de un monasterio. obligación del silencio. Se consideraba que daban al condenado la ocasión u oportunidad. Seguramente. en una celda o en la cárcel episcopal (como en la Cárcel de Clérigos de Morelia). se pudiera alcanzar el objetivo primordial de la pena: el arrepentimiento. y por ello su ejecución se hace pública con el propósito de intimidar y de prevenir. de expiar su culpa. Se trataba de la separación total del mundo y el contacto más estrecho con el culto y la vida religiosa. evidentemente. .

no solamente por su vasta y valiosa obra contenida en sus libros: Asistencia a reos liberados (1966). se debe al Dr. Manual de prisiones (1970). Legislación penitenciaria y correccional comentada (1978). México. Editorial Porrúa S. Itinerario de la pena (1997). que habrá que admitir que tienen inmediato antecedente en el código de Argentina. de su autor24. Jalisco. Se desempeña como juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos. Sergio. 24 García Ramírez. El Final de Lecumberri. Presidente de la misma en el período comprendido de 2004 a 2007.50 aDolfo suárez terán Sergio gArcÍA r AmÍrez U na de las etapas más significativas del sistema penitenciario mexicano. social del delincuente. para el debido ejercicio de su delicada función y la individualización social de carácter penal. pág. llegó con la inquietud cientificista de los postreros años del siglo antepasado. El artículo 18 constitucional (1967). A. El final de Lecumberri (1979). 56. prisiones. Los personajes del cautiverio. prisioneros y custodios (Primera Edición. después de perfeccionar y precisar. Peticiones que culminaron. Es investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Editorial Porrúa 2002) que eso ya sería más que suficiente para reconocerle su aportación a esta ciencia tan importante en nuestro país. 1979. y que obligan al juzgador. al conocimiento de las condiciones y de circunstancias en que cometió el delito. el 51 y 52. es abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México y obtuvo el grado de Doctor en Derecho por la misma casa de estudios. psicológico. Quiero dar a conocer breves antecedentes de lo que menciono en el primer párrafo respecto al meritorio e importante logro del maestro Sergio García Ramírez. a la que las autoridades no le han dado el valor que significa. en suma. Sergio García Ramírez. en dos artículos muy estudiados y recordados del Código Penal. solicitando los penalistas con gran entusiasmo el estudio antropológico. Cuando hizo acto de presencia en nuestro país el positivismo criminológico. La prisión (1975). . y de la persona y vida. García Ramírez nació el día 1 de Febrero de 1938 en la ciudad de Guadalajara. sin duda alguna.

. dice: “¿Cuántos penitenciaristas de libros. se extendió el Derecho penitenciario nacional de nuestro país. 1984. se trata de un órgano colegiado cuya función consiste en instrumentar las medidas necesarias para el adecuado gobierno del establecimiento. fue la aplicación del sistema progresivo técnico. Otra estupenda aportación del maestro García Ramírez. salvo casos excepcionales y sin el menor principio científico y humanista como el que implantó García Ramírez en ese centro de reclusión. Desde luego que esos estudios se actualizan periódicamente. Derecho Penitenciario. El estudio de personalidad del interno es de vital importancia y la ley establece que durante el período de observación y diagnóstico.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 51 Estoy hablando de los estudios de personalidad (que actualmente muchos jueces y funcionarios de las prisiones mexicanas desestiman) que García Ramírez dispuso se hiciesen por vez primera cuando dirigió el Centro Penitenciario del Estado de México (1966-1970) y que antes en ninguna prisión de nuestro país se practicaban al interno. También logró en ese penal del Estado de México. cuando también estaba al frente de dicho centro. El Doctor en Derecho Luis Marco del Pont y refiriéndose a García Ramírez. hubieran querido materializar sus ideas en la práctica?”25. 126.F. de los programas especiales y de la supervisión de los ser25 Marco del Pont. pedagógico y ocupacional. García Ramírez vivió intensamente la problemática carcelaria. D. logrando lo que durante años muchos mexicanos reclamaron: una reforma carcelaria técnica y humanista. psicológico. mediante el control de la vida cotidiana dentro de él. constituir el Consejo Técnico Interdisciplinario. Luis. el personal técnico de la Institución realizará el estudio integral de la personalidad del interno desde los puntos de vista médico. psiquiátrico. México. Respecto al Consejo Técnico. Cárdenas Editor y Distribuidor. pág. social. y sobre esas bases. para conocer todas las circunstancias que contribuyan a la individualización del tratamiento.

dispuso que se llevara a cabo el primer censo de la población penitenciaria en el país. técnica. administrativa y de seguridad y custodia: Evidentemente que en dicho Consejo participan los titulares de los departamentos médico. de acuerdo con los límites que le otorgue el Reglamento respectivo de cada centro penitenciario. Todo lo anterior por lo que corresponde al Consejo Técnico y a los estudios de personalidad. lo expuse en forma por demás sucinta. es que cuando García Ramírez se desempeñaba como Subsecretario de Gobernación a cargo del régimen de prevención y readaptación social (1976).52 aDolfo suárez terán vicios penitenciarios. Él instituyó el Régimen Abierto en el penal del Estado de México. Con este carácter. de psicología y de trabajo social. El Consejo Técnico se integra por el director del centro y por los responsables de las áreas jurídica. pero tiene un valor extraordinario y por ello el reconocimiento que penitenciaristas mexicanos y latinoamericanos. le guardan al Dr. Sergio García Ramírez García Ramírez también dirigió durante los últimos cuatro meses (entre el 30 de abril de 1976 y el 26 de agosto de ese mismo año) los días finales de la Penitenciaría de Lecumberri. . Un dato importante que agrego y no quiero dejar fuera. es la instancia coordinadora del personal profesional de la institución y ejerce asimismo las funciones de asesoría y toma de decisiones.

encarcelados26.A. 26 Enciclopedia Jurídica Omeba. trabados. por medio del vimen. de ahí viene el concepto de víncula. Página 180 y ss.53 SegundA PArTe PriSioneS y cárceleS en romA E n la primera parte ofrecí la teoría respecto a las prisiones. Antes de comentar lo referente a la primer cárcel romana de que se tenga noticia. El ergastulum fue la forma primitiva de carcer privatus. y de ahí viene la palabra vinculum. que originalmente significaba el estado de ser maniatado. Cicerón decía que los vinculados estaban atados. unidos. Tomo XXIII. Séneca asegura que el primer edificio en donde los atados estaban custodiados. propias para atar. También se utilizaban las cadenas. . propiedad de la familia. los que se echaban al cuello y a las manos y a los pies de los delincuentes. ahora revisaré la cuestión histórica. que posteriormente los vinculados. es decir. También se utilizaba la cuerda de tripa (que también servía para instrumentos musicales) para hacer lazos. estaban atados. Ancalo S. Las cárceles en Roma eran de carácter privado y público. los cautivos de guerra eran vinculados. Argentina. enlazados. que según el propio Cicerón significa el mimbre y toda clase de vara delgada y flexible. Buenos Aires. resultado de una organización económica familiar. Se trataba de un calabozo para custodiar y disciplinar allí a los esclavos. los atados o amarrados estaban custodiados. fue edificado en la época del rey Anco Marcio y que fue la primera Víncula pública o cárcel. atadura o lazo. prendidos. considero necesario dejar establecido que en sus orígenes.

además se le consideraba responsable del delito de lesa majestad.era una prisión que se localizaba en el foro romano. el inferior de ellos es donde estaban los prisioneros. La primer cárcel pública en Roma. El nombre de <Mamertina> puede obedecer a su cercana ubicación al templo de Marte. derivaba del rey romano Servio Tulio Hostilio. Ello trajo como consecuencia una serie de abusos y de excesos ejercidos por el pater familias. Tullianum. Los orígenes del nombre de la prisión no son seguros. C. y quien no la respetara. fue edificada en el séptimo siglo (a. quien aprisionaba también a sus adversarios políticos. . y aunque en forma muy breve. El Emperador Zenón prohíbe finalmente. la que fue muy temida por las leyendas negras que se contaban. La Tullianum –conocida también como Mamertina. Pero también existe otra teoría que habla del latín arcaico. en referencia a la cisterna que ahí existe todavía. frente a la Curia. Esta cárcel fue ampliada y fortificada por el Rey Servio Tulio Hostilio. Es interesante saber la historia de esta prisión. Fue construida alrededor de la época del primer saqueo de Roma por los galos. a los que se bajaba a través del suelo de la primer planta. Fue originalmente destinada como una cisterna en el suelo del segundo nivel –había dos-. normalmente comandantes extranjeros derrotados y que se convertían en la pieza central de un desfile triunfante romano. recibiendo entonces el nombre de Tullianum o Tulia. solamente los prisioneros importantes eran mantenidos en ese lugar. es adecuado ofrecerla.54 aDolfo suárez terán También el ergastulum era utilizado para custodiar al deudor. la existencia de cárceles privadas. hacia 386 a. tullius <un chorro de agua>. Se aceptaba que el nombre clásico.) o más bien en el primer siglo después de la fundación de Roma. sería sometido a la Ley del Talión. C. En sus principios.

el arreglo de carreteras.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 55 Normalmente permanecían encarcelados hasta que se hacia el desfile y luego se les estrangulaba en público. En esas cárceles a los esclavos se les obligaba a trabajo forzado como el “opus publicum”. el emperador Constantino mandó edificar un sistema de cárceles. No existen datos precisos que den cuenta de la fecha en que se dejó de utilizar definitivamente y actualmente existen dos iglesias superpuestas convertidas en centro de devoción cristiana. pues existe la leyenda que en el piso del Tullianum estuvieron presos San Pedro y San Pablo antes de ser llevados a su ejecución. Se trata de una leyenda que solamente es avalada por la iglesia católica. pues los encarcelados estaban vinculados con cadenas entre las más miserables condiciones. Posteriormente. trabajos en baños públicos y en las minas. y Ulpiano señaló en el Digesto que la cárcel era para guarda de los hombres y no para su castigo. Pero siempre la parte interior de la Tulia fue recordada como la más severa. podía ser entregado a sus familiares”. Laboraban en canteras de mármol. Es así que no existe evidencia confiable que compruebe la supuesta estancia de San Pedro y San Pablo en el tuliano. el esclavo penal estaba con vida. . como las muy célebres de Carrara o en minas de azufre. “Si después de 10 años. que consistía en la limpieza de alcantarilla. unos eran atados con cadenas más pesadas que otros. que anualmente organiza festividades bajo el nombre de la fiesta de las Cadenas de San Pedro. a menos que murieran de otras causas en la prisión que era repugnante y terrible impregnada de humedad y de pestilentes olores que ocasionaba graves y mortales padecimientos a los emprisionados.

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para tener ahí a quienes posteriormente serían ejecutados como castigo o como ofrenda a los dioses. La pena siempre fue más allá de la gravedad del delito cometido. sino como un lugar de custodia hasta que llegara el momento de su aplicación. Aunque este trabajo está destinado al tema de las cárceles no está por demás abordar. esos espacios carcelarios no tenían la finalidad de readaptar al culpable de faltas que eran sancionadas con extrema severidad. Fray Bernardino Sahagún.57 caPítuLo i éPocA PrehiSPánicA en méxico F ueron los misioneros franciscanos. aunque sea en forma breve. Moreno y entre los segundos: Francisco Javier Clavijero. entre otros. Desde luego que existen autores que se han referido al derecho penal prehispánico. en tanto que otros historiadores y autores sostienen lo contrario. cuando se inicia lo que Richard Ricard llamó la “conquista espiritual”. así como que la prisión no fue considerada en sí misma como pena. Manuel M. y agustinos. Ricardo Franco Guzmán y Salvador Toscano. inicialmente. dominicos. 1525. Entre los primeros: Miguel Macedo. quienes dejan testimonio escrito de lo que encontraron como “cercados y jaulas” que hacían las funciones de prisión. sosteniendo que la prisión no era una pena. con excesivo rigor. Es evidente que en esa época. los castigos draconianos impuestos al transgresor de las normas que imperaban en aquella . pues casi en la totalidad del catálogo de penas la consecuencia era la muerte. había una gran desproporción.

está el testimonio escrito que dejó Francisco Javier Clavijero28. así como quienes movían los mojones puestos por la autoridad pública en la tierra. la cual. motín. maltratamiento a embajador. Historia Antigua de México. ministro o correo del Rey. remontándose a fuentes directas e indirectas que datan del año de 1529 comentando que el Derecho Azteca es testimonio de severidad moral. alteración de medidas en el mercado. como bien lo dijo el investigador alemán J. en la guerra o en fiestas. traducción de Carlos Rovalo y Fernández Edición de la Revista Jurídica de la Escuela Libre de Derecho. sin orden del jefe. Edición México. Y también para conocer la severidad y el rigor del castigo de esos años del México prehispánico. la hostilidad al enemigo en tiempo de guerra. . 1971. auténtico Justiniano de su época. con pena de muerte y confiscación de bienes. Derecho de los Aztecas. o el abandono de la misma. que imperaba en aquella organización social una regulación jurídica penal que mucho se asemejaba al sistema Draconiano y cuyo ejemplo más claro pudiera observarse en la legislación de Texcoco. Kohler se dio a la tarea de una exhaustiva investigación histórica. los jueces que daban sentencia injusta o hacían relación infiel al rey . o se corrompían. 3ª. el extravío de los embajadores o correos originaba la pérdida del derecho de inmunidad. con la pena de muerte. Kohler en su trabajo titulado Derecho de los Aztecas27. gracias a Nezahualcóyotl. 217-222. Ed. y a sus parientes. México 1924. logró integrarse en una estructura legal que fue ejemplo para los pueblos circunvecinos. moría degollado. Las leyes de Nezahualcóyotl fueron 16 y casi todas imponían la pena de muerte. Agrega el autor.58 aDolfo suárez terán época y cuya finalidad. eran objeto de pena de muerte. con pena de muerte. uso de insignias o armas reales. en caso de saberlo. pág. Francisco Javier. Clavijero recuerda entre otros delitos: traición al Rey o al Estado con pena de descuartizamiento. 27 Kohler. 57. privación de libertad. J. págs. de una concepción dura de la vida y de una notable cohesión política. Porrúa. con pena de muerte. colección “Sepan Cuantos”. 28 Clavijero.

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El marido que mataba a la mujer aun en caso de adulterio era reo de pena de muerte, por usurpar la jurisdicción del Magistrado; el adulterio era objeto de muerte por lapidación o quebrantamiento de cabeza entre dos lozas; no era delito, en cambio, o al menos no se castigaba en igual manera, la relación del marido con soltera; en otras partes del imperio mexicano el adulterio se castigaba con el descuartizamiento, con repartición de los pedazos entre los testigos; el incesto se castigaba con muerte por ahorcamiento, cuando fuese entre parientes consanguíneos o afines en primer grado; el sacerdote que tenía relación con mujer era privado del sacerdocio y desterrado; el hombre que se vestía de mujer y la mujer de hombre, eran muertos por ahorcamiento. El celestinaje tenía por pena la quema del pelo en la plaza pública con teas de pino y embarramiento de resina; el ladrón de cosas leves debía satisfacer al agraviado; en caso de no tener medios para hacerlo o si el objeto robado era perdido, la pena era lapidación; el robo de maíz originaba la esclavitud a favor del dueño de lo robado, pero quien necesitase de alimento para satisfacer su necesidad personal no era objeto de castigo; el robo entre elementos del ejército era objeto de muerte; los tutores que actuaban mal eran ahorcados, al igual que los hijos que disipaban la hacienda heredada por los padres; el maleficio y el envenenamiento eran objeto de ahorcamiento; la embriaguez originaba pena de muerte, por golpes en el hombre y por lapidación en la mujer, en los mayores la embriaguez aunque no originaba la muerte sí originaba castigo de rigor, pero la misma situación era autorizada en ocasión de boda y dentro de las casas; la mentira originaba que se cortasen los labios y las orejas. Los aztecas castigaban con extrema severidad las conductas homosexuales: en el hombre, empalamiento para el sujeto activo y extracción de las entrañas por el orificio anal, para el pasivo. El lesbianismo, muerte por garrote (golpes de porra). También con esa severidad se castigaba el adulterio, el incesto y el aborto. El catálogo de delitos y sus correspondientes castigos es extenso y no es, precisamente, materia de este trabajo de tesis.

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¿Quién juzgaba y ejecutaba las sentecias?: el emperador Azteca – Colhuatecuhtli ,Tlatoqui o Hueitlatoani- era, con el consejo supremo de gobierno –el Tlatocan formado con cuatro personas que habían de ser sus hermanos, primos o sobrinos, y entre los que habría de ser elegido el sucesor del emperador-, el que juzgaba y ejecutaba las sentencias. Los pleitos duraban ochenta días como máximo y se seguían sin intermediarios. Cada ochenta días el Tlatocan celebraba audiencias públicas, sentenciando sin apelación29. Un misionero dejó escrito un caso muy peculiar de talión, consistente en que si los ejecutores se negaran a dar cumplimiento a la pena dictada en sentencia judicial, sufrirían la misma sanción. Entre los indios del Anáhuac la pena de muerte se aplicaba por ahogamiento, por envenenamiento, por garrote, por lapidación y ahorcamiento, por sacrificio abriéndoles el pecho, por asfixia, por incineración en vida, por decapitación, por machacamiento, empalamiento, por estrangulación, etc. En suma, la ley azteca era brutal y no queda la menor duda que la pena debía afligir, torturar, satisfacer un instinto primitivo de justicia en las diferentes clases sociales. Vivían en pleno período de venganza privada y más allá de la ley del talión. No existía entre ellos un derecho carcelario. Consideraban el castigo por el castigo en sí, sin comprenderlo como un medio para lograr un fin. En el Instituto de Investigaciones Históricas de la U.N.A.M.,se guarda un extenso trabajo de Torquemada, escrito en el año de 1569 bajo el título de Memoriales o libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella referente a los castigos de esa época: sentenciaban a muerte a los que perpetraban y cometían enormes y graves crímenes, así como a los homicidas. El que mataba a otra, moría por ello. La mujer preñada que tomaba con que lanzar a la criatura de ella y la física que le había
29 Carrancá y Rivas, Raúl. Derecho Penitenciario, Cárcel y Penas en México. Editorial Porrúa, S. A., México, D.F. pág. 19.

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dado con que echase la criatura, ambas morían, a las mujeres siempre las curaban otras mujeres, y a los hombres otros hombres. El que hacía fuerza a virgen, ora fuese en el campo, ahora en la casa del padre, moría por ello. El que daba ponzoña a otro, con que mataba el homicida y el que le dio la ponzoña con que mató ambos morían. Si el marido mataba a la mujer que le hacía maldad, aunque la tomase cometiendo adulterio, moría por ello, porque usurpaba la justicia y no la llevó a los jueces, para que después de convencida, muriera por sentencia. Los que conspiraban y trataban traición contra algún señor de los que le querían privar del señorío, aunque fuesen deudos muy propicios, eran punidos con sentencia de muerte. El hombre que andaba vestido con vestiduras y traje de mujer, y la mujer que andaba como hombre, ambos tenían la pena de muerte. Sería interminable continuar con el extenso cuadro de delitos de la época prehispánica y como ya quedó señalado en párrafos anteriores, esta obra debo constreñirla al tema del origen y evolución de la prisión en nuestro país.

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es por ello que mejor opto por mencionar a todas las que citan misioneros e historiadores. D. de una parte y de otra. que quiere decir jaula o casa de palo. aún para consigo “mesmos” unos con otros que ha habido en el mundo. op. Francisco Javier. 222. destinada para deudores y para reos que no estaban condenados a la pena de muerte.F. 30 Clavijero. El Teilpiloyan era una prisión menos severa o rígida. era petlacalli. y abrían por arriba una compuerta y metían por allí al preso y tornaban a tapar. no coinciden entre ellos. pero no menciona el petlacalli. El uno era cuauhcalli.63 lAS cárceleS PrehiSPánicAS L os investigadores e historiadores que han dedicado parte de su tiempo al estudio de las cárceles existentes entre los aztecas. y poníanle encima una losa grande. en San Hipólito (México. ¿Cómo era una cárcel precortesiana?: Había una cárcel. con unas planchas gruesas por cobertor. Estaba esta casa donde “agora” está la casa de los convalecientes. era para cautivos a quienes habría de serles aplicada la pena de muerte. por haber sido esta gente la más cruel de corazón. pues unos hacen referencia a algunas y otros incluyen otras. era un espacio destinado para los delitos más graves. y allí empezaba a padecer mala fortuna.). Era esta cárcel una galera grande. donde. Y así los tenían allí encerrados hasta que se veían sus negocios. cit. ancha y larga. pág. había una jaula de maderos gruesos. así en la comida como en la bebida. que quiere decir casa de esteras. a la cual llamaban en dos maneras. . El Cuauhcalli. el teilpiloyan. Hay quien añade la existencia de otra cárcel. Había dos tipos de cárceles: el cuauhcalli y el petlacalli30. o por dos nombres. y la segunda manera. Historia Antigua de México.

El Petlacalli o Petlalco. y la puerta de la casa que era pequeña como puerta de palomar. México. a quienes se tenían en gran cuidado y se obsequiaba comida y bebida abundante para que llegaran al sacrificio con buenas carnes. 138. donde había una clara intención de hacer sentir al reo los rigores de la muerte. como los que merecían la pena de muerte. como nosotros las usamos. . “Y aún pienso que bastaba hacerle una raya y decirle no pases de aquí.”31 31 Mendieta. en poco tiempo se paraban los presos flacos y amarillos. y ahí estaban con mucho cuidado de los guardias y como cárceles eran inhumanas. Hay quien hace referencia a la existencia de otra cárcel llamada El Malcalli. que para los demás no era menester más de que el Ministro de Justicia pusiere al preso en un rincón con unos palos delante. cerrada por fuera con tablas arrimadas y grandes piedras. especial para los cautivos de guerra. Estas cárceles estaban junto a donde había judicatura. Gerónimo de. pág. era una cárcel donde eran encerrados los reos por faltas leves.64 aDolfo suárez terán Era una jaula de madera muy estrecha y muy vigilada.. que era lástima verlos. en Antigua Librería. desde el instante mismo en que era hecho prisionero. México edición de 1870. por ser también la comida débil y poca. y servían para los grandes delincuentes.. publicada por vez primera por Icazbalceta. que parecía que desde las cárceles comenzaban a gustar de la angustia de la muerte que después habían de padecer. Un religioso deja el siguiente testimonio de la severidad de algunas de las cárceles: tenían las cárceles dentro de una casa obscura y de poca claridad y en ella hacían su jaula o jaulas. Historia eclesiástica antigua.

o si no. Y si eran señores o gente principal. sin embargo no forma parte del tema tratado en esta tesis abarcar más allá de lo que eran las prisiones y. a la mujer por satisfacción bastaba la infamia que era grande. si acaso. El hurto pagaban y castigaban aunque fuese pequeño. si él le perdonaba. Séptima edición. por los dos lados. y comúnmente por esto las dejaban. era libre. si no. que fuera obispo de esa diócesis32. introducción y nota por Héctor Pérez Martínez.65 loS mAyAS E sta civilización ofrece aspectos sumamente interesantes. juntábanse el pueblo y prendido el delincuente le labraban el rostro desde la barba hasta la frente. era morir por insidias de los parientes. “y por eso fue que nosotros los frailes tanto trabajamos en el bautismo: para que les diesen libertad”. Precisamente en el capítulo XXX de la obra de Diego de Landa. La pena del homicidio aunque fuese casual. 1938. le mataba con una piedra grande que dejábale caer en la cabeza desde una parte alta. en castigo que tenían por grande infamia. algo muy superficial de los castigos que esa sociedad imponía a los delincuentes. Testimonio de las penas impuestas en el pueblo maya. Fray Diego. D. y traído el adúltero atábanle a un palo y lo entregaban al marido de la mujer delincuente. México. 32 de Landa. pues tenían un sentido más refinado de la vida y evidentemente toda una concepción metafísica del mundo. principalmente en tiempo de hambre. Editorial Pedro Robredo. con hacer esclavos y por eso hacían tantos esclavos. . lo encontramos en la Relación de las cosas de Yucatán del clérigo Fray Diego de Landa.. Relación de las Cosas de Yucatán. se juntaban los principales en casa del señor. homicidas y ladrones: Que a esta gente les quedó de Mayapán costumbre de castigar a los adúlteros de esta manera: hecha la pesquisa y convencido alguno del adulterio. se registran las penas para los adúlteros. pagar el muerto. F.

pág. o bien. llevaban al reo. solamente que el pueblo maya quiché tenía la supuesta pretensión de readaptar el espíritu. incluso en los aspectos de forma y aplicación: en la Mesopotamia. el batab recibía las quejas y resolvía acerca de ellas también en forma oral y sin derecho a la apelación. cuyo país es abundante en pedregales. . y ello obedecía a que el pueblo maya quiché era el de más evolucionada cultura entre todos los que habitaban el continente americano. verdad es que poco o nada las necesitaban. el homicidio y el robo. la muerte por asfixia mediante la inmersión en el agua. I. el reo era encerrado en una jaula de palos ex profeso construida. no concebían la pena como regeneración o readaptación. T. entre los judíos. ni cárceles bien construidas y arregladas. antes del descubrimiento. Barcelona. aguardaba su destino33. 1889. Historia de Yucatán. sumamente sencilla y oral. 33 Ancona. a través de lo que ellos consideraban un proceso de purificación por medio de la sanción. la represión no era tan brutal como en el pueblo texcocano.66 aDolfo suárez terán Como se puede destacar. Así también en las calcáreas tierras de Yucatán. En algunas ocasiones cuando el malhechor era aprehendido por la noche y en espera de ser juzgado. segunda edición. la lapidación. La administración de justicia del pueblo maya la encabezaba el batab y en forma pronta. Eligio. No está por demás comentar que el castigo tenía su origen en la naturaleza. tanto el adulterio. era sacrificado a los dioses representados por sus ídolos. Los mayas no tenían casas de detención. España. imprenta de Jaime Jesús Roviralta. abundantemente irrigada. donde era arrojado desde lo alto a la sima profunda. Las penas eran ejecutadas por los tupiles y otros servidores destinados a esa función. la sanción no era fatalmente la muerte. en comparación con los castigos del pueblo azteca. Los mayas al igual que los aztecas. entre los cuatro cerros de Izamal que era el centro religioso venerado por todos. 163. es decir. acompañado de peregrinos hacia el cenote sagrado de Chichén Itzá. por poner un ejemplo. atendida la sumaria averiguación y rápido castigo de los delincuentes. La sentencia a morir no siempre era cumplida de inmediato y cuando ello acontecía. Editorial Manuel Heredia Argüelles. donde a la intemperie. en la civilización maya.

Historia del Derecho. que la administración de justicia estaba a cargo de una burocracia escalonada: a) El Halach. Francisco Javier. en Derecho agrario. de acuerdo a criterios modernos. resolvía conflictos. Michoacán. dicho autor.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 67 Los aztecas al igual que los mayas no contaban con casas de detención y cárceles. el Doctor Ibarra Serrano. mercantil. expuestas al aire libre y pintadas muchas veces con sombríos colores. b) El batab. mientras llegaba el día que fuesen conducidos al sacrificio o de que sufriesen la pena a que habían sido condenados. pero había cárceles para guardar a los cautivos y a los delincuentes. además de explicar que el Derecho maya fue consuetudinario y que esa sociedad era marcadamente clasista. 109-110. adecuados sin duda al suplicio que aguardaba al preso. con algunas funciones jurisdiccionales. militar. dictaba normas. Por otro lado. d) El tupilab o alguacil. procesal. México. págs. destaca el investigador que entre los mayas el Derecho tuvo un desarrollo muy significativo y que bien podría clasificarse. Las cárceles consistían en unas grandes jaulas de madera. con funciones de policía. Tomando como referente el texto de Francisco Javier Ibarra Serrano. era el jefe político. 34 Ibarra Serrano. aunque los aztecas lo que tenían eran verdaderas jaulas. era el cacique local en quien delegaba funciones el Halach. Morelia. El pueblo maya no utilizaba a la prisión como un castigo. administrativo. c) El kalulel. da cuenta en su texto. religioso y judicial. auxiliar del batab. 2004. civil y penal34. castigaba a los nobles y funcionarios en infracciones graves. puntualizando que la economía de esa civilización determinó la organización social y jurídica. . internacional. etc. para el gobierno local y la administración de justicia. Escuela Normal Superior de Michoacán. por lo menos en el sentido moderno de dicha palabra.

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debido a que cuando el rey de España. La Relación de Michoacán también es conocida como El Código Escurialense. Benedict Warren. trabajo de investigación bajo la coordinación del Doctor Enrique Florescano. La Relación de Michoacán. Volumen 1. Hemos buscado en autores como J. . fundó el real monasterio de San Lorenzo del Escorial. la autoría de esa Relación de Michoacán y en último lugar mencionan a Fray Jerónimo de Alcalá. en La Historia General de Michoacán. atribuible al clérigo franciscano Fray Jerónimo de Alcalá. primeramente en tarasco allá por el año de 1538.69 loS TArAScoS E scaso material bibliográfico o documental existe para hacer un trabajo detallado de investigación en relación al tema de esta tesis. Es una obra sumamente valiosa e interesante. que trata de las ceremonias y ritos y población y gobierno de los indios de la provincia de Michoacán. a quien se la dictaron los nativos de la región . La única fuente confiable y muy documentada que encontramos. Felipe II. Nicolás León. se atribuye a los clérigos Fray Martín de Jesús de la Coruña y a Fray Maturino Gilberti. editada en el año de 1989 por el Gobierno del Estado de Michoacán. solamente haré referencia al asunto de las cárceles. es La Relación de Michoacán (1541). el Archivo Histórico del poder ejecutivo del estado. así como también en el Archivo Histórico municipal de Morelia y otras instituciones. entre otros. sobre las cárceles prehispánicas en Michoacán. en instituciones como el Archivo del Poder Judicial de Michoacán. pero que por razones del tema que me ocupa. Sin embargo. tenía en mente dotar la biblioteca de ese monasterio de las obras más notables que se pudieran obtener y para ello envió a diversos agentes a distintas partes para lograr sus deseos y es así que. Jerónimo de Alcalá junto con Vasco de Quiroga llegaron a Pátzcuaro.

La Relación de Michoacán (1541). Balsal Editores S. Michoacán 1977. entre los condenados figuran los hechiceros. que después de cuatro reprensiones habían dejado de traer leña al templo y la mala mujer (que acaba de ser descalabrada). En la fiesta Equatacónscuaro se oían las quejas y se juzgaba a los reos llamados uázcata. prisioneros. En la SEGUNDA PARTE de La Relación de Michoacán se lee lo siguiente: SIGUESE LA HISTORIA. los médicos que habían muerto alguno. hacíase justicia de los malhechores que habían sido rebeldes o desobedientes y echábanlos a todos presos en una cárcel grande. el escritor de esta Relación traduce Equatacónscuaro como “fiesta de las flechas”. La Relación de Michoacán describe: Había una fiesta llamada Equata-cónscuaro que quiere decir de las flechas. Arriba. los que no habían ido a la guerra o se volvían “della” sin licencia. los malhechores. y eran éstos los que cuatro veces habían dejado de traer leña para los fogones. págs.A. era como el ágora de los griegos. con arco y flecha. Cuando el cazonci enviaba mandamiento general por toda la provincia que trujesen leña. símbolo del castigo. los señores. Este patio era el centro ceremonial donde se reunía la gente. las malas mujeres. los perezosos. el que los juzgaba tenía en sus manos una lanza o dardo. literalmente esta palabra significa “donde se quejan en el patio o plaza”. 11-14.70 aDolfo suárez terán Equatacónsquaro. y había un carcelero diputado para guardallos. fumando en pipa. los hechiceros. Párrafos adelante. y abajo. centro de la vida pública y política donde se congregaba el pueblo para discutir. los caciques. En la Lámina II dice lo siguiente: El Petámuti o Sacerdote Mayor y el Capitán General. y por tal razón. COMO FUERON SEÑORES EL CAZONCI Y SUS ANTEPASADOS EN ESTA PROVINCIA DE MECHUACAN. Luego el siguiente día después de la fiesta. DE LA JUSTICIA GENERAL QUE SE HACIA35. José Corona Núñez. . los que se iban de sus pueblos y andaban vagamundos. Estudio preliminar del profesor de la UMSNH. Morelia. hechas a golpe de maza por el carcelero. presencian las ejecuciones de los malhechores. a quien la dejaba de traer le echaban preso. Fray Jerónimo de. los que habían dejado perder las sementeras del cazonci 35 Alcalá. Y eran éstos las espías de la guerra. contemplan impasibles la ejecución de los condenados a muerte.

su pariente del muerto. “y iba” con él el gobernador del cazonci. con mucha gente de la ciudad y de los pueblos de la provincia. “engastonada” en turquesas. y “poníase” al cuello unas tenazillas de oro y una guirnalda de hilo en la cabeza. y a los esclavos que dejaban de sacrificar en sus fiestas. la cual hacía el sacerdote mayor por mandato del cazonci. que lo era algunas . Si había arrancado el maíz verde uno a otro. mas una hacían general. los que quebraban los “maguéis”. y si alguno había muerto. y venían allí todos los que tenían oficio del cazonci. y una calabaza a las espaldas. y “componíase”. Y les quitaba las mantas y se venían a quejar. venía aquel sacerdote mayor llamado Petámuti. A todos estos susodichos llamaban uáscata y si cuatro veces habían hecho delitos. que fuesen vecinos de la ciudad y de todos los otros pueblos y a otros esclavos desobedientes. en señal que los había tomado en adulterio. A todos estos echaban presos en aquélla cárcel. y un plumaje en un tranzado que tenía como mujer. y todos sus mayordomos que tenían puestos sobre las sementeras de maíz y “frisoles” y “axi” y otras semillas. y “asentábase” en su silleta. a ella y al adúltero. Y el marido que tomaba a su mujer con otro. los sacrificaban.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 71 por no “desherballas”. veinte días antes de la fiesta. les hendía las orejas a “entreambos”. y a los pacientes en el vicio contra natura. Si era hechicero traían la cuenta de los que había hechizado y muerto. “y iba” al patio del cazonci “ansi” compuesto. que eran para las guerras. hoy uno. y un bordón o lanza al hombro. que no querían servir a sus amos. mañana otro. “cortábale” un dedo de la mano y “traíale” revuelto en algodón y “veníase” a quejar. “este dicho día. y el capitán general de la guerra. hasta que se cumplían los veinte días”. “Vestíase” una camiseta llamada ucata-tararénguequanegra. Y cada día hacían justicia de los malhechores. con aquella señal que traía. se hacía justicia. Pues venido el día “desta” justicia general. traía de aquellas cañas para ser creídos y los ladrones que dicen los médicos que había visto los hurtos en una escudilla de agua o en un espejo de todos éstos. y las mostraba al que tenía cargo de hacer justicia. que ellos usan. y era creído.

y “dábanles” mantas los caciques. unos atadas las manos atrás. y traían allí una porra. “condenábalos” a muerte. y tomaba su bordón o lanza. y consideraba si era mentira lo que se decía de aquellos que estaban allí presos. al igual que otras civilizaciones que ya hemos mencionado. e iré declarando algunas sentencias. ni ninguno de los que estaban en el patio. “remetíanlo” al cazonci. aquel sacerdote mayor llamado Petámuti. y como se “asentase” en su silla. al servicio de sus dioses. y si dos o tres veces hallaba que habían caído en aquellos pecados susodichos. los golpeaba hasta causarles la muerte. “Y porque no engendre hastío la repartiré en sus capítulos. y todos los que se habían querellado. y “dábalos” a sus parientes. y si eran cuatro veces. desde por la mañana . y duraba hasta la noche que no comían. llamado Angatácuri. Los tarascos. “levantábase” en pie aquel sacerdote mayor. La permanencia de los uázcata en prisión. Y estaba en el patio muy gran número de gente. ajusticiados por el carcelero quien con una porra. Después de acabada de “recontar”. ni bebían él. y estuviesen todos aquellos malhechores en el patio con todos los caciques de la provincia. para que la dijesen por los pueblos. y principales. Y como se llegase el día de la fiesta. lo más al propio de su lengua. otros unas cañas al pescuezo. y traían al patio todos los delincuentes. . y todos los caciques. Y “desta” manera estaba oyendo causas todos aquellos veinte días. “perdonábalos”. oye las causas de aquellos delincuentes. se hacía justicia de todos aquellos malhechores. hasta el día que había de hacer justicia él y otro sacerdote que estaba en otra parte. Esta historia sabía aquel sacerdote mayor y enviaba otros sacerdotes menores por la provincia. y estaba allí el carcelero. hasta medio día. en ocasiones perdonados y en otras. (también incluía a los prisioneros de guerra) era transitoria en tanto eran juzgados. Si era alguna cosa grande. y “contábales” allí toda la historia de sus antepasados: cómo vinieron a esta provincia y las guerras que tuvieron. y que se pueda entender”. y mucho gran número de gente.72 aDolfo suárez terán veces aquel su gobernador. tampoco concibieron la cárcel como un espacio para castigar y menos para rehabilitar a los “malhechores”. y “hacíanselo” saber.

. Siendo el grupo dominante el que prevalecía sobre todo comportamiento social y particular. en donde quedaba incluida la transmisión ideológica-religiosa. es decir. cit. op. El estado intervenía amplia y totalmente en la vida económica de la sociedad.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 73 Nuevamente. al igual que en el caso de los mayas. 36 Ibarra Serrano. para luego exponer la forma en que estaba estructurada la sociedad purépecha y quiénes formaban parte del grupo dominante y del grupo dominado36. que era hereditaria en línea recta y colateral. político. Francisco Javier. Historia del Derecho. acudo al libro de Ibarra Serrano quien formula una amplia y detallada explicación sobre la llegada de los chichimecas haciendo alianzas con pescadores y agricultores de la región lacustre de lo que ahora es Michoacán. La organización jurídico-social de los purépechas era estamental con un sistema burocrático que dependía del Cazonci. págs. jefe supremo. a la vez que regulaba y controlaba la tenencia de la tierra. 110-112. se trataba de una participación social del Estado. religioso y judicial. el acceso a los altos puestos burocráticos y militares estaba vedado a la clase baja. la distribución y consumo de la producción.

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hurtos. Alfonso X. a los reos de 37 Carrancá y Rivas. a los robos. 61. violencias. las leyes de Toro de 1505 y al lado de ellas vieron su aplicación la Nueva Recopilación de 1567 y la Novísima Recopilación de 1805). treguas. Las Partidas es un conjunto de Leyes que está integrado por un grupo de 7 libros que fueron elaborados bajo la dirección del monarca español. . así como las dadas en la Nueva España. las Partidas de 1265. Al fundarse la Colonia de la Nueva España. cit. Ordenamiento de Alcalá de 1348. fueron de aplicación preponderante las Partidas y las Recopilaciones. su conformación jurídica significó un trasplante de las instituciones de derecho españolas al territorio americano37. retos. llamado Derecho Principal y el identificado como el Derecho Supletorio. a las infamias.75 caPítuLo ii lAS cárceleS en el méxico de lA coloniA J unto con la conquista. Dicha Partida se integra de XXIV títulos dedicados a las acusaciones por delitos y a los jueces. Nos referimos a lo que se conocía como el “Derecho Indiano”. integrado principalmente por el Derecho de Castilla. es la Setena la dedicada principalmente a la materia penal. desafíos. op. a los homicidios. De todas estas instituciones jurídicas. Razones del tema de esta tesis. pág. estupros. Raúl. De las leyes. también llegó la legislación elaborada en España y para España y que sería aplicada tal cual en las colonias de las indias occidentales. falsedades y deshonras. Cárcel y Penas en México. Derecho Penitenciario. de esencia preponderantemente aun cuando no exclusivamente. a los adulterios. conocido como “Alfonso el Sabio”. a los timos y engaños. a las traiciones. corrupciones y sodomías. románica y canónica. lides y acciones deshonrosas. daños. violaciones. las Ordenanzas Reales de Castilla de 1484. me impiden entrar al estudio completo y explicación de toda la legislación española (Fuero Real de 1255.

en ese régimen. se deduce que en España.. Título VI.. la cárcel dejaba de ser solamente una medida de custodia preventiva y se convertía en sanción. e el carcelero mayor deue . autoriza la prisión por deudas. que se refiere a la policía. la privación de libertad como pena. E de noche les deuen guardar de esta manera echandolos en cadena. Título 29. e con gran femencia. “fasta” que sean “judgados”. hasta finales del siglo XVII. Las Partidas ya no dejaban duda de que el objetivo primordial de la prisión. el régimen penitenciario tuvo su base en las Partidas Hay que dejar debidamente asentado que al fundarse la Colonia de la Nueva España. prisiones y derecho penal en forma poco más sistematizada. blasfemia o suicidio y a los judíos y moros. Vale la pena transcribir un párrafo de la Partida VII. para guardarlos todavía con gran recaudo.Deben ser acociosos los que deuen guardar los presos. De lo anterior.” Queda cierto que al fundarse la Colonia de la Nueva España. e cerrando las puertas de la cárcel muy bien. Ley XVI. o en cepos.76 aDolfo suárez terán truhanerías. En ese cuerpo de leyes. Libro VII. hacía referencia “De las visitas de cárcel. que de día. El Título VI de la Ley XVI de La Recopilación de las leyes de los Reinos de las Indias. hablaba de “las cárceles y carceleros”. la prisión no era considerada como una pena en sí misma. era la seguridad del “emprisionado” para evitar su fuga. e mayormente de noche. El título XXIX sobre la guarda de los presos. prohibiendo a particulares tener puestos de prisión. es decir. Fue hasta las Leyes de Indias (que se aplicaron en territorios conquistados). Ley 6: “. fueron Las Partidas las que le dieron base al régimen penitenciario que establecía que el lugar a donde los presos deberían ser conducidos será la cárcel pública. herejía. el Título VII de dicha ley. detención o arresto que en alguna forma pudiense constituir cárceles privadas. establece la prisión preventiva para guardar los presos tan solamente en ella.

La Novísima Recopilación que en Libro VII. con su mano mesma. . libro de registro. En la Recopilación de las Leyes de Indias había disposiciones que ordenaban la construcción de cárceles en todas las ciudades de La Colonia.. de manera que no puedan limar las prisiones en que yoguieren. a pesar de la importancia de Las Partidas. e guardar muy bien las llaves. existencia del capellán dentro de las cárceles. Se conocieron los presidios de Baja California y Texas.. no lo es menos en esta materia del régimen penitenciario establecido en La Colonia. que los velen con candela toda la noche. dexando omnes dentro con los presos. nin puedan soltar en ninguna manera. el sostenimiento de los presos quedaba a cargo de ellos.” Sin embargo. prohibición de los juegos de azar en el interior de las prisiones. vigentes como: separación de internos por sexos (previsto también en Las Partidas). algunos de ellos.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 77 cerrar cada noche las cadenas. e las puertas de la cárcel. Con el tiempo. así como las fortalezas prisiones de San Juan de Ulúa y de Perote. así como otras regulaciones que no se cumplían como el buen trato al preso. existieron los presidios considerados como fortalezas militares para expandir la conquista. y también como establecimientos penales. en La Colonia. ya se enunciaban diversos principios que aún en estos días siguen. Título 38. e los cepos.

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no podría ser de otra manera. Edit. ahí eran recluidos los condenados expresamente a ella. Javier. el Virreynato . El origen remoto del Santo Oficio.79 cárceleS de lA inquiSición H ay historiadores que mencionan a la Cárcel Perpetúa de la Inquisición y a La Real Cárcel de Corte38. II. D. a la Secreta. en sus orígenes hubo Inquisición en Aragón. España. En España. La Inquisición surge. Cumbres. De Roma la Inquisición pasó a la mayoría de los países europeos. prisión que ganó el sobrenombre de “La Bastilla Mexicana”. 1971. fraile dominico. El Tribunal del Santo Oficio se estableció en Castilla. Dicho documento. . pero no en Castilla. confesor de la 38 México a través de los Siglos.F. que después de estar dividida por los reinos. en 1478 y en las Indias occidentales en 1569. adquiere “carta de ingreso” para surgir y desarrollarse con una rigidez singular. Ed. como defensa de la Iglesia católica para combatir las orientaciones que antes del siglo XVI parecían poner en duda los dogmas religiosos del catolicismo. México. dicen algunos historiadores. otros dan cuenta de las prisiones del Santo Oficio destacando. que encuentra base en el año de 1233 en Roma. quien había constituido un tribunal de justicia contra los herejes. 224-227. mediante una carta dictada por el Papa Gregorio IX para adoptar medidas en contra de los herejes. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva España. (también Piña y Palacios. T. págs. México. con Torquemada. Botas. Posteriormente. que fue producido como réplica a la posición y actividad desplegada por Federico II Emperador de Alemania. especialmente al Sacro imperio Germánico y posteriormente llegó a España. en la que se mantenía a los presos incomunicados hasta en tanto se dictaba la sentencia definitiva. principalmente. la Cárcel de Ropería y la Cárcel de la Perpetua o de Misericordia. págs 33-ss).

la Inquisición adquirió las características con que habría de operar en España y en la Nueva España. se produce el primer auto de fe en España en 1481 y en Nueva España hasta el 28 de febrero de 1574. los Reyes Católicos.80 aDolfo suárez terán reina Isabel. solicitaron autorización al Papa Sixto IV para designar inquisidores y. En 1478. finalmente. .

De ahí el nombre del Jardín o Plaza de Santo Domingo. en donde habría de crearse y hacer funcionar la Cárcel Perpetua (actualmente calle de Venezuela en el D.)40 Ahí estuvo la Inquisición hasta cuando fue suprimida el día 10 de junio de 1820. cit. En el año de 1569 Alonso Peralta reconstruye el edificio. México. pág. Historia de las Cárceles en México. . quien falleció y no llegó a ocuparse de sus funciones y en su lugar fue designado Pedro Moya de Contreras39. su primer inquisidor lo fue Juan de Cervantes. 58. pág. Instituto Nacional de Ciencias Penales. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva España.81 lA inquiSición en méxico E l Tribunal de la Inquisición se establece en Nueva España el 2 de noviembre de 1571. Hago un espacio para comentar que la función del Tribunal del Santo Oficio. El inmueble que ocupó el Santo Oficio desde 1571.F. aparece en el plano elaborado por un indígena de cuyo nombre no se tienen datos y atribuido al español Alonso de Santa Cruz. Javier. 1979. 33. En el Archivo General de la Nación (Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de México) se encuentran datos que dan cuenta de la brutalidad de ese tribunal “del Santo Oficio” y del estado de indefensión en que se procesaba a los acusados: el secreto fue el alma de 39 Piña y Palacios. el propio Peralta adquiere una casa ubicada junto a la del Santo Oficio. 40 Malo Camacho. quienes la habitaron y luego la cedieron al Santo Oficio cuando se trasladaron a su convento definitivo. para posteriormente hacerle una serie de modificaciones. op. se caracterizaba por el secreto que imbuía todas sus diligencias. Gustavo. La casa fue adquirida para propiedad de la Inquisición. agregándole una capilla y en esa misma época. también conocido como el Tribunal de la Inquisición. El inmueble fue ocupado por algún tiempo por la orden de los dominicos.

la denuncia podía derivar de un anónimo o de cualquier persona. ni al órgano de la causa o juicio en el Tribunal. 41 Piña y Palacios. además de registrarse en el Archivo General de la Nación. el escarabajo. el agua. En el lado poniente del mismo salón. el hambre. el ministro. se observaba una tercera puerta. Continúo con lo referente al lugar en el que se encontraba la Santa Inquisición. el potro y otros instrumentos de extrema crueldad. op. ya que éste no llegaba a conocer el nombre del denunciante. Seguramente ese acceso era a la sala de tormentos del tribunal. que en la parte superior tenía una leyenda que prohibía su ingreso. 36-38. Los resultados de tan “eficaces” medios procesales fueron evidentes y las actuaciones del Tribunal del Santo Oficio. están en los manuscritos de Alfonso Toro. para conocer la “verdad”. quien dice: “…en la pared de dicho salón que mira al sur se refiere al Salón de Audiencias del Tribunal hay una puertecilla que conduce a las prisiones y otra junto al dosel llena de escopleaduras circulares y oblicuas para que el delator y testigos pudiesen ver desde dentro al reo sin ser vistos por él”41. la plancha caliente. quienes aparecían siempre con el rostro cubierto. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva España. fuera digna de fe o no. pág. o por mejor decir. Javier. que también se encuentran en ese acervo. ya que tanto la confesión como el testimonio podían ser obtenidos haciendo uso del tormento “en nombre de Dios”. La Inquisición utilizó como medios regulares de tormento: los cordeles. Parte de los datos anteriores. Para reunir pruebas. era habitual utilizar el tormento.82 aDolfo suárez terán la Inquisición y nada de lo que en su seno ocurría podía ser revelado por persona alguna. el brasero. cit. algunas de sus actuaciones sólo pudieron ser conocidas hasta después de su extinción en 1820. y su aplicación por parte del Tribunal fue regular y constante. las tablillas. y los testigos con gran frecuencia resultaban parciales. la garrocha. el de los testigos. el secreto hacía imposible la defensa del acusado. aún a los oficiales de la Inquisición. fuera ésta el Inquisidor. A un lado del tribunal del Santo Oficio se ubicaba la Cárcel Perpetua y según relato de un testigo. Nunca llegaba a saber el procesado por qué se le acusaba. En el transcurso del proceso. . al ser clausurado el establecimiento. el familiar o el reo.

las arcadas y los calabozos que han sido tapiados. México 1972. La Cárcel de la Perpetua se localizaba en la parte sur del edificio del Tribunal del Santo Oficio. y tarima de azulejos para poner la cama (detrás de los 19 calabozos hay otros tantos jardincillos que llaman asoliaderos) adonde llevaban algunas veces a los presos para que tomasen el sol. El patio más largo que ancho contaba con veinte arcos y diecinueve calabozos. la puerta. quien los llevaba a misa los domingos y días festivos y los hacía comulgar en las fechas santas. Las Calles de México. y que 42 González Obregón. donde se indica:”Aquí estuvo la Cárcel Perpetua de la Inquisición que dio nombre a la calle. por lo que no es posible su acceso. una que daba a la prisión conocida con el nombre de “Ropería”. dice el testigo.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 83 El ingreso a la prisión era por la puerta sur y conducía al patio de las prisiones. cada uno con un jardincillo atrás. Luis. tienen de largo 16 pasos y 10 de ancho. págs. 1577-1820”. La otra puerta conduce a una prisión que llaman Ropería.. De aquella cárcel sólo queda una placa de loza de Talavera en la calle de Venezuela en el D. En la Cárcel Secreta del Tribunal42. siendo inquisidor Alonso de Peralta. Ediciones Botas. hay una bóveda subterránea que han visto algunas personas. aunque haya otros más chicos y otros más grandes. En esa prisión cumplían sentencia los condenados y siempre a la vista de los inquisidores y bajo la custodia de un alcaide. en el patio llamado de los Naranjos y debajo de la serie de calabozos que se encontraban en la parte sur. Dicha cárcel fue construida a fines del siglo XVI. . y otra al patio de las prisiones con su fuente al centro y algunos naranjos alrededor. junto a las casas 4 y 8. la mayor parte de esos calabozos. Se compone de tres o cuatro cuartos. descendiendo por una escalera en donde se localizaban dos puertas.F. Aún se aprecia el patio. 17 y 18. dos puertas gruesísimas los encierran. en un inmueble que fue adquirido con el fin de servir de Cárcel Perpetua. un agujero o ventana con rejas dobles por donde se les comunicaba la luz escasamente. Bajada la escalera que conduce a las prisiones había un cuarto con torno por donde se daba la comida a los carceleros para distribuirla a los calabozos.

1969. . Es necesario mencionar que el edificio que ocupó la Inquisición. para la escuela de Medicina. La Cárcel de Ropería. y otros con desenfado afirman que son restos de los primitivos edificios que se hundieron. págs. y cuando ésta se cambió a las nuevas instalaciones de Ciudad Universitaria. 43 García Cubas. de los cuales el último parecía ser el más utilizado43. era una prisión amplia. posteriormente funcionó como Renta de Lotería y las Cárceles como Cuartel. Palacio de Gobierno para el recién erigido Estado de México. Al extinguirse el Santo Oficio. según el historiador Antonio García Cubas. y en 1858. la casa que ocupaba la Prisión Perpetua se transformó en “Prisión de Estado”. 130-134. Ahí estuvieron encarcelados personajes tan conocidos como el doctor Servando Teresa de Mier. fue Seminario Conciliar. Tribunal de Guerra y Marina en 1833. D. Ed. se destinó también a la Escuela de Enfermería. inspector general de Instrucción Pública.84 aDolfo suárez terán según dicen se prolongaba hasta el extinguido Colegio de San Pedro y San Pablo…En el patio que fue huerto del Colegio de San Gregorio. Antonio. en 1820. el inmueble fue adquirido por José Urbano Fonseca. Patria. posteriormente Escuela Correccional. existe una bóveda…¿Qué objeto tuvieron esos subterráneos? Lo ignoramos. El libro de mis recuerdos. con tres o cuatro cuartos.F. algunos llenos de pavor los hacen teatro de escenas misteriosas. Luego fue utilizado como Sala de la Cámara del Congreso General. México. desde su establecimiento hasta el año de 1820.

hizo aceptar el medio extraordinario de crear un Alcalde Provisional. México. Porrúa. cometidos por los bandidos que merodeaban por muchas de las principales provincias. número 9. El establecimiento de la Acordada45 fue el resultado de la necesidad de un remedio pronto y eficaz. la cárcel no existió como tal44. pero no alcanzando para el desempeño de su misión las facultades que se le concedieron en la Real Cédula de 1715. Ed. La Acordada. D. 24. pág. año 1959. año 1959. . tanto que muchos. Llegaron en su audacia 44 De Arrangoiz.F. Bajo el tema de la Acordada. En muchas ocasiones. número 9. antes de lanzarse a las penalidades de un viaje. Presentaban éstos mayor peligro para los viajeros. para contrarrestar los peligros con que se veía amenazada la Nueva España por la multitud de salteadores que. habrá que comentar que en aquella época la inseguridad de la Nueva España era completa. La escasez de población por una parte. fueron motivos más que suficientes para que el gobierno no pudiera vigilar todos los caminos. Revista Criminalia. 46 González Obregón. Luis. de asesinatos y de robos eran frecuentes. pág. 454 y 455. “tenían a los hombres honrados en continua alarma” . México desde 1808 hasta 1867. quien al precio de la vida de muchos delincuentes reprimió la audacia de los demás y consiguió establecer la seguridad en la Nueva España. 1968. las autoridades se consideraban impotentes para reprimir tantos abusos y tropelías. en los poblados y aún dentro de la Capital.85 lA cárcel de lA AcordAdA E n realidad. en sus orígenes. en los caminos. Antonio. se preparaban como si “estuvieran en artículo de muerte. 45 García Cubas. Los malhechores habían llegado a gozar de verdadera impunidad. Revista Criminalia. pues a los que bien les iba eran despojados de todo lo que llevaban”46 Las relaciones de asaltos. 558. Francisco de Paula. págs. sucede que se creó el Tribunal de la Acordada. por otra. la pésima situación que guardaba el país por el año de 1710. las largas distancias. se acordaron otras a Miguel Velázquez Lorea.

pág. en las plazas de las ciudades. a cuyas órdenes se hallaban sus colaboradores. y ésta la tomó el Virrey Duque de Linares. ed. frecuentemente no más de un pliego de papel y. sino que constituido por el Juez o Capitán. era tal. en pleno día. se procedía a la inmediata ejecución del reo. a quien otro Virrey. Editora Nacional. en el año de 1906. formaba una sumaria. cundía el pánico. el Marqués de Valero. México pintoresco. ocurría al sitio donde se encontraba el malhechor y en el propio lugar de los hechos. 73. 47 Malo Camacho. amplió en 1719 las facultades que ejercía. el 22 de mayo de 1722. cit. con sus colaboradores los comisarios. aprobada por el Rey. artístico y monumental. “El mal era grande. Historia de las Cárceles en México. conocido también como el Tribunal de la Santa Hermandad. un capellán y un verdugo. se encontraba a cargo de un individuo denominado Juez o Capitán. un escribano. fue dictada con Acuerdo de la Audiencia. Gustavo. última edición 1967. . con la existencia del cuerpo del delito. nombrando Alcalde de la Hermandad de Querétaro a Miguel Velázquez Lorea. 1880. era una construcción imponente y sombría. págs. pero todos inútiles”. 48 Rivera Cambas. pues dicho Tribunal no se ubicaba establecido en un lugar determinado. que el Tribunal de la Acordada debía tomar resoluciones en el sitio en donde se encontraba el delincuente.86 aDolfo suárez terán los ladrones. hasta asaltar e internarse. 247-258. op. y de aquí que tomó el nombre de Acordada47. que por sí recordaba la presencia del célebre Tribunal y de la propia Cárcel de la Acordada48. Esta disposición. Manuel. Muchos medios se habían ensayado para perseguir a los ladrones. El inmueble que tiempo después dio albergue a la Cárcel de la Acordada era descrito de la siguiente forma: El edificio de la Cárcel de la Acordada o Cárcel Nacional hasta la fecha de su demolición. Es así que se tomó una medida enérgica. de pesada arquitectura. ante la identificación de la persona. El problema de la delincuencia de esa época. El Tribunal de la Acordada. los habitantes de los poblados vivían en constante alarma. declarando inapelables sus sentencias y eximiéndole de la obligación de dar cuenta a la Sala del Crimen.

el canto melancólico de algunos. precisamente para el establecimiento. posteriormente. en los garitones y en el exterior del edificio. una a cada lado del anterior. pues tenía un cupo de 493 reos. y al efecto fue adquirido el terreno adjunto. sucesivamente. y en el curso de su existencia llegó a ocupar diversos locales. Los Presidios de la Acordada49 estuvieron ubicados. sin arte ni belleza alguna. Vale agregar que el Tribunal de la Acordada surgió en el año de 1710. arruinado el edificio por un terremoto ocurrido en 1768. de paredes altas y sólidas y con los calabozos provistos de cerrojos y llaves. se pensó en construir otro nuevo. afirmaba su seguridad. sólo observaba una serie de ventanas y balcones largos y angostos. fue reconstruido 49 García Cubas. sólo se oía el rumor de las cadenas que arrastraban los presos. La fachada. Antonio. al sur de la capilla del Calvario. Aquellos infelices tenían casi siempre a su vista el verdugo y el cadalso. o el lúgubre quejido de los azotados y de los que eran sometidos a la prueba del tormento. más o menos en el lugar que ocupó el ángulo formado por la Avenida Juárez con las calles de Balderas y Humboldt. que finalizó en el año de 1812. que más adelante había de ser ocupado por el Hospicio de Pobres. la cárcel continuó funcionando como prisión ordinaria. Pasó así a su edificio definitivo ubicado frente a la Iglesia del Calvario. y con la fachada hacia el norte.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 87 Esa cárcel estaba situada en el extremo poniente de la ciudad de México. . En el interior. un zaguán ancho y elevado y dos lápidas. en unos galerones del Castillo de Chapultepec. 301. op. Más sobre esa prisión: La construcción. pasó después a un obraje. en el año de 1757. en la manzana contigua al Hospital de los Pobres. durante la colonia y llegó a tener doce jueces en el transcurso de su centenaria existencia. en cuyo cementerio eran sepultados los criminales. Revista Criminalia. según nos recuerdan esos autores. de allí se trasladó provisionalmente al lugar en el cual fue fundado el Colegio y Convento de San Fernando. después de esta fecha. y como el edificio era muy chico. que era fortalecida con la guardia que se hacía notar en las azoteas. conteniendo las octavas que escribiera José Rincón. pág. cit.

. interinamente. las Cortes de Cádiz. abolieron el Tribunal y la Cárcel de la Acordada. bajo el nombre de Cárcel Nacional de la Acordada. En 1812.88 aDolfo suárez terán para entrar en servicio una vez más hasta febrero de 1781. los reos fueron trasladados a un local ubicado donde más adelante fue establecido el Cuartel General del Puente de los Gallos. y en el transcurso de la reedificación. carácter con el que subsistió hasta 1862. y desde entonces el edificio quedó destinado a prisión ordinaria.

Derecho Penitenciario. 188. Robo: muerte en la horca. 184. págs. servicio en los conventos. 189. 190. A los mayores de edad. 185. después sacar el cuerpo y ponerlo en la horca. Robo: muerte en la horca y después corte de las manos. Sólo hubo un caso.89 deliToS y PenAS de lA coloniA N o puedo dejar de mencionar algunos delitos y las respectivas penas correspondientes durante la Colonia50: Judaizar: muerte por garrote y posterior quemazón del cuerpo en la hoguera. 186. 50 Carrancá y Rivas. Asalto: garrote en la cárcel. en el sitio de los hechos. Robo y asalto: muerte en la horca. 183. y entre cuatro y diez años de galeras. 187. en que se aplicó el garrote. cit. . pena que variaba entre cien azotes y trescientos azotes. Robo y complicidad en el robo: azotes y cortadura de las orejas debajo de la horca. rebeldía y afrancesamiento: relajamiento y muerte en la hoguera (proceso y ejecución a cargo del Santo Oficio) Herejía: a los jóvenes. hacer cuartos y poner éstos en las calzadas. A los judaizantes muertos tiempo atrás y cuya fe no se había descubierto. Raúl. exhumación de los restos para convertirlos en ceniza Herejía. con relajamiento al brazo seglar y quemazón del cuerpo. Cárcel y Penas en México. el de Jorge Ribli. op.

en una bestia de albarda. Posterior encubamiento del cuerpo al que se trajo por la acequia de Palacio. que la ejecución fue una fiesta popular con todo y procesión. o sea. con posterior exhibición del cuerpo en la horca. ya ejecutada la sentencia. además de comerse los ladrones las formas consagradas. Homicidio: muerte en la horca. posterior descuartizamiento del cuerpo para poner las partes en las calzadas y caminos de la ciudad. Un pregonero debería manifestar su delito. Exhibición de los cadáveres en el patíbulo hasta las cinco de la tarde. en el sitio de los hechos. Robo: muerte en la horca. Homicidio cometido por medio de veneno: Arrastramiento. en los vasos sagrados y el viril. encubamiento de los cuerpos.90 aDolfo suárez terán Robo sacrílego: Llevado a efecto en la iglesia de Tlaxcala. cometido por medio del degûello: muerte por garrote y luego arrastramiento del cuerpo por las calles. en el caso específico se descubrió que se trataba. La ejecución de la pena duró de las once de la mañana a la una de la tarde. Traído por las calles públicas sería llevado el reo hasta la casa de la víctima. con una soga en la garganta y atado de pies y manos. de donde lo extrajeron terminada la procesión. Homicidio: Sacar al reo. de un error judicial. de la cárcel donde se encontraba. enfrente de la cual se le cortaría la mano derecha y se le pondría en exhibición en un palo. La pena fueron azotes y herramiento. o sea. Posteriormente “separación” (cortadura) de las manos y fijación de las mismas en escarpias puestas en la puerta de la casa en que se cometió el homicidio. . garrote. corte de la mano derecha y exposición final del cuerpo en la horca. Homicidio. Homicidio y robo: garrote con previo traslado al sitio del suplicio por las calles públicas. marcar con hierro encendido al culpable. Luego. exhibición de la cabeza. Posteriormente al reo lo llevarían hasta la plaza pública donde sería degollado. Asalto: garrote en la cárcel.

“ejecución” en la horca con idénticas ceremonias que a los vivos. Luego. Daño en propiedad ajena (en el caso un “lobo” amestizado quemó la horca): muerte en la hoguera debajo de la horca. cortadura de la mano derecha y exposición de la misma en un morillo alto. por las noches. Sentencia de muerte en la horca. Arrastramiento del culpable por las calles. Magnicidio en grado de tentativa: Perpetrado contra el Virrey Duque de Alburquerque. de los pies y durante ocho días. el alcaide ordenaba que se soltaran “perros bravos” para intimidar y disuadir a los presos de cualquier intento de fuga.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 91 Homicidio en grado de tentativa: Corte de la mano y enclavamiento de la misma en la puerta de la casa del pasivo. Azotes. Costumbres homosexuales: En el caso se trató de un mulato vestido de mujer. en la capilla de las Angustias de la Catedral. Suicidio: colocación del cuerpo en una mula de albarda. el 12 de marzo de 1660. Alcahuetería: emplumamiento debajo de la horca. Por último. El caso específico culminó con el perdón otorgado por el pasivo. paseo del mismo por la ciudad y pregón de su delito a gritos. Debo mencionar que en la cárcel de la Acordada. colgadura del cuerpo en la horca. cortadura de la cabeza y luego exposición de la misma en la horca. . Embriaguez: Azotes.

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España. por el otro51. a los Oidores y a las Salas del Tribunal. Javier. mediante escritura otorgada en Madrid. sobre esos terrenos. por un lado. en la esquina occidente norte. España. En el anterior inmueble también se dio alojamiento a las oficinas del gobierno. Es así que ya en forma oficial el edificio fue ocupado por el Virrey y los Oidores en el año de 1562 y en esa fecha la cárcel y una fundición quedaron dentro del inmueble. estuvo el Palacio Principal de Moctezuma. además de otras oficinas de las que carecía el gobierno de la monarquía española. Rey de Tenochtitlán y con motivo de la Conquista dicho inmueble le fue arrebatado para que la Corona española lo adjudicara al conquistador Hernán Cortés en propiedad mediante Cédula del 6 de julio de 1529. 36-38. pues en sus orígenes. dada en la ciudad de Barcelona. pues era costumbre entre los conquistadores que las primeras construcciones levantadas en los pueblos expoliados en vías 51 Piña y Palacios. La Real Cárcel de Corte estuvo localizada dentro del edificio del que fuera Palacio Real. alhóndiga. y a la Plazuela de la Real Universidad. cárcel. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva España. fuera destinado a la Primera Audiencia. fundición y habitaciones correspondientes. ahora Palacio Nacional. hacienda. por el escribano Cristóbal de Riaño. durante el reinado de Felipe II. Posteriormente el edificio fue comprado a Martín Cortés. hijo del conquistador con fecha 22 de enero de 1552. con vista a la que en aquella época fuera la Plaza del Volador. . op. A Cortés le solicitaron que parte del inmueble que era de su propiedad.93 reAl cárcel de corTe V ale la pena hacer un poco de historia sobre lo que fue La Real Cárcel de Corte. cit.

a los edificios del gobierno. solamente se había salvado parte de la Audiencia. Juan Manuel de San Vicente comentaba lo siguiente en alusión a la Real Cárcel de Corte: “dos formidables cárce- . El motín al que hago referencia no fue producido por los presos. que se localiza frente al zócalo central de la ciudad de México. dicho inmueble perdió su aspecto original de fortaleza. por lo que la misma debió de establecerse transitoriamente en la casa del Marqués del Valle. Jefe de Estado. las salas de los Tribunales Civiles y Militares y toda la armería. La Cárcel de Corte funcionó dentro del Palacio hasta el año de 1699 debido a un incendio producido por un motín que trajo la destrucción de varias dependencias y en forma principal resultó totalmente dañada la parte en donde se encontraba la cárcel. Para contener el alzamiento. alhóndiga. por cuanto que los indígenas se exasperaron por la injusta repartición de las tortillas de maíz y llegaron hasta el Palacio Real a exigir ese alimento y al mismo tiempo gritaban vivas al rey natural indio y mueras a los gachupines. hoy edificio del Monte de Piedad. para quedar con su actual fisonomía. Jefe de Gobierno y titular del Poder Ejecutivo Federal. hacienda. sede oficial del Presidente de la República. ocasionando con ello. En el año de 1768. Estamos hablando del edificio actual del Palacio Nacional. Poco después se llevó a cabo la reconstrucción completa del palacio y dentro del propio edificio fue construida la cárcel ocupando el lado sur oriente del propio palacio real. para nuevamente regresar a su anterior alojamiento en el Palacio. Con motivo de la reedificación del palacio. correspondieran. precisamente. que toda la plaza y el edificio fuese objeto de voraz incendio que destruyó la cárcel. nombre oficial de Plaza de la Constitución.94 aDolfo suárez terán de convertirse en colonias. fundición y habitaciones correspondientes. se hizo uso de la fuerza pública utilizando al ejército del virreinato. la conflagración obedeció al descontento en contra del Virrey Gaspar de la Serna. quienes utilizaron fuego en contra de la multitud. además de la muerte de infinidad de indígenas. cárcel.

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les, una para mujeres y otra para hombres, con sus bartolinas, calabozos y separaciones para gentes distinguidas y frívolas y una espaciosa capilla para misa de los reos. Una grande sala para potro de tormento, una amplia vivienda con todas las piezas necesarias para el Alcaide y su familia”52 En 1799 un grupo de Comisionados de la Real Audiencia, después de visitar la cárcel, rindieron un informe que en su parte medular dice: “Entrando a dicha Real Sala del Crimen que se compone de una pieza grande con cuatro balcones que dan a la misma plaza, anexo a la del baluarte, están la Sala de Confesiones, otra de tormentos con su cuartito, en que se separan a los reos que los han de sufrir, y otras tres piezas con las habitaciones del Alcaide, su cocina y un cuartito en ella con comunicación a una pieza que sirve para asistencia de subalternos y que por allí entran los reos a vestirse. “Bajando a la cárcel, en los entresuelos, hay dos piezas con ventanas a la calle del Arzobispado, la capilla a la que sigue una pieza, cárcel de mujeres, enfermería de ésta, y por una escalera que baja a un sótano y a un patiecito en que está la pila, por la misma cárcel de mujeres se toma otra vez para la de los hombres, y en una pieza alta, sobre el portal, hay un tablero que la hace dos, y llaman “enfermería vieja”, y abajo de los calabozos que llamaban “Jamaica”, al chico, y al grande, “Romita”, y en lo más interior tres galeras con nueve bartolinas que caen bajo de un callejón obscuro que están por la contaduría de tributos, sala de caballeros, maizeros, cocina, enfermería, al lado del entresuelo, con un cuarto pequeño que sirve de ropero y pasando el patio en que está la pila, al “boquete” con un cuarto obscuro y en el de afuera otro para el portero, quedando en el zaguán de la guardia” En la Real Cárcel de Corte, la comunicación de la visita con los reos se realizaba por la Sala de Acuerdos de Crimen y la Sala de Tormentos. Las entrevistas de los presos con sus abogados se efectuaban a través de dos ventanas enrejadas que daban a la parte sur.
52 Piña y Palacios, Javier. La Cárcel Perpetua de la Inquisición y la Real Cárcel de Corte de la Nueva España. op. cit. págs. 27 y 28.

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Al Virrey de la Nueva España correspondía como parte de sus funciones efectuar visitas ocasionales a las cárceles. A una de ellas, en el año de 1794, se hace referencia, y se comenta en los archivos de la Real Cárcel de Corte53. En la Colonia había dos Audiencias: la de México y la de Guadalajara, capital de la Nueva Galicia54. Hago referencia a lo que dice el autor de Paula sobre la primera: La Audiencia en México se componía de un Regente y diez Oidores que formaban dos Salas para los negocios civiles y otra Sala con cinco Alcaldes de Corte para los asuntos criminales. Los Oidores formaban el Acuerdo Ordinario y sólo en caso de mucha gravedad eran llamados los Alcaldes de Corte; éstos, a su vez, tenían a su cargo cinco de los ocho cuarteles mayores en que estaba dividida la ciudad y tenían tres fiscales: de lo Civil, de lo Criminal y de Real Audiencia. El Distrito de la Audiencia de México lo formaban las provincias llamadas propiamente de la Nueva España: las de Yucatán, Tabasco, Nuevo León, Tamaulipas, antes Nueva Santander, las internas de oriente, las del norte y en el sur hasta donde llegaban los términos de la Audiencia de Guatemala, para comenzar los de Nueva Galicia.

53 Archivo General de la Nación, ramo de cárceles y presidios. 54 De Arrangoiz, Francisco de Paula. México desde 1808 hasta 1867. op. cit . pág. 23.

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cárcel de lA ciudAd

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ambién se le conoció como Cárcel de la Diputación y se localizaba en lo que actualmente es la sede del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, en el centro de la ciudad de México. Anteriormente dicho edificio fue asiento del Palacio Municipal, luego alojó a las autoridades del Departamento Central. Posteriormente se construyó un edificio gemelo, contiguo a aquél por el lado oriente, pasando a ser anexo de las oficinas del Gobierno del Distrito Federal y convertirse en el inmueble principal del gobierno del D.F. En la Memoria del Gobierno en el Distrito Federal en los años 18861887, presentada por el Gobernador del D.F., general José Ceballos al Secretario de Estado y del despacho de Gobernación, Manuel Romero Rubio y que fueron publicados por Eduardo Dublán Impresores, calle del Espíritu Santo Núm. 8, México, 1888, encontramos que el Palacio Municipal o Palacio de la Diputación, originalmente se le conoció como Casa de Cabildo y de Audiencia Ordinaria. Por cierto que las casas consistoriales celebraron el primer Cabildo el lunes 7 de marzo de 1524. Su primera construcción fue por disposición del Gobernador de la Colonia, Hernán Cortés, en base a un acuerdo de los consejales por él designados, en el año de 1521, en una porción de tierra “dos solares” destinados precisamente a ese fin en “la nueva traza de la ciudad”. Dichos solares limitaban por el lado norte con la acequia de agua, por el sur con la calle de la Celada, por el lado oriente con la calle de Juan Xaso, el Viejo, después callejuela, y por el poniente con la calle de San Agustín55. Por Cédula Real de 7 de marzo de 1527 de Carlos V, fueron fijados seis solares, situados según se indicaba en el propio documento, “en una
55 Peña, Francisco Javier. Cárceles de México en 1865. Revista Criminalia, año de 1959, págs. 487 y sigs.

10 de octubre de 1886. ya que ahí eran remitidos los presos sujetos a la jurisdicción de los llamados alcaldes ordinarios y en tratándose de faltas administrativas. que produjo un incendio en la casa de la Municipalidad. según el delito. la Inspección General de Policía y en la parte baja del edificio. y el Cuartel Central de la Gendarmería56. cit. hasta que en el año de 1714 se determinó la reconstrucción de las casas de Cabildo y Cárcel. 75-84 . y por el lado de la Callejuela los Juzgados de Turno. El edificio resintió graves daños quedando en muy malas condiciones. En el año de 1860. La obra estuvo bajo la supervisión y vigilancia del Marqués de Altamira. México. Ya para el año de 1564 se habían realizado modificaciones y reparaciones a ese edificio y ahí residían el Ayuntamiento. pintoresco. la Cárcel. la Cárcel. Después de la Independencia. la Carnicería Mayor y la Alhóndiga. Este inmueble tampoco se escapó a los daños sufridos por un motín el día 8 de junio de 1692. se estableció el cuerpo de funcionarios del Gobierno del Distrito Federal. artístico y monumental. esa cárcel no solamente alojaba a reos del orden administrativo. Posteriormente en ese edificio. La Cárcel de la Diputación también fue llamada Cárcel de la Ciudad. tenía capacidad para ciento cincuenta internos. op. Manuel. No exis56 Rivera Cambas. pero en realidad vivían poco más de trescientos que se hacinaban en dos dormitorios. del Ayuntamiento o de la Diputación. los tres en la frontera y los otros tres en las espaldas”. sujetos a prisión preventiva y que posteriormente habían de ser trasladados a la Cárcel de Belem. haciéndole después reparaciones sumamente improvisadas. el inmueble fue utilizado para alojar oficinas del Gobierno del Distrito Federal y ahí se instalaron los juzgados constitucionales. págs.98 aDolfo suárez terán trasera de la plaza. compartían un patio principal y al centro estaba una fuente de la que se abastecían los reos. lugar en el que eran recluidos los sentenciados a prisión mayor o menor. también ahí eran remitidos los presos por delitos leves y otros. Se ordenaba que ahí habrían de edificarse las casas consistoriales. oficinas del Juzgado del Registro Civil. la cárcel y la carnicería. La Cárcel de la Ciudad o de la Diputación.

que ya para esas fechas era la Cárcel Nacional. 200 hombres y 86 mujeres. y como la ventilación de la habitación era muy deficiente. 57 Cosío. era llevado al Hospital Juárez. lugar donde se alojaba a los agentes de la policía y a los de resguardo. Manuel G. Los alimentos que se daban a los presos y a las presas eran enviados de la Cárcel de Belem. que funcionaba como hospital de la ciudad.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 99 tía enfermería y si algún preso requería de atención. se observaba también en un rincón de la pieza. En el año de 1886 y en virtud de las condiciones tan lamentables en las que se encontraba la Cárcel de la Ciudad o de la Diputación. era fácil imaginar el efecto. era revisado por un practicante y si la condición del mismo se agravaba. un barril de orines que producía los mismos efectos anteriores. estrecho. En el Departamento de Providencia. por separado. general Ceballos. un urinario en forma de alcantarilla. se llevó a cabo el traslado de los presos. sucio. un informe de un visitador de la Junta de Vigilancia de Cárceles57. casi al pie de la ventana del dormitorio más chico. cantidad de dinero que fue puesta a disposición de la Junta de Vigilancia de Cárceles para dar cumplimiento a la petición del general Ceballos. Gobernador del Distrito Federal. Informe que rinde sobre el mal estado de la Cárcel de la Ciudad en 1886. Ahí se disputaban el espacio. aclarando que el cupo no era ni para la mitad de ambos ocupantes. ya que sólo había una pequeña ventana que daba al techo y dos más que generalmente estaban cerradas. Archivo General de la Nación . considerando que en el interior se alojaban veinticinco personas”. La Cárcel de la Ciudad era un lugar inhabitable. el gobernador del Departamento del Distrito Federal. escribía: “Existía en el ángulo sureste del patio. Precisamente el día 10 de octubre de 1886 y con un presupuesto otorgado de quinientos pesos. el cual debido a la defectuosa condición del caño producía un hedor insoportable. solicitó y obtuvo del Ayuntamiento el correspondiente permiso para trasladar a los reclusos de esta prisión a la de Belem. En recuerdo a la situación antihigiénica que prevalecía en esa inmunda prisión. ubicado en el Jardín de San Pablo.

Lo que se hizo en la fecha ya señalada. pues sus escaleras siempre estaba llenas de gente sucia. Moderna Librería Religiosa de Jesús L. las Casas Consistoriales son uno de los edificios más bellos de las ciudades y que por todo ello urgía sacar de ahí la cárcel. 1864. 74-75 y 169-170. ebrios y hasta de cadáveres y que en todos los países del mundo. Informe sobre establecimientos de corrección de esta Ciudad. De aquí proviene el gráfico nombre de la Chinche que da el pueblo a la cárcel”. Vallejo. García Icazbalceta argumentaba en su Informe que esa Cárcel de la Ciudad o de la Diputación no admitía otra mejora. págs. para librarse hasta cierto punto de las picaduras de las chinches y demás sabandijas. Joaquín. harapientas. se lee: “…tengo grabado ese friso de sangre de insectos. sino que era preciso quitarla de ahí y librar al Palacio Municipal de ese aspecto tan desagradable. y no pudiesen llegar a donde estaba aquel pobre. Tampoco olvido que uno de aquellos infelices presos. 58 García Icazbalceta. chinches en su mayoría. había derramado parte de su escasa ración de atole alrededor del petate en que se acostaba. calle de San José del Real Núm.100 aDolfo suárez terán Dada la insuficiencia de la prisión municipal. de manera a formar uno como cordón sanitario para que allí quedasen pegadas las alimañas. Informe sobre establecimientos de corrección de esta ciudad. México. . y en referencia a la Cárcel de la Ciudad. 3. se construyó una contigua con entrada por la calle de la Callejuela y que solo servía para encerrar a reos de orden político y que durante el imperio de Maximiliano dicha cárcel estaba bajo el control de autoridades francesas y custodiada por tropas de ese país. En dramática narración que hace Joaquín García Icazbalceta58.

D. comenzaron a levantar el edificio definitivo de esa casa de recogidas. el principal destacaba por su belleza arquitectónica en un estilo “sobrio y severo” en que se encontraba construido el inmueble que durante muchos años albergó al Colegio de Niñas de San Miguel de las Mochas o San Miguel de Bethlem. Editorial Patria. desgastada y añeja. En sus primeros días al frente de la casa de recogidas solamente logró acoger a dos mujeres. Él había sido soldado en España y cuando llegó a México buscó a un tío que era familiar del obispo de Puebla quien lo acogió para darle techo y alimentos. Ed. comida y techo a 59 Toro. Se trataba de siete grandes patios. España. 2ª. . como Virrey y Capitán de ella. El inmueble fue fundado en el año de 1683 por Domingo Pérez Barcia. 1961. a la vez que lo inscribía en el Colegio de San Juan en Puebla y luego lo envió a estudiar a México a la Escuela de Jurisprudencia59. págs. pero su obra de “rescate espiritual” fue creciendo y con la ayuda del clérigo Lorenzo Fernández. Marqués de Laguna. 293-308. llegando a dar protección. Alfonso. Conde de Paredes.. México. quien llegó a México por el puerto de Veracruz en el siglo XVII aún muy joven con la intención de llamar a “las arrepentidas del sacerdocio sexual” para atraerlas y persuadirlas de que abandonaran su vida de prostitución. daba cuenta del origen del edificio de lo que fue esa prisión: “Gobernando en esta Nueva España el Excmo. Asturias. que después se unió a la “piadosa causa” de Domingo. La Cántiga de las Piedras.101 hiSToriA de lA cárcel nAcionAl o cárcel de Belem U na desaparecida placa de azulejos. nacido en Villa Marzo.F. Aunque existen historiadores como Alfonso Toro que sostiene que ese asturiano vino a México como un aventurero en busca de fortuna y de mujeres para que lo cuidaran y lo “halagaran”. se acabó esta casa en el año de 1686”.

los estudios que ahí se impartían eran netamente religiosos. Como ya lo asentamos en párrafos correspondientes a la Cárcel de la Ciudad o de la Diputación y en la fecha que ya señalamos. a que los “contentara” y cuidara. aparentemente. lectura y aritmética. se destinara a la Cárcel Pública General.102 aDolfo suárez terán poco más de trescientas mujeres. Por esas fechas la Cárcel de la Acordada o Cárcel de la Hermandad era insuficiente para dar cupo a los presos. con un área para enseñanza primaria. donde posteriormente formaban esquina las calles de Arcos de Belem y la Avenida Niños Héroes. para luego ser utilizado como Colegio de Niñas. les enseñaban escritura. Hay que agregar que en la parte alta de esta prisión y en el frente de la misma. por lo menos a una parte de ellas. Ese edificio también albergó durante algún tiempo a las religiosas de Santa Brígida. fueron trasladados a la de Belem. El edificio de referencia fue construido en lo que fuera el extremo noroeste de la ciudad de México. La casa de recogidas que fundara Pérez Barcia llegó a su fin por razones de índole económica y no se supo del destino del asturiano. a las que seguramente persuadían. que en realidad se trataba de una escuela que sin llegar a ser convento. los presos que vivían amontonados en dicha prisión. la que inició su funcionamiento el día 23 de enero de 1863. El patio de la Providencia destinado a separos de gente de la policía y gendarmes. se levantaron unos cuartuchos para instalar los juzgados. lo que obligó a las autoridades federales a ceder al Ayuntamiento de la Ciudad de México el inmueble de Belem para que mediante adecuaciones y edificaciones muy improvisadas que borraron el sello colonial que lo caracterizaba. El edificio fue desocupado como consecuencia de la disolución de las congregaciones y corporaciones religiosas con motivo de las Leyes de Reforma y las ocupantes fueron llevadas al Colegio de las Vizcaínas y la casa convento de monjas de Belem fue clausurada. La cárcel de Belem estaba dividida en 4 departamentos: el principal era el patio de los hombres. La tercera Sec- .

se ocupaban alrededor de 300 presos. para encausados y otra para sentenciados. cit. 261. Belem también fue conocida como Cárcel Nacional o Municipal existiendo tres áreas muy definidas: para detenidos.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 103 ción estaba destinada para los menores de 18 años. La capacidad del añejo edificio. Se hicieron modificaciones muy improvisadas para instalar fuentes. pág. Solamente los sentenciados eran obligados a trabajar y no se sabe si recibían retribución económica alguna. La cuarta Sección para las mujeres60. ésta les era arrojada sobre su sombrero. tanques de agua y ductos de desagüe. lavaderos. que en conjunto daban la impresión de tratarse de una enorme vecindad que albergaba a homicidas. andaban casi en harapos. dormían en el suelo sobre cartones o petates que les procuraban sus familiares. pintoresco y monumental. Vale comentar que el trabajo no era obligatorio y prevalecía la holganza y la ociosidad. adúlteros. Vivían como si fueran “rebaños”. 1119 varones y 313 mujeres de las cuales varias de ellas ahí tenían a su prole No había camas ni catres. op. no era suficiente para el creciente número de reos. Se establecieron talleres de herrería. había en esa cárcel 1432 seres humanos presos. incendiarios. La alimentación era miserable y si los presos o las presas no tenían trasto para recibir su comida. Para la realización de las labores de los talleres citados. hasta de inocentes víctimas de los atropellos e injusticias que siempre han existido En el mes de diciembre del año de 1887. ladrones. . a pesar de que con las modificaciones realizadas se llegó a contar con 116 piezas muy reducidas y una modesta capilla para servicios religiosos. entre otros y. pues la prisión no los dotaba de vestimenta. semidesnudos. Manuel. violadores. México artístico. como siempre. carpintería y telares. heridores. 60 Rivera Cambas. trabajos de reparación de carrocería de vehículos.

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Posteriormente a los talleres señalados en párrafos anteriores, se agregaron de herrería, zapatería, sastrería, manufactura de cigarrillos, cajetillas de fósforos, artesanías de fibra de palma. Desde luego que se contaba con pésimas instalaciones que se usaban como cocina, alacena y la indispensable atolería. El espacio carcelario no era ajeno a la introducción de armas de fuego y las llamadas blancas. Constantemente se suscitaban riñas entre los presos que en varias ocasiones culminaban con la muerte de algunos de los rijosos o al menos quedaban gravemente lesionados. Ni qué decir de la presencia del alcohol al interior de la cárcel y de todo tipo de narcóticos, principalmente la mariguana. En ese año de 1887, más del 50% eran encausados, el resto sentenciados y de éstos, 38 estaban condenados a la pena de muerte; ejecuciones que se llevaban a cabo por fusilamiento en un lugar –al interior de la prisión- de piso de tierra, sin planta alguna y que los presos lo conocían como el “patio del jardín”. En los muros de esa área donde se cumplía la pena capital, se apreciaban las horadaciones que como huella imborrable dejaban los proyectiles que salían de las armas que accionaban los integrantes del pelotón de fusilamiento y que traspasaban el cuerpo de los acribillados por mandato judicial. En ese lugar y después de la ejecución, muchos cadáveres ahí mismo eran sepultados cuando se trataba de infelices seres que habían sido abandonados y otros que siendo tanta la miseria de la familia, no contaban para el pago de una inhumación en panteón alguno de la ciudad. La cárcel de Belem siguió funcionando como tal hasta el año de 1933, fecha en la que fue demolida y en su lugar se levantó un enorme plantel educativo: el Centro Escolar Revolución.

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caPítuLo iii lA PeniTenciArÍA de lecumBerri
Antecedentes:

Y

a en la Constitución del 5 de febrero de 1857, el legislador, entre otras cosas, establecía la adopción del régimen penitenciario así como la abolición de la pena de muerte. “Para la abolición de la pena de muerte, queda a cargo del Poder Administrativo el establecer, a la mayor brevedad, el régimen penitenciario “. Tales son los términos claros y precisos en que quedó redactado el Artículo 23 de la Constitución federal de los Estados Unidos Mexicanos, sancionada y “jurada” por el Congreso general Constituyente, el día 5 de febrero de 1857. Sin embargo, se siguió tolerando la pena de muerte pues los avances para establecer el sistema penitenciario eran nulos. Habrá que precisar que el 7 de octubre de 1848 se promulgó una ley penitenciaria que obligaba al establecimiento del sistema penitenciario, pero no pasó de ser solamente una ley a la que no se le daba cumplimiento. Como ya quedó señalado, la Constitución de 1857 mandaba la construcción de una penitenciaria que no se edificaba por diferentes causas. Se decía que la penitenciaría de la capital del país podía ser alojada en el edificio de lo que fue la Cárcel de la Acordada; otros pretendían que la misma fuera levantada a un costado de la Cárcel de Belem y dejar esta para los procesados; sugerencias que fueron desechadas en parte.

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Los estudios iniciales, proyectos y planos de la obra (la Penitenciaria), fueron encomendados a un grupo de ingenieros y arquitectos: Hidalga, Heredia, Rincón, Agea, Cardona, Rego, Méndez, Torres Torija, Echegaray, Plowes y Rivas61. Vale la pena hacer un paréntesis para comentar lo que considero fueron los orígenes de la readaptación del delincuente y de las bases originales de un sistema penitenciario, aunque en esas remotas épocas no existía el vocablo ni el concepto del penitenciarismo. Debo mencionar que antes de la era cristiana, Pitágoras62, en sus famosos versos dorados, invocaba a Júpiter y le increpaba para que “librase a los hombres de las penas y trabajos a que están sujetos, curando su alma”; un siglo más tarde, Platón en su discurso sobre las leyes, enseñó: “que las penas no tenían por objeto el mal de los penados, si no volver a éstos buenos o menos malos”; el jurisconsulto Paulo, señaló como “fin de las penas, la enmienda del delincuente”, y Plutarco, en su tratado sobre los plazos de la Justicia Divina, atribuyendo el “origen de los delitos más bien a la ignorancia de la verdad, que a la voluntad deliberada de hacer el mal”, exclamaba: “proporcionad a los criminales tiempo y medios para cambiar de conducta”. Todas estas valiosas ideas que contienen una aportación invaluable a quienes nos gusta investigar sobre el tema, motivo de este trabajo, se hicieron extensivas hasta la era del cristianismo, recibiendo vigor y fuerza con la organización de sociedades tan benéficas como la de los <Procuradores de los Pobres>, fundada en el año 325 de dicha era; la de la <Compañía de la Misericordia>, cuya fundación se remonta al año de 1488; la de la <Archicofradía de la Caridad>, establecida en la ciudad de Roma hacia el año de 1519, y la de la <Piedad de Carcerati>, fundada en 1572 por el clérigo jesuita Juan Callier. En este estado, y cuando los esfuerzos de los filósofos y la acción de las asociaciones particulares apenas habían conseguido poner a los
61 de Medina y Ormaechea, Antonio A. y de Medina y Ormaechea Carlos A. Proyecto del Régimen Penitenciario en la República Mexicana. Imprenta del Gobierno, En Palacio México 1881. pág. 14. 62 de Medina y Ormaechea, Antonio A. y de Medina y Ormaechea Carlos A. Proyecto del Régimen Penitenciario en la República Mexicana. op. cit. págs. 42 y 43.

se construyeron modernos y amplios mercados y se edificaron estaciones de ferrocarril que ostentaban la ligereza de sus estructuras de hierro. la penitencia en sentido gramatical. un sabio benedictino. Como ya lo comenté en párrafos anteriores. y a la Walnut-Street siguió la de “Glocester”. aún antes de que se promulgara la Constitución de 1857. Esta propuesta que explica con cuatro palabrasvaliosos conceptos para esa época-todo un sistema.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 107 presos al amparo de la caridad. a solicitud de los Cuákeros (tembladores o Amigos de la Luz). propuso como medios para obtener la reforma de los frailes delincuentes: el aislamiento. A la fundación de este establecimiento siguió en 1772. para comentar que con influencia de la escuela arquitectónica francesa. Después de los anteriores antecedentes. Paralelamente se fueron dando mejorías urbanas: se erigieron monumentos. el cual contemplaba un solo conjunto de cuerpos radiales así como la separación de las oficinas ad- . la prensa de esas fechas da cuenta de que casi por toda la República se construían cárceles o se modernizaban y se hacían mejoras sanitarias en las ya existentes. el trabajo. fundada en Filadelfia. De igual manera. y particularmente en la capital del país. La Penitenciaría de la capital de la República. se embellecieron con fuentes las principales arterias de la capital. debido a las repetidas instancias de John Howard. a la de Gante siguió la de Walnut-Street. el gobierno ya había considerado modificar el defectuoso sistema carcelario que existía en el país. la de la magnífica penitenciaría de Gante. quien hizo conocer a la Inglaterra la reforma penitenciaria iniciada en Gante. es decir. hacia el año de 1786. El arquitecto Lorenzo de la Hidalga había presentado un proyecto para construir una penitenciaría en la ciudad de México. bellos y disímbolos edificios. De ahí que se le llame expresivamente “penitenciaría”) establecida en Roma hacia el año de 1718. Juan Mabillón. retomo el tema que abordo en este apartado. con el nombre de Hospital de San Miguel. sirvió de base para la fundación de la primera penitenciaría (lugar en el que se ejecuta la privación de libertad impuesta como pena por el delito cometido. erigida en 1793. Es ya un lugar de penitencia para los sentenciados. en la segunda mitad del siglo XIX se construyen en México. el silencio y la oración.

Pensamiento social y penal en el México decimonónico. pues Tepozotlán no se encontraba en los límites internos de la ciudad de México. que fuera propiedad de un español de apellido Lecumberri (vocablo de origen vasco que significa lugar bueno y nuevo y que también así se llama una provincia de Navarra. Luis Malanco y Joaquín M. consistente en la incomunicación de los presos durante la noche y su comunicación en el trabajo durante el día63. Alcalde.108 aDolfo suárez terán ministrativas. A la comisión se le había requerido que adoptara el sistema Auburn. arquitectónicamente. Archivo General de la Nación. una visibilidad general de todo lo que sucedía en el interior del edificio. 1982. reclusorios pensados por Jeremías Bentham. 232. Hubo rechazo a esa propuesta. Agustín Rovalo y los ingenieros Antonio Torres Torija. Macedo. España) que había adquirido en los primeros años de la Colonia. 63 Lecumberri. 76. Pero finalmente se decidió utilizar un predio conocido como la cuchilla de San Lázaro o Potrero de San Lázaro. que era perpendicular al eje central del conjunto. Se analizaron diversas áreas y zonas para la construcción de la penitenciaría: algunos funcionarios opinaban que la misma debía levantarse en Tepozotlán mejorando un edificio que años antes había albergado a un convento. siendo éstas la fachada principal. además de los generales José Ceballos y Pedro Rincón Gallardo. Ese nombre expresa que su utilidad esencial es la facultad de ver desde un punto central todo cuanto se hace en el interior de una cárcel. rodeado todo por un muro. Con ello se buscaba asegurar. Pero en 1881 se encargó el desarrollo del proyecto a una comisión compuesta por los señores José M.F. del Castillo Velasco. Penitenciaría de la Ciudad de México. Miguel S. México. 2001. De Belem a Lecumberri. También se estudió otra alternativa: los campos de Indianilla64. Vera.pág. D. El diseño encomendado se basó en la ideología de los panópticos. y que recíprocamente desde cada celda pueda verse dicho punto central. . Antonio. José Yves Limantour. Remigio Sáyago y Francisco de P. pág. México. Archivo General de la Nación. Finalmente. 64 Padilla Arroyo. al ingeniero Antonio Torres Torija se le encargó el proyecto arquitectónico.

La obra se terminó en la fecha comprometida y fue entregada el 24 de enero de 1896. se aplicarían los principios correccionales progresivos. El 9 de mayo de 1885 se iniciaron los trabajos de cimentación del edificio en la parte destinada para los hombres. se construyó la torre central. diseñado por el señor Walter Croffton. El edificio emplearía el acero como principal material ya que el sitio de emplazamiento exigía que se diera gran profundidad a los cimientos e incluso que el piso se construyera sobre bóvedas internas. Siguiendo los planos y especificaciones del Ing. La planta diseñada por el Ing. 80. se contrató a la Pauly Jail Building Manufacturing Company. Anza. Anza. Penitenciaría de la Ciudad de México. quien prosiguió con la obra hasta la terminación del primer piso. en donde se localizaban la dirección y los juzgados antiguos y un gran conjunto con forma de estrella formado por siete crujías de distintas longitudes. cit. como el de la Santé de París y el de Filadelfia en Estados Unidos. Torres Torija para el palacio de Lecumberri siguió los ejemplos clásicos de las penitenciarías del siglo XIX. Esta empresa se comprometió a realizar el segundo piso en la parte de las celdas con material de acero. en 1892. pág. la más pequeña de 49 metros de largo y la mayor de 121 metros. quien se encargó de la inspección y sobrevigilancia65. En 1887 se concluyó la cimentación bajo la dirección del general Miguel Quintana. de quien los tomó México. . en esa penitenciaria. estamos hablando del sistema penitenciario irlandés conocido como Croffton. de Saint Louis Missouri. es decir. sostenidos desde 1812 por el Capitán Manuel Montesinos y Molina. España.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 109 Ahí. op. Poco más tarde. por el fallecimiento del mencionado militar. El total de las celdas construi65 Lecumberri. Con el fin de terminar en el menor tiempo la obra. y más tarde adoptados por penitenciaristas ingleses e irlandeses. se encomendó la dirección al ingeniero y arquitecto Antonio M. Consideraba un pequeño patio dentro del cuerpo principal. aún durante la primera mitad de ese mismo año. en la prisión de Valencia.

Minutos antes de 66 García Ramírez. Terminado el edificio y dotado de cuanto necesitaba. pág. con la presencia del presidente de la República. se realizaron también las reformas legislativas que exigía el funcionamiento del sistema adoptado y la expedición del Reglamento General de Establecimientos Penales del Distrito Federal. general Porfirio Díaz y su gabinete66. 127.. Los Personajes del Cautiverio Prisiones.110 aDolfo suárez terán das fue de 886 y en el centro de la estrella se ubicó una torre de vigilancia que contenía los tanques para almacenar agua. es Buendía”. de origen puertorriqueño y el indígena Cenobio Godoy. La multitud de familiares y curiosos que se aglomeraban a la entrada de la penitenciaría exclamaba “Es Buendía.40 de la mañana se llevó a cabo el primer recorrido por las áreas de ronda y los torreones por parte de la guardia y casi dos horas después llegaron los primeros reclusos. no podía dar un paso. El costo de la edificación y construcción de Lecumberri fue de $ 2’ 396. Dos días después de inaugurada la penitenciaria se informó que se haría el primer traslado de presos. 1996. las piernas encogidas y los pies torcidos”. México. Si bien es cierto que la totalidad de la construcción de la Penitenciaría se terminó a fines de 1897. para permitir que el último de la remesa apareciera. Su primer director fue el ilustre penalista de ese tiempo. A las 8. su inauguración se aplazó por la imposibilidad de conectar la atarjea del edificio con el Gran Canal del Desagüe. Editorial Porrúa. Sergio. Antonio Andino.00 a.m.F. . 84 pesos de esa época. Segundos después descendían otros dos presos. Pedro Sánchez. La inauguración de la penitenciaria se llevó a cabo el 29 de septiembre de 1900 a las 9. D. Miguel Macedo. 914. El periódico El Imparcial (2 y 3 de Octubre de 1900) ofreció testimonio de parte de esos ingresos a Lecumberri: “El célebre asesino Rafael Buendía fue destinado a la celda número 1. Prisioneros y Custodios.

127 y 179. haré mención en forma por demás breve de algunos de ellos: Miguel Hidalgo y Costilla fue encarcelado en el palacio de Gobierno de Chihuahua. . preso en ese lugar. los presos estaban en sus celdas y para ellos comenzaba “el reinado del silencio”67. Durante 76 años. De los años 1908 a 1910 se realizaron trabajos de ampliación en el área de celdas de las crujías “B”. 68 García Ramírez. Francisco I. Jesús Arriaga “Chucho el Roto” . No es motivo de este trabajo hacer relación de luchadores sociales que estuvieron en prisión por razones de orden político. junto con José María Pino Suárez en las inmediaciones de la penitenciaría de Lecumberri. cit. En sus paredes fueron plasmadas algunas obras. Madero en la cárcel de San Luis Potosí y tiempo después fue asesinado. Jesús Negrete “El Tigre de Santa Julia”. al igual que Benito Juárez. de las que sobresale la de David Alfaro Siqueiros. Los Personajes del Cautiverio Prisiones. año en que se puso en servicio la cárcel de mujeres. “E” y en los talleres del lado sur. Antonio.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 111 las 12 del día. Vivió las crisis que se sucedieron en nuestro país a lo largo del siglo XIX: la Revolución Mexicana. políticos y sociales. La penitenciaría albergó a ambos sexos hasta 1954. Con este hecho la cárcel de Lecumberri quedó sólo para varones. Lupe Martínez Bejarano “La Bejarano”. Francisco del Moral. el palacio de Lecumberri fue escenario de diversos acontecimientos políticos y sociales. sufrieron encierro en el Fuerte de San Juan de Ulúa. Rafael Buendía. Fray Servando Teresa de Mier. Veracruz. pocos luchadores tan destacados contra la tiranía de Porfirío Díaz como Ricardo Flores Magón y su hermano Enrique68. De Belem a Lecumberri Pensamiento social y penal en el México decimonónico. “C”. Prisioneros y Custodios. cit. 270. “D”. sin embargo. Sergio. homicida de varias mujeres. op. despiadado homicida de mujeres. págs. la guerra cristera y movimientos sindicales. o de aquellos que cobraron fama por la comisión de diversos delitos. op. 67 Padilla Arroyo.

Desde luego que faltan más personajes así como cada una de esas historias. asesino de mujeres. Higinio Sobera de la Flor “El Pelón Sobera”. Florencio Morales y Bernardo Mora. pág. “Las Poquianchis”. cuyo cadáver escondió dentro de un cofre. Valentín Campa. Antonio Rosales. pero como ya dejé asentado renglones arriba. Como dato interesante expreso que el caudillo Morelos estuvo preso en el Palacio de Cortés en Cuernavaca. ello fue en el año de 1815. salió el último interno que era trasladado hacia los nuevos reclusorios del Distrito Federal y Lecumberri dejó de ser prisión para posteriormente sus instalaciones serían destinadas a lo que actualmente ocupa El Archivo General de la Nación69. . falsificador de origen italiano. la “Madre Conchita”(también presa en Islas Marías) y León Toral. No puedo dejar de mencionar el nombre de José Revueltas. Enrico Sampietro. todos los citados. matador del sacerdote Juan Fulana Taberner. El 26 de agosto de 1976 al filo del medio día. preso en Islas Marías. El Final de Lecumberri. victimario de mujeres. al igual que el revolucionario Francisco Villa. 69 García Ramírez. en la penitenciaría de Lecumberri. Othón Salazar. matador de un hombre apellidado Bolado. asesino de León Trotsky. Pancho Valentino. implicados en la muerte de Alvaro Obregón. Gregorio Cárdenas “Goyito”. María Elena Rivera y Carlos Martínez Maldonado. autor de la obra “Muros de Agua”. Sergio. secuestradores del niño Bohígas Lomelí. cit. op. asesinos del general guatemalteco Lisandro Barillas. Martín Luis Guzmán. 202. Ahí también padecieron encierro Demetrio Vallejo. Todos los mencionados estuvieron recluídos en la cárcel de Belem y la mayoría de ellos fueron sentenciados a muerte y ejecutados por fusilamiento en el famoso “patio del jardín” de dicha prisión. no es interés de esta tesis abordar ampliamente dicho tema.112 aDolfo suárez terán asesino de un francés de apellido Eymin. el Padre Agustín Pro. Jesús Bruno Martínez. quien quitó la vida a un conocido y anciano relojero de nombre Tomás Hernández Aguirre. Ramón Mercader del Río. meretrices.

Lauro E. Edit. . La original iglesia que tuvo el convento. siendo sustituida por otra mejor.113 oTrAS PriSioneS y PreSidioS D esde luego que existieron otras cárceles en el territorio nacional. del Presidio de San Juan de Ulúa y de Islas Marías. la que a su vez fue derribada en 1609 para levantarse otra que superaría en tamaño y forma a las dos anteriores. 179. pág. 1961. El nombre deriva por que dicho convento fue levantado en una zona que anteriormente. A partir del año de 1883. había correspondido a una isla llamada Xatilolco70. el templo se convirtió en bodega de la Aduana y el convento en Cuartel y Prisión Militar de Santiago Tlatelolco. durante el reino de Anáhuac. En el año de 1535 misioneros franciscanos fundaron el convento de Santiago Tlatelolco. fue demolida en 1543. 70 Rossel. pero he tratado de señalar las que cobraron una mayor notoriedad y someramente daré cuenta de la prisión de Santiago Tlatelolco. México. Patria. Iglesias y conventos coloniales de México.

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una gran sala de armas. Veracruz. un islote protegido con gruesas piezas de artillería. . tocando las costas de Yucatán. el espacio se había convertido en una muralla con dos torres. así como también la defensa del puerto de Veracruz de los ataques de piratas y filibusteros. 1953. Hidalgo No. Av. Ver. por ello la isla recibió el nombre de San Juan71. antes de llegar a aquél lugar. M. que todavía conservan. San Juan de Ulúa Historia General. todo lo que lo convertía en un verdadero baluarte. Hacia 1535 se inició la construcción de la fortificación con la finalidad de proteger el fondeo de las embarcaciones del mal tiempo. Decidieron desembarcar precisamente el día del santo de Grijalva. Interrogados por los conquistadores. El agua del 71 Robelo Arenas. Ricardo. quienes también eran identificados como “culhuas” y de ahí el nombre de San Juan de Ulúa. obviamente que ni unos ni otros se entendían y los recién llegados por el mar solamente percibían la palabra “culhuas” y que posteriormente comprendieron que los habitantes de esa región querían decir que quienes habían ejecutado los homicidios de sus coterráneos eran hombres pertenecientes a los “culúa”. Las mazmorras tenían una forma abovedada.hombres al mando de Juan de Grijalva que habían partido de Cuba. una isla. algunos historiadores asi como en el archivo municipal del puerto de Veracruz. se encuentran datos coincidentes que refieren que a mediados de 1518 arribaron a la isla –pues eso era. 838. Centro. Durante la época colonial las mazmorras de San Juan de Ulúa fueron utilizadas para someter con crueldad a los indios a la religión católica. un aljibe y dos mazmorras.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 115 el PreSidio de SAn JuAn de ulúA N o existe mucha información sobre las fechas exactas de la historia de esta fortaleza. el día de San Juan Bautista. La edificación de la fotaleza tardó cerca de 172 años y ya para el año de 1584. Al desembarcar encontraron algunos cadáveres de personas que habían sido asesinadas. Talleres Gráficos.

v Los reos de orden político eran confinados a las mazmorras más oscuras e insalubres. págs. El Potro. consistentes en cargar carbón de piedra de los barcos. Las entradas de estas galeras eran unos pequeños boquetes por los que se tenían que pasar.etc. La Leona. además del daño que esto causaba a los reos que vivían hacinados y que tenían que dormir en el suelo. todo eso lo hacían sobre su espalda y sin camiseta. caían a la mar para morir. eran devorados por zopilotes y cangrejos73. por lo que el peso que soportaban les pelaba la piel. 422-447. La Gloria. con la finalidad de que adquirieran algún padecimiento incurable que les causara la muerte. ramo Presidios y Cárceles. ramo Presidios y Cárceles. 73 Archivo General de la Nación. distante a un kilómetro de las galeras. págs. III. eran sepultados casi a flor de tierra en un improvisado panteón que se conocía como “La Puntilla”. V. eran unos barriles colocados en cada galera. La oscuridad del presidio constantemente ocasionaba que los reos resbalaran en el lodo del piso producido por la humedad y cayéndose sobre las “cubas” vaciando en el piso el contenido (orines) produciéndose un olor insoportable. ni siquiera podían observar sus propias manos y cuando después de mucho tiempo los sacaban a la luz del día. . T. El Purgatorio. perdiendo el conocimiento. Los reos que mostraban agotamiento recibían azotes del capataz y otros. Los inodoros se conocían como “cubas”. pues no tenían más de un metro de alto por menos de uno de ancho.v 72 Archivo General de la Nación. agachados. Los que morían por diversas causas en el presidio o en sus alrededores.116 aDolfo suárez terán mar se filtraba por todos lados y tenían nombre casi cada una de ellas: El Infierno. La Cadena. Los reos recibían el nombre de “rayados”. T. Eran de hecho unos sepulcros en total obscuridad y los que ahí permanecían encerrados perdían la noción del tiempo. Algunos de ellos durante el día salían a desarrollar trabajos forzados. ubicado en un brazo de tierrra. 187 y sigs. Al quedar casi insepultos los cadáveres. varios de los presos quedaban ciegos72. El Limbo. en la mayoría de ellos.

Islas Marías. Manuel Diéguez. Esteban Baca Calderón.. Servando Teresa de Mier74. que el cautivo moría lentamente por los golpes y azotes recibidos y por la insalubridad que imperaba en las inmundas mazmorras. donde está establecida la colonia penal a partir del año de 1905 en virtud de un decreto emitido por el gobierno de Porfirio Díaz. el capitán Medina. 74 García Ramírez.Se trata de un archipiélago integrado por cuatro islas que se localizan en el Pacífico. el padre Michelena (que también ahí dejó de existir víctima de la fiebre amarilla).la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 117 El hacinamiento era tal. Juan Sarabía (editor del periódico “El Hijo del Ahuizote”). op. 121. pág. en el Edificio de Faros del puerto de Veracruz. entre otros. Venustiano Carranza. Hoy la fortaleza es Museo y otra parte de ella la ocupan talleres de la Armada de México. como: Jesús Arriaga “Chucho el Roto” (que ahí pasó los últimos días de su vida) . La mayor de las islas lleva el nombre de María Madre y ocupa una superficie de 126. Prisioneros y Custodios. Benito Juárez García. Felipe Carrillo Puerto.4 kilómetros cuadrados. al igual que los tormentos y malos tratos en lo general para todos los presos. a una distancia de 112 Kilómetros de las costas de Nayarit. . San Juan de Ulúa dejó de ser presidio en 1914. El 2 de julio de 1915. Los Personajes del Cautiverio Prisiones. Valentín Gómez Farías. Hubo famosos delincuentes del orden común que fueron huéspedes de esa horrenda prisión. Algunos historiadores relatan que en esa fortaleza también sufrieron prisión Melchor Ocampo. cit. y otros más. Sergio. el padre Urquijo. En ese presidio de San Juan de Ulúa. emitió el Decreto por el cual quedaban definitivamente abolidas las tinajas como castigo. Francisco Guerrero “El chalequero” multihomicida. sufrieron encierro luchadores sociales como: Melchor de Talamantes (que ahí murió).

la superficie total de las islas es de 252. partiendo ambas embarcaciones de las costas de lo que ahora es el estado de Oaxaca. pág. dominio que de hecho ya venía ejerciendo la naciente república mexicana.118 aDolfo suárez terán Las otras tres islas son: María Magdalena con 86. 452. no encontraron vestigios de que ahí hubieran habitado seres humanos. Tocaron las costas de Colima y siguieron costeando lo que hoy son los estados de Jalisco y Nayarit. las que en días despejados se podían apreciar desde las montañas cercanas a la costa central de Nayarit y las rebautizó como Islas de la Concepción. en tanto que el capitán Juan de Mazuela estaba al frente del navío San Miguel. ya durante el México Independiente. . María Cleofas con 27. que en aquellas fechas (1532) formaban parte de la audiencia de la Nueva Galicia. Ya en la época colonial (1531) el conquistador Nuño Beltrán de Guzmán gobernaba el recién fundado reino de la Nueva Galicia y se enteró de la existencia de las islas. 1994.3 kilómetros cuadrados.6 kilómetros cuadrados. y San Juanito con 12.3 kilómetros cuadrados. Manual de Prisiones. 75 García Ramírez. En el año de 1836. S. Sergio.6 Kilómetros cuadrados. Al año siguiente (1532) ordenó la construcción de un bergantín al que envió comandado por Pedro de Guzmán para que tomara posesión de las islas en nombre de la corona española dándoles el nombre de Isla de Ramos e Isla de Nuestra Señora75. México. Considerando lo anterior. Editorial Porrúa. la corona española reconoció el dominio mexicano sobre esas islas. Después de explorar las cuatro islas. A. pero la Real Audiencia de la Nueva España otorgó a Diego Hurtado de Mendoza su descubrimiento. Durante la colonia el archipiélago no recibió la menor atención de los conquistadores. Las crónicas establecen que tanto la expedición de Cortés como la de Nuño de Guzmán llegaron a las islas el mismo año. hasta descubrir el archipiélago al que bautizaron como Magdalenas. En 1532 Hernán Cortés envió una expedición al mando de su primo Diego Hurtado de Mendoza quien comandaba el barco San Marcos. tierrra adentro.

mismo que fue rescindido por el gobierno de Benito Juárez para beneficiar al general José López Uranga. su viuda Gila Azcona Izquierdo de Carpena las vendió en enero de 1905 al gobierno federal76. México.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 119 En el mes de diciembre de 1857. con la finalidad de explotar las riquezas naturales del archipiélago de las islas. fundamentalmente las salinas. 1970. En los inicios de dicha colonia. También esa colonia se utilizó para confinar a los “enemigos del gobierno”. Javier. . ahí eran enviados los “peores criminales”. modificaran su critero y a mediados del siglo pasado acogieran en calidad de reos a sentenciados del orden común y del federal. la Isla Madre del archipiélago Islas Marías fue destinada como colonia penal y ello fue a sugerencia de Ignacio Vallarta. Ed. el ex general López Uranga recuperó las islas en virtud de la Ley de Amnistía decretada por el presidente de México. Al morir éste. Botas. el general López Uranga fue considerado traidor a la patria y le fue revocado el convenio. presidente de México. La colonia penal de las Islas Marías. entre otras de sus cláusulas. quienes podían llevar a su familia a vivir con ellos en la colonia penal. quedando en el olvido aquella denominación de el “infierno del Pacífico” y las temidas “cuerdas” que no eran otra cosa que el envío de prisioneros a esa colonia penal. Porfirio Díaz. Vicente Álvarez de la Rosa celebró un contrato de arrendamiento con el gobierno de la República mexicana. Al llegar el año de 1887. Al momento de redactar el presente trabajo. El 12 de mayo de 1905 y mediante decreto emitido por Porfirio Díaz. Actualmente la Colonia Penal Federal de Islas Marías. El contrato que favorecía a López Uranga estipulaba. Las islas fueron vendidas posteriormente por la cantidad de 150 mil pesos a Manuel Carpena quien junto con su familia explotaron la abundante riqueza de las islas. Es un 76 Piña y Palacios. su historia. organización y régimen. Al paso del tiempo. Llegó el tiempo en que las autoridaes federales que tienen el control sobre Islas Marías. los colonos que compurgan sentencia laboran en las áreas agrícolas o zonas ganaderas. el que bajo ninguna circunstancia podía vender o rentar las islas. pasando el archipiélago a ser patrimonio de la nación. es una prisión de bajo perfil.

también escribió un libro. Los funcionarios de la colonia habitan en una zona llamada Nayarit. Se han escrito novelas interesantes sobre esa colonia penal: “Muros de agua”. seguramente se transformará en una estructura penitenciaria. Ed. 77 Revueltas. cine. 78 Martínez Ortega. para luego ser identificada como Quinta Guayacán. Las añejas e inhumanas barracas donde en algún tiempo vivían hacinados los colonos.120 aDolfo suárez terán Régimen Abierto. Judith. Los muros de agua. También en Balleto están las oficinas generales. con criterios de rigidez y severidad extrema. Islas Marías. centro de salud. de Judith Martínez Ortega78. fueron sustituídas por decorosos dormitorios y buenas casas en las que habitan sentenciados con sus familias. ha pasado a depender de la Secretaría de Seguridad Pública Federal. En una cancha deportiva se proyectan películas y en ocasiones se organizan bailes. Ahí se localizan las instalaciones del cuartel de los integrantes de la Armada Nacional que tienen bajo su resguardo tanto el territorio como a sus habitantes. Adalberto Meléndez. México. “La Isla (y tres cuentos)”. Mújica. siendo edificada en el año de 1952. lo que representa un gran retroceso en la historia del penitencialismo mexicano. Puerto Balleto es el centro en la vida de la colonia penal de la isla María Madre. 1959. 1970. y bajo el nombre de Complejo Penitenciario. quien fue administrador de la colonia. José. Novaro. Director de la colonia penal. de José Revueltas77. destacando la casa del Director que es de dos pisos. biblioteca. así como también Concepción Acevedo de la Llata. quien fuera secretaria del general Francisco J. recinto para servicios religiosos. llamándose entonces Quinta China. así como la historia cinematográfica escrita por Martín Luis Guzmán. Actualmente. Existen todos los servicios: escuelas para los hijos de internos. . México. la “madre Conchita”. La Isla y tres cuentos. Imprenta Universitaria. “Islas Marías”.

las autoridades dispusieron que los indios iniciaran el desmonte de esos terrenos. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo XIX. dicho inmueble. más tarde se trasladó el Colegio de San Nicolás. templos. Para el asentamiento de la nueva población. se remonta hasta la fundación de Valladolid (1541). Morelia. además de limpiar las áreas que se destinarían a la Plaza de Armas. las Casas del Cabildo (Palacio de Justicia). como Palacio de Gobierno y Palacio Municipal. Editado por el Gobierno del Estado de Michocán. el espacio adecuado para hacer una breve relación con algunos datos significativos de las cárceles que existieron en los inicios de la colonia. sirvió. Michoacán. Cuando nuestro país inicia el periodo independiente (1824). estando ahí hasta 1869. Durante el segundo imperio (1864-1867) lo ocupó el colegio de San Rafael. . Guillermo Wodon de Sorinne y el Paseo de San Pedro. año en que se trasladó al colegio 79 Vargas Chávez. El lugar que ahora ocupa el Archivo del Poder Judicial y que también alberga al Consejo del Poder Judicial de Michoacán (Portal Allende 267 y que en sus orígenes llevó el nombre de Portal de Consistoriales) y que todavía hace unos años fuera la sede de la Presidencia y de las Salas civiles y penales del Supremo Tribunal de Justicia. funcionaron siempre en dicho sitio las Casas Consistoriales o residencia del Cabildo Civil79. Durante la colonia.121 caPítuLo iV BreVe reSeñA de lAS PriSioneS de lA nueVA VAllAdolid y de loS inicioS de lA PeniTenciArÍA en el BArrio de SAn Pedro en moreliA H e dejado en forma de apartado. 140. hasta llegar al centro de reclusión que se edificó en el famoso barrio de San Pedro. hasta el 10 de junio de 1867. pág. 2002. las cárceles reales. comercio. Jaime Alberto.

(calle Ignacio Zaragoza 226. capilla para reos.600 pesos81. Morelia. la ley No. para ubicar allí las oficinas de los juzgados civiles. . adquirió del rector y mayordomo de la Cofradía del Señor de San José. El Centro Histórico de Morelia Edición Bilingüe. 80 Vargas Chávez. Con el propósito de mejorar esas condiciones. ebrios y responsables de faltas de policía. guadarropa y varios calabozos. el régimen penitenciario.122 aDolfo suárez terán de la Compañía de Jesús. aunque en forma nada adecuada. menores de edad. Se le hicieron diversas adecuaciones al inmueble buscando que fuese más funcional. pág. 37 del 30 de julio de 1874 dispuso que se le anexara el edificio de la Alhóndiga y que se estableciera en ella. 80. Michoacán. Durante el año de 1974 se efectuó la restauración del edificio anexo que ocupaba la antigua cárcel de hombres. Jaime Alberto. habitaciones para alcaide. doce lavaderos y un estanque para el aseo de los presos80. Ediciones Fimex 1987. Se construyó un locutorio general con doble reja de hierro. el obispo Martín Elizacoechea. un terreno que destinaría para edificar las cárceles eclesiásticas. Rubén. op. Anexo del PAlAcio de JuSTiciA H acia el año de 1750 ahí (Abasolo 75) se construyó la cárcel de hombres. cocina y comedor para 200 presos. sala de sesiones de la junta de vigilancia de cárceles. La antigua prisión se encontraba en un estado deplorable. 142. Pág. tres salones para los llamados distinguidos. departamentos reservados para detenidos. 81 Murillo Delgado. para iniciar los trabajos de reparación del colegio de San Nicolás. cit. antes calle del Depósito) cárcel de clérigoS E n el mes de marzo de 1755. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo XIX. conviniéndose la compraventa por un precio de 2.

la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 123 La construcción se llevó a cabo a espaldas del Palacio Episcopal. y dicha cárcel fue proyectada para trasladar ahí. de donde partió al cadalso. La asistencia médica se otorgaba con la participación de un médico y un capellán y se daba atención hasta a 20 enfermas. Homenaje de Gratitud. el egregio caudillo de la Independencia mexicana C. Posteriormente la dirigencia eclesiástica estableció en dicho inmueble un hospital para mujeres pobres. (calle Santiago Tapia. . encargándose de ese servicio hospitalario las religiosas josefinas. En la guerra de Independencia. Junta Patriótica del Cuartel Cuarto. El primero fue llevado al cadalso en 1814. en calidad de corrección. fueron privados de su libertad en esa prisión los curas insurgentes Mariano Matamoros y José Guadalupe Salto. Cuando fueron expulsados en el año de 1767. Mariano Matamoros. 1910”. esquina a Nigromante. Actualmente el edificio sigue destinado a hospital y lleva el nombre de “Dr. Esa orden religiosa fue fundada por la condesa Pinillos. “Al Benemérito Insurgente Mariano Matamoros en el sesquicentenario de su sacrificio. Sobre la fachada lateral en la calle de Santiago Tapia existe una inscripción que a la letra dice: “En 1814 estuvo preso en este edificio. Ya para el año de 1849 las monjas comenzaron a construir lo que sería su nuevo 82 Archivo Municipal de Morelia. Miguel Arriaga”. antes calle del Silencio) TeATro “ruBén romero” E n la parte norte del Colegio de San Francisco Xavier. Gral. al que le llamaron “Del Sagrado Corazón de Jesús”. se levantaba la casa de ejercicios y la capilla doméstica de los sacerdotes jesuitas. sección de planos. esta parte pasó a manos del clero secular y en 1824 allí se establecieron las carmelitas descalzas identificadas también con el nombre de Teresas82. 1964”. a los sacerdotes que transgredían las normas eclesiásticas. desde ese lugar.

precisamente junto al templo de San José. . Para la construcción de la penitenciaría de Morelia se aprobó el diseño del arquitecto de origen italiano José Bessozi.“constituía por su ubicación un permanente peligro para sus habitantes”. Si bien Lorenzo de la Hidalga ingeniero-arquitecto de origen español ya se ocupaba en 1850 de los problemas de las prisiones de la ciudad de México. Jaime Alberto. op. las autoridades de Morelia se anticipaban a las de la capital de la República. El proyecto para la penitenciaría se basó en el concepto que ya se aplicaba en otros países.124 aDolfo suárez terán convento. Es así que se le encomendó el proyecto de la penitenciaría al italiano José Bessozi83. la Cárcel Real de la ciudad. contigua a la sede de las antiguas Casas Consistoriales en pleno centro de la población de Morelia – antes Valladolid. cuando se proyectó la construcción de una “Penitenciaría Modelo”. al oriente del Bosque de San Pedro que empezó a levantarse y que hubo de interrumpirse su edificación por las zozobras políticas que vivía el país y que demandaban de los recursos económicos que se habían programado invertir para ese inmueble penitenciario. lo cual demandó del gobierno del estado la propuesta para un nuevo edificio. Este profesionista de la construcción hablaba de la situación infrahumana en la que vivían los presos al interior de las cárceles del siglo XVIII. pero habrá que referir que antes de que concluyeran con dicha obra fueron exclaustradas debido a las Leyes de Reforma de 1857 y el edificio que nos ocupa (Teatro “Rubén Romero”) fue destinado para cárcel de mujeres en 1869 y después fue varias veces sede de cuartel. el de Jeremías Bentham escrito en 1787. lA PeniTenciArÍA de SAn Pedro C omo ya lo mencioné párrafos arriba. pág. y expresara la tecnología del poder que sustentó el surgimiento del estilo moderno. 254. cit. que materializara los elementos fundamentales de la ideología liberal. Fue durante la corta administración gubernamental del licenciado Juan Bautista Ceballos. La Transformación Urbana de Morelia en la segunda mitad del siglo XIX. 83 Vargas Chávez.

una parte. años después.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 125 El proyecto de la nueva cárcel –agosto de 1849. Al transcurso del tiempo y con el crecimiento de la mancha urbana. y al límite sur de la atarjea (acueducto) que conducía el agua a la ciudad. límites del pueblo de San Pedro. La primera piedra la puso el gobernador Gregorio Ceballos en enero de 1851. a la construcción de viviendas y otra. . en terrenos que pertenecían a la hacienda del Rincón. En el mes de abril de 1854 se detuvo la obra con motivo de la revolución que por última vez elevó al poder a Santa Anna. Cito que el predio adquirido para la construcción de la penitenciaría fue de 250 pesos.se ubicó al oriente de la ciudad. a levantar oficinas públicas. Posteriormente se continuaron los trabajos de edificación del penal y que dio alojo a los presos. el inmueble fue demolido para destinarse.

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en forma de apartado. abusos cometidos por las autoridades o por autogobiernos tolerados o en complicidad. desde la generalidad hasta un resumen de lo específico. valiosas sugerencias de penitenciaristas. maltratos. que más bien se encuentra desde hace tiempo en una franca y total descomposición. también a la violencia –asunto que glosaré más adelante en forma más explícita y que es una cuestión de vital importancia al interior de las prisiones. congresos nacionales. hay inseguridad jurídica. se identifica con lo que se llama la subcultura de la violencia y que forma parte de la corrupción. Dicho sistema. convenios internacionales. iniciativas de ley. el de Dignificación y Solidaridad Penitenciaria. Pareciera que el encierro no tiene alternativa alguna. De todo ello dan cuenta las recomendaciones emitidas por la CNDH y por otros organismos no oficiales. una serie de consideraciones . golpes. discursos emotivos . imposición de castigos a capricho de funcionarios carcelarios. que ameritan ser comentadas y analizadas sobre la situación actual que guardan las prisiones en nuestro país y que. humillaciones y trato denigrante hacia el interno y a sus familiares y amigos que los visitan. hacinamiento. como también una diversidad de programas federales como el Nacional Penitenciario. tráfico y venta a muy alto precio de beneficios de libertad. al igual que de instituciones latinoamericanas e internacionales. así como ensayos. proyectos de reglamentos. Los presos a menudo ven cerradas todas las posibilidades de solución pacífica a sus problemas y conflictos y recurren. recomendaciones. es poco lo que se ha logrado para mejorar las condiciones integrales del sistema penitenciario mexicano. críticas y sugerencias de organismos no gubernamentales de nuestro país. cobros indebidos..127 conSiderAcioneS U na tesis como la presente no estaría completa si no se incluyeran. aunque existen valiosas aportaciones contenidas en infinidad de libros de texto con propuestas muy claras. . condiciones de vida infrahumanas.

¿Y qué se ha obtenido? Motines. En materia penitenciaria en México. causan la muerte de los penados y así sucesivamente. tanto desde los ángulos teóricos como prácticos. como si fueran campos de concentración y cuando no se dan esos casos. vicios. Hay quienes se preguntan: Cárceles. mercados cautivos para la venta de drogas y centros de operación para extorsionadores. abusos y toda una gama de violaciones a la dignidad humana. la vida diaria de las prisiones ha mostrado un panorama sumamente desalentador. En nuestro país. ¿para qué? En el mes de mayo de 2009. establece principios tan importantes como el que por ningún motivo debe designarse o contratar a miembros de las fuerzas armadas o de cuerpos policiales como autoridades de esos centros. así como el enriquecimiento de funcionarios de todos los niveles de las estructuras penitenciarias. Por otra parte. policías o ex policías. la experiencia acumulada permite afirmar que la cárcel es un campo propicio para la violación de los derechos fundamentales de las personas. nos encontramos ante una espiral que pareciera interminable: violencia ilegítima ejercida por las autoridades y por los llamados autogobiernos. represión violenta por parte de las fuerzas del orden –sobre todo las externas. a pesar del espíritu humanista que impulsó la reforma penitenciaria de los años setenta. tienen bajo su control la mayoría de las prisiones del país. El sistema penitenciario mexicano muestra una realidad de contradicciones. fugas masivas. la propia existencia de la prisión ha sido cuestionada.128 aDolfo suárez terán es decir. teníamos los siguientes datos: un gasto anual de 11 mil millones de pesos para tener encerradas a 213 mil personas en las cárceles de este país. por no decir en la mayoría de ellas. secuestradores y capos del narcotráfico. ex militares.que en muchas ocasiones. Pero sucede que militares. Es la propia Comisión Nacional de los Derechos Humanos. disturbios. reacción violenta de los reclusos. se designa a per- . la que mediante un Proyecto Modelo de Reglamento para Establecimientos Penitenciarios.

. pues esto en muchas ocasiones es motivo de abusos y excesos por el personal de las áreas destinadas a ello. Por otro lado. existen prisiones en las que ni siquiera se integra el Consejo Técnico y en otras ni sesiona. como perros adiestrados para detectar drogas. preparación académica y antecedentes personales de los candidatos. documentados por la CNDH. sin caer en las complacencias. sería el resultado del respeto a la legalidad en su conjunto y de una conducta honesta y respetuosa de los Derechos Humanos de parte de todo el personal del centro hacia el interno. personal y custodios. pero no deben pertenecer a la fauna agresiva para intimidar y amedrentar. El orden y la seguridad en las cárceles no deriva de medidas represivas. Otro asunto que es sumamente importante. situación que en muchos centros penales no ha sido superada. lo que produce malestar e irritación. que por sí mismos son vejatorios y humillantes. bajo el pretexto de llevar a cabo una minuciosa revisión.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 129 sonas sin ninguna formación profesional penitenciaria y solamente se da el cargo por razones de amistad o de compromisos políticos. así como a sus visitantes. Cuando para el adecuado funcionamiento del sistema penitenciario. que están a merced del capricho y arbitrariedades del director. técnico y de custodia de las instituciones de internamiento. como las prácticas de tactos vaginales o rectales. aptitudes. Bajo ninguna circunstancia se deberá obligar a las personas a desnudarse ni mucho menos se deberá invadir la intimidad de su cuerpo. administrativo. Se deben utilizar aparatos detectores de objetos o substancias prohibidas y hasta el uso de animales. se debería tomar en cuenta la vocación. Se han dado casos. es el de las revisiones a los internos y sus pertenencias. con las graves consecuencias que ello implica para el funcionamiento del penal y el tratamiento de los internos. en la designación del personal directivo.

pues uno de los castigos más comunes es impedir la visita familiar o íntima. si es que existe y se aplica. no hay la menor duda que las autoridades del penal deben presentar la denuncia o querella correspondiente al ministerio público federal o estatal. En un proyecto de reglamento de la CNDH del año de 1996. pues las autoridades del penal imponen castigos a diestra y siniestra dejando al interno en una situación de indefensión. rapados o desnudados. La realidad es que en la mayoría de las prisiones. según se trate. Cuando sean infracciones que no ameriten la intervención de la autoridad ministerial. cometen algún hecho delictivo. que es la que requiere ser protegida cuando su vida o integridad corporal están en peligro debido a conflictos con otros internos.130 aDolfo suárez terán En otro tema. como también el aislamiento del interno. al igual que a sus familiares. Existen personas en internación que por diversas circunstancias personales requieren de cuidados especiales por razón de su edad o de . atados. Existen cárceles federales o estatales en donde determinados reclusos sufren una serie de degradaciones. en muchas ocasiones en forma por demás arbitraria. a esos espacios marcados por la CNDH –por lo menos en un proyecto de Reglamento-se usan indistintamente. humillaciones o profanaciones a su persona misma. o bien. surgidos dentro del reclusorio o fuera de él. Se les imponen castigos medievales como esposarlos vinculados a los barrotes de una celda. cuando lo recomendable es que ambas visitas no sean suspendidas ya que por sí solas son parte fundamental en el proceso -difícil de alcanzar. son golpeados. con toda precisión dicho organismo establece que las áreas destinadas para aislamiento temporal (sanciones) no deben confundirse con aquéllas designadas para la población en riesgo. tratándose de esto último. además de otra serie de formalidades que difícilmente se respetan. es común que los internos de un reclusorio incurran en diversas infracciones y faltas a la disciplina o al reglamento.de reincorporación a la comunidad del procesado (a) o sentenciado (a). depresiones. será asunto competencia del Consejo Técnico y el presunto infractor deberá tener derecho de ser escuchado para que exprese lo que a sus intereses convenga.

y la otra. Prevengo que parte de algunas de las consideraciones que aquí enuncio. que mejor sería usar el término ubicación o agrupación. Ni el personal administrativo ni el personal de seguridad y custodia deberían. por el personal técnico o el Director. pues se trata de personas y no de objetos o de archivos. Sobre la “clasificación” de la población en la prisión. de mi experiencia directa y constante de mi desempeño en el Centro Penitenciario “Mil Cumbres”. colindante con el de Morelia. Hay quienes sugieren que no es saludable que el niño o niña vivan sus primeros años de su infancia entre rejas. en la mayoría de las veces. para garantizarles comodidad en tanto que a otros los envían a dormitorios en donde tienen adversarios para que los agredan y los lesionen. Pero sucede que lamentablemente y en contravención de dicha recomendación. . siempre que éstos últimos no tengan más de seis años. Cito como ejemplo dos casos: personas que presentan serias deficiencias físicas como los discapacitados. hasta ofrecen y venden privilegios a quienes pueden pagar por ello. o bien. por los daños emocionales que podrían afectarlos el resto de su vida. la “clasificación” de los presos y en abuso de ello. son los jefes de seguridad y custodia quienes determinan. Recomienda que las internas que sean madres tienen derecho a que sus hijos permanezcan con ellas durante su reclusión. la CNDH recomienda solo debería ser facultad expresa del Consejo Técnico de la institución y a falta de éste. dicha ubicación. La CNDH emite al respecto un criterio que parece más que razonable y atinado. Asunto complejo y que ha suscitado opiniones encontradas. es sobre la conveniencia para un menor si debe convivir con su progenitora cuando se encuentra en prisión. derivan de estudios y observaciones y de recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. bajo ninguna circunstancia. los que presentan una patología psiquiátrica.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 131 su salud física o mental y que por sus condiciones demandan de una atención diferenciada de la del resto de la población. llevar a cabo la agrupación de la población penitenciaria. ubicado en el municipio de Charo.

provenga este de los directores. la verdad es que la madre de la interna. la abuela. se hacen cargo del menor.considera la atención a dos niveles: el nivel de atención básica o multidisciplinaria. alguna tía o amiga piadosa. sino también porque ello está consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño. como ocurre en la mayor parte de los casos. Otra materia que no es atendida con puntualidad. pero hay que insistir en él) y no. Esta es una situación más que complicada pues la mayoría de las veces. que comprende las funciones destinadas a cubrir los servicios que otorga la . la interna proviene de familia de muy ínfima condición económica y hasta desintegrada y que por regla general han dejado en el abandono a la prisionera sin que les importe la situación de su prole. La estrategia a seguir –propuesta por la CNDH.programas y espacios adecuados como estancias infantiles y con el personal requerido para que la permanencia del menor entre muros no sea tan impactante. En otros casos. Lo más recomendable es que en las cárceles deberían existir – en algunas los hay. de modo que la gobernabilidad de la institución se articule alrededor del propio trabajo técnico ( parece redundante el uso de este término. del personal de seguridad y custodia. no sólo por razones humanitarias. En términos generales. desde el autoritarismo.132 aDolfo suárez terán En el caso de que el niño alcance esa edad y no haya quien se responsabilice de él. De todos modos y en todos los casos. debe prevalecer como criterio rector el interés superior del niño. es a través de una práctica cotidiana diseñada sobre la base del contacto directo entre el personal técnico y los reclusos. se evaluará la posibilidad de que permanezca por más tiempo con su madre. es la que se refiere al cuerpo técnico o personal profesional que está destinado a cumplir un papel determinante en la vida cotidiana de la prisión. o de los propios internos. pero eso no es la generalidad. o bien llevarlo a un hogar sustituto. la única posibilidad de ejercer un control técnico de las condiciones de reclusión.

por otra parte. en lugar de observar e incidir en la persona del interno. de manera que. se trata de observar y repercutir en el contexto en el que éste vive. las destinadas a garantizarles el respeto a los derechos que la sentencia judicial no les ha conculcado. La tesis que subyace a esta propuesta de la CNDH es la de un cambio de enfoque en el sujeto de atención tradicional del personal técnico. Para ello. pero también de los medios indispensables para brindarlos decorosamente. destinado a una labor conjunta que se orienta al conocimiento profundo del espacio carcelario y de los problemas que surgen del contexto del encierro tanto para los reclusos como para la adecuada administración de la prisión.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 133 institución a los reclusos. actividades artísticas a las que llaman culturales. con la finalidad de proponer la respuesta pertinente. La atención básica está fundamentalmente determinada por los servicios técnicos que la institución está en obligación de otorgar a la población interna: atención a la salud física y mental. trabajo remunerado. al sólo otorgamiento del servicio. programas de vinculación social y familiar. para garantizar el acceso a los derechos básicos . deportivas y recreativas. De este modo. sino a la previsión de aquéllas circunstancias en las que éste se torna más efectivo. y a la formulación y desarrollo de programas y estrategias que le den continuidad y fluidez al trabajo profesional. se requiere de un cuerpo de profesionales que esté en capacidad de proporcionar tales servicios. que se practican en condiciones muy poco favorables tanto al personal como a los propios internos – tales como los denominados estudios de personalidad-. al tiempo que permitan responder más claramente a las necesidades de la población carcelaria. En este esquema. la función del técnico no se restringe. la energía y conocimiento de los miembros del cuerpo técnico no se diluyan en labores estériles. el nivel de atención integral o <<transdisciplinario>>. sino que se dirigen al reconocimiento y solución de situaciones concretas en ambos niveles. como se ha dicho. desde luego. atención jurídica. acceso a la educación que imparte el Estado. es decir. Aún cuando las situaciones que se presentan en cada centro plantean problemas particulares.

Es de suma importancia que este servicio sea otorgado por personas con conocimientos amplios en derecho penal. los servicios médicos pueden hacer valoraciones diagnósticas.Los servicios médicos están dirigidos a brindar atención a los internos que presenten problemas de salud y a resolver las emergencias que en este ámbito se presenten dentro de la institución. . es muy útil contar con programas de asesoría jurídica en materia de beneficios de libertad anticipada y de traslados intra e interinstitucionales. En atención a las necesidades expresas de los internos. Los servicios anteriores deben comprender por lo menos la atención médica de primero y segundo nivel.-Controlar la situación jurídica de los internos. dirigidos a los internos y a sus familiares y representantes legales. Estrategias y Programas Especiales. así como la atención odontológica. por tal razón.134 aDolfo suárez terán de los reclusos. por lo que en todo momento el personal médico debe respetar la voluntad de este último. Servicios Médicos. derecho procesal penal y derecho de ejecución de sanciones.La experiencia muestra que entre las necesidades más apremiantes de la población en reclusión. no forzándole a someterse a exámenes diagnósticos o a tratamientos no expresamente aceptados. con la finalidad de que todas sus garantías constitucionales les sean respetadas y para proponer lo conducente en los casos en los que se generen cambios en dicha situación que afecten aspectos de la reclusión. tales como la ubicación en áreas específicas del centro. desde luego que sería saludable que fueran abogados. el cómputo de requisitos para la solicitud de libertades anticipadas y los traslados interinstitucionales. recomendar los tratamientos que se consideren adecuados y las estrategias para que los pacientes sean atendidos dentro o fuera del penal. toda institución de reclusión debería contar y aplicar con toda regularidad los siguientes servicios que son determinantes: Servicios Jurídicos. Sus funciones están limitadas por los derechos de los internos en su calidad de pacientes. está la de contar con certeza respecto a tópicos jurídicos específicos.

tabaquismo y transmisión de enfermedades específicas (VIH. mediante convenios de atención médica con hospitales cercanos o no. paramédicos y auxiliares) .La condición de encierro es propicia para que florezcan o se agraven ciertos problemas de carácter médico que. enfermedades de transmisión sexual.. Es necesario.Atender los problemas relacionados con las alteraciones del estado mental de los internos. además. fármacodependencia. Servicios de salud mental. Eso sería lo recomendable. como de psiquiatría. cuando existen cárceles que ni siquiera cuentan con un servicio médico permanente de medicina general. De . están los dirigidos a la prevención y atención generalizada en los casos de alcoholismo. micosis. deben contar además con el equipo necesario para atender cualquier contingencia que pueda ocurrir. enfermedades gastrointestinales. ocasionadas por el contexto de la prisionalización o por causas externas a la institución.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 135 Para todo lo anterior se requiere de personal especializado a nivel profesional (médicos y odontólogos) y técnico (enfermeras.Es de particular importancia que en el área de psicología clínica. así como con el cuadro básico de medicamentos autorizado por la instancia estatal que corresponda. entre otras). tuberculosis. Estrategias y Programas Específicos. La atención de la salud mental requiere tanto de servicios de psicología clínica. Los límites de actuación de los servicios de psicología y psiquiatría deben regirse fundamentalmente por los principios de presunción de normalidad del interno. Estrategias y Programas Específicos.. así como establecer mecanismos de traslado de pacientes de manera oportuna y segura. Entre los programas de utilidad que los servicios médicos pueden desarrollar. para el tratamiento de la depresión y otras aflicciones que pueden agravarse con el encierro. se desarrollen programas para la reducción de los primeros efectos de la prisionalización. Al igual que con las escuelas de enfermería y de medicina que pueden ser valiosos auxiliares en estas estrategias y programas específicos. visitas de médicos especialistas de otras instituciones. no obstante. pueden ser previstos. que se diseñen estrategias generales de atención a problemas que no pueden solucionarse dentro del mismo centro. lo que se conoce como “el carcelazo”. si es que esta existe.

Es bastante bien conocido el estado de desatención o abandono en el que se encuentran los enfermos mentales crónicos y el problema que comúnmente representan para la administración de la prisión. Es indispensable y dada la importancia de lo comentado en el párrafo anterior. cuando lo pertinente y deber inexcusable sería que el propio Director o los integrantes del Consejo Técnico. de modo que se constituyan en el vehículo idóneo para garantizar la difusión de la normativa institucional –la que la mayoría de los internos desconocen o la propia autoridad del penal no se las da a conocer. especializados en el área penitenciaria. según el caso en lo particular.o en la comunidad a la que pertenecen. De igual forma. por ello. considerando la posibilidad de recurrir a instituciones especializadas.136 aDolfo suárez terán igual forma son necesarios programas institucionales sobre adicciones y de atención psicológica a enfermos terminales. ofrecieran siempre su voluntad permanente de atender al recluso. gubernamentales y no gubernamentales. particularmente si se trata de personas sujetas a medidas de seguridad. a los profesionales encargados de los servicios sociales corresponde la tarea de funcionar como interlocutores entre el interno y las autoridades. o de generar respuestas de corresponsabilidad con los familiares –si los hay. previa certificación médica. así como con el resto de los familiares y las personas a él cercanas. si es que lo tienen. sin duda. que esa labor sea desarrollada por trabajadores sociales profesionales. con amplia capacidad . fomentar el contacto frecuente con la pareja y los hijos. los servicios sociales.. Servicios sociales y su función. es importante idear estrategias para la atención de estas personas.así como las quejas y solicitudes de audiencia con la Dirección o el Consejo Técnico del centro.Uno de los papeles centrales dentro de un esquema de servicio institucional a las personas privadas de la libertad lo juegan. De éstos depende el garantizar la vinculación social del interno. permitir que pasaran los últimos días de su vida en su domicilio. que por sus propias condiciones la autoridad correspondiente (ejecutivo o judicial) deberían. o en una unidad hospitalaria.

. la garantía de integridad moral tiene. bajo el pretexto de controlar cualquier disturbio. por lo tanto. personal administrativo y visitantes. pero también muy específico dentro de un esquema de servicio técnico-profesional que debería ser sumamente respetuoso de los Derechos Humanos de los internos. artesanales. los programas del área deben estar particularmente enfocados a detectarlas y a resolverlas. una significación mayor porque está vinculada con la necesidad de demostrar el respeto a los internos en tanto que personas.Los servicios de seguridad desempeñan un papel muy importante. Estrategias y Programas Específicos. aunque hemos conocido de casos en los que fuerzas policíacas o militares. son todos ellos temas que requieren de atención especializada. Los límites de actuación de quienes los prestan. directivos.y su contravención puede significar incluso la comisión de un delito. Servicios de Seguridad. o bien con grupos e instituciones de servicio social. que puedan garantizar la continuidad de los programas intra y extracarcelarios. La garantía de integridad física implica la protección de las personas en sus cuerpos. En cualquier caso. la búsqueda de necesidades en la comunidad que puedan ser cubiertas desde dentro de la institución (industriales. En esos servicios recae la responsabilidad de salvaguardar la integridad física y moral de todos quienes se encuentran en la institución: internos. de cualquier situación que pudiera injustificadamente afectarles. no .la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 137 para dialogar con los internos y aún para resolver situaciones de conflicto interpersonal entre reclusos o entre éstos y autoridades del centro. técnicos. por su parte.Las necesidades que en materia de vinculación social tienen las personas privadas de la libertad son múltiples. el control de las revisiones a familiares. están perfectamente establecidos en los reglamentos –cuando se aplican o cuando existen. en los principios de actuación del personal de seguridad radica la necesidad de mostrar claramente la frontera entre la violencia ilegal e ilegítima y el recurso necesario a la fuerza que se ejerce de manera responsable. productivas). La coordinación de la visita íntima y de la visita familiar forma parte insoslayable de éstos. el establecimiento de contactos con organismos educativos y de capacitación o con empresas de producción o de servicios del exterior..

para garantizar la ausencia de armas o sustancias prohibidas en el interior del centro. establecer programas en este sentido puede significar incluso el evitar la pérdida de vidas humanas. De igual forma. Siempre será exigible que los guardias de seguridad reciban capacitación constante en materia de Derechos Humanos. Por otro lado. y para que el flujo de personas en la institución esté controlado. tanto para las tareas cotidianas de protección. la seguridad perimetral y la seguridad interior de la prisión. A partir de la reforma penitenciaria de los años setentas. la seguridad y el mantenimiento de la disciplina son premisas básicas para una estancia digna y segura en una institución carcelaria. Finalmente y sobre el asunto que nos ocupa. y de técnicas de defensa personal y de neutralización. intentos de fuga o siniestros naturales o provocados.138 aDolfo suárez terán han dudado en reprimir y someter a los internos con extrema violencia y hasta en forma cruel y sanguinaria. fugas o cualquier otra eventualidad. Tales .-La atención integral comprende una labor que compromete al cuerpo técnico en su conjunto. la vida cotidiana de las prisiones ha mostrado fenómenos no considerados por la concepción teórica que animó dicha reforma. Los programas de seguridad deben contemplar la necesidad de intervenir en conflictos entre internos. los servicios de seguridad deben distinguir plenamente entre la seguridad exterior. de hecho. De igual forma se requiere que sean hábiles y responsables en el manejo de armas. inabordables desde la perspectiva de una sola disciplina. tales como disturbios. Es de fundamental importancia que los servicios anteriores estén a cargo de personal altamente capacitado. Atención Integral. puede considerarse transdisciplinaria porque da la posibilidad a los distintos profesionales de operar o moverse entre las diversas disciplinas para construir objetos de estudio específicos. como para la actuación de emergencia en casos especiales. es menester la propuesta de estrategias y planes de contingencia que no pongan en riesgo innecesariamente la vida o la integridad de las personas en casos de disturbios. particularmente en el uso de armamento no letal.

. del reglamento y las disposiciones normativas y los fenómenos de autoridad que surgen en los diversos grupos que habitan la institución. así vista. imposición de cobros indebidos. inhumanas. de ausencia de gobernabilidad. es decir. La determinación de una adecuada ubicación de la población en los espacios disponibles del centro penitenciario. corrupción y tráfico de armas y sustancias ilegales. Es así. la propuesta de estrategias para una adecuada distribución de los alimentos. provocando la total ausencia de control en situaciones torales para la protección de los Derechos Humanos de las personas involucradas: imposición de sanciones injustificadas. son entre otros. Gobernabilidad. es decir. problemas cuya atención tiene efecto directo en las condiciones de vida de los internos. el diseño de horarios para la ocupación de los espacios comunes. Esta situación provoca circunstancias de difícil manejo que se manifiestan en la forma de autogobierno de internos.La gobernabilidad de un centro puede entenderse como la interacción entre las medidas legales de gobierno que parten de las autoridades de la institución. para identificar las fuentes de afectación de Derechos Humanos de los internos y para proponer su solución a la instancia que corresponda. el más capacitado. Ello provoca situaciones que deben ser analizadas y previstas desde la perspectiva de los servicios que deben otorgarse para no agravarlas. o por lo menos debería serlo. de gobierno de custodios o de virtuales estados de terror a manos de directivos.La situación de encierro es adversa a toda posibilidad de una vida normal adulta.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 139 fenómenos requieren de una atención especializada y de acuerdo a las circunstancias que hoy en día se manifiestan. el cuerpo técnico tiene la posibilidad de observar el funcionamiento de la institución y de identificar los problemas que afectan la cotidianidad de la misma. autoridades o internos (algunos teóricos le llaman gobernancia). infamantes y degradantes. es la de un supervisor constante de las condiciones de vida digna en la prisión. se trata de un indicador de que el orden que comanda en la institución está basado en el autoritarismo. sean éstos directivos.. tortura psicológica. Su función. el establecimiento de reglas claras para llevar a cabo revisiones y cateos. En este sentido. . El desequilibrio en estos fenómenos es indicador de un contexto ilegal de autoridad. Condiciones dignas de vida en reclusión. demandando un enfoque muy diferente al de los años de esa reforma.

No obstante. En ambos casos.Uno de los problemas más importantes en los centro de reclusión lo representa. físico y ético. sumamente significativa. aduanas interiores. De hecho. artístico.. cuando no. sin duda. sino más allá. el referido a la obligación de la institución penitenciara de proveer oportunidades laborales y educativas entre los internos. Violencia y disturbios. Aunque se dan situaciones en las que personal del centro está implicado en la tolerancia del ingreso de sustancias tóxicas. el tráfico de sustancias prohibidas en el interior del centro. se ha constituido en motivo de riñas y motines. ello implicaría diseñar estrategias de identificación de no adictos para trabajar con éstos como población de control.140 aDolfo suárez terán La atención que el cuerpo técnico debe otorgar a los fenómenos de gobernabilidad. sea esta provocada por problemas imputables a ellos mismos o a deficiencias en el trato que la institución les da. porque de ello depende el control del centro. Control de adicciones.Entre las situaciones que mayormente afectan a las instituciones carcelarias están aquéllas que se derivan de la violencia generada por los propios internos. de planear estrategias integrales para garantizar trabajo digno y justamente remunerado así como oportunidades educativas reales. el cuerpo técnico tiene la obligación de identifi- . La educación que se imparta a los internos no solamente debería tener un carácter académico sino también cívico. un tema constante del trabajo transdisciplinario. Trabajo y educación para internos. No se trata solamente de buscar actividades para entretener a la población apelando al contenido terapéutico de tales actividades. y medidas para involucrar a más personas en programas de prevención y desintoxicación de la adicción.Entre los temas que deben ocupar la atención del cuerpo técnico está. social. quién lo duda. por ello. higiénico. su control ha significado carta abierta para cateos y revisiones abusivas.. poco se ha hecho para abordar la problemática desde la perspectiva del control de la adicción. establecer zonas francas ausentes de drogas. es por su importancia. La identificación de las situaciones que provocan el desequilibrio entre la gubernamentalidad y la gobernancia tendría que ser.

por lo que. El diseño de un plan general de contingencia para la prevención y atención de disturbios es de vital importancia. -Otorgamiento de privilegios a otros internos.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 141 car las causas previsibles de violencia y la forma de evitarlas. -Intentos de fuga colectiva. -Prohibición arbitraria de visita familiar y visita íntima. Con frecuencia. -Escasa y pésima alimentación. internos y custodios gozan de importantes cuotas de poder y ejercen el control real de los centros. generan un agravamiento de la situación con el riesgo que ello implica para la vida e integridad de las personas. enumero algunas causas generadoras de disturbios y violencia: -No otorgamiento de beneficios de ley. esta situación se pretende justificar con el . o bien. porque permite anticipar situaciones que de otra manera. -Tráfico de drogas. las medidas que haya que tomar para afrontar sus consecuencias. -Segregación injustificada de internos. -Lentitud de los procesos judiciales. -Amenazas de traslados masivos. En muchos reclusorios del país se da actualmente un vacío de poder y de autoridad. como ha sucedido en múltiples ocasiones. -Maltratos y extorsiones por personal del centro. -Cateos a título de venganza e intimidación. en la mayoría de ellos. Finalmente y por la experiencia personal adquirida. -Presencia de gobiernos ilegales dentro de la prisión. -Revisiones abusivas a familiares. -Sobrepoblación. -No adecuación de las penas. -Negativa de audiencias.

Mientras ello no suceda. organicen la vida dentro del centro. La falta de apoyo a los cuerpos directivos y técnicos ha sido una de las causas de estos hechos.142 aDolfo suárez terán pretexto de que se debe mantener un “delicado equilibrio” en la vida de las cárceles. Hay quienes en forma por demás absurda. cuando en la realidad son las drogas las que son generadoras de graves disturbios. como causantes de disturbios y violencia. controlen las visitas familiar e íntima. son necesarias para mantener a la población penitenciaria tranquila y en calma. que goce de prestigio y que mantenga el orden mediante el respeto a los Derechos Humanos de los internos. pero así debería de ser. sostienen que la existencia de sustancias tóxicas en el penal. supervisen a los custodios y. distribuyan equitativamente los alimentos. Pareciera que esto es una fantasía. Para eliminar todas esas formas de gobierno ilegal dentro de las cárceles. pero lo que aquí he expresado es lo que tuve más cerca del conocimiento adquirido por las circunstancias o situaciones que viví. apliquen las sanciones en forma legal. de los visitantes y del personal. Seguramente existen otros fenómenos que pude haber abordado en este capítulo de Consideraciones. la generación de espacios propicios para la emergencia de gobiernos a cargo de internos o custodios será la regla.las funciones de mantener el orden y la seguridad en el penal. es necesario que las autoridades de los reclusorios asuman –plenamente sin delegar en los custodios o comandantes. como factores de violación de Derechos Humanos y. subsecuentemente. Es así que no debe existir ni el autoritarismo ni la anarquía. irresponsable y aberrante. ubiquen en forma adecuada a los presos en los dormitorios o demás áreas. que ello corresponde a la idiosincrasia de la población reclusa. sino la conducción disciplinada de los reclusorios por parte de una autoridad que tenga presencia. en suma. o bien. .

Habrá sus excepciones. .El sistema penitenciario mexicano en las circunstancias en las que se encuentra. corrompen. administrativo.143 reSumen .Si el Estado mexicano continúa sin atender esta problemática de continuo deterioro en el sistema penitenciario. considerando la vocación. al binomio de la corrupción y de la improvisación. pervierten. deforman. mercados cautivos para la venta de drogas y centros de operación para extorsionadores. . técnico y de custodia. las consecuencias sociales y criminológicas serán elevadas. a personas por razones de amistad o de compromisos políticos. cuya naturaleza primordial consiste en la readaptación del delincuente en prisión. .Nuestras prisiones no regeneran. . secuestradores y capos del narcotráfico. Prevalece el desprecio a los Derechos Humanos de los presos.Las unidades penitenciarias en México. . éste debería depositarse en manos de personal directivo. son espacio para motines. así como para el enriquecimiento de funcionarios de todos los niveles de las estructuras penitenciarias. fundamentalmente.Para el adecuado funcionamiento del sistema penitenciario. preparación académica y antecedentes personales de los candidatos a esos puestos. bajo ningún concepto cumple con la esencia de lo que dispuso el legislador en el Artículo 18 de la Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos. .Ello obedece. y bajo ningún motivo designar para esos cargos de tanta responsabilidad. aptitudes. degradan y son universidades del crimen y contribuyen a la reincidencia.

Nuestro sistema penitenciario es la verdadera escuela de la criminalidad que sostenemos con el dinero público. en la injusticia social en su generalidad.De las fallas e imperfecciones del llamado universo penitenciario. los alcohólicos. . .Se requiere de un sistema penal y penitenciario más justo y humano.Desde luego que hay causas individuales como los deficientes mentales.Debe ser sustituida por penas alternativas como multa. . reparación del daño. . el desempleo. desde el Director. .Ha quedado demostrado que la pena privativa de libertad no reduce la criminalidad.Las verdaderas causas que generan el aumento de la criminalidad. los que padecen disturbios psíquicos. . las encontramos en la miseria. . el hambre. . prestación de servicios a la comunidad.La pena privativa de libertad. .La pena privativa de libertad debe ser impuesta exclusivamente con relación a crímenes graves y a delincuentes de intensa y acreditada peligrosidad.144 aDolfo suárez terán . sino la certeza de la punición. . ni duda cabe que las más graves es la que se refiere a las personas que laboran en él.Nuestro sistema penitenciario ha mostrado ineficiencia y se aleja de la disciplina legal y del respeto a los Derechos Humanos. técnicos y custodios y personal de seguridad. . los drogadictos.Es innegable que la gravedad de la pena no inhibe el crimen. pues ésta no ha disminuido. etc. ha constituido un fracaso y se hace indispensable la búsqueda de sustitutivos penales.

crueles e insensibles y trastocan la función que se les ha encomendado. o sea: filosofía. . cualquiera que sea su especialidad. ni el reglamento. . . disposiciones legales.Mucho de ese personal se convierte en sádicos. . el establecimiento adecuado y personal.Los custodios y guardias deben ser sometidos a rigurosa selección por concurso y ofrecerles salarios dignos.Insisto en que la selección o designación de Directores de penales. experiencia administrativa en el área.La piedra angular de un penal. parte de ese personal propicia o participa en el tráfico de armas y drogas en las prisiones.Los técnicos. De los cuatro elementos de un programa de renovación carcelaria.Lo satisfactorio sería crear centros de entrenamiento y constante capacitación.la Prisión en méxico Del cuauhcalli a lecumberri 145 . sino la calidad del personal que lo administra. Deberían acreditar estudios de nivel superior.En la mayoría de los casos. debería de ser sin influencias político-partidistas. es que deberían de ser designados mediante concurso. no es el edificio ni el equipo. ingreso de prostitutas y facilitación de fugas. idoneidad ética y moral y aptitud para el desempeño de la función. deben poseer eficiencia y vocación y lo adecuado para mejor garantía. es este último que va a decidir el éxito de las nuevas medidas que deberían ser implantadas por el Estado mexicano. . . .

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.

. el descuartizamiento fue una de las más terribles. Grabado anónimo.153 Anexo gráfico Entre todas las formas de provocar la muerte.

. Grabado anónimo. sin límites.La crueldad.

Foto Archivo Casasola.Grabado. .

. Grabado A.La tortura en la Inquisición en México. N. G.

hoy Palacio Nacional. el lugar en el que estuvo la Real Cárcel de Corte. Foto Archivo Casasola. Con una flecha se indica. . Grabado.El Palacio de los Virreyes.

Grabado A. en La Colonia.Vista de la Plaza Mayor y el Palacio de los Virreyes. G. N. . durante la preparación de un acto de Fe.

Foto Archivo Casasola. Grabado.La prisión de La Acordada. .

. conocido también por “Casas Consistoriales” “Diputación”. Grabado. Foto Archivo Casasola.Edificio del Palacio Municipal a principios del siglo XIX. Ahí estuvo la Cárcel de La Ciudad. “Ayuntamiento”.

N.Fachada de la Cárcel de Belem. Grabado A. . G.

Fotografía: Instituto Nacional de Estudios Políticos. fuera de la urbe. se llevó adelante la construcción de La Penitenciaría de Lecumberri. .En el viejo potrero de San Lázaro.

Penitenciaría de Lecumberri. . Foto A.N.El “cebrado” o rayado. se utilizó en México hata 1953.G. que semeja barrotes sobre el prisionero.

Michoacán. más sobrantes para reposición. impreso en México. Arenisca 166. ./Fax (443) 3 20 15 11. Tel. Lindavista. 58140 Morelia.La Prisión en México Del Cuauhcalli a Lecumberri (Origen y Evolución de la Prisión en México) Se terminó de imprimir en enero de 2011. El tiraje fue de 500 ejemplares. en los talleres de Ediciones Michoacanas. Col.

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