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CARABAYLLO: GÉNESIS DE LIMA NORTE

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CARABAYLLO: GÉNESIS DE LIMA NORTE
La reivindicación de un Distrito Histórico
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La reivindicación de un Distrito Histórico

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CARABAYLLO: GÉNESIS DE LIMA NORTE

LA REIVINDICACIÓN DE UN DISTRITO HISTÓRICO

EDGAR QUISPE PASTRANA SANTIAGO TÁCUNAN BONIFACIO

EDICIÓN ESPECIAL: Por los 440 años de Fundación Histórica de Carabayllo

© D.R. CARABAYLLO: GÉNESIS DE LIMA NORTE La reivindicación de un Distrito Histórico Autores: Edgar Quispe Pastrana y Santiago Tácunan Bonifacio © D.R. 1ª edición Municipalidad de Carabayllo

MUNICIPALIDAD DE CARABAYLLO Alcalde: CPC. Rafael M. Álvarez Espinoza Av. Tupac Amaru Nº 1733. Carabayllo Telfs.: (511) 543-2568 / 543-2569 Web: www.municarabayllo.gob.pe Lima-Perú, 2011 Edición: Edgar Quispe Pastrana Fotografías: Edgar Quispe Pastrana y Santiago Tácunan Bonifacio Impresión: Talleres Gráficos Impresiones Yrma e Hijos E.I.R.L. Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2011-07522

A Aparicio Tácunan ( > ) por su ejemplo de vida y a Basilia Bonifacio por su gran fortaleza y dedicación a sus hijos y nietos. A Miriam, por compartir mis penas y alegrías, y a Itati, motivo de mi vida. A Tomás Quispe ( > ) por sus consejos invalorables y a María L. Pastrana por ser la luz que nos une a toda la familia. A todas las sangres que hoy son hijos de esta tierra que los acoge, A los hijos nacidos en Carabayllo.

Índice
Prólogo Introducción Presentación Gestión Municipal CARABAYLLO Y SU MEDIO AMBIENTE 1. Descripción del espacio físico geográfico 2. Descripción de las zonas de vida ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ 1. Los primeros habitantes: recolectores-cazadores (10 000-6 000 a.C.) 2. De recolectores-cazadores a recolectores-horticultores (6 000-4 000 a.C) 3. Los inicios de la alta cultura (4 000-1 800 a.C.) 4. El periodo Formativo en el Chillón (1 800-200 a.C.) 5. Los Chavín en el valle de Carabayllo 6. Sociedades hidráulicas costeñas durante el Intermedio Temprano (200 a.C-600 d.C.) 7. Las sociedades urbanas del Horizonte Medio (600-1 000 d.C.) 8. Período Intermedio Tardío y el dominio del Señorío Colli (1 000-1 470 d.C.) 9. La conquista Inca sobre el valle de Carabayllo durante el Horizonte Tardío (1 470-1 533 d.C.) LOS ÚLTIMOS PUEBLOS Y GOBERNANTES DEL VALLE DE CARABAYLLO EN EL SIGLO XVI 1. Origen del nombre Carabayllo 2. Los pueblos y gobernantes a la llegada de los españoles 3. Las parcialidades en el valle de Carabayllo ÉPOCA COLONIAL 1. El valle de Carabayllo visto por los cronistas 2. La ocupación hispana en Carabayllo 3. Fundación de la reducción de indios de San Pedro de Carabayllo 4. La iglesia de San Pedro de Carabayllo 5. Las haciendas en el valle de Carabayllo 6. El agua, recurso vital de la tierra 7. Santiago de Punchauca y Caudivilla: Dos modelos de unidades productivas A. Hacienda Santiago de Punchauca B. Hacienda Caudivilla 8. Apéndice ÉPOCA REPUBLICANA 1. Periodo de la independencia 2. Punchauca: sede diplomática intercontinental 3. Las guerrillas en el valle de Carabayllo 4. Las haciendas durante la época republicana 5. El ferrocarril de Lima-Ancón-Chancay 6. Fuerza laboral de las haciendas limeñas 7. Carabayllo durante la guerra con Chile 7 9 11 12 13 14 16 16 17 17 19 20 21 21 25

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Índice
8. La recuperación de las unidades de producción 9. Punchauca y Caudivilla: Dos modelos en la etapa republicana A. Hacienda Punchauca B. Hacienda Caudivilla 10. Surgimiento de nuevos distritos: desmembramiento del territorio de Carabayllo 11. La “creación” del distrito de Carabayllo. Aclaración histórica EL DISTRITO DE CARABAYLLO A PARTIR DE 1961 1. La reforma agraria en el valle de Carabayllo 2. Caudivilla y Punchauca: Durante y después de la Reforma Agraria 3. Inicios del crecimiento urbano en el distrito de Carabayllo 4. El distrito de Carabayllo durante la década del ochenta 5. El distrito de Carabayllo durante la década del noventa 6. Carabayllo a inicios del Siglo XXI 7. Una mirada retrospectiva a la gestión de los gobiernos locales POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO 1. Actividades Económico-Productivas 2. Patrimonio Cultural y recursos turísticos 3. Las tradiciones orales en el valle de Carabayllo FUENTES DOCUMENTALES DE ARCHIVO BIBLIOGRAFÍA 75 79 79 83 90 91 95 98 102 104 107 109 111 115 117 130 133 135

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Prólogo
Carabayllo despertó a la vida de la mano de la historia. Los autores de la presente investigación lo han conseguido. Carabayllo logro su DNI en el mundo académico y ojalá lo logre en el corazón de los carabayanos. Estampemos para empezar, en su primera parte, sus bellas etimologías rescatadas: “ayllu agostado” (Tauro del Pino), “ayllu de los llameros” (Marco Ferrel), “buen pasto o prado verde” (D. Gonzalés Holguin) o “gente de tez clara”. Tras ubicarnos en su medio ambiente y aproximarnos a su geografía (física, humana y económica), se nos presentan las etapas más importantes de su historia, deteniéndose con particular interés en el señorío Colli, en la fundación colonial de San Pedro de Carabayllo y en las haciendas de Punchauca y Caudivilla. Luego estudian el período republicano y actual, centrándose en su organización institucional, su identidad cultural y las potencialidades económicas. Por último, se lanzan interesantes propuestas económicas y culturales para afianzar su rol en el desarrollo integral de Lima y del Perú. Todo ello con nombres y apellidos: Colli Capac, Francisco Yauyi, Catalina Gualca, Sacllapatan Choque Chongo, Juan Anaquivi ... en el siglo XVI o Aquilino Gaspar, Eulogio García, Lupe Bohórquez Gomero ... en el siglo XXI. Y tratados, no como islotes sino como miembros de un cuerpo, como sociedades que han dejado huella (arqueológica, monumental, etnográfica, vital). Al leer este trabajo, he sentido las palabras de Víctor Andrés Belaunde, en su discurso de ingreso a la Academia Nacional de Historia en 1908, quien definirá la Historia como “una liberación” puesto que “presenta a nuestra razón lo que amorfo e inexpresivo vivía en las secretas inclinaciones transmitidas por las ligaduras que nos unían a las viejas tendencias y a los viejos hábitos” y nos sirve “para afirmar en los pueblos su conciencia nacional; para darles la verdadera libertad en su desenvolvimiento, exonerándolos de la fuerza ciega del pasado, para darles las tradiciones de que deben nacer sus ideales y la orientación de su vida futura”. Lima Norte puede ser una yuxtaposición amorfa de gente desarraigada o puede convertirse en un pueblo con una misión y una visión. Este es el gran aporte de la presente obra: ayuda a mirar hacia la memoria común, estimular a la creación de una conciencia ciudadana y solidaria que pasa por el reconocimiento de una identidad. Jorge Basadre, maestro de historiadores, echaba de menos “una historia del Perú sana y amplia que suscite cariño a la tierra y al hombre peruano de todas las regiones, que suministre o prepare para suministrar una visión orgánica de la formación del país a través del tiempo y de su significado en el mundo y que despierte la conciencia acerca de la común tarea de un destino mejor. En otras palabras, necesitamos una historia del Perú puesta al servicio del querer intencional nacional”. Por su parte, Pablo Macera destacaba en los historiadores R. Porras, J. Basadre, J. G. Leguía y L. E. Valcárcel, su dedicación a la Historia de manera exclusiva y especializada, con mayor aproximación a lo social, avance en el rigor del tratamiento de las fuentes y síntesis más amplias, concretando sus aportes en 5 apartados: Conciliar la experiencia histórica peruana con el pensamiento político europeo contemporáneo; valorar la influencia de la economía en la historia; ajustar el pasado peruano para la resolución de los problemas actuales; reasumir la divulgación de los hallazgos historiográficos y reanalizar críticamente los conocimientos históricos adquiridos de la mano de las fuentes y métodos. Puedo afirmar – tras una rápida lectura de la presente obra – que sus autores Edgar Quispe y Santiago Tácunan, responden a cabalidad a las exigencias señaladas por los referidos peruanistas. La síntesis viviente peruana de la que habla Víctor A. Belaunde se nutre de miles de raíces culturales – todas las sangres – que nos obsequian con frutos sazonados en el aquí y ahora de nuestro existir. La vasta superficie del país, su densa metamorfosis histórica, ha confinado al olvido lugares y personas relevantes que buscan su propia identidad en el rico patrimonio andino. Tal es el caso de pueblos serranos como Candarave (Tacna) al que hace 24 años pude dedicar una monografía, o Carabayllo, a quien solo se conoce por ruinas de sus haciendas como Punchauca o de templos celebres como el de San Pedro de Carabayllo. En la presente investigación se nos ofrece abundante material procedente tanto de archivos y bibliotecas (Biblioteca Nacional, Biblioteca Central de San Marcos, Instituto Riva Agüero, Archivo General de la Nación, Archivo del Registro Público de Lima y Callao, Archivo General del Congreso,

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Prólogo
Archivo Arzobispal de Lima, Archivo Histórico de San Marcos) como de observaciones directas, informaciones orales y vivencias de los propios autores. Sin apurar el análisis historiográfico, que se deja para futuros estudiosos, se ofrecen numerosas pistas para la construcción de la historia carabayense, especialmente la del siglo XXI. La profusión de ilustraciones y cuadros estadísticos, y la abundante bibliografía convierten la obra en una verdadera enciclopedia de Carabayllo. Basta con asomarse al índice para constatar su amplitud. Espigo solamente alguno de sus contenidos: los pisos ecológicos, el período formativo en el Chillón, los Chavín, la cultura Lima, el señorío Colli y la fortaleza de Collique, las parcialidades en el valle (Carabayllo, Comas, Guancayo, Quivi), la reducción y la parroquia de San Pedro, las haciendas (Punchauca, Caudivilla, Concon, Huacoy), y el ferrocarril Lima-Ancón-Chancay, el distrito a partir de 1961 (población, economía, educación –sin olvidar nuestra Universidad Católica Sedes Sapientiae-, salud), potencialidades actuales y tradiciones orales. Lima Norte va creciendo de forma imparable. Los que nos dedicamos a la historia, la cultura, nos encontrábamos sin fuentes, ni recursos para conocer las raíces, la génesis, la historia de esta dinámica zona del septrentión limeño. Lo más difícil, abrir el sendero, roturar el camino, está conseguido de forma notable en la presente obra. El acopio de datos es mayúsculo; las fuentes, de primer orden. Ahora, sin dejar de sorber nuevos manantiales como los proporcionados por los archivos parroquiales y municipales, hay que abrir apartados como el demográfico, dilatar horizontes y profundizar cuestiones. Me fijo en una: La presencia de la Iglesia en todos los campos: cultural, social, económico, espiritual. Víctor Andrés Belaunde nos ayuda: La ecuación entre cristianismo y cultura inspiró la importante obra del gran historiador belga Kurth y los sólidos estudios del P. Schnurer debería reflejarse en las intuiciones geniales de Hilaire Belloc en su Europa y la fe y El Estado servil. Esta corriente de pensamiento culminará en C. Dawson, el Spengler católico. Su tesis de que la religión no es sólo un aspecto de la cultura sino su origen y esencia misma ha sido confirmada por Toynbee (...) Ha llegado el momento de que la juventud se aproxime con espíritu libre y abierto al panorama de nuestra evolución cultural y al de la crisis del mundo. Carabayllo no se entiende sin la acción educadora de la Iglesia y la savia nueva aportada por el cristianismo, tanto en la evangelización fundante con los PP. Mercedarios y Santo Toribio, como en la actualidad, con los PP. Columbanos –entre otros- y Monseñor Lino Panizza. Además, como describe con gran lucidez Gustavo Gutiérrez: “no hay dos historias, una profana y otra sagrada ´yuxtapuestas´ o ´estrechamente ligadas´, sino un solo devenir humano asumido irreversiblemente por Cristo, Señor de la historia. Su obra redentora abarca todas las dimensiones de la existencia y la conduce a su pleno cumplimiento. La historia de la salvación es la entraña misma de la historia humana ... hay una sola historia. Una historia cristofinalizada”. En la presente obra, se observa un gran esfuerzo por abrirse a la realidad total, es todo un estudio de vanguardia. No me queda sino felicitar a los autores por su gran trabajo. Les agradezco por su gentileza de invitarme a prologar una obra de la que tanto he aprendido y les animo a que sigan obsequiándonos con su saber y su compromiso con nuestro querido y -ahora sí- comprendido Carabayllo.

Dr. José Antonio Benito Rodríguez Dr. en Historia de América

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Introducción
Carabayllo es el primer y más antiguo distrito de Lima Norte. En estas tierras, desde tiempos del Antiguo Perú, se desarrollaron diversas sociedades que nos han dejado diversas evidencias arqueológicas. Posteriormente, durante el período colonial se establecieron los españoles quienes impusieron la propiedad privada y se formaron las haciendas. Asimismo, promovieron la fundación de la reducción de San Pedro de Carabayllo, que hoy es la capital del distrito. El tercer momento fue la etapa independentista donde la hacienda Punchauca se convirtió en sede de conversaciones entre los líderes de la corriente patriótica y el representante realista. Después al producirse la guerra con Chile, la población y sus autoridades formaran un batallón para defender el suelo patrio. Incluso la casa hacienda de Chocas se convirtió en el Palacio de Gobierno aunque de manera itinerante debido a que los chilenos habían ocupado la capital. Son solo algunos rasgos que se presentan en esta obra y hay mucho más que Ud. amigo lector(a) ira descubriendo. Como referimos, Carabayllo tiene una gran historia, por ello hacemos entrega de este libro titulado Carabayllo: Génesis de Lima Norte. La reivindicación de un Distrito Histórico. La información proporcionada en sus páginas nos muestra una historia integral que se sustenta en una investigación seria y rigurosa. Modelos de investigaciones distritales similares en la que se enmarca esta obra han sido el libro Comas y su historia. Un modelo de historia distrital del Lic. Santiago Tácunan Bonifacio, publicado el año 2000 por el Fondo Editorial de la Biblioteca Nacional del Perú, y El cono norte de Lima. Pasado, presente y futuro de Carabayllo de Edgar Quispe Pastrana y Santiago Tacunan Bonifacio, publicado el año 2002, por el Seminario de Historia Rural Andina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Carabayllo: Génesis de Lima Norte. La reivindicación de un Distrito Histórico. está sustentada en información extraída de diversas fuentes bibliográficas y documentales que se encuentran en diversos archivos y bibliotecas como la Sala de Investigación de la Biblioteca Nacional (BN), Biblioteca Central de San Marcos (BCSM), Biblioteca y Archivo del Instituto Riva Agüero (BIRA), Archivo General de la Nación (AGN), Archivo de Registro Público de Lima y Callao (ARPLC), Archivo General del Congreso (AGC), Archivo Arzobispal de Lima (AAL) y Archivo Histórico de San Marcos “Domingo Angulo” (AHSM). De los archivos se ubico información muy valiosa y después de seleccionada la documentación manuscrita, desciframos paleográficamente la información, posteriormente se analizo y se sintetizo. Somos conscientes de las innumerables limitaciones de esta investigación pues existe aún mucha información en los archivos para continuar con nuevas investigaciones. A todo esto, alguien podría preguntarse si esta investigación tiene alguna utilidad práctica. Investigar, conocer y difundir la historia de Carabayllo sí tiene una utilidad práctica pues para que haya desarrollo local debe existir primeramente unidad de sus pobladores, y para que esta unidad exista debe establecerse entre el poblador y su distrito una relación de identificación. Justamente, la historia local es un factor que contribuye a la generación un sentimiento de pertenencia e identificación a partir del conocimiento, respeto y asimilación del acervo cultural de nuestra localidad. Hasta hoy los esfuerzos por lograr una unidad distrital de Carabayllo han sido infructuosos ya que la población adulta que vive en ella, en un gran porcentaje, son pobladores andino-mestizos provenientes de distintos puntos del país y por ello no encuentran lazos de integración e identificación para con su nueva localidad. Todo análisis sobre los problemas del distrito tiene como marco el desconocimiento del desarrollo histórico local y regional de la sociedad que los antecedió. Por lo tanto, para poder lograr un futuro desarrollo de la comunidad con identidad, que en términos culturales peruanos es hablar de diversidad, es necesario que las nuevas y futuras generaciones logren asimilar esa diversidad cultural para así promover una unidad que permita afrontar en mejores condiciones los diversos problemas actuales que tenemos que afrontar. Conocer nuestra cultura local ayuda a entender los patrones de comportamiento de la gente, su disposición a entenderse o ignorarse, a cooperar o enfrentarse, a respetar a los demás o agredirlos, a asumir responsabilidades o evadirlas, a construir el largo plazo o limitarse a lo inmediato, al esfuerzo y la excelencia o la negligencia y mediocridad, a cumplir y generar confianza o incumplir e incrementar la desconfianza. En este sentido, reconstruir la historia del distrito de Carabayllo responde a la necesidad de consolidar y fortalecer la débil identidad y conciencia distrital de los pobladores residentes en Carabayllo, así como de incentivar el cuidado del milenario patrimonio cultural existente en su circunscripción. En resumen, de lo que se trata es que los carabayanos tomemos conciencia de que somos actores de una historia milenaria; participantes activos de la creación de un paisaje cultural de larga datación histórica, y sentir esta creación como una necesidad y como un legado histórico que debemos no sólo conservar sino mejorar en una continuidad dialéctica en el tiempo y espacio. La conciencia y la memoria histórica son los baluartes más sólidos que un pueblo tiene contra las diversas formas de agresión externa, sean culturales o de cualquier otro tipo.

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Introducción
Por otro lado, es necesario aprovechar que estando próximos a celebrar el 2021 el Bicentenario de nuestra Independencia del Perú, las autoridades deben realizar acciones integrales para recuperar y restaurar el patrimonio cultural arqueológico e histórico. Y para el caso histórico se debe tomar en cuenta la recuperación de la edificación de la ex hacienda de Punchauca, sede diplomática de las negociaciones para lograr la independencia pacífica del Perú. Sería un gran homenaje a esta celebración y un motivo para mostrar a las generaciones actuales y del futuro que Carabayllo va hacia un futuro promisorio con sentido de pertenencia e identidad. Con esta investigación esperamos contribuir a difundir la historia de Carabayllo. Su principal objetivo es convertirse en un instrumento para que los docentes puedan transmitir y fomentar el conocimiento de la historia de la localidad. Si los maestros, utilizando la presente investigación, logran hacer tomar conciencia a sus alumnos sobre la importancia que tiene el conocimiento de la historia del distrito, el esfuerzo desplegado habrá sido ampliamente recompensado. Debemos confesar, asimismo, que sentiríamos una profunda satisfacción si con estas páginas se alienta el respeto al patrimonio histórico y cultural y, más aún, si se contribuye a despertar nuestro sentido de pertenencia y la conciencia e identidad distrital. Debemos preparar a las nuevas generaciones para que construyan una sociedad con equidad, justicia social, tolerante, fraterna, plural, democrática. AGRADECIMIENTOS No obstante que los aciertos y errores de la presente investigación son de entera responsabilidad de los autores, resulta necesario realizar un agradecimiento a las instituciones y personas que de un modo u otro ayudaron a elaborarlo y llevarlo a un feliz término. De esta manera, vaya nuestro reconocimiento al CONCYTEC que, desde la Oficina de Política Científica y Tecnológica y bajo el programa de Regionalización de Ciencia y Tecnología (actualmente desactivada), acogieron y apoyaron decididamente la realización de la presente investigación. Nuestra gratitud al Dr. Carlos Peñaherrera del Águila, ex Director del programa, por todo el apoyo brindado. También es justo mencionar las sugerencias y orientaciones oportunas del Dr. Humberto Rodríguez Pastor, encargado del Área de Ciencias Sociales de la misma institución. Un singular reconocimiento al Dr. Carlos Lazo García, quien nos inculcó su saber durante los años de estudiante en la Universidad de San Marcos y por sus oportunos consejos aun estando fuera de ella. De igual manera, nuestra gratitud a todo el personal de las salas de investigación del Archivo General de la Nación, Archivo Arzobispal de Lima y la Sala de Investigaciones de la Biblioteca Nacional del Perú, por las muestras de afecto fraterno y sincero, pero sobre todo por las concesiones y paciencia brindada en cada una de nuestras consultas documentales. Al profesor Raúl Ramírez y su esposa Martha Aguilar por el apoyo y facilidades para consultar su biblioteca. También, al Ing. Carlos Santur Alberca, Director de Cartografía y Geografía del INEI por su apoyo con la información cartográfica, a la profesora Adela Pino de la EAP de Arte de la Universidad de San Marcos por sus consejos y recomendaciones, y a Tomás Quispe Inga ( > aportes en la traducción ) por sus de diversos términos quechua, por realizar la primera revisión de la investigación y por sus consejos. A Mabel Sánchez Canchari, por ser modelo de excelencia en su profesión y ser admirada, por motivarme constantemente, por compartir momentos difíciles y felices, y por su incondicional amor. Asimismo, a todos los amigos del distrito de Carabayllo quienes con sus vivencias y experiencias nos proporcionaron valiosa información y alentaron la culminación de este trabajo. Al Arqlo. Flavio Estrada y Soc. Milton Ojeda, quienes aportaron con sus experiencias y análisis de las etapas del Antiguo Perú y republicana, respectivamente. Especial reconocimiento a Yolanda Candia, quien lejos de colaborar en la mera transcripción computarizada, siempre estuvo atenta con sugerencias oportunas a nuestras incongruencias literarias. Al Dr. Manuel Burga y las Dras. Beatriz Herrera y Celia Wong por todo el apoyo institucional desde la Universidad de San Marcos y a la Dra. Nanda Leonardini, Ex Directora del Seminario de Historia Rural Andina, por apoyar la presente investigación. No podríamos concluir estas líneas sin citar al Dr. Pablo Macera, quien en un gesto de gran amistad y generosidad nos alienta en la culminación exitosa de nuestra inquietud académica. De no ser por él y por el Seminario de Historia Rural Andina de la Universidad de San Marcos, uno de los pocos institutos de investigación que brinda la oportunidad a jóvenes investigadores, estamos seguros que no hubiésemos podido culminar con satisfacción la presente investigación.

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Presentación

Me es grato presentar, en nombre de la corporación edil que represento, el presente libro que trata sobre la historia de nuestro querido distrito de Carabayllo. Sus páginas nos enseñan la gran riqueza histórico, social, económica y cultural que han tenido diversas sociedades que han ocupado su espacio territorial. Desde sus primeras páginas nos adentramos a conocer la geografía y los pisos altitudinales que ocupa el territorio de Carabayllo; luego empezamos a conocer las distintas ocupaciones que se han ido sucediendo durante el Antiguo Perú, período de las ocupaciones culturales prehispánicas, cuyas evidencias hemos heredado y hoy lo podemos encontrar como sitios arqueológicos. De la época colonial podemos entender el proceso de ocupación española en el valle, tanto de la fundación de la reducción de indios de San Pedro de Carabayllo, lo cual señala la existencia legal de nuestro distrito, y el establecimiento de las haciendas que sostuvieron la economía del Estado virreinal. Por otro lado, al ingresar a la República se recuerda el hecho trascendental histórico de la entrevista del Libertador José de San Martín y el último virrey José de La Serna, en la hacienda de Punchauca, sede diplomática de las negociaciones pacificas por la Independencia del Perú, que lamentablemente fracaso por la intransigencia de los españoles. En la penúltima parte se aborda los inicios y el desarrollo urbano de Carabayllo a partir de los años 60 y de su conformación actual. Principalmente, se hace conocer por que Carabayllo es la Génesis de Lima norte, es decir que de su recorte territorial surgieron los distritos actuales. Por último, se destacan las potencialidades culturales que puede permitir darle una nueva imagen a nuestro Distrito. La tarea es ahora difundir entre nuestra población la riqueza histórica y promover su conocimiento integral para que nuestros vecinos vean que nuestro pueblo tiene una larga data y que se sientan orgullosos de su riqueza cultural. Además, nos permite revalorar nuestro distrito desde la perspectiva de que somos actores que construimos cada día un distrito progresista. Solo esperamos, sin ningún interés mezquino, que nuestro apoyo contribuya en la educación de nuestros hijos y en el progreso de Carabayllo.

CPC. Rafael M. Álvarez Espinoza Alcalde del Distrito de Carabayllo

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Gestión Municipal 2011 - 2014

CONCEJO MUNICIPAL
ALCALDE CPC. Rafael M. Álvarez Espinoza REGIDORES Claudio Iván Zegarra Arellano Johnny Roger Toma Jaimes Domitila Canchanya Tuanama Eudoro Maldonado Berru Rubén Edgar Miraval Pizarro Rosa Peregrina A. Patiño Castillo de Ibañez Luis Enrique Sandoval Rosas Agustín Palomino Galindo Percin Teodoro Meza Ureta Alía Maritza Oblitas Romero Pablo Alejandro Gonzales Villanueva

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CARABAYLLO Y SU MEDIO AMBIENTE
1. Descripción del espacio físico geográfico Ubicación geográfica El distrito de Carabayllo, se ubica en la zona media baja del valle del río Chillón, a 11º 40´ 09” y 11º 54´ 22” de latitud sur y 76º 48´ 11” y 77º 05´ 29” de longitud oeste. Es uno de los distritos de Lima Metropolitana, capital del Perú. Se ubica al noroeste de Lima y sus extremos marcan el límite con la provincia de Canta. Relieve físico El distrito de Carabayllo presenta un relieve que está comprendido desde los 200 y 530 msnm, en el límite con la provincia de Canta. Desde el límite con Canta hasta el poblado de Punchauca es un valle estrecho y desde Punchauca en dirección al mar, el valle se abre en forma de abanico o cono de deyección. Este espacio es plano hacia la margen izquierda del río y de plano a ondulado hacia la margen derecha. En el sector Este del distrito, se presenta una cadena de levantamientos rocosos con quebradas marcadas, los cuales forman parte de los últimos contrafuertes de la cordillera de los Andes, que terminan en la costa. El río Chillón El río Chillón nace en la laguna La Chonta (Cordillera La Corte, a unos 5 372 msnm) y en su descenso va recibiendo las aguas de otras lagunas, principalmente de las que se encuentran en la cordillera La Viuda (5 500 msnm), como las de Chuchun, León, Azul y Toro Cocha, que son las que aportan mayor cantidad de agua. En su descenso recorre 140 km. y riega grandes extensiones de tierras agrícolas de los diferentes distritos de la provincia de Canta y Lima. El caudal del río es temporal. Durante los meses de diciembre a abril, sus aguas son caudalosas y abundantes, provocando a veces desbordes que destruyen tierras agrícolas y poblados urbanos y rurales. En los meses de mayo a noviembre sus aguas descienden considerablemente, lo que obliga a poner en práctica un programa de racionamiento de agua de riego de las sementeras del distrito. Actualmente, el territorio de Carabayllo esta dividido por el río y la comunicación entre su territorio no puede efectuarse por la falta de puentes.

El rió Chillón a la altura de Chocas
(Foto: E. Quispe 2002)

Área territorial Actualmente Carabayllo tiene un área territorial de 346,88 km2 ó 34 688 hectáreas.

Limites del distrito de Carabayllo
(Basado en IGN-1990, INEI-1994-96 y Alternativa-1993)

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Límites político-administrativos El distrito de Carabayllo actualmente limita con siete distritos: - Noroeste: Con Ancón. - Norte: Con Huamantanga (Prov. de Canta). - Noreste: Con Santa Rosa de Quives (Prov. de Canta). - Este: Con San Antonio de Chaclla (Prov. de Huarochiri). - Sureste: Con San Juan de Lurigancho - Sur: Con Comas. - Suroeste: Con Puente Piedra. 2. Descripción de las zonas de vida Carabayllo se encuentra ubicado en la zona denominada Desierto subtropical, con un área agrícola de quebrada con pampas eriazas y colinas peráridas. Tiene un clima promedio anual de 18,6º. Los pisos ecológicos en Carabayllo1 • La región Chala o costa La región Chala se extiende desde la orilla del mar hasta los 500 msnm. En los últimos contrafuertes andinos aparecen, temporalmente las lomas. La flora de la región son la caña brava (Gynerium segittatum), pájaro bobo (Tessaria integrifolia), carrizo (Pragmites communis), totora (Typha angustifolia) y otras variedades. Con relación a la fauna, existe variedades de aves como tórtolas, palomas, y diversos pajarillos. La flora de las lomas (lomas de Carabayllo) son el amancay (Hymenocallis amancaes); el tomate silvestre (Solanum sp); el tabaco silvestre (Nicotina so); la azucena del inca (Alstroemeria pelegrina); el heliotropo (Heliotropo peruvianum), etc. La fauna lomera son las diversas clases de pajarillos, reptiles y serpientes como las lagartijas y el jergón de la costa.

Jergón de la costa
(Martínez de Compañón 1936)

• La región Yunga Comprende de los 500 msnm hasta los 2 500 msnm. La yunga tiene dos partes muy marcadas: el valle y la quebrada. El clima es cálido con atmósfera húmeda pero suelo seco. La flora típica de la zona es el molle (Schinus molle), la cabuya blanca (Fourcroya sp), conocida con el nombre de maguey. En las peñolerías y quebradas se encuentran cactáceas como la pumapa-rorum (Melocactus, Echinocactus); la pitajaya, el curis (Cactus sp) y, la chuna (Cactus ovinus). En el orden de árboles frutales nativos tenemos: el palto (Persea americana); el lúcumo (Lucuma ovorata); el chirimoyo (Annona cherimolia); el guayabo (Psidiun guayava) y el ciruelo de fraile (Bunchosia armeniaca). Con relación a la fauna destacan diversas aves como: el chaucato (Mimas laugicoudatus), el taugaray, el shipillidco, las tórtolas “cuculíes”, el gorrión, los jilgueros, la papa mosca, las lechuzas y el guardacaballo. Asimismo, hay una gran variedad de insectos, mariposas, arañas y zancudos. También, existen lagartijas, culebras, la rata de campo y la muca. Entre los arácnidos más frecuentes de estas zonas se hallan los alacranes.

Amancay y Tabaco silvestre
Se ha tomado como base la división que hace el Dr. Pulgar Vidal, J. 1948; pp. 33-78.
1

Ciruelo del Fraile y Lúcumo
(Martínez de Compañón 1936)

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ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ
Este valle albergó a pobladores desde periodos muy antiguos hasta la ocupación del Tahuantinsuyo. Proceso cultural en el valle del Chillón1
Edad Periodos Culturas Estilos alfareros Sitios Organización sociopolítica Imperio Ancón

1533

HORIZONTE TARDÍO

INCA

Inca

Oquendo Tambo Inga

Inka

1470 INTERMEDIO TARDÍO

CANTA (Valle alto) COLLI (Valle bajo)

Collique Chancay Tricolor geométrico Huaura

Macas Quivi Guancayo Alto Fortaleza de Collique Ancón

Chancay Señoríos confederados

1000 HORIZONTE MEDIO LIMA – WARI

Ancón Ancón Puente Piedra Cocayalta Estado

Huari -Teatino Pachacamac Nievería

Wari Pachacamac Nievería Teatino

600 INTERMEDIO TEMPRANO d.C. a.C. 200 Ventanilla FORMATIVO TEMPLOS EN “U” Yanamanka Ancón Colinas Lima LIMA

Culebras, Ancón Media Luna Ancón Ventanilla Yangas

Estado

Lima Miramar

Pucará, Checta Quives Chocas Huacoy Cueva Ancón

Jefaturas teocráticas

Colinas, Yanamanka Abtao Colinas, Yanamanka Balta Ancón Colinas Florida

1800 ARCAICO CHIVATEROS Precerámico

Paraíso Punta Grande Pampa Encanto Pampilla Oquendo

Gaviota Tribus Bandas de recolectores y cazadores Playa Hermosa, Conchas, Encanto Chivateros

10 000

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Silva Sifuentes, J. 1998 b; pp. 251-268.

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1. Los primeros habitantes: recolectorescazadores (10 000 – 6 000 años a.C.) Alrededor de 10 000 años a.C. llegaron a los suelos bañados por el río Chillón, los primeros habitantes de la costa central. Se trataba de pequeños grupos o bandas de recolectores y cazadores de aproximadamente veinticinco miembros. Fueron bandas nómades provenientes de la costa norte del Antiguo Perú, emparentados con la industria lítica paijanense. Ya asentados en el valle coexistieron con grupos serranos provenientes de las punas de Junín, quienes bajaban por el Chillón, con los que posiblemente se fusionaron2. Los primeros habitantes del valle del Chillón se asentaron estacionalmente tanto en las playas, las riberas del río y en las lomas de Ancón, Carabayllo y Collique. El trabajo de estos primeros grupos humanos se dividió de acuerdo al sexo: las mujeres y niños se dedicaron a la recolección de productos vegetales y los hombres realizaban las actividades de pesca, marisqueo, caza y a la fabricación de los utensilios líticos de variadas formas y funciones.

Elaborando instrumentos líticos
(Dib. J. Zarate 2002)

2. De recolectores-cazadores a recolectoreshorticultores (6000 - 4000 a.C.) El clima cambió en todo el Antiguo Perú hacia los 4000 a.C.3 trayendo consigo nuevas condiciones oceanográficas como la formación de la corriente de Humboldt, un aumento en la humedad y el inicio de la recurrencia cíclica de los fenómenos de El Niño. Con estos cambios el mar se volvió más rico y las lomas más extensas, lo que llevó a la población a trazar un círculo cerrado en el que las riquezas del mar empezaban a ser la solución más importante para sus problemas de subsistencia. Esto sería una causa importante para que el hombre haya decidido quedarse en un solo lugar a vivir; es decir, había alcanzado la sedentarización. Este acontecimiento impulsó a construir cobertizos (viviendas rudimentarias) cercanos al litoral, a manera de caletas, en los alrededores de Ancón y Ventanilla, hacia los 5000 años a.C.

Primeros cazadores del valle del Chillón
(Dib. J. Zarate 2002)

Los instrumentos líticos fueron elaborados de cuarcitas de grano fino que afloraban en la falda del cerro Cucaracha o Chivateros. De aquí viene el nombre de “Hombre de Chivateros”, uno de los primeros pobladores en el Antiguo Perú.
Curtiembre de pieles para cobertizos
Lanning, E. 1967. Plantea la coexistencia de grupos serranos y costeños. Por su parte Bonavía, D. T. I, 1991, va más allá y sugiere la posibilidad de un cruce genético y evidentemente tecnológico entre ambas tradiciones.
2 3

A. Cardich. (El Comercio. 14 de marzo de 1999, sección E), plantea que el cambio climático coincidiría con el altitermal u optimun climaticum, caracterizado por un clima benigno llamado Yunga.

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Construcción de cobertizos
(Dib. J. Zarate 2002)

Por otro lado, se inició la desecación de las lomas, lo que causo una crisis alimentaría, pero las bandas poblacionales ya habían acumulado un gran conocimiento del ciclo vital de diversas plantas que de una u otra manera contrarrestaba sus necesidades alimenticias. La crisis empujaría a estos grupos costeños a buscar en la actividad agrícola una solución más estable a su problema de subsistencia. Por ello se organizaron en comunidades, nucleándose cada vez más en grandes aldeas alrededor de espacios significativos. El único punto posible de convergencia ecológica en el valle de Carabayllo era la desembocadura del río Chillón. Ello explica el porqué de la focalización de asentamientos en este lugar, como Punta Marques, Media Luna, Pampa de los Perros y El Paraíso, alcanzando este último el más alto desarrollo en la zona norte de Lima. 3. Los inicios de la alta cultura (4000 - 1800 a.C.) Las sociedades no son estáticas, ellas están en un constante cambio debido al aumento de la población, al hallazgo de nuevas estrategias de subsistencia, en las que la agricultura asume una creciente importancia. Todo esto se ve reflejado en el desarrollo sociocultural del valle de Carabayllo; un ejemplo de ello es el nivel alcanzado en la zona de El Paraíso, donde se puede apreciar que se pasa de un periodo en el que las relaciones humanas son igualitarias, a una sociedad primaria de estratificación social. El Paraíso El Paraíso es un recinto arqueológico ubicado en la parte baja y margen izquierda del río Chillón, a sólo cinco kilómetros del mar.

Esta construcción está formada por once edificios desarticulados y de distinto tamaño que configuran un complejo en forma de una “U” atípica. La construcción principal fue construida a base de pircas que constituyen una serie de plataformas. En la última plataforma se edificaron viviendas de planta rectangular, con muros de piedra y barro. Una de sus habitaciones cuenta con cuatro pozos, que posiblemente haya servido para celebraciones de ritos mágico-religiosos. Paraíso presenta un desconcertante contraste entre la precariedad y construcción de sus viviendas con el sofisticado diseño y sólida edificación de los complejos piramidales,4 esto se debió a que El Paraíso compartía funciones sacras y profanas. Paraíso pertenece a un grupo cultural de agricultores incipientes del pallar, quienes no conocieron el uso de la cerámica. Esta sociedad se asentó en el área desde los 2300 a.C. hasta los 1500 a.C. De este período es otro complejo mucho mayor y de gran importancia, fue descubierto en el valle de Supe, hoy lo conocemos como Caral, es considerado como uno de los cinco puntos del mundo donde se origino la civilización. En Caral se origino la civilización americana.

El Paraíso, edificación principal.

4. El periodo Formativo5 en el Chillón (1800 200 a.C.) Durante el periodo Formativo Inicial se consolidó una fuerza política que ejerció el poder en toda la costa central, desde Supe por el norte hasta Mala por el sur. Fueron poblaciones caracterizadas arquitectónicamente
Agurto Calvo, S. ob. cit. p. 63. El Formativo puede dividirse en Temprano (1800 a.C.1000 a.C.), Medio (1000 a.C.-400 a.C.) y Tardío o Final (400 a.C.-200 a.C.).
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por los complejos piramidales en “U” asentados en suelos fértiles de los valles, como: • La Empedrada en Supe; Huaura y Huayabal en Huaura; San Jacinto, Grupo B, San Ignacio y Cuyo en Chancay • Chuquitanta, Cueva, Huacoy, Chocas y Pucará o Pacaray en el Chillón • La Florida, Garagay y Las Salinas en el Rímac • Pedreros, El Sauce, Campoy y Huachipa en Lurigancho • Mina Perdida, Manchay y Bajo Cardal en Lurín • El Salitre en Mala.

sagradas, vinculadas al culto de las plantas y el agua. Sin embargo los pozos circulares hundidos hallados en estas áreas como los encontrados en Garagay, señalan que pudieron tener otro uso. La ideología que encerraba estos complejos piramidales en forma de “U” se consolidó y se difundió a lo largo del valle, llegando a influenciar hasta la Chaupiyunga. El Dr. Jorge Silva indica que existe una homogénea tradición alfarera que tal vez refleje que existieron grupos aldeanos que compartieron una tradición religiosa común8 y que tuvieron sus propios templos locales, como Oquendo, Pro, Chuquitanta, Chocas y Pucará, todos bajo el dominio político-religioso de Huacoy. Huacoy El conjunto arqueológico más importante en el valle de Carabayllo es Huacoy, aunque los pobladores del lugar lo llaman huaca “La Viuda”, debido a que en la margen izquierda del río Chillón y que colinda con el templo, vivía una mujer que quedo viuda. Huacoy es el templo más grande en “U” y de mayor jerarquía del valle del Chillón (extensión: 22 hectáreas).

Imagen isométrica de modelo de templo en “U”
(Dib. S. Agurto 1984)

Carlos Williams6, asegura que la planta en “U” consistió en el levantamiento de tres pirámides truncas asimétricas dispuestas en forma de herradura ubicada paralelas al arribo del agua de los ríos. Al fondo de la “U” se ubica la pirámide central, formada por un núcleo y una o dos alas laterales de menor altura. Esta pirámide central está flanqueada por la izquierda y derecha por dos brazos que encierran la plaza nivelada, muchas veces de proporciones variadas. Los antecedentes del patrón en “U” son discutidos. Williams cree que dichos antecedentes estuvieron en El Paraíso7 de Chuquitanta (Chillón), en las Salinas (Rímac) y Barnacay (Huarmey), y que por un proceso de sacralización estos complejos arquitectónicos se fueron convirtiendo en templos ceremoniales. Funcionalmente, Carlos Williams los define como complejos agrario-religiosos, huertas
Williams León, C. 1986. También lo estudia A. Bueno Mendoza (1983) y Agurto Calvo, S. ob. cit. 7 Se asume que en este sitio se encuentran los experimentos de los templos en “U”, E. Lanning (1967); C. Williams (1980 y 1981) y S. Agurto Calvo (1984). Sin embargo, J. Silva (1984) discrepan y señalan que la forma en “U” es fortuita y no deliberada.
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Pirámide central de Huacoy

Se ubica estratégicamente como vaso comunicante entre las serranías y la costa. Se compone de una pirámide principal de 23 m de altura con un atrio conectado a un vestíbulo situado al nivel de la plaza de diez hectáreas. El brazo ubicado en el noreste se compone de unas cinco estructuras separadas, mientras que el brazo sudeste contiene seis estructuras. El edificio fue construido con cantos rodados, piedras canteadas y adobes
Silva S., J. (1998 b), pp. 264-265; y Silva S., J. y Jaime T., C. (1999) ob. cit. p. 32, reconocen otros patrones arquitectónicos, como las pirámides con recintos circulares hundidos en Pampa de los Perros y en el Hospital de Collique, y pirámides simples en Huanchipuquio, Cocayalta, Checta y Quives.
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semiesféricos. La ocupación de este sitio se dio durante todo el Formativo (1700–200 a.C.) Huacoy ha sido denominado con otros nombres por algunos investigadores, por ejemplo el padre Pedro Villar se refiere como el centro ceremonial “Kon kon”,9 Hugo Ludeña lo reconoce como “San Humberto” 10 y la historiadora María Rostworowski lo denomina “Con con”11, por ser probablemente el centro ceremonial del dios “Con”, deidad de procedencia norteña. Al respecto, el cronista López de Gómara (1552) nos da a conocer este mito:
“(...) al principio del mundo vino por la parte septentrional un hombre que se llamó Con, el qual no tenía huesos, andava mucho y ligero, acortava el camino abaxando las sierras y alzando los valles, con la voluntad solamente y palabra, como hijo del sol que dezia ser. Hinchio la tierra de hombres y mujeres que crió y dióles mucha fruta y pan, con los demás a la vida necesario; más empero, por enojo que algunos le hizieron bolvió la buena tierra que les había dado en arenales secos y estériles, como son los de la costa, y les quitó la lluvia, ia nunca después aca llovió allí, dexoles solamente los ríos, de piadoso para que se mantuviesen con regadio y trabajo.” [hasta que] “(...) sobrevino Pachacamac, hijo también del sol y de la luna, que significa criador y desterro a Con y convirtió sus hombres en los gatos, gestos de negros que hay, tras lo qual crió él de nuevo los hombres y mugeres como son agora y proveyóles de quantas cosas tienen (...)”12

de Huacoy. En el atrio de la pirámide central se ha encontrado un conjunto de frisos policromos, cuyas imágenes se vinculan con las fuerzas de la naturaleza. Al parecer las imágenes debieron ser acompañantes de una deidad principal, que pudo estar ubicada en la parte central del atrio y que habría sido la intermediaria entre el hombre y los fenómenos naturales.

Friso encontrado en el atrio del templo principal de Garagay.14

Estas características propias de la costa central, constituyen un aporte significativo en la configuración arquitectónica e ideológica de Chavín de Huántar, que también toma como modelo la planta en “U” y lo aplica en la construcción del templo nuevo de Chavín. 5. Los Chavín en el valle de Carabayllo La influencia15 que tuvo Chavín en Carabayllo se basaba en una difusión ideológica por medio de un proselitismo religioso en la que se desplazaron contingentes de misioneros y comerciantes que fueron aceptados por la prestigiosa religión de la que formaron parte. En esta etapa se encumbraría Garagay (300 a.C.) sobre los otros centros ceremoniales de la misma tradición como Huacoy y La Florida. Pero esta forma de explicar el mundo y de dar soluciones para la vida decaería debido al desprestigio de Chavín de Huántar y a la pérdida del monopolio del conocimiento sobre las fuerzas de la naturaleza.
Ubicado en el distrito de San Martín de Porres. Los frisos fueron descubiertos en 1974 por R. Ravines, Véase R. Rogger y W. Isbell. 1975; pp 253-275. 15 Tal influencia se estaría dando en la fase que R. Burger ob. cit. viene llamando Janabarriu (390 años a.C. hasta su abandono por los 200 años a.C.) o llamado también Chavín Expansivo por D. Morales ob. cit. En esta etapa, Chavín de Huántar alcanza su mayor esplendor y abarca una gran extensión territorial.
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Este mito explicaba a los costeños del Antiguo Perú la presencia de desiertos y valles secos causados por la falta de agua. Por su parte, María Rostworowski nos señala que:
“(...) se puede suponer que [Con] perteneció por lo menos a la época que se designa como el Intermedio Temprano o Período Inicial(...)” 13

Como toda deidad principal, contaba con un centro ceremonial y, si nos remontamos al periodo formativo, los centros religiosos más importantes del valle central costeño son los conjuntos arqueológicos dispuestos en “U”. En Carabayllo el centro más importante debió ser Huacoy, y debió ser el lugar donde se habría adorado al dios Con. Otra de las construcciones que mayor interés ha captado ha sido Garagay, ubicado en la cuenca del río Rímac. Este conjunto arqueológico tiene similares características a las
Villar Córdova, P. 1982; p. 172. Ludeña, Hugo. 1970; pp 36-45. 11 Rostworowski, M. 1972 b; pp 315-326. 12 López de Gomara, F. 1993. Fol. 1v. 13 Rostworowski, M. 1989; p. 168.
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Ello explicaría por qué las culturas regionales posteriores, ya “liberadas” de la preponderancia ideológica chavinoide, se presentan como sociedades que ya habían resuelto sus problemas de supervivencia controlando el agua y desarrollando una compleja tecnología agrícola. Sin embargo, la esencia de esta religión, sus creencias y deidades (dios de las varas) quedarían grabadas en la vida de la colectividad. 6. Sociedades hidráulicas costeñas durante el Intermedio Temprano (200 a.C. - 600 d.C.) Al promediar los 200 años a.C., las regiones comienzan a consolidarse e independizarse religiosa, política y socialmente, aunque conservaron en su estructura mucho de sus antecedentes. Los centros culturales regionales desarrollaron una amplia tecnología hidráulica, lo cual motivó la consolidación del desarrollo de la producción agrícola y la vida social. La cultura Lima La cultura Lima se desarrolló entre los años 200 a.C. hasta los 600 d.C., a lo largo de la costa central desde Chancay hasta el valle de Lurín. Destacan sitios como cerro Trinidad (Chancay); Playa Grande (Ancón); Copacabana, La Uva y cerro Culebra (Chillón); complejo Maranga y Huaca Pucllana (Rímac); y Pachacámac (Lurín). Lima se ha caracterizado por sus estilos alfareros en interlocking y Maranga, y por sus grandes edificios con pequeños adobes hechos a mano y colocados a manera de libros, en cuyas paredes existían ideologizantes pinturas murales. La cerámica de esta cultura era policromada con motivos geométricos. Durante este periodo las construcciones se concentraron en la parte baja de los valles de la costa central, notándose una considerable ausencia en la chaupiyunga; es por ello considerar que la “monumentabilidad” de los templos ceremoniales durante el desarrollo de esta cultura es propia de la parte baja. No hay que olvidar también que estaba ligada al mar mediante ritos mágico-ceremoniales de adoración a los peces. El desarrollo hidráulico estuvo vinculado a una serie de señoríos a cargo de curacas con g obier nos autónomos y responsables del control de todo un valle. En Carabayllo se levantaron edificios públicos en cada uno de los controles de agua, lo

que explica el porqué de la ubicación de sitios como: • Copacabana, situado hoy en la cercanía del cementerio de Puente Piedra. • Guardia Republicana, ubicada en los terrenos del centro de instrucción de la Policía Nacional del Perú (distrito de Puente Piedra). Consiste en cuatro grandes montículos escalonados de 12 m de altura, delimitando un espacio central • La Uva, ubicado en la margen derecha del río Chillón • La aldea y centro ceremonial de Playa Grande, así como la aldea de Ancón • Poblados emplazados en el Cerro Volcán (dentro del complejo Collique), PV46-877 (km. 41), PV46-943 (sobre Cerro Cenicero) (Guerrero y Palacios, J: 1994). • Cerro Culebras, se ubica en la margen derecha del río Chillón, frente a “El Paraíso”. Es un edificio de forma piramidal, c o n s t i t u i d o p o r va r i o s c u e r p o s escalonados, que culmina en una plataforma superior a la que se asciende por medio de una escalinata central. En la plataforma existía un mural de 65 m de largo que representaba un conjunto de “serpientes” entrelazados del estilo Playa Grande. Fue descubierto por Stumer en 1953 y lo denominó “Culebras.” Las imágenes, en realidad, representaban a peces entrelazados entre sí.16

Mural iconográfico de “cerro Culebras”. Cultura Lima

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Agurto Calvo, S. ob. cit. pp. 87, 88.

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ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ

7. Las sociedades urbanas del Horizonte Medio (600 – 1 000 d.C.) La ciudad andina alcanza la cúspide de su desarrollo en esta etapa con la Cultura Wari. La tesis de la existencia de un imperio Wari es aún insostenible pues no hay pruebas materiales para sustentarlas. Las evidencias de una gran difusión del estilo Wari a través de un gran movimiento de intercambio parece ser la más aceptable. La presencia de Wari en la comarca de Lima es débil físicamente, porque la relación temprana con Ayacucho habría hecho de Lima algo así como su aliado. 17 En el área de Carabayllo no hay evidencia de una arquitectura parecida a Wari. Aunque, en el valle medio del río Chillón se pueden ubicar algunos lugares como un canchón cuadrangular en Socos que se encuentra ubicado estratégicamente, quizás para controlar el recurso hídrico del valle bajo de Carabayllo. En Macas existe un complejo de cinco poblados rurales, construido sobre la base de tapiales, con cimientos de mampostería y unidos con mortero de tierra arcillosa. En Zapán existen construcciones con estructuras alineadas que pueden sugerir diversas funciones, no todas necesariamente domésticas. Asimismo, es de mencionar que en la Necrópolis de Ancón se han hallado diversos entierros con evidencias de la cultura Wari, aunque es de destacar que en esta necrópolis se han encontrado diversos restos que corresponden a diversas culturas, lo que indica que Ancón fue un punto de confluencia para casi todas las culturas para realizar sus entierros. 8. El Período Intermedio Tardío y el dominio del Señorío Colli (1000 - 1470 d.C.) Por los 900 años d.C. el prestigio de los Wari entró en decadencia. Los cambios climáticos (sequías) habrían debilitado su economía y con ello la pugna frente a poderes externos se debilitaría; por lo que los costeños, con Pachacamac como oráculo, alcanzarían una hegemonía. Ante esta situación los estados locales iniciaron una etapa de lucha por su afirmación regional. En la costa central se fueron diferenciando dos grupos culturales distintos: los Collis del valle de Carabayllo y los Ichmas del valle del Rímac y Lurín. • Los Colli Al parecer el grupo étnico Colli procedió del norte del Perú.18 Aunque, también se señala que podrían proceder del sur altiplánico; es decir,
Santiago Agurto Calvo ob. cit. p. 105. 18 Rostworowski, M. 1967-1968; p. 8.
17

después de la decadencia de Huari, grupos aymaras migraron hacia la costa y sierra central, como el caso de los Atahuallas o Atavillos y los Collas o Collies. Esta teoría aún está en proceso de investigación. Basándonos en lo que señala Rowstorowski, desde el período Intermedio Temprano diversos grupos costeños fueron ganando espacios en los valles bajos y medios de la sierra. Pero es durante el Horizonte Medio que surgen otros grupos yungas locales que, influenciados por los Wari, se ubicarían en los valles estrechos de la región Chala y Quechua con el fin de dominar y regular las aguas del río. En el Período Intermedio Tardío los yungas trataron de dominar las alturas de estos valles, e incluso fundaron comunidades en la sierra; sin embargo, su dominio duro poco tiempo ya que los grupos serranos los desplazaron nuevamente hacia la costa. De acuerdo con la información recogida en Huarochiri por Francisco de Ávila, en 1598, nos refiere datos muy interesantes que nos explicaría el origen de los Colli. En los valles de la sierra de Lima existieron diversos grupos étnicos, quienes se enfrentaban a los grupos yungas que ascendían para conquistar nuevos espacios territoriales para el cultivo y principalmente para poder tener el control del agua. Al respecto Ávila nos relata que: “(...) en todas las comunidades de la provincia de Huarochiri, asi como las de Chaclla y de Mama vivía una población muy densa de yuncas. Entonces [el dios Pariacaca] decidió que sus hijos iban a poblar aquel territorio y alejó a todos los yuncas hacia la tierra baja(...)”19 “(...) y estos yuncas-eran los Colli que vivían en estas tierra de los Checa, estableciendo asentamientos en toda la región(...)” 20 Una vez establecidos, en este periodo los grupos yungas de la costa central le rindieron culto al dios Pariacaca y le ofrecían tributos. Francisco de Ávila nos sigue relatando que: “Todos los yungas de Colli, de Carhuayllo, de Ruricancho, de Lati, de Huanchohuaylla, de Pariacha, de Yañac, de Chichima y de Mama, todos los yuncas (…) venían al [santuario] del mismo de Pariacaca con ticti, coca y todas las demás ofrendas rituales(...)”21 Más adelante los habitantes de Tutayquire y otros pueblos serranos se deciden conquistar el pueblo de Llacsatambo, lugar donde vivían los grupos yungas, y: “Cuando estos yuncas supieron del hecho, muy atemorizados, empezaron a huir a las tierras de Colli de Abajo.
Taylor, G. 1987; p. 163. Taylor, G. ob. cit. p. 167. 21 Idem. p. 189.
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/Sabemos que/ hoy estos Colli viven contiguos a los Carhuayllo” “(...) dicen que los yungas que se encontraban en Llacsatambo eran (del grupo) mutucayas; los demás dicen eran Collis. Sin embargo, los Collis, de los cuales hemos hablado, residían en Yarutine(...)” 22

coexistían unidos por intereses económicos pero independientes políticamente uno de otro. De otro lado las tierras altas también sirvieron como escenario para la configuración de otra unidad étnica, los serranos, 2 5 principalmente los grupos Canta y Chaclla. Los grupos étnicos del valle del Chillón26
Serranos Canta Chaclla Socos Yauyos (Santa Eulalia)
Yungas (Dominio del Señorío Colli) Valle Medio Valle Bajo Quivi Colli Guancayo Alto27 Chuquitanta Huanchipuquio (?) Carauaillo Sapan Macas Guaravi

Todo indica que los Colli ya no entregaban tributos al dios Pariacaca, por lo que en castigo fueron destruidos y expulsados. Simultáneamente a estos hechos, al parecer sucedió algún fenómeno natural destructivo que obligó a los yungas a abandonar el lugar. Esto se puede deducir del relato descrito por el Padre Avila:
“Los miembros de la comunidad llamada Colli residían en Yarutine. Un día Pariacaca llegó a su pueblo mientras estaban celebrando una borrachera. Sentándose aparte, como hacen los hombres muy pobres, Pariacaca se quedo allí nadie quiso ofrecerle de beber. Un solo hombre le convido. (...) Entonces (Pariacaca) le dijo: “Hermano, en cualquier momento que yo venga aquí (de nuevo) te vas a agarrar a este árbol. Pero no digas nada a esta gente. ¡Que sigan divirtiéndose así!. Con estas palabras, se fue.” “Cinco días después, se levantó el viento los arremolino dos o tres veces y los llevó muy lejos. Unos, perdieron sus sentidos, murieron. A otros, los únicos en sobrevivir, (el viento) los transportó a un cerro en la dirección de Carhuayllo. Este cerro se llama Colli hasta hoy. (...) Entonces, este hombre que había ofrecido bebida a Pariacaca, obedeció las instrucciones que éste le había dado y agarrándose al árbol, se salvo (...)” “ Esto es todo lo que sabemos sobre los Colli(...)” 23

Este relato, nos lleva a los orígenes de los Colli, quienes después de ocupar un espacio en la sierra fueron desplazados al valle de Carabayllo, donde se asentaron. En este nuevo lugar encontraron buena tierra y agua y lograron desarrollarse como un gran señorío. Dentro de la unidad étnica Yunga, eran los Colli los que sobresalieron en importancia,24 debido a su mayor población y su buena organización económica basada en la agricultura, la misma que presentaba ventajas comparativas con otros grupos dominantes, pues su ubicación ecológica era privilegiada. Sin embargo, su poder era menos efectivo en el valle medio donde coexistió, dentro de una red social con otros grupos sociales que en conjunto conformaron la unidad étnica Yunga, quienes
Idem. pp. 207 y 393. Yarutine era un centro ceremonial y posiblemente fue pacarina de los Colli. 23 Idem. pp 395, 396 y 399. 24 Dillehay, T. 1987; p. 434.
22

Los Colli desde temprano iniciaron una relación con los Chancay, quienes irradiaron su influencia cultural en los valles de Carabayllo y el Rímac. Su sello característico se va a evidenciar en la cerámica de tipo clásico y tricolor que ha sido hallada en los cementerios de Ancón, así como en los diversos sitios arqueológicos ubicados en la parte baja y media del río Chillón. A su vez, los Colli se relacionaron con los pobladores de Ichma del Rímac y con los de las serranías limeñas. María Rostworowski (1978) asegura que entre los señoríos de Colli y Canta había un intenso trueque en tiempos de paz, de productos alimenticios y manufacturados, para luego reiniciar la contienda sin que en la mayoría de los casos hubiera anexión territorial. Es decir, en época de paz había tranquilidad, pero en época de guerra se producían enfrentamientos sangrientos, sucesos que se daban por la codicia de los Canta por la posesión de las tierras de Coca de Quivi. Es en una de estas guerras que los Canta lograron traspasar los límites territoriales de los Colli y llegaron hasta Quivi. De esta manera, afirma Dillehay (1976), se establecen los límites entre ambos señoríos, quedando reducida la jurisdicción territorial de los Colli:
25 Idem. pp. 414-416, plantea que cada dominio era demarcado por murallas de piedra, encerrando una unidad étnica que tenía su propia unidad administrativa y cultural. Para María Rostworowski (1989) p. 64, probablemente se trate de una relación de reciprocidad entre señores de distintas jerarquías unidas para contrarrestar la presión serrana. 26 Idem. p. 407. 27 Conocido como Yangas (sito en la margen izquierda del río Chillón). El sitio cubriría unos 40 000 m2 y es probable que se haya extendido hasta el actual pueblo de Yangas.

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ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ

“(...) el Señor Colli se ve obligado a ceder parte de sus tierras de Quivi; el nuevo limite quedo a media legua de Quivi, en un cerro llamado Judcunga, en Checta.” 28

Cabe indicar que entre los 1000 a 1300 d.C. se dio un incremento del clima, que trajo consigo la ampliación de la frontera agrícola en las serranías. Esto explica el porqué del interés de los Yungas en las alturas limeñas. Pero este periodo de bonanza empezó a declinar por una “pequeña edad de hielo” por los 1400 años d.C.29. Estas fluctuaciones explican el porqué de l a s i nva s i o n e s d e p u e b l o s ay m a r á s, particularmente Collas, de las serranías canteñas, sobre la margen izquierda del valle bajo de Carabayllo, ocupación que iba desde Yangas hasta el Callao, en busca de tierras de cultivo como respuesta a la crisis económica que vivieron por los cambios climáticos que había empobrecido las serranías. Este contexto social empujó a los Colli a encuartelarse en ciudadelas fortificadas. A ello se debió el cambio de sede hacia el sitio que se conoce hoy como fortaleza de Collique, dejando de lado su sede anterior que se ubicaba en el denominado cerro Zorro, el cual se ubica frente a la mencionada fortaleza. En dicho sector conocido también con el nombre de cerro Volcán, se puede notar aún construcciones que respondieron a las necesidades de la primera sociedad Colli. Por ser un espacio muy amplio, era difícil de protegerla, es por ello que optaron por trasladarse a un promontorio natural de menor dimensión.

Durante el dominio del señorío Colli, su jurisdicción territorial llegaba por el este hasta “Chuquicoto,”30 más arriba del pueblo de Quivi (hoy Santa Rosa de Quives), por el oeste hasta el mar, por el norte lindaba con Chancay y por el sur llegaba hasta el río Rímac. En su extenso territorio se encontraban los curacazgos menores de los Macas, Huarabi, Guancayos y Quives, quienes estaban sujetos al curaca Colli. El gobierno del curaca Colli se sustentaba en un dominio teológico, en donde el proselitismo político era un arma fundamental para los propósitos establecidos por esta élite dominante. El pueblo formaba una sola jerarquía social, dedicada a la agricultura, la pesca y el comercio (trueque). Los pueblos del señorío Colli y Canta se conectaban por diversos caminos, siendo el principal el Camino Real, actualmente carretera a Canta. Después de la Fortaleza de Collique, otra de las construcciones fue el centro ceremonial y administrativo ubicado en el “Cerro Pro”, que sirvió como sede para el mejor control de los pobladores ubicados en la parte baja del valle de Carabayllo. Asimismo, los Colli construyeron grandes murallas en los campos de cultivo que rodeaban a la fortaleza de Collique y otras murallas se extendieron por la margen derecha e izquierda del río Chillón, llegando incluso más allá de la zona de Chuquitanta. Una parte de ellas sirvió como caminos epimurales, sobre todo en las zonas pantanosas.

El cerro Volcán o Zorro y la Fortaleza de Collique

Fragmento de Muralla en la Urb. Tungasuca (Foto E. Quispe 2002)

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C.f.r. Silva Sifuentes, J. 1998; pp 39-60. Cardich, A. Tomo I. Lima, 1980; p. 25.

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Rostworowski, M. 1989; p 26.

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Los hombres que construyeron estas murallas utilizaron en la mezcla de barro una gran cantidad de frijoles. Posiblemente este hecho era para darle mayor dureza al barro y, además, sería una forma de emplear y agradecer a la naturaleza por los frutos que la tierra producía.
31 • Fortaleza de Collique

Esta sede fortificada se encuentra en la cumbre de un cerro natural, de baja altura, ubicado a la altura del km. 14 de la Av. Túpac Amaru, en el actual distrito de Comas. Uno de los primeros investigadores en hacer mención de la fortaleza de Collique fue George Squier, quien al visitar el lugar elaboró en 1877 un plano de ella. En 1935, el padre Villar Córdoba afirmaba que la fortaleza se alzaba sobre las llanuras de Comas y da señales de muros que actualmente han desaparecido. El citado autor supone erróneamente que se trata de una fortaleza incaica.32 Ernest Middendorf, viajero alemán, dice que en la:
“(...) antigua fortaleza llamada Collique (...) existen aún algunos montones de piedras pequeñas redondas que arrojaban los defensores para repeler los ataques(...)”

Plano de la Fortaleza de Collique
(Dib. G. Squier 1877)

Asimismo, el autor refiere que cerca de la colina de Collique se encontraba un antiguo cementerio, en donde los cadáveres estaban expuestos al aire libre y lo que le llamó la atención fue que los cráneos: “(...) tienen los huesos parietales, a ambos lados de la sutura central, convexos como mejillas(...)” y que al compararlos con los que había encontrado en los cementerios de la zona de Maranga, en donde los cráneos eran redondos, concluyó que “(...) los antiguos habitantes de esta región eran vecinos, pero pertenecían a pueblos totalmente distintos(...)”33 Uno de los motivos por la que los Colli fueron imbatibles ante los avances serranos, era que éstos poseyeron una fortaleza prácticamente inexpugnable debido a sus tres grandes murallas que circulaban el recinto, que incluía las residencia propia del curaca, quien junto a sus más fieles súbditos vivían en la parte más alta del cerro. (sector del curaca).

Estas murallas tenían bastiones y atalayas para contrarrestar los ataques (sector defensivo). El grupo administrativo dominante vivía en recintos rectangulares que estaban asociados a la plaza central que se ubicaba en la parte baja, en una hondonada natural, y formaba una especie de anfiteatro acústico (sector público ceremonial). Existió, además, talleres de producción artesanal (sector productivo urbano) consistente en numerosos cuartos de mampostería simple, con patios y angostas calles. Los productos artesanales, al igual que los productos agrícolas 3 4 y marinos eran almacenados en grandes colcas de forma circular construidas con piedras canteadas (sector de almacenamiento).

Imagen isométrica de la Fortaleza de Collique
(M. Rostworowski, 1999)
34 Según D. Morales ob. cit., la población que se dedicaba a las actividades agrícolas residía en el cerro Volcán. Por su parte, M. Rostworowski (1978) p. 208, dice que estos hombres trabajaban las tierras próximas al recinto y posiblemente dentro de terrenos amurallados, para lo cual usaban el agua de dos puquios que existían en el lugar, esto les proporcionaba cierta seguridad ante la posibilidad de un desvió del río Chillón por parte de los serranos.

Según D. Morales ob. cit. p. 528 e I. Correa (1992), la ocupación de Collique habría sido efectuada en el Intermedio Temprano (cultura Lima) y en el Intermedio Tardío se le agregaría la característica de fortaleza con la construcción de las grandes murallas. 32 Villar Córdoba, P. 1935; p. 171. 33 Middendorf, E. W. (1894) 1973. T. II; p 35.

31

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ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ

Estado actual de la Fortaleza de Collique
(Foto S. Tácunan, 2010)

9. La conquista Inca del valle de Carabayllo durante el Horizonte Tardío (1470 - 1533 d.C.) El orden y la vida social intensa que habían construido los grupos sociales en el valle de Carabayllo se vio interrumpida por las huestes conquistadoras de Inca Túpac Yupanqui que llegó a territorios limeños en el año 1470 d.C. Después de someter pacíficamente al señorío Ichma (Lurín), las tropas cuzqueñas se dirigen al norte del valle, zona que se encontraba bajo el dominio del señorío Colli. Antes de su arribo, Túpac Yupanqui envía emisarios en forma protocolar para ofrecer la reciprocidad como única vía de trato y sometimiento. El señor Colli decide no acceder a tales pedidos, pues debió pensar que se trataban de enemigos de igual o menor rango que los Canta o Chaclla y que por lo tanto podían resistir ante un eventual ataque, ya que estaban seguros tras sus murallas y fortines (M. Rostworowski 1988a y b).

Pero vencer a los Colli no fue una tarea fácil. Los Incas tuvieron que buscar aliados militares para poder vencerlos así, los Incas pactaron con los Chacllas, uno de los grupos serranos de la región, a quienes convirtió en sus vicarios militares.35 Los Colli ofrecieron resistencia pero las tropas cuzqueñas, tomaron por asalto los muros y la fortaleza de Collique, dando muerte al curaca Collicapac. Ya vencedores, los Incas lo reemplazaron por un curaca perteneciente a la jerarquía social yanayacu, como escarmiento y castigo para los jefes opositores.36 Tiempo después, los hechiceros de Colli fueron encontrados culpables de conspirar contra el Inca. Estos hechiceros eran curacas sobrevivientes que habían perdido sus privilegios, y por eso deciden matar al Inca para poder recuperar sus derechos. Por tal motivo se reúnen en torno a una huaca llamada Acupayllata, para invocar los poderes y favores de sus más grandes divinidades. Enterado de lo ocurrido, el Inca Túpac Yupanqui37 mandó a su general Apo Yupanqui a Quivi con la misión de averiguar sobre los acontecimientos y castigar a los culpables. Apresado el curaca Chaume Caxa, junto a otros líderes, fue llevado prisionero al Cuzco, donde fueron ejecutados por el cargo de traición. Las represalias y el castigo impuesto por los incas fueron crueles y sangrientos: los hombres Colli fueron desterraron a tierras lejanas o los asesinaron. Sólo quedaron con vida mujeres y niños. Las tierras de Quivi fueron cedidas a los mitmaq Chaclla y tuvieron el dominio directo de las tierras de la zona chaupiyunga, útiles para la siembra de cocales. Por esta razón ubicaron una unidad administrativa estatal para todo el valle en Guancayo Alto, además de otros asentamientos a manera de enclaves en las sierras canteñas para mantener comunicación con la llacta de Pumpu en Junín.38 Posteriormente los Canta compran por 200 cabezas de ganado las tierras de Quivi que ocupaban los Chaclla, hecho que fue luego denunciado como un engaño por los Chaclla39. La predilección de los Incas por las zonas cocaleras no significó descuidar la costa,
35 36 37

Inca Túpac Yupanqui
(Fray Martín de Murúa siglo XVI)

38

39

Dillehay, T. ob. cit. p. 442. Rostworowski, M. ob. cit. p. 110. Rostworowski, M. ob. cit. p. 30. La autora rescató del olvido a los Colli, el señorío más importante que floreció en el valle del río Chillón. Joyce Marcus y J. Silva. 1988, creen que el dominio Inca fue llevado a cabo de manera directa en la serranía, pero de manera indirecta en la costa. Rostworowski, M. 1967-1968; p. 8.

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lugar de gran tráfico comercial en un ámbito longitudinal, por ello construyeron un enclave denominado Tambo Inga, que interconectado por caminos epimurales con el complejo Oquendo y Pachacamac, permitía tener un dominio pleno del valle.

Foto aérea. Tambo Inga.
(S. Agurto 1984)

Tambo Inga se encuentra ubicado en el distrito de Puente Piedra, al oeste de la Panamericana Norte (kilómetro 18). Se trata de una estructura sobre una terraza natural que sirvió de tambo en el camino incaico de la costa. Construido con adobones, adobes y piedras con barro, en los muros hay restos de enlucido amarillo y rojo.

Los caminos epimurales son murallas de tapiales de diferente composición. Todas gruesas, hasta 8 m de ancho en la base, que las más de las veces es de piedra sin labrar. Se extienden desde los alrededores de Oquendo, pasan por el borde izquierdo del Chillón y se pierden al oeste de la hacienda Chuquitanta, donde se nota una larga muralla transversal. Otras construcciones de esta época, como Palao y La Milla, se caracterizaron por el uso del adobón que trataba de imitar el estilo poligonal ciclópeo de las construcciones cuzqueñas. Es oportuno, explicar el significado de Tahuantinsuyo y comprender en toda su amplitud el dominio Inca. El término Tahuantinsuyo se divide en tres palabras quechua: “Tahua” significa “cuatro”; “ntin” no tiene significado en quechua por que la palabra no existe, este es un término, así como muchos otros, que introdujeron los españoles, quienes al no poder pronunciar correctamente las palabras quechua los castellanizaron, de este modo muchos términos perdieron su originalidad. Pues bien, en realidad la palabra correcta de “ntin” es “inti” que significa “sol”; y por último la palabra “suyo” significa “región”. Es decir la palabra correcta es “Tahuaintisuyo” y significa “Las cuatro regiones del sol”. El sol era la deidad más importante del imperio y el Inca era la máxima autoridad. Esta gesta donde la naturaleza había sido divinizada y en la que la historia construida basada en guerras, convenios de convivencia armónica con su medio ambiente, quedó truncada en 1533, cuando los limeños quedaron atónitos y recelosos ante una comitiva de falsos wiracochas llegados del mar, que los despojo de la Pachamama y profanó sus más íntimas creencias, pisando con los cascos de sus caballos, más de diez mil años de historia propiamente andina.

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ÉPOCA DEL ANTIGUO PERÚ

LOS ÚLTIMOS PUEBLOS Y GOBERNANTES DEL VALLE DE CARABAYLLO EN EL SIGLO XVI
1. Origen del nombre Carabayllo En la época colonial, el término Carvaillo, Carguayllo o Caruaillo se castellanizó y convirtió en Carabayllo. El término tiene varias interpretaciones: • Para el Padre Pedro Villar Córdova, Carabayllo, o mejor dicho Kara-Hualla,1 procedería de los poblados dejados por los Huallas al momento de migrar a la costa. Éstos fueron un grupo étnico aymará procedente del altiplano, que se asentó en las alturas del valle del Chillón (en la región de los Atavillos o Ata-Huallas, en la provincia de Canta). • Para Alberto Tauro, Carabayllo es Ccarhua Ayllo, que significaría “ayllu agostado.”2 • Según Marco Ferrel, Carhuayllo tendría un origen quechua-aymará. Asegura que Qarwayllu está compuesto de dos términos: qarwa, que significaría llama, y ayllu, que significaría grupo de familias, dando como resultado “ayllu de la llama” o “ayllu de los llameros.”3 • Por otro lado, según los diccionarios quechua-aymara, Karhuaruna significaría: poblador de rostro descolorido (o claro), que conviviría en oposición a los Colliruna,4 quienes eran pobladores de tez cobriza u oscura. Ambos grupos étnicos convivían en el valle bajo del río Chillón. • Karahuaylla (kara, cuero, pellejo, cáscara, corteza, y huaylla, prado verde, buen pasto) significaría superficie con buen pasto o prado verde.5 Este nombre estaría en relación con esta parte del valle del Chillón, donde el espacio geográfico es más amplio y adecuado para la siembra. • Otra traducción del término Carabayllo podría ser Ccara6-Ayllo (Ccara, maíz, y ayllo, parcialidad o comunidad), la misma que haría referencia a la parcialidad del maíz o comunidad que produce maíz. No
Villar Córdova, P. 1982; p. 68. Tauro del Pino, A. 1987; p. 431. 3 Ferrel, M. 1990; p. 40. 4 Colliruna: significa hombre oscuro o moreno. Según Diego Gonzáles de Holguin, Kolliruna significa hombre ágil, vivo, trabajador, solícito. (1608) 1952; pp. 56 y 177. 5 Idem. pp. 139-169. 6 Idem. p. 79.
2 1

debemos olvidar que antiguamente este cereal constituyó la base alimentaría durante casi toda la época del Antiguo Perú y el valle medio, lugar donde radicaban los pobladores de Carabayllo, era una zona altamente productiva para la siembra de dicho cereal. Después de analizar estas interpretaciones, las más cercanas a la realidad del espacio geográfico y de la población radicada en ella, sería aquella que asevera que: Karhuayllo significa gente de rostro pálido o tez clara, o que Kara-Huaylla significaría: superficie con buen pasto, prado verde.

2. Los pueblos y gobernantes a la llegada de los españoles Según el cronista Bernabé Cobo, en el valle de Carabayllo los indígenas hablaban una lengua distinta a la de otros grupos étnicos que vivían en la zona sur del valle de Lima:
“ (…) eran dos las naciones que lo habitaban con lengua distinta (...) Los naturales de Caraguayllo y sus terminos eran de una nación cuya lengua corren desde allí adelante por el corregimiento de Chancay y vanda del setentrion y desde allí mismo pueblo de Caraguayllo hasta el de Pachacamac habitaba la otra nación (...)” 7

El valle de Carabayllo fue el límite sur de los dominios de la cultura Moche y posteriormente de la cultura Chimú quienes, por medio del comercio y por la expansión militar, llegaron hasta la costa central. Durante este periodo el idioma empleado debió ser el Muchic o Quignam (lengua de pescadores). Esta lengua debió hablarse hasta la época del Tahuantinsuyo y a partir de este periodo su uso decaería, debido a que los incas oficializaron la lengua del runa simi o quechua. Los historiadores María Rostworowski y Waldemar Espinoza, han prestado especial atención a esta zona norte de Lima. Sus hallazgos documentales han sido ubicados en el Archivo General de Indias (AGI), en España, y en diversos archivos departamentales y eclesiásticos del Perú. Sus estudios resultan
7

Cobo, B. (1639) 1882; pp. 41y 42.

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indispensables, aunque a ellos se suman los documentos que hemos revisado en el Archivo General de la Nación (AGN), para identificar a los últimos gobernantes del valle.

María Rostworowski y Waldemar Espinoza. Estudiosos del valle del Chillón

• Los pueblos del valle de Carabayllo durante el Período Inca Los grupos étnicos en el valle bajo y medio del río Chillón fueron organizados por la administración inca en varios grupos: Chuquitanta, Carabayllo, Collis, Comas, Guancayos y Quivi, cada uno de ellos tenía bajo su dominio a diversos poblados.

Los grupos étnicos del valle de Carabayllo.
(Dib. E. Quispe/S. Tácunan 2002)

• El Señor Colli durante la época colonial A la llegada de los españoles, el curaca Colli era el yanacona Acja. Él se presentó ante Hernando Pizarro en 1533 cuando éste visitaba Pachacamac. Lamentablemente no hemos podido encontrar información que señale si el curaca Acja tuvo o no descendientes ni quién fue su sucesor inmediato. Antes de 1559, Francisco Yauyi llegó a ser curaca Colli.8 En su testamento, de 1564, manifiesta haber conocido a Túpac Inca Yupanqui, Huayna Capac y otros incas. También afirma que sus antepasados fueron sirvientes yanaconas del Tahuantinsuyo. Este curaca se casó con Catalina Gualca, con quien tuvo dos hijos: Francisco Yucra y Hernando Nacara; este último fue su sucesor. En 1571, Hernando Nacara era el curaca Colli con tan sólo 23 años. Estaba casado con Juana Ribera, originaría del pueblo de Xauxa, con quien no tuvo hijos. En 1593 contrajo segundas nupcias con Francisca Yacay, con quien tuvo un hijo pero falleció a muy temprana edad. Según su testamento, elaborado en 1600, manifestaba tener una hija de 14 años llamada María Gualca, quien tenía como progenitora a Francisca Rodríguez. Durante esa época, Hernando Nacara tuvo bajo su mando sólo 36 indígenas, todos ellos pertenecientes a la extinta etnia Colli. También se sabe que, el pueblo de Omas dependía de los Colli, y tenía una
8

Estructura social Inca.
(W. Espinoza 1990)

• Los gobernantes Después de vencer al Señorío Colli, el inca Túpac Inca Yupanqui nombró como nuevo gobernante a un yanacona, persona de bajo estatus social en el Tahuantinsuyo. Asimismo, introdujo algunas variantes en la organización social de los pueblos conquistados: se nombran curacas locales por cada cien indígenas, y se forma una pachaca. Éstos a su vez se organizaban en grupos de diez, los que conformaban una huaranga. Con estos cambios, desapareció el poder del curaca Colli.

AGN. Título de Propiedad Leg. 44, Cuad. 772, 1720.

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población de 10 pachacas, que Nacara heredó de su padre Francisco Yauyi.9 Curacas del señorío Colli (1470-1602)10 Curacas *
Colli Capac* (antes de 1470)

Anaquivi como su sucesor, quien se casó en 1610 con María Pagau. Anaquivi falleció en 1615 y de ahí en adelante no se ha podido determinar quien fue su sucesor. Recién para 1633 sabemos que Pedro Cotas era curaca de la etnia de Carabayllo. Posteriormente, entre 1646 y 1678, sabemos que Antonio Anyari era curaca, segunda persona de Carabayllo. Curacas de la parcialidad de Carabayllo11 Curacas *

Acja* (1533)

Sacllapatan Choque Chongo* (año ?)

Francisco Yauyi* y Catalina Gualca (... 1559-1564)

(Vilca tongo) Ataucuto* (año ?)
Francisco Yucra

(Sacllapatan) Juan

Hernando Nacara* (1564-1602)

Juan Quivi* y María Lucía Guacha (1568-1600)

Diego Ana Yacacho y Sauñe Pedro Pedro Cotac* Atao Puertocarrero (1562) Quispechumbi Ana Diego Juana Chumbi Guaina y Yacae Lorenzo y Antón Guachanamo Moreno Madalena Choque (Chumbi) y Juan Flores Juan Flores Chumbi María Hernández (Mulata) Vda. de Juan Ribera

3. Las parcialidades en el valle de Carabayllo • Parcialidad de Carabayllo Según el Padre Francisco Ávila, los Colli al ser derrotados por los Yauyos y expulsados de los dominios de Huarochiri, fueron a radicar al valle del río Chillón, estableciéndose en los dominios del poblado de Carabayllo. En otras palabras, esta última etnia ya existía a la llegada de los Colli. En el siglo XVI, el curaca de Carabayllo era Sacllapatan Choque Chongo, quien tuvo dos hijos llamados Ataucuto Vilcatongo y Juan Sacllapatan. Ataucuto era el curaca de Carabayllo a la llegada de los españoles. Su hermano Sacllapatan, al bautizarse en la religión católica, tomó el nombre de Juan. Al fallecer Ataucuto, le sucedió en el cargo su sobrino Diego Sauñe Cotac, pues en 1562 su hijo Juan Quivi todavía era menor de edad. Ya en el mando en 1568, Juan Quivi se caso con María Guacha, integrante de la etnia Chuquitanta, con quien tuvo un hijo que falleció prematuramente. En vista de no dejar descendencia, Quivi nombró en 1601 a su sobrino Juan
Rostworowski, M. 1989; pp. 23-69. Rostworowski, M. 1967-1968; pp. 32-61; 1972; pp. 250314. AGN. Derecho indígena, Cuad. 791, año 1592/ Cuad. 57, año 1611; Protocolo notarial Nº 22; Título de Propiedad Cuad. 745, Leg 40, año 1605.
10 9

Juan Anaquivi* y María Pagau (1601-1615) Pedro Cotas* y Lucía Choque (1633)

Antonio Anyari* (1646-1678)

Felipe Saguapalca

• Parcialidad de Chuquitanta y pueblo de Sevillay El territorio dominado por la parcialidad de Chuquitanta era la parte baja del valle de Carabayllo. La parcialidad de Chuquitanta estaba sujeta a los Colli durante el Intermedio Tardío y el Horizonte Tardío. En la época colonial dependía directamente de los encomenderos españoles. Bajo sus dominios estaba el pueblo de Sevillay.
11 AGN. Protocolo Nº 93-22; Derecho Indígena. Cuad. 791, Leg. 39, 1592/ Cuad. 155. Leg 10, 1688; Título de Propiedad. Cuad. 745, Leg. 40, 1605; Real Audiencia (causas civiles) Leg. 40, Cuad. 152, 1616; Escobar Gamboa 1968; p. 547. Rostworowski 1972; pp. 250-314. Charney, P. 1986; pp. 155-168. Taylor, G. 1987; p. 616.

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Hasta 1571 Chuquitanta y Sevillay eran gobernados por curacas distintos. En 1592 el curaca Juan Caxa se casó con la hija del curaca de Sevillay, quien al no dejar descendiente varón, permitió que gobernara los dos pueblos. Curacas de Chuquitanta y Sevillay12 1. Pedro Quispechumbi y Ana Yacacho (1569) 2. Cristóbal Quispechumbi (1571) 3. Luis Cuya (1592) 4. Juan Caxa o Cassa (1592 – 1613) 5. Diego Anuyayco (1613) • Pueblo de Comas13 Se ubicaba en la parte sur del dominio Colli, en lo que hoy es el distrito de Comas. En 1633 estaba gobernado por el curaca Pedro Cotas, quien a su vez también era curaca de Carabayllo y Maca. Curacas del pueblo de Comas 1. 2. 3. 4. Fernando Atao (1587) Pedro Cotas y Lucia Choque (1633) Juan Limba (antes de 1650) Domingo Lircuchumbi (1650)

De acuerdo a la información que nos proporciona M. Rostworowski (1967-1968, 1972 y 1978) Durante el Horizonte Tardío la parcialidad de Guancayo tenía una población de novecientos indígenas. Hacia 1571, los curacas C ay c ay, C h u q u i t u n g a , C h u m b i l l a n y Antachumbi habían fallecido conjuntamente con los indígenas a su mando. Sólo el curaca de Guancayo, Mongoy, sobrevivió y dejó descendientes, siendo ellos quienes gobernaron en la segunda mitad del siglo XVI. • Parcialidad de Quivi Antes que llegaran las tropas cuzqueñas, Caxapoma era curaca Quivi. A pesar que pertenecía a la etnia Canta, este gobernante peleó contra el Tahuantinsuyo apoyando decididamente a los Colli en defensa de su autonomía. Fue asesinado junto con la población masculina adulta de su pueblo por no someterse pacíficamente. A su muerte le sucedió Chumbiquive, pero al enterarse el Inca de una conspiración en su contra lo llevó al Cuzco donde lo ajustició públicamente. Erradicada la población, los gobernantes cuzqueños entregaron sus tierras a los indígenas de Chaclla pertenecientes a la etnia Yauyos, nombrando a un yanacona como su gobernante, quien debía pagar tributo directamente al Inca. En la visita realizada a Canta en 1553, se menciona nuevamente el nombre de Caxapoma como curaca de dicha parcialidad. Al parecer este gobernante habría sido descendiente del último curaca yanacona que gobernó la parcialidad de Quivi. Las anteriores visitas de 1549 y 1553 dan testimonio de que Quivi y otros quince pueblos estaban considerados por los Canta como pueblos de ocupación temporal. Curacas de la parcialidad de Quivi15 1. 2. 3. 4. Caxapoma (1470) Chumbiquive o Chumbicaxa (1470) Caxapoma (1553) Felipe Taulichumbi (1559)

• Repartimiento de Guancayo En 1571, Guancayo estaba conformado por tres parcialidades: el propio poblado de Guancayo, Macas y Guaravi. Macas, a su vez, tenía bajo su dominio al pueblo de Misay. El antiguo pueblo de Guancayo estaba asentado en el actual pueblo de Yangas, perteneciente al distrito de Santa Rosa de Quives, provincia de Canta. Curacas del repartimiento y parcialidad de Guancayo14 1. Mongoy (año ?) 2. Mongoy (año ?) (1er hijo de Mongoy) 3. Chuquinpayco (1542) (2do hijo de Mongoy) 4. Pomachumbi (año ?) (4to hijo de Mongoy) 5. Llaxacopa (año ?) (5to hijo de Mongoy) 6. Mongoy (año ?) (sexto hijo de Mongoy) 7. Pedro Cauachumbi (1559 – 1571) 8. Pedro Atao (1571) (hijo de Pomachumbi) 9. Juan Paguachumbi (1576) 10. Diego Chuquillachumbi (1600 – 1616)
12 AGN. Prot. notarial Nº 93-32; Derecho Indígena. C. 791. L. 39: 1592; Tít. prop. C. 745. L. 40: 1605; Escobar 1968: 547. Charney 1986: 155-168. 13 AGN. Prot. notarial Nº 95; Adanaque 1997: 63-77. 14 Rostworowski 1972: 250-314.

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Rostworowski 1967-1968: 7-61; 1978: 151-264.

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ÉPOCA COLONIAL
1. El valle de carabayllo visto por los cronistas La cercanía al mar, la dotación de agua del río Chillón, un clima moderado, entre otras ca ra cterí s ti ca s exce p ci o n a l es, f u ero n rápidamente reconocidas por los primeros españoles que llegaron a este valle. Fundada la capital, el 18 de enero de 1535 y bautizada con el nombre de “Ciudad de los Reyes”, los cronistas no dejan de sorprenderse de las bondades de la zona norte de Lima. El padre Bernabé Cobo (1639), resalta la presencia del río de Carabayllo:
“[El río] (...) Caraguayllo nace en la provincia de Canta, en la cordillera general como veinte leguas de la mar, (…), las acequias que (…) se sacan son innumerables, que se reparten por todo el valle, algunas son tan grandes en sus principios que parecen caudalosos ríos (...) causan y fertilizan la campiña, esta a todos tiempos verde, amena y deleitosa ofreciendo a la vista una fresca y serena primavera (...) De más de los ríos, goza esta comarca de muchas fuentes y manantiales de agua dulce y delgada, algunos son tan copiosos que con ella se riegan huertas y sembrados; en cualquier parte que caben pozos se halla agua dulce, mas o menos honda según está la tierra más alto o bajo, cuya agua y la de las fuentes se tiene por más sana y regalada que la de los ríos(...)” 1

encontró cuatro encomiendas2 establecidas en el valle: - Encomienda de Carabayllo - Encomienda de Chuquitanta y Sevillay - Encomienda de Collique - Encomienda de Guancayo El primer encomendero del valle de Carabayllo fue Domingo de la Presa, quien era escribano en el Cabildo de Lima. Posteriormente, en 1540, Pizarro nombró como encomendero a su hermano por parte de madre, Francisco Martín de Alcántara, quien solo estuvo un año, ya que el 26 de junio de 1541 murió junto con Francisco Pizarro en la casa de gobierno, durante el ataque que hicieron los almagristas.3 En 1549, el Virrey Pedro de la Gazca nombró como corregidor a Antonio de Ribera, a quien se le “designó las tierras de la sierra de arena (Ancón y Pasamayo) y Carabayllo.” 4 Durante el gobierno del Virrey Francisco de Toledo, se dispuso que se debía contar con un sacerdote por cada 500 indios encomendados. Las leyes también disponían el pago de un salario por cada indio que trabajase bajo sus órdenes. En 1581, finalizando el período del Virrey Francisco de Toledo, el valle de Lima tenía 57 encomiendas con 30 708 indios tributarios que pagaban un tributo anual de 119 920 pesos.5 3. Fundación de la Reducción de Indios de San Pedro de Carabayllo Para el gobierno español era importante conocer los recursos naturales que existía en sus dominios, la organización y cantidad de la población indígena. Con esta finalidad se llevaría a cabo una serie de visitas, que tenía como una de sus finalidades imponer tasas y fijar tributos “más equitativos” de acuerdo al rendimiento y patrimonio que los naturales poseían, al menos era lo que las leyes españolas estipulaban. En este sentido y para poder iniciar el reparto de encomiendas, durante el periodo de
Torres Saldamando, E. 1888; p. 140. Rostworowski, M. 1989;. p. 33. 4 Lee, Bertram T. T. XIV. 1935; p. 840; Rostworowski, M. ob. cit. p. 32. 5 Torres Saldamando, E. 1888; p. 114.
3 2

2. La ocupación hispana en Carabayllo Una de las primeras acciones de Francisco Pizarro posteriores a la fundación de la ciudad de Lima, fue repartir las tierras de los valles de Lima entre los españoles que participaron en la conquista. A cada español se le entregó tierras en forma de encomiendas, lo que significaba que el designado tenía autoridad sobre los indígenas pero no eran propietarios de la tierra que poseían. Los encomenderos Los encomenderos se convirtieron en la primera clase social española privilegiada. El encomendero se encargó evangelizar a los indígenas a cambio los naturales tenían que pagar tributos. Al concluir su visita, en 1571, el funcionario español Juan Martínez Rengifo
1

Cobo, (1639) 1882. C.f.r. Agurto, S. 1984; pp. 32, 33.

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Francisco Pizarro, el padre Fray Vicente de Valverde, realizó visitas a los pueblos de indios en 1540. Posteriormente, las visitas fueron dispuestas por los virreyes, Cristóbal Vaca de Castro (1543), Pedro de la Gasca (1549), Real Audiencia (1552) y Andrés Hurtado de Mendoza, conocido como Marqués de Cañete (1557), quien fundó la primera reducción de indios denominada Santa María de Chacalea en donde se redujeron a los indios de Lima, Maranga y Huatica. Posteriormente, los virreyes Conde de Nieva (1562) y Lópe García de Castro (1566) proseguirán con estas prácticas. Este último virrey fundó la reducción de indios del “Cercado”. Posteriormente el virrey Francisco de Toledo y Leyva (1570), generalizara las visitas y la creación de reducciones. Toledo fue nombrado virrey del Perú en 1568, por el Rey Felipe II, quien le dio “instrucciones” precisas para que realice una Visita General del Virreinato del Perú.
“(...) reducir a los indios que estan derramados a poblaciones y lugares antiguos o hechos de nuevo en sitios y lugares convenientes (...) [pues es] punto importante de donde depende parte de la conversión, doctrina y costumbres y policia (...)”6

reducción, para ello el lugar debía contar con un buen clima, abundante tierra, agua de río o puquiales, pastos para el ganado, montes para el recojo de leña, pero sobre todo, que estén distantes de las antiguas huacas, los mismos que fueron prohibidos a los indígenas. Las reducciones debían contar con un doctrinero para un promedio de 400 a 500 indígenas, pero previendo la baja demográfica indígena, el virrey ordena que si algún:
“(...) dominio de algún cacique no bastaba para hacer pueblo entero y para tener sacerdote que los adoctrine, se junten dos o tres caciques [con sus indios] (...)” 9

Para ejecutar dicho encargo, Francisco de Toledo y Leyva nombró a más de 60 visitadores y jueces reducidores para todo el Perú, incluyéndose él mismo para una visita personal al sur del país, pues su interés era conocer in situ el Cuzco y tomar conocimiento como había funcionado el gobierno y administración del Tahuantinsuyo. En el caso de la jurisdicción de Lima, Toledo nombra como visitadores y jueces reducidores a Alvaro Ponce de León, Juan Maldonado Buendía, Juan Martínez Rengifo y Alonso de Santoyo.7 Además de averiguar la organización interna de la sociedad y la economía de los pueblos indígenas, Toledo ordenó a sus visitadores a:
“(...) proveeréis y daréis orden a los dichos indios se reduzcan a pueblos para que mejor sean adoctrinados y mantenidos en justicia y tengan sus republicas fundadas y se gobiernen entre sí, dándoles ordenanzas y maneras de vivir(...)”8

Una de las primeras reducciones indígenas fundadas fue la del Cercado (25 de julio de 1570), a quien el virrey Toledo lo bautiza con el nombre de Santiago Apóstol, de acuerdo al santoral cristiano. Este pueblo sirvió de modelo para llevar a cabo con amplitud la reducción de indios en todo el territorio peruano, incluyendo la zona norte de Lima, para lo cual se había designado a Juan Martínez Rengifo10 como visitador de los valles de Carabayllo y Chancay. En el caso del valle de Carabayllo, aunque no se ha podido hallar el acta de fundación de la reducción que se hizo en este valle, los indicios hallados en los archivos coloniales tanto en el Perú como en España, nos indican el momento en que fue fundado la reducción de San Pedro de Carabayllo. Juan Martínez Rengifo, cumpliendo su tarea de visitador y siguiendo las “instrucciones” de recopilación de información, recorrió el valle del río Chillón desde el mes de marzo hasta el mes de junio de 1571 y realizó una inspección a los pueblos de Colli y Omas11 el 13 de marzo del mismo año; prosiguiendo su recorrido, el 18 de marzo, visitó a los poblados de Guancayo, Maca, Guaravi y Misayo.12 A la llegada del visitador Martínez Rengifo, el curaca de Colli era Hernando
Armas Medina, F. Ob. cit. p. 383. Juan Martínez Rengifo fue asesor del virreinato. Fundó el Colegio Jesuita de San Pablo. Falleció el 19 de marzo de 1595 y fue sepultado en la capilla mayor del Colegio jesuita. La plazuela contigua a la iglesia llevó su nombre. Ver Milla Batres, C. T. VI. 1986; p. 20. 11 Rostworowski, M. 1989; pp. 66-69; publicó la “Visita de Juan Martínez Rengifo, en 1571 a Collique y Omas”, documento en el Archivo General de Indias, en España. 12 Espinoza Soriano, W. T. XXXII. 1963; pp 58-79; “Visita de Guancayo, Maca y Guaravi 1571 por Juan Martínez Rengifo.” Por error, el autor creyó que el documento se refería a la región de Huancayo del centro del país. Posteriormente se identificó que los poblados eran los Guancayo (Yangas) del valle del Chillón.
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Toledo también ordenó fundar, en el menor tiempo y mayor provecho, las reducciones de indios. Para esta tarea, los visitadores debían elegir en cada repartimiento el lugar más apropiado para poder construir la
6 Real Cédula del 28-12-1568. AGI. Indif. 2859. Libro II. Fols. 9. Ver Armas Medina, F. 1953; p. 381. 7 Málaga Medina, A. 1974; p. 11. 8 Málaga Medina, A; Bouysse Cassagne, Therese y David Cook, Noble. 1975; p. XI.

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ÉPOCA COLONIAL

Nacara, quién era poseedor de extensos territorios que le fueron heredados por su padre, el curaca Francisco Yauyi. Una parte de sus propiedades que se ubicaba en Collique fue ocupada ilegalmente por Juan Pizarro en 1570, razón por la que interpone una demanda exigiendo la devolución de su propiedad. Ante esta situación Martínez Rengifo interviene en la solución de este alegato. El terreno arrebatado al curaca Nacara eran las:
“(...) chacras e tierras nombradas Pe y Pati que estan junto al camino real que va hacia Canta, frente de un cerro puntiagudo, que va derecho hasta la parte de unos caserones viejos que solian ser asiento de los indios de dicho pueblo de Collique, antiguamente iba corriendo un paredón antiguo hasta el río y desta otra parte del paredón están las tierras de Juan Pizarro nombradas Xaca Paiguanchi (...) [las cuales tenían] hasta cincuenta hanegadas de sembradura.”13

Por la descripción relatada, se tratarían de las tierras que después formarían la hacienda Caudivilla; los caserones viejos serían los restos arqueológicos que se encuentran en las faldas del cerro Zorro o Volcán, que fue una ocupación antigua de los Colli, y frente a este, en el llano agrícola se encontraba una muralla extensa que rodeaba a la fortaleza de Collique y otro ramal cruzaba el terreno hasta llegar cerca al río Chillón y de allí se prolongaba hasta el cerro Oquendo en la desembocadura del mencionado río. Po c o t i e m p o d e s p u é s y p o r intermediación de Martínez Rengifo, Juan Pizarro llegó a un acuerdo económico por dichas tierras. La permanencia de Martínez Rengifo en el valle de Carabayllo implicaba una serie de atenciones y servicios, razón por la que se le asigna como sirviente a Pedro Andrés el 17 de abril de 1571, quien era residente del asiento de Comas.14 El visitador también participó en la venta de tierras agrícolas, tal como lo confirma el testamento de Francisco Velásquez de Talavera, elaborado en diciembre de 1571, quien menciona que entre sus bienes poseía:
“(...) un pedaso de tierra grande que compre a los indios de Carauayllo y Comas ante Rengifo [Juan Martínez] el visitador(...)”15

Chancay16 o villa de Arnedo, visitando los poblados de Huaral, Chancayllo, entre otros. En cuanto al establecimiento de la reducción de indios de San Pedro de Carabayllo, ningún investigador ha señalado la fecha exacta de la fundación. Reyes Flores (1983) y Alternativa (1993), señalan que San Pedro de Carabayllo fue fundado en 1575. Por otro lado María Rostworowski (1989), dice que la reducción fue fundada durante el gobierno del Virrey Toledo, pero la autora no indica en qué fecha. Raúl Adanaque (1997), señala que San Pedro fue fundado en 1571, pero no da mayor referencia de cómo y por quién De acuerdo a la documentación colonial que se ha revisado se ha podido establecer el momento de la fundación de la reducción de San Pedro de Carabayllo. Antes de su partida, Juan Martínez Rengifo, cumpliendo la orden del Virrey Toledo, fundo y eligió el nombre de San Pedro17 para la nueva reducción de indios, la misma que fue fundada el 29 de junio de 1571.18 El nombre elegido se debió al día en que se celebraba la fiesta del santo San Pedro.

Virrey Francisco Toledo. (Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia.. Litografía de Evaristo San Cristóbal)
AGN. Protocolo notarial Nº 32. Ejemplos de fundaciones de reducciones de indios de acuerdo al Santoral cristiano hay varios. “Santiago del Cercado”, en Lima, es fundado el 25 de julio de 1570; en Arequipa fue fundado “San Juan Bautista de Yanahuara” el 24 de junio de 1571; “San Juan Bautista de Characato”, el 24 de junio de 1572; “Santa Ana de Paucarpata”, 26 de julio de 1572. 18 Reyes Flores, A. 1983; p. 129. Alternativa. 1993; p. 29. Rostworowski, M. 1989; p. 35. Adanaque, R. 1997; p. 65.
17 16

Juan Martínez Rengifo debió culminar su visita al valle de Carabayllo en el mes de julio de 1571, pues de agosto a noviembre del mismo año, se encontraba recorriendo el valle de
AGN. Protocolo notarial Nº 32. AGN. Protocolo notarial Nº 32. 15 AGN. Real Audiencia. Causas Civiles. Leg 30. Cuad. 168. 1594-1606.
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La elección del lugar para la fundación del pueblo de indios no pudo ser mejor, tal como lo exigían las instrucciones del virrey; cerca al lugar no existían huacas, fue un lugar estratégico pues se encontraba en la parte central de esta zona del valle, en la margen derecha del río Carabayllo,19 lugar por donde pasaba el Camino Real de los Llanos, lo que permitió dar una dinámica a la población asentada en la zona.20 En el lugar en donde se acento la reducción de San Pedro de Carabayllo, no existía ninguna población, pues solo era una extensa zona agrícola; incluso la etnia de los Carabayllo vivían, en lo que actualmente se conoce como Pueblo Viejo. El terreno elegido para llevar a cabo la fundación de la reducción pertenecía al curaca de Collique, Hernando Nacara, quien en un testimonio señalaba los límites de su propiedad:
“(...) desde una acequia grande alta que esta a la punta del cerro21 del río, que esta acequia divide las tierras de la rinconada de Comas22 y las que poseia el dicho don Fernando iba la linde de estas tierras por la dicha acequia alta, desde la barranca del río hasta dar a un cerrillo blanco, que es tierra blanca con que blanquean las cassas, e desde el dicho cerrillo blanco va la linde dellas por unas acequias toradas hasta dar en el cañaveral cabeza del puquio e por la linde del dicho puquio hasta dar a un cerro que llaman Chuqui que divide las tierras de los indios de Chuquitanta, que debaxo de estos linderos hasta la barranca del río esta fundado el dho pueblo de San Pedro de Carvaillo(...)”23

Esta apropiación de tierras para uso público no sería la única que sufriría Hernando Nacara, en 1585, el juez de tierras, Francisco Coello, ordenó expropiar alguna de sus tierras para entregarlas a los indígenas de poblados aledaños, por que el curaca no podía trabajar sus tierras ya que tenía sólo cinco indígenas de su comunidad. Esta actitud provocó en Nacara a entablar un juicio a Francisco Coello con el fin de recuperar dichas tierras. Este proceso judicial es importante porqué los testigos presentados por Nacara nos refieren datos relacionados con los poblados reducidos en San Pedro de Carabayllo. Por ejemplo: el labrador Juan Velasco, citado el 17 de febrero de 1586, declara que:
“En el pueblo de Carvaillo estan reducidos los indios de Carvaillo y Collique e Huancayo e Chuquitanta e conoci dicho sitio donde esta al presente edificado e fundado el dicho pueblo mucho tiempo antes que se reduxesen alli los dichos indios y en aquel tiempo (...) don Hernando [Nacara] poseía por suyas las tierras donde esta fundada el pueblo de Carvayllo(...)” 25

Asimismo, el testimonio de Bartolomé de Velasco, indígena lugareño, es muy importante por que además de declarar en favor de Nacara, refiere el año en que se conocieron y ese año precisamente fue cuando los indígenas del valle fueron reducidos en el pueblo de San Pedro de Carabayllo:
“conozco a don Hernando [Nacara] desde el año de mil quinientos setentaiuno (...) el pueblo de Carvaillo como esta oy esta fundado en sus tierras y del tiene muchas tierras a la redonda del dho pueblo hasta la sierra e la rinconada de Omas.” 26

Esta información de Nacara es corroborada por el testimonio de Vicente Macedo, medidor de tierras, quién al realizar el deslinde en 1585, manifestó que:
“(...) dentro de los quales dichos linderos esta fundado el pueblo nuevo de Carvaillo [poblado de cañas] e de los demas indios alli reducidos.”24

Según Rostworowski, M. 1977; p. 23, los ríos tenían diversos nombres, según la ubicación de los poblados. Río Carabayllo, Collique o Quivi. Stiglich, G. 1922; p. 376, afirma: “Nombre que cerca de su desembocadura toma el río de Carabayllo(...)” H. Ludeña (1975), el nombre del río se debe a la hacienda Chillón, que fue de los marqueses o condes de Chillón, de origen francés. 20 Rostworowski M. Ob. cit. p. 54. 21 Actualmente es el cerro Valdivia o Cañón. 22 Comas u Omas, proviene de “Uma: Cabeza o cumbre de monte”, Gonzales Holguin, (1608) 1952; p. 354. Asimismo, las Lomas de Carabayllo se denominaban “Pullum Vilca”. “Ppuyum: Anublar la tierra” y “Villcu: yedra (hierva) de indias”. Gonzales Holguin ob. cit. pp. 352 y 603. 23 AGN. Título de propiedad. Leg. 40. Cuad. 745. 1605. 24 Id.

19

También fueron reducidos en el nuevo pueblo de San Pedro de Carabayllo los indios de Sutca y Sevillay, Macas, Missais, Guarauni;27 incluyendo a los de Comas, Huacoy y Vitoc Tambo Sapan Ysqui.28 Cada población fue trasladada juntamente con sus curacas o caciques.29 Por ejemplo: Fernando Nacara, curaca del pueblo de Collique, Juan Quive, curaca principal de Carabayllo; Diego de Sacllachumbi, curaca y gobernador de los indios Guancayos, entre otros.30
AGN. Título de propiedad. Leg. 40. Cuad. 745. 1605. Idem. 27 BN. A-433, ver en Rostworowski, M. ob. cit. p. 54. 28 Adanaque Velásquez, R. 1997; p. 66. 29 “Cacique” es una palabra caribeña. En el Perú se dice “curaca”, que significa “jefe de una tribu”. Los españoles usaron los dos términos. Lohmann Villena, G. 1957. 30 AGN. Título de propiedad. Leg. 40, Cuad. 745, 1605.
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ÉPOCA COLONIAL

Fundado la reducción de indios, Martínez Rengifo distribuyó y organizó los espacios para las viviendas y edificaciones públicas, como la parroquia, la plaza principal y la casa del cura. Asimismo, a los indígenas reducidos se les entregó “dobladas” o tablas de tierras.31 Adicionalmente, se destino tierras para el ejido; es decir, zona de pastizales para el ganado de la comunidad.

Lugar donde se fundó el pueblo o reducción de indios de San Pedro de Carabayllo 1571.
(E. Quispe 2002)

• Las autoridades indígenas de la reducción Una vez establecida la reducción, Martínez Rengifo eligió a un curaca como gobernante, debido a que los naturales respetaban y obedecían su autoridad. El curaca servia como mediador entre los hispanos y los indígenas. En contraparte, los curacas conservaron ciertos privilegios, como el no despojo de sus tierras y el no pago de tributos. Al respecto, el virrey Toledo manifestaba que:
“(...) no se puede gobernar estos naturales sin que los caciques sean los instrumentos de la ejecución, así en lo temporal como espiritual (...) es necesario que estos caciques sean buenos, por que con su ejemplo se les pegue bien, pues puede más una palabra destos para que dejen sus ídolos y otras maldades que cien sermones de religiosos.” 32

pueblo de San Pedro de Carabayllo proporcionaba anualmente 24 indios para esta actividad, quienes se sumaban a los 1 323 indios que procedían de los pueblos de la costa (360 indios) y de la sierra (987).33 La elección de los indios que debían ir a la mita la realizaba el curaca principal, pero esta tarea de selección no era nada fácil, pues los indígenas se negaban a ir. En 1576, cuando los curacas que estaban a cargo de los indios de San Pedro de Carabayllo se negaron a enviar a los indígenas. Este incumplimiento fue denunciado por Vicente Macedo, medidor de tierras, quien se quejó que los “indios [curacas] no querían dar a los indios” 34para que realicen los trabajos de limpieza en el camino que iba a Trujillo, ya que éste se inundaba por la afloración de aguas de los pantanos situados alrededor. Fundado el pueblo de San Pedro, este se constituirá en el centro administrativo y gubernamental de todo el valle bajo y medio de Carabayllo, durante más de tres siglos; es decir, desde el 29 de junio de 1571 hasta el 28 de octubre de 1874,35 año en el que se creó el distrito de Ancón. Carabayllo tendrá una vida propia con un desarrollo económico sustentado en la agricultura y ganadería que atravesará por períodos de bonanza y de crisis, hechos que se irán sucediendo de acuerdo al mercado productivo de consumo interno y externo, los mismos que fluctuaban entre coyunturas políticas y militares. Durante todos estos años, el territorio de Carabayllo comprenderá desde el océano pacífico por el oeste; por el norte colindara con Quives (Canta) y Chancay; por el este delimitará con Huarochiri y San Juan de Lurigancho; y por el sur limitaba con el río Rímac. Es preciso señalar, que esta jurisdicción territorial descrita era gobernada y administrada, desde la época del Antiguo Perú, por el curacazgo Colli y después por los Incas. • San Pedro de Carabayllo y sus habitantes. Desde su fundación San Pedro de Carabayllo se convirtió en el primer poblado urbano-rural de Lima Norte. En 1586, el pueblo ya se encontraba organizado, aunque con algunas diferencias en el tipo de calidad de vivienda de los
Torres Saldamando, E. 1888; p. 205. Lee, Bertram. 1935 35 Exactamente fueron 303 años: 250 durante la época colonial y 53 bajo la época republicana.
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Uno de los principales objetivos de la fundación de las reducciones indígenas fue administrar eficientemente la fuerza laboral para la mita colonial. Es así como las autoridades debían destacar un cierto número de indios para realizar las labores obligatorias de la mita. En tiempos del gobierno del Virrey Toledo, el
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AGN. Protocolo notarial Nº 29. Levillier, R. Tomo II. 1940; p. LXXI.

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pobladores, tal como lo demuestra el testimonio de Vicente Macedo, juez de tierras de los valles de Lima, quien afirmaba que el: “(...) nuevo pueblo de Carvaillo [todavía estaba] poblado de cañas(...)”.36 Los indígenas aún mantenían sus casas de madera, cañas y carrizos, mientras los curacas tenían sus habitaciones construidos de tapiales.

En los primeros años de fundación de San Pedro, la población indígena estaba compuesta por 86 pobladores, de los cuales 11 procedían de la etnia de Carabayllo, 21 de Chuquitanta, 46 de Guancayo y sólo 8 de Collique.37 Este número de indígenas disminuirá con el tiempo, debido al abuso hispano y al producto de enfermedades y epidemias (viruela, gripe, tos convulsiva, difteria, sarampión, peste bubónica, etc.) que generalmente provocaban la muerte. En 1588 se presentó una epidemia de viruela que diezmó considerablemente a la ya reducida población indígena. Por ello, hacia 1605 en San Pedro solo se reconoce la presencia de 4 pobladores de la etnia Collique.38 Los curacas tenían sus viviendas alrededor de la plaza principal, espacio donde se encontraba también la iglesia. El curaca colli Hernando Nacara, declaro en su testamento de 1606, que tenía:

Plano de la reducción de San Pedro de Carabayllo

El componente social de este pueblo estaba conformado por curacas e indígenas de diversas etnias. De acuerdo a Cárdenas Ayaipoma (1989), la población del valle desde el Siglo XVI al XVII, fue la siguiente: Población indígena del valle de Carabayllo (Siglo XVI-XVII)
Población Guancayo CarabaylloComas Chuquitanta Guancayo CarabaylloComas Chuquitanta Guancayo CarabaylloComas Chuquitanta Guancayo CarabaylloComas Chuquitanta
36

“(...) unas casas y huerta en el dicho pueblo frontero de la Iglesia que linda con casas de don Juan Caxa, cacique(...) [de Chuquitanta]” 39

1549 Tributarios Población

100 1575 184 60 1591 45 11 21 1602 20 10

---

Por otro lado, se presentaron problemas por las propiedades de viviendas y tierras. En 1601, María Guacha (vendedora de Chicha) enviuda de su esposo el curaca de Carabayllo, Juan Quivi, quien al no tener descendientes deja sus bienes en mitades iguales a su esposa y a su sobrino Juan Anaquivi, quién también heredaría el cargo de curaca. Al fallecer Juan Anaquivi en 1615 y no dejar descendientes, ni testamento, se suscita un reclamo por parte del español Juan Bautista de Uribe, padrino del referido curaca, quién señalaba que, Anaquivi le había dejado en herencia sus tierras y una casa en el pueblo. Bautista fundamentaba su reclamo apoyándose en un “testamento”, que le fue dejado por su ahijado ante Domingo Lircuchumbi, escribano indígena del pueblo de San Pedro. Este reclamo no tuvo éxito por que no pudo presentar el referido “testamento”. Tratando de reemplazar la falta del dicho documento, Bautista presenta a varios testigos, quienes dijeron que habían visto el referido testamento; incluso Uribe pidió a Francisca Aguilar, dueña de la hacienda Copacabana, para que sea su testigo, a cambio Uribe le prometió entregarle 70 fanegadas de trigo.40
Torres Saldamando, E. 1888. p. 140. AGN. Título de propiedad. Leg. 40, Cuad. 745, 1605. 39 AGN. Protocolo notarial Nº 22. 40 AGN. Título de propiedad. Leg. 40, Cuad. 745, 1605.
38 37

824 234 150 --90

55 36

AGN. Título de propiedad. Leg. 40, Cuad. 745, 1605.

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ÉPOCA COLONIAL

4. La iglesia de San Pedro de Carabayllo La importante presencia de la iglesia en Carabayllo tenía que ver con asuntos territoriales y de doctrina. Desde que se estableció la doctrina, ésta estuvo a cargo de la Orden Mercedaria. Su tarea evangelizadora estuvo centrada en la enseñanza de la religión cristiana a los indígenas del valle. Posteriormente, establecieron un anexo en Ancón en donde se construyó una parroquia para adoctrinar a los pescadores indígenas.

ellos al fallecer donaban sus tierras a la iglesia o a la cofradía para que de las rentas de su arrendamiento se pudieran mantener las costumbres religiosas, además, para que el sacerdote o el cofrade oficiarán misas en memoria y salvación del alma del donante. Para llevar a cabo su tarea el párroco realizaba censos para conocer la cantidad de población y para calcular los ingresos que por diversos rubros recibía. Según la visita realizada por Toribio de Mogrovejo, Arzobispo de Lima, el 7 de julio de 1593,41 el pueblo de San Pedro de Carabayllo tenía un total de 245 habitantes: 62 indios tributarios, 8 indios reservados, 45 niños y jóvenes y 85 restantes “aptas para recibir la confesión”.42 Esta cantidad paulatinamente fue disminuyendo, tal como lo demuestra la estadística hecha en 1796, en donde se contabilizan sólo 98 habitantes: 6 españoles, 32 indios, 37 mestizos, 19 pardos y 4 esclavos.

Mercedarios evangelizando y adoctrinando a los indígenas (J. de Mesa y T. de Gisbert. El Comercio 1999)

Se estableció que los días domingos y días de fiestas religiosas, fueran de descanso obligatorio para españoles, indígenas y esclavos, y era obligatorio asistir a misa. Los hacendados tenían en sus haciendas sus capillas familiares en donde podían escuchar misa.

Arzobispo Toribio de Mogrovejo

Iglesia de San Pedro de Carabayllo
(Foto S. Tácunan 2002)

La tarea emprendida por la iglesia de San Pedro, principalmente entre los indígenas, hizo que surgieran las cofradías de indios cuyas advocaciones y patrones eran los santos y símbolos que se encontraban en la iglesia. Estas cofradías se sostenían con aportes económicos de sus miembros y muchos de

Los indígenas eran involucrados en la vida virreinal bajo dos aspectos: como trabajadores y tributarios directos de las tierras, y como actor festivo en diversos acontecimientos religiosos y civiles. Durante el gobierno del virrey Teodoro de Croix se tuvo noticias que el Rey Carlos IV había ascendido al trono de España. Inmediatamente el virrey, organizó las “Reales fiestas” y se presentaron corzos, pasacalles, corridas de toros y otras actividades. Para ello, en febrero de 1790, se convocó a todas las
Benito Rodríguez, J. 2001; p. 129. Vargas Ugarte, R. 1971; p. 58. En 1782 la población de todo el valle, incluido San Pedro, sumaba un total de 1490 personas (AAL. Estadística. Leg. 2. Exp. XXXIV. 1782).
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instituciones civiles, religiosas y pobladores aledaños de la ciudad. La fiesta se celebró en la Plaza Mayor de Lima con un desfile de corzos integrado por pobladores indígenas, quienes de esta manera demostraban su “alegría y sometimiento” por tener un nuevo Rey. En este desfile participaban diferentes danzas de barrios y pueblos, como: Huancas del Barrio Nuevo, Chumbitos de Camaroneros del Barrio de Malambo, Chimbos Galanos del pueblo de Chorrillos, Matachines del pueblo de la Magdalena, Jibaros del pueblo de Bellavista, Payas Chicas del pueblo de Pachacamac y de Carabayllo, danza de tijeras del pueblo de Carabayllo, Hortelanos del Cercado, Guaylillas del pueblo de Late y Cieneguilla y otra de tijeras y Negritos y Payas de Cocharcas. El desfile consistía en saludar a la tribuna en donde se ubicaba el virrey, máximo representante del Rey. Además, se debía hacer gala de los frutos y las riquezas minerales que ofrecía la zona donde radicaban.43 • El terremoto de 1746 y sus consecuencias en San Pedro de Carabayllo Al igual que en otras partes del valle de Lima, el pueblo de San Pedro de Carabayllo sufrió las consecuencias del terremoto de 1746, considerado como uno de los más fuertes, ocurrido en Lima. La población del pueblo de San Pedro, además de soportar los embates sísmicos que dejaron en ruinas al pueblo, sufrió la usurpación de sus tierras por parte de los hacendados quienes en vista del nuevo régimen de plantaciones de cañaverales, requerían mayor cantidad de elementos productivos como el agua, tierra y fuerza de trabajo. Por eso en 1803, el alcalde de San Pedro, Alejandro Rosales, solicitó al virrey Gabriel de Avilés, que se efectué un nuevo deslinde de tierras, con el fin de restituir lo que se les habían arrebatado a los indígenas. En dicha solicitud también se pronunció por el estado en que se encontraba la población:
“(...) los suplicantes en estado de abandonar el referido pueblo por no poder subsistir en él de resultas de tenerles usurpadas las tierras que se les señalaron de repartimiento (...) ocupándolas los españoles, dueños de las haciendas inmediatas y otros individuos (...) Asimismo, la situación del pueblo es caótica por que se halla en ruinas (...) en lugar de ranchos sólo se encuentran unas
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cabañas, sin calles, sin casa de cabildo, de su cura, cárcel, y aún sin Iglesia, por estar toda destrozada y caída, con solo una capilla provisional(...)” 44

A pesar de corroboraron la usurpación de tierras, las autoridades, poco o nada hicieron por subsanar esta situación, lo que provocó después una serie de desordenes que afectó de manera frontal a los hacendados. Esta situación se vio agravada por la presencia de negros cimarrones que asaltaban los tambos o haciendas vecinas por necesidad de abastecerse de alimentos, ropas y caballos. Ante tales acontecimientos, más de un afectado mostraba su gran malestar, que sin embargo, ellos mismos habían provocado. Es así, que consideraban al pueblo de San Pedro como:
“(...) una ranchería, un palenque de vicios (...) y los hacendados sufrían graves perjuicios que experimentaban con los robos continuos y la desmoralización de sus criados por ser cada rancho un tambo(...)” 45

Por tal motivo, en 1817 solicitaron al virrey Joaquín de la Pezuela para que: “(...) esta pequeña ranchería se trasladase a San Juan de Dios, a uno de sus gramadales(...)”. La finalidad primordial que pretendían los hacendados era que los pobladores no continuasen reclamando sus tierras y por ello buscaban la forma de que los pocos pobladores de San Pedro se vayan a asentar a otro sitio. Todas estas circunstancias pusieron en peligro la subsistencia del mismo pueblo de San Pedro de Carabayllo, que sin embargo no paso de ser sólo una amenaza. 5. Las haciendas en el valle de Carabayllo Los primeros españoles asentados en los valles explotaron las tierras a través de la agricultura, actividad que se convertirá en el eje económico durante la época colonial. Es así como la hacienda se convierte, paulatinamente, en una institución que generará y marcará el ritmo de la economía rural costeña. a. La ocupación de las tierras indígenas Antes de la llegada de los españoles, los pobladores indígenas de la zona no tenían una noción acerca de la propiedad privada de la tierra, pues ésta pertenecía a la comunidad, a los curacas y a las deidades ancestrales. Con la
AAL. Causas Civiles. Leg. 220. 1803; ver Reyes Flores, A. 1983; p. 132. 45 AAL. Visitas pastorales. Leg. 8, exp. XII, año 1838.
44

Valcárcel, Carlos D. 1971; pp 440-474.

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llegada de los hispanos, los indígenas fueron despojados de sus tierras por diversos medios y argucias legales, por ejemplo mediante la compra a precios irrisorios o tomados por la fuerza de manera ilegal. A los indígenas sólo se les asignó tierras eriazas o de poca fertilidad con la intención de que puedan obtener de ella únicamente lo necesario para subsistir. En el valle de Carabayllo, las tierras ocupadas por los hispanos pertenecieron a las etnias de Collique, Chuquitanta, Guancayo y Carabayllo, donde los mayores poseedores de tierras eran los curacas. Una de las primeras formas de ocupación rural fue impulsada por los virreyes y el Cabildo de Lima, quienes otorgaron una serie de mercedes o regalos de algunas tierras ubicadas en los alrededores del valle de Lima. Así, en 1543 el Cabildo de Lima entregó a Nicolás de Rivera El viejo, 12 fanegadas46 de tierras situadas en la zona de Punchauca, en mérito a sus servicios prestados a la corona durante los años de conquista.47 Ante este atropello, los curacas reclamaron, a nombre de su comunidad, la devolución de sus tierras; sin embargo, las circunstancias de la conquista permitieron que los españoles se quedaran ocupando las tierras de los indígenas. En algunos casos, estos ocupantes hispanos tuvieron que retribuir el valor de los predios, pero casi nunca el pago realizado correspondía al valor real de la propiedad. Cabe destacar que son contados los casos de propietarios indígenas que interpusieron demanda para recuperar sus tierras, en vista que para llevarlo a cabo era necesario contar con dinero para sufragar los gastos del proceso, esto sin mencionar las pocas posibilidades que tenían de ganar el juicio. En 1580, el curaca de Sevillay exigió se le devuelvan las tierras pertenecientes a su comunidad que estaban ocupadas por Francisco Manrique de Lara desde hacía veinte años. En estas circunstancias, Manrique propuso comprar las tierras de los indígenas, argumentando que los indios ya no residían en el lugar. Esta petición fue acogida por el Cabildo limeño y designó a un agrimensor de tierras, quien midió dicha propiedad, tenía 32 fanegadas avaluadas a 900 pesos.48 Uno de los pocos casos de devolución de tierras se dio en el proceso seguido por el curaca Hernando Nacara, quien en 1586
46 Una fanegada mide 288 varas de largo por 144 varas de ancho. A su vez, cada vara mide 83,5 cm. Una fanegada es equivalente a tres hectáreas actuales. 47 AGN. Protocolo notarial Nº 304. 48 AGN. Protocolo notarial Nº 29.

reclamó las tierras ubicadas alrededor del pueblo de San Pedro de Carabayllo, que habían sido entregadas por Francisco Coello, agrimensor de tierras, a otros indios de la zona. Esta actitud del funcionario español se sustentaba en que el curaca de Collique no contaba con los indios necesarios para trabajarlas, pues sólo tenía bajo su mando a 5 indios. Este caso pasó por un largo proceso judicial en el que Hernando Nacara demostró que dichas tierras le pertenecían. Otra de las modalidades era mediante el sistema de arrendamiento. El curaca de Collique, Hernando Nacara, había arrendado sus tierras de “Concon” a Diego Pizarro por 40 pesos anuales y las de “Guacoy” a un español apellidado Astudillo. El sistema de ar rendamiento fue inducido por las circunstancias mismas de cambio de estructura económica. Así, muchos indígenas arrendaron sus tierras para cubrir principalmente las cargas tributarias que el Estado virreinal impuso. De este modo, los españoles crearon la oportunidad de acceder, en principio legalmente, al alquiler de la propiedad rural. En 1569, Pedro Quispichumbi, curaca de Chuquitanta arrienda con un compromiso de venta, 30 fanegadas de su propiedad a 55 pesos anuales.49 En 1587, los curacas de Collique, Hernando Nacara; de Comas, Fernando Atao, y de Macas, Pedro Xacllatanta, arriendan algunas de sus propiedades que aún les quedaba.50

Peso, moneda colonial

Por otro lado, los españoles también pudieron obtener propiedades rurales debido al abuso que cometían los encomenderos en el cobro de impuestos, lo que obligó a un gran

AGN. Protocolo notarial Nº 93. A partir de 1568 se acuñó monedas en el Perú. En uno de sus lados se grabó las dos columnas de Hércules con el término Plus ultra; una columna sostiene la corona imperial de las Indias y la otra la corona real de los reinos de la península. El símbolo $ (S/.) que se emplea actualmente corresponde a una columna entrelazada por una orla. 50 AGN. Protocolo notarial Nº 95.

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número de indígenas a abandonar sus lugares de origen y por ende sus propiedades. Como consecuencia de esto, muchas tierras quedaron abandonadas y expuestas a ser ocupadas. Esta situación se agravó en 1571, cuando los pocos pobladores indígenas que vivían en los diversos poblados del valle, son trasladados a la reducción de indios de San Pedro de Carabayllo, dejando sus propiedades a merced de los apetitos e intereses hispanos. De esta manera, muchos curacas, durante el proceso de reducción y antes de perder sus tierras, decidieron venderlas. Julián Lircochumbi, curaca de Chuquitanta, vendió 25 fanegadas de sementeras pertenecientes a su comunidad. Por otro lado muchos indígenas prefirieron huir y dejaron sus tierras en manos de los nuevos dueños del Perú. Ante las noticias del despojo de tierras que sufrieron los indígenas, no sólo en el valle de Carabayllo sino en todo el Perú, el Rey Felipe II, mediante Real Cédula de 1539, ordenó que se revoque la entrega de tierras que hubiera hecho el Cabildo y las devuelvan a sus dueños ancestrales. Sin embargo, estas leyes no se cumplieron. Asimismo, para determinar la extensión de las propiedades rurales, el Virrey García Hurtado de Mendoza, Marqués de Cañete (1589-1596), nombró a Francisco Coello, Alcalde del crimen de la Real Audiencia de Lima, para que realice una de las primeras composiciones de tierras. Esta etapa, de consolidación, tenía por objeto la revisión y regularización de los títulos de propiedad entregados en merced o por regalos. En caso de no ser acreditadas las tierras, éstas pasaban a formar parte de la corona española en calidad de tierras realengas. Esta legitimación consistía en una minuciosa investigación de la propiedad de tierras a fin de averiguar quiénes no tenían título legítimo. En caso de no acreditar los títulos de posesión, el propietario español tenía la posibilidad de legalizarla mediante un pago a favor de la corona real. Esta forma de dominio y despojo violento de las propiedades a los indígenas fue aceptada y promovida por el Estado español, logrando de esta manera que muchas haciendas y propiedades rurales incrementaran sus dominios territoriales. En Carabayllo, la composición de tierras demostró que casi todos los españoles tenían una mayor cantidad de tierras a las establecidas en sus títulos de propiedad. En otras palabras, habían ocupado tierras colindantes a su propiedad. Concluida las “remesuras” o mediciones de tierras, el Virrey otorgó los

nuevos títulos de propiedad a aquellos que habían tenido variación en la medición de sus tierras. Así se inicia la aparición de la hacienda en el Perú. b. Las haciendas: primeras unidades productivas en el valle de Carabayllo Al ser reducidos los indígenas y posesionarse los españoles sobre sus tierras, estos nuevos propietarios definieron sus linderos entre sus propiedades y establecieron la dotación de riegos de agua que les correspondía. Una vez posesionados formalmente en las tierras agrícolas de los indígenas, se constituyeron las haciendas, las cuales se convirtieron en el eje del desarrollo productivo y económico de los valles de Lima. Asimismo, se inició la consolidación de la propiedad a través de la construcción de infraestructura habitacional, como casas para los dueños y administradores, rancherías para los peones, galpones para los esclavos y corrales para los animales. Así el predio incrementaba su valor, tal como lo demuestran las posteriores tasaciones que se hacían cuando la propiedad era puesta en venta, sacada a remate, arrendada, cedida o traspasada a alguna institución religiosa o persona civil. Por otro lado, muchas haciendas también fueron incrementando las deudas que iban adquiriendo producto de no cumplir con ciertas obligaciones contractuales. Estas deudas podían establecerse por pagos o réditos incumplidos, por censos, capellanías, aniversarios, buenas memorias, entre otros. Por ejemplo, al fallecer una persona de cierta posición social, sus familiares o él mismo estando en vida podían fundar una buena memoria a su nombre, o a quien quisiese favorecer. Esto consistía en realizar misas a la memoria de la persona para recordarla y orar por la salvación de su alma. Para ello se depositaba cierta cantidad de dinero en alguna iglesia o capilla de la ciudad para que, con el interés del monto establecido, se pagase a un capellán, quien oficiaba las misas correspondientes. En un año, éstas podían llegar hasta 125 misas. Estos censos se cargaban a las haciendas o a otros inmuebles y de la producción que generaba una parte de ella era destinado como pensión anual para el pago de los censos establecidos. Cuando la hacienda se vendía, no sólo se contemplaba el valor de la propiedad sino también réditos atrasados de las imposiciones

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de dinero censal, incrementando por consiguiente el valor de la misma. La hacienda colonial se convirtió pues en una institución compleja, que podía ser de propiedad eclesiástica o laica, y que de acuerdo a sus conveniencias y necesidades podía ser arrendada a terceras personas. En caso de las propiedades religiosas, la renta semestral o anual obtenida era invertida en gastos propios de acciones benefactoras. En el siglo XVII y XVIII en el valle de Carabayllo la institución religiosa del monasterio de la Purísima Concepción o monasterio de Monjas de Nuestra Señora Pura y Limpia Concepción Madre de Dios, tenía como propiedad las haciendas de Tambo Inga y Comas. Por su parte, el convento de Nuestra Señora de la Merced, era dueña de la hacienda San Lorenzo; el convento de San Agustín era propietario de la hacienda Bocanegra; y el colegio de la Compañía de Jesús era dueña de la hacienda Santa Rosa (valle de Bocanegra). Tal era la codicia por obtener tierras por parte de los españoles, que no reparaban en solicitar la compra incluso de tierras de uso público. La dueña de la hacienda Copacabana, Francisca Aguilar, solicitó al Virrey la venta de los gramales aledaños a su propiedad. Hecha la consulta a la Corte española e inspeccionado el lugar, la petición fue denegada, pues estos gramadales eran de uso público, donde los arrieros y las recuas que iban o llegaban del norte, obtenían sus alimentos y descansaban del agotador viaje. En 1620, luego de haber evaluado la importancia y la posición estratégica de estos gramadales, el virrey Francisco de Borja, Príncipe de Esquilache, decidió vender estos terrenos al Cabildo de Lima en 150 pesos al contado.51 Una vez bajo sus dominios, esta institución lo alquiló como tierras de pastoreo. Ser hacendado significó convertirse en un personaje importante dentro de la clase social colonial, pues no sólo lo convertía en propietario señorial sino que por la productividad lo convertía también en un empresario vinculado al mercado limeño. Las haciendas de Carabayllo se agruparon en diversos “valles”52 de menor extensión, como por ejemplo Carabayllo Alto, Carabayllo Bajo y Concon. Esta división se hacía para una mejor distribución, control y administración del agua de riego.

Valles de Carabayllo. Siglo XVII y XVIII
(Dib. E. Quispe/S. Tácunan 2002)

En el desarrollo económico del valle, algunas haciendas se dividieron formando dos o más propiedades; otras, por el contrario, se anexaron a una gran propiedad, como es el caso de la hacienda Guerrero, conocida así desde el siglo XVI por ser su propietario Juan Guerrero. A partir de 1794, esta hacienda se denominará Chacra Grande, en razón de que su nuevo propietario adquirió una serie de chacras pequeñas colindantes a su propiedad como San Juan, Rancho Viejo o Cerro Blanco e Ysleta, incrementando de esta manera su extensión a 178 fanegadas.53

Ingreso a la hacienda Guerrero o Chacra Grande (Foto E. Quispe 2000)

Un gran porcentaje de las haciendas del valle de Carabayllo fueron “bautizados” con el apellido de su primer propietario, por ejemplo Caudivilla, de Lucas de Capdevilla;
53

Quevedo Macuado, F. 2001; p. 9. En la colonia cada zona surtida por un curso de agua (natural o artificial) era considerada como “un” valle.
52

51

AGN. Tierras y Haciendas. Leg. 13. Cuad. 79. 1794.

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Caballero, de Juan Caballero; Zambrano, de Juan Zambrano; Cerro, de Lorenzo Cerro; La Molina, de Francisco Ximenes de Molina; Chillón, de Diego Chillón, etc. En otros casos llevan el nombre de algún santo o virgen de su predilección, tal es el caso de las haciendas San Lorenzo, San Juan de Dios y Copacabana.

Mapa del valle de Carabayllo. Haciendas Cerro, Zambrano, Collique, Caudivilla, Pampas del Rey, Tambo Inga, Isleta y Saravia. (AGN. Siglo XVIII)

La constitución de la hacienda Copacabana se inicio cuando el Virrey Antonio de Mendoza y Luna, Marqués de Cañete, entregó 60 fanegadas de tierras a su repostero Nufrio Soles, las que estaban ubicadas junto a un tambillo de Carabayllo. A fines del siglo XVI, Soles vende su hacienda a Alonso de Huerta Cerezo, quien era presbítero y capellán de la iglesia Nuestra Señora de Copacabana,54 y en honor a la virgen le denomina en adelante hacienda de Copacabana.55 Otras haciendas lograron conservar sus nombres ancestrales, tal es el caso de Punchauca, Comas, Collique, Con Con, Chocas, Huacoy, Tambo Inga, Chuquitanta, entre otras. Algunas haciendas se dedicaron a la producción mixta (agricultura y ganadería) y las de mayor extensión estuvieron orientadas a una especialización de producción exclusiva de azúcar, gracias a la gran demanda del mercado chileno, y al trigo, siendo uno de sus principales consumidores los propietarios de las innumerables panaderías ubicadas en la ciudad de Lima. Entre las unidades productivas que se dedicaron a una actividad mixta tenemos a la hacienda Caballero, que se formó sobre las tierras del Antiguo Perú llamadas Locha.
El Dr. Alonso de Huerta Cerezo fue gran amigo del Arzobispo de Lima, Toribio Alfonso Mogrovejo, a quien acompañaba en sus visitas a las distintas doctrinas del virreinato. Ver Benito Rodríguez, J. A. 2000; pp. 81-93. 55 Rostworowski, M. 1989; p. 33.
54

En 1611, Juan Caballero de Tejada, dueño de la hacienda, realizó un inventario56 de su propiedad, contabilizando 32 esclavos, 50 mulas para el servicio de la chacra, entre otros bienes. Destaca en esta relación 200 cabezas de ganado vacuno y 200 cabezas de ganado caprino y ovino; además, contaba con 2 000 fanegas de trigo. Este hacendado también se dedicó al sembrado de cañaverales, contando para su procesamiento con un trapiche donde procesaba y obtenía el zumo de la caña. Es decir, había convertido su hacienda en una propiedad rentable tanto en el campo agrario como en el ganadero, convirtiéndole esta última actividad en uno de los principales abastecedores no sólo de carne, leche y queso al mercado limeño, sino también de toros de lidia para las corridas de toros que se realizaban en esa época en la misma plaza mayor de Lima. En 1624 vendió 2 toros para la corrida de ese año. Al año siguiente, siendo regidor del Cabildo de Lima, Juan Caballero ofreció vender al gobierno 50 toros para las celebraciones de la fiesta de Pascua de resurrección. El cargo de regidor del cabildo limeño le ayudó a ganar las licitaciones para abastecer de carne a la ciudad de Lima, con lo cual obtuvo grandes ganancias que le permitieron fundar el Mayorazgo de Caballero.

En una de las paredes colindante con la capilla se pintaron toros de lidia
(Foto E. Quispe 1998)
56

AGN. Protocolo notarial Nº 794.

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Para darnos una idea aproximada de la cantidad de productos que consumía la población de Lima en el siglo XVII, nos remitimos al memorial que realizó Fray Buenaventura de Salinas:
“En este valle de Lima (...) se coxen un año con otro cien mil anegas de trigo y diez o doze mil de maiz. Porque aunque esta ciudad y puerto del Callao gastan más de docientas y quarenta mil hanegas de trigo, y más de veinte y cinco mil de maiz (...) lo más se trae por mar y tierra de Cañete, de Chincha, de Chancay, Guaura, la Barranca, Santa y otros valles. (...) Consumese cada año (...) tres mil quinientas reses bacunas, (...) doscientos carneros (...) y demas de estos se gastan muchas ovejas, cabras y cabritos, que los crian en las chacras de estos valles, que vendra a ser este gasto hasta veinte y cinco mil cabezas(...) Gastese de miel de cañas de quinze hasta veynte mil botijas, las siete mil se sacan de estos valles dos leguas de la ciudad y los demas se traen (...) de Pisco, Cañete, Chancai, Guaura y Truxillo (...) Demas de esto se gasta de guarapo que se haze del caldo de la caña dulce y la chicha que se haze del maiz a la usanza de los indios. Usan estas bebidas los negros, los mulatos, los zambaygos, los indios y los mestizos (...) que son mas de cien mil botijas (...) Gastanse en cuatro meses de verano, seys y siete mil arrobas de nieve, (...) así mismo se coxen en este valle de Lima mas de ocho mil arrobas de azeyte (...) Tiene esta ciudad de Lima tantas cabalgaduras, que cada día se gastan en solo ella tres mil cargas de yerva (...) y esto es fuera de la cevada y mayz (...) Para el regalo de la gente abunda toda la tierra y ciudad gallinas, pollos, pabos, palominos, patos, gansos, perdices, tortolas, cabritos, conejos de Castilla y de la tierra [cuyes] y carnes de puerco (...) Pues si miramos el pescado (...) goza todo el año de tanta abundancia (...) que se trae cada día de su puerto del Callao, de las pesquerias de Surco, Pachacama, Guaura, Chancai, Lancón [Ancón] (...) y de los ríos camarones, vagres y otros pecezuelos.” 58

Hacienda de Juan Caballero (Foto E. Quispe 1998)

Entre las haciendas que se dedicaban a la siembra de trigo tenemos a Copacabana y Chuquitanta. En 1630, Tomás de Paredes y Francisca de Aguilar, dueños de las haciendas de Copacabana y Collique, lograron cosechar en la primera (con una extensión de 113 fanegadas) 800 fanegas de trigo, que vendieron en 2 400 pesos de a 8 reales. De igual manera, en 1651, el propietario de la hacienda Chuquitanta, José Delgadillo de Sotomayor, cosechó 1 500 fanegas de trigo que vendió en 7 500 pesos de a 8 reales. Algunos años después, en 1659, este mismo propietario vendió 1 000 fanegas de trigo avaluadas cada una a 5 pesos, resultando en total 5000 pesos de a 8 reales.57

Cosechando trigo
(Martínez Compañón)
57

Lohmann Villena, G. 1983; pp. 112, 229.

58

c.f.r. Roel, V. 1970; pp. 203-205.

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otros productos de panllevar. En el documento denominado Pleito de labradores de Lima (1773) se indica una disminución de la producción de trigo en las haciendas de todos los valles de Lima. Según el referido documento, en el valle de Carabayllo existían 49 chacras o haciendas, de ellas 41 declararon su extensión territorial, las que reunidas sumaban 3 664,5 fanegadas de tierras cultivables. Haciendas en el valle de Carabayllo (Siglo XVIII)59
Productos agrícolas y pecuarios que producían y consumían los pobladores españoles
N° chacras o haciendas Total Declararon fanegadas 49 40 Fanegadas útiles Fanegadas inútiles Total

Como se puede apreciar, el trigo limeño fue uno de los productos más cultivados en todos los valles de la costa, lo que permitió abastecer no sólo al mercado limeño sino que se exportó a otras ciudades como Guayaquil, Panamá y Chile.

2 302

1 307,5

3 664,5

Recogiendo el trigo cosechado
(Martínez Compañón)

Posteriormente, la producción de este cereal disminuyó debido a los sucesos del terremoto de 1687, a tal punto que se tuvo que importar trigo chileno desde 1715. Al parecer los movimientos sísmicos, especialmente los de 1687 y 1746, afectaron la tierra de los valles limeños, lo cual también produjo un cambio climático que no permitió el normal crecimiento del trigo, y al parecer se presentó la plaga de la “roya”, que hacia polvo al trigo. Ante esta situación adversa en los valles de Lima se optó por ampliar el sembrío de cañaverales, así como de alfalfa, cebada, maíz y

Las haciendas que declararon una parte de sus tierras como fanegadas inútiles o tratando de obtener algún beneficio de ellas. Entre estas actividades podemos mencionar el pastoreo en la zona de gramadales, extracción de carrizales que eran empleados para fabricar balsas, esteras, techos, canastas, etc., y recojo de leña, que era vendida a los monasterios y panaderías de la ciudad de Lima. Esta actividad era realizada principalmente por los negros esclavos quienes, al venderla, obtenían un pequeño monto dinerario con que podían satisfacer algunas de sus necesidades, las cuales debían ser cubiertas por su propietario. Ésta es una de las razones por las que los hacendados permitían a sus esclavos realizar dicha actividad y no se preocupaban en prohibirla. Entre las haciendas que explotaban el recojo de leña estaba la hacienda de Caudivilla, Trapiche, Copacabana, Chuquitanta y Chillón. En el caso de esta última, su propietario también explotaba los carrizales o caña brava que crecían en las orillas del río Carabayllo (Chillón), las mismas que servían para elaborar esteras, canastas, balsas y techos. Otro producto apreciado era la cal, componente indispensable para la construcción de viviendas y diversa infraestructura de riego, como bocatomas y tajamares. Además, la cal era empleada como insumo en la elaboración de azúcar. En este sentido, existían haciendas dedicadas a su explotación y comercialización, tal como lo demuestra la existencia de la calera conocida con el nombre de San Isidro que pertenecía a la hacienda Collique. Esta
59

Vega de Cáceres, I. 1996. p. 71.

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hacienda proporcionaba de cal a las haciendas y trapiches de la zona y al mercado limeño.

por intermedio del Provisor y Vicario General del Arzobispado de Lima ordenó que se cobrara 262 cargas de alfalfa, pues consideraba que si bien la alfalfa no era vendida en el mercado l i m e ñ o, é s t a s í e r a o b j e t o d e u n a “comercialización pasiva” en tanto que, al producirla, imposibilitaba la venta de otra hacienda, venta de la que la iglesia sí pudiese obtener el referido diezmo. Además, la iglesia coadyuvaba su posición alegando razones morales y sanciones que iban desde el disgusto divino hasta la excomunión.60 Según documentación del siglo XVII, los hacendados del valle de Carabayllo pagaron por diezmos, en un lapso de 15 años (1625 hasta 1645), la cantidad de 111 716 pesos. Diezmos pagados en el valle de Carabayllo (1625-1821)61
Siglos XVII XVIII XIX Años 1625 - 1645 1768 - 1799 1800 - 1821 Total de diezmos en Carabayllo 111 716 pesos 188 390 pesos 872 800 pesos

Mapa del valle de Carabayllo. Siglo XVIII
(AGN. Títulos de propiedad)

La actividad pesquera también era practicada en el valle de Carabayllo, principalmente por la población indígena, quienes no solo obtenían peces y moluscos del mar, sino también del río Carabayllo y de diversas ciénagas o lagunas en donde pescaban lizas, pejerreyes y camarones. Una de las lagunas más grandes del valle se ubicaba entre la hacienda Naranjal y la costa playera, denominaba “Asnapuquio”, asimismo existía otra que estaba cerca de la hacienda Bocanegra, aunque de menor dimensión. La pesca de camarones en el río Carabayllo implicaba desviar las aguas de su curso normal a unas pozas en donde las capturaban sin mucho esfuerzo. Esta desviación ocasionaba muchas veces una alteración en la distribución del agua de riego para las haciendas, razón por la cual los hacendados solicitaban constantemente se aplique severas penas y castigos a los indígenas pescadores. Por estas circunstancias y para hacer más efectiva la recaudación fiscal, el estado español ofició la conformación del gremio de camaroneros que tenía normas y estatutos que cumplir obligatoriamente. Todas las haciendas estaban obligadas a pagar el diezmo, es decir, un décimo del total de la producción vendida en el mercado limeño. Según las leyes españolas, el diezmo no afectaba a los productos obtenidos para el consumo al interior de la hacienda. Aunque esto último algunas veces no fue respetado. En 1630, en la hacienda Comas se cosechó alfalfa pero no se vendió porque este producto estaba destinado sólo para alimentar al ganado existente al interior de ella. Ante esta situación, la iglesia Católica

c. La hacienda y sus funciones La hacienda se convirtió en un medio para ostentar una posición de clase en la estratificada sociedad colonial. Por consiguiente fueron actividades en las que se sostuvo la dominación económica española. Entre las principales funciones que cumplía la hacienda colonial tenemos: a) En el orden económico: Las tierras eran sometidas a distintos niveles de producción que variaban de acuerdo al grado de fertilidad. El propósito era obtener la máxima rentabilidad. b) En el orden social: Todo hacendado alcanzaba un prestigio social y económico que le permitía ser objeto de una serie de privilegios y oportunidades en la elite limeña. c) En el orden religioso: La clase trabajadora estuvo sometida a los preceptos y normas de la religión católica mediante un programa de evangelización, donde las clases sociales desposeídas debían aceptar su condición.
AAL. Diezmos. Leg VIII. Exp. 36. 1629/1633. La hacienda Comas finalmente pagó el diezmo. El pago del diezmo se realizaba entre los meses de abril y mayo de cada año, después de haber cosechado los sembríos. 61 Carnero, N. y Pinto, M. 1983.
60

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d. Estructura interna La organización interna de la hacienda se estructuró de acuerdo a su productividad y rentabilidad. • La propiedad y el manejo de la hacienda En el valle de Carabayllo se observa dos tipos de propiedad, laica y eclesiástica, que a su vez presentan dos modalidades de conducción: a) Directa: esta modalidad no es la predominante; los propietarios preferían obtener un monto fijo por arrendamiento en vez de asumir la conducción de su propiedad. b) Indirecta: las haciendas que pertenecían a alguna orden religiosa generalmente estaban administradas por un arrendatario, que tenía la obligación contractual de pagar oportunamente los réditos estipulados en el alquiler. El tiempo de arrendamiento podía ser de una, dos o tres vidas civiles o naturales. Por ejemplo, la hacienda Tambo Inga, perteneciente al Monasterio de la Purísima Concepción, fue arrendada por el tiempo de tres vidas civiles, de cincuenta años aproximadamente cada una. Al concluir dicho contrato, los descendientes del arrendatario original solicitaron un arriendo por la misma cantidad de años (150 años). • De la fuerza de trabajo Las haciendas organizaban a su fuerza de trabajo de acuerdo a sus necesidades y su giro productivo. - Trabajadores indirectos Este grupo se divide en dos subgrupos: direccional y administrativo. El personal encargado de la dirección estaba formado por los propietarios o los arrendatarios, eran los que decidían el mejor sistema de producción, según el conocimiento de las tendencias de oferta y demanda del mercado interno y exterior. El personal administrativo era un empleado encargado de llevar a cabo los planes y acciones asumidas por el grupo dirigencial. Eran trabajadores calificados como el licenciado en leyes, encargado de la parte contable y judicial de la hacienda; el capellán, que celebraba misa cada fin de semana; el médico, a quien se le

pagaba de acuerdo a las curaciones y tratamientos realizados.

Hacendado

- Trabajadores directos Al igual que en el grupo anterior, se divide en varios subgrupos, cada uno de ellos con tareas especializadas y específicas.62 - Subalternos especializados: mayordomo principal, mayordomos especializados, caporal, guardianes de acequias, entre otros. - Jornaleros especializados: eran esclavos especializados en industria, riego, ganado, cultivo y reparaciones en general. - Esclavos (guineos, congos, minas, terranovas, mandingas, lucumíes, carabelíes, etc.): eran negros africanos quienes fueron explotados para que trabajen las tierras de las haciendas.

Trabajadores directos. Jornaleros especializados
Este tema es tratado con mayor amplitud por Santiago Tácunan B. 2000; pp. 126-140.
62

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ÉPOCA COLONIAL

• La esclavitud Los esclavos eran destinados a trabajos tanto en la ciudad como en el campo. En este último, los negros eran recluidos en los galpones (casa para esclavos), separados en dos grupos: hombres y mujeres. Dentro de los galpones se prohibía hacer vida conyugal, las parejas debían vivir aparte en rancherías. Para obtener obediencia entre los trabajadores, el castigo fue uno de los medios más usados al interior de la hacienda. Los castigos iban desde los azotes hasta la muerte. Los azotes en el cepo63 eran temidos pues, una vez azotado y con la espalda ensangrentada, el esclavo era expuesto a la intemperie donde el calor y los mosquitos completaban el castigo. Estos maltratos aunados a una mala alimentación y los trabajos forzosos, con frecuencia desencadenaban en enfermedades que finalmente provocaban la muerte. Entre las enfermedades que sufrían estaban el mal de corazón (angina, infarto), el mal de costado (neumonía, pleuresía), el mal ijada (cirrosis, hepatitis), el mal de piedra (nefritis, cólico renal), el mal de cámaras (tifoidea, colitis), el mal de orina (cistitis, prostatitis), el mal de calentura (fiebre alta e infecciosa), el mal de bubas (tumor venéreo, sífilis), el mal de tabardillo (tifus), el mal de San Antón (lupus), el mal de San Lázaro (lepra), el mal de rabia (hidrofobia), el mal del susto (depresión) y el mal de melancolía (depresión aguda). Este último era común en los negros bozales por causa del alejamiento de su patria o familiares.64 Los esclavos fueron considerados objetos de compra venta en el mercado limeño y su precio variaba de acuerdo a la edad, sexo y oficio conocido. Una vez comprado, el esclavo le debía obediencia absoluta a su amo o dueño hasta el día de su muerte, salvo que, mediante el ahorro, pudiese juntar dinero y comprar su libertad o por la voluntad de su amo pudiese ser declarado libre. Esta última actitud no significaba una buena voluntad del amo, salvo contadas ocasiones, sino por el contrario el dueño liberaba al esclavo por ser viejo o estar enfermo. De esta manera se excusaba de gastos. Es oportuno discernir acerca de porqué y cómo llegan los esclavos al Perú, específicamente para la zona rural de la costa peruana. Ante la disminución de la población indígena los hacendados españoles los
El cepo era dos vigas superpuestas con agujeros complementarios. Había cepos para las manos y para los pies. Idem. p. 45. 64 Idem. p. 52.
63

reemplazaron por esclavos negros, quienes eran traídos desde el continente africano. Los esclavos estaban considerados dentro del estrato social inferiores a los indígenas y su condición fue determinada por los Reyes Católicos en 1518.65 Los esclavos llegaron al Perú, desde que Francisco Pizarro arribó a las costas del pacífico. Durante la época colonial los esclavos ingresaron por varias modalidades: - Por licencia (1493-1595) concedida por el Rey a un particular, previo cobro de un impuesto y el registro de los esclavos negros. - Por asiento (1595-1798) en que una empresa particular remplazaba al Monarca en la concesión de la licencia. - Por libre tráfico (1798-1812), toda persona podía traficar con los esclavos.66 Este sistema continuó hasta 1819.

Negros africanos capturados y trasladados en barcos. Luego fueron llevados a las haciendas.

Los esclavos procedían, principalmente de Senegal y Congo; se diferenciaban por ser Chalas, mozambiques, minas, congos, mandingas y baquelas. Esta población al bautizarse adoptaba un nombre hispano y su apellido era su lugar de origen.
65 66

Torres Saldamando, E. 1888; p. 409. Padilla Bendezú, A. 1998; pp. 101-104.

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Una de las razones para que los hacendados emplearan esta fuerza de trabajo en las labores agrícolas fue básicamente por su alta productividad y su fácil ambientación al clima costeño. No siempre era conveniente tener un gran número de esclavos, pues ello implicaba hacerse cargo de su alimentación, vestimenta y demás gastos de manutención. Es por ello que algunos hacendados preferían alquilarlos para tareas determinadas. El esclavo, llamado también “pieza”, era considerado un bien patrimonial de primer orden, que para ser reconocidos como su propiedad, los hacendados los marcaban como a cualquier bestia con algún símbolo o la primera letra de su apellido. Esta costumbre se dejará de lado en 1784, año en que se ordena por Real Cédula la prohibición de marcar a los esclavos.67

territorial de la hacienda, de la cantidad de tareas al interior de ella y del cultivo. El siguiente cuadro muestra la población negra en el valle de Carabayllo: Población esclava en las haciendas del valle de Carabayllo (1773-1818)68
Haciendas 1773 – 1775 1796 1818 Chocas 3 32 26 Caballero 20 32 28 Punchauca 13 24 Collique 108 45 Infantas 3 43 10 Zambrano o Cerro 73 La Molina 18 15 20 San Lorenzo 20 8 25 Copacabana 47 16 Guerrero o Chacra 30 33 19 Grande San Juan de Dios 15 12 Tambo Inga 47 34 17 Chuquitanta 79 50

Por otro lado, debido a los maltratos que recibían los esclavos, muchos de ellos se fugaban de las haciendas y se iban a vivir en las quebradas de Carabayllo, en donde formaron sus palenques. A estos esclavos fugados se les llamaba cimarrones, quienes para sobrevivir asaltaban a las haciendas, los tambos y los viajeros. Ante esta situación el gobierno virreinal ordenó a las tropas a perseguirlos y capturarlos. En 1764, el virrey Manuel Amat y Juniet ordeno al hacendado de Collique Martín Achurra:
“(...) pasase parte de la tropa del Callao al Balle de Carabaillo a aprehender a los negros cimarrones que robaban y mataban en aquel camino y [Martín Achurra señaló que] me fue preciso acompañar la expedición como Capitán de Regimiento de aquel balle y uno de los hacendados que debía concurrir por su parte a la prisión y castigo de los negros(...)” 69

Esclavos o “Piezas” expuestos en el mercado para su venta.

La alimentación de un esclavo se reducía a tubérculos, menestras (fríjol), verduras, maíz y plátanos, y solo algunas veces carne de pescado y res, la que era repartida en siete raciones semanales. La carne fresca no les era permitida, solo se les daba las vísceras, que con ingenio lo convirtieron en potajes exquisitos que perduran hasta la actualidad como es el caso de la “chanfainita”, el “cau cau” y quizás los anticuchos, potajes que hoy se consideran “criollos”. El número de esclavos en las haciendas dependía de varios aspectos: del poder adquisitivo del propietario, de la extensión
67

El más famoso bandido cimarrón fue el negro Andrés Mays, que rondaba los caminos del valle de Carabayllo y las haciendas de la entrada de Lima. Dicha banda estuvo:
“(...) haciendo muchos daños (...) a todos los transeúntes y aún forzando a las mujeres que por allí se conducían(...)” 70
68 Vega de Cáceres, I. 1996; p. 208; A.A.L. Estadística. Leg 8. Exp. XLV. Año s/f. (1796 aproximadamente); Colección documental de la independencia del Perú. T. VI. Vol. I. 1973. pp 154-158. 69 AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.6.10. 70 AGN. Real Audiencia (Causas Criminales) Leg. 104, Cuad. 1263, año 1805; Leg. 23, Cuad. 264, año 1761 y Leg. 48, Cuad. 549, año 1781.

Torres Saldamando, E. 1888; p. 410.

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Por ello, todos los viajeros y transeúntes se encomendaban a Dios y a los santos con el fin de que en su trayecto nada le sucediese. El Camino Real a Canta era una de esas rutas peligrosas. Las consecuencias de estos sucesos en realidad habían sido generadas por los propios hacendados, quienes con sus malos tratos hicieron que los esclavos se convirtieran en cimarrones.71 6. El agua, recurso vital de la tierra Las tierras de indígenas al ser repartidas a los nuevos dueños del Perú, tenían sus respectivas entradas y salidas de aguas de riego. Esta repartición y distribución de agua fue una tarea fácil, debido a que ya existía una red hidráulica dejada por las culturas del Antiguo Perú. A medida que los españoles iban incrementando sus propiedades agrícolas, se generaban problemas por dotación de agua de riego. Ante esta situación, en 1556, el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza, creó el Juzgado de Aguas, institución que se encargo del mejor manejo y distribución del agua de riego. En 1577, el Virrey Francisco Toledo promulgó unas Ordenanzas 72 en donde estableció una serie de dispositivos “para el buen gobierno de las aguas de la ciudad y el campo.” Estas ordenanzas obligaban cada cierto tiempo limpiar las acequias “madres” y subsidiarias, así mismo establecía que el abastecimiento de agua se realizaría por una sola bocatoma y los riegos de las tierras de los españoles se efectuaría de día y de noche la de los indios. En cuanto a la limpieza de las acequias (realizado durando los meses de abril a julio), se tendría que llevar a cabo proporcionalmente y de acuerdo a la dotación de agua que les correspondiese a cada uno. El Juez de Aguas, tenía entre sus funciones realizar inspecciones, ordenar el arreglo de las acequias y bocatomas, hacer respetar los horarios y nombrar ayudantes para controlar la dotación que le tocaba a cada hacienda. Sin embargo, la viveza de algunos hacendados y la decidía de otros, ocasionaban
Los refugios estuvieron en los montes de Zárate, Bocanegra, Huachipa, Chillón y otros. Véase Lazo, C. 1992. V. Espinosa 2002, da noticias sobre el valle de Carabayllo en donde se destruyó un palenque de aproximadamente sesenta esclavos fugitivos, acción que fue comisionada por el Virrey Manuel Amat y Juniet al Gobernador del presidio del Callao Pablo Saens de Bustamante (Gaceta de Lima Nº 14, 4 de diciembre de 1764; pp. 186 a 187). 1999; pp. XXXV-XXXVI. 72 Torres Saldamando, E. 1888; p. 51.
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una serie de desarreglos en la distribución del agua, pues haciendo caso omiso a los horarios establecidos y desviando los cursos del agua hacia sus sementeras perjudicaban a los demás hacendados, en especial a los que se encontraban en la parte baja del valle. A partir de 1617, se establece que por cada diez fanegadas de tierras cultivables los hacendados tenían derecho a una dotación de riego. Además del agua del río, también se repartían las aguas de los manantiales y puquios. Sólo algunas haciendas tenían el privilegio de contar con puquios, tal es el caso de la hacienda Collique, que tenía dos, nombrados “Alpacoto” y “Talavera”. Pero tenerlas no significaba tener un derecho de exclusividad, sino de preferencia, pues las aguas que proporcionaban dichos puquios y manantiales debía de compartirla con el resto de hacendados ubicados en la parte baja del valle. Por ejemplo, la hacienda Collique compartía agua de riego con el propietario de la hacienda de Zambrano, Castro, entre otras. La gravedad de los desarreglos en el sistema hidráulico y en la distribución, originó que en 1779, se propusiese dividir los riegos en dotaciones equitativas para los dos valles menores (Concon y Carabayllo). En este sentido, a cada valle se le designó 34 y ½ riegos,73 que se distribuían a las haciendas de cada zona. Aunque inicialmente los grandes hacendados se opusieron a esta iniciativa debido a que contaban con grandes extensiones de tierras y para ello requerían mayores cantidades de agua de riego. Sin embargo el Juzgado de aguas hizo prevalecer esta disposición y se aplico en ambos valles. Para hacer cumplir las normas establecidas y para que defienda sus intereses ante cualquier abuso por parte del Juzgado de Aguas, los hacendados elegían a un “diputado de aguas.” Su labor principal era velar por los intereses de todos los hacendados del valle y entre una de sus funciones estaba proponer y nombrar al “quebrador” o “guarda quebrador” quienes a diario abrían y cerraban las bocatomas de las acequias madres y mantenían en buen estado y operativas las acequias. El “quebrador” por su trabajo recibía una modesta remuneración que debía ser cubierta, según una prorrata, por los hacendados del valle. Sin embargo estos pagos pocas veces se cumplían, pues los hacendados no pagaban a tiempo, razón por la que el
73 AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.8.11. El valle de Carabayllo Alto contaba con 34 y ½ riegos, al igual que el valle de Carabayllo Bajo, sumando en total 69 riegos para todo el valle Alto y Bajo de Carabayllo.

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“quebrador” descuidaba su trabajo ocasionando una serie de disputas entre los hacendados. En 1787, los “diputados” de los valles de Carabayllo y Concon, Pedro Bernales y Manuel Salazar y Piedra, respectivamente, solicitaban a los hacendados pagar la cuota que les correspondía para el pago del “quebrador”, no de ese año sino del anterior. Esta solicitud fue exigida por el mismo “quebrador”, quien se negaba a continuar trabajando mientras no se le cancelase y pagase por adelantado lo que correspondía del año siguiente. Ante esta situación, los “diputados” dispusieron que cada hacendado se encargue de vigilar el buen estado de las bocatomas de aguas. En 1802, Manuel Calbo, “diputado” del valle de Carabayllo y Concon informó que se habían arreglado las tomas de las haciendas superiores del valle, y ha permitido una mejor y mayor distribución del agua de riego. Pero como los “guardas o quebradores” incumplían su labor debido al impago de sus haberes, los arreglos tenían una corta duración. Por ello y para evitar nuevamente este percance proponen que se nombre:
”(...) un nuevo zelador de los guardas quebradores o que los hacendados de ambos valles bien por si mismos, o por sus mayordomos o por persona de entera satisfacción nos encargemos de este cuidado semanalmente(...)” 74

manera se detectaba el acaparamiento o mala distribución del agua de riego. Riegos de las haciendas del valle de Carabayllo76
Haciendas Chocas Punchauca Concon Caudivilla Collique Comas Boza Cerro Castro La Molina Pueblo Viejo Copacabana San Lorenzo Pascal Guerrero o Chacra Grande Uribe San Diego (Hospital) Pampa del Rey La Isleta Pueblo de San Pedro de Carabayllo San Juan de Dios Nº de riegos 2 tomas 2 tomas 16 8 8 4 2 577 8 4 2 6 6 1 4
1 1/3 3 4 2 2 tomas78 1

Por su parte los hacendados poco hacían por arreglar esta situación. Por el contrario, asumían actitudes que incrementaban el desorden y las disputas, tal como lo comprobó en 1740, el Juez de Aguas, Joaquín de los Santos, quien al realizar una visita en el valle de Carabayllo constató que en varios sectores del río se habían hecho nuevas bocatomas sin el permiso correspondiente:
“(...)en la acequia antes de llegar a la hacienda La Molina; se hallo una boca que la abrió el administrador de la hacienda Copacabana para sacar dos riegos de agua que le (pertenecía) a las tierras de Pueblo Viejo alto y cuando lo midió tenía un ancho para cinco riegos(...)”75

Hecha la constatación, el mencionado Juez de Aguas ordeno al dueño de Copacabana clausurar la bocatoma abierta. En estas “visitas”, el Juez de Aguas solicitaba a todos los hacendados los títulos de sus haciendas para constatar la extensión de sus propiedades y por ende calcular la cantidad de riegos de agua que le correspondía a cada uno de ellos. De esta
74 75

Por otro lado, los problemas de dotación y acaparamiento de agua eran frecuentes por lo que el Juzgado de Aguas tuvo que solucionar los diferentes conflictos que se suscitaban entre los propios hacendados y entre hacendados e indígenas. En algunos casos, los pleitos por una mejor posesión de las aguas de riego llegaron al punto de existir muertos de por medio; claro esta, que el agraviado nunca era un español propietario sino un negro esclavo. En agosto de 1764, Mariana Vicuña, dueña de la hacienda Cerro o Cañaveral, denuncia ante el Juzgado de Aguas al propietario de la hacienda Collique, Martín Achurra, para que coloque una compuerta en la bocatoma de las aguas del puquio Talavera, que se encontraba en tierras de dicha hacienda. De este puquio se abastecía la hacienda Cerro por que no contaba con aguas de riego del río Carabayllo.
AGN. Juzgado de Aguas. Cuad. 3.3.16.43/ 3.3.15.21/ 3.3.10.60/ 3.3.10.72/ 3.3.6.10/ 3.3.4.15/ 3.3.6.9/ 3.3.13.1/ 3.3.5.18; Tierras de Comunidades. Leg. 2, Cuad. 11, año 1795. 77 Las haciendas de Cerro y Castro recibían las aguas del puquial Talavera, ubicado en la hacienda Collique. 78 Recibía el agua por una toma que tenía 2 y ½ riegos.
76

AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.16.36. AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.4.15.

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contento con esto, se dirige a la hacienda Copacabana y amenaza al dueño y lo reta a un duelo con pistolas en el mismo lugar de la bocatoma. Ante esta situación, el dueño de Copacabana lo denuncia ante el Juzgado del Crimen, quienes ordenan su encarcelamiento y el embargo de sus bienes.80 Este mismo año, el alcalde del pueblo de Carabayllo, Pedro Reyes, solicitó al Juzgado de Aguas, notificar a los hacendados del valle para que no les corten el suministro de agua de riego que les correspondía, pues sin ella sus sementeras no tenían ningún uso ni valor:
“(...) ningún modo ni con ningún pretesto, ni motibo que ynfieran a esta comunidad, ni los pongan embarazo en sus aguas, dexandolos libre en el uso de la posesion antigua (y mande usted que se abstengan) de que no nos inquieten, ni perjudiquen, ni que nos pongan ni hagan el mas lebe agravio” 81 Asignación de aguas en el valle alto de Carabayllo. Siglo XVIII (M. Rostworoswki 1972)

El pleito se origina por que el dueño de la hacienda Collique siempre desviaba las aguas de dicho puquial para el beneficio exclusivo de su propiedad. Ante esta situación Mariana Vicuña manda a un esclavo de su hacienda para que destape la bocatoma y oriente las aguas del puquial hacia su hacienda. Al acercarse el referido esclavo, el personal de la hacienda Collique lo atacaron, propinándole:
“(...) tantos palos y tan crueles golpes que de este maltratamiento le sobrevino la muerte(...)” 79

Enterado de los acontecimientos, el Juzgado de Aguas notificó al propietario de la hacienda Collique, bajo pena de privarle los dos riegos que le pertenecían. Sin embargo, Martín Achurra no se presento. El expediente se encuentra inconcluso. Esto no es de extrañar, pues muchos casos casi siempre quedaban impunes. En el mejor de los casos tan solo se obligaba a pagar el valor del esclavo o simplemente reponerlo con otro esclavo. Otro caso similar ocurrió en 1781, cuando el propietario de la hacienda Copacabana, el Conde de Villar de Puente, designó dos esclavos para que taponen la bocatoma de “Guayabo”, la misma que ilícitamente beneficiaba a la hacienda San Lorenzo, cuyo administrador, Matías Vidal, al enterarse de dicha actitud, reabre la bocatoma y arremete a palos contra los esclavos de propiedad del Conde de Villar. A uno le rompe la cabeza y al otro le fractura un brazo. No
79

Un caso singular se originó en 1792, cuando el dueño de la hacienda Guerrero es denunciado por criar cerdos y otros animales cerca de una acequia que conducía aguas de riego a unas haciendas vecinas conocidas como Hurtado y Pampas del Rey de propiedad de Francisco Saavedra. La crianza de estos animales emanaban un fétido olor y producían abundante lodazal, que ensuciaba las aguas de riego, la misma que no servían para regar las sementeras, ni para que beban los animales y menos la gente. Por ello Saavedra, solicitó al Juzgado de Aguas ejecute una inspección y prohíba la crianza de estos animales cerca a la acequia. La querella duró cinco años, y Tomás Pasquel, dueño de la hacienda Guerrero, fundamentaba su defensa alegando que:
“(...) es costumbre que los cerdos beban y se bañen en las acequias sin que jamás se haya reclamado por este perjuicio (...) [y dice que la denuncia era por] obra de rencor y mala voluntad(...).” 82

Situaciones como estas se presentarían a diario durante toda la época colonial. • Castigos y sanciones Ante las frecuentes denuncias se establecieron algunas penalidades para los infractores, las mismas que variaban de acuerdo a la posición de clase de los infractores. En el caso de los esclavos el castigo era físico. En 1617, Juan Manuel de Canseco, Juez de Aguas, mediante ordenanza estableció:
“(...) ninguna persona tape ni destape las tomas, si no fuere a las horas y tiempo referido, so pena
AGN. Tierras y haciendas. Leg 5, Cuad. 30, año 1781. AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.5.18. 82 AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.12.20/ 3.3.15.5.
81 80

AGN. Juzgado de Aguas. 3.3.6.10.

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de cincuenta pezos por cada vez, aplicados las dos tercias partes para la Cámara de su Majestad y la otra para el denunciador, y dies días de cárcel, y si fuere negro, mulato o indios de cien azotes que le serán dados por las calles acostumbradas de esta ciudad(...)” 83

7. Santiago de Punchauca y Caudivilla: dos modelos de unidades productivas Estas unidades productivas se situaron entre la margen izquierda del río Chillón y la carretera a Canta, en la cuenca media-baja del valle del río Chillón. Antes de la llegada de los españoles al valle de Carabayllo, estas tierras, al igual que el resto, pertenecían al curaca Colli Francisco Yauyi. Al fallecer las dejó como herencia a su hijo Hernando Nacara, quien también asumió el cargo de curaca. En 1543, Francisco Ampuero y Martín Pizarro, comisionados por el Cabildo de Lima, entregaron las tierras de Punchauca a Nicolás de Ribera (apodado El Viejo y primer alcalde de Lima). De igual forma, en 1546, Martín Pizarro y Francisco Velásquez de Talavera se convierten en poseedores de las tierras de Collique, situadas entre el río Chillón y el Camino Real (hoy carretera a Canta). Posteriormente, al dividirse Collique dio lugar a la aparición de la hacienda Caudivilla. A. Hacienda Santiago de Punchauca Punchauca es un termino quechua que etimológicamente proviene de la palabra Ppunchau87 que significa: “el día y el sol”, mientras que huaca es “lugar de adoración”; por lo tanto, significaría: “lugar donde se adora al día (sol)”. Su edificación correspondería al período Intermedio Tardío, época del desarrollo del Señorío Colli, aunque se presume que por estar relacionada a una deidad cuzqueña (el inti o sol), fueron los incas la que la construyeron. Es sobre este recinto que se edificó, a mediados del siglo XVI, la casa y capilla de la hacienda Punchauca, con la finalidad de que los indígenas no hagan uso de la huaca. Los rituales ancestrales eran considerados por los españoles como una práctica pagana, la misma que debía ser erradicada totalmente. Los españoles nunca llegaron a comprender la cosmovisión del hombre andino.

A s i m i s m o, s e p r o h i b i ó a l o s camaroneros y pescadores del valle, en su mayoría indígena, desviar las aguas del río para sus faenas. En caso de no acatar se les podía condenar a cien pesos o cien azotes. El dueño de la hacienda Copacabana Pedro Bernales, se quejó ante el Juzgado de Aguas, señalando que el Padre Negrón, arrendatario de la hacienda Huacoy, había ordenado a sus esclavos cerrar las bocatomas durante la noche, tiempo destinado para el riego de su hacienda.84 La sanción solicitada consistía en la imposición de una multa al Padre Negrón consistente en 200 pesos, los mismos que servirían para componer los desarreglos ocasionados. El litigio fue dilatándose por que la multa era muy alta. Pocas eran las veces en que un indígena querellante ganaba una demanda. En 1792, el Fiscal Protector de Indígenas defendió a los alcaldes de camaroneros Juan Palomares y Juan Eugenio Palma, quienes fueron denunciados por haber permitido a sus demás socios desviar el cauce de las aguas del río, situación que al parecer ocasionó daños en numerosas sementeras. Los querellantes eran principalmente hacendados ubicados en las márgenes del río Chillón. El fallo final emitido por el Juzgado de Aguas ordenaba a los hacendados:
“(...) no entorpecer las labores de pesca bajo pena de apercibimiento (...) nadie se oponga a la pesca en el río Chillón desde la quebrada de Caballero, por que los ríos y los mares son comunes y no le pertenecen a ningún particular (...)” 85

Las denuncias se incrementarían al igual que los castigos y sanciones durante todo el siglo XVIII. En 1748, ante el pedido del alcalde de Carabayllo, Juan Alfaro, para que dejasen libre la toma de aguas de riego que les correspondía a los indígenas, el Juez de Aguas determinó que se:
“(...) deje libre la toma, bajo pena de 25 pesos que se les sacara por vía de multa en caso de contravención (...)” 86

AGN. AGN. 85 AGN. 86 AGN.
84

83

Juzgado de Aguas. 3.3.4.36. Juzgado de Aguas. 3.3.9.38. Derecho Indígena. Leg. 26, Cuad. 470, 1792. Juzgado de Aguas. 3.3.5.18.

González de Holguin, D. (1608) 1901; p. 290. Véase también: Villar Córdova, P. 1982; p. 170, en lengua quechua punchau significa El Sol, por lo tanto Punchauwaca significaría el templo o pirámide del Sol. En el Cuzco, en el templo Inca del Coricancha, donde se construyó el monasterio de Santo Domingo, se encontraba: “(...) Punchao, que era ídolo del Sol, de oro finísimo, con gran riqueza de pedrería y puesto al oriente con tal artificio que en saliendo el sol daba en él, y como era el metal finísimo, volvían los rayos con tanta claridad, que parecía otro sol. Este adoraban los ingas por su dios (...)” Ver en: de Acosta, J. (1590) 1979; p. 236.

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En 1543, el Cabildo de Lima repartió las tierras de Punchauca a Nicolás de Ribera, “El viejo”, quién fue uno de los trece de la isla del Gallo. Asimismo, fue el primer alcalde de la ciudad de los Reyes, en 1535, cargo en el que fue reelegido posteriormente en 1544, 1546, 1549 y 1554.

oratorio familiar cuyo patrón era el santo Santiago, nombre asignado en honor al patrón de España. Además, Ribera, pertenecía a la orden de los Caballeros de Santiago.

Nicolás de Rivera “El Viejo”. Primer alcalde de Lima

Santiago Mata Moros. Patrón de España. Al Perú paso como Santiago Mata Indios
(P. Macera/M. Giesecke 1999)

Francisco de Ampuero y Martín Pizarro, miembros del Cabildo, realizaron la medición de tierras, estableciendo en 12 fanegadas de extensión la propiedad de Nicolás de Ribera. Después, en 1556, Ribera compró en remate público, 40 fanegadas de tierras a Francisco Yauyi (curaca de Collique) y Cristóbal88 Cacallauca (curaca de Guaravi). De esta manera, Nicolás de Ribera se convirtió en uno de los primeros españoles que estableció su hacienda en el valle de Carabayllo. Construida la casa de la hacienda sobre la huaca89 “Punchau”, le permitió al propietario contar con una buena ubicación visual, ya que desde ella se tiene una visión panorámica de toda la extensión de la hacienda, lo que le permitía a su vez tener un adecuado control del trabajo de los esclavos. Nicolás de Ribera, “El viejo” bautizó a su hacienda con el nombre de Santiago de Punchauca, y adyacente a la casa construyó un
Rostworowski, M. 1989; p. 45. Según el Padre Antonio San Cristóbal, esta edificación sobre los restos de la huaca responde a la preservación de los muros de adobe contra el debilitamiento que pudieran causar la erosión y la humedad de los desbordes de las acequias de regadío o de limpieza. San Cristóbal, Antonio. 2001. pp. 61-73.
89 88

Consolidado como propietario se inicia por parte del Estado virreinal la legitimación a través de títulos de propiedad. Las primeras legitimaciones de títulos se dan a partir del 25 de enero de 1593, cuando el virrey García Hurtado de Mendoza, da cumplimiento a una Real Cédula firmada por el Rey Felipe II. Para ejecutar dicha Cédula, el virrey nombra a Alberto Antonio Escobar, corregidor del Pueblo de Santiago del Cercado, para que realice la mensura o medición de las tierras del valle de Collique. El propietario de Punchauca fallece en 1563, asumiendo su esposa Elvira Dávalos la conducción de la referida propiedad. Con ella se realiza la medición de sus tierras, que confirmaría la posesión de dichos terrenos. Adicionalmente, el virrey ordena que nadie perturbe ni inquiete la tranquilidad de Elvira Dávalos, pues su dominio sobre dicha propiedad estaba fundamentada por más de cincuenta años de pacifica posesión y de comprobados servicios prestados a la corona.90 Posteriormente se elige como medidor de tierras al Licenciado Francisco Coello, Alcalde de Corte de la Real Audiencia de Lima. De esta manera, Coello revisó los documentos de las tierras de Elvira Dávalos, viuda de
90

AGN. Protocolo notarial Nº 304.

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Ribera el 12 de noviembre de 1593, en donde se consigna los límites de la chacra y tierras de Santiago de Punchauca y su legítima posesión. En 1594, se ejecuta el deslinde de tierras, Punchauca tenía 116 fanegadas de extensión, en esta composición se incluyó a Punchauca otras tierras aledañas. Ante este hecho el virrey mando que:
“(...) en razón de las dichas demasias, se le diese título de confirmación, (...) en nombre de su Magestad, sirviéndole con la cantidad que fuese por rason de ello(...)” 91

personales. Así, el bachiller Francisco de Briones llega a un entendimiento con el dueño de la hacienda Punchauca y obtiene por sus servicios:
“(...) cincuenta hanegas de trigo cada año puesto en la ciudad que equivale a ciento cincuenta pesos, además de un pedazo de tierra donde podía sembrar y un rancho con dos esclavos(...)”.94

Por esta composición y confirmación de tierras, Elvira Dávalos, realizo un pago de 450 pesos de a 9 reales a la Caja Real de la ciudad y se le entregó los títulos de confirmación de propiedad en nombre del Rey de España. El virrey Marqués de Cañete, confirma y aprueba el título de Punchauca a favor de Elvira Dávalos, viuda de Ribera, el 17 de abril de 1595.92 Al fallecer Elvira Dávalos, viuda de Ribera, en 1598, sus hijos y herederos deciden vender la hacienda a Francisco Donoso en 19.000 pesos de a nueve reales. La propiedad conservaba sus 116 fanegadas, además estaba libre de toda hipoteca, censo y cualquier otra obligación contractual. Las tierras de Huacoy desde sus inicios pertenecieron a Punchauca pero en diversas ocasiones durante las transacciones de compra venta que se irán realizando se independizara y en otras veces volverá a unirse a Punchauca; todo dependerá del nuevo propietario. En 1604, la hacienda es rematada y lo adquiere Diego Pérez de Araus. Este propietario cumplidor de las costumbres religiosas de la época se quejaba de que los capellanes de la Orden de San Agustín no llegan a la hacienda para oficiar las misas dominicales. En 1620, manifestaba que tenía:
“(...)capilla decente donde se a dicho misa de mucho tiempo de quince años a esta parte por los frailes de la orden de San Agustín (...) y al presente no acuden los dichos frailes a decir la misa todos los domingos, fiestas y pascuas (...) yo tengo mucha gente de servicio así esclavos, como mayordomos españoles, no pueden acudir hasta la ciudad(...)” 93

Por su parte, el dueño de la hacienda Sapan, Cosme de Molina Barrueta, cuñado de Diego Pérez de Araus, para no quedarse sin el servicio religioso le ofrece al capellán Francisco de Briones una casa en la ciudad de Lima, además de comida, ropa de lana y otras 150 hanegas de trigo cada año. Estos beneficios, según el referido bachiller, le permitían sustentarse y vivir con decencia. En cuanto a la productividad, en 1628, la hacienda Punchauca-Huacoy, logró una producción de 2 832 fanegadas de trigo, de los cuales María Magdalena de Velasco, viuda de Diego Pérez de Araus, debía pagar 214 fanegadas de diezmo. Estos cobros eran obligatorios, llegando al punto de ser objeto de presiones por parte del diezmero, quien en nombre de la iglesia amenazaba a los propietarios de ser excomulgados en caso de no pagar el impuesto.

Para solucionar dicho inconveniente, Diego Pérez de Araus solicita se le designen al capellán de la zona de Sapan, que se hallaba a solo dos leguas de Punchauca. Pero no todos los capellanes se rehusaban a realizar largas travesías con la finalidad de oficiar las misas, pues algunos aprovechaban para obtener algunos beneficios
AGN. Protocolo notarial Nº 304. Idem. 93 AAL. Causas civiles. Leg XXIX, Exp. 17, año 1624.
91

Ganado trillando el trigo

92

Ante la amenaza de excomunión, María Magdalena tuvo que pagar las 214 fanegadas de las 283.2 fanegadas que le correspondía. El saldo de 79.2 fanegadas fue
94

Idem.

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pagado en 1630, después de que el diezmero elevó una queja ante el Arzobispado de Lima, pidiendo otra vez sancionarla con la pena de excomunión. Ante este inminente peligro de deshonra social y de su existencia terrenal, la viuda pagó el diezmo adeudado. Al fallecer la propietaria lo suceden sus hijas; en 1630, las hermanas Francisca de Araus y Catalina Arrieta, arriendan las tierras de Guacoy a Antolin Reinoso quien era un comerciante que se encargaba de despachar la nieve que era traída de la sierra de Lima con dirección al centro de la ciudad. Como parte de pago Reinoso se comprometía a pagar una parte en dinero y otra con 2 libras de nieve,95 que servía para hacer refrescos y helados, sobre todo durante la época de verano. Por otro lado, el pago del diezmo podía realizarse en dinero, especies (esclavos) y productos. En 1639, Manuel de los Ríos y su esposa Catalina de Arrieta, propietarios de las tierras de Punchauca debían 7 fanegadas de trigo por el diezmo, los mismos que equivalían a 419 pesos. Al no contar con dinero en efectivo tuvieron que ceder un esclavo del mismo valor de la deuda.96 En 1650, las dueños de Punchauca y Guacoy, venden sus propiedades a Diego Gonzáles Terrones. Posteriormente, a mediados del siglo XVII, Lucas de Vergara adquirió la propiedad que sumaba 120 fanegadas, por un precio total de 64 100 pesos. En este período los precios de las tierras descendieron por la baja productividad debido a una “crisis agraria”97 que sufrieron los valles de Lima, debido a los sismos de 1687 y 1746. Al fallecer Lucas de Vergara y Pardo,98 en 1773,99 la administración de la hacienda Punchauca-Huacoy la asumió su hijo y heredero Lucas de Vergara Pardo y Rosas, quien en 1794, solicitó al Arzobispado de Lima que se le asigne al capellán de la hacienda Caballero, hacienda
AAL. Causas Civiles. Leg. 42, Exp. 9, año 1633. AAL. Causas civiles. Leg 30, Exp. 35, año 1640. 97 Céspedes 1958; Febres 1964; Ramos 1967; Rodríguez 1973-1974 y Vega de Cáceres 1996. Las causas, fueron los terremotos en Lima que provocó una “infertilidad” en las tierras. Ante esta situación, la siembra de trigo fue sustituida por plantaciones de caña de azúcar y alfalfares. 98 En 1762, los hispanos formaron un ejército para enfrentarse a Portugal y Gran Bretaña. En esta organización participó Lucas Vergara y Pardo, quien creó catorce Compañías de Caballería. A estas compañías se les denominó Compañías de Dragones. En 1779 estas mismas compañías pasaron a denominarse “Dragones de Carabayllo”, y participaron activamente en la lucha contra la revolución de Túpac Amaru. Vega, J. 1981, pp. 283. 99 Lohmann, G. 1983, p. 328.
96 95

colindante con su propiedad. Dicha solicitud se fundamentaba en la lejanía de la iglesia de San Pedro de Carabayllo a donde enviaban a sus esclavos y yanaconas a escuchar misa, pero era peligroso enviarlos porque exponían su vida al intentar cruzar el río. Por estas razones la solicitud es aceptada y se designa al capellán de la hacienda Caballero para que pueda:
“(...)confesar y predicar e instruir en el catecismo a los yanaconas y demás gente de esa y otras chacras contiguas(...)” 100

A raíz del sismo de 1746, la infraestructura de la casa-hacienda de Punchauca se deterioró notablemente, al punto que Lucas de Vergara Pardo, exigió a los hermanos Pablo y Carlos Guerra, nuevos arrendatarios de Punchauca en 1796, la construcción de:
“(...) dos bodegas pegadas a la colca y al costado otra colca (...) el galpón, el quarto de cepo y del mayordomo caporal (...) la capilla la han de hacer en el sitio que les señalare (...) y han de plantar la huertita de árboles frutales(...)”. 101

La reconstrucción de la capilla era una de las principales preocupaciones de los dueños. El oratorio tenía entre sus bienes un cáliz de plata dorada, una pila de piedra para el agua bendita; dos pinturas, una imagen de Jesús Crucificado y otro de la Virgen Santísima. Además, contaba con una escultura de Nuestra Señora de la Soledad, adornada con rayos y espada de plata y con rostro de seda. Hasta 1650 Punchauca y Huacoy conformaron una sola unidad; después de 1693 hasta 1751 Punchauca y Huacoy fueron dos haciendas independientes; a partir de 1751 hasta 1796 nuevamente las dos haciendas formaron una sola unidad, y a partir de 1797 las haciendas Punchauca y Huacoy volvieron a ser independientes. Huacoy a partir de este año pertenecía a Felipe Colmenares.102 En 1816, Juan Antonio Jimeno, era el nuevo propietario de la hacienda Punchauca. Jimeno continuó con el mejoramiento de la casa hacienda y especialmente en la capilla u oratorio familiar:
“(...)he fabricado una casa con su capilla (que se encuentra) aseada, es de arquería y esta pintada (...) su altar (...) se compone de dos cuerpos con sus columnas esmaliadas, de color aurora y perfiles dorados, en el primer existe Nuestra Señora del Rosario (...) a los lados San Antonio y Santo Domingo en bulto, y en el segundo un señor
AAL. Capillas y oratorios. Leg. 2, Exp. 50, año 1794. AGN. Protocolo notarial Nº 697. 102 AGN. Juzgado de Aguas. Cuad. 3.3.15.21, año 1797.
101 100

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Santiago de Hacienda(...) 103

bulto

como Patrón de la

pedido fue aprobado en 1818, pero la autorización otorgada solo se limitaba para celebrar misas, más no matrimonios, velorios, bautismos, misas cantadas, ni comunión. Esta designación permitió que la casa-hacienda de Santiago de Punchauca se convirtiera en el centro religioso más importante del Camino Real a Canta.

Retablo de la capilla de la hacienda Santiago de Punchauca (actualmente desaparecida)
(Foto J. Freundt 1980. En la parte superior se encontraba la talla del santo Santiago montado a caballo)

Estas mejoras fueron informadas al Arzobispado de Lima y se comunicó que la capilla de Punchauca era visitada por un s i n n ú m e r o d e p e r s o n a s, q u i e n e s s e incrementaban en los días festivos, reuniendo alrededor de 150 almas para escuchar misa. En realidad, los arreglos tenían el propósito de hacer de la capilla un lugar acogedor para los viajeros que bajaban y subían por el Camino Real, quienes se detenían a descansar en el tambo de la referida hacienda. La idea principal era que el visitante pase el mayor tiempo posible en las instalaciones de la hacienda Punchauca, para así prolongar su estadía e incrementar sus gastos, amen de las limosnas de rigor que debía depositar en la urna de la capilla. Otra de las razones por las que Juan Antonio Jimeno realizó arreglos en la capilla, fue para solicitar al Arzobispado de Lima, que la capilla familiar de su hacienda se le eleve a la categoría de capilla pública, en vista de la enorme población que se reunían para las misas. El
103

Fragmento de la talla del Santo Santiago de la hacienda Punchauca. Lamentablemente esta perdida. (Foto E. Quispe 1999)

En 1819, Juan Antonio Jimeno decidió optimizar la producción, invirtiendo en la compra de más esclavos. Producción y bienes de la hacienda Punchauca (1819)104
Fuerza productiva Fanegas de sembríos: - 72 fanegas de alfalfa -13 fanegas de maíz - 6 fanegas de camote Cabezas de ganado: - 19 yuntas de bueyes - 27 mulas de carga - 68 cabezas de ganado vacuno - 21 cabezas de ganado caballar y yeguario - 193 cabezas de ganado porcino - 358 cabezas de ganado ovino Esclavos: - 29 hombres - 11 mujeres - 9 muchachos
104

Valor 2614 pesos 2 reales

5.889 pesos 4 pesos

17.680 pesos

AAL. Capillas y oratorios. Leg 3, Exp. 135, año 1816.

AGN. Protocolo notarial Nº 219.

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La finalidad de Jimeno, era realizar un cambio en los rubros de producción. En este sentido, sustituyó algunos campos de producción de trigo para cultivar alfalfares. Adicionalmente, puso mayor énfasis a la crianza de ganado porcino y ovino, no sólo por lo rentable de la producción, sino por los elevados índices de demanda y consumo local. Estos cambios se verán fortalecidos porque por esos años Juan Antonio Jimeno se verá favorecido con una sentencia sobre un juicio seguido contra los propietarios de la hacienda Caballero por la mejor posesión de unas tierras que colindaban entre sus propiedades. Hasta antes de ese juicio, la hacienda Punchauca tenía una extensión de 116 fanegadas, después del juicio su extensión fue de 174 fanegadas, 6 fanegas, 13 almudes y 1660 varas. En cuanto a la arquitectura de la casahacienda, según el inventario de 1819, se conoce la distribución de sus ambientes y el uso que se les daba:
“La casa esta sobre terraplenes con cerco encajonado y paredes de adoveria (...) la escalera de dos subidas con pasos empirlanados y solados, su pretil y pasamanos de adoberia y debajo de la meseta hay un cuartito (...) el corredor con cuatro columnas, con cornisa corrida, el techo cubierto de quartones entablados, el antepecho con asiento corrido (...) la capilla con techo de medio punto (...) el campanario con su cornisa y remate, la sala con dos ventanas bajas de balaustres de madera (...), la recamara cubierta de cuartones y barbacoa y con su ventana teatina (...), el retrete con una ventana baja (...), el corredorcito que cae a la huerta con cuatro columnas (...), el cuarto de estudio con dos ventanas bajas, (...) el cuarto del harinero con dos divisiones de tabique de adobe (...), a la izquierda del patio (del medio) tres cuartos corridos (...), la cocina con fogón, chimenea, poyo empirlanado y solado y una alacena embutida en la pared (...), el cuarto de gallinas y ramada que sigue cubierta de piñuelas y barbacoa, la despensa con una división de tablas de chile (...), las dos enfermerías de hombres y mujeres con dos alacenas embutidas en la pared (...), el cuarto con un corral para el doctor (...), la bajada por la puerta falsa que cae a la pampa, sus pasos empirlanados y solados (...) enlucido y blanqueado”.105

Propietarios y arrendatarios de la hacienda Punchauca: Colonial (1535-1819)
Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 Propietarios Francisco Yauyi (curaca de Collique) Año Antes 15351543 1543 1593

Nicolás de Ribera, El Viejo Elvira Dávalos, viuda de Nicolás de Ribera 1599 Francisco Donoso 1604 Diego Perez de Araus y María Magdalena Velasco 1635 Catalina de Arrieta (se divide la hacienda con su hermana Francisca de Araus y Velasco) 1650 Diego Gonzáles Terrones y Juana Godines de Luna 1653 Ana Ternero de Arrieta 1693 Pedro de la Daga y Vargas 1694 Martín Joseph Muñoz Mudarra de la Serna y María Josepha Roldan Dávila, Marqueses de Santa María 1744 Miguel Joseph Muñoz Mudarra y Roldan, Marqués de Santa María 1769 Lucas de Vergara Pardo 1796 Lucas de Vergara Pardo y Rosas 1796-1805 Pablo y Carlos Guerra (arrendatarios) 1803 Juan Antonio Jimeno 1819 Jacinto Jimeno

B. Hacienda Caudivilla Hernando Nacara, último curaca de Collique, fue desposeído de sus tierras por parte del Estado Español. Una de las primeras ocupaciones fueron las tierras de Collique, cuyos linderos eran las tierras de la hacienda Comas, la margen derecha del río Carabayllo, las tierras de la hacienda Concon y el Camino Real. Estas tierras por su gran extensión serán divididas dando paso a la conformación de la propiedad de Caudivilla. Dos de los primeros residentes del valle de Carabayllo fueron Francisco Velásquez de Talavera106 y Martín Pizarro a quienes en 1546 aproximadamente, se les dio posesión de tierras en los términos de Collique, colindante con el Camino Real. A la llegada de Velásquez y Pizarro, les había antecedido Nicolás de Rivera, “El viejo”, quién era ya dueño de las tierras de Punchauca desde 1543. Estos tres personajes afrontarán un proceso judicial por la mejor posesión de las tierras asignadas. Es así como sabemos que las tierras de Martín Pizarro quedaban paralelas al Camino Real y las de Francisco Velásquez de Talavera, se situaban colindantes al río Chillón.107
Velásquez de Talavera fue elegido alcalde de la Ciudad de los Reyes en los años 1550, 1553, 1558, 1562 y 1566. 107 Iden. p. 39.
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De esta época colonial presentamos un cuadro con los propietarios y arrendatarios que tuvo la hacienda Santiago de Punchauca:

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AGN. Protocolo notarial Nº 219.

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Además de estas tierras, Velásquez de Talavera era dueño de las tierras de Comas. Posteriormente, en 1571, Hernando Nacara, reclamó unas tierras que medían 50 fanegas de sembradura que estaban ocupadas por Juan Pizarro. El curaca hace el reclamo ante el “visitador” Juan Martínez Rengifo, quien se encontraba recorriendo el valle de Carabayllo con la intención de fundar una reducción de indios, a la que llamaría posteriormente San Pedro. El testimonio de Nacara, al igual que de otros testigos aseguraban que las tierras de Juan Pizarro eran:
“(...) las chacras e tierras nombradas Pe y Pati, que estan junto al camino real que va hacia Canta, frente de un cerro puntiagudo que va derecho hasta la parte de unos caserones viejos que solyan ser asiento de los indios de Collique y antiguamente iba corriendo un paredón antiguo hasta el río y desta otra parte del paredón estan las tierras de Juan Pizarro nombradas Xaca Paiguachu(...)”.108

ynga hasta dar a las guacas de Collique que se dejaron por dentro y se fue por la parte de fuera linda de ellas y del dicho secretario Lucas de Capdevilla, hasta dar en tierras de Juan Zambrano de Herrera(...)”.110

Asimismo, en 1680, el propietario de la hacienda Concon, Alonso de Orellana, manifestaba que su propiedad limitaba por el lado sur:
“(...)linda por una parte con la chacra que fue del Secretario Lucas Reymundo de Caudibila, que es y posee el visitador don Francisco de Zamora Montenegro(...) 111

A mediados del siglo XVII las tierras de Collique se dividen y dio lugar a la formación de la hacienda Caudivilla, nombre con el que se le conoció debido a que su primer propietario fue Lucas Raymundo de Capdevilla. Durante esta época, la propiedad tuvo una extensión de 113 ½ fanegadas y tendrá por linderos:
“(...) por una parte con el camino real a la sierra, por el lado opuesto con el río, al norte con la estancia de Concon y hacia Lima con la de Collique y la de Zambrano(...)”.112

Ante este reclamo el visitador concluyó que Juan Pizarro indemnice económicamente a Hernando Nacara. En cuanto a Francisco Velásquez de Talavera, según su testamento de 1571, era propietario de un sinnúmero de bienes, los mismos que dejó como herencia a su esposa Antonia de Sosa y a sus hijos Francisco Velásquez Talavera e Inés Velásquez.
“(...) un pedazo de tierras en la cabezadas de mi chacara de Collique, que es de los indios de Collique [y ordena] (...) que le pague a los indios o a quien perteneciere doscientos pesos en plata corriente por el dicho pedazo de tierra, (además tenía) (...) cuarenta carneros de carga en Concon, una chacara en Comas que me dio el Marqués don Francisco Pizarro (...) un pedazo de tierra grande que compre a los indios de Caruayllo y Cumas ante Rengifo, el visitador(...)”.109

En 1642 se realizó el deslinde de la hacienda, efectuada por el medidor oficial de tierras, Pedro Noguera:
“[Por el norte con] el camino real de Guanuco por el qual se fue hasta dar con tierras de Lucas de Capdevilla que se dejan a la mano derecha y se fue el rostro al serro de Choque por unos paredones del

Para inicios del siglo XVIII, la hacienda Caudivilla será propiedad de Luis de Vega y Celda, eminente y prestigiado comerciante y funcionario público, quien fue elegido alcalde de la Ciudad de los Reyes.113 Un año después del terremoto de 1746, la hacienda Caudivilla será sacada a remate público por la Real Audiencia de Lima, en vista que el propietario no podía hacerse cargo de la unidad productiva debido a los elevados réditos y pensiones a la cual estaba obligada la hacienda a raíz de los montos censales impuestos. Esta subasta admite como ganador a Diego de Santa Cruz y Centeno, cuarto y último Conde de San Juan de Lurigancho,114 quien paga por dicha propiedad la suma de 40.600 pesos.115 El patrimonio de Diego de San Cruz debió ser considerable, sino no se explica como en tan solo tres años después de haberla adquirido (1749), la Real Audiencia de Lima declara que dicha propiedad no tenía ningún gravamen impuesto.

AGN. Protocolo notarial Nº 32. De acuerdo a la información se trataría de las tierras donde hoy se han establecido las urbanizaciones Santa Isabel y Tungasuca en Carabayllo, lugar por donde antiguamente cruzaba el “paredón” que iba hasta el río. Etimológicamente: Paiguachu: El Surco, el camellón. Pay: El; Huachu: Surco, camellón. Gonzáles Holguin, D. (1608) 1989. 109 AGN. Real Audiencia (Causas civiles). Cuad. 168, Leg 30, año 1594/1606; Lohmann Villena, G. T. II. 1983; p. 326.

108

AGN. Título de propiedad. Cuad. 190, Leg. 8, 1675. AGN. Protocolo notarial Nº 1472. 112 Rostworowski, M. Ob. cit. p. 40. 113 Lohmann Villena, G. Ob. cit. p. 323. 114 En 1695, el Rey Carlos II hizo merced del título de Conde de San Juan de Lurigancho a Luis Santa Cruz y Padilla, título que fue usado por sus descendientes directos. Ver Unánue, H. 1985; p. 164. 115 AGN. Tierras y haciendas. Cuad. 143, Leg. 22, 1807.
111

110

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La hacienda Caudivilla estará bajo los dominios del linaje del Conde de San Juan de Lurigancho, durante varias generaciones. En 1779, la hacienda Caudivilla estaba arrendada a Pablo Flores,116 pero un año después la hacienda es arrendada a Félix de Rivas, quien va a sostener un prolongado litigio judicial con Manuel Salazar y Piedra, nuevo dueño de la hacienda Collique, en vista que el mayordomo de su hacienda no permitía el paso del agua de riego hacia la hacienda Collique. Esta actitud del mayordomo de Caudivilla provocará una reacción de parte de los esclavos de Collique quienes por orden de su patrón abren la referida acequia. Enterado de esta situación, el mayordomo de Caudivilla, Ignacio Casaverde, emplaza a los esclavos de Collique y arremete contra ellos a palos, dejándolos mal heridos. Por las declaraciones del arrendatario de Caudivilla, este tipo de situaciones venía sucediendo desde que Joséf Maíz y Arias (17581775) era dueño de la hacienda Collique. Durante esos años, un esclavo de la referida hacienda había herido de varias puñaladas a un caporal por tratar de abrir la acequia.117 Los reclamos, agresiones y juicios se incrementaban en las temporadas del verano serrano, época en la que disminuía el caudal del río Chillón. Este tipo de situación tuvo que afrontarlo José Félix Marín, nuevo arrendatario de Caudivilla, en 1785. En este mismo año, los hacendados del valle de Carabayllo se reunieron y acordaron cumplir lo establecido por el Juez de Aguas, Ambrosio Cerdán y Pontero, quien en 1783, había elaborado un “Tratado sobre las aguas de los valles de Lima. 1783”,118 en donde se establecía claramente que el horario para abrir las bocatomas se haría desde las 6 de la mañana hasta las 6 de la tarde; anterior a esta disposición el horario era desde las 4 de la mañana hasta las 4 de la tarde.119 En julio de 1787, la hacienda estaba arrendada a Manuel Carrillo de la Presa, quien es demandado por Manuel Salazar y Piedra, dueño de la hacienda Collique, por impedir el libre tránsito de las aguas de riego. En el litigio, el hacendado de Collique aseguraba que el arrendatario de Caudivilla retenía ilícitamente el agua tanto de día como de noche, inclusive por varios días. Por eso, el arrendatario de Caudivilla debía pagar una mayor prorrata para el guarda
AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.8.11. AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.8.29. 118 El tratado en mención puede ser revisado en su integridad en el Mercurio Peruano. Lima, 1965. T. VII. 119 AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.10.6.
117 116

quebrador. En su descargo, Manuel Carrillo, manifestó que el Conde de San Juan de Lurigancho, dueño de Caudivilla, le había asegurado tener un derecho de 8 riegos de agua, pero que al dejarlos pasar en el horario exigido por el dueño de Collique tan solo le quedaban 6 riegos. El juez encargado de dicho caso notifica a las partes y determina que se deje pasar el agua a la hacienda Collique, bajo pena de apercibimiento.120 Durante esta época, la hacienda Caudivilla tenía una extensión de 113 ½ fanegadas, 92 ½ fanegadas menores que la de Collique, que tenía un dominio de 206 fanegadas.121 El arrendatario de Caudivilla exigía un mejor derecho de aguas de riego que la de Collique y argumentaba que la hacienda Collique contaba dentro de sus terrenos con dos puquiales que le proporcionaban agua permanente, incluso durante las temporadas de sequías del caudal del río Chillón. Desde 1793, Caudivilla estará bajo los dominios de Sebastián Aliaga y Colmenares, Marqués de Zelada de Fuente, a quién los hacendados del valle de Carabayllo lo llamaban Conde de San Juan de Lurigancho, por haberse casado con la hija de Diego de Santa Cruz y Centeno, último Conde de San Juan de Lurigancho.122 Este propietario a diferencia del anterior, acordará con Manuel Salazar y Piedra, dueño de la hacienda Collique (1780-1803) en cubrir los costos, por partes iguales, para reparar las tomas de agua que compartían.123 Este acuerdo se toma por proposición del Juez de Aguas, quien al realizar un reconocimiento por las inmediaciones encontró en mal estado las tomas de agua y para evitar futuros contratiempos, entre ambas haciendas, hizo que los hacendados asumieran su pronta reparación. Tan solo dos años después de haber asumido la propiedad de Caudivilla Sebastián Aliaga y Colmenares decide en 1795, arrendar su propiedad a José Álvarez Calderón, quien no duda en oponerse al nombramiento de
AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.10.60. Tácunan B., S. Ob. cit. p. 199. 122 En 1816, el Marqués de Zelada manifestaba según su testamento que tuvo trece hijos, de los cuales habían fallecido nueve estando todavía niños, dejando sus bienes en herencia a sus cuatro hijos sobrevivientes: Juan José Aliaga y Santa Cruz (Conde de San Juan de Lurigancho), Diego, María del Carmen y Juana Nepumocena Aliaga y Santa Cruz (con complicaciones de salud). Además, Sebastián Aliaga y Colmenares nombró como albacea y tenedor de sus bienes a su hijo primogénito, el capitán Juan José Aliaga y Santa Cruz, quien asume los mayorazgos, vínculos y patronatos. AGN. Protocolo notarial Nº 27. 123 AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.13.41, año 1793.
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Patricio Beunza, residente de la hacienda Macas,124 como quebrador de aguas, en vista que dicho cargo lo venía desempeñando desde hace más de 9 años. Esta actitud asumida por José Álvarez Calderón responde a un espíritu de conservar intereses netamente particulares, el cual va ser aplicado por los distintos propietarios. Por ejemplo: en mayo del mismo año, la Condesa de Torreblanca, dueña de la hacienda Concon, manifestaba que la vista de ojos y arreglo de las bocatomas de aguas de las haciendas ubicadas en el valle de Concon que se había realizado en 1792, con un costo de 4.000 pesos pagados por el Conde de San Juan de Lurigancho, la habían perjudicado, pues hasta antes de dicha visita su hacienda gozaba de 16 riegos, reduciéndosele 5 después de la vista de ojos que no era otra cosa que una inspección in situ a la zona. Esta disminución provocó la inmediata protesta de la Condesa de Torreblanca, quien manifestaba que una de las causas por la que otros hacendados se beneficiaban era que:
“(...) la toma de agua (de Concon) esta en mal estado y la de los hacendados inferiores estan en mejores condiciones y tienen mayor cantidad de 125 agua(...)”.

45 fanegadas ubicadas en la hacienda Caudivilla, 20 fanegadas en la hacienda Collique y otras más en las haciendas Zambrano y Concon. Ante este reclamo, Sebastián Aliaga y Colmenares asume la defensa de su propiedad argumentando que la hacienda Caudivilla fue adquirida en remate en 1747 y desde esa época lo tenía en pacífica posesión. Asimismo, aseguraba que de ser cierto el reclamo en mención, este ya no procedía de acuerdo a las Leyes de Partida, en donde se establecía que en el término de 30 años la posesión de los inmuebles prescribía a favor del ocupante actual, hecho que quedaba demostrado por los antecesores del Conde de San Juan de Lurigancho y por la documentación pertinente. Este reclamo no prosperó, por el contrario el dueño de la hacienda Caudivilla, Sebastián Aliaga Colmenares, solicitó al Juzgado correspondiente que se le impusiera a Thomas Pasquel perpetuo silencio, además de pagar todos los gastos que había demando el litigio.127 Propietarios y arrendatarios de la hacienda Caudivilla: Colonial (1535-1818)
Año Antes 15351546 1546 Francisco Velásquez de Talavera y Martín Pizarro 1571 Hernando Nacara (curaca de Collique) 1571 Juan Pizarro 1571 Antonia Sosa; Francisco Velásquez Talavera e Inés Velásquez, esposa e hijos de Francisco Velásquez Talavera 1642 Lucas de Capdevilla 1680 Francisco de Zamora Montenegro 1706 Luis de Vega y Celda 1747 Diego Santa Cruz y Centeno, último Conde de San Juan de Lurigancho, y Juana Querejazu Concha 1774 María Mercedes Santa Cruz y Querejazu, Condesa de San Juan de Lurigancho, y Sebastián Aliaga y Colmenares, Marqués de Zelada y Fuente 1779 Pedro Flores (arrendatario) 1780 Félix Rivas (arrendatario) 1784 Margarita Arenasas, viuda de Pedro Flores (arrendataria) 1785 José Félix Marín de la Fuente (arrendatario) 1787 Manuel Carrillo de la Presa (arrendatario) 1795 José Álvarez Calderón (arrendatario) 1802 Fernando Quiroz (arrendatario) 1816 Juan, José, María del Carmen y Juana Nepumocena Aliaga y Santa Cruz 1818 Pedro José Reyes (arrendatario) Propietarios Francisco Yauyi (curaca de Collique)

En esta pugna de intereses, los hacendados no podían descuidar en presentar candidatos y elegir al diputado de aguas, quien debía velar por los intereses de los integrantes del valle de su jurisdicción. Estos diputados eran personajes importantes, pues tenían injerencia al momento de elegir y destituir a los quebradores de aguas, así como de proponer un nuevo arreglo de tomas de aguas. Por ejemplo: en 1802, para realiza un nuevo arreglo de las tomas de las haciendas de Concon y Carabayllo, los diputados de ambos valles nombran a Juan Rendón como nuevo quebrador de aguas. Para esos primeros años del siglo XIX, la hacienda Caudivilla tendrá como arrendatario a Fernando Quiroz, quien también participa en la elección del quebrador de aguas en mención.126 En los años finales de la época colonial (1807), Thomas Pasquel, propietario de la hacienda Chacra Grande, interpone una querella contra el Conde de San Juan de Lurigancho por mejor posesión de tierras. El denunciante argumentaba que en 1642 la Real Audiencia, en nombre del virrey, le había designado a sus antecesores varios terrenos agrícolas, entre ellos:
AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.14.12, año 1795. Idem. 126 AGN. Juzgado de aguas. Cuad. 3.3.16.36, año 1802.
125 124

AGN. Tierras y haciendas. Cuad. 143, Leg. 22, año 1807; Tierras y haciendas. Cuad. 152, Leg. 23, año 1808.

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ÉPOCA COLONIAL

8. APÉNDICE JUAN MARTINEZ RENGIFO Fundador de San Pedro de Carabayllo El encargado de fundar el pueblo de indios de San Pedro de Carabayllo, fue el visitador del valle de Carabayllo, Juan Martínez Rengifo. Por encargo del virrey Francisco Toledo, se llevo a cabo en todo el Perú una política de reducciones de indios y para ello los visitadores designados debían fundar pueblos para indios. Juan Martínez Rengifo, nació en Villa del Puente del Arzobispo, en Toledo. España, en el año de 1531. Sus padres fueron Alonso Muñoz Martínez Rengifo y Francisca Lozano Pinelo, quienes tuvieron cinco hijos, el mayor fue Juan, la segunda fue María, la tercera Gracia, el cuarto Diego y la quinta Ursula. 128 Juan Martínez llego al Perú hacia 1556, y ya ocupaba puestos importantes en la administración virreinal. Se caso en Lima, en la Parroquia el Sagrario de la Catedral de Lima, con Bárbara Ramírez de Cartagena Galindez, el 16 de noviembre de 1570. No tuvieron descendencia. Árbol Genealógico:

Juan Martínez de Rengifo y Caballero † | |

Gracia González Muñoz † |

Alonso Muñoz Martínez de Rengifo | | Juan Martínez Rengifo 1531-1595

Francisca Lozano Pinelo † |

En 1571, recibe la orden del virrey Toledo de recorrer el valle de Carabayllo y de Chancay, por ello, cumpliendo su deber realizo la visita e inspección del valle, entre los meses de marzo a junio, averiguando la organización social, económica y las costumbres indígenas. Terminada su labor fundo el pueblo o reducción de indios de San Pedro de Carabayllo, el 29 de junio de 1571. 129 Como funcionario virreinal ocupo los siguientes cargos: • Teniente de Alguacil Mayor del Cabildo de la Ciudad de Lima en el Perú (1556) • Abogado de la Real Audiencia de Lima en el Perú (1560) • Protector General de Naturales en el Perú (1577-1590) • Administrador General de Censos y Bienes de Comunidades Indígenas y Depositario General de Indios de Lima en el Perú (1582) • Fiscal de la Real Audiencia de Lima en el Perú, Asesor Económico del Virrey del Perú

128 129

Francisco Javier Carbone Montes. En www.geneanet.org. Rostworowski, M. 1989; pp. 66-69 y Espinoza Soriano, W. T. XXXII. 1963; pp 58-79.

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• Fundador y Benefactor del Colegio Máximo de San Pablo de Lima de los Jesuitas en el Perú. Martínez dono a la orden en 1579, 1200 fanegadas de tierras que tenía en el valle de Chancay. Gracias a esta donación el 23 de agosto de 1581 fue aceptado como fundador del Colegio. En parte de estas tierras se construyo la Casa y Capilla de la Hacienda la Huaca (hoy en el valle de Huaral). 130 Además se dedico al comercio de Trigo, puercos, harina y vino para Panamá y de la Tierra firme del Puerto de Huaura a los valles de Barranca, Huaura, Chancay y la Ciudad de Lima. 131 Falleció a la edad de 64 años, el 19 de marzo de 1595 132 y fue sepultado en la capilla mayor del Colegio jesuita de San Pablo, (Hoy Iglesia de San Pedro de Lima) la plazuela contigua a la iglesia llevó su nombre. EL PUENTE DEL ARZOBISPO. TOLEDO. ESPAÑA. Lugar de nacimiento de Juan Martínez Rengifo. El nombre de la ciudad se debe a que sobre el río Tajo se construyo, en el siglo XIII, un puente de piedra por orden del Arzobispo de Toledo y Duque de Estrada, don Pedro Tenorio. La población en su mayoría se dedica principalmente a la alfarería ya que su territorio cuenta con arcilla de buena calidad. 133

http://www.miguelsilvaesquen.com/category/patrimonio-regional/page/2/. Negro Tua, Sandra; Marzal, Manuel María y Rodríguez, David. Esclavitud, economía y evangelización: las haciendas jesuitas en la América virreinal. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. PUCP, 2005. 132 Milla Batres, C. T. VI. 1986; p. 20. 133 www.diputoledo.es.
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ÉPOCA COLONIAL

ÉPOCA REPUBLICANA
A partir de la declaración de la independencia en 1821, el Perú comienza una nueva etapa, que durante las primeras décadas se sustentará en la vieja estructura política, económica y social colonial, vigente sobre todo por la inestabilidad y porque muchos de los funcionarios coloniales seguían ejerciendo los cargos públicos. Paradójica o no, esta estructura permanecía intacta. La proclamación de la independencia y la posterior instauración de la República peruana no significaron cambios sustanciales en la vida de la mayor parte de los habitantes del país.
Virrey Joaquín de Pezuela

1. Periodo de la independencia San Martín llegó al Perú el 7 de setiembre de 1820, y desembarco en la bahía de Paracas. Una de las primeras acciones de San Martín fue un decidido pronunciamiento por la independencia pacifica del Perú. El virrey Joaquín de Pezuela se enteró del desembarco y el 11 de setiembre de 1820 comunicó a San Martín que había designado a dos representantes para que vayan a Chile con el propósito de hacer juramentar a la población y a sus autoridades la Constitución liberal española de 1812, que reconocía a españoles y americanos por igual. La respuesta de rechazo de San Martín fue inmediata. En su primera proclama a los peruanos manifestaba su total negativa a aceptar dicha propuesta:
“La América no puede contemplar la Constitución de las Cortes sino como un medio fraudulento de mantener en ella el sistema colonial, que es imposible conservar más tiempo por la fuerza (...). Yo vengo a poner término a esa época de dolor y humillación, esto es el voto del Ejército Libertador que tengo la gloria de mandar. (…) fiad en mi palabra y en la resolución de los brazos que me siguen, así como yo fío en los sentimientos y energía del pueblo.”1

Los delegados españoles plantearon que se debía jurar la Constitución Española de 1812 y que Perú debía enviar a sus diputados a España. Los patriotas contestaron que era imposible una negociación sobre la base de dicha propuesta y propusieron la instauración de una monarquía constitucional para el Perú, al punto que ambas partes designasen a sus delegados para buscar un Príncipe que gobernase el país. Esta iniciativa no tuvo respuesta en vista que no estaban autorizados para asumir tan grande decisión. Ante esto, los representantes del virrey, por intermedio de Hipólito Unánue, enviaron una carta dirigida a Pezuela explicándole las últimas propuestas enunciadas por los emisarios de San Martín:
“...instruido de que el objeto de la entrevista era buscar un medio de avenimiento que evitase derramar sangre (...) El tiempo de la independencia en América había llegado. Era imposible hacer retroceder a los pueblos del Perú del vehemente deseo y firme propósito de conseguirla. El único medio que se presenta favorable a España era concederla sin vacilaciones y buscar un Buen Príncipe de Casa Real que viniera a coronarse. Yo no era el único que pensaba así, por el bien mismo del Perú.”2

Ante estas circunstancias, el virrey Pezuela planteó una reunión entre comisionados especiales para discutir una salida pacifica. La reunión se realizó en el pueblo de Miraflores, el 24 de setiembre de 1820.

Esta propuesta, planteada por los delegados de San Martín, era el término medio a los puntos antagónicos, sin embargo, Pezuela la descartó. Al no llegar a acuerdos comunes, esta primera reunión fue cancelada, pero antes de regresar a Pisco, el 30 de setiembre de 1820, los delegados de San Martín, García del Río y
2 Colección Documental de la Independencia del Perú. Arias Schreiber Pezet, J. A. 1974; pp 888.

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Pons Muzzo, G. 1999; p 9.

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el coronel Guido fueron invitados para reunirse con el virrey Pezuela en el pueblo de Magdalena. Aquí, el virrey rechazó la propuesta patriótica debido a que no estaba facultado por el Rey y no tenía la autorización para asumir tales decisiones. Ante los escasos acuerdos con los representantes de Pezuela, San Martín propaga la insurrección en todo el país, principalmente en los pueblos que rodeaban a la capital, tratando de cortar el suministro de productos alimenticios. Este llamamiento tuvo eco en los campesinos del valle de Carabayllo, quienes a modo de montoneras, guerrillas o “ejército subversivo”3, se apostaron a lo largo del valle infiriendo ataques que causaban zozobra a los hacendados y tropas realistas. Ante esta actitud, los hacendados estaban preocupados pues veían peligrar sus riquezas y propiedades, y por ende su estatus social. Con la finalidad de que el Estado español combatiera a las guerrillas, los hacendados los calificaron como malhechores y agresores del orden. El propietario de Tambo Inga, Pablo José Alvarado, a nombre de los todos los hacendados del valle, el 11 de octubre de 1820, se dirigió al marqués de Montemira, mariscal del ejército español, solicitándole informe a sus superiores que la actitud mostrada por los campesinos daba pie a la sublevación de los esclavos y negros libres:
“...la triste situación en que estamos todos los hacendados del valle de Carabaillo, igualmente los transeúntes a quienes diariamente salen los malhechores a despojarlos y lastimarlos con la seguridad de haberse retirado la patrulla que los perseguía, es notorio que cada día se van aumentando más y aseguran también que en la quebrada de Caballero hay una partida de diez lo más con armas de fuego, siendo también sensible que los esclavos y libres de color se están preparando para sublevarse con noticia que tienen de los que se han pasado al partido enemigo, en la carretera de Cañete y Chincha.”4

El hacendado de Caudivilla, Joseph Pascual, relata que el 4 de octubre de 1820 se suscitó un enfrentamiento entre el bando patriota comandado por Francisco Vidal y las huestes realistas al mando del alférez Felix Collasos, a quien sorprendieron durante la noche asesinándolo al igual que a la mayoría de sus efectivos compuesta de 60 infantes y 40 húsares.5

Francisco Vidal lideró a los montoneros en el valle de Carabayllo. Entre 1842-1843 fue Presidente del Perú.

Por otro lado, San Martín se dirigió a Huaura donde estableció su cuartel general. Una de las primeras preocupaciones del gobierno de Pezuela fue controlar los valles aledaños a la capital limeña, en especial el de Carabayllo, por ser éste un lugar estratégico de acceso hacia la ciudad de Lima y por considerarlo como una zona clave en la producción de alimentos. Para lograr tal propósito, el ejército realista tenía primero que enfrentarse y vencer a los montoneros apostados en las alturas de los cerros de la vía que va a Canta y en la planicie del valle medio de Carabayllo.

La presencia de los montoneros era cada vez más fuerte en las zonas aledañas a la capital limeña. En el valle de Carabayllo, los montoneros estaban al mando de Isidoro Villar, Francisco Vidal, Andrés Riqueros, Ayulo Cayetano Quiroz, Quispe Ninavilca, Huavique, entre otros, quienes se enfrentarían en más de una ocasión con sendos triunfos a las tropas españolas, comandadas por los coroneles Ricafort y Valdés, quienes tenían a su mando el batallón imperial Alejandro.
3 4

Montonero
(Revista Instituto Sanmartiniano del Perú)

Macera, P. 1977. AGN. Superior gobierno. Leg. 37, Cuad. 1332, 1820.

Colección documental de la independencia del Perú. T. VI, Vol. 8. 1973; p 229.

5

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ÉPOCA REPUBLICANA

El segundo escollo fue derrotar a las tropas libertadoras, siendo uno de los primeros enfrentamientos en el valle de Carabayllo el 6 de enero de 1821, cuando una división del ejército realista se enfrentó a una tropa independiente. Los realistas retornaban de Aznapuquio a donde se habían dirigido con el propósito de realizar un plan de reconocimiento; al avistarlos los patriotas iniciaron una persecución hasta la altura de la hacienda Caballero, donde cesaron en su intento de echarlos fuera de Carabayllo. Con el transcurrir de los días, estos enfrentamientos y escaramuzas se fueron incrementando, principalmente por parte de los montoneros, quienes encabezados por Andrés Riqueros derrotaron a los realistas el 2 de mayo de 1821, en las batallas de Quiapata y Chinquilpata, donde hirieron al coronel Ricafort, quien fue conducido a Lima en camilla por sus tropas para su recuperación. Para los montoneros de Carabayllo, esta victoria significó dominar el valle.

reemplazo a José La Serna como nuevo virrey del Perú. A las pocas semanas de haber asumido el cargo, el nuevo virrey invitó a San Martín para entablar negociaciones diplomáticas y buscar una solución a las posiciones enfrentadas. Una primera reunión de coordinación entre los delegados de ambos jefes militares se debía llevar acabo el 19 de febrero en la hacienda Torre Blanca en Chancay; sin embargo, dicha reunión se suspendió. 2. Punchauca: sede diplomática intercontinental Estas noticias provocaron que, desde España, el Rey Fernando VII enviara al capitán de fragata Manuel Abreau con amplias facultades para llegar a un acuerdo definitivo de conciliación entre ambos bandos. San Martín se entrevistó con Abreau desde el 25 hasta el 29 de marzo de 1821, planteando que Perú debía independizarse y regirse por una monarquía constitucional, propuesta que fue considerada como una posible solución. Concluidas las conversaciones, Abreau se dirigió a Lima donde convocó y conformó una Junta Pacificadora. La Serna, a pesar de no estar de acuerdo con ello, aceptó esta alternativa y presidió la Junta. Con esta designación, el 9 de abril de 1821 La Serna convocó a San Martín para continuar las negociaciones en la hacienda Torre Blanca, en Chancay. San Martín aceptó la invitación sugiriendo una sola modificación: se cambie de sede. Ante esta propuesta, La Serna propuso reunirse en la hacienda Punchauca, debido a que dicha hacienda se encontraba en medio de los cuarteles de Asnapuquio (realista) y Huaura (patriotas). La comunicación se hizo el 25 de abril de 1821, y se sugirió a San Martín la cantidad de acompañantes que podían concurrir y el trayecto que debían seguir:
“...Que dexada por V.E., la elección del punto deben congregarse indicando V.E., al mismo tiempo, que no puede ser Torreblanca [Chancay], se ha acordado proponga a V.E., se reúnan en Punchauca, cuyas inmediaciones deberán quedar neutrales en el tiempo que duren las negociaciones, sin que por una parte ni otra parte puedan mandarse allí fuerzas (...) los diputados por parte de V.E. deberán venir por el camino de Palpa a Trapiche Viejo, Caballero, Punchauca (...) advirtiendo que tanto los de V.E. como los míos, no

Patriotas, montoneros y pueblo se unieron para luchar contra los realistas

Los acontecimientos adversos para los intereses españoles provocaron un descontento en los generales realistas. Ante este panorama, el general José Canterac se trasladó secretamente desde Arequipa a Lima para conspirar contra Pezuela. Una vez en Lima, instaló su campamento en Aznapuquio6, donde reunió a los altos mandos del ejército realista como Valdés, La Serna, Rodil, Camba, entre otros, quienes el 29 de enero de 1821, acordaron deponer del cargo a Pezuela y nombrar en su
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Aznapuquio actualmente se encuentra en el distrito de Los Olivos.

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llevaran más escolta que dos ordenanzas y un criado cada uno...” 7

El día de la reunión, los representantes del ejército libertador se adelantaron siguiendo la ruta establecida por los realistas, es decir, Huacho, Chancay, Palpa, Trapiche, Caballero y Punchauca. Las negociaciones se realizaron a partir del 4 de mayo de 1821. Ambos bandos continuaron sosteniendo inalterablemente sus posiciones. Ante esta situación, proponen enviar una comisión a España para tratar los temas relacionados a la independencia peruana. Esta comisión estaría compuesta por la Junta Pacificadora, el comisionado Abreau y los representantes del ejército libertador. Al día siguiente de la reunión, los representantes acordaron un armisticio por un tiempo de 16 meses. Este documento es muy importante en vista que, por primera vez y de manera oficial, los españoles reconocen a los insurgentes patriotas como “los independientes de esta parte de América”.8 Con la seguridad del armisticio, se iniciaron los preparativos para la llegada de San Martín a la hacienda Punchauca, la cual se produjo el 2 de junio de 1821. En esta entrevista, por primera vez se conocieron personalmente los conductores de ambas posiciones antagónicas. La paz y la salida diplomática o la continuación de la guerra, eran los únicos caminos que podían ser adoptados. Así P u n ch a u c a s e c o nv i r t i ó e n l a s e d e intercontinental de la diplomacia.

donde fueron recibidos por los emisarios de San Martín. Finalmente, el virrey llegó a Punchauca pasadas las tres de la tarde, en donde es reconocido por San Martín quien sale a recibirlo manifestándole:
“Venga para acá, están cumplidos mis deseos general, por que uno y otro podemos hacer la felicidad del país.” 9

Ya en el salón principal de la hacienda Punchauca y generalizada la cordialidad entre los militares de ambos bandos, San Martín se dirigió al virrey La Serna y a toda su comitiva expresándole lo siguiente:
“(...) la independencia del Perú no es irreconciliable con los más grandes intereses de España (...). Si V.E. se presta a la cesación de una lucha estéril y enlaza sus pabellones con los nuestros para proclamar la independencia del Perú, se constituirá un gobierno provisional presidido por V.E. compuesto de dos miembros más, de los cuales V.E. nombrará una y yo el otro; los ejércitos se abrazaran sobre el campo; V.E. responderá de su honor y de su disciplina; y yo marchare a la península si necesario fuere a manifestar el alcance de esta resolución, dejando a salvo en todo caso hasta los últimos ápices de la honra militar, y demostrando los beneficios para la misma España de un sistema que, en armonía con los intereses dinásticos de la casa reinante, fuere conciliable con el voto fundamental de la América independiente.” 10

Entrevista de Punchauca. 2 de junio de 1821. Punchauca, sede de la reunión intercontinental
(Óleo. Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Lima)

El general San Martín llegó en la víspera a la hacienda Punchauca, acompañado de sus altos jefes militares. En la mañana del 2 de junio, La Serna y su séquito partieron de Lima desde la portada de Guía hasta el poblado de Guacoy,
7 8

Este manifiesto pronunciado por San Martín deja implícito que para solucionar las diferencias entre ambos bandos, el punto medio era proclamar la independencia del Perú y establecer una monarquía constitucional, la misma que podía ser gobernada por un príncipe de la Corte Real. Esta propuesta no
9 10

C.f.r. Castro Pozo, H. 1983; p 11. Puente Candamo, J. A. de la. 1974; p. 361.

Pons Muzzo, G. 1999; p 27. Idem; p 27.

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ÉPOCA REPUBLICANA

podía ser aceptada por La Serna debido a que no estaba autorizado para conceder la independencia, sin embargo, no ponía ninguna objeción para hacer las consultas con sus pares de la ciudad de Lima, quienes a su vez podían solicitar instrucciones precisas a los reyes de España. Para la realización de estas consultas, La Serna solicitó el plazo de dos días. El planteamiento de San Martín inicialmente encontró una aceptación favorable entre los presentes, quienes inclusive realizaron los brindis respectivos con una seguidilla de pequeños discursos:
“Brindo por el feliz éxito de la reunión de Punchauca [La Serna]... Brindo por la prosperidad de la España y de la América [San Martín]11... bebo una copa por el venturoso día de la unión y a la solemne declaración de la Independencia [La Mar].” 12

Al término del día, ambos jefes y sus delegaciones se despidieron. La Serna se dirigió a Lima, mientras que los patriotas se quedaron a pernoctar en Punchauca. Reunidos en su cuartel general de Asnapuquio, La Serna y sus principales mandos militares discutían la propuesta de San Martín. Un grupo encabezado por Canterac, Valdés, Camba, Loriga, entre otros oficiales, decidieron no acceder a la salida planteada por el Libertador. Esta decisión fue determinante para el futuro del país. Ante esta actitud San Martín continuó con su avance a la capital limeña y el 12 de julio de 1821 manifestó su posición:
“Acabo de experimentar por última vez hasta dónde llega la obstinación de los españoles (...) En Punchauca se me hizo entrever que el Perú iba a entrar en su propio destino y que las fuerzas de ambas partes no servirían ya si no para conservarlo en él. Pero el despecho de la ambición ha exaltado el furor de algunos jefes y a las esperanzas de paz se ha sustituido la certidumbre de una guerra (...) Por consiguiente no queda más recurso que apelar a la bravura americana y decidir por la fuerza lo que no ha podido transigirse por los consejos de la razón. Pueblos del Perú (...) pensad que todo lo vamos a perder o a adquirir en este período decisivo (...). El enemigo tiembla por su destino...”13

1.Demostró que los realistas estaban divididos. La Serna no tenía fuerzas ni ascendiente para dominar la situación. Los patriotas estaban unidos por la causa libertaria que proponía don José de San Martín. 2.Existió la posibilidad de lograr la Independencia, muy peculiar, al margen de los campos de batalla, pero no por eso menos digna, ya que hubiera sido la unión en concordia entre hombres de ambos hemisferios, sin que se ofendiera un punto el honor de realistas y patriotas. 3.Obtenida la Independencia pacífica en Punchauca, el Perú no hubiera perdido Guayaquil ni el Alto Perú. 4.No hubiera sido necesaria la presencia de contingentes colombianos, además la continuidad de la guerra por la independencia generó un mayor gasto de recursos económicos y humanos que perjudicaron al país. 5.Finalmente, como lo refiere José A. de la Puente Candamo, “al fracasar Punchauca, se impide la aparición del Perú con toda su fuerza material y el sentido espiritual de su tradición, y en cambio, su autonomía resulta, después de largos años de agotadora lucha, en la cual tropas forasteras y gobernantes también extraños imponen una autoridad que desquicia la estructura y organización del Perú.” 14

Con respecto al planteamiento de San Martín acerca de establecer un gobierno monárquico constitucional para el Perú, esta debía ser transitoria, pues una vez sentadas las bases del orden social, político y económico del Perú, éste debía adoptar su propio destino. Esta posición tomada por San Martín se debió a la lucha intestinal de los criollos que buscaban asumir el poder en Argentina y en Chile. San Martín no quería que se repitiera estos hechos en el Perú. 3. Las guerrillas en el valle de Carabayllo Mientras José de San Martín se entrevistaba con La Serna en Punchauca una partida de guerrillas al mando del sargento Isidoro Villar, se había apostado en la quebrada de Caballero, y dio seguridad a San Martín. Concluidas las negociaciones y decidida la entrada a la ciudad de Lima, San Martín solicitó a Villar lo acompañe en su ingreso y apoye auxiliando a las autoridades que quedarían constituidas.15 Al ver que la ciudad de Lima estaba siendo sitiada, el virrey La Serna decidió dirigirse con su ejército a la sierra central y desde allí enrumbó hacia Cuzco y el Alto Perú, donde estableció su centro de operaciones. Desocupada Lima, el 11 de julio San Martín ingresó triunfalmente a la ciudad. Algunas semanas después de su arribo, el 28 de julio de 1821 declaró la independencia del Perú.
14 15

Para Héctor López Martínez (1971), la Conferencia de Punchauca puede resumirse en cinco puntos:
López Martínez, H. 1971; pp 10 y 11. Puente Candamo, J. A. de la. T. XIII. Vol. 2. 1976. C.f.r. por G. Pons Muzzo, Ob. cit. p 28. 13 Colección documental de la independencia del Perú. T. XXIII. Vol. 1º. 1973; pp 245 y 246.
12 11

López Martínez, Héctor. Ob. cit. Puente Candamo, J. A. de la. 1976.

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Al concluir los actos litúrgicos, San Martín dispuso que los párrocos tomaran juramento de independencia a todos los vecinos de los alrededores de la ciudad.16 En el caso del valle de Carabayllo esta orden recayó en el cura José Ribera, párroco de la iglesia de San Pedro de Carabayllo.17

segunda situada en Collique, propiedad de Mariano Rivera. El dueño de Collique, solicitó al comando de los montoneros que le devuelvan 4 esclavos que habían sido reclutados por la fuerza.19 Las partidas de guerrillas que existieron en el valle de Carabayllo fueron:
Año Lugar Efectivos 70 400 100 300 Jefe o comandante Pedro Ayulo Huavique, Gaspar Alejandro Caparroz

1821 Punchauca 1823 AlcaccotaCaballero 1824 Caballero 1824 CarabaylloHuampaní 1824 Copacabana 1824 Carabayllo

Declaración de la Independencia.
(Revista. Instituto Sanmartiniano del Perú)

Proclamada la independencia, San Martín asumió la conducción del país bajo un gobierno Protectoral. El Perú gozó de una inde pendencia infor mal tanto en su denominación como en su conducción. Recién en 1822 se da inicio al periodo republicano propiamente dicho con el establecimiento de la Ley de Bases de la Constitución peruana. Este documento del 17 de diciembre de 1822 menciona en su artículo tercero que a partir de la fecha la Nación se denominará República Peruana, pues hasta entonces los documentos oficiales utilizaban el término primer, segundo o tercer año de independencia.18 Declarada la independencia del Perú, el siguiente paso era consolidarla. Este proceso se realizaría entre 1822 y 1824, tiempo en el cual las tropas realistas intentarían recuperar militarmente algunas posiciones estratégicas. Uno de estos objetivos era el valle de Carabayllo, a donde en 1823 desplazaron sus batallones con la finalidad de controlar la producción de alimentos y de insumos para pertrechos militares. En Carabayllo funcionaban dos salitreras; la primera ubicada en la hacienda Copacabana, cuyo dueño era Juan Alarco, y la
Gamio Palacio, F. 1971; p. 98. AAL. Sección Eclesiástica. Leg. 9, Exp. III, 1773-1887. 18 Altuve-Febres Lores, F. 1996; p. 211.
17 16

Una de las victorias obtenidas por estas partidas de guerrilleros y montoneros se logró el 31 de febrero de 1824, cuando el coronel Francisco Vidal al mando de cincuenta hombres, muchos de ellos sin armas, derrotó a un batallón compuesto de doscientos españoles, quienes habían ocupando la hacienda Sapan. En este enfrentamiento el ejército español registró diez bajas y por el lado patriota tan sólo un herido. Expulsados de dicha hacienda, la guerrilla inició una persecución hasta Cocayalta.20 En dicho trayecto los efectivos realistas abandonaron fusiles, sables, gorras y ganado.

Guerrillero durante la guerra de Independencia
(P. Macera/M. Giesecke 1999)

Durante esta época se inició la conformación de un “régimen de excepción” para los militares. A esta etapa se le conoce como el Primer Militarismo, la hegemonía castrense se impuso y gobernó medio siglo después de la independencia. Esto nos hizo ver que no contábamos con una clase política que condujera el país. Es decir, no podíamos gobernarnos nosotros mismos.
Colección documental de la independencia del Perú. T. VI. Vol. IX. 1973; p. 460. 20 Tamayo, A. y Pacheco, C. T. I. Vol. IX. 1974; p. 566.
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ÉPOCA REPUBLICANA

4. Las haciendas durante la época republicana Después de la instauración de la independencia, la vida política, económica y social en el valle de Carabayllo continuó girando alrededor de las haciendas, cuya propiedad permaneció en manos de los mismos dueños, quienes debido a gestiones comerciales de compra-venta fueron aumentando sus dominios, conllevando a la concentración de grandes propiedades en pocas personas. El Perú republicano se inicio con inestabilidad y crisis generalizada, lo que trajo consigo un decaimiento en el desarrollo de las haciendas, principalmente de las que producían caña de azúcar, a las que los ejércitos, tanto español como patriota, impusieron cupos y contribuciones de guerra. Inclusive su fuerza de trabajo fue diezmada por estos grupos militares, al reclutar a un considerable número de sus trabajadores esclavos y jornaleros libres en las milicias de ambos bandos. Los hacendados intentaron retomar su posición económica dentro del esquema republicano. En Carabayllo, los productores pretendieron organizarse internamente. En 1825 los hacendados elaboraron un reglamento en el que trataron de establecer un horario para las labores agrícolas, el cual empezaría desde las seis de la mañana y terminaría a las seis de la tarde. Sin embargo, en numerosas ocasiones dicho horario no se cumplió, provocando una serie de quejas. En 1841 un grupo de esclavos de la hacienda Copacabana presentó un reclamo ante el Defensor de Menores porque se les hacía trabajar hasta las siete de la noche.21 Hacia 1835, los hacendados del valle de Carabayllo atravesaron por un año crítico debido a la inestabilidad que había ocasionado la presencia de grupos de salteadores y abigeos que entraban a las haciendas a robar los cultivos y ganado, perjudicando el manejo económico de la empresa, sobre todo de los arrendatarios. Antonio Pomar, arrendatario de las haciendas Chacra Grande y Pueblo Viejo, solicitó al propietario le exonere del pag o del arrendamiento, unos 2 000 pesos por año, pues los salteadores habían arruinado los cultivos, afectando gravemente su producción.22 Los integrantes de estos grupos de salteadores y abigeos del valle de Carabayllo eran campesinos del pueblo de San Pedro que habían
AGN. Causas Civiles. Leg. 271, año 1841. Ver: Aguirre, C. 1993; p. 106. 22 AGN. Causas Civiles. Leg 184, año 1836. Ver: Carlos Aguirre. Ob. cit. p. 267. AGN. Protocolo notarial Nº 221A
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perdido sus tierras a manos de los hacendados y, esclavos libres que no contaban con trabajo. Esta actitud de protesta radical muchas veces respondía a la ineptitud y desidia de muchos jueces y funcionarios, quienes no solucionaban sus quejas y reclamos. En otro aspecto, entre 1836 y 1839 el Perú conformó la Confederación PeruanoBoliviana, y fue dirigido por el Boliviano Andrés de Santa Cruz, quien mandó elaborar a los funcionarios Gaspar de Osma, José del Valle y Francisco Naranjo, una Estadística Agrícola Limeña, con la finalidad de saber cuánto trigo habría de resultar de las cosechas de 1837.23 De acuerdo a este documento las haciendas de Carabayllo contribuyeron con el 25% del total de trigo producido en Lima. Es decir, nuevamente, en esta época se promovió el sembrío del trigo, alimento que fue la base productiva durante el período colonial. Cultivo de trigo en Lima (1837)24
Ate 11% Surco 12% Lurín 9% ******** 7% Magdalena, Maranga y Lince 12%

Lurigancho 8% Piedra Liza 16%

Carabayllo 25%

Po s t e r i o r m e n t e, l a s h a c i e n d a s nuevamente afrontaran la reducción de su fuerza de trabajo, principalmente de los esclavos, quienes se fugaban y se enrolan en los distintos bandos de los caudillos militares. Esta situación finalmente provocará una disminución en la producción de las haciendas. Un ejemplo de esta situación, lo podemos apreciar en la hacienda Punchauca, que en 1837, contaba con 30 esclavos,25 y en 1848 se redujo a 6 esclavos.26 Este hecho también afectará al propio pueblo de San Pedro de Carabayllo. En 1838 la

El documento registra 105 haciendas distribuidas en 10 valles: Carabayllo, Piedra Liza, Ate, Surco, Lurín, Huatica, Magdalena, Lurigancho, Maranga y Legua. Véase Eco del Protectorado, así se conocía a El Peruano en 1837. 24 Diario Eco del Protectorado. 1837. 25 Aguirre, C. 1993; p. 51. 26 AGN. Protocolo notarial Nº 481.

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población disminuyo considerablemente. A pesar que muchos pobladores participaron integrando las montoneras para lograr la independencia, no lograron justicia para recuperar sus tierras ocupadas por los hacendados desde la colonia. La población indígena diminuyo y puso en peligro la propia existencia del pueblo de San Pedro. Es así, como el cura de la parroquia de San Pedro, solo empadronó a 51 pobladores (24 hombres y 27 mujeres), de quienes aseveraba:
“(...) [que] estos la mayor parte no tiene de que subsistir y se mantienen a espensas de sus mujeres que tienen el tráfico a la capital de vender plátanos(...)” 27

Esta circunstancia era tan preocupante, que incluso no se podía reunir la cantidad suficiente de pobladores para llevar a cabo la refacción de la iglesia que había sido dañada por el terremoto de 1828.

Iglesia de San Pedro de Carabayllo

Sin embargo, la comunidad de San Pedro pudo superar este trance, más aun, cuando el Estado peruano tratando de adecuarse a la economía mundial, fomentó el desarrollo agropecuario impulsando el cultivo de caña de azúcar y sobre todo del algodón. Este impulso, permitió que las haciendas del valle de Carabayllo recobren importancia, lo que a su vez permitió la incorporación de un considerable volumen de fuerza de trabajo, que durante estos primeros años fue indígena, mestiza y negros libertos. Este panorama, posibilitó dos situaciones complementarias: primero el desarrollo productivo del valle que le permitió retomar al pueblo de San Pedro su condición de centro del gobierno local y administrativo de la cuenca baja y media del río Chillón. En segundo lugar, retomar su importancia le permitió a su
27

vez el retorno de un gran número de pobladores que por una u otra razón de orden económica, política o social, les había obligado a apartarse del pueblo de San Pedro. Como vemos, durante estos primeros años, la República peruana sólo sufrió un cambio sustancial del régimen político colonial, pues el esquema de ordenamiento económico, jurídico y social fue el mismo de la época anterior. Un ejemplo de este poder fáctico puede hallarse en el uso del peso colonial, moneda que circuló hasta 1863. Por otro lado, la legislación española continuó vigente hasta 1852 en que recién comenzó a regir el nuevo Código Civil peruano. En estas circunstancias coyunturales del país se produjo una disminución de la mano de obra esclava que laboraban en las haciendas de Carabayllo. En 1839 la población esclava que trabajaba en las haciendas era de tan sólo 564 trabajadores y había 274 indígenas. 28 A pesar de estas dificultades, las haciendas fueron logrando un cierto desarrollo productivo que se incrementó décadas más adelante con los cambios del mercado internacional. En 1839, Carabayllo contaba con 27 haciendas productivas que en diversos rubros aportaban al fisco nacional un monto de 65 933 pesos, mayor al de otros distritos limeños. Estos aportes eran contribuciones que el Estado obligaba a pagar con la finalidad de restaurar el país, objetivo del cual no podían excluirse los hacendados. Asimismo, se continúo cobrando el diezmo, a pesar de ser un tributo colonial. Este gravamen fue abolido en 1859, y el clero fue atendido con un porcentaje de la renta que generaba la venta del guano. Posteriormente, el gobierno del presidente José Rufino Echenique, en la época de la explotación del guano, le dio un nuevo impulso al desarrollo económico del valle, al decretar el 7 de mayo de 1852, una ley que intentaba evitar el contrabando del fertilizante, producto muy cotizado en el mercado internacional. Así, todos los distritos de la costa serían responsables del resguardo del guano existente en su jurisdicción. Para el cumplimiento y desempeño de las acciones que la ley establecía, el gobierno designaría Prefectos y Gobernadores. La ley, señalaba
“Art. 1º. Las islas guaneras pertenecientes a la República formaran parte de los distritos y provincias siguientes: (...) Las islas de Pescadores
28

Idem.

Córdova Urrutia, J. M. (1839) 1992; p. 100.

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y los de Ancón, en los 11º 46´, corresponderán al Distrito de Carabayllo, Provincia de Lima.” 29

exigencia se hizo realidad en 1876, cuando se construyó el primer centro educativo de Lima Norte, que años después será denominado Escuela Fiscal Nº 4326, en donde solo se impartía enseñanza de nivel primario. Pe r o, t a m b i é n e l c r e c i m i e n t o poblacional trajo consigo problemas de delincuencia y esto permitió al gobierno de Mariano Ignacio Prado, mediante un reglamento firmado el 11 de diciembre de 1877, a establecer dos delegaciones de policías rurales. La primera delegación fue destinada a Carabayllo Alto, con sede en el pueblo de Chocas, y la segunda a Carabayllo Bajo.30

Presidente José Rufino Echenique (1851-1855)

De esta manera, Carabayllo amplió su jurisdicción territorial hasta las islas guaneras cercanas a su costa. Posteriormente, el extenso territorio que se gobernaba desde San Pedro se vera afectada cuando se inicio el recorte territorial, lo que a su vez dio nacimiento a la creación de nuevos distritos. Así, en 1874, durante el gobierno del Manuel Pardo se urbanizó la caleta de pescadores de Ancón y se creó el distrito de Ancón. Este balneario se convirtió en una exclusiva zona residencial para la elite aristócrata limeña.

Presidente Mariano Ignacio Prado (1876-1879)

5. El ferrocarril de Lima-Ancón-Chancay El estudio y trazo de ferrocarriles se inició durante el primer gobierno de Ramón Castilla (1845-1851) y se prolongó hasta el régimen gubernamental de José Balta (1868-1872), los cuales se construyeron con las ingentes ganancias producto de la venta del guano de isla. La construcción de estas vías férreas dio impulso principalmente a dos sectores de la economía peruana: la agricultura y la minería. Para la zona norte de Lima se proyectó tres trazos diseñados: a) El primero, iría desde Lima, cruzaría por la parte media y alta del valle de Carabayllo (Chacra Cerro, Caudivilla, Huacoy, Punchauca, Caballero, Chocas), Palpa, cuesta de Huacho, pampas de Lochihuasi hasta Sayán. No se tomo en cuenta por su excesivo costo. b) El segundo, partiría desde Lima, cruzaría solo el valle medio de Carabayllo
30

Presidente Manuel Pardo y Lavalle (1872-1876)

Ya para esta época el pueblo de San Pedro había recuperado su población, por ello se tuvo la necesidad de contar con un centro educativo para la educación de los niños. Esta
29

Tarazona, J. 1968; p. 296.

Concejo Provincial de Lima. 1888; p. 275.

C A R A B AY L LO : G É N E S I S D E L I M A N O R T E

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(Infantas, Chillón, Tambo Inga), siguiendo un trazo paralelo del ferrocarril de Ancón y de allí hasta Chancay, Chacaillo, Lomas de Lachay, Pampas de Salinas hasta Huacho. Este trazo sirvió de base para el contrato de construcción. c) El tercer trazo iría desde Lima, cruzaría Carabayllo por Chacra Cerro, Caudivilla, Pampa Libre, Puente Piedra hasta la bahía de Ancón, Huaral, Pampa de Retes, Lomas de Chancay, Pampa de Salinas, Guacho y Sayán. Este sería el trazo que finalmente se utilizará para su construcción. Cabe mencionar que este trayecto tenía tres ramales: de Huaral al puerto de Chancay; del pueblo de Huacho al puerto del mismo nombre y de Huacho a Sayán

Las haciendas y sus conexiones con el ferrocarril Lima-Ancón. 1935 (J. Gunther 1983)

6. Fuerza laboral de las haciendas limeñas El éxito en la productividad de las haciendas, tanto en la colonia como en la República, dependió del trabajo de los esclavos y peones. El 12 de agosto de 1821, San Martín decretó una resolución que establecía que a partir de la fecha cada hijo de esclavo que nacía en el Perú era libre. Éste fue el primer gesto amplio que promovió el libertador en pro de la población esclava. Durante el gobierno de Simón Bolívar se dictó las primeras reglamentaciones para los esclavos. Una ley del 14 de octubre de 1825 estableció un horario de trabajo de no más de 10 horas laborales, ningún esclavo podía recibir más de 12 azotes como castigo, prohibiéndose asimismo el uso del cepo, grillos y bregas. De igual manera, se obligaba al hacendado a entregar una libra de harina en tres raciones y dos raciones de fríjol para su manutención diaria. 33 El 3 de diciembre de 1854, el presidente Ramón Castilla decretó la abolición de la esclavitud en todo el Perú. Esta ley generó que unos quince mil negros esclavos se acogieran a su beneficio y por ello el gobierno se comprometió a asumir el costo de cada

Ferrocarril Lima-Ancón-Huacho (juliosolorzano.blogspot.com)

En 1867, el tercer proyecto es aceptado y Modesto Basadre solicitó realizar la construcción, lo que fue aceptado por el gobierno peruano. El privilegio de uso sólo se concedía al constructor para la línea de Lima a Chancay por 25 años; después la propiedad pasaría al gobierno a los 99 años. El 19 de abril de 1870, se decretó la apertura al tráfico público de la sección Lima a Ancón. Este ferrocarril tuvo una serie de dificultades para la culminación de su trazo y fue terminado recién a principios del siglo XIX.31 Esta importante vía férrea dio mayor impulso a los dueños de las haciendas cercanas o colindantes al mencionado ferrocarril e incrementó el valor de sus predios. Un ejemplo de ello lo vemos en 1871 con la hacienda Pro de Nicolás Rodrigo, cuyo valor ascendió a 172 748,55 soles.32
Costa y Laurent, F. 1908. pp. 63-66. AGN. Protocolo notarial Nº 945. En 1860, la hacienda estaba cotizada en 142.946, 3½ pesos.
32 31

33

Velasco, R. 1998; p. 2.

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esclavo e indemnizaba a cada propietario con un equivalente de 300 pesos por cada esclavo.34 Población esclava en el valle de Carabayllo (1834-1849)35
Hacienda Cerro Chocas Chuquitanta Copacabana Infantas Pampa Libre Pueblo viejo Punchauca Esclavos 31 32 15 40 168 48 18 30 Año 1834 1843 1837 1837 1832 1837 1837 1837 Esclavos 6 21 39 60 100 25 20 11 Año 1837 1853 1851 1847 1837 1846 1846 1849

Se estima que desde 1849, fecha en que llegó el primer grupo de chinos, hasta 1872, llegaron al Perú aproximadamente cincuenta mil chinos, la g ran mayoría procedente principalmente de Macao, de ahí el apelativo de “macacos”. Para 1874, el número de colonos chinos sobrepasaba los ochenta mil habitantes,36 de los cuales 24,298 chinos radicaban en Lima.37

Chinos coolíes en una hacienda algodonera

Ramón Castilla y la abolición de la esclavitud y del tributo indígena

Previo a este beneficio, el 17 de noviembre de 1849 el gobierno de Ramón Castilla promulgó una ley con el objetivo de contratar inmigrantes chinos “coolíes” para que laboren como peones, principalmente en las haciendas productoras de azúcar y algodón.

Durante casi todo el siglo XIX la inestabilidad fue una constante en la vida política, económica y social de la República peruana. La exportación del guano y el salitre confor maba un panorama económico prometedor, pero fue interrumpido por el conflicto con Chile. Durante esta época se cortó las líneas del progreso de la economía peruana. Las haciendas fueron obligadas a pagar cupos de guerra, la mano de obra disminuyó y el mercado interno y externo se redujo a límites inaceptables. Por otro lado, las islas guaneras fueron expropiadas por el gobierno chileno, y administraron las remesas de guano y salitre que se comercializaba con los países europeos. 7. Carabayllo durante la guerra con Chile Al declararse la guerra con Chile, el Concejo Municipal de Carabayllo, presidido por el alcalde Pedro Antonio Pomar, convocó a los hacendados y pobladores del valle a una reunión extraordinaria, el 1 de junio de 1879. En dicha reunión se informó a los asistentes de los últimos acontecimientos acaecidos con el país vecino, los pobladores acordaron participar en la defensa del suelo patrio. Con dicha finalidad deciden conformar el
36 37

Trabajador coolíe (Foto E. Courret siglo XIX)
Esta actitud de Castilla estuvo respaldada por los ingresos provenientes de la venta del guano y salitre. Estas divisas también permitieron abolir el tributo indígena y pagar la deuda interna y externa del país. 35 Aguirre, C. 1993; p. 51.
34

Padilla Bendezu, A. 1998; pp. 69-74. E. W., Middendorf. T. II. (1894) 1973; p. 36.

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"Escuadrón de Carabayanos", que estaría presidido por el alcalde municipal y Francisco Canevaro. En dicha reunión se elaboró un acta de compromiso en la que manifestaban su propósito de defender la patria ante cualquier agresión por parte de los chilenos.

Acta de constitución de defensa de la patria38
En el pueblo de San Pedro de Carabayllo al primer día de junio de mil ochocientos setenta y nueve. Reunido el Concejo bajo la presidencia del Señor Alcalde don Pedro Antonio Pomar y con asistencia de los señores Síndicos D. Justo Marchena y Concejal D. Nicanor Céspedes; y hallándose reunidos en gran número los ciudadanos del distrito, quienes fueron citados (según acuerdo de la sesión del quince del mes presente): hizo uso de la palabra el señor Alcalde y procedieron enseguida a formar el acta que a continuación se expresa. En el pueblo de San Pedro de Carabayllo en el 1er. día del mes de junio de mil ochocientos setenta y nueve, reunidos en gran número que deben emplear para ayudar a la Patria en la guerra que sin justicia alguna nos ha declarado Chile; y teniendo en consideración el deber en que se halla todo peruano de defender el honor nacional; Acordaron: 1° Protestar como en efecto protestan contra la guerra que nos ha declarado la República de Chile, quien a procedido infamemente cuando interponíamos nuestra mediación para evitar el escandaloso atentado de reivindicación con que amenazó a Bolivia. 2° Ofrecer nuestros intereses al Gobierno y aun nuestras vidas, siempre que llegará el caso de escarmentar a los chilenos. 3° Pedir al Supremo Gobierno la organización de un escuadrón de "Carabayanos" compuesto de doscientos plazas, el cual está llamado a desempeñar importantes servicios si intentaren un desembarque el enemigo porque el mayor número de los que forman son prácticos en los caminos de los puertos inmediatos a la Capital. Habiéndose terminado el acto nombraron para 1° y 2° jefes al señor Alcalde D. Pedro Antonio Pomar y Señor D. Francisco Canevaro: Capitanes D. Luis Solari, D. Marcos Alzola, D.D. Guillermo Larrabure y D. Hilario Bramón. Firmaron la presente 95 ciudadanos que asistieron. Con lo que terminó el acto y se levantó la sesión. Pedro Antonio Pomar Carlez Ayala Justo Marchena Aurelio Alzola Octavio E. Duran

En la noche del 15 de enero, Piérola con un grupo de militares se apostaron en una de las márgenes del río Rímac. En esas circunstancias, mandó llamar al coronel Nicolás Rodríguez, quien se encontraba en la hacienda Vásquez (hoy El Agustino) al mando de un contingente militar en la última línea de batalla. Lo llamó para recibir información sobre la situación reinante en Lima, y sobre todo para informarse acerca de una ruta que le permitiera llegar con facilidad al poblado de Canta sin necesidad de atravesar el valle bajo de Carabayllo.

Nicolás de Piérola. Presidente del Perú (1879-1883)

Enterado del llamado, el coronel Rodríguez se dirigió al lugar acompañado de su ayudante Ismael Idiáquez, siendo interrogado por Piérola quien le manifestó su intención de dirigirse a Canta sin pasar por Lima, pues temía que ocurriera lo mismo que con los balnearios del sur (Chorrillos, Barranco y Miraflores), a los que el ejército chileno incendió. Ante la insistencia del presidente Piérola, el coronel Rodríguez le informó que:
“[existen unos] ...senderos intransitables que solemos pasar cuando cazamos venados, pero allí la marcha es excesivamente penosa...” 39

Durante la guerra contra Chile, el valle de Carabayllo tendrá un rol protagónico. Después de las batallas de San Juan y Miraflores, llevadas a cabo el 13 y 15 de enero de 1881 respectivamente, el presidente Nicolás de Piérola se retiró del campo de batalla y se dirigió a la sierra central.
38

A pesar de las dificultades, Piérola ordenó al coronel Rodríguez guiarlos por dichos senderos. La comitiva inició su recorrido cruzando el río Rímac, rodeó el cerro San Cristóbal, recorrieron la quebrada de Canto Grande y de allí cruzaron hacia el valle del Chillón, llegando al pueblo de Punchauca, ubicado en el camino que va hacia Canta. Desde allí Nicolás de Piérola se dirigió a la sierra central con el fin de evitar la rendición de la Plaza, no sin antes comunicar a través de su secretario Aurelio García y García, el 16 de enero de 1881, al coronel Belizario Suárez, jefe militar de la Plaza, que se retire de
39

Castro Pozo, H. Ob. Cit. pp. 38-41.

Basadre, J. 1969; p. 316.

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la ciudad de Lima sin ofrecer resistencia alguna a las tropas chilenas, con la finalidad que éstas respeten el centro de la ciudad. Comunicado de Nicolás de Piérola al coronel Belizario Suárez, jefe militar de la Plaza de Lima (16 de enero de 1881)40 Secretaría de S.E. el Jefe Supremo en campaña Punchauca, Enero 16 de 1881 Sr. Corl. D. Belizario Suárez S.E. S.E. el Jefe Supremo acaba de recibir del Sor Secretario de fomento la siguiente comunicación: “Exmo Sor. Reconocida la autoridad del Sor Torrico (Alcalde Lima en 1881), como representante de la ciudad de Lima y del Sor Corl Suarez como encargado de las fuerzas militares, hubo cabildo de notables en el que se dio lectura a la proposición del gral Baquedano de respetar Lima a condición de que se retiren las fuerzas que la ocupan y que no sufran las pocas fuerzas chilenas que va a mandar tomar posesión de ella, lo que fue aprobado. Estando lo resuelto en armonía con la situación creada por las batallas libradas en los días 13 y 15 del presente mes, me ordena S.E. el Jefe Supremo decir a Ud. S. Que aprueba dicho acuerdo, desde que toda resistencia armada con los pocos elementos de que hoy se dispone en Lima, solo conducirá a dar al enemigo un pretexto para practicar en la Capital los actos de bandalaje y desolación, con que ha venido marcando su camino, y manda en, consecuencia que U.S. emprenda su retirada sobre la provincia de Canta, con las fuerzas que le obedecen y las que U.S. pueda reunir. Dios gde a U.S. Aurelio García y García Aun conservando su título de Jefe Supremo de la República, Piérola arribó conjuntamente con su comitiva al poblado de Chocas y desde allí declaró que la residencia del gobierno será el lugar donde él y su comitiva se encuentren; es decir, sería una sede itinerante. Aquí mismo dividió al Perú en tres zonas político militares (norte, centro y sur) y dotaba a cada jefe militar de amplias facultades gubernativas41. El norte estuvo a cargo del contralmirante Lizardo Montero, el centro al mando del coronel Juan Martín de Echenique (fue reemplazado en el mes de junio por Andrés Avelino Cáceres, quien organizo la Campaña de la Breña) y el sur a cargo de Pedro A. del Solar.
40 41

8. La recuperación de las unidades de producción Acaecidas las guerras con los ejércitos chilenos y ante la imposibilidad –al menos durante los primeros años posteriores a la guerra– de que el grueso de la población vuelva a sus actividades agropecuarias, una parte de la población se dedicó a la pesca de camarones en el río Chillón. Esta actividad económica fue practicada por un buen número de pobladores, quienes formaron un gremio de Camaroneros. Estos trabajadores laboraban desde Márquez –desembocadura del río Chillón– hasta Macas.42 Por otro lado, la guerra con Chile ocasionó un retroceso y estancamiento en el desarrollo de la producción agrícola peruana. En plena guerra algunos hacendados buscaban formas para mantener su producción. La hacienda Infantas, contaba con un trapiche para moler caña de azúcar y un destilador de ron de caña, su propietaria, la Sociedad Althaus y Tenaud, en un intento por darle sostenibilidad a la empresa, realizó un convenio con el hacendado de Asnapuquio para que su caña fuera molida exclusivamente en el trapiche de Infantas. Este convenio, de tres años de duración, estipulaba adicionalmente la producción de ron de caña en el mismo trapiche. Por esta labor y en vista de la escasez de circulante, la hacienda Infantas cobraría en especie el 40% de la producción de caña molida y de la elaboración de ron.43 Po s t e r i o r m e n t e , l a s u n i d a d e s productivas se fueron recuperando y se vio impulsada con la agroindustrialización. Es así como, a la clásica producción de caña de azúcar, se sumó el algodón que, para inicios del siglo XX representó uno de los productos de mayor demanda en el ámbito mundial.

Cosecha de algodón
42 43

Rubatto, R. 1990; pp. 198-199. Rivera Serna, R. 1984; pp. 19-25.

Concejo Provincial de Lima. 1888; p. 275. AGN. Protocolo notarial Nº 593.

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En este proceso de recuperación, la economía y la agricultura peruana pasaron por tres grandes momentos: - La etapa de reconstrucción (1890 a 1900). Se organizaron las Cámaras de Comercio francesa, española, del Callao, Arequipa y Lima; se establece el Banco Italiano, se estructuran los bancos hipotecarios, surge la Sociedad de Agricultura y Minería. - Etapa de afianzamiento y crecimiento agrícola y de exportación (1901-1930). Las empresas agroindustriales lograron exportar productos como el azúcar y el algodón, que se vieron favorecidos por los conflictos acaecidos de la primera guerra mundial. - Etapa de modernización y afirmación económica (1931-1960). Las haciendas se implementan con diversas maquinarias agroindustriales.

fueron destinados para trabajos agrícolas en el valle de Carabayllo. En Carabayllo, la hacienda Caudivilla fue una de las que contrató mayor cantidad de mano de obra oriental: Población asiática en el valle de Carabayllo (1899)
(Fukumoto, M. 1998)
Hacienda Propietario Supervisor N° Inmigrantes y procedencia Caudivilla Rafael Canevaro Tomoki 50 Hiroshima Puente José Giacometti Mori 30 Hiroshima 26 Piedra (italiano) (italiano)

La fuerza de trabajo asiática destacó por ser muy laboriosa y pudo adaptarse a un periodo intensivo de trabajo. Esta apertura del mercado laboral para inmigrantes asiáticos fue abolida en 1923. Pero a causa de la coyuntura bélica que atravesó Europa con la primera guerra mundial (1914 – 1918), que provocó una gran demanda del sector agrícola, el gobierno de Augusto B. Leguía impulsó una nueva apertura del mercado nacional. Sin embargo, en la década de 1910, los propietarios de las haciendas de Carabayllo para no verse perjudicados económicamente con la inestabilidad política, económica y social, optaron por arrendar sus propiedades con la finalidad de obtener un rédito, librándose de todo compromiso y riesgo de administración de la empresa agrícola. Arrendatarios de haciendas del valle de Carabayllo (1918 – 1919)
(Alternativa. 1993)
Hacienda Trapiche y Olivar Chocas Huatocay Caballero y Huarangal Punchauca Has 319,0 377,0 116,0 319,0 248,2 87,0 304,5 232,0 34,8 174,0 907,7 443,7 63,8 522,0 24,7 1 087,5 5 260,9 Propietario Mendoza y B. M. Inirritegui Vda. Céspedes Test. Calmet Miguel Echenique Miguel Echenique L. Cossio Milne y Cía. C. Monje Rigoberto Molina Milne y Cía Test. Simonelli M. Sotomayor Tomás Marzano M. Arzola Cía. Carabayllo Arrendatario Celso Vásquez Test. Calmet M. Solar Cía. Carabayllo Milne y Cía.

Plano del valle de Carabayllo alto y bajo. 1893.
(AGN. Ministerio del Interior Nº 18)

Este lento desarrollo del sector agroindustrial nuevamente tuvo que afrontar la escasez de la fuerza de trabajo, más aun después de la interrupción de la migración china al Perú. Ante esta situación, el gobierno de Piérola promovió la llegada de la mano de obra japonesa, mediante un decreto firmado el 19 de setiembre de 1898. Del primer grupo de japoneses que llegó al Perú en 1899, ochenta

Cuchicorral La Molina Chacra Grande Pascal Pueblo Viejo Pampa Libre y Anexos San Lorenzo Chacarilla Copacabana Pancha Paula Caudivilla y Anexos Total

E. San Martín

Test. Simonelli Rigoberto Molina J. Ferreyros

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La I Guerra Mundial favoreció a la producción de azúcar que, debido a las altas cotizaciones que alcanzó en el mercado mundial. Se convirtió en un producto netamente de exportación, transformando la costa norte y central del Perú en la zona azucarera más importante del Perú.

Ingenio de Caña de azúcar.

Caña de azúcar.

Posteriormente, a partir de 1925, comenzó la disminución pues los precios bajaron al punto que muchos ingenios se vieron oblig ados a cer rar sus instalaciones temporalmente. Es así como Chacra Cerro, Pro, Chuquitanta y Carapongo (este último, en el valle del Rímac) dejaron de producir azúcar entre 1925 y 1926. En todo el valle de Carabayllo sólo quedó funcionando el ingenio de Naranjal, que en 1938 también dejó de producir azúcar.

El éxito del cultivo de caña de azúcar y algodón en el mercado mundial llevó a que muchos extranjeros y empresarios adinerados a formar sociedades y compañías agrícolas. Estas organizaciones empresariales compraron tierras agrícolas de diversas haciendas y las fusionaron. Por otro lado la producción de algodón permitió el surgimiento de una mediana industria algodonera, tanto en la costa central como el sur del Perú. Las haciendas dedicadas a la producción de esta materia prima instalaron máquinas desmotadoras, con las cuales procesaron la fibra textil empaquetándola en pacas para su posterior transporte y venta.44 Éste es el caso de las haciendas Chacra Cerro y Chocas, en el valle de Carabayllo, siendo esta última la encargada de procesar el algodón que elaboraban las haciendas vecinas de Caballero y Punchauca. Pero del algodón no sólo se aprovechaba la fibra, sino también la semilla o pepa de la cual se extraía aceite.

Procesando caña de azúcar en un Ingenio.

A partir de fines del siglo XIX, la propiedad y administración de las haciendas fue cambiando en cuanto a la estrategia de manejo empresarial. En este sentido, muchas unidades productivas fueron compradas, ya no por personas individuales sino por compañías o sociedades agrícolas, quienes asumieron la conducción de la propiedad con mayor efectividad. Esta estrategia permitió que las propiedades no se subdividan por vía de herencia, hecho que sucedía cuando el propietario era una sola persona.

Poblado de Chocas. Contaba con una desmotadora y empacadora de algodón
El algodón peruano será muy cotizado en el mercado exterior a partir de 1905, debido a su alta calidad. Fermín Tanguis, produjo el algodón de fibra larga, y por eso fue preferido por la industria textil internacional.
44

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Al iniciarse la segunda guerra mundial (1939-1945), la producción algodonera decayó debido al cierre del mercado europeo, incluyendo al país oriental del Japón. El azúcar tuvo mejor suerte ya que su demanda se incrementó, principalmente hacia el mercado norteamericano. A partir de la década del treinta, los trabajadores de las haciendas eran peones de procedencia mestiza, principalmente del norte y centro del país, llamados enganchados, quienes se constituyeron en esencial mano de obra que se caracterizaba por ser de bajo costo. Durante esta etapa surgieron los primeros movimientos sindicales que promovieron una serie de reivindicaciones sociales, no sólo de trabajadores de clase obrera sino también campesina. Estas acciones fueron promovidas por los partidos políticos de masas, como el APRA y el Partido Comunista, que tratando de ganar protagonismo, apoyaron la reivindicación y defensa de los derechos sociales de la clase trabajadora. Otro aspecto a considerar es la dinámica social que se desenvolvía en el pueblo de San Pedro de Carabayllo. Lima inicia un crecimiento urbano y los ejes viales importantes van a ser los focos del establecimiento urbano. En Lima Norte, el ferrocarril Lima-Ancón y la carretera Lima Canta se constituirán en el eje de los nuevos centros urbanos, esto va a provocar un aislamiento de San Pedro de Carabayllo, ya que ambas vías estaban distantes del pueblo. Por ello, San Pedro se mantendrá como un pueblo rural ajeno a la modernidad en términos de desarrollo. Sin embargo, el pueblo tuvo algunas excentricidades, como la llegada del cine en 1938, lo cual motivo a la comunidad a construir un local adecuado para las proyecciones cinematográficas. En 1953, el Concejo Municipal de Carabayllo adquirió un grupo electrógeno para dotar de energía eléctrica durante las noches a la población. El servicio de luz estaba restringido a un horario de 6:00 p.m. a 11:00 p.m. y la tarifa mensual que pagaba cada poblador era de S/. 2.00 soles. En ese año el alcalde era el Sr. Daniel Peláez Tataje, uno de los últimos alcaldes que aún reside en el pueblo de San Pedro de Carabayllo. Históricamente la capital del distrito de Carabayllo fue el pueblo de San Pedro. Pero formalmente, de acuerdo a la Ley Nº 12301 emitida durante el gobierno de Manuel A. Odría, el 3 de mayo de 1955, se le otorga a

Labor que se desarrollaba en una desmotadora de algodón

Posteriormente, la crisis económica de los Estados Unidos en 1929-30 afectó a la producción de azúcar, y de otras materias primas. Los cambios de la economía mundial provocaron que muchos empresarios agrícolas transformen sus ejes de desarrollo, alternando en algunos casos la siembra de algodón con la crianza de ganado vacuno. El auge de los diversos productos lácteos se presentó en Arequipa y en el valle de Carabayllo, principalmente en las haciendas La Molina y San Diego. Este apogeo duró hasta mediados del siglo XX. En los años treinta, la producción de azúcar –en los valles de Carabayllo y el Rímac– alcanzó un volumen de 17 076 toneladas métricas,45 que eran procesadas en los ingenios de la zona. En Carabayllo existían seis ingenios. Ingenios en el valle de Carabayllo (1930)46
Ingenio Infantas Puente Piedra Haciendas a las que prestaba servicios Sociedad Agrícola Infantas, Caudivilla, Punchauca y Collique Infantas Puente Piedra, Chacra Soc. Agrícola Puente Piedra Ltda. Grande, San Juan de Dios, Libre, La Ceniza, San Lorenzo, La Molina, San Diego y Copacabana. Banco Italiano Chacra Cerro Eulogio Fernandini Testamentaria Isaac Eguren Soc. Agrícola Naranjal Pro Chuquitanta Naranjal, La Granja, Aznapuquio Propietario

Chacra Cerro Pro Chuqui tanta Naranjal

45 46

Garro, E. 1935; p. 405. Idem..

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San Pedro de Carabayllo la categoría de pueblo y capital del distrito. En 1963, el alcalde José Saco, compró dos terrenos, uno se destino para el campo deportivo de fútbol del pueblo y otro terreno se cedió para la construcción del colegio fiscal N° 4326, que actualmente es el colegio nacional N° 2050 “República de Argentina”, nombre que se puso en honor a la nacionalidad del Libertador José de San Martín. Además, construyó un reservorio y un local donde se instalo la bomba para abastecer de agua a los pobladores del pueblo. En 1965, durante la gestión del alcalde Julio Hirama Negrillo, se realizó un Congreso de Alcaldes de Lima Metropolitana en el local municipal de Carabayllo, con motivo de celebrar un aniversario más del primer distrito de Lima Norte. En la década de 1970 la sede de la municipalidad distrital se trasladará a la margen opuesta del río Chillón, a la altura del kilómetro 18 de la Av. Túpac Amaru (carretera a Canta). Esta nueva ubicación municipal se debió al creciente desarrollo urbano que se extendía a lo largo de la Av. Túpac Amaru, desde el kilómetro 16 hasta el 23. De esta manera, nuevamente el pueblo de San Pedro, capital del distrito de Carabayllo, quedará postergada en una dinámica rural. Al punto de convertirse su antiguo local en una agencia municipal que se mantiene hasta la actualidad. 9. Punchauca y Caudivilla: dos modelos en la etapa republicana A. Hacienda Punchauca En 1821, los propietarios de la hacienda Punchauca, Jacinto Jimeno y su esposa Mariana Domínguez se convirtieron en anfitriones del Libertador José de San Martín y el virrey José de La Serna. Este hecho inscribió en las páginas de nuestra historia peruana a la hacienda Punchauca. Posteriormente, cuando José de San Martín, después de declarar la independencia del Perú, y al asumir el poder como Protector de la Nación declara la extinción del Tribunal de la Santa Inquisición y en su lugar crea la Dirección General de Consolidación en donde se pagarían en adelante los censos impuestos a las haciendas y demás propiedades. En 1822, el gobierno peruano reconoce al Ministro de Hacienda Hipólito Unánue, a través de la Tesorería de la Casa de la Moneda,

una renta del 4 % de un principal de 44 000 pesos, en vista que este funcionario había renunciado a su sueldo. Este caso tiene como antecedente el año de 1817, en que el gobierno español, al cual servía en ese momento Hipólito Unánue, dispuso se le pague los intereses al 4% de 44088 pesos y 7 ½ reales, monto que le correspondía por sus servicios. Posteriormente, en la lucha por la independencia, Hipólito Unánue se une a la causa libertadora lo cual le trajo como consecuencia la perdida de sus bienes y la exposición de su integridad física. En 1822, estando ya establecida la independencia peruana, José de San Martín lo nombra Ministro de Hacienda y ordena que se le continúe pagando los intereses del 4% de 44000 pesos, establecido en el gobierno español, pues la nueva administración gubernamental debía asumir todos los compromisos contractuales del fenecido gobierno español. Sin embargo, en 1823, el primer Congreso Nacional ordenó que esta asignación sea restituida a la masa de los Bienes Nacionales por un período de cinco años, lo que perjudicó los intereses de Unánue. Posteriormente, durante el gobierno de José Bernardo Tagle, el Estado peruano le adjudicó varios capitales en pago de su crédito, lo cual alcanzaba el monto de 60 088 pesos y 7 ½ reales, pero Unánue no pudo cobrar debido la disposición emitida por el Congreso. Pasados los cinco años, en 1828, Hipólito Unánue solicitó al gobierno del Perú se le restituya los 60 088 pesos y 7 ½ reales que le despojó el Congreso Nacional. El gobierno reconoció la deuda de 60 000 pesos y ordenó se le pague 15 000 pesos en dinero y 1000 pesos en billetes de crédito nacional. Los 44 000 pesos restantes se gravaron en varias haciendas, destacan entre ellas: - La hacienda Cañete, donde se impuso 11 000 pesos. - La hacienda Punchauca, gravado con 9279 pesos y 5 reales.47 En 1830, los réditos o intereses de estos montos gravados se dejaron de pagar a la Dirección General de Consolidación, para que se le pagase directamente a Hipólito Unánue. Durante estos primeros años de vida republicana, la hacienda Punchauca era dominio de Juan Jimeno, quien había heredado la hacienda de su padre Jacinto Jimeno.48
47 48

AGN. Protocolo notarial Nº 221-A. Córdova Urrutia, J. M. (1839) 1992; p. 99.

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Por otro lado, la hacienda Huacoy estaba bajo el dominio de Juan Aliaga. El desarrollo de estas dos haciendas nos interesa en forma particular, porque ellas conformaban, en determinados momentos, una sola unidad de producción. En 1847, los acreedores embargaron la hacienda a la familia Jimeno. En mayo de 1848, se realizó un inventario y tasación de la hacienda, donde destacó la presencia solo de 6 esclavos, 4 varones y 2 mujeres. El valor total de la hacienda ascendía a 77 157 pesos y 5 ½ reales.49 La composición territorial de la hacienda comprendía las siguientes tierras: - Tierras de Punchauca: 87 fanegadas y 2 fanegas. - Tierras de Cuchicorral: 6 fanegadas, 1 fanega, 10 almudes y 644 varas. - Tierras de montes en Cuchicorral: 33 fanegadas. - Tierras ganadas a los montes: 4 fanegadas. En cuanto a los linderos, Punchauca limitaba: “(...) por la parte de arriba linda con Caballero (...) y aguas abajo [por el río] con el lindero de Huacoy frontero a Cochicorral(...)” 50 Posteriormente, la integridad de la hacienda Punchauca se vera afectada por las intensas lluvias que se producían en la sierra de Canta, lo que causó el desborde del río Chillón y Punchauca perdió más de 40 fanegadas de las 174 que poseía. Por ello, en 1851 cuando se remata la hacienda por deudas, su valor fue de 51 082 pesos y 1 real.51 El comprador fue el Senador del Congreso Nicolás Olivera, quien lo adquiere por encargo de Pedro Gonzáles de Candamo.52 En 1864, el gobierno de Juan Antonio Pezet decreta una ley en la que dispone que todas las haciendas que tenían cargas censales podían redimirlas al Estado, quien a su vez se encargaría de expedir unos certificados a los beneficiarios de los censos. Así, Pedro Gonzáles Candamo solicita a la Dirección de Crédito y Guano la redención de los censos que gravaban la hacienda de su propiedad, la misma que alcanzaba un monto de 38 300 pesos, de los cuales 9 279, 5 pesos pertenecían a los herederos de Hipólito Unanue.53 Al fallecer Pedro Gonzáles Candamo en 1866, sus tres hijos y herederos deciden dividirse los bienes.
Idem. Id. 51 AGN. Protocolo notarial Nº 481. 52 AGN. Protocolo notarial Nº 719. 53 AGN. Protocolo notarial Nº 736.
50 49

Así, la hacienda Punchauca fue adjudicada a Carlos Gonzáles Candamo, quien continuó el proceso de redención de censos, y pagó en 1866 la cantidad de 38 300 pesos al Banco del Perú, quedando liberada la hacienda de los montos principales de censos. En 1869, Manuel Candamo54 y el alemán Arturo Heeren formaron una sociedad mercantil denominada Candamo y Compañía,55 dedicada a enganchar colonos chinos y trasladarlos al Perú para alquilarlos o venderlos como mano de obra para las haciendas. Esta compañía va admitir a los hermanos Carlos, Virginia y Mercedes Gonzáles Candamo como comanditarios o accionistas. El capital que aportaron fue de 80000 soles de plata, monto en la que fue valorada la hacienda Punchauca, propiedad de Carlos Gonzáles Candamo.

Manuel Candamo, Socio de la sociedad “Candamo y Cía”. (1869) Fue presidente del Perú entre 1903-1904

En este período llegan al Perú muchos inmigrantes chinos (1849-1874), posteriormente arribaran japoneses. Un gran número de estos trabajadores llegaran a las haciendas del valle de Carabayllo. Muestra de su presencia se pueden ver a través de sus evidencias gráficas. En Punchauca, en las paredes interiores de la hacienda existen escritos orientales hechos a lápiz. Lamentablemente, una de las paredes, con mayores escritos, se ha destruido y solo queda otro muro muy deteriorado con algunos gráficos.
En 1903 Manuel Candamo llegó a ser Presidente del Perú, pero gobernó solo un año, pues falleció en Arequipa. Candamo pertenecía a la línea de los civilistas, que representaban principalmente a los intereses de la oligarquía costeña y ejercieron su predominio político durante la llamada República Aristocrática (1895-1919). 55 AGN. Protocolo notarial Nº 743.
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Escritura oriental en Punchauca. Lamentablemente este muro se ha caído.
(Foto E. Quispe. 1999)

En 1879 estalla la guerra del Pacífico entre Perú y Chile. Los chilenos ocupan Lima en 1881 y el Presidente Nicolás de Piérola se retiró al centro del país y llegando a la hacienda Punchauca ordena a su Secretario Aurelio García y García para que comunique al Coronel Belisario Suárez, Jefe militar de la Plaza, que se retire de Lima sin ofrecer ninguna resistencia para que la ciudad sea respetada por los invasores.

Fragmento de la Carta, escrita en Punchauca, durante la guerra con Chile.

En el contrato se puntualizaba que en las tierras de la hacienda sólo se debía sembrar cultivos de pan llevar, más no plantíos de caña de azúcar. Esta cláusula se insertó porque las tierras sembradas con caña de azúcar empobrecían r á p i d a m e n t e l o s t e r r e n o s a g r í c o l a s, perjudicando posteriormente los sembríos de otros productos. Sin embargo, en el primer tercio del siglo XX, se producirá un alza del precio del azúcar lo que promoverá nuevamente la siembra de caña de azúcar. En 1932, la caña producida por Punchauca y de otras haciendas vecinas se trasladaban al ingenio de Infantas.57 Este monopolio permitió asegurar una uniformidad en los precios de venta, así como su fácil traslado a los puertos del Callao y Ancón, a través de la vía férrea. Por su parte, el algodón también se sumará a este auge, principalmente por que su producción representaba un bajo costo en los elementos de producción.58 En 1933, la propietaria de Punchauca, María Mujica, viuda de Echenique, y su hija Pilar Echenique, declaran que su hacienda media 160 fanegadas con 373 milésimas de fanegada. Este mismo año María y Pilar, venden la hacienda Punchauca a los italianos Luis Nicolini, Ernesto Nicolini y Salvador Giurato, quienes fundan ese año la Compañía Agrícola Punchauca S.A. (CAPSA). Punchauca fue administrada directamente por la CAPSA hasta 1944, después fue arrendada, hasta 1955, a la Sociedad Agrícola Huarangal Limitada (SAHL). En 1958, Luis y Ernesto Nicolini Pescheira, representantes de CAPSA y SAHL, respectivamente, arriendan la hacienda a Enrique Dibós Dammert por el lapso de un año, renovándolo hasta 1961.59 En cuanto a su extensión, a partir de 1958, la hacienda Punchauca contará con 390 hectáreas y 4.089 m2, que se mantendrán hasta la década de 1970. Sus límites eran:
“(...) Norte, con la hacienda Caballero, por el Oeste con el río Chillón, siguiendo una dirección Sureste atravesando una zona de montes en una longitud total de 1378 mts; por el Este a 8 metros del eje de la carretera a Canta una longitud de 5,426. 505 metros; por el Sur con la hacienda Huacoy(...)” 60

El norte de Lima fue transitada constantemente por las tropas chilenas, quienes a su paso saqueaban las haciendas e imponían cupos. Ante estos acontecimientos, Carlos Gonzáles decide en 1891, arrendar la referida hacienda a la sociedad José Canevaro e hijos por un lapso de 10 años, con una merced conductiva de:
“(...) 2,400 soles anuales, pagaderos en oro o plata sellada con exclusión de todo papel moneda creado o por crearse aunque sea de circulación forzosa(...)” 56
57 58

Garro, E. 1935; p. 405. Idem. p. 406. 59 Oficina de Registros de Lima y Callao (ORLC). Antecedentes dominales de las haciendas Caudivilla, Concon, Huacoy y Punchauca. 60 ORLC. Id. Asiento 37.

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AGN. Protocolo notarial Nº 103.

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Propietarios y arrendatarios de la hacienda Punchauca: República (1839-1961)
Nº 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 Propietarios Mariana Domínguez, viuda de Jacinto Jimeno, y Juan Jimeno, hijo Nicolás Olivera Pedro Terry Pedro Gonzáles Candamo (Candamo y compañía) Manuel Pomar y Gaviria (arrendatario) "José Canevaro e hijos" (arrendatarios) Miguel Echenique María Mújica, viuda de Miguel Echenique, y Pilar Echenique, hermana Compañía Agrícola Punchauca S.A. (CAPSA) Sociedad Agrícola Huarangal Ltda.. (SAH.Ltda..)(arrendatarios) Enrique Dibós Dammert (arrendatario) Año 1839 1851 1851 1859 1879-1889 1891-1900 1911 1932 1933 1944-1958 1958-1961

Hasta la mitad del siglo XX, la casa fue la residencia de los distintos propietarios de la hacienda. Sin embargo, a partir de la década de los años '70, cuando se produjo la Reforma Agraria llevada acabo por el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, los trabajadores de la hacienda se convirtieron en dueños de las tierras agrícolas, quienes a su vez constituyeron la Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Caudivilla, Huacoy y Punchauca. Durante los primeros años de funcionamiento, la casa-hacienda será la sede administrativa de la cooperativa, pero después se optará por abandonarla y reservarla como propiedad para ser transferida al Estado. En 1971, la comisión encargada de las actividades de celebración del Sesquicentenario de la independencia del Perú, programó la realización de una ceremonia recordatoria de la Entrevista de Punchauca. Dicho acto cívico se llevó a cabo el 2 de junio, en las instalaciones de la referida casahacienda, dejando como recuerdo de ese gesto protocolar una placa recordatoria en el frontis del referido inmueble, específicamente debajo de la escalera de ingreso.61 Lamentablemente esta placa se ha perdido.

Mapa de los límites de las haciendas Santiago de Punchauca y Caballero. Siglo XVIII
(AGN. Título de Propiedad Leg. 44 Cuad. 772, año 1720)

Placa recordatoria en honor a la Entrevista en Punchauca (1821-1971)
EN ESTE LUGAR SAN MARTÍN EXHORTÓ AL VIRREY LA SERNA A DEPONER LAS ARMAS Y ADHERIRSE A LA CAUSA DE LA EMANCIPACIÓN SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU Punchauca, 2 de junio de 1971

La capilla de Punchauca En la actualidad la estructura del edificio de la casa-hacienda de Punchauca esta “herida”, pues va siendo destruida por los mismos pobladores quienes ante el desconocimiento de la riqueza cultural que encierra dicho recinto no la valoran y por ende no la cuidan y preservan. Cuota de responsabilidad tienen las autoridades encargadas de cuidar nuestro Patrimonio Histórico Cultural, porque no asumen su responsabilidad de gestionar los medios para su recuperación, restauración y promoción. La casa-hacienda de Punchauca conserva un estilo neoclásico, que se puede observar por la presencia de columnas que se encuentran al ingreso de la casa. De no estar la capilla construida en el lugar en que se encuentra actualmente, podría distinguirse claramente una fachada simétrica, en la que la escalera de dos entradas marca frontalmente el centro del edificio.

Si bien en 1974 se definió el área de la casa-hacienda para ser transferida al Estado, hasta la fecha esta transferencia no se ha producido formalmente. Recién en 1980, el Ministerio de Educación, mediante Resolución Ministerial Nº 0928-80-ED, del 23 de julio, declaró al edificio como Patrimonio Monumental de la Nación. Pero de esa fecha a la actualidad nada sea hecho para refaccionarla, sus paredes son mudos testigos de las

61 Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú. 1972; p. 603. Con motivo de esta ocasión, el Dr. Tomás Catanzaro expresó un discurso alusivo a este momento histórico. pp. 153-158.

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personalidades que ocuparon, sus instalaciones. Hasta la fecha se mantienen en pie, pero heridos por la despreocupación de las autoridades y pobladores en general. En los últimos años la edificación se ha deteriorado aceleradamente, por lo que urge su pronta recuperación para que se constituya en uno de los ejemplos “vivientes” de nuestra historia local, regional y nacional. De manera que nos permita reencontrarnos con nuestro pasado pero con una visión de futuro en el que se inserta la modernidad.

otorga en herencia a sus hijos.63 Esta aparente división interna en realidad no implicaba una fragmentación externa, pues cuando se trataba de asuntos relacionados a la hacienda, como la mejor dotación de agua de riego, se nombra tan solo a un representante.64 Mientras la hacienda estuvo en poder de la familia Aliaga (1816-1858), se producirá la división interna.65 Posteriormente, a partir de 1858, toda la hacienda pertenecerá a los esposos Bartolomé Jorge Brown y María Manuela Aliaga y Calatayud, quienes en este mismo año venden la propiedad a Juan Montero al precio de 44,680.3 pesos, valor fijado según la tasación realizada en 1855.

Hacienda Santiago de Punchauca (Detalle de placa recordatoria) (Foto INC 1980)

B. Hacienda Caudivilla A partir de la época republicana la hacienda Caudivilla será objeto de una serie de divisiones producto de las transferencias hereditarias. Al fallecer Sebastián Aliaga y Colmenares, dueño de la hacienda Caudivilla se dividirá entre sus 4 hijos y herederos. Así, en 1824, el Capitán Juan José Aliaga62 y Santa Cruz, Conde de San Juan de Lurigancho, poseedor de la cuarta parte de la referida hacienda, establece en su testamento la posesión y derecho de su propiedad a sus 7 hijos herederos. Para tal efecto, otorga poder a su esposa Juana Calatayud Navia Bolaños, para ejecutar dicha posesión. Adicionalmente, nombra a su hijo mayor Juan Crisóstomo Aliaga y Calatayud, como albacea de los mayorazgos de su propiedad. Posteriormente, la cuarta parte de Caudivilla, propiedad de Juan José Aliaga, termina convirtiéndose en 7 partes, por que lo

Retrato de Juan Crisóstomo Aliaga y Calatayud
(M. Rugendas 1975)

Caudivilla y su relación con otras haciendas La unificación territorial de la hacienda Caudivilla se inicio con Bartolomé Jorge Brown, pero será Juan Montero, nuevo dueño de dicha propiedad, quien la fusionará con otras haciendas colindantes como Concon (1865) y Huacoy (1868) En 1865, Juan Montero compró la hacienda Concon, propiedad de José Miguel Torres Vásquez, a un precio de 40 000 pesos.66 En setiembre de 1868, los hijos de Juan Montero, Esteban y Toribio Montero Elguera, a través de Emilio Althaus, compran la hacienda Huacoy, que le pertenecía a los
AGN. Protocolo notarial Nº 40. Córdova y Urrutia, J. M. (1839) 1992. p. 99. La hacienda Caudivilla contaba con ocho riegos de agua. 65 AGN. Protocolos Nºs. 27-40-250-164-978-979-475. 66 AGN. Protocolo notarial Nº 987.
64 63

La familia Aliaga fue una de las familias más pudientes de la Lima colonial. Era dueño de diversos bienes muebles e inmuebles - urbanos y rurales - los cuales le permitió fundar un mayorazgo. Jerónimo Aliaga, compañero de Francisco Pizarro en la conquista del Perú, con una real autorización fundó el mayorazgo el 9 de diciembre de 1547. Torres Saldamando, E. 1888; p. 429.

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hermanos Juan, Isabel, Margarita y Carlos Aliaga Puente, al precio de 37 277 pesos. Durante el siglo XIX, la familia Montero unió las haciendas Caudivilla, Concon y Huacoy en una sola propiedad. Juan Montero, dueño de Caudivilla y Concon, en su testamento de 1868, señalo que lo heredarían sus 7 hijos (Ramón, Manuel, María Natividad, Juan Crisóstomo, María del Carmen, Esteban y Toribio Montero Elguera). 67 Valor de las propiedades de la familia Montero
Haciendas Caudivilla Concon Huacoy Valor 44.680.3 pesos 40.000 pesos 37.277 pesos 121.957.3 pesos

En 1867, dos de los hijos de Juan Montero, Ramón y Toribio Montero Elguera, arriendan de Cipriano García, las haciendas Pampa Libre, Gallinazo y San Pedro Alcántara, que se ubicaban al otro lado del río. El arriendo empezó en 1869 y duró 10 años. En este período la familia Montero domino grandes extensiones de tierras en Carabayllo. Los Montero se dedicaban a la construcción de ferrocarriles, logrando obtener diversos contratos y concesiones con el Gobierno peruano, lo que le permitió obtener sustanciosas ganancias que invirtió en la compra de un sinnúmero de inmuebles urbanos y rurales. En 1870, los Montero venden las haciendas Caudivilla, Concon y Huacoy a Mariano Laos, quien paga por ellas la suma de 1´125.000 pesos, equivalente a 900.000 soles de la época.68 Es a partir de esta venta que las tres haciendas son denominadas Caudivilla y anexos. 69 Adicionalmente, los hermanos Montero traspasan a Laos el arrendamiento de las haciendas Pampa Libre, Gallinazo y San Pedro Alcántara. Esta venta significó un gran negocio para los Montero, pues inicialmente ellos las adquirieron a 121.957.3 pesos y lo vendieron por un precio nueve veces mayor. Sin lugar a dudas, esta venta fue una de las mejores realizadas en el valle de Carabayllo. Al igual que en la época colonial, durante la república los problemas por un mejor abastecimiento de agua de riego no le serán
AGN. Protocolo notarial Nº 856. El gobierno había establecido un cambio de moneda nacional en 1862, denominándose en adelante “el sol”. 69 AGN. Protocolo notarial Nº 575.
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ajenos a los propietarios de las haciendas de Caudivilla-anexos y Collique. En 1871, Lorenzo Arrieta, dueño de Collique, interpondrá una demanda a Mariano Laos, dueño de Caudivilla-anexos, por no dejar pasar las aguas que por derecho le correspondía. Para solucionar este conflicto primeramente tuvo que decretarse la realización de una visita a las bocatomas para constatar las imperfecciones y averías que estas tuviesen. En esta visita se detectó, que los trabajadores de la hacienda Caudivilla-anexos, por ordenes de sus patrones, habían hecho una nueva acequia con la finalidad de captar mayor volumen de agua de riego. Finalizada la investigación, se recomendó al dueño de Caudivilla-anexos respetar la dotación asignada a cada hacienda.70 Siete años después de haber adquirido Caudivilla-anexos, Mariano Laos se ve en la necesidad imperiosa de vender sus propiedades, debido a que el préstamo que había solicitado al Banco de Crédito Hipotecario del Perú para comprar las referidas haciendas no podía ser cancelada.

Boquillas repartidoras de las haciendas Caudivilla, Collique y Cerro. Siglo XIX
(AGN. Juzgado de Aguas cuad. 3.3.22.25. año 1871).

Ante esta situación, Laos realiza, en 1873, un convenio de subrogación con José Francisco Canevaro, representante de la Sociedad José Canevaro e Hijos71 por el cual cede
70 A Concon le correspondía 11 riegos, a Caudivilla 8 riegos, a Collique 8 riegos y a Chacra Cerro 1 ½ riego. 71 La Sociedad Comercial José Canevaro e Hijos se constituyó en 1877, siendo sus fundadores el Conde José Canevaro, Duque de Iragli (Genova-Italia), su esposa Francisca Valega y sus doce hijos: Clorinda, Juana, Delfina, Napoleón, Bernardo, Francisco Raimundo, Carlos, Felipe, Octavio, José Francisco, Rafael y César. Véase: ORLC. T. Nº 9, asiento 1, fol 163 y siguientes.

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sus acciones y derechos sobre las tres haciendas, con la condición que este le preste dinero para así poder pagar los intereses y poder amortizar las moras. Estas deudas aunadas a una severa situación económica por la que atravesaba el país, obligan a Mariano Laos acordar en 1877, para que la referida sociedad lo sustituya como deudor del Banco, pasando de esta manera la referida propiedad a poder de la Sociedad José Canevaro e hijos. Adicionalmente, Laos le cede el arrendamiento que tenía sobre la hacienda Pampa Libre.72 Durante el período 1879-1883, el Perú atravesó por una situación muy crítica debido a la infausta guerra contra Chile. Después de los combates marítimos y de la campaña terrestre del sur, los chilenos, lograron ocupar la ciudad de Lima, en 1881. Este acontecimiento obligará al presidente, Nicolás de Piérola a retirarse de la capital y dirigirse a la sierra central, desde donde trató de organizar la defensa del suelo patrio. En estas circunstancias, el reconocido tradicionalista Ricardo Palma le escribe a Piérola para conminarle a utilizar la vasta experiencia y preparación en asuntos militares del general César Canevaro Valega, integrante de la Sociedad José Canevaro e Hijos, quien se encontraba plenamente restablecido de una herida de bala que había recibido en su participación en la defensa de Lima. A pesar de esta recomendación, Piérola nunca enroló al referido general en los ejércitos peruanos. La carta en mención fue escrita el 4 de marzo de 1881, en la que Palma también le informa lo que estaba sucediendo en la capital con la ocupación chilena:
“(...) César Canevaro fue invitado para Ministro de Guerra [para negociar con los chilenos], pero) (...) lo rechazo con indignación. [Ahora] esta casi restablecido de su herida y entiendo que si usted le escribe dos líneas, llamándolo es casi seguro que volará a unírsele. El está preparando su viaje a Europa para fin de mes, más a pesar de ello creo que, si usted le conviniere, puede ocuparlo(...)”.73

elección de un nuevo presidente para el Perú, siendo designado Francisco García Calderón. Esta designación no será reconocida por el Alcalde de Lima, Rufino Torrico. Ante esta actitud, el electo presidente, mediante decreto del 18 de marzo de 1881, declara cesante a los miembros del municipio limeño y repone en sus cargos a las anteriores autoridades edilicias. Es así como el general César Canevaro asume el cargo de Alcalde de Lima, función que ya había desempañado en años anteriores.

General César Canevaro. Miembro de la “Sociedad José Canevaro e Hijos”

A pesar de este mudo llamamiento, el general César Canevaro no dejará de participar cercanamente en las diversas decisiones políticas asumidas por el gobierno peruano y la comunidad edilicia de Lima. El alejamiento de Piérola del centro de la ciudad, posibilitó la

La instalación del nuevo cuerpo edilicio se llevó acabo el 31 de marzo de 1881, pero este nombramiento fue nominal, pues los chilenos controlaban todas las instancias del Estado peruano. En medio de esta situación, el general Canevaro intentó realizar su labor como Alcalde de Lima sin obedecer las disposiciones chilenas, provocando que el jefe del ejército chileno dispusiera su cese el 7 de diciembre de ese mismo año. En su reemplazo se nombró a Adolfo Guerrero como nuevo Alcalde de Lima.74 Concluida la guerra, en 1887, nueve hermanos de la Sociedad Canevaro acuerdan ceder y traspasar todos sus derechos, acciones y capitales que tenían en la hacienda Caudivillaanexos, a tres de sus hermanos: José Francisco, Rafael y César Canevaro Valega, quienes en adelante serán los únicos accionistas y dueños exclusivos de dicha propiedad.75 Estos hermanos deciden en 1892, constituir una nueva sociedad denominada
Rivera Serna, R. 1984; pp. 21-23. AGN. Protocolo notarial Nº 96; ORLC. T. Nº 9, asiento 1, fol. 163 y siguientes.
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AGN. Protocolo notarial Nº 588. 73 Palma, R. 1979; p. 29.

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Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada. Las propiedades que conformaban esta sociedad estaba integrada por la hacienda Caudivillaanexos, las tierras de Pampa Libre, Gallinazo, San Pedro Alcántara, ubicadas al otro lado del río, y finalmente la hacienda Punchauca.76 El gerente y representante legal de la empresa será el general César Canevaro Valega, quien logra constituir a la sociedad como una de las más exitosas empresas agrícolas de Carabayllo. La extensión de todas las propiedades que conformaban dicha sociedad alcanzaba a 451 fanegadas.77 En 1894, Rafael Canevaro se constituirá en el único propietario de la Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada, debido a que sus hermanos César y José Francisco le transfieren sus derechos y acciones. Durante la gestión de Rafael Canevaro, la Sociedad sobrellevará una disminución de la mano de obra que provocó una contracción en la productividad de la empresa. Estas circunstancias fueron provocadas por la suspensión del tráfico de la mano de obra china (coolíes) hacia el Perú,78 que recién se restablecerá en 1899 con la llegada de mano de obra procedente del Japón. Solo de esta manera, Rafael Canevaro podrá contratar un primer grupo de 50 japoneses procedentes de Hiroshima.79 Pero esta situación no sólo era producto de la escasez de fuerza de trabajo, sino de una severa crisis en el ámbito mundial que originó la disminución del precio del azúcar. Este oscuro escenario e incierto panorama, motivó a Rafael Canevaro a persuadir a sus hermanos, César y José Francisco, para nuevamente asociarse. Es así como Rafael Canevaro devuelve las acciones a sus socios en 1902.80 Nuevamente bajo el poder de los tres hermanos Canevaro, la Sociedad contratará un promedio de 50 peones japoneses más, procedentes de Hiroshima para así impulsar la producción de caña de azúcar.81 Además, para darle un verdadero impulso a la productividad de las haciendas que conformaban la Sociedad, deciden solicitar un préstamo de 6.500 libras peruanas al Banco del Perú y Londres, poniendo
AGN. Protocolo notarial Nº 106; ORLC. T. Nº 9, asiento 1, fol. 163 y siguientes. 77 ORLC. T. Nº 9, asiento 1, Fol. 163 y siguientes; T. 5, partida CII, asiento 1, fol. 200. 78 La llegada de los chinos al Perú se inició en 1849. El primer importador fue Domingo Elías, quien trajo alrededor de 60 coolíes para sus haciendas, ubicadas en el valle de Ica. Los coolíes también fueron utilizados en la extracción del guano de las islas. 79 Fukumoto, M. 1998; pp. 81-90. 80 AGN. Protocolo notarial. República Nº 4. 81 Fukumoto, M. Ob. cit. pp. 81-90.
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como garantía las tierras de Caudivilla-anexos, cuya extensión, en este año de 1902, abarcaba unas 427 fanegadas. En 1908, la Sociedad Industrial Infantas Limitada, propietarios de la hacienda Infantas, deciden comprar las tierras de Caudivilla-anexos, de la Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada, pagando por ellas 15000 libras peruanas. En 1912, tuvo la necesidad de construir un trazo que comunicase con la línea férrea que iba hacia el puerto de Ancón para así poder trasladar sus productos agrícolas al mercado interno y externo. El punto de partida de dicha vía ferroviaria era la hacienda Infantas, pero para llegar a su destino debía de cruzar las tierras de la hacienda Chacra Cerro, propiedad de Adela Vargas, con quien establece un convenio para que la línea cruce por su propiedad. El convenio se establece por un periodo de 15 años, recibiendo en reciprocidad la dueña de Chacra Cerro, el uso de los desagües de los potreros o suertes de tierras que se hallaban en la hacienda Caudivilla. Además del uso del agua de riego que llegaba por la toma de 3 bocas.82 Estas raciones adicionales de aguas y desagües eran indispensables para mejorar la productividad de la hacienda Chacra Cerro.

Plano: Haciendas Infantas, Chacra Cerro y Collique.
(AGN. Protocolo Notarial República N° 77, año 1912)

En 1917, la Sociedad Industrial Infantas Limitada se ve imposibilitada de pagar un préstamo equivalente a 75 000 libras al Banco Alemán Transatlántico. Esta situación la obliga a rematar la hacienda Caudivilla-anexos, que es adquirida por la Compañía Agrícola Carabayllo quien paga por ella un valor de 261 000 libras peruanas.83
82 83

AGN. Protocolo notarial. República Nº 77. AGN. Protocolo notarial. República. Nº 234.

86

ÉPOCA REPUBLICANA

Bono Hipotecario emitido por la Compañía Agrícola Carabayllo. 1918.
(www.hrharmer.com)

Carabayllo, darán inicio al crecimiento urbano. Muchas hectáreas de tierras agrícolas pasaron a convertirse en zonas urbanas. Al igual que 10 años atrás, los hermanos Luis y Enrique Dibos Dammert, solicitarán en 1948, al nuevo propietario de Caudivilla-anexos, su arrendamiento por un espacio de 6 años, con un pago anual de 3.600 quintales de algodón Tanguis limpios y desmotados. En este año, se lleva acabo una tasación de la propiedad, dando como resultado el aumento del valor de la hacienda Caudivilla-anexos a un importe de 22´452.227.50 soles oro, 18´086.000.00 más que hasta ese entonces estaba estimada.87

En 1920, Caudivilla-anexos formará parte de una nueva sociedad, quien paga por ella la suma de 1'750.000 dólares americanos. Esta adquisición convierte a la Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada en una de las más grandes propietarias de tierras agrícolas en el valle de Carabayllo.84 En 1938, la referida sociedad arrendaría las tierras de Caudivilla-anexos a Octavio R. Gago y Lozano, Benito Lores Gonzales, Luis Dibos Dammert y José Quesada Larrea, por un tiempo de 6 años, con una merced anual conductiva de 4.700 quintales de algodón desmotado. Concluido el presente contrato de arrendamiento, la sociedad, representada por Rollin Thorne Sologuren, arrienda a los hermanos Luis y Enrique Dibos Dammert las mismas propiedades, además de la hacienda Chacra Cerro que contaba dentro de sus instalaciones con una fabrica desmotadora de algodón. El tiempo de arrendamiento fue de 4 años por la que los arrendatarios se comprometían a pagar anualmente 7.138 quintales de algodón Tanguis debidamente despepitados y limpios.85 En 1945, la Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada, cambia de razón social y se denomina Sindicato de Inversiones Rusticas y Urbanas Sociedad Anónima (SIRUSA).86 Este cambio de nombre obedece a que la sociedad aparte de explotar las tierras agrícolas del valle de
AGN. Protocolo notarial. República Nº 65. AGN. Protocolo notarial. República. Nº 65; ORLC. T. Nº 195, asiento 49, Fol. 452 y siguientes. La Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada también era dueña de los terrenos Huaquillay, Santa Amelia, San José, San Ernesto, Buenavista, Puerta Pellejo y Tambo Ríos. 86 Esta empresa tenía como principal accionista al Banco de Crédito del Perú, la Compañía Inmobiliaria Limitada S. A., y estaba integrado por Benazzi, Enrique Ayulo, Rollin Thorne, Hernando Lavalle y Godofredo Sembera. AGN. Protocolo notarial. República. Nº 91.
85 84

Enrique Dibos Dammert. Arrendatario de la hacienda Caudivilla. 1962.
(Foto álbum familiar Sra. Lupe Bohórquez)

En 1957, nuevamente los hermanos Dibos Dammert arrendarán la hacienda Caudivilla-anexos (Concon y Huacoy), por un período de 6 años, el cual se prorrogara por un año más con una merced anual conductiva de 3.000 quintales de algodón desmotado y limpio.88 En el período de los hermanos Dibos Dammert el cultivo y la producción de algodón se supero largamente lo que le permitió pagar la alta merced conductiva, asimismo los Dibos se dedicaron a la producción lechera y para ello contaban con un establo con ganado vacuno traído de Holanda. Esto se debió a que como

87 88

ORLC. Asientos 52, año 1949, Fol. 142. ORLC. T. Nº 195, asientos 50, 51 y 67, Fol. 452.

C A R A B AY L LO : G É N E S I S D E L I M A N O R T E

87

patrón de las haciendas, principalmente el señor Enrique Dibos, tenía una relación horizontal con todos sus trabajadores, los apoyaba en las necesidades más urgentes que tenían, además participaba de las celebraciones tanto religiosas como festivas que se llevaban a cabo en la hacienda Caudivilla, asimismo los mismos Dibos vivían en la hacienda permanentemente. Esta relación horizontal entre Patrón y los trabajadores de la hacienda comprometió a este último grupo a trabajar con mayor voluntad ya que su esfuerzo de alguna manera era reconocido por el patrón, principalmente en los momentos más difíciles que pasaba cada trabajador. Por ello los que han vivido esta época lo recuerdan con gran cariño y gratitud. Al retirarse los Dibos del a r r e n d a m i e n t o, S I R U S A e n t r e g a l a administración de la hacienda, en 1963, al Ing. Silva, quien estuvo ocupando la hacienda hasta 1966, después en 1967 hasta el proceso de la Reforma Agraria del gobierno de Velasco estuvieron los Sres. Bertozi y Zevallos.89

Propietarios y arrendatarios de la hacienda Caudivilla: República (1824-1964)
Propietarios
Juan Crisóstomo, Sebastián, José Estanislao, María del Carmen, Rosa María y María Manuela Aliaga y Calatayud; además Diego, María del Carmen y Juana Nepumocena Aliaga y Santa Cruz Juan Crisóstomo, Sebastián, José Estanislao, María del Carmen, Rosa María Aliaga y Calatayud; además Bartolomé Jorge Brown casado con María Manuela Aliaga y Calatayud Pablo Antonio Barrios (arrendatario) Bartolomé Jorge Brown y María Manuela Aliaga y Calatayud Juan Montero (en 1865 adquiere Concon y en 1868 sus hijos Esteban y Toribio Montero compran Huacoy) Mariano Laos (adquiere Caudivilla, Concon y Huacoy) José Canevaro e Hijos (sociedad constituida por los padres y doce hijos, representada por José Francisco Canevaro) José Canevaro e Hijos (queda constituida por los hermanos Rafael, José Francisco y César Canevaro) Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada (socios Rafael, José Francisco y César Canevaro; administran las haciendas Caudivilla, Concon, Huacoy y Punchauca) Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada (Rafael Canevaro se constituye como único dueño de Caudivilla, Concon y Huacoy) Sociedad Agrícola Caudivilla Limitada (integrada nuevamente por Rafael, José Francisco y César Canevaro) Sociedad Industrial Infantas Limitada Compañía Agrícola Carabayllo Sociedad Agrícola Infantas y Caudivilla Limitada (dueños de Caudivilla, Concon y Huacoy, y explotaban Punchauca en arrendamiento) Octavio Gago y Lozano; Benito Lores Gonzales; Luis Dibós Dammert y José Quesada Larrea (arrendatarios) Luis y Enrique Dibós Dammert (arrendatarios) Sindicato de Inversiones Rústicas y Urbanas Sociedad Anónima (SIRUSA) Luis y Enrique Dibós Dammert (arrendatarios de Caudivilla, Concon y Huacoy) Ingeniero Silva (arrendatario) Señores Bertozi y Zevallos (arrendatarios)

Año
Desde 1824 a 1847 Desde 1847 a 1858 1849 1858 1858 1870 1877

1887 1892

1894

1902 1908 1917 1920 19381944 19441948 1945 19571964 19641966 1967

Casa y oratorio de la hacienda Caudivilla Durante el siglo XIX, la hacienda Caudivilla destacará no solo por su enorme productividad, sino por su infraestructura física. Esta propiedad se encontraba dividida en sectores bien definidos para los diversos usos que requería el personal en general, contaba con espacios para la producción, para las maquinas que procesaban los productos que se cultivaba, vía férrea para transportar la caña de azúcar y contaba con espacios recreativos y religiosos. En 1849, Pablo Antonio Barrios, arrendatario de la hacienda Caudivilla, al no encontrar vigente la licencia para ofrecer misas, solicitó al Arzobispado de Lima se le otorgue

Ingeniero Silva y esposa. Administrador de la hacienda Caudivilla. Al centro, Sr. Eulogio García, quien después fue Presidente de la CAP Caudivilla, Huacoy y Punchauca.
(Foto 1964. Álbum familiar Sra. Lupe Bohórquez)

Información: Sra. Lupe Bohórquez Gamero. Nació en la hacienda de Caudivilla en 1950 y hoy vive al final de la Av. Universitaria, en lo que quedo de la hacienda.

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ÉPOCA REPUBLICANA

una nueva autorización. Ante esta solicitud, se nombra a un clérigo para inspeccionar el oratorio, para así constatar si esta reunía las condiciones y elementos necesarios para poder ofrecer misas.90 Una vez concluida la visita y constatado los requerimientos, se le concedió la autorización respectiva. No solo para ofrecer misas se requería permiso, sino también para bendecir alguna construcción religiosa. En 1879, Francisco Canevaro, dueño de la hacienda Caudivilla, refaccionó íntegramente el oratorio familiar, ubicado al lado de su casa-hacienda. Concluida la obra, solicitó al párroco de la iglesia de San Pedro de Carabayllo, presbítero Andrés Arroyo para que le conceda su bendición. Ante esta solicitud, el párroco tuvo que pedir autorización al Arzobispado de Lima para llevar a cabo tal bendición.91 Por otro lado, algunos capellanes hacían abuso de sus atribuciones. En 1885, el capellán Manuel Ramos, fue designado para prestar servicios religiosos en la hacienda Caudivilla, sin embargo el clérigo fue más allá de lo autorizado, pues realizó una misa cantada en honor a San Francisco, y sacó la imagen en procesión por toda la hacienda. Al ser informado el párroco de San Pedro de Carabayllo, se quejó al Arzobispado de Lima, y solicitó a que se notifique a dicho capellán para que en lo sucesivo se abstenga de realizar dichas prácticas religiosas, pues ellas solo le estaban permitidas a los religiosos de la Parroquia de San Pedro.92

"La Hacienda está rodeada por altos muros sostenidos por contrafuertes. El gran patio tiene tres puertas, dos de los cuales se abren sobre el pueblo, una de ellas para peatones, la otra para jinetes y la tercera para el ferrocarril, en el que se transporta la caña de azúcar de los campos al trapiche. Los patios y las grandes barracas, en las que antes vivían los trabajadores chinos, y en las que eran encerrados todas las tardes como esclavos, están ahora vacíos, pues los chinos han cumplido hace tiempo su contrato, son ya trabajadores libres y viven en sus propias chozas. Delante de las puertas de la casa hacienda se abre una plaza bastante grande, en torno al cual están las casas y chozas mejor construidas, y desde donde parten las calles y callejuelas. En el centro de uno de los lados, se encuentra el templo chino, cuya puerta esta permanente abierta (...). El propietario de la hacienda era aficionado a (...) las peleas de gallos. En un patio largo y estrecho tenía alrededor de 60 gallos de pelea, cada uno en su cajón(...)".93

Ernest Middendorf, viajero alemán. Hizo una descripción de la hacienda Caudivilla
(www.librosperuanos.com)

Reconstrucción de la fachada de la hacienda Caudivilla. 1962. (F. álbum familiar Sra. Lupe Bohórquez)

Una detalla descripción de la casahacienda Caudivilla fue elaborada por Ernest Middendorf, viajero alemán que por 1894, recorre el valle de Carabayllo, en donde visita las instalaciones de la referida hacienda y lo detalla de la siguiente manera:
AAL. Capillas y oratorios. Leg. 4, Exp. 377, año 1849. AAL. Capillas y oratorios. Leg. 5, Exp. 179, año 1879. 92 AAL. Curatos. Leg. 18, Exp. XIII, año 1885.
91 90

La religión católica no será la única en ser practicada en el valle de Carabayllo durante la época republicana, se practicaba costumbres religiosas de los migrantes chinos y japoneses. Contaban con un templo chino en la hacienda Caudivilla, los propietarios no pusieron objeciones para la instalación de dicho templo, en la medida que ello no perjudicase sino más bien favoreciese las labores agrícolas dentro de la hacienda. La convivencia entre los peones chinos y japoneses con los campesinos mestizos y los propietarios de las haciendas fue aparentemente cordial, lo cual se demuestra en el respeto por las costumbres orientales. Cabe destacar también, que durante el período en que los hermanos Dibos arrendaron la hacienda (1962-63) mandaron nivelar un terreno para hacer un campo deportivo de
93

Middendorf, E. W. T. II. (1894) 1973. pp. 36 y 37.

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fútbol. Al existir una relación horizontal entre el hacendado y los trabajadores estos últimos formaron un equipo de fútbol que se denomino “Enrique Dibos” (ED) y participó en grandes campeonatos entre equipos de otras haciendas del valle de Carabayllo. Este deporte hacia reunir a familias enteras de las diferentes haciendas durante los días domingos. Cuando campeonó el equipo de Caudivilla fue invitado para jugar con el equipo de la hacienda Santa Rosa del valle de Sayan, en la Provincia de Huaral. Posteriormente, al asumir el arrendamiento de la hacienda el Ing. Silva el equipo paso a denominarse “Defensor Caudivilla”.

Equipo de fútbol “Enrique Dibos” representante de la hacienda Caudivilla. 1962
(F. álbum familiar Sra. Lupe Bohórquez)

hacienda, bailaban frente al hacendado y después se dirigían hasta la altura del km. 19 de la carretera a Canta, lugar donde se ubicaba la Virgen y ahí le rendían pleitesía.94 En 1988 la casa-hacienda y el oratorio, fue destruido para construir el final de la Av. Universitaria, quedando la hacienda solo en el recuerdo de algunos pobladores que trabajaron como peones. La edificación, de acuerdo a lo que manifiestan los que la conocieron, tenía dos pisos y estaba construida de adobe, quincha y madera. Su desaparición fue producto de la paulatina desarticulación de la Cooperativa Agraria de Productores Caudivilla, Huacoy y Punchauca, a la desidia de sus propios trabajadores y al crecimiento urbano. La dirigencia de la empresa cooperativa lotizó el sector adyacente a la casa principal destruida y entrego las tierras a los socios que vivían en las antiguas rancherías. Actualmente las tierras agrícolas que se ubican alrededor de lo que fue la hacienda a sido urbanizado y las inmobiliarias aprovechan en obtener mayores ganancias económicas. La llamada “modernidad” urbana, a partir del último tercio del siglo XX, ha perjudicado esencialmente a las tierras de lo que fue la hacienda “Caudivilla y anexos”. 10. Surgimiento de nuevos distritos: desmembramiento del ter ritorio de Carabayllo A inicios de la republica, el territorio de Carabayllo tenía un área de 974,50 km2 ó 97 450 hectáreas, de las cuales 15 297.5 has eran terrenos agrícolas y la mayor parte eran terrenos eriazos conformados por los contrafuertes andinos que se ubican en el lado norte y este del distrito.95 Este territorio estaba comprendido entre los límites siguientes: - Norte: Chancay y Canta - Este: Huarochirí y San Juan de Lurigancho - Sur: Río Rímac - Oeste: Océano Pacífico (incluido las islas de Ancón)
Información proporcionada por la Sra. Lupe Bohórquez Gamero. 95 La información base es tomada del Atlas Geográfico del Perú (1989). Instituto Geográfico Nacional (IGN). Hay otras instituciones como el INEI, IMPML y el Ministerio de Agricultura, quienes también han realizado delimitaciones distritales.
94

Enrique Dibos (izq.) en compañía de su capataz. 1962 (F. álbum familiar Sra. Lupe Bohórquez)

En cuanto a las festividades religiosas, la fiesta que se hacia en honor de la “Virgen de Concon” era muy festejada, el hacendado Enrique Dibos apoyaba con la mitad del costo para contratar una banda musical y la otra mitad lo pagaba el mayordomo. La mayoría de trabajadores eran de procedencia huancaina y ayacuchana, los contrapuntos entre ambos bandos eran muy reñidos. Partían desde la

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ÉPOCA REPUBLICANA

A partir de 1874, se inicia el desmembramiento territorial de Carabayllo para dar origen a cinco nuevos distritos, quienes a su vez también sufrieron recortes que han dado lugar a la creación de otros distritos. Distritos de Lima Norte96
Distrito Año de creación política Área desagregada (km2) Área residual (km2)

Carabayllo Ancón Rímac Puente Piedra San Martín de Porres Comas

(1571) 1874 1921 1927 1950 1961

---320,14 11,87 144,70 91,75 59,16

974,50 654,36 642,49 497,79 406,04 346,88

mayor extensión de área agrícola de Lima norte, además reúne en su jurisdicción el mayor número de patrimonio histórico monumental (arqueológicas y coloniales), recursos que la convierten en un distrito ecológico, turístico y agrícola. A pesar de estos recursos, el distrito de Carabayllo esta constituido por pueblos jóvenes y asentamientos humanos de escasa capacidad económica y compuesto por una población joven, que se constituye en una de sus mayores potencialidades, pero sin el apoyo de programas sociales de desarrollo integral los componentes de esta joven generación permanecerán inertes. Posteriormente los distritos creados de Carabayllo, sufrirán recortes territoriales y darán lugar a nuevos distritos, como:
Año de creación política 1962 1964 1969 1989

Distrito
CHANCAY

CANTA
ANCON (1874)

Santa Rosa Independencia Ventanilla (Callao) Los Olivos

CARABAYLLO PUENTE PIEDRA (1927) COMAS (1961)

HUAROCHIRI

OCEANO PACIFICO

SAN MARTIN DE PORRES (1958)

Actualmente, todos estos distritos conforma Lima Norte. Carabayllo dio origen a este nuevo orden político administrativo, por ello es importante reconocer su papel en la historia local, regional y nacional.

RIMAC (1921)

Río Rímac

LIMA

Reducción territorial del distrito de Carabayllo. Carabayllo Génesis de Lima Norte

11. La “creación” del distrito de Carabayllo. Aclaración histórica. En relación a la “Creación del distrito de Carabayllo” existen diversas versiones. El libertador José de San Martín se entrevisto con el Virrey José de la Serna, el 2 de junio de 1821, en la hacienda Punchauca. Un día antes a la entrevista, San Martín arribó a las instalaciones de la hacienda, llegado incluso a pernoctar en una de las habitaciones de Punchauca. Estando aquí San Martín debió tener las noticias de que el valle se estaba preparando para la festividad religiosa más importante que se realizaba en honor al santo San Pedro. Más aun, si las festividades se daban inicio desde ocho días antes (octavo) de la festividad central; es decir debió iniciarse el 21 de junio y debió culminar el 29 de junio, día central. Por el hecho de que José de San Martín estuvo en Punchauca se afirma popularmente que el libertador decreto, el día 29 de junio de 1821, la “creación” del distrito

A partir de 1950, con la creación del distrito de San Martín de Porres, Carabayllo dejó de ser un distrito con límite litoral pasando a ser un distrito completamente continental. Sin embargo, a pesar de la reducción territorial del distrito de Carabayllo y de haber dado lugar al surgimiento de otros distritos, ningún gobierno se preocupó en establecer su creación como distrito formal, menos aun de señalar sus límites distritales con los nuevos distritos, el cual se constituye en un grave problema actual. Carabayllo, desde 1874, vio reducido su territorio en un 64,40 %. Sin embargo, a pesar de esta reducción, en la actualidad el distrito cuenta con la mayor extensión territorial de Lima Norte (346,88 km2, que equivale al 35,6% de todo el territorio del norte de Lima), cuenta con la
96

Instituto Geográfico Nacional. 1989.

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de Carabayllo. Sin embargo, esta fecha es discutida por que solo se trata de una referencia más no existe la norma legal que prueba la creación.

Protector del Perú Libertador José de San Martín (1821-1822)

Ante esta situación surgió una pregunta elemental ¿Por qué se asume la fecha del 29 de junio de 1821, como la “creación” del distrito, si el Perú todavía no era independiente?. Es decir, el Perú todavía tenía un gobierno virreinal. En este sentido, investigadores como Hildebrando Castro Pozo propuso que la fecha de “creación” del distrito de Carabayllo, debía ser el 21 de junio de 1825,97 a raíz de la promulgación de la ley de convocatoria a las “Primeras Elecciones Parroquiales”,98 elaborada y firmada por Hipólito Unánue por encargo de Simón Bolívar. A esta propuesta se sumó Carlos E. Jiménez Correa (1971), concluyendo que dicha ley debe ser extensiva a todos los distritos y provincias del país que no cuentan con un dispositivo legal de creación.

Sin embargo, durante el gobierno provisional de San Martín, se había emitido un decreto para elegir autoridades mediante elecciones e inició la demarcación territorial. Es así como mediante decreto del 4 de agosto de 1821 creó el departamento de Lima, que estaría conformado por los partidos (futuras provincias) del Cercado de la capital: Yauyos, Cañete, Ica y Huarochiri.99 A su vez, el partido del Cercado tendrá como capital la ciudad de Lima, la misma que estaría compuesta por los pueblos ubicados en los alrededores de la ciudad, los cuales eran conocidos como parroquias (futuros distritos): Ate, Bellavista, Carabayllo, Lurigancho, Pachacamac y Surco.100 Posteriormente, en el Gobierno del Protectorado de San Martín, el 2 de diciembre de 1821, se aprobó el primer Reglamento Provisional que estableció el método de elección de representantes de las municipalidades de ciudades, pueblos y villas del nuevo Estado peruano. De esta forma se estableció que los ciudadanos tenían derecho al ejercicio y goce de la voz activa y pasiva en lo concerniente a la administración pública, y por ello, convocó a elecciones desde el día anterior a la promulgación del Reglamento Provisional a elegir autoridades en la parroquia principal, los mismos que debían ejercer sus funciones a partir de 1822. Las reducciones de indios ubicados en las zonas rurales de Lima, recibieron un trato especial por parte de San Martín, quien denominó a las reducciones como pueblo de peruanos, y estableció que:
“Art. 7º. Las juntas de las parroquias de los pueblos de peruanos serán presididos por el Teniente Gobernador Político, si lo hubiere o por el cacique y en defecto de uno y otro, por el alcalde más antiguo. Sección cuarta (...) Art. 4º. Para las Municipalidades de pueblos de peruanos se nombrara para dicho año de 1822 los mismos alcaldes, regidores, procuradores que se han acostumbrado hasta el día. (...) Art. 6º. En los pueblos de peruanos en que hubiera un solo alcalde y un procurador cesaran al fin del año de 1822 y se nombrara en la forma que tengan por costumbre otros para el año 1823(...)” 101

Simón Bolívar. Convoca a las Primeras Elecciones Parroquiales 1825.
Castro Pozo, H. 1983; p. 25. 98 Idem. p. 19.
97

De acuerdo a este Reglamento Provisional, la reducción de San Pedro de
Idem. p. 15. Tarazona S., J. Vol I. 1968; p. 278. 101 Idem. p. 15-20.
100 99

92

ÉPOCA REPUBLICANA

Carabayllo es considerada como pueblo de peruanos y sus primeras autoridades en el período republicano debieron haber sido los mismos que administraban en 1821, quienes a su vez cesarían en su cargo en diciembre de 1822 y entregarían el mando a las nuevas autoridades elegidas por el pueblo para que asuman el cargo y su mandato regiría a partir de enero de 1823. Este reconocimiento de la existencia de San Pedro de Carabayllo como pueblo de peruanos deja en claro la larga tradición de gobierno local que dicho pueblo tuvo durante el período virreinal, en donde se eligieron autoridades que inicialmente fueron curacas o caciques de pueblos reducidos en ella. Pero, exactamente ¿desde cuándo al partido de Carabayllo se le puede denominar distrito? El uso de esta categoría políticoadministrativo se establecerá en la primera Constitución Política del Perú, aprobada el 12 de noviembre de 1823, en donde el artículo 7º establece que: “(...) el territorio de la República se dividía en departamentos, provincias y distritos, formados por parroquias”. De esta manera, los partidos se convertirán en provincias y las parroquias en distritos. Pero es a partir de 1827 en la que recién se empleará el termino “distrito” como la unidad territorial base para la administración republicana De acuerdo a lo referido en los párrafos anteriores podemos precisar, que no es posible aceptar el planteamiento de Hildebrando Castro y Carlos E. Jiménez sustentado en el decreto firmado por Hipólito Unanue, el 21 de junio de 1825, en donde se convoca a una reunión del Congreso para el 10 de febrero de 1826, en la que se debía proceder a las primeras elecciones parroquiales para nombrar a los Diputados al Congreso.102 Como se ha visto, las primeras elecciones parroquiales ya habían sido decretadas y ejecutadas en diciembre de 1821 por el gobierno de San Martín, por lo que la fecha referencial de “creación” distrital de Carabayllo, planteado por Castro y Jiménez es inconsistente. Pero esta discusión va a tener a otro protagonista. El 29 de noviembre de 1856, el gobierno del presidente Ramón Castilla, decreta la Ley Orgánica de la Convención Nacional del Perú (así se llamó al Congreso de ese año), que en su capítulo primero se refiere a la institución municipal y basándose en esto, el 2 de enero de 1857, se aprueba una Ley Transitoria en donde se establece la creación de municipios y convoca a las primeras elecciones municipales. Esta ley
102

incluía al distrito de Carabayllo como una de las municipalidades que debían tener sus primeras elecciones y debía contar con 5 miembros elegidos del pueblo en el gobierno local. Esta misma ley establecía el número de 5 representantes por cada municipalidad, con la sola excepción de Lima que tendría 27 miembros. Entre las municipalidades consignadas en la ley, tenemos a: Magdalena, Miraf lores, Chor rillos, Surco, Lurín, Pachacamac, Ate, Lurigancho y Carabayllo.103 Ramón Castilla es considerado, como el organizador de la administración pública peruana. Castilla estableció el funcionamiento de 10 municipios en los distritos de Lima; sin embargo algunos de estos distritos ya existían desde la época colonial, en donde se les llamaba parroquias o curatos, los mismos que contaban con alcaldes y regidores. Además, la ley como tal no precisa la creación de ningún distrito.

Presidente Gran Mariscal Ramón Castilla (Segundo Gobierno 1855-1862)
(Fototeca Biblioteca Nacional del Perú)

Esta confusión llevó a una parte de la población del distrito de Carabayllo a asumir el 2 de enero de 1857 como fecha de su “creación distrital.” Esta confusión se institucionalizo en 1954, cuando el Ministerio de Guerra obsequió un busto de Ramón Castilla al pueblo de Carabayllo por la “conmemoración” de su 97° aniversario de “creación política.”

Idem. p. 49.

103

Idem. pp. 103, 104.

C A R A B AY L LO : G É N E S I S D E L I M A N O R T E

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Monumento a Ramón Castilla Plaza de San Pedro de Carabayllo
(Foto E. Quispe 2005)

Como corolario a este debate señalamos lo siguiente: • Desde que se inicio la etapa republicana, y siendo Carabayllo el primer y más antiguo distrito de Lima Norte, no cuenta con una norma legal que indique su fecha de creación política y señale específicamente sus límites distritales. • De su desmembración territorial han surgido todos los distritos que conforman hoy Lima Norte: Ancón, Puente Piedra, San Martín de Porres y Comas, después de estos distritos surgieron otros como Santa Rosa, Ventanilla (Callao), Independencia y Los Olivos. Por este hecho Carabayllo es la Génesis de Lima Norte. • Al no contar con una delimitación territorial algunos distritos “hijos”, como Puente Piedra y Comas, le disputan territorios al distrito matriz. • Carabayllo ha sido creado por la historia, se sostiene en el tiempo desde épocas milenarias y actualmente es un distrito de “hecho” más no de “derecho”.

Por nuestra parte, de acuerdo a la investigación realizada, planteamos que la fecha de inicio de la existencia políticoadministrativo de Carabayllo es el 29 de junio de 1571, día en que se fundó la reducción de indios de San Pedro de Carabayllo, efectuado por Juan Martínez Rengifo, visitador de los repartimientos de la jurisdicción de la ciudad de los Reyes, quien por ordenes del virrey Francisco de Toledo estableció esta reducción en el norte de Lima. Es desde ese momento que el pueblo de San Pedro de Carabayllo se convierte en el eje de vida y desarrollo social, administrativo, político y económico de toda la cuenca baja y media del río Chillón. Actualmente, San Pedro es la capital histórica de Carabayllo. De acuerdo a este planteamiento y fuera de todo desapasionamiento, proponemos que debe gestionarse ante el Congreso una norma legal que ratifique la legalidad de “derecho” de Carabayllo. Asimismo, consideramos que el término correcto a señalarse es el de “Fundación” debido a que se remonta al establecimiento de la capital distrital. En la Colonia se emplea el término de “fundación” cuando se elige un lugar y sobre ella se levanta un pueblo, y a partir de ese momento y alrededor de ella giró el desarrollo y la organización social y económica de la población y de toda su área de influencia. En la República se emplea el tér mino “creación” de departamentos, provincias y distritos, para lo cual el Congreso emite una ley especifica. Por otro lado se hace necesario que se realice una adecuada demarcación territorial para definir exactamente sus ámbitos jurisdiccionales, pues el consenso y concertación con los distritos colindantes es imprescindible no sólo para una adecuada convivencia comunal, sino también para trazar políticas de desarrollo institucional en diversos ámbitos y aspectos en beneficio de la población. En el Perú existen 1821 distritos, de los cuales el 58,86% no especifica límites, el 25,14% sólo señala límites referenciales. (Lozada de Gamboa, C. T. II. 2000). Es tiempo de definir los límites, la clase política tiene la decisión.

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ÉPOCA REPUBLICANA

EL DISTRITO DE CARABAYLLO A PARTIR DE 1961
A pesar de la desmembración de una buena parte de su área rural, la última en 1961 con la creación del distrito de Comas, Carabayllo mantuvo su condición de distrito rural. Las haciendas continuaron siendo el eje productivo, económico y social de los pobladores del valle. La propiedad y administración de las haciendas en el valle de Carabayllo estuvo en manos de sociedades empresariales, que los convirtió en un importante grupo de poder económico y político del país. Según el estudio de Carlos Malpica (1978: 89 – 158), en 1965 existían veinte haciendas en el valle de Carabayllo, que estaban administradas por tan sólo nueve propietarios. Estas propiedades tenían un dominio de 6 860 hectáreas. 1. La reforma agraria en el valle de Carabayllo El sistema de las haciendas terminó durante el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado (1968-1975) quien promulgó la Ley Nº 17716 de Reforma Agraria; así la propiedad de las tierras agrícolas, pasaron a manos de los campesinos que trabajaban en las haciendas. En un discurso eufórico pronunciado el 24 de junio de 1969, el general Velasco expresó:
“Peruanos: (...) el gobierno Revolucionario ha promulgado la ley de la Reforma Agraria y al hacerlo ha entregado al país el más vital instrumento de su transformación y desarrollo (...) que sentará las bases de una grandeza nacional auténtica, es decir de una grandeza cimentada en la justicia social y en la participación real del pueblo en la riqueza y en el destino de la patria(...) ¡Campesino, el patrón ya no comerá tu pobreza!” 1

Dueños de las haciendas en el valle de Carabayllo (1965)
Propietario
Hnos. Carrillo Ramos

Haciendas
Naranjal Chacra Cerro

Empresa
Cía. Explotadora Naranjal Cía. Explotadora Chacra Cerro Criadero Naranjal S.A.

Hectáreas
892 868

Hnos. Dibós Dammert (arrendatarios) Representante: Enrique Dibós Dammert Rollin Thorne

Caudivilla, Concon y Huacoy Punchauca

771 415 390

Puente Piedra Cuchicorral Chacra Grande Huerta Bazanes

Inmobiliaria Santa Lucía S.A. Inmobiliaria Santa Lucía S.A. Cía. Expl. Chacra Grande Ltda. Cía. Expl. Chacra Grande Ltda.

659 34 160 20

Presidente General Juan Velasco Alvarado
(P. Macera/M. Guiesecke 1999)

Ernesto Nicolini

Trapiche Olivar Huatocay Caballero Huarangal

Jorge Ferrand

Chocas

Soc. Agrícola Huarangal Ltda. Soc. Agrícola Los Cedros Soc. Agrícola Los Cedros Cía. Agrícola Chocas S.A. Soc. Agrícola Pueblo Viejo Agrícola Santa María

363 112 230 230

379 340 203 392 402

Juan Jelicic La Molina Roque Corbetto Pueblo Viejo Manuel Fumagalli Testamentaria T. Marsano San Lorenzo Copacabana

Con esta ley se expropió las tierras agrícolas de las haciendas agrícolas, haciendas ganaderas y haciendas agroindustriales. En la costa las haciendas se convirtieron en Cooperativas Agrarias de Producción (CAPs) y en la sierra predominaron las Sociedades Agrarias de Interés Social (SAIS). Al momento de ejecutar la ley en el valle de Lima y alrededores se presentaron algunas dificultades, principalmente por la oposición de muchas compañías agrícolas que
Discurso del Presidente Juan Velasco Alvarado, el día 24 de junio de 1969. Diario El Comercio (25 de junio de 1969).
1

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eran propietarias de las principales haciendas limeñas y tenían intenciones de urbanizar los terrenos agrícolas. Esta oposición se amparaba en un dispositivo legal de 1972 que disponía que en un radio de cincuenta kilómetros alrededor de Lima debiera reservarse tierras libres destinadas para la expansión urbana. De haberse aplicado en su integridad esta disposición para el caso del valle de Carabayllo, el área de expansión urbana habría abarcado hasta el kilómetro 40 de la carretera a Canta, desplazando casi toda la zona agrícola y sólo habría beneficiado a las empresas inmobiliarias. En el caso del valle del Chillón, la Reforma Agraria se implementó recién a mediados de 1974. Así, se formaron las Cooperativas Ag rarias de Producción Copacabana, San Antonio de Padua-Trapiche, Santa Rosa y Caudivilla-Huacoy-Punchauca.

Cooperativas Agrarias del valle de Carabayllo
(Alternativa 1993)

Esta demora y los rumores sobre que la Reforma Agraria no alcanzaba a los trabajadores agrícolas de las haciendas de Carabayllo, provocara el reclamo y levantamiento de los campesinos y al no ser escuchados radicalizan sus protestas. Tal es el caso de los trabajadores de la hacienda Caballero, quienes se declararon en

huelga y tomaron la casa hacienda reclamando al gobierno la adjudicación de las tierras de cultivo. Por otro lado los hacendados de los fundos de La Molina, Chacra Grande y San Lorenzo, en su intento por salvar sus propiedades, dividieron sus parcelas y lo vendieron a terceras personas con el propósito de burlar la Reforma Agraria. Paralelamente a estas acciones, los propietarios despedían a sus trabajadores para que no se agrupen y reclamen al gobierno la adjudicación de dichas tierras. Las ofertas de las inmobiliarias eran muy pretenciosas, al punto que después de haberse producido la Reforma Agraria en el valle del Chillón, que trajo consigo la formación de trece cooperativas agrarias, tres de ellas (Tambo Inga, El Naranjal y José Carlos Mariátegui) ya se habían comprometido en vender sus terrenos. El caso de las haciendas Caudivilla y Huacoy, perteneciente al Sindicato de Inversiones Rústicas y Urbanas S.A. (SIRUSA), dueña también de Chacra Cerro, empresa vinculada al Banco de Crédito del Perú, y las tierras de Punchauca, propiedad de la Compañía Agrícola Punchauca S.A. tenían el único propósito de urbanizarlas y poder obtener réditos económicos. Más adelante veremos en extenso como se desarrollo la Reforma Agraria en Punchauca y Caudivilla. Al comienzo el sistema cooperativo fue manejado con prudencia y buen criterio, dando satisfactorios resultados. Esta época coincidió con un sostenido apoyo del gobierno central. Terminado el régimen militar y en pleno proceso de afianzamiento, las cooperativas atravesaron serios periodos de crisis, principalmente por el inadecuado manejo administrativo. Ello provocó divisionismo al interior de la empresa, perjudicando la producción de la misma, pues su dedicación principal se orientaba a resolver los diversos procesos judiciales, donde perdían tiempo y recursos económicos. Las diversas cooperativas agrícolas que se formaron con la Reforma Agraria, tanto en Carabayllo como en Puente Piedra, San Martín de Porres y Santa Rosa de Quives, no sólo se dedicaron a la explotación agrícola sino que también alternaron con actividades pecuarias. En este sentido, destinaron áreas para el cultivo y crianza de ganado. 2
2

CIDIAG. 1993; pp 49

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Áreas y actividades de las Cooperativas del valle de Carabayllo
Hectáreas adjudicadas Cooperativas creadas
Carabayllo - José Carlos Mariátegui - Chacra Grande - La Molina–San Diego - Caudivilla, Huacoy y Punchauca - María Parado de Bellido - Los Tres Unidos Puente Piedra - Tambo Inga - Gallinazos - Copacabana San Martín de Porres

Cultivadas No cultivadas
167,50 375,66 274,04 987,77 560,33 17,79 39,94 16,24 244,01 104,27

181,98 292,50 316,78 162,12 365,96 349,67 524,66 5 102,85

14,18 18,52 9,42 4,15 11,51 104,31 80,41 733,63

- El Naranjal
Santa Rosa de Quives (Canta) - San Antonio de Padua - Tahuantinsuyo - Santa Rosa de Macas

Total

La población en torno a las cooperativas agrarias se incrementó en tan sólo una década. En 1984, según información de CIDIAG (1993) la masa campesina del valle del Chillón sumaba 41 475 pobladores, a comparación de los 1 185 beneficiarios de la época de la Reforma Agraria. Población campesina en las cooperativas en el valle del Chillón (1984)
Cooperativas José Carlos Mariátegui Los Tres Unidos Chacra Grande María Parado de Bellido La Molina-San Diego Caudivilla, Huacoy y Punchauca Tambo Inga Gallinazos Copacabana El Naranjal San Antonio de Padua Santa Rosa de Macas Tahuantinsuyo Distrito Carabayllo Carabayllo Carabayllo Carabayllo Carabayllo Carabayllo Puente Piedra Puente Piedra Puente Piedra S.M.P Sta R. Quives Sta R Quives Sta R. Quives Total N° de Socios 59 118 117 102 80 248 47 89 55 45 91 76 58 1 185 Población 2.065 4.130 4.095 3.570 2.800 8.680 1.645 3.115 1.925 1.575 3.185 2.660 2.030 41 475 1 142 1 230

Nº de beneficiarios de la Reforma Agraria (década del ´70) Nº de beneficiarios de la parcelación (década del ´80)

Con el transcurso de los años y el cambio de los gobiernos, las Cooperativas Agrarias de Producción fueron variando tanto en su denominación social como en su orientación económica. De este modo, durante el periodo del presidente Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) las CAP se transformaron en Cooperativas Agrarias de Trabajadores (CAT) y bajo el gobierno de Alan García Pérez

(1985-1990) se denominaron Cooperativas Agrarias de Usuarios (CAU). Estos cambios se debieron al decaimiento del sistema cooperativo, lo que provocó una progresiva parcelación de las tierras de cultivo. Esta orientación marcó la paulatina desaparición de las empresas cooperativas. Los parceleros, no sólo por su condición de trabajadores sino por su dominio de la tierra, son tentados por diversas inmobiliarias, sobre todo los que se encuentran ubicados más cerca al límite urbano. Por otro lado, debido a las características de los terrenos arcillosos, algunas parcelas son explotadas para extraer la materia prima para la fabricación de ladrillos. La demanda es grande debido a que se esta promoviendo la construcción de viviendas y a la ampliación de la zona urbana. A pesar de las ventajas comparativas que poseen las tierras agrícolas del valle del Chillón, cercanía al mercado limeño, fertilidad de las tierras, carreteras, fuerza de trabajo y, sobre todo, abundante agua de riego; los campesinos decidieron individualizarse y perder la cooperativización de la tierra, que tanto esfuerzo y sacrificio les costó obtener. Las causas son numerosas y entre ellas podemos mencionar la desidia de algunas juntas directivas, el escaso apoyo crediticio gubernamental, la crisis secular de la economía peruana, la imposibilidad de colocar sus productos directamente en el mercado limeño (intermediarios), entre otras. En cuanto al regadío, Carabayllo contaba con 7 bocatomas, que permitían regar un total de 5836,48 hectáreas de tierra. La administración, distribución y control del agua de riego se realiza a través de la Junta de Usuarios de Agua del Distrito de Riego del Río Chillón N° 31, organización reconocida en 1973 durante el gobierno de Velasco Alvarado. Con Velasco Alvarado se pretendió tomar una postura distante del capitalismo norteamericano para superar los problemas del agro, pero durante los años noventa y la primera década del siglo XXI, el mercado norteamericano era y es el norte de la política exportadora del país. Desde Fujimori hasta Alan García, la exportación de productos es la meta. Esta actitud, más que una práctica política, busca ser el motivo por el cual se estructuran las propuestas políticas en diversas materias como las agrarias, colocando a la Reforma Agraria como el máximo desequilibrio de la situación de la agricultura en la historia del Perú.

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2. Caudivilla y Punchauca: Durante y después de la reforma agraria Para mediados del siglo XX, las haciendas Caudivilla, Concon y Huacoy, propiedad del Sindicato de Inversiones Rusticas y Urbanas S. A. (SIRUSA), tenía una extensión territorial que alcanzaba las 2.240 hectáreas y que reunía una masa laboral de más de 450 trabajadores estables de origen mestizo. Debido a la industrialización de las haciendas, muchos campesinos serán desplazados y los pocos que se quedaron se organizaron en sindicatos. De esta manera y medianamente organizados, reclamaban sus derechos y reivindicaciones sociales, iniciándose así un conflicto entre la masa laboral y los propietarios de las haciendas, la que se agudizará cuando la lucha social tendrá fines políticos, aspectos introducidos por los diversos movimientos políticos tanto de centro derecha (APRA) como de izquierda (Par tido Comunista). Estos grupos promoverán la defensa y organización de los grupos sindicales, quienes se enfrentarán al poder político, económico y social de los grandes hacendados. Esta inestable situación será aprovechada por el gobierno militar de Juan Velasco, quien había asumido el poder mediante un golpe de Estado en 1968. Este Presidente, intentará reivindicar los derechos de aquellos campesinos que permanecieron laborando en las haciendas. Pero esta reivindicación no solamente fue en el aspecto laboral, sino que abarcó un aspecto que incluso los mismos campesinos de la costa no esperaban: Velasco los hizo dueños de la tierra en donde trabajaban. Durante el gobierno militar del general Juan Velasco Alvarado, el Sindicato de Inversiones Rusticas y Urbanas S.A. (SIRUSA), inicia la venta de terrenos con fines urbanos. En 1970, la empresa vende e independizan un área de 76 hectáreas y 7.900 m2, que pertenecía a la hacienda Caudivilla, a la inmobiliaria Santa Isabel S. A. (SISA), empresa que paga la suma de 23´037.000 soles oro, quien con autorización del Ministerio de Vivienda, formará la primera urbanización del distrito de Carabayllo denominada Santa Isabel, e iniciará su construcción en 1971.3 Después de la venta la hacienda queda reducida a una extensión de 1.165 hectáreas y 1.706 m2.
AGN. Protocolo notarial. República. Nº 469; ORLC. T. 2332, ficha Nº 64420, del 14 de julio de 1971. Fol. 471.
3

Esta tendencia progresará desde inicios de 1971, época en que las empresas lotizadora Chacra Cerro S.A., de SIRUSA y la Sociedad Agrícola Punchauca S. A., dueños de la hacienda Chacra Cerro, Caudivilla-anexos (Concon y Huacoy) y Punchauca, respectivamente, deciden convertir esta área rural en zona netamente urbana, para lo cual realizaron estudios de habilitación urbana. Estas propiedades tenían una extensión territorial agrícola de 15´338 331 m2 en forma conjunta: Propuesta de división de las tierras de Chacra Cerro, Caudivilla-anexos y Punchauca (1971)4
Uso urbano - Viviendas de tercera categoría Uso Industrial Uso Rural - Categoría huertas - Categoría pecuario Total 9´161 967 m 2 870 500 m 2 4´401 750 m 2 904 114 m 2 15´ 338 331 m 2

Para materializar dicha idea y acelerar el c r e c i m i e n t o u r b a n o, p r oy e c t a r o n l a construcción de la autopista Chillón-Trapiche. Sin embargo, este proyecto no fue aprobado en su totalidad, construyéndose solamente un tramo hasta la Panamericana Norte. En marzo de 1974, SIRUSA vende otra parte de las tierras de Caudivilla a la inmobiliaria Tungasuca S. A., dicha área tenía una extensión de 57 hectáreas y 3.300 m2, cotizada a un precio de 21´785.400 soles.5 El proceso de Reforma Agraria impulsado por el gobierno militar y de acuerdo a la Ley Nº 17716, tendrá como principales opositores a los propietarios de las inmobiliarias, especialmente SIRUSA, quienes inclusive contando con el apoyo del propio Ministerio de Vivienda, trataban de impedir la consolidación de la Reforma en esta parte del valle de Lima. El interés de SIRUSA era netamente económico, pues las primeras ventas hechas de zonas agrícolas habían hecho visualizar a corto plazo un gran negocio. Esta oposición intentaba ser fundamentada al amparo de una norma legal emitida en 1972, que establecía que las tierras comprendidas en un radio de 50 km. alrededor del centro de Lima, estaban destinadas para la expansión y planificación urbana. Esta norma fue aplicada por el Ministerio de Agricultura,
AGN. Protocolo notarial. República Nº 469. ORLC. T. 84, ficha 89723, del 24 de mayo de 1974. Fol. 284.
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perjudicando en un primer momento los beneficios de la Reforma Agraria a los trabajadores de Caudivilla-anexos. Estos acontecimientos provocaron en 1973, un gran malestar, en los campesinos de Caudivilla-anexos, y después se generalizó entre todos los campesinos del valle. Así, se iniciaron protestas y movilizaciones. Estas acciones tendrán repercusión en diversos sectores de la población, pero principalmente en varias cooperativas ubicadas en Huando, Paramonga y Chincha, quienes se solidarizaron con los reclamos de los campesinos de Caudivillaanexos. El principal apoyo que tuvieron los campesinos y dirigentes de Caudivilla-anexos fue la que le otorgo la hacienda Huando, del valle de Huaral, quienes pusieron a disposición una movilidad permanente (camión) para que los campesinos de Caudivilla pudieran movilizarse a las instituciones públicas correspondientes para reclamar sus derechos. También algunos militares intentarán interceder por los campesinos como por ejemplo el general Leonidas Rodríguez, Fernández Maldonado y Rafael Hoyos Rubio. A más de un año de lucha, los campesinos hartos de promesas tomaron las instalaciones de la hacienda Caudivilla, declarándose en huelga de hambre indefinida. Este problema que inicialmente fue social, se convirtió en político, pero con la actitud asumida por los campesinos tomará matices policiales, en vista que en más de una ocasión las fuerzas policiales intentaron desalojarlos de las instalaciones de la referida hacienda. Ante esta situación los principales dirigentes campesinos como Aquilino Gaspar, Eulogio García entre otros fueron encarcelados entre el 28 de febrero hasta el 4 de marzo de 1974. Sin embargo ante la continuidad de la lucha las empresas propietarias de las tierras de Caudivilla-anexos (SIRUSA) y los campesinos negociaron directamente. Los campesinos acuerdan pagar el valor de los sembríos y de los bienes de la empresa que existían en ese momento, y para ello formaron en julio-agosto de 1974; la empresa social denominada “Cooperativa Agraria de Productores Caudivilla, Huacoy y Punchauca”, y agrupo a 363 socios; así solicitaron un préstamo económico de 4´600,000 soles al Banco de Fomento Agropecuario con el cual pagaron el integro de todos los bienes de SIRUSA. Re a l i z a d a l a n e g o c i a c i ó n l o s campesinos recibieron la transferencia de las tierras y bienes de las haciendas el 2 de octubre de 1974. Ante estos hechos el gobierno militar

considero a los campesinos de Caudivilla-anexos como beneficiarios del proceso de la Reforma Agraria y el 9 de noviembre de 1974 se realizó la entrega oficial de las tierras a la “Cooperativa Agraria de Productores Caudivilla, Huacoy y Punchauca”. La transferencia y entrega de las tierras se realizó directamente del gobierno a los campesinos, es decir la nueva CAP no tuvo que pasar previamente por el Comité Especial de Administración, lo que si sucedía con las nacientes cooperativas del valle. Realizado el acto de adjudicación, los campesinos y socios no salían de su asombro en verse como dueños de la tierra en que hasta hace poco era trabajado para el patrón. Este día fue de fiesta, en ceremonia pública el Ministro de Agricultura Gral. de Brig. EP. Enrique Gallegos Venero hizo entrega del documento de adjudicación al Presidente del Concejo de Administración de la CAP, Sr. Eulogio García Pariona. Asimismo, en los discursos de orden se manifestó todo el pensamiento socialista que propugnaba el gobierno militar; el Gral. Enrique Venero dijo que: “ni un metro más de tierra cultivable será sembrado de cemento”,6 en clara alusión a las empresas inmobiliarias que promovían el crecimiento urbano sobre áreas de cultivo y Eulogio García afirmo que “nuestro sudor al caer en el surco se convertirá en progreso y prosperidad para el Perú”.7 También fue propicio este día para que el Banco de Fomento Agropecuario otorgara un préstamo a la CAP de 30 millones, 443 mil 900 soles, con lo cual se compraron 7 maquinas que pertenecían a SIRUSA y compraron 7 maquinas más, pero nuevas; además se compraron semillas de maíz híbrido, fríjol canario, papa de las clases “mariba” y “antarqui”, entre otras semillas, con la que empezaron su campaña agrícola, e incluso se proyecto la instalación de una fábrica de harina de camote y la implementación de un establo lechero con un hato de 500 cabezas de ganado vacuno. De esta manera Caudivilla se convirtió en símbolo de la victoria campesina. Sin embargo, durante este periodo de lucha, algunos campesinos estuvieron al margen de estas protestas, como por ejemplo los trabajadores de la hacienda Chacra Cerro, propiedad que también pertenecía al grupo SIRUSA. La actitud de estos trabajadores se entiende porque internamente los representantes de la empresa SIRUSA habían acordado entregarles a los trabajadores una recompensa económica a cambió de las tierras
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Diario Correo. Lima, 10 de noviembre de 1974; p. 8. Diario El Comercio. Lima, 11 de noviembre de 1974; p.

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que les pertenecían. Este acuerdo posibilitó que las tierras de esta hacienda no se vieran afectadas por la Reforma Agraria, logrando la empresa SIRUSA en un corto tiempo, convertir esta área en una zona netamente urbana. Para tal efecto se constituyó la empresa Lotizadora Chacra Cerro S. A., quien se encargaría de urbanizar los predios hasta ese entonces de uso agrícola. En setiembre de 1974 y de acuerdo al Decreto Supremo Nº 871-74. AG, los predios de Caudivilla-anexos (Concon y Huacoy), además de la hacienda Punchauca, son expropiados a favor de la Reforma agraria. El total de área expropiada fue de 1.231 hectáreas y 7.800 m2, terreno que fue adjudicado a los campesinos agrupados en la Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda. Nº 42. Esta norma legal puso fin a cinco años de lucha de los campesinos en contra de las empresas urbanizadoras. A partir de esta época, la ex hacienda Punchauca se integrará a los predios de Caudivilla, Concon y Huacoy, formando una sola unidad agrícola. También la hacienda Concon se integrará totalmente a Caudivilla, dejando de usar su nombre como tal. Buena o no, la Reforma Agraria traerá una serie de problemas a la administración central. Los primeros años de funcionamiento de las cooperativas agrarias serán exitosos. Los campesinos convertidos en socios realizarán un trabajo comunal eficiente, lo que les permitió manejar a la empresa con toda libertad. Internamente eligieron a sus representantes y mediante consenso decidieron iniciar las faenas agrícolas con el cultivo de caña de azúcar, algodón y maíz. Los índices de producción fueron elevados, al punto de retomar nuevamente la alta producción que tuvo en años anteriores con los hacendados. Es así como la empresa inicio obteniendo excedentes, lo que les permitió obtener grandes beneficios durante varios años. Sin embargo, los acelerados cambios coyunturales en el orden económico a escala mundial e internamente no le permitieron planificar estrategias para mantenerse en el mercado económico. Pero como toda empresa, el directorio trató de encontrar soluciones a dichas crisis. A fines de la década de los '70 e inicios de los '80 el manejo económico y administrativo de la dirigencia de la Cooperativa va a ser cuestionada por los socios trabajadores de la empresa. Esta situación se da por que los beneficios que recibían los trabajadores fueron disminuyendo a pesar de que la producción

había sido buena en algunas temporadas agrícolas. Además, la nueva generación de jóvenes, hijos de los campesinos no querían dedicarse a las labores agrícolas y a través del “padrinazgo” buscaban colocarse como empleados de la empresa, por lo que la mano de obra para la producción agrícola también fue disminuyendo. Ante estos hechos muchos socios pedirán que se le entregue a cada agricultor una parcela individual. La baja económica que se produce en las Cooperativas ciertamente se deberá en muchos casos a la deficiente administración de estas empresas y a su vez los dirigentes o conductores de las cooperativas no se prepararon para lo que vendría en el futuro, ya que no estaban conectados con los que manejaban la política central, ni conocían las fluctuaciones de los productos y precios en el mercado internacional, y solo se dedicaron a ser productores primarios. Pasado el período de los gobiernos militares, el Perú ingresa nuevamente a un período de regencia democrática, que se inicia a partir del 1980 con la elección de Fernando Belaúnde. Durante su gobierno se va a promover la parcelación de las tierras agrícolas, afectando la organización empresarial y la integridad territorial de las mismas. Los socios que contaban con tierras colindantes a las zonas urbanas son tentados por numerosas inmobiliarias y urbanizadoras, quienes tratarán de adquirir las tierras agrícolas con el afán de lotizarlas. Estas propuestas también será uno de los aspectos que va a producir una división de los socios al interior de las cooperativas. Los socios de la Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda. Nº 42 convocaron a una elección para definir la parcelación o la continuidad de la empresa. Ninguna de las propuestas alcanzó la aprobación de los dos tercios de socios, finalmente se decidió la parcelación de las tierras. Un grupo minoritario optó por seguir conformando el modelo asociativo. Así, para 1981, la Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda. Nº 42 contaba con una extensión territorial de 906 hectáreas y 6.669 m2.8 En 1984, ante el avance del crecimiento urbano, la Dirección de Región Agraria VI-Lima a pedido de un grupo de socios de la Cooperativa Agraria de Producción (CAP), aprueba la parcelación de dichas tierras, denominándose

8 Velasquez Benítez, O. Ob. cit. p. 274; ORLC. T. 51-B, ficha 90740, del 09 de julio de 1981.

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en adelante Cooperativa Agraria de Trabajadores (CAT) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda., conformada por productores individuales. Adicionalmente y al interior de la misma organización, un grupo de 39 socios formarán la Cooperativa Agraria de Trabajadores (CAT) Sangre Nueva, quienes tendrán como dominio una extensión de 121 hectáreas y 8.900 m2, tierras que también se parcelarían. Durante esta época, ningún socio contaba con sus respectivos títulos de propiedad, situación legal que no les permitía obtener individualmente prestamos de ninguna entidad crediticia. Además, anteriormente la Cooperativa Agraria de Producción (CAP) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda. Nº 42 había adquirido una deuda con el Banco Agrario de alrededor de un millón de soles, suma que ahora debían asumir los propios parceleros. Saneada esta deuda, a cada propietario se le entregaría un contrato de transferencia, que equivalía al título de propiedad, el mismo que servía para poder inscribir el predio en los Registros Públicos.9 Una vez acreditados como propietarios directos, los parceleros podían transferir o vender sus terrenos a terceras personas, principalmente a las diversas empresas inmobiliarias interesadas en urbanizar esta zona norte de Lima. Este proceso de parcelación ira incrementándose paulatinamente al punto de degradar la organización empresarial. Es durante el gobierno aprista (1989) y a través de la Unidad Agraria Departamental de Lima, del Ministerio de Agricultura, que se aprueba la parcelación total y definitiva de la Cooperativa Agraria de Trabajadores (CAT) Caudivilla, Huacoy y Punchauca Ltda., que en adelante se denominará Cooperativa Agraria de Usuarios (CAU) Caudivilla, Huacoy y Punchauca. De esta manera, la cooperativa se dividirá en 202 parcelas, la misma que comprendía un área total de 674 hectáreas y 3400 m2.. La tierra se dividió en tres y cuatro hectáreas por familia,10 reservándose como propiedad asociativa o comunal 283 hectáreas y 4369 m2. A pesar de esta división, la Cooperativa Agraria de Usuarios (CAU) Caudivilla, Huacoy y Punchauca no desaparecerá, sino que su papel es la defensa de los derechos del sector agrario.

Ministerio de Agricultura. Resolución Directoral Nº 084/89-UAD-VI-L, del 22 de junio de 1989; Velasquez Benítez, Orlando. Ob. cit. p. 275. 10 Para la zona de Lima se consideró tres hectáreas como unidad mínima, que se denominó unidad agrícola familiar.

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De esta manera, las inmobiliarias conseguirán ser propietarias de numerosos terrenos agrícolas, aunque algunas veces poniendo en práctica estrategias ilícitas urbanizarán varios sectores de la zona rural de Carabayllo. Pero este proceso de urbanización no cuenta con una adecuada planificación, dando como resultado una ciudad sin orden ni continuidad territorial. Una de las principales causas que genera esta realidad, es la baja rentabilidad que tiene la actividad agrícola, ya que hacer producir la tierra resulta altamente costoso, más aun si los precios de venta en el mercado no cubren el esfuerzo, el tiempo, ni el dinero invertido. Actualmente, llegar a Punchauca se ha vuelto relativamente fácil. A primera vista es un pueblo tranquilo, aunque no cuenta con ningún servicio básico. La situación sobre las tierras nunca estuvo definida y hasta ahora ése hecho parece estar en función al poder de las urbanizadoras y de las autoridades municipales que ven en el aumento de zonas urbanas un aumento de sus rentas y la importancia de entrar en una dinámica totalmente urbana, hechos a las que se asemejan los modelos modernos de vida. Este crecimiento, como vemos no trata de recoger las potencialidades y recursos de la zona, no se busca su aprovechamiento sino su rentabilidad. Últimamente, el área agrícola de Punchauca ha sido recortada debido a que el Estado ha promovido la construcción de una moderna planta de tratamiento de agua potable. La empresa Italo peruana Consorcio Agua Azul se adjudico la concesión y la buena pro. La empresa compró las tierras a los parceleros y culminaron la construcción de la planta en mayo del 2002. De esta manera Lima Norte cuenta con una planta que procesa el agua del río Chillón y las aguas de la napa freática del subsuelo, con lo cual abastece de agua potable a la población de los distritos de esta zona de Lima. Esta infraestructura estará 26 años en poder del Consorcio Agua Azul, después pasará al Estado peruano. En cuanto a la ex hacienda de Caudivilla aparece a los ojos del visitante en la cuenca misma de la Av. Universitaria, donde termina el asfalto, prácticamente, donde termina la ciudad. El debate en torno al avance de lo urbano sobre lo rural coloca a los pobladores de esta última evidencia del periodo de las haciendas en una situación tensa, ya que pende sobre ellos, la construcción de la prolongación de la Av. Universitaria.

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El recuerdo de la reforma agraria hasta cierto punto es negativo. Según una pobladora “fue lo que nos llevo al fracaso”, porque luego de la lucha con los hacendados vino la lucha por los privilegios de haber luchado contra ellos. Por ahora la dificultad de los pobladores de pensar su futuro estaría en función a su manera cómo observan su pasado. Pero no es un pasado romántico en su totalidad. El recuerdo del paternalismo del hacendado cuenta con más valor que las actuales instituciones que monopolizan el poder en el distrito.

habitantes, lo cual determinó el surgimiento de un nuevo distrito al que se denominó Comas.11

Aerofotografía del distrito de Carabayllo 1962. Predominaban las haciendas. (SAN/Alternativa 1993)

Planta de Tratamiento de Agua Potable en Punchauca. Proyecto ejecutado por el Consorcio Agua Azul

3. Inicios del crecimiento urbano en el distrito de Carabayllo En 1960, antes de la última reducción de la jurisdicción territorial del distrito de Carabayllo, se inició una paulatina ocupación de las quebradas ubicadas en la margen derecha de la carretera Lima-Canta, entre los kilómetros 16 y 22. Esta ocupación comenzó con la aparición de los primeros asentamientos humanos, que van a marcar y definir el crecimiento urbano de Carabayllo y otros distritos populares aledaños. Este proceso ya se había iniciado entre los kilómetros 12 y 15 de la misma vía, cuya población en 1961 superaba los cien mil

Pero, ¿a qué se debe el crecimiento acelerado en Lima Norte? Entre los factores más importantes que incidieron en este crecimiento urbano, tenemos: a) En Lima se profundizó el centralismo administrativo provocando que las nacientes empresas industriales y productivas se instalen en el eje de las avenidas Argentina y Colonial, lo que constituyó en un polo de atracción para la masa trabajadora. Esto provocó un fenómeno migratorio, originalmente de pobladores que habían sufrido el despojo paulatino de sus tierras. b) Lima sufrió en 1940 un sismo que causó graves daños en la infraestructura urbana, principalmente de la población de los sectores populares. Esta población radicaba en habitaciones alquiladas en edificios tugurizados, ubicados en los barrios más antiguos de la ciudad, donde predominaba la construcción de viviendas con adobe y quincha.
El historiador Tacunan, S. 2000. ha realizado una investigación sobre la historia de Comas.
11

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Estos factores empujaron a la población de escasos recursos a buscar nuevos espacios donde construir sus propias viviendas. Es así como el mismo Estado promovió la construcción de viviendas para obreros en el barrio “27 de octubre”, en la avenida Caquetá, que dio origen al distrito de San Martín de Porres. Posteriormente, la población poco a poco fue ocupando tierras eriazas que se encontraban a lo largo de la carretera LimaCanta. Este acelerado crecimiento urbano también aceleró la ocupación en terrenos agrícolas. En estos espacios las empresas inmobiliarias iniciaron un proceso de urbanización ordenada, a comparación de las invasiones populares que se hacían sin planificación. Estas dos formas de ocupación urbana marcaron dos zonas bien diferenciadas a lo largo de la avenida Túpac Amaru. La margen derecha se caracterizo por tener un ordenamiento urbano de carácter informal y la margen izquierda tuvo un proceso de ocupación ordenada. Así se inició el establecimiento de una población mixta constituida por migrantes del interior del país y por pobladores que vivían en los barrios populares y tugurizados de Lima. La ocupación urbana de Carabayllo se originó exactamente en 1960 cuando un grupo de pobladores que no consiguió obtener un lote en el barrio de Piñonate (hoy distrito de San Martín de Porres), decidió unirse y fundar la Asociación Urbanizadora El Progreso. Para hacer realidad sus propósitos, esta asociación buscó el apoyo de diversas agrupaciones políticas con la intención de conseguir su objetivo. De esta manera, una de las primeras quebradas ubicada en el kilómetro 18 de la carretera Lima-Canta, cuya extensión alcanzaba 55 hectáreas de terreno eriazo, fue ocupada por unos cuarenta pobladores. Una de las primeras acciones realizadas fue la demarcación de los lotes para vivienda, con una extensión de 250 m2; además de designar los espacios para el equipamiento urbano. Sin embargo, poco después, al interior de la organización surgió una serie de discrepancias, principalmente de carácter político, lo que ocasionó una división de la población. Un grupo identificado con el aprismo se quedó ocupando dichos terrenos y denominaron al pueblo “Raúl Porras Barrenechea”. Otro grupo identificado con el movimiento del presidente Manuel Prado (1956-1962) se trasladó a una quebrada ubicada a la altura del kilómetro 20 de la carretera

Lima-Canta, de una extensión de 120 hectáreas, que los pobladores bautizaron con el nombre de “El Progreso”.12 Posteriormente, al interior del pueblo “Raúl Porras Barrenechea” los problemas se irán agudizando, debido a las acusaciones de tráfico de terrenos, lo que provocará que un nuevo grupo de pobladores se independizará y formaran el pueblo joven “La Flor”. “Raúl Porras Barrenechea” y “El Progreso” fueron los primeros poblados que iniciaron el crecimiento urbano en Carabayllo, y se convirtieron en los ejes del crecimiento urbano y poblacional del distrito. Esta inicial ocupación contó con el apoyo del gobierno de Manuel Prado, quien pretendía incrementar partidarios políticos y orientar la opinión pública a favor de su gestión gubernamental. Su gobierno anuló varios denuncios mineros no metálicos, realizó el desalojo de una granja que funcionaba en el kilómetro 19 y rechazo el reclamo de los comuneros de Jicamarca, quienes alegaban ser dueños de las tierras invadidas.

Presidente Manuel Prado Ugarteche (2do gobierno 1956-1962).

El apoyo del gobierno también se reflejó en la pavimentación de un kilómetro de la carretera, instalación de una posta médica, entre otras obras de infraestructura.13
12

Los diversos AA.HH han optado por llevar el nombre de algún personaje o acontecimiento político del momento que sucedió en el país. En los años '80, el poblado de Rafael Belaúnde Diez Canseco, asume este nombre en honor al padre del Presidente Fernando Belaúnde. Durante el gobierno aprista un A.H asume el nombre de Indoamérica, en honor al pensamiento aprista que promovía la tesis de unidad indoamericana. Otro caso es del A.H Manuel Scorza, denominación asumida en honor a la simpatía de un sector de la población con el pensamiento izquierdista que en un determinado momento prevaleció en el distrito. 13 Alternativa-Municipalidad de Carabayllo. 2000; p. 26.

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A pesar de esta temprana instalación de infraestructura urbana, pasaron muchos años antes que la población logre contar con los servicios básicos. Además, por la premura en la ejecución de las obras públicas (colegios, iglesias, parques y mercados) no contaron con asesoría urbanística, por lo que a la postre muchas de estas vías y espacios públicos son deficientes en cuanto a su ubicación y dimensiones. Hasta 1965, la ocupación de terrenos eriazos en Carabayllo, fue casi siempre pacífica, incluso fue promovida por el Estado. El pueblo “Villa Esperanza” surgió cuando el Estado entrego lotes para vivienda a los trabajadores del Ministerio de Transportes, quienes venían laborando en el mantenimiento de la carretera Lima-Canta. En este lugar se había instalado el campamento base de los trabajadores.14 A partir de 1970 el crecimiento urbano se extendió en las zonas agrícolas. La inmobiliaria Santa Isabel S. A. inició la construcción de la primera urbanización en el distrito de Carabayllo, denominado Santa Isabel. En 1974, SIRUSA vendió a la inmobiliaria Tungasuca S. A. otro terreno donde se construyo la urbanización Tungasuca. Ante este crecimiento urbano y poblacional que requería una mayor atención en la prestación de servicios básicos, a la que estaba obligada satisfacer la municipalidad distrital, que hasta ese entonces funcionaba en el pueblo de San Pedro, obligó a la autoridad edil en 1975 a trasladar el aparato administrativo y operativo del municipio al nuevo centro urbano. El nuevo local municipal se estableció a la altura del kilómetro 18 de la avenida Túpac Amaru, en el pueblo joven Raúl Porras Barrenechea. Además, para una mejor administración, instaló varias agencias municipales tanto el área urbana como rural. En 1972, durante el gobierno militar de Juan Velasco, se asfaltó la carretera a Canta hasta el kilómetro 22, al mismo que se denominará en adelante Túpac Amaru, en memoria del movimiento nacionalista encabezado por dicho precursor, gesta que el gobierno militar intentaba reivindicar tomando como imagen el rostro de José Gabriel Condorcanqui y asociándolo a la defensa de los derechos de los campesinos. Esta obra de infraestructura vial acelero el crecimiento poblacional y urbano.
Similar situación ocurrió en 1969, época en que surgen los pueblos de Bello Horizonte y Villa El Polvorín, este último optará por ese nombre al haber ocupado un terreno donde se guardaba explosivos.
14

El propio gobierno creó el Sistema Nacional de Movilización Social (SINAMOS), institución que se encargaba de controlar y vigilar el crecimiento urbano periférico. Por otro lado, los servicios básicos que requiere toda zona urbana fueron obtenidos por medio del esfuerzo y organización de la población. Pero en vista que las gestiones para obtener estos servicios no eran atendidas, se ejerció presión sobre el gobierno central por medio de una serie de movilizaciones y acciones de protesta. Esta estrategia también fue utilizada por el pueblo El Progreso, el cual después de 18 años de fundado (1960-78) logró la instalación de sus servicios básicos, inicialmente la energía eléctrica. Este rápido crecimiento periférico también obligó al gobierno a señalar terrenos para la construcción de una serie de instalaciones modernas. Es así como en la margen derecha del río Chillón, en las pampas eriazas de El Huarangal, el gobierno destinó en 1977 un área de 862 hectáreas para la instalación y construcción del primer centro nuclear del país. Esta central nuclear, que tiene como nombre Oscar Miró Quesada de la Guerra (RACSO), fue inaugurado y entró en funcionamiento durante el gobierno del presidente Alan García (19851990). 4. El distrito de Carabayllo durante la década del ochenta A los pocos meses de iniciado el gobierno de Fernando Belaúnde Terry (1980-1985), el SINAMOS, creado durante el gobierno militar de Velasco Alvarado, fue desactivado. Las atribuciones de esta fenecida institución fueron reasignadas a los consejos municipales locales, quienes en adelante debían promover la participación y organización de los vecinos en la gestión del gobierno local. En esta década se estableció la urbanización Lucyana, al igual que otras se ubicaron a lo largo de la avenida Túpac Amaru y marcaron una continuidad de expansión urbana en todo Lima Norte. Asimismo, en esta década surgieron diversas asociaciones de vivienda que fueron ocupando otras áreas de aproximadamente seis kilómetros de extensión, que van desde la altura del kilómetro 16 al 22. A pesar de esta situación, el crecimiento urbano en la zona agrícola del distrito de Carabayllo no se detuvo. Incluso el mismo gobierno promovió la construcción de viviendas en terrenos agrícolas, como los conjuntos habitacionales Carlos Odiaga Magan

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y Edwin Vásquez Cam, que se construyeron con el programa de la Empresa Nacional de Edificaciones (ENACE), cuyas viviendas fueron adjudicadas por sorteo a los trabajadores que aportaban al Fondo Nacional de Vivienda (FONAVI).

Foto Aérea 1984. SAN. Urb. Santa Isabel. Parte de la Urb. Tungasuca. Urb. Lucyana. P.J. Raúl Porras Barrenechea. Parque Zonal Manco Capac

Presidente Fernando Belaúnde Terry (Segundo gobierno 1980-1985)
(Enciclopedia de El Comercio 1999)

Poco tiempo después, a fines de la década del ochenta se formó la urbanización Santo Domingo, conjunto habitacional que ocupó una de las mayores extensiones de área agrícola en el distrito de Carabayllo.15 En el sector noroeste del distrito muchos pobladores migrantes que no contaban con los recursos económicos necesarios para comprar terrenos para vivienda, optaron por ocupar las Lomas de Carabayllo, área ecológica estacional que se cubre de vegetación durante los meses de junio, julio y agosto. La ocupación se inició con la instalación de un relleno sanitario que atrajo a un sector de la población dedicada a la recolección de desperdicios (papeles, plásticos, cartón, botellas, etc.) y a la crianza de ganado porcino. A partir de 1980 se instalaron diversos poblados como Valle Sagrado, El Mirador y Las Orquídeas de Bello Horizonte. Posteriormente surgieron los asentamientos humanos Juan Pablo II, Nueva Jerusalén, Cruz del Norte, Villa Rica, Los Rosales, El Álamo, El Bosque, San Benito, entre otros.

Foto Aérea 1990. SAN. Urb. Santa Isabel. Parte de la Urb. Tungasuca. Urb. Lucyana. P.J. Raúl Porras Barrenechea. Parque Zonal Manco Capac

Casi todas las urbanizaciones existentes en el distrito de Carabayllo ocupan el territorio agrícola de lo que fue la hacienda Caudivilla.

15

Foto Aérea 2010. Urb. Santa Isabel. Parte de la Urb. Tungasuca. Urb. Lucyana. P.J. Raúl Porras Barrenechea. Parque Zonal Manco Capac. (www.wikimapia.com)

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Este crecimiento urbano y poblacional se incrementó durante las décadas del ochenta y noventa como consecuencia de la violencia subversiva, que desplazó a un grueso sector de la población andina-mestiza de escasos recursos, especialmente de la sierra norte, centro y sur (Ancash, Junín, Huancavelica y Ayacucho). En este crecimiento urbano del distrito de Carabayllo se configuraron tres sectores bien definidos. Por un lado, en la zona plana o llana se ubicaron las urbanizaciones, con una población conformada en su mayoría por profesionales, empleados públicos y privados, y medianos comerciantes. Otro sector son los pueblos jóvenes y asentamientos humanos que ocuparon las quebradas y zonas eriazas. El tercer sector es el rural, que presenta poblados con carencias de servicios básicos. La década de los años ochenta se constituyó en un periodo de lucha social iniciado principalmente por los diferentes pueblos jóvenes y asentamientos humanos, quienes concertaron y unificaron esfuerzos con la intención de exigir al gobierno central la dotación de los servicios básicos de agua y desagüe, luz, centros médicos, carreteras, servicio de transporte, etc.

Pueblos en la zona urbana de Carabayllo (1980)16
Pueblos El Progreso, dividido en 5 sectores Raúl Porras Barrenechea Villa Esperanza Villa El Polvorín Nueva América Familias 4 000 2 000 300 100 85

El Progreso. Primer Sector. 1983
(Municipalidad de Carabayllo 1983)

Marcha de pobladores del distrito de Carabayllo

Para hacer sentir su presencia y ser escuchados optaron por recurrir a las huelgas, marchas, bloqueo de carreteras, entre otros, y en algunos casos tuvieron que enfrentarse a las fuerzas policiales, concluyendo con un saldo de contusos, heridos y hasta muertos. Al iniciarse la década del ochenta, la zona urbana marginal del distrito de Carabayllo contaba con tan sólo cinco pueblos con cerca de 6 385 familias.

Hacia 1983, la zona urbana de los pueblos jóvenes alcanzaba aproximadamente diez mil habitantes, de los cuales el 70% vivía en asentamientos humanos. Otro aspecto a destacar es que al iniciarse el segundo gobierno de Belaúnde Terry, en 1980, convocó a elecciones municipales. En Carabayllo el representante elegido provenía de filas izquierdistas, cuya línea política era la lucha por la reivindicación de los derechos del pueblo. José Tavara, como alcalde dio un respaldo a la comunidad en sus exigencias al gobierno central en la consecución de los servicios básicos, postergados por más de dos décadas. Esta etapa se caracterizó por organizar y movilizar al pueblo a partir de sus necesidades. Los pueblos se organizaron y eligieron a sus dirigentes para que los represente. Los principales servicios e implementación de infraestructura urbana obtenidos en esta década fueron: Contar con transporte público permanente; construcción de centros educativos; instalación de los servicios de agua y desagüe en los pueblos más antiguos del distrito (El Progreso, Villa Esperanza, Nueva América, Raúl Porras Barrenechea, La Flor y Villa El Polvorín);

Municipalidad de Carabayllo. Informe presentado al Tercer Cabildo abierto. 5 de junio de 1983.

16

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instalación del servicio de energía eléctrica, tanto domiciliaria como pública; entrega de títulos de propiedad por parte de la Municipalidad de Lima; construcción de diversas plazas de armas (Raúl Porras Barrenechea, La Flor, El Progreso), los mismos que sirvieron como punto de reunión para llevar a cabo los cabildos abiertos; construcción de losas deportivas; construcción de un centro de salud; gestión y construcción de pistas en las vías principales y secundarias del distrito y aprobación del proyecto especial del Parque Industrial del Cono Norte (APICON) en las Lomas de Carabayllo. El distrito de Carabayllo siguió creciendo debido al incremento de la población andino-mestiza migrante. Surgieron nuevos asentamientos humanos como Concon, Indoamérica, El Dorado, Rafael Belaúnde, entre otros. La enorme masa poblacional radicada en la zona urbana de Carabayllo, de escasos recursos económicos, principalmente los que radicaban en los asentamientos humanos y pueblos jóvenes, se dedicaron a realizar faenas de “rebusque”, denominada así a la búsqueda de diversos productos agrícolas que habían quedado en las tierras de cultivo cercanas a la urbe. En esta actividad participaba toda la familia. La labor se iniciaba desde tempranas horas del día y su finalidad era obtener la mayor cantidad de productos de panllevar, que le permitiría sostenerse por algunos días y en el mejor de los casos obtener dinero por la venta de estos productos en los mercadillos de la zona. 5. El distrito de Carabayllo durante la década del noventa En la década del noventa el distrito de Carabayllo continuó su crecimiento urbano, pero, a diferencia de la década anterior, con mayor celeridad en las zonas agrícolas. Este crecimiento conllevó al surgimiento de varios problemas: - Reducción y pérdida irreparable de zonas agrícolas. - Construcción de viviendas en terrenos no declarados para uso urbano. - La consolidación urbana en áreas agrícolas (construcción de viviendas) no permitirá la erradicación de la población del lugar. - Consolidado el área agrícola como zona urbana, los pobladores presionan a la autoridad edil para que cambie

-

forzosamente el uso de los terrenos ocupados (de agrícola a urbano). De no aceptar este cambio la municipalidad se convier te en generador de un problema social, pues al realizarse un desalojo ocasiona la destrucción de las viviendas y la protesta de la población.

De otro lado, la migración continuó y muchos pobladores, escapando del terror y cargados de muchas ilusiones y sueños, arribaron a Lima. Según el INEI (1996) la composición de los migrantes andinos, establecidos en Carabayllo, provienen principalmente de Ancash (14,7%), Ayacucho (8,97%) y Junín (8,03%). Además, la población urbana que vivían en otros distritos limeños también ocuparon espacios del distrito y porcentualmente ocupan el segundo lugar, con el 10,06%. Procedencia poblacional del distrito de Carabayllo

14,7

10,06 8,97 8,38 8,03

6,15 5,73

4,04 3,01 2,51 3,2

4,33 3,78 3,51 3,64 2,8 1,72 1,76 1,86 0,71 0,2 0,3 0,21 0,4

Junin

Lambayeque

San Martin

Moquegua

Piura

Amazonas

Ayacucho

Durante esta década la infraestructura educativa, al igual que la de otros distritos populares de Lima, fue implementada y mejorada por el Estado a través del Instituto Nacional de Infraestructura Educativa y Salud (INFES). Además, se amplió la instalación de diversos servicios básicos como la luz y teléfono, en beneficio de un amplio sector de la población de bajos recursos. Estas iniciativas tuvieron una finalidad oculta; la implementación educativa estuvo teñida por un tinte populista que no respondía a un programa integral de reforma educativa sino simplemente a fines políticos partidarios.

Apurimac

Huanuco

Tumbes

Cuzco

Loreto

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De otro lado el gobierno creó la Comisión de Formalización de la Propiedad Informal (COFOPRI), entidad que reemplazó en sus atribuciones a los municipios en la entrega de títulos de propiedad. Los asentamientos humanos y pueblos jóvenes fueron los más beneficiados. Este hecho se dio en un contexto político, ya que las municipalidades ponían una serie de trabas e impuestos que dificultaba obtener un título de propiedad. A su vez, bajo esta modalidad el gobierno aprovecho políticamente el apoyo del pueblo para reelegirse en el gobierno.

Resultaba paradójico que, a pesar que el distrito de Carabayllo contaba con el río Chillón, la mayoría de los pueblos, principalmente los asentamientos humanos, no contaban con el servicio de agua potable. A fines de los noventa el Estado promovió la construcción de una planta de tratamiento de agua potable en Punchauca, desde donde se abastece de agua a toda la población de Lima Norte, en especial al distrito de Carabayllo. A partir de la última década del siglo XX el servicio de transporte urbano es permanente debido a la dinámica propia al interior de la zona urbana y rural, y al incremento del comercio formal e informal. La mayoría de las empresas que prestan este servicio urbano e interurbano, tienen sus terminales en el distrito de Carabayllo, concentrándose principalmente en los kilómetros 20 y 24 de la avenida Túpac Amaru. El incremento urbano acelerado del área agrícola continuó dándose y a diferencia de otros periodos, también alcanzó al histórico pueblo de San Pedro de Carabayllo, que hasta la década pasada mantenía su condición netamente rural, pero por influencia del distrito de Puente Piedra está siendo ocupado en sus alrededores por una considerable cantidad de urbanizaciones.

Aerofotografía del distrito de Carabayllo 1990. Áreas: Urbana, Rural y Eriazo. (SAN/Alternativa 1993)

De igual forma, la dotación de servicios básicos por parte de las empresas privatizadas (luz y teléfono) no buscaba sino captar el mercado urbano de la periferia de la ciudad como consumidores. Esta situación provocó una disminución en la participación de los dirigentes de la comunidad y de las organizaciones sociales y vecinales, pues para poder contar con estos servicios básicos no era necesario realizar ninguna medida de lucha, sólo bastaba una mínima gestión y el pago por el derecho respectivo para obtener los servicios deseados (luz y teléfono). Situación contraria ocurre con la gestión del servicio de agua y desagüe.

Áreas de ocupación urbana en el distrito de Carabayllo (E. Quispe 2005)

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Por otro lado, la población instalada en las Lomas de Carabayllo se ha consolidado y se ha expandido, ocupando otras áreas aledañas que han dado lugar al surgimiento de nuevos pueblos cuyos habitantes, por estar distantes a la zona urbana del distrito, recurren al distrito de Puente Piedra para hacer uso de los servicios educativos, salud y transporte. Esta actitud es comprensible en la medida que en dicho sector, la implementación de los servicios básicos es mínima. El proyecto especial del Parque Industrial del Cono Norte (APICON) fue desactivado debido a que la institución municipal distrital no logró involucrar al sector empresarial e industrial de la zona norte en cuanto a la inversión preliminar, además no saneo la propiedad del terreno destinado para la construcción del referido parque industrial. Carabayllo termino el siglo XX queriendo ser un distrito distinto pero parecido a los demás distritos limeños ya consolidados. Esta paradoja sólo puede ser explicada a través de los modelos de urbanización que se están ensayando en el distrito, principalmente por las urbanizadoras formales como Torreblanca, Santo Domingo, entre otras. 6. Carabayllo a inicios del siglo XXI Carabayllo entra a este nuevo siglo con grandes esperanzas. Para lograrlo cuenta con diversas potencialidades económicas y sociales. El crecimiento urbano es más acelerado principalmente en las zonas agrícolas, muy por el contrario se ha dejado de ocupar las quebradas eriazas y han disminuido las invasiones y los nuevos asentamientos humanos. Por otro lado, el gobierno de Alan García ha promovido la instalación de los servicios básicos en todos los asentamientos humanos, a través del “Programa Agua para Todos”, lo cual permitirá beneficiar a un gran sector de la población de Carabayllo. Esto a su vez conllevara a que una vez tendida las redes de agua y desagüe se atienda a los pueblos con el asfaltado de calles, con la construcción de veredas, y el establecimiento de áreas verdes. Todo esto permitirá el mejoramiento de la ciudad y también lograr una progresiva calidad de vida de los vecinos El mayor potencial que tiene actualmente Carabayllo es su población. La constitución poblacional está comprendida entre los 5 y 30 años de edad (58,6%), es decir, Carabayllo siendo uno de los distritos más

antiguos de Lima, tiene una población mayoritaria integrada por jóvenes. Asimismo, de acuerdo a las informaciones estadísticas del INEI, Carabayllo cuenta con una población total de 213,386 habitantes (Censo 2007). De ello la población femenina es el 50,4% y varones alcanza el 49,6%.17 Por otro lado, la población urbana representa el 97% y la población rural, el 3%. En cuanto a las características de la población joven que integra el distrito, se puede apreciar que los jóvenes difieren de sus padres (la mayoría de procedencia provinciana) en lo referente a los lazos que unen a estas primeras generaciones con su lugar de origen y residencia actual. Este hecho es importante mencionar pues asistimos a una época donde la globalización ha generado más procesos de fragmentación que cualquier otro establecido en la modernidad, principalmente en el aspecto de la identidad local, regional y nacional. Desde nuestra perspectiva, el sentido de pertenencia y la identidad distrital es la base para la unión de la población del distrito. Las autoridades locales deben poner atención en este aspecto pues entendiendo la idiosincrasia de la población facilitará el trazo de estrategias adecuadas para establecer la participación de la población en los planes y proyectos de desarrollo distrital, tarea que en el futuro consolidara la unidad distrital. Como hemos señalado una de las potencialidades del distrito es su población joven, pero para lograr una sociedad distinta debemos coadyuvar a solucionar los problemas actuales que los aquejan: - La mayor parte de la población vive en asentamientos humanos, pueblos jóvenes y centros poblados rurales. - La carencia de recursos económicos, la falta de oportunidades laborales, de capacitación y de orientación profesional para adolescentes y jóvenes conllevan a una degradación de valores y a cometer acciones negativas en contra de la sociedad (pandillaje, drogadicción, prostitución, entre otros). Entre las actividades económicas predominantes en el distrito de Carabayllo destacan el comercio formal e informal, con predominio del segundo, al igual que empresas prestadoras de servicios diversos (mecánicas, farmacias, restaurantes, Internet, hospedajes, mueblerías, etc.). Ambos rubros económicos
17

ternativa. Idem. 1999. INEI. Censo 2007.

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absorben al 54,32% de la PEA. Existen también fábricas e industrias, que captan el 22,14% de la PEA, y sólo el 7,14% PEA se dedica a la extracción.18 Otro de los aspectos, que persiste en este nuevo siglo, es el apoyo social que presta el Estado a los grupos sociales más desfavorecidos. En Carabayllo, el Programa del vaso de leche beneficia a una población aproximada de 50 000 habitantes,19 lo que indica un alto grado de pobreza en el distrito. Los beneficiarios son niños de 0 a 13 años, madres gestantes, madres lactantes, ancianos, enfermos de TBC y otros casos sociales. Cada año la población beneficiada con este programa se va incrementando, lo cual preocupa, y nos hace ver que los problemas económicos y laborales todavía no tienen una solución integral. En relación al aspecto educativo, en Carabayllo la población escolar es alta, pero las aspiraciones solo llegan a concluir el nivel secundario. Esta situación se da por que los padres de familias no tienen más posibilidades para continuar apoyando a sus hijos en estudios técnicos o universitarios. Este panorama hace que los estudiantes egresados anualmente del nivel secundario vean con incertidumbre su futuro, más aún si los colegios no los capacitan para enfrentar con acierto la realidad laboral. La gran mayoría de jóvenes, debido a la falta de recursos económicos y a la presión familiar, trata de alguna manera de insertarse en el mercado laboral realizando cualquier actividad eventual. En el distrito existen cerca de doscientos centros educativos entre estatales y privados, de distintos niveles. Instituciones Educativas Estatales
Niveles Inicial Primaria Secundaria Educación Especial CEOs Inst. Sup. Tecnológico Privado
20

Centros de Salud
Urbano - Centros de Salud. Ministerio de Salud - Centro de Salud. Municipalidad Metropolitana de Lima - Centro de Salud. Municipalidad de Carabayllo Rural - Chocas - Punchauca - Pueblo de San Pedro de Carabayllo 8 1 1

1 1 1

En cuanto a los centros poblados que tiene Carabayllo, sus características son:

Centros Poblados Urbanos
Centros urbanos
Urbanizaciones

Características
Las inmobiliarias adquieren los terrenos agrícolas y cambian su uso a áreas residenciales. Forman urbanizaciones y realizan el saneamiento legal e instalan los servicios básicos y los terrenos los venden por lotes. Se inicio con el Estado a través de ENACE. Actualmente, las inmobiliarias compran terrenos agrícolas y promueven la formación de Programas de vivienda. Por otro lado, los propios parceleros crean Programas de vivienda y venden directamente lotes para vivienda. Estos Programas gestionan sus propios servicios básicos y saneamientos. Son las ocupaciones más antiguas del distrito, su formación se inicio en los años ´60. El Estado ha apoyado en su consolidación, con la instalación de servicios básicos, la titulación y saneamiento. Han surgido por "invasiones" en terrenos eriazos. El Estado ha intervenido para titularlos y apoya para que cuenten con servicios básicos y saneamiento. Grupos de pobladores compran terrenos y optan por formar Asociaciones. Ellos mismos gestionan los servicios básicos, su titulación y saneamiento físico.

Programas de vivienda

Pueblos jóvenes

Asentamientos humanos

Asociaciones de vivienda

Centros Poblados Rurales
Centros rurales Características

Público 25 31 15 2 4 1

Son poblados que se formaron sobre las antiguas Centros poblados haciendas del distrito. No cuentan con servicios rurales básicos, sólo 3 de estos centros poblados rurales cuentan con energía eléctrica y agua a través de pilones o cisternas (La Molina, San Lorenzo, San Diego) y solo San Pedro, capital del distrito, cuenta con agua a domicilio, pero no tiene desagüe. Casa huerta Se forman por compra de terrenos que son destinados para vivienda y una mayor parte para huerta. Son espacios mayores que se destinan para vivienda y cultivo de productos de pan llevar y para crianza de ganado. Las asociaciones agrícolas se dedican al cultivo de sembríos de pan llevar y las asociaciones pecuarias se han instalado en las quebradas colindantes a la carretera a Canta, en la Molina y San Diego. Se dedican a la crianza de ganado vacuno, caprino y porcino.

Para la atención de la salud de la población del Carabayllo cuenta con 13 centros de salud.

Fundos

Asentamientos humanos

INEI. Idem. Programa del Vaso de Leche. Municipio de Carabayllo. 20 Ministerio de Educación. Unidad de Servicios Educativos 04. Área de Gestión Pedagógica. 2000.
19

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7. Una mirada retrospectiva a la gestión de los gobiernos locales Al iniciar la etapa republicana, el gobierno absolutista de Simón Bolívar (1824-1826), de acuerdo a la Constitución de 1826, suprimió las municipalidades, acción que se ratificó en 1829 con el gobierno de Agustín Gamarra (18291833) y se repitió en el gobierno de Santa Cruz (1836-1837). En reemplazo de las autoridades municipales se designó a los prefectos y subprefectos. En 1919, el Congreso Legislativo suprimió la elección de alcaldes y regidores. En adelante las autoridades se nombrarían por disposición del Ministerio de Gobierno, es decir, a dedo, estableciendo así una dependencia absoluta del gobierno central.21 La Constitución de 1933 concedió a los concejos departamentales atribuciones para aprobar los presupuestos de los concejos provinciales y resolver en última instancia los asuntos administrativos de los concejos municipales. A principios de 1964, durante el primer gobierno de Fernando Belaúnde, el Congreso Legislativo aprobó la Ley de Subsidios para las municipalidades, cuyo presupuesto se destinaba a obras de carácter local.22 En síntesis, durante varias décadas el centralismo, el clientelismo y la dependencia política y económica fue una característica de nuestra vida republicana. Esta situación cambió en 1963 cuando el Presidente Belaúnde dispuso en todo el Perú la elección de alcaldes provinciales y distritales. Pero este sistema se truncó en 1968 con el gobierno militar del Gral. Juan Velasco Alvarado. A partir de ese año, las autoridades municipales fueron nombradas nuevamente por el Ministerio de Gobierno y esto resto iniciativas de los vecinos para buscar soluciones a sus problemas. Ante el crecimiento urbano, el alcalde de Carabayllo Ricardo Córdova Ames decide trasladar el aparato administrativo del concejo municipal, que hasta entonces funcionaba en el pueblo de San Pedro, a la nueva sede ubicada en la Av. Tupac Amaru Km 18. Sin embargo, al intentar sacar los enseres y documentos del local municipal, en octubre de 1975, los pobladores de San Pedro se opusieron ya que consideraban que todo lo que existía en el municipio era patrimonio del poblado. Ante esta aparente falta del gobernante local, los pobladores solicitaron al gobierno central cambiar de autoridad municipal. Pero
21 22

como las necesidades de la población urbana no podían esperar se ideó una solución temporal, que consistió en establecer una agencia municipal en la avenida Túpac Amaru, que a la larga se convertiría en el local municipal principal del distrito. Recién con la Constitución de 1979 se estableció el marco mínimo de bienes y rentas propias para los municipios, lo que por primera vez y de alguna manera definía y consolidaba una autonomía administrativa, económica y presupuestal,23 la misma que brindaba la posibilidad de ejecutar acciones e iniciativas en favor de cada jurisdicción distrital y provincial. Al dejar el poder los militares en 1979, el Perú ingresaba a una década en la que se retoma el sistema constitucional y democrático. Se convocó a elecciones presidenciales en las que salió elegido el arquitecto Fernando Belaúnde para el periodo 1980-1985, quien a su vez convocó a elecciones municipales en todo el país. De esta manera, el gobierno central dejó de tener un control directo en los asuntos locales, promoviendo más bien la participación de la propia comunidad en la gestión municipal. En el distrito de Carabayllo, la elección de José Távara como alcalde en 1981 fue un acontecimiento de significativa importancia por las modificaciones hechas al sistema representativo, en particular, porque por primera vez los analfabetos y personas de 18 años tenían derecho al sufragio universal. José Távara (Izquierda Unida) inició su gestión promoviendo la reivindicación y el apoyo a los más desfavorecidos. El reconocimiento a su participación activa con la población lo llevó a ser elegido nuevamente para una segunda gestión municipal (1984-1986), en la que continuó buscando resolver los problemas de la comunidad, principalmente de aquellos pobladores que habitaban el distrito desde la década del sesenta. En 1984 la “modernización” municipal se dio con la Ley Nº 23853 (Ley Orgánica de Municipalidades) que establecía la plena autonomía municipal. En el marco de esta nueva etapa de “modernización” se sucedieron diversos gobiernos municipales como la de Luis Solís Quintana (APRA/1987-1989); Sara Adelaida Jiménez Angulo (Izquierda Unida/1990-1992), primera mujer que asumió la alcaldía del distrito; Juan H. Chávez Castro (Movimiento independiente Obras/1993-1994), sucedido en el cargo después por su teniente alcaldesa
23

Idem, p. 275. Idem, p. 291.

Idem, p. 294.

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Esperanza Vásquez Campoverde (1994-1995), Guillermo Tapia Zegarra (Cambio 90 y Vamos Vecinos/1996-2002). Es importante resaltar que cuando se elige a una autoridad municipal no solo se elige al alcalde, que es la cabeza visible de la gestión, sino también a un cuerpo de regidores quienes en realidad son los que aprueban un programa de gestión municipal. En la década del noventa el gobierno central influenció y determinó el manejo político de los municipios distritales. Es así como a los gobiernos locales que no estuvieron “alineados” con el régimen del presidente Alberto Fujimori, se les anuló o minimizó todo apoyo. Más aún, el gobierno les recortó atribuciones y recursos a los municipios, los cuales a su vez fueron administrados por el Ministerio de la Presidencia, a través de los Comités Transitorios de Administración Regional (CTAR). Estas instituciones funcionaron como aparato de propaganda junto a otras instituciones estatales de apoyo social (PRONAA, COOPOP, COFOPRI, etc.) que “clientelizaron” a la población más necesitada. Toda esta situación fue aprovechada por el fujimorismo, que inició un recorte de la autonomía municipal, principalmente desde el golpe de Estado del 5 de abril de 1992. El gobierno centralizó, en el Ministerio de la Presidencia, las atribuciones propias de los municipios. Además por Decreto Legislativo Nº 776 restringió la potestad tributaria y las rentas de los municipios.24 En cuanto al Fondo de Compensación Municipal que el mencionado decreto establecía, fue empleado para mantener subordinados a los municipios respecto al gobierno central. El Ministerio de la Presidencia acaparó el 25% del presupuesto nacional, lo cual le sirvió al gobierno de Alberto Fujimori para establecer un espacio paralelo y más eficiente que el municipal distrital. Este escenario obligó de alguna manera a que la población, sobre todo las organizaciones de base, entrar en contacto directo con el gobierno central, quien le designaba a un ejecutor de obras públicas en contraprestación, consciente o no de una política de concentración y favores políticos. En el año 2003, entra en vigencia la nueva Ley Orgánica de Municipalidades, Ley Nº 27972, producto de un largo proceso de discusión que, paradójicamente, involucro activamente a diversas instituciones del sector público y privado. En esta discusión participaron
24

la mayoría de los congresistas y los alcaldes del país. Es decir, las municipalidades y su acción en las localidades son percibidas en los diversos sectores de la sociedad y del Estado como una instancia esencial para la mejora en las condiciones de vida de los peruanos y como un factor clave del fortalecimiento del régimen democrático. La Ley Orgánica de Municipalidades 27972, abre un espacio para la participación ciudadana estableciendo que todas las municipalidades provinciales y distritales deben conformar los Consejos de Coordinación Local (CCL) como espacios de coordinación y consulta entre las autoridades municipales y las organizaciones de la sociedad civil. Esta Ley también reconoce diversos mecanismos de participación: derecho de elección a cargos municipales, iniciativa en la formación de dispositivos municipales, derecho de referéndum, derecho de denunciar infracciones y de ser informado, cabildo abierto, participación a través de Juntas Vecinales, comités de vecinos, asociaciones vecinales, organizaciones comunales, sociales u otras similares de naturaleza vecinal. En el marco de esta nueva Ley, el 2003, se eligió como alcalde al Ing. Miguel Ríos (Unidad Nacional), y fue reelegido el 2006, sin embargo, en el penúltimo año de su gobierno, fue cuestionado y el cargo de alcalde fue declarado en vacancia con Resolución Suprema del JNE Nº 254-2009 por el uso indebido de bienes Municipales. Ante esta crisis, el Teniente Alcalde, CPC Rafael Álvarez Espinoza (PPC) asumió la alcaldía hasta la conclusión de la gestión (2009 – 2010). Después, en el 2010, Rafael Álvarez, en elecciones generales municipales, recibió el respaldo de la población del distrito y lo convirtió en Alcalde hasta el 2014. Uno de los mayores compromisos sociales del actual Alcalde es tener una gestión diferente que beneficie a la población carabayana y con mayor énfasis a los sectores más desfavorecidos del distrito. Es importante resaltar que solo le queda al Consejo Municipal y al alcalde a ser “protagonistas” del cambio y ayudar a recuperar la confianza de los vecinos en sus autoridades con acciones que demuestren que Carabayllo vive una nueva etapa en este nuevo siglo.

Planas, Pedro. Op. cit. p. 304.

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ALCALDES DEL DISTRITO DE CARABAYLLO (1606-2014)
Colonia25 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. Sebastián Monga Juan Moca Domingo Aucapoma Juan Moca Juan Sánchez Alonso Iguabe Bartolomé de Salazar Juan Antonio Ramos Juan Ramos Juan Alfaro Juan Alfaro Pablo de Toledo Francisco de Moya Juan Alfaro Jerónimo de Zabala Pedro Reyes Juan Romero Ignacio Donayre Alejandro Rosales 1606 1616 1620 1620 1646 1650 1655 1704 1728 1740 1748 1752 1755 1757 1765 1781 1787 1792 1803 30. 31. 32. 33. 34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. 42. 43. 44. 45. 46. 47. 48. 49. 50. 51. 52. 53. 54. 55. 56. 57. 58. 59. 60. 61. 62. 63. 64. 65. 66. 67. 68. 69. Simón Fidel Peláez Camba Alberto Tarazona Carlos Mullengel Indalecio Dulanto V Jesús Llona Luis Grillo Carlos Llontop Bastidas Abelardo Villarín Temol Cortés Demetrio Tardío Luis Grillo Florián Llontop Luis Valverde J. Gálvez Luis Valverde Cesar Yzusqui Gonzáles Enrique Jarpa Gastón M. Suárez Cátter S. (Alférez) (Alcalde accidental) Héctor Ramírez C. Juan Benavides Daniel Peláez Tataje Belisario Loayza Ch. Eusebio Figueroa Juan Peláez Tataje Ramón Palomino Jurado A. Villavicencio C. Justo Velásquez José Saco Rojas Julio Hirama Negrillo Aurelio Liñan Trujillo Raymundo Hurtado Martínez José Saco Rojas Juan Peláez Tataje Ricardo Córdova Ames Carlos Vigil Vigil José Ignacio Távara Castillo Luis Solís Quintana Sara Adelaida Jiménez Angulo Juan H. Chávez Castro Esperanza Vásquez C. 1933 – 1934 1934 – 1937 1937 – 1939 1939 1939 – 1941 1941 – 1943 1943 1943 1943 – 1944 1944 – 1945 1945 1945 – 1946 1946 1946 – 1948 1948 1948 – 1949 1949 1949 1949 – 1950 1950 1950 – 1953 1953 – 1954 1954 – 1959 1959 – 1960 1960 1961 1962 1962 – 1963 1964 – 1965 1967 – 1970 1970 1970 – 1974 1974 – 1975 1975 – 1980 1980 1981 – 1086 1987 – 1989 1990 – 1992 1993 – 1994 1994–1995 (Tte Alcalde) 1996 – 2002 2003 – 2009 2009 – 2010 (Tte Alcalde) 2011 – 2014

República26 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29.
25

Nicolás de la Cruz Pedro Antonio Pomar Juan Máximo Orbegoso Rigoberto Molina (Alcalde accidental) Juan Máximo Orbegoso Rigoberto Molina Federico Palacio Juan Máximo Orbegoso M. Palacios Villacampa Joaquín Barquero Ribogerto Molina C. Palacios V. Teodocio Barquero Rigoberto Molina Teodocio Barquero Manuel E. Falcón Aurelio Ramírez Masio Saco Manuel E. Falcón Francisco J. Canduelas Masio Saco A. Molina Leonidas Cossio Juan Puppo Tomás Pimentel Manuel Cortés César Yzusqui Gonzáles Fidel Figueroa Eleazar Dulanto Cáceres

183027 1879 1886 – 1890 1891 1891 – 1893 1893 1893 – 1894 1894 – 1896 1896 1897 – 1898 1898 1898 – 1900 1900 – 1903 1904 1906 – 1908 1909 – 1910 1911 1911 – 1912 1912 1912 – 1913 1913 – 1915 1915 – 1916 1916 – 1919 1919 – 1925 1925 – 1928 1928 – 1930 1930 – 1931 1931 – 1932 1932 – 1933

70. Guillermo Tapia Zegarra 71. Miguel Ríos Zarsoza 72. Rafael M. Álvarez Espinoza 73. Rafael M. Álvarez Espinoza

Información del Archivo General de la Nación (AGN) y del Archivo Arzobispal de Lima (AAL). 26 Archivo de la Municipalidad de Carabayllo (AMC): Registro de Nacimientos. 27 AGN. Protocolo Notarial Nº 221.a.

Sede municipal del distrito de Carabayllo

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Sector El Progreso. Zona Agrícola de las haciendas y río Chillón. (Aerofotografía SAN. 1962)

Sector El Progreso. Zona Agrícola parcelada y río Chillón. (Aerofotografía SAN. 1984).

Sector El Progreso. Zona Agrícola muy parcelada y río Chillón. (Aerofotografía SAN. 1990).

Sector El Progreso. Zona Agrícola convertida en zona urbana y río Chillón. (www.wikimapia.com 2010)

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO
Las posibilidades del distrito de Carabayllo en un nuevo contexto caracterizado por un conjunto de tendencias distritales están orientadas hacia la construcción de un camino para el desarrollo distrital. Esto va más allá de la historia misma pues se atreve a abordar el futuro, aspecto poco tomado en cuenta al momento de conocer historias distritales. Dos son las actividades, cada una con diversos matices, identificadas como potencialidades dentro del distrito de Carabayllo: 1. Económico-productivo. 2. Educativo, cultural y recursos turísticos, este último falta desarrollarse. Carabayllo tiene el mayor patrimonio cultural y natural de todo Lima Norte. 1. Actividades económico-productivas • La agricultura La actividad productiva más importante del distrito de Carabayllo siempre ha sido la agricultura. Carabayllo reúne diversas ventajas comparativas en relación con otros valles limeños ya que cuenta con una cercanía al mercado, rutas de acceso, tierras fértiles, río para el regadío, numerosos puquiales, buen clima, etc. La actividad agrícola esta relegada por la falta de incentivos y apoyo institucional tanto del estado como del privado. Actualmente, los agricultores del distrito cultivan con frecuencia una gran variedad de verduras, hortalizas, pastos, forrajes y armengol, productos que pueden ser sembrados hasta dos o más veces al año. Carabayllo es el distrito de Lima Norte que cuenta con la mayor cantidad de área agrícola (4000 hectáreas aproximadamente, que representa el 65 % de tierras cultivables), por lo que se hace necesario apoyar su reactivación, no sólo en la producción sino en algo más importante, en la transformación de dichos frutos en productos agroindustriales. En términos generales, en el sector agrícola se requiere realizar diversas acciones como: a. Apoyar a los agricultores con créditos a bajos intereses. • b. Capacitar y actualizar a los agricultores en el mejoramiento de sus cultivos. c. Instalar energía eléctrica en los pueblos rurales del distrito, para poder utilizar diversa maquinaria industrial. d. Promover la instalación de plantas y fábricas que transformen los productos agrícolas en productos elaborados dándole un valor agregado. e. El establecimiento de un gran mercado distrital de productores, que permitirá reducir los costos de comercialización y terminar con los intermediarios. f. Diseñar una propuesta educativa técnica acorde a las principales actividades generadas dentro del distrito, principalmente dentro del sector agroindustrial (institutos tecnológicos agropecuarios). La actividad pecuaria y la avicultura

Durante los últimos años la actividad pecuaria al interior del distrito de Carabayllo ha disminuido considerablemente. Hasta la década de 1980 existían grandes establos de ganado vacuno, como el Suche en el sector del ex fundo La Molina; Maranga y Piamonte en el fundo Chacra Grande y 18 establos más ubicados a ambas márgenes del río Chillón. En 1990 la disminución de esta actividad económica fue considerable, al punto que de los siete establos ubicados en el sector de la carretera Lima-Canta hoy no existe ninguno1.

Establo de la Molina

1

Alternativa. 1993; p. 58.

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Actualmente los establos La Molina y San Diego, así como otros de menor envergadura, funcionan restringidamente. Aunque en San Diego la actividad pecuaria es diversificada, convirtiendo los productos lácteos en mantequilla, queso, yogurt, entre otros productos, los mismos que son vendidos directamente al público consumidor. También las empresas formales de crianza de ganado porcino han disminuido. Los pocos criadores formales existentes, tratando de superar la grave crisis por la que atraviesa el sector pecuario, se han agrupado en asociaciones de criadores de ganado porcino, entre las que destacan La Campana, Fray Martín de Porres y Once de Noviembre. Estas asociaciones se ubican en las áridas quebradas de la margen derecha de la carretera Lima-Canta, así como en la zona de las Lomas de Carabayllo, en esta última zona existe un grupo informal que se ubica en las cercanías del relleno sanitario, de donde muchas veces sacan el alimento (desechos de residuos sólidos o basura), convirtiendo a estos animales en portadores de diversos parásitos y enfermedades. En cuanto a los criadores de ganado caprino se mantienen en número reducido. Estos pequeños criadores se ubican en el sector de El Rosario, Cerro Puquio y algunas familias combinan la crianza con la actividad agrícola. De estos tres tipos de productores, el rubro que mayores perspectivas tiene es el de los criadores de ganado vacuno pues sus productos ofrecen una gran variedad de derivados. Esperamos que en el futuro la empresa privada, las instituciones estatales y locales puedan reactivar este sector. Paralelamente al fomento agropecuario debe realizarse campañas de concientización sanitaria para mejorar la calidad de los productos pecuarios, así como incentivar otro tipo de crianza, como por ejemplo el conejo, el cuy, la codorniz, entre otras especies. La avicultura es otra actividad que en las últimas décadas ha alcanzado un desarrollo considerable. Entre las granjas que destacan en la actualidad está la del señor Marko Burin Guerovich, que se sitúa en el sector de Cuchicorral. Burin, ciudadano croata, mandó construir un puente sobre el río Chillón para poder trasladar su producción avícola a Lima. El puente fue bautizado con el nombre de Osoynik en honor al pueblo donde nació. Las pocas granjas de aves existentes en la actualidad se encuentran instaladas en zonas eriazas, ubicadas en ambas quebradas del río

Chillón. En Carabayllo existen granjas productoras de carne y de postura o incubadoras.

Granja avícola en el distrito de Carabayllo (Sector Chocas) (E. Quispe 2006)

• La piscicultura Desde tiempos ancestrales el río Chillón tenía abundantes recursos hidrológicos como los camarones y diversos peces entre ellos el bagre y el pejerrey. En la actualidad las aguas del río Chillón no cuentan con los recursos de antaño, producto de la sobreexplotación, de la contaminación por relaves mineros y por el arrojo de basura y desperdicios al cauce del río. Desde 1997 la comunidad religiosa de israelitas han estado promoviendo la crianza y explotación del camarón, para lo cual han construido cuatro lagunillas ubicadas a la altura del km. 36 de la carretera a Canta, en el sector de Chocas Alto, las que son abastecidas por el río Chillón y por pozos que succionan las aguas de la napa freática. En cada una de estas lagunas se ha colocado larvas de camarones y se clasifican de acuerdo a su edad. El período completo de crecimiento de los camarones es de diez meses. Este tipo de iniciativas debe ser apoyado y promovido por diversas instituciones, lo que permitirá en un futuro próximo devolver al valle medio del Chillón, el título de zona productora de camarones. No debemos olvidar que para lograr esta meta Carabayllo cuenta con apropiadas condiciones climáticas; además, la carencia de agua no resulta impedimento para desarrollar esta actividad durante todo el año, pues cuando el agua de río disminuye, ésta puede ser reemplazada por la de los puquiales, permitiendo continuar con la crianza de camarones sin contratiempo.

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

• La minería no metálica Esta actividad está ligada a la construcción y a la industria química. La explotación de materiales no metálicos brinda una serie de productos derivados, como la piedra que al triturarse provee a la construcción civil de hormigón, piedra chancada, confetillo, entre otras. Estos materiales ubicadas en las quebradas áridas del distrito de Carabayllo son muy apreciadas por los ingenieros y albañiles, pues se hallan exentas de salitre, lo que permite una adecuada y resistente construcción. Canteras en el distrito de Carabayllo2
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 Razón Social Evangelino Huamani Machaca Cía. Minera Las Camelias S.A. Cía. Minera Las Camelias S.A. Cía. Minera Las Camelias S.A. Cía. Minera Las Camelias S.A. SMRL Blanquita Cerámicos Peruanos S.A. Cerámicos Peruanos S.A. Cerámicos Peruanos S.A. Sucesión Moisés E. Rodrich Avelino Soto Bejarano Avelino Lázaro Campos Cía. Minera Agregados S.A. Negri Cabrera Hugo SMRL. Los Primos 85 de Lima Derecho Minero Arenera Trapiche La Camelia 70 Comicsa 60 Las Camelias 7 Las Camelias 77 Blanquita El Carabayllo El Respiro N° 3 El Naranjito Blanquita Cantera Pirámide Soto Pozo San Andrés Roman N° 1 Yurac Allpa Los Primos 85 Has 400 194 100 40 4 175 80 48 2 125 100 70 66 63 14

En este sentido, es necesario brindar el apoyo a los picapedreros quienes, con su experiencia y con una mejor capacitación y tecnificación, pueden realizar un trabajo más beneficioso en este rubro. El éxito de esta actividad en el distrito de Carabayllo está asegurada por la presencia de un gran territorio eriazo (67 % del total del área distrital), donde sus cerros y quebradas guardan ingentes depósitos de materiales no metálicos. Pero la sola presencia de este recurso no basta para el éxito de esta actividad económica, requiere también desarrollar un estudio de factibilidad y elaborar un plan de explotación que involucre a los ministerios del ramo, a la empresa privada y a otros sectores afines como las universidades. Por otro lado, la explotación de este mineral debe contar con un control ecológico y de impacto ambiental que prevenga irreparables daños a la población, a las áreas agrícolas y al espacio paisajista del distrito. 2. Patrimonio Cultural y Recursos Turísticos Carabayllo cuenta dentro de su jurisdicción con el mayor patrimonio arqueológico y colonial de todo Lima Norte. Sin embargo, de los más de 80 restos arqueológicos que aproximadamente existen en el distrito, la mayor parte se encuentra en mal estado de conservación, muchos a punto de desaparecer, si es que ello todavía no ha sucedido. Esta situación obliga a realizar un nuevo inventario que no sólo sirva para obtener la cantidad exacta de patrimonio arqueológico existente sino, que de acuerdo al grado de deterioro se pueda establecer las prioridades en el tratamiento de recuperación o puesta en valor por parte de los organismos pertinentes. En esto la autoridad municipal debe jugar un papel protagónico. En cuanto a los bienes coloniales, predominan los inmuebles que fueron casashaciendas, con sus respectivos oratorios o capillas familiares, pertenecientes a las acaudaladas familias coloniales y republicanas. Asimismo, se cuenta con la parroquia San Pedro de Carabayllo, la primera iglesia rural de Lima Norte. Algunos de estos edificios se encuentran en mal estado de conservación, pues en muchos casos han sido abandonados y convertidos en letrinas públicas por la propia población que vive alrededor, quienes al desconocer su importancia y significado histórico, no los respetan ni conserva

El distrito cuenta actualmente con quince canteras instaladas, que ocupan un área de 1481 hectáreas aproximadamente. Algunas de ellas se encuentran ubicadas en la quebrada de El Progreso, Torreblanca, Lomas de Carabayllo, San Diego y otras situadas en la vía al IPEN, en Huarangal. Muchos pobladores del distrito, por la difícil situación económica que vive el país, se han visto en la necesidad de incursionar en la explotación de este material, estas personas son los llamados picapedreros. Su trabajo consiste en fracturar las piedras de mayor volumen a punta de golpes de comba. Para facilitar esta tarea previamente calientan la roca quemando neumáticos viejos o cualquier otro tipo de material inflamable.
2

Ministerio de Energía y Minas. Véase Alternativa. 1999; p. 233.

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Restos arqueológicos por áreas
(Basado en Alternativa 1993)

Propuestas para la recuperación y puesta en valor del patrimonio monumental existente en el distrito de Carabayllo El distrito de Carabayllo cuenta con algunos bienes que son conocidos dentro y fuera de su jurisdicción, los cuales son visitados a pesar del mal estado de conservación en que se encuentran. La recuperación de este patrimonio cultural requiere del esfuerzo concertado de las instituciones estatales, locales, privadas y civiles. Una de las instituciones que debe liderar esta concertación y tener la iniciativa, de acuerdo a sus atribuciones, es la Municipalidad de Carabayllo que, conjuntamente con el Ministerio de Cultura, debería dar los primeros lineamientos para un plan de actividades orientadas a buscar la cooperación de instituciones privadas e internacionales. Paralelamente a ello debe ponerse en práctica una serie de acciones, tales como: Realizar un inventario actualizado del patrimonio cultural existente y determinar la recuperación de los principales restos en corto, mediano y largo plazo. Declaratoria de Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura Delimitar el área intangible de todos los monumentos históricos. -

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Tramitar la inscripción en el margesí de Bienes de la Nación. Declarar al pueblo de San Pedro de Carabayllo como Centro Histórico del distrito. Elaboración de proyectos técnicos para la puesta en valor y restauración de cada uno de los monumentos considerados como patrimonio monumental existentes dentro del distrito. Fomentar y dar facilidades administrativas para la construcción de infraestructura de servicios y recreación alrededor de los monumentos recuperados, para así dar sostenibilidad económica a la conservación de los recursos turísticos. Mejorar la infraestructura vial para acortar la distancia y facilitar el acceso a los monumentos históricos. Instalación de anuncios informativos y publicitarios de los monumentos históricos. Promover y difundir la historia del distrito, poniendo énfasis en la importancia de su patrimonio cultural y de los servicios que se brinda en la cercanía a los monumentos (restaurantes con comida típica, hospedajes, centros recreativos, zonas de campamento, stand de venta de souvenir, espectáculos culturales, paseos turísticos, entre otros). Capacitación y formación de talleres para jóvenes promotores culturales y guías turísticos. Creación de un museo distrital y casa de la cultura donde permanentemente se exponga las evidencias de nuestro pasado (cerámica, restos óseos, textiles, etc.) Asimismo, en la casa de la cultura puede funcionar un taller o centro de capacitación artesanal, de exposición y venta de productos elaborados a base de arcilla, barro, yeso, madera, hueso u otro material. Creación de un gran centro ecológico recreativo o mini zoológico donde se exponga animales de diversas especies.

Cabe destacar que la propuesta de Declarar a San Pedro de Carabayllo como Centro Histórico del Distrito, es por que, es el único pueblo de Lima Norte que aún conserva monumentos históricos del tiempo de la colonia y tiene un ambiente urbano monumental. Además, ostenta una unidad de conjunto que se mantiene desde su fundación hasta la actualidad.

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

La importancia del pueblo es haber sido el centro de la vida social, política, administrativa, religiosa y económica de todo el valle de Carabayllo durante varios siglos, y su patrimonio cultural, que se manifiesta en la disposición de edificios coloniales y republicanos son únicos y representativos de Lima Norte. La recuperación del patrimonio monumental del distrito de Carabayllo permitirá constituir dichos recursos en atractivos históricos, culturales y turísticos, lo que a su vez permitirá: Promover el sentido de pertenencia principalmente en los niños y jóvenes del Distrito. Afirmar la identidad de la población con sus monumentos y compromiso en preservarlos. Convertir al distrito de Carabayllo en foco de atracción turística de Lima Norte. Promover la constr ucción de infraestructura turística (restaurantes, hospedajes, centros recreativos, etc.), la cual generará la sostenibilidad del patrimonio monumental. Realzar la imagen distrital de Carabayllo y proyectarla al ámbito provincial, nacional e internacional. Principales monumentos históricos, culturales y turísticos a. Conjunto arqueológico de Chocas (1500 a.C.) Ubicado a la altura del km. 35 de la carretera a Canta (margen izquierda), es un conjunto conformado por tres montículos piramidales truncos y una plaza central de forma rectangular que ocupa un espacio de 12 hectáreas. Su función fue la de un centro ceremonial, cuyos ritos religiosos se llevaban a cabo en la pirámide central, la de mayor altura. Las otras dos pirámides se ubican a los lados y son más alargados y de menor altura. El conjunto arqueológico tiene una planta dispuesta en “U”, orientada con dirección noreste, paralela al río Chillón. El material predominante es la piedra y el barro. Actualmente en la parte baja de la pirámide central se ha construido unas viviendas que pertenecen a los agricultores de la zona y la plaza rectangular del centro ceremonial es utilizada como campo de cultivo.

Conjunto arqueológico de Chocas
(Foto E. Quispe 2001)

b. Conjunto arqueológico de Huacoy (1500 a.C.) Ubicado a la altura del km. 22 de la avenida Túpac Amaru (margen izquierda), colindante con el río Chillón. Según los agricultores de mayor edad que viven cerca del lugar, su nombre se debe a que al lugar lo llaman “la huaca” y en el sitio se encuentran diversos restos de huacos o cerámicas. También, lo conocen como huaca “La viuda”, debido a que en la parte lateral izquierda baja vivía una señora que quedo viuda. Huacoy tiene tres montículos piramidales dispuestos en forma de “U” y es similar al de Chocas y Pucará (distrito de Santa Rosa de Quives). Estas construcciones fueron edificios ceremoniales y las actividades religiosas más importantes se realizaban en el atrio del templo medio de la pirámide central. En el atrio de Huacoy deben existir frisos pictóricos que representarían imágenes mitológicas y deidades que gobernaron el mundo andino. Mediante un trabajo arqueológico de puesta en valor permitiría quizás descubrir sus frisos que correspondería a trazos similares existentes en el atrio de la pirámide central de Garagay (distrito de San Martín de Porres).

Friso encontrado en Garagay

L a p r i n c i p a l d e i d a d ve n e r a d a posiblemente fue el dios “Con”, quien provenía del norte donde era considerado como el creador de la abundante naturaleza y de la primera generación de hombres que poblaron la costa. Cuenta la tradición mitológica que, al dejar de adorarlo, los

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pobladores recibieron como castigo la conversión de la costa en una franja árida. Este recinto ha recibido varias denominaciones, en 1970 Hugo Ludeña, después de realizar estudios en sus estructuras la denomina San Humberto, Roselló le asigna el de Caudivilla, Stumer como Huacoy y finalmente, Rostworowski lo llama Con con.

Foto aérea del Conjunto arqueológico de Huacoy
(Foto SAN 1960)

corresponden a la época del curacazgo Colli (Intermedio Tardío, 1100 años d.C.). Los ajuares funerarios son simples, los cuerpos están envueltos en telas llanas elaboradas de algodón o lana, la cerámica que la acompaña es principalmente utilitaria. Todas estas evidencias lamentablemente están a flor del suelo, fuera de su contexto, haciendo muy difícil un análisis exacto de los restos hallados en el lugar. Esta situación es producto de la actividad de personas inescrupulosas que han realizado los llamados huaqueos tratando de encontrar alguna pieza de valor que pueda ser vendida a comerciantes del mercado negro de restos culturales. Sólo así se explica cómo innumerables restos óseos, cerámica, textiles y otros materiales estén dispersos en casi todo el conjunto arqueológico. Los últimos estudios en dicho recinto arqueológico han sido realizados por el arqueólogo sanmarquino Jorge Silva quien, a partir de 1998 y con autorización del Instituto Nacional de Cultura, ha efectuado trabajos con la finalidad de delimitar el área intangible del conjunto ceremonial. Los resultados de esta labor son fundamentales para realizar cualquier gestión posterior, especialmente para elaborar un proyecto de puesta en valor.

El conjunto arqueológico ocupa un espacio de 22 hectáreas. La pirámide central es la constr ucción más elevada, tiene aproximadamente 23 metros de altura. Para su edificación se ha empleado piedras de río (canto rodado), piedras canteadas y adobes hemisféricos, todos unidos con argamasa de barro y revestido con barro. Esta forma de estructura en forma de “U” no es exclusiva del valle de Carabayllo, pues en la comarca de Lima existen construcciones similares tanto en el valle de Lurín (Cardal, Mina Perdida, Manchay) como en el valle del Rímac (Las Salinas, Garagay, Pampa de Cueva). Esta disposición constructiva es la que posteriormente fue apropiada por los Chavín, quienes lo aplicaran en la construcción del Templo Nuevo (Ancash). Los entierros existentes en la parte superior de las pirámides corresponden a un período cultural Tardío, pues cuando una construcción era abandonada las sociedades posteriores la empleaban como cementerio, por ello es que los entierros que se hallan en ella no se encuentran en estratos muy profundos. Estos fardos y restos que se encuentran en Huacoy posiblemente

Pirámide central del conjunto arqueológico de Huacoy (Foto E. Quispe 2001)

Reconstrucción hipotética de la Pirámide central del conjunto arqueológico de Huacoy

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

c. Zona arqueológica de Con con Ubicado a la altura del km. 19 de la avenida Túpac Amaru (margen izquierda), es una construcción que corresponde al período Intermedio Tardío, época del Señorío Colli. Uno de los hallazgos más importantes ocurrió en 1971 cuando se encontró un pequeño fragmento de cerámica que mostraba dos pequeñas manos cruzadas, similares a los brazos cruzados de Kotosh en Huánuco, pero que no guardan ninguna relación entre sí. Actualmente la extensión de este recinto arqueológico ha sido reducida a su mínima expresión debido a las constantes ocupaciones poblacionales que, alrededor de los años ochenta, iniciaron una paulatina y sistemática invasión, poniendo en peligro su existencia. Esto obligó a que, en 1985, el Instituto Nacional de Cultura delimite su área intangible; esta acción fue lo único que se realizó. Posterior a ello, ninguna autoridad ha efectuado esfuerzos por preservarlo, estando hoy en día en un estado de deterioro muy avanzado.

d. La muralla de Tungasuca (1100 d.C.) Ubicado en la avenida Felipe Mendizábal (urbanización Tungasuca). Esta evidencia es sólo un fragmento de lo que fue hasta los años setenta en que alcanzaba unos cuatrocientos metros de largo, con un promedio de tres a cuatro metros de ancho y una altura de más de dos metros. La construcción está hecha a base de grandes bloques de adobones construidos durante el Intermedio Tardío, época del señorío Colli. Este fragmento es un ejemplo de la extensa muralla que rodeaba a la fortaleza de Collique. Asimismo, se construyeron murallas que se ubicaban paralelo a la margen izquierda del río Chillón y llegaba hasta las playas costeras de Oquendo. En muchos sectores, estas murallas servían como caminos por donde transitaban los pobladores valle arriba y viceversa. Ello es aseverado por el arqueólogo Daniel Morales, quien asegura que estas murallas permitían transitar el extenso valle de Carabayllo sin tener los contratiempos de atravesarse con una zona pantanosa, que se formaba por la presencia de innumerables puquiales. Durante la época colonial estas murallas sirvieron como límite entre las haciendas Caudivilla y Collique.

Estado actual de la zona arqueológica de Concon (Foto S. Tácunan 2005)

Mapa detallando la ubicación de la Muralla Colli (S. Agurto 1984)

Manos cruzadas de Concon

Actualmente está rodeado por la urbanización Tungasuca (Carabayllo) y el asentamiento humano Doce de Agosto (Comas). Lamentablemente este avance urbano ha permitido que varios sectores de esta muralla hayan desaparecido y los existentes se

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encuentran muy deteriorados y a punto de desaparecer. Según la RDN Nº 890/INC del 3 de setiembre del 2001, ha sido declarada Patrimonio cultural de la nación.

posteriores de los principales terremotos ocurridos en Lima. San Pedro, durante la colonia y parte de la república, fue el eje de la administración política y económica del valle de Carabayllo, y desde esa época hasta la actualidad es la capital del distrito de Carabayllo. Por su larga historia y por su patrimonio monumental debería ser declarado Centro Histórico del Distrito de Carabayllo. f. Iglesia de San Pedro de Carabayllo Esta iglesia se encuentra ubicada en el pueblo de San Pedro y tiene una antigüedad que corresponde a los primeros años de la colonia (siglo XVI). Su construcción se inició poco después de la fundación del pueblo, en 1571. La administración religiosa estaba a cargo de la orden Mercedaria, que formó la Doctrina de Carabayllo y desde allí realizó las diversas tareas evangelizadoras a los poblados del valle de Carabayllo. El Arzobispo Toribio de Mogrovejo, en su segunda visita evangelizadora, inició su peregrinación con una misa realizada en esta parroquia el 4 de abril de 1593. Con el paso de los años, esta parroquia ha ido sufriendo algunos cambios en el material de construcción mas no en su estructura debido a que su construcción se ha deteriorado producto de los incontables movimientos sísmicos que sufrió el valle de Lima (1687, 1746, 1828 y 1970), al igual que de algunos incendios que han originado la destrucción de su retablo principal. Los bienes muebles artísticos que conserva en su interior son las esculturas en madera de San Pedro Apóstol (talla articulada), Padre Eterno, Santa Rosa de Lima, San Martín de Porres, San Juan Bautista, el Señor del Santo Sepulcro y un lienzo con el Cristo crucificado que datan del siglo XVIII. Actualmente, la iglesia cuenta con una sola campana, que tiene la siguiente leyenda “Me dio Julián Márquez para nuestro amo únicamente” y una inscripción con el nombre del fabricante “Me hizo José Ulloa año 1831”. La campana tiene un peso aproximado de una tonelada y media. En 1988 fueron robadas dos campanas de bronce que estaban ubicadas en el campanario principal. Como en la época colonial no existían cementerios, esta iglesia sirvió de camposanto para los difuntos del pueblo y del valle. Aquí reposan los restos de reconocidos personajes indígenas y curacas. Estos últimos se enterraban

Fragmentos de Muralla en la parte baja del río Chillón (Foto S. Tacunan 2008)

Fragmentos de la Muralla de Tungasuca
(Foto S. Tacunan 2008)

e. Pueblo de San Pedro de Carabayllo Ubicado a la altura del km. 5 de la avenida Huarangal, este pueblo fue fundado el 29 de junio de 1571 por el visitador Juan Martínez Rengifo. Sirvió como reducción de los indios de Sevillay, Sutca, Guancayo, Collique, Guaraví, Chuquitanta, Macas, Zapan y Quiví, pueblos que conformaban antiguamente el señorío Colli, y se asentó en terrenos pertenecientes al curaca del Collique, Hernando Nacara. En la actualidad este pueblo cuenta con edificios públicos que datan de la época virreinal, como la parroquia de San Pedro de Carabayllo y la plaza principal. Otras construcciones, como el local y el cementerio municipal, el cinema y diversas viviendas construidas con adobe y quincha, corresponden a la época republicana, las mismas que corresponden a los años

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

en el interior de la iglesia y en la parte externa se enterraban la población común del valle. A este camposanto se accedía por la puerta lateral izquierda de la iglesia.

sacan en procesión el Cristo del Santo Sepulcro, que se encuentra en una urna. Cuando se limpia el cuerpo de Cristo con unos trozos de algodón (sudadores de la agonía) los fieles al recibirlos con mucha devoción se lo pasan por la cara, manos y cuerpo con la intención de sanar de sus convalecencias.

Campana de 1831

(Foto E. Quispe 2007)

Cristo en el Santo Sepulcro

(Foto E. Quispe 2007)

1. atrio 2. nave 3. presbiterio 4. sacristía 5. baptisterio

El 29 de junio se celebra la fiesta central del Patrón del distrito: San Pedro. Esta es la festividad más importante del distrito. El santo San Pedro sale en procesión y es un motivo que permite la integración de la población y de los visitantes.

Plano y Corte lateral de la iglesia de San Pedro de Carabayllo (FORD-UNI 1988)

Imagen del Santo San Pedro, patrón del pueblo y del distrito (Foto E. Quispe 2006)

Iglesia de San Pedro de Carabayllo (Foto S. Tácunan 2008)

Las festividades religiosas más importantes que se celebran son la Semana Santa. El pueblo saca en procesión al Nazareno o Cristo cargando la Cruz y en viernes santo

En la actualidad esta iglesia sigue funcionando oficiando misas para los campesinos de San Pedro y alrededores, quienes celebran cada 29 de junio su fiesta más importante en honor a San Pedro, santo patrón del pueblo y del distrito. Esta iglesia ha sido reconocida como Patrimonio Monumental de la Nación el 23 de julio de 1980, según RM N° 0928-80-ED.

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De acuerdo a una norma legal expedida por Ramón Castilla, el 2 de enero de 1857, se convocó a elecciones municipales, siendo esta fecha considerada por algunos pobladores como la creación del distrito de Carabayllo. El mismo ejército peruano, el 30 de diciembre de 1954, colocó el busto de Ramón Castilla en el centro de la plaza con el supuesto motivo de la conmemoración del “97º aniversario de la creación del distrito de Carabayllo”, que como ya sabemos no es la fecha correcta. h. Local municipal de San Pedro de Carabayllo
Procesión del Santo San Pedro. Patrón de Carabayllo (Foto E. Quispe 2001)

g. Plaza central “Ramón Castilla” Esta plaza, ubicada frente a la parroquia de San Pedro de Carabayllo, es el espacio público más antiguo e importante del pueblo. El espacio es de forma rectangular y es utilizado por la población como lugar de recreación y vida social. Tiene cuatro palmeras que, por su altura, representan a las más antiguas del lugar.

Ubicado en el pueblo de San Pedro, en el Jr. 28 de Julio Nº 134. Su construcción es de un solo nivel y, al parecer, las bases del edificio corresponden a la época virreinal. La estructura actual presenta una edificación de estilo republicano. Desde su instalación, el funcionamiento del municipio en el distrito ha sido permanente.

Primera sede municipal del distrito de Carabayllo
(Foto E. Quispe 2001)

Plaza central, con el busto a “Ramón Castilla”
(Foto E. Quispe 2005)

El edificio presenta una planta alargada con seis ambientes. El primero de ellos corresponde al ingreso del local, el cual es un espacio para la actividad administrativa y atención al público; el segundo es un ambiente contiguo donde se llevaban a cabo las sesiones del Concejo Municipal; el tercer y cuarto ambiente, de similares dimensiones, fueron destinados como oficinas para el alcalde y los regidores; el quinto y sexto ambiente fueron usados como archivo municipal, lugar donde

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

se conservan todavía los documentos más antiguos del distrito que corresponden desde fines del siglo XIX. En el salón de reuniones donde sesionaba el Concejo Municipal, el 1º de junio de 1879 durante la guerra contra Chile se formó el Batallón de Carabayanos, encabezados por el alcalde Pedro Antonio Pomar. En la actualidad el local funciona como una agencia municipal, brindando apoyo administrativo y de servicios a la zona rural del sector oeste del distrito de Carabayllo. i. Primer local cinematográfico Ubicado en el pueblo de San Pedro, en la esquina de Jr. Miguel Grau y 28 de julio. Su construcción data de 1938 y está hecho a base de adobe y quincha. Tiene las características constructivas de un edificio de la época republicana. Presenta una planta rectangular con dos ambientes; el primero es el salón principal de proyecciones, que tiene un estrado al final de la habitación, así como un segundo nivel interno de menor tamaño que se ubica al ingreso del local, desde donde se realizaba la proyección; el segundo ambiente, de menor dimensión y paralelo a los otros, era el sector administrativo y de servicios higiénicos. En la actualidad en este local funciona un comedor comunal. j. Casa hacienda e ingenio El Fortín (ex hacienda Chacra Grande) Es una estructura ubicada a la altura del km. 4 de la avenida Huarangal (margen derecha). Su primer dueño fue Juan Guerrero y hasta el siglo XVIII fue conocido como la hacienda de Guerrero. En 1794 los nuevos propietarios adquirieron otras tierras agrícolas incrementando su extensión, la hacienda cambió de nombre por el de Chacra Grande. A mediados del siglo XIX, la moda europea influenció en la construcción de algunas haciendas como la de Chacra Grande. Es así como la hacienda cambió su estructura interna y externa, agregándosele muros apoyados con contrafuertes y torreones almenados, tratando de evocar la época medieval. Los torreones en realidad sirvieron como miradores, desde donde se podía observar el trabajo de los peones al servicio de la hacienda, además, para vigilar y prevenir robos de productos agrícolas y de ganado. Esta edificación, más que una imitación de la construcción militar medieval, demostraba el poder económico del hacendado.

La presencia de los dos torreones o miradores que se hallan al ingreso de la hacienda le significó el apelativo de “El Fortín”. Interiormente, alrededor de un patio, se distribuye la casa principal con su capilla adyacente, una zona donde se guardaban las herramientas que a su vez cuenta con un torreón similar a los de la entrada principal y encerrando la hacienda se encuentran diversas habitaciones de la ranchería. Actualmente, es una propiedad privada y está reconocido como Patrimonio Monumental de la Nación, según RM N° 092880-ED del 23 de julio de 1980.

Hacienda el Fortín ( Foto S. Tácunan 2001)

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k. Casa hacienda Punchauca Ubicada a la altura del km. 25.200 de la carretera a Canta. Es una edificación colonial construida sobre una huaca llamada Punchau, donde se rendía culto al día con sol. El inmueble colonial es un típico ejemplo de arquitectura rural del siglo XVIII. El edificio es de estilo neoclásico, en el que destacan las columnas lisas que anteceden al salón principal, la sacristía, las habitaciones y la capilla con su techo abovedado. Hasta los años ochenta del siglo XX la capilla conservaba sus obras escultóricas religiosas; actualmente, gracias a un vecino del poblado rural de Punchauca, sólo se conserva, aunque mutilada, la escultura del santo S a n t i a g o, e l r e s t o h a s i d o r o b a d o sistemáticamente. La casa capilla de la hacienda Punchauca ha sido declarada como Patrimonio Monumental de la Nación según RM Nº 092880-ED el 23 de julio de 1980.

Capilla desaparecida de Hacienda Santiago de Punchauca (Foto: Julie Freund 1980)

A un lado de la edificación se encuentra una cruz de camino. Durante la primera semana del mes de mayo se celebra con mucha devoción, la fiesta de la Cruz. Un grupo de devotos saca la cruz de su peana y la llevan en procesión hasta la parroquia para su bendición. Así como esta cruz en el distrito existen muchas cruces que se ubican tanto en el área rural como urbana. Las cruces son de madera y portan los símbolos de la pasión de Cristo y a esto se suma una banda (bedón), el cual es cambiado cada año por el mayordomo de turno.

Hacienda Santiago de Punchauca y sus alrededores

Hacienda Santiago de Punchauca en 1930 Cruz de Punchauca
(Foto E. Quispe 2005)

Actual edificación de Punchauca
(Foto: S. Tacunan 2009)

Estas cruces también son conocidas como cruz pasionaria o cruz de los viajeros, estos últimos se encomendaban a su protección. El nombre de cruz pasionaria es por que lleva símbolos pasionarios, entre ellos se encuentran: el azote, la bandeja, la bolsa con las treinta monedas, la caña con esponja, el cráneo con dos

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

tibias cruzadas, los dados, el cetro, la columna, la corona, la escalera, la espada, el gallo, el letrero INRI, la luna, el sol, la serpiente, entre otros. l. Casa hacienda Caballero Esta edificación se encuentra ubicada a la altura del km. 31 de la carretera a Canta. Al lugar que ocupa esta casa hacienda se le conocía como las tierras de Locha durante la época del Antiguo Perú. Su construcción data de la época colonial, de la cual todavía se aprecian diversos elementos constructivos, como salones y habitaciones elaborados a base de ladrillos de adobe y adobones. Algunas paredes tienen cimientos de piedra. Desde fines del siglo XVI, su primer dueño fue el español Juan Caballero y desde esa época la hacienda lleva su apellido. Sus descendientes tuvieron la propiedad hasta el siglo XVIII y durante todos esos años se dedicaron a la agricultura y a la crianza de ganado vacuno, especialmente de toros de lidia. En este rubro destacó Celso Vásquez, quien a inicios del siglo XX vendía sus reses para que sean lidiados en la plaza de Acho.

1974, y por gente inescrupulosa que ha socavado sus cimientos intentando encontrar tesoros o entierros, ha debilitado las estructuras de dicho recinto poniendo en peligro toda la construcción. El edificio tiene un área de 2228,78 m2. La fiesta religiosa más importante que se lleva a cabo en el centro poblado rural de Caballero es la del 2 de febrero, en honor a la Virgen de la Candelaria. La edificación está reconocida como patrimonio monumental de la nación según RM N° 0928-80-ED del 23 de julio de 1980.

Detalle del muro de la Hacienda Caballero. Se aprecia la imagen de un toro de lidia
(Foto E. Quispe 1998)

ll. Casa hacienda Chocas Ubicado a la altura del km. 34 de la carretera a Canta. En el periodo del Antiguo Perú el área y sus alrededores era conocido como Ychoca o Ylloca. En la época colonial, el término se castellanizó y se le conoció como Chocas. En el lado noreste, existe un cementerio del Antiguo Perú y cerca de él se ubica el actual cementerio del lugar. Con relación a la casa hacienda de Chocas, en la actualidad la estructura es dos pisos y corresponde a una construcción republicana con trazos coloniales. Esta casa sirvió de hospedaje al presidente Nicolás de Piérola y al ejército peruano, cuando en 1881 se vio obligado a salir de Lima, durante la guerra con Chile después de las batallas de San Juan y Miraflores. Desde este lugar, el 16 de enero de 1881 Piérola declaró que la sede del gobierno del Perú sería itinerante, es decir, el “Palacio de gobierno” sería el lugar en donde se encontrara.

Hacienda Caballero (Foto E. Quispe 1998)

En las paredes exteriores de la casa aún se puede apreciar pinturas murales haciendo alusión a esta actividad, son tres figuras de toros de color rojo púrpura y negro azabache, dos de ellos se ubican mirándose entre sí. Arquitectónicamente, este edificio es uno de los mejores ejemplos de casas hacienda del valle del río Chillón. Su fachada tenía pintura mural y aun se puede ver algunos restos en sus paredes y zócalos. Su capilla tenía dos campanarios y los pobladores llamaban al edificio de la hacienda como la “Casa grande”. Actualmente se halla en abandono. El daño que ha sufrido por terremotos, como el de

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Asimismo y desde este lugar, Piérola dividió al país en tres zonas político-militares: norte, centro y sur, asignándose a Lizardo Montero, Juan Martín Echenique (en junio es reemplazado por Andrés A. Cáceres, quien inició la campaña de la Breña) y a Pedro del Solar como responsables de las zonas mencionadas.

de abandono, donde funcionó una fábrica “desmotadora” de algodón, construida por el hacendado Dionisio Olavide en la década de 1960. En el año 2001, el edificio sufrió un sustracción de sus puertas, ventanas y techos, hoy solo quedan sus paredes. Frente al colegio del pueblo se encuentra una casa donde funcionó la delegación de la Policía Rural durante las décadas del cuarenta al sesenta. La fiesta religiosa más importante del poblado es la que se lleva a cabo el 12 de diciembre en honor a la Virgen de Aranzazu. La imagen fue traída por un hacendado español que nació en el pueblo de Aranzazu, España. Patrimonio natural ecológico a. El río Chillón Su caudal nace en las alturas de la laguna Chonta, que se forma de los deshielos de la cordillera La Corte a 5372 msnm. Su descarga es variable, de acuerdo a los periodos estaciónales de la serranía peruana. A lo largo de todo su recorrido, el agua del río Chillón es fundamental para la agricultura, que da sustento a toda la población rural del valle. El agua de este río es también aprovechada para el consumo humano, no sólo de los pobladores del distrito de Carabayllo sino de distritos aledaños como Ancón, Santa Rosa y Puente Piedra.

Hacienda Chocas (Foto S. Tácunan 2000)

Río Chillón. Carabayllo (Foto E. Quispe 2010) Escalera de la Casa hacienda de Chocas
(E. Quispe 2007)

b. Las lomas de Carabayllo Ubicadas en el sector noreste del distrito, constituyen un espacio ecológico natural conocido como lomas. Durante los meses del invierno costeño (junio a setiembre) esta área árida se rodea de una espesa neblina que, al no poder cruzar los últimos contrafuertes andinos, queda atrapada en el lugar, lo cual provoca que la tierra se humedezca surgiendo una vegetación

En la actualidad el edificio tiene un uso adecuado y está en buen estado de conservación debido a que la cooperativa agraria de usuarios María Parado de Bellido, que se formo durante la Reforma agraria, lo emplea solamente como local comunal. Asimismo, en el centro poblado rural de Chocas existe una construcción, en estado

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

estacional que cubre de un manto verde toda la zona. Este ecosistema, a su vez, atrae a una gran variedad de animales, principalmente aves y mariposas, que se alimentan de la infinidad de vegetales propios de zonas lomeras. Atractivos modernos Construidos durante el siglo XX, entre los principales podemos mencionar a: a. Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) Ubicado en las pampas de Huarangal a la altura del km. 10 de la avenida Huarangal (margen derecha), este centro de investigación científica es uno de los más modernos del país. Fue creado el 25 de octubre de 1977 según Decreto Ley Nº 21976, con el nombre de "Oscar Miró Quesada de la Guerra (RACSO)”.

b. La portada “José de San Martín” Ubicado en la avenida Túpac Amaru km. 16, límite con el distrito de Comas. Es una construcción moderna que representa dos medios arcos sostenidos por cuatro columnas. Su ubicación señala el ingreso al distrito histórico y ecológico de Carabayllo. En esta portada se ha colocado el busto del Libertador José de San Martín, en honor a su paso por Carabayllo, en 1821, donde trató de obtener pacíficamente la independencia peruana. El Libertador ha sido reconocido por la Municipalidad de Carabayllo como protector del distrito el año 2000 y el Instituto Sanmartiniano del Perú lo registra como uno de los monumentos más importantes del cono norte de Lima.

Instituto Peruano de Energía Nuclear. IPEN “Oscar Miró Quesada de la Guerra” (Foto IPEN 2000)

Portada “Libertador José de San Martín”
(Foto E. Quispe 2001)

Abarca un área de 862 hectáreas y cuenta con un reactor nuclear de investigación de 10 megavatios de potencia, una planta de producción de radioisótopos, radiofármacos y múltiples laboratorios tecnológicos especializados y orientados a la industria nacional. Sus productos son destinados al mejoramiento agrario, industrial y de la medicina humana, principalmente para el tratamiento de enfermedades oncológicas. RACSO, junto con el centro nuclear de la República Argentina, constituyen los primeros en su género en el estudio de la energía nuclear a nivel sudamericano. En la actualidad cuenta con un museo de energía nuclear y una biblioteca especializada en temas de ciencia y tecnología.

c. Planta de captación y tratamientos de agua potable (Sedapal) Ubicada a la altura del km. 27 de la carretera a Canta (sector de Punchauca), es una moderna planta de tratamiento de agua potable que aprovechará las aguas del río Chillón y de la napa freática del subsuelo para abastecer del líquido elemento a la población de los distritos del cono norte de Lima, que según los primeros estudios y cálculos del proyecto será de 1 000 000 habitantes. El consorcio Agua Azul que ha construido la planta de tratamiento también a construido taludes que encauzan al río y actualmente vienen arborizando sus riberas, desde Punchauca hasta Caballero, brindando seguridad a los campesinos y sus tierras ante las crecidas del río en épocas del invierno serrano.

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Estas acciones complementarias son importantes porque evitarán que las tierras agrícolas se destruyan cuando las aguas del río se salgan de su curso normal.

Planta de Agua Potable construida en Punchauca

3. Las tradiciones orales en el valle del Carabayllo3 En esta sección hemos podido reunir siete leyendas que, bajo el lenguaje cotidiano y popular de los moradores del valle del Chillón, todavía se conservan. a. Choccaspam (darle con una piedra)4 En el valle de Carabayllo, en tiempos muy antiguos antes del Tahuantinsuyo, los yungas costeños Colli vivían en armonía entre sí. Sin embargo, cuando diversos grupos serranos como los Chacllas y Cantas pretendían ocupar los dominios de los yungas, en más de una ocasión estas disputas culminaron en enfrentamientos. Para reafirmar esta alianza en tiempos de paz entre ellos y en contra de algún enemigo en común, celebraban fiestas y ceremonias de intercambio de presentes, generalmente de los mejores productos agrícolas. La vida social de estos poblados se transformaba cuando en los curatos no había pareja apropiada para el heredero del señorío. En estos casos se solía organizar certámenes en
3 Estas tradiciones han sido recogidas por la Lic. en Educación. Miriam Trujillo Almandoz y los alumnos del C. E. Nº 3512 - Chocas. La Lic. Trujillo trabajó en este colegio hasta 1999, actualmente es docente del C. E. Estados Unidos, en Comas. 4 Este relato de Chocasspam, es una creación literaria de la Lic. Miriam Trujillo Almandoz, basada en los relatos de los alumnos. 1999.

la que los aspirantes al cetro tenían que demostrar su valor y virtudes que los hicieran acreedores a tamaña distinción. Los contrincantes, naturalmente, eran nobles hijos o hijas de los curacas vecinos. Estas ceremonias duraban de dos a tres días con fiestas en las que los distintos pueblos traían los mejores potajes, que colocaban en el suelo sobre unas mantas de algodón bordadas de bellos colores, donde eran atendidos los miembros de cada familia de acuerdo a su jerarquía. El anciano señor de los Colli, al enterarse del evento envió un mensaje a Cuntur Ñahui, su primogénito, quien desde hacía un mes se hallaba en las hermosas tierras de Huateccay (tentación, engaño). En esas tierras que él tanto amaba, cuando era pequeño, su madre, en un arranque de cólera, lo maldijo. Allicak, más conocido como Cuntur Ñahui entre sus seres queridos, era un hombre como su nombre lo define: noble, honrado y rico. Además de estas virtudes, era un gran guerrero, fuerte y alto como un árbol; su piel era cobriza, pero no era moreno como los demás Colli. Sus ojos eran grandes, negros y hermosos, tenía una mirada tan penetrante que algunas veces era tierna y otras tan feroz que podría fulminar con ella a sus enemigos; su nariz aguileña y sus labios delgados eran lo más notorio en su rostro, el cual estaba enmarcado por aquella negra cabellera que enmarañada le llegaba hasta las caderas cada vez que se la destrenzaba. Su madre Chasccarimac era de piel clara. Había quienes decían que ella era hija de Pachacamac y que por eso sus palabras eran proféticas. Cuntur Ñahui estaba arrobado en sus pensamientos, cuando junto a él llegó su hermano menor. - Cuntur Ñahui, mi señor, me envía nuestro padre a darte la noticia que anunciaron fecha para el certamen. - Lo sé, hermano. La última vez que estuve en Pachacamac, al consultar por mi destino, me dijo el gran dios que habla que ganaría la partida, pero que moriría antes del matrimonio. - ¡Nunca lo permitiremos, mi Señor! - Nuestra madre creía mucho en las respuestas de ese oráculo. Hay quienes dicen que ella era hija de Pachacamac. Era tan bella. - La gente comenta: “huañec llapi riman” (habla a solas, sin testigos). ¿Qué es lo que te aflige hermano?, le preguntó el hermano menor.

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

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Hace muchos años cuando eras sólo un niño, yo era un chico muy inquieto y solía venir con nuestra madre a estos lugares y éste era su lugar favorito para meditar y ofrecer ofrendas a los dioses. Decía ella que no sólo en el oráculo estaban los dioses, que podía hablar con ellos en este sitio, al que ella puso por nombre Huateccay – mita (tiempo de tentaciones). Venía varias veces al año a realizar sus ofrendas y a pedir por nosotros. Un día al verla hablar sola, porque no había nadie (a sus dioses no se les ve), me reí de ella y desperté su furia. Me persiguió hasta la orilla del río y al ver que yo ya lo había cruzado, tomó una piedra y me maldijo diciendo: “Morirás apedreado mal hijo”. Inmediatamente después la oí lamentarse, llorar, gritar, y entre sollozos decía: ¿Cómo he podido maldecir a mi hijo? La maldición de una madre siempre llega. Y diciendo esto se arrojó al río. Desde entonces siempre vengo hasta aquí a hablar con ella y con mis mallquis (los huesos de mis antepasados).

El gran día llegó. Todos los pretendientes estaban ataviados de sus mejores prendas. En su lugar, junto a su anciano padre, se encontraba el curaca de Maranga y su hija Soncco Urpay (corazón de paloma), quien estaba más hermosa que nunca. Ella deseó para sí que el ganador fuese Cuntur Ñahui, de quien se había enamorado desde el día en que fue al oráculo a consultar su destino. Él aunque la vio y quedó deslumbrado, no imaginaba que ella era la doncella motivo del certamen. Cuando llegó y la vio junto a su padre sintió que el corazón se le salía del pecho y si hasta entonces sólo iba a competir por el orgullo de su casta, pese a sus temores de la profecía, ahora competiría por amor y estaba seguro de que nadie podría vencerlo. Las pruebas de agilidad, de destreza y otras más las pasó como jugando. Su honda era invencible y era capaz de alcanzar con ella lo que se propusiera. A este talento teníamos que añadirle que no por gusto lo llamaban “ojos de cóndor”, su mirada era capaz de distinguir el blanco a mucha distancia sin fallar un solo lanzamiento. El día tercero era decisivo porque aún pasando las anteriores pruebas, si no podía con la tercera perdía todo derecho. La prueba consistía en comer un mate de uchu (ají), sin

siquiera hacer el menor gesto de desagrado. Allicak comió con mucho cuidado sin paladearlo y tratando de que el ají no chocara con su lengua. Ganó por resistencia, ya que los otros abandonaron la competencia después de los primeros bocados de ají. ¡Cay huarman curaca caychayaqueyoc! (a este muchacho le viene de derecho ser curaca). Diciendo esto el anciano curaca le entregó una vistosa bandera, símbolo de la alianza entre los yungas. La bandera tenía los colores rojo, verde y amarillo: rojo, por la sangre que nunca más se derramaría entre ellos; verde, por la vegetación de los valles, y amarillo, por los dioses de luz (el sol y la luna). Los novios no podían conocerse hasta el día de la boda. Allicak, más enamorado que nunca y temeroso de que se cumpliese la profecía, fue una vez más a refugiarse en Huateccay junto a sus mallquis, pero esta vez no fue solo, fue con su hermano y sus aucak ayuctusca (ejército de soldados), por si acontecía algún problema. Cuando se hallaba en el mejor de sus pensamientos, una pedrada lo dejó sin sentido. Al reaccionar estaba herido de muerte, apenas pudo pedir que lo enterraran en Huateccay, junto a su madre. Su hermano desesperado cogió la honda de Allicak y tomando la alevosa piedra entre sus manos, la colocó dentro de la honda y la lanzó con tanta fuerza hacia el cielo, de donde vino la pedrada, que ésta en su velocidad llegó al cielo y se convirtió en muchos cometas que aún hoy vagan por el espacio. En aquel lugar el nuevo soberano ordenó que un grupo de pobladores Colli se establecieran fundando el pueblo de Choccaspam (el apedreado). Cuando Soncco urpay supo lo sucedido lloró tanto que en ese lugar brotó un puquio. Dicen que ella desapareció entre sus cristalinas aguas y que en ciertos días “huateccay mita” (tiempo de tentaciones) aparece para asustar, matar o dar fortuna a los infelices que se acercan a ella. Hay quienes dicen que la han visto en días de arco iris. b. El Mito del Huayco. La cultura del Tahuantinsuyo empezó a penetrar en la costa del Antiguo Perú. Cuando llegaron a las tierras del llamado “Río Seco” en el valle de Carabayllo, los pobladores aledaños, enterados de que estaban invadiendo sus tierras, recurrieron a sus poderosos hechiceros. Éstos convocaron a las fuerzas malignas para evitar que las huestes del Inca Túpac Yupanqui

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llegaran hasta estas tierras. Con sus poderes mágicos dieron vida a las piedras más grandes que existían por la zona, las cuales aparte de rodarse por sí solas, respiraban. Una noche de luna llena, cuando el ejército del Inca avanzaba por esta zona, las piedras empezaron a rodar persiguiendo y aplastando a cada uno de los soldados del ejército cuzqueño, diezmando sus fuerzas. El Inca, al enterarse que todo era producto de la brujería, convocó a su vez a las fuerzas del bien: al dios Sol y a la Luna, a quienes le pidió castigar a los insensatos desatando las fuerzas de la naturaleza sobre ellos. Estos dioses hicieron que un huayco inunde el valle, llevándose las piedras embrujadas y toda la vegetación. De todas maneras quedaron algunas piedras hechizadas, las cuales en noches de luna llena respiran y ruedan por sí solas. (Dennis Geldres. Alumno del C.E. 3512. Chocas. Información recogida por la profesora Miriam Trujillo). c. La Jarjacha. Cuando una persona comete adulterio, y peor cuando es entre familiares, sucede que el pecador cuando se queda dormido no se da cuenta que su cabeza se separa de su cuerpo y flota deambulando en la noche por las calles del pueblo y empieza a decir “jar, jar, jar, jar”, lo que asusta a los perros, que empiezan a aullar agudamente. En la calle, la cabeza humana aparece como parte de un cuerpo de un animal, que puede ser un cerdo, un perro o un caballo, y cuando camina hace un ruido como si estuviera arrastrando algo metálico. Si la persona que se cruza en su camino se da cuenta y no se atemoriza, puede enfrentarlo con un látigo, entonces el “animal” confesará su delito y para que no lo delate le puede ofrecer una recompensa económica que puede ser en monedas de oro o le puede señalar dónde existe un entierro o tapado. (Informante: Gregorio Narciso Díaz. Centro poblado rural de Huatocay). d. El Espíritu. Es un ser de tamaño pequeño, de color blanco, que es transportado por el viento y no llega a pisar el suelo. Cuando una persona se le cruza en su camino tiene que continuar sin mirar atrás. Si el espíritu es malo, se apodera del cuerpo de la

persona y lo mata. (Informante: Gregorio Narciso Díaz. Centro poblado rural de Huatocay). e. Los cerros. Cuando la gente que vive en el área rural sube a los cerros que son considerados sagrados o donde hay “huacas”, evitan resbalarse y menos caerse, porque si sucede esto a la persona que puede ser adulto o niño, hombre o mujer, se enferma del “mal del cerro”. La característica principal de esta enfermedad es que la persona poco a poco va perdiendo fuerza, siente malestar corporal y se va “secando”. La gente de este ámbito rural refiere que el mal que padece la persona es porque el “cerro le chupa la sangre”. Hay casos en los que el enfermo, al recurrir a un centro hospitalario, no consigue mejoría y los galenos no pueden explicar el mal que padece. Para curar este mal es necesario recurrir a un curandero para que, con sus conocimientos ancestrales, lo cure, hecho que se ha podido corroborar con aquellos que han sufrido este mal. (Información recogida por la Prof. Miriam Trujillo Almandoz. C.E. 3512. Chocas). f. El espíritu de las aguas. En el área rural de Carabayllo existen numerosos puquios. Existe la creencia que cuando una persona se queda dormida cerca de un puquio ya no se despierta, porque el espíritu de las aguas se lleva su alma. Por eso muchas madres de familia, cuando van a lavar ropa en los puquios evitan llevar a sus hijos y menos aún a los recién nacidos, porque se quedan dormidos y ya no despiertan más. (Información recogida por la Prof. Miriam Trujillo Almandoz. C.E. 3512. Chocas).

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POTENCIALIDADES ACTUALES DEL DISTRITO

FUENTES DOCUMENTALES DE ARCHIVO
I. Archivo General de la Nación (AGN) Serie: Protocolos Notariales
Escribano
Pedro de Entrena Blas Hernández Alonso de la Cueva Blas Hernández Rodrigo Alonso Castillejo Pedro Gonzáles Contreras Antonio Fernández de la Cruz Miguel López Valera Pedro Pérez Landero Francisco Sánchez Becerra Pedro Espino Alvarado Francisco Estacio Meléndez Andrés de Sandoval Manuel Malarin Ignacio Aillón Salazar José Escudero de Sicilia Ignacio Aillón Salazar José Escudero de Sicilia Juan García Baltasar Núñez del Prado Felipe Orellana Juan Cosio Manuel Urízar José de Selaya Manuel Urízar Baltasar Núñez del Prado Manuel de Urízar José de Selaya Francisco Palacios Félix Sotomayor José de Selaya Francisco Palacios Francisco Palacios Juan Ignacio Berninzon Juan Ignacio Berninzon Juan Ignacio Berninzon Siglo XX Juan Ignacio Berninzon Manuel R. Chepote Ricardo Samanamud Ricardo Samanamud Felipe de Osma Elías

Serie: Títulos de Propiedad
Legajo
40 8 44

Año
1557-1574 1567-73 1579-1580 1585-1589 1599-1602 1611 1648 1650 1680-A 1689-A 1744 1756 1803 1807/09 1816 1820 1824 1829/31 1847 1849 1851 1855 1858 1858-1859 1859 1860 1865 1866 1868 1868 1869 1870 1877 1887 1891 1892 1901-1902 1933 1944 1945 1971

Protocolo Nº
32 93 29 95 22 794 468 1027 1472 1700 304 1154 697 391 27 219 40 221-a 250 466 481 164 978 719 979 475 987 736 571 856 743 575 588 96 103 106 4 234 65 91 469

Cuaderno
745 190 772

Año
1605 1675 1720

Serie: Tierras y Haciendas
Legajo
5 13 22 23

Cuaderno
30 79 143 152

Año
1781 1794 1807 1808

Serie: Tierras de Comunidades
Legajo
2

Cuaderno
11

Año
1795

Serie: Real Audiencia. Causas Civiles
Legajo
30 40

Cuaderno
168 152

Año
1594-1606 1616

Serie: Real Audiencia. Causas Criminales
Legajo
23 48 104

Cuaderno
264 549 1263

Año
1761 1781 1805

Serie: Derecho Indígena y Encomiendas
Legajo
39 5 10 26

Serie: Juzgado de Aguas
Cuaderno
3.3.4.15 3.3.4.36 3.3.5.18 3.3.6.9 3.3.6.10 3.3.8.11 3.3.8.29 3.3.9.38 3.3.10.6 3.3.10.60 3.3.10.72 3.3.12.20 3.3.13.1 3.3.13.41 3.3.14.12 3.3.15.5 3.3.15.21 3.3.16.36 3.3.16.43

Cuaderno
791 57 155 470

Año
1542 1611 1688 1792

Año
1728 1739 1748 1764 1764-82 1779 1780 1784 1785 1787 1787 1792 1792 1793 1795 1797 1797 1802 1803

Serie: Superior Gobierno
Legajo
37

Cuaderno
1332

Año
1820

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II. Archivo Arzobispal de Lima (AAL) Sección: Diezmos
Legajo
VIII

Sección: Capillas y Oratorios
Legajo
2 3 4 5

Expediente
50 135 377 179

Año
1794 1816 1849 1879

Expediente
36

Año
1629/1633

Sección: Causas Civiles
Legajo
XXIX 42 XXX

Sección: Inmunidad Eclesiástica
Legajo
9

Expediente
17 9 35

Año
1624 1633 1640

Expediente
III

Año
1773-1887

Sección: Visitas Pastorales
Legajo
8

Sección: Estadistica
Legajo Expediente
2 8 XXXIV XLV

Año
1782 S/f (aprox- 1796)

Expediente
XII

Año
1838

Sección: Curatos
Legajo
18

Expediente
XIII

Año
1885

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