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Tu piel siempre curtida Tus ojos cansados con sueo Tus manos fuertes y callosas Tus sufridas manos

de Petrolero Siempre prestas al duro trabajo diario A luchar contra la nieve, escarcha y fro Pero que tambin saben ser suaves cuando prdigas caricias a tus hijos. porque ni el campo, ni el clima han logrado endurecer tu corazn de Padre y Amigo. Tu llegaste a este lugar para entregarles tus sudores y alegras, tus logros y tus tropiezos en tantos veranos e inviernos. No son diferentes Domingos y Feriados y en muchas Navidades y tambin para Ao Nuevo debiste continuar siempre fiel a tu labor junto al trpano extrayendo de la yerma tierra, con cuidado y amor, su fruto negro. Porque esta obra no entiende de asuetos, no sabe de cansancios ni tampoco de sueos. Es como una mujer pronta a ser madre que requiere solicitud y denuedo. Cuantos sacrificios y anhelos transparentan tus blandas pupilas. Cuantas horas bajo el sol y palpando nieve, lluvia y hasta hielo. Pero tu eres Feliz y te sientes orgulloso de todo ello porque de tu boca mil veces he odo que has dicho que nunca es vasto el sacrificio

para dejar un buen legado a la vida y a tus hijos. Y como no devolver a manos llenas todo lo que esta Patria te ha dado. Cmo no agradecer entonces a Dios Por sentirte parte de la tierra, tanto como el labrador y su arado.