Himnos a la noche

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Contenidos Artículos Himnos a la noche Himnos a la noche : 1 Himnos a la noche : 2 Himnos a la noche : 3 Himnos a la noche : 4 Himnos a la noche : 5 Himnos a la noche : 6 1 1 3 4 5 7 9 Referencias Fuentes y contribuyentes del artículo Fuentes de imagen. Licencias y contribuyentes 11 12 Licencias de artículos Licencia 13 .

breves alegrías de una larga vida. sus rayos y sus ondas. Lo mismo que un rey de la Naturaleza terrestre. la respira la planta. cuando ella es el alba que despunta? Como el más profundo aliento de la vida la respira el mundo gigantesco de los astros.VI Himnos a la noche : 1 ¿Qué ser vivo. por sus mares azules. deseos de la juventud.II . la Luz concita todas las fuerzas a cambios innúmeros. la respira el egregio Extranjero. ¿No tenía que volver con sus hijos. de labios dulcemente cerrados y llenos de música. de ojos pensativos y andar flotante.V . con los que esperaban su retorno con la fe de la inocencia? . que flotan. vanas esperanzas se acercan en grises ropajes. la Luz –con sus colores. y el salvaje y ardiente animal multiforme.Himnos a la noche 1 Himnos a la noche Himnos a la noche (Poesía) de Novalis Índice I . sorbiendo la vida de la Tierra. en danza sin reposo. misteriosa Noche. como niebla del atardecer tras la puesta del Sol–. por encima de todas las maravillas del espacio que lo envuelve. a la sacra. sueños de la niñez. meditativa.III . a la que todo lo alegra. ata y desata vínculos sin fin. Lejos yace el mundo –sumido en una profunda gruta– desierta y solitaria es su estancia. la respira la piedra.IV . indecible. En otros espacios abrió la Luz sus bulliciosas tiendas. En gotas de rocío quiero hundirme y mezclarme con la ceniza. pero. no ama. centelleante y en eterno reposo. Su sola presencia abre la maravilla de los imperios del mundo. envuelve todo ser de la Tierra con su imagen celeste. Por las cuerdas del pecho sopla profunda tristeza. su dulce omnipresencia–. dotado de sentidos. Pero me vuelvo hacia el valle. más que todos ellos. –Lejanías del recuerdo.

Gloria a la Reina del mundo. dulce y amable Sol de la Noche– ahora permanezco despierto –porque soy Tuyo y soy Mío *– tú me has anunciado la Noche: ella es ahora mi vida –tú me has hecho hombre– que el ardor del espíritu devore mi cuerpo. convertido en aire. entre la infinita maraña de sus rizos. tan lleno de presagios. Más celestes que aquellas centelleantes estrellas nos parecen los ojos infinitos que abrió la Noche en nosotros. de repente. con fuerza invisible. a la gran anunciadora de Universos sagrados. inefablemente nos sentimos movidos –alegre y asustado. que. que. me una y me disuelva contigo íntimamente y así va a ser eterna nuestra Noche de bodas. a la tuteladora del Amor dichoso –ella te envía hacia mí. . Obscuramente. y. por esto sólo sembraste en las inmensidades del espacio las esferas luminosas. toca mi alma? Un bálsamo precioso destila de tu mano. ¡Qué pobre y pequeña me parece ahora la Luz! ¡Qué alegre y bendita la despedida del día! Así. sólo porque la Noche aleja de ti a tus servidores. Más lejos ven ellos que los ojos blancos y pálidos de aquellos incontables ejércitos –sin necesitar la Luz. Por ti levantan el vuelo las pesadas alas del espíritu. veo ante mí un rostro grave. un rostro que dulce y piadoso se inclina hacia mí. tierna amada. ellos penetran las honduras de un espíritu que ama– y esto llena de indecible delicia un espacio más alto. para que pregonaran tu omnipotencia –tu regreso– durante el tiempo de tu ausencia.Himnos a la noche : 1 2 ¿Qué es lo que. como de un haz de adormideras. Noche obscura? ¿Qué es lo que ocultas bajo tu manto. reconozco la dulce juventud de la Madre–. brota en el fondo del corazón y sorbe la brisa suave de la melancolía? ¿Te complaces también en nosotros.

– No escatimes la felicidad a los que en esta jornada terrena se han consagrado a la Noche.Himnos a la noche : 2 3 Himnos a la noche : 2 ¿Tiene que volver siempre la mañana? ¿No acabará jamás el poder de la Tierra? Siniestra agitación devora las alas de la Noche que llega. Ellos no saben que tú eres la que envuelves los pechos de la tierna muchacha y conviertes su seno en un cielo. ellos ni barruntan siquiera que tú. en el maravilloso aceite del almendro y en el pardo jugo de la adormidera. y no saben del Sueño. . Solamente los locos te desconocen. ¿No va a arder jamás para siempre la víctima secreta del Amor? Los días de la Luz están contados. viniendo de antiguas historias. de esta sombra que tu. Sagrado Sueño. Ellos no te sienten en las doradas aguas de las uvas. en aquel crepúsculo de la verdadera Noche arrojas sobre nosotros. sales a nuestro encuentro abriéndonos el Cielo y trayendo la llave de las moradas de los bienaventurados. –El Sueño dura eternamente. pero fuera del tiempo y del espacio está el imperio de la Noche. de los silenciosos mensajeros de infinitos misterios. compasiva.

Cogí sus manos. de horizontes lejanos azules –de las cimas de mi antigua beatitud–. y. disuelto en dolor. flotaba mi espíritu. y las lágrimas se hicieron un vínculo centelleante. se rompieron las cadenas de la Luz. desde entonces sólo. . se rompió el vínculo del nacimiento. Huyó la maravilla de la Tierra. Apoyado en su hombro lloré. suspendido en el aire. en angosto y obscuro lugar albergaba la imagen de mí –solo. y huyó con ella mi tristeza –la melancolía se fundió en un mundo nuevo.– Y desde entonces. y en la Luz de este Cielo: la Amada. cuando. nacido de nuevo. una inmutable confianza en el Cielo de la Noche. siento una fe eterna. llegó un escalofrío de crepúsculo. el único Sueño. libre de ataduras. Cuando entonces buscaba auxilio por un lado y por otro –avanzar no podía. a través de la nube vi los rasgos glorificados de la Amada –en sus ojos descansaba la eternidad–. como jamás estuvo nunca un solitario. En nube de polvo se convirtió la colina. de repente. cuando yo derramaba amargas lágrimas. tú viniste sobre mí el paisaje se fue levantando dulcemente. Pasaron milenios huyendo a la lejanía. cuando estaba en la estéril colina. se desvanecía mi esperanza. –Fue el primero. indestructible. lloré lágrimas de encanto para la nueva vida. que. sobre el paisaje.Himnos a la noche : 3 4 Himnos a la noche : 3 Antaño. insondable ebriedad de la Noche. Sueño del Cielo–. pensamiento de la miseria sólo. hostigado por un miedo indecible– sin fuerzas. retroceder tampoco– y un anhelo infinito me ataba a la vida apagada que huía: entonces. como huracanes.

pesada. anhela y ama. escudriñaré el equilibrio de las fuerzas que rigen el maravilloso juego de los espacios. al sentido ordinario imperceptible. donde. mira al otro lado. al mundo nuevo. como perfumes. permanece fiel a la Noche. miraré a todas partes adonde tú me llames –glorificaré la gran magnificencia de tu brillo–. sobre él flota lo terreno. Todavía despiertas. hasta que la más esperada de todas las horas le hace descender y le lleva al lugar donde mana la fuente. éste ya no regresa a la agitación del mundo. quien ha gustado de ella.Himnos a la noche : 4 5 Himnos a la noche : 4 Ahora sé cuándo será la última mañana –cuándo la Luz dejará de ahuyentar la Noche y el Amor– cuándo el sueño será eterno y será solamente Una Visión inagotable. quien ha estado en el monte que separa los dos reinos y ha mirado al otro lado. en secreto. del hermoso entramado de tus obras de arte –contemplaré la sabia andadura de tu inmenso y luciente reloj–. al cansado y le llamas al trabajo –me infundes alegre vida– pero tu seducción no es capaz de sacarme del musgoso monumento del recuerdo. las tormentas lo llevan de nuevo a la cumbre. La ola cristalina. Pero mi corazón. la cruz. viva Luz. brota en el obscuro seno de la colina. pero lo que el toque del Amor santificó fluye disuelto por ocultas galerías. un Sueño. al reino del más allá. Con placer moveré mis manos laboriosas. al país en el que anida la Luz en eterna inquietud. cabañas de paz. Arriba se construyen cabañas. a sus pies rompe la terrestre corriente. innúmeros. iré en pos. incansable. a la morada de la Noche –en verdad–. . Celeste cansancio siento en mí: larga y fatigosa fue mi peregrinación al Santo Sepulcro. con sus tiempos. se mezcla con los amados que duermen en lo eterno.

o fue Ella la que ha dado a tus galas un sentido más alto y más dulce? ¿Qué deleite. si ella no te hubiera sostenido. yaceré embriagado en brazos del Amor. la Madre me mandó. qué placer ofrece tu Vida que suscite y levante los éxtasis de la muerte? ¿No lleva todo lo que nos entusiasma el color de la Noche? Ella te lleva a ti como una madre y tú le debes a ella todo tu esplendor. levantada. el Amor creador. Pero es inútil tu furia y tu delirio. Mis terribles dolores me hacen ver que estás lejos todavía de nuestra patria. con mis hermanos. te hubieras evaporado en los espacios infinitos. He aquí.Himnos a la noche : 4 y fiel a su hijo.– Un día tu reloj marcará el fin de los tiempos. la Cruz. a que poblara el mundo. la Cruz que jamás arderá –victorioso estandarte de nuestro linaje–. –Son pocas todavía las huellas de nuestra revelación. a que lo santificara por el Amor. con tus llamas. y sé que cada pena va a ser el aguijón de un placer infinito. Tú te hubieras disuelto en ti misma. te apagues y te mueras. Camino al otro lado. y seré liberado. La vida infinita bulle dentro de mí: 6 . cuando tú seas una como nosotros. engendraras el mundo. ¿Puedes tú ofrecerme un corazón eternamente fiel? ¿Tiene tu Sol ojos amorosos que me reconozcan? ¿Puede mi mano ansiosa alcanzar tus estrellas? ¿Me van a devolver ellas el tierno apretón y una palabra amable? ¿Eres tu quien la ha adornado con colores y un leve contorno. En mí siento llegar el fin de tu agitación –celeste libertad. yo existía antes de que tú existieras. desbordante de anhelo y de fervor. bienaventurado regreso–. magnífico y antiguo. veo que te resistes al Cielo. Todavía algún tiempo. no te hubiera ceñido con sus lazos para que naciera en ti el calor y para que. para que el Universo se convirtiera en un monumento de eterna contemplación –me mandó a que plantara en él flores inmarcesibles–. y. Pero aún no maduraron estos divinos pensamientos. En verdad.

la vida. una espantosa imagen vista en sueños. La sima obscura y verde del mar. creciendo hacia el cielo en plenitud y el oro de la espiga. al espacio desierto. Se marchitaba el jardín de delicias de la joven estirpe –arriba. como una primavera. amante y maternal. los hombres alegres. un destino de hierro: Pesada. La tierra era infinita. el recuerdo se funde en los ríos de sombra. así podré morir. el seno de una diosa. Ríos y árboles. y una sombra te ofrece una fresca corona. moraba el Sol. Terrible se acercó a la alegre mesa. Un pensamiento sólo fue. rumorosa. dulce Tierra. pero quedaba el misterio de la Noche eterna. y por la Noche muero presa de un santo ardor. así podré amar. La ola de la alegría se rompió contra la roca de un tedio infinito. la llama de mil formas. aspiraban los hombres subir. Desde la eternidad estuvo en pie su misteriosa arquitectura. aspira mi ser todo hacia ti. el hombre embelleció la horrible larva. los que ya no eran niños. como lo supremo del mundo. Espíritu osado y ardiente sentido. en el sagrado seno de la mar. un dios en las uvas. parecía que el muerto conocía sólo un pesado sueño. Dulce era el vino. que en la Tierra sufren nostalgia y dolores sin fin. al libre espacio. eterna. Sobre los rojos montes de Oriente. En aquella colina tu brillo palidece. a su furor fue inútil toda súplica. la sagrada ebriedad del Amor. la poesía cantó así nuestra triste pobreza. los que iban creciendo hacia su edad . servido por la plenitud visible de los jóvenes. ni los dioses supieron consolar el pecho acongojado de tristeza. a través de los siglos. Entonces. y envolvió el alma en salvaje pavor. lejos de los amigos. como viento en el arpa. separado para siempre de lo que alegra aquí el corazón. animales y flores tenían sentido humano. ¡Oh. un dulce culto a la más bella de las diosas. 7 Himnos a la noche : 5 <pre> Sobre los amplios linajes del hombre reinaba. En las grutas cristalinas retozaba un pueblo próspero y feliz. A su fin se inclinaba el viejo mundo. una diosa. me asomo hacia ti. Bienamada. un tierno adolescente apaga la Luz y duerme. morada y patria de los dioses. Ya siento de la muerte olas de juventud: en bálsamo y en éter mi sangre se convierte.Himnos a la noche : 4 de lo alto yo miro. la Luz viva que todo lo inflama. con mudo poder. hace siglos. Era la muerte. pasaba. Todas las generaciones veneraban con fervor infantil la tierna llama. obscura venda envolvía su alma temerosa. una lucha impotente. el grave signo de un poder lejano. polícroma fiesta de los hijos del cielo y de los moradores de la Tierra. Encerrados bajo las montañas yacían los hijos primeros de la madre Tierra. Por sendas misteriosas llegó el Mal. Vivo durante el día lleno de fe y de valor. Impotentes en su furor destructor contra la nueva y magnífica estirpe de Dios y la de sus allegados. que el bello festín interrumpía con dolor y lágrimas. Un viejo gigante * llevaba en sus hombros el mundo feliz.

ante el mundo transfigurado. de su madre. Había huido la fe que conjura y la compañera de los dioses. apareció. de un misterioso abrazo el infinito fruto. Y la Noche fue el gran seno de la revelación. la que todo lo muda. el más alegre de los mensajes. –grande era el peso del viejo mundo sobre él–. a los altos espacios del espíritu. Las lejanías del cielo se llenaron de mundos de Luz. bajo el cielo sereno y alegre de Héllade llegó a Palestina un cantor. Ella fue la primera que estuvo contigo en la nueva patria. se retiró con sus fuerzas el alma del mundo. pasear. llorosa. y se durmió en la eternidad. Con ardor que diviniza. de gratitud infinita. el mundo nuevo –en la poética cueva de la pobreza–. los proféticos ojos del Niño en flor contemplaban los días futuros. llevando contigo la nueva Humanidad. Una vez más volvió a mirar a su madre con afecto –y llegó entonces la mano que libera. extraño tercamente a la beata inocencia de su juventud. Por unos días. partió el cantor hacia Indostán –ebrio su corazón de dulce Amor–. El cantor se marchó. de la Madre amorosamente grave. Un Hijo de la primera Virgen y Madre. para reinar allí hasta que despuntara la aurora de la gloria del mundo. recostado en el pecho. Insondables palabras. la fe y la añoranza les llevaron confiados tras ti– contigo y la Virgen celeste caminan por el reino del Amor –servidores del templo de la muerte divina. y el país del ensueño. junto a tu sepulcro –sobrecogidos de alegría. caían. se reunieron en torno a él los espíritus ingenuos y sencillos. con los amigos. En nuevo esplendor divino despertado ascendió a las alturas de aquel mundo nacido de nuevo. el cáliz inagotable del dorado Futuro.Himnos a la noche : 5 madura. y esparció la noticia con ardientes canciones bajo aquel dulce cielo. Al profundo santuario. decir palabras que parecen arrancadas del Árbol de la Vida. para resurgir. Muy pronto. te ven correr anhelante a los brazos del Padre. y los amigos. con el velo de la Noche se cubrieron. Tus amados aún lloran lágrimas de alegría. rico en presagios y dulces esperanzas. en nuevas y magníficas figuras. extrañamente conmovidos por un íntimo Amor. El negro cáliz de indecibles dolores tuvieron que apurar sus labios amorosos. con rostro nunca visto. Libró duro combate con el espanto de la vieja muerte. te ven aún resucitar– y se ven a sí mismos resucitar contigo. En nombre del Gran Futuro le rindieron vasallaje: esplendor y perfume. Junto al durmiente –moldeados dulcemente por sus sueños– estaban sentados ángeles. miraba a sus amados. unos pocos tan sólo. con sus propias manos sepultó el viejo cadáver en la huesa que había abandonado y. los retoños de su estirpe divina. En el pueblo. despreciado por todos. en él se durmieron. sobre nuestras tumbas: un signo de consuelo en las tinieblas –alegre comenzar de un nuevo hombre–. la que todo lo hermana: la Fantasía. cayó un profundo velo sobre el mar rugiente y la convulsa Tierra –mil lágrimas lloraron los amados–. con mano omnipotente. Con cadena de hierro ató el árido número y la exacta medida. el corazón celestial se desplegó en un cáliz de omnipotente Amor. arrancado del mundo que amaba. Sola y sin vida estaba la Naturaleza. y miles de corazones se inclinaron hacia él. maravillas supremas de la Naturaleza. Frío y hostil soplaba un viento del Norte sobre el campo aterido. Solitario. la dulce mano del eterno Amor–. cayó el sello del misterio –espíritus celestes levantaron la piedra. Largo tiempo transcurrió desde entonces. Tú eres la Muerte. De costas lejanas. Como en polvo y en brisas se deshizo en obscuras palabras la inmensa floración de la vida. sin temer por el destino terrestre de sus días. y sólo Tú nos salvas. y en creciente esplendor se agitó tu nueva creación –y miles de hombres siguieron tus pasos: dolores y angustias. la patria entumecida por el frío. madurado temprano. y el alegre mensaje en mil ramas creció. en el pecho feliz de la Madre. te ven llorar. 8 . el saber de Oriente reconoció el primero el comienzo de los nuevos tiempos. Entre angustias terribles llegaba la hora del parto del mundo nuevo. medroso. Rico en flor y en presagios. La Madre corrió pronto hacia ti –en triunfo celeste–. la vieja losa de la obscura tumba–. Huyeron los dioses. La Luz ya no fue más la mansión de los dioses. y la vida preciosa fue víctima pronto de la honda caída del hombre. Una estrella le señaló el camino que llevaba a la humilde cuna del Rey. con dulce fervor. tuyos para la Eternidad–. de sus labios amables. vuelto su rostro al gran rostro del Padre. Murió en sus años mozos. se levantó hacia el éter. Lo que nos hunde en profunda tristeza en un dulce anhelar se nos lleva: la Muerte nos anuncia eterna Vida. lágrimas de emoción. y entregó su corazón entero al Niño del Milagro: Tú eres el adolescente que desde hace tiempo estás pensando. grave. colocó sobre ella una losa que ningún poder levanta. Como flores. germinaba una nueva y extraña vida a la vera del Niño. Lleno de alegría. como centellas de un espíritu divino. a él regresaron los dioses. con todo su séquito.

queremos ir a la casa del Padre. a la orilla del Cielo llegaremos. para ser allí eternos. Quien amó con piedad el mundo pasado no sabrá ya qué hacer en este mundo. llena. Resuene el horizonte del cortejo que llega. Veloces. La vida. en este mundo. se levantan. Huye la amarga pena ante el cáliz de Oro. Cuántos se consumieron en amargos tormentos. En esta vida en sombras te buscan sólo a ti. una lluvia de estrellas se hace vino de vida. pues. nos hablen las estrellas con voz y acento humanos. El día. ahora va a estar solo y afligido. el golpe y el furor de los dolores son la alegre señal de la partida. Ellos son nuestro auxilio en penas y amarguras. . dulce bien. a tu pecho les llevas. –Resucitó la Humanidad. volvieron hacia ti. El Amor se prodiga: ya no hay separación. Dejó ya de atraernos lo lejano. una larga aflicción nos marchitó. nos calentó. Nadie que crea y ame llorará ante una tumba: el Amor. llenos de Amor y de fidelidad? El hombre abandonó todo lo viejo. una Noche de gozo –un eterno poema– y el Sol. Santa María.– Tuyos por siempre somos. mil corazones. conservaban la impronta de la Imagen. huyendo de este mundo. vamos ahora a ellos. La salud de ti esperan con gozo y esperanza. María. Vida y Tierra cedieron en la última Cena. ¿Qué haremos.– Fieles hijos del Cielo velan su corazón. nadie le robará. un fuego interno ensancha y da Luz a nuestra alma. Con tal consuelo avanza la vida hacia lo eterno. y. los tiempos en que el hombre conocía el rostro y la mano de su padre. será el rostro de Dios. el Sol de todos. –Su nostalgia mitiga la ebriedad de la Noche. no sentimos ya lazos. con su Sol.Himnos a la noche : 5 Se levantó la losa. en que algunos.– Las vírgenes ya esperan –no va a faltar aceite–. La muerte llama a bodas. Los tiempos en que aún nuestros sentidos ardían luminosos como llamas. en angosta embarcación. Loada sea la Noche eterna. –Con Luz arden las lámparas. A ti. 9 Himnos a la noche : 6 Descendamos al seno de la Tierra. sea loado el Sueño sin fin. dejemos los imperios de la Luz. ondea como un mar infinito. sencillos y profundos. si tú. beberemos e él y seremos estrellas.

De un modo misterioso e infinito. sin rechazar angustias y dolores. Tiempos en que. buscaban los tormentos y la muerte. miedo y dolor invaden nuestra alma. descendamos. ¿Qué es lo que nos retiene aún aquí? Los amados descansan hace tiempo. y aunque reinara también la alegría. el mismo Dios se revelaba al hombre y consagraba con Amor y arrojo su dulce vida a una temprana muerte.Himnos a la noche : 6 Los tiempos en que aún. Debemos regresar a nuestra patria. a Jesús. el Amado. en ardor de juventud. velados por las sombras de la Noche. algún corazón se rompía de Amor. los tiempos en que niños. un dulce escalofrío nos anega. ricos en flores. allí encontraremos este bendito tiempo. No temáis ya: el crepúsculo florece para todos los que aman. vacío el mundo. Medrosos y nostálgicos los vemos. resplandecían antiguos linajes. 10 . para los afligidos. En su tumba termina nuestra vida. tan sólo por estar a nuestro lado. como si de profundas lejanías llegara el eco de nuestra tristeza: ¿Será que los amados nos recuerdan y nos mandan su aliento de añoranza? Bajemos a encontrar la dulce Amada. Ya no tenemos nada que buscar –harto está el corazón–. Un sueño rompe nuestras ataduras y nos sumerge en el seno del Padre. por el Cielo. jamás en este mundo temporal se calmará la sed que nos abrasa.

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