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rio Folk Lo Rico, Civico y Ritual Del Municipio de La Paz

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Published by: Guiniol Quilla Tintaya on Apr 17, 2012
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Históricamente el carnaval paceño atravesó diferentes etapas con sus propias

características:

Antes de la Colonia, hablamos sólo del Anata andino, que forma parte del
ciclo ritual agrícola y está asociado a la época de crecimiento, pre-cosecha,
agradecimiento por la reproducción y fertilidad de la Pachamama, que se
plasma principalmente en la Ch’alla y las ofrendas.

El Anata puede ser representado a partir del tiempo en el que las comunidades
celebran que las chacras van dando sus frutos, es por eso que en el centro de las

sayañas (principal sementera de una familia) se ofrece un “mesa” destinada a la
Pachamama y a la Ispall mama.

Durante la Colonia y las nuevas concepciones católicas, se presenta el carnaval
como un periodo de despedida de la carne para dar inicio a la Cuaresma.

En la República, a principios del siglo XX, el carnaval paceño estaba asociado

principalmente con un sector de la sociedad, la elite paceña que representaba

o escenificaba la elegancia y el entusiasmo.

En este periodo, el carnaval se centraba principalmente a partir de las costumbres

europeas; es así que sobresalen, por ejemplo, las mascaradas, que en sus orígenes

estuvieron relacionadas con los sectores privilegiados de la población, imitando

los bailes de la vieja Europa. Es así que podemos hablar de un carnaval de elites,
con sus características propias pero influenciadas por las fiestas desarrolladas en
Roma y/o Venecia.

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De esta manera, el Anata indígena se hallaba separado del carnaval criollo.

Sin embargo, con el tiempo la participación de las clases altas o de elite en el
carnaval urbano se va perdiendo y cobra mayor importancia la participación de
sectores indígenas y populares.

En el ámbito urbano, diferentes manifestaciones indígenas estaban ya presentes

en la década de los 40’s. Según relatos orales, el lunes de carnaval se realizaban

concursos de orquestas criollas y danzas folklóricas, donde destacaban ritmos

andinos y mestizos como cuecas, pasacalles, huayños y bailecitos. Posteriormente,

la música y el baile en espacios abiertos fueron disminuyendo para concentrarse
en ámbitos más familiares.

Después de la revolución del 52’, tendremos un carnaval popular imbuido por
significaciones indigenistas que se encontraban en pleno ascenso intensificándose

la interrelación entre lo urbano y lo andino.

Una de las características de esta interrelación entre lo urbano y lo rural, es el
agradecimiento a la Pachamama a través de la Ch’alla. En efecto, esta práctica
no sólo se la realizaba en las comunidades andinas, sino que se expandió a

ámbitos urbanos, donde se tiene por costumbre adornar los hogares, los negocios,
el automóvil, es decir, los objetos a ser ch’allados con globos de colores y
serpentinas, rociando los mismos con alcohol, vino de la tierra, confites, mixtura o
con pétalos de flores.

Los grupos o familias realizaban un día de campo asistiendo principalmente a

las haciendas más cercanas a la ciudad. Esta fiesta, que está vinculada con
la cosecha terminaría, según el calendario cristiano, el Miércoles de Ceniza

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aunque en realidad se extiende hasta el Domingo de Tentación. En muchas de
las comunidades, los jóvenes “aprovechan” esta fiesta para conseguir pareja.

Las constantes re-significaciones y cambios simbólicos a lo largo de la historia
marcarán la identidad del Anata – Carnaval paceño como una simbiosis cultural.

De esta manera, el Anata - carnaval paceño se manifiesta en la actualidad,

tanto a partir de las concepciones occidentales y andinas, como entre lo urbano
y rural, así como una fuerte interrelación entre elementos cristianos y andinos.

En la actualidad, el Anata – Carnaval paceño, nos ofrece varios días de diversión,
juego y desorden simbólico. Algunas de las actividades programadas en estas
fechas, en el ámbito urbano son: el Corso Infantil, la Tradicional Farándula de
Pepinos y Comparsas, la Entrada del Jisk’a Anata, la Tradicional Mascarada
paceña, el martes de Ch’alla, la Retreta de carnaval, el entierro del pepino y la
Entrada de Ch’utas en Domingo de Tentación, entre otras.

De esta manera, el 4 de febrero del año 2010, el Gobierno Autónomo Municipal
de La Paz declaró a la fiesta tradicional del Anata – Carnaval paceño y algunas
de sus expresiones más arraigadas como el Corso Infantil, la Tradicional Farándula
de Pepinos y Comparsas, el Martes de Ch’alla, el Entierro del Pepino y la Entrada
de Ch’utas de la zona del Tejar, como Patrimonio Cultural Intangible del Municipio

de La Paz.

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