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Qué falla en la educación de los adolescentes?

Por Raquel Buznego


psicóloga

Es un tema complejo. Veré si puedo hacer un esbozo claro de lo que yo creo que falla en la
educación del niño para que un día se convierta en un adolescente indisciplinado, osado,
rebelde y violento, en no pocas ocasiones.
Son muchos y muy variados los factores que están actuando juntos y que propician esas
conductas, sin embargo no debe ser el adolescente, a mi modo de ver, el punto de mira, sino
los propios adultos quienes deben asumir su gran parte en los hechos.
John B. Watson dijo: "Dadme una docena de niños y decidme qué queréis que haga de ellos:
un abogado, un médico, un fontanero, un delincuente..."
En gran medida esto es así, alguno quedaría descolgado pero, con la constancia necesaria y la
formación pertinente, la mayoría alcanzaría la meta designada.
¿Qué tiempo dedican los padres a sus hijos? Muy escaso, les compran de todo, desde muy
pequeños les hacen los reyes de la materialidad, hacen lo que les viene en gana, chantajean,
alborotan, tiranizan, y sus padres, para no ser molestados, les ponen en su habitación el
ordenador, la videoconsola último grito y la televisión. Así comienzan la carrera del consumo,
de la comodidad, del placer desmedido.
Otros, en cambio, viven en condiciones absolutamente marginales, abandonados a su suerte,
sin el amor de sus padres, sin la compresión de los adultos, sin nadie a quien recurrir. El débil
es atropellado y se hace mayor. Se rebela, entonces, contra las circunstancias en que ha vivido
y vive y empieza a emitir conductas violentas.
Unos por exceso y otros por defecto se encuentran un día, algún día, en las aulas, en los
bares, en los parques y se notan las diferencias, las desigualdades. La rabia de los
desfavorecidos los hace enfrentarse contra todo y contra todos, se rompen objetos, se roban
carteras, móviles, se exhiben conductas violentas, el arma del débil, se meten en grupos
violentos que les hacen sentir grandes.
Los adultos hemos contribuido y contribuimos a que esto ocurra, diseñamos un mundo
estúpido, superficial, material, donde la felicidad está en el vivir bien, llevar ropa de firma, ser
delgado, triunfador, bello, etc y así muchos adolescentes se sienten heridos, frustrados,
marginados.
Los maestros, los profesores ¿cumplen bien su función? No, rotundamente. Se quejan
constantemente. Es el maldito rollo de siempre, no pueden con los adolescentes, se les
escapa el control de las manos; siempre culpan a los demás de su incompetencia y lo
que me sorprende es que el rollo está rentabilizado hasta la saciedad: bajas por estrés,
por depresión, por ansiedad (no las hay por incompetencia, claro).
¿Por qué algunos profesores se hacen con la clase, con los alumnos díscolos? ¿Cómo
hacen? ¿Qué métodos utilizan? Hay que aprender de ellos, utilizar sus técnicas,
aprender de sus recursos. No hay adolescente, o hay pocos, que se resista cuando,
necesitado de valoración, hay alguien que le dedica un poco de tiempo, un poco de
amor, un poco de atención, se le motiva y se cree en él (hablamos de adolescentes más
o menos conflictivos o rebeldes, no hablamos de patologías).
Esos profesores que no pueden con sus alumnos ¿cuestionan sus métodos? ¿Cuánto
tiempo dedican a la semana, fuera de su horario convenido y pagado, a pensar cómo
modificar conductas? Lo único que se les ocurre decir es que son "gamberros", ¡tanto
estudiar para concluir semejante estupidez!
Otro tema, las drogas ¿quién las diseña? ¿Para qué y para quién? Los adultos, otra vez los
mismos, los malditos adultos, para que las utilicen los más débiles, los que necesitan "ponerse"
para ser algo, o para disfrutar, o para desinhibirse, o para olvidar.
Los grupos Ultra ¿Quién los dirige? ¿Quién los protege? La respuesta es, obviamente,
conocida.
¿Quién diseña guiones de películas absolutamente violentos: muerte, estafa, sangre
derramada? ¿Quién ve un lucro en los programas que no forman sino que deforman, por
violentos, faltos de escrúpulo e impresentables?
Repetir reiteradamente que los jóvenes son díscolos, violentos, indomables, etc. no sirve de
nada, solo sirve para mirar hacia otro lado. Los adultos deberían de dejar de señalar y
sentenciar porque es evidente que a la luz de los hechos apuntados, de todos conocidos, no
son ejemplo para nada o lo son en escasas ocasiones. Hay una falta de valores importante o,
al menos, los valores actuales no han demostrado ser útiles, ni proporcionar la felicidad.
Dejemos de relatar lo que pasa un día tras otro, lo que ocurre lo sabemos todos, pero si
señalamos como culpables a quienes son víctimas no estamos haciendo nada, al menos nada
que valga la pena.
Que los adultos se pongan de una vez las pilas: maestros, profesores, padres, jueces, etc.
Deberán hacer un esfuerzo para ser un buen ejemplo.
Porque, ya se sabe, adolescente significa "adolecere". ∆