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El festín tiene que acabar

Por Verónica Idalia Natal Cosío

Apenas se puede pasar, cada quien esta con su respectiva pareja, con la
cual están tan acoplados, que pareciera que cada uno es su media naranja.

Entre todo el ejercito de gente, puede observarse una en especial, esta


sencilla pareja puede distinguirse debido a ese sabor que le ponen al baile, tal
vez todas las parejas lo tengan, pero no como ellos pues la manera de
contonear la cadera deja boquiabiertos, definitivamente solo ellos pueden
hacerlo.

Pasa del medio día y el sol esta en su punto, toda la


plancha parece una sartén en la cual se están friendo debido
al calor, pero eso no importa para esas personas que están
disfrutando del baile.

Se escucha lo lejos una infinidad de ritmos, pero el que


más seguidores tiene es el grupo de salsa, este ritmo
contagia a todos los presentes, al voltear se puede ver que
entre la multitud hay parejas que no se atreven a pasar al
centro.

Otros tantos corean la canción que se escucha “te va a doler, tarde o


temprano, ya…”la gente canta con mucha euforia.

A las orillas de la ciudadela podemos ver grupos de personas reunidas


imitando los pasos que alcanzaron a ver de aquellas parejas que si se
atrevieron a bailar.

Rápidamente se va el día, la gente comienza a retirarse, pues esa


manifestación de gente que pareciese que nunca se iba a cansar de bailar, se
iba. Dejando desolado todo aquello que horas antes había sido testigo de un
gran festín.