Está en la página 1de 1

LOS ANAQUELES DE LIBROS

Julio Ricardo Zuna Cossío


http://www.masaco.org

Jorge Luis Borges dijo una vez: “El libro en si es una cosa entre las cosas, es una cosa
muerta, pero están ahí esperando a nosotros, están esperándonos siempre, en este momento
yo siento esa presencia mágica en los anaqueles yo siento que ahí están los libros
pidiéndonos a nosotros que los leamos porque solo cuando el libro es leído el libro vive, los
libros que no se leen son cosas muertas como si fueran escritos con caracteres
desconocidos, en cambio el libro esta ahí esperándonos”.

La séptima feria del libro y sus anaqueles repletos nos están esperando con esas cosas
muertas pidiéndonos que le otorguemos vida, esperemos que este año existan muchos
valientes que le den una familia y un hogar a los cientos de libros que están esperando por
nosotros.

El pasado 23 abril se celebro un año de la creación mas importante y trascendental que el


ser humano ha concebido: “el libro”, ese día paso desapercibido en Santa Cruz, ya que
nadie recordó que también los libros tienen cumpleaños. Esa omisión nuestra es común
todos los días del inculto año, ya que los libros aquí se los utiliza como ornamento para que
se vea mas elegante una oficina o para aparentar ser un intelectual empedernido. Esa
pecaminosa y criminal forma de acumular polvo sobre lo libros es tan malo como
quemarlos o destruirlos como lo hizo hace 73 años Adolfo Hitler en su frenesí por intentar
abolir la cultura emergente de los Judíos en Alemania.

Así como Hitler lo hizo la ciudad de Santa Cruz esta destruyendo a su forma los libros,
dejándolos desamparados en los anaqueles de las librerías y bibliotecas, olvidados como un
amor de otoño que esperamos que vuelva pero que al final nunca regresa.

Leer un libro es un acto de amor, es soñar y sentir que la vida fluye por nuestras venas,
construyamos un mundo mejor a través de la lectura y los libros son un instrumento, un
medio, para construirnos a nosotros mismos como seres humanos. Aun tenemos la
oportunidad de redimirnos por olvidar el cumpleaños de este nuestro fiel amigo, visitando
la feria del libro para adoptar una de esas cosas muertas de algún anaquel.