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ALGUNAS NOTAS SOBRE EL PERRO PASTOR ALEMÁN.

POR EL MAESTRO SRI-DEVA-FÉNIX (PROF. FÉLIX E. DÍAZ)

INTRODUCCIÓN.
Generalmente, cuando se piensa en un perro, nuestra mente idealiza
inmediatamente la imagen de un Pastor alemán que, sin lugar a dudas, es el
perro más difundido de todos. Para confirmar este dato, puede decirse por
ejemplo que en Italia, de 100 cachorros puros de raza, inscritos en los libros
de orígenes, más de 25 son precisamente Pastores alemanes, resultando este
porcentaje válido también para muchos otros países. Un hecho semejante
tiene obviamente una razón y no se trata solo de una moda o de cuestiones
de uso. Abandonada hoy de manera definitiva, la guardería de los animales,
de los cuales en un tiempo era feroz custodio, el Pastor alemán realiza
actualmente su trabajo acompañando a los ciegos, en la búsqueda de
personas extraviadas o accidentadas, como perro de salvamento en los
aludes, como auxiliar de las fuerzas del orden, como perro antidroga, como
portador de órdenes en el ejército, pero también como perro de guarda y
como perro de defensa
personal.

ORÍGENES DEL PASTOR


ALEMÁN.
A finales del siglo XIX, un tal
Von Stephaniz fue quien
seleccionó. con métodos muy
rigurosos, a esta raza cuyos
orígenes se pierden literalmente
en la noche de los tiempos.
Según algunos, descendería de
los lobos salvajes cruzados con
perros domésticos. Otras tesis
en cambio, lo señala como descendiente del antiguo perro de la edad de
bronce, que vivió algunos milenios antes de Cristo, originario de Asia y de
rápida difusión en Europa. Para volver a épocas más recientes, el Pastor
alemán en su forma actual, es fruto de una cuidadosa selección de los
criadores alemanes que han cuidado, de manera verdaderamente hábil tanto
el aspecto estético- funcional como el relativo al carácter. Por estas
cualidades particulares, a partir del comienzo del siglo XX, este perro ha

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tenido progresivamente un éxito extraordinario, no igualado por ninguna
otra raza canina.

Es conveniente recordar, que los mejores ejemplares tienen hoy un gran


mercado alcanzando cotizaciones muy elevadas. Sin embargo, ellos
representan el vértice de una crianza cuya base es amplísima y que ofrece
por lo tanto, la posibilidad de trabajar perfectamente con un material de
gran valor tanto cuantitativamente como cualitativamente. Una raza antigua
pero seleccionada y criada con pericia y gran competencia, en la cual al
mismo tiempo se ha puesto una atención especial en los aspectos
comerciales del proceso.

EL CARÁCTER DEL PASTOR ALEMÁN.

La forma ligeramente alargada del Pastor Alemán, corresponde


perfectamente a su naturaleza de trotador muy resistente. Tiene una
estructura enjuta, robusta y muy musculosa; con una expresión que debe
denotar gran inteligencia, vivacidad y temperamento. Estas son las
características más destacadas
de este perro. Más en detalle, su
cabeza no debe aparentar nunca
desproporción o un excesivo
peso; debe tener el hocico muy
potente, provisto de robusta
mandíbula (necesaria para
sujetar decidida y tenazmente),
donde la dentadura, en forma
de tijera, cierra perfectamente.

Las orejas, triangulares y


erectas, son de inserción alta y
cuando el perro está atento, las
mueve hacia adelante. Ojos
ligeramente almendrados y de
color oscuro. La unión del cuello con el cuerpo es de longitud mediana,
enjuta, es decir, carente de papada. Cuando el perro se desplaza, pone la
cabeza y el cuello casi horizontalmente. El tronco es alargado, con tórax
bien desarrollado, adecuado para garantizar una buena oxigenación durante
los esfuerzos prolongados, con una línea superior bien recta que concuerda
con una grupa larga y ligeramente caída. Cola con denso pelo y de buena
longitud, tanto como para llegar hasta el corvejón o superarlo. Los ángulos
de las partes anterior y posterior, deben ser bien marcados con hombros
oblicuos y muslos anchos y musculosos. Esta constitución, con ángulos

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bastante cerrados le permite al perro, en sus desplazamientos, cubrir mucho
espacio, es decir, tener un gran impulso de la parte posterior y un gran
avance de la anterior. Con un trote muy alargado y rasante debe tenerse la
impresión de que el perro se desplaza sin esforzarse ni fatigarse. Por
último, durante los desplazamientos, la línea superior no debe parecer
nunca débil o peor aún, caída sino formar una unidad entre la cabeza,
llevada hacia adelante y la cola, mantenida muy alta, en posición casi
horizontal.

SOBRE El COMPORTAMIENTO

Equilibrio, inteligencia, valor, obediencia fidelidad absoluta son


características esenciales del Pastor alemán, que lo convierten en un perro
de gran versatilidad, apto para realizar rápidos aprendizajes. El propietario
mismo puede, por lo tanto, adiestrar perfectamente a su perro frecuentando
tal vez, algún curso colectivo organizado por la sociedad especializada en
el mantenimiento de esta raza. Durante las fases de adiestramiento, podrá
notarse con gran satisfacción, la facilidad para el aprendizaje y el "placer
para el trabajo" de esta. Es preciso no emplear nunca rudeza o brutalidad
sino firmeza y convicción, comenzando con los ejercicios de obediencia
para proseguir después con los otros (ataque, defensa, rastro, etc.),
gradualmente, a medida que el perro crece. Si no se dispone de espacios
suficientemente amplios, es necesario que el perro realice largos paseos
periódicos, porque un ejercicio semejante garantiza un perfecto desarrollo
corporal y muscular y ayuda al buen adiestramiento. Si se cría, se educa, y
adiestra correctamente, el Pastor alemán se convierte en un perro que
siempre va a causar asombro. Son realmente incontables los conocimientos
que logra aprender para mejor servir a su amo y amigo con el cual llega a
establecer una relación de perfecta simbiosis que durará por toda la vida del
perro.

A este propósito, basta con recordar los sucesos-de los cuales


ocasionalmente hablan los periódicos-de pastores alemanes que se han
dejado morir de hambre sobre la tumba de sus amos o de perros que
abandonados lejos de su casa-por propietarios desconsiderados-han
recorrido enormes distancias hasta encontrar el camino que los condujera a
aquéllas demostrando, de este modo, un excepcional sentido de la
orientación y gran afecto y fidelidad incluso, al peor de los amos.

SOBRE EL ESTÁNDAR DEL PASTOR ALEMÁN.

ALTURA Y PESO

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Alzada a la cruz: de 60 a 65 cm. para los machos, de 55 a 60 cm. para las
hembras; peso medio: 32 kg.
*
CABEZA
Proporcionada con el
cuello. Vista desde
arriba se va achicando,
gradualmente desde las
orejas hasta la punta de
la nariz con escotadura
naso-frontal oblicua y
no muy marcada.
Labios tensos, enjutos,
bien adheridos. Hocico
potente. Caña nasal
recta. Trufa negra.

Ojos. De tamaño mediano, con forma de almendra, algo oblicuos, oscuros .

Orejas. De tamaño mediano, anchas en la base, de inserción alta y


puntiagudas, llevadas siempre erguidas y dirigidas hacia adelante.
*
CUELLO
Robusto, de longitud mediana, con musculatura bien desarrollada, sin piel
floja ni papada.
*
CUERPO
Tórax profundo pero no muy ancho, costillas con forma de barril. Vientre
poco retraído. Dorso recto muy desarrollado. La longitud del tronco supera
a la alzada a la cruz. Lomo ancho y robusto, grupa robusta y ligeramente
caída.
*
EXTREMIDADES ANTERIORES
Hombros largos, oblicuos, planos, formando con el brazo un ángulo casi
recto. Antebrazo recto. Corvejón sólido pero no muy recto.
*
EXTREMIDADES POSTERIORES
Muslos anchos con fuerte musculatura. Fémur bastante largo. Tarso y
metatarso sólidos y robustos.
*
PIES
Redondeados, cortos, bien cerrados, arqueados. Planta muy dura. Uñas
cortas y fuertes, generalmente oscuras.

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*
COLA
Densamente cubierta de pelo, larga hasta el corvejón. En reposo cuelga y se
curva ligeramente, en movimiento o en estado de excitación el perro la
levanta pero nunca por encima de la línea de lomo, curvándose un poco en
el extremo.
*
PELAJE
En lo relativo al pelo, los pastores alemanes se subdividen en tres
variedades: de pelo corto duro, de pelo largo duro y de pelo largo suave. El
color puede ser negro, gris-hierro, uniforme o con manchas regulares
marrones o amarillas. Subpelo siempre más claro salvo en aquellos
ejemplares completamente negros.

NOTAS SOBRE LA CRÍA DEL PASTOR.

SOBRE LA ALIMENTACIÓN.
Las exigencias alimenticias de
mantenimiento han sido calculadas
en 1650 / 1700 kcal diarias. La
necesidad en sales minerales se
equilibra de este modo: calcio 4,6
gr., potasio 3,8 gr.; vitaminas
liposolubles: A 0,63 mg., D 5,23
mg. al día.

Durante su crecimiento, el perro


necesita dosis superiores en dos
veces y media a las arriba indicadas.
Las perras que se encuentran en
estado gestante, necesitan una
cantidad aún mayor hasta la 7.ª - 9.ª semana de gestación.

CUIDADOS DIARIOS. El cuidado del pelaje debe realizarse diariamente


con un cepillo metálico. Particular atención deberá prestársele a ciertos
ejemplares, por la tendencia a la furunculosis en la zona anal, caso en los
cuales es aconsejable una limpieza adecuada con jabón o con solución
antiséptica, para evitar la difusión de gérmenes hacia otras partes del
cuerpo.

CON EL VETERINARIO. El Pastor alemán ha tenido una excepcional


difusión en todo el mundo como para ser considerado el perro por
excelencia. Con este motivo, se encuentra entre las razas caninas más

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estudiadas tanto bajo el perfil morfológico como psicofísico. Describimos a
continuación algunas de las alteraciones que con mayor frecuencia afectan
a esta raza. La osteomielitis aguda, es una enfermedad muy dolorosa que
puede presentarse en los primeros doce meses de vida y que se manifiesta
con una inflamación de los elementos celulares del hueso, del involucro
que lo envuelve (periostio) y de la cavidad medular. La terapia se basa en el
alivio del dolor. La displasia de la cadera que se manifiesta con un
aplanamiento congénito de una u ambas cavidades acetabolares, produce en
el perro una debilidad de las extremidades posteriores, ondulación de la
parte posterior, dificultad al levantarse y al subir las escaleras. La diagnosis
definitiva se realiza por medio de exámenes radiográficos. En los
ejemplares menores de cuatro años, se presenta una alteración de los
músculos maseteros (masticadores), que se prolonga durante 2-3 semanas
pero después aparece nuevamente y empieza a repetirse a intervalos cada
vez más cortos. La causa de esta enfermedad, tan dolorosa como para
impedirle al animal comer, es hasta el momento actual desconocida.

SOBRE EL DESARROLLO. Para esta raza, más aún que para cualquier
otra, debe ponerse mucha atención para lograr un correcto y equilibrado
desarrollo esquelético y muscular.

No alcanza por lo tanto para el Pastor alemán, con una suficiente ración
diaria de alimento sino que necesita disponer de un espacio relativamente
amplio para poder moverse libremente. Si no se posee un jardín, es preciso
hacerle dar al perro largos paseos cotidianos hasta que haya alcanzado el
completo desarrollo corporal, teniendo cuidado de cansarlo mucho, sobre
todo, cuando todavía es un cachorro. Por último, un buen entrenamiento es
aún más necesario para aquellos ejemplares que serán sometidos a pruebas
de trabajo en las cuales la resistencia física es uno de los requisitos
esenciales para superar determinados ejercicios como los saltos -alto y de la
empalizada- las carreras en pista y las pruebas de resistencia en largas
distancias. En este caso, resulta además imprescindible un mayor aporte de
calorías diarias aumentando las dosis arriba indicadas de acuerdo con las
exigencias y, en relación directa, con el trabajo realizado por el perro que
siempre deberá ser controlado durante el entrenamiento.

NOTAS DE INTERÉS:

LA ELECCION

Por lo general, antes de disponerse a adquirir un perro, el futuro propietario


ya tiene preferencias por algunas determinadas razas, que se basan,

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fundamentalmente, en juicios puramente estéticos. Sucede entonces con
frecuencia, llevarse a casa un cachorro sólo porque es bello y simpático, sin
conocer en lo más mínimo las características de la raza a la cual pertenece
y sus exigencias vitales que, a lo mejor, no serán plenamente satisfechas
por el hábitat que se está en condiciones de ofrecerle.

Existen diversas razas de perros: de tamaño pequeño, mediano y grande; de


pelo liso, duro y largo; algunas prefieren el frío, otras el calor, otras son
más o menos sociables. Pero no es suficiente: existen otros factores que es
preciso tener presentes en el momento de la elección, como, por ejemplo, la
edad y el sexo.

¿CACHORRO O JOVEN?

La edad del perro tiene una importancia


particular: en efecto, normalmente se
prefiere elegir un cachorro de dos o tres
meses, más que a un animal joven. Sin
embargo, esto suele ser, a menudo, un gran
error, y se debe más que nada a la gran
ternura que inspira un cachorrito de
sesenta días, y no al gasto, aparentemente
inferior, que se debe efectuar. En la
mayoría de los casos, el cachorrito
representa una incógnita: aunque provenga de
las mejores líneas de sangre, con el
crecimiento podrá revelarse como un animal mediocre o, en cualquier caso,
inferior a las expectativas que despertó su apariencia. De todos modos, el
precio relativamente bajo de un cachorro es, inevitablemente, incrementado
con los gastos de vacunaciones y consultas veterinarias, muy frecuentes en
el primer período de vida. Por tanto, es mucho mejor conseguirse un joven,
de por lo menos seis meses de edad, que se encariñará con gran facilidad al
nuevo dueño.

¿MACHO O HEMBRA?

En lo relativo al sexo del ejemplar a adquirir, no existen especiales ventajas


en favor de uno o de otro: todo depende del futuro propietario. Sin
embargo, por lo general, los machos son más solicitados, especialmente por
quien tiene necesidad de un perro con un carácter más fuerte e inquieto, y
no quiere las complicaciones inherentes a los dos períodos estacionales de
celo, por los cuales han de pasar las hembras: pérdidas vaginales que se
prolongan durante, aproximadamente, dos semanas y que pueden manchar

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de sangre sofás, alfombras y camas. Durante todo este tiempo, es preciso,
además, mantener a las perras alejadas de los machos para prevenir el
obvio peligro de un embarazo indeseado. Todo esto no quita que las
hembras sean más dulces y afectuosas y, a menudo, más tolerantes con
respecto a otros animales.

ELECCIÓN DE LA RAZA

En el momento de la elección deberá tenerse muy presente la razón que


motiva el querer tener un perro, cuáles son las tareas que habrá de cumplir.
Prescindiendo del hecho de que el perro siempre debe considerarse, ante
todo, como un compañero afectuoso, las principales funciones que deberá
desarrollar, según la raza, pueden resumirse de esta manera: hacer de
guardián, defender, ayudar al amo durante la caza y, más simplemente,
hacerle compañía.

Es obvio que cada raza tiene exigencias diferentes que es preciso


considerar, para ver hasta qué punto es posible satisfacerlas o no.

Pero vayamos por partes.

Quien opta por un perro de caza debe poder asegurarle largos paseos
diarios y un lugar donde correr libremente, para que el animal adquiera el
hábito de los espacios libres y su temperamento pueda desarrollarse de
acuerdo con las funciones que habrá de realizar como auxiliar cinegético.
Los perros de guardería, de defensa y utilidad, se distinguen por el mayor
tamaño, el temperamento fuerte y la notable musculatura: tienen necesidad
de realizar mucho ejercicio y disponer de amplios espacios donde poder
correr. Requieren, por parte del amo, algún sacrificio extra, pero son
capaces de dar grandes satisfacciones. Sin embargo, el campo más amplio
para la elección es, sin duda, el de los perros de lujo y compañía. Salvo
pocas excepciones, son animales que se adaptan a vivir en un piso de
ciudad tienen pocas exigencias especiales respecto a razas de mayor
tamaño: estas características los convierten en ideales compañeros de niños
y ancianos.

Entre todas las razas, algunas son de pelo largo, otras de pelo duro y,
todavía, otras de pelo liso. Las primeras presentan el defecto de la pérdida
del pelo durante la muda, lo que constituye gran problema, especialmente
dentro de la casa. Los perros de pelo duro tienen mayores necesidades que
los otros, de un determinado arreglo del mismo, mientras que los de pelo
liso, en cambio, presentan menores dificultades en lo relativo a la limpieza.

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Una vez elegido el perro que se adecúa a nuestras exigencias, se plantea el
problema de dónde adquirirlo. La elección del criador o revendedor es
importante para procurarse ejemplares sanos, de raza pura y a un precio
justo. Es conveniente, por tanto, informarse en la Sociedad Cinofílica
correspondiente.

REGISTRO Y PEDIGRÍ

¿Cómo es posible reconocer a un buen perro de raza? En base a la así


llamada línea de sangre: es decir, controlando y registrando el árbol
genealógico de cada ejemplar, desde el nacimiento. Con esta finalidad,
todos los perros de pura raza están registrados en los diversos Kennel Clubs
nacionales con un nombre propio, que corresponde al apellido del criador y
un nombre individual. Posteriormente, el Kennel Club envía al criador los
certificados de inscripción en el Libro de Orígenes. En él se indica el
denominado pedigree del perro (hasta la 4.ª generación).

EDUCACIÓN Y COMPORTAMIENTO

En lo que respecta a este tema, es preciso, ante todo, partir de cierta


premisa: una vez que el perro se lleva a la casa, debe ser considerado
exactamente igual que un nuevo miembro de la familia. Por tanto, en la
educación del cachorro hay que pensar que se trata de una criatura sin un
carácter ya formado: por este motivo, resulta muy importante la manera
cómo se le enseña a vivir, porque su carácter, una vez adulto, depender en
gran parte de sus amos. Como sucede con los niños, el perro debe
comprender por qué se le regaña. Sólo así podrá evitar el error que ha
cometido.

La honestidad y la coherencia en la educación del perro son otros factores


fundamentales: engañar al animal pidiéndole que vaya a buscar un objeto
con la promesa de un terrón de azúcar, es contraproducente y denota, sobre
todo, la equivocada tendencia a considerar al perro como un ser inferior.
Por otra parte, el castigo si es necesario, resulta indispensable.
Recordemos, sin embargo, que es preciso no perder nunca la calma, ni
dejarse llevar por el enojo, pegándole al perro con un bastón. Será
suficiente con una amonestación dura con voz firme y decidida. Es
conveniente recordar, además, que si al perro le gritan varias personas al
mismo tiempo se confunde y no comprende el motivo de la regañina. Uno
de los mayores riesgos que se corre cuando se lleva un cachorro al hogar es
el de viciarlo. Los aullidos nocturnos de los primeros días, no deben ser
motivo para apiadarse de él, así como sería mejor no ofrecerle golosinas
gratuitamente fuera del horario de las comidas: estas concesiones podrían

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costar muy caras cuando el perro, una vez adulto, pretendiera dormir en la
cama del amo y comer en cualquier hora del día. Desde los primeros días,
el cachorro debe aprender a dormir en un adecuado lecho que se le debe
preparar especialmente, y a comer sólo en su comedero. Para
acostumbrarlo mejor, debe mantenerse una cierta regularidad en los
horarios, tal vez acostándolo antes de la hora elegida para hacerlo sus
amos.

Además, es conveniente habituarlo inmediatamente a no ensuciar dentro de


la casa, armándose de paciencia y bajándolo a la calle cada dos o tres horas,
hasta que comprenda que debe ensuciar en la tierra.

HIGIENE Y CUIDADOS
A veces, quien compra un perro llega a pensar que tenerlo bien significa
simplemente darle de comer y llevarlo regularmente a dar algunos paseos.
En cambio, hay mucho más: amar al propio perro quiere decir, en efecto,
también dedicarle un poco de nuestro tiempo para las indispensables
operaciones de limpieza y cuidado, y tener bajo control la eventual
aparición de enfermedades.

Por tanto, ambas cosas están en estrecha relación entre sí. Por ejemplo, un
perro al que no se le limpien las orejas con una cierta frecuencia, estará
expuesto a peligrosísimas formas de otitis. Por otra parte, muchas
infecciones cutáneas se deben a que el pelo no está en buenas condiciones
de higiene.

Por estos motivos, resulta evidente que el propietario de un perro (y no


importa que lo tenga bien y que sea o no de pura raza) debe, ante todo,
tener algunos conocimientos prácticos sobre los cuidados que es preciso
practicarle periódicamente, así como también unas pocas, pero esenciales,
nociones sobre la anatomía del animal y las principales enfermedades que
pueden afectar a sus diversos órganos.

ASPECTO EXTERIOR, CUIDADOS


Para mantener al perro en las mejores condiciones, no sólo de salud, sino
estéticas, es indispensable dedicarse periódicamente a las operaciones de
limpieza de la capa y de otras partes delicadas, como ojos, orejas, uñas y
dientes.

Para la capa es preciso, ante todo, hacer la distinción entre perros de pelo
largo, duro y liso. En los primeros dos casos se requiere realizar un arreglo
bastante complejo que comprende el trimming, es decir, quitar parte del
pelo por exigencias estéticas, y el stripping, consistente en la eliminación

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del pelo muerto, ya que, como se sabe, durante los dos períodos de muda
anual los perros pierden muchísimo.

Para los perros de pelo liso todo es más simple, siendo suficiente con una
cepillada diaria con el guante adecuado: operación ésta que en los perros de
pelo largo debe realizarse con peines que se venden en tiendas
especializadas.

Para la higiene de los ojos bastará con la aplicación de algunas gotas de


colirio cada cuatro cinco o días. A los dientes es preciso quitarle el sarro
periódicamente con un utensilio adecuado mientras las uñas no requieren
cuidados particulares: bastar con recortar sólo el espolón con un alicate. La
limpieza de las orejas debe realizarse con los consabidos hisopillos de
algodón humedecidos.

No hay que olvidarse del baño con agua tibia champú para perros. En el
verano será suficiente secar al perro a mano, mientras que durante frío
invierno será preciso recurrir a los secadores eléctricos.

SOBRE LOS ÓRGANOS DEL PERRO

a) Organos de los sentidos


Vista. El ojo del perro está compuesto de tres membranas denominadas,
respectivamente, túnica fibrosa, túnica vascular y túnica nerviosa, por el
cristalino, el cuerpo vítreo y el humor acuoso.

La túnica fibrosa, más externa, tiene una función protectora. La parte


anterior, llamada córnea, es transparente y deja pasar los rayos luminosos.
La parte posterior es la esclerótica: ésta presenta una abertura que permite
el pasaje del nervio óptico.

La segunda membrana (túnica vascular) sigue la túnica externa. En la


proximidad de la córnea se vuelve más espesa para formar el iris, y está
agujereada en el centro (pupila). La túnica nerviosa está formada por una
tupida red de fibras nerviosas, sensibles a la luz, que tienen como centro el
nervio óptico.

El cristalino sirve para la acomodación de la vista y se presenta como una


lentilla transparente y biconvexa, situada detrás del iris.

El cuerpo vítreo es la masa gelatinosa que ocupa el resto del ojo hasta la
retina, mientras el humor acuoso es un líquido transparente que se
encuentra delante del cristalino.

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¿Cómo ven los perros? Es un problema algo controvertido. Es opinión
común que la mayor parte de ellos llega a percibir sólo contornos en blanco
y negro. En lo que respecta al campo de visión en algunos perros es muy
amplio (ojos a los lados de la cabeza), mientras que en otros, es solo frontal
(ojos en la parte anterior de la cabeza). Entre las alteraciones oculares más
comunes que pueden afectar al perro deben recordarse el glaucoma
(formación de tipo tumoral), las queratitis y las cataratas.

Oído. El oído del perro es muy sensible: en efecto, con respecto al hombre,
es capaz de percibir el doble de vibraciones que éste.

La oreja exterior está constituida por el pabellón y el conducto auditivo. El


pabellón está compuesto por una capa de cartílago entre dos de piel (la
externa tiene abundante pelo). La base del pabellón se apergamina hasta
formar el conducto auditivo.

Al final de éste se encuentra el tímpano, una membrana que envía los


sonidos a los huesecillos; de aquí pasan al nervio acústico y,
sucesivamente, al cerebro.

Sin lugar a dudas, las orejas son unas de las partes más delicadas del perro.
Una de las lesiones más comunes es el otohematoma, o sea, la rotura de los
vasos sanguíneos del pabellón, como consecuencia de golpes o sacudidas
de las orejas que el perro realiza al rascarse.

Olfato. Está muy desarrollado en los perros. En muchos casos, también


sirve para el reconocimiento de los objetos, porque, como se ha dicho, el
perro no es capaz de percibir colores.

El olfato se halla emplazado en las cavidades nasales que están cubiertas de


mucosa y comunican con el exterior a través de las fosas nasales. La
mucosa olfativa contiene las células sensoriales del olfato, de las que parten
prolongaciones que, después de reunirse en un haz, llegan al cerebro.

A veces pueden presentarse alteraciones del gusto como consecuencia de


diversas enfermedades, entre las cuales hay que contar la rabia.

Tacto y sensibilidad. Es posible realizar breves distinciones entre sentido


térmico, sentido táctil y sentido espacial.

El sentido térmico está ligado a puntos bien precisos (puntos de calor y


puntos de frío). Temperaturas demasiado elevadas o demasiado bajas

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producen, en el perro, dolor propiamente dicho. Para defenderse recurre a
mecanismos fisiológicos, yergue el pelo, disminuye la circulación
superficial, etc.

El sentido del tacto se debe a puntos táctiles muy numerosos: cada pelo es
un punto táctil. Los bigotes son particularmente sensibles.

El sentido espacial, por último, consiste en la facultad de determinar el


lugar de procedencia de las sensaciones cutáneas.

b) Aparato digestivo, circulatorio, respiratorio, urinario y locomotor.

Aparato digestivo. Está constituido por faringe, esófago, estómago,


intestino, hígado y páncreas.

La función de este aparato es la de introducir las sustancias alimenticias y,


después de una compleja elaboración, hacer que penetren en la sangre, que
será la encargada de distribuirlas por todo el organismo.

El aparato digestivo puede considerarse como un largo tubo que comienza


en la cavidad oral y termina en el ano. Todas las vísceras huecas están
compuestas de un estrato interior (mucosa) provisto de varias glándulas
secretoras, de un estrato muscular y de un tercer estrato, denominado
serosa, que va desde el diafragma al recto. A diferencia de lo que sucede en
el hombre, la digestión del perro no comienza en la boca, sino directamente
en el estómago, a donde llega en trozos relativamente grandes.

Resultan numerosas las enfermedades que puede afectar el aparato


digestivo del perro. Recordemos la estomatitis(infección en la boca), la
faringitis(inflamación debida a un enfriamiento o a la ingestión de cuerpos
extraños) y las úlceras gástricas y duodenales, que con frecuencia se deben
a envenenamientos.

Aparato circulatorio. Su función consiste en la distribución, por todo el


organismo, de las sustancias nutritivas, en recoger los productos desecho y
transportar oxígeno. El aparato circulatorio está estrechamente ligado al
respiratorio y al digestivo. Del primero recibe oxígeno, del segundo,
sustancias alimenticias. Los principal componentes del aparato circulatorio
del perro son el corazón, las arterias, las venas y la sangre. También los
perros sufren, con frecuencia, de trastornos cardíacos, como palpitaciones
hipertrofia del corazón, enfermedad ésta muy difundida entre los
ejemplares que realizan grandes esfuerzos. La anemia, variación de los

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elementos funcionales de la sangre, a menudo está provocada por la
verminosis.

Aparato respiratorio. Sirve para introducir oxígeno en el organismo y


expulsar anhídrido carbónico. Las dos fases de aspiración y espiración
están facilitadas por el movimiento de las costillas que, a su vez, son
accionadas por los músculos. La frecuencia de los movimientos
respiratorios de un perro en condiciones de reposo es 20 al minuto.
Aumenta, naturalmente, al intensificarse la actividad física y durante la
digestión, mientras que disminuye con la edad.

El aparato respiratorio, además de las cavidades orales y nasales,


comprende la laringe, la tráquea, los bronquios y los pulmones. Las
principales enfermedades que pueden afectar a estos órganos son la
laringitis (causada, generalmente, por enfriamientos), la bronquitis, la
broncopulmonitis catarral y la pleuresía.

Aparato urinario. Es el responsable del recambio hídrico del organismo y


del proceso de eliminación de las sustancias de desecho solubles en agua.

Comprende los riñones, el uréter, la vejiga y la uretra. Los principales


trastornos consisten en la hiperemia (congestión de los riñones), la cistitis
(inflamación de la vejiga) y los cálculos renales.

Aparato locomotor. El aparato locomotor responsable, como lo dice su


nombre, de todos los desplazamientos y movimientos del perro. Los tejidos
que componen los órganos de locomoción son: el tejido conectivo
(tendones), el tejido cartilaginoso (esqueleto del embrión, de la nariz, de la
tráquea, del pabellón auricular, revestimiento en las articulaciones), el
tejido óseo (esqueleto), el tejido muscular, bastante elástico, y el tejido
endotelial (cavidad sinovial de las articulaciones y endocardio).

SOBRE LAS ENFERMEDADES PARASITARIAS


Los parásitos son causa de enfermedades, no sólo para los animales y
plantas, sino también para el hombre. En épocas remotas, era opinión
difundida que los parásitos fueron creados por un dios vengador o por la
materia orgánica en vías de descomposición. Más tarde, con la evolución
de la ciencia y de la técnica, aumentó el número de estudiosos que trataban
de explicar todos los fenómenos relacionados con el parasitismo. En la
actualidad, la parasitología se divide en tres ramas: médica, veterinaria y
agraria. Aquí tomaremos en consideración aquella parte de la parasitología
veterinaria relativa al perro. Se distinguen dos tipos de parásitos, según su

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localización: endoparásitos (parásitos que viven dentro del cuerpo del
hospedante) y ectoparásitos (parásitos que viven en la piel del hospedante).

El parasitismo puede estar causado tanto por elementos constituidos por


una sola célula (protozoarios), como por organismos formados por varias
(metazoarios).

ENDOPARASITOS

PARASITOS PROTOZOARIOS
Son organismos imposibles de detectar a simple vista. A diferencia de los
metazoarios, los protozoarios se multiplican dentro de su hospedante. Se
distingue, generalmente, una forma vegetativa o de multiplicación
asexuada, período durante el cual el parásito crece originando millares de
protozoarios capaces de invadir íntegramente las células del organismo,
determinando su destrucción, y una forma enquistada, que se lleva a cabo
fuera del organismo del hospedador y en la que el protozoario se encierra
dentro de una envoltura resistente a los elementos ambientales externos. En
el perro se presentan enfermedades causadas por protozoarios que afectan
los tejidos, la sangre y la región gastrointestinal.

LEISMANIOSIS
Las leismaniosis del perro son estados que se manifiestan, principalmente,
en aquellas zonas en las cuales las condiciones higiénicas son, en términos
generales, muy malas. La transmisión de la enfermedad se produce a través
de un agente conductor, el Phlebotomus sp. En el hombre, la leismaniosis
se diferencia según su aspecto clínico: la cutánea o Botón de Oriente,
producida por la Laishmania trópica; la visceral, producida por la L.
infatum, y la L. donovani. Algunos autores sostienen que la L. donovani es
el agente responsable de la enfermedad del perro.

Modalidad de transmisión. El Phlebotomus sp especie de mosquito,


ingiere, de la piel del perro enfermo, células parasitarias. En el organismo
del díptero, la Leishmania, presente en estás células se multiplica y se
transforma. El mosquito se vuelve infeccioso, no sólo para el perro, sino
también para el hombre, en aquellos lugares donde las condiciones
higiénicas son malas. La Leishmania es un parásito que afecta a las células
que, esparcidas por todo el organismo, tienen funciones diferentes e
importantes, entre las cuales se halla la de producir anticuerpos, glóbulos
de la sangre, sujetar y englobar las células extrañas al organismo por medio
de un mecanismo de fagocitosis.

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Síntomas. En la forma aguda (rara) que afecta los ejemplares jóvenes, hay
temperatura elevada, debilidad y muerte en pocos días, o cura aparente y
sucesiva recaída.

En la forma subaguda - crónica - (más extendida), los afectados son los


perros mayores de un año. Precede el adelgazamiento, pero manteniendo o
aumentando el apetito, la aparición de una enteritis y/o pérdida de sangre
de la nariz (epistaxis). Sigue un aumento de los linfonódulos exploratorios,
aparición de manifestaciones cutáneas evidenciables por la presencia de
una caspa blanca brillante, localizada inicialmente sobre el dorso de la
nariz, que después invade la cabeza y las orejas. Sucesivamente se presenta
una picazón intensa que se extiende por todo el cuerpo, rarefacción del pelo
y aparición de úlceras en las ancas, nalgas, etc. Se evidencian nódulos en el
espesor del tejido cutáneo que pueden permanecer íntegros o ulcerarse. Es
característico el excesivo crecimiento de las uñas (onicogrifosis).

El diagnóstico seguro se realiza a través de la biopsia medular, intervención


que permite poner en evidencia las leishmias.

Terapia. La terapia, basada en el uso de sales de antimonio, prevé cuatro


períodos de cura con una duración de dos semanas cada uno y un intervalo
de diez días entre uno y otro. El fármaco empleado es el Glucantin, por vía
intramuscular, en dosis de 0,3 gramos por cada 3 kg. de peso corporal.

Profilaxis. Al ser los mosquitos de la arena los responsables de la difusión


de la leishmaniosis, para una radical prevención de esta protozoonosis, la
lucha deberá concentrarse contra ellos. Los perros infectados deberán
eliminarse, ya que constituyen un peligro potencial para el hombre.

TRIPANOSOMIASIS
La tripanosomiasis es considerada una enfermedad rara en el perro. Se han
encontrado perros infectados de Trypanosoma cruzi, T. evensi y T. brucei,
los cuales, además de presentar un cuadro clínico grave, constituyen un
punto de infección para el hombre y otros animales. El Trypanosoma sp, es
transmitido por picadura de moscas, tábanos y otros insectos hematófagos
que pueden actuar como transmisores.

Síntomas. El perro afectado de tripanosomiasis presenta fiebre,


caracterizada por ataques regularmente distanciados y alternados con
períodos de una total ausencia de fiebre. Hay un aumento de los
linfonódulos explorables, debilidad en las extremidades posteriores que
luego entra en coordinación con las cuatro.

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El desarrollo de la enfermedad, en los ejemplares que no se someten a
terapia, es de 30 a 60 días.

Diagnóstico. En la forma aguda, los parásitos se hallan libres en la sangre y


en los líquidos histológicos. En la forma subaguda o crónica, se realizan
análisis de laboratorio, como la fijación del complemento o la
hemoaglutinación.

Terapia. La terapia con Diamidine prevé un tratamiento intramuscular


cada dos o tres días, con dosis crecientes:

Terapia. La terapia con Diamidine prevé un tratamiento intramuscular


cada dos o tres días, con dosis crecientes:

del 1.º al 6.º tratamiento 2 mg. x kg. de peso


del 7.º al 14.º 3 mg. x kg. de peso
del 15.º al 20.º 4 mg x kg. de peso

Profilaxis. La profilaxis prevé la erradicación de los hospedantes


intermedios (moscas, tábanos e insectos hematófagos).

BABESIOSIS O PIROPLASMOSIS
La babesiosis es una enfermedad determinada por la presencia del parásito
Babesia canis en los glóbulos rojos de la sangre. Ha sido descrita en perros
de muchas regiones de la Tierra: América, Asia, Africa y Europa. El pasaje
del animal infectado al sano se produce a través de las garrapatas, que
cumplen la función de transmisoras de esta grave enfermedad.

Síntomas. El perro afectado de piroplasmosis presenta temperatura


elevada, mucosas moderadamente pálidas a las que sigue ictericia
(coloración amarilla). En la forma aguda, los síntomas arriba citados
evolucionan repentinamente hacia la muerte. En la forma subaguda o
crónica, puede llegarse a la cura siempre que se someta al perro a una
adecuada terapia.

Diagnóstico. Se realiza a través de un análisis de sangre que permite


identificar a los parásitos en el interior de los glóbulos rojos.

Terapia. La terapia prevé el uso de Diamidina al 3 por 100, 0,25 ml./5 kg.
peso vivo, por vía subcutánea, o también Tripán azul, al 1 por 100, 1 ml./5
kg. de peso vivo, por vía intravenosa.

Profilaxis. Está basada en la difícil lucha contra las garrapatas.

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HEMOBARTONELOSIS
Está considerada como una enfermedad relativamente rara en el perro. El
agente es la Haemobartonella canis. Parece ser que se transmite a través de
la garrapata, localizándose, sucesivamente, la H. canis en el interior de los
glóbulos rojos, determinando la destrucción.

Síntomas. Mucosas pálidas, adelgazamiento, fiebre a 40º, escasa


resistencia física, orina de color amarillo amarronada.

Terapia. Parece ser que la asociación del cloramfenicol con la tetraciclina


suele dar bastante resultado. También se aconseja la administración de
clorhidrato de oxofenarsina a 4,5 mg/kg. de peso vivo, por vía intravenosa,
una sola vez.

TOXOPLASMOSIS
Está considerada como una enfermedad cosmopolita. El agente etiológico,
el Toxoplasma gondii, tiene en el intestino del gato un comportamiento
similar al de los coccidios (fase sexuada), mientras que puede parasitar
como hospedante intermedio, cualquier animal de sangre caliente, por
ejemplo, perro, rata, vaca, cerdo, hombre, etcétera (fase asexuada).

El peligro de contagio para el hombre viene de las heces del gato afectado
de toxoplasmosis, mientras, la posibilidad que ésta sea transmitida del
perro al hombre es bastante limitada.

El perro infectado de toxoplasma padece, por parte de este último, la


invasión de los tejidos (corazón, pulmón, músculo), con predilección por el
sistema circulatorio y el sistema nervioso central, donde se forman
pseudoquistes intracelulares y, más tarde, quistes histológicos.

Tanto en el perro como en otros animales, el porcentaje de casos de


toxoplasmosis en estado latente es elevado, encontrando un motivo de
desencadenamiento cuando se produce un descenso de las defensas
orgánicas (enfermedades debilitantes y fuerte stress).

En los Estados Unidos se han realizado investigaciones serológicas en el


perro, que han puesto en evidencia una positividad al toxoplasma variable
del 34 al 59 por 100. Es útil recalcar el concepto de que el perro,
serológicamente positivo, no debe ser considerado como una posible fuente
de contagio para el hombre.

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Síntomas. Los síntomas de la toxoplasmosis no son particularmente
evidentes en el ejemplar adulto donde, además de alteraciones respiratorias
se asocian incoordinación de movimientos, parálisis de las dos
extremidades posteriores, diarreas con presencia de sangre y gran
cansancio general. Las hembras en estado de gestación pueden abortar, dar
a luz prematuramente o tener camadas en las cuales existe una elevada
mortalidad neonatal.

Diagnóstico. Un diagnóstico válido puede realizarse a través de la


evaluación del título de anticuerpos. Un título de anticuerpos elevado (1 :
1.000; 1 : 64.000) denota una infección en desarrollo. Un título de
anticuerpos bajo (1 : 16; 1 : 64) indica una infección progresiva o lejana en
el tiempo.

Entre los métodos serológicos, el más utiliza es el Dye de Sabin y Feldman.

Terapia. Es aconsejada una terapia a base de alfamidas de acción


prolongada, en dosis elevadas, durante un período de ocho a quince días;
conjuntamente con antibióticos de amplio espectro.

Profilaxis. Las normas de profilaxis son diferentes, según las fuentes de


contagio. La perra que aborta o da a luz ejemplares muertos debe ser
controlada a través de una investigación serológica y aislarla
momentáneamente de otros perros. Resulta conveniente suministrar
alimentos cocidos.

COCCIDIOSIS
En las heces del perro se han aislado, frecuentemente, parásitos
unicelulares como Eimeria canis, Isopora canis, Isopora bigemina, Isopora
felis, Isopora rivolta e Isopora obioensis, sin que por ello se pusieran en
evidencia signos clínicos. Las manifestaciones patológicas son marcadas en
los ejemplares jóvenes y en los adultos que no tienen condiciones
ambientales y alimenticias adecuadas.

Síntomas. Con frecuencia, en los ejemplares adultos, la coccidiosis es


asintomática. En cambio, en los cachorros, el síntoma principal es diarrea
con presencia de sangre, mucosidad densa y gelatinosa, anorexia,
deshidratación y complicaciones por parte de bacterias o virus que agravan
el cuadro clínico.

Diagnóstico. El diagnóstico puede realizarse fácilmente por medio de un


examen microscopio de las heces, que pone en evidencia la presencia de
ooquistes.

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Terapia. Sulfamidas por vía oral, rehidratación con soluciones isotónicas y
soluciones glaucosadas, vitaminas y sales minerales.

Profilaxis. Ante todo, es necesario realizar una limpieza rigurosa y


frecuente de la perrera con agua caliente y desinfectante. En las jaulas
donde han sido alojados perros portadores sanos o enfermos se aconseja,
especialmente, hacer uso del calor (llama).

GIARDIASIS
La Giardia intestinalis pertenece a la categoría de los protozoarios
flagelados difundidos por todo el mundo. Esta se localiza no solamente en
el intestino del perro, sino también en el del gato, el conejo, la vaca y el
hombre.

Está considerado como un parásito normalmente presente en la región


intestinal, pero que por diversos factores como errores alimenticios (exceso
de carbohidratos), parasitosis, etc., se multiplica de manera repentina.
Logra la fluidificación de las heces que se presentan ricas en mucosidades a
causa de una enterocolitis, a menudo grave.

Síntomas. Diarrea con evacuaciones frecuentes, acompañada de cólicos.

Diagnóstico. El diagnóstico capaz de evidenciar la Giardia se realiza con el


examen microscópico de las heces.

Terapia. Administración de atebrina.

AMEBIASIS
La Entamoeba histolytica, parásito unicelular, es uno de los más
importantes que afecta al hombre. Está presente un poco por todo el
mundo, pero tiene su máxima difusión en las zonas tropicales. Se han
descrito casos de amebiasis incluso en el perro. La enfermedad tiene una
incubación que puede variar de unos pocos días a muchos meses. Se
distingue una forma vegetativa durante la cual se produce una
multiplicación en las criptas del colon.
Como consecuencia de ello se tiene formaciones de úlceras que terminan
en diarrea con presencia de mucosidad y sangre, y una forma enquistada
que es el mecanismo a través del cual la Estamoeba histolytica resiste en
ambiente externo.

Síntomas. Diarrea con sangre y mucosidad, deshidratación y pérdida del


apetito.

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Diagnóstico. Con frecuencia es difícil.

Terapia. Ayuno y astringentes normales. En casos agudos: cloranfenicol


asociado a complejos vitamínicos B y C.

BALANTIDIOSIS

El Balantidium coli es un protozoario aliado que vive en la mucosa


intestinal. Puede enfotar no sólo al perro, sino también al hombre, al cerdo,
al mono, etc. Causas desencadenantes pueden determinar la penetración de
este parásito en la mucosa intestinal, causando colitis ulcerosas con
presencia de sangre.

Síntomas. Diarrea sanguinolenta, deshidratación, anorexia.

Terapia. Tetraciclina.

PARASITOS METAZOARIOS
Los gusanos que afectan al perro se dividen en: nematelmintos y
platelmintos.

Los nematelmintos (lombrices redondas) tienen un cuerpo alargado,


vermiforme, cilíndrico. Son de sexos separados y no están segmentados. El
ciclo biológico, con frecuencia, es directo, es decir, que no tiene necesidad
de hospedantes intermedios.

Los platelmintos (lombrices planas), por lo general, presentan un cuerpo


aplanado. El sexo masculino y femenino están presentes en el mismo
individuo (hermafroditas). Para completar su ciclo biológico tienen
necesidad de uno o más hospedantes intermedios.

Se dividen en Céstodos (segmentados) y Tremátodos (no segmentados).

En Italia se llevó a cabo una investigación epidemiológica en varias


ciudades de la cual surgió que el 50 por 100 de las muestras analizadas
resultaban positivas. Los parásitos más comunes que pueden encontrarse en
los perros son ascáridos, ancylostomas, tenias, tricurios y coccidios. Las
vías a través de las cuales normalmente se infecta el perro adulto son
varias: por ingestión, por vía cutánea, a través de hospedantes intermedios.
En los cachorros, la infección puede producirse antes del nacimiento e
inmediatamente después. Se ha podido comprobar que un alto porcentaje
de jóvenes perros está infectado de Toxocara canis, lo que parece deberse

21
al pasaje de la larva migratoria visceral a través de la placenta de la perra al
feto o por medio de la leche.

En el hombre es conocida una zoonosis debida a la larva migratoria


visceral. También se ha demostrado la invasión en el cachorro antes del
nacimiento, de la Ancylostoma caninum. El mecanismo de infección parece
ser similar al descrito por los ascáridos. En efecto, existe una reactivación
de las larvas momentáneamente inmovilizadas (dormidas), de la masa
muscular de la perra al feto. Las larvas de la A. caninum y de la U.
stenocefala pueden provocar en el hombre una dermatosis de migración
percutánea. Algunas tenias pueden constituir un peligro, no sólo para el
perro, sino también para el hombre, debido a la posibilidad que tienen de
provocar enfermedades graves.

El perro, por tanto, por la estrecha convivencia que tiene con el hombre,
puede constituirse, donde no se respeten las condiciones de higiene, en
vehículo de infección a través de la contaminación fecal del ambiente, de
donde surge la necesidad de prevenir. Un examen macroscópico de las
heces realizado diariamente o, por lo menos, con cierta frecuencia por parte
del propietario del perro permiten determinar la existencia de algunos
grandes parásitos como ascáridos y/o proglóticos de tenia.

Sin embargo, un diagnóstico de parasitosis más adecuado para la mayor


parte de los nemaltenmintos, requiere el empleo del microscopio, capaz de
revelar la presencia de los huevos presentes en las heces. Este control
coprológico debe llevarse a cabo, en los cachorros, cada quince o veinte
días, y repetido cada dos o tres semanas, hasta llegar a los cuatro cinco
meses vida. Después es suficiente un control bimestral hasta los doce
meses.

Los reproductores que van a utilizarse por primera vez deben aislarse, por
lo menos, durante tres semanas, período durante el cual deben controlarse
sus heces. Para los reproductores ya utilizados se procede a un análisis
coprológico periódico, cada tres o cuatro meses. Para hembra, dicho control
debe realizarse antes del celo y durante la gestación, tratándola con
vermífugos adecuados, incluso diez días después del parto. Antes del parto
es una buena norma catar el pelo de la zona de las mamas. El análisis
coprológico positivo en la hembra que acaba de dar a luz impone que el
tratamiento se haga, no sólo en la madre, sino también en los cachorros,
quince o veinte días después del parto, y repetirlo, por lo menos, tres veces,
a intervalos de unos quince días.

PARASITOS GASTROINTESTINALES

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NEMALTELMINTOS

TRICURIASIS
Es una parasitosis difundida en todo el mundo. Trichuris vulpis pertenece a
la clase de los nemátodos. Mide de 5 a 7,5 cm. de longitud, vive con la
cabeza y el cuello unidos a la mucosa del colon y del ciego, mientras el
resto del parásito está libre en la mucosa intestinal. El perro se infecta
ingiriendo los huevos embrionados que son muy resistentes al ambiente
exterior. Una vez que penetraron en el intestino, dejan en libertad a las
larvas que, en un primer momento, se sitúan en el espesor de la mucosa
intestinal, para luego, volverse adultos.

Síntomas. En los perros gravemente parasitados puede presentarse diarrea


con sangre, anemia, adelgazamiento y enfermizo crecimiento en los
cachorros.

Diagnóstico. Se basa en la demostración de existencia de huevos en las


heces. El análisis, a menudo negativo en el perro parasitado, se debe al
hecho de que los huevos no son eliminados constantemente por los
parásitos.

Terapia. Se utilizan fármacos a base de tetracloretileno.

ESPIROCERCOSIS
Es una enfermedad debida al gusano Spirocercalupi que se localiza
normalmente en el esófago o en el estómago, pero cuya presencia puede
también detectarse en la pared de la aorta, en la tráquea, en los pulmones o
en los nódulos linfáticos del perro o de otros carnívoros selváticos. La
enfermedad ha sido señalada en Iberoamérica, en algunos países tropicales,
e incluso en algunas zonas de Europa. Los parásitos macho miden entre 3 y
5,5 cm., mientras las hembras, de 6 a 8 cm.

Ciclo biológico. Las hembras ponen los huevos que son comidos por
insectos coprófagos (escarabajo), donde sufren una serie de
modificaciones. Otras transformaciones se llevan a cabo después, en los
hospedantes de espera (anfibios, reptiles, pájaros y roedores), que
constituyen el vehículo para el hospedante definitivo. Las larvas penetran al
estómago del perro porque, presentes en los hospedantes de espera, superan
la pared gástrica entrando en el sistema vascular arterial y emigrando de la
aorta abdominal y torácica a la pared del esófago. El parásito, en el punto
en que se establece, forma un nódulo de tamaño que varía entre el de una
avellana y el de una nuez. Según donde se localiza, el perro puede

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experimentar dificultades en deglutir o en respirar. Con frecuencia, en la
proximidad de estos granulomas de S. Iupi, se han observado tu mores
malignos.

Síntomas. Dificultad en deglutir y, por tanto, en ingerir alimentos,


adelgazamiento, vómito persistente, respiración acelerada y tos cuando
están afectados la tráquea o los bronquios. Puede presentarse una anemia
gravísima y muerte imprevista en el caso de rotura de la aorta.

Diagnóstico. Puede realizarse fácilmente a través de un análisis de las


heces capaz de determinar la presencia de los huevos.

Terapia. Dietilcarbomazina, Disofenol, Ditiazina.

GNATOSTOMIASIS
Es una parasitosis conocida no sólo en el perros sino también en el gato y
en otros carnívoros selváticos, en los cuales determina granulomas en el
estómago y graves lesiones en dos paredes. Ha sido localizada en lejanos
países del Este y es producida por el nemátodo Gnathostoma spinigerum.
Los machos tienen una longitud de 1 a 2,5 cm., y las hembras, de 1 a 3 cm.

Las hembras eliminan los huevos que se abren en el agua. Siempre en


ambiente acuático, son ingeridos por un crustáceo (Cyclops), el que a su
vez padece la ingestión por parte de peces de agua dulce, anfibios o
reptiles, en los cuales el parásito se enquista. El ciclo se completa en la
ingestión de estos animales parasitados por parte del perro.

Esta parasitosis puede afectar, ocasionalmente, al hombre. Sin embargo, en


éste, la localización no se produce en la pared del estómago, sino en la piel.

ANQUILOSTOMIASIS Y UNCINARIOSIS
Son enfermedades parasitarias producidas por diversos nemátodos:
Ancylostoma caninum, Uncinaria stenocephala, A. ceylanicum y A.
braziliensis. Se trata de parásitos hematófagos que de terminan, en la
mucosa del duodeno y del tenue, pequeñas heridas con las consiguientes
hemorragias. Estos parásitos están muy difundidos en muchos países, entre
los cuales se encuentran algunos del continente europeo.

Ancylostoma caninum. El macho tiene una longitud de 0,9 a 1,5 cm., y la


hembra, de 1,5 a 2,1 cm. La hembra puede poner hasta 20.000 huevos, los
cuales, en el terreno, se transforman en larvas.

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La larva está dotada de una particular resistencia a los agentes externos.
Llega al perro por vía oral o, más frecuentemente, por vía cutánea. De la
piel, a través de los vasos hemáticos y linfáticos, llega al lado derecho del
corazón y a los pulmones. A través de los bronquios, tráquea, faringe,
esófago, estómago, llega al intestino, donde completa su desarrollo. La
infestación por vía oral prevé el pasaje de la larva a través de la mucosa
gástrica y entérica a los vasos hemáticos y linfáticos, llegando al corazón,
pulmón, tráquea, esófago, estómago y, por último, al intestino. Como ya se
ha dicho, los cachorros pueden infestarse durante la vida endouterina (vía
transplantaria) por el pasaje de formas larvales infecciosas de la madre al
feto, o en el período de lactancia (vía transmamaria), por la presencia en el
calostro (primera leche producida después del parto) de larvas infectabas.

Tratamientos hormonales o condiciones de stress pueden determinar, en la


perra, la liberación de larvas dormidas (presentes en los tejidos y que son el
resultado de anteriores contagios) capaces de determinar la enfermedad.

Uncinaria stenocephala. El macho mide de 0,5 a 1,0 cm., y la hembra, de


0,7 a 1,3 cm. Ambos parasitan el intestino delgado del perro y de otros
carnívoros. El cielo biológico, similar al de la A. caninum, se diferencia en
la forma de contagio. La U stenocephala se propaga, efectivamente, de
manera preferente por vía oral, más que a través de la piel.

Ancylostoma ceylanicum. Parásito más difundido en los carnívoros


selváticos de Asia y algunas regiones de América, que en los perros.

Ancylostoma brasiliensis. Es un parásito cuya presencia se ha indicado en


Iberoamérica y en Africa Meridional.

Síntomas. El perro se cansa con facilidad, sobre todo cuando es cachorro.


Se presenta una dermatitis en el período de propagación de las larvas por la
piel. Aparición de linfoadenitis, enteritis con presencia de sangre, anemia
progresiva grave, mala absorción, que puede llevar a un rápido
adelgazamiento y a la muerte de los ejemplares que no son oportunamente
curados.

Diagnóstico. Puede realizarse fácilmente a través de un análisis


coprológico.

Terapia. Prevé el uso de tetracloruro de carbono, pipirrana y


tetracloretileno. A continuación debe realizarse una terapia reconstituyente
por el daño causado por los parásitos. Se emplearán vitaminas del grupo B,
reconstituyentes, desintoxicantes, antianémicos.

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Profilaxis. Resulta de fundamental importancia realizar el control
coprológico (de las heces) periódico en todos los perros, pero de manera
particular en los cachorros, en las hembras en gestación y en los perros
recién llegados. Además, es imprescindible la limpieza diaria de las jaulas
de recuperación con agua caliente y formol al 5 por 100, y la eliminación
de aquéllas de las heces de los perros infectados.

La desinfección de los ambientes externos realizará con borato de sodio en


una solución ahuesa al 1 por 100. El significado de una serie de profilaxis
se encuentra, no sólo en el hecho de preservar la salud de nuestro perro,
sino también reducir el riesgo para el hombre de contraer una dermatitis de
emigración percutánea de las larvas de A. caninum, denominada de Larva
migranscutánea .

ESTRONGILOIDOSIS
Es una enfermedad producida por el nemátodo Strongyloides stercolaris,
difundida en muchos países, que afecta al intestino delgado del perro. Los
parásitos adultos hembra producen los huevos, los que, en ambiente
intestinal, se abren, originando larvas rhabditiformes que son expulsadas
con las heces. En el ambiente exterior, las larvas rhabditiformes pueden
convertirse en larvas filariformes infectadas (capaces de contagiar), o
incluso, separarse en machos y hembras por tanto, capaces de producir
huevos que como consecuencia de transformaciones, también dan origen a
larvas filariformes infecciosas. Su emigración es similar a la que se
produce en el caso de los anquilostomas.

Síntomas. Anorexia, tos leve, conjuntivitis en los cachorros, diarrea con


presencia de sangre.

Diagnóstico. El análisis coprológico permite establecer la presencia de


larvas en las heces.

Terapia. Ditiazina, Tiabendazol (20mg. por cada kg. de peso en dosis


única, a repetir después de veinte días).

Profilaxis. En ambientes donde existe una alta difusión de la enfermedad


es conveniente someter al perro a tratamientos ahorrativos de prevención.
Algunos autores sostienen que la estrongiloidosis es peligrosa para el
hombre, en cambio otros sostienen que los embriones caninos de este
parásito tienen un escaso poder patógeno para los seres humanos.

ASCARIDIASIS

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Es una enfermedad cosmopolita, frecuente incluso en algunos países de
Europa. Particularmente mareada en los cachorros y en los perros en joven
edad, se debe a dos nemátodos: Toxocara canis y Toxascaris leonina, a los
cuales puede agregarse el ascárido del gato, Toxocara cati. Estos viven en
la fase adulta en el intestino delgado del perro, y tienen una longitud
emprendida entre los 4 y los 18 cm., los primeros, y de 2 a 10 cm., los
segundos.

Ciclo biológico del Toxocara canis. Los machos y hembras presentes en


el intestino del perro miden de 5 a 18 cm. Las hembras ponen los huevos,
que son eliminados con las heces. Estos huevos en ambiente externo
maduran, transformándose en larvas infectadas. Estas, si son ingeridas por
el perro y otros cánidos selváticos, se liberan de su envoltura y pasan del
intestino, hígado, pulmón, tráquea, esófago, estómago y, por último, al
intestino, donde, a través de algunas transformaciones, se llega a la
formación de gusanos adultos, sexualmente maduros. Esto se lleva a cabo,
normalmente, en perros muy jóvenes.

La emigración, denominada somática, está determinada por la deslocación


de larvas ascarídicas en diversos órganos del perro como músculos, hígado,
riñón, cerebro. Esta circunstancia se da con mayor frecuencia en los perros
adultos. Esto es muy importante para explicar cómo en las perras la
localización larval somática está en condiciones de infestar, antes del
nacimiento, al feto en el útero. Existe, efectivamente, por estímulos
hormonales, un pasaje de larvas de la perra al feto. Después del nacimiento
del cachorro, la larva que se había localizado en el hígado durante la vida
fetal evoluciona, pasando al pulmón, tráquea, estómago, para después dar
origen al gusano adulto en el intestino del cachorro. Una tercera posibilidad
de contagio está determinada por la ingestión, por parte del cachorro, de
larvas con la leche. Esto se debe al hecho de que la perra puede infestarse
por vía oral durante la gestación o en la fase del parto. La ingestión de
huevos embrionados puede afectar no sólo al perro y otros cánidos, sino
también a los hospedantes no habituales, como ratones, ratas, cobayas,
conejos, pollos, cerdos, ovejas, cabras, vacas e, incluso, el hombre. los
propios animales (comprendido el hombre) pueden ingerir carnes o vísceras
de hospedantes no habituales, conteniendo larvas dormidas. Las larvas,
libradas de los huevos embrionados, realizan una emigración
enterohepatopulmonar somática, con la distribución en diversos órganos y
aparatos (hígado, pulmones, ojo, musculatura, riñones, etcétera.

Ciclo biológico del Toxascaris leonina. Las hembras producen huevos


que llegan a la maduración en ambiente exterior. El perro o los cánidos
pueden ingerir los huevos que liberan las larvas, que permanecen en la

27
mucosa y la submucosa intestinal durante un período de nueve o diez días,
para volver después al intestino, donde continúan su maduración hasta la
formación de parásitos adultos.
Sin embargo, también puede producirse una infección de los nódulos
linfáticos intestinales, del bazo, del hígado, del pulmón, etc., pero por lo
general la migración no es muy extensa. El perro puede contagiarse,
incluso, ingiriendo carnes o vísceras (a menudo de ratón) que contienen
larvas dormidas en la tercera etapa, las cuales, llegadas al intestino, se
modifican hasta convertirse en parásitos adultos sexualmente maduros, con
una longitud comprendida entre los 2 y los 10 cm.

Síntomas. En los perros jóvenes y muy jóvenes parasitados por vía


transplacentaria y transmamaria son evidentes, por la presencia de parásitos
adultos en el intestino (macroascaridosis), pérdida de apetito, vómito y
diarrea, debido a una reducida actividad peristáltica, depresión del estado
general, dilatación del abdomen. En los casos menos graves, el vómito y la
enteritis son recurrentes. Los síntomas debidos a la emigración de las larvas
a los diversos órganos (microascaridosis) no siempre son claros. Pueden
evidenciarse estados de sufrimiento por parte de los órganos parasitados
debido al efecto traumatizante de las larvas emigradas.

Diagnóstico. En los cachorros infectados por vía transplacentaria o


transmamaria es posible un análisis coprológico positivo después de tres a
seis semanas del nacimiento. En los ejemplares adultos, donde el examen
coprológico resulte positivo, el diagnóstico es casi seguro. En los perros
afectados de microascaridiosis, en cambio, el diagnóstico no es fácil.

Terapia. Derivados de piperazina en una dosis de 100 a 200 mg. por cada
kg. de peso vivo, o, según otros autores, de 200 a 400 mg. en un día a
repetir después de veinte días, en las macroascaridosis

Profilaxis. Control coprológico en el perro. Tratamiento de la perra antes y


después del parto. Si fuera posible, eliminando las larvas somáticas en la
perra, se resolverán gran parte de las parasitosis prenatales y neonatales.

El tratamiento de los cachorros nacidos de perras seguramente parasitadas


debe realizarse a los 14, 30, 45, 60, 75, 90 días del nacimiento, y repetido
cada tres o seis meses. Todos los días deben quitarse las heces y lavar la
perrera con agua caliente y solución desinfectante. Es preciso recordar la
posibilidad que tiene el hombre de ser afectado por el síndrome
denominado de larva emigrante visceral, debido normalmente a la ingestión
de larvas de T. cani.

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El hombre se contagia, normalmente, ingiriendo huevos embrionados que
se encuentran en el medio ambiente externo (terreno, verduras, etcétera). Es
necesario, por tanto, observar una higiene muy rigurosa.

SOBRE LOS PLATELMINTOS

Los platelmintos se dividen en tremátodos y céstodos.

Los tremátodos tienen un cuerpo aplanado con una anchura de Pocos


milímetros, y un largo de algunos centímetros.
Son hermafroditas, no segmentados, provistos de aparato digestivo y
aparato excretor.
Su ciclo biológico tiene necesidad, para desarrollarse, de uno o más
hospedantes intermedios.

DISTOMATOSIS INTESTINAL

De: Troglotrema salmicola

Está producida por un platelminto no segmentado que vive en el intestino


del perro, en el del gato y en el de otros carnívoros selváticos. El
Troglotrema salmicola, para cumplir su ciclo, tiene necesidad de dos
hospedantes intermedios: el caracol y el salmón o la trucha.

De: Alaria alata

También este tremátodo vive en el intestino delgado del perro, del gato y
de otros carnívoros selváticos. Los hospedantes intermedios son los
anfíbios.
Los céstodos. Están provistos de un cuerpo plano, segmentado, instituido
por una cabeza escólex, por el Cuello (elemento de producción de los
proglóticos) y por el estróbilo (secuencia de proglótidos de forma
rectangular en número variable, según la especie). Cada proglótida es
formada por genitales masculinos y femenina En los céstodos el
mecanismo de alimentación base de glúcidos, prótidos, minerales y
vitaminas hidrosolubles, se lleva a cabo a través de la superficie corporal.
La parasitosis intestinal producida por los céstodos recibe el nombre de
teniasis.

TENIASIS

Taenia pisiformis. Tiene como hospedante intermedio al conejo o la


liebre, los que se infectan; ingiriendo hierbas o heno contaminado por

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huevos de tenia (oncosferas). Las oncosferas, después de llegar al
hospedante (conejo), se encierran pasando del sistema portal al hígado,
para después llegar a la cavidad abdominal, desarrollándose como larvas
cisticercos (Cysticercus pisiformis). El perro, hospedante definitivo, se
infecta comiendo vísceras de conejo o liebre parasitados de cisticercos.
Parece ser que los perros de caza son más frecuentemente parasitados. La
Taenia pisiformis tiene una longitud de 0,5 a 2 metros, y se localiza en el
intestino delgado.

Teaenia hydatigena. Es un céstodo extendido por toda Europa. Tiene una


longitud de 0,75 a 5 metros. Además del perro, el hospedante definitivo
puede ser el zorro. Normalmente, los hospedates intermedios son los
bóvidos y los suidos, los que se contagian en los pastizales donde existen
huevos de T. hydatigena. En los hospedantes intermedios, del estadio larval
toma el nombre cisticerco (Cysticercus tenicollis). Este puede localizarse
en la cavidad abdominal, en la serosa del peritoneo o en la superficie del
hígado.
El perro se infecta comiendo restos de la matanza que contienen larvas de
cisticerco.

Echinococcus granulosus. Es un parásito céstodo, difundido en casi todas


las regiones de la Tierra. Vive en el perro, coyote, dingo, chacal y lobo,
como hospedantes definitivos, alcanzando una longitud de 0,3 a 0,7 cm. El
hospedante intermedio, comprendido el hombre, pueden ser los ovinos,
bóvidos, suidos, équidos y varios mamíferos domésticos. En ellos, la forma
larval o quistes hidatígenos, se localiza en los pulmones, hígado, cerebro,
instituyendo una amenaza para su salud. El perro se contagia ingiriendo
órganos que contienen quistes hidatígenos. Hay una mayor incidencia en
los perros de pastor, donde se evidencia una enteritis catarral. El
diagnóstico del laboratorio, aplicado especialmente al hombre (hospedan e
intermedio) sospechoso de hidatidosis, está basado en métodos serológicos
e instrumentales. Las primeras son la intradermoreacción de Casoni, la
reacción de fijación del complemento, la aglutinación del látex,
hemoaglutinación indirecta (IHA), el test Elisa y la inmunofluorescencia.
Las segundas consisten en los exámenes radiográficos, ecotomográficos,
etcétera.

Terapia. La terapia capaz de eliminar la Echinoocus granulosus del


intestino del perro está basada en el uso de bromhidrato de arecolina o de
mebendazol.

Profilaxis. Debe procederse a la realización de una educación sanitaria en


las zonas de mayor incidencia. Es preciso destruir las vísceras de bóvidos y

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ovinos infectados de quistes hidatígenos, desinfección de los perros y
reducción de los animales vagabundos.

Tenia taeniaeformis. Céstodo del intestino del perro y del gato. Tiene una
longitud emprendida entre los 15 y los 16 cm. Hospedantes intermediarios
son los pequeños roedores (ratones, ratas, etc.).

Dipylidium caninum. Está considerado como un parásito cosmopolita que


se encuentra comúnmente en el intestino del perro. Este céstodo tiene una
longitud media de 20 cm. El hospedante intermedio es la pulga
Ctenocephalides canis, C. felis. Pylux irritans, etc., y a veces el piojo. La
pulga en esta larva ingiere los huevos del D. Caninum, que se desarrollan
en cisticercoides. La infectación del perro se produce a través de la
ingestión de la pulga parasitada. El perro infectado por D. caninum
presenta, a menudo, picazón anal. En las heces del perro parasitado no
siempre pueden evidenciarse los proglótidos.

Diphyllobothrium latum. Es un parásito que alcanza, en el intestino del


perro, del hombre, gato y cerdo, los 8 m. de longitud. Está difundido, sobre
todo, en las regiones lacustres de Europa septentrional. Los hospedantes
intermedios son crustáceos de agua dulce (Cyclops strenuus, Diaptomus
gracilis) que ingieren el coracidium que se ha librado del huevo. Peces
como el lucio, la trucha, anguila, perca, etc., ingieren los crustáceos donde
el coracidium se ha desarrollado en larva procercoide. Después, en el pez,
esta larva se transforma en larva plerocercoide con localización en el
hígado y los músculos del propio pez. Perro, hombre, gato, etc. se infectan
ingiriendo carne de pescado parasitado, cruda o no suficientemente cocida.
El parásito determina, en el perro como en el hombre, una acción
degradante, además de tóxica. El diagnóstico puede realizarse a través de
un análisis de las heces, que pone en evidencia huevos encerrados en
quistes. El examen clínico determina adelgazamiento, anemia, a veces
graves, a causa de la absorción masiva de elementos nutritivos y vitamina
B, que realiza el céstodo.

Síntomas de la teniasis. Los síntomas, en el perro afectado de teniasis,


son, con frecuencia, poco evidentes. En el curso de una grave infección se
pueden observar: diarrea, a causa de la enteritis catarral, con presencia de
sangre; aumento de la sensibilidad y de la excitabilidad, anemia,
adelgazamiento y, en los casos graves, andar vacilante y picazón anal.

Diagnóstico de la teniasis. El diagnóstico no siempre es fácil y se basa en


la individualización de huevos en las heces, o de proglotis en las mismas o
en la zona perianal del perro.

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Terapia en la teniasis. Prevé el uso de bromhidrato de arecolina, derivados
fenólicos, mebendazol, praziquantel, niclosamide, clorhidrato de bunamide.

Profilaxis en la teniasis. Eliminación de los céstodos en los perros


parasitados. Destrucción de las formas larvales en los hospedantes
intermedios. Recogida y destrucción de las heces del perro. Estrecho
control alimenticio del perro.

SOBRE LOS PARÁSITOS DEL HÍGADO

CAIPILARIOSIS HEPÁTICA
Es una parasitosis debida al nemátodo Capillarina hepática, que se
encuentra como parásito adulto en el hígado de perros, ratas, ratones y
lepóridos. Los huevos llegan al ambiente externo, volviéndose infectivos a
través de la ingestión de animales contaminados.

PARASITOS DEL SISTEMA URINARIO

DIOCTOFIMOSIS
El Dioctophyma renale está considerado como el más grande de los
nemátodos parásitos. Se ha descrito en el perro, en los carnívoros
selváticos, ocasionalmente, en el cerdo, caballo, bóvidos y hombre. El
macho tiene una longitud de 15 a 20 cm., y la hembra, de 20 a 100 cm.
Estos viven normalmente en la pelvis renal, en los uréteres y en la vejiga,
aunque a veces pueden encontrarse en la cavidad peritoneal.

Ciclo biológico. Los huevos producidos por la hembra pasan a la orina y


son, sucesivamente, expulsados en ambiente hídrico donde sufren
modificaciones. Aquí se cierran, después de haber sido ingeridos por un
hospedante intermedio (Lumbriculus variegatus). El hospedante definitivo
se infecta ingiriendo el anélido (L. varientus) infectado o uno de sus
depredadores (peces, ranas). La larva, una vez que ha llegado, de este
modo, al intestino del perro o de otro hospedante definitivo, supera la
barrera intestinal y se localiza en la pelvis renal, donde, como consecuencia
del acoplamiento, se tendrá la producción huevos.

Síntomas. Presencia de sangre en la orina (hematuria), adelgazamiento y


cólicos a causa de destrucción del parénquima renal.

Diagnóstico. Cuando el parásito está en sede renal pueden encontrarse


huevos en la orina.

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Profilaxis. No permitir que el perro se alimente con peces de agua dulce si
antes no se han cocido suficientemente.

CAPILARIOSIS VESICAL

Es una enfermedad parasitaria también presenta en algunos países europeos


y que se debe al nemátodo Capillaria plica, que vive adherido a la pared de
la vejiga del perro y de otros carnívoros selváticos. El parásito tiene una
longitud de 1,3 a 4 cm., en los machos, y de 3 a 6 cm. en las hembras. El
ciclo biológico tiene necesidad para completarse de un hospedante
intermedio (lombrices).

Síntomas. Los síntomas de la capilariosis vesical están dados por una


grave inflamación de la vejiga, que comporta expulsión de sangre con
orina.

Diagnóstico. Es posible llevarlo a cabo buscando los huevos en la orina.

DIPETALONEMASIS PERINEAL

El Dipetalonema reconditum es un gusano que parasita el tejido perirrenal


y, a veces, el subcutáneo del perro. Las hembras adultas liberan
microfilarias en la sangre. Las pulgas y las garrapatas actúan como
transmisores.

PARASITOS DEL SISTEMA RESPIRATORIO

CAPILARIOSIS
Se trata de una parasitosis debida al nemátodo Capillaria aerophila, que se
localiza a lo largo de la tráquea y en los bronquios del perro, del gato y de
otros animales carnívoros selváticos. El macho mide 1,2 a 2,5 cm., y la
hembra, de 2 a 4 cm. El perro se infecta ingiriendo huevos maduros.

Síntomas. Goteo nasal, tos muy frecuente.

Diagnóstico. El análisis de las heces y el examen microscópico de la


mucosidad pueden poner en evidencia los huevos de C. aerophila.

BRONQUITIS Y BRONCONEUMONIAS PARASITARIAS

Enfermedad parasitaria que se debe al nemátodo Filaroides osleri, que en el


estado de parásito adulto se encuentra adherido a la tráquea y a los
bronquios del perro.

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Síntomas. En los casos leves no hay síntomas, pero en los casos de
infección más grave, la tos es persistente y hay presencia de disnea.

Diagnóstico. Hay presencia de huevos embrionados y de larvas en las


heces, en las expectoraciones y en la mucosidad presente en la tráquea.

Terapia. Piperazina, clorhidrato de emetina, fuadina y hetrazán.

PARASITOSIS PULMONAR

Se debe a los platelmintos de la clase de los tremátodos, difundidos en


países asiáticos, africanos y americanos.
Los más importantes son: Paragonimus Kellicotti, P. Ohirai, P.
westermannii.
Su ciclo biológico tiene necesidad, para completarse, de un primer
hospedante intermedio, constituido por moluscos, y un segundo hospedante
representado por cangrejos de río.
Perros, gatos, carnívoros selváticos y el hombre se infectan ingiriendo
crustáceos contaminados. En estado adulto, el parásito vive en los
bronquios.

Síntomas. A menudo no existen, o puede haber tos catarral, ausencia de


temperatura.

Diagnóstico. Huevos en la mucosidad traqueal y en la saliva, además de


haberlos en las heces. Con frecuencia, la parasitosis es detectada en examen
necroscópico.

Terapia. Clorhidrato de emetina o Prontosil.

LINGUATULOSIS

Está considerada como una parasitosis difundida por todo el mundo y


producida por un artrópodo, Linguatula serrata, que se distingue por el
color y la longitud, según el sexo. Este parásito vive en las cavidades
nasales y en los senos frontales del perro. El ciclo biológico tiene
necesidad, para completarse, de hospedantes intermedios (rumiantes) donde
las larvas, libres de los huevos, se convierten en larvas terciarias
infecciosas para el perro.

Síntomas. Estornudos debidos a la rinitis, goteo nasal con sangre y


sinusitis crónica.

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Terapia. Quirúrgica, con el fin de quitar los parásitos.

PARASITOS CARDIOVASCULARES

DIROFILARIOSIS HEMATICA
Es una parasitosis producida por un nemátodo filiforme, la Dirofilaria
immitis, difundida en Europa meridional y muchos países del mundo. Los
parásitos adultos (machos, con una longitud de 12 a 18 cm., y las hembras,
de 25 a 30 cm.) viven en el corazón derecho, en la arteria pulmonar y en la
vena cava del perro. Ejemplares erráticos de nemátodos adultos pueden
encontrarse en los bronquios, pulmones, cavidad peritoneal, los ojos, etc.
Las hembras, ovovivíparas, dan a luz microfilarias que viven en la sangre
(hematófilas) en una forma ciclícaca casi nocturna. El período que
transcurre entre las 20 y las 24 horas es el momento de máxima presencia
de microfilarias en la sangre periférica, y de las 8 a las 12 horas constituye
el período de máxima acumulación microfilaria en los pulmones. Para
completar su desarrollo, las microfilarias tienen necesidad de hospedantes
intermedios como los mosquitos (Culex, Aedes y Anopheles), donde las
microfilarias mutan hasta convertirse en larvas infectadas. En estas
condiciones, cuando el perro es picado por mosquitos que tienen larvas
infectabas, en el plazo de algunos meses, se desarrollan en el corazón
derecho y en la arteria pulmonar, los nemátodos adultos. Para los fetos
existe la posibilidad de ser infectados por vía trasplacentaria, por
microfilarias que pasan de la madre al feto.

Síntomas. Son varios, según el grado de infección. Puede haber debilidad,


adelgazamiento, anemia, facilidad a los colapsos, respiración acelerada, tos,
edema pulmonar, estasis venosa, Cistitis.

Diagnóstico. Está basado en la individualización de microfilarias en la


sangre periférica, a través de métodos de laboratorio, que utilizan sangre
fresca convertida en no coagulable y hemoliza por medio de coloraciones
especiales. Las microfilarias de la D. immitis pueden ser distintas de las del
Dipetalonema reconditum, porque las primeras son más largas, presentan la
cabeza afilada y la cola recta.

Terapia. La terapia no es fácil. Contra los parásitos adultos:


Tiacetarsamida, Arsenamida. Con las microfilarias: Piperazina. Ditiazina y
sales antimonio.

Profilaxis. Lucha contra los mosquitos, empleo de fármacos antifiláricos.

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ANGIOSTRONGILOSIS

Es una parasitosis que se ha señalado en el sur de Francia, debida al


nemátodo Angiostrongylus vasorum, teniendo el macho una longitud de 1,5
a 1,8 cm., y la hembra, de 1,8 a 2,5 cm. Estos parásitos viven en el corazón
derecho y en la arteria pulmonar del perro. Las hembras producen huevos
que liberan en la fina red capilar de los pulmones, unas larvas que pasan al
alveolo, sucesivamente, a los bronquios, tráquea, esófago, estómago,
intestino. En ambiente exterior, la larva tiene necesidad de hospedantes
intermedios, constituidos por moluscos gasterópodos, donde se desarrolla.
El perro se infecta ingiriendo los moluscos parasitados.

Síntomas. Con frecuencia no son evidentes, en cambio a veces, hay


dificultades respiratorias, anemia.

Terapia. Fuadina, Hetrazán, etc.

PARASITOS DEL SISTEMA NERVIOSO

ANGIOSTRONGILOSIS
Angiostrongylus cantonensis pertenece a la clase de los nemátodos y
determina, en el perro, trastornos nerviosos graves por su localización en el
sistema nervioso central. El ciclo biológico necesita moluscos.

PARASITOS DEL OJO

DRACUNCULOSIS
Es una parasitosis debida al nemátodo Thelazia gulosa, que se localiza en el
saco conjuntival, debajo del tercer párpado, en la conjuntiva y en los puntos
secretores de las glándulas lacrimales del perro.

Síntomas. Conjuntivitis que puede convertirse en queratitis ulcerosa.

Terapia. Localmente, puede emplearse citrato de piperazina.

PARASITOS DEL TEJIDO SUBCUTANEO

DIROFILARIOSIS SUBCUTANEA
Es una enfermedad parasitaria que se presenta, con cierta frecuencia, en
Italia. Se debe a la DirofIlaria repens, nematodo que, de adulto, se localiza
en el tejido subcutáneo del perro y del gato. Las microfilarias, dejadas en
libertad por la hembra adulta, están presentes en la sangre, durante la
noche. Normalmente, el hospedante intermedio es un díptero hematófago

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(Aedes, Anopheles, etc.) que también actúa como transmisor, ya que en él,
las microfilarias se vuelven infecciosas.

Síntomas. Con frecuencia, la dirofilariosis no presenta síntomas, a veces


aparecen lesiones eccematosas en la piel.

Diagnóstico. Determinación de la microfilarias en la sangre.

Terapia. Antimoniato de metilglucamina.

Profilaxis. Consiste, principalmente, en una lucha radical contra los


mosquitos.

DIPETALONEMIASIS

El Dipetalonema grassii es un parásito que vive en el tejido subcutáneo y es


transmitido por las garrapatas. La hembra elimina microfilarias en el
torrente circulatorio.
El Dipetalonema reconditum, ya descrito entre los parásitos del sistema
urinario, puede parasitar en el tejido subcutáneo del perro sin llegar a ser
patógeno. Las microfilarias que liberan las hembras pueden confundirse
con las microfilarias de la Diroflaria immites.

SOBRE LOS ECTOPARÁSITOS

Las dermopatías parasitarias tienen una notable importancia en la patología


del perro. A menudo se trata de enfermedades de fácil difusión entre perro
y perro (algunas veces pueden también afectar al hombre), y el daño que
causan puede ir desde una leve irritación cutánea hasta la muerte. Los
dermoparásitos pueden ser tanto antrópodos como hongos.

ARTRÓPODOS ECTOPARÁSITOS

PULGAS O AFANIPTEROS
Son insectos ectoparásitos hematófagos (se alimentan de sangre) que
afectan a muchas especies animales. Se encuentran, más fácilmente,
localizados en el cuello, dorso, lomo y en la base de la cola. Las pulgas del
perro (Ctenocephalides canis, hospedante intermedio del Dipylidium
caninum) pueden pasar al gato y viceversa, las del gato (Ctenocephalides
felis felis) parasitan al perro. Ambas pueden, incluso, parasitar al hombre.
Tienen el cuerpo aplanado lateralmente, con una longitud de 1 a 4 mm.,
aparato bucal punzante chupador y tres pares de patas.

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Los perros, normalmente, son parasitados por las pulgas del gato.

Síntomas. Las pulgas causan picazón e irritación al arrastrarse sobre la piel


para realizar la sustracción de sangre. Producen dermatitis exudativa sobre
la línea dorsal y en la base de la cola. Además es conocida una dermatitis
alérgica, producida por las pulgas y determinada por la saliva del parásito
que causa reacciones cutáneas, a veces, muy extendidas.

Diagnóstico. Las pulgas eliminan heces compuestas por sangre seca que se
detectan fácilmente a simple vista. Estos detritus si se recogen y colocan
sobre un trozo de papel blanco húmedo, determinan la aparición de
manchas de sangre. El diagnóstico no es fácil si no se ven directamente las
pulgas.

Terapia. Rotenona en polvo, Clordano. En los casos de hipersensibilidad


se requiere el empleo de corticosteroides y antiistamínicos.

Proflaxis. Los collares y polvos antipulgas permiten un control de los


parásitos, pero, a menudo, no son suficientes para eliminarlos. La terapia
específica debe realizarse no sólo en el perro, sino también en el gato de la
casa, que puede constituir una reserva de pulgas. También resulta
importante proceder a la desinfección del ambiente, de la perrera y de los
otros lugares donde habitualmente se echa el perro.

PIOJOS
Se trata de insectos provistos de aparato bucal capaz de succionar la sangre
a través de la piel como en el caso de Linognatus piliferus, determinando
graves irritaciones o incluso, como en los Mallophaga, que provocan, a
través de un acción devastadora sobre los pelos y dañina sobre la piel,
picazón y descamación epidérmica. Se consideran parásitos incapaces de
vivir alejados de su hospedante. El paso de un perro a otro se produce por
contacto directo o a través de peines, cepillos, etc.

Las hembras de los anopluros ponen huevos que se adhieren a los pelos y
que, en el espacio de dos o tres semanas, originan insectos adultos. Las
hembras de los Mallopahga ponen huevos que permanecen adheridos a los
pelos, pero de los cuales, en pocos días, sale una larva similar a un insecto
adulto. El Trichodectes canis (considerado como hospedante intermedio
para el Dipylidium caninum) pertenece a los Mallophaga y se localiza,
preferiblemente, en el cuello, la cabeza y las orejas.

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Síntomas. Varían según el grado de infección. Generalmente, consisten en
picazón, caída del pelo, descamación epidérmica, abrasiones inducidas y,
en los cachorros, estado de anemia.

Diagnóstico. Un atento examen del pelaje y de la piel permite establecer la


presencia de piojos.

Terapia. En los casos de infección grave, tricotomía e irrigación o baños


con líquidos parasiticidas.

Profilaxis. Periódica desinfección de cepillos, peines, perreras, boxes, etc.

MIASIS CUTANEA
Está determinada por la presencia de diversos tipos de dípteros
(Calliphoridae, Sarcophagidae y Muscidae), los cuales ponen huevos que
originan larvas en las heridas de la piel, en las puntas de las orejas o en las
proximidades de aperturas naturales (ano, vagina, boca, meato auditivo,
etc.).

Diagnóstico. El diagnóstico, no siempre fácil, se realiza con la


individualización de las larvas.

Terapia. Tricotomía, lavados con organofosfóricos y, para algunos tipos de


dípteros, es necesario proceder a la remoción quirúrgica de sus larvas.

ACARIOSIS
Demodicosis o sarna roja. Es una gravísima parasitosis, determinada por el
Demodex canis, que se localiza en el forúnculo pilífero y en las glándulas
sebáceas. Algunas razas de pelo liso son afectadas más que otras. Esta es
una enfermedad frecuente en los cachorros, ya que parece ser transmitida
por la madre durante la lactancia. Sin embargo, intervienen diversos
factores que predisponen al perro, como carencias vitamínicas y minerales,
parasitosis intestinales, herencia, insuficiente mecanismo hereditario, etc.

La incidencia de esta enfermedad, generalmente, es cada vez mayor en los


perros con edades que van de los tres meses al año.

Síntomas. Lamentablemente, con mucha frecuencia no se determina su


presencia de manera oportuna, ya que se presenta de diferentes maneras y
con análogas características a otras enfermedades de la piel. Puede haber
ausencia casi total de picazón. Se distingue una forma localizada que se
caracteriza por áreas parcial o totalmente alopécicas, irritadas, con un
diámetro de 1 cm., que pueden localizarse en los arcos orbitales, la frente,

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cola y en las puntas de las extremidades anteriores. Esta forma puede
curarse espontáneamente. La forma eccematosa, que es la evolución de la
forma localizada, se debe a un notable espesamiento de la piel y presencia
de costra, seborrea, pústulas. Los linfonódulos explorables han aumentado
su volumen. La forma eccematosa, a veces, se convierte en causa de muerte
para el perro muy gravemente afectado, debido a las complicaciones
provocadas por los gérmenes de irrupción secundaria.

Diagnóstico. El diagnóstico de la enfermedad se realiza a través de la


anámnesis (edad del ejemplar, enfermedad de los padre, etc.), a través del
análisis clínico y por medio de la escarificación de las lesiones sospechosas
que permite, con el auxilio del microscopio, establecer la presencia del
demodex.

Terapia. Champú con sulfuro de selenio que debe permanecer sobre la piel
por lo menos de diez a treinta minutos, antes de procederse al enjuague.
Inmediatamente, mojar con solución de Rotenona o ésteres fosfóricos,
solos o mezclados con glicol propilénico. Las soluciones con ésteres
fosfóricos se emplean cada cuatro o cinco días sobre todo el cuerpo,
durante dos semanas y después alternando en el tratamiento medio cuerpo,
de cuatro a doce semanas, según la gravedad.
La terapia general prevé el uso de vitaminas, hepatoprotectores, dieta
carnívora, y en los casos graves se utilizan antibióticos de acción retardada.

Profilaxis. Los perros enfermos no constituyen peligro de contagio para los


sanos. Sin embargo es una buena norma separar los unos de los otros y
proceder a la desinfección de los locales. No existe ningún peligro de que
el parásito contagie al hombre.

Sarna sarcóptica. Se debe a un ácaro Sarcoptes scabiei, variedad canis,


que se localiza en el estrato cóneo de la epidermis, excavando galerías
donde deposita los huevos.
Inicialmente, las zonas afectadas son las de la cabeza, extendiéndose
después, la enfermedad, a todo el cuerpo. A diferencia de la sarna roja,
sarna sarcóptica se observa tanto en perros de pelo largo como de pelo
corto, independiente mente de su edad.

Síntomas. Prurito intenso continuo, a veces doloroso, localizado


inicialmente en el cuello, axilas, cabeza y, sucesivamente, se extiende a las
otras partes del cuerpo. El perro, debido al prurito, puede provocarse
lesiones que son causa de infecciones bacterianas secundarias.

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La piel del perro afectado se presenta con manchas rojas, pústulas y
ampollas, con sucesivo engrosamiento de la piel y pérdida de pelo en
cualquier parte del cuerpo, con mayor incidencia en el hocico, orejas, codos
y corvejones.

Diagnóstico. Examen microscópico de los exudados cutáneos, ablandados


con soluciones de hidrato de potasio que permiten determinar la presencia
del Sarcoptes canis.

Terapia. Tricotomía para los ejemplares de pelo largo gravemente


parasitados, en los demás casos, champú y soluciones con ésteres
fosfóricos, de uso externo, y administración oral de vitaminas y
hepatoprotectores.

Profilaxis. La sarna sarcóptica es muy contagiosa. Se transmite con


facilidad de perro a perro. Es necesario, por tanto, separar y aislar de
inmediato al perro enfermo de los sanos, y proceder a la desinfección de los
locales.

El Sarcoptes canis es capaz de afectar incluso al hombre, causando una


lesión en la piel de tipo pruriginoso, que tiende a desaparecer en el espacio
de pocos días.

Sarna otodéptica. Está determinada por u ácaro, el Otodectes cynotis


canis, que se localiza en el meato auditivo externo, causando una grave
inflamación del mismo.

Síntomas. Sacudidas frecuentes de la cabeza, a veces otohematoma,


presencia, al comienzo del meato auditivo, de un exudado seco de color
amarronado, en el cual puede verse, con el otoscopio, la presencia de los
ácaros.

Diagnóstico. Determinación de los ácaros en el conducto auricular.

Terapia. Benzoato de bencilo, al 15 por 100, en alcohol isopropiónico,


eventualmente asociado a un antibiótico de uso local en los lugares donde
se ha ampliado la inflamación.

TROMBIDIOSIS O ERITEMA OTOÑAL

La Trombicula autumnalis es un parásito que vive entre muchos vegetales.


Puede parasitar a muchos animales domésticos, entre los cuales se

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encuentra el perro, determinando una inflamación de la dermis de tipo
eritematoso.

Síntomas. Prurito cutáneo intenso, localizado en los espacios interdigitales


y en el plano interior de los muslos.

Terapia. Tratamiento con sustancias fuertemente acaricidas.

Profilaxis. Aislamiento y tratamiento del ejemplar afectado, lavado y


desinfección de los locales. El hombre debe adoptar precauciones ya que es
receptivo a esta parasitosis.

INFECCION DE GARRAPATAS
Las garrapatas son parásitos hematófagos que se adhieren a la piel del perro
en las más diversas zonas. Normalmente son afectadas la cara interna de los
muslos, la base de la cola, el pabellón auricular, la porción dorsal del tórax,
etc. Los perros de caza son frecuentemente afectados, pero no deben
excluirse a los demás, sobre todo los de pelo largo, donde con mayor
facilidad pueden esconderse las garrapatas. Se distinguen las denominadas
garrapatas blandas (Argasini), extendidas por Africa, Asia y América, y las
garrapatas duras (lxodini), que constituyen un serio problema para los
perros en Europa.

Entre los Ixodini recordemos el Ixodes ricinus (el macho tiene una longitud
de 1,2 a 2,5 mm., la hembra, en ayunas mide 4 mm., y cuando está llena de
sangre puede llegar a los 11 mm.), Ixodes trianguliceps, I. gibbosus,
Dermatocentor marginatus (macho, de 5 a 6 mm.; hembra, de 5 a 16 mm.),
Rhipicephalus sanguineus (macho, 3 mm.; hembra, 11 mm.).

El ciclo biológico de las garrapatas tiene necesidad, para completarse, de


dos o tres hospedantes, comprendido el perro. El daño que causa se debe,
sobre todo, a las garrapatas hembra en estado de gestación, que continúan
succionando sangre durante una semana más, para abandonar después al
hospedante y seguir la postura en el suelo. Las picaduras provocadas sobre
la piel del perro, tanto de los machos que se alimentan de manera continua,
como de las hembras en estado de gestación, son realmente irritantes y
depauperantes. Pueden causar, si es en la proximidad de centros nerviosos
(vértebras cervicales), una parálisis y muerte por inoculación de toxinas a
través de la saliva. Otras veces, la picadura puede transportar virus,
bacterias y parásitos con las consecuencias que ello trae consigo
(encefalitis, proplasmosis, tularemia, brucelosis, etc.).

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Con más frecuencia, el punto de inoculación se convierte en un módulo
purulento.

Diagnóstico. Es fácil, porque se descubren las garrapatas a simple vista.

Terapia. Saneamiento del terreno a través de la quema de hierbas, el arado


profundo de la tierra y el empleo de abonos cálcicos. Sobre la piel del perro
deben utilizarse, preferiblemente, soluciones líquidas o en polvo de
Rotenona y organofosfórados.

SOBRE LOS HONGOS ECTOPARÁSITOS


La dermatomicosis son enfermedades de la piel causadas por hongos
parásitos que tienen la especialidad de crecer sobre queratina, sustancia
córnea de naturaleza proteica que forma parte de la piel. El hongo ataca los
folículos pilíferos, la cubierta del pelo y el estrato córneo de la epidermis,
determinando la caída del pelo y una descarnación cutánea. El perro es
afectado, principalmente, por tres especies de hifas (hongos), que
determinan lesiones características sobre la piel, a menudo circulares, con
bordes modestamente enrojecidos con tendencia a agrandarse.
Normalmente se observan en ejemplares con un sistema humanitario aún
deficiente, o momentáneamente debilitado por una mala alimentación, por
enfermedades parasitarias, bacterianas, virales, etc. Los ejemplares adultos
son, por lo general, más resistentes, por tener más desarrollado el sistema
humanitario.

MICROSPORUM Canis

De hecho, vive frecuentemente sobre la capa del gato sin determinar


ninguna lesión. También el hombre y el perro pueden ser afectados y, en
este último, el M. canis se considera como el responsables del 50 al 70 por
100 de las tricofitosis.

TRICHOPHYTHON Mentagrophytes

Está considerado como el segundo hongo que con mayor frecuencia está
presente en la piel del perro. En la Naturaleza se adhiere más fácilmente a
la piel de ratas y ratones.

MICROSPORUM Gypseum

Es un hongo que normalmente se encuentra en la tierra, donde vive como


saprófito. Sin embargo es capaz de producir tricofitosis en el perro.

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Síntomas. Las partes del cuerpo más afectada son la cabeza y las
extremidades. El tipo de lesión depende de muchos factores, como la edad
la raza del perro y la especie de hongo. Normalmente se evidencian
superficies con lesiones redondeadas, donde el pelo es menos tupido o falta
por completo, con abundante presencia de caspa, debido a que la
descamación cutánea es muy importante.

Diagnóstico. El diagnóstico clínico requiere una cierta experiencia por


parte del médico veterinario. Otras veces, también a ojos expertos, la lesión
se presenta de manera atípica. Es necesario, entonces, recurrir a la ayuda de
investigaciones colaterales. Con la lámpara de Wood, la escarificación
cutánea y el sucesivo examen microscópico y de cultivo es posible la
determinación del hongo. La lámpara de Wood es una lámpara de rayos
ultravioletas que pone en evidencia al M. canis, debido a que adquiere una
fluorescencia verduzca, por lo cual, los pelos afectados también se
presentan fluorescentes. Por tanto, para ellos es más adecuado el examen
microscópico y de cultivo. Estas investigaciones son, necesariamente,
utilizadas para la individualización del miceto patógeno, a causa de la
presencia, sobre la capa del perro, de muchos hongos saprófitos no
patógenos.

Terapia. El fármaco de elección es un antibiótico de uso oral, en dosis de


25 a 40 mg. por kg. al día, durante un período comprendido entre 30 y 45
días, con una dieta abundante en grasas. Para los ejemplares afectados por
una forma extendida se aconseja, con el fin de reducir los riesgos de
contagio para el hombre, tricotomía completa y sucesivamente, con
frecuencia bisemanal, lavados o baños en todo el cuerpo del perro, con
solución líquida de iodo orgánico.

Profilaxis. El suministro de antibióticos específicos es lo más adecuado


para los ejemplares no afectados de tricoficias, pero que han estado en
contacto con ejemplares infectados. La dosis utilizada es de 15 a 30 mg.
por kg. de peso al día, durante un período de diez días. Debido a la fácil
transmisibilidad de la dermatomicosis, deberán lavarse y desinfectarse los
ambientes (boxes, re cintos, etc.) y los instrumentos para el arreglo del
pelo, con sustancias a base de iodo.

SOBRE LAS ENFERMEDADES MICOTICAS

Se trata de enfermedades modestamente contagiosas determinadas por


hongos patógenos que, en lugar de permanecer en el suelo, sobre la
vegetación, o en sustancias en vía de descomposición como saprófitos,
invaden órganos y aparatos de diversos mamíferos, comprendido el perro.

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Estas enfermedades surgen, normalmente, por una infección accidental.
Afectan, preferiblemente, a perros adultos, ancianos, que presentan un
desarrollo clínico crónico, y cachorros en estado de consunción casi total.

Es característica de las infecciones micóticas sistémicas, la aparición de


tubérculos agrandados que toman el nombre de lesiones granulo matosas o
granulomas. El diagnóstico, para estas enfermedades, no siempre es fácil,
pero resulta importante que se realice, no sólo para curar al perro, sino para
reducir las posibilidades de contagio en el hombre.

BLASTOMICOSIS

Es una micosis descrita en América latina, causada por el Blastomyces


dermatidis. Se observa una forma pulmonar y una cutánea.

Síntomas. Pérdida de peso, debilidad, respiración dificultosa, tos,


trastornos de tipo nervioso. Sobre la piel, nódulos, granulomas, abcesos,
ulceraciones.

Diagnóstico. Exámenes radiográficos y análisis de laboratorio.

Terapia. Extirpación quirúrgica, o cuando sea posible, utilización de un


antibiótico, asociado con vitaminas del grupo B.

HISTOPLASIMOSIS

Es una micosis debida al Histoplasma capsulatum, que parasita el sistema


retículoendotelial. Hígado, bazo, glándulas suprarrenales, ganglios y
médula ósea que contienen las células del sistema retículoendotelial, están
comprendidos en su funcionamiento, por la presencia del hongo.

Síntomas. Pérdida de peso, tos crónica, diarrea, presencia de bultos en el


abdomen, determinables por medio de la palpación.

Diagnóstico. Se realiza estableciendo la presencia del microorganismo en


el órgano o aparato afectados.

Terapia. Antibióticos específicos.

COCCIDIOMICOSIS

Es una micosis sistemática, causada por el Coccidioides immitis.

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Síntomas. De tipo respiratorio, en la fase inicial con afección ósea, en la
forma crónica.

Diagnóstico. A través de exámenes radiográfico y análisis de laboratorio.

CRIPTOCOCCOSIS O TORULOSIS

Se debe a un hongo, el Cryptococcus neoformans, que puede afectar


diversos sectores del organismo, pero con preferencia se localiza en el
sistema nervioso central, en las meninges y en el aparato respiratorio.

Síntomas. Goteo nasal, tos, respiración dificultosa y frecuente, ceguera,


descoordinación de los movimientos, síntomas nerviosos relativos a
lesiones del sistema nervioso central.

Diagnóstico. Descubrimiento de las células fúngicas.

Terapia. Antibióticos específicos.

NOCARDIOSIS

Es una enfermedad micótica sistémica, que causa lesiones muy similares a


las provocadas por la actinomicosis. El hongo expansible es la Nocardia
asteroides. Este penetra en el organismo, con mayor frecuencia, a través del
aparato respiratorio, pero también como consecuencia de una lesión
cutánea, provocando abcesos y granulomas.

Síntomas. Respiración acelerada y dificultosa, tos, inflamación de los


nódulos linfáticos y nódulos cutáneos.

Diagnóstico. Análisis de laboratorio que permite aislar al hongo.

Terapia. Como para la actinomicosis.

SOBRE LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS


El perro está más expuesto a las enfermedades infecciosas (bacterianas,
virales, por micoplasmas, etc.) en diversos momentos de su existencia. El
primero es el relativo a los comienzos de su vida. El segundo es el que
coincide con la caída de la tasa de anticuerpos maternos, que se produce
alrededor de la decimosegunda semana de vida, con la consiguiente
exposición a enfermedades sistémicas. El tercero es el que desarrolla
cuando el perro está ligado a una vida en colectividad en perreras,

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criaderos, pensiones, etc., con el consiguiente riesgo, muy elevado, para
contraer enfermedades respiratorias. El cuarto es el que corresponde a la
edad avanzada del perro.

ENFERMEDADES BACTERIANAS

Las bacterias son elementos unicelulares visibles sólo al microscopio. Su


tamaño se mide en micras (1 micra = 1/1.000 mm.). Están constituidas por
una pared celular o un citoplasma compuesto por el 85 por 100 de agua, de
ácidos nucleicos, nucleoproteínas y lípidos. En la Naturaleza viven en la
tierra, donde participan en el proceso de biodegradación de las sustancias
orgánicas. Algunas bacterias son extremadamente útiles, porque sin ellas
no podría hacerse el queso, el pan, el vino, la cerveza, las vitaminas del
grupo B, muchísimos antibióticos, etc. En cambio, otras tienen una acción
tan dañina, hasta el punto de causar la muerte de hombres y animales. A
continuación trataremos enfermedades, más o menos frecuentes en el perro,
que tienen un origen bacteriano.

TETANOS

Esta es una enfermedad considerada rara en el perro. El agente responsable


es el Clostridium tetani, que puede producir una toxina que a veces es
mortal. Sin embargo, aún no se conoce perfectamente el mecanismo a
través del cual actúa esta toxina. La hipótesis más probable es la que
establece la unión de ésta con lipoproteínas de la médula espinal y con
nervios periféricos.

Síntomas. Los síntomas siguen, normalmente, a un hecho traumático,


acaecido entre 4 y 10 días antes, que permiten la penetración del germen
debajo de la piel. Se produce un descenso del tercer párpado, que llega
entonces a cubrir casi completamente los ojos, dificultad para abrir la boca
por la contracción de los músculos, difícil deglución, dificultad respiratoria,
contracción de los músculos del cuello y el consiguiente giro de la cabeza
hacia atrás, cola llevada alta con respecto al dorso. Los espasmos
musculares se acentúan con simples ruidos o golpes, incluso leves, en el
cuerpo del enfermo.

Diagnóstico. Se basa en la observación de los síntomas clínicos.

Terapia. Consiste en tener al perro en un ambiente oscuro y tranquilo, y en


el suministro de elevadas dosis de penicilina por vía parenteral. Se emplea
suero antitetánico (10.000 U. I. al día, durante 5 ó 7 das), además de un
fármaco neuroplégico para atenuar los espasmos musculares. En el punto

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de probable penetración del germen se abrirá la herida, se drenará y
medicará con agua oxigenada y penicilina.

Proflaxis. Adecuada limpieza y desinfección de las heridas y, si fuera


necesario, terapia antibiótica local sobre las mismas o general, acompañada
de sueroterapia.

TUBERCULOSIS
La tuberculosis está considerada como una enfermedad rara en el perro. Es
determinada en lejano 1817, más de medio siglo antes que descubrieran las
causas de la tuberculosis humana.
Los agentes causantes de la tuberculosis canina son el Mycobacterium
tuberculosis, responsable de la tuberculosis humana, y, menos
frecuentemente, el M. bovis.

Normalmente son afectados por el M. tuberculosis, las vías respiratorias,


donde se ha desarrollado la lesión tubercular. La temperatura es
intermitente (momentos de fiebre, regularmente distanciados y separados
por intervalos de ausencia total de ella) o fluctuante. Sigue adelgazamiento,
dificultades respiratorias, tos crónica. En la forma abdominal, los nódulos
linfáticos, notablemente agrandados en volumen, pueden detectarse a la
palpación.

Diagnóstico. No es fácil, a veces es preciso recurrir a los exámenes


radiológicos, de cultivo y microscópicos.

Terapia. Por el peligro que puede constituir para el hombre, un perro


tuberculoso debe ser sacrificado.

SOBRE LA BRUCELOSIS

La brucelosis en el perro está producida por la Brucella canis, que es la


responsable de fenómenos abortígenos, de infertilidad en las perras, de
mortalidad infantil, epidemitis e infertilidad en el macho adulto. Desde
hace poco tiempo es considerada como una enfermedad que puede
constituir un riesgo de contagio para el hombre. El perro adulto se infecta
por la ingestión de productos contaminados o con el coito. Los cachorros
mueren en el útero, por la localización de las brucelas en las placentas y las
perras infectadas constituyen un peligro, no sólo para los otros perros, sino
también para el hombre, debido a que eliminan bacterias a través de la
orina, durante largos períodos de tiempo.

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Síntomas. Aumento de todos los nódulos linfáticos, inflamación del bazo.
En la hembra, aborto hacia el 45.° al 50.° día de gestación, a lo cuaI sigue
una persistente pérdida vaginal. En el macho, epidemitis, dermatitis del
escroto, atrofia de los testículos, más a menudo de uno solo, esterilidad.

Diagnóstico. Se realiza a través de pruebas de aglutinación.

Terapia. Se han utilizado, sin éxito, varios antibióticos para curar a los
perros contagiados.

Profilaxis. El control y la eliminación de la brucelosis está fundada en el


análisis de sangre (test de aglutinación). Se ha encontrado en los criaderos,
una tasa de positividad del 9 por 100 de los ejemplares. En una
investigación llevada a cabo en una gran ciudad italiana, la positividad
serológica ha sido determinada en el 1,3 por 100 los perros de compañía, y
del 2,4 por 100, en los vagabundos.

TULAREMIA

Es una enfermedad producida por la Pasteurellatularensis.


Son más afectados los perros jóvenes o los ejemplares adultos, debilitados
o viejos. Resultan importantes para la propagación de la tularemia los
ectoparásitos hematófagos (garrapatas, pulgas, etc.) que, a través de sus
aparatos picador y succionador, transmiten la infección del animal
infectado al sano.

Síntomas. Temperatura subfebril, disminución y, a veces, pérdida total del


apetito, presencia de nódulos blancos debajo de la piel que se transforman
en abcesos, adelgazamiento, pérdida serosa nasal, y oculoconjuntival.

Diagnóstico. A veces, para formular un diagnóstico, es suficiente que el


veterinario disponga de la anámnesis y efectúe una determinación de los
síntomas clínicos. Exámenes de cultivos y microscópicos son, sin lugar a
dudas, un válido complemento para realizar el diagnóstico.

Terapia. Antibiótica.

Profilaxis. Lucha contra los insectos hematófagos.

SALMONELOSIS

Se debe a innumerables serotipos de salmonelas que causan gravísimas


enteritis en los cachorros. En los perros adultos, el desarrollo de la

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enfermedad se lleva a cabo de manera asintomática moderadamente
marcada. El perro se contagia en contacto con otros perros infectados, o a
través de alimentos contaminados. Los perros infectados, aunque
clínicamente sanos, están considerados por un corto período, como
eliminadores de salmonelas, hasta el punto de constituir un peligro, no sólo
para los otros perros, sino también para el hombre. Sin embargo, a
diferencia de otras especies animales, el perro no se convierte en portador
permanente de salmonelas. El germen de la salmonela, normalmente,
desarrolla su actividad patológica en el ámbito intestinal, pero no es
frecuente su difusión en la sangre (septicemia salmonelar).

Síntomas. Dolor abdominal en los cachorros, e incluso diarrea con catarro


y sangre. En los casos leves, modesta fluidificación de las heces. En la
septicemia, pérdida de apetito, temperatura elevada, escalofríos, vómitos,
postración, muerte.

Diagnóstico. De laboratorio, basada en el aislamiento de la salmonela.

Terapia. Antibiótica con Cloramfenicol, Gentamicina, etc., más una


terapia rehidratante para los cachorros.

Profilaxis. Impedir que el perro se alimente con restos crudos de matanza.

ESCHERICHIA COLI

Esta es una bacteria que causa diarrea profusa en los cachorros. Con mucha
frecuencia está acompañada de complicaciones virales o bacteriales
(salmonela) en el intestino. La Escherichia coli interviene en formas muy
graves de septicemia.

PIODERMITIS

Es una infección cutánea de la piel y se produce cuando en el interior de la


misma se forma pus. Tanto la piodermitis primaria como secundaria están
causadas, en gran parte, por estafilococos hemolíticos (90 por 100), por
estreptococos hemolíticos (8 por 100) y el restante 2 por 100 por gérmenes
como el Corynebacterium pyogenes y Pseudomonas aeruginosa. Estos
gérmenes encuentran un motivo de penetración en la piel (piodermitis
primaria) cuando ésta ha perdido su integridad por quemaduras, heridas,
irritación por ectoparásitos, acumulación de residuos, pelo enmarañado,
eccema húmedo de la piel, compresión por vendas y escayolas, además de
hipersensibilidad por contacto en la dermatitis, debido al collar antipulgas.

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Esta invasión de la piel por parte de los gérmenes arriba citados puede
depender de un proceso patológico (piodermitis secundaria).

HERPES

Es la infección superficial de la epidermis que determina la formación de


pústulas y ampollas intradérmicas. Esta infección es frecuente en el
abdomen y en la ingle de los cachorros, donde se descubren pequeñas
pústulas blancuzcas (de 3 a 5 mm.) superficiales, con inflamación de la
zona circunscrita.

FOLICULITIS

Se debe a la inflamación inicialmente circunscrita a los folículos pilíferos,


pero que luego se extiende a su parte interior, determinando la producción
de pus. Se presenta con pápulas enrojecidas, ulceraciones en la nariz o en la
ingle.
Normalmente, la foliculitis precede a una inflamación más grave.

SEPTICEMIA

Es una grave infección del organismo provocada por la penetración en la


sangre de microorganismos provenientes de uno o más focos infecciosos.
Esta enfermedad puede estar causada por un gran número de gérmenes: E.
Coli, salmonella, pasterella, estreptococo, estafilococo, etc.

Síntomas. Fiebre elevada, respiración y pulso acelerados, pérdida de


apetito, depresión de los sistemas sensoriales, muerte.

Diagnóstico. Los análisis de cultivo de los órganos, tejidos, sangre, orina,


revelan la presencia del germen patógeno.

Terapia. Antibiótico preciso y de mantenimiento para el perro.

LEPTOSPIROSIS O ENFERMEDAD DE STUTTGART

Es una enfermedad que se debe a diversos serotipos de espiroquetas,


aunque en el perro son dos las consideradas importantes.
La Leptospira canicola es responsable de una nefritis intersticial aguda. La
Leptospira icterohaemorrhagiae ataca al hígado y determina hemorragias
perivasculares de la región gastrointestinal y de los pulmones. El perro se
contagia cuando las leptospiras están en condiciones de penetrar a través de
la mucosa conjuntiva, nasal, oral, en la zona gastrointestinal e, incluso, a

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través de la piel, cuando hay heridas. Los orígenes de rata y de perro están
consideradas como los medios más frecuentes de transmisión. La
leptospirosis es, en la actualidad, una enfermedad peligrosa, incluso para el
hombre. Las leptospiras son sensibles a la acción de los rayos solares, al
calor y a los desinfectantes, pero viven bien fuera del organismo del
hospedante, en ambiente húmedo (agua, alcantarillas, etc.).

Leptospira canícola. En la actualidad se considera como baja a la


incidencia de esta enfermedad. Afecta, normalmente, a ejemplares jóvenes
que viven en la ciudad. El perro se contagia a través de la ingestión o
inhalación de orinas contaminadas de perro. En la sangre se produce la
multiplicación y difusión de las leptospiras que, después de cinco o siete
días, se localizan en el riñón, haciéndole aumentar notablemente de
volumen. A partir de ese momento en adelante, y durante algunas semanas,
los orines de los animales afectados eliminan las leptospiras. Los riñones
resultan gravemente dañados, e incluso, según algunos autores, también
ejemplares cura dos son afectados por una nefritis intersticial crónica.

Síntomas. En la forma leve pueden estar completamente ausentes signos


clínicos, o presentarse bajo la forma de un malestar temporal. En la forma
grave, la temperatura es elevada, el decaimiento es fuerte, existe congestión
conjuntival, intensa sed, vómito, dolor abdominal, diarrea hemorrágica,
deshidratación, estado urémico con presencia de úlceras en la cavidad oral,
tos, goteo nasal, a veces subictericia o ictericia y disminución de la
cantidad de orina que es de color obscuro.

Recientemente se ha demostrado que están en aumento las infecciones de


tipo subclínico.

Diagnóstico. En la forma leve no es fácil realizar el diagnóstico. Cuando la


leptospira está en la sangre (primera semana) puede determinarse su
presencia con análisis de laboratorio que utilizan métodos especiales,
debido a las reducidas dimensiones de los microorganismos.

En la forma grave es posible establecer el daño renal ocasionado por las


leptospiras, a través de un examen que mide la funcionalidad renal. En
efecto, en los ejemplares afectados por la L. canicola se presenta una
modesta proteinuria y en el sedimento urinario existen glóbulos rojos,
glóbulos blancos y formaciones granulares.

Terapia. Los antibióticos (estreptomicina, penicilina, tetraciclina) pueden


eliminar las leptospiras de la sangre y de los riñones. En los ejemplares con
vómito debe aplicarse una terapia antihemética: solución glucosada,

52
solución electrolítica de la vena. La diálisis peritoneal es importantísima,
sobre todo en los casos en que la funcionalidad del riñón está gravemente
comprometida.

Profilaxis. Vacuna de gérmenes muertos, mezclados con presencia, tanto


del serotipo canícola, como icterohaemorrhagiae, realizada a los tres meses
y repetida después de 15 ó 20 días. En el perro adulto debe repetirse cada 6
ó 12 meses. La necesidad de repetir la vacunación para la leptospirosis cada
año o antes se debe al hecho que los antígenos estimulan una inmunidad de
corta duración.

Leptospira icterohaemorrhagiae. También esta enfermedad tiene, en la


actualidad, una incidencia baja, tal vez debido a los programas de
vacunación y al amplio empleo de antibióticos. Sin embargo, cuando se
presenta, tiene un desarrollo clínico grave. La penetración de la L.
icterohaemorrhagiae en el perro se lleva a cabo, principalmente, a través de
los orines de la rata de alcantarilla. El período de presencia en la sangre
(leptospiremia) es análogo al de la L. canicola. La L. Icterohaemorrhagiae
determina la degeneración y muerte de las células del hígado y, además,
una hemorragia de los vasos sanguíneos.

Síntomas. Temperatura elevada, ictericia, vómitos, sed, diarrea con sangre.


La muerte puede producirse después de pocas horas del comienzo de la
enfermedad, o en el espacio de pocos días.

Diagnóstico. Relativamente fácil en cuanto surge imprevistamente en


sujetos jóvenes con ictericia y fiebre. Los análisis de laboratorio son
iguales a los utilizados para el diagnóstico de la infección de la L. canicola.

Terapia. La respuesta a la curación está estrechamente unida con el


momento de inicio de la terapia, y los resultados son, por tanto, muy
variables. La terapia sigue la dirección dada por la L. canicola. En los casos
graves deben practicarse transfusiones de sangre, administración de
hepatoprotectores, vitaminas.

Profilaxis. Como para la L. canicola.

ESTOMATlTlS GANGRENOSA

Es una infección grave de la mucosa oral, debida a gérmenes del tipo


espiroquetas y bacilos fusiformes, normalmente presentes en la boca, pero
que desarrollan una actividad patógena en el curso de enfermedades
infecciosas, avitaminosis C, en las intoxicaciones, envenenamientos y,

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general, en todas las enfermedades debilitantes. La enfermedad surge en el
cuello de los dientes, como consecuencia de la acumulación de sarro y se
extiende a la punta de las raíces del diente, causando periostitis alveolar.
Después hay necrosis y ulceración de las encías con la presencia de
pseudomembranas.

Terapia. Remoción del sarro, limpieza de la cavidad oral, remoción de los


dientes cariados o con principio de caries, lavado con una solución de
bicarbonato de sodio al 10 por 100, pinceladas sobre las encías y el cuello
con soluciones a base de iodo. Terapia antibiótica sistémica durante 10 ó 20
días. Dieta hiperproteica y aportación de vitaminas.

Profilaxis. Remoción periódica del sarro y eliminación de los dientes


flojos. Después de la extracción de un diente debe aplicarse una terapia
antibiótica.

ENFERMEDADES POR MICOPLASMAS

Los micoplasmas, muy similares a las bacterias si no fuera por la carencia


de la pared celular son, desde hace poco tiempo, considerados como
responsables, en el perro, de algunas enfermedades. Tienen un tropismo por
la mucosa conjuntival, oral, senos paranasales, donde causa inflamaciones.
Los micoplasmas han sido aislados en perros machos poco fecundos y en
perros estériles. Además se ha establecido una relación entre la presencia
de micoplasmas con abortos y mortalidad neonatal precoz. El examen
clínico y los análisis de laboratorio resultan muy difíciles.

Terapia. Los oicoplasmas son muy poco sensibles a un gran número de


antibióticos y a las sulfamidas en general. Se emplean antibióticos como la
tetraciclina, la eritromicina, la espiramicina.

SOBRE LAS ENFERMEDADES POR VIRUS


Los virus son agentes infecciosos extremadamente pequeños, miden entre
20 y 30 nm. (nanómetros = millonésimas de milímetro), capaces de
parasitar células animales, vegetales o bacterianas. Para completar su ciclo
deben reproducirse en células vivas, y por este motivo se denominan
parásitos obligados. Su determinación requiere laboratorios especializados
donde, con microscopio electrónico y otras técnicas sofisticadas, pueden
definirse las características del virus. Son insensibles a los antibióticos y
sulfamidas normales que, en cambio, impiden su multiplicación y causan la
muerte de un gran número de bacterias. Los virus, a diferencia de las
bacterias, están provistos de un solo ácido nucleico.

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Como los protozoarios y las bacterias, los virus estimulan al organismo
para producir anticuerpos, sustancias encargadas de la defensa de aquél.
Cada anticuerpo corresponde a un determinado antígeno (virus, bacteria,
etc.), con el cual se combina para hacerlo inocuo.

Después de la penetración del virus en el organismo, que puede producirse


de diferentes maneras, como puede ser a través de la mucosa oral,
nasofaríngea, de la conjuntiva, de la región respiratoria, del tubo digestivo
o por la piel, como consecuencia de hechos traumáticos o portadores
(atrópodos), éste incrementa de número a expensas de las células más
sensibles. Desde aquí se extiende por el organismos a otras partes del
cuerpo, donde continúa su actividad para después, a través de la sangre y de
la linfa, llegar a los tejidos de su predilección. Aquí se desarrollan las
lesiones que permiten evidenciar las manifestaciones clínicas. Los daños,
en los tejidos y órganos, producidos por los virus se deben a la muerte
celular (necrosis) o a hechos de proliferación de los tejidos (hiperplasia).

El organismo atacado por virus reacciona produciendo anticuerpos. Esto


permite realizar un diagnóstico serológico con métodos especiales de
laboratorio. En efecto, es posible medir y confrontar el nivel de anticuerpos
presente, después de 15 ó 20 días de la aparición de la enfermedad.

Un aumento del volumen de anticuerpos entre las dos determinaciones,


evidencian una infección reciente. La inmunofluorescencia es siempre una
técnica serológica que permite identificar el virus en materia proveniente
del animal enfermo, aunque éste se encuentre clínicamente sano.

CORONAVIRUS

Es un virus que en el perro determina una infección de la región


gastrointestinal, de desarrollo benigno. El virus tiene una incubación de 24
a 96 horas, y presenta una gran contagiosidad, sobre todo en las perreras y
en los criaderos. La edad de los animales afectados está comprendida entre
las nueve semanas y los diez años de vida.

Síntomas. Modesto decaimiento en ausencia de fiebre (temperatura 38,3


39,2°). Las heces son blandas, fétidas, de color amarillo con presencia de
mucosidad y, a veces, de sangre. La mortalidad (porcentaje de los
ejemplares afectados) es elevada, tanto en las perreras como en los
criaderos, y el desarrollo clínico es variable, según la edad de los
ejemplares. Los cachorros pueden llegar a la muerte después de 24 ó 36
horas, si surge una disbacteriosis, pero, normalmente, se curan en 8 ó 10

55
días. En los perros adultos, el desarrollo clínico es relativamente benigno.
Los análisis de sangre ponen en evidencia un número normal de leucocitos.

Lesiones nátomo. Pared intestinal edematosa y hemorrágica, rápido


aumento de los nódulos linfáticos, atrovia de los vellos intestinales.

Terapia. Suspensión de la alimentación durante 24 ó 36 horas.


Sucesivamente, dieta a base de arroz, queso fresco y caldo de carne cada
ocho horas. Soluciones electrolíticas y glucosadas en vena para los
ejemplares gravemente afectados. Sustancias astringentes y reparadoras de
la mucosa grastrointestinal.

Profilaxis. No existen productos capaces de garantizar la inmunización del


perro. Es una buena norma realizar una limpieza de los boxes con agua
caliente a presión y emplear desinfectantes a base de cloramina o
formalina.

ROTAVIRUS

Es un virus que causa diarrea, tanto en el perro como en el hombre,


bóvidos, suidos, monos, etc. Es altamente contagioso para los cachorros de
pocas horas o días de vida.

Síntomas. El vómito es escaso. Grave diarrea con la consiguiente


deshidratación. La mortalidad de los cachorros va del 5 al 60 por 100.

Lesiones anátomo. Afinamiento de la pared intestinal y atrovia de los


vellos.

Terapia. Sintomática, igual a la del coronavirus.

Profilaxis. Como para el coronavirus, no existen vacunas. Es hipotética la


creación de vacunas con virus vivos atenuados para suministrar a los
cachorros, inmediatamente después del nacimiento, aun antes que hayan
ingerido el calostro de la madre.

SOBRE EL PARVOVIRUS
El parvovirus es un virus que no sólo ataca al perro, sino también al gato,
determinando una gravísima gastroenteritis, provocando aborto y
mortalidad neonatal. Se contagian perros de todas las edades, de manera
particular los cachorros, entre los cuales se verifica un alto porcentaje de
mortalidad, aunque también se dan casos de muerte entre los adultos.

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La parvovirosis está considerada como una enfermedad relativamente
reciente. Se ha señalado por primera vez en el año 1970. Entre 1976 y 1977
se pone en evidencia la enorme difusión de este virus entre los perros de los
Estados Unidos, en 1978 es señalada en Australia y en Holanda

El virus prefiere atacar células en rápido desarrollo, causando gravísimos


daños. Esto explica la localización del parvovirus, en los cachorros
lactantes, en el músculo cardíaco, que en este período está en rápido
crecimiento. El 70 por 100 de los ejemplares afectados se mueren en un
plazo de 3 a 8 semanas. En cambio, en los cachorros en destete o
destetados, el virus se localiza, preferiblemente, en las células de la mucosa
intestinal y, más precisamente, en la base del vello intestinal que en esta
edad es sede de una intensa multiplicación celular.

Según algunos autores, la parvovirosis del perro se debería a una mutación


del virus causante de la panleucopenia del gato. Son afectados perros
adultos, generalmente agotados o muy viejos, sin embargo, los más
receptivos son los ejemplares jóvenes o muy jóvenes, en los cuales se asiste
a una forma hiperaguda. La penetración del virus se produce a través de la
mucosa oral o nasal, a causa de ejemplares que eliminan el virus a través
del vómito y las heces. La incubación varía de 5 a 6 días.

Síntomas. Son de tipo gastrointestinal, con alta mortalidad en los


cachorros, y una mortalidad variable del 10 al 70 por 100. Hay
decaimiento, inapetencia, vómito persistente de tipo biliar. En las primeras
24 48 horas, puede no haber defecación con dolor abdominal y contracción,
después de lo cual hay diarrea con heces de color amarillo marrón, con
presencia de sangre. Las mucosas explorables están congestionadas. La
temperatura es normal o subnormal (39 39,5°), pudiendo, a veces, llegar a
los 40 - 41°, aunque después desciende rápidamente. En los ejemplares más
jóvenes se produce, en 24 ó 28 horas, shock y espasmos. En los cachorros
con miocarditis, la muerte puede ser imprevista o presentarse por
dificultades respiratorias, aumento de la frecuencia cardíaca, aumento del
pulso y edema pulmonar. La mortalidad es del 70 al 80 por 100.
Normalmente, la forma miocárdica y la gastroentérica nunca se dan en el
mismo ejemplar.

Análisis de laboratorio. El aislamiento del virus requiere métodos


sofisticados, que no son de fácil aplicación en los laboratorios comunes.
Con tal finalidad, puede emplearse la microscopia electrónica o a través de
la determinación del virus en los tejidos o en las heces, con el método de la
inmunofluorescencia.

57
La extracción de dos muestras de sangre en el plazo de quince días, la una
de la otra, puede poner en evidencia eventuales dinámicas de anticuerpos
específicos, pero también esta investigación requiere estructuras especiales
de laboratorio.

Diagnóstico diferencial. Gastroenteritis alimenticia (esporádica,


imprevista, sin temperatura con una evolución benigna), gastroenteritis
parasitaria (evolución lenta y desarrollo subagudo, ausencia de vómito,
análisis coprológico positivo), gastroenteritis por coronavirus (contagiosa,
vómito y diarrea, desarrollo benigno, falta de leucopenia), gastroenteritis
por rotavirus (menos contagiosa, desarrollo benigno), leptospirosis
(esporádica, hipotermia, ictericia, vómito con olor fétido, diarrea catarral
hemorrágica), moquillo en la forma entérica (temperatura elevada, goteo
nasal y óculo conjuntival, tos, fotofobia, sequedad de la trufa,
complicaciones pulmonares), hepatitis viral (esporádica, total mortalidad en
los cachorros, ojo azul), pancreatitis (cólicos fuertes, hiperlepemia).

Lesiones anátomo. Deshidratación de la piel, úlcera en el estómago,


edema de la pared intestinal diseminada por pequeñas hemorragias,
nódulos linfáticos meseraicos hiperplásticos, placas de Peyer, ampliadas
con fenómenos nodulares necróticos, inflamación de la superficie del
hígado, etc. En los ejemplares jóvenes, miocarditis con daño en los flancos,
hidropericardio y edema pulmonar.

Terapia. Antiheméticos, solución dectrolítica isotónica, solución


glucosada, antibióticos de amplio espectro, fármacos de acción
antihemorrágica, fármacos capaces de reducir las intrusiones compulsivas
del intestino, vitaminas hidro y lipo solubles, aminoácidos, estrato
córticosuprarrenal y, eventualmente, cortisona durante un solo día.
También se recurre al empleo de fármacos antivirales.

Profilaxis por vacunas. Pueden utilizarse vacunas de cepas felinas


inactivas (muerta), atenuada (viva) o vacunas de cepas caninas inactivadas
(muerta) o atenuada (viva).
Se ha demostrado la eficación de la vacuna de la panleueopenia del gato.
Es una vacunación que se basa en el principio de la inmunidad cruzada, que
puede realizarse con virus atenuado (eficaz durante un año, pero peligroso
por eventuales mutantes) o con vacuna inactivada. Esta es menos eficaz
con respecto a la anterior. Son necesarias dos intervenciones en el cachorro,
y debe repetirse una tercera después de seis meses. En el perro adulto se
realiza una vacunación anual. También puede realizarse en ejemplares en
estado de gestación. Se aconseja realizar la vacunación dos o tres semanas
antes del parto, para aumentar la entidad de anticuerpos presentes en el

58
calostro. Según algunos autores, la vacunación con antígenos felinos puede
realizarse conjuntamente con la vacunación contra las enfermedades
infecciosas más comunes. En los cachorros, la vacunación se realiza en la
sexta semana de vida y repetida en la octava. En los cachorros existe un
alto riesgo en la segunda semana. En los ejemplares de doce semanas deben
realizarse dos vacunaciones separadas, entre 7 y 15 días. Para los
ejemplares recién llegados, la vacunación debería realizarse
preventivamente, o recurrir a una inyección de refuerzo si ya fue vacunado
antes.

Profilaxis ambiental. El virus de la parvovirosis está dotado de una noble


resistencia al mundo exterior, pero, sin embargo, resulta sensible a los
desinfectantes como el formol, el hipoclorito de sodio y la cloramina.

La higiene de los locales, no sólo debe hacerse con desinfectantes, sino


también con una adecuada limpieza a base de agua caliente a presión. Los
objetos de escaso valor que se encuentre en estos locales y no pueden
desinfectarse fácil mente, deben quemarse para evitar problemas.

ADENOVIRUS

Los adenovirus que afectan al perro se diferencian en CAV 1 y CAV 2,


porque son antigénicamente distintos. El primero es responsable de la
hepatitis infecciosa del perro, y el segundo, de una enfermedad respiratoria
contagiosa.

HEPATITIS INFECCIOSA DEL PERRO O ENFERMEDAD DE


RUBARTH

Es una enfermedad viral aguda, extendida por todo el mundo, que afecta al
hígado, la estructura linfoide y los endotelios del perro y del zorro,
causándoles, con frecuencia, la muerte. En una época, antes de la llegada
de la vacunación, la incidencia de esta enfermedad era muy elevada en la
población canina, con respecto a lo que es en la actualidad.

La infección se produce por contacto directo o por la saliva entre


ejemplares infectados y ejemplares sanos, o incluso a través de la orina o
las heces. El perro curado de hepatitis infecciosa puede eliminar el virus a
través de la orina, durante más de seis meses. Algunos autores sostienen
que el virus de la enfermedad de Rabarth puede transmitirse por vía
aerógena. Sin embargo, con mayor frecuencia, el virus penetra por vía oral
y se multiplica en las amígdalas, causando su inflamación. La saliva es
altamente infecciosa, por lo menos durante una semana después. De las

59
amígdalas, el virus pasa y se multiplica a los nódulos linfáticos y a otras
estructuras linfáticas, para después llegar a la sangre y, sucesivamente al
hígado y a los riñones.
El virus también puede provocar hemorragias cerebrales. A menudo, el
CAV 1 afecta a una parte del ojo, como el iris, el cuerpo ciliar, la túnica
úvea. A causa del edema y opacidad de la córnea se hace evidente el
denominado ojo azul.

Síntomas. El diagnóstico en las formas subclínicas es difícil, a causa de los


síntomas poco marcados, como malestar, modesto ascenso de la
temperatura, sin otras manifestaciones aparente. A posteriori, puede
aparecer una opacidad corneal que afecta a uno o a los dos ojos, y cuyo
desarrollo es benigno.
En las formas más graves, hay, inicialmente, una temperatura de 40 - 45°
C, que disminuye después de uno o dos días para subir durante otros cinco
o seis. Se evidencian, entonces, inapetencia total, sed, decaimiento grave, a
veces vómito y diarrea. Las amígdalas pueden presentarse notablemente
aumentadas de volumen, congestionadas y, a veces, hemorrágicas, o
también pueden ser normales. Las mucosas se presentan, en ocasiones,
pálidas e incluso más marcadas con la presencia de pequeñas hemorragias.
Hemorragias de magnitud variable, entre el tamaño de una cabeza de alfiler
y una lenteja, se producen sobre la piel.

También se presentan conjuntivitis y fotofobia (miedo a la luz, debido a la


inflamación de la conjuntiva). El ojo azul, que afecta normalmente a uno
solo, aparece, en el 20 por 100 de los animales, en vías de curación. Este
aspecto del ojo, debido al edema de la córnea y a su opacidad, persiste
durante dos o tres semanas y tiene a desaparecer en pocos días. Hay dolor
abdominal, particularmente marcado en la palpación del flanco derecho,
por hepatomegalia. En el mismo animal pueden presentarse,
simultáneamente, la hepatitis infecciosa y el moquillo, y/o leptospirosis.

La mortalidad en los ejemplares adultos es del 5 al 10 por 100, pudiendo


llegar, en los cachorros, al cien por cien.

Análisis de laboratorio. Aumento del tiempo de coagulación de la sangre,


leucopenia en la fase inicial (2.000 3.000 mm3), leucocitosis después de 15
ó 20 días.
En el estadio preagónico hay un aumento de la transaminasis serosas y de
la fosfatasis alcalina. En el animal curado es posible un diagnóstico a
posteriori, demostrando un aumento de los anticuerpos circulantes, en dos
muestras de sangre tomadas a una distancia de quince días.

60
La demostración, en las células ópticas, de la inclusión en el interior de su
núcleo, confirma la presencia del CAV 1.

Diagnóstico diferencial. El diagnóstico tiene en cuenta la modesta


afección del aparato respiratorio y de la marcada sintomatología
abdominal. En el moquillo hay ausencia de dolor abdominal, marcado
goteo nasal y ocular, además de síntomas nerviosos. En la leptospirosis
icterohemorrágica hay ausencia de dolor abdominal, brevísima hipertermia,
leucocitosis.

Exámenes anátomo. El hígado se presenta con su volumen aumentado,


congestionado, a veces recubierto de exudado seroso. El bazo aumenta de
volumen. Se producen hemorragias puntiformes que afectan a muchos
tejidos como la epidermis, mucosa gástrica intestinal, páncreas, epicardio,
endocardio, etc. En los cachorros, el timo es hemorrágico. Los nódulos
linfáticos aumentan su volumen y presentan hemorragias.

Terapia. Se realiza un tratamiento sintomático, debido a la inexistencia de


una terapia específica. Solución glucosada y electrolítica en vena y, en los
casos más graves, transfusión de sangre. Aminoácidos, vitaminas y,
eventualmente, antibióticos.

Profilaxis. Seroterapia para los ejemplares que viven donde se ha


desencadenado la enfermedad.

Puede emplearse vacuna de virus vivo atenuado, que proporciona una


buena inmunidad, pero que, sin embargo, puede causar efectos colaterales.
La vacuna inactiva (muerta) no es peligrosa, provee una tasa de anticuerpos
relativamente débil, por lo cual, en los cachorros, se aconsejan dos
vacunaciones distanciadas veinte días una de otra, y a la edad de noventa
días. En los ejemplares adultos se realiza un refuerzo anual. La vacunación
con virus vivos atenuados puede causar una momentánea opacidad (un
ejemplar en 250) de la córnea que desaparece al poco tiempo.

CAV 2

Como ya se ha dicho, pertenece a la familia de los adenovirus. Mientras el


CAV 1 es responsable en la mayoría de los casos, de una infección
sistemática aguda y sólo secundariamente de una forma respiratoria, el
CAV 2 tiene una predilección por el aparato respiratorio del perro, donde
causa amigdalitis y laringotraquitis, que pueden complicarse por gérmenes
de irrupción secundaria. Normalmente son afectados los animales jóvenes
que viven en colectividad. El desarrollo es benigno.

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Síntomas. Tos, goteo nasal de tipo seroso, seromucoso que dura pocos
días.

Terapia. Antibióticos de amplio espectro y mucolíticos.

Profilaxis. Mejorar las condiciones de higiene en los lugares donde los


perros viven en colectividad. Los perros que han superado la enfermedad
de CAV 2 están considerados como inmunes a los sucesivos ataques del
virus.

HERPESVIRUS

Los herpesvirus que afectan al perro causan diversas enfermedades. Uno es


responsable de enfermedad neonatal, infertilidad, y aborto, y el otro, de una
sintomatología nerviosa gravísima. Este virus determina infecciones de
desarrollo clínico diferente, según la edad de los ejemplares afectados. Se
considera como el virus de la colectividad, debido a que el contagio se
produce, por lo general, por contacto directo, que está facilitado en un
ambiente con gran densidad de perros. En la perra, este virus está
considerado como el responsable de la infertilidad y el aborto. En los
cachorros de pocos días es letal, y tiende a atenuar su efecto patógeno a
medida que aumenta la edad de los animales. Por último, en el perro adulto
provoca una enfermedad respiratoria de desarrollo benigno.

Síntomas. En los cachorros de pocos das (5 10) provoca una enfermedad


sistemática generalizada, que determina heces blandas de color amarillo,
respiración dificultosa, temperatura normal, inapetencia, vómito y gemido
ininterrumpido, que acompaña a los cachorros hasta la muerte. En las
camadas de pocos días de vida, la mortalidad es muy elevada (cien por
cien).
En los cachorros de dos o tres semanas y en los adultos, prevalecen los
síntomas respiratorios, estornudos, goteo nasal seroso o seromucoso por la
rinitis, temperatura normal, tos seca, colérica por la traqueobronquitis. El
desarrollo es, por lo general, benigno, si no intervienen gérmenes de
irrupción secundaria. En la hembra adulta, el virus es causa de una
enfermedad genital que se pone en evidencia con la congestión de la
mucosa vaginal, acompañada de pérdidas seromucosas de color blancuzco.
Provoca infertilidad temporal, aborto y mortalidad de los ejemplares recién
nacidos. En el macho adulto, el virus puede causar congestión prepucial. Se
ha demostrado que la infección es transmisible por vía venérea, por tanto,
pueden transmitirla el macho a la hembra.

62
El diagnóstico tiene en cuenta el hecho de que la enfermedad tiende a
presentarse, frecuentemente, en el mismo criadero o perrera, con resultados
letales en los cachorros; con sintomatología respiratoria en los adultos e
infertilidad y aborto en las perras.

Análisis de laboratorio. El aislamiento del virus de materia exudada


(goteo nasal o vaginal) de los órganos más afectados (pulmones, hígado,
riñones) de perros muertos, confirma la responsabilidad viral de la
enfermedad.

Diagnóstico diferencial. La forma septicémica, en los cachorros, donde la


mortalidad es elevada, y que se presenta con dolores abdominales, se
diferencia de la hepatitis infecciosa, que presenta síntomas análogos, por
medio del análisis de laboratorio. En el adulto, con síntomas respiratorios
deben considerarse otros virus (reovirus, adenovirus) y bacterias
(Bordetella bronquiséptica).
La forma genital debe diferenciarse del tumor de Stieker y de vaginitis y
balanopostitis, de origen vectorial.

Lesiones anátomo. En los cachorros de 5 a 10 días, que murieron por la


forma septicémica, se notan hemorragias en la epidermis, en la serosidad
del hígado, aumento de volumen del bazo, ingestión y edema pulmonar. En
los perros adultos, afectados por formas respiratorias traqueo

Terapia. No se conocen terapias para la forma septicémica. En los


ejemplares adultos se eligen antibióticos de amplio espectro.

Profilaxis. Aún no se utiliza una vacuna suficientemente válida, capaz de


reducir los daños de esta enfermedad. Es fundamental mantener buenas
condiciones de limpieza e higiene en el ambiente donde se encuentran los
ejemplares convalecientes.

PSEUDORRABIA O MORBO DE AUJESZKY

Es una enfermedad infecciosa viral (Herpes virus) que determina irritación


cutánea, convulsiones graves, postración total y muerte. Normalmente, el
perro se contagia comiendo carne de suidos infectada.

Síntomas. Inapetencia, a veces vómito y diarrea, picazón intensa, tan grave


como para que el animal se lastime.

Terapia. No existen terapias posibles.

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REOVIRUS

Aún no se ha determinado si el reovirus tiene una responsabilidad


significativa en la aparición de un síndrome respiratorio del perro con
desarrollo benigno. De hecho, ha sido aislado del aparato respiratorio, tanto
en perros sanos como en enfermos. La enfermedad no sólo es transmitida
por contagio directo, sino también por vía aerógena, a través de secreciones
de la nariz, de la orina y las heces. En el ejemplar receptivo, la tos se
presenta entre el 5.° y 10.° día, por el contacto con perros infectados.

Síntomas. Son comunes a los de otros agentes de enfermedades


respiratorias (CAV 2, Herpes virus, etc.). La tos es seca, intermitente, más
acentuada durante el esfuerzo físico o por la simple compresión del collar
en la tráquea. Por lo general, conserva el apetito y, a veces, se presenta un
goteo nasal del tipo seroso.
La duración de la enfermedad es de pocos días, pero en algunos ejemplares
puede continuar, persistiendo factores ambientales negativos, durante largo
tiempo, convirtiéndose en bronco pulmonitis con elevada temperatura,
decaimiento general, respiración acelerada, dificultosa, mucosidad
seroespumosa, mucosas cianóticas hasta llegar a la muerte.
Como ya se ha dicho, los síntomas de reovirus pueden superponerse a otras
situaciones patológicas del aparato respiratorio y, por tanto, la
identificación del agente causante es importante para realizar los
diagnósticos.

Análisis de laboratorio. Para la búsqueda de los agentes virales se emplea


la técnica de la inmunofluorescencia. La eventual titulación de los
anticuerpos se hace en dos tiempos sucesivos, lo que permite, además,
identificar al virus patógeno. Por último, los análisis bacteriales identifican
un eventual agente bacteriano.

Diagnóstico diferencial. El diagnóstico diferencial debe excluir la


enfermedad por reovirus de otras formas virales que determinan un
síndrome análogo al descrito. Además se diferenciará el moquillo en su
forma pulmonar, el edema pulmonar agudo, la broncopulmonitis debida a
parásitos (Filaroides osleri).

Lesiones anátomo. En las formas graves existen focos de pulmonitis.

Terapia. No existe ningún tratamiento específico para eliminar el virus. Se


procede al uso de antibióticos por vía parenteral o por medio de aerosol,
con el fin de reducir el daño de complicaciones bacteriales. Además se

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utilizan sustancias anticatarrales para atenuar la irritación bronquial y
aliviar la tos.

Profilaxis. No existen en el comercio vacunas capaces de prevenir esta


enfermedad. Por tanto la prevención debe fundarse en el respeto de las
normas de higiene, en el cumplimiento de Ios programas de vacunación
para el moquillo y los adenovirus, así como en la reducción de las causas
de stress, la mala alimentación, oscilaciones térmicas en las veinticuatro
horas, humedad excesiva, mala aireación y superpoblación de Ios locales
de recuperación.

SOBRE EL PARAMYXOVIRUS

Moquillo. A pesar de que su incidencia ha disminuido notablemente,


gracias al empleo de vacunas, el moquillo está considerado, entre las
enfermedades infecciosas, como un gran problema para la patología del
perro. Normalmente son afectados los ejemplares menores de un año y, de
manera particular, los perros entre los 6 y los 12 meses de vida. El virus del
moquillo es un paramyxovirus, y es perfectamente acertada la relación
antigénica entre éste y el virus del sarampión humano. El niño que ha
vivido en estrecho contacto con un perro que ha estado afectado de esta
enfermedad, difícilmente contraerá el sarampión, ya que los anticuerpos
producidos por su organismo en el período durante el cual estuvo con
aquél, están en condiciones de impedir que el virus del sarampión lo
ataque.
El virus del moquillo es sensible al calor, a la luz y parece que es incapaz
de sobrevivir al pasaje a través del estómago y el intestino delgado del
perro, por lo cual, la vía respiratoria está considerada como el lugar más
probable de penetración del virus.
Por tanto, las formas de transmisión se llevan cabo, sobre todo, por
contacto directo entre individuos sanos y enfermos, aunque también puede
hacerse por la contaminación de los ambientes. El virus desarrolla,
primeramente, su actividad en la faringe y las amígdalas palatinas, para
luego invadir la circulación linfática y localizarse en los epitelios de todo el
organismo. El grado de afección de las estructuras epiteliales y del sistema
nervioso es muy variable de individuo a individuo.

Síntomas. El cuadro clínico es extremadamente variable, porque está


determinado por la edad del ejemplar, las características de la localización
del virus y la posibilidad de irrupción de gérmenes secundarios, que con
frecuencia acompañan y complican el moquillo.

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En los cachorros de 4 a 6 semanas de vida, la mortalidad es muy elevada,
hay inapetencia, diarrea con catarro y sangre, y grave deshidratación. En
los perros mayores de doce semanas de vida, la temperatura es de 40° C
durante un período de dos días, a lo cual sigue remisión por otros dos o
tres, acompañada de inapetencia, congestión y exudación serotos
intermitente, a veces vómito y diarrea. A este breve período sigue un
ascenso de la temperatura por la duración de la enfermedad, con síntomas
de bronquitis, broncopulmonitis, goteo nasal conjuntival purulento,
fotofobia, inyección nasal episcleral, diarrea con sangre, inapetencia
completa, erupciones pustulentas en el plano de las almohadillas plantares,
sequedad de la trufa que, además, presenta características de
agrandamiento. Se puede llegar a la muerte por complicaciones.

La encefalitis, que afecta al 50 por 100 de los ejemplares enfermos, puede


aparecer después de 10 ó 12 días de terminada la fiebre y causa depresión,
dolor muscular, falta de coordinación y movimiento en círculo, crisis
epilépticas, muerte.

El diagnóstico clínico se realiza fácilmente cuando las manifestaciones son


características. En el estadio inicial o en las formas complicadas por
bacterias u otros virus es indispensable recurrir a análisis de laboratorio.

Se realizan tampones amigdalares, para obtener el antígeno viral (a través


de la inmunofluorescencia) y para la búsqueda histológica de los cuerpos
inclusos.

En el estadio avanzado de la enfermedad, el diagnóstico puede realizarse


confrontando el aumento del número de anticuerpos en el espacio de quince
días, entre la primera y segunda muestra.

Diagnóstico diferencial. Debe realizarse para las enfermedades virales


(herpes virus, reo virus, SV 5), en las cuales no hay complicaciones
nerviosas, para la eptatis infecciosa, que es causa de anemia y de opacidad
de la córnea más a menudo monolateral, para la rabia, en la cual hay caída
del tercer párpado, estrabismo y mayor agresividad; para la leptospirosis,
donde no hay óculo-conjuntivales; para la toxoplasmosis, donde hay
alteraciones respiratorias y nerviosas, pero están ausente las óculo-
conjuntivales. En los cachorros, algunas graves parasitosis debidas a
coccidias, ascáridos o anquilostomas, pueden desencadenar una
sintomatología inscribible en el moquillo. Es, por tanto, importante realizar
un examen de las heces.

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Examen anátomo. El examen anátomo-patológico pone en evidencia las
lesiones, en uno o varios aparatos, determinadas por el virus o por el
resultado virus más bacterias.

Aparato respiratorio. Congestión de las mucosas, presencia de exudado


seromucoso y mucupurulento, traqueitis, bronquitis, broncopulmonitis y
pulmonitis, miocardiosis, derrame pericárdico hemorrágico, gastritis,
enteritis con exudado catarral mucoso y/o fibroso, hiperqueratosis de la
trufa y en las almohadillas plantares.

Terapia. No existe terapia específica. Los antibióticos de amplio espectro


reconducen el daño de las infecciones secundarias sin influir mínimamente
en el virus. Es aconsejada una terapia sintomática con mucolíticos (en la
forma respiratoria) astringentes (en la forma gastroentérica). En las fases
iniciales de la enfermedad está indicado el suministro, en dosis elevadas, de
suero hiperinmune. Es, particularmente importante mantener a los
ejemplares enfermos en ambiente caldeado, tranquilo, realizando frecuentes
limpiezas con gasas o algodón humedecidos, para retirar el abundante
exudado nasal y ocular existente.

Profilaxis. Se utilizan vacunas vivas atenuadas conjuntamente con el


antígeno de la hepatitis o hepatitis infecciosa más leptospira.

Debido a que el moquillo es una enfermedad que afecta,


fundamentalmente, a los perros jóvenes, es de gran importancia llevar a
cabo, oportunamente, las vacunaciones indicadas. Normal mente, un
cachorro nacido de perra vacunada pierde totalmente la provisión de
anticuerpos, proporcionados por la madre a través del calostro, después de
los tres meses de vida. De esto surge la necesidad de vacunar al cachorro a
los tres meses de vida y repetirla a los quince días en los lugares donde el
moquillo no es frecuente. En cambio, en las zonas donde es endémico, el
cachorro deberá ser vacunado a los dos meses de vida, con una repetición a
los 15 o 30 días. La cantidad de anticuerpos capaz de garantizar el estado
de inmunidad en el perro está presente ocho días después de la vacunación.

Para los ejemplares adultos es conveniente que la vacunación se realice,


normalmente, una vez al año.

RHABDOVIRUS

Rabia. Es una enfermedad infecciosa que lesiona gravemente el sistema


nervioso central de los mamíferos domésticos, de los selváticos y del
hombre, que en algunas ocasiones llega a producir la muerte.

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La infección es trasmitida con mordeduras, lamidas en las mucosas o por
las soluciones de segregación continua de los animales infectados. Estos
puede ser perros, gatos, lobos, zorros, roedores, etc.

En América Latina, la rabia también es transmitida por los murciélagos.


Los animales salvajes constituyen el receptáculo natural de la rabia (rabia
salvaje), y el perro puede servir de lazo entre la rabia salvaje y la rabia
urbana. Según algunos autores, el virus, en el punto de penetración, en las
fibras musculares y en el tejido conectivo, permanece algo de tiempo y se
multiplica para llegar después, a través de los ejes nerviosos, al sistema
nervioso central.

Según otros autores, en el lugar de la mordedura no existe respuesta viral,


sino una inmediata migración del virus hacia el sistema nervioso central, al
que invade una vez llegado, se multiplica y se distribuye a lo largo de los
nervios, esta vez de manera centrípeta.

En este período se produce la eliminación del virus, a través de las


glándulas salivares, las que constituyen un punto de intensa multiplicación
viral. El 70 por 100 de los perros afectados tiene gran cantidad de virus en
las glándulas salivares. La posibilidad de un perro enfermo de contagiar la
rabia a otros perros a través de la saliva es elevada, ya que resulta
infecciosa hasta cinco días antes de la aparición de los síntomas clínicos.
La incubación puede variar de un mínimo de 5 días a un máximo de 10 ó
14 meses, pero, normalmente, está comprendida entre las dos y las ocho
semanas, después de lo cual se presentan los primeros síntomas.

Síntomas. Inicialmente se presentan variaciones del carácter. El perro


agresivo y mordedor se vuelve dócil, mientras el afectuoso y sociable se
hace agresivo. Existe la tendencia de los ejemplares a esconderse en
lugares oscuros y apartados, en estado anoréxico con temperatura subfebril.

Después se hace evidentes fenómenos alucinatorios. El perro reguea, ladra,


festeja a cosas y personas imaginarias, hace como si cazara moscas con la
boca.

En esta primera fase, que afecta a los ojos, puede observarse un modesto
estrabismo, movimientos oscilatorios y, a veces, rotatorios de los glóbulos
oculares. Sobre la piel, en el punto de la herida o de la mordedura, puede
presentarse un prurito intenso. Este síntoma, que no siempre aparece, puede
ser tan grave que el perro llega a autolesionarse. El animal manifiesta una
excesiva necesidad de comer cualquier cosa, debido a la falta del sentido de

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la saciedad y del gusto. Este comportamiento le lleva a ingerir cualquier
objetos (piedras, clavos, vidrio, madera, papel, etc.) con las consiguientes
consecuencias. Luego siente una gran sed, pero la parálisis de la laringe le
impide deglutir. Hay abundante producción de saliva y pérdida de la
misma. Siempre a causa de la parálisis faringolaríngea, la voz sufre
modificaciones y el ladrido se vuelve ronco o se convierte en aullidos
prolongados. En el 25 por 100 de los casos de perros rabiosos se
manifiestan estados de notable excitación, que pueden durar poco tiempo o
unas cinco horas para repetirse, después de momentos de tranquilidad. En
esta fase el perro presenta un aspecto confuso, trata de morder cualquier
cosa que se le ponga delante, tanto sea un objeto animado o inanimado, y
recorre, si no se le detiene, grandes distancias (40 - 50 km.). Sigue,
sucesivamente, una paresia generalizada que se pone en evidencia con
debilidad de las patas y de la cola, ptosis de los párpados, a veces de la
lengua y de la mandíbula, persistiendo dificultad en la deglución.

Los ojos presentan dilatación de las pupilas, estrabismo, descenso del tercer
párpado. Como hecho final, la respiración se vuelve dificultosa y se
produce la paresia de los músculos respiratorios. Difícilmente, la
enfermedad dura más de dos semanas, y por lo general, la muerte se
produce cinco días después de la aparición de los síntomas nerviosos.

Análisis de laboratorio. No es fácil realizar el diagnóstico en los


ejemplares vivos, por lo cual, es necesario llevar a cabo análisis de
laboratorio. El análisis histológico, hecho sobre materia cerebral del perro,
es capaz de poner en evidencia los cuerpos de Negri, sin embargo, esta
investigación no siempre es atendible. La inmunofluorescencia es el
método de laboratorio que revela la presencia del virus desde el primer
momento
en que éste invade el sistema nervioso central, y, por tanto, puede
considerarse como buena determinación de laboratorio.

Diagnóstico diferencial. El estado de excitación, por su duración tan


breve, puede pasar desapercibido al propietario, por lo cual es preciso
considerar la posibilidad de que un perro está afectado de rabia cuando se
tienen cambios de carácter, acompañados de parálisis progresiva.

Por tanto, es preciso tomar en consideración las enfermedades que pueden


afectar el sistema nervioso central como el moquillo, pseudorrabia,
toxoplasmosis, epilepsia, tumores cerebrales, hechos traumáticos,
envenenamientos, cuerpos extraños en la cavidad orofaríngea, tétanos,
faltas de calcio, uremia.

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Profilaxis. Está dirigida a prevenir la infección en el hombre a través del
control de la rabia en las especies selváticas y en el perro. El perro
sospechoso de rabia no es suprimido, sino aislado en una jaula segura, por
lo menos durante diez días, y controlado, tanto desde el punto de vista
sintomático como con análisis de laboratorio. El perro enfermo de rabia
raramente vive más de cinco días desde la aparición de los síntomas
nerviosos.
Las vacunas, actualmente a disposición, son suficientes para estimular al
organismo a producir anticuerpos contra la infección rabiosa, y la mas
comúnmente utilizada está constituida por virus vivo, atenuado (cepa de
Flury).

PARAMYXOVIRUS

SV. 5. Es una enfermedad respiratoria que se manifiesta en el perro como


consecuencia de un exceso de stress (enfriamientos, largos viajes,
enfermedades debilitantes). Hay una mayor incidencia de esta enfermedad
en los ejemplares que viven en colectividad. El virus se transmite de
ejemplar sano a ejemplar enfermo, por contacto directo y por vía aerógena.

Síntomas. Están estrechamente relacionados con las situaciones


ambientales y a la intervención de los gérmenes de irrupción secundaria. Se
manifiesta temperatura elevada, sentidos deprimidos, goteo nasal seroso,
mucupurulento, tos seca. El desarrollo de la enfermedad es normalmente
benigno. Se requiere el auxilio del laboratorio, el que, a través de técnicas
de inmunofluorescencia o pruebas serológicas, permite determinar al virus.

Terapia. El uso de antibióticos tiene la finalidad de impedir la


complicación provocada por gérmenes de irrupción secundaria (bodatella,
mycoplasma, etc.). Además se emplean mucolíticos, antiinflamatorios y
antiistamínicos.

Profilaxis. No existen vacunas. Deben evitarse por tanto, todas las causas
agotadoras que puedan favorecer la aparición de esta enfermedad.

ADIESTRAMIENTO

La decisión de compartir nuestras vivencias con un animal como el perro


no siempre es tan sencilla como pudiera parecer. Las travesuras, el
adiestramiento, siquiera básico, el cuidado e higiene y el tiempo que
debemos dedicar a nuestro mejor amigo irracional son factores a

70
contemplar con absoluta frialdad y cálculo, antes de optar por una elección
precipitada.
Aquellos hogares, sobre todo en las grandes ciudades, que acogen una
familia más o menos grande, han de contar con la decisión unánime de
todos los miembros familiares, de aceptar los pros y contras inherentes a la
posesión de un perro.

Siempre han de considerarse muy seriamente los inconvenientes. Las


ventajas se nos darán, por añadidura, con la lealtad, la fidelidad y el cariño
incondicional de un ser vivo, inteligente y sumiso, que no regateará ni
siquiera su vida en defensa de sus amos. No debe parecer que seamos
reacios a tener un perro en la familia, ni mucho menos, sólo intentamos que
no haya perros abandonados o rechazados por sus amos al poco tiempo de
haberlos adquirido.
El perro, sobre todo en la ciudad, requiere atenciones y tiempo. Se
necesitan un par de horas, a lo largo del día, distribuidas en tres o cuatro
veces, para que el animalito pueda salir a un parque o jardín a correr, gastar
energías y, lógicamente, evacuar sus residuos fisiológicos.

En la casa ha de existir un rincón con una cesta o colchoneta que sea el


dormitorio de nuestro perro. Asimismo, deben dedicarse algunos minutos a
la preparación del alimento y a la higiene del animalito. Un cachorro
pequeño deberá efectuar de tres a cinco comidas diarias, según la edad, y
bajar a la calle con mucha más frecuencia, para que se convierta en un ser
limpio y ordenado.

EDUCACION BASICA DEL CACHORRO

Una vez aceptado, por el consejo de familia, el perro en casa, la mayoría de


nosotros decidimos comprar o adoptar un gracioso pequeñuelo de dos o tres
meses de edad.
Aquí comienzan los problemas para los no iniciados, y surgen las
discrepancias sobre la forma más adecuada de educar a nuestro perro.

¿Cómo evitar que llore por las noches? ¿Por qué elige la mejor alfombra
para hacer sus más groseras necesidades fisiológicas? ¿De que manera
hemos de convencerle para que acepte el rincón que le hemos destinado?
Estas y otras cuestiones han de surgir, inevitablemente, y pueden ser
solventadas conociendo la fisiología del cachorro y dedicándole bastante
tiempo y cierta constancia.

El pequeño, cuando es separado de su madre y hermanos, sufre un lógico y


evidente stress , que hay que mitigar y comprender. Le asignaremos una

71
cesta, previendo el tamaño definitivo del animal, acorde con su raza o
antecesores, en su caso, y sobre ella dejaremos una toalla o prenda lavable
que haya estado en contacto con la madre. De esta forma, el animalito
acudirá a ese sitio de olor familiar, permaneciendo acurrucado en el mismo.
El lloriqueo nocturno, o cuando está solo, puede intentar paliarse, situando
junto a la cesta un reloj despertador de cuerda, que con su acompasado tic-
tac acompañará al cachorro, recordándole los latidos del corazón materno.
Aun así, el perrillo intentará conseguir la compañía de sus amos,
durmiendo en la alfombra o, lo que es peor, en misma cama de sus
propietarios. Esta costumbre, una vez iniciada, será difícil y traumática de
erradicar, y sólo cabe la energía inicial, no permitiendo esas primeras
noches que el animalito se salga con la suya..., ablandándonos el corazón
con sus lamentos.

A fuerza de paciencia se consigue que nuestro joven pupilo admita su cesta


y el rincón que se asigne, aprovechando los trucos ya mencionados de la
toalla y del despertador o, tal vez, dejando que, cansado de lloriquear,
acepte su nueva situación.

El problema de las necesidades del cachorro podría llenar un volumen


completo sobre consulta respuestas y recetas más o menos milagrosas para
que el animalito se contenga en casa y evacue en la calle. Es fundamental, a
este respecto habituar a nuestro joven amigo a efectuar evacuaciones en la
tierra de espacios adecuados o, por lo menos, en la de los alcorques de los
árboles de las avenidas ciudadanas.

Contentarse con que la vía pública sea una letrina canina es poco
civilizado, sucio y absolutamente irresponsable por parte del amo.
Naturalmente, este capítulo supondrá una dedicación y paciencia
constantes, durante los primeros meses, que posteriormente nos
compensará la posesión de un perro limpio y civilizado. La frecuencia de
comidas del cachorro de dos meses es de cuatro a cinco diarias, y ha de
bajársele a los lugares indicados, en brazos, inmediatamente después de
cada toma.

Además, si cada tres horas, incluso por la noche, se saca al perrillo a la


tierra, en la calle, pronto se habituar a no orinarse en la casa. Cada vez que
el pequeño haga correctamente sus deposiciones se le premiará con caricias
y palabras cariñosas. Aun con todos estos desvelos puede ocurrir que el
animalito ensucie en casa, pues bien, no debe nunca restregarse el hocico
del perro por la suciedad ni pegarle, esto sólo conseguirá desconcertarle y
tornarle nervioso.

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A lo largo del desarrollo, la dentición y su muda supone, muchas veces, la
manía, por parte del cachorro, de morder todo lo que encuentra a su
alcance. Como norma básica, no debe dejarse mucho tiempo solo al perrito,
y es conveniente ofrecerle un hueso de goma endurecida, que será a la vez
juguete y terapéutica para sus dientes.

Una de las manías más molestas de gran número de perros consiste en


saludar a sus amos y visitantes, poniendo sus patas delanteras sobre la
persona y dando saltos y cabriolas a dos patas. Esta costumbre, que puede
calificarse cuando menos de molesta si se trata de animales adultos de razas
de gran tamaño, se evita desde su comienzo pisando, el amo, con suavidad,
los dedos de las patas traseras cada vez que el animalito se abalance..., en
pocos días, la fea costumbre habrá sido relegada y el can adoptará otras
actitudes de bienvenida tan efusivas pero menos pesadas.

EL COMPORTAMIENTO EN LA CALLE

Otra de las primeras enseñanzas que deben impartirse a nuestro joven perro
es la absoluta obediencia a la llamada del amo. El cachorro en la calle
pronto comienza a corretear, a seguir a determinadas personas e, incluso, a
intentar jugar con otros congéneres. Las ordenanzas municipales, en casi
todos los países, exigen que los perros siempre caminen sujetos por la
trailla que debe portar su amo. Sin embargo, y aunque esto sea lo
preceptivo y deseable con animales adultos, al pequeño debe habituársele a
bajar suelto, pero sin despegarse del costado izquierdo de su amo. Esta
lección, no siempre fácil de aprender, deberá ser impartida en cada uno de
nuestros paseos, castigando sin dureza y alabando efusivamente los aciertos
de nuestro joven amigo. Este tipo de educación primaria debe combinarse
con la automática respuesta a la llamada. En este punto de educación, el
carácter del animal juega un papel muy importante, hasta el punto de que
muchos ejemplares aprenden casi solos y otros, los distraídos, se
empecinan en hacer caso omiso a la llamada del amo y sólo vuelven
cuando quieren. Una característica primordial que debe considerarse casi
regla de oro es no pegar nunca al animalito ni regañarle cuando se
aproxime a nosotros, por más que lo haga, tras largo rato de huida. Muy al
contrario, debemos halagarle y estimularle cada vez que decida volver con
el amo.

El comportamiento de huida o desobediencia a la llamada provoca, y lo


decimos por experiencia, en el propietario un sentimiento de rebeldía y
frustración que hemos de dominar a toda costa. ¿Cómo hacer volver a un
perro que se marcha y no atiende a nuestra llamada? En primer lugar,
nunca deberemos correr hacia él, ni perseguirle.

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El mejor sistema es el desprecio aparente y volver sobre nuestros pasos
dando la espalda al animalito, claro que a veces, el cachorro se entretiene y
despista durante largo rato antes de darse cuenta que está solo. En este
momento, al pequeño rebelde se le cae, literalmente, el mundo encima,
gime, trota buscando desesperadamente a su dueño entre los paseantes y
asocia el mal rato con la travesura cometida. Este lapso de tiempo debe ser
cubierto por un amigo, desconocido para el perro, que tenga siempre
localizado al animalito. De esta forma, repitiendo el tratamiento si es
necesario, suele conseguirse, cuando menos, que el perro no nos pierda de
vista y acuda en el momento en que aparentemente le demos la espalda. La
obediencia a la llamada en los ejemplares que de forma regular tienen el
comportamiento antedicho, deberá ser resuelta en el adiestramiento
específico con ayuda de un profesional.

La conducción del perro con correa es otra de las primeras fases de


educación básica. La trailla puede ser metálica, con manija de cuero suave
o de cuero liso o trenzado, aunque modernamente se utilizan otras de fibra
sintética que pueden alargarse a voluntad y pueden ser recogidas poco a
poco mediante un ingenioso mecanismo. No obstante, somos más
partidarios de los modelos clásicos, sobre todo si han de aparejarse a perros
gran tamaño. El animalito debe ir a la parte izquierda de su conductor,
adaptándose al paso del amo, sin dar tirones ni frenazos bruscos, ni, por
supuesto, arrastrar al amo.

Muchos animalitos comprenden desde cachorros lo que su propietario


espera de ellos y se adaptan maravillosamente a la correa y al collar, pero
otros, tercos y nerviosos, se obstinan en ser ellos los que saquen a pasear a
sus dueños y no a la inversa. Tener un perro de esta índole se convierte en
un peligro físico y en una auténtica tortura. Los paseos no son ratos
agradables, obligaciones enojosas y forcejeantes. Hay tener muy en cuenta,
en contra de la opinión generalizada, que este molesto defecto no se corrige
sólo con la edad y, muy probablemente, sólo podrá agravarse llegando a ser
consustancial con el can.

La corrección y perfeccionamiento del paseo del perro sujeto con la correa


debe iniciarse desde los cinco o seis meses de edad del animalito,
utilizando, si fuera preciso, collares de pasador que asfixian al cachorro
cada vez que tira indebidamente, pero el mejor sistema es el papirotazo en
el hocico con el periódico, a la vez que se pronuncia un no brusco, pero no
estentóreo. Cuando el perro vuelva a dar un tirón se insiste en la voz no con
otro papirotazo fulminante. Los pasos correctos al aire del amo se deben
premiar con palabras cariñosas y palmaditas suaves. De esta forma, con

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paciencia, pero sin ceder en ningún momento, se logrará un adiestramiento
básico de convivencia, que hará de nuestro animalito un ser querido con el
que estaremos deseando compartir el menor rato libre y que, si lo
deseamos, podremos someter a una educación más refinada, a un
bachillerato que lógicamente deberá impartir un adiestrador experimentado.

TIPOS DE ADIESTRAMIENTO

Las normas básicas de convivencia que podemos nosotros mismos enseñar


a nuestro perro, salvo casos excepcionales, suelen bastar para la mayoría de
los aficionados. No obstante, un perro puede educarse muchísimo mejor
dependiendo ya del carácter y las facultades del animal y de la escuela en la
que se le enseñe. Los perros de caza, en función de su raza y utilización,
necesitarán una educación cinegética, los pastores requerirán el aprendizaje
y la práctica en la conducción de rebaños y todas las funciones propias de
estos abnegados seres. Las razas de guardería y defensa han de ser
condicionadas para proteger la vida y bienes de sus amos y para observar
una obediencia absoluta a las órdenes de viva voz o por gestos que les
comuniquen sus propietarios. Otros perros pueden aprender multitudes de
trucos, e incluso ser utilizados por las fuerzas de salvamento de
organizaciones internacionales como especialistas en rescates o
acompañantes de ciegos y enfermos. Estos adiestramientos especializados
no pueden describirse en pocas páginas, y deberán siempre ser realizados
por personas expertas que conozcan todas las reacciones de los canes.

PRUEBAS DE OBEDIENCIA

Con este nombre se conocen una serie reducida de ejercicios muy sencillos,
en apariencia, pero que, según las razas y los distintos ejemplares, pueden
llegar a convertirse en escollos insalvables y podrán señalar, en gran
medida, la aptitud del perro para ser enseñado en esta o aquella
especialidad.

SENTADO, ECHADO, EN MARCHA

Pruebas casi elementales de adiestramiento básico; debe comenzarse a


iniciar al perro en estas disciplinas a partir de los tres meses de edad. Casi
todas las obras escritas sobre el mejor amigo del hombre desaconsejan que
se use ningún tipo de enseñanza hasta pasado el año edad. Esta máxima, sin
duda acertada, se refiere al verdadero adiestramiento, pero no a esas
elementales normas básicas de comportamiento condicionado; pero,
desafortunadamente, se extendido la costumbre de dejar que los cachorros
hagan lo que quieran hasta los trece o catorce meses, y a nosotros,

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particularmente, no nos parece aconsejable. Es evidente que la tolerancia,
durante estos primeros meses, debe ser amplia la mayor parte del tiempo,
pero unos pocos minutos de clase, en los que no debe permitirse ninguna
contradicción, son muy aconsejables y en los muchos perros que hemos
manejado se han demostrado excelentes pilares de disciplina. Tener un
perro educado no es, ni mucho menos, someter continuamente a un animal
a nuestros despóticos caprichos, sino disfrutar de un amigo sano, limpio y
correcto.

La posición de marcha con la correa puesta, que ya hemos comentado, es el


primer punto de arranque de esta etapa. Durante el paseo, el animalito, que
ya no da tirones, debe mantenerse literalmente pegado al costado del
propietario girar a derecha o izquierda, según el rumbo que tome el
conductor, siempre junto a la pierna izquierda de la persona. Para que las
evoluciones puedan hacerse correctamente y perro y amo no tropiecen, el
can deberá llevar la cabeza a la altura de la pierna del hombre, ni más
adelantado ni más retrasado. En el caso de que el perro fuese adelantado
respecto a la persona, ésta tropezaría con él al girar hacia la izquierda o
daría un tirón de la correa si la vuelta fuese hacia la derecha. Si el dueño se
detiene, el perro deberá parar o lo que es más correcto, sentarse sin perder
de vista al amo, pero no queramos avanzar demasiado y continuaremos por
etapas

La posición sentado, Sen o sit, se ensaya apoyando la palma de la mano


sobre los cuartos traseros del animal, con fuerza, para obligarle a sentarse a
la vez que se repite en voz enérgica pero no estridente, la orden
correspondiente. Las primeras veces, el perro, desconcertado, tratará de
levantarse o echarse tumbado al suelo..., un seco no bastará para hacerle
comprender que no es eso lo que queremos, y en pocas sesiones el perro
obedecerá la orden sentado con la correa puesta. Para el platz o echado
sirve el mismo tipo de indicaciones, pero deberemos esforzarnos en que el
perro se eche con el cuerpo recto entre sus patas, en lo que se llama postura
de esfinge, y no permitir que se quede medio tumbado sobre una pata
trasera o, menos aún, acostado completamente.

Estos ejercicios, realizados con el perro sujeto con la correa, deben


repetirse un mínimo de dos veces diarias, con una duración por clase no
superior a los cinco minutos.

La perseverancia y constancia en la ejecución de las disciplinas permitirá


en veinte o treinta días que el perro convierta la lección en hábito,
momento en el que podremos intentar avanzar un grado más el aprendizaje
de nuestro irracional, pero encantador, compañero.

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La conducción del perro con la correa al paso del amo, cambiando al
unísono de dirección y sentándose a su lado cuando éste se pare frente a un
cruce en la calzada o para conversar con un conocido, no se perfeccionará
hasta que el animal no haya cumplido el año largo de edad, pero la
exigencia previa mediante órdenes podrá intentarse a partir de los seis
meses.

OBEDIENCIA SIN CORREA. LA LLAMADA

Constituye otro peldaño superior en el adiestramiento y puede combinarse


con las disciplinas anteriores. En realidad, deben ejercitarse análogos
ejercicios, pero con el perro libre. Durante esta fase, deberán administrarse
muchos momentos de expansión, tanto mayores cuanto más joven sea el
animal, combinando estos con una palabra clave que indique al cachorro
que es libre para jugar, correr e incluso alejarse un poco.

La llamada es un eslabón crucial en todo el proceso de obediencia e incluso


básica para el perfeccionamiento de cualquier tipo de adiestramiento.
Supone el paso esencial que ha de unir hombre y perro. La orden de
llamada, en el idioma que se elija, ha de ser corta, sonora y fonéticamente
distinguible de cualquier otra. Precederá siempre al nombre del perro. Por
ejemplo: ven, kazán, deberá modularse en función de la distancia a la que
se encuentre el animal y ha de ser ineludiblemente cumplida a la carrera,
quedando el can sentado al llegar a su dueño.

El mecanismo de la recompensa es el único efectivo para estimular el


cumplimiento de este ejercicio y ha de combinarse incluso la alabanza con
la galleta especial para canes o un bombón de adiestramiento, sin azúcar,
con sabor agradable para los animales. La desobediencia puede castigarse
suavemente mediante una treta psicológica, desentendiéndose
aparentemente del díscolo o, en casos de total indisciplina, mediante un
pequeño remojón de agua dirigida a presión por el ayudante del
adiestrador. En algunas escuelas se utiliza un collar con dos terminales
eléctricos unidos a un radiotransmisor que puede, a distancia, suministrar
una descarga de bajo voltaje. Este sistema, usado sin reiteración y como
última solución, sólo debe autorizarse en adiestradores registrados y nunca
por los particulares que podrían, aun sin querer, martirizar a su propio
perro.

Aunque esta orden de llamada sea cumplida en cualquier ocasión y de


forma inmediata, deberá ser practicada diariamente varias veces,
recompensando siempre la llegada con halagos y caricias.

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TRAÍDA Y DEPOSITO DE OBJETOS

Tras la respuesta inmediata a la orden de llamada, puede pasarse en pruebas


de obediencia a la permanencia en posición de echado por parte del perro,
esta etapa supone que el animal quede inmóvil en el lugar indicado, aunque
el dueño o el adiestrador desaparezca de su vista, incluso durante largos
períodos de tiempo.

Para comenzar estos ejercicios se necesitan, imprescindiblemente, dos


personas. Una, el adiestrador o propietario, que con el perro en obediencia
de paseo habrá de detenerse en un lugar cualquiera ordenando al perro que
se eche o que se siente. Cumplido esto y añadiendo la orden seguida tras el
nombre del perro, por ejemplo: Kazán quédate o King Stay, debe el dueño
alejarse lentamente, corrigiendo al animal cuando quiera levantarse. Esta
fase requiere mucha paciencia y un entrenamiento cuidadoso y severo.
Cuando la persona que trabaja con el alumno se vuelva de espaldas a él y
camine, otro observador debe vigilar que el can no se levante, y si lo hace
así, levantará el brazo avisando al profesor, que de esta forma podrá, con
un no enérgico, sorprender al díscolo en plena acción. Una recomendación
importantísima es que jamás, mientras el perro trabaja esperando en
posición de Stay, debe llamársele desde lejos. Como hemos citado
anteriormente, la obediencia a la llamada debe ser fulminante y
contrarrestar la orden de parada. Por este motivo, cuando el animal, echado
o sentado, a veces durante muchos minutos, ve aproximarse al dueño debe
permanecer en esa postura hasta que lleguemos junto a él y rompamos la
orden, sin olvidar palmadas y halagos.

Un animal joven que obedece la llamada y la permanencia puede aprender


rápidamente entrenamientos más especializados.

La traída y depósito de objetos es una lección que los cachorros aprenden


jugando con una pelota maciza u otro tipo de juguetes especiales para
animales. El clásico trozo de palo que lanzamos para hacer correr a nuestro
perro y él nos devuelve alborozado, moviendo el rabo y saltando para que
sigamos jugando, es un ejemplo simple de la facilidad con que puede
cubrirse esta etapa de aprendizaje, pero hay que cuidar que los objetos no
sean maltratados y que sean escrupulosamente depositados a los pies del
amo.

ADIESTRAMIENTO EN RAZAS DE DEFENSA

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Cada día más en boga, para asegurar la protección de bienes y personas, las
razas de guardería y defensa tienen ciertas características comunes y más
acusadas que en los otros tipos de perros. El carácter, ímpetu y agresividad
de estos animales está fuertemente marcado y, por tanto, para evitar
convertirles en fieras peligrosas, incluso para sus propietarios o sus
familias, deben ser estrictamente adiestrados en pruebas de obediencia. La
llamada y la paralización de cualquier acto han de responder a las voces
correspondientes, seguidas de su nombre.

Si en cualquier tipo de aprendizaje el perro ha de conocer su nombre, en


ataque y defensa es alga primordial, ya que pueden manejarse varios
ejemplares simultáneamente y cada uno responder a su cometido.

Quieto, fuera o Out, sea cual sea la orden utilizada, tiene que funcionar
como una ballesta, incluso congelando un ataque de un perro ya lanzado.

Es evidente que este tipo de enseñanzas difícilmente puede ser impartido


por cualquier aficionado, pero, sin embargo, sí es conveniente que el dueño
del animal trabaje con el adiestrador, para compenetrarse con !as
reacciones y resabios de su pupilo.

La guardería de viviendas puede ser iniciada acostumbrando al perro a que


se asocie la presencia de extraños con algo desagradable. Por ejemplo, si en
una casa cualquiera en la que el futuro defensor está libre por todo el
recinto, jugando con sus amos y familiares, se encierra al animal cada vez
que alguien ajeno a la familia o a las amistades íntimas llame a la puerta y
penetre en la casa, el instinto del can hará que rápidamente ladre y no
permita el paso a las personas extrañas. Naturalmente, un aprendizaje
especializado pulirá y completará, hasta grados increíbles, la agudeza y
versatilidad del perro.

Para los ejercicios de ataque y defensa se requiere el concurso de una o


varias personas que hagan el papel de malos y que deben ir protegidos con
petos y mangas especiales, pero nunca nos cansaremos de insistir en que
este tipo de lecciones sólo deben ser impartidas por expertos.

La custodia de objetos es otra de las habilidades que pueden abarcar los


individuos pertenecientes a razas de defensa y guardería. Esta enseñan está
estrechamente ligada a la de permanencia un lugar, y presupone la perfecta
ejecución de misma. El dueño dejará un objeto bien impregnado con su
olor (por ejemplo, un maletín con ropa interior usada) junto al perro,
dándole orden de guarda unida a la de Stay. Tras alejarse, aparecerá un
malo protegido reglamentariamente y con un palo en la mano intentará

79
acercarse dubitativamente al maletín, provocando la alerta del can que no
ha de atacarle si no se acerca a la prenda protegida, pero que debe
intimidarle con gruñidos. Esta prueba bien realizada es de una belleza
increíble y denota la bravura, dedicación y valentía de nuestros mejores
amigos.

DISCIPLINAS COMPLEMENTARIAS

La dedicación, las aptitudes inherentes a cada perro y las largas jornadas de


aprendizaje hacen de los animales adiestrados auxiliares muy valiosos y a
veces insustituibles, y que, además del alto precio que alcanzan, consiguen
un afecto que no tiene tasación, por parte de sus propietarios. El
envenenamiento de los perros guardianes o su inutilización con anestésicos
administrados por vía oral es una práctica común de determinados
delincuentes, que así pueden, sin trabas, acceder al interior de las viviendas
para satisfacer sus poco lícitos fines.

¿Cómo puede envenenarse a nuestro ladrador guardián? La estricnina, el


cianuro o cualquier otro tóxico envuelto en carne picada o queso y lanzados
al interior del jardín o de la propiedad serán, en la mayoría de las
ocasiones, glotonamente devorados por los canes que a los pocos minutos
habrán fallecido o estarán inutilizados para la misión que les había sido
encomendada. La aceptación de alimento sólo por los dueños o las
personas conocidas del perro es una fase del adiestramiento que exige una
contrapartida importante de los propietarios: la obligación de no separarse
del perro ni siquiera en períodos de vacaciones, o asegurarse que siempre
habrá una persona del círculo, aceptado por el can, que pueda ofrecerle la
comida.

Este tipo de lecciones muy específicas ha de ser meditado muy


concienzudamente, ya que el animal es capaz de dejarse morir de hambre
antes de contravenir las enseñanzas recibidas, y un capricho inconsciente
podrá hacer peligrar la vida de nuestro leal y fiero amigo.

Suponiendo que aceptamos la obligación de no separarnos nunca de


nuestro guardián, la mecánica de la habituación a no comer nada que no le
haya sido ofrecido por sus amos es relativamente sencilla, y puede
comenzar a partir de los cinco, seis o siete meses de edad del cachorro.
Para este tipo de clases necesitaremos la ayuda del veterinario que, en
función del peso vivo del animal, nos preparará o recetará heméticos
violentos poco odoríferos, para que no sean detectados por el olfato del
can. Una vez preparadas las raciones purgantes o desagradables, se
encapsulan con gelatina de repostería, utilizando guantes esterilizados de

80
un solo uso. Posteriormente, con la gelatina fría se recubren aquellos
alimentos más apetecidos por nuestro perro: carne picada, queso fundido y
chocolate, por ejemplo; formando bolas de unos 7 u 8 cm. de diámetro
aproximado.

Unos días antes de comenzar estos tratamientos, habremos de regularizar al


máximo las horas de comida del alumno, y ofrecerle el alimento en el
mismo recipiente y sujetándole por el collar hasta que digamos la orden:
come, en tono muy suave y acariciante. En ese momento se deja libre al
animal para que pueda ingerir el alimento. Cuando termine, tanto si ha
acabado con la ración como si le sobra algo, se retirará el recipiente y sólo
volverá a ofrecérsele a la hora acostumbrada. Para empezar la segunda
etapa necesario recurrir a la ayuda de amigos y vecinos poco o nada
conocidos por el perro y que nunca puedan, eventualmente, cuidar de él ni
en ausencia de sus propietarios. Estas personas ofrecerán los cebos
previamente manipulados que, sin duda, el perro aceptará glotonamente. En
ese instante, el amo debe reconvenir al animalito con un enérgico no,
seguido del nombre del can. Esta advertencia, que no será escuchada, estará
seguida de la detección de la sustancia desagradable o vomitiva, ya en las
fauces del perro, y bastarán dos o tres experiencias de esa índole para que
no vuelva a comer nada que no le sea previamente ofrecido por sus amos.

Tras estas enérgicas tretas, ha de dejarse descansar unas semanas al animal,


probándole de tarde en tarde con el mismo sistema y pasando último
peldaño en la especialidad: la no ingestión de comida encontrada en el
campo. Para esto se requiere un jardín o frecuentar espacios abiertos y dejar
estratégicamente los cebos esparcidos en lugares señalados para
posteriormente recogerlos y destruirlos.

Las enseñanzas pueden agudizarse recurriendo a las tentaciones, después


de tener un día sin comer al perro. Periódicamente, con una frecuencia no
inferior al mes, deberán de reproducirse estas circunstancias, que nos
asegurarán un compañero guardián insobornable a los halagos y al
alimento.

DESPRECIO AL SEXO

Normalmente es una técnica utilizada únicamente en los animales


auxiliares de los cuerpos de policía o del ejército muy especializados, o por
los servicios de seguridad de determinadas empresas. Requiere un utillaje
especial y debe ser absolutamente controlado por personal y adiestradores
muy sofisticados. Por otra parte, ha de incluir la contrapartida de la
satisfacción de los instintos sexuales, lo que requiere una perrera de

81
hembras muy nutrida y escalonada en cuanto al celo. Lógicamente, este
epígrafe está dedicado a los machos, ya que las hembras pueden ser
intervenidas y si no, solamente quedan retiradas del servicio durante unos
pocos días cada semestre.

La utilización del perro como guardería de viviendas o fincas se ejecuta,


fundamentalmente, en parejas o con hembras adiestradas. El macho, en casi
todas las razas, es más impetuoso, más fuerte y más agresivo, pero la
hembra es más intuitiva y, tal vez, más tenaz. La conjunción de los dos
sexos asegura un bloque defensivo casi inexpugnable, y de una eficacia
mucho mayor que la suma de las aptitudes individuales.

LA ELECCION DE LA RAZA PARA DEFENSA

Este punto es algo puramente subjetivo y que debe ser asumido por el
futuro propietario. Las inclinaciones estéticas y afectivas son
fundamentales, si bien, conviene tener en cuenta la disponibilidad de
espacio, la posibilidad de satisfacer la necesidad de cada raza en cuanto a
ejercicio, alimentación, higiene, etc.

Supuestos resueltos los impedimentos o condicionantes materiales, siempre


habremos de elegir un ejemplar y no una raza. Es evidente la
homogeneidad de características físicas y psicológicas que determinadas
razas suelen presentar, pero en ese contexto general existen individuos muy
diferentes. Es clásica la general aversión al dóberman por haber sido
exagerada la leyenda negra de la raza, así como la simpatía por el pastor
alemán. Estas actitudes son erróneas pues tan bueno o tan malo puede
resultar cualquiera de ellos como un bóxer, un gran danés o un airedale
terrier, y es lógico insistir en la actitud personal de cada ejemplar, lo que
los adiestradores llaman el carácter. Puede comprobarse que las
ilustraciones de este capítulo ha sido preferentemente dedicadas a
demostrar la perfección en el adiestramiento del dóberman. Más que a una
pura inclinación personal, la justificación gráfica de la existencia de
ejemplares como el inmortalizado en las imágenes se debe un mínimo
sentido de equidad en cuanto a la condiciones de determinados perros de
guardaría y defensa.

Hay que señalar que cualquier animal de más de 30 kg. de peso y con las
mandíbulas de los canes de defensa típicos puede acabar con la vida de una
persona, por lo cual, es necesario educar estos perros en una férrea
disciplina y no tolera que algunos desaprensivos puedan convertirla en
peligrosas fieras. El perro de guardería, atado permanentemente, salvo
escasos momentos, no es un animal representativo de su especie; se le ha

82
convertido en un auténtico neurótico que ni tiene nada que ver con lo más
bello y lo más noble de estos preciosos y entrañables animales.

LA EXPOSICION CANINA. ADIESTRAMIENTO

Las exhibiciones caninas en las que se conceden premios a los mejores


ejemplares de cada raza constituyen un mundo apasionante para los
aficionados y sobre todo para los criadores profesionales. Ocurre con cierta
frecuencia que los mejores animales, cuando estos son propiedad de
particulares, no son los que obtienen el campeonato y se debe pura y
simplemente a que no saben comportarse como auténticas estrellas en su
clase.

Las exposiciones caninas de belleza únicamente son muestras incompletas,


pero desgraciadamente cada vez más frecuentes, de las posibilidades de las
diferentes razas. Los grupos sometidos a trabajo, reglamentariamente, eran
juzgados en varias fases, pero las primeras eliminatorias comprendían
determinadas pruebas básicas en cada grupo. Esta práctica se va
abandonando y favorece la proliferación, en cada raza, de prototipos de
determinados standars, según los volubles designios de la moda cinofílica
imperante. Las consecuencias de esta atención preferencial a la belleza en
razas de trabajo pueden ser desastrosas, favoreciendo el perro de carácter
inestable, agresivo o huidizo, pero que tiene una lámina muy del gusto de
cada lugar en cada momento.

Apoyando, como es lógico, el adiestramiento que permita superar


holgadamente las pruebas de trabajo para aquellos perros que lo requieran,
hemos de señalar, siquiera brevemente, las líneas maestras que permitan a
un animal tener aire de campeón.

Estos ejercicios deben practicarse con varios perros juntos, a ser posible
variando los ejemplares, para que no se habitúen a sus compañeros de ring.
Utilizaremos la correa o trailla de concurso, intentando hacer comprender
al futuro ganador que con este aparejo sólo él existe en la pista. El ejemplar
de concurso adoptará inmóvil la postura en que le coloque el adiestrador
para hacer resaltar sus mejores cualidades, y deberá ignorar olímpicamente
a los demás colegas que junto a él compiten. Hemos podido observar, más
de una vez, en exposiciones internacionales cómo los paseadores de
algunos criaderos eliminan a los competidores de particulares poco
avezados, atropellando con los perros que no tienen demasiadas
posibilidades a los rivales e intentando así organizar peleas que pueden
acabar descalificando a ambos ejemplares o, en el mejor de los casos, al
camorrista, pero habiendo ya puesto nerviosos al perro y al amo con el

83
consiguiente hándicap para fases posteriores. Estas marrullerías, hasta
cierto punto lógicas, si no disculpables, son totalmente ineficaces contra los
perros sólidamente preparados.

Estas pruebas especiales para competición incluyen una importante


preparación psicológica; además de las carreras circulares con paso
elástico, las posturas o, mejor, las auténticas poses y las actitudes clásicas
han de complementarse con un exceso de halagos para nuestro participante,
que le permitan sentir la responsabilidad y la confianza de un auténtico
campeón.

Los ejemplares excesivamente fogosos deben ser sometidos horas antes de


la prueba a un ejercicio físico continuo y algo más intenso de lo habitual,
pero sin llegar a la extenuación. El equilibrio en este difícil arte es una tarea
que muy difícilmente puede llegar a lograr un particular con un sólo perro,
por lo que la colaboración entre aficionados se ha potenciado
especialmente en este tipo de aprendizaje, llegando incluso en exposiciones
a cambiarse el perro, exhibiéndolo un amigo y colocando el amo, alrededor
del ring mediante órdenes de silbato, al animal concursante.

Aunque los campeonatos influyen poderosamente en la cotización de


muchos ejemplares y lógicamente mueven enormes intereses, tanto de
afición como económicos, hemos de insistir en que no constituyen, a
nuestro juicio, la culminación de un adiestramiento, si bien, entrañan unas
peculiaridades especiales en el capítulo de enseñanzas caninas.

EL AUTOMÓVIL Y EL PERRO

Las exigencias de la vida moderna han planteado una nueva problemática


para el amante de los animales, y más concretamente para el cinófilo. El
automóvil es, hoy por hoy, una de las máquinas con más influencia en la
sociedad humana y, por ende, en los mejores amigos del hombres. Muchos
perros pasan más horas en el interior del automóvil de sus amos que
corriendo o jugando al aire libre, y, por otra parte, el desconocimiento
instintivo de las vías de circulación hace que cada vez sean más los
animalitos atropellados y muertos en calles, caminos y carreteras.
Ultimamente se plantea un adiestramiento, que va siendo impartido en
numerosas escuelas, conectando todas las facetas automovilísticas con la
problemática cinológica.

Además de enseñar a cruzar las vías urbanas y carreteras a los perros, se les
hace aprender a evitar caminos y autopistas, con la misma celeridad que los

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perros de pastor han asimilado estas lecciones, obligando a los rebaños a
permanecer el menor tiempo posible sobre el peligroso asfalto.

Seguramente, más común y desde luego más actual es la vida del perro
ciudadano en torno al automóvil. Los largos viajes de vacaciones, las
salidas de fin de semana e incluso los desplazamientos diarios, son ya parte
importantísima en la vida del can y exigen una serie de atenciones pocas
veces seguidas, para la comodidad y seguridad de todos los ocupantes del
automóvil. En muchos países está legislado en el código de la circulación
dónde debe viajar el perro y las condiciones mínimas que ha de exigir ese
habitáculo. Generalmente, el pasajero irracional debe ir alojado en la parte
trasera (quinta puerta) de los automóviles tipo ranchera, separado del resto
por una reja reglamentaria.

En otros modelos, dotados de amplio maletero trasero y para viajes cortos,


pueden instalarse unos accesorios que permiten dejar el portón semiabierto,
pero cerrado con llave, lo que asegura una circulación de aire suficiente. El
piso de la parte destinada al animalito debe tapizarse con un alfombra de
nudos adhesiva por la parte inferior, de forma que no pueda enrollarse,
dejando que la chapa esté en contacto directo con las patas y evitando así
que nuestro amigo se resbale y se maree. Aquellas personas que prefieran
viajar físicamente junto a su perro, no deben permitir, bajo ningún
concepto, que éste invada los asientos delanteros y han de bajar uno de los
cristales de las ventanillas traseras para que el aire pueda penetrar, pero sin
que exista suficiente espacio para que el animal pueda sacar la cabeza al
exterior. Esta costumbre es peligrosísima y, sin embargo, muy extendida.

La habituación al viaje debe comenzar lo antes posible, mejor desde


cachorro, para evitar los mareos del animal y sus probables y molesto
vómitos. No obstante, algunos animalitos, seguramente mal instalados,
sufren reiteradamente mareos en el automóvil. En estos casos debe acudirse
a la consulta veterinaria, pero pueden paliar los efectos negativos con la
administración de comprimidos antimareo para niños y estableciendo, en
cuanto a dosificación, una sencilla regla de tres entre el peso de las
personas y la dosis, y el equivalente óptimo para el perro. Hay que insistir
en la importancia de administrar las dosis correctas, ya que los efectos de
una sobremedicación pueden ser muy peligrosos para el organismo de los
animalitos.

Si por las circunstancias que fueren, los perros han de pasar largas horas en
el interior del automóvil, debe preverse la posición de aparcamientos para
dejar el vehículo siempre a la sombra, y con una de las ventanillas
entornada, permitiendo la entrada de aire. Un pequeño respiradero de 2 cm.

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de altura es suficiente en una o dos de las ventanillas. También debe
preverse un recipiente para agua involcable, que permita apagar la sed de
nuestro paciente y sufrido compañero.

Un importante capítulo correspondiente al perro en relación con los viajes


es el dedicado al equipaje de tan singular acompañante. En las etapas
superiores a veinticuatro horas, en las que, por tanto, hemos de dar de
comer a nuestro amigo fuera de casa, tendremos la precaución de llevar con
nosotros el comedero habitual y la colchoneta o cesta que hace las veces de
cama. Procuraremos no alterar las horas habituales de comida y, a ser
posible, intensificaremos los paseos. En playas, campings y otros lugares
públicos deberemos someter la libertad del perro a los reglamentos de cada
colectivo, procurando que no moleste a nuestros vecinos. Hay que
comprender que muchas personas no sienten la misma simpatía que
nosotros por los animales, y que pueden sentirse irritadas por el simple
contacto o proximidad del perro. Siempre debemos llevar en el automóvil
una correa y un bozal de repuesto, pues, en algunos casos, nos podemos ver
obligado a utilizarlos. Muchos hoteles, restaurantes y bares no admiten
perros y siempre es mejor prever esta contingencia y reservar plazas en los
lugares elegidos y deseados, previa consulta de aceptación de nuestros
amigos de cuatro patas.

El maletín del perro ha de constar de dos secciones fundamentales, la


higiénica y la sanitaria. En la primera habremos de incluir todos los útiles
cotidianos: cepillo, bastoncillos para las orejas, colonia bactericida, tijeras,
pinzas y dos collares antiparasitarios sin estrenar. El botiquín de campaña
debe llevar gasa, esparadrapo ancho, tablillas, tintura de iodo o solución de
mercuro-cromo, agua oxigenada, algodón, pomada y comprimidos
antiinflamatorios. Además es conveniente añadir pomada cicatrizante
antibiótica, jarabe o pastillas astringentes de sulfamidas neomicina y los
comprimidos antimareo correspondientes. Estas preocupaciones básicas
nos permiten afrontar conscientemente unas vacaciones tranquilas y
relativamente aseguradas que puedan convertirse en inolvidables gracias al
concurso de las continuas sorpresas que ha de depararnos nuestro perro.

LA SEPARACIÓN, LA CORRESPONDENCIA

Desgraciadamente, en muchas ocasiones, las circunstancias nos obligan a


separarnos o a deshacernos de nuestro perro. Un viaje inesperado, un
traslado a otro país con estrictas normas de cuarentena, etc.

Este triste momento debe ser resuelto con serenidad. No suele ser la medida
más acertada dejar animalito con algunos amigos o conocidos. Si la

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separación es momentánea habremos de elegir una guardería especializada,
regida o al menos visada por un veterinario, y si el perro ha sido adiestrado,
ha de alojarse en las instalaciones de la escuela canina. Este se ha
demostrado, en práctica, el mejor método para que el animal no sufra y
continúe alegre y confiado.

Lógicamente, el propietario telefonea regularmente al adiestrador, o al


regidor de la guardería para interesarse por el estado de su perro, pero éste
no sabe de su amo y a veces languidece irremediablemente. El remedio,
muy sencillo, consiste en enviar, lo antes posible, una prenda usada interior
del amo, por supuesto sin haber sido lavada, para que tenga un olor
apreciable que será entregada al animal. Este, al sentir el aroma de su
patrón conoce, de algún modo, que no está solo y que las añoranzas son
recíprocas. La separación definitiva es mucho más triste, y supone cortar de
raíz una relación muchas veces entrañable. La estancia previa con el
adiestrador y el cambio de hogar, si es posible, deben se llevadas con un
tacto exquisito, y caso de no encontrar un dueño adoptivo, hemos de
sufragar la estancia del animalito en la guardería hasta su muerte.

La vejez de perro ha de ser asumida casi como la de un ser querido de la


familia, aliviando su achaques, perdonando sus crisis de mal humos
acompañando en sus postreros meses al amigo que nos dedicó cariño,
fidelidad y lealtad.

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