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La montaña rusa

La montaña rusa debe su nombre a las diversiones desarrolladas durante el invierno en Rusia,
donde existían carros deslizables sobre la nieve. Fueron también conocidas en Francia, donde
agregaron los carros de tren a vías en desuso, y finalmente llegaron a Estados Unidos donde se
les llaman Roller coaster y son una popular atracción diseñada para ferias, parques de
atracciones y parques temáticos. En esencia es un sistema de rieles, que forman una pista o
(vía) (o varias) que sube y baja en circuitos diseñados específicamente, algunas veces con una o
más inversiones (entre la gran variedad de inversiones el más conocido es el rizo) que deja al
viajero cabezabajo brevemente. La pista no necesariamente tiene un circuito completo (cuando
el circuito está abierto es "shuttle"), aunque algunos puristas insisten en que no es una
verdadera montaña rusa. (Nótese que no todas las atracciones que circulan por un carril son
montañas rusas). La mayoría de montañas rusas tienen coches (carros) para dos, cuatro, o seis
pasajeros cada uno, donde se sientan para viajar por el circuito. El conjunto de todos los coches
(carros) unidos es un tren.

Una de las montañas rusas más famosas en el mundo es The Cyclone (en), es de madera, y
está en Astroland, Coney Island, Nueva York.

Las montañas rusas están pensadas para sentir riesgo, además de velocidad, air-times y fuerza
G. Por eso cuando pasan accidentes, atraen la atención del público, como el que pasó
fatalmente el 5 de septiembre de 2003 en la atracción aparentemente suave Big Thunder
Mountain en Disneyland California Adventure, que alarmó a todo EEUU.

Estadísticamente, las montañas rusas son muy seguras. La U.S. Consumer Product Safety
Commission estima que 134 visitantes de parques requirieron hospitalización en 2001 y las
muertes en las atracciones de ocio en general son aproximadamente de dos por año. De
acuerdo a un estudio realizado por Six Flags, hubo 319 millones de visitas en 2001. El estudio
concluyó que el visitante tenía una probabilidad de una entre más de doscientos cincuenta
millones de morir en el parque, y que las tasas de lesiones en atracciones infantiles, golf o sillas
voladores es mayor que la de las grandes atracciones mecánicas. En resumen, es más peligroso
el viaje en coche hasta el parque que la estancia en éste o el disfrute de sus atracciones.