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Los Signos de Bautismo

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Los signos del Bautismo

La mistagogia de la celebración

LOS SIGNOS Y SIMBOLOS Objetivo: Conocer la importancia de los signos y símbolos en la vida humana y en la Iglesia.

1.- ¿QUÉ ES UN SIGNO? ¿POR QUÉ SON IMPORTANTES LOS SIGNOS EN LA LITURGIA?

Toda nuestra vida está unida a los signos y símbolos ya que por medio de ellos expresamos nuestros sentimientos, ideas, pensamientos, emociones, miedos, alegrías, etc. Lo cual nos permite ver que el hombre no es una dualidad “cuerpo y espíritu”, sino una unidad: es cuerpo-espíritu y desde su totalidad se expresa y realiza, con palabras y gestos. De tal manera que llegamos a un punto tal que las palabras son insuficientes para manifestar los que queremos trasmitir, por ejemplo: como manifestar la satisfacción de una meta alcanzada, la alegría de encontrar a una persona que se ama, de sufrir por las dificultades de un conocido y el manifestar un saludo a otra persona, etc. Es aquí cuando las palabras no son suficientes, que utilizamos otro tipo de lenguaje: los signos y los símbolos, por ejemplo: dar la paz, un beso, una sonrisa, una bandera, una corona, un trofeo, un diploma, guiñar un ojo, etc. Aunque se suele utilizar el signo y el símbolo como sinónimos, conviene entender las diferencias. El signo 1

El signo es un objeto, fenómeno o acción material que representa o sustituye a otro objeto o acción. Entre el signo y el objeto que representa existe una relación natural. Apunta a una cosa exterior de sí mismo, por ejemplo: el humo indica la existencia del fuego. El signo nos orienta de un modo más o menos informativo, hacia la cosa significada, es una especie de mensaje que designa otra realidad. Los signos funcionan de muchas maneras: sacrificios, palabras, cantos, objetos sagrados, reverencias, fiestas, templos, etc. Simbolo El símbolo es la representación de una realidad mediante signos que no guarden relación natural con el hecho que sustituyen, significa armonía, unión, fundada en el amor verdadero y personal, por ejemplo: la realidad simbolizada en teología es siempre, de alguna manera, Dios en Jesucristo, a su vez los símbolos de Jesús se ven reflejados en sus milagros, gestos, etc. El Símbolo, por su misma etimología: sym-ballo, hace referencia a reunir, poner juntas dos partes de una misma cosa, que se hallaban separadas, a modo de totalidad. Criterios que determinan la naturaleza del símbolo: la relacionalidad y la consistencia. La realidad a la que remite el símbolo no es por supuesto una idea abstracta a la que podemos llegar por el discurso o la abstracción, sino a un sujeto real y misterioso. El símbolo es irreductible al lenguaje. Nunca el lenguaje podrá comunicar la plenitud de lo que comunica el símbolo, lo que Ricoeur llama el exceso de significación. El símbolo, “realizando un cortocircuito del lenguaje, es como la expresión exasperada de aquello que está siempre por decir, porque es indecible”. Los símbolos tienen a la vez un valor cognitivo y un valor expresivo. Me ayudan a conocer a los demás en su reducto íntimo más misterioso, y al mismo tiempo me ayudan a expresar y a comunicar a los demás mi reducto más misterioso, de modo que me conozcan En primer lugar los símbolos nos ayudan a captar las verdades profundas de los demás a las que no tenemos otro acceso. Los sentidos son más receptivos que el entendimiento. Acogen las sensaciones que les llegan, están realmente abiertos. No necesitan seleccionar los datos ni reordenarlos dentro de categorías preestablecidas, como hace la razón. La aproximación a la realidad que hacen los sentidos es más ingenua y directa, también más pasiva, pero más penetrante. En los símbolos se nos da una capacidad perceptiva de lo inmediato, que nos abre mejor a la trascendencia del otro y de ese modo posibilita la función integradora y

social del lenguaje. Lo real del hombre se alcanza muy limitadamente a través de la observación y las funciones comparativas y cuantificacionales de la ciencia o por medio de los sistemas lógicos de la razón. ¿Por qué son importantes los signos en la liturgia? El hombre, siendo un ser a la vez corporal y espiritual, expresa y percibe las realidades espirituales a través de signos y de símbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y símbolos para comunicarse con los demás, mediante el lenguaje, gestos y acciones. Lo mismo sucede en su relación con Dios. Es así como surge el símbolo sacramental cristiano, el cual nos lleva siempre, a Jesucristo, por medio de la fe.

El carácter simbólico de la liturgia se interpreta como sacramentalización de la salvación histórica, en su triple dimensión evocativa, empeñactiva y escatológica. Por ejemplo: El rito sacramental es un símbolo de la relación salvífica de Jesucristo con los hombres, que nos conduce, por encima del simbolismo natural, al designio de las misericordias de Dios Padre. Por otro lado el simbolismo es una categoría religiosa universal. Ciertamente que nuestra liturgia está centrada en el libro y en la Palabra, claro que la palabra es el primer signo que empleamos en la celebración que debería afectar a todo el hombre. Es decir, el mundo de la liturgia es una acción una comunicación total, hecha de palabras, pero también de gestos, movimientos, símbolos y acción. Podemos decir que el carácter simbólico de la comunicatividad en la liturgia, tiene una gran importante en la sensibilidad cristiana. Tal es el caso que los jóvenes y la religiosidad popular son factores que mueven a un repensamiento de la dinámica interior de la liturgia, ya que ellos buscan una mayor expresividad de los signos y del lenguaje simbólico. En síntesis, la liturgia se expresa en símbolos. Es trascendente en su contenido, para expresar la experiencia de la belleza de la vida cristiana. El símbolo nos introduce en 3

el misterio de la salvación de Jesucristo, que puede manifestarse en categorías fundamentales, como relacionalidad y densidad. Además, manifiesta el sentido de lo que se celebra. Etimología del símbolo litúrgico Por el símbolo sacramental llegamos al homo licturgicus, el hombre creado y restaurado según la imagen y semejanza de Dios, donde construimos nuestra reflexión teológica sobre la liturgia. Pero hablamos del símbolo sacramental cristiano, el cuarto nos lleva siempre, a Jesucristo, por medio de la fe. El carácter simbólico de la liturgia se interpreta como sacramentalización de la salvación histórica, en su triple dimensión evocativa, empeñactiva y escatológica. El rito sacramental es un símbolo de la relación salvífica de Jesucristo con los hombres, que nos conduce, por encima del simbolismo natural, al designio de las misericordias de Dios Padre. Podemos concluir que Cristo utilizó continuamente el lenguaje de los gestos simbólicos en su actuación salvadora: palabras, acciones, contacto con su mano, la forma de su mirar, los milagros, y ahora sigue haciéndolo de la misma manera, en el ámbito de este sacramento global llamado la Iglesia.

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LOS SIGNOS EN LA CELEBRACIÓN DE LOS SACRAMENTOS

Se recibe A través de

La liturgia se expresa en símbolos. Es trascendente en su contenido, para expresar la experiencia de la belleza de la vida cristiana. El símbolo nos introduce en el misterio de la salvación de Jesucristo, que puede manifestarse en categorías fundamentales, como relacionalidad y densidad. Además, manifiesta el sentido de lo que se celebra. Veamos el porqué de los gestos y símbolos en la celebración, la liturgia es de por sí una celebración en la que prevalece un lenguaje de símbolos. La liturgia es un conjunto de signos que nos introducen y comunican con el misterio que nos hacen experimentarlo, más que entenderlo. En pocas palabras el lenguaje simbólico es el que nos permite entrar en contacto con lo inaccesible: el misterio de la acción de Dios y de la presencia de Cristo. Veamos tres tipos de signos en los que la Iglesia celebra y vive su unión con Dios. Signos de la Alianza. El pueblo elegido recibe de Dios signos y símbolos distintivos que marcan su vida litúrgica: no son ya solamente celebraciones de ciclos cósmicos y de acontecimientos sociales, sino signos de la Alianza, símbolos de las grandes acciones de Dios en favor de su pueblo. Entre estos signos litúrgicos de la Antigua Alianza se puede nombrar la circuncisión, la unción, la consagración de reyes y sacerdotes, la imposición de manos, los sacrificios, y sobre todo la Pascua. La Iglesia ve en estos signos una prefiguración de los sacramentos de la Nueva Alianza. Signos asumidos por Cristo. En su predicación, el Jesús se sirve con frecuencia de los signos de la creación para dar a conocer los misterios el Reino de Dios (Cfr. Lc 8,10.) Realiza sus curaciones o subraya su predicación por medio de signos materiales o gestos simbólicos (Cfr. Jn 9,6; Mc 7,33-35; 8,22-25). Da un sentido nuevo a los hechos y a los signos de la Antigua Alianza, sobre todo al Éxodo y a la Pascua (Cfr. Lc 9,31; 22,7-20), porque El mismo es el sentido de todos esos signos. Signos sacramentales. Desde Pentecostés, el Espíritu Santo realiza la santificación a través de los signos sacramentales de su Iglesia. Los sacramentos de la Iglesia no anulan, sino purifican e integran toda la riqueza de los signos y de los símbolos del cosmos y de la vida social. Aún más, cumplen los tipos y las figuras de la Antigua 5

Alianza, significan y realizan la salvación obrada por Cristo, y prefiguran y anticipan la gloria del cielo. EL BAUTISMO En el bautismo, Cristo manifiesta públicamente su acción sacerdotal y salvadora es este el momento inaugural en que aparece como el Ungido del Señor, el Espíritu viene a ser el Crisma, no debe decirse que el Espíritu viene por vez primera a Cristo, sino que la plenitud del Espíritu de Jesús se hizo ostensible por vez primera en este acontecimiento, así Jesús viene a ser el Espiritual por excelencia. Al tener lugar el bautismo en medio de una manifestación teofánica, queda transformado el bautismo de Juan en el bautismo del Espíritu. El nuevo Testamento señala tres formas fundamentales de comunicación del Espíritu: -La teofánica y más visible. -La invisible y más personal. -La sacramental a través de los signos. Jesús antes de iniciar su vida pública, fue bautizado por Juan el Bautista. Después, Jesús habló del bautismo en varias ocasiones pero de una manera muy diferente a la de Juan, veamos las deferencias:

Entre los judíos, como en otros pueblos, se practicaban baños que simbolizaban esta purificación. Juan Bautista añade un elemento nuevo: exige conversión (Cfr. Lc 3, 3-14). Aún cuando Jesús no necesitaba de conversión. Él pide el bautismo a Juan, en humilde solidaridad con los pecadores, que somos todos nosotros. Después de la Resurrección, Cristo ordena a la Iglesia que bautice en

nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, estableciendo, de esta manera, una relación muy especial con las Tres Personas (Cfr. Mt 28, 18-20); vemos un sentido semejante, con relación a Moisés en (Cfr.1 Cor 10, 2). Esta relación con Dios implica una vida de conversión y de eliminación del pecado, una vida de fe. Sumergirse en las aguas del bautismo y salir de ellas es, pues, morir y resucitar con Cristo (Cfr. Rom 6, 3 y ss; Col 2, 20 - 3, 4). Esto es obra del Espíritu Santo (Cfr. Mt 3, 11; Hech 1, 5) En Hechos de los apóstoles se habla claramente que el bautismo con agua y la imposición de las manos son dos signos empleados por la iglesia apostólica para la donación del Espíritu, Pablo habla de unción en un sentido más bien Espiritual: somos ungidos por que se nos ha dado el mismo Espíritu que ungió a Cristo. Ambos signos sacramentales (bautismo con agua e imposición de manos) son claramente distinguibles pero no separables, se manifiesta la continuidad del la acción del Espíritu y la complementariedad de los dos momentos integrantes de la iniciación cristiana. En lenguaje simbólico, la persona puede estar inmersa en el sufrimiento (Cfr. Mc 10, 38; Lc 12, 50). La zambullida en el agua es símbolo de purificación: al salir del agua, el bautizado es otra persona. LA MATERIA Y LA FORMA DEL BAUTISMO Materia: La materia remota del Bautismo es el agua verdadera y natural, y para que la celebración sea lícita, debe estar bendecida. El Concilio de Trento declaró como dogma de fe, que la materia del bautismo es el agua natural, porque así lo dispuso Cristo y así lo hacían los apóstoles. Esta definición fue necesaria porque en ese momento, había que rebatir la doctrina de Lutero, que decía que se podía utilizar cualquier líquido. Además, existen unos argumentos que nos demuestran su conveniencia: sabemos que el agua lava el cuerpo, por lo que es la materia adecuada para lavar los pecados. La materia próxima es la ablución. Hay dos ritos que la Iglesia ha aceptado: infusión e inmersión. Forma: Las palabras que la constituyen son: (nombre) “Yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”. En estas palabras están representadas las partes que son esenciales, tales como: a) El ministro: “Yo”, b) El sujeto: “te”, 7

c) Bautizo: la acción que se realiza, d) La mención de la Santísima Trinidad y su clara distinción de las Tres Personas Divinas. Debe celebrarse en comunidad, ya que la fe tiene necesidad de la comunidad de creyentes, familia de Dios que recibe al nuevo hermano. POR EL BAUTISMO SOMOS UN PUEBLO DE SACERDOTES, PROFETAS Y REYES Por el Bautismo nos convertimos en ciudadanos de un pueblo nuevo, en familia de Dios, en miembros de la Iglesia, quien nos enseña a vivir en comunidad y nos envía para que ayudemos a otros a vivir como hijos de Dios. (Cfr. LG 9). Un pueblo de Sacerdotes: Los bautizados somos consagrados por la unción del Espíritu en pueblo sacerdotal. Con ésta unción somos capacitados para ofrecer nuestra vida a Dios en comunidad. Los bautizados practicamos nuestro sacerdocio cuando trabajamos, para que el Reino de Dios se haga presente en el mundo (Cfr. 1 Pe 2,9; Ap 1,6). Todos los bautizados tenemos el Sacerdocio común y algunos bautizados por vocación reciben el Sacerdocio ministerial. Un pueblo de Profetas-catequistas: Por el Bautismo tenemos el derecho de ser evangelizados y el deber de evangelizar, siendo catequistas en nuestra comunidad. Ser Profeta-Catequista: es vivir y anunciar el Evangelio en la realidad de cada día, siendo signos de fe; es denunciar las cosas que andan mal y estorban la vida cristiana de la comunidad (Cfr. Mt 18, 20; DP 994). Un pueblo de reyes: El cristiano es ungido rey, por eso tiene la misión de servir a Dios y a su comunidad. Ser Rey significa ponernos al servicio de nuestros hermanos (Cfr. Mt 23, 10-11). EFECTOS DEL BAUTISMO Los dos efectos principales son: la purificación de los pecados y el nuevo nacimiento en el Espíritu Santo La purificación de los pecados: El Bautismo nos purifica de todos los pecados, hace de nosotros una nueva creación, posibilitándonos también la santificación de nuestra persona. Perdona el pecado original y los pecados cometidos hasta el momento de recibir el Bautismo. Una criatura nueva por nacimiento en el Espíritu Santo: El Bautismo no solamente nos purifica de todos los pecados, nos hace también: una nueva creación (Cfr. 2 Co 5,17), un hijo adoptivo de Dios. (Cfr. Ga 4,57) que ha sido hecho partícipe de la naturaleza

divina (Cfr. 2 P 1,4), miembro de Cristo (Cfr. 1 Co 6,15; 12,27), coheredero con El (Cfr. Rm 8,17) y templo del Espíritu Santo (Cfr. 1 Co 6,19; CEC 1265). Al recibir la gracia santificante, se reciben las tres virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, y los dones del Espíritu Santo. El carácter bautismal: El bautismo imprime en el cristiano un sello espiritual indeleble, llamado "carácter”. Se entra a formar parte de la Iglesia: este Sacramento no se puede recibir más que una vez. Este carácter o sello nos asemeja a Cristo, además de marcarnos como pertenecientes a Dios. Por medio de él, somos incorporados a la Iglesia. Nos hacemos miembros del Cuerpo Místico de Cristo. LA CELEBRACIÓN DEL BAUTISMO Tiene cuatro momentos: A) rito de acogida, B) liturgia de la Palabra, C) liturgia del sacramento y D) rito de conclusión. A) Rito de acogida: El ministro da la bienvenida a la comunidad y pregunta a los padres: - El nombre del niño. - Que piden para él. -Si están dispuestos a educarlo en la fe cristiana. También preguntan a los padrinos si están dispuestos a ayudar a los padres a llevar a cabo esta labor. Después hace la señal de la cruz sobre la frente del niño como expresión de la unión con Cristo y con la comunidad cristiana. B) Liturgia de la Palabra: Se leen los textos de la Biblia en referencia al Bautismo. Oración de los fieles: toda la comunidad ruega a Dios por el niño, por sus padres y por toda la Iglesia. El ministro hace la señal de la cruz en el pecho del niño con el óleo de los catecúmenos como signo de la fuerza de Dios que le ayudará a mantenerse fiel a la fe cristiana. C) Liturgia del sacramento - El ministro bendice el agua e invoca a Dios. - Los padres y padrinos renuncian a todo lo que es opuesto a la fe cristiana y manifiestan que creen en la fe de la Iglesia. 9

- El rito del bautismo: el ministro derrama tres veces el agua sobre la cabeza del niño mientras dice: ¨Yo te Bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo¨ Después unge la cabeza del niño con el Santo Crisma, como signo de que el bautizado ha entrado a formar parte del pueblo de Dios, pueblo de ungidos, y coloca al niño una vestidura blanca, signo de la dignidad de cristiano. - Los padres o los padrinos se acercan al cirio pascual y encienden con él una vela, o bien la reciben encendida, simboliza la luz de Cristo de la que el bautizado participa y que está llamado a trasmitir al mundo. D) Rito de conclusión: Toda la comunidad cristiana reunida reza el Padre nuestro en nombre del niño que acaba de ser bautizado. El ministro imparte la bendición a la madre, al padre del niño y a todos los presentes. En síntesis:

¿Por qué es importante conocer el significado de estos signos?
En cuanto creaturas, las realidades sensibles pueden llegar a ser lugar de expresión de la acción de Dios que santifica a los hombres, y de la acción de los hombres que rinden su culto a Dios. Lo mismo sucede con los signos y símbolos de la vida social de los

hombres, lavar y ungir, partir el pan y compartir la copa, pueden expresar la presencia santificante de Dios y la gratitud del hombre hacia su Creador. La liturgia de la Iglesia presupone, integra y santifica elementos de la creación y de la cultura humana, confiriéndoles la dignidad de signos de la gracia, de la creación nueva en Jesucristo. Toda celebración sacramental es un encuentro de los hijos de Dios con su Padre, en Cristo y en el Espíritu Santo, y este encuentro se expresa como un diálogo a través de acciones y de palabras. Ciertamente, las acciones simbólicas son ya un lenguaje, pero es preciso que la Palabra de Dios y la respuesta de fe acompañen y vivifiquen estas acciones, a fin de que la semilla del Reino dé su fruto en la tierra buena. Las acciones litúrgicas significan lo que expresa la Palabra de Dios: a la vez la iniciativa gratuita de Dios y la respuesta de fe de su pueblo. Ahora bien todo lo litúrgico-sacramental acaece como signo, como primicia, si bien la plenitud aún no ha llegado. Tras la fiesta tornamos a la vida cotidiana. Tras el domingo viene el lunes. Tras la celebración hay que volver al trabajo y a la lucha. Pero hay que señalar periódicamente hacia dónde vamos, adónde nos lleva la lucha, sus motivaciones últimas, sus fines definitivos, el telos, el esjaton, el domingo que ya no tendrá un lunes, cuando entraremos definitivamente en su descanso (Cfr. Hb 4,11). Ante este signo nos llenamos de esperanza. La liturgia no es una evasión de la vida cotidiana, sino una manifestación eficaz de su núcleo más íntimo, que nos devuelve las ganas de seguir viviendo. La liturgia es un conjunto de símbolos y gestos incorporados a la acción sensible para expresar la fe: alimento comido, aceite aplicado, agua vertida, luz encendida. En realidad deberíamos hablar más de acciones simbólicas que de símbolos, porque lo que simboliza de verdad no es simplemente el pan, el aceite, el agua o la vela, sino la acción de comer, la unción, el baño, la acción de encender. Mientras estas realidades estaban en reposo, no eran aún símbolos. Tenían meramente una capacidad para simbolizar. Es sólo cuando son utilizadas en una acción por un sujeto, cuando ejercen su dinamismo simbólico y son capaces de comunicar algo a nuestra subjetividad Pongamos un ejemplo. Siempre ha sido muy común en la Iglesia el encender una vela para acompañar un rato de oración. En este caso, el símbolo no es la vela, sino el acto de prenderla. Una vez prendida, la vela continúa ejerciendo su función simbólica, incluso cuando el que la encendió ya se ha marchado del templo. Encender velas es una de las acciones simbólicas más antiguas y tradicionales que habría que rescatar. La gente llega a un santuario y quieren expresar su experiencia de estar allí. Quiere orar, pero sus palabras son muy pobres. Entonces enciende una vela que habla por sí misma. Cuando abandona el santuario, la vela queda encendida, y a través de ella la persona se mantiene en oración, aun cuando haya pasado a ocuparse de otros asuntos.

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Los ritos encauzan los afectos y configuran las emociones. Ayudan a que las experiencias profundas se expresen y pasen de ámbitos inconscientes a conscientes mediante representaciones diversas: el dibujo en los niños traumatizados. Los ritos liberan, encauzan las fuerzas arquetípicas positivas y protegen de las negativas. Gracias a ellas recibimos fuerza para superar las crisis graves. Una persona privada de poderse expresar en celebraciones rituales puede caer en depresión profunda.

En síntesis:
 El hombre simbólico se contrapone al hombre caótico; el liturgo verdadero es luz, armonía y santidad.  Dos criterios son los que determinan la naturaleza del símbolo: la racionalidad, al remitir a una realidad concreta.  El símbolo tiene una energía que impulsa a la trascendencia y a la escatología.  El símbolo implica la presencia de la realidad simbolizada, de una manera figurada, pero real.  Mediante la simbología se supera las paradojas conceptuales de la teología y se corrige la posible exageración en las argumentaciones metafísicas y en las comparaciones alegóricas, admitida siempre la tensión dialéctica entre el símbolo y el concepto.  El contenido dogmático completo sobrepasa siempre su significado enunciado, pues comprende el valor y evoca. Por ejemplo, la relación entre la gracia y la libertad, Jesucristo Dios y hombre.  La memoria bíblica nos lleva a la memoria litúrgica, pues existe un lazo genético entre la liturgia de Israel y la liturgia cristiana.  Cuando consideramos la celebración litúrgica como una estructura simbólica, debemos interpretarla correctamente para superar toda posible violencia.  La simbolización sacramental histórica de la historia salutis es un criterio muy exigente en la liturgia.  Los símbolos cósmicos y escatológicos, de tipo histórico, deben de seguir siendo el entramado de la liturgia. La historia, como dimensión lineal, es una herencia del pueblo hebreo, pues la cultura griega, en su regularidad cíclica, carece del sentido histórico.  La simbolización sacramental de la liturgia es, finalmente, la memoria histórica del misterio pascual de Jesucristo.

¿CÓMO SE CELEBRA EL BAUTISMO EN LA ANTIGÜEDAD? – EL CATECUMENADO Y LA FORMA ORIGINAL DEL BAUTISMO EN LOS PRIMEROS SIGLOS DEL CRISTIANISMO.
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Demos primeramente un recorrido por el Nuevo Testamento en referencia a la institución del Bautismo: Es importante reconocer que todos los signos de la celebración litúrgica hacen referencia a Cristo: ¨Jesús se acercó y se dirigió a ellos con estas palabras: Dios me ha dado toda autoridad plena sobre el cielo y la tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo¨ (Cfr. Mt 28, 18-19). Jesús, le respondió: olvida eso ahora; pues conviene lo que Dios ha dispuesto. Entonces Juan accedió. Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua y, en ese momento se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y descendía sobre él. Y una voz que venía del cielo. Decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco (Cfr. Mt 3, 15-17). Jesús mismo, recibe el bautismo de Juan el Bautista, el cual estaba destinado a los pecadores y Él sin haber cometido pecado, se somete para "cumplir toda justicia" (Cfr. Mt 3,15). Desciende el Espíritu sobre Cristo y el Padre manifiesta a Jesús como su "Hijo amado" (Cfr. Mt 3, 16-17). Después de su Resurrección confiere la misión de bautizar a sus apóstoles. “Jesús se acercó y se dirigió a ellos con estas palabras: Dios me ha dado autoridad plena sobre el cielo y la tierra. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. (Mt 28, 18-19). Con su Pascua, Cristo hizo posible el Bautismo para todos los hombres. Ya había hablado de su pasión, "bautismo" con que debía de ser bautizado (Cfr. Mc 10,38; Lc 12,50). La sangre y el agua que brotaron del costado traspasado por la lanza del soldado de Jesús crucificado (Cfr.Jn 19,34), son figuras del bautismo y de la eucaristía, ambos sacramentos de la nueva vida (Cfr.1 Jn 5, 6-8). Desde entonces es posible nacer del agua y del Espíritu para entrar en el Reino de Dios. (Cfr. Jn 3,5). Desde el día de Pentecostés, la Iglesia ha administrado el bautismo siguiendo los pasos de Cristo. San Pedro, en ese día, hace un llamado a convertirse y bautizarse para obtener el perdón de los pecados. El Concilio de Trento declaró como dogma de fe que el sacramento del Bautismo fue instituido por Cristo. En cuanto a la institución del Bautismo el Concilio de Trento afirma que hay dos momentos: institución y mandato de administrarlo. El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que en su Pascua Cristo abrió a todos los hombres las puertas de su Bautismo. En general, hay consenso en que Cristo instituyó el Bautismo aunque hay diferencias sobre en qué momento y de qué manera. Un buen número de teólogos considera que fue instituído en el momento del bautismo de Cristo en el Jordán porque allí el Señor da al agua la virtud de santificar y porque allí se hace patente que la fuente de la

regeneración bautismal es la Santísima Trinidad, que nos hace hijos de Dios y herederos del Cielo. La promulgación de su obligatoriedad universal tuvo lugar después de la Resurrección: "Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos y bautícenlos para consagrarlos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo " Cfr. Mt 28,19.

EL CATECUMENADO Y LA FORMA ORIGINAL DEL BAUTISMO EN LOS PRIMEROS SIGLOS DEL CRISTIANISMO.
CATECUMANADO
El cristiano, es llamado ya a convertirse en lo que es: “conviértete en lo que eres”, “conviértete” señala el dinamismo de la acogida diaria y de desarrollo armónico de lo que “eres” ya por el don irrevocable de la alianza sacramental.

EL DINAMISMO DEL CATECUMENADO
Veamos algunas líneas dinámicas de los ritos del proceso catecumenal y de los ritos bautismales en relación con el dinamismo espiritual que de ellos brotan, en la perspectiva de la espiritualidad cristiana. El catecúmeno ha experimentado, a través de los tres escrutinios del tiempo de la purificación y de la iluminación, el encuentro con Cristo fuente de vida (la samaritana), luz viva del mundo (el ciego de nacimiento), y resurrección y vida (resurrección de Lázaro). En estos encuentros el cristiano ha sido fundamentalmente orientado a no buscar el agua viva de la felicidad fuera de Cristo, a no buscar el sentido de su vida fuera del que es la luz, de no tener miedo de la muerte porque Cristo es la resurrección y la vida. El cristiano, a partir del don del Credo y de su pública recitación, dice claramente cuál es ya el fundamento de su vida. La entrega del Padre nuestro, oración del Señor como síntesis de la oración de los hijos de Dios, hace de cada cristiano un hijo que tiene la audacia, de hablar con Dios como habla Jesús, y debe hacer del Padre nuestro, el ideal de su vida. El gesto del Effetá, signo de la cruz sobre la orejas y boca, significa, que ha sido iniciado a escuchar a Dios y su Palabra, y es también, una persona a la que se le ha soltado la lengua para confesar la fe y alabar al Señor. EL DINAMISMO DE LOS RITOS BAUTISMALES 15

La profesión de fe bautismal se realiza mediante un doble rito simbólico: la renuncia a satanás y la profesión de Fe. Aspecto negativo: empeño concreto de renuncia a la vida pasada. Aspecto positivo: la profesión de fe y la adhesión a Cristo como donación total y consciente a las realidades de fe que lo abren al Reino de la luz. La Iglesia de oriente llama a este rito “adhesión a Cristo”, para subrayar el aspecto más íntimo y vital que la profesión de fe comporta como donación total. La Iglesia proclama este misterio en el compromiso de continuidad para la vida cuando, entregando el cirio encendido, pide a los neófitos que caminen como hijos de la luz. Con el baño es hecho nueva criatura. El agua de la pila bautismal es fecundada por el Espíritu, y es seno materno de la Iglesia en el que nos convertimos en nuevas creaturas. El bautismo en su sentido negativo-positivo, es el sacramento de muerte y vida: es liberación del pecado, de la ley, de la concupiscencia, de la muerte, de la existencia fatalística. La realidad de vida que el bautismo aporta es llamada: nueva vida, infancia, nueva creación, regeneración, justificación, santificación. El cristiano adquiere con el bautismo relaciones íntimas y personales con las personas de la Trinidad y se convierte en templo suyo, por medio del Espíritu. El cristiano es una persona marcada por el misterio pascual. Toda su vida debe desarrollarse en la lógica de la muerte por la vida: el cristiano es el que vive en comunión con la muerte y resurrección de Cristo. El cristiano, sellado ya por la fe en la resurrección de Jesús y configurado a su muerte, contempla el hecho de su bautismo como el misterio que da sentido a su existencia, abierta hacia la esperanza de la Gloria. UNA PÁGINA DE PABLO VI SOBRE EL DINAMISMO DEL BAUTISMO “…ser cristiano; tiene que marcar profunda y felizmente la conciencia de cada bautizado; debe ser considerada en verdad por cada uno, como lo fue para los cristianos más antiguos, una iluminación, que haciendo caer sobre él el rayo vivificante de la verdad divina, le abre el cielo, le esclarece la vida eterna, lo capacita para caminar como hijo de Dios, fuente de eterna felicidad¨1. BREVE RECORRIDO HISTORICO DEL BAUTISMO DESDE SUS ORIGENES La Didaje, año 70, explica que el bautismo se realizaba por infusión, derramando agua sobre la cabeza del bautizado. Entre los años 70 y 140 la comunidad cristiana se va extendiendo y afirmando en su propia originalidad.
1 Ecclesiam suma 1964.

En la época post-apostólica se da el periodo de transición y de búsqueda. En los límites del judaísmo y del cristianismo surgen las sectas gnósticas que practican un dualismo oriental combinado con la revelación cristiana. Es así que el cristianismo encontró en el gnosticismo un fuerte enemigo. Durante las primeras décadas la Iglesia cristiana va atrayendo la atención de las comunidades paganas que conducirá a un enfrentamiento directo con la religión estatal romana en el marco de la diáspora judía, provocando una actitud de repulsa y de hostilidad hacia las nuevas manifestaciones religiosas. En el siglo II y comienzos del III, se abre un periodo de expansión exterior y de difusión del cristianismo en el marco mundial lo cual conlleva a nuevas tareas y retos pues si por un lado el cristianismo crece y se desarrolla a otras sociedades, debe de saber que rechazar y que defender ante la pluralidad de culturas. En este periodo surgen los apologistas cristianos. La labor de los grandes pedagogos (Clemente de Alejandría y Tertuliano) consiste en ayudar a realizar este discernimiento crítico. El siglo III se caracteriza por una expansión y desarrollo del cristianismo, un crecimiento de adeptos, una promoción de su prestigio y un marcado status espiritual en el imperio con capacidad de sustituir al paganismo y animar a toda una nueva civilización. Hay una notable y fuerte acción evangelizadora y una notable firmeza en la organización interna de la misma Iglesia. Sin embargo con la libertad viene la responsabilidad pues al gozar de propiedades para el culto viene la “rutina del carisma”, aumenta el número de cristianos pero no la calidad. En este sentido Orígenes dice: Si juzgamos las cosas según la realidad y no según el número, según las disposiciones y no según el número de personas reunidas, veremos que ahora no somos creyentes. A partir del siglo III se nos brindan más elementos litúrgicos para hacer notar los nuevos impulsos creadores y originales que dieron forma a la liturgia que debía dar respuesta a la necesidad de muchas comunidades cristianas nuevas. Se dan rasgos de culto más vigorosos y claros. Esta era enmarcada por el seguimiento de Cristo, estaba enmarcada por dos realidades fundamentales: el martirio y el bautismo alimentados por una fuerte conciencia eclesial. 17

La institución del catecumenado es una de las obras mejor logradas por la Iglesia en los siglos II y III. Las causas que lo originaron fue: la importante acción evangelizadora y el asegurar la “calidad” de los nuevos convertidos y de las jóvenes comunidades cristianas y la amenaza creciente de sectas heréticas que se introducían en la comunidad. El catecumenado era un largo tiempo de formación religiosa que duraba habitualmente de 2-3 años y estaba enmarcada por un doble examen. El proceso básico para ser cristiano 1.- Entrada en el catecumenado: Presentar examen de admisión, buscar un padrino, presentar sus motivos para ser cristiano. 2.- Formación doctrinal: Periodo de catequesis por los doctores laicos y eclesiásticos, rito de la consignatio, instrucción especial en la fe cristiana, bendición e imposición de las manos. 3.- Preparación próxima al bautismo: nuevo examen, pruebas objetivas de conversión a Cristo por parte del candidato, oración, ayuno, exorcismos, asistencia a la liturgia de la palabra. 4.- Ritos post-bautismales: realizados por el Obispo. Los neófitos reunidos con la Comunidad de fieles en la participación de la Eucaristía. LA DOCTRINA DEL CUARTO EVANGELIO Nunca se ha de perder de vista que el cuarto Evangelio se presenta todo él como una catequesis, centrada a la vez en el misterio pascual de la Iglesia y en la mistagogia sacramental. El evangelista parte de una institución vivida en el culto y los sacramentos de la iniciación cristiana, relaciona bautismo y eucaristía con los gestos y los acontecimientos de Cristo, vividos en el curso de su vida mortal y anunciada tipológicamente por el A.T. Muchos autores se limitan a extraer solo algunos textos más significativos. El de Nicodemo, entrevista que se sitúa en el interior del testimonio dado por el Bautista a la medianidad de Jesús este momento hay que considerarlo como la enseñanza capital sobre el bautismo, pariendo de una lectura consciente del texto, para descubrir esa relación que existe entre el agua y el Espíritu y no querer permanecer en la objeción de “Jesús le respondió: yo te aseguro que el que no nazca de lo alto o puede ver el reino de Dios¨ (Cfr. Jn 3,3), en este relato podemos destacar dos partes; la entrevista propiamente dicha (1-15) y el comentario del evangelista (1621). - El bautismo de Juan y el bautismo de Jesús

Juan evangelista fue discípulo de Juan Bautista, por lo tanto conoció primero el bautismo de Juan, Jn. no interpreta el bautismo como un bautismo de penitencia a diferencia de los sinópticos, sino como un bautismo profético, Jn funde en una sola fórmula dos realidades, la del ciervo de Isaías que lleva sobre sí los pecados del mundo y se ofrece como cordero al sacrificio, el redactor se aprovecha de ello para precisar que Jesús no bautiza él mismo, pues en realidad ha bautizado a la humanidad con su muerte, el bautismo cristiano se refiere a un gesto de Jesús y menos aun de sus discípulos, sino a su obra redentora que por la muerte lo lleva a la glorificación y provoca la efusión del Espíritu a la Iglesia. - La entrevista con Nicodemo (Cfr. Jn 3,1-21) La entrevista de Jesús con Nicodemo nos presenta el primer candidato a la fe. Jesús mismo desarrolla la enseñanza den nuevo nacimiento que abre el reino de Dios, la fe es la condición para llegar al nuevo nacimiento y a la vida eterna, el bautismo del agua y del espíritu es presentado aquí como el medio de regeneración, el nuevo nacimiento es sinónimo de entrada en el reino, Jn utiliza gustosamente la imagen del nacimiento de lo alto, del nacimiento de Dios, del nacimiento de la esperma de Dios. En Juan el verbo nacer quiere expresar un origen, este nacimiento de Dios es ante todo un misterio que exige fe y se apoya esencialmente en al nacimiento de Cristo atribuido al Espíritu de Dios, la venida de Jesús al mundo desencadena un trastorno total del mundo al introducir en él un principio vital nuevo. Al hombre le es imposible alcanzarlo: “Lo que nace del hombre es humano; lo engendrado por el Espíritu es espiritual¨ (Cfr. Jn 3,6). La entrevista de Jesús con Nicodemo pone en evidencia dos hechos complementarios, Cristo opera la salvación y trae el nuevo nacimiento a los hombres mediante su muerte y su resurrección, el individuo participa en la vida nueva por medio de la generación bautismal: fe y bautismo son las condiciones para participar en la salvación de la cruz. - Síntesis de la enseñanza de Juan evangelista La doctrina de Jn. no es inteligible sino por referencia a la del Espíritu Santo, Jesús es bautizado en el Espíritu. “Yo te aseguro que el que no nazca de lo alto no puede ver el reino de Dios” (Cfr. Jn 3,3) animado por un principio rigurosamente sobrenatural, no es otro que el de la Iglesia, el germen del que se habla en 1Jn 3,9. El nacimiento de Cristo por obra del Espíritu y su resurrección inauguran loa tiempos nuevos y últimos en los que la iglesia se puebla de hombres nacidos de Dios, estos nacen del mismo poder de Dios, por el bautismo el cristiano participa del mismo Espíritu de Cristo, el agua para Jn no se refiere al mar rojo o al Jordán sino a la inmersión en el Espíritu Santo, “Quien cree en mí ríos de agua viva correrán de su seno” Jesús da lo que El posee, su Espíritu, principio de la creación nueva que purifica y hace penetrar en la intimidad divina. el bautismo por su enraizamiento en Dios, es el fundamento de toda la vida cristiana, desde la ruptura del pecado hasta la consumación de la santidad. AGUSTIN: CONTROVERSIAS Y PROBLEMAS

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Si catequesis y doctrina del bautismo son muy semejantes de Oriente a Occidente, las controversias teológicas, casi inexistentes, pero las ya iniciadas en occidente en tiempos de Cipriano en los s. IV y V. Los donatistas rehúsan el bautismo de ministros indignos y rebautizan a los católicos que se pasan a sus filas. Más hay que decirles que la santidad de la iglesia no depende de sus ministros o de sus miembros sino de los sacramentos, los ministros no son los dueños sino los servidores, en esto cooperan tres elementos: la Trinidad Santa, el ministro y el sujeto, la función principal la realiza la Trinidad. Agustín es tributario, a la vez de la catequesis ambrosiana y de la teología africana, en especial de la eclesiología de Cipriano, no elaboro una teología sistemática del bautismo, las controversias brindan a Agustín la oportunidad de desarrollar la teología sacramental con una singularidad y amplitud que lo impondrán en occidente. La controversia donatista permite a Agustín clarificar las condiciones de validez y de eficacia de los sacramentos, el pelagianismo es la ocasión de enseñar de nuevo la necesidad del bautismo, incluso para los niños. I. CONTROVERSIA DONATISTA 1. Agustín distingue entre validez y eficacia en el bautismo distinción que faltó a Cipriano cuya autoridad invocaban los donatistas, una puede existir sin la otra, para la Validez no se requiere ni la fe ni la santidad del ministro, la iglesia lo reconoce y no lo reitera, tampoco bautiza de nuevo aquellos que de la iglesia se han pasado al cisma, la validez del sacramento, es independiente del ministro, se deriva también del carácter, el carácter incorpora al cuerpo de Cristo y dispone al miembro a recibir la gracia sacramental que le viene de la cabeza, la iglesia no reitera el bautismo por que este imprime carácter indeleble, el cual confiere una consagración y es un efecto directo del signo. La razón última de la validez es que los sacramentos conferidos por los pecadores y los herejes es que aquéllos son propiedad de Dios y de la Iglesia no del ministro. Hay que distinguirlo entre no tener algo y tenerlo sin derecho y usurparlo. En realidad es Jesucristo quien bautiza con las manos de Pedro, Pablo y de Judas, por tanto no hay más que un bautismo el de Cristo, consagrado por el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. 2. ¿Qué sucede con la eficacia del bautismo administrado por un ministro indigno o hereje? En la comunidad católica, todo bautismo administrado a un sujeto bien dispuesto produce su efecto sacramental, cualquiera que sea el estado moral del ministro que lo confiere, porque la eficacia procede del ministro principal Cristo. Recibido en la fe el bautismo ejerce su efecto en proporción a esa fe. En caso de peligro de muerte, aun el bautismo de un hereje perdona los pecados a un moribundo bien dispuesto. 3. Hay que reconocer, honradamente que Agustín, no se planteó claramente la cuestión, se contentó con enunciar el principio de que el ministro del sacramento actúa siempre en el nombre de Cristo quien da al sacramento su eficacia. II. EL PELAGIANISMO Y EL BAUTISMO DE NIÑOS

Agustín no esperó a la controversia pelagiana para estudiar el bautismo de los niños, el nunca puso en duda la validez y la legitimidad de este bautismo, pero se planteó la cuestión de la eficacia, a falta de la fe personal, y en su obra el libero arbitrio dice que la fe de los padres suple la falta de fe personal. En su obra de bautismo piensa que la gracia de Dios suple las disposiciones personales del niño. Los discípulos de Pelagio enseñaban que el bautismo de los niños, no era necesario pues son inocentes, frente a esta teoría Agustín afirma la universalidad del pecado original y la necesidad del bautismo para todos los hombre, so pena de condenación eterna, incluso para los niños, explica la eficacia del bautismo mediante tres argumentos; acción de la fe de los padres y profesión de los oferentes, eficacia maternal de la iglesia y poder del bautismo como sacramento de la fe con predominio del primero de los tres argumentos. Reconoce también que el martirio hace las veces del bautismo, el deseo del bautismo, la fe y la conversión del corazón, pueden también suplir, si las circunstancias impiden absolutamente recibirlo. III. ESBOZO DE UNA TEOLOGÍA DEL BAUTISMO Agustín relaciona iglesia y sacramento, para él son indisolubles, la eficacia de la iglesia proviene de que ella es el único cuerpo de Cristo, los sacramentos operan por que cualquiera que sea la mano que lo bautiza, es Cristo quien siempre opera en ellos. TRADICION Y AGUSTIN (354 - 430) El bautismo hace la iglesia El efecto principal es la incorporación al cuerpo místico de Cristo, la regeneración se le presenta a Agustín como una vida nueva y el don del Espíritu Santo, el ve en la unción posbautismal, el sacramento del Espíritu, que reúne a los bautizados en el cuerpo de Cristo y hace de cada uno un ungido, al hacerlo participar en la unción sacerdotal y regia de la iglesia, sólo el bautismo permite participar en el misterio eucarístico. La gracia de iluminación del bautismo, en Agustín como en los Padres griegos, es un despertar de los sentidos interiores, una transformación total, por la fe, la esperanza y la caridad. El bautismo rige toda la vida del cristiano, es pues el sacramento fundamental de la vida cristiana, el sacramento de la vida teologal, el sacramento del apostolado, que prepara la glorificación y la reunión final. TESTIMONIOS DE LA ESCRITURA Y LA TRADICION En las Escrituras; el Espíritu se promete de diversas maneras. Esta promesa aparece incluso unida al signo del agua. Esta unión entre agua y Espíritu aparece certificada, aunque no de forma general, en el Nuevo Testamento. Los Padres de la Iglesia, consideraron desde el principio que a los gestos de imposición de manos y de la unción posbautismal iba unido el don del Espíritu. 21

El fundamento de esta doctrina lo encontraron los Padres en dos argumentos: la actuación del Espíritu en la vida de Cristo, sobre todo en el Bautismo del Jordán, y la manifestación teofánica del Espíritu en el acontecimiento de Pentecostés. Tertuliano afirma: “el Bautismo prepara la venida del Espíritu Santo, lo mismo que Juan Bautista preparaba la venida del Señor; y la paloma que descendió sobre Cristo, así como aquella que apareció después del diluvio prefigura el efecto de la imposición de manos. Los Padres Orientales: Teodoro de Mopsuesta se expresa; así, cuando tu has recibido la gracia por medio del bautismo y has sido revestido de una vestidura blanca y resplandeciente, el obispo se adelanta y te signa en la frente, y dice: es signado un tal en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Así pues, del mismo modo que el descenso del Espíritu sobre Cristo en el Jordán es la unción de Cristo, así el descenso del Espíritu sobre el cristiano es la unción posbautismal. Cristo es el ungido y el cristiano es la imagen del ungido. La manifestación del Espíritu en Pentecostés es, para la Iglesia, lo que la manifestación del Espíritu en forma de paloma es para Cristo en el Jordán: el comienzo de una misión, la inauguración pública de una tarea. Tertuliano afirma; que el descenso del Espíritu en Pentecostés se continúa en nuestros días por la imposición de manos. Cirilo de Jerusalén nos dice que lo mismo que para los Apóstoles, el don del Espíritu en el crisma es un perfeccionamiento del don pascual ya recibido por el agua. Agustín señala, que si bien los Apóstoles ya tenían el Bautismo antes de Pentecostés, fue en este día cuando recibieron el Espíritu Santo, así como el poder de trasmitirlo a los demás por la imposición de las manos posbautismal. REFOMA Y CONCILIO DE TRENTO (1545-1563) Es difícil comprender la enseñanza del concilio de Trento, puesto que la teología de la reforma se caracteriza por una doble línea; retorno al evangelio, trascendencia de Dios, gratuidad de la salvación, justificación por la fe, protesta contra las desviaciones romanas, impugna más especialmente el opus operantum, el obex y la concepción mágica de los sacramentos, esto condiciona la enseñanza acerca del bautismo. La teología de Lucero, es cristocéntrica basada en la experiencia cristiana, percibe el bautismo partiendo de la fe la cual otorgada por Dios le confiere su eficacia. I. LUTERO. No sistematizó en ninguna parte de su obra su doctrina del bautismo, su pensamiento se esclarece a la luz de Melanchton que se esforzó por sistematizar la doctrina de su maestro. Fe y bautismo Lutero aplica al bautismo el sentido de fe confianza, el sacramento es el signo sensible en el que se efectúa, dentro de una experiencia subjetiva e incomunicable, la promesa objetiva de Dios, distingue tres elementos: el signo, el significado y la fe.

Frente a la crisis anabaptista De la tesis luterana de que sólo la fe justifica, los anabaptistas sacaron esta conclusión, quien ha recibido el bautismo sin la fe debe ser rebautizado, principalmente los niños, Lutero se opone diciendo que hay que distinguir entre la sustancia y el bautismo o el fundamento y el uso y la eficacia, la sustancia es la palabra de Dios, ésta basta para conseguir un bautismo válido en sí, que por tanto no hay que renovar, el uso depende de la fe o de la incredulidad. La acción de la Palabra de Dios no está sometida, pues, a las vicisitudes humanas, hacerla depender de la fe de los catecúmenos, como pretenden los anabaptistas, sería ponerla por debajo de la Palabra de Dios. Lutero mantiene la validez del bautismo de niños, porque salvaguardan la absoluta gratuidad de la salvación y la independencia de la gracia divina en relación con todo comportamiento humano y la noción más pura del sacramento-promesa. Los catecismos de 1529 Los dos catecismos señalan una inflexión más acusada hacia el realismo sacramental, uno y otros e apoyan en Mc 16,16 y Mt 28,19 para afirmar que el bautismo es de institución divina. Citando la enseñanza de Agustín, Lutero afirma que el bautismo es un sacramento, que no sólo Dios lo ha instituido sino que nos manda recibirlo si queremos ser salvados, el bautismo opera lo que el mismo opera. Lutero puso en claro la necesidad primordial, para el sujeto, de unirse mediante la fe a la acción divina, operada para él por el sacramento. II. CALVINO La doctrina de Calvino está marcada por la soberanía de Dios y la predestinación. Él solo reconoce dos sacramentos: el bautismo y la santa Cena, uno y otro tienen un papel bien definido en la iglesia, que para Calvino es una sociedad bien organizada, el bautismo es para nosotros como una entrada en la iglesia de Dios, estando incorporados a Cristo, somos contados entre el número de los hijos de Dios. La soberanía de la palabra de Dios. La teología del bautismo está gobernada por la trascendencia de Dios, de ahí que Calvino dice que el bautismo no es de hombre sino de Dios, sea quien fuere el que lo haya administrado, toma su valor no del ministro sino de la palabra de Dios , poco importa la fe o la santidad de los ministros, de ellos solo reconoce el derecho de administrarlo. Significado del bautismo Es un signo una señal, una patente de Dios que él asimila a la circuncisión del A.T, En sí mismo el bautismo no tiene ningún valor de salvación, nos es propuesto por Dios, para el perdón de los pecados. La eficacia del Bautismo EL principal agente de la eficacia es el Espíritu Santo, el sacramento es señal de que Dios trabaja en nosotros por la virtud del Espíritu Santo, por su virtud somos limpiados no por el agua. La eficacia del bautismo no se limita al pasado y al presente, sino que se extiende al porvenir, como lavados y purificados para todo el tiempo de 23

nuestra vida. el agente secundario es la fe, inmediata y enteramente movida por el Espíritu Santo, la fe no obra en modo alguno mediante las facultades del hombre, sino por acción del Espíritu Santo, el bautismo es pues prenda, promesa y signo, aporta tres cosas: la seguridad del perdón, la seguridad de nuestra muerte en Cristo y de nuestra vida nueva y la seguridad de participar de todos los bienes. El bautismo de niños Igual que Lutero se opone a los anabaptistas, defiende el bautismo de los niños hijos de padres creyentes en quienes presume la elección, afirma que la validez no depende de la fe, pues no la tienen ni pueden tenerla, la validez depende de la Palabra de Dios y de las promesas hechas a la Iglesia. III. EL CONCILIO DE TRENTO Promulga la enseñanza de la Iglesia, primero acerca de los dogmas que conciernen al bautismo: el pecado original y la justificación, luego define lo que concierne a los siete sacramentos, y el carácter de los tres sacramentos; Bautismo, Confirmación y Orden. del bautismo dice; Es sacramento de la nueva alianza, perdona el pecado original de los niños y adultos, perdona todos los pecados actuales, perdona las penas debidas por el pecado, da al alma la justificación interior, imprime un carácter indeleble, introduce al hombre en la iglesia, confiere el derecho a la recompensa del cielo, el bautismo de Cristo supera el bautismo de Juan. Ministro y sujeto. El hereje bautiza válidamente si pronuncia la fórmula verdadera y la intención de hacer lo que hace la iglesia, el bautismo es necesario para la salvación no es libre, es necesario bautizar a los niños. Rito: El agua verdadera y natural es indispensable para la validez del sacramento.

NATURALEZA DEL BAUTISMO El Bautismo es el primero de los Sacramentos y constituye el fundamento de la vida cristiana. Con éste Sacramento nos abrimos a la vida nueva de Cristo y por él somos incorporados a la familia de la Iglesia. “Por el Bautismo, somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo, y somos incorporados a la Iglesia, haciéndonos partícipes de su misión”. (Cfr. CEC 1213).

Se recibe una sola vez en la vida. En el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos (RICA) encontramos que: “El Bautismo puerta de la vida y del reino, es el primer sacramento de la nueva ley, que Cristo ofreció a todos para que tuvieran la vida eterna y que después confió a su Iglesia, juntamente con el Evangelio, cuando ordeno a sus Apóstoles: “Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu santo” Por eso el Bautismo es en primer lugar, el sacramento de aquella fe que los hombres, iluminados por la gracia del Espíritu Santo, responden al Evangelio de Cristo…” (Cfr. RICA 3) La mistagogía es una etapa importante que culmina el proceso de la iniciación d la persona al misterio de Cristo y de la Iglesia. El neófito debe haber asimilado vitalmente la Palabra de Dios, que ilumina la historia de la salvación y de un modo particular el Evangelio. Los sacramentos de la iniciación insertan al neófito en Cristo muerto y resucitado, en una triple graduación. El bautismo le regenera e inserta en la Iglesia; la confirmación mediante el Espíritu Santo le configura más con Cristo y le abre mas a la Iglesia entera; la Eucaristía donación del Cuerpo y la sangre del Señor. LA INICIACION CRISTIANA, INSERCION EN JESUCRISTO Y EN LA VIDA DE LA IGLESIA Importancia de la iniciación cristiana en la actuallidad En primer lugar, por la preocupación, bastante generalizada entre los sacerdotes, los catequistas y otros colaboradores de la pastoral de la comunidad cristiana, por el modo como se producen en la actualidad la entrada en la Iglesia y la formación cristiana de los creyentes. En segundo lugar, la invitación del papa Juan Pablo II en su carta “en el umbral del Tercer Milenio”; partiendo de la “articulación de la fe cristiana en la palabra y sacramento, que da lugar a la estructura que une “la memoria y la celebración”, para que no nos limitemos a “recordar el acontecimiento solo conceptualmente, sino haciendo presente el valor salvífico mediante la actualización sacraemental”. Propone: para el año 1997; Cristo y la actualización sacramental del bautismo. La mistagogía en el proceso de la iniciación cristiana La mistagogía es, el último grado de todo el proceso de la iniciación o incorporación de la persona al misterio de Cristo y de la Iglesia.

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Este proceso iniciático se apoya en cuatro etapas de educación y maduración descritas por el RICA: “el precatecumenado”, el tiempo de catecumenado propiamente dicho, el periodo de purificación e iluminación y el tiempo de la mistagogía. Características: el precatecumenado, dedicado a la primera evangelización; el catecumenado, destinado a una catequesis integral; el tiempo de purificación e iluminación que incluye la recepción de los sacramentos, dedicado a una preparación espiritual más intensa ; y el de la mistagogía, marcado por la nueva experiencia de los sacramentos y la comunidad. Lo mismo que la tercera etapa coincide con la cuaresma y el triduo pascual, la etapa mistagógica coincide con el tiempo pascual. Objetivo o clima que ha de marcar cada una de ellas: en la primera, de conversión; en la segunda, el esfuerzo por adquirir los conocimientos fundamentales relativos a la doctrina cristiana; en la tercera, la preparación más intensa a los sacramentos y la recepción de los mismos, tiempo de formación más bien espiritual; la cuarta, marcada por la experiencia espiritual ordenada a gustar los frutos del Espíritu. En la mente del RICA, supone por tanto, que el neobautizado ha recorrido las etapas anteriores con sus objetivos, contenidos, metodología y ritos peculiares. Pero supone, sobre todo, que el neófito a experimentado en la fe el encuentro sacramental con el Cristo Pascual. Dice RICA 27: “Estos sacramentos (bautismo, confirmación y eucaristía) son el último grado donde perdonados sus pecados, se agregan al pueblo de Dios, y son conducidos por el Espíritu Santo a la plenitud prometida a pregustar el Reino de Dios por el sacrificio y el banquete eucarístico”. Por eso la etapa de la mistagogía tiene como objeto gustar con más conocimiento de causa de todo lo que la iniciación cristiana aporta a la vida del neófito.

3.

LOS SIGNOS DE LA CELEBRACIÓN DEL BAUTISMO - DESCRIBIR Y EXPLICAR CADA UNO:
De ordinario, según los libros litúrgicos (Cfr. can. 850) Signo Agua, que simboliza vida y limpieza. Gesto Derramar agua sobre la cabeza.

Signo Palabras: forma Ministros

Agua, que simboliza vida y limpieza. ¨Yo te Bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo¨ El Obispo, el sacerdote o el diácono. En caso de urgencia puede ser cualquier cristiano.

NOMBRES DE ESTE SACRAMENTO (Cfr. cáns. 849-878) Bautizar del griego: bauticen. Del término latino: bautismos, que significa: sumergir, introducir dentro del agua, inmersión, lavar, limpiar. La inmersión: significa la bajada del cristiano al sepulcro muriendo al pecado con Cristo, para así junto con Él, obtener una nueva vida en su resurrección. (Cfr. Ef 5, 26) Baño de regeneración y de renovación en el Espíritu Santo (Cfr. Tt 3, 5), significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual nadie puede entrar en el Reino de Dios (Cfr. Jn 3,5). Iluminación porque, para quienes lo reciben, el espíritu queda iluminado, es luz resplandeciente. El bautizado se convierte en hijo de la luz (Cfr. 1Ts. 5,5), y en luz él mismo (Cfr. Ef 5,8). En relación a los nombres que también recibe este Sacramento, encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica: El Bautismo es el más bello de los dones de Dios, lo llamamos: don, gracia, unción, iluminación, vestidura, sello y todo lo más precioso que hay. Don porque es conferido a los que no aportan nada, por el cual entramos en la vida de la gracia. Es regalo de Dios y no depende de ningún mérito. Gracia porque es dado incluso a culpables Bautismo porque el pecado es sepultado en el agua. Unción porque es sagrado y real Vestidura blanca porque cubre nuestra vergüenza (Cfr. Col 3, 9-10). Sello, porque nos guarda y es el signo de la soberanía de Dios (Cfr. CEC 1214-1216) LOS SIGNOS CENTRALES DEL SACRAMENTO 27

Rito esencial: lavado por agua y palabras. Lavado: triple inmersión. Palabras = “N., yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. VARIANTES DEL SACRAMENTO Materia próxima: El baño o lavado del bautismo puede llevarse a cabo de dos maneras: según decida la Conferencia episcopal (Cfr. can. 854). Por infusión: Es cuando se derrama el agua sobre la cabeza, es decir el agua debe correr en contacto con la piel. En cuanto a la infusión de la gracia y al perdón de los pecados (no en cuanto al carácter), el bautismo de agua puede ser suplido por: - el bautismo de sangre (martirio) - el bautismo de deseo (acto de amor de Dios unido al deseo, al menos implícito, del bautismo). Por inmersión: Es cuando se sumerge al bautizado en el agua. El signo cristiano que desde el principio fue elegido para significar lo que sucede en el Bautismo cristiano, es el baño en agua. Sumergirse, atravesar, pasar a la otra orilla, entrar y salir. Simboliza la muerte de Cristo y su resurrección. Muere el "hombre viejo" y nace el "hombre nuevo". “el sacramento de la regeneración por el agua con la palabra” (Cfr.CCE 1213). El baño en agua quiere indicar una purificación y renovación total. EFECTOS SANTIFICADORES (Cfr. Catecismo, 1213-1284) 1) Nos hace hijos de Dios. Con el bautismo recibimos una vida nueva, la vida de gracia que nos hace participar de la vida divina. Es una filiación real y no una adopción, pues la vida de Dios estará dentro de nosotros. Es un nacimiento espiritual que nos incorpora a Cristo y conlleva una participación de la naturaleza divina por la que somos hechos hijos de Dios en Cristo. (Cfr. Jn 3,5) 2) Nos hace miembros de la Iglesia. Al recibir el bautismo, entramos a formar parte de una familia; la familia formada por todos los hijos de Dios, que es la Iglesia. Testigos de la verdad, Testigos de la alegría 3) Imprime carácter, con el que el bautizado queda constituído en la condición de fiel cristiano y recibe, y es capaz de oir, la llamada a la santidad. Hace partícipe al hombre del oficio sacerdotal, profético y real de Jesucristo (Cfr. 1Pe 2,9)

4) Nos infunde la gracia santificante, las virtudes y los dones del Espíritu Santo. Nos concede, asimismo, una gracia sacramental específica. 5) Nos infunde las virtudes teologales. En el bautismo, Dios nos hace tres regalos: Son la Fe, la Esperanza y la Caridad. Las recibimos como semillas y es deber nuestro el hacerlas crecer para que lleguen a su máximo desarrollo dentro de nosotros y son de carácter indeleble. EFECTOS PURIFICADORES 1) Es algo gratuito que no pide reparación alguna. 2) Nos perdona todos los pecados (Cfr. CEC 1219). A diferencia del bautismo de Juan, el bautismo instituido por Jesús sí perdona los pecados del que los recibe, incluyendo al pecado original pero no la concupiscencia, es decir la inclinación al pecado. Esta se nos deja para el combate y no puede dañar al que no la consciente, para lo cual se necesita la ayuda de la gracia. (Cfr. 2° Tim 2,5). 3) Nos perdona todas las penas merecidas. Al recibir el bautismo se borran definitivamente nuestros pecados y las penas que por ellos merecíamos. Esto significa que si una persona muere acabando de recibir el bautismo, no irá al purgatorio, pues no necesita purificación alguna.
4.

Es el pórtico de la vida en el Espíritu y la puerta que abre el acceso a los otros sacramentos.

SIGNOS DENTRO DE LA CELEBRACIÓN DEL SACRAMENTO (Cfr. cáns. 850-860) A)Rito de acogida, movimiento del atrio a la Iglesia: El rito sacramental se inicia en el atrio de la Iglesia y se camina hacia dentro de la misma, significando el paso de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, del mundo al cielo (Cfr. Ef. 4, 3-6).

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B) Liturgia de la palabra: La liturgia de la palabra concluye con la homilía y la oración universal, a la que se juntan las letanías de los santos. A las invocaciones de los santos se pueden añadir los nombres de los niños bautizados, o de los santos a quienes se tiene una especial devoción en aquel lugar, o en aquella familia. C) Celebración del sacramento: Preparación próxima: 1.- La oración del exorcismo con las manos extendidas sobre los niños. 2.- La unción con el aceite de los catecúmenos, que es optativa. Cada ministro puede decidir tenerla u omitirla por razones pastorales (Cfr. OEE 120). Esta unción se hace en el pecho. Recuerda la unción que recibían los atletas y alude al carácter de combate que tiene la vida cristiana. Este óleo puede ser bendecido por el propio ministro si es presbítero (Cfr. RICA 131). 3.- La procesión al baptisterio o lugar del bautismo, si la fuente no está cerca. 4.- La bendición del agua: (Cfr. OEE 124 ). El agua. Materia remota: Siempre se ha relacionado al agua con la purificación, ya que vemos sus efectos en el baño diario: El agua tiene el poder de limpiar, sanar, purificar. En el bautismo, el agua es devastadora para el pecado y vivificante para el espíritu. Símbolo de la vida y de todo lo que la hace crecer. Es también símbolo de aquello que libera de la suciedad y de la maldad. En el plural, aguas. Uso litúrgico: Agua bendita, salvo en caso de necesidad (Cfr. can. 853). El agua corriente recuerda fertilidad, purificación, bienestar, alegría, vida, gracia de Dios; todo esto no como algo estático, sino brotando continuamente y renovándose sin parar. (Cfr. Jn 3,5). 5.- La renuncia a satanás, en voz alta el bautizado, o los padrinos en su lugar, renuncian a Satanás, a sus pompas y a sus obras. El renunciar a las pompas del demonio, significa renunciar al ambiente mundano y materialista que reina en el mundo. Significa renunciar al pecado. Según alguna de sus fórmulas; la profesión de fe hecha por cada familia por separado, o por todos juntos a la vez.
D)

Rito de ablución: Es el bautismo propiamente dicho, sea por inmersión o por infusión. Tras la manifestación de la voluntad de sus padres, el ministro procede a bautizar a un niño sea por infusión o por inmersión.

Las palabras de la forma bautismal: Son: N.N. Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. El nombre: Tratar que el nombre no sea ajeno al sentir cristiano (Cfr. can. 855).

Los padres deben ser normalmente quienes sostienen al niño durante la efusión del agua, y los padrinos pueden poner la mano sobre el niño. En el caso del bautismo por inmersión, son los padres los que sacan al niño de la pila. Tras el bautismo puede hacerse una aclamación del pueblo, con un breve canto, un aleluya, y/o un aplauso. Ritos complementarios: Concluido el bautismo de todos los niños, se procede a su unción con el crisma. Unción (masaje que impregna y fortalece ) con óleo: La unción se hace con un óleo especial llamado crisma, el cual es bendecido por el obispo el jueves santo. El significado de esta unción es que el nuevo cristiano comparte con Cristo una triple misión como profeta, rey y sacerdote, los cuales eran ungidos antiguamente. El espíritu al igual que el aceite en la piel, impregna, suaviza, cura, da fuerza, mantiene el buen olor de la vida nueva. En la antigüedad, también untaban de aceite a los luchadores para que su cuerpo estuviera flexible y escurridizo. En el bautismo se hace la unción con aceite también con este significado, dándole al bautizado un carácter de luchador triunfador contra el demonio, infundiéndole valor en la lucha y seguridad en el éxito. La unción se hace la Señal de la cruz: El sacerdote hace la señal de la cruz en la frente y el pecho del bautizado, significando que en sus pensamientos y sentimientos, Jesús vence al demonio. La crismación se hace sobre la coronilla y tiene como sentido la incorporación a Cristo que es sacerdote, profeta y rey. Si hay muchos bautizandos, pueden ungirlos simultáneamente varios ministros. Seguidamente se impone a cada niño el vestido blanco. Representa la nueva dignidad de cristianos; creaturas nuevas revestidas de Cristo Cfr. Col 3, 9-10. En este momento se puede añadir el rito del Effetá (palabra aramea que significa ábrete). Tocando con el dedo pulgar los oídos y boca de cada niño y pronunciando la fórmula ritual. El Effetá no es un rito obligatorio. Procesión de regreso al altar desde el baptisterio y se enciende la vela: primeramente encendemos el Cirio Pascual, como recuerdo gráfico que al ser bautizados participamos de la Pascua del Señor. De éste Cirio, símbolo de la Luz y de la Vida de Cristo, se encienden para los bautizados uno cirios pequeños. De aqui que la vela tiene dos significados: Es Cristo como luz que iluminará la vida del bautizado y es señal de que el bautizado tiene la misión de ser luz del mundo. (Cfr. Mt 5,14). Él es la luz del mundo que se hace presente por medio de la Iglesia (Cfr. Jn 1,2). E) Conclusión del rito

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El Credo: El rezo del Credo, es símbolo del compromiso de fe y de identidad con la Iglesia que adquiere el bautizado. La sal: Dentro del rito se le pone un poco de sal en la lengua del bautizado. Esto es una señal de bienvenida. Simboliza la entrada a la familia de la Iglesia y la bienvenida que le damos al nuevo miembro. Otro significado que tiene la sal, es el gusto por las cosas de Dios que la gracia del Bautismo le dará al bautizado. Si el bautismo no se celebra dentro de la Eucaristía, se concluye el rito con la recitación del Padre nuestro. Con esta oración el bautizado manifiesta que se ha convertido en hijo de Dios. Se termina el sacramento con las tres bendiciones especiales para el padre, la madre y todos los fieles. Conviene que padre y madre estén sosteniendo el niño cuando recibe la bendición cada uno de ellos por separado. Al final de todo se puede llevar al niño al altar de la Virgen y cantar la Salve o el Magnificat. Día de la celebración (can. 856): Posible: cualquier día; Recomendados: Domingo, Vigilia pascual; Lugar de la celebración (cáns. 857-860): De ordinario: en una Iglesia u Oratorio; Qué Iglesia: la propia Iglesia parroquial (o de los padres); En toda Iglesia parroquial debe haber pila bautismal (historia); Excepciones (traslado difícil): en otra Iglesia o lugar decente; No en casas particulares: salvo por necesidad o con causa grave y permiso del Ordinario de lugar; No en Hospitales: salvo por necesidad o por decisión del Obispo diocesano, por razones pastorales;

4.

LOS PAPÁS Y PADRINOS COMO RESPONSABLES DE LA FE DEL QUE HA SIDO BAUTIZADO a. RESPONSABILIDAD Y COMPROMISO DE LOS PADRES DE FAMILIA

En cuanto a la obligatoriedad de conocer los signos y simbolos, el codigo de derecho canónico en el Can.851 manifiesta: Se ha de preparar convenientemente la celebración del bautismo; por tanto:

1º- El adulto que desee recibir el bautismo ha de ser admitido al catecumenado y, en la medida de lo posible, ser llevado por pasos sucesivos a la iniciación sacramental, según el ritual de iniciación adaptado por la Conferencia Episcopal y atendiendo a las normas peculiares dictadas por la Misma. 2º- Los padres del niño que va a ser bautizado, y asimismo quienes asumirán la función de padrinos, han de ser convenientemente ilustrados sobre el significado de este sacramento y las obligaciones que lleva consigo; y debe procurar el párroco, personalmente o por medio de otras personas, que los padres sean oportunamente instruidos con exhortaciones pastorales e incluso con la oración en común, reuniendo a varias familias y visitándolas donde sea posible hacerlo. Segun el codigo de derecho canonico hace referencia a la obligacion de los papás de bautizar al recíen nacido cuanto antes, en las primeras semanas. (Cfr. 867). ¿Quién puede recibir el sacramento del bautismo? Lo puede recibir todo ser humano aún no bautizado y sólo él (Cfr. CIC 864). En caso de ser adulto debe de tener la intención de recibirlo. Por otro lado no se puede administrar el sacramento a los hijos de padres que no den su consentiemiento o si no hay esperanza de educación en la fe. Los padres deben pedir el bautismo al Párroco. Para bautizar lícitamente a un niño: • Los padres, o al menos uno, debe consentirlo. • Esperanza fundada de que se lo educará en la fe. Por otro lado se insiste en la participación activa de padres, padrinos y comunidad. Hay que resaltar, la presencia de la madre, y el protagonismo que los padres deben tener con respecto a los padrinos. El padrino acompaña a los padres, pero no los suplanta.

Los padres deberían ser los primeros en conducir a sus hijos al conocimiento de Jesucristo y de la vida de la fe, por gratitud a Dios y por fidelidad a la misión recibida el día de su matrimonio. Los pastores constatan, que los padres actúan frecuentemente movidos por el peso de la costumbre o por sentimiento de temor. Sin embargo se constata en algunos papás y padrinos un ambiente de increencia, de conformismo, al margen de todo imperativo ético, es decir, en lo que está siendo de hecho un neopaganismo práctico cada día más extendido, y que está causando un verdadero vacío espiritual en la generación de los matrimonios jóvenes. 33

Se teme que los padres alejados de la Iglesia no van a ser los primeros educadores en la fe de sus hijos. Pero puede proponérseles también un periodo de maduración con el acompañamiento de otro matrimonio o del mismo sacerdote. Es decir se busca no solo una trasmisión de contenidos sino una vivencia y experiencia profunda de Dios a través de una formación integral.
b.

COMPROMISO DE LOS PADRINOS • CRITERIOS VIGENTES PARA SER PADRINOS DE BAUTISMO.

Para la elección de padrinos hay normas muy precisas (Cfr. cáns. 872-874): Hay que evitar en lo posible concepciones equivocadas del padrinazgo: por el dinero, la posición social, es buena gente, no me regaña, etc. El valor fundamental de los padrinos es que sean ayuda para los papás del bautizado, que compartan la tarea de educar y formación cristiana y si es el caso que se supla a los padres si llegaran a faltar. Funciones del padrino: • Asistir en la iniciación cristiana al adulto, o presentar el niño junto con los padres. • Procurar que el bautizado lleve una vida cristiana. • Procurar que cumpla las obligaciones del Bautismo. • ¿Si no es posible? Pues ninguno... Requisitos ( Cfr. can. 874 § 1): • Designado por el bautizando, los padres (tutores), párroco o ministro. • Por lo menos debe de tener 16 años. • Pueden ser uno (Cfr. can. 872) o dos. Si son dos (Cfr. can. 873), deben ser de distinto sexo. • Católico, confirmado, hecha la primera comunión. • Que lleve una vida congruente con la fe. • Libre de penas canónicas. • No ser el padre o la madre.

• Un cristiano no católico puede ser admitido como testigo del Bautismo, no como padrino. Prueba (Cfr. cáns. 875-878) Prueba: Si no hay padrino, que haya al menos un testigo, para que pueda probarse la administración. • Si no causa perjuicio a nadie, basta la declaración de un testigo o del adulto bautizado para probar el Bautismo. NO PUEDEN SER PADRINOS. • Los que no están bautizados. • Los que no hayan cumplido 18 años de edad. • Los que pertenecen a alguna secta herética ó cismática. • Los excomulgados.

Los que viven en amasiato (Cfr. cáns. 765 y 766).

5.

PARA SABER MÁS a) EL MINISTRO DEL SACRAMENTO DEL BAUTISMO

El ministro ordinario del bautismo es cualquier ministro ordenado in sacris: SOLEMNE U ORDIANRIO (con todas las ceremonias prescritas) Obispo, sacerdote o diácono. Pero se reserva al párroco su administración (cualquier otro: su permiso para la licitud).

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El ministro ordinario bautiza lícitamente dentro de su territorio (salvo por necesidad). Fuera de su territorio, con licencia. El Bautismo de los adultos, al menos de los mayores de 14 años, debe ofrecerse al Obispo. La reforma contempla que el bautismo sea celebrado dentro de la Eucaristía. La reforma ha querido también que siempre haya una liturgia de la palabra, incluso cuando el bautismo se celebra fuera de la Eucaristía. La reforma permite que el sacerdote bendiga el agua antes del bautismo, según la instrucción expresa que había hecho el concilio (SC 70). Se valora mucho que la celebración sea comunitaria. Se exhorta a que no haya celebraciones privilegiadas en familias que quieren que sus hijos se bauticen aparte en una ceremonia “más bonita” y más “exclusiva”, o quizás para evitar mezclarse con los niños de otras clases sociales. Sólo si los niños bautizados pertenecen a una familia insertada en una comunidad de base que comparte su fe y sus celebraciones de una manera habitual, tendría sentido una celebración bautismal especial. Anotación (cáns. 875-878) Es obligación del párroco: Se debe anotar el nombre del bautizado, padres y padrinos, ministro, lugar y fecha de nacimiento, lugar y fecha del bautismo. Hijo de madre soltera: se anota el nombre de la madre, y el del padre si consta por documento público o lo declara ante testigos. Hijo adoptivo: nombre de los padres adoptivos, sólo con sentencia judicial; si es plena, los padres naturales sólo en archivo secreto. NO SOLEMNE O EXTRAORDINARIO (Catequista, otro fiel designado) Caso de necesidad: toda persona puede bautizar (actuaría como ministro extraordinario), con tal que tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia y que derrame agua sobre la cabeza del candidato diciendo: “Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. (Cfr. CEC 1284).

Por último está pastoral mediante la catequesis y medios de educación cristiana, incumbe a los párrocos como un grave deber, pero pide la colaboración de los catequistas y otros laicos. La acogida y el diálogo con los padres y padrinos es una tarea especialmente urgente hoy. Lugar del bautismo: Se insiste en que el lugar idóneo es el templo parroquial y su baptisterio, y el tiempo más indicado es la Vigilia pascual o el domingo. Se suprimen los bautismos en las clínicas, que eran tan corrientes antes de la reforma (Cfr. OEE 31).

B) EL BAUTISMO DE EMERGENCIA – CONDICIONES Y/O CRITERIOS
El Bautismo es necesario, con necesidad de medio, para la salvación eterna (Cfr. Jn 3,5; Cfr. Conc. Florencia; Conc. Trento, s. VI). También hay una necesidad de precepto, cuando Jesús dice: "Id y enseñad a todas las gentes y el que crea y se bautice se salvará" (Cfr. Mc 16, 16). Recomendaciones - En peligro de muerte, bautizar, a pesar de la oposición de sus padres.

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- Fetos abortivos y no nacidos que se prevé que no van a nacer vivos: deben ser bautizados, y si duda de vida, hacerlo condicionalmente. - Celebración (cáns. 850-860) se ocupa el rito de urgencia, sólo lo necesario para la validez: materia y forma. Celebración de urgencia Celebracion del Bautismo de un niño en peligro de muerte, para ser usado tanto por un presbítero, diácono o laico. Contiene una oración de los fieles, la profesión de fe, el bautismo con agua, el rezo del Padre nuestro. Se insiste en que no se debe atender sólo a la validez del sacramento, sino que hay que salvar los valores pastorales (OEE 84). El Ritual indica que in articulo mortis se prescinde de todo, y se limita a uno a derramar el agua sobre la cabeza pronunciando la forma del bautismo. Puede ser bautizado • Todo ser humano no bautizado. • En peligro de muerte: Basta algún conocimiento de las verdades de la fe, que expresen su deseo y prometan cumplir los mandamientos. • El adulto que se bautiza debe recibir también la Confirmación y la Eucaristía, salvo causa grave. (El sacerdote que bautiza un adulto tiene facultad para confirmarlo (can. 883). • Los niños (menores de 7 años, o sin uso de razón).

Bautismos especiales De necesidad: Cualquier cristiano que tenga uso de razón y los elementos necesarios (aunque el agua puede no ser bendita). De sangre: Por martirio. De deseo: Es un acto de amor a Dios con un deseo grande y firme voluntad de hacer cuanto Él a dispuesto para salvarnos.

Nota: tanto en el bautismo de necesidad como el de deseo son provisorios y deben hacerse sacramentales en cuanto se pueda. Los niños muertos sin bautismo La Iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por ellos. En efecto, la gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y la ternura de Jesús con los niños, que le hizo decir: ¨Dejad que los niños se acerquen a mí, no se lo impidáis¨, nos permiten confiar en que haya un camino de salvación para los niños que mueren sin bautismo. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del santo bautismo. (Cfr. CCE 1261). La doctrina del Catecismo de la Iglesia católica Leemos; “En cuanto a los niños muertos sin el bautismo, la iglesia sólo puede confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de exequias por ellos. Por esto es más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños pequeños vengan a Cristo por el don del Bautismo. El mismo Catecismo no tiene reparo en aplicar el texto evangélico del amor de Jesús por los niños como argumento que refuerza la esperanza. La frase de GS 22 en la que se afirma además que Cristo con su encarnación se ha unido en cierto modo a cada persona humana, pone de relieve la unidad entre la economía de la creación y de la redención-salvación que tiene su aplicación concreta en el caso de los niños que desde el seno materno ya están insertos en la economía salvadora de Cristo. Juan Pablo II, apoyándose en lo anterior, no solo afirmaba la vinculación de cada persona al misterio de la Redención, sino que la incluía además en el misterio de la Iglesia y la confía a su cuidado desde el mismo seno materno.

Una esperanza confiada a la mediación eclesial Se insiste en la oración de la Iglesia que los confía a la misericordia divina. La oración de la Iglesia tiene, pues, que ser insistente, confiada, explícita y solidaria, por todos los niños que mueren o pueden morir sin bautismo. Los que no bautizó la Iglesia, los bautizó el Esposo de la Iglesia Nicolás Cabásilas, escribe la vida en Cristo. En el recogemos el eco de la tradición oriental. Una tradición que insiste en la gratuidad del don, en la iniciativa divina, acogida libre y misteriosamente por la persona. Cabásilas escribe: “Tenemos aquí una 39

afirmación de gran valor teológico: ya que la obra de la Iglesia no es adecuada a cubrir todas las necesidades, Cristo continúa obrando directamente para suplir lo que falta a la Iglesia, hasta el punto de administrar él mismo el bautismo.”

PARA SABER DAR RAZÓN DE NUESTRA FE A) EL BAUTISMO QUE CELEBRAMOS LOS CATÓLICOS ¿ES IGUAL AL DE LOS HERMANOS SEPARADOS?
6.

Primeramente hablemos de las concordancias de la Iglesia ortodoxa y la Iglesia católica: En el Sacramento del Bautismo, respecto de su materia remota todos admiten el agua; en cuanto a la aplicación próxima, reconocen solamente la triple inmersión. La fórmula suele ser: ¨N. N. hijo de Dios, es bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo¨. Se discute la validez del bautismo por ablución o por aspersión; modernamente prevalece entre ellos la tendencia a admitir la validez, pero negando la licitud.

Otro punto oscuro es su validez cuando es administrado por herejes, incluso por los católicos. De hecho, en algunas comunidades prevalece la práctica de rebautizar a los latinos y a los mismos orientales católicos, cuando se da el caso de que alguno de ellos pase a la ortodoxia. 2 VALIDEZ: intención de recibirlo que puede ser implícita. LICITUD: 1. Conocer las principales verdades de la fe (existencia de Dios, remunerador, que se ha encarnado, Trinidad). 2. Conocer las principales obligaciones cristianas. 3. Tener dolor de sus pecados. 4. Catecumenado. 5. Caso de los bautizados fuera de la Iglesia católica: - No volver a bautizarlos; - Si duda seria de la validez de su bautismo, bautizar condicionalmente. En un fragmento de la carta a San Cipriano, tomado de la Carta 74 a Pompeya se hace mención en cuanto al bautismo de los herejes: (1) Así, pues, si alguno de cualquier herejía viniere a vosotros, no se innove nada, fuera de lo que es de tradición; impóngansele las manos para la penitencia, como quiera que los mismos herejes no bautizan según un rito particular a los que se pasan a ellos, sino que sólo los reciben en su comunión.

Encontramos en el fragmento de la Carta de Esteban, tomado de la carta 75 de Firmiliano a San Cipriano: (18) Pero gran ventaja es el nombre de Cristo —dice Esteban— respecto a la fe y a la santificación por el bautismo, que quienquiera y donde quiera fuere bautizado en el nombre de Cristo, consiga al punto la gracia de Cristo. San Silvestre I, escribe en el primer Concilio de Arles en el año 314 en el Plenario (contra los donatistas): Can. 8 cerca de los africanos que usan de su propia ley de rebautizar, plugo que si alguno pasare de la herejía a la Iglesia, se le pregunte el símbolo, y si vieren claramente que está bautizado en el Padre y en el Hijo y en el Espíritu Santo, impóngasele sólo la mano, a fin de que reciba el Espíritu Santo. Y si preguntado no diere razón de esta Trinidad, sea bautizado. San Silicio postula en la Carta 1 Directa ad decessorem, a Himerio, obispo de Tarragona, de 10 de febrero de 385:
2 HERNANDEZ, A. Santos., http://es.catholic.net/ecumenismoydialogointerreligioso/388/2606/articulo.php?id=26074, 29/ 11/2011.

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(1, 1) Así, pues, en la primera página de tu escrito señalas que muchísimos de los bautizados por los impíos arrianos se apresuran a volver a la fe católica y que algunos de nuestros hermanos quieren bautizarlos nuevamente: lo cual no es licito, como quiera que el Apóstol veda que se haga (Cfr. Eph 4, 5; Hebr 6, 4 es), y lo contradicen los cánones y lo prohiben los decretos generales enviados a las provincias por mi predecesor de venerable memoria Liberio 1, después de anular el Concilio de Rimini. A éstos, juntamente con los novacianos y otros herejes, nosotros los asociamos a la comunidad de los católicos, como está establecido en el Concilio, con sola la invocación del Espíritu septiforme, por medio de la imposición de la mano episcopal, lo cual guarda también todo el Oriente y Occidente. Conviene que en adelante tampoco vosotros os desviéis en modo alguno de esta senda, si no os queréis separar de nuestra unión por sentencia sinodal. San Inocencio I escribe en la Carta a Etsi tibi, a Victricio obispo de Ruán de 15 de febrero de 404: (8) Que los que vienen de los novacianos o de los montenses sean recibidos con sólo la imposición de manos, porque, si bien han sido bautizados por los herejes, lo han sido en el nombre de Cristo.

Pelagio I, escribe en la Carta Admonemus ut, a Gaudencio, obispo de Volterra hacia el año 560: Hay muchos que afirman que sólo se bautizan en el nombre de Cristo y por una sola inmersión; pero el mandato evangélico, por enseñanza del mismo Dios Señor y Salvador nuestro Jesucristo, nos advierte que demos el santo bautismo a cada uno en el nombre de la Trinidad y también por triple inmersión. Dice, en efecto, nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos: Marchad, bautizad a todas las naciones en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ( Cfr. Mt. 28, 19). Si, realmente, los herejes que se dice moran en los lugares vecinos a tu dilección, confiesan tal vez que han sido bautizados sólo en el nombre del Señor, cuando vuelvan a la fe católica, los bautizarás sin vacilación alguna en el nombre de la santa Trinidad. Si, empero, por manifiesta confesión apareciere claro que han sido bautizados en nombre de la Trinidad, después de dispensarles la sola gracia de la reconciliación, te apresurarás a unirlos a la fe católica, a fin de que no parezca se hace de otro modo que como manda la autoridad del Evangelio. San Gregorio II escribe en la Carta Desiderabilem mihi, a San Bonifacio, de 22 de noviembre de 726:

Has confesado que algunos han sido bautizados, sin preguntarles el Símbolo, por presbíteros adúlteros e indignos. En esto guarde tu caridad la antigua costumbre de la Iglesia, a saber: que quienquiera ha sido bautizado en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, no es licito en modo alguno rebautizarlo, pues no percibió el don de esta gracia en nombre del bautizante, sino en el nombre de la Trinidad. Y manténgase lo que dice el Apóstol: Un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo (Eph 4, 5). Pero, te encarecemos que a los tales les administres con mayor empeño la doctrina espiritual. Paulo III en el Concilio de Treto 1534-1549 escribe, sobre el sacramento del bautismo: Can. 1. Si alguno dijere que el bautismo de Juan tuvo la misma fuerza que el bautismo de Cristo, sea anatema. Can. 2. Si alguno dijere que el agua verdadera y natural no es necesaria en el bautismo y, por tanto, desviare a una especie de metáfora las palabras de Nuestro Señor Jesucristo: Si alguno no renaciere del agua y del Espíritu Santo [Ioh. 3, 5], sea anatema. Can. 3. Si alguno dijere que en la Iglesia Romana, que es madre y maestra de todas las iglesias, no se da la verdadera doctrina sobre el sacramento del bautismo, sea anatema. Can. 4. Si alguno dijere que el bautismo que se da también por los herejes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, con intención de hacer lo que hace la Iglesia, no es verdadero bautismo, sea anatema. Can. 5. Si alguno dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación, sea anatema. Can. 6. Si alguno dijere que el bautizado no puede, aunque quiera, perder la gracia, por más que peque, a no ser que no quiera creer, sea anatema [cf. 808]. Can. 7. Si alguno dijere que los bautizados, por el bautismo, sólo están obligados a la sola fe, y no a la guarda de toda la ley de Cristo, sea anatema [cf. 802]. Can. 8. Si alguno dijere que los bautizados están libres de todos los mandamientos de la Santa Iglesia, ora estén escritos, ora sean de tradición, de suerte que no están obligados a guardarlos, a no ser que espontáneamente quisieren someterse a ellos, sea anatema. Can. 9. Si alguno dijere que de tal modo hay que hacer recordar a los hombres el bautismo recibido que entiendan que todos los votos que se hacen después del bautismo son nulos en virtud de la promesa ya hecha en el mismo bautismo, como si por aquellos votos se menoscabara la fe que profesaron y el mismo bautismo, sea anatema. Can. 10. Si alguno dijere que todos los pecados que se cometen después del bautismo, con el solo recuerdo y la fe del bautismo recibido o se perdonan o se convierten en veniales, sea anatema. Can. 11. Si alguno dijere que el verdadero bautismo y debidamente conferido debe repetirse para quien entre los infieles hubiere negado la fe de Cristo, cuando se convierte a penitencia, sea anatema. Can. 12. Si alguno dijere que nadie debe bautizarse sino en la edad en que se bautizó Cristo, o en el artículo mismo de la muerte, sea anatema. 43

Can. 13. Si alguno dijere que los párvulos por el hecho de no tener el acto de creer, no han de ser contados entre los fieles después de recibido el bautismo, y, por tanto, han de ser rebautizados cuando lleguen a la edad de discreción, o que más vale omitir su bautismo que no bautizarlos en la sola fe de la Iglesia, sin creer por acto propio, sea anatema. Can. 14. Si alguno dijere que tales párvulos bautizados han de ser interrogados cuando hubieren crecido, si quieren ratificar lo que al ser bautizados prometieron en su nombre los padrinos, y si respondieren que no quieren, han de ser dejados a su arbitrio y que no debe entretanto obligárseles por ninguna otra pena a la vida cristiana, sino que se les aparte de la recepción de la Eucaristía y de los otros sacramentos, hasta que se arrepientan, sea anatema. En conclusión podemos afirmar que, el bautismo al insertar a los hombres en el ser divino de Cristo, hace santos a todos los bautizados. Esto lleva consigo la obligación moral de obrar como Cristo en la obediencia filial al Padre. Esta inserción en Cristo debe seguir para los bautizados el compromiso de traducir en la propia vida las actitudes de fidelidad, servicio, donación de sí mismo, entrega a la causa del Reino de Dios, actitudes de Cristo Jesús, perfección evangélica. Esta imitación de Cristo es un don del Espíritu Santo enviado a los corazones de los bautizados; el centro de su penar, sentir y obrar. El Espíritu Santo hace posible que el hombre conozca con certeza la voluntad de Dios y se sienta movido a ponerla en práctica.

B) ¿UNA PERSONA SE PUEDE BAUTIZAR “DOS VECES”?
Toda persona viva, adulto o niño, que no haya sido bautizado antes válidamente, es sujeto capaz de recibir el Bautismo. En el caso de los niños, la fe, necesaria para la licitud del Bautismo, es prestada por la Iglesia a través de los padres y padrinos. En el caso de los adultos, se requiere la intención - al menos habitual - para recibirlo válidamente; y la fe y el rechazo expreso de todo afecto al pecado con propósito de no voverlo a cometer, para su licitud. Es dogma de fe que los sacramentos del Bautismo, Cofirmación y Orden Sacerdotal no solo confieren la gracia, sino también imprimen carácter en el alma, es decir, un cierto signo espiritual e indeleble en virtud del cual el cristiano se distingue del que no lo es, queda habilitado para el culto e incorporado a Cristo y a la Iglesia. Por razón del carácter estos sacramentos no se pueden repetir. (Cfr. Concilios de Florencia y de Trento). El carácter es distinto de la gracia, pero dispone a recibirla. A diferencia de la gracia, el carácter nunca se pierde por el pecado. Son separables, pero no independientes, pues para realizar dignamente las acciones para las que habilita el carácter, se requiere la gracia. Por eso, el carácter es una disposición para la gracia. Cuando se pierde la gracia, el carácter permite recuperarla y urge esa recuperación. Santo Tomás afirma que el carácter es una cualidad (que adviene a un ser constituído y, por lo tanto, no puede ser una sustancia) y, dentro de que es una cualidad, dice que es una potencia porque es una capacidad para algo. Cuando Dios nos imprime el carácter lo que hace es regalarnos una capacidad (potencia, poder) que nos permite realizar actos que otros no pueden; en concreto, para realizar el culto que agrada a Dios. Es un accidente estable (pues injiere en el alma y no la transforma y no se pierde). Es un accidente principio de operaciones y no solo una simple relación (nos da una relación más perfecta con Cristo, y nos capacita para determinadas operaciones). Los hábitos y las potencias son los únicos accidentes que cumplen las dos anteriores cualidades; el carácter es una potencia, pues es un principio operativo, pero no de realizar algo bien o mal (que es lo que caracteriza al hábito), pues del carácter se 45

puede abusar (celebrar indignamente el Santo Sacrificio). Además, esa potencia es de carácter espiritual e instrumental, pues obra no en virtud propia, sino como instrumento de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Luego entonces el sólo se puede recibir una sola vez y deja el alma señalada para siempre Juan Pablo II, en Christifideles Laici 1988 hace mención: El Bautismo es la fuente de todos sus derechos como miembros del pueblo de Dios y también de sus deberes. Bastaría referirse al sacerdocio común de todos los bautizados, por el que estos hacen de su vida un sacrificio espiritual grato a Dios, para encontrar el motivo de su llamada a la santidad y a confesar delante de los hombres la fe que recibieron en el bautismo. INCORPORACION A LA IGLESIA, CUERPO DE CRISTO El Bautismo es además el sacramento por el que los hombres son incorporados a la Iglesia, integrándose en su construcción para ser morada de Dios, por el Espíritu. En el Bautismo a nacido y renace el nuevo pueblo de Dios que trasciende los límites humanos de las razas, las culturas y las naciones para formar un solo cuerpo en Cristo. En esta dignidad no hay distinción entre judíos ni gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Esta incorporación hace que el cuerpo de Cristo se vea enriquecido por el Espíritu con toda clase de carismas, funciones y ministerios para el bien común. Por su parte cada miembro, al participar en la dignidad profética, sacerdotal y real de Cristo, está llamado a colaborar en la misión salvífica de la Iglesia.

C)¿POR QUÉ LAS PLÁTICAS PER BAUTISMALES SON “OBLIGATORIAS”?
Primeramente se insiste en la preparación catequética, de padres y padrinos, con el sentido de que tome en cuenta el gran compromiso que contraen ante tal sacramento y la necesidad de estar formados para educar cristianamente a su hijo o ahijado con la palabra y el ejemplo.

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BIBLIOGRAFIA
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SIGLAS
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CIC OEE RBN SC LG RICA

Codex Iuris Canonici Orientaciones del Episcopado español sobre el bautismo de niños Ritual del Bautismo de niños Sacrosanctum Concilium Lumen Gentium Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos

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