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Puntos Sobresalientes - Lamentaciones 3 a 5

Puntos Sobresalientes - Lamentaciones 3 a 5

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Lamentaciones 3
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En el tercer poema, el profeta Jeremías, llevado por el espíritu de Dios, desahoga sus sentimientos intensos y los transfiere a la entera nación en la figura de un hombre físicamente capacitado. (Lamentaciones 3:1.) Aunque Jeremías sufrió junto con la entera nación, la experiencia no lo amargó. Él esperaba con optimismo el tiempo cuando el favor de Dios estaría con Su pueblo de nuevo, y aceptó lo que le ocurrió a la nación como una justa ejecución del juicio divino.

-----------------------------------------------------------------------------------------------Lamentaciones 3:16 —Las palabras siguientes describen una calamidad que Jehová permitió que le sobreviniera
a la Jerusalén infiel al caer aquella ciudad en manos de los babilonios: “Con grava hace que se me quiebren los dientes”. Parece que cuando los israelitas iban hacia el destierro tuvieron que cocer pan en hoyos hechos en el terreno. Por lo tanto, el pan salía con grava, y el que lo comía podía quebrarse parte de los dientes.

-----------------------------------------------------------------------------------------------Lamentaciones 3:20. Jehová, “el Altísimo sobre toda la tierra”, es tan excelso que tiene que condescender para “tender la vista sobre cielo y tierra” (Salmo 83:18; 113:6). Pero Jeremías sabía muy bien que el Todopoderoso está dispuesto a inclinarse hacia la gente, es decir, a descender a su nivel para animarla. ¡Qué felices podemos estar de que el Dios verdadero no solo sea omnipotente y omnisciente, sino también humilde!

-----------------------------------------------------------------------------------------------La esperanza de una liberación en el futuro sustentó a Jeremías. Leemos: “Sin falta se acordará tu alma [Jehová mismo] y se inclinará sobre mí. Esto es lo que traeré de vuelta a mi corazón. Por eso mostraré una actitud de espera”. (Lamentaciones 3:20, 21.) No había ninguna duda en la mente de Jeremías de que Jehová con el tiempo miraría con aprobación a Su pueblo arrepentido. Es cierto que ellos habían sido sumamente humillados en derrota completa. Pero Jehová bajaría, por decirlo así, de su alta posición en el cielo para levantarlos de su estado degradado. Con esto presente, Jeremías podía consolar su corazón y esperar con paciencia hasta que Jehová actuara a favor de Su pueblo arrepentido.

El mismo hecho de que la persona todavía esté viva debería darle razón para tener esperanza. En el tiempo de Jeremías la ciudad de Jerusalén y la tierra de Judá fueron desoladas, y muchos israelitas perecieron. Aun así, hubo sobrevivientes. Esto dio la seguridad de que Dios continuaría mostrándole misericordia a su pueblo. (Lamentaciones 3:22-24.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------El profeta Jeremías señaló lo siguiente: “Bueno es que uno espere, aun callado, la salvación de Jehová” (Lamentaciones 3:26). Lo que quiso decir es que el pueblo de Dios no debería quejarse de la forma en que Jehová lo había disciplinado al permitir que Jerusalén fuera destruida. Debería, más bien, aprovechar la situación para reflexionar en su proceder de desobediencia y en la necesidad de cambiar de actitud (Lamentaciones 3:40, 42).

-----------------------------------------------------------------------------------------------Otro punto vital que debemos recordar cuando experimentemos sufrimiento es el hecho de que Dios no aprueba las cosas odiosas que los hombres quizás hagan. Sin embargo, el Altísimo sí permite que ciertas cosas sucedan con un buen propósito en mira. (Lamentaciones 3:31-36.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------Los israelitas infieles dieron la espalda a Jehová Dios, rechazando su cuidado protector. Entonces, con justicia, él los abandonó a sus enemigos. De modo que no tenían base para quejarse respecto a lo que les había sobrevenido. Esto se enfatiza en la pregunta: “¿Cómo puede un hombre viviente entregarse a quejas, un hombre físicamente capacitado, a causa de su pecado?”. (Lamentaciones 3:39.) En vez de quejarse, los israelitas deberían haberse vuelto a Jehová con arrepentimiento, suplicándole misericordia.

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Lamentaciones 4
=============================== Lamentaciones 4:3, 10. ¿Por qué compara Jeremías “la hija de [su] pueblo” a “avestruces en el desierto”? Job
39:16 dice que el avestruz “trata a sus hijos bruscamente, como si no fueran suyos”. Por ejemplo, cuando los polluelos salen del huevo, la madre se marcha con otras hembras y el macho se queda a cargo. ¿Y cómo proceden ambos padres cuando se encuentran frente a un peligro? Huyen del nido, abandonando a sus pequeñuelos. Durante el sitio babilónico, el hambre en Jerusalén fue tan grave que las madres, que por naturaleza son compasivas, se volvieron crueles con sus propios hijos, como los avestruces en el desierto. Hasta los chacales mostraban mejores sentimientos maternales.

Pensemos en el estado en que se hallaba Jerusalén durante el sitio babilonio. La ciudad se abrasaba lentamente en el calor del asedio, a diferencia de Sodoma, que fue calcinada en un instante y cuya destrucción fue, en cierto modo, más soportable (Lam. 4:6).

-----------------------------------------------------------------------------------------------En Lamentaciones 4:10 el profeta Jeremías hizo referencia al bien conocido hecho de que, naturalmente, una madre trata con ternura y compasión a sus hijos, y procura protegerlos. (1 Reyes 3:26, 27; 1 Tesalonicenses 2:7.) Sin embargo, el hambre en la Jerusalén bajo sitio fue tan extrema, y la inanición que resultó de ella tan apremiante, que las madres que normalmente serían compasivas cayeron en el canibalismo: hirvieron a sus hijos y se los comieron. (Compárese con Lamentaciones 2:20.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------Se alude a la velocidad del águila en Lamentaciones 4:19, donde se dice lo siguiente sobre los soldados babilonios: “Más veloces que las águilas de los cielos han resultado ser nuestros perseguidores. Sobre las montañas han seguido acaloradamente en pos de nosotros”. Cuando un águila que describe círculos en el cielo divisa su presa, inclina las alas y se lanza en picado a una velocidad que puede alcanzar los 130 kilómetros por hora, según algunos informes. No sorprende que en las Escrituras el águila sea sinónimo de velocidad, especialmente con referencia a fuerzas militares. (2 Samuel 1:23; Jeremías 4:13; 49:22.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------Los Judios habían pensado que podían adorar a los ídolos y al mismo tiempo podían contar con la permanencia de su templo y su ciudad de Jerusalén. Estaban chalados con su ciudad santa y su templo y, con complacencia, creían que Jerusalén duraría para siempre y que a ellos nunca se los llevarían por completo de su tierra. ¡Pero la misma cosa que pensaban que era imposible había sucedido!—Lam. 4:12.

-----------------------------------------------------------------------------------------------La destrucción total de Jerusalén como SI fuera con fuego podría ser una expresión de la cólera y furor de Jehová contra aquella ciudad. En su libro de Lamentaciones el profeta Jeremías asemeja la furia de Jehová (con la cual fue destruida Jerusalén) al fuego, aunque se usaron la espada, el hambre y la peste así como el fuego.(Lam. 4:11)

-----------------------------------------------------------------------------------------------En Lamentaciones 4:20 se refiere al Ungido o Mesías de Jehová como “el mismísimo aliento de nuestras narices, el ungido de Jehová, . . . aquel de quien hemos dicho: ‘En su sombra viviremos entre las naciones.’” De modo que, hoy, los israelitas espirituales y sus compañeros terrestres que se refugian bajo las “alas” de Jehová, al mismo tiempo, buscan abrigo protector bajo el Mesías de Jehová, el Señor Jesucristo, como pollitos bajo las alas de la gallina. El refugio que buscan allí para tener seguridad espiritual no les falla.

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Lamentaciones 5
=============================== Lamentaciones 5:7.—Los judíos de los días de Jeremías tuvieron que cargar los errores de sus antepasados, pero esto no significa que Jehová castiga directamente a los hijos por los pecados de sus padres. En realidad, las generaciones posteriores experimentan las malas consecuencias del mal que se comete. (Jeremías 31:29, 30.) Por lo tanto, nos conviene recordar que tenemos que rendir cuentas a Dios personalmente. (Romanos 14:12.)

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Los cristianos primitivos se visitaban unos a otros y compartían comidas juntos. Además, había disponibles varias formas de recreo apropiado de las cuales probablemente disfrutaron estos cristianos y sus hijos. Con relación a los tiempos anteriores al cristianismo, se dice que jóvenes y otras personas tocaban instrumentos musicales. Lam.

5:14

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Jerusalén pronto (dentro de seis años) sería destruida por el ejército babilonio, por razón de que los judíos habían rechazado la gobernación de Dios sobre ellos y adicionalmente habían recurrido a prácticas corrompidas. La destrucción que vendría sería terrible. Tanto ancianos como jóvenes, hombres como mujeres, habrían de morir en las calles, y los niños serían hechos añicos, después de un largo sitio a la ciudad. Las condiciones del hambre llegarían a ser tan graves que algunos se comerían a sus propios hijos.—Lam. 5:11, 12.

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Fijémonos en la experiencia de los hermanos de Rumania durante el régimen comunista. Cuando los agentes del gobierno allanaban sus hogares, a veces les confiscaban sus efectos personales, sobre todo objetos que pudieran vender (Lam. 5:2). Muchos hermanos estuvieron dispuestos a perderlo todo. Algunos tuvieron que dejar atrás sus pertenencias y propiedades cuando fueron reubicados en otros lugares, y aun así se mantuvieron fieles a Jehová. Si a nosotros nos tocara pasar por tal prueba, ¿permitiríamos que el apego a los bienes materiales se interpusiera en nuestra lealtad a Dios? (2 Tim. 3:11.)

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Dios no guarda rencor ni animosidad contra ninguno de sus siervos a quienes ha perdonado. Aunque se haya cometido un mal, Jehová quiere restaurar las buenas relaciones. A pesar de los pecados cometidos, si la persona está verdaderamente arrepentida y busca el perdón, Jehová la ‘traerá de vuelta’, es decir, le otorgará su favor y bendición (Jer. 15:19). Estas palabras deberían animar a regresar al Dios verdadero a cualquiera que se haya alejado de él. ¿No es verdad que el perdón de Jehová nos acerca a él? (Lamentaciones 5:21.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------Cuando los israelitas conquistaron la Tierra Prometida, dieron por entero a la destrucción a ciertas ciudades junto con sus habitantes, como, por ejemplo, Jericó, las primicias de la conquista. (Jos 6:17, 21.) Cuando tomaban ciudades que no debían darse por entero a la destrucción, no les estaba permitido violar a las mujeres, como hacían las naciones paganas. Si deseaban tomar por esposa a una mujer cautiva, tenían que cumplir ciertos requisitos. (Lam 5:11)

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Las naciones vecinas de Israel solían ser más crueles que los israelitas en el modo de infligir castigo y traer oprobio a los ejecutados. Cuando los ejércitos babilonios conquistaron Jerusalén, infligieron crueles castigos a los nobles, como colgar a algunos de los príncipes “de solamente la mano”. (Lam 5:12.)

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