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Puntos Sobresalientes - Lamentaciones 1 a 2

Puntos Sobresalientes - Lamentaciones 1 a 2

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Lamentaciones 1
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La nación quedó desolada y en ruinas. Al verla en tan lamentable estado, Jeremías se encontró perdido, como si Jehová lo estuviera obligando a caminar en la oscuridad. Se sintió sin vida, “como hombres que han estado muertos por largo tiempo” (Lam. 1:1, 16). Jerusalén y Judá habían sido destruidas porque los israelitas se negaron a dejar atrás su gran maldad y volver a su Padre celestial. Es cierto que el profeta se lo había advertido a la nación y que él no tenía la culpa de nada, pero aun así estaba muy triste.

-----------------------------------------------------------------------------------------------El pecado no trae gozo. ¡Mire! La pecaminosa Jerusalén, que antes era populosa capital de Judá, está solitaria. Por su devastación, Judá misma es como una princesa viuda que llora. Sus “amadores”, como Egipto, no la salvaron de la conquista por los babilonios en 607 a.E.C. La gente ya no afluye a Sión para las fiestas. Los hijos de Sión son cautivos, y los enemigos se ríen del desplome de ella. Extranjeros inmundos han contaminado el templo, y su pueblo ha tenido que dar objetos valiosos por alimento. ¡Todo esto debido al pecado! (Lam 1:1-11.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------No habiendo base alguna para extender misericordia a la nación no arrepentida, Jehová, al ejecutar su juicio, permitió que los babilonios desolaran a Judá y Jerusalén. (Lam. 1:3-5) Durante esta calamidad no escuchó las oraciones por ayuda.

-----------------------------------------------------------------------------------------------Quizás sea mejor no decir: ‘Sé cómo te sientes’: ¿Realmente lo sabe usted? Por ejemplo, ¿puede saber usted lo que siente un padre o una madre cuyo hijo ha muerto si usted mismo nunca ha experimentado dicha pérdida? Y aun si usted ha sufrido semejante pérdida, reconozca que otros quizás no se sientan exactamente como usted se sintió. (Lamentaciones 1:12.)

Si bien la expulsión de una persona puede ser dolorosa, no nos cabe duda de que las normas de Dios son rectas y justas, y los beneficios de aplicarlas son inmejorables (Lam. 1:18).

-----------------------------------------------------------------------------------------------Una cosa aborrecible debe tirarse, aunque envuelva plata y oro. (Ezequiel 7:19) Al obrar ultrajosamente delante de Dios, uno puede hacerse “cosa aborrecible.” (Lamentaciones 1:8)

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Lamentaciones 2
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Obviamente, decirles a los judíos que se rindieran también fue una prueba de obediencia para Jeremías. Por un lado, él era celoso por el nombre de Dios y no quería verlo deshonrado por enemigos que atribuirían la victoria a ídolos inertes ( Lamentaciones 2:16).

-----------------------------------------------------------------------------------------------Es verdad que la Biblia dice que “los hijos son una herencia de parte de Jehová”. (Salmo 127:3.) Notemos, sin embargo, que dichas palabras se escribieron en una época en que Israel gozaba de condiciones favorables. Posteriormente, el hambre y la guerra convirtieron el tener hijos en una labor angustiosa. (Lamentaciones 2:11, 20) En vista de la difícil situación que reina en muchos países en vías de desarrollo, los cristianos responsables deben reflexionar de modo realista sobre cuántos hijos pueden alimentar, vestir, alojar y educar. Después de calcular los costos, muchas parejas han estimado conveniente ir en contra de la tradición y limitar el número de hijos que tendrán

-----------------------------------------------------------------------------------------------En la profecía bíblica el medir algo es por lo general una indicación de que de seguro el propósito de Jehová para lo que se mide se realizará completamente. (Lamentaciones 2:8.)

-----------------------------------------------------------------------------------------------Los Judios habían pensado que podían adorar a los ídolos y al mismo tiempo podían contar con la permanencia de su templo y su ciudad de Jerusalén. Estaban chalados con su ciudad santa y su templo y, con complacencia, creían que Jerusalén duraría para siempre y que a ellos nunca se los llevarían por completo de su tierra. ¡Pero la misma cosa que pensaban que era imposible había sucedido!—Lam. 2:1, 2

Cuando los soldados de Nabucodonosor entraran en la ciudad, jóvenes y ancianos fueron muertos atrozmente en las calles. Príncipes fueron colgados de la mano. Los cautivos fueron arrastrados a la esclavitud en Babilonia. Aunque Dios había puesto su nombre en la ciudad y en el templo, no obró para salvarlos, tan grande era su furia por la repugnante idolatría y prácticas obscenas de los judíos. (Lam. 2:21)

-----------------------------------------------------------------------------------------------A la antigua Jerusalén terrestre se le llamaba “la ciudad de la cual solían decir: ‘Es la perfección de belleza.’” (Lamentaciones 2:15) Aun así, en hermosura y gloria, nunca podría compararse con la celestial Nueva Jerusalén. Esta gloriosa nueva ciudad baja “del cielo desde Dios.” ¿De qué manera? Porque este nuevo cuerpo gubernamental se origina de Dios y extiende su poder y autoridad hacia abajo desde el cielo a la Tierra, para el bien eterno de toda la humanidad.—Revelación 21:2.

-----------------------------------------------------------------------------------------------El intenso amor que sentía Jeremías por la gente nunca se enfrió. Después de la destrucción de Jerusalén, siguió mostrando compasión (Lamentaciones 2:11). Aunque los judíos se habían acarreado la tragedia ellos mismos, él no les dijo: “¡Se lo advertí!”. Al contrario, se sintió muy abatido. Tampoco nosotros debemos realizar nuestro ministerio de un modo mecánico, movidos únicamente por el sentido del deber. Nuestro empeño por dar testimonio debe probar el amor profundo que sentimos por nuestro maravilloso Dios y por nuestros semejantes, creados a imagen suya.

-----------------------------------------------------------------------------------------------¿Cómo era la vida después de la destrucción de Jerusalén? Jeremías nos pinta un breve cuadro en Lamentaciones 2:9. Las murallas —y posiblemente las puertas— están derruidas, por lo que la ciudad carece de protección. Pero, peor aún, “no hay ley”. ¿Se refiere Jeremías a que los supervivientes son una banda de desaforados? No. Todo apunta, más bien, a la pérdida de la seguridad y tranquilidad espiritual de que los judíos gozaban cuando los sacerdotes y profetas fieles los instruían en la Ley de Dios. Los falsos profetas que ahora captan su atención no les ofrecen una ‘visión’, o dirección real de parte de Jehová; sus “visiones” son inútiles (Lam. 2:14).

-----------------------------------------------------------------------------------------------JERUSALÉN yace en ruinas. El humo de los incendios provocados por los conquistadores babilonios aún asciende al cielo. En los oídos de Jeremías todavía resuenan los espantosos gritos de los caídos. Él sabía lo que iba a suceder, y todo ocurrió tal como le había dicho Dios. “Jehová ha hecho lo que tenía pensado”, dice entre suspiros el profeta. ¡Qué fin tan trágico! (Lamentaciones 2:17.) 2 Jeremías constató el cumplimiento de muchas profecías transmitidas al pueblo de Dios, entre ellas algunas muy antiguas.

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