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Capitulo_oriental_19Bellán

Capitulo_oriental_19Bellán

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CENTRO

EDITOR
DE AMEAlCA
LA
oriental
la hi st or¡a de' la Ii ~ eratu ra uruguaya
- I
19. La -narración y el teatro
en los años veinte.
iJIJ1Yl:JJJ1J)
o ntal
la . historia _ de la
literatura lrtuguaya
Este fascículo ha sido preparado por el
Dr. Fernando Aíusa Amigues revisado
por el Dr. Carlos Martínez y
adaptado por el Departamento Literario
del Centro Editor de América Latina.
CAPITULO ORIENTAL presontará sema!'almente, en sus
treinta y 'ocho fascículos, la historia de la hteratura
El conjunto abarcará un panorama completo,. desarrollado. en
extensión y en profundidad, de las obras más representativas
dé. la producción literaria nacional, desde la Conquista y la
Patria Vieja hasta nuestros días. El lector podrá coleccionar
el texto ilustrado de estos para contar con un volu-
mencompleto al cabo de su publicaciún: simultáneamente,
separando las tapas podrá dispuner de una valiosa iconografía
de la historia· del país.
Los libros que acompaüan a los fa!'Cículos formarán la
"Biblioteca UruKuaya Fundamental".
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LA NARRACION
y EL TEATRO
EN LOS
AÑOS VEINTE
La prosa y la poesía de los años veinte,
aparecen en el centro de la gran reacción
contra el modernismo. Sus autores son particu-
larmente permeables a los nuevos "ismos" con
que el fin de la primera guerra mundial mar-
ca a las nuevas generaciones europeas. Tó-
nica general de "insolencia", como ja llamara
un craico, derrumbe del andamiaje lógico le-
vantado por el racionalismo en el correr del
siglo XIX, como se lamentara un filósofo, o
nueva afirmación de algo que el mismo mo-
dernismo había propuesto en sus orígenes: la
literatura entendida como una revolución per-
manente. El cubismo, futurismo, expresionismo,
dadaísmo, postumismo, superrealismo y ultraís-
mo (con sus fórmulas a nivel racional de es-
tridentismo, sencillismo, etc.), al negarse unos
a otros, al superponerse y complementarse en
el encontrado forcejeo por cubrir las cenizas
que la guerra había dejado, no fueron más
que las pruebas de esa actitud.
LA ÉPOCA Y SUS DIRECCIONES
El vacío espiritual que la crisis de los valores
establecidos había abierto, lanzó algunos es-
critores al nihilismo y a los primeros deses-
perados rastreos del existencialismo. La visión
es desgarrada: matar a Díos y a la Razón
parece fácil, sustituirlos resultará dificil; y el
camino' es la gran corriente angustiosa y exis-
tencial cuyas expresiones literarias -Freud
mediante- serán todos los "outsiders" de las
décadas posteriores, aquellos "détraqués" que
recorren los subsuelos de la alegría del veinte,
los poseidos por la "détresse", el "ennui",
la náusea, que estallarán en el filo de la
segunda guerra mundial. Pero si ya nadie
piensa que el progreso -esa "teología de
reemplazo"- es un motor benéfico de la his-
toria, capaz de engendrar una sociedad ideal
y habitable por todos, las predicciones de
Valery y Spengier no marcan esta época. Las
notas más características de la década del
veinte son precisamente las opuestas. I:sos son
los años de una cierta loca alegría imagina-
tiva, del descubrimiento fantasioso del mundo
de los sueños y del inconsciente, de la aven-
tura vital y el sentido dinámico y abierto
de la vida. Se' terminan de quebrar las reglas
dogmáticas de tantas academias, el verso
pierde su rima, la palabra su sentido estricto
de diccionario; y se puede llegar fácilmente
hasta la greguería, la broma tipográfica, la
errata premeditada.
Montevideo, sin vivir las exaltadas aven-
turas de otras capitales del continente, tiene
a un Alfredo Mario Ferreiro publicando El hom.
bre que se comió un autobús (1927) YSe ruega
no dar la mano (1930), a un Juvenal Ortiz
Saralegui insistiendo con Palacio Salvo (1927)
en el inventario exitoso de "los años locos".
Sin embargo, lo que en Europa tenía un pro-
fundo sentido, aún recordado (e imitado) hoy
con nostalgia, en el Uruguay no fue cabal-
mente entendido, aunque sí gozado formal-
mente. Deslur¡¡braba el aspecto formal del arte
nuevo, pero la profunda filosofía que ese
mismo' arte implicaba nuñca fue captada. Jor-
ge Medina Vidal ha señalado que había una
289
Bellón en 1921
EXCESO DE VAGA Y
AMENA LITERATURA
"Considerada en su conjunto, la vida in-
telectual del país marca todavía un gran
exce,;o de la "vaga y amena literatura" de
que hablaba con sütil ironía Don Juan Valera.
Son también demasiadci escasos, en gran
parte por deficiencias del ambiente, los tra-
bajadores metódicos capaces de esfuerzos
largos y silenciosos; todavía son éstas, tie-
rra,; de promisión de los improvisadores.
Pero se siente en el medio realizado y enno-
blecido por el pasaje o la presencia de
algunos nobles maestros que alientan a la
juventud con su enseñanza y con su ejem-
plo, una inquietud innovadora que ha de
sacudir cada día con mayor eficacia las
almas inertes y las instituciones estancadas
y estáticas, creando nuevos y fecundos fo-
cos de estudio y de cultura. Ellos servirán de
refugios y de campos de acción.a las vo-
caciones desesperadas. Muchos espíritus jó-
venes se orientan haCia el estudio de las
cosas nacionales. Por lo que tiene de reali-
dades ya en flor y por lo que trae de claras
esperanzas, es una hermosa hora en la vida
intelectual del país, ésta que cierra la pri-
mera centuria de vida a partir de la gente
gloriosa de 1825".
Gustavo Gallina/. La vida literaria
uruguaya en 1925 ("La Nación", 25
de agosto de 1925).
290
separación demasiado tajante entre esa filo-
sofía propuesta y la filosofia que el país en-
tero practicaba: un positivismo secularizante,
ya sustituido en Francia por el intuicionismo
bergsoniano, del cual sólo tardíamente ten-
dría el Uruguay noticia. La seriedad y el orden
eran todav:a estructuras "eternas" del arte
entre nosotros¡ y el resultado fue, para la
mayoría de poetas y novelistas, una mezcla
variable de restos dispares de modernismo,
romanticismo, naturalismo con los nuevos "is-
mos", de los cuales el "nativismo" fue para
todo un sector la mejor y más cabal expresión
americana del Uruguay, a pesar de lo indis-
cutido de su origen europeo (Reymont, Ham-
sum, Istrati, Blasco Ibáñez y tantos otros).
El gran capítulo de la década corresponde
al énfasis que muchos autores ponen en ese
'''retorno a la realidad vital" de que hablaba,
ya entre 1917 y 1920, Alberto Zum Felde, re-
clamando la "quema de marionetas literarias"
y ia condena de "los parásitos del libro fran-
cés" y "las sanguijuelas de las revistas de ul-
tramar". Surgen, pues, los temas del "arraigo"
en la literatura nacional. La emoción se colec-
tiviza (poetas y escritores se acostumbran a
objetivar los temas), se incorpora el paisaje
con sus datos más "nacionales", se habla de
recuperar la creación de un "ser americano",
rioplatense, tal vez -¿y por qué no?- uru-
guayo. El ámbito de resonancia propuesto será
eminentemente estético y literario en esta dé-
cada, más social e ideológico en la siguiente,
pero nunca girará explícitamente sobre una
apoyatura filosófica que vaya más allá de las
altisonantes y vagas definiciones del "gaucho
cósmico" de Leandro lpuche, el "criollismo
artístico" de Silva Valdés o la más precisa
"americanidad poética" de Zum Felde.
UNA NOVElíSTICA URBANA Y DESENVUELTA
Aunque, como bien ha señalado Emir Ro-
dríguez Monegal, resulta falaz (e ineficaz) el
enfrentamiento entre literaturas regionalistas
y presuntamente arraigadas y aquellas otras
cosmopolitas y presuntamente evadidas, nOi pue-
de dejar de señalarse que este' esquema, en
esa época, permite enfrentar a dos grandes
tendencias -urbanas y rurales- en su íntima
contradicción. En esos años se forja el e:;quema
cultural que da' total preeminencia a los pro-
blemas de orden social, a los temas ambien-
tales de "geografía humana" y aun a los es-
pirituales, metafísicos y hasta meramente psi-
cológicos. Espiritualidad pudo ser sinónimo de
evasión y todo lo "exterior" de los seres,
aun reducido como estuvo muchas veces a
lo pintoresco y costumbrista, sinónimo de
"arraigo", más tarde de "compromiso".
EL NOBLE ESPIRITU MONTEVIDEANO
Pero aún en 7928, Orestes Baroffio podrá
lamentarse en sus Emociones Montevideanas
de que "la ciudad no había encontrado
entre los cantores nacidos en su seno, quién
se detuviera a contemplar el bullicio de
sus calles, el rodar de sus vehículos, el es-
pectáculo de sus multitudes que se agitan,
en los talleres, en las fábricas, en las fiestos,
con sus bellezas, sus do.lores, sus alegrías.
los mejores escapes a este progresivo con-
finamiento en los polos de un chato costum-
brismo iocalista o de un estetizante declamor
de preocupaciones americanistas, se habrán
de dar en la literatura urbana de la época.
Todavía no angustiados, ni zarandeados por
el drama continental de hambre y sub-desa-
rrollo, los autores urbanos practican lo que
Steffen definiera como "sátira simpática".
Mientras en otros países latinoamericanos se
da el realismo agresivo de los temas violentos,
los autores uruguayos del veinte enfocan más
bien el modo de vida de la alta burguesía,
sus prejuicios, sus hipocresías y tapujos; y !o
hacen generalmente a propósito de amoríos,
frustrados o engañosos, en los que siempre
la denuncia es amable y condescendiente. Por
lo común se proclaman liberales, abrazan ideas
progresistas y anticlericales, flirtean con el ci-
nism,\ y son siempre desenfadados y desen-
vueltos. En resumen: la época también tuvo
-junto al nativismo que va estereotipando la
realidad, insuflando valores y creando mitos-
sus autores irónicos, de aire irreverente, ca-
paces de cumplir la consigna y el precepto
de Verlaine, que mandaba "torcerle el cuello
a la elocuencia". José Pedro Be!lán, Eduardo
de Salterain y Herrera, Adolfo Agorio, Manuel
Acosta y lora, Horacio Maldonado, Adolfo
Montiel Ballesteros en el cuento y la nove:a,
con el aporte anticipado de Mateo Magariños
Solsona, forman este heterogénea constelación
de escritores, en tanto el mismo Bellán, Fran-
cisco Imohf, Edmundo Bianchi y los marginados
"saineteros" como Carlos Mauricio Pacheco,
lo hacen en el teatro.
UN MAYOR RESPALDO SOCIAL
PARA EL ESCRITOR
Hubo otro distingo que hicieron los mismos
cr:ticos de la época y que había tenido su in-
tegral validez en la generación del 900. Car-
mela M. Bonet, en el estudio que dedicara a
La ciudad, esta ciudad que tuvo sus heroís-
mos y sus glorias, esta ciudad que fue asilo
de hombres libres, que vio en sus calles el
agitarse de sus hombres, en días de lucha,
en que la libertad peligraba, esta ciudad no
tenía su poeta. No tenía su cantor, no ha-
bían encontrado quién comprendiera la no-
bleza de su espíritu. El noble espíritu mon-
tevideano!" .
Ernesto Herrera, insistió en tipificar "dos tipos
antagónicos de escritor: el uno surgido de la
Universidad, el otro de la bohemia periodís-
tica". las notas del primero eran: ilustración
universitaria, algún titulo, "empaque acadé-
mico", desahogo económico que le hubiera
permitido leer, viajar y ponerse en contacto
con las viejas civilizaciones. El segundo era
el tipo del bohemio inadaptado, del abúlico
del periodismo y las cervecerías, que ha de-
jado de estudiar siendo muy joven y que se
califica orgullosamente de autodidacta. Pero
en el 20 ya está lanzada la semilla de la
profesionalización del escritor, el mayor res-
paldo social que tendrán en una clase social
emergente -la clase media- y en un par-
tido político -el batllismo-, el cual encon-
trará para ellos fórmulas burocráticas, diplo-
máticas o periodísticas ("El Día" fue un re-
fugio profesional para m ~ c h o s ) . las experien-
cias narradas por Herrera en sus Cuentos bru-
tales (1910) van quedando atrás.
Si bien Uruguay no tuvo una "clase" de es-
critores aliados a los grupos tradicionales del
poder, la temática ha podido dividirse entre
la conformista y conservadora de valores no
siempre muy clarificados y aquélla que intro-
du¿'a, generalmente por formas satíricas, un
elemento de desafío a los buenos usos y cos-
tumbres de la pacatería reinante, aunque sin
enjuiciar el régimen social y económico que
los sustentaba. Aliados tácita o directamente
(como Bellán y Zavala MunizJ a aquellos
movimientos políticos que en definitiva no pre-
tendieron otra cosa, los escritores empezaron
a dejar de ser los bohemios marginales de
otrora, una actitud que pareció más avenida
con los autores teatrales.
Son años en que se pone claramente de
manifiesto la debilidad de la clase alta, pero
al mismo tiempo su capacidad de resistencia
• -6rganizada y pasiva- frente al embate
de las nuevas' clases medias, cuyo crecímiento
291
MAGARIÑOS SOLSONA:
LA POLIGAMIA COMO fORMA DE REBELlON
Cuando en 7920 aparece Pasar de Mateo
Magariños Solsona (7867-7927) pocos recuer-
dan a Las hermanas Flammari (1893) Y a
Valmar (1896), dos largas novelas que El
escritor había editado cuando tenía menos
de treinta años y que significaban un burlón
(y no exento dé ferocidad) diagnóstico de
nuestra sociedad finisecular. Contra lo que
se ha afirmado generalmente, esas novelas
no pertenecen tanto a la época naturalista
en que fueron escritas, sino a una época de
autores "satisfechos con su tiempo", mós
preocupados por una irónica crítica de cos-
tumbres e hipocresías que toda convención
social supone, que por un riguroso "culto
a la verdad" naturalista. En cierto modo,
las novelas de Mateo Magariñosdisuelven
los excesos naturalistas que cometían sus
cQ/egas europeos o americanos en irónica
bonhomía. Magariños trata así un tema re-
volucionari.::> desde su misma proposición:
"abolir esos respetos a los infinitos precon-
ceptos sociales que, hoy por hoy, son un
verdadero freno para contener las pasiones"
idea que se resumía en una sola palabra:
poligamia. En Valmar lo anuncia claramente:
"Y yo sostengo que, en cuestión de muieres,
tan orientales somos los de aquí como los
de alió, sólo que nosotros amparóndonos en
la pretendida moralidad de nuestras cos-
tumbres, somos mós pervertidos porque somos
hipócritas. Aquí y en todas partes, el hom-
bre es incuestionablemente polígamo ... "
Felipe, el amigo del protagonista, discrepa,
pero no en forma sustancial: "Yo podría ser
polígamo en el tiempo, pero iamós en el
espacio: un harem sería para mi una cosa
terrible". Magariños Solsona experimentó no-
velísticamente ambas posibilidades. En Las
hermanas Flammari y en Valmar énsaya
"la poligamia en el espacio" y en Pasar la
poligamia en el tiempo.
En las dos primeras novelas, Mogariños
defiende al hombre que ama a dos muieres
a la vez. En la primera, h1auricio (el prota-
gonista) triunfa sobre el medio social repre-
sentado por su suegra y se queda amando
a su esposa Elvira y a su cuñada Margarita
en una feliz promiscuidad baio el mismo te-
cho de su hogar. En Valmar el medio aplasta
al protagonista que no resuelve su íntimo
debate entre dos corazones femeninos: el de
su esposa, rica y acomodada, y el de su
amante Josefina, con la cual ha tenido
un hiio; se descwraia un balazo al final.
Al defender una posible poligamia del hom-
bre, Magariños ataca lo que la impide abier-
tamente: todo aqueflo que obliga a vivir
entre mentiras y trampas. Tema tan arries-
godo no contó en su momento con la
aceptación de la crítica y el prologuista
de Las hermanas Flammari, Samuel Blixen,
no deió de señalar que "mós de un pasaie
haría estremecer de horror, si quién ha es-
crito la novela no hubiera tenido la suprema
habilidad de provocar a tiempo una son-
risa del lector y a veces una franca carca-
iodo". Y excusando los posibles rechazos
que atisbaba en su mismo prólogo, Blixen
añadía mós adelante: "¿Qué se podró ale-
gar, entonces, contra este primer libro de
Magariños So/sona? ¿Que no se parece en
nada al catecismo del Padre Astete? A esto
podró contestar que no lo ha escrito para
seminaristas. ¿Que sus personaies usan a
veces de procederes no del todo limpios y
que sienten tendencias irresistibles a hoci-
car en la porquería y en el vicio? El autor
no tiene la culpa ...".
En Pasar, muchos de aquellos temas fue-
ron retomados. También estamos frente a un
hombre polígamo, aunque los amores se han
dado en el tiempo y el tema de la novela
parezca ser el melancólico "pasar" de un
cincuentón hombre de fortuna, algo de vuel-
ta de todo en la vida, aunque nada cínico
ni pesimista. Ese tono melancólico que parte
del mismo título, empapa toda la novela,
básicamente ceñida alrededor de cinco años
de la vida de Mauricio: aquéllos en que vive
con una amante francesa, Jacqueline, desde
que la trae de París. y la trata de iniertar
en su vida de estanciero progresista, hasta
que se va. Es allí donde se dan las meiores
notas de la novela. El amor del cincuentón
por esta muchacha llena de vida ha sido
pintado como pocos en la literatura urugua-
ya y en las páginas finales, cuando los
amantes se despiden prometiendo volverse
a ver y sabiendo que no será posible, hay
una fuerza emotiva inusual. Toda la obra
funciona en un tácito contrapunto con la
sociedad en que está inserta: si Mauricio
busca un equilibrio y la armonía vital en
su estancia "El Oasis" es porque Montevi-
deo y su escala de valores lo rechaza abier-
tamente. La sociedad de la época no tolera
a Jacqueline como su amante, como no to-
leró luego la crítica a "una francesa" .como
protagonista tildando a Magariños de "falto
de nacionalismo" y sometido a "un funesto
extranierismo". Por otra parte, es en esta
obra donde por primera vez el medio geo-
grófico, en vez de ser "el paisaie" que
devora y condiciona protagonistas, se con-
vierte en un fino marco donde se proyectan
psicologías.
José Pedro Bellón en 1920
no es sólo una consecuencia natural de un
complejo en el que la inmigración jugó su
papel original, sino que asimismo, en nuestro
país, fue favorecido por una legislación social
que ayudó a sustentarlas (multiplicación de
los funcionarios públicos y de los empleados
en actividades improductivas) y a justificarlas
(los amplios cometidos estatales asumidos y
la generosa previsión social organizada). En
la narrativa hay muy pocos testimonios de esa
actitud defensiva, a diferencia de lo que su-
cede en la Argentina donde el distingo lite-
rario se dio claramente; pero puede verse, sí,
el carácter representativo de las nuevas clases
medias que tiene la mayoría de los novelistas
de la época. Esto implica cierta agresividad:
gallegos e italianos pueden ser protagonistas,
el esfuerzo de movilidad vertical ascendente
es notorio y el "progreso" (encarnado más
que nada en adelanto's técnicos y legislati-
vos) se asume como causa propia. El temor
ala masificación, ala mecanización y al alu-
vlon inmigratorio será tácitamente el privi-
legio de quienes emprenden el relevamiento
de las virtudes "nativas".
HORACIO MALDONADO:
"DE LEJOS, CON CORAZA Y ANTISÉPTICO"
los adelantos tecnológicos llegan al Uru-
guay con una fuerza arrolladora que la bue-
na situación economlca y la fuerza expansiva
del batllismo, indudáblemente favorecen. Mon-
tevideo cUenta en 1922 con una, Iistai de 14.665
abonados telefónicos, un ritmo de 2700 auto-
móviles importados anualmente a partir de
1923, la instalación de tranvías eléctricos, la
generalización del telégrafo, la inauguración
de líneas aéreas regulares entre Montevideo
y Buenos Aires. Son años en los que todavía
puede hablars'e del Uruguay "como el mayor
laboratorio de experimentación social de las
dos Américas" sin ruborizarse por la exagera-
ción. Pero, aunque sus satisfechos habitantes
no lo atisben todavía, el país -a partir de
1920- está empezando a vivir de lo ya con-
quistado. El Iiberalismó la concien-
cia nacional generalizada y ha perdido su sig-
nificación y su fuerza estrictamente política;
su experiencia, eh· las notas mas polémicas y
militantes, puede considerarse clausurada en
1925. Durante la administración del presidente
Brum los tranvías ya presentan déficit y las
nacionQlizaciones programadas (especialmente
la del tabaco) no llegan a concretarse. Un
proyecto sobre investigaciones petrolíferas de
1920 morirá en los escaños parlamentarios,
como el proyecto de un instituto de pesca
debatirá inútilmente en una ya
cada a una economía
mo, dela cual podrán seguir
las cifras edilicias, la
Adolfo Agorio
-------------------
LA MARAVILLOSA
DEMOCRACIA
"Esta vez «Cotorrita» se presenta serio,
grave, ceñudo. Representa a un político, 6/go
así como un consejero o ministro uruguayo,
a quien está esperando un enorme montón
de aspirantes a un empleo público.
-Señor -le dice el fámulo o el secreto-
rio, que en eso de distinguir bien los sir-
vientes de los amigqs o secretarios no se
afana mucho el teatrillo de «Cotorrita»-Io
están esperando en la calle las diez mil
personas a quienes usted prometió un em-
pleo. Diez mil empleítos, diez mil puestitos
nuevos! ¿Ha pensado usted en ellos, ilustrí-
simo vividor, quiero decir ilustrísimo po-
lítico? -ya escribía Horacio Maldonado
en 1929, para añadir líneas más ade-·
lante una frase de vigencia actual: «Toda
su política, señor vividor, digo, señor polí-
tico, debe consistir desde hoy en dar colo-
cación a esos diez mil señores que lo estón
esperando. ¡Diez mil votos! ¿Se da cuenta?
¡Oh! ¡qué maravillosa democracia!»"
Horacio Ma/donado - Doña Ilusión
en Montevideo, 1929.
294
empedrados en "pavimentos lisos" y las cifras
estadísticas de las importaciones suntuarias.
De esa peligrosa evolución ya insinuada, nin-
gún escritor tuvo el mínimo atisbo.
La única reacción antagónica es la de los
autores preocupados por la masificación, por
los males del progreso, por el materialismo y
por la pérdida de la espiritualidad e idealidad
del hombre, en aras de la técnica. Los refugios
son dobles: el "idealista" que propone Hora-
cio Maldonado en Doña Ilusión en Montevideo
(1929) o el "espacial" que organizan los na-
tivistas en el campo. Horacio Maldonado, a
pesar de los conatos de inserción en la reali-
dad que lo rodea -Raimundo y la mujer ex-
traña (1926), La; vida singular de Silvio To-
ledo (1938) Y la novela ya citada- sucumbe
a la falsa alternativa que propone una duali-
dad no menos falsa en la condición humana:
el hombre que se debate entre la vida terrestre
e inmediata, llena de peligros, vicios y "pecata
mundi" y los ideales de trascendencia y espiri-
tualidad de corte ático y valoración estricta-
mente filosófica. El peligro, además de la in-
fatuación del tono y el desprecio por las ma-
nifestaciones populares espontáneas, resultó
ser en el caso de Maldonado lo mismo que
iría acumulando sin querer la literatura nativis-
ta por el simple paso del tiempo: el desprecio
por ,lo nuevo, el temor a los cambios y a lo
extranjero, los deseos de una sociedad dete-
nida y conservadora, desconfiada de toda nove-
dad y enemiga de toda renovación. Luciáno y
Jesús, protagonistas de Doña Ilusión, hablarán
respectivamente de que "esta vida vulgar, pe-
queña, ruin, como la de todos los demás me
hace pensar en un desperdicio de las h;ras"
y dirán que "la culpa es de la época, del
torpe sensualismo en esta hora de extravío".
No será posible conservar la pureza del alma
así entendida¡ y algunas notas de Maldonado
son hoy hasta risibles. Mientras el autor teatral
derivaba sin temor a las fórmulas del mundo
que escenifica en el sainete, musical izaba en
el tango y expresaba en el lunfardo, novelis-
tas como Maldonado no habían resuelto ciertos
prejuicios anacrónicos. El tango será "una
música que exacerba los instintos más grose-
ros de la plebe y da a la mujer, cuando en
su garganta se anida, aspecto's de arrabalera
e impúdica". Un cabaret puede ser "un lugar
de reuniones viciosas, en que la alegría escon-
de lo más sombrío, lo más tétrico de la bes-
tia humana". El mate podrá ser lo que Carlos
María. Maeso, con más ironía, escribe en
Manón con relleno: "Yo no había contado
con la calamidad del país, esa infección na-
cionalque no ha merecido aún sus estudios
como el tifus y la difteria yola cual se ha
olvidado el inteligente y laborioso señor Bollo
Montiel Ballesteros
Manuel de Castro
de incluirle una casiila en sus interesantes anua-
rios demográficos, entre las causas de la mor-
talidad: ¡el mate!". ¿Como lo toma, don Má-
ximo, dulce o amargo? -le preguntarán al
protagonista y Maeso resumirá: "De lejos,
con coraza y antiséptico, señora!". Todo un
símbolo, más allá del chiste mediocre.
JOSÉ PEDRO BELLÁN Y LA
EMANCIPACiÓN DE LA MUJER
José Pedro Bellán (1889-1930) es más co-
nocido por su obra teatral, especialmente por
Dios te salve... !, por más que sus relatos
constituyan uno de los más cabales ejemplos
de la narrativa del veinte y un muestrario de
las mejores preocupaciones literarias de sello
urbano. Reunidos en tres volúmenes -Doña-
rramona (1918), Los amores de Juan Rivault
( 1922) Y El pecado de Alejandra Leonard
( 1926 )-Ios cuentos de Bellán trazan una
pintura de época, desde la perspectiva de "Eduardo de Salterain y Herrera
COSQUILLAS EN EL OMBLIGO
Formas laterales de la crítica social eiercita,
con sutil ironía, Carlos María Maeso en su
libro Chiflidos de un chingolo. El motivo
de su sátira es la imitación de modas ex-
tranieras: "Va usted por la calle -escribe
Maeso en Misia Dorotea en el teatro-- y
no oye nada más que «Au revoir, good
night, addio, wie gehts ihnen» y en los le-
treros en lugar de leer «Tienda de la Came-
lia», «Almacén del triunfo», o «Bazar de la
Baratura», todos son Maison, Cambiali y
English Spoken here. Hay que andar con un
diccionario, plegando la boca para pronun-
ciar esas palabras. Con razón, los ingleses
tienen los dientes para afuera de tanto
hablar, como si les hicieran cosquillas en
el ó m b l i g ~ . . . Señora, interrumpí, eso es el
cosmopolitismo, nuestra sociedad se trans-
forma ......
295
Jus-
tino
Zavala
Muniz: en
su juventud
preocupada modernidad que asumía el autor.
Para esto utilizaba un enfoque eminentemente
feminista. la mujer es la gran constante de su
obra, eficazmente insertada en la medida en
que -es vista desde una óptica social, no tanto
en la medida en que el análisis es exclusiva-
mente psicológico. Entre el primer grupo de
relatos --aquéllos que ponen -el acento en el
contexto social en que la mujer está inmersa-
El pecado de Alejandra Leonard resulta uno
de los mejores y más amargos diagnósticos de
una sociedad montevideana que no toleraba
mujeres intelectualizadas o, pura y simplemen-
te, "distintas" de aquel prototipo medio que
296
Zovala Muniz con el escritor Francisco Espinola
en la "uCaso de las crónicas".
acataba la superioridad masculina sin protesta.
Alejandra no es ni fea ni antipática (esta es
la originalidad del personaje de Bellán), pero
su "pecado" es ser "leida" y tener una capa-
cidad de opinión propia que espanta a cuanto
pretendiente se le acerca, los hombres de este
relato --<:omo todos los protagonistas mascu-
linos de los cuentos de Bellán- aparecen co-
mo un reflejo opaco de la problemática fe-
menina. El destino de Alejandra es ser una
solterona, porque la sociedad en que vive no
le 'permite ni la digna salida de una profe-
sión liberal.
Junto a Luis Batlle Berres en su proclamación
como candidato al Consejo Nacional de Gobierno
(agosto de 1954).
En la obra teatral El centinela muerto
r
Ba-
lIán retoma claramente el tema dela emanci-
pación de la mujer, aunque en 1930; los usos
y costumbres que escenifica en un carnaval de
barrio, colaboran para hacer del padre-centi-
nela (Andrés) un desbordado cancerbero, sin
poder ni control sobre su esposa e hijas. La
preocupación de casarlas "bien", de que cum-
plan noviazgos "regulares", ya es anticuada
en 1930 y lo ha comprendido así hasta la
madre (Catalina). Será el hombre quien trata-
rá de mantener vivientes los valores perimidos
y l o g r ~ r á sus satisfacciones de pequeña bur-
guesía a costa, incluso, del afecto de los hijos
y de su propia frustración. El centinela está,
indudablemente, muerto. El mismo tema de la
mujer casadera se da en La inglesita, aunque
allí el matrimonio es una forma de ascenso
social en la ambición de Josefa Rodríguez: ..
casarse con un "inglés", ya que los ingleses
son el punto más alto de las escalas de valo-
res y, como tales, codiciados por las hijas de
españoles, como Josefa.
En el segundo grupo de relatos -donrle
Bellán intenta un ahondamiento psicológico
de la mujer- los aciertos decrecen y la pro-
ducción es más desigual, aunque entre ellos
está lo más logrado de su obra: la nouvelle
La realidad. Sine qua non, Fuego fatuo y La
señora del Pino juegan con aspectos lindantes
en la patología del alma femenina, pero en
La realidad trasciende la mera categoría para
convertir el relato en una pequeña obra maes-
tra. El juego oscilante del protagonista entre
un rostro evasivo de una hermosa joven (Ysa-
bel) y la pasión tumultuosa de Madame Jour-
dain, parece desgarrador. La idealidad está
en el rostro que se sospecha imaginado; la
carnalidad entre los brazos de la jocunda
francesa. Lo ideal será final mente prosaico f
ese rostro la hermosa máscara de una joven
vulgar de la época. La clave ambigua de este
relato (digno de figurar en cualquier antolo-
gía) lo da lateralmente un amigo (Vives),
cuando al hablar de las dos mujeres dice "no
obstante, la una hace a la otra"; o más clara-
mente, que el rostro de la joven solo podía
ser ideal, desde la pasión en que yacía el
protagonista con Madame Jourdain. Desapare-
cida ésta (un suicidio atroz) la máscara cae
e Ysabel es lo que fue siempre. "Cellini tuvo
la visión del Sol en los subterráneos de un
castillo" ha recordado oportunamente Bellán.
En Doñarramona, Bellán pinta -con una
estructura básicamente teatral- los ahogos y
limitaciones a la natural vitalidad de los per-
sonajes que impone una gazmoña beatería re-
ligiosa. Alfonso, Concepción, Amparo y Dolo-
res, los cuatro hermanos que con la presencia
catalizadora de la gallega Doñarramona se
descubren en sus exiguas pasiones, son los tes-
tigos de cargo a partir de los cuales Bellán
enjuicia al mundo de "las viejas familias que
ellos representan.
La prematura muerte de Bellán -a los 41
años- impidió que cristalizara su obra en la
tendencia que era adivinable desde La reali-
dad y que fue asimismo ensayada, sin cuajar,
en Interferencias (1930), "pieza teatral en cin-
co episodios". AIIi un nuevo Bellán -eco de
los tumultuosos "ismos" con que el siglo XX
buscaba expresar su sensibilidad- intenta
simbolos y nuevas formas expresivas; el teatro
realista y directo queda de lado.
EDUARDO DE 5ALTERAIN Y HERRERA:
UN OLVIDADO EN PUNTA DEL ESTE
Entre los narradores del veinte; hay muchos
olvidados. La marejada nativista los relegó a
un segundo plano del cual sólo parcialmente
han ido emergiendo en forma aislada. Eduardo
de Salterain y Herrera ha padecido su parte"
en ese relegamiento. En Ansiedad (1922) reú-
297
ERNESTO HERRERA Y "LA SANTA INQUIETUD"
Ernesto Herrera queda cabalgando injus-
tamente entre dos generaciones y es por ello
que muchas veces se le ha marginado en
todo proceso evolutivo del teatro uruguayo.
Es indudable que Herrera, como Sónchez,
se inscribe en un teatro rioplatense que ha
recibido el fuerte impacto de las ideologías
sociales europeas y forcejea por insertar
problemáticas éticas e ideológicas en un
teatro criollo, a la sazón sin mayores pre-
tensiones. Dinamizado socialmente por la
formación de una clase media de base in-
migratoria y la aparición de una colectivi-
dad ilustrada y progresista, el mensaje tea-
tral europeo de Berstein, Hauptman e lbsen
encuentra un campo fértil donde germinar
rópidamente. Las preocupaciones de autores
como Ernesto Herrera se multiplican en un
espectro que en el Río de la Plata permite
hablar de una década de oro para el teatro:
estudio de caracteres, anó/isis de la clase
media, "culto a la verdad", lo que se llamó
"aproximación a la vida", un intento por
contribuir al progreso ideal, a la condena-
ción social de los vicios y males que aque-
jan a la sociedad (prejuicios, alcoholismo,
juego) o la lucha por la consagración de
normas progresistas (la aceptación, por ejem-
plo, de "nuestros hijos naturales"). Lo im-
portante es destacar que esta carga de ideas
se integra, a veces muy logradamente, con
los mejores tipismos costumbristas heredados
de la tradición teatral rioplatense de fines
del siglo XIX.
Pero Ernesto Herrera llega al teatro dema-
siado tarde para ser uno de los autores de
la renovación radical de los m o t i v ~ en que
participó Florencia Sánchez una década an-
tes, merced al esfuerzo mancomunado con
Gregario de Laferrere y Roberto Payró. Pese
al valor de El León Ciego es evidente que
Herrera, como Bellón hasta Interferencias, no
hace sino reiterar teatralmente lo ya explo-
rado.
Herrera vivió intensamente sus breves
28 años de vida (1889-1917). En el10s viajó
dos veces a Europa (su obra teatral El Pan
nuestro figura en España), "una vez como;l
polizonte y la otra como. becado", tal como . ~ ~
anotaba sin ironía alguna un contemporó-
neo suyo. Y había vuelto, una vez repatria-
do y la otra cubierto de ciertas glorias y
muchas deudas. Con golpes de intuición para
captar cuanto veía y sentía, este joven de
tricota negra inconfundible, de perfil cínico
y pelambre lacia, al decir de Vicente Sa/a-
verri, escribió siete obras teatrales y cuentos
muy poco recordados - Su Majestad el'
hambre (Cuentos Brutales)- algunos conce-
bidos en la Cárcel Modelo de Barcelona
donde estuvo detenido y procesado por
"amar a la humanidad y haber dicho mal
del rey y de la guerra: por ser, pues, un
sedicioso". En su estilo de vida, en sus aven-
turas (a los 16 años se enroló en las tropas
saravistas en la guerra civil de 1904) Herrera
fue tipificando fa "santa inquietud" de que
lo invistiera Rafael Barret. Dijo Barret desde
San Bernardino, en Paraguay: "Herrera es
un inadaptado típico. (... ) Agréguese a estos
factores generales, en Ernesto Herrera, el
hecho capital de haber vivido la miseria,
de haber conocido las persecuciones, el
abandono, la congoja, y nos explicarem0s
que de la pluma ingenua todavía de este
amargo adolescente broten frases que san-
gran. Herrera pertenece a la noble catego-
ría de los inquietos. ¡Santa inquietud, madre
ne una serie de cuentos sobre la clase media
montevideana¡ en La casa grande (1928) in-
cursiona en un mundo que la narrativa urbana
de la época no rehuyó y, en algún caso, tra-
tó expresamente (Bellán en Mani, La inglesita,
la misma Doñarramona) y que fUe jocoso te-
ma para el sainete orillero: la inmigración ita-
liana y española. En Fuga (1929) Salterain
plantea, con un estilo novedoso en la época,.
un tema inédito: la novela transcurre en lo
entonces árido, pero ya cosmopolita, Punto
del Este (escenario que sólo tenía un antece-
dente novelesco en la obra El médcmo flore-
cl'do del fernandino Francisco Mazzoni). la
obra está estructurada con cinotaciones objeti-
298
vas en tercera persona, fragmentos de un des-
I
garrado diario íntimo y la correspondencia
entre Nido y Alvaro (enamorado de Inés).
ADOLFO AGORIO: EL "VIVERE
PERICOLOSAMENTE"
Nadie mejor que Adolfo Agorio para repre-
sentar el tipo de escritor que en la década del
veinte viviera intensamente todos los "ismos"
que proponía el mundo. Inquieto viajero -re-
corrió Europa, Estados Unidos, América latina,
la Unión Soviética (Bajo la mirada de LenÍl1,
1925), Agorio hoy apenas es recordado¡ sin
embargo, en su época cosechó los aplausos y
de las cosas! Vosotros los satisfechos, sabed
que vuestra felicidad no es sino la sensación
de lo que lleváis de difuntos dentro de
vosotros. Satisfechos -muertos empujados de
aquí para allá por los vivos- sabed que
sólo la inquietud trabaja. Quiera el destino
conceder a Ernesto Herrera las energías ne-
cesarias para trabajar largamente y para
sostener los trofeos sombríos de la angus-
tia".
En su ácido diagnóstico de las costum-
bres burguesas, especialmente en obras como
La moral de Misia Paca y La Bella Pinguito,
Herrera trata de ir más allá de la mera
enunciación de una crítica. Herrera, sin el
bagaje ideológico de Sánchez (lo que le
permitió pecar menos en la estereotipación
de la realidad), realiza un gran intento por
trascender el plano teórico y pasar a fa
acción directa. Lo dice irónicamente en el
párrafo final de su cuento El lodazal: "Tie-
nes razón cogullesco gusano: es preciso ha-
cer un escarmiento entre esos que no hacen
más que pregonar ideas antisociales... A
ver si así conseguimos que las realicemos de
uno vez". Sin embargo, o veces lo invade
lo decepción y un fragmento de una carta
enviada en julio de 1915 o un amigo íntimo
pone flagrantemente la prueba o uno sen-
sación muy actual: "Mi muy querido Gui-
llermo: Al diablo la Muy fiel y Reconquista-
dora y al diablo todos los ciudades que son
y han sido. Estoy hasta lo punto del pelo
más largo de crisis y de setimio, de BatHe,
Viera, de Artigas, de Montevideo y de los
Gloriosos treinta y tantos. Me siento Juan
Moreira o Aquino y..._me voy".
l'as diatribas (se le acusó de todo "ismo" políti-
co conocido: de comunista a facista). Con un
estilo franco y directo, una plumo ágil y vehe-
mente, escribió numerosos libros, entre ellos,
La Rishiabura (1919), subtitulado "viaie al
país de las sombras": una extraña isla en
nuestro literatura.
MONTIEL BALLESTEROS:· SIMBOLOS
EN LO POPULAR
Los tímidos 'atisbos del "vivere pericolosa-
mente" al estilo D'Annunzio de los años veinte
también fueron ensayados, aunque más tími-
damente, por Adolfo Montiel Ballesteros
Justino Zavala· Muniz con su
esposa María Julia Garayalde,
en la "<;asa de las crónicas".
( 1888) Y se tradujeron, como en tantos otros
autores de la época, más en las actitudes vita-
les que en las obras, aunque en este caso una
producción abundante (y no siempre rigurosa)
marca al exaltado poeta salteño, "lanzado
irrefrenablemente a la conquista de la capital
arisca y misteriosa". Tras la bohemia y sus
libros de poesía (Primaveras del jardín, Moción
y Savia) Ballesteros fue cónsul uruguayo en
Italia y autor de varios volúmenes de cuentos.
Luego empezó a publicar novelas que escapa-
ban a los esquemas literarios de la época. La
raza (1925) enfrenta a dos generaciones de
"puebleros" y retoma el conflicto de tradición
y modernidad, viejos esquemas e ideas reno-
vadoras a partir de la vida de Simón Rosas y
de sus hijos. Después de Castigo e'Dios, Ba-
llesteros roza un temo ensayado exitosamente
por Francisco Espínola en Sombras sobre la
tierra, con su novela Pasión (1935), narrando
la vida de los "señoritos" ricos y ociosos de
las capitales del interior.
MANUEL DE CASTRO: UN VALIOSO
ANTECEDENTE
Recogiendo la lección del realismo ruso del
siglo XIX con su vasto fresco de cuentos y
novelas sobre pequeños y míseros funciona-
rios públicos del zarismo, Manuel de Castro,
como luego hizo Mario Benedetti, noveló mez-
. quindades, ambiciones menudas y esperanzas
de corta mira (bonificaciones, presupuestos,
y escalafones administrativos) en
una premonitora novela: Historia de un pe-
queño funcionario (1929). En una oscura re-
partición ministerial, Santiago Piñeyro -ex-
oficial de estado civil de un juzgado de Paz-
vegeta, adula y espera justicia de una admi-
nistración ya corrompida por el favor político.
Es ésta una novela desigual, pero llena de
admoniciones sobre nuestro pasado, presente
y futuro. Manuel de Castro insistió luego con
esos temas en cuentos como .Por voluntad
propia y en Oficio de vivir, donde se recons-
truye todo un período de Montevideo con no-
tas costumbristqs, peñas en el Café Británico
y hasta un capítulo dedicado al famoso "Cen-
tro !nternacional de Estudios Sociales".
ZAVALA MUNIZ y LA CONCILlACION
CON EL PASADO
Justino Zavala Muniz (1898-1968) como
Ernesto Herrera en El león ciego, sabe ver a
través de la idea que condena, las calidades
humanas del personaje que traza. Los caudi-
llos pueden ser patriotas, leales, generosos y
afectivos, pero son gratuitos instrumentos de
una época y un sistema al servicio de otros
fines. Así, aparentemente, los caudillos-leones
que ambos describen gozan del apoyo del
autor, lo que ha dado pie, tanto para uno
como para otro, a tanto comentario político ad-
verso. Pero si han sabido comprender, eso no
implica necesariamente justificar. En cierto mo-
do, esos héroes son ínocentes de las mismas cul-
pas que cometen. Hijos de una época en vigen-
cia de otra¡ hechos por una escala de valores al
servicio de otra. De ahí el principal mérito de
autores lúcidos que, aun transidos por la con-
temporaneidad (Ernesto Herrera) o por la pa-
sión familiar (Justino lavala Muniz) han sa-
bido dar las notas de la íntima dualidad con-
tradictoria de ese vasto fresco épico de nues-
tra historia. Es el.: cabal entendimiento de la
tradición desde el ángulo de la modernidad.
La forma como lavala Muniz intenta la con-
ciliación de la razón idealista y el pasado ru-
ral es la "crónica", una fórmula literaria con
iguales ingredientes históricos y novelescos,
donde todo dato histórico-geográfico es rig;¡-
rosamente cierto y donde las descripciones son
eminentemente literarias y -aun retóricas. En la
primera de ellas, Crónica de Muniz (1921), el
ancestral orgullo familiar herido es casi la única
motivación novelesca. Esta crónica, que cuenta
la vida del abuelo Justino Muniz (de cuyos
labios escuchara el autor, directamente, la
mayoría de los episodios que la componen)
fue escrita en respuesta y descargo de las gra-
ves imputaciones formuladas por Javier de
Viana en Con divisa blanca y Por la Patria,
por Luis Alberto de Herrera y aun por Eduardo
Acevedo Díaz. La herramienta con la cual tra-
baja lavala Muniz es histórica; y añade al re-
lato varios documentos de prueba.
La segunda crónica, Crónico de un crimen
( 1926), escrita en ancas del éxito de la pri-
mera, se acerca al mismo problema -un in-
tento de comprensión de la aparente "barba-
rie" de muchas de las realidades rurales del
pais- con otro instrumento: el análisis psicoló-
gico. Aquí su esfuerzo es más artístico y menos
pasional, comprometido y emotivo que en la
primera. Su habilidad y mérito consiste no en
argumentar o explicar, sino en describir las
andanzas de un marginal de la 'Sociedad rural,
alguien que en las guerras civiles tal vez hu-
biera sido héroe y hoyes apenas un criminal
-"El Carancho"- de evidente raíz psicopá-
tica. Crónica de un crimen, con el escenario
preciso de Cerro Largo en 1913 y con leyendas
ciertas tras "El Carancho", puede leerse como
novela policial¡ y significa entre el verboso
nativismo de la época una curiosa excepción
que le permite, por lo pronto, sobrevivir. Si
"El Carancho" es un asesino, lo es por el im-
perio de los hechos y no de los adjetivos, aun-
qu.e lavala Muniz no lo convierta en un mero
LA PASMOSA FACILIDAD DE LASSO DE LA VEGA
"Porque Lasso de la Vega fue de asom-
brosa fecundidad. Su concepción fulmínea
le permitía concebir y realizar casi al mis-
mo tiempo obras tan disímiles como con-
tradictorias. El perfume de la dama vestida
de negro fue escrito en una semana. Ence-
rrado en su cuarto, de noche, Lasso iba des-
parramando las cuartillas en desorden. A:;í
hasta que, rendido de sueño, quedaba dor-
mido. Por la mañana, un empleado de Ber-
toni recogía los papeles del suelo para lIe·
varios a la imprenta. La clasificación de
aquel entrevero de manuscritos resultaba
casi una obra de arqueólogos. Porque, si-
multáneamente, Lasso escribía otro romance
folletinesco para Claudia García, el cual
nunca llegó a publicarse, y cuyos origina-
les nacían a la luz al mismo tiempo que
"la dama". Su pasmosa facilidad imagina-
tiva era proverbial".
(Adolfo Agorio - Leoncio Lasso ele
la Vega y la ronda del diablo).
Zavale Muni:
con
"El
Charrúa",
caballo
que
llevó
a la
revolución
de
enero
de
1935.
"producto del medio", sino en un caso psi-
quiátrico" apasionante insertado en él. Sin em-
bargo, esta situación no está forzada: hay una
violencia latente en el Mela de 1913, con ecos
de patriadas no apagados todavía.
Finalmente, en Crónico de lo reja (1930),
Justino Zavala Muniz vuelve a tomar el mismo
tema, aunque ahora bajo un sesgo idealista:
el qué opone ti Rieardo al medio en que vive.
Empleado de pulpería primero, después pul-
pero él mismo, Ricardo eS una suerte de testi-
go o tróvés del cual Zavala Muniz proyecto su
idealidad. La incidencia del protagonista en
el transcurso de lo narrado es mínima; apenas
sale de su situación de testigo en las contadas
oportunidades en que debe pelear con el "Par-
do Gil", intervenir como juez ante un "daño",
en el crimen de Teodoro (donde se toca adé-
cuadamente el tema de la justificación de la
violencia) o al plegarse a una revolución que
proclaman otros. Zavala intenta ir compren-
diendo el marco en el cual podrán irse inser-
tando los elementos ordenadores de la pacifi-
cación nacional. Se intuye que Ricardo no vi-
301
Jefatura de Polic'a de Cerro Largo, donde Justino Zavala
. . a es 'durante la
Eri sú en 1"979
vira esa época, pero en sus vivencias están ya
los instrumentos de otro Uruguay: el posterior
a 1904.
El mérito de Zovala es haber novelado una
sincrética fórmula del esquema tradicional "ci-
vilización y barbarie". Peleando políticamente
por la primera, ha comprendido y participado
emotivamente de la segunda.
No tienen igual ímpetu, ni logran toca'r del
mismo modo las cuerdas de la sensibilidad y
tradición del pasado, sus obras teatrales, mu-
cho más rígidas, enfáticas, artificiosas y este-
reotipadas, aun cuando como en Fausto Garay,
un caudillo (1943) la temática asumida es la
misma. En La cruz de los caminos (1933) Za-
vala abre el gran proceso acusatorio del lati-
fundio, que Carlos María Princivalle (1887-
1959) había tentado en obras como El higue-
rón (1924) y al que el Zavala prose-
guiría aludiendo, 01 trazar dramáticamente el
cuadro de miseria y analfabetismo de En un
rincón del Tacuarí (1939) y de Alto Alegre
( 1940).
TRADICION 5AINETERA Y TEATRO UTERARIO
No puede olvidarse, en cualquier iuicio que
se elabore sobre el teatro de la época, que lo
función básico que él era la del en-
tretenimiento. Compañías como las de Floren-
cio Parravicini y los que llevaban o actores
como Cazaux, Enrique Muiño y Guillermo Bat-
302
taglia, fueron popularísimas en su época en
los teatros rioplatenses y es el "sainete" el
género en el cual mejor se expresan. El autor
uruguayo que sigue el comino trazado por los
primeros saineteros criollos como Enrique Gar-
cío Velloso, Ezequiei Soria y Nemesio Trejo,
es Carlos Mauricio Pacheco. lo que captan
sus obras es esencialmente un mundo de arra-
bal construido por gentes humildes, fracasados
e inmigrantes, donde se proclama una vida sin
restricciones convencionales, dominado vaga-
mente por las ideas ácratas. Dramas amoro-
sos, honores y ambiciones perdidas son resu-
midos por el más popular y discutido de los
saineteros, el argentino Alberto Vacarezza, por
boca del personaie Serpentino, en su obra
La comparsa se despide: "Un patio, un con-
ventillo, un italiano encargao, un yoyega re-
toboo, uno percanta, un vivillo, un thamullo,
uno pasión, choque, celos, discusión, desafío,
puñalada, aspamento, disparada, auxilio, ca-
no y ... telón". Aunque foiklóricas, estos de-
finiciones resumen el esquema básico sobre el
cual el sainete rioplatense (es difícil distinguir
entre lo montevideano y lo porteño) afirmó
sus mejores éxitos, derivados luego a lo cha-
bacanería y al estereotipo carente de inventiva.
En el origen hubo, indudablemente, un arte
creativo y popular. Gran parte de las voces
del lunfardo tienen su origen o su afirmación
en el sainete. Un autor como Pacheco integra
italianismos, anacronismos hispánicos en el len-
,naugurando la Escuela de Arte Dramático (1949)
Junto a Margarita
Xirgu 119541.
nes que se hace un criollo ante la escanda-
lizada comprobación de un andaluz:
"Andaluz: Compare, que esto es una Ba-
bilonia. ¿Ha visto usted? Aquí no nos en-
tendemos ni po Dios!
¿Y a usted que le importa? Ustéd
deie que le traigan escobio. ¿Tiene moneda?
Entonces, ¡meta no más!"
Con Carlos Vaz Ferreira (1952)
MIENTRAS TRAIGAN VINO...
El aluvión inmigratorio es tema básico de!
sainete y no sólo como se lo ha solido
analizar -a través de la burla y el rechazo
provocado por obras- sino como
tema que conmueve las bases sociales
todas a lo largo del siglo XIX. La Ribera de
Pacheco .es un buen eiemplo del caos qye
la convivencia de razas desencadena en el
Río de la Plata, aunque caben las reflexio-
-
guaje orillero y sus obras más recordadas, Los
disfrazados, la ribera y Música criolla (escrita
junto a Pedro Pico) están plagadas de rusos,
franceses, cocoliches, garabitos y compadres.
Los autores que trataron de superar las fór-
mulas exitosas del teatro comercial, cayeron
generalmente en un abuso de la expresión
"literaria". Tal vez con la excepción de algunas
de las obras de José Pedro Be!lán, el legado
dramático de Francisco Imhof, Carlos Salvagno
Campos, Carlos César Lenzi, Yamandú Rodrí-
guez, Carlos PrincivaHe y Edmundo Bianchi,
está cargado de la vision, "literaria", más que
teatral, que dominaba a ';Ios autores. Vale la
pena destacar de este conglomerado los es-
fuerzos de Imhof y Bianchi,por llevar a la
escena' las modalidades de la clase media-alta
montevideana, en la mejor tradición de denun-
cia de hipocresías y prejuicios que la ahogan,
abierta por Sánchez y Herrera y continuada
por Bellán. Cantos rodados de Imhof es un
buen ejemplo, aunque cierta pacatería subya-
cente lleva a la condena del "licencioso" Pe-
dro Verdier y su noviazgo frustrado con Elena,
la hermana de su compañero de "calavera-
das", Enrique. Bianchi también frecuentÓ las
clases altas en La quiebra, aunque reivindicó
en Orgullo e'pobre una cierta vocación por lo
popular, que no podía eludir el esquematismo
a que sus posiciones ideológicas lo condujeron
en obras tan retóricas como Perdidos en la luz.
303
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La Casa grande, Montevideo, 1928.
c) OBRAS MENCIONADAS O ANALIZADAS
Crónica de Muniz - Montevideo, 1921; Crónica
de un crimen - Montevideo, 1926; Crónica
de la reja - Montevideo, 1930; La revolu-
ción de enero - Montevideo, 1933. Ensayo:
Batlle, héroe civil - Méjico, 1945.
Obras teatrales: La Cruz de los caminos
( 1933); En un rincón del Tacuarí (1938);
Al.to Alegre (1940); Fausto Garay un cau-
dillo (1943).
En CAPITULO ORIENTAL
N9 20.
JUANA DE IBARB01JROU . Vida y obra
y junto con el fascículo, el libro
LAS LENGUAS DE DIAMANTE,
de Tuana de Ibarhourou
índice
-CUANDO ELLA EMPIEZA
-FUENTES DE F R E S C U R ~
-OTRO CAMINO Y REPOSO
-TEMA Y ESTILO
Copyright. _._- ,19611 Ci:nlro Editor de Audril:l1 Latina, 1'laza l.1i4,
lruJJrt!so tm d Uruguay - il1 Uruguay - Hu,ho el dt!/JóJito di' /"'y.
lm/Jrt!Jo tm ulm/lrl!,Wrll llEX S. A.", calfi! Cabalo 1525, A-Iollt,:vidf:o, ni mar::o de 1961/.
ComiJiúrr del l'a/Jel Edición am/larada en el arto 79 de lQ lt'Y 13..149.
Justino Zavala Muniz
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la . historia _ de la literatura lrtuguaya

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Este fascículo ha sido preparado por el Dr. Fernando Aíusa Amigues revisado por el Dr. Carlos Martínez ~'Ioreno y adaptado por el Departamento Literario del Centro Editor de América Latina.

19. La -narración y el teatro en los años veinte.

CAPITULO ORIENTAL presontará sema!'almente, en sus treinta y 'ocho fascículos, la historia de la hteratura uru~uaya. El conjunto abarcará un panorama completo,. desarrollado. en extensión y en profundidad, de las obras más representativas dé. la producción literaria nacional, desde la Conquista y la Patria Vieja hasta nuestros días. El lector podrá coleccionar el texto ilustrado de estos fa~cículos para contar con un volumencompleto al cabo de su publicaciún: simultáneamente, separando las tapas podrá dispuner de una valiosa iconografía de la historia· del país. Los libros que acompaüan a los fa!'Cículos formarán la "Biblioteca UruKuaya Fundamental".

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del descubrimiento fantasioso del mundo de los sueños y del inconsciente. aunque sí gozado formalmente. postumismo. LA ÉPOCA Y SUS DIRECCIONES El vacío espiritual que la crisis de los valores establecidos había abierto. Pero si ya nadie piensa que el progreso -esa "teología de reemplazo". Sus autores son particularmente permeables a los nuevos "ismos" con que el fin de la primera guerra mundial marca a las nuevas generaciones europeas. como ja llamara un craico. Se' terminan de quebrar las reglas dogmáticas de tantas academias. la palabra su sentido estricto de diccionario. expresionismo. I:sos son los años de una cierta loca alegría imaginativa. bre que se comió un autobús (1927) YSe ruega no dar la mano (1930). aparecen en el centro de la gran reacción contra el modernismo.). y se puede llegar fácilmente hasta la greguería. al superponerse y complementarse en el encontrado forcejeo por cubrir las cenizas que la guerra había dejado. aquellos "détraqués" que recorren los subsuelos de la alegría del veinte. no fueron más que las pruebas de esa actitud. etc. lanzó algunos escritores al nihilismo y a los primeros desesperados rastreos del existencialismo. los poseidos por la "détresse". de la aventura vital y el sentido dinámico y abierto de la vida. al negarse unos a otros. Sin embargo.es un motor benéfico de la historia. dadaísmo. sustituirlos resultará dificil.LA NARRACION y EL TEATRO EN LOS AÑOS VEINTE La prosa y la poesía de los años veinte. Las notas más características de la década del veinte son precisamente las opuestas. sencillismo. que estallarán en el filo de la segunda guerra mundial. Tónica general de "insolencia". derrumbe del andamiaje lógico levantado por el racionalismo en el correr del siglo XIX. pero la profunda filosofía que ese mismo' arte implicaba nuñca fue captada. lo que en Europa tenía un profundo sentido. en el Uruguay no fue cabalmente entendido. como se lamentara un filósofo. la broma tipográfica. La visión es desgarrada: matar a Díos y a la Razón parece fácil. la náusea. Montevideo. sin vivir las exaltadas aventuras de otras capitales del continente. aún recordado (e imitado) hoy con nostalgia. superrealismo y ultraísmo (con sus fórmulas a nivel racional de estridentismo. la errata premeditada. Jorge Medina Vidal ha señalado que había una 289 . el verso pierde su rima. Deslur¡¡braba el aspecto formal del arte nuevo. o nueva afirmación de algo que el mismo modernismo había propuesto en sus orígenes: la literatura entendida como una revolución permanente. el "ennui". El cubismo. capaz de engendrar una sociedad ideal y habitable por todos. las predicciones de Valery y Spengier no marcan esta época. futurismo. tiene a un Alfredo Mario Ferreiro publicando El hom. y el camino' es la gran corriente angustiosa y existencial cuyas expresiones literarias -Freud mediante. a un Juvenal Ortiz Saralegui insistiendo con Palacio Salvo (1927) en el inventario exitoso de "los años locos".serán todos los "outsiders" de las décadas posteriores.

Ellos servirán de refugios y de campos de acción. aun reducido como estuvo muchas veces a lo pintoresco y costumbrista. en esa época. Muchos espíritus jóvenes se orientan haCia el estudio de las cosas nacionales. Blasco Ibáñez y tantos otros). como bien ha señalado Emir Rodríguez Monegal. separación demasiado tajante entre esa filosofía propuesta y la filosofia que el país entero practicaba: un positivismo secularizante. El ámbito de resonancia propuesto será eminentemente estético y literario en esta década. para la mayoría de poetas y novelistas. 290 .a las vocaciones desesperadas. una inquietud innovadora que ha de sacudir cada día con mayor eficacia las almas inertes y las instituciones estancadas y estáticas. reclamando la "quema de marionetas literarias" y ia condena de "los parásitos del libro francés" y "las sanguijuelas de las revistas de ultramar". nOi puede dejar de señalarse que este' esquema. ya entre 1917 y 1920.. resulta falaz (e ineficaz) el enfrentamiento entre literaturas regionalistas y presuntamente arraigadas y aquellas otras cosmopolitas y presuntamente evadidas. La vida literaria uruguaya en 1925 ("La Nación". ya sustituido en Francia por el intuicionismo bergsoniano. El gran capítulo de la década corresponde al énfasis que muchos autores ponen en ese '''retorno a la realidad vital" de que hablaba. es una hermosa hora en la vida intelectual del país. a pesar de lo indiscutido de su origen europeo (Reymont. una mezcla variable de restos dispares de modernismo. Surgen. 25 de agosto de 1925). metafísicos y hasta meramente psicológicos. permite enfrentar a dos grandes tendencias -urbanas y rurales. de promisión de los improvisadores. del cual sólo tardíamente tendría el Uruguay noticia. en gran parte por deficiencias del ambiente. La emoción se colectiviza (poetas y escritores se acostumbran a objetivar los temas).uruguayo. pues. el "criollismo artístico" de Silva Valdés o la más precisa "americanidad poética" de Zum Felde.o de la "vaga y amena literatura" de que hablaba con sütil ironía Don Juan Valera. tierra.en su íntima contradicción. los temas del "arraigo" en la literatura nacional. romanticismo. más social e ideológico en la siguiente. Istrati. se habla de recuperar la creación de un "ser americano". tal vez -¿y por qué no?. Hamsum. a los temas ambientales de "geografía humana" y aun a los espirituales. de los cuales el "nativismo" fue para todo un sector la mejor y más cabal expresión americana del Uruguay. Espiritualidad pudo ser sinónimo de evasión y todo lo "exterior" de los seres. todavía son éstas.Bellón en 1921 EXCESO DE VAGA Y AMENA LITERATURA "Considerada en su conjunto.. rioplatense. más tarde de "compromiso". ésta que cierra la primera centuria de vida a partir de la gente gloriosa de 1825". UNA NOVElíSTICA URBANA Y DESENVUELTA Aunque. naturalismo con los nuevos "ismos". creando nuevos y fecundos focos de estudio y de cultura. pero nunca girará explícitamente sobre una apoyatura filosófica que vaya más allá de las altisonantes y vagas definiciones del "gaucho cósmico" de Leandro lpuche. Pero se siente en el medio realizado y ennoblecido por el pasaje o la presencia de algunos nobles maestros que alientan a la juventud con su enseñanza y con su ejemplo. Alberto Zum Felde. sinónimo de "arraigo". En esos años se forja el e:. se incorpora el paisaje con sus datos más "nacionales". Son también demasiadci escasos.quema cultural que da' total preeminencia a los problemas de orden social. Por lo que tiene de realidades ya en flor y por lo que trae de claras esperanzas. Gustavo Gallina/. la vida intelectual del país marca todavía un gran exce. los trabajadores metódicos capaces de esfuerzos largos y silenciosos. La seriedad y el orden eran todav:a estructuras "eternas" del arte entre nosotros¡ y el resultado fue.

flirtean con el cinism. frustrados o engañosos. en los talleres. Son años en que se pone claramente de manifiesto la debilidad de la clase alta. El noble espíritu montevideano!" . en que la libertad peligraba. que ha dejado de estudiar siendo muy joven y que se califica orgullosamente de autodidacta. con el aporte anticipado de Mateo Magariños Solsona. quién se detuviera a contemplar el bullicio de sus calles. Manuel Acosta y lora. insuflando valores y creando mitossus autores irónicos. del abúlico del periodismo y las cervecerías. esta ciudad que tuvo sus heroísmos y sus glorias. Eduardo de Salterain y Herrera. Si bien Uruguay no tuvo una "clase" de escritores aliados a los grupos tradicionales del poder. Mientras en otros países latinoamericanos se da el realismo agresivo de los temas violentos. capaces de cumplir la consigna y el precepto de Verlaine. los escritores empezaron a dejar de ser los bohemios marginales de otrora. ni zarandeados por el drama continental de hambre y sub-desarrollo. el otro de la bohemia periodística". en las fiestos. lo hacen en el teatro. y !o hacen generalmente a propósito de amoríos.lores. Horacio Maldonado. que mandaba "torcerle el cuello a la elocuencia". las experiencias narradas por Herrera en sus Cuentos brutales (1910) van quedando atrás. esta ciudad no tenía su poeta. en días de lucha. Adolfo Agorio. El segundo era el tipo del bohemio inadaptado.frente al embate de las nuevas' clases medias. con sus bellezas. en las fábricas. Francisco Imohf. Bonet. abrazan ideas progresistas y anticlericales. Pero en el 20 ya está lanzada la semilla de la profesionalización del escritor. "empaque académico". no habían encontrado quién comprendiera la nobleza de su espíritu. de aire irreverente. sus alegrías. Por lo común se proclaman liberales. algún titulo. Carmela M. sus hipocresías y tapujos. en el estudio que dedicara a Ernesto Herrera. viajar y ponerse en contacto con las viejas civilizaciones. José Pedro Be!lán. generalmente por formas satíricas. La ciudad. diplomáticas o periodísticas ("El Día" fue un refugio profesional para m~chos).y en un partido político -el batllismo-.\ y son siempre desenfadados y desenvueltos. forman este heterogénea constelación de escritores. No tenía su cantor. sus prejuicios. en los que siempre la denuncia es amable y condescendiente. el espectáculo de sus multitudes que se agitan. los autores uruguayos del veinte enfocan más bien el modo de vida de la alta burguesía. esta ciudad que fue asilo de hombres libres.EL NOBLE ESPIRITU MONTEVIDEANO Pero aún en 7928. una actitud que pareció más avenida con los autores teatrales. cuyo crecímiento 291 . el rodar de sus vehículos. aunque sin enjuiciar el régimen social y económico que los sustentaba. sus do. pero al mismo tiempo su capacidad de resistencia • -6rganizada y pasiva. el cual encontrará para ellos fórmulas burocráticas. que vio en sus calles el agitarse de sus hombres. Edmundo Bianchi y los marginados "saineteros" como Carlos Mauricio Pacheco. Orestes Baroffio podrá lamentarse en sus Emociones Montevideanas de que "la ciudad no había encontrado entre los cantores nacidos en su seno. UN MAYOR RESPALDO PARA EL ESCRITOR SOCIAL Hubo otro distingo que hicieron los mismos cr:ticos de la época y que había tenido su integral validez en la generación del 900. insistió en tipificar "dos tipos antagónicos de escritor: el uno surgido de la Universidad. en tanto el mismo Bellán. los autores urbanos practican lo que Steffen definiera como "sátira simpática". un elemento de desafío a los buenos usos y costumbres de la pacatería reinante. Aliados tácita o directamente (como Bellán y Zavala MunizJ a aquellos movimientos políticos que en definitiva no pretendieron otra cosa. las notas del primero eran: ilustración universitaria. desahogo económico que le hubiera permitido leer. En resumen: la época también tuvo -junto al nativismo que va estereotipando la realidad. se habrán de dar en la literatura urbana de la época. Todavía no angustiados. el mayor respaldo social que tendrán en una clase social emergente -la clase media. Adolfo Montiel Ballesteros en el cuento y la nove:a. la temática ha podido dividirse entre la conformista y conservadora de valores no siempre muy clarificados y aquélla que introdu¿'a. los mejores escapes a este progresivo confinamiento en los polos de un chato costumbrismo iocalista o de un estetizante declamor de preocupaciones americanistas.

somos mós pervertidos porque somos hipócritas. En la primera. En Las hermanas Flammari y en Valmar énsaya "la poligamia en el espacio" y en Pasar la poligamia en el tiempo. tan orientales somos los de aquí como los de alió. son un verdadero freno para contener las pasiones" idea que se resumía en una sola palabra: poligamia. y la trata de iniertar en su vida de estanciero progresista. Toda la obra funciona en un tácito contrapunto con la sociedad en que está inserta: si Mauricio busca un equilibrio y la armonía vital en su estancia "El Oasis" es porque Montevideo y su escala de valores lo rechaza abiertamente.como protagonista tildando a Magariños de "falto de nacionalismo" y sometido a "un funesto extranierismo". mós preocupados por una irónica crítica de costumbres e hipocresías que toda convención social supone.. el amigo del protagonista. pero no en forma sustancial: "Yo podría ser polígamo en el tiempo. básicamente ceñida alrededor de cinco años de la vida de Mauricio: aquéllos en que vive con una amante francesa. aunque nada cínico ni pesimista. rica y acomodada. Al defender una posible poligamia del hombre. Y excusando los posibles rechazos que atisbaba en su mismo prólogo. muchos de aquellos temas fueron retomados. como no toleró luego la crítica a "una francesa" . En Pasar. . discrepa. en vez de ser "el paisaie" que devora y condiciona protagonistas. Samuel Blixen. pero iamós en el espacio: un harem sería para mi una cosa terrible".::> desde su misma proposición: "abolir esos respetos a los infinitos preconceptos sociales que. Es allí donde se dan las meiores notas de la novela. En las dos primeras novelas. y el de su amante Josefina. El amor del cincuentón por esta muchacha llena de vida ha sido pintado como pocos en la literatura uruguaya y en las páginas finales. hoy por hoy. En Valmar el medio aplasta al protagonista que no resuelve su íntimo debate entre dos corazones femeninos: el de su esposa. el hombre es incuestionablemente polígamo . Blixen añadía mós adelante: "¿Qué se podró alegar. Magariños trata así un tema revolucionari. Ese tono melancólico que parte del mismo título. con la cual ha tenido un hiio. En Valmar lo anuncia claramente: "Y yo sostengo que.. Magariños Solsona experimentó novelísticamente ambas posibilidades. sólo que nosotros amparóndonos en la pretendida moralidad de nuestras costumbres. contra este primer libro de Magariños So/sona? ¿Que no se parece en nada al catecismo del Padre Astete? A esto podró contestar que no lo ha escrito para seminaristas. algo de vuelta de todo en la vida..". ¿Que sus personaies usan a veces de procederes no del todo limpios y que sienten tendencias irresistibles a hocicar en la porquería y en el vicio? El autor no tiene la culpa . La sociedad de la época no tolera a Jacqueline como su amante. aunque los amores se han dado en el tiempo y el tema de la novela parezca ser el melancólico "pasar" de un cincuentón hombre de fortuna. se convierte en un fino marco donde se proyectan psicologías. Magariños ataca lo que la impide abiertamente: todo aqueflo que obliga a vivir entre mentiras y trampas. Tema tan arriesgodo no contó en su momento con la aceptación de la crítica y el prologuista de Las hermanas Flammari. que por un riguroso "culto a la verdad" naturalista. no deió de señalar que "mós de un pasaie haría estremecer de horror. las novelas de Mateo Magariñosdisuelven los excesos naturalistas que cometían sus cQ/egas europeos o americanos en irónica bonhomía. Contra lo que se ha afirmado generalmente. Aquí y en todas partes. hasta que se va.. desde que la trae de París. si quién ha escrito la novela no hubiera tenido la suprema habilidad de provocar a tiempo una sonrisa del lector y a veces una franca carcaiodo". se descwraia un balazo al final. En cierto modo. También estamos frente a un hombre polígamo. cuando los amantes se despiden prometiendo volverse a ver y sabiendo que no será posible. sino a una época de autores "satisfechos con su tiempo". hay una fuerza emotiva inusual. h1auricio (el protagonista) triunfa sobre el medio social representado por su suegra y se queda amando a su esposa Elvira y a su cuñada Margarita en una feliz promiscuidad baio el mismo techo de su hogar. entonces. dos largas novelas que El escritor había editado cuando tenía menos de treinta años y que significaban un burlón (y no exento dé ferocidad) diagnóstico de nuestra sociedad finisecular. Jacqueline. en cuestión de muieres. Por otra parte. empapa toda la novela. Mogariños defiende al hombre que ama a dos muieres a la vez.MAGARIÑOS SOLSONA: LA POLIGAMIA COMO fORMA DE REBELlON Cuando en 7920 aparece Pasar de Mateo Magariños Solsona (7867-7927) pocos recuerdan a Las hermanas Flammari (1893) Y a Valmar (1896). esas novelas no pertenecen tanto a la época naturalista en que fueron escritas. es en esta obra donde por primera vez el medio geogrófico. " Felipe.

sí. En la narrativa hay muy pocos testimonios de esa actitud defensiva. Pero. Iistai de 14. en nuestro país. dela cual podrán seguir las cifras edilicias. HORACIO MALDONADO: "DE LEJOS. fue favorecido por una legislación social que ayudó a sustentarlas (multiplicación de los funcionarios públicos y de los empleados en actividades improductivas) y a justificarlas (los amplios cometidos estatales asumidos y la generosa previsión social organizada). el país . un ritmo de 2700 automóviles importados anualmente a partir de 1923.está empezando a vivir de lo ya conquistado.a partir de 1920. pero puede verse. Montevideo cUenta en 1922 con una.José Pedro Bellón en 1920 no es sólo una consecuencia natural de un complejo en el que la inmigración jugó su papel original. la instalación de tranvías eléctricos. la . Durante la administración del presidente Brum los tranvías ya presentan déficit y las nacionQlizaciones programadas (especialmente la del tabaco) no llegan a concretarse. puede considerarse clausurada en 1925. El temor ala masificación. indudáblemente favorecen. aunque sus satisfechos habitantes no lo atisben todavía. el esfuerzo de movilidad vertical ascendente es notorio y el "progreso" (encarnado más que nada en adelanto's técnicos y legislativos) se asume como causa propia. ala mecanización y al aluvlon inmigratorio será tácitamente el privilegio de quienes emprenden el relevamiento de las virtudes "nativas". su experiencia. eh· las notas mas polémicas y militantes. Esto implica cierta agresividad: gallegos e italianos pueden ser protagonistas. Un proyecto sobre investigaciones petrolíferas de 1920 morirá en los escaños parlamentarios. Son años en los que todavía puede hablars'e del Uruguay "como el mayor laboratorio de experimentación social de las dos Américas" sin ruborizarse por la exageración. la inauguración de líneas aéreas regulares entre Montevideo y Buenos Aires.665 abonados telefónicos. El Iiberalismó ~onstituye la conciencia nacional generalizada y ha perdido su significación y su fuerza estrictamente política. la generalización del telégrafo. como el proyecto de un instituto de pesca debatirá inútilmente en una ya cada a una economía mo. CON CORAZA Y ANTISÉPTICO" los adelantos tecnológicos llegan al Uruguay con una fuerza arrolladora que la bue- na situación economlca y la fuerza expansiva del batllismo. a diferencia de lo que sucede en la Argentina donde el distingo literario se dio claramente. el carácter representativo de las nuevas clases medias que tiene la mayoría de los novelistas de la época. sino que asimismo.

a pesar de los conatos de inserción en la realidad que lo rodea -Raimundo y la mujer extraña (1926). musical izaba en el tango y expresaba en el lunfardo. Un cabaret puede ser "un lugar de reuniones viciosas. señor vividor. El tango será "una música que exacerba los instintos más groseros de la plebe y da a la mujer. De esa peligrosa evolución ya insinuada. El mate podrá ser lo que Carlos María. en que la alegría esconde lo más sombrío. los deseos de una sociedad detenida y conservadora. ¡Diez mil votos! ¿Se da cuenta? ¡Oh! ¡qué maravillosa democracia!»" Horacio Ma/donado en Montevideo. como la de todos los demás me hace pensar en un desperdicio de las h. por el materialismo y por la pérdida de la espiritualidad e idealidad del hombre. diez mil puestitos nuevos! ¿Ha pensado usted en ellos. ilustrísimo vividor. a quien está esperando un enorme montón de aspirantes a un empleo público. Maeso. resultó ser en el caso de Maldonado lo mismo que iría acumulando sin querer la literatura nativista por el simple paso del tiempo: el desprecio por . La.lo nuevo. quiero decir ilustrísimo político? -ya escribía Horacio Maldonado en 1929. digo. ruin. vida singular de Silvio Toledo (1938) Y la novela ya citada. ceñudo.Adolfo Agorio ------------------LA MARAVILLOSA DEMOCRACIA "Esta vez «Cotorrita» se presenta serio. Los refugios son dobles: el "idealista" que propone Horacio Maldonado en Doña Ilusión en Montevideo (1929) o el "espacial" que organizan los nativistas en el campo. Luciáno y Jesús. aspecto's de arrabalera e impúdica". señor político. Diez mil empleítos. Representa a un político. llena de peligros. 6/go así como un consejero o ministro uruguayo. cuando en su garganta se anida. por los males del progreso. para añadir líneas más ade-· lante una frase de vigencia actual: «Toda su política. en aras de la técnica. el temor a los cambios y a lo extranjero. ningún escritor tuvo el mínimo atisbo. que en eso de distinguir bien los sirvientes de los amigqs o secretarios no se afana mucho el teatrillo de «Cotorrita»-Io están esperando en la calle las diez mil personas a quienes usted prometió un empleo. protagonistas de Doña Ilusión. esa infección nacionalque no ha merecido aún sus estudios como el tifus y la difteria yola cual se ha olvidado el inteligente y laborioso señor Bollo 294 . debe consistir desde hoy en dar colocación a esos diez mil señores que lo estón esperando. No será posible conservar la pureza del alma así entendida¡ y algunas notas de Maldonado son hoy hasta risibles. pequeña.ras" y dirán que "la culpa es de la época. El peligro. Doña Ilusión empedrados en "pavimentos lisos" y las cifras estadísticas de las importaciones suntuarias. grave. lo más tétrico de la bestia humana". Horacio Maldonado. vicios y "pecata mundi" y los ideales de trascendencia y espiritualidad de corte ático y valoración estrictamente filosófica. Mientras el autor teatral derivaba sin temor a las fórmulas del mundo que escenifica en el sainete. escribe en Manón con relleno: "Yo no había contado con la calamidad del país. 1929. además de la infatuación del tono y el desprecio por las manifestaciones populares espontáneas. novelistas como Maldonado no habían resuelto ciertos prejuicios anacrónicos. -Señor -le dice el fámulo o el secretorio. desconfiada de toda novedad y enemiga de toda renovación.sucumbe a la falsa alternativa que propone una dualidad no menos falsa en la condición humana: el hombre que se debate entre la vida terrestre e inmediata. La única reacción antagónica es la de los autores preocupados por la masificación. del torpe sensualismo en esta hora de extravío". hablarán respectivamente de que "esta vida vulgar. con más ironía.

entre las causas de la mortalidad: ¡el mate!". todos son Maison. Cambiali y English Spoken here. Hay que andar con un diccionario. ¿Como lo toma. especialmente por Dios te salve . Reunidos en tres volúmenes -Doñarramona (1918). plegando la boca para pronunciar esas palabras. o «Bazar de la Baratura».y no oye nada más que «Au revoir. interrumpí.Montiel Ballesteros Manuel de Castro de incluirle una casiila en sus interesantes anuarios demográficos... como si les hicieran cosquillas en el ómblig~. 295 . don Máximo. Carlos María Maeso en su libro Chiflidos de un chingolo. !.. Todo un símbolo. señora!"... El motivo de su sátira es la imitación de modas extranieras: "Va usted por la calle -escribe Maeso en Misia Dorotea en el teatro-.. con coraza y antiséptico. «Almacén del triunfo». con sutil ironía. por más que sus relatos constituyan uno de los más cabales ejemplos de la narrativa del veinte y un muestrario de las mejores preocupaciones literarias de sello urbano... desde la perspectiva de "Eduardo de Salterain y Herrera COSQUILLAS EN EL OMBLIGO Formas laterales de la crítica social eiercita. dulce o amargo? -le preguntarán al protagonista y Maeso resumirá: "De lejos. JOSÉ PEDRO BELLÁN Y LA EMANCIPACiÓN DE LA MUJER José Pedro Bellán (1889-1930) es más conocido por su obra teatral. addio. Señora.. wie gehts ihnen» y en los letreros en lugar de leer «Tienda de la Camelia». más allá del chiste mediocre. Los amores de Juan Rivault ( 1922) Y El pecado de Alejandra Leonard ( 1926 )-Ios cuentos de Bellán trazan una pintura de época. good night. Con razón. nuestra sociedad se transforma . los ingleses tienen los dientes para afuera de tanto hablar. eso es el cosmopolitismo.

Justino Zavala Muniz: en su juventud Zovala Muniz con el escritor Francisco Espinola en la "uCaso de las crónicas". pura y simplemente. pero su "pecado" es ser "leida" y tener una capacidad de opinión propia que espanta a cuanto pretendiente se le acerca. Entre el primer grupo de relatos --aquéllos que ponen -el acento en el contexto social en que la mujer está inmersaEl pecado de Alejandra Leonard resulta uno de los mejores y más amargos diagnósticos de una sociedad montevideana que no toleraba mujeres intelectualizadas o. no tanto en la medida en que el análisis es exclusivamente psicológico. los hombres de este relato --<:omo todos los protagonistas masculinos de los cuentos de Bellán. Para esto utilizaba un enfoque eminentemente feminista. Alejandra no es ni fea ni antipática (esta es la originalidad del personaje de Bellán). El destino de Alejandra es ser una solterona.aparecen como un reflejo opaco de la problemática femenina. 296 . "distintas" de aquel prototipo medio que acataba la superioridad masculina sin protesta. preocupada modernidad que asumía el autor. eficazmente insertada en la medida en que -es vista desde una óptica social. la mujer es la gran constante de su obra. porque la sociedad en que vive no le 'permite ni la digna salida de una profesión liberal.

aunque entre ellos está lo más logrado de su obra: la nouvelle Entre los narradores del veinte. cuando al hablar de las dos mujeres dice "no obstante.a los 41 guesía a costa. El mismo tema de la mujer casadera se da en La inglesita. El juego oscilante del protagonista entre un rostro evasivo de una hermosa joven (Ysabel) y la pasión tumultuosa de Madame Jourdain. En Ansiedad (1922) reú- 297 . los usos En Doñarramona. que el rostro de la joven solo podía ser ideal.ellos representan. hay muchos La realidad. allí el matrimonio es una forma de ascenso en Interferencias (1930). Bellán pinta -con una y costumbres que escenifica en un carnaval de estructura básicamente teatral. Concepción. muerto. AIIi un nuevo Bellán -eco de casarse con un "inglés". parece desgarrador.impidió que cristalizara su obra en la tendencia que era adivinable desde La realiindudablemente. pero en han ido emergiendo en forma aislada. pación de la mujer. cida ésta (un suicidio atroz) la máscara cae e Ysabel es lo que fue siempre. La prematura muerte de Bellán . Alfonso. La idealidad está en el rostro que se sospecha imaginado. ya es anticuada catalizadora de la gallega Doñarramona se en 1930 y lo ha comprendido así hasta la descubren en sus exiguas pasiones. son los testigos de cargo a partir de los cuales Bellán madre (Catalina).res. el teatro españoles. "pieza teatral en cinsocial en la ambición de Josefa Rodríguez: . Será el hombre quien tratará de mantener vivientes los valores perimidos enjuicia al mundo de "las viejas familias que y logr~rá sus satisfacciones de pequeña bur. desde la pasión en que yacía el Junto a Luis Batlle Berres en su proclamación como candidato al Consejo Nacional de Gobierno protagonista con Madame Jourdain. Lo ideal será final mente prosaico f ese rostro la hermosa máscara de una joven vulgar de la época. En el segundo grupo de relatos -donrle Bellán intenta un ahondamiento psicológico EDUARDO DE 5ALTERAIN Y HERRERA: de la mujer. codiciados por las hijas de simbolos y nuevas formas expresivas. los cuatro hermanos que con la presencia plan noviazgos "regulares". o más claramente. co episodios". Fuego fatuo y La olvidados. La marejada nativista los relegó a señora del Pino juegan con aspectos lindantes un segundo plano del cual sólo parcialmente en la patología del alma femenina. aunque dad y que fue asimismo ensayada. La clave ambigua de este relato (digno de figurar en cualquier antología) lo da lateralmente un amigo (Vives).los aciertos decrecen y la proUN OLVIDADO EN PUNTA DEL ESTE ducción es más desigual.los ahogos y limitaciones a la natural vitalidad de los perbarrio. "Cellini tuvo la visión del Sol en los subterráneos de un En la obra teatral El centinela muerto r BalIán retoma claramente el tema dela emancicastillo" ha recordado oportunamente Bellán. La preocupación de casarlas "bien". años. como tales.intenta son el punto más alto de las escalas de valores y. Eduardo La realidad trasciende la mera categoría para de Salterain y Herrera ha padecido su parte" convertir el relato en una pequeña obra maesen ese relegamiento. sin sonajes que impone una gazmoña beatería religiosa. la una hace a la otra". aunque en 1930.. como Josefa. del afecto de los hijos y de su propia frustración. El centinela está. la carnalidad entre los brazos de la jocunda francesa. Desapare(agosto de 1954). colaboran para hacer del padre-centinela (Andrés) un desbordado cancerbero. ya que los ingleses los tumultuosos "ismos" con que el siglo XX buscaba expresar su sensibilidad. Amparo y Dolopoder ni control sobre su esposa e hijas. Sine qua non. incluso. realista y directo queda de lado.tra. de que cum. sin cuajar.

lo que se llamó "aproximación a la vida". Pero Ernesto Herrera llega al teatro demasiado tarde para ser uno de los autores de la renovación radical de los motiv~ en que participó Florencia Sánchez una década antes. Herrera pertenece a la noble categoría de los inquietos. Herrera vivió intensamente sus breves 28 años de vida (1889-1917). con un estilo novedoso en la época. madre ne una serie de cuentos sobre la clase media montevideana¡ en La casa grande (1928) incursiona en un mundo que la narrativa urbana de la época no rehuyó y. América latina. alcoholismo. de perfil cínico y pelambre lacia. ADOLFO AGORIO: EL "VIVERE PERICOLOSAMENTE" Nadie mejor que Adolfo Agorio para representar el tipo de escritor que en la década del veinte viviera intensamente todos los "ismos" que proponía el mundo. en Ernesto Herrera. en Paraguay: "Herrera es un inadaptado típico. Dinamizado socialmente por la formación de una clase media de base inmigratoria y la aparición de una colectividad ilustrada y progresista. como Sónchez. el hecho capital de haber vivido la miseria. En Fuga (1929) Salterain plantea. Estados Unidos. tal como . (.~~ anotaba sin ironía alguna un contemporóneo suyo. ¡Santa inquietud. en su época cosechó los aplausos y 298 . 1925). Inquieto viajero -recorrió Europa. En el10s viajó dos veces a Europa (su obra teatral El Pan nuestro figura en España). se inscribe en un teatro rioplatense que ha recibido el fuerte impacto de las ideologías sociales europeas y forcejea por insertar problemáticas éticas e ideológicas en un teatro criollo. "culto a la verdad". Pese al valor de El León Ciego es evidente que Herrera. Y había vuelto. a la condenación social de los vicios y males que aquejan a la sociedad (prejuicios.l polizonte y la otra como.. pero ya cosmopolita. por ejemplo. Hauptman e lbsen encuentra un campo fértil donde germinar rópidamente. de haber conocido las persecuciones.Su Majestad el' hambre (Cuentos Brutales). Punto del Este (escenario que sólo tenía un antecedente novelesco en la obra El médcmo florecl'do del fernandino Francisco Mazzoni).. ) Agréguese a estos factores generales. Lo importante es destacar que esta carga de ideas se integra. Las preocupaciones de autores como Ernesto Herrera se multiplican en un espectro que en el Río de la Plata permite hablar de una década de oro para el teatro: estudio de caracteres. el abandono. fragmentos de un desI garrado diario íntimo y la correspondencia entre Nido y Alvaro (enamorado de Inés). no hace sino reiterar teatralmente lo ya explorado. Agorio hoy apenas es recordado¡ sin embargo. la misma Doñarramona) y que fUe jocoso tema para el sainete orillero: la inmigración italiana y española. la congoja. En su estilo de vida. merced al esfuerzo mancomunado con Gregario de Laferrere y Roberto Payró. Con golpes de intuición para captar cuanto veía y sentía. un intento por contribuir al progreso ideal. la Unión Soviética (Bajo la mirada de LenÍl1. trató expresamente (Bellán en Mani. como Bellón hasta Interferencias. y nos explicarem0s que de la pluma ingenua todavía de este amargo adolescente broten frases que sangran. con los mejores tipismos costumbristas heredados de la tradición teatral rioplatense de fines del siglo XIX. juego) o la lucha por la consagración de normas progresistas (la aceptación. al decir de Vicente Sa/averri. una vez repatriado y la otra cubierto de ciertas glorias y muchas deudas. este joven de tricota negra inconfundible. en algún caso. un tema inédito: la novela transcurre en lo entonces árido.. Es indudable que Herrera. de "nuestros hijos naturales"). La inglesita. "una vez como. el mensaje teatral europeo de Berstein. a veces muy logradamente. en sus aventuras (a los 16 años se enroló en las tropas saravistas en la guerra civil de 1904) Herrera fue tipificando fa "santa inquietud" de que lo invistiera Rafael Barret. a la sazón sin mayores pretensiones.algunos concebidos en la Cárcel Modelo de Barcelona donde estuvo detenido y procesado por "amar a la humanidad y haber dicho mal del rey y de la guerra: por ser. la obra está estructurada con cinotaciones objeti- vas en tercera persona. escribió siete obras teatrales y cuentos muy poco recordados . Dijo Barret desde San Bernardino. pues. anó/isis de la clase media.ERNESTO HERRERA Y "LA SANTA INQUIETUD" Ernesto Herrera queda cabalgando injustamente entre dos generaciones y es por ello que muchas veces se le ha marginado en todo proceso evolutivo del teatro uruguayo. un sedicioso". becado".

A ver si así conseguimos que las realicemos de uno vez". Quiera el destino conceder a Ernesto Herrera las energías necesarias para trabajar largamente y para sostener los trofeos sombríos de la angustia". en la "<. . La Rishiabura (1919). Viera. especialmente en obras como La moral de Misia Paca y La Bella Pinguito. o veces lo invade lo decepción y un fragmento de una carta enviada en julio de 1915 o un amigo íntimo pone flagrantemente la prueba o uno sensación muy actual: "Mi muy querido Guillermo: Al diablo la Muy fiel y Reconquistadora y al diablo todos los ciudades que son y han sido... MONTIEL BALLESTEROS:· SIMBOLOS EN LO POPULAR Los tímidos 'atisbos del "vivere perico losamente" al estilo D'Annunzio de los años veinte también fueron ensayados. sin el bagaje ideológico de Sánchez (lo que le permitió pecar menos en la estereotipación de la realidad). Lo dice irónicamente en el párrafo final de su cuento El lodazal: "Tienes razón cogullesco gusano: es preciso hacer un escarmiento entre esos que no hacen más que pregonar ideas antisociales. Estoy hasta lo punto del pelo más largo de crisis y de setimio.._ me voy". escribió numerosos libros. realiza un gran intento por trascender el plano teórico y pasar a fa acción directa. Satisfechos -muertos empujados de aquí para allá por los vivos.de las cosas! Vosotros los satisfechos. Con un estilo franco y directo.sabed que sólo la inquietud trabaja. Me siento Juan Moreira o Aquino y . subtitulado "viaie al país de las sombras": una extraña isla en nuestro literatura. En su ácido diagnóstico de las costumbres burguesas.asa de las crónicas". Herrera trata de ir más allá de la mera enunciación de una crítica. Sin embargo. l'as diatribas (se le acusó de todo "ismo" político conocido: de comunista a facista). una plumo ágil y vehemente. Herrera. sabed que vuestra felicidad no es sino la sensación de lo que lleváis de difuntos dentro de vosotros. aunque más tímidamente. entre ellos. de Montevideo y de los Gloriosos treinta y tantos. por Adolfo Montiel Ballesteros Justino Zavala· Muniz con su esposa María Julia Garayalde.. de BatHe. de Artigas.

La raza (1925) enfrenta a dos generaciones de "puebleros" y retoma el conflicto de tradición y modernidad. que cuenta la vida del abuelo Justino Muniz (de cuyos labios escuchara el autor. Es ésta una novela desigual. comprometido y emotivo que en la primera. Así. narrando la vida de los "señoritos" ricos y ociosos de las capitales del interior. La forma como lavala Muniz intenta la conciliación de la razón idealista y el pasado rural es la "crónica". directamente. por Luis Alberto de Herrera y aun por Eduardo Acevedo Díaz. generosos y afectivos. Tras la bohemia y sus libros de poesía (Primaveras del jardín. Santiago Piñeyro -exoficial de estado civil de un juzgado de Pazvegeta. a tanto comentario político adverso. Crónica de un crimen. puede leerse como novela policial¡ y significa entre el verboso nativismo de la época una curiosa excepción que le permite. presupuestos. Si "El Carancho" es un asesino. noveló mez. más en las actitudes vitales que en las obras. "lanzado irrefrenablemente a la conquista de la capital arisca y misteriosa". En la primera de ellas. aparentemente. Crónica de Muniz (1921). lo que ha dado pie. jubilacio~es y escalafones administrativos) en una premonitora novela: Historia de un pequeño funcionario (1929). Moción y Savia) Ballesteros fue cónsul uruguayo en Italia y autor de varios volúmenes de cuentos. Los caudillos pueden ser patriotas. En cierto modo. Manuel de Castro insistió luego con esos temas en cuentos como . lo es por el imperio de los hechos y no de los adjetivos.e lavala Muniz no lo convierta en un mero .( 1888) Y se tradujeron. pero llena de admoniciones sobre nuestro pasado. aunqu. escrita en ancas del éxito de la primera. como en tantos otros autores de la época. una fórmula literaria con iguales ingredientes históricos y novelescos. los caudillos-leones que ambos describen gozan del apoyo del autor.¡rosamente cierto y donde las descripciones son eminentemente literarias y -aun retóricas. donde todo dato histórico-geográfico es rig. Ballesteros roza un temo ensayado exitosamente por Francisco Espínola en Sombras sobre la tierra. como luego hizo Mario Benedetti. con el escenario preciso de Cerro Largo en 1913 y con leyendas ciertas tras "El Carancho". las calidades humanas del personaje que traza. Manuel de Castro. Después de Castigo e'Dios. viejos esquemas e ideas renovadoras a partir de la vida de Simón Rosas y de sus hijos. presente y futuro. Su habilidad y mérito consiste no en argumentar o explicar. Es el. Crónico de un crimen ( 1926). aun transidos por la contemporaneidad (Ernesto Herrera) o por la pasión familiar (Justino lava la Muniz) han sabido dar las notas de la íntima dualidad contradictoria de ese vasto fresco épico de nuestra historia.Por voluntad propia y en Oficio de vivir. La herramienta con la cual trabaja lavala Muniz es histórica. con su novela Pasión (1935). En una oscura repartición ministerial. eso no implica necesariamente justificar. tanto para uno como para otro. Pero si han sabido comprender. y añade al relato varios documentos de prueba. esos héroes son ínocentes de las mismas culpas que cometen.de evidente raíz psicopática. donde se reconstruye todo un período de Montevideo con notas costumbristqs.con otro instrumento: el análisis psicológico. Luego empezó a publicar novelas que escapaban a los esquemas literarios de la época. ZAVALA MUNIZ y LA CONCILlACION CON EL PASADO Justino Zavala Muniz (1898-1968) como Ernesto Herrera en El león ciego. Esta crónica. sabe ver a través de la idea que condena. sino en describir las andanzas de un marginal de la 'Sociedad rural. se acerca al mismo problema -un intento de comprensión de la aparente "barbarie" de muchas de las realidades rurales del pais. ambiciones menudas y esperanzas de corta mira (bonificaciones. Aquí su esfuerzo es más artístico y menos pasional. quindades. MANUEL DE CASTRO: UN VALIOSO ANTECEDENTE Recogiendo la lección del realismo ruso del siglo XIX con su vasto fresco de cuentos y novelas sobre pequeños y míseros funcionarios públicos del zarismo. adula y espera justicia de una administración ya corrompida por el favor político. alguien que en las guerras civiles tal vez hubiera sido héroe y hoyes apenas un criminal -"El Carancho". el ancestral orgullo familiar herido es casi la única motivación novelesca. La segunda crónica. leales. por lo pronto. sobrevivir. pero son gratuitos instrumentos de una época y un sistema al servicio de otros fines. peñas en el Café Británico y hasta un capítulo dedicado al famoso "Centro !nternacional de Estudios Sociales". Hijos de una época en vigencia de otra¡ hechos por una escala de valores al servicio de otra. la mayoría de los episodios que la componen) fue escrita en respuesta y descargo de las graves imputaciones formuladas por Javier de Viana en Con divisa blanca y Por la Patria. aunque en este caso una producción abundante (y no siempre rigurosa) marca al exaltado poeta salteño.: cabal entendimiento de la tradición desde el ángulo de la modernidad. De ahí el principal mérito de autores lúcidos que.

Zavala intenta ir comprendiendo el marco en el cual podrán irse insertando los elementos ordenadores de la pacificación nacional. Su concepción fulmínea le permitía concebir y realizar casi al mismo tiempo obras tan disímiles como contradictorias. Encerrado en su cuarto. rendido de sueño. y cuyos originales nacían a la luz al mismo tiempo que "la dama". Porque. Finalmente. Sin embargo. Por la mañana. simultáneamente. en Crónico de lo reja (1930). Empleado de pulpería primero. "producto del medio". A:. después pulpero él mismo. Ricardo eS una suerte de testigo o tróvés del cual Zavala Muniz proyecto su idealidad. Su pasmosa facilidad imaginativa era proverbial". apenas sale de su situación de testigo en las contadas oportunidades en que debe pelear con el "Pardo Gil". Justino Zavala Muniz vuelve a tomar el mismo tema. sino en un caso psiquiátrico" apasionante insertado en él. La incidencia del protagonista en el transcurso de lo narrado es mínima.Leoncio Lasso ele la Vega y la ronda del diablo). (Adolfo Agorio . El perfume de la dama vestida de negro fue escrito en una semana. esta situación no está forzada: hay una violencia latente en el Mela de 1913. un empleado de Bertoni recogía los papeles del suelo para lIe· varios a la imprenta. Zavale Muni: con "El Charrúa". el cual nunca llegó a publicarse.í hasta que. Se intuye que Ricardo no vi- 301 .LA PASMOSA FACILIDAD DE LASSO DE LA VEGA "Porque Lasso de la Vega fue de asombrosa fecundidad. quedaba dormido. aunque ahora bajo un sesgo idealista: el qué opone ti Rieardo al medio en que vive. La clasificación de aquel entrevero de manuscritos resultaba casi una obra de arqueólogos. en el crimen de Teodoro (donde se toca adécuadamente el tema de la justificación de la violencia) o al plegarse a una revolución que proclaman otros. de noche. con ecos de patriadas no apagados todavía. intervenir como juez ante un "daño". Lasso escribía otro romance folletinesco para Claudia García. Lasso iba desparramando las cuartillas en desorden. caballo que llevó a la revolución de enero de 1935.

fueron popularísimas en su época en los teatros rioplatenses y es el "sainete" el género en el cual mejor se expresan. lo que captan sus obras es esencialmente un mundo de arrabal construido por gentes humildes. un italiano encargao. por boca del personaie Serpentino. No tienen igual ímpetu. en cualquier iuicio que se elabore sobre el teatro de la época. Enrique Muiño y Guillermo Bat- taglia. el argentino Alberto Vacarezza. a es 'durante la Eri sú escrifciri(). artificiosas y estereotipadas. Dramas amorosos. 01 trazar dramáticamente el cuadro de miseria y analfabetismo de En un rincón del Tacuarí (1939) y de Alto Alegre ( 1940). indudablemente. El autor uruguayo que sigue el comino trazado por los primeros saineteros criollos como Enrique Garcío Velloso. mucho más rígidas. Peleando políticamente por la primera. un vivillo. ni logran toca'r del mismo modo las cuerdas de la sensibilidad y tradición del pasado. estos definiciones resumen el esquema básico sobre el cual el sainete rioplatense (es difícil distinguir entre lo montevideano y lo porteño) afirmó sus mejores éxitos. telón". pero en sus vivencias están ya los instrumentos de otro Uruguay: el posterior a 1904. un thamullo. En el origen hubo. Compañías como las de Florencio Parravicini y los que llevaban o actores como Cazaux. fracasados e inmigrantes. En La cruz de los caminos (1933) Zavala abre el gran proceso acusatorio del latifundio. cano y . aun cuando como en Fausto Garay. Aunque foiklóricas. es Carlos Mauricio Pacheco. puñalada. . choque. anacronismos hispánicos en el len- 302 . Ezequiei Soria y Nemesio Trejo. TRADICION 5AINETERA Y TEATRO UTERARIO No puede olvidarse. celos. dominado vagamente por las ideas ácratas. sus obras teatrales. enfáticas. un yoyega retoboo. donde se proclama una vida sin restricciones convencionales. que Carlos María Princivalle (18871959) había tentado en obras como El higuerón (1924) y al que el mismo~ Zavala proseguiría aludiendo. que lo función básico que él ~umplía era la del entretenimiento. un arte creativo y popular. un caudillo (1943) la temática asumida es la misma. aspamento.Jefatura de Polic'a de Cerro Largo. Gran parte de las voces del lunfardo tienen su origen o su afirmación en el sainete.. un conventillo. Un autor como Pacheco integra italianismos. auxilio. donde Justino Zavala . uno percanta. en su obra La comparsa se despide: "Un patio. honores y ambiciones perdidas son resumidos por el más popular y discutido de los saineteros. disparada. ha comprendido y participado emotivamente de la segunda. El mérito de Zovala es haber novelado una sincrética fórmula del esquema tradicional "civilización y barbarie". discusión.~ en 1"979 vira esa época.. derivados luego a lo chabacanería y al estereotipo carente de inventiva. uno pasión. desafío.

que no podía eludir el esquematismo a que sus posiciones ideológicas lo condujeron en obras tan retóricas como Perdidos en la luz. Vale la pena destacar de este conglomerado los esfuerzos de Imhof y Bianchi..Ios autores. ¿Tiene moneda? Entonces. ¡meta no más!" Junto Xirgu a Margarita 119541. guaje orillero y sus obras más recordadas.sino como tema que conmueve las bases sociales as~n­ todas a lo largo del siglo XIX. la hermana de su compañero de "calaveradas". que dominaba a '.naugurando la Escuela M"~. Cantos rodados de Imhof es un buen ejemplo. Carlos Salvagno Campos. El aluvión inmigratorio es tema básico de! sainete y no sólo como se lo ha solido analizar -a través de la burla y el rechazo provocado por muc~as obras. cayeron generalmente en un abuso de la expresión "literaria". Carlos César Lenzi. Los autores que trataron de superar las fórmulas exitosas del teatro comercial. garabitos y compadres. es un buen eiemplo del caos qye la convivencia de razas desencadena en el Río de la Plata.por llevar a la escena' las modalidades de la clase media-alta montevideana.r. "literaria".. 303 . está cargado de la vision. cocoliches. aunque reivindicó en Orgullo e'pobre una cierta vocación por lo popular. en la mejor tradición de denuncia de hipocresías y prejuicios que la ahogan. aunque cierta pacatería subyacente lleva a la condena del "licencioso" Pedro Verdier y su noviazgo frustrado con Elena.. La Ribera de Pacheco . que esto es una Babilonia. el legado dramático de Francisco Imhof.. la ribera y Música criolla (escrita junto a Pedro Pico) están plagadas de rusos. franceses. Enrique. Carlos PrincivaHe y Edmundo Bianchi.. ¿Ha visto usted? Aquí no nos entendemos ni po Dios! Crioll~ ¿Y a usted que le importa? Ustéd deie que le traigan escobio. Bianchi también frecuentÓ las clases altas en La quiebra.. abierta por Sánchez y Herrera y continuada por Bellán. Yamandú Rodríguez. aunque caben las reflexiones que se hace un criollo ante la escandalizada comprobación de un andaluz: "Andaluz: Compare. Tal vez con la excepción de algunas de las obras de José Pedro Be!lán. Los disfrazados.. más que teatral.! de Arte Dramático (1949) Con Carlos Vaz Ferreira (1952) MIENTRAS TRAIGAN VINO .

Crónica de un crimen .1967 (3. IV. 1967. W 5. ArturQ Sergio Prólogo a Crónica de crimen. en "Número. Montevideo. prólogo a Pasar . Cincuentenario de "la Mañana". La ronda del hijo ( 1924). págs. Obras teatrales: La Cruz de los caminos ( 1933). Díaz. b) ZAVALA MUNIZ. El centinela muerto (1930) e Interferencias (1 930) .Montevideo. Teatro Completo ( ). 1922. Lasplaces. Montevideo. Montevideo. Eichelbaum. Montevideo. 1939 (sobre Bellári.Hostil posteridad para Ernesto Herrera. Ángel -El primer montevideano. . págs. 1922. Castigo e Dios y Pasión (1935).Méjico.Montevideo. Alfredo.Alberto . Bellán. ·138-162. José Pedro .BIBLlOGRAFIA BASICA '. Zum Felde.Fuga. Alberto Opiniones literarias. Carmelo .Colección de Clásicos uruguayos. Blancanieves (1928). Ernesto Su majestad el hambre (Cuentos brutales) . Gallinal. 191Q. págs. . Rama. N9 768. 1958.. Montevideo. Eduardo. Roxlo. Montevideo. En un rincón del Tacuarí (1938). 2" edic. N9 107). Ansiedad. c) OBRAS MENCIONADAS O ANALIZADAS Crónica de Muniz . de Zavala Muniz (Biblioteca Artigas .Colección de Clásicosuruguayos.Montevideo. Gustavo . Herrera. 1966. Walfer Prólogo a Teatro Completo de Ernesto -Herrera (Biblioteca Arligas . 63-94. Buenos Aires. 1954. 1918. págs. Montiel Ballesteros.). N9 45). págs. págs. Dieste. 1929. VII-XLVI. Montevideo.José Pedro Betlón narrador. 1930. 1938 (sobre Zavala Muniz y Manuel de Castro). en "Ficción".Prólogo a Doñarramona de José Pedro Bellán (Biblioteca Artigas Colección de Clásicos uruguayos. Valmar Montevideo. 367-390. págs. Ensayo: Batlle. 1920. Paganini .Colección de Clásicos uruguayos. Maldonado.Montevideo 1926. Ainsa. t. héroe civil . págs.Montevideo. ~e~~~ra~ Montiel Ballesteros y Agorio). 1928. La Casa grande. Al. Falcao EspaUier.to Alegre (1940). 1964. 111-115. 1929.ía crítica de. Obras teatrales: Dios te salve (1920). La revolución de enero . 1930 (1" edic. N9 14. Montevideo.Proceso intelectual del Uruguay. 1928. Montevideo. Montevideo.). Magariños Solsona. Crónica de la reja . Horacio. VII-XLVII. 1929 (sobre Zavala Muniz y Montiel Ballesteros). 1926. 1913 {sobre Magarijíos Solsona): Visca. Montevideo. Fausto Garay un caudillo (1943). en "Marcha". Montevideo. Teseo: críticalite'roria. 1933.1957. 1921. Mario Interpretaciones. Salterain y Herrera. M~lf!liel Historia de un pequeño funcionario . 15 de julio de 1960. N9 125). la literatura urUguaya. 1945. 1925. Rela. Nros. Carlos -="'Hisf~.Montevideo. 179197. 1965. VII-XXXV).Letras Uruguayas. Mateo Las hermonas Flammari Montevideo. págs. 11-47.Doña Ilusión en Montevideo . 1941 (2.La Rishi-Abura (1919 J.Montevideo. N9 27. Emir Sobre Doñarramono. 1893.&"tección de Clásicos uruguayos.: Montevideo. París. 87-88 J. D~ Castro. Adolfo . Fernando Letras uruguayas de la primera postguerra.Doñarramona . de M. Eduardo de . Buenos Aires. Montevideo. Agorio. VII-XXXIII. a) II BROS Y FOllETOS Martínez Moreno.).El León ciego. Samuel . José Pedro Bellán. JUSTINO Bonet. José Pedro . Adolfo -La Raza (1925). Rodríguez Monegal. págs. 192~. Ferrara de Paulos. en "Marcha".Montevideo. N9 400. Montevideo. Montevideo. 75-102. Montevideo. Alberto . Magariños Solsona (Biblioteca Artigas . Carlos . 10 de octubre de 1947.Montevideo. 1930 y Teseo: Los problemas literarios. 17 de junio de 1955. Pasar . en "Marcha". El pecado de Alejandra Leonard .El teatro de Ernesto Herrero. 1967 (Biblioteca Artigas . TrQla-ro-Ia-rá ( 1922).Melo. los amores de Juan RivaultiMontevideo. 1896. 1919 y Nuevas opiniones literarias. N9 1017..

Vida y obra y junto con el fascículo. el libro índice -CUANDO ELLA EMPIEZA -FUENTES DE FRESCUR~ -OTRO CAMINO Y REPOSO -TEMA Y ESTILO LAS LENGUAS DE DIAMANTE. JUANA DE IBARB01JROU . de Tuana de Ibarhourou .En CAPITULO ORIENTAL N9 20.

c. (1) o 3> ... -...o - ' zO :1 ClJ.. calfi! Cabalo 1525. lid" !!L ..." (1) (1) 0 01 01 < rTlO ~=-a.149....sca. OtD 3> ::-._~ Justino Zavala Muniz ~ I . A......Wrll llEX S.". c:: .- rTI \Q (1) :ZClC~- == n Z === _.Hu._.. 3> . I/"Il ~ "'Il R o ...!'" rTI =: 5:f' ...:vidf:o. A-Iollt.. dt!/JóJito di' /"'y.:...I'ri"tt~d il1 Uruguay .." -... ComiJiúrr del l'a/Jel ~ Edición am/larada en el arto 79 de lQ lndt~JJt:ndt:llt'itl l.. e Z .ho el lm/Jrt!Jo tm ulm/lrl!.19611 Ci:nlro Editor de Audril:l1 Latina....nrn (1) = (1) ~~ n"" .. ·o. 1'laza lruJJrt!so tm d Uruguay .< ::-..A101Itt~vir/l~o.. _. lt'Y 13.Copyright.. ' O=ClC::.. -a -"'-01 e = .ea. o ¡.. ni mar::o de 1961/.~ ""'!l. ... er ~. n '" .1i4. 0 """ 's.-zg .

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