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La Psicoloca y Yo XII- Felicidad P1 - Por Luisppk

La Psicoloca y Yo XII- Felicidad P1 - Por Luisppk

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Hoy, cuando por fin me creí libre de semejante tiranía al mudarme… ¡Ella compró la casa vecina a mi nuevo hogar! Resumen… La época de vacaciones llega a su fin, con un
Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Hoy, cuando por fin me creí libre de semejante tiranía al mudarme… ¡Ella compró la casa vecina a mi nuevo hogar! Resumen… La época de vacaciones llega a su fin, con un

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04/11/2012

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias difíciles de explicar… TENÍA a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. Hoy, cuando por fin me creí libre de semejante tiranía al mudarme… ¡Ella compró la casa vecina a mi nuevo hogar! Resumen… La época de vacaciones llega a su fin, con un increíble saldo de acontecimientos inesperados. Para cualquier persona ajena a los sucesos, simplemente los calificaría de inverosímil. Aquí una lista rápida de los principales hechos: - Mari Pili compró una de las casas del condominio donde invirtió mi familia como parte de sus negocios. Lo hizo con el dinero que ganó junto con su hermana apostando para Claudio en su ‘trabajo’. Claudio y Michelle también compraron. Es decir, nos repartimos entre nosotros las cuatro casas del condominio. - Tanto Debbie como Mari Pili, intercalaron triunfos y derrotas en su pleito por sobrepasarse. Cada cual a su manera. Mari Pili fue extremadamente salvaje (normal en ella) en sus tentativas (vómitos, atropellos y otras perlas). Pero Debbie… se consagró al hacerme caminar 10km bajo el intenso sol de verano, a pesar de saberme débil por el atropello que me llevó al hospital. - Li, se separó de Claudio y al parecer (aun no lo confirmo), es novia del capitán del equipo de fútbol del otro colegio… Fernando. Por otro lado, Claudio y Jenny son novios. Eso si… ¡Confirmado! - Sandra se molestó muchísimo al descubrir el engaño de Marco acerca de su condición de millonario. No tanto por la mentira misma, sino más bien por sus razones: Falta de confianza en ella. - Ernesto se enteró que tiene un hijo con ‘la sanguijuela’ y encargó a Carolina hacerle a escondidas un examen de ADN al pequeño Neto. El resultado final fue positivo y por ello Carolina cedió, permitiéndoles a ambos padres definir su situación. Según justificó, no deseaba ser la causante de una desunión familiar. - ¡EL CHINO LEE CONSIGUIÓ NOVIA! …Borracha, convenida, aprovechada, descarada y etc, etc, etc… pero su novia de todas maneras. (¿Todas las psico-locas serán así?) - Úrsula finalmente se rindió (eso creo) y partió muy triste para continuar sus estudios en el extranjero, pero no sin antes pedirle a Debbie cuidar de mi. (¿Habré cometido un error?) - Mis clases en ‘La Casa de la Cultura’ empezaron y cada vez me siento más cómodo. Aunque me fastidia que a diario me inunden pedidos de esos futuros músicos o cantantes por ‘buenas composiciones’, pues desean ansiosamente convertirse en estrellas. Ser el autor de las canciones exitosas de Eclaire, se volvió mi cruz. - A Claudio se le pasó la mano pidiendo modificaciones a su vivienda y agotó su dinero. Lo único bueno, fue que antes canceló lo que pidió. Lo malo… permaneció casi un mes sin poder apostar. Además, debido a su borrachera en la playa, su familia confiscó todo equipo (moto), permisos (salidas) y recursos (dinero). Jenny, bajo instrucciones de su ‘suegra’, nos ‘pidió’ no ayudarlo pues debe aprender su lección. Nosotros, a pesar de todo, aceptamos. Comprendimos que la madre de Claudio deseaba educar a su hijo. Aunque Mari Pili… era la única requintando y de tener dinero, igual lo hubiese invertido, porque lamentablemente su paga del colegio está retenida por vacaciones y ella está más pobre que las ratas (ya le cortaron luz y agua). - Eclaire y Sammy partieron en viaje de gira musical por 6 meses. Nosotros presenciamos el último concierto de despedida en la playa y que casi ocasionó un desastre. No solo al mismo público, sino también a Eclaire. Sin embargo, un joven cadete de policía controló el peligro y la salvó. Ella en ¿‘premio’?, le entregó su corazón (parece que tenía uno). Él, que no es ningún tonto… está MUY preocupado. Para su suerte, nos conocimos cuando me obligaron a visitar a Eclaire. Me compadecí de él y ofrecí ayudarle a quitársela de encima. Él, me abrazó agradecido, declaró ser mi amigo y ofreció CUALQUIER COSA en pago por esa ayuda. Finalmente… un hecho muy importante resaltó sobre todos los otros, en esas vacaciones. Durante nuestro viaje en grupo por primera vez a la playa, Mari Pili reveló nuestro antiguo noviazgo y Debbie… terminó conmigo. Teóricamente lo hizo para darme una lección y con intención de hacerme saber si mis verdaderas emociones 1

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‘La Psicoloca y yo’

apuntan hacia ella, pues la confesión de Mari Pili respecto a nuestro previo noviazgo con intenciones de matrimonio, sorprendió a todas las presentes dentro del auto de Sammy. Más aun cuando Carmen (psico-loca colega de MP), reafirmó que yo me hallaba enamorado de la loca pechugona, pero sin querer reconocerlo. Lamentablemente, Debbie nunca esperó o siquiera imaginó, lo que sucedería luego. Para ser honesto, tampoco yo. Lo primero sucedió cuando desperté en mi cama sin saber cómo y al día siguiente del asunto de la playa. Vestía mi pijama y hasta noté haberme bañado. ¿Cuándo pasó esto? Me preguntaba a mí mismo, levantándome para salir pesadamente a tomar… ¿desayuno? …veo el reloj y son las 3pm. Al abrir la puerta, Debbie está sentada cerca de la mesa, observando satisfecha como Úrsula sacaba a Mari Pili de mi casa. Ellas se detienen al verme aparecer y yo aprovecho para despejar mi duda, preguntándoles: - ¿Cómo llegué a mi cama? –hice una pausa y les mostré mi pijama- Tampoco recuerdo haberme cambiado e incluso hasta parece que me bañe antes de… - ¡IIIIIII…! – Exclamó Mari Pili, se soltó de Úrsula y fugó velocísima. Eso me dejó atónito. Estaba por decir algo, cuando muy nerviosas Úrsula y Debbie, se juntaron y escondiendo rápidamente la cara, fugaron anunciando que tenían algo urgente por atender. Me dejaron solo… y pensando. ¡¿EEEEEEH?! (Me di cuenta) Salí corriendo atrás de ellas, pero al llegar a la puerta, mis fuerzas me abandonaron. Desde ahí les grité a las tres, que huían veloces del condominio: - ¡Cuando las atrape, también las bañaré…! ¡¡Pero con la esponja de la cocina!! Desaparecieron un par de días. Mari Pili regresó primero (por hambre) y tentadoramente me invitó a bañarla, pero sin ninguna esponja…
¡Ay dios, que desgraciada!

Días después, ella retomó posesión de ‘sus dominios’ (mi casa), ahora aprovechándose de la partida de Úrsula. Cuando Debbie intentó imponerse y sacarla, comenzó el pleito: - ¡No puedes venir así como así, esta no es tu casa! – Le reclamó. - ¡Calla rubia tonta, tú también entras cuando te da la gana ¿Por qué yo no?! - ¡Porque tú eres nuestra profesora y yo soy su novia! - ¡¡Tú ya no eres su novia!! –replicó al instante Mari Pili- ¿Acaso lo olvidaste rubia estúpida? Rompiste con él, ese día que casi lo matas haciéndolo caminar 10km. ¿No sabes que es un tarado el pobrecito? - ¡Sé que es un tarado y tú, una aprovechadora descarada! ¡Lo que rompimos fue mentira, aun somos novios! - ¿Así que mentira, eh? –afilando un ojo y preparando el dardo- Pues… ¡él y yo somos novios antes de eso, y te aviso que nunca terminamos! ¡Así que eso te convierte en…! -tambores de guerra- tum, tum, tum, tum… ¡¡LA OTRA!! –Terminó Mari Pili apuntándole directo al ojo y con sonrisa malvada. Yo, no sabía qué hacer. Moriría si me meto en el medio. Se me ocurrió escapar, pero aun estaba débil. No llegaría lejos. Ellas me atraparían y descuartizarían, como aquella premonición que tuve en el auto camino a la playa. ¿Qué hago? Debbie retrocedió un paso al sentir el dedo acusador. Estaba muy colorada y apretaba fuerte los puños. - ¡Tú lo perdiste por estúpida! – Lanzó el cruel flechazo Debbie, harta de ella. - ¡También tú! – Respondió ella luego de asimilar el golpe. - ¡Ya pagué por ello viéndote salir con él! ¡No pienso soportarlo más, ahora que tú misma lo has terminado! ¡Paga tus culpas igual que yo, ¿o acaso…?! – Y la miró con un ojito acusador. - ¿…Acaso las ‘reinas’ no tienen ‘honor’? ¡Debbie da dos pasos atrás aterrada y ahora pálida! Se lleva ambas manos a la boca y solo mueve los ojos, mientras respira de manera acelerada. Mari Pili aprovechando las armas de su profesión, la ha arrinconado. No ha dejado salida a la novia, ni a la reina. Únicamente queda la mujer… y aun así, tiene el pie en piso frágil. Finalmente… comienza a derramar lagrimas y… ¡Parte la carrera tapándose la cara! Yo intento alcanzarla, pero Mari Pili no me deja. Me atrapa y se sube a mi espalda haciéndome caer al piso, pues débil como estoy, no puedo soportar su peso. Me golpeo la cara y lentamente pierdo la conciencia. Al despertar horas después… Ella duerme junto a mí en la cama. Para variar, estoy usando sus pechos como almohada. Su calor y olor me embriagan. Siento la cabeza darme vueltas y vuelvo a caer dormido. Los siguientes días, dos personas están felicísimas por la noticia: Michelle y Jenny. No sabría cual más. Eso sí, Michelle le hizo ofrecimientos a Mari Pili de apoyarla en la boda. ¡Le ofreció gratis la recepción! Mari Pili saltó feliz y emocionada. La llamó su mejor amiga e hizo que le diera de comer, cosa que Michelle aceptó con el mayor de los gustos. Debbie… apagó su teléfono y desapareció. 2

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‘La Psicoloca y yo’

CAPITULO Xi
FElicidad
PARTE I
Mientras nosotros en casa, ya retornamos a la normalidad. – ¡Oye! ¡¿Por qué diablos le pusiste tomate a mi sándwich?! – Reclama Mari Pili. – Si no te gusta, déjalo. – Respondo como siempre. Ella abre el pan y se dispone a agarrarlo para seguramente tirármelo. Entonces, yo la manipulo (ya aprendí). – Yo que con tanto amor lo hice, para que tú lo desprecies… – Y giro haciéndome el ofendido. ¿Funcionó? Volteó lentamente y veo su duda. Mira el tomate… a mí… al tomate… a mí… – ¡Bah! – Exclama agarrándolo y arrojándomelo a la cara con fuerza. – ¡Yo soy así! ¡Muy tarde para cambiar! ¡Yo saco el de mi sándwich y me levanto vengativamente! ¡Ella grita y se prepara a huir, pues sabe que se lo haré tragar atrapándola y apretándole la nariz para que abra la boca! – ¡Maldito desgraciado, cocinero de novena! – Patalea ya atrapada. – ¿De novena? ¿Qué pasó con la octava? – Pregunto intrigado, pues nunca lo usó para insultarme. – Eres demasiado tarado para la octava… – Respondió comenzando a reír. – ¡Ahora vas a ver! – Y empiezo a hacerle cosquillas. – ¡Ja, ja, ja... no, no, Ja, ja, ja...! –ríe escandalosa– ¡Juanjo tarado, cocinero de decimo séptima! Ja, ja, ja.... Reímos mucho. La hice tragar el tomate de mi sándwich y a pesar que peleamos revolcados en el piso, ninguno de los dos parecía querer levantarse. Finalmente, me abrazó acercándome y cuando estábamos a distancia de nuestro aliento, me preguntó con su extremadamente seductora voz: – ¿Pasarás conmigo el día de san Valentín, no? – Pero, Debbie… No me dejó terminar y me besó. Sentí un movimiento desde la puerta y de pronto, oímos una voz femenina con mezcla de sorpresa y escándalo: – ¿Maricucha...? – ¡¿Eh?! ¿Ma-ri-cu-cha? – Repito impactado, parpadeando atónito y con una semi sonrisa. Mari Pili desde el piso, levanta curiosa su mentón, para ver al revés a quien así la llama: – ¿Mamá?...– Parpadea incrédula, pero gira y al comprobarlo… grita: – ¡¡NoOOOOOO!! – Sí, soy yo.

Madre, hay una sola…
– ¿Maricucha...? – Repetí yo en supremo tono de burla, pero intentando calmar el espasmo de ‘risus máximus burlonis’ que comenzaba a recorrer mi cuerpo. Mari Pili me hizo a un lado y se levantó molesta por oír aquella revelación en la boca de su madre. A mi… también me dirigió una mirada entre cólera y súplica (mas cólera). Lo único que puedo afirmar, es que traían consigo una muy seria advertencia, bastante acorde con lo mucho que se le notaba el odio de ese nombre: Te atreves a llamarme así… ¡¡TE MATO!! - ¡¿Qué crees que haces ahí en el piso?! – Reclamó enojada la señora. - ¡Ven aquí inmediatamente, jovencita! Adoptó una posición imperativa, apuntando con su dedo al piso justo delante de ella. Tiene el ceño fruncido y mientras Mari Pili se acerca con el rabo entre las piernas, rápidamente me examinó con su afilado ojo, de arriba abajo. ¡Me pasó un scanner!1 Yo… y me avergüenza un poco decirlo… también. ¡Maldita costumbre de revisar a las mujeres que recién llegan! Lleva un lindo y elegante vestido entero. Largo cabello castaño/marrón, ligeramente ondulado. Se nota el trabajo profesional. Una fisonomía muy similar a sus hijas e incluso me hace dudar del título de ‘mamá’. Solo parece levemente mayor a Ana Patricia y no por mucho. Además, se nota en su actitud y maneras, estar acostumbrada a mandar y… a ser obedecida.
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Aparato digital para hacer copias exactas.

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‘La Psicoloca y yo’

Al acercársele Mari Pili, exclamó bastante sorprendida al verla: - ¿Qué tienes en la cara? ¡¿Acaso es tomate?! Yo, sin poder contenerme más, aproveché ese momento y bajé la vista para comparar minuciosamente el patrimonio genético heredado por ambas hijas…
¡Increíble! ¡Qué sorpresa!

¡Es casi normal! …para ellas. (La señora tiene 70 a 80% del de MP) Entonces, sentí una radical elevación en la temperatura. Parpadeé rápido para recordar que no soñaba y me encontré con la cruda y triste realidad… ¡¡CUATRO OJOS ASESINOS!!
¡Diosito lindo, sálvame!

La (muy) iracunda mirada de la señora, guió a Mari Pili. Ella giró para saber el motivo y…

¡¡Maldita sea mi costumbre de revisar mujeres!! - ¡¡Muere perro desgraciado, chef de carretilla!! – Exclamó saltándome encima. - ¡¡Muere, muere…!!

¡¡SOCORRO!! SOCORRO!!
- ¡Alto ahí, Maricucha! – Proclamó la versión femenina de Zeus con el poderoso rayo en mano. Increíblemente… ‘Maricucha’ hizo caso… ¡y sin discutir! - ¡Ven aquí jovencito! – Ordenó ella. Ahora apuntándome al piso, justo a medio paso de ella. Mari Pili me empujó acercándome y se escondió detrás de mí… cubriéndose. Sentí su… ¿temor? - ¿Quién eres y que pretendes con mi hija? – Me ametralló apenas llegar cerca. - Madre, él… - Intentó intervenir Mari Pili en tono muy (muy) humilde. - ¡Silencio jovencita! ¡Estoy hablándole a él! –interrumpió clavándonos sus bellos y terribles ojos- ¡Sé que no es mudo y habla español! ¡Ahora quiero saber quién es y oírlo de él mismo! En ese instante el monte Olimpo se elevó a sus pies y ella… desde lo alto nos veía con su poderosa e intimidante mirada. Y, a pesar que somos del mismo tamaño, me sentí chiquito... pero muy, muy chiquitito. - ¿Y? – Preguntó insistente y sentí el trueno retumbar en alguna parte. Mari Pili desde atrás me empuja y temblando pellizca para que conteste. Tuve que darle una palmada para que deje de fastidiarme, pues estaba poniéndome demasiado nervioso. Nada de eso escapó a su madre y más bien, contribuyó a afilarle aun más aquel bendito ojito asesino. Tomé algo de valor y parándome derecho, me presenté con ella. Todo fue bien los primeros 30 segundos, hasta que yo cometí la insensatez de preguntarle… y no hay día que no me arrepienta. ¡¿Eh?! ¡¿Cómo?! ¿Quieren saber qué cosa le pregunté? Pues… creo que se lo imaginan, pero igual lo confirmo. Yo pregunté, y confieso que no sin cierta alegría o esperanza: - ¿Viene a llevársela? – (culpable soy yo… pero por favor, no me cuelguen) ¡La cara de la señora mostrando su asombro! Pero Mari Pili… pues… ¡se enojó! Como prueba de ello, agarró lo primero a mano, me jaló por detrás y comenzó a abollarme. - ¡Alto ahí jovencita! – Proclamó nuevamente la ahora versión femenina de Poseidón, calmando la tempestad. Por un minuto… En silencio, nos examinó a ambos. Mari Pili… sentía miedo de ella y rabia por mí. Sin embargo, estaba llorosa por mi pregunta. En cuanto a mí… estaba despeinado, sudado, abollado y completamente abusado. Finalmente, la señora movió su índice y llamó a ‘Maricucha’. Entonces, reveló la razón de su presencia: - La también inútil de tu hermana, me confesó donde encontrarte y… - ¡Gorda ‘diente flojo’ traidora! – Reniega inmediatamente Mari Pili. - ¡Silencio señorita! –corta severa y al verse obedecida, continúa- A principios de enero, nos llegó un documento de la universidad dirigido a ti. Tu padre y yo, acabamos de volver de nuestras vacaciones hace dos días y nos sorprendió verlo. Como no diste otra dirección excepto de la casa principal, no pudieron encontrarte. Parece importante. –saca el sobre y se lo entrega- Revísalo, tiene el emblema del colegio de psicólogos. Mari Pili intrigada, lo examina rápidamente por fuera, agradece (temblando) y lo abre. - Tú… ven conmigo jovencito… debemos hablar. – Alejándome de su hija. Mari Pili, con gran temor, se debate acerca de intervenir entre su madre y yo… o abrir esa importante carta. 4

Autor: Luisppk Sin embargo… ¡Dios existe!
¡Siiii! ¡Yupiii!

‘La Psicoloca y yo’

¡Mi salvación! ¡¡El teléfono comenzó a timbrar!! Pedí disculpas y partí corriendo a contestar, antes que me atrapen o escuche alguna orden impidiéndomelo. Sin embargo, al responder… ¡Dios no existe! ¡Es solo una gran mentira para que todos los ‘creyentes’ no…! Mmm… Esperen, ¿déjà-vu?... creo que ya lo dije antes… ¿o no? ¡Bah! ¡Da igual! ¡¡NO CREAN NADA!! ¿Por qué…? Pues… en el teléfono… ¡Ana Patricia! - ¡Aló cuñadito! –saluda apurada- recién me acuerdo de llamarlos pues estuve muy ocupada paseando, divirtiéndome y comprando mucho… …Y además bla, bla, bla…. …Y fuimos a bla, bla, bla… ...Y Ernesto hizo bla, bla, bla… …Y el lindo Neto se divirtió con bla, bla, bla… …Y bla, bla, bla… y más bla, bla, bla… Únicamente la soporté pues era elegir entre ella, su madre o Mari Pili. Quien por cuarta vez releía esa bendita carta y al parecer la dejó atolondrada. Sin embargo, una luz divina me iluminó. Tapé el teléfono con mi mano para no ser oído y lo extendí hacia su madre, informándole con linda sonrisa: - Señora… es para usted. Ella, eso nunca lo esperó. Meneó su linda cabecita MUY incrédula y me clavó su ojo MUY desconfiada. - ¿Quién es? – Me preguntó sin moverse de su lugar. - Es su hija Ana Patricia. Acaba de regresar de su viaje y desea saludarla. – Dicho con mi mejor cara. ¡Como se notaba en su expresión que conocía perfectamente a sus hijas! - ¿Así que desea saludarme? – Masculló avanzando y con ambos preciosos ojitos afilados. Je, je, je… ¡Adiós sanguijuela! Avanzó sumamente desconfiada, tomó el teléfono en pleno bla, bla, bla… de Ana Patricia y entonces: - ¡¿Así que ya regresaste, hija desvergonzada?! – En terrible tono tétrico. ¿Pobrecita? Mmm… mmm… ¿la sanguijuela? Pero yo… ¡lo disfruté! (por favor, no me culpen) ¡¡¡Siiii!!!
¡Felicidad, felicidad! ¡Vamos a bailar Mari Pili…! ¡Yeah!

Mari Pili se dejaba mover por mí, sin saber qué pasaba. Su madre, requintaba por teléfono a… ‘la gorda’. ‘Gorda’ por aquí, ‘gorda’ por allá… ¡Aaah, felicidad! Tan dichosamente feliz me hallaba con el sufrimiento ajeno, que recién después de buen rato celebrando recordé estar perdiendo mi única oportunidad para escapar. ¡Qué imbécil! Pero cuando giré para huir… ¡Tarde! ¡Una poderosa mano me atrapó! ¡¡Nooo!! - ¡Un momento jovencito! – Ordenó una conocida voz, en un tono que no presagiaba nada bueno. - ¿Es cierto que aun vas al colegio, eres menor de edad, alumno de mi hija, viven juntos y además… son novios con planes de matrimonio?

¡¡¡Nooo…!!!
¡¡Desgraciada gorda!! Y por un momento la sentí enviarme mensajes por telepatía, de como ahora ella se burlaba de mí. ¡Felicidad, felicidad! ¡Vamos a bailar Ernesto…! ¡Yeah! … ¡Qué desgraciada esa gorda sanguijuela! ¡¡Me mató!! - ¡Responde jovencito! – Apuró la señora luego de hacerme voltear por completo y clavarme los ojos para saber si miento o no. Mari Pili justo regresó a este mundo y presenció mi respuesta. 5

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‘La Psicoloca y yo’

- Señora… -y respiré profundo para tomar valor- …Si, aun voy al colegio y soy alumno de su hija; Si, me faltan pocos meses para cumplir los 18; No, no vivimos juntos pues ella tiene su casa al lado y… - ¡¡¡NOOO…!!! – Interrumpió Mari Pili en un profundo pero tardío grito, con ambas manos hacia mí. - ¡¿Maricuuuchaaaaa…?! –amenazadora y sus cabellos comenzando a moverse como serpientes- ¡¿Cómo diablos una inútil como tú consiguió una casa, cuando no puedes juntar dinero ni para una bicicleta?! ¿Eeeeeh…? ¿Ella no lo sabía…? ☺ ¡Ups! Temblando completamente, Mari Pili levantó su dedo acusador… ¡Y me apuntó! La señora volteó con tal cara… que seguro Da Vinci la hubiera envidiado para su 2da mona lisa. Se acercó a su hija sin dejar de examinarme y le preguntó en un intento de susurro que igualmente oí: - ¿Acaso es rico? A partir de ahí… ¡todo cambió! Aquella mezcla de miedo-respeto que le tenía… ¡se evaporó!
Mari Pili comenzó a detallarle rápido y mintiéndole (mucho) como yo la he cuidado, protegido, amado y reverenciado. Como me declaré su esclavo y le dediqué mi vida (y bolsillo) a su servicio, felicidad y bienestar. Especificó la deliciosa comida que ‘siempre’ le preparo, mis cuidados durante sus ‘enfermedades’, y a pesar de los muchos ‘inconvenientes’ que encontramos en el camino… ¡ella me los perdonó todos, pues es muy bondadosa y sabe que soy un ‘pobre tontito’ que viviría perdido sin ella! Y además…

Mientras… al oírla, mucho vapor comenzó a salir de mi cabeza. Sentí hervirme la sangre y con ojos llenos de esa oscura tonalidad, que en películas de horror representan el éxito del demonio al tomar posesión de su víctima. Ya harto, me acerqué a ambas sin argumentar palabra, las tomé de una mano y jalé hacia fuera, aprovechando la puerta abierta que la señora nunca cerró. Mari Pili protestó durante todo el camino y al mismo tiempo intentó explicarle a su madre, que había quedado con la boca abierta (quizás nunca la botaron). Una vez ambas afuera… cerré, dejándolas ahí. - ¡Mamaaaá…! – Fue lo último que escuché. Yo le eché tranca por dentro, cerré las ventanas, prendí la radio a buen volumen, desconecté los teléfonos, el timbre y me metí de cabeza a la ducha fría para intentar bajarme el tremendo calor. ¡Paz!

¿Por qué yo?…
Media hora después de salir de la ducha, aun me sentía ardiendo. ¡Condenada pechugona! ¡Pum, pum, pum! - ¡Abre Juanjito! – Reclamaba ella, intentando abrir con su llave. Pero no pudo empujar la puerta por una cuña que le puse de refuerzo. Me dirigí al congelador por una bebida fría. Me hacía falta. ¡Pum, pum, pum! - ¡No seas así, mi mamá va a pensar que no me quieres! ¿Abre la puerta, si? - ¡Aaah! ¡Qué rica está esta bebida! – Acomodado en el sofá y sintonizando la radio, buscando relajarme. Mari Pili sigue golpeando la puerta. Poco a poco va bajando la intensidad. Tanto en los golpes, como en los argumentos. Entonces, hace lo que yo ya esperaba… lloró. - Sniff, sniff… ¡Eres muy malo! ¡Ya no te quiero! - ¡¡Bravo!! – Respondí yo bajando el volumen de la radio, asegurándome que me oiga. Un momento de silencio y entonces… - ¡Buaah…! ¡Te aprovechaste de mí y ahora me botas como un zapato viejo! - ¡Así es, ya estás vieja! ¡Vete a tu casa y úntate un galón de crema anti arrugas! Otro momento de silencio… - ¡Buaah…! –ahora buscando amenazar- Si… si… ¡si no me abres te denunciaré a la policía por aprovechado! - ¡Genial! ¡Qué me manden a una cárcel muy lejos donde no acepten mujeres! Nuevo silencio… esta vez duró algo más. - Ju- juanjito… -pidiendo con voz trémula- sniff… sniff… ¿me… me… vas a abrir la puerta? - ¡NEVER! ¡NIET! ¡MANAN! Nueva pausa y ahora cambió de tono. Nada raro pues parece que las lagrimas de cocodrilo no le funcionaron. - ¡Juanjo! ¡Abre inmediatamente la puerta o me clavaré aquí esperando, hasta que me muera! 6

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- ¡Ah… fabuloso! ¡Pero usa mejor cualquier veneno que es más rápido! - ¿Sería capaz de dejarme morir aquí en tu puerta? - ¡Claro… pero antes baja de peso porque después será difícil removerte! - ¡¡Eres un idiota!! - ¡¡Y tú una descarada, aprovechada, malagradecida, mentirosa, convenida, irresponsable, gritona, abusiva, pleitista, lisurienta, atrevida…!! - ¡Ya, ya! ¡Eso ya lo sé! –interrumpe molesta- ¡Ábreme la puerta o de verdad me voy a morir y vendré todas las noches a jalarte las patas! - ¡¡Prefiero quedar en la miseria contratando muchos exorcistas!! – Replico terco. - ¡¿No me vas a abrir?! – Con voz de ultimátum. - ¡Antes me muero yo! – Aseguré convencido. Un momento de silencio y…

¡¡¡Pum!!! ¡¡¡Pum!!!

¡Pateó muy fuerte mi puerta! - ¡Ay, ay, ay…! ¡Mi pie! – Se quejó adolorida. Escuché como intercambió rápido algunas palabras con su madre y…

¡¡¡Juanjo idiotaAAAAAAAAAa…!!!
Gritó muy fuerte, pero ya no golpeó la puerta. Entonces, quien se acercó ahora fue su madre y con voz alarmada: - ¡Jovencito! ¡Debes detener a mi tonta hija, pues está huyendo camino a la playa para tirarse al mar! - ¡Que tome taxi, yo pago! – Proclamé terco. - ¡¿Qué estupideces dices muchacho tonto?! ¡¡Mírala por la ventana!! – Exclama preocupada. A pesar de todo, su voz me inquieta. Asomo un ojito a la ventana y… ¡Mari Pili está subiendo apurada a un taxi! ¡¡Dios santo!! ¡¡¿Qué va a hacer esa loca?!! Abro la puerta luego de quitar la cuña y parto como una luz detrás de ella. Alcanzo a ver su taxi partir. Regreso corriendo a casa, me pongo zapatos, cojo la billetera, mi teléfono celular y vuelvo a salir disparado. Intento buscar un taxi, pero no veo ninguno. La señora me ordenó apresurarme, pero la dejé atrás sin responderle. Al llegar a la siguiente esquina pierdo de vista a Mari Pili, cuando justo veo otro taxi aparecer. - ¡A la playa! – Ordeno preocupado. ¡Maldita sea, loca pechugona! Los siguientes 10 minutos, no veo su taxi. Pero como para llegar a la playa debemos bajar un zigzag, espero verla antes, pues se subió en el auto de una compañía que tiene colores amarillo/negro. Sin embargo, cuando llegamos a la parte superior y desde ahí aprovechamos la vista panorámica… ¡No la veo! ¡¿Qué hago?! Muerto de preocupado, sudando y semi desesperado… volteo a izquierda y derecha, giro y poco me falta para subirme al techo del vehículo. El taxista preocupado por mi actitud, preguntó y… ¡yo le contesté! - ¡¡¡¿QUEEEEE…?!!! - Exclamó muy asustado. - ¡Deberíamos llamar a la policía! – Aseguró de inmediato. Yo medité rapidísimo y entonces lo recordé. Marqué su número por primera vez, dispuesto a cobrar el favor que me fue prometido. - ¡¿Aló Capitán?! – Pregunté apenas oí que me contestaron. - ¿Eh? ¿Juan José…? No me llames capitán, llámame Plutarco o Pluto como la mayo… - Ok, escúchame Pluto… - En tono apremiado. El taxista se asombró al oírme, pues encadenó el primer ‘capitán’, con el segundo ‘Pluto’. - ¿Capitán…? ¿Pluto…? –abriendo los ojos y parpadeando mucho- ¿Acaso es el héroe que salvó a Eclaire? Yo no le presté atención y continué: - …Una joven desesperada ha amenazado con ahogarse en la playa… - ¡¿Cómo…?! – Incrédulo de oír semejante noticia. - … Subió a un taxi y la perseguí, pero la he perdido. No sé donde está y temo no poder encontrarla hasta quizá muy tarde. ¿Qué puedo hacer? - ¡¡Ringo!! ¡¡Lánzame el plano del estante que dice 3C y consigue volando un auto, que partimos de inmediato!! –lo escucho ordenar apurado- ¡No te preocupes, que ya vamos en camino! –me asegura- ¡En 10 minutos o 7

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

menos estamos ahí! –entonces pregunta- ¿Por cuál de los lados estás bajando hacia la playa? - Por la norte… - Ok… nosotros bajaremos por la sur. ¡Ringo! ¡¡Qué diablos demoras tanto!! Escucho su agitación. Está corriendo mientras habla. Oigo cerrar la puerta del auto y la acelerada a fondo al arrancar. - ¡A la playa Ringo! ¡Prende la sirena! Algo más esperanzado, veo la cara del taxista que no se aguanta de preguntarme si con quien hablo, realmente es aquel quien él supone… ¡el Capitán Pluto! Súper famosísimo ahora, por salvar a Eclaire. Yo confirmo y le pido apoyo. El respira profundo y una sensación de superhéroe parece llenarlo. - ¡No hay problema! ¡¡La salvaremos!! – Aseguró valiente y golpeando su pecho. Intercambiando información con Plutarco, que leía el mapa de la playa mientras se acercaba, me aseguró que el lugar más probable para intentar suicidarse (ahogado) no sería correr hacia el océano, sino lanzarse desde un pequeño puente que hay sobre un club deportivo marítimo. Lugar de trágico recuerdo, pues es en donde las hermanas locas dispararon a aquellos muchachos que practicaban el snorkeling2. Sus aguas son de diferentes profundidades y afectadas por el flujo y reflujo del mar. Puede ser muy peligroso, especialmente en caso de caer mal o peor, si no se sabe nadar. Entonces, él me pregunta: - ¿Ella sabe nadar? - No lo sé. – Respondí inquieto. - Nunca se me ocurrió averiguarlo, pero lo más probable es que no. Esa mujer es una inútil completa. Sería sorprendente en caso supiera. – Afirmé. Entretanto, nosotros ya llegamos a la parte baja y vemos a lo lejos (7km) la sirena del auto de Plutarco, bajando del lado sur. Por radio ya pidió una ambulancia y alertó a la patrulla de playa. Es decir, a los salvavidas. ¡Bastó con revelarles su nombre para que todos se movilicen! ¡¡SI, CAPITÁN!! - ¿Dónde estás Juan José? - Llámame Juanjo… - Bien Juanjo, ¿Dónde estás? - Rompiendo la barrera del sonido y a menos de un kilómetro de ese puente. - Si la ves ahí, intenta distraerla. No la provoques de ninguna manera. ¿Entendiste? - Ok. - Debemos posicionarnos primero. Un error nos puede salir caro. – Terminó de hablar conmigo y siguió dando instrucciones por radio a los integrantes de salvataje. Dispuestos a intervenir, ocultos debajo del puente. - ¡Llegamos! – Exclama sudando por el sobreesfuerzo Rogelio, el taxista. Miramos hacia el puente y… ¡¡Ahí está!! ¡Bajé corriendo veloz y me acerco a ella, que está parada con el cuerpo hacia fuera! ¡¡Parece lista a saltar!! Solo se sujeta con sus manos de la baranda y tiene apoyados los pies en el filo. - ¡¡Qué diablos haces ahí pechugona tarada!! – Reclamo enojado, olvidando por completo las recomendaciones de Plutarco. - ¡Ven acá antes que te retuerza el pescuezo y les ahorre el mal sabor de boca a los tiburones! - ¿Juanjito…? ♥♥¡Viniste!♥♥– Exclamó alegre y conmovida al verme, pero luego bajó la revolución y mirando hacia abajo, protestó.- ¡¡Aquí no hay tiburones!! – Muy terca. - ¡No habrán grandes, pero si hay chicos! ¡Varios se reúnen a estas horas y atacan como pirañas! – Afirmo intentando convencerla. - ¿Y sabes que les gusta más? –en tono provocador- ¡Las ‘carnes blanditas’! – Dándole a entender perfectamente que ella tiene bastante, especialmente en el pecho. Ella mira y remira. Comienza a buscarlos preocupada. - No veo ninguno. ¿Me estas mintiendo, no? Mientras, llegó Plutarco. La gente comenzó a reunirse y algunos policías a rodearnos. Mari Pili los ve y se asusta. Aunque de una manera diferente a la esperada. Entonces, gira hacia Plutarco y… ¡Lo reconoce! - ♥¡Hoolaaaa!♥ ¡¿Tú eres el héroe que salvó a Eclaire?! ¡Qué guapo! – Afirmó linda, como si estuviera en algún centro comercial, la muy cabeza de pájaro. Luego protestó fastidiada. – ¿Para qué salvaste a esa huesuda? Yo… me tapé la cara. ¡No lo podía creer!
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Crossover ‘El Capitán Pluto’.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Plutarco… Nos miró alternadamente a mí y a ella. Comenzó a sospechar que era cualquier cosa, menos suicidio. Se acercó y para convencerse, me lo preguntó. Avergonzado, le confirmé que era ella (y sí era suicidio). - Señorita… -pidió él muy gentil- Venga a este lado y conversaremos cualquier problema que tenga. Ella duda y ve llegar más gente. Incluso aparece una camioneta de tv, pues tienen un scrambler para intervenir la señal de radio de la policía. Mari Pili, cuando no… se aprovecha. - Si digo que sí… ¿me llevarás cargando? – Sonriendo muy coqueta, seguro pensando salir con él así en la tv. Plutarco la examina. Linda, (muy) pechugona y con un cuerpazo. Voltea hacia mí y justo recuerdo cuando él en la clínica, me preguntó por detalles de Sammy. Entonces, yo veo la oportunidad. - Si quieres… te la cambio por Sammy. – Sugiero tentador. ¡Pero Mari Pili me oyó…! Inmediatamente me hace unas groserísimas señales con ambas manos y… ¡SE SOLTÓ! ¡¡La muy idiota olvidó por completo donde estaba y Cayó!!

¡¡¡¡aaaaayyyy!! aaaaayyyy!!
Yo, al igual que Plutarco, corrí. Pero a diferencia de él… ¡¡Salté tras ella!!

¡¡¡¡Maaarii Piiliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…!! Maaar P l …! !
Preocupado grité mientras caía los 9mts hacia abajo. Pero… veo a Mari Pili como se asombra al verme pasar, pues ella… en realidad no cayó. Llegó a sujetarse, aunque algo tarde. ¡Soy un idiota!

¡¡¡aaaaah…

maldita pechugooo…!!!

¡¡Splash!!
Diez minutos después, ya me rescataron de la ‘clavada’ que me mandé. Los noticieros lo emitirán durante la próxima semana hasta el cansancio. Afortunadamente soy menor de edad y no publicaran mi cara o nombre. Tengo el cuerpo abollado, pues aparte de caer mal al agua, encima era poco profundo. Los salvavidas, me amarraron a una camilla y me inmovilizaron el cuello por si acaso. Me abrigaron, dieron solo medio vasito de café para el frío y pidieron disculpas, pues mi novia ‘la pechugona’ se lo tomó casi todo antes de ellos verla.

¡¿Dónde está?! ¡¡¡Yo la mato!!!
Justo ella aparece… - ¡Juanjito… mi amor! ¿Saltaste para salvarme y preocupado por mí? ¡Gracias, qué bello eres! – En verdad conmovida. - Oye, Plutarco… -le hablé, pues entró junto con ella- ¿Me prestarías tu pistolón con un par de balitas? Él parpadeó mucho. Nunca lo esperó. La miró a ella… a mí… a ella… Se me acercó y yo pensé que lo haría. ¡Sonreí! - ¡IIIIII…! – Exclamó Mari Pili pues también lo creyó y retrocedió unos pasos. Él, bajó su voz y me preguntó intrigado: - ¿Es peor que Eclaire? - ¡Cien veces! – Contesté firmemente y muy serio. Entonces me mostró una cara de: ¿Dónde diablos las encuentras? No lo culpo. Lo mismo opinaría yo de estar en su lugar. Ringo entonces entró y la saludó. La conocía de cuando la sacó de la cárcel junto con su hermano Claudio, aquella vez que Susie los denunció. Plutarco al verlo, se acercó a Ringo y… - bsss…bsbss... bsbss… - …susurró. Él también se lo reafirmó. Estaba enterado por Claudio. Plutarco regresó, me dio sus condolencias y dio orden a la ambulancia para que me lleve al hospital. Aproveché esa última oportunidad y adulé a Mari Pili, invitándola cariñosamente a sentarse a mi lado: - ♥Ven amorcito♥ No te preocupes, no estoy molesto. Te amo mucho… ven, acércate para abrazarte pechugoncita linda. Conversemos de nuestra próxima boda… ¿Qué anillo quieres, eh? Pero ninguno me creyó. ¡¡Tsch!! Mari Pili, por su seguridad… fue llevada por ellos. 9

Autor: Luisppk ¿Diosito, por qué yo? ¿Por qué me odias tanto, si siempre he sido muy bueno?

‘La Psicoloca y yo’

Empiezan las clases…
Comencemos por el principio: ¿Estoy molesto?... si. ¿La quiero?... si… ¡matar! ¿La extraño, me hace falta?... si… ¡ya me cansé de exprimir tomates con mis manos en vez de su cuello! La muy inteligente huyó con su madre. ¡¡Doble Tsch!! A pesar de todo, la señora vino a agradecerme. Nada extraordinario y casi por cumplir, pero me miró mucho. Me dejó una tarjeta de presentación: Sra. Ana María de Guerra - Gerente General ‘Banco del Sur’. Ana Sur’ Honestamente, me impresionó. ¡La madre de Mari Pili maneja millones! Sin embargo, en la parte de atrás me había escrito una pequeña nota:

‘Más que al tomate o cualquier otra cosa, Maricucha odia a muerte el hígado.’
¡Dios santo! Exclamé atónito. ¿Por qué?

Entonces… A-a-a-a… ¡Atchis! ¡Atchis! ¡Atchis! A-a-a-a… aaaaa…. ¡AAAHH - CHUUUUU…! 7:40am. Lunes. Claudio pasa a buscarme, pues es el único enterado de lo sucedido. Todos conocen las noticias, pero al no saber mi identidad, solo es otra novedad impactante de la ciudad. Camino al colegio, me asegura su discreción (que yo no dudo) y me pregunta algunas cosas para completar lo que ya sabe. Como es largo camino, especialmente por mi resfriado, cojeando de ambos pies y con el cuerpo maltratado… yo respondo de buena gana y de pasada suelto algunos dardos contra mi queridísima pechugona. Él frota su barbilla y muy cercanos al colegio, me pregunta algo que me dejó perplejo: - ¿A pesar que la señora Ana María tiene mucho dinero, llegó a los condominios sin auto? Lo medito muchísimo, pero le pregunto la razón de su inquietud. Él paternalmente responde: - Si ella tiene su auto… ¿Por qué no lo usaron para interceptar a su hija? ¿Acaso no la quiso salvar? Me quedé… Entiendo sus argumentos y recién comprendo su punto de vista. Pasábamos justo la entrada principal, cuando vemos en el centro del patio a Jenny. Bien parada y revisando a todo quien pasa. Como ambos tenemos la conciencia (muy) sucia, nos escondemos entre un grupo grande, que por conocernos la mayoría, nos dan la mano muy amables, ayudándonos a franquear semejante cancerbero. Sin embargo nos sorprendemos, cuando ella avanza a la puerta al descubrir a quien en verdad aguarda… ¡Li!
¡Dios santo! ¡¿Pleito?!

Vemos como Jenny intenta cortar su camino extendiendo ambas manos y solicitándole hablar un momento. Li no quiero saber nada y repetidamente intenta evadirla. Claudio me jala al verlo y en rápido susurro me indica volar hacia el salón especial. Él así hace y desaparece. A mí me cuesta subir los tres pisos y llegar hasta el cuarto del fondo, pero Claudio ya tiene todo preparado y está usándolo. Me recordó cerrar la puerta y señaló sentarme a su lado, dejándome audífonos sobre la mesa. ¡Utilizabamos las cámaras espías (con micrófono) del colegio para saber lo que ocurría con Jenny y Li!3 - ¡Escúchame por favor! – Pide Jenny tercamente por enésima vez. - No quiero… ¡fuera de mi camino! - ¡Es solo un minuto…! - ¡Ni un segundo! ¡¡Fuera, déjame pasar!! - ¡Por favor, es importante! –atravesándose nuevamente en su camino- ¡Te lo suplico! Claudio y yo intercambiamos caras. ¿Jenny suplicando?
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Las que instalaron en todas partes del colegio (incluso el patio) para espiar al capitán ‘dedo gordo’ y Susie.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

- ¿Qué diablos sucede aquí? – Replicó Claudio haciendo una toma más amplia de la escena. - ¡He dicho fuera de mi camino! – Intentando Li evadirla y sin querer ni tocarla. Siguen en el juego del gato y el ratón, siendo observadas por un número cada vez más grande de alumnos. De entre ellos, aparece alguien que definitivamente no esperábamos. ¡Fernando! Vemos ante nuestra sorpresa, como se acerca a ellas y detiene tranquilamente a Li, apoyándole una mano en el hombro. Sonríe a Jenny, pues también la conoce y saluda. Recién entonces, pregunta qué sucede. Jenny duda y Li aprovecha para escapar a su vigilancia. Sin más opción y viendo que se le puede ir… Jenny confiesa para sorpresa de propios y extraños: - ¡Espera…! ¡Deseo pedirte disculpas!

¡¡¡¿AAAAh?!!!
Exclamaron todos los que estaban ahí y nosotros también. Algunos limpiándonos nuestros oídos para saber si no oímos mal o pellizcándonos para ver si es algún sueño (Claudio). Li no fue la excepción. Su cara estaba tan asombrada como las otras o quizás más, pero Fernando se acercó, le susurró un par de palabras al oído, besó cariñoso su frente (que a Claudio incomodó) y despidiéndose gentil de Jenny, ingresó al colegio luego de despejar a los curiosos en las cercanías. Jenny se acercó tímida, viendo que Li al parecer va a escucharla y ya con menos chismosos alrededor. - ¡Habla! – Ordenó seca Li y no de muy buen ánimo. - Yo… yo… -temblando- Lo… lo… lo lamento mucho… -suspiró- Nunca fue mi intención herirte, y a pesar de las recomendaciones de su alteza, obré de mala manera y… y… - ….y me robaste a mi novio… - terminó Li su frase con acento fúnebre. - S-sí… - Aceptó culpable dejando caer la cara con pena y vergüenza. - ¿Qué diablos estás haciendo Jenny? – Reclama incómodo Claudio apretando ambos puños. Yo observo a Jenny y entiendo perfectamente lo hace. Ella vive bajo las normas de su alteza Debbie. Acaba de comprender que hizo mal al meterse entre ambos y su conciencia no le permite vivir tranquila. - ¿Sabes Claudio…? –apoyándole una mano al hombro- Jenny tendrá una patada de mula, la mano de piedra, el carácter de un gangster y la delicadeza de una bomba atómica… pero… no es mala chica. Él, soportó paciente y aumentando tristeza con cada acierto en mi descripción, pero sonrió feliz al escuchar mi conclusión. Eso lo animó. - ¿Y pretendes que te perdonen así de fácil? – Renegó Li, dando a entender su indignación. Jenny revisó los alrededores y le rogó retirarse ambas un poco, ocultándose cerca de los árboles. Justo lo que Claudio imploraba al cielo para no perderles detalle. ¡Ahora si teníamos asientos de primera fila! - Yo… lo que voy a decirte… solo lo sabe su alteza… -suspira- Espero que luego de oírme, puedas disculparme. Li se cruzó de brazos, en actitud que demostraba la poca confianza de que eso suceda. A pesar de verla así, Jenny empezó su confesión: - He crecido con dos hermanos mayores y mi padre que es militar del ejército. Mi madre, falleció en un accidente cuando yo tenía tres… -Li, Claudio y yo, nos asombramos al oírla- …y tanto mi padre, como hermanos, me hicieron crecer como uno más de ellos. Es decir, –y aquí se sonrojó- …como un chico. Li la miraba ligeramente impresionada, pero mostró interés en lo que narraba. Jenny prosiguió: - Jugábamos fútbol, guerritas, nos tirábamos cosas y peleábamos entre nosotros como cualquier grupo de muchachos. Incluso mis amigos me llamaban ‘Jencho’ hasta los 10 u 11 años y no sabían que yo era mujer, pues nunca me dejé crecer el cabello, ni aun mucho menos era yo delicada o femenina. Cerca a mis doce años, comencé a presentar cambios en mi naturaleza femenina. Ninguno supo en casa qué hacer y mi hermano mayor, recién ingresado a la universidad, tuvo que llamar a su novia para que venga a ayudarme. Ella se sorprendió muchísimo, pues solo me había visto pocas veces. ¡Nunca imaginó que yo era una chica! Me ayudó lo poco que pudo y dio varios consejos. Luego recriminó a mi hermano mayor, reclamándole que no podían seguir tratándome como a un chico. Eso lo conversó él con mi padre y mi otro hermano que ya terminaba el colegio. Sin embargo, no tenían ni idea de qué hacer o por donde comenzar. Al poco tiempo, apareció una chica linda, delicada y rubia. ¡Parecía una princesita de cuento o una de esas 11

Autor: Luisppk haditas en las fotos de las películas para niños!

‘La Psicoloca y yo’

Todos sonreímos. De inmediato supimos de quien hablaba. Ella, luego de aquella pausa que le ocasiona una linda sonrisa, continuó: - Yo recién había vuelto al colegio y mis amigos, todos hombres, gritaron incrédulos al verme después de los tres meses de vacaciones y durante el cual yo… pues… -incómoda- …esteeee… eeeh… esteee... - ¿’Desarrollaste’? – Ayudó Li. Jenny se mostró muy ruborizada y aceptó moviendo la cabeza. - ¿Qué pasó con ellos? – Preguntó Li interesada. - Pues… -y cambió cara a una enérgica- ¡Se portaron mal conmigo y los castigué! – alzando el puño en alto. - ¿Qué sucedió luego? - La princesita se me acercó y… fue la única. Nadie más quería. Ni chicos o chicas. Deseaba hacerse mi amiga y luego de pasarnos un tiempo entre sus intentos y mis rechazos, finalmente hicimos amistad. - ¿Su alteza, no es así…? - Si… - confirmándolo colorada. - ¿Y? - Su alteza me llevó a visitar su casa. Tanto su madre como hermana mayor, se sorprendieron cuando descubrieron que yo no era un chico. Michelle enrumbó conmigo y su alteza, directamente a hablar con mi padre. Y a pesar que en aquella época él era un coronel del ejército… ¡Michelle le llamó fuerte la atención por mí! ¡Su alteza también apoyaba en todo a su hermana mayor! Increíblemente, mi padre en lugar de enojarse como acostumbra… ¡dejó caer avergonzado la cabeza! Michelle le pidió permiso por una semana para mí, algo de dinero y le recomendó quitarse las ideas militares de la cabeza, cuando tenga que criar a una hija. Diciendo así, me jaló y regresamos a su casa. - ¿Qué pasó en casa de ellas? – Preguntó Li, ahora muy interesada. - Lo primero que hicieron… -y giró para ver si alguien espiaba- …fue quemar mis… -muy ruborizada, miraba tercamente si nadie las observa u oye- ...mis… mis… mis… - Mis… ¡¿Qué?! – apurándola Li, pues paciencia no es una de sus cualidades. - Mis… -susurrando- … ‘cal-zon-ci-llos’… - absolutamente avergonzada y ocultando la cara. Nosotros… primero nos miramos y luego… ¡Explosionamos!

¡¡¡Ja, ja, ja... Ja, ja, ja...!!!
¡¡¿Calzoncillos?!! ¡¡Ja, ja, ja...!! ¡¡Jenny con calzoncillos…!! ¡¡¡Ja, ja, ja...!! Luego de un reposo para respirar, Li sonrió divertida. Pidió disculpas, pero Jenny parecía que ya se lo esperaba. Solo le pidió jamás divulgarlo. Li aceptó y levantó una mano para jurarlo… aunque sonriendo. Jenny relató como Debbie la ayudó y los pasos que siguieron para convertirla en ‘chica’. Finalmente, recién explicó a donde realmente quería llegar y fue la causa de todo el preámbulo anterior: - Yo… n-nunca antes m-me g-gustó un c-chico… -muy abochornada- …sucedió de pronto… n-no supe qué hacer o cómo actuar. Li, la observa ahora completamente seria. Jenny luego de su pausa, continúa: - Su alteza me ofreció ayuda, pues como siempre, ella adivinó lo que yo sentía. Pero… -un suspiro- …tonta de mí, me dio mucha vergüenza confesárselo y pedirle su consejo. - Su alteza es una fantástica chica… -intervino Li- …debiste hacerlo y ahorrarnos todo este lio, pues ella seguramente hubiera actuado de manera que tú no te metas entre nosotros. – Ratificó severa. Jenny esconde la cabeza entre sus hombros. Eso ya lo sabía. - ¿Y? ¿Qué buscas ahora? –preguntó drástica- ¿Pedir disculpas y que te perdonen? Jenny se encoge de hombros, haciéndole entender que sabe no será fácil, pero tiene esa intención. - ¿Estás aquí porque es idea de su alteza? – Observó Li afilando un ojito. - Hace tiempo me lo ‘sugirió’… pero recién tomé valor… Li la observa con el ceño fruncido. Jenny aguanta tímida. 12

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

- ¿Lo amas? – pregunta finalmente muy seria. ¡Jenny pega un brinco hacia atrás! ¡¡Jamás lo esperó!! - Yo… yo… yo… - Tartamudea espantada. - ¡La temporada de yo-yos ya pasó! –interrumpe molesta Li- ¡Mas te vale que así sea, porque en caso contrario te romperé los brazos y las piernas…! ¡¡¡ENTENDISTE?!!! – Amenazándola realmente severa. Definitivamente Li no mentía. Luego… la observa por un momento largo y sin decirle más, empieza a retirarse. Jenny no sabe que pensar, solo la observa irse. Li a pocos pasos, levanta su mano en despedida y sin voltear, dice sus últimas palabras: - Saludos y respetos a su alteza… recomiéndale de mi parte que mejor se meta en tu vida sin avisar, para evitarnos más líos con tu torpeza. –algo más lejos aun, hace una última recomendación (amenaza)- Cuida mucho de ese idiota… si algo le pasa… - Apretó su puño al aire y... ¡CRACK! …haciendo que los huesos de su mano crujan fuerte, como cuando rompen una durísima cáscara de nuez. Muda, Jenny la vio alejarse… y lo aceptó tranquila, mostrando una bella sonrisa.

Aún más y nuevos líos…
El director por los parlantes, ya dio la bienvenida al último periodo escolar. Saludó nuestro regreso, recomendó ‘tranquilidad’, reiteró el consejo para los salones del último año y finalizó su discurso haciendo dos anuncios: 1. Dio oficialmente la bienvenida a la nueva psicóloga del colegio, la Srta. María del Pilar Guerra; que acaba de graduarse profesionalmente y se encargará de las oficinas, alumnos y labores correspondientes a ello. 2. Pidió darles la bienvenida a los nuevos alumnos que por diversos motivos llegaron de transferencia. Nos desea una camaradería armoniosa y ruega al cielo por un futuro de paz y tranquilidad… De repente… escuchamos filtrarse por los parlantes: - ¡Entrégamelo bruja matasanos! ¡Eso le pertenece a psicología! - ¡Cierra el hocico pechugona tarada! ¡¿O acaso por fin te dio la enfermedad de ‘las vacas locas’?! ¡¡Avisa para liquidarte de un tiro!! Ja, ja, ja... - ¡Muere, rubia al pomo! ¡Crash! ¡Bam! ¡BOOM! - ¡¡AAAY!! –enojada- ¡¡Ahora verás ‘Holstein’4 con hormonas!! - Calma señoritas… calma por favor… ayúdeme entrena… ¡Crash! ¡Bam! - ¡Aaah…! ¡Maldita desgraciada, hija de @%&$Ç! - ¡¡Profesora Mari Pili!! –protesta el director- ¡Cuide su boca por fa…! ¡Auch… AY… Oooh…! ¡Click! (cortaron la trasmisión) Mientras en los salones, nosotros reíamos o deprimíamos (yo), pues al parecer todo seguiría igual a como siempre. De pronto, se reactivó nuevamente el uso de los parlantes. Todos callaron de inmediato, muy interesados en ‘la novela’. Sin embargo, nadie nos preparó para la sorpresa que nos esperaba:
¡Toc, toc, toc…!

- Probando… probando… (voz femenina) ¡Ejem! Sentíos agraciados, patéticos seres inferiores. Bendecid este día, pues tenéis el incomparable honor y privilegio de ser los primeros en hacerme una reverencia... Mi nombre es Aurora, pero vosotros podréis dirigiros a mí como: 'Su poderosísima, altísima, preciosísima, magnánimamente benigna e inmensamente comprensiva divinidad'... o si preferís, también podéis presentarme respetos como: 'Mi Ama'… -pausaBueno... ¿Tenéis entre ustedes algún voluntario para darme la bienvenida siendo el sacrificio humano...? ¿O quizás prefiráis tirar una moneda? –urgiendo- ¡Apresuraos, que pronto partiré a bendecir otros lares! La voz escandalizada del director se escucha de pronto, momentos antes de cortar nuevamente: - ¡Señorita Aurora…! - ¡Mi ama Aurora…! - Corrigió ella al instante. - ¡…No debe jugar con el equipo del colegio! – Terminó él, sin hacer caso de su observación.
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Una variedad de vaca. Famosa por sus manchas, grandes ubres y la buena cantidad de leche que produce.

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Autor: Luisppk - ¡¿Osáis poner limitación a mi divino derecho de hacer lo que yo quiera?! - Señorita Aurora… – En tono condescendiente. - ¡¡Mi ama Aurora…!! – Corrigió nuevamente, ahora irritada. - ¡¡Señorita Mari Piliiiiii…!! – Rogó él pidiendo auxilio. ¡Click!

‘La Psicoloca y yo’

¡¡¡¡¡¡¡¡¿EEEEEEEHHHH…?!!!! ¿EEEEEEEHHHH…?!!!!

En nuestro salón y también a lo largo y ancho (también alto) de todo el colegio… Hubo un obvio silencio por aquella intervención, pero luego nos unimos en una sola gran voz que remeció los cimientos:

¡Nadie lo pudo creer! ¿Acaso era algún tipo de broma? A pesar que más de la mitad del salón rodeábamos el lugar de ‘cabeza de papaya’ (Juan Carlos), muy divertidos al oír su llanto respecto a que ninguna chica quería ser su novia… debido especialmente a que sus otros dos compinches ya tenían… (eso no lo dijo). Aquella increíble emisión por los parlantes del colegio, hizo que sus ‘interesantes’ problemas pasen de inmediato a la parte baja de la tabla. Nuevamente mi salón se volvió un coro de grillos. Todos se preguntaban lo mismo: ¿Quién es esa chica? Porque claramente se notaba su juventud en la voz. Por mi parte, yo movía la cabeza sin creerlo. ¡No puede ser, otra loca más! Hubo intercambio de alumnos entre mi salón y el otro. Unos fueron hacia allá y otros vinieron. Todos para conversar acerca de lo mismo. Yo, solo deseaba ver a… bueno, a Marco también. Él como siempre, no defraudó y apareció al poco de yo pensarlo. Me descubrió agotado y maltratado. - ¿Qué diablos te pasó el fin de semana Jota? –bastante preocupado- ¿Acaso tuviste otro ‘accidente’? - Ay Marco… -abatido- si te cuento, me creerás más loco que esos tres juntos. – Apuntando a los chiflados. - ¿Pero qué pasó? –Pregunta sentándose al lado- Intenté llamarte todo el domingo y nada. El celular, tampoco. Estaba por ir a visitarte, pero Ernesto me llamó urgente para ayudarlo con algunas cosas de la casa pues volvió de improviso y ahí ya terminé muy tarde. - Pues… -dudando- …mi celular… se ‘cayó’ al agua y ya no sirve. - Bah… eso no es problema. En casa tengo otros, si quieres te doy uno. Pero, aun no me dices por qué estás así. - Pues… mi celular… - Si, ya sé… -interrumpió- …cayó al agua… - Nop… no sabes… - ¿Eh? - Déjame terminar… -él acepta- …mi celular, cayó al agua… -me mira atento- … y yo, pues… caí con él. … Marco… … ¡¿EEEEEH?! Exclamó levantándose de un brinco. Obviamente pasó todo lo que debía pasar y Marco preguntó, entendió y reclamó, todo lo que supuestamente debía. Al final, muy molesto conmigo por seguir haciendo idioteces, se levantó furioso con la intención de ir a plantarle cara a Mari Pili… - Alto Marco… no vayas. – Le dije yo, tomándolo del brazo antes que se aleje. - ¡Pero esto no puede seguir así! –reclamó- ¡Van a matarte y eso no lo voy a permi…! No lo dejé terminar. Me levanté y lo abracé. - Gracias… no te preocupes tanto. –susurré a su oído- Ya tengo un plan contra ‘ellas’… confía en mí. Marco, todavía algo incrédulo, dejó de jalonear y aceptó. Nos estábamos separando, cuando… - ¡¡¡Huuuuuy!!! – Exclamó el grupito de compañeros que nos rodeaban. El chino Lee, que sería imposible para él dejar escapar esa oportunidad para decir una idiotez, nos soltó: - ¡Que lindos! ¿Cuál de los dos es la novia? ¡¡Ja, ja, ja...!! ¡¡Ja, ja, ja...!! 14

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‘La Psicoloca y yo’

Las burlas de ellos nos dejaron muy colorados. Sin embargo, pasamos el vendaval y le pedí a Marco sentarse, pues había algo importante que yo necesitaba saber: - ¿Conociste a los padres de las locas pechugonas alguna vez? - ¿Eh, como? ¿Sus padres...? - Si. Papá y mamá. – Aseveré. - Pues… -haciendo memoria luego de dudar mucho- Cuando se casaron Ana Patricia y Ernesto, supe que su mamá trabajaba en una compañía aseguradora financiera y su padre es dueño de una agencia de seguridad. - ¿Eh? ¿El papá de esas pechugonas es empresario? - Eso supe yo. –afirmó- Aunque Ernesto no detalló mucho, porque creo que ninguno de ellos estuvo de acuerdo en su matrimonio. Lo único que recuerdo haberle oído, fue como su madre la amenazó de darse el caso que las cosas le salgan mal, que no regrese lamentándose. - ¿En serio? –pregunté incrédulo- Me parece casi imposible que ellos se hayan opuesto a que su hija se case con alguien millonario. - Creo que Ernesto al final lo hizo, justamente por eso. Sin embargo, él luego renegó pensando que lo hicieron como ‘estrategia’. - Mmm... muy interesante. Saqué la tarjeta de la señora que guardaba en mi bolsillo y se la entregué. - No grites. – Le pedí. Él la miró y… ¡tuvo que tapar su boca! - ¡¿Gerente general?! – Preguntó incrédulo. - Sip, Gerente general… Sacó su teléfono celular y llamó a Ernesto. Bajito le deslizó la noticia, pidiéndole antes alejarse lo más posible a una zona segura, libre de ‘oídos ajenos’. Marco hizo bien, pues Ernesto gritó tanto al enterarse, que se oyó fuerte a través del teléfono. - Gracias por avisar, de inmediato voy a averiguar bien ese asunto. – Terminó y colgó. Media hora después, llegaba un mensaje al celular de Marco: ‘Todo es cierto’ Las transferencias… Debido a la salida del colegio de Susie y el ex Capitán ‘dedo gordo’, quedaron vacantes sus lugares. Además, en mi salón había una carpeta vacía. Supuestamente era de un alumno que se inscribió y a último momento salió de viaje con sus familiares. Nadie supo quién fue, pues recién lo habían matriculado. Hoy, los nuevos alumnos serán presentados a sus compañeros por los tutores. Siempre se hizo así, incluso cuando Marco y yo llegamos desde el otro colegio. Recordándolo… mis compañeros son casi los mismos de esa vez. Exceptuando a Marco, Debbie, Jenny, Pili y Susie. De ellos, quisiera a Marco y Debbie. Las demás… mientras más lejos, mejor. Especialmente Jenny y Pili. En cuanto a Susie… por más que quiero molestarme con ella, no puedo. Creo que ambos tuvimos mala suerte. Quizás el estar juntos no estaba escrito en nuestro destino. Respecto a Pili… aun sigo sin querer saber nada de ella. Debbie la protege, pues hay varios chicos (mas chicas) que la hubiesen maltratado por el asunto de aquel pleito en el partido de fútbol. Como si ella hubiese sido la culpable. Lamentablemente, compartir el mismo grupo con ‘dedo gordo’ y Susie, no ayudó en nada a su posición de inocente. Aunque como una de las ‘conspiradoras’, algo de culpa pueda tener. Ella se mantiene callada y sentada cerca de Debbie y Jenny. Las únicas con las que cuenta dentro y fuera del salón. De no ser por ellas, está sola. Solo la presidenta y Marco se acercan muy de vez en cuando, pero al estar más involucrados conmigo… no pueden hacerlo tan seguido. En cuanto a Debbie… Al bajar Claudio y yo del salón de videos, Jenny esperaba por mí afuera de su aula y me pidió en nombre de ella, no acercarme. Me entregó una nota escrita por su puño y letra: ‘Es mi decisión, respétala por favor’ Una mezcla de sentimientos me abrumó. Sin embargo, acepté. Cogí un lapicero. Escribí debajo del suyo otra nota y pedí a Jenny devolvérsela: ‘En los días te respetaré, pero en las noches no me pidas tanto. Te amo, rubia tonta. JJ.’ Me retiré luego de devolverla y sin siquiera especular si Jenny la leerá antes de entregarla. Mmm… ahora que lo pienso… ¿la entregará? Ella se veía alegre por el encargo de Debbie, pero al verme llegar tan visiblemente maltratado, la sonrisa se le esfumó. No conversamos nada. Solo la oí, recibí y devolví la nota. Luego me retiré sin mirar atrás. - Capitán… -escuché a mi lado- …si nos necesita para un ‘proyecto’, aquí estamos. – Sonrió Claudio intentando apoyarme y con su mano en mi hombro. 15

Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

- Gracias Claudio. -entonces me entró la duda- Dime… ¿’trabajarías’ contra Jenny? - Mmm… ‘en contra’, no. –aclaró pensando rápido- Pero por ‘los lados’, si. ¿Sería divertido, no? - ¿Le tienes miedo, no? – Pregunté con una sonrisa. - ¡Claro! ¿Acaso soy idiota? –replicó al instante- Además, mi madre ya está de su parte, así que no tengo quien me salve. - Claudio… -en tono paternal- …deberías intentar hacer que ‘ella’ sea quien te salve. Él me mira sin entender. Yo le explico: - ¿Ya tienes unos meses de novio con ella, no? –bajito y mirando antes alrededor- ¿Siquiera la has besado sin que te pegue? Sé honesto. Él duda mucho. Mira alrededor y al final baja su cabeza deprimido, negándolo. - ¿Alguna vez, siquiera una, fue ella quien te besó? Nuevamente otra negación. Esta vez soy yo quien le apoya una mano. - ¿Te gustaría que los amarremos juntos a ustedes, hasta que ella lo haga? - ¡¿EH?! – Abriendo unos ojazos. - ¡Claro! No digo exactamente igual a lo de Marco y Sandra, pero puede ser algo similar… ¿Qué dices? - ¿Y si me mata? – Pregunta muy preocupado. - Pues… al menos morirás feliz y rápido. – Respondo divertido. Él quedó meditándolo. Indicó que respondería durante el día y así entramos al salón. Desde ese momento hasta ahora, 4o minutos después… está en su carpeta, con la cabeza bajo sus brazos y ni enterado acerca de lo dicho por los parlantes. Debo hacer un plan. Para acercarme a Debbie, necesito eludir a Jenny. A menos… que no esté. Aquí viene el problema y es casi un imposible: ¿Cómo hacer para que Jenny deje a Debbie sola? La respuesta: ¡Con una trampa! Deberé usar mi cerebro, pues cuerpo me queda muy poco. Solo faltan dos cosas más: Aliados y materiales. En cuanto a dinero… de ser necesario, yo tengo. (La idiota de Eclaire me pagó bien) - ¡Felipe! –llamo a uno de mis compañeros del equipo de fútbol- ¡Ven! Se separa del grupo donde chismorrean y acerca rápido al ver mi gesto de urgencia. - ¿Si? ¿Qué pasa? - Necesito un favor y creo que a ti también te interesará ayudarme. - ¿Qué es? ¿Alguna travesura contra la pechugona? – Encendiéndosele ambos ojos y realmente animado. - De momento, no. –le pido acercarse y susurrando explico- Ve a la dirección y veloz te fijas si Fernando, el capitán del colegio con el cual tuvimos aquel pleito, está ahí. Fíjate si usa nuestro uniforme. - ¡¿QU…?! …¡Mmmff! ¡Mmmff! - ¡Shhh! –tapándole la boca- …es secreto. Él entiende, se calma y acepta. Luego de las instrucciones, camina hasta fuera del aula y de ahí… ¡vuela! Con aquello marchando, me levanto y salgo del salón. Al pasar, reviso al lado… Marco conversa con Sandra y un pequeño grupito. Debbie… sentada ahora al fondo, está realmente hermosa. Tiene nuevo peinado ondulado y algo más corto. Me deja con la boca abierta, pero Jenny me descubre y se levanta para cruzarse y taparme su vista. Yo le sonrío triste y desanimado, me despido y retiro. Llego a las escaleras y bajo hacia el salón de Li. La necesito para realizar mi plan. Nos llevamos regularmente bien, especialmente desde aquella vez de mi atropello. En el pasillo, a escasos metros de su salón, llega Felipe corriendo para confirmar la noticia. Está en verdad entusiasmado. - ¡Es cierto! ¡Él está aquí! –aplaude contentísimo- ¡Esta vez les partiremos el cu** a los otros equipos! - ¡Shhh! ¡baja la voz! – Pido con una señal y agradezco, pero le recuerdo no decir nada aun, pues es sorpresa. Luego de aceptar, él parte felicísimo pensando en nuestro equipo de fútbol. ¿Qué sucede aquí? Claudio estaba tan preocupado del encuentro entre Jenny y Li, que su cabeza no procesó la aparición de Fernando. Él vestía el uniforme de nuestro colegio y luego de alejar los curiosos de ellas, ingresó. A mí, honestamente me sorprendió. Tanto de verlo a él aquí, como por Claudio al no notarlo. Yo necesitaba la confirmación, pues era la piedra clave en mi actual plan.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Parado en la puerta de su salón, ubico a Li. Está sentada y a pesar de encontrarse con un par de amigas que conversan animadas, a ella se le nota deprimida. Una de las chicas gira hacia mí y le pido avisarle. Ella me reconoce y lo hace. (soy famoso ) Sale. Ambos fuera y alejados de su aula, yo le pido: - ¿Puedes prender tu radio? –ella se inquieta- Es un asunto privado. – Le aseguro. Me observa muda por 30 segundos. Luego acepta y obedece. - Li… -susurrando- …hoy en la mañana, te vi conversando con Jenny bajo los árboles. Ella abre los ojos y retrocede un paso. Pero luego los afila y avanza ‘ligeramente’ molesta, cogiéndome las ropas. La detengo pidiendo paz y solicito que primero me oiga. Ella duda, pero me suelta… ¡Uff… me salvé! - No oí lo que hablaron5… -ella suspira- …pero me pareció que congeniaron. –nuevamente se incomoda- No te preocupes… me alegro por ambas. No vine a molestar. Al contrario, vengo a solicitar tu ayuda, pensando que has superado ese problema y te va bien con Fernando… ¿no es así? Ella ahora está muy colorada. No sabe qué hacer o decir. Buscando ganarme su confianza, le confieso: - He visto hoy a Fernando con nuestro uniforme. ¿Se transfirió aquí, no? - Si…- Acepta abochornada. - Entiendo que lo hizo por ti… - ¿Cómo lo sabes? – Preguntó abriendo ambos ojitos chinitos. - Lo conozco poco, pero es un caballero. Se parece mucho a Marco y él, haría exactamente lo mismo. Además… por si no lo notaste, es bastante obvio. Muy incómoda y mostrándolo, se rasca la cabeza y comienza a impacientarse. Si no acelero, me costará caro. - Lo que vengo a proponerte, es sencillo. Una manera de ayudar a ese ‘par de tontos’ y a la vez vengarte… ¿te interesa? - ¡¿Cómo?! - Exclamó gritando muy asombrada pero encantada. - ¡Shhh…! ¡Nos van a oír! Ambos giramos buscando indiscretos… no hay. Entonces la jalo hacia un lado y susurro mi idea a su oído. - ¡Mmmff… mmmff…! – Tapa divertida su boca, pero ya no lo aguanta. - ¡Ja, ja, ja... Ja, ja, ja...! - ¿Qué dices? ¿Me ayudas? ¿Tendrás el equipo que necesitamos? - ¡Ja, ja, ja...! Ok… Ja, ja, ja... –se tapa nuevamente la boca- Déjame organizarlo todo y te llamo. - Mmm… de momento no tengo teléfono, pues… ‘se mojó’… y ya no sirve. - Pero no deben vernos hablando, sería sospechoso ¿no crees? - Tengo dinero para comprar uno nuevo, pero no tiempo o fuerzas. – Mostrándole como estoy de abollado. - Mmm… ¿tienes us$50 dólares? Durante el refrigerio compro yo uno. No podemos estar incomunicados. Saco us$70 y la foto del modelo que muestran en un anuncio. Ella lo revisa y da conforme. - ¿Cómo piensas escapar del colegio para hacerlo? – Pregunto intrigado. - No te preocupes… tengo mis ‘contactos’. – Sonrió satisfecha y se despidió muy animada. – Quizás al traer tu nuevo teléfono ya hayan novedades. – Afirmó y regresó a su aula. Empecé pesadamente a caminar, dirigiéndome a las escaleras, cuando escuché nuevamente su alegre voz: - ¡Oye…! ¡Juanjo! –volteé- ¡Gracias! – Guiñó un ojito muy linda y volvió a meterse. Me hizo sentir bien, aunque ligeramente culpable pues yo tenía otro propósito: Debbie y… San Valentín. Solo hay un último detalle por solucionar para que nada falle: La representante de la desgracia… Mari Pili. ‘Cabeza de papaya’ está parado en la puerta del aula como un vigilante. Al descubrirme, parte corriendo hacia mí y lo primero que hace, es apoyarme para caminar mejor. Eso me inquieta… y mucho. - ¿Qué necesitas? – Lo interrogo desconfiado. - ¿Me ayudarás a conseguir una chica? – Pregunta angustiado. – Si es extraterrestre, mejor. Este tipo está más loco que las psico-locas juntas. - ¿Por qué crees que yo puedo ayudarte en esa tarea casi imposible? - ¿Si tú no puedes, quien? – Mirando directo a mis ojos. Lo examino de pies a cabeza. Es loco, hace locuras, cree locuras, inventa locuras, piensa locuras, habla locuras y creo que hasta come locuras. Está realmente loco en todo aspecto habido y por haber. Sin embargo,
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Mentira.

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‘La Psicoloca y yo’

no es mal muchacho. Es demasiado especial en su carácter y he presenciado la gran mayoría de sus fracasos, que con solo abrir la boca ocasionó. El resto… pues… por hacerlo. ¿Existirá una loca en este planeta que soporte a este loco? - Juan Carlos… -paternalmente- …te agradezco la gran fe, pero… - ¡Haré lo que tu digas! – Interrumpe. El pobre se nota desesperado. Diosito… ¿cómo te gusta ponerme a prueba, no? ¡Diablos! …soy demasiado bueno. - Mira Juan Carlos, puedo ayudarte, pe… - ¡¡¡Yupiiii!!! ¡Hagamos el baile de la alegría! ¡Me abrazó fuerte, exprimió mis costillas y bailó! - Je, je, je… Ja, ja, ja... un, dos… un, dos… cha, cha, cha… - ¡¡Para Juan Carlos… detente, que me matas!! ¡¡Auch… Aayyyy… Auch!! Se detuvo finalmente. Sin mala intención, pero casi me destruye. ¡Maldito desgraciado! ¡Ni siquiera me puedo molestar con él!6 Dios mío, ¿por qué me mandas tanto castigo? Luego de pensarlo buen rato, le digo ya casi por entrar al salón: - El problema, es que dices y haces cosas intempestivamente y sin pensarlas antes. Cualquier ayuda que se te pueda dar, la destruirás en un segundo de esa manera. Eres demasiado impulsivo y no siempre puedo estar contigo dándote instrucciones y cuidándote… - ¡¡Si puedes!! - ¿Eh? – Sin entenderle. Mete la mano al bolsillo y saca un pequeño micrófono con su respectivo audífono. A modo de muestra, se lo coloca en la oreja y el otro lo engancha en el cuello de su camisa. - Oye… la idea no es mala. – Confieso yo. - ¿Tienes otro? – Ahora muy interesado. - ¿Le pido al chino? Él y Claudio tienen otros iguales que usamos cuando hacemos algo importante. Luego de recontra pensarlo bien… cometo el error de mi vida. - ¡Ok, pídeselo! - ¡¡¡Yupiiii!!! ¡Hagamos el baile de la alegría! - ¡No otra vez…! ¡Suéltame desgraciado que me matas! - ¡Pero hay que celebrar…! – Replica deteniéndose. - ¡Escúchame bien Juan Carlos…! –él levanta ambas orejas- ¡Si quieres que te ayude…! –Respiro profundo¡¡JAMÁS!! …pero jamás, harás nada que yo no te indique. Esas son mis condiciones… ¡¿Aceptas o no?! - ¡¡¡Siiii… Yupiiii…!!! ¡Hagamos el baile de la alegría! - ¡NOOOOO…! - ¡¡Siiii…!! Ya en mi lugar, aplastado, abollado, maltratado y exprimido por ese loco idiota con tremendos músculos en ambos brazos… pruebo de mala gana la radio que el chino Lee me prestó. Claudio… sigue sin enterarse de nada. - ¿Aló Juan Carlos… me oyes? – Ajustado el volumen a lo mínimo. - ¡Siii…! ¡Qué bien! ¿Hacemos el baile de la alegría? – Levantándose para venir hacia mí. - ¡Si vienes, te mato! – Realmente molesto. - ¿Ah? ¿Por qué? – Sin entender la razón. Dame paciencia Dios… Dame paciencia Dios… Dame paciencia Dios… Dame paciencia Dios… (x100) Y si puedes… recógetelo… ¿sí? (¿por favor?) …(¿y con Mari Pili…?) (¿Sí? ¿Dos por uno?) En medio de ello, entran por fin al salón. Primero Mari Pili bien arreglada, aunque algo despeinada (fijo por Carolina). Luego el director. Ligeramente desarreglado (fijo por MP y C) y muy desanimado… ¿o resignado? Ambos invitan con una seña a alguien de fuera. Entonces… ‘Ella’ entra. Camina elegante y echando su lindo y largo cabello rubio platino (casi gris o blanco humo) hacia atrás. Se toma su tiempo y nos permite observarla. Es muy linda, pero bastante chiquita. A mí me debe llegar al mentón o a la boca. En cuanto a cuerpo… tiene poco de todo, pero bien formado. ¡Parece una muñequita!
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Esos ‘bailes de la alegría’ son temidos incluso por sus dos compinches. Pequeña parte de la razón por la cual los llaman ‘chiflados’.

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Autor: Luisppk

‘La Psicoloca y yo’

Los hombres del salón: - ¡¡OOOOOH!! Las chicas del salón: - ¡¡AAAAAAH!! Fue entonces cuando nos despertaron de nuestro sueño. Esa chica, sacó un pequeño micrófono que parece de recepcionista y rápidamente se lo colocó en la cabeza, abrió el pequeño canguro que llevaba en la cintura y encendió lo que luego supimos eran pequeños parlantes. Con todos atentos y tanto Mari Pili como el director volando para interceptarla, ella nos soltó: - ¡Soy su diosa, insignificantes humanos…! ¡¿Dónde tenéis mi sacrificio humano de bienvenida?! ¡¡Dios mío…!! ¡¡No puede ser!!

CONTINUARÁ…

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