Tema 16.

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B) LA CONSTITUCIÓN DE 1978. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES Y DESARROLLO INSTITUCIONAL. C) EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS Y SU EVOLUCIÓN.

B) LA CONSTITUCIÓN DE 1978. PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES Y DESARROLLO INSTITUCIONAL.
LA CONSTITUCIÓN DE 1978 EL PROCESO CONSTITUYENTE Las Cortes nacidas de las elecciones del 15 de junio de 1977 tenían como tarea la elaboración de una Constitución que sirviera de base para una nueva etapa de normalidad democrática, dentro de un Estado similar al de los países de nuestro entorno. Para las fuerzas políticas y la mayoría de los ciudadanos, la Constitución, habría de ser fruto de un amplio acuerdo (entre todas las fuerzas políticas) capaz de asegurar a todos los españoles, sin distinción de ideologías, un marco respetable para el ejercicio de sus derechos y obligaciones. Este acuerdo o consenso sería la clave para crear un sistema político estable y duradero (aquí radica la diferencia importante con todas las Constituciones del siglo XIX, que habían sido Constituciones de partido). Para ello el Congreso nombró una Ponencia Constitucional formada por siete diputados. (Gabriel Cisneros (UCD), José Pedro Pérez-Llorca (UCD), Miguel Herrero Rodríguez de Minón (UCD), Miquel Roca i Junyent (CiU), Manuel Fraga Iribarne (AP), Gregorio Peces Barba (PSOE) y Jordi Solé Tura (PCE-PSUC).La minoría vasca, que también tenía representación en la Cámara, renunció. La ponencia trabajó durante meses para conseguir un texto que contase con el apoyo de todos, sin ser impuesto por ninguno. La Constitución que elaboraron adoptó un carácter progresista, aunque presentando cierta ambigüedad, producto del consenso, que permitiría que su desarrollo legislativo fuera asumido tanto por la izquierda como por la derecha democrática. LA CONSTITUCIÓN. Los acuerdos no fueron fáciles en temas como la educación, la libertad religiosa, el divorcio, el aborto, la pena de muerte, el sistema electoral, etc. En total fueron dieciséis meses de discusiones que alumbraron una carta magna cuyas principales características son las siguientes: 1.- La definición del sistema político español como una monarquía parlamentaria, en la que el Rey como jefe del Estado arbitra las diferentes instituciones pero no tiene poder ejecutivo. 2.- La división de poderes. El legislativo correspondía a las Cortes, integradas por el Congreso y el Senado, dos cámaras elegidas cada cuatro años por sufragio universal, directo y secreto. El ejecutivo recayó en el gobierno, integrado por el presidente, los vicepresidentes y los ministros, que serían elegidos en función de la composición mayoritaria de las Cortes. Por último, poder judicial correspondía a los jueces y magistrados, coordinados en última estancia por el Tribunal Supremo. Este cuadro se completó con: el Tribunal Constitucional, que se encarga de interpretar la Constitución en caso de conflicto, y el Defensor del Pueblo, cuya misión es la de atender directamente a los ciudadanos velando por el respeto de sus derechos y libertades.

3. La descentralización del Estado, pues la Constitución contemplaba la posibilidad de que las regiones y nacionalidades pudieran optar por convertirse en comunidades autónomas, que a su vez se organizaban en provincias y municipios. 4. La amplia declaración de derechos y libertades de los españoles, que se inspiró en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y contrastaba con lo restringidos que habían estado dichos derechos y libertades durante la dictadura. También se hacía referencia a algunos deberes inexcusables para el mantenimiento del Estado, como es el pago de impuestos. Igualmente se fija el carácter no confesional del Estado, abole la pena de muerte e incluye el derecho a la huelga y a la libre sindicación. 5. En la Constitución se recogen también los principios rectores de la política social y económica. La libertad de mercado, la posibilidad de planificación económica con la intervención del Estado en la propiedad privada por motivos de interés público. España, como empieza diciendo la Constitución: “se convierte en un Estado social y democrático de derecho”, El proyecto fue discutido por las Cortes y aprobado por amplia mayoría el 31 de agosto de 1978. El 6 de diciembre de ese mismo año se sometió a consulta del pueblo español en un referéndum que le otorgó el apoyo del 88% de los votantes, con una abstención del 33%, que en el caso del País Vasco fue del 54,5% por la negativa de los nacionalistas a pronunciarse. Tras la entrada en vigor de la Constitución se disolvieron las Cortes y se convocaron nuevas elecciones de acuerdo con lo previsto en ella.

C) EL ESTADO DE LAS AUTONOMÍAS Y SU EVOLUCIÓN.
El Título VIII de la Constitución de 1978 regula la descentralización de ciertos poderes del Estado y posibilita la creación de Comunidades Autónomas. El proceso de construcción del Estado de las Autonomías tuvo dos etapas diferentes: La primera fue la de las preautonomías, es decir, la concesión de una autonomía provisional a regiones cuyos representantes la solicitaran. La segunda se emprendió a partir del momento en que la Constitución reguló definitivamente el régimen autonómico.
LOS PRIMEROS ESTATUTOS (Preautonomías) A pesar de la represión franquista, ésta no había conseguido anular los sentimientos nacionalistas en Cataluña, País Vasco y Galicia, donde la defensa de la democracia siempre había ido acompañada de la reivindicación de autonomía. Tras las elecciones de 1977, el gobierno de UCD se propuso afrontar las reivindicaciones autonomistas de Cataluña. Adolfo Suárez entró en contacto con Joseph Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, y pactó el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña y el regreso de Tarradellas como presidente. En el País Vasco existía una gran movilización popular en demanda de autonomía y, asimismo, de amnistía para los presos políticos vascos. La situación era muy tensa, dada la persistencia del terrorismo de ETA. En 1977, el gobierno legalizó la ikurriña (bandera vasca) y concedió tres amnistías. Las negociaciones entre el gobierno y los parlamentarios vascos culminaron en la formación de un Consejo General Vasco. En Galicia se creó una Xunta de Galicia provisional. Se produjeron también demandas de autonomía en otras regiones españolas (Andalucía, Valencia, Canarias, Asturias, Aragón, y Extremadura) proliferando las manifestaciones de identidad regionalista. Los gobiernos de la democracia vieron la urgencia de dar solución a las demandas de vascos y catalanes, y se replantearon la conveniencia de una reorganización territorial del Estado mediante la creación de un sistema generalizado de autonomías.

ESTATUTOS DE AUTONOMÍA (tras la Constitución) La Constitución reconoció la existencia de diferentes nacionalidades y regiones con derecho a constituir su propio autogobierno. Así, quedó configurado un nuevo modelo de Estado que se denominó Estado de las Autonomías. Cada una de ellas se regiría por un Estatuto de Autonomía y se dotaría de órganos legislativos, elegidos por sufragio universal (parlamentos autónomos) y órganos ejecutivos (gobiernos autónomos). Pero establecía dos procedimientos distintos para alcanzar el autogobierno: uno más rápido y donde se asumían más competencias (autogobierno), previsto en el artículo 151, al que podían acceder directamente las nacionalidades consideradas históricas (Cataluña, Galicia, el País Vasco, Navarra y Andalucía); y otro más lento e incompleto, previsto en el artículo 143, que sería el que regiría a la mayoría de las Comunidades Autónomas. Tras la aprobación de la Constitución se elaboraron los Estatutos de Autonomía de Cataluña y del País Vasco, aprobados en referéndum el año 1979. En 1980, se eligieron los primeros parlamentos autonómicos. En Cataluña, las elecciones autonómicas dieron el triunfo a Convergencia i Unió y Jordi Pujol fue elegido presidente de la Generalitat. En el País Vasco, el Partido Nacionalista Vasco obtuvo la mayoría y Carlos Garaikoetxea se convirtió en lehendakari. En Galicia, en abril de 1978, se formó la primera Xunta de Galicia con carácter provisional y, en 1980, se aprobó en referéndum el Estatuto de Autonomía. Las primeras elecciones autonómicas se celebraron en 1981 y Alianza Popular fue el partido más votado, lo que otorgó la presidencia de la Xunta a Xerardo Fernández Albor. La aprobación del resto de los estatutos se hizo entre 1982 y 1983. En 1995 se completó el mapa autonómico con la aprobación de los Estatutos de Ceuta y Melilla. De esta manera, quedaron constituidas un total de 17 Comunidades y 2 Ciudades Autónomas, todas ellas reguladas por sus Estatutos de Autonomía y regidas por sus respectivos gobiernos y parlamentos. A lo largo de los años siguientes, y de forma progresiva, se realizó el traspaso de servicios, competencias y funcionarios (educación, sanidad, etc.) del Gobierno central a las diferentes Comunidades Autónomas.

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