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H86ü. §

C*136e

Indi¿e

lncrútrcciótt

Caphtlol.

El comienzo de la heterogeneidad

andinas: Voz y letra en eI

en las literaturas

de Cajamarca

,rdiálogo,

"Crónica de Cajamarca Ritos de otras memorias Noticia de una lecrura imposible

Identidad, alteridad, historia

u

z5

26

50

73

84

CaptuloII.

Las suturas homogeneizadoras: Los discursoe de la

armonía imposible

Garcilaso: la armonía deqgarrada Las figuraciones sociales del Inca

De Garcilaso a Palma:

¿una lengua de/para todosl

Sobre arengas y proclamas Los usos de la ficción: tres novelas

- Cunianü

- Aves sinnida

- Juan dclaRosa

Las celebraciones

9l

93

100

107

tt2

12t

124

130

136

r48

Capítublll

r

Piedra de

sangre hirvienter Los múltiples

retos de la modernización heterogénea

Las ambigtiedades de un rluevo lenguaie

La emergencia de los dualismos

Una modemización de ralz andina Una historia entr¿bada: la novela indigenista

La explosión del sujeto

Las voces subterráneas

i:l

l' i

ii

iil

t:

1i

ir,

ii,

i:'

il

l

Aperuna

I19

l6l

l?l

tE7

le*

20t

¿19

Introducción

SolA escrib¡r con el dedo grande en el aire

César Vallejo

Alwra es mejvr y peor. Hay mundas

de más ar¡iba y de mds obajo

José María Arguedas

Lo mejar que hay Dmala memuia es el ciempo

Montejo/Bamet

Somos contempsráneos de hisorías diferentes

Enrique Lihn

Se me oame Ete hemos cmninada más de la que llevamos andando

Juan Rulfo

Por isso, quem quiser ver em profunüdode,

tem**T:r::trK#:

f!1to.en grueso,-e!p-¡ssesodelaliteraturay

del pe-n*s,a¡ntp¡to

c_r1tico

de las úItimas décadasr p*á"" ¡áUérr"- á"s plazado

lmente, aunque no sin obvios y densos entrecrurarnientos,

glndes agendas problemáticas;.agendas que sin duda están

con situaciones y conflictos socio_hisiOricos harto más

y srn duda mucho más comprometedores.

.lf.:^ll lllfgrafh spbs el desarrollo de la crítica ladnoamericana. Tal vez to más

$j:*::fi,

IfylJ^l1 11f:lcas,

il

fl;:t,J;,

sosiáyf

i"§ñüirerican

,.*Éi1!

).c#ñe;;,,p*##Ii:i,'i#:l*t ffi

1 eB

I

;saúl

I?i,*:?I

Literary

rt cc

o s; v. et vol u men

¿.ái*áá ; .#;;.*;;

r;l"ipr*

En

¿sre,

para

ei

ioJ¿'"i

monogran áá

r i-íririiff€#i,T:#:U'-

presente estudio,

"

"re

csr.rriñ rf ."^--;-l---

cf. especialmen-

ttnfn.e'l,y.xyt,3l-3z,Lima,

::.l:,'.:§gg:*gicadosa

rrrnn)

y Perú

(J.

Díaz,

C. r

tlno,mcrican,.xYl,3l'32,Lima'1990-

t9so.

ra_crític1"^e.ri,á

na"d",,il.

r1*;;il;#ó,ü;i::"ii,i;h:':;ü:"T:il-

H,"*r.,t

b1i:,Ji:;;;;:i,i.I.

i

Escri,bir enel aire

L . L,a del cambio, vía la revolución qne esta!3 ahí, <<a la welta dc lc

esquina», en esa espléndida

nostalgiay de uno-que

p*""i,*

e ilusa décadade los'.-6$ahora fuente de tante

otro cinismo, cuando la iniaginaci-ón¡-las plazal

teamo de creación colectiva pero6mbién da

gra¡flEti que pintaban de esperanza todasnuestru

s"t nuestras y nuestros el poder, la voz y,la capacidad-{glgventatr

nueva

narrativo> , dl

ál rrUor y Ia golidaridád dqnueyo. És el tiernpo de 1u

i"

p"ááA;iflá"i*Aiá

rcs nmnos catte;eros y los

gogl

ciuOu¿es.

caética @

q,,p_o ¿e Ia criticaiie el rnornento de la acelerada y algo

de su arsenat teórico-rnetodológtco'

2.1_ade la identidad, nacional o latinoamericana, en la que nol

poco defensivamente, cbmo en el seng

recogimos un Lvezmás,ahoraun

¡; ñ;

obsesión primordial,

taf vez para explicar la tardanza y el ilusiones, pero sobre todo para reafirnuf¡

"o,

historia, la peculiaritld

desvanecimiento de tantas

desdichadamente más con metafísica qo"

diferencial de nuestro sery conciencia yiafraternal unidad de los pueblo:

a[

sur de Río Bravo. Poientonce, t"-prto énfasis en la valoración elCl

realbmoságic-o--y*del tEstimo$io qui, aunque por contrastadas vfat¡

*lfáU*

h'consistencia y lá incisividad de Io propio de nuesirl

adecuadn l

años el m¡¡NE

América. A la vez -en el plino de la crítica- se producía el grln dctl¡ttÉ

sobre la pertinencia de coirstruir una teoría específicamente

la índolá de la literatura latinoamericana2. Por esos

referencial casi obligado era el delasversionesmás duras, y tal vez meno:

perspicaces, de-lateoría de la dependencia.

3- La de la reivindicación de la heteróclita pluralidad que delinirfl

a la sociedad y cultura nuestras, aislando regionés y estratos y poniend énfasis en las-abisales diferencias que separÍIri y contraponen, hastit coñ

beligerancia, a

los varios universós socio-culiurales, y en los muehcl

históricos, que coexisten y se solapan inclusive dentro dc lÉI nacionaiei. Fue -es- el momento de la revalorización de

ritmos

"rpu"ior

Ii,te-ratu¡as étnicas y otras marginales y del afinamiento de cateSo

cúiicai que intentan dar razón de ese enredado corpus:

transcultural>> (Rama)3, «literaturaotra» (Bendezú)4, <<literatura

2. El libro básico es sin duda el de Roberto Femández Retama4Pma rtw vm'wlircraúa

anericcrwJ otrds ol*or¡rr*riii tÁ"¡r"",

C"o,

1975)' Del debate suscitado en tornt¡ I él

rl.

buen indicio la en.r"r,u p.,bli.rd,

á.

["At

Su."o, fsoibir

en

Hlspano

AngelRama,Trattscuhu¡acióntwnatiuamAméricaLttina

\99.7)'--.-

(Méxíco:Sigl?Yl't?92)

Bliien [y] Alvaro Barros-Lémez,C rcno1ogíoybibliografíade AWeIRama

Angel Rama, 1986).

4. Edriundo Bendezú,

Í,

!

t,

hs¡*re'

l*

":l'

por Texm Crítico, ill, 6, Vt*t'u', 1977' cf' tanrhiér I s I lllryr

anética (Lim* Latinoamérica,

(Montevide., l'ttrrrl t' t'-

I-o o¡aliterautroperwrc (México: Fondo de Cultura Econórtrit rt, l'rr1¡ l

'a. fntoducción 1A

<<literatuq alternativ» (Lienhard)ó, «lite@.jeter_ogéneo>

, como yo prefiero llamarla/, opciones que én parte podiññ

los macro-conceptos de

cultura

hibriáo, (García Cáncfini»

iUiqrnaAai lZTvaled,y

que -de otro iado- explican Ía de literatura, (Rincón)rósino del

no sólodel «cambio denoción

raAical,3t mgno! pará ciertos

períodos, del concepto

de <<literatur» (Mignolo, Aáorno, Lienhid¡,r

Me interesa reflexionar un momento

sobre cómo y por qué la

a Ia consúu""ió, d"

conñguración diveisa y

proceso tan imprá

más penetrába_

üeda de Ia identidad, que suele estar asociada

sociale-s de ¡rfenencia y legitimidad,

o a Ia inquieta celebración de nuestra

,nes.cle espacios sólidos y coherentes, capaces de enhebra¡ vastas

dio lugar al desasosegado

rnente conflictiva. Tengo para míque fue un

como inevitable, especialmente porque mientias

eI examen de nuestra identidad tanto miás se hacían evidentes las les e inclusive las contradicciones de las imágenes y de las

-aluvionales y desgalgadas- que identificamos óomo América

liertamelle e-se_p.roceso veníá de lejos: asi en las primeras

de este

siglo, la historiografía latinoamericana

ejecutó la com_

iopelagió_n de <<nacionalizar>> la tradición literaria prehispánica,

' en el XIX

se hizo con Ia colonial2, pero ra armadura

por¡tiuirtu iÉ

iento históricor3, que interpretá los procesos corno uniliniales,

lallón, .L¡5 ¿¡t¡osias literarias peruanas (deslindes y conceptos)o, Enrique Ballón [y]

ft*t$l,

CONCYTEC,

**

ia_Iiwua-tirc;rrriz J duc*¡an un rí iii-.rtomauje a Atbeno Escobar

1990)- vei en este miimo a¡tfcuro'las referencias uiltiog.ari.r, " or.o,

)suñuelh (Hanover, NH:Norte, l99l). Otrasediciones: Habana: Casa.

s del mismo autor-

Lienhard,Laoou

'Lima: Universo, i992.

rla de mis primeras aproximaciones a esta categorra están recogidas en mi ribro sobre

Y:::^Yy::f:rng

posteriores

aparecen

{Caracag:.lnivenidadbentrai

en

er libro.

comentarios

J.

v."á,u"lr,

r qsz

).

Áleunos

citados

y otras."feá;;a,b1i;df;;;

I tan ¿" t" r*¿*rirad (México:

r en el anículo sob,re Ia crítica en el p.ni

.¡trao "" l, .roi, i.

*Á,

Ga¡cía-canclini, culu¡u h¡bidas - rtorngi^ ñ

o, 1989).

z¡v¿leta Mercad o,Lo rucionar-ppurar

:119-"lp-1*_,j:!1

oste libro

i'"nf

.,a9

i.,'.

en Boriuia (México:

"

i"

r,,e"

sigro )c(,

I9g6).

z"",r.o

;;;;;;üiJil;ffiJf

El conceoro

;:;::',:j

pósrumo donde adqutere mayor consistincia;;i;;á;."*"""

j $,

Krncón, Et c¿mbrb

ocu,ul de la noción de lie¡anua (Bogorá: Colcultura, l97g)-

nadición

ütera¡b

en

el

h nota 9 del Capítulo I.

dlé el tema en mi tibro I-¿ fo¡m¿ ción de ra

lo¡ libros de Beatriz Gon

á1",

stephan,

perú (Lima: cEp, l9g9).

ütsraria

cÁ"¡u*¡l""l"rr¿io dz ta hisb¡iograffa

htt¡nwanwrtcana (caracas:Acade'nirá"uirto.ir,

hr¡xnnamericano

drl srgto XIX ( H.a;

i;it\l;h;;*";ri;lrr'"i*iiiiiiiiiírá

*'

é;;' i; Bí;."'

14 Esr,-ribír en el aire

perfectivos y cancelatorios, enclaustró tal tradición en la profundidad do un tiempo que semejaba ser arqueológico, presuponiendo -además- que aqudflas literaturas habÍan dejado de producirse con la conquista. Sólo

mucho después la insólita articulación de los aportes de la filologfa

amerindia con los de ta antropología puso en evidencia Ia importancia de

la§ literaturas nativas coloniales y modernas y la consiguiente necesidad de incluirlas como parte de todo el proceso histórico de la literatura

latinoamericana

-y

no sólo en su primer tramora. Es claro que de esto

manera variaba decisivamente el corpus de nuestra literatura, ofreciendo además ocasión paraque oüas literaturas marginadas ingresaran en é1, y

se generaban condiciones propicias para intentar una reformulación incisiva, a fondo, de su canon tradicional.

He-querido hacereste recuento para subrayar que el actual debato sobre la proliferante dispersión de nuestra literatura y de la índole ríspidu de su constitución, como que es hechura de desencuentros, quiebras y contradicciones, pero también de soterradas y azarosas intercomunica' ciones, es consecuencia del progresivo y orgánico ejercicio del pensa' miento crítico latinoamericano y de su fluida relación con la literatura qu6

le es propia. Varios hemos señalado que si bien el gran proyecto

epistemológico de los 70 fracasó, pues es obvio que de hecho no existe

la tan anhelada <<teoría literaria latinoamericana>>, en cambio, bajo su

impulso, lacrítica y la historiografía encontraron formas más productivas más audaces-de darrazón de una ljteratura especialmente escurridizn

-y

por su condición multi y transcultural. No cabe desapercibir, sin embargo, que en un determinado momen= to Ia muy densa reflexión latinoamericana sobre la iroliforme pluralidud de su literatura se cruzó, y en varios puntos decisivos, con la difusión tle categorías propias de la crítica postestructuralista o -n general* clel

pensamientopostmodemo. Temas definidamente post, como los de ln

crítica del sujeto, el replanteamiento escéptico sobre el orden y el sentitlo

de la representación, la celebración de Ia espesa heterogeneidad dol

discurso o el radical descreimiento del valor y la legitimidad de lo¡

cánones, para mencionar sólo asuntos obvios, se encabalgan inevitable.

mente con la agenda que ya teníamos entremanos. Esta hibridación ntl

deja de ser curiosa

-y ñabría que trabajarla, en otra osasión, con puntunl

esmero; primero, porque es sintomática la frecuencia con que lor

postmodernos metropoiitanos acopian citas y referencias incitantes tle

autores latinoamericanos,'de

Borges a García Márquez, pasando evctt I

14. En este orden de cosas son invalorables los apones pioneros de Miguel León Portilll ¡,'rrr Mesoamérica y de Jesús Lara para el área andina.

I

Iñtroducción 15

: por Fuentes, Vargas Llosa o puig; segundo, porque el borde,

Ia, rc margrnal parecen sercada vez más excitantes (ciertamente

y tercero _la

supuesto de que en Ia realidad Io

sigan siendo

);

ación podría seguir- porque paruáO¡ica*ente «ia condición

eül¿D>, expresión del capitalismo más avanzado, parecería no

i* f"*.l" l,istórico

que el tullido y deforme subcaiitalismo del

todo esto

invitá a la ironía, p"ró opto, 1) por

ha dotado ¿e insi¡lménios

2)

*y

Mundo. Obviamente

cer que el postestructuralismo nos

porenfatizar que nada a veces erca]arno, a

en los parámetros posr mediánte algo así óomo la

mundo de injusticias y miserias atroces.También es

y siempre, bajo el

lco canon crítico de una cútica que no cree en los q¿ínones,i. En todo caso, sea de esto lo que fuere, me interesa ahora retomar el de la desestabilizadora variedad e hibridez de la literatura latinoa,

inás finos e iluminadores, pero también:

xdichado como el propós1to.de encajar

.ysyos-

ión de un

ado el esfuerzo por leer toda nuesira literatura,

nicialme¡te , para dar razón de ell4 se ensayaron alternativas

prehensivas: así, porejemplo, se trátó de d-eslindar los

gran_

istemasliterarios,elk<culto»,el ináígena>>,el«popula»r!;paraseialar

los de más bulto, advirtiendo al miímo tiemfo ius estraiificaciones

, con ánimo de construiruna imagen de nuestra literatura como

de sistemas algo borrosos

-tarea harto difícil, aunque en curso,

todo por las obvias carencias de información acerci de los doé

y por el déficit de herramientas teórico-metodológicas

adecuadas

materias, tal como se advierte en el tratamiento (ierto que ahora

I que hace una década) de Ia literatura oral.

Tal vezpó.

auscultai la diversidad multiforme dentro del primero, el

,"

"rto

«ilus-

'En este orden de cosas habría que recordar que Lo.s4da intentó una

de: regionalizasión lque permitiera

Ias notables dife-

rioplatenses o caribeñas

entre-seael caso-las literaturas andinas,

"o*p."nid".

auscultar en cada caso el funcionámiento paralelo de

§::1^1.]T,y:

incisivas reflexiones sobre el rema esté en los artículos de Carlos

desafíode lo postmodemo.

Rincón,

j

perspectivas del arte na*oi""j.ii""rñ.

29, Lima/p,ririrrrir,'iüñ6."i'j;ffi'J:ff:

,

áá

;il.#;.;;;;:;t;,;

(BuenosAires: Centro

luy ae C¡ica'I;te¡u¡aLt¡noamnicarw,XV,

fg Gf;r.fq.Ydice, "¿Puede hÁlarse de postmodá*¡JrJ ." a-eri* i;;;;;;b."

y

Ílflrp-l

¡V,

7,

j

rr,r gesniveles) el mare¡ri r"u.,ido

!l!,!

Stinford, 19e0 y l9el.

tA $|f!tn¡*9$n;;919g)ilitnu*olodr*or*ricarwcohnproceso

lj?ld: A-i::a Latina, I e85) yHacü iinl,r*"

ü*['"*ffi :ffifid,]tri#fi

Eif

.f

ter r r¡rtf ¡do5 en mi libro Soúre lieraura 1

.

i" t"iir*,*r;í#"# #iiieH:

f#f#,:t:íitr:ff{tr:y,j[?,::,?]:'¿:

oíticaUr"rrr"" rr*jói.i

16 Escribi¡ en el aire

'i

subsistema§ fuerterente diferenciadosl7, casi alavezqueRamaproponftt

á;ii"grit

abiertas a

las ciudadee

casi siempre impregnadas f1 de u§os y valores rurales y

las Iiteraturas producidas en las grandes

transnacionaliádora,

y las que son propias

"rtre

"t-bT'

de

U moáerni¿ad

prrrin"á*,

ciertamente *"ro* ottoi* aloi reilamos de lamodernidad, planteamien'

io

qo"

fo conduciría, por una p¿rte,

a elalo-rar la categoría de «ciudad

.*."t de la modernidad y la tradición

letrida, y, por otro, a;amin*lot

en la

-ttsiaüuBqeqsculqlrt!

dárt"*"rdiu

"n

E -

p"rrp""-tiva

analítica, que separa-l9 distinto para no

,eirci¿ir

gtobaüáiones

tan abstractasiomo hechizas, no invalidu,

sino m,ás bieñ urge, el

estudio de la red de relaciones que se tdeentre esa

áirlrriOu¿ u ratol agobiante.

Rama

bajo el magist"rio

pr"i-Á-

De hecho, es lo que realizaespléndidamente

de la antropologfa de Ortiz' que- renuevar

I vuetcl nacia la literatura; lo qué intenté hacer al observar el

de producción de literaturas en las que §d

iuncionaniento de los procesos

cruzan

dos o más univlrsos

socio-iulturales, desde las crónicas.hasta el

a las que llamé «heterogéneas)>; o lo quo

testirnonio, pasando por la gauchesca, el indigenismo' el. negrismo' l0

la nanatira del ráismo mágico o la poesfn

novela del nórdeste brasileñó

conversacional, literaturas

p

ilt

p.r"

d;, por debajo"á"

y ,o""s

. "or"i"n"iu

itortrutiro áporte

ii"*árd bajo Ia denomináción de-«literaturas alternativas» -ctl

subyacen formas tlc

nativas. Las tres vertientes nutren el reciente y muy -sobre la ficción y el efecto de oralidad en la literaturn

.,, t"*to,a <<occidental>>,

transcultural- de Carlos Pachecore-

Ahora bien: ¿es pásible conducir el,análisis de estas literaturas hac i¡t

dimensiones y fun'ciones más puntuales? Es lo quepretendohacer en csté

libro en relalión específica con las literaturas ándinas -pero

confianra de que algunas

de sus propuestas puedan tener

con ln

uncampold€

aplicación mái vastó.

ái h"t"rog"neiAaO, en et que vengo trabajando

Como lo ináicáel subtítulo, insisto en el conce'ptp

gustaría que quedara

desde la segundamitacl de

en claro' sin embargo' quÉ

la década de los 70. Me

"ru"ui"gorfu

pi"air*on

me fue inicíalmenteútil, como quedainsinuado más a*ibn, de losproc esos de produ.cción deliteraturas en las quc

intersectan conflictiJamente dos o más universos socio-culturales, dG

,i-"ru "rp"cial el indigenismo, poniendo énfasis en la diversa y enco¡l-

17. Para una visión de conjunto

Losada (1936-19esl.

Lima, l98ó.

del pensamiento

de Losada, cf. José Morales Saravia,. "Alei¡¡¡r't'r

ó¡úcautef'r.al-atinoomsricana'xl,

)4,

s'ilrü*ilr'J*."áárl,i.r¡rr¿

18. Angel Rama ,I-a cíudadlet¡ada

19. Carjos Pach eco,I-a comarca

(Hanove¡: Norte,1984)'

o¡al (Gracas: Casa de Bello' 1992)'

Introdtrcción 17

'xra.a ruÍrcron de lus lnstancias.más

rfl*ty

importantes de tares proce§os

por ejempro). Botárai

ru

"o,iiieü;áion

lrüu

-¿,

¿"

quebradizas, inesta-

," "*

ae U

(emisor/ discurso-rexto{

tar$e que Ia heterogeueidad se infiIrrab;

cada una de esas instancias, haciéndoras dispersas,

P]:t_":lpgictorias y heteróctitas dentro dssus propio, tímites. Traté a

Ia vez de historizar con er

*"pa"

énfasis poriut" tó q";;ñ;;;;i"

nr,ás fructlfera_ sinó lu OÉs".ipá0,

1a1'or

'y.talyezéyafue su paradoja

estructura

coyunturaintelecrual e1

deunproceso;fructíféra, craro está, porque s" it rtuiuuá

fpue

todavía uno y oto icri"¡o (nrrin " v

contradiótorios y trasta iauan tugur a

me

interesaba (y me interesa) ra

riteratura (Lntendida

entzu

", ,nu

proceso) parecían inevitablémente

ldisciplinas distintas- En todos ros casos

[e excelrcionalmente compreja de una

ido

más amplio) que funcioná en los uorJ"r de sistemas cultuáás

tf-t:

incomp-atibles entre sí, tal como se produce, de

que obvia_

",I."""r

cramátlcamente evidente, en el área andina. puestó

lgrlonte que trata de examinar este libro es ,"ri" V=ÁLpf"¡.,

inabarcable, he dado preferencia a tres núcreos

sujeto y representación, que por cierto están hondá

0l y se

f-ir"*?L"L*

y ;ñ;;;;

articulan, a la fuerzá, con otros que tanto se instalan en

cuanto en diversas áimensiones di scursivo-simbóricas.

discurso, he querido auscurtar desde Ia decisoria

-porqu" compromete a su materia misma_ ágrafas andinas y ra retra de Ia institución

con su abigaáada e inestable g"*" ¿"

ei;i;;;;;;il;;r,

,nte yl

verdad

sociedad misma

En euanto al

isión y el rudo sonflicto re Ia voz de las culturas

raria de. origen occidental,

iciones intermedias, hasta ra transcripci"ón de Ia parabra habláda en er

imonio o Ia consrrucción del efecto dé orali¿a¿eí

comg era inevitable, por el análisis de ciertas formas dei

ro y Ia disglosia. Como a nadie escapa, la construcción de estos

delatan su ubicaciónin mundos opuestos como

scursos, que por igual

existencia de azaros¿rs zonas

dearianzas, contactos y contaminaciones,

monologantes, qul intentan englobar

poá?Lru,

de ser sometida a enunciaciones

perturbadora variedad dentro de una voiautoriai ."ouau y

::Iqié,

:roado

,vr

uquu

yut;

pr:qe fragmenrar Ia dicción y generar un diat,ogismo tan

(rrJa

alras, aunque Ia realtce,

atrás,

aunque

Ia

realice,

Ia polifonía bajtiniana y

la

politbnía bajtiniana y toda

toda

intertextu;lidades. En más de una

como espacios ringüísticos en

o contienden áiscursos de

"g"-orárá-¿r,i""

que deja

Ie de impredecibles y volübles

lon creo haber podido leer los textos

que se complementan, solapan, intersectan

y-variaprocedencia, cada cuar en busca de una t

gue pocas veces se alcanza de manera ¿er¡itiva. óieffi;;,;;i;;;;

de estos discursos de firiación ro.io-.ritorut oirr*ir conduce a la com-

E*ríbí?enel aire

probaciéndequeenellosactúantiempostambiénvariados;osisequiere,

nrre so, histdricamente densos

pot i"t

portadores

de tiempos

y riUnos

3§,iffoffiffij'1;;",1t"rr#J";rópf

en y con voce, qr.

El mito prehispánico,

poi",,

"t*

o,iaconstitución,resonando

sí por siglos de distancia'

t"para¿asintte

de la

evangelizacióncolonial o las

"ir"Áo"uiio

de

modemización' para anotar sólotres casos'

más audaces propuestas

puedeneoexistir"nooToroJit"*ovconfáirleunop"t:thi-:lT":l1

áuAa turOa¿or.

De esta manera

la sincronla

del

texto'

como

expenencla

teoricÁente p*""" utoq""u*"

en un solo tiempo, resulta se puede (y aveces sedebe)

semántica que

siquieraen parteenganosa' Irii apuestaes que

iiü"rl;;*r";;;;'*a'poritti"o.i¡uesemejeserestee¡u¡ciado'

Óbviaue¡te

enriquece'

la-opción

tradicional

dc

esto no

hacerlahistoriade laliteratura

aunque -vista l"

"á,mdit",^tino

como

secuencia de experiencias artfsticas'

ia üteraturu iatinoamericana- tal

solocurso histórico totalizador sino,

1"|ry

áe h imáginación y el

inJedigables

enfáticos, sobre este punto' en

respectivos'correlatos teórico'

""rñ;;;;;;üá-;;

i*"ú;;"

alternativa no puede

más bien, le es necesarío trabajar

coetaneidad, corres¡ronden

De otro lado, si

concepto modernos

deI

d"i'üil;

ti":rli*

"."r"iii"oro

románticos,

"Jri*t.

secuencias qlue' pese a su

a ritmos históricos diversos' sujeto se trata, es claro que la-experiencia y el

óspecialmente

y en sus

*"oii.Jy'r,"r*i*

u, yo

"*i.uoo

riltá

mudable' piro suficientemente firme y

ri"*piá

sobre símismo: el «desborde

exhausta la fuente interior de la qttg

coherente co*o

p-uiláéri"ei"á

de los sentimientos""iÁat á"¡a

surge, de la misma

del viaje, e, et

manera en

del regreso ut porto'

;;;pü""ú";o't'.

y

otras

que' por-ejemnlo' el casi obsesivo tópico

tiempJo;;i"ip"ct;jamas oone en cuestión la opción

;;;tÑ;

G's'u¡eti'ioao.

"*u"1b-1d:l,.ot

se

convi4ió'

iomanticismo

"*u

en

(o e1 sinsántido) de lo modern,'

qrerr?ño-* o go,el

",

algo así

o íu¿u"utual

p*iárl"l

sentido

como en el sentido común de h

queBenjamin' quenunca pudo

esta

modernidad, po.tofr"io

dejar

maten*,

de auscultar.,i,

dedicara su tesis ¿*i.,I¡-ul

dentro de él de la

romanticismo temprano y alaconstrucción

v en mls de un sentido

ima'ieid"i;dñ;;t;flexivo

autónomo2r. por esto, cuando se comienza a

sujetoylaturbadoraposibilidaddequeseaunespaciollenodecontradie.

ciónes internur, y ,n?, relacional

diicutir la identidad dol

1o

que

se

pone

qire autosuficiente'

20.RemitoaM.H.Ab¡ams,Elespejoylatanpar*TeularománacalrradkiÍnalncaocercatlt:lhetla,

Iitera¡io (Buenos Aires: Nova,

196?\'

21. Walter Benjamin, EI concePlo de

gíticode orte melromon¡iasmo alemdn (Barcelona: l,cnllt¡ttlil,

1988).

Introduccíón 19

debate, o al rnenos el marco dentro der cual se

la

ide¡tidad

imagen romántica del yo. rvre ¡nteresa a¡adir

{e.los

pueblo», u otras similares,

<<espíritu del

concepto marxista de crase sociar; y no ro

rfio es

exactanrente Ia idea que

ylryl|i::T:

ra Ia

categoría

reflexiona,

no

es

ohó que .

a ta

sobre el

qrr;6;;tüa

qujetos rá"inr"r, us rormul"ciones románticas

"o

n

"io,

JÁpr"áou, p

ñ¡eron porque,

pese a que esa

h

cra'se

fue

Js*;;*r_

"r

proviene de tai n¡éntl,

D"

una roralidad interna-"ri"

de clase soclar, en Ia interprelación "oherente.

S.,"¡o,

q"9 ra id";

simprificadora que

,;A;;;;;i

*

yo

*"0á ¿'giri"

"n

"rfior"t*iuoo

en

arto.

En

mi

lo

lil*j::::='^,,:l lu.d:y"

el debate

moderno

sobre las

,irrelevante que en la

identidades

rá"ia"r. No es

iconografía y los rit,ales militantes

image á"iluno

cerrado y

se identificara con lacompicta

investigación lo. que he encontradó

rrlrlo;;;"J;;#rl"nr"

mriltiple.

contrario: un sujetg complejo, disperso,

"on

¿" * iJ"r,iá"¿,1i"*

k1*i*"*^o::-11a

3:"-*iT ii{qlr"

*e

rerero

a Ia

del

r,

y.ryo" en.¡uegá ín

'!'j"to,

v

orig"n

arsenal ideotógico preáo#ffi

:

sobre la coidición del indio,

lejanos

tuig;

"rourau-

drscusiónteológico-jurídica

:uyas bases son medievares, diicusión en Ia que

fj"l?ÍI:t:-1ln:fo::_Be'.1'l'rot"r"'i-il'pJ'J'I3"rl"ili".iu,

tcedían

o negaban

.

o

ra

condición

humana

i*Á-á"

r*

rráii?

iiá

li9r*ft

mbre

9n

magnitud

g:supuesto. de roda imagen de

elmejorde

los casos m"áían

"'trJ

idenriá;i*ir"al J¿r;¡",

jáo,

escrupurosa**te

ñ.

ái

t"rÁ"^i*"U"

y la consistencia de nuestra barbarie.

lfutable,,por

Ioenuoad

cierto, pero

sospecho que el obsesivo arscrltainiento d"

que

vercon

ese debate cuyo contexto

que

,"

il,

".!riJ"n

Indias,

;##;

americana tiene mucho

era

rmentos,

tanto el remoto espacio español, en el

cuanto la engrobante condición coioniar de-ras

destrozaba-al sujeto

y p;;i;

ü;

ñ

rción que

unstgo mNmo, con sus

semejantes, con los nuevos señores, con el

9l

destino

y

,o"J"r"os) que to conRg.r.a,

""rrría="rñr;;;;;t*_

sujeto,

en troátoáos

"irrr

qr"

r,

undo, con los dioses, con

vínculos que le conferían

ot|un {

desarticulan, con

o tal. En más de un sentido, Ia conáición

te ennegarle al

coronizado su identidad como

esa identidaá y

"n

i*¡ion"ri"

especiar crudeza en eI momento'de Ia

--como es claro- que se invalide la

circunstancias, dá nuevos sujetos a

a fondo, hasta en su modo iúsmo

lo que no quiere decii

¡

poderosísima en ciertas

-pero

renovándolos

fr y r:srylando

constitución- Ios restos del anterior

Á

Escríbt q.elqire

Sin embargo

aún en estos casos, el sujeto

surgg d9 una situación

ery

instatado á una red de encruci¡aáasmúltiple y acumulati'

nostalgiaincurable

ionouño*; el otro se inmiscuye

y la