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Donde Esta Jesus ( Catecumenos

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Catecumenos
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BUSCANDO LA LUZ

OBJETIVO CATEQUETICO * Planteamiento de la fe como experiencia. * Comunicación primera de la propia experiencia de fe. 1.Una palabra que se cumple El mensaje cristiano anuncia una palabra que se cumple: el hecho de la salvación, la experiencia de la fe. Es decir, la fe como vida y experiencia. Siempre fue así. También hoy lo es. En realidad, la Sagrada Escritura no es un tratado sobre Dios, sino una profunda experiencia de Dios. No nos invita a hablar sobre Dios, sino a escucharle cuando habla, proclamando su gloria y acogiendo su acción. En la Escritura, creer es reconocer y confesar la acción de Dios en medio de los hombres. Por tanto, tener fe no es meramente admitir la existencia de Dios, sino creer que Dios interviene en la historia humana. 2.En cualquier situación humana La acción del Dios vivo, que habla en el fondo de los acontecimientos históricos, se realiza "de muchas maneras" (cf. Heb 1, 1): en cualquier situación humana (personal, social o eclesial) se puede reconocer la acción elocuente de Dios; por lo mismo, en cualquier situación humana, se puede plantear, de hecho, la experiencia de la fe. 3.Tres grandes experiencias Aquí, la experiencia de fe se plantea en relación con tres grandes experiencias humanas, de la mayor amplitud e importancia (DCG 74): el cambio, la búsqueda de la propia identidad, la búsqueda de Dios. Antes o después, en el fondo de cada una de esas experiencias, se planteará la cuestión de la experiencia de fe, centro del mensaje cristiano y, por tanto, del proceso catecumenal. 4.Experiencia de Cristo Esta experiencia de fe no es sólo experiencia genérica de Dios, sino experiencia específica de Cristo. Es fundamental que este punto central del mensaje cristiano sea anunciado claramente desde el principio: se trata de construir sobre la «piedra angular» (Sal 118,22; 1 Co 3,11). 5.El cambio En primer lugar, el cambio. Lo que nosotros percibimos directamente son los cambios. En plural. Y muy diversos: cambios físicos, intelectuales, afectivos, económicos, laborales, políticos, religiosos... Dentro del proceso catecumenal, pretendemos una toma de conciencia de los interrogantes que el cambio provoca y una búsqueda de lo que la experiencia actual de fe puede significar en el fondo de esos cambios. 6.La búsqueda de la propia identidad Hay cambios y cambios. Algunos son tan importantes que repercuten sobre el sentido mismo de la vida y sobre la conciencia de la propia identidad. Con algunos cambios, no sabe uno ciertamente a qué atenerse: ¿ahora qué?, ¿seguirá todo igual?, ¿qué sentido tiene mi vida?, ¿quién soy yo? La búsqueda de la propia identidad es, en el fondo, un problema permanentemente abierto. El hombre debe aceptar y vivir la experiencia de no saber exactamente quién es, si no es a la luz de la experiencia que le constituye como creyente: sólo Cristo es la clave definitiva del misterio humano (GS 22). 7.La búsqueda de Dios En medio de todos los cambios que transforman al mundo y al hombre,

y en medio de todos los procesos que al final dejan abierto el problema de la identidad humana, todas las religiones de la Tierra son, de algún modo, respuesta a la necesidad que el hombre manifiesta en su búsqueda de Dios. En esta búsqueda, Dios aparece como punto de referencia profundamente necesario en la vida del hombre. Será bueno preguntarse: ¿quién es Dios para mi?, ¿tengo yo experiencia de fe?, ¿qué imagen tenemos de Dios? Con ello, se pretende una toma de conciencia de la propia búsqueda de Dios, una revisión del nivel religioso en que cada uno se encuentra, un planteamiento claro de la fe como experiencia (proclamamos una palabra que se cumple). 8.Experiencia personal de fe, insustituible En un asunto vital como es la fe, el hombre ha de comportarse con responsabilidad, de manera consciente y libre. El puede buscar y encontrar iluminación y apoyo en la comunidad cristiana. Nuestra fe es la fe de la Iglesia: somos creyentes en cuanto que somos miembros de la comunidad creyente. El mensaje de fe -las verdades reveladas- ha sido confiado gratuitamente por Cristo a la Iglesia para que lo transmita con fidelidad a lo largo de la historia de los hombres (cf. DV 7). Pero nuestra fe es, al mismo tiempo, personal. El creyente ha de profundizar personalmente los motivos de su opción religiosa. Pero además en la base de esta adhesión de fe hay, sobre todo, una dimensión de conocimiento concreto, existencial, personal: una relación vivida del hombre con Dios. En este sentido puede decirse que la experiencia personal de fe es insustituible. (Sobre la fe, cf. tema 34.) 9.La Palabra de Dios, operante en medio de vosotros Cristo inaugura su predicación proclamando que el Reino de Dios "está en medio de vosotro". Igualmente la Iglesia, cuando continúa su misión, anuncia una Palabra viva y eficaz (Hb 4, 12), no una palabra de hombre, sino la Palabra de Dios que permanece operante en medio de vosotros (1 Ts 2, 13; cf. Is 55, 10-11; Sal 94; Ez 12, 25.28). En último término, el test de la fe que Pablo hace a la comunidad de Corinto no es otro sino el test de la experiencia: "Poneos a la prueba, a ver si os mantenéis en la fe, someteos a examen: ¿no sois capaces de reconocer que Cristo Jesús está entre vosotros?" (2 Co 13, 5). La iniciación catequética a la fe supone no sólo la transmisión de una experiencia, sino también de la propia experiencia de fe. Como dice Pablo Vl: "En el fondo, ¿hay otra forma de comunicar el evangelio que no sea la de transmitir a otro la propia experiencia de fe?" (EN 46). 10.Ser como Dios, pero sin Dios: tentación original del hombre TENTACION-ORIGINAL: Se oye decir frecuentemente: "Yo no necesito de Dios para dar sentido a mi vida". Esta expresión y otras semejantes dejan al descubierto de forma sencilla el hecho mismo de la increencia, manifestado como disociación entre la experiencia de fe y la cuestión del sentido de la vida. Por un lado va la vida, por otro Dios (supuesto que exista). Tal disociación supone como proyecto vital la pretensión profunda de ser como Dios, pero sin Dios. Tarea evangelizadora fundamental será la de desenmascarar, detrás de todo eso, la tentación original del hombre. 11. La experiencia de fe afecta al sentido más profundo de la vida Justamente lo que el proceso de iniciación y maduración en la fe habrá de esclarecer y descubrir es este hecho: que la experiencia de fe termina afectando al sentido más profundo de la vida humana. Esta es la experiencia de Pablo, cuando dice: «Para mí, vivir es Cristo» (Flp 1, 21). Esta es también la fe de Pedro, cuando anuncia: "Bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos" (Hch 4, 12) (ver tema 2).

12.Proceso de liberación personal y colectivo: bajo el signo del éxodo Frente a falsos optimismos, interesados o ingenuos, la experiencia de fe se sitúa siempre dentro de un proceso de liberación personal y colectivo. La experiencia de fe irrumpe en medio de una tierra esclavizada, "en tiniebias" (Mt 4, 16), necesitada de redención. Y aparece como proceso de evangelización que asume y supera situaciones infrahumanas: "Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan, se anuncia a los pobres la Buena Nueva" (Mt 11, 5). Nuestra fe, de Moisés a Cristo, se abre paso en medio de la historia bajo el signo del éxodo. ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 1. BUSCANDO LA LUZ * Caminantes (cambio) 1) ¿Cuáles son en tu opinión los cambios más importantes de tu vida?: -cambios personales (biológicos, afectivos, intelectuales, profesionales); -cambios sociales; -cambios eclesiales. 2) ¿Has llegado a descubrir lo que han significado para ti?, ¿para el país?, ¿para la Iglesia?, ¿para las demás confesiones? 3) ¿Cuál es el cambio que vives ahora? (a nivel personal, social, religioso). 4) ¿Qué ha supuesto (o supone) lo religioso para ti en medio del cambio? 5) ¿Cómo vivimos el cambio los creyentes? Ver FERNANDEZ MARTOS, Cristianos, comunidades e Iglesia ante el cambio. Presentación, esquema, grupos. * ¿Quién soy yo? (busqueda de la propia identidad) 1) Fotopalabra: Cada miembro del grupo elige una o dos fotografías con las que se identifica en este momento. Unos minutos en silencio para la elección. Luego, cada uno va comunicando por qué ha elegido tal foto. ¿Qué significa para él? 2) La crisis de identidad es una de las crisis más profundas en la vida del hombre. ¿Qué experiencias tienes a este respecto? 3) ¿Qué papel ha tenido (o tiene) el cambio en tu crisis de identidad? 4) ¿Qué es el hombre: un mecano, un robot, puro fuego de artificio, un objeto de placer, un animal más, un semidios...? 5) ¿Cuál es el sentido de tu vida? 6) ¿Cuál es, en tu opinión, el sentido del hombre y del mundo? 7) ¿Qué papel ha jugado o juega lo religioso en la búsqueda de tu propia identidad, es decir, en la búsqueda del sentido de tu vida?

* Mi vida de fe (búsqueda de Dios) 1 ) ¿Quién es Dios para ti? 2) ¿Qué imagen tienes de Dios: ausente, terrible, amante? 3) Tener fe no es meramente admitir la existencia de Dios, sino creer que Dios interviene en la historia humana. Tú ¿qué dices?, ¿cuál es tu experiencia? 4) ¿Tienes experiencia de fe ¿estás en situación de búsqueda? 5) 5) En el contexto plural de las religiones (hinduísmo, budismo, islamismo, judaísmo, cristianismo...), tú cómo te sitúas? 6) ¿Todas las religiones son verdaderas?, ¿no lo es ninguna?, ¿dónde está la verdad? 7) ¿Cómo encajas los cambios dentro de la Iglesia? 8) ¿Tiempos de confusión o tiempos de renovación? 9) ¿Qué significa la Biblia para ti?, ¿se te cae de las manos? 10) ¿Dios habla hoy?, ¿qué significa esto?, ¿has escuchado su voz? 11) Profundizar en esto: anunciamos una Palabra viva y eficaz (Heb 4, 12) no una palabra de hombre, sino la Palabra de Dios, que permanece operante en medio de vosotros (1 Ts 2, 13; Is 55, 10-11; Sal 94; Ez 12, 25.28). 12) Ver experiencia de S. Agustin: "Toma y lee" (Las Confesiones, libro Vlll, caps. Xl-XII). Ver DOCUMENTOS 5 1. 13) Palabra de Dios: -¿lo que Dios dijo?; -¿lo que Dios dice?, ¿dice algo distinto?, ¿te lo dice a ti?; -¿lo que Cristo dijo?; -¿Cristo habla hoy?, ¿la Escritura, carné de identidad de Cristo? 14) Celebración: ¿qué supone para mí?: -¿aburrimiento?, -¿cumplimiento legal?, -¿celebración viva que necesito? 15) Comunidad: mi experiencia de Iglesia: -¿tinglado?, -¿Por libre?, -¿descubrimiento de la comunión que produce la experiencia de fe?, -¿Cuerpo de Cristo? 16) Para ti ¿quién es Jesucristo?: -¿un personaje del pasado?, ¿un profeta?; -¿un revolucionario?; -¿aquél sin el cual nada tendría sentido?; -¿alguien que actúa en nuestra vida? 17) El catecumenado, como proceso de iniciación a la experiencia de fe. Exposición y diálogo.

18) El catecumenado, como proceso de integración en la comunidad cristiana. Exposición, y diálogo. 19) De una situación de cristiandad a un pluralismo social y religioso. Exposición, esquema, diálogo. 20) Canción La casa de mi amigo, de R. CANTALAPIEDRA. Tema: de la casa grande a la casa pequeña. Grupos: ¿dónde estamos nosotros? 21) La crisis presente: parroquias, colegios, familias. Ver LOPEZ, J., La historia, tiempo de kerigma. La desmitificación no consciente. En "Pastoral Juvenil", 139-140 (1974), 5-8. 22) Diversas imágenes de Iglesia: una opción. Exposición, esquema, grupos. 23) Entre dos mundos: capitalismo y marxismo. Exposición, esquema, grupos. 24) ¿Creemos en ALGO o creemos en ALGUIEN? Montaje de M. VALMASEDA, ¿Algo o alguien? C. O. E., Madrid . ........................................................................ TEMA 1-1 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA REVISIÓN DEL NIVEL RELIGIOSO: IMAGEN DE DIOS PISTA PARA LA REUNIÓN * ¿Quién es Dios para mí?: 1 No existe. 2 No me preocupa. 3 Un interrogante. 4 Un Dios ausente. 5 Un Dios terrible. 6 Un Dios amante. 7 Dios actúa. 8 Cristo vive hoy. PLAN DE LA REUNION * Introducción. Planteamiento de la cuestión: ¿Quién es Dios para mi? ¿Tengo experiencia de fe? ¿Dónde estamos? * Comunicación de pequeños grupos. * Puesta en común. Diálogo. ........................................................................ TEMA 1-2 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA REVISIÓN DEL NIVEL RELIGIOSO: LA PALABRA PISTA PARA LA REUNIÓN * Escucho la palabra de Dios: 1 Como objeto de estudio.

2 Como palabra viva cumplida en los acontecimientos. 3 Como lluvia que desciende a la tierra, la empapa y la hace germinar (Is 55, 10). 4 Insisto en aquello que despierta o expresa vivencias transparentes. 5 Respeto la iniciativa de Dios, sin forzarla. 6 Como palabra viva y eficaz, penetrante (Hb 4, 12), que pone en juego toda mi personalidad. 7 Como espejo ante el cual aparece mi vida. 8 No la escucho. PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción. Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión. * Pequeño grupo: ¿Cómo escucho la palabra de Dios? * Puesta en común: Lo más importante. * Lectura. Ez 12, 21-28: Comentario en grupo grande. ........................................................................ TEMA 1-3 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERiENCIA REVISIÓN DEL NIVEL RELIGIOSO: LA PALABRA PISTAS PARA LA REUNIÓN * ¿Qué significa para ti la palabra de Dios? - Lo que Dios dijo. - Dios habla hoy. - Lo que Cristo dijo. - Cristo habla hoy. * ¿Qué significa la Biblia para ti? PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción. Planteamiento del problema. Presentación de las pistas. * Comunicación de pequeño grupo. * Puesta en común: Lo más importante. Dialogo. ........................................................................ TEMA 1-4 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA LA EXPERIENCIA DE FE, EXPERIENCIA DE LA PALABRA TOMA Y LEE (S. AGUSTIN) * Crápula. * Insatisfacción, vacío. * Comunicación primera experiencia de fe. * Quiero y no puedo. * ¿Hasta cuándo, Señor...? * Toma y lee. * Rm 13, 13. ACTITUDES DIVERSAS * Magia, juego, manipulación. * Respeto, iniciativa de Dios. Escucha, discernimiento. Acogida, don de Dios.

* Rechazo, racionalismo. PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción. Presentación de la experiencia de San Agustin, tradición viva de la Iglesia. (Ver DOCUMENTOS 5 1) * Diálogo: ¿Tenemos experiencias semejante hoy? ¿Cuál es nuestra actitud ante el hecho de la palabra viva de Dios? ........................................................................ TEMA 1-5 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA EL CATECUMENADO, INICIACIÓN DE LA EXPERIENCIA DE FE PISTA POSIBLE (OTRA) * Comunicación de pequeño grupo: ¿Dónde me sitúo yo dentro del esquema presentado? ¿Cuál es mi reacción tras la exposición? * Puesta en común: Lo más importante. Diálogo. PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción. Presentación del objetivo y plan de la reunion. * Exposición: Presentación del catecumenado como proceso de iniciación en la experiencia de fe (CATECUMENADO 0). * Diálogo. ........................................................................ TEMA 1-6 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA EL CATECUMENADO, INICIACIÓN EN LA COMUNIDAD PISTA POSIBLE (OTRA) * Comunicación de pequeño grupo: ¿Dónde me sitúo yo en relación con el esquema presentado? ¿Cuál es mi reacción tras la exposición? * Puesta en común: Lo más importante. Diálogo. PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción. Presentación del objetivo y plan de la reunión. * Exposición: Presentación del catecumenado como proceso de iniciación en la comunidad cristiana (CATECUMENADO 0). * Diálogo ........................................................................ TEMA 1-7 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA TOMAR CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DEL CATECUMENADO PUNTOS CLAVE 1 España, mayoría católica (comentar cuadros 1 y 2) 2 España, país de misión.

3 La Iglesia invertebrada. 4 El último Constantino. 5 Una Iglesia equívoca. 6 Optar por la comunidad, alternativa eclesial. 7 Catecumenado para bautizados. 8 En país de vieja cristiandad. PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción: Presentación del objetivo, plan de la reunión y documento 0. * Lectura personal del documento. * Puesta en común: Aspectos más importantes. ¿Es necesario el catecumenado? ¿Por qué? ........................................................................ TEMA 1-8 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA LA EXPERIENCIA DE FE, PROCESO DE LIBERACIÓN PISTAS POSIBLES * ¿Me identifico con alguna de estas frases?: 1 Los ciegos ven. 2 Los cojos andan. 3 Los leprosos quedan limpios. 4 Los sordos oyen. 5 Los muertos resucitan. 6 Se anuncia a los pobres la buena nueva. * Estas situaciones infrahumanas ¿son actuales?, ¿nos afectan a nosotros? PLAN DE LA REUNIÓN * Presentación del objetivo, plan de la reunión y pista. * Pequeño grupo: ¿Me identifico con alguna de estas frases? ¿Con ninguna? ¿Situaciones actuales? * Puesta en común: Lo más importante. Lectura de Mt 11, 1-6. Comentario. ........................................................................ TEMA 1-9 OBJETIVO: EVANGELIZACIÓN PRIMERA PLANTEAMIENTO DE LA FE COMO EXPERIENCIA TOMA DE CONCIENCIA: MOTIVACIONES ANTE EL CATECUMENADO PISTA PARA LA REUNIÓN 1 Tener experiencia de fe. 2 Reconocer a Jesús como Señor. 3 Descubrir la justicia del Evangelio. 4 Confesar toda la fe de la Iglesia. 5 Vivir comunitariamente. 6 Transmitir la experiencia de fe. 7 Descubrir la celebración viva de la fe. 8 Comprometerme en la causa de Jesús.

PLAN DE LA REUNIÓN * Introducción: Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión. * Comunicación de pequeño grupo: ¿Por qué necesito yo el catecumenado? Motivaciones más importantes. (Ver pista para la reunión.) * Puesta en común. Diálogo. CRISTO VIVE ¡CONVERTIOS!

OBJETIVO CATEQUETICO * Comunicación primera de la propia experiencia de fe: -Cristo resucitado, sentido de la vida. -Es preciso volverse a El (conversion). 24. El sentido de la vida no lo encontramos en superficie V/SENTIDO: Estamos profundamente convencidos de que la vida tiene un sentido. Pero al mismo tiempo cambiamos muchas veces de opinión sobre este sentido. El sentido hondo de la vida no lo encontramos en la superficie de las cosas. 25. Noticia no esperada: los ídolos caen IDOLOS/QUE-SON: Puede ocurrir que un día descubramos con sorpresa que aquellas cosas en que nosotros poníamos toda nuestra confianza se nos vienen abajo. A esas cosas la Escritura las llama ídolos, falsas imágenes de Dios, dioses falsos. Los ídolos son creación del egoísmo humano, en los que el hombre pretende encontrar equivocadamente la respuesta del sentido de la vida (dinero, poder, sexo). Todos estos ídolos están destinados a caer. 26. Al descubierto las ilusiones que ocultan la verdadera situación Al denunciar la caída de los ídolos, la Escritura no pretende dar una mala noticia, sino poner al descubierto todas las ilusiones, que perjudican al hombre y le ocultan su verdadera situación: la necesidad que tiene de ponerse delante de Dios, porque sólo Dios puede salvar su vida, dándola plenitud y verdadero sentido. 27. No hay salvación más que en Jesucristo Por consiguiente, no hay ninguna realidad humana en la que el hombre pueda salvarse. La verdadera salvación no es del orden de lo meramente humano. Toda esperanza puesta en realidades mundanas acaba por defraudarnos. La esperanza que no falla está fuera de nuestro alcance, nos es dada; es una esperanza gratuita, regalada. El fundamento y meta de la esperanza de salvación humana se llama Cristo, Cristo resucitado: «Bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos» (Hch 4, 12). 28. Obra de Dios que no creeréis aunque os la cuenten Sólo en el nombre de Cristo Resucitado podemos vivir sin idolos. Y con esperanza. "Por tanto, sabedlo bien, hermanos, se os anuncia el perdón de los pecados por medio de él, y que todo el que crea queda justificado por su medio de todo lo que no pudisteis ser justificados por la ley de Moisés. Cuidado con que os suceda lo que dicen los Profetas: Mirad, burlones, desmayaos de espanto, porque en vuestros días haré una obra tal que si os la cuentan no la creeréis» (Hch 13, 38-41). 29. No busquéis entre los muertos al que vive: Cristo ha resucitado Cristo ha resucitado, Cristo es el Señor. Las reacciones primarias ante el acontecimiento son de asombro, sorpresa, duda, incredulidad (Lc 24, 11.12.16.21.37.41; Hch 2, 13.15). Pero por encima de todos estos

sentimientos se impone una convicción más fuerte: "¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aqui. Ha resucitado" (Lc 24, 5-6). 30. Jesús es el Señor San Pablo dice: "Os recuerdo ahora, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados... Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras.... que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce" (1 Co 15, 1-5; cf. Rm 10, 9; Lc 24, 34). Esta predicación es hecha por los Apóstoles no sólo como notificación de un hecho histórico, sino sobre todo como proclamación del acontecimiento salvador de Dios en favor de los hombres. Este Jesús, que por nosotros murió y que ha resucitado, es reconocido como Señor. El día de Pentecostés decía San Pedro: "Dios resucitó a este Jesús y todos nosotros somos testigos... Por lo tanto, todo Israel esté cierto de que al mismo Jesús, a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha constituido Señor y Mesías" (Hch 2, 32. 36). Según el testimonio de los Apóstoles, los acontecimientos posteriores a la Pascua manifiestan a Jesús como Señor de la historia, esto es, como Dios. Los Apóstoles proclaman acerca de Jesús de Nazaret lo que los judíos proclamaban de Dios: es el Señor (cf. Jn 21, 7). 31. "Habiendo sido muerto, he aquí que vivo para siempre" El Apocalipsis de San Juan pone en labios de Jesús resucitado estas palabras: «Yo soy el Alfa y la Omega, el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin)) (Ap 22, 13; 1, 8; 21, 6). «Al verla -dice el autor-, caí a sus pies como muerto. El puso la mano derecha sobre mí y dijo: No temas: Yo soy el Primero y el Ultimo, yo soy el que vive. Estaba muerto, Y ya ves, vivo por los siglos de los siglos)) (Ap 1, 17-18). Cristo es el Señor de los que viven y de los que mueren: «Para esto murió y resucitó Cristo: para ser Señor de vivos y muertos» (Rm 14, 9). Nosotros somos, pues, contemporáneos de Cristo. En adelante, vivir para Dios es vivir para Cristo: "ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para si mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos, morimos para el Señor" (Rm 14, 7-8). Unidos por la fe a Cristo resucitado, los primeros discipulos dieron testimonio de que Jesús vive. 32 ¿No reconocéis que Cristo está en vosotros? Cristo ha resucitado, Cristo es el Señor. Nosotros podemos reconocer, por la fe, en nuestra propia vida el "señorío", el dominio, el poder de Jesús Resucitado, como los primitivos creyentes, como los creyentes de nuestro tiempo. Es el Señor y lo manifiesta. Puedes ser testigo tú mismo. A cualquiera de nosotros puede ir dirigida esta pregunta de Pablo: "Poneos a la prueba, a ver si os mantenéis en la fe, someteos a examen; ¿no sois capaces de reconocer que Cristo Jesús está entre vosotros?" (2 Co 13, 5). Los cristianos podemos ser "testigos" enraizándonos en la fe que nos han transmitido los primeros testigos y participando en los misterios sacramentales de salvación que ellos nos han legado: los creyentes alcanzan su seguridad acudiendo a la doctrina de los Apóstoles y a la fracción del pan que acontecen en el seno de la comunidad fraterna que es comunidad de oración (cf. Hch 2, 42). 33. Señorío de Cristo y conversión del hombre: aspectos inseparables del acontecimiento cristiano El gran acontecimiento cristiano reúne dos elementos inseparables. No siempre caemos en la cuenta de la profunda relación de ambos. Esos dos elementos son: 1) Cristo vive a pesar de la muerte y ha sido constituido Señor de todo, Señor de la Historia, y en esta Historia interviene eficazmente. 2) La aceptación por la fe de este acontecimiento

lleva consigo la propia conversión. 34. Juan Bautista, Jesús, Pedro, Pablo... destacan ambos aspectos De hecho, no obstante la diversidad de los tiempos, de los lugares y de los auditorios, las predicaciones de Juan Bautista, de Jesús, de Pedro o de Pablo ofrecen todas un mismo esquema y una misma orientación: Anunciar el acontecimiento y llamar a la conversión (cf. Mt 3, 2; 4, 17; Hch 2, 36.38; 3, 15.19; 5, 31; 10, 40-43; 13, 30.38-39). 35. Sin conversión no llega a nosotros el Reino de Dios El hombre pecador está alejado de la presencia de Dios. Dios no puede acercarse al hombre para reinar en él, si el hombre no se vuelve a El, se convierte a El. En esta conversión está en juego toda su vida. 36. Una conversión gratuita, signo de la presencia del Reino de Dios La conversión del hombre es una obra de iniciativa gratuita y amorosa de Dios. Por esto su anuncio es buena e inaudita noticia. El hombre, en efecto, está sometido a señores demasiado poderosos como para que pueda cambiar por sí mismo. Cuando el hombre se convierte y cambia, entonces es que el Reino de Dios ha aparecido en medio de nosotros. La fuerza de Dios se manifiesta en contraste con la debilidad del hombre. 37. Señorío del hombre y experiencia bíblica: la experiencia bíblica conduce al encuentro de Cristo Hay que evitar el examinar de modo abstracto tanto la conversión propia como la presencia de Cristo en la historia. Es necesario descubrir estas realidades de manera muy concreta. A través de la significación de las grandes experiencias bíblicas, que son realidades concretas, el discipulo de Jesucristo entiende vitalmente los caminos de su conversión y de su encuentro con Dios en Cristo. Cuando los acontecimientos y las palabras de la Sagrada Escritura son proclamados y ahondados en el seno de la comunidad, el creyente avanza en su camino de descubrimiento del Señor. La Escritura vivida conduce a Cristo, da testimonio de El (Jn 5, 39). 38. La vida de fe, encuentro con Cristo en la trama de la vida cotidiana El hombre que se convierte, se vuelve a Dios con la totalidad de su vivir humano. Orienta hacia Dios sus deseos, sus proyectos, su experiencia humana. El cristiano que permanece fiel a Jesucristo, vive su vida de relación con Dios en Jesucristo en la trama misma de la vida cotidiana (cf. 1 Co 10, 31; 1 P 4, 10-11; Col 3, 17; Flp 2, 3-4). El cristiano ha de seguir a Cristo en el modo como El vivió la existencia ordinaria de los hombres (cf. Pablo Vl, EN 29, 31, 35, 47). 39. Vida de fe y experiencia humana El cristiano, cuando actúa como creyente, lleva una vida que en muchos aspectos es semejante a la de los demás hombres: trabajo, esfuerzo, reflexión, diálogo, amistad, cooperación, lucha, etc. Esta vida es también, al mismo tiempo, una experiencia de fe. No en el sentido de que la realidad de Dios pueda ser percibida directamente por nosotros. La realidad de Dios no puede ser percibida directamente en nuestra actual condición, pero sí podemos entrar en contacto con Dios a través de signos. Como dice San Pablo, ahora vemos como en un espejo, todavía no vemos cara a cara (cf. 1 Co 13, 12). No obstante, la vida de fe es, en un grado mayor o menor, una vida de relación consciente, plenamente humana, con Dios Padre por medio de Jesucristo. En este sentido, hablamos de "experiencia de fe". Esta actitud de fe viva, consciente, del hombre que trabaja, que lucha,

que dialoga, que hace el bien, etc., proviene de la acción oculta del Espíritu Santo en el corazón del hombre y de la libre cooperación del hombre en el seno de la comunidad creyente que es la Iglesia. Esta existencia humana vivida desde la fe no se reduce a situaciones extraordinarias o excepcionales (cf. LG 41, 34, 35; cf. DCG 26, 33, 34, 72, 74, 75). 40. El Hijo de Dios "ilumina a todo hombre" (Jn 1, 9) Cuando presentamos a los demás el mensaje evangélico no podemos olvidar que Dios creador y salvador ha sembrado ya en el corazón de los hombres sentimientos, actitudes, valores, reflexiones, experiencias que les preparan para el encuentro con Cristo en la fe (cf. LG 16 y 17; Pablo Vl, EN 53, 55, 70). El Espíritu Santo actúa ya en el alma de los que jamás han oído hablar de Cristo, y sobre todo en la de aquéllos que están especialmente vinculados con Cristo por el bautismo. No podemos "deducir" la revelación divina de la experiencia humana, nuestra o ajena. Pero, a la luz de la revelación divina que la Iglesia proclama, sí podemos y debemos reconocer la acción de Dios en la vida de los hombres. Iluminado por la fe, el discípulo de Cristo sabe que el Hijo de Dios ilumina a todo hombre (Jn 1, 9). 41.Dios continúa hablando al hombre de hoy El encuentro con Cristo en la fe de la Iglesia es fruto de la acción del Espíritu Santo que, mediante el testimonio de fe de los cristianos y la proclamación de la palabra de Dios, continúa suscitando hoy en el corazón de los hombres actitudes de fe y de amor semejantes a las que nos muestran el Antiguo y el Nuevo Testamento. Para describir este encuentro con Cristo por la fe podemos recurrir a la experiencia de fe que nos ofrece la Sagrada Escritura. Para nosotros, miembros de la Iglesia en el siglo XX, los acontecimientos y palabras de la Sagrada Escritura no se refieren sólo al pasado. Dios, que se comunicó a sus amigos y a su pueblo en el Antiguo y en el Nuevo Testamento a través de unos determinados acontecimientos y experiencias, se sigue comunicando hoy -el mismo Dios- a través de nuestras experiencias humanas actuales cuando éstas son vividas desde la fe, o bajo la acción iluminadora del Espíritu Santo (cf. GS 11; DV 8). Después de constituida definitivamente la revelación divina -concluye con la muerte del último apóstol- no hay que esperar ya una nueva revelación pública de Dios al hombre. Pero Dios continúa habiando al hombre, por medio de la Iglesia (proclamación de la Palabra de Dios, testimonio de fe y de caridad, etc.) y en el corazón de cada hombre, a través de la experiencia humana actual, de cada uno o de la comunidad humana, interpretada la experiencia a la luz de la fe (cf. GS 11 y DV 8; sobre la relación entre Biblia y Tradición, cf. tema 43). 42. Las Escrituras dan testimonio de Cristo Hoy, como ayer, el hombre, en su itinerario hacia Dios, vive en situaciones de éxodo, de tentación, de desierto, etc. Este encuentro del hombre con Dios en la fe de la Iglesia, a través de la experiencia humana actual, guarda analogía y está en continuidad con la experiencia de fe del Antiguo y del Nuevo Testamento. Cuando nos encontramos con Cristo nos situamos en el itinerario de fe del pueblo de la Antigua Alianza, continuando en el pueblo de la Nueva Alianza que es la Iglesia. La reflexión cristiana sobre las experiencias de fe del Antiguo y del Nuevo Testamento, siempre en relación con nuestra experiencia humana actual, nos permiten un encuentro de fe más consciente con Cristo-Jesús como clave de la historia de salvación: "Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna: pues ellas están dando testimonio de mí" -dice Jesús- (Jn 5, 39; cf. Lc 24, 27; DV 14-17). Las grandes experiencias bíblicas conducen a El, dan testimonio de El. Vamos, pues, al encuentro

de Cristo por los caminos del Dios vivo. 43. Desde la fe de la Iglesia El cristiano, al tratar de comprender hoy su vida de fe, o el itinerario del encuentro del hombre con Cristo, en la experiencia humana actual, lo ha de hacer desde la fe de la Iglesia en Cristo Jesús. A veces se trata de una fe implícita que es necesario explicitar. El creyente, porque conoce ya a Jesucristo, por la palabra de los Apóstoles, trasmitida por la Iglesia, sabe a la luz de esta fe, que cuando el hombre se encuentra con los que anuncian la palabra de Dios, se encuentra con Cristo; que cuando realiza obras de amor con los pobres se encuentra con Cristo; que cuando padece persecución por la justicia con paciencia evangélica, está en el camino de Cristo... Pero sobre todo sabe que el encuentro con Cristo se realiza en la Iglesia. Cristo está presente en la proclamación de la palabra, en la vida de la Iglesia, y de modo del todo singular en la Eucaristía. Los demás caminos para el encuentro con Jesús, el Señor, no tienen sentido sin la Iglesia, cuerpo de Cristo y pueblo de Dios. 44. Itinerarios del encuentro con Cristo Vamos a tratar a continuación de algunos de estos itinerarios del encuentro del hombre con Cristo. Se podría haber tratado de algunos otros. Pero los que aquí se indican son suficientes. No hablamos en estas páginas que siguen propiamente del encuentro «sacramental» con Cristo, -aunque se alude brevemente a la Eucaristía-, sino sobre todo del encuentro con Cristo por la fe. Por esto, las expresiones "Cristo está presente en los pobres" y otras semejantes no deben entenderse en un sentido "localista", aunque siempre hagan referencia a una relación real del hombre creyente con Cristo-Jesús. 45. Las grandes experiencias bíblicas Las grandes experiencias bíblicas que vamos a considerar son estas: * Alianza: Encontramos a Cristo, donde los hombres reconocen a Dios, donde los hombres se respetan y se aman. * Exodo: Cristo está donde el hombre es liberado de los ídolos y poderes que le asedian y esclavizan. * Desierto: Cristo está donde los hombres experimentan las dificultades de la liberación. * Tentación: Nos encontramos con Cristo, cuando en las encrucijadas de la vida aceptamos la llamada de Dios. * Pobreza: Encontramos a Cristo en los pobres; en ellos quiere ser servido. * Profecía: Cristo está en los profetas enviados por Dios: En los que llevan su palabra. Encontramos a Cristo cuando cumplimos la Palabra de Dios. * Actitud de Siervo: Nos encontramos con Cristo cuando hacemos nuestra su actitud de Siervo de Yahvé, el camino de los justos injustamente perseguidos. * Iglesia: Cristo está en medio de los que se reúnen en su nombre. * Alegría: Encontramos a Cristo en la paz, en la alegría; una paz que el mundo no puede dar, una alegria que nadie nos puede quitar. ........................................................................

PISTAS PARA LAS REUNIONES 1) Estamos profundamente convencidos de que la vida tiene un sentido. Pero al mismo tiempo cambiamos muchas veces de opinión sobre lo que constituye el sentido de la misma. Poner en común, al nivel que cada uno quiera, las veces en que ha cambiado de opinión sobre el sentido concreto de su vida. 2) Hay quienes dicen: "yo puedo dar sentido a mi vida, prescindiendo de Dios". ¿Tú, qué dices? 3) Leer y comentar Génesis 3: la pretensión original del hombre, ser como Dios prescindiendo de Dios (ver tema 24). Se trata de reconocer como actual la tentación original del hombre. 4) La fe "nos libera de la ilusión, enraizada en el pecado, de creer que podemos fundar nuestra existencia personal en virtud de nuestra propia decisión" (R. BULTMANN, Jesucristo y mitología, Ed. Ariel. Esplugues de Llobregat, Barcelona, 1970, p. 106). ¿Es esto así? 5) Los ídolos son creación del egoísmo humano en los que el hombre pretende encontrar equivocadamente el sentido de su vida (dinero, poder, sexo...). No es fácil reconocer los propios ídolos. Puede ayudarnos esta pregunta: ¿qué es lo que buscamos por encima de todo? 6) «El descubrimiento que se impone al psicoterapeuta en presencia de sus enfermos neuróticos es éste: casi todos estos enfermos sufren de la pérdida del sentido de la existencia en general y de la suya en particular. Su mayor sufrimiento consiste, pues, en que, a causa de la pérdida del sentido de su existencia y a causa de la desvalorización de la existencia en todos sus dominios, se ven imposibilitados de arraigar verdaderamente, es decir, sin sentirse amenazados, tanto en el mundo como en la sociedad, en la profesión o en su papel sexual, así como en sí mismos. El estado de necesidad psíquico de la neurosis existencial penetra más hondo en el interior del hombre que otros y debe entenderse como la repercusión de un secreto nihilismo de la personalidad; así, hace su aparición una nueva forma de mal, el mal del desgarramiento existencial que divide la personalidad en una voluntad de determinación de su último destino y una voluntad contraria de fuerza análoga: "no quiero ser el que soy"; por lo general, esta formulación no se expresa, pero se mueve en el fondo oscuro del hombre. La pregunta latente en muchos hombres que no pueden componérselas con una existencia que ha perdido el sentido para ellos es precisamente: "¿cómo puedo arreglarme en la existencia sin un sentido? (cf. VON GEBSATTEL, Imago hominis, Ed. Gredos, Madrid, 1969, pp. 37, 72. 7):MARXISMO/V-SENTIDO:Adam Schaff, uno de los hombres más representativos del humanismo marxista, viene a decir que "el marxismo no debe ser concebido en términos de felicidad; al marxismo sólo se le puede pedir una liberación sociopolítica, una liberación de la opresión cristalizada en las estructuras sociales. La felicidad es un asunto puramente subjetivo y que escapa a toda pretensión científica, pero exige que haya desaparecido todo resto de explotación y dominación. Y a esto precisamente atiende el marxismo". El mismo Adam Schaff confiesa que los jóvenes se le acercan preguntando por el sentido de la vida y que el marxismo no tiene respuesta para este interrogante fundamental. (BELDA-ALBERDI, Marxismo y cristianismo II, CEASO, Madrid, 1973, p. 108). Comentario en grupo: ¿el Evangelio debe

ser concebido en términos de felicidad? 8) Comentar en grupo: "Bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos" (Hch 4, 12). 9) Cristo ha resucitado, Cristo es el Señor. Las reacciones primarias ante el acontecimiento son de asombro, sorpresa, duda, incredulidad (Lc 24, 11. 12. 16. 21. 37. 41; Hch 2, 13. 15). Pero por encima de todos estos sentimientos se impone una convicción más fuerte: "¿por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí. Ha resucitado" (Lc 24, 5-6). ¿Qué significa todo esto para nosotros? 10) Nosotros podemos reconocer en nuesta propia vida el señorío, el dominio, el poder de Jesús resucitado como los primeros creyentes, como los creyentes de nuestro tiempo. Es el Señor y lo manifiesta. Puedes ser testigo tú mismo. A cualquiera de nosotros puede ir dirigida la pregunta de Pablo: "Poneos a la prueba a ver si os mantenéis en la fe, someteos a examen; ¿no sois capaces de reconocer que Cristo Jesús está entre vosotros?" (2 Co 13, 5). Comentar en grupo. 11) Poner en común (si he llegado): ¿Cómo he llegado a reconocer a Jesús como Señor? 12) ¿Qué definición de fe responde más a tu experiencia: «fe es creer lo que no vimos» o "fe es llegar a ver lo que es increíble"? Comentar el pasaje de Pablo: "... en vuestros días voy a realizar una obra que no creeréis aunque os la cuenten" (Hch 13, 41). 13) Con el reconocimiento de Jesús como Señor, la conversión es parte integrante de la experiencia de fe. No obstante la diversidad de tiempos, lugares y auditorios, las predicaciones de Juan Bautista, Jesús, Pedro o Pablo ofrecen todas un mismo esquema y una misma orientación: anuncian la acción de Dios y llaman a la conversión. Ver y comentar alguno de estos pasajes: Mt 3, 2; 4, 17; Hch 2, 36.38; 3, 15.19; 5, 31; 10, 40-43; 13, 30. 38-39. 14) ¿Puede el hombre cambiar? ¿Has cambiado tú alguna vez? Comentar el pasaje de Jesús y Nicodemo (Jn 3, 1-21). Ver tema 33, 141-142. 15) CV/CATECUMENADO: Conversión primera, conversión segunda y conversión continua: ver su distinción en el tema 22, 2. 16) Conversión inicial y conversión fundamental: ver tema 33, 150-151. Ver ME 2, pp. 219-221. Ver ICA, Doc. 2. 17) Profundizar en la conversión como proceso de la sed al agua de la vida (Jn 4), de la ceguera a la luz (Jn 9), de la muerte a la vida (Jn 11). Ver tema 22, 5-7. 18) Conversión inicial y justificación total. El caso del paralítico. Ver ME 2, p. 220. 19) La conversión como vuelta profunda a Dios: con todo el corazón. Ver tema 22, 10. 20) La conversión como vuelta profunda a Cristo. Desde Cristo, convertirse es convertirse a Cristo. Ver tema 33, 147. La conversión es seguimiento de Cristo: "ven y sigueme". Ver Mt 4, 18-22 y paralelos.

21) La conversión como descubrimiento de los valores de Evangelio: Mt 5, las bienaventuranzas, diseño del hombre nuevo. Visión de conjunto de los temas 34-41. 22) La conversión y las dimensiones del hombre nuevo: dimensión moral, dimensión comunitaria y dimensión litúrgica. Ver tema 34, 44-46. Ver ME 2, p. 225. 23) Conversión y experiencias bíblicas. Vamos al encuentro de Cristo por los caminos del Dios vivo. Ver tema 2, 37. 42. 44. 45. Ver ME 2, pp. 167-168 ss. Visión de conjunto de los temas 3-11. 24) La evangelización en la Iglesia primitiva. Informalidad y libertad. Constantes: objetivo, tiempo y proceso, esquemas de evangelización. Su significado hoy. Exposición y diálogo. Ver ICA, Doc. 2. 25) Perdón, amnistía, justificación: parte de la Buena Noticia del Evangelio. Ver Hch 2, 38; 13, 38-39; Lc 24, 47. 26) Complejo de culpabilidad, culpa real e imagen de Dios. Ver tema 23; ver tema 19. 27) Experiencia de fe y juicio de Dios. El juicio de Dios comienza ahora. No pesa condena alguna sobre los que están en Cristo Jesús (Rm 8, 1). Ver tema 71. 28) Impotencia de la naturaleza y de la ley para justificar a los hombres. Función de la ley: Rm 3, 20; Ga 3, 24. Necesidad de la gracia: Jn 15, 5. Ver tema 35, 3-5. La moral del cristiano, fruto de la gracia. Ver tema 35, 2 CRISTO ESTA DONDE LOS HOMBRES SE RESPETAN Y SE AMAN (ALIANZA) OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica vivir en situación de Alianza. * Quien vive en Alianza está en el camino que conduce hacia Cristo. 46. Todo hombre necesita amar y ser amado La alianza no es sólo una experiencia biblica, sino que corresponde también a la experiencia social. Los hombres, en efecto, se ligan entre sí con pactos y contratos, acuerdos entre grupos o individuos que quieren prestarse ayuda: alianzas de paz, hermandad, amistad, matrimonio. Expresan la necesidad que el hombre tiene de estar con otros. El hombre no puede vivir solo. Necesita amar y ser amado. Necesita de los demás. 47. Vivir en Alianza significa amar Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, la palabra Alianza sirve para definir las relaciones de Dios y de los hombres. Para que aparezca su contenido es necesario hablar de filiación, hermandad, solidaridad, fidelidad, unidad, amor. La experiencia religiosa de la Alianza implica todo esto. 48. Amar es salir de sí, entrar en comunión La Alianza, como el amor que significa, hace siempre referencia a otro. Significa el amor de Dios a los hombres, el amor de los hombres a Dios y el amor de los hombres entre sí. La unidad en el amor hace pareja humana, grupo, comunidad, pueblo.

49. El amor de Dios va por delante de nosotros Alianza significa primero el amor de Dios a los hombres: "EI nos amó primero" (1 Jn 4, 19). Cuando Abraham sale de Ur de Caldea, nace una nueva religión, la religión de la Alianza; Abrahan comienza a experimentar que Dios no está ausente en la historia de los hombres: "Dios es amor" (1 Jn 4, 8). En adelante, esta fe significará no ya sólo el admitir la existencia de Dios, sino creer que Dios está presente y actúa de modo personal y amoroso en la historia humana. Tanto en Israel como en la Iglesia esta experiencia fundamental de la religión bíblica se expresará ordinariamente con la siguiente fórmula: estar con (Ex 3, 14; Mt 28, 20; Jn 14, 20). Alianza es, por tanto, presencia eficaz y fiel de Dios. 50. Amor a Dios, amor al prójimo: moral de Alianza Alianza significa también el amor de los hombres a Dios y el amor de los hombres entre sí. Una de las principales expresiones de las exigencias de la Alianza es el Decálogo. El mensaje profundo del Decálogo es que la vida humana no puede desarrollarse como tal fuera del amor. El Decálogo es expresión de una moral de Alianza, una moral comunitaria que Jesús resumirá en dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al prójimo. "De estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas" (Mt 22, 40). 51. Amarás a Dios con todo tu corazón: primero y principal mandamiento El amor a Dios es el primero y principal mandamiento. Como se dice en el libro del Deuteronomio: «Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es solamente uno. Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas. Las palabras que hoy te digo quedarán en tu memoria, se las repetirás a tus hijos y hablarás de ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado; las atarás a tu muñeca como un signo, serán en tu frente una señal; las escribirás en las jambas de tu casa y en tus portales» (/Dt/06/04-09). Todo buen judío recuerda estas palabras a diario, y el cristiano continúa manteniendo esta creencia fundamental. 52.FE/IDOLATRIA:Idolatría, pecado contra la Alianza Mandamiento no fácil, pues, ¿qué es lo que el hombre ama con todo su corazón? Sea lo que sea, eso es su dios. Por ello, lo opuesto a la fe es la idolatría. La Biblia es, en cierto sentido, la historia de un pueblo que ha de abandonar sus ídolos. Esta historia comienza con Abraham, que "servía a otros dioses" (Jos 24, 2 ss.; Jdt 5, 6 ss.), antes de conocer a Yahvé. La idolatría es, en el fondo, un pecado contra la Alianza. Romper con los ídolos es la otra cara del mayor de los mandamientos: «No seguiréis a dioses extranjeros, dioses de los pueblos vecinos. Porque el Señor tu Dios es un Dios celoso en medio de ti» (Dt 6, 14). 53. En lucha contra los ídolos, tarea permanente La ruptura con los ídolos no es cosa hecha de una vez por todas, sino una tarea permanente. La idolatría renace siempre bajo diferentes formas: en cuanto el hombre deja de amar a Dios se convierte en esclavo de las realidades creadas: dinero (Mt 6, 24), vino (Tt 2, 3), voluntad de dominar al prójimo (Col 3 4; Ef 5, 5), poder político (Ap 13, 8), placer, envidia y odio (Rm 6, 19; Tt 3, 3); incluso la observancia material de la ley (Ga 4, 8 ss.) se convierte en ídolo. 54. Injusticia social La idolatría viene a ser una realidad sumamente concreta, pues todo esto es engendrado por el abandono de Yahvé: violencias, rapiñas, juicios inicuos, mentiras, adulterios, impurezas, perjurios, homicidios,

usura, derechos atropellados; en una palabra, toda clase de desórdenes sociales. Así lo había percibido el profeta Oseas: «No hay verdad, ni misericordia, ni respeto a Dios, sino perjurio, mentira, asesinato, robo, adulterio, vengando sangre con sangre» (4, 2). 55. «Amarás al prójimo como a ti mismo» (Lv 19, 18) La lección es capital: quien pretende construirse a sí mismo, independientemente de Dios, lo hará ordinariamente a expensas de otros, particularmente de los pequeños y los débiles. El pecado contra Dios se concreta en pecados contra el prójimo. Por ello, dice Cristo, el segundo mandamiento es semejante al primero (Mt 22, 39); y por ello, el segundo mandamiento condensa también toda la ley y los Profetas (Mt 7, 12; Ga 5, 14). El amor es "la ley en su plenitud" (Rm 13, 10). 56. Una virtud sin amor, virtud inútil Los maestros espirituales y los psicólogos han señalado la existencia de virtudes falsas y virtudes verdaderas. Algunos hombres practican aparentemente el sacrificio y la austeridad, respetan escrupulosamente los imperativos de la ley moral tal como ellos la conciben, evidencian "virtudes" admirables, pero son, de hecho, y en el fondo de sí mismos, seres áridos como plantas por las que no pasa la savia. No hay vida en ellos. No aman. En realidad, bajo la máscara de la virtud desarrollan un desprecio de los demás y de la vida. 57. Un "samaritano" puede cumplir realmente la Alianza La parábola del buen samaritano (Lc 10, 30-37) no sólo responde a la pregunta escéptica del legista sobre «¿quién es mi prójimo?» (10, 29), sino que pone de manifiesto la profunda paradoja de una virtud sin amor: el cumplimiento riguroso, pero material, de la ley no ha servido al sacerdote y al levita para comprender que el sentido más profundo de esa ley es el amor. El contraste es evidente, porque pasa por allí un samaritano, un hombre despreciado como heterodoxo de la religión judaica, y -sin los rodeos del "virtuoso" de oficio, sencillamente- sintió compasión del herido y realmente fue el guarda de su hermano. El samaritano vivió la Alianza, porque en el momento justo respondió a la pregunta que Dios hace a todo hombre: ¿Dónde está tu hermano?» (Gn 4, 9). 58.Sin amor, de nada sirve el resto San Pablo señala enérgicamente la inutilidad de las obras humanas si falta el verdadero fondo de la Alianza, el amor: «Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber; podría yo tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aún dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve» (1 Co 13, 1-3). Las características de este amor son descritas por Pablo a continuación: «El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin limites, aguanta sin límites» (1 Cor 13, 48). 59. Es imposible amar a Dios y aborrecer al hermano Se engañaría, por tanto, a sí mismo el que descuidase el segundo mandamiento a causa del primero. «Si alguno dice: "Amo a Dios" y aborrece a su hermano, es un mentiroso, pues quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de El este mandamiento: quien ama a Dios, ama también a su hermano» (1 Jn 4, 20-21).

60. El amor fraterno conduce al pleno reconocimiento de Cristo Dios es siempre fiel. Su fidelidad es anunciada de edad en edad (Sal 88, 2). Su palabra no falla (Rm 9, 6). Israel, en cambio, con toda la humanidad, quebranta muchas veces la alianza de amor que Cristo ha comenzado con el hombre. En Cristo, no obstante, se inicia un nuevo pueblo de Dios, una alianza nueva y definitiva entre Dios y los hombres. Cristo es la realización plena del misterio de amor de Dios a los hombres y la respuesta perfecta del amor de los hombres a Dios. Todos somos llamados a asociarnos al misterio de Cristo por la fe, el bautismo, la eucaristía y la caridad fraterna. Unidos a Cristo y, en El, al Padre, nos amamos unos a otros con un amor que es fruto del Espíritu Santo. El auténtico amor fraterno es ya una participación en el misterio de la Nueva Alianza (Mt 25, 31 ss.). Bajo el impulso del Espíritu, el amor fraterno conduce al pleno reconocimiento de Cristo como Señor y Salvador, presente en la Iglesia. 61. Cristo está donde los hombres se respetan y se aman Dice el evangelio que habrá sorpresas cuando el Hijo del Hombre se siente en su trono para juzgar la historia de los hombres: «Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el rey les dirá: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con unos de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 37-40). Aun sin ser conscientes de que se lo hacen a El mismo, a El mismo se lo hacen: Cristo está donde los hombres se respetan y se aman. 62. La Eucaristía, sacramento de la Nueva Alianza, realizada en Cristo La alianza de Dios con los hombres, realizada en la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, se perpetúa en los sacramentos de la Iglesia y, de modo del todo singular, en el sacramento de la Eucaristía. La acción y presencia de Jesucristo a través de los signos sacramentales tiene unas características especiales. Estos signos sacramentales no sólo significan sino que realizan de manera efectiva, por la acción de Cristo, la santificación del hombre: «la Iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo cuanto a él se refiere en toda la Escritura (Lc 24, 27), celebrando la Eucaristía, en la cual "se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte" y dando gracias al mismo tiempo a Dios por el don inefable (2 Co 9, 15) en Cristo Jesús, para alabar su gloria (Ef 1, 12) por la fuerza del Espíritu Santo». "Para realizar una obra tan grande, Cristo está siempre presente en su Iglesia, sobre todo en la acción litúrgica. Está presente en el sacrificio de la Misa, sea en la persona del ministro "ofreciendo ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreció en la cruz", sea sobre todo bajo las especies eucarísticas. Está presente con su virtud en los sacramentos...» (SC 6 y 7; sobre la presencia sacramental de Cristo, cf. temas 52-59; sobre la Eucaristía, en concreto. cf. tema 55). ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 03. ALIANZA 1) ¿Qué relación tienes con Dios? ¿Cómo la expresarías? 2) ¿Qué relación tiene Dios contigo? ¿Podrías expresarla? 3) ¿Qué relación llevamos con los otros (familia, trabajo, política, religión...)?

4) ¿Qué tipo de relación vivimos dentro del grupo? 5) Amar primero, amar de balde, amar sin fronteras: así ama Dios. ¿Cómo amamos nosotros? 6) Amor a Dios y amor al prójimo: "de estos dos mandamientos penden toda la ley y los profetas" (Mt 22, 40). ¿Ponemos el acento en alguno de ellos? Puede servir la pregunta: ¿qué busco por encima de todo?, ¿cuál es mi supremo interés? 7) Dimensión social y política del amor: ¿cuáles son mis solidaridades en la vida?, ¿qué renta per cápita tienen mis amigos? 8) El amor a Dios es el primero y principal mandamiento. Comentario en grupo de Dt 6, 4-9. Ver Mt 6, 33. 9) El segundo mandamiento es semejante al primero. Comentar en grupo Mt 22, 39; 7, 12; Ga 5, 14; Rm 13, 10; 1 Jn 4, 20-1. 10) Una virtud sin amor, virtud inútil. Comentar en grupo. Tema 3, 56. 11) Un samaritano puede cumplir realmente la Alianza. Comentar en grupo. Tema 3, 57. 12) Sin amor de nada sirve el resto. Comentar en grupo. Tema 3, 58. 13) ¿Quién es mi prójimo: el hermano de comunidad, un desconocido, un enemigo? 14) ¿Qué significa para ti la Eucaristía como Nueva Alianza? ........................................................................ TEMA 3-1 OBJETIVO: INICIACIÓN EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BÍBLICAS DESCUBRIR QUE TENER EXPERIENCIA DE FE IMPLICA VIVIR EN SITUACIÓN DE ALIANZA PUNTOS CLAVE * Vivir en alianza = amar. * Dios y el prójimo. * Idolatria---Alianza. * Virtud sin amor, virtud inútil. * Parábola del samaritano. * El amor fraterno conduce al pleno reconocimiento de Cristo. * Creer implica vivir en alianza. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del tema 3, objetivo y plan de la reunión. * Lectura personal del tema 3. Cuchicheo. * Puesta en común: Lo más importante. ........................................................................ TEMA 3-2 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS DESCUBRIR

QUE TENER EXPERIENCIA DE FE IMPLICA UNA RELACION CON LOS QUE ME RODEAN PISTA POSIBLE (OTRA) * ¿Con qué personaje de la parábola me identifico en estos momentos? - Herido. - Sacerdote. - Levita. - Samaritano. - Posadero. * ¿Por qué? PLAN DE LA REUNION * Introducción: Presentación del objetivo y del plan de la reunión. * Presentación de Lc 10, 29-37, la parábola del samaritano. * Cuchicheo: ¿Quién es tu prójimo? * Puesta en común: Lo más importante. CRISTO ESTÁ DONDE EL HOMBRE ES LIBERADO DE LOS ÍDOLOS Y PODERES QUE LE ASEDIAN Y ESCLAVIZAN (ÉXODO)

OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica un proceso de liberación personal y colectiva (éxodo). * Quien vive en situación de éxodo está en el camino que conduce hacia Cristo. 66. Los poderes de este mundo, señores que esclavizan al hombre ¿Qué cosas atan verdaderamente al hombre? ¿Dónde están esos poderes? ¿Cuáles son esos ídolos? Dice la Escritura que son las mismas realidades creadas las que esclavizan al hombre, cuando éste deja a un lado los caminos de Dios: el dinero (Mt 6, 24), el poder (Mc 10, 41 ss.; Ap 13, 8), el placer, la envidia y el odio (Rm 6, 19; Tt 3, 3) e incluso la observancia puramente material de una ley (Ga 4, 8ss.) y, también, el miedo a la muerte (Hb 2, 14-15), a la que el hombre no puede mirar de frente y necesita taparla con muchas cosas. Es, en definitiva, una desesperada voluntad de poder lo que esclaviza al hombre. 67. Voluntad de poder frente a Dios mismo. Doble esclavitud: la de los débiles; la de los poderosos El comienzo del Génesis pone en claro los efectos de la voluntad de poder que levanta al hombre frente a Dios mismo. Caín usa de su fuerza para matar a su hermano, y Lamec se venga sin medida (Gn 4, 8.23-24); la violencia llena la tierra (6, 11). Esa pretensión lleva al hombre a una doble esclavitud. Los poderosos esclavizan a los débiles; los mismos poderosos se esclavizan, sometiéndose a poderes malignos, demoníacos: «Sus propias culpas enredan al malvado y queda cogido en los lazos del pecado» (Pr 5, 22; cf. 11, 6). 68. La opresión del hombre por el hombre La opresión del hombre por el hombre aparece tan pronto como los hombres olvidan que su poder les viene de Dios (Rm 13, 1; 1 P 2, 13; Jn 19, 11) y que deben respetar en todo hombre la imagen de Dios mismo (Gn 9, 6). Así David, hiriendo con la espada a Urías el hitita y quitándole

su mujer, se imaginaba seguramente no haber ofendido más que a un hombre, y éste, extranjero; había olvidado que Dios se constituye garante de los derechos de toda persona humana (cf. 2 S 11-12). Expulsado Dios del centro de la vida humana, la relación que se establece entre hombre y hombre no es una relación de amor, sino de opresión y dominio. 69. La opresión del hombre por el miedo El hombre padece una desesperada voluntad de poder. Necesita salvarse a sí mismo. Por encima de todo. A toda costa. Dará muchos palos de ciego. Ciegamente, frenéticamente. Intentará mil modos, ensayará mil caminos antes de aceptar que él, por propia cuenta, no tiene salvación. En el fondo, el hombre tiene miedo. Prefiere engañarse, esclavizarse con mil cosas, alienarse en todo aquello que le oculta su verdadera situación. Por el miedo que tiene a la muerte, vive el hombre esclavizado de por vida (Hb 2, 14-15). Pablo ha percibido con seguridad el secreto de toda existencia que se desarrolla fuera de la fe: radica en el temor, aunque éste sea enmascarado. A los romanos, a los gálatas y a todos nosotros habla Pablo de una misma experiencia, que sólo el Espíritu de Dios puede superar: la experiencia de un espíritu de esclavitud y de temor, síntoma común que conduce al reconocimiento de una oculta situación de condena (Ga 4, 3; Rm 8, 14-16). 70. Una situación de la que el hombre no puede salir La situación del hombre pecador está bloqueada: peca y le vemos entregado a la debilidad de una naturaleza carnal; se halla sin fuerzas, y se entrega al pecado que le solicita y agrava su flaqueza. Incesantemente, la Ley hace resonar en sus oídos la sentencia de muerte. Ningún camino le libra de su condenación. Si avanza, sigue el camino de toda carne hacia el pecado y la muerte. El mundo entero en el que está sumergido comparte su pecado (Rm 8, 20) y se cierra sobre él como una cárcel (cf. Ga 3, 22; Rm 11, 32), en la que hacen guardia el Pecado, la Muerte y la Ley, potencias cósmicas personificadas en el pensamiento dramático de San Pablo. Tras ellas se perfilan otros poderes, los del Príncipe de este mundo. 71. Salir de (= éxodo) esa situación es don de Dios EXODO/LIBERACIÓN: Ahora bien, ¿cómo salir de esa situación? Para ello es necesario, en primer lugar, que el hombre tome conciencia de su verdadera situación. No hay verdadera conversión que no vaya acompañada del reconocimiento de una situación de pecado. Ello es ya obra de la gracia de Dios. En segundo lugar, es preciso que el hombre renuncie a su voluntad de independencia, que consienta en dejarse guiar por Dios, en dejarse amar, con otras palabras, que renuncie a lo que constituye el fondo mismo de su pecado. Sin embargo, el hombre se hace cargo de que esto se halla fuera de su poder. Es necesario que Dios actúe en el corazón de su propia historia. Y se abrirá un camino donde no existe: en el mar, en el desierto. En la muerte. En el corazón de Abraham... 72. Los caminos de Dios, problema clave de la experiencia religiosa El creyente no se contenta con generalidades de orden moral. Su compromiso religioso le lleva mucho más lejos. Abraham se puso en camino siguiendo el llamamiento de Dios (Gn 12, 1-5); desde entonces comenzó una inmensa aventura, en la cual el gran problema consiste en reconocer los caminos de Dios y seguirlos. Caminos desconcertantes ("Vuestros caminos no son mis caminos", Is 55, 8), pero que conducen a realizaciones maravillosas. 73. El éxodo, un camino donde no los hay: en el mar, en el desierto.

Un acontecimiento que marca el nacimiento de un pueblo a la fe, fe en Yahvé, Señor de la Historia, liberador del hombre El éxodo es de todo ello el ejemplo típico. Entonces experimenta el pueblo lo que es marchar con su Dios (Mi 6, 8). Dios mismo se pone al frente para abrir el camino, y su presencia se sensibiliza de múltiples formas (Ex 13, 21-22). El mar no le detiene: "Tú abriste camino por las aguas, un vado por las aguas caudalosas" (Sal 76, 20). Israel queda a salvo de su perseguidor, el poderoso Faraón egipcio. Viene luego la marcha por el desierto (Sal 67, 8) y Dios abre también un camino para su pueblo y lo sostiene como un hombre sostiene a su hijo; le procura alimento y bebida; "busca un lugar para acampar" y procura que nada le falte (Dt 1, 30-33). El éxodo marcó el verdadero nacimiento del pueblo de Dios como tal, como pueblo y como pueblo creyente, y vino a ser el tipo y la prenda de todas las liberaciónes efectuadas por Dios en favor de su pueblo. 74. El exilio, un camino que va a la inversa del éxodo El desprecio de los caminos de Dios, diseñados en sus grandes líneas en el Decálogo, es un extravío (Dt 31, 17) que conduce a la catástrofe. Su última secuencia será el exilio (Lv 26, 41), camino que va a la inversa del éxodo (Os 11, 5). Fue necesaria la duración del destierro (Jr 29) para que el pueblo y sus dirigentes adquieran conciencia de su incurable perversión (Jr 13, 23; 16, 12-13). Las amenazas de los profetas tomadas hasta entonces a la ligera se realizaban al pie de la letra. El exilio aparecía así, como el castigo de las faltas tantas veces denunciadas: faltas de los dirisentes que, en lugar de apoyarse en la alianza divina, habían recurrido a cálculos políticos demasiado humanos (Is 8, 6; 30, 1-2; Ez 17; 19 ss.); faltas de los grandes, que en su codicia habían roto con la violencia y el fraude la unidad fraterna del pueblo (Is 1, 23; 5, 8; 10, 1); faltas de todos, inmoralidad e idolatría escandalosas (Jr 5, 19; Ez 22), que habían hecho de Jerusalén un lugar de abominación. 75. Conversión y esperanza de retorno a la libertad, una libertad gratuita Pero Dios no se conforma con la situación en que queda colocado su pueblo (Lv 26, 44-45); de nuevo hay que preparar en el desierto un camino para el Señor (Is 40, 3); él mismo lo abrirá (Is 43, 19) y de todas las montañas hará caminos (Is 49, 11) para un retorno a la libertad. El anuncio del castigo por parte de los profetas va acompañado constantemente de una llamada a la conversión y de una promesa de renovación (Os 2, 1-2; Is 11, 11; Jr 31). La misericordia divina se manifiesta aquí como la expresión de un amor celoso: aun castigando, nada desea Dios tanto como ver reflorecer la ternura primera (Os 2, 16-17). Por lo demás, el retorno de Babilonia no será menos gratuito que el éxodo de Egipto; más aún, la misericordia de Dios aparece todavía más en el retorno del exilio, puesto que éste era el resultado final de los pecados del pueblo. 76. Experiencia universal de la esclavitud: paganos y judíos de ayer, masas humanas de hoy. La experiencia de Egipto, como la de Babilonia, contiene un mensaje fundamental sobre la propia condición humana. Es el siguiente: Todo hombre vive y permanece en una esclavitud radical, en la medida en que Dios, Señor de la historia, no se hace camino de liberación para él. Es una experiencia de todos: paganos de otro tiempo que se sentían regidos por la fatalidad, y judíos que se negaban a confesarse esclavos (Jn 8, 33), pero también masas humanas de hoy día, que aspiran confusamente a una liberación total. 77. Llamados por Dios a la libertad del Evangelio de Jesús Sin embargo, "Hermanos, vuestra vocación es la libertado" (Ga 5, 13):

éste es uno de los aspectos esenciales del evangelio de Jesús: él vino a anunciar a los cautivos la liberación, a devolver a los oprimidos la libertad (Lc 4, 18). Pero esta libertad no debe convertirse en pretexto para el libertinaje (Ga 5, 13). La libertad de Cristo es otra: Cristo vino a proclamar los mandamientos que liberan: sed pobres, sed pacíficos, sed misericordiosos, sed limpios de corazón, haced obras de paz, dejaos perseguir por la justicia, entrad así desde ahora en el reino de los cielos (cf. Mt 5, 3-11). 78. Una conversión real y realmente liberadora, signo de la presencia del Reino de Dios entre los hombres Alguien podrá decir: "He ahí un programa que nadie puede cumplir". Y es cierto. El hombre está "vendido como esclavo al pecado" (Rm 7, 14), no puede liberarse a sí mismo. Ni siquiera puede cumplir la Ley, mucho menos cumplirá el programa evangélico del Sermón de la Montaña. Pero la conversión es efecto de la irrupción gratuita del Reino de Dios en medio de la historia humana. Y si la conversión empieza a ser realidad (y realidad liberadora), entonces es que el Reino de Dios, como anunciaba Jesús, está en medio de nosotros (Mt 4, 17). No obstante, la realidad auténtica de esa liberación no podrá ser detectada con certeza por los hombres: pertenece al secreto de Dios. 79. El término del éxodo pertenece al futuro. Un camino en medio del pecado, de la ley (exterior) y de la muerte Así pues, lo que el hombre no puede lo puede el Espíritu de Dios que prometió Jesús (Jn 3). El prosigue en cada creyente y en el mundo un inmenso proceso de liberación que sólo se consumará al final. El verdadero éxodo pertenece al futuro: cuando superadas las fronteras del pecado y de una ley exterior que no podía salvar al hombre, sea superada también la última frontera que esclaviza, la frontera de la muerte (1 Co 15, 25-28). Así, la existencia entera es un inmenso éxodo que concluye, como el éxodo (misterio pascual) de Cristo, con el "paso" de este mundo al Padre (Jn 13, 1; 8, 23), quien en medio del mar y en medio del desierto abrirá un camino donde tampoco lo hay: abrirá un camino decisivo en medio de la muerte. 80. En situación personal de éxodo Dios conoce nuestra opresión (Ex 3, 7 ss.); nos invita como a Abraham (Gn 12, 1), a salir, a dejar, a caminar continuamente. El quiere "abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos" (Is 58, 6), liberar al hombre de toda fijación infantil y secretamente idólatra a las seguridades del mundo presente, abrir los ojos a su propio futuro y a un elemento inherente al destino humano: su condición peregrina. Una cosa importante: cuando el hombre es libre, cuando no depende de nada, entonces está disponible para responder a la acción de Dios en su propia historia. Se encuentra, como en otro tiempo Israel en situación personal de éxodo. ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 4. EXODO 1) ¿Libre o esclavo? ¿Qué cosas te atan? 2) Doble esclavitud: la de los débiles, la de los poderosos. ¿Dónde estás tú? 3) La opresión del hombre por el miedo. Comentar en grupo los nn. 69 y 70. 4) El éxodo: Dios abre en la historia un proceso de liberación. ¿Puedes contar algún éxodo personal o colectivo que hayas vivido?

5) El destierro y la esclavitud, lo contrario del éxodo. Comentar en grupo los nn. 74, 75 y 76. 6) Llamados a la libertad del Evangelio de Jesús: Ga 5, 13; Lc 4, 18; Mt 5, 3-11. ¿De qué te ha liberado el Evangelio de Jesús? 7) Dios conoce nuestra opresión (Ex 3, 7 ss.); nos invita como a Abrahán a salir, a dejar, a caminar continuamente (Gn 12, 1). El quiere "abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos" (Is 58, 6) ¿Qué significa esto para nosotros a nivel personal, social o eclesial? 8) Escuchar la Canción de la libertad, de LABORDETA. Poner en común qué significa para cada uno. 9) RL/OPIO: En tiempos de Marx, «aunque procedente de épocas anteriores, la sumisión de lo cristiano a los intereses económicos y políticos era evidente. En compensación, el Estado se declaraba confesional y privilegiaba la religión que le servía de justificación ideológica. Pocas, muy pocas voces se alzaban contra tal estado de cosas. Las iglesias oficiales se constituían en defensoras de la situación y opuestas a cualquier movimiento revolucionario que pretendiese un cambio en que la libertad dejase de ser una mera aspiración. Y no sólo las iglesias oficiales. La mayoría de los cristianos, drogados por una concepción religiosa que en realidad no era más que la expresión de los intereses de las clases dominantes, prestaban su apoyo al orden establecido, mientras que a los oprimidos se les predicaba la resignación ante una situación injusta que, sin embargo, se decía respondía a la voluntad de Dios". Comentar en grupo (·ALBERDI-BELDA, Introducción crítica al estudio del marxismo, Ed. CEASO. Madrid, 1977, p. 388). ........................................................................ TEMA 4-1 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS. DESCUBRIR QUE TENER EXPERIENCIA DE FE IMPLICA UN PROCESO DE LIBERACIÓN PERSONAL Y COLECTIVO PUNTOS CLAVE * Idolos, las mismas realidades creadas: dinero, poder, placer, observancia exterior de la ley, voluntad de poder frente a Dios mismo, opresión del hombre por el hombre. * Esclavitud, experiencia universal. * Dios opta por la libertad. * Llamados a la libertad. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del objetivo, plan de la reunión, tema 4. * Lectura tema 4. Cuchicheo. * Puesta en común: Lo que más te ha llamado la atención. ........................................................................ TEMA 4-2 OBJETIVO: INICIACIÓN EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BÍBLICAS DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA UN PROCESO DE LIBERACIÓN PERSONAL Y COLECTIVO PISTA PARA LA REUNIÓN

* "LIuvia de ideas": Ir poniendo en el encerado, en palabras clave, todo aquello que hace de nuestro mundo un mundo opresor. * Comentario. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del plan de la reunión, objetivo, pista. * "LIuvia de ideas" sobre "Un mundo opresor". * Posible oración final, salmo, canción. CRISTO ESTA DONDE LOS HOMBRES EXPERIMENTAN LAS DIFICULTADES DE LA LIBERACION (DESIERTO)

OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica afrontar la situación de desierto. * Quien afronta la situación de desierto está en el camino que conduce a Cristo. 84. El desierto, experiencia bíblica ante las dificultades de la liberación El desierto, en la Escritura, más que un lugar geográfico es una experiencia profundamente religiosa y profundamente humana, que se produce siempre en una circunstancia típica: cuando el hombre experimenta las dificultades de la propia liberación. 85. El desierto, experiencia de todos los días El Salmo 94 (7-11) actualiza para Israel la experiencia del desierto. El desierto no es algo que pertenece a una historia pasada. Es de todos los días, y todos los días Israel, en una forma u otra, se ve confrontado con el desierto, sometido a la prueba y a la encrucijada de obedecer al plan de Dios o endurecer su corazón como en los dias antiguos. 86. El desierto, tierra inhóspita; lugar de paso, no de permanencia; lugar donde no hay camino, pero lugar que debe cruzarse El desierto es una tierra inhóspita, "tierra que Dios no ha bendecido", lugar donde no hay camino, como en el mar. Simbólicamente, el desierto se opone a la tierra habitable y fértil como la maldición a la bendición. El desierto es, pues, una tierra maldita. Ahora bien, Dios quiso hacer pasar a su pueblo por esta «tierra espantosa» (Dt 1, 19), para hacerle entrar en una "tierra que mana leche y miel". En efecto, el desierto es un lugar de paso, no de permanencia; lugar donde no hay camino, pero lugar que debe cruzarse. 87. El desierto, lugar de la tentación En el fondo, el desierto es el lugar de la tentación y, al mismo tiempo, el lugar del encuentro del hombre con Dios. Es el lugar de la tentación, el lugar de la prueba, donde queda al descubierto lo que hay en el corazón del hombre: si el hombre se fía realmente de Dios, si vive de su Palabra: "Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto; para humillarte para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos, o no. El te afligió, haciéndote pasar hambre, y después te alimentó con el maná -que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no sólo de pan vive el hombre, sino de cuanto sale de la boca de Dios" (Dt 8, 2-3). (Humillar significa aquí el reconocimiento de la necesidad que el hombre tiene de Dios para vivir.)

88. El desierto, lugar del encuentro del hombre con Dios El desierto es, también, el lugar del encuentro del hombre con Dios. Dios está en medio de su pueblo cuando éste cruza el desierto. Dios le manda el maná, el alimento del desierto: cuida de que su pueblo no desfallezca. El maná proporcionaba el sustento día a día. No quedaba asegurado el día de mañana: si alguno tomaba doble provisión, ésta se pudría. La lección del maná es un elemento fundamental en la experiencia israelita del desierto y, en general, de la experiencia religiosa de Israel a lo largo de su historia: el hombre ha de confiar en Dios y no en su propia fuerza (Dt 8, 17-18). 89. Dios abre caminos donde no existen: "Yahvé provee" En mirada retrospectiva, el pueblo puede reconocer con asombro la acción de Dios, pues la amenaza aniquiladora del desierto ha quedado despojada de su terrible aguijón al paso del pueblo. El Deuteronomio lo expresa en bella fórmula: "Tus vestidos no se han gastado, no se te han hinchado los pies durante estos cuarenta años" (Dt 8, 4). Lo que podía haber sido la tumba del pueblo (Ex 17, 3), lo convirtió Yahvé en un lugar de paso hacia una tierra espléndida, habitable, fértil (Dt 8, 7-10). La explicación es solamente ésta: Dios abre caminos donde no existen. Abraham expresa esta misma fe de otra forma: "Yahvé provee" (Gn 22, 1-14). 90. Los "pecados del desierto" El desierto, como la cruz y el dolor, se experimenta con un test que revela lo que hay en el corazón del hombre. El hombre describe en esa situación su verdadera orientación profunda. Pablo recuerda a la comunidad de Corinto que la experiencia del desierto dejó al descubierto a un pueblo codicioso del mal; era un pueblo que no se fiaba de Yahvé. Pablo recuerda también cuáles son los "pecados del desierto" en los que se concreta la reacción desconfiada del pueblo: idolatría y fornicación, tentar a Dios, murmuración (1 Co 10, 6-10). 91. Idolatría y fornicación BECERRO-ORO El relato del becerro de oro (Ex 32) resume la actitud idolátrica de Israel a través del desierto: Israel no acepta a Yahvé como Yahvé es; prefiere un dios a su alcance, hecho a imagen y semejanza propia, cuya ira pueda ser aplacada con sacrificios, aunque no marque un camino para la propia historia: querría no estar a la escucha de Dios, sino tener a Dios a su servicio. En definitiva, Israel no aguanta el desierto y plasma todo su deseo de tierra fértil en el símbolo de la fertilidad que es el toro, y en los festejos y orgias sexuales propios del viejo culto pagano: "Sentóse el pueblo a comer y a beber y se levantó a divertirse" (1 Co 10, 7-8; Ex 32, 6; Nm 25, 1 ss.). 92. «Tentar a Dios» TENTAR-DEO El "tentar a Dios" puede adquirir formas diferentes: o bien el hombre quiere salir de la prueba intimando a Dios a ponerle fin (cf. Ex 15, 22-25 y 17, 1-7) o bien se pone en una situación sin salida: "para ver si" Dios es capaz de sacarlo de ella; o también se obstina, a pesar de los signos evidentes, en pedir otras "pruebas" de la voluntad de Dios (Sal 94, 9; Mt 4, 7). Todo, en definitiva, se reduce a no creer en el Dios que traza caminos en la historia y preferir las seguridades de su precaria situación en el país de Egipto. 93. La murmuración Lo que había en el corazón del pueblo se manifiesta frecuentemente a través de la murmuración: desde las primeras etapas el pueblo se cansa y habla contra Dios y contra su plan: ni seguridad, ni agua, ni carne... La murmuración aparece una y otra vez en los relatos del desierto (Ex 14, 11; 16, 2-3; 17, 2-3; Nm 14, 2 ss.; 16, 13 ss; 20, 4-5; 21, 5). El pueblo

echa de menos la vida ordinaria: vale más una vida de esclavos que la muerte que amenaza; el pan y la carne, más que el insipido maná. 94. La rebeldía de un pueblo frente a Dios. Una equivocación radical Los pecados del desierto dejan al descubierto la rebeldía de un pueblo de dura cerviz: "Habéis sido rebeldes al Señor, desde el día que os conocí" (Dt 9, 24) dice Moisés. Y el salmo 94 se expresa en términos semejantes: «Durante cuarenta años aquella generación me asqueó, y dije: "Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino"» (Sal 94, 10). Lo que pierde a Israel es la equivocación radical de confundir, o mejor, identificar el camino de Dios con el camino del éxito, y ése será siempre en la historia de la religión el gran obstáculo a la constancia de la fe. La lucha de Moisés, el portavoz de Dios, será contra esta «manía de éxito» espectacular en Israel. 95. Cristo ha colgado en la cruz lo que suele recibir el nombre de vida, porque la vida del hombre está en otra parte Desierto y cruz son, en cierto sentido, realidades equivalentes. "El que quiera seguirme -dice Jesús- que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa, la salvará" (Lc 9, 23-24). Dice también: «Lo mismo que Moisés elevó la serpiente de bronce en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del Hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna» (Jn 3, 14-15). Efectivamente, Jesús ha colgado sobre la cruz todo lo que suele recibir el nombre de vida, la "manía del éxito". Y a través de esa señal, necia para el griego y escandalosa para el judío (1 Co 1, 23), ha desenmascarado el equívoco que ciega a la humanidad: la confianza en la propia fuerza, y no en la fuerza de Dios (Dt 8, 17-18). Porque sólo Dios pone un camino en nuestro desierto y senderos en nuestros páramos (Is 43, 19). ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 05. DESIERTO 1) El desierto, precio de éxodo, experiencia bíiblica ante las dificultades de la liberación, experiencia de todos los días (nn. 84, 85, 86). Poner en común alguna experiencia importante. 2) Tomar conciencia de que la experiencia del desierto (dolor, dificultad, soledad, persecución...) es el lugar de la tentación, donde queda al descubierto lo que hay en el corazón del hombre: si el hombre se fía realmente de Dios, si vive de su Palabra. 3) Comentar en grupo Dt 8, 2-3. ¿Qué significa para ti hoy? 4) Tomar conciencia de que la experiencia del desierto es también el lugar del encuentro del hombre con Dios. Dios está en medio de su pueblo cuando éste cruza el desierto. Dios le manda cada día el maná, el alimento del desierto: cuida de que su pueblo no desfallezca. 5) Comentar en grupo Dt 8, 17-18. ¿Qué significa para ti hoy? 6) Comentar el n. 89, especialmente esta confesión de fe: Dios abre caminos donde no existen. O esta otra: Yahve provee (Gn 22, 1-14). La reacción de un pueblo que no se fía de Dios: los pecados del desierto, idolatría y fornificación, tentar a Dios, murmuración (1 Co 10, 6-10). Comentar en grupo los nn. 91, 92, 93 y 94, dando entrada a la experiencia personal, social y eclesial.

7) Comentar en grupo el número 95: Cristo ha colgado en la cruz lo que suele recibir el nombre de vida. Puede servir esta pregunta: ¿a qué llamamos vida? En la respuesta podemos reencontrar la tentación original del hombre: ser como Dios, prescindiendo de Dios, decidir por propia cuenta lo que es bueno y lo que es malo (tentación de la serpiente, tema 24, número 37). 8) Tomar conciencia de que desierto y cruz son realidades equivalentes. Más aún, la cruz de Jesús es el mayor de todos los desiertos. Significado actual para nosotros de Lc 9, 23-24 y Jn 3, 14-15. 9) Comentar en grupo: Dios pone un camino en nuestro desierto y senderos en nuestros páramos (Is 43, 19). Experiencias concretas. 10) Pasar el montaje del SECRETARIADO DIOCESANO DE CATEQUESIS de Madrid titulado La otra carrera (Ed. Paulinas, Madrid,1980) ¿Qué nos dice? ¿Cuál es nuestra reacción? ........................................................................ TEMA 5-1 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA AFRONTAR LA SITUACION DE DESIERTO PISTA PARA LA REUNION * ¿Con qué frase te quedas?, ¿por qué?: 1 Acuérdate del camino andado. 2 Probar lo que había en tu corazón. 3 Te humilló, te hizo sentir el hambre. 4 Te dio de comer el maná. 5 No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. 6 No se gastó el vestido que llevabas ni se hincharon tus pies. 7 Yahvé, tu Dios, te corregía... PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas.. * Presentación del obietivo, plan y pista de la reunión (Dt 8, 2-6). * Comunicación de pequeño grupo: Pista adjunta. * Puesta en común: Lo más importante. * Oración, Salmo 94 compartido, canción. ........................................................................ TEMA 5-2 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR LA EXPERIENCIA DEL DESIERTO EN LA VIDA DE CADA DIA PISTA PARA LA REUNION 1 El desierto, situación dura. 2 Lugar de la tentación. 3 Lugar del encuentro del hombre con Dios: Dios abre caminos donde no existen, maná... 4 Los pecados del desierto: Idolatria y fornicación, tentar a Dios,

murmuración, rebeldía frente a Dios. 5 Confiar en Dios. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión (resumen tema 5). * Comunicación de pequeño grupo: ¿Qué aspectos de la experiencia de desierto tienen que ver con tu propia experiencia? * Grupo grande: Jn 3, 11-21 (silencio, comentario, canto final). CRISTO ESTA EN LAS VERDADERAS ENCRUCIJADAS DE LA VIDA (TENTACION)

OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica afrontar la encrucijada de la tentación. * Analizar la tentación del creyente: pan, duda, poder. 96. En situación de encrucijada: Dónde está la seguridad? ¿Qué hacer? Las dificultades del proceso de liberación (desierto) colocan al creyente de forma más o menos consciente, en una profunda situación de encrucijada: ¿Dónde está la seguridad? ¿Dónde está la vida? ¿Dónde está Dios? ¿Aparece por alguna parte? ¿Qué quiere decir eso de que Cristo es el camino, la verdad, la vida? ¿Qué hacer? 97. Dios o los ídolos La búsqueda de la seguridad es una constante en la vida de los hombres. El hombre comúnmente no soporta la inseguridad. Por ello desea prepararse para llevar una vida más humana en el futuro. Pero, a veces, como el pueblo de Israel, prefiere ser esclavo a vivir inseguro. Entonces busca asegurar su vida por doquier. De cualquier modo, a cualquier precio, como sea. Asegurar todo lo asegurable. Y aparecen en el horizonte humano los ídolos, que hacen sus propias ofertas. Abiertamente o no, todo hombre se encuentra una y otra vez ante la encrucijada: Dios o los ídolos. 98. Una experiencia que se repite. De Israel a Jesús Los evangelios nos hablan de tentaciones en el desierto. Es significativo que se hable del desierto. Este es, en efecto, el lugar del encuentro con Dios y también de la tentación. Jesús reproduce la peregrinación por el desierto del pueblo de Israel. El pueblo fue tentado en el desierto y sucumbió a la tentación. Jesús la resiste con la misma naturalidad con que posee el Espíritu, mediante palabras tomadas de la situación de Israel (Dt 8, 3; 6, 16; 6, 13). 99. Israel y Jesús, frente a frente. ¿Dónde estamos nosotros7 Donde el pueblo olvidó entonces su misión y, de espaldas a Dios, deseaba volver a las ollas de Egipto, dice Jesús que el hombre vive también de toda palabra que sale de la boca de Dios. Donde el pueblo quiso tentar a Dios y arrancarle un milagro, se niega El a ofrecer un aparatoso espectáculo. Donde el pueblo se afanó por los ídolos del mundo, rechazó Jesús el señorío mundano que el diablo le ofrecía en compensación si se postraba ante él.

100. La escala de valores invertida Obrar un milagro en provecho propio, pedir a Dios un espectáculo exterior impresionante, pretender dominio terreno: he ahí tres caminos que El no quería seguir. Son tres cosas al alcance de quienes quieren triunfar. Jesús sabía que había venido a invertir la escala de los valores. Lo que en el mundo pasa por sabiduría y gloria, es lo que El precisamente tenía que evitar. Por ello dice a Pedro, que no acepta el primer anuncio de la Pasión: "Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres" (Mt 16, 23). El bautismo de Jesús no significaba éxito, sino servicio. Permanecer fiel a su misión fue todo su gozo. Un gozo nuevo en nuestro mundo. Y he aquí que vinieron ángeles y le servían. 101.La tentación del pan La primera tentación se refiere al pan (Mt 4, 2-4). Como toda tentación, pone a prueba la fe. Jesús es el Hijo de Dios y confía en su Padre; y es, además, el Siervo de Yahvé al servicio de todos los hombres (Cf. Mt 3, 16-17; Is 42, 1). Jesús es tentado en su confianza en Yahvé, así como en su misión. Jesús percibe que en este caso el pan, la seguridad del pan, es un obstáculo tanto en su camino de Siervo como en su condición de "Hijo amado en quien se complace el Padre". La actitud profunda de Cristo aparece breve y claramente delineada en las siguientes palabras: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" (Mt 4, 4). 102. El primogénito de Yahvé (Ex 4, 22-23) ¿confía en Yahvé? Estas palabras del Deuteronomio, utilizadas por Jesús, aluden a la circunstancia en que el pueblo a través del desierto se ve acosado por el hambre y la sed. Según el Deuteronomio, Dios intentaba probar a Israel, humillarle por el hambre, que apareciera, si de hecho Israel se fiaba de su Dios, lo que había en su corazón (cf. Dt 8, 2-5). De hecho, los israelitas reaccionaron con un intento de "probar" y "tentar" al mismo Dios (Ex 17, 2). Forzaron a Moisés a pedir a Dios un "signo" y plantearon, faltos de fe, la cuestión: "¿Está el Señor entre nosotros?" (Ex 17, 7). Las pruebas que de sí mismo les había dado Dios anteriormente, no habían arraigado suficientemente en su corazón. 103. La tentación de la duda: ¿Está Yahvé con nosotros o no? La segunda tentación (Mt 4, 5-7) es ligeramente diferente de la primera. En el fondo coinciden, porque ésta es también una prueba de la fe. De hecho, supone un momento de profunda turbación, como el que aparece en la interpelación que el profeta Jeremías hace a Dios: "¡Ay! ¿Serás tú para mí como un espejismo, aguas no verdaderas?" (Jr 15, 18). Esta tentación, sin embargo, consiste en provocar una situación limite para ver si Dios le saca al hombre de ella y resolver así la inquietante pregunta: ¿Está el Señor entre nosotros o no? (Ex 17, 7). 104. Tentar a Dios, falsa solución Jesús descalifica a quienes, para creer, exigen un signo, y éste espectacular (Mc 8,12; Jn 6, 30-31; Lc 11, 29; 17, 20). Percibe que todo eso es tentar a Dios, desconfiar de El, utilizarle para seguridad propia. Jesús acepta los signos que el Padre le ordena hacer, no exige otros (Jn 14, 10.31). Su actitud es firme y remite también aquí a la experiencia histórica de Israel: "No tentaréis al Señor vuestro Dios" (Dt 6, 16). 105. La tentación del poder, camino desechado por Dios para salvar al mundo. «AI Señor, tu Dios, adorarás, sólo a El darás culto» La tercera tentación se refiere al triunfo personal (Mt 4, 8-10), según lo que el mundo entiende por triunfar. Pero no es ese el signo que El tiene que dar al mundo, sino este otro: el signo del amor de Dios en la figura

del Siervo de Yahvé, es decir, manifestar el amor de Dios al mundo, siendo El, el Hijo amado, el servidor de todos (Rm 5, 8; 1 Jn 4, 10). También esta tentación remite a la historia de Israel. A pesar de que estaba ya avisado (Dt 6, 10-12), el pueblo hizo de la tierra prometida un lugar de instalación idolátrica. Olvidó a Yahvé que le sacó de Egipto, pues por encima de todo buscaba la prosperidad material. La actitud de Jesús supone que sólo Dios debe ser buscado con todo el corazón. "A Yahvé, tu Dios, servirás, sólo a El le darás culto" (Dt 6, 13). 106. Confianza en el Padre. "Buscad primero el Reino de Dios y su justicia; y todo lo demás se os dará por añadidura" La actitud de Cristo ante la encrucijada de la tentación manifiesta el verdadero corazón de su evangelio: la confianza incondicional en el Padre, que no ha abandonado al hombre, sino que continúa cerca de él. "No andéis agobiados pensando qué váis a comer, qué váis a beber o con qué os váis a vestir. Los gentiles se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura" (/Mt/06/31-33). Poder vivir esta confianza ya es don de Dios, don del Espíritu, signo de que su reino está en medio de nosotros. Confiar en el Padre es la gran certeza que el mundo necesita para poder sobrevivir a la caída de sus falsas seguridades. ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 06. TENTACION 1) ¿Cuáles son nuestras encrucijadas donde todo se pone en cuestión? 2) ¿Cuál es, en tu opinión, la tentación presente de la sociedad? 3) ¿Cuál es la tentación presente de la Iglesia? 4) Comentar en grupo los nn. 98, 99 y 100. Israel y Jesús, frente a frente. ¿Dónde estamos nosotros? 5) El Evangelio de Jesús invierte la escala de valores del mundo. ¿Nuestro cristianismo es instancia crítica dentro de la sociedad? 6) La tentación del pan, obstáculo en el camino de Cristo. ¿Cuál es nuestra tentación del pan?, ¿cuál es nuestra respuesta? Comentario a Mt 4, 2-4. Ver Dt 8, 3. Experiencias concretas. 7) La tentación del alero del templo, provocación de una situación límite, como solución al problema de fondo: ¿está el Señor entre nosotros o no? Comentar en grupo Mt 4, 5-7. Ver Dt 6, 16. 8) La tentación del triunfo personal, camino desechado por Dios para salvar al mundo. A pesar de que estaba ya avisado (Dt 6, 10-12), el pueblo hizo de la tierra prometida un lugar de instalación idolátrica. Olvidó al Señor que le sacó de Egipto, pues por encima de todo buscaba la prosperidad material. La actitud de Jesús supone que sólo Dios debe ser buscado con todo el corazón. Comentar en grupo Mt 4, 8-10. Ver Dt 6, 13. 9) ¿Buscamos por encima de todo el Reino de Dios y su justicia? (Mt 6, 31-33). 10) ¿Vivimos sólo de pan?, ¿qué significa para nosotros esto?

11) ¿Qué significa para nosotros vivir de toda Palabra que sale de la boca de Dios? Alguna experiencia concreta. 12) ¿Servimos a Dios o nos servimos de Dios? 13) ¿Por qué opto: servicio o poder (por los pobres o los poderosos)? Experiencias concretas. ........................................................................ TEMA 6 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: ANALIZAR LA TENTACION DEL CREYENTE: PAN, DUDA, PODER PISTA DE LA REUNION 1 ¿Qué significa para ti la seguridad del pan? ¿Y vivir no sólo de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios? 2 ¿Está el Señor entre nosotros o no? ¿Provocación de una situación límite, tentando a Dios? 3 ¿Sin poder será eficaz la evangelización? PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión. * Comunicación de pequeño grupo: Cada uno escoge un interrogante. Comentario. * Grupo grande: Lectura de Mt 4, 1-11. Comentario. Canción. CRISTO ESTA CON LOS POBRES: EN ELLOS QUIERE SER SERVIDO OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica una opción por los pobres. * Descubrir que el Evangelio es una buena noticia para los pobres. 107. La pobreza, dato constante de la experiencia humana La pobreza, antes de ser experiencia bíblica, es un dato constante de la experiencia humana común. Pobre es aquél que se halla oprimido bajo el peso de una miseria actual o permanente: pobreza económica, enfermedad, prisión, opresión, falta de acceso a la cultura. Ser pobre es sufrir la experiencia de una situación deficitaria. 108. La pobreza, dato constante de la experiencia bíblica La pobreza es, también, un dato constante de la experiencia bíblica. Los pobres, a menudo olvidados en todas partes, ocupan en la Biblia un puesto importante. Basta evocar aquí el sombrío cortejo que desfila por la Biblia, principalmente por el Salterio. En él estamos escuchando -como quien dice- la sangre de Abel que no cesa de clamar al cielo, la queja de las personas buenas que no aceptan su suerte violenta. Y al mismo tiempo, los acentos de piedad y amor que les responden, desde Nehemías (Ne 5) al Eclesiástico (Si 4, 1-6) y a la Carta de Santiago (St 2).

109. La pobreza, un mal que hay que combatir en medio de un pueblo fraterno Sin duda alguna, la Biblia nos presenta la pobreza como un mal que hay que combatir. Esta orientación tiene su fuente en el corazón de la religión mosaica. Israel fue constituido entonces como un pueblo fraternal en el que no debería existir esta tara. El Deuteronomio establecerá una serie de medidas para luchar contra la pobreza: el año de liberación para las deudas y los esclavos hebreos, la prohibición de prestar a interés, la prohibición de conservar una prenda tomada al pobre, la obligación del diezmo trienal en favor de los desgraciados, el pago cotidiano de los obreros, el derecho de rebusca y espigueo; todo ello a tenor de la siguiente exhortación: "Nunca dejará de haber pobres en la tierra: por eso yo te mando: abre la mano a tu hermano, al pobre, al indigente de tu tierra" (Dt 15, 11). 110 La pobreza, signo vivo del pecado de los hombres Efectivamente, la pobreza en sí es mala, es signo vivo del pecado de los hombres. El pobre grita que el mundo no responde al proyecto de Dios. El pobre revela al mundo de la forma más realista el pecado del hombre. La experiencia enseña que la miseria es a menudo consecuencia de la pereza (Pr 6, 6-11; 10, 4-5) o del desorden (13, 18; 21, 17), o también que la misma se convierte en ocasión de pecado (30, 8-9). Pero otro hecho se impone también con no menos evidencia: muchos pobres son, sobre todo, víctimas de la suerte o de la injusticia de los hombres que se aprovechan de su debilidad o de su necesidad para explotarlos. Estos desheredados hallaron en los profetas a sus defensores natos. 111. Los profetas, defensores de los derechos de los pobres Después de Amós, que ruge contra los crímenes de Israel (Am 2, 6 ss; 4, 1; 5, 11), los portavoces de Yahvé denuncian sin tregua "la violencia y el bandidaje" (Ez 22, 29) que infestan el país: fraudes desvergonzados en el comercio (Am 8, 5 ss.; Os 12, 8), acaparamiento de las tierras (Mi 2, 2; Is 5, 8), esclavitud de los pequeños (Jr 34, 8-22; Ne 5, 1-13), abuso del poder y perversión de la justicia misma (Am 5, 7; Is 10, 1-2;Jr 22, 13-17). Una de las misiones del Mesías será la de defender los derechos de los míseros y de los pobres (Is 11, 4; Sal 71, 2 ss.), "juzgará con justicia a los débiles y sentenciará con rectitud a los pobres de la tierra". 112. El Mesías de los pobres. Enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva Más aún, al comenzar Jesús su programa evangélico con la bienaventuranza de los pobres (Mt 5, 3; Lc 6, 20), quiere hacer que se reconozca en ellos a los privilegiados del reino que anuncia. Jesús aparece así como el Mesías de los pobres, enviado a anunciarles la buena noticia: "EI Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Me ha enviado para dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor" (Is 61, 1-2; Lc 4, 18-19). 113. Los pobres, clientes del Reino de Dios "(Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro? Jesús le respondió: Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inváíidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!" (Mt 11, 2-6). 114. Advertencia severa para los ricos. La acumulación de riqueza culto

idólatra RIQUEZA/IDOLATRIA Si el Evangelio es una buena noticia para los pobres, es -por lo mismouna piedra de escándalo para los instalados y los ricos. En efecto, para la inmensa mayoría de los hombres la riqueza es objeto de un culto idólatra en lo más secreto de sus corazones. La acumulación de riquezas es un esfuerzo por escapar a la angustia de la muerte, de la inestabilidad, de la inseguridad, de la dependencia; un esfuerzo para asegurarse contra el riesgo, una búsqueda de consistencia, de arraigo, de autonomía. 115. El rico pretende escapar a la condici6n humana auténtica El rico nos aparece en la Sagrada Escritura como aquél que pretende escapar a la condición nómada mediante la construcción de ciudades, de palacios y mediante la acumulación de riquezas. Cierra así los ojos a un elemento inherente a su ser de hombre, su condición de peregrino. El hombre es un ser inacabado, un ser que viaja hacia alguna parte. Instalarse no es bueno para él. La riqueza es precisamente una tentativa de instalarse aquí. Es una negación de su vocación de peregrino hacia la vida eterna. 116. El pobre permanece nómada en su alma El pobre, por el contrario, por la fuerza misma de las cosas, está en condición de no tener nada a qué apegarse. Está disponible, pronto a viajar. Permanece nómada en su alma. No puede rendir un culto idólatra a riquezas que no posee. No puede instalarse ni puede aspirar a instalarse para siempre en medio de unas riquezas acumuladas... Está en mejores condiciones objetivas que el rico con respecto al designio que Dios tiene sobre el hombre. Está más disponible para adentrarse por el camino que Dios propone al hombre. 117. La pobreza en la Biblia, una condición socio-económica y una actitud de alma Así pues, la pobreza de que habla la Biblia no se reduce solamente a una condición económica y social, sino que tiene, sobre todo, un alcance y un significado religiosos: es, en lo más hondo, una disposición interior, una actitud del alma. Lucas, probablemente, transcribe la frase original de Jesús: "Bienaventurados los pobres". El evangelio de Mateo, en cambio, habrá añadido las siguientes palabras: "en el espíritu". El autor de este último evangelio se propuso así, sin duda alguna, advertir que no bastaba con ser pobre de hecho para tener parte en esa bienaventuranza de que habla Jesús, ya que, de algún modo, es necesario prestar un consentimiento libre a esa pobreza, en cuyo defecto el hombre, pese a verse privado forzosamente del goce de las riquezas, estaría en realidad apegado a las mismas, fijado en ellas (Cf. Lc 6, 20; Mt 5, 3). 118. Los pobres de espíritu, los que ponen su confianza en Dios Para esbozar la fisonomía completa de los "pobres de espíritu" hay que notar también la conciencia que tienen de su miseria personal en el plano religioso, de su necesidad de auxilio divino. Lejos de manifestar la suficiencia ilusoria del fariseo confiado en su propia justicia, comparten la humildad del publicano de la parábola (Lc 18, 9-14). Por el sentimiento de su indigencia y de su debilidad se asemejan así a los niños y, como a éstos, les pertenece el reino de Dios (cf Lc 18, 15 ss.; Mt 19, 13-24). 119. Cristo está en el lugar de cada pobre Pero hay todavía algo importante. El pobre es sacramento de Cristo. Cristo está en el lugar de cada pobre. Por ello, el servicio de los pobres es expresión de nuestro amor a Jesús: en ellos le socorremos verdaderamente a El. Porque «os aseguro que cada vez que lo hicisteis

con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25, 40). O también: "Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme" (Mt 25, 35-36). 120. El encuentro con Cristo en los hermanos más pobres Así pues, Dios, en Cristo, se nos hace particularmente cercano en los hermanos que sufren. Jesús fue inapelablemente explícito al comunicarnos los criterios a que se atendrá el juicio último: "Entonces los justos le contestarán: Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?, ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?, ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte? Y el Rey les dirá: Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" (Mt 25, 37-40). No se trata de situaciones excepcionales. En nuestra vida ordinaria encontramos cada día al prójimo que sufre. Cada uno de nosotros si sabe abrir su corazón al hermano, que pasa por dificultades y problemas, descubre en él la llamada de Cristo. ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 07. OPCION POR LOS POBRES 1) La pobreza, dato constante de la experiencia bíblica y de la experiencia humana común. Comentar en grupo los nn. 107 y 108. Experiencias concretas actuales. 2) La pobreza, un mal que hay que combatir en medio de un pueblo fraterno. ¿Cómo lucho yo contra la pobreza? 3) La pobreza, signo vivo del pecado de los hombres. Comentar en grupo el n. 110. 4) La defensa de los pobres, función profética. Comentar el n. 111. ¿Qué significa hoy para nosotros? 5) Jesús, enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva. Comentar en grupo Mt 5, 3; Lc 6, 20; Is 61, 1-2; Lc 4, 18-19; Mt 11, 2-6. 6) Si el Evangelio es una Buena Noticia para los pobres es, por el contrario, una piedra de escándalo para los instalados y los ricos. Experiencias concretas actuales. 7) La pobreza en la Biblia una condición socioeconómica y una actitud de alma. Comentar en grupo los nn. 116, 117 y 118. 8) Cristo está en el lugar de cada pobre. Comentar en grupo Mt 25, 35-40. 9) FE/COMPROMISO: "Un amor cristiano serio implica comprometerse en la liberación de los oprimidos y en la transformación global del sistema que "fabrica" pobres y, por consiguiente, el amor cristiano implica luchar contra las resistencias inevitables de todas las fuerzas interesadas en la conservación: los privilegiados, los poderosos, los ricos" (·GIRARDI-G, Amor cristiano y lucha de clases, Ed. Sígueme, Salamanca, 1971, P.94). ¿Qué pensamos nosotros?

10) ¿Qué supone para nosotros optar por los pobres? 11) Pasar el montaje de La isla, de M. VALMASEDA. ¿Dónde estamos nosotros? 12) Ver CODINA, ¿Es licito bautizar a los ricos?, en "Selecciones de Teologia" 53 (1975), 56-59. Exposición y diálogo. 13) POBREZA/SEGUIMIENTO Dice ·Agustín-SAN sobre bienes y pobreza: "Quien ama el siglo no puede amar a Dios; tiene ocupada la mano. Dicele Dios: "Ten, eso te doy". Si no quiere soltar lo que tiene asido, no puede recibir lo que se le ofrece. ¿Quiere decir en esto que nadie ha de poseer nada? Si puede, si la perfección lo reclama, renuncia a todo; mas si no puede hacerlo, impedido por necesidad ineludible, posea, mas no sea poseido; tenga, pero no sea tenido; sea señor de su hacienda, no esclavo, según aquello del apóstol: "... como si no poseyera...". Tú me dices en respuesta: "Dios sabe que no abuso de mis bienes". ¿La tentación es la piedra de toque. Se ataca tu propiedad y prorrumpes en denuestos. Nos mismo acabamos de ser víctima de ellos. Se te toca en el bolsillo y ya eres otro de quien eras, ya no hablas hoy como hablabas ayer". (S. AGUSTIN, Obras X, 125, 7. 8). Comentar en grupo. ¿Resulta actual este texto de S. Agustín? 14) ¿Hay alguna oposición entre la invitación evangélica a vivir pobremente y la búsqueda de un mayor progreso material? 15) La invitación a la pobreza evangélica, ¿es un recurso para justificar las injustas desigualdades socioeconómicas existentes en la sociedad? 16) ¿Cómo contribuye la pobreza evangélica a formar una persona humana plenamente liberada? Ver SECRETARIADOS SOCIALES DIOCESANOS, Catequesis social. Tema 2.°: bienestar y pobreza evangélica, Pamplona, Bilbao, S. Sebastián y Vitoria. ........................................................................ TEMA 7-1 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA UNA OPCION POR LOS POBRES PUNTOS CLAVE * La pobreza, mal a combatir. * Defensa de los pobres, función profética. * Anunciar a los pobres la buena nueva (Jesús). * Mala noticia para los ricos. * La pobreza, condición socioeconómica y actitud de alma. Optar por una vida pobre. * El pobre, sacramento de Cristo. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Presentación del objetivo, plan de la reunión, tema 7. * Lectura tema 7. Cuchicheo. * Puesta en común: Lo más importante. * Lectura, oración, canción. ........................................................................

TEMA 7-2 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA UNA OPCION POR LOS POBRES PISTA POSIBLE 1 Dar limosna. 2 Compartir. 3 Opción de clase. 4 Elegir una vida pobre. 5 Ponerse al lado de los humildes y de los que sufren. 6 Dar de lo que sobra. PLAN DE LA REUNIÓN * Información: Personas, hechos, problemas... * Pequeño grupo: ¿Qué supone para ti optar por los pobres? (Ver pista adjunta.) * Puesta en común: Lo más importante. * Oración final, salmo, canción.

CRISTO ESTA EN LOS QUE LLEVAN SU PALABRA (PROFETAS)
OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica una función profética. * Descubrir que Cristo está en los que llevan su palabra y en ellos quiere ser escuchado. 121. Atraído por la verdad y la justicia y tentado por intereses opuestos Cada persona puede ir descubriendo la valentía y el desinterés, que en determinadas ocasiones supone decir la verdad y optar por lo que es justo. Por otro lado, puede ir tomando conciencia de la cobardía y de los intereses que se ocultan detrás de cada mentira y cada injusticia. Puede ir experimentando que, como todo hombre, se encuentra profundamente atraído por la verdad y la justicia, pero profundamente tentado por

intereses opuestos a esa aspiración. 122. El profeta, un hombre para todo tiempo Desde esta experiencia se acercará mucho más a la verdadera figura del profeta, tantas veces deformada y reducida a la vulgar caricatura de un extraño adivino de otro tiempo, cuya especie ha desaparecido para siempre de nuestro mundo. El Concilio Vaticano II (LG 35) ha recordado que la Iglesia tiene en el presente una misión profética y que, por tanto, cualquiera de sus miembros puede participar de ella. 123. El profeta, un hombre que vive la verdad que anuncia El profeta es un hombre que vive la verdad que anuncia. Más allá incluso de su opción por la verdad y la justicia, posibilitándola, está la acción de Dios en su propia vida y en medio de la historia. Esta acción de Dios va directamente encaminada a la conversión del hombre. Sin embargo, su mensaje profético irrumpe en un mundo que se construye sobre otros cimientos: Dios no actúa en la historia (la historia no tiene Señor) y, además, el hombre no puede cambiar. Esta experiencia universal y permanente, común, deja al descubierto la condición pecadora del hombre. 124. Dios le impuisa a hablar, incluso a pesar suyo El profeta se siente desbordado por la verdad que anuncia. Lo hace incluso a pesar suyo. Así lo vive Jeremías: «La Palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el dia. Me dije: No me acordaré

de él, no hablaré más en su nombre; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos: intentaba contenerlo, y no podia» (Jr 20, 8-9). Jonás, antes de ir a Nínive a donde Dios le envía, saca un pasaje de barco en dirección contraria para marcharse a Tarsis (a los ojos de los hebreos, «el fin del mundo» entonces conocido). Jonás pretende sustraerse a una misión comprometida, huyendo lo más lejos posible (Jon 1, 1 ss). 125. La vocación profética es irresistible. ¡Ay de mí, si no evangelizare! (Pablo) La vocación profética es irresistible. Amós pone la siguiente comparación: como cuando ruge el león todo el mundo teme, así cuando Dios habla, cualquiera profetiza (3, 8). Pablo tiene conciencia de que anunciar el Evangelio no es para él ningún motivo de gloria, según lo humano. Es algo a lo que no puede renunciar: "¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto eso mismo sería mi paga. Pero si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio» (1 Co 9, 16-17). 126. El profeta, con un puesto preciso en el pueblo de Israel En el pueblo de Israel, rey, sacerdote, profeta son durante largo tiempo como los tres ejes de la sociedad de Israel, bastante diversos para ser a veces antagónicos, pero normalmente necesarios los unos a los otros. Mientras existe un Estado se hallan profetas

para iluminar a los reyes: Natán, Elías, Eliseo, sobre todo Isaías, y por momentos Jeremías. Les incumbe decir si la acción emprendida es la que Dios quiere, si tal política se encuadra exactamente dentro de la historia de la salvación. 127. El profetismo puro don de Dios Sin embargo, el profetismo en el sentido estricto de la palabra no es una institución como la realeza o el sacerdocio: Israel puede procurarse un rey (Dt 17, 14-15), pero no un profeta; éste es puro don de Dios, objeto de promesa (Dt 18, 14-19), pero otorgado libremente. Esto se percibe bien en el período en que se interrumpe el profetismo (1 M 9, 27; cf. Sal 73, 9): Israel vive entonces en la espera del profeta prometido (1 M 4, 46; 14, 41). En estas circunstancias se comprende la acogida entusiasta dispensada por los judíos a la predicación de Juan Bautista (Mt 3, 1-12). 128. Vocación profética: indignidad, gratuidad, misión La llamada de Dios despierta en Jeremías la conciencia de su debilidad (Jr 1, 6); en Isaías, la del pecado (Is 6, 5). En la conciencia de su indignidad, el profeta percibe mejor la gratuidad y la fuerza de Dios. Como después escucharía Pablo: "Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad" (2 Co 12, 9). Dios llama siempre para una misión, al servicio de la cual queda el profeta (Jr 1, 9; 15, 19; Is 6, 6 ss.; Ez 3, 1 ss.).

129. El profeta anuncia en nombre de Dios una palabra que se cumple. El sentido de la historia El profeta queda al servicio de la Palabra de Dios. Su misión viene definida en este importante pasaje del Deuteronomio: «Suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú (Moisés), pondré mis palabras en su boca y les dirá lo que yo le mande» (Dt 18, 18). El verdadero profeta, dice a continuación, anuncia siempre una palabra eficaz, una palabra que se cumple (18, 21-22). Y así interpreta el sentido de la historia y de los acontecimientos desde la perspectiva más profunda, desde la acción de Dios. Amós ha expresado esto admirablemente: "No hará cosa el Señor sin revelar su plan a sus siervos los profetas" (Am 3, 7). 130. Los profetas, centinelas de la Alianza Los profetas son los centinelas de la Alianza: denuncian el pecado del hombre y anuncian la acción salvadora de Dios. Representan siempre la esperanza e invitan a la conversión: vuelta del hombre hacia Dios y hacia el hermano. Los profetas vigilan, pues, el cumplimiento de la Alianza y denuncian las claudicaciones del pueblo en el orden religioso y moral. 131. Los profetas anuncian la salvación de Dios y su gloria Los profetas anuncian la acción salvadora de Dios y su gloria, el resplandor de un Dios vivo que actúa en medio de los hombres. Dios manifiesta su gloria por sus misteriosas intervenciones,

sus juicios, sus signos (Nm 14, 22; Ex 14, 18; 16, 7). Viene en ayuda de los que confían en El. La gloria es entonces sinónimo de salvación (Is 35, 1-4; 44, 23). El Dios de la alianza pone su gloria al servicio de su amor y de su fidelidad: El salva y levanta a su pueblo (Sal 101, 17; cf. Ex 39, 2129). El profeta sabe que su labor no es sólo anunciar el castigo. Debe edificar y plantar (Jr 1, 10), debe proclamar la salvación del pueblo atribulado. Dios es ante todo salvador. 132. Arrebatados por el celo de la gloria de Dios Los profetas son arrebatados por el celo de la gloria de Dios. Isaias la contempia bajo el aspecto de una gloria regia (Is 6, 1 ss.). Es un fuego devorador, que pone al descubierto la impureza de la criatura, su nada, su radical fragilidad. La gloria de Dios no triunfa destruyendo, sino purificando y regenerando, y quiere invadir toda la tierra. Ezequiel proclama la libertad trascendente de la gloria, que en la época del destierro abandonará el templo en señal de reprobación (Ez 9-11) y que luego irradiará sobre una comunidad renovada por el Espíritu (36, 23 ss.; 39, 21-29). Como el salmista, el profeta se consume de celo ante el olvido de la Palabra de Dios: "me consume el celo, porque mis enemigos olvidan tus palabras" (Sal 118, 139; cf. Sal 68, 10). Para los tiempos mesiánicos, los profetas anuncian que la gloria de Dios alcanzará una dimensión universal: "Yo vendré para reunir a las naciones de toda

lengua: vendrán para ver mi gloria" (Is 66, 18; cf. Sal 96, 6; Hb 2, 14). Sobre este fondo esperanzador se destaca la figura sin apariencia ni esplendor (cf. Is 52, 14; 53, 2) de quien, sin embargo, está encargado de hacer irradiar la gloria de Dios hasta las extremidades de la tierra (cf. Is 49, 1-6). 133. Un culto meramente exterior, claudicación del pueblo en el orden religioso Los profetas condenan la hipocresía de una religión exterior que olvida la justicia y los pobres. Es en Oseas donde encontramos estas enérgicas palabras: "¿Qué he de hacer contigo, Efraím? ¿Qué he de hacer contigo, Judá? Vuestro amor es como nube mañanera, como rocío matinal que pasa. Por eso les he hecho trizas por los profetas, les he matado por las palabras de mi boca. Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos" (6, 4-6). 134. "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón..." En Isaías se denuncia la vaciedad de un ayuno sin sentido: «Es que el dia en que ayunabais, buscabais vuestro negocio y explotabais a todos vuestros trabajadores. Es que ayunáis para litigio y pleito y para dar puñetazos al desvalido» (Is 58, 3-4). Cristo confirma el veredicto del profeta: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí" (Mt 15, 8). También El declara la inutilidad de una religión

meramente exterior: "No todo el que me diga: "Señor, Señor", entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial" (Mt 7, 21). 135. Transgresiones del pueblo en el orden moral Los profetas denuncian las transgresiones del pueblo en el terreno moral: los atentados contra la vida humana, la violación de la fidelidad matrimonial, las diferencias escandalosas entre ricos y pobres, la opresión que sufren los débiles, la rapacidad de los poderosos, la tiranía de los acreedores sin entrañas, los fraudes de los comerciantes, la venalidad de los jueces, la avaricia de los sacerdotes y falsos profetas, la tiranía de las clases dirigentes. Los profetas anuncian que «una sociedad así» no puede subsistir (2 S 12, 1-7; Is 3, 15; Am 2, 6-8; 8, 4-6; Mi 3, 11; Is 5, 8; Jr 6, 7). 136. La persecución, condición de la existencia profética No es de extrañar que la palabra de los profetas de Israel tropiece con una resistencia violenta. Es esta una condición de la existencia profética que experimentaron también Cristo y sus discípulos. Es este un hecho de experiencia verificable hoy como ayer. Los judíos del tiempo de Cristo, en cuanto tales, no eran ni mejores ni peores que los demás hombres. Al no tolerar al profeta, el mundo está manifestando su pecado (Mt 23, 29 ss.; Lc 12, 1-12; 6, 26). 137. Jesús, el profeta anunciado en las Escrituras Jesús aparece en medio de una corriente profética,

representada por Zacarías (Lc 1, 67), Simeón (Lc 2, 25 ss.), la profetisa Ana (Lc 2, 36) y, por encima de todos, Juan el Bautista. Aunque la figura profética de Jesús es distinta de la de Juan (Mt 9, 14), se reconocen en él muchos rasgos que le sitúan en la línea de los grandes profetas: anuncia la salvación de Dios y la urgencia de la conversión (Mt 3, 2.8); traduce la ley en términos de existencia vivida (Lc 10, 29 ss.); revela el contenido de los "signos de los tiempos" (Mt 16, 2 ss.) y anuncia su fin (Mt 24-25); su indignación se dirige contra la hipocresía religiosa (Mt 15, 7) y anuncia un culto en espíritu y en verdad (Jn 4, 21-24). Experimenta el rechazo de aquella Jerusalén que había matado a los profetas (Mt 23, 37 ss.). La muchedumbre dará espontáneamente a Jesús el título de profeta (Mt 16, 14; Lc 7, 16; Jn 4, 19; 9, 17). Aún más: muchos verán en él al profeta anunciado en las Escrituras (Jn 6, 14; 7, 40). Sin embargo, el misterio de Jesús desborda en todos los sentidos la tradición profética: El es el Mesías, el Hijo del hombre, el Hijo de Dios (cf. tema 16). 138. Cristo está en los que llevan su palabra y en ellos quiere ser escuchado Anunciar la palabra de Cristo es anunciar la Palabra de Dios y, al propio tiempo, participar en su misión profética. Más aún, Cristo está en los que llevan su palabra y en ellos quiere ser escuchado: "quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros

os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza a quien me ha enviado" (Lc 10, 16; cf. Mt 28, 19). Cristo actúa hoy y continúa su función profética en la del Pueblo de Dios (LG 12). Cristo está presente en la voz de su Iglesia. ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 08. PROFETAS 1) ¿Qué suponen para nosotros estas palabras: valentía, desinterés, opción por la verdad y la justicia? ¿Y éstas otras: cobardía, intereses, mentira, injusticias? 2) "La fuerza de los hechos, las convulsiones que se gestan en las sociedades por la acumulación de abusos, acabará obligando a la Iglesia a ser más y más evangélica. Pero debemos adelantarnos proféticamente. En lugar de ser juguete de las fuerzas políticas de la historia, debemos ser profecía, luz crítica, juicio y salvación entre ellas por la original fuerza de Jesús". (T. CABESTRERO). Comentario en grupo. 3) El Concilio Vaticano II (LG 35) ha recordado que la Iglesia tiene en el presente una misión profética y que, por tanto, cualquiera de sus miembros puede participar de ella. Comentario en grupo. 4) Canciones de R. CANTALAPIEDRA: Dónde están los profetas y El profeta. Escuchar la canción y poner en común la reacción que suscite

en cada uno. 5) Comentar en grupo los nn. 123, 124 y 125. 6) Profundizar en la función de los profetas: anuncian en nombre de Dios una palabra que se cumple, interpretan el sentido de los acontecimientos y de la historia, son los centinelas de la Alianza, anuncian la salvación de Dios y su gloria, denuncian la vaciedad de un culto meramente exterior y las trasgresiones del pueblo en el orden moral. Comentar en el grupo los nn. 129-135. 7) Comentar en grupo Lc 6, 26: "¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, porque de este modo trataron los padres a los falsos profetas". ¿Es normal que la comunidad cristiana no sea perseguida? 8) Jesús, el profeta anunciado en las Escrituras. Comentar el n. 137. 9) Cristo está en los que llevan su Palabra y en ellos quiere ser escuchado. Comentar en el grupo Lc 10, 16 y LG 12. Experiencias actuales. 10) ¿Escuchamos la Palabra de Dios como objeto de estudio o como palabra viva cumplida en la experiencia humana? Ver Ez 12, 28. 11) ¿Escuchamos la Palabra de Dios por penetración directa, natural, como la lluvia (Is 55, 10-11), en una cierta pasividad que, por ser atenta, pone en juego toda nuestra personalidad?

12) Lo que nada nos diga lo dejamos de momento. Insistimos en aquello que despierta o expresa vivencias transparentes, sin violencia voluntarista ni artificialidad. Según ello, ¿forzamos la experiencia o la encontramos en la escucha de la Palabra de Dios? 13) ¿Tomamos conciencia de que ante la Palabra de Dios aparece toda nuestra vida en su dimensión más concentrada? Ver C. CASTRO CUBELLS, Encuentro con la Biblia, Ed. Cristiandad, Madrid, 1977, 67-68. ........................................................................ TEMA 8 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR LA FUNCION PROFETICA QUE IMPLICA LA EXPERIENCIA DE FE PISTA POSIBLE: LOS PROFETAS 1 No existen. 2 Anuncian la salvación de Dios. 3 Denuncian la injusticia. 4 Denunciar no es cristiano. 5 Denuncian las diferencias escandalosas entre ricos y pobres. 6 Y la opresión que sufren los débiles. 7 Y el culto meramente exterior. 8 Son necesarios. PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Pequeños grupos: ¿Qué significan para ti los profetas? ¿Algunas experiencias actuales? * Puesta en común: Lo más importante. Diálogo. * Lectura, oración, canción.

CRISTO ESTA EN EL JUSTO INJUSTAMENTE PERSEGUIDO (SIERVO DE YAHVE)
OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica asumir la actitud del Siervo de Yahvé. * Reconocer a Cristo en el justo injustamente perseguido. 142. La violencia como defensa, recurso común Ante cualquier tipo de agresión, el hombre normalmente reacciona defendiéndose. Es la reacción instintiva, natural. Aparece el contraataque, la venganza, la ley del Talión, como formas de defensa del individuo y de la sociedad. La experiencia común del hombre manifiesta una fe ciega en la violencia, como requisito necesario para andar por la vida y como suprema solución para determinadas situaciones y conflictos. 143. La escalada de la violencia y su círculo: ¿Cómo romperlo? ¿Existe otra salida? Sin embargo, la violencia engendra violencia. Tras la agresión viene la reacción vengadora, que provoca a su vez una nueva agresión más violenta. Y asi sucesivamente. ¿Cómo romper este circulo de la violencia? ¿Quién puede romperlo? De hecho, en un mundo violento todo parece indicar que no existe otra salida y que todo lo demás es debilidad, virtud de enfermos. Como dice el libro de la Sabiduría, nuestro mundo cree ciegamente en esto: "Sea nuestra fuerza la

norma del derecho, pues lo débil -es claro- no sirve para nada" (Sb 2, 11). 144. El siervo de Yahvé, figura única y respuesta sorprendente. Servicio a Yahvé. El peso del pecado del mundo: injusticia y violencia sobre sus hombros Como tantas veces, también aquí los caminos de Dios no coinciden con los caminos de los hombres. Dios ha suscitado en la Escritura y en la historia la figura única del Siervo de Yahvé, figura incomparable que asume en sí mismo la doble función -complementaria- del servicio a Yahvé (= cumplimiento de su voluntad, Hb 10, 7) y de cargar sobre sus hombros todo el peso del pecado del mundo. El Siervo representa una respuesta (de antemano absolutamente inimaginable) a ese doble drama de la sociedad: el de la injusticia y el de la violencia 145. Siervo de Yahvé es el que cumple la voluntad del Padre La Escritura llama "Siervo de Yahvé" a aquél a quien Dios llama a colaborar en la historia de salvación del mundo y viene a servir a este designio. El servicio que Yahvé quiere no se limita a un culto ritual, sino que se extiende a la entrega de toda la vida, que -como la de Jesús- se manifiesta en dependencia radical de la voluntad del Padre: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: Aquí estoy, ¡oh, Dios!, para hacer tu

voluntad» (Hb 10, 5-7; cf. Sal 39, 7-9; Mt 16, 21; Lc 24, 26; Jn 14, 30). 146. Siervo de Dios, y de los hombres, en oposición a una decisión diabólica: «No serviré» Sirviendo a Dios, Jesús (el Siervo prototipo) sirve a los hombres. Y sirviendo a los hombres, sirve a Dios. "Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve» (Lc 22, 27), dice Jesús. Y dice también: "El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero sea esclavo de todos. Porque el Hijo del Hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos" (Mc 10, 43-45). El Siervo de Yahvé impugna directamente la decisión diabólica "no serviré". 147. El siervo de Yahvé es el Cordero de Dios, que carga con el pecado del mundo El Siervo de Yahvé carga sobre sus hombros el peso del pecado del mundo. Este misterio profundo lo ha mostrado Juan el Bautista como la gran clave de la figura histórica de Jesucristo: "Al día siguiente, al ver a Jesús que venía hacia él, exclamó: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29). El símbolo del Cordero de Dios viene a ser, también para el evangelista San Juan, clave de interpretación del misterio histórico de Cristo. San Juan funde en una sola realidad la imagen del Siervo (Is 53), que carga con el pecado de los hombres, y el rito del cordero pascual, símbolo de la salvación de Israel.

Jesús será el Siervo que experimenta sobre sus hombros el peso del pecado del mundo y, a la vez, el Cordero que será sacrificado el dia de Pascua en beneficio de todos los bombres (Ex 12, 1 ss.; Jn 19, 36). 148. Entre la espada y la pared, punto crucial. El dolor del Siervo deja patente el virus del pecado El Siervo de Yahvé es un hombre cogido entre la espada y la pared. De ahí su dolor. Se encuentra en el punto crucial donde interfieren y chocan el pecado del hombre y el plan salvador de Dios. Dios tiene un plan sobre la historia humana, que el Siervo de Yahvé lleva obedientemente hacia adelante, pero que el mundo no puede tolerar. Al perseguir al inocente, el mundo manifiesta su pecado. El mundo no se acepta pecador, pero -más que ningún otro- el dolor del justo injustamente perseguido hace patente el pecado del mundo. Por decirlo así, el dolor del Siervo de Yahvé es como el colorante que inequívocamente vuelve visible ese virus del mundo que es el pecado. 149. Un compromiso muy serio Frecuentemente, la figura bíblica del Siervo de Yahvé queda desvirtuada en formas aberrantes, como la resignación pasiva, enfermiza, carente de compromiso. La actitud del Siervo de Yahvé no es esta resignación enfermiza. El Siervo asume el compromiso de promover entre los hombres la justicia y el derecho, y rechaza claramente el camino de la violencia. Considera absolutamente

beneficioso para el mundo romper en todo momento el círculo infernal de la misma, a cualquier precio. El Siervo es un hombre pobre, nómada de alma, sin intereses que defender superiores a la misión que procede de Dios. El Siervo es profundamente libre con respecto al mundo, profundamente esclavo de la voluntad de Dios. La historia de los profetas, servidores de Yahvé, muestra hasta qué punto la Palabra de Dios, viva y eficaz, puede comprometer a un hombre. 150. Paradoja histórica: la caza del profeta, una costumbre en Jerusalén Asimismo, la historia de los profetas muestra hasta qué punto un hombre, armado solamente con la Palabra de Dios, puede incomodar a los poderosos: «Ha devorado vuestra espada a vuestros profetas, como el león cuando estraga» (Jr 2, 30), dice el profeta Jeremías. Y conocida es la afirmación de Jesús: Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envían» (Mt 23, 37). Con ello se produce una paradoja histórica: la caza del profeta viene a ser una costumbre en la ciudad más religiosa de la Tierra. 151. El siervo, abominado de las gentes Isaías sabe que el Siervo es «el abominado de las gentes» (49, 7), «despreciado y evitado de los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos, ante el cual se ocultan los rostros» (Is 53, 3). Jeremías tiene conciencia de encontrarse

comprometido, entre la espada y la pared, entre la Palabra de Dios y el pecado del mundo: «Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me violaste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar «Violencia», proclamando «Destrucción». La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: No me acordaré de El, no hablaré más en su nombre; pero ella era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huesos: intentaba contenerlo y no podía" (Jr 20, 7-9). 152. En contra de la injusticia El Siervo deja de serlo, si colabora con la injusticia. Precisamente por eso el mundo le odia. Porque no es del mundo (Jn 15, 19). El libro de la Sabiduría refleja así todo ese odio: «Acechemos al justo que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; declara que conoce a Dios y se da el nombre de hijo del Señor; es un reproche para nuestra ideas y sólo verlo da grima; lleva una vida distinta de los demás y su conducta es diferente; nos considera de mala ley y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras: declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas... Lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él" (Sb 2, 12-20).

153. El peso del pecado del mundo. El Siervo, solitario en su misión: «De mi pueblo no hubo nadie conmigo» (/Is/63/03) La injusticia, la violencia, el pecado del mundo, tienen su propio peso, peso que experimenta el Siervo de Yahvé. Y con todo, dice Isaías: «El soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado; pero El fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre El, sus cicatrices nos curaron» (Is 53, 45). El Siervo, como profeta, tiene la responsabilidad de haber visto y ante esta responsabilidad se queda solo, lo cual también pesa: «Miraba sin encontrar un ayudante, buscaba sin encontrar quien me apoyara» (Is 63, 5). 154. El dolor por el dolor no tiene sentido Es necesario explicar a nuestros contemporáneos, como sin duda era también necesario explicar a los compañeros de Jesús -el Siervo prototipo- que el Maestro no iba guiado por ningún amor morboso al dolor y a la muerte, ni por ninguna especie de complacencia en el fracaso, en su camino libre y voluntario, consciente, a la muerte, que los romanos acostumbraban a reservar para los rebeldes y criminales: la crucifixión. Precisamente por querer llevar hasta el final la tarea que se había fijado, asume Jesús las consecuencias de esa tarea, que no es posible llevar a cabo sin tropezar con una resistencia violenta, furiosa,

asesina. 155. Un dolor positivo El dolor del Siervo tiene un sentido: él soporta el castigo que nos trae la paz (Is 53, 5). Su dolor es positivo, creador. Podría defenderse por la fuerza, sí, pero la negativa a utilizar ante una agresión otra agresión no es más que el reverso de una conducta positiva, creadora, terapéutica. La vida humana necesita continuamente de gestos semejantes: "Yo no me resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos» (Is 50, 5-6). Fue necesario para que todo hombre (preocupado por defenderse) tuviera en el Siervo el estímulo de una conducta nueva ante la violencia y el pecado. 156. El amor doliente o la ausencia de réplica El dolor del inocente, silencioso, sin réplica, refleja como ningún otro -por significativo contraste- el pecado del injusto agresor, el cual -liberado de la necesidad de contra réplica-, tiene la oportunidad de percibir, como en un espejo, su propio pecado. La estampa histórica de Cristo perseguido puede reconocerse a través de este pasaje profético de Isaías: «Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca" (Is 53, 7). La ausencia de réplica refleja, al propio tiempo, la justicia del Siervo doliente, una justicia que no es de este mundo, pues este mundo no puede amar a su

enemigo. 157. Una justicia nueva en el mundo. No devolver mal por mal JUSTICIA/NUEVA: Esa justicia es una justicia nueva en el mundo, es la justicia proclamada por Cristo en el Sermón de la Montaña: «Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente. Yo, en cambio, os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos, a quien te pida, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas" (Mt 5, 38-42). 158. Amarás a tu enemigo Y también: «Habéis oido que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos?" (Mt 5, 43-47). 159. El abominado de las gentes, luz de las naciones Así resulta que el "abominado de las gentes" viene a enseñar a las naciones lo que es realmente justicia, una justicia semejante a la de Dios (Mt 5, 48). Como dice San Mateo, Jesús es el siervo que anuncia la

justicia a las naciones y cuyo nombre es su esperanza (Mt 12, 18-21; Is 42, 1-4). O como dice el profeta Isaias: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra» (Is 49, 6). 160. También nosotros debemos llevar la cruz La Iglesia siempre, también en el mundo actual, está llamada a ser Siervo de Yahvé: «También nosotros debemos llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de quienes buscan la paz y la justicia)) (GS 38). Llevamos la cruz a imitación de Cristo, sin olvidar que sólo El ha sido real y plenamente el verdadero Siervo de Yahvé. También nosotros debemos llevar la Cruz. «Como Cristo llevó a cabo la obra de la redención en medio de la pobreza y la persecución, asi la Iglesia está llamada a recorrer el mismo camino, a fin de comunicar a los hombres los frutos de la salvación. Cristo Jesús, existiendo en la forma de Dios..., se anonadó a sí mismo, tomando la forma de siervo (Flp 2, 67), y, por nuestra causa, se hizo pobre, siendo rico (2 Co 8, 9): así la Iglesia, aunque tenga necesidad de medios humanos para cumplir su misión, no fue instituida para buscar gloria terrena, sino para proclamar -también con su propio ejemplo- la humildad y la abnegación... La Iglesia "marcha peregrinando entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios" (S. Agustín), anunciando la cruz y la muerte del

Señor, hasta que El retorne (cf. 1 Co 11, 26). Es fortalecida, sin embargo, por la fortaleza del Señor resucitado a fin de vencer con paciencia y amor sus aflicciones y dificultades, tanto las internas como las exteriores, y revelar al mundo su misterio. Con fidelidad, aunque entre penumbras, hasta que se manifieste en todo su esplendor al fin de los tiempos)) (LG 8). 161. Cualquiera de nosotros puede ser siervo, si el Espíritu de Dios está con él Sin embargo, es necesario decir que ninguno de nosotros puede ser Siervo, si el Espiritu de Dios no desciende sobre él y le da la fuerza y le sostiene: «Mirad a mi siervo a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi Espíritu» (Is 42, 1). El Siervo sabe por qué puede hacer lo que hace: «Mi Dios era mi fuerza» (Is 49, 5; 50, 7.9). María, la Madre de Jesús, "la esclava del Señor" (Lc 1, 38), se muestra como egregia discípula de Cristo, el Siervo, y paradigma de la Iglesia servidora. 162. Persiguen a Cristo mismo quienes persiguen a sus servidores Los servidores de Dios son ahora ya los servidores de Cristo (Rm 1, 1; Ga 1, 10; Flp 1, 1). Son sus enviados que correrán una suerte semejante a la suya (Mt 10, 24-25). «Cuando os arresten no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis; en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el

Espiritu de vuestro Padre habiará por vosotroso (Mt 10, 19-20). En adelante, perseguirán al mismo Cristo quienes persigan a sus servidores. Esta fue la experiencia de Pablo (Hch 9, 5). ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 09. SIERVO DE YAHVE 1) La violencia como defensa, recurso común. La escalada de la violencia y su círculo. ¿Cómo romperlo?, ¿existe otra salida? Comentar en el grupo los nn. 142 y 143: Tenemos nosotros una fe ciega en la violencia? 2) Comentar en grupos los nn. 144-148 sobre la figura del Siervo: entre la espada y la pared, entre la injusticia y la violencia del mundo, al servicio de Dios y de los hombres, cargando con el peso del pecado en el mundo. 3) ¿Qué significa para nosotros la figura del Siervo? ¿Resignación pasiva y enfermiza?, ¿un compromiso muy serio?, ¿el dolor por el dolor?, ¿un dolor positivo y fecundo?, ¿una postura eficaz? 4) La actitud del Siervo, un compromiso en contra de la injusticia. Comentar los nn. 150-153 aportando experiencias concretas. 5) La actitud del Siervo, una justicia nueva en el mundo renuncia a la violencia, sin devolver a nadie mal por mal. Comentar los

nn. 157-159. 6) Escuchar y comentar en grupo alguno de los cantos del Siervo de Yahvé: Is 42, 1-9; 49, 1 -6; 50, 4-11; 52, 13-53, 12. 7) Canciones de KIKO ARGÜELLO: El lagarero y el Siervo de Yahvé. Escuchar la canción y poner en común la reacción que suscita en cada uno. 8) Poner en común cuándo nos hemos reconocido a nosotros mismos bajo la figura del Siervo. 9) Cualquiera de nosotros puede ser siervo si el Espiritu de Dios está con él. Comentar en grupo los nn. 160-161. 10) Persiguen a Cristo mismo quienes persiguen a sus seguidores. Comentar en grupo el n.162: ¿Qué significa para nosotros hoy? 11) ¿Qué personas encarnan claramente la figura del Siervo en el mundo de hoy? ........................................................................ TEMA 9 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA ASUMIR LA ACTITUD DEL SIERVO DE YAHVE PISTA PARA LA REUNION 1 Resignación pasive, enfermiza. 2 Denuncia de la injusticia. 3 El dolor por el dolor.

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Un dolor fecundo. Renuncia a la violencia. Anuncio de la revolución violenta (Ez 33, 1 -9). Sin devolver mal por mal. Sin condenar la legítima defensa.

PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Pequeños grupos: ¿Qué significa para ti la figura del siervo de Yahvé? Presentación de la pista. * Puesta en común: Lo más importante. Comentario. * Lectura Is 53. Canción.

CRISTO ESTÁ EN MEDIO DE LOS QUE SE REÚNEN EN SU NOMBRE (IGLESIA)
OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica experiencia comunitaria de la fe. * Descubrir que Cristo está en medio de los que se reunen en su nombre. 163.P/RUPTURA: En la concha del propio egoísmo En la experiencia humana común encontramos, por un lado, la necesidad de la relación mutua, la búsqueda de la amistad auténtica, el deseo de colaborar con otros. Por otro, sin embargo, nos encontramos con la dura experiencia de la incomunicación y de la incomprensión, del aislamiento y el repliegue sobre uno mismo, del individualismo erigido en norma de vida. Así se establece una contradicción en el centro mismo de la vida humana: hemos nacido para vivir juntos, pero vamos descubriendo que, en realidad, los hombres vivimos

profundamente separados, encerrados cada uno en la concha del propio egoísmo. 164. El pecado, quiebra de una moral de alianza La experiencia bíblica del pecado comporta siempre la experiencia de una ruptura. Si la fe engendra una moral de alianza, el pecado produce la división de la comunidad humana. Así, roto el orden religioso de la vida, se rompe al mismo tiempo el orden moral, y viceversa. Rota la alianza con Dios, se rompe también la alianza entre los hombres, y viceversa. El segundo mandamiento es semejante al primero (Mt 22, 39). La ruptura del orden moral supone la instalación en el propio egoísmo y la ruptura del amor al hermano, a quien vemos (1 Jn 4, 20) y en quien debemos descubrir al mismo Cristo (cf Mt 25, 39-40.4445). 165.BABILONIA/JERUSALEN Babel, Jerusalén: dos ciudades, dos experiencias frente a frente. Babel es el nombre hebreo de Babilonia, ciudad del embrollo, ciudad del mal, ciudad de la nada. Babilonia es en la Escritura una ciudad-símbolo. Como Jerusalén, pero al revés. La ciudad histórica de Babilonia cayó mucho antes del advenimiento del Nuevo Testamento. Pero a través de ella el pueblo de Dios adquirió conciencia de un misterio de iniquidad que está constantemente en acción aquí en la tierra: Babilonia y Jerusalén, erguidas una frente a otra, son las dos ciudades entre las que se reparten los hombres, la ciudad de Dios y

la ciudad de Satán. 166. El pecado deshace a Babilonia como pueblo. Lección histórica permanente Frente a Babel, el hombre bíblico asiste a una trascendental experiencia histórica (Gn 11, 1-9). En definitiva, el misterio del mal deshace a Babilonia como pueblo: al igual que Nínive, se ha complacido en su propia fuerza (cf. Is 47, 7-8.10; 3, 7-14). Se ha erguido ante Yahvé con soberbia e insolencia (Jr 50, 29-32; cfr. Is 14, 13-14). Ha multiplicado los crímenes: hechicería (Is 47, 12), idolatría (Is 46, 1; Jr 51, 44-52), crueldades de toda suerte... Ha llegado a ser verdaderamente el templo de la malicia (Za 5, 5-11), la "ciudad de la nada» (Is 24, 10-12). 167. Babel, misterio de idolatría. Ciudad sin Dios El relato del Génesis (/Gn/11/01-09) presenta de forma sencilla la equivocación profunda de Babel. El pecado colectivo de Babel se describe como una rebeldía que sigue las trazas y participa del primer pecado del hombre: el pecado de Adán. Los hombres quieren «alcanzar el cielo» por su propio poder, pretenden llegar a ser «como dioses», pero sin Dios. Babel es el símbolo de la soberbia humana, que quiere alcanzar la plenitud de la vida, prescindiendo de Dios, de espaldas a El. Esta pretensión involucra a Babel en una situación idolátrica, cuyas engañosas consecuencias se manifiestan después. Mientras tanto,

Babilonia se levanta como potencia temerosa, que hace de su fuerza su dios (Ha 1, 11). 168. Babel, misterio de confusión, de incomunicación. Ciudad del embrollo Rota la alianza con Dios, se rompe la alianza entre los hombres. Se sustituye la fe por la idolatría, pero la soberbia (idolátrica) de unos hombres que construyen su ciudad sin Dios tiene como fruto un misterio de incomprensión, de incomunicación, de confusión: «Voy a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo» (Gn 11, 7). Los ídolos que se crea la vanidad y el egoísmo de los hombres (cf. Sb 14, 14) impiden inexorablemente la comunicación entre los mismos. Babel, que en realidad significa "puerta de Dios", vino a ser paradójicamente ciudad de confusión, «la ciudad del embrollo». 169. Babel, misterio de dispersión. Ciudad desierta La dispersión es el resultado final que completa el proceso: idolatría, incomunicación, dispersión. "Desde allí los dispersó el Señor por la superficie de la tierra" (Gn 11, 9). Es la hora del juicio contra toda Babel: se ha dictado sentencia contra la ciudad del mal. Esta sentencia es después comunicada con júbilo por los profetas (Is 21, 110; Jr 51, 11-12), contra la Babilonia contemporánea. Los ejércitos de Jerjes lo ejecutarán hacia el 485 antes de Cristo. De Babilonia "no quedará piedra sobre piedra". Babilonia viene a ser una ciudad vacía,

abandonada, evitada: una ciudad desierta, la ciudad de la nada 170. La infidelidad histórica de Jerusalén, nueva Babel. El sentido del destierro Por su infidelidad histórica, sin embargo, también Jerusalén ha participado del misterioso destino de Babel. Fue necesaria la persistencia de la catástrofe para que el pueblo y sus dirigentes adquieran conciencia de su incurable perversión (Jr 13, 23; 16, 12-13). 171. La infidelidad histórica de Jerusalén. El anuncio de un relevo. Pérdida de su función histórica La "viña de Yahvé" se había convertido en un plantío bastardo y sería después saqueada y arrancada (Is 5); la "esposa de Yahvé" se había hecho adúltera, y sería despojada de sus arreos y duramente castigada (Os 2; Ez 16, 38); el "pueblo elegido" se había vuelto indócil y rebelde, y sería expulsado de su tierra y dispersado entre las naciones (Dt. 28, 63-68). Jerusalén, cabeza del Pueblo de Dios, ha olvidado su misión histórica, por ello ha de escuchar de parte de Dios la comunicación de un relevo: otros pueblos la sustituirán. San Pablo (cf. Rm 9, 25-26) ve cumplida en los gentiles la profecía de Oseas: «Y en el sitio donde los llamaban "No-es-mipueblo" les llamarán "Hijos de Dios vivo"... Me compadeceré de "No-compadecida", y diré a "No-es-mipueblo": Tú eres mi pueblo, y él dirá: Tú eres mi Dios» (Os 2, 1.25).

172. Una piedra de tropiezo, el mayor de todos los errores. Al rechazar a Cristo, Jerusalén renuncia a la salvación La destrucción de Jerusalén, sobre la que los Profetas hacen su reflexión religiosa, es todavía figura que encontrará su cumplimiento en el destino de la Jerusalén que se enfrenta a Jesús: "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que se te envian! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la clueca reúne a sus pollitos bajo las alas! Pero no habéis querido. Vuestra casa se os quedará vacía. Os digo que no me volveréis a ver hasta el día que exclaméis: Bendito el que viene en nombre del Señor" (Lc 13, 34-35). "Al acercarse y ver la ciudad dijo llorando: ¡Si al menos tú comprendieras en este dia lo que conduce a la paz! Pero, no: está escondido a tus ojos. Llegará un día en que tus enemigos te rodearán de trincheras, te sitiarán, apretarán el cerco, te arrasarán con tus hijos dentro, y no dejarán piedra sobre piedra. Porque no reconociste el momento de mi venida" (Lc 19, 41-44). He aquí el mayor de todos los errores históricos de Jerusalén: rechazar la salvación que Dios le ofrece gratuitamente en Jesucristo. En el año 70 fue arrasada y, con ella, destruido su templo (la peculiar presencia de Dios en la Ciudad Santa). 173. Los gentiles convocados a formar el Israel de Dios Como ocurrió en la primera destrucción, también a partir de esta segunda se altera la función histórica de Jerusalén (Sión): ahora serán

convocados los gentiles a formar el Israel de Dios (cf. Ga 6, 16). Los gentiles que no eran "su pueblo" serán llamados "hijos de Dios". «¿Qué diremos, pues? -se interroga Pablo-: Que los gentiles, que no buscaban la justicia, han hallado la justicia -la justicia de la fe-, mientras Israel, buscando una ley de justicia, no llegó a cumplir la ley. ¿Por qué? Porque la buscaba no en la fe, sino en las obras. Tropezaron contra la piedra de tropiezo, como dice la Escritura: He aquí que pongo en Sión una piedra de tropiezo y roca de escándalo; mas el que crea en él, no será confundido» (Rm 9, 30 ss.). 174. De un resto del viejo pueblo elegido saldrá la nueva Jerusalén, universal, sin fronteras Dice San Pablo: «Entonces me pregunto: ¿habrá Dios desechado a su pueblo? También yo soy israelita descendiente de Abrahán, de la tribu de Benmajín. Dios no ha desechado al pueblo que él eligió. Recordáis sin duda aquello que cuenta la Escritura de Elías, cómo interpelaba a Dios en contra de Israel: Señor, "han matado a tus profetas y derrocado tus altares; me he quedado yo solo y atentan contra mi vida." Pero, ¿qué les responde la voz de Dios?: "Me he reservado siete mil hombres que no han doblado la rodilla ante Baal." Pues lo mismo ahora, en nuestros días, ha quedado un residuo escogido por pura gracia" (Rm 11, 1-5). Ese resto será el depositario de las promesas hechas a Israel y el que constituirá con muchos gentiles, venidos de lejos, la nueva

Jerusalén. 175. La nueva Jerusalén es la Iglesia I/NUEVA-JERUSALEN La Nueva Jerusalén es la Iglesia. La Iglesia entraña un misterio, oculto en otro tiempo en Dios, pero hoy descubierto y en parte realizado (Ef 1, 9-10; Rm 16, 25-26). Misterio de un pueblo que posee como garantía la ley del Espíritu, inscrita en los corazones (Rm 8, 2; Jr 31, 33-34; Ez 36, 27), aunque está todavía constituido por pecadores. Misterio de un pueblo que viene a ser el cuerpo de Cristo resucitado (Ef 1, 22-23), misterio desconocido en otro tiempo que supone como una "nueva creación" (2 Co 5, 17-18; Ga 6,15), en la que se restaura la Alianza con Dios (Rm 5, 12 ss.) y la unidad y reconciliación entre los hombres (Jn 11, 52; Ef 2, 15 ss.). 176. La Iglesia, nueva Jerusalén, fruto directo de la Pascua de Cristo La Iglesia, Nueva Jerusalén, anti-tipo de Babel, es «lugar de convocación» para la humanidad entera, "convocación santa" (Ex 12, 16; Lv 23, 3; Nm 29, 1). Prefigurada en la asamblea del Horeb (Dt 4, 10), de las estepas de Moab (Dt 31, 30) o de la tierra prometida (Js 8, 35; Jc 20, 2), la Iglesia es fruto directo de la pascua de Cristo. Los Padres repiten con frecuencia que la Iglesia es la Nueva Eva, nacida del costado de Cristo durante el sueño de la muerte, como Eva naciera del costado de Adán dormido. 177. I/PENT:Pentecostés, la gran experiencia eclesial.

Epoca abierta La Iglesia es cuerpo vivo de Cristo resucitado, porque en ella habita el Espíritu prometido por Jesús. La presencia y experiencia del Espíritu es el gran testimonio que la Iglesia tiene acerca de Cristo. El Espíritu se manifiesta en acción ya el dia de pascua (Jn 20, 22), pero es el día de Pentecostés cuando tiene lugar la gran experiencia eclesial (Hch 2, 4) con miras al testimonio de los doce (Hch 1, 8) y a la manifestación pública de la Iglesia; así este dia es como la fecha del nacimiento de la Iglesia, que, después de Pentecostés, crece rápidamente. Es importante destacar que el día de Pentecostés, como el día de Pascua, es toda una época que queda abierta para el mundo y que sólo alcanzará su plenitud y consumación al fin de la historia. 178. Pentecostés, contrapunto de Babel. El Espíritu supera la división de los hombres. Una alianza nueva Con el acontecimiento de Pentecostés (Hch 2, 1-13) queda superada la división de los hombres. El Espíritu se reparte en lenguas de fuego sobre los apóstoles de modo que se oiga el evangelio en las lenguas de todas las naciones y "toda lengua proclame" '¡Jesucristo es Señor'!, para gloria de Dios Padre» (Flp 2, 11). Así los hombres serán reconciliados por el lenguaje único del Espíritu, que es el amor. Pentecostés es, pues, el contrapunto de Babel. En Pentecostés queda superada la división de los hombres sobre la base de una Nueva Alianza inscrita

en los corazones. 179. La Iglesia, misterio de fe, de comunicación y de comunidad Así por el Espíritu, la Iglesia es la verdadera Jerusalén, soñada por Dios, "lugar de reunión" para la humanidad entera, antitipo de Babel, cuyo misterio es diametralmente opuesto. El misterio del pecado deshace a Babilonia como pueblo, disgrega a un pueblo que era uno. El misterio de Pentecostés hace un solo pueblo de muchos, de gentes venidas de todas partes: un pueblo sin fronteras, universal (Hch 2, 511). Si Babilonia es misterio de idolatría, de incomunicación y de dispersión, Pentecostés (y la Nueva Jerusalén) es misterio de fe, de comunicación y de comunidad. 180. El cumplimiento de una promesa, el Espíritu de Dios y de Cristo Jesús Si el misterio de Babel radicaba en la idolatría, el misterio de Pentecostés radica en la fe: fe en Cristo, muerto y resucitado, de quien da testimonio la acción del Espíritu, prometido de antemano (Jn 14, 16). "Judios y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Estos no están borrachos, como suponéis; no es más que media mañana. Está sucediendo lo que dijo el profeta Joel: En los últimos dias -dice Dios- derramaré mi Espíritu sobre todo hombre» (Hch, 2, 14-17). Pentecostés entraña la experiencia de una nueva

Alianza, ofrecida por Dios al mundo. 181. Una alianza por encima de todas las barreras Si el misterio de Babel conducía a la confusión y al embrollo («hombres de un mismo pueblo que no se entienden»), el misterio de Pentecostés supera la división de los hombres, fruto del pecado, y aparece una maravillosa experiencia de comunicación («gentes venidas de cualquier parte que entran en comunicación»): «Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno les oímos habiar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua» (Hch 2, 9-11). 182. Un nuevo pueblo, fruto de una nueva Alianza Si el misterio de Babel conducía finalmente a la dispersión, el misterio de Pentecostés tiene como fruto visible el nacimiento de un pueblo, en el que no caben fisuras. La unidad de este pueblo es católica, como se dice desde el siglo II; está hecha para reunir todas las diversidades humanas (Hch 10, 12 ss.; Ef 2, 14 ss.; 1 Co 12, 13; Col 3, 11; Ga 3, 28), para adaptarse a todas las culturas (1 Co 9, 20*ss.) y abarcar al universo entero (Mt 28, 19). Pentecostés es misterio de comunidad, con lo que concluye el proceso inverso a Babel: fe-comunicacióncomunidad. La

comunidad que surge de ahí es un Nuevo Pueblo, fruto de una Nueva Alianza. 183.«Todos los creyentes vivían unidos» Este Nuevo Pueblo es la Iglesia. Su primera manifestación se realiza en la comunidad de Jerusalén, como fruto de la predicación de los Apóstoles: «Los que aceptaron sus palabras se bautizaron, y aquel día se les agregaron unos tres mil. Eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones... Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno» (Hch 2, 41-45). Así, desde el principio, aparece ya lo que, en el Espiritu de Jesús, serán factores constitutivos de la comunión eclesial: la Palabra, que convoca a la comunidad en la fe (Hch 2, 41); la Eucaristía, que realiza la unidad y es signo de ella (Hch 2, 42; cf 1 Co 10, 17); el amor cristiano, que llega a la comunión de corazones y de bienes (Hch 2, 42.44; cf 4, 32); la autoridad apostólica, como servicio que mantiene la unidad visible de la Iglesia (Hch 2, 42; 20, 28). 186. INDIVIDUALISMO/C: Una revisión de nuestra experiencia comunitaria de la fe Es de destacar en amplios ambientes el carácter marcadamente individualista de nuestra religiosidad. Es necesario promover el sentido comunitario de la vida de fe. El Concilio Vaticano Il nos recuerda: «Quiso,

sin embargo, Dios santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituirlos en un pueblo que le conociera en verdad y le sirviera santamente" (LG 9). La renovación constante de la Iglesia supone también un esfuerzo de revisión de nuestra experiencia comunitaria de la fe, según lo que dice San Pablo: «Por lo tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensambLado, y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os váis integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu" (Ef 2, 19-22). 187. La Iglesia, misterio abierto a nuestra experiencia. Cristo está en medio de los que se reúnen en su nombre En la última cena, Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: "Para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17, 21). Unidos los hombres en el misterio de Dios: he ahí el misterio de la Iglesia, un misterio que queda abierto a nuestra experiencia, porque «donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt 18, 20). La presencia de Cristo en la Iglesia se realiza, de modo especial, en el sacramento de la Eucaristía. El pan y el vino se

transforman realmente en el cuerpo y la sangre de Cristo. La Iglesia, en su misma estructura, es radicalmente comunidad de los que están unidos entre sí, porque participan del mismo pan que es Cristo (cf. 1 Co 10, 17; cf. Tema 55). ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 10. IGLESIA 1) ¿Comunicación o incomunicación? ¿Qué es lo que vives? 2) Ventana de «JOHARI». Presentación del documento. Puesta en común: ¿A qué niveles de comunicación nos movemos? Ver ICA, Doc. 6.1. 3) Documento grupo sano-grupo enfermo. Ver ICA, Doc. 6.2. ¿Cómo funciona nuestro grupo? 4) Babel, Jerusalén: dos ciudades, dos experiencias frente a frente. Comentar los nn. 165-169 y 176-182: idolatría, confusión, dispersión frente a fe, comunicación, reunión. 5) Escuchar y comentar en grupo Gn 11, 1-9 y Hch 2, 511: ¿Qué significan para ti hoy? 6) ¿Has experimentado la unidad que produce la fe? Concretar experiencias. 7) ¿Has experimentado la división que produce la

idolatría? Concretar experiencias. 8) Una revisión de nuestra experiencia comunitaria de la fe. Comentar el n. 186. 9) C/SECTA:Documento comunidad-secta: «Una comunidad es un grupo unido por una fe común y un mismo ideal, cuya cohesión es la fraternidad mutua. Las comunidades están abiertas a todo el que quiera adherirse a ellas; carecen de orgullo colectivo, porque no se consideran superiores al resto de los hombres; no mantienen en secreto su vida interna. La secta, por el contrario, es una forma asociada de individualismo: el gnóstico, en efecto, está preocupado únicamente de su salvación y seguridad personal, y la secta está al servicio de ese individualismo, fomentándolo y protegiéndolo. Los miembros de la secta se consideran un grupo "soteriológicamente privilegiado", es decir, con mayores posibilidades de salvación que el resto de los creyentes; se tienen por depositarios exclusivos de la verdadera interpretación del cristianismo y por esperanza única de la restauración de la verdadera Iglesia; se rodean de secreto y misterio por no considerar a los de fuera dignos de compartir su "gnosis" (conocimiento) y sus fórmulas salvadoras; el ingreso en la secta es difícil y requiere superar una serie de pruebas que constituyen verdaderos ritos de iniciación; sus componentes no realizan apostolado, sino

proselitismo, pues no les interesa atraer a los demás al cristianismo, sino a su grupo; la vida de la secta suele estar impregnada de ritualismo mistérico, cuyo objetivo es la propia reiteración tranquilizadora, sin implicar compromisos con la vida cotidiana; es frecuente en ella el puritanismo, exigiendo a sus miembros en mayor o menor grado un apartamiento de la existencia normal; finalmente, la secta es siempre sumamente autoritaria: el deber supremo de sus componentes es el total sometimiento al liderazgo carismático; y el mayor delito, cualquier desviación ideológica o práctica de las sagradas tradiciones» (·BENZO-M MESTRE, Sobre el sentido de la vida, BAC, Madrid, 1975, 210-211). Comentario en grupo. Revisión del grupo a la luz del texto. ¿Tenemos actitudes comunitarias o actitudes sectarias? 10) CV/BAUTIZADOS Un problema actual: la conversión de los bautizados. Comentar este texto: "El verdadero problema es el de los bautizados, que van a misa todos los domingos y demás fiestas de guardar, que comulgan y se confiesan más o menos frecuentemente y que, en cuanto a estatura de fe, se han quedado raquíticos: cristianos de toda la vida, cuya conversión es mucho más urgente que la conversión de los no cristianos, pues la conversión de éstos encuentra su mayor obstáculo en el testimonio negativo de los que se dicen cristianos" (cf. L. M. PIGNATIELLO, Objettivi pastorali di una iniziazione cristiana degli adulti in Italia, en "via, veritá e

vita" 41 (1973), 50). 11) Comentar en grupo los nn. 44 y 52 de La evangelización del mundo contemporáneo, de PABLO Vl. ¿Los vemos adecuados a nuestros ambientes? 12) La Iglesia, misterio abierto a nuestra experiencia. Cristo está en medio de los que se reúnen en su nombre. Poner en común experiencias concretas. ........................................................................ TEMA 10-1 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR QUE LA EXPERIENCIA DE FE IMPLICA EXPERIENCIA COMUNITARIA PUNTOS CLAVE Babel Jerusalén * Idolatría * Confusión * Dispersión de un pueblo que estaba unido.

* Fe. * Comunicación. * Reunión de gentes dispersas que no formaban pueblo.

PLAN DE LA REUNION * información: Personas, hechos, problemas... * Oración, salmo 87. * Lectura Gn 11, 1-9. * Canción apropiada. * Lectura Hch 2, 5-11. * Comentario: Nuestra experiencia ¿responde más a la de Babel o a la de de Jerusalén?

........................................................................ TEMA 10-2 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERIENCIAS BIBLICAS: DESCUBRIR LA OPCION ECLESIAL POR LA LIBERTAD: AGAR >< SARA PUNTOS CLAVE Agar * Esclava. * Hijos esclavos. * Nacidos según la naturaleza la * Persiguen a los nacidos según el espíritu. * Despido. Sara * Libre. * Hijos libres. * Nacidos en virtud de promesa. * Son perseguidos. * Herencia.

PLAN DE LA REUNION * Información: Personas, hechos, problemas... * Oración inicial. Canto. * Presentación y lectura de Ga 4, 21-31. * Comentario: Implicaciones personales y eclesiales. * Oración, salmo 80.

ENCONTRAMOS A CRISTO EN LA PAZ QUE EL MUNDO NO PUEDE DAR, EN LA ALEGRÍA QUE NADIE NOS PUEDE QUITAR
OBJETIVO CATEQUETICO * Descubrir que la experiencia de fe implica paz y alegría. * Cristo está en la paz que el mundo no puede dar, en la alegría que nadie nos puede quitar. 188. Creados para ser felices Todos tenemos sed de alegría, de comunicación, de

convivencia fraterna, de felicidad. Esperamos con ilusión el fin de semana, las vacaciones, la salida al campo y al mar, la visita a una ciudad. Deseamos que llegue la fiesta del pueblo o del barrio, el cumpleaños, la fiesta familiar, la reunión con los amigos. Desde la infancia a la ancianidad, el deseo de felicidad es una llamada que brota constantemente en el corazón humano. Hemos sido creados para ser felices: la alegría, la paz, el encuentro con los hermanos, la celebración, la fiesta, entran de lleno en el proyecto creador y salvador de Dios. 189. El juego y la fiesta, en el plan de Dios H/LUDENS: JUEGO/FIESTA Dios no aplasta al hombre, sino que estimula sus fuerzas creadoras. El ser humano crea no sólo por medio del trabajo, sino también en el juego y en la fiesta. El hombre se realiza no sólo como hombre faber, trabajador, sino también como homo ludens, hombre que juega, que se eleva por encima de las necesidades inmediatas de su existencia, que se libera de las tareas rentables para disfrutar de la convivencia y de la fiesta. La exhortación de Jesús a no andar agobiados por la vida muestra un rasgo esencial de ser humano redimido. 190. Las alegrías de la vida humana, bendición de Dios Las alegrías de la vida humana son parte integrante de las promesas y bendiciones de Dios: la alegría incontenible de vivir, la alegría del esposo y de la esposa, la alegría de los hijos, la alegría del deber cumplido, la

alegría de la obra bien hecha, la alegría limpia de la pureza, la alegría compartida de la amistad, la alegría del servicio generoso a los otros. 191. La felicidad espera a quien escucha la voz de Dios El Deuteronomio, recogiendo diversos temas de la predicación profética, expresa de modo concreto la felicidad que espera a quien escucha la voz de Dios: "Bendito seas en la ciudad, bendito seas en el campo, bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu suelo, el fruto de tu ganado, las crias de tus reses y el parto de tus ovejas; bendita tu cesta y tu artesa, bendito seas al entrar, bendito seas al salir; que el Señor te entregue ya vencidos los enemigos que se alcen contra ti: saldrán contra ti por un camino, y por siete caminos huirán; que el Señor mande contigo la bendición, en tus graneros y en tus empresas, y te bendiga en la tierra que va a darte el Señor tu Dios" (Dt 28, 3-8). 192. Un mínimo de bienes materiales es necesario Este carácter sumamente concreto de la felicidad humana supone que, al menos, un mínimo de bienes materiales son necesarios para realizarla. En esta perspectiva se sitúa la oración del sabio: «Aleja de mí falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo: ¿Quién es el Señor?; no sea que, necesitado, robe y blasfeme el nombre de mi Dios" (Pr 30, 8-9). Como la felicidad, la desgracia humana se realiza también de un modo sumamente concreto. Por ello, dice Pablo Vl, los hombres

deben "nir sus fuerzas para procurar al menos un mínimo de alivio, de bienestar, de seguridad, de justicia, necesarios para la felicidad de las numerosas poblaciones que carecen de ella. Tal acción solidaria es ya obra de Dios y corresponde al mandamiento de Cristo (Exhortación apostólica Gaudete in Domino [GD]). 193. ... Pero no basta para alcanzar la felicidad y la alegría verdaderas Un mínimo de bienes materiales es necesario, pero no basta para alcanzar la felicidad y la alegría verdaderas. La experiencia de nuestro mundo lo manifiesta especialmente. En nuestros días "la sociedad tecnológica ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muy difícil engendrar la alegría. Porque la alegría tiene otro origen. Es espiritual. El dinero, el "confort" la higiene, la seguridad material, no faltan con frecuencia; sin embargo, el tedio, la aflicción, la tristeza, forman parte, por desgracia, de la vida de muchos. Esto llega a veces hasta la angustia y la desesperación que ni la aparente preocupación ni el frenesí del gozo presente o los paraísos artificiales logran evitar. ¿Será que nos sentimos impotentes para dominar el progreso industriall y planificar la sociedad de una manera humana? ¿Será que el porvenir aparece demasiado incierto y la vida humana demasiado amenazada? ¿O no se trata más bien de soledad, de sed de

amor y de compañía no satisfecha, de un vacío mal definido? Por el contrario, en muchas regiones, a veces bien cerca de nosotros, el cúmulo de sufrimientos físicos y morales se hace oprimente: ¡tantos hambrientos, tantas víctimas de combates estériles, tantos desplazados!" (GD). 194. Sin la alegría del conocimiento vivo de Dios El hombre, abandonado a sí mismo, no puede dominar su propio corazón ni controlar las fuentes de la felicidad, de la alegría, de la paz. El problema es profundo. «Es el hombre, en su alma, el que se encuentra sin recursos para asumir los sufrimientos y las miserias de nuestro tiempo. Estas le abruman; tanto más cuanto que a veces no acierta a comprender el sentido de la vida; que no está seguro de sí mismo, de su vocación y destino trascendentes. El ha desacralizado el universo y, ahora, la humanidad; ha cortado a veces el lazo vital que lo unía a Dios. El valor de las cosas, la esperanza, no están suficientemente asegurados. Dios le parece abstracto, inútil: sin que lo sepa expresar, le pesa el silencio de Dios... Se puede hablar aquí de la tristeza de los no creyentes, cuando el espíritu humano, creado a imagen y semejanza de Dios, y por tanto orientado instintivamente hacia El como hacia su bien supremo y único, queda sin conocerlo claramente, sin amarlo y, por tanto, sin experimentar la alegría que aporta el conocimiento, aunque sea imperfecto, de Dios y sin la certeza de tener con El un

vínculo que ni la misma muerte puede romper. ¿Quién no recuerda las palabras de San Agustín: "Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto hasta que repose en Ti"?» (GD). 195. La venida de Jesús, una gran alegría para todo el pueblo La alegría plena del conocimiento vivo de Dios se centra en la Buena Nueva de Jesús: por su venida, por su día, ya se alegró Abrahán: "Vuestro padre saltaba de gozo pensando ver mi día: lo vio, y se llenó de alegría" (/Jn/08/56). La venida de Jesús crea un clima de gozo indescriptible. María recibe el anuncio del ángel que invita a la alegría: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo...» (Lc 1, 28). La misma alegría inunda a su prima Isabel, cuyo hijo Juan salta de gozo en el seno materno (Lc 1, 44). María proclama las alabanzas del Señor que obra maravillas en favor de los pobres: "Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador" (Lc 1, 46). Los ángeles de Dios anuncian la gozosa noticia del nacimiento de Jesús: "No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor» (Lc 2, 10-11). Este acontecimiento colma la esperanza de los justos: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz", dice Simeón (L 2, 29; cf. Mt 13, 17; Lc 2, 23-38). 196. Invitados a un banquete de bodas

En la persona de Jesús está ya presente el Reino de Dios (Mc 1, 15; Lc 17, 21). Ahora se hacen realidad todas las promesas y esperanzas que anunciaron los profetas: ha llegado la "plenitud de los tiempos" (Ga 4, 4; Ef 1, 10), la hora de la gran cena (Lc 14, 16-17). "El Reino de los Cielos, dice Jesús, se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo" (Mt 22, 2). Cuando Jesus comienza su predicación, Juan el Bautista se llena de alegría al oír la voz del Esposo (Jn 3, 29); mientras el Esposo está presente, sus amigos permanecen en fiesta y no pueden ayunar (Lc 5, 34). Al banquete de bodas, todos los invitados han de llegar con el traje de fiesta (Mt 22, 11-12). 197. La alegría del Reino de Dios RD/ALEGRIA: FE/ALEGRIA Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios en medio de felicitaciones, de congratulaciones, de bienaventuranzas (Mt 5, 3-12). Sería una contradicción anunciar la Buena Noticia en medio de la tristeza. La expresión bienaventurados (dichosos), no sólo contiene una promesa, sino también una felicitación. Es la alegria de los hombres que entran en el Reino, vuelven a él o trabajan en él, y la alegria del Padre que los recibe. Es la alegría que siente Jesús con los niños que quieren acercarse a El, con la acogida que se da a la Palabra, la liberación de los posesos, la conversión de una mujer pecadora o de un publicano, la generosidad de una pobre viuda, la manifestación del Reino de Dios a

los pequeños, el anuncio de la Buena Noticia a los pobres, de la vista a los ciegos, de la libertad a los oprimidos (Lc 4, 18). Los milagros de Jesús y sus palabras de perdón son también fuente de alegría y de paz: toda la gente se alegraba de las maravillas que hacía y daba gloria a Dios (Lc 13; 17; Mt 9, 8). 198. Alegría desbordante La alegría del discípulo por haberse encontrado el Reino de Dios es desbordante. Tanto es así, que, todo queda subordinado a este descubrimiento; en adelante, todo gira en torno a él: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo" (Mt 13, 44). La alegría del discípulo de Jesús subyace a todas las decisiones e, incluso, a todas las renuncias. Brota también en medio de los insultos y de las persecuciones (Mt 5, 11-12, Hch 5, 41), y se hace incontenible cuando el discípulo descubre el poder de la Buena Nueva que anuncia (Lc 10,17), el Reino de Dios en acción. En la tarea de la evangelización, al tiempo de la cosecha, se alegra el sembrador, lo mismo que el segador (Jn 4, 36). 199. El himno de la alegría: el Reino de Dios manifestado a los pequeños. "Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis!" En cierta ocasión, los setenta y dos discípulos volvían entusiasmados junto a Jesús, pues hasta los demonios se les sometían en

su nombre. Jesús les dice que deben alegrarse por un motivo mayor: porque sus nombres están escritos en los cielos (Lc 10, 17-20). Jesús entona entonces el "himno de la alegria", pues la Buena Noticia del Reino de Dios se manifiesta por medio de El a los pequeños: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiere revelar» (/Lc/10/21-22). Los discípulos son dichosos, pues a ellos se les revela el Reino de Dios: "Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: ¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyero" (Lc 10, 23-24; cf. 8, 10). 200. La alegría de la conversión ALEGRIA/CV: La alegría del Evangelio brota pujante ante el acontecimiento de la conversión. Es la alegria del pastor que encuentra la oveja perdida (Lc 15, 4-7), o la de la mujer que, al fin, halla la dracma (15, 8-10), o la del padre que celebra con una gran fiesta la vuelta del hijo que estaba perdido (15, 11-32). De cada conversión se alegrarán los discipulos, como se alegran en el cielo el Padre y los ángeles: «Os digo que así

también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse» (Lc 15, 7). 201. La alegría pascual, una alegría que nadie os puede quitar La alegría cristiana brota también frente al dolor y la cruz. Por la cruz va Jesús al Padre; los discípulos deberían alegrarse de ello, si le amaran y si comprendieran el sentido de su partida: "Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré" (Jn 16, 7). Gracias al don del Espíritu, vivirán de la vida de Jesús (Jn 14, 16-20); entonces su tristeza se cambiará en alegría, una alegría que nadie se la podrá quitar, la alegríA pascual: «Pues sí, os aseguro que lloraréis y os lamentaréis vosotros mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría» (Jn 16, 20-22). 203. La alegría cristiana, don del Espíritu de Jesús La palabra de Jesús produce su fruto: los que creen en él tienen en sí mismos su alegría colmada (Jn 17,13); su comunidad vive

en una alegría sencilla (Hch 2, 46) y la predicación de la Buena Nueva es en todas partes fuente de gran alegría (8, 8); el Bautismo llena a los creyentes de un gozo que viene del Espíritu (13,62; cf. 8, 39; 13,48; 16,34) y que hace que los apóstoles canten en medio de las persecuciones (16, 23-25). El gozo es, en efecto, fruto del Espíritu (Ga 5, 22) y una nota característica del Reino de Dios (Rm 14, 17). 204. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero El mundo camina, según el plan de Dios, hacia la plenitud del Reino que ha comenzado ya en la persona de Jesús, hacia una gran fiesta que no tiene fin: la fiesta de las bodas del Cordero. Quienes participen en ella darán gloria a Dios con cantos de triunfo y de alegría: "Oí después en el cielo algo que recordaba el vocerío de una gran muchedumbre; cantaban: Aleluya. La victoria, la gloria y el poder pertenecen a nuestro Dios... Con alegría y regocijo démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de bliancura -el lino son las buenas acciones de los santos-. Luego me dice: Escribe. Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero" (Ap 19, 1.7-9). 205. "La paz os dejo, mi paz os doy" Alegría y paz son una misma cosa. La alegría, por sí sola, sería algo superficial y pasajero. Sin la paz, sin la alegría, en la Iglesia no se

transmite nada; tampoco el Evangelio. Cuando nos abandonan, debemos interrogarnos: «Sería muy extraño que esta Buena Nueva, que suscita el aleluya de la Iglesia, no nos diese un aspecto de salvados» (GD). Como la alegría, la paz nos la da Jesús: "La Paz os dejo, mi Paz os doy; no os la doy como la da el mundo" (Jn 14,27). «A la luz de la fe y de la experiencia cristiana del Espíritu, esta paz, que es un don de Dios y que va en constante aumento como un torrente arrollador, hasta tanto que llega el tiempo de la "consolación", está vinculada a la venida y a la presencia de Cristo» (GD). 206. Una paz que el mundo no puede dar La paz de Jesús se extiende a las regiones heridas de nuestro ser, a esa amargura que pesa y hostiga, a esas plagas donde fermentan los sentimientos contradictorios, los espejismos de la duda y de la división interior. La paz de Cristo no elimina pruebas ni sufrimientos. Pero éstos ya no nos desbordan; son dominados en el interior del hombre, quedando en acción las fuerzas vivas. La paz no es insulsa tranquilidad, pasividad interior o huida del prójimo. No hay paz en el olvido del prójimo, pues todos los días suena la misma pregunta: ¿Qué has hecho de tu hermano? Es ilusoria la paz que no suscita la comunicación y la unidad fraterna. Pacificado, el hombre es conducido al prójimo. 207. El secreto de Jesús: el Padre le ama. Estad siempre alegres: Dios nos ama J/AMADO ALEGRIA/A-D Es preciso

«destacar el secreto de la insondable alegría que Jesús lleva dentro de sí y que le es propia... Si Jesús irradia esa paz, esa seguridad, esa alegría, esa disponibilidad, se debe al amor inefable con que se sabe amado por su Padre. Después de su bautismo a orillas del Jordán, este amor, presente desde el primer instante de su Encarnación, se hace manifiesto: Tú eres mi hijo amado, mi predilesto. Esta certeza es inseparable de la conciencia de Jesús. Es una presencia que nunca lo abandona» (GD). Jesús vive alegre: el Padre le ama. Todos estamos llamados a participar de esta alegría de Jesús: «Les he dado a conocer y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy en ellos» (Jn 17, 26). Nuestra alegría y paz más profundas proceden del mismo hecho: Dios nos ama. Desde ahí podemos acoger la invitación de San Pablo: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres» (/Flp/04/04). 210. Un canto de alabanza en el corazón de todos los cristianos: Hemos encontrado a Cristo. La alegría del Evangelio aparece en todos aquellos cristianos cuya vida es un continuo canto de alabanza al Padre y de acción de gracias a El por el don que nos ha hecho en la persona de su Hijo Jesucristo. En definitiva, el motivo más profundo de nuestra alegria, el que los resume todos, es aquél que Andrés no puede callar y que comunica a su hermano Simón Pedro: Hemos encontrado a Cristo (Jn 1,

41). ........................................................................ PISTAS PARA LAS REUNIONES TEMA 11. 1) ¿Eres feliz? Cada miembro del grupo contesta voluntariamente a la pregunta. 2) Para ti, ¿la felicidad es parte del plan de Dios? 3) La felicidad espera a quien escucha la voz de Dios. Comentar en grupo Dt 28, 3-8. ¿Qué significa para ti la bendición de Dios? 4) Felicidad y experiencia de fe ¿qué relación tienen en tu vida? 5) La alegría del Reino de Dios. Comentar en grupo los nn. 195-199. 6) La alegría del tesoro escondido en el campo. Comentar en grupo Mt 13, 44. ¿Has encontrado el tesoro?, ¿qué has tenido que vender para comprar el campo?, ¿te encontraste también "lleno de alegría"? 7) La alegría de la conversión. Comentar el n. 200. ¿Has experimentado la alegría de la conversión o del cambio de alguien? 8) La alegría de Pascua, una alegría que nadie nos puede quitar. Comentar en grupo Jn 16, 20-22. ¿Qué significa para nosotros el "volveré a veros y nadie os quitará vuestra alegría"? Experiencias concretas.

9) ¿Qué significa para nosotros la paz de Jesús? Comentar en grupo los nn. 205-206. 10) El Evangelio, por definición Buena Noticia, es anunciado en medio de felicitaciones, de congratulaciones, de bienaventuranzas. Escuchar y comentar Mt 5, 3-12. 11) ¿La paz es para ti evasión? 12) ¿Qué celebras en este momento? 13) ¿Cuáles son para nosotros los gozos y las esperanzas de nuestra sociedad y de nuestro mundo? 14) ¿Qué acontecimientos celebramos desde la fe: personales, eclesiales, sociales? 15) Dice ·Agustin-san: "En tanto no seas cristiano puedes observar el sábado, mas no entenderle. Si no pasas a la verdad no puedes tener lo que celebras" (S. AGUSTIN, Obras X, 128, 2). Comentar en grupo. 16) ALEGRIA/BANQUETE «El signo característico de Jesús es la comida, la fiesta de la mesa en que se anuncia y prefigura la gran dicha de reino escatológico. Esa comida no convoca simplemente a un grupo de selectos. En ella participan los mismos pecadores que reciben la alegría del perdón y de la vida nueva que se acerca. La comida en que Jesús acoge a los pecadores de su pueblo es un

signo o anticipación del banquete pleno que es el reino. Ciertamente, Jesús no come sólo con pecadores y publicanos; es posible que ese tipo de personas fueran minoría en el conjunto de sus relaciones; pero en ellas se trasluce algo especial, la nueva unión del reino a que se invita a los escribas y celotes, fariseos, publicanos, pecadores. De esta forma se visibiliza la nota peculiar de su mensaje: el ofrecimiento del perdón y la instauración de un nuevo tipo de relaciones con Dios y el prójimo. La experiencia de las comidas en las que se recibe la seguridad del perdón y se realiza la nueva fraternidad del reino ha sido tan profunda que ha llegado a determinar el signo distintivo de las comunidades cristianas postpascuales, donde la presencia de Jesús y la formación del nuevo pueblo de Dios se concretiza en forma de banquete (eucaristía). (Ciertamente, existen otros elementos de la formación de la eucaristía cristiana, pero el recuerdo y continuación de las comidas de los discípulos con Jesús parece haber sido un punto de partida: ... Jesús comía en casa de los discípulos ciertamente (Mc 1, 29-31 par; 2, 15), o en casa de amigos íntimos (Lc 10, 38-42; Jn 12, 1-8); pero también en casa de recaudadores de tributos o de pecadores no convertidos aún (Mc 1, 16 par; Lc 19, 1 ss.), así como en casa de fariseos no partidarios...). Lo que extraña a sus contemporáneos es el hecho de que Jesús se siente con los pecadores a la mesa. Comer juntos era el

signo más valioso de amistad y comunión, no sólo en un nivel sencillamente humano sino incluso en el plano religioso. Por eso los judíos evitaban cuidadosamente todo contacto en la comida con los miembros pecadores de su pueblo o los gentiles. Jesús, en cambio, come con ellos y les brinda su amistad y su perdón (cf. Lc 19, 1-10; 15, 2, etc.). Esta comida constituye un signo que anticipa el banquete escatológico que espera el AT. Para Jesús, el tiempo nuevo ya alborea en el mundo: se acerca, está presente el día de la vida y la alegría. Por eso come con los miembros olvidados de su pueblo. Para Israel, esa actitud es destructiva; niega el orden sagrado de Dios sobre la tierra. Los creyentes, sin embargo, saben que es Dios mismo el que perdona por medio de Jesús, el que comparte la alegría de la vida nueva de los hombres... Para defender su actitud, Jesús indica que es el mismo Dios el que perdona (parábola del hijo pródigo: Lc 15, 11-32)". Un teólogo español ha elaborado este precioso texto. ¿Encontramos aquí dimensiones evangélicas que es preciso recuperar? Comentar en grupo. ....................................................................... TEMA 11 OBJETIVO: INICIACION EN LAS GRANDES EXPERENCIAS BIBLICAS: DESCUBRE QUE LA EXPERENCIA DE FE IMPLICA PAZ Y ALEGRIA

PISTA PARA LA REUNION * ¿Con qué frase te identificas?: 1. El reino, un tesoro. 2. Escondido en un campo. 3. Un hombre lo encuentra. 4. Lo vuele a esconder. 5. Por la alegria que le da. 6. Vende todo lo que tiene. 7. Compra el campo aquel. * ¿Por qué? PLAN DE LA EUNION * Información: Personas, hechos, problemas. * Presentación del objetivo, plan y pista de la reunión. * Comunicación de pequedo grupo: Pista adjunta (Mt 13, 44). * Puesta en común: Lo más importante. * Oración, salmo, canción.

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