MÁSTER EN MECÁNICA DEL SUELO E INGENIERÍA DE CIMENTACIONES

PROPIEDADES FÍSICO-QUÍMICAS DE LOS SUELOS. TÉCNICAS DE ANÁLISIS

Cristina de Santiago Buey Laboratorio de Geotecnia CEDEX

Propiedades físico-químicas de los suelos

CRISTINA DE SANTIAGO

INDICE
1. 2. INTRODUCCIÓN .................................................................................................... 1 LOS MATERIALES GEOLÓGICOS SON SISTEMAS DE TRES FASES:

SÓLIDO, LÍQUIDO Y GASES ........................................................................................ 2 3. EL ESQUELETO SÓLIDO DE SUELOS Y ROCAS .............................................. 3 3.1. Composición de los suelos ......................................................................... 3 Minerales no arcillosos............................................................................ 3 Materia orgánica ..................................................................................... 5 Minerales de la arcilla ............................................................................. 6 Formación de arcillas en los suelos ........................................................ 9

3.1.1. 3.1.2. 3.1.3. 3.1.4. 3.2. 3.3. 3.4. 3.5.

Tamaño de partícula ................................................................................... 10 Morfología de partícula .............................................................................. 11 La superficie específica ............................................................................. 12 La carga eléctrica........................................................................................ 15 Carga eléctrica en la superficie de las partículas.................................. 16 Carga eléctrica en los bordes de las partículas .................................... 17 Carga eléctrica debido a sustituciones isomórficas .............................. 17

3.5.1. 3.5.2. 3.5.3. 3.6.

La capacidad de adsorción........................................................................ 18 La capacidad de intercambio catiónico ................................................. 18 La doble capa eléctrica difusa (DCED) ................................................. 21

3.6.1. 3.6.2. 4.

FÁBRICA Y MICROESTRUCTURA DE LOS SUELOS ...................................... 22 4.1. 4.2. 4.3. Fuerzas existentes entre partículas .......................................................... 22 Tipos de contactos entre partículas ......................................................... 23 Concepto de fábrica y microestructura: Floculación y dispersión........ 25

5.

LAS FASES LÍQUIDA Y GASEOSA DE SUELOS Y ROCAS ............................ 28 5.1. La red porosa: macroporosidad y microporosidad. Porosidad primaria y

secundaria............................................................................................................... 29 5.1.1. 5.1.2. 5.2. 6. Macroporosidad y microporosidad ........................................................ 29 Porosidad primaria y porosidad secundaria.......................................... 31

El agua asociada a suelos y rocas ............................................................ 32 RELACIÓN ENTRE LAS PROPIEDADES GEOTÉCNICAS DE LOS

MATERIALES GEOLÓGICOS Y SUS PROPIEDADES INTRÍNSECAS .................... 34 6.1. La plasticidad en materiales arcillosos .................................................... 34 ¿Qué factores determinan el comportamiento plástico de un suelo? ... 35 I

6.1.1.

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6.2.

La expansividad en materiales arcillosos ................................................ 37 ¿Qué mecanismos intervienen en la expansividad de una arcilla? ...... 37 ¿Qué factores determinan el potencial de hinchamiento de un suelo? 38

6.2.1. 6.2.2. 7.

TÉCNICAS DE ANÁLISIS DE SUELOS .............................................................. 39

ANEJO I: BIBLIOGRAFÍA

II

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1. INTRODUCCIÓN El comportamiento mecánico de los suelos depende fundamentalmente de su composición, propiedades físico-químicas, estructura y fábrica. Sin embargo, durante el desarrollo de la ingeniería geológica, no se le ha prestado la misma atención a todos estos factores: En las primeras investigaciones sobre comportamiento de suelos, se puso especial interés en la composición granulométrica como principal índice de la estructura del suelo. Se analizaron las relaciones cualitativas y cuantitativas entre la distribución granulométrica y las propiedades mecánicas. Esta línea de investigación no dio buenos resultados.

En una segunda etapa (a partir de 1940), los investigadores comenzaron a interesarse por la composición química y mineralógica de los materiales, haciendo especial hincapié en la cuantificación de los minerales arcillosos y su capacidad de cambio. Considerando la composición mineralógica y química fue posible establecer correlaciones cuantitativas entre algunas propiedades físico-químicas de los suelos y sus parámetros de comportamiento mecánico. De todas formas, todavía quedaban muchos enigmas por resolver. La mineralogía y las propiedades físico-químicas no explicaban muchos de los fenómenos que tenían lugar en los materiales arcillosos.

Un tercer periodo surge en los años 60 del siglo XX, cuando no sólo se toman en consideración la composición química y mineralógica y las propiedades físico-químicas de las arcillas, sino que comienza a tenerse en cuenta la fábrica. A partir de estos años y en adelante, se comienza a analizar simultáneamente composición, físicoquímica, estructura y fábrica de los materiales arcillosos empezando de esta forma a entender y justificar e incluso predecir su comportamiento mecánico (resistencia, deformabilidad, etc.).

En la actualidad es ampliamente aceptado que la composición mineralógica es uno de los factores que más influyen en las propiedades geotécnicas de los suelos, pero ésta no actúa aisladamente, sino que depende también de factores físico-químicos como la capacidad de cambio catiónico, la superficie específica, la presencia de agua de adsorción, etc. Estos factores a su vez están condicionados por la composición química, estructura y presencia en mayor o menor grado de defectos en la red cristalina.

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La fábrica es otro de los factores que ejercen gran influencia en las propiedades geotécnicas aunque su papel no haya sido reconocido hasta mucho más tarde que el de la composición mineralógica. Gracias a autores como Terzaghi (1926), Casagrande (1932), Lambe (1953), Mitchell (1956), entre otros, comenzaron a definirse los conceptos de macro-, meso- y microestructura, macro-, meso- y microfábrica. Conceptos que, con el tiempo y los avances tecnológicos, se han hecho observables y mensurables.

Han sido numerosos los trabajos realizados estableciendo correlaciones, ya sea de forma cuantitativa o meramente descriptiva, entre mineralogía, fábrica, propiedades físico-químicas y propiedades geotécnicas de materiales compuestos total o parcialmente por minerales de la arcilla. La conclusión general que se deduce de todos ellos podría resumirse en un hecho: No se puede comprender, explicar o predecir el comportamiento geotécnico de un material geológico si no es mediante el estudio completo no sólo de su composición química y mineralógica sino también de su estructura, fábrica y características físicoquímicas.

2. LOS MATERIALES GEOLÓGICOS SON SISTEMAS DE TRES FASES: SÓLIDO, LÍQUIDO Y GASES

El suelo puede considerarse como un sistema de tres fases, un esqueleto sólido, y un volumen de huecos, que puede estar total o parcialmente relleno de gases y vapores y/o líquidos. Dentro del esqueleto sólido, se puede diferenciar entre las partículas de gran tamaño químicamente poco activas (arenas y limos) y las partículas de tamaño coloidal: arcillas, materia orgánica y óxidos, que son los componentes de la fracción granulométrica arcilla que poseen una gran actividad físico-química. Estos componentes de menor tamaño ejercen un papel fundamental en el suelo debido a su capacidad de adsorber y fijar iones. También juegan un papel fundamental en la dinámica del agua en el suelo y, dado que actúan en la formación de estructura del suelo, determinan otras propiedades tales como la aireación, el drenaje, la permeabilidad, deformabilidad, etc. Finalmente, es fundamental la presencia o ausencia total o parcial de agua (grado de saturación del suelo) asociada al suelo, y de que forma se encuentra presente. De todos estos factores se tratará a partir de ahora de una forma más detallada.

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3. EL ESQUELETO SÓLIDO DE SUELOS Y ROCAS El suelo constituye la interfase entre las rocas del sustrato continental y la atmósfera, formándose como consecuencia de los fenómenos físicos, físico-químicos y biológicos de intercambio que ahí se producen. El concepto de suelo es, por tanto, un concepto evolutivo. Este se forma como consecuencia de un proceso dinámico, que implica un cambio progresivo desde que la roca se pone en contacto con la atmósfera como consecuencia de la erosión, hasta su desarrollo completo. 3.1. Composición de los suelos

Como se puede observar en la figura, aunque son muchos y muy variados los minerales que se pueden encontrar en los suelos, los más abundantes con diferencia son el cuarzo en las granulometrías más groseras (gravas, arenas y limos), y a medida que se entra en las granulometrías más finas, los filosilicatos o minerales del grupo de las arcillas, tanto primarios como secundarios (formados a partir de la alteración de minerales primarios).

3.1.1. Minerales no arcillosos Los minerales que componen el suelo pueden ser tan variados como lo sea la naturaleza de las rocas sobre las que se implanta. No obstante, hay una tendencia general de la mineralogía del suelo hacia la formación de fases minerales que sean estables en las condiciones termodinámicas del mismo, lo cual está determinado por un lado por el factor composicional, y por otro por el climático, que condiciona la temperatura, la pluviosidad, y la composición de las fases líquida y gaseosa en contacto con el suelo. 3

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Los minerales del suelo pueden ser de dos tipos: 1) Primarios o Heredados, es decir, procedentes de la roca-sustrato que se altera para dar el suelo, que serán minerales estables en condiciones atmosféricas, resistentes a la alteración físico-química. 2) Secundarios: Formados durante el proceso edafológico por alteración de los minerales de la roca-sustrato que no sean estables en estas condiciones.

Los más importantes, y los condicionantes para su presencia en el suelo serían los siguientes: •

Cuarzo. Es un mineral muy común en los suelos, debido a: 1) su abundancia natural en la mayor parte de las rocas; y 2) su resistencia al ataque químico. El cuarzo confiere al suelo buena parte de su porosidad, debido a que suele estar en forma de granos más o menos gruesos, lo que permite el desarrollo de la porosidad intergranular. Además, es un componente muy inerte, muy poco reactivo, del suelo. Suele encontrase en suelos poco estructurados de textura arenosa.

Feldespatos. Suelen ser componentes minoritarios, heredados o residuales de la roca sobre la que se forma el suelo, debido a que son metaestables en medio atmosférico, tendiendo a transformarse en minerales de la arcilla. Al igual que el cuarzo, conforman la fracción arenosa del suelo, si bien en este caso le confieren una cierta reactividad.

Fragmentos de roca. Junto con los dos componentes anteriores, conforman la fracción comúnmente más gruesa del suelo, si bien en este caso el tamaño de fragmentos suele ser superior a 2 cm, de forma que el cuarzo y feldespatos suelen constituir la fracción arenosa del suelo, mientras los fragmentos de roca constituyen la fracción de tamaño grava. La naturaleza de los fragmentos está directamente relacionada con la de la roca sobre la que se forma, si bien ocasionalmente el suelo puede contener fragmentos de origen “externo”, como consecuencia de procesos de transporte y depósito contemporáneos con la formación del suelo. En cualquier caso, son siempre heredados, y nos permiten identificar el origen del material geológico.

Carbonatos. Los carbonatos son minerales frecuentemente formados por edafogénesis, aunque debido a su alta solubilidad su acumulación no suele producirse en el horizonte más superficial. Una excepción corresponde a los suelos de regiones de climatología semiárida y con abundantes rocas 4

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carbonatadas. En estas regiones, los procesos de intercambio con el suelo suelen ser “en ascenso”: las aguas subterráneas ricas en carbonatos ascienden hasta la superficie del terreno por capilaridad o por gradiente de humedad, depositando ahí los carbonatos, y originando los denominados “caliches”, auténticos escudos de color blanco que recubren la superficie del suelo. • Óxidos e hidróxidos de hierro, manganeso y aluminio. Los óxidos e hidróxidos de Fe3+ (y a menudo los de aluminio y los de manganeso) son minerales que se suelen acumular en el suelo como consecuencia de procesos de alteración de otros minerales, constituyendo la fase estable del hierro en superficie o condiciones cercanas a la superficie. Se acumulan en forma de agregados: limonita (agregado de óxidos e hidróxidos de Fe), bauxita (de óxidos e hidróxidos de aluminio); y óxidos e hidróxidos de manganeso. Desde el punto de vista estrictamente químico son muy estables, poco o nada reactivos, pero presentan propiedades sorcitivas que hacen que su presencia en el suelo tenga implicaciones físico-químicas notables. • Sulfatos. La presencia de sulfatos en el suelo suele tener la doble vertiente de que pueden ser minerales relativamente comunes, pero al ser compuestos de solubilidad relativamente alta, su acumulación efectiva solo puede producirse bajo condiciones muy determinadas: abundancia de sulfatos (e.g., yesos) en el entorno inmediato, y clima árido o semiárido. En estas condiciones, y al igual que los carbonatos, los sulfatos podrán acumularse en forma de costras o eflorescencias. • Otros minerales. Aparte de los descritos, el suelo puede contener una amplia gama de minerales, en unos casos heredados, en otros formados, todo ello en función de los condicionantes ya mencionados: naturaleza de la roca-sustrato, y factores climáticos. Su importancia e interés pueden ser muy variables. 3.1.2. Materia orgánica La materia orgánica que contiene el suelo procede tanto de la descomposición de los seres vivos que mueren sobre ella, como de la actividad biológica de los organismos vivos que contiene: lombrices, insectos de todo tipo, microorganismos, etc. La descomposición de estos restos y residuos metabólicos da origen a lo que se denomina humus. En la composición del humus se encuentra un complejo de macromoléculas en estado coloidal constituido por proteínas, azúcares, ácidos orgánicos, minerales, etc., en constante estado de degradación y síntesis. El humus, por tanto, abarca un conjunto de sustancias de origen muy diverso, que desarrollan un papel de importancia capital en la fertilidad, conservación y presencia de vida en los suelos. A su vez, la descomposición del humus en mayor o menor grado, produce una 5

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serie de productos coloidales que, en unión con los minerales arcillosos, originan los complejos organominerales, cuya aglutinación determina la textura y estructura de un suelo. Estos coloides existentes en el suelo presentan además carga negativa, hecho que les permite absorber cationes H+ y cationes metálicos (Ca2+, Mg2+, K+, Na+) e intercambiarlos en todo momento de forma reversible; debido a este hecho, los coloides también reciben el nombre de complejo absorbente. 3.1.3. Minerales de la arcilla Son minerales también muy abundantes en el suelo, constituyendo la matriz general del mismo, la componente intergranular entre la fracción arenosa y los fragmentos de roca. Son minerales que en general proceden de la alteración de los que componen la roca sobre la que se producen los procesos de meteorización, y en función de ello pueden ser muy variados: • • • • Micas-Illitas que se forma a partir de feldespatos y micas de rocas ígneas, sedimentarias o metamórficas Cloritas, que se forma a partir de los minerales ferromagnesianos que pueda contener la roca: biotita, anfíbol, piroxeno, olivino Pirofilitas, que puede formarse a partir de minerales ricos en aluminio en la roca original Menos comunes son los filosilicatos del grupo de las arcillas especiales (esmectita-bentonita, sepiolita, palygorskita), que se forman bajo condiciones climáticas muy específicas, o a partir de rocas de composición muy determinada, y que por sus características especiales confieren al suelo propiedades mecánicas diferentes a las habituales (suelos expansivos, suelos instables). Los minerales de este grupo juegan un papel muy importante en la textura y en la físico-química del suelo, pues le confieren plasticidad, impermeabilidad, así como otras propiedades mecánicas y de relación entre el suelo y el agua que contiene, en especial en cuanto a la capacidad de adsorción e intercambio iónico que pueda presentar. Hablamos en mayor detalle de estas capacidades más adelante.

El tamaño de los minerales arcillosos suele ser muy pequeño, inferior a dos micras, aunque existen cristales de todos los tamaños, hasta centimétricos. Son los minerales más abundantes en la superficie de la tierra, formando parte de los suelos y rocas sedimentarias de grano fino.

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Las arcillas determinan la plasticidad del suelo, su capacidad de retener agua y nutrientes y la disponibilidad de sustancias químicas para el desarrollo de las plantas. 3.1.3.1 Estructura de los minerales de la arcilla. Clasificación Los minerales de la arcilla son silicatos hidratados de aluminio. Se clasifican dentro del grupo de los filosilicatos, caracterizados por su estructura en capas. Existe una amplia gama de familias de minerales con propiedades físicas y químicas muy diversas, aunque la mayoría tienen en común hábitos con morfologías aplanadas y exfoliación perfecta entre laminas, como consecuencia de su estructura en capas.

Las unidades estructurales más pequeñas que definen la red cristalina de los minerales arcillosos son dos: el tetraedro y el octaedro (Figura 1). Los tetraedros presentan en sus cuatro vértices, átomos de oxígeno y alojan generalmente en el centro un átomo de silicio. Éstos se unen compartiendo los tres oxígenos de la base del tetraedro (oxígenos basales), de manera que forman una capa continua denominada capa tetraédrica. Los octaedros están definidos por seis iones hidroxilo rodeando a un catión de aluminio (Al3+) o magnesio (Mg2+) principalmente. En menor proporción, estos octaedros también pueden alojar Fe3+ o Fe2+ y, más raramente, Li+, Mn2+, Cr2+, Ni2+, Cu2+ o Zn2+. A su vez, estos octaedros se unen compartiendo algunas de sus aristas para formar una capa continua octaédrica.

Figura 1: a) Tetraedro y capa tetraédrica. B) Octaedro y capa octaédrica

Las arcillas son filosilicatos y como tales, su estructura se basa en el apilamiento de capas de coordinación tetraédrica con capas de coordinación octaédrica. Los oxígenos tetraédricos que no son compartidos con otros tetraedros (oxígenos apicales) forman parte de los octaedros adyacentes uniéndose así estructuralmente ambas capas (Figura 2). Por ello, la capa octaédrica presenta en sus bordes los oxígenos apicales que comparte con la capa tetraédrica más algunos grupos hidroxilo.

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La clasificación de las arcillas se basa en la forma en que las capas tetraédrica y octaédrica se unen para formar una lámina. De esta forma, existe el grupo de arcillas de estructura 1:1 (T-O) donde la unidad estructural consiste en una capa tetraédrica unida a una capa octaédrica. Por otro lado, el grupo de arcillas de estructura 2:1 (T-OT) se basa en el apilamiento de dos capas tetraédricas rodeando una capa octaédrica.

Figura 2: a) Lámina de tipo 1:1 ó t-o; b) Lámina de tipo 2:1 ó t-o-t

Si todos los huecos octaédricos están ocupados, la lámina se denomina trioctaédrica (siendo el Mg2+ el catión dominante en la capa octaédrica). Si, por el contrario, sólo dos tercios de las posiciones octaédricas están ocupadas y el tercio restante está vacante, la lámina se denomina
3+

dioctaédrica

(siendo el Al dominante).

el catión octaédrico

Además, en algunos filosilicatos las láminas no son eléctricamente neutras debido a sustituciones de unos

cationes por otros de distinta carga (sustituciones isomórficas) o presencia de defectos en la red cristalina. El exceso de carga generado se

compensa mediante la presencia de cationes en el espacio interlaminar (espacio existente entre dos láminas consecutivas). Estos cationes interlaminares pueden ser aislados e individuales (grupo de las micas) o pueden estar hidratados (grupo de las esmectitas, cloritas hinchables, vermiculitas). Los cationes interlaminares más frecuentes son: Na+, K+, Mg2+ y Ca2+. Un caso especial es el grupo de las cloritas, en el cual el espacio interlaminar es ocupado por una capa octaédrica completa. A este grupo se le denomina T-O-T-O ó 2:1:1.

También son arcillas la sepiolita y la paligorskita, a pesar de presentar diferencias estructurales con el resto de los filosilicatos. Estructuralmente, estos minerales están

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formados por láminas discontinuas T-O-T. A diferencia del resto de los filosilicatos, que son laminares, éstos muestran hábito fibroso.

En la Tabla I se muestra esquemáticamente una clasificación de los grupos de minerales de la arcilla existentes en función del carácter dioctaédrico o trioctaédrico y de su estructura laminar.

TABLA I: CLASIFICACIÓN DE LOS MINERALES DE LA ARCILLA.
DIOCTAÉDRICOS (Al3+) CANDITAS Caolinita Nacrita Dickita Halloisita Pirofilita ESMECTITAS Montmorillonita Beidellita Nontronita Vermiculitas Ilitas Micas Moscovita Paragonita CLORITAS Paligorskita TRIOCTAÉDRICOS (Mg2+) SERPENTINAS Antigorita Crisotilo Lizardita Bertierina Talco ESMECTITAS Saponita Hectorita Estevensita Vermiculitas Ilitas Micas Biotita Flogopita Sepiolita

LÁMINA
T-O (1:1)

T-O-T (2:1)

T-O-T-O (2:1:1) FIBROSOS

3.1.4. Formación de arcillas en los suelos Una cuestión importante en la formación del suelo es la génesis de los minerales más característicos del mismo: las arcillas. Estas se forman en la naturaleza mediante tres procesos de génesis diferentes: • Neoformación: Por precipitación directa en el seno de agua dulce (cuencas intracontinentales) o salada (fondos marinos). La composición mineralógica del sedimento originado depende de las condiciones físico-químicas del medio en durante la precipitación y sedimentación (TºC, pH, salinidad, etc.) • Heredados: Residuos de la roca original (como las micas de los granitos), cristalizados desde el origen de la roca y no alterados por los diversos agentes erosivos físicos o químicos. • Transformación mineral: En concreto, la formación de los minerales de la arcilla en este ambiente está íntimamente ligada a reacciones de hidrólisis de los minerales silicatados de las rocas. El CO2 disuelto en el agua de lluvia o de los ríos puede desencadenar una serie de procesos hidrolíticos: CO2 + H2O ⇒ H2CO3

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El ácido carbónico así formado reacciona con los feldespatos, induciendo la formación de minerales del grupo de la arcilla. A continuación se ilustra este tipo de reacciones con tres ejemplos conducentes a la formación de caolinita, Al2Si2O5(OH)4: Caolinita

Hidrólisis de anortita (plagioclasa cálcica):

CaAl2Si2O8 + 2 H2CO3 + H2O ⇒ Ca2+ + 2 HCO3- + Al2Si2O5(OH)4 • • Hidrólisis de la albita (plagioclasa sódica): 2 NaAlSi3O8 + 2 H2CO3 + 9 H2O ⇒ 2 Na+ + 2 HCO3- + Al2Si2O5(OH)4 + 4 H2SiO4 Hidrólisis de la ortoclasa (feldespato potásico): 2 KAlSi3O8 + 2 H2CO3 + 9 H2O ⇒ 2 K+ + 2·HCO3- + Al2Si2O5(OH)4 + 4·H2SiO4 3.2. Tamaño de partícula

Los suelos constituyen un medio perfectamente organizado de partículas minerales y/o orgánicas ensambladas cuyo tamaño cubre un rango de al menos seis órdenes de magnitud. Por ello, cuando se estudia una muestra en un laboratorio de geotecnia, se considera básico y prioritario analizar en primer lugar la distribución de éstas partículas por tamaños estableciendo las fracciones predominantes que realmente son las que determinan el comportamiento geotécnico de los materiales: su densidad, plasticidad, permeabilidad, etc.).

En 1912, Atterberg propuso una de las primeras clasificaciones de suelos en función de la granulometría, que todavía hoy es reconocida y aceptada en todo el mundo. A ésta le siguieron numerosas propuestas de clasificaciones mucho más detalladas como la de MIT (Massachussets Institute of Technology) en 1930, ISSS (International Soil Science Society) en 1966, USDA (United States Department of Agriculture) en 1975, CSSC (Canadian Soil Survey Committee) en 1978, ASTM (American Society for Testing Materials) en 1985, AFNOR (Association Française de Normalisation) en 1987.

La realidad es que al margen de que se utilice una u otra clasificación, existen dos prototipos de comportamiento de suelos, en función de los tamaños predominantes en su granulometría. •

Las partículas de tamaño más grosero resultan ser físico-químicamente inertes, e inducen un tipo de comportamiento en el suelo más basado en la geometría de las partículas, la relación entre sus tamaños y morfologías, así como de los tamaños y morfologías de los poros que albergan entre las mismas. El 10

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comportamiento geotécnico de estos materiales “granulares” presenta una característica común a todos ellos: sus propiedades presentan una fuerte dependencia en el grado de compacidad de las partículas, traducido en una densidad o porosidad geométricamente coherente con los tamaños

predominantes de partícula y los esfuerzos a los que se encuentran sometidos en la naturaleza o el laboratorio. •

Las partículas denominadas “finas” (limos y arcillas) son mucho más sensibles a la interacción con el agua y con los iones que se encuentran disueltos en ella. El comportamiento de los suelos de grano fino se encuentra fuertemente determinado por las fuerzas atractivas de Van der Waals existentes entre las partículas, o las fuerzas electrostáticas que hacen actuar a éstas en presencia de los iones del suelo, modificando la distribución de cargas en el suelo, y por tanto la fábrica, la porosidad, y densidades resultantes. El pequeño tamaño de partícula y las fuerzas físico-químicas existentes en estos suelos “cohesivos” los hacen interactuar con el agua provocando comportamientos no observados en los suelos granulares, que resultan inertes al agua.

3.3.

Morfología de partícula

La morfología de las partículas es una característica inherente al suelo que juega un papel fundamental en su comportamiento mecánico. La caracterización de la morfología de las partículas depende de la escala. • •

A gran escala las partículas pueden describirse como esféricas, redondeadas, laminares, elípticas, elongadas, etc. A menores escalas, la textura de la superficie de las partículas refleja la rugosidad, suavidad y redondez de bordes y ángulos de las mismas.

Se muestran en la figura 3 algunos gráficos que ayudan a describir o clasificar la morfología de las partículas en función de las dimensiones máxima, mínima e intermedia, su redondez o esfericidad.

En general, la mayoría de las partículas minerales en la naturaleza, a excepción de las arcillas, presentan una morfología de bloque no equidimensional, resultando ligeramente elongadas, o tabulares.

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1.0

I

II
ESFEROIDAL

Gráfico de esfericidad y redondez (Krumbein and Sloss, 1963)
ISÓTROPO

TABULAR U OBLATO 2/3 III
Dimensión media / larga

0.9

IV
Esfericidad
ACICULAR

0.7

0.5

0.3

APLANADO 0 0 Dimensión corta / intermedia 2/3

PROLATO O ELONGADO
0.1 0.3 0.5 Redondez 0.7 0.9

1.0

Figura 3: Morfología de partículas. Redondez, esfericidad

Algunos minerales como el cuarzo, granate, algunos feldespatos, etc. Presentan una morfología equidimensional o isótropa que puede oscilar entre cúbica y esférica en función del grado de redondez que muestren en superficie.

Por el contrario, las arcillas se caracterizan por presentar una morfología laminar (e incluso tubular o fibrosa en caso de crisotilos, sepiolitas, paligorskitas, etc.) que ejerce una fuerte influencia sobre propiedades como la plasticidad, resistencia al corte o capacidad de compactación (por ejemplo, la morfología laminar de las arcillas, junto con su capacidad de albergar agua entre las láminas, son las razones de su comportamiento plástico, capacidad de deslizamiento y su baja resistencia). 3.4. La superficie específica

Se denomina superficie específica al área de la superficie por unidad de masa (m2/g).

Las arenas y gravas, al ser las partículas de mayor tamaño y morfología esférica o pseudoesférica, presentan una superficie específica muy baja. Por el contrario, la tendencia de los minerales de la arcilla a formar cristales de morfología laminar y de tamaño muy pequeño hace que su superficie específica sea generalmente bastante elevada.

La superficie de las partículas presenta una alta reactividad físico-química con el medio, lo que implica la existencia de fenómenos como la adsorción de cationes y moléculas de agua en superficie. Como consecuencia directa de esta característica 12

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todas las propiedades que dependen de la superficie del cristal tendrán una importancia decisiva en el comportamiento físico-químico y mecánico del material arcilloso. La superficie específica (m2/g) de las partículas depende de dos factores: • •

Morfología de las partículas: La superficie específica aumenta cuanto más se aleja la morfología de la equidimensionalidad: Esfera < Lámina < Fibra Tamaño de partícula: La superficie específica aumenta al disminuir el tamaño de partícula.

A continuación se muestran las fórmulas que expresan el volumen y área de una partícula en función de su morfología, así como el número de partículas que cabrían en un gramo de suelo y la superficie específica (Σ superficies de todas las partículas que caben en un gramo de suelo). Tanto en placas como en fibras, la dimensión menor (X) es al menos la décima parte de 2R.

Esfera

Cubo

Placa

Fibra

Volumen de la partícula Número de

4 3 πR 3
1 3 4 3 πR ρ

8R 3
1 8R 3 ρ

2 R·2 R· XR = 4 XR 3
1 4 XR 3 ρ
2·(2 R ) + 4(2 R· XR ) =
2

2 R· XR· XR = 2 X 2 ·R 3
1 2X R3ρ
2

partículas/gramo Área partícula Superficie específica Σáreas/gramo = de la

4πR

2

24R

2

4·( XR·2 R ) + 2( XR ) =
2

8 R 2 + 8 XR 2 = (1 + X )8 R 2

(4 + X )·2 XR 2

4πR 2 3 = 3 4 Rρ 3 πR ρ

24 R 2 3 = 3 8R ρ Rρ

(1 + X )8R 2
4 XR ρ
3

(1 + X )2 =
XRρ

(4 + X )2 XR 2
2X R ρ
2 3

=

(4 + X )
XRρ

En la siguiente tabla se repiten los cálculos considerando valores reales de arenas y arcillas: • • • Arena: peso específico: 2.65. Densidad seca aparente: 1.6 g/cm3 Arcilla: peso específico:2.50. Densidad seca aparente: 1.2 g/cm3 La dimensión XR puede oscilar entre 2R/10 (caolinita) y 2R/1000 (esmectita).

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SUPERFICIE ESPECÍFICA DE LAS PARTÍCULAS. MORFOLOGÍA

DATOS: Peso específico de partículas 2R (cm): Relación XR/2R: Volumen de la partícula (cm3): Nº de partículas/gramo (1/gr): Área de la partícula (cm2): Superficie específica (cm2/gr): Superficie específica (m2/gr): COMPARACIÓN EN VOLUMEN: Volumen (cm3): Densidad seca (gr/cm3) Peso (gr): Número de partículas: Superficie específica total (cm2): Superficie específica total (m2):

Esfera 2.65 0.1 1 0.0005236 720.701629 0.03141593 22.6415094 0.00226415 Arena 10 1.6 16 11531.2261 362.264151 0.03622642

Placa 2.5 1.00E-04 0.1 1E-13 4E+12 2.4E-08 96000 9.6 Caolinita 10 1.2 12 4.80E+13 1.15E+06 115.2

Placa 2 2.5 1.00E-05 0.01 1E-17 4E+16 2.04E-10 8160000 816 Montmorillonita 10 1.2 12 4.80E+17 9.79E+07 9792

En la figura 4 se observa que simplemente con disminuir el tamaño de partícula, manteniendo la morfología, la superficie específica aumenta de una forma importante. Pero este aumento no es el mismo en partículas isótropas o fuertemente laminares. En estas últimas, el aumento de superficie específica es considerablemente mayor. Así se puede resumir que la superficie específica aumenta cuanto más pequeña es la partícula y mas se aleja de la isotropía.

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Figura 4: Variación de la superficie específica con el tamaño en partículas isótropas y laminares.

1200

Arcillas
1000

Arenas
Superficie específica (m)
2

800

600

400

200

0 0 10 20 30 40 50 60 70

Número de partículas

En la siguiente tabla se exponen ejemplos de superficies específicas de arcillas: Superficie específica (m2/g) 15 m2/g 50 m2/g 60 m2/g 50 m2/g 80-300 m2/g 100-240 m2/g 100-200 m2/g

Mineral Caolinita de elevada cristalinidad Caolinita de baja cristalinidad Halloisita Illita Esmectita Sepiolita Paligorskita

3.5.

La carga eléctrica

Las partículas de tamaño arcilloso (< 2μ) que se encuentran en el suelo, ya sean minerales arcillosos, o partículas de materia orgánica o de óxidos e hidróxidos, presentan una carga eléctrica que provoca una atracción sobre los iones de carga contraria presentes en el medio de dispersión (agua del suelo). La carga eléctrica en los minerales arcillosos tienen tres posibles orígenes: •

En las superficies de las partículas, la carga eléctrica es netamente negativa SIEMPRE, debido únicamente a la presencia de los iones O2- y (OH)-. Esta carga eléctrica existe en TODAS las partículas arcillosas, inclusive en las 15

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eléctricamente neutras. Los coloides de humus (materia orgánica) también muestra una carga eléctrica negativa permanente en superficie. • En los bordes de los cristales y superficies externas e imperfecciones de la red cristalina: Carga eléctrica dependiente del pH, siendo generalmente alta a valores altos de pH. • Debido a sustituciones isomórficas en la estructura cristalina: es independiente del pH. Típico de las esmectitas, vermiculitas, illitas y micas.

3.5.1. Carga eléctrica en la superficie de las partículas Aun en el caso de que las láminas arcillosas resulten ser eléctricamente neutras, la presencia de iones OH- y O2en sus superficies externas,

confiere a la superficie arcillosa una carga eléctrica neta negativa con capacidad de atrapar y fijar mediante adsorción diversos cationes de

cambio, así como moléculas de agua.

Por otro lado, la molécula de agua, aunque es eléctricamente neutra, presenta también un momento dipolar constante. Debido a este momento dipolar, las moléculas de agua pueden rodear iones tanto de carga positiva (orientando su polo negativo hacia el catión) como negativa (orientando su polo positivo hacia el anión), hidratándolos. De igual forma, las moléculas de agua pueden adherirse a las superficies de las partículas arcillosas orientando sus polos positivos (H+) hacia la superficie del mineral fijándose a ésta mediante puentes de hidrógeno. De esta forma, las moléculas de agua se disponen sobre la superficie creando una película más o menos continua en torno a la partícula.

Esta es la razón de la fuerte tendencia que presentan las partículas arcillosas a hidratarse, mediante la creación de una capa de más o menos moléculas de agua de espesor, tapizando la superficie de las partículas arcillosas, favoreciendo el deslizamiento de unas con respecto a otras en presencia de un fuerza externa. Este es el fenómeno de la plasticidad 16

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3.5.2. Carga eléctrica en los bordes de las partículas

En los bordes de la partícula, la carga eléctrica se debe principalmente a la presencia de enlaces insaturados. Estas zonas muestran un comportamiento anfótero, y por tanto el signo de la carga eléctrica depende principalmente del pH del medio. Así, en pH ácido, la carga eléctrica del borde es positiva. Sin embargo, para un pH mayor (medios alcalinos), la carga eléctrica del borde se hace negativa. Ello hace que un material arcilloso pueda sufrir fuertes modificaciones de fábrica y por tanto de comportamiento, si cambia drásticamente el pH del medio.

3.5.3. Carga eléctrica debido a sustituciones isomórficas En determinados

minerales arcillosos se produce una sustitución de un catión de la

estructura por otro de carga eléctrica diferente. Esta sustitución no llega a ser tan importante

como para producirse un cambio en la estructura neta y por tanto una transformación mineralógica, ni siquiera morfológica, por ello se denominan sustituciones isomórficas. Sin embargo, sí se producen pequeñas distorsiones en torno a la posición atómica donde se produce el cambio, debido fundamentalmente a que el catión entrante normalmente no tiene el mismo tamaño ni la misma carga eléctrica. Las sustituciones isomórficas más habituales son: En la capa tetraédrica: Al3+ X Si4+ En la capa octaédrica: Mg2+ o Fe2+ X Al3+

La entrada de un catión de menor carga en la estructura genera una descompensación eléctrica neta que se traduce por un aumento de carga eléctrica negativa en superficie. 17

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Este fenómeno es la causa fundamental de generación de carga eléctrica en las arcillas del grupo de las esmectitas, vermiculitas, illitas y micas.

En la siguiente tabla se muestran valores característicos de carga eléctrica de diferentes minerales arcillosos desglosando que porcentaje de la carga es constante (independiente del pH, debido a sustituciones isomórficas) o variable (dependiente del pH: en superficies y bordes de partícula):

Mineral Gibsita Caolinita Halloisita Esmectita Vermiculita Mica

Carga negativa Constante Variable (cmol(+)/Kg) (%) (%) 6 7 18 118 85 19 0 43 33 95 100 60 100 57 67 5 0 40

3.6.

La capacidad de adsorción

ADSORCIÓN es un fenómeno por el cual una sustancia (iónica o no), atraída por fuerzas de diferente naturaleza, se adhiere a la superficie de otra por un periodo más o menos corto. Según la naturaleza de estas fuerzas que intervienen en la unión y según la sustancia, existen tres tipos de adsorción: • • •

Intercambio iónico: Fuerzas electrostáticas con iones Fisisorción: Fuerzas débiles de van der Waals con moléculas orgánicas o iones Quimisorción: Fuertes fuerzas covalentes o electrostáticas de corto rango con moléculas orgánicas o iones.

3.6.1. La capacidad de intercambio catiónico La capacidad de intercambio catiónico (CEC: Cation Excange Capacity) se puede definir como la suma de todos los cationes que un mineral puede adsorber a un determinado pH. Es equivalente a la medida del total de cargas negativas del mineral, dado que la cantidad de cationes adsorbidos tienden a compensar la carga negativa neta de la partícula arcillosa. Las fuerzas que intervienen son predominantemente electrostáticas. Los procesos son reversibles, pudiendo un catión ser atrapado durante un periodo de tiempo y posteriormente liberado a cambio de otro catión del medio, si las condiciones lo propician.

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A continuación se resumen algunos ejemplos de capacidad de intercambio catiónico:

Mineral Caolinita Halloisita Illita Clorita Esmectita Vermiculita Sepiolita-Paligorskita

CEC (meq/100g) 3-5 10-40 10-50 10-50 80-200 100-200 20-35

La carga negativa neta de la lámina arcillosa determina su capacidad de fijar cationes mediante fuerzas electrostáticas. Pero no sólo es importante el valor neto de la carga eléctrica generada. La densidad de la carga eléctrica en superficie es el parámetro determinante en el comportamiento eléctrico de la partícula total con el entorno catiónico que le rodea. La densidad de carga en superficie es la cantidad de carga eléctrica correspondiente a la unidad de superficie y se expresa matemáticamente: σ = CEC / S

donde CEC es la capacidad de intercambio catiónico en Coulombios/g ( 1 meq = 96.5 Coulombios) y S es la superficie específica en m2/g. Como se deduce de la expresión anterior, un material arcilloso con un valor fijo de CEC puede presentar diferentes valores de densidad de carga en superficie, dependiendo de su superficie específica, esto es, del tamaño de partícula.

La fuerza de enlace con que los iones son retenidos o adsorbidos en los lugares de cambio depende de factores como la valencia y tamaño del ion, densidad de carga, estructura y superficie específica del material, concentración relativa de los cationes presentes, y contenido de agua en el sistema (efecto dilución).

Para estudiar la interacción entre los diferentes iones y con la superficie de las arcillas se define el Potencial iónico: el potencial eléctrico que existe a nivel de la capa más externa del ión F = C/R

Donde:

F: Potencial iónico del ión anhidro o solvatado (hidratado) C: Carga del ión R: Radio iónico del ión anhidro o solvatado

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Al hidratarse un ión cambia su radio y por lo tanto su potencial iónico, es decir, modifica el potencial que tenía como ión anhidro. Los iones de menor radio iónico deshidratado adsorben mayor número de moléculas de agua, adquiriendo un mayor radio iónico hidratado y por lo tanto un menor potencial iónico. En la figura 5 se muestra como varían las propiedades de los cationes en función del radio iónico, para una valencia constante.
Figura 5: Propiedades en función del radio iónico

Según la teoría de Gouy-Chapman los iones de igual carga son adsorbidos con igual fuerza sobre la superficie sólida cargada. Sin embargo, el radio hidratado determina la fuerza de adsorción del ion, siendo más fuertemente retenidos los de menor radio hidratado. La atracción por los cationes será mayor cuanto más pequeño sea el radio del ión hidratado y cuanto mayor sea su carga eléctrica. Por lo tanto, cuanto mayor sea su potencial iónico (carga/radio) el ión será adsorbido con mas fuerza.

Asumiendo que las fuerzas de enlace con los iones adsorbidos son electrostáticas y que bajo las condiciones ordinarias los iones adsorbidos están hidratados, los cationes con radios hidratados más pequeños se acercarán a los lugares de carga negativa más fácilmente y serán retenidos con más fuerza que un catión de mayor radio hidratado. Por otro lado, los iones multivalentes son adsorbidos más fuertemente que los monovalentes. Todos estos parámetros de comportamiento se resumen en un ordenamiento de los cationes en función de la afinidad que muestran las arcillas por adsorberlos.

La serie Liotrópica o de Hofmeister: Li < Na < K+ < NH4+ < Mg2+ < Ca2+ < Sr2+ < Ba2+ < Al3+ < H+ Algunos cationes pueden ser fijados irreversiblemente en las arcillas. Tal es el caso de los cationes de gran tamaño no hidratado (NH4+, K+, Li+), por su pequeño radio fuertemente hidratado y del Mg2+, que forma parte de la red mineral.
+ +

De la figura 5 se pueden deducir algunos puntos fundamentales para comprender el comportamiento de los materiales arcillosos: 20

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La presencia de cationes mono o divalentes produce una marcada diferencia en las cantidades de agua adsorbida y, por lo tanto, en la expansión entre las láminas.

También definen la fábrica, que resultará ser más floculada o dispersa en función del catión predominante (ver apartado 5.3). El grado de floculación define la porosidad del material resultante.

Como ejemplo, destacar cómo varía el comportamiento de una esmectita en función de que tenga Mg2+ (ligeramente expansiva), Na+ (expansiva) o Li+ (muy expansiva).

3.6.2. La doble capa eléctrica difusa (DCED) La suma total de descompensaciones

eléctricas en la partícula se traduce en la formación en superficie de la denominada Doble Capa Eléctrica Difusa (DCED),

compuesta por una capa de carga negativa situada justo en la superficie de la partícula, rodeada por una capa exterior de carga opuesta que tiende a compensar la de la primera partículas capa. Como en general en las las

arcillosas

presentan

superficies una carga neta negativa, esta última capa estará constituida en su

mayoría por cationes.
Figura 6: DCED en pH ácido (bordes (+)), y pH básico (bordes (-))

Los bordes, sin embargo, pueden presentar carga positiva o negativa en función del pH. Ello condicionará la presencia de cationes (+) o aniones (-) en la DCED de los bordes.

Otra característica que presenta la DCED es su carácter difuso ya que los iones que la componen, están sometidos a la acción de dos fuerzas simultaneas:

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• •

Las fuerzas de atracción electrostática, que los mantienen en las cercanías de la partícula. Las fuerzas osmóticas, que tienden a producir una difusión de los cationes hacia el seno del fluido del interior de los poros, de concentración menor. Un incremento en la concentración salina del medio fluido de los poros implicaría una disminución de las fuerzas osmóticas y la consecuente disminución del espesor de la DCED.

4. FÁBRICA Y MICROESTRUCTURA DE LOS SUELOS 4.1. Fuerzas existentes entre partículas

Cuando dos partículas se acercan como consecuencia de su movimiento Browniano en el seno de un fluido, se producen entre ellas dos tipos de fuerzas:

Fuerzas de atracción de tipo Van der Waals. Aunque estas fuerzas entre átomos son muy débiles y decaen muy rápidamente con la distancia (son inversamente proporcionales a la séptima potencia de la distancia), son de carácter aditivo, lo que significa que la suma de todas las fuerzas de atracción entre todos los pares de átomos puede llegar a ser de mucho mayor rango. Además de las fuerzas de Van der Waals, existen fuerzas de atracción de tipo electrostático inversamente proporcionales al cuadrado de la distancia entre partículas. Estas fuerzas pueden originarse entre la superficie de las partículas, de carga negativa, y los cationes de cambio atrapados entre partículas adyacentes. También se forman fuerzas de este tipo debido a la diferencia de carga eléctrica entre bordes o borde y cara de partícula.

Fuerzas de repulsión de carácter electrostático. El acercamiento de dos partículas se produce hasta que sus DCED se encuentran. Dado que ambas partículas son de la misma carga (en general negativas), sus DCED también lo son (ambas positivas), lo que implica una repulsión inmediata entre ellas. El límite de acercamiento entre partículas en el seno de un fluido dependerá, por lo tanto, del tamaño de sus capas eléctricas que no pueden superponerse.

El efecto combinado de la acción de ambas fuerzas a la vez entre las partículas arcillosas determina su comportamiento. Dicho comportamiento vendrá condicionado por las características físico-químicas del medio en el que se encuentran. Los factores que ejercen mayor influencia en dicho comportamiento son:

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pH: Los enlaces insaturados presentes en los bordes de partícula pueden atraer iones hidrógeno (H+) o hidroxilo (OH)- del fluido de los poros. En el primer caso (adsorción de iones H+) la carga eléctrica del borde de partícula será positiva y su capa externa será de signo negativo. En caso de atraer iones hidroxilo, el resultado será contrario. Esta capacidad de presentar carga positiva o negativa en los bordes de partícula es, por tanto, función de la concentración relativa del fluido accesible, así como del pH de la solución.

Salinidad: Mientras que las fuerzas de atracción de Van der Waals no están influidas por las condiciones químicas del medio, la naturaleza y dimensiones de las DCED sí lo están, disminuyendo su espesor con la concentración de electrolitos en el medio. Esta compresión de las DCED debida a un

aumento de la salinidad facilita un de mayor las

acercamiento

partículas. Si este acercamiento supera un umbral crítico, las fuerzas de atracción de Van der Waals serán más fuertes que las de repulsión y las partículas se unirán formando agregados. 4.2. Tipos de contactos entre partículas

Como se expuso anteriormente, la carga eléctrica de las caras de las partículas arcillosas siempre es negativa, mientras que los bordes de las mismas, dado su carácter anfótero, pueden presentar carga negativa o positiva dependiendo del pH de la solución. La DCED se forma en torno a la partícula en función de la distribución de la carga eléctrica en la superficie de la misma. Las características de esta DCED permitirán a las partículas asociarse (floculación) o permanecer aisladas hasta su sedimentación (dispersión).

Si las partículas son capaces de acercarse lo suficiente como para que las fuerzas de atracción superen a las de repulsión, las partículas se unirán, formando agregados arcillosos. Existen tres tipos de asociaciones entre partículas en función de su carga eléctrica:

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Asociación mediante contactos borde-borde (edge-edge “E-E”). Dichos contactos tienen lugar cuando las características físico-químicas del medio permiten que las partículas presenten tanto carga negativa como positiva en sus bordes. De esta forma las partículas se unen por fuerzas electrostáticas entre bordes de cargas opuestas.

Asociación mediante contactos borde-cara (edge-face “E-F”). Estos contactos tienen lugar entre bordes cargados positivamente y caras, de carga eléctrica negativa siempre. El pH básico favorece este tipo de contactos.

Asociación

mediante contactos cara-cara (face-face “F-F”). De carácter

similar a los propios enlaces entre láminas dentro de las partículas. En este caso, las partículas se disponen subparalelas unas a otras. Este tipo de asociaciones tiene lugar cuando la solución presenta una concentración de electrolitos muy baja y permite a las partículas reorientarse hasta que, mediante fuerzas de Van der Waals, se asocian formando dominios de láminas subparalelas. Los agregados de partículas asociadas mediante contactos “F-F” suelen ser de tamaño mucho menor que los agregados de partículas asociadas mediante contactos “E-E” o “E-F”.

Nunca tiene lugar un solo tipo de contactos entre las partículas arcillosas. Lo más habitual es que, dependiendo de las condiciones físico-químicas del medio, se formen pequeños dominios de partículas asociadas mediante contactos “F-F” y estos dominios, a su vez, se unan mediante contactos “E-F” y/o “E-E”.

Figura 7: modelos de asociaciones de partículas arcillosas según van olphen (1963): A) Dispersas y floculadas B) (f-f) agregadas pero defloculadas C) (e-f) floculadas pero dispersas D) (e-e) floculadas pero dispersas, E) (e-f) y (e-e) floculadas y agregadas

F) (e-e) floculadas y agregadas.

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4.3.

Concepto de fábrica y microestructura: Floculación y dispersión

El concepto de “fábrica” en un material geológico se refiere fundamentalmente a la distribución espacial, orientación y relaciones entre las partículas sólidas que lo componen. Forman parte también del concepto de fábrica la distribución de tamaños de partículas y huecos, así como la morfología de los mismos. A su vez, la “microestructura” de un sedimento arcilloso abarca no sólo su fábrica sino también el conjunto de fuerzas existentes entre las partículas (Figura 8).
Figura 8: Microestructura y fábrica de un suelo

El concepto de fábrica y microestructura es fundamental para comprender el comportamiento de los materiales de grano fino como limos y arcillas. Como ya se ha descrito anteriormente, la fábrica de estos materiales puede describirse en función de dos términos extremos: floculación y dispersión. En ambos casos se parte de la génesis de los sedimentos arcillosos a partir de su precipitación en un medio fluido más o menos salino.
Figura 9: a) Dispersión y b) floculación de arcillas en agua

Las arcillas en agua constituyen una dispersión y flocularán si las fuerzas atractivas superan en magnitud a las fuerzas repulsivas. Si las partículas son capaces de acercarse lo suficiente como para que las fuerzas de atracción superen a las de repulsión, las partículas se unirán, formando agregados arcillosos (Figura 9b). Para ello, es necesario que la

concentración salina sea lo suficientemente alta como

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para que las DCED de las partículas se compriman y permitan a éstas acercarse lo suficiente como para que las fuerzas atractivas superen a las repulsivas. La fábrica resultante de esta floculación son partículas desorientadas al azar, agrupadas formando agregados muy porosos. A medida que la salinidad del medio disminuye, las DCED (que son impenetrables) aumenta, impidiendo que las partículas se acerquen. Las fuerzas repulsivas son predominantes y las partículas no se agregan, permaneciendo suspendidas en el medio acuoso (Figura 9a). El depósito resultante consiste en partículas pseudoparalelas, con una fuerte orientación preferente, paralela a la superficie de sedimentación, y una porosidad muy reducida, de morfología fuertemente condicionada por la morfología laminar de las partículas.

Figura 10: Estructura floculada y dispersa

Aunque se ha explicado las condiciones de formación de una fábrica dispersa o floculada en función de la salinidad, otros factores físico-químicos como la valencia de los iones predominantes, el pH, ejercen una fuerte influencia. Por ejemplo (Figura 10), cuando las superficies de las arcillas (siempre de carga eléctrica negativa) son fuertemente atraídas por los bordes de las mismas (sólo si son de carga eléctrica negativa, es decir pH ácido), provocan la floculación del sedimento y una fábrica muy porosa de partículas orientadas al azar. Sin embargo, un pH básico mantendría las partículas en suspensión y una fábrica dispersa de partículas fuertemente orientadas.

Existen tres diferencias fundamentales entre un material arcilloso floculado y otro disperso que ayudan a entender su comportamiento geotécnico diferente (Mitchell, 1956): • Para una presión de consolidación dada, una masa constante de material arcilloso, ocupa menos volumen si presenta fábrica dispersa que si es orientada. Ello es debido a una menor porosidad y mayor densidad en estado disperso.

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• •

Las partículas de arcilla con fábrica dispersa está distribuidas más homogénea y uniformemente, y presentan una fuerte orientación preferente. Dado un incremento de presión aplicado a dos arcillas, una dispersa y otra floculada (previamente consolidadas a la misma presión) provoca un asentamiento o consolidación mucho mayor en la arcilla floculada.
Figura 11: Transformación de la fábrica de un sedimento arcilloso en función de la presión.

La importancia de la fábrica o estructura es fundamental para de comprender los el

comportamiento

materiales

arcillosos como respuesta a una presión que tiende a compactarlos. En la

naturaleza, como en los ensayos de consolidación, los sedimentos arcillosos jóvenes y superficiales suelen presentar una estructura floculada muy abierta y porosa, que va cambiando a medida que el material se consolida por efecto de la presión (Figura 11). Las partículas comienzan agregándose, disminuyendo paulatinamente la porosidad interagregado existente. Si la presión continua aumentando, las partículas arcillosas reaccionan reorientándose perpendicularmente a la dirección de máxima compresión y transformando la fábrica en dispersa. De igual manera que sucede en la naturaleza, cuando se compactan probetas en laboratorio para la realización de ensayos Proctor o Proctor Modificado, la fábrica resultante depende de la humedad y la energía de compactación aplicadas. Las partículas tenderán a reorientarse paralelas unas a otras disminuyendo la porosidad interagregado. Esta tendencia aumenta con la humedad facilitada a la probeta.
Figura 12: Variación de la fábrica en función de la humedad de compactación.

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5. LAS FASES LÍQUIDA Y GASEOSA DE SUELOS Y ROCAS

Desde un punto de vista físico, los suelos pueden ser considerados sistemas trifásicos, constituidos por una fase sólida (las partículas que definen la fábrica), una fase líquida (generalmente agua, ya sea gravitacional, o asociada a las partículas mediante absorción y/o adsorción) y una fase gaseosa (habitualmente aire con vapor de agua). Con el fin de cuantificar las proporciones relativas de estas tres fases dentro del suelo, se han establecido una serie de coeficientes (Jiménez Salas y Justo Alpañés, 1975):

El índice de huecos o índice de poros (e) es igual a la razón del espacio ocupado por los poros al espacio ocupado por las partículas sólidas. Este parámetro está íntimamente relacionado con la porosidad (n): la fracción de volumen de muestra ocupada por los poros, tanto si éstos están llenos de agua o de aire, o una mezcla de ambos:

Porosidad (n) =

Vh Vh e = = Vt Vh + Vs 1 + e V n Indice _ de _ poros (e) = h = Vs 1 − n

Por otro lado, el contenido de agua o humedad en el material puede ser cuantificado en términos de volumen o de masa: Humedad (masa)

w=

Mw Masa _ agua = Ms Masa _ suelo Vw Volumen _ agua = Vs Volumen _ suelo

Humedad (volumen) w =

En geotecnia se suele trabajar con masas, pero no hay que olvidar que en otras ramas de la ciencia se trabaja con volúmenes, y será necesario traducir uno a otro a través de la densidad del agua: γw= 9.8 kN/m3.

El tamaño de una molécula de agua es aproximadamente 2.8 Å de diámetro en su forma líquida (casi igual al tamaño del átomo de oxígeno, porque el hidrógeno es muy pequeño). Las moléculas de agua se enlazan a través de enlaces de hidrógeno manteniendo una densidad de γw= 9.8 kN/m3. De estos datos se deduce que volumen teórico de un mol de agua sería: Vteórico = 6.9 cm3. Pero en realidad el volumen medido 28

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experimentalmente en un mol de agua es Vmedido = 18 cm3. Esto significa que el agua tiene una porosidad de n ≈ 0.62!!

Además, dado que la agitación térmica aumenta con la temperatura, la densidad del agua disminuye proporcionalmente. La máxima densidad se obtiene a los 4ºC. Sin embargo, el agua al congelarse aumenta un 9% su volumen!!

Aire

y

agua

presentan

unas

propiedades

físico-químicas

muy

diferentes,

particularmente la compresibilidad. Además, la presencia de aire en los poros de un material altera los fenómenos de conductibilidad hidráulica y difusión. Por todo ello, es importante identificar el porcentaje de poros que están llenos de agua o de aire. A este parámetro se le denomina grado de saturación: S =

Vw Volumen _ agua . = Vh Volumen _ hue cos

Cuando el grado de saturación S=100%, no existe aire en el interior de ningún poro. Cuando S < 100%, comienza a hablarse de suelos no saturados. En tales casos, la superficie de contacto aire-líquido produce efectos debido a su tensión superficial, presiones locales de fluidos y gases, y fuerzas capilares (de igual forma que dos fluidos no miscibles). La relación entre grado de saturación (S), peso específico (G), índice de poros (e) y humedad de un suelo (w) viene expresado por: S = wG/e

5.1.

La red porosa: macroporosidad y microporosidad. Porosidad primaria y

secundaria. 5.1.1. Macroporosidad y microporosidad En el suelo se distinguen de forma tradicional pero empírica y a menudo arbitraria una macroporosidad y una microporosidad.

La macroporosidad, o porosidad no capilar, esta formada por huecos grandes, que están ocupados frecuentemente por aire. A menudo se presentan en forma de grietas que separan los agregados e incluso penetran en los mismos. Su importancia depende sobre todo de la estructura del suelo, de su grado de fisuración y parcialmente de la textura. Es mas elevada en suelos arenosos.

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La microporosidad depende también de la estructura pero sobre todo de la textura y de la actividad biológica. Es muy grande en los suelos ricos en elementos finos y en los dotados de una microfauna numerosa y activa.

El límite entre macro y microporosidad depende del campo de la ciencia que lo trate. Así, por ejemplo, en agronomía, esta fijado por algunos autores en 10 mm y por otros en 8 mm, más lógico ya que corresponde al límite superior de la capacidad de retención de agua, en el cual ésta está retenida con tal fuerza que no es susceptible de desplazamiento vertical por acción gravitatoria, de modo que esos poros, una vez llenos de agua, permanecerían siempre así si no se aplica alguna fuerza externa que la desplace. Para darnos una idea del tamaño de poros diremos que por encima de las 30 mm el agua de gravedad puede circular libremente.

Sin embargo, en la norma ISO 15901:2005 (Evaluation of pore size distribution and porosimetry of solid materials by mercury porosimetry and gas adsorption), define los siguientes tamaños de poros: • • • Macroporo: > 50 nm Mesoporo: 2 – 50 nm Microporo: < 2 nm

Naturalmente, la circulación del agua está influida por el volumen ocupado por la macroporosidad, correspondientes. pero también por la forma y distribución de los poros

Por otro lado, en ocasiones se forman "vesículas", que no están interconectadas con el resto del sistema poroso por lo que aunque su tamaño es grande no participan del sistema de circulación del agua y siempre están llenas de gas.

Una correcta distribución de los fluidos del suelo requiere una buena distribución entre macro y microporosidad, que suele estimarse en volumenes semejantes, de modo que cada una ocupe entre un 40 % y un 60 % del total. Las desviaciones hacia la microporosidad generan un material impermeable y reductor con escaso suministro de oxígeno a las raíces. La contraria supone un buena aireación pero una retención de agua insuficiente. Es más importante está distribución que el valor total de porosidad del suelo.

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La medida de ambos valores puede hacerse en función del agua retenida con determinada intensidad (curva succión-humedad), o mediante porosimetría de mercurio, pudiendo calcular a partir de estas técnicas el valor de la microporosidad, mientras que el de la macroporosidad se obtiene por diferencia entre la anterior y el valor total. 5.1.2. Porosidad primaria y porosidad secundaria

Partículas arcillosas Agregados arcillosos Macrounidades texturales

Porosidad primaria: la porosidad que se desarrolla en el sedimento durante las etapas finales de la sedimentación o que está presente entre/dentro durante porosidad su de las partículas La ser:

Microporo

deposición. puede

primaria

Macroporo
o

intergranular o intragranular.

Porosidad intergranular Tipo de porosidad primaria típica de areniscas, caracterizada por presentar buena interconectividad y permeabilidad. En la porosidad intergranular, la porosidad efectiva es casi equivalente a la total.

o

Porosidad intragranular: es la más típica de fragmentos esqueléticos y rocas volcánicas. Puede ser parcialmente cerrada o no conectada.

Porosidad secundaria: En contraste con la porosidad primaria, es la porosidad que se desarrolla en la roca o en el sedimento después de su deposición, a través de procesos postdeposicionales, tales como la disolución o la fractura. o Porosidad intercristalina: Tipo de porosidad secundaria que se da entre cristales, y es la más general en muchos depósitos. Se da sobre todo en dolomitas. o Porosidad por solución: Es común en carbonatos, aunque también se puede dar en areniscas. Es debida a la disolución de un fragmento (concha) o de un cristal (yeso, dolomita, entre otros). La porosidad efectiva puede ser baja al no estar conectados los poros. o Porosidad de fractura: Porosidad resultante de las aberturas

ocasionadas por el rompimiento o resquebrajamiento de una roca. Se da en cualquier roca que sea frágil a los esfuerzos, aunque también puede deberse a descarga 31 de sobreenterramiento y erosión

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subsiguiente, o bien por reducción de volúmenes debido a enfriamiento. Las fracturas son a veces rellenadas por cementos. 5.2. El agua asociada a suelos y rocas

Debido a la exposición al ambiente, la práctica totalidad de las muestras, excepto los metales nobles, materiales hidrófobos y similares, contienen agua en mayor o menor medida. El agua puede estar presente en diferentes formas (Figura 13):

Figura 13: Tipos de agua asociada a las arcillas

Agua absorbida: Es la que se encuentra en el interior de los poros abiertos de la muestra sólida, y que no interacciona con la superficie, de manera similar al agua en el interior de una esponja

Agua adsorbida: Es la que se encuentra atraída por la superficie de las partículas, interaccionando con ella mediante fuerzas electrostáticas y enlaces de hidrógeno. Dependiendo de la naturaleza de dicha superficie, esta interacción será más o menos intensa.

Agua ocluida: Es la que se encuentra en el interior de los poros cerrados del material y que por lo tanto no tiene posibilidad de escapar si no se forma una grieta que abra el poro. Es agua que queda en el interior del sólido cuando éste se forma o sintetiza.

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Agua de cristalización: Es el agua que forma parte de la estructura cristalina del sólido y cuya pérdida produce por tanto un cambio importante en su estructura. Forma parte de su fórmula estructural, por ejemplo Ca C2O4·2H2O, pero la molécula de agua constituye una unidad separada.

Agua de constitución: Esta es la que se forma en la descomposición de determinados sólidos, sin que se encuentre previamente de una forma diferenciada, como el hidróxido cálcico Ca(OH)2 ⇒ CaO + H2O. También la capa de hidroxilos (OH)- de las arcillas.

Están ordenados por orden de estabilidad: es más fácil eliminar del sólido el agua absorbida que el agua adsorbida (Figura 14):
Figura 14: Correspondencias aproximadas entre humedad, presión, diámetro de poro y tipo de agua asociada al suelo (PANSU & GAUTHEYROU, 2006).

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6. RELACIÓN

ENTRE

LAS

PROPIEDADES

GEOTÉCNICAS

DE

LOS

MATERIALES GEOLÓGICOS Y SUS PROPIEDADES INTRÍNSECAS 6.1. La plasticidad en materiales arcillosos

Los minerales de la arcilla, y en particular el grupo de las esmectitas, son eminentemente plásticos. Esto significa que aquellos materiales compuestos total o parcialmente por minerales arcillosos mostrarán un comportamiento plástico en presencia de agua, pudiendo estar ésta última presente en un amplio rango de cantidades.

El comportamiento plástico de los minerales de la arcilla se debe principalmente a su estructura laminar y a su tendencia a rodearse de numerosas moléculas de agua, que se fijan a la superficie mediante puentes de hidrógeno además de hidratando los numerosos cationes de cambio que se encuentran en torno a éstas. Esto hace que, como respuesta a un esfuerzo dado, los materiales arcillosos respondan deslizándose unas láminas con respecto a otras. Este deslizamiento tiene lugar a favor de las superficies de discontinuidad definidas a lo largo de los espacios interlaminares que existen entre dichas laminas. La presencia de agua en estos espacios favorece la separación de las láminas y, por consiguiente, la disminución de la energía de enlace entre ellas, con el consiguiente deslizamiento relativo. Es, por tanto, el contenido de agua en mayor o menor proporción el factor que determina la consistencia y deformabilidad de un suelo de estas características.

Desde que en 1926 Terzaghi indicó su utilidad, los límites de Atterberg han sido ampliamente estudiados y aplicados en los laboratorios de geotecnia de todo el mundo. Según este autor: “Los resultados de la determinación de los limites de Atterberg dependen precisamente de los mismos factores físicos que determinan la resistencia y permeabilidad de los suelos (forma de las partículas, tamaño efectivo, uniformidad...). Si diferentes suelos con orígenes geológicos similares tienen los mismos límites sus propiedades físicas serán también idénticas, y será suficiente investigar uno de ellos con mayor detenimiento. Si conocemos los tres límites de un suelo, nos encontramos en disposición de comparar este suelo con otros y podemos, en principio, anticipar cuáles serán sus propiedades. Si además conocemos otro suelo con límites muy parecidos, podemos afirmar que ya sabemos cuál será su comportamiento” (Terzaghi, 1926).

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La mayor parte de los materiales esmectíticos muestran un comportamiento plástico a lo largo de un amplio rango de humedades. Este comportamiento surge de la capacidad de los minerales de contener una gran cantidad de agua entre las partículas y todavía conservar su estructura coherente gracias a las fuerzas eléctricas existentes entre ellas.

En este contexto, el límite plástico podría considerarse la proporción de agua suficiente para hidratar todas las partículas, ya sea por adsorción directa a la superficie o por hidratación de los cationes de cambio que se encuentran en torno a ellas. Por encima de este valor, las partículas presentarán un comportamiento plástico gracias a la formación de películas de agua que permite el deslizamiento de unas con respecto a otras. Yong y Warkentin (1966) lo definen como la mínima humedad para la cual la cohesión entre partículas o grupos de partículas es lo suficientemente baja como para permitir su movimiento, pero lo suficientemente alta para que éstas mantengan su nueva posición tras el remoldeo.

En el intervalo existente entre límite plástico y límite líquido, la distancia entre las partículas va aumentando a medida que se incrementa la cantidad de agua en el sistema. Esto provoca una debilitación de las fuerzas de atracción existentes entre ellas.

A partir del límite liquido, las partículas están lo suficientemente alejadas como para que las fuerzas de atracción sean muy débiles. Esta situación permite el flujo del suelo (comportamiento viscoso) en cuanto éste es sometido a la acción de cualquier esfuerzo externo al sistema. En el caso de los minerales hinchables como las esmectitas, una cantidad considerable del agua del límite líquido puede encontrarse hidratando los cationes interlaminares. Esta cantidad de agua interlaminar depende en gran medida del tipo de catión interlaminar. Por tanto, se puede afirmar que en los minerales del grupo de las esmectitas la naturaleza del catión interlaminar ejerce una gran influencia sobre el valor del límite líquido que presente el material arcilloso. 6.1.1. ¿Qué factores determinan el comportamiento plástico de un suelo?

% Fracción <2 mm: Dado que son los minerales arcillosos los que aportan plasticidad a un suelo y éstos se concentran en las fracciones finas.

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Mineralogía de la fracción arcillosa (proporción de minerales hinchables): Dentro de los diferentes minerales arcillosos, las esmectitas son las que presentan unos índices de plasticidad más altos (Seed et al., 1964).

Superficie específica: La superficie específica (y por tanto el tamaño de partícula) determina la cantidad de agua necesaria para hidratar todas las partículas que componen el suelo. Cuanto menor es el tamaño de partícula, mayor será la superficie específica y mayor será la humedad necesaria para llegar al comportamiento plástico.

Naturaleza de los cationes de cambio: La capacidad de hidratación de las partículas depende fundamentalmente de la energía de hidratación de los cationes de cambio (Gill y Reaves, 1957). Los cationes monovalentes como el Li+ y el Na+ presentan una alta energía de hidratación. Debido a ello, en presencia de agua tienden a rodearse de una gran cantidad de capas de moléculas de agua (en el caso del litio, forma 5±1 capas mientras que el sodio forma 4±1 capas). Sin embargo los cationes divalentes, como el Mg2+, de menor energía de hidratación, tienden a formar sólamente 2±1 capas (Bennett, 1986). Así la presencia de uno u otro tipo de catión de cambio afecta fundamentalmente al límite líquido.

En la siguiente tabla se exponen algunos límites de Atterberg extraídos del trabajo de Lambe (1958b). Es interesante observar cómo el límite líquido varía fundamentalmente en función del tipo de ion de cambio, mientras que el límite plástico no se ve afectado por éste. Sin embargo, el rango de valores en los que se mueve el límite plástico sí depende de la mineralogía, cuya máxima diferencia radica en la carga eléctrica y la superficie específica de las partículas.

Mineral Caolinita 2 Sup. Esp. ≈ 15 m /g

Illita 2 Sup. Esp. ≈ 30 – 50 m /g

Montmorillonita 2 Sup. Esp. ≈ 80 – 100 m /g

Ión de cambio Na K Ca Mg Na K Ca Mg Na K Ca Mg

WL 53 49 38 54 120 120 100 95 710 660 510 410

WP 32 29 27 31 53 60 45 46 54 98 81 60

WR 27 25 29 15 18 17 15 10 9 11 15

IP 21 20 11 23 63 60 55 49 650 560 430 350

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6.2.

La expansividad en materiales arcillosos

El hinchamiento es el proceso opuesto a la consolidación. Consiste en la expansión de un material arcilloso por efecto de una reducción de presión y una entrada de agua en los poros que rodean a las partículas. 6.2.1. ¿Qué mecanismos intervienen en la expansividad de una arcilla?

Existen dos tipos de hinchamiento: El intracristalino, causado por la adsorción en superficie de moléculas de agua así como la hidratación de los cationes de cambio de la arcilla seca, y el osmótico, resultado de la gran diferencia en la concentración de iones cerca de la superficie de las partículas y en el seno del fluido existente en los poros (Madsen y Müller-von Moos, 1989).

Hinchamiento intracristalino: Los fenómenos de tipo físico-químico que participan en el fenómeno del hinchamiento cristalino en los minerales arcillosos son: •

Adsorción de moléculas de agua en la superficie de las arcillas: Aún en el caso de que las láminas arcillosas resulten ser eléctricamente neutras, presentan una polaridad de carácter permanente debido a la presencia de aniones (OH)- y O2- en su superficie externa. Esta característica cristaloquímica de las arcillas les confiere la capacidad de atrapar y fijar en su superficie mediante adsorción diversos cationes de cambio, así como moléculas de agua. Por otro lado, la molécula de agua, aunque es eléctricamente neutra, forma también un dipolo permanente. Como consecuencia de ello, cuando arcilla y agua entran en contacto, las moléculas de agua se disponen de manera que sus polos positivos (H+) se orientan hacia la superficie de la partícula arcillosa fijándose a ésta mediante puentes de hidrógeno. Este proceso es independiente de la carga eléctrica generada en la estructura y, por tanto, está presente en todos los minerales de la arcilla. Por otro lado, al ser un fenómeno de superficie, la cantidad de moléculas de agua y cationes que pueden ser adsorbidos dependerá de la superficie específica del material en concreto. A su vez la superficie específica depende del tamaño de partícula que presente dicho material.

Hidratación de cationes interlaminares (van Olphen, 1953; Norrish, 1954): Las láminas arcillosas, cargadas negativamente en su superficie, se enlazan unas a 37

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otras mediante los cationes interlaminares, a los que atrapan fuertemente mediante fuerzas electrostáticas. Estos cationes interlaminares pueden hidratarse si tienen acceso a moléculas de agua. Cada catión posee una energía de hidratación (capacidad de atraer moléculas de agua y rodearse de ellas) que es función de su radio iónico. A menor radio iónico, mayor energía de hidratación y mayor será el número de moléculas de agua que puede atraer: Li > Na > Ca > Mg. Dicha hidratación de los cationes lleva al aumento del espaciado interlaminar y a una debilitación de la atracción electrostática entre la lámina negativamente cargada y el catión.

Hinchamiento osmótico: A diferencia del hinchamiento intracristalino, que actúa sobre distancias muy cortas (hasta 1 nm), el hinchamiento osmótico, que esta basado en la repulsión entre las doble capas de las partículas arcillosas, puede actuar a lo largo de mayores distancias. La fuerza conductora del hinchamiento osmótico es la gran diferencia de concentración entre los iones electrostáticamente enlazados a la superficie de las partículas arcillosas y los iones del agua de los poros del suelo. La adición de agua al suelo aumenta esta diferencia de concentración, produciéndose la expansión de las DCED de las partículas arcillosas. Debido a ello, las partículas se repelen y esto causa el hinchamiento osmótico del material (Norrish, 1973). Esta fuerza de repulsión varía con la concentración, valencia y energía de hidratación de los iones de la doble capa difusa, y con la concentración de electrolitos en el agua de los poros. 6.2.2. ¿Qué factores determinan el potencial de hinchamiento de un suelo?

• •

Mineralogía de arcillas: Tipo y cantidad de filosilicatos presentes en el material y, en concreto, proporción de minerales de carácter esmectítico. Carga eléctrica de la partícula: Las dimensiones y comportamiento de la DCED dependen de la magnitud de la densidad de carga eléctrica de la partícula. Además el hinchamiento intracristalino sólo se produce cuando la energía de hidratación de los cationes supera a las fuerzas de atracción entre láminas, siendo estas fuerzas dependientes de la carga eléctrica del cristal.

Composición de los cationes de cambio: De igual forma que en la plasticidad, la capacidad de hinchamiento depende en gran medida de la energía de hidratación de los cationes que rodean a las partículas. Los cationes monovalentes presentan una energía de hidratación mucho más alta,

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siendo capaces de provocar un mayor hinchamiento libre y mayor presión de hinchamiento. • Características químicas del agua asociada al suelo: La capacidad de hinchamiento es reprimida cuando aumenta la concentración de cationes del medio o aumenta la valencia de los cationes (Mitchell, 2005; Bennett, 1986). • Humedad del suelo: Los cambios de humedad por debajo del limite de retracción no producen prácticamente cambios en el volumen. De igual forma, un aumento de humedad por encima del límite líquido produce mínimos cambios de volumen. • Plasticidad: En general los suelos que muestran un comportamiento plástico en un amplio rango de humedad y un alto valor de límite líquido, tienen un mayor potencial de hinchamiento y retracción. La plasticidad es un indicador del potencial de hinchamiento de un suelo. • Fábrica y estructura del suelo: Las arcillas floculadas tienden a ser más expansivas que las dispersas. Por otro lado, la presencia de agentes cementantes reduce la capacidad de hinchamiento. La fábrica y la estructura pueden ser alteradas mediante compactación a altas humedades o remoldeo. • Densidad seca: Elevadas densidades normalmente indican que las partículas están muy cerca unas de otras y por tanto los huecos interpartículas son más pequeños, lo que puede significar fuerzas de repulsión mayores entre las partículas y mayor potencial de expansión.

7. TÉCNICAS DE ANÁLISIS DE SUELOS Característica Mineralogía Técnica Difracción de Rayos-X Microscopía óptica Microscopía electrónica (SEM, TEM) Análisis digital de Imágenes Granulometría por sedimentación Granulometría por láser Isotermas de Adsorción de Nitrógeno A partir de análisis químicos y cálculo de formula estequiométrica Métodos químicos Análisis térmicos Porosimetría de mercurio Microscopía óptica Microscopía electrónica (SEM, TEM) Análisis digital de Imágenes

Tamaño de partícula

Superficie específica Carga eléctrica CEC Agua asociada Red porosa

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ANEJO I BIBLIOGRAFÍA
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