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PROCERES DE LA INDEPENDENCIA

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ESTE ARCHIVO TRATA DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA
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LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA Y SUS PRÓCERES: Independencia de Colombia

En Julio de 1.810 se produjo en Santa Fe un alzamiento detonado por motivos más bien triviales, cuando los hermanos criollos Francisco de Paula y Antonio Morales Galavís fueron a la casa del español José González Llorente a que les prestara un florero para adornar una mesa en que se serviría un banquete a don Antonio Villavicencio, comisario del rey que llegaba a Santa fe de Bogotá. El español insultó a los criollos, el pueblo se enfureció y estos le dieron una paliza, y se organizó una Junta Suprema de Gobierno del Nuevo Reino de Granada, dirigida por los Criollos, que llevó a declarar Cabildo Abierto, a deponer al Virrey y a suscribir un Acta de Independencia, replicada en otras capitales y en las provincias. En muchas ciudades empezaron a aparecer juntas que no buscaban independencia sino autonomía con respecto a España. Sin embargo, los criollos terminaron por cambiar de opinión. La proclamación de independencia formal se inició en Venezuela el 5 de julio de 1811, mientras que en la Nueva Granada, debido a la división interna que sufría, se fue realizando de manera gradual, siendo Cartagena la primera provincia en proclamar la independencia el 11 de noviembre de 1811. El 16 de julio de 1813 siguió su ejemplo Cundinamarca y posteriormente Antioquia, Neiva y Tunja. Las independencias de estas provincias dieron inicio al primer periodo de vida independiente de la Nueva Granada, llamado Primera República, pero también conocido como Patria Boba. El origen de este nombre se debe a las dificultades que enfrentaron los criollos para lograr el gobierno del territorio y que desembocaron en una guerra civil. Esta primera guerra civil, con la que surgió la nación, tuvo un elemento político de trasfondo: el enfrentamiento entre quienes, como Antonio Nariño, pugnaban por un gobierno centralista y los que defendían el federalismo, como Camilo Torres. Mientras en la América hispana se luchaba por la independencia, en Europa, después de la derrota definitiva de Napoleón Bonaparte en 1814, hace que Fernando VII sea repuesto en el trono español. El monarca no se aviene a forma alguna de negociación con las antiguas colonias y se inicia la Reconquista , para eso encomendó a Pablo Morillo, quien al mando de un ejército de más de 10.000 soldados emprendió su campaña militar por Venezuela en 1815. La rápida victoria que logró en Cartagena le permitió iniciar el sometimiento del interior de la Nueva Granada.

La reconquista se facilitó en muchas regiones porque los pobladores estaban agotados por la guerra civil. En poco tiempo, los españoles volvieron a dominar el territorio granadino, con excepción de los Llanos Orientales, donde empezó el desarrollo de la tercera etapa del proceso de independencia. Tras la reconquista, vienen la cárcel o el fusilamiento de los líderes granadinos y el exilio de Bolívar en Jamaica. Mientras Santander reorganiza en los llanos de Casanare un nuevo ejército y Páez combate en el Apure, Bolívar obtiene ayuda del régimen independiente de Haití para embarcarse de regreso, pero fracasa. Luego con el apoyo de algunos soldados franceses y de Inglaterra, nación que aportóarmas, dinero, municiones y un ejército de cinco mil hombres conocido como la Legión Británica, reinicia la guerra en el Orinoco en l.817, unificando alrededor de Bolívar el mando. Deja a Páez en Venezuela y en compañía de Santander emprende la etapa final de la independencia, combatiendo a los españoles en la batalla definitiva del Pantano de Vargas, de la que José María Barreiro, jefe de las tropas españolas, salió debilitado. La victoria criolla fue posible gracias a la decidida participación del comandante Juan José Rondón, quien al mando de 14 lanceros atacó en el preciso momento en que los realistas estaban a punto de ganar la contienda. La victoria en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819 selló la derrota definitiva del ejercito español. Días después, el ejército patriota entró en Bogotá, mientras que las tropas españolas buscaban huir a Cartagena o al sur del país. Esta batalla abrió paso para que se llevaran a cabo las campañas libertadoras de Venezuela, Quito, Perú y alto Perú. En Diciembre de ese mismo año se crea en Angostura La Gran Colombia, formada por lo que habrían de ser luego Colombia (que comprendía entonces a Panamá), Venezuela y Ecuador, parcialmente aún bajo el dominio español. El nuevo país, con capital en Santa fe de Bogotá, quedó al cuidado del Vicepresidente Santander, mientras Bolívar proseguía la guerra. En España, entre tanto, el reinado de Fernando VII hace crisis: el amotinamiento de Riego impedirá el zarpe de nuevas fuerzas de apoyo a la Reconquista, acelerándose así la liberación de los territorios que permanecían bajo control de la Corona. Morillo regresa a España en l.821, dejando un ejército maltrecho. San Martín, desde el Mar del Plata, ascendía victorioso hacia el Perú, donde Bolívar consigue la expulsión definitiva de los españoles en l.824. Sucre (venezolano) y Córdoba (granadino), fueron los héroes principales de la última fase de la contienda, en cuya provisión material Colombia asumió los suministros y la mayor parte de la deuda contraída con los ingleses. El sueño bolivariano de mantener unidas las ex-colonias hispánicas tuvo un intento fallido en el Congreso Anfictiónico de Panamá (l.826). Ni siquiera la unidad de las tres naciones socias iniciales de la Gran Colombia prosperó: primero el caudillismo de Páez en Venezuela, y luego el de Flores, en Ecuador, la liquidan. Bolívar muere en Santa Marta en l.830, repudiado por sus compatriotas venezolanos y combatidos en Colombia por una generación de jóvenes civilistas, contrarios a la dictadura.

PERSONAJES Y PRÓCERES DE LA INDEPENDENCIA: • Simón Bolívar:
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, mejor conocido como Simón Bolívar, (Caracas, 24 de julio3 de 1783 — Santa Marta, República de Colombia, 17 de diciembre de 1830), fue un militar y político venezolano de la época prerepublicana de la Capitanía General de Venezuela; fundador de la Gran Colombia y una de las figuras más destacadas de la emancipación americana frente al Imperio español. Contribuyó de manera decisiva a la independencia de las actuales Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador y Perú. En 1813 le fue concedido el título honorífico de Libertador por el Cabildo de Mérida en Venezuela que, tras serle ratificado en Caracas ese mismo año, quedó asociado a su nombre. Los problemas para llevar adelante sus planes fueron tan frecuentes que llegó a afirmar de sí mismo que era "el hombre de las dificultades" en una carta dirigida al general Francisco de Paula Santander en 1825. Participó en la fundación de la Gran Colombia, nación que intentó consolidar como una gran confederación política y militar en América, de la cual fue Presidente. Bolívar es considerado por sus acciones e ideas el "Hombre de América" y una destacada figura de la Historia Universal, ya que dejó un legado político en diversos países latinoamericanos, algunos de los cuales le han convertido en objeto de veneración nacionalista. Ha recibido honores en varias partes del mundo a través de estatuas o monumentos, parques, plazas, etc. Así mismo, sus ideas y posturas política-sociales dieron origen a una corriente o postura llamada Bolivarianismo.

Antonio Nariño:
Antonio Amador José Nariño y Bernardo Álvarez del Casal (Santafé, 9 de abril de 1765 — Villa de Leyva, 13 de diciembre de 1823). Periodista, político y militar neogranadino de destacada actuación en los albores de la independencia del Virreinato de Nueva Granada. Junto a Pedro Fermín de Vargas, Francisco de Miranda, Madariaga y Eugenio Espejo se le considera precursor de la emancipación de las colonias neogranadinas del Imperio español. Del matrimonio contraído en Santa Fé el 8 de septiembre de 1758 por Vicente de Nariño y Vásquez con la distinguida dama criolla Catalina Álvarez del Casal (en 1739, Santafé) nacieron ocho hijos entre los cuales Antonio fue tercero. Por su cuna perteneció a ilustres e influyentes familias virreinales de inmediato origen español y lo adornaron cualidades de buen porte, simpatía personal, temperamento alegre y mente abierta a las novedades. Por un tiempo fue becario real en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé y a sus dieciséis años de edad, como abanderado de un batallón de milicias creado para contener a los comuneros de 1781, hubo de presenciar el terrible espectáculo del tormento y ejecución de José Antonio Galán y sus compañeros en la Plaza Mayor de Santafé. Insaciable curiosidad intelectual lo llevó a acrecentar su biblioteca que, en buena parte heredada de su padre, llegó a contener de más de dos mil volúmenes lo que era una rareza y un privilegio en su época. Fascinado por el movimiento europeo de la «Ilustración» se convirtió en entusiasta propagador de esas ideas durante las frecuentes tertulias en su «Arcano de la Filantropía».Antonio Nariño viaja hacia Santafé y se lleva la sorpresa de que a los criollos no se les es tratado justamente, por lo cual él siendo el único personaje que tenía una imprenta en esa época traduce del francés los derechos del hombre y del ciudadano y los reparte por todas las casas a la madrugada, lo que lo llevó a estar preso un tercio de toda su vida; por lo cual, se le considera uno de los patriotas más valientes.

Camilo Torres:

(Camilo Torres Tenorio; Popayán, 1766 - Santafé de Bogotá, 1816) Abogado, político y patriota colombiano. Cuarto hijo (primer varón) de una familia de nueve hermanos, fue su padre el español Francisco Jerónimo de Torres, comerciante, minero y propietario de vastas extensiones territoriales al sur de Neiva, en la costa del Pacífico y en Popayán, casado con la payanesa María Teresa Tenorio. Camilo Torres estudió en el Seminario de Popayán, en el que era rector el presbítero ecuatoriano Juan Mariano Grijalva y ejercía la docencia José Félix Restrepo. En aquellos tiempos se estaban revolucionando los métodos de enseñanza, de acuerdo con la reforma educativa propuesta por el fiscal Francisco Antonio Moreno y Escandón. Allí tomó clases de griego, latín, retórica, matemáticas, filosofía y teología, preparación ésta, especialmente la de lenguas clásicas, que le permitió dominar varios idiomas: italiano, francés, inglés y alemán. Una vez que terminó el ciclo de estudios en Popayán, se trasladó a Santafé de Bogotá, donde obtuvo los títulos de bachiller y doctor en Derecho Canónico y Filosofía en el Colegio Mayor del Rosario, donde fue pasante, conciliario segundo y vicerrector. A los 28 años se recibió como abogado de la Real Audiencia y lo fue también de los Reales Consejos. Torres fue el más eminente de los abogados de su época, pues además de cumplir con todos los requisitos, recibió de la Corte española la facultad de litigar en todas las audiencias de América. De él opinó Humboldt que era "un coloso de la inteligencia". Camilo Torres había estudiado en Popayán con Francisco Antonio Zea, Joaquín de Caycedo y Cuero, Francisco Antonio Ulloa, José María Cabal, así como con su primo Francisco José de Caldas. Con algunos de ellos volvió a encontrarse en Santafé y, al igual que la mayoría de los criollos cultos de la época, se vinculó a la actividad intelectual que por los primeros años de la última década del siglo XVIII distinguió la capital. Participó, entonces, en la Tertulia del Buen Gusto, organizada por doña Manuela Sanz de Santamaría y Prieto, quien tenía un gabinete de historia natural ordenado y clasificado por ella misma. En dicha tertulia se hablaba de literatura y cuestiones científicas, se improvisaban versos y se trataban temas frívolos al calor de un tradicional chocolate santafereño; en ella participaron el cartagenero José Fernández Madrid, el payanés Francisco Antonio Ulloa (viejo amigo de Torres), el timaneyo José Miguel Gutiérrez de Caviedes, el cartagenero Manuel Rodríguez Torices y el bumangés Custodio García Rovira, personajes que desempeñaron un papel importante en la primera independencia, todos ellos egresados del Colegio Mayor del Rosario o del San Bartolomé, los dos centros docentes más importantes de la capital. Militar colombiano, nació en Leiva en 1786 y murió en San Mateo el 25 de Marzo de 1814. Se había distinguido en diferentes acciones de guerra, ganando todos sus ascensos en el campo de batalla, hasta llegar a capitán. El 25 de Marzo de 1814 se entabló una formidable batalla entre las fuerzas del general español Boves y las de Bolívar, en el campo de San Mateo, al oriente del lago Valencia (Venezuela). El combate era encunadísimo y por ambas partes había numerosas bajas, pero la victoria permanecía indecisa. En una de las acometidas, el general Boves resultó herido y tuvo retirarse a las alturas a curarse. A poco la columna española descendía con mayor ímpetu, amenazando esta vez caer sobre el polvorín, cuya custodia se había encargado a Ricaurte. Si los españoles conseguían apoderarse del parque de municiones, todo estaba perdido, y, en efecto, lo que todos temían no tardó en ocurrir. Ricaurte, entonces, comprendiendo que ya no solo la salvación del ejercito, sino hasta la independencia americana dependía de la posesión de aquel depósito, no vaciló un instante y prendió fuego al polvorín y en la explosión murieron él y 800 de los asaltantes, huyendo el resto. Bolívar, que fue testigo presencial del hecho, decía hablando de la heroicidad del joven oficial:"¿Qué hay de semejante en la historia a la muerte de Ricaurte? Este suicidio para salvar la patria, al ejercito y a mí, sin más esperanzas que el amor a la independencia y a la libertad, es digno de cantarse por un ilustre genio como Alfieri."

Antonio Ricaurte:

Atanasio Girardot:

Prócer antioqueño de la Independencia (San Jerónimo, mayo 2 de 1791 Bárbula, Estado de Carabobo, Venezuela, septiembre 30 de 1813). Hombre de confianza del Libertador Simón Bolívar durante la Campaña Admirable en Venezuela, las actuaciones de Manuel Atanasio Girardot, pese a su corta vida, fueron decisivas durante los inicios de la guerra separatista de España. Hijo de Luis Girardot, acomodado comerciante y minero francés, avecindado primero en la ciudad de Antioquia y luego en la de Bogotá, a partir de 1801, y de la antioqueña Marta Josefa Díaz de Hoyos, Atanasio Girardot inició sus estudios en el Colegio de Nuestra Señora del Rosario, en Bogotá, obteniendo su título en Leyes el 30 de octubre de 1810. Desde este año figuró como teniente en el batallón Auxiliar, creado en Santafé en 1783, donde era capitán Antonio Baraya. Hizo parte de la expedición organizada por la Junta Suprema de Gobierno para apoyar a la Confederación de Ciudades, en contra del gobierno realista de Popayán. Girardot combatió a las órdenes del coronel Baraya, en la batalla del Bajo Palacé, cerca de Piendamó, el 28 de marzo de 1811, saliendo victorioso. Durante el gobierno de Antonio Nariño como presidente de Cundinamarca, Girardot ascendió al grado de capitán y marchó desde Bogotá a someter a las federalistas provincias de Tunja y El Socorro. Nariño pretendía establecer un gobierno centralista en la Nueva Granada, para poder, mantener la independencia ya conquistada. Girardot cambió súbitamente de bando y combatió a nombre de las Provincias Unidas contrarias al centralismo, en el lapso denominado la Patria Boba. El ejército federal fue vencido finalmente en Bogotá, en enero de 1812. En la Campaña Admirable de Bolívar, en Venezuela, Girardot comandó varios batallones que lograron ocupar Mérida y Trujillo en 1813. A éstas le siguieron Barinas y Nutrias. En el avance de Bolívar hacia Caracas, Girardot se encargó de la retaguardia en Apure, hasta alcanzarlo cerca a la ciudad, junto al cerro del Bárbula, donde habrían de enfrentarse con el ejército realista comandado por Domingo de Monteverde. El 30 de septiembre de 1813 Atanasio Girardot murió en el combate, envuelto en la bandera republicana. En este momento de su carrera militar, Girardot gozaba de mucho prestigio, lo que lo convertía en hombre de confianza de Bolívar. En sus memorias, el general Rafael Urdaneta, su compañero de lucha en Venezuela, dice que Girardot se hizo un lugar sobresaliente en todo el ejército; su valor admirable le cubrió de gloria en los campos de Palacé, y renovó esta misma gloria en la [...] campaña de Venezuela. Con la reconquista de Pablo Morillo, la familia Girardot fue desterrada en 1816 y sus bienes confiscados; era la clara consecuencia del fuerte decreto de guerra a muerte dictado por Bolívar en 1814, que ordenó el fusilamiento de 800 españoles y criollos monarquitas encarcelados en La Guaira y Caracas, acusados de conspiración contra el gobierno revolucionario. Por orden de Bolívar, el corazón de Atanasio Girardot fue llevado con honores hasta la catedral de Caracas, donde se le hizo un solemne funeral.

Francisco de Paula Santander:
Francisco José de Paula Santander (Villa del Rosario, 2 de abril de 1792 - Bogotá, 6 de mayo de 1840) fue un estadista, jurista, revolucionario, militar y político, prócer de la Independencia de Colombia. Participó en la Guerra de la independencia. Jugó un papel determinante en la Batalla de Boyacá y fue ascendido por Bolívar al rango de general de división. Es conocido como "El Hombre de las Leyes". y el "Organizador de la Victoria". Fue Vicepresidente de la Gran Colombia en el período de 1819-1827 (encargado del poder ejecutivo) y Presidente de la República de la Nueva Granada entre 1832 y 1837. Su padre fue Don Juan Agustín Santander y Colmenares -quien había sido gobernador de la Provincia de San Faustino de los Ríos y cultivador de cacao en sus posesiones rurales- y su madre Doña Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez.

Francisco José de Caldas:
Primer científico colombiano, nacido en Popayán, en octubre de 1768, muerto en Bogotá, octubre 29 de 1816. Hijo de José de Caldas y Vicenta Tenorio, realizó sus estudios de

Latinidad y Filosofía en el Colegio Seminario de Popayán, bajo la dirección de José Félix de Restrepo. En 1788 se trasladó a Santafé de Bogotá y terminó, en 1793, sus estudios de Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Al concluir su ciclo de estudios superiores, Caldas se radicó en Popayán, donde se dedicó a manejar los negocios de su familia y a la labor de comerciante, actividades en las que no tuvo mayor fortuna. Desde que estudiaba en Popayán, Francisco José de Caldas se inclinó por el estudio de las matemáticas y la astronomía. Una vez que terminó sus estudios de Derecho, se dedicó a investigar y profundizar, por su cuenta y sin muchos recursos bibliográficos y técnicos, en las ciencias de su predilección. Inspirado en la lectura del padre jesuita Joseph Gumilla, de Charles Marie de La Condamine, de Jorge Juan de Santacilia y del jesuita Antonio Julián, entre otros, autores todos que promovieron la necesidad de un redescubrimiento científico de América por parte de Europa, y especialmente de España, Caldas aprovechó sus actividades económicas, centradas en la región aledaña a Popayán y en el Ecuador, para determinar la latitud, la longitud y la altitud, así como observar la geografía, la topografía, la astronomía, las costumbres, la medicina y la arqueología de tales lugares. Sin embargo, en un buen número de casos, lo que más le llamó la atención fue desmitificar, confirmar y corregir muchos de los conceptos consagrados en tales obras. Por ese entonces, inventó el hipsómetro, termómetro que sirve para medir la altitud de un lugar observando la temperatura a que allí empieza a hervir el agua. Entre 1793 y 1801, Caldas continuó con su vida de comerciante, y en los ratos libres adelantó la de científico. Pero, debido a las dificultades que tenía para continuar sus estudios de astronomía, pues no contaba con un equipo lo suficientemente completo, y quizás influenciado por el socio comercial de José Celestino Mutis, José Ignacio de Pombo, de quien era amigo y preceptor de sus hijos, decidió emprender el estudio de la botánica. El 5 de agosto de 1801 entró en comunicación con el director de la Real Expedición Botánica. Además de entablar una fluida comunicación con Mutis, en torno al interés por la quina, Caldas comenzó a recopilar plantas, pero de manera poco sistemática, y sobre todo, sin mucho conocimiento sobre los avances que había en la materia. El 31 de diciembre de 1801, conoció en Quito al sabio alemán barón Federico Alejandro von Humboldt, y a su compañero Aimé Bonpland, con quienes inició una estrecha relación que fue mucho más allá de lo estrictamente científico, y que le sirvió a Caldas para cualificarse en el estudio sistemático y técnico de la botánica. Consciente de los vacíos e inconsistencias de su formación científica, consideró que acompañando a Humboldt y a Bonpland en un viaje que pensaban hacer por América, muchos de tales huecos podrían ser tapados, por lo que pidió a Mutis y a Pombo que intercedieran ante Humboldt. Este, a instancias de los dos protectores, aceptó inicialmente a Caldas en su expedición, pero al conocer al hijo del marqués de Selvaalegre, prefirió al noble que al payanés. Tal circunstancia frustró las aspiraciones de Caldas, pero propició que José Celestino Mutis y José Ignacio de Pombo lo contrataran para que adelantara en tierras caucanas y quiteñas una cuidadosa exploración, en busca de nuevas especies factibles de ser explotadas y comercializadas. A fines de 1805, Caldas fue vinculado como astrónomo a la Real Expedición Botánica, con residencia en Santafé de Bogotá, a donde llegó a comienzos de 1806 y fue encargado por Mutis del recién construido Observatorio Astronómico. Tiempo después, luego de la muerte de Mutis, en septiembre de 1808, el Observatorio se convirtió en punto de reunión de algunos próceres de la Independencia, como Camilo Torres y Antonio Nariño. Con la muerte de Mutis, Caldas pensó que sería el heredero de la dirección de la Real Expedición Botánica, pero Mutis la dejó testamentariamente en manos de su sobrino, Sinforoso Mutis. Caldas fue ratificado como director del Observatorio y asociado a la continuación de la Flora de Bogotá; así mismo, se le encargó la cátedra de Matemáticas Elementales. De esta manera, Caldas continuó con algunas dificultades económicas su actividad científica, pues la Casa Botánica ya no era lo mismo que en vida de Mutis. Con el grito de Independencia, el 20 de julio de 1810, la vida del sabio Caldas cambió, aunque su participación en los hechos no fue, ni mucho menos, definitiva, y su posición frente a las distintas alternativas de gobierno fue más bien conservadora: Caldas abogó por la conformación de una junta local de gobierno que adhiriera al rey Fernando VII. Trató de defender el proyecto de la Expedición Botánica, pero el Instituto fue cerrado a fines de 1810, y aunque se intentó reabrirlo durante la presidencia de Jorge Tadeo Lozano,

la idea no prosperó. En 1811, luego de que Antonio Nariño asumiera la presidencia de la Nueva Granada, Caldas fue nombrado capitán del recién formado Cuerpo de Ingenieros, donde trabajó con el teniente José M. Gutiérrez y el alférez Luciano D'Elhuyar. Un tiempo después, el 12 de mayo de 1812, firmó el acta que desconoció la autoridad de su antiguo amigo y protector, el Precursor Nariño. El 6 de octubre del mismo año, fue nombrado miembro de la Comisión Militar con grado de teniente coronel. En 1813 participó en la rebelión armada contra el presidente Nariño, y al ser derrotada la fracción rebelde, Caldas, temiendo represalias, se marchó a Antioquia, donde fue acogido por el gobernador Juan del Corral. En Antioquia fue nombrado Director de Fábricas e Ingeniero General, y se le confirió el grado de coronel. Adelantó, entre 1813 y 1814, las fortificaciones del río Cauca, la instalación de una fábrica de fusiles y pólvora, montó unas máquinas para acuñar monedas, y fundó el primer curso de estudios de la Academia de Ingenieros en Medellín, por lo que se le considera el padre de la Ingeniería nacional. En 1815 fue llamado por el entonces presidente Camilo Torres y Tenorio, su primo, para hacerse cargo de la fundación de una Escuela Militar, continuar el atlas de la Nueva Granada, levantar puentes en las llanuras inmediatas a la capital y montar en ellas baterías y fosas. A finales de ese año, fue enviado por el presidente José Fernández Madrid a prestar sus servicios en el ejército del norte y a fortificar los caminos de Guanacas y del Quindío. Ante el incontenible avance español, Caldas huyó al sur, fue apresado en la batalla de la Cuchilla del Tambo y puesto a órdenes del vencedor, el virrey Juan Sámano. Trasladado a Bogotá y juzgado sumariamente por un Consejo de Guerra, fue condenado a muerte el 28 de octubre de 1816, y fusilado junto a Francisco Antonio Ulloa, José Miguel Montalvo, y Miguel Buch. Los aportes de Francisco José de Caldas a la ciencia, aunque importantes para la época, no tienen mucho valor científico, debido a los problemas que tuvo que afrontar y a las inconsistencias teóricas que hay en muchos de ellos; sin embargo, su labor radica en los planteamientos que expresó sobre la ciencia. Como representante destacado de la generación de criollos cultos de la época, Caldas asumió una posición americanista y nacionalista, aunque utilitaria, de la ciencia. Subrayó la importancia de reconocer geográfica y etnográficamente a la América española, pues sólo así sería posible salir del estado de letargo y dependencia en que se encontraba el continente, luego de tres siglos de dominación. Planteó la necesidad de levantar una carta geográfica, realizada por nacionales, que solucionara los problemas propios del medio, en aras del progreso y del desarrollo comercial. En realidad, fue en materia geográfica donde Caldas tuvo importantes aciertos. Insistió en la privilegiada y estratégica situación geográfica del entonces Virreinato del Nuevo Reino de Granada, que además de ofrecer una gran variedad de paisajes y climas en distancias relativamente cortas, facilitaba la actividad del comercio a lo cual se sumaban las posibilidades del Istmo de Panamá y el Chocó para construir canales interoceánicos. Como muchos otros miembros de su generación, Caldas asumió una posición de defensa del hombre y la naturaleza americana, y enfatizó su diferencia y diversidad, que no podía ser analizada con los mismos criterios con que se estudiaba el mundo europeo, pues el trópico era distinto de las zonas templadas. Destacó los aportes de América al universo del conocimiento, por ejemplo de nuevas plantas. Criticó la administración impuesta por España en sus colonias y rescató muchos elementos de las culturas precolombinas, cuyo testimonio se podía rastrear a través de la arqueología; llamó la atención sobre la estatuaria de San Agustín. Una buena parte de la literatura científica de Francisco José de Caldas se publicó en los periódicos de la época: El Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, dirigido por Manuel del Socorro Rodríguez, y el Correo Curioso, erudito, económico y mercantil de la ciudad de Santafé de Bogotá, bajo la tutela de Jorge Tadeo Lozano. Sin embargo, fue en el Semanario del Nuevo Reino de Granada, órgano de difusión del pensamiento científico y cultural de la época, fundado por Caldas a principios de 1808, publicado hasta 1810 y complementado posteriormente por once artículos llamados Memorias, donde apareció el grueso de la obra científica de Caldas, en forma de ensayos.Además del Semanario, Caldas dirigió y editó, junto con Joaquín Camacho, ya en tiempos de la Patria Boba, en agosto de 1810, El Diario Político de Santafé, que salió cada dos semanas, hasta febrero de 1811, y en el que se publicaron las comunicaciones acordadas por la Junta Suprema de Gobierno, creada después del levantamiento del 20 de julio de 1810. Finalmente, en 1812, Caldas se

comprometió con otra tarea editorial: la publicación del Almanaque de las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada para el año bisiesto de 1812, tercero de nuestra libertad.

Policarpa Salavarrieta:
Heroína colombiana de la Independencia. No existe unanimidad de criterios respecto al lugar de nacimiento de María Policarpa Salavarrieta Ríos, también conocida como La Pola. La gran mayoría de los historiadores lo ubican en la población cundinamarquesa de San Miguel de Guaduas, otros en el barrio Santa Bárbara de Bogotá y otros en la tolimense Mariquita. El hecho cierto es que la familia Salavarrieta Ríos estuvo avecindada en Guaduas, villa en la que el padre, Joaquín Salavarrieta, y la madre, Mariana Ríos, poseían una regular fortuna conseguida gracias a la agricultura y el comercio. Actividad, esta última, en la que no era difícil desempeñarse en Guaduas, pues la villa quedaba en la ruta que de Santafé conducía hacia el principalísimo puerto fluvial de Honda. Policarpa fue la quinta de siete hermanos. Según parece, Joaquín Salavarrieta era oriundo del Socorro y había participado en la revolución de los Comuneros de 1781. Había acompañado a José Antonio Galán cuando éste emprendió la campaña por la hoya del río Magdalena y conoció Guaduas cuando pasaron por allí, el 4 de junio de 1781, vía Mariquita. Al enterarse, el 16 de junio, que se había firmado la paz y que cada uno debía volver a su casa, don Joaquín retornó al Socorro. Sin embargo, como después de la firma de las Capitulaciones se había desatado una implacable persecución contra los participantes en la rebelión, resolvió huir con su esposa, la moniquireña Mariana Ríos. En 1798 la familia Salavarrieta se trasladó a Santafé de Bogotá, a la parroquia de Santa Bárbara. El padre, la madre y dos hermanos (María Ignacia, la mayor, y Eduardo, el menor) murieron entre agosto y septiembre de 1802, a consecuencia de la epidemia de viruela negra que se extendió por la capital virreinal. Los afligidos hijos y hermanos tuvieron que cerrar la casa, pues estaba infectada, y buscar la forma de sobrevivir: José María y Manuel ingresaron a la comunidad agustina; Ramón y Francisco Antonio se emplearon como peones en una finca ubicada en Tena; la hermana mayor, Catarina, se hizo cargo de los dos menores, Policarpa y Bibiano, y en 1804 se residenciaron nuevamente en Guaduas, en la casa de Margarita Beltrán, hermana de Manuela Beltrán y madrina de Catarina. Al cabo de un tiempo, la mayor de los Salavarrieta contrajo matrimonio con Domingo García y sus dos hermanos fueron a vivir con ella. A los nueve años llegó La Pola a Guaduas. Margarita Beltrán procuró su ingreso a la escuela del Convento de La Soledad. Allí aprendió a leer y escribir, estudió la doctrina y la historia española y aprendió a rasgar la guitarra y a cantar. En la modesta casa del matrimonio García-Salavarrieta era común que se alojaran ocasionales viajeros en tránsito hacia Santafé o hacia Honda, por lo que existía una constante información sobre los sucesos de España y del virreinato. Muchas familias tenían a Guaduas como lugar de veraneo y mantenían relaciones cordiales con los familiares de La Pola, en especial con la del futuro general Joaquín Acosta y Pérez de Guzmán. También las mujeres fueron un factor importante para mantener en alto la moral de los santafereños, pues colaboraron activamente en la elaboración de casacas y capas de uniformes, correajes para las bestias, limpieza de las armas y preparación de la comida. Recorrían las trincheras con alimentos, recados y ánimo alentador. En todas esas actividades estuvo involucrada Policarpa Salavarrieta. Al final del asedio, el 8 y 9 de enero, los santafereños resultaron triunfantes. El encargado de policía, un oficial de apellido Iglesias, tenía conocimiento de las acciones de Policarpa, lo mismo que el virrey. Iglesias pudo seguirle la pista, pues le bastó vigilar a Bibiano para ubicar a La Pola. Fue detenida en la noche del 10 de noviembre, recluida en el Colegio Mayor del Rosario y ajusticiada, el 14 de noviembre de 1817, junto con su amado Alejo y otros patriotas. En el patíbulo, La Pola pronunció estas palabras: "¡Pueblo indolente! ¡Cuán distinta sería hoy vuestra suerte si conocierais el precio de la libertad! Pero no es tarde. Ved que, mujer y joven, me sobra valor para sufrir la muerte y mil muertes más. ¡No olvidéis este ejemplo!" En la cárcel su compatriota Joaquín Monsalve redactó el famoso anagrama que la identifica como epitafio: "Yace por salvar la patria".

Manuela Sáenz:

Esta gran mujer latinoamericana nació en Quito, el 27 de diciembre de 1797, como la hija natural de Simón Sáenz y María Joaquina de Aispuru. Su padre, era rico y estaba casado con otra mujer, su madre era de una familia acomodada aunque no de las altas esferas. Cuando la niña tenía sólo seis años quedó huérfana de madre. Este hecho, fue moldeando su carácter y como además estuvo rodeada de sus dos hermanos, participantes asiduos en la revolución libertadora. Así, siempre rebelde y con mucha fuerza Manuelita se convirtió pronto en un valuarte de la Revolución. Mientras todas las jovencitas estaban siendo educadas para casarse, Manuela alos doce años de edad se pliega a las fuerzas revolucionaras emancipadoras que iniciaron la Revuelta en Quito, el 9 de agosto de 1809. Este proceso duró poco, no así las ideas rebeldes de manuela que la acompañaron toda su vida. En 1814, a los 17 años fue enviada a un convento para que fuera educada como todas las señoritas en Quito. Pero la inquieta personalidad de la heroína no permitiría este reposo, y en poco tiempo se enamoró de Fausto D’Elhuyary, con quien huye del convento. Este amor fue bastante inestable y fueron bastante frugales ya que en 1818, ella contrajo matrimonio con el médico inglés James Thorne, hombre que le doblaba la edad, pero quien era muy adinerado. Él estaba realmente enamorado de la joven y le perdonó sus infidelidades y sus andanzas políticas. Un año después la conflictiva pareja llegó a Lima, donde Manuelita inició frecuentes tertulias revolucionarias. Esa era su vida social. En julio 28 de 1821, Manuelita estuvo allí cuando se declaró la independencia del Perú y participó de lleno en todo el proceso. Fue debido a sus servicios patriotas y asu valor que se le nombró Caballero de la Orden del Sol. En 1822, Manuela viajó a Ecuador con su padre, dejando a su marido en Quito. El 24 de de mayo, día del triunfo de Pichincha. Manuela tuvo la oportunidad de entablar amisatad con el general Sucre. También conoció al General Juan josé Flores y a quien sería llamado Libertador, Simón Bolívar. A partir de ese instante la joven de 25 sería la fiel compañera y amante del gran héroe Bolívar. Al año siguiente, se traslada con Bolívar al Perú y se convierte en uno de sus secretarios más allegados. En los años que siguieron, Manuela se cuenta dentro del ejército que lucha por la libertad. En esta época escandalizaba a todos, cuando utilizaba uniforme de soldado para ir a las campañas. Pasaba algunos lapsos en la residencia LA Magdalena, hogar prohibido de la pareja, donde guardaba que los papeles de su amado Simón estuvieran en orden. Cuando el libertador se encontraba al sur del Perú y en lo que hoy es Bolivia, el marido de Manuela intentó un acercamiento con su mujer. Ella muy airada, le envió una carta que todavía se conserva donde explica por qué la relación es imposible y en la cual da fin a su matrimonio. Gracias a que Manuelita era no sólo muy activa y realmente creyente de la causa, sino también recelosa, valiente, curiosa y mujer de armas tomar pudo salvarle la vida a su amante en dos ocasiones durante el año de 1828, a raíz de lo cual se le conoce como Libertadora del Libertador. En 1829, el Libertador viajó a Ecuador y ella se quedó en Perú. En Bogotá se encontraron de nuevo, corría el año de 1830. El 8 de mayo, Bolívar se despidió de ella para viajar a la costa atlántica donde murió. Tanto le impactó la noticia de la muerte de su amado, que Manuelita intentó suicidarse ese año. A pesar de lo inestable de la situación política y de que ya no contaba con la prsencia de querido Simón, MAnuelita se recuperó y siguió actuando como revolucionaria, por lo que cuando el general Francisco de Paula Santander (1792-1840) fue electo Presidente, la expulsó de la Nueva Granada. Exiliada huyó a Jamaica donde Maxwell Hyslop la acogió, pues el era colabor del ya desaparecido

libertador. Al año siguiente regresó a Ecuador, pues creyó que podría confiar en Juan José Flores, pero en el 18 de octubre de 1835 fue expulsada por el gobierno de Vicente Roca-fuerte. Exiliada de su propia patria, Manuelita se instaló en el puerto Paita de Perú donde vivió los siguientes 21 años en medio de duras condiciones económicas y confiando en Flores a quien le escribió durante todo su exilio. Aunque su marido intentó una nueva reconciliación y le ofreció dinero y aunque en 1837 se permitió su regreso a Ecuador, ella se mantuvo en su pobre exilio. Nunca pudo recuperar su bienes ni la dote que al morir Thorne le devolvía en su testamento. El 23 de noviembre de 1856 en el puerto perunao, Manuela Sáenz murió de difteria sin haber regresado a su tierra y en una situación ecónomica bastante difícil.

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