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Djurkov

Djurkov

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Libro escrito por Sandro Pallaui. Derechos reservados.
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01/18/2013

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Una noche de un domingo, para ser exactos, recuerdo muy bien que fue una semana antes de la fiesta

del pueblo. Llegó una mujer a mi parroquia, después de la misa de las 8. Le vi y le dije: -¡Hija! ¿Qué te pasa? -¡Padre! Por favor, ayúdeme. -Sólo te podré ayudar, si me dices lo que te pasa. -¡Prométame que lo hará! ¡Se lo ruego! -¡Claro! Pero debes decirme lo que te ocurre. -¡Está bien! -Entonces, te escucho, hija mía. -Padre… es que tengo mucho miedo… -¿Por qué? -Hay un hombre allí. -¿Allí dónde? No veo a algún sujeto. -Le juro que alguien me seguía. -¿Cómo era? -No alcance a verle el rostro. Aunque creo haberle visto vestido de negro. Y me gritaba que podía correr, mas no huir de él. -¡Tranquila, hija! -¡Padre! Tengo una idea… -¿Cuál? -Le puedo dejar encargado a mi hijo con tal de que no corra peligro. -¿Pero en qué cabeza cabe? ¿Por qué no lo llevas contigo? -¡Eso trato! Sin embargo, no puedo. Porque el hombre que me quiere matar, me dijo que quería matar también a mi hijo. Y supuse que aquí con usted, él estaría a salvo. -Sigo sin entender la razón por la que el niño corre peligro.

-Verá padre, el señor que me persiguió me advirtió con anterioridad que mataría al hijo de su mejor amigo, como él nunca pudo estar conmigo. Es más, estoy segura que él mató a mi esposo. -¿Estás segura de lo que dices? -Totalmente y conozco el nombre del tipo. Tengo sospechas de que es el alcalde. -¿Tienes pruebas? -Por desgracia, no. Pero la voz la alcancé a reconocer. Le suplico que me deje pasar la noche aquí. -Me parece lo más sensato que podrías hacer, descansa. Al día siguiente, cuando el padre fue a desearle que le fuera bien en su viaje y a notificarle que aceptaba hacerse cargo del niño. La mujer ya se había ido. Así que el padre, en automático empezó a cuidar al infante. Mientras tanto se puso a pensar: “¿Por qué su madre le habrá abandonado realmente? ¿Habrá sido cierto lo que me platicó? ¿Cómo llamaré a este niño? ¿Qué pasaría si él supiera la verdad? Pero si no se lo digo, me sentiré culpable el resto de mi vida.” Al paso de algunos días, una mujer fue a buscar al padre, puesto que todo el pueblo supo que él cuidaba a un niño y como ella no podía tener bebés, pensó que sería buena idea decirle su intención de adoptar al huérfano. Pero tenía cierto temor por alguna mala reacción eventual por parte del cura. De todos modos, decidió arriesgarse. -¡Padre! -Sí, hija. ¿Qué pasa? -Primero que nada, mi nombre es Klardste y vengo en nombre de mi marido porque sabemos que usted tiene a un niño. A decir verdad, me gustaría saber si podríamos adoptarle. -¿Estás hablando en serio? -Por supuesto, padre. Yo no puedo tener hijos y qué mejor que adoptar a un bebé tan bonito como ése. -Er… No lo sé.

-Se lo imploro, mi marido Xerdsgen y yo tenemos muchos deseos de ser padres, usted nos conoce perfectamente. Nosotros cuidaríamos muy bien de él. Por favor, padre. -Está bien, pero aún no tiene nombre. -Por eso ni se preocupe, ya tenemos pensado en nombrarle Djurkov. -Me parece bien, entonces puedes llevarlo contigo, hija mía. Además, pareces ser la madre perfecta para él. Y tu esposo Xerdsgen, sin duda, será un buen padre. Debido a que les conozco perfectamente. -Padre. -¿Sí? -¿Cómo es posible que este niño tan hermoso sea huérfano? -La historia es larga… -Por favor, cuénteme. -¿En verdad quieres saber cómo llegó aquí? -Sí, Djurkov es mi hijo y por ende, me interesa saber de dónde proviene. -De acuerdo, te diré lo que sé… Resulta que un día después de la misa dominical, una mujer vino y me dijo que si podía quedarme con él, puesto que ella creía que su hijo correría peligro en manos suyas y no sólo eso, recuerdo que me dijo que un hombre vestido de negro le perseguía y le decía que mataría a ella y a este bebé que tenemos aquí presente. -¡Qué horror! -¿Lo dices por la situación o por la mujer? -Por la situación… En realidad, si yo hubiera sido la madre biológica de Djurkov, tal vez habría hecho lo mismo. -Hija, debes considerar que a veces el corazón de madre te lleva a hacer cosas inesperadas como de lo que estamos hablando. -Lo sé, aunque yo estoy dispuesta a todo con tal de proteger a Djurkov. -Entonces, no me equivoqué al entregarte al niño. -Ya verá que no se arrepentirá.

-Ahora, ve con tu marido y disfruten a su hijo. Lo merecen. -Gracias, padre. -No agradezcas, sólo hice lo correcto. Y ve con cuidado. -Así será. Klardste salió de la iglesia, todo iba bien, hasta que vio mucha gente bloqueando las salidas de la manzana de la iglesia Olbeup, en honor al pueblo que tiene el mismo nombre. Se acercó para ver que ocurría. Y decidió preguntar a alguien: -Señor, ¿Qué pasa aquí? -El alcalde está presentándose ante el pueblo… -Er… Ya veo. -¿Por qué la pregunta? -Me llamó la atención el ver a tantas personas aquí. -Yo no supe de esto hasta que la esposa de él empezó a decir que ella era la alcaldesa. -Bueno, señor. Muchas gracias. -De qué. Después de esa pequeña plática, continuó su camino a casa. Y mientras caminaba, se ponía a meditar: “Es raro que nadie haya notado a mi hijo, que nadie haya intentado robármelo, ojalá que mi marido y yo podamos hacer feliz a nuestro bebé.” Cuando llegó a casa, su marido ya le esperaba. Y en cuanto le vio con Djurkov, le preguntó: -¿Qué haces con ese niño? -Mi amor, es nuestro. -¿Cómo? -Sí, es nuestro porque el padre me dijo que tú y yo sabríamos cuidar de él y que esperaba que su corazonada se cumpliera. -¡Qué emoción! Tenemos que ir a registrarlo cuanto antes.

-Es cierto, Djurkov ya tiene padres. -¿Djurkov? ¡Qué nombre tan bonito, aunque me habría gustado más que se llamara como su padre! -Pues ni modo cariño, fue el primer nombre que se me ocurrió. -Sólo bromeaba, es un nombre muy bonito. Lo cierto es que cuidaremos a nuestro bebé. -Así debemos pensar todo el tiempo. ¡Qué lástima que le hayan abandonado! -Aun no me explico cómo alguien puede abandonar a un pobre niño indefenso. -Si supieras… -Si supiera… ¿Qué pasa? -Resulta que el niño corría gran peligro y por eso la madre le dejó en la iglesia. -No lo puedo creer… -Te notó no muy sorprendido por lo de nuestro hijo. -Lo estoy, pero debemos irnos de aquí… -¿Por qué? -Me corrieron del trabajo porque mi jefe cree que yo le robé y me dijo que si me veía en el pueblo que nos mataría. -¡Qué tontería! Sé que no le robaste. -Lo peor de todo es que creyó en Flard quien fue el ladrón. -¡No lo puedo creer! Pues vámonos de una buena vez. -¡Perfecto! Mas debes recordar que no nos queda mucho tiempo para tomar el avión. -¿Qué? -Sí, compré los boletos con destino a Arretalgni, un lugar muy tranquilo. -Muy bien, entonces empaquemos lo básico. Luego mandaremos por las cosas. -Está bien.

Al terminar de guardar las cosas, partieron a la terminal en busca de su nuevo destino y la familia parecía no estar afectada por la amenaza del patán del ex jefe de Xerdsgen. Lamentablemente, para ellos, habían perdido el avión, pero no todo fue tan malo porque cómo la compañía “Avi” había sido la responsable de la pérdida. Esperaron sólo dos horas. Después, la familia llegó a su destino a pesar del problema. A su llegada, la gente del lugar les recibió de maravilla y empezaron su nueva vida sin extrañar Olbeup. Aunque esto último parecía ser cierto, no fue así, puesto que un día, un hombre desconocido se metió a la casa de la familia de Djurkov para “asaltar”, se dice que sus intenciones originales eran deshacerse de la familia entera. Pero al parecer el único sobreviviente fue Djurkov porque sus padres le escondieron muy bien. Así que el hombre no pudo encontrarle. Posteriormente, una vecina y amiga de la familia se hizo cargo del infante. Y no tardaría mucho en empezar la historia de Djurkov.

Dieciséis años después, Djurkov preguntó a la vecina sus orígenes y ella no le decía puesto que había prometido a los padres no decirle algo relacionado con ese tema. Y el adolescente se marchó a su cuarto, posteriormente empezó a plantearse lo siguiente: “Tengo que viajar a dondequiera con tal de encontrar respuestas a estas preguntas. ¿De dónde vengo? ¿Quiénes eran mis padres? ¿Quién les mató? De encontrar al culpable, le mataré sin piedad, justo como él o ella lo hizo. Y para lograr mis objetivos, me desharé de quien me estorbe. No me detendré si el culpable es mujer.” Al día siguiente, emprendió viaje buscando todas las respuestas, pero desafortunadamente, en teoría, su coche se descompuso en la carretera cerca de Olbeup. Trató de pedir ayuda, hasta que alguien se detuvo y le dijo: -¿Hacia dónde te diriges? ¿A Olbeup? -Sí, quiero pasar una temporada allí. -Muy bien, entonces agarra tus cosas y vámonos. -Perfecto. -¿Y qué te trae por aquí? -Vacaciones. -¡Ah! Mira, soy Odrareg. -Djurkov, mucho gusto. -Igualmente, si gustas puedes quedarte en el hotel Olbeup. -¡Estupendo! Te agradecería que me dejaras por allí. -Claro, estamos yendo para allá. -¡Excelente! Podré reposar de mi viaje tan largo. -Así es. Bueno, ya llegamos. -Gracias por el aventón. -De qué, cualquier cosa que necesites, ya sabes, vas a buscarme a las oficinas Olbeup. -De acuerdo.

Al irse Odrareg, Djurkov decidió salir a tomar un poco de aire fresco y fue al parque que estaba en frente del hotel donde se hospedaba. Todo parecía estar bien, hasta que unos sujetos que se le acercaron y le dijo el lidercillo: -Parece ser que no eres de por aquí. -¿Qué tiene de malo? -Mucho, porque en este pueblo no queremos forasteros. -Si supieras lo que pasó, quizás entenderías… espera, aunque supieras, jamás comprenderías. -¡Al ataque! Después de 5 minutos de paliza que propinaron estos bandidos al pobre Djurkov, alguien que estaba escondido detrás de un árbol, llamó de inmediato a una ambulancia para que le llevasen al hospital del pueblo. Como la noticia corrió por todo el pueblo. Odrareg y su hermana Orac fueron a verle de inmediato. Luego, fueron a preguntar al doctor sobre su estado de salud y éste les dijo: -Por lo mal que está, podría decir que el paciente está en coma. Me retiro. -Pase usted. Pero no puede ser, ¿Quién podría haber sido capaz de hacer semejante atrocidad? -No lo sé, hermano. Y no tuve el gusto de conocer a tu nuevo amigo. Algo me dice que los chalanes de Kraste tuvieron que ver con esto. -Puede que tengas razón, tendremos que investigar para estar seguros. -Además, hermano. El único xenofóbico que conocemos es Kraste y sus “amigos” le siguen el cuento. -¡Buen punto! Mira a tu derecha discretamente. -¿Ya viste a la niña que está sentada leyendo el libro? Creo que ella también es forastera. -De hecho, sería buena idea hablar con ella. ¿No crees? -Pues sí, iré a hablar con ella. Mientras ve al hotel por las cosas de Djurkov y llévalas a casa. -¡Ya estuvo!

Después de que Odrareg se marchó del hospital, Orac se acercó a hablar con la chica: -¡Hola! -¡Hola! ¿Quién eres? -Me llamo Orac. ¿Y tú? -Latsyrc. -¡Qué nombre tan bonito! -¿Te gusta? -¡Sí! Mucho gusto. -Igualmente. -¿Qué haces por aquí, chica? -Pues vine a ver a mis padres que se accidentaron lamentablemente. ¿Y tú? -Estoy aquí porque un amigo de mi hermano está en coma. -Lo lamento. -Créeme, yo tampoco le conozco, pero se ve que es buena persona. -¿Me disculpas? Ya me tengo que ir. -Bueno, dime, ¿Te gustaría que fuéramos amigas? -Sí, claro. -Perfecto. Entonces, nos estamos viendo pronto. -Bueno, amiga. Me voy. Nos vemos. Orac se dirigió al cuarto donde se encontraba Djurkov. Y allí se puso a pensar: “Si presentara esa chica a Djurkov, le encantaría de inmediato. Es una lástima que se encuentre en estas condiciones tan deplorables. ¿Logrará vivir para contar esta paliza que le pusieron? En caso de despertar, ¿Cuánto tiempo tardaría en hacerlo? Pobrecillo, ahora comprendo porque mi hermano está tan triste y sin conocerle demasiado. Ojalá que despierte rápido.” De pronto que aparece Odrareg y dice a su hermana:

-¿Qué haces aquí? -Vine a pensar un rato y a ver cómo sigue tu amigo. -Gracias. -Ahora dime, ¿Cómo se conocieron? -Resulta que yo iba regresando al pueblo y vi a Djurkov que tenía su auto descompuesto y le ofrecí aventón hasta Olbeup. -¿A qué habrá venido? -¿Cómo quieres que sepa? Si apenas le voy conociendo. -Ya que despierte, tendremos que interrogarle. -¡No! Si él desea contarnos el motivo que lo trajo a este hermoso pueblo. Nos lo dirá sin pensarlo dos veces. -No puede ser que no quieras que me entere de las cosas. -Una cosa es que te quieras enterar de lo que suceda y otra, que seas muy chismosa. -Bueno, no hay que pelear, no vaya a ser que le afecte cualquier cosa. -Tienes razón, vámonos, hay que dejarle descansar.

Al paso de tres semanas, sucedería algo histórico. Un sujeto aparece y habla con Djurkov a través de la mente y le dice: -¡Hola, joven! -¿Quién es usted? -Soy un sabio que ha venido a una misión prioritaria. -¿Prioritaria? -Sí, como estoy a punto de morir físicamente, necesito que alguien conserve mis poderes y quiero que tú lo hagas. -¿Por qué yo? -Muy sencillo, he hecho un análisis de todos los que están en el pueblo y sé que tú eres el mejor candidato para quedarte con ellos. -Sigo sin entender… -En dos palabras: serás invencible. -¿Qué he hecho yo para merecer esto? -Para que completes tu misión de forma satisfactoria. -¿Qué misión? -Salvar a este mundo del mal. -Pero… -Nada de peros. Los poderes serán tuyos y punto. Inmediatamente, Djurkov vio debajo de la nube donde su alma yacía, que su cuerpo brillaba y se dio cuenta de que la transferencia estaba efectuándose tal y como le dijo el sabio. Y regresó a su cuerpo al término de ésta. Luego, se despertó e intentó levantarse de la cama pero se sorprendió de que podía flotar. De manera consecuente, se transformó en una chica vestida de verde y al hacerlo, se dio a la fuga del hospital. Y pensó que sería buena idea hacerse invisible para que no tuviera problema alguno a la hora de su salida del hospital. En un punto cercano del hotel Olbeup, decidió volver a su forma original para ir allí por sus cosas. Al entrar, la recepcionista le preguntó: -¿Qué le pasó?

-¿Perdón? -Sí, le pregunto la razón por la que no dormía aquí, si no es indiscreción. -Intentaron matarme, pero los muy imbéciles no pudieron conmigo. ¡Jaja! -Pues me alegro, joven. -Gracias, disculpe, ¿Qué sucedió con mis pertenencias? -¡Ah! Un joven vino y me dijo que sería mejor que usted sería un huésped en su casa. -¿Quién sería? ¿Dio algún nombre? -Sí, dijo que se llamaba Odrareg. -Por la información, muchas gracias, señorita. Procedo a retirarme, pero antes, dígame si le debo algo. -No, el joven liquidó la cuenta a pesar de la ausencia de usted. -¡Qué extraño! Gracias de todos modos. Al marcharse de allí y para su mala suerte, se encontró a Orac y le gritó ella: -¡Oye! -¿Sí?- dice Djurkov muy nervioso. -¿No eres Djurkov, el amigo de mi hermano? -Sí. ¿Por? -¿No se supone que estabas en coma? -Sí, pero me es difícil explicarlo, sucedió un verdadero milagro. Me recuperé en menos tiempo de lo imaginado. -Si tú no lo puedes creer, mi hermano estará sorprendido de igual manera que yo. ¡Vamos a casa! Eres nuestro huésped de honor. -Bueno, agradezco la distinción. -No agradezcas, se ve que eres buena persona. -Igualmente.

Durante su trayecto a casa, todo parecía estar bien, hasta que de pronto apareció un sujeto que decía a Orac: -¡Ay chica! ¿A dónde vas? Di a tu chico que no sea envidioso. -¡Cállate, idiota! (Dándole una cachetada.) -¡Me las pagarás! -Orac, vete a casa, yo te alcanzo.- dice Djurkov. -¿Estás seguro? -Sí, cuenta a tu hermano lo que pasó y yo llegaré después. -Me sorprende que hayas sobrevivido. -¡Jaja! Pues muy malo por ti. -¿Cómo? -Como puedes apreciar, éste es tu último día. -¡Tú! ¿Matar a alguien? Al ver que el rufián se confiaba y se moría de risa, Djurkov aprovecha el momento y se hace invisible. Posteriormente, se esconde detrás de un árbol para transformarse en la mujer vestida de verde y le dice: -¡Hola, guapo! -¡Hola! Debo estar soñando. -Para tu buena suerte, no es un sueño. (Huye de él, dirigiéndose hacia el bosque que estaba en ese momento, muy oscuro.) -No te vayas, mi reina. -Sígueme, vamos a divertirnos como nunca. El tipo no lo pensó dos veces y le siguió, sin darse cuenta de que ya no había luz y dijo el sujeto: -¿Dónde estás mamita? Nadie le contestó y él decidió gritar de nueva cuenta: -¿Dónde estás mamita?

Se asustó al no escuchar respuesta y decidió marcharse de allí, mas no pudo porque un centauro se le aparece y le dice: -¿Qué buscas? -¿Y la chica con la que estaba? -¡Jaja! No le volverás a ver ¡Jaja! -¿Dónde se fue? -Parece que eres un imbécil.- dice el centauro con un tono burlesco. -¿De qué hablas? (El rufián sorprendido pregunta.) -Caíste en la trampa. ¡Jaja! -¿Cuál trampa? (Incrédulo.) -Sí, por tratar de matar a mi amo, tendré que exterminarte como un insecto que eres. (Con voz siniestra.) -No hablas en serio. (Todavía incrédulo.) En cuanto terminó de decir “serio”, el centauro le da una patada y le manda a un árbol, tal fue el impacto que le mata de una. Tardó más en matarle que en limpiar los rastros que le incriminaran. Al terminar, fue a casa donde vivía su amigo Odrareg e hizo como si nada hubiera pasado. Orac estaba contemplando constantemente la ventana, hasta que escuchó que alguien llamaba a la puerta, supuso que era Djurkov, bajó las escaleras, le abrió la puerta dijo: -¡Djurkov! ¿Estás bien? -De maravilla. Te aseguro que no volverá a molestarte. -A ver, cuéntame. ¿Cómo estás tan seguro de eso? -Pues tal fue el miedo que se largó del pueblo. ¡Jaja! -¡Qué bueno! Así irán desapareciendo esa bola de malnacidos. -Así es. ¿Y tu hermano? -Odrareg está encerrado en su cuarto. -Er… es que quería hablar con él.

-Si quieres voy y le digo que ya llegaste bien. -No es necesario, no vaya a ser que se moleste. Ya mañana, hablaremos todos para que estén al tanto de todo. -Bueno, Djurkov, entonces me retiro a mi habitación. ¡Buenas noches! -Buenas noches. Al día siguiente, Djurkov se despertó muy temprano para ir a correr al parque. Además, se le hacía muy fácil ir allí, puesto que le quedaba muy cerca de la casa donde se estaba alojando en lo que encontraba donde vivir. De pronto, tuvo un presentimiento de que algo no saldría bien y a los pocos segundos, confirmó dicho presentimiento, al ver que una chica estaba siendo molestada por los amigos del difunto Ekaj, quien murió de forma muy “misteriosa.” Sin pensarlo dos veces, fue en ayuda de dicha fémina y dijo: -¡Oigan! ¡Déjenle en paz! -¿Qué? ¿Cómo te salvaste?- preguntó furioso Log. -¡Jaja! Cosas como ésta suceden cuando se subestima a alguien y les exijo que dejen en paz a esta chica. Después dice a la chica en la oreja que se vaya. Y ella lo hace de inmediato. -Bueno, señores. Ya que estamos solos, creo que tenemos cuentas pendientes. -Efectivamente, si no te moriste, eso es positivo porque así te podré matar con mis propias manos. Djurkov desaparece súbitamente y de la nada aparece un anciano y dice: -¿Se les perdió algo, holgazanes? -¿Cómo se atreve hablarnos así, ruco de quinta?-dice Log -Si fuera tú, no me retaría. -¿Y por qué no? (Con mucha soberbia.) -Pues perdieron a su objetivo, ¡qué imbéciles! Entonces, lo que me dijeron de ustedes es cierto. -Mire, ruquito. Ya se lo va a llevar el cuervo.

El anciano creó un ambiente lleno de humo y empezó a lanzar energía oscura. Por suerte de los acompañantes de Log, se salvaron de esos ataques. Desafortunadamente, su líder muere. Para no ser evidenciado, se puso a ocultar todo lo que le comprometiera. En cuanto pensó que sería descubierto, Djurkov vuelve como si nada a proseguir con su objetivo principal. Y se encuentra de nueva cuenta con la chica. Y dice: -¡Hola! -¡Hola! -¿Estás bien? -Sí, gracias. -Me alegro. -Ahora, dime. ¿Por qué me ayudaste? -Pues vi que estabas en problemas y decidí ayudarte porque quería conocerte también. -¿Sólo lo hiciste por eso? -Sí, aparte quiero conocer más personas en este pueblo y me dije: “¡Qué buena suerte tendría al tratar a una chica tan linda como tú!” -Muchas gracias y yo también quiero conocer gente. -Perfecto, entonces seamos amigos. ¿Qué te parece? -Muy bien, aunque no sé quién seas. -Mi nombre es Djurkov, mucho gusto. -Yo me llamo Latsyrc, igualmente. Al ver que la fémina se intentaba marchar, le pregunta Djurkov: -¿A dónde te diriges? -Voy a mi casa. -¿No gustas que te acompañe? -No es por ser grosera, pero vivo aquí en frente.

-Insisto, no me gustaría que te pase algo. -Está bien. -Y dime, ¿Qué te trae por este pueblo? -Pues vine a vivir con mis padres, aunque sería mejor que dijera, vivir sola. -No lo puedo creer, no es justo que una chica tan bonita como tú viva esta situación. -Eres muy lindo por decir eso. -Deberías mudarte con alguna amiga o algo así. -No puedo. Sólo tengo 12 años. -¿Qué? ¿Tienes 12 años? (Incrédulo al ver el cuerpo de la chica.) -Sí. -Es que te ves más grande. -¿Por qué? -Es que por tu carita. (Improvisando.) -¡Ah! Yo creí que por mi voz. -Tu voz es muy dulce, a lo mejor y te hace ver de acuerdo a tu edad. (De dientes para afuera. En realidad, lo que pensaba es que tenía un timbre de voz muy chillón.) -Gracias, aquí es mi casa. Nos vemos. -De nada. Ya nos estamos viendo. -Ve con cuidado. -De acuerdo. ¡Adiós! -¡Adiós! En cuanto vio que la chica se metió a su casa, él estaba pensando: “¿Cuán divertido podría ser matar a alguien más que me haya hecho daño? ¡Claro! Podría deshacerme de algún amigo de Log. Lo ideal sería aplicarlo mientras nadie me vea, pero eso no me debería preocupar, porque nadie se ha dado cuenta de mis dos asesinatos y si sigo así de discreto, me tomarán como un héroe.”

Casualmente, segundos después, vio a la ex novia de Log y se dijo: “Será divertido desquitarme con ella todo el “estrés” que traigo cargando, ¡Jajajajajajaja! Quitándole su vida y absorbiendo después su alma, seré más fuerte de lo que ahora soy.” Le aborda diciéndole: -¡Hola! -¡Hola, Djurkov! -¿Cómo estás? -Triste como cualquier chava que pierde a su novio. -Comprendo y lo siento mucho. (Según muy dolido.) -Gracias. -Aunque déjame decirte algo… -¿Qué sucede? -Tu novio no era tan gran persona, pero como ser humano te puedo decir que a pesar de que él haya sido de los principales que me mandó al hospital, no le tengo rencor. -No me… mientas de esa manera. -Para tu mala suerte, no estoy mintiendo. Pero me gustaría ayudarte de alguna manera porque me caes bien, aunque no nos hayamos tratado mucho que digamos. (“Muy atento.”) -Eres muy lindo por decirme esto y no creo que haya forma de que me ayudes. -¡Claro que la hay! -¡Sí! ¿Cómo? -Muy sencillo, conozco una forma para que ya no sufras tanto. -¿En serio? -Sí, un buen masaje te relajaría. ¡Ven! Sentémonos por aquí. -De acuerdo.

Se supone que él le masajeaba la espalda y mientras lo hacía, la chica no se da cuenta de que se transforma en la chica vestida de verde. De pronto, Airolg (la ex novia de Log) voltea y se da cuenta de que Djurkov no está y dice: -¿Dónde está Djurkov? -Digamos que se tuvo que ir, pero me dijo que te atendiera muy bien. -Lo más extraño es que no se despidió. -A veces se le olvida. Y no te preocupes, todo estará bien. -Será mejor que me vaya. -Ni lo intentes, ¡Jaja! -Me tengo que ir, ¡Adiós! Le lanzó un búmeran lleno de veneno y éste mato a la pobre Airolg en cuestión de segundos. -¡Adiós a este mundo, tonta! Esto es cortesía de Djurkov. ¡Jajajajajajajaja! Después de esto, volvió Djurkov a su forma normal y absorbió el alma, tal y como lo había pensado hacer. Lo más extraño es que Djurkov no haya limpiado la evidencia. Quizás y quería hacerse notar, no se sabe a ciencia cierta, pero como tenía la posibilidad de transformarse en lo que quisiera, pues era muy difícil descubrirle. Luego, en eso de las 12 del día llegó a la casa de Odrareg “muy asustado” y dijo: -¡Amigo! -¿Qué pasa Djurkov? -Nada. (Con tono de preocupación.) -Dime lo que sucede. -Está bien. Resulta que fui al bosque a correr como siempre y vi a la novia de Log, muerta. -¿Qué? -Sí, cómo lo oyes, muerta. -Pobre chica, era buena persona. -Es una lástima que también haya andado con un tipo como él. Él no le merecía.

-Quizás, pero es un hecho que se libró de una carga muy pesada. Unas horas después, Djurkov decide buscar a Latsyrc para platicarle la tragedia que ha ocurrido. Y al llegar a la casa de ella, se da cuenta que los padres salían de allí y él se dice: “¡Perfecto! Tengo la gran oportunidad para hablar más con esa chica, sus padres ya se marcharon. ¡Excelente!” Toca la puerta, ella le abre y le dice: -¡Hola! ¿Qué haces aquí? (Sorprendida por la visita de Djurkov.) -¡Hola! ¿No te da gusto verme? -Sí, mas no esperaba tu visita. -Lo sé y espero que te agrade esta sorpresa. -Claro que me gusta, pero ¿A qué se debe tu visita? -Quería platicar con alguien. (Muy preocupado.) -Pasa y si quieres dime lo que te pasa. (Contagiada de la preocupación de Djurkov.) -Está bien y gracias por escucharme. -No lo agradezcas. Siéntate. -Bueno, resulta que después de que estuvimos en el parque. Se me ocurrió ir de regreso al bosque, para saludar a la ex novia de Log (uno de los tipos que me envió al hospital.) Y me llamó la atención que le grité “¡Hola!”, ella se siguió de largo y vi que por más que le trataba de alcanzar, no podía… -¿Por qué no? -Pues por más extraño que parezca, se desvanecía y cuando finalmente le alcancé, me di cuenta de que había muerto envenenada, en verdad me siento culpable por no haberle podido ayudar. -Djurkov, no es tu culpa, no te pongas triste. -Es mi culpa por no haber corrido más rápido. -Ya no te lamentes, por favor. -¡Ah! Aunque intente olvidar la imagen de verle muerta, no puedo. -Tú no le mataste, así que no tienes porqué sentirte así.

-Pues sí, lo bueno para ella es que estará junto con su chico en el mundo paralelo. -Yo no le conocí, pero según lo que me dices, ella era buena persona. -Sí, aunque algo ciega. -¿Por qué? -Log no era tan buena persona que digamos y se dice que le golpeaba. -¿En serio? ¡Qué horror! -Lo sé y ¿Cómo estás? -Pues también algo triste. -¿Por qué? -Mis padres se fueron de viaje y no me llevaron con ellos. (Llorando.) -No llores, niña. Si gustas, me quedo contigo. (Abrazándole y ella le corresponde.) -¿Lo harías? -Claro. Por eso somos amigos, ¿No? -Exacto. -¿No te gustaría que fuéramos a la casa de Orac? Allí me estoy quedando. -Pero… ¿Ella sabe del viaje de mis papás? -No te preocupes, yo se lo diré en cuanto lleguemos allí. -Bueno, entonces déjame ir por mi cepillo de dientes y eso. ¿Sí? -De acuerdo, te espero. Algunos minutos después, se fueron rumbo a la casa de Orac y Latsyrc dice: -Djurkov. -¿Sí? Dime. -¿Crees que mis padres estén bien? -Esperemos que sí y no te ofendas, pero no deberías de preocuparte tanto por ellos.

-¿Por qué no? Son mis padres. -Mira, por lo visto ellos no te quieren. -¿Por qué dices eso? -Si te quisieran, te habrían llevado con ellos. ¿No crees? -Es que me dijeron que era un viaje de negocios. -Una pregunta nada más. -Dime. -¿Todos los fines de semana son iguales? -Sí, pero es por lo mismo. -Er… bueno. Pues tendrías que hablar con ellos de todos modos. -Sí, ¿verdad? -Claro, sería una buena idea. (En ese momento se pone a pensar en cómo deshacerse de ellos.) ¿Y a dónde fueron? -Pues me dijeron que irían a Awa (una ciudad que está a 5 horas de Olbeup.) -Suena interesante, ¿Te gustaría ir un día allí, para ver cómo es? -Sí, sería muy buena idea. -Entonces hay que ir planeando ese viaje. -¡Genial! Al llegar a la casa, se desearon buenas noches y Latsyrc fue a buscar de inmediato para platicar con Orac y Djurkov se marchó a su pequeña cabaña que construyó en el jardín de dicha casa. Pero decidió teletransportarse justo donde estuvieran los padres de Latsyrc y casualmente, estaban en la carretera todavía. Djurkov procedió a transformarse rápidamente en la chica de verde, para pedir un aventón. Y dice: -¡Deténgase, por favor! -Mi amor, ¿Qué hacemos? -Pues, hagámosle caso, se ve que necesita ayuda.

Al ver que se detuvieron. La chica agradece en demasía lo que hicieron por ella y pregunta de inmediato: -¿Hacia dónde se dirigen? El padre de Latsyrc era el único que hablaba, puesto que la señora procedió a echarse una siesta: -Pues nos dirigimos hacia Awa. -Es curioso, yo también. -¿En serio, belleza? -Así es, guapo. -Coincidencias de la vida, ¿No crees? -Exactamente. -Eres una chica de sociedad, por lo que puedo ver. -Gracias, aunque tengo una duda que me agobia. -Dime, lindura… ¿Qué sucede? -¿No tienen una hija? -Sí, pero no la queremos. -¿Por qué no? -Pues es demasiado estúpida. No comprende lo que le decimos, es más, con decirte que parece hasta retrasada mental. -Le he visto en dos ocasiones y ¿No será que ustedes no han sido lo suficientemente pacientes con ella? -Mira, soportarla casi 12 años, no ha sido fácil, es una niña rebelde. -Señor, si fuera rebelde… Djurkov, un hermano para mí, no habría dicho que es una chica muy noble. -Se ve que tu amigo no le conoce muy bien. -Bueno, no creo que él mentiría.

Segundos después, el señor quería propasarse con Edaj y ésta desapareció, como él tuvo que voltearse para tocarle la pierna, agregando a todo esto, la carretera se encontraba totalmente oscura y lo bueno para ellos es que no había vehículo alguno con el que podrían haber chocado. Posteriormente, Edaj estaba en la parte superior del auto y decidió transformarse en un hombre de cuatro brazos y dos piernas. Duró cinco segundos en aplastar al coche. Al asegurarse de que estuvieran muertos, absorbió las almas para no perder la costumbre y algo muy curioso, no limpia evidencias de nueva cuenta. En cuanto acabó mi crimen, se teletransportó a su cabaña para no ser descubierto y ya en su silueta original. Incluso me detuve a pensar y me dije: “es divertido deshacerme de la gente que me estorbe, ¡Jajajajajajajajajajaja!, lo chistoso es que nadie se imagine que yo soy el asesino. Además, espero encontrar al asesino de mis padres, independientemente del dinero que me ofrecen por matarle y, les juro que le mataré sin piedad, justo como lo hizo a ustedes. Les juré en su tumba que así sería y no descansaré hasta conseguir mi objetivo. Ahora ya sé quién será mi siguiente víctima, Djuk el hijo del alcalde tan respetable de este pueblo. Pero, ¿Cómo matarle? Tiene que ser una muerte divertida para que lastime a su padre. Todo tiene que salir bien y mientras camino en los alrededores de la casa, iré planeando como deshacerme de ese imbécil.” Al abrir la puerta de mi cuarto, que daba a la alberca, me di cuenta que había una silueta de una chica sentada en una de las sillas, así que decidí averiguar quién era. Cuando me acerqué, me di cuenta de que era Latsyrc y dije a mí mismo: “Es hora de ligar y de ser mustio una vez más. ¡Jaja! Parece ser que le tengo en la palma de mis manos puesto que siempre se emociona al verme.” -¡Hola! -¡Hola! -¿Cómo estás? -Muy bien ¿Y tú? -Muy triste. -¿Por qué? ¿Qué sucede? -Mis padres no me han llamado para decir que están bien y en cuanto llegaran a su destino. (Llorando.) -No te pongas triste, por algo no pudieron llamarte, te aseguro que deben estar bien.

-Es que me parece muy raro porque siempre me llaman cada vez que se van de viaje para avisarme que están bien. -De ser así, es una situación muy rara. Si necesitas algo, estaré en la cabaña frente a la alberca. ¿Sí? -Gracias, por ser tan amable y tan lindo conmigo. (Le da un beso en la mejilla.) -No tienes algo que agradecer. Simplemente, te trato como mereces. Y si necesitas llorar, puedes llorar en estos brazos. -¡No sigas! Me voy a sonrojar con tantas cosas tan bonitas que me dices. -Disculpa, no fue a propósito. -Sí, no te apures. -Por lo que veo no estás acostumbrada a esto. ¿O me equivoco? -No, no te equivocas. Y me sorprende también porque nos conocemos poco. -¡Qué no te sorprenda! Sólo quiero demostrarte que en realidad soy tu amigo. -Lo sé y yo también. ¿Puedo abrazarte? -Claro. (Aprovechando que no me veía, me empecé a reír porque nunca sabrá que yo maté a sus padres con tal de protegerle.) -¿Qué pasa, Djurkov? -Nada, sólo tuve una premonición de algo. -¿De qué? -No tiene importancia. -Dime, por favor. ¿Es sobre mis padres? ¿Habrán llegado bien? -Lamento decepcionarte, pero presentí hace un instante que morían en un accidente automovilístico. -¿Pero cómo? (Llorando pero esta vez con más fuerza.) -Si te calmas, podré contarte mi premonición de manera precisa. -No puedo. Pero dime, por favor.

-De acuerdo, lo que vi es lo siguiente: tus padres se encontraban en la hora más oscura de la carretera y que alguien aplastaba el coche en el que iban. -¿En serio? -¿No me crees? -Perdón, no quise dudar de ti. -Ya no importa. (Haciéndose el ofendido.) -No quiero que te enojes conmigo. ¿Sí? -No. No ocurrirá eso. Aunque hay algo que debes saber. -Por tu tono de voz, parece ser algo muy malo. -Y no sé cuán doloroso sea el hecho de que lo sepas. -No importa, quiero saber, por favor. -Está bien. Cuando fui por ti y esperaba a fuera de tu casa. Escuché que tus padres se querían deshacer de ti y por esa razón querían que fueras con ellos. -¿Cómo? ¿Estás seguro? -Claro, no tendría por qué mentirte. Y créeme, me duele verte tan triste. Dime que puedo hacer por ti. -Ya no se puede hacer algo. -Todavía se puede vivir, yo aprendí a vivir sin mis padres desde que era muy niño. -Pero… -En tu caso es como si no tuvieras porque ni te hacían caso. Cosa que es muy triste para una niña tan bonita como tú. Con decirte que me dio mucho coraje por lo que escuché, así que de cierta manera diré algo que no debería… -Dilo, por favor. -Está bien. No quería, para no lastimarte. -Tú no me has lastimado. En realidad, te agradezco que me digas la verdad. Dime lo que sea. -No deberías sentirte sola, aquí tienes gente que te quiere, está Orac, su hermano y yo, por el momento. Además, tu padre no andaba en negocios limpios.

-Mi padre era un hombre honrado. -No te ciegues, tu padre era asesino a sueldo. -¿Cómo? -Sé que es difícil de creer, pero yo le vi tirando el cuerpo de alguien en el deshuesadero. Según para no dejar evidencia. -¡Es increíble! Ya no sigas por favor. -Ya no diré más, piensa nada más esto: ¿De dónde sacaría alguien con un trabajo honesto tanto dinero de un día para otro? -¿Cómo estás tan seguro de todo lo que dices? -Observo a la gente de forma profunda y eso me revela demasiadas cosas. Es complicado creer este tipo de cosas. ¿Acaso no confías en mí? -No digas eso, sabes que sí. (Rogándole que no se enoje con ella.) -No importa, sólo te lo decía para que abrieras los ojos y que te dieras cuenta de cómo eran en realidad. (Fingiendo enojo.) -Por favor, no te molestes conmigo. Haría cualquiera cosa para que no te enojes conmigo. -Er… déjame pensar. -Ya dime. ¿Sí? -No te creas, no estoy enojado. -¡Qué malo eres! -Lo sé. Y no es que quiera que termine la conversación, te lo digo en serio. Pero será mejor que vayas a descansar. -¿Cómo voy a descansar? -Inténtalo. -Y no sabes. Orac y yo discutimos por el mismo tema de mis padres. Ella está muy enojada conmigo. No tengo donde ir. -¡Tengo una idea! Ven, en mi cabaña hay espacio para ti. ¡Qué tonto soy! Lo había olvidado.

-¿Hablas en serio? Y no te digas así. -Muy en serio. Si me molestara tu compañía, no te ofrecería el cuarto del que te hablo. -Gracias… (Le da un beso en la mejilla.) Por ser tan lindo… (Otro.) Conmigo… (Otro.) Eres lo máximo… (Otro.) Te adoro… (Por fin.) -No hay de qué, pero ¿Por qué fue eso? -Porque es la verdad, eres un chico muy lindo y lo mereces. (Se sonrojó.) -Ahora soy yo quien agradece. En verdad, me siento halagado. -Será mejor que duerma. ¡Buenas noches! (Soltando una risa muy coqueta y sin darse cuenta.) -¡Buenas noches, princesa! (Le responde de la misma manera.) Sentí un descanso tremendo, en cuanto se largó al cuarto adjunto al mío y me dije, ya estando en mi cama: “¡Vaya! ¡Qué voz tan insoportable tiene esa mocosa! Aunque tengo que reconocer que tiene muy buenas razones para subsistir y me aprovecharé del control que tengo sobre ella con tal de conseguir un hijo que sea a mi imagen y semejanza. Por otro lado, no le puedo hacer daño, ¡Maldita sea! ¡Me tengo que deshacer de ella! Si no, me echará a perder la venganza que deseo en contra del tan respetable alcalde. Por lo pronto, debo pensar en cómo matar al ingenuo de Djuk.” Recuerdo muy bien que a la mañana siguiente, salí a caminar como siempre y me topé con la amante de Djuk, nos vimos, fingió demencia puesto que iba con él de la mano. Y dije: “¿Por qué no matar a su chica? ¡Jaja! Será más divertido. ¡Ah! Ya sé cómo matarle.” Decidí transformarme en Edaj pero con una apariencia muy pálida y que así resultara mi plan. Caminé por donde iba la víctima. Y ésta me dijo: -¿Estás bien? -No… -¿Qué tienes? -No sé… pero… me siento… muy mal. -Cariño, ve por una ambulancia por favor. -Sí, mi amor.

Edaj al ver que Djuk se había marchado. Aparecieron paredes de la nada para evitar que Asom escapara. -¡Jaja! Caíste en mi trampa. ¡Estúpida! -¿Qué es lo que quieres? -Er… hagas lo que hagas, de aquí no saldrás. -¿Por qué haces esto? -Será un placer matarte en nombre de un amigo mío. -¿Quién es tu amigo? -Esto es cortesía de Djurkov. (Le lanza el búmeran y le mata de un golpe.) Segundos después, al llegar la ambulancia, Djurkov ya se había marchado del lugar de los hechos. Dejando allí el cuerpo de Asom. En cuanto vio el cuerpo de su novia, gritó: -¡No puede ser! ¿Quién fue capaz de hacer esto? Mi amor, por favor reacciona. Por más que intentara despertarle, ya estaba muerta. -Joven. -Dígame, doctor. -Tenemos que llevar el cuerpo. -Claro, iré con ustedes. -En nombre de los que se quedaron en la ambulancia, lo sentimos. -Gracias, ahora lo que me queda hacer es buscar al asesino y que me las pague. -¿Le puedo dar un consejo? -Sí, diga. -Las cosas en esta vida se pagan, no le recomiendo que vaya a la cárcel. Créame yo estuve allí y siendo inocente. Es un ambiente horrible. -¿Por qué estuvo en la cárcel siendo inocente? -Venga, en el camino le cuento.

Mientras llevaban a la difunta al hospital para que le hicieran la autopsia, el camillero decía: -Mire, joven. Yo fui acusado de asesinar al que mató a mi prometida. -¿Qué pasó con el verdadero culpable? -No se sabe a ciencia cierta, pero parece ser que murió hace poco en un coche aplastado. -Espere… Creo saber de quién se trata. -¿De quién? -Del padre de Latsyrc, una chica morena, muy bonita que llegó hace no tanto a este pueblo. -No tiene lógica… -Claro que la hay, la muerte de este señor fue ayer y ha sido el único que ha muerto de esa forma en Olbeup. -¿Cómo sabe, joven? -Muy fácil, en este pueblo se sabe todo, mas no a ciencia cierta quien le haya matado. -Pues, gracias por la buena noticia de que ese canalla haya pagado por lo que hizo durante toda su vida. -Y la hija de ese señor ¿Es buena persona? -¿Esa belleza de mujer? Claro, afortunadamente no salió igual que sus padres. -Es increíble. Se ve que esa chica sufre demasiado en su vida. -Exacto. Un día, me tocó escuchar cómo le humillaban delante de la gente y la chica llore y llore. -¡Qué mal! -Por lo que veo, eres buena persona y querías mucho a tu chica. -Trato de serlo y sí, quería mucho a mi novia. -Eso alivia el alma. Y lo más seguro es que dondequiera que esté, ella ha de desear que usted sea feliz.

-Supongo que tiene razón. En eso de las 5 de la tarde, recuerdo perfectamente que Latsyrc tocó la puerta de mi cabaña para hablar conmigo: -¡Hola, chico! -¡Hola! -¿Cómo estás? -Muy bien ¿Y tú ya te sientes mejor? -Mucho mejor. Gracias por preocuparte. -No hay algo que agradecer. -Sí, porque nadie se había preocupado por mí y menos de esa forma. Dime, ¿Cómo puedo recompensarte? -¡Jaja! No tienes que hacerlo. -Claro que sí. Si no, me sentiría en deuda contigo. -No me debes algo. -Por favor. (Le mira con ojos muy coquetos sin que ella se dé cuenta.) -¿Qué propones? -Será una sorpresa. -¿Una sorpresa mejor que tu sonrisa? No la hay. -¡Ya! Deja de decir esas cosas que no son ciertas. (Sonrojándose de forma más clara que el agua.) -Ya te pusiste rojita y sin que yo dijera algo malo. -Pero me da pena que me digas este tipo de cosas. No me gusta. -Créeme, si no te gustara, me habrías dado una cachetada. -Yo no suelo pegar a las personas. Aparte no me ofendo porque sé que no lo dices con mala intención. -Si te sonrojas demasiado, debe ser por algo. ¿No crees? -No, son mis chapitas. (Creyendo haberse librado de la pregunta.)

-El hecho de sonrojarte tanto no es a causa de las chapitas. -Te juro que son mis chapitas. -¡Está bien! Te creo. ¡Qué descortés soy! ¿No gustas pasar? -¿No te causo alguna molestia? -No, entra. Ni yo mismo lo creía, le tenía en la palma de mi mano y a fuerza de ser sinceros, ella me atraía demasiado, es la mujer con la que siempre había soñado. Mas no me agradaba que fuera tan estúpida. Aunque sabía que ella haría todo por mí y esto me convenía demasiado. Hay algo más raro todavía: “no podía hacerle daño y eso no me agradaba. Ya que esto cambiaría todos mis planes. Pero la felicidad que me transmite es tan… cómo decirlo tan poderosa como mi magia. Sin embargo, temo que esta atracción hacia ella sea más fuerte que yo.” -Djurkov, ¿Estás bien? -Claro que sí, sólo me detuve a pensar un poco. -¿Se puede saber en qué pensabas? -En que… eres la niña más bonita que yo haya conocido y la más noble. No quiero abusar de tu confianza. Y en que la familia de Odrareg tiene envidia de que nos llevemos tan bien. -Gracias por todos tus cumplidos, ahora ya ni te podré mirar a los ojos… ¿Por qué dices eso? -No lo sé, es una corazonada. -¿Cómo? -Sí, es un presentimiento que tienes sobre algo. -¡Ah! Pero no creo que haya malas personas en esta familia. -Yo tampoco, mas yo lo decía por si acaso. -Oye, Djurkov hermoso, ¿Te puedo contar algo? -¿Eh? Me dijiste hermoso. -Sí… (Sonrojándose de nueva cuenta.) -Dígame, niña hermosa, ¿Qué me quiere contar?

-No sé si recuerdes que Orac y yo habíamos discutido ayer. -Claro que lo recuerdo. ¿Sigue habiendo problemas? -No, ya no. Ya hablamos y todo fue un mal entendido. -¿Cómo estuvo o qué? -Ella creía que yo quería conquistar a su chico y no por lo de mis padres. -Con todo respeto. ¿Quién querría conquistar a esa cosa tan fea llamada Oirifrop? -¡Jiji! ¡Cómo eres malo! -¿Apoco es pecado decir la verdad? -No, pero no tienes porqué ser así. -No se enoje. -No me enojo. Lo que sucede es que yo no podría decir eso en su cara. -Lo sé… ¿Sabes qué es lo peor? -No, dime. -El tipo es un putañero. -¿Cómo? -Sí, alguien que le gusta andar con muchas mujeres. -¡Qué horror! -Y nunca me ha caído bien. -¿Por eso? -No, porque se está burlando de nuestra amiga Orac y por ser un patán. -Tú sabes todo, dime ¿Cómo lo averiguaste? -Yo le he espiado en más de una ocasión y ha ido a lugares para hombres. -¿Lugares para hombres? No entiendo. -Sí, lugares donde bailan mujeres desnudas para hombres y donde puedes pagar por pasar una noche con ellas, etcétera.

-Entonces… ¿Piensas decírselo a Orac? -Sí, mas no sé todavía cómo hacerlo. -Dime cómo puedo ayudarte, por favor. -Yo me encargo de esto. ¿Sí? -Bueno… supongo que será lo mejor. -¿Qué pasa? ¿Dudas de mi capacidad? -No, sólo que yo tendría miedo en decirle lo que pasa. No te enojes. ¿Sí? -No me enojo, lo que pasa es que me molesta que alguien demerite lo que pueda hacer. -Ya no lo haré, te lo juro. (Le da un beso en la mejilla.) -No desconfíes de mí. (Le responde el beso.) Si no te importa, tendré que irme para arreglar un asunto. -No te preocupes, estaré bien en esta casa. ¿Te espero? -¡Cómo gustes! De hecho, iré con Orac para que se dé cuenta de una vez por todas de que no le miento. -Sería lo mejor. Iré a platicar con el resto de la familia, en lo que ustedes regresan. ¿Sí? -Perfecto. Entonces, nos vemos al rato. -Con cuidado. No vayan a cometer alguna locura. -No te preocupes, hermosa. Todo estará bien. (Le da un beso y ella segundos después, le responde.) De pronto, llega Orac a donde estaban ellos y dice: -¿A dónde vamos, Djurkov? -Quiero decirte algo muy importante y quiero que también lo veas por ti misma, para que no haya malos entendidos. -Dime qué sucede, por favor. -Lo que pasa es que descubrí que tu chico te engaña.

-¿Qué? Eso no puede ser. -Sé que es increíble, pero yo le vi besándose con otra chica. -Te creo. Aunque no es mala idea ir a cerciorarse de esto. Se fueron a Elbat, un “restaurant-bar” que créanme, nada más de verle, se podría pensar lo peor de dicho lugar. En cuanto llegamos, algo impensable estaba a punto de ocurrir, vimos Orac y yo a Oirifrop en una situación bastante comprometedora y mi acompañante me dijo: -¡Vámonos, por favor! No quiero hacer el ridículo. -Espérame en el auto si gustas, yo tengo un asunto pendiente que arreglar aquí. -Pero… -No te preocupes, amiga. Todo saldrá bien y él no tiene algo que ver con esto. -¿No? ¿Entonces qué vas a hacer? -A salvar a una chica de un patán. Toma las llaves, yo te alcanzo en la casa. -¿Estás seguro? -Claro, hazme caso. -Está bien. “Me tengo que asegurar de que nadie esté por el baño para poder transformarme en algo, para que mi crimen quede cubierto. ¡Jajajajajajajajajajaja! Parece ser que todo salió justo como lo había planeado.” Me transformé en una chica vestida de gris. Y obviamente, quería que todos me vieran en este estado, para así matar al imbécil del novio de Orac. Justo antes de que se me acercara, me llegó la corazonada de que él tenía razones suficientes para matarme, puesto que yo le caché con las manos en la masa. Y me miraba de una forma muy extraña, y actué con él como si estuviera transformado en Edaj. Mas pensaba en comportarme muy indiferente ante sus “halagos.” -Hola, guapa. -Hola. -¿Quieres tomar algo? -No, gracias. Estoy a punto de irme.

-¿Por qué? Si vas llegando. -Porque me molesta tu presencia. ¡Huácala! No te bañas. -Sé que te gusto. Si no, no me mirarías así. -No te confundas, querido. -No me confundo, simplemente te digo lo que veo. -De todos modos, ya me voy. Me siguió hasta el estacionamiento y me dijo: -Pensé que ya te habías ido. -Así que decidiste seguirme ¿No? -Cuando me gusta alguien, la consigo. -Por lo que veo, así es. -Exacto y vas a ser mía. -Sobre mi cadáver. Pasó algo realmente asqueroso, casi ponía sus sucias manos en mí. Para mi buena suerte, logré sacar una daga de mi bolsa y clavarla en su frente. Unos instantes después, escuché los pasos de alguien, así que dejé el cuerpo allí y me teletransporté afuera de la casa. Toqué la puerta y fingí estar asustado. Orac me dijo: -¿Qué pasó? -Resulta ser que ya cuando te habías ido, llegaron unos tipos buscando a tu novio. -¿Y? -Él huyó de inmediato por el simple hecho de verles. Yo le seguí para ver que ocurría, bajaron al estacionamiento y yo me escondí tras un auto… -¿Está bien Oirifrop? -Por desgracia no. -¿Por qué no le ayudaste? -No pude.

-¿Por qué no? -Puesto que los tipos se fueron y ya cuando pude acercarme para ver si estaba bien… Mas… -Dime qué pasa, por favor. -Él ya… -¿Ya qué? Djurkov, dímelo. -Ya estaba muerto. -¡No lo puedo creer! ¿Por qué a él? -Entiendo cómo te sientes. Él no era santo de mi devoción, pero no le desearía la muerte. -¡Nadie lo entiende! -Yo te comprendo perfectamente cómo te sientes. Pero deberías sentirte aliviada. -¿Cómo puedes decir eso? -Lo digo porque no era tan buena persona contigo y no te valoraba. Te era infiel. -¿Qué estás diciendo? -Yo le he visto coqueteando con muchas chicas al mismo tiempo que contigo. -¡No puede ser que llore por alguien que ni valía la pena! -Le querías. Ni modo que el sentimiento se acabara de un día a otro. -Soy una estúpida al haber creído en él. -No seas tan dura contigo misma. Todos cometemos errores y sé que es horrible este tipo de decepciones. -Gracias, Djurkov. Por ser tan comprensivo y por estar conmigo en este momento tan difícil. -Para eso estamos los amigos. Te sugiero que vayas a tu recámara para que descanses. -Intentaré y tú, has lo mismo. -Está bien, al fin y al cabo ha sido un día largo.

-De hecho. Buenas noches. -Buenas noches. A las 9 en punto, estaba muy campante en mi cuarto hasta que alguien tocó la puerta y dije: -¿Quién es? -Soy yo Latsyrc. -Espérame un segundo. Ahorita te abro. -Sí. Dos minutos después, abrí la puerta y me sorprendí porque ella estaba vestida de una forma no muy usual. Es decir, usaba ropa muy “discreta” y esto me convenía porque me sería mucho más fácil conquistarla y sí, me atrae demasiado esta chica (más de lo que yo creía), aunque no cambiaré mis planes. -Perdón. -No te preocupes, niño. -Pasa, por favor. -Gracias. Dime… ¿Cómo te fue con tu asunto? -Por desgracia, no salió. -¿Por qué no? -Resulta que el novio de Orac… -¿Qué le pasó? -Él… -¿Él qué? -Él fue… -Dime, Djurkov. -Él fue asesinado por unos sujetos. -¿Pero por qué?

-Por lo que vi y entendí. Él les debía dinero y quiso huir de ellos. Por desgracia, fracasó rotundamente. -¡Pobre Oracsita! ¿Ya sabe esto? -Sí, sabe que murió, pero mañana le diré lo que observé ya que esté más tranquila. -Comprendo cómo se debe sentir. Es horrible perder a alguien que quieres. -Efectivamente. Sobre todo si se trata de asesinato. -Imagino la situación y debe ser más feo que la muerte natural. -En efecto, ¿Qué te parece si hablamos de algo más agradable? -Tienes razón. (Se muerde los labios.) -¿Estás bien? -Sí, lo que pasa es que me acordé de algo. -¿De? -De una tontería que hice cuando era niña. -Comprendo que no me tengas confianza. -Sabes que confío en ti. Pero me da pena decirlo. -¿Por? -Porque te podrías burlar de mí. -Eso nunca. -Mejor no… (Se sonroja.) -Si no me dices, me pondré muy triste. -¡No! Djurkov, no seas malo. Esto es cosas de mujeres. ¿Sí? -Está bien. Te comprendo. -¿En serio? (Le da un beso en la mejilla y él le toca el rostro, mirándose a los ojos.) ¿Qué pasa? -Déjame confirmar una teoría ¿Sí?

-¿Cuál teoría? -Ésta. (Le da un beso en la boca y la chica se quedó inmóvil, mas le respondió el beso.) -Djurkov ¿Qué haces? -Perdón, no fue mi intención ofenderte. -Será mejor que me vaya. -Espera, por favor. No quiero que te enojes conmigo. -No lo estoy, sino sorprendida. -Es que sé que es muy pronto para que lo sepas. Mas ya no pude contener lo que siento por ti. -¿De qué hablas? -Mira… desde que te vi… yo… -Dime lo que sucede, no comprendo. -Me gustas mucho y quería saber si tú sientes lo mismo por mí. -No sé qué decirte. -Podrías decirme que sí (con mucha alegría) o que no… (fingiendo desánimo.) -Tengo que pensar que es lo que está sucediendo últimamente. Para mí esto es muy complicado. -¿Por qué? -Porque tengo que pensar demasiado. -Sólo escoge una palabra mágica, sí o no. -Es que no estoy segura. -Si quieres tómate tu tiempo para pensarlo y, en cuanto sepas la respuesta, me dices. ¿Sí? Hubo un gran silencio, yo me dije “espero no haberla asustado, porque en verdad me importa esta chica.” Éste duró hasta que me dijo.

-Este silencio lo aproveché para pensar en lo que debo hacer con mi vida. Y es hora de tomar una decisión importante. -Te escucho. -Por primera vez en mi vida, quiero sentirme querida. -Entonces, ¿Eso quiere decir que me aceptas? -Claro, hermoso. (Le da un beso y salta de alegría.) Quiero ser feliz por vez primera en mi vida. -¡Sí! (Emocionándose demasiado.) No tengas dudas, cariño. (Le responde el beso.) Serás (beso.) La mujer (beso.) Más feliz (beso.) Lo juro. -Yo también te juro que serás el chico más feliz de todos. -Habiendo hecho este juramento, pues debemos proceder a dormir para comenzar mañana un nuevo día. ¿Qué te parece? -¡Genial! Iré al cuarto donde duermo. Buenas noches. -Perfecto. Buenas noches, mi princesa. Espera. -¿Sí? -¿Y mi besito de buenas noches? -Está bien, ahorita te doy uno. (Beso.) -Así podré dormir más tranquilo. -¡Jiji! Yo también. -Te quiero mucho. -Yo también. -Buenas noches, mi cielo. -Buenas noches, hermoso. Unas horas después, recuerdo que estaba durmiendo sin problema alguno hasta que escuché un grito: -¡No! ¡Déjenme en paz! Fui de inmediato a ver qué pasaba y era Latsyrc, mi novia:

-¿Qué pasa, cariño? ¿Estás bien? -No, diles que me dejen. -Cálmate y dime lo que sucede. -De acuerdo, estaba soñando que íbamos tú y yo al parque. Después, aparecen mis padres y... que te mataban en mi sueño. ¡Tengo mucho miedo! -Tranquila, sólo era un sueño. Aquí voy a estar en el cuarto de junto, si es que me necesitas. -No me dejes sola, por favor. -¿Qué estás sugiriendo? -¿Podemos dormir juntos? -Claro, ven. Ella concilió el sueño en cuestión de segundos, me abrazó con gran intensidad toda la noche y yo a ella. Mientras trataba de agarrar el sueño, me detuve a pensar en lo serio que le estaba tomando. Y me dije: “¿Acaso no habrá llegado el amor? Después de un mar de odio que había en mi corazón, ella con su ternura ha cambiado mucho de éste por amor. ¿Será que me hipnotizó desde que le vi por primera vez? Esto es absurdo, sólo tengo 3 días de conocerle. ¿Echará a perder mis deseos de venganza por lo que ocurrió con mis padres? No señor, no puedo permitir que esto suceda puesto que vine al pueblo con ese cometido. Les juré, padre y madre, que vengaría su muerte y así será. Sin dejar de lado que tenga que quitar a lo que me estorbe. Y volviendo a lo de Latsyrc, ha sufrido demasiado y pienso que cambie su perspectiva de la vida. Aunque no sería mala idea, el hecho de hacerla a mi modo. Si bien dudo que salga. Mejor le respeto tal y cómo es. Ahora, el juramento que le hice fue totalmente sincero, le querré y le respetaré siempre. Mas no dejaré de hacer mis cosas por estar con ella.” Al día siguiente, me levanté temprano y traté de no despertar a mi niña. Fui por algo a la cocina y se me ocurrió la maravillosa idea de llevarle el desayuno a la cama. “¿Qué será bueno llevar a mi morochita? ¿Fruta? Podría ser… ¡Lotería! Un desayuno completo, huevos estrellados, chilaquiles, fruta, hot cakes y jugo. También llevaré para mí. ¡Jeje!” -¡Oye, viejo!

-¿Qué pasó, hermano? Ya tenía un buen que no te veía. -La chamba me absorbe y salí de mi estudio para despejarme un poco. ¿Y toda esa comida? -La llevo para mi novia y para mí. -¿Apoco ya ligaste? -Sí, es Latsyrc, la amiga de tu hermana. -Se ve que no pierdes el tiempo, ¡Eh! -Lo sé, pero fíjate, ella es especial. -Me da gusto por ustedes y llévense muy bien. -Así será. Si me disculpas, tengo que irme. -Anda, ve. En cuanto llegué a mi cuarto, vi a Latsyrc aun dormida. Me salvé por un pelito. Y escuché que pronunció mi nombre: -Djurkov. -¡Buenos días! -¡Buenos días! ¿Cómo dormiste mi niño? (sin abrir los ojos.) -Muy bien ¿Y tú? -Muy bien, gracias… ¿Qué haces? -Nada, simplemente unos pequeños arreglos y listo. -¿Arreglos? -Sí, es hora de que recibas tu primera sorpresa. Abre tus ojitos. -¡No lo puedo creer! ¿Hiciste el desayuno? ¡Qué lindo eres! (Se dan un beso.) -Sí, señor. Y es hora de que desayunemos como novios. ¿Qué le parece? -¡Yupi! Me parece maravilloso. Mientras desayunábamos, no podíamos dejar de mirarnos y dije: -¡Cariño!

-Sí, hermoso, dime. -Debería decir a Orac dos noticias. -¿La de nosotros? -Sí y también lo que observé ayer. -Pero… ¿No crees que le causaría más dolor? -De cierta manera, mas si le digo la verdad, se sentiría mucho mejor que el descubrir si le mintiera. -Eso sí. -¿No crees que haga falta algo? -¿Qué cosa? -Esto. (Un beso.) -Tienes razón. Te quiero mucho. -Yo también preciosa. Iré a comprar algo a la tienda. No tardo. Mientras tanto, habla con ella. -Sí, mi niño. Nuestro objetivo era buscar a Orac para darle la buena y la mala noticia. Para buena suerte nuestra, ella estaba en el jardín y mi Latsyrc dijo: -Orac. -¿Sí? Díganme. -¿Cómo estás? -Ya mejor ¿Y ustedes? -Muy contentos, amiga. -¿Por qué? -Pues ya somos novios. -¿Qué? ¿En serio? ¡Felicidades! De pronto, llegué justo en cuanto…

-Gracias. Aunque también tengo una mala noticia que darte. -¿Qué sucede, chicos? Díganme. -Mira, yo te diré. -Venga, Djurkov. Dime lo que sea. -Resulta ser que tu chico fue asesinado porque debía dinero a unos tipos. -No sé porque me imaginaba que pasaba algo raro. Mas nunca imaginé que se trataría de un asunto así. Y hablando de asuntos agradables, decía a Latsyrc que me da gusto de que anden. -Ahora soy yo quien agradece. Recuerda que la vida sigue y he aprendido a lo largo de mi vida que las cosas suceden por algo. -Es cierto esto que mencionas y también me gustaría agregar que en esta vida lo que haces, se paga. -Normalmente, sí, aunque haya ocasiones en las que esperes más tiempo del presupuestado. -Sin duda creo que los asesinos de mi chico tuvieron mayores razones para matarle. -Te diré lo que observé. -Por favor. -Cuando estaba en Elbat me quedé en la misma mesa a la que habíamos llegado y de allí, pude observar y escuchar claramente lo que decían sobre un dinero que les debía. -No lo puedo creer todavía. -Yo tampoco. Mas todo encaja. ¿De dónde sacó dinero para comprar su carro de lujo? -¡Claro! Nadie consigue dinero de la noche a la mañana. -Sólo las personas que no trabajan en algo bueno. -¡Maldita sea! Me arrepiento de haber aceptado todos sus regalos. -Ya no te martirices, ve a descansar, se ve que no has dormido. -Lo intentaré. Tú ve con tu chica.

-Así será. Después de que Orac se marchara, mi chica me preguntó lo que había sucedido y le dije que después de que ella le contara lo de nosotros, yo le dije lo que había pasado en realidad. -¡Oye, Djurkovsito! -¿Sí? -¿Hacemos algo hoy? -¿Qué se te ocurre exactamente? -Podríamos ir a caminar al parque, ir a comer… -Vale, me parece una magnífica idea, nada más me gustaría que fuéramos solos. -Claro, pero… ¿A dónde? -Podríamos ir a la plaza que está en frente de la farmacia Olbeup. -¡Yupi! -No pareces muy convencida (haciéndose el ofendido.) -Mi niño, claro que quiero ir contigo a donde sea. -¿Segura? -Totalmente. -¿Por qué no me crees? -Necesito una prueba de que me dices la verdad. -¿Cuál? -Er… quizás un beso. -¿Un besito? Claro que sí. (Se lo da.) -En la mejilla no. -¿Entonces? -En la boquita como se besan los novios. ¿Apoco no? -Está bien, cómo tú digas. (Muy convencida y así lo hace.)

-Es más, para cerrar con broche de oro, podríamos encargar algo de cenar ya para en la noche. ¿Te late? -Sí, aunque no sé si la familia de Orac y Odrareg quieran. -No te preocupes, cariño. Yo les convenceré, porque Eoz, la madre de ellos, siempre quiere cocinar y ya es hora de darle un descanso. -Tienes razón, hermoso. -Mientras tanto, vamos a comer usted y yo. -¡Yupi! ¡Nuestra primera salida juntos! -Sí y será emocionante. -Te veo en media hora ¿Sí? -Sí, mientras me arreglaré. -De acuerdo. No tardaré. En cuanto observé que mi chica cerró la puerta de la cabaña. Me desaparecí para buscar una víctima más. Se me ocurrió la genial idea de transformarme en una súcubos (mujer cuya belleza causa la perdición para los hombres) para que un imbécil que no podía ver ni en pintura, me la pagara. Para ser más preciso, era el mejor amigo de Djuk que se llamaba Sérdna. Supongo que él fue el que mandó golpear. Así que me las pagará tarde o temprano. Estoy justo por dónde él está, un lugar nada más de verlo, causaría pavor en cualquier ente que pasara por aquí. Estaba por un callejón llamado Odidoj, se supone que era dónde se reunían los pandilleros, amigos y todo el que conociera a Sérdna. Sus días estaban contados. Estaba observando cada movimiento que hacía para saber cuándo atacar. Para fortuna mía, Djuk ya se iba del lugar y aparecí atrás de él y le dije: -¡Hola, guapo! ¿Por qué te dejaron tan solito? -¡Hola, vieja! ¡Qué buena estás! -Lo sé, lo sé. -Pues mis amigos ya se fueron y que bueno para poder… -Ni lo sueñes, todavía no. Primero tengo que conocerte. -¿Para qué esperar si estás re sabrosa?

-Parece que no entiendes. -Déjate consentir. -Si tanta es tu insistencia, ven, sígueme. Le llevé hacia un área totalmente desierta y el muy idiota ni en cuenta y me dijo: -Ya te llevó la… -¡Jajajaja! Parece que no te das cuenta. -¿Darme cuenta de qué eres la mujer más rica que haya visto? -No. -¡Dime, mamita! -Tu hora llegó. (Muy amenazadora. Aunque él no le creía.) -¿Hora de…? -No, p…, tu muerte. Aparecí con mi magia una lanza y le di en el corazón. Me fui de allí de inmediato y al llegar a un área cerca de la casa, me vino a la mente la idea de destransformarme para que nadie me reconociera y siempre he calculado el tiempo y momento precisos para hacer todo lo que me proponga. Es por eso que siempre me pongo a pensar en la reflexión muy válida: “Todo sucede en su debido momento y espacio.” ¡Jajajaja! Creo que la he tomado muy literal, mas no me importa, lo único que querré siempre es a Latsyrc. Porque en estos días de conocerle, me ha demostrado que me quiere y yo a ella. Y quién se quiera propasar con ella, le costará la vida. Aunque no dejaré de lado mi promesa. Cuando llegué a la casa, me llevé una gran sorpresa porque vi a mi chica más arreglada de lo normal. Tal era el punto, que me quedé boquiabierto y me dijo: -Djurkovsito, mi niño, ¿Estás bien? -Sí, perdón, es que me quedé impresionado con tu belleza. -Gracias, pero nunca te habías puesto así. -Si todos los días amaneces muy guapa, hoy exageraste. -¿Por qué me consideras tan bonita?

-Lo eres y el que lo niegue, es que está ciego o te tiene envidia. Eres la niña más hermosa del mundo. -¡Ay! Muchas gracias. Te quiero tanto. -Yo a ti y no agradezcas, sólo digo la verdad. -Está bien, hermoso. -¿Nos vamos, princesita? -Sí, aunque tengo la duda de donde iríamos. -Tranquila, será una sorpresa muy agradable. -Confío en ti. Por eso no me preocupo, simplemente tenía curiosidad. -Me parece perfecto. En el camino al restaurante Joler, era el mejor del pueblo en cuanto a comida. Vimos a una persona, que era golpeada por un fulano, que era amigo de Djuk, ya que portaban todos sus amigos, prendas de colores oscuros. Así que era el momento perfecto de matar a alguien más y dos en el mismo día. Mejor aún. Y dije a Latsyrc: -Vuelvo enseguida, amorcito. -Pero… ¿A dónde vas? -Iré a ayudar a alguien que vi adelante. -¿Qué pasó? -En cuanto venga, te cuento. ¿Sí? -Está bien, ve con cuidado. -Por supuesto. Al dar vuelta a la derecha, aproveché para transformarme en la súcubos de nueva cuenta, luego hice una seña a la anciana para que distrajera al tipo y en cuanto me vio, dijo al chico: -Mira, hay una chica que quiere hablar contigo. -¡Jaja! No le creo, ruquita. -Es verdad.

Volteó a verme y me dijo: -¡Hola, mamacita! ¿Querías hablar conmigo? ¿No es así? -Sí, por supuesto. -¿No quieres irte a divertir conmigo? -No, querido, no malinterpretes las cosas. -Cómo quieras, quiero. La señora procedió a irse al ver que él estaba embobado conmigo así que me aseguré, como siempre, que todo esté despejado. -Cierra los ojos. Te tengo una sorpresa. -Cómo quieras, mamacita. -Sígueme, guapo. -Va que va. Ya rugiste, leona. Le llevé a lo más apartado del pueblo y gritaba: -¿Dónde estás, traviesa? Nadie le contestaba y de nuevo… -¿Dónde estás, mi azuquítar dorada? Me subí a un árbol grande y me transformé en un sujeto vestido de amarillo lima, saqué un arco y tiré una flecha con ácido al corazón del fulano. Después, me acerqué a él para devorarle como si fuera un reptil. Evidentemente, escupí sus huesos y tiré ácido a éstos para no dejar rastro. Segundos después, me marché a donde estaba Latsyrc, ya destransformado. -¿Qué pasó, Djurkov? -Nada, mi amor. Sólo di una paliza al tipo. -¿Qué tipo? -Un tipo que golpeaba a una anciana. -¡Qué cruel! -De hecho, le defendí sin problema alguno.

-¿Y ya no le molestará el chico? -¡Jajajajajajaja! Lo dudo sinceramente, querida. Vamos a comer, ¿Sí? -Me parece bien. Me da gusto que hayas ayudado a la señora. -Era lo mejor que podía hacer. ¿Sabes? -Dime. -Cada día, trato de ser mejor persona. -No me cabe duda de eso, cariño. Eres buena persona. -Gracias y era sólo una expresión. -¡Ah! Yo creí que antes eras mala persona. -Te voy a confesar algo. -¿Qué pasa, mi niño? -Resulta que en cuanto supe sobre la muerte de mis padres. Les prometí que vengaría su muerte y así será. -La venganza no es buena… -Lo sé, pero el desgraciado que les mató tiene que pagar por lo que les hizo. -Yo no me vengaría, porque se te puede regresar lo que pidas. -Juré que no sería vengativo, mas en este caso como se trata de alguien a quienes quería mucho. Lo haré, pase lo que pase. -Yo no te voy a cuestionar, aunque no esté de acuerdo. Te apoyaré siempre, ¿Sí? -Por tu comprensión, muchas gracias. Mira, ya llegamos. -Para eso soy tu chica y el lugar se ve muy bonito. Dos horas después de haber comido, decidimos regresar a casa, puesto que estábamos ávidos de descansar un rato. Y mientras íbamos de regreso, dijo Latsyrc: -Oye, mi niño. -Dime, princesa. -Estuvo buena la comida, ¿No lo crees?

-Sí, pero creo que comimos mucho. -Una vez al año, no hace daño. -Si tú lo dices, te creo. -Venga, déjeme le doy un abrazo. Antes de cenar, se me ocurrió salir de nueva cuenta de la casa en busca de una nueva víctima. Esta vez, quiero que sea una muerte diferente que las otras. ¡Lo tengo! Debo buscar a alguien que sea adinerado y mandar sus restos a su familia. ¿Quién podría tener dinero mal habido? Er… matar a Djuk no sería tan emocionante, por ahora. Mas sí a su madre, ¡Jajajajaja! Acur es una de las personas que más odiaba a mis padres, así que supuse que sería divertido porque no dudo que ella haya tenido algo que ver con su muerte. Y mientras pensaba como matarle, se me ocurrió transformarme en un humanoide de fuego, tomando en cuenta que la tipa era muy calenturienta, me dije: “¡Mejor combinación para una muerte, no la hay! Además, me estorba para eliminar a toda la parentela de ella.” Le vi pasar sola, así que tomé cartas en el asunto rápidamente y me convertí en el susodicho. Unos instantes después, aparecí por donde iba ella y me gritó: -¡Hola, bombón! ¿A dónde vas que no me invitas? -¡Hola! Y en cuanto a su pregunta, solamente merodeo. -Entonces, déjame acompañarte, para que no estés tan solito. Salí corriendo de allí y la señora enfadosa me siguió hasta que llegó un punto en el que me vi inmerso en un gran problema. Me dijo la descarada: -No vuelvas a huir de mí, ¿Te queda claro? -Me queda claro ¡Jajajajajajajajajaja! -¿De qué te ríes? -De que me queda algo muy claro… -¿Qué cosa? Dime lo que quieras, cachorro. -Vea al cielo durante 15 segundos. -¿Para qué? Si ya lo conozco de memoria.

-Hágame caso, le conviene. -Está bien, sólo porque quiero… La muy ingenua al hacer eso, aproveché para darle el beso de la muerte en la mejilla, ella empezó a sentirse muy mal y me dijo: -Ya veo porque tienes tan locas a las mujeres. Comencé a reírme de que no tardaría en hacer efecto, para ser exacto 20 segundos después del beso, se infló como un globo y al caer fuertemente por donde estábamos, se me ocurrió cortarle en pedacitos y enviarlos a su familia. Para disimular un poco, me transformé en un cartero que tenía rasgos orientales, para que no se dieran cuenta de que fui yo quien envió el cuerpo. Me teletransporté a la casa de la difunta y dije: -¿Hay alguien allí? -Sí, ¿Quién ch… es? -Soy el cartero. Llegó esto para usted. -Muy bien, ahora le abro. -Aquí le hago entrega de este paquete que le mandaron. -¿Quién lo mandó? -No lo sé. Sólo dice que es para esta casa. -Está bien. -Por favor, firme aquí. -Sí, ya váyase. Al escuchar el cierre brusco de la puerta principal de la casa más lujosa del pueblo, me dije: “De seguro, ya abrió mi regalo. Me dará gusto, en caso de ser así…” Decidí buscar otra víctima, al cabo era eso de las 8 y la cena a las 9. Así que me quedaba tiempo para matar a alguien más el día de hoy. Se me ocurrió la brillante y magnífica idea de transformarme en Edaj y aparecí cerca de donde estaba el hermano de Oirifrop, llamado Euqirne. Me convendría “borrarle del mapa” de una vez por todas para que esté junto a su hermano. ¡Jajajajajajaja! -Hola, nena.

-Hola. -¿Cómo te llamas? -Edaj. -Yo soy Euqirne, mucho gusto. -Sí, igual. (Dándole el avión y él ni por enterado.) -¿Te gustaría ir a tomar un café conmigo? -¡Ah, sí! -¿Vamos ahora? -No puedo. -¡Anda! Vamos. No te haré daño y menos a una chica tan preciosa como tú. -No me interesa salir contigo. -Por favor, no pierdes algo. -Si tanto quieres salir conmigo, tendrás que atraparme. -Dalo por un hecho. Él me perseguía y le llevé hasta la playa fantasma del pueblo. Porque si le hubiera llevado a la playa Olbeup, habría sido muy tonto de mi parte, puesto que siempre había mucha gente. Parecía haberme perdido de vista y oí que gritaba: -¡Edaj, ya detente, por favor! Seguí corriendo hasta ver una palmera y salté hasta lo más alto para transformarme en Oratnik, el hombre de cuatro brazos. -Edaj, ven… ya no puedo más… (Muy agitado.) -¡Jajajajajajajajajajaja! -¿Quién anda allí? Le aplasté sin piedad una y otra vez y todavía me dijo: -Edaj… te vengaré…

Comencé a reír y le dije: -¡Eres un imbécil! Edaj te trajo a la trampa y caíste como un imbécil. -¿Por qué… haces… esto? -Porque soy asesino, ¡Jajajajajajajajaja! y ahora me voy a mostrar tal y cómo soy. Me destransformé según para negociar su pobre e infeliz vida. -Djurkov… -Sí, ¡Jajajajajajajajajaja! -¿Por qué…? -Te dejaré ir siempre y cuando te calles el hocico. -¿En… serio? -No titubees, p…, si alguien se entera de lo que te pasó, me encargaré de exterminarte y aunque sé que eres amigo de mi novia y que te gusta. Seré condescendiente contigo. -Gracias… -Esto fue para que ya no te le acerques. ¡Levántate ya, ch…! -Te j…uro que... no me… acerc…aré. (Intentando levantarse.) -Más te vale. Vete y has como si no hubieras visto algo. -Sí… tú mandas… (Ya se puso de pie.) -Ah… ¡Jajajajaja! -Me voy… cuida… a…Lat…syrc… -Es lo que estoy haciendo. Y vete, antes de que me retracte. Dejé que caminara unos cuantos pasos, mientras yo preparaba una bola de magia que le desintegraría en cuestión de segundos y mejor para mí, sin dejar rastro. Le lancé la bola y gritó de dolor, lo que me dio gusto porque no volvería a intervenir en mis planes. ¡Jajajajajajaja! El amigo de mi novia y su hermano muerto, ya son dos estorbos menos. Era 10 para las 9, decidí volver a casa para que no hubiera sospecha de ambos crímenes, en este sentido no me fue mal. Aparte, tenía mucha hambre. Razones

de sobra había para regresar. Sobre todo para estar con mi novia, de quién me siento orgulloso. Y la madre de Orac y Odrareg me dijo: -Djurkov, ¿Puedo hablar contigo un segundo? -Por supuesto, Eoz, dígame. -He notado que tú y Latsyrc son novios y eso me da mucho gusto. Porque… -¿Por qué? -Ella me habla maravillas de ti y te daré un consejo aunque no me lo pidas. -Adelante, con toda confianza. -Cuídala, ella vale muchísimo. -Lo sé y gracias de todos modos, le juro que seremos muy felices y la armonía en esta casa se mantendrá como hasta ahora. -Estoy convencida de eso, ¿Puedo decirte algo antes de que vayamos a cenar? -Claro. -Nunca le había visto sonreír tanto, desde que te conoció parece ser que su vida ha cambiado y para bien. También, lo que observé es que esa niña está ávida de cariño y comprensión. -Créame, yo también noté lo mismo con el simple hecho de verle por vez primera. (Denotando cierta preocupación.) -¿Estás bien? -No, la verdad no. -¿Qué te pasa? -Vi algo increíble. -¿Qué ocurre? Te ves muy triste. -No es tristeza, sino impresión de haber visto cómo borraba alguien a Euqirne del mapa. -No puede ser, ese muchacho es tan noble.

-Era, yo traté de perseguir al malhechor, mas no pude hacerlo. Me siento culpable. -No te atormentes. De hecho, me comentó Latsyrc que te pusiste mal cuando supiste de la muerte de Asom. -Es que estando yo allí, sin poder hacer algo, me siento tan inútil. -Te caerá bien la cena, vamos. Mientras cenábamos, había un gran silencio, debido a que las pizzas que horneó Eoz estaban deliciosas al igual que todos los platillos que guisaba. Una hora fue así y la otra de las que nos quedamos allí, conversamos como toda una familia. Y me daba cuenta que mi princesita no extrañaba tanto a sus padres. Nos empezábamos a retirar, cada quien a sus respectivas habitaciones y Latsyrc me dijo: -Nunca te había visto tan feliz. -Ni yo a ti. -¿Por qué lo dices? -No sé si será mi imaginación, pero nunca te había visto sonreír así. -¿En serio? -Sí, mi princesita hermosa. -¿Podemos dormir juntos otra vez? -Sí, claro. Ven acá. Nos abrazamos y nos dimos nuestro beso de buenas noches, en cuanto ella cerró los ojos, salí al jardín para meditar un rato: “Espero que nunca se entere de las atrocidades que he hecho. De ser así, se decepcionaría tanto de mí que ni querría verme en pintura. En cambio, estoy seguro de lo mucho que le quiero.” Ella supuso que yo estaba en el jardín y fue a mi lado diciendo: -Djurkovsito hermoso, ¿Qué haces aquí? -Estaba relajándome un poco. -¿Puedo quedarme aquí contigo?

-Claro, aunque deberías ir por una sudadera, hace mucho frío. -No, mi niño, así estoy bien. ¿Por qué te saliste? -Bueno, necesitaba pensar un rato y como estabas durmiendo no lo podía hacer, no quise molestarte. -Nunca vas a ser molestia para mí. -Me refiero a que no quería perturbar tu sueño. -¡Ah! Yo creí que decías de molestarme. -No, es una expresión. -¡Qué boba soy! -No seas tan dura contigo misma. Además, si fueras boba, aun así te querría. -¿En serio? -Claro que es en serio. Es más, si no te quisiera, no estaría contigo. -Eso sí. Cuando me abrazaba, no sé porque sentía paz. Y siempre correspondía a sus caricias. No comprendo aún porqué siempre que hacía una excepción con ella. ¡Vaya que soy mustio! No me gusta ser así, pero si decepciono a esta chica me va a odiar y es lo que menos quiero. -Djurkov. -Er… ¿Sí? -¿Estás bien? -No. -¿Qué te pasa mi niño? (Me dio un abrazo, pero éste fue más intenso que los otros.) -Otra vez, lo mismo. -No te entiendo, ¿Cómo que lo mismo? -Tiene que ver esta vez con Euqirne. -¿Qué pasó con él?

-Le vi morir y no pude hacer algo. (Rompiendo en “llanto”.) -No puede ser. Tranquilo, mi niño. No es tu culpa. Cuéntame que pasó, por favor. -Resulta ser que estaba corriendo y vi a tu amigo por la playa fantasma… -¿Playa fantasma? -Sí, no sé si has visto la playa que está a las afueras del pueblo. -¡Sí! Creo que sí. ¿Por qué le dicen así? -Bueno, le dicen así puesto que no va gente a esa playa… Como te decía, le vi de lejos, me detuve un rato para descansar y me di cuenta de que un tipo de cuatro brazos (por más increíble que parezca), le venía persiguiendo y la verdad, por el miedo que tuve, no supe que hacer. -Te entiendo, cariño. Me suena muy raro, pero no quiere decir que no te crea. -Yo que estuve allí, no lo puedo creer aún. -En este pueblo han pasado cosas muy raras. -¿Más raro que esto que he vivido? No lo creo. -Sí, la muerte de la alcaldesa. -¿Cómo? -Cómo lo oyes, murió esta tarde. -¡Qué barbaridad! ¿Cómo murió? -No se sabe a ciencia cierta, mas se dice que llevaron al respetable sus restos. -¡Qué horror! Y parece ser que todo empezó desde mi llegada. -¿Por qué lo dices? -Sí, yo estuve en coma durante tres semanas. Y fue justo mi llegada a este pueblo. -¿Y supiste quién te quiso hacer daño? -Ekaj ya murió, así que no tuve que mover un solo dedo. -¿Qué le pasó? -Por lo que supe, se largó del pueblo.

-¿Por qué? -Se dice que tuvo miedo y se fue como una gallinita. -Pero… ¿Miedo a qué? -A ciencia cierta, no se sabe. Se cree que alguien quería matarle. -¿Quién podría ser tan perverso cómo para hacerlo? -No lo sé, quizás y alguien que pertenecía a esa banda de vagos. -Sí, ¿Verdad? (Bostezó sin mala fe.) -Es lo más seguro. Ahora cariño, ve a descansar, ya te estás durmiendo. -No sin ti. -Tú ganas. Vamos juntos. ¿Sí? -¡Yupi! (Le tomé de la mano y nos fuimos a dormir.) Antes del amanecer, desperté para quitar a alguien del camino. Se llama Aimi, esa tipa es la recepcionista del hotel Olbeup, no había analizado que quería ligar conmigo. Me teletransporté a su casa, que se encontraba por la zona desierta del pueblo. Aproveché para transformarme en Edaj. Tenía 20 minutos para hacer todo, para que Latsyrc no se levantara y se preguntara dónde estaba yo. “Maldita mujerzuela, me las pagará por haber dicho a mi princesa que yo ya tenía novia y que la susodicha era ella. ¡Jajajajajaja! Por favor, eso no podría ser, ni a manzanazos. Había tres razones muy poderosas: La primera, la tipa no me gustaba porque estaba que dolía de fea. Otra, su actitud hacia conmigo, era muy cusquita. Y por último, intrigosa. (Algo que nunca he tolerado en mi vida), así que era momento de exterminarle cuanto antes.” La chica me vio y me dijo muy efusiva: -¡Hola! -¡Hola! -No eres de por aquí, ¿Verdad? -Por supuesto que no. -¿Quieres ser mi amiga? -Sí, claro.

-Bueno, te juro que te presentaré a mi novio. -¿Tienes novio? (En un tono demasiado irónico.) -Sí, se llama Djurkov, es moreno y muy guapo. -Entonces, el Djurkov que yo conozco no es el que tú me dices. -¿Por qué no? -Él es mi amigo, me dijo que tenía novia, pero no alguien cómo tú. -¿Es tu amigo? ¿Te habló de mí? -Sí y no me mencionó algo relacionado contigo. Lamento decepcionarte. -No puede ser que se haya avergonzado de mí y no me trates de hacer enojar. -¡Jajajajajajaja! Lo siento, es mejor que lo sepas, Djurkov anda con Latsyrc. (Sin poder contener la risa.) -Eso es mentira. Mi Djurkov no me dejaría por esa harpía. -Piensa lo que quieras, yo sólo cumplo con avisarte. -Ya te ganaste una golpiza. -¿Estás segura que deseas pelear? -Segura. -Te lo advertí y no quisiste retractarte a tiempo. -¿Qué me vas a hacer? -Esto. (Le di un puñetazo.) Te doy una oportunidad de que te levantes. Aimi intentó golpearme, no es por presumir, cuando me transformo en Edaj, me vuelvo más rápido de lo normal. Le derribé una y otra vez hasta que pidió clemencia: -Ya no me pegues, por favor. -¿Qué pasa? (Llorando de la risa.) ¿Es todo el p…? -Sí, ya déjame. No te burles. -Lo siento, no puedo evitarlo. En vez de hacerte pantana, deberías buscar algo positivo en tu vida.

-Te juro que ya no molestaré a Djurkov ni a su novia. -Demasiado tarde, querida. -¿Por qué? Nunca es tarde para enmendar los errores. -Me refiero a que te vas a morir. (Hablando en serio y en tono amenazador.) -¿Cómo? (Asustada y al mismo tiempo incrédula.) -Es más, te daré una última oportunidad de que te largues a tu trabajo… -Hoy descanso. -¡Lástima! Entonces ya no podrás usar tu oportunidad para vivir. Ella quería pedir ayuda por medio del teléfono. En lo que hacía eso, aproveché para lanzarle un abanico directo a su cabeza. ¡Caray! ¡Qué suerte tengo para ser humano! Me transformé en el hombre cocodrilo (el hombre de amarillo lima) para echar ácido a los restos y me teletransporté a casa para aparecer junto a Latsyrc y que no sospechara algo. Me extrañó que no haya sentido mi ausencia, esto me convenía, así podría asesinar a más personas. También estaba pensando en que no sería mala idea ir a otros pueblos para cometer este tipo de atrocidades. ¡Jajajaja! Las cosas empezaban a ponerse más interesantes de lo que yo creía, nadie sospecha de todas las muertes causadas por mí. De pronto, escuché a mi niña que despertaba y me decía: -Djurkovsito. Abrázame, por favor. Cumplí su deseo, no porque me mangoneara, sino que era muy buena idea tenerle contenta. -No te vayas de mi lado. (Pensando en voz alta.) -Aquí estoy, preciosa. No me iré. Despierta totalmente y me dice: -Djurkov. -¿Qué pasa? ¿Por qué dijiste que no me fuera? -Perdón, es que soñé que te ibas con otra chica. -Sólo fue una pesadilla.

-Te juro que es cierto. -Niña, escucha, fue un mal sueño. Recuerda que estaré siempre contigo, sin importar lo que pase. -¿En serio? -Sí, siempre hablado de forma seria. -Supongo que fue una tontería decirte esto. -No, está bien que me digas lo que te suceda. Eso quiere decir que confías en mí. -Claro que confío en ti. Si no, no serías mi novio. -Ahora, yo también tuve un sueño bastante extraño. -¿Qué soñaste, mi niño? -Soñé que te secuestraba el respetable y que yo te salvaba. -¡Qué lindo! Eres un amor. -Eso intento y casi moría en ese sueño. -Entonces, también tuviste pesadilla. -A fuerza de ser sincero, no, porque si hubiéramos muerto, habría sido una pesadilla. -Sí, ¿verdad? ¡Qué boba! -Todos nos equivocamos, así que no digas eso. -Es la verdad. -No me gusta que te insultes. -No lo haré, lo juro. -Lo mejor que puedes hacer para no ofenderte, es reírte de tus errores. -¿Por qué? -Así puedes ser una persona autocrítica, es lo que yo hago. -Intentaré hacerlo, para ver qué sucede. -Si gustas, te ayudo.

-¿En serio? -¡Sí, señor!… Faltaba más. Oye, mi amor. -¿Sí? Dime, precioso. -Tengo que salir un momento y en cuanto llegue, nos vamos a desayunar tú y yo. ¿Sí? -Sí, te vas con cuidado. -Así será. Al salir de la puerta, me transformé en una chica de 15 años embarazada, a la que llamé Eixid y me fui directo a un punto estratégico, cerca de la playa fantasma. Vi casualmente a Oigres, me acerqué llorando hacia dónde estaba y me dijo: -¡Hola! ¿Te encuentras bien? -No, no lo estoy. -¿Puedo hacer algo para ayudarte jovencita? ¿Cómo te llamas? -No y me llamo Eixid. Me vio correr y grito: -Espera. ¿A dónde vas? -Me quiero morir. Nos detuvimos y dijo: -¿Por qué te quieres morir? -Me hicieron daño los hombres. -¿Cómo? -Sí, me violó mi padre. -¡Qué barbaridad! Y… ¿Por qué no le denuncias? -De qué sirve, mi vida está acabada. Comencé a correr de nueva cuenta hasta que me metí al mar, él me siguió todavía y grito: -¡Piensa en tu niño!

-¡No me importa ese bastardo! Me zambullí en el agua y desde allí vi que él me estaba buscando, aproveché esta ocasión para transformarme en una anguila. Y seguía gritando: -¡No cometas una tontería, por favor! ¡Recapacita! ¡Eres muy joven para morir! ¡Hay muchas razones para vivir! Ya que me enfadó, me dieron ganas de darle un regalito… ¡Impresionante! Jamás pensé que mi regalo fuera tan letal ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! Pobre, quedó más tostado que un pan quemado. En eso de 30 minutos después de las 8, me salí del agua y fui por donde aparecí, gritando como loco: -¡Hay un muerto en la playa fantasma! La gente fue de inmediato a ver lo que ocurría y durante ese lapso, desaparecí del lugar. Decidí buscar a otra víctima, esta vez en el pueblo cercano llamado Diel, que estaba a 50 km de Olbeup. Llegué allí sin problemas, posteriormente, por pura casualidad, me tocó ver a una pareja que discutía y por otro lado, a una prostituta que estaba en la calle y me dijo: -¡Oye, guapo! -¿Qué quieres? -¡Ay, qué genio! -Dime que quieres ch… -¿No quieres que te haga un masaje? -No estoy de humor para masajes, no estés fastidiando. -Consíguete una novia para que te quite el mal genio. Me marché de allí hacia el muelle y la chica me seguía insistentemente, volteaba para ver si alguien osaba a seguirme los pasos. Volteaba y parecía ser que no había mirones o espías. Continué caminando hacia un bote llamado Diel como el pueblo, lo tomé para ir a altamar. De la nada, se me ocurrió voltear y me venía siguiendo la prostituta.

“¡Demonios! Esto arruinará mis planes, será mejor que le elimine una vez por todas, así que le daré entrada para que le pueda matar más fácil. ¡Jajajajajajajajaja! Haré como que le ligo, mas todo será mentira.” La gasolina estaba a punto de acabarse, tuve que detenerme en medio del mar y ella hizo lo mismo. -¡No me gusta que huyan de mí! -Disculpa, tenía prisa. -¿No quieres venir a mi bote para platicar más a gusto? -Por supuesto, deja recojo mis cosas. -Te espero. (Recogí una mochila que tenía ropa y que me encontré en el bote.) -Listo. -Hay que divertirnos. ¿Qué te parece? -¡Jajajajajajaja! Se ve que no pierdes el tiempo. -Pues no, lo que me gusta, lo consigo. -Ni sé tu nombre. -Pensé que no te interesaría saberlo. -Ya ves que sí. -Me llamo Aras, mucho gusto. -Soy Djurkov, igualmente. -Ahora que ya no somos extraños, vamos a lo que nos competa. -¡Jajajajajajajaja! -¿De qué te ríes? -Vengo a buscar información y más te vale que me la proporciones. -¿Qué tipo de información deseas obtener? -¿Cuánto conoces al respetable? -A ver… el respetable… ¿No es el alcalde del pueblo llamado Olbeup?

-Efectivamente, es él. -¿Qué quieres saber de él? -Mira, quiero que me digas si te ha contado de su pasado. -Te daré un consejo aunque no me lo pidas. -Dime. -No le digas que nos conocimos. Si no, te hará algo muy cruel como a… -¿Cómo a quién? -Es que… no puedo decirte, me mataría si lo hiciera. -Pues yo también te mataré, si no me dices. Así que tú decides. -Está bien, por favor, no comentes esto con alguien. -Claro que no lo haré. -Gracias. -¡Habla de una vez por todas! Mi paciencia es limitada. -El respetable me contó que él asesinó a tus padres. -¿Por qué lo hizo? -Porque él estuvo enamorado de tu madre biológica y ella nunca le hizo caso. -¡Maldito! -Y eso no es todo… -¿Qué más? -Me dijo que mató a tus padres adoptivos porque supo que tú eras producto de ese amor mal habido entre tus padres biológicos. Y que pensaba quitar cualquier evidencia de esa falacia de amor. -¡Te juro que me las pagará! -Yo también me quiero deshacer de él, pero cómo necesito el dinero… -Lo sé. -Júrame que no me vas a delatar.

-Así será. ¡Jajajajaja! -¿Ahora de qué te ríes? -Gracias, por la información, ya no te necesito. -¿Qué? -Cómo oíste. -No puedes hablar en serio. -Totalmente en serio. Es hora de tu muerte. (Me transformé en un monje y saqué dos cuchillos, ensartándole en el corazón uno y el otro en el estómago.) Lo que hice para librarme de ésta, se me ocurrió aventar el cuerpo al mar, donde había tiburones y los botes, los quemé. Segundos después, regresé a casa y procedí a tomar una siesta, después de acontecimientos tan agotadores. Cinco horas después, me desperté, vi una nota de Latsyrc que decía: “Djurkov, cómo te vi dormido, no quise molestarte, fuimos a comer al restaurante Olbeup, si gustas ir, alcánzanos.” Por lo tanto, me sorprendí de no ver a alguien en la casa, así que era una oportunidad perfecta para buscar a otra víctima. La pregunta es, ¿Alguien del otro pueblo podría ser… o alguien de éste? Tardé dos minutos en meditarlo y me decanté por el otro pueblo. Ahora bien, ¿Qué víctima podría ser perfecta?... ¡Lo tengo! Alguien que sea conocido o alguien muy querido del respetable. Me teletransporté a un área cercana del pueblo y ésta vez, me transformé en un perro, el más bonito que alguien haya visto, al que denominé Orrep. Mi objetivo, esta vez, era borrar del mapa al compadre del respetable que se llamaba Navi. Pasé justo por donde vivía y me vio un sirviente suyo, al acercarse, huí de inmediato, por el simple hecho de no tener testigos. Llegué hasta el palacio municipal y allí vi a la víctima que entraba en dicho inmueble. Logré colarme y me dije: “Veré si el respetable aprecia a alguien como tanto ha presumido todo el tiempo…” Los guardias trataron de echarme, debido a que tenían la idea de que era perro callejero, mas no pudieron ya que fui más hábil que ellos y no sólo conseguí desactivar la alarma y las cámaras, sino que pude llegar hasta la oficina del tal Navi. Aunque debería confesarles que fue demasiado agotador, el subir tantos y tantos escalones que en verdad, tuve que hacer varios descansos, sin descuidar la posibilidades de que los guardias podrían venir tras de mí.

Tardé 50 minutos en subir todo el edificio y celebré cuando llegué al piso principal que para variar era el último. Y cinco más en recuperar toda la energía, hasta que entré por una puerta pequeña que parecía una puerta en las que se podía depositar grandes paquetes o algo por el estilo. Recuerdo algo muy grato de su parte, hasta eso no era tan malvado como “el respetable.” En cuanto me vio, me dijo: -¡Qué perro tan bonito! ¿Eras tú el intruso? -Sí, soy yo. -¿Qué? ¿Puedes hablar? -Por supuesto. (Denotando la obviedad de la pregunta.) -Dime, ¿qué te trae por aquí? -Quiero información para mi amo. -¿Quién es tu amo? -Eso no importa, usted le conoce muy bien. -Si le conociera, no te preguntaría. -Tiene razón, pero dígame primero lo que quiere saber mi jefe. -¿Qué es lo quieres saber? -Bueno, primero que nada, me gustaría saber si el respetable tuvo algo que ver con la muerte de mis amos. -¿Qué estás diciendo? (Muy nervioso. Sin mirarme a los ojos a partir de esa pregunta.) -La pregunta es clara y por su respuesta que no fue sabia, parece ser que mi teoría se convierte en un hecho. -Mi compadre sería incapaz de matar a alguien. -¿Cómo está tan seguro? -Muy sencillo, mi compadre es buena persona y muy respetable, su mismo apodo lo dice todo. -Por supuesto, pero mi olfato me dice que hay miedo en usted.

-¿Miedo? No, claro que no. Sólo es… -Se ve tenso, como si tuviera una tonelada de problemas encima de usted. -No digas eso, adorable mamífero. Tengo tantos problemas en el trabajo, debe ser eso. -Por favor, no trate de ocultar lo evidente. -Quizás y no comprendas al ser humano. -No me subestime, señor. Los perros podemos ver más allá que los seres humanos. No se le olvide. -No te subestimo, simplemente los perros no piensan. -¡Jajajajajajajajajajajaja! -¿Qué? ¿De qué te ríes? -Tuve un presentimiento muy malo. -¿Cuál es? -De que es hora de su muerte. (Muy amenazador.) -No bromees. ¡Jajajajajajaja! ¡Qué perrito tan simpático! Me destransformé y le dije: -No es broma. -¿Qué? -Sí, señor. Usted me buscaba y me encontró. -No puede ser que estés vivo. Me da gusto… saludarte. (Sorprendido y lleno de miedo.) -No puedo decir lo mismo. ¡Jajajajajajajajaja! -¿Tú eres el chico prodigio? -Por supuesto que no, si fuera chico prodigio, no habría matado a un solo ente de Olbeup. -¿No eres el hijo Emiaj y Arual? -¿Ellos son mis padres biológicos?

-Sí, tu teoría es cierta. Mi compadre tuvo que ver con su… -Lo sabía y por mentiroso, se morirá en este momento. Y no se le ocurra gritar o pedir ayuda. -¿Por qué? -Su muerte se acerca, ¡Jajajajajajajajaja! Así que no me provoque, viejo decrépito. -No puedes hablar en serio. Te dije lo que querías saber. -Gracias por la información, mas ya no le puedo dejar vivir. -¿Por qué no? -Puesto que usted me vio transformado en el perro y no es conveniente dejar testigos. Lástima que no sea tan mala persona como su p… compadre. -No te conviene convertirte en asesino. -Nadie sabrá que fui yo y hay que deshacerse de lo que estorbe a alguien. Usted me estorba, así que morirá sin piedad. Me convertí en una vampiresa y le di una mordida en el cuello, chupando toda su sangre. Luego, le lancé una bola de magia desintegradora de humanos, justo como lo hice con el mejor amigo de Latsyrc. ¡Todas las muertes me han satisfecho! Llegaba a pensar incluso que no tenía alma, ironías de la vida, si he absorbido muchas. ¡Pobres personas! Les hice un favor de forma inconsciente, sus vidas eran tan miserables a tal grado que morir era la solución perfecta para sus problemas. Independientemente de que me estorbaran en mis planes, me considero buena persona por lo anterior, soy altruista, de cierta manera. Una ventaja que tenía respecto a los demás, es que pasaba por buena persona y esto me convenía demasiado, ya que podría hacer que mis víctimas cayeran en mi juego y éste, controlarlo a mi manera. La segunda, mis múltiples formas cubren todos los crímenes que haga, así que nunca me atraparán las autoridades estúpidas e ineptas como lo suelen ser en los pueblos. La tercera, ante Latsyrc quedaba siempre como héroe, no sé si era lo más importante, pero muy conveniente. Y por último, me deshago de todo lo que me incrimine y me estorbe. En pocas palabras, soy el mejor criminal que exista. No me han descubierto y nunca lo harán por lo inteligentes que son.

“Ahora recuerdo que había quedado de ir a comer con mi novia, como tenía hambre, lo mejor era teletransportarse a la parte de arriba del estacionamiento de la plaza donde nadie pudiera verme y para llegar más rápido.” Tuve la suerte o no sé cómo quieran llamarle, casualmente, supuse que aquí seguirían tanto la familia de Odrareg y Latsyrc. En cuanto me vio ésta última, corrió, me abrazó y me dijo: -¿Dónde estuviste? ¡Te extrañé! -Estuve paseando en Diel, tuve que ir a arreglar un asunto. Yo también te extrañé. -¿Qué asunto arreglaste? -Información sobre mis padres, cómo lo he hecho últimamente. -Pero… ¿No confías en la teoría de que murieron? -Ya lo comprobé. Me lo dijo el compadre del respetable. -¿Entonces quién les mató? -Muy fácil. El respetable. -No lo puedo creer. -Por desgracia, así es. Y cómo te dije anteriormente, pienso vengar a mis padres. -Te apoyo aunque no me parezca la mejor idea. -Si hice un juramento, lo tengo que cumplir. -Mas la venganza no te lleva a algo bueno. -En este caso, sí. -Ya no insistiré en el mismo punto, sólo te apoyaré. -Gracias, cariño. -De nada, mi niño. Es lo menos que puedo hacer por ti. -¿Te parece bien si dormimos un poco? -Sí, tienes razón.

Tres horas después, me desperté, era antes de anochecer y mi instinto me decía que era tiempo de matar a alguien. Sin embargo no deseaba desaparecerme por mucho rato, puesto que no me gustaría que ella notara mi ausencia. Mas me detuve a pensar en que no sería mala idea el no salir del pueblo porque si no, podría ser más extrañado por mi Latsyrc. ¿A quién debería matar? Er… a un amigo de Ekaj. Ahora bien, el dilema es… ¿En qué transformarme?... podría ser… en Eixid o… ¡Lotería! En un golem de hielo. La pregunta es… ¿Quién podría ser la carnada? ¡Lo tengo! Una chica a quién denominaré Aneelim. Aparecí por la parte del norte del pueblo que era donde se encontraba la parte de hielo, estaba justo en la falda de la montaña “la respetable” en honor al personaje “el respetable.” Un amigo de Ekaj, llamado Odicalp, que era muy ñero, me vio y me dijo: -¡Hola, sabrosura! -¡Qué vulgar eres! -Te gusta que te sabroseen. No te hagas… bien qué te gusta. -No me gusta. No estés molestándome. -¡Uy! ¡Qué apretada! Le di una cachetada y empecé a correr sin darme cuenta de que no era tan rápido como cuando me transformaba en Edaj. -¡Me las pagarás!... de otra forma para que no te golpee. Seguí corriendo hasta que ya no pude. Me alcanzó y me dijo: -¡Ya te cargó el abismo! -No, no me hagas daño. -No te haré daño, simplemente un favorcito. -No, por favor, tengo que irme. En verdad. -No te puedo dejar ir. Porque me calentaste y me la pagarás. Recuperé mi energía y corrí hacia arriba, él me siguió hasta que le perdí de vista. Me teletransporté a la cima y me transformé en un golem de hielo fingiendo ser una estatua. Él llegó a donde estaba yo y pensó en voz alta:

-¿Dónde estás, mamacita? -¿De qué hablas? -Sí, una tipa que estaba muy buena. ¡Eh! ¿Puedes hablar? Ya quítate la botarga. -No es una botarga, ¡Jajajajajajaja! Soy el golem legendario. -¿No eres el golem de cristal o hielo del que todo mundo habla? -Sí, es correcto… parece que olvidas algo. -¿Qué olvido, valedor? -La chica que buscabas, era mi esclava. -¿Cómo pudiste? -Me estorbaba a final de cuentas, así que me deshice de ella. ¡Jajajajajajajajaja! -¡No!… me las pagarás, maldito. ¡Lo juro! -Eres un iluso. Por lo visto, sigues a las chicas nada más por verles. -Las féminas son lo mejor que pueda haber, así que no ha habido una que se me resista. -Parece ser que mi teoría se cumpliría. -¿Cuál teoría? -Que eres tan libidinoso que hasta fuiste capaz de caer en mi trampa. -O sea que… ¿La chica de morado era una trampa? -Así es. Ahora es tiempo de… -¿De qué? -De que te vayas porque deseo dormir. -Está bien, me iré. Al ver que se iba, se me ocurrió crear una bola de nieve, que iba creciendo al paso de los segundos, cómo la montaña era un espiral, no se desbarataría. Me bajé a la mitad de ésta y me di cuenta de que ya había golpeado a mi víctima, todavía agonizando dijo: -¡Te juro qué te vengaré!

-¿A quién vas a vengar? (Me destransformé.) -¿Djurkov? Viniste a salvarme. -¡Jajajajajajaja! No te salvaría, aunque me pagues. -¿Por qué no? -Pues… tengo varias razones. La primera, intentaste conquistar a mi Latsyrc. La segunda, intento de homicidio en contra mía. Y la tercera, no puedo dejar un testigo de que me viste transformarme en el golem. -No es verdad. -De todos modos, no puedo permitir que vivas… -No puede ser, tú eres bueno. -¡Jajajajajajajajajaja! Me estorbas, amigo. Así que no puedo dejarte vivir. -¿Por qué? -Porque como mencioné hace un momento, me viste transformado en el golem y no me conviene que hables. -¡Te juro que no hablaré! (Se hincó de rodillas.) -Aunque me lo jures, no te creo. Como me enfadó, decidí congelar al tipo y después le pegué con un mazo de metal hasta despedazarle totalmente. Me teletransporté a casa, a lado de mi princesa, que por suerte estaba dormida. -Djurkov… no te vayas… Sabía que me necesitaba y esto no era su culpa… -No te vayas, por favor. ¡Quédate a mi lado!… Me molestaba de sobremanera que hiciera este tipo de estupideces, sabiendo que no me separaría de ella. Así que decidir tomar aire fresco para pensar en mi víctima siguiente… cuando de pronto, llegó Orac y me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -¿Cómo estás?

-Muy bien ¿Y tú? -Muy bien, aquí relajándome un rato. -Me parece perfecto. (En un tono algo triste.) -¿Qué tienes? -No puedo creer que Euqirne haya muerto. -¿Te dijo Latsyrc? -Sí, en lo que llegabas tú a la plaza. -Entiendo cómo te sientes. -Sé que no te caía muy bien que digamos, pero no creo que tendrías motivos para matarle. -Tienes razón en ambas afirmaciones que hiciste. -Pero… a ver… ¿Quién sería capaz de matarle? -No estoy muy seguro, pero Oigres tenía razones muy poderosas… -¿Por qué? -Simplemente porque él decía que estaría dispuesto de todo con tal de que Latsyrc le hiciera caso. -Buen punto, mas no me cuadra ya que eran muy amigos. -También me cuesta creerlo… a ver… sigamos pensando… -Su hermano… -¿Su hermano por qué lo haría? -Puesto que se decía que Oirifrop le envidia por estar más feo que él. Aparte, mi ex era peor que un dolor de muela y a la medianoche. -Sin duda (Riéndome inconsciente.) Perdón, no debí reírme. -No te preocupes, para mí, ese chico fue historia. -De acuerdo, ya no le mencionaré. -Puedes hacerlo, no hay problema… ¿Cómo vas con Latsyrc?

-De maravilla, jamás me había ido tan bien con una chava. -¿En serio? -Sí. -¿A qué se debe? -Ella me trata como rey y yo a ella como reina. Nos complementamos el uno al otro. -¡Qué bonito! Lo digo de todo corazón. -Lo sé. Nunca me imaginé que en menos de lo pensado, encontraría a mi chica ideal. -Me da mucho gusto y desde que te vi con ella, me di cuenta de todo. -¿Neta? -Sí, por lo que veo, ella necesitaba mucho cariño y lo encontró contigo. -Tu madre me dijo lo mismo y yo con mi niña. -Se ve que le quieres, cuídale. -Así será, no le dejaré sola. -También se te ve muy feliz, aunque debo confesarte que no tanto como a ella. -¿Por qué no? -Pues no lo sé decir con certeza, pero me da gusto que se quieran mucho. -Sólo han pasado 4 días y lo que sentimos es inmenso. -Es correcto. Lamento dejarte, pero me gustaría ir a dormitar un rato. -¡Venga! Pásale. Al ver que se fue del jardín, fui en busca de una víctima femenina, recuerdo perfectamente que se llamaba Ailalue, quien por cierto, tenía un gran defecto para mi causa. No sería fácil matarle, para encontrarle sola, sería demasiado complicado. Me permitiré la oportunidad de detallar sobre ella. Hasta dónde sé, es una señora que tenía su posición debido a su esposo, porque ella era una muerta de hambre. Hoy en día, se cree la gran manzana por tener millones que le da su marido, bastante estúpido porque no se daba cuenta de que la mujer se haya casado con él por interés, en cada momento que ella le solicitase. En pocas

palabras, él era peor que un gusano para ella. Tiene los amantes que ella quiera porque hasta eso no está tan desgraciada, en cuanto a facciones se refiere. Así que me tomaré la tarea de deshacerme de esa mala mujer y recibir uno que otro millón por entregar el cuerpo. ¡Jajajajajaja! entonces, tendré que aplicar la del cartero, en verdad no quería, mas no me queda de otra. Esta vez me presenté como el humanoide de fuego ante ella y me dijo: -¡Hola, cachorro! -Buenas tardes, señora. -¡Qué sabroso estás! -¿Qué se le ofrece? -A fuerza de ser sincera, se me ofrece… tú sabes… que te moches… -¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! -¿De qué te ríes? -De usted… y sus… ocurrencias. -Es algo que quiero hacer, además te voy a pagar muy bien. -Estoy de acuerdo con el hecho de que necesite el dinero, mas mi caso no es extremo. -No estés jugando de esa manera, quiero tu tiempo y que me brindes placer… ¿Te cuesta trabajo entenderlo? -Entiendo perfectamente, pero no estoy tan urgido de dinero como para hacer tanta m… -¡Qué simpático eres, muchacho! Nadie rechazaría 500,000 diamantes. -Quizás no y como le decía, no lo pienso hacer aunque me ofreciera todos los diamantes del mundo. -Parece que no eres tan sabio. -Hablando de sabios, usted debe conocer, saber o estar informada sobre el tan conocido chisme de los padres de un amigo mío. -¡Jajajajajajajaja! ¿Y qué te hace pensar que yo te diré algo relacionado con alguien que ni conozco?

-¡Déjese de babosadas! Usted sabe que hablo de los padres de mi amigo Djurkov. -¿Eres amigo de ese vago, bombón? -Sí, señora y no es como usted le describe. -No importa… dime que quieres saber. -Dígame dónde puedo encontrar al asesino de sus padres de una vez por todas. -Todo tiene un precio, guapo. Así que si deseas saber cómo y cuándo pasaron las cosas. Tendrás que mocharte… -Siempre y cuando sea verdad lo que me diga, porque de lo contrario, me desharé de usted como una mariquita. (Con voz amenazante.) -¡No bromees! Es obvio que te voy a decir lo que sé. Tú sabrás elegir de manera correcta… -Supongo que no me queda de otra. Pero tendrá que ser a mi manera. -Claro, por eso ni te preocupes. -Cierre los ojos, por favor. -Lo que tú digas, cachorro. Aproveché en ese momento para sacar un hacha de fuego, le corté y le quemé, por eso decidí enviar a su casa las cenizas de esta vieja calenturienta que con razón era tan amiga de la difunta esposa del respetable ¡Jajajajajajajajajajajajaja!, eran un par de idiotas. Para lograr mi cometido, me transformé en el cartero de rasgos orientales y llevé las cenizas de la señora como si fuera una caja para regalo. ¡Ups! Ironías de la vida, la señora Alialue murió quemada, siendo tan caliente. ¡De la que me salvé!, sin duda alguna. Toqué la puerta y dijo la sirvienta: -¿Quién es? -Soy el cartero, vine a dejar este paquete para el señor de esta casa. -Permítame. (Me abrió la puerta.) -¡Chín! Es un paquete muy grande. Parece que no cabrá en la casa. -Ese no es mi problema, simplemente firme usted de recibido. -De acuerdo, gracias.

-De nada. Hasta luego. De pronto, escuché que se abrió la puerta y el señor me dijo: -¡Venga acá de inmediato! -Sí, señor, dígame. -¿Estás cenizas de quién son? -No lo sé, simplemente me dijeron que las enviara a su casa. -De acuerdo, ya sé de quién son. -¿De quién? Si se puede saber… -Son de mi esposa, porque mi hija está conmigo. -Alguien le mató, mas no tengo idea de quien haya sido. -Si usted no sabe, menos yo. Lo siento. -Gracias, muchacho. -Si no hay algo más que decir, me retiro a seguir trabajando. -Adelante. Cuando cerró la puerta, me sentí aliviado porque me fui a casa, además, ya quería regresar a lado de mi princesita. Y me dije: “Sería buena idea no matar gente durante una semana, para que se puedan calmar las cosas y actuar con mayor inteligencia de la que he demostrado.” Llegué al cuarto y dije: -¡Hola, mi amor! -¡Hola, mi niño! Espérame un momento. ¿Sí? -Está bien. -¡Déjame terminar de ducharme y ya estoy contigo! -Claro… Era eso de las 10:15 cuando salió de la ducha y me dijo: -¿Cómo te fue?

-Bien, gracias. Fue un día pesado. -Comprendo, pero no te preocupes, tengo una idea muy buena para que no te estreses. -¿Ah sí? ¿Cuál? -Que nos abracemos, que estemos juntos y que platiquemos un rato. ¿Qué te parece? -No es mala idea, al cabo que estoy inspirado para platicar demasiado. -Sí es así, dime que hiciste el día de hoy. -Resulta que tuve que ir a entregar un paquete el día de hoy y como no daba con la casa, me tardé horas y horas buscando hasta que por fin llegué a la luz. -¡Guau! Supongo que fue estresante el hecho de que no te salieran las cosas a la primera. ¿No? -Así es, eres una chica muy inteligente. Tardé un promedio de 4 horas. -Gracias. (Se sonrojó y nos dimos un beso enorme.) Pero imagino que no te diste por vencido así de fácil. -Ya que lo mencionas, estaba a punto de hacerlo, mas me dije: “¡Venga, Djurkov! Si te propones algo, lo debes cumplir por más difícil que sea tu meta.” Y curiosamente, encontré la casa. -¿Cómo era la casa? -Era muy bonita. -¿Cuán bonita? -Cómo te digo, muy bonita, pero no tanto como tú. -¡Ya! ¡Deja de decir esas cosas tan lindas! (Sonrojándose más cada momento.) -A ver, niña, somos novios, no tiene algo de malo que nos digamos este tipo de cosas. ¿O sí? -No, aunque me da mucha pena todavía. -Pues yo te enseñaré a que se te quite. (Otro beso.) -Bueno. Me gusta la idea.

Comencé a hacerle cosquillas y me dijo: -¡No! ¡Detente, por favor! (Riéndose al mismo tiempo en el que articulaba palabras.) -No lo haré. -¡Ya! Te lo ruego. -Está bien, sólo con una condición… -¿Cuál? -Que juguemos a algo… ¿Sí? -Sí, dime de que se trata. -Se me ocurre algo muy sexy. -¿Sexy? -Sí, podríamos jugar a verdad o mentira. -Suena interesante, pero… no entiendo… ¿Qué tiene que ver con lo sexy? -Bueno, nos preguntaremos cosas que tengan que ver con lo sexy. -¡Oh! Comprendo. (Puso una cara de no entender realmente de lo que se trataba mi juego.) -Mira, cómo veo, tendré que poner el ejemplo. -¡Perdón!, es que soy muy lenta. -No te preocupes, yo te mostraré cómo se hace. -De acuerdo. (Totalmente roja.) -No es para que te sonrojes, niña. ¿Acaso crees que descubra algo malo? -No, pero estoy nerviosa. -Se te ve en tus ojitos. -¿Sí? -¡Sí, señor! Confía en mí. -Sí y sé que todo estará bien.

-¿Te parece bien si empezamos? -Claro. -Veamos, ¿te habías besado con un hombre antes que yo? -No. ¿Y tú con una mujer? -Er… a fuerza de ser sincero, sí. Intenta preguntarme algo. -A ver… es que me da pena… (Sonrojada.) -¡Venga! ¡Tú puedes! -No puedo, mi amor. Mejor durmamos… ¿sí? -Está bien, no te quiero obligar a hacer algo que no quieras. Buenas noches, mi cielo. -Buenas noches, hermoso. No me lo tomes a mal… ¿sí? -No te preocupes, saldré a comprar algo. No tardo. -Por favor, porque no quiero estar sin ti un segundo. -Yo tampoco y tranquila, todo saldrá bien. Dejé que mi hermosura de mujer descansara y salí a comprar algo para preparar el desayuno sorpresa para mañana. Hasta que me llamó la atención ver a mucha gente en la cuadra que seguía. Me acerqué y pregunté: -¿Qué pasa, señores? -Joven, tenga cuidado. -¿Por qué? Oiram, dígame. -No sé si habrá escuchado hablar de los 4 golems que están escondidos en cada punto de la brújula con relación al pueblo. -Jamás había oído hablar de esto. -Mire, hace 50 años aparecieron por primera vez, según el sabio del pueblo, él fue el primero en verles. -Suena interesante. Debería hablar con él para preguntarle sobre este asunto. -No vayas.

-¿Por qué no? -Está enfermo, hace unos segundos, se desmayó y no sabemos si se libre de ésta. -De hecho, tengo una piedra mágica que me encontré cuando llegaba a Olbeup. -¿Qué? ¿Una de las piedras mágicas que dejaron los que habían matado a los golems? -Sí, es una azul fuerte. -Úsala en el sabio, por favor. Ésa podría salvarle la vida. -Por supuesto. ¡Permiso, por favor! -¡Déjenle pasar! Apliqué la piedra sobre el anciano y empezó a volver en sí de inmediato. Me dijo: -Gracias, joven. -De nada, señor. Si me disculpa, me retiro. -Pasa y gracias de nuevo. -Con permiso. Me marché del lugar y fui a lo que iba, a comprar lo necesario para mañana. Llegué a mi cabaña a la medianoche, me di cuenta que mi chica dormía como un bebé. Decidí incorporarme a su lado y me susurró al oído: -¡Te quiero mucho! -Yo también. Por fin dormimos como reyes. Al día siguiente, me levanté en eso de las 10 y media, después de un día tan agotador como el de ayer, me puse a reflexionar mientras hacía el desayuno para mi chica y para mí. “El sabio sabrá revelarme cosas que necesito saber, no me conviene matarle en este momento y no sé qué era pero algo me lo impedía… su silueta, me parecía bastante familiar, mas no logro recordar donde la he visto. Todos los acontecimientos que han ocurrido últimamente, no entiendo porque fui el elegido para reemplazar al señor que me transfirió los poderes. Cómo me gustaría preguntar al sabio todo esto que me inquieta. ¿Por qué Latsyrc ha cambiado mi manera de ver la vida? ¿Será que le ame lo suficiente? No lo sé. Y me frustra el

hecho de desconocer información que es vital para mí. En cuanto a los golems, no sabía de su existencia, simplemente se me ocurrió transformarme en uno y por casualidad, era de los que todo mundo habla. Muchas coincidencias en esta vida que por más que trato de explicarme, no puedo.” Llegué al cuarto y dije: -¡Buenos días, princesa! -¡Buenos días, mi amor! -¡Guau! ¿Hiciste el desayuno para nosotros? ¡Eres maravilloso! -Así es y fue para dejarte dormir más tiempo. -¡Qué lindo! Te quiero mucho. -Yo también. -Procedamos a desayunar, antes de que se enfríe. -Sí, tienes razón. (Nos dimos un beso.) Mientras lo hacíamos, hubo un gran silencio hasta que me dijo: -¿Te pasa algo? -No… cómo crees. (Entre preocupado y sacado de base.) -Sé qué te pasa algo, dímelo… ¿Sí? -No sé si me vayas a creer esto que te vaya a decir… -Siempre creeré en ti, así que no te preocupes. -Yo también, pero hay algo que me preocupa y demasiado. -Te escucho. -No sé si recuerdes que ayer fui a la tienda. -Claro que recuerdo, ¿Por? -Resulta que hubo una masa bloqueando el camino y por eso tardé demasiado. -Pero… ¿Por qué habría gente bloquéandolo?

-El sabio del pueblo, se desmayó y como siempre traigo la runa que cura a la gente, se me ocurrió dársela en la mano y se restableció más rápido de lo normal. La gente sorprendida porque encontré una piedra legendaria. -¿Cómo? ¿Te refieres a que esa piedra que tiene propiedades curativas, es legendaria? -Claro, por lo que me dijo el anciano, sí. Mas tengo que confirmar dicha teoría, puesto que Oriam me informó que el sabio predijo que los cuatro golems aparecieron después de 50 años, justo como lo decía una leyenda urbana y este hecho, se combinaría con la llegada del prodigio. ¡No puede ser! -Déjame comprender, ¿estás diciendo que tú eres el prodigio? -Me temo que sí. Aunque me es imposible creerlo. -¿Por qué? -Yo no he sido tan puro en esta vida, he tenido malos pensamientos y deseos de venganza, no tiene lógica. -Claro que la tiene, porque eres el chico más maravilloso y bueno del mundo. -Hay pasajes de mi vida que no conoces. -¿No? ¿Cuáles? -Por ejemplo, que estuve implicado en un asunto de robo en Arretalgni, donde viví toda mi vida. -¿A quién robaste? -Digamos que mi situación era muy extrema, no tenía que comer y menos, donde vivir. Por eso, tuve que participar en el crimen que me daría lo suficiente para huir de allí. -¡No lo puedo creer! (Un poco triste.) -Sé lo que has de estar pensando de mí, pero me arrepiento tanto de haberlo hecho. Creí que todo era fácil y no, quiero ser una mejor persona. Necesito tu ayuda, mi amor. -Claro que te ayudaré y no estoy pensando mal de ti, te agradezco que seas tan sincero conmigo. Sin embargo, me gustaría saber más de esto que me cuentas. -Por supuesto que te lo diré. Recuerdo muy bien que ese día, hace dos meses para ser exactos, un viernes en eso de la medianoche, nos metimos unos

“amigos” y yo, a una empresa que era de un señor que era compadre de mi padre, quien le traicionó de forma vil y despreciable, con decirte que él informó al respetable donde estaba. -Todo lo que me dices, es increíble, no acabo de digerir la maldad de la gente. Pero sígueme contando, por favor. (Nos besamos mutuamente.) -Está bien, yo tampoco la comprendo con certeza, mas te seguiré contando porque no puedo más con esto. Bueno, también viene a mi mente el claro recuerdo de haber escalado un rascacielos… -¿Cómo lograste hacer eso? ¡Es maravilloso! -Pues con mucho esfuerzo, aunque primero tuvimos que desconectar las cámaras. -¿Cómo fue? -Mira, yo me disfracé de mujer y distraje al guardia para que alguien le golpeara en la cabeza. Aunque el tipo que le golpeó no haya hecho lo presupuestado, todo salió bien. -¿Por qué no fue lo presupuestado? No comprendo. -Quiero decir que el tipo mató al pobre señor. -¡Qué horror! ¿Qué más pasó, mi niño? -Tuvimos que esconder el cuerpo en el auto que después mandaríamos al deshuesadero, para no dejar rastro. Después, subimos las primeras las plantas noqueando a los guardias y yo, tengo unas llaves que dan toques. Así, nos facilitó subir hasta la mitad de la torre. -¿Por qué hasta allí? ¿Tuvieron problemas después? -Un pequeño gran problema, el acceso estaba bloqueado. Así que tardamos más de media hora en descifrar como pasar, hasta que llegó la luz. Vimos una especie de alcantarilla para continuar nuestro camino. -¿Se metieron en una alcantarilla? ¡Huácala! -No es de las que crees, era como una especie de aire acondicionado, quitamos la tapa para entrar, lo malo es que había ratones. -¡No puede ser! ¡Qué asco! -Sí y, afortunadamente no había roedores a esa hora. Así que pasamos sin novedad hasta la azotea de la primera mitad del rascacielos, donde estaba la zona

de comidas. Y dije a mis compañeros de la misión: “Señores, tendremos que escalar usando estos garfios, ya los probé y son confiables.” Muchos eran escépticos, pero cambiaron su percepción en cuanto vieron que subí sin problema y tardamos media hora en llegar hasta la oficina principal. -¿Por qué tardaron tanto? Sé que no es fácil escalar un edificio. -Debido a que teníamos que tomar precauciones con los guardias que se asomaban a la ventana desde el interior. -Supongo que no fue una tarea tan fácil. -No lo fue y lo más gratificante fue que encontramos al imbécil aquel con su amante, nos pidió silencio… -¿Aceptaron el trato? -Por supuesto que no, nos dio el dinero y le mató el mismo que golpeó al guardia de la entrada. -¿Qué pasó con la amante del señor? -Ella se suicidó, prefirió no ser descubierta ante el público. Así que mañana tendré que ir allí a arreglar un asunto pendiente. -¿No quieres que te acompañe? -No quiero que te expongas, cariño. Pero lo más que podemos hacer es ir a algún hotel durante una noche y ya estuvo listo. -Claro que me encantaría ir, aunque no te acompañe directamente a lo de tu asunto. ¿Qué tipo de asunto es? -Tengo que arreglar cuentas pendientes con esos malnacidos que luego me traicionaron. -Entiendo, aunque… ¿No te estarías exponiendo? -Negativo, no creo que me reconozcan. -¿Por qué no te llevas algún disfraz? Tengo miedo de que te pase algo. -Tranquila. (Nos abrazamos y nos besamos.) Todo saldrá según el plan y te contaré lo que pase. Te lo juro. -Está bien, mi niño, confío en ti. Sólo cuídate… ¿Sí?

-¿No irás conmigo? -Mejor no te estorbo. -No digas eso, mi amor. -Es la verdad, no tiene caso que me exponga, como decías hace un momento. -Entonces, quédate en casa, por si algo sucede. En verdad, me volvería loco si algo te pasara. -Yo también. ¡Abrázame! -Claro. Ven aquí. Mi amor, me tengo que ir. -¿Ahora? -Sí, no puedo perder más tiempo, volveré hoy mismo. -De acuerdo, te estaré esperando. (Comenzó a llorar.) -Tranquila, cariño. Como te dije, todo estará bien. Regresaré en cuestión de horas. -¿Seguro? -Por supuesto. -¡Qué te vaya bien! -Igualmente. No se ponga triste. -No, ya no lloraré, te lo juro, pero sigo con ese miedo de que te pase algo. -¡Cálmate! Como si me fuera a pasar algo de verdad. -Es que me preocupo por ti, nada más. -Lo sé y te lo agradezco, confía en mí. ¿Sí? (Le di un beso en la frente y nos abrazamos fuerte con tal de animarle un poco.) -Está bien. (Nos dimos un beso y salí de casa.) Mientras me dirigía a Arretalgni, me detenía a pensar en dos cosas: la primera y la más importante, mi Latsyrc y la segunda, en qué debería transformarme para llevar a cabo mi plan. De pronto, me puse a pensar que sería buena idea transformarme en una chica a la que llamaba Alovirf, era más o menos como Edaj, mas Alovirf era más tímida, no tanto como mi novia, pero algo parecido. Era observado por la gente a mi alrededor, porque mi vestimenta era bastante rara.

Con decirles que era algo parecido a la de una gitana, la única diferencia era el escote que era la carnada perfecta para que mis víctimas cayeran en mi trampa. Luego, había otro dilema, en quién transformarme para matarles sin piedad para que paguen su traición. Podría ser una planta gigante come hombres. Recuerdo tan bien todo el paisaje que era blanco por las grandes nevadas que siempre había por esa zona y si sumamos que la montaña que está en el norte de Olbeup tiene mucho que ver en esto, según otra de las tantas leyendas que existen en ese pueblo. Las ventiscas eran a tal grado que afectaba a todo lo que estuviera a 1,000 kilómetros de distancia y durante 9 meses. ¡Caray! Todas las cosas en las que me detengo a pensar, no sé si estaré loco, pero filosofar es interesante. Apareció un letrero que decía “Arretalgni” y vi de inmediato mi reloj. Algo no me cuadraba. Era demasiado pronto para haber llegado tan rápido. Como el autobús en el que iba, no se detuvo salvo para recargar gasolina, sólo tardé dos horas en llegar. Lo que me parecía muy extraño, puesto que esta zona es muy recurrida por los automovilistas. Bajé del camión y la gente se me quedaba viendo porque no llevaba maletas, lo que no era necesario. Me dirigí de inmediato al hotel “Serdnol”, que era el más confiable y me dijo la dependienta del lugar: -¡Hola! ¿En qué puedo ayudarle? (Con un desdén majestuoso.) -¡Hola! Quiero un cuarto. -No hay para usted. -Mire, estúpida, sé que siempre hay cuartos disponibles para los amigos de Djurkov y yo soy una de ellos. -¡Lo siento! No lo sabía. -¡Jajajajajajaja! Imagínese que pena sería decirle que se portó como un patán ante mí. -No le diga, por favor. Me metería en un gran problema con él. -Sé lo que siente por él. Lástima que ya tenga novia ¿No? -¿Cómo? ¿A quién se ligó? -A una buena chica que se llama Latsyrc.

-¡Qué lástima! Tan bueno que estaba. -Mi llave, por favor. -Sí, enseguida. Al darme mi llave, subí de inmediato a la habitación, estaba tratando de recordar los puntos estratégicos que esos imbéciles frecuentaban para aparecerme de la nada y ya ejecutar mi venganza. ¡Lotería! Puede ser un bar llamado “Aeslehc” que estaba en la avenida Serdnol, el casino de dicha ciudad que estaba a un lado de allí o un prostíbulo que estaba a dos cuadras de los dos lugares antes mencionados. Mi plan no era malo, sólo exigía justicia. Así que en eso de las 6 de la tarde, lo puse en marcha. Después de unas horas de descanso. Era hora de la acción. ¡Jajajajajajaja! ¡Malditas sabandijas! Pagarán muy caro su traición. Primero, les llevaré a la costa que no estaba más que a unas cinco cuadras al oeste de la ciudad y ya que lleguen allí… se llevarán una gran sorpresa. Me aparecí en el bar, me topé con los cinco sujetos que tuvieron que ver con la muerte de aquél ca…nijo y Ogirdor, el lidercillo me dijo: -¡Hola, angelito! -¡Hola! -¿A dónde vas? (Me toma del brazo.) -Me tengo que ir, suéltame ch… -No te soltaré hasta que aceptes un trago. Yo invito. -¡No quiero! ¡Suéltame! (Le di un golpe a puño cerrado y le sangré la nariz.) Aproveché ese momento para huir de ellos, hecho la ch… y bueno lo más curioso de todo es que los muy inteligentes me siguieron hasta la costa. Me zambullí en el agua, buscando llevarlos a una trampa que no fallaría. Posteriormente, me transformé en un tiburón fantasma así que estaba rondando la costa sin que los tipos se dieran cuenta. Hasta que uno de ellos dijo: -Mira, un tiburón dorado es pacífico, vamos a seguirle, quizás y nos lleve a la vieja que te pegó. -Tienes razón, vamos.

Y así fue, me siguieron hasta que vi un ferri y traspasé éste sin problemas, ellos me perdieron de vista, aunque no haya sido por tanto tiempo. Les llevé hasta que ya no pudieron nadar un segundo más. Decidieron hacer un descanso en la isla que estaba cerca de la ciudad, llamada “la isla del cisne.” Lo que nunca se esperaron es que apareciera yo, en la forma de la chica, lo que les sorprendió demasiado y me dijo Ogirdor: -¿Otra vez? ¡Qué gusto verte! -¡Jajajajajaja! Supuse que me seguirían hasta acá. -¡Cómo no seguir a una vieja tan chida! -Er… síganme por favor. -Ya no, no te volverás a escapar. -No me escaparé, simplemente un buen amigo mío les espera. Quiere hablar con ustedes. -Perfecto, llévanos. -Así será. Abrí un pedazo de la isla en el que había una tumba secreta y cerré rápidamente la fracción que había cortado para que no pudieran escapar y dijo Ogirdor: -No hay luz. -No se preocupen, síganme, como pueden ver, el brillo que hay en mí es más fuerte que el de la luz. Así que no necesitan lámparas o algo por el estilo. -Por supuesto. -No tengan miedo. Me siguieron hasta que me destransformé y se oyó una voz que decía: -¡Vaya, vaya! Casi es el momento… Dijeron los tipos: -¿Oyeron eso? Me fui un poco más rápido y me dijo: -Espera, no vayas tan rápido.

-Lo siento, mi amigo me pidió que llegara un poco antes. Aun así veían la luz hasta que llegó un punto en el que ya no veían a Alovirf y me aparecí en mi verdadera forma, prendí unas antorchas que había por allí y gritó Ogirdor: -¿Dónde estás, chica? -¡Jajajajajaja! ¿Buscan a mi amiga? ¿No es así? -Esa voz… ¿Djurkov? -Sí, me da gusto verles. -Igualmente. -Pensé que nunca llegarían aquí. -Ya ves, pero dinos lo que pasó con tu amiga. -¿Alovirf? Es un fantasma. -¿Qué? -Como lo oyen, era una carnada y ustedes cayeron en mi trampa. -¿Por qué haces esto? ¿Qué ganas? -Simplemente hacer justicia, porque ustedes querían aniquilarme y yo, me tengo que desquitar. ¡Jajajajaja! -¡Vámonos! -Yo si fuera ustedes, no lo intentaría. -¿Por qué no? -De todos modos, no hay salida. Mientras trataban de tumbar una muralla que evitaban su escape, me transformé en una medusa e invoqué serpientes y cobras para que les atacaran sin piedad, a tal grado que acabaron totalmente desfigurados. Después me fui al hotel para entregar la llave de mi cuarto. Posteriormente, me fui a casa, a lado de mi familia. Recuerdo que a partir del viernes fueron días sin algo relevante, es decir, todo muy tranquilo. Hasta que el martes por la noche, llegó un hombre extraño al pueblo que desde que le vi, no me cayó bien y se me ocurrió que su muerte

debería ser muy dolorosa. Así que decidí no transformarme esta vez y enfrentarle tal y como era. Él se creía muy galán, aunque deba admitir que estaba rodeado de féminas, Olal me habló y me dijo: -¿Ya viste? Todas estas chicas mueren por mí. -Por supuesto, te puedo presentar mejores. Si estás interesado, sígueme. -¿Por qué no? Además, están horribles las que hay por aquí. -¡Jajajajajajajaja! Parece ser que eres exigente. -Sí, pues estoy carita, ¿Qué puedo hacer? -¡Jajajajajajajaja! Claro. -¿No me crees, p…? -La verdad, no. -¿A dónde me llevas? -Tranquilo, te llevaré a casa de una amiga. -¿Cómo se llama? -Anatik. -¿Anatik? ¡Qué bonito nombre! -Hay cosas mejores que su nombre… -¡Perfecto! Se ve que nos entendemos. -Así es, te conviene tenerme de aliado y no de enemigo. -Lo sé, tienes agallas y eso me late. -Dime cosas que no sepa. -¿Eh? -Sí, sé todo lo que pienses y quieras decir. Así que déjate de m... -¿Cuánto falta para llegar? -Ya estamos aquí.

Le llevé a una casa abandonada donde puse una muñeca inflable con la imagen de Anatik y estaba programada para que pidiera auxilio. Era tan real la silueta, que hasta yo me la habría creído si no hubiera sabido sobre este plan. Abrí la puerta de dicho lugar y Olal me dijo: -¡Qué lugar tan feo! -No es mi culpa, aquí vive y te la p… -No te enojes. -No digas estupideces. -Está bien. Vio a la chica atada y decía: -¡Ayúdenme, por favor! -Claro que sí, te ayudaré. -¡Jajajajajajajajajaja! -¿Eh? ¿Qué pasa? -Te exterminaré con mis propias manos. -Pero, ¿Por qué? -Por si te atreves a ligarte a mi novia y no quiero que me estorbes. -¿Tienes miedo de que te la baje? -No, pero prefiero evitarlo, si es posible. Le lancé una sierra-búmeran que le cortó en dos, luego absorbí su alma y procedí a quemar el lugar. Me marché de allí y al llegar a casa, me sorprendí porque Latsyrc estaba vestida de una forma muy provocativa y me dijo: -¡Hola, mi amor! -¡Hola, mi niña! (Impresionado por su belleza.) -¿Qué pasa? -Te ves muy bonita. -Gracias, ¿Te gusta mi pijama?

-Sí, es muy sexy. -¿Eh? ¿Sexy? -Sí… lo que quiero decir es que se te ve muy bien. -Gracias, hermoso. (Me besó y yo a ella.) -¿Te puedo preguntar? -Lo que quieras, mi niño. -Es que me preguntaba… si podría darte un masaje. -Claro. Mientras le masajeaba la espalda, notaba que le agradaba, mas no me lo decía. Hasta que llegó un punto y me dijo: -Eso se siente tan bien… -¿En serio? -Sí, me gusta mucho el masaje. -Entonces, seguiré. -Sí, sigue… Seguí hasta que vimos que alguien tocó la puerta y abrí, me di cuenta que era Orac y le vi muy triste, lo que me llamó mucho la atención porque tenía días sin estar tan triste, me dijo: -¿No interrumpo algo? -Por supuesto que no. Dime que sucede. -No sé si viste a Olal, un chico recién llegado del pueblo. -Ni idea, ¿Por? -Porque quedó en buscarme para platicar. -Er… ¿Qué crees que haya pasado con él? -No lo sé, pero me extrañó que ni me haya avisado que no pudiera venir. -¡Qué p…! Eso no se hace.

-Ya lo sé, ya para que no me haya dicho “no puedo venir.” Todo es tan extraño. -¿Te gustaba el tipo? -Sí, era atractivo, mas no para parar el tráfico. -¿No será que vino de entrada por salida? -No creo, él me dijo que se quedaría por mucho tiempo. -Algo debió pasar para que no se quedara. -Pues sí y te dejaré descansar. -Está bien. Entonces, nos vemos mañana. Descansa. -Igualmente. Al irse, Latsyrc me dijo: -Continúa con el masaje, por favor. -Con todo gusto. Posteriormente, me masajeó la espalda y al terminar ya nos dormimos. En eso de las 5:30 de la mañana, se me ocurrió la brillante idea de transformarme en Ekoms, un humanoide de humo. Estaba pensando en quien podría morir por este día, un miércoles tranquilo, afortunadamente nublado. Er… una mujer… no sería mala idea. ¡Lotería! La hermana de Djuk que se llamaba Atup, era de cascos ligeros, decían que estaba más repasada que la tabla del 1, con decirles que se acostaba literalmente con el que pasara cerca de ella, casi siempre. Así que matarle sería mucho más fácil de lo que creía, aparecí por donde se encontraba y ella fue directo al grano diciendo: -Oye, guapo. -¿Qué quieres? -Un cojín. Para ti es gratis, mi rey. -¡Jajajajajajaja! Se ve que estás más correteada que la pista de canotaje del pueblo. -Lo sé, pero es mejor así, porque disfruto de la vida. (Fumando un poco de porro.) ¡Ah! Esto es vivir y no ch…

-Supongo que no sabes algo que yo sí… -¿Qué cosa, mi rey? Dime ya cuando estemos rechinando el catre. -No voy a rechinarlo contigo ni aunque me pagues. -¿Por qué te niegas? Ambos estamos buenísimos y salimos ganando. -Ya tengo novia y no quiero traicionarle ni ma…nzanas. -Interesante, pues qué lástima que tengas vieja. Al cabo que como yo, no hay alguna. -Sin duda, igual de trayecto recorrido. ¡Jajajajajaja! -Si supieras cómo me piden los clientes. -Supongo que por las facilidades que puedas ofrecer a los clientes. -En efecto, me detuve a pensar que no sería mala idea meterme con el novio de Latsyrc, la chica más estúpida del pueblo. ¡Quién sabe cómo le hizo para ligarse a dicho cachorro! (Me destransformé.) -Mira, perra mal nacida, nunca vuelvas a ofender a mi novia. -Quiero que me castigues con tus… encantos. -Va a ser algo mucho peor que eso, incluso podrías acabar igual o peor que tu madre. ¡Jajajajajajaja! -¿A qué te refieres? -Sí, yo maté a tu madre. Digamos que fue una cortesía de mi familia. -No bromees. -Lamento decepcionarte, pero no bromeo. -¿Qué? ¿Por qué lo hiciste? -Tu padre mató a mis padres y yo busco venganza, tan fácil como eso. -¿Yo qué tengo la culpa de las atrocidades que cometa mi padre? -Juré que me vengaría y aquí me tienes, dando la cara. -Y también las… asentaderas.

-¡Jajajajajajajajaja! Eres simpatiquísima, no sabes. Tus chistes son los mejores que he escuchado. (Irónico.) -¡Qué bueno que te gusten y también mis chistes! -Voy a matarte de una vez por todas. -¿Cómo? -Sí, ya me viste transformado en el humanoide de humo y no me conviene dejarte vivir. Si quieres tanto aquello, tendrás que pelear contra mí. Si logras vencerme, lo tendrás y si no, morirás como un insecto que eres. -Suena bien, ya te traigo ganas, cabroncito. -Yo también… pero de matarte. Comenzamos a pelear y a los 5 segundos pidió clemencia, a lo que me negué rotundamente, le lastime demasiado hasta casi dejarle moribunda. Aproveché para absorber su alma y de manera impresionante, me volvía cada vez más fuerte. Lo que me causaba demasiada alegría, así podría dejar a mi heredero lo necesario para que sobreviva. Ya que volteé a ver mi reloj decían casi las 6, por lo pronto, decidí volver a lado de Latsyrc, con todo y su voz de pito, para que no me cuestionara como hasta ahora. Tengo más beneficios que perjuicios al escuchar su maldita, chillante y estúpida voz. Uno de ellos es que podría conseguir a mi heredero lo más rápido posible y ante ella quedo siempre como un héroe. Si hablara de una forma más concreta, me atrevería a decir que ella está bajo control, cualquiera anomalía que se presente, yo la arreglo con mi magia. Lo que deseo, independientemente del hijo, es poseer la mayor cantidad de almas para tener múltiples posibilidades para transformarme y así, encubrir mis crímenes. Mi plan estaba perfectamente calculado, no tenía falla alguna y no tendría por qué haberla. Para algunos seré malvado, para otros mustio o lo que ustedes quieran, pero lo único que busco es que se haga justicia y yo hacerla por mi propia mano, ya que las autoridades ineptas del pueblo no hacen algo por arrestar al “respetable.” No estoy seguro de quién sea en su totalidad, lo que sé, es que se trata de alguien importante en este pueblo. Así que no me largaré de este lugar, sin mi hijo y sin haber matado al asesino de mis padres.

Tengo que ser más inteligente, descansar durante 1 ó 2 semanas para que no haya sospecha alguna de que el asesino soy yo. Y no puedo permitirlo, así que mi descanso será efectuado, espero que sin alguna anomalía. Estaba buscando otra víctima para divertirme porque no sé cómo llamarlo, era algo como instinto de matar personas, quizás era caníbal. Pero todo con tal de vengar la muerte de mis padres, así que de cierta manera estaba justificado. Hasta donde sé, no padecía alguna enfermedad. En fin, decidí matar a Ohcnop, hermano de Ekaj que era cuidador de cocodrilos, porque sé con certeza que él tuvo que ver con que me hayan mandado al hospital y sabía exactamente donde cometer mi crimen, en el sur de Olbeup, puesto que el fulano se la pasaba en el pantano. Me fui allí y me transformé en el hombre cocodrilo. El tipo merodeaba por donde estaba, me acerqué de forma discreta, asechando a mi víctima hasta que me pisó y por instinto, reaccioné como si fuera un cocodrilo de verdad y devoré a mi víctima de un bocado. Decidí no teletransportarme hasta mi casa, sino a las afueras del pantano y de allí, me fui caminando a casa que no estaba lejos de allí e, irónicamente tenía hambre, ganas de cenar algo pesado aún no sé porque pero era una sensación agradable. De este modo, no levantaría sospechas de haber comido literalmente a alguien. ¡Jajajajajajaja! es curioso que nadie sospeche todavía de las muertes de este pueblo. El sábado, me fui a las 4 de la mañana a Diel para buscar a alguien, un enemigo que tenía en la infancia que se llamaba Oteb, él me hizo la vida imposible durante la primaria, así que tenía que pagar su cuota. Le topé en la plaza Diel porque me derramó el café encima, yo estaba disfrazado de Anatik, me dijo: -¡Discúlpame por favor! ¿Estás bien? -No te apures. Estoy bien. -¿Cómo puedo compensar mi error? -No hay algo que compensar. Si me disculpas, me retiro. -No te vayas, por favor. -Debo hacerlo, así que adiós.

-Mira, puedo invitarte algo de tomar, si gustas. -No, gracias, prefiero irme. Me fui del lugar y me fijé que me seguía el p… así que se me ocurrió una grandiosa idea, matarle en caliente en lo alto del cerro. ¡Jajajajajajajajajajaja! Me pasó por la mente, llevarle hasta la cima, obviamente, yo a toda velocidad y él ni me podía alcanzar. Hubo un punto en el que ya llegó a la cima todo agotado y me dice: -Por fin… Yo destransformado le dije: -¡Sí! ¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! -¿Eh? ¿Qui…én e…res? -Djurkov, el chavo que era tu puerquito en la primaria… -¿Qué? Pen…sé que ha…bías muer…to. -Ya ves que no y es hora de que me pagues todo lo que me debes. -¡Jajajajajajajaja! no ha…blas en se…rio… ¿O sí? -Por supuesto que hablo en serio. Me c… que la gente titubee, así que déjate de ch… -Si quieres pelear, venga. Al fin y al cabo, el resultado será el mismo. ¡Jajajajajajaja! Me transformé en Anatik y él se quedó pasmado. -¿Qué pasa? ¿Sorprendido? -¿Cómo hiciste eso? -Ya ves, ¡Jajajajajajajajaja! Alguien que es grato. -No puede ser, entonces, la leyenda del chico prodigio es cierta. -¿De qué leyenda hablas? -Sí, el chico prodigio de estas regiones, es aquél que se pueda transformar, salvar al mundo… Entonces, eres tú, sin duda.

-¡Déjate de tonterías! Yo me puedo transformar y salvo a la gente muy a mi manera. -¿Cuál es tu manera? -¡Ésta! (Le empujé con tal de que se cayera y le tiré una bola de sombra, para que desapareciera de la faz de este planeta.) Esta muerte me recuerda mucho a la del mejor amigo de Latsyrc, porque los dos fueron borrados del mapa literalmente, lo que me daba mucha “tristeza.” Parece ser que ni me la creo yo, todo parece ser más sencillo de lo que pensaba. Ya cuando me iba de Diel, una chica se me acerca y me dice: -¡Hola! -¡Hola! -¿Cómo te llamas? -Djurkov ¿Y tú? -Atiras. -Mucho gusto. -Igualmente. -¿Qué te trae por aquí? -Vine a despedir a un amigo que se fue de viaje. -¿A dónde se fue? -Perdón, creo que no me expresé bien. Quiero decir que falleció hace unos segundos y por eso me ves vestido de negro. -Lo siento mucho. -No te preocupes, ya estaba muy enfermo el pobre. -¿De? -SIDA, porque era muy putañero. -¡Oh! Ya veo. (Poniendo una cara de asco y comprensiva al mismo tiempo.) -Si me disculpas, me tengo que ir a mi pueblo.

-Claro… una cosa. -Sí. -¿Podemos ser amigos? -Claro, por qué no. -Bueno, espero que tengamos ocasiones para platicar. -Sí, seguro. No me parece mala idea. -Está bien, nos veremos algún día por aquí. -Así es, si me disculpas debo marcharme. -Bueno, no te quitaré más tiempo. Cuídate. -Igualmente. Al irme del pueblo y ver que nadie me observaba, me teletransporté a casa justo a las 6 de la mañana y a lado de mi Latsyrc. A decir verdad, escuché lo que pensaba en voz alta: -Djurkov, te quiero tanto, más de lo que imaginaba. Soy tan feliz a tu lado. Que si ya llegaras a escuchar esto. Te lo diría de frente, mi amor. Te amo. -Yo también preciosa. (Nos dimos un beso y ella siguió durmiendo.) Mientras ella lo hacía, yo no pude pegar el ojo porque estaba pensando para mí, en el hecho de que ya no podía aguantar esta farsa. No le amo, mas me atrae físicamente, es una compleja paradoja. ¿Qué debería hacer? ¡Mierda! No puedo ser así, ya estoy harto de su voz tan estúpida. Aunque si le dejo, mis planes se podrían venir abajo. ¡Cómo aguantar tanto! Es decir, estar a lado de una persona que no ames, estoy perdido. Unas horas después, en eso de las 13. Se le ocurrió despertarme, mil veces maldita: -¡Hola, mi niño! -¡Hola! (Recién despierto.) -Dormiste como un rey. -No es verdad. -Claro que sí, yo me levanté a las 10 y tú a las 13.

-Si no te importa, déjame dormir otro rato. -Está bien. No te enojes, por favor. (Con lágrimas en los ojos.) -Discúlpame. No quise ser así. -No te preocupes. Le di un abrazo y no sabía por qué siempre que nos correspondíamos en todo, a pesar de no amarle como ella merecería. Ahora, me pongo a pensar y me digo: “Tengo un corazón de piedra que se ablanda, gracias a las caricias de una niña necesitada de amor y, ella dispuesta a darlo todo por mí. ¡Soy un monstruo! Pero siquiera…guapo. -¿Estás bien, cariño? -No te puedo mentir, mi niña, no me siento muy bien que digamos. -¿Por qué mi cielo? (Realmente preocupada.) -Pues, todo esto que está pasando últimamente, me tiene harto, lo peor es no conocer alguna razón lógica. -¿A qué te refieres precisamente? -A lo nuestro… -¿Tiene algo de malo que andemos? -No, mi niña, pero creo que se precipitaron demasiado las cosas. -Quizás, aunque las cosas sucedan por algo… ¿No crees? -Claro que lo creo y quiero que así sea, mas nunca habría imaginado que hubiera sido tan rápido. -Mira, cariño, yo sé que te parece raro esto, a mí también. Estaré junto a ti, pase lo que pase, ¿Sí? -Eso me agrada en demasía y yo contigo cuando me necesites. -Verás que estaremos bien, te amo, mi cielo. -Yo a ti, mi bella princesa. Por cierto, ¿Te puedo preguntar algo? -Dime, hermoso.

-¿Estás conmigo porque buscas el cariño de alguien o porque realmente me quieres en verdad? -Porque te quiero en verdad. ¿Por qué la pregunta? -Sólo curiosidad. -Muy bien, te creo. -¿Por qué crees ciegamente en mí? -Porque eres mi novio y no debo desconfiar de ti o… ¿Sí? -No, claro que no. (Algo nervioso y ella ni lo notó.) Me dio un abrazo y me besó muchas veces esta vez sin corresponder a sus caricias, lo que le pareció muy extraño y me dijo: -¿Qué pasa, niño? -Nada. -Si no te pasara algo, me habrías correspondido mis besitos y mis caricias… ¿no lo crees? -Se ve que me conoces bien. -Precisamente, por eso me preocupo por ti. Y cuando no me besas, sé que te pasa algo. -Estoy harto de todo. -¿De todo? ¿Hasta de mí? -De ti no, de todos los acontecimientos raros que están ocurriendo en mi vida. Jamás imaginé que sería tan difícil sobrevivir a esa paliza que me propinaron los rufianes a mi llegada. -¿Por qué raros? No comprendo… -Mira, desde mi recuperación, cambió mi vida para mal. Pensé que podría vivir como la gente normal y no es así. -Sigo sin entender. -Desde que un mago me salvó la vida, ya no he sido normal. -Yo te veo normal.

-No en ese sentido (Con una cara diciendo cuán tonta es.) Sino que el día en el que me escapé del hospital, me di cuenta de que podía flotar. -¡Guau! ¿En serio? Es increíble. -Sí, mira. Me vio flotar y me dijo: -Mi amor, eres maravilloso, no por eso, sino por cómo eres conmigo. -Gracias, mi princesita linda. Si me disculpas, iré a emprender vuelo un rato. -¿Puedo acompañarte? -No es por ser grosero, pero prefiero saber cuánto tiempo dura y si es tiempo ilimitado, vendré por ti. ¿Sí? -Está bien. (Me dio un beso y me abrazo con gran fuerza que cada vez que lo hacía me enternecía más, de cierta manera.) No con esto, querría decir que dejaré de matar personas y me puse a recordar que podría ir a “interrogar” al cura de este pueblo. Llegué hasta su p… parroquia y toqué la puerta. Me abrió y el tipo tenía una cara de cruda muy seria: -¿Qué se te ofrece, hijo? (Muy pedo.) -Primero, lávese el hocico y segundo, quiero respuestas sobre mi origen. Fue y se echó un cubetazo de agua, 30 minutos después de hacerse pantano reiteró la pregunta planteada: -¿Qué se te ofrece, hijo? (Sobrio.) -Vengo a exigir respuestas sobre mi origen y… ¡Más le vale que me diga lo que quiero saber! -Tranquilo, dime que quieres saber. -¿Es verdad que Emiaj y Arual son mis padres biológicos? -¿Quién eres tú? -Soy yo quien hace las preguntas, viejo baboso. -Necesito saber quién eres para decirte lo que quieras saber.

-Está bien, soy Djurkov y lo único que sé es que si no me da las respuestas que necesito, tendré que hacer que lo corran de este pueblo. (Refiriéndose a que le borraría del mapa.) -¡Ah! Ya recuerdo. Tu madre fue una mujer que dejó a un niño hace 16 ó 17 años aproximadamente… -¡Siga hablando! No le he dicho que se callé, cabrón. -Estás ofendiendo la casa de Dios. -¡Déjese de mamadas! Y siga hablando, chinga. -Bueno, un hombre vestido de negro le perseguía, para esto tu padre ya había sido asesinado por este mismo sujeto que mató a tu madre. -¿Sabe quién es? -Es eso lo que quiero comprobar. Haré un llamado a todos para que se prueben la máscara. -¡No sea pendejo, padre! ¿De qué chingados va a servir eso? Si existe la posibilidad de que quede a muchas personas. -Sí, tienes razón, pero así será mucho más fácil descartar a los inocentes. -Mire, pues pendejo, pendejo no es. Así que me sorprenden sus destellos de gran inteligencia que tiene. (Lo último con tono demasiado irónico.) -Déjate de ironías, sé que no eres buena persona y tu novia debe saberlo. -¡Jajajajajajajajajajajajaja! Si usted habla, padrecito de mierda, se muere. Y siga hablando de lo que quiera saber. -Gr… está bien. Lo que recuerdo es que al día siguiente de haber llegado a mi parroquia, ella se fue sin decir adiós y sin ti. Por eso supuse que habría logrado escapar, viví engañado por días… -Toda su pinche vida, con todo respeto. -Decía que viví engañado por días, hasta que alguien MUY AMABLE fue quien encontró el cuerpo de tu santa madre y me lo informó de inmediato. Posteriormente, acompañé a ese sujeto a donde había encontrado dicho cuerpo y comprobamos que era ella, sin lugar a dudas.

-Mire, me parece interesante lo que me dice, pero yo fui al pueblo vecino para buscar preguntas y, según el compadre del respetable, antes de que muriera en un accidente. Me dijo que fue el último quien mató a mis padres. -¿Te dijo eso? ¡Qué raro! ¿No será que el respetable se enteró de tu visita y como su inseparable amigo de transas habló, se vengó por consiguiente de él? -Lo más probable, pero quizás y puede ser porque ambos se sabían crímenes y eliminar al otro, era la solución perfecta para deshacerse de él. (Me marchaba de la iglesia.) -¿A dónde vas? -Voy a arreglar cuentas directamente con ese imbécil. -¡No te conviene meterte en más líos! -¡Cállese, pinche viejo metiche! -Gr… su casa está protegida. -Yo sé mi cuento. Trató de alcanzarme, mas no pudo porque emprendí vuelo, mejor aún, nadie me veía y me dije: “Djurkov, tienes que ir a casa para elaborar un plan perfecto, para deshacerte del “respetable,”” ¡Cómo odio que le digan así! Si toda su vida ha hecho porquería y media, según lo que me dijo el imbécil del cura. Aunque no me parecía ilógico. Si pendejo, pendejo no es. Regresé a casa y para mi mala suerte, toda la familia estaba afuera, por ende no hallaba la forma de entrar sin que nadie sospechara. Me importó poco a final de cuentas, aunque el asombro de la familia fue tan evidente que me miraron de manera muy extraña. -Cómo pueden ver, puedo volar. -Djurkov, ¿Cómo hiciste eso?-todos al mismo tiempo. -Verán, me levanté de la cama y me di cuenta de que podía flotar, así que se me ocurrió hacer un experimento, por lo visto, funciona y funciona muy bien. -¡Órale!, hermano, quien sabe cómo le hiciste, pero llegarás más rápido a tu chamba. -Así es. -Por cierto, ¿Cómo te va en el trabajo?

-No me va mal, digo. Trabajar en la “correspondencia” no es tan malo como creía. -¿No te agradaría estar en la televisora? -¿Cómo dices? ¿Trabajar en la televisora? ¿Es en serio? -Sí. -Muy bien, acepto. -Cabe aclarar que se enfoca en los deportes. -Perfecto. -Ya que está dicho, mañana tendrás que firmar algunos papeles. -Sí, señor. Si me disculpas, iré a arreglar una cuenta pendiente con alguien. -Comprendo. ¿Saldrás del pueblo? -Voy y regreso a Oreluc a recordar a un amigo que me debe un favor. -Eso se escuchó muy matón. -Quizás, mas me debe dinero y me tiene que pagar hasta el último centavo. -Pues dinero es dinero, así que tienes que exigir tus derechos. -Así será. ¡Jajajajajajajaja! -Er… suerte. -Gracias, aunque sé que saldré triunfador. -¿A qué te refieres? ¿A una guerra a muerte? -Exactamente, pero no le mataré, simplemente le daré un susto. -Me parece mejor idea que matarle sin duda. -Totalmente de acuerdo, porque para qué ensuciarme las manos en un tipo que ni vale la pena. -Sin duda. Para irte a ese pueblo, tienes que cruzar la playa fantasma. -Perfecto y de allí, supongo que debo seguir derecho hasta encontrar algún letrero que diga Oreluk.

-Supones bien, hermano. Ve con cuidado porque a estas horas es cuando se pone más peligroso. Al ver que me iba, Latsyrc gritó: -¿A dónde vas, mi niño? -Voy a un pueblo que se llama Oleruk, no tardaré, si acaso dos horas. -Muy bien, te espero porque quiero contarte algo extraordinario. -De acuerdo y de paso compro la cena, ¿Te parece? -Sí, mi amor, como tú digas. -Nos vemos al rato. -Cuídate y… te quiero. -Igualmente y, lo sabes de sobra. -Lo sé. (Nos besamos y me fui de allí, volando.) A decir verdad, me sentía muy cómodo volando, porque hacía menos tiempo del presupuestado y podía salir más tarde a mi “trabajo.” Mientras hacía mi travesía, me detuve a pensar en que no sería mala idea trabajar en una televisora de deportes… interesante, aunque ya no tendría tiempo para matar personas, eso era perfecto porque así, nadie sospecharía de mis atrocidades. Mis ratos libres, los pocos que tenga, los aprovecharé para matar gente. Por ahora, tengo que seguir con el perfil bajo que tengo hasta ahora. Por fin, llegué al pueblo. En cuanto le vi, me quería morir porque estaba horrible, peor que un país destruido por un terremoto, ahora comprendo porque casi no había gente. Por eso, este lugar era ideal para cometer las peores atrocidades. ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! Ahora, el dilema era: “¿En qué debería transformarme? Quizás y podría hacer que apareciera una cobra que lleve a Airam a mi trampa, de todos modos, recuerdo que no había algo que me negar, pues le gustaba y demasiado. También, su cuerpo aunque estaba más recorrida que la carretera de Olbeup a Oreluc. Quería tener sexo con ella otra vez, ¿Para qué fingir? Si estaba muy bien. Viene a mi mente que antes de irse de Arretalgni, me dijo la dirección exacta donde viviría por si me interesaba buscarle. Fui a su casa, que estaba en un lugar muy apartado y, me sorprendió ver que ya se había casado con un señor de dinero. Él me abrió la puerta y me dijo:

-¿Qué hace aquí, jovencito? -Perdón, estoy buscando a Airam, según lo que tengo entendido, ella vive aquí. -Sí, pase, en un momento baja. Quédese en su casa, tengo que ir a trabajar. -Vaya, señor con mucho cuidado. (Más mustio de lo normal.) -Con permiso. Se fue el señor y bajó Airam con una pijama bastante provocativa, mucho más que la de Latsyrc, la diferencia entre ambas es que mi novia no sabe lo que hace y ella pues ya tiene una vida recorrida. Me dijo: -¡Djurkov! ¿Qué haces aquí? -Airam, no sé si recuerdes que me dijiste que podía buscarte cuando quisiera, aquí me tienes. -Cierto, pero… ¿Ya se fue mi marido? -Sí, ya se fue, pensé que te casarías con alguien de dinero. -Supusiste bien, pobre anciano ya no da ni el ancho. -Viejo decrépito, no te satisface como mereces… yo puedo hacerlo y lo sabes de sobra. -Por supuesto. (Empezamos a besarnos.) -Espera, ¿No tardará mucho? -No te preocupes, con trabajos y se puede mover. -Discúlpame, tengo que hacer una llamada urgente. -Sí, no te tardes, te estaré esperando en mi cuarto. -Está bien. Calculé el momento preciso en el que su marido ya estuviera lo suficiente lejos, para aparecerme ante él disfrazado de una mujer indigente. Justo en cuanto aparecí en su cara, se asustó y detuvo abruptamente el coche. Después, buscó ayuda porque creyó haberme golpeado, mientras esto sucedía, aproveché para cortar los frenos al coche, gracias a mi sierra-búmeran. Posteriormente, me

deshice de mi herramienta (para que no hubiera lógicamente sospechas de mí.) En cuanto regresó el anciano, me dijo: -¿Está usted bien? -No es algo de cuidado. -Bueno, me alegro que así sea, porque si no habría tenido una culpa tremenda. -No tiene por qué preocuparse y recuerde bien algo. -Dígame. (Ya estaba dentro de la camioneta.) -Hay personas que son más culpables que otras y alguien como usted, se ve que es buena persona. Dígame, por favor, si me equivoco. -Claro. -Está casado con una mujer de muy buen ver y mucho más joven que usted. -Es correcto. -Por lo que puedo percibir, ella no es una mujer leal. -¿Por qué no? -Por una sencilla razón, el hombre que dejó entrar a su casa. Ya tuvo relaciones con ella y, antes que él ha habido muchos más de los que se imagina. Ella se casó con usted por interés. -¿Cómo dice? Eso no puede ser. Ella me busca siempre, me quiere, me consiente. -Señor, hay maneras de querer y si es que lo que me dice resulta ser cierto, ella lo ha de disfrazar muy bien. Porque yo le he visto en Arretalgni, yo viví allí cierto tiempo… -¿Cuánto? (Entre furioso y decepcionado.) -Lo suficiente para observar conductas del ser humano en términos generales. Así que, créame, ella no es lo que usted esperaba como mujer. -Comprendo. En este momento voy a arreglar esto de una vez por todas. -Sea sabio y diríjase a su trabajo porque si regresa a su casa, podría cometer una locura de la que se pueda arrepentir después.

-Tiene razón y gracias por abrirme los ojos. Ya decía yo que no era lógico que haya aceptado casarse conmigo de buenas a primeras. -Lamento habérselo dicho así, pero no me quedaba de otra. -No se preocupe, señora. Usted hizo lo correcto. Y dígame… ¿Cómo le hizo para conocer tanto a mi mujer en ese tiempo? -Seré indigente, mas muy observadora. Es una cualidad a la que podría definir como una intuición aguda. -Bueno, señora, si no le importa ya me voy. -Claro que no, vaya con cuidado. En cuanto arrancó el vehículo, volteó hacia donde estaba yo y no vio a alguien, por ende se asustó y se murió porque el tipo no pudo controlar el mismo. Vi como cayó al abismo que yo creé para no dejar rastro de su “lamentable y accidental muerte.” Regresé a donde estaba su mujer, para seguir besando esos labios tan sexys que tanto me gustaban. Y me dijo: -¡Te tardaste demasiado, ch…! -Tranquila, tranquila. Tuve que ir a echar la mano a alguien, así que no me gusta que te pongas así. (Besándole el cuello y después la boca. Con esto, todo volvió a la normalidad.) -Muy bien, entonces sigamos con el “asunto” pendiente que teníamos. -Sí, señor. Después que me besara con tal intensidad con la que lo hacía mi niña hermosa, me puse a pensar en ella, en su cara, en sus ojos y en su… cuerpo. Empezamos a desnudarnos lenta y cachondamente, pasó lo que tenía que pasar y me dijo después de haber terminado: -Djurkov, estás igual que siempre. -Lo sé, lo sé. -¿Cuándo vendrás otra vez? -Ya no quiero verte. Me siento culpable (Según.) -¿Por qué?

-Porque quiero decirte que tengo novia. -¿Qué dices? ¡No puede ser! -Sí, tengo una novia de la que me siento, de cierta manera, orgulloso. -No lo puedo creer, pensé que serías mío nada más. -Ya viste que no, me enamoré por fin. -¿De quién? -De una buena y bella muchacha que se llama Latsyrc. -Gr… ¡No me puedes hacer esto! -¡Jajajajajajajajaja! -¿Por qué te ríes? -Porque es chistoso que me reclames siendo que tú ya hiciste tu vida. -Er… me casé porque nunca me hiciste caso. -No mientas, te casaste por interés con tu esposo. -No es verdad, me casé por amor con él y porque nunca me tomaste en serio. -Con todo respeto, ¿Cómo quieres que te tomen en serio si ya estabas más repasada que las tablas de multiplicar? -Es verdad, pero soy buena persona. -Mejor dicho, eras. -¿Por qué? -No me conviene que me causes problemas. Ya no te quiero ver. -Pues tu novia se enterará de lo que pasó entre nosotros. -¡Más te vale que no le menciones algo! -Me estás amenazando ¿No es así? -Sí y si hablas, te mueres. Así que has la decisión más sabia según tú y tu conciencia. -Está bien, pero prométeme algo.

-¿Qué quieres? -Que sigamos recordando viejos tiempos. -¡De ninguna manera! Además, no estás en posición de exigirme algo. -Quizás, pero debo tener alguna garantía. ¿No lo crees? -Tu vida es tu garantía. -Por cierto, ya se tardó mucho mi marido. -Es verdad. -Será mejor que te vayas, antes de que regrese. -Por supuesto que pensaba irme. -¿No me darás mi beso de despedida? -Ya te di… demasiados. Así que no estés jodiendo. ¡Adiós! (Cerré la puerta.) Después, se me ocurrió transformarme en una viuda negra y así lancé mi veneno para matarle de una vez por todas, al mismo tiempo, conseguí que dejará de estar chingando a su madre. Entonces, cuando llegué a casa, empecé a recordar cómo eran las siluetas de mis padres, aunque éstas no eran tan claras como yo creía en un principio. Traté de meditar con el fin de conseguir mi objetivo hasta que alguien tuvo la inteligencia de hacerlo, era nada más y nada menos que mi novia… -¡Djurkov! ¡Qué gusto me da verte! -Igualmente. (Algo furioso porque no me dejo meditar como yo habría deseado.) -¿Estás enojado? -No. ¿Por qué debería estarlo? (Cada vez, mi furia incrementaba al paso de que decía sus estupideces.) -Es que te ves enojado. -No existe razón por la que deba estar así. -¡Qué bueno que te veo! -Lo mismo digo, querida. ¿Qué sucede?

-Fuimos invitados a una boda. -¿Fuimos o fuiste? -Fuimos, porque invitaron a ambos. -¿De quién es la supuesta boda? -Es de Anirak, una amiga de Orac y mía. -¿Tan joven se va a casar? -Sí y no sé por qué. -Lo más seguro es que haya roto el tambor antes de tiempo. -¿Qué dices? -Lo más lógico es que esté embarazada. (Con cara de qué tonta es.) -Si es así, pues ojalá que sean felices. -Normalmente, los matrimonios forzados acaban mal… -¿Por qué? -Porque no existe amor, sólo compromiso. -¿Cómo sabes? -Sé lo que tengo que saber. No me cuestiones, por favor. -No, no fue mi intención. Por favor, perdóname. (Se hincó de rodillas.) -¡Levántate! No es necesario que te hinques. -Pero… es para que me perdones. -No seas tontita, con tu palabra me basta. -Me gusta que me levantes el ánimo. -Como tu novio, es lo que debo hacer. -¿En serio? -Claro que sí, además lo hago con “mucho gusto.” -¿Sí?

-Por supuesto. (Dándole el avión y ella ni en cuenta. Como siempre.) Me abrazó y yo a ella, ¡Carajo! no entiendo porque siempre pasa esto, si le odio con todas mis fuerzas por su voz enfadosa, latosa, chillona y todas las palabras que sean sinónimas. Me detuve a pensar en que el andar con ella, está complicando más mis planes de lo que creí. Lo que más me interesa, es tener a mi hijo, luego deshacerme de ella y ser el viudo más codiciado. Ya me estoy hartando de fingir algo que no siento. -Mi niño. -¿Qué? -¿Te acuerdas de lo que me prometiste? -¿Qué? -De hacer un viaje juntos. -No lo he olvidado, pero no tengo tiempo. -¿No te interesa? -Nunca dije que me desinteresaba. Así que… ¡No pongas palabras en mi pinche boca que no haya dicho! ¡Qué te pasa, ch…! Se me quedaba viendo fijamente a los ojos con lágrimas en los mismos y me dice: -No quiero que estés enojado conmigo. -Perdón. Es demasiada presión la que tengo. -No importa. Será mejor que me vaya por un rato. -Espera, debo aprender a controlar mi temperamento. -Ya no importa, saldré al jardín de todos modos. -Está bien, al rato hablamos, ¿Sí? Asintió con la cabeza y se fue. Por un lado, sentía alivio y por otro, me dije: “Djurkov, eres un estúpido, si te sigues portando así con ella, no lograrás tener el hijo que tanto quieres. Es por eso que no te conviene cagarla. Por más harto que esté de ella, debo controlar la situación, con esto quiero decir que debo tratarle con delicadeza, como en un principio, si no, valdrá madres todo lo que me ha costado ganarme su cariño y

confianza. Además, no sería mala idea tomarle en serio. Después de todo, sé que me será fiel, en ese sentido ni me preocupo.” Desde mi cabaña, vi que Orac estaba merodeando por la alberca y se acercó a mi novia: -¿Qué tienes, amiga? -Nada. (Con lágrimas todavía.) -Algo te pasa porque de no ser así, no tendrías lágrimas en tus ojitos. -En verdad, no me pasa algo. -Amiga… no me puedes mentir, por más que lo intentes. No eres buena para eso. -Tienes razón. Lo que pasa es que Djurkov se enojó conmigo. -¿Por qué? -Le noto muy extraño, últimamente se enoja mucho porque le pregunto cómo está. -No creo que se enoje por eso. Debe haber algo más allá que no te haya dicho o que no te quiera decir para no lastimarte. -No sé qué pensar. Puesto que le pregunté del viaje y me dijo que no tenía tiempo. Parecería no interesarle. -Es un hombre muy ocupado, sin duda alguna. Tenle paciencia. -Eso no lo dudo, mas yo no tengo la culpa de que se enoje… -Es lógico que no tienes la culpa. -¿Sabes? -Dime. -Siento que ya le enfadé, por más que quiera estar con él, él se aleja. -Dense su propio tiempo. -Pero no puedo estar sin él. -Aprende que tienes que darle su espacio. -Eso sí, mas me cuesta mucho trabajo. -No es fácil, es un proceso que disfrutarás al igual que él.

-¿Segura? -Sí, totalmente. -Bueno, intentaré ser más comprensiva. -¿Más? -Sí, es que siento que no soy lo suficiente. -Si no fueras comprensiva, él no se habría fijado en ti. -Eso sí, mas ¿Qué ocurrirá realmente con él? Está muy pero muy extraño. -Yo casi ni le he visto, por eso no puedo hablar realmente del tema. Luego platicamos, amiga. -¿Por qué? -Ya viene tu chico, supongo que quiere hablar contigo. -Es verdad, sin embargo, no estoy segura de que quiera hacer eso. -Verás que sí. Ten fe. Orac pasó por un lado mío y me dijo al oído que: “debería arreglar las cosas con mi novia y que le cuidara porque no fuera a ser la de malas que se enoje en serio.” Asentí con la cabeza nada más. Y dije a mi chica: -¡Hola! -¡Hola! (Con un semblante muy serio.) -Escucha… -Creo que no hay algo que deba escuchar. Con lo de hace rato, comprendí que no te gusta estar conmigo. -No digas eso. Mira, yo he tenido mucha presión y sé que no debí desquitarme contigo. -A final de cuentas, yo no tengo la culpa de tus problemas laborales. -Discúlpame, por favor. (Con una cara pidiendo perdón sincero.) -Está bien. -Ven acá, mi amor, abrázame ¿sí?

Me abrazó con tal fuerza que me hizo sentir culpable de lo que hice esta mañana, esta niña tenía cierto poder sobre mí, lo que no me convenía, pero por otro lado, yo tengo más poder sobre ella. -Escucha, Djurkov. -Dime, mi princesa. -No me gustaría que acabáramos mal por cosas externas, ¿sí? -Te juro que no será así. -Creo que fue mi culpa el que te enojaras. -Para nada, es cuestión mía. Te pido una disculpa de antemano si no he sido bueno demostrando sentimientos. Es muy difícil para mí. -No te preocupes. Yo sé tu situación y créeme que para mí tampoco ha sido fácil, a pesar del maltrato verbal de mis padres, les extraño mucho todavía. -Yo también extraño a los míos. ¿Te parece si te hago un masajito? -¿Un masajito? No es mala idea. Fuimos a nuestro cuarto, le masajeaba primero, los pies, luego empecé a recorrer su cuerpo y me dijo: -Djurkovsito. -Dime, preciosa. ¿Quieres que me detenga? -No, pero me gustaría… -Dime. -Masajearte también yo. (Ella se refería a un masaje normal.) -Venga. Después del masaje mutuo, me dijo: -Espera, no puedo. -¿Por qué no? ¿Qué sucede? -Hay algo que debes saber. -Dime.

-Soñé que pasaba esto. -¿Entonces quieres… hacerlo? -Sí (Muy rojita.) Pero me gustaría esperar… -Comprendo. -Aunque el deseo es tal, que no puedo ocultarlo. -Si quieres, esperamos hasta que estés lista. -Sigue, Djurkov, por favor, mi amor. -¿Estás segura? -Sí, ya no tengo dudas de ti. Siguió el masaje, después me pidió que desnudara su “cuerpecito” que tenía y ella desnudó el mío. Nos besamos con tanta intensidad que hasta me sentí realmente querido. Mientras sucedía todo esto, me detenía a pensar en que nunca me había sentido tan bien con una mujer, ya ni con la difunta Airam. Pero Latsyrc es una mujer pura. Quizás y a esto se debía, que me sentía como estando con mi princesa. Horas después, me dijo: -Niño. -¿Sí? -Te amo. -Yo también. -Abrázame, ¿Sí? -Por supuesto. Ven acá, mi reina. Dormimos abrazados como una pareja que de verdad estaba enamorada. Por fin, dormimos como bebés como hasta las 3 de la tarde y después de una noche tan intensa, así que lo merecíamos. Aunque ni yo lo creía, me daba gusto haber arreglado las cosas con ella y estaba dispuesto a no gritarle como lo hice ayer. No sé si era mi imaginación, pero creo que me empezaba a interesar en serio porque nunca había tomado a una fémina de esta forma. No sabía ya si esto que

siento por mi novia era mayor que mis deseos de venganza, hasta donde sé, no porque de ser así, dejaría de pensar en este asunto miles de veces. Pasaron 3 semanas y todo muy bien, todo de acuerdo con mi plan, sólo me puse a pensar en diferentes teorías o métodos para hacer hablar a la gente más allegada al respetable. Un jueves, se me ocurrió ir Odihc que estaba al este de Olbeup, para buscar a dicho personaje porque da la curiosa casualidad que tiene tiempo desaparecido desde que se fue su mujer de este mundo. ¡Lástima! ¡Tan buena persona que era! ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! Mientras llegué a las afueras de Odihc, decidí sobrevolar el área ya que se decía que ese desierto estaba maldito porque hasta donde se sabe, existe nada más un camino correcto, el cuál puede lograrse, al seguir a un fantasma del cuidador de las tumbas de los antiguos reyes de un castillo demolido. Entonces, quiere decir que aquellos que hayan intentado cruzar el camino, han muerto por la supuesta furia de los reyes por la demolición de su castillo o abismo. Y haciendo más difícil esta hazaña, la gente necesita tener algún artículo especial que pueda ver lo muerto o lo oculto y hasta ahora, nadie lo ha logrado encontrar. Así que decidí aterrizar en cuanto empezara el desierto y me transformé en una serpiente de arena, para ver si funcionaba mi experimento, di los primeros pasos y vi que nada ocurría, seguí el mismo camino y no pasó algo. Parece ser que mi nuevo estado me ayudaba a sobrevivir en este desierto, así seguí hasta llegar al pueblo antes mencionado. Evidentemente, me destransformé y en eso de 20 segundos después, se acercó una anciana y me dijo: -¡No puede ser! -¿Perdón? -Cruzaste el desierto y sin tener el artículo dorado que puede ver lo muerto y lo oculto. -Digamos que el volar me ayuda demasiado. -¡Los seres humanos no vuelan! -Sí, mire. (Floté por 5 segundos.) -¡No puede ser! ¡Eres el chico prodigio! -¿Cómo dice?

-Sí, el chico prodigio, según la leyenda que corre en este pueblo, es el único que puede cruzar sin utilizar el artículo dorado que tiene forma de esfinge, justo como la pirámide más importante de este pueblo. -Si fuera cierto lo que me dice, entonces, ¿Podría encontrar aquí al asesino de mis padres? -¿A quién te refieres? -Al respetable. -¡Ah! Él se encuentra aquí, mas no en este momento… -¿Dónde está? -Fue a buscar el artículo, pero me temo que será abruptamente golpeado junto con sus secuaces. -¿Por qué motivo? -No creo que sea el elegido para portar dicho artículo. De hecho, el chico prodigio es capaz de portarlo sin problemas y de vencer a los 4 golems que existen en cada punto de la brújula de Olbeup. -Supongamos que yo sea “el elegido” y que me decida a ir a la pirámide principal de este pueblo. ¿Qué tendría que hacer para llegar allí? -Para ti, no representará algún problema ya que puedes volar como dice la leyenda que te conté hace rato. -Tengo que encontrar a ese rufián y hacer que pague por la muerte de mis padres adoptivos y biológicos. -¡Tranquilo! No será necesario… -¿Por qué? -Porque los dioses verán que no es apto para portar el artículo dorado. -De todos modos, quiero ir. -Está bien, la pirámide se encuentra a espaldas de este pueblo. Así que tienes que volar derecho, no hay pierde. -Perfecto. ¿Tardaré demasiado allí adentro? -No, si eres el elegido, tardarás unas dos horas. Y no dudo que lo seas.

-Disculpe una pregunta. -¿Sí? Dime, jovencito. -¿No es usted la señora que trataba de ayudar al sabio de Olbeup? -Así es, soy su ex esposa. -Comprendo. Bueno, será mejor que me vaya. Tengo que volver temprano a casa. -Supongo que por tu novia, ¿No es así? -¿Cómo sabe? -Una que es sabia como su ex pareja, lo sabe casi todo. -No deseo ser grosero, pero deseo ir en búsqueda de ese artículo. Ya me dio curiosidad por saber si soy el chico de la leyenda o no. -Perfecto, no te interrumpo más. Con cuidado. -Así será. Me fui volando hasta las afueras de la pirámide y me llamó la atención ver una camioneta afuera de ésta. Pero no le di importancia y accedí de inmediato. El lugar estaba totalmente oscuro, así que se me ocurrió la brillante idea de transformarme en Alovirf, la chica de la luz propia, para tener una mejor visión y de este modo, no caer en los mosaicos falsos, que te llevaban a la entrada principal. Seguí mi trayecto, hasta que me detuve porque escuché unos gritos de alegría, como si hubieran encontrado el tesoro, mas para mi desgracia, no me encontraba cerca de ellos todavía. Por consiguiente, no me quedó más que acelerar el paso, sin descuidar el hecho de que hubiera falsos caminos. Llegué hasta el cuarto del tesoro, que en realidad era la sala de los faraones y me di cuenta de que había un grupo de hombres y mujeres buscando el “artículo dorado.” Para mi gusto, ellos en vez de haberse largado rápidamente, decidieron prolongar su festejo hasta que se empezara a mover el piso como si estuviera temblando. Entonces, decidí flotar para que no me afectara dicho fenómeno “natural.” Los tipos se fueron como llegaron, es decir, con las manos vacías. Ya no hallaron el camino de regreso y por lo que pude percibir, regresaron a la entrada de la pirámide porque ya no supe de ellos. Mientras tanto, me encargué de lo que me importaba, aparecí velas por arte de magia y volví a mi forma original. Uno de los faraones me dijo:

-¡Ah! ¿Así que tú eres quien ha venido a perturbar nuestro sueño? -Negativo, sólo he venido a confirmar si yo soy el elegido para portar el tan llamado artículo “la verdad de los muertos o el collar de lo oculto.” -Entonces, ¡Pruébatelo y ya déjanos dormir, ch…! Así lo hice, arriesgando el todo por el todo, cerré mis ojos, hasta que segundos después, me di cuenta de que seguía vivo todavía y el faraón sorprendido me dijo: -Yo, Sesmar, he sido testigo del héroe verdadero y del chico prodigio. La leyenda se comprueba después de 5500 años. Así que, permítame pedir a usted, en nombre de mis fieles escuderos y amigos, la posibilidad de descansar para siempre. Y para esto, necesitamos su más fiel y sincera aprobación, así como también reconocer que usted nos ha bendecido. ¿Qué dice? -Antes de responder, ¿Qué pasaría si me rehúso a hacerlo? -No podremos descansar y usted no será ratificado como merece. Piénselo bien, héroe verdadero. No sólo eso, sino que será capaz de vencer a su peor enemigo, gracias a nuestros poderes. Con el tiempo sabrá quién es. -Está bien, deseo dejarles descansar y confirmar que yo soy el héroe verdadero, por más que me cueste creerlo… Lo que hicieron después de decir esto, fue transferirme sus poderes, justo como lo prometió Sesmar, aquello significa que cada día me volvería más fuerte de lo que ya soy. En cuanto terminó la transferencia, me fui rápido de la pirámide con todo y mis premios ya que ésta empezaba a derrumbarse. Esa parte no me la dijo la anciana, supongo que ella tampoco lo sabía. Al salir de allí, me fui a casa, sin problema alguno. Y lo que proseguía era tomar una siesta antes de la cena. Así que me dije: “Djurkov, no es mala idea que duermas de 6 a 9 de la noche, después de una jornada tan complicada, no hay mejor recompensa que esto.” Mi novia me despertó y me preguntó: -¡Hola! ¿Cómo te fue? -Muy bien ¿Y a ti? -Igualmente. (Un poco desanimada.)

-¿Qué tienes? -Nada. -Mírame… Cuando respondes así, es que en realidad te pasa algo. Dime, ¿Qué sucede? -No lo sé, últimamente me he puesto demasiado sentimental. -¿Por? -No lo sé, es lo que me gustaría saber. -Tengo una pequeña idea que podría funcionar. -¿Cuál? -Esto. (Nos besamos y de allí un abrazo más intenso que el de otras veces.) -Te amo, te amo, te amo y no te quiero perder. -Yo también, pero… ¿Qué te hace suponer que me iré de tu lado? -Es que… dirás que es lo mismo que digo siempre, mas no estás conmigo tanto tiempo como antes. -Resulta que trabajo en la televisora de Odrareg y su familia y eso me lleva tiempo. -Lo sé, sin embargo, me gustaría que me dijeras algo. -Dime. -¿Qué es eso que tienes colgando en tu cuello? -¡Ah! Pues fui a la pirámide que estaba en pueblo Odihc e hice una hazaña. -¿En serio? ¿Cuál? -Soy el único que puede portar este artículo y puedo ver a lo oculto y a los muertos a través de él. -¡Qué miedo! Espero que aquí no haya… (Me abrazó como si no me hubiera visto en años.) -Tranquila, todo estará bien. En esta casa no hay muertos. Además, no te sugestiones.

-¿Qué no me qué? -Sugestiones, es decir, no te programes a que algo pasará sin conocer determinado lugar. -¡Oh! Comprendo y qué malo al no llevarme. (Hizo una cara de puchero que hasta me dio risa sin querer.) -No podía hacerlo, porque el desierto no lo puedes cruzar caminando. -¿Entonces volaste para cruzarlo? -Digamos que sí. De todos modos, aunque no me creas y pongas esa carita bonita de puchero, el ambiente se sentía denso. Sinceramente, dudo que aguantaras. -¿Estás diciendo que soy débil? -De ninguna manera y parece ser que la leyenda es cierta. -¿Cuál? -La del supuesto regreso del chico prodigio. -¡Me siento orgullosa de ti! Eres hasta más bueno que él. -Él y yo somos la misma persona… (Haciendo evidente su gran inteligencia, sin que ella se diera cuenta.) -¡Qué boba soy! -¿Por? -Porque cometí una tontería, no me di cuenta hasta ahora que tú y él son la misma persona. -No te preocupes. (En un tono burlón y compasivo al mismo tiempo.) -¿Qué sientes en ser el chico prodigio? -Divertido, aunque voy a sentirme acosado de cierta manera. -¿Por qué? -Debido a que la gente va a estar queriendo que les resuelva la vida y no se trata de eso. -¿No deberías hacerlo?

-Una cosa es ayudar a la gente y otra estarles haciendo todo y no se me hace justo. -Eso sí. Tienes la razón en todo. (Nos dimos un beso.) -No en todo, pero sí en la mayoría de las cosas. (Un poco modesto.) De pronto, alguien irrumpió en nuestro cuarto y dije a mi chica: -Iré a ver quién es. -Sí, esperaré aquí. Fui a abrir la puerta y era Odrareg, con un semblante preocupado, me dijo: -Hermano, lamento interrumpir. -Pasa, no interrumpes. -Necesito tu ayuda. -Claro que sí. Dime. -Estoy seguro de que secuestraron a mi hermana. -¿Cómo dices? -Sí, es que hoy fuimos al parque y de la nada desapareció. -Hay que calmarnos y pensar en dónde podría estar. -De acuerdo, ¡Juntaste el artículo dorado! ¡Felicidades! -Gracias, aunque debo confesar que no fue sencillo. Veamos si funciona para estos casos. Según lo que nos mostraba el “artículo dorado” o “el collar de lo oculto” era que se encontraba en una ranchería que se encontraba al oeste de Oleruc, así que dije a Odrareg: -Iré solo. Ya sé dónde es. -Yo soy su hermano y tengo derecho de ir. -Quizás, pero no sería conveniente que te expusieras y menos a alguien de tu familia. Hazme caso y verás que todo saldrá según mi plan. -¿Cuál es tu plan?

-Tranquilo. De pronto, llega Latsyrc y dice: -¿Qué pasa, chicos? -Secuestraron a mi hermana esta tarde. -¡Qué horror! -Dije a Odrareg que iría solo y no está en discusión. -Pero… yo quiero ayudar. -Sin ser grosero, me ayudan más aquí por si llaman esos imbéciles, notifíquenlo de inmediato. -Así será y gracias, hermano. -De qué. -Si me disculpan, me retiro. -Con cuidado y yo vuelvo a mi estudio. -Yo iré a la casa con tus padres. -De acuerdo. Me fui en busca de Orac, sabía dónde estaba exactamente y antes de llegar a Ocan, decidí preguntar a una señora: -Disculpe, ¿Dónde se encontrará de casualidad una cabaña totalmente descuidada? -¿Se refiere a la “mansión” de “los Namrog”? -¿Los Namrog? -Sí, es una familia dedicada a secuestrar, extorsionar y fraudar a sus víctimas. -¡Ah! Es el grupo S.E.F. Pero dígame, ¿Dónde se encuentra su guarida? -Atrás de esa montaña, mas debe ser cuidadoso, porque está muy bien protegido. -No se preocupe. El volar ayuda mucho. -¿Cómo dice?

-Sí, puedo volar. Mire. (Floté durante 5 segundos al igual que la otra vez para demostrar dicho acontecimiento.) La señora sufrió un paro por la impresión, para mi fortuna, cargaba siempre conmigo la runa curativa, abrí su mano para curarle y funcionó. No es por ser vanidoso, pero sentía que la mayoría de los poblados cerca de Olbeup me adoraban, por lo menos lo que he visitado. En cuanto despertó, me dijo: -Gracias, joven. -De nada, para eso estoy, para ayudar a la gente que pueda. ¿Se encuentra usted bien? -Con lo suficiente para decirte algo que se corrió por allí. -¿A qué se refiere? -Que tú eres el chico prodigio, según una vieja amiga que vive Odihc. En realidad, esa mujer fue la que causó una maldición en mí por haber traicionado su confianza. -¿Por qué haría algo así? -Porque me tocó escuchar una plática entre su ex marido y ella… -¿Y qué decían? -Que no se arrepienten de haber hecho eso a su propia hija y a su yerno, a quien jamás aceptaron… -¿Por qué no? -Por ser poca cosa para su hija y de ese amor, nació un chico que fue abandonado en una iglesia ya que alguien perseguía a sus padres y les mató sin piedad… -¿Quién es ese chico? -Tú… -¡No puede ser! Mis padres murieron asesinados por el respetable. -Tus padres biológicos murieron asesinados también por ese malnacido.

-Ahora comprendo, los sabios querían que Arual y el respetable se casaran por conveniencia, ¿No es así? -Así es y no mal interpretes a tu madre, ella te dejó allí con tal de protegerte. -Supongo que sí y verá que me las pagarán muy caro los que se atrevieron a eso. -Eso estará más difícil de lo que crees. -¿Qué dice? -La señora que te topaste protege muy bien al respetable. -Supongo que con mi radar, podré detectar donde esté ese imbécil. -Así es. Mas tendrás que estar alerta porque ella sabrá que yo te advertí todo esto antes de que yo muera… (Toce la señora.) -No diga eso, no morirá, permítame ponerle la runa una vez más. -No servirá… -Déjeme intentarlo. -Está bien. Tardé 30 segundos en aplicar la runa y vi que la señora se repuso al 100%, después me tomó la mano y me dijo: -Gracias, de nueva cuenta. -De nada. -¿Qué te decía? -De los señores que son mis abuelos a final de cuentas. -¡Ah! Tendrás que idear un plan que funcione de forma excelsa. Una pregunta. -Dígame. -¿Puedes transformarte? -No… ¿Por? -Si pudieras transformarte, serías el chico prodigio. Me transformé en Edaj porque me dio confianza la señora.

-Entonces, no me cabe duda alguna, eres el chico prodigio. -Así es. Yo soy el más sorprendido de todos. -Me imagino, pero antes de que te vayas, permíteme decirte algo más. -Claro. -No comentes el hecho de transformarte con alguien. Conmigo quedará seguro ese secreto, además de que “los sabios” no te detectarían. -Por lo visto no, así pienso seguir, mas necesito conocer las debilidades de ambos. -Por el viejo ni te preocupes, él con una chica de buenos atributos, queda satisfecho y la señora, cree controlar a todos los reptiles, lo único que no puede controlar son las serpientes, sobre todo las cobras. -Muchas gracias por el consejo, si me disculpa, tengo que ir a salvar a una amiga. -Ve y no quise distraerte. Atrapa esta runa de humo. Me la encontré tirada. -Gra…cias. (Me pegó en la cabeza, mas no me dolió.) Sobrevolé el área para buscar minuciosamente, donde podría estar la dichosa mansión abandonada. Hasta que me llamó la atención que una casa a lo lejos del pueblo en turno, estaba quemándose. Bajé de inmediato y vi primero lo que pasaba, los Namrog se iban de allí. En cuanto se fueron, entré y vi a Orac quemada. Le saqué del lugar y apliqué la runa. Al restablecerse totalmente, me dijo: -¡Djurkov! -Sí, soy yo. -¿Cómo supiste que estaba aquí? -Gracias a este collar que puede ver todo. -¡Guau! Muchas gracias. -De nada. Vámonos a casa, antes de que nos echen la culpa de este desastre. -Está muy lejos de aquí. -Te equivocas, recuerda que puedo volar.

-Cierto. -Sujétate bien. -Sí. Fuimos volando por una ruta no usual y me dijo Orac: -Estamos yéndonos mal. -No te preocupes, primero tengo que arreglar un asunto. -¿Tardarás mucho? -No. Sólo necesito arrojar esto. -¿Qué es esto para ti? -Una bomba. -¿Serías capaz de matar a esos tipos? -Claro, ellos te secuestraron y tienen que pagar su crimen. -Para eso está la policía. -La policía sirve para dos cosas: para pura madre y para maldita la cosa. -Buen punto, entonces aviéntala a la brevedad posible. -Por supuesto. Medí la altura exacta donde debería tirarla, era gas lacrimógeno y ellos morirían de “forma accidental.” Aventé el pequeño artefacto y como su camioneta tenía el quema cocos abierto, fue más fácil para mí. Vimos que los tipos salieron volando con todo y camioneta hasta el río Oleruc. Dije de inmediato: -Orac, si el hombre pudiera volar. -Tú puedes volar, presumido. -Lo digo por ellos, si hubieran podido volar, no habría pasado algo relacionado con esto. -¡Jajajajaja! Muy cierto, siquiera tuvieron una muerte pacífica y accidental. -Exacto. Vamos a casa.

-Vamos. ¡Wii! Casi, al llegar a casa, vimos desde lejos que toda la familia estaba dispuesta a merendar, hasta que caímos en el jardín. Se asustaron por el golpe que se escuchó y dijo Odrareg: -¿Quién anda allí? -Soy yo, Djurkov. -¿Y mi hermana? -Aquí estoy, menso. Nos dimos un abrazo entre todos y procedimos a cenar. Me preguntó Latsyrc: -¿Cómo te fue Djurkov? -Muy bien, aunque deba confesarles que antes de ir por Orac, tuve que ir a hacer una hazaña en la que obtuve el “collar de lo oculto.” -No nos estás diciendo que cruzaste el desierto, ¿Verdad? –dijo Odrareg. -Sí, así es. (Con tremenda tranquilidad.) -¿Cómo lo lograste? –me preguntó Eoz. -Muy sencillo, volé, aunque como comentaba a Latsyrc, el ambiente era denso. -¿Cómo denso? –intervino Orac. -Sí, me refiero a que el calor te pegaba más que si estuvieras en el suelo. -¿Cómo le hiciste para soportar tan altas temperaturas? –me preguntó Divad. -Muy fácil, tomando mucha agua. -Muy bien, familia, ya que estamos todos, vayamos a cenar. –dijo Divad. -Espérenme un segundo, dijo Odrareg. Tengo que arreglar un pequeño problema con Irda. -¿Qué pasó con mi amiga? –dijo Orac. -Ven, hermana. Ellos fueron a platicar al estudio de la casa. -Hermano, te conozco muy bien.

-Resulta ser que TU amiga me quiere echar la culpa de algo que no hice. -A ver, cálmate y dime lo que sucede. -¿Recuerdas que fui al parque para ejercitarme el día de hoy? -Sí, claro. -Me encontré con Irda y me empezó a reclamar cosas que yo nunca diría sobre ella. -¿Qué cosas fueron? -Que yo dije que ella y yo tuvimos algo que ver y para nada. -No sé porque presiento que fue alguien de nuestro grupito. -¡Ya sé de quién se trata! -¿De quién? -De Orev. -¿Cómo estás tan seguro? -Porque un día, me dijo que haría lo que fuera para que Irda y yo termináramos. Y parece ser que su deseo se cumplió. -No puede ser, ella es tan linda. -No tanto cómo creías. La tipa es una zorra. -¡No le digas así! -Es más, para que veas que no te miento, un día ven con Djurkov y conmigo para que veas que te decimos la verdad. -Pero Djurkov no sabe de esto. -Le voy a comentar ya que estoy muy desesperado. -¡Maldita vieja! Bueno, tú tranquilo, yo hablaré con Irda. Mientras tú hablas con Djurkov. -Muchas gracias. -De nada, hermanito. Te quiero. -Yo también.

Después de la cena, Odrareg me contó la situación y dije que estaba dispuesto a ayudarle, siempre y cuando me dejara arreglar las cosas entre Irda y él a mi modo. -¿Cuál es tu modo, hermano? Recuerda que no quiero más problemas. -No te preocupes. Confía en mí. -¿Qué tengo que hacer? -Bueno, primero que nada, me gustaría decirte que diré a una amiga que le diga que tú quieres verle, llevamos a Irda y ella se convencerá de que tú le dices la verdad. -Esperemos que funcione. -Por eso, te digo que confíes en mí. -Claro que confío, si no, no te habría aceptado en mi casa desde un principio. -Descansemos porque mañana será un gran día. -Sí, señor. Al día siguiente, pusimos el plan en marcha ya que vi en el parque a la víctima. Mandé a Edaj para que fuera con ella y le dijo mi escudera: -¡Hola! ¿Tú eres Orev? -Sí, ¿cómo sabes? -Alguien te quiere ver. -¿Quién? -Un amigo de un amigo. -¿Quién es? -Sólo te paso al costo esto y te verá en el parque a las 12, no llegues tarde. ¡Adiós! -¡Adiós! Desde lejos, vimos que Edaj desapareció y no sabemos si ella también le vio, pero la tipa cayó como tonta en esta trampa. Faltaban 2 minutos para la hora, Odrareg salió de nuestro escondite, ya que fue la carnada para lograr desengañar a Irda. Tuvimos que hablar en voz baja, para no ser descubiertos y para escuchar perfectamente todo lo que hablaban.

-¡Hola, Odrareg! -¡Hola, Orev! -¿Cómo estás? -Muy bien ¿Y tú? -Muy contenta. -¡Ah! Qué bien. -¿No me preguntarás por qué? -Ni idea. -Porque me da gusto que me hayas invitado a salir. -Necesito decirte algo. -¿No te da gusto verme? -Sí, por supuesto. (Dándole el avión y ella súper emocionada porque creía que hablaba con la verdad.) -¡Bésame! -De ninguna manera, sabes que tengo novia… -Tu novia no sabe lo que tiene, un novio guapo y… -¡Ya párale! Ya no quiero estar aquí. Ya me voy. -No te vayas, mi amor, ni hemos terminado de hablar. Odrareg se iba, yo fui tras él e hice que apareciera Oratnik para asustar a las chicas y dejarlo a solas con ella, Latsyrc y Orac entendieron que era momento de marcharse. -¡No huyan de mí! -Yo te comprendo, querida. -¡Ah! No puede ser. Orev se desmayó y dije a Oratnik: -Deja esto en mis manos.

-¿Está seguro, jefe? -Sí. -¿Qué piensa hacer? -Vamos a hacer que hable. -¿Nada más? -Efectivamente. -Sígueme. -Sí, señor. -Recuerda algo. -Dígame. -Nada de muertos, por ahora. -Claro, como usted diga. -Hasta nueva orden, mandaré a ustedes a que consigan más almas para mí. -Perfecto. Aunque esta chica está apetecible. -Por supuesto, pero es igual que Atup. -Pobrecita. -¡Jajajajajajajajajajaja! -¡Jajajajajajajajajajaja! -Será mejor que vayamos a una guarida secreta. Porque si vamos a casa, sería mucho exponer mi reputación. -Buen punto, pero… ¿Dónde? -Veamos… podemos ir a donde encontré la piedra curativa. Nadie ha ido allí. -Perfecto, jefe. Pero tendrá que transformarse. -Claro, ni modo que me evidencie ante ella. Le di otro golpe para que se durmiera totalmente y nos fuimos Oratnik y yo a la guarida de la que tanto hablábamos. Invoqué a Edaj y dije:

-Bueno, dejo a cargo de ustedes, esta mujerzuela que tiene que hablar tarde o temprano, no quiero que le maten, sólo denle un sustito. -¿Qué pasa, galán? ¿Por qué no quieres que le matemos? -Por ahora, no me conviene quedar como villano, aunque ya sepamos los tres que lo soy. -Er… comprendo y menos ante su novia. -Exactamente. -Yo quiero preguntar algo. -Dime, Oratnik. -¿Me la puedo tirar? -Como gustes, pero tendrás que seducirle, dudo que te cueste mucho trabajo. -¿Por qué dice eso, jefecito? ¿Apoco ya rompió el tambor? -¡Jajajajajaja! ¡Qué inocente eres! -¿A qué te refieres Edaj? ¿Estás diciendo que soy imbécil o qué? -No, tranquilízate. Sólo digo que la tipa es muy zorrita. Y como tú eres diferente a los otros hombres, pues se dejará guiar por tus talentos. -¡Jojojojojojojojo! Ya comprendo. -Muy bien, entonces, me retiro. -Vaya por su chica, jefe. -Ve tigre por tu víctima. -¡Jajajajaja! Cualquier cosa, infórmenme de inmediato. -Así será. -Ella estará muy consentida aquí. -No me cabe la menor duda. Me fui del lugar para regresar al cuarto con mi niña, ya quería abrazarle y besarle. Lo que me extrañó es que no estuviera allí, fui a la cocina por algo de comer y le vi platicando con Orac.

-¡Hola, Djurkov! -¡Hola, mi amor! -¡Hola, a ambas! -Será mejor que me retiré porque supongo que ustedes tienen cosas que platicar. -Nos vemos. -Hasta mañana. -Descansen, amigos. -Igualmente. (Latsyrc y yo al mismo tiempo.) Fuimos a nuestro cuarto y dije a Latsyrc: -¿Tienes ganas de otro masajito? -Sí ¿Y tú? -También. Aunque debo confesarte que te escuchaste bastante cachonda. -¿Qué es cachonda? -Muy provocativa. -¡Perdón! -Me agrada que seas así. -Entonces, me gustaría empezar esta vez. -Venga. Empezamos con el masaje de la otra vez, más le pedí algo: -Mi amor. -Sí, precioso, dime. -¿Te gustaría que jugáramos a algo? -Claro. ¿De qué se trata? -Supongamos que tú eres una alumna que se drogue y yo soy un amigo tuyo y me pides que no digas que te vi drogándote. Recuerda, estás dispuesta a hacer lo que sea con tal de que no se sepa tu secreto. ¿Sí?

-Está bien. (Se mordió los labios.) Me agrada la idea. Comenzó la simulación y para esto, le presté una bolsita de polvo blanco y ella estaba inhalando la sustancia hasta que le sorprendí y le dije: -¿Qué haces, Aynat? -Perdón, Nioprocs, no fue mi intención. -Será mejor que tus padres lo sepan. -¡No! ¡Por favor! Hago lo que tú quieras. No les digas, ¿Sí? -¿Lo que yo quiera? Er… déjame pensar, el silencio tiene su precio. -¿Quieres que te pague dinero? -¿Para qué chingados quiero dinero? El dinero es sucio, es cochino, mejor algo que te haga aprender en verdad. -¿Algo? ¿Cómo qué? -Esto. (Le besé y ella se alejó de inmediato.) -Nioprocs, tú y yo somos amigos. -Lo sé. -Aparte, tienes novia. -Ella me importa una ch… Así que déjate llevar por lo que sentimos, a menos que prefieras que diga a tus padres lo que hiciste. -¡Te lo suplico! No les digas. -Muy bien, pues ya sabes que hacer. -No puedo, por favor, compréndeme. -Si no me quisieras como yo a ti, te comprendería. Pero ambos sabemos que es lo contrario. -No es verdad… (Bastante nerviosa.) -¿Por qué te haces pantana? -No, no me hago pantana.

-¡Cómo chingados no! Prefieres tratar de ocultar lo inocultable porque te da pena decir al mundo lo que sientes por mí y sabes qué. Ya me voy. -No te vayas, no quiero que digas a mis padres. -No les diré, simplemente les comunicaré una mala noticia. -No seas payaso, quédate… ¿Sí? -No me convences. -Te juro que quiero que te quedes. -¿Aquí en tu cuarto? -Sí, pero… ¿Si se dan cuenta? -Créeme que no. Estamos tú y yo solos. -¿Quieres decir que ya se fueron? -Sí. (Me acerqué a su espalda para hacerle su masaje.) -¿Qué haces?... -¿No te gusta? -¡Ay! Se siente genial. -Parece como si quisieras que parara. -No te detengas. -¡Sí, señor! Le masajeé la espalda y de allí se desató lo que tenía que pasar. Siempre que he tenido sexo, me pongo muy filosófico: “Al paso de los días, me agrada más esta niña, yo pensé que era un juguete como las Arretalgni, sin ser absurdo, seguía sin explicarme una razón por la que no le botara como a las otras. Lo más lógico era que me agradaba estar con ella como persona, pero no estaba siendo congruente porque no me gustan las mujeres huecas, por lo general. Latsyrc es una maga, ella sabe lo que quiero sin que yo se lo pida, me sorprende cada día más. Su voz, no era tan fea, analizándola bien, pero no dejaré de pensar que tiene voz de pito. Tenía un timbre muy especial, en su totalidad, indescriptible. No dejaré de tener aventuras, eso lo tengo muy definido, aunque le ame demasiado.”

El sábado por la mañana, me desperté temprano para tocar bajo un rato y estaba improvisando, hasta que se me ocurrió tocar una canción que siempre me ha gustado desde que la escuché por vez primera, se llama Dam de System of a Down. Después me puse hacer mezclas de todos mis grupos favoritos, me llamó la atención que Odrareg me escuchó y me dijo: -No tocas mal. -Gracias. -¿No quieres que combinemos batería y bajo? -Venga. Fue por su batería y empezamos a tocar juntos. La improvisación duró como 2 horas, aproximadamente, le dije: -Tengo una sorpresa para mi novia, debo irme. -Está bien, hermano. Antes de que fuera entrar a la cocina, me dijo Eoz: -Te busca la policía. -¿Por qué? -Te acusan de matar a la ex cuñada de Djuk. -Es absurdo, yo ni le conocía. -Fue lo que les dije, pero si no temes algo, ve, yo avisaré a los demás. -De acuerdo. Salí a la puerta y me dejé arrestar de inmediato para preparar con toda calma mi venganza. Llegamos a la estación de policía y me dice el comisario: -Así que te gusta matar, ¿Eh? Me quedé callado y le sonreí de forma perversa, tratando de intimidar al comisario. -¿Estás aceptando que mataste a la señorita Anavi? -Tengo la conciencia tranquila.

-Irás a prisión de inmediato. -Qué curioso, mandar a alguien a prisión sin pruebas, ¡Qué ridículo es usted! Lo digo con todo el respeto que me merece. -No me retes, yo soy la ley y la ley se hace a mi voluntad. -¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! -¿De qué te ríes? No es agradable ir a prisión. -Quizás, pero no durará mucho tiempo. -Todo te acusa. -¿Qué es todo para usted? No tiene pruebas, maldito pelagatos del respetable. Se quedó pasmado porque supe que fue una orden de aquel fulano. -¿Qué pasa? Dije algo cierto, ¿No es así? -Gr… ¡Enciérrenlo de inmediato! No opuse resistencia y gritó Latsyrc: -¡No se lo lleven! -Mire, señorita, no puede visitarle. -Pero es mi novio, ¡Qué no entiende! -Resígnese, ya no saldrá de aquí. -Sé que él es inocente y saldrá libre para regresar conmigo. -¡Lárguese de aquí! Entorpece la labor de la autoridad. -¿Usted es la autoridad? ¡Jijijijijiji! (Estaba llorando de risa.) -Gr… ¡Sáquenle de aquí! -Ni se les ocurra tocarme, porque en cuanto salga mi novio, les pasará algo muy grave. Jamás me había tocado escuchar a mi chica tan enojada, tenía toda la razón, me metieron de forma injusta a la cárcel y ya sé cómo salir de aquí en menos tiempo de lo que pensaba.

“Veamos, estoy en la celda de castigo, usaré mi collar que no me quitaron para ver cómo salir de aquí… Por lo que veo no hay forma… ¡Lotería! ¡Qué imbéciles! No me quitaron lo que portaba. Y gracias a mi artículo, pude observar que había una llave escondida en un compartimento que estaba afuera de la celda. Llamé a Odrareg: -Hermano, necesito tu ayuda. -Claro, pero… ¿Qué puedo hacer? -Mira, con mi artículo analicé cómo está el complejo. -Sí… -Es una cárcel de máxima seguridad, 45 pisos con un sistema avanzado de seguridad que cuenta con trampas láser invisible y cámaras, así que es necesario apagar todo desde la planta baja. -De acuerdo, pero ¿Dónde está? -De lado de la oficina del comisario. Lo complicado va a ser a dicho lugar. -Ya veremos cómo le hacemos. -¿Quiénes van a venir aparte de ti? -Samot, Omixam, Luar y Kram. -Muy bien, entonces, les espero. -Ya llegamos. -Bueno. -Espéranos. Te sacaremos de allí en menos de lo que canta un gallo. -De acuerdo. En menos de media hora, una voz dijo: -¡Peligro! ¡Peligro! Se ha encontrado un explosivo, tiempo de detonación 45 minutos. Escuché un ruido y vi a Odrareg buscando la llave, le dije: -Según lo que me dice mi artículo, está de lado izquierdo de la puerta en un compartimento secreto.

-No veo algo. -Debe haber una manivela secreta. Toca la pared. -Va que va. ¡Oh! Encontré algo. -¿Qué fue? -Estas llaves. Me abrió la puerta y me dijo: -Hay un problema. -Aparte de la bomba, ¿Cuál? -Hay guardias vigilando. Toma esta arma que me encontré. -Muy bien. Un lanza granadas. Ustedes usen el elevador. Yo les alcanzo abajo y gracias. -De nada. (Todos al mismo tiempo.) -Oye, Djurkov –dice Samot. -Sí, dime. -¿Por qué no te vas con nosotros? -Tengo pasar a arreglar un asunto con el comisario. -Date prisa porque solo quedan 35 minutos para que esto estalle. -Muy bien. Salí a las escaleras y empecé a recibir disparos, para mi suerte no me daban o no sabía si me hacían daño. Pero yo comencé a regresar los disparos. Llegué hasta la planta baja, me encontré a un empleado de allí y le dije: -Ni se te ocurra gritar, cabroncito. -Está bien. -Dime donde chingados está el comisario. -En su… oficina. -¿Ves? Cooperando extendiste tu tiempo de vida.

Lo curioso es que volteaba a ver mucho el teléfono. En cuanto vio que salí, trató de marcar un número y le di un tiro en la cabeza, por si quería poner sobre aviso al títere del respetable. Me dirigí a la oficina del fulano, toqué la puerta bruscamente y dijo: -¿Quién anda allí? No le contesté. Y toqué la puerta de nueva cuenta: -¡Ah qué la chingada! Ya voy. Abrió la puerta y la cerró. Posteriormente le di una patada y se abrió de forma abrupta: -¿Qué pasa, comisario? ¿Miedo? -¿Cómo escapaste? -Soy el chico prodigio. -¿Qué? -Te voy a matar de una vez. -Si dices ser el chico prodigio, nunca matarías gente. -Normalmente, no lo haría, pero contigo haré una excepción. Me transformé en un ninja, saqué una espada y le corté la cabeza. Chequé mi reloj y quedaban diez minutos para salir de allí. Tuve que tomar la identidad del comisario para salir sin problemas, por consiguiente actuar tan déspota como él. Uno de los policías me dijo: -Le estábamos esperando para salir de este lugar. -Lo sé. No me trates como estúpido. -Venga con nosotros, señor. -Ni madres, me iré en mi vehículo personal. -Como prefiera. -Pues claro, por eso mando aquí. Me subí al coche del difunto, transformé al coche y yo volví a ser yo para que nadie descubriera lo que pasaba. Para mi suerte, los policías ni me siguieron

porque no pensaban volver a Olbeup. Una ventaja más para mí, el cuerpo policíaco desaparecido. Mas no estaba completamente convencido de que fuera a ser para siempre, así que tendré que actuar de inmediato para desaparecer a esos corruptos de una vez por todas. Lógicamente, antes de matar a Djuk, que ha tratado de seducir a mi novia, ella no me lo ha dicho por miedo. En eso de las 8 de la noche, recibí una llamada de Odrareg: -¿Qué pasó, hermano? -Por lo visto, lograste escapar, qué bueno. -Gracias, iré a arreglar una cuenta pendiente con Djuk. No digas algo a Latsyrc. Yo quiero decírselo. -Bien, ¿Qué le digo? -Di que fui a la televisora por un audio o un video de unas declaraciones que me llamó la atención. -De acuerdo. ¿Te esperamos para cenar? -Claro, estoy que me muero de hambre y volviendo a lo del asunto, no tardaré más de 20 minutos. -Muy bien. Después de la llamada: -¿Qué pasó, Odrareg? -Mamá, Djurkov escapó. -¡Qué bueno! Pero… ¿Por qué tarda tanto? -Fue a arreglar un asunto con Djuk. -Es por lo de Latsyrc, quiero suponer. Irrumpió en la conversación y dijo: -¿Qué pasa, Eoz? Mencionó mi nombre. -Sí, es que estábamos platicando de… -Mi mamá y yo estábamos hablando de que Djurkov ya salió libre. -¿En serio? ¿Dónde está?

-Fue a la televisora. -¿Por qué no vino directamente a casa? No entiendo. Mi mamá se retiró y Latsyrc y yo platicamos mientras tanto: -Fue por un audio y un video que no pudo escuchar, así que decidió ir por él. -Supongo que tendré que esperarle, ya le quiero abrazar y besar. -Te comprendo. En lo que llega, vayamos a platicar con los demás. ¿Sí? -Sí. Fuimos al jardín y mi papá dijo: -Ya me dieron la buena noticia de que tú y tus amigos ayudaron a Djurkov. -Así es. -¡No lo puedo creer! ¿Hiciste eso por mi niño? -Es mi amigo. ¿Cómo iba a dejarle morir en esa torre? -¿Por qué lo dices, hermanito? -Resulta ser que la torre iba a explotar porque al respetable ya no le servía de mucho. -¿A qué te refieres? ¿Por qué no le serviría una prisión? –preguntó Eoz. -Muy sencillo, parece ser que el escondite del alcalde fue descubierta por Djurkov. -Una pregunta, hijo. -Sí, padre. -¿Cómo fue qué Djurkov logró eso? -Independientemente de los chismes que corrían en el pueblo, Djurkov descubrió que el comisario y el respetable hacían negocios ilícitos, es decir, cobraban una fianza sin razón, la gente pagaba para no ver a sus familiares allí dentro y casualmente el comisario se hizo de un sueldo parecido al de nosotros. Supongo que no podría haber sido por algo muy bueno que digamos. -¡Claro! Ahora que recuerdo, familia querida. Se me había olvidado comentarles que antes de regresar a casa, se me ocurrió pasar a comprarme un café y el comisario hablaba por teléfono…

-¿Y qué decía, señor? -No recuerdo todo, pero algo que se me quedó muy grabado fue: “No sé cómo le harás, pero quiero mi dinero o si no todos sabrán la clase artimaña que eres.” -Papá, ¡ya sé a quién se refería! -¿A quién, hijo? -Al respetable. No me cabe duda. -¿Cómo puedes estar tan seguro? -El descubrimiento de Djurkov tiene lógica. ¿Aparte no recuerdas que se hicieron compadres de la noche a la mañana? -Cierto, en la boda de su hija, me llamó la atención que en cuanto me acerqué a saludarles, se hayan puesto tan nerviosos. -Papá, hermano. ¿No creen que estemos aseverando cosas sin pruebas? No digo que no crea lo que dijeron ustedes. -No, hija, todo concuerda. Trataba de dar con la casa de Djuk, hasta que vi el coche del respetable, husmeé dentro de sus curiosidades y vi que tenía dos maletas, a simple vista no se apreciaba lo que contenían. Supuse que eran algunas pertenencias y todo el dinero que había ganado. Al escuchar que la puerta se abría, me oculté rápidamente. Se me ocurrió invocar a Aynos que era la más piruja de mis transformaciones, después que se haga la víctima y doy mi golpe. Dije a Aynos: -El plan es éste, tú conquístale y luego te haces la ofendida con sus halagos. -¿Para qué, jefe? -Simplemente haz lo que te digo y yo me encargo del resto. -Está bien. No te enojes. -No me gusta que me cuestionen, lo sabes de sobremanera. -Lo sé. -Confía en mí, tú no tendrás algo que ver en mi ajuste de cuentas.

-¿Lo juras? -Claro. ¿Puedo recompensarte después? -Sabes, como me gusta que me recompensen… (Muy seductora.) -¡Déjate de pendejadas! Vamos a lo que nos corresponda y nos vamos de aquí. -¡Qué carácter! -Así soy menos con tu jefa. -¿Qué tiene que ver mi madre en todo esto? -No, p…, me refiero a mi novia. -¡Ah! ¡Qué lástima que tenga novia! -¿Por qué? -Sabes que te quiero. -Coger, nada más. Pero no voy a dejarme seducir. Vamos a trabajar. -Está bien. Aunque no descansaré hasta tener un rato de acción contigo. -Morirás en el intento. Aynos tocó la puerta, el tipo le recibió muy amable y tenía muchas razones válidas, que no es necesario ser tan descriptivo, por las que debería abrirle. Djuk dijo: -¡Hola! (Con baba en la boca.) -¡Hola, guapo! ¿Me puedes dejar pasar un rato? (Sensual como ella era.) -Por supuesto, entra. -Gracias. -¿Qué se te ofrece? -Necesito un lugar donde quedarme. Puedo pagarte como sea. -¿Cómo sea? -Sí, como tú quieras. -Bueno, quiero aquellito contigo.

-Está bien. (Respondió afirmativamente sin pensarlo dos veces.) -Esa voz me agrada. Pues, siéntete en casa. -¿Ya te vas? -Sí, lamento dejarte, primor, tengo que ir a revisar que todo está bien en la alcaldía. -No te tardes, te estaré esperando. -No, estaré aquí en minutos. Al escuchar que abrió la puerta, aparecí de la nada y le dije: -¿A dónde crees que vas? -¿Qué? ¿Quién anda allí? -Atrás de ti, imbécil. Volteo sorprendido y me dijo: -¿Cómo escapaste? -Cada persona tiene sus mañas, hasta tú, que te dices ser tan honesto. -¿De qué hablas? (Muy nervioso y tratando de fingir demencia, aunque no de forma exitosa.) -Sí, ya sé que tú trataste de matarme en ese edificio y vamos adentro, necesitamos ajustar cuentas. -Claro, adelante. Ya en el interior de la casa… -¿Cómo te atreves a acusarme de esa forma? -Querías estar con Latsyrc, de todos modos, te valió madres e hiciste esto para alejarme de ella. -Sí, lo acepto, mas no tendría motivos para matarte. -¡Jajajajajajajajajajaja! No te creo una chingada, cabrón. Ya te cargó la vértebra. Me transformé en Oratom y con mis patas, le segmenté en dos. Y Aynos me dijo: -¡Jefe! ¿Qué ha hecho?

-Nada. Sólo ajusté cuentas y ya. Más te vale que no hables. -No, guapo. ¿Cómo te voy a traicionar? -Eso espero, bombón. Porque no quiero deshacerme de ti. -Yo tampoco quiero que lo hagas. -Parece que gozaste el verle muerto. -Eso me excita demasiado. Tengo ganas de ir con Oratnik a ponerle. -Lamento decirte que ya está ocupado. Es más, te voy a encargar que vigiles a una persona, está donde está Oratnik, así que no hay pierde. -¿Cómo llego allí? -Fácil, toma mi radar. -¿Te refieres a tu artículo? -No, me refiero a que tomes esta brújula, presionas el botón de arriba, te dirá dónde están nuestros aliados… -¿Por qué no marca tu casa? -Porque lo diseñé así. Sigue el punto verde. Edaj está con él. -Perfecto, entonces la orgía comenzará pronto. -¡Eres una golosa! ¡No mames! -Recuerda que soy ambidiestra. -Lo sé. Por eso nadie te tomará en serio. Sólo te gusta estar de caliente. -Algo más antes de irme, el sexo es la mejor medicina para los problemas. -Ayuda, mas no lo es todo. Anda y ve. -Está bien, jefe. -Toma esta mochila. -¿Para qué? -Para que puedas volar. -Eres genial como jefe.

-Querrás decir barco. -No, lo digo en serio. -Gracias. Será mejor que te vayas antes de que alguien se dé cuenta de la muerte tan accidentada de Djuk. -¡Jajajajajajaja! ¡Adiós! -Manténgame al tanto de todo, siempre y cuando sea importante. -Sí. Ella emprendió vuelo, yo me fui a casa, listo para cenar. Además con la excelente sazón de Eoz, cómo no tener hambre, era imposible. Cuando llegué, todos estaban afuera. -¡Hola, familia! -¡Hola! – todos al mismo tiempo. -Llegaste justo a tiempo, Djurkov. –dijo Orac. -¿Por qué? -Te tenemos una gran noticia que darte. –dijo Eoz. -¿Qué pasa? Me están asustando. -Hoy mi mamá y yo acompañamos a Latsyrc al doctor… -Sí… -Y cree que Latsyrc podría estar embarazada. -No me digas, es genial. Hablando de ella, ¿Dónde está? -Fue al cuarto de ustedes en lo que llegabas. -Muy bien, le daré la sorpresa. -Ve por ella, tigre. -Sí, señor. Todos fueron adentro a fingir demencia para que no arruinaran mi sorpresa. En cambio, yo fui a buscar a mi chica después de maravillosa noticia, en caso de que se confirme. Toqué la puerta y dijo:

-¡Voy! En cuanto vi que se levantaba de la cama, me oculté para tenerle más en suspenso. Dijo: -Dejen de jugar sus bromitas. Me puse tras ella y le tapé los ojos. -¿Quién es? -Adivina. (Con voz de malvado.) -No sé quién seas. -¿No te suena familiar esta frase de “mi niña hermosa.”? -Claro, Djurkov, mi amor. (Me abrazó con gran fuerza.) Pensé que no vendrías para que te dé una buena noticia. -¿De qué noticia me hablas? Me dices lo mismo que Orac y no me dijo algo. -Ahora, tú debes adivinar. -¿Alguna pista? -Fíjate en mi cuerpo. -Er… veo una niña muy bonita. -Hablo en serio. -Yo también. -Observa una vez más. -Estás un poco más gordita. -Sí… -¿Estás embarazada? -Sí, mi amor. ¿No te agrada la idea? -Claro. (Brinqué con tal emoción que nunca había sentido.) Vamos a ser padres, es la mejor noticia que haya recibido. -Y… ¿Ya has pensado en algún nombre para nuestro bebé? (Se mordió los labios.)

-Antes de eso, tenemos que saber lo que es. -Lo sé, pero si fuera niño… -Xerdsgen, igual que su difunto abuelo. -Suena bien, aunque me gustaría más que se llamara como tú. -Y… ¿Si combinamos ambos nombres? -No sería mala idea. -Así hay un equilibrio. -Es correcto. Y si fuera niña… -¿Como tú? -Podría ser, pero me agradaría más que se llamara como su abuela Eoz. -Vas a decir que soy bastante reiterativo. -No, ¿Por qué? -Un equilibrio aplicaría para este caso. -Siempre hayas solución para todo, te amo por eso. -Yo a ti y por otras cosas. -¿Por qué otras cosas? -Por cómo eres conmigo, por tu “cuerpecito.” -¡Ay! Mi niño, ¡Qué noble eres! (Se mordió los labios.) -Trato de ser mejor persona. -Ven acá, precioso. (Me llevó hasta su pancita para que escuchara a nuestro hijo, ¡Nuestro hijo!) -Se escucha nuestro bebé… (Empecé a hacerle cosquillas.) -¡Ya! Mi amor… (Se mordió los labios y nos besamos muchas veces.) Mañana iré con Orac a caminar un rato, en lo que tú te vas a la televisora. ¿Sí? -Me parece buena idea, así te distraes un rato.

La mañana siguiente, nos levantamos muy temprano, ella para ir a caminar con Orac y yo para ir a trabajar. -Mi amor, despierta. -Mi niño, ¿Qué hora es? (Medio adormilada.) -Son las 8. -¡Es cierto! Me tengo que ir con Orac, ya lo olvidaba. -¡Qué bueno que te desperté! En ese sentido. -Sí, será mejor que me vaya. -Yo también. (Nos dimos nuestro besito mañanero para despedirnos, como siempre.) Mientras tanto… Latsyrc y Orac iban al parque para ejercitarse un poco, todo parecía estar bien, hasta que un imbécil que manejaba en estado de ebriedad atropelló a Latsyrc. Orac se desesperó y llamó a una ambulancia. Llegó en cuestión de segundos y dentro de ésta… “Djurkov, contesta, por favor…” -¡Hola! -¡Hola! (Bastante preocupada.) -¿Qué pasa? -Atropellaron a tu novia y el tipo se fue sin dudarlo. -Gr… ¿Ya llamaste a una ambulancia? -Sí, ven para el hospital. Aquí te cuento todo. -Está bien. Me preguntó alguien de producción: -¿A dónde vas? -Se trata de mi novia, un pendejo le atropello y tengo que asegurarme de que ella esté bien, por lo menos.

-Adelante, tómate el día –dijo Divad. -Gracias, señor. Con permiso. -Hay que seguir trabajando, señores. Me teletransporteé al hospital, busqué a Orac hasta que le vi y le dije: -¿Qué pasó exactamente? -Íbamos Latsyrc y yo caminando la calle, teníamos el paso, hasta que un borracho atropelló a tu chica. -¡Maldito imbécil! (Me mordí la lengua para no decir alguna estupidez.) -Sé cómo te sientes, yo también estoy furiosa porque se fue como si nada. Se acercó un tipo hacia donde estaba, porque Orac ya se había ido por un café: -Disculpa. (El tipo muy ebrio.) -¿Qué quieres? -¿No tra…jeron… aquí a… una chi…ca atro…pellada? -¡Ah cabroncito! ¿Así que tú fuiste el hijo de su puta madre que atropelló a mi novia? -Sí… quie…ro pa…gar lo… que hi…ce. -Ven y sígueme. -¿Me vas… a llevar… a la… cárcel? -Algún lugar mejor que ése. Pon tu mano en mi hombro. -Pero… -¡Haz lo que te digo, chinga! -Está… bien. Nos teletransportamos al pantano y me preguntó: -¿Cómo hiciste eso? (Se le quitó lo ebrio del susto.) -El chico prodigio puede hacer todo. -¿Qué? ¿Quieres decir que atropellé a la novia del chico prodigio?

-Así es. Y eso lo vas a pagar muy caro. -¿De qué hablas? -Sí, el que hayas atropellado a mi novia, la única mujer que me ha interesado realmente, tiene su precio muy alto y ni en vida podrías pagarlo. -No exageres… -No seas pendejo, ¡Cómo quieres que no exagere! Podrías haber matado a mi hijo, imbécil. -¿Qué? ¿Esa sabrosura de mujer estaba embarazada de ti? ¡Jajajajajajajajajajaja! No creo que se fije en un gusano como tú, si acaso se fijaría en un hombre como yo. -Por supuesto… (Recibí una llamada de Orac.) Permíteme, tú y yo no hemos terminado de hablar. -Djurkov, ¿Dónde estás? -Estoy ajustando cuentas con el imbécil que trató de matar a mi novia y a mi hijo. -Precisamente, te quiero hablar de tu hijo. -¿Qué pasó? Mientras hablaba por teléfono, el tipo intentaba huir pidiendo auxilio, pero sin éxito. -Mira, Djurkov, tu hijo no se salvó, tu novia sí. -No lo puedo creer, ni con mi runa curativa podría ocurrir ese milagro. Orac buscó en su bolsa: -Mira, aquí la tengo en mi bolsa. Quizás y podríamos intentarlo. -Adelante, yo me encargaré de este imbécil. En cuanto acabe, voy al hospital. -Está bien, dale una paliza. -Así será. El muy pendejo trató de huir, lástima que no llegó tan lejos porque me teletransporteé hasta donde estaba y le dije: -Tratabas de huir, ¿No es así?

-¡Jajajajajajajajajaja! Dudo que quieras atravesar la cerca. -No será necesario acercarme a ti para eliminarte. -¿Por qué? -Mira a tu alrededor, hay criaturas hambrientas. -¡No! ¡Sácame de aquí! Por favor. -Tú atropellaste sin piedad a Latsyrc y ¿Quieres que tenga piedad de ti? -Por favor, no creo que seas mala persona, ya estoy pagando mi error. Espérame 5 segundos. -Oratnik. -Sí, jefe. -Ven acá, necesito que hagas un trabajito sucio. -¿Más que haberme tirado a Orev? -Quiero que mates a un imbécil que hizo que perdiera a mi hijo. -Con gusto jefe. Volviendo a lo del ebrio… -Ya, disculpa. Te voy a ayudar con una condición. -Lo que tú digas. -¡Qué te largues del pueblo! Sin decir lo que viste. -Sí, claro, gracias. Le saqué de allí y dejé que se escapará cierto tramo, hasta que Oratnik apareció de la “nada” y dijo: -Parece ser que tienes mucha prisa. -Me tengo que ir, con permiso. Le da un golpe y dice: -¡No te he dado permiso de que te vayas!

-¿Qué te pasa? ¿Qué te hice? -A mí, nada. Pero a mi jefe, sí. -¿Quién es tu jefe? Le da otro golpe para “refrescarle la memoria:” -Djurkov. -Él me dijo que me podía ir. -¡Jajajajajajajajajaja! Lo que me informó es que no lo permitiera. Y cumpliré sus órdenes. -¡Maldito mentiroso! -¿Qué esperabas? Si mataste a su hijo, no podrías pagarlo en vida. -Gr… (Intentó golpear a Oratnik.) -No, no, no y no. Así no funcionan las cosas. Le aplastó y casi moribundo dijo: -Me… arre… piento… de… todo… lo que… hecho… sobre… todo… por ha… ber ma… tado… a un… bebé… en el… vientre… de su… joven… y be…lla ma… dre. -No es suficiente. Oratnik con su gran fuerza mandó al pobre a donde estaban los cocodrilos y nos quedamos a ver cómo le trituraban. -Nos vemos, tengo que ir a ver a mi novia. -Claro, jefe. Luego le cuento como estuvo la acción con Orev. -Me parece bien y se ve que no pierdes tu tiempo. -Eso aprendí a usted. -Esa voz me agrada. -¡Jajajajaja! Con cuidado. Regresé y Orac me dijo: -No funcionó.

-Lo supuse. Pero ya el tipo está pagando en el infierno lo que hizo. -No me digas que le mataste… -No fui yo, sino los hambrientos cocodrilos. -¿Cómo? -Sí, al tratar de huir mientras hablábamos, brinco la cerca donde dice: “¡Cuidado!, esta zona puede ser peligrosa, hay lagartos, cocodrilos y caimanes.” Y quiero suponer que por lo ebrio que estaba, ni se fijó. -¡Qué imbécil! ¡Qué bueno que ya se hizo justicia! Y tú, ni metiste las manos. -Así es. Y… ¿Ya despertó Latsyrc? -Sí y quiere verte. -Será mejor que vaya. -Adelante. Entré a su cuarto y me dijo: -Djurkov, abrázame… ¿Sí? -Por supuesto, mi amor. -Perdimos a nuestro bebé… -Lo sé, me lo dijo Orac. Yo también estoy realmente preocupado. Pero venga, cariño. Hay que levantarnos de ésta. -¿Cómo lo haremos? -Juntos y tendremos que seguir viviendo, es lo que gustaría al bebé. -Es verdad, aunque me costará mucho trabajo. -Mi amor, mírame… (Sujeté su cara e hice que me viera a los ojos.) Saldremos adelante, quizás y no era el tiempo adecuado para tener un hijo. -¿Cómo puedes decir eso? -A veces, por más que te cuides el embarazo, por una razón u otra no se da el nacimiento del hijo de cualquier pareja. -¿En serio?

-Claro, éste fue el caso. Te aseguro que seremos padres algún día. Sólo tendremos que esperar. -¿Cuánto? -No lo sé con exactitud. Pero verás que es más rápido de lo que te imaginas. (Nos abrazamos y le di un beso muy fuerte en la frente para que tuviera fe.) ¿Cuándo te dan de alta? -Hoy. -Me parece muy pronto. -A mí también, pero el doctor sabe lo que hace. -Pronto, iremos a casa a continuar con nuestras vidas. ¿Qué te parece? -Buena idea. -Sé que será difícil, pero no imposible. -Confío en que así sea. Le dieron de alta y nos fuimos a casa para descansar, después de un terrible episodio como el del día de hoy. Lo que preferí no decirle fue lo de la muerte del borracho, para no angustiarle. Me levanté de la cama, mi niña se despertó y me preguntó: -¿A dónde vas, mi amor? -Unos amigos tuvieron un problema e iré a hacerla de psicólogo. -No te tardes, ¿Sí? Sabes que no quiero estar sola y menos en estos momentos. -Descuida, será más rápido de lo que crees. -De todos modos, ve con cuidado. Asentí con la cabeza y me fui volando, aproveché para transformarme en un vampiro que era imagen y semejanza a mí. Hablé a Edaj: -Ya estoy llegando. (Con voz de malvado.) -Muy bien, la chica está dormida. -Despiértenle, quiero hablar con ella.

-Claro, pero te noto la voz diferente. -Ahora verás por qué. -Bueno, te esperamos aquí. -Ya estoy afuera. Necesito hablar con ella a solas. -Muy bien, Oratnik, vámonos. -¿Por qué? Tan bien que me la paso con ella. -Órdenes del jefe. -Está bien, sólo espero que no le mate. -Por cómo le oí, creo que así será. Ya te conseguirá a alguien más. -Perfecto. Entonces, que se deshaga de ella, vamos jefe. -Barbero. -Pero si tú, mi reina, estás igual. -Vámonos. -Vale. -Buen trabajo, ¿Ya habló? -No, todavía. -Entonces, voy a hacerle hablar. -¡Jajajajajajajajajajajaja! –Oratnik y Edaj soltaron la carcajada. -Te transformaste en vampiro. Interesante, jefecito. -Sí, señores. Ya se fueron y me dejaron hablar con Orev: -¡Hola! -¡Hola! (Algo asustada.) -¿Qué pasa? -Djurkov, ¿qué te pasó?

-No te das cuenta, ¿Verdad? Soy un vampiro. -Te ves tan sexy. Quiero que me hagas tuya. -Antes de eso. Quiero información, querida. -Muy bien. ¿Qué quieres saber? -¿Supiste que Latsyrc perdió a nuestro bebé? -No, no lo sabía, lo siento. -Pues parece ser que un amigo tuyo, no le tomó el menor interés y por eso murió. -¿A qué te refieres? -Deja de hacerte la estúpida. (Le sujeté del cuello.) -No… sé… de… qué… me… ha… blas… -Alguien atropelló a Latsyrc y yo maté a ese tipo que por cierto mencionó tu nombre antes de morir. -¿Tú le mataste? ¿Cómo te atreviste? -Mató a mi hijo, así que él tenía que morir. -Me las pagarás. (Trató de darme un golpe, pero me traspasó la cara.) ¡Qué! -No, no, no, no y no lo intentes, chinga. Me la pelas. -Es lo que quiero. Desde que te vi, te he tenido ganas. -¡Jajajajajajaja! Yo también a ti, para qué negarlo. -Imagínate qué pasaría si Latsyrc se enterara de esto. -Más te vale que no hables, si no, acabarás igual que tu quelite. -No estás hablando en serio… (Asustada pero excitada al mismo tiempo.) -Por supuesto que hablo en serio. No te conviene retarme. -Tú ganas, querido. (Empezó a desnudarse.) -¡Jajajajajajajajajaja! No pierdes el tiempo, eso me agrada. -Siempre me has gustado.

-Lo sé, lo sé. Antes, te exijo que me digas… ¿Por qué tu ex mató a mi hijo? -Él estaba pedo porque le dejé y supongo que así se puso a manejar. -¿Qué le dijiste exactamente? -Le dije que le dejaba por ti. Asumo que el atropello de Latsyrc fue a propósito, con tal de vengarse de ti. -Lo bueno es que él se suicidó. -¿Qué dices? -Sí, él, por tratar de huir, fue hasta donde estaba una granja de cocodrilos, caimanes y lagartos. Ya te imaginarás lo que pasó… -Él murió allí, ¡Qué estúpido! -Literalmente. Ahora, vamos a aquello. -Bueno. Nos desnudamos, empecé a besarle el cuello, la espalda, etc. Me dijo: -Djurkov. -¿Sí? -¿Por qué andas con Latsyrc? Si podrías andar con una mujer más mujer que ella. -¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! No hay más mujer que ella. -Sigamos, porque estoy muy caliente. -Está bien. Después de todo, ella era una mujer muy atractiva, mas no tanto como mi niña. La diferencia era abismal entre ellas, Orev se metía con quien sea y Latsyrc es muy tranquila en ese sentido. Por esto, le tomaba muy en serio. Terminó esta relación sexual y me dijo: -¿Ya te vas con tu monja? (En tono burlón.) -¡Jajajajajajajajaja! (Risa maligna.) -¿Qué? -Tienes razón. Me voy con la niña más hermosa del mundo.

-¿No me darás mi besito de despedida? -Claro que sí. (Primero, me acerqué a ella; luego, le mordí el cuello; posteriormente, chupé mucha sangre; finalmente, absorbí su alma.) Desaparecí del lugar y regresé a casa para dormir con mi princesa. Por suerte, ya estaba dormida. “De la que me salvé.” Sentí que me abrazó y yo le correspondí, mas no pude dormir porque no podía hacerme a la idea de la pérdida de nuestro hijo. Duré así, como hasta las 4 de la mañana. Pensando en esa espantosa imagen, una y otra vez. Cuatro horas después, escuché la voz de ella: -¡Buenos días! -¡Buenos días! (Con mucho sueño.) -¿No dormiste bien? -No. -¿Por qué no? -Estuve pensando en esa imagen toda la noche y parte de la madrugada. -Yo también. -Por lo menos, pudiste dormir. -Sí, pero me costó trabajo. -Mi amor. -¿Sí? -¿Qué te parece la idea de tratar de ser padres de nueva cuenta? -¿No te parece muy rápido? -Quizás, pero no es justo que dejemos de ser padres por culpa de un imbécil. -Tienes razón, sin embargo, ¿No crees que estemos remplazando al bebé que perdimos? -De ninguna manera, ese niño estará en nuestros corazones. Te aseguro que donde quiera que esté, él ha de desear que tengamos más hijos y que seamos padres.

-Puede ser. -Bueno, mi amor. Platicamos en cuanto llegue del trabajo… ¿Sí? -Está bien. Te amo. -Yo también. (Le besé y me fui.) En eso de las 8, regresé a casa para estar con mi novia porque realmente lo deseaba. Al entrar al cuarto, me dijo: -¡Hola, mi amor! -¡Hola, mi vida! -¿Cómo te fue? -Muy bien y supongo que a ti también. -¡Sí! (Mucho más repuesta.) -Te ves muy contenta. -La verdad, hay razones para estarlo. -¿Cómo dices? -Sí, por un descubrimiento importante que hice. -¿Cuál? -Resulta ser que el tipo que me atropelló era novio de Orev. -Eso lo supe, ella me lo dijo antes de morir. -¿También murió? -Sí. -¿Cómo fue? -Por un vampiro. -Los vampiros no existen. -Yo le alcancé a ver. -¿En serio, mi amor?

-Afirmativo. -Creía que no existían, así que deberemos tener más cuidado. -Por lo visto, sí. No obstante, no debemos dejar de hacer nuestras cosas, sólo por dicho acontecimiento, no hay que exagerar. -Tienes razón, mi amor. Hay que vivir tranquila y dignamente como lo hemos hecho hasta ahora. -Me parece razonable y positiva tu actitud. Mi niña se moría de sueño así que dejé que durmiera y yo salí a tomar aire fresco, ése era el plan original, pero preferí ir a volar un rato en busca de una nueva víctima. ¿En qué transformarme?... ¡Lotería! Akarab, el hombre de los cuchillos mortales, podría ser una solución evidente ante esta interrogante. Otra que se presenta… ¿Quién es la víctima ideal?... Podría ser otra amante del respetable… ¿Cuál de todas de esas bellezas?... ¡Ah! ¡Jajajajajajajajajajaja! No sería mala idea matar a Miwk, que era la esposa real en vez de la tipa calenturienta de la que me deshice. Para lograr este crimen perfecto, me fui, ya transformado como Akarab, al burdel “Oscuridad Perfecta” porque sabía que allí trabajaba. En la entrada, había muchos señores y jóvenes que estaban deseosos por entrar al lugar, no obstante, el cadenero se portaba muy grosero con ellos. Hice el intento de acceder y el tipo me dijo: -¡Qué lástima, peloncito! No te voy a dejar pasar. -¿No? ¡Jajajajajajajajajajajaja! Más te vale que nos dejes entrar, porque si no… (Saqué sólo la parte superior de un cuchillo) te puedo cortar en pedacitos y supongo que no has de querer que tu familia deje de comer por una estupidez tuya, ¿No es así? -Está bien, les dejaré pasar… (Estaba sudándole la frente.) -¿Por qué te pones nervioso? Nada más me miró y nos dejó entrar, me aproximé a la barra y pregunté al señor que estaba atendiendo: -¿Dónde está Miwk? -¿Tú también quieres sus servicios? -No, sólo deseo hablar con ella.

-Todos dicen eso. -Mire, ruquito estúpido, ¡Dígame donde está!, mi paciencia es limitada. -De acuerdo, calvito. Su camerino se encuentra al fondo a la derecha. -¡No sea mamón! -En serio, está junto a los baños. -Perfecto, si no es verdad lo que me acaba de decir, vendré a cortarle en gajos como a un cítrico. Fui hacia donde me dijo el de la barra, toqué la puerta y me abrió Miwk. -¡Hola, guapo! -¡Hola! -¿No me vas a elogiar? -No vine a eso. -Todos me dicen eso. -Yo hablo en serio. De hecho, vine por información. -Por lo visto eres detective, ¿No es así? -No, pero quiero que me digas dónde está. -¿De quién hablas? -No te hagas pantana, sabes muy bien a quién me refiero. -En verdad, no tengo idea. -Te voy a refrescar la memoria. (Saqué ambos cuchillos y sujeté su cabello de forma violenta.) Si no me dices lo que quiero saber, te puedo cortar el cuello lentamente para que sufras más. -¿De… quién… ha… blas? -Del respetable, sé que eres su amante más querida y en verdad, sería una lástima matarte por una pendejada que cometas, así que sé concreta y veloz para contestarme. (Ya le solté.) -Sí. Te diré todo.

-Me gusta que te sepas comportar, ¿Ya ves que lo puedes hacer bien? -Supongo… pero es que si hablo, el respetable me matará. -Tú sabrás elegir de forma sabia. -Venga, hablaré, mas debes jurarme que no me harás daño. -De ninguna manera. Me destransformé y me dijo: -¿Qué? ¡No puede ser! Eres el chico prodigio. -Así es. Quiero la información y rápido. -Está bien. ¿Qué quieres saber precisamente? -¿Dónde está el respetable? -Está en Arretalgni, fue lo último que supe. -¡Háblale por teléfono! -Eso he intentado estos días, pero me dice que lo cambió. -Bueno, supongo que ya no tengo más preguntas. -Será mejor que me vaya a mi show. ¿No quieres verlo? -¡Jajajajajajajajajajajajaja! No quiero, aparte de que me tengo que ir. -Cuídate. -Tú también… (En tono irónico.) -¿Por qué lo dices así? -Porque hoy no darás show. -¿Cómo dices? Es a lo que me dedico. -Hoy morirás. ¡Jajajajajajaja! -Pero si te dije todo lo que querías saber. -No me conviene que hables. -Te juro que no diré algo.

-Palabras más, palabras menos. No confío en ti, me convienes más muerta. -¿A qué se debe eso? -Él tiene que pagar muy caro lo que hizo a mis padres, así que si te mato, quizás regrese al pueblo, el muy cobarde. -Me dijo que no pensaba regresar de todos modos, te podré ser más útil si me dejas vivir. Por las llamadas que recibo, que son diarias. -Buen punto, no obstante, me viste transformado, no me conviene que me vayas a echar de cabeza. -No, por favor, no lo hagas. Me transformé en Akarab otra vez, ella trató de escapar por la ventana, lástima que no tuvo éxito puesto que le lancé un cuchillo en la mera espalda. Limpié la evidencia y me fui volando por la ventana. Llegué a casa en menos de media hora, me dirigí al jardín para no levantar sospechas, posteriormente a dormir en mi cuarto junto a mi princesa. Escuché que decía: -Djurkov, te quiero mucho. Le susurré al oído: -Yo también. -Mi amor. -Dime. -Abrázame, por favor. -Claro, mi vida… ¿Te parece si hacemos el amor otra vez? -¡Qué travieso eres! (Se mordió los labios.) -¿Por qué? Somos pareja. -Sí, pero… (Otra vez se mordió.) -No sabes ni qué decir. (Empecé a besarle y ella no opuso resistencia.) -Espera un momento. -¿Qué pasa?

-Iré a cepillarme los dientes. -Bueno, te espero. -Sí, no tardo. A los cinco minutos salió y me dijo: -Ya, disculpa. -¿Lista? -Lamento decepcionarte, tengo mucho sueño. -Comprendo, mi amor, descansemos, ¿Sí? -Sí. Dormimos abrazados como siempre, esta vez, me pasó por la mente la imagen de un viaje que hacía con ella. No sería mala idea que se efectuara, mas imposible porque con el cuento de que no tengo tiempo y no sé si mi morenita tenga ganas de viajar. Sería cuestión de planteárselo mañana, a ver qué me dice. A la mañana siguiente, fui yo quien le despertó de una forma gentil y dulce: -¡Hola, morenita más bonita del mundo! ¿Cómo amaneció a mi niña preciosa? -¡Hola, mi niño! Bien, ¿Y a ti? -No hay mejor forma para despertar que ésta, ¿No te parece? -Sí, sobretodo porque estamos juntos. -Es lo que importa a final de cuentas y… ya que hablamos de esto, ¿Te gustaría que viajáramos tú y yo solos? -Sí, pero… -No te agrada la idea mucho que digamos… -No es eso, lo que te iba a preguntar es el día exacto de nuestro viaje. -Pues… estaba pensando en que nos fuéramos dos semanas. -¿Dos semanas? -Te parece demasiado tiempo… -No, todo lo contrario.

-Pero es lo único que tengo de vacaciones en el trabajo. -Entonces, hay que aprovecharlos al máximo. -Así es, ¿Qué te parece la idea de que vayamos a Awa? -Buena, siempre he tenido ganas de saber que lugares frecuentaban mis padres. -También iremos a eso, mas principalmente a divertirnos un rato. -Es verdad, hay que comentarlo con la familia. -No es mala idea. Por la tarde, les hicimos el comentario y todos parecían estar de acuerdo con nuestra decisión. -¿Cuándo se van? –preguntó Orac. -Nos iríamos este miércoles. –dijo Latsyrc -O sea, pasado mañana. -Espero que se diviertan. -Gracias, amiga, por tus buenos deseos. -De nada. Por cierto. -Dime. -No olvides que es la boda de Anirak en dos semanas, justo un día después de que regresen. -En realidad, lo tengo muy en cuenta. Recordaré a mi novio sobre ese compromiso. -De acuerdo. ¿Dónde está? -Lo más seguro es que haya salido. -Pero qué raro que no se haya despedido, quizás no quiso interrumpirnos. -Es lo más seguro… Me fui de allí porque estaba en busca de cuatro víctimas antes de irme de viaje y que mejor idea que matarles de una vez. La primera, será Zil, una chica que

molestaba mucho a Latsyrc; la segunda, Anauj, la mejor amiga de Zil; la tercera, Orimar, el novio de ésta última y la cuarta, la hermana de este sujeto. Aunque haya tenido que romper el orden porque me encontré primero con la hermana del sujeto antes mencionado, se llama Aglo, recuerdo que esta chica quería conmigo, ustedes supondrían que era agradable físicamente, mas no es así, para empezar, era gorda (no traigo algo en contra de la gente así) y para acabar la descripción de esta desagradable chica, era muy diva según ella. “Debo pensar bien cómo exterminarle, porque mi intuición me dice que si no actúo rápido, ella acabará conmigo. Es curioso que me toque eliminar gente que nunca estuvo de acuerdo con mi llegada, lo más seguro es que les haya enviado alguien que quiera destruirme… pero… ¿Quién podría ser? ¿El respetable? ni me ha visto, a menos que… la teoría de la señora de Odihc se confirme y que el sabio tenga que ver con todo esto.” “¿Acaso mis asesinatos serían justificados, si es que fueron los chalanes del sabio a quienes he matado? ¿Sería buena idea que fuera a ver a la anciana que me reveló esta información para aclarar todas mis dudas? O que fuera a preguntar directamente al sabio lo que pasa… lo más probable es que me oculte cosas que yo no pueda ver todavía y para lograr mi objetivo, necesito absorber más almas. Un último cuestionamiento que me pasó por la mente en este momento antes de ir por mi víctima o lo que sea… ¿Será cierto que el respetable es gato del sabio? Supongo que todo lo sabré en su debido tiempo, pero no puedo esperar para aclarar todas estas dudas existenciales, si se les puede llamar así.” Antes de resolver todos estos planteamientos, me dirigí a platicar con Aglo, me vio y me dijo: -¡Djurkov! -Er… hola… (Con un desagrado total con nada más verle.) -Te sigues poniendo mejor desde la última vez que te vi. -¿Sí? Gracias… (Según triste.) -En serio. ¿Te botó Latsyrc? -No, todo va bien, afortunadamente. -Desafortunadamente, sería la palabra correcta. -¿Cómo ch… puedes decir eso?

-Sencillo, ella no es mujer para ti, yo soy la indicada. -¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! (Con lágrimas en los ojos por el chiste tan bueno que se había aventado aquella asquerosidad de persona, cabe aclarar que por su conducta.) -¿Te estás burlando de mí? -La verdad, sí. -¿Cómo te atreves? -Tengo agallas, querida, agallas es la clave del éxito. -Cómo se trata de ti, te la perdono. -Eres una estúpida, nunca te ofrecí disculpas. -No es necesario que lo hagas, porque tus errores están perdonados por una gran virtud que tienes. -Gr… ¡Maldita mantecosa, idiota, pendeja, zorra, tarada e ingenua! Por lo visto no has entendido a que vine a matarte. -¿Me quieres matar de placer? Encantada de la vida quiero morir así. Me transformé en una avispa gigante. Ella empezó a correr a cómo podía y empezó a gritar: “¡Djurkov se convirtió en una…!” Alcancé a darle un picotazo venenoso que le mataría en cuestión de un suspiro… dicho y hecho, ella murió antes de abrir la bocota. Para suerte mía, nadie escuchó eso. Ahora, Zil, la segunda víctima en cuanto a les fui viendo durante este día soleado. Ella se encontraba cerca de la playa fantasma, muy extraño porque nunca frecuentaba dicho lugar. Me acerqué a ella de forma muy mustia y le dije: -¡Hola! -¿Djurkov? -Sí, aquí estoy merodeando. -Me sorprende verte vivo, me da gusto. (Sorprendida más que contenta.) -Parece que tus palabras son literales, aunque no tan sinceras. -¿Por qué dices eso? -Ahora recuerdo perfectamente que tú quisiste matarme junto con tus amigos.

-No es verdad. (Bastante nerviosa.) -¡Jajajajaja! Parece ser que todos tus amigos fueron enviados por alguien, así que habla de una vez. -Er… no comprendo. -Claro que comprendes, sólo te haces pendeja. -¿Cómo te atreves a acusarme de algo que ni hice? -Tengo la memoria lo suficientemente desarrollada como para acodarme de los sucesos con tal claridad. Vaya que la golpiza que me propinaron tú y tus amigos, me trajo más beneficios que perjuicios. -¿Qué dices? Yo no tuve algo que ver con eso. -¡Déjate de mamadas! Ahora tendrás que pagar el precio por tu intento fallido de matarme. -¿De qué hablas? -Sí, hablo de que es hora de que te mueras como mereces. (Con gran seriedad y de forma amenazadora.) -No serías capaz de matar a alguien. -Piensa lo que quieras. (Me transformé en una planta carnívora y le devoré de un bocado.) Decidí sobrevolar el pueblo para encontrar a mis víctimas restantes, bajé para encontrarme con el novio de la difunta Zil, le dije: -¡Qué bueno que te veo! -¿Cómo le hiciste para sobrevivir? -Muy sencillo, soy el chico prodigio. -¿Qué tontería dijiste? -Ninguna, lo que oíste es la verdad. -¡Qué coraje que hayas sobrevivido! -Morirás justo como Djuk y tus malandros amigos. -¿Tú les mataste? ¿Cómo te atreviste?

-Ustedes fueron enviados por alguien para matarme, ya no me queda duda de esto. Te sugiero que hables, si es que quieres sobrevivir, o no sé si prefieras acabar como tu novia. -¡Eres un desgraciado! Mi novia no tenía algo que ver con la paliza que te dimos. -Recuerdo perfectamente su rostro. Además, te exijo que me digas quién les mandó golpearme. -No sé de qué hablas. -Lo mismo me dijo tu chica antes de morir. -Eres un maldito… -Si yo soy así, tú eres peor persona que yo. -¡Me las pagarás! (Le quiere dar un golpe pero falla.) -Si fuera tú, no lo intentaría de nuevo. Me transformé en Noelemahk, una mujer que se podía hacer invisible automáticamente y los poderes de Edaj, Aneelim y Anatik a la vez. Intentaba encontrarme y no podía, así que se me ocurrió darle un golpe en… donde creyera que le dolería más, el tipo se retorcía demasiado. Incluso, llegué a pensar que estaba bailando break. En verdad, me dio lástima. -¿Dónde estás, cobarde? -Aquí estoy. (Le di un puñetazo en la cara.) -Aparécete cómo eres realmente. -Si es lo que quieres, me parece perfecto. Me destransformé y le dije: -Si quieres pelear, venga. -No se vale que te transformes. -Créeme, no necesito transformaciones para vencerte. -Eso lo veremos. -¡Allá tú!

Comenzó la pelea, él intentaba pegarme y yo le esquivaba con mucha facilidad, todo esto duró 15 minutos y me dijo: -¿Qué pasa? ¿Me tienes miedo? (Muy cansado.) -No es miedo, simplemente quería esperar a que te cansaras. -Eres un cobarde. -¿Estás seguro de eso? -Sí… -Ahora será mi turno de atacar. Me transformé esta vez en Oratom y me dijo: -No seguiste las reglas. -Dijiste que durante la pelea. -Esto es parte de ella. -Es el final. -¿Qué? -Sí, como oyes, es tu final. ¡Jajajajajajajajajaja! Empecé a darle una golpiza hasta que me dijo: -Ya no te haré daño. Me rindo. -Nunca me hiciste daño. Está bien, te dejaré ir. -Gracias. -Recuerda que no debes hablar, si no, así te irá. -Gracias, de nueva cuenta. Vi que corría y me teletransporteé hacia donde estaba y le di una patada. Luego, se puso de pie y empezó a huir de nueva cuenta, esta vez con dirección al pantano. Me hice invisible y fui tras él de una forma discreta. Él gritaba: -¡Auxilio! Nadie le oía en un principio, hasta alguien que iba pasando le dijo:

-¿Qué pasa? -Atiras, lo que sucede es lo siguiente… -Dime. -Me quieren matar… -¿Quién querría hacer algo así? -No lo sé. -¿Por qué no vamos a algún lugar para platicar? -No, tengo que huir de aquí. Mientras tanto, me escondí detrás de un árbol para invocar a Noelemahk, le dije al oído: -La chica no debe morir. -Claro que no morirá, a menos que algo raro suceda. ¡Jajajajajaja! -Hablo en serio. No quiero que muera. -Está bien, no te enojes, jefecito. -Lo que quiero que hagas es que mates al chico, yo no puedo aparecer porque si me ven, ya valí madres. -Cómo gustes, guapo. -Entonces, haz lo que te corresponda. -Sí, señor. Ella fue a hacer su trabajo y yo, les seguía discretamente hasta que llegó el punto en el que se detuvieron y vieron al cuerpo del ex novio de Orev. Aritas dijo: -¿No es aquél cadáver del novio de Orev? -Creo que sí, pero no podemos acercarnos porque hay cocodrilos, caimanes y lagartos. -Intentemos ver con estos binoculares que siempre traigo conmigo. -¿No será mejor que nos vayamos? -¿Tienes miedo? Además, no creo que pasen la cerca.

-Al ver esto, cualquiera cosa puede pasar. -A lo mejor y quiso huir de alguien. -O de algo. Sacó sus binoculares y observó a duras penas el cadáver, sin distinguir quién era. -Mira. -A ver. Él intentó ver pero se atravesó mi sirviente y le dijo: -Así que andas de pervertido, ¿Eh? -No, yo… trataba de ver lo que había detrás de la cerca. -¡Lárgate, chica! Él y yo tenemos un asunto pendiente. -No le puedo dejar solo. -¡Haz lo que te digo! Es por tu bien. -Está bien. El chico intentaba huir junto con ella y le dijo Noelemahk: -¡No te di permiso de que te fueras! (Saca un látigo y él recibe su primer golpe.) -¿Qué te pasa? -A mí, nada. Sólo te exijo que seas obediente. -¿Qué quieres de mí? Mejor dicho, ya muéstrate cómo eres. -Mi jefe me dio órdenes de matarte y lo cumpliré. Ella tronó los dedos y apareció un hacha encantada con relámpagos. -Una mujer como tú no debería cargar algo así. -¡Jajajajajajajajaja! Eres un pendejo, morirás. Trató de huir una vez más, mas no le salió porque ella dio un hachazo al aire y los relámpagos autodirigidos le siguieron. Unos instantes después, él murió de dicho “accidente.” Noelemahk fue a revisar el cuerpo y me dice: -Jefecito.

-¿Sí? -El pobre está tostado. -¿Por qué será? ¡Jajajajajajaja! -¡Jajajajajajaja! Quiero suponer que por andar jugando con los cables de la luz. -Así es. Una muerte accidental, vámonos de aquí. -¿Dejaremos el cuerpo tal y como está? -No sería mala idea echarlo junto al otro cuerpo que yace allí y por otro accidente. -Desde luego. Sobrevolé el área donde estaba el otro difunto “por accidente” y tiré al novio de Zil, Salb, donde estaban las criaturas hambrientas. Luego, vi cómo le trituraban, mas sucedió lo mismo como en el caso de Oñot, no le comieron por completo. Así que al percatarme de esto, con magia, empecé a apartar a los animales de allí para echarles totalmente al pantano y de este modo, no dejar rastro alguno. Hice que Noelemahk desapareciera y me fui en búsqueda de Anauj, quien se encontraba cerca de la montaña de hielo. Bajé para caminar por allí un rato, me vio y me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -¿Dónde vas? -A la montaña de hielo. -¿Estás loco? -¿Por qué? -Hay un golem o un elemental de hielo. ¿Te quieres morir? -No existe. -¿Cómo estás tan seguro de eso? -Ya he ido y todo ha estado bien. -De ser así, te creo… ¿No quieres que te acompañe en vez de la zorra de Latsyrc?

-No le digas así y agradezco tu compañía. -No te enojes. -No me hagas enojar, ch… -Nada más una pregunta, ¿Sí? -Está bien. ¿Cuál? -¿Cómo es que le tomas tan en serio? Digo, nunca te veo con ella. -En primera, no tengo por qué darte explicaciones de mi vida privada. Aparte de todo, no debería importarte. -Para tu desgracia, me interesa más de lo que te imaginas. -¿Sí? Me siento halagado. -Es la verdad. -No comprendo, ¿Por qué te interesaría tanto mi vida? -A pesar de “odiarte”, no dejaba de pensar en ti. -Sabes que no te puedo decir lo mismo, pero siempre he tenido ganas de rechinar el catre contigo. -¿En serio? No sabes lo que significa para mí. -Quizás y podamos ir a algún lugarcillo para hacer nuestra tarea. -Estoy totalmente de acuerdo, quiero que me hagas tuya y yo hacerte mío. Como ella tenía muy buen cuerpo, no lo pensé dos veces y le dije: -Por supuesto. Subimos media montaña y allí pasó lo “inevitable” a las dos horas, ella estaba volteada de espaldas, aproveché para transformarme en un esquimal y me dijo: -Muchas gracias. -¡Jajajajajaja! De nada. Voltea para darme un beso y se asustó en cuanto vio mi cambio. -¿Dónde está Djurkov?

Saqué una lanza de hielo y le dije: -Ni te muevas, mi jefe se fue. -¿Cómo me dejó aquí? -Ahora, es mi turno, ¿No crees? -No, contigo ni a la esquina, ¡Quítate! -¡Jajajajaja! Yo tampoco, sólo vine a cumplir una orden. -¿Cuál? -Esto. (Le encajo la lanza y destransformé.) -¿Por… qué? -Por tratar de matarme. Este fue el precio que tuviste que pagar. Además, no pensaba permitir que dijeras a mi novia lo que pasó entre nosotros. Murió y un momento después, le tiré a un gran vacío que había por el área. Posteriormente, me fui a casa sin problemas. En cuanto me vio llegar, Latsyrc fue a abrazarme y me dijo: -¡Te extrañé mucho! (Muy contenta.) -Tranquila, ya estoy aquí. -Sabes que no puedo vivir sin ti. -Lo sé, pero no es para tanto. -¿Qué tienes? Andas algo serio. -No, ¿Por qué lo dices? -Siento que algo te pasa porque no estás tan cariñoso conmigo. -Disculpa, un día pesado. -Si no fuiste a la empresa, ¿Cómo va a estar pesado? -Tuve cosas que hacer. -Cuéntame, ¿Qué hiciste? -Fui a comprar los boletos de nuestro viaje.

-¿Para qué necesitamos boletos, si puedes volar? -No quiero ser evidente. -Comprendo. Sentía que me estaba portando bastante sangrón con ella, pero era por lo que pasó con Anauj, me arrepiento mil veces de ello. Aunque deba reconocer que la tipa sabía hacer su trabajo. -¿Te pasa algo, mi amor? ¿No quieres que cancelemos el viaje? -No. Disculpa. -No hay problema. -Hay algo que quiero decirte. -Dime. -Antes de conocerte, estuve a punto de tener al hijo varón con el que siempre desee compartir mi sabiduría. -¿Cómo? ¿Por qué no me dijiste? -No quería hacerlo porque temía a que me rechazaras de inmediato. -No lo haría. -¿Cómo dices? -Sí, es tanto el amor que siento por ti, que no quiero perderte. -Yo también te amo. Ya no podía callar esto. -Entiendo cómo te sientes, pero… ¿Qué pasó con el niño? -Él murió con la estúpida de su madre en un accidente debido a que ella manejaba en estado de ebriedad. -¡Qué horror! -Sí, ella era la mujer con la que me iba a casar. -¿Por qué te ibas a casar? -Por el niño, lo peor de todo es que no amaba a esa mujer. Para serte sincero, sólo te he amado.

-¿En serio? Esto que me dices, significa mucho para mí. -¿Estás lista para mañana? -Sí, quiero viajar contigo. -Lo más conveniente será descansar. -Entonces, durmamos. -Tienes razón. Buenas noches. -Buenas noches. -Te amo. -Yo también. Dormimos de inmediato, descansamos lo necesario para salir de viaje. Nos levantamos muy temprano, nos despedimos de todos y nos desearon que nos fuera bien. Posteriormente, tomamos el auto y nos fuimos a nuestro viaje. Mientras íbamos hacia Awa, el que inició la conversación fue Latsyrc. Se le veía muy feliz, eso me daba gusto: -Oye, mi amor. -¿Sí? -¿Qué harías si tuviéramos una hija? -Pues le querría igual. ¿Por qué la pregunta? -Es que creí que en caso de tener un varón y una hembra, preferirías al varón. -Para nada, si se diera el caso, los dos serían queridos de la misma manera. ¿Tú preferirías a la hembra? -No, pienso lo mismo que tú. -Somos tan parecidos. -¿Por qué? -Porque en muchas ocasiones pensamos igual. -Comprendo, pero… -¿Qué pasa?

-Djurkov, yo… -Dime, princesa. -Quiero decirte que estuve pensando en tu propuesta y tengo que confesarte que me gustaría ser madre. -¿En verdad? -Sí, no me importaría, si fuera niño o niña. -Esperemos que finalmente podamos ser padres. -Sí, yo también ansío serlo. -No debemos desesperarnos, si no, las cosas no saldrán. -Tienes razón, amorcito. ¿Cuánto faltará para llegar? -Er… unos minutos. -Ya quiero llegar. -¿Por qué? -Para descansar un rato e ir a comer. -Eso me parece buena idea, inclusive podríamos encargar comida al cuarto. -Es que yo decía salir del cuarto para no aburrirnos. -Te entiendo, pero recuerda algo muy importante. -¿Qué cosa? -El primer día de viaje es para descansar. -¿Por qué? -Así te relajas y te tomas más tiempo para conocer cualquier lugar al que vayas. -¿En serio? -Sí. -Entonces, me parece bien que nos tomemos un descanso y mañana visitaremos el lugar. -Así es y habrá tiempo esta noche de un masajito.

-¡Qué travieso eres! -Lo sé, lo sé. Aparte, servirá para relajarnos. -Estás en lo correcto de nueva cuenta. Por fin llegamos al hotel Awa, era muy bonito, quizás no tan lujoso como lo decía en una propaganda que recogí después de mi último crimen. A decir verdad, eso no nos interesaba, simplemente buscábamos un lugar que nos ofreciera lo necesario. Entramos a la recepción de dicho hotel y la recepcionista me dijo: -Buenas tardes. -Buenas tardes. -¿En qué le puedo servir? -Un cuarto para dos, por favor. -Sí, joven. ¿Modo de pago? -Tarjeta de crédito. -Perfecto. ¿Cuántos días estarán con nosotros? -Dos semanas. -Muy bien, entonces serían 1,000 diamantes por noche. -Me parece razonable. Muchas gracias. -De nada. Oiga, disculpe. -¿Sí? -¿Usted no es un comentarista de Olbeup radio? -Sí, por supuesto. -¡Ah! Es que yo le escucho todas las mañanas y me gustaría saber si me puede dar su autógrafo. Vi que Latsyrc se puso celosa y yo hice como si no hubiera visto algo. Por ende, le dije: -Claro que sí y gracias por los elogios. (Le di mi autógrafo.)

-¡Qué les vaya bien! Y gracias. -Igualmente, hasta luego. Nos dirigimos hacia el cuarto, mi novia y yo. Ella estaba “enojada” conmigo y me dijo: -¿Te fijaste? La muchacha te miraba muy raro y hablaba contigo. -Tranquila, mi amor, no puedo ser grosero con los aficionados. -No me gustó cómo te veía. -Yo no noté algo raro en su mirada, tranquila, mi niña. No me respondió y empecé a reírme mientras ella volteaba su rostro hacia otro lado, después se dio cuenta y me dijo: -¡Ah! ¿Te parece chistoso? -No, mi niña, no me burlo de ti. -¿Entonces? -De que descubriste los celos de forma inconsciente. -¿Qué dices? (Me sonrió.) -Sí, te dio celos la mirada de una aficionada. -¿Cómo? -Lo que quiero decir es que te molestó que me mirara una aficionada. -¡Oh! Ya comprendo. ¿Eso es malo? -Sí, porque hay personas que llegan a enfadar a su pareja puesto que los celos te pueden llevar a llamar a cada rato a tu pareja. -Perdóname, mi amor, no quise hacerte enfadar. -No te preocupes, sólo trata de confiar en mí, como hasta ahora. -Está bien, hermoso, confiaré en ti como tú en mí. -Me parece razonable y no sé si recuerdes que en el camino hablábamos de un asuntito pendiente. -¿Un asuntito pendiente? ¿Cuál?

-El masajito. (Con un tono de voz muy coqueto.) Se mordió los labios y me dijo: -Eres un travieso. -¿Por qué? -Por el tono con el que dijiste “el masajito.” (Se mordió de nueva cuenta.) -Tú también eres muy coqueta. -¿Por qué yo? -Tu voz es así, afortunadamente nada más conmigo. -¡Jajajaja! Te amo. -Yo también. Entonces… ¿Comenzamos el masajito? -¿No sería mejor después de cenar? Tomé una carta que había en la mesa de la habitación. -Está bien. ¿Qué querrás para cenar? -No sé. -O podríamos encargar una pizza. -Sí, quiero comer pizza. ¡Yupi! -¿De qué la pedimos? -Er… hawaiana o pepperoni. -Bueno, entonces pediremos una así y otra de chorizo y jamón. -Mi amor, ¿No crees que sería mucho? -No. -¿No son muchas dos pizzas? -No. -¡Guau! No sé cómo le haremos con tanta comida. -No te preocupes, eso nos dará más energía para ya sabes qué. (Tono coqueto.)

-¡Ya! Pórtate bien. (Se mordió los labios.) -¡Jajajajajaja! ¿Apoco te da miedo? -No, pero… (Se sonroja.) -¿Cuál es el pero? -Lo que pasa es que me da pena hablar de este tipo de cosas. -Es normal entre parejas, cariño. Usted no se preocupe. -De acuerdo. -Mientras tanto, iré a recepción para encargar las pizzas. -Bueno, no te tardes. -Descuida y no abras la puerta a alguien. (Agarré una de las dos llaves.) -Está bien, mas… ¿Cómo entrarás? -Para eso tengo la llave. -Entonces, no abriré a alguien. -Ahora vuelvo. Salí de la habitación para ir a la recepción. En cuanto me vio el recepcionista del turno de la noche, me dijo: -¿Así que usted se quiere ligar a mi novia? -¿Perdón? ¿De qué hablas? -No se haga güey, no crea que por ser comentarista se va a ir liso. -¡Jajajajajajajajajajajajaja! Ni lo intentes. -¿Por qué no? -Si quieres tu bien, no lo hagas. -¿Me tiene miedo? -No, simplemente no te recomiendo que te metas en problemas. -¿Qué me va a hacer?

-Yo, nada, pero podrías perder tu trabajo por una insignificancia. Así que tú decides. -¡Déjese venir! Para mi suerte, iba pasando su novia y le dijo: -No hagas el ridículo. -¿Qué se cree este imbécil? -Él es un cliente, por cierto, señor Djurkov. ¿Qué se le ofrece? -Sólo venía a pedir por teléfono dos pizzas, para mi novia y para mí. -Muy bien, sígame. Permítame marcar al número de las mejores pizzas que hay en esta ciudad. -Perfecto. El tipo me veía con malos ojos, lo que no me interesó, la chica se dio cuenta, después de pasarme el teléfono, se fueron a un lugar apartado para hablar, mientras yo pedía las pizzas. -Buenas noches, ¿En qué le puedo servir? -Buenas noches, me gustaría encargar una pizza, mitad pepperoni y hawaiana y la otra de chorizo y jamón. -Muy bien, ¿A nombre de quién? -De Djurkov. -Claro que sí… espere… ¿Djurkov, el conductor del programa “a la futbolera”? -Efectivamente. -Es un honor atenderle, ¿Desea algo más? -Sí, dos refrescos medianos. -No los tenemos nosotros, pero se los llevaremos de cortesía. -¿Cómo cree, señorita? -En serio, regalo de mi cuenta. -Bueno, gracias. ¿Cuánto le deberé?

-150 diamantes. -Está bien. Estoy en el hotel Awa. -La chica que llamó acá, me lo notificó. -Así que llega su pedido en 40 minutos. -Gracias. -De nada, un placer atenderle. -Hasta luego. -Hasta luego, que tenga buen provecho. Colgué el teléfono e hice una seña dando las gracias a la recepcionista del hotel, me marché de allí y me dirigí a mi habitación. Abrí la puerta del cuarto y mi chica fue directamente a mí y me abrazó: -¿Dónde estabas? -Fui a pedir la pizza al teléfono de la recepción. -¡Yupi! ¡Eres lo máximo! -¿Por qué? -Me consientes demasiado y eso nunca me había pasado. -¿No te agrada? -Por supuesto que me agrada. -Espérame un momento. -¿Qué pasa? La recepcionista llamó y dijo: -Ya llegó su pedido, señor. -Voy hacia allá. -No es necesario, el repartidor va a su cuarto. -Bueno, gracias.

-De nada. Colgué el teléfono y dije a mi chica: -Ya llegaron las pizzas. -¡Genial! Ya tengo hambre. -Yo también. Alguien tocó la puerta y fui a abrir, puesto que mi Latsyrc estaba en pijama. -Señor, Djurkov. -¿Sí? -Aquí le hago entrega de dos pizzas y dos refrescos medianos. Son 150 diamantes. -Perfecto, aquí tiene. -Me está dando 50 de más. -Es la propina. -Gracias. -A usted. Se retiró el joven que repartió las pizzas, mi chica y yo cenamos, después fuimos directo al masaje. Ella me dijo: -Mi amor. -¿Sí? -Olvídalo… (Muy rojita.) -¿Qué pasa? ¿Quieres que sea diferente? -Sí, sin embargo, no tengo alguna idea. -¿Qué tal si nos duchamos? -¿Juntos? -Er… sí, por eso dije que si nos duchábamos. (Denotando la gran inteligencia de mi amada.)

-Está bien. Nos fuimos al baño, nos íbamos desnudando y el tan llamado masaje ocurrió. Después de un masaje tan agotador, fuimos a dormir. Mi niña me dijo: -Gracias, mi amor. Buenas noches. -Gracias, mi vida. Igualmente. Te amo. -Yo también. (Nos dimos nuestro besito de buenas noches.) Dormimos de maravilla, hasta las 12 del día. Decidimos ir a la playa que estaba cerca del hotel para hacer tiempo y comer allí mismo. Todo aparentaba estar muy tranquilo, hasta que un tipo se acercó a mi novia para ligarle y el muy ingenuo creyó que estaba dormido: -¡Hola, nena! Ella no le respondió. -Dije que hola, nena. ¿Estás sorda? -No, pero no me interesa hablar contigo. Le sujetó del brazo y le dije: -¿Qué te pasa? ¿Cómo te atreves a agarrar a mi novia? -Tranquilo, mi amor. -No, este imbécil se quiere pasar de listo contigo. -¡Suéltame! -¡Te vas conmigo! -¡Jajajajajaja! Sobre mi cadáver. -¿Quieres pelear, pendejito? -Ya estás. Dejé que me diera varios golpes con el simple propósito de tener un pretexto para ponerle una paliza. -¿Es lo mejor que puedes hacer? -Mi amor, ¿Estás bien?

-Claro que estoy bien, sólo dejé que se confiara. -¡Jajajaja! No puedes conmigo. -Eso lo veremos. Comencé mi ataque con un deslice sobre la arena, después de eso le vencí una y otra vez, hasta que la novia del chico llegó: -Déjale en paz, por favor. -No, por tratar de pasarse de listo con mi Latsyrc, tendrá que pagar su error muy caro. -Te lo suplico. -Gr… está bien, nada más adviértele que si se acerca, le irá peor. -Yo le diré ya que esté consciente. -Lárguense, antes de que me arrepienta. -Sí. Se fueron a cómo pudieron. Mi chica me abrazó y me dijo: -¡Eres mi héroe! -Haría eso y más. -Déjame te curo. -No es necesario. -Claro que lo es. -Aquí traigo mi runa. -Muy cierto, ya lo había olvidado. Me la apliqué y se me quitaron “las heridas graves” que me había ocasionado aquél. Después, decidimos ir a comer al restaurante del hotel. Luego, fuimos a pasear un rato. Nuestro paseo incluyó de todo, fuimos a una plaza llamada Zdjedje, tenía todo tipo de comercios, ya se imaginarán cuán grande era. Lo malo es que nos tocó presenciar una balacera ocasionada en el sector que andábamos transitando casualmente. Así que dije a Latsyrc:

-¡Escóndete! -¿Dónde? -Aquí debajo de la barda. -¿Cómo? -Sí, de aquí nos vamos gateando hacia la salida. -Yo distraeré a los tipos, tú ve huyendo. -No quiero que te arriesgues. -Confía en mí. Todo saldrá según mi plan. Ella obedeció sin estar tan convencida de lo que le pedía que hiciera. Cuando vi que nadie estaba allí, invoqué a Edaj y le dije: -Yo alcanzaré a mi novia. Distrae a los matones. -Está bien, jefecito. Pero… ¿Qué pasa si me balean? (Su pregunta fue demasiado irónica.) -¡Jajajajaja! No te hacen daño. -Ya sé, sólo pregunté por molestarte. -Bueno, me voy tras mi chica. -Sí, señor. -Ya sabes que hacer. -Claro, lo tengo perfectamente almacenado en mi cerebro. -Eso espero. -Nos vemos, después, huye. Asentí con la cabeza. Escuché un disparo, así que supuse que alguien me había visto, ya me levanté y fui hasta donde estaba Latsyrc, le tomé de la mano y nos fuimos del lugar. Mientras tanto… -Así que trataste de matar a mi jefe, ¿Eh? -¡Guau! ¡Qué vieja tan buena!

-¡Te estoy hablando, cabroncito! -¡Uy! ¡Qué genio! -No te hagas güey, intentaste matarle y eso te saldrá muy caro. Le apuntó la metralleta en la cara de Edaj y le dijo: -¿Decías? -¡Jajajajajajajajajajajajajajaja! Inténtalo y te mueres. Disparó unos 3 ó 4 cartuchos y se sorprendió y dijo: -¡Eh! ¿Cómo? No puede ser, nunca había fallado. -Soy inmune a las balas. ¡Jajajajajajaja! -Gr… me las pagarás. Ella sacó su arco y flechas mortales. Empezó a disparar a los malhechores que había. Para su suerte, no hubo alguien que le haya visto. Después, se teletransportó hasta donde estábamos mi chica y yo. Me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -Misión cumplida. (Desapareció súbitamente.) Empecé reír como si fuera alguien malvado, Latsyrc me preguntó: -¿Estás bien, mi amor? -Por supuesto, ¡jajajajajajajajajajaja! -Comprendo… pero… ¿Quién era la chica de verde? -Edaj, mi guardaespaldas. -¿Por qué nunca le había visto? -Porque no le había necesitado, sino hasta ahora. Para ser sincero, ella fue quién me ayudó a escapar. -¿En serio? ¡Qué linda! -Es verdad, pero también poseo otros guardaespaldas.

-¡Guau! ¡Cómo me gustaría tener uno! -Ya tienes uno. -¿Quién? -Pues yo… (Haciendo evidente de nueva cuenta la gran “inteligencia” de mi novia.) -¡Ay! Es cierto. ¡Qué boba! -¡Jajajajaja! No seas tan dura contigo misma. -No lo soy, estoy siendo autocrítica. -Me parece perfecto. ¿Te gustaría ir a otro lado? -Sí. ¿Dónde? -Er… Podría ser un restaurante, ya que no pudimos comer en la plaza. -¡Yupi! Vamos, tengo mucha hambre. -Entonces, no se hable más, vamos. Mientras íbamos caminando tomados de la mano, se acerca un mendigo y nos dice: -¿No gustan cooperar con este pobre mendigo que no tiene para comer? -No tenemos cambio. –dijo Latsyrc. -Creo que no me expliqué bien, esto es un asalto. (Sacó una pistola y la apuntó a mí.) -¡Jajajajajajajajajaja! Lo supuse y no te vamos a dar un centavo, maldito vejete de mierda. -Si no me dan diamantes, mato a su novia. (Le sujetó y apuntó el arma a su cabeza.) -Está bien, no es necesaria la violencia. (Troné los dedos y Anatik apareció detrás de él y le encajó un abanico en la espalda.) -¡Nooooooooooooooooooooooooooooooooooo! Latsyrc me abrazó y me dijo: -¿Ya se acabó?

-Sí, gracias a una chica, cuyo rostro no pude ver, él murió. Por consiguiente, será mejor que desaparezcamos el cuerpo. -¿Cómo piensas que logremos esto? -Sencillo. -No quiero ver. Me abrazó de nueva cuenta y aproveché para echar ácido al cuerpo. Posteriormente, nos fuimos de allí para comer algo. Yo comí demasiado, ella casi no probó bocado y le pregunté: -¿Qué te pasa? -No tengo hambre. -¿Por qué no? -Es que me asusté en verdad. -Comprendo cómo te sientes, mas no debes tener miedo. -Podría habernos matado. -¡Jajajajajaja! No te preocupes, tómalo como es. -¿Cómo debo tomarlo? -Como una experiencia. (Con una tranquilidad.) -¿Por qué lo dices así? Para mí no es sencillo. -Estoy contigo, así que nada te pasará. (Le di un beso para ver si se calmaba.) Un poco más tranquila, me dice: -Supongo que tienes razón. -Mira, si no comes, podría hacerte daño. Tardé más en decirle que ella en seguir mi consejo, comió como nunca le había visto. Y para decir esto, la situación era grosera. Ella me veía con mucha pena porque se sentía incómoda. -¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

-Es que nunca había comido tanto. Siento que ya no te voy a gustar, si como así otra vez. -No digas tonterías. Por una vez que ocurra esto, no quiere decir que vayas a engordar. -¿En verdad? -Claro. -De todos modos, no me gustaría comer así. No sé si tenía hambre en ese nivel. -Lo más probable es que así sea. -Vámonos al hotel, ¿Sí? -¿No quieres hacer algo más? -No, ya no tengo ánimo de seguir paseando, después del asalto. -Vinimos desde Olbeup para distraernos durante dos semanas, así que no podemos desperdiciar las vacaciones en el hotel. -Perdón, es que tengo mucho miedo. -No tengas miedo, ya te dije que aquí estoy contigo y no separaré de ti un solo segundo. -Gracias. (Me dio un beso en la mejilla. Luego otro, en la boca.) -De nada, por eso soy tu novio, ¿No lo crees? -Es verdad. -Independientemente de eso, estoy contigo porque me agrada tu compañía. -Igualmente. A fuerza de ser sincero, me agradaba mucho que me abrazara, sin importar su voz estúpida y chillona, le quería casi tal y cómo era. Lo bueno es que ella no se da cuenta de que habla más sexy cada día que transcurre. ¡Vaya! Mis planes estaban resultando, sólo espero que salga embarazada y que sea varón para transferirle mis poderes. En este sentido, no me puedo quejar, le puedo utilizar como se me venga en gana, así que no sabía que no perdería la confianza en mí. ¡Jajajajajajaja! Soy genial. Quizás, creerán que soy demasiado sobrado, pero no, lo que les he contado, es la verdad.

Seguíamos en silencio y ella lo rompe diciendo: -¿Crees que esté bien la familia? -Por supuesto, no entiendo porque debería pasarles algo. -Es que no han llamado. -Cómo te digo, se encuentran bien. No te preocupes, mi amor. -Está bien, pero no sería mala idea llamarles por si las dudas. De pronto, recibí una llamada de Odrareg: -Espérame, mi amor. Déjame contestar. -Sí. -¿Diga? -Soy Odrareg. (Preocupado.) -¿Qué pasó? Te noto preocupado. -Lo que pasa es que dispararon a mi hermana. -¿Cómo fue? -Ella y yo íbamos caminando por el palacio municipal. De pronto, unos tipos se acercaron a nosotros, preguntando por ti. Les dijimos que no sabíamos, que te habías ido de la nada. Para colmo, mi hermana les echó bronca y ellos sacaron una pistola y le dieron un tiro. -¿Cómo se encuentra? -No muy bien que digamos. -Lo lamento muchísimo. -Gracias por el apoyo. -Salimos mañana temprano, puesto que ya es noche para salir de aquí. -No es necesario que vengan, con su apoyo moral, me basta. -De ninguna manera, Orac es nuestra amiga y tú también, así que estaremos allí. -Cómo gusten. Bueno, iré a ver a mi hermana, hasta luego.

-Nos vemos mañana. En cuanto colgamos, Latsyrc dijo: -¿Qué pasa, Djurkov? -Tenemos que irnos mañana a primera hora. -¿Por qué? -Orac sufrió un impacto de bala. -¡No lo puedo creer! (Comenzó a llorar.) ¿Cómo está? -Según lo que me dijo su hermano, no muy bien que digamos. -Mi amor, vámonos. -Mañana será mejor día para viajar. -¿Por qué? -Ya es noche, durante esta parte del día, suele haber más accidentes. -Bueno, entonces vayamos a dormir. -Sí, mi amor, tienes razón. -¿Sabes? -Dime. -Te amo. -Yo también. Regresamos al cuarto y proseguimos a dormir para viajar el sábado por la mañana. Ya que debíamos estar apoyando presencialmente a Orac. La pregunta principal es: “¿Quién podría haber sido el que disparó a la hermana de Odrareg?” Lo más seguro es que haya sido personas que trabajen para el respetable. Mas debo usar alguna transformación para saber lo que suceda en realidad. Por fin era sábado por la mañana, salimos con todo nuestro equipaje. Fui a entregar la llave del cuarto y la chica me preguntó: -¿No les gustó el servicio del hotel?

-No es eso, tuvimos una emergencia. -Comprendo. -Por sus atenciones, muchas gracias. -De nada, fue un honor atenderle. -Si me disculpa, me marcho. -Espere. -¿Sí? -Déjeme le doy el dinero por lo que no estuvo. -Es más, hagamos una cosa. Está bien así, en cuanto se solucione el problema, ya vendremos a desquitar lo que nos haya faltado. -Perfecto, señor. Muchas gracias por su preferencia. -Gracias a ustedes. En cuanto salimos del hotel, el tipo que trató de molestar a Latsyrc llegó con varios tipos y dijo: -Él fue el que me pegó. -Jefe, ¿Este gusano intentó hacerle daño? Todos sus amigos comenzaron a reír y yo también. Latsyrc me dijo: -Djurkov, vámonos, no vale la pena quedarnos un segundo más. -Tienes razón, ya tengo varias sorpresitas para ellos. Puse en marcha el auto, ellos nos siguieron. Me dijo mi novia: -Mi amor, nos vienen siguiendo. -Lo sé, es lo que quería. -¿Qué? Pero… nos pueden matar. -No lo lograrán. -¿Cómo dices? Vienen a toda velocidad.

-Sí, pero con unos pequeños dispositivos de mi auto, será más que suficiente para que se accidenten. -¿Cuáles? -Observa y aprende. Se me ocurrió la brillante idea de presionar el botón que sacaba espuelas y minas que explotaran al tocar un botón en el interior del auto. Me detuve y Latsyrc me dijo: -¿Por qué te detienes? -Fíjate en cuán estúpidos son, caerán en mis trampas. Segundos después de que dije eso, dos de los cuatro autos que nos seguían, cayeron en las espuelas y se fueron volando de la carretera; los otros, pasaron por donde puse las minas y ¡Madres! Los autos quedaron achicharrados, para mi suerte, también volaron los autos. Mi novia quedó impresionada por dicho acontecimiento y dije: -¡Vamos con Orac! -Sí, vamos. (Muy asustada.) -¿Qué tienes? -Tengo miedo. -¿Por qué? -¿Qué pasaría si te meten a la cárcel? -¡Bah! Eso no sucederá. -Si sucediera, me moriría de la angustia. -Tranquila. (Le abrazo.) -¡Cuidado! Vas conduciendo. (Apreté un botón para que fuera en automático y así poderle abrazar y besar con mayor comodidad.) -Ahora ya no. -¿Cómo hiciste eso? -Un auto que diseñé, ya es algo viejo, pero me ha servido en demasía.

-Tu auto es increíble. No me había dado cuenta de eso. -Suele pasar. (En realidad pensando en cuán natural el hecho de que no se diera cuenta de las cosas.) -Oye, mi príncipe. -¿Sí? -¿Tú crees que él haya hablado con los tipos que nos seguían? Respondí de buena gana su pregunta porque no me parecía tan tonta. -Lo más seguro es que sí. -¡Qué lástima que haya muerto! -Es verdad, pero siquiera se le cumplió su sueño. -¿Qué sueño? -Es el primer hombre que vuela. -¡Qué cruel eres! -¿De verdad me consideras así? (Según yo ofendido por afirmación tan absurda. Le di la espalda para que cayera en mi drama.) -No, no quise decir eso. (Empezó a besarme y no le respondía los besos.) -Ya lo dijiste. Es un daño irreparable. -No, mi niño, sabes que te amo. Por favor, no seas así conmigo. (Insistió con los besos.) -Ni te esfuerces. -¿Por qué no? ¿Ya no me quieres? -Estoy furioso contigo, sabes perfectamente que no me gusta que me levanten falsos. -Escucha, no fue mi intención ofenderte, sabes que eres todo para mí. -No hay pero que valga. -Mi amor, ¿Qué pasaría si te dijera que me gustaría ser madre de tus hijos? -¡Vaya! Las cosas cambian… (Aún “enojado” con ella.)

-¡Ya! No te enojes. (Se hincó como pudo.) Me gustaba que me rogara, dejé que llorara y me dijo: -Mi amor, ya no te enojes conmigo, no lo dije con mala intención. -¿Cómo sé si deba creerte? -Sabes que soy así. Me detuve a pensar: “así de estúpida.” -Mi amor, ¿Qué tengo que hacer para que me perdones? -Nada. La situación es irremediable. Hubo un silencio. Decidí dejarme de dramas, siento que ya me había pasado: -Está bien, tú ganas. -¿Cómo? -No estoy enojado contigo. -¿En serio? -Sí, sólo te quise jugar una broma. -¡Qué malo eres! -¡Jajajajajajaja! Ven y abrázame. -Sí, mi amor. Nos abrazamos y decidimos hacer el amor, porque faltaba mucho para llegar a Olbeup. Para acelerar el paso, se me ocurrió apretar el botón que nos permitiría volar. Latsyrc me dijo totalmente sorprendida: -¡Vaya! Nunca me imaginé que un carro tuviera todos estos aditamentos. ¡Cómo me gustaría tener uno así! -Lástima, el mío es el único que existe. -¿Por qué no haces más y los vendes? -No tengo ganas de hacerlo. Sólo lo quiero para mí. -¿No lo harías por mí?

-No es necesario. -¿No? (Con lágrimas en los ojos.) -Este carro es nuestro. Así que no llores. -Perdón, es que desde que perdimos a nuestro hijo, he estado más sensible de lo que ya era. -Mi amor, esto nos debe fortalecer como pareja. En este tipo de situaciones, es cuando debemos estar más unidos que nunca. -¿No sientes lo mismo que yo? -Claro que sí, pero nuestro hijo donde quiera que esté. No ha de desear que estemos tristes. -Eso sí. ¡Por fin! Llegamos a Olbeup, fuimos al hospital directamente para ver cómo se encontraba Orac. Vi a Éoz, de forma lógica, destrozada por la situación de su hija, fui y dije: -¡Hola! -¡Hola! Pensé que seguían de viaje. -No, vinimos a ver como se encuentra tu hija. -Está en coma. -¡Malditos sean! -No sé si sea importante, pero recuerdo un detalle. -Dilo, todo puede ser significativo para que el caso de tu hija quede aclarado. -El que le disparó tenía una máscara, mas era la voz del jefe de guardaespaldas del respetable. -¿Estás segura? -Sí, porque dijo: “Esto es cortesía de mi jefe y compadre, el respetable.” -Entonces, será mejor que vaya a arreglar cuentas con ese imbécil. -No arriesgues tu vida.

-Por los seres que quiero, haría lo que fuera. -No lo hagas. -Lo siento, nadie podrá detenerme. Me fui de allí, para buscar a los desgraciados que habían ocasionado daño a Orac. Estuve preguntando en varios lugares, nadie me “sabía decir” donde podrían estar esos malnacidos. Busqué durante 4 horas, me detuve para descansar un rato y me llamó la atención ver a los tipos rondando el pantano y vi que llevaban un cuerpo, mas no alcancé a reconocerle a simple vista. Al marcharse los tipos, me acerqué a ver el cuerpo, me di cuenta de que era la anciana que me había revelado lo del chico prodigio. Me dije: “¡Malditos desgraciados! ¡Me las pagarán! No comprendo por qué mataron a una anciana que ni la debía ni la temía.” Como vi que ya se acercaban los rufianes, preferí ocultarme detrás de una cabaña. Observé que tiraron el cuerpo de la mujer al pantano, después casi todos regresaron a dicho lugar, salvo uno a quién lancé fuego y mandé al pantano. Los demás se dieron cuenta y trataron de buscarme. Sobrevolé por donde estaban ellos “buscándome”, aparecí una red con la que les capturé y les tiré al agua. Lo curioso es que me dio tiempo de ver cómo les trituraban “sus mascotas.” Decidí regresar a casa puesto que ya no había algo más interesante que hacer, mientras iba camino a ella, decidí detenerme a pensar un largo rato… “¿Cómo podré buscar mayor información del incidente de mis padres? ¿Por qué recordaré tan pocos momentos junto a Latsyrc? ¡Coño! Sólo recuerdo pocos días antes de andar con ella. Supongo que todo esto se debe a la tranquiza que me pusieron a mi llegada a Olbeup.” Al volar las afueras de dicho pueblo, me habló el novio de una tipa quién dijo al primero que yo le molestaba: -¡Por fin te encontré, hijo de la chingada! -¡Jajajajajajajaja! (Con una risa bastante siniestra.) ¡Aquí me tienes! (Bajé a tierra para hablar como debería ser.) -Me las pagarás por estar acosando a mi novia. -¿Ah sí? ¿Ella te dijo eso? -Por supuesto.

Negué varias veces con la cabeza y le dije: -¿Estás tan seguro de lo que dices? -¡Claro!, ¡Ella me lo dijo y es verdad! -¡Jajajajajajaja! Eres un pendejo. -¿Cómo te atreves a hablarme así? -Existen varias razones, la primera, ella fue la que se puso de acuerdo conmigo para ver si salíamos; la segunda, ella jamás mencionó que tuviera novio; la tercera, ella alteró como estuvieron las cosas a su conveniencia y así, hacerme quedar mal ante ti; la cuarta… -¡Deja de decir mamadas! ¡Molestaste a mi novia y punto! -La cuarta, hijo de tu chingada madre y literalmente, eres un ciego de mierda; la quinta, tu novia es bonita, pero no me interesa como algo más que una amiga y la sexta y la más importante, ya tengo novia, así que no tengo porque buscar a tu chica. -Más te vale que así sea. -¡Jajajajajajaja! Si no… ¿Qué? -Te mataré con mis propias manos. Negué otra vez con la cabeza y dije: -No te conviene meterte conmigo. ¿Acaso no sabes lo que pasó con todos tus amigos que osaron tratar de matarme? -¿Qué estás diciendo? -Cómo lo oyes, yo maté a tus amigos por meterse conmigo. -¡Estás bromeando! (Temblando.) -¡Jajajajajajajaja! ¿Por qué tiemblas? Pensé que eras más hombrecito al defender a tu fémina. -Hace frío. -Claro, ¡Jajajajajajajajaja! Lo curioso es que en cuanto mencioné eso, te pusiste a bailar el gallinazo. -Gr…. (Temeroso y enojado al mismo tiempo.)

-¡Eres tan falso como un cuento de hadas! Mejor te mato de una buena vez. -No te convendría ensuciar tu nombre y sabes que en este pueblo se queman a los que tengan su nombre manchado. -¡Jajajajaja! Para eso tendría que morir el respetable. -¿Cómo te atreves a hablar así del mejor alcalde que hayamos tenido en este pueblo? -Tengo mis razones, las cuales no te incumben. Prepárate para pelear. -Ya estás. Me fijé que mis manos estaban vacías, me transformé en el esquimal, troné los dedos y saqué un hacha de hielo para descuartizarle. Me acerqué a él, éste se quedó inmóvil y vi que orinó sus pantalones. Le corté a la mitad con mi arma en dos segundos. Me destransformé y me fui a casa para estar con mi niña, decidí dejar de matar gente durante unos seis meses, a menos que la situación lo amerite. Por lo pronto, quería dedicarme a cosas que me interesaran más, mi trabajo, mi niña y mi familia con la que vivía. ¿Por qué digo esto? En realidad era lo más importante, no soy alguien minimalista, me intereso por los que realmente quiero. Ya estando con ella, me llegó un recuerdo de una escena de cómo mataron a mis padres y me sobresalté: -¿Qué pasó, precioso? -Recordé por fin algo relacionado con la muerte de mis padres. -¿Qué recordaste? -Nada más que morían de un disparo cada quién. -¿Viste quién fue? -No, mas estoy seguro de que fue el respetable. -Mi amor, ¿Descansamos? -Tienes razón. Ella pudo conciliar el sueño y le admiraba como dormía como ángel. Para no perder la costumbre, me puse a filosofar y a seguirme cuestionando cómo podré comprobar que el verdadero asesino de mis padres era “el respetable.” Seguía

pensando en mi idea principal que me trajo a este pueblo, mas no hallo la forma cómo llevar a cabo mi plan. “¡Maldita sea! No me gusta mentir, pero es necesario porque si digo que soy matón aún con justificación, me echarían de aquí y no tengo donde ir. Volviendo a lo de mis crímenes, ¿Será que el respetable habrá mandado matarme mediante todos sus chalanes? ¿Por qué el sabio y su esposa habrán desaparecido del pueblo al igual que el fulano aquel? ¿No será lo que me estoy imaginando que ellos han tenido que ver con todo esto? Sólo se me ocurre una idea, mandar a alguien de mis sirvientes para que investigue realmente lo relacionado con mis dudas.” Ya era domingo, un día ideal para volar y así fue. Asegurándome de que mi Latsyrc descansara, emprendí vuelo a los alrededores del pueblo y alguien me gritó: -¡Djurkov! -¡Ah! ¡Hola! (Totalmente indiferente.) -¿No te acuerdas de mí? -Lamento decepcionarte, pero no. -Soy Akinom, la chica con la que quieres. -¡Jajajajajajaja! Otra vez, odio decepcionarte, mas Latsyrc es mi novia y la chica que me interesa. -¿Qué? ¿Ya andas con la mustia y poca cosa de Latsyrc? -¡Jajajajajajajaja! ¡Qué descaro el tuyo! -¿Por qué lo dices? -Bueno, tu novio me reclamó ayer que por qué te molestaba, siendo que nunca pretendí ligarte. -¿Qué dices? -Lo que oíste, yo estaba volando por estos lares y él me habló y me dijo que por qué te molestaba, cosa que nunca fue cierto. -¿Me estás llamando mentirosa? -Por supuesto, porque sabes perfectamente que me diste entrada en el momento que me llegaste a interesar.

-Eso no es verdad… tú me acosabas. (Nerviosa.) -¡Jajajajajaja! ¿Estás nerviosa? Hasta eres estúpida para echar mentiras. En fin, no vale la pena hablar contigo. -¿Cómo te atreves a decir mentiras? Le ignoré por completo y empezó a seguirme hasta las montañas. Aproveché la ventisca que había para invocar a Aynos y marcharme de allí, llegó un punto en el que le encaró y le dijo: -¡Maldita harpía! -¿Tú eres la que quería lastimar a mi jefe? -¿Quién es tu jefe? -Djurkov. -Gr… dime dónde está. -No te diré. Ya se fue hace rato. -¡No mientas! -Eso sí, me encargó una tarea muy clara. -¿Cuál? -Que me asegurara de que no le metieras en más problemas. -¿Yo? Él es el que me acosaba. -¡Jajajajajajajajaja! Eres una estúpida. Sin embargo, no quiero perder mi tiempo. Así que peleemos. -¿Estás segura? (Temblando de miedo y frío al mismo tiempo.) -Tienes miedo, ¡Jajajajajaja! Si no te vas, te puede ir muy mal. -¿Qué me vas a hacer? -Morirás al igual que tu novio. -¿Tú mataste a mi novio?

-¡Jajajajajaja! Por fin lo aceptaste y, a tu pregunta, la respuesta es negativa. Se dice que fue un esquimal salvaje que anda por aquí y que aparece muy de vez en cuando. -Será mejor que me vaya. -No huyas. Ella no hizo caso a Anyos y cayó, por testaruda, a un precipicio que le llevaba al abismo donde se encontraban muchas de mis víctimas. Mi sirviente fue a buscarme a casa y Latsyrc estaba allí conmigo, mas no duró tanto tiempo para dejarnos platicar a gusto, le dije: -¿Qué pasó? -Ella murió. -¡Vaya! ¿Le mataste? -No, ella cayó al abismo. -Interesante. -Ya ni te preocupes, no te molestará más. Aunque tienes que ir allí, para absorber más almas de pueblerinos que te estorben. -Así será, en cuanto tenga tiempo, iré. Hay algunas personas que quiero liberar. -¿Qué? -No me cuestiones, no todos los que están allí son culpables. -¿Culpables de qué? -De sus muertes, así que yo como chico prodigio que soy, liberaré a aquellos que sean inocentes. -Espero que sepas lo que hagas, jefecito. -Así es, si me disculpas, deseo estar con mi mujer. -Comprendo. (Con una sonrisa muy picarona.) -¡Lárgate! Te llamaré en cuanto te necesite. -Ya rugiste, leoncito.

Aynos se fue y Latsyrc entró al cuarto, lo primero que me preguntó fue: -¿Quién era esa chica? -Es una de mis sirvientes. -¡Qué curioso! Ni me saludó. -Ya le regañaré por eso. -¿En serio? -Sí, no me gusta que quieran pasar por encima de ti. -¿Quieres decir que yo soy su jefa? -En teoría, sí. -¡Ah! Yo creía que nada más era tu sirvienta. (Algo seria.) -¿Qué pasa? -Nada. -¿Cómo que nada? Estás muy seria. -No es eso. -¿Entonces qué pasa? -Es que me llamó la atención que sea muy bonita. -¡Jajajajajajajaja! No me digas que estás celosa de esa rubia desabrida. -Sí, es que es muy bonita. -Quizás, pero usted ya sabe, mi amor… (Le besé las mejillas) que usted… (Continué) es la mujer a quien quiere mi corazón. -Lo sé y eso me tiene muy contenta. (Todavía seria.) -Si lo que dices es cierto, pon una sonrisa, mínimo. (Me hice el ofendido.) -Tienes razón. (Me llenó de besos las mejillas.) -¿Eso por qué fue? -Porque te quiero mucho y no quiero que me dejes de querer.

-Eso nunca pasará, así que despreocúpate. -Creo que tienes razón, será mejor que me deje de preocupar por tonterías. -Así es y mejor aún que descansemos. -Sí, estás en lo cierto. -Si estás convencida de lo que digo, ven a dormir a mi lado como siempre. -Sí, mi amor. (Nos dimos nuestro beso de buenas noches.) Pasaron 8 meses y 3 semanas irrelevantes, en cuanto a que la situación en el pueblo estaba muy tranquila. Orac seguía en coma, tan así, que ya se le daba por muerta… Latsyrc, ya con su barriguita y un aspecto muy pálido, me dijo: -Djurkov… -¿Qué pasa, mi amor? -Me siento mal. -No te sientas mal, mi amor. -¿Por qué dices eso? -Significa que nuestro hijo nacerá. -¿En serio? -Sí, te llevaré al doctor de inmediato. -Por favor, me duele mucho mi vientre. -Tranquila, llamaré a una ambulancia. Así fue y marqué al número de emergencias 069: -¡Buenas tardes! -¿Qué tienen de buenas? -Mándeme una ambulancia, por favor. -No hay…

-¡Déjese de mamadas! Mi hijo está a punto de nacer y si se llegara a morir, sería culpa suya. -Me vale… -Mire, cabroncita, mándeme la ambulancia, si no, se morirá aunque mi hijo nazca, así que de la manera más atenta le pido que se deje de pendejadas. -¿Dónde vive? -En la calle Olbeup 380. -Ni idea donde esté, pero ya dije a los camilleros que fueran para allá. -Más le vale. Colgué el teléfono y Latsyrc no podía con su alma. Tuvimos mucha suerte, puesto que la ambulancia llegó de inmediato, le subieron y yo me fui con ellos, asegurándome que todo estuviera bien. Me dijo uno de los camilleros: -¡Felicidades! -Gracias… con todo respeto, necesito que lleguemos rápido al hospital. -Sí, señor, en eso está el chofer. -Más vale, porque no desearía perder su trabajo, ¿verdad? -Lógicamente, no. -¡Au! Me duele mucho mi pancita. -Tranquila, mi amor. -Mire, señor, ya llegamos. -Ya era hora, chinga. -Ahora bien, le llevaremos de inmediato para que le hagan la cesárea. -Perfecto. Quiero estar presente. -Síganos. Les seguí hasta el quirófano y pregunté al doctor: -Disculpe, ¿Puedo entrar a ver la cirugía de mi mujer?

-Por supuesto, señor. Adelante. (Tembloroso.) -¿Qué pasa? -No, nada. -Dígame, con confianza. -No será una operación sencilla. -¿Por qué? ¿Qué tiene el bebé? -Digamos que está a la inversa de la posición original. -¡Puta madre! ¡Lo único que me faltaba! -Tranquilícese. -¿Cómo quiere que me calme? -Todavía hay remedio. -¡Haga algo! -De acuerdo. Por lo que observaba, trataba de acomodar al producto, lo que resultó con mucho éxito. Tiempo después, salió un bebé muy bonito del vientre de mi mujer. Mejor dicho, una niña muy hermosa justo como su madre, que por cierto, acabó totalmente exhausta debido a un gran esfuerzo, al grado de quedarse dormida por más de 3 horas. Mientras esto sucedía, yo cuidé a mi hija y pasó algo increíble, no sabía si llamarlo buena suerte o simple casualidad. Recibí una llamada de Odrareg: -Hermano, te tengo una buena noticia. -Dime. -Mi hermana despertó. -Yo también te quiero comunicar algo muy importante. -Ahora, dime tú. -Latsyrc y yo somos padres. -¡Ya era hora! Me da mucho gusto. ¿Cómo está tu chica?

-Muchas gracias, está durmiendo. -¿Y estuviste en la cirugía? -Por supuesto. -Siquiera te dejaron entrar. -Así es y en cuanto a lo de tu hermana, iré a verle en cuanto Latsyrc despierte. -De acuerdo, dice que te manda felicitaciones. -Gracias. Por cierto, no sé si será correcta mi teoría. -¿Cuál? -El nacimiento de mi hija fue un amuleto de buena suerte para Orac. -Tiene lógica. -Demasiada coincidencia. En fin, te dejo porque quiero disfrutar a mis mujeres. -Me parece perfecto. Nos estamos viendo. Ahora voy a conocer a mi sobrina. -Muy bien. Latsyrc despertó y me dijo: -¿Qué pasó conmigo? -Mi amor, pasó un gran acontecimiento. -¿Cuál? -Nació esta bella niña. -¿En serio? -Sí, es nuestra hija. -¡No lo puedo creer! Es tan bonita. -Al igual que tú. -Gracias, pero también tienes tu crédito. -Mejor dicho, es igual de hermosa que nosotros. -Eso está mucho mejor.

-Sí, mi amor. Te tengo una buena noticia. -¿Cuál? -Orac despertó el día de hoy. -¿Sí? ¡Qué emoción! -Así es y estaba comentando con Odrareg que lo más seguro es que nuestra hija haya traído buena suerte a Orac. -¿Por qué dices eso? -Curiosamente, nuestra hija nace hoy, domingo y ella se recupera el mismo día y al mismo tiempo. -Ahora comprendo. Supongo que tienes razón. -Sólo es una teoría. -Que puede ser muy probable que se cumpla. -En efecto. -Oye, mi niño. -¿Sí? -¿Puedo cargar a nuestra hija? -Por supuesto. (Entregué la niña a su madre.) -Gracias. -Ya que estamos hablando de ella, ¿Cómo le nombraremos? -No sé, puede ser cómo tu mami. -Quizás, pero también sería ideal llamarle como tú. -Es que podríamos confundirnos, al momento de que nos llames por nuestros nombres. -No pasará eso. -¿No? -Claro que no, porque ella se llamaría Latsyrc Klardste, si te parece.

-Los dos nombres suenan bonito. -Er… mejor nada más Klardste como su abuela. -Sí, para evitar confusiones es mejor. -Entonces Klardste, es el nombre oficial de la niña. -Sí, es muy bonito al igual que ella. -Para ser exactos, sí. De pronto, hubo un gran silencio. Éste duró unos cinco minutos puesto que me llegó un recuerdo de algo importante y doloroso para mi novia. A fuerza de ser sincero, eran unas palabras de su madre biológica que decía a la madre de Djuk: -¡Hola, comadre! -¡Hola, comadre! -¿Cómo te va? -Estoy hasta la madre. -¿Por qué? -No puedo hacer que Latsyrc se comporte como una niña de su edad. -¿En qué sentido lo dices? -¿Ves que es medio parecida a Akinom? -Sí, ¿Por qué? -Resulta ser que ella, por desgracia, es mi hija. -Sigo sin entender por qué la traes contra una chica muy bonita. -¡No digas estupideces! Ella no puede ser más bonita que mi Akinom. -Las dos son bonitas a su estilo, sólo que Akinom es más inteligente que ella. -¡Por favor! No te atrevas a comparar a mi hija con la otra. -Si no quieres a tu hija, ¿Por qué mataste a los padres adoptivos de Latsyrc? -Por eso, aparte quiero que tu hijo se case con ella. -No es posible, comadre. Lamento contradecirte.

-¿Cómo te atreves? No quiero tener en casa a esa tarada. -Te comprendo, pero sabes que mi hijo está interesado en Akinom, a pesar de tener cada quien a su respectiva pareja. -¡Ya ni me digas! Me dará mucho más coraje. -Lo sé. Se asustaron porque se me ocurrió hacer un ruido muy extraño como si el viento soplara muy fuerte. Como no me sorprendieron, aproveché para vestirme de un joven sabio y seguí donde estaba. Me dije: “Djurkov, eso estuvo demasiado cerca.” Proseguí a escuchar la conversación entre las dos, esta vez, a través de mi esfera de cristal. -¿Sabes qué es lo más feo? -No, dime. -Nadie se interesa en Latsyrc. -¿Por qué no? -¿Por qué será? Su gran inteligencia aleja a todos los hombres de ella. Quiero que alguien de dinero se la lleve para siempre de mi vida. -¡Qué horror es estar en tu situación! -¿Ves por qué vivo tan amargada? -Ahora comprendo. -Traté de hacer a ambas hijas a imagen y semejanza de sus padres. Sólo funcionó con una. ¡Maldita Latsyrc! ¡Cómo te odio! Como lo gritó a los cuatro vientos, toda la gente le observó y cómo tenía agallas, hasta eso tenía que reconocerlo, les dijo: “¿Qué me ven? Si le quieren, se las regalo con mucho gusto.” Continuaron charlando: -Tranquila, comadre. -¿Cómo me puedo calmar? Mi situación no se la deseo a alguien. Es tan desesperante soportar a una hija que no planeaste. La madre de Djuk le puso su mano en el hombro y le dijo:

-Comprendo cómo te sientes. No obstante, debes recordar que los hijos existen para formar una familia. -Lo sé, pero nada más quería a Akinom. -Comadre, entiendo tu situación, ahora me tengo que ir. -Está bien. Nos vemos. La madre de Latsyrc se dirigía hacia su casa y le dije: -¡Qué ingrata suele ser la gente a veces! -¿Qué? -Lo que escuchó, señora. -¿Por qué lo dice? -Simple y llanamente porque parece ser que usted no se acuerda del problema de anemia que tuvo. -¿Cómo sabe todo esto? ¿A dónde quiere llegar? -Mi bola de cristal me dice lo que necesito saber y si usted cree que su hija consentida es quien le salvó la vida, se equivoca rotundamente. -¿Cómo se atreve a hablar mal de mi hija? -No hablo mal, señora. Sólo le digo que usted se salvó, gracias a alguien que usted odia mucho. -Si no es la estúpida de Latsyrc, ¿Quién podría haber sido? -Su hija no es estúpida, no confunda la inocencia de una bella joven con la estupidez. -¿Usted quién es para decirme qué hacer? -Tiene razón, pero debería reflexionar muy seriamente sobre lo malo que haya hecho con Latsyrc, ya que en esta vida, todo se paga. -¿Me está amenazando? -No, lo que le quiero decir es que toda acción tiene una reacción. Usted con el desprecio que siente hacia su hija que más le adora a pesar de los pesares, se ganará lo mismo en cuanto se dé cuenta de la clase de basura que es usted como persona.

-¡No te atrevas a hablarme así! -Le digo lo que ve mi bola de cristal. Y también me dice que usted quiere vender a su hija al mejor postor. ¿No será que desea que ella sufra lo mismo que usted? -Gr… ¡Eres un insolente! -Su enojo lo dice todo. La diferencia es que usted se enamoró a final de cuentas de su marido. -Lo último que dices es cierto. (Bastante intimidada.) -¿Qué pasa? Se ve demasiado nerviosa. -No es eso. -¿Entonces? -Es que he vivido muy estresada, por tener a una hija tan estúpida. -Si usted considera estúpido a alguien que no es a su imagen y semejanza, está perdida, señora. -No es verdad. (Quitando su mirada de los ojos.) -Parece ser que esa máscara de mujer fuerte ante el mundo, conmigo no funciona. -¡Qué insolente eres! Será mejor que me vaya, antes de escuchar más estupideces. -Sólo piense en lo que le dije y dese cuenta de que Latsyrc es muy buena hija con usted. Después de su descubrimiento, se arrepentirá. Volví en sí ya que Latsyrc me dijo: -Djurkov, ¿estás bien? -Perdón, es que me vino otro recuerdo. -¿Qué recordaste? -No es importante. -Si no fuera importante, no te habrías ausentado tanto tiempo. -Tienes razón, pero no quiero lastimarte. -Dime, Djurkov. Por favor.

-Está bien. Recuerdo que escuché una conversación entre la madre de Djuk y tu madre biológica. -¿De qué hablaban? -Tu madre decía que tú eras una maldición en su vida y que Akinom es tu hermana, su hija preferida. -¿Akinom es mi hermana? -Me temo que sí. -Por eso tanta confusión entre ella y yo. -Así es. -¿Por qué me odiaba tanto mi madre? -Sólo por no ser como ella. Comenzó a llorar y le abracé: -Mi amor, abrázame más fuerte. -Claro. Así lo hice, puesto que en realidad me enamoró por su manera de ser, a pesar de su ingenuidad. -Eso no es todo. -¿Qué más recordaste? -Que vi a través de mi esfera de cristal que tú ayudaste a que se salvara tu madre. -Es verdad, le doné sangre para que no se muriera. -¡Qué ingrata es esa hija de su puta madre! -No hables así, mi niño. Tranquilo. -No comprendo todavía porque hiciste algo así. Siendo que no lo merecía. -Lo hice porque le quise mucho, por más grosera que haya sido conmigo. -En verdad, eres alguien que se pasa de noble. Yo si hubiera sido tú, no lo habría hecho. -¿No? ¿Por qué no?

-Porque hay gente que no merece que le ayudes. Mas debes estar tranquila. -¿Por qué? -Tú hiciste una buena acción y eso te traerá buenas recompensas. Por ejemplo, tenemos a una hija sana. -Eso sí, también muy bonita. Y quería agradecerte por ser tan honesto conmigo. -De nada. Por eso, eres mi princesa. -Te amo. -Yo también. Y perdón que me ausente de esa manera, se supone que es normal por los recuerdos que me llegan. -No te preocupes y espero que recuerdes muy pronto, desde que nos conocimos hasta ahora. -Yo también espero que así sea. Quiero recordar todo, incluso los malos momentos que pasaron en mi vida. -Así será. Ten fe. -Es lo que hago y quiero que todos los culpables de mi accidente paguen muy caro el haberse metido conmigo. Me vengaré de ellos. -No, mi amor. Espera a que la vida cobre factura sobre ellos. ¿No recuerdas esa frase que es tuya? -Claro, tienes razón. Ya estoy olvidando hasta las cosas más elementales. (Muy en su papel de divo.) -No digas eso, si estuvieras olvidando las cosas más elementales, como dices, no te habrías acordado de los que te queremos mucho. -Es verdad. Me quedé día y noche cuando a mis mujeres y cómo no hacerlo, ambas se veían muy tiernas. El lunes por la mañana, dejé una nota junto a la cama de Latsyrc que decía: “Fui a traer algo para comer, no tardo.” En realidad, pensaba ir al abismo primero y luego por la comida. Llegué allí y Oratnik me dijo: -¡Hola, jefe!

-¡Hola, Oratnik! -Se te ve felicidad en la cara. -Sí, así es. -¿A qué se debe tanta felicidad? -Debido a que mi hija nació ayer. -¡Muchas felicidades! -Gracias. Ahora vamos a lo que nos compete. -¿Y eso qué es? -Aynos me dijo que era momento de que viniera como el chico prodigio que soy, ¿No es así? -Efectivamente, te estábamos esperando. -Muy bien, haremos esto rápido. -¡Qué raro! Nunca habías tenido tanta prisa. -Quiero estar con mi mujer y con mi hija. Así que démonos prisa. -Cómo digas. Sígueme, te llevaré al cuarto donde están esas “almas en pena.” ¡Jajajajajajaja! -¡Jajajajajajajajaja! Tienes mucha razón. Le seguí hasta el cuarto donde tenía que llegar y le dije durante el trayecto: -Finjamos que somos enemigos. -¿Para qué usted quede como héroe? -Precisamente y, no sólo eso, sino que te ofreceré a aquellas personas que no merezcan regresar. -Un trato más que razonable. Ya casi llegamos. -Perfecto, recuerda el trato. -Sí, señor. Llegamos al cuarto principal del abismo y Akinom se sorprendió al verme, fue a abrazarme, a lo que me negué rotundamente y me dijo:

-¿No te da gusto verme? -No, cuñada. -¿Qué? ¿Por qué me dices así? -Puesto que eres hermana de la mujer que quiero que sea mi esposa. -No puedo ser mi propia hermana. (Haciéndose chistosa.) -En fin, este mensaje va para todos ustedes, así que escuchen con atención. -¡Sí! –dijeron todos los presentes que creían que resucitaría a todos. -Tengo una buena y una mala noticia que comunicarles. -¿Cuál es la buena? –dijo Akinom, que era la única que habló durante este lapso. -La buena es que algunos de ustedes podrán regresar a sus vidas y esto será un sueño para ustedes. Esto nunca pasó. -¿Y la mala? -Otros me servirán para cometer mis crímenes, por ende, serán mis esclavos. -¿Qué dices? -Cómo oyeron, señores. No hay marcha atrás y como tengo prisa, empezaré el proceso de selección. -Sálvame, por favor. Te juro que no molestaré ni a ti ni a tu novia. -Más te vale y lo tengo que considerar. El sorteo fue más que claro, resucité a los que consideraba que tenían cuentas pendientes con la vida (como los padres de Latsyrc, Orev y su novio, entre otros), quienes tuvieran buenos sentimientos (la anciana que me reveló cosas que no sabía o que no recordaba), los que cayeran por casualidad en mi trampa (Akinom). -Bueno, antes de revivirles, deben saber que si mueren, no les ayudaré. Y el resto, serán transformaciones así que sus almas me pertenecen a partir de este momento. Absorbí las almas que necesité y la mitad las ofrecí a mis sirvientes. Esto quiere decir que cumplí con lo que prometí a Oratnik, quien me dijo: -Muchas gracias, jefe.

-No agradezcas, esto fue para que recuerdes que soy tu jefe y amigo. -Por cierto, ¿Reviviste a Orev? -Claro, para que sigas haciendo lo que te plazca con ella. -¿Y a su novio por qué? -Para vengarme de él en vida, será divertido. -Lo sé, ¡Jajajajajaja! Y yo me tiraré a su novia otra vez. -¡Jajajajajaja! Anda y ve, tigre. -De piedra. -Sí, de piedra. Oratnik se fue a cumplir con su “deber” y Edaj me preguntó: -¿Por qué rescataste a tu cuñada? -Para ver si entiende el mensaje de que no debe molestar a su hermana. -¿O sea que tú te tiraste a la hermana de Akinom? -No me la tiré, le hice el amor porque es mi novia. -Comprendo, ahora sé porque le quiere tanto. -Así es. Sabes que no me gusta que te expreses así y menos cuando se trate de ella. Antes de que me hagas encabronar. Ya, vámonos. -Sí, señor, ¡Qué genio! Huimos mis sirvientes y yo del lugar, ellos se dirigieron a sus guaridas y yo a conseguir algo de comer. En menos de media hora, llegué al hospital, evidentemente, fue de la manera civilizada. Fui al cuarto de Latsyrc y me topé con una gran sorpresa… Orac ya estaba de pie y me dijo: -Felicidades por ser padre. -Gracias y me da gusto que ya estés despierta. -Ahora soy yo quien agradece. Ahora díganme, ¿De qué me he perdido todo este tiempo? -En realidad, del embarazo de Latsyrc.

-¿Es lo único interesante que ha ocurrido? -Sí, de ahí en fuera todo muy tranquilo. -¿Cómo se llama su hija? -Klardste, como mi madre adoptiva. -Está muy bonita. -Lo sé. ¡Jajajajajaja! Al igual que los padres. -De hecho. -Si no les importa, ahora regreso. -¿A dónde vas, mi amor? -Iré a comprar algo en la máquina que está en la recepción. ¿No gustan algo? -Yo sí, mi amor. Unas galletas de chocolate. -¿Orac? -Yo nada, gracias. -Vuelvo enseguida. Bajé por las galletas que me encargó mi mujer y por un refresco para mí, la verdad era tal el calor hacía, que hasta daban ganas de llenarse la panza con bebidas. Me encontré con el novio de Orev y me dijo: -Supe que nació tu hija, muchas felicidades. -Gracias. -Quiero pedirte disculpas por haber atropellado a tu novia. -Ya no importa. De todos modos, mataste a mi hijo. -Lo siento, en verdad, me gustaría reparar el daño. -No hay forma, sólo aléjate de mi novia, mi niña y yo. -Está bien, supongo que después del sueño extraño que tuve de morir. Iré a buscar a Orev para arreglar las cosas. -Me parece lógico. Si me disculpas, tengo que regresar con mis mujeres.

-Adelante. Regresé al cuarto, Orac se fue y Latsyrc me dijo: -Djurkov, tardaste demasiado. -Perdón, me quedé conversando con el novio de Orev. -¿Apoco revivió? -Sí, yo reviví a quienes consideré oportuno y tu hermana está viva. -¿Tengo una hermana? ¡Qué emoción! ¿Cómo hiciste todo esto? -Soy el chico prodigio. No te emociones tanto, porque tu hermana no te ve con buenos ojos. -¿Por qué dices eso? Yo creía que era hija única. -No es así, mi bola de cristal me reveló muchas cosas interesantes. -¿Cómo qué? -Me vino el recuerdo de que tu madre hablaba con su comadre y le decía que le tenías harta, que no te quería y cosas muy tristes. -¿En serio? -Sí, tu madre está viva, mas no te garantizo que tome una buena actitud hacia contigo. -¡Cómo me gustaría verle y abrazarle! Puse una cara de burla hacia mi mujer y le dije: -Amor, eres tan noble, que no te das cuenta de la realidad. -Es mi madre, Djurkov. -Lo sé, más le vale que se comporte, si no, le daré el escarmiento más doloroso de todos. -No seas malo. -Con esa condición le reviví. Así que si no obedece, tendrá que ir al abismo otra vez. -¿Qué dices? ¿Tú le mataste?

-De ninguna manera, lo único que digo es que yo tengo la facultad de revivir a la gente o enviarles a las sombras. -Déjame comprender, si mi madre me trata mal, ¿Se va al abismo? -Así es, que te quede muy claro, no pienso ser condescendiente con alguien. -Sí, mi amor. ¿Qué más viste en tu bola de cristal? -Que ella mató a tu madre adoptiva y te llevó con ella para hacerte la vida miserable. -¡No puede ser! -Por desgracia, así es. -¿No sabes cómo es mi hermana? -Sí, es Akinom. -Con razón tanto parecido, ¿Cómo es que no me di cuenta? -Las cosas suelen pasar por algo, era mejor que te lo dijera de una vez. -¿Por qué nunca vivió en la casa? -Porque se fue a vivir con su novio cuando tenía tu edad. -¿O sea que ella es más grande que yo? -Sí… (Denotando la inteligencia de mi fémina.) Ella es un año menor que yo. -De acuerdo, pero otra pregunta. -Dime. -¿Cómo es que ella es tan diferente a mí? -Tu madre le educó a su imagen y semejanza, a ti, fue una buena mujer quien por desgracia no pude revivir. -Mi amor, gracias por responderme con la verdad. Te amo. -Yo también. -Tengo muchas preguntas que hacerte, no quiero molestar. -No molestas, puedes preguntarme lo que quieras.

-Bueno… ahora me gustaría saber algo muy importante. -¿Sí? -¿Me habrías amado aunque fuera igual que mi hermana? -La verdad, no. -¿Ni tantito? -No, porque tu bondad y pureza fueron los principales factores que me atrajeron a ti. -¿En serio? ¡Qué tierno! (Nos besamos.) -Sí, de no ser así, no estaría con ustedes que son mis máximos tesoros que poseo. -Y ustedes los míos. No quiero alejarme de ustedes. -Yo tampoco. (Algo preocupado.) -¿Qué tienes, mi niño? -Es que hay algo que me preocupa. -¿Qué pasa? No deberías estar así, tienes a tu hija y a mí. -Lo sé, pero me llamó mucho la atención algo que ocurrió mientras estaba en el abismo. -¿Qué sucede? -Me encontré con tus padres. -¿En serio? -Sí, mas no estoy seguro de que se hayan arrepentido de corazón. -¿Por qué? -Hay algo que me dice que no fueron honestos. En fin, sería cuestión de cerciorarme de que hayan dicho la verdad. -Eso sí, pero fíjate, no sé si sea mala persona al comentar esto. -No, dime. -Estaba más feliz antes de que supiera que están vivos.

-No eres cruel, sino realista. Y sí, en cuanto te llevé a casa de Orac me di cuenta de esto. -¿Cómo te das cuenta de todo? ¡Eres maravilloso! -Gracias por lo de maravilloso, pero soy el chico prodigio. -Te amo. -Yo también. ¿Y si no hubiera sido el chico prodigio? -Te habría amado de la misma manera. -¿En verdad? -Sí, eso no lo dudes. -Claro que no. ¡Qué bueno que recuerdo! (Saqué mi bola de cristal.) -¿Qué pasa? -Mira, según lo que me indica mi bola de cristal es que una mujer muy perversa se aproxima en este hospital. -Ya le vi, pero ¿Quién es? -Tu madre. -¡Vino a verme! -No lo creo, por lo que puedo leer, ella no tiene buenas intenciones. -Si es así, ¿Qué pasará si quiere quitarme a la niña? -Tranquila, para eso voy a estar aquí. Fingiré estar dormido para cacharle con las manos en la masa. -¿Cómo? -Sí, quiero ver si en realidad ha cambiado. -Muy bien. Entonces, yo estaré cuidando a nuestra pequeña. -Me parece buena idea. Yo me “quedé dormido”, mi novia cuidaba a mi orgullo. De pronto, escuchamos la puerta y Latsyrc dijo: -¿Qué pasó, Orac?

-No soy Orac, soy tu madre. -¡Mamá! No hables fuerte, mi novio está dormido. -¿Qué has hecho? ¿Cómo te has atrevido a deshonrar a la familia? -Si habláramos de deshonras, ustedes se llevan el premio. -¡Maldita insolente! Sólo vine a ver cómo estabas porque ni tuviste la decencia de avisarme que tu criatura había nacido. -Creí que no te importaría. -Claro que me importa, préstame a la criatura. -¿Verdad que no te quieres ir con tu abuela? (Mirando a mi hija. Y apareció una barrera de magia alrededor de mi pequeña.) ¿Qué? ¡No es posible! -¡Esa niña está maldita por los mil demonios! -¡Qué mal estás! Creí que habías cambiado y que en realidad querrías conocer a tu nieta. -¡No vuelvas a decir eso! Esa bastarda no es mi nieta. Después de escuchar eso, me desperté y el que habló con la señora fui yo, Latsyrc observaba nada más. -Parece ser que usted es una ingrata. -¡No te metas! -Me meto porque está ofendiendo a mi hija y a mi mujer, así que de la manera más atenta, pido que se largue de aquí, antes de que… -¿Me vas a matar? -Soy el chico prodigio, señora… Le cambio el semblante de forma radical en cuanto escuchó mis palabras. -Estás bromeando, ¿Verdad? -Para su mala suerte, no. Y me gustaría saber cómo es que usted se recuperó de su problema de anemia. -Akinom, ¡Mi hija! Me donó sangre.

-¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! Perdón por reírme, pero ella se quiere mucho y jamás ayudaría a alguien. -Mira, cabroncito, ya me tienes hasta la madre. Además, ni eres el padre de esa mocosa estúpida al igual que su madre. Le sujeté del cuello y le dije: -Mire, con todo el debido respeto, usted es la estúpida que no abre los ojos, su hija, aquí presente, le quiere más que su “hija perfecta.” -¿Cómo te atreves a decir esa clase de mamadas? -Por una razón sencilla, Latsyrc fue la que donó sangre para usted. -Estás haciendo aseveraciones muy graves. -No son aseveraciones, señora. Observe en mi bola de cristal. La señora, incrédula, hizo lo que le dije, lo que se veía era una joven morena y bella que iba pidiendo informes sobre la señora Ariam, Lastyrc era la única persona que preguntaba por ella. En cambio, su hermana no se apareció de casualidad en el hospital. Ariam comenzó a llorar, no sé si habrá sido por incredulidad o por lo estúpida que se había comportado con Latsyrc durante todos estos años. Ella dijo: -Lo siento mucho, hija. Djurkov, creo que ya es demasiado tarde para reparar todo el daño que te ha causado, Latsyrc. -No te preocupes, mami. Todo está bien, ¡Qué bueno que te diste cuenta! -¡No puedo creerlo! Imaginé que alguien me ayudaría, pero jamás de ti. Deberías odiarme. -No te puedo odiar, eres mi madre. Yo me dirigí hacia la puerta para dejarles hablar a gusto. Airam me dijo: -No te vayas, eres parte de la familia. -Lo sé, pero es necesario que ustedes hablen. -Insisto, quédate. -Está bien. Debo confesarle algo. -Dime.

-Yo le reviví porque creí que usted y su marido cambiarían para bien. -¿Cómo? -Sí, usted estaba muerta en la vida real, pero yo entré al abismo y elegí a mis candidatos para que volvieran a la vida. -Si es cierto lo que dices… ¿Por qué me elegiste? -Muy lógico y fácil, usted tenía cuentas pendientes con Latsyrc y creí que era mejor que se arreglaran de una vez por todas. Aunque no crea, tenía mis dudas de revivirles, puesto que hay antecedentes que arrojan un balance muy negativo en sus vidas. -Es verdad, nosotros quisimos idealizar a Akinom como la ideal, ya que era la primogénita. Y fuimos unos desgraciados al haber regalado a Latsyrc a una familia buena, después le destruimos. -No es necesario que lo diga, yo sé todo este pasaje de sus vidas. -Mi amor, yo no lo sabía. -Te lo comenté en rasgos muy generales. -Ya recuerdo. -Miren, la barrera está desapareciendo. –dijo Airam. -Esto quiere decir que usted ha agradado a mi hija. Ella cree que es sincera. -¿Estás hablando en serio? -Sí, por lo que veo nuestros hijos así saldrán. -Perdón que pregunte esto, chicos, ¿No es una enfermedad? -Por supuesto que no. Significa que son hijos del chico prodigio. -Por consiguiente, la leyenda es verdadera. -Me temo que sí, señora. Cómo decía a Latsyrc, espero que su cambio haya sido sincero. -Claro que es sincero. Si no, no habría venido aquí. -Buen punto. De todos modos, será cuestión de cerciorarme si es verdad lo que ha dicho durante esta charla.

-No tengo inconveniente, también es importante hablar con Akinom. -¡Sí, mami! –dijo Latsyrc. Hay que convencerle de que la vida puede ser diferente y que no se debe amargar. -Eso trataré de hacer, mas no garantizo gran resultado. -No se preocupe, señora. De seguro, entenderá. Si me disculpan, iré a convencer al doctor para que te pueda llevar a casa. -Mi amor, es muy pronto. -Quizás, pero según mis cálculos, con base en cómo te ves, ya estás repuesta en un 80%. -Tiene razón tu novio, nada pierde con ir a preguntar. -Efectivamente, suegrita. Vuelvo enseguida. -Adelante. -Sí, mi amor. En lo que iba a buscar al doctor, ellas siguieron hablando: -Hija. -¿Sí? -Hay tantas cosas que hablar. Discúlpame de nueva cuenta. -No te preocupes, todo está bien. -Habiendo aclarado esto, ¿Cómo se llama tu hija? -Klardste, igual que la madre adoptiva de mi novio. -¡Qué nombre tan bonito! -¿Te gustó? -Sí, pienso que eligieron el nombre correcto en honor a una gran mujer. -¿Le conociste? -Claro que sí, una vez que vine de paso por este pueblo, le topé y me dijo que estaba huyendo del pueblo a causa de mi compadre. -¿El respetable?

-Efectivamente. Él no es buena persona. Lamento haberme dado cuenta hasta ahora. -Ya no te lamentes, mami. Él pagará por sus fechorías. -No será fácil encontrarle, es muy hábil. -No lo creo, la bola de cristal de Djurkov es sensacional y tan reveladora. -Yo no sabía que él fuera clarividente. (Haciéndose tonta.) -Yo tampoco, hasta que vi que la sacó, me di cuenta. Pero es muy positivo que te pueda aclarar cosas de esta naturaleza. -Es verdad. ¿Hija? -Sí, mami, dime. -¿Puedo cargar un rato a la niña? -Claro. ¡Jajajajajajaja! ¡Qué niña tan bonita! -¿Verdad que sí? -Ya es mía. Hasta nunca. -¡No! Por favor, ayúdenme. Llegué al cuarto, me percaté que la niña no estaba. -¿Qué pasó, mi princesa? ¿Y la niña? -Mi mamá se la llevó. No pude hacer algo. Perdón, todo es mi culpa. -Supuse que algo así pasaría. Ahora bien, dame mi rastreador. -¿Rastreador? -Sí, mi bola de cristal. -Sí, toma. -Llama a Orac para que no estés sola. Si pasa algo, llámame. -Sí, mi amor. -Te juro que le encontraré. -¿Qué te dice el radar?

-No están muy lejos de aquí. Te dejo. -Sí, cuídate. -Lo juro. Salí del cuarto con demasiada prisa. Decidí sobrevolar por allí, seguí mi rastreador y vi desde el aire dos siluetas, una de una señora y otra muy pequeña como si fuera de un bebé. Así que se puede asumir que era la urraca cargando a mi hija. A partir de allí, supuse que en un futuro podría ser igual de bondadosa que su madre. Mas no me importó, seguí mi camino y finalmente di con la casa abandonada, donde se encontraba mi hija con los crueles seres que eran mis suegros. Me transformé en una cobra para envenenar a mis víctimas y para que yo saliera librado de este crimen, tuve que observar la casa una y otra vez hasta encontrar un orificio lo suficientemente grande para caber allí. De pronto, se me ocurrió poner mayor atención a la puerta de la “cocina,” vi un espacio para meterme por allí. Ellos estaban sentados uno junto al otro en la sala, riéndose de que tomaron el pelo a mi mujer. Me acerqué hacia donde estaba la niña. Airam gritó: -¡Una cobra! ¡Mátala! Me destransformé y dije: -¡Jajajajajajajaja! ¿Se sorprenden que les haya encontrado? -Gr… ¡Maldito seas! ¡Deja a mi nieta bastarda! -De ninguna manera, me llevaré a mi hija. ¡Adiós! Me fui volando, junto con mi pequeña, por una ventana que estaba abierta. Me dirigí hacia el techo y quemé con una bola enorme de fuego la propiedad abandonada y descuidada. Regresé al hospital con mi mujer y ella brincó de júbilo al vernos de vuelta. -Regresaste con mi hija muy pronto. -Así es. -Djurkov. -Dime, Orac.

-Eres lo máximo, ¿Cómo le hiciste para encontrar a la salvaje? -Sencillo, mi radar me soluciona la vida. -¿Dónde estaba? -En una propiedad abandonada cerca del hospital. -Mi amor, ¿Cómo le hiciste para entrar? -Tuve que invocar a una cobra, ella entró hasta donde estaba la niña. -¿No le hizo daño? -No… (Denotando la inteligencia de mi mujer.) Ella le rescató y le llevó a mí. -Pero las cobras no tienen manos. -Ésta sí. Se supone que es la diosa de las cobras. -¡Ah! ¿No es el humanoide? -Exactamente. De la nada, me llegó a la mente algo que llamó mi atención en demasía, la silueta de una joven que era muy atractiva, alguien que trató de matarme cuando yo no tenía poderes… ¡Lotería! Es la mujer que quería obligarme a casarme con ella, la que abortó al varón que buscaba para lograr heredarle mi gran legado que he conseguido hasta ahora. Como vi dormida a mi mujer con mi bebé. Me salí del cuarto y Orac me siguió y me dijo: -¿Qué pasa, Djurkov? -Me vino a la mente una imagen muy peculiar. -¿De qué o qué? -De la mujer que mató a mi hijo y que trató de matarme antes de llegar a este pueblo. -¡No puedo creer que haya hecho eso! -Menos yo. Créeme que quiero encontrarle para vengarme de ella. -¿De quién se trata? -Orac, no sé si conociste a una mujer atractiva y loca que se llama Alrep.

-¿Alrep? Creo que sí, un día fue a la empresa de mi padre y le preguntó por ti. -¿Cuándo fue? -Antes de que naciera tu hija, creo que fue hace como 3 meses. ¿Por qué? -Simple curiosidad. -Para tu suerte no se ha ido del pueblo. -Perfecto, entonces iré a aclarar una cuenta pendiente que tiene conmigo. -¿Crees que te haga caso? -Por supuesto, yo tengo mis métodos para convencer a la gente. -¿Qué piensas hacer? -Luego sabrás. Será mejor que me vaya. -¿No estarás con tu niña? -Sí, en cuanto regrese. Si me disculpas, esto no puede esperar. -Anda y ve, pero… ¿Sabes dónde está? -Según mi rastreador me dice que está al sur del pueblo. -¿De qué hablas? -Mi bola de cristal es mi rastreador, aunque pensándolo bien, utilizaré una especie de lentes especiales. -¡Vaya! Cada día me sorprendes más. -Déjate de ironías. -¡Calma! No fue ironía. -Disculpa, es que ando muy alterado por tanta cosa rara que ha pasado desde el nacimiento de Klardste. -No te preocupes. -Te encargo a mis dos tesoros. -¡Qué tierno! Y sí, me haré cargo, ve sin pendiente alguno. -Gracias, con permiso.

-¡Adiós! Cuídate. -Así será. Me fui del hospital volando hacia el sur del pueblo. Aparecí unos lentes que me servirían como rastreador, me convenía más que la bola de cristal, en el sentido de que no tendría que sacarla a cada rato. Mi rastreador me decía que se encontraba en un pueblo que se llamaba Etejo, se encontraba después de pasar el pantano. Era bonito, rústico y sobretodo pintoresco, la gente muy pacífica. En cuanto llegué, me encontré con Atiras y me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -¡Cuánto tiempo sin vernos! -Es verdad. -¿No te da gusto? -No es eso, tengo que encontrar a alguien. -Tal vez yo te pueda ayudar. -Estoy buscando a Alrep. -¿Arlep? No es la chica que mató a un niño inocente. -Er… sí, se trataba de mi hijo. -¿Tú eres el padre del que tanto hablaba ella? -Así es, descubrí que tuvo al bebé y le mató sin piedad. Necesito que hable con la verdad. -Sinceramente, dudo que lo haga. -Tengo métodos para hacer hablar a la gente. -¿Cuáles son esos métodos? -Mientras menos sepas, es mejor. -Sonaste muy villano.

-No fue el punto y no quiero ser grosero, tengo que ir en búsqueda de Alrep. -Está bien, espero que nos veamos pronto. -Sí, por supuesto. Seguí mi camino y consulté mi rastreador, que me decía que su posición estaba en el centro del pueblo. Caminé durante 15 minutos hasta que llegué, lo que me llamó la atención es que había mucha gente bloqueando el paso. Logré llegar al centro de un gran círculo que formó la gente y Alrep me vio y empezó a correr. Fui tras ella hasta que no pudo más con su alma y me dijo: -Espera. No me hagas daño. -Vine por información, así que habla de una vez. -¿Qué quieres saber? -Quiero saber por qué mataste a mi hijo. -Porque no te quisiste quedar conmigo. -Tú sabías perfectamente que fuiste una aventura en mi vida. -Tenías una obligación con mi hijo y conmigo. Como no cumpliste, tu hijo se murió. -¡Qué bueno que te encontré para matarte con mis propias manos! -No me matarías, sé que te dolió el que no haya sido tu novia. -Lamento decepcionarte, mas llegó tu fin. ¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! -¡No lo hagas, por favor! -Si mataste a mi hijo, ¿Cómo quieres que te tenga piedad? ¡No mames! -Es que estaba desesperada, traté de hacer todo para estar contigo. Me abrazó de las piernas para que le creyera. Le vi con lástima y le dije: -¡Ponte de pie! No estés causando pena ajena. -No quiero que te vayas. -Te voy a lastimar otra vez, tengo novia y una hija a quienes quiero mucho. Créeme, no les dejaré desprotegidas. -¿Qué? ¿Cómo me haces esto? Tú eres mío. (Con lágrimas en los ojos.)

-¡Me das lástima! Aunque tengo una solución para acabar con tu agonía. -¿Te quedarás conmigo? -Ni madres. Me transformé en el faraón Sesmar, invoqué demonios para que le lanzaran bolas de fuego infernal y así, le achicharraran. Después de 2 minutos, me fui del lugar, ya en mi forma original y regresé al hospital para estar con mis tesoros. Llegué al cuarto donde estaba Latsyrc y me dijo: -¿Dónde estabas, mi amor? -Fui a buscar información sobre el hijo que te dije que había perdido antes de conocerte. -Lo recuerdo, pero… ¿Qué averiguaste? -Alrep, la madre de mi difunto hijo, me confesó antes de suicidarse que ella había matado a mi hijo. -¡Qué mujer tan mala! ¿Por qué lo hizo? -Según ella para amarrarme y por no haber accedido a su chantaje, mató a un pequeño que no tenía la culpa. -¿Amarrarte? ¡Qué malvada! -Sí, lo sé y quiero decir que ella quería obligarme a casarme con ella. -¡No lo puedo creer! -Hay gente que es malvada y que no se interesa por los daños que puedan causar a los otros. Es algo que debes aprender, Latsyrc. -¿Por qué la gente será mala? -Ambiciones, sentimientos, educación de los padres, valores desvirtuados, entre otros factores que modifican la conducta del ser humano. -Déjame comprender tu idea. ¿Quieres decir que los padres pueden ser culpables de esto? -Así es (denotando lo inteligente que fue su pregunta), con que solapes el robo de un objeto simple como un dulce, ya estás fomentando a que haya una mala conducta se repita.

-¡Vaya! Nunca habría imaginado que algo así podría suceder. -Todo puede suceder en cualquier parte de este planeta. También las personas que dirigen alguna región, suelen enriquecer sus bolsillos sin importarles la desgracia del resto. -Gracias, por esta explicación. En verdad, sabes demasiado de lo que hablas, también me gusta cómo dices las cosas. Y creo que todo lo que me has dicho desde que nos conocimos, es la realidad. Aunque deba confesarte que muchas cosas me han herido, porque me llevado malas sorpresas. Esto que hizo mi madre, no me lo esperaba. -Recuerda que te he dicho las cosas, no por molestarte, sino porque quiero que estés bien. Y ya que hablamos de confesiones, me gustaría hacerte una. -¿Cuál? -Yo sabía que tu madre no cambiaría sinceramente. -¿Entonces por qué le reviviste? -Porque quería vigilarle de cerca y comprobar que mi teoría no falló. -¿Te refieres a que mi madre seguía siendo mala? -Sí, cariño. Precisamente a eso. (Otra vez evidenciando su gran inteligencia, lo que me gustaba hacer con frecuencia.) -Eres un sabio. -Eso intento. Por cierto, será mejor que descansemos. Ya es noche y ha sido un día intenso. Buenas noches, te amo. -Tienes razón, mi amor. Buenas noches, te amo. El martes por la madrugada, me desperté para ver que mi mujer e hija estuvieran bien. Luego de asegurarme que así fuera, traté de dormir, mas no pude conciliar el sueño. Media hora después que ya empezaba a dormitar, alguien abrió la puerta y se metió rápidamente al cuarto. Sorprendí a alguien que quería robarse a mi hija, prendí la luz y dije: -¡Jajajajajajajaja! ¿Qué pretendías? ¿Pensabas que te saldrías con la tuya? -¿De qué hablas? -Vamos afuera, perra maldita.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué me dices así? -¡Quítate la máscara! Ya sé quién eres de todos modos. -Según tú, ¿Quién soy? -La perra de mi cuñada. -Ya me enteré de que tienes una hija y quería conocerle. -Sí, lo mismo dijo tu madre. -¿Cómo dices? -Sí, ella dijo que quería conocerle y le secuestró. -No lo puedo creer. -¡No seas hipócrita! ¡Lárgate de aquí, antes de que te eche! -No, por favor. Vine a disculparme contigo y con mi hermana. -Curiosamente, tu madre vino a lo mismo. ¡Te ordeno que desaparezcas de nuestras vidas! -No me pidas eso, quiero hablar con mi hermana, quiero disculparme con ella. -Más te vale que así sea, si no, terminarás como tus padres. -¿Tú les mataste? -No, pero puedes irte al abismo por mentirosa y no te voy a ayudar de nueva cuenta. Así que ten cuidado con lo que hagas. -Está bien. (Llena de miedo.) -¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! ¿Por qué tienes tanto miedo? -No tengo miedo. (Temblando.) -¡Jajajajajajajajajajaja! Me das lástima, ya vete. -Entonces, ¿No me dejarás conocer a mi sobrino? -Querrás decir sobrina. -Perdón, sobrina. Dame la oportunidad de estar cerca de ella y mi hermana. Te juro que no te molestaré.

-No sé por qué no te creo. -Djurkov, nunca te lastimaría y lo sabes. -¿Segura? -Totalmente. -¿Entonces por qué dijiste a tu chico que yo te molestaba? -¿De qué hablas? -Sí, antes de morir, él me amenazó que si no me alejaba de ti, me mataría. Siendo que jamás le dijiste la verdad. -¿Qué verdad? -Que tú eras la que me buscaba. -Lo siento, sólo quería… -Joder la existencia de alguien. ¡Ya no hablemos del asunto puesto que saldrías perdiendo más de la cuenta! -Ya cuñado, por favor. No me ofendas de esta manera. Yo creí que así te fijarías en mí y no en mi hermana. -Tu hermana es más mujer que tú, sin duda alguna. De no ser así, no me habría fijado en esa gran mujer que es. -Quizás yo no seré tan bonita como ella, mas inteligente lo soy. -Te equivocas una vez más, ella se ve mucho más joven que tú. Es cierto que eres más grande que ella, sin embargo, en vez de ser dos años mayor, parece como si fueras cuatro. -Sé porque lo dices, pero… ¿No crees que fui desafortunada? -De cierta manera, sí. No obstante, no tienes justificación alguna. -Lo sé y en verdad, deseo cambiar. -¿Cómo sé que deseas ser mejor persona? -No les molestaré, simplemente, quiero estar cerca de ustedes en el buen sentido. -En vez de hablar tanto, haz las cosas.

-Te juro que voy a cambiar. -No me lo jures, hazlo por convicción. -Está bien. No te defraudaré. Antes de que me vaya, ¿Te puedo pedir un favor? -Sí, dime. -Di a mi hermana que deseo hablar con ella. -Está bien. -Gracias. Intentó darme un beso en la mejilla y me alejé. -¿Qué pasa? Sólo era un beso en la mejilla. -Trataste pasarte de lista. -Lo único que quería hacer, era agradecerte el que me hayas dado una oportunidad. -Sí, ¡Cómo no! -Mejor me voy y dile eso, por favor. -Sí. Al irse, entré al cuarto y Latsyrc se despertó diciéndome: -¿Qué pasó, Djurkovsito? ¿Me perdí de algo? -Tu hermana vino. -¿En serio? -Sí, según que quería disculparse con nosotros, pero no creí en sus palabras. -Comprendo, mas… ¿Por qué no darle una oportunidad? -Eres demasiado noble, recuerda lo que pasó con tu madre. -Sí, aunque no sé porque debas ser tan desconfiado. -Gr… Mira, haz lo que quieras. Yo no pienso permitir que quiera hacer daño a mi hija. -No creo que lo haga.

-Eso decías del supuesto arrepentimiento de tu mamá y resultó ser mentira. -Hay que ver lo que sucede. ¿Sí? -Gr… Está bien. -Mi amor, todo saldrá bien. -Yo no estaría tan seguro. -Cariño, no seas así. -¿Estoy escuchando bien? ¿Quieres que sea paciente con tu hermana aunque te haya hecho daño? -Mi amor, hazlo por mí. -Ahora vuelvo, discúlpame. -¿A dónde vas, mi amor? No te enojes. -Iré a tomar un poco de aire fresco. Con permiso. Me salí del cuarto furioso y Odrareg me siguió afuera del hospital y me dijo: -¿Qué pasa, hermano? -¿Qué pasa? Latsyrc me desespera. -¿Por qué? -Es tan ingenua porque cree que su hermana va a cambiar. -¿Akinom? Lo dudo sinceramente. -Es lo que yo decía a mi novia, pero me hizo desatinar que sea tan inocente. -¿Qué te digo que no sepas? -Eso sí y que bueno que me salí ya que podría haber dicho algo de lo que me arrepentiría el resto de mi vida. -Fue lo mejor que pudiste haber hecho, pero… ¿No te da miedo dejar a Latsyrc y a tu hija solas? -Por ahora, será lo mejor. -Espera, tampoco te aceleres. Tu hija no tiene la culpa.

-Lo sé, mas ya estoy harto que quiera justificar a toda su puta familia. Además, ya lo toleré en una ocasión, no pienso permitirlo dos veces. (Sonó mi teléfono.) -Te entiendo, ¿No vas a contestar? (Me fijé en la pantalla y era ella.) -No, es ella. -Hazlo. Si te busca es para arreglar las cosas. -¡Bah! ¡Qué no me venga con mamadas! Me voy de aquí. -¿A dónde piensas ir? -Ir a casa. -¿Y qué hay de ellas? -Necesito descansar un poco. Luego vendré. -Hermano, no te vayas. -¿Por qué no debería? Parece ser que prefiere mil veces a su hermana. -No exageres, ella te ama. No me cabe duda alguna de eso. Aparte, ¿Tú crees que si le valieras madre, te marcaría? -Será el sereno, mas no deseo herir sus sentimientos con palabras letales. -Sería más desgarrador para ella que dejen las cosas así, sin arreglar. -Tienes razón, no obstante, debo pensar en mí también. -No te entiendo, no te fue fácil conquistarle y ahora… ¿Dejarás que todo se vaya a la chingada? -Ella tiene que entenderme. -Te comprende, pero Akinom es su hermana y le quiere aunque ella no sea tan buena persona. -¿Ves mi punto? Es demasiado… ¿Cómo decirlo para no ser ofensivo? -Ingenua, inocente… -Sí, eso me desespera de sobremanera. Si me disculpas, quiero distraerme un rato. -¿Seguro que regresarás?

-Por supuesto, de hecho, iré a averiguar algo más relacionado con lo de mis padres. -Pues… ¡Éxito con eso! -Gracias. -De nada. Antes de que te vayas… ¿Qué digo a tu chica? -Nada, que salí un rato y punto. -Djurkov, te estás equivocando. -Quizás, pero no creo que le interese lo suficiente. -Perdóname, mas tú eres el que estás en el error. Ella te ama más de lo que te imaginas. -¡Qué lo demuestre! Emprendí vuelo y fui a “distraerme como debía ser.” Me dirigí hacia un spa donde atendían puras mujeres, una de ellas me dijo: -¡Buenos días! -¿Qué tienen de buenos? -Veo que está de mal humor, guapo. Aquí se le quitará. -Para eso vine. -Supe que tuvo una hija, ¡Felicidades! -Parece ser que en este pueblo no hay algo mejor que chismear. -No, señor, no quise ser entrometida, sólo cortés con usted. -Vayamos a lo que nos concierne. Quiero el mejor cuarto de masaje. -Sí, señor. Fuimos a dicho lugar y en cuanto empezó a masajearme la espalda. Empecé a seducir a la chica diciéndole: -¿Cómo te llamas, linda? -Me llamo Emia y ¿Usted? -Djurkov, un placer conocerte.

-Igualmente. (Sorprendida por mi cambio de actitud.) -No te sorprendas, querida. Tus manos harían cambiar de mal a buen humor a cualquiera. -¡Qué bueno que sea así! -Seré directo, ¿Te gustaría que yo te masajeara? -Señor, está prohibido y si se enteraran, me despedirían. -No lo creo. -¿Por qué está tan seguro? -No hay cámaras que nos vigilen. -Señor, yo tengo novio. No puedo. -¿Qué puedes perder? (Me acercaba hacia sus labios.) -Pero… (Por fin nos besamos.) A partir de ese gran beso, surgió algo inexplicable porque me detuve drásticamente en un principio. Ella me dijo: -¿Qué pasa? -No puedo hacerlo. -¿Por qué no? -Tengo una hija y a mi novia. -Yo también tengo pareja y no quiere decir que no me puedan gustar otros chicos. -Lo sé, mas tengo conciencia de que me necesitan. -Déjate consentir, papito. -De ninguna manera, el haber venido aquí fue un grave error. Será mejor que vaya al hospital con mi mujer. -Comprendo, pero nadie se enterará. -Está bien. Ahora es turno de masajearte la espalda.

Después de dicho masaje, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Ella me pidió que me quedara a dormir con ella, a lo que me negué rotundamente puesto que debía volver para hablar con mi mujer y arreglar las cosas con ella. Al salir del lugar, supuse que serían como las 6 de la mañana y me dirigí rumbo al hospital, ya que debía hablar con Latsyrc. Llegué al cuarto como si nada hubiera pasado, ella estaba dormida junto con mi hija. No pude conciliar el sueño, porque sabía que no debí contestarle así, mas ella me desesperaba por su inocencia, aunque paradójicamente, esto me atrajo de ella desde un principio. Dos horas después, pude conciliar el sueño y ella me dijo: -Djurkov. -¿Sí? (Con mucho sueño.) -¿Podemos hablar? -Claro. -Perdóname, mi amor. -¿De qué estás hablando? -Estoy hablando de lo que pasó hace rato. Te entiendo que mi hermana no te caiga bien. -¡Ah! Yo lo único que te decía es que no sentía que fuera sincera, porque cuando dormías, entró de una forma muy sospechosa. -¿Cómo sospechosa? -Sí, se dirigía hacia la cuna de la niña. -¿Cómo te diste cuenta? -En realidad, no estaba dormido y prendí la luz, así pude ver que era tu hermana. -¿No será que quería ver cómo era? -No lo creo, de ser así, ¿No crees que habría tocado la puerta? -Eso sí, ¿Por qué seré tan tonta? -No eres tonta, sino inocente.

-Es la verdad, tú te das cuenta de cosas que ni me fijo. ¿Cómo podré hacer esto? -Lamentablemente, la intuición se desarrolla en diferentes niveles según la persona. En tu caso, no eres muy privilegiada que digamos. -¡Qué mal!... Djurkov. -Dime, princesa. -Siento feo que estés enojado conmigo, por favor. (Tomó mi mano.) Te ruego que no me dejes. -Tranquila, no te dejaré, vine a arreglar las cosas. -¿De verdad? -Sí, lo juro. -Te creo, mi amor. Te amo. -Yo también. -No me gustaría que nos alejáramos. -No sucederá. De pronto, recibí una llamada de la masajista y contesté delante de mi chica: -¿Sí? -Hola, soy yo Mairim. -¿Qué pasó? -Necesito verte. -No puedo y ni quiero. -¿Por qué eres tan agresivo después de lo que pasó? -¡No digas estupideces! -Acaso… ¿Quieres que tu mujercita se entere? -Si hablas, te mato. (Con tono siniestro.) -No estás hablando en serio.

-Por supuesto que hablo en serio. Más te vale no molestar, puesto que tu vida correría peligro y ni lo comentes con alguien porque te estaré vigilando. -Tranquilo… sólo bromeaba. -¡Me vale madre! ¡Adiós! Parece ser que le dejé con la palabra en la boca y mi chica me preguntó: -¿Qué pasó, mi amor? -Una chica con la que tuve una aventura antes de conocerte, quiere publicar que ella tuvo quereres conmigo andando contigo. -Calma, mi niño. ¿No será que quiere molestarnos? -Sí, tienes razón. -Nunca te había escuchado tan agresivo. -Disculpa, pero cuando me enojo, no ando con rodeos. -Ahora ya aprendí que no debo hacerte enojar. -No exageres, puedes expresarte cuando quieras. -Lo digo en serio, no me gustaría verte así conmigo. -Nunca me enojaría a ese grado contigo. -¿Aunque sea demasiado boba? -No eres boba y sí, lo juro. -Bueno. (Se muerde los labios.) Lo único que queda es esperar a lo que haga la chica dolida. -Eso sí, si habla, se muere. -¡No hables así! -Es la verdad, por ustedes haría lo que fuera, hasta matar. -¿En serio? -Sí, señor. Me llegó de la nada un recuerdo en el que conocía a mi Latsyrc. Yo buscaba información sobre su padre, así que preparé un plan perfecto para que no me

detectaran. Primero, aparecí un plano de la casa. Luego, fui a cortar el sistema de cámaras. Posteriormente, entré en la casa. Toda la operación tenía que ser lo más silenciosa posible, lo que no sería sencillo porque había guardias cuidando “la fortaleza impenetrable.” Les superé fácilmente gracias a mis noqueos. Todo iba bien hasta que me desconcentré e hice un ruido tal que causó que alguien saliera y se puso a buscar si yo me encontraba allí. Hasta que me vio e iba a gritar, le tapé la boca y me dijo: -¿Quién eres? ¿Qué haces en mi casa? -Tranquila, por favor. ¡Ayúdame! -¿Cómo ayudar a alguien que no conozco? -Ya que me ayudes, te explicaré todo. -Muy bien, ven a mi cuarto. Nadie te verá. (Se escuchaban pasos.) -¿Segura? -Sí, ven. Hice lo que me dijo y allí me dijo: -No sé porque te ayudé. De seguro, vienes a molestar a mi familia. -Por supuesto que no. Vine a conocerte y a investigar algo sobre tu padre. -¿Cómo? ¿Querías conocerme? -Sí, un día, te vi en el parque caminando, mas no te alcancé para hablar contigo. -¡Oh! Mas no comprendo, ¿Por qué querrías conocer a alguien como yo? -Porque eres bella y muy buena persona. -Gracias. -De nada. ¡No puede ser! ¡Qué grosero soy! -¿Por qué? -No me he presentado… Por cierto, mi nombre es Djurkov. -Yo me llamo Latsyrc. -Mucho gusto.

-Igualmente. -No me vayas a delatar, ¿Sí? -No lo haré. -¿Por qué no? -Pues me gustaría saber porque mis padres actúan tan raro conmigo. -¿Por qué lo dices? -Sí, es que con mi hermana son muy lindos y conmigo no. -No quiero decirlo en mala onda, pero he observado a tu hermana y es igual a tus padres. -¿Iguales? ¿En qué sentido? -Sí, que ella es perversa al igual que ellos. -¿En serio? -No encuentro otra explicación. Se escuchaban pasos de nueva cuenta. -¡Escóndete! -De acuerdo. -Debajo de la cama. No hables, no quiero que te descubran. -Muy bien, gracias. Alguien tocó la puerta y dijo: -Hija. -¿Sí? -¿No has visto al intruso? -¿Qué intruso? -Sí, alguien descompuso las cámaras y mis guardias están noqueados. -No tengo idea.

-Bueno, perdón por despertarte. -No te apures. -Descansa, hija. -Igualmente. -Antes de irme, te juro que el que haya entrado, me las pagará. -Ojalá que le encuentres. -Bueno, ahora me voy a descansar. Después de un día tan agotador, lo merezco. -Ve, padre. En cuanto cerró la puerta, sentimos un gran alivio. Latsyrc me dijo: -Ya puedes salir. -Gracias. -De nada. -Eso estuvo cerca. -Lo sé, no sabía que decirle. -¿Qué te parece si hablamos en voz baja? -Bueno. -Ahora, dime. -¿Qué cosa? -¿Dónde está el despacho de tu padre? -Está en el tercer piso, mas hay un problema. -¿Cuál? -Hay muchos guardias. Y una pregunta. -Dime, chica. -¿Así que tú fuiste quien desconectó el sistema de seguridad? -Me temo que sí y gracias, de nueva cuenta.

-Ten mucho cuidado, ¿Sí? -Así será. Nos vemos pronto. -Sí, ¿Te puedo pedir un favor? -¿Qué sucede? -Investiga lo que puedas de mis padres. -No te preocupes, te informaré lo que descubra. -Ve con cuidado. -De acuerdo. Salí del cuarto y subí al tercer piso como ella me dijo. Los guardias estaban completamente dormidos, mas por si las dudas, saqué una pistola que llevaba conmigo, le puse silenciador y les di un tiro en la cabeza. Era eso de las 3 de la mañana, por fin entré al despacho. Busqué y busqué información, mas en un principio, no encontraba algo relevante. Hasta que se me ocurrió registrar, sin dejar de considerar que alguien podría llegar, la caja fuerte. Ésta la abrí con un decodificador magnético que traía dentro de mis curiosidades. Mientras revisaba lo que había en la caja fuerte, escuché pasos que parecían llegar aquí. Segundos después, cerré la caja fuerte y me oculté bajo el escritorio. Latsyrc me dijo: -Soy yo, Latsyrc. -Pensé que eras alguien más. -Si fuera alguien más, no te ayudaría. -Buen punto. Ahora bien, tengo que salir de aquí. -¿Encontraste lo que buscabas? -Sí, parece ser que sí. -¿Me podrías mostrar los documentos? -Sí, pero tendría que ser en mi casa para que no corramos riesgo alguno. -Bueno, ¿Dónde vives?

-Estoy hospedado en el hotel Olbeup. -Muy bien, yo te busco. Será mejor que te vayas, si no, te descubrirán. -Tienes razón y gracias. -De nada. -Nos vemos luego, ¿Sí? -Tal vez. ¡Adiós! -¡Adiós! Me fui del lugar utilizando mi garfio que traía mi teléfono, así que escapé por el techo, mas no fue tan fácil porque también había guardias, a quienes esquivé con mucha facilidad, ya que ellos eran bastante torpes. Sumando a esto, el hecho de que no me podían alcanzar puesto que yo usaba mi garfio para ir de techo en techo. A pesar de tantos disparos fallidos, no me intimidaron. Logré llegar a mi cuarto de hotel después de media hora, revisé con calma cada papel que encontré en la caja fuerte. Parece ser que había datos bastante reveladores sobre la familia de Latsyrc. Lo que más me llamó la atención, fue un cheque por 1,000,000 diamantes por Latsyrc. Esto quería decir que ella fue vendida a personas que le querían en verdad. Posteriormente, vi otro cheque con 500,000 por deshacerse de los padres adoptivos de Latsyrc, lo que explicaba demasiadas cosas. La primera, deseaban estafar a alguien con mucho dinero al venderles una hija que luego recuperarían. La segunda, era cíclico y la tercera, Latsyrc nunca se dio cuenta, para variar, de las cosas. Mi novia me dijo: -¿Qué pasa? -Me llegó el recuerdo de cómo nos conocimos. -¿En verdad? -Sí (denotando su gran inteligencia.) Fue algo dramático, ¿No lo crees? -Es verdad, pero recuerdo cómo te encubrí. -Fue fantástico.

-La verdad es que nunca me habría imaginado conocer a alguien así como tú y menos de esta manera. -Yo tampoco y gracias a tu apoyo seguiré recordando más hechos o sucesos significativos en mi vida. -Por ti haría lo que fuera, para que estés conmigo. -¿Hasta matar? -No, sólo haría lo que fuera necesario. -Entonces quiere decir que no me quieres de la misma forma que yo a ti. -¿Por qué no? -Recuerda que te dije que yo sería capaz hasta de matar para que no les pase algo. -Lo sé, mas no me atrevería a hacerlo. -Te comprendo. -Perdona el cambio abrupto de tema, pero esto es importante. -No te preocupes, dime. -¿No sabrás cuando salgo del hospital? -No lo sé. No obstante, quiero suponer que te darán de alta en menos de lo presupuestado. -Te pregunto porque ya quiero salir de aquí. -Lo sé. Confía en mí. -¿Podrías preguntar al doctor? -Claro que sí. -Es que deseo estar contigo y con mi niña en nuestra casa. -Yo también, mas dudo que sea buena idea adelantarse a los acontecimientos. -Lo sé, pero es tanto el deseo que supera toda lógica. -Eso sí, de todos modos, yo preguntaré al doctor. -¿Podrías ir ahora?

-Sí, claro. De pronto, alguien abrió la puerta y para mi fortuna era el doctor que había operado a mi mujer: -¡Buenos días! -¡Buenos días! -¿Cómo se siente la paciente? -Muy bien, con ganas de ir a casa. -Imposible, apenas llevas dos días. Necesitas estar un poco más de tiempo. -¡Por favor! Deme de alta. -De ninguna manera, puede haber complicaciones tales como infección en la herida, etc. Así que será mejor que se quede, por lo menos, un día más. -Bueno, supongo que será lo mejor. -No se lo digo con el afán de molestarle, sino de proteger su salud. -Lo sé, pero mañana mismo, ¿Vendrá a darme de alta? -Si todo está bien, sí. -Gracias, doctor. -De nada, con permiso. Se marchó del cuarto y Latsyrc me dijo: -¿Por qué no hablaste? -Estaba pensando en otra cosa. Discúlpame. -No te preocupes, mi amor. ¿Te das cuenta? ¡Por fin estaremos juntos! -Es verdad. (Con demasiada emoción que por fin se dio cuenta de lo “animado” que estaba.) -Ven, mi niño. ¿Qué tienes? -Nada. -Te conozco, ¿Te puedo ayudar en algo?

-No, estoy bien. -¿En serio? -Sí. (Haciendo evidente la inteligencia de mi chica.) Y no porque me detenga a pensar, quiere decir que me pase algo. -Comprendo, aunque me preocupe el hecho de que te pongas tan serio. -Tranquila, ya te dije que estoy bien. (De nueva cuenta, evidencié lo anterior.) -Ya no te voy a molestar con lo mismo, sólo me preocupo por ti. -No es necesario. -Me preocupo porque te amo. -Sabes que yo también. Si me disculpas, saldré un momento. -¿A dónde vas? -Iré a ajustar cuentas con la masajista. -¿Fuiste con una masajista? -Sí, por un servicio. Y fue la chica que me marcó hace rato. -¡Oh! No cometas una locura. -Trataré de hablar civilizadamente, si no lo consigo, usaré mis métodos para convencer a la gente. -¿Se puede saber qué clase de métodos? -Digamos que le titulo “el poder del convencimiento.” -¿Podría aprender a usarlo? -No te lo recomiendo, porque podrías ser considerada villana. -Pero tú no lo eres, ¡Eres un amor! -Lo sé, lo sé, mas me refiero a que sueno muy amenazador cuando utilizo mis métodos. -Comprendo. (Algo asustada.) -No te asustes, todo saldrá bien. Te juro que hablaré con ella de la mejor manera posible.

-Me alegro que así sea, porque no me gustaría que mataras a alguien. -No pasará. Bueno, te dejo. Te amo. -Yo también. Besé la frente de mi hija y me fui en búsqueda de Eima. Volé hasta el spa y una compañera de ella me dijo: -¿Puedo ayudarle? -Estoy buscando a Eima. -Lo lamento, señor. -¿Dónde está? Necesito ajustar cuentas con ella. -No vino a trabajar. -Gracias, hasta luego. -Hasta luego. Usé mi rastreador y me dirigí hacia su casa que no estaba muy lejos del spa, ésta era muy pequeña, hasta eso debo reconocer vivía en una zona decente, con lo feo que era Etejo. Haciendo una rápida comparación entre Olbeup y Etejo, el primero es mucho más grande y mucho más bonito que el segundo. Toqué la puerta, abrió y me dijo: -¡Hola! ¿Cómo supiste que vivo aquí? -Este pueblo es pequeño, todo se sabe. -Me sorprende que hayas venido. -Vine a hablar contigo de buena manera. -Er… Yo creí que querías otro masaje. -No, gracias, con el que tuve ayer fue más que suficiente. -¿Entonces a que vienes? -Vine a decirte que no te conviene hablar. -¡Ah! ¡Jajajajajajajaja! ¿Te molestaste por una simple broma? -No era broma, pendeja. Parece que tienes boca de estómago.

-¿Por qué? -Porque nada más hablas y la cagas, hija de tu puta madre. -No seas grosero, papito. Yo te puedo consentir. -¡No quiero! No me conviene dejarte vivir, no vaya a ser la de malas que se te ocurra hablar. -¿Estás diciendo que me vas a matar? -Así es. Me transformé en una viuda negra gigante y le lancé veneno en su cuerpo. Me decía mientras moría: -No pensaba hablar. -¡Qué lástima! Como dirían por allí: “Más vale prevenir que lamentar.” Salí de la casa según yo asustado y dije a la gente que estaba afuera que llamara a una ambulancia porque Emia había consumido comida envenenada. La gente creó una bola inmensa y en ese momento, aproveché para irme del lugar. Regresé junto a mis quereres y Latsyrc me notó bastante preocupado: -¿Qué tienes, precioso? -Me quedé asombrado por cómo murió Emia, la tipa que intentó chantajearme. -¿Cómo? -Sí, mi amor. Hablamos bien en un principio, mas me llamo la atención que comió veneno para ratas. -¡Huácala! ¿Por qué habría hecho eso? -Para matarse, ¡Qué lástima! ¿No? -Sí, pero sigo sin comprender lo que le llevó al suicidio. -Muchas culpas, quiero suponer. -¿Qué tipo de culpas? -No lo sé, lo único que te puedo decir que detrás de ese lindo rostro, había muchas penas que ella cargaba, según lo que me dicta mi intuición masculina.

-¿Era muy bonita? (Denotó celos.) -Era bonita, mas no como tú. Querida, así que no te pongas celosa. -¿En serio? -Sí. (Resalté la inteligencia de mi fémina.) Recuerda que eres la morena más bonita del mundo. -Gracias, mi amor. -¿Por qué me das las gracias? -Me encanta que me digas cosas bonitas. -Eso no cambiará, por ende, no te debes preocupar. -Me alegro tanto de que estés conmigo y con nuestra hija. -Yo también por estar con ustedes, mis dos princesas. -Oye, mi Djurkov, ¿Puedo confesarte algo? -Dígame, mi Latsyrc. -Tenía miedo de que me dejaras sola con nuestra bebita. -¿De verdad? -Sí, recuerdo que tuve esa pesadilla, justo el día que nacía nuestra Klardste. -Ya ves que estoy aquí con ustedes. Y no me pienso separar de ti. -Lo sé, ahora confirmé que me amas al igual que yo a ti. -Así es. ¿Qué te parece si descansamos un rato? -Sí, sería genial. Me voy a dormir un rato. -Hagámoslo. Yo no pude conciliar el sueño, no sé si será por el “cargo de conciencia” o porque de plano soy malo para dormir. Lo más seguro es que se deba a la segunda causa, como yo no soy alguien que posea conciencia. Antes de anochecer, decidí salir un rato y me tocó ver a una chica rodeada por un grupo de niñas como de unos 14 años. Así que no lo pensé dos veces y fui en su ayuda.

Me aparecí en mi silueta original, mas lo que hice fue invocar a muchos ratones que parecieran reales para ahuyentarles de allí. Estas criaturas siguieron mis órdenes y las chicas al verles se fueron corriendo de una calle que se llamaba Odidoj, como el callejón. Pregunté a la chica: -¿Estás bien? -Sí, muchas gracias. -¡Me alegro! Será mejor que me vaya. -Espera, ¿no te gustaría que fuéramos amigos? -Por supuesto que me agrada. -¿Cómo te llamas? -Djurkov y… ¿tú? -Anaid, mucho gusto. -Lo mismo digo. ¿No quieres que te acompañe a casa? -Sí, gracias. -De nada. Aunque te veo muy contento. ¿Se puede saber por qué? -Pues tengo a una novia maravillosa y a una hija preciosa. -¿Cómo se llaman? -Latsyrc, mi novia y Klardste, mi hija, como su abuela. -¡Qué lindo te expresas de ellas! -Así es, son mi máximo orgullo. -Se ve que eres buena persona y un buen padre. -Gracias, tú también. Ahora dime, ¿Por qué te molestaban las chicas? -Porque les dije una que otra verdad. -Quiero suponer que lo hiciste, ¿No es así? -Claro, soy muy sincera. -Yo también, así que nos entenderemos muy bien.

-No me cabe duda de esto, querido. -Sí, señor. Llegamos a una casa de apariencia modesta, pero al abrir con su llave, me percaté de lo contrario y dije: -¡Casa camuflaje! ¡Vaya! Nunca lo habría imaginado. -Sí, es muy modesta cómo pudiste darte cuenta. Muchas gracias por tu compañía. -De nada. Entonces, nos veremos pronto. -Eso espero, me caes bien. -Igualmente. -Cuídate. -Tú también. ¡Adiós! -¡Adiós! Me fui a casa caminando y mientras iba en camino a ella, me topé con la hermana de Latsyrc y me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -¿Cómo estás? -Bien, gracias. -¡Qué bueno! ¿Y cómo están mi hermana y mi sobrina? -Bien, también. -Te veo enojado. -No estoy enojado, discúlpame, debo irme. -Espera, quiero decirte algo. -¡Dime rápido! No tengo tiempo. -Me gustaría decirte que me arrepiento por no haber sido sincera contigo. -No tienes por qué.

-Claro que sí, porque no he dejado de pensar en ti, por más que trate de olvidarte, no puedo. -Me siento halagado. (Según yo.) Mas no es necesario que te esfuerces, yo no te quiero y ni intento hacerlo. -Lo sé y que bueno que eres sincero conmigo. A pesar de que yo no lo haya sido contigo. -Ya no importa, si me disculpas, debo marcharme. -Te comprendo y por favor, manda saludos a mi hermana. -Está bien, yo le digo. -Pronto iré a visitarle. -Sí, yo le digo. ¡Adiós! -¡Adiós! Me fui de allí y en eso de las 7, llegué al hospital. Orac estaba afuera y me dijo: -¿Dónde estuviste? -Estaba paseando. ¿Pasó algo durante mi ausencia? -Latsyrc me preguntó por ti. -¿Qué le dijiste? -La verdad, que no sabía. Será mejor que vayas con ella. -Está bien. Llegué al cuarto y Latsyrc me dijo: -¡Hola, mi amor! ¿Dónde estuviste? -¡Hola, preciosa! (Nos besamos.) Estaba merodeando un rato por el pueblo. -Te extrañé tanto. -Yo también, mas quería despejarme un rato. -Supongo… (Un tanto preocupada.) -¿Qué tienes, preciosa?

-Es que me preocupó una llamada que recibí de mi hermana. -¿Qué te dijo? -Me dijo que ella me deseaba lo mejor contigo, que se arrepentía de no haber aprovechado esa oportunidad contigo y que no te dejara ir. -Es un halago… (Denotando la inteligencia de Latsyrc.) -¿En serio? Yo pensé que estaba luchando por ti. -No. (Otra vez.) No desconfíes de mí, no te pienso dejar. -Lo sé. -Será mejor que descansemos. Ha sido un largo día. -Tienes razón. Aunque… ¿No crees que sea algo temprano? -Sí, si quieres voy por algo de cenar. -¿Qué comprarías? -Quizás, pizzas o tacos. -Me parece bien. -¿Qué se te antoja más? -Lo que quieras, es bueno. -Bueno, regreso en un instante. -Sí… mi amor. -Dime. -No tardes mucho, ¿Sí? -No te preocupes. -Es que tengo mucha hambre. -De acuerdo, trataré de llegar lo más pronto posible. -Gracias, mi amor. -Ahora te veo.

-Sí, ven con cuidado. Me fui del hospital a buscar que cenar, decidí ir por unos tacos. Aunque no tan rápido, puesto que un tipo me dijo: -¡Qué vieja tan buena tienes! Sabe a fresa. -¡Jajajajajajajajaja! Me das risa. -¿Cómo? (Muy sorprendido.) -Sí, eres un pendejo. -¿Por qué? (Furioso.) -Tienes cara de fracasado. -¿Cómo te atreves a hablarme así? -Es la verdad, por lo que veo, tu chica no te pela. -¿Cómo sabes que tengo novia? -Te he visto, Rasec. -¿Cómo es mi novia? -Morena, estúpida y guapa, hasta eso debo reconocerlo. -¡Nunca debiste decirle estúpida! -¿Qué me harás? -Te mataré con mis propias manos. -¡Jajajajajaja! Eres un pendejo. -¿Por qué lo dices? -Tu novia te engaña y le defiendes… ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja! (Llorando de risa.) Me das mucha lástima. ¡Jajajajajajajajajajajaja! -No te burles, porque tu mujer es una golfa. -¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! No me puedes hacer enojar con eso porque no aplica. Aprende a defenderte. Su silencio comprobó mi teoría e intentó golpearme, mas sin éxito ya que le detuve el brazo y empecé a torcérselo hasta que me dijo:

-¡Déjame! Ya no te volveré a molestar. Se supone que le dejé vivir, pero no fue así, puesto que invoqué a Aynos para que le eliminara y de este modo, yo pudiera ir por la comida y regresar rápido con mi mujer. Por fin llegué a la taquería cerca del hospital, compré la cena. A las 20:30 volví al hospital, me percaté que mi princesa estaba dormida y le desperté: -¿Qué pasó, Djurkov? -Te quedaste dormida. -Aquí está la cena. -Gracias, ¿Qué me trajiste? -Cinco tacos. -Como tengo hambre, los aceptaré. -Me parece bien. Después de la cena, recibí la llamada de Aynos. -¿Qué pasó? -Jefe, misión cumplida. -Perfecto. ¿Cómo fue? -Le di un beso del hielo mortal. -¡Jajajajajajaja! Interesante. -¿Estás con tu mujer, verdad? -Sí. -Bueno, guapo. Espero que podamos ponerle. -Nunca ocurrirá y lo sabes. -¡Qué lástima! -¡Adiós! -¡Adiós!

Latsyrc me preguntó: -¿Qué pasa, mi amor? -Nada, era una de mis asistentes. -¿Qué te dijo? -Sólo que ya cumplió un favor que le pedí. -Comprendo. -Ahora, a descansar, si no, no rendiremos mañana. -Tienes razón. -Buenas noches, mis amores. -Buenas noches, mi amor. Por la mañana siguiente, el médico fue muy temprano a dar de alta a mi mujer, diciéndole que se encontraba en condiciones óptimas para salir del hospital. Ambos estábamos muy contentos porque disfrutaríamos a nuestra pequeña en nuestra casa. Llegamos sin problema, mas la familia de Odrareg se asombró puesto que no esperaban que Latsyrc saliera tan pronto del hospital. Yo me fui al área de la alberca para meditar a solas un rato. Mientras tanto, los demás consentían a la niña. “Era feliz, sin duda. Lo único que me hacía falta era la compañía de mis padres, no obstante, sabía que ellos estarían muy contentos de saber que tienen una nieta tan hermosa al igual que su nuera…” Comencé a recordar la primera vez que vine a este pueblo, tenía 12 años de edad. Yo era muy pobre y tuve que pedir aventón a unos tipos que consumían drogas… ¡Vaya dilema! ¿No les parece? Ymer, el conductor me dijo: -Mira, muchachito. Si quieres triunfar, debes dedicarte a lo mismo que nosotros. -Claro que deseo triunfar, nada más quiero saber algo. -Dime. -¿En qué consiste este “triunfo”?

-En entregar droga y darnos un porcentaje de lo que te den. Y si no quisieran pagarte, te echaríamos la mano y te brindaríamos protección. -Suena interesante, lo único que deseo es vengar a mis padres. Ymer comenzó a reír por lo que dije: -¿Cómo un chavito como tú puede decir esta clase de tonterías? ¡Jajajajajajaja! Perdón, pero es el mejor chiste que haya oído en mi vida. -No es alguna tontería, señor. -Te puedo decir que en algo tienes razón. -¿Sí? ¿En qué? -Nosotros, en este negocio, hacemos justicia por nuestra propia mano. -Tenía entendido sobre este tema. Mas no pensé que dicho mito fuera una realidad. -Así es, chavito. Con decirte que en este negocio, una vez que le entres, ya no sales. -Si me rehusara a entrar, ¿También muero? -Sí, me temo que sí. Así que tú elige, vivir o morir. -¡No puede ser! -¿Qué pasó? -¡Se ponchó una llanta! Él dejó su arma (con silenciador) cerca donde estaba yo y cómo se bajó a revisar que la llanta estaba efectivamente ponchada. Aproveché para dar a Ymer un disparo. Salí huyendo de allí, sin importarme el lugar al que fuera. Supongo que los tipos estaban tan drogados en la cabina que ni cuenta se dieron de lo que ocurrió. Manejé el vehículo como podía, hasta que se acaba la gasolina. Alcancé a llegar a la gasolinera justo a tiempo, puesto que vi otro coche solo y lo tuve que robar sin querer para llegar a mi destino que era Olbeup. Segundos después, los dueños del coche se dieron cuenta y llamaron a la policía. Esto lo supuse puesto que me seguían en sus motocicletas y otros cuantos en sus patrullas. En ese momento, vino a mi mente varias preguntas que yo debía resolver:

La primera, ¿Cómo deshacerse de tipos tan tarugos como ellos? Debía ser algo divertido y original… la segunda, ¿cómo lograr que no me reconozca la gente que habite por estos lares? Y la tercera y la más importante, ¿cómo pasar desapercibido? En principio, eran preguntas muy difíciles de resolver, pero me dije: “Djurkov, debes estar tranquilo y conducir como si nada pasara, porque si no chocarás por cualquiera pendejada.” Los policías seguían mi trayecto y en eso que me toca ver una desviación para el pueblo que buscaba. Escuché una voz que me dijo: -Éste es el camino que debes seguir Djurkov. -¿Cómo confiar en alguien que no veo? -¿Te quieres salvar sí o no? -Sí. -Entonces, conduce por el camino correcto que es la desviación. Confía en mí, te lleva a tu destino. -Muy bien, más le vale, anciano. -Algo muy importante que se me olvidaba mencionarte, te encontrarás con la especial. -¿Quién es la especial? -A su debido tiempo, lo sabrás. Además, eres muy joven para eso. -Espero que no sea alguna mamada suya. -No, para tu suerte, no lo es. -¿Por qué me ayudó? -Sólo conduce con cuidado. ¡Adiós! -¡Maldita sea! Ya nadie me respondió y me detuve a pensar en que no sería mala idea, en seguir el consejo del viejo. Tomé el camino que me dijo y llegué a Olbeup sin problema alguno. Volví a mi realidad, gracias a que mi niña me habló:

-Djurkov. -¿Eh? -¿Qué pasó? ¿Qué haces aquí? -Estaba meditando… (Denotando algo de molestia.) -Perdón por haber interrumpido. -Ya no importa. Se acerca para abrazarme y me dice: -No te enojes, precioso. Ven, es hora de comer. -Voy en un segundo. -Entonces, me quedo contigo. -Como gustes. -¿Qué tanto piensas, morenito? -Recordé algo que pasó la primera vez que vine al pueblo y que fue cuando nos conocimos realmente. -¡Hace cuatro años! Mi amor, te estás curando. (Muy emocionada.) En verdad, me da gusto. -Parece ser que sí. (Algo preocupado.) -¿Qué pasa? Te noté preocupado. -No vale la pena. -Claro que lo vale, si no, no estarías así, mi amor. -Está bien. Hay algo que quiero confesarte. -Dime, precioso. -Tuve que matar a un camionero que era narcotraficante. -¿Por qué? (Asustada.) -Debido a que quería obligarme a vender droga, a lo que me rehusé. -¿Cómo huiste?

-Lo creas o no, tomé el carro de una pareja y llamaron a la policía, ellos me siguieron hasta que hubo un punto en el que había dos caminos para llegar a Olbeup y una voz me dijo que debería tomar el camino de la derecha. Ésta se parecía mucho a la del sabio. A menos que se trate de él. -Te creo, pero no comprendo… ¿Por qué ayudaría en aquel entonces a un desconocido? -Es lo que no sé. Durante estos 4 años, me he hecho la misma pregunta. -Espero que pueda ayudarte a encontrar las respuestas que necesites, mi amor. -Te lo agradezco, mi vida. Mas me temo que tendré que encontrarles por mí mismo. -Lo dije para animarte y sabes que estoy contigo en todo. -¿Quieres decir que no me culpas? -No, yo habría hecho lo imposible por escapar de allí. -Somos tan parecidos. (Siendo irónico.) -¿Por qué? -Pensamos casi de la misma manera. -¿En serio? -Sí, aunque sigo creyendo que eres demasiado noble. -Es verdad. ¡Eres tan sabio, mi amor! -Se hace lo que se puede. (Muy vanidoso.) -Lo digo en serio. -Lo sé. -Será mejor que vayamos a comer. -Tienes razón. Sería mala educación hacerles esperar. Mientras comíamos, todo era silencio. Hasta Latsyrc no hacía sus preguntas estúpidas. Llegó un momento en el que Orac dijo: -¿Qué pasa? Esto parece un funeral.

-Nada, hija. –dijo Eoz. -Aquí pasa algo y quiero saberlo ya, porque no es normal que el ambiente se sienta tenso. -¿Quieres saber? –dijo Odrareg. -Sí, hermano, dime. -Mis padres se van a separar, ¿Contenta? -¿Cómo dices? ¡No puede ser! -Me temo que así es y todo por tu culpa. -¿Por qué mi culpa? Dije en voz baja a Latsyrc que nos fuéramos de allí para dejar que ellos hablen como familia. Asintió con la cabeza y nos fuimos. -Es tu culpa, por una estupidez que comentaste, ¡Ya valió madres! -A ver, pendejo, ¡Dime de qué hablas! -No te hagas pendeja, dijiste que mis padres intercambiaban parejas y no sé qué más. -Yo no fui, imbécil. ¡Así que déjate de mamadas! Yo no diría algo así. -No sé cómo le harás, pero te largas de esta casa. -¿Quién eres tú para correrme? ¿Eres el vocero de mis padres? -Tomé la decisión adecuada por ellos, que es distinto. -¡Cómo te atreves, maldito marica! Y hay algo que no saben mis padres. -Ni te atrevas. -¿De qué se trata, hija? –dijo Divad. -Su querido Odrareg, embarazó a Anairda. -¿Qué? Eso no puede ser. -Efectivamente, padre, ella me lo dijo y él se portó como un patán. Los padres voltearon a ver de no muy buena manera a Odrareg y él, por tratar de safarse de la bronca, dijo:

-Ese hijo no es mío. Me hago las pruebas que quieran. -¡Vaya, hermanito! Eso no será necesario. -¿Qué dices? -Ella se hizo la prueba y después fue con un ginecólogo, quien le dijo que el hijo es tuyo. -¡No me haré cargo de ese hijo que ni es mío! Maldigo la hora en la que acepté que se me ofreciera como una golfa. -¡Cállate! (Le da una bofetada.) ¡No digas eso de mi amiga! Sabías perfectamente lo que hacías, ella te ama con todo su corazón, ella jamás te haría algo así. -¡Mira, cabroncito! Tendrás que hacerte responsable de tus actos. -Ese hijo no es mío y punto. Aunque fuera mío, no me quedaré atado a una mujer que ni ame. -No cabe duda que eres un cobarde… -¡Mamá! ¿Cómo te atreves a pensar eso? Todo es una mentira fabricada por la estúpida de la perra aquella. No pienso hacerlo. ¡Me largo de esta casa! Tengo un asunto que arreglar. -No vayas a cometer alguna mamada. -Hermana, tú ni te metas. Tu amiga me las pagará muy caro. Cómo Latsyrc y yo, estábamos escondidos, logramos ver que Odrareg salió furioso de la sala y fue directo a su cuarto. Dije a Latsyrc: -¡Vámonos a nuestro cuarto! -Sí, mi amor. Para nuestra suerte, nadie nos vio pasar y dije: -Mi amor. -¿Sí? Dime, precioso. -Iré a hablar con Odrareg antes de que pueda cometer alguna tontería. -¿Crees que funcione? -Claro, sabré usar la psicología.

-Espero que todo se arregle. En verdad, me asusté demasiado. -Tranquila, mi princesa. (Le abracé y le besé.) Todo estará bien. Iré con él. -Yo me quedo con Klardstecita ¿Sí? -Muy bien, ahora vengo. -Suerte. Fui al estudio de Odrareg para hablar con él y me di cuenta de que ya se había ido, así que volví para estar con mis princesas. -¿Qué pasó? -Ya se fue. -¡Qué mal! -Sí, pero no debemos meternos en problemas ajenos. -Es verdad. -Mira, como se porta nuestra hija. Es un angelito. -Es cierto, al igual que tú. -Tú también lo eres. -Gracias por el elogio, mas no es verdad. -¿Por qué no? Has sido buen padre y buen compañero conmigo. -Parece ser que lo que te conté no te importó. -Sí, pero tuviste razones válidas para hacerlo y te comprendo, mi amor. Le sonreí de una manera no muy romántica, sino maléfica, pensando en lo estúpida que es y que a pesar de contarle todo lo que he hecho hasta ahora, creerá ciegamente en mí. ¡Jajajajajajajajajajajaja! -Djurkovsito, ¿Qué pasa? -Nada, simplemente estoy feliz. -¿Se puede saber por qué? -Se debe a muchas razones.

-¿Cómo cuáles? -Porque estoy con la mujer más noble. (Le besé.) La más preciosa de todas. (Otra vez.) Tenemos una hija maravillosa. (De nueva cuenta.) Y lo más importante es que nos llevamos bien en términos generales. -Así es, mi amor. Te amo. -Yo también. -¿Crees que sea buena idea averiguar lo que sucede? -Yo me encargaré de esto, a su debido tiempo. -¿Cuánto tiempo crees que tarde en arreglarse esto? -No lo sé. (Sonó mi teléfono.) Espera. -Sí. Salí de la cabaña: -¿Diga? -Soy yo, Odrareg. -¿Qué pasó, hermano? -Necesito hablar contigo, no por teléfono. -Claro que sí, ¿Dónde nos vemos? -En el bar Oreñ. -Bueno, ahí estaré en 20 minutos. -Ya estoy aquí. Ven lo más rápido que puedas. -Así será. Colgamos y dije a Latsyrc: -Era Odrareg, quiere hablar conmigo, así que iré a ver lo que pasa. -Mi amor, ¿No vendrás a cenar? -No lo creo. -Ve con cuidado.

-Sí. Fui al bar Oreñ y ahí estaba Odrareg: -¿Qué pasó? -Cómo te diste cuenta, me fui de la casa. -¿Por qué? -Por la culpa de mi hermana. -¿Qué tiene que ver Orac? -Mis padres se separarán porque ella abrió el hocico. -A ver, ¿De qué hablas? -Mi hermana dijo que mis padres intercambiaban parejas, cosa que no es mentira. -¡Vaya! Es grave y no creo que haya sido tu hermana, de seguro fue alguna chismosa y en este momento iremos a averiguar de quién se trata. Así que deja de beber. -Vamos y también quiero hacer hablar a Anairda, que diga que yo no le embaracé. -Precisamente, vamos a eso. -¿Estás diciendo que ella inventó eso? -No, sino su hermana Ariday. Así mataremos dos pájaros de un tiro. -¿Cómo lograrás que hablen? -Yo me encargo de Ariday y tú de Anairda. No pierdas los estribos, traten de hablar civilizadamente. -Está bien, vámonos. -Yo pago. Dejé un billete de 200 diamantes que era la cuenta. Nos dirigimos en el coche de Odrareg hacia nuestro destino. Toqué el timbre y dijo Anairda: -¿Quién es? -Somos Odrareg y quien te habla Djurkov. -Muy bien, en un momento les abro.

-Está bien. En lo que abría la puerta me dijo, mi amigo: -No debiste decirle que yo estaba aquí. -Confía en mí. Abrió la puerta y dijo: -Chicos, ¡Qué gusto verles! -Yo puedo decir lo mismo, Anairda. -Tenemos que hablar, Odrareg. -Así es. Necesito saber una que otra cosa. -Está bien, te diré lo que quieras saber. -¿Dónde está tu hermana? -En su cuarto. Si quieres le llamo. -No es necesario, necesito hablar con ella a solas y mejor quédense en la sala, ustedes tienen mucho de qué hablar. -Gracias, hermano. -De nada, suerte. Me fui al cuarto de Ariday, toqué la puerta y me abrió. Ella se encontraba en ropa interior, intentaba provocarme, lo que rechacé rotundamente, puesto que le dije: -Ni creas que va a funcionar. -¿Entonces a qué viniste, guapo? -A platicar contigo sobre un chisme que inventaste y es hora de aclarar las cosas. Por tu culpa, una familia se está desmoronando. -No fue chisme, sino la verdad. Orac fue la que dijo que sus padres gustaban de intercambiar parejas y yo lo escuché. -Por consiguiente, lo comunicaste a todo el mundo… típico de mujeres tan insignificantes como tú. -¿Cómo te atreves a insultarme?

-Sí, como buscas atención que no te brinda alguien, pues prefieres chingar la existencia a los otros. Más te vale que hables, si no, puedes terminar en el abismo. -¡Jajajajajajajajajajaja! ¡Qué buen chiste! Vio que no me reí con ella, le vi de forma siniestra y me dijo: -¡Qué amargado eres! -No soy amargado, sino realista. Te vas a morir, si no hablas. -¿Por qué debería hacerlo? -Morirás. -¿De placer? -Con esto. (Saqué una espada con mucho filo, me acerqué a su cuello.) Te conviene hablar, si es que quieres vivir. -Ni loca, Orac es una culera que me caga la madre. -Aunque sea así, tienes que hablar. No me digas que prefieres acabar con tus puterías. -Tampoco. De allí, obtengo mi dinero. -Si quieres continuar enriqueciéndote, debes hacer lo correcto por primera vez en tu vida. -Gr… Está bien, mañana iré a pedir disculpas a Orac. -Vamos de una vez. -Ya es noche. -¡Vamos, ahora! Porque si no, te harás pendeja. -Tú ganas. Los cuatro salimos rumbo a la casa de Orac, marqué a Orac y le dije: -Soy yo. -¿Qué pasó? Ya es noche.

-Lo sé, pero aquí viene con nosotros, tu amiga y su hermana. Vamos a aclarar las cosas de una vez. -¿Te refieres a Anairda? -Sí. -Vamos al estudio para no despertar a los demás. -Me parece perfecto. Nos fuimos a dicho lugar y dije a Ariday: -Creo que es tu turno de hablar. -Supongo que sí. Mira, Orac. -¿Qué miro? -Yo fui quien inventó lo de tus padres. -¿Cómo te atreviste? Yo confié en ti. -Nunca me caíste bien y envidiaba que tuvieras tan buena suerte con las personas. -¡Desmoronaste a una buena familia! ¿Qué te sucede? -Deseo que les vaya mal. Comencé a reír y dije: -Querida, lo que tienes de tonta, lo tienes de mala. -Es verdad – dijo Odrareg. Y también Anairda tiene que decir algo. -Espera, hermano –dijo Orac. Esta zorra tiene más que hablar. -Muy cierto – dije. Así que continúa. -Está bien. Yo inventé todo con tal de desprestigiar a la familia tan intachable de Orac, yo la envidio porque no la tengo, sólo a mi hermana, pero siempre está en mi contra, como es la favorita de mis padres, les tiene que seguir el pedo en todo. -Lo supuse, pero por lo que puedo ver, ni tu hermana les interesa. De ser así, ya se habrían interesado en el futuro del bebé que trae consigo. -Hablando de eso, ella tiene mucho que decir.

-Más te vale que sea la verdad. –dijo Odrareg. -Sí, estoy de acuerdo –dijo Orac. No quiero perder a una amiga por un chisme barato. -Amiga, hablaré puesto que me nace hacerlo. Odrareg no tiene la culpa. (Llorando.) –dijo. Anairda -Lo sabía. Cuando estuvimos juntos, usé protección. Si no fui yo, ¿Entonces quién fue? -Me avergüenza decirlo, mas mi padre me violó. (Lloró con más fuerza. Odrareg le abrazo de inmediato.) Él me dijo que si yo hablaba, tanto tú, mi Odrareg, como el bebé y como yo moriríamos. Tuve mucho miedo y por eso dije que tú eras el padre. -Te comprendo, mi amor. ¡Qué bueno que hablaste con la verdad! Ahora, volviendo al tema de ese bebé. ¿Qué piensas hacer con él? -No lo quiero tener. -Tienes una ventaja –dije. -¿Cuál es esa ventaja, Djurkov? -Estás a tiempo para abortar, no se ve que tengas los tres meses todavía. -¿Cómo sabes? -Soy el chico prodigio. Lo sé casi todo. -Es cierto, ya lo había olvidado. ¿No podrías practicarme el aborto? -Claro. ¿Quieres que sea de una vez? -Sí, lo más pronto posible. -Perfecto. -Oye, hermano –dijo Odrareg. -¿Sí? -¿No existe riesgo para mi chica? -No, es un conjuro que le hará expulsar al producto de forma natural. (Invoqué al hombre cocodrilo.) Mi sirviente aquí presente limpiará la evidencia.

-¡Orale! ¿Cómo lograste hacer eso? -Invoco a mis sirvientes cuando les necesito. -Dime para que soy bueno, jefecito. –dijo Elitper. -Necesito que limpies el rastro de un aborto que voy a practicar. -Sí, señor. -Nada más el producto. -Claro, jefe. Dije a la oreja de Elitper, “no hagas cosas extrañas.” Asintió con la cabeza y me puse a trabajar. -Este proceso será algo tardado. –dije. -Espero que no le pase algo. –dijo Odrareg. -Tranquilos, estará bien. Anairda, bebe el conjuro. -¿Sabe feo? -No lo he probado en humanos, mas en animales funciona de maravilla. No creo que vaya a fallar. -Está bien. Por las muecas que hacía, parecía gustarle y no al mismo tiempo. -Debes beber todo el líquido. Asintió con la cabeza. Me aseguré de que no quedara gota de tal bebida y en segundos, hizo efecto. Lo único que tenía que hacer es sacar al producto, para esto abrí el área con mucha delicadeza con el fin de no dañar a la madre. No fue sencillo hacerlo, ya que era la primera vez que lo intentaba. Fueron 15 minutos frustrantes, porque el producto no salía y mi asistente me dijo: -¿No sería idea usar algo para atraerle a la superficie? -¿Qué quieres decir? -Algo como una aspiradora. -No seas imbécil, no creo que funcione.

-No suena tan descabellado –dijo Odrareg. -Dudo que funcione –repliqué de inmediato. Hay que pensar en otra cosa. -¿Qué pasa? –dijo Anairda. (El producto ya muerto asomó por su fin su pequeña cabeza.) -Olvídalo. Ya salió. Y por favor, Elitper, todavía no hagas tu trabajo, sino hasta que salga completo. -Muy bien, jefe, no soy tan pendejo cómo crees. -Lo digo por si acaso. Segundos después, salió el producto completo y dije: -¡Eureka! Hubo un pequeño problema, el proceso debilitó mucho a la madre a tal grado que cayó en un sueño muy profundo. -¿Qué pasó? -Está exhausta, era lógico que se quedara dormida. Si me disculpan, me voy con mis princesas. -Vale, muchas gracias por todo. -De nada, hermano. Con permiso. Elitper, ya sabes que hacer. -Sí, jefe. Descansa. -Ustedes también. Llegué a mi cabaña y Latsyrc estaba dormida. Le di un beso en la frente, hice lo mismo con mi pequeña Klardste y me dormí. Hoy era jueves. Por la mañana, fui a volar un rato, mientras los demás dormían como bebés. Mientras volaba, me llegó otro recuerdo: Éste era relacionado con una silueta de una persona que tuvo que ver de forma indirecta con lo de mis padres. Era el ex jefe de mi padre, su “entrañable” amigo quien habló con el “respetable” dándole por enterado donde estábamos. Lo que sé es que ya no se encuentra en Olbeup, mas mi rastreador me dirá si estoy equivocado… Se encuentra en Arretalgni arreglando unos “negocios.” Supongo que me queda poca opción y tendré que ir allí.

Llegué a Arretalgni en menos de media hora, al hotel Serdnol, donde me quedé la última vez que fui. Nada había cambiado, quizás y por el hecho de ser más inseguro que antes a causa de los malditos y cobardes mafiosos. Según mi tarea, será acabar con ellos, mas no tengo tiempo de cosas banales como éstas. Tengo tareas más importantes que llevar a cabo, dígase encontrar más gente relacionada con lo de mis padres. Se detuvo mi pensamiento, porque llegó la recepcionista para atenderme: -¡Buenos días, joven! -¡Buenos días! -¿En qué le puedo ayudar? -Necesito un cuarto e información. Supongo que aquí está alojado el señor Ojela, ¿No es así? -¿El respetable empresario? -Por supuesto, he venido a proponerle un negocio que podría interesarle en demasía. -¿Cómo se llama? -Djurkov. -¿El comentarista deportivo? -Así es. -¿Qué tipo de negocio viene a proponerle? -Es asunto mío. Simplemente quiero saber si está hospedado en el hotel. -Perdón, no debí entrometerme. -No se preocupe. Le aseguro que no podrá rechazarlo. -Espero que le vaya bien, señor. -Gracias. (Sacó una llave que tenía el número 413.) -Aquí tiene su llave. Por su preferencia, muchas gracias. -A usted. Con permiso.

Me escondí en un área y vi que ella hablaba por teléfono, desconozco de qué hablaba y con quien. De lo que estoy seguro es que le notificó que estoy aquí. Fui a mi cuarto y todo estaba bien. Hasta que recibí una llamada: -¿Así que me estás buscando para proponerme un negocio? -Así es, señor. He traído a una chica, quien no le decepcionara. -¿En qué sentido lo dices? -En todos los sentidos. Es una chica que no ha sido estrenada todavía, atractiva, inocente, morena y con una voz muy sensual. -Pues que venga de inmediato, ya le quiero conocer. (Muy emocionado.) -Por supuesto… ¡Ah! Ya salió de ducharse, yo le digo que vaya a la habitación… -525. -Está bien, yo le diré. -Gracias… ¿Cuánto vale la joyita? -Tomando en cuenta que es virgen, morena, muy atractiva, muy inocente y con una voz sensual. Ponga un precio razonable. -¿1,000 diamantes? -Sería 1,500 porque viene de muy lejos. -Perfecto. Entonces, yo daré el dinero a ella. -Muy conveniente, señor. No le distraigo en su “labor social.” -¡Qué considerado eres! Muchas gracias. -Hasta luego. Invoqué a una chica que nombré Akissej. Ella haría el trabajo de distraerle, mientras yo entre por sorpresa y empiece a “reclamar” a Ojela. -¡Hola! -¡Hola! -Tienes que hacer lo siguiente. Debes seducir al señor del 525, mientras yo entro por la ventana y del resto me encargo yo.

-Sí, pero… ¿Qué pasará con el dinero? -Te lo quedas y desapareces del mapa. -¿A dónde iré? -A donde puedas, no me conviene que ser incriminado en cosas tan insignificantes. Espera… el objetivo se encuentra en el bar. -¿Tengo que ir? -Eres mi súbdita, haz lo que te ordene. ¿Entendido? -Sí, jefe. No se moleste. -Háblame de tú. Al rato, tendrás tu recompensa. -¿Cuál es? ¿El dinero? -Aparte del dinero. ¡Jajajajajajaja! La chica se sorprendió por mi risa de villano, mas fue obediente y bajó al bar. Yo también bajé, pero como si viniera solo. De preferencia, traté de sentarme cerca de ellos, con el fin de escuchar todo lo que dijeran. Akissej se acercó al señor y dijo: -¡Hola! -¡Hola, preciosa! -¿Por qué está solito? -Estaba esperando que unos colegas llegaran, mas no fue así y… ¿Cómo supiste que estaba aquí? -Llevo rato observándole. -Nunca me imaginé que podría interesar a una jovencita tan exquisita como tú. -¿Cómo? -Perdón, creo que se escuchó muy seductor. -No importa, me gustaron sus palabras. (Sonrojada.) -¿Quieres ir a mi cuarto para platicar más a gusto? -Pero, estamos bien aquí. ¿No?

-Sí, mas no se puede platicar de ciertos temas. -Comprendo… Dígame algo. -Dime, lindura. -¿A qué se dedica? -Er… soy empresario, soy el dueño de casi todos los establecimientos de Olbeup y he venido aquí varias veces para promocionar mis productos. -Suena muy interesante. -En mi cuarto, te doy más detalles. ¿Sí? -Está bien. Al ver que ambos subían, yo me fui para el área de la alberca, puesto que las ventanas daban hacia aquella dirección. Utilicé mis garfios y llegué a mi destino. Mientras tanto… -Oye, ¿Has tenido relaciones sexuales? -No. -¿Te gustaría? -No sé si esté lista para esto. -Anda, te va a gustar. -Espere, ¿No cree que vamos demasiado rápido? -No, las cosas por algo suceden, así que no hay problema alguno para que hagamos cosas sucias. -Es que no es tan fácil. -¿Por qué no? No me digas que tienes novio. -No es eso, sino que hay algo que me lo impide. No sé que sea. -Yo te puedo ayudar con eso. -¿En serio? -Claro que sí, déjate consentir como una reina que eres y todo saldrá bien.

Se escuchó un ruido gracias a una torpeza de mi parte, al querer cambiar de posición, rechinaron mis tenis. -¿Qué fue eso? Tengo miedo. -Tranquila, pequeña. Ahora me cercioraré de que nadie nos moleste. Salió al balcón y él dijo: -¿Quién anda ahí? Me transformé en un duende verde y dije: -Así que… ¿Andas propasándote con menores de edad? -¿Cómo dices, enanito? -Enanita, tu puta madre, pendejo. -¡Me las pagarás por meterte en asuntos de adultos! -¿Qué me harás? -Te mandaré a volar por los aires. -¡Jajajajajajaja! Grandulón, no me hagas reír. Intentó patearme, pero me desaparecí y reaparecí atrás de él. -Eres muy lento. -Gr… ¡Cómo te atreves, pinche enano! -Dirían por ahí, chiquito pero rápido. Permíteme presentarte a mi jefe. -Así que tu jefe es tan cobarde para no venir. Me destransformé y dije: -Aquí me tienes. -¿Qué? ¡Djurkov! Dame un abrazo, soy el ex jefe de tu padre. Mucho gusto. -Lo mismo digo, señor Ojela. (Con demasiada ironía.) -Siento mucho la muerte de tus padres. -¡No seas mamón!

-¿Por qué dices eso? (Muy nervioso.) -Tú fuiste quien dijo al respetable donde estábamos. -¡No es cierto! (Más nervioso.) -Está bailando el gallinazo, por lo visto. No nos hagamos pendejos, Tú fuiste quien corrió a mi padre de su empleo. Por consiguiente, quien informó a su jefe el alcalde. ¡Acéptelo! Usted es una marioneta más de ese tipo. Se quedó pasmado, como si me diera la razón. -¡Jajajajajajajaja! Ahora morirás, maldita sabandija. Me transformé en el duende de nueva cuenta y le lancé fuego. Después de matarle, volví a mi forma original. El pobre murió achicharrado. Tomé a la chica y nos fuimos de allí. Pidiendo “ayuda.” Una señora me preguntó: -¿Qué pasó? -El cuarto del señor Ojela se está quemando. Ayúdenos, por favor. -Claro que sí, déjenme avisar a recepción. -Gracias, señora. Con permiso. Akissej y yo nos fuimos a mi cuarto. Le dije: -No hablaste en el transcurso del cuarto de ese tipo al nuestro. -¿Por qué mataste al tipo? -¡Chis!… No se te ocurra hablar. -Perdón, sólo preguntaba. (Totalmente asustada.) -Por lo que escuchaste. Ya no te asustes, todo saldrá bien. (Le abracé y ella a mí.) -¿Por qué fue ese abrazo? -Para que no tengas miedo. Será mejor que descansemos un rato. -Sí, tienes razón. -¿Sabes? -Dime.

-Te pareces mucho a mi mujer. -¿Por qué? Ella es mucho más bonita que yo. -Quizás, pero ambas son muy atractivas. -¿En serio? -Sí, ¡Jajajajaajajaja! -¿Te estás burlando de mí? (Me miró de forma muy sensual.) -¡Cómo crees! -Es que parece como si te burlaras de mí. -Me estaba riendo por otra cosa. -¿De qué? -De este tipo que maté. -Comprendo, pero no debiste hacerlo. -¡No me cuestiones! Soy tu jefe, ¿Entendido? -No te enojes, sólo que no me parece correcto lo que hiciste. -¡No deberías entrometerte en mis asuntos! ¡No te atrevas a cuestionarme, sino morirás! -Está bien, Djurkov. No te enojes, por favor. (Me abrazó.) Tengo mucho miedo. -Todo saldrá bien, siempre y cuando no abras el hocico. -No hablaré, te lo juro. ¡No quiero morir! -Tú sabes cómo puedes vivir, el cerrar el pico te ayudará mucho. Ni se te ocurra decir que estuviste conmigo. -Haría lo que fuera por ti. -¿Lo que fuera? -Así es. -Esto es muy interesante, ¡Jajajajajajajaja! -Una pregunta.

-Dime, lindura. -¿Vas a participar en el torneo de monstruos que hay en el pueblo? -¡Qué pereza me dan este tipo de cosas! Pero necesitaré a algunos de ustedes que lo haga por mí. -Si quieres que participe, lo haré. -No es necesario. Nunca dije que tú. Olvida lo que dije hace un momento, de todos modos, participaré ¡Jajajajajajaja! Nadie podrá conmigo, eso te lo aseguro. -Sé que así será. -Por el voto de confianza, muchas gracias. Mas lo que necesitaría es lo siguiente. -Dime. -Que cuiden muy bien a mi mujer y a mi hijo. -Claro que sí. -Este favor que te pediré, debe quedar entre nosotros. -¿Por qué? No comprendo. -Quiero que me hagas un masaje. -¡Jefe! ¡Qué pícaro eres! -¿Acaso piensas desobedecerme? -No, pero es que me pareció bastante sensual el tono que empleó. -Hazlo y también te tocará tu buena recompensa. -¿Cuál? -Ésta. (Le di un beso.) A partir de allí, las cosas fluyeron sin problema alguno. Ella me decía: -No te detengas, por favor. -Te aseguro que así será y ni se te ocurra hablar. -¡Cómo digas, guapo! -Más te vale, porque si no, te puedo exterminar con mis propias manos.

-No quiero que me mates. Si lo harás, hazlo de placer. -Sí, señor. ¡Jajajajajajaja! -Gracias, papito. Sabía que no te arrepentirías. -Sé porque hago las cosas. -Eres dios. -Algo más real. -¿Una promesa hecha realidad? -Así es. ¡Jajajajajajajajajaja! -Me agrada que hables así. Y te agradezco que me hayas salvado de aquél. -De nada, te dije que confiaras en mí. -Confiaré en ti, siempre y cuando haya más momentos de éstos. -¡Jajajajaja! La confianza debe ser incondicional. -Lo sé, pero me gustaría que hubiera más momentos tan bonitos como éste. -No será posible, porque ya tengo novia y una hija. -No seas así, jefecito. Yo te puedo consentir en lo que quieras. -Está bien, sólo y sólo si no abres el hocico. -No me conviene hacerlo. -Esta voz me agrada. Después de haberme metido con ella, le dije: -Gracias, por tu ayuda. -Para eso estoy, para servirte en lo que quieras. -¿En lo que quiera? -Por supuesto. -Entonces, tú deberás saber lo que había entre el respetable y el difunto Ojela. -¿De qué hablas?

-No te hagas, pendeja. ¡Tú trabajabas para él y ni modo que no supieras lo que se traían esos dos! -Sí, pero no me decía algo relacionado con sus amistades, yo sólo preparaba su agenda. -¡Esfuérzate más, chinga! Debes saber algo. -Te lo juro, papito. Yo no sé mucho, sólo esto que te dije. Le apreté la mano con gran fuerza y me dijo: -¡Me estás lastimando! ¡Suéltame! -Habla y te soltaré. -Está bien, pero suéltame, por favor. Le solté y le dije: -Más te vale que digas la verdad, si no, te mataré. -¡Cómo tú digas! -Empieza a hablar porque mi paciencia es poca. -Un día, no recuerdo cuando, mi jefe me dijo que le cuidara la oficina porque se iría a una comida de negocios con el respetable… -¿Qué más? -E independientemente de esto, aproveché para buscar evidencia y comprobar que mi jefe abusaba sexualmente de una compañera mía. -¿Eso qué tiene que ver? -Mucho, porque el respetable llamó a la oficina y yo contesté. Me dijo que si no se encontraba Ojela y dije que no, que se había ido a comer con él. Se sorprendió y me dijo que le dijera que había cambio de planes, por la muerte de su familia y que él huiría a Mahgnitton para que no le pasara algo y que Ojela se comunicara con él. -¿Ves que puedes hacer las cosas bien? -Sí, pero no me mate, por favor. -Tranquila, ya sabes cómo sobrevivir. Trabajando para mí y debes estar a la hora que te necesite.

-Sí, jefecito hermoso. (Me besó muchas veces la boca y la mejilla.) -¡Ah! Te aclaro de una vez por todas, no quiero que te andes apareciendo en mi casa. -No te preocupes, guapo. No lo haré. -Eso espero, si no, ya sabes lo que puede pasarte. -Lo sé y no quiero que me pase. -Mientras no quieras pasarte de lista, vivirás. -Es verdad, jefecito hermoso. -Más te vale. Si me disculpas, debo irme. -¿Por qué? -Tengo que ir con mi mujer y mi hija. -¿No me darás un besito antes de irte? -Está bien. Creo que no he sido tan grato contigo. -Me temo que no, lindo. -En fin, ya me voy. -Cuídate. -Gracias, ¡Adiós! -¡Adiós! Me fui del hotel Serdnol, llegué a casa como si nada pasara y mi mujer me dijo: -¡Hola, mi amor! -¡Hola, preciosa! -¿Cómo te fue en tu día? -Bien, gracias… ¿A ti? -Te extrañé mucho. -No exageres, sólo me fui 3 horas.

-Para mí fueron eternas. -El punto es que ya estoy aquí. -Es verdad. ¡Qué tonta soy! -No seas tan drástica, te agradezco que te preocupes por mí. (Pensando en realidad lo tonta que es.) -Te quiero tanto, con decirte que si te pasara algo, me moriría. -Yo también y despreocúpate por eso. -Una pregunta. -Dime. -¿Ya no quieres que me preocupe por ti? ¿Cómo no hacerlo si eres mi todo? -Cuando te llame, quiere decir que estoy en problemas o algo sucede. ¿Entendido? -Sí, mi amor. ¡Cómo tú digas! -Ya que está aclarado todo esto, me gustaría descansar sin interrupción alguna. -Me aseguraré de que así sea. Yo iré a platicar con la familia y me llevo a nuestra hija para que nada te perturbe. ¿Sí, mi amor? -Está bien, gracias. Dormí una siesta de tres horas y durante ésta, me puse a pensar en que ya me estaba cansando de lo mismo, en cuanto a Latsyrc se refiere, por eso me voy con otras mujeres para que me satisfagan sexualmente, mas lo que no dejo de sentir es amor hacia ella, por más contradictorio que esto pueda ser. Creo que he sido un poco egoísta con todos, es mi esencia y no pienso modificarla tan radicalmente. Por otro lado, ¡Qué tonto he sido! Si dejo de ser cariñoso con ella, podría “darse cuenta de que estoy con alguien más.” Debo tenerle en mis manos como siempre lo he conseguido. No permitiré que alguien se acerque a mi mujer, de lo contrario, morirá. Me gustaría no aburrirme con Latsyrc, pero es tanta su estupidez, que llega un punto en el que me asfixia. A pesar de esto, le amo, a mi manera, sin embargo, le amo.

Otro recuerdo vino a mi mente. En esta ocasión, se trataba de una mujer, de unos 35 y de muy buen ver. Ella tenía mucha “amistad” con el respetable y con Ojela. Si mal no recuerdo, ella era la mujer que estaba con el difunto esta mañana. No sólo eso, sino que ella fue una de las mujeres más cotizadas en una subasta que hubo en el hotel Serdnol, la semana pasada. De todo esto, me enteré gracias a mi bola de cristal. Además, considero justo que no sería mala idea culparle por la muerte de este mequetrefe, como la gente le vio con él por última vez, ella sería la principal sospechosa. ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! En eso, Latsyrc entró y me dijo: -Mi amor, ¿Qué tienes? -Nada, mi vida. Todo está bien, simplemente me llegó un recuerdo mientras dormía. -¿De qué? -De una mujer que vi el día de hoy. Noté que se puso celosa y me dijo: -Supongo que era mucho más bonita que yo. -Escucha, mi princesa hermosa, no hay alguien más bonita que tú. -Gracias, mi amor. Pero ¿Cómo era? -Era una mujer de tez blanca, de unos 35 y muy atractiva. ¿Por qué? -No sé si esto pueda servir de algo. -Dime lo que sea, podría ser de utilidad para comprobar que el alcalde mató a mis padres. -Es que… puede ser tonto lo que diré. -Dilo, de todos modos. -Muy bien, ayer cuando te fuiste, vino a buscarme esa mujer y me dijo que necesitaba hablar contigo con calidad de urgente. -¿De qué querría hablar conmigo? (Haciéndome tonto.)

-No me dijo, sólo me pidió que te avisara y que se vieran hoy en su casa. Lo que me pareció bastante extraño. -¡Jajajajajajajajajajajajajajajaja! No pienses mal, cariño. Esto no me huele algo bien, será mejor que vaya a ver qué sucede. -Espera, no quiero que te pase algo. -Ya te dije que estaré bien y más le vale que hable. Si no, tendré que hacerle hablar con mis métodos. -¿A cuáles métodos te refieres? -Yo sé mi cuento, en fin, lamento dejarte un rato sola, pero es asunto prioritario. -No sabes donde vive la señora. -Por supuesto que lo sé. (Use mi rastreador para ubicar a la fémina.) Según lo que indica… ella está en la calle Ovilo, no está muy lejos de aquí. -Entonces, ve con cuidado. Suerte, mi amor. -Gracias, mi niña. Te amo. -Yo también. Adiós. -Adiós. Por cierto. -¿Sí? -Esta noche, seré completamente tuyo. -¿Cómo? -Sí, esta noche haremos el amor… ¿Qué te parece? -Muy buena idea. Te estaré esperando. -Esa voz me agrada. Ya me voy. -Está bien. Me fui de mi casa y sobrevolé la manzana Ofut donde se encontraba la calle Ovilo. Bajé para caminar un poco y no parecer tan sospechoso. Por desgracia, el proceso no sería tan sencillo, puesto que me encontré con unos tipos que me dijeron: -¡Oye!

-¿Qué quieren? -¡No te alebrestes, culero! Te irá muy mal. -¡Jajajajajajajajajajajaja! De casualidad, ¿No saben qué fue lo que pasó con Djuk? -Él murió. -Ustedes pueden acabar igual, si no se quitan de mi camino. -¿Qué? ¿Tú le mataste? -Así es y por fin, recuerdo quienes son ustedes. Son Obob y Otet. (Eran tipos muy musculosos y muy vanidosos, mas unos verdaderos imbéciles.) -¿No habías perdido la memoria? -Algunos conocimientos que ya tenía… Es una lástima que hayan sido tan fracasados para matarme. -Gr… -¿Qué? ¿Tu chalán Otet no piensa hablar? -Claro que pienso hablar, pendejo. Por haber matado a Djuk, me las pagarás. –dijo Otet muy furioso. -¡No! Así no se solucionan las cosas, hermano. ¿Qué tal si le retamos a una batalla de monstruos? -Tienes razón, no será rival para nosotros. -¡Jajajajajajajaja! Suena interesante, lo único que debo decirles es que yo manejo la clase demoniaca y no hay rival para ellos. -Eso lo veremos. –dijo Obob. Comenzó la batalla, mas les vi bastante indecisos y dije: -Yo comienzo invocando a “la Furia.” Ambos se quedaron pasmados, no sólo por la belleza de mi monstruo, sino porque irradiaba esa maldad que tanto poseía dentro de mi ser. Vi que se secreteaban y dije: -¿Tienen miedo? -No… (Llenos de miedo y queriendo aparentar ser valientes.)

Negué con la cabeza varias veces y me burlaba de ellos, hasta que uno de ellos convocó a “la Polilla Gigante.” Empecé a cagarme de risa, porque con un fuego de “la Furia.” Haría trizas a su insecto. Los tipos me observaban fijamente en cada acción que hacía y dije: -Furia, acaba con esa chingadera. -No puede ser, utilizamos nuestras runas curativas y mi insecto atacará a tu monstruo. Mi “Furia” esquivaba todos los ataques de la “Polilla Gigante.” Hasta que me percaté que al invocar un “Elemental de Fuego” podría poner fin a esos dos. No necesitaba hacer más. -Invoco a mi “Elemental de Fuego” y ordeno que acaben con ellos de una vez por todas. -Sí, señor. El insecto murió por tantos ataques de fuego y ellos salieron huyendo como unos cobardes. Aunque no les durara tanto el gusto de haber huido, puesto que invoqué a un demonio a quien llamaría “Lochbaal”: -Dime, jefecito. -Necesito que mates a dos tipos que estaban huyendo de mí. ¿Sabes dónde están? -Sí, vi a dos maricones corriendo hechos la chingada, ¿Qué habrá pasado? ¡Jajajajajajajajajajaja! -Digamos que Furia y Elemental de Fuego tuvieron que ver en todo esto. Así que vayan por él. Mientras yo hago una “visita social.” -Claro que sí, jefe. -Algo más. -¿Sí? –dijo Furia. -No quiero que les vinculen conmigo, así que desaparezcan en cuanto hayan hecho el trabajito. -Por supuesto, guapo. No pensábamos delatarte y menos permitir que te culpen por algo que no hayas hecho. ¡Jajajajajajaja!

-¡Jajajajajaja! Es todo, señores. Con su permiso. Me dirigí hacia mi “objetivo”, toqué la puerta y una voz más sensual que la de Akissej me dijo: -¡Voy! ¿Ahora qué habrá pasado? Abrió la puerta y cerró de inmediato. -Espera, lindura, quiero hablar contigo. -Yo no, ¡Vete o llamo a la policía! Me teletransporteé al interior de la casa y la señora se asustó, me acerqué para tratar de calmarle, mas ella decía: -¡Te dije que te fueras! ¿Cómo lograste entrar? -Sencillo, se llama teletransportación. Tranquilízate, hermosa. Sólo quiero hablar contigo sobre algo que tú debes saber mejor que nadie. Como vio que mis intenciones no eran malas, me tuvo confianza y me respondió: -¿Qué deseas saber? -Sobre la relación que tiene Ojela y el respetable con la muerte de mis padres. -Está bien, no me mates. -Sólo si me dices la verdad, te dejaré vivir y del respetable, yo me encargo. -Gracias. (Empezó a besuquearme a lo que no le correspondí así de fácil.) -Espera… Primero, hablas. Luego, lo otro. -De acuerdo, bombón, tú ganas. -¡Empieza! -No sé si sepas que tu padre era empleado de Ojela. -Sí. -Él fue quien dijo al respetable que ellos vivían en Arretalgni y el último me llamó y me dijo que le hiciera un favor, que consistía en llegar de la nada a casa de tus padres y que él llegaría disfrazado de negro para matarles. -¿Cómo te prestaste a eso?

-Aunque no me lo creas, querido. La paga era muy buena y en verdad, necesitaba el dinero. -Sigue hablando… -Un día, no recuerdo cuál, yo fui a casa de tus padres pidiendo asilo, puesto que no tenía dónde ir. En aquél entonces, tenía 18 años, mis padres me habían echado de la casa porque dije que mi tío me violaba, cosa que no me creyeron. El asqueroso del respetable se aprovechó de mi situación y él la usó a su conveniencia. -Suponiendo que lo que digas sea verdad… ¿Por qué no buscaste un trabajo digno? -Lo busqué, mas la paga no pasaba de los 200 diamantes al mes. -¿Cuánto te pagó este imbécil? -2,000,000. -Con razón hiciste lo que hiciste. -Sé que no tiene justificación, pero en ese momento estaba desesperada. No sabía qué hacer para solucionar mis problemas económicos, se me hizo fácil y acepté. -Muy bien. Ahora quiero que me digas, ¿Por qué huyó el sabio del pueblo? -Porque él también tiene que ver en todo esto. -No comprendo, ¿Entonces por qué me ayudó cuando me pegaron los difuntos amigos de Djuk? -Quiere matarte personalmente. Sé que no falta mucho tiempo para que te enfrentes a él, sin embargo, tendrás que matar primero al respetable. -¿Por qué ese viejo decrépito querría matarme? -Por una razón muy sencilla, él no puede perdonar a tu madre biológica por haber ignorado toda su vida al respetable y no sólo eso, sino que mandó matar a tus padres adoptivos para “eliminarte de una vez por todas.” -¡Vaya, vaya! Tendré el gusto de matar a mi abuelo. -Así es, pero no digas que yo te revelé estos hechos tan importantes. -Descuida, diré que te hice hablar a la mala, aunque haya sido todo lo contrario.

-Gracias, lindo. -Hay algo más que quiero saber. -¿Sí? -¿Por qué mi padre era tan odiado por mis abuelos? -Porque no tenía dinero y ellos para seguir saciando su vicio de drogas y alcohol, querían conseguir dinero a toda costa. Por este motivo, sostenían que era mejor partido el respetable. -Y quiero suponer que mi abuelo fue quien mandó golpearme… ¿No es así? -Exactamente, querido. -De todos modos, sabré si me dijiste la verdad o no. -Lo que he dicho es la verdad, así que no tengo algo que temer. En cuanto al otro asunto que estábamos negociando, te pido que me beses. -No puedo… (Me dio un beso muy intenso que no pude resistir.) A partir de dicho beso, sucedió lo que tenía que suceder. Me fui de allí para regresar a casa con mis mujeres. Latsyrc estaba en la cocina de la cabaña, yo llegué y le asusté: -¡Mi amor, me asustaste! -Perdón, mi vida. No fue mi intención, simplemente quería darte una sorpresa. -¡Vaya que así fue! -Esta noche, tú y yo la pasaremos bien. -Ya lo olvidaba, cariño. -Te juro que estaré más tiempo contigo y con la niña. -Sé que no puedes por trabajo. -Ahora estaré más desocupado. -Entonces, podremos estar más tiempo como familia que somos. -Así es, mi vida.

Empecé a acariciar a mi mujer y ella a mí. Todo era como si fuésemos novatos en este aspecto de la vida. Después de dichas caricias, fueron besos tan fuertes como yo. Luego, hicimos el amor como nunca. Posteriormente a tal hecho, contemplé la ventana y me puse a pensar en lo siguiente: “¿El heredero de mis poderes tardará en nacer? Es lo que más deseo para así, dejar mi legado a alguien eficiente y con todo respeto para mis mujeres, ellas no son merecedoras de algo tan poderoso como esto, puesto que ellas serían compasivas con la gente. Necesito que alguien audaz como yo, lo herede. Si se puede que sea un hijo… ¡Mi hijo! Porque sería educado a mi imagen y semejanza, gracias a mi poder, será capaz de defenderse desde pequeño. En cambio, creo que mi hija será igual que su madre en todos los aspectos, más sentimental y muy ingenua. Sostengo esto, ya que su madre ha estado mucho más tiempo con ella que yo… y no se trata de que no le quiera, sino que no planeaba tener una hija. Por otro lado, me gustaría cumplir con la promesa que hice a mi mujer que consistía básicamente en querer a nuestros hijos por igual. Hasta ahora, no lo he cumplido…” -Mi amor. -Dime, princesa. -¿Qué pasa? ¿Por qué no vienes a la cama? -Estaba pensando y no quería molestarte. -¿En qué pensabas, hermoso? -En que no he sido tan buen padre con nuestra Klardste. -¿Por qué? -No he estado lo suficiente con ella y me siento culpable por eso. -No te preocupes, mi cielo. Yo sé que tienes mucho trabajo. -De hecho, hay muchas cosas que no sabes de mí. -Te conozco a la perfección, mi amor. -Te equivocas. -¿Cómo? ¿Por qué lo dices?

-He hecho cosas terribles en mi vida, no quería que las supieras, pero ya no me queda opción. -¿De qué hablas, mi amor? (Preocupada.) -Quizás recuerdes que te dije que sería capaz de matar si se metían conmigo. -Lo recuerdo, mas no me estés asustando, por favor. -No se trata de eso, sino que cumplí mi palabra. Todas las personas que se han metido en mi camino, les he matado sin piedad. -¿Cómo? (Sorprendida y en ese momento se soltó a llorar.) -Ya no podía con esto, era necesario que lo supieras. Por eso hacía referencia constante a que no he sido tan buena persona. -¿Por qué hiciste eso? -¿No te acabo de decir que quien me la hace, me la paga? -No deberías ser tan vengativo, mi amor. -¡Lo que pasa es que no me entiendes! ¿Cómo me pides que sea tan compasivo después de todo lo que me ha pasado? ¡Han intentado matarme! Mejor me voy de aquí. -No te vayas, mi vida. ¡Perdóname! (Se arrodilló para que no me fuera.) -Te perdono, pero quiero que te quede claro algo. -Dime. -No pienso descansar hasta vengar la muerte de mis padres y que la oposición morirá. Así que tú decides, me apoyas o te mueres. -¿Cómo puedes decirme esto? -¡Jajajajajajajaja! Ya me estás conociendo como soy realmente. Como te “podrás dar cuenta” no soy alguien que se mide ante los demás. -Lo sé, de todos modos, te voy a querer siempre. -Yo también y sabes que no me gusta que me hagas enojar. -Yo lo sé y me gustaría decirte que te apoyaré en todo como hasta ahora. -Me parece perfecto. Ahora volvamos a la cama, querida.

-Sí, cariño. Tienes y siempre tendrás la razón. -No siempre, recuerda que soy humano y puedo equivocarme. -Tú no, por eso eres el chico prodigio. -¡Jajajaja! Aunque lo sea, me puedo equivocar. -Está bien. Te amo tanto. -Yo también y te juro que seré un mejor padre para mi hija. -Mi amor, no lo has hecho mal. Yo sé que careciste de mucho cariño, pero te juro que con tu cariño le bastará. -Lo sé y deseo estar más tiempo con ustedes. -¿En serio? -Sí, mi amor. De no ser así, no me habría hecho responsable de esta hermosa criatura. -Es cierto. Eres tan lindo. (Parece ser que se le había olvidado todo lo que dije.) -Vamos a dormir. -Tienes razón. Fuimos a la cama y ella se quedó totalmente dormida, lo que aproveché para cuidar a mi hija. Me llegó un recuerdo de un tipo que molestaba a Latsyrc cuando era niña. Se llama Naimad, creo que era un primo de ella. Supuse que sería el momento indicado para “visitarle de forma cordial.” Usé mi rastreador y fui de inmediato a donde se encontraba el hijo de su puta madre. Toqué la puerta, una voz de mujer dijo: -¡Voy! ¿Quién será a esta hora? Abrió la puerta y se sorprendió demasiado: -¿No te han enseñado que estas son horas de visita? -En teoría, pero esta visita no es por gusto. Supongo que Naimad es su hijo. -Así es, bombón. ¿No quieres pasar?

-Encantado. -¿Qué te ofrezco de tomar? -Estoy bien así. Es una lástima que usted, una mujer tan atractiva sea madre de un bueno para nada. -Ni yo lo sé. ¡Ay! Estoy tan estresada. (Me abrazó de inmediato y no le correspondí.) -A ver, ¡Cálmese y quíteme sus brazos de encima! -¿No te gusto? -Es usted muy bella, pero yo tengo novia. -¿Tienes novia? ¿Con quién andas? -Con Latsyrc. -¡No puede ser! ¿Andas con la ingenua de mi sobrina? Akinom es mucho más mujer que ella. -Se equivoca una vez más… Si Latsyrc no fuera mujer para mí, no sería mi novia y madre de mi hija. -¿Tienes una hija? ¡Cómo desperdicias tu vida a lado de una adolescente que no tiene cerebro! -Usted no es quien para criticar, su hijo está igual de estúpido que Akinom. La señora se fue y llegó Akinom con una bata bastante provocativa y dijo: -¿Qué dices? -Lo que oíste. ¡Jajajajajaja! Ya que veo a ambas, me gustaría enterarles de un gran acontecimiento. -Tú dirás. -Uno de tus tantos pretendientes quiso pasarse de listo y murió, ¡Jajajajajaja!, quemado por un elemental de fuego. -¿Qué? ¿De quién se trata? -Mejor dicho, de quienes. -Ya dime.

-Obob y Otet. -No puede ser posible. ¡Tú les mataste! -De ninguna manera, sólo te comuniqué la noticia. -Fuiste el último que les vio. -El último que les vio con vida, querrás decir. -Ahora comprendo porque desaparecieron de forma tan extraña, Djuk y sus amigos. -¿Debemos hablar de esto? (Bostecé.) ¡Qué sueño tengo! Será mejor que me vaya. -¿No te quieres quedar? (Se ajustó la bata para que apreciara su cuerpo.) -No puedo, tengo que regresar con tu hermana. -¿Estás seguro de que no me deseas? -Sabes que no… (Se acercó demasiado.) -¿Estás seguro? (Todavía más.) -Así es. Apareció la tía y dijo: -Querrás decir, nos desea. Me detuve a pensar y me dije “si me meto con ellas, lo disfrutaré y sé que puedo comprar su silencio. Después, podré encargarme del estúpido y mantenido de Naimad.” -Es verdad, lo acepto. Ambas son demasiado atractivas. -¿Entonces qué esperas? –dijo Akinom. -Sólo que ustedes digan donde lo haremos. -En mi cuarto. –dijo la tía. -Muy bien, yo les sigo. -Ven, nene. –Contestó Akinom.

Fuimos al cuarto de la tía de Akinom. Allí, empezaron a besarme y luego se besaron. Después de dichos besos, ocurrió lo “inevitable.” Tuve sexo con ellas y me dijo Akinom: -Estuviste genial. -Ustedes también. Si me disculpan, debo irme. -No te vayas, guapo. –dijo Alemap. ¡Quédate esta noche! -No quiero y no puedo. ¡Jajajajajaja! (Mi mirada y voz tornaron a maléficas.) -Anda, Djurkov. No seas así. -No me conviene, chicas. Por una sencilla razón, porque son tan chismosas que hasta les creo capaces de hablar. No me parece correcto que vivan después de noche tan intensa. -No estás hablando en serio, ¿Verdad? -Por supuesto que hablo en serio y vine a deshacerme de Naimad. Aparecí con un chasquido a Oratnik y que se encargara de ellas. Mientras yo, del primo imbécil de Latsyrc. Fui a despertarle sujetándole del cuello. Le ahorcaba y me decía: -¿Qué te pasa? -Habla más fuerte, no te escucho. -¿Qué… te… pasa? Suél…tame… Por… fav…or. -Está bien. -¿Qué pasa? ¿Cómo entraste a mi casa? -Tu madre me abrió y es tan buena en la cama. ¡Jajajajajajaja! -¿Te atreviste a meterte con mi madre? ¡Qué zorra! -Te doy toda la razón, hermano. Yo si fuera tú, me sentiría avergonzado. -Gr… Quiere decir que te metiste también con mi prima. -Sí… ¿Y? -Imagínate lo que pasaría si todos los supieran.

-¡Ni se te ocurra hablar, imbécil! (Con voz perversa.) Si dices algo de lo que sabes, te mataré con mis propias manos. -Gr… me da coraje que mi prima sea tan tonta. Yo le dije que no eras buena persona. -¿Así que tú fuiste quien le dijo esa gran mentira? Se ve que estás enamorado de ella. -No es verdad, ¿Cómo me voy a enamorar de mi propia prima? -Lo digo por la manera de que le proteges. Será mejor que te extermine de una vez por todas. Me transformé en una mantis gigante y le devoré completamente. Después, volví a casa y mi niña estaba despierta diciéndome: -¿Dónde estabas, mi amor? Estaba muy preocupada por ti. -La estúpida de tu hermana me llamó para una tontería. -¿Cómo es que no escuché el teléfono? -Contesté rápido y me salí para no despertarte. -¡Qué lindo eres! No era necesario. -Creí que era lo mejor y fui a verle para saber qué quería. -¿Qué te dijo? -Pues que me quiere, las mismas estupideces que siempre dice. -¿No se supone que le dijiste que tú no? -Así es, pero no entiende. En fin, mi amor, tengo bastante sueño. -Descansa, precioso. Te amo. -Yo también. Hasta mañana. -Hasta mañana. Hoy viernes, empezaría la batalla de monstruos, aunque le apodaría “la batalla de los chalanes, puesto que ellos hacen el trabajo sucio. Había una lista cerca del kiosco que se encuentra en la plaza Olbeup. No sé quién me habrá registrado, pero quienquiera que haya sido, hay que ser agradecido. De pronto, llegó un señor a avisar que ya comenzaría el torneo. Esperaba que no me tocara competir con

alguno de mis amigos, Odrareg, Samot, Omixam, Luar y Kram. Éramos 512 participantes. Todo el torneo concluyó en un día. Se podría pensar que había mucha clase de monstruos y así fue, yo pasé como incógnito para hacer creer a Saibot que él sería el campeón… Una voz dijo: “Señoras y señores, me siento orgulloso en presentar al campeón de este torneo 3011, al señor Saibot…” Aparecí de volada y dije: -Un momento, cabrones. Todavía falta una batalla más. -¿Qué dices? –dijo el patrocinador del torneo. -Así es, falto yo de combatir mi última batalla. -De ser así, las reglas serán diferentes. Los monstruos más fuertes requerirán tributo para ser invocados, sin excepción alguna. Los monstruos débiles podrán ser invocados sin problema. Ahora bien, necesito saber de qué tipo son sus monstruos. -Los míos son zombis… -dijo Saibot. -Los míos, demonios. –dije. -Ya que no hay impedimento alguno, damas y caballeros. Podremos disfrutar de una gran batalla. -Nada más quiero hacer una petición especial. –dije. -¿Sí? -Me gustaría que este combate sea a muerte. -¿Cómo dice? Se supone que en este torneo nadie debe morir. -Yo tengo asuntos personales con este tipo. -Arréglelos en otra parte. -Espere, señor. Estoy de acuerdo con Djurkov. Quiero combatir a muerte. -¡Madre mía!... Está bien. Habrá combate a muerte. Sólo con una condición. -¿Cuál? -No habrá rendición, sino la muerte.

-De acuerdo… ¿Ya oíste Saibot? No podrás huir como siempre. -Tú serás el que estará pidiendo piedad. -Bien, comencemos. -Ten por seguro que tus corazones se acabarán. -De acuerdo, eso se verá. Comencé de una forma peculiar el combate puesto que invoqué al “demonio camuflaje.” Él, al “Sirviente del Faraón.” -Mi sirviente derrotará a tu monstruo. -Hazlo. -Eso haré. El pobre se llevó una gran sorpresa, su monstruo se destruyó junto con el mío. -Pobre zombi. ¡Jajajajaja! Escucha con atención. Saca cinco hologramas de tu zona de hologramas y los monstruos débiles irán al campo. Los demás se quedarán contigo. Por consiguiente, yo hago lo mismo. Parecía que la suerte estaba de mi lado, ¡jajajajajaja! “La Furia” y “Lochbaal” conmigo, ¡Perfecto! Bueno, éstos ya estaban conmigo desde un principio. Lo que quiero decir es que ya no faltará tanto para finalizar con esto de una buena vez. -Tengo 5 hologramas en el campo. -Yo también, pendejo. Yo contaba con el “Diablito de Hielo,” “Elemental de Fuego 1,” “Conde de los demonios,” “La hija de la Furia” y “El Juez Corrupto.” En cambio, él tenía monstruos “interesantes” como la “Momia Viviente,” “El Aprendiz del Zombi,” “El Poder de los Zombis,” “La Reina Zombi” y la “Momia Enmascarada.” Me puse a pensar en lo creativo que eran los nombres de dichos hologramas que cargaba consigo este individuo. -Muy bien. Al único que puedo destruir es a tu elemental de fuego. Acaba con él, Reina Zombi. -Te felicito, me hiciste daño considerable. Mas nadie te salvará de ésta. (La plataforma en la que yo estaba parado descendió .5 m de los 2 de altura que eran. -Ya tengo ganado el combate.

-Eso está por verse. -Es tu turno, mequetrefe. -Invoco a “Emperador Demoníaco.” Eso será todo. Ya le tenía una sorpresa preparada por cualquiera cosa que se ofreciera. -¡Excelente! Ofrezco a mi poder y a mis momias para invocar a mi “Caballero de los muertos.” -¡Jajajajaja! Pensé que se llamaría “Caballero de los Zombis.” -Gr… ¿Cómo te atreves a ofender a mi monstruo?... Dale una lección. Mi plataforma tenía solamente .2m sobre la piscina con cocodrilos. Era momento de voltear las cosas a mi favor. Ya me había burlado bastante de él. -Es mi turno. Invoco a mi holograma favorito, Lochbaal… Te ofrezco al emperador, a la hija de la furia y al diablito de hielo. -¡No puede ser! -Sí, me temo que sí. No sólo eso, sino que “La Furia” puede ser invocada también. -Eso es trampa. -No, la hija de la furia me lo permite. Ahora queridos monstruos, prepárense para darle en la madre. ¡Ahora! Por más increíble que parezca, sus zombis se hicieron añicos. Así que su plataforma bajó drásticamente y los cocodrilos le consumieron. Me bajé de inmediato de mi plataforma, después, me topé con una maravillosa sorpresa. Mis mujeres estuvieron allí, lo más curioso es que nunca les avisé de dicho torneo. Latsyrc fue con todo y mi hija para abrazarme. Ella me dijo: -Mi amor, ¡muchas felicidades! -Gracias, pero… ¿Cómo supiste que participaría en el torneo? -Odrareg y sus amigos me dijeron. -Ya veo que no se guardan algún secreto. -No les culpes, yo les escuché sin querer. -Está bien, te creo, mi amor. Vámonos a casa. ¿Sí?

-Muy buena idea, aunque me gustaría ir a comer a casa de Orac, ya que no nos hemos visto dentro de un buen tiempo. -Entonces, vamos. -Sí, mi cielo. Aparte, Eoz está cuidando a nuestra hija en lo que yo venía a verte participar. -Tenemos dos razones para ir. -Es cierto. -Deberías estar reposando, te puede hacer daño el que hagas labores domésticas y el que te esfuerces en demasía. -Lo sé, pero no podía resistirlo. -Te comprendo. -Vamos a ver a la niña, ¿Sí? -¡Venga! Mientras nos dirigíamos hacia allá, ella me decía: -Djurkovsito, precioso. -Dime. (Completamente ido.) -¿Me amas? -Sí, mucho. (De malas por su pregunta estúpida.) Lo sabes de sobra. -No sé si sea mi imaginación, pero te he notado muy raro últimamente. -¿Por qué? -Casi no estás con nosotras en nuestra propia casa. No sé si yo te habré hecho algo, pero te noto muy frío conmigo. -¡Mira! ¡No estoy de humor para estupideces! -Tranquilo, sólo trataba de saber lo que ocurre. -No tengo ánimos de ver a alguien, así que te dejo en casa de Odrareg y yo me voy a casa a dormir. -Mi amor, ¿No quieres ver a tu hija?

-No se trata de eso. Quiero descansar un rato. -Anda, vamos un rato a la casa de Orac, ¿Sí? -Si quieres ir, ve sola. No me necesitas para todo. -Por favor. (Me rogó de una forma más humillante que las demás.) -¡Ya te dije que no quiero! ¡No me estés chingando con la misma mamada! Comenzó a llorar y esta vez le ignoré por completo. -Ya llegamos, ¿Qué esperas para bajarte? -Ya voy, tranquilo. (Apenas desabrochándose el cinturón de seguridad.) -¡Apúrate que no tengo tu tiempo! -Mi vida, ya no te enojes. -¡Sólo bájate y cállate, chingada madre! Se bajó, llore y llore afuera de la casa de Orac. Yo me marché a dormir como lo merecía después de un día tan agotador. Mientras tanto, Orac le recibía y le dijo: -¿Qué tienes, amiga? -Djurkov me gritó. -¿Por qué habría hecho algo así? -Sólo porque le pregunté si me amaba y le dije que le notaba muy raro puesto que casi no está en la casa. -¡Qué raro! -Cada día se porta más frío, eso no me gusta. -Si yo estuviera en tu lugar, yo habría corrido de inmediato. -El problema es que ya no es tan cariñoso como solía serlo. No sé si ya le enfadé o algo por el estilo. -Tranquila, nena. Ya verás que las cosas se arreglarán. -No lo sé, si tan solo pudieras hablar con él y hacerle entrar en razón.

-Dalo por un hecho. En este momento le hablaré para ver que pasó y haré como si no me hubieras dicho algo. -De acuerdo. En ese momento, recibí una llamada: -¿Quién es? -Soy Orac. -¡Ah! ¡Hola! -¿Cómo estás? -Muy bien y… ¿Tú? -Muy bien, gracias. Una pregunta. -Dime. -¿Qué pasa con Latsyrc? Le quise preguntar lo que pasaba pero no me dijo algo. -Me hizo enojar. -¿Por eso no viniste a ver tu hija? -Me exaspera que me cuestione por todo, me marca cada cinco minutos. Incluso se atrevió a ir al torneo en el que participé. -Ella te ama, eso lo sé. -Me asfixia, querrás decir. Parece ser que no confía en mí y eso me lastima demasiado. -Mira, ella nunca había amado a alguien de esa manera tan intensa. No deberías de exagerar las cosas… -¡No exagero! Siempre he sido alguien muy libre y no pienso perder esa libertad, nada más por una mocosa caprichosa. -Será el sereno, pero tú le elegiste y ella a ti. Así que no te pongas los moños, ahora. ¿No recuerdas que no te fue sencillo conquistarle? -Claro que lo recuerdo, mas no me agrada que me esté chingando todo el puto día.

-Debes hablarlo con ella, si no, podría empeorar la situación. Y si te quieres alejar de ella, también. No puede seguir esto así. -Tienes razón. Además, no deberíamos pensar en nosotros, sino en la hija. -Exactamente, que sea lo mejor para ustedes tres. -Sí, señor. -¿No vendrás por tu mujer? -Al rato, quiero esperar. -¿Para qué? -Para que se calmen las cosas y así, prepararle una sorpresa. -Muy bien, entonces te cuelgo. Piensa bien las cosas y cuídate. -Igualmente. -¡Adiós! -¡Adiós! Latsyrc preguntó a Orac: -¿Qué te dijo? -Que le hostigabas mucho y que le molestaba que le marques cada cinco minutos. -Me preocupo por él. -Sí, me queda claro. Pero… ¿No crees que tenga razón? -Entonces, ya no le marcaré. -No exageres, puedes llamarle para cosas realmente necesarias y hasta allí. -Está bien, te juro que lo haré. -También mencionó que si las cosas seguían así, se iba de tu vida. -¡No puede ser! -Er… sí, lo dijo. No le gusta que le asfixien. Tómalo en cuenta, mas no te recomiendo que llegues al extremo de desinteresarte totalmente. -¿Cómo puedo lograr ese balance?

-Cómo te digo, llámale cuando sea necesario, no para decirle que tu hija se hizo del baño. Es sólo un ejemplo. -Tienes razón, lo que menos quiero es alejarle de mí. -Entonces, será mejor que hables con él sobre las inquietudes que tengas. -Es verdad, pero si me responde igual que hoy… ¿Qué debo hacer? -Traten de hablar civilizadamente. A ver qué sucede. -Gracias, amiga. ¡Eres un amor! -De nada. -¿No sabrás de casualidad si viene por mí? -Me dijo que te tenía una sorpresa y que por eso tardaría algo. -¿No te dijo de que se trata? -No, sólo me dijo eso. -¡Yupi! ¡Qué emoción! (Muy contenta.) -Debes estar contenta, por eso. Por favor, traten de evitar peleas estúpidas. -Así será, por mi hija principalmente. -Eres muy lógica, hasta eso debo reconocerlo. -¿A qué te refieres? -Retiro lo dicho. -No, dime. -Está bien… De cierta manera, actúas según la lógica. -Es que trato de ser lo más sensata posible. -Aunque seas inocente, eres muy madura para tu edad. -¿Por qué lo dices? -En tu lugar, muchas chicas habrían preferido quitarse la vida. -¿Para no cuidar al bebé?

-Exactamente. En cambio, Djurkov y tú se ayudaron mutuamente. Si no te amara, no se habría hecho cargo de Klardste. -Sin duda, Djurkov es un amor. -Pero muy gruñón. -De todos modos, le quiero. Procuraré no hacerle enojar. -Él se enoja solo, ya que no comprende que deseas averiguar lo que suceda a tu alrededor. -Eso es cierto. Espero que todo se pueda arreglar. -Así será. (Se escuchó el timbre.) Orac abrió la puerta y era yo. Iba a recoger a mi chica para irnos a casa y platicar las cosas como debían ser. No deseaba ser idealista o algo por el estilo, pero ella tenía que obedecer mis órdenes, no cuestionarme por cada puta cosa que haga de mi vida. Latsyrc ya estaba lista para regresar a nuestro hogar y con nuestra hija. Llegamos a casa, directo a dormir, puesto que el día había sido demasiado agotador. Al día siguiente, decidí hablar con mi mujer sobre muchas cosas: -¡Buenos días, preciosa! -¡Buenos días, mi amor! Te levantaste muy temprano. -¿Cómo amaneciste? -Muy contenta y… ¿Tú? -También. -Me da gusto, mi cielo. -Ahora bien, debemos hablar de ciertos temas ya que nuestra relación va muy avanzada. -Tú dirás. -He estado pensando muy bien las cosas y me gustaría saber si te quieres casar conmigo. -¿En serio?

-Por supuesto. -¡Acepto! -¡Genial! Entonces, vayamos haciendo los preparativos, querida. -Djurkov, estoy de acuerdo, pero no me gustaría una fiesta tan cara. -No te preocupes por eso, tú mereces eso y más. -Tú ganas… nada más quiero pedirte algo. -Lo que quieras. -Ya no hay que discutir por tonterías. Te juro que no te haré enojar. -También ha sido mi culpa, no soy tan paciente contigo como lo había prometido. -Sé que te hago desesperar, pero deseo saber lo que ocurre a mi alrededor. -Me doy cuenta. No te culpo, si yo estuviera en tu lugar, haría lo mismo. -Gracias, por ser tan comprensivo, te amo, mi amor. -Yo también, no lo olvides… Ya que estamos con peticiones, me gustaría decirte que no me gusta sentirme vigilado y que no me marques a cada rato. Sólo hazlo para algo importante. -Está bien. Cómo tú digas. Pero no lo hacía con el afán de hostigarte. (Sentida.) -No te sientas, cariño. Sabes que lo digo por el bien de nuestra relación. Ya que vamos a ser esposos, pues hay que aclarar las cosas desde un principio. -Lo sé. (Preocupada.) -¿Qué pasa? -Ha habido un tipo que me está marque y marque. -¿Le conozco? -Cómo este pueblo es muy pequeño, supongo que sí. -¿Cómo se llama? -Según él, Orroz. -¡Jajajajajaja! ¡Qué nombre tan mamón!

-Sí. (Se rio.) Es demasiado chistoso. -¿Qué te ha dicho exactamente? -Que me piensa tener en su poder aunque tenga que matarte. En verdad, tengo mucho miedo. -Tranquila, mi amor. Con todo respeto, con ese nombre tan culero no deberías tomarle en serio. -¡Jajajajaja! De todos modos, me da miedo. -Mira, querida. Hay gente que nada más se hace pantana y que sólo hace mamadas para molestar al prójimo. -¿Y si habla en serio? -Pues yo actuaré antes por si las dudas. -¿Qué piensas hacer? -En principio, hablar con él como ente civilizado que soy y si no entiende, pues tendré que golpearle. -Mi amor, no quiero que llegues a ese extremo. -Te dije que por ti y por mi hija, sería capaz hasta de matar gente con tal de preservar nuestra tranquilidad. -Es verdad, pero no me gustaría que mi hija se quedara sin padre. -No sucederá, yo no haré el trabajo sucio. Sino alguien más. -¿En quién tienes pensado? -Tengo una mejor idea. -¿Cuál? Dime, mi amor. -Está bien, se me ocurre enviar a Aynos para que ligue a ese tipo y le saque la información. Gracias a este dispositivo, podremos escuchar lo que digan. -¿Cómo funcionan? -Yo me encargaré de eso. (Invoqué a Aynos.) -¿Qué pasó, jefe?

-Jefes, querrás decir. -Bueno, jefes. -Recuerda que Latsyrc es mi mujer y le tienes que respetar. -Está bien. -Lo que tienes que hacer es muy sencillo, ponte estos aretes. -¿Para qué? -Para que escuchemos nosotros, una conversación entre un tipo a quien quiero que ligues y le saques información. (Se fue Latsyrc a la recámara para dejarnos hablar.) Luego le matas para que no dejes evidencia. Si quieres que vaya Elitper contigo. -Me parece razonable. ¿Qué quieres que le pregunte? -Tú sabrás hacer bien tu trabajo. -¿Confías tanto en mí? -Claro. De no ser así, ya te habría matado hace tiempo. -Buen punto, guapo. Me retiro a hacer mi labor. -Perfecto. -Una pregunta. ¿Dónde vive el tipo? -Orroz vive en la casa adjunta del respetable. -Ya sé dónde es. Así que me retiro a cumplir “el trabajito.” ¡Jajajajajaja! ¡Qué nombre tan mamón tiene el tipo! -Sin duda alguna. Pobrecillo, ¡Qué nombre tan culero tiene! -Es verdad. En fin, me voy. -Vale, ya sabré todo lo que pase. Elitper se quedó bobeando un rato y Aynos le dijo: -¡Vámonos, güey! -Sí, ya voy. Hasta luego, jefe. -Vayan y recuerden que debe salir perfecto.

-Claro que sí. Lo tendremos en cuenta. Se fueron y volví a la recámara con mis mujeres. Latsyrc me dijo: -¿Ya se fueron? -Sí, por lo que veo no te dan confianza mis sirvientes. -No es eso, sino que quería dejarles hablar a solas. -Gracias, por la confianza, pero no habría pasado algo si te hubieras quedado allí. -Era mejor así, porque me gusta darte tu tiempo y tu espacio. -¡Esa voz me agrada, morenita! ¿Qué te parece si tú y yo… hacemos el amor? -Mi amor, pero… ¿Qué pasa si la niña nos escucha? -No te preocupes por ella. Tenemos derecho a seguirle poniendo cuantas veces sean necesario. -¿Cómo? -Me refiero a que podemos hacer el amor cuantas veces queramos. -Lo sé, pero… ¿Qué te parece si escuchamos primero a Orroz y a Aynos? -Me parece buena idea. -¿Cuál es la sorpresa que mencionó Orac? -En cuanto termine la conversación de ellos, te haré entrega oficial de dicha “sorpresa.” -Dime de qué se trata, por favor. -Si te digo, ya no sería sorpresa. -Tienes razón. -Espera. Parece ser que ya llegó Aynos. -Muy bien. Comenzamos a escuchar mi Latsyrc y yo: Aynos tocó la puerta de la casa de Orroz y éste dijo: -¡Hola, sabrosura!

-¡Hola! (Riéndose de él.) Supongo que tú eres Orroz o… ¿Me equivoco? -Así es. Pasa, no te quedes allí. -Está bien. -¿Por qué te reíste hace un momento? -Es que tu nombre me recuerda a alguien muy chistoso. -No me quieras ver la cara. -Por supuesto que no, querido. ¿Apoco crees que una chica joven y bella como yo te podría tomar el pelo? -Todas las mujeres son iguales. -Un momento, papito. No te confundas. -Sí, eres igual de zorra que Latsyrc. -¿Por qué lo dices? Esa chica es muy tranquila. -Ella es la que me busca. -Mira, querido. Ella busca nada más a sus amigos y tú ni llegas a eso. -Yo soy su novio hace tiempo. -Brincos dieras, nene. Pero yo te puedo consolar un rato. -¡No necesito tu consuelo! Sé que ella me ama y que se dejaría toquetear fácilmente por quien sea. -Cómo tú digas. (Se desabrochó la blusa y él se encantó por sus enormes senos.) -¡Vaya! Para ser güerita no estás tan mal. -Te dije, papito. Te encantará tener tu primera vez conmigo. -Ya van varias veces. (Muy nervioso.) -De hecho, por tu rostro y por tus escalofríos se puede apreciar que eres neófito. -Entonces, enséñame lo que sabes, mamacita. -Claro, con gusto.

Por lo que se escuchaba se desnudaron ambos y tuvieron sexo. Aynos aprovechó que Orroz se quedó dormido para abrir la puerta a Elitper y éste echó ácido al cuerpo de Orroz. Aynos me dijo lo que había ocurrido, así que nuestro problema ya estaba liquidado o como dirían por allí “un ajuste de cuentas.” Latsyrc me dijo: -¿Qué pasó? -Elitper mató a Orroz. -Entonces… tú le diste la orden de que lo hiciera. Mi amor, te pedí que no lo hicieras. -Lo sé, pero tenía que exterminarle, si no, estaría molestando todavía y no es conveniente para nosotros. -De todos modos, dime que pasaría si te inculparan. -No pasará. -Ya te metieron a la cárcel una vez. -Sí, pero por un crimen no cometido. ¿Acaso ya estás dudando de mí? -No es eso… Sabes perfectamente que no dudaría de ti, pero… ¿Qué puedo pensar ahora? -Lo que quieras, sólo desconfías de mí. En verdad que no te entiendo. (Haciéndose el ofendido.) -No es verdad, yo no desconfío de ti. Lo único que necesito saber es la realidad de las cosas. Pase lo que pase, estaré contigo. -Te he dicho la verdad, ¿Qué más quieres que te diga? -Todo. Parecía que mis simulaciones ya no funcionaban tanto, hasta eso, no era tan estúpida. -Por favor, mi amor, dímelo. -¡No estés enfadando con lo mismo! Lo que te he dicho es lo que sé y punto. ¿Ya no recuerdas que tengo lagunas mentales, gracias a la putiza que me dieron?

-Tranquilo, mi cielo. Claro que lo recuerdo. (Se acerca y me hace masaje en la espalda.) -¡Quítate, será mejor que me vaya a dormir a otro lado! -No te vayas, por favor. -Nada me hará cambiar de opinión. A partir de hoy, dormimos en cuartos separados y no hay discusión. -Cálmate, no tienes por qué hacer esto. -No tiene caso compartir la misma recámara porque ya estoy harto de ti. -No bromees. (Creyendo que todo era mentira.) Además, desde que nació la niña te noto mucho más distante de lo normal. ¿Ya te aburrí? -Para tu desgracia, sí. -¿No hay forma de remediarlo? -Er… quizás y haya una forma. -¿Cuál? -Hagamos el amor otra vez. -¿Qué? No entiendo. Pegué con mi palma mi frente y pensé en lo estúpida que es. -Mi amor… Me refiero a que todo esto era un ritual para hacerlo. -¡Ah! Ya entendí. Hice una expresión facial manifestando cuán inteligente es. -¿Qué pasa, mi amor? ¿Por qué pones esa cara tan bonita? -Es la única que tengo. -Me refiero al por qué de la expresión. -Porque te quiero mucho, preciosa. -Bueno, yo también te haré ese gesto. -Ni se te ocurra.

-¿Por qué no? Si dices que es porque me quieres mucho. -Porque te haré muchas cosquillas. -¡No! (Todavía ni empezaba.) ¡No! ¡Ya! Comencé y no me detuve hasta que… -¡Me rindo! Tú ganas. -Como siempre. Nos besamos e hicimos el amor como si no lo hubiéramos hecho en mucho tiempo, casi al grado de igualar la primera vez. Al acabar de estar con mi mujer, dije: -Muy pronto recibirás tu sorpresa. -¿En serio? -Sí, te gustará mucho. Créeme. -¿Qué tanto? -Er… más o menos como la noticia de nuestra hija. -¿Tanto así? -Así es. Usted no se preocupe, cariño mío, déjese consentir y todo saldrá bien. -De acuerdo con usted, señor mío. -¡Jajajajajaja! Te amo, aunque seas algo inocente. -Yo también a pesar de ser tan drástico con las personas. -Así ha sido mi vida, yo aprendí de ella para sobrevivir, sin importar el hecho de eliminar a quienes me estorben. -Ahora comprendo por qué eres tan especial. -¿En qué sentido? -Sí, en que te diferencias de los demás por esos buenos deseos. Le sonreí de una forma siniestra (sin que ella se diera cuenta, para variar) y repliqué:

-No necesariamente porque seas especial debes ser buena persona. -¿No? -Puedes ser mamón. -Eso sí, pero tú no eres así. -Por supuesto. -Lo digo en serio. -Yo sé. -Mi amor. -Dime, mi vida. -Tengo algo que confesarte. -A ver. -Cuando nos conocimos, quería besarte. -¿De verdad? -Claro. Pero en ese entonces, tenía 8 años. Ni modo que lo hiciera. -Podrías haberlo hecho, mas en aquella época no me atraías. -¿Por qué no? -Eras una niña. (Con cara de no mames.) -¡Ya! No me hagas tus caras. -¿No te gustó? -No, me viste muy feo. -Claro que no lo haría o… ¿Sí? -Ya no sé qué pensar. -Hagamos un trato. -Dime.

-Te juro que ya no te voy a ver así, siempre y cuando tú me jures que me vas a dar el hijo que siempre he deseado. -Ya tenemos una hija. -Sí, pero un hijo varón hace falta para completar a la pareja. -Me parece bien, aunque supongamos que fuera niña… ¿Le querrías? -Claro que sí, mas no sabría cómo llamarle. -Puede ser como yo. -Buen punto. ¿Si fuera varón? -Cómo tú o como su abuelo Xerdsgen. -¡Vaya! Tienes razón. -Otra vez te estás burlando de mí. -No, mi amor. (Le besé en la mejilla.) ¡Cómo crees! (En realidad, me burlaba de ella.) -Es que como dijiste “¡Vaya! Tienes razón.” Lo dijiste como si por primera vez te ganara alguna discusión. -No exageres, pequeña. Comprendí que no debo ser tan duro contigo cómo lo he sido. -Quizás lo merezca, ¿No crees? -De ninguna manera. Tú mereces ser tratada como una reina. De no ser así, no te habría pedido matrimonio. -Tienes razón y tú como un rey. -Me siento culpable. -¿Por qué? -Porque me has tratado como tal y yo no he sido tan condescendiente contigo. -No digas eso, yo sé que te hago desesperar. -No es verdad, yo me enojo porque soy muy impaciente hasta conmigo mismo. -¿Cómo te puedes enojar contigo mismo?

-Muy sencillo, cuando algo no te sale, te sientes impotente. Por eso dije que soy impaciente conmigo mismo y te pongo en contexto, querida. -Dime. -Resulta ser que no he encontrado al respetable. Pensé que al participar en el torneo hallaría pistas. -Tengo una idea que podría funcionar. -¿Cuál? -Usa tu rastreador y llegarás a la luz. -No es mala idea. Mas tengo que hablar con más gente incriminada en esto. -¿En quién piensas? -En la sirvienta de ese tipo. -Espera… ¿No se trata de Anotet? -¡Jajajajajajaja! Es correcto. -¿Por qué te ríes? -Es otro de esos nombres patéticos con los que pueden fregar a alguien. -Sigo sin entender. -Voltea el nombre y descubrirás el mensaje. -¡Ah! ¡Pobrecita! ¡Qué crueles sus padres! -Es verdad, pero hablaré con ella para que me diga dónde está ese cabrón. -Buena idea, mas tengo una pregunta que hacerte. -Dime. -Si tuvieras la oportunidad de hacerle el amor. ¿Lo harías? -Por supuesto que no. (Mirándole fijamente a los ojos. En realidad pensando en ese par de… razones con las que alguien querría estar.) -Te creo, gracias por tu honestidad. Y si no me hubieras conocido. -De todos modos, no.

-¿Por qué no? Ella es bonita. -Quizás, pero no me gustaría meterme con una tipa que parezca sopa instantánea. -¡Jajajaja! ¿Por qué? -Rápida, caliente y barata, la hija de la chingada. -¡Jajajajajajajaja! ¡Qué cruel eres! -Lo sé, mas prefiero decir la verdad que decir mentiras. -Eso sí. Te amo, mi cielo. -Yo también. No es por cortar la conversación, sin embargo, creo que deberíamos descansar. -Sí. (Bostezó.) Tengo mucho sueño después de noche tan bonita. -Buenas noches, cariño. -Buenas noches, mi amor. Mientras dormía, me detuve a pensar en lo cruel que he sido con Latsyrc y no me gustaba ser así. No obstante, en ocasiones me saca de mis casillas por su mismo afán de descubrir el mundo. Esto no me parece tan malo, sino el hecho de que haga preguntas estúpidas. Y tiene razón Orac, ella es mi novia, casi mi esposa y yo le elegí. Así que ya no me puedo poner los moños. Lo que no dejaré de hacer es acostarme con más mujeres. Pasaron 4 meses sin relevancia alguna. Un día que llego del trabajo a mi casa y Latsyrc me abraza con más efusividad de la acostumbrada, lo que me sorprendió demasiado. Me dijo: -Mi amor, ¿No te da gusto verme? -Por supuesto, pero… ¿A qué se debe tanta felicidad? -Adivina. -Déjame consultar mi bola de cristal. -No hagas trampa. -Analizándote de forma profunda, sigues siendo una mujer escultural y hermosa. Pero tu barriguita te delata, asumo que estás embarazada.

-¡Sí! -¡Jajajajajaja! Por fin, la segunda parte de la leyenda se cumplirá. -¿De qué hablas? -De un hecho en particular, yo tendré un heredero de mi legado que he formado a través de los años. -¿Cómo? Si no sabes el sexo del bebé. -Quizás, pero tengo la corazonada de que será niño. Hace un puchero queriendo decir que sería mi consentido. -Por supuesto que no sería mi consentido, mas el único capaz de controlar dicho legado. -¿De qué es ese legado que tanto hablas? -De mis poderes. -Comprendo, entonces el hecho de que puedas volar y llegar tan rápido a algún lugar. -Puedo hacer más que eso. -¿En serio? -También puedo llamar a mis súbditos cuando lo requiera. -¡Qué interesante! (Muy emocionada, pero yo lo tomé a mal.) -¿Me estás dando el avión? -Claro que no, hermoso. Sería incapaz de hacerlo. Y tengo una pregunta. -Dime. -¿Por qué Klardste no sería capaz de controlar tu legado? -Muy sencillo, según una profecía relacionada conmigo, decía que la verdadera forma de evitar la catástrofe mundial, era que un varón de su sangre heredara los poderes del elegido. -¡Oh, comprendo! Pero recuerda que todavía no sabemos si será varón o hembra. -Mi amor, ¿No te gustaría hacerte un ultrasonido?

-No, me gustaría más esperar a que nazca. -Cómo quieras, mas yo lo decía para quitarnos de dudas de una vez por todas. -Tú ganas, vamos. -Esperemos que sea varón para ver si la profecía se cumple. -Gr… ¡Qué sea lo que sea le queramos! -Tranquila, no te enojes, mi cielo. -Es que me he fijado en algo. -¿En qué?... Según tú. -En que te gustaría tener más a tu soñado hijo para que se quede con tu legado que a nuestra hija. Te apuesto que le querrías más que a nuestra niña. -No digas mentiras, ambos serían iguales para mí. -Bueno, así veo las cosas. -Te demostraré que no, preciosa. Además, no es momento para amargarse la vida después de tan maravillosa noticia. Seguía en su plan hasta que fui a la sala un momento y aparecí por arte de magia un ramo de rosas rojas muy bonito para tenerle contenta. En verdad, no deseaba consentir a un hijo varón, sólo tenía morbo por saber si la segunda parte de la profecía se cumpliría en un tiempo futuro. Hasta eso no era tan mentiroso. Salió de la recámara y le dije: -Mi amor, no te enojes. Me ignoró e insistí: -Mira, lo que puedo llevar a otra mujer en dado caso que tú no lo quieras. Lo hizo de nueva cuenta y seguí intentando hacerle entrar en razón: -¡Qué bonito ramo de rosas! ¿No lo crees? Voltea y lo ve con mucha indiferencia, en principio, diciéndome: -¿Tratas de comprarme con un regalo? -No, sólo quise tener un detalle contigo del que nunca te percataste.

-No estaba en la barra. -Eso le llamo falta de observación profunda. (Haciendo referencia a cuán estúpida es.) -No me subestimes. -¡Calma! Nunca lo haría. Me he dado cuenta que has sido muy agresiva últimamente. ¿Te pasa algo? -¿Cuándo te has preocupado por mí? -Siempre, desde que te conocí. -¿Eso dices a todas las mujeres con las que te acuestas? -¡No digas mamadas! Yo no te he sido infiel. -Yo no podría estar tan segura de eso porque un día fui a darte una sorpresa y no estabas en la empresa. -¿A qué hora fuiste? -Cómo a las 2 de la tarde. Fui con tu niña para ver si íbamos a comer algo, pero ya no importa. -¡Discúlpame! ¡Mas no tengo que darte cuentas de cada puta cosa que haga! ¿Con quién te juntas? ¿Quién te mete ideas en tu cerebro tan hueco? -Ya sé que no me tienes que dar cuentas de lo que hagas, pero no me parece que tengas tantas citas con las fulanas de tu empresa. -¡Jajajajajaja! ¡Eres patética! Si tu pequeño cerebro no te da para entender que no salgo con gente de mi trabajo, sólo con Odrareg y mis amigos. ¿Hasta en eso quieres entrometerte? (Comenzó a llorar.) -Me voy de la casa, ya no te soporto. Y este bebé será sólo mío. -Eso pasará sobre mi cadáver. ¡Tú no te vas una chingada! ¿Acaso no captas algo por coincidencia? ¡Vamos a tener dos hijos! En vez de amargarte, debería darte gusto. -Estoy contenta por eso, mas no me gusta que te vayas tanto tiempo. -Tengo derecho a distraerme. -Sí, pero no cuidas casi a Klardste.

-¡No tengo tiempo! ¿Te costará trabajo entender esto? Entre el estrés del trabajo y el que me originas en casa. Me enfado de estar aquí. Será mejor que yo me vaya a la oficina. -¡Vete! Y tus cochinas flores no las quiero. En verdad, has cambiado mucho. Me decepcionas. -¡Jajajajajajajajajajaja! (Con sonrisa siniestra.) Si de decepciones hablamos, sales perdiendo, querida. -¿Por qué? -Porque tu estupidez es insuperable y te diré algo que no te gustará. -¿Qué? -Me acosté con tu hermana y tu tía. ¿A ti qué? Se quedó helada. Ya no supo que contestarme, lo que hizo fue irse a la recámara con la niña y azotó la puerta. Yo estaba afuera de ésta, esperando su reacción. Comenzó a llorar. Entré a la recámara y me dijo: -¡Lárgate! ¡No te quiero ver! -Ni creas que vine por ti, sino por mis cosas. -¡Vete! Tenía tanta razón mi mejor amigo sobre ti. ¡Eres un monstruo! -¡Me alegra que te des cuenta de algo por primera vez en tu vida! -Si quieres, vete con Akinom. Me da igual. -Sé que no te da igual porque eres tan dependiente de mí hasta la fecha. Por consiguiente, dudo que eso cambie. -No te hagas el interesante, yo he sido quien ha cuidado a Klardste, quien ha cambiado sus pañales y le he criado a mi imagen y semejanza. -¡Jajajajajajaja! ¡Qué bueno que mi hijo no será tan estúpido como su madre! -¡Cállate, idiota! (Me abofeteó.) -¿Es lo mejor que puedes hacer? ¡Jajajajajaja! Si me disculpas, me voy de esta casa y no quiero estar un instante. -¡Vete con mi hermana! A ver si ella te quiere tanto como dice. -No me pienso ir con tu hermana porque ya le maté.

Se quedó helada de nueva cuenta y me dijo: -Si mataste a mi hermana, no dudo que hayas matado a mis padres. -Piensa lo que quieras. Aparte, tus padres eran unos muertos de hambre. ¡Jajajajajajajaja! Debían dinero a todo mundo. -¡Eres un malnacido! ¡Vete! -Querida, me das lástima, te apuesto que en menos de un día me pedirás que regrese. -Te equivocas y ya no quiero casarme contigo. ¡Vete, por favor! -Ya tengo mis cosas, más te vale que no quieras rehacer tu vida puesto que el fulano con el que quieras, se morirá. De eso, me encargo yo. -Si no te importo y si fuiste capaz de engañarme. ¿Qué ganas con estar conmigo? -Amor, querida. Contigo descubrí el verdadero amor. -Si me amaras, no te habrías acostado con mi hermana y mi tía. -Tengo derecho a disfrutar de la vida y como ya no seremos marido y mujer, puedo hacer lo que se me venga en gana. Hubo un silencio en el que parecían serenarse las cosas y ella me dijo: -Espera, Djurkov. No te vayas. -¿Qué ocurre con tu vida? Necesitas ayuda psicológica. -Por favor, actué sin pensar en las consecuencias. Mi amor, no te vayas. Me dolió mucho lo que se decía de ti y que tú, por desgracia, me confirmaste. -Yo me arrepiento por haberme acostado con ese par de putas. Te lo digo de corazón. -Hay que olvidar esto, seguir con nuestra vida juntos. Sin ti, mi vida no tiene sentido. -Está bien. Nada más necesito pedirte un favor. -¿Cuál? Cumpliré el que quieras con tal de que no me dejes. -Mira, sólo te pido que confíes en mí. -Igualmente, pero dime algo… ¿En realidad pensabas irte?

-Por supuesto. -¿Ahora? -Ya no. (Denotando su gran inteligencia.) De ser así, no estaría aquí. -¡Qué tonta soy! Ahora comprendo porque te desesperas. Me quedé callado queriendo representar en que tenía toda la razón. -Cómo me habría gustado ser alguien diferente. -¿Qué dices? ¿No te agrada tu manera de ser? -No, mi amor. Me refiero a no ser tan inocente. -Eso también me desespera, que tengas una baja autoestima. -No me gusta ser tan inocente, es lo único que no me gusta de mí. Me gustaría conocer más. -Debes aceptarte tal y cómo eres, si no, no podrás amar a alguien. -¿No? ¿Entonces cómo es que te amo tanto y que no puedo vivir sin ti? -No me cabe duda de ello, pero te digo que te debes aceptar tal y cómo eres para que puedas a amar y que alguien te ame de la misma manera. -¿Estás queriendo decir que no me amas? Pegué mi palma en mi frente y dije: -Es una generalidad, mas no en todos los casos aplica. -¡Ah! Ya comprendí. Me burlé de ella con una sonrisa queriéndole transmitir cuán imbécil era. Para variar, no comprendió el mensaje. Ahora supongo que comprenden el por qué me desesperaba de tal forma que hasta prefería quedarme callado. Ya le tumbaba el sueño y dejé que se durmiera. En ese lapso de 90 minutos, tenía la posibilidad de buscar a alguna víctima… Me vino a la mente ir a buscar a Anotet. Ya tenía tiempo que ni le veía pasar por casualidad. Debía hacer esto por dos razones muy valiosas y para que me diera la información que yo buscaba. Le encontré afuera de la casa del respetable y me dijo: -¡Hola, Djurkov!

-¡Hola! Necesito saber que sucede con el respetable, ¡Dime dónde está! (Le sujeté del brazo bruscamente.) -¡Suéltame! (Le apreté el brazo.) -No lo haré hasta que hables. -Pasa y te digo lo que quieras. (Ya le solté.) -Tu actitud me parece razonable y te advierto… No trates de pasarte de lista, si no, te mueres. -Está bien. (Tartamudeando a partir de este momento.) -¡No tartamudees! Pareces pendeja. No me contestó y lo más curioso es que me tenía mucho respeto. -Es que me pones nerviosa y caliente. -¡Vaya! Me siento halagado. ¿Quién diría que una muchacha tan seria como tú sería tan cachonda? -Es un poder que tienes sobre las mujeres. En verdad, es una lástima que estés con alguien. -No me arrepiento de estar comprometido, hasta eso, no es tan malo. -Pero no puedes disfrutar de una mujer como yo. -¿Quién te dijo que no? Antes de aquello, debes decirme donde chingados está el respetable. -Se fue de la casa… (Se escuchó que alguien abría la puerta con llaves.) ¡Escóndete! Debe ser él. -No es necesario, quiero enfrentarle por vez primera. -Me aseguraré de que sea él. -Perfecto. Esto se ponía interesante, si la chacha no mentía, conocería al alcalde del pueblo después de tanto tiempo. Lo que pensaba es ser demasiado diplomático. Claro está que sólo será si la situación se da. Llegó a la casa del fulano, un tipo vestido de negro. Yo me escondí para desenmascarar al señor. Segundos después, él se quitó la máscara y le vi el

rostro y me dije: “Por fin, llegó el momento en el que enfrente al asesino de mis padres.” Anotet estaba lavando los trastes y él gritó: -¡Anotet! -Sí, señor. Dígame. -Ten más ropa para mí. Aquí la pienso esperar. -Claro. (Muy nerviosa.) -¿Qué pasa? ¿Por qué tan nerviosa? -Es que hay alguien que le espera y me dijo que no se iría de aquí. -¿Dónde está? Aparecí de la nada y dije: -Aquí me tienes. -¿Qué? ¿Quién eres tú? -Soy Djurkov. -Soy Etejo, mucho gusto. -Igualmente. ¡Lárgate, Anotet! -Sí, señor. (Con una cara sensual me dijo que nos viéramos al rato en su cuarto.) Proseguimos la conversación: -¿Qué te trae por aquí, muchacho? -Quería darle mis más sinceras condolencias por las pérdidas que tuvo, señor. -¿Pérdidas? ¡Quién quiera que haya matado a mi familia! Le viviré agradecido por siempre. -¿Cómo dice? -Sí, como oyes. Mi familia siempre me estorbó para ser feliz y para gastar mi fortuna. -Comprendo…

-Pareces ser un chavo bastante astuto y supe por allí que tendrás otro bebé. -Gracias. -¿Qué te trae por este pueblo? -Vine por una razón lógica y sencilla. Busco muchas respuestas sobre mi pasado. -Suena interesante. -Así es, quiero saber quién mató a mis padres y no pienso descansar hasta encontrar al asesino. -¿Quiénes eran tus padres? -Aural y Emiaj. Aunque mis padres adoptivos eran Klardste y Xerdsgen. -Lo lamento muchísimo. Eran tan buenas personas. Le miré de una forma malvada y retadora. -¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así? -Porque yo sé que usted mató a mis padres, señor. Por más que sea un “chavo” como usted dice, no me quiera ver la cara de pendejo. Se quedó paralizado por la noticia. -No me diga que está sorprendido. -A decir verdad, me quedé helado por la acusación tan ridícula que has hecho. -¡Jajajajajajaja! Soy el chico prodigio, así que su destino está en mis manos. Sé que desea relegirse para alcalde de este pueblo y si sabe lo que le convenga para su beneficio, más vale que acepte ser mi marioneta. -¿A qué te refieres? -Sí, es muy sencillo. Si usted hace lo que yo digo, le dejaré vivir. -¿Cómo te atreves? -Sé que el sabio del pueblo ha tenido que ver con todo esto. Así que… si yo fuera usted, hablaría con la verdad. -Gr… No hay algo que decir. -Quizás necesite un estímulo para hablar.

-¿Qué propones? Hice que aparecieran Aynos y Edaj afuera de la casa de Etejo. Tocaron el timbre: -Abra. Parece ser que alguien le espera. -¡Voy! Abrió la puerta y eran mis asistentes. -¡No cabe duda que la vida puede traer grandes regalos! ¿No es así? -En efecto, señor. Son mis asistentes Aynos y Edaj. Yo les dejo, debo marcharme. -¿A dónde vas, guapo? –dijo Aynos. -Debo ajustar cuentas con alguien. Edaj me dijo al oído: -¿Qué quieres que hagamos con él? -Tengan sexo con él, mientras yo hago hablar a la sirvienta. Después, átenle y yo le mato. -Muy bien. Ellas fueron a hacer su trabajo, mientras que yo hacía lo que había dicho a Edaj hace un momento. Anotet salió de su cuarto por agua y me dijo: -Por lo visto sigues por aquí. -No seas pendeja, si no estuviera aquí, ya me habría ido. -Me encanta que me hables así. -Más te vale que hables con la verdad, si no te morirás. -Sólo tengo un mes trabajando en esta casa. -¡No te hagas pendeja! Yo te vi antes de que naciera mi hija. -¿Debemos hablar de un tema tan aburrido como éste? Mejor pasemos a cosas más interesantes. -Primero, hablaremos de lo aburrido. Después, quizás vayamos a lo divertido.

-Vamos a mi cuarto. -Me parece fabuloso. Entramos en su cuarto y allí proseguimos con la conversación: -Ahora bien, ya que estamos aquí. Habla con la verdad, si es que deseas salvar tu vida. Y no sólo eso, te puedes quedar con todo esto. -¿Quieres decir que piensas matar a mi patrón? -Él mató a mis padres. Por consiguiente, es tiempo de que pague por sus crímenes. ¿No lo crees? -Sí, ha hecho bastantes fechorías. -¿Cómo cuáles? -Ha matado a muchas personas, incluso a mis padres. Por eso vine aquí buscar venganza y tuve que hacerme pasar por su sirvienta. -Nunca habría imaginado algo así. (Comenzó a llorar y me abrazó.) -No quiero estar sola. Por favor, no te vayas a ir. -¿Por qué me pides algo así? Si ni me conoces. -Porque me siento muy sola. -Debo confesarte algo, querida. Debo lastimarte una vez más. -Dime. -Te he tenido unas tremendas ganas. (Saboreándole evidentemente.) -¿Perdón? -Sí, te he querido cochar desde que te vi, pendeja. -¡Eres un atrevido! Yo sólo buscaba consuelo en plan de amigos. ¡Eres un…! (Le interrumpí con un beso en la boca al cual accedió sin problema.) -¿Decías? -No puedo hacerlo, ya tienes familia. -Tranquila, nadie sabrá de esto. ¡Jajajajajajajaja! -De todos modos, no quiero besarte.

-¿Estás segura de lo que dices? -Totalmente. Vete de mi cuarto. -Bueno, si quieres estar sola, allá tú. Hubo un silencio en el que me llamó Edaj: -Jefe, ya está hecho el trabajo. Sólo es cuestión de capitalizar. -Perfecto, me dirijo hacia dondequiera que estén ustedes. -Te esperaremos, guapo. -Gracias. Me retiré del cuarto de la chica y fui a mi nuevo objetivo, tener el gusto de matar al alcalde con mis propias manos. Él estaba dormido y como no soy tan cobarde, le desperté salvajemente y le dije: -Tendrás que hablar, de lo contrario, te mataré. -¿Qué pasa? ¿Por qué no puedo dormir a gusto? (Mira a su alrededor y está totalmente atado.) -Se ve que caíste en mi trampa. Sabía que eras tan pendejo como para caer en ella. ¡Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja! -Gr… ¿Qué quieres que te diga? -La razón por la que mataste a mis padres, hijo de tu putísima madre. -No les maté yo. (Muy nervioso.) -Estás que te lleva la chingada, ¿Verdad, cabrón? -Gr… Está bien. Yo les maté por un amor impuro y prohibido. -¿Qué te hace suponer que era prohibido? -Tu padre era un pobre diablo y tu madre una perra. (Saqué una daga venenosa.) -Ten cuidado con lo que digas. -Es la verdad. (Acerqué el filo del arma a su cuello.) Me transformé en un guerrero y proseguí con el diálogo: -Mira, culero. Más te vale que hables, si no, te mueres.

-No hablas en serio. No serías capaz de matarme en las condiciones en las que estoy actualmente. -Piensa lo que quieras y no tienes algo que agradecer. -¿Cómo dices? -Por lo de tu familia. -¿Tú mataste a mi familia? -Así es. Como no querían entregarte, pues tuve que verme en la forzosa necesidad de matarles. -Supongo que fuiste tú quien contrató al cartero con rasgos orientales para que me entregara el cuerpo de mi mujer. -No, fui yo. -¡Eres un desgraciado! -Esto es una prueba de que nadie debe meterse conmigo o con mi familia. Mis padres rogaban a usted porque no les hiciera daño. En cambio, usted fue valemadrista y les mató sin piedad. -Ya te dije que era un amor prohibido. -¿Está ardido porque mi madre nunca le hizo caso? Pues, con todo respeto… ¿Cómo quería que hiciera caso a semejante cosa tan fea y tan gorda como usted? -Gr…No te burles. -¡Jajajajajajajajajajajajaja! No puedo evitarlo, me da tanta lástima que su vida vaya a expirar en cuestión de segundos y con un solo ataque de un servidor. -Tu madre estaba vendida desde que era una niña. -Supongo que el sabio y su esposa son mis abuelos… Claro, por eso te protegen tanto, los hijos de la chingada. -No te atrevas a hablar así de ellos. Son muy buenas personas. -Sí, buenísimas personas que son capaces de poner precio a una hija. -Lo hicieron por el bien de su hija. Tu padre era un pobre diablo, con decirte que no tenía en que caerse muerto. -Te lo advertí, pendejo. (Le encajé la daga en el estómago.)

-¿Cómo te atreves a matar a tu propio padre? -¡Jajajajajajaja! Un pendejo como tú, no merecería serlo. -Nunca matarás a tus abuelos… (Murió en ese instante.) Llamé a Elitper para que limpiara rastro alguno que me incriminara. Anotet me vio y me dijo: -¿Qué pasó? ¿Por qué escuché tanto ruido? -Ya murió. ¡Jajajajajajajajajajaja! (Risa perversa.) -¡Qué emoción! (Me abrazó y mis asistentes me sonrieron y se fueron.) -¡Suéltame! No me estés sabroseando. -No te vayas. -Lamento dejarte, pero quiero estar con mi mujer y mi hija. -¿Seguro? (Se acercó para besarme y así fue.) -Me has convencido Anotet. Quiero comprobar porque te llamas así. -Ya verás en unos segundos. Para no hacer la historia tan larga, tuve sexo con ella y le dejé botada como un trapo viejo, puesto que lo hacía con las mujeres que no me interesaban realmente. Estaba llegando a pensar que era demasiado minimalista. Lo que no me importaba demasiado. Cuando iba camino a casa, me marcó Anotet. -Estuviste excelente. -Gracias, pero mejor ni me marques. -¿Por qué no? ¿No te gustaría que se repitiera? -Ni madres. -Ya llamé a tu mujercita. -¿Qué le dijiste? -La verdad, lo que pasó entre nosotros. -Me las pagarás. Me teletransporteé a la casa de ella y le dije:

-Ahora morirás por tu estupidez. -No estarás hablando en serio. Me transformé en una hiena y le devoré totalmente. Después fui a casa con mi mujer y ella me dijo: -¡Otra vez me engañaste! -Tranquila, eso no es verdad. -¿Cómo tienes el descaro de negarlo? -Lo niego porque en realidad no pasó algo. Sólo charlé con ella. En dado caso, ella quiso seducirme, a lo que yo me negué rotundamente. -Si te metiste con mi hermana y con mi tía, ¿Por qué debería creer en ti? -Ya te dije que aquello fue un error del cual he estado arrepentido. -Ya no sé qué creer. Me has decepcionado tanto… -Mi amor, confía en mí. (Me acerqué para abrazarle.) -No te acerques, quiero estar sola. -Cariño, no exageres. (De nueva cuenta.) -No me quieras ver la cara, ¡Déjame en paz! -Si no me importaras, ¿No crees que me sería indiferente el arreglar las cosas? Últimamente hemos discutido por puras mamadas. -No son tonterías, ¿Te parece poco la infidelidad? -Por supuesto que no, mas ya te dije que lo que pasó con tu hermana y con tu tía fue un error. Ya no quiero mentirte y menos meterme con otra mujer. -Pues no te creo. -Sólo hay una forma de saber si crees en mí o no. -No me interesa. -Creo que esto te convendría demasiado. -¿Sí? (Según ella con indiferencia, pero denotaba más emoción.) -Podríamos salir a cenar con nuestra hija.

-¿En verdad? -Sí, estoy seguro de que no es mala idea. -Deja me cambio, ¿Sí? -Te ves espectacular. -Bueno, si tú lo dices, te creo. -¿Ves que todo puede estar mejor? -Tienes razón, discúlpame. -No te preocupes, me agrada que quieras hablar las cosas. -Sí, pero no debo acusarte sin pruebas. -Todo saldrá bien y mira, tu pancita se hace más grande. -Es verdad. -Esperemos que todo salga bien con el niño que llevas en tu cuerpo. -Eso espero. Nada más que se mueve mucho. -¿Latoso igual que el padre? Suena interesante. -Para ser sincera, sí. ¿Te importaría que ya nos fuéramos a cenar? -Por supuesto, vamos. Llevé a mi mujer y a mi hija a un restaurante que con sólo de verle te enamorabas, la comida no resultó ser la gran cosa, así que tuvimos que ir por unos tacos. Ella les miraba en un principio con rareza porque no estaba acostumbrada a comer eso. En cambio, yo pedí la comida para llevar y con toda familiaridad. -Tranquila, mi amor. Saben muy bien. -Se ve que el señor te conoce. -Sí, aquí vengo a comer en la hora libre. -¿Los comeremos aquí? -No, querida. Por eso los pedí para llevar en lo que tú sacabas a nuestra niña del carro. -¡Qué boba!

-Cualquiera se equivoca. -Sí, mas yo me equivoco de tiro por viaje. -Lo único que sucede es que eres algo distraída. No tiene algo de malo. -Te amo, mi niño. -Yo también. (Me entregaron el pedido.) Vayamos a pagar. -Muy bien. Pagamos y nos fuimos a casa dejando que el piloto automático nos guiara hasta allí. Mientras tanto, disfrutaba a mi hija y a mi mujer. -Preciosa. -Dime, hermoso. -¿Me juras algo? -Claro, dime. -¿Mañana después del trabajo, podemos ir a que te hagas un ultrasonido? -Ya habíamos hablado de eso, mi amor. -Lo sé, pero me muero por saber qué es. -Yo también, mas preferiría esperar a saber el mero día del parto. -Bueno, tú ganas. -Gracias, por darme ese gusto. -De nada. Por cierto, te tengo otra buena noticia. -¿Cuál? (Realmente interesada.) -En realidad, son dos. -¿Cuáles? -La primera es que tendré por fin mi propio programa en la televisión y la segunda pues que seré el narrador titular del torneo de fútbol nacional. -¿Quieres decir de Okixem? -Así es. Aunque no salga en todos los partidos, mas sí, en el horario estelar.

-¡Qué buena noticia, mi amor! -No te noto muy emocionada. -Claro que lo estoy, eres maravilloso y todo esto en tan poco tiempo. Eres un hombre previsor de las cosas. Eres el chico prodigio, no me cabe duda. -Para muestra de ello, prepararé lo que caracteriza a los tacos y a la mayoría de la comida. -¿Sí? ¿Qué es? -Una salsa tan enchilosa, que hasta no podrás dejar de comerla. -Yo no como salsas así. -Si quieres mantenernos contentos, deberás aprender. -¿Mantenernos? -Sí, a tu hija, a ti y a mí. -Pero… no deseo probarla. -Hazlo, si no te gusta, no pongas salsa a lo demás. -De acuerdo. -Ya está cerrado el trato, entonces a comer. -¡Sí! Mientras comíamos, yo observaba que estaba llorando de la enchilada que se pegó, mas no me decía algo. -¿Todo bien? -Sí (Sudando.) Sabe muy bien. -¿Te gustó el sabor de mi salsa? -Sí, mas está muy enchilosa. ¿Qué le pusiste? -Ese secreto, no lo revelaré. Tomaba mucha agua y me dije: “No dudo el que sea malvado, pero no puedo ser tan cruel con mi mujer.” -Si te enchilaste, no pongas salsa a lo demás.

-Me enchilé, pero sabe muy bien. Ahora descubrí lo que es comer una buena salsa. -Sí, señor. -A ver, si podemos acompañar los alimentos con esto. -Por supuesto, faltaba más que la señora de esta casa lo dijera. -¡Jajajaja! (Se mordió los labios.) Bueno, digo que con los alimentos que quede. -Claro, con todo gusto lo haré. -¿En verdad? -Sí, todo con tal de mantenerte contenta. -Gracias, yo también haré lo posible para que tú estés contento. ¿Sí? -Bueno y lo más importante, como familia que somos. (Bastante demagogo.) -Muy cierto. Procedimos a descansar después de un día pesado y aburrido. Claro está que esto lo digo por las discusiones sin razón que tuvimos. Mientras ella dormía, yo aprovechaba para platicar con mi hija todo lo que pasó el día de hoy. Y me puse a pensar en que no he sido tan buen padre que digamos, aunque mi Latsyrc quiera justificarme. A la medianoche, me acosté en la cama a lado de mi mujer. Mientras tanto, me puse a filosofar y a atar cabos con lo relacionado al difunto respetable y sus fechorías. No sólo se deshizo de mis padres, sino que mataba de la manera más vil y cobarde a aquellos que opinaran en su contra, incluyendo a todos sus compadres, chalanes, etcétera. Haciendo una comparación bastante estúpida, yo no era tan cruel como él, puesto que yo tenía razones de sobra para eliminar a sus chalanes, mas ya no sabía si eran del sabio o de este pendejo. ¡Maravilloso! Mis lagunas mentales se fueron y ahora tengo mi memoria al 100%. Parece como si hubiera recuperado mi vida por arte de magia. Ya dejaré de filosofar y lo que procede es dormir durante un día entero, puesto que mañana es mi día descanso. Éste lo aprovecharé al máximo para estar con mi familia y con mis amigos. Me dije: “Como mañana es tu día libre, podrías aprovecharlo para platicar con los tuyos. No desperdicies más tiempo en mamadas. A menos que esto sea necesario.”

Parece ser que mis pensamientos eran reverendas mamadas, porque llegó una nota que decía “te veo en la plaza.” No lo pensé dos veces y me preparé para ir allí. Mientras tanto, mi mujer se despertó y me preguntó: -¿A dónde vas? -Voy a la plaza. -Voy contigo. (Leyendo la nota.) -No, es la letra del sabio y no quiero exponerte. -Está bien, pero ten cuidado, ¿Sí? -Por supuesto, querida. Es hora de ajustar cuentas con ese pinche anciano pendejo. Mas antes debo ir con el padre para matarle a putazos. -¿Por qué? -Por haberse quedado callado. -¡No lo hagas, mi amor! (Tratándome de detener y yo le di un golpe para que me dejara en paz.) -No te vuelvas a meter en mi camino, estúpida. ¡Jajajajajajajajajaja! Si no, acabarás como el alcalde y su familia. -¿Les mataste? -Así es. -¿Por qué eres tan cruel? (Sobando su mejilla a causa de mi golpe.) Me fui, sin contestar, a mi destino. ¡Jajajajajajaja! Por fin mataré a ese imbécil. Llegué y el sabio me dijo: -Parece que la historia se repite, nietecito del demonio. -Así es. Mi hijo repetirá el patrón y mis nietos también. -Es hora de que ponga fin a tu maldad. -Abuelo, no digas pendejadas. Para eso ambos tendríamos que morir. -En efecto, yo maté a tu abuela por agachona. Lo más seguro es que tú repitas ese patrón. -Tienes razón, ya me tiene harto.

-Se ve que tu ninfomanía te ha llevado demasiado lejos y no tienes respeto por algo. Me das lástima. -¡Jajajajajajaja! ¿Con qué moral me criticas si tú haces lo mismo? -Me arrepentí de haber matado a tu abuela. Ella era tan noble como tu esposa. -¿Tan estúpida era mi abuela, dicho con todo respeto? -Ambas son nobles, tu esposa te perdona todo. En cambio, tu abuela se alejó de mí. Con decirte que ella consiguió una pareja, lo que jamás pude tolerar. -¿Qué chingados me importa todo esto? Lo único que quiero es que no me estés estorbando en mis planes. -Es verdad, tienes el corazón más frío que el hielo. Por consiguiente, no te importará saber quién te detendrá. -¡Jajajajajajajaja! Soy el chico prodigio, nadie puede conmigo. -Si fueras el chico prodigio, como dices, no habrías matado gente de forma injustificada. -Abuelo, no me hagas encabronar. Tú mandabas a tus chalanes para que “me mataran,” lo único que lograban era que me mataran de risa por lo imbéciles que eran. -Debo reconocerlo, pero todo era con el fin de controlar tu fuerza. -¡Eres un fracasado! Me das tanta pena. -Y tú a mí. Ahora bien, pelearemos para ver quién es el más fuerte de los dos. Es un combate a muerte. -¡Interesante! No serás rival para mí. De pronto, toda la gente que estaba por allí se acercó para ver lo que acontecía y era una lucha de magia tan intensa. -Me decías, abuelo. Según tú, ¿Quién será capaz de detenerme? -La leyenda dice que si el chico prodigio se vuelve villano. Alguien de tu propia sangre te eliminará. -No digas mamadas. -Lamento decepcionarte, pero es verdad.

-Digas lo que digas, nadie me vencerá. Ambos estábamos muy cansados por dicho combate tan desgastante e interesante a la vez. Llegó un momento en el que preparé una gigante esfera de magia negra que tenía la propiedad de matar de un impacto a quién llegara a impactar. Para mi buena suerte, pegó al anciano y antes de morir me dijo: -Tu hijo o tu nieto te matará. Espero que te arrepientas como yo. -¡Eso jamás! ¡Jajajajajajajajajajajaja! Latsyrc se acercó a donde estaba y me dijo: -Djurkov, ¿Estás bien? -¿Qué chingados haces aquí? -Vine a cerciorarme de que estuvieras bien. -Ya me tienes harto, culera. Será mejor que nos separemos de una vez por todas. -Pero, vamos a tener otro bebé. (Con lágrimas en los ojos.) -Me vale madres, me voy a vivir solo. No se te ocurra seguirme porque si no, te irá como al abuelo. -Djurkov, debemos hablar, ¿Sí? Le ignoré y fui a absorber el alma del abuelo. No cabía duda de que me estaba fortaleciendo día con día. Ya estaba perdiendo el interés en ella y en saber si el próximo bebé era mi sucesor. Me separé por fin de mi mujer, para mi mala suerte me marcaba siempre para tratar de arreglar algo que no se podía arreglar. Llegué a cambiar mi número para evitar que me molestara. Continué con mi vida y seguí acostándome con mujeres. Hasta que un día... recibí una llamada inesperada: -¡Hola, Djurkov! -¿Qué quieres Anit? -Necesito decirte algo. -Dímelo, no tengo mucho tiempo. -Estoy embarazada de ti.

-No me vengas con mamadas, ese hijo no es mío. -Tú eres el único con el que me he acostado. -Por ofrecida, te quedarás sola. No estés molestándome. ¡Adiós! -Pero… Le dejé con la palabra en la boca y salí a ver a mi hija que cada día se ponía más bonita. Latsyrc no me hacía mucho caso y yo menos. Hasta que rompí el silencio diciendo: -Así que andas de puta, ¿No es así? -Claro que no. -No digo, el pendejo de Ramo te tira la onda y tú le correspondes. -Si fuera así… ¿Qué más te da? -No me gusta que me retes, pendeja de mierda. (Le di una paliza tremenda.) Ya que volvió en sí me dijo: -Ya no quiero que vuelvas. -Te la pelas, vendré a ver a mi hija. -Nunca te ha importado. Y dudo que te importe este niño que está a punto de nacer. -Me estás juzgando antes de tiempo. (Negué con la cabeza varias veces.) -¡Eres un malnacido! ¡No quiero saber de ti! -Me parece perfecto, por mí que tú y mi hija se mueran. Nada más te advierto algo. -¿Qué? (Molesta como nunca le había visto.) -Si consigues a un nuevo novio, él se muere. -Lógicamente, no pienso tener novio. -Es obvio que me sigues amando. -No te hagas el interesante, querido. Por respeto a mis hijos, no lo haré. Déjame decirte que Ramo me interesa y mucho.

-Ese imbécil morirá. -¡No! Me fui a buscar directamente a Ramo y le dije: -¿Qué te pasa, pendejo? ¿Cómo tiras la onda a mi vieja? (Le pegué muchas veces.) -¿De qué hablas? (Contestaba a duras penas.) -No te escucho. -¿De qué hablas? (Gritaba.) -Ya me dijo que le interesas y tú estás interesado en ella. -¿Te dijo eso? -Así es y cómo quiero ser congruente. Tendré que matarte. -¿Por qué eres así? Si no te importa tu mujer. -Si ella no está conmigo, no estará con alguien. Así de sencillo. Llegó Oratnik al lugar y le sujetó de los brazos y piernas. Aparecí una sierra eléctrica, corté al tipo en pedacitos y procedí a llevarlos personalmente hasta donde estaba Latsyrc. -¿Qué haces aquí? -Te traigo pruebas de lo prometido. Abrí la bolsa que contenía los restos del pobre Ramo y ella se desmayó. Media hora después, reaccionó y me dijo: -¿Por qué no me dejas tranquila? -Porque no se me hincha el huevo, pendeja. Me voy a llevar, en cuanto nazca, a mi hijo. -¿Cómo te atreves a decir eso? Eres un mal padre. -Es verdad, quédate con esos estorbos. Yo seguiré mi vida como empezó hace 6 meses.

Pasaron aproximadamente 32 años de caos en Olbeup porque no había alguien que me detuviera. El futuro de mis hijos era prometedor, mi hija se casó con un hombre honesto y trabajador. Mi orgullo se casó con una mujer decente y buena persona. Me sentía el padre más orgulloso de ellos, salvo de la puta de su madre que nunca rehízo su vida puesto que me tenía tanto miedo, con decirles que mis hijos no saben la verdad que oculta su padre. Tuve mis nietos, pero había uno de ellos que se llamaba Leunam, que era un muchacho tan audaz, que se daba cuenta de las cosas de forma muy fácil. Esto no me agradaba, de todos modos, me sentía contento por tener una familia tan bonita. Latsyrc y yo nos mirábamos con enorme indiferencia en los eventos familiares, todos se daban cuenta y Leunam me preguntó: -¡Abuelo! -¿Sí, hijo? -¿Puedo hablar contigo un momento? -Por supuesto. -¿Por qué las chicas del pueblo me rechazaran constantemente? -Por putas y que no saben lo que es bueno. -No lo creo, debe haber algo más que eso. Con decirte que la chica que me gusta se llama Lirpa, se aleja cada vez que me ve. -Por eso te digo, no saben lo que es bueno y tendrás que ganarte su confianza con detallitos. -¿Así te ligaste a mi abuela? -Así es y no sólo a ella. -¡Vaya! Creí que le eras fiel. -No, ella no me satisfacía totalmente, mas le amaba demasiado. -¿Por qué se separaron? -Porque yo era muy cabrón con ella. -¿Le pegabas?

-Sí, cuando me hacía enojar. -Perdona que te lo diga, pero lo tenías merecido. -Lo sé. -Me he fijado que no se siente muy cómoda cuando estás tú. -No te preocupes por un insecto tan insignificante. Recuerda que te debes interesar por cosas importantes. -No hables así, por algo estuviste con ella. -No seas insolente, cabroncito. -No se trata de eso, sino que no es correcto que estés hablando así de alguien a quien “amaste.” -Tienes razón. -¿No le extrañas? -No. ¿Por qué me preguntas eso? -Parece ser que ella sí. -Eres muy observador. -Dicen que por eso me parezco a ti. -Te voy a decir algo. -Dime. -Tienes poderes al igual que tu padre. -¿Cómo? -Sí, tú eres el heredero directo de tu padre. Nada más que debes usarlos para tu beneficio. -De ninguna manera, lo haré para ayudar a la gente. Mi abuelo me observó con una cara tan retadora que hasta le miré de la misma manera. -Me agrada que me veas así. Eso demuestra tu hombría. Llegó mi hijo favorito Leamsi y me dijo:

-¿Qué traen ustedes dos? -Platicábamos el abuelo y yo sobre algo que llamó mucho mi atención. -¿Qué pasa, hijo? -Me dijo que tengo poderes al igual que ustedes. -Es verdad. -¿Por qué no habías hablado conmigo de esto? -No era la edad apropiada para hacerlo. -Tengo 16 años. El abuelo se fue y me dejó charlando con mi padre. -Hijo. -¿Sí? -Tu abuelo es algo raro. -¿Por qué? -Si mal no recuerdo, nunca trató tan bien a tu abuela. -Lo he notado y también le extraña mucho. -No, ella prefería no hablar de los pasajes oscuros de su vida. No sé si habrá sido por temor. -Es lo que pienso averiguar, porque me sucede con una chica de la escuela. -¿Lirpa? -Exactamente. -Lo que debes hacer es demostrarle que te interesa realmente y si ves que finja demencia, ya sabes lo que procede en este caso. Esperemos que se te haga con ella. -Gracias, padre. Será mejor que vayamos con la familia a seguir conversando. Llegamos mi padre y yo, mi abuelo ya se había ido y sin despedirse de nosotros. Lo que me pareció demasiado extraño, aunque tratara de hacer como si nada pasara, me gustaría investigar lo que pasaba realmente. Así que dije a mi abuela:

-¿Podemos hablar un rato? -Claro que sí. -¿Te puedo preguntar algo y no te ofendes? -No, dime. -En realidad, son varias preguntas las que tengo para ti. -Las que quieras. -Extrañas a mi abuelo, ¿Verdad? -No, ¿Por qué? (Muy nerviosa.) -Es muy obvio, cuando estábamos en la fiesta de mi hermana menor Aivlis. Se veía en tu rostro, una expresión como si desearas estar con él. -No puedo amar a un hombre malvado como él. -¿Cómo dices? -Sí, nietecito hermoso. Él llegó a pegarme y violarme. (Llorando.) -No lo puedo creer. Tranquila, abuela, haré algo al respecto… Ahora comprendo… -¿Qué cosa? -El por qué se expresa tan mal de ti, aparte cuando le contradije, me miró de una forma tan desafiante que no pudo doblegarme y por eso afirmo que se fue enojado. -Es verdad. -Hay algo más que me preocupa. -Dime. -Las chicas de mi escuela huyen de mí. ¿No será porque soy nieto de Djurkov? -Sí, es lo más probable, pero tú debes demostrar que no eres igual que tu abuelo. -Es lo que haré mañana. Si me disculpas, iré a dormir para poner en práctica mi nuevo plan con Lirpa. -¿Lirpa? ¿No es la chica con la que quiere tu corazoncito? -Efectivamente. Iré a decir buenas noches.

-Anda. Regresamos a donde estaba la familia y dije: -¡Buenas noches, familia! Mañana es un día nuevo para mí. -¿Por qué? –Me preguntó mi madre. -Mañana sabrás y… gracias padre y abuela por sus sabios consejos. -De nada. Ellos se quedaron platicando y yo fui a planificar cómo hablar con Lirpa de forma pacífica. El lunes llegué a la escuela y todos me miraban raro, a lo que no presté demasiada atención. Un tipo se acercó y me dijo: -¿Así que tú eres Leunam? El nieto de un asesino. -Seré el nieto de un asesino, mas no soy igual que él. -No digas mamadas. (Intentó darme un golpe, pero lo esquivé con mucha rapidez, lo que me sorprendió demasiado.) -¿Cómo hice eso? Me miraron de forma más rara todavía, seguí mi camino y a la distancia, me fijé que alguien se quería pasar de listo con Lirpa. -¿Todo bien, señorita? -¡Quítate! (Decía a un tipo llamado Enyaw.) -Ya oíste a la bella damisela, que te quites. -¡Oblígame, pendejo! Intentó golpearme. Mas era un ser bastante lento, le di un golpe en el estómago y se sofocó en automático. -¿Te encuentras bien? -Sí, gracias. ¡Adiós! -Espera, no te vayas. -No quiero que me hagas daño.

-Tranquila, no soy igual que mi abuelo. Creyó en mis palabras y se quedó a conversar conmigo un rato: -¿Djurkov es tu abuelo? -Sí, por desgracia, sí. -No quiero ser grosera, mas… ¿Cómo debo creer en ti? Si eres nieto de alguien tan despreciable como él (Llorando.) -Mira, chica. Yo desapruebo las cosas que él hizo, lamento que no se haya arrepentido. Mi abuela se alejó de él por lo mismo. -Pensé que tu abuela era igual. -De ninguna manera, si tienes ganas y tiempo, te puedo platicar como está la situación. En verdad, me siento mal. -Claro, ¿Por qué? -Por un lado mi abuela, es muy parecida a ti, muy noble. En cambio, mi abuelo critica mucho al asesino de mis bisabuelos y él está en ese rubro. -¿Cómo sabes qué es un asesino? -Muy sencillo, él fue capaz de matar a su abuelo bajo el pretexto de haber mandado matar a sus padres y según que era para controlar su poder. -¿De qué poder hablas? -Sí, yo también lo poseo. (Se asustó.) -Será mejor que me vaya. -Tranquila, éste pienso emplearle para ayudar a los que lo necesiten. Como fue en tu caso. Te ayudé para que ese tipo no se propasara contigo. -¿En verdad, hiciste eso por mí? -Sí… y lo haría las veces que fuera necesario. -Gracias. (Me dio un beso en la mejilla y ambos nos sonrojamos.) -Por favor, dame una oportunidad de demostrarte que no soy así como creen todos… ¿A qué se debe el honor de ese beso? -Está bien y al hecho de que me hayas ayudado.

-Comprendo… Dime… ¿Te agradaría que fuéramos amigos? -Sí. (Muy convencida.) -Perfecto, a ver si algún día vamos a tomar algo. -Sería interesante… Tengo que irme, tengo clase. -Ya salí, si quieres te espero. -¿Cómo crees? Salgo a las 3. -No importa, mientras tanto investigaré lo que sucede en realidad con mi abuelo y te veo aquí a las 3. ¿Sí? -A esa hora vienen mis padres. -Bueno, mejor mañana. -Tal vez. -¿Lo debo tomar como un sí? -Tal vez. ¡Adiós! -Cuídate. -Igualmente. Después de esto, fui directamente a casa para platicar con mi familia lo que había pasado. Y todos se pusieron muy contentos, sobretodo mis padres porque me dijeron que todo iba por buen camino. Posteriormente, fui a dormir un rato. Hasta que… me dijo mi padre: -Te llama alguien. -¿Quién es? -Averígualo. Se fue mi padre del cuarto y dije: -¿Sí? -¡Hola! ¿No te acuerdas de mí? Soy Lirpa. -¡Hola! (Con mucho sueño.)

-¿Te sorprende que te haya marcado? -Para ser sincero, sí. ¿Cómo conseguiste mi número? -Vi a tu abuela y se lo pedí porque quería disculparme contigo. -¿Por qué deberías disculparte? No comprendo. -Siento que te juzgué antes de tiempo y eso no es correcto. -No te preocupes, lindura. -También por haberte despertado. -No importa, de hecho, quiero preguntarte algo. -Dime. -¿Ya contaste a tus padres sobre nuestra plática? -Sí. -¿Qué te dijeron? -Se sorprendieron muchísimo. -Te apuesto a que dijeron: “¿Cómo es posible que el nieto de ese asesino te haya ayudado?”. -Textualmente. ¿Cómo supiste? -Lógica. Por cierto, ¿Te parece bien si salimos esta semana? -Claro, me encantaría. (Muy contenta.) -¿Se puede saber a qué se debe tanta felicidad? -Porque es la primera vez que un chico lindo me invita a salir. -Para que veas que hay una primera vez para todo y te garantizo que la pasaremos de maravilla. -Ya lo creo… Nos vemos mañana, ¿Sí? -Me parece maravilloso. -Tengo que hacer tarea. -Yo también.

-Entonces, mañana hablamos. -Vale, cuídate. -Igualmente. ¡Adiós! -¡Adiós! Me emocionó el hecho de que me haya marcado, siendo que nunca le di mi número. Tenía que agradecer a mi abuela por haberle proporcionado dicha información, mas no podía festejar tan rápido, puesto que hay muchas cosas que aclarar con respecto a mi abuelo. Escuché que alguien tocaba la puerta y era mi abuela que me dijo: -¿Quién era la persona que te llamó? -Adivina. -No, me doy por vencida. -Lirpa. -¿Cómo es posible? -¡Gracias! Por haberle dado mi número. Ya aceptó salir conmigo. -De nada, todo lo que sea por mis nietos. Por cierto, tu abuelo dejó este instrumento para ti. -¡Una batería! ¡Qué genial! Mas me parece raro porque se enojó conmigo. -Disfrútala. -Te veo muy contenta, abuela. ¿Volviste con el abuelo? -Me da gusto el ver crecer a mis nietos. (Ignorando por completo mi pregunta.) -Abuela, no me engañes, por favor. Está bien que tenga 16 años, pero no soy tonto. -No volvería con él. (Bastante nerviosa.) -Mira, si le quieres, me parece perfecto. Mas no debes dejar que te pisoteé como ha sido a lo largo de tu vida. -Tienes razón, me rindo.

-¿Sabes? -Dime. -En ese sentido, te pareces mucho con Lirpa. -¿Por qué? -No saben mentir. -Es verdad porque yo traté de preguntarle para qué quería tu número y me dijo que quería disculparse contigo nada más. -Er… ¿Notaste nerviosismo? -Sí. -Eso quiere decir que le gusto. Nada más que le gusta fingir demencia. -Exactamente, eso lo hacía con tu abuelo. Aunque cambió muchísimo al pasar los años. -¿En qué sentido? -Se volvió alguien muy frío. -Con razón casi no hablaba en la fiesta de mi hermanita. ¿Entonces por qué volviste con él? -Porque a pesar de todas las fechorías que haya hecho en su vida, le amo demasiado. -Abuela, él no te ve de la misma manera. -Ya lo sé y me duele aceptarlo, pero ya no sé qué hacer… Es irónico que una abuela pida consejos a su nieto de 16 años. -No te preocupes, yo lo que haría es dejarlo por la paz. -¿Aunque quieras mucho a esa persona? -Sí, porque lo que él parece querer es su propia felicidad, no la tuya. -Te pareces mucho con él. -¿Por lo sincero? -Así es, mas no en la personalidad.

-¿Tan malo es? -Sí. Quiero decirte algo sobre Lirpa que no te va a gustar. -Dime, abuela. -Tu abuelo quiso violarle un día. -¿Cómo dices? -Sí, un día, fue a mi casa a tratar de abusar de mí y esta vez opuse tal resistencia que hasta dijo: “Me la pagarás, desearás no haber nacido. Iré con alguien más joven que tú y que me de lo que tú no me das.” -Increíble… Yo le tenía en el concepto de alguien muy serio y… por lo que me cuentas no es así. -Desgraciadamente, nadie puede detener sus crímenes. -¿Es tan fuerte? Asintió con la cabeza. -Además… ¿Qué le pasa? Ya están hasta divorciados. -Se siente con derechos sobre mí y no es así. Por eso, no me puede ver en pintura. -En verdad que sabe actuar muy bien. Mas no sé cómo enfrentarle. -Te ayudaría, mas no puedo hacerlo, puesto que soy muy débil. -Todo es cuestión de ganas. -En este caso, quiero ayudarte, mas no tengo poderes como tú y tu padre. -Ya iré pensando cómo hacerle. Mi padre no cree en lo que le digo. -Muy bien, gracias. Dudo que tu padre piense que seas un mentiroso. -De nada. Por lo pronto, procede que le hagas creer que estás dispuesta a todo por él. -¿Qué pasaría si se da cuenta? Tu abuelo es muy hábil. -De cierta manera, sí. Mas no sabe leer mentes como yo. -Eso es un gran punto a nuestro favor. Cuenta conmigo.

-Gracias. -De nada. -Será mejor que vaya a dormir. Pasamos horas charlando y mañana quiero ver a mi princesita. -Me parece perfecto, iré a mi casa. El día siguiente, me encontré con Lirpa y me dijo: -¡Hola! -¡Hola! -¿Cómo estás? -Muy bien… ¿Tú? -Muy bien, gracias. -¿Te puedo preguntar algo? -Sí, dime. -¿Puedo contar con tu discreción? -Por supuesto. ¿Qué sucede? -Ayer mi abuela me confirmó que él es un ser perverso. -¿Te dijo lo que trató de hacerme? -Sí, créeme que quiero partirle la cara. -No tardará mucho tiempo. -¿Para qué? -Para que suceda lo inevitable. -¿De qué hablas? No comprendo. -Según la leyenda dice que tu abuelo sólo podrá ser detenido por un joven muy inteligente. -¿Crees que ese chico sea yo? -Sí.

-¿Qué te hace pensar eso? -Además, dice que es alguien de su propia sangre. Como demostraste demasiada rapidez al esquivar los ataques, supongo que eres tú. -¿Me ayudarías a confirmarlo? -Claro, si quieres después de que salgamos el viernes. Vamos al museo donde están escritas dichas profecías. -Suena interesante, aunque no sé si estés de acuerdo en que vayamos a más lugares. -Me parece bien. -Entonces, está arreglado todo para el viernes. -Sí, espero que nada lo arruine. -Yo también. -Me tengo que ir. Tengo clase. -Muy bien, nos vemos al rato. -Sí, cuídate. -Igualmente. Me detuve a pensar en lo que me había dicho mi abuela. Me resultaba todavía difícil de creer lo que había hecho el abuelo. Alguien interrumpió mi pensamiento: -¡Oye! -¿Qué pasó Inot? -¿Cómo vas con ese bombón? -No quiero festejar, por lo pronto, soy su amigo. -Cabrón, ya le tienes en tus manos. -No me quiero confiar. Apenas comienzo mi amistad con ella. -Se ve que le gustas. -Quiero conocerle bien. -Lo sé.

De la nada, Lirpa llegó a donde estábamos e Inot dijo: -Hermano, con permiso. Me retiro. -Propio. Se fue mi amigo y nos quedamos ella y yo platicando: -¿Qué tienes? (Preocupado por ella.) -Resulta ser que me llamó mi padre durante mi clase y me prohibió que fuera tu amiga. -¿Piensas hacerle caso? -No. -¿Entonces qué te preocupa? -Que mi padre no tiene moral. -Creo saber por qué lo dices. -¿Por qué crees? -Porque tiene a otra mujer. -¿Cómo sabes? -Muy sencillo, en este pueblo todo se sabe. Independientemente de eso, les vi con singular alegría. -No lo puedo creer. Me tiene tan decepcionada. Le abracé y ella a mí. En ese momento, no sabía si era porque le naciera o porque necesitaba consuelo. Tenía la esperanza de que fuera la primera. -Gracias, Leunam. -¿Cómo? -Sí, por ser tan lindo conmigo, amigo mío. -Soy así, puesto que tú eres así conmigo. -En un principio, era muy hostil contigo. -De seguro, es por vincularme con el sinvergüenza de mi abuelo.

-Era por eso, mas debo confesarte que es verdad lo que acabas de mencionar hace un momento. -Lo supuse. -Aparte, aprendí que no puedo clasificar a la gente por culpa de algún familiar que sea mala persona. -No… Lo mejor que puedes hacer es darte la oportunidad de conocer a la gente. -Muy cierto. Lo más curioso de todo es que no me dejaba de abrazar, es más, como si algo le persiguiera. No nos decíamos algo, hasta que alguien aventó un objeto y dije a Lirpa: -¡Agáchate! -¿Por qué? -Viene un objeto directamente hacia ti. -Cierto. (Se agachó.) Se escuchó una voz que decía: -¡Malditos! De la que se salvaron. -¿Qué es lo que quieres? -Quería darte en la madre. -Si quieres, Osodeim, ven y te daré una lección como a Enyaw. Supuse que se fue, puesto que ya no replicó a lo que había dicho. Lirpa no dejaba de abrazarme, no sabía qué hacer. Di por sentado que lo mejor era corresponder a sus abrazos. -¿Estás bien, Leunam? -Sí y… ¿Tú? -También. ¡Madre mía! Tuve tanto miedo. -Ya no temas, ya pasó. -No me sueltes.

-¿Por qué ese cambio de actitud? -Contigo me siento segura. Mientras me rascaba la cabeza por tanta confusión que esto me originaba, ya que en un principio se portaba de forma hostil y ahora se comporta muy cariñosa. En verdad les digo, estaba en aprietos. -Leunam. -¿Sí? -Gracias, de nueva cuenta. -¿Esta vez por qué agradeces, siendo que no haya hecho algo hasta ahora? -Por ser tan caballeroso conmigo, por ser tan lindo y… -¿Qué más? -Ya me voy. Ya llegaron por mí. -Bueno, chica. Si quieres, te acompaño. -Me parece bien. En lo que íbamos camino al auto de sus padres, me puse a meditar en lo que dijo hace un momento. Sinceramente, dudo que haya terminado su idea. Tengo que averiguar lo que quiso decir entre líneas, para eso me pinto solo. -Leunam, ya me voy. -Cuídate. -Igualmente, ¡Adiós! Platicamos mañana, ¿Sí? -Buena idea. ¡Adiós! Nos despedimos de beso en la mejilla, aunque no comprendo porque actuará de forma tan cariñosa. ¿No será cierto lo que me decía mi abuela? ¿No será verdad que le gusto y ella no se ha dado cuenta? Todas estas interrogantes las debo resolver cuanto antes, si no, me preocuparé demás y no le hallo sentido alguno. Según yo, no sería mala idea preguntar a mis padres sobre esto que ocurre conmigo puesto que no comprendo alguna razón lógica por la que me suceda en este momento de mi vida. Relativamente, soy muy joven, pero es irónico que me guste esta sensación.

Llegué a mi casa y mis padres querían charlar conmigo sobre una queja que se hizo en la escuela sobre mí. No estaban enojados, mas sí, muy sorprendidos. -Hijo. -Dime, padre. -Nos llamaron de la escuela, diciendo que tú agrediste a dos compañeros. ¿Es cierto? -Sí. -¿Por qué fue? -Ellos trataron de pasarse de listo con Lirpa y yo le defendí. -Esa chica te va a venir metiendo en problemas. -Padre, no lo creo. Además, Enyaw y su amigo Osodeim trataron de agarrarme a golpes previamente. -¿En verdad? -Sí, te lo juro. -¿Así se llama el tipo? -Sí, yo me quería reír en cuanto supe su nombre. -Es que, con todo respeto, está para cagarse de risa. -Sin duda alguna, padre. -¿Cómo va “tu asunto”? -Parece que ya mejor, sin embargo, hay muchas dudas que me gustaría aclarar. -Dime, hijo. ¿Qué sucede? -Resulta ser que no comprendo a la chica. -¡Jajajajaja! ¿Por qué lo dices? -Hoy, se portó bastante cariñosa. -¿En qué sentido? -Me abrazó cuando Osodeim quiso aventarnos una piedra. Y ayer me dio un beso en la mejilla.

-Le gustas. -No creo. -No seas modesto, sabes perfectamente que es verdad lo que he dicho desde que le conociste. -No me quiero confiar, porque a veces, las apariencias engañan. -Muy cierto, pero no creo que sea el caso. Es más, me dan ganas de llamarle. -Adelante. Llamé a su casa y para mi suerte, ella me contestó: -¿Diga? -¡Hola, Lirpa! Soy Leunam. -¡Hola, amiguito! ¿Cómo estás? -Muy contento y… ¿Tú? -Muy feliz. -¿A qué se debe tanta felicidad? -No sé… Simplemente estoy contenta. ¿Y tú por qué estás tan contento? -Porque ya quería escuchar tu linda voz. -¡Jajaja! ¿En serio? Yo también. -No estás bromeando… ¿Verdad? -Por supuesto que no. Aparte, me ganaste la idea. -¿Por? -Pues pensaba marcarte. -¡Vaya! Estoy sorprendido por tu actitud. -¿Cómo portarme mal con alguien que me ha tratado de maravilla? -Por lo que tengo entendido, otros chicos intentaron acercarse a ti y les rechazaste sutilmente. -Dirás que soy payasa, mas detectaba algo raro en su actitud.

-¿A qué te refieres? -Sí, no me daban confianza. -¿Y qué hay de mí? -Puedo confiar totalmente en ti. -¿Y ese beneficio por qué me lo he ganado? -Por tus actitudes y tu sinceridad. (Me mandó un beso por teléfono.) -Déjame decirte que me siento halagado por tus palabras. (Le respondí el gesto.) -No deberías, porque es una realidad. -¡Eres tan bella y tan linda conmigo que ya no me quedan palabras para describirte! -¡Ya, Leunam! Ya hiciste que me sonrojara. -Me gustaría ver tu carita. -A mí, la tuya… Perdón, ¿Qué cosas estoy diciendo? -No te preocupes, me gustan tus palabras. Así que, ni te detengas. -No quiero seguir puesto que no quiero hablar demás. -Puedes decir lo que quieras. -Sí, pero no quiero ser lanzada. -No lo eres. -Yo siento que no debería seguir. -¿Y si yo te pidiera que continúes? -De todos modos, no. Cambié mi voz a un tono triste. -Bueno, supongo que será lo mejor. -No te pongas triste. -Ya no importa.

-No me gusta oírte así. -Ya no hay remedio. -Claro que hay alguno por allí perdido en el espacio. -Según tú, ¿Cuál? -Si continúo siendo cariñosa contigo, ¿Te alegraría? -No te creo. (Me mandó un beso por teléfono.) -¿No te gustó mi beso? -Sí, muy bonito y todo, pero no es suficiente. -¿No? ¿Entonces qué hago? -Dime que sientes ahora que estoy triste. -Me duele oírte así, ya que eres mi amigo y… -¿Y? -Que te quiero mucho como amigo. -Demuéstramelo. -¿Cómo hago eso? Ya te mandé besitos y nada… A menos que te diga cosas lindas… ¡Lotería!... ¿Te gustaría un masaje en tu espaldita? -¿Lo dices en serio? -Claro. -Tú también debes ser masajeada por mí. -De acuerdo. -Niño. -Dime, preciosa. -Ya me tengo que ir. Ya llegaron mis padres. -¿Nada más por eso? -No te creas, aquí seguiré platicando contigo.

-¡Qué cruel eres! -¿Por qué? -No te creas, ya estamos a mano. -Te odio… (En plan de broma.) Pensé que estabas triste. -¡Jajajaja! Sólo fue para que no nos dejáramos de decir cosas lindas. -Tienes razón, además, es muy halagador que me digas cosas tan bonitas. (Suspira.) Me detuve a pensar en lo que Inot decía y tenía mucha razón, no creo que mis padres y mi abuela también estuvieran errándole… -¿Sucede algo? -No, sólo me detuve a pensar un poco. -¿En qué pensabas? -En algo que me dijeron. -¿Qué te dijeron? -Que tú y yo nos gustamos. -¡No puede ser! ¿En serio? -Sí, mis padres, mi abuela e Inot. -¿De dónde sacan eso? Somos amigos nada más. -Es lo que yo pienso, mas algo han de haber notado que nosotros ni en cuenta. -Quizás, pero no hay que hacer caso a eso. -Tienes razón. -Lo más interesante sería dejar que las cosas se den. ¿No crees? -Así es. -Además, existe un sabio consejo que me dio mi abuelo. -¿Cuál? (Bastante sorprendida por lo que dije.)

-Hay que ser lo suficientemente sabios y esperar a que las cosas ocurran por sí solas, no buscarlas. -Tengo que admitir que estoy de acuerdo con sus palabras. -Hay ciertas ideas que comparto con él, mas la mayoría no. -Ya lo creo… No es por cortar la conversación, pero debo irme. Mi mamá ocupará el teléfono. -Bueno, mañana platicamos… ¿Sí? -Me parece perfecto. -Cuídate. (Le mandé un beso.) -Igualmente. (Me respondió el gesto.) -¡Adiós! -¡Adiós! Después de tan emotiva llamada, me puse a pensar en que ella no se ha dado cuenta aún de lo que sentimos, mas era conveniente en este caso esperar un poco. Según yo, sería cuestión de 1 ó 2 meses para que fuera mi chica. Lo impresionante es que se comporta conmigo de manera tan distinta con respecto a otros chicos. No sé si nos embrujamos mutuamente desde que nos conocimos, pero la sensación era muy agradable. Lo admito, me han gustado muchas chicas, pero cómo ella ninguna. Era la chica más bella, pura y noble del mundo, ¿qué más podía pedir? ¡Ah!... Sólo algo muy simple… que sus amigas no se metan. -¿Por qué tan filosófico, hijo? -Madre… -Perdón, no quise interrumpir. -No te preocupes, no interrumpes algo. -¿Hablaste con tu chica? -Sí, yo le marqué esta vez. -¿Qué te dijo? -Pues estábamos platicando de temas triviales. Y nos jugamos una broma. -¿Qué tipo de broma?

-Yo me hice el ofendido porque ya no me decía cosas lindas y ella cayó redondita. Sin embargo, no tuvo consecuencias, al final le expliqué que todo era broma. -¡Qué bueno! Me da mucho gusto por ustedes. (Algo preocupada.) -¿Qué pasa, mamá? -Hay un desgraciado que se atrevió a algo con tu hermana menor. -Supongo que es la razón por la que no quiere comer últimamente. -Así es. -Ya sé de quién se trata. -Lo bueno es que llegué a tiempo. -De todos modos, resolveré esto a mi modo. -¿Golpearás al señor como lo haría tu abuelo? -No será necesario y no se trata de un señor, sino de Enyaw. -¿Cómo sabes? -Según lo que tengo entendido es que tiene fama de pedófilo. -¡No me digas eso! -Sí, señor. Voy a averiguar. -¿Te transformarás? -Así es, lectora de mentes. -Es la forma de la que tu abuelo averiguaba las cosas. -Sí y yo no lo pienso hacer a golpes, a menos que sea necesario. -¿No sería mejor que mandaras a alguien que pueda hacer el trabajo por ti? -Quiero hacerlo solo. -¿Qué tal si sucede la de malas que te reconozca? -No lo creo. -Está bien. Suerte.

-Gracias. Ahora vengo. -Acuérdate que estás para ayudar a la gente y no para destruirle. -Lo sé, pero no pienso dejar que me tomen por su chalán. -Te conozco y sé que no serías capaz de rebajarte a eso. Me persignó, yo dejé que lo hiciera, a pesar de no ser religioso. Me dirigí hacia la casa de Eynaw. Me transformé en un diablito “inofensivo” a quien llamé “Oseivart.” Toqué la puerta y me abrió de inmediato, creyendo que era mi hermanita. -¿Quién eres tú? -Soy Oseivart, pero soy un diablito que da buena suerte y que no es travieso. -¿Qué quieres? -Mi amo me mandó preguntarte algunas cosas sobre ti, puesto que me dijo que te tenía muy vigilado. Incluso, tengo entendido que tú quisiste ser “cariñoso” con una chica que ni rebasa los 4 años de edad. -¡Ah! ¡La tal Aivlis! -¿Así se llama? -Sí, pasa, por favor. -Gracias, aparte me escapé del infierno para hacer dicha tarea que me encargó mi amo. -¿Quién es tu amo? -Le conoces perfectamente y te puedo decir que sólo soy su emisario. Y aquí, mi amigo, yo soy quien formula las preguntas. -¿Por qué estás tan bravucón? -Es que me haces enojar con tus evasivas. ¡Déjate de tonterías! Respóndeme lo que quiere saber mi jefe y punto. -Muy bien. (Aparecí a otro diablito idéntico.) ¿Qué? -Tendrás que adivinar cuál es el verdadero. ¡Jajajajajajajaja! Se detuvo a analizar los movimientos de cada uno de nosotros. Hasta que se cansó y dijo:

-Me rindo, no voy a estar jugando pendejadas con ustedes. Me destransformé y le dije: -Mira, yo no te haré daño. Simplemente quiero que aceptes que fuiste tú quien se atrevió a intentar manosear a mi hermanita. -Yo no fui. (Según él, muy valiente. Mas en realidad, estaba que se moría de miedo.) -De la manera más atenta, quiero decirte que no molestes a Lirpa. -¿Cómo te pudiste fijar en una chica cuyo cuerpo está más repasado que la tabla del 1? Mi vasallo le dio un golpe en la parte baja de la cintura, tal fue la fuerza que le empezaron a escurrir lágrimas del dolor. -Algo más, no digas a alguien que me viste transformado. -Si lo digo… ¿Qué me harás? -Yo nada, sino mi asistente podría darte otro golpe. Así que te estaremos vigilando. Nos fuimos del lugar, mas Oseivart me dijo: -Jefe. -¿Sí? -¿Por qué no le damos un sustito? -¿A qué te refieres con eso? -¿Por qué no me da chance de tirarme a su prima que está deliciosa? -Si quieres, hazlo. Mas te diré algo. -Dime. -No quiero que me vinculen contigo. -¡Despreocúpate! Después de eso, le mataré. -¡No! No te ha hecho algo para que le mates. ¡No quiero que mates gente! A menos que sea por tu supervivencia.

-Claro, aunque debo decirte algo que no debería. -Dime. -Me caes mejor que tu abuelo. -¡Por la comparación, muchas gracias! -Lo digo en el buen sentido de la frase. Eres más a todo dar con nosotros que tu abuelo. -¿Por qué lo dices? -Para matar a alguien, el cobarde de tu abuelo, siempre me usaba como una carnada. Luego, aparecía de la nada y mataba a las víctimas sin razón alguna. En cambio, tú, nos das chance de vivir a nuestra manera, por eso, es que somos más leales contigo. -¿Incluso la indomable Edaj? -Sí, esa bella mujer, ya se enfadó de tu abuelo. -Me sorprende tu apunte, porque hasta donde sé, son muy amigos. -No, ella me dijo que él le viola en ocasiones. -¿Una tipa tan provocativa siendo violada? Raro… pero ya solucionaré esto. Primero, es lo de mi hermana. -Esto ya tiene solución. Así que no te preocupes. -No quiero que le mates. -¿Ni de placer? -¡Jajajajajajaja! Se dice que la chica es insaciable. -Yo también, así que tendré mucho sexo con ella para ver quien se cansa primero. Negué varias veces con la cabeza y regresé a casa. Mientras tanto, él se dirigía a su “asunto.” Me puse a pensar en cuanta lástima me inspiraba dicho personaje. Para describir a la prima de Eynaw, su nombre lo decía todo, se llama Ajurip. Debo reconocer que es una chica muy bella, mas muy solitaria, ya que sus padres no le prestaban atención. Lo que me parecía bastante lamentable, sin embargo, ¡ni cómo ayudarle! Porque se corre un rumor de que ella vende su cuerpo al mejor postor, gracias a eso, sobrevive.

Lo que detuvo mi arte de filosofar fue la presencia del diablito… -¿Qué haces aquí? -Sólo vine a informarte que el trabajo está listo. -Se ve que eres igual que mi abuelo. -No me confundas tan gacho. (Se puso a llorar.) -¡No chilles! -No puedo evitarlo, es que… la chica… -A ver, cálmate y dime lo que sucede. Sólo así, podré ayudarte. -La chica me gustó tanto que hasta siento que me enamoré. -¡No seas exagerado! -En verdad, jefecito. Me pasó lo mismo que a ti con tu chica. -Es cierto, desde que le vi me gustó, mas la que te late es una zorra. -Para mi desgracia, sí. Su nombre le delata. -Sería mejor que aceptaras la realidad. Ella es así y dudo mucho que cambie. -Es verdad y lástima que esté tan chula, la condenada. -Y otra lección que debes aprender. -¿Cuál? -No porque sean de piel blanca, quiere decir que sean bonitas. -Tienes razón… ¡Puta madre! ¡Qué mala suerte tengo! -No es necesario que digas groserías. Sin embargo, creo que no deberías ser tan calenturiento. -Otro acierto en este acertijo. -¿De qué acertijo hablas? -Según mi concepción, la vida es un acertijo. -¡Buena analogía! Te felicito.

-Gracias, jefazo. -De nada, si me disculpas, deseo dormir lo más que se pueda para no ir con sueño a mi cita. -¿Mañana no tienes clases? -No. -¿El viernes? -Tampoco. -Entonces, ¿Cómo piensas hacerle con tu chica? -Pues iré por ella a la escuela. -Comprendo, te dejaré descansar. ¡Buenas noches! -Igualmente. Dormí hasta las 3 de la tarde del jueves y, para mi desgracia, me despertó el teléfono… -¿Sí? -¡Hola, Leunam! -¿Quién habla? -Adivina. -Er… Una belleza, de seguro. -¡Sí! (Sin escucharse vanidosa, mas muy emocionada.) -A ver, una belleza con un timbre de voz muy especial y linda como persona. Er… Lirpa. -¡Sí! Soy yo. -¿A qué debo el honor de tu llamada? -Para decirte que ya estoy lista para mañana. -Me agrada la idea, sin embargo, necesito saber la hora a la que pase por ti. -¿Tampoco vendrás a la escuela?

-No. -¿Ni por mí? -Por ti, sí, pero no iría hasta la hora en la que salgas. -Salgo a la 1. -Entonces, quedamos a esa hora. Para que no te asustes, llevaré un coche color negro y que parece limosina. -¡Vaya sorpresa! Ya quiero verte. -De seguro a mi coche. (Muy “digno”.) -No, sabes que quiero verte con todas las ganas del mundo. -¿Cómo puedo estar tan seguro de eso? -Pues mañana saldré contigo y verás mi expresión. -Me parece bien y eso espero. -Ya verás que sí… y… ¿Por qué no viniste a la escuela, amiguito? -Jueves y viernes, no tengo clases. -¡Qué suerte la tuya! -Sí, aunque no te creas, también me aburro sin hacer algo productivo. -Pero mañana será diferente. -¿Por qué? -Será un día increíble que pasemos tú y yo. (Muy tierna y también delataba el hecho de que le gusto.) -No tengo duda de eso, querida. -¡Ya, chico! -¿Qué pasa? -Me dijiste querida. -Mas en sentido amistoso. -Está bien, te creo.

-Por ese voto de confianza. Muchas gracias, querida. -De nada, querido. -¿Qué te parece si nos quedamos con ese apodo? -Buena idea. (Como si quisiera decirme algo más.) -¿Todo bien? -En realidad, hay algo que debo decirte. -Dime. -Creí haberte visto en la escuela. -¿Cómo? -Sí, vi a alguien que era igual que tú. Pensé unos segundos y dije: -¡Ya sé de quién se trata! -¿De quién? -Mi abuelo se transformó en mí para hacer alguna fechoría. -¿Estás seguro? -Totalmente, porque es el único que se puede transformar en este pueblo. -Cierto, ¿Qué crees que haya querido hacer? -Lo más lógico… según mi perspectiva: manchar mi reputación asesinando o seduciendo a alguien. Además, yo no tendría por qué transformarme en mí mismo. -¿Quieres decir que tú también puedes convertirte en cosas? -Así es, mas lo haría cuando fuera necesario. -Comprendo. -Nena. -¿Nena? -Sí, es un cariñito.

-¡Ah! Pensé que era una ofensa. -Nunca te diría algo que te ofenda. -Está bien, lo tomaré en cuenta. Ahora, dime lo que me quieres decir. -¿Cómo te fue en tu día? -¡Genial! Aunque te extrañé muchísimo. -¿Por qué? -Pues eres mi amigo y quería conversar contigo. -¿De? -Algo horrible que vi al llegar a casa. -Supongo que tiene que ver con la razón por la que tu madre no fue por ti. -Exactamente. (Comenzó a llorar denotando rabia, tristeza y decepción.) -Deja voy a tu casa. -Mejor voy yo a la tuya. Lo que menos quiero es ver a mi mamá. -Está bien. Sirve que te presento a mi familia. -¿En verdad? -Sí, ya no te desanimes. Yo te voy a ayudar en lo posible. -Gracias, chico. Voy hacia tu casa. ¡Adiós! -Está bien, te espero. ¡Adiós! Comenté la situación con mi familia y me dijo mi madre: -¡Hijo! -¿Sí? -Parece ser que esa chica quiere todo contigo. -Sólo somos amigos. (Haciéndome tonto.) -No creo que le hayas ofrecido ayuda sólo por eso. -Según tu punto de vista, ¿A qué se debe?

-Ustedes se gustan, nada más que ella no se da cuenta de que te da entrada y tú, ya sabes que es cierto lo que digo, sólo te haces menso. -Por el momento, me conviene que las cosas estén así. Porque no me lo perdonaría, si le asustara. -Así es. (Sonó el timbre.) Sube, para que no crea que le estuviste esperando aquí. Asentí con la cabeza y mi madre bajó a abrir la puerta. Era mi Lirpa, la mujer más noble y la más preciosa de todas. -¡Buenas tardes! -¡Buenas tardes, señora! ¿Se encuentra Leunam? -Por supuesto, pasa… ¡Leunam! -¿Sí? -Lirpa está aquí. -¡Sube! Así fue y me abrazó. En ese momento, me detuve a pensar en cuán feliz me hacía que me abrazara. Pasó mi hermanita por mi cuarto y me vio de una manera muy risueña como queriendo decirme que ya la hice con ella, mas no me gusta confiarme de las apariencias. -¿Qué pasa, princesita? (Cerré la puerta del cuarto para no ser interrumpidos.) -Es que mi mamá… engañó a su novio con el papá de Enyaw. -¿En verdad? -Sí, estoy tan decepcionada de ella. -Lo siento tanto, mi niña. No sé cómo animarte. -Sólo abrázame y no me sueltes. -Por supuesto, sólo que debemos sentarnos en el sofá. -Está bien. -¿Sabes qué es lo peor? -No, dímelo.

-Trato de convencerme de lo contrario. -¡Qué cinismo! -Ya no sé qué hacer, no quiero volver a casa. -Entonces, ¿Qué piensas hacer? Si no quieres volver a casa. No hallo algo más que hacer. -Me puedo quedar con una amiga o… déjame quedarme contigo, por favor. -¿Aquí en mi cuarto? -Sí, yo duermo en este sofá. -De ninguna manera, yo duermo en el sofá y tú en la cama. -¿Y si dormimos juntos? (Se sonrojó.) -Podría ser buena idea… ¿Por qué te sonrojaste? -¡No puede ser! ¿En verdad? -Sí, asumo claramente que esa cabecita piensa en algo “oculto.” -¿Me estás albureando? -No. -Es que se escuchó bastante alburero. -¡Jajajaja! Recuerda esta frase: “Las apariencias engañan.” -Cierto, pero en lo único que pienso es dormir contigo como si durmiera con un primo a quien quiero mucho. -¿Más que a mí? -Es diferente. -¿Por? -En él, veo a un hermano que nunca tuve y en ti, a un amigo incondicional. -¿Eso cómo lo puedes saber? -Pues, me escuchas cuando necesito hablar con alguien. -¿Acaso tu primo no?

-No es eso, él es menos comprensivo que tú, suele ser demasiado machista. -¡Qué lástima! Siquiera me tienes aquí. -Lo sé y… te agradezco que seas tan lindo y generoso conmigo. -No agradezcas, sólo déjate consentir. -Es que me da pena contigo, yo no soy tan consentidora cómo crees. -¿No? ¿Entonces qué me dices de tantos abrazos y caricias? -Bueno… es que… eres mi amigo. -Veo que te llevas con varios chicos y no dejas que te abracen de esta forma. -¡Ya, Leunam! Tú eres mi consentido. -Por la distinción, muchas gracias. Vi que ya se moría de sueño y dejé que se durmiera. Yo me pasé al sofá para no incomodarle y no pasó algo fuera de lo normal. Ella durmió como un ángel y por fin, el gran día había llegado. Este viernes, si es que todo sale bien, será un día histórico. -Princesa. -¿Sí? (Con mucho sueño.) -Ya es viernes. -¡Yupi! Ya es día de nuestra salida, ¿Lo recuerdas? -Claro. -¿Por qué no dormiste conmigo? -Aquí estuve, pero no quise molestarte. -Eso sí, perdón por causarte esta molestia. -No te preocupes, querida, haría lo que fuera por ti. -Yo también. ¿Sabías? -Mi intuición masculina me dijo la verdad. -¿Intuición masculina? ¿Cómo es eso?

-Sí, es la facilidad que tenemos los hombres para detectar el por qué las mujeres actúan de tal o cual forma. -¿En verdad? -Sí. -¿Te puedo preguntar algo? -Por supuesto. -¿Por qué crees que Enyaw se acerca a mí y no dejaré que me abrace? -Porque no te inspira tanta confianza o porque ni te gusta como amigo. -Incluso, me detuve a pensar en que cada vez que se acerca me inspira miedo o no sé si asco. -Debemos dejar en claro algo, muñequita. El tipo es más feo que un dolor de muela y en medianoche. -¡Jajajajajaja! ¡Eres muy travieso! Y eso lo pienso corregir. -¿Ah sí? ¿Cómo? -Er… déjame pensar… quizás, con un besito en la mejilla. -Nena, no será suficiente. -¿No? ¿Entonces? -No hay remedio. ¡Jajajaja! ¿Ya estás lista para irnos? -Sí, sólo deja ir a casa por algo de ropa. -No te preocupes por eso. -¿Por qué no? -Abre el closet. -¿Para qué? -Ábrelo. -Muy bien. (Lo abrió y se sorprendió al ver que su ropa estaba como la tenía acomodada en su casa.) -¿Te gustó mi sorpresa?

-Sí, pero… ¿Con esto me estás proponiendo que vivamos juntos? -Sí, mas no viviríamos aquí, si no en otro lugar. -¿Por qué? ¿Nos vamos a ir de Olbeup? -No, sólo nos mudaremos y es por seguridad. No quiero que mi abuelo les haga daño. -De ser así, acepto. (Me abrazó.) -Por ahora, vamos a nuestra salida. -¡Sí! Vamos. Salimos de casa y le llevé a varios lugares, a la plaza Olbeup, al museo donde encontraríamos información sobre mis ancestros que, para mi mala suerte, estaba cerrado, al departamento donde viviremos juntos del que se enamoró desde que le vio ya que era pequeño, pero bonito y con todo lo necesario. -Oye, Leunam. -Mande, preciosa. -La pasé muy bien contigo. -Yo también. -¿Cuándo iremos a vivir al departamento? -Hoy mismo. -¿Cómo le haremos con nuestra ropa? -Tranquila, ya está solucionado. -Es que te pregunto porque no contratamos a alguien para que llevara nuestras cosas. -No fue necesario. Antes de mudarnos, fui a despedirme de mis padres y ellos comenzaron con sus sentimentalismos, lo que me contagió, de cierta manera, a Lirpa también. Dije: -¡Padres! No me voy porque no me sienta a gusto con ustedes. -Lo sabemos, hijo. –dijo mi padre.

-Escucha, pequeño. Sabemos que nos quieres mucho y nosotros a ti, lo único que quieres es protegernos de tu abuelo. -Así es y la ventaja que tenemos es que él no puede leer mentes. -Cierto, pero no podemos confiarnos, hijo. Y cuida a tu amiga. -Sí, padre. Así será. Además, me parece inconcebible que por culpa del abuelo nos tengamos que separar. -Es lo malo de ser familiar de alguien así, ¿Por qué crees que le dicen “el padre hiena”? -Es verdad, ahora todo me parece lógico. -Oigan. -¿Qué pasa, amiguita? -Yo escuché a mi madre hablando con el padre de Enyaw y decían que había un chico que podría vencer a Djurkov sin problemas. -¿De quién se trata?- preguntó mi madre. -Según la leyenda dice que si el chico puede esquivar los ataques de alguien con mucha facilidad y rapidez, él podrá vencerle sin dificultades. -No has respondido. –replicó mi padre. -Y como Enyaw intentó atacar a Leunam, supongo que mi amiguito es el chico de la leyenda, puesto que esquivó sus golpes con una rapidez impresionante. -Estás asumiendo algo muy grave, sin tener evidencias. -Señor, se equivoca con respecto a mí. -Padre, no discutas. Cuando me lo dijo, me sorprendí demasiado que hasta estaba igual de escéptico que ustedes. -Niña. -Dígame, señora. -¿Dónde oíste eso? -Como decía a su hijo, el segundo día que nos conocimos de manera profunda, leí en el museo Olbeup algo relacionado con todas las profecías. Pensábamos en ir allí, mas estaba cerrado.

-Comprendo y disculpa por tildarte como mentirosa. -No se preocupe. -Padre, madre… será mejor que nos vayamos, de lo contrario, les pondríamos en un enorme riesgo. -Es verdad. Te extrañaremos mucho. -Yo a ustedes, padre. No se preocupen, todo saldrá bien. -Esperemos que sí. Nos fuimos, mi amiga y yo a nuestro nuevo hogar y en el camino me quedé muy serio, cosa que no es muy usual en mí. -¿Qué pasa, Leunam? -Me quedé pensando en que no deberíamos acceder a las amenazas del abuelo. -Ya tienes muchísimo tiempo sin verle. -Como 6 días, pero pienso seguir entrenando muy duro para poderle vencer. -Me parece buena idea, mas no mencioné algo que se veía borroso que quizás no sea importante. -Dime, cualquiera cosa puede ser importante. -Bueno… leí que podría ocurrir este enfrentamiento en una celebración importante del pueblo… ¿No será que se refiere a la fiesta máxima del pueblo? -Sí, a menos que sea al cumpleaños del alcalde, también. -Eso no es tan importante. -Con todo respeto, para mí tampoco. Se me hace una verdadera mamada. -Lo sé. ¡Jajajajaja! Aparte, si no se trata del cumpleaños del alcalde y ni de las ferias pequeñas que se realizan cada mes. No encuentro alguna festividad más lógica que la fiesta del pueblo. -Así es y para no eso, no falta mucho tiempo. -Sólo dos o tres semanas. -De hecho, sería en dos o tres meses.

-De todos modos, no falta mucho tiempo. -Eso sí. Mañana, entrenaré con gran fuerza. -Si quieres puedo ayudarte. -Échame porras porque nunca he entrenado con Edaj, la ex asistente de mi abuelo. -¿Ella es mala? -No, simplemente algo ruda. -Déjame adivinar… ¿Por culpa de tu abuelo? -Así es. Ella descubrió que su madre no murió de forma natural, sino que mi abuelo le mató ya en sus últimos días. -¡Es un monstruo! -Es verdad. -Lo bueno es que no eres igual que él. -De cierta manera, sólo en algunos y mínimos aspectos. -Pero… ¿A qué te refieres? -Compartimos ciertos puntos de vista, hasta allí. -Eso sí. El sábado por la mañana, Lirpa y yo caminábamos cerca de donde vivíamos como parte de mi entrenamiento, aunque éste no duró demasiado tiempo porque apareció de la nada, un tipo que era idéntico a mí, lo único que le diferenciaba era que él tenía los ojos rojos y su cuerpo de color negro. -¿Estás listo para morir? -¿Perdón? -Sí, hoy es el día de tu muerte. -Si tú lo dices. -Leunam, no le subestimes, parece que habla en serio. -Amiguita, este tipo de charlatanes hacen mucho ruido y pocas nueces.

-¡Ten cuidado! -Así será. En cuanto terminé de decir esto, apareció una jaula que le encerró y me dijo mi otro yo. -Es una lástima, ¡Jajajajaja! Morirá al igual que tú. -Eso lo veremos, imbécil. -Si quieres ver a tu chica, le podrás liberar venciendo a mi amo. -Supuse que serías chalán de alguien… lo más lógico que de mi abuelo. (Se sorprendió demasiado por mi suposición.) ¿Apoco no sabías que muchas personas ya saben que es un hijo de la chingada? -Son los que no conocen la verdadera sabiduría. -Quizás, pero prefiero que mi familia y yo vivamos con la ignorancia a que vivamos en un mundo de caos. Seré capaz de matar a mi abuelo con tal de conseguirlo. -Deja de actuar como si fueras inocente. Volteé a mi alrededor y había mucha gente presenciando el combate, incluso mi familia. -Dejémonos de mamadas y hay que pelear. -¡Venga! De todos modos, morirás. Al comenzar dicho combate, me llamó la atención que todo el ambiente se puso muy tenso, un sector se iba a favor de él y otro al mío. Él comenzó a golpearme, mas yo esquivaba los golpes con mucha facilidad. Después, yo le ataqué con bombas de fuego de alto alcance, mas para éstas, debía cargar mucha energía. Para mi mala suerte, no parecía hacer efecto. Luego, comenzó a pegarme, a tal grado que me puso una verdadera paliza. En verdad, no sé cómo explicarlo, pero no sé de donde saqué fuerzas de flaqueza para crear una bola de magia gigante que necesitaba mucha energía para crearla. Él se volteó para otro lado festejando su victoria sobre mí. En ese lapso, logré formar mi poder y dije: -¿Por qué festejas tan rápido? (Bastante cansado.) -¿Qué? ¿Cómo sobreviviste? -Para que veas lo que pasa por subestimarme.

Le tiré el poder y cómo tenía la propiedad de paralizarle, ya no se pudo mover. Él murió en segundos y yo caí al piso por lo débil que estaba. Vi a duras penas que mi familia se dirigía hacia donde yo yacía en el suelo. Me llevaron al hospital del pueblo y me sorprendió que mi abuelo estuviera allí. -¡Qué bueno que no pasó algo, nietecito consentido! Le miré con una cara de pocos amigos y le dije: -¡No mames, abuelo! Ni tú te la crees, ¡Dime dónde está Lirpa! -¡Ah! ¿La niña que está deliciosa? ¡Jajajajaja! Deja de preocuparte por una pendeja. Nunca le volverás a ver, si es que quieres rescatarle, tendrás que ir a mi castillo, que por cierto, jamás encontrarás porque está en el cielo. A menos que sepas cómo llegar, cosa que no creo. -¡Lárgate, abuelo! ¡Vete a chingar a tu madre, con todo respeto para mi bisabuela! -Resulta que eres un vulgar, al igual que los agachones de tus padres y tus tíos. Mi hijo me decepcionó, pensé que él sería igual que yo y no… salió igual de nena que su puta madre que le parió. -No te permitiré que hables así de mi familia, culero. En cuanto me recupere, iré a tu castillo y si pude con tu chalán, que no pueda contigo. -¡No me subestimes! Si tienes el coraje suficiente para matarme y dudo que logres encontrar con vida a tu chica. -Gr… ¡Me las pagarás, abuelo! Tus días están contados. -¿Estás seguro de lo que dices? ¡Jajajajaja! No te conviene meterte con el hechicero más poderoso de todos. -Lo que me dijo Lirpa es verdad, tienes miedo a que se acabe tu dominio, por eso es que mandaste a mi otro yo. -Si te tuviera miedo, no me aparecería. Y lamento darte otra mala noticia… -¿Cuál? -Tu abuela ha muerto, ¡Jajajajaja!, por ser patéticamente débil. Y tu amiguita es tan parecida a ella en lo estúpida. -No digas eso, pendejo. Te voy a matar. Me lanza una runa paralizadora y me dijo:

-Nunca oses hacer eso, cabroncito. Te lo digo de corazón, irónico porque no tengo, si quieres que tus padres y tus hermanas sobrevivan, tendrás que ir solo a mi castillo. No intentes trucos, porque tu amiga se puede morir. ¡Jajajajajajaja! Desapareció y yo estaba realmente furioso por que no podía hacer algo al respecto, mientras estuviera en el hospital: -Calma, hijo. -¿Cómo me puedo calmar, mamá? Mi morenita está presa en su castillo. -Primero, debes recuperarte. Después, piensa en lo que harás. Sólo espero que sea lo correcto. -Padres, quiero hacer lo correcto, debo vencer a mi abuelo. -Nosotros te apoyamos, pero debemos pensar en un plan que sea efectivo y sin que tu abuelo sospeche. -Cierto, padre. Mas estoy tan desesperado, no sé qué hacer. -¡Tranquilo! (Se ausenta por unos segundos porque pareció encontrar algo.) -¿Qué pasa, papá? -El imbécil de tu abuelo dejó esta runa, quizás… puedas usarla en su contra. -O a mi favor. -Es verdad, hijo. -Madre, una pregunta. -¿Sí? -¿Por qué me preocuparé de manera excesiva por mi amiga? -Hijo, te gusta estar con ella y te mueres por ser su novio. -¿Crees que sea eso? -Sí y ella también te quiere. -Con razón estoy tan decidido para ir en su rescate. -Así es.

-Mi amor, será mejor que vaya en su rescate, porque quiero suponer que el camino será muy largo. -Es cierto, no quiero que por nuestra culpa se atrase. -Sí, padre. Tienes razón, me llevaré por si acaso, “el collar de lo oculto” que me regaló mi abuelo. -Te puede servir de algo, hijo. Así que tu padre y yo, no te detendremos, cuídate mucho. -Igualmente, cuiden a mis hermanas como hasta ahora. -Así será. Me fui de casa, caminando porque no quería que Lirpa sufriera daño alguno y si por mí fuera, me iría volando. Debo hacer un balance rápidamente, porque si me voy volando, mi abuelo matará a Lirpa y a mi familia. Así que no había alternativa. Aunque mi travesía, no sería tan sencilla como pensaba, puesto que tuve que enfrentar monstruos, en principio, muy fáciles y cada vez que avanzaba, se volvía más complicado. Al llegar a determinada distancia, mi collar me indicaba que debía subir y para esto, consulté mi artículo de nueva cuenta y encontré una subida secreta que era bastante confusa, puesto que tenía una forma bastante irregular. Con decirles que casi me caía, pero por cada paso que daba, el camino parecía ser más claro, así que casi no consultaba mi collar, mas había otro problema, parecía que era infinito. Tardé tres semanas en combatir monstruos mientras continuaba mi camino, hasta que por fin llegué a la luz, el castillo estaba frente a mis ojos. Éste se abrió en cuanto me paré frente a la puerta principal. Me dijo una voz: -¡Bienvenido! Por fin, llegaste a mi castillo. ¡Jajajajajaja! Aunque demasiado tarde. No respondí y seguí mi camino que me indicaba que no llegaría tan fácil hacia donde estaba mi abuelo. Esto lo digo porque había una serie de cuartos en los que había unas computadoras que activaban una barrera “impenetrable” en el centro del castillo, para ser exactos, había 7 cuartos, cada uno tenía las computadoras de un color, según el elemento de la naturaleza del que se tratara. Éstos eran de hielo, fuego, piedra, veneno, agua, luz y oscuridad. En cada habitación, había enemigos de dicho elemento. En un principio, no tenía idea de cómo matarles, pero luego apareció en sus rostros una insignia del elemento que podría facilitarme las cosas.

En el primer cuarto, había enemigos de veneno y de acuerdo con lo que veían mis ojos, el elemento que les hacía más daño era la oscuridad. A partir de aquí me dije: “Me parece que no deberé utilizar elementos que no estén aquí. Incluso, osaría pensar que las pruebas no eran tan difíciles, después de todo. No sólo eso, sino también el hecho de que los enemigos no representaban, en teoría, una gran dificultad…” Mi pensamiento se vio interrumpido por la aparición de un golem que era de veneno y que me dijo: -¡Vaya, vaya! Veo que superaste a mis chalanes. -Así es, cabrón. Si no, no estaría aquí. -¡Me la vas a pelar! -¿Estás seguro de lo que dices? -Así es. Este portal que está detrás de mí, podrás usarle si logras vencerme. -Por lo visto, mi abuelo se encargó de revivirles. -Eres un chico inteligente, con razón te repudia tanto, independientemente de lo entrometido que seas. -Y se te olvidó algo que es fundamental. -¿Qué cosa? -Soy más fuerte que él. -¡Jajajajajajajajajajajajaja! ¡Estás que rebotas de pendejo! (Le agarró un ataque de risa que ni se dio cuenta que tenía preparada una bola de energía oscura.) -¡Toma esto! (Le lanzo mi poder y este individuo decía sus últimas palabras. Después destruí las computadoras, a partir de aquí, decidí repetir el patrón.) -¡Noooooooooo! ¡Te vas a arrepentir! Al desvanecerse totalmente, corrí el riesgo de ir al portal del que me hablaba. Éste me llevó al segundo cuarto, cuyo elemento consistía en monstruos relacionados con la luz. El ataque ideal, debería ser de magia oscura de nueva cuenta. Así que para eliminar a las hadas malignas, usé un ataque al que llamé el “Tornado de la Muerte.” Estas “inofensivas” criaturas murieron en cuestión de segundo, como lo decía la insignia en sus cabezas, eran débiles contra oscuridad. Llegué al cuarto

del jefe y en esta ocasión era una mezcla entre una súcubos y un hada. Tan perfecta que hasta casi me despistaba. Ella dijo: -¿Así que tú eres el que osa perturbar mi sueño? -Sí, he venido a rescatar a una chica. -Pierdes tu tiempo. -Para nada, porque sé que vive. -¡Eres un insolente! Aunque debería disculparte. -¿Por qué? (Mofándome de ella.) -Tu abuelo no mencionó que fueras un bombón. -Por el cumplido, muchas gracias. Pero no estoy de humor para cortesías. ¡Peleemos de una buena vez! -¡Qué lástima! Vas a morir tan joven y estando tan bueno. -Lo mismo digo. -Querido, yo tengo 400 años viviendo aquí. -¿Cómo es que te ves más joven? -Al mismo tiempo que soy un híbrido, soy una vampiresa. -Eres todo un caso. Mas ya dejémonos de mamadas. Quiero vencerte en una batalla. -No eres un hombre de muchas palabras. Peleemos de una vez por todas. Comenzó la batalla y la chica no me hizo cosquillas, puesto que había dos razones fundamentales: La primera y quizás la más importante de ambas, esquivaba con mucha facilidad sus ataques y la segunda, pues yo era más fuerte que ella (sin sonar vanidoso), pero era cierto porque se cansó muy rápido. Durante su tiempo de recuperación de energías, yo aproveché para preparar de nueva cuenta mi “Tornado de la Muerte.” -¡Toma esto, maldita perra! (Le lancé el poder y ella se hizo añicos.) Este portal me llevó al área de piedra, donde me llamó la atención ver solamente golems y escuché a dos de ellos que se burlaban de mí y decían:

-¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? ¿Un mocoso que trata de rescatar a su princesa? -¡Qué tierno! -La pregunta del millón es… -¿Cuál? -¿Podrá llegar hasta nosotros? -No lo creo, se ve muy débil. -Es verdad, entonces hay que dormir. Me detuve para recuperar mi energía y continuar con mi travesía. Aunque esto no sería tan sencillo, como tenía que cruzar un mar de fuego mezclado con plomo y arenas movedizas, no sabía que hacer… hasta que se me prende el foco y me digo: “¿No sería buena idea transformarme en algo que pueda sobrevivir en ese mar? O mejor dicho, ¿Qué tal si intento brincar hasta el otro lado tomando el riesgo de que pueda morir?” -¿Qué pasa? ¿No puedes acceder a este lado? Consulté mi artículo y me decía que debería brincar en zigzag porque había plataformas secretas que para mi suerte, alguien estaba activando por estar sentado en el interruptor. Caminé rápidamente por si llegaba a levantarse. Al llegar al otro lado del cuarto, los golems me veían de muy mala manera. -¿Decían? Ahora, tiemblan de miedo. Es irónico que no tengan el corazón de piedra. -Gr… ¡Al ataque! Lo crean o no lo crean, lo único que tuve que hacer es lanzar una bomba de magia acuática y se volvieron polvo. Después llegué al cuarto del jefe y me pareció una mamada que estuviera tan jetón y dije: -Cabroncito, despierta. -¿Qué pedo? ¿De qué me perdí? -Es hora de tu muerte. -¡Jajajaja! No me hagas reír.

-Eres mi tercera víctima. Como ya maté a la súcubos y al golem de veneno. Tú eres el tercero. -¿Cómo lograste hacer eso? -Eran una pendejada, al igual que tú. (Vio que preparaba energía para lanzársela y él muy incrédulo.) No mames, ¿Crees que con eso me vencerás? -No sólo lo creo, sino también, lo afirmo. (Le lancé el chorro de agua y cayó al mar donde se desintegró.) Tomé el portal que me llevaría al cuarto de agua. Éste no sería tan sencillo debido a que había de todo tipo de criaturas marinas, las más peligrosas que se puedan imaginar. Gracias a mi collar, me di cuenta de esto que mencioné hace un momento. Mis preguntas en ese momento fueron: “¿Cómo salir de allí? ¿Será posible salir de allí sin que me hagan daño?... ¡Lotería! Vi que había una tapa como si fuera de una piscina normal, mas ésta era gigante. Por lo que disparé a un tiburón para que los demás animales fueran sobre él. Y a otro para tener en los dos extremos de la piscina tiburones peleando entre sí. Después me dirigí, hacia donde estaba la tapa y la levanté con mucha facilidad. La alberca comenzó a vaciarse, esto quiere decir que actuaba como una aspiradora, así que tenía que encontrar rápidamente las escaleras para que no me absorbiera. Estaba a punto de morir, puesto que no les hallaba, hasta que mi collar me dijo que estaban por donde estaba una puerta. Nadé lo más rápido que pude y logré, de forma satisfactoria, salir de allí. Lo más curioso es que me tocó escuchar que alguien que se encontraba originalmente bajo la tapadera, eructara. En un principio, ignoré este hecho y seguí mi camino, abrí la puerta y los jefes eran una anguila gigante y un pulpo de la misma dimensión. -Oye, valedor. –dijo la anguila. -¿Qué pedo, culero? –dijo el pulpo. -Ya llegó nuestra víctima. -Ese mismo discurso lo he oído tantas veces, cabrones. Inventen algo. -Gr… ya verás, putito. -Te hablan, pulpo. -¡Deja de chingar a tu madre! (Dirige sus tentáculos hacia mí y saqué un búmeran para golpearles.) -¡Auch! Me dolió, pendejo.

-No seas mamón, de eso se trata. -Me las pagarás. (Intentó lo mismo y no le salía.) La anguila me lanzaba rayos para ver si dejaba de caminar en la pared. Cosa que no funcionó porque yo almacenaba la energía para lanzárselas de vuelta. -¡Tomen, cabrones! ¡Ya chingaron a su madre! Fui al portal que me llevaría al cuarto de fuego y al llegar, me llovieron ataques de fuego, yo estaba en un pequeño lugar que parecía una isla rodeada por lava. En principio, no sabía cómo salir de allí, mas mi collar me señaló que había un interruptor para activar un camino secreto para pasar el mar de fuego. En ese momento, mis preguntas fueron: ¿Cómo podré llegar al interruptor? No hay forma de llegar, según mi percepción. Incluso se me ocurre dispararle con algo. ¿Servirá que le active con una flecha? Y si no funciona, ¿Qué haré? ¡A chingar a su madre! Intentaré algo. No me puedo quedar tanto tiempo en este cuarto tan caluroso. Y no lo pensé tanto tiempo, saqué mi arco y tiré una flecha al interruptor que era, mejor dicho, una palanca… ¡Sí!, funcionó. Pasé muy rápido al otro extremo del lugar, por si el camino desaparecía. Al llegar, aparecieron elementales de fuego y el jefe de ellos me dijo: -Te cagaste al llegar aquí, chavo. Le miré con una actitud desafiante y dije: -Tienes toda la razón. (Hice mi poder de curación puesto que me sentía algo cansado.) -¿Así que eres el chico prodigio? ¡Qué lástima que no hayas seguido el ejemplo del jefe! Se ve que tienes fuerza. -Basta de tus elogios. (Comencé a preparar mi Tornado de la Muerte.) -¿Qué haces? -¡Jajajajaja! Una sorpresa para ustedes. Creo que un viejo amigo les quiere saludar. (Aparece Oseivart.) -¿Qué hace aquí este pinche traidor? -Mira, cabroncito. He venido a hacer lo correcto. Por irónico que parezca, estoy hasta la madre de los malos tratos del “jefe.” -A ver, Oseivart. ¿Mi abuelo es el “jefe”?

-Sí, amo. Él es. Se escucha una voz que dice: -Si quieres ver a tu amada, date prisa. Si no, morirá. ¡Jajajajajajajaja! -Muy bien. Ya les mataré. ¡Tomen! -¡Jajajajajaja! No funcionó. -Cierto. Pero tengo muchas opciones. (Creé una ola gigante de agua para apagar a las flamitas que eran los elementales de fuego.) ¿Alguien llamó a los bomberos? -¿Qué dices? -Sí, ¡Mueran, imbéciles! Funcionó mi hechizo y me dirigí de inmediato al cuarto del jefe. Mas aparentemente, ya no había alguien. Tomé unos segundos para descansar y me dijo una voz: -¿Qué pasa? ¿Ya te cansaste? -¿Quién eres? -Soy Lochbaal y tengo entendido que eres un buen adversario. Espero que no intentes hacer trampa. -Ni que fuera mi abuelo. -¡Qué mala concepción tienes de tu abuelo! -¡Cómo tú digas! -¿Crees que puedas vencerme? -Por supuesto, incluso espero que tú seas un mayor reto que tus estúpidas flamitas. -Gr… ¡Me las pagarás, maldito insolente! Se ve que no sabes con quién estás tratando. -Claro, supongo que tú debes ser Lochbaal, el rey de los demonios de fuego. Según mi abuelo, tú eres su chalán. -Así es, tu abuelo es más fuerte que yo. -No lo dudo, pero yo soy más fuerte que él.

-¡Eso lo veremos! Por cierto, te tengo una sorpresita. -¿De qué estás hablando? -Verás, Leunam. Hay que estaría encantado de hablar contigo otra vez. -¿De quién hablas? -Lo sabrás a su debido tiempo. Ahora peleemos. -Por supuesto. Empezó el combate y todo consistía en lanzarnos poderes. Pero él invocó unas criaturas demoniacas y una de ellas, era Oseivart. -¿Te referías a Oseivart? -No, él sólo fue el anzuelo y tú, caíste en él como un imbécil. Me refiero a un buen amigo tuyo a quien traicionaste. -Gr… Está bien. Sigamos con el combate. -Me parece perfecto. A ver si puedes con el paquete. Me quedé callado y supuse que tendría que concentrarme en Lochbaal. Aunque no podía descuidar a sus invocaciones. Así que la alternativa perfecta era crear una protección de los ataques de fuego. Lo malo es que desconocía la duración de ésta. Esto no me importó demasiado que digamos, por ende, la hice y me concentré en atacar con flechas a Lochbaal. Parecía que mi estrategia funcionaba, mas los ataques físicos de éste eran muy peligrosos, puesto que tenía un gran potencial para dar los golpes. Por eso, debía curarme cada cinco segundos. El combate duró aproximadamente una hora y cuando Lochbaal iba a morir, comenzó a huir. Aparecí paredes de magia para que no se fuera del cuarto y como ésta le hacía daño, se quedó atrapado y se murió por la energía que expedía la magia. Tomé el portal y me llevó al sexto y penúltimo cuarto. Éste era de hielo y parecía ser que no había enemigos, como en el cuarto anterior. Después de unos segundos, me curé posteriormente a una batalla tan intensa con Lochbaal. Debía reconocerlo, fue un gran oponente. Si mal no recuerdo, es el que más ha opuesto resistencia. De pronto, mi pensamiento se vio interrumpido por elementales de hielo, criaturas polares y esquimales que aparecieron de la nada. El sublíder del cuarto me dijo: -Para haber llegado hasta acá, debes tener el coraje suficiente, ¿No es así?

-Todo lo haré por rescatar a mi amiga que tu jefe secuestró. -¡Jajajajaja! ¿Crees poderle vencer? Por favor, no me hagas reír. Le sonreí de una forma bastante retadora y le dije: -Si fuera tú, no me confiaría. A mis 16 años, he adquirido una fuerza impresionante porque he trabajado muy duro para conseguirlo y no dudo que pueda vencer a mi abuelo. -Te faltan 2 cuartos, éste y el de oscuridad. Tienes agallas, muchacho. Mas para continuar tu camino, necesitas vencernos. -Eso haré. No lo dudes. -¡Jajajajajajajajaja! ¡No mames! (Comencé a crear un poder como si fuera una erupción volcánica.) -¡Tomen, cabrones! (Los enemigos se derritieron puesto que estaban hechos de hielo.) Como el cuarto estaba hecho de hielo, empezó a convertirse todo en agua. Por consiguiente, tenía que huir de allí. Fui al cuarto del jefe para ir lo más rápido posible al cuarto de oscuridad y no había alguien. De repente, aparecieron dos dragones de hielo que me atacaron en cuanto me vieron. -¿No me van a echar su choro? ¡Qué amabilidad, de veras! Se pasan de mamones. Me echaron bombas de hielo y yo les esquivé quedándome en el techo, que obviamente estaba hecho de hielo. Preparé otra simulación de erupción volcánica y ellos no me encontraron. Para hacerme pendejo, chiflé y dije: -¡Cabrones! Ellos voltearon hacia todos lados para buscarme, pero no me encontraban. -¡Dragones de hielo! Me la pelan. Éstos se enojaron y lanzaron ataques de hielo, mas no me daban. Otra vez, insistí: -¡Culeros! Estoy aquí arriba. Por fin, me vieron, mas yo ya tenía listo el poder de fuego. -¡Mueran, hijos de su puta madre! (Escuché su último rugido.)

Continué mi camino hacia el séptimo cuarto. Aparentemente, ya era el último, mas prefería no confiarme. Tal y como me dijo el sublíder de hielo, era relacionado con la oscuridad, sin embargo, nunca me mencionó que no habría luz alguna. No obstante, mi problema ya estaba resuelto porque hice el hechizo de crear luz. De forma repentina, me percaté que había enemigos más variados, la mayoría eran relacionados con la muerte. Supongo que por eso era el cementerio del castillo. Aparecieron zombis, fantasmas, esqueletos, de todo tipo de enemigos relacionados con el elemento del cuarto. Uno de ellos me dice: -¡Vaya, vaya! Así que tú eres Leunam del que nos hablaba el jefe. -Así es. ¿Quién eres? -Te habla una de las manos que te aniquilará. Soy Artseinis. Para llegar hasta acá, debes ser muy fuerte. -En efecto, aunque no haya sido tan fácil. Ya estoy listo para el duelo. -Primero, tendrás que vencer a mis sirvientes. Si es que deseas llegar más lejos, deberás eliminar a Artseid y a mí. -Se ve que sus nombres son una verdadera mamada. -¡No te burles, cabrón! ¡Acaben con él! Los monstruos fueron a atacarme y para su mala fortuna, ya tenía preparada una gran esfera de luz para matarles de un solo impacto. -¡Mueran de una vez por todas! Ellos desaparecieron y pasé la parte del cementerio hasta que había una tumba abierta. En esta ocasión, me habló la otra mano: -Si tienes el coraje suficiente, baja. -Así será. Mientras llegaba al altar de ambas manos, platiqué telepáticamente con Lirpa y le dije: -¡Hola, preciosa! ¡Llegué por fin al castillo! Ya estoy en el último cuarto. -¡Hola, hermoso! ¡Qué bueno! Ya me muero por verte. -Yo también. Por eso, me estoy apurando. ¿Se han atrevido a hacerte daño?

-No, para mi suerte, no. ¿Qué tal te ha parecido el castillo? -Es muy bonito, mas muy laborioso por las pruebas que me puso mi abuelo. Ahora voy a vencer a las manos. -¡Cuidado con ellas! Porque ellas mataron a tu abuela. -Con mayor razón deseo matarles. -Y eso no es todo. -¿Hay más? -Sí, tu amigo Inot está aquí. -¿En verdad? -Mas no de nuestro lado. Sino que descubrí que es el hijo predilecto de tu abuelo. -¡No lo puedo creer! -Me dijo que estaba molesto contigo porque le habías traicionado. -¿Cuándo? -Es que me dijo que estaba enamorado de mí. -¿Qué le dijiste? -Que yo no podía corresponderle. -Comprendo. Ya casi llego al altar de las manos. Así que me despido. -Nos vemos al rato. ¡Suerte! -Gracias. Así será. Llegué al altar y me dijo Artseinis: -Tardaste poco. -Es verdad, hermana. ¡Jajajajaja! ¡Lástima que ya vaya a morir tan rápido! -Eso es lo que creen ustedes. Diestra y Siniestra… ¡Qué nombres tan culeros tienen, eh! Se los digo con todo respeto. -¡Maldito insolente! Ya verás que no podrás con nosotros. -Nada más una pregunta.

-Dinos. -¿Artseinis tiene mal de Parkinson? -Gr… ¡Ya verás, cabrón! Desearás no haber venido a este castillo. Antes de que comenzara el combate, me di cuenta de que la mano Diestra era la que daba las órdenes por los movimientos que hacía. Lo que era indudable es que la fuerza de ambas era impresionante. Mi pregunta en este momento era: “¿A quién debería matar primero? Puesto que si mato a alguna de ellas, la otra perderá fuerza… ¡Lo tengo! Primero, mataré a la mano derecha para ver qué sucede, pero no dudo que la mano izquierda pueda hacerme un daño ciertamente considerable. ¿Qué hacer? En una primera instancia, la respuesta era demasiado difícil para adivinarla por mí mismo. Mas mi artículo me aconsejó que era una mejor idea deshacerme de la mano derecha, ya que ésta tiene el control sobre la otra.” Teniendo estos antecedentes claros, me enfoqué en atacar a la mano que me había aconsejado mi collar. Los ataques de ambas, eran muy intensos, con decirles que me tenía que curar muy seguido. Llegó un punto en el que se me ocurrió crear alguna especie de protección contra ataques mágicos en general. Al hacer esto, sólo me afectarían los ataques físicos. Lo malo es que yo tampoco podría usar magia hasta que la esfera gigante desapareciera. Si se sopesan las cosas, pues me convenía mucho más perder la posibilidad de atacar con magia que estar recibiendo una tremenda putiza o camotiza. Mi estrategia estaba dando el resultado que yo esperaba porque la mano derecha ya estaba a punto de morir. No sólo eso, sino también que la mano izquierda estaba perdiendo fuerza. -¡No! ¡Hermana! ¿Qué haré ahora? -Pues pelear contra mí, ya que estabas muy machito, ¿No? -Gr… Eres más fuerte de lo que pensaba. -Ustedes no lo han hecho mal. -¡Maldito culero! La pagarás muy caro por haber matado a mi hermana. -Alguien debía ponerles un alto y ese alguien soy yo. -No te será tan fácil. Continuemos, no quiero perder más el tiempo. -¿Acaso es la hora del retoque?

-Gr… ¡Déjate de mamadas! Comenzó la segunda parte de la pelea y al paso de los segundos, mi teoría se cumplía debido a que la fuerza de Artseinis disminuía al no estar su hermana. Después, los ataques de la mano sobreviviente eran más intensos, pero sin la fuerza necesaria para hacerme tanto daño. En eso de 15 minutos, vencí a la mano con una flecha de luz. Ya para este entonces, me encontraba totalmente cansado. Me curé y seguí el último portal que supuse que me llevaría a la parte final del castillo, sin embargo, no fue así. Al cruzar dicho portal, me fui a un cuarto donde había una espada oxidada y un escudo en la misma condición. Junto a estas armas, había un frasco cuya etiqueta decía “removedor de óxido.” Me dije: ¿Para qué habrán dejado esto aquí? Supongo que es para vencer a mi abuelo. No obstante, dudo que les haya dejado deliberadamente en esta pequeña habitación. ¿Deberé usar este “removedor de óxido” en esas armas? Nada pierdo con intentarlo, pero ¿Qué pasaría si éstas desaparecen? Ya no tendría armas, a menos que aparezcan unas similares con magia. A lado de todo esto, había una nota con la letra de Lirpa donde decía textualmente: “No desconfíes del líquido, usa una gota en cada arma. Así podrás vencer a tu abuelo y a alguien que te espera antes que él.” Ya no dudé y procedí a hacer lo que decía la nota. En menos de 10 minutos, tuve unas armas como si estuvieran recién hechas. De forma sorpresiva, apareció otro portal. No sabía si esto fue con el propósito de confundirme, no dudé en consultar mi artículo y me decía que debería tomar el portal nuevo. Como el de mi derecha, me regresaría al último cuarto en el que estuve, no tenía sentido tomar ése. Así que, como pueden apreciar, seguí los consejos de mi collar. Al entrar en el nuevo portal, sentí que había retrocedido. Pero no fue así, porque me tocó presenciar como la barrera de magia desaparecía. Por consiguiente, entré en la boca del demonio cuyo interior, supuse que tendría como prisionera a mi Lirpa. Accedí a dicho lugar y sí, era el interior del castillo donde habían muchos enemigos, más que nada eran chalanes más sencillos. En cuanto a éstos se refiere, había desde enanos, duendes, orcos hasta los demonios más poderosos. Mientras más subía, más difíciles eran los enemigos. Cabe aclarar que no eran tan poderosos como las manos y Lochbaal. Llegó un momento en el que me sorprendí porque vi muchos monstruos parecidos al último mencionado. No obstante, en cuanto les atacaba, morían de un golpe. Es por eso que supuse que serían versiones piratas de Lochbaal o que hayan sido de los que me encontré en el cuarto de dicho personaje.

Pasé todas las pruebas que mi abuelo me ponía y llegué hasta un cuarto que, aparentemente, estaba vacío y una voz me dijo: -Nunca pensé que llegarías hasta acá. -¿Inot? -Sí, ¡Jajajajajajajaja! Es hora de la venganza, Leunam. -¿Por qué? -Por dos razones muy sencillas. La primera, me traicionaste. -¿De qué hablas? -Sí, tú sabías perfectamente que Lirpa era la chica que me gustaba. -Perdón, mas yo no sabía que hablabas de ella todo el tiempo. -¡Hazte pendejo, cabrón! Morirás por haber osado quitármela. -Te equivocas de nueva cuenta. El habértela quitado, habría significado que tú fueras su novio y nunca lo fuiste. -Estaba a punto de serlo hasta que por tu culpa le secuestraron. -¿Le secuestraron? O mejor dicho, le secuestraste. -El daño que me hicieron, esa ramera y tú, no se puede reparar. -¡Estás enfermo! (Aparecieron unas siluetas de humanoides.) -¡Acaben con él! ¡Jajajajajajajajaja! (Se fue.) -¡Cobarde! Dichas siluetas eran una mezcla entre vampiros y humanos. En verdad, no sabía de donde habrá sacado mi abuelo a monstruos tan culeros. En fin, traté de tomarles en serio. El hecho de que comenzara a brillar de la nada mi artículo, me sorprendió demasiado. Esta vez me sugería que rompiera alguna de las ventanas para que el cuarto no esté tan oscuro y apuntar con mi escudo, la luz que llegara al cuarto. De este modo, sería el método más sencillo para aniquilar a mis enemigos. El jefe de todos ellos me dijo: -¿Cómo te atreves a perturbar nuestra paz?

-Es lo mismo que yo pregunto. -Ustedes han sido bastante crueles con nosotros. -¡Qué imbécil eres! Se ve que no te das cuenta que tú también fuiste humano cuando vivías. -Permíteme presentarme, soy el Conde “Alucard.” -¡Me importa una chingada quién seas! Sólo deseo rescatar a mi chica. -No si puedo evitarlo. -Eso lo veremos, cabrón. Comenzó la batalla entre todos los vampiros y yo. Ellos trataban de morderme para volverme uno de ellos. Mientras mandaban a murciélagos para que me mordieran, aproveché la oportunidad perfecta para colocarme donde había la luz. Desde allí, utilicé mi escudo como si fuera un espejo, aunque lo raro es que era de madera como cualquier otro. ¿No será que era un escudo mágico del cual podría sacar mucha ventaja?... ¡Lotería! Tengo que apuntar a los vampiros la luz que reciba este escudo para vencerles. Llevé a cabo inmediatamente mi experimento, el cuál fue todo un éxito. Después, se me ocurrió dirigir mis ataques al conde Alucard quien se alejaba a cómo podía, pero para su mala suerte, no con mucho éxito, ya que apuntaba directamente a sus ojos. Llegó el punto en el que ya no pudo resistir y se murió de insolación. Todo por culpa mía. Debería sentirme culpable, mas me dije: “No debes porque él no se sintió culpable al matar a tanta gente inocente.” Sus chalanes se fueron en cuanto él murió y yo continué mi camino para encontrar a Lirpa. Seguía subiendo escaleras y llegaba a cuarto, pero sentía que no tenía fin el castillo. Hasta que Inot y yo nos encontramos de nueva cuenta. Presentía que esta vez no era para charlar. -Por lo visto, llegaste de forma satisfactoria. -Sí, ahora dime. ¿Cuál es la segunda razón por la que te hacías pasar por mi amigo? -Muy sencillo, Leunam. Tú eras a quien mi padre quería matar y yo era su representante en la tierra. Todo estaba perfectamente planeado, tú tenías que venir por algo que realmente te importara y que mejor que tener a una chica que sabe delicioso. -No te permitiré que hables así, cabrón. Ella no te ha hecho algo.

-¿Qué no me ha hecho algo? Me ignora por completo. No se da cuenta de que lo que hago es por su bien. -¿El secuestrarle es por su bien? Me conmueves demasiado. -¡Déjate de ironías! Por tu culpa, tampoco tuve el cariño de mis padres. -¿Por mi culpa? ¿Qué chingados tengo que ver yo en este asunto? -Mi padre se metió con mi madre fuera de matrimonio, hasta tu abuela se burlaba de mí por ser un bastardo. E ironías de la vida, tú eras el predilecto para heredar este castillo. De hecho, es una lástima que por tus pendejadas, hayas desperdiciado tener esta fortaleza. -Que por cierto llegará a su fin. -¡Eres un pendejo! ¿No te das cuenta que juntos podríamos haber exterminado al mundo entero? -Veo que tienes ambiciones, eso me agrada. Mas no el hecho de que quieras destruir a todos por tus pinches caprichos y no conforme con eso, piensas cagar la vida a los demás por una chica que nunca te hizo caso. -Gr… Será el sereno, pero deseo venganza, Leunam. Y en esta batalla, yo saldré triunfador. -Eso está por verse, culero. Comenzó la batalla y él apareció a un dragón gigante hecho de fuego y hielo. Se me ocurrió usar mi escudo y mi espada en su contra. En una primera instancia, me lanzaba bolas de fuego y de hielo. No obstante, no me llegaba a la mente una idea clara de cómo usarlas a mi favor. Mi artículo me dijo que podría usar mi escudo como espejo, que agarrara cualquier patrón de tres bolas, ya sea de fuego o de hielo y que le lanzara dicho patrón a la parte de la cabeza que sea débil contra el elemento que utilice. Irónicamente, parecía ser que el dragón no toleraba el equilibrio térmico. Entonces, formulé una teoría que consistía en lo siguiente: Si pego al dragón con fuego, debo dirigir la energía hacia la parte de hielo y viceversa. Puse en marcha mi experimento, aunque estarán de acuerdo que este tipo de momentos de la vida no son como para experimentar, sin embargo, no me quedaba de otra. El dragón me lanzó una bola de fuego y la cubrí con mi escudo. -¡Jajajajajaja! De seguro, se quemó tu escudito.

-Lamento decepcionarte, pero si fuera así, ¿cómo explicas que mi escudo almacenó la energía que tu dragoncito le acaba de proporcionar? -¿Cómo dices? Eso no puede ser. -Claro que puede ser. Es el escudo que solamente puede usar el verdadero elegido. -¿Cómo es que puedes usarlo? ¡Es injusto! -Se supone que la leyenda dice que debes hacer buenas acciones durante tu vida, si no, no lo podrás usar. -Gr… ¡Te odio! -Me das lástima que es peor que el odio. -Gr… Sigamos. -Está bien. Me lanzó bolas de fuego y hielo en un orden irregular. Había una bola que casi me pegaba en la cara, afortunadamente era de fuego y mi escudo me salvó por una pendejadita de nada. -¿Te cagaste? -Tuve mucha suerte. A partir de este momento, lanzó ataques múltiples, lo que resultó, de cierta manera más difícil. Como iban alternadas, casi no tenía tiempo de esquivarlas. Así que, ideé usar mi protección de magia para que no me hicieran daño las esferas que no deseara absorber. -¿Qué? ¡Entonces, es cierto! El elegido puede hacer eso. Ahora comprendo porque mi padre no puede. -Él podría haberlo hecho, si hubiera querido. Mas no fue así, prefirió seguir el camino más “fácil y divertido.” -No digas tonterías, es el mejor camino, así la gente no te molesta. -Quizás, pero él está pagando las consecuencias de vivir aislado en este inmenso castillo. Continuó la batalla y por fin, absorbí la última bola de fuego que necesitaba. Apunté la bola hacia la parte de la cabeza que estaba hecha de hielo. El dragón se

mareó y le di golpes con mi espada. Se repuso y para ese entonces, ya tenía el control de la batalla. Quizás, pensarán que soy charlatán o algo por el estilo, no obstante, Inot y su dragón ya no sabían que hacer porque el último ya había gastado casi toda su energía al tratar de pegarme. Los patrones para sacar de balance al dragón, fueron los siguientes: fuego, hielo, fuego, hielo y hielo. Sin olvidar que después de esto, tenía que dar espadazos a mi oponente en turno. Ya cuando fue la sexta ocasión en la que golpeé con la magia al dragón, se me ocurrió encajar la espada en su cabeza. Aparentemente, funcionó, mas no como yo esperaba. Ya que Inot y su dragón se fusionaron en un dragón demoniaco para volverse más fuertes. -Veremos ahora quién manda. ¡Jajajajajajaja! -Esto se volverá más interesante, puesto que ahora tendré un rival de verdad y no mamadas como tu dragoncito. -Gr… ¡No sabes lo que dices! -Peleemos de una buena vez. -Recuerda que el pellejo de ambos está en juego. -Por supuesto. (Invocó a los jefes más poderosos de los elementales de fuego y de hielo que puedan imaginarse.) -¿No te sorprenden mis bellas criaturas? -No, porque anticipé tus movimientos y supuse que invocarías a alguien. -¿Estás diciendo que no puedo solo? -Efectivamente. -Ya pagarás el precio de tu insolencia. -Eso está por verse. Comenzó la segunda ronda de la batalla y como aprendí la lección de atacar al origen de las invocaciones, enfoqué todos mis ataques en la fusión recién formada. Éste fue un rival de verdad, no sólo por sus poderes impresionantes que poseía, sino también representaba al amigo que me traicionó y que trataba de matarme en nombre de mi abuelo. Por esto digo que la batalla tenía un sabor especial. Para este entonces, el combate era de ida y vuelta. Con decirles que ya habían pasado dos horas. Di por sentado que no tardaría mucho en llegar el fin para

cualquiera de los dos. En un principio, pensé que sería mi fin, ya que estaba muy cansado. Lo que sucedería a continuación, ni yo lo creería porque el último impacto que di a mi enemigo, le cortó el cuerpo en dos partes iguales. De pronto, sentí que ya no podía más, así que una voz me dijo: -¡Ya no puedes dar marcha atrás! -¿Abuela? -Sí, sólo falta tu abuelo y ya. -Mucho gusto en saludarte. -Sé todo lo que ha pasado y yo también ya quería saludarte. -¿Cómo supiste que vendría? -Como Lirpa es la chica con la que deseas estar, di por un hecho que harías lo que fuera por ella. -No sólo por ella, sino para vengar tu muerte. -Ya no importa, él ya perdió a sus sirvientes más leales. -¿Cómo dices? -Sí, tú mataste a algunos, él mismo te facilitó el trabajo. -¡Vaya, abuela! En verdad, estoy sorprendido. -No pierdas más tiempo, tu niña te necesita. -Sí. -Así que cúrate y ve a luchar con tu abuelo. -Por supuesto y gracias. (Llené completamente mi energía.) -De nada. Seguí subiendo más niveles del castillo. Incluso llegué a pensar que era una trampa de mi abuelo para que yo gastara toda mi energía. Mas no fue así porque de pronto, se escuchó que alguien tocaba la batería y cuando subía los escalones, se alcanzaba a escuchar cada vez más. Hasta llegar a una puerta que parecía ser la última, pero no, todo parecía indicar que el cuarto estaba más arriba. No obstante, hubo algo que llamó mi atención, era un cofre gigante que contenía una llave y a la izquierda de éste, había una puerta completamente cerrada. Se me

ocurrió usar la llave en dicha puerta y ésta se abrió, lo malo es que era un precipicio. Sin embargo, había una palanca como en el cuarto de fuego. Le lancé una flecha para activarla y al hacer esto, aparecieron unos escalones para que yo pudiera continuar con mi camino. Aunque cuando pasé al otro lado, me percaté de que los escalones comenzaban a derrumbarse. Por esta razón es por la que llegué de una forma tan sufrida a la puerta final. Abrí la puerta y mi abuelo dejó de tocar. Sin esperarme a que yo hablara, me dijo: -¡Jajajaja! Te felicito, nieto. Has llegado a tu muerte. -¿Dónde está Lirpa? -¿Ella? Está prisionera como debe ser. -¿Qué te ha hecho? -A mí nada, pero supe que mataste a mi hijo y eso te costará bastante caro. (Miré a mi alrededor y me percaté de que había muchas pantallas.) -¿Para qué quieres tantas pantallas? -Para que la gente vea nuestra pelea y se den cuenta de cuán patético eres al querer rescatar a una niña que es una frígida de mierda. -¡No te permitiré que hables así! -¡Jajajaja! ¡Cómo quieras! De todos modos, ya llegaste tarde. -Si te refieres al hecho de salvarla, hablé con ella hace rato. -¿Cómo dices? ¡No es posible! -Abuelo, se ve que no conoces todos los tipos de magia como presumes. -¡Mira, pendejo! ¡No me estés retando! -Se llama telepatía. -Gr… ¡Desearás no haber nacido! -Tú tampoco, abuelo. Si es que me toca morir, no moriré solo. -¡Jajajajajajaja! ¡Dejémonos de mamadas! Hay comenzar el combate. -Perfecto, abuelo. Ya veremos quién saldrá vencedor de aquí.

Comenzó la batalla que tanto esperaba y mi abuelo dio un gran brinco para lanzarme poderes a los que yo contestaba con otro poder con facilidad. Gracias a esto, nos neutralizábamos. Esta neutralización de fuerzas duró media hora aproximadamente, después el dominio sería mío porque el patrón fue aventarle grande destellos de luz como respuesta ante su magia oscura. Aunque también se deba aclarar que él tuvo lapsos en los que haya dominado. En realidad, si me preguntaran, diría siempre que merecíamos un empate. Pero una distracción evidente fue que el fantasma de mi abuela apareciera y dijera: -¡Tú puedes, Leunam! -¿Cómo te atreves a apoyar a un traidor? -No, querido. No es un traidor, por tu ambición te has quedado totalmente solo y el amor que te tuve durante toda mi vida, se destruyó gracias a tus malas acciones. -No digas estupideces, lo único que hice fue equilibrar fuerzas en este mundo y te salvé en muchas ocasiones… ¡Eres una perra mal agradecida! -¡Tú me mataste! Y eso que me amabas, imagínate si me hubieras odiado, ¡Madre mía! ¿Qué habría pasado? -Habrías sido la reina de este mundo, sólo si hubieras seguido mi ejemplo. Yo te enseñé bastantes cosas. ¡Vaya, Latsyrc! Eres una golfa. -¡No te atrevas a insultar a mi abuela! ¡No permitiré que sigas haciendo más daño! -¡Jajajajajaja! Veamos si puedes evitar esto. (Creó una energía oscura masiva.) ¡Toma! Me hizo bastante daño esa inmensa esfera oscura, me levanté a duras penas y traté de pensar en una estrategia para contrarrestar su poder. La pregunta fue: ¿Qué debería hacer en este momento? Según yo, no sería mala idea usar mi escudo y mi espada para darle el golpe final. Aunque tenía dudas de la viabilidad de hacerle daño, mas no podía dejar de intentar cosas. -¡Continuemos! (Preparó otro ataque idéntico al anterior.) -Muy bien, abuelo. (Puse mi espada como si fuera a dar un golpe cargado.) -¡Muere, hijo de puta! (Me lo lanzó y yo respondí con el espadazo al aire que devolvería cierta parte de su ataque.) -Toma este pequeño regalo. (Preparé una bola de luz dirigida a sus ojos.) -¡No!

-¡Ya no harás daño a los inocentes! (Le lancé mi poder.) -¡No! -Parece que ya te vencí. -Has demostrado ser más fuerte que yo, debo felicitarte. (Se cae al piso y luego se levanta para comenzar a destruir el interior del castillo.) Ya que aparecí en la cima del castillo, apareció Lirpa diciéndome: -¡Qué bueno que estás aquí! (Me abrazó y me dio un beso.) -Sí, vine por ti. ¡Vámonos de aquí! -Espérame, quiero dirigir unas pequeñas palabras para tu abuelo. (Volteó a verle.) -Está bien. -Me alegro de corazón que su nieto no sea despreciable como usted. Yo sé que mató a mi padre y créame, no le guardo rencor. Sólo espero que se algún día se arrepienta de lo que hizo durante su vida. Con razón, entiendo por qué odia tanto a Leunam, simple y llanamente porque es más fuerte que usted. Volviendo a mis sentimientos por usted, lo único que me inspira es lástima ya que se encuentra totalmente solo. Perdió a su familia que era lo “más importante para usted.” Y los enemigos que le impidieron ganar la batalla son: su ambición por conseguir lo que sea sin importarle la vida de los demás y usted mismo. De pronto, comenzó a temblar en el castillo y dije a Lirpa: -Será mejor que nos vayamos. -Sí, ¡Vámonos! -Toma mi mano y volemos para huir de este lugar. -¿Cómo? ¿Tú también puedes volar? -Sí. ¡Démonos prisa! -Está bien. (Tomó mi mano y emprendimos vuelo.) -Mientras tanto, dime. ¿Cómo te trataron? -No me trataron mal, pero Inot trató de… -Entiendo.

-Para mi suerte, no lo logró. -Eso sí. Por cierto. -Dime. -Hay algo de lo que tenemos que hablar. -¿De qué? (Se puso nerviosa.) -De nosotros. -¿Qué hay de nosotros? -Me estaba preguntando muchas razones por las que había decidido venir en tu rescate, mas ninguna me parecía lógica. -¿No? ¿Entonces por qué has venido? -Porque te quiero, niña. (Se sorprendió demasiado.) -Yo… no sé qué decir. -Sólo es una respuesta, sí o no. -¿Sí o no? -¿Quieres ser mi novia? (Se emocionó más de lo normal.) -¿En serio? -Sí. -En ese caso, acepto. -Aunque haya algo importante que me preocupa. -¿Qué sucede? -Mi amor, sinceramente dudo que mi abuelo haya muerto. -Pero si le mataste. -No lo creo, porque si hubiera sido así… ¿No crees que el castillo no se habría derrumbado? -Tengamos fe en que le mataste, por favor. Puesto que de no ser así, me angustiaría mucho, mi niño.

-Tranquila, preciosa. Por ahora, lo conveniente es llegar al pueblo. -Exacto. Mas ¿Cuán lejos estamos? -Er… Según mis cálculos, ya no falta mucho. ¿Por qué la urgencia? -Porque ya quiero abrazarte. -¿No habrá besitos? -Er… También. -Por eso, sería conveniente acelerar el paso. -Así es. Mira, parece ser que hay muchas casas a lo lejos. -¡Vayamos! -Bueno, pero te debo preguntar algo. -Dime. -¿Cómo lograste subir al castillo? -Caminando. -¿Sí? Mas no hay camino en el que puedas subir. -Por supuesto, hay uno secreto o mejor dicho, había. -Entonces, se confirma la máxima de que había muchas trampas. -Exactamente y tuve que vencer a ciertos jefes antes de llegar a la torre central. -¡Eso suena muy interesante! -Debo decirte que no fue tarea sencilla. -Ya lo creo. Y lo bueno es que estás bien, mi niño. -Estemos bien, princesa. -Lo que quiero decir es que me da gusto que hayas salido muy librado de esa pelea. -Lo sé y te debo confesar algo. -¿Qué pasa?

-Tenía miedo a que te hubieran hecho daño. -Yo también tenía miedo, pero quiero creer que te ayudé de cierta manera. -Sí, tu motivación me ayudó demasiado y también la de mi abuela. -Te dije que no estarías solo. -Es verdad. Mira, llegamos al pueblo. (Aterrizamos en Olbeup.) -¡Yupi! Vamos a casa. (Se desmayó.) Le llevé a su casa, nada más que debido a mi cansancio, no podía volar tan rápido y tan alto. Llegamos y toqué el timbre, su madre me abrió y me dijo: -¡Muchas gracias, muchacho! Estuviste espectacular. -Ahora soy yo quien agradece. -¿No quieres pasar? -No, señora. Sólo vine a dejar a mi novia y dejar que descanse. -¿Mi hija ya es tu novia? ¡Te felicito! -Gracias. -De nada. ¿Qué le digo si despierta? -Que fui a descansar y que le quiero mucho. -Muy bien. Ve y descansa. -Sí. Emprendí vuelo a casa de mis padres. Al llegar, me desmayé en la puerta de mi casa. Sólo escuchaba voces, éstas eran de mis hermanitas que gritaban. Luego de mis padres. Cuatro horas después, desperté y me dije: -¿Dónde estoy? -¡Ya estás con nosotras, hermanito! –dijo mi hermana mayor (que se llamaba Latsyrc al igual que mi abuela.) -¿Y Lirpa? -Llamó hace un momento y le dije que estabas dormido.

-¿Por qué no me despertaste? -Necesitabas descansar y créeme que yo quería pasarte el teléfono. Pero mi madre me dijo que era mejor que te dejáramos descansar. -Debo hablar con mi chica. Ahora mismo le marco. -Ya es de noche. -No me importa. -¿No estabas bromeando hace un momento? -No, por fin, ya es mi novia. -Bueno, hermano. Me da mucho gusto. -Gracias, chica. De pronto, me llamó la atención que alguien llamara a la puerta. Fui a abrir y era mi niña. -¡Hola, mi amor! -¡Hola, mi vida! Me sorprende que hayas venido. -¿No te gustó mi sorpresa para el mejor mago de todos? -Sí, por supuesto. -¿Por qué no te quedaste en mi casa? -Pues tenía que descansar y quería que tú lo hicieras. Así que para no perturbarte, regresé a casa. -Está bien, te comprendo. Aunque tengo otra duda. -¿Cuál, preciosa? -¿Será que por fin la paz pueda reinar en este pueblo? -Estoy seguro de que así será. -¿Quieres decir que tu abuelo murió de verdad? -Sí, eso espero. -Yo también y no me gustaría la idea de que estuviera vivo… Mientras tanto, celebremos.

-Sí, estoy de acuerdo contigo. El caso es que ella organizó una fiesta simbólica en mi casa cuyo motivo de celebración era mi victoria. Con decirles que hasta sus amigas se volvieron demasiado amistosas conmigo. Lo que me pareció bastante hipócrita de su parte, pero no podía ser grosero. Una de ellas que se llamaba Anerol me dijo: -¡Muchas felicidades! -Gracias. -¿Por qué tan serio conmigo? -Sé que no soy santo de tu devoción, ¿cómo es posible que de la noche a la mañana haya surgido en ti el lado simpático? -Aprendí una valerosa lección cuando vi la pelea y vi que salvabas a tu novia. -¿Cuál? -Que en realidad le quieres y yo pensaba que eras mala persona al igual que tu abuelo. -Eso pasa cuando juzgas a la gente sin conocerle. -Es verdad y estoy muy arrepentida. -No hay problema. Ahora si me disculpas, iré con mi novia. -Anda y ve. Para mi suerte, comenzaron a irse algunos porque lo que quería era descansar, ya que no dormí en tres semanas. Me retiré a mi habitación y mi chica se quedó un rato para despedir a los invitados. Aunque hubo que perturbara mi sueño, en el preciso momento en el que yo había cerrado los ojos, escuché su voz y bajé para ver qué pasaba, un tipo estaba tratando de propasarse con ella, me vio y me dijo: -Tu novia se me está ofreciendo. -No me quieras ver la cara de pendejo. -Ésa ya la tienes. -¡Jajajajajaja! Me das lástima, Ovahc. -¿Me vas a pegar?

-Si tú lo estás pidiendo, está bien. (Le pegué en la cara.) -Me arruinaste mi bello rostro. -¡Jajajajajajaja! No me hagas reír. -¡Me las pagarán! -Anda, ve y chilla en otro lugar. ¡A chingar a su madre! -Mi amor, no seas tan grosero con él. -¿Le vas a defender? -No, pero me da mucha lástima, pobrecito. -Tienes razón, es un pobre diablo que busca como desquitar todas sus frustraciones. -De hecho. (Nos dimos un besote.) Por fin, se largó ese individuo llorando y fui a mi cuarto para descansar como se debe. Mi chica me siguió y me dijo: -Leunamcito. -¿Qué pasó? -Sabes que nunca te engañaría. -Lo sé y por eso, te defendí. -¿Eres celoso? -Solamente cuando que algo no me gusta. ¿Y tú? -Igual. -Me agrada que estés convencida de lo que hagas. -Todo es gracias a ti. -¿Sí? ¿Por qué? -Me has enseñado en todo este tiempo de conocernos que las cosas se deben hacer con convicción, si no, valdrá para maldita la cosa. -Es muy cierto… será mejor que descansemos.

-Está bien. Me voy a mi casa para que tú puedas descansar. -¡Quédate! -¿En serio quieres que me quede? -Claro. De no ser así, no te lo diría. Pasaron seis meses de ensueño en el pueblo porque no había disturbios. Cuando salí con mi novia a la plaza Olbeup, estaba lleno de gente y empezó a temblar, mi novia me abrazó y salió una silueta debajo de la tierra que me dijo: -¿Pensabas que iban a descansar así tan fácil? -¡Abuelo! ¡Deberías estar muerto! -¡Jajajajajajaja! Claro que no puedo morir. -Tendremos que pelear otra vez. -Exactamente, esta vez será a muerte. (Apareció una pared de fuego para que nadie entrara.) -Desearás no haber nacido, abuelo. -¡Jajajajajajaja! ¡Imbécil! (Se transformó en un demonio muy similar a Lochbaal, nada más que en versión maximizada.) Comenzó el combate. En un principio, estaba muy parejo, pero después, las cosas cambiaron a su favor porque invocó a ocho “hijos” suyos cuyo objetivo era rodearme para que no pudiera atacar a mi abuelo. -Te presento a mis hijos. -Gr… Eso es trampa. -En la guerra todo se vale. -En ese caso, también invocaré criaturas. -No está permitido. -¿Quién te dijo que no? (Invoqué a monstruos más o menos con la misma fuerza que ellos.) Esto quiere decir que la pelea se equilibró y mi abuelo estaba más que nervioso. -¿Qué pasa, abuelo? ¿Estás nervioso?

-Por supuesto que no, simplemente me sorprendió que hayas invocado criaturas poderosas. -Este parece ser el inicio de tu fin. -¡Eres un hipócrita! ¡Querías deshacerte de toda esta gente! -Falso, me estás confundiendo con tu hijo ilegítimo. -Si te refieres a Inot, siempre fue un gato para mí. Con tal de aceptarle, hacía lo que fuera por mí, por eso le enseñé lo que sé y de que sea un pobre diablo, no es mi culpa. -Se ve que no cambias. -¡Cállate! Sigamos con el combate. -De acuerdo. Siguieron las invocaciones atacándose, mis monstruos caían. Así que, creé un hechizo con el que curaba por completo a los míos. Mi abuelo se reía porque sabía que ganaría en la batalla de invocaciones. Yo peleaba con él con ataques físicos, ambos nos hacíamos un daño considerable, como ocurrió en el primer duelo. Hubo un momento en el que cambió de estrategia, me mandaba a volar con golpes cuya fuerza era tremenda. A partir de este momento, inclinó las cosas a su favor, ya que utilizaba en demasía un patrón: aventarme contra la pared de fuego, luego sus chalanes me pegaban y así duró como tres horas. Hasta que una voz me dijo: -¡Levántate! -No… puedo… -¡Claro que puedes! ¿Acaso eres un cobarde? -No… ¿Quién eres? -Soy Edaj, la ex asistente de Djurkov. -¿Por qué… me ayudas? -Quiero que acabes con él, por eso, te podrás fusionar conmigo. -Está bien… mas ya… no tengo… energía. -No importa, con que yo tenga la energía al 100% con eso será suficiente.

-Muy bien. (Se metió en mi cuerpo y ocurrió la fusión.) Ésta era muy rara, puesto que yo tenía mis poderes e incluso los de ella. Y por lo que contaba el abuelo, Edaj era inmune a los poderes y era muy rápida, incluso mucho más que él. -¡Jajajajajaja! ¡El caos imperará en este pueblucho de mierda! (Me levanté.) -No si puedo evitarlo. -¿Cómo es posible? -Ya ves, abuelo. Eso te pasa por subestimar a las personas. Mi abuelo comenzó a lanzar bolas de fuego y no me hacían daño. Así que me concentré en darle una paliza. Lo crean o no, sus chalanes ya no se movían, no conocía el motivo de la parálisis virtual de dichos enemigos. Por ende, aproveché esto a mi favor y fui con todas mis fuerzas para atacar a mi abuelo. -No puede ser que hayas sobrevivido. -Gracias a una amiga tuya, estoy vivo. -Edaj me traicionó. -Tú traicionaste a tus asistentes que no es lo mismo. -Eran unos pobres diablos. De todos modos, no les necesito para sobrevivir. -Se ve a leguas que eres un ingrato. -¿Por qué ingrato? Ellos hacían lo que debían hacer. -Ellos eran leales contigo y tú les traicionaste. -¡Me vale madres lo que digas! ¡Acabemos de una vez con esto! -Me parece perfecto. A pesar de tener el poder de Edaj, me puso una paliza. Aunque quepa aclarar que yo también le di su buena tunda. Ella se salió de mi cuerpo y me dijo: -Mira, hagamos un plan. -¿Cuál… sugieres? -Yo le distraigo, mientras tú cargas tu máximo poder.

-¿Qué tal si te pasa algo? -Yo no importo, sino tú, porque eres el héroe de toda esta gente. -¿Qué tienes en mente para distraerle? -Hacer como que seré su mujer. -¿No te estás arriesgando demasiado? -Sí, pero no hay tiempo que perder. Ésta es tu última oportunidad. -Muy bien. -Por lo pronto, hazte el muerto. -¿Y si se da cuenta? -No, yo me lo llevaré de aquí. ¡Confía en mí, chinga! -De acuerdo, supongo que no me queda de otra. -Pues no. Me hice el muerto, Edaj salió de mi cuerpo y decía a mi abuelo: -Oye, jefe. -¿Cómo me llamas así, maldita traidora? -Te equivocas, nunca te traicioné a pesar de lo que haya pasado. -¿En serio? -Sí, vamos a festejar como se debe. -Tienes razón. (Volteó a verme y me guiñó el ojo.) Supuse que era la señal para ponerme de pie y cargar la energía necesaria que contenía todos los elementos para dar el último golpe a mi abuelo. Lirpa se acercó y me dijo: -¿Qué tanto te dijo esa chica? -Que ella sería la carnada para que yo dé el último golpe al abuelo. -¿Por qué confías en alguien que trabajó para él toda su vida?

-Ella le quiere ver muerto. Ahora te veo, cariño. Iré a acabar con este asunto. -Suerte, esperemos que no te traicione. -Ya verás que no. Fui sobrevolando el área donde se encontraba mi abuelo metiendo mano a Edaj. -¡Muere! (Edaj le abrazó para que no se pudiera salvar.) -¡No! Después de dicho ataque, me desmayé por el intenso combate que tuvimos él y yo. Sin duda alguna, él fue el mejor oponente que haya tenido en mi vida por las razones que ya mencioné anteriormente. Lo curioso de todo es que oía todas las voces con claridad que decían: “¡Viva el chico prodigio!” Al día siguiente que era domingo, desperté y me di cuenta que estaba en mi cuarto. De pronto, alguien tocó la puerta de mi cuarto y dijo: -¡Hola, mi amor! -¡Hola, nena! Pasa. -¿Cómo está mi héroe? -Recuperándome y, ¿Tú? -Feliz, porque mi novio es lo más maravilloso que existe en el mundo. -Gracias. Tú también. -Ahora soy quien agradece. -Por cierto, ¿Dónde están mis padres? -Salieron. -Es de día, ¿No? -No, es de noche. -¿Mis hermanas? -Se fueron de viaje con tus padres. -¿Por qué no me llevaron con ellos?

-Porque yo les pedí que no lo hicieran. -¡Qué traviesa! Así que… ¿Quieres pasar la noche conmigo? -Sí, pero no es como tú crees. -No te creas, sólo te estaba vacilando. -¡Qué feo! -Si estuviera feo, no te habrías enamorado de mí. -Es muy cierto. (Me abrazó y me dio mi besito de buenas noches.) ¡Buenas noches, mi amor! -¿Me despertaste para eso? -No, sólo porque quería estar contigo y porque ya habías dormido demasiado. -No dormía, simplemente recuperaba mi energía. -Viene siendo lo mismo. -No, mi propósito era totalmente diferente. -Tú ganas. -¡Buenas noches, princesita! -¡Buenas noches, hermoso! Pasaron quince años de eterna tranquilidad, su madre y yo nos casamos. Tuvimos a ustedes, hijos míos, a quienes tanto quiero. Xerdsgen (en honor de tu tatarabuelo) y Adnil. -¡Qué interesante, padre! ¿Todo eso pasó? -Sí, a dormir, campeón. A partir de mañana, comenzarán nuestros entrenamientos como familia. -¡Qué chido! A mis cinco años, seré igual que tú, jefe. -Una cosa es que empieces el proceso y otra que vayas a ser tan fuerte a tu corta edad. -¡Papi! -Dime, nena.

-¿Puedo entrenar con ustedes? ¿Mi mami también? -Claro. -¡Mi amor! Adnil es muy pequeña. Recuerda que apenas tiene dos años. -Mientras más pronto mejor. -¡No inventes! -Mira, no te preocupes, no será tan intenso el entrenamiento con ella. (Dije a su oído.) -Comprendo, en ese caso. Yo echaré porras a todos ustedes. -Dadas las circunstancias, mañana empezarán los entrenamientos intensos de toda la familia. -¿El mío también? -Sí, el tuyo sería igual que el de nuestra Adnil. -Muy bien, aunque no importa si estoy empezando grande. -Mi amor, ellos son los que envejecen, nosotros no. -Muy cierto. ¡Buenas noches, familia! -¡Buenas noches, papi y mami! –dijeron los niños en coro que por cierto se escuchaba bastante tierno. -¡Buenas noches a todos! Vamos a nuestro cuarto, amor. Mañana será un gran día. -Sin duda. Fuimos a nuestro cuarto y cerramos la puerta. Sólo digo que una nueva historia podría escribirse…

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