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de "Historia del movimiento obrero en América Latina" por Víctor Alba

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"Aunque su historia se confunde con la biografía de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) es, entre los partidos no socialistas, el primero en América Latina que puede considerarse realmente un partido, es decir, no un simple conglomerado de admiradores de una personalidad, sino un organismo político coherente, con ideología, programa, organización y métodos propios que, sin duda, sobrevivirá a la generación de sus creadores."
Fuente:
ALBA, Víctor. Historia del movimiento obrero en América Latina, pp. 102-104; 276-284; 394-398.
"Aunque su historia se confunde con la biografía de su fundador, Víctor Raúl Haya de la Torre, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) es, entre los partidos no socialistas, el primero en América Latina que puede considerarse realmente un partido, es decir, no un simple conglomerado de admiradores de una personalidad, sino un organismo político coherente, con ideología, programa, organización y métodos propios que, sin duda, sobrevivirá a la generación de sus creadores."
Fuente:
ALBA, Víctor. Historia del movimiento obrero en América Latina, pp. 102-104; 276-284; 394-398.

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102

Perú
HI STORIA DEL MOVL\I1E;'Il TO OBREHO EX AM ÉHI CA LATL'i A
Aunque el escaso desarrollo industrial del Perú y la poquísima inmi gra-
ción europea retrasaron por muchos años la formación de Un movimiento
obrero en el país, hubo ya grupos anarquistas a fines del siglo, que influ-
yeron en los primeros sindicatos. A comienzos de siglo, esos grupos ha-
bían aumentado en número y reali zaban una int ensa propaganda y una
constante tarea dé educaci ón social.
En 1905, además de Los Parias, donde escr ibía Gonzálcz Prada, y que
se publicó de 1904 a 1909, aparecían vari os periódicos ácratas : Simient e
Roja, Redención, El Hambriento, en Lima ; La Antorcha, El Zapatero y El
Rebelde, en Trujillo; El Ariele, en Arcquipa, di rigido por Francisco l\Ios-
tajo.43
Los anarcosindicalistas crearon el movimiento sindical moderno perua-
110 . y es en el Perú donde encontramos al más destacado de los teori zantes
del anarquismo latinoameri cano: lIIanuel González Pradu (1848-1919).
El, como el otro anarquista sobresaliente de Amér ica Lat ina, el mexi cano
Ricardo Flores 1I agón, no fue un ácrata estricto, ni un antipolitico siste-
mático. González Prada y Flores ,Magón impulsaron, en el campo ácrata,
la nacionalización de las ideas que se ha señalado en un capítulo anterior.
Ambos llegaron al anarquismo procedentes de un liberalismo de franco-
tiradores.
González Prada publicó en Los Parias, una serie de artículos Juego
reunidos en libro bajo el título de La anarquía. Son artículos de divulga-
ción de doctrinas ya conocidas. Donde González Prada se muestra original
es en su int erpretación de la realidad peruana. Considera que la sociedad
burguesa no se puede destruir con un solo asalto, sino con una serie de
revoluciones parciales. En Améri ca Latina, donde se vive en barb¿rie po-
lítica, la revolución ofrece el triple carácter de religiosa, política y social.
Sostiene que si huy un terreno llamado a recibir Ias ideas liberta rias, es
indudabl emente la América del Su r, y de un modo singular el Perú; aquí
no existen las arraigadas tradiciones que en las vieios sociedades oponen
tantas resistencias a la germinación de todo lo nuevo; aquí la manía de
pronunciamientos que agitó a nuestros padres J' abuelos se ha trocado
en espíritu de rebeldía contra todo poder y toda autoridad; aquí, habién-
dose perdido la fe en los hombres públicos J en las instituciones políticas,
no queda ni el freno de la religión, porque todas las creencias van des-
apareciendo con asombrosa rapidez. ~ l I u c h o s peruanos son anarquistas
43 González Prada : La anarquía. p. 35,
EL l\fOVIl\ IIE:"TO ANAHCOSINDlCALISTA
103
sin saberlo; profesan la doctrina, pero se asustan con el nombre. Señala
que en Améri ca Latina, los gobiernos foment an los ejércitos, no para de-
fender la integridad del territorio, sino para contener las revoluciones.
Afirma que no ha,. una simple cuestión obrera, sino un castisímo pro-
blema social, 110 una guerra de antropófagos entre clases y clases, smo
un generoso trabajo de emancipación humana.
44
Propició el federali smo, exaltó los valores indios y mestizos, r al fun-
dar la Unión Nacional r luego el Partido Radical, busc ó sobre todo el
apoyo de las provincias y de los jóvenes y qu iso organizar a los obreros.
Concebía su pa rtido como un grupo morali zante, intransigente, apostó-
lico. Veía en el clero y el ejército los principales enemigos de la domo-
cracia. Fue antimilitarista y nacionalista, adversario del hispanismo (en
el sentido que ahora se da al término " hispanidad") .45 Preconizaba la
alianza de Jos intel ectuales y los obreros, pero sin conceder a los primeros
la jerarquía de tutores de los segundos. Veía que todo revolucionario
triunfante degenerará en conservador, La política es insuficient e para
realizar el bien maJor del individuo. La cuest ión de la forma de gobierno
queda relegada a segundo término y subsiste la cuestión social, la magna
cuestión, que los proletarios resolverán. por el único medio eficaz: la re-
volución, una revolución mundial. Pero como los mismos que reconocen
la legitimidad de las reivindicaciones sociales no ceden un palmo en el
terreno de sus conveniencias, la revolución deberá ser violent a. Entonces
se dirá: es la inundación de los bárbaros. Mas una voz, formada por el
estruendo de innumerables coces, responderá: No somos la inundación de
la barbarie, somos el diluvio de la justicia.
Fue de los primeros que planteó en el plano social la cuestión indi-
gena, La escuela para el indio no basta, ha de haber escuela y pan. No
hay que predicar al indio humildad y resignación, sino orgullo y rebeldía,
pues se redimirá no por la humanización de sus opresores, sino merced
a su esfuerzo propio.
Se opone a los movimientos estrictamente políticos. El socialismo es
opresor r reglamentario; puede haber acciones en común entre anarquis-
tas y socialistas, pero no alianzas perdurables. Considera que las huelgas
deben evolucionar siempre hasta ser generales y critica la indiferencia
con que cada gremio mira las huelgas de los otros aindlcatos.w
Es en cierto modo un evolucionista : La revolución en el terreno de
las ideas precede a la revolución en el campo de los hechos. No se recoge
44 Ibid. pp. 19. 20, 35-36, 41 Y 72.
45 Sánehez: Pr ólogo a Manuel González Prada. p. X
46 Antología del pensamiento democrático americano. Manuel Gen-
zá lez Prada. pp. 60 ss, 91, 81 Y 81.
104
HISTORIA DEL MOVIMIEl'iTO ORREHO EN A:\li:n IC,\ 1.ATINA
sin haber sembrado ni se conquistan adeptos sin haberlos convencido.
Antes que el márt ir, el apóstol : antes que el convencional, el enciclopedis -
ta ; antes que la barricada, el mitin: o el club. Al intentar reformas radio
cales sin haberlas predicado antes, se corre el peligro de no haber colabo-
radores y carecer de fuerza para dominar las reacciones inevitables , -
poderosas.
47
Hay que dejarse de utopías y ser realistas. ¿ De qué sirve la instruc-
ción gratuita, si no hay escuelas; de qué la ley de imprenta, si no se sabe
leer; de qué la libertad de industria, si no hay capitales ni créditos? Las
reformas políticas son inútiles si no van precedidas de reformas sociales.
La Unión Nacional, dice, que debe ser intransigente e irreconciliable;
podría condensar en dos líneas su programa: evolucionar en el sentido de
la más amplia libertad del individuo, prefiriendo las reformas sociales
a las transformaciones políticas.
48
La mayor actividad de los anarcosindi calistas peruanos se produjo
después de la primera guerra mundial. En 1918 organizaron las huelgas
por Ia jornada de ocho horas, en las que colaboraron grupos estudiantiles
dirigidos por Víctor Raúl Haya de la Tor re. En mayo de 1919, bajo la
dirección de )0 3 anarquistas Barba, Gutarra y Fonken, se inició la pri-
mera huelga contra e) " hambre" sostenida en el Perú.
Los anarquistas trataron también de organizar la población ind ígena.
En 1923 iniciaron la Federaci ón Regional de Obreros Ind ios, pe ro el
gobierno desterró a dos de sus diri gentes y persiguió a los demás.
49
El ejemplo estaba dado. El APRA, Inego, logró organizar políticamente a
gran parte de las masas indias.
Más tarde, los grupos anarquistas colaboran a menudo con 10 5 apristas
en el seno de la CGTP para combat ir a los comunistas.S'' y la influencia
anarcosindicalista es aún fuerte en ] 05 sindicatos peruanos.
Ecuador
La propaganda de González Prada se extend ió al Ecuador, donde se
fundaron grupos ácratas a comienzo de siglo. Dirigieron las pri meras
huelgas de este país, entonces sin apenas proletariado; la de impresores,
de Qui to, eu 1919, que duró 26 días, y la general de Guayaquil, en
47 Gonzál ez Prada : La anarquía. pp. 24-25.
48 Zea : On cit. p. 236. Uno de los mej ores estudios sobre el pensa -
mi ento de González Prada es t á en Chang-Rodri guez: La lit er atura polít ica.
49 Simon: Op. cit. p. 68.
50 Ghitor: Op. cit. p. 48.
276
H ISTORIA DEL M OVIMIENTO OBRERO EN AMÉRICA LATINA
el objeto de acelerar, de cualquier modo, su desarrollo económico, a optar
por f órmulas totalitarias de organización política análogas a las imperan.
tes en otros continentes.
Consideran que el desarrollo industrial y económico de nuestros países,
que implica la elevación de sus niveles de vida, debe lograr al mismo
tiempo que el mejoramiento de los niveles culturales, a través de la
extirpación del anal fabetismo en escala continental y la eliminación del
régimen en el campo mediante la Reforma Agraria.
Reiteran su indeclinable rechazo a la penetración totalitaria comu-
nista de América Latina, contra la cual nuestros partidos han luchado
siempre, tanto por una insalvable diferencia de filosofía social y política,
cuanto por la acción desviacionista, perjudicial y de frecuente complicidad
con dictaduras Ji fuerzas reaccionarias que ha sido típica del comunismo
en América Latina. La negativa intervención comuni sta en estos países,
caracterizada por su dependencia servil del imperialismo soviético, pone
de lado la solución latinoamer icana, realista y propia de nuestros proble-
mas, y, además, significa el grave. peligro de exponer a América Latina
a la devastación de una guerra nuclear. El documento pedí a, finalment e
que la revolución cubana siguiera cauces dcmocráticos.f
El A.P.R.A.
Aunque su hi storia se confunde con la biografía de su fundador, Víctor
Raúl Haya de la Torre, el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Ame-
ricana) es, ent re los partidos no socialistas, el primero en Amé rica Latina
que puede considerarse realment e un partido, es decir, no un simple
conglomera do de admiradores de una personalidad, sino un or ganismo
político coherent e, con ideología, programa, or ganización y métodos pro-
pios que, sin duda, sobrevivirá a la generación de sus creadores.?
Víctor Raúl Haya de la Torre nació en Truj illo, Perú, en 1895. Es-
tudiante, lucha contra la dictadura de Leguía, y funda las Universidades
Populares. Exiliado, viaja por América y Europa, visita la URSS, des-
cubre el ma rxismo, estudia Spengler y más tarde a Toynbee.
8 Vill anueva del Campo : Op. cit. El texto de la Declaración de Lima
en: Latinoaméri ca más allá de sus fronteras. pp. 109-115.
9 Además de las obr as de Haya de la Torre, vid., sobre el APRA:
Cossío del Pomar: Haya de la Torre, el indoamerica no; Seoane: Las sei s
di mensiones de la revolución mundial ; Or r ego: Pueblo-Cont inent al ; Kantor :
Ideología y progrnma del movimiento apr ista; Cossío del Pomar : Víctor
Raúl ; Chang-Rodríguez : La liter atura polít ica . . . ; que contiene una biblio-
grafía completa de la obra de Haya.
LOS , roVI:\ t n :;\;TOS ¡'OPULl STAS y OTROS 277
El Ar RA se fundó en M éxico, en 192·1.. Quería :'Cr un movi miento
de toda América Latina, y hasta tuvo secciones en París, Berlí n y Lon-
ches. Durante el período más enconado de la lucha ant iimperialista, huho
movimientos apristas en Cuba, México, Chile, Costa Rica, Hait í y Ar·
gent ina. Luego. en 1 9 : H ~ PI Apra se transformó en PI Partido Aprista
Peruano.
El APHA fue atacado por los comun istas que reprochaban a Haya
q ue quisiera basar la revolución en la clase media, el campesinado)' Jos
obre ros juntos y no sólo en la clase obrera. Por esto, cuando el Part ido
Comun ista propuso al Apra la const itución del Frente Popul ar, se le
respond ió que el Apra era, de hecho, en el Perú, este Frente.
El Apra insiste en la for mación políti ca y la disciplina do sus mili-
tan tes. Las células del Apra, en legalidad o en la clandestin idad, se
extienden por todo el Perú. El programa máxi mo del Apra se compone
tic cinco pu ntos: acción contra el imperi alismo; por la unidad polít ica de
Indoamérica; por la nacionalización de las ti erras e industri as; por la
intemacionalizaci ón del canal de Panamá, y por la solidaridad de todos
los pueblos y las clases oprimidas del mundo.
Afirma Haya de la Torre que nuestros pueblos deben emanci parse
del imperialismo cualquiera que sea su bandera. Deben unirse transfor-
mando sus actuales fronteras en meros limites administrativos y deben
nacionalizar progresivamente su riqueza bajo un nuevo tipo de Estado.
Las tres clases oprimidas por el imperialismo : nuestro joven proletariado
industrial, nuestro vasto e ignaro campesino y nuestras empobrecidas cla-
ses medias constituirán las fuerzas sociales normativas de ese Estado.
Sería en vano, dice Haya, pretender explicar el hecho histórico de
que las clases trabajadoras indoamericanas no Iw)'an orientado sus mo-
vímieruos de protesta social contra el imperialismo. simultáneamente con
los de las clases medias, por falta de pugnacidad. Sabido es que los
movimientos de rebeldía de los obreros y campesinos en l ndoamérica han
sido frecuentes y tienen ya larga historia entre nosotros. Pero sus pro-
testas han estado dirigidas durante muchos años cont ra el explotador
visible. Es mucho más tarde y ya cuando la explotación imperialista deja
senti r toda su [uerza implacable, que nuest ras clases trabajadoras como
prenden el peligro )" descubren el cerdadero enemigo económico. Y es
entonces cuando la opresión del imperialismo se siente bajo la forma
de opresión nacional, que la realidad les demuestra, la necesidad de unir
sus fuerzas con las clases medias. Por esto, el Apra sostiene que antej
de la revolución socialista que llevaría al poder al proletariado, nuestros
pueblos deben pasar por períodos previos de transformación económica
278 HI STORIA DEL MOVIMIENTO OBRERO EN AMÉRICA LAT INA
y política, :r quizá por una revolución social que realice la emancipación
nacional contra el yugo imperialista y la unificación económica y política
indoamericana. La reuoluci én proletaria vendrá después. Para Haya, no
es posible separar la lucha contra el imperialismo extranjero de la lucha
contra el feudalismo nacional.
La definición aprieta del imperialismo parece ser la que más se
acerca a la realidad: El imperialismo es la última etapa del capitalismo
en los pueblos industriales, pero representa en los nuestros la primera
etapa. Nuestros capitalismos nacen con el advenimiento del imperialismo
moderno. Nace pues, dependiente, y como resultado de la culminación
del imperialismo. Un reflejo de esta concepción la hallamos en la pro-
puesta hecha por el Apra de crea r una Federación Int erameri cana, con
unión aduanera, dos monedas (una para Estados Unidos y otra para
Latinoaméri ca ), congreso y justicia política continentales, así como una
garantía conjunta a las instituciones democráticas nacionales.
Haya, en sus libros El Antiimperíalismo y el Apra, Teoría y T áctica
y Por la Emancipación de la América Latina, da un cuerpo de doctr inas
filosóficas, una interpretación de la historia lat inoamericana. El aprismo,
di ce, formula una nueva interpretación del marxismo para l ndoamérica
y transporta la concepción einsteniana del espacio-tiempo al campo hís-
t órícosocial de este complejo conglomerado de regiones y razas, de [armas
de producción J' de cultura. Según Haya, por la yuxtaposición y coexis-
tencia de di versas etapas de evolución humana, COn las variantes del
espacio, varía el tiempo. Mientras en Europa se vive Un tiempo homo-
géneo y todos los países están en el siglo XX, en América Latina el siglo
XX se encuentra, por ejemplo, en Buenos Aires, pero en el Chaco, el
tiempo-cultura está bastante lejos de las centurias de Babilonia, r reco-
rriendo de la costa a la selva, en Perú, iremos pasando del siglo XX al
.iglo XV/l o al XIV ea las organizaciones feudales y semibárbaras de
su agri cultura andina, hasta tropezar con las t ribus desnudas y hostiles
de lo. bosques tropicales.
En suma, la nueva Física relativista ha cambiado los dos conceprcs
esenciales de toda filosofía : tiempo y espacio, descubriendo una nueva
concepción de la mat eria, la energía y la gravitación, una cuarta con-
tinuídad dimensional llamada Espacio-Tiempo . . . lIaya de la Torre plan-
tea la transposición al campo de la filosofía de la historia de dicha
concepción relativista de Einst ein. Establece que así como para la física
moderna no existe un espacio absoluto ni un tiempo absoluto, sino que
cada fenómeno se produce dentro de su propio espacio-tiempo, en su
propio espacio gravitacional, afirma que no existe tampoco un solo pro-
LOS POPULISTAS y OTROS 279
ceso hi stórico, sino múltiples. Cada área espacio-temporal tiene su ritmo
peculiar de desarrollo, y, por consiguiente, su respectiva característica so-
ciológica.
IO
El aprismo fue el primero en mantener como ideal de su programa
la unidad política y económica latinoameri cana y en enfocar los pro-
blemas del imperialismo, de la democracia, de la nacionalización y de la
industri ali zación con criterio latinoameri cano. Haya considera como le-
janos precursores del Apra el viejo partido liberal de José Gálvez, el
fugaz partido cívico radical de González P rada y el part ido democráti co
de Nicolás de Pi érola (1839.1913).
Durante la segunda guerra mundial, en 1942, el Apra, que estaha en
la clandestinidad y apoyaba a las Naciones Unidas, propuso un Plan
Aprista de 12 puntos para la Afinnación de la Democracia en Amér ica,
que la prensa norteamericana resumi ó así : lnteramericanismo democrático
sin imperio; el Apra quiere confederar a nuestros pueblos y conseguir
con eUos la justicia económica, más sin menoscabo de su libertad.
El aprismo se diferencia del comunismo desde su fund ación. Para
Haya, la realidad latinoameri cana -indoarnericana como la llama él-
muestra la dioparídad de las evoluciones históricas de Europa y de Indo-
américa y consiguientemente la diferencia de los problemas económico-
sociales europeos e indoamericanos . . . Si los problemas económico-sociales
de Europa e lndoamérica son diferentes, las soluciones deben también ser
diferentes, y el comunismo, como un fenómeno específicamente europeo,
es por tanto inút il en Indoamérica. Por esto, el Apra Be opuso a las tesis
comunistas sobre el ant iimperialismo.
Por otra parte, como se ha dicho, el Apra no quería ser el partido
de una sola clase, porque no se puede equiparar el proleta riado de los
países capitalistas ava nzados, que hace la máquina, con el de los países
cuyo incipiente indust riali smo de materia prima o semielaborada no
hace la máquina.U
El Apra ha sostenido una lucha tenaz, a veces sangrienta. Se le
escamotearon sus victorias elector ales en varias ocasiones. Caído el dic-
tador Augusto B. Leguí a, Haya regresa al Perú. En 1931, candidato
del Apra, triunfa, frente al coronel Luis Sá nchee Cerro, pero se falsifican
los resultados y el milit ar toma el poder, persigue a Jos apristas y tiene
a Haya 16 meses incomunicado, lo cual no impide que estallen dos suble-
vaciones, numerosas huelgas y una rebelión en la escuadra. Asesinado
10 Rodríguez Vildósola : Pensamiento político de Haya de la Torre.
n Haya de la Torre: Treinta años de aprismo. pp. 59, 131, 220, 22,
28. 56-57.
280
HISTORIA DEL II.I OVI!\H ENTü OBRERO EN AMÉRI CA LATI NA
Sánchez Cerro por un estudiante, en 1933, Haya recobra la libertad,
pero el nuevo dictador, general Osear Benavides, vuelve a perseguir al
Apra. Después del asesinat o de Sánchez Cerro se convi no en que se
reali zaría una elección. Con este propósito el Apra propu:>:o nuevamente
a Haya de la Torre para presidente. La elecci ón se celebró en 1936,
después de cua tro postergaciones. En este lapso, el gobierno decidió que
el Apra no podía participar en las elecciones puesto que era ilegal. Así
pues, el Apra dio su apoyo a Luis Antonio Eguiguren, candidato del
Partido Socialdemócrata . Al saber el gohierno que de los primeros
125.000 votos, Egui guren había obtenido 75.000, suspen dió el recuento
de papeletas y anunció que como estaba apoyando por los apristas, Egui -
guren no podí a ganar la elección, y el Congreso eligió al dictado r por otros
tres años.
12
Hasta 1939, el aprismo y su jef e actúan en la clandestinidad. Ter-
minada la guerra, hay cierta tolerancia, que conduce, en 1946, a unas
elecciones en las cuales triunfa, grac ias a los votos apristas, el candidato
Nicolás Bustamante Rivero, hombre moderado. El Apra ti ene tres minis-
tros que apenas pueden hacer nada. Al cabo de un año, Bustamante
rompe con el Apra y en octubre de 1948 un grupo de milit ares, dirigidos
por Ma nuel Odría y apoyados por los comuni stas, toma el poder, per-
sigue ferozmente el aprismo, abre campos de concentración en la región
amazónica y establ ece el monopolio estatal de la coca, con el fin de
allega r fondo s para mejorar la situación de los militares. Haya de la
Torre asilado ci nco años en la embajada colombiana en Lima, es objeto
de un liti gio entre Perú y Colombia ante el Tribunal Internacional de
la Haya, que fin almente ordena que se dé salvoconducto al jefe aprista.
Después de 8 años de perseguir con saña al Apra, de hacerse elegir y
de conta r para ello con la colaborac ión de los comunistas, Odría convoca
elecciones en 1956. Sin gozar de la legalidad, el aprismo ordenó a última
hora votar por el candidato Manuel Prado, que antaño, siendo Presidente,
había tamb ién perseguido al Apra.
Esta alianza electoral ha sido criticada por amigos y enemigos del
Aprismo. Se realizó bajo la línea de convivenci a democrática preconizada
por el Secretarío General del partido, Ramiro Prialé, una línea que pare -
ce haber impedido la repetición de golpes milit ares. El Apra recuperó
su existenci a legal y quedó abierta la perspectiva para su di recta inte-
vención de los comicios de 1962. Pero cuando Haya de la Torre ganó
las elecciones de ese año, los militares di eron su golpe, depusieron a Prado
(so pretexto de un supuesto fraude electoral) y frust raron una vez más la
12 Al exander: Labor Parties . . . p. 35.
LOS MOVIMI ENTOS POPULI STAS Y OTROS 281
victor-ia del APRA. En las elecciones de 1963, los apristas, aunque me]o-
raron sus posiciones parlamentarias y aumentaron sus voto!', no lograron
ohtener la victoria para Haya.
En sus 30 años de existencia como pa rt ido, sólo cerca de diez ha
disfrut ado el aprisrno de vida legal, en estos períodos: 1931, parte de 1934,
de 1946 a 1948, cuando el aprismo apoyó en las elecciones a Bustamante,
y a parti r de 1956 bajo el gobierno de Prado. Durante un cua rto de
siglo. de 1931 a 1956, se han celebrado en Per ú seis elecciones generales.
Sólo en una ha podido intervenir directamente el aprismo.
He aquí unas fechas en el calendario de la lucha aprista : rebelión en
El Callao - 1932- , con numerosos muert os y ocho fusilados ; en el
mismo año, en julio, dos meses después, seis mil cadáveres en Trujillo
y ciento veinte en Huaraz; doscient as bajas en los combates de Cajamarca,
en 1933, y numerosos civiles y mili tares aprietas fusilados; de di ciembre
de 1934 a febrero de 1945, acontecimi ent os graves en Lima, Huancayo,
Caj amarca, Ayacucho y Huancavelica . .. En un decenio, de 1935 a 1945,
el aprismo intent ó dieciséis veces la revolución. Haya de la T orre vivía
entonces en el Perú y organizaba un intento tr as ot ro. De 1948 a 1956
fracasaron tres nuevos movimi entos insurreccionales, sangrientamente re-
primidos. En este período fueron asesinados su secretario general y sin-
dical Luis Negrei ros y más de un centenar de dirigeutes.D
Pero si el Apra no logró el poder, consiguió por su presión a través
de sus legisladores, que se adoptaran ciertas medidas de su programa.
Apenas caido Leguí a, el Apra, recién formado en el Perú , pidió que se
estahleciera el voto secreto. Se funda el diario La Tribuna, con un
capital dc cien soles. Se reclama un nuevo censo (el último era de 1876) ,
para poder investigar la realidad nacional , y la creación de UHa Dirección
General de Estadi stica. En la asambl ea constituyente de 1931, los vein-
tidós represent ant es del Apra pidieron, sin éxito, el establecimiento de
un Congreso Económico Nacional, en el que estuvieran representados el
tr abajo, el capital y el Estado, una nueva divi sión territ ori al hecha con
criterio económico; la descentrali zación administrativa ; la enseñanza grao
tuita ; el seguro social ; el voto femenino ; la creación de los ministerios
de tra bajo, de agricultura, de educación y de salud y asitencia social,
que no existían. Defendieron el descanso semanal, las vacaciones pa·
gudas.
En los diecinueve meses en que la minorí a aprista actúa en el par-
lamento en 1945-47, hizo aprobar una ley municipal y el voto femeni no,
I3 Par eja Diezcanseco: Tres afirmaciones de conci encia latinoame-
ricana.
282
H ISTORIA DEL M OVIM IENTO OBRERO EN AMÉRICA LATINA
y sostuvo la políti ca de subsidios para abaratar el costo de la vida, que
llevaba a cabo el aprista Manuel Vázquez Díaz en el ministerio de
Hacienda (estos subsidios se pagaban con el producto de un impuesto es-
pecial sobre el t abaco) j propuso la creación de un servicio catastral, de
una caj a de crédito popular, la convocatoria de un congreso económico,
el establecimiento de un banco de la nación, de una corporación finan-
ciera, de una corporación peruana del petról eo, de un fondo de obras
públi cas. La mayoría de estos proyectos no fueron aprobados por el Con-
greso 0, si lo fueron, no los promul gó el presidente o quedaron anulados
por la candidatura de Üdria.
El Apra consiguió que se promulgara una ley haciendo obli gatori a
la formación de cooperativas de consumo en toda empresa de más de 50
empleados. Cuando se lograron préstamos extra njeros para obras de
i rrigaci ón, los propi etarios de ti erra se opusieron a ellas, porque temieron
que bajara el valor de las tierras al abrirse nuevas zonas al cultivo y
subieran los salarios agrícolas, al disponer los campesinos de sus propios
campos. En el terreno del trabajo, se volvió a aprobar una ley de
descanso dominical pagado y se estableció el seguro del empleado. Tam-
bi én se promul gó una ley de enseñanza secundaria gratuita, que Odría
anuló. Se aprobó, con igual suerte, un Estatuto Universita rio, preparado
por Luis Alberto Sánchez (1900), para dar forma legal a los principios
de la vieja reforma universitaria. Y fin almente, se aprobó una ley creando
la corporación de la vivienda.
La nueva realidad que va surgiendo en el continente después de la
segunda guer ra mundial se refleja en los puntos de vista apri stas. Váz-
quez Díaz los resume así : Se parte del postulado aprista correctivo de
la teoría marxista, a efecto de que si el imperialismo es la última etapa
del capitalismo que lo genera (postulado marxista) , es la primera etapa del
capitalismo en los países coloniales (postulado de Haya de la Torre).
La premisa anterior puede ser desarrollada de la manera que sigue:
a) el capital imperialista es dominantemente de tipo extractivo y de uti-
lización de las riquezas coloniales para el mercado met ropolitano, des-
preocupándose del desarrollo de un mercado interno en la colonia, r
deformando la inversión pública en la misma, por polarizarla hacia sus
intereses. b) Sin embargo, contribuye a monetizar las relaciones eco-
nómicas de la colonia y, además, a crear en manos de nativos un comercio
al menudo. e) De estos sectores comerciales nativos y de otros surgen
pequeñas industrias, dedicadas al mercado nacional, al amparo de los
ingresos producidos por el capitalismo imperialista, que aun cuando
exporta la mayor parte de sus ganancias, acrecienta la base monetaria y
LOS MOVIMIENTOS POPULISTAS y OTROS 283
el poder adquisiti vo de la colonia en grado no despreciable. Además.
los grandes propietarios agrícolas comienzan a invert ir en industrias. Si
bien el capitalismo imperialista se alía con los intereses feudales de la
colonia, el capitalismo nacional, que surge de la periferia de los intereses
de aquél, bien pronto comienza a pedi r protección :r privilegio para sus
nacientes empresas industriales. El resultado es que los intereses indus-
triales locales comienzan a enfrentarse a la alianza del capital imperialista
y feudal. El crecimiento del capital nacional y su triunfo final sobre el
imperialismo y el feudalismo, dependen de la fortaleza de que disponga,
y esto, como es bien sabido (depende) de los mercados que alimenten las
industrias nacionales. El acrecimiento de mercado del capitalismo nacio·
nal es por lo tanto un factor sine qua non del triunfo de las fuerzas
nacionalistas sobre el imperialismo por un lado, y de su aliado el feuda-
lismo por el otro. La integración económica de 1ndoamériea tiene, cabal-
mente, el efecto de ampliar de manera extraordinaria el ámbito de los
mercados abastecidos por las industrias nacionales de cada uno de estos'
países. Un fortalecimiento de aquellos mercados pro moverá la moderni-
zación del régimen socioeconómico de los países de la región, y avivará
las fuerzas del capitalismo industrial nacional. Apoyando los intereses
del capitalismo nacional y orientándolos hacia la integración internacional
índoamerícano, se promueve el primogenio ideal de la integración indo-
americana, se de.sfeudalíza la región, se le resta fuerza al imperialismo,
se eleva la tasa de formación de capitales a través de la economía de
escala, )' finalmente se acrecienta el nivel de vida de la población. Todo
esto conduce a la consigna: No se trata de quitar la riqueza a quien la
t iene, sino de crearla para quien no la tiene, cosa que el progreso de
l. técnica hace hoy posible.J"
Rechaza ndo el servilismo mental de los comunistas cuya consigna era
la de que el proletariado es la única clase revolucionaria, el Apra des-
taca, en la función de este proletariado, el papel protagónico que tiene
el campesinado, así como el de las clases medi as de los países ret rasados,
en donde el pequeño capitalismo, el pequeño indust rial. el pequeño
propieta rio urbano y rural, el pequeño minero, el pequeño comerciante,
el intelectual, el empleado, etc., son víctimas de la opresión imperi alista
y oligárquica y, en consecuencia, fuerza incorporada a la lucha revolu-
cionaria. El Apra señala como indesligables la "soberanía nacional" r la
" soberanía continental", proyectadas hacia "la solidaridad con todos los
pueblos y clases oprimidas del mundo". Establece, asimismo, que para
el cumplimiento de la tarea histórica que se propugna, será necesaria
14 Seoane: Obras apr istas.
284
H ISTOHIA DEL l\10VI l\I IEl'\TO OBRERO EN A:\l Ém CA L A T I ~ A
"la nacionalización" progresiva de la tierra y la industria ; vale deci r, la
desieudolízocí ón del campesino - peón, siervo, comunero, ejidatario, par-
tidario, pequeño propíetario-« y la organización del neero sistema eco-
nómico estatal de base cooperativa que cont role las industrias, dest ruya
los monopolios imperialistas J asegure el dominio nacional de la riqueza.
Desde entonces, quedó definida la oposición al comunismo, por razones
de realidad y principio, acentuadas por la experiencia posterior de como
plicidades comunistas con las dictaduras y por la desviaci ón contrarreco-
lucionaria de la URSS. "No queremos pan sin li bertad, ni libertad sin
¡xzn, queremos pan con libertad" , di rá Haya de la Torre, resumiendo
ohjeti vos.U
La lucha del movimiento comunista cont ra el apri smo ha sido sis-
temática y no ha vacilado en aliarse con los dictadores para tratar de
substituir al Ap ra en el movimient o sindical, ent re los est udiantes y ent re
los campes inos. En 1960, consiguieron foment ar la escisi ón de un pequeño
gru po de j óvenes (Apra Rebelde) , que se declaró cast rista y que acabó
sigu iendo a los comunistas. Los comunistas atacaron a las Universidades
populares -como habían hecho también en la Argenti na- acusándolas
de querer aparta r a los ob reros de la lucha politi ca.Js Lo que los comu-
nistas han temido siempre es que un pa rt ido organizado, di sciplin ado, con
un programa el e refo r mas, demostra rse la posibilidad práctica de revolu-
ciones democráticas r, por lo tanto, la inutilidad de los procedimient os
comunistas. Lo que los comunistas más temen es que llegue a ser realidad
el aprismo como teoría política encaminada a redimir a Latinoamérica
del subdesarrollo, con aceptación condicionada del capitalismo extranjero,
a través de una planificación democráti ca r tendiendo a la creación de
formas mixt as de economía con especial hincapié en los sectores coopera-
ti vist a y públícc.!"
Acción democrática
Más moderna que el Apra es Acci ón Democrática de Venezuela.
Este movimiento populista fue el primero qu e conqu istó el poder y que,
por dos veces, lo ocupó democr áticamente.
La historia de Venezuela hasta 1945 puede resumirse en Un proverbio
del país : Comerse la sopa del huérfano r después quebrarle el plato en
15 Villanueva del Campo. Op. cit .
16 :Martínez de la Torre: De la reforma universitaria al Partido Socia-
lista. p. 26. Vid. también : Haya de la Torre : Sobre la histori a del comu-
nismo en Amér ica y una r ectificación. pas s.
17 Townsend: prólogo al vol. II de Pensamiento político de Haya de
la Torre.
394
HISTORIA DEL OBRERO EN AMÉRICA LATI NA
En 1961, un "dumping" soviético del estaño y del wolframio puso a los
diri gent es sindicales comunistas en una situaci ón . dif ícil. Aprovecharon
el hecho de que las consecuencias de ese "dumping" llevaron al borde de
la qui ebra a las minas de wolframio bolivianas para hacer agitación entre
Jos mineros. Pero los propios obreros les señalaron que la causa de su si-
tuación se debía a una decisión soviética y esto dejó a los comunistas sin
respuesta válída.s
En 1963, hubo Tudas luchas porque los mineros se negaban a acepta r
reducciones de personal, pero finalmente se avinieron en vista de que sus
exigencias (ya de grupo privili giado) no encontraban eco en la opi nión
pública.
Per ú
Los anarquistas fueron, en el P er ú, los ini ciadores del movimiento sin-
dical, al tomar la dirección de la Confederación de Art esanos Unión
Universal, que existía desde 1884. La Unión creó varias colonias agríco-
las de artesanos, que más tarde perdiendo su carácter idealista, se trans-
{armaron en simples negocios y hasta contaron con el apoyo del gobierno.
Los anarquistas dirigieron la primera huelga declarada en Lima, en
1904. Fue en la biblioteca del centro anarquista del Perú donde Víctor
Raúl Haya de la Torre, se interesó por el movimiento obrero."
En 1911 se formaron los primeros sindicatos textiles (la primera fá-
brica de tejidos data de 19( 1) . Las huelgas fueron frecuentes : en noviem-
bre de 1906, de los estibadores del Callao, duramente reprimida y repe-
tida en 1913, en 1912 los tr abaj adores del azúcar en el valle de Chicama.
La represión fue feroz: 500 muertos. La organización de los trabaj adores
agrícolas era muy difícil, porque la mayoría vivían en condi ciones prác-
ticament e de servidumb re y porque en las haciendas todavía se " daba
láti go" y se "ponía en cadenas" a los cooli es y a los negros y mulatos.
En diciembre de 1918 se declaran en huel ga los obreros de la fá-
bri ca de tejidos El Inca, de Lima, pidiendo . la jornada de ocho horas.
Haya de la Torreo, entonces estudiante, entra en cont acto con los huel-
gui stas y les insta a que soliciten la ayuda de los estudiantes. Estos res-
ponden con entusiasmo. Así comienza una colaboración entre obreros y
universitarios que durará años, que mar cará el movimiento obrero y P'"
pulista del Perú, que permit irá trasvasar experiencias y concepciones
ideológicas y que rarament e ha tenido imit ación en América Lati na.
6 La Nación. La Paz, 21 de dici embr e de 1961.
7 Bolognesi : Sindicalismo. p. 68.
EL lfOVl l\IIENTO SINDICAL EN LOS PAISES ANDINOS 395
La huel ga se vuelve general en Lima, por soli daridad y se extiende a
otras ciudades del país. Los patronos acusan a los huelguistas de estar
movidos por la mano del enemigo, es decir, de Chile, que tiene un con-
flicto pendi ente con el Per ú. Los obreros encargan a la comisión de
estudiantes para que negocie con el gobierno. El Minist ro de Fomento,
l\fanueJ R. Vinelli, convencido por Haya, ·ha propuesto que se establezca
la jornada de ocho horas ; el gobierno lo aprueba. Al día siguiente de la
victori a, Haya sugiere a los delegados de las fábricas textiles que orga-
nicen una Federación Textil. Así surgió la federación obrera más pode-
rosa - todavía hoy-e- del Perú. El primer paso hacia una central sin-
dical estaba dado.
Serán )0 5 mismos di rigentes anarcosindicalistas qui enes prestarán a
Haya su apoyo para organiza r las Universida des Populares, que recibirán
el nombre de Conzález Prada y que tiene por objeto formar a diri gent e!
obrero! pa ra que éstos, a su vez, organi cen y enseñen a las masas. Lo!
estudiantes serán los profesores de estas Uni versidades que comienzan a
funcionar en 1921. En la inauguración, la muchedumbre lanza un viva
nunca oído antes en las calles: Viva la Cultura.
8
En abril de 1919 se reunió una asamblea obrer a, a la cual asistieron
trabajadores de la mayoría de gremios de Lima y del Centro de Estu-
dios Sociales Manuel González Prada. La asamblea creó el Comit é Pro-
Abaratamiento de las Subsistencias baj o la dirección de Nicolás Cutarra.
Las mujeres se unieron a los hombres y en el local de la Federación de
Estudiantes se reunió la primera asamblea femenina del paí s para apo-
yar las demandas de los trabaj adores. En julio, una asamblea presidi-
da por AdaJberto Funken acordó formar la Federación Obrera Regional
Peruana." Propugnaba por la destrucción del capitalismo y la creación
de una sociedad de productores libres y repudiaba a todos los partido!
políti cos, tanto obreros como bur gueses. La federación estaba interesada
en conseguir por medio de la acción colectiva todas las mejoras posibíes
dentro del orden existente y reducir la política represiva r de los órga-
n OJ judiciales del Estado burgués a funciones meramente administrativas,
Había pocos sindicatos o uni ones fuera de Lima y pocas federaciones
locales. Sin emba rgo, el papel de la Federación no careció de impor-
tancia. Se opuso a la tentativa del Presidente Leguí a, encaminada a
violar la di sposición constitucional de libertad de cultos mediante la
consagración del Perú al Sagrado Corazón de Jesús.
8 Cossío del Pomar : Víctor Raúl, pp. 53. 92 ss, 138 sa. Vid. también
lo referente al APRA en el capítulo VII del presente libro.
9 Chang-Rodri guez : Op. cit. pp. 135-136.
396
1115TOIUA DEL MOVIMIEXTO OBRERO ES A ~ ' I É R l C A LATI NA
Cuando Haya de la Torre fue encarcelado en octubre de 1923, lo.
sindicatos y estudiantes declararon la huelga. Muchos dirigentes obreros
fueron detenidos y el paro no terminó hasta que recobraron la libertad
y se reabrió la Universidad Popular clausurada por el dictador, que de-
portó a Haya.tv
Uno de los problemas del movimi ento sindical peruano lo constituye
la masa indígena. Los campesinos indios comienzan a mostrarse inquietos
a principios de siglo (aunque sus rebeliones nunca han cesado por com-
pleto, cn el Perú) . A veces, los indios llegados a las ciudades se dejan
ut ilizar, como rompehuelgas, debido a su falta de preparaci ón política.
En otros casos, se dejan organizar y participan en movimientos de pro-
testa a los que, en ocasiones dan un sello especial. Por ejemplo. varias
de las huelgas mineras del Cerro de Paseo tienen, entre sus rei vindica-
ci ones no escritas, el restablecimi ento de un estado indio . En doce meses,
dc 1921 a 1922, hubo treinta y tres reheliones de indios y algunas ten-
tativas de dividir las haciendas.
El período de 1920 a 1930 es de intensa agitación. Lo. estudiantes,
organizados en torno de Haya de la Torre y las Universidades Populares,
mantienen su unión con el movimiento sindical. La FROP desaparece
por esta época. En 1926 hay numerosas huelgas obreras apoyadas por
huelgas estudiantiles. A partir de 1926, los estudiantes y alguno. grupo.
obreros comienzan a manifestar un interés activo por los indígenas y tratan
de organizarlos. El APRA lo logrará más tarde con éxito singular. Fuerte.
núcleos obreros apoyan al movimi ento aprieta de Trujillo en 1932. En
1934 hay en Lima una huelga general, que fracasa, y un paro general
de los ferrocarriles del Sur."
Los comunistas, entretanto, comienzan a mostrarse activos en los sin-
dicatos, con el fin de dominarlos. En eesto se alejan de Marí átegui, para
quien el sindicato no debe exigir de sus ajiliados sino la aceptación del
principio c!asisla.
12
Y en efecto, los amigos de l\Iariátegui colaboraron
con apristas y anarcosindicalistas en la fundación de la CGT, en 1926.
Legula, con el propósito de contrarrestar la influencia creciente del
aprismo, apoyó a los comunistas y luego Sánchcz Cerro dio a los sindi-
catos diri gidos por comunistas un cierto grado de libertad que negó a los
di rigidos por apristas. La CGT se dividió debido a esto, y luego desapa-
reció. Benavides, aunque al principio persiguió a todos los sindicatos, a
partir de 1936, (en que hizo elegir 3. un di rigente sindical comunista,
Juan P. Luna, a un puesto de diputado) , estableció una alianza tácita
10 Sim6n: Op, cit . p. 68.
JI Beal s: Fuego sobre los Andes. pp. 369, 101.
12 Martínez de la Tor re i Op. cit . pp. 47, 51.
EL MOVIM1E.. xTO SI:'i DICAL EN LOS P.o\lSES ANDINOS
397
con los comunistas para que éstos combatieran a los apristas en el moví -
miento sindical. Esta alianza continuó bajo el gobierno de Manuel Prado,
al que Lombardo Toledano llamó, por ello, el Stalin criollo. Con la aproo
bación de Prado, los comunistas establecieron en 1944 la Confederación
de Trabaj adores del Perú (CTP) , de la que era secretario general Luna.
Pero cuando fue elegido Bustamante Rivera y el APRA volvió a la lega.
lidad, los apristas desplazaron a los comunistas de la di recci ón sindical.P
En todo este período, la lucha no cesa, pese a divisiones y persecucio-
nes. En 1930, la Federación de Choferes de Lima, con gran apoyo popular,
logró que se mejoraran los transportes urbanos, en el llamado movimiento
de los colectivos. En 1931, los mine ros de Oyolo y lIIal Paso se declaran en
huelga. Represión sangrienta.H Matanza de huelguistas en Tamboraque,
en 1934. En 1944, huelga de la Federación Textil. Luego, una huelga de
panaderos, en protesta por haberse disminuido el peso del pan; el Director
del Trabajo, excomunista, pretendió militarizar al gremio y fracasó; triun-
fó la huelga y los panaderos lograron no sólo mejores condiciones de tra-
bajo, sino que no se aumentara el precio del pan. Luego, los choferes
de autobuses consiguieron un aumento y se incrementaron los pasajes en el
50 por ciento, la Federación Textil fue a la huelga en protesta contra esto
y consiguió anular el aumento de pasajes, tras una lucha violenta en la
calle. En septiembre, huelga general por solidaridad con una serie de huelo
gas pequeñas que duraban desde hacia tiempo ; fue de tres días y su
presión contribuyó a una solución favorable de los conflictos pendientes. U
Bajo la dictadura del general Manuel Odr¡a , los di rigentes apristas,
son perseguidos y gracias a esto y al apoyo del dictador (que tiene a
Luna de senador) los comunistas logran di rigir algunos sindicatos. Luis
Negreiros, gran figura del sindicalismo, fue asesinado. Los di rigentes sin-
dicales principales estuvieron encarcelados durante dos años y librados en
1950. Pero Odría impidió todas las tentativas de restablecer la CTP. Cada
vez que un Comité de Reorganización pedía esto, el gobierno intentaba
colocar en los puestos directivos a los comunistas y al negarse 10 5 viejos
dirigentes, el gobie rno prohibía la reapertura de la central sindícal.w
Después de las elecciones que desplazaron a Odria en 1956, la CTP
volvió a funcionar, dirigida por elementos democráticos, sobre todo apris-
tas, aunque los comunistas conservaron algunos sindicatos en Arequipa
(de donde más tarde fueron desplazados) y en el Cuzco. Arturo Sabroso,
viejo mili tante de orige n anarcosindicalista con un largo historial de pero
13 Alexander: Prophets . . . pp. 93-99.
1-4 Alaxander: Reseña . .. p. 26.
15 Bolognesi: Op. cit. pp. 55-68.
16 Alexander y Porter: Op, cit. pp. 94-95.
398
I1ISTOlUA DEL ::\10VIMIENTO OBRERO EN A;\IÉRICA LATINA,
eecuc iones, volvió a ser secretario genera l. -Es .notablc el esfuerzo de la
CTP en forma r ideológicamente a sus afil iados. Hay varias escuelas sindi-
cales y las campañas de organización emprendidas después de 1957 han
permiti do 'f undar 900 nuevos sindicatos y una federación campesi na, en
1959, que al cabo de dos años contaba ya con 300 sindicatos locales.U
En 1962, cuando un golpe militar fustró las elecciones, la CTP declaró
una huelga general, que no logró derribar la dictadura. Las elecciones de '
1963 no modifi caron el panorama sindical peruano.
Ecuador
Entre 1890 Y 1895, los artesanos de Guayaquil y Quito se organizaron
en sociedades de socorro mutuo; pero hasta después de 1920 no comenzó
el movimiento sindical con la fundación del sindicato de ferroviarios.Jf En
1922 se formó la Confederación de Sindicatos Obreros, que si bien débil,
logró en 1928 la promulgación de la primera ley de trabajo del país.
La Constitución de 1929 introdujo el concepto de los senadores fun-
cionales, designados por profesiones o gru pos sociales. Los si ndicatos de-
signan a los senadores obreros. Los representantes de los si ndica tos forman
el colegio electoral que elige cada cuatro años al senador funcional
obrero de la zona de que se trate. Existen dos senadores funcionales obre-
ros: uno de la costa y otro de la sierra. Este sistema tiene, cuando menos,
la ventaja de asegurar que la oligarquía rio dejará sin ninguna voz a lo.
grupos que se le opongan.l?
En 1937 se formaron dos Federaciones rivales: la Unión Sindical de
Trabajadores de Picbincha y la Confederación de Trabajadores de Gua-
yas . En 1939 se les agregaron la Confede ración General de Trabajadores
y la Confederación de Trabajadores Católicos; esta última tenía su sede
en Quito y las otras tres en Guayaquil. En 1941, el movimiento sindical
sufrió un duro revés cuando una ley permitió clausurar los aindicatos y
BU prensa.
En 1943, después de largas negociaciones, se convocó un congreso de
trabajadores, con apoyo del gobierno. Este asp iraba a que el congreso
die ra su respaldo a la política oficial y a un cód igo de trabajo que se
preparaba. Pero en cuanto se vio, en la pri mera sesión, que el congreso
acabaría en la organización de una central . de trabajadores y que adop-
ta ría una post ura inconformista, el gobierno lo disolvió por la fuerza y
t rató de organizar por su cuenta otro congreso obrero. La Unión Sindical
17 L'Itinerant : Op. cit. Paraje Diezcanseco: Tres afirmaciones . ..
18 Alexander: Reseña .. . p. 26.
19 Blankstein : Op. cit. pp . 106-107.
ti movimiento obrero vn odquiriendo codo vez mds Influencio
eu lo vide de Américo l otinu.
Husto ohoru. fuero de olqunos breves libros, no existio ninguno
historio generol del movimiento obrero lntinocmericcno, tonto po
Irtico como sindic«! Lo biblioqrnhu-poro escribirlo esto disperso y.
es escoso. Prepmor este sido toreo de vanos onos de ,
TTtl1J.o jo - Aw]que el outor mgMiene posiciones ideol óqicns propiol, .
el libro es objetivo y de sus dotes estci documentodo en'
uno extenso biblioqruho.
l.o obro se divide en dos portes. En Ic] primero, ndemos de los
ontererlentes históricos, .I e esturiion los movimientos sociolisto. co-
munlsto, nnorquisto. dcmocf{)J,] crillionlJ.."y,.¡¡¡Jjlulisto, en los diltintos
pnises y en SUI En ln sequndo porte, se
trozo \0 histor¡o ¡leI lindiu]1 en cudo poil, se estudio n
sus orqoniznciones continentules y los
. 'l' ¡ '
problemns que se ' plB'ííÍe'nll hoy . 01 sinrlirulismo lntinonmeur or;o
Puede pues . vin cxoqemr. que ésto el lo pnmero
historio completo y documentudo del movimiento obrero lntino-
nmcricnno.
Vlctor Albo nnc. ó en Borcelono, en 1916, y es ciudodono mexi-
cono. Periodisto y outor de diversos libro . de reportoje , ho publitcdo
también obrus de historio sócio l, como "Historio del comunismo en
Améf](o l otino". "Historio de lo Segundo Repúbliro Espnuolo".
"Historio del Frente Populur" y "Los ideos socioles t ontemporuneus
en México", voriov de ellos tllldu(idDS 01 inglés y 01 Irnnces . y
< . preparo uno extenso historio generol de l «unpevinnrlo . Dirige oc-
....'- .
tunlmente el "Centro de Estudios y Documentoción Sorinles" y lo
revisto "Pnnornmns". de Mexicq'.

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