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Estructura Del Texto Argumentativo

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Regional Distrito Capital Sistema de Gestión de la Calidad

ETICA Y TRANSFORMACIÓN DEL ENTORNO

Versión 1

Centro Gestión de Mercados, Logística y Tecnologías de la Información Programa de Teleinformática Bogotá, 2008

Sistema de Gestión de la Calidad

Regional Distrito Capital Centro Gestión de Mercados, Logística y Tecnologías de la Información MÓDULO DE FORMACIÓN INSTALACION DE SISTEMAS DE CABLEADO ESTRUCTURADO

Fecha: 2008 Versión: 1 Página 2 de 5

Control del Documento

Autores

Nombre Julian Serna

Cargo Aprendiz

Revisión Pedro Bermúdez

Instructor

Dependencia Centro Gestión de Mercados, Logística y Tecnologías de la Información Centro Gestión de Mercados, Logística y Tecnologías de la Información

Firma

Fecha

Sistema de Gestión de la Calidad

Regional Distrito Capital Centro Gestión de Mercados, Logística y Tecnologías de la Información MÓDULO DE FORMACIÓN INSTALACION DE SISTEMAS DE CABLEADO ESTRUCTURADO

Fecha: 2008 Versión: 1 Página 3 de 5

Estructura argumentativo

del

texto

1. Como en el trabajo intelectual, se parte siempre de problemas que es necesario resolver y para los cuales hay que buscar una solución. Todo problema, en ciencia, se convierte en tema de reflexión e investigación, lo cual lleva al investigador (estudiante, científico, escritor, etc.) a plantearse preguntas o interrogantes acerca de sus posibles causas y características. 2. A partir de su conocimiento sobre el tema, el investigador o ensayista (cuando esa reflexión es reportada en un texto) intenta dar una serie de respuestas posibles. Es decir, elabora hipótesis o conjeturas, que permitan una explicación o solución conceptual del problema. Una de estas conjeturas, la que tiene más fuerza para el autor, adquiere el carácter de tesis o juicio

personal (en el caso del ensayo) que se puede demostrar. Ella aparece en el texto expresada en forma más o menos clara, en una proposición principal que se debe validar. 3. Para demostrar o argumentar la tesis (o proposición principal), el autor elabora otras proposiciones subsidiarias (secundarias o complementarias de la proposición principal), basadas en diferentes estrategias, como la utilización de ejemplos, la cita de datos históricos o estadísticos, las explicaciones, las comparaciones, las citas o referencias (textuales o contextuales), etc. De esta manera, a través de los razonamientos se llega a deducir una que, de alguna forma, constituye un esclarecimiento para el problema o la duda inicial. Veamos una gráfica o esquema del procedimiento, para elaborar un ensayo argumentativo.

Problema (Cuestión que se trata de aclarar, dificultad aun sin solución)

Hipótesis

Tesis

Proposición

Conjetura o supocision (Conclusión básica(Afirmación principal que acerca de las causas o que se deriva de lael investigador o autor consecuencias del problema conjetura) elige para demostrarla)

Solución (Explicación inicial que se propone para resolver el problema)

Demostración Validación de la tesis a través de estrategias, sean experimentales o discursivas

Argumentación Serie de proposiciones subsidiarias basadas en procesos educativos, que prueban o validan a la principal.

ANÁLISIS DE UN TEXTO ARGUMENTATIVO (Ensayo) Admito que puede ser pura envidia, pero hay un fenómeno típico de la cultura contemporánea que no me logro tragar: que ciertas personas con talentos elementales conquisten la atención y la reverencia de las multitudes, que ganen —por consiguiente— cifras exorbitantes cada mes, y sobre todo, que a su lado pasen completamente inadvertidas personas con méritos muy superiores. Me explico: un cantante de rock gana muchísimo más y es mucho más famoso que un gran médico. Un buen tenista se gana en una final de Gran Slam lo mismo que le da a un premio Nobel de física o de química por el trabajo de toda su vida y más de lo que se gana un profesor en toda su carrera universitaria. O un ejemplo más cercano: una cantante como Shakira —con talento, sin duda— es más famosa y gana en un mes lo que se gana en diez años un compositor serio de música, no digamos culta ni clásica (que se ofenden), sino simplemente más elaborada, compleja y más difícil de componer. No caigo en la trampa de creer que una persona vale según lo que gana, pero en un mundo dominado por el mercado, donde el patrón del éxito se mide sobre todo en dólares, señalar el factor de los ingreso es ineludible. Y el gran negocio del espectáculo (en el que los empresarios se ganan millonadas) ha destruido por completo la relación que idealmente debería existir entre mérito y recompensa. La cultura contemporánea, dominada por los medios de comunicación masiva y por los gustos fáciles y caprichosos de las multitudes, tiende a glorificar; a convertir en ídolos, a figuras apenas mediocres. Una actriz de telenovela, que tuvo la suerte de ser dotada por la naturaleza o por el cirujano plástico de una nariz perfecta o un pecho rebosante, es tratada en las revistas como si fuera una diosa. Pero esa misma revista, salvo rarísimas excepciones, jamás se ocuparía de una bióloga que salva vidas humanas o de un geólogo que previene desastres o de un historiador que logra ver más allá de lo puramente anecdótico. Un futbolista con buen amague de cintura recibe más aplausos en un minuto que un gran matemático toda la vida o que un misionero después de treinta años de sacrificios en la selva. Ya sé que el matemático y el misionero no están esperando aplausos y que el premio para ellos consiste en superar sus propios retos o en ayudar al prójimo y conquistarse el cielo, pero no deja de ser injusto. También son ridículos los precios que alcanzan algunas obras artísticas, sin relación alguna con el talento, el esfuerzo y ni siquiera con la calidad. La fama de unos pocos escritores y pintores puede ser merecida, pero es también desmesurada si se la compara con el casi absoluto anonimato de otros creadores no menos importantes. Gracias a cierto esnobismo alimentado por los negociantes (agentes literarios, corredores de arte, editoriales, galeristas, etcétera), también su fama llega a los estúpidos niveles de la farándula. Mientras tanto, las personas que realmente transforman y mejoran nuestras vidas, un inventor, un biólogo, un ingeniero nuclear o un matemático, arrastran una existencia anónima, gris, silenciosa y casi siempre solitaria. Todo el mundo conoce el nombre de diez actrices, de tres tenistas, de ocho cantantes, de once futbolistas, ¿pero cuántos de nosotros sabemos los nombres de siquiera tres científicos de nuestros días? Es mucho más probable que sepan los nombres de cinco escritores o de cinco pintores, pero no de las personas que han

mejorado definitivamente nuestros trajines cotidianos con vacunas, electricidad, motores, aviación, teléfonos, computadores... Incluso los mismos inventos que han posibilitado esta cultura de masas (radio y televisión) son creaciones casi anónimas, cuyos héroes son desconocidos para la mayoría. Como si los seres humanos no fuéramos capaces de distinguir lo verdaderamente importante, como si nos quedáramos en lo superficial, en la bulla, en el espectáculo, en los colorines de la farándula. Definitivamente, no me puedo tragar estas aberraciones de la cultura de masas contemporánea. Aunque reconozco, repito, que puede ser pura envidia. Pero, eso sí, envidia no en el sentido de “pesar por el bien ajeno”, sino más bien de pesar por el poco bien que se les hace —o se les reconoce— a otros que se lo merecían mucho más. Aunque, bien pensado, nadie se merece esa idolatría que reciben en estos tiempos las estrellas de la farándula. Héctor Abad Faciolince (Tomado del periódico El Colombiano) 2. Hagamos un comentario general del escrito, teniendo en cuento las pautas que hemos seguido en cursos anteriores para lo lectura comprensiva de un texto. Por ejemplo: ¿A qué área de la realidad o de la actividad humana se refiere?, ¿cuál es la idea general que plantea?, ¿cómo podría clasificarse este escrito (es una narración, uno descripción, una exposición)? 3. Detengámonos en el último aspecto y precisemos lo siguiente: 3.1. Se trata de la exposición y sustentación (desarrollo argumentativo) del punto de vista del autor respecto al tema: • Al comienzo, Abad Fociolince expresa que le es difícil aceptar que ciertas personas con muy poco talento conquisten la preferencia de las multitudes y ganen millones de dólares, mientras que otros con talentos superiores pasan inadvertidas. • A continuación deja ver cómo siente que lo anterior constituye un problema, dado que —aunque no es verdad que una persona valga por lo que gana— en el mundo actual, dominado por el mercado, el éxito se mide por los dólares que se ganen, y porque el espectáculo, que es un gran negocio, ha destruido la relación que debería existir entre los méritos o valores de uno persona y lo recompensa que recibe por ello. • Lo anterior constituye uno conclusión en torno al problema inicial, la cual da paso o lo elaboración de una hipótesis o conjetura. 3.2. En una segunda parte del texto se presenta, entonces, la hipótesis (o suposición) del autor, como respuesta tentativa al problema. Esta es que la cultura contemporánea, dominada por los medios de comunicación masiva y por el gusto fácil y caprichoso de las muchedumbres, termina endiosando o convirtiendo en verdaderos ídolos a personas apenas mediocres. Esta hipótesis se convierte así en tesis o proposición afirmativa que va a defender el resto del artículo.

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