P. 1
La Psicoloca y Yo II - Conociendonos - Por Luisppk

La Psicoloca y Yo II - Conociendonos - Por Luisppk

|Views: 49|Likes:
Publicado porLuis Perez
Novela de comedia romántica. Parte II. Autor: Luisppk - Publicado en Mcanime/fanfics.
Comentarios son bienvenidos. Animan a subir los otros números.
Novela de comedia romántica. Parte II. Autor: Luisppk - Publicado en Mcanime/fanfics.
Comentarios son bienvenidos. Animan a subir los otros números.

More info:

Published by: Luis Perez on Mar 16, 2012
Copyright:Traditional Copyright: All rights reserved

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF or read online from Scribd
See more
See less

04/11/2012

pdf

La psico–loca y yo

By luisppk

Preludio
Me llamo Juan José Arizmendi pero me dicen JJ o ‘Juanjo’. Tengo 17 años, cumpliré 18 justo el día posterior a la graduación y por circunstancias algo largas de explicar, tengo a mi profesora de psicología, la Srta. María del Pilar Guerra (Mari Pili), viviendo conmigo en mi departamento. En realidad no estaría nada mal y de hecho me sentiría muy feliz de tener tan linda y pechugona mujer, pero… ¡¡Es una loca manipuladora, absolutamente descarada y abusiva!!

Unas semanas antes… Las clases de mi último año iniciaron. Luego que conociera a la profesora Mari Pili y tuviéramos los primeros incidentes, mi mejor amigo Marco Pacheco, se acercó a conversarme muy preocupado, pues durante la semana que estuve mal de los pies y no asistí a clases, él me buscó en casa y nunca me encontró. Yo le relaté la situación de principio a fin, y si bien él al principió sonrió ampliamente (evitando reírse en mi cara), luego me aconsejó tener mucho cuidado con ella. Me apenó, eso sí, que en el colegio esté en el otro salón. Realmente me ayudaría llevar clases con él.

Mis amistades y situaciones… Conocí a Marco hace tres años, cuando en otro colegio jugábamos en el mismo equipo de fútbol. Él es un año menor y ahí era bastante popular, pues se sabía que su familia tenía mucho dinero. Como a la mía en ese momento le iba económicamente bien, aunque no lo divulgábamos, yo le trataba de lo más normal y ese detalle, a él le agradó. Poco tiempo después, mi madre huyó de casa con otro hombre y se llevó gran parte de la fortuna familiar. Mi padre, hermana y yo, tuvimos suerte de salvar algunas propiedades y con eso, reiniciar todo el proceso. El golpe sicológico sin embargo, fue grande para mí y afectó tanto… que terminé repitiendo ese año. Al evaluarme, aconsejaron mejor reiniciar en otra escuela y así, a pesar que aun mantuvimos la amistad y continuamos frecuentándonos, me despedí de Marco y demás compañeros de colegio y partí cabizbajo. A pesar de vernos continuamente, inesperadamente al año siguiente lo encontré en mi salón, del nuevo colegio al cual me trasladé. Él me relató en confianza que la chica con quien salía, y a la cual yo conocía, pues salimos en grupo más de una vez, intentó ‘atraparlo’ buscando embarazarse al propósito. Obviamente me sorprendió, pero él quedó muy desilusionado y partió, supuestamente al extranjero. Ahora estudiamos juntos, sin que nadie en la escuela excepto yo, sepa su verdadera identidad y condición. Su familia es de grandes recursos e incluso tiene un tío congresista y que a la vez, es socio de su padre en una empresa industrial de alta envergadura. Además, aquel tío, es el padre de la cantante juvenil más famosa del país en estos tiempos… ¡Eclaire!1 Él ya me invitó, y en tres oportunidades acudimos a sus conciertos junto con sus hermanos mayores, Ernesto y Úrsula, que nos acompañaban muy emocionados. Aunque para ser honestos, Úrsula era quien más. Nada raro para los 18 años que entonces tenía. Saltaba, bailaba (conmigo), abrazaba (a mí) y cuando se cansaba de todo ello, subía a mi espalda y me pedía cargarla
1

Personaje de ‘El Capitán Pluto’.

1

a casa. ¡Menos mal que no era muy alta y pesaba poco! …Aunque en más de una oportunidad, ambos caímos al piso (yo también terminaba muy cansado). Ambos hermanos se miraban, reían y alejaban corriendo de nosotros, para evitarse el tener que ayudarme. – ¡Es el precio por las entradas! – Fugaban burlándose, dejándome con la ‘muerta’. Ella muy feliz, se hacía la dormida. Con todo, aquella familia tiene al mismo dinero como enemigo. Ernesto a los 23 años se casó muy enamorado, pero al año se divorció. Su esposa (una aprovechada) lo demandó por todo lo que tenía, pero como existía una clausula de matrimonio que no cumplió, finalmente quedó con sus expectativas frustradas. Ernesto, quedó realmente enojado y ahora prevenido, cuida especialmente a su hermana. Una bella chica, de carácter alegre y entusiasta, aunque demasiada confiada de las buenas intenciones de las personas. Úrsula, se hizo gran amiga de mi hermana mayor y apenas se enteró de lo sucedido con mi madre, invirtió por iniciativa propia, una cierta cantidad de dinero para que mi familia retome el negocio casi destruido. Ni mi padre o hermana quisieron aceptar, pero ella insistió y hasta casi pelean. Finalmente llegaron a un arreglo que no divulgaron, lo aceptaron bajo el título de ‘inversión’ y acordaron pagar los respectivos intereses. Úrsula se encogió de hombros y firmó. Ernesto al enterarse, no intervino, ni tampoco opinó al respecto. Pero por su parte, (quizás debido a su mala experiencia) muy resentido buscó hasta encontrar a mi madre, y luego le presentó los resultados a mi padre. Ambos lo conversaron largo tiempo en privado y finalmente, solo tomaron como acción que ella nunca más pueda regresar. También, al poco tiempo mi padre se divorció y Ernesto fue quien la hizo firmar los documentos, so pena de denunciarla y enviarla junto con su cómplice, directo y sin escalas a la cárcel. Eso fue lo último que supimos de ella. Todo aquello pasó el año que repetí y Úrsula fue quien me consoló, pues fui el más afectado. Lamentablemente, poco tiempo después, ella partió para llevar cursos en el extranjero. Me hizo acompañarla al aeropuerto y solos, esperamos tomados de la mano la hora de partida. Cuando finalmente llegó el momento que queríamos evitar, de golpe me soltó y rápido se alejó llorando, tapándose la cara con ambas manos. Yo conté… uno, dos, tres, cuatro personas con las cuales chocó, antes de entrar a la fila hacia el vuelo que nos alejaba uno del otro. No volteó más y así partió. Hoy, 2 años después, llevo el último año de estudios junto con Marco en el mismo colegio. Únicamente he recibido noticias de ella, por sus regalos de cumpleaños o navidad. Nada más. En realidad, me gustaría verla otra vez. ¡Cuidado con lo que deseas, que puede hacerse realidad! –.–

2

Capitulo II
Conociendonos
Tercera semana después del inicio de clases… Empieza la hora del refrigerio y Marco asoma la nariz en el salón para que vayamos a comer. Salgo rápido para reunirme con él, y lo saludo mientras me pregunta en bajo tono: – ¿Qué tal te va con la loca pechugona? – Aun no la veo… mejor vámonos rápido antes que… – ¡Arizzzzmeeendiiiii…! – Exclaman detrás de Marco, y tanto mis compañeros de salón como de él, salen veloces al pasillo para presenciar el espectáculo que va a iniciar. Yo me tomo la cara al reconocer la voz y resignado dejo caer cabeza y hombros. – Que pasa… –respondo desanimado y de mala gana. – ¡¿Cómo… ‘Que pasa’…?! ¿Acaso esa es la manera de hablarle a una linda profesora? – A una profesora quizás no, pero a las gorronas si… – Objeté yo mirándola directamente. – ¡Aaah… aaah…! –haciéndose la ofendida– ¿Esa es manera de tratar a quien piensa que tu única virtud y quizás también razón por la cual dios te permitió vivir en este cruel mundo, venga a solicitarte una pequeña muestra de tu arte culinario? –en tono descaradamente falso y sobreactuado– Quizás deba nuevamente hablar con tu padre y comunicarle que aun me duelen muchísimo los pies y te rehúsas a compartir un miserable plato de comida, con tu muy linda y delicada profesora. – y coloca una mano cubriéndose los ojos y haciendo una finta de desmayo. – ¡Aaay… siento que voy a desfallecer! – Actuando como damisela en peligro y apoyándose en la pared cercana. Los murmullos de la multitud crecen. La mayoría observan muy divertidos pero tengo absolutamente a todos en contra mía. Esa gente sabe que si me apoyan, se les acaban las interpretaciones teatrales. ¡Qué desgraciados! Marco resignado y bastante sereno, me apoya una mano en el hombro y trasmite su sentir en silencio, pero de tanto conocerlo, yo alcanzo a leerlo perfectamente. – ‘Ya perdiste, no puedes hacer nada…’ – Ella mientras, no para con su actuación. ¡Condenada manipuladora! – ¡Ay…! ¿Qué será de mí? ¿Quién me sostendrá en mi malestar? ¡Me han maltratado terriblemente y ahora me abandonan como a un zapato viejo! ¡Que bajo ha caído esta juventud… no puedo creerlo! Eso, y demás cosas similares, proclamaba ella haciéndose pobre víctima. Mientras los alumnos y también algún profesor que pasaba por ahí, observaban muy entretenidos. Lamentablemente, ella hacía ese teatro casi siempre y como salía cada vez con algo nuevo, su ‘acto’ ya era muy esperado por ‘nuestro público’. La única que intentaba regresar el orden, era la presidenta del consejo, Sandra Vernín. Aunque con muy poco éxito, lo que no le evitaba darme sermones o al menos intentarlo también con la profesora. Mari Pili, sin hacerle caso y luego de conseguir su objetivo, mira primero el almuerzo preparado y rápido parte, saltando de vez en cuando feliz con el botín obtenido, en medio de los aplausos y risas por su éxito. ¡La muy abusiva ni siquiera agradeció! Todos la mirábamos irse… algunos aun reían divertidos y otros me sugerían opciones para escaparme en siguientes oportunidades. Exceptuando a Sandra que se alejó fastidiada, y yo, todos esperaban impacientes las horas de refrigerio. – ¡Esa pechugona abusiva es la plaga! – Renegaba en voz baja a Marco, alejándonos del salón. – Je, je, je… es cierto… pero aparte del hambre, creo que ella tiene otros motivos. – ¿Otros motivos? ¿Sacarme comida o algo de dinero para la cafetería y tiene ‘otros motivos’? ¿¡Porque diablos no aprende a cocinar o consigue quien se lo haga?! – Lamento decírtelo Jota2… je, je, je, je… pero creo que ya se lo consiguió… ja, ja, ja, ja…
2

Él es el único que me llama así

3

Me jalo los pelos. ¡Maldición! ¡Él tiene razón! A lo largo de la semana intento fugar, escapar, esconderme, olvidarme, etc. ¡Nada da resultado! ¡Ella compró al salón entero con un punto extra en el siguiente examen, en caso yo ‘desaparezca’! ¡Malditos traidores! Ese desgraciado del chino Lee, sacó excelente en su último examen gracias a mí. ¡El muy miserable, feliz se me acercó corriendo para abrazarme! ¡¡AGARRENME QUE LO MATO!! Sin más alternativas… finalmente opté por alimentarla. ¡¡Ahora es el chino Lee quien intenta matarme!!

Una semana después… Conjuntamente con Marco, estoy nuevamente jugando fútbol con el equipo del colegio a la salida de clase. Susie, con quien conversamos cada vez mas casualmente a pesar de su natural timidez, a veces se queda un ratito para mirarnos y apoyarnos. Pili, que inicialmente era inseparable con ella… al ver como progresaba nuestra relación, empezó a alejarse. En ese sentido, Marco conversó en privado con ella y aparte, apoyó a Susie para ganar su confianza. Yo realmente le agradecí ambos gestos, a pesar que él escondió lo conversado con Pili. – Olvídate de ella… no hay nada más que hacer ahí. – Aconsejó tranquilo. Yo confesé que ese año lo comencé con el corazón atravesado, pero todas las cosas que pasé el último mes me han ocupado tanto, que ahora ya puedo asegurar estar muy tranquilo respecto a ese punto. Marco me examinó semi-cerrando un ojo y finalmente me palmeó la espalda. – Ojalá… –luego agregó– Susie es una gran chica, aunque… yo conozco otra mejor. – Me palmeó nuevamente, guiñó un ojo y se fue corriendo para seguir jugando. En cuanto a la profesora Mari Pili, ya se ha conseguido que dos profesores le ayuden regularmente con su trabajo. Según los rumores, uno de ellos está muy enamorado. Yo vi en una oportunidad como ella manipuló a cuatro maestros para hacerle el trabajo que ella debía presentar, y así evaluar los dos salones de cada año superior. Ella solo les indicaba algunas referencias y pasaba de sitio en sitio revisando, con su taza de café en mano y acariciando las cabezas de quien avanzara correctamente Francamente no me sorprendió de ella, pero sí de esos maestros idiotas. Apenas entrar y ella verme, se alegró mucho y con gran desfachatez me saludó y preguntó si había preparado comida para todos. Yo con la sangre a punto de ebullición, me acerqué con una vena de mi frente cercana a estallar. Ver a todos aquellos convenidos voltear por semejante noticia me indignó. Se me ocurrió darles una lección y con el ánimo de fastidiarlos, abrí mi mano delante de ella y…: – No tengo problemas en cocinar, pero falta el dinero para comprar los víveres. ¡Ella al instante retrocedió dos pasos! ¡¡Es una avara!! Los demás profesores miraron interesados la situación, pero al yo presionarla, ella giró hacia los demás. ¡Todos se voltearon al instante para continuar con el trabajo! Mari Pili estaba entre la espada y la pared. En realidad era en un gran lio, no sabía qué hacer y delante de los otros profesores, no podía abiertamente exigirme comida, o dinero. A pesar de todo, zafó increíblemente fácil. – ¡Mejor terminemos rápido este trabajo y luego nos vamos todos a comer y tomar algo en un restaurante, ¿Eh?! – Sonriéndoles muy coqueta y guiñando un ojito a los mas picaros, que se ruborizaron. ¡Todos esos tontos picaron el anzuelo! ¡¡ACELERARON!! ¡Definitivamente ella es una diabla manipuladora! Al día siguiente… Todos los involucrados aparecieron con una cara de resaca de todos los diablos. Bueno, casi todos. Hubo dos que ni siquiera aparecieron. 4

Mari Pili entró en su turno, se dejó caer en el escritorio luego de escribir bien grande en el pizarrón las páginas que debíamos leer para hacer un reporte y… enterró el pico. Me causó pena… pobrecita. Je, je, je, je…. ¡mentira! – ¡Profesora! ¡No entiendo el punto #1! Ella, ni caso me hace. Sin querer dejar pasar la oportunidad para atormentarla, levanto la voz y me acerco repitiendo. Ella levanta con esfuerzo un ojo y me lo clava muy fastidiada. El resto del salón se distrae de sus obligaciones y ahora nos observan animados. – ¿Qué diablos no entiendes de la pregunta #1, si está bien claro? –protesta de mala gana– ¡pregúntale a alguien más y no me molestes! – Clavando nuevamente su cabeza en el escritorio. Yo… no la iba a dejar escapar así nomás. Tiene mucho por pagar. – Profesora… ¿la 2da pregunta podría explicármela? tampoco la entiendo. Ella… ¡se levantó golpeando su escritorio evidentemente enfadada y apoyándose con ambas manos, me dirigió una mirada asesina! Por mi seguridad, yo retrocedí en dirección a la puerta. Estuvimos jugando ese peligroso juego con 5 preguntas más, antes de que sus cabellos tomen forma de serpientes venenosas, coja su maleta con libros (o enciclopedias) y me los arroje desde su lugar con gran furia justo después de girar sobre su eje, como si estuviera en las competencias de martillo para las olimpiadas y quisiera asegurarse la medalla de oro. (Imagen –>) ¡Tumbó mi carpeta! ¡La hizo saltar y chocar contra la pared trasera! Afortunadamente ella estaba tan maltratada por la resaca, que no me pudo perseguir. Debido a ello, metía mi cabeza al salón de vez en cuando desde la seguridad del pasillo, preguntándole en voz alta: – ¡Oiga profesora… ¿Qué quiere decir la pregunta X?! ¡Aaah…! ¡Felicidad! ¡Ya puedo morir tranquilo! Los siguientes días y hasta el fin de semana, hice lo imposible por huir del alcance de su venganza. No fue nada fácil, pero al menos eso días tampoco tuve que cocinar para ella. Finalmente, el siguiente lunes ella apareció muy simpática pidiendo su acostumbrado platillo, con otra nueva exhibición en el pasillo. Como yo no tenía preparada ninguna, se llevó la mía… ante el aplauso del público. ¡Traidores! Ya lamentaba con Marco mi mala suerte, cuando Susie que había presenciado todo, me hizo una seña y tartamudeando me invitó de lo que ella había traído. Al principio yo no quise aceptar, pero ella me enseñó que traía bastante. Entonces, salimos los tres a comer. Sin embargo, no todo fueron flores… tanto la profesora como Pili, se dieron cuenta de ello. A partir de entonces, Pili prácticamente cortó lazos con Susie y comenzó a buscarse otro grupo de amigas. Susie ganando confianza lentamente, comenzó a compartir su almuerzo conmigo y también verme en las prácticas de futbol a la salida del colegio. Yo en pago por ello, al inicio la acompañaba a casa junto con Marco, aunque a veces él se excusaba asegurando estar ocupado. ¡Qué gran amigo! En esos días, al final de una práctica, nos dimos con la sorpresa que Pili corría hacia uno de mis compañeros de equipo. Él la abrazó y luego tomados de la mano, salieron del campo. Marco, Susie y yo, nos miramos al ojo. – Está loca. –Exclamó Marco– Ese, es justamente el idiota que se cree dueño del equipo. Pobre Pili, de todas maneras le va a ir mal. – Meneando la cabeza y compadeciéndola. Yo me libré de opinar. Susie me miró y también guardó sus comentarios al respecto. Al día siguiente, me enteré que tuvo una tremenda discusión con Pili. Lamentablemente Pili lo tomó mal, e incluso le sacó en cara la posibilidad de que ella era usada como mi enviada y yo lo hacía por celos. Susie al oírla se molestó muchísimo, no argumentó más y se retiró. Nosotros, caminando esa tarde en dirección de su casa, conversamos un poco del asunto. Luego, ella me preguntó después de mucho titubeo, lo que tenía guardado en su corazoncito desde el inicio… si yo aún tenía 5

algún sentimiento por Pili. Yo le aseguré que lo único bueno con la llegada de la profesora Mari Pili al colegio, es que al tenerme tan ocupado (y preocupado) hizo que olvidé completamente mis sentimientos al respecto. – Ella es libre de hacer lo que quiera, yo no tengo nada que hacer ahí. – Afirmé. – ¿E–estas se–seguro? – Preguntó con cierto temor, pero intentando ahora mirarme directo. – Por supuesto. – Sonriéndole sereno y moviendo afirmativamente mi cabeza. Me atreví a tomar su mano y con ella muy colorada, no la solté hasta llegar a la puerta de su casa, en donde la despedí con un besito en la mejilla. ¡Ella casi se desmaya! De inmediato la atrapé y nos quedamos en la pose del final de un vals o alguna telenovela romántica. (Imagen –>) Sin embargo… ¡¡Su papá nos vio desde la ventana!! ¡Yo casi me muero! – ¡Huye! – Recomendó ella muy preocupada al ver a su padre desaparecer de aquella ventana. Ni bien terminaba aquella palabra, y yo ya me encontraba dando la vuelta a la esquina. A partir de entonces, yo era conocido por su padre como: ‘ese desgraciado’. Al día siguiente… Nuestra clase regresó de educación física y para variar, la fruta que traía la ‘gorda Morales’ nuevamente había desaparecido. Nadie sabía nada y parecía no haber manera de capturar al ladrón. Sin embargo, extrañamente ella ya no hizo ningún problema al respecto. Solo preguntó en voz alta y no dijo más. Todos pensamos que se había resignado y que de cierta manera era tonta por seguir trayendo lo que sabe le van a desaparecer. A pesar que nadie en el salón es tan pobre como para morirse de hambre, y era obvio que lo hacían únicamente por fastidiarla. Luego de 15 minutos, durante la clase de historia, tres comenzaron a sudar y a retorcerse en sus asientos. Uno de ellos, el chino Lee. Juan Carlos, más conocido como ‘cabeza de papaya’ por su… cabeza de papaya, urgido pidió permiso para el baño. El profesor Masías, un viejo muy estricto, lo vio realmente necesitado y autorizó. El ‘loco UFO’… llamado así por creer en extraterrestres y asuntos sobrenaturales varios. Fanático a muerte de ‘star trek’, ‘star wars’ y otros similares; además, convencido que los ‘Expedientes X’ (X files) revelan la verdad absoluta, muy seguro que todo era conspiración y encubrimiento. Él también levantó su mano, pidió permiso y sin esperar por respuesta, partió la carrera atrás de ‘cabeza de papaya’. El chino Lee se levantó, pero el profesor lo paró en el acto. El chino sudaba, hacía muecas y ya tenía una mano en el trasero, mientras la gorda daba manotazos de risa y poco le faltaba para caerse al piso. El chino, sin saber ya si era correcto o no, y olvidando su miedo al profesor, salió a velocidad jet hacia el baño por la puerta trasera. – ¡Abran paso que me cago! – Escuchamos gritar desde el pasillo, oyéndolo alejarse. La gorda Morales… ¡nunca jamás la vi reírse de aquella manera! Golpeaba fuerte la carpeta y se carcajeaba hasta faltarle el aire. Estaba completamente roja y hasta se atoró muy fuerte. Luego nos explicó (solo a algunos) que le puso un líquido especial a su fruta con una jeringa, que sirve para hacer purgas estomacales. La enfermera (muy amiga de ella) lo sugirió para atrapar a los ladrones y a la vez darles una lección. ¡Pobres diablos! ¡A los tres días, regresaron flacos y hasta con ojeras! Demás está decir, que 10 años después en las reuniones de ex alumnos, aun nos reímos de ellos por eso. Yo, acudí a la enfermería pensando variados argumentos de cómo convencer a la enfermera pidiéndole el deseado producto, pero sin decirle que era para los almuerzos de Mari Pili. Luego, pensé que quizás era mejor ser honesto. Al final de cuentas… ella definitivamente no la quiere. Apenas oírme… ¡ella volando me regaló una botellita entera! ¿Su precio…? ¡La historia completa! ¡Y si es con foto… mejor! – ¡Con una cucharada desaparecemos a esa vaca por mínimo tres días! – Declaró muy animada. 6

Qué le vamos a hacer. Ellas desde el inicio, siempre se odiaron. Al día siguiente… Mari Pili vino por su almuerzo y yo… le sonreí. Me examinó muy bien, pero al verme tan simpático y silencioso, retiró las manos y excusándose, partió. Una semana no la vi. (Excepto en clase) ¡Tenía miedo! (Je, je, je, je….) Al contarles mi plan, Marco y Susie (mas ella) me convencieron de que hacerle eso a cualquiera, era caer demasiado bajo. Más aun tratándose de una mujer y no importando que tan abusiva, manipuladora o descarada pudiese ser. Sin embargo y peleando contra mi voluntad, aquel primer día en realidad no le puse nada. Pero le presenté mi mejor cara, de manera que ella suponga que sí. ¡A pesar del ‘secreto’, ya todo el colegio lo sabía! La fruta de la gorda Morales era ahora muy respetada. Nadie la cogía, así ella lo deje encima de su carpeta. En cuanto a la profesora Mari Pili… esa semana me dejó tranquilo. Yo, sin poder contenerme después de ello, cada cierto tiempo le echaba unas gotitas. Pero sin mala intención… solo por cuestiones de sazón. Ella al final, siempre quedó con la duda, pero a pesar de todo, igual regresaba por más. La enfermera era quien reía cuando aparecía pidiendo sus servicios. Luego, antes del ‘tratamiento’, escapaba casi siempre argumentando otras cosas por hacer. ¡No hay solución! Ellas dos son como perro y gato… o mejor dicho… como dos gatas. Aquí un ejemplo: – ¡¡Oye bruja!! ¡¿Has visto a ese desgraciado?! – Abriendo la puerta de la enfermería de un golpe. – ¡¡Largo de aquí, vaca!! – Respondiendo al instante y con los ojos encendidos. Mostrándole una gran jeringa al aire, en actitud realmente amenazadora. – ¡Maldita bruja matasanos… luego arreglamos! – Mari Pili se va rápido dejando la puerta abierta. La enfermera se acerca a cerrar la puerta y yo salgo de mi escondite. Ella, me felicita por cualquier cosa que yo haya podido hacerle para enojarla y… ¡me invitó un pudín! A partir de la mudanza… Luego que ella ‘invadiera mis dominios’3, tuve una semana algo difícil intentando apaciguar el cataclismo que acababa de caer en mi vida. 1. Tengo una hermosa mujer pechugona en casa, que le gusta caminar con lo mínimo puesto. ¡Dios mío… ayúdame! 2. Es ociosa, mantenida, exigente, mandona, manipuladora e inútil. Su mejor ayuda consiste en no estorbar. El tomate resultó realmente efectivo como castigo y lo único para mantenerla a raya. 3. Me salieron canas verdes intentando ‘civilizarla’. Tuvimos tantos pleitos, que hasta los vecinos nos mandaron un comunicado anunciando que luego enviarían a la policía. 4. Nadie de mi entorno sabe de momento lo ocurrido. Estoy estudiando la manera de hacérselos saber. Especialmente a Marco, que por sus continuas visitas, es el candidato más firme a enterarse primero. 5. La nueva actitud de Mari Pili en el colegio hacia mí, comenzó a crear extrañeza tanto en alumnado como profesorado. Nadie puede creer que comencemos a llevarnos bien. Todos creen que definitivamente hay ‘algo raro’. 6. Marco y Susie son los primeros en interrogarme que sucedió apenas vieron que por primera vez en la vida, comí mi almuerzo muy tranquilo. (A ella le entregué el suyo en casa) 7. Mis compañeros de salón nos observan atónitos con ojos y bocas abiertas, cuando yo saludo ‘buenos días’ y ella me responde cortés... ¡y con sonrisa! El ‘loco ufo’ comienza a expandir el rumor de que somos ‘clones’ o ‘reemplazos’. Su opinión comienza a conseguir creyentes y él ofrece investigar con el FBI. Llegado el sábado, mientras hacíamos (yo) limpieza y ella acomodaba las cosas que dejó tiradas durante la
3

Leer capitulo 1.

7

semana, especialmente en el dormitorio… conversamos acerca de la reacción del colegio respecto a nuestro cambio de actitud. Nos dimos cuenta que debíamos regresar a nuestros ‘antiguos yo’, si no queríamos ser descubiertos. También le comenté respecto a compartir el secreto con Marco, pues era inevitable que nos descubra por sus continuas e inesperadas visitas al departamento. El domingo yo salí para almorzar con mi padre y hermana. Ella hizo lo propio con su familia. Ambos tuvimos que responder las preguntas de ellos, respecto del otro, pues de tanto que nos quejamos y requintamos, les creamos un interés acerca del tema. A partir del lunes, retornamos a nuestros ‘antiguos yo’ justo después que el director no llame por separado y nos interrogue muy seriamente, si no estábamos ‘planeando algo’. Así pues en el salón y luego de acordar en secreto… - ¡¡Arizmendi!! – Proclamó ella en su ya muy conocido tono hacia mí. ¡Todo el salón volvió a abrir ojos muy animado! ¡¡Eso estaban esperando!! (Menos el ‘loco ufo’) - ¿Si…? – Respondí en mi acostumbrado tono ocioso. - Mañana quiero para mi almuerzo, una lasagna (lasaña) con tres quesos y sin tomate… una pequeña ensalada, sin tomate… y té de jazmín, también sin tomate… ¡es todo! A pesar de lo que acordamos… ¡me enojé! ¡¡Es una abusiva!! - Ah que mal… -respondí incorporándome, mientras el salón se entusiasma al ver mis ojos echando chispasel día de mañana ya tenía planeado traerle lo que cociné ayer.- Con una sonrisa muy malvada. Ella obviamente se molestó. En especial, debido a que en casa realmente había comida de ayer. ¡Me lanzó feroz su maleta! - ¡¡BRAVO!! – Gritó el salón muy feliz, viendo como mi carpeta saltaba nuevamente hacia atrás. A continuación, otra vez el ‘corre que te atrapo’ (y te mato). Durante el refrigerio y hasta la salida, en todo el colegio no se habló de otra cosa. Cuando el director nos llamó nuevamente a su oficina, me pareció verle una ligera sonrisa justo antes de comenzar a llamarnos la atención por nuestra actitud. Aquella noche en casa… ella me obligó a comprar los ingredientes para la lasagna del día siguiente. También me obligó a comer lo del día anterior. Yo… le preparé jugo de tomate, ensalada de tomate, espaguetis con salsa de tomate y sopa de tomate. - ¡Idiota! - ¡Tarada! Se sienta en silencio, me mira muy molesta y sollozando en cada bocado (disimulado), se come el espagueti luego de demorarse más de media hora en apartar lo máximo posible la salsa de tomate. A pesar de ello, cada bocado hace una mueca de… ¡Puaj! ¡Aaah…! ¡Qué felicidad!

8

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->