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prostitucion_ruda_unicef07web. Trata Uruguay de niños

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HISTORIAS
EN EL SILENCIO
PROSTITUCIÓN INFANTIL
Y ADOLESCENTE
EN MONTEVIDEO Y ÁREA METROPOLITANA

© Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia,
unicef Uruguay 2007
Red Uruguaya de Autonomías (ruda) 2007
Derechos reservados
Historias en el silencio: prostitución infantil y adolescente en Montevideo y área metropolitana
Proyecto Explotación sexual comercial de niños y adolescentes en Uruguay
Prostitución en Montevideo y área metropolitana
Coordinación del proyecto por unicef
Alejandra Saravia
Autora y coordinadora del proyecto por ruda
Susana Rostagnol
Equipo de investigación
Susana Rostagnol - Dirección del proyecto
Valeria Grabino - Participación en el trabajo de campo, procesamiento y análisis de la información y en la
elaboración del informe.
Coordinación editorial: Leticia Schiavo. Área de Comunicación unicef Uruguay
Corrección de estilo: María Cristina Dutto
Diseño y diagramación: Taller de Comunicación
Impresión: Tradinco
unicef. Ofcina de Uruguay, Red Uruguaya de Autonomías (ruda)
Historias en el silencio: prostitución infantil y adolescente en Montevideo
y área metropolitana / Susana Rostagnol, Valeria Grabino ; col. .
– Montevideo : unicef, diciembre, 2007. 120 p.
ISBN: 978-92-806-4236-0
PROSTITUCIÓN INFANTIL / URUGUAY / INVESTIGACIÓN
ISBN: 978-92-806-4236-0
Depósito legal: 343.930/07
¸
HISTORIAS
EN EL SILENCIO
PROSTITUCIÓN INFANTIL
Y ADOLESCENTE
EN MONTEVIDEO Y ÁREA METROPOLITANA
q
Nota: La Convención sobre los Derechos del Niño
se aplica a todas las personas menores de 18 años, es
decir, niños, niñas y adolescentes mujeres y varones.
Por cuestiones de simplifcación en la redacción y
de comodidad en la lectura, se ha optado por usar
“los niños” y “los adolescentes” sin que ello implique
discriminación de género.
Diciembre de 2007
unicef Uruguay
Bulevar Artigas 1659, piso 12
Montevideo, Uruguay
Tel (598 2) 403 0308
Fax (598 2) 400 6919
e-mail: montevideo@unicef.org
www.unicef.org/uruguay/spanish/
Agradecimientos
Esta investigación fue posible gracias a la colabora-
ción de muchas personas integrantes de ong, fun-
cionarios de distintas dependencias del Instituto del
Niño y Adolescente del Uruguay y del Ministerio del
Interior. Queremos agradecer al Instituto de Edu-
cación Popular El Abrojo, Gurises Unidos, El Faro,
Somos, Espacio Juvenil El Tejano, IACi, Casa de Ios
Niños, Arcoiris, El Farol, y muy especialmente a los
educadores sociales y adolescentes que nos dieron su
testimonio y compartieron sus vivencias.
¸
Índice
Presentación .................................................................................................................................................. 7
Prefacio ........................................................................................................................................................... 9
Introducción ................................................................................................................................................ 10
1. La investigación .................................................................................................................................... 13
1.1. Objetivos de la investigación ...................................................................................................... 13
1.2. La mirada antropológica ............................................................................................................. 13
1.3. Estrategias metodológicas .......................................................................................................... 15
2. Antecedentes jurídico-legales internacionales y nacionales ......................................................... 20
2.1. La escia en Uruguay ................................................................................................................... 23
3. Prostitución de niños y adolescentes. Defniciones ....................................................................... 27
3.1. Prostitución como hecho social. Prostitución como construcción social............................ 27
3.2. Herramientas teóricas para abordar la problemática.............................................................. 29
4. Pocas voces y débiles… Un espeso silencio, una práctica habitual ............................................. 31
4.1. Magnitud del fenómeno en las distintas zonas del país .......................................................... 31
4.2. Prostitución infantil en Uruguay/Montevideo ........................................................................ 36
4.3. Difcultades para el abordaje y la intervención ....................................................................... 37
5. Niños, niñas y adolescentes en situación de prostitución ............................................................. 39
5.1. Un grupo heterogéneo ................................................................................................................ 39
5.2. Cinco historias de vida ................................................................................................................ 41
6. Caracterización de la prostitución de niños, niñas y adolescentes .............................................. 77
6.1. El ingreso a la situación de prostitución ................................................................................... 77
6.2. Mecanismos descontinentadores para el ingreso a la situación de prostitución ................. 83
6.3. Mecanismos facilitadores para el ingreso a la situación de prostitución ............................. 90
6.4. Mecanismos que facilitan la permanencia ............................................................................... 94
6.5. Buscando pistas en la sexualidad adolescente ....................................................................... 101
6.6. Los clientes de la prostitución de niños y adolescentes ........................................................ 106
6.7. Las marcas de la prostitución ................................................................................................... 109
7. Escenarios que permiten la prostitución ........................................................................................ 110
7.1. Invisibilización y silenciamiento: condiciones para su existencia ....................................... 110
8. Conclusiones ....................................................................................................................................... 114
9. Bibliografía .......................................................................................................................................... 116
6
¡
Presentación
Los Estados Partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación
y abuso sexuales. Con este fn, los Estados Partes tomarán, en particular, todas las medidas de
carácter nacional, bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir:
a) La incitación o coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal;
b) La explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales;
c) La explotación del niño en espectáculos o materiales pornográfcos.
(Convención sobre los Derechos del Niño, artículo 34.)
La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño establece los compromisos
asumidos por los Estados que la ratifcan para proteger a los niños, niñas y adoles-
centes contra toda forma de abuso y de explotación sexual. Asimismo, el Protocolo
Facultativo de esta Convención, relativo a la venta de niños, la prostitución y la utiliza-
ción de niños en pornografía, compromete a los Estados a legislar debidamente para
garantizar, ante todo, la protección de los niños, niñas y adolescentes y a penalizar a los
adultos implicados en estas situaciones que vulneren sus derechos.
En Uruguay la prostitución de niños, niñas y adolescentes ha cobrado mayor
visibilidad en los últimos años. Se han realizado diagnósticos y aproximaciones al
tema que arrojan luz sobre una realidad que permanecía invisible y que, en esa in-
visibilidad, legitimaba el poder de los adultos explotadores.
Estas investigaciones, junto con la legislación nacional relativa a infancia y ado-
lescencia aprobada en los últimos años, permitieron redistribuir las responsabili-
dades entre los implicados en estas situaciones. De esta forma, no solamente quie-
nes promueven y facilitan la prostitución infantil están cometiendo un delito, sino
también quienes la consumen.
Este año, el Comité de los Derechos del Niño, en su 45.
o
período de sesiones,
recomendó al Estado uruguayo:
Realizar más estudios en profundidad sobre la explotación sexual de niños y sobre el turismo
sexual para evaluar su alcance y causas y permitir un monitoreo efectivo y medidas para preve-
nirlo, combatirlo y eliminarlo (66. f, Examen de los informes presentados por los Estados Partes
con arreglo al artículo 44 de la cdn, junio, 2007).
1
Observacionesfinales:«Uruguay»,enComitédelosDerechosdelNiño:Examen de los informes presentados por los Estados
Partes con arreglo al Artículo 44 de la Convención,45.ºPeríododeSesiones,versióninédita,junio2007.
8
En este sentido, la investigación realizada por la Red Uruguaya de Autonomías
(ruda) avanza un paso más. A partir de entrevistas a informantes califcados e his-
torias de adolescentes, profundiza en el fenómeno y los escenarios que permiten su
existencia.
De esta forma, se obtiene un diagnóstico más afnado sobre la situación de la
prostitución infantil y adolescente en Uruguay, principalmente respecto al papel
que en ella desempeñan los adultos y las instituciones, y de ese modo desmitifca
supuestos y creencias que contribuyen a la revictimización de los niños, niñas y
adolescentes prostituidos.
unicef
Ofcina en Uruguay
ç
Prefacio
Don Manuel nunca olvidará la calurosa tarde de verano cuando encontró a su Tito.
Esa tarde, huyendo de sus ocupaciones políticas, fnancieras y sociales, había esco-
gido La Victoria para sus habituales cacerías; era una calurosa tarde de verano y los
muchachos, en las esquinas, formaban bulliciosos y pícaros racimos. Tito se había
separado de un grupo y con las manos en los bolsillos, pegado a la pared, buscan-
do sombra, se encaminaba al cine en donde tenía que verse con su maroca: vestía
pantalón americano verde claro y camisa negra. Don Manuel, en cuanto lo vio,
sintió un escalofrío en la espalda y su viejo corazón comenzó a saltar desesperado;
sus manos regordetas ya se le iban, en mariposa, tras de la peluca encrespada de
ese sudoroso adolescente sucio de La Victoria. Ordenó al chofer que aminorara la
marcha del cadillac y lo siguiera de cerca, pegado a la vereda. Juan, el chofer negro,
antiguo amante de don Manuel, sonriendo, alcahuete, comenzó a tocar suavemente
la bocina. Tito volteó y al ver a don Manuel se hizo el disimulado. Don Manuel,
desvergonzado, desde la ventanilla, le había dicho: «Por favor, ¿qué calle es ésta?».
Tito, casi sin mirarlo, había contestado: «Huascarán». Y don Manuel, de inmedia-
to, le había ofrecido un cigarro fno. Entonces, Tito, mirándolo de reojo, le aceptó
el cigarro y siguió caminando. Luego, don Manuel le había preguntado: «¿Dónde
vas?, te llevo». «Gracias, voy al cine». «Sube». Los amigos de Tito, en pandilla, co-
menzaron a acercarse al auto negro. Tito subió al carro y tomó asiento al lado del
voluminoso y fofo don Manuel mientras se burlaba de sus amigos. El automóvil
partió veloz. Don Manuel le había dicho que hacía mucho calor para ir al cine, que
mejor se irían a su casa a tomar un refresco. Tito mirando las calles que pasaban
vertiginosas, le había contestado: «Como quiera». Don Manuel, nervioso, apenas
si podía contener su mano gorda, mariposa, sobre la pierna de su presa. Por fn, el
auto entró al garaje de la casona colonial de don Manuel. Ordenó al criado, tam-
bién antiguo y olvidado amante, que fuera a comprar ropa y uvas para Tito.
1
TomadodelanoveladeOswaldoReynoso:En octubre no hay milagros,Lima,WuamanPuma,965.
:o
Introducción
Este informe presenta los principales resultados de la investigación sobre «Explota-
ción sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Montevideo», realizada por
la Red Uruguaya de Autonomías, en convenio con unicef Uruguay, en el año 2006.
La explotación sexual comercial infantil
2
refere a la utilización de personas me-
nores de 18 años de edad en actividades sexuales, eróticas o pornográfcas para la
satisfacción de intereses o deseos de una persona o grupo de personas a cambio de
un pago o promesa de pago económico, en especie o cualquier otro tipo de regalía
para la persona menor de edad o para una tercera persona.
La explotación sexual comercial toma la forma de actividades sexuales eróticas
remuneradas, de pornografía y de espectáculos sexuales.
Las actividades sexuales eróticas remuneradas con personas menores de edad no
se restringen a las relaciones coitales, sino que incluyen también cualquier forma
de relación sexual o actividad erótica que implique acercamiento físico-sexual en-
tre la víctima y el explotador (prostitución, a efectos de esta investigación).
La pornografía infantil y adolescente incluye las actividades de produc-
ción, distribución, divulgación por cualquier medio, importación, expor-
tación, oferta, venta o posesión de material en que se utilice una persona
menor de edad o su imagen en actividades sexuales explícitas, reales o simu-
ladas, o la representación de sus partes genitales con fines primordialmente
sexuales o eróticos.
Los espectáculos sexuales consisten en la utilización de personas menores de edad,
con fnes sexuales o eróticos, en exhibiciones o en espectáculos públicos o privados.
Estas formas de explotación sexual comercial infantil pueden llevarse a cabo
a través de diferentes modalidades, según la procedencia del explotador o de la
persona menor de edad, y es posible dividirlas en demanda de explotadores locales,
demanda de explotadores extranjeros y trata.
La demanda de explotadores locales es la manifestación más común y consiste
en la utilización de personas menores de edad en cualquiera de las formas de ex-
plotación sexual comercial por explotadores nacionales o extranjeros residentes.
La demanda de explotadores extranjeros, turistas, visitantes en viajes de nego-
cios, etcétera (turismo sexual) ocurre cuando son extranjeros o turistas quienes
2 DeacuerdoconlaReunióndeSeguimientodelIICongresoMundialcontralaExplotaciónSexualComercialdeNiños,NiñasyAdo-
lescentes—AméricaLatinayelCaribe—,celebradaenSanJosé,CostaRica,mayo2004.
::
utilizan a las personas menores de edad en cualquiera de las formas de explotación
comercial mencionadas.
La trata de niños, niñas y adolescentes con fnes de explotación sexual comercial ocu-
rre cuando una persona menor de edad es trasladada localmente de una región a otra o
de un país a otro para someterla a cualquier forma de explotación sexual comercial.
Esta investigación refere exclusivamente a la explotación sexual comercial in-
fantil y adolescente (en adelante, escia) englobada en la prostitución, por explota-
dores locales; deliberadamente deja fuera la pornografía, los espectáculos, el turis-
mo sexual y la trata.
Sus objetivos fueron, por un lado, elaborar una primera caracterización de los niños
y adolescentes en situación de prostitución y, por otro, elaborar una aproximación a las
modalidades y escenarios de la prostitución infantil y adolescente en el Uruguay.
Se considera el fenómeno de la escia en un cruce de dimensiones donde se ad-
vierten las relaciones de dominación masculinas y adultocéntricas, aspectos econó-
micos y políticos, dentro del locus de la sexualidad entendida como construcción
socio-histórico-cultural. El trabajo de campo ha proporcionado indicios de que la
escia es una situación bastante cotidiana y, contra lo que el sentido común podría
decirnos, el carácter de ilegalidad que supone no la coloca en los márgenes de la
sociedad. La situación de escia forma parte de la vida de muchos niños, niñas y
jóvenes de nuestro país, en diferente escala y de diversos modos, más allá de sus
vulnerabilidades individuales previas. Está presente de manera directa en la vida
cotidiana de las personas, en el entramado social, no en los márgenes. Asumir esta
premisa implica asumir nuestra cuota de responsabilidad en la reproducción de
estas situaciones que son por demás impunes.
Se coincide con las recomendaciones planteadas en la Consulta Gubernamental
Regional sobre Explotación Sexual Infantil,
3
donde se afrma que las iniciativas de
prevención de la escia deben considerar dos aspectos fundamentales: «los con-
textos culturales y sociales que conforman las identidades sexuales de hombres y
mujeres» y, a la vez, visualizar el problema desde un enfoque que entienda la escia
como una violación de los derechos fundamentales de la infancia y la adolescencia.
ConsultaGubernamentalRegionalsobreExplotaciónSexualInfantil,Montevideo,7-9denoviembrede200.Lasrecomendaciones
estándisponibleseneldocumento«CompromisoparaunaEstrategiacontralaExplotaciónSexualComercialyOtrasFormasde
ViolenciaSexualalaInfanciaylaAdolescenciaenlaRegióndeAméricaLatinayelCaribe»,‹http://www.iin.oea.org/declaracion_
congreso_expl._sexual.htm›.
:z
El presente trabajo asume un enfoque desde los derechos humanos aplicado al
análisis del fenómeno. Esto supone considerar a los niños, niñas y adolescentes co-
mo sujetos de derecho, sobre quienes el Estado y la sociedad en su conjunto deben
crear las condiciones habilitantes que garanticen su pleno ejercicio.

1| La investigación
1.2. Lamiradaantropológica
Se abordó la problemática de la pros-
titución infantil y adolescente (en ade-
lante, pia) desde la antropología, de
modo que se priorizó el análisis socio-
cultural sobre el individual, entendien-
do que la sociedad, lejos de presentar
formas y valores homogéneos, es mul-
tifacética y contradictoria. Por lo tanto,
desentrañar los signifcados de la pia
supone para el investigador romper con
la mirada sociocéntrica,
4
incorporar
el punto de vista de los protagonistas,
entre ellos especialmente de los niños,
niñas y adolescentes, dejando constan-
cia de que ellos son apenas uno de los
protagonistas; existen otros, más pode-
rosos, sin los cuales la pia no existiría.
De esta forma, la investigación res-
cata la perspectiva de los sujetos, y en
particular de los niños, niñas y adoles-
centes que se encuentran en situación
de prostitución actualmente o lo han
estado en el pasado. Su relato se vuelve
fundamental para aproximarse a tan
complejo fenómeno. Se parte del su-
puesto, entonces, de que estos discur-
sos, aun en su heterogeneidad y con sus
contradicciones, responden a un marco
4 Puededefinirsecomolatendenciaaidentificarnuestra
perspectivaparticulardelmundosocial(productodeuna
construcciónsocio-histórico-cultural)amododeperspectiva
universal.
1.1. Objetivosdela
investigación
Este trabajo se propone:
• elaborar una primera caracterización
de los niños, niñas y adolescentes en
situación de prostitución, y
• elaborar una aproximación a las mo-
dalidades y escenarios de la prostitu-
ción infantil y adolescente.
El estudio estuvo acotado a la situación
de prostitución, es decir que se consi-
deraron aquellas situaciones que deve-
laban relación sexual (no solo coital) o
actividad erótica que implicara un acer-
camiento físico-sexual entre el niño o
adolescente, mujer o varón, y el explo-
tador. En cuanto al aspecto espacial, se
limitó al departamento de Montevideo
y la zona metropolitana.
:q
de referencia común, que subyace y
articula el conjunto de prácticas y sen-
tidos compartidos.
La pia no es un fenómeno marginal;
por el contrario, se encuentra imbrica-
da con otros fenómenos culturales, de
modo que la mirada holística posibilita
ampliar el abanico de interpretaciones
posibles.
1.3. Estrategias
metodológicas
Esta investigación asume un enfoque
antropológico donde el trabajo de
campo prioriza un abordaje cualitati-
vo y holístico del objeto de estudio: el
fenómeno de la prostitución de niños
y adolescentes mujeres y varones en
Uruguay.
Esto permite dar cuenta de «la cons-
trucción social de signifcados, las
perspectivas de los actores sociales, los
condicionantes de la vida cotidiana o
brindar una descripción detallada de la
realidad» (Denzin y Lincoln, en Wai-
nerman y Sautu, 2001: 236).
5
Se optó por investigar la prostitución
infantil y adolescente en las situaciones
menos extremas, por dos motivos. En
primer lugar, porque esas situaciones
son las que pasan más inadvertidas,
constituyen nudos más consolidados
en la vida social, están «más invisibili-
zadas» y por ello probablemente sean
en realidad las más graves. En segundo
lugar, las situaciones más extremas
—como las que se vinculan a redes
organizadas de explotación— son de
muy difícil abordaje debido a los múl-
tiples silenciamientos que las rodean,
5 NormanK.Denzin&YvonnaS.Lincoln(eds.)(2000),Hand-
book of qualitative research(2.ªed.),ThousandOaks,
California:Sage,citadoporWainermanySautu(200).

incluyendo su relación con el crimen
organizado.
Como estrategias prácticas para
«descentrar» la mirada se abordaron
los adolescentes desde su cotidianidad
y no desde sus lugares de prostitución,
porque la situación de prostitución se
consideró como parte de sus vidas y
no como marcador identifcatorio de
sus personas. Así, algunas historias
y testimonios provienen de jóvenes
que están o estuvieron en situación de
prostitución; otros, de quienes no lo
están pero conocen a otros jóvenes que
sí. Algunos relatos simplemente echan
luz sobre la pia desde una mirada a la
sexualidad en la adolescencia.
6
El universo de estudio estuvo acotado a:
• adolescentes en situación de prosti-
tución (en algunos casos, ya mayores
que estuvieron en situación de pros-
titución siendo menores de edad);
• adolescentes en contacto con otros
que ejercen la prostitución, con quie-
nes comparten ámbitos sociales.
Se accedió a los adolescentes a través de
organizaciones socioeducativas que tra-
bajan con niños y adolescentes, a mu-
jeres jóvenes y adolescentes a través de
centros educativos para niños preesco-
lares, a mujeres ya adultas entrevistadas
6 Comoeshabitualenestoscasos,entodoslostestimoniose
historiasqueserelatan,losnombresfueroncambiados.
en el Servicio de Proflaxis del Ministerio
de Salud Pública, de quienes se recogieron
relatos de sus experiencias tanto siendo
menores de edad como de su experiencia
actual, mediante el contacto con menores
de 18 años que trabajan en prostitución en
calle o en locales,
7
mediante la observación
en el terreno, así como mediante la técnica
de bola de nieve.
8
Las técnicas de investigación utiliza-
das fueron:
• entrevistas semiestructuradas a in-
formantes califcados,
• observación,
• entrevistas individuales en profundi-
dad a adolescentes,
• entrevistas colectivas a adolescentes, e
• historias de vida de adolescentes.
Los adolescentes entrevistados no cons-
tituyen una muestra representativa en
el sentido estadístico; sin embargo, la
riqueza de información contextualizada
junto con la repetición de situaciones
semejantes en sus propios relatos, así
como en aquellos provenientes de infor-
mantes califcados, permiten alentar cer-
tezas que los números no suelen aportar.
7 ElServiciodeProfilaxisesdondelostrabajadoresytrabaja-
dorassexualesdebenrealizarseloscontrolesafindetener
aldíasucarnédesalud.
Estatécnicapartedelapremisadequelosmiembrosdela
poblaciónaestudioseconocenentresí.Consisteenselec-
cionarunamuestrainicialyencadaentrevistaestablecer
quéotraspersonaspuedenentrevistarse;deesemodose
incrementaelnúmerodeindividuosentrevistados.
:6
Aproximaciónalterreno
La etapa de aproximación al terreno se
realizó a través de relevamiento biblio-
gráfco, entrevistas a informantes calif-
cados y observación.
El relevamiento bibliográfco evi-
denció que se trata de un tema sobre
el cual las distintas disciplinas guardan
silencio. El escaso material obtenido
relativo a la prostitución de niños,
niñas y adolescentes refería mayori-
tariamente a información obtenida a
través de informantes califcados, tan-
to en trabajos nacionales como para la
región. En tal sentido, cabe destacar la
investigación de María Elena Laurna-
ga (1995) para Uruguay, que presenta
un acercamiento a algunos adoles-
centes en situación de prostitución.
Asimismo, el trabajo de unicef (2001)
ofrece un panorama de la situación en
Uruguay. Por su parte, el estudio coor-
dinado por Silvia Chejter (1999) para
Argentina constituye un antecedente
importante del presente trabajo, ya
que realiza una comprehensiva inves-
tigación cualitativa para la que entre-
vista a niños, niñas y adolescentes en
situación de prostitución en distintas
provincias argentinas.
Para completar la aproximación al
terreno se entrevistó a informantes
califcados, es decir, personas que por
sus lugares de trabajo tienen un cono-
cimiento de primera mano de la pro-
blemática bajo estudio. Asimismo, una
primera observación de los lugares y
las dinámicas de la prostitución per-
mitió contextualizar la información
relevada.
En esta etapa se realizaron 18 en-
trevistas en total. Los informantes
pertenecen a instituciones estatales
que guardan relación con la temática
y a organizaciones de la sociedad civil
que trabajan con niños y adolescen-
tes en situación de calle o víctimas
de abuso o violencia sexual, lo que
eventualmente los acerca a la proble-
mática de la prostitución infantil y
adolescente.
Eltrabajoenterreno
Observación
Hubo instancias de observación en
calle en algunas zonas de Montevideo,
con el fn de:
1. detectar la presencia de niños, niñas
y adolescentes en situación de prosti-
tución en calle, y
2. contrastar algunas referencias de
informantes califcados sobre deter-
minadas zonas de Montevideo que
son conocidas por la oferta sexual de
menores de edad.

Entrevistas a informantes califcados
de instituciones que están en contacto
con niños, niñas y adolescentes que se
encuentran en situación de pia
La información que se relevó de esta
forma ha posibilitado principalmente
un acercamiento indirecto a la temá-
tica. Sin embargo, en muchos casos
supuso también contar con historias
de vida de adolescentes en situación
de pia, narradas por quienes realiza-
ron un seguimiento del proceso des-
de un rol educativo o legal.
Los casos de pia relevados a través
de estos informantes han facilitado
un primer mapeo de modalidades de
ingreso y de mecanismos de perma-
nencia.
En algunos casos, la institución ha
facilitado el encuentro con el adoles-
cente en situación de prostitución.
Entrevistas en profundidad e historias
de vida de adolescentes y adultos jóvenes
que se encuentran en situación de pia
Se completaron 19 casos. Cuando se
trató de adultos jóvenes, habían esta-
do en situación de pia siendo meno-
res de edad. En otros casos los relatos
fueron construidos a partir de la in-
formación brindada por informantes
calificados.
Entrevistas a adolescentes en contacto
con otros que están en situación de
prostitución
En este sentido, importa la manera en
que es visto el tema por otros jóvenes
que no están en situación de prostitu-
ción pero sí en contacto con quienes lo
están. Considerando que la pia es un fe-
nómeno social, interesó relevar la mane-
ra en que se visualiza desde fuera por los
pares: si existe un prejuicio y cuáles son
las vivencias de los jóvenes en torno a la
temática de la sexualidad. Incluye algu-
nas entrevistas personales, otras grupa-
les, todas ellas enmarcadas en el trabajo
de campo con un grupo de adolescentes
que frecuentan un centro juvenil.
Entrevista grupal a mujeres adultas,
algunas de las cuales supuestamente
ejercían la prostitución
Se realizó un grupo de discusión con
mujeres nucleadas en torno a un centro
educativo para niños preescolares de la
periferia de Montevideo, en el que parti-
ciparon seis mujeres.
Entrevistas a trabajadoras sexuales
adultas en el contexto de salud pública
Se realizaron entrevistas con el objetivo
de indagar si habían estado en situa-
:8
ción de PIA antes de haber cumplido
18 años y/o si tenían información sobre
la presencia de menores en sus ámbitos
laborales, ya sea en la calle, en locales
(whisquerías, prostíbulos, casas de ma-
sajes) u otros ámbitos donde desarro-
llan el trabajo sexual.
Estudio de tipo etnográfco
en un centro juvenil

Durante cuatro meses, con una fre-
cuencia semanal, se realizó trabajo de
campo en un centro juvenil ubicado
en un barrio periférico de Montevideo,
dentro del área metropolitana. Si bien
se trata de una zona de contexto críti-
co,
10
la población que asiste al centro
juvenil es diversa y proviene de familias
de distinto nivel socio-económico-cul-
tural. En algunos casos provienen de
otros barrios cercanos. Si bien el factor
pobreza fue considerado para contex-
tualizar las vivencias y discursos de
los jóvenes, no fue considerado como
9 Utilizamosladenominacióngenéricadecentro juvenil para
preservarlaidentidaddelaspersonasquedieronsutesti-
monioyalascualesseharáreferenciaenestetrabajo.Se
tratadeuncentrosocioeducativoalcualasistenadolescen-
tesyjóvenes,ensumayoríadeentrey20años.Amenos
queseaclare,siemprequeenelinformeaparezcacentro
juvenil,nosestamosrefiriendoaestecontexto.
0 Deacuerdoconlosestudiosdeunicef sobrelaregionaliza-
cióndelapobreza,lazonaestaríaubicadaenunáreadealta
pobreza,yaqueenMontevideo«agrandesrasgossedistin-
guendosáreas:unadealtapobreza,ubicadaenlaperiferia
yqueencuentraenlaregiónoesteynorestelamayorinci-
dencia.[…]Laotraseubicaenlasregionescosterasalsury
surestedelacapital,quesedestacaporlabajaincidencia
delapobreza»(unicef,2005:26).
factor explicativo determinante. La
hipótesis manejada es que en otros ba-
rrios se habrían encontrado referencias
similares, que responden a una «sexua-
lidad hegemónica» presente en nuestra
sociedad.
El trabajo en este contexto se basó en
la aplicación de varias técnicas simul-
táneas:
1. observación-participante,
2. entrevistas individuales en profundi-
dad a los adolescentes,
3. entrevistas a los educadores,
4. entrevistas grupales,
5. grupos de discusión: esta técnica se
aplicó a través de la realización de
talleres sobre sexualidad que fun-
cionaron como «disparadores» y
facilitaron la apertura para hablar del
tema.
El objetivo fue realizar un trabajo de
corte etnográfco,
11
que priorizó el abor-
daje micro. Ello posibilitó, en algunos
casos, realizar un seguimiento de ado-
lescentes y jóvenes que están en situa-
ción de prostitución y observar cómo
se presenta esta estrategia de vida en su
biografía, abordándolos desde sí mis-
Significaintentarelaborarunarepresentacióncoherente
deloquepiensanyhacenlosadolescentesensituación
deprostitución,resultadodelaelaboraciónteóricadelas
investigadorasyelprolongadotrabajodecampo;seprivile-
gialavozdelossujetossocialesparaexpresarsusprácticas
yelsentidodeéstasensuvidacotidiana.Laaproximación
serealizaapartirdeunasupuestaypremeditadaignorancia
paraaprehenderlarealidadenlospropiostérminosdelos
sujetosbajoestudio(Guber,200).

mos y el lugar que sus pares les asignan,
sin restringirnos al plano discursivo
sobre sus prácticas y circunstancias.
En todos los casos la investigación
se presentó y enmarcó en el tema más
amplio de sexualidad en adolescentes,
lo que facilitó la comunicación y evitó
posibles situaciones estigmatizantes pa-
ra quienes ofrecieron sus testimonios.
Eso también permitió contextualizar
la situación y las prácticas de prostitu-
ción en las representaciones y prácticas
sexuales y en la trama social.
Este abordaje, sin ser el único posi-
ble, presenta muchas potencialidades
para quienes se interesan en el tema
de la escia, porque permite conocer el
fenómeno desde las subjetividades de
los niños y adolescentes en situación
de prostitución, interpelando las ca-
tegorías habituales con que se trata la
temática desde las ciencias sociales, la
intervención y las políticas públicas.
Desde la formulación inicial, la in-
vestigación se ocupó de la explotación
sexual comercial de mujeres y varones
menores de edad. Por lo tanto, el em-
pleo de los términos infancia y adoles-
cencia o niños y adolescentes compren-
de a ambos sexos, salvo cuando en el
texto se explicite lo contrario.
zo
2| Antecedentes jurídico-legales
internacionales y nacionales
sexual, mientras el niño se encuentre bajo la
custodia de los padres, de un representante
legal o de cualquier otra persona que lo ten-
ga a su cargo.
El artículo 34 hace referencia a la pro-
tección contra toda forma de explo-
tación y abuso sexuales, ya sea prosti-
tución, pornografía u otras prácticas
sexuales ilegales. Ponerlo en práctica
en toda su vastedad, aún constituye una
tarea pendiente en Uruguay.
De acuerdo con García Méndez
(unicef, 2005: 5-6), la Convención so-
bre los Derechos del Niño ha pasado
por tres etapas en América Latina.
1. 1989-1991: sin debate público; acelera-
do proceso de ratifcaciones. Se percibe
que el paradigma menorista no se
corresponde con lo que la Convención
sobre los Derechos del Niño supone.
2. 1992-1997: expansión jurídica y cul-
tural de los derechos de la infancia.
Se realizan más del 80% de las re-
formas jurídicas que ponen fn a las
leyes menoristas (aprobadas durante
las décadas del veinte y del cuaren-
ta del siglo xx en América Latina).
Uruguay permanece —junto con los
demás países del Cono Sur— ajeno a
este proceso de reformas.
3. 1997 al presente: etapa de involución
autoritaria, pautada especialmente
por decretos fujimoristas relativos a
Los acuerdos internacionales previos a
la Convención sobre los Derechos del
Niño
12
constituyeron expresiones de
buena voluntad, pero no tratados con
fuerza legal. Esto signifca que los Esta-
dos podían estar de acuerdo con la decla-
ración sin estar jurídicamente obligados
a garantizar la vigencia de estos derechos.
La Convención sobre los Derechos del
Niño es un conjunto de normas y obliga-
ciones que dan a los niños y adolescentes
un papel protagónico en la sociedad.
Detalla los derechos humanos básicos y
permanentes de todos los niños. Al rati-
fcarla, los Estados quedaron comprome-
tidos al interés superior de los niños en
todas las medidas y políticas que ejecuten
y al cumplimiento de todos sus derechos
(unicef, 2005: 9). La Convención sobre
los Derechos del Niño se aprobó en 1989
y Uruguay la ratifcó en 1990.
A continuación se destacan los ar-
tículos vinculados a la temática de este
estudio.
El artículo 19 establece:
Los Estados Partes adoptarán todas las me-
didas legislativas, administrativas, sociales
y educativas apropiadas para proteger al
niño contra toda forma de perjuicio o abuso
físico o mental, descuido o trato negligente,
malos tratos o explotación, incluido el abuso
2 Entiendeporniñoatodomenordeaños,mujerovarón.
z:
prisión perpetua de menores de edad
en el contexto antiterrorista y a refor-
mas jurídicas destinadas a combatir
las maras en algunos países.
En este contexto, la aprobación en el
2004 del Nuevo Código de la Niñez y
la Adolescencia de Uruguay signifca
un avance, ya que supone el paso de un
enfoque tutelar a un enfoque de dere-
chos del niño y el adolescente que pre-
tende ser coherente con la ratifcación
de la Convención sobre los Derechos
del Niño. Sin embargo, aún existen di-
fcultades para la aplicación. Juan Faro-
ppa (unicef, 2005: 12) afrma:
[En el Uruguay] no se ha avanzado en los
procesos de reformas institucionales, lo que
hace que la estructura del Estado con res-
ponsabilidad en materia de niñez y adoles-
cencia no sea un instrumento hábil para que
nuestro país cumpla adecuadamente con sus
compromisos internacionales.
En relación estrictamente con la explo-
tación sexual comercial de la infancia
y la adolescencia, su tratamiento en el
plano internacional ha pasado por di-
versas etapas.
La primera etapa estaría defnida por el
Primer Congreso Mundial contra la Ex-
plotación Sexual Comercial de los Niños,
celebrado en Estocolmo en 1996, cuyo
objetivo central fue lograr el reconoci-
miento del problema para luego arribar a
alternativas conducentes a la protección
de los menores de edad (Salas Calvo y
Campos Guadamuz, 2004: 7-11). Partici-
paron los gobiernos de 122 países junto
con organizaciones no gubernamentales.
Se elaboró una declaración, acompañada
de un programa de acción que garanti-
zara la protección de los derechos de los
niños para erradicar la escia.
La Declaración de Estocolmo siguió
a la Convención sobre los Derechos del
Niño, en cuanto a la protección estatal
contra todas las formas de explotación
y abuso sexual. Defne la explotación
sexual comercial de los niños, como:
[…] una violación fundamental de los dere-
chos del niño. Ésta comprende el abuso sexual
por adultos y la remuneración en metálico
o en especie al niño o niña y a una tercera
persona o varias. El niño es tratado como un
objeto sexual y una mercancía. La explotación
sexual comercial de los niños constituye una
forma de coerción y violencia contra los niños,
que puede implicar el trabajo forzoso y formas
contemporáneas de esclavitud.
La Declaración evita esgrimir la po-
breza como excusa para la escia. Es
importante resaltar que asume que
en el fenómeno intervienen distintos
agentes de la sociedad. Se destaca, por
otra parte, la garantía que se otorga a
zz
las víctimas infantiles de la escia y la
exoneración de toda culpa. Se trata de
un enfoque no punitivo.
En febrero del 2001, durante la Con-
sulta Regional sobre Violencia Sexual a
Niños, Niñas y Adolescentes de América
Latina,realizada en Costa Rica, se pro-
clamó laDeclaración de San José.En esta
instancia se reconoció que solo siete de
los veintidós países latinoamericanos fr-
mantes de la Declaración de Estocolmo
habían avanzado en el Plan de Acción
contra la escia. En ella se afrma que in-
tervenir signifca visibilizar y se establece
tolerancia cero para la escia. Este aspecto
marcaría la segunda etapa.
Unos meses más tarde, en noviembre
del mismo año, se realizó en Mon-
tevideo laConsulta Gubernamental
Regional sobre Explotación Sexual
Infantil. En ella se estableció un com-
promiso para desarrollar una estrategia
de lucha contra la escia y otras formas
de violencia sexual contra la infancia
y la adolescencia en América Latina
y el Caribe. Asigna a la Convención
sobre los Derechos del Niño el papel
de marco de acción fundamental para
salvaguardar los derechos de niños y
adolescentes, a quienes se reconoce co-
mo sujetos plenos de derecho.
La Consulta propone articular la
Convención sobre los Derechos del
Niño con el marco jurídico correspon-
diente a la violencia de género, es decir,
con la Convención sobre la eliminación
de todas las formas de discriminación
contra la mujer (cedaw) y con la Con-
vención de Belém do Pará sobre violen-
cia contra la mujer. En este sentido se
advierte sobre la mayor proporción de
niñas y adolescentes mujeres entre las
víctimas de escia. El compromiso esta-
blecido supone: la reafrmación de los
planes nacionales para el combate de la
escia, la promoción de un enfoque de
derechos y de género, el cumplimiento
de los instrumentos internacionales
ratifcados y vigentes, así como el em-
prendimiento de acciones de preven-
ción. En cuanto a la protección, se hace
hincapié en la despenalización de los
niños y adolescentes víctimas y en los
procedimientos judiciales amigables para
ellos. Al mismo tiempo, se subraya la
necesidad de avanzar en investigacio-
nes sobre el fenómeno.
En el II Congreso Mundial contra la
Explotación Sexual Comercial, reali-
zado en Yokohama en el 2001, se puso
el acento en la demanda. En esta direc-
ción, se pretende mejorar los códigos
penales y la investigación policial y
judicial. En el momento del II Congre-
so acababan de aprobarse dos instru-
mentos jurídicos que van en la misma
dirección: el Protocolo Facultativo de
la Convención sobre los Derechos del

Niño relativo a la venta de niños, la
prostitución infantil y la utilización de
niños en la pornografía, y la Conven-
ción de la onu contra la Delincuencia
Organizada Transnacional y su pro-
tocolo correspondiente (Salas Calvo y
Campos Guadamuz, 2004: 7-11).
A cinco años de Estocolmo, se revi-
saron los avances sobre la erradicación
de la escia y se destacaron los siguien-
tes instrumentos:
1. el Protocolo para Prevenir, Suprimir
y Castigar el Tráfco de Personas,
especialmente de Mujeres y Niños,
suplemento de la Convención de las
Naciones Unidas contra el Crimen
Trasnacional Organizado (2000);
2. el Convenio n.º 182 de la oit sobre la
Prohibición de las Peores Formas de
Trabajo Infantil y la Acción Inmedia-
ta para su Eliminación (1999), y
3. el Protocolo Facultativo de la Con-
vención sobre los Derechos del Niño
relativo a la venta de niños, la pros-
titución infantil y la utilización de
niños en la pornografía (2000).
El Convenio 182 de la oit sobre la Pro-
hibición de las Peores Formas de Tra-
bajo Infantil y la Acción Inmediata pa-
ra su Eliminación (1999), ratifcado por
Uruguay en 1999, insta a los Estados a
tomar medidas para conseguir la pro-
hibición y la eliminación de las peores
formas de trabajo infantil, entre las que
se defne «la utilización, el reclutamien-
to o la oferta de niños para la prostitu-
ción, la producción de pornografía o
actuaciones pornográfcas».
Ubicar la escia como «trabajo in-
fantil» corre el riesgo de caer en un
enfoque reduccionista que lo aleje del
enfoque de derechos; sin embargo, es
preciso advertir la importancia de in-
cluir su discusión en la esfera del traba-
jo, lo cual facilita visualizar su relación
con el mercado.
El Protocolo Facultativo de la Con-
vención sobre los Derechos del Niño
relativo a la venta de niños, la prostitu-
ción infantil y la utilización de niños en
la pornografía, defne la pornografía, la
prostitución y la venta como activida-
des ilícitas. En él se disponen normas
específcas respecto a los delitos sexua-
les. En el artículo 8 del Protocolo se es-
tablecen los procedimientos amigables
en las instancias judiciales.
El Gobierno de Uruguay ha frmado,
ratifcado y adoptado las medidas para
implementar la Convención 182 de la
oit (según la ley 17 298); el Protocolo
Facultativo de la Convención sobre los
Derechos del Niño relativo a la venta
de niños, la prostitución infantil y la
pornografía infantil (en setiembre de
2002), y el Protocolo para Prevenir,
Suprimir y Castigar el Tráfco de Perso-
nas, especialmente de Mujeres y Niños,
zq
que complementa a la Convención de
las Naciones Unidas contra el Crimen
Trasnacional Organizado (2000). Este
protocolo, también conocido como
Protocolo de Palermo, data del 2003.
Intenta funcionar como instrumento
universal para abordar la trata de per-
sonas y complementar la Convención
de las Naciones Unidas contra la Delin-
cuencia Organizada Transnacional con
un instrumento internacional destina-
do a prevenir, reprimir y sancionar la
trata de personas, especialmente muje-
res y niños. Dentro de la defnición de
trata, se establece: «la explotación de
la prostitución ajena u otras formas de
explotación sexual». De este protocolo
destacamos los siguientes contenidos:
las mujeres y niños involucrados dejan
de ser delincuentes para pasar a ser víc-
timas de un delito, y el consentimiento
de las víctimas del tráfco es irrelevante;
se alienta la cooperación organizada
transnacional; se reconoce que una
gran parte del tráfco se vincula a fnes
de prostitución y explotación sexual.
Actualmente la preocupación se centra
en la problemática del turismo y en la
concientización de los diversos actores
involucrados en la escia y su rol en la
erradicación del fenómeno, al mismo
tiempo que se pretende disminuir la
demanda (Salas Calvo y Campos Guada-
muz, 2004: 7-11).
2.1. LaesciaenUruguay
Ya se hizo mención a aquellos acuerdos
marco que Uruguay ha ratifcado. A
continuación se presentarán algunos
instrumentos jurídico-legales e iniciati-
vas específcas en relación con el fenó-
meno de la escia en general y de la pia
en particular.
En el año 2002 se elaboró una
Propuesta para el Plan Nacional de
Erradicación de la Explotación Sexual
Comercial y No Comercial Infantil y
Adolescente. En ella participaron repre-
sentantes de Instituto del Niño y del
Adolescente (inau, antes iname) y de
organizaciones de la sociedad civil con
trayectoria en la temática. Para ese en-
tonces se afrmaba:
Hasta el momento, el Uruguay no cuenta con
una defnición de políticas públicas acorde
con los compromisos contraídos en diferentes
eventos internacionales y, fundamentalmente,
en el Primer Congreso Mundial contra la
Explotación Sexual Comercial realizado en
Estocolmo, Suecia, en el año 1996.
13
El objetivo de esta iniciativa fue elabo-
rar un documento base para un futuro
plan. En ese documento se establece
inameetal.,Propuesta para el Plan Nacional de Erradicación
de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial Infantil y
Adolescente,Montevideo(inédito),noviembrede2002,p.4.

que la explotación sexual es un ataque a
los derechos humanos más elementales
y a los derechos de la infancia y adoles-
cencia consignados en la Convención
sobre los Derechos del Niño. Asimis-
mo, se parte del supuesto de que:
Todas las conductas comerciales y no
comerciales de violencia sexual deben
comprenderse dentro del marco de las
relaciones de violencia imperantes en
nuestras sociedades, trascendiendo la me-
ra visualización de la explotación sexual
como un problema entre dos individuos
(victimario/víctima).
14
La ley n.º 17 815, de setiembre del 2004,
versa sobre «Violencia sexual comercial
o no comercial cometida contra niños,
adolescentes o incapaces». Esta ley re-
fere a la fabricación o producción de
material pornográfco con utilización de
personas menores de edad o incapaces,
la distribución y comercialización del
material, y la trata. Es de destacar que en
el artículo 4 penaliza la demanda:
El que pagare o prometiere pagar o dar a
cambio una ventaja económica o de otra
naturaleza a persona menor de edad o inca-
paz de cualquier sexo, para que ejecute actos
sexuales o eróticos de cualquier tipo, será
4 Ibídem,p..
castigado con pena de dos a doce años de
penitenciaría.
Cabe señalar que, a pesar de su nom-
bre, ninguno de los artículos de esta ley
refere a violencia sexual no comercial.
En setiembre del 2004 se aprobó un
nuevo Código de la Niñez y la Adoles-
cencia, a través de la ley n.º 17 823. Este
se aplica a todas las personas menores
de 18 años y supone el pasaje de un
enfoque tutelar al enfoque de dere-
chos. En este sentido en el artículo 2
afrma: «Todo niño y adolescente son
titulares de derechos, deberes y garan-
tías inherentes a su calidad de persona
humana». Juan Faroppa destaca la im-
portancia de la aprobación del nuevo
código, el cual recoge los principios
fundamentales de la Convención sobre
los Derechos del Niño; sin embargo,
advierte que «el proceso de adecuación
legal aún no se ha concluido, ya que el
propio código recoge varias soluciones
fundadas en el viejo modelo tutelar»
(unicef, 2005: 76).
El código hace algunas menciones a
las situaciones de la escia. El artículo
15 refere a casos de protección espe-
cial, entre los que señala el abandono,
el abuso sexual o la explotación de la
prostitución (inciso D). El artículo 22
refere a líneas de acción en relación
con la atención hacia la niñez y la ado-
z6
lescencia, mencionando en el inciso D:
«La adopción de programas integrales
y servicios especiales de prevención y
atención médica y psicosocial a las víc-
timas de negligencia, maltrato, violen-
cia o explotación laboral o sexual».
El artículo 130 defne las situaciones
de maltrato y abuso circunscribién-
dolas de modo no taxativo a maltrato
físico, maltrato psíquico-emocional,
prostitución infantil, pornografía,
abuso sexual y abuso psíquico o físico.
Respecto a la legislación referida a los
niños y adolescentes que trabajan, el
artículo 163 advierte:
El Estado está obligado a protegerlos contra
toda forma de explotación económica y con-
tra el desempeño de cualquier tipo de traba-
jo peligroso, nocivo para su salud o para su
desarrollo físico, espiritual, moral o social.
Finalmente, en el artículo 186 se prohí-
be «la concurrencia de personas meno-
res de dieciocho años a casinos, pros-
tíbulos y similares, whiskerías y clubes
nocturnos, independientemente de su
denominación».
Sin perjuicio del gran avance que su-
pone el nuevo código, unicef formuló
observaciones. Los comentarios refe-
ren sobre todo a la afectación de prin-
cipios garantistas en la regulación del
sistema de responsabilidad penal juve-
nil, la falta de modifcaciones sustanti-
vas en la estructura institucional estatal
donde deberían ejecutarse las políticas
públicas sobre niñez y adolescencia,
la regulación discrecional del trabajo
infantil y adolescente, y algunos aspec-
tos referidos al respeto del derecho a la
identidad de las personas menores de
18 años (unicef, 2005: 64).
En octubre del 2004 se estableció la
creación delComité Nacional para la
Erradicación de la Explotación Sexual
Comercial y No Comercial de la Niñez y
la Adolescencia. Esta resolución retoma
los acuerdos internacionales ratifcados
por Uruguay y actualiza los compro-
misos. La creación del Comité tiene
por objetivo primordial la elaboración
de un plan nacional de acción para la
prevención y erradicación de la explo-
tación sexual comercial y no comercial
de la niñez y la adolescencia. El Comité
—interinstitucional— se encuentra ac-
tualmente elaborando dicho plan.

3| Prostitución de niños, niñas
y adolescentes. Definiciones
3.1. Prostitucióncomohecho
social.Prostitucióncomo
construcciónsocial
En este trabajo se considera que la
prostitución constituye un hecho social,
que trasciende la particularidad del
acto de comercio sexual entre personas
y los aspectos psicológicos de los direc-
tamente involucrados. En tanto tal, es
reveladora de prácticas, ideas, actitudes
y comportamientos que desconocen
los derechos humanos y forman parte
de una organización social destinada
a perpetuar relaciones de dominación.
Carole Pateman (1988) afrma que «la
prostitución es parte del ejercicio de la
ley del derecho sexual del varón, una de
las maneras por las cuales a los varones
se les asegura el acceso a los cuerpos
de las mujeres». Puede afrmarse que,
más que varones, se trata del derecho
sexual de quienes sustentan la mascu-
linidad hegemónica, mientras que los
subordinados —es decir, aquellos sobre
quienes estos tienen un acceso asegura-
do—constituyen un grupo heterogéneo
que incluye las múltiples manifestacio-
nes de lo femenino en cuerpos de mu-
jeres, las masculinidades subalternas
manifestadas en distintas formas de
homosexualidad masculina, y aquellos
otros: travestis, transexuales, transgéne-
ro e intersex.
Se trata de una relación de mercado,
donde «la prostituta posee […] como
mínimo un estatus de mercancía, ya que
ella es su objeto de comercialización»
(Rostagnol, 2000). La persona se reduce
a mercancía. Sin embargo, el aspecto
más crítico probablemente sea que:
[La sociedad] construye a las mujeres que se
prostituyen para convertirlas en una versión
del Otro en su propia sociedad […] la mujer
que se prostituye no es una mujer común y
corriente. Una vez que ha sido marcada co-
mo prostituta, todo lo que una mujer hace y
piensa es fltrado a través de ese lente, trans-
formando su manera de ganarse la vida en su
identidad de género (Nencel, 2000: 83).
El hecho social prostitución implica
distintos grados y tipos de violencias,
presentes de formas más o menos ma-
nifestas, lo cual se agudiza al observar
la explotación sexual comercial de ni-
ñas, niños y adolescentes.
A efectos de esta investigación, la
Declaración de Estocolmo tiene la do-
ble virtud de la comprehensividad y la
consensualidad:
[…] la explotación sexual comercial de
niños es una violación fundamental de los
derechos del niño. Ésta comprende el abuso
sexual por adultos y la remuneración en
metálico o en especie al niño o niña y a una
z8
tercera persona o varias. El niño es tratado
como un objeto sexual y una mercancía. La
explotación sexual comercial de los niños
constituye una forma de coerción y violen-
cia contra los niños, que puede implicar el
trabajo forzoso y formas contemporáneas de
esclavitud.
Se intentará dar cuenta del fenómeno
desde la dimensión de los derechos
humanos, considerados en su indivi-
sibilidad, interdependencia e integra-
lidad. Los niños, niñas y adolescentes
en situación de prostitución ven vulne-
rados esos derechos, y la sociedad en
su conjunto tiene el deber de otorgar
su titularidad a todas y cada una de las
personas, pero especialmente a los ni-
ños y adolescentes, a fn de que tengan
una vida plena.
Este hecho social —explotación
sexual comercial de niñas, niños y ado-
lescentes— existe a lo largo y ancho de
Uruguay. Constituye una de las mayo-
res violencias a las cuales un grupo de
menores de edad —probablemente no
despreciable en número— está expues-
to cotidianamente. Sin embargo, es un
fenómeno al cual las ciencias sociales
han prestado muy poca atención, al
igual que los decisores de políticas pú-
blicas.
La generalización del fenómeno y su
falta de visibilidad exigen ahondar en
las representaciones sociales de la pia
a fn de develar al menos alguno de los
pliegues que la ocultan. Lejos de cons-
tituir un todo homogéneo, las repre-
sentaciones sobre la pia suponen inte-
racciones y confictos entre los sentidos
homogéneos instituidos y otros que
pugnan por instituirse, estos probable-
mente más críticos. Es así que se esta-
blecen tipologías de personas y hechos
que no solo responden a imágenes de la
realidad, sino que además constituyen
sistemas clasifcatorios tendientes a
preservar el orden establecido, es decir,
a mantener intocables a los clientes y a
considerar inmorales o víctimas de su
situación de pobreza a quienes están en
situación de prostitución.
Sin embargo, en la medida en que
hay conficto por las representaciones
de la pia, es posible realizar distintas
lecturas sobre aquellos que están en si-
tuación de prostitución. ¿Son víctimas
o agentes? ¿Dónde se los coloca? ¿Qué
se pretende fundamentar al iniciar una
investigación: justifcar su existencia,
mostrar que se están quebrantando los
más elementales derechos humanos…?
¿Qué signifca la prostitución in-
fantil? ¿Por qué, si es bien conocida su
existencia, nadie se detiene a observarla
y actuar? ¿Por qué se la coloca en el
lugar de lo no visible (asumiendo que
no se la quiere ver, aunque se sabe que

está ahí)? ¿De qué manera su existencia
interpela a la sociedad?
Existen algunos elementos claves
para una aproximación a la compren-
sión de la prostitución de niñas, niños y
adolescentes:
• La autoprostitución adulta no está
penalizada; por ello se tiende a hacer
extensiva la no penalización para el
caso de los adolescentes.
• Existe confusión entre categorías
acusatorias y moralizantes, por una
parte, y categorías analíticas, por
otra. Una persona en situación de
prostitución es considerada moral-
mente despreciable.
• En la prostitución, la fantasía es el
producto más vendido, de modo que
aquello que la sociedad desarrolla
como fantasía tiene un valor de ver-
dad por encima de la realidad empí-
rica.
3.2. Herramientasteóricas
paraabordar
laproblemática
Como herramienta analítica para
abordar este fenómeno se recurre a la
noción de campo desarrollada por Pie-
rre Bourdieu, la cual permite analizar
tanto las relaciones de poder como los
procesos de producción, reproducción
y disputa en torno al capital material
y simbólico asociado a la prostitución.
Pero especialmente permite individua-
lizar las intervenciones de agentes, ya
que esta noción supone la existencia de
agentes que interactúan según medios
y fnes diferenciados de acuerdo con la
posición que ocupan en la estructura
en cuestión.
Más específcamente, y en relación
con los objetivos de investigación:
El campo de poder […] no es un campo co-
mo los demás: es el espacio de las relaciones
de fuerza entre los diferentes tipos de capital
o, con mayor precisión, entre los agentes que
están sufcientemente provistos de uno de
los diferentes tipos de capital para estar en
disposición de dominar el campo correspon-
diente (Bourdieu, 1997: 50).
Siguiendo esta propuesta de análisis,
se delinea un mapa de los agentes que
intervienen en la explotación sexual
¸o
comercial de niños y adolescentes, dis-
criminándolos en cuatro tipos:
1. Directamente involucrados: niños y
adolescentes, clientes, proxenetas, in-
tegrantes de redes con distinto grado
de compromiso, dueños de locales,
trabajadores de locales donde se ex-
plota sexual comercialmente a niños
y adolescentes, amigos de clientes que
conocen su práctica, familiares de los
niños y adolescentes, consumidores
de pornografía por distintas vías.
2. Aquellos que por su profesión o lugar
en la sociedad están llamados a inter-
venir de alguna manera: legisladores,
implementadores y ejecutores de pro-
gramas, integrantes de instituciones
estatales (del Poder Judicial, del Minis-
terio del Interior, del inau, etcétera),
integrantes de organismos internacio-
nales encargados de velar por el cum-
plimiento de los derechos humanos,
periodistas y comunicadores.
3. Aquellos que por su actividad pue-
den entrar en contacto: personal de
salud, integrantes de ong que traba-
jan con infancia y adolescencia y con
derechos humanos, docentes, traba-
jadores del transporte, entre otros.
4. Aquellos que tienen conocimiento
indirecto del fenómeno: el resto de la
sociedad.
Esto coloca el fenómeno en su lugar
real: constitutivo de la sociedad y parte
de la trama social. No es un fenómeno
marginal, propio de sectores excluidos,
asociado a comportamientos desvia-
dos, como con frecuencia se pretende
presentarlo.
¸:
4| Pocas voces y débiles… Un espeso
silencio, una práctica habitual
4.1. Magnituddelfenómeno
enlasdistintaszonas
delpaís
La ilegalidad del fenómeno, asociada a
su relación con el crimen organizado,
no permite una estimación del núme-
ro de niños y adolescentes explotados
sexual-comercialmente.
La información proveniente de en-
tidades públicas y de organizaciones
no gubernamentales, así como aquella
recogida de la prensa, es muy frag-
mentaria y generalmente no aparecen
fuentes confables en las cuales se base
la información ofrecida.
En setiembre del 2005, en el marco
del seminario que tuvo lugar en Mon-
tevideo, realizado por la Dirección de
Derechos Humanos del Ministerio de
Educación y Cultura y la Ofcina de
oim-Cono Sur, «el representante de
interpol para la región destacó que no
había ningún dato ofcial sobre la trata
y tráfco de personas en Uruguay». Ni
el Ministerio del Interior ni el Poder
Judicial registran casos con la termino-
logía internacional. El mismo informe
se basa en información periodística,
15

en ausencia de información ofcial
(Navarrete, 2006). De modo que, para
5 Elrelevamientoperiodísticoserealizóenelperíodo2004-
2006.
este estudio, también se recurrió a la
información periodística a fn de tener
un panorama de la situación en todo el
país.
Ellitoral:RíoNegro,Paysandú,
Soriano
En el marco de las discusiones de los
ambientalistas entrerrianos respecto a
las plantas de celulosa, hubo denuncias
de trata de niñas entrerrianas llevadas a
Fray Bentos para que ejercieran la pros-
titución. Según la nota periodística:
«Estos empresarios se acuestan con nenas
de entre 10 y 13 años», «Lo que más plata
les deja a estos empresarios es el tráfco de
menores», denunció Gladys, quien aseguró
que los dueños de nuevas empresas extranje-
ras en la zona de Fray Bentos les piden para
mantener relaciones con las niñas.
16
La nota recoge las palabras de líderes
ambientalistas argentinos, quienes no
ofrecen los datos precisos en que basan
sus acusaciones. De cualquier manera,
tampoco se levantan voces contrarias.
En todo caso, esto puede asociarse
con una noticia aparecida un año an-
6 CX6,RadioCentenario,9/5/2006, Mensaje de la 36,«Se
equivocólapaloma.“Marchadelsilencionofuelaúltima”»,
[programaradial],Montevideo,Consulta:2004-2006,
‹http://www.radio6.com.uy/mensaje/2006/05/m_90506.
html›.
¸z
bargo, el episodio parece haber caído en
el olvido poco tiempo después.
LafronteraconBrasil:
CerroLargo
La prensa dio a conocer un caso de
prostitución infantil en Rio Branco,
donde uno de los implicados fue proce-
sado; sin embargo, no fue posible reunir
pruebas contra los otros acusados. Las
niñas explotadas sexual-comercialmente
se negaron a declarar contra un tercero
porque estaba relacionado con círculos
de poder local. Las niñas fueron inter-
nadas en un hogar del inau de Melo.
Existen registros de casos anteriores, en
el 2003, 2004 y 2005. En el caso del 2003
se trataba de un varón en situación de
prostitución, que fue internado en el in-
au (iname, en ese entonces); la persona
mayor involucrada no fue sancionada.
En el caso del 2004, cuatro adolescen-
tes de entre 8 y 16 años pasaron por el
juzgado. Una de ellas, embarazada, fue
internada en el inau (iname, en ese
entonces) y las otras regresaron con sus
familias. No hubo seguimiento, por lo
que se desconoce si han regresado a la
situación de prostitución.
19
9 GabrielSosa:«PostalesdeRíoBranco:Prostitucióninfan-
til,contrabandoyotrastradiciones»,enEl País Digital,
Montevideo,/2/2005,Internetv.0,n.
o
426,Consulta:
2004-2006,‹http://www.elpais.com.uy/Anuarios/05/2//
anua_quep_9245.asp›.
tes en un diario capitalino, sobre una
quinceañera que desbarató una red de
prostitución de menores de 18 años en
Paysandú. De acuerdo con la referida
nota, la adolescente, cansada de los
castigos físicos y amenazas a que la so-
metía el proxeneta, lo denunció ante las
autoridades, quienes en un rápido pro-
cedimiento lograron capturarlo.
17
La prostitución infantil ha sido mo-
tivo de preocupación en diversas loca-
lidades del interior del país. En marzo
de 2006 la Junta Departamental de
Soriano discutió el tema de la prosti-
tución infantil con el diputado Yáñez,
integrante de la Comisión Parlamen-
taria que trata la situación del inau.
Yáñez hace mención justamente al caso
de Paysandú y agrega que en Paysandú
hay tanta prostitución infantil como en
cualquier otra zona del país fronteriza,
turística y de paso de transporte de
carga; no obstante, no proporciona las
fuentes en que basa sus afrmaciones.
18
También en el litoral, Dolores, en el de-
partamento de Soriano, llamó la atención
de autoridades locales y del Ministerio de
Salud Pública por un caso de prostitución
infantil denunciado en el 2006. Sin em-
7 La República,[s.d.],//2005,Consulta:2004-2006,
‹http://www.mujereshoy.com/secciones/2752shtml›.
ActadelaSaladeSesionesdelaJuntaDepartamentalde
Soriano(Mercedes,7demarzode2006),disponibleenEdi-
les.org/PortalUruguay,Consulta:2004-2006,http://www.
ediles.org/modules.php?op=modload&name=News&file=ar
ticle&sid=24›
¸¸
Maldonado
Ediles de Maldonado también manifes-
taron su preocupación por el turismo
sexual y su asociación con la prostitu-
ción infantil. En el 2001, la conocida
meretriz Naná testifcó sobre el tema
ante la Junta Departamental, donde
expresó la creciente tendencia a que
familias envíen a sus hijas menores de
edad a trabajar como prostitutas.
20
Todoelpaís
Se estima en 34 000 el número de niños,
niñas y adolescentes que trabajan en el
Uruguay, cifra que incluiría a aquellos en
situación de prostitución, de acuerdo con
información brindada por Cristina de
Marco, presidenta del Comité Nacional
para la Erradicación del Trabajo Infantil.
21
En 1998 la prensa televisiva presentó
un informe sobre prostitución infantil
en el programa El reloj, en el que se
difundieron los resultados de una en-
cuesta de opinión pública sobre el co-
nocimiento del tema en la sociedad. He
aquí los resultados:
20 «ProstitucióninfantilcrecienteenMaldonado:Nanátesti-
ficóeninformedeediles»enTerra Actualidad,20//200,
Consulta:2004-2006,‹http://www.terra.com.uy/canales/
maldonado//699.html›.
2 Índice 810,ElEspectador,2/6/2006,«Másde4.000niños
yadolescentestrabajanenUruguay»{programaradial],
Montevideo,Consulta:2006,‹http://www.espectador.
com/nota.php?idNota=7092›.
• 11% de los entrevistados dijo conocer
directamente casos de prostitución
de niños;
• 14% señaló que conocía casos por
medio de terceros;
• 52% señaló que conocía casos solo
por los medios.
22
Por otra parte, la proporción de denun-
cias y procesamientos relacionados con
la prostitución infantil es insignifcante
en comparación con otros crímenes.
Según información de la Jefatura de
Policía de Montevideo, entre 1996 y
2003 se registraron 84 casos de pros-
titución, sin desglosar por edad (msp,
2004), lo cual pone en evidencia el
espeso manto de silencio sobre la situa-
ción de la prostitución infantil.
El trabajo de campo realizado, y de
modo especial algunas entrevistas,
pusieron en evidencia la existencia de
adolescentes en situación de prostitu-
ción que se habían ido de sus casas o
habían escapado del inau, perdiendo
contacto con sus hogares de origen o
con las instituciones que los alberga-
ban. Eso llevó a indagar en las cifras de
los ausentes.
22 SybilaConsultoresparaelprogramaEl relojdeCanal0,
octubrede99,enGonzález(2000).
¸q
Cuadro 1. Personas ausentes
(20.9.2005 al 15.5.2006)
Mayores
de :8 años
Menores
de :8 años 5in datos 1otal
1otal de denuncias 370 1207 1577
1otal que continúan ausentes 81 762 9 852
Fuente: Elaboración propia con base en información brindada por el Departamento de Registro
y Búsqueda de Personas Ausentes, Ministerio del Interior.
Cuadro 2. Menores de edad ausentes
Por procedencia y sexo. (20.9.2005 al 15.5.2006)
Procedencia
hiñas
y adolescentes mu[eres
hiños
y adolescentes varones 1otal
inau 65 388 453
Ro¿ar parental u otra
dependencia
154 155 309
1otal 219 543 762
Fuente: Elaboración propia con base en información brindada por el Departamento de Registro
y Búsqueda de Personas Ausentes, Ministerio del Interior.
¸¸
Del total de denuncias de personas
mayores, solo el 22% permanece au-
sente, mientras que, en el caso de los
menores de edad, continúa ausente el
63%. Esto permite pensar que la au-
sencia de los niños y adolescentes es
más permanente, ya sea porque huyen
y no quieren regresar, o porque ingre-
san a distinto tipo de redes (prostitu-
ción, drogas, etcétera).
Entre los menores de 18 años que
continúan ausentes, los que proce-
den del inau son más numerosos que
quienes proceden tanto de hogares
parentales como de otro tipo de insti-
tución.
Sin embargo, el aspecto más desta-
cado es la elevada proporción de niños
y adolescentes varones (71%) respecto
a mujeres (29%). También es altamen-
te llamativo que entre quienes pro-
ceden de hogares parentales u otras
instituciones el número de varones y
de mujeres sea igual, mientras que es
en la población procedente del inau
donde se marca la distancia entre uno
y otro sexo.
La desaparición de niños y adoles-
centes puede atribuirse a diversas cau-
sas. Profesionales que trabajan con ni-
ños y adolescentes abusados y víctimas
de violencia grave intrafamiliar señalan
que esos chicos muchas veces se van de
sus casas por una expulsión o se fugan
por no soportar la situación. Sus ho-
gares constituyen, por lo tanto, fuertes
factores de vulnerabilidad.
Alguno de estos ausentes ¿habrá sido
secuestrado y nadie denunció su se-
cuestro?
La politóloga Mercedes Assorati
—coordinadora del Proyecto de For-
talecimiento Institucional en la Lucha
contra la Trata de Personas en la Ar-
gentina (Fointra), de la Organización
Internacional de Migraciones (oim)—
propone la elaboración de un mapa del
terror. Afrma que los secuestros que
realizan las redes de trata deberían ser
asimilados a la desaparición forzada
de personas, un delito de lesa huma-
nidad que no prescribe, que el Estado
está obligado a investigar sin límite de
tiempo.
Yo creo que estos secuestros son un nuevo
tipo de desaparición forzada, que constitu-
yen una violación a los derechos humanos,
ya que, aunque son ejecutados por particu-
lares, necesitan de la connivencia o al menos
la omisión del Estado para poder desarro-
llarse (Chaher, 2006).
El Protocolo de Palermo
defne la trata de personas como:
La captación, el transporte, el traslado, la
acogida o la recepción de personas recu-
¸6
rriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u
otras formas de coacción, al rapto, al fraude,
al engaño, al abuso de poder o de una situa-
ción de vulnerabilidad o a la concepción o
recepción de benefcios para obtener el con-
sentimiento de una persona que tenga auto-
ridad sobre otra, con fnes de explotación.
Triangulando esta información con la
relevada en el trabajo de campo, es po-
sible pensar, al menos como hipótesis
de trabajo, que un porcentaje de niños,
niñas y adolescentes ausentes forman
parte de redes clandestinas; algunos
probablemente sean víctimas de trata,
tanto dentro del territorio nacional co-
mo fuera de fronteras.
4.2. Prostitucióninfantilen
Uruguay/Montevideo
La explotación sexual comercial infantil y
adolescente, y en especial la prostitución,
ha sido muy poco estudiada en nuestro
país. Cabe señalar como antecedentes el
trabajo de María Elena Laurnaga (1995),
el de Mariana González y Sandra Ro-
mano (2000) y el realizado por unicef
(2001). Existen difcultades derivadas de
su invisibilización, y de lo perturbador
que resulta a los investigadores entrar en
contacto con esa realidad, especialmente
por la ausencia de caminos de interven-
ción claros y apropiados; pero también y
sobre todo por su relación con el crimen
organizado, lo que levanta barreras en
distintos espacios sociales e instituciona-
les que difcultan o inhabilitan el acceso.
¸¡
4.3. Difcultadesparael
abordajeylaintervención
Hasta el momento, en Uruguay no exis-
ten programas de intervención com-
prehensivos. Tampoco existe un orga-
nismo público o privado especializado,
a pesar de que, frente a la demanda,
algunas ong con trayectoria de inter-
venciones en casos de abuso y maltrato
de niños y adolescentes están fortale-
ciendo áreas destinadas específcamen-
te para los casos de prostitución.
El fenómeno está presente, por lo
que, de modo más o menos frecuente,
educadores y profesionales de diversas
instituciones se enfrentan a él.
Las entrevistas a informantes califi-
cados permiten observar las distintas
maneras en que los técnicos viven y
asumen el problema. Cuando el téc-
nico ha realizado algún trabajo pre-
vio en la temática o ha leído estudios
sobre la pia, visualiza el fenómeno
más rápidamente y tiene un discurso
más claro en el relato sobre los casos
conocidos. La mirada sobre el fenó-
meno supera el caso concreto en el
que intervino.
En otros casos, los técnicos derivan
su conocimiento y preocupación por
el fenómeno a partir de situaciones
puntuales a las que se enfrentaron.
Aquí la intervención y el discurso se
construyen a partir de esas situaciones
concretas.
Finalmente, entre otros técnicos, el
discurso sobre la pia es elaborado en
la entrevista misma. Si no se indaga,
no aparece el problema como tal, sino
transversalmente a otros temas. Inclu-
so, en algunos casos, se contrapone lo
«políticamente correcto» con los pre-
juicios que encierra el tema.
Existe gran heterogeneidad en el tra-
tamiento de la prostitución de niños y
adolescentes y en los modos en que se
piensa la intervención, pero en térmi-
nos generales puede decirse que, aun-
que en todos los casos existen disposi-
ción y buenas intenciones, no se cuenta
con las herramientas apropiadas. Esta
afrmación fue compartida por muchos
de los informantes califcados.
Existen pocos espacios que cuenten
con mecanismos que prevean la in-
tervención en situaciones de prostitu-
ción de niños y adolescentes. Así, los
abordajes se construyen en la práctica
concreta de educación social, en la me-
dida en que surge la problemática. Esta
situación pone en evidencia la invisibi-
lidad del fenómeno.
No es posible realizar una inter-
vención holística del problema si el
abordaje se reduce a espacios dispersos
de educación no formal y/o de trabajo
sin coordinación y sin un respaldo en
¸8
el tema. Este debe de ser tanto teórico,
proveniente de nuevas investigaciones
sobre el fenómeno en Uruguay, como
institucional (o interinstitucional),
basado en acuerdos sobre el abordaje
del fenómeno y sobre las posibles in-
tervenciones. En este sentido, la con-
solidación del Comité Nacional para la
Erradicación de la Explotación Sexual
Comercial y No Comercial de la Niñez
y la Adolescencia y la elaboración de
un plan nacional en Uruguay desempe-
ñarán un papel fundamental.
Al mismo tiempo, será necesario
revisar los mecanismos que permiten
que el problema se mantenga en la
impunidad. Es preciso aclarar que en
algunas circunstancias la posibilidad de
la intervención depende del poder con
que se cuente para enfrentarse a redes y
grupos poderosos que se benefcian de
la existencia de la escia, lo que supone
afrontar amenazas y persecuciones. Sin
duda, quienes trabajan para la infancia
y adolescencia como educadores no
tienen ese poder. Por tanto, parte de los
respaldos necesarios en la intervención
deben pensarse en torno a la protec-
ción de los operadores. Sin resolver este
problema, los otros respaldos quedarían
anulados.
¸ç
5| Niños, niñas y adolescentes
en situación de prostitución
5.1. Ungrupoheterogéneo
La existencia de niños y adolescentes
en situación de explotación sexual co-
mercial es un fenómeno complejo y su
interpretación conlleva la difcultad de
traspasar algunas miradas heredadas
que colocan a la pobreza en un lugar
privilegiado para explicarlo.
Sin desconocer que la pobreza infu-
ye fuertemente en la confguración de
vulnerabilidades, es necesario ir más allá,
romper con los sociocentrismos
23
para
alcanzar un análisis más comprehensivo
del fenómeno.
El sentido común sociocéntrico tien-
de a pensar que las personas que viven
en situación de pobreza tienen mayor
tolerancia hacia la prostitución, que no
existen prejuicios al respecto pues cons-
tituye un recurso al que echan mano en
caso de necesidad económica, y se las
percibe como una población con mayor
permisividad sexual. Sin embargo, del
trabajo de campo con adolescentes mu-
jeres y varones que viven en condiciones
socioeconómicas muy vulnerables se
desprende que tienen prejuicios sobre el
ejercicio de la prostitución en esos con-
textos e inclusive sobre quien la ejerce
2 Puededefinirsecomolatendenciaaidentificarnuestra
perspectivaparticulardelmundosocial(productodeuna
construcciónsocio-histórico-cultural)amododeperspectiva
universal.
o la ha ejercido en algún momento. Sin
pretender generalizar estas observacio-
nes, interesa mencionarlas para mostrar
que en algunos sectores, aunque se viva
la prostitución más de cerca y vincula-
da a la cotidianidad, los estigmas están
presentes, y quienes se encuentran o han
pasado por una situación de prostitu-
ción intentan ocultarlo.
Es necesario aclarar, también, que en
muchos casos el prejuicio está deposi-
tado en aquellas situaciones estereotípi-
cas de la prostitución (femenina, ejer-
cicio en la calle, en un local, de forma
permanente), pero no incluyen otras
situaciones (prostitución encubierta),
que se viven con mayor tolerancia o
aceptación. Estas representaciones
se vinculan estrechamente a cómo se
piensa y se vive la sexualidad. En algu-
nas entrevistas a adolescentes varones
y mujeres de estos contextos, se percibe
que la sexualidad es vivida sin refexi-
vidad. Si bien en algunos relatos se re-
salta la importancia de saber con quién
se va a tener relaciones y de cuidarse,
24

en pocos casos se utilizan métodos
anticonceptivos o preservativos en las
relaciones de pareja u ocasionales. No
puede decirse que no exista un cuidado
del cuerpo, ya que existen otros cuida-
24 Enalgunosrelatosinclusivesedestacaellugarprivilegiado
delavirginidad,quehayque«saberaquiénesentregada».
qo
tinúan en ella son muy diversos, como lo
son los padecimientos o las satisfacciones
que puedan obtener. Es necesario tener
presente la multiplicidad de situaciones
(muchas veces contradictorias entre sí)
incluidas en la prostitución infantil: desde
ingresos forzosos hasta otros que consti-
tuyen formas de afrmación de una iden-
tidad sexual, en la mayoría de los cuales
existe un espacio de decisión del adoles-
cente, que actúa como agente.
De los 19 casos relevados en la investi-
gación, se seleccionaron cinco que echan
luz sobre el fenómeno de la pia. Los pro-
tagonistas son adolescentes varones y mu-
jeres, provenientes de diversos contextos
socioeconómicos y situaciones familiares
con vivencias muy diversas
Excepto en el caso del ingreso por
secuestro, los adolescentes intervinie-
ron en sus ingresos a la situación de
prostitución. Con características es-
pecífcas en cada caso, la situación de
prostitución les permitió llenar ciertos
vacíos, satisfacer ciertas carencias tanto
materiales como afectivas.
Se trata de reconstruir
27
en cada una de
estas historias
28
los procesos que llevaron a
la situación de prostitución, procesos que
se caracterizan por la diversidad.
27 Esta«reconstrucción»seharealizadoenalgunoscasoscon
lostestimoniosdelosprotagonistasyenotroscasoscon
lostestimoniosdealgunosinformantescalificadosquehan
acompañadoestosprocesos.
2 Losnombresrealesfueroncambiados.
dos,
25
pero es verdad que se observa
una clara resistencia al cuidado médi-
co. Por otro lado, las prácticas sexuales
sin protección no se perciben como
conducta de riesgo. En los mejores casos,
un embarazo no previsto se asume con
resignación. En términos generales, más
que un cuidado corporal, lo que está au-
sente en las prácticas y representaciones
de estos jóvenes es la posibilidad de ser
sujetos de derecho y, por tanto, exigirlo
a las personas con quienes se relacionan
sexualmente.
Hechas estas observaciones, es preciso
mencionar que, aun evitando buscar y
ubicar el fenómeno de la prostitución in-
fantil únicamente en contextos de pobre-
za, ha sido justamente en estos contextos
donde se ha podido estudiar con mayor
facilidad. Cuanto más alto es el estrato
socioeconómico, mayor es la difcultad de
acceder al estudio del fenómeno, pues se
activan mecanismos de protección que no
existen en los estratos bajos.
26
La pia es un fenómeno heterogéneo que
presenta distintas modalidades. Los tipos
de prostitución, las razones por las que
los niños y adolescentes ingresan y con-
25 VéaseRostagnol(200),paraundesarrollodelatemática
delasexualidadentrevaronesadolescentesyjóvenesde
contextossocioeconómicospobres.
26 MaríaElenaLaurnaga(995)tambiénseñalaensudiag-
nósticosobreprostituciónadolescentelaimposibilidad
deincorporarinformaciónconfiabledesectoresmediosy
medio-altosdebidojustamentealosdispositivosdeprotec-
ciónyencubrimeinto.
q:
5.2. Cincohistoriasdevida

Pilar.
29
Entradaforzosaaunared
deescia
En el momento de la entrevista Pilar
tenía 17 años. Había estado secuestrada
durante dos meses y había sido violada.
Estaba embarazada y quería abortar. Su
madre se mostraba muy preocupada
por la posibilidad de contagio de vih.
Apenas hablaba, miraba hacia aba-
jo. Ante las preguntas, respondía
titubeante: «Me violaron», «Estuve
secuestrada». La psicóloga dijo que
estaba en estado de shock, que no
podía hablar.
(Notas de campo.)
La infancia
Pilar nació en el interior del país.
Sus padres son trabajadores, gente de
trabajo, como se dice habitualmente.
Cuando ella tenía un año y medio su-
frió un problema de salud que la obligó
a un tratamiento prolongado en el Cen-
tro Hospitalario Pereira Rossell (chpr).
Su madre primero y su padre después
viajaron a Montevideo y consiguieron
29 InformaciónrelevadaatravésdevariasentrevistasaPilar,a
sumadreyelacompañamientoenelrecorridoenelchpr.
trabajo, a fn de permanecer juntos
mientras se realizaba el tratamiento,
pero se instalaron defnitivamente en la
capital. Siete años después nació el her-
mano de Pilar.
El padre trabajó de chofer en distin-
tos lugares y luego como empleado de
comercio. La madre es empleada do-
méstica. Finalmente se mudaron a un
barrio periférico en el noreste.
La adolescencia
Pilar era una chica más bien tímida;
tenía amigas, pero salía poco. Iba al
liceo, donde, como la mayoría de sus
compañeros, se llevaba materias a exa-
men. Perdió algunos y debió dar varias
libres. No frecuentaba centros juveniles
ni otros lugares que nuclean jóvenes.
Sus padres estaban fuera de la casa,
trabajando muchas horas por día. Ella
estaba sola la mayor parte de la jornada,
pero tenía algunas amigas en el barrio.
Cuando Pilar tenía 17 años, una chica
llegó al barrio a vivir en la casa de su
tía porque, según dijo, se había peleado
con sus padres. Se hizo amiga de Pilar
y de otras chicas. Tenía novio. Un día
les dijo a Pilar y a otra amiga que había
tenido problemas con la tía y esta la
había echado, por lo cual se mudaría a
una ciudad de Canelones. Les pidió que
la acompañaran. Pilar avisó a sus pa-
qz
dres que iba a acompañar a esta chica,
aunque en el relato no quedaba claro a
la casa de quién se mudaba.
Las tres fueron a la casa donde supues-
tamente iba a vivir la chica. Allí, cuando
llegaron, encerraron a Pilar y a su amiga.
La «nueva amiga» regresó al barrio.
El secuestro
Durante dos meses, Pilar y su amiga
fueron mantenidas secuestradas. No se
accedió a relatos sobre la segunda chica.
Pilar habla muy poco, es imposible
reconstruir lo que le sucedió.
(Notas de campo.)
Pilar era violada sistemáticamente
por la misma persona. Entraba y salía
gente, pero a ella la violaba siempre el
mismo hombre. «El hombre», dice Pi-
lar, poniendo una gran distancia entre
ella y él. «El hombre» es un joven que
apenas pasó los 20 años, es decir, muy
poco mayor que Pilar.
Todo el tiempo parecía asustada, in-
terrogada, me dijo que en la casa de
Pando había consumo de sustancias.
(Notas de campo.)
Estando secuestrada, en ocasiones Pilar
pudo llegar al teléfono y llamó a sus
padres; les dijo que los quería mucho y
luego rompió en llanto.
La amenazaban constantemente con
que, si se negaba a tener relaciones o si
intentaba escapar, le harían daño a su
familia, en especial a su hermano.
Pilar dice en voz muy suave: «Yo no
quería, pero él me decía que, si no
tenía, le iba a hacer algo a mi padre,
a mi hermano».
(Pilar.)
La búsqueda
Los padres de Pilar preguntaron por su
hija a la «amiga». Ella negó conocerla.
Hicieron la denuncia en la seccional
correspondiente. Les respondieron que
averiguarían, pero no sucedió nada.
Dieron aviso a la televisión para difun-
dir la noticia de la desaparición de su
hija.
En el transcurso de los dos meses de
secuestro, la madre de Pilar fue ase-
sorada y acompañada por su patrona,
que es la esposa de un militar de alto
rango. Ellos tenían infuencias y se pu-
sieron a disposición para encontrar a
la hija.
Preocupados y angustiados, los pa-
dres de Pilar enviaron al hijo al inte-
rior, donde viven otros familiares, a fn
de que estuviera más protegido.

Finalmente, Pilar fue liberada. Llegó
a la plaza del pueblo, llamó por teléfono
a sus padres y ellos fueron a buscarla.
Pilar apenas podía contarles lo suce-
dido. La patrona de la madre tomó las
riendas de la situación. Mientras tanto,
el hombre andaba por el barrio donde
vivían Pilar y su familia, los amenazaba
diciendo que iba a volver a llevarse a
Pilar. En secreto, Pilar y su madre se
fueron a vivir a la casa de la patrona,
mientras el padre permanecía en la ca-
sa y seguía trabajando en el comercio
de siempre.
Las marcas del secuestro
No la llevaron al forense. Pilar estaba em-
barazada. Consultaron en el Servicio de
Asesoramiento en Salud Sexual del chpr,
donde confrmaron el embarazo, la aten-
dió una psicóloga y le informaron sobre el
uso del Misoprostol.
La patrona es una mujer católica,
conservadora, parece autoritaria.
Siempre estuvo en contra del aborto;
no obstante, en este caso no ve otra
alternativa: «Lo que ha sufrido esta
gente…».
(Notas de campo.)
Pilar no tuvo éxito en el procedimiento.
Intentaron que se le hiciera el abor-
to en el hospital, ya que el embarazo
era el resultado de una violación, de
modo que estaría amparada por los
eximentes y atenuantes de la ley. Esa
circunstancia estaba probada porque
la fecha de concepción estaba dentro
del período en que, como constaba en
los partes policiales, Pilar había estado
secuestrada. No obstante, el ginecólogo
de la policlínica de asesoramiento le
dijo que el tiempo que lleva el trámite
de autorización —en el Ministerio de
Salud Pública— es tan largo que no le
serviría. Por lo tanto, Pilar continuó
administrándose el Misoprostol, pero
no le hacía efecto.
Los patrones de la madre recurrie-
ron a los mandos superiores. Se rea-
lizó una reunión con Pilar, su madre,
la patrona y los médicos. Una de las
ginecólogas de la policlínica que la
había tratado fue a la reunión, pero
no recordaba el caso y le dijo: «Pero
vos tenías novio, ¿no?». La madre
de Pilar se enfureció, se contuvo por
miedo y se limitó a decir en voz baja:
«Eso no es así», «¿Qué dice esta mu-
jer?». Finalmente, ante las fotocopias
de las denuncias policiales, se deci-
dió practicarle el aborto, pero coin-
cidentemente Pilar abortó clandesti-
namente por efecto del Misoprostol.
La madre de Pilar tenía miedo y
quería volver al interior. Toda la fa-
qq
milia les decía que se fueran, que les
conseguirían trabajo a los dos, que
allá iban a estar más protegidos.
¿Una red de prostitución?
La patrona había hecho averiguacio-
nes, gracias a los vínculos de su mari-
do. Según el relato de esta mujer, los
funcionarios de la seccional estaban
arreglados con la supuesta red, recibían
dinero y estaban al tanto de todo lo
que sucedía. El hombre en cuestión y
su novia (la «amiga» de Pilar) estaban
metidos en el «negocio» junto con otra
gente a la cual ella no había llegado.
Al preguntarle a la madre si piensa
que se trata de una red, contesta
afirmativamente.
(Notas de campo.)
Las violaciones sistemáticas a Pilar po-
drían ser parte de la preparación para
un futuro ejercicio de la prostitución
con terceros.
La madre tenía los teléfonos y direc-
ciones de organizaciones que podían
ayudar a Pilar, tanto psicológica como
judicialmente, pero nunca lograba
comunicarse con ellas. Por otra parte,
ya habían ido a ver a un juez (acompa-
ñadas por la patrona de la madre), que
no les prestó atención. La patrona tenía
una gran desconfanza hacia el sistema
judicial, la madre de Pilar tenía mucho
miedo y Pilar continuaba apenas balbu-
ceando.
Carlos.
30
Ingresoared
conconsentimiento
Carlos tenía 13 años cuando se cons-
tató por primera vez que estaba en
situación de explotación sexual co-
mercial. Actualmente tiene 20 años y
se presume que continúa viviendo con
el explotador.
Esta historia es paradigmática, ya
que ilustra claramente la complejidad
que supone atacar el fenómeno de la
escia. Intervinieron coordinadamente
tres instituciones de la sociedad civil,
31

y el Estado a través del inau y la Direc-
ción Nacional de Prevención Social del
Delito (dnpsd). Sin embargo, el caso
quedó impune, fundamentalmente por-
que faltó el testimonio de Carlos.
0 LahistoriadevidadeCarlosfuereconstruidaatravésdel
valiosorelatodelosinformantescalificadosintegrantesde
lasdiversasinstituciones,tantodelasociedadcivilcomogu-
bernamentales,queparticiparonenelseguimientodelcaso
ysecomprometieronconél.Porlotanto,sibiensepresenta
comounrelatoúnico,estahistoriaesfrutodenumerosos
testimonios.
Quienessiguieronestecasofueronvíctimasdeamenazas,
porlocualhemosomitidoelnombredelasinstitucionesque
estuvieroninvolucradasydelaspersonasquenosdieronsu
testimonio.Asimismo,elnombredelosinvolucradoshasido
cambiadoconelfindepreservarsuidentidad.

Su infancia y comienzos
de la adolescencia
Cuando Carlos tenía 11 años fue contacta-
do por educadores de una ong barrial en
el estacionamiento de un club donde él y
sus hermanos cuidaban coches. Carlos se
mostró poco receptivo y desconfado con
los educadores, no así sus hermanos.
Con 12 años comenzó a participar de
actividades educativas. En algunas opor-
tunidades dormía en la calle, por lo que
el equipo de educadores se propuso co-
mo objetivos su inserción en la escuela
y la reducción de horas en la calle, sobre
todo a altas horas de la noche.
En ese momento Carlos vivía con
su madre, un hermano de 10 años, una
hermana de 8, una hermana de 15 años
y un hermano de 17. El padre biológi-
co no vivía con ellos y se presumían
antecedentes de abuso intrafamiliar.
La situación familiar era una situación
crónica de abandonos, desatención y
descuidos. La madre no permanecía en
su casa. Desapareció por varios días y
luego vivía con un compañero.
32
Los hermanos de Carlos eran unidos
y se cuidaban entre sí. Estaban siempre
juntos en la calle, menos Carlos, que
solía andar más bien solo.
2 Al200,lahermanamenorvivíaconunatía;elhermano
menorconlaabuela;lahermanamayorconsucompañeroy
suhijoadisposicióndelinau, atendidaporelceif.
Carlos tenía serias dificultades de
integración en las actividades: no
quería estar con sus pares, no tenía
compinches, era un niño solitario;
sin embargo, tenía buena relación
con el mundo adulto. Se mostraba
poco comunicativo, con un lenguaje
limitado y cierta reticencia al acerca-
miento físico.
Según los diferentes relatos, el as-
pecto físico de Carlos «rompía con el
estereotipo del niño pobre, de calle.
Era lindo, rubio, de tez clara». Tanto
él como sus hermanos estaban gene-
ralmente cuidados y limpios, a pesar
de la precariedad y el hacinamiento
en que vivía la familia.
Carlos es un chico apuesto, de mo-
dos delicados.
Carlos es un chico muy bonito, pre-
cioso, con un manejo de la erotiza-
ción y la seducción en las relaciones
y vínculos muy fuerte como para un
adolescente.
(Informantes calificados.)
Las estrategias de vida desarrolladas
por Carlos y sus hermanos se basaban
en la mendicidad y ocasionalmente en
cuidar coches.
Pese a los esfuerzos, los educadores,
no lograron que Carlos y sus hermanos
volvieran al sistema educativo.
q6
Los 13 años: primer abandono
de la madre
La madre de Carlos quedó embarazada
de su compañero, lo que aparejó una
situación muy complicada para sus
hijos. Unos meses más tarde, a comien-
zos del 2000, la madre hizo abandono
de hogar y se fue a vivir con su pareja.
La familia de Carlos quedó en situación
de vulnerabilidad.
En ese momento Carlos tenía 13 años y
se integró a las actividades educativas de
verano. Vivió un mes con su padre, quien
era una fgura importante para él, en gran
medida por su casi continua ausencia.
Los 13 años: primera situación
de explotación sexual comercial
Luego del verano, Carlos desapareció
de la zona. Sus hermanos decían que
no vivía más con ellos. Dejó de asistir a
las actividades educativas, por lo que la
institución decidió indagar qué ocurría.
La madre de Carlos había vuelto a la
casa con su compañero (aún no había
nacido el bebé) y por medio de ella ave-
riguaron que desde hacía alrededor de
un mes Carlos estaba viviendo en una
ciudad de Canelones con un hombre
al que había conocido en la calle, en la
zona de Colón. Este hombre era comer-
ciante, electricista, de 50 años de edad.
Los educadores solicitaron a la
madre que les indicara dónde estaba
Carlos para poder visitarlo, aunque
no llegaron a entrar a la casa. Carlos
inmediatamente regresó con la madre,
quien afrmó nunca haber autorizado a
su hijo a ir a vivir con ese hombre; sin
embargo, ella sabía su nombre y tenía la
dirección. Se le planteó a la madre que
debía hacerse cargo de su hijo, y que
de lo contrario sería necesario buscar
un lugar adecuado con la voluntad de
él. No obstante, por la razón que fuese,
un par de semanas más tarde Carlos
regresó a vivir con el hombre y —según
dijo más tarde a los educadores—, con
la autorización de su madre.
En esa etapa los educadores constata-
ron que no era un contexto adecuado. El
hombre no permitía la más mínima con-
fanza, tenía colgadas en las paredes fotos
pornográfcas de niños y adolescentes,
entre ellas fotos comprometedoras con
Carlos. Sin embargo, la madre continua-
ba insistiendo en que él estuviera ahí.
Los educadores citaron al hombre y
le preguntaron los motivos por los cua-
les había invitado a Carlos a vivir en su
casa. Respondió que estaba preocupado
por la situación de calle de Carlos, por
lo que, ante el pedido de este, quiso
ayudarlo. En esa entrevista se detectó
una clara situación de abuso, aunque el
hombre afrmó que no le pedía nada a

cambio de vivir en su casa, pero que tam-
poco lo iba a incentivar a ir a la escuela.
Fue una reunión confusa, con muchas
vaguedades y contradicciones en el relato
del hombre. Los educadores lo acusaron
directamente de abusar de Carlos.
Al principio lo niega, pero al final, se
pone a llorar como un niño, descon-
solado, y dice que él se había ena-
morado de Carlos, que él no le hacía
mal, que lo quería, que lo protegía,
que tenían que entender…
(Informante calificado.)
Le plantearon que harían la denuncia
penal. Él pidió que no lo hicieran y pro-
metió no alojar más a Carlos en su casa.
Le comunicaron entonces que Carlos
debía volver a la casa con la madre. Se
pretendía que Carlos saliera de esa si-
tuación de la forma menos traumática y
culpabilizante para él. Aparentemente, en
una charla, Carlos había reconocido lo
que estaba sucediendo y había expresado
su deseo de volver a su casa.
Acordaron que el hombre le dijera
que se fuera como cuestión de él, sin
que Carlos supiera que la situación se
había hecho pública.
Se supo que el hombre le enviaba
comestibles a la madre.
Carlos volvió con la familia.
Segundo abandono materno
La madre tuvo a su bebé, a la semana
fue a buscar pañales y desapareció. El
padrastro ya no estaba.
La bebé quedó a cargo de la her-
mana mayor, de 17 años, quien salía
a hacer estrategias de calle (mendi-
cidad). Un día una pediatra de una
emergencia médica la detuvo porque
observó que la bebé estaba muy des-
nutrida. La internaron en el hospital
de niños y luego la trasladaron a un
hogar especial del inau. Mientras
tanto, la hermana mayor quedó en un
hogar de amparo del inau.
Más tarde, se incendió la casa don-
de vivían Carlos y sus hermanos, por
lo que estos debieron distribuirse con
la tía y la abuela, pero Carlos quedó
en la calle. Aparentemente sus pa-
rientes no quisieron hacerse cargo de
él. Aún tenía 13 años.
Situación de calle
Carlos empezó a hacer calle en la zona
del parque Rodó. Se alejó de su barrio.
Los educadores lo contactaron por ca-
sualidad y luego intencionalmente. Le
plantearon la posibilidad de dormir en
un refugio nocturno y Carlos se quedó
allí un par de veces.
q8
Los 14 años: segunda situación
de explotación sexual comercial
En marzo del 2001 perdieron contac-
to nuevamente. No había rastros de él
ni de la madre. Carlos ya había cum-
plido 14 años.
A mediados de abril del 2001 lo
encontraron en su barrio original.
En esa oportunidad contó que estaba
viviendo por el Cordón norte, con un
señor que había conocido en el muro
de los lagartos (parque Rodó, playa
Ramírez). Esta zona es conocida co-
mo de caza y pesca de chicos para
prostitución.
Porque en realidad lo que Carlos re-
lata es que estaban con el hermano
en la playa y viene este y se los car-
ga. Y le ofrece ir a la casa y ta, a los
dos, a él y al hermano. Así comienza.
(Informante calificado.)
Carlos se acercó al equipo de calle por-
que estaba muy angustiado. Le había
robado al hombre y este lo amenazaba
con denunciarlo a la Policía. Pedía ayu-
da para resolver la situación.
El equipo educativo se puso en con-
tacto con la madre (Carlos les dio el
teléfono) a fn de averiguar si efectiva-
mente Carlos estaba viviendo con un
hombre por el Cordón. Ella negó la
situación; dijo que Carlos vivía con ella
y algunas veces en lo de la abuela.
Pero Carlos insistió con su versión. Les
dijo a los educadores que no pensaba vol-
ver con el hombre y que en ese momento
se estaba quedando con una vecina. Los
educadores le plantearon que hablarían
con el señor para aclarar las cosas y Carlos
les dio el teléfono.
El hombre afrmó que Carlos estaba
viviendo con él. Contó que Carlos le había
robado algunas cosas y que tenía el con-
sentimiento de la madre para vivir con él.
Que él en verdad es un hombre muy
sensible con los chiquilines de calle,
que él lo que quiere es darle una
mano, ayudarlo para que vaya a la
escuela, para que vaya a un psicólo-
go… (Informante calificado.)
Le propusieron una entrevista para acla-
rar la situación y coordinar el apoyo a
Carlos, en especial los aspectos educa-
tivos, así como regularizar la situación
frente al Juzgado de Menores, ya que, si
la madre era quien autorizaba que Carlos
viviera con él, era necesario pedir una te-
nencia provisoria; poner en conocimien-
to al inau y al Juzgado de Menores de la
situación de Carlos. Él se negó. Planteó
que «las cosas se arreglan de otra forma».
En mayo del 2001 se presentó un infor-
me al inau. Hasta ese momento el equipo

de educadores no se había entrevistado
con el señor que estaba con Carlos.
La denuncia… y las frustraciones
A fnes de julio del 2001 Carlos ya tenía
15 años. El hombre llegó a la institución
educativa sin previo aviso. Era una
persona muy popular. Se presentó con
Carlos y con la abuela de este. Llevaba
una copia del informe presentado por
los educadores al juzgado, para acceder
al cual se requerían contactos fuertes.
Planteó que había conocido a Carlos
en la calle y simplemente le hizo un
favor, porque lo llevó a la casa, lo cui-
dó, lo inscribió en la escuela, para lo
que se hizo pasar por tío. Carlos esta-
ba inscrito en una escuela nocturna.
Dijo que además una amiga psicóloga
lo estaba atendiendo por el tema del
abandono.
Carlos escucha cabeza gacha. La
abuela avala el relato del hombre.
(Informante calificado.)
Los educadores aclararon que la de-
nuncia no era contra Carlos ni contra la
familia. Era una denuncia que corres-
pondía frente a la desaparición de un
niño. Que presentaban un amparo para
Carlos por la situación de abandono. Si
él quería seguir teniendo a Carlos, debía
adjuntar al informe un pedido de tenen-
cia provisoria, ya que él tenía todos los
créditos de buena persona.
Ahí se quedó tranquilo, bajó un po-
co. Él plantea que la que tiene la
tenencia es la abuela. La abuela dice
que ella está de acuerdo en que viva
con este hombre, que ella no puede
ocuparse de él porque trabaja todo
el día y que él lo cuidaba. (Informan-
te calificado.)
Acordaron con el hombre que la condi-
ción para que Carlos viviera con él era
que tuviera un trabajo educativo lleva-
do adelante por una organización civil
que trabajara con infancia en situación
de calle. Él aceptó. Los educadores
arreglaron una entrevista con Carlos a
solas.
En ningún momento de la entrevista
Carlos planteó estar viviendo situacio-
nes de abuso. Él decía que estaba bien,
bien vestido y comido. Acordaron que
iba a plantear cualquier problema que
se le presentara.
Simultáneamente, el señor llamó a la
institución educativa constantemente,
por las citaciones del juzgado. Eran
«amenazas» y él no quería problemas
porque era un hombre público. Al
principio no se citó a este señor; solo a
los padres de Carlos, que no se presen-
¸o
taron. Los educadores se volvieron a
entrevistar con él.
Una semana después de la entrevista
en que Carlos dijo estar bien, lo encon-
traron en el barrio a la medianoche.
Pidió para hablar con una de las edu-
cadoras. En esa conversación admitió
estar viviendo una situación de abuso,
que el hombre mantenía relaciones con
él, contó cosas que el hombre le pedía
que hiciera. Dijo además que había
participado de festas privadas en otros
lugares de Montevideo y mencionó
varias ciudades de Canelones; no iden-
tifcó bien los lugares. Luego contó que
había conocido hoteles prestigiosos de
Montevideo y del interior asistiendo a
festas privadas. Afrmó que se sentía
incómodo, que había cosas que no le
gustaban, en referencia al consumo de
drogas. Carlos se asustó por el consu-
mo de sustancias y la situación de abu-
so quedó en segundo plano.
Con respecto a la droga, Carlos siem-
pre negó que consumiera, por lo
menos la droga que había alrededor
de él. Si no fuera así, Carlos hubiera
estado en otras condiciones. Él te-
nía particularmente miedo a acceder
a esas drogas porque desde chico
tenía un soplo al corazón. Estaba
convencido de que si se drogaba, se
enfermaba. No había exigencia de
consumir. Las exigencias de consumir
pasaban por otros lados.
Aparentemente, en la casa del hombre
se distribuía droga. Carlos dijo que era
ácido que traía un amigo del hombre
de Italia. Siempre había mucha gente.
(Informante calificada.)
Otros testimonios afrman que en al-
gún momento estuvo implicado alguno
de los hermanos, y que ese puede haber
sido el motor para que Carlos quisiera
salir y contar cosas.
Carlos pidió para ir a un hogar del
inau. Esa noche permaneció en la casa
de una vecina. Los educadores arregla-
ron con él un encuentro a la mañana
siguiente para ir al ced (Centro de
Estudios y Derivación del inau) y deri-
varlo a un hogar adecuado.
La noche anterior el señor encontró
a Carlos, lo llevó a su casa y contactó
a la madre y al padre, que hasta ese
momento estaba ausente. La madre, el
padre y el hermano mayor se negaron a
llevar a Carlos a un hogar del inau. Los
educadores fueron a buscar a Carlos a
la casa y le recordaron lo convenido:
«Vamos a conversar con la directora de
inau y luego vos decidís».
Hasta que Carlos no hace la crisis no
aparece la familia. Cuando se da la
crisis de Carlos, el señor ubica a la
¸:
familia de Carlos, ubica al padre (que
estaba en situación de calle crónica
en el Plan de Invierno) y ubica a la
madre y a la abuela.
(Informante calificada.)
Ya en el inau, tuvieron una reunión a
solas con referentes de la institución.
Carlos contó que iba a festas y era la
atracción de la festa; se ponía muy
mal, no podía expresarlo con pala-
bras. Contó detalles imposibles de ser
inventados: la gente que iba, lo que
sucedía en las festas. Ya no se trataba
de un abuso sino de una clara explo-
tación. Carlos seguía con la ilusión de
volver con su familia, aunque mante-
nía la idea de ir a un hogar.
A la madre le viene un ataque de
nervios, se desmaya. […] Luego de
una crisis de angustia el adolescente
solicita que se lo separe de su fami-
lia, de la cual siente que lo daña y
presiona para seguir viviendo esta
situación de abuso sexual.
El señor y la familia hacen una esce-
na; la madre se desmaya.
La madre de Carlos y su padre se
agarraron a las piñas para ver quién
se lo llevaba. Seguramente quien se
lo llevara, ganaría la plata.
(Diversos testimonios de informantes
calificados.).
Los 15 años: un hogar para Carlos
Se acordó con Carlos que la familia
no sabría dónde iba a estar internado.
Para ello tramitaron una habilitación
judicial y la obtuvieron. Carlos fue lle-
vado a un hogar en las afueras de Mon-
tevideo que cumplía las condiciones
adecuadas para recibirlo y comenzar
un trabajo educativo seguro, junto con
la atención psicológica. Se mantuvo
en reserva el lugar de internación y se
decidió que no recibiera visitas, excepto
de los educadores.
Estos lo visitaban semanalmente.
Se sentía continentado, acompañado
y protegido. Mostraba entusiasmo
por las tareas del hogar, aunque ma-
nifestaba sus dificultades para aceptar
algunas reglas y mantener buenos
vínculos con los otros chicos y educa-
dores. Expresaba la necesidad de ver
a sus familiares y decía no compren-
der la necesidad de su internación
dado que tenía familia.
Debido a una discusión con otro
niño del hogar, hizo un intento de fuga
y permaneció por su voluntad toda la
noche afuera. Hasta la primera fuga
tuvo una buena relación con sus pares y
se integró bien a las actividades.
Y a él lo que le pedimos era que
esto quedara entre nosotros, entre
¸z
los adultos y él. Que él no tenía
por qué hablar con los chiquilines
de su situación anterior, de por
qué había llegado aquí. De alguna
manera, él en un primer momen-
to cumplió este tipo de cosas y
después, claro, es una vida aparte
también. Y la relación también con
los chiquilines empezó a cambiar.
Porque las propias experiencias de
él hacían que fuera una persona que
pretendía a través de la seducción
entablar las relaciones. Un botija
muy bonito y que de alguna manera
ese era el mecanismo de vincular-
se, ¿verdad? Con los gurises y con
nosotros, un poco esa postura de
seductor, y también los chiquilines
son todos de calle. Antes de que él
abriera la boca ya sabían por dónde
venía la cosa.
(Informante calificado.)
Carlos comenzó un proceso terapéutico
en una ong simultáneamente a su esta-
día en el hogar. Fue en esas instancias
donde comenzó a explicitar que había
participado de videos pornográfcos.
En una de las entrevistas estaba
puesta la cámara y Carlos pregunta
«¿acá también filman?». No especi-
ficó mucho. Siempre quedaba como
un decir, pero sabiendo que lo que
estaba diciendo no lo podía decir a
voces, quedaba siempre claro que
era algo en lo que no se podía entrar
mucho. Le costaba mucho poner en
palabras toda esta situación que le
estaba haciendo vivir esta persona.
(Informante calificada.)
Las fugas del hogar y la intervención
La segunda fuga de Carlos del hogar
ocurre en una de las idas al espacio te-
rapéutico. Carlos ya había visto alguna
vez al señor, que andaba en la vuelta.
Al salir de la entrevista acompañado
por una educadora del hogar, se cruza
con una persona que convivía con el
hombre, y cuando estaban esperando el
ómnibus se escapó.
Aparentemente se fue a una pensión
con su padre, con los costos asumidos
por este señor. Carlos dijo que no volve-
ría al hogar, pero lo localizaron.
En ese momento, las instituciones
estatales y de la sociedad civil que
estaban siguiendo el caso de Carlos
solicitaron ayuda a Prevención del
Delito. Según los relatos de Carlos, se
presumía que existían vinculaciones
con redes de explotación sexual. Carlos
contaba que había ido a Buenos Aires,
que participaba de reuniones en cha-
cras, estancias y hoteles. Había salido
del país sin permiso, sin papeles. Apa-
¸¸
rentemente había un tráfco regional.
Se sugirió hacer un cierre de fronteras
porque Carlos había comentado sobre
una posible ida a Italia, donde vivía un
amigo de este señor.
El tema de que Carlos testimoniara
se puso difícil porque él ya se ha-
bía empezado a retractar de cosas
que había contado. Un tiempo con
el abusador, luego que se fuga del
hogar, y cambia el discurso […] no
había intervención posible.
(Informante calificado.)
Se pidió una intervención en la casa del
hombre con quien estaba viviendo Car-
los: la situación era compleja porque no
había pruebas sino la palabra de Carlos;
la declaración de los técnicos que eran
testigos de sus relatos no servía como
evidencia. Se necesitaba la declaración
de Carlos en el juzgado.
Se resolvió intentar el reingreso de
Carlos al hogar, citándolo a él y al pa-
dre, con quien aparentemente estaba.
Se lo convenció para volver al hogar.
Yo me acuerdo que él se fue, y a los
dos días me lo encuentro paseando
con el hombre por 18, paseando así
como muy impunemente. Y lo fue
a buscar dnpsd y él veía su regreso
como absolutamente impuesto, y que
los injustos éramos todos nosotros
que estábamos del otro lado […]
Quedamos como victimarios.
(Informante calificada.)
Seguían las amenazas. Carlos volvió al
hogar, pero su discurso había cambiado.
El siguiente período en el hogar fue
de retroceso en los vínculos que había
establecido tanto con sus pares como
con los educadores. No reconocía la
situación de abuso y la negaba. Decía
que no volvía a fugarse porque la Po-
licía lo iría a buscar. En octubre del
2001 se fugó durante una salida re-
creativa, antes de que se cumpliera un
mes en el hogar. Ya no volvió más, se
perdió su rastro.
En un paseo, al fútbol. Ahí se es-
capó, estaba con todos. Porque
también se trató de nada extra más
allá los cuidados, cuidados con las
llamadas, con quién venía, porque
te acordás que venía gente a traerle
cosas […] Pero nada externo, ¿no?
Nada extra que impidiera la dinámica
del hogar porque era uno más. Y sí,
había ido al estadio y se fue.
(Informante calificado.)
Se decidió realizar una denuncia penal
contra el hombre. Todo se defniría en
el Juzgado de Menores.
¸q
A fnes del 2001 se realizó la audiencia
en el Juzgado de Menores. Estaban citados
todas las instituciones intervinientes, la
madre, el padre de Carlos, el señor y Car-
los. Se presentó sólo este señor, además de
los representantes de las instituciones.
Declararon todos, pero faltaba la pa-
labra de Carlos; por tanto, la denuncia
penal no seguía su curso.
El señor dijo que Carlos no estaba
viviendo con él, lo cual se sabía que era
falso, aunque la Policía nunca lo había
encontrado en los allanamientos. Se
entabló el juicio y no prosperó.
Se planteó que el caso quedara
abierto. Ya no podía salir del país,
pero el proceso penal quedó detenido
porque no se contó con la declaración
de Carlos.
Los hermanos se negaron a dar in-
formación de su paradero. Se perdió
el rastro. Se intuía que en la red había
otros niños y jóvenes involucrados.
Mayoría de edad: la impunidad
Unos años más tarde, en junio del 2004,
a unos días de que Carlos cumpliera la
mayoría de edad, se retiró del inau —a
través de la madre— la documentación de
Carlos, evitando fltros. El señor accedió
siempre a todos los expedientes del juzga-
do, a información confdencial, informes,
historia y documentos de Carlos.
Actualmente Carlos tiene 20 años y
se presume que sigue estando vinculado
a este hombre, que es una personalidad
pública, con presencia en los medios
de comunicación, y que en su discurso
defende los intereses de los niños y ado-
lescentes en situación de calle.
Refexionando sobre posibles expli-
caciones con los actores que siguieron
este caso, se afrma que Carlos tenía
compromisos fuertes con su familia. La
madre entregó a Carlos porque era fun-
cional para la familia.
En primer lugar, quien prostituyó a
Carlos fue su propia familia. El abu-
sador tiene el poder que le otorga la
familia, más otros poderes sociales.
No quedan muchas posibilidades de
hacer mucho.
(Informante calificada.)
Lo que Carlos encontró fueron ampa-
ros afectivos, de cuidado personal, de
cierta calidad de vida. No era un me-
dio de vida para independizarse, para
prosperar económicamente; parecía
que quien vivía de esa situación era su
familia. Sin embargo, era el único de
los hermanos expulsado de la familia.
[…] si en el momento de ir al juzga-
do él dice: «No, yo estoy ahí porque
quiero, me protege, me da vestimen-
¸¸
ta, me da alimentación…», se termi-
nó. «No me exige tener otro tipo de
relaciones…», se terminó.
(Informante calificado.)
Una razón es que Carlos sabía del
poder que se manejaba en esa red.
La persona estuvo indagada, autos
que llegaban a la casa, gente de gran
poder adquisitivo. También otro tema
es la confidencialidad: no se pudo
sostener. Esta persona fue a una ins-
titución pública y obtuvo sus datos.
Entonces: ¿qué le estás ofreciendo?
(Informante calificada.)
Algunos referentes coinciden en que, si
bien en un primer momento Carlos visua-
lizó la situación de abuso en la que estaba
viviendo, eso pasó luego a un segundo pla-
no. Es claro que la respuesta institucional
no fue frme. Sin embargo, también queda
la duda de si en caso contrario Carlos ha-
bría querido salir de la situación.
¿Cómo se sentía Carlos con esa situa-
ción? ¿Por qué eligió eso? ¿Qué posibili-
dades de elegir, de tomar una decisión de
salir tenía? Quedan preguntas abiertas.
En determinado momento vimos que
esa era su opción o iba a terminar
siendo su opción. Hasta creo que des-
de lo sexual, seguramente determina-
da o no, pero que era como… Estas
cosas de hasta dónde uno le puede
llamar opción o no…, porque era lo
que conocía, era una relación con
una persona muchísimo mayor… No
sé, nos parecía que era una situación
tan instalada que él no iba a poder ni
querer en ningún momento zafar.
(Informante calificado.)
Alejandra.
33
Ingresoalaprostitu-
ciónporcuentapropia
Tiene 17 años, es alta, muy faca, su pe-
lo es rubio teñido, muy inquieta.
—Hola, ¿te acordás?, nos vimos hace
un tiempito acá.
—Yo de vos no me acuerdo.
Y sigue de largo.
En la entrevista grupal
34
que siguió
al breve diálogo transcrito se presentó
como una joven contestataria y des-
confada, que no habilitaba el diálogo.
Cada participante de la entrevista gru-
pal-taller debía presentarse y ella eligió
hacerlo de esta manera: «Soy Alejandra
y me gusta darle a la pasta». Más ade-
lante, con referencia a la confdenciali-
dad de lo que cada uno iba a decir, ella
aclaró: «¡Acá no hay alcahuetes!».
Informaciónrelevadaatravésdealgunasbrevesentrevistas
conella,observándolaactuarconlosotrosjóvenes,através
denumerosasentrevistasconloseducadoresquecoordinan
elcentrojuvenilalqueacude,entrevistasgrupalesytalleres
enloscualesparticipó.
4 Laentrevistagrupalfueunadelasestrategiasmetodológi-
casutilizadaspararelevarinformación.
¸6
Infancia
Cuando nació Alejandra, su madre, con
17 años, ya tenía otra hija. Hay escasa
información sobre sus primeros años
de vida. Creció sin conocer a su padre,
quien, según le había dicho su madre,
era milico. Ella siempre insistía de ma-
nera positiva con el orden que ponían
los militares. Poco tiempo atrás supo a
través de su abuela que su padre había
muerto en el comcar.
Su infancia —entendida como esa
etapa de juegos y cuidados— fue corta,
si es que existió en algún momento. Los
integrantes de la familia variaban con
los sucesivos compañeros de la madre.
Tuvo más hermanos, nacidos de la re-
lación de su madre con un compañero
que era de Colonia, por lo que vivieron
un tiempo allí.
Alejandra tenía serios problemas de
aprendizaje en la escuela, le resultaba
difícil concentrarse. Debió repetir el
año en más de una oportunidad. Pasa-
ba mucho tiempo en la calle.
Durante su infancia se mudaron
muchas veces, comportamiento que se
ha continuado y con lo que «han per-
dido mucho». La madre la culpa de las
mudanzas. Argumenta que tuvo que
separarse de su segundo compañero
porque Alejandra «se lo quiso coger».
Actualmente tiene un compañero que
trabaja en un cuartel, con quien tiene
tres hijos.
Esto terminó de confgurar la familia
de Alejandra, con varios hermanos por
parte de madre, la ausencia del padre
real, sustituida por los padres de sus
hermanos, maridos/compañeros sexua-
les de su madre, y —según relatos poco
claros y posiblemente fabulados de su
madre— también posibles compañeros
sexuales de Alejandra.
Los 13 años: primera mayoría de edad
A esta edad, la violencia intrafamiliar
era moneda corriente en la vida de
Alejandra. Al maltrato cotidiano de su
madre se sumaban las exigencias de
trabajos domésticos y cuidado de los
hermanos menores. Alejandra mani-
festa que en su casa le hacen «la vida
imposible».
El vínculo con la madre es muy com-
plejo y contradictorio. Según los relatos
de esta, es de «cuidado, de preocupa-
ción, de atención». Según el relato de
Alejandra, la madre la encierra, no la
deja bañarse para evitar que salga, que
se escape. Le tranca las ventanas, las
puertas, la golpea, la acusa de robos.
Ahora Alejandra es más grande y pue-
de defenderse mejor.
Ante sus desapariciones la madre
acude inmediatamente a la seccional
¸¡
policial, va al juzgado y pide que la
internen, pero a los educadores les di-
ce que no quiere que la internen, que
Alejandra tiene que estar con ella. No
la deja salir.
Según los educadores del centro juve-
nil, la madre es una persona «muy parti-
cular». Ejerce violencia hacia su marido,
violencia física y emocional hacia sus
hijos, y especialmente hacia Alejandra.
Es un vínculo madre-hija sumamente
enfermo. Luego de tantos meses, ha
logrado modificar el vínculo con su
mamá, no de la mejor manera, no
de una manera saludable, pero le ha
permitido ganar independencia, lo-
grar otras cosas. Ella se está desapa-
reciendo más de la casa.
(Informante calificado.)
Hay una situación muy compleja: la
madre la destrata y al mismo tiempo
provoca las conductas en Alejandra por
las que luego la insulta.
¿Sabés que le dije a los 13 años? Que
me lo voy a coger, así ahora sabés
que me lo cogí.
(Alejandra.)
Cuando la madre la incita, ella termina
confrmando lo que la madre le dijo
antes. Aparece como una manera de
mantener el discurso de la madre. Así
le pasó con el consumo de pastillas, con
el consumo de pegamento. La madre la
insultaba diciéndole que era una droga-
dicta, entonces ella de noche se droga-
ba, reafrmando el lugar que le asignaba
su madre.
De acuerdo con relatos de la madre,
a los 15 años Alejandra comenzó su
periplo de intervenciones judiciales y
fugas del hogar, consumo problemático
de sustancias y delitos varios. Se suce-
dieron robos y fugas.
Estuve en el hogar de General Flo-
res, después me fugué, después me
agarraron y me dejaron en mi casa.
(Alejandra.)
Alejandra relata que estuvo interna-
da tres días en el inau. Había llegado
allí acusada de robar un delineador
mientras acompañaba a su madre en
el Hospital Militar en oportunidad del
nacimiento de uno de sus hermanos
menores.
Ahora la mamá tuvo familia, y ya no
es Alejandra el centro de atención
de su energía. Pero en ese tiempo
era siempre Alejandra, porque había
robado, que se había metido en una
casa, que tengo que pasar en la Poli-
cía… La madre decía que no la podía
¸8
dejar sola porque era un problema. Y
ella no podía porque tiene cinco hijos
más para cuidar. «Y tengo que estar
todo el tiempo con Alejandra, todo el
tiempo con Alejandra». Ahí Alejandra
se iba escurriendo por la silla.
(Informante calificada.)
Ella es la hija mayor que vive con la
madre. Tiene otra hermana, de 18 años,
quien vive con su compañero y una hija
pequeña. Sucede que se van cambiando
los roles: la madre se comportaba del
mismo modo con esta hermana mayor,
pero, cuando ella logró irse y formar
su familia, la que quedó en ese lugar de
subordinación fue Alejandra.
En varios juzgados hay expedientes
abiertos de abuso hacia Alejandra que
nunca se llegaron a confrmar; se aduce
que la madre es muy fabuladora.
La madre no trabaja y ahora está
cobrando el Plan de Emergencia. Ale-
jandra es la que muchas veces sale a
conseguir el alimento.
Pasta base
Alejandra está sumamente delgada por
el consumo de pasta base de cocaína. No
se alimenta bien. El consumo problemá-
tico de sustancias no es algo nuevo en
su vida. Poco más de medio año antes,
cuando ingresó al centro juvenil, había
estado con otro chico en un consumo
alto de pastillas con alcohol (que consi-
guen en el barrio muy fácilmente).
Prostitución
Según relatos de Alejandra, desde los
13 años ha estado en situaciones de
prostitución de manera esporádica,
con distintos hombres y por diversos
tipos de intercambio (dinero, comi-
da, un lugar donde estar, entre otros).
«Estuve con un tipo de 35 años.» Vivía
cerca de su casa. La madre la acusaba
de haberse acostado con este hombre.
«Todo el tiempo me acusaba. Entonces
una noche me acosté con el tipo.» El
intercambio por esos favores sexuales
no siempre fue dinero; la mayoría de
las veces consistió en alimentos, ropa o
dejarle pasar la noche en un lugar que
le resultaba más cómodo y amable que
su casa. Ella no lo vivía como estar ejer-
ciendo la prostitución, sino como «te
doy, me das».
A sus 17 años, tiene un «novio» a
quien la madre no quiere. Se escapa
y trata de encontrarse con él. Tiene
relaciones sexuales a cambio de «que
le dé de comer, que la deje estar en la
casa y que no cante que ella está ahí».
Han salido juntos a conseguir algunos
mangos, «meterse en casas». Él tiene
19 años.
¸ç
Alejandra tiene unas primas que
eventualmente también se han acer-
cado al centro juvenil y que ejercen la
prostitución como estrategia de vida.
En una ocasión, durante una de las ac-
tividades desarrolladas, se dio una dis-
cusión porque las primas la acusaban
de que «había cobrado menos, y que
si cobraba menos que las otras, obvia-
mente iba a llevarse más clientes».
Alejandra también tuvo una historia
«con un viejo en Carrasco». Él le daba
una canasta con alimentos y otras co-
sas. Ella negó que le pidiera algún favor
sexual a cambio. Sin embargo, su ma-
dre dijo que «ese viejo le daba muchas
cosas porque Alejandra se lo estaba
cogiendo».
En su grupo de pares del centro juve-
nil existe una valoración negativa hacia
el ejercicio de la prostitución; por otra
parte, la aceptación de Alejandra como
una más parece tener más que ver con
sus humores que con sus actividades.
Alejandra comenzó a frecuentar el
centro juvenil a los 16 años, unos seis
meses atrás. Una de las educadoras ma-
nifesta que, considerando los relatos
de Alejandra y lo que ellos han podido
indagar sobre su vida, antes de acercar-
se al centro juvenil el recurso a la pros-
titución como estrategia de vida proba-
blemente era cotidiano. Luego, durante
el tiempo en que ha concurrido al cen-
tro de manera habitual, suponen que
en alguna oportunidad «lo debe estar
haciendo».
Según el relato de una de las educa-
doras, es difícil que Alejandra cuente sus
vivencias sobre la sexualidad. Es parte
de la transa diaria. En realidad, las veces
en que habló con ella de los intercam-
bios de sexo por dinero fue porque la
educadora lo indujo fuertemente. «Ella
no te dice y no lo vive como una situa-
ción de prostitución. Ella lo niega», pero
la educadora le hace ver las contradic-
ciones de su relato:
Educadora: —Estás todo el fin de
semana con un tipo. ¿Me vas a decir
que no te pide cama?
Alejandra: —Bueno, sí, en realidad sí.
No es posible hablar seriamente con
ella; es más bien a partir del juego, del
chiste, que es posible obtener más in-
formación.
No tiene ningún cuidado de su cuer-
po. Cuando comenzó a asistir al centro
juvenil, mostraba un deterioro físico
general, pasaba hambre, tenía escasísi-
ma higiene. Pasaba varios meses sin ba-
ñarse. Al poco tiempo los educadores
percibieron que este comportamiento
era el resultado de la actitud de la ma-
dre, quien se lo impedía. Ella decía que
le gustaba bañarse y que no podía tener
6o
el pelo como lo tenía. Como respuesta
a esta situación, en el centro juvenil se
le facilitó una ducha.
El centro juvenil: ¿último recurso,
primera oportunidad?
Alejandra llegó al centro juvenil con su
madre de 34 años y sus dos hermanos
menores.
[El día que conocimos a Alejandra
estaba] muy asustada, sumamente
retraída, muy flaca, parecía un es-
queleto, un bichito. En esa primera
entrevista la madre está todo el tiem-
po destratando a Alejandra, desvalo-
rizándola. Alejandra estaba sentada
en una silla, en un rinconcito y se iba
como cayendo de la silla a medida
que la madre hablaba.
(Informante calificada.)
Según el relato de la madre (la única que
habló ese primer día), Alejandra ya no le
hacía caso y no sabía qué hacer con ella.
«No quiero que se emborrache y
consuma pastillas»; «Ya no puedo más,
en el hogar del inau me dijeron que
tengo que llevarla a un psiquiatra»;
«Tuve entrevistas pero no quiero que la
internen». En realidad, la madre no fue
a la entrevista psiquiátrica por falta de
dinero para el traslado.
Durante la entrevista, Alejandra ob-
servaba a su madre; no participaba pe-
ro mantenía una actitud de interés.
Yo quiero seguir acá y quiero termi-
nar la escuela.
No aguanto más mi casa, me hacen
de todo y voy a terminar yéndome.
(Alejandra.)
Al poco tiempo se evidenciaron señales
de violencia familiar. Alejandra mani-
festaba que en su casa le hacían «la vida
imposible», que no querían que asistiera
al centro juvenil. Pasó algunas semanas
sin consumir y manifestaba que no de-
seaba volver a hacerlo.
El hecho de haber ido al campa-
mento fue para ella como descu-
brir el mundo. Nunca había estado
conviviendo con personas de las
que no había que cuidarse todo
el tiempo de que te robaran. En
el caso de Alejandra, era muy ino-
cente, como un perrito encerrado
durante 17 años. No podías creer lo
que hacía. […] En otra actividad del
campamento, ella se va. La educa-
dora va con ella. Terminaron en un
arroyito. Jugaba como un niño de
cinco años. Estaba descubriendo el
mundo. Respirar el olor, mirar los
árboles.
6:
Cuando sale del arroyo, ella se había
descalzado y metió los pies en el
agua y dice:
—¡Pa, nunca había tenido las patas
tan limpias!
Al siguiente campamento ella no fue.
La madre dice que no quiso ir; ella
dice que la encerró.
(Informante calificada.)
Educación
Hizo hasta quinto año de escuela. Según el
relato de la madre, la echaron de la escuela
por robar una cartera. Alejandra sostiene
que quiere terminar la escuela y, si bien
le resulta difícil concentrarse, lo ha ido
logrando. La meta en el centro juvenil es
que termine la escuela y que luego busque
algún ofcio para aprender y buscar un
trabajo, ya que cuando cumpla los 18 años
seguro que se tiene que ir de la casa.
La madre de Alejandra tiene muy
incorporada la ley. Dice con frecuencia
que hasta los 18 años está a su cargo; lue-
go que haga «ella lo que pueda». El tema
de los robos, de las fugas, es recurrente,
una constante en la vida de Alejandra.
Mientras vino, lograron que dejara de
tomar pastillas, y que permaneciera
más tiempo en su casa. Pero eso para
ella tenía un alto costo, lo cual no era
fácil de mantener a largo plazo. Le
implicaba los malos tratos de la ma-
dre, limpiar, cocinar. Porque la madre
usa a la mayor como sirvienta para el
resto. Cuando Alejandra se vaya, hay
una hermanita que tiene 10 años, que
es la próxima a cumplir este rol.
(Informante calificado.)
El alejamiento
Alejandra dejó el centro juvenil porque
los demás gurises la insultaron, la trata-
ron de chorra porque efectivamente había
estado robando algunas cosas. Si seguía
en el barrio, la iban a linchar por rastrillo.
Hacía unos días que la madre la ha-
bía ido a buscar a la casa de un señor
mayor donde se estaba quedando y,
según la madre, el señor no quería na-
da con ella, lo cual queda en duda. Ahí
fue cuando la madre llevó a Alejandra
al centro juvenil para hablar con los
educadores, intentando que volviera a
participar de las actividades para que
no anduviera en la calle.
¿Un caso de trata interna
o búsqueda de una «vida mejor»?
Los educadores no la vieron más. Al tiem-
po, Alejandra llamó al centro juvenil y
pidió para hablar con una de las educado-
ras. Le contó que había estado en Rocha y
ahora estaba en Lascano. Le dijo que tenía
6z
plata, que se había comprado ropa nueva
y que estaba «copada». Se mostraba muy
contenta. Le mencionó que en esa época
había mucha movida en la zona: le habló
de camiones y movimiento. La educadora
trató de profundizar en qué estaba hacien-
do, pero ella le dijo que no le podía decir,
que se quedara tranquila que estaba «re-
bién» y que volvían a hablar. La madre de
Alejandra no ha aparecido.
Alejandra no volvió a llamar. Más tarde,
apareció en la casa. Tenía el pelo teñido de
naranja, súper faca y «alocada», según las
educadoras. La vieron mal. No pudieron
indagar en nada. Le preguntaron cómo
andaba y ella dijo: «En esta». Explicó que
venía a ver a su hermana y se volvía para
Rocha. A ellas les queda la duda de que sea
verdad, pero no quiso decir más nada. Se
fue muy rápido.
Por ahora no ha regresado al centro
juvenil.
35
Marcos.
36
Prostitución
porcuentapropia
Marcos tenía 17 años cuando las inves-
tigadoras lo conocimos y entrevistamos
por primera vez. Fue contactado a tra-
5 Enelmomentodeterminareltrabajodecampo.
6 Lainformaciónfuerelevadaatravésdeentrevistasenpro-
fundidadconél,einformaciónprovenientedeentrevistas
conloseducadoresquesonsusreferentes.
vés de un centro juvenil.
37
Es un chico
no muy alto, de tez oscura, pelo negro
largo y recogido. Sus modos delicados
contrastan con su físico más bien ro-
busto. Es una persona muy agradable
y suave. Cuando se realizaron las en-
trevistas, Marcos estaba en proceso de
defnir su identidad sexual y se visuali-
zaba una tendencia al travestismo. En
el Centro Juvenil tenían noticia de que
tenía un primo travesti.
Infancia
y comienzos de la adolescencia
Cuando Marcos nació, su madre te-
nía 21 años y su padre 32. Tenía dos
medio hermanos mayores (hijos de
su padre con una pareja anterior) y
luego tuvo cinco hermanos. Su padre
falleció cuando él tenía 10 años. Mar-
cos lo recuerda como un héroe:
Sí, o sea, en los siete años que es-
tuvo con nosotros nos dio todo lo
que pudo. Porque íbamos por don-
de íbamos, queríamos eso, y él en-
traba y nos compraba. Entonces ta,
lo tengo como un héroe para mí.
(Marcos.)
7 Otrocentrojuvenil,distintoalcentrodondefuecontactada
Alejandra.

Su infancia transcurrió en el Buceo, allí
fue a la escuela. La terminó con 15 años.
Era el único de su familia que asistía
a la escuela todo el año. Iba porque él
quería.
Cuando era chico, y hasta los 12 años,
Marcos trabajó con su prima en la calle,
limpiando vidrios de autos. Dice que
en ese tiempo nunca nadie le ofreció
dinero por salir con él.
Se inició sexualmente a los 12 años
con alguien que siempre le gustó.
Lo recuerda como una experiencia
placentera. Después no siguió la re-
lación.
En la escuela tuvo una novia duran-
te dos años, cuando él tenía 12 años.
Luego se dejaron de ver. No mantenían
relaciones sexuales, a pesar de que él ya
las había tenido.
Adolescencia
La familia
Marcos tiene siete hermanos, el más
chico de 8 años y el más grande de 27.
La madre tuvo otra pareja con la que
convivió ocho años y que se llevaba
muy mal con Marcos. Es el padre del
hermano más chico. Actualmente
la madre está conviviendo con otro
hombre joven, que era amigo del her-
mano mayor de Marcos. Con él tam-
bién Marcos se lleva muy mal. La ma-
dre durante mucho tiempo no trabajó
y actualmente lo hace como empleada
doméstica con su sobrina.
Barrio
Marcos vivió su adolescencia en la zona
de Malvín Norte. Aparentemente, tiene
gran conocimiento de la zona. Se siente
cómodo en el barrio, sus amigas son de
allí. Dice tener varias amigas pero no
amigos varones. Se siente cómodo con
ellas porque lo aceptan tal como es, sin
discriminarlo.
Sólo se pelea con los vecinos cuando
molestan a sus hermanos más chicos y
él los tiene que defender. Explica que
la gente del barrio lo respeta porque él
nunca le faltó el respeto a nadie. Sólo
tiene problemas con una vecina por el
problema de la música.
Los 15 años:
Su primera relación homosexual
Luego de su noviazgo de escuela,
Marcos estuvo con una chica a la
que conoció en un baile. Se pelearon
porque ella quería tener relaciones
y él no. Considera que para tener
relaciones sexuales hay que estar
preparado y lleva su tiempo. Luego
6q
no ha tenido más romances «serios»,
según él.
Ha estado con siete hombres. La pri-
mera vez fue a los 15 años, con un chico
de 18 años que conoció en un baile. Las
relaciones con mujeres aparecen como
más infantiles que las relaciones con
hombres, también porque han sido a
edades diferentes.
Actualmente se asume como bi-
sexual, pero reconoce que le gustan
más los hombres y que pocas veces
le gustan mujeres. Por su orientación
sexual no se siente discriminado en
su grupo de amigas, pero en la calle sí
siente que lo discriminan por la forma
en que se viste o por cómo camina.
Prostitución
Marcos asume que ha tenido expe-
riencias de «trabajo en calle», es decir,
de prostitución. Al comienzo se plan-
tearon como algo casual y como una
oportunidad que se adecuaba a la situa-
ción: se encontraba en crisis económica
familiar y «justo» alguien le ofreció sa-
lir con él a cambio de dinero. Comenzó
a prostituirse a los 15 años y, de acuerdo
con su relato, lo hizo aproximadamente
durante dos años. Dejó cuando se fue
de su casa (donde vive la madre con su
compañero y sus hermanos) a la casa
de su tía (donde vive su primo/a traves-
ti). Cuenta que la modalidad fue la de
calle, en la zona del Centro.
Cuando vivía con mi madre, y mi
madre vivía sola, ahí más o menos
mi madre no trabajaba y se anota-
ba en lugares para trabajar y todo,
y no salió nada. Y ta, yo qué sé,
para mí primero está mi madre,
porque vamos a ser sinceros: es el
tesoro más grande que tiene que
haber en la tierra. Es mi madre para
mí, y después mis hermanos. Y yo
no puedo ver que a mi madre o a
mis hermanos les falte un plato de
comida. Y hay veces que mi madre
se quedaba sin comer para darle la
comida a mis hermanos y entonces
ta. Yo iba y le decía —mi madre
nunca pensó, nunca supo que yo
trabajaba en la calle—: «Voy a la
casa de una amiga, Silvana», que
es una amiga que ta, que me co-
noce de chico y ta, trabajaba en la
calle, ella. Y siempre me compraba
algo para comer, me daba plata y
todo en el Quique Gavilán. Yo iba y
le decía: «Ma, me voy a la casa de
Silvana», y ella pensaba que me iba
a bailar y todo y no era así.
(Marcos.)
El primer hombre fue para Marcos un
«cliente fjo», con el que tenía confan-

za y del cual recibía dinero, alimentos,
regalos y respeto. Le gustaba la forma
en que lo trataba («como si estuviera
enamorado»), pero para él era un clien-
te, no una pareja. Este hombre tenía
32 años y era comerciante/viajante.
Marcos dice que siempre salían solos;
nunca lo llevó a festas. En una oportu-
nidad lo invitó a ir con él a Perú, pero
la madre no lo autorizó.
—Y para vos, ¿este hombre era como
un cliente fijo o lo considerabas co-
mo tu pareja?
—No, cliente. Pareja no, porque…
Pareja de hombres no quiero. Yo ya
tuve y no me gustó porque…
—¿Y él te pagaba siempre? ¿Te
compraba cosas?
—Sí, siempre; cada vez que nos
veíamos me preguntaba si quería ir
a comer y todo, o sea, me trataba
siempre bien, siempre bien me tra-
tó. Nunca me faltó el respeto, nun-
ca nada. Entonces, ta, y así nos fui-
mos ganando la confianza y todo.
—¿Y ya tenían un día y una hora en
la que se encontraban?
—Sí, ya me había dado el teléfono
de él y todo. Yo le daba un teléfo-
no de una amiga y todo.
—¿Siempre que se encontraban te-
nían relaciones o a veces salían a
charlar nomás?
—No, a veces, a veces salíamos
a comer y cada cual para su casa.
Pero ta, había veces que teníamos
relaciones.
—¿Era en la casa de él o…?
—No porque, o sea, no tiene una
casa fija él. Puede estar en Atlánti-
da, mañana puede estar en el Chuy,
otro día puede estar, no sé, en Co-
lonia. No tiene casa.
[…]
—¿Y siempre que se veían él te pa-
gaba algo o te daba algún regalo o
algo?
—Sí, siempre. Los días de mis cum-
pleaños me hacía no sé, aquellos
regalos grandotes.
—¿Y qué cosas te regaló?
—El día de mi cumpleaños me rega-
ló un pantalón, me regaló dos pares
de championes, una caja de bombo-
nes, un anillo de oro que ya lo pasé
a cobre. Estaba precisando plata y
lo vendí. Aparte, cuando me lo rega-
ló yo le dije que no me gustaban los
anillos. Me gustaba para tenerlo de
adorno, y entonces me dijo: «Dejalo
de adorno», y entonces, ta, un día
precisé plata y lo vendí. Y entonces,
ta, siempre me regaló cosas.
—Y cuando dejaste de verlo ¿qué
pasó?
—Nada, me ha llamado por teléfono
y todo, pero yo no lo llamé.
66
—¿Vos no querés verlo más?
—Sí, hay veces que sí, que tengo
ganas de verlo porque me gusta la
forma en que él me trata y todo.
Pero hay veces que… Como un ra-
to puedo estar «sí vamos», pero a
los cinco minutos «no voy nada».
Entonces ta, es según cómo me le-
vante.
—¿Y con algún otro tipo saliste tam-
bién?
—Sí, he salido con dos locos más.
También —casualmente, según Mar-
cos— salió un par de veces con dos
hombres más, pero solo salían, no había
relaciones sexuales. Según Marcos le
pagaban por ir a comer, por su tiempo.
En total, estuvo con tres hombres en
situación de prostitución en calle. El
resto de sus relaciones con hombres las
coloca fuera de esta situación.
Marcos afrma que cuando salía
con los clientes —y acá hablaba en
plural— utilizaba preservativo en las
relaciones sexuales. Iba a buscarlos a la
policlínica.
Los 16 años: liceo
A los 16 años empezó el liceo, que que-
daba a dos cuadras de su casa. Quería
cambiarse de liceo para tener menos
materias, pero le daba «pereza» levan-
tarse más temprano para trasladarse a
otro barrio.
Repitió primero en el 2004, y en el
2005 se llevó una sola materia. Faltó
más de un mes porque se fue de la casa
y se le tuvo consideración, pero solo
tuvo una materia baja. A fnes del 2005
había terminado primer año de liceo,
dio el último examen y tuvo todo el
verano de vacaciones.
No considera que tenga amigos en el
liceo; amigos tiene en el barrio.
Durante el 2005 tuvo una beca para
estudiar. Ahora espera la del 2006.
Según los educadores que trabajan
con él, Marcos tiene una serie de he-
rramientas que ha ido adquiriendo
y con las que ha logrado afirmarse.
Eso le ha posibilitado tener éxito en
el estudio, hacerse de un grupo de
amigos, compañeros con los que sale.
Maneja muy bien los recursos comu-
nitarios, los servicios básicos, tiende
redes. Todo lo que ha logrado lo ha
logrado solo.
Aparentemente Marcos no tiene un
consumo problemático de sustancias.
Cuenta que estuvo metido con la pasta,
pero se asustó y salió, también porque
tenía la referencia negativa del herma-
no. Fuma porro
38
desde los 12 años y ha
dejado por algunos meses. Dice separar
Cigarrillodemarihuana.

el consumo respecto al liceo y privile-
gia este último.
Los 17 años:
defnición de su identidad sexual
Marcos estaba en proceso de defnir su
identidad sexual y se visualizaba una
tendencia al travestismo.
En los meses previos a la realización
de las entrevistas, se había ido de su
casa para vivir en la de su abuela, con
los tíos, la tía y su primo/a travesti. Allí,
en la zona de la Curva de Maroñas,
Marcos se refugiaba a menudo. Hacía
poco tiempo que había regresado a la
casa de su madre, pero, tras una breve
estadía, se pelearon y Marcos volvió a
lo de la abuela.
Aparentemente, la primera pelea tu-
vo que ver con problemas de relación
con la pareja de la madre. La segunda
se debió a un problema directo con la
madre en relación con la orientación
sexual que Marcos estaba defnien-
do. A ello se agregaba que se llevaba
mal con el hermano mayor, quien, de
acuerdo con el relato de Marcos, no
aceptaba sus opciones sexuales y lo
discriminaba.
—¿Pero él te dice algo de…?
—No, los amigos pasan rompiéndole
los huevos, «que tu hermano acá,
que tu hermano allá». Y encima se
calienta porque si fuera por eso yo
tendría que agarrarlo a puteadas y
todo porque me dicen «tu hermano
es un chorro, un pastero, un dro-
gadicto». Entonces, ta, tendría que
venir y decirle también. Si él viene y
me dice, yo le digo… y todo así.
Con relación a su madre, el relato pone
en evidencia dos momentos diferentes
en relación con la primera y segunda
entrevista de las investigadoras.
En la primera, la madre apareció co-
mo comprensiva y, si bien no se puede
decir que aceptara las opciones de Mar-
cos, lo apoyaba y su intención no era
discriminarlo. Marcos ya había hablado
con ella de cuando trabajaba en la calle
y de su sexualidad.
Sí, volvimos a hablar al otro día, y
ta, agarró y me dijo que por lo que
vaya a ser o lo que sea, no voy a
dejar de ser el hijo. Y a mí eso, sin-
ceramente, me recontralevantó el
ánimo y todo. Porque uno nunca
sabe lo que piensa la madre, porque
hay madres que tienen un hijo que
es travesti, puto o lo que sea y lo
discriminan, la madre mismo. Enton-
ces, ta. Yo siempre tuve ese miedo
por dentro.
(Marcos.)
68
En la segunda entrevista el conficto
con la madre parecía surgir tanto de la
presión social por sus opciones sexua-
les como por su uso de ropa femenina.
En este momento fue cuando Marcos
se sintió rechazado por su madre, por-
que ella lo evitaba.
Claro, no quiere prácticamente que
ande con nadie, me dijo que por qué
no dejaba de ir al baile, por qué no
dejaba de andar con mi primo, por
qué no tiraba la ropa que me queda-
ba apretada… Entonces ¿qué? ¿Qué
me está diciendo? Me la da para
adelante un día y al otro día me tira
cincuenta bombas.
(Marcos.)
Por lo que cuenta Marcos, la tía acepta
sin demasiados confictos la sexuali-
dad de su hijo que es travesti. Allí lo
llaman por su nuevo nombre, lo que
deja ver que aceptan esa nueva identi-
dad. En la casa de la abuela, entonces,
se naturaliza esta situación y Marcos
encuentra un espacio de contención y
comprensión. Su tía le dice: «Acá po-
des venir vestido igual de pollera que
acá nadie te va a decir nada, ni nada
por el estilo».
Marcos se considera un tipo tranquilo,
pero si lo agreden físicamente se enoja
mucho. Se enoja cuando lo discriminan.
La segunda vez que Marcos se va de
su casa es por una pelea con su madre,
quien lo acusaba de haber tenido relacio-
nes sexuales con un hombre en la casa.
—¿Y tenés ganas de contarnos por
qué te enojaste, por qué te peleaste
con tu madre?
—Porque mi madre dijo que… Fueron
y le llevaron el chusmerío de que yo el
24 estuve con un loco en el fondo de
mi casa, cosa que nunca anduve. Si yo
me fui con una amiga, me fui a tomar
por ahí y vine a las seis de la mañana
a mi casa. Y ta, fueron y le dijeron no
sé qué y no sé cuánto, y vino y hoy de
mañana me desperté y me dijo: «Sí,
y que no sé qué, y tu hermano ya no
quiere tomar más mate contigo»… En-
tonces, ta, me dijo ahí unas cosas que
no me gustaron y me fui.
En ese momento, la madre de Marcos
empezó a cuestionar explícitamente
sus prácticas: sus idas a un boliche, la
relación con su primo, la ropa que es
apretada.
Con respecto al travestismo en su vida,
también se observaron dos momentos: en
la primera entrevista Marcos dijo no sen-
tirse identifcado con el hecho de «vestir-
se de mujer», aunque para reafrmar su
idea señaló que tenía «ropa de hombre»,
lo cual puede hacer pensar en un guarda-

rropa que incluye tanto ropa clasifcada
«de mujer» como «de hombre».
En la segunda entrevista asumió
el gusto por la vestimenta femenina.
El conficto con su madre fue por esa
misma razón y surgió en una Navidad,
cuando Marcos se vistió de modo más
afeminado.
—Me vestí de sandalias, me vestí
con un pantalón de vestir, un saco,
una blusa y un chaleco.
—¿Un pantalón ajustado?
—Sí, y no me vestí en mi casa, me vestí
en la casa de mi tía, en la casa de Clau-
dia me vestí. Y ella se enojó porque yo
me vestí así. Pero si yo me quiero vestir
así, me voy a vestir así. ¿Quién me lo va
a impedir? De vestirme así. Si no quería
que fuera vestido así me hubiera dicho
y… Iba y me lo pasaba en otro lado la
fiesta, vestido así.
Marcos cuida mucho de su cuerpo,
aunque no hace deporte. Se cuida en
las comidas, camina mucho y, sobre to-
do, sale a bailar. Usa jeans muy ajusta-
dos y remeras ajustadas, que él mismo
arregla para dejarlas a su gusto.
El baile: un lugar sin prejuicios
A Marcos le encanta ir a bailar. Como
no debe exámenes, se ha propuesto en
este verano salir a bailar de jueves a do-
mingo. Ha recorrido varios boliches y
considera que algunos no están buenos
porque son chetos.
—¿Te sentís más identificado?
—Sí, en sí, en parte, toda la gente
que hay ahí adentro, todos los tra-
vestis, los conozco prácticamente a
todos. Porque son todos del barrio.
Y el que no es del barrio conoce a
uno del barrio y así… Entonces, ta, es
como, cómo te puedo decir, es como
un mundo para nosotros. Entonces,
ta. Y en esa discoteca, lo que tiene,
al menos estos dos días que fui, que
fui sábado y domingo, agarra y ta,
yo qué sé, para mí estuvo lindo, ¿no?
Porque, ta, te gustaba aquel pibe y
pum. Con mirarlo nomás ya se daba
cuenta e iba y te sacaba a bailar.
Entonces ta, para mí está bueno.
Cuando se llevaron a cabo las entrevis-
tas, había «descubierto» esa discoteca
en particular a través de su primo, que
es asiduo visitante. Allí se siente iden-
tifcado y puede desarrollar sin prejui-
cios su identidad sexual, barrial y de
estrato social. Dice que allí encuentra
gente diversa y que le gusta porque es
un ambiente conocido.
También es un ambiente propicio
para conocer otros chicos.
¡o
Hoy
Marcos dice que ahora no volvería a
«trabajar en calle» porque no lo nece-
sita. De su relato se desprende que deja
cuando «ya no necesita cosas». Hablan-
do del trabajo en la calle, dice que tuvo
momentos lindos, cuando tenía la pla-
ta, pero también momentos feos de los
que no quiere hablar.
Si bien quedan varios vacíos respecto
a la actual situación de Marcos, es posi-
ble suponer que en algunos momentos
estar con hombres a cambio de dinero
y otros bienes puede signifcar una for-
ma de afrmar su identidad sexual.
Aunque dice que tampoco lo haría en
la discoteca de la cual es habitué, en las
entrevistas queda la duda sobre alguna
experiencia de prostitución en ese lugar
donde está previsto (incluso locativa-
mente) que haya levantes por dinero.
Por otro lado, la cercana relación con
su primo —que sí trabaja asiduamente
en la calle desde los 14 años (ahora es
mayor)— podría ser un facilitador en
momentos económicos complicados.
Tener aunque sea una casa de tres por
tres metros. Un algo que sea mío y que
yo diga, es mío y nadie me va a evitar.
Mi vida es no depender de nadie, ahora
dependo de mi tía por el techo.
(Marcos.)
Al momento de las entrevistas, Mar-
cos ya no «trabajaba en la calle» y
tampoco contaba con la beca liceal,
porque era verano. Estaba recolec-
tando; salía todos los días, cuando
bajaba el sol, porque de día le daba
vergüenza. De lo que sacaba de la re-
colección le daba un porcentaje a la
madre y con lo otro se manejaba para
ir a bailar.
Marcos esperaba resolver sus proble-
mas familiares y poder «hacer su vida».
Verónica.
39
Laprostitución
comopartedelasexualidad
Verónica frecuentaba un centro juve-
nil. En ese momento tenía 17 años y
estaba embarazada. La primera refe-
rencia de ella fue que estaba internada
en un hogar del inau porque junto
con otros jóvenes había participado
en un robo a mano armada. No era la
primera vez que tenía problemas con
la Policía. Verónica era conocida como
una de las chicas malas y, por tanto,
el acercamiento a ella fue un desafío
para nosotros y, necesariamente, un
proceso muy gradual.
9 Lainformaciónrelevadaprovienedeunaextensaentre-
vistaconella,alaquesesumanvariosencuentrosbreves.
Tambiénseentrevistaroneducadoresdelcentrojuvenilque
esporádicamentefrecuentaba.
¡:
La infancia
Cuando Verónica nació, su madre tenía
21 años y dos hijos. Verónica conoció a
su padre, pero dice que él «nunca estu-
vo» con su madre ni con sus hermanos.
Verónica cuenta que estuvo internada
en el inau cuando tenía 9 años porque
no tenían casa donde vivir. Pero perma-
neció allí un solo día, ya que la sacó la
madrina, mientras que a su hermana la
sacó la abuela. Sin embargo, sus herma-
nas más chicas se quedaron casi un mes.
Cuando tuvieron casa nuevamente, Ve-
rónica y la madre fueron a buscar a las
otras hermanas. Durante ese tiempo, la
madre estuvo en situación de calle, con
un embarazo avanzado. Estaba separada
de su compañero, por lo que se encon-
traba sola.
Adolescencia
Verónica fue a la escuela, la terminó
cuando tenía 15 años y empezó el li-
ceo, que abandonó luego de un par de
meses, según dice, porque no cum-
plió el plazo para obtener la cédula
de identidad. Al año siguiente ya no
tenía ganas de seguir estudiando. En
el momento de las entrevistas, Veró-
nica estaba por comenzar un curso
de artes plásticas, lo que le generaba
mucha expectativa.
—¿Y después? ¿El año siguiente ya no
tenías ganas…?
—El año siguiente ya empecé a
desbundarme y…
—¿Qué quiere decir empezar a
desbundarse?
—Nada, tomaba, me drogaba y esas
cosas…
Verónica vive en condiciones muy
precarias, con seis hermanos más
pequeños que ella, la madre y el
compañero de su madre. Sus dos her-
manos más grandes están casados y
no viven con ella. Los cinco primeros
hermanos son del padre de Verónica
y los otros cuatro son de la pareja
actual de la madre. La madre de Ve-
rónica no trabaja. Su pareja actual
trabaja en un taller.
A los 14 años Verónica tuvo su pri-
mer novio, un año menor que ella. Lo
conoció en el barrio y dice que luego
no tuvo más novios; que «anduvo» con
varones, pero novios formales no tuvo.
—¿Y qué les dio por robar? ¿Necesita-
ban plata?
—Estábamos empastillados, yo esta-
ba empastillada, si no…
—¿No? ¿Nunca habías rapiñado?
—No, no… ta, un par de veces sí,
pero nunca me… nunca se enteraron.
—¿Algunas veces sí?
¡z
—Sí, a los viejos así les robaba la
plata.
—¿En la calle?
—Sí.
—¿Con armas?
—No, estaban en pedo, los veía en
pedo y…
—¿Aprovechabas?
—Claro.
—¿Y la plata para qué era? ¿Para to-
mar, para comprarte pasta…?
—Para tomar, porque no fumaba
pasta en ese tiempo.
Tenía un grupo de amigas con las que
salía, la mayor parte de las veces dentro
del barrio. Algunas de esas salidas deri-
varon en problemas con la Policía.
La internación en el inau
Verónica estuvo —junto con una
amiga— internada durante un mes en
el cief de inau por una rapiña.
Con respecto a esa experiencia, en
un primer momento dice que el lugar
«estaba bueno», que ella allí se sintió
bien y la trataron bien. Luego se de-
tiene y dice que en realidad el lugar
«estaba de menos». No había patio y
estaba todo el día encerrada; luego
había un horario de juegos, cuando
jugaban a las cartas, un horario pa-
ra radio, otro para mirar televisión.
También tenían talleres de peluque-
ría, orfebrería y corte y confección. A
Verónica no le gustaban esas activi-
dades, pero dice que «por lo menos te
distraías un poco».
—¿Ah sí?, ¿Y cómo es el lugar? ¿Tie-
nen cuartos así?
—Sí, tienen piezas separadas que eran
de a dos botijas así, ¿viste? Te abrían
de mañana un cuarto solo, tenías que
hacer la tarea, te encerraban de nuevo,
sacaban a otras dos, hacían la tarea, las
encerraban, sacaban a otras y todo así
hasta que terminaban todas de hacer la
tarea. Y después nos abrían a todas.
—¿Encerrar, qué quiere decir? ¿En el
cuarto? ¿En un cuarto como este?
—Un cuarto con candado por fuera.
—¿Tenía rejas o era muy…?
—Una puerta con una ventanita.
Había llegado allí con otras compañe-
ras que estaban por diversos proble-
mas: rapiña, copamientos, homicidio,
coautoría de homicidio.
El encierro, especialmente entre los
jóvenes, se asocia a la práctica de ha-
cerse cortes. Estos parecen representar
tanto una manera de resistir como una
reivindicación de la condición de chorro.
¡Yo me hice solo unos que están por
acá nomás! Chiquitito, así, porque no
¡¸
había vidrios grandes, encontré justo
unos de la lamparita que estaban ahí
en una ventanita y me corté así… No
había venido mi madre a la visita y
me corté.
(Verónica.)
Debido a las evaluaciones positivas de su
comportamiento dentro de la internación
le dieron la libertad antes de tiempo.
Con respecto a la instancia en la
comisaría y en el juzgado, Verónica
afrma que ella y sus compañeras fue-
ron maltratadas. Según su relato, en la
comisaría ya las conocen y les tienen
bronca. En el juzgado se sintió discri-
minada.
—¿En el juzgado los trataron más o
menos bien o…?
—¡El juez es tremendo sorete! Se
hace el cosa.
—¿Los maltratan?
—No, no nos maltratan, pero… ha-
blan mal, a mí no me gusta… Mu-
grienta, chorra…
—¿Mugrienta te dijo el juez?
—No te dicen mugrienta, pero te tra-
tan como… Me da ganas de romperle
todos los vidrios.
Tampoco se sintió representada por el
abogado de ofcio que les tocó en una
primera instancia; siente que no las de-
fendió. En la audiencia donde les die-
ron la libertad se sintió más respaldada
por el abogado. En ninguna instancia
tuvo la oportunidad de defenderse,
según ella porque ya las conocían en
el barrio y no hubo dudas de que eran
culpables.
Maternidad
Verónica está embarazada; el padre
de su bebé es su última pareja. Ahora
andan juntos, a veces se queda a dor-
mir en su casa y mantienen relaciones
sexuales. El embarazo fue un accidente,
pero Verónica dice que ella no duda en
tenerlo. No existió negociación con el
padre; Verónica estaba presa cuando
supo que estaba embarazada.
Nos cuenta que cuando se enteró
de la noticia no lo habló con nadie, ni
con amigas, ni con su madre, ni con el
padre del bebé. Dice que ella no es de
hablar con nadie.
—¿Fue un accidente? ¿Y pensaron en
no tenerlo?
—No, yo, si me abrí de piernas, lo
voy a tener. Yo qué sé… ¿no?
—¿Lo evaluaron…?
—Él no pidió venir.
—¿Qué te parece? ¿Que hay que asu-
mir la responsabilidad?
—Claro, yo la voy a asumir.
¡q
—¿Y él te apoya?
—Sí.
—¿Lo charlaron así para ver qué ha-
cer o no?
—No.
Asume que no le va a exigir nada al pa-
dre de su hijo. No sabe si lo van a criar
juntos, pero dice que no va a «esperar
nada por nadie». Si el padre no se hace
cargo, ella no va a dejar que lo vea. Su
idea es que luego de tener a su hijo va
a conseguir un trabajo «de lo que sea»
para mantenerlo y que se va a hacer
una pieza en el terreno de su madre.
Su hijo va a ser un varón. Ya tiene ele-
gido el nombre y los padrinos. El padre
no participó de estas decisiones. Dice que
el nombre «lo pensé allá adentro». Una
de las educadoras aclara que Verónica es-
peraba tener un varón, porque alguna vez
dijo que «las mujeres nacen para sufrir».
El padre del niño que espera Veró-
nica dice que solo estuvieron juntos dos
veces y no tomaron ninguna precaución
para evitar un embarazo. Afrma que visita
a Verónica y se va a hacer cargo del hijo,
pero que ya no hay más nada con ella.
Verónica dice que su madre ya tiene
una nieta, pero que no es seguro que
sea hija de su hermano, como se supo-
ne. Explica que «nietos son los de las
hijas» porque los padres nunca se sabe
bien quiénes son.
Afrma haber cambiado de compor-
tamiento desde que está embarazada:
toma menos alcohol y ya no fuma mari-
huana. Comenzó a asistir a controles gi-
necológicos a partir del embarazo. Antes
había ido un par de veces porque tenía
síflis. Actualmente se está controlando.
Habitualmente no toma precauciones
para evitar embarazo o contagio de its
en sus relaciones sexo-coitales. Solo usó
preservativo en sus primeras relaciones;
luego ya no, especialmente porque la ma-
yoría de las veces dice haber estado ebria.
La prostitución en la vida de Verónica
Verónica dice que solo una vez un
hombre le dio dinero para tener sexo
con ella. Asegura que sucedió porque
estaba muy alcoholizada y que no se
acuerda de nada. Según le contaron,
previo arreglo con sus amigas, el hom-
bre le pagó $ 250. Al otro día ya no te-
nía el dinero, y no recuerda si lo perdió
o lo gastó en comprar pasta base.
—¿Y qué era? Un tipo… ¿Dónde lo co-
nociste?
—No, yo no sé, no tenía, lo conocía,
sí, pero después me dijeron, ¿sabés?
Era un asco, ¡puaj!
—¿Era un viejo?
—Medio viejo era, no, viejo no, tendrá
30 o menos.
¡¸
—¡Bueno, no era tan viejo…!
—No era tan viejo, pero era un asco,
¡puaj!
—De esa edad como que no te gusta…
—No, y menos ese. Era más feo…
—¿Y lo conocías de la vuelta?
—Lo conocía pero nunca tuve trato ni
nada con él, y hasta ahora no tengo
trato, porque lo veo por la calle y no…
¡Me da ganas de escupirle la cara! Y
una vez lo vi en pedo y le robé.
—¿Después de eso?
—Sí.
—¿Porque te quedaste como con bron-
ca?
—Claro, porque si yo… No, aparte que-
dé pegada, ¡tas loco!
—¿Se enteró todo el mundo?
—No, todo el mundo no se enteró,
los gurises nomás, pero… ¡una falta de
respeto!
—¿O sea que si hubieras estado más
consciente no le hubieras aceptado la
propuesta de… que te pagara para te-
ner relaciones con él.
—¡No! Ni por plata lo haría con él.
—Así que si viene otro tipo, tampoco
lo harías por plata, si no te copa el
loco, ¿no?
—No sé, yo qué sé, según en qué cir-
cunstancia esté… Claro, si preciso plata
y yo qué sé… Pero no, yo no hago eso.
—No te sentías cómoda con eso…
—No… Te puedo robar, nomás.
Verónica dice conocer otras jóvenes en
situación de prostitución, pero que esas
«andan para eso, andan changando» en
bares de la zona. Aunque ella manifeste
que solo una vez tuvo una relación a
cambio de dinero, referentes cercanos a
ella suponen que esta estrategia se ha re-
petido más de una vez y que, en general,
el motor es el consumo de pasta, al igual
que cuando roba. Sin embargo, cabe el
interrogante de hasta qué punto la de
Verónica puede considerarse una situa-
ción de prostitución, dado que ella no
tiene conciencia del valor de cambio que
defne la relación de prostitución;
40
sin
embargo, la fgura del cliente es clara.
De acuerdo con su relato, el trabajo
sexual se justifca o no según la circuns-
tancia y «hay gente a la que le gusta».
Sí, si vos querés te conseguís otro
trabajo. Si no querés andar vendien-
do tu cuerpo, ¿no? Para estar con un
viejo por $ 150 que cobran ahí en
un lugar. ¡$ 150 le dan! ¡Estás loco!
Aparte no se hacen valer, porque
$ 150 ¿qué son? ¡Nada!
(Verónica.)
40 Existenabordajesquedenominanprostitucióndeindigencia
acasosdondenoaparececonclaridadlaconcienciadel
«valor»decambioquetieneelcuerpodelapersona,ydis-
tinguenlasituacióndepromiscuidaddeladeprostitución.
¡6
6| Caracterización de la prostitución
de niños, niñas y adolescentes
antes de llegar a la situación de pros-
titución incluyen violencias de distin-
to tipo, especialmente abuso sexual,
ausencia de vínculos familiares posi-
tivos, muchas veces falta de autoesti-
ma, situaciones de pobreza aguda…
En fin, una serie de elementos que
permiten afirmar que esos adoles-
centes no están en una situación de
elección; sin embargo, no es posible
desconocer que personas en las mis-
mas circunstancias toman decisiones
diferentes, es decir que tienen cierto
margen para optar, aunque sea muy
restringido.
Es importante reconocer que en
ciertas circunstancias la prostitución
llega a ser una opción. Este recono-
cimiento ciertamente es interpelante,
pero además exige una reflexión acer-
ca de las características que convier-
ten a la prostitución en una práctica
considerada no deseable para nadie.
Existen adolescentes que la consi-
deran una opción. La pregunta que
se impone es con qué están contras-
tando la prostitución, cuáles son las
condiciones de vida que consideran
menos deseables.
El análisis sobre las modalidades del
ingreso y la permanencia en la situa-
ción de prostitución ofrecen pistas para
entender algunos comportamientos de
estos adolescentes.
6.1. Elingresoalasituación
deprostitución
¿Porquéhablardeingreso
ynodereclutamiento?
El término reclutar es utilizado en
diversos trabajos e informes sobre la
escia, tanto dentro del campo de la pia
como de la trata. Según el Diccionario
de la Real Academia Española, reclu-
tar signifca «alistar reclutas», «reunir
gente para un propósito determinado»,
y se usa principalmente en el terreno
militar. Al hablar de reclutar se alude a
que hay alguien (red, proxeneta, etcéte-
ra) que reúne gente (adolescentes) para
un propósito determinado (la prosti-
tución). En síntesis, alguien recluta y
alguien es reclutado.
La información reunida proviene
tanto de entrevistas a adolescentes en
situación de prostitución como de in-
formantes califcados pertenecientes a
instituciones estatales y de la sociedad
civil, y muestra que, salvo en casos muy
específcos, no existe reclutamiento,
sino que se trata de un ingreso o un
pasaje con entradas y salidas, donde el
adolescente es en cierto grado el agente
de sus actos. Es preciso ser cauto res-
pecto a este punto.
Los diversos procesos que han atra-
vesado los niños, niñas y adolescentes
¡¡
muestra la existencia de otras formas
bastante extendidas.
El énfasis de los medios y de parte de
la población en la existencia de redes y
el ingreso forzado a ellas obliga a una
refexión. Esta es la única modalidad
que no cuenta con el consentimiento
del menor de edad. Ello es concordante
con la valoración negativa de la prosti-
tución, la cual hace suponer que nadie
querría ejercerla; es decir, si alguien se
prostituye es porque fue forzado a ello.
El límite entre el ingreso totalmente
forzado y los distintos grados de acep-
tación es difuso. El engaño está pre-
sente en mayor o menor medida. Con
frecuencia el engaño se articula con las
posibles fantasías de «cambio de vida»
observadas en algunos adolescentes.
Aquí se presentó, como caso extremo,
el de una adolescente secuestrada por
una red.
La historia de Pilar da cuenta de ese
itinerario. Sus principales característi-
cas son la violencia continua, traducida
en violación sistemática, encierro for-
zado y amenazas dirigidas a sus seres
queridos para asegurarse de que no
escaparía.
Son muy pocas las personas que se animan
a denunciar en sede judicial la trata de la
que son objeto, porque implica enfrentar
a organizaciones criminales muchas veces
Tipologíadelingreso
A partir de la información relevada en
las entrevistas tanto a adolescentes co-
mo a informantes califcados, se elabo-
ró una tipología basada en las formas
de ingreso, que incluye referencias a las
modalidades de las prácticas y al lugar
que el niño o adolescente ocupa en
la situación de prostitución en que se
encuentra. Esta tipología permite dar
cuenta de la diversidad de situaciones
mostrando incluso contradicciones
entre unas y otras. Esto forma parte de
la complejidad del fenómeno. La pia,
lejos de ser uniforme, presenta una am-
plia gama de rostros.
Ingreso a red por engaño
y estancia contra su voluntad
En el imaginario del común de la gen-
te, esta es la forma más habitual de
prostitución infantil. En siete de los 19
casos analizados, la explotación sexual
comercial tuvo relación con redes, pero
no necesariamente el ingreso se realizó
contra la voluntad del adolescente, lo
cual no signifca que no haya sido for-
zoso en ciertos aspectos. Este trabajo
cuestiona que se trate de la forma más
generalizada, en términos de número
de menores de edad en situación de
prostitución. La información relevada
¡8
internacionales y con nexos o connivencias
estatales. Con frecuencia los tratantes ame-
nazan a las víctimas con matar a sus hijos o
familiares. (Entrevista a Assorati, en Chaher,
2006.)
En los casos a los que se tuvo acceso,
como el de Pilar, la familia no siguió
adelante con las denuncias.
La característica más sobresaliente es
que los adolescentes con ingreso forzado
a una red están prácticamente incapaci-
tados de abandonarla debido a las ame-
nazas y presiones que incluyen a miem-
bros de sus familias y a sí mismos.
Los adolescentes en esta situación
perciben que aquellos que «gobiernan»
la red ejercen poder social, político
y económico —lo cual muchas veces
coincide con la realidad—, y esta per-
cepción es uno de los mecanismos más
efectivos para evitar que lleven a cabo
acciones tendientes a cambiar su situa-
ción, específcamente escapar y realizar
la denuncia.
Ingreso paulatino
a una red con «aceptación»
El ingreso paulatino a una red con
distinto grado de «aceptación» no sig-
nifca que no sea forzoso. Como se ha
dicho, se trata de un límite difuso.
Es el caso de Carlos, quien a los 13
años vivía en una ciudad de Canelones
con un hombre a quien había conocido
en la calle, un electricista de 50 años.
Como resultado de la intervención de
una ong dedicada al trabajo con la in-
fancia en situación de calle, Carlos vol-
vió a su casa/calle. Poco después comen-
zó a frecuentar el parque Rodó y al poco
tiempo se fue a vivir con otro hombre,
quien lo introdujo en una red en la que
aún continúa. Ya tiene más de 18 años.
La mayor parte de los casos releva-
dos de adolescentes en redes ingresa-
ron de esta forma. De acuerdo con las
entrevistas, en el marco de sus variadas
estrategias de supervivencia, los adoles-
centes habían tenido episodios de ejer-
cicio de la prostitución previos al ingre-
so. Es preciso subrayar que, a medida
que pasan los años y dejan de ser niños,
la mendicidad se hace más difícil, por
lo que aumenta el robo y comienza en
algunos casos la prostitución. Funcio-
na un mecanismo de engaño, juego
de seducción y culpa, de franco apro-
vechamiento de la situación de gran
vulnerabilidad en que se encuentra el
adolescente. En la mayoría de los casos
registrados incluidos en este tipo de
ingreso, los adolescentes habían sido
víctimas de abuso sexual o de situacio-
nes de abandono familiar; el restante
estaba ligado al consumo de pasta base
de cocaína.
¡ç
Ingreso paulatino por cuenta propia
Este ingreso engloba tanto a aquellos
que efectivamente ejercen la prostitu-
ción habitualmente como a aquellos
que entran y salen, alternan el ejercicio
de la prostitución con el robo u otras
estrategias de supervivencia. Existe, por
lo tanto, un amplio abanico de moda-
lidades correspondientes a la misma
forma de ingreso.
Cuando Inés tenía alrededor de 15
años comenzó a frecuentar una whiske-
ría cada vez que necesitaba dinero. Iba
un día, luego otro. No lo hacía como
actividad fja, pero poco a poco se con-
virtió en su principal fuente de ingre-
sos. Un grupo de adolescentes, varones
y mujeres que en aquel entonces ella
frecuentaba, sabían de sus incursiones
en la whiskería y la aceptaban. Ella no
se veía a sí misma como prostituta,
pero sí le gustaba mostrarse osada con
los varones de su edad, intimidarlos si
tenía la oportunidad. Eso la destacaba
entre las otras adolescentes de su entor-
no. Con 16 años quedó embarazada y
siguió adelante con su embarazo. Nun-
ca dijo quién era el padre, aunque en
alguna conversación dejó entrever que
podía ser un cliente. Ahora, con sus 18
años y su hija, lleva una vida «adulta»
para los cánones del barrio. No tiene
pareja. Su hija va a un centro caif. Ella
continúa trabajando en la whiskería
sobre una base estable. Laurnaga (1995)
ya había señalado este comportamiento
como habitual entre adolescentes de
sectores pobres, donde la maternidad
opera como factor legitimador de la
prostitución.
En el mismo barrio vive Verónica,
con una historia bien distinta. Tiene
17 años y ejerce esporádicamente la
prostitución, alternándola con el ro-
bo. Su juego es ser una chica mala.
Está embarazada. Su vida ha estado
signada por la búsqueda de un alto
nivel de adrenalina: robos, consumo
problemático de sustancias, incluido el
alcohol, prostitución, entradas y sali-
das a hogares de infractores del inau.
¿Qué signifca esto para una mujer de
17 años que vive en un asentamiento?
¿Cuál es su horizonte? ¿Puede acaso
tener un proyecto de vida?
En otras oportunidades, el ingreso
va de la mano de un pariente o ami-
go. En algunos casos relevados, es la
madre u otra familiar cercana quien
se dedica a la prostitución e ingresa
a su hija al negocio. En ciertos casos
existe una continuación, mientras que
en otros la adolescente rompe y sale de
la situación de pia. Uno de esos casos
es el de Yamila. Vivía en el interior, su
madre tenía un burdel en el que tra-
bajaban ella y sus hijas mayores, junto
8o
con otras mujeres. Yamila creció en ese
ambiente y aprendió el ofcio siendo
una adolescente. En el momento de la
entrevista tenía alrededor de 20 años,
había abandonado el trabajo sexual y
se había venido a vivir a Montevideo.
No obstante, padecía el estigma social
de haber sido una prostituta. Se había
casado, su marido conocía su historia,
la maltrataba, ella se sentía acorralada
y no encontraba salida a la situación de
violencia doméstica. Buscaba trabajo
infructuosamente. Sin embargo, era
una joven muy vital, a quien le divertía
hacer gala de sus conocimientos eróticos
—como ella los denominaba— en con-
versaciones entre mujeres.
En algunos casos relevados, las ado-
lescentes tienen o han tenido clientes
fjos; en otros casos combinan un clien-
te fjo con otros casuales.
Entre los varones es frecuente que
alternen el trabajo sexual con otras
estrategias de supervivencia, como la
limpieza de parabrisas. Existen casos
en que saben dónde están los posibles
clientes y van a esos lugares cuando
necesitan dinero.
La mayoría trabaja en la calle y
frecuenta lugares conocidos como pa-
radas, lugares de levante. En algunos
casos, se trata simplemente de ir a ca-
lles donde se practica habitualmente la
prostitución, lo que hace fácil conseguir
clientes. Uno de los sitios que concen-
tran varones es el denominado muro de
los lagartos, en la playa Ramírez, donde
es común que hombres adultos capten
a chicos en situación de calle, ya sea
para intercambios sexuales puntuales o
para llevarlos a vivir con ellos.
En otros casos, la estrategia seguida
por adolescentes de ambos sexos es la
de frecuentar boliches donde se prevén
los levantes pagos (incluso existen loca-
les con habitaciones para ese fn).
En todos los casos relevados, los ado-
lescentes ejercen la prostitución solos o
junto con otros, menores y mayores de
edad. Ninguno dijo haber estado en un
lugar donde sean exclusivamente me-
nores de edad.
Al preguntárseles a trabajadoras
sexuales adultas que prestaban sus ser-
vicios en whiskerías y casas de masaje
sobre la existencia en esos lugares de
mujeres adolescentes, todas lo nega-
ron, agregando que estaba prohibido.
Algunas entrevistadas tenían apenas 18
años y parecía evidente que estaban en
situación de prostitución desde hacía
tiempo. No es de extrañar que el cono-
cimiento de la ilegalidad asociado al te-
mor a sus empleadores las hiciera negar
insistentemente el haber trabajado an-
tes de la mayoría de edad. La situación
de entrevista en el ámbito de policlínica
de enfermedades venéreas no permitió
8:
crear un ambiente de confanza que las
habilitara a explayarse sobre esto; sin
embargo, las numerosas contradiccio-
nes en sus discursos permiten pensar
que no empezaron a trabajar al cumplir
la mayoría de edad.
El ingreso a la prostitución en esta
modalidad está ligado, en un número
aparentemente creciente de adoles-
centes, al consumo de sustancias pro-
blemáticas, especialmente pasta base
de cocaína. Varios relatos de mujeres
adolescentes referen al intercambio de
sexo por droga en las bocas de venta, o
para obtener dinero con el cual com-
prarla. Una informante califcada se-
ñaló que había grupos de adolescentes
y jóvenes en torno a la venta-consumo
de pasta base de cocaína que ofciaban
como «familia» cuando todos sus in-
tegrantes estaban en situación de calle.
En algunos casos, enviaban a un varón
de unos ocho años a que intercambia-
ra favores sexuales por sustancia, que
luego les traía a otros algo mayores,
quienes a cambio le daban protección
y algo de alimento. Si bien esto los asi-
mila a una red, se trata en todo caso de
un recurso muy poco cohesionado apa-
rentemente, y hasta en cierta medida
coyuntural.
Todos los casos relevados incluidos
en este tipo están ligados de manera
más o menos directa a situaciones de
pobreza. No debe descartarse, sin em-
bargo, que así como las redes de ayuda
mutua desarrollan y sustentan la su-
pervivencia material de la población
excluida, y el mismo tipo de redes de-
sarrolla y sustenta la supervivencia de
clase en estratos más altos,
41
el recurso
a la prostitución eventual sea utilizado
para asegurarse el ingreso a determina-
dos espacios sociales, acceso a festas y
demás bienes simbólicos y materiales
propios de sectores sociales altos. Esto
queda planteado como interrogante.
Búsqueda de una manera posible de
desarrollar su identidad sexual
En las sucesivas entrevistas, Marcos iba
travistiéndose, al tiempo que hablaba
de la libertad que tenía en ciertas dis-
cotecas, comentaba de algunos tipos
que lo habían invitado a salir y que le
hacían regalos.
Su primo era una travesti que había
pasado de ser Rodrigo a Gabriela. Ejer-
cía habitualmente la prostitución. Mar-
4 SehacereferenciaalateoríadesarrolladaporLarissaLom-
nitz,quienrealizaunestudioantropológicodeunabarriada
enlaciudaddeMéxicointentandodevelarlosmecanismos
medianteloscualeslapoblaciónmarginadalograsobrevivir.
Encuentraquelas«redesdeayudamutuaodeintercambio
recíproco»lespermitenaccederabienes,serviciosyapoyo
socialnecesariosparalasupervivencia.Luego,enunestu-
dioconsectoressocioeconómicosaltoschilenos,observa
queelmismotipoderedessocialesdeintercambiorecípro-
cooperanparamantenerseenesesectorsocial(intercam-
biandofavoresquepermitenaccederabienesyservicios).
Lomnitz(99[975]).
8z
cos se sentía cerca de él/ella. En una
oportunidad relató una gran discusión
con su madre con motivo de la ropa
que estaba usando (pantalón ajustado,
sandalias). El altercado concluyó con
Marcos mudándose a la casa de su tía
(la madre de Rodrigo/Gabriela), quien
le dijo que en su casa él podía usar
cualquier ropa, incluso pollera.
Su cara cuidada, axilas y piernas
depiladas, pantalones y camisetas ca-
da vez más ajustados, que él mismo
se arreglaba o cosía, uñas cuidadas,
a veces pintadas, todo es parte de su
presentación. Con frecuencia hablaba
de su primo/a, quien en ese momento
estaba trabajando en una discoteca,
donde atendía a sus clientes. Marcos
iba con frecuencia y era su momento
de plenitud. En sus relatos mencionaba
que salía con hombres, la mayoría de
las veces a cambio de regalos.
¿Qué lugar, qué trabajo le reserva la
sociedad a un chico de 16 años que se
trasviste? ¿Peluquería o prostitución?
¿Salir en Carnaval?
6.2. Mecanismos
descontinentadores
paraelingresoala
situacióndeprostitución
¿Porquéhablarde
descontinentadores
ynodeexpulsores?
A lo largo del análisis propuesto se
constata que, lejos de constituir un fenó-
meno marginal, la prostitución infantil
forma parte del tejido social y de las
prácticas sexuales de la sociedad uru-
guaya. Esto signifca que constituye una
práctica social, negada, invisibilizada,
pero siempre presente. Es por ello que
el concepto de mecanismos expulsores
no resulta apropiado para referirse a
aquellos que, si bien expulsan a los
niños, niñas y adolescentes de ciertos
espacios sociales, los colocan en otros,
también constitutivos de la trama social.
Esto debe leerse desde una propuesta de
descentrar la mirada, es decir, procurar
observar la realidad desde lugares no
centrales, sino marginales. En su trabajo
sobre pobres y representaciones sociales,
Vasilachis (2003: 132-133) desarrolla la
propuesta de defnición relacional de las
situaciones de pobreza:
[Esta defnición le permite] situar en el seno
de la sociedad a quienes son fccionalmente

ubicados en los márgenes de ella e intentar
determinar las relaciones y los procesos so-
ciales que están en el origen de esas situacio-
nes. Esta defnición relacional trata, pues, de
evitar que se coloque a las personas pobres,
a sus relaciones, a sus situaciones de pobreza
lejos, fuera del «corazón» de la sociedad, de
su núcleo vital, del «lugar» en el que se to-
man las decisiones, consagrándose, por ese
medio, la imposibilidad y/o incapacidad de
estas personas de participar en ellas.
El razonamiento de Vasilachis referido
a los pobres (como categoría de análisis
y no meramente descriptiva, aunque
también) es perfectamente aplicable a
la infancia explotada sexual-comercial-
mente. Desde esta posición se pretende
subrayar la importancia de que los ni-
ños, niñas y adolescentes «recuperen su
identidad» desde un discurso-relato en
primera persona y en el reconocimien-
to del lugar que ocupan en las relacio-
nes sociales. No están excluidos, están
explotados sexual comercialmente, y esa
acción es constitutiva de la vida social.
Existen ciertas instituciones sociales
que por sus características pueden o
deberían ofciar de continentadoras,
espacios habilitantes al desarrollo de las
personalidades para los niños, niñas y
adolescentes. Estas son especialmente
la familia y las instituciones educativas,
pero también otro tipo de institucio-
nes sociales, como centros juveniles,
barriales, iglesias. Cuando estas institu-
ciones sociales no desempeñan el papel
continentador, los niños, niñas y ado-
lescentes quedan a la intemperie. A tra-
vés de los relatos de los entrevistados se
observan mecanismos descontinenta-
dores que hacen que dichas institucio-
nes no constituyan un lugar de abrigo.
En todos los casos estudiados estos
mecanismos descontinentadores están
presentes. En los casos extremos, los
adolescentes buscan alternativas a la
vida familiar: la calle o la protección y
el abrigo a cambio de la explotación
sexual comercial. En el otro extremo
se puede citar a Pilar —secuestrada
y forzada a ingresar a la red—, quien
contaba con una sólida contención
familiar, no así de otras instituciones
como la educativa.
Familia
Las familias, sean cuales sean sus con-
formaciones, además del lugar de la
contención y el afecto, constituyen con
frecuencia lugares de socialización de
violencia basada en género y de do-
minación adultocéntrica.
42
En algunos
42 EstetemaestáampliamentetratadoenRostagnolyEspa-
sandín(2006).
8q
casos el nivel de violencia es muy alto.
43

En la mayoría de los casos analizados
se constata la existencia de situaciones
de violencia familiar, aspecto este ya se-
ñalado por Laurnaga (1995) en su diag-
nóstico sobre prostitución adolescente
y por Chejter (1999) en su trabajo sobre
pia en Argentina. Muchos niños, niñas
y adolescentes huyen de sus familias en
busca de lugares más tranquilos.
Las historias aquí presentadas, rela-
tadas tanto por informantes califcados
como por adolescentes en situación de
prostitución, son más elocuentes que
cualquier refexión:
1. Jessica tenía 16 años y vivía con su
familia en situación de pobreza. La
violencia doméstica era generaliza-
da. Consumía pasta base de cocaína.
Fue captada por un hombre que
tenía una casa de prostitución, quien
a cambio de pasta base, comida y
un lugar donde estar medianamente
tranquila la explotaba sexual-comer-
cialmente. El hombre era mayor.
44

La policía realizó un procedimiento,
4 UnindicadordelaltoniveldeviolenciadomésticaenUru-
guayloofreceelporcentajedemujeresmuertasporsus
parejasconvivientesoexconvivientes,quealcanzaauna
cadadías.
44 Lasadolescentesgeneralmentedicenqueloshombrescon
quienesentranencontactosonmayores.Laedadatribuida
esrelativaalaposicióndelhablante.Enloscasosenque
pudimoshallarreferentesmásexactossobrelasedadesde
estoshombresmayores,enocasionesteníantreintaypocos
años.Sinembargo,elhechodeconsiderarlosmayores
estáponiendoenevidenciaquesetratadeunageneración
diferente,yqueexisteunarelaciónjerárquicabasadaenla
diferenciadeedad.
la casa se desbarató y se trasladó a
otro barrio muy cercano a zonas de
pobreza, donde continuó intercam-
biando sexo por comida, pasta base
y contención. Una nueva denuncia y
la intervención correspondientes ter-
minaron con el negocio.
Jessica ahora trabaja por su cuenta
en la calle. No regresó a su casa, aun-
que esporádicamente se encuentra
con su hermana.
2. Ana tenía 13 años cuando llegó
al centro juvenil,
45
llevada por su
padre. No tenía vínculos con su
madre biológica; vivía con el padre,
la madrastra y hermanastros. Su
autoestima era muy baja y buscaba
hacer cosas para llamar la atención.
En el centro juvenil percibieron que
el padre la rechazaba y discrimina-
ba. Al poco tiempo pasó a vivir en
situación de calle. Luego fue al cen-
tro juvenil haciendo referencia a un
padrino, a un tío, quien la explotaba
sexual comercialmente a cambio de
cierto bienestar.
El padre se presentó en el centro
juvenil. No planteó la situación de
su hija de 13 años como una preocu-
pación desde el lugar de la responsa-
bilidad familiar o paterna, sino que,
45 Setratadeuncentrojuvenildiferenteaaqueldondeserea-
lizólaetnografía,yatravésdelcualsecontactóaMarcos.

por el contrario, trató de que en el
centro juvenil compartieran su juicio
de que Ana era terrible. «Mirá las
cosas que hace esta chiquilina, ¡no
tiene límites!». El padre depositaba
toda la responsabilidad en su hija y
no se hacía cargo de la situación.
3. «A mí lo que me calienta es que mi
madre me evite», decía Marcos ref-
riéndose a la respuesta familiar cuan-
do él se ponía pantalones justos, zapa-
tos con plataforma y camisetas apre-
tadas en su proceso de travestización.
Otros miembros de la familia también
lo discriminaban y rechazaban.
4. Selva vivía con su familia en situación
de pobreza y con cotidianos episodios
de violencia doméstica. Fue víctima
de abuso sexual por su padre y sus
hermanos. Al huir de su familia cayó
en una red, de la cual pudo escapar.
Con el apoyo de una ong hizo una
denuncia que terminó en proce-
samiento. El padre apareció en ese
momento para apoyarla, junto con la
madre, en una actitud protectora. Sel-
va aceptó el apoyo del padre. No tenía
una salida fácil: en la red la explota-
ban sexual-comercialmente y antes el
padre había abusado de ella. Son dos
violencias/violaciones diferentes.
La situación de abuso y abandono no
puede considerarse como determinante
de la posterior situación de prostitución,
sino que el abuso forma parte de una
situación familiar insoportable, que pro-
duce alejamiento y por lo tanto deja al
niño o adolescente en una situación de
mayor vulnerabilidad, lo cual facilita su
captación por un proxeneta o la explota-
ción de manera directa por un cliente.
Sin embargo, es preciso considerar
esta situación a la hora de intervenir.
Cuando desde las instituciones esta-
tales se intenta sacar al adolescente de
la situación de prostitución en que se
encuentra, con frecuencia se piensa que
debe regresar con su familia, conside-
rando exclusivamente sus connotacio-
nes positivas y dejando de lado los po-
sibles —y muy probables, como se ha
visto— episodios de violencia y abuso
vividos allí por el adolescente.
Abusosexual
Un estudio realizado en cinco países
de la región estima que el 47% de las
niñas explotadas sexualmente habían
sido víctimas de abuso y violación
(Herrera, 2003).
En la etnografía desarrollada en el
centro juvenil, se observó el sentido del
cuerpo y la intimidad entre un grupo
de adolescentes de sectores socioeco-
nómicos bajos y muy bajos, donde
había quienes estaban en situación de
prostitución. En diversas instancias del
86
trabajo de campo las adolescentes plan-
teaban una clara diferencia entre besar,
abrazar y tocar; esto último era asocia-
do al abuso, al manoseo. Numerosos
diálogos han dado cuenta de ello.
—Y además algunas veces discutíamos por-
que a mí no me gustaba que me toque. Claro,
yo odio que me toquen.
—¡Ah! ¡Yo también! ¡Yo también! Hay veces
que nos estábamos dando besos y te empe-
zaba a manosear y entonces le decía: «No,
no me manosees porque si no, no hay línea
contigo», le decía.
—Porque, ta, es abrazarnos, ¿viste?
—Hay hombres pesados, porque viste que…
Pero esos hombres pesados a mí no me gus-
tan mucho, ¿viste? Porque te cargosean, todos
esos pendejos, ¿viste?, de ahora, que están
así…
En otra oportunidad, conversando sobre la
consulta ginecológica:
—No porque tengo miedo de que me metan
el dedo.
—Pero pienso que te va a doler, que te va a…
—A ninguna mujer le gustaría que le toquen
su cuerpo.
Estos diálogos permiten descubrir los
abusos cotidianos. Por supuesto que
muchos adolescentes sufren violencia
y abuso sexual intrafamiliar, inclu-
yendo violación, pero con mayor fre-
cuencia los abusos toman la forma de
manoseos. A los educadores sociales
que están en contacto con adolescen-
tes que frecuentan los centros juveni-
les les resulta difícil que hablen de las
problemáticas de abuso intrafamiliar,
y más aun de sus relaciones con la
prostitución.
Liceo,escuela
Se espera que las instituciones edu-
cativas, además de su rol académico,
proporcionen un espacio para el creci-
miento emocional, afectivo y social de
los niños y adolescentes. Sin embargo,
de manera creciente en los últimos años,
estas se han ido convirtiendo en lugares
de violencia entre pares y de desamparo
emocional y afectivo para los alumnos.
46
En las historias de vida presenta-
das se observa que Carlos y sus her-
manos, por ejemplo, estaban todos
fuera del sistema educativo. Los edu-
cadores sociales, tanto de ong como
del inau, no lograron que volviera a
la escuela. No estaba motivado, no
tenía interés; la escuela no le repor-
taba nada.
Alejandra, por su parte, tenía avidez
por conocer, por ir a la escuela. Sin em-
bargo, solo hizo hasta quinto año y con
46 LainvestigacióndeNiliaViscardi(2006)analizaenprofundi-
dadestaproblemática.

extraedad. Según su madre, la echaron
por robar una cartera.
A Marcos le interesaba ir al liceo, asistió
y recibió por ello una subvención de una
ong. El liceo era un ámbito donde espera-
ba sentirse reconocido, frente a las discri-
minaciones que sufría en su entorno por
causa de su identidad sexual.
En general, la mayoría de los ado-
lescentes en situación de prostitución
contactados habían abandonado el
sistema educativo, habían repetido
algunos años o estaban cursando con
extraedad. Planteaban que en el liceo
las clases los aburrían y tampoco en-
contraban un espacio atractivo de en-
cuentro con sus pares. Algunos de ellos
encontraban ese espacio en los centros
juveniles, donde distintas ong desplie-
gan sus actividades de educación social
con niños y adolescentes que viven en
contextos de pobreza. Las instituciones
educativas por excelencia (escuela, li-
ceo) parecen ser incapaces de satisfacer
las necesidades intelectuales y afectivas
de estos adolescentes.
Ausenciadeespaciosinstitucionales
quelespermitansostenerse
El inau está llamado a cumplir un pa-
pel central con respecto a la prostitu-
ción infantil para el cual aún no está to-
talmente preparado. Es una institución
sumamente compleja, no monolítica,
47

por cierto. Mientras en algunas seccio-
nes existe un profundo compromiso, en
otras las acciones se enlentecen o di-
rectamente no se realizan. No hay una
política común en torno a la problemá-
tica de la explotación sexual comercial,
sino que ella depende en buena medida
de las personas concretas que desde sus
lugares de trabajo toman determinadas
medidas. A esta situación ayuda la no
visibilidad de la pia.
La internación en los hogares del
inau siempre es una medida de res-
tricción de derechos, a pesar de que en
algunos casos es la única salida (abu-
so, abandono total…). El número de
menores de edad que escapan de los
hogares es signifcativo y debería con-
siderarse a la hora de evaluar el papel
que cumplen.
Muchos niños y adolescentes han sido
abandonados por su familia de manera
directa o indirecta (la violencia los hace
huir), de modo que la calle pasa a ser su
hábitat. El inau creó el Programa Calle
en 1986. Según los barrios, articula accio-
nes con ong que trabajan con niños en
situación de calle, y con otras organiza-
ciones de la sociedad civil, conformando
47 Unainstituciónmonolíticaesaquellaenquetodassus
partessonexactamenteigualesyrespondendelamisma
manera;nomonolíticaimplicaqueguardacontradicciones
ensusenoybrindadistintasrespuestasalosmismos
problemas.
88
redes. También integra otros programas
del inau, como el de Centros Diurnos.
Además, tiene un refugio nocturno
donde alberga a un grupo de niños y
adolescentes que tienen una convivencia
de banda. A pesar de este programa de
trabajo con quienes están en situación
de calle, la institución difícilmente entra
en contacto con menores de edad en
situación de prostitución, porque no es
común que ellos manifesten esa proble-
mática, cosa que sí sucede en ocasiones
con sus madres cuando estas entran en
contacto con la institución. No obstante,
la institución tiene conocimiento de algu-
nos lugares frecuentados por menores de
18 años en situación de prostitución.
A veces uno trabaja y no siempre tiene la
hipótesis de esto, ¿no?, o la perspectiva de
que pueda estar o pueda llegar a ejercer la
prostitución. Es como algo, una barrera que
nosotros mismos como técnicos nos pone-
mos para poder ver el objeto, como proble-
ma. Que no sé en qué va. Porque yo pienso,
bueno, en otra época pasaría lo mismo con
el tema del consumo y en otra época capaz
que pasaría lo mismo con el trabajo infantil,
y ahora está todo mucho más abierto. […]
Es un tema que tenemos que seguir traba-
jándolo, estar en alerta y a la hora de ver una
situación tener esa pregunta, la hipótesis de
esa posibilidad.
(Informante califcada.)
Redessocialesdébiles
Hubo un caso de pornografía infantil
en el cual se logró desbaratar la red. Al-
gunas de las personas entrevistadas in-
volucradas en el proceso señalaron que
se había trabajado con una red barrial.
Esto muestra que una red social fuerte
facilita la intervención que ponga fn
a la situación de explotación en que se
encuentren menores de edad.
Lamentablemente, en la mayoría de
los casos no existen las redes sociales
capaces de llevar adelante acciones
como la descrita. Procesos sociales
más amplios, cuyo análisis excede este
estudio, hacen pensar en un comporta-
miento crecientemente individualista,
que tiende a separar grupos sociales. La
calle deja de ser un lugar de intercam-
bio y sociabilidad entre las personas
para ser vista como zona de peligro por
algunos y espacio de vida por otros.

6.3. Mecanismosfacilitadores
paraelingresoala
situacióndeprostitución
Las distintas situaciones de explo-
tación sexual comercial de niños
y adolescentes se articulan con un
conjunto de facilitadores. Si bien el
dinero resulta en un primer momento
uno de los más fuertes, es necesario
considerar otros que también revis-
ten importancia. Lo habitual es que
el niño o adolescente quiera acceder
a una serie de bienes materiales o
simbólicos que están fuera de su al-
cance y cuyo acceso en ocasiones es
facilitado a través de la situación de
prostitución. Sin embargo, no es po-
sible afirmar que en una situación de
explotación sexual comercial deter-
minada exista un solo facilitador, si-
no que son varios los que se ponen en
juego, aunque uno o algunos de ellos
tengan más impacto, sobre todo al
referirnos a los mecanismos que posi-
bilitan la permanencia en la situación
de prostitución.
A partir del análisis de las historias
se estudiarán los facilitadores que apa-
recen: varios se repiten en las historias,
otros son propios de algunas en par-
ticular y en otras historias hay varios
facilitadores en juego. La intención no
es agotar el análisis aquí, sino mostrar
parte de la variedad de mecanismos
que pueden estar determinando una
situación de prostitución.
Obtencióndedinero
La obtención de dinero es uno de los
facilitadores que aparecen con más fre-
cuencia y claridad, de manera prepon-
derante frente a otros.
En algunos casos supone una estrate-
gia que complementa otras propias de
chicos en situación de calle.
Varios educadores de organizaciones
no gubernamentales, así como funcio-
narios del Estado, informaron sobre la
existencia de grupos de jóvenes de 13 y 14
años que se prostituyen como una forma
más de conseguir dinero. En este caso, la
prostitución está inmersa en el resto de sus
estrategias de vida: «Si estaban limpiando
parabrisas en la calle y se daba la situación,
lo hacían».
En otras ocasiones también se articula
con las estrategias ligadas al robo.
Según algunos testimonios, la prosti-
tución puede sustituir a la mendicidad
cuando las posibilidades se restringen. Los
niños y niñas al convertirse en adolescen-
tes dejan de obtener dinero mendigando.
[…] claro, también es una estrategia que por
ahí en la adolescencia, sobre todo las muje-
res, no sé si tanto en chiquilines varones en
ço
la adolescencia, mismo hablando de 15, 16
años, que se prostituyan no… Más chicos sí
puede ser como una combinación de estrate-
gias, pero en la adolescencia como que se les
van achicando los campos de posibilidades,
de estrategias de pedir, mendicidad… En
Malvín ahora el tema de la recolección ha
ocupado un campo importante en la activi-
dad de los adolescentes y los gurises salen a
recolectar. Pero, bueno, por ahí hay gurises
que no quieren salir a recolectar…, pero no
hay otra estrategia porque ya no les da para
salir a pedir puerta por puerta ni para parar-
se en una esquina o ponerse a pedir en un
supermercado como lo hacían cuando eran
niños. No son todas las situaciones, no es
como una estrategia a desarrollar cuando se
acaban otras. (Informante califcada.)
Las transacciones son tanto por dine-
ro como por alimentos o por regalos
(calzado deportivo, ropa, golosinas,
electrodomésticos). El dinero y los
otros bienes que están en juego resultan
facilitadores para el niño o adolescente
en algunos casos, y en otros también
para la familia. Suponen, entonces,
una mejora en la calidad de vida. Es
así que aparecen familias para quienes
el explotador pasa a ser un benefactor;
los ingresos familiares (en efectivo y en
especies) provienen del hijo prostitui-
do. Ese fue el caso de Carlos.
La diversidad de formas en que el
dinero aparece como un facilitador es
impactante. La existencia de un bien
que se intercambia, defne la situación
de prostitución, con independencia
del valor del bien. Se relevó el caso de
un hombre que a cambio de caramelos
y algún dinero abusaba de diversas
formas (no necesariamente con pene-
tración) de dos niñas, quienes ocul-
taban el hecho. Cuando fnalmente
se supo, las niñas dijeron que ellas se
sentían culpables; como aceptaban los
bienes materiales, consideraban que
eso le generaba al hombre determina-
dos derechos.
Tanto a partir de la información
obtenida mediante las entrevistas a
informantes califcados como a adoles-
centes en situación de prostitución, se
constata que el consumo de sustancias,
actualmente en especial el de pasta base
de cocaína, constituye un móvil que
obliga a la obtención inmediata y con-
tinua de dinero. Aparece la fgura de la
novia de, que son las jóvenes que inter-
cambian pasta por sexo.
Accesoalugaresalosquedeotra
maneranopodríaningresar
En algunos relatos se mencionan en es-
pecial las idas a cenar a restaurantes, el
acceso a hoteles y los viajes, cosas que
los adolescentes no tienen a su alcan-
ç:
ce. La prostitución aquí aparece como
el portal que permite el ingreso a un
mundo que antes estaba vedado.
Este facilitador parece tener un peso
relativo inferior entre los adolescen-
tes de bajos recursos. Sin embargo,
a través de la información —si bien
fragmentada y parcial— obtenida
sobre prostitución de lujo, cabe la hi-
pótesis de que entre adolescentes de
estratos medios y medio-altos tendría
una importancia bastante mayor. Es
decir, que asistir a festas, frecuentar
determinados lugares y viajar sería
visto como un mecanismo de ascenso
social. En otras palabras, el ascenso
estaría dado por compartir las pautas
de consumo de los sectores de mayo-
res ingresos.
Lugardecontinentaciónyafecto
La situación de intemperie en que vi-
ven muchos adolescentes hace que la
relación con el cliente, con el explota-
dor o con la red de prostitución se con-
vierta en un lugar de continentación. El
explotador se aprovecha de la situación
de vulnerabilidad e indefensión en que
se encuentran estos adolescentes.
Como ya se observó, en muchos
casos la historia de vida del niño o
adolescente ha estado marcada por la
violencia familiar y el abandono. Así,
la situación de prostitución signifca
la posibilidad de encontrar a alguien
en quien se tiene confanza, sentirse
respetado y querido. Marcos dijo que
su cliente fjo lo trataba «como si estu-
viera enamorado», lo cual le brindaba
una aceptación de sí mismo y un senti-
miento de seguridad que le eran desco-
nocidos.
Respecto a un adolescente en situa-
ción de prostitución, un informante
calificado señala: «capaz que era la
primera vez que estaba siendo tenido
en cuenta para alguien, aun para abu-
sarlo». Se trataba de un adolescente
muy dependiente de cualquier vín-
culo y demostración de afecto, por lo
que se presume un chantaje emocio-
nal del abusador, quien se aprovecha-
ba de la vulnerabilidad emocional del
chico. De modo que la descontinenta-
ción familiar es saldada muchas veces
con la continentación ofrecida por la
red o por clientes fijos.
La posibilidad de tener bienes mate-
riales y cuidados especiales (como de-
mostración de afecto) y un poco de ca-
riño ubica a la situación de explotación
en segundo plano respecto al resto de las
vivencias. Se puede pensar que se trata
de un mecanismo de supervivencia, que
coloca lo positivo sobre lo negativo en
estas situaciones donde el horizonte de
lo posible es demasiado breve.
çz
Mejora de la autoestima,
posibilidad de cuidarse y arreglarse
La búsqueda de mejorar la propia
imagen, así como la posibilidad de cui-
darse, son especialmente gravitantes
para ingresar o para continuar en una
situación de prostitución. Esto necesa-
riamente se relaciona con experiencias
previas de violencia en forma de trata-
mientos denigrantes u otros aspectos
de la violencia emocional y psicológica.
Graciela había estado en situación
de prostitución, pero no vivía esta ex-
periencia como un problema ni como
un padecimiento. Ella tenía labio lepo-
rino, por lo que era estigmatizada tan-
to por su familia como por su entorno
social inmediato. Vivía en un entorno
de gran violencia familiar. Salir con
hombres mayores mejoró su autoesti-
ma en muchos sentidos. En el grupo
de adolescentes era la experimentada
en materia sexual y también demos-
traba tener un gran conocimiento de
los métodos anticonceptivos. Esto le
daba un lugar destacado respecto a
sus pares y la oportunidad de ubicarse
como líder. Por otro lado, la situación
de prostitución le posibilitaba cierta
autonomía —poder despegarse de la
zona, del barrio en el que vivía—, lo
que no pasaba tanto por la obtención
de recursos, sino que se relacionaba
más con su autoestima y con encon-
trar espacios de socialización. Según
los educadores, Graciela «ya no era el
último orejón del tarro»; encontró una
forma de… y eso le otorgó cierto pro-
tagonismo.
En otro caso, la prostitución puede
ser entendida como una manera de
desarrollar la identidad sexual. Marcos
aumentaba la confanza en sí mismo y
se sentía respetado a través de las situa-
ciones de prostitución.
Combinada con la posibilidad de
salir de una situación de violencia do-
méstica, la situación de prostitución
permite, en algunos casos, el cuidado
del cuerpo en su sentido más básico:
alimentarse, bañarse, dormir en un
lugar seguro, que no lo golpeen y obli-
guen a hacer cosas.
Alejandra, con sus 17 años, tenía
algunos «contactos» —como ella los
denominaba— o clientes que le per-
mitían mejorar su calidad de vida
(viejo que le daba canasta de alimen-
tos; chico que la dejaba dormir en
su casa; otro señor donde achicaba
a veces cuando se escapaba…). Los
educadores del centro juvenil no te-
nían muy claro en qué casos había
intercambio sexual, pero sin duda
que, cuando existía, le hacía posible
disponer de los cuidados que no reci-
bía en su casa.
ç¸
¿Laprostituciónocupaellugardel
príncipeenlanuevaCenicienta?
Esta es una pregunta que queda
simplemente planteada. En el ima-
ginario de ciertos adolescentes, la
prostitución puede representar un
«cambio de vida». En algunos casos,
supone mejorar en muchos sentidos
la calidad de vida del niño o adoles-
cente, tanto en sus aspectos materia-
les como en los afectivos y emocio-
nales. Sin duda que las experiencias
y la historia familiar habilitarán
menor o mayor tolerancia hacia es-
tas nuevas estrategias. Es posible que
quien ha vivido sistemáticamente si-
tuaciones de abuso, de maltrato y de
abandono, visualice la situación de
pia como una mejora en su calidad
de vida; sus características negativas
probablemente no sean peores que
las habituales en su vida cotidiana.
Una informante calificada señalaba
al respecto:
En una historia de tanta negligencia, de
abuso, de maltrato, [que] lo llevó a ese
camino. ¿Creen que hubiera terminado en
lo mismo? En realidad, Carlos no eligió
nada. Con esta historia de vida, ¿cómo le
decís «no tiene que ser así», si toda la vida
fue así?
(Informante califcada.)
6.4. Mecanismosquefacilitan
lapermanencia
Imposibilidaddeaislar
elproblema
La explotación sexual comercial de
niños, niñas y adolescentes en general,
y la prostitución en particular, consti-
tuyen un fenómeno difícil de aislar de
otros que también se observan en la
vida social. Esto se debe, por una parte,
a su asociación con el crimen organi-
zado y a su relación con la economía,
tanto nacional como internacional,
pero también es preciso señalar cierta
difcultad en marcar los límites entre
el abuso sexual y la explotación sexual
comercial.
Este aspecto puede ilustrarse me-
diante un caso relatado por una infor-
mante califcada. Se trataba de herma-
nas mellizas de 11 años que vivían en un
contexto de pobreza. Una de ellas contó
en la escuela la situación que estaban
viviendo con un vecino, con quien
intercambiaban servicios sexuales por
dinero y caramelos. Las niñas lo vivían
como un acuerdo, un trato entre pares,
porque manejaban bienes materiales
(caramelos y en ocasiones dinero), por
lo que se lo habían ocultado a su ma-
dre. En la escuela se indagó. Se realizó
la denuncia, no sin difcultades. Las
çq
niñas fueron apoyadas por las maes-
tras, hubo un compromiso explícito
de la escuela; ellas no se retractaron y
proporcionaron un testimonio contun-
dente. El resultado es que se procesó al
hombre por atentado violento al pudor
en forma reiterada. Vale la pena subra-
yar que una situación de abuso sexual
debería ser considerada un delito
contra la integridad de la persona; sin
embargo, de acuerdo con la tipifcación
del delito, el bien agredido no son las
niñas, sino el «pudor» de la sociedad.
Aspectofísicodelniño
oadolescente
Este factor apareció en un solo caso de
manera muy marcada. No es posible
afrmar que sea un elemento necesario
para la captación, pero puede ser un
facilitador con relación a las redes de
prostitución, sobre todo vinculadas al
negocio de la pornografía infantil: se
buscan cuerpos que vendan.
Carlos fue captado por un adulto
cuando se encontraba en situación
de calle, a los 13 años. Rompía con el
estereotipo del niño de calle: era muy
lindo, provenía de una familia de ru-
bios, de tez blanca, cuidados, limpios.
Con el tiempo se convirtió en un chico
apuesto, de modos delicados; con un
manejo muy fuerte de la erotización y
la seducción. Estas características de
su aspecto físico y de su forma de ser
fueron resaltadas por los informantes
califcados como un facilitador para su
captación.
Lafamilialegitimalasituación
Si bien no es un fenómeno genera-
lizado, en algunos casos las familias
legitiman la situación de prostitución.
Una vez que el adolescente está en esta
situación, especialmente si se trata de
una red, en ocasiones la familia presio-
na para que permanezca en ella, cen-
trando su estrategia de supervivencia
económica en la explotación sexual
comercial de uno de sus miembros.
Este fue el caso de Carlos, donde hubo
una clara habilitación de la madre, el
padre y otros familiares. Se legitimó e
incentivó la práctica porque suponía el
modo de subsistencia para la familia;
incluso uno de los hermanos dijo: «No-
sotros comemos gracias a él».
Naturalización
dealgunassituaciones:abuso
yabandono/prostitución
Las vivencias previas a la situación de
prostitución determinarán la mayor o
menor tolerancia hacia esta nueva si-
tuación de violencia. Esta tolerancia, en
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muchos casos, supone un mecanismo
de permanencia.
En varios casos relevados, tanto
mediante entrevistas directas con los
adolescentes como a través de infor-
mantes, las situaciones de abuso y
abandono en las que habían crecido
estaban naturalizadas, ya que siempre
había sido así. En tales casos los chicos
y chicas tienen grandes difcultades
para problematizar la situación de
violencia. Simplemente actúan frente
a ella, por lo general huyendo de las
casas o reproduciendo situaciones de
violencia en otros vínculos y relacio-
nes. En el momento en que pasan a
formar parte de una red o a mantener
relaciones de cierta estabilidad con al-
gunos clientes, descubren un bienestar
—en comparación con las situaciones
de abandono y abuso— que les difcul-
ta tomar conciencia de la situación de
explotación en que se encuentran.
En otros casos, la práctica misma de
la prostitución está naturalizada. Esto
sucede cuando se vive de forma cer-
cana en la familia o amigos y sin pre-
juicios. Yamila —la joven cuya madre
tenía un burdel en el interior— consi-
deraba a la prostitución como una de
las tantas formas de ganarse la vida. Lo
mismo sucedía con Sabina, de la Ciu-
dad Vieja: la madre y las tías trabajaban
en whiskerías, por lo que su ingreso a
la prostitución fue lo esperable para su
familia y lo vivió como su destino.
Consideramos que estas vivencias
—si bien muy distintas entre sí— fun-
cionan como un mecanismo de perma-
nencia, ya que en estos casos la explo-
tación sexual comercial ni siquiera es
visualizada como problema.
Abusopolicial
Varios relatos hacen referencia al abuso
policial, que va desde el abuso sexual al
adolescente varón o mujer que llega a
la seccional a delatar una situación de
esc hasta un trato degradante. El abu-
so, real en algunos casos y magnifcado
en el imaginario, actúa como un meca-
nismo de obstrucción a la denuncia y
por lo tanto facilita la permanencia de
la situación. Resulta paradigmática la
vivencia de una joven en situación de
prostitución que, luego de la denuncia
y de pedir ayuda, sufrió múltiples vio-
lencias, según la información propor-
cionada por un informante califcado.
Esta adolescente había ingresado a
una red en la que participaba hacien-
do videos pornográfcos. Luego de
diversos avatares logró escapar y pidió
ayuda. Tenía la intención de denunciar
pero no disponía de pruebas; era solo
su palabra. Por eso, fue hasta el lugar
donde la habían mantenido encerrada
ç6
para robar los videos y así corroborar
su declaración. Logró hacerlo con gran-
des difcultades, y una vez en la comi-
saría sufrió abuso sexual por la policía.
Aunque esto no pudo investigarse, sí
existen pistas del ejercicio de varias for-
mas de violencia por los funcionarios
policiales hacia la adolescente.
Arreglosconlasredes
Los arreglos con las redes presentan un
abanico de situaciones que implican
diversos grados de corrupción.
Pilar tenía 17 años cuando la secues-
traron. Estuvo secuestrada dos meses,
durante los cuales fue violada sistemáti-
camente, se presume que como entrena-
miento para el posterior trabajo sexual.
Luego, cuando fue liberada, se hicieron
averiguaciones. Su familia y allegados lle-
garon a la conclusión de que los policías
de la seccional donde se había denuncia-
do la desaparición de Pilar estaban arre-
glados con los secuestradores, de los que
recibían dinero, y obviamente estaban
al tanto de lo que sucedía. Se trataba de
una red. En ese contexto de corrupción
e impunidad, ninguna intervención era
posible sin poner en riesgo la vida de Pi-
lar y de su familia. Frente a las amenazas
y antes que comenzar un largo proceso
judicial en el que no confaban, prefrie-
ron mudarse al interior del país.
Casos a los que se accedió por la
prensa
48
muestran lo mismo: menores
de edad con miedo a denunciar porque
saben que algunos de los implicados en
la red son muy poderosos social, políti-
ca y económicamente.
En los casos en que las denuncias
se llevaron adelante, los adolescentes
contaron con apoyo institucional, fun-
damentalmente de organizaciones de la
sociedad civil.
Arreglosconelpersonal
delasinstitucionesdelEstado
Varios relatos dan cuenta de hechos de
corrupción que involucran a organis-
mos del Estado.
En un caso de prostitución en el que
intervinieron varias instituciones, los
arreglos con personal del inau debili-
taron las posibilidades de cambiar la
situación. El abusador accedió a mate-
rial confdencial (informes, documen-
tos) con total impunidad, por lo que la
promesa de confdencialidad hecha al
adolescente abusado no pudo sostener-
se. Nadie supo cuáles fueron los meca-
nismos de los que echó mano, aunque
todos los que brindaron sus relatos co-
inciden en señalar que se trataba de un
hombre muy poderoso.
4 ComoelcasodeRíoBrancopresentadoenelcapítulo4.
ç¡
Difcultadesparaestablecer
ladenunciapolicial
La obtención de pruebas para poder
radicar una denuncia no es tarea senci-
lla. Juegan en su contra, principalmente,
la falta de visibilidad del fenómeno y el
miedo, tanto de los directamente invo-
lucrados como de aquellos que conocen
la situación pero preferen ignorarla por
temor a verse envueltos en difcultades.
Un ejemplo proviene del relato de un
informante califcado. Una vecina se
acercó a la institución socioeducativa a
denunciar la situación: «Se prostituye
la madre, ella se prostituye, la están
matando a palos». Dijo que había he-
cho la denuncia en la seccional policial,
pero allí le respondieron que no podían
hacer nada, que necesitaban pruebas.
Según el relato de los educadores, la
mujer estaba muy preocupada y se sen-
tía impotente. Les informó que hacía
ya tres meses que la adolescente salía
a prostituirse. Desde el centro juvenil
tampoco pudieron intervenir.
Mecanismosjudicialesdébiles
Este elemento tiene un rol fundamental
en las posibles acciones de prevención
e intervención en el fenómeno de es-
cia en general, y particularmente de la
prostitución de niños y adolescentes.
En muchos casos, y por diversos
factores (corrupción, amenazas, falta
de apoyo), ni siquiera es posible llegar
a una instancia judicial; pero cuando sí
se llega, la sensación que referían nues-
tros informantes es que el sistema judi-
cial no se adecua a la problemática.
En el caso de Carlos, el hecho de que
no diera su declaración (porque se sen-
tía amenazado en presencia del explo-
tador) supuso la suspensión del proce-
so. Si bien varias instituciones estatales
y de la sociedad civil dieron testimonio
de la explotación sexual comercial, este
no se consideró argumento sufciente
para la intervención.
Las mayores difcultades para estable-
cer las denuncias tanto policiales como
judiciales para los niños y adolescentes
que logran escapar de las redes radican
en la percepción del poder de esas or-
ganizaciones y, por lo tanto, de su pe-
queñez respecto a ellas. Son las redes las
que pueden negociar por la trata, las que
pueden comprar jueces u otros ofciales
del Poder Judicial, funcionarios de otras
entidades estatales. Pueden formar parte
del poder económico de un país, tal vez
ligadas a un polo de desarrollo turístico
o de otro tipo.
En otras situaciones, las instancias
judiciales suponen un nuevo espacio de
violencias que soportar: declarar ante
los acusados, ser víctima de insultos y
ç8
burlas del personal o internarse momen-
táneamente en el inau por razones de
seguridad, todo lo cual constituye una
sucesión de instancias estigmatizantes.
Dice una de nuestras informantes:
En el juzgado penal fue un desastre. El tipo
acusado fue ahí, las gurisas se desplomaron.
Se pusieron muy nerviosas. […] El prejuicio
de los funcionarios de decir «¡Mirá que a
esta, si la hubieras visto en el video…!». Es-
tamos hablando de gurisas de 13 y 16 años.
(Informante califcada.)
Noculpabilizacióndelademanda
La mayor evidencia de la no culpabiliza-
ción de la demanda se constata cada vez
que se hace referencia a la pia e inmedia-
tamente se centra la discusión en los ni-
ños, niñas y adolescentes en situación de
prostitución; difícilmente se hace alguna
referencia al cliente como condición de
existencia de la pia. Este es un fenóme-
no generalizado. Acertadamente afrma
Chejter (1999: 69) que «se invierte de este
modo y se oculta así, el rol fundamental y
protagónico de la demanda».
Se penaliza el proxenetismo, pero no
existe pena para el cliente de prostitu-
ción adulta; esto actúa como dispositi-
vo de permisividad. Existe sanción so-
cial hacia la pedoflia, pero no cuando
el prostituido es un adolescente.
De acuerdo con el relato de un infor-
mante califcado, un grupo de adoles-
centes mujeres frecuentaba los garajes
de una compañía de ómnibus de reco-
rrido internacional. Para ellas era un
juego: recibían regalos, se sentían ape-
tecibles. Nadie levantó una voz contra
los choferes de los ómnibus.
Son muy difusos los límites entre el
abuso y la prostitución, como también
lo es el grado de participación de los
adolescentes, que puede ser desde forza-
da hasta lúdica, lo cual no signifca que
sean responsables del hecho.
En el citado estudio de Salas Calvo
y Campos Guadamuz, los discursos
de los hombres entrevistados resultan
ilustrativos. Al referirse a la escia,
no incluyen a los clientes dentro de
esta forma de prostitución, sino que
asocian el fenómeno con formas más
«aberrantes», aludiendo al cuerpo
infantil. Por otra parte, la responsabi-
lidad recae sobre las víctimas porque,
más allá de las causas, «están a dispo-
sición»; se asume entonces su consen-
timiento. Así, la responsabilidad se
aleja del cliente y queda en el menor
o en la familia. La visualización de la
compra de sexo a niños y adolescentes
no es vivida como un delito y existe
un acuerdo unánime en la impunidad
del fenómeno (Salas Calvo y Campos
Guadamuz, 2004: 145).
çç
Revictimización
En los casos en que los menores de edad
llevan adelante la denuncia, se agrega al
padecimiento el estigma vinculado a la
prostitución y la revictimización de la
que frecuentemente son objeto durante
el proceso de investigación.
El padecimiento está vinculado al
deterioro físico, psicológico y emocio-
nal de quienes han estado en situación
de explotación sexual comercial. El
estigma refere a un «atributo profun-
damente desacreditador», considerado
tal por inhabilitar la «plena aceptación
social» ( Gofman, 1993). Existe una
identidad real en cada individuo y una
identidad virtual, que consiste en lo
socialmente esperado de ese individuo.
Cuando hay discrepancias entre ambas,
la identidad social del individuo se ve
dañada y se produce el estigma. Así,
la identidad real de una mujer adulta
que ejerce la prostitución se aleja de su
identidad virtual que la ubicaría como
madre, con una vida familiar social-
mente aceptable; el estigma aparece
como un atributo (ejercer la prosti-
tución) que inhabilita su aceptación
social. En el caso de los niños, niñas y
adolescentes, como bien señala Laurna-
ga (1995), tanto la identidad real como
social están en proceso de formación;
por lo tanto, siguiendo la propuesta
de Gofman, el estigma pasa a ser un
«componente sustantivo de ese proceso
de autoidentifcación» (Laurnaga, 1995:
31). De tal modo, tanto su identidad
real como la social integran el estigma,
lo que hace difícil separarlas. Este as-
pecto traba futuros itinerarios del niño
o adolescente que haya sufrido una si-
tuación de prostitución y que pretenda
salir de ella.
En el caso de Pilar, se le sumó el emba-
razo. Para interrumpir un embarazo que
era consecuencia de las violaciones que
sufrió mientras estuvo secuestrada (se
trataba de una interrupción contemplada
en los eximentes de la ley que penaliza
el aborto), ella debía proporcionar las
pruebas correspondientes. Se le informó
que el trámite en el hospital mediante la
consulta con la Comisión Asesora para
la Interrupción del Embarazo del Minis-
terio de Salud Pública concluiría cuando
la edad gestacional estuviese demasiado
avanzada. Pilar, con el apoyo de su fami-
lia, procuró abortar en la clandestinidad,
al tiempo que seguía los trámites para
hacerlo en el hospital. Allí recibió un
trato amable y comprensivo de algunos
profesionales de la salud, junto con inte-
rrogatorios donde se ponía en duda su
testimonio, lo que se sumaba a la entrega
de fotocopias de las denuncias policiales
y demás material. Concluyó con un abor-
to farmacológico.
:oo
6.5. Buscandopistasenla
sexualidadadolescente
Del material obtenido en el trabajo de
campo, se consideró la información re-
ferida específcamente a la sexualidad,
en el entendido de que puede aportar
pistas para comprender el fenómeno de
la pia. Se parte de la hipótesis de que
el fenómeno de la explotación sexual
comercial infantil y adolescente debe
explicarse —también— dentro del locus
de la sexualidad, entendida en sentido
amplio, como una construcción socio-
histórico-cultural. En este sentido, la
sexualidad debe ser comprendida a
partir de considerar a los sujetos socia-
les inmersos en redes de signifcación.
Como se ha señalado en otros traba-
jos regionales (Salas Calvo y Campos
Guadamuz, 2004), es preciso investigar
profundamente los valores culturales y
explicitar las prácticas y representaciones
hegemónicas en torno a la sexualidad.
Esta tarea puede colaborar en la refexión
y proyección de otros modos de vivir la
sexualidad. Fundamentalmente, propi-
ciar una feminidad y una masculinidad
diferentes, que no legitimen la pia.
En el sentido común existe la creencia
de que la situación de pia es más fre-
cuente entre niños y adolescentes que
viven en condiciones de pobreza, no
solo porque entre ellos puede constituir
una estrategia de supervivencia, sino
porque en los sectores dominantes se
cree que la sexualidad de quienes viven
en la pobreza es más «permisiva» o, de
manera peyorativa, exenta de moral.
49

Estas nociones permiten naturalizar
la prostitución de niños, niñas y ado-
lescentes de sectores pobres, y hasta
cierto punto responsabilizarlos a ellos
mismos o, en el mejor de los casos, a su
contexto sociocultural. Esto hace nece-
sario indagar en algunos aspectos de la
sexualidad de este grupo social a fn de
avanzar sobre conocimientos empíricos
que dejen de lado los preconceptos.
De los diversos testimonios (de ado-
lescentes y jóvenes, de informantes ca-
lifcados), se desprende un importante
volumen de información en este sen-
tido. Aquí se presenta exclusivamente
la que resulta más signifcativa para los
objetivos del presente trabajo.
Enlafamiliasehablapocode
sexualidad:haydesconocimiento
ymiedos
En la entrevista grupal a mujeres ma-
dres se perciben las dudas e inquietu-
des acerca de la manera más apropiada
de hablar de estos temas con sus hijos,
49 Eltemadesexualidadypobrezaestáextensamentetratado
enRostagnol(2007).
:o:
lo cual probablemente no sea privativo
de este grupo social. Algunas mani-
festan no querer repetir la falta de
educación sexual que ellas sufrieron, lo
cual no signifca ausencia de prejuicios;
por el contrario, estos son muchos y
difcultan un tratamiento adecuado de
la temática. Otras señalan que preferen
la represión, expresada en la no auto-
rización para salir, en lugar de hablar
abiertamente sobre la sexualidad con
sus hijos e hijas. Finalmente, se referen
a las demostraciones de afecto (abra-
zos, besos) en el contexto familiar con
cierta reticencia. Al mismo tiempo, se
observa la difcultad que tienen para
verse a sí mismas como mujeres con
inquietudes sobre la sexualidad.
En los discursos de los adolescentes
también se percibe la falta de comuni-
cación sobre sexualidad en la familia.
Es ilustrativo que un adolescente haya
afrmado: «A mí me parece que yo no
tengo o no tuve sexualidad». Reduce la
sexualidad a la genitalidad.
Lasexualidadcomoamenaza
En los relatos de adolescentes entre-
vistados, en pocas oportunidades la
sexualidad se vincula a situaciones de
placer, disfrute, respeto o elección. Más
bien se asocia a peligros y situaciones
de violencia, ante los cuales es necesa-
rio tomar precauciones. Se trata de una
amenaza que se corporaliza en perso-
nas y se actualiza en ciertas circunstan-
cias.
Las adolescentes dicen sentirse amena-
zadas en su cotidianidad por «los viejos»;
se trata de la siempre presente posibilidad
del abuso, que aparece en forma recu-
rrente en sus relatos, como un peligro
inminente, en la calle, en la noche, y puede
atentar contra su intimidad/privacidad/
virginidad. Para defenderse de «ellos» re-
curren a los educadores de referencia o a
los varones de la familia.
Por otra parte, algunos varones también
sienten esa amenaza en su vida cotidiana,
aunque aparentemente cuentan con más
herramientas para defenderse y negarse a
ofrecimientos de intercambios sexuales.
Con respecto al trabajo sexual, Rafael, de
18 años, dice que no tiene prejuicios, pero
afrma que él no lo haría. Cuenta que él
frecuenta la zona de 8 de Octubre, que ahí
ve a muchos trabajadores sexuales: mujeres,
travestis, gurisas, varones y muchos chicos.
Dice no tener prejuicios pero señala: «Ellos
en la suya, yo en la mía».
Cuenta que una vez mientras caminaba por
8 de Octubre un hombre lo paró y lo «invi-
tó» a tener sexo con él. No le ofreció nada a
cambio, pero él no aceptó.
El dueño del almacén del barrio donde vivía era
travesti. Cada vez que él iba, abría la caja mos-
:oz
trándole el dinero al tiempo que le hacía insi-
nuaciones para tener sexo con él. Nunca aceptó.
(Notas de campo.)
En los diversos relatos se observa la
vinculación entre relaciones sexuales
y violencia. La sexualidad se asocia
a la violencia, al maltrato y al abuso.
Las chicas hacen referencia a la nece-
sidad de tener confanza para iniciarse
sexualmente con un chico.
—Yo creo que para tener relaciones primero
tenés que estar segura de quién es, si lo co-
nocés.
—Yo quiero conocer el carácter, si no me
maltrata…
—Conocerlo bien.
—Tener confanza…
—Y tenés que confar, porque capaz que le
confás y después se abusa de vos…
—Porque es algo… por lo menos, la virgini-
dad es algo muy importante en la mujer.
—Porque es algo que la hace valer a la mu-
jer. Ponele que vos tenés 12 años y vos tenés
relaciones…
(Milena, 13 años; Claudia, 20 años; Shirley,
13 años.)
El diálogo transcrito evidencia la cen-
tralidad que tiene el abuso como ame-
naza constante en la vida cotidiana. Las
adolescentes de menor edad hicieron
numerosas referencias a la importancia
de la virginidad, considerando que la
primera relación sexual constituye un
hito en la vida de las mujeres. Esto va de
la mano de una visión de las prácticas
sexuales —restringiéndolas a las relacio-
nes sexocoitales— estrictamente ligadas
a la reproducción, por una parte, y como
forma de ofrecerse y complacer al hom-
bre amado, por otra. En este contexto, la
posibilidad del embarazo y la maternidad
está siempre presente, en ocasiones más
como una amenaza que como un deseo.
También está presente el miedo a
quedar embarazada en la primera rela-
ción sexual, miedo que es transmitido
desde las familias a las jóvenes.
—Para mí esas cosas todavía no son para la
edad… que tenemos.
—¿Para cuándo es?
—Yo digo para cuando sea más mayor, por-
que no… Ya tener un novio, ya ir así… a
hacer cosas íntimas no, es feo.
—Es como dice mi madre: que primero hay
que disfrutar la vida porque después apare-
cés con panza […] y ta, es feo.
(Shirley, 13 años.)
Con estos miedos en juego, queda en
suspenso la posibilidad de disfrutar de
la vida sexual. Aparece la idea de que
con las parejas se llega hasta un límite
que se considera tolerable porque no
atraviesa la intimidad y lo prohibido.
:o¸
Cuidadosenlas
relacionessexuales
Interrogados sobre medidas pre-
ventivas del contagio de infecciones
de transmisión sexual, casi todos
los y las adolescentes manifestaron
conocer la necesidad de tener cui-
dados especiales e hicieron distintas
referencias a ellos. Sin embargo, a lo
largo del trabajo de campo y como
parte de las múltiples conversaciones
informales mantenidas fue posible
observar que en la práctica no lle-
vaban a cabo los cuidados que apa-
recían en el plano discursivo. Esto
alerta en dos direcciones. Por una
parte, viene a confirmar algo ya sos-
pechado en numerosas investigacio-
nes: cuando se las interroga sobre los
cuidados para prevenir el contagio de
its, las personas tienden a responder
lo socialmente esperable, por lo que
la técnica de encuestas no es la más
adecuada para obtener información
confiable en este aspecto. Por otro
lado, abona el ya complejo terreno
de los cuidados personales asociados
a las prácticas sexuales, donde se ha
evidenciado que la información no es
suficiente para modificar prácticas.
Ello deja abierta la interrogante sobre
la posibilidad de negociación en las
relaciones sexuales.
—No, muchas veces no me he cuidado, mu-
chas veces sí.
—¿Con qué te cuidabas?
—Con preservativo.
—Y las veces que no te cuidaste ¿por qué
fue?: ¿porque te olvidaste?, ¿porque no hubo
tiempo?, ¿porque no tenías?
—Porque estaba drogada o no quería.
—¿Y te parece que es importante?
—No, pero ahora me parece que me tendré
que cuidar más que nunca porque no es el
problema así de un embarazo; el problema
es que si te agarrás un sida, eso no tiene cu-
ra. Un embarazo, ta…, es común, pero si te
agarrás el sida entonces después como que…
(Claudia, 20 años.)
Aun cuando existe una its, los cuidados
no se extreman, ni para uno mismo ni
para la pareja casual o estable. Ninguna
de las partes de la relación exige el uso
del preservativo y no es una condición
para tener una relación sexual saber si el
compañero tiene alguna its. La siguien-
te transcripción de un fragmento de
entrevista da cuenta de esto, además de
mostrar el lugar casi negado que la joven
le da a su propio cuerpo y de las relacio-
nes sexuales como algo que sucede más
allá de su deseo o voluntad.
—Y en ese caso que tenías síflis, ¿te cuida-
bas?
—No.
—¿Nunca te cuidaste?
:oq
—Un par de veces, nomás.
—Un par de veces usaste preservativo.
—Sí.
—Después no.
—No.
—No te parecía importante, o no pintaba, o…
—Yo estaba en pedo, siempre en pedo, así…
—¿Siempre que estabas con hombres estabas
en pedo?
—Sí, casi siempre, sí, siempre.
—¿Y sabías con quién estabas o más o me-
nos?
—Sí, siempre en pedo…
—Y si él usaba preservativo te cuidabas y si
no se ponía, todo bien… ¿Nunca le pediste a
un tipo que se pusiera un condón?
—Sí, a lo primero sí, cuando recién empecé a
andar. Ahí sí, ya los llevaba yo, ¿viste?
—¿Y alguna vez tuviste algún problema así de
que no quisieran ponérselo o…?
—No.
—O sea que, si vos les decías, aceptaban. ¿Y
después qué? ¿Por qué cambiaste de actitud?
—No, porque después, yo qué sé, nunca an-
daba con eso arriba y… ellos no sacaban…
—Ta, lo asumiste como que era así. ¿Ahora
estás teniendo relaciones?
—Sí.
—¿Te estás cuidando?
—No. […] No, yo qué sé… Ahora mantengo
relaciones con este, nomás.
—Claro, tenés como una pareja estable, diga-
mos… ¿Y te hiciste alguna vez exámenes de
vih?
—Sí, cuando… Me dio negativo.
(Verónica, 17 años.)
En el sentido común de este grupo
social —al igual que en la sociedad en
general— es extendida la noción de que
hombres y mujeres tienen diferentes
«necesidades sexuales». Esta creencia
legitima ciertas prácticas sexuales de
los varones, entendiéndolas como natu-
rales, ubicándolas dentro de un supues-
to instinto masculino. En cambio, a las
mujeres se les reserva el lugar de satis-
facer el deseo del hombre; por lo tanto,
su práctica debe enmarcarse como un
acto de amor hacia su compañero y
no como una práctica que posibilita el
goce. Esta noción, que se sustenta en la
dominación masculina y en la masculi-
nidad hegemónica de la sociedad, actúa
inhabilitando o difcultando la negocia-
ción sexual.
—¿Vos qué decís: que te aguantás más los
deseos sexuales?
—Que podés aguantarte meses sin tener
relaciones.
—¿Y vos decís que los hombres no?
—¡Ay, los hombres no! Son unos…
—¡Los hombres ya quieren a cada rato igual!
—Cuando se les para…
—Te dan unos besos y ya se les… Se calien-
tan enseguida y ya quieren tener relaciones,
ya de una… ¡Pero pará! Tenés que conven-
:o¸
cerlos, tener un poco de diálogo con ellos,
charlar o algo…
—Che, ¿y les parece que los hombres lo di-
cen por algo en especial o porque realmente
no se pueden aguantar?
—Porque se sienten necesitados.
—Yo qué sé, porque los hombres tienen una
desesperación para ponerla, para ponerla…
—Son muy diferentes a las mujeres; las mu-
jeres se aguantan, así.
—Y por ejemplo, ¿en qué les parecen dife-
rentes además de eso?
—Yo puedo aguantar un mes, dos meses sin
tener relaciones…
—Si te pinta, ta…
—¡Yo tampoco la voy a meter en ningún la-
do! Yo voy a esperar, voy a ver cómo es todo.
(Claudia, 20 años; Shirley, 13 años; Jimena,
14 años.)
6.6. Losclientesdela
prostitucióndeniños
yadolescentes
En general, cuando se piensa en los po-
sibles clientes de prostitución infantil,
se los asocia con hombres pervertidos,
enfermos. Esta representación permite
colocar tanto a los clientes como al fe-
nómeno en los márgenes, en el espacio
de lo excepcional. Al mismo tiempo,
brinda una coartada tranquilizadora:
¿cuántos pervertidos existen?
Sin embargo, el número aparente-
mente elevado de menores de 18 años en
situación de prostitución muestra que
los clientes no son un pequeño grupo de
pervertidos, sino un abundante número
de hombres que resuelven parte de su
sexualidad de esta manera. Investigacio-
nes sobre la temática han señalado que
la prostitución es una expresión de la
sexualidad masculina. En este estudio no
se encontraron casos en los que los clien-
tes o explotadores fueran mujeres, sino
que en la mayoría de los casos se trató
de hombres adultos. Se observa que, en
Montevideo, ir a buscar prostitutas es una
alternativa sexual comúnmente emplea-
da, que atraviesa fronteras de edad y clase
social.
50
50 EstotambiénesadvertidoporLorenaNencelparaLima(ver
Nencel,2000).
:o6
Sin embargo, es frecuente que el ori-
gen socioeconómico del cliente sea lo
que determine la modalidad de prosti-
tución. A mayor nivel socioeconómico,
mayor la demanda de privacidad y se-
guridad.
51
Adolescentes provenientes de
sectores muy pobres participan de estos
circuitos de prostitución organizada,
que incluye hoteles lujosos y estancias
turísticas. El caso de Carlos da muestra
de ello. Cualquier hombre es un poten-
cial cliente, y el cliente con frecuencia
es un sujeto preexistente al adolescente
en situación de prostitución.
Este es un aspecto a destacar. Tal co-
mo advierte Chejter (1999), tomando la
prostitución como «industria del sexo»,
aquí los estudios se centran en las «per-
sonas prostituidas», es decir, la oferta,
y dejan de lado la demanda, es decir,
los clientes. En varias oportunidades,
pero especialmente cuando se trata de
situaciones de prostitución casual (se
está en los semáforos y aparece alguien
que ofrece dinero a cambio de sexo),
la existencia del cliente «produce» la
situación de prostitución, de modo
muy claro. Es el cliente quien está im-
poniendo la explotación sexual comer-
cial. En general, el cliente es percibido
como aquel que compra sexo cuando
este le es ofertado. En el caso de los
5 EsteaspectotambiénesseñaladoporLaurnaga(995).
niños y adolescentes, es frecuente que
la demanda exista antes que la oferta.
Este es un aspecto crucial que debe ser
indagado con mayor profundidad. De
acuerdo con la información relevada,
esta situación es más frecuente en los
varones, que son iniciados tanto en la
prostitución como en las prácticas ho-
mosexuales a partir de la demanda de
un cliente.
Una conversación informal de
adolescentes de entre 13 y 15 años de
una zona pobre ofrece una idea de la
vivencia de que cualquier hombre pue-
de convertirse en un cliente. Existen
numerosas situaciones relatadas como
de riesgo en una misma entrevista co-
lectiva. Siempre se trata de hombres en
situación de posibles usuarios, clientes,
abusadores, explotadores. Estos tes-
timonios dejan la idea de que para la
sociedad, ante el deseo masculino hay
disponibilidad femenina:
—Claro, y no me gusta mucho andar sola
por la calle de noche, porque me da cosa.
—Hay gente que se zarpa así, mal.
—¿Y les ofrecen algo a cambio?
—Mi madre siempre me enseñó que si me
dicen que me van a dar algo o algo, nada,
que camine rápido y que si corro o algo, que
corra para alguna casa.
—Que yo vivía allá... y pasaba un viejo que
una vez cuando nosotros nos mudamos nos
:o¡
hizo el fete para la otra casa, ¿no? Y ta, y
una vez yo iba al almacén, a la panadería
que está a una cuadra, y estaba y me dijo:
«¿Cuánto querés cobrar por acostarme con-
tigo?», me dijo el viejo. Y yo le dije a mi tío y
mi tío lo cag… le dio una paliza.
(Shirley, 13 años, Sofía, 14 años; Fiorella, 15
años.)
En los relatos de los adolescentes, los
clientes siempre eran caracterizados
como viejos.
—¿Y se acuesta con tipos?
—Con viejos.
—¿Y qué les dan los viejos?
—Plata.
—¿Les dan plata? ¿Si? ¿Y conocen más ca-
sos?
—Sí.
(Sofía, 14 años; Shirley, 13 años.)
La edad es la percepción de la edad;
para un adolescente la categoría viejo
es diferente que para un adulto. No fue
posible averiguar en todos los casos la
edad aproximada que le atribuían al
viejo. Sin embargo, cuando hubo de-
nuncias y fue posible constatar la edad
aproximada de los explotadores, estos
resultaron ser personas plenamente
adultas, en general de 40 años o más.
Más allá de que los viejos de quienes
hablan los adolescentes podrían ser
hombres de 30 o 40 años, o incluso
menos, resulta destacable que en todos
los casos ellos perciben una profunda
diferencia de edad, la cual en nuestra
sociedad conlleva asimetría de poder.
No importa la edad real, sino que para
ellas es un viejo, lo cual signifca que
tiene poder, dinero y es feo.
Esta caracterización del viejo reviste
interés. Por un lado, la atribución de di-
nero y poder evidencia la percepción de
una relación asimétrica que contextualiza
el intercambio y aleja la posibilidad de
negociación entre partes en igualdad de
condiciones. Por otro lado, la caracteri-
zación como feo da cuenta de la asocia-
ción de vejez con fealdad, pero también
constituye una forma de retacearle poder.
Asimismo, resalta que el intercambio se
realizó exclusivamente por dinero u otros
bienes materiales. El viejo no es atractivo;
solo la transacción monetaria justifca el
intercambio sexual.
En contraposición, los relatos de al-
gunos varones adolescentes dan cuenta
de sus propias experiencias con prosti-
tutas (tanto mayores como menores de
edad), en ocasiones ligadas a su inicia-
ción, llevados a un burdel por algún tío
u otros adultos.
Como se mencionó, no se encon-
traron casos en que los explotadores
directos sean mujeres. Estas aparecen
como intermediarias o cómplices de
:o8
la situación de explotación, de modo
más o menos explícito, o bien su papel
es legitimar o promover la situación de
prostitución, y en algunos casos son
fguras femeninas de la familia del niño
o adolescente (madres, tías, abuelas).
La heterosexualidad compulsiva que
marca la construcción de la virilidad
(Connell, 1995) lleva a que algunos
hombres que sienten atracción hacia
otros hombres solo tengan relaciones
sexuales con chongos y quieran man-
tener sus prácticas ocultas. Ellos nece-
sitan de la invisibilidad del fenómeno
para continuar sus prácticas.
6.7. Lasmarcas
delaprostitución
Las marcas de la prostitución son mu-
chas y variadas. En no pocos casos,
la mayor de ellas es la que les impide
abandonarla. En los casos en que la
situación de prostitución quedó atrás,
subsiste el estigma. Se homologa una
categoría social con una valoración
moral.
El estigma sigue a estos adolescentes,
los revictimiza una y otra vez.
También quedan marcas en el cuer-
po: embarazos, its, marcas de abusos
sufridos en la situación de explotación
sexual comercial.
Se observa, asimismo, una difcultad
para recomponer vínculos.
La sociedad reduce el problema de la
prostitución infantil a las personas que
fueron víctimas de explotación sexual
comercial, dejando de lado no solo la
complejidad del problema, sino cargan-
do a esas personas con la responsabili-
dad de su propia explotación.
:oç
7| Escenarios que permiten
la prostitución
La escia existe porque existen esce-
narios que la posibilitan. Al respecto,
Mercedes Assorati
52
señala:
América Latina es un paraíso para el tráfco
de personas porque existen gobiernos co-
rruptos, instituciones débiles, analfabetismo
y situaciones de violencia familiar y de géne-
ro, que crean un clima en el cual las víctimas
sienten que «no hay nada que perder». A
esto hay que agregar la ausencia de proyec-
tos a futuro.
En Uruguay, el terreno fértil para la
existencia de la prostitución infantil
lo constituye una legislación débil; la
corrupción (policial y judicial); institu-
ciones no continentadoras; la violencia
de género, especialmente intrafamiliar
—que genera violencia social y natura-
liza el recurso de la fuerza y la impu-
nidad—; una relación de generalizada
dominación masculina (especialmente
en los mandatos culturales); la vulne-
rabilidad social (pobreza, exclusión del
sistema educativo, etcétera). Para que el
mecanismo de la escia continúe exis-
tiendo, el fenómeno debe ser invisibili-
zado y silenciado.
52 CoordinadoradelproyectoLuchacontraelTráficodePerso-
nas,oim,enentrevistaaPágina/12 (verChaher,2006).
7.1. Invisibilización
ysilenciamiento:
condicionesparasu
existencia
La prostitución infantil está invisibili-
zada, lo cual no signifca que se trate de
un fenómeno desconocido, sino que se
lo oculta.
Los resultados de una encuesta de
opinión ya citada,
53
realizada en 1998
sobre el conocimiento de la población
en general, muestra que el 77% tenía
noticia de la prostitución infantil por
conocer directamente casos, por medio
de terceros o a través de los medios de
comunicación.
En contraposición, el análisis de in-
formación estadística ofcial muestra
que el inau no tiene registros, ya que
ninguna entrada se tipifca como escia
o prostitución; el Ministerio del Inte-
rior no tiene información específca
sobre los delitos relacionados con la
escia (están incluidos en otros delitos
sexuales, o asociados a otras acciones
delictivas).
54
La ausencia de datos, que
indicaría la inexistencia del problema,
contradice la información proporcio-
nada por informantes califcados, que
5 SybilaConsultoresparaelprogramaEl relojdeCanal0,
octubrede99,enGonzález(2000).
54 Conocemosuncasoenquelatipificacióndeldelitofue
«abusosexualreiterado».
::o
se refrieron a intervenciones desde el
inau e internaciones de menores por su
situación de explotación sexual comer-
cial. No obstante, no contradice las dif-
cultades señaladas para llevar adelante
procesamientos.
Se evidencia que desde diferentes
instancias sociales se desarrollan estra-
tegias de invisibilización. De tal modo,
estamos ante un fenómeno que implica
violencias y que es intrínsecamente
violento, constitutivo de la trama social
e invisibilizado.
Aquí se proponen algunas hipótesis
sobre el silenciamiento y la invisibiliza-
ción que a continuación detallamos:
a. La estigmatización enlazada con la
criminalización permite que la pros-
titución permanezca invisible. La in-
visibilidad es condición de existencia
de la práctica social. En ese mundo
invisible, la violencia y la explotación
se desarrollan impunemente. La es-
tigmatización enlazada con la crimi-
nalización silencia a los adolescentes,
mujeres y varones, en situación de
prostitución.
La ausencia de voz de los sujetos
supuestamente vulnerables y explo-
tados sexual-comercialmente no les
permite alcanzar el estatus de perso-
na; son dichos pero no dicen, son ob-
jetos, no son sujetos. Gail Pheterson
se refere a ellos como «los indivi-
duos cuya humanidad ha sido abs-
traída en una preocupación global
inanimada, tal y como ha ocurrido
con el comercio libre o las aguas con-
taminadas» (Pheterson, 2004: 137).
En tanto los mayores perjudicados
carecen de voz —y reconocimien-
to social— para gritar,
55
el resto de
la sociedad permanece tranquila y
tranquilizada. «El problema no es
tal», y cada uno de los directamente
benefciados de la prostitución de ni-
ños y adolescentes puede continuar
con su negocio.
b. La impunidad asociada a esto permite
que se fortalezca el reduccionismo de
la prostitución infantil a los niños y
adolescentes en esa situación. El pro-
blema no es de los menores de edad
—aunque ellos sean las principales
víctimas—; el problema es de la socie-
dad que tramita parte de su sexuali-
dad por medio de estas prácticas.
c. La escia constituye una economía
escondida, al igual que el tráfco (de
personas, de armas, de drogas). Su visi-
bilidad termina con un negocio que da
muchas ganancias, tantas que es posi-
ble comprar a agentes de los Estados.
Lin Lean Lim (2004) argumenta que
la prostitución constituye un sector
55 SealudeenciertaformaalgritoalqueserefiereHolloway
enCambiar el mundo sin tomar el poder(Holloway,2002).
:::
económico sofsticado y diversifca-
do, con conexiones con el resto de la
economía nacional e internacional,
con el que conforma una estructura
organizativa poderosa. «Guste o no,
sea legal o no, la prostitución es una
actividad económica y un trabajo
asociado a las relaciones de desigual-
dad entre hombres y mujeres y entre
adultos y niños/as» (Lim, 2004: 59).
Aunque es muy cuestionable el ca-
rácter de trabajo de la prostitución
infantil,
56
es preciso dar cuenta del
dinero generado por la actividad y la
cadena de intereses económicos liga-
da a perpetuarla.
Algunos de los casos estudiados en
esta investigación muestran que la
familia del menor vivía del dinero
proporcionado por el proxeneta. Tam-
bién, en otros casos, hubo noticias de
coimas pagadas que permiten pensar
que algunos funcionarios obtienen un
sobresueldo por esta vía.
d. Todo lo relacionado con la prostitu-
ción es eminentemente político, tiene
que ver con la política sexual, con
relaciones de dominación a través
del control de las sexualidades. La
invisibilidad permite continuar con
56 Existenencendidosdebatessobresilaprostituciónadulta
esunaformadetrabajoodeexplotación.Llevadaameno-
res,hayquieneslaconsideransimilaralostrabajosforzo-
sos.
el sistema de dominación instituido.
El orden de género y generación
que atraviesa las relaciones sociales
tiene en el control de las sexuali-
dades un mecanismo privilegiado
de reforzamiento del sistema de
dominación masculina sobre mu-
jeres, varones que quedan fuera
del modelo hegemónico y otros
cuerpos. En esta relación de pro-
funda asimetría, los cuerpos de las
mujeres, y de las muy jóvenes en
especial, están a disposición de los
varones para satisfacer sus deseos
sexuales. Es en la prostitución don-
de esta relación puede satisfacerse
de manera más plena. Maria das
Neves Rodríguez (2003: 34) lo dice
con elocuencia:
El cuerpo de la mujer equivale, entonces,
a una mercadería. Y como mercadería,
tiene la propiedad de satisfacer nece-
sidades, propiciar gratifcación sexual,
realizar deseos y fantasías. Sin embargo,
no hay deseo o satisfacción sexual por
parte de la prostituta […] El hombre, en
la compra, busca la realización de sus
fantasías y deseos...
De este modo, la prostitución de ni-
ños, niñas y adolescentes constituye
una manera contundente de reafr-
mación de las prácticas sexuales
::z
como mecanismo de dominación
masculina y adultocéntrica.
e. Los «mandatos» culturales sobre
la feminidad y la masculinidad
permiten que ciertas prácticas
cercanas a la prostitución pasen
desapercibidas y, por lo tanto, con
frecuencia la situación de prostitu-
ción es vista como una cuestión de
grados, no de derechos.
Las prácticas sexuales de los varones
constituyen una manera de probar
y construir la virilidad (Rostagnol,
2003), por lo que recurrir a prostitutas
(menores o mayores) puede ser habi-
tual. El mito sobre lo incontrolable del
deseo sexual en los hombres habilita
que en ocasiones «necesite» una pros-
tituta. La información derivada de
las entrevistas permite observar que
algunos varones adultos se sienten
con derecho sobre el cuerpo de una
adolescente, quien llega incluso a ser
visualizada como presa.
Por otra parte, los mandatos sociales
indican que el cuerpo de la mujer
está al servicio del deseo del varón;
es él quien debe gozar y ella compla-
cer. Como se mencionó en el párrafo
anterior, la prostitución condensa la
posibilidad de satisfacer este conjun-
to de imposiciones culturales.
Apenas un paso separa esa relación
asimétrica, donde uno recibe y la
otra da, de una relación mercantil.
En su análisis sobre masculinidad y
escia, Salas Calvo y Campos Guada-
muz (2004: 163) señalan esta percep-
ción del cuerpo/objeto de las muje-
res: «el sexo y los cuerpos adquieren
carácter de mercancía y, por lo tanto,
los hombres acceden al sexo comer-
cial desde una lógica del mercado».
f. La mayoría de los clientes necesitan
que el fenómeno se mantenga en la
invisibilidad.
::¸
8| Conclusiones
A lo largo de la presente investigación
hemos arribado a algunas conclusiones
que deben ser consideradas primarias,
dado el carácter exploratorio del trabajo:
1. La pia es inseparable de la prostitución
adulta. No se evidencian diferencias
sustanciales en las modalidades y los
lugares de ejercicio de la prostitución
debidos a la edad. Es decir que los ni-
ños, niñas y adolescentes en situación
de prostitución comparten espacios y
modalidades con los mayores de edad.
2. La prostitución es la consecuen-
cia de la demanda; sin embargo, el
cliente no solo permanece invisible,
sino que no existe una sanción so-
cial respecto a su comportamiento.
3. La prostitución infantil no puede
reducirse a un emergente de la po-
breza; también existe en sectores
sociales medios y medio-altos; en
estos casos existen efcaces mecanis-
mos que encubren el fenómeno.
4. Las intervenciones policiales y judicia-
les son inefcaces. En ambas institucio-
nes hay limitaciones de distinto tipo
que difcultan o directamente impiden
una actuación efectiva.
5. Es preciso implementar una política
integral para las víctimas de la pia,
que tome en cuenta las especifcida-
des de la experiencia que han vivido
estos niños y adolescentes. Eso exige
considerar que adaptarse a vivir en
situación de prostitución signifcó,
para la mayoría de las víctimas,
desarrollar dispositivos de autode-
fensa a fn de tolerar la situación,
especialmente respecto a la aliena-
ción corporal y al sometimiento a la
voluntad ajena. Es preciso desarro-
llar metodologías de intervención y
ofrecer albergues adecuados, así co-
mo programas específcos para los
niños, niñas y adolescentes que han
estado en situación de explotación
sexual comercial.
6. Si bien la legislación es muy especí-
fca en cuanto a que la explotación
sexual comercial de menores de edad
es un delito, parece ser un delito no
perseguido. En otras palabras, una
ley en desuso. Esto se verifca en la
casi inexistente intervención judicial
y policial en este tipo de delitos.
7. La sociedad en general muestra
grandes difcultades para hablar
del tema y casi una imposibilidad
de hacerse cargo del problema, que
llega incluso a la difcultad de ver-
lo. Es frecuente que niños, niñas y
adolescentes que están en la calle no
sean visualizados como que están
esperando un cliente, ejerciendo la
prostitución; pasan desapercibidos,
como si simplemente estuvieran ahí.
8. Existe un proceso de naturalización
del fenómeno derivado de las con-
::q
diciones que habilitan su existencia. La
explotación sexual comercial infantil y
de adolescentes depende de prácticas
sexuales basadas en relaciones jerárqui-
cas que implican dominación mascu-
lina y adulta, trátese tanto de prácticas
heterosexuales como homosexuales.
A través de lo expuesto se intentó mostrar
que la prostitución infantil constituye un
fenómeno complejo, para cuyo abordaje
y comprensión es necesario des-centrar la
mirada: quitar la atención de los niños y
adolescentes en situación de prostitución y
colocarla en la sociedad en su conjunto. El
fenómeno es constitutivo de la trama so-
cial; existe y se perpetúa por esa razón.
Sin embargo, no es posible dejar
fuera a las principales víctimas de
este fenómeno, justamente los niños
y adolescentes. Es preciso darles la
voz, permitir que ellos y ellas puedan
presentar sus propias perspectivas, se
constituyan en sujetos, para entender
también el lugar que la prostitución
ocupa en sus vidas y tomar conciencia
de con qué parámetros la comparan y
la valoran. También es necesario ob-
servar, a través de las múltiples razo-
nes de sus ingresos y permanencias en
la situación de prostitución, la hetero-
geneidad y complejidad del fenómeno:
las muchas cosas diferentes a las que
refere la expresión prostitución de ni-
ños y adolescentes.
Existen niños y adolescentes en si-
tuación de prostitución porque existe
una sociedad que tramita parte de su
sexualidad por esta vía, y porque el
negocio de la prostitución infantil está
plenamente inserto en el sistema eco-
nómico, no es marginal.
Hay una violencia instituyente del
fenómeno, que este a su vez reproduce
y refuerza. La dominación masculina y
adultocéntrica tiene en el control de la
sexualidad un mecanismo privilegiado.
La prostitución infantil la pone en acto
y su práctica la refuerza y reproduce a
toda la sociedad.
Solo resta preguntarse: ¿cuál es la
cuota parte que nos corresponde en
esta violencia?, ¿cuáles son los meca-
nismos que empleamos para quitarnos
el problema de encima?
Este breve acercamiento a la proble-
mática de la prostitución infantil y ado-
lescente, aunque incompleto —ya que
deja fuera algunas modalidades —, pone
en evidencia la necesidad de una política
integral que debe ser desarrollada desde
el Estado. Esto signifca, en primer lugar,
que el Estado debe asumir que la prostitu-
ción infantil y adolescente es un problema
de su competencia y, por lo tanto, que su
erradicación implica el desarrollo de una
serie de políticas y programas acordes con
la magnitud de la pia en todas sus moda-
lidades.
::¸
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HISTORIAS EN EL SILENCIO
PROSTITUCIÓN INFANTIL Y ADOLESCENTE
EN MONTEVIDEO Y ÁREA METROPOLITANA 

930/07  .Dirección del proyecto Valeria Grabino . 120 p. Valeria Grabino . Coordinación editorial: Leticia Schiavo. Oficina de Uruguay.Participación en el trabajo de campo. . diciembre. – Montevideo : unicef. ISBN: 978-92-806-4236-0 PROSTITUCIÓN INFANTIL / URUGUAY / INVESTIGACIÓN ISBN: 978-92-806-4236-0 Depósito legal: 343. procesamiento y análisis de la información y en la elaboración del informe. Área de Comunicación unicef Uruguay Corrección de estilo: María Cristina Dutto Diseño y diagramación: Taller de Comunicación Impresión: Tradinco unicef. col.© Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia. Red Uruguaya de Autonomías (ruda) Historias en el silencio: prostitución infantil y adolescente en Montevideo y área metropolitana / Susana Rostagnol. unicef Uruguay 2007 Red Uruguaya de Autonomías (ruda) 2007 Derechos reservados Historias en el silencio: prostitución infantil y adolescente en Montevideo y área metropolitana Proyecto Explotación sexual comercial de niños y adolescentes en Uruguay Prostitución en Montevideo y área metropolitana Coordinación del proyecto por unicef Alejandra Saravia Autora y coordinadora del proyecto por ruda Susana Rostagnol Equipo de investigación Susana Rostagnol . 2007.

HISTORIAS EN EL SILENCIO PROSTITUCIÓN INFANTIL Y ADOLESCENTE EN MONTEVIDEO Y ÁREA METROPOLITANA  .

El Farol. Por cuestiones de simplificación en la redacción y de comodidad en la lectura.unicef. Arcoiris. funcionarios de distintas dependencias del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay y del Ministerio del Interior. Espacio Juvenil El Tejano. IACi. niños. El Faro. Somos. Casa de Ios Niños.Agradecimientos Esta investigación fue posible gracias a la colaboración de muchas personas integrantes de ong. y muy especialmente a los educadores sociales y adolescentes que nos dieron su testimonio y compartieron sus vivencias. Gurises Unidos. se ha optado por usar “los niños” y “los adolescentes” sin que ello implique discriminación de género. Nota: La Convención sobre los Derechos del Niño se aplica a todas las personas menores de 18 años.org/uruguay/spanish/  . niñas y adolescentes mujeres y varones. Diciembre de 2007 unicef Uruguay Bulevar Artigas 1659. Queremos agradecer al Instituto de Educación Popular El Abrojo. Uruguay Tel (598 2) 403 0308 Fax (598 2) 400 6919 e-mail: montevideo@unicef. es decir. piso 12 Montevideo.org www.

.................. Definiciones .................1..................................................................... La investigación ............ 20 2..........................1....................2...................................................................................................................................... 37 5............ 101 6........................ 77 6.............................. Bibliografía ........ una práctica habitual .....2....................................................................... Dificultades para el abordaje y la intervención .. 90 6........ 36 4.......................................................... Magnitud del fenómeno en las distintas zonas del país........................ 114 9............ Herramientas teóricas para abordar la problemática........................... 94 6............................... Prostitución de niños y adolescentes... 41 6...................... 29 4................................ Antecedentes jurídico-legales internacionales y nacionales................Índice Presentación ............................2... 31 4.............................................................................3.................... 10 1. 13 1.......................1....................... El ingreso a la situación de prostitución ......... Prostitución como construcción social................2........ Buscando pistas en la sexualidad adolescente ..... niñas y adolescentes.......................................................................................................................5....... Cinco historias de vida....................... Caracterización de la prostitución de niños............. 39 5.............................................. 15 2................................ Los clientes de la prostitución de niños y adolescentes ................... 110 8........................... Prostitución infantil en Uruguay/Montevideo ............................1..................... Pocas voces y débiles… Un espeso silencio..................................1.......................... Invisibilización y silenciamiento: condiciones para su existencia............................................ 23 3......... 39 5.......7................ 13 1...............................................................................................3..................... Las marcas de la prostitución ......... Mecanismos facilitadores para el ingreso a la situación de prostitución ...... 31 4..................................................................................... La mirada antropológica......... Mecanismos que facilitan la permanencia ............................................................................................1............... 77 6...................................................................................... 7 Prefacio.................. Conclusiones .........................4................... niñas y adolescentes en situación de prostitución ................................................................................................................................................. 13 1.......................... Objetivos de la investigación...................................... Un grupo heterogéneo .................... Escenarios que permiten la prostitución............... Niños........................................1.......... La escia en Uruguay ..........6.............................................. 27 3................................... Mecanismos descontinentadores para el ingreso a la situación de prostitución...............2............................................................................................................................................................3............................................................................... 9 Introducción .............................. 106 6................................. 83 6.............................. Estrategias metodológicas .. 27 3.......................... 109 7..................................... 116  . Prostitución como hecho social............................................ 110 7........

 .

o período de sesiones. En Uruguay la prostitución de niños.º Período de Sesiones. permitieron redistribuir las responsabilidades entre los implicados en estas situaciones. 2007). Este año. junto con la legislación nacional relativa a infancia y adolescencia aprobada en los últimos años. junio. c) La explotación del niño en espectáculos o materiales pornográficos. legitimaba el poder de los adultos explotadores. no solamente quienes promueven y facilitan la prostitución infantil están cometiendo un delito. la prostitución y la utilización de niños en pornografía. en su 45. artículo 34. recomendó al Estado uruguayo: Realizar más estudios en profundidad sobre la explotación sexual de niños y sobre el turismo sexual para evaluar su alcance y causas y permitir un monitoreo efectivo y medidas para prevenirlo.1  Observaciones finales: «Uruguay». en particular. el Comité de los Derechos del Niño. bilateral y multilateral que sean necesarias para impedir: a) La incitación o coacción para que un niño se dedique a cualquier actividad sexual ilegal. (Convención sobre los Derechos del Niño.) La Convención Internacional sobre los Derechos del Niño establece los compromisos asumidos por los Estados que la ratifican para proteger a los niños. en Comité de los Derechos del Niño: Examen de los informes presentados por los Estados Partes con arreglo al Artículo 44 de la Convención. en esa invisibilidad. todas las medidas de carácter nacional. Asimismo. sino también quienes la consumen. la protección de los niños. ante todo. relativo a la venta de niños. b) La explotación del niño en la prostitución u otras prácticas sexuales ilegales. compromete a los Estados a legislar debidamente para garantizar. el Protocolo Facultativo de esta Convención. Con este fin. versión inédita. combatirlo y eliminarlo (66.Presentación Los Estados Partes se comprometen a proteger al niño contra todas las formas de explotación y abuso sexuales. Estas investigaciones. f. junio 2007. niñas y adolescentes y a penalizar a los adultos implicados en estas situaciones que vulneren sus derechos. niñas y adolescentes contra toda forma de abuso y de explotación sexual. niñas y adolescentes ha cobrado mayor visibilidad en los últimos años.  . 45. los Estados Partes tomarán. Se han realizado diagnósticos y aproximaciones al tema que arrojan luz sobre una realidad que permanecía invisible y que. De esta forma. Examen de los informes presentados por los Estados Partes con arreglo al artículo 44 de la cdn.

unicef Oficina en Uruguay  . se obtiene un diagnóstico más afinado sobre la situación de la prostitución infantil y adolescente en Uruguay. A partir de entrevistas a informantes calificados e historias de adolescentes. niñas y adolescentes prostituidos. De esta forma. y de ese modo desmitifica supuestos y creencias que contribuyen a la revictimización de los niños. profundiza en el fenómeno y los escenarios que permiten su existencia. principalmente respecto al papel que en ella desempeñan los adultos y las instituciones. la investigación realizada por la Red Uruguaya de Autonomías (ruda) avanza un paso más.En este sentido.

Tito se había separado de un grupo y con las manos en los bolsillos. Ordenó al criado. formaban bulliciosos y pícaros racimos. don Manuel le había preguntado: «¿Dónde vas?.Prefacio Don Manuel nunca olvidará la calurosa tarde de verano cuando encontró a su Tito. «Sube».  . buscando sombra. sus manos regordetas ya se le iban. sonriendo. huyendo de sus ocupaciones políticas. Entonces. Juan. te llevo». le había ofrecido un cigarro fino. desde la ventanilla. voy al cine». sobre la pierna de su presa. Don Manuel. desvergonzado. se encaminaba al cine en donde tenía que verse con su maroca: vestía pantalón americano verde claro y camisa negra. el auto entró al garaje de la casona colonial de don Manuel. nervioso. Tito mirando las calles que pasaban vertiginosas. que fuera a comprar ropa y uvas para Tito. mariposa. El automóvil partió veloz. sintió un escalofrío en la espalda y su viejo corazón comenzó a saltar desesperado. Don Manuel. 965. el chofer negro. Don Manuel le había dicho que hacía mucho calor para ir al cine. en mariposa. Ordenó al chofer que aminorara la marcha del cadillac y lo siguiera de cerca. Esa tarde. le había contestado: «Como quiera». tras de la peluca encrespada de ese sudoroso adolescente sucio de La Victoria. Tito subió al carro y tomó asiento al lado del voluminoso y fofo don Manuel mientras se burlaba de sus amigos. Tito. en las esquinas. alcahuete. apenas si podía contener su mano gorda. era una calurosa tarde de verano y los muchachos. había escogido La Victoria para sus habituales cacerías. ¿qué calle es ésta?». comenzó a tocar suavemente la bocina. había contestado: «Huascarán». antiguo amante de don Manuel. Tito volteó y al ver a don Manuel se hizo el disimulado. Lima. le había dicho: «Por favor. Wuaman Puma. Tito. Luego. Por fin. en cuanto lo vio. financieras y sociales. Don Manuel. de inmediato. le aceptó el cigarro y siguió caminando. «Gracias. pegado a la pared. comenzaron a acercarse al auto negro. pegado a la vereda. Los amigos de Tito. mirándolo de reojo. en pandilla. también antiguo y olvidado amante.1  Tomado de la novela de Oswaldo Reynoso: En octubre no hay milagros. Y don Manuel. que mejor se irían a su casa a tomar un refresco. casi sin mirarlo.

según la procedencia del explotador o de la persona menor de edad.Introducción Este informe presenta los principales resultados de la investigación sobre «Explotación sexual comercial de niños. La explotación sexual comercial toma la forma de actividades sexuales eróticas remuneradas. La demanda de explotadores extranjeros. y es posible dividirlas en demanda de explotadores locales. La pornografía infantil y adolescente incluye las actividades de producción. 0 . etcétera (turismo sexual) ocurre cuando son extranjeros o turistas quienes 2 De acuerdo con la Reunión de Seguimiento del II Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de Niños. de pornografía y de espectáculos sexuales. distribución. importación. en especie o cualquier otro tipo de regalía para la persona menor de edad o para una tercera persona. realizada por la Red Uruguaya de Autonomías. exportación. sino que incluyen también cualquier forma de relación sexual o actividad erótica que implique acercamiento físico-sexual entre la víctima y el explotador (prostitución. o la representación de sus partes genitales con fines primordialmente sexuales o eróticos. en exhibiciones o en espectáculos públicos o privados. visitantes en viajes de negocios. demanda de explotadores extranjeros y trata. La explotación sexual comercial infantil2 refiere a la utilización de personas menores de 18 años de edad en actividades sexuales. con fines sexuales o eróticos. reales o simuladas. oferta. niñas y adolescentes en Montevideo». Las actividades sexuales eróticas remuneradas con personas menores de edad no se restringen a las relaciones coitales. a efectos de esta investigación). Los espectáculos sexuales consisten en la utilización de personas menores de edad. Estas formas de explotación sexual comercial infantil pueden llevarse a cabo a través de diferentes modalidades. en el año 2006. Costa Rica. turistas. divulgación por cualquier medio. La demanda de explotadores locales es la manifestación más común y consiste en la utilización de personas menores de edad en cualquiera de las formas de explotación sexual comercial por explotadores nacionales o extranjeros residentes. en convenio con unicef Uruguay. celebrada en San José. venta o posesión de material en que se utilice una persona menor de edad o su imagen en actividades sexuales explícitas. eróticas o pornográficas para la satisfacción de intereses o deseos de una persona o grupo de personas a cambio de un pago o promesa de pago económico. Niñas y Adolescentes —América Latina y el Caribe—. mayo 2004.

‹http://www. La trata de niños. 7-9 de noviembre de 200.iin. más allá de sus vulnerabilidades individuales previas. deliberadamente deja fuera la pornografía. escia) englobada en la prostitución. Se considera el fenómeno de la escia en un cruce de dimensiones donde se advierten las relaciones de dominación masculinas y adultocéntricas. por un lado. contra lo que el sentido común podría decirnos. en diferente escala y de diversos modos. Montevideo. El trabajo de campo ha proporcionado indicios de que la escia es una situación bastante cotidiana y. el turismo sexual y la trata. Se coincide con las recomendaciones planteadas en la Consulta Gubernamental Regional sobre Explotación Sexual Infantil. por explotadores locales. Las recomendaciones están disponibles en el documento «Compromiso para una Estrategia contra la Explotación Sexual Comercial y Otras Formas de Violencia Sexual a la Infancia y la Adolescencia en la Región de América Latina y el Caribe». dentro del locus de la sexualidad entendida como construcción socio-histórico-cultural. los espectáculos.3 donde se afirma que las iniciativas de prevención de la escia deben considerar dos aspectos fundamentales: «los contextos culturales y sociales que conforman las identidades sexuales de hombres y mujeres» y. en el entramado social.org/declaracion_ congreso_expl.  Consulta Gubernamental Regional sobre Explotación Sexual Infantil. Sus objetivos fueron. a la vez. elaborar una aproximación a las modalidades y escenarios de la prostitución infantil y adolescente en el Uruguay. Está presente de manera directa en la vida cotidiana de las personas. niñas y jóvenes de nuestro país. Esta investigación refiere exclusivamente a la explotación sexual comercial infantil y adolescente (en adelante. el carácter de ilegalidad que supone no la coloca en los márgenes de la sociedad._sexual. Asumir esta premisa implica asumir nuestra cuota de responsabilidad en la reproducción de estas situaciones que son por demás impunes. elaborar una primera caracterización de los niños y adolescentes en situación de prostitución y.htm›. por otro. no en los márgenes.utilizan a las personas menores de edad en cualquiera de las formas de explotación comercial mencionadas. visualizar el problema desde un enfoque que entienda la escia como una violación de los derechos fundamentales de la infancia y la adolescencia. La situación de escia forma parte de la vida de muchos niños. aspectos económicos y políticos.  . niñas y adolescentes con fines de explotación sexual comercial ocurre cuando una persona menor de edad es trasladada localmente de una región a otra o de un país a otro para someterla a cualquier forma de explotación sexual comercial.oea.

El presente trabajo asume un enfoque desde los derechos humanos aplicado al análisis del fenómeno. Esto supone considerar a los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho, sobre quienes el Estado y la sociedad en su conjunto deben crear las condiciones habilitantes que garanticen su pleno ejercicio. 

1| La investigación

1.1. Objetivos de la investigación
Este trabajo se propone: • elaborar una primera caracterización de los niños, niñas y adolescentes en situación de prostitución, y • elaborar una aproximación a las modalidades y escenarios de la prostitución infantil y adolescente. El estudio estuvo acotado a la situación de prostitución, es decir que se consideraron aquellas situaciones que develaban relación sexual (no solo coital) o actividad erótica que implicara un acercamiento físico-sexual entre el niño o adolescente, mujer o varón, y el explotador. En cuanto al aspecto espacial, se limitó al departamento de Montevideo y la zona metropolitana.

1.2. La mirada antropológica
Se abordó la problemática de la prostitución infantil y adolescente (en adelante, pia) desde la antropología, de modo que se priorizó el análisis sociocultural sobre el individual, entendiendo que la sociedad, lejos de presentar formas y valores homogéneos, es multifacética y contradictoria. Por lo tanto, desentrañar los significados de la pia supone para el investigador romper con la mirada sociocéntrica,4 incorporar el punto de vista de los protagonistas, entre ellos especialmente de los niños, niñas y adolescentes, dejando constancia de que ellos son apenas uno de los protagonistas; existen otros, más poderosos, sin los cuales la pia no existiría. De esta forma, la investigación rescata la perspectiva de los sujetos, y en particular de los niños, niñas y adolescentes que se encuentran en situación de prostitución actualmente o lo han estado en el pasado. Su relato se vuelve fundamental para aproximarse a tan complejo fenómeno. Se parte del supuesto, entonces, de que estos discursos, aun en su heterogeneidad y con sus contradicciones, responden a un marco

4 Puede definirse como la tendencia a identificar nuestra perspectiva particular del mundo social (producto de una construcción socio-histórico-cultural) a modo de perspectiva universal. 

de referencia común, que subyace y articula el conjunto de prácticas y sentidos compartidos. La pia no es un fenómeno marginal; por el contrario, se encuentra imbricada con otros fenómenos culturales, de modo que la mirada holística posibilita ampliar el abanico de interpretaciones posibles.

1.3. Estrategias metodológicas
Esta investigación asume un enfoque antropológico donde el trabajo de campo prioriza un abordaje cualitativo y holístico del objeto de estudio: el fenómeno de la prostitución de niños y adolescentes mujeres y varones en Uruguay. Esto permite dar cuenta de «la construcción social de significados, las perspectivas de los actores sociales, los condicionantes de la vida cotidiana o brindar una descripción detallada de la realidad» (Denzin y Lincoln, en Wainerman y Sautu, 2001: 236).5 Se optó por investigar la prostitución infantil y adolescente en las situaciones menos extremas, por dos motivos. En primer lugar, porque esas situaciones son las que pasan más inadvertidas, constituyen nudos más consolidados en la vida social, están «más invisibilizadas» y por ello probablemente sean en realidad las más graves. En segundo lugar, las situaciones más extremas —como las que se vinculan a redes organizadas de explotación— son de muy difícil abordaje debido a los múltiples silenciamientos que las rodean,
5 Norman K. Denzin & Yvonna S. Lincoln (eds.) (2000), Handbook of qualitative research (2.ª ed.), Thousand Oaks, California: Sage, citado por Wainerman y Sautu (200). 

6 El universo de estudio estuvo acotado a: • adolescentes en situación de prostitución (en algunos casos. a mujeres ya adultas entrevistadas en el Servicio de Profilaxis del Ministerio de Salud Pública. • adolescentes en contacto con otros que ejercen la prostitución. Como estrategias prácticas para «descentrar» la mirada se abordaron los adolescentes desde su cotidianidad y no desde sus lugares de prostitución. ya mayores que estuvieron en situación de prostitución siendo menores de edad). Los adolescentes entrevistados no constituyen una muestra representativa en el sentido estadístico. así como en aquellos provenientes de informantes calificados. sin embargo. Algunos relatos simplemente echan luz sobre la pia desde una mirada a la sexualidad en la adolescencia. de quienes se recogieron relatos de sus experiencias tanto siendo menores de edad como de su experiencia actual. Se accedió a los adolescentes a través de organizaciones socioeducativas que trabajan con niños y adolescentes. 7 El Servicio de Profilaxis es donde los trabajadores y trabajadoras sexuales deben realizarse los controles a fin de tener al día su carné de salud. 6 Como es habitual en estos casos.7 mediante la observación en el terreno. • entrevistas colectivas a adolescentes. e • historias de vida de adolescentes. algunas historias y testimonios provienen de jóvenes que están o estuvieron en situación de prostitución. en todos los testimonios e historias que se relatan. de ese modo se incrementa el número de individuos entrevistados. de quienes no lo están pero conocen a otros jóvenes que sí. otros. permiten alentar certezas que los números no suelen aportar.8 Las técnicas de investigación utilizadas fueron: • entrevistas semiestructuradas a informantes calificados. los nombres fueron cambiados. Consiste en seleccionar una muestra inicial y en cada entrevista establecer qué otras personas pueden entrevistarse.  .incluyendo su relación con el crimen organizado. mediante el contacto con menores de 18 años que trabajan en prostitución en calle o en locales. porque la situación de prostitución se consideró como parte de sus vidas y no como marcador identificatorio de sus personas. a mujeres jóvenes y adolescentes a través de centros educativos para niños preescolares. con quienes comparten ámbitos sociales. la riqueza de información contextualizada junto con la repetición de situaciones semejantes en sus propios relatos.  Esta técnica parte de la premisa de que los miembros de la población a estudio se conocen entre sí. Así. • entrevistas individuales en profundidad a adolescentes. • observación. así como mediante la técnica de bola de nieve.

niñas y adolescentes en situación de prostitución en calle. es decir. Los informantes pertenecen a instituciones estatales que guardan relación con la temática y a organizaciones de la sociedad civil que trabajan con niños y adolescentes en situación de calle o víctimas de abuso o violencia sexual. el trabajo de unicef (2001) ofrece un panorama de la situación en Uruguay. En tal sentido. personas que por  sus lugares de trabajo tienen un conocimiento de primera mano de la problemática bajo estudio. niñas y adolescentes refería mayoritariamente a información obtenida a través de informantes calificados. una primera observación de los lugares y las dinámicas de la prostitución permitió contextualizar la información relevada. contrastar algunas referencias de informantes calificados sobre determinadas zonas de Montevideo que son conocidas por la oferta sexual de menores de edad. Asimismo. con el fin de: 1. y 2. En esta etapa se realizaron 18 entrevistas en total. lo que eventualmente los acerca a la problemática de la prostitución infantil y adolescente.Aproximación al terreno La etapa de aproximación al terreno se realizó a través de relevamiento bibliográfico. cabe destacar la investigación de María Elena Laurnaga (1995) para Uruguay. El trabajo en terreno Observación Hubo instancias de observación en calle en algunas zonas de Montevideo. el estudio coordinado por Silvia Chejter (1999) para Argentina constituye un antecedente importante del presente trabajo. que presenta un acercamiento a algunos adolescentes en situación de prostitución. Para completar la aproximación al terreno se entrevistó a informantes calificados. El relevamiento bibliográfico evidenció que se trata de un tema sobre el cual las distintas disciplinas guardan silencio. . Por su parte. niñas y adolescentes en situación de prostitución en distintas provincias argentinas. El escaso material obtenido relativo a la prostitución de niños. entrevistas a informantes calificados y observación. ya que realiza una comprehensiva investigación cualitativa para la que entrevista a niños. Asimismo. detectar la presencia de niños. tanto en trabajos nacionales como para la región.

Los casos de pia relevados a través de estos informantes han facilitado un primer mapeo de modalidades de ingreso y de mecanismos de permanencia. habían estado en situación de pia siendo menores de edad. Considerando que la pia es un fenómeno social.Entrevistas a informantes calificados de instituciones que están en contacto con niños. Cuando se trató de adultos jóvenes. Entrevistas en profundidad e historias de vida de adolescentes y adultos jóvenes que se encuentran en situación de pia Se completaron 19 casos. otras grupales. importa la manera en que es visto el tema por otros jóvenes que no están en situación de prostitución pero sí en contacto con quienes lo están. niñas y adolescentes que se encuentran en situación de pia La información que se relevó de esta forma ha posibilitado principalmente un acercamiento indirecto a la temática. interesó relevar la manera en que se visualiza desde fuera por los pares: si existe un prejuicio y cuáles son las vivencias de los jóvenes en torno a la temática de la sexualidad. la institución ha facilitado el encuentro con el adolescente en situación de prostitución. Sin embargo. En otros casos los relatos fueron construidos a partir de la información brindada por informantes calificados. todas ellas enmarcadas en el trabajo de campo con un grupo de adolescentes que frecuentan un centro juvenil. Entrevista grupal a mujeres adultas. en muchos casos supuso también contar con historias de vida de adolescentes en situación de pia. Entrevistas a adolescentes en contacto con otros que están en situación de prostitución En este sentido. narradas por quienes realizaron un seguimiento del proceso desde un rol educativo o legal. En algunos casos. algunas de las cuales supuestamente ejercían la prostitución Se realizó un grupo de discusión con mujeres nucleadas en torno a un centro educativo para niños preescolares de la periferia de Montevideo. Incluye algunas entrevistas personales. Entrevistas a trabajadoras sexuales adultas en el contexto de salud pública Se realizaron entrevistas con el objetivo de indagar si habían estado en situa . en el que participaron seis mujeres.

entrevistas individuales en profundidad a los adolescentes. que se destaca por la baja incidencia de la pobreza» (unicef. 5. Si bien se trata de una zona de contexto crítico.11 que priorizó el abordaje micro.10 la población que asiste al centro juvenil es diversa y proviene de familias de distinto nivel socio-económico-cultural.ción de PIA antes de haber cumplido 18 años y/o si tenían información sobre la presencia de menores en sus ámbitos laborales. en algunos casos. Si bien el factor pobreza fue considerado para contextualizar las vivencias y discursos de los jóvenes. prostíbulos. grupos de discusión: esta técnica se aplicó a través de la realización de talleres sobre sexualidad que funcionaron como «disparadores» y facilitaron la apertura para hablar del tema. El trabajo en este contexto se basó en la aplicación de varias técnicas simultáneas: 1. siempre que en el informe aparezca centro juvenil. 3. A menos que se aclare. En algunos casos provienen de otros barrios cercanos. ubicada en la periferia y que encuentra en la región oeste y noreste la mayor incidencia. Se trata de un centro socioeducativo al cual asisten adolescentes y jóvenes. entrevistas a los educadores. factor explicativo determinante. 4.  . en locales (whisquerías. 2. no fue considerado como 9 Utilizamos la denominación genérica de centro juvenil para preservar la identidad de las personas que dieron su testimonio y a las cuales se hará referencia en este trabajo. se privilegia la voz de los sujetos sociales para expresar sus prácticas y el sentido de éstas en su vida cotidiana. 200). El objetivo fue realizar un trabajo de corte etnográfico. casas de masajes) u otros ámbitos donde desarrollan el trabajo sexual. abordándolos desde sí mis Significa intentar elaborar una representación coherente de lo que piensan y hacen los adolescentes en situación de prostitución. […] La otra se ubica en las regiones costeras al sur y sureste de la capital. nos estamos refiriendo a este contexto. realizar un seguimiento de adolescentes y jóvenes que están en situación de prostitución y observar cómo se presenta esta estrategia de vida en su biografía. en su mayoría de entre  y 20 años. La hipótesis manejada es que en otros barrios se habrían encontrado referencias similares. observación-participante. 0 De acuerdo con los estudios de unicef sobre la regionalización de la pobreza. entrevistas grupales. Ello posibilitó. ya sea en la calle. ya que en Montevideo «a grandes rasgos se distinguen dos áreas: una de alta pobreza. dentro del área metropolitana. Estudio de tipo etnográfico en un centro juvenil Durante cuatro meses. que responden a una «sexualidad hegemónica» presente en nuestra sociedad. la zona estaría ubicada en un área de alta pobreza. 2005: 26). resultado de la elaboración teórica de las investigadoras y el prolongado trabajo de campo. con una frecuencia semanal. La aproximación se realiza a partir de una supuesta y premeditada ignorancia para aprehender la realidad en los propios términos de los sujetos bajo estudio (Guber. se realizó trabajo de campo en un centro juvenil ubicado en un barrio periférico de Montevideo.

Eso también permitió contextualizar la situación y las prácticas de prostitución en las representaciones y prácticas sexuales y en la trama social. interpelando las categorías habituales con que se trata la temática desde las ciencias sociales.  . sin restringirnos al plano discursivo sobre sus prácticas y circunstancias. En todos los casos la investigación se presentó y enmarcó en el tema más amplio de sexualidad en adolescentes. presenta muchas potencialidades para quienes se interesan en el tema de la escia. la investigación se ocupó de la explotación sexual comercial de mujeres y varones menores de edad. porque permite conocer el fenómeno desde las subjetividades de los niños y adolescentes en situación de prostitución. lo que facilitó la comunicación y evitó posibles situaciones estigmatizantes para quienes ofrecieron sus testimonios. salvo cuando en el texto se explicite lo contrario. Por lo tanto. la intervención y las políticas públicas. el empleo de los términos infancia y adolescencia o niños y adolescentes comprende a ambos sexos.mos y el lugar que sus pares les asignan. Este abordaje. sin ser el único posible. Desde la formulación inicial.

sexual. acelerado proceso de ratificaciones. De acuerdo con García Méndez (unicef. ya sea prostitución. malos tratos o explotación. El artículo 34 hace referencia a la protección contra toda forma de explotación y abuso sexuales. la Convención sobre los Derechos del Niño ha pasado por tres etapas en América Latina. El artículo 19 establece: Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas. Se realizan más del 80% de las reformas jurídicas que ponen fin a las leyes menoristas (aprobadas durante las décadas del veinte y del cuarenta del siglo xx en América Latina). Uruguay permanece —junto con los demás países del Cono Sur— ajeno a este proceso de reformas. Ponerlo en práctica en toda su vastedad. descuido o trato negligente. aún constituye una tarea pendiente en Uruguay. 1. 2. A continuación se destacan los artículos vinculados a la temática de este estudio. 1997 al presente: etapa de involución autoritaria. mujer o varón. de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo. administrativas. Esto significa que los Estados podían estar de acuerdo con la declaración sin estar jurídicamente obligados a garantizar la vigencia de estos derechos. pautada especialmente por decretos fujimoristas relativos a 0 . 2005: 5-6). Se percibe que el paradigma menorista no se corresponde con lo que la Convención sobre los Derechos del Niño supone. 1992-1997: expansión jurídica y cultural de los derechos de la infancia. incluido el abuso 2 Entiende por niño a todo menor de  años. 3. mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres. pero no tratados con fuerza legal. 1989-1991: sin debate público. Al ratificarla. los Estados quedaron comprometidos al interés superior de los niños en todas las medidas y políticas que ejecuten y al cumplimiento de todos sus derechos (unicef. La Convención sobre los Derechos del Niño es un conjunto de normas y obligaciones que dan a los niños y adolescentes un papel protagónico en la sociedad. sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental. La Convención sobre los Derechos del Niño se aprobó en 1989 y Uruguay la ratificó en 1990.2| Antecedentes jurídico-legales internacionales y nacionales Los acuerdos internacionales previos a la Convención sobre los Derechos del Niño12 constituyeron expresiones de buena voluntad. pornografía u otras prácticas sexuales ilegales. 2005: 9). Detalla los derechos humanos básicos y permanentes de todos los niños.

Juan Faroppa (unicef. aún existen dificultades para la aplicación. la aprobación en el 2004 del Nuevo Código de la Niñez y la Adolescencia de Uruguay significa un avance. Sin embargo. su tratamiento en el plano internacional ha pasado por diversas etapas. Participaron los gobiernos de 122 países junto con organizaciones no gubernamentales. Ésta comprende el abuso sexual por adultos y la remuneración en metálico o en especie al niño o niña y a una tercera persona o varias. la garantía que se otorga a  . Define la explotación sexual comercial de los niños. Se elaboró una declaración. por otra parte. acompañada de un programa de acción que garantizara la protección de los derechos de los niños para erradicar la escia. La Declaración de Estocolmo siguió a la Convención sobre los Derechos del Niño. en cuanto a la protección estatal contra todas las formas de explotación y abuso sexual. La explotación sexual comercial de los niños constituye una forma de coerción y violencia contra los niños. miento del problema para luego arribar a alternativas conducentes a la protección de los menores de edad (Salas Calvo y Campos Guadamuz. La primera etapa estaría definida por el Primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de los Niños. celebrado en Estocolmo en 1996. Es importante resaltar que asume que en el fenómeno intervienen distintos agentes de la sociedad. lo que hace que la estructura del Estado con responsabilidad en materia de niñez y adolescencia no sea un instrumento hábil para que nuestro país cumpla adecuadamente con sus compromisos internacionales. En relación estrictamente con la explotación sexual comercial de la infancia y la adolescencia.prisión perpetua de menores de edad en el contexto antiterrorista y a reformas jurídicas destinadas a combatir las maras en algunos países. 2004: 7-11). cuyo objetivo central fue lograr el reconoci- La Declaración evita esgrimir la pobreza como excusa para la escia. El niño es tratado como un objeto sexual y una mercancía. que puede implicar el trabajo forzoso y formas contemporáneas de esclavitud. Se destaca. como: […] una violación fundamental de los derechos del niño. En este contexto. 2005: 12) afirma: [En el Uruguay] no se ha avanzado en los procesos de reformas institucionales. ya que supone el paso de un enfoque tutelar a un enfoque de derechos del niño y el adolescente que pretende ser coherente con la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño.

las víctimas infantiles de la escia y la exoneración de toda culpa. En el II Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial. se hace hincapié en la despenalización de los niños y adolescentes víctimas y en los procedimientos judiciales amigables para ellos. así como el emprendimiento de acciones de prevención. durante la Consulta Regional sobre Violencia Sexual a Niños. Se trata de un enfoque no punitivo. se proclamó la Declaración de San José. el cumplimiento de los instrumentos internacionales ratificados y vigentes. a quienes se reconoce como sujetos plenos de derecho. se realizó en Montevideo la Consulta Gubernamental Regional sobre Explotación Sexual Infantil. En ella se afirma que intervenir significa visibilizar y se establece tolerancia cero para la escia. Este aspecto marcaría la segunda etapa. realizada en Costa Rica. con la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (cedaw) y con la Convención de Belém do Pará sobre violencia contra la mujer. La Consulta propone articular la Convención sobre los Derechos del Niño con el marco jurídico correspon diente a la violencia de género. Unos meses más tarde. En el momento del II Congreso acababan de aprobarse dos instrumentos jurídicos que van en la misma dirección: el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del . En ella se estableció un compromiso para desarrollar una estrategia de lucha contra la escia y otras formas de violencia sexual contra la infancia y la adolescencia en América Latina y el Caribe. realizado en Yokohama en el 2001. en noviembre del mismo año. es decir. se puso el acento en la demanda. En esta dirección. se pretende mejorar los códigos penales y la investigación policial y judicial. En cuanto a la protección. Al mismo tiempo. se subraya la necesidad de avanzar en investigaciones sobre el fenómeno. Asigna a la Convención sobre los Derechos del Niño el papel de marco de acción fundamental para salvaguardar los derechos de niños y adolescentes. la promoción de un enfoque de derechos y de género. En este sentido se advierte sobre la mayor proporción de niñas y adolescentes mujeres entre las víctimas de escia. En febrero del 2001. En esta instancia se reconoció que solo siete de los veintidós países latinoamericanos firmantes de la Declaración de Estocolmo habían avanzado en el Plan de Acción contra la escia. Niñas y Adolescentes de América Latina. El compromiso establecido supone: la reafirmación de los planes nacionales para el combate de la escia.

especialmente de Mujeres y Niños. En él se disponen normas específicas respecto a los delitos sexuales. El Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños. y la Convención de la onu contra la Delincuencia Organizada Transnacional y su protocolo correspondiente (Salas Calvo y Campos Guadamuz. insta a los Estados a tomar medidas para conseguir la prohibición y la eliminación de las peores formas de trabajo infantil. sin embargo. define la pornografía. ratificado por Uruguay en 1999. la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía. la prostitución infantil y la pornografía infantil (en setiembre de 2002). la prostitución y la venta como actividades ilícitas. A cinco años de Estocolmo. En el artículo 8 del Protocolo se establecen los procedimientos amigables en las instancias judiciales. 2. especialmente de Mujeres y Niños.Niño relativo a la venta de niños.º 182 de la oit sobre la Prohibición de las Peores Formas de Trabajo Infantil y la Acción Inmediata para su Eliminación (1999). el Convenio n.  . Suprimir y Castigar el Tráfico de Personas. lo cual facilita visualizar su relación con el mercado. 2004: 7-11). suplemento de la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Trasnacional Organizado (2000). la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía. Ubicar la escia como «trabajo infantil» corre el riesgo de caer en un enfoque reduccionista que lo aleje del enfoque de derechos. el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños. el Protocolo para Prevenir. el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños. El Gobierno de Uruguay ha firmado. entre las que se define «la utilización. El Convenio 182 de la oit sobre la Prohibición de las Peores Formas de Trabajo Infantil y la Acción Inmediata para su Eliminación (1999). se revisaron los avances sobre la erradicación de la escia y se destacaron los siguientes instrumentos: 1. el reclutamiento o la oferta de niños para la prostitución. ratificado y adoptado las medidas para implementar la Convención 182 de la oit (según la ley 17 298). y 3. Suprimir y Castigar el Tráfico de Personas. la producción de pornografía o actuaciones pornográficas». es preciso advertir la importancia de incluir su discusión en la esfera del trabajo. la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía (2000). y el Protocolo para Prevenir.

Actualmente la preocupación se centra en la problemática del turismo y en la concientización de los diversos actores involucrados en la escia y su rol en la erradicación del fenómeno. 4. Dentro de la definición de trata. La escia en Uruguay Ya se hizo mención a aquellos acuerdos marco que Uruguay ha ratificado. en el año 1996.13 El objetivo de esta iniciativa fue elaborar un documento base para un futuro plan. De este protocolo destacamos los siguientes contenidos: las mujeres y niños involucrados dejan de ser delincuentes para pasar a ser víctimas de un delito. Propuesta para el Plan Nacional de Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial Infantil y Adolescente. . fundamentalmente. especialmente mujeres y niños. se reconoce que una gran parte del tráfico se vincula a fines de prostitución y explotación sexual. Para ese entonces se afirmaba: Hasta el momento. Este protocolo. 2004: 7-11). se establece: «la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual». En ese documento se establece  iname et al. noviembre de 2002..  2. En el año 2002 se elaboró una Propuesta para el Plan Nacional de Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial Infantil y Adolescente. Intenta funcionar como instrumento universal para abordar la trata de personas y complementar la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional con un instrumento internacional destinado a prevenir. A continuación se presentarán algunos instrumentos jurídico-legales e iniciativas específicas en relación con el fenómeno de la escia en general y de la pia en particular. En ella participaron representantes de Instituto del Niño y del Adolescente (inau.1. en el Primer Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial realizado en Estocolmo.que complementa a la Convención de las Naciones Unidas contra el Crimen Trasnacional Organizado (2000). se alienta la cooperación organizada transnacional. también conocido como Protocolo de Palermo. antes iname) y de organizaciones de la sociedad civil con trayectoria en la temática. y el consentimiento de las víctimas del tráfico es irrelevante. p. al mismo tiempo que se pretende disminuir la demanda (Salas Calvo y Campos Guadamuz. data del 2003. Montevideo (inédito). Suecia. reprimir y sancionar la trata de personas. el Uruguay no cuenta con una definición de políticas públicas acorde con los compromisos contraídos en diferentes eventos internacionales y.

el abuso sexual o la explotación de la prostitución (inciso D).que la explotación sexual es un ataque a los derechos humanos más elementales y a los derechos de la infancia y adolescencia consignados en la Convención sobre los Derechos del Niño. En setiembre del 2004 se aprobó un nuevo Código de la Niñez y la Adolescencia. deberes y garantías inherentes a su calidad de persona humana». el cual recoge los principios fundamentales de la Convención sobre los Derechos del Niño. . será 4 Ibídem. Asimismo. versa sobre «Violencia sexual comercial o no comercial cometida contra niños. y la trata. para que ejecute actos sexuales o eróticos de cualquier tipo.º 17 815. Es de destacar que en el artículo 4 penaliza la demanda: El que pagare o prometiere pagar o dar a cambio una ventaja económica o de otra naturaleza a persona menor de edad o incapaz de cualquier sexo. ninguno de los artículos de esta ley refiere a violencia sexual no comercial. de setiembre del 2004.º 17 823. entre los que señala el abandono. advierte que «el proceso de adecuación legal aún no se ha concluido. la distribución y comercialización del material. adolescentes o incapaces». Este se aplica a todas las personas menores de 18 años y supone el pasaje de un enfoque tutelar al enfoque de derechos. trascendiendo la mera visualización de la explotación sexual como un problema entre dos individuos (victimario/víctima). ya que el propio código recoge varias soluciones fundadas en el viejo modelo tutelar» (unicef. La ley n. El código hace algunas menciones a las situaciones de la escia. Esta ley refiere a la fabricación o producción de material pornográfico con utilización de personas menores de edad o incapaces. Juan Faroppa destaca la importancia de la aprobación del nuevo código. a través de la ley n. a pesar de su nombre. p. Cabe señalar que. sin embargo. El artículo 22 refiere a líneas de acción en relación con la atención hacia la niñez y la ado . El artículo 15 refiere a casos de protección especial. 2005: 76). se parte del supuesto de que: Todas las conductas comerciales y no comerciales de violencia sexual deben comprenderse dentro del marco de las relaciones de violencia imperantes en nuestras sociedades. En este sentido en el artículo 2 afirma: «Todo niño y adolescente son titulares de derechos.14 castigado con pena de dos a doce años de penitenciaría.

nocivo para su salud o para su desarrollo físico. maltrato. abuso sexual y abuso psíquico o físico. Sin perjuicio del gran avance que supone el nuevo código. prostitución infantil. independientemente de su denominación». la falta de modificaciones sustantivas en la estructura institucional estatal donde deberían ejecutarse las políticas públicas sobre niñez y adolescencia. espiritual. el artículo 163 advierte: El Estado está obligado a protegerlos contra toda forma de explotación económica y contra el desempeño de cualquier tipo de trabajo peligroso. en el artículo 186 se prohíbe «la concurrencia de personas menores de dieciocho años a casinos. La creación del Comité tiene por objetivo primordial la elaboración de un plan nacional de acción para la prevención y erradicación de la explotación sexual comercial y no comercial de la niñez y la adolescencia. unicef formuló observaciones. y algunos aspectos referidos al respeto del derecho a la identidad de las personas menores de 18 años (unicef. Respecto a la legislación referida a los niños y adolescentes que trabajan. Finalmente. El Comité —interinstitucional— se encuentra actualmente elaborando dicho plan. prostíbulos y similares.lescencia. Esta resolución retoma los acuerdos internacionales ratificados por Uruguay y actualiza los compromisos. mencionando en el inciso D: «La adopción de programas integrales y servicios especiales de prevención y atención médica y psicosocial a las víctimas de negligencia. 2005: 64). El artículo 130 define las situaciones de maltrato y abuso circunscribiéndolas de modo no taxativo a maltrato físico. violencia o explotación laboral o sexual». moral o social. . Los comentarios refieren sobre todo a la afectación de principios garantistas en la regulación del sistema de responsabilidad penal juve nil. la regulación discrecional del trabajo infantil y adolescente. En octubre del 2004 se estableció la creación del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia. whiskerías y clubes nocturnos. maltrato psíquico-emocional. pornografía.

todo lo que una mujer hace y piensa es filtrado a través de ese lente. las masculinidades subalternas manifestadas en distintas formas de homosexualidad masculina. transformando su manera de ganarse la vida en su identidad de género (Nencel. lo cual se agudiza al observar la explotación sexual comercial de niñas. donde «la prostituta posee […] como mínimo un estatus de mercancía. Prostitución como construcción social En este trabajo se considera que la prostitución constituye un hecho social. ya que ella es su objeto de comercialización» (Rostagnol. mientras que los subordinados —es decir.1. 2000). más que varones. A efectos de esta investigación. 2000: 83). presentes de formas más o menos manifiestas. Definiciones 3. que trasciende la particularidad del acto de comercio sexual entre personas y los aspectos psicológicos de los directamente involucrados. aquellos sobre quienes estos tienen un acceso asegurado—constituyen un grupo heterogéneo que incluye las múltiples manifestaciones de lo femenino en cuerpos de mujeres. actitudes y comportamientos que desconocen los derechos humanos y forman parte de una organización social destinada a perpetuar relaciones de dominación. y aquellos otros: travestis. Se trata de una relación de mercado. transgénero e intersex. el aspecto más crítico probablemente sea que: [La sociedad] construye a las mujeres que se prostituyen para convertirlas en una versión del Otro en su propia sociedad […] la mujer que se prostituye no es una mujer común y corriente. niños y adolescentes. Una vez que ha sido marcada como prostituta. la Declaración de Estocolmo tiene la doble virtud de la comprehensividad y la consensualidad: […] la explotación sexual comercial de niños es una violación fundamental de los derechos del niño. niñas y adolescentes. Sin embargo. una de las maneras por las cuales a los varones se les asegura el acceso a los cuerpos de las mujeres». se trata del derecho sexual de quienes sustentan la masculinidad hegemónica. En tanto tal. El hecho social prostitución implica distintos grados y tipos de violencias. Ésta comprende el abuso sexual por adultos y la remuneración en metálico o en especie al niño o niña y a una  . es reveladora de prácticas. Carole Pateman (1988) afirma que «la prostitución es parte del ejercicio de la ley del derecho sexual del varón.3| Prostitución de niños. Puede afirmarse que. La persona se reduce a mercancía. transexuales. Prostitución como hecho social. ideas.

tercera persona o varias. El niño es tratado como un objeto sexual y una mercancía. La explotación sexual comercial de los niños constituye una forma de coerción y violencia contra los niños, que puede implicar el trabajo forzoso y formas contemporáneas de esclavitud.

Se intentará dar cuenta del fenómeno desde la dimensión de los derechos humanos, considerados en su indivisibilidad, interdependencia e integralidad. Los niños, niñas y adolescentes en situación de prostitución ven vulnerados esos derechos, y la sociedad en su conjunto tiene el deber de otorgar su titularidad a todas y cada una de las personas, pero especialmente a los niños y adolescentes, a fin de que tengan una vida plena. Este hecho social —explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes— existe a lo largo y ancho de Uruguay. Constituye una de las mayores violencias a las cuales un grupo de menores de edad —probablemente no despreciable en número— está expuesto cotidianamente. Sin embargo, es un fenómeno al cual las ciencias sociales han prestado muy poca atención, al igual que los decisores de políticas públicas. La generalización del fenómeno y su falta de visibilidad exigen ahondar en 

las representaciones sociales de la pia a fin de develar al menos alguno de los pliegues que la ocultan. Lejos de constituir un todo homogéneo, las representaciones sobre la pia suponen interacciones y conflictos entre los sentidos homogéneos instituidos y otros que pugnan por instituirse, estos probablemente más críticos. Es así que se establecen tipologías de personas y hechos que no solo responden a imágenes de la realidad, sino que además constituyen sistemas clasificatorios tendientes a preservar el orden establecido, es decir, a mantener intocables a los clientes y a considerar inmorales o víctimas de su situación de pobreza a quienes están en situación de prostitución. Sin embargo, en la medida en que hay conflicto por las representaciones de la pia, es posible realizar distintas lecturas sobre aquellos que están en situación de prostitución. ¿Son víctimas o agentes? ¿Dónde se los coloca? ¿Qué se pretende fundamentar al iniciar una investigación: justificar su existencia, mostrar que se están quebrantando los más elementales derechos humanos…? ¿Qué significa la prostitución infantil? ¿Por qué, si es bien conocida su existencia, nadie se detiene a observarla y actuar? ¿Por qué se la coloca en el lugar de lo no visible (asumiendo que no se la quiere ver, aunque se sabe que

está ahí)? ¿De qué manera su existencia interpela a la sociedad? Existen algunos elementos claves para una aproximación a la comprensión de la prostitución de niñas, niños y adolescentes: • La autoprostitución adulta no está penalizada; por ello se tiende a hacer extensiva la no penalización para el caso de los adolescentes. • Existe confusión entre categorías acusatorias y moralizantes, por una parte, y categorías analíticas, por otra. Una persona en situación de prostitución es considerada moralmente despreciable. • En la prostitución, la fantasía es el producto más vendido, de modo que aquello que la sociedad desarrolla como fantasía tiene un valor de verdad por encima de la realidad empírica.

3.2. Herramientas teóricas para abordar la problemática
Como herramienta analítica para abordar este fenómeno se recurre a la noción de campo desarrollada por Pierre Bourdieu, la cual permite analizar tanto las relaciones de poder como los procesos de producción, reproducción y disputa en torno al capital material y simbólico asociado a la prostitución. Pero especialmente permite individualizar las intervenciones de agentes, ya que esta noción supone la existencia de agentes que interactúan según medios y fines diferenciados de acuerdo con la posición que ocupan en la estructura en cuestión. Más específicamente, y en relación con los objetivos de investigación:
El campo de poder […] no es un campo como los demás: es el espacio de las relaciones de fuerza entre los diferentes tipos de capital o, con mayor precisión, entre los agentes que están suficientemente provistos de uno de los diferentes tipos de capital para estar en disposición de dominar el campo correspondiente (Bourdieu, 1997: 50).

Siguiendo esta propuesta de análisis, se delinea un mapa de los agentes que intervienen en la explotación sexual 

comercial de niños y adolescentes, discriminándolos en cuatro tipos: 1. Directamente involucrados: niños y adolescentes, clientes, proxenetas, integrantes de redes con distinto grado de compromiso, dueños de locales, trabajadores de locales donde se explota sexual comercialmente a niños y adolescentes, amigos de clientes que conocen su práctica, familiares de los niños y adolescentes, consumidores de pornografía por distintas vías. 2. Aquellos que por su profesión o lugar en la sociedad están llamados a intervenir de alguna manera: legisladores, implementadores y ejecutores de programas, integrantes de instituciones estatales (del Poder Judicial, del Ministerio del Interior, del inau, etcétera), integrantes de organismos internacionales encargados de velar por el cumplimiento de los derechos humanos, periodistas y comunicadores. 3. Aquellos que por su actividad pueden entrar en contacto: personal de salud, integrantes de ong que trabajan con infancia y adolescencia y con derechos humanos, docentes, trabajadores del transporte, entre otros. 4. Aquellos que tienen conocimiento indirecto del fenómeno: el resto de la sociedad. Esto coloca el fenómeno en su lugar real: constitutivo de la sociedad y parte 
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de la trama social. No es un fenómeno marginal, propio de sectores excluidos, asociado a comportamientos desviados, como con frecuencia se pretende presentarlo.

Paysandú. html›. asociada a su relación con el crimen organizado. En setiembre del 2005. Montevideo. Consulta: 2004- 2006. Magnitud del fenómeno en las distintas zonas del país La ilegalidad del fenómeno.uy/mensaje/2006/05/m_90506. «el representante de interpol para la región destacó que no había ningún dato oficial sobre la trata y tráfico de personas en Uruguay».  . Soriano En el marco de las discusiones de los ambientalistas entrerrianos respecto a las plantas de celulosa. El litoral: Río Negro. tampoco se levantan voces contrarias. [programa radial]. Ni el Ministerio del Interior ni el Poder Judicial registran casos con la terminología internacional.15 en ausencia de información oficial (Navarrete. 9/5/2006. no permite una estimación del número de niños y adolescentes explotados sexual-comercialmente. Según la nota periodística: «Estos empresarios se acuestan con nenas de entre 10 y 13 años». En todo caso. es muy fragmentaria y generalmente no aparecen fuentes confiables en las cuales se base la información ofrecida. De modo que. La información proveniente de entidades públicas y de organizaciones no gubernamentales. esto puede asociarse con una noticia aparecida un año an6 CX 6.1. ‹http://www.4| Pocas voces y débiles… Un espeso silencio.com. De cualquier manera. también se recurrió a la información periodística a fin de tener un panorama de la situación en todo el país. denunció Gladys. «Se equivocó la paloma. una práctica habitual 4. “Marcha del silencio no fue la última”». El mismo informe se basa en información periodística. en el marco del seminario que tuvo lugar en Montevideo. 2006). «Lo que más plata les deja a estos empresarios es el tráfico de menores». este estudio. Radio Centenario.16 La nota recoge las palabras de líderes ambientalistas argentinos. así como aquella recogida de la prensa. Mensaje de la 36. quien aseguró que los dueños de nuevas empresas extranjeras en la zona de Fray Bentos les piden para mantener relaciones con las niñas. para 5 El relevamiento periodístico se realizó en el período 20042006. hubo denuncias de trata de niñas entrerrianas llevadas a Fray Bentos para que ejercieran la prostitución.radio6. realizado por la Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura y la Oficina de oim-Cono Sur. quienes no ofrecen los datos precisos en que basan sus acusaciones.

org/Portal Uruguay. disponible en Ediles. [s. cuatro adolescentes de entre 8 y 16 años pasaron por el juzgado. La frontera con Brasil: Cerro Largo La prensa dio a conocer un caso de prostitución infantil en Rio Branco. Existen registros de casos anteriores. cansada de los castigos físicos y amenazas a que la sometía el proxeneta. donde uno de los implicados fue procesado.com. que fue internado en el inau (iname. Consulta: 2004-2006.php?op=modload&name=News&file=ar ticle&sid=24› bargo.mujereshoy. fue internada en el inau (iname. sin embargo.tes en un diario capitalino. no proporciona las fuentes en que basa sus afirmaciones. en ese entonces). contrabando y otras tradiciones». Una de ellas.19 9 Gabriel Sosa: «Postales de Río Branco: Prostitución infantil. la persona mayor involucrada no fue sancionada. no obstante. no fue posible reunir pruebas contra los otros acusados. en ese entonces) y las otras regresaron con sus familias. Dolores. en el 2003.18 También en el litoral. De acuerdo con la referida nota. Yáñez hace mención justamente al caso de Paysandú y agrega que en Paysandú hay tanta prostitución infantil como en cualquier otra zona del país fronteriza.asp›. No hubo seguimiento. llamó la atención de autoridades locales y del Ministerio de Salud Pública por un caso de prostitución infantil denunciado en el 2006. 7 de marzo de 2006). En marzo de 2006 la Junta Departamental de Soriano discutió el tema de la prostitución infantil con el diputado Yáñez.elpais.o 426. ediles.d. por lo que se desconoce si han regresado a la situación de prostitución. ‹http://www. http://www. //2005. quienes en un rápido procedimiento lograron capturarlo. En el caso del 2003 se trataba de un varón en situación de prostitución. la adolescente. n. integrante de la Comisión Parlamentaria que trata la situación del inau.uy/Anuarios/05/2// anua_quep_9245.]. lo denunció ante las autoridades. /2/2005. en el departamento de Soriano. embarazada. En el caso del 2004. sobre una quinceañera que desbarató una red de prostitución de menores de 18 años en Paysandú. Montevideo. 2004 y 2005.17 La prostitución infantil ha sido motivo de preocupación en diversas localidades del interior del país. turística y de paso de transporte de carga. 0. Consulta: 2004-2006. Las niñas fueron internadas en un hogar del inau de Melo. ‹http://www.org/modules.com/secciones/2752shtml›.  Acta de la Sala de Sesiones de la Junta Departamental de Soriano (Mercedes.  . Las niñas explotadas sexual-comercialmente se negaron a declarar contra un tercero porque estaba relacionado con círculos de poder local. Consulta: 2004-2006. Internet v. en El País Digital. el episodio parece haber caído en el olvido poco tiempo después. Sin em7 La República.

Consulta: 2006.20 Todo el país Se estima en 34 000 el número de niños. 2 Índice 810. cifra que incluiría a aquellos en situación de prostitución.php?idNota=7092›. «Más de 4. El trabajo de campo realizado. ‹http://www. 2/6/2006. El Espectador. 20//200.uy/canales/ maldonado//699. En el 2001. y de modo especial algunas entrevistas. entre 1996 y 2003 se registraron 84 casos de prostitución. Consulta: 2004-2006.espectador. la proporción de denuncias y procesamientos relacionados con la prostitución infantil es insignificante en comparación con otros crímenes. Montevideo.terra. com/nota. lo cual pone en evidencia el espeso manto de silencio sobre la situación de la prostitución infantil. He aquí los resultados: 20 «Prostitución infantil creciente en Maldonado: Naná testificó en informe de ediles» en Terra Actualidad. en González (2000). 22 Sybila Consultores para el programa El reloj de Canal 0. presidenta del Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil.21 En 1998 la prensa televisiva presentó un informe sobre prostitución infantil en el programa El reloj.000 niños y adolescentes trabajan en Uruguay» {programa radial]. de acuerdo con información brindada por Cristina de Marco. • 11% de los entrevistados dijo conocer directamente casos de prostitución de niños. pusieron en evidencia la existencia de adolescentes en situación de prostitución que se habían ido de sus casas o habían escapado del inau. donde expresó la creciente tendencia a que familias envíen a sus hijas menores de edad a trabajar como prostitutas.html›. • 52% señaló que conocía casos solo por los medios.Maldonado Ediles de Maldonado también manifestaron su preocupación por el turismo sexual y su asociación con la prostitución infantil. Según información de la Jefatura de Policía de Montevideo. 2004).com. • 14% señaló que conocía casos por medio de terceros. niñas y adolescentes que trabajan en el Uruguay.  . octubre de 99. sin desglosar por edad (msp. ‹http://www.22 Por otra parte. perdiendo contacto con sus hogares de origen o con las instituciones que los albergaban. Eso llevó a indagar en las cifras de los ausentes. la conocida meretriz Naná testificó sobre el tema ante la Junta Departamental. en el que se difundieron los resultados de una encuesta de opinión pública sobre el conocimiento del tema en la sociedad.

2005 al 15. Personas ausentes (20.5.2006) Mayores de  años Total de denuncias Total que continúan ausentes 370 81 Menores de  años 1207 762 9 Sin datos Total 1577 852 Fuente: Elaboración propia con base en información brindada por el Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes.9. Ministerio del Interior. (20.2005 al 15.Cuadro 1. Menores de edad ausentes Por procedencia y sexo.2006) Procedencia inau Niñas y adolescentes mujeres 65 154 219 Niños y adolescentes varones 388 155 543 Total 453 309 762 Hogar parental u otra dependencia Total Fuente: Elaboración propia con base en información brindada por el Departamento de Registro y Búsqueda de Personas Ausentes.  .9. Cuadro 2.5. Ministerio del Interior.

Del total de denuncias de personas mayores. Sus hogares constituyen. los que proceden del inau son más numerosos que quienes proceden tanto de hogares parentales como de otro tipo de institución. Profesionales que trabajan con niños y adolescentes abusados y víctimas de violencia grave intrafamiliar señalan que esos chicos muchas veces se van de sus casas por una expulsión o se fugan por no soportar la situación. que el Estado está obligado a investigar sin límite de tiempo. Alguno de estos ausentes ¿habrá sido secuestrado y nadie denunció su secuestro? La politóloga Mercedes Assorati —coordinadora del Proyecto de Fortalecimiento Institucional en la Lucha contra la Trata de Personas en la Argentina (Fointra). que constituyen una violación a los derechos humanos. un delito de lesa humanidad que no prescribe. solo el 22% permanece ausente. Afirma que los secuestros que realizan las redes de trata deberían ser asimilados a la desaparición forzada de personas. por lo tanto. el aspecto más destacado es la elevada proporción de niños y adolescentes varones (71%) respecto a mujeres (29%). ya que. el transporte. Yo creo que estos secuestros son un nuevo tipo de desaparición forzada. El Protocolo de Palermo define la trata de personas como: La captación. necesitan de la connivencia o al menos la omisión del Estado para poder desarrollarse (Chaher. 2006). etcétera). en el caso de los menores de edad. drogas. mientras que es en la población procedente del inau donde se marca la distancia entre uno y otro sexo. La desaparición de niños y adolescentes puede atribuirse a diversas causas. ya sea porque huyen y no quieren regresar. de la Organización Internacional de Migraciones (oim)— propone la elaboración de un mapa del terror. Sin embargo. También es altamente llamativo que entre quienes proceden de hogares parentales u otras instituciones el número de varones y de mujeres sea igual. o porque ingresan a distinto tipo de redes (prostitución. continúa ausente el 63%. aunque son ejecutados por particulares. fuertes factores de vulnerabilidad. el traslado. mientras que. Entre los menores de 18 años que continúan ausentes. Esto permite pensar que la ausencia de los niños y adolescentes es más permanente. la acogida o la recepción de personas recu-  .

pero también y sobre todo por su relación con el crimen organizado. al rapto. Existen dificultades derivadas de su invisibilización.rriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción. lo que levanta barreras en distintos espacios sociales e institucionales que dificultan o inhabilitan el acceso.  . y en especial la prostitución. 4. al fraude. al menos como hipótesis de trabajo.2. Triangulando esta información con la relevada en el trabajo de campo. y de lo perturbador que resulta a los investigadores entrar en contacto con esa realidad. que un porcentaje de niños. ha sido muy poco estudiada en nuestro país. especialmente por la ausencia de caminos de intervención claros y apropiados. con fines de explotación. Cabe señalar como antecedentes el trabajo de María Elena Laurnaga (1995). Prostitución infantil en Uruguay/Montevideo La explotación sexual comercial infantil y adolescente. tanto dentro del territorio nacional como fuera de fronteras. el de Mariana González y Sandra Romano (2000) y el realizado por unicef (2001). al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concepción o recepción de beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra. es posible pensar. algunos probablemente sean víctimas de trata. niñas y adolescentes ausentes forman parte de redes clandestinas. al engaño.

Esta afirmación fue compartida por muchos de los informantes calificados. en algunos casos. se contrapone lo «políticamente correcto» con los prejuicios que encierra el tema. educadores y profesionales de diversas instituciones se enfrentan a él.4. Finalmente. el discurso sobre la pia es elaborado en la entrevista misma. no aparece el problema como tal. los abordajes se construyen en la práctica concreta de educación social. algunas ong con trayectoria de intervenciones en casos de abuso y maltrato de niños y adolescentes están fortaleciendo áreas destinadas específicamente para los casos de prostitución. No es posible realizar una intervención holística del problema si el abordaje se reduce a espacios dispersos de educación no formal y/o de trabajo sin coordinación y sin un respaldo en  . Tampoco existe un organismo público o privado especializado.3. a pesar de que. Las entrevistas a informantes calificados permiten observar las distintas maneras en que los técnicos viven y asumen el problema. Existe gran heterogeneidad en el tratamiento de la prostitución de niños y adolescentes y en los modos en que se piensa la intervención. Existen pocos espacios que cuenten con mecanismos que prevean la intervención en situaciones de prostitución de niños y adolescentes. En otros casos. de modo más o menos frecuente. aunque en todos los casos existen disposición y buenas intenciones. Si no se indaga. por lo que. los técnicos derivan su conocimiento y preocupación por el fenómeno a partir de situaciones puntuales a las que se enfrentaron. Cuando el técnico ha realizado algún trabajo previo en la temática o ha leído estudios sobre la pia. Esta situación pone en evidencia la invisibilidad del fenómeno. Aquí la intervención y el discurso se construyen a partir de esas situaciones concretas. El fenómeno está presente. pero en términos generales puede decirse que. entre otros técnicos. no se cuenta con las herramientas apropiadas. La mirada sobre el fenómeno supera el caso concreto en el que intervino. en Uruguay no existen programas de intervención comprehensivos. frente a la demanda. Así. Incluso. Dificultades para el abordaje y la intervención Hasta el momento. visualiza el fenómeno más rápidamente y tiene un discurso más claro en el relato sobre los casos conocidos. en la medida en que surge la problemática. sino transversalmente a otros temas.

la consolidación del Comité Nacional para la Erradicación de la Explotación Sexual Comercial y No Comercial de la Niñez y la Adolescencia y la elaboración de un plan nacional en Uruguay desempeñarán un papel fundamental. los otros respaldos quedarían anulados. como institucional (o interinstitucional). parte de los respaldos necesarios en la intervención deben pensarse en torno a la protección de los operadores. Por tanto. Al mismo tiempo. En este sentido. quienes trabajan para la infancia y adolescencia como educadores no tienen ese poder. proveniente de nuevas investigaciones sobre el fenómeno en Uruguay.  . Sin duda. Sin resolver este problema. Es preciso aclarar que en algunas circunstancias la posibilidad de la intervención depende del poder con que se cuente para enfrentarse a redes y grupos poderosos que se benefician de la existencia de la escia. basado en acuerdos sobre el abordaje del fenómeno y sobre las posibles intervenciones. lo que supone afrontar amenazas y persecuciones.el tema. Este debe de ser tanto teórico. será necesario revisar los mecanismos que permiten que el problema se mantenga en la impunidad.

que en muchos casos el prejuicio está depositado en aquellas situaciones estereotípicas de la prostitución (femenina. y quienes se encuentran o han pasado por una situación de prostitución intentan ocultarlo. Si bien en algunos relatos se resalta la importancia de saber con quién se va a tener relaciones y de cuidarse.5| Niños. Sin desconocer que la pobreza influye fuertemente en la configuración de vulnerabilidades. es necesario ir más allá. Estas representaciones se vinculan estrechamente a cómo se piensa y se vive la sexualidad. ejercicio en la calle. Sin pretender generalizar estas observaciones.1. que se viven con mayor tolerancia o aceptación. pero no incluyen otras situaciones (prostitución encubierta). que hay que «saber a quién es entregada». aunque se viva la prostitución más de cerca y vinculada a la cotidianidad. Sin embargo.  . niñas y adolescentes en situación de prostitución 5. interesa mencionarlas para mostrar que en algunos sectores. también. de forma permanente). se percibe que la sexualidad es vivida sin reflexividad. en un local. ya que existen otros cuida- 24 En algunos relatos inclusive se destaca el lugar privilegiado de la virginidad. En algunas entrevistas a adolescentes varones y mujeres de estos contextos. Un grupo heterogéneo La existencia de niños y adolescentes en situación de explotación sexual comercial es un fenómeno complejo y su interpretación conlleva la dificultad de traspasar algunas miradas heredadas que colocan a la pobreza en un lugar privilegiado para explicarlo. o la ha ejercido en algún momento. Es necesario aclarar. y se las percibe como una población con mayor permisividad sexual. El sentido común sociocéntrico tiende a pensar que las personas que viven en situación de pobreza tienen mayor tolerancia hacia la prostitución. del trabajo de campo con adolescentes mujeres y varones que viven en condiciones socioeconómicas muy vulnerables se desprende que tienen prejuicios sobre el ejercicio de la prostitución en esos contextos e inclusive sobre quien la ejerce 2 Puede definirse como la tendencia a identificar nuestra perspectiva particular del mundo social (producto de una construcción socio-histórico-cultural) a modo de perspectiva universal. los estigmas están presentes. que no existen prejuicios al respecto pues constituye un recurso al que echan mano en caso de necesidad económica.24 en pocos casos se utilizan métodos anticonceptivos o preservativos en las relaciones de pareja u ocasionales. romper con los sociocentrismos23 para alcanzar un análisis más comprehensivo del fenómeno. No puede decirse que no exista un cuidado del cuerpo.

como lo son los padecimientos o las satisfacciones que puedan obtener. pues se activan mecanismos de protección que no existen en los estratos bajos. lo que está ausente en las prácticas y representaciones de estos jóvenes es la posibilidad de ser sujetos de derecho y. la situación de prostitución les permitió llenar ciertos vacíos. En términos generales.25 pero es verdad que se observa una clara resistencia al cuidado médico. tinúan en ella son muy diversos. es preciso mencionar que. 0 . se seleccionaron cinco que echan luz sobre el fenómeno de la pia.dos. mayor es la dificultad de acceder al estudio del fenómeno. 26 María Elena Laurnaga (995) también señala en su diagnóstico sobre prostitución adolescente la imposibilidad de incorporar información confiable de sectores medios y medio-altos debido justamente a los dispositivos de protección y encubrimeinto. 27 Esta «reconstrucción» se ha realizado en algunos casos con los testimonios de los protagonistas y en otros casos con los testimonios de algunos informantes calificados que han acompañado estos procesos. Los tipos de prostitución. Hechas estas observaciones. las razones por las que los niños y adolescentes ingresan y con25 Véase Rostagnol (200). Los protagonistas son adolescentes varones y mujeres. provenientes de diversos contextos socioeconómicos y situaciones familiares con vivencias muy diversas Excepto en el caso del ingreso por secuestro. que actúa como agente. por tanto. las prácticas sexuales sin protección no se perciben como conducta de riesgo. En los mejores casos. Cuanto más alto es el estrato socioeconómico. para un desarrollo de la temática de la sexualidad entre varones adolescentes y jóvenes de contextos socioeconómicos pobres. ha sido justamente en estos contextos donde se ha podido estudiar con mayor facilidad. Con características específicas en cada caso. Se trata de reconstruir27 en cada una de estas historias28 los procesos que llevaron a la situación de prostitución. un embarazo no previsto se asume con resignación. Es necesario tener presente la multiplicidad de situaciones (muchas veces contradictorias entre sí) incluidas en la prostitución infantil: desde ingresos forzosos hasta otros que constituyen formas de afirmación de una identidad sexual. procesos que se caracterizan por la diversidad. satisfacer ciertas carencias tanto materiales como afectivas. 2 Los nombres reales fueron cambiados. más que un cuidado corporal. en la mayoría de los cuales existe un espacio de decisión del adolescente. los adolescentes intervinieron en sus ingresos a la situación de prostitución.26 La pia es un fenómeno heterogéneo que presenta distintas modalidades. exigirlo a las personas con quienes se relacionan sexualmente. De los 19 casos relevados en la investigación. Por otro lado. aun evitando buscar y ubicar el fenómeno de la prostitución infantil únicamente en contextos de pobreza.

Siete años después nació el hermano de Pilar. tenía amigas. que no podía hablar. se llevaba materias a examen. Ante las preguntas. trabajando muchas horas por día. Había estado secuestrada durante dos meses y había sido violada. a su madre y el acompañamiento en el recorrido en el chpr. donde.29 Entrada forzosa a una red de escia En el momento de la entrevista Pilar tenía 17 años. respondía titubeante: «Me violaron». Finalmente se mudaron a un barrio periférico en el noreste. como se dice habitualmente. «Estuve secuestrada». . La adolescencia Pilar era una chica más bien tímida. Se hizo amiga de Pilar y de otras chicas. pero salía poco. según dijo. gente de trabajo.2. Un día les dijo a Pilar y a otra amiga que había tenido problemas con la tía y esta la había echado. La psicóloga dijo que estaba en estado de shock. pero tenía algunas amigas en el barrio. Ella estaba sola la mayor parte de la jornada. Apenas hablaba. Su madre primero y su padre después viajaron a Montevideo y consiguieron 29 Información relevada a través de varias entrevistas a Pilar. Les pidió que la acompañaran. Cuando ella tenía un año y medio sufrió un problema de salud que la obligó a un tratamiento prolongado en el Centro Hospitalario Pereira Rossell (chpr). No frecuentaba centros juveniles ni otros lugares que nuclean jóvenes. Estaba embarazada y quería abortar.) 5. Su madre se mostraba muy preocupada por la posibilidad de contagio de vih. Perdió algunos y debió dar varias libres. una chica llegó al barrio a vivir en la casa de su tía porque. Pilar. Cinco historias de vida trabajo. Sus padres son trabajadores. Iba al liceo. El padre trabajó de chofer en distintos lugares y luego como empleado de comercio. Tenía novio. Cuando Pilar tenía 17 años. Sus padres estaban fuera de la casa. miraba hacia abajo. por lo cual se mudaría a una ciudad de Canelones. (Notas de campo. como la mayoría de sus compañeros. La madre es empleada doméstica. pero se instalaron definitivamente en la capital. Pilar avisó a sus pa La infancia Pilar nació en el interior del país. se había peleado con sus padres. a fin de permanecer juntos mientras se realizaba el tratamiento.

«El hombre». me dijo que en la casa de Pando había consumo de sustancias. encerraron a Pilar y a su amiga. a mi hermano». le harían daño a su familia. (Notas de campo. Pilar y su amiga fueron mantenidas secuestradas. Ella negó conocerla. en especial a su hermano. dice Pilar. en ocasiones Pilar pudo llegar al teléfono y llamó a sus  . interrogada. Entraba y salía gente. Hicieron la denuncia en la seccional correspondiente. les dijo que los quería mucho y luego rompió en llanto. Pilar dice en voz muy suave: «Yo no quería. pero no sucedió nada. La «nueva amiga» regresó al barrio. la madre de Pilar fue asesorada y acompañada por su patrona. es decir. Pilar era violada sistemáticamente por la misma persona. es imposible reconstruir lo que le sucedió. le iba a hacer algo a mi padre. El secuestro Durante dos meses.dres que iba a acompañar a esta chica.) padres. Preocupados y angustiados. Las tres fueron a la casa donde supuestamente iba a vivir la chica. Les respondieron que averiguarían. si no tenía. (Pilar. pero él me decía que. La amenazaban constantemente con que. Allí. pero a ella la violaba siempre el mismo hombre.) La búsqueda Los padres de Pilar preguntaron por su hija a la «amiga». En el transcurso de los dos meses de secuestro. los padres de Pilar enviaron al hijo al interior. cuando llegaron. poniendo una gran distancia entre ella y él. donde viven otros familiares. Ellos tenían influencias y se pusieron a disposición para encontrar a la hija. Todo el tiempo parecía asustada. muy poco mayor que Pilar.) Estando secuestrada. No se accedió a relatos sobre la segunda chica. a fin de que estuviera más protegido. aunque en el relato no quedaba claro a la casa de quién se mudaba. si se negaba a tener relaciones o si intentaba escapar. (Notas de campo. Dieron aviso a la televisión para difundir la noticia de la desaparición de su hija. Pilar habla muy poco. que es la esposa de un militar de alto rango. «El hombre» es un joven que apenas pasó los 20 años.

Toda la fa . ante las fotocopias de las denuncias policiales. No obstante. En secreto. (Notas de campo. Intentaron que se le hiciera el abor- to en el hospital. Llegó a la plaza del pueblo. Los patrones de la madre recurrieron a los mandos superiores. Pilar y su madre se fueron a vivir a la casa de la patrona. Pilar fue liberada.Finalmente. La patrona es una mujer católica. Siempre estuvo en contra del aborto. La madre de Pilar tenía miedo y quería volver al interior. La madre de Pilar se enfureció.) Pilar no tuvo éxito en el procedimiento. pero no recordaba el caso y le dijo: «Pero vos tenías novio. pero coincidentemente Pilar abortó clandestinamente por efecto del Misoprostol. el hombre andaba por el barrio donde vivían Pilar y su familia. Esa circunstancia estaba probada porque la fecha de concepción estaba dentro del período en que. mientras el padre permanecía en la casa y seguía trabajando en el comercio de siempre. ya que el embarazo era el resultado de una violación. La patrona de la madre tomó las riendas de la situación. la atendió una psicóloga y le informaron sobre el uso del Misoprostol. su madre. se contuvo por miedo y se limitó a decir en voz baja: «Eso no es así». Pilar estaba embarazada. Mientras tanto. Se realizó una reunión con Pilar. el ginecólogo de la policlínica de asesoramiento le dijo que el tiempo que lleva el trámite de autorización —en el Ministerio de Salud Pública— es tan largo que no le serviría. Consultaron en el Servicio de Asesoramiento en Salud Sexual del chpr. ¿no?». se decidió practicarle el aborto. Una de las ginecólogas de la policlínica que la había tratado fue a la reunión. como constaba en los partes policiales. Por lo tanto. los amenazaba diciendo que iba a volver a llevarse a Pilar. la patrona y los médicos. en este caso no ve otra alternativa: «Lo que ha sufrido esta gente…». pero no le hacía efecto. Las marcas del secuestro No la llevaron al forense. Pilar había estado secuestrada. conservadora. de modo que estaría amparada por los eximentes y atenuantes de la ley. llamó por teléfono a sus padres y ellos fueron a buscarla. Pilar apenas podía contarles lo sucedido. donde confirmaron el embarazo. parece autoritaria. no obstante. Finalmente. Pilar continuó administrándose el Misoprostol. «¿Qué dice esta mujer?».

La patrona tenía  0 La historia de vida de Carlos fue reconstruida a través del valioso relato de los informantes calificados integrantes de las diversas instituciones. Asimismo. Según el relato de esta mujer. pero nunca lograba comunicarse con ellas. Intervinieron coordinadamente tres instituciones de la sociedad civil.31 y el Estado a través del inau y la Dirección Nacional de Prevención Social del Delito (dnpsd). contesta afirmativamente. ya habían ido a ver a un juez (acompañadas por la patrona de la madre). . los funcionarios de la seccional estaban arreglados con la supuesta red. fundamentalmente porque faltó el testimonio de Carlos. el nombre de los involucrados ha sido cambiado con el fin de preservar su identidad.  Quienes siguieron este caso fueron víctimas de amenazas. El hombre en cuestión y su novia (la «amiga» de Pilar) estaban metidos en el «negocio» junto con otra gente a la cual ella no había llegado. por lo cual hemos omitido el nombre de las instituciones que estuvieron involucradas y de las personas que nos dieron su testimonio. La madre tenía los teléfonos y direcciones de organizaciones que podían ayudar a Pilar. Las violaciones sistemáticas a Pilar podrían ser parte de la preparación para un futuro ejercicio de la prostitución con terceros. el caso quedó impune. Por otra parte. Por lo tanto. Esta historia es paradigmática. (Notas de campo.) una gran desconfianza hacia el sistema judicial. que allá iban a estar más protegidos. que no les prestó atención. tanto de la sociedad civil como gubernamentales. Al preguntarle a la madre si piensa que se trata de una red. gracias a los vínculos de su marido. recibían dinero y estaban al tanto de todo lo que sucedía. ¿Una red de prostitución? La patrona había hecho averiguaciones. si bien se presenta como un relato único. que participaron en el seguimiento del caso y se comprometieron con él. tanto psicológica como judicialmente. Carlos. que les conseguirían trabajo a los dos. ya que ilustra claramente la complejidad que supone atacar el fenómeno de la escia.30 Ingreso a red con consentimiento Carlos tenía 13 años cuando se constató por primera vez que estaba en situación de explotación sexual comercial. esta historia es fruto de numerosos testimonios. la madre de Pilar tenía mucho miedo y Pilar continuaba apenas balbuceando.milia les decía que se fueran. Sin embargo. Actualmente tiene 20 años y se presume que continúa viviendo con el explotador.

de calle. Carlos tenía serias dificultades de integración en las actividades: no quería estar con sus pares.Su infancia y comienzos de la adolescencia Cuando Carlos tenía 11 años fue contactado por educadores de una ong barrial en el estacionamiento de un club donde él y sus hermanos cuidaban coches. En ese momento Carlos vivía con su madre. sobre todo a altas horas de la noche. una hermana de 8. 2 Al 200. un hermano de 10 años. Desapareció por varios días y luego vivía con un compañero. Con 12 años comenzó a participar de actividades educativas. precioso. por lo que el equipo de educadores se propuso como objetivos su inserción en la escuela y la reducción de horas en la calle. los educadores. de tez clara». con un lenguaje limitado y cierta reticencia al acercamiento físico. Carlos se mostró poco receptivo y desconfiado con los educadores. con un manejo de la erotización y la seducción en las relaciones y vínculos muy fuerte como para un adolescente. a pesar de la precariedad y el hacinamiento en que vivía la familia.) Las estrategias de vida desarrolladas por Carlos y sus hermanos se basaban en la mendicidad y ocasionalmente en cuidar coches. la hermana menor vivía con una tía. (Informantes calificados. que solía andar más bien solo. la hermana mayor con su compañero y su hijo a disposición del inau. no así sus hermanos. una hermana de 15 años y un hermano de 17. el aspecto físico de Carlos «rompía con el estereotipo del niño pobre. Estaban siempre juntos en la calle. Pese a los esfuerzos. no lograron que Carlos y sus hermanos volvieran al sistema educativo. rubio. era un niño solitario.  . Según los diferentes relatos. El padre biológico no vivía con ellos y se presumían antecedentes de abuso intrafamiliar. sin embargo. En algunas oportunidades dormía en la calle. Era lindo. el hermano menor con la abuela. atendida por el ceif. menos Carlos. Se mostraba poco comunicativo. desatención y descuidos. Carlos es un chico apuesto. de modos delicados. tenía buena relación con el mundo adulto.32 Los hermanos de Carlos eran unidos y se cuidaban entre sí. La situación familiar era una situación crónica de abandonos. no tenía compinches. La madre no permanecía en su casa. Tanto él como sus hermanos estaban generalmente cuidados y limpios. Carlos es un chico muy bonito.

ante el pedido de este. No obstante. por lo que la institución decidió indagar qué ocurría. ella sabía su nombre y tenía la dirección. Se le planteó a la madre que debía hacerse cargo de su hijo. Los 13 años: primera situación de explotación sexual comercial Luego del verano. y que de lo contrario sería necesario buscar un lugar adecuado con la voluntad de él. sin embargo. Respondió que estaba preocupado por la situación de calle de Carlos. un par de semanas más tarde Carlos regresó a vivir con el hombre y —según dijo más tarde a los educadores—. quiso ayudarlo. En esa entrevista se detectó una clara situación de abuso. lo que aparejó una situación muy complicada para sus hijos.  Los educadores solicitaron a la madre que les indicara dónde estaba Carlos para poder visitarlo. quien afirmó nunca haber autorizado a su hijo a ir a vivir con ese hombre. Carlos desapareció de la zona. en gran medida por su casi continua ausencia. aunque el hombre afirmó que no le pedía nada a . Sus hermanos decían que no vivía más con ellos. a comienzos del 2000. aunque no llegaron a entrar a la casa. la madre continuaba insistiendo en que él estuviera ahí. La madre de Carlos había vuelto a la casa con su compañero (aún no había nacido el bebé) y por medio de ella averiguaron que desde hacía alrededor de un mes Carlos estaba viviendo en una ciudad de Canelones con un hombre al que había conocido en la calle. En ese momento Carlos tenía 13 años y se integró a las actividades educativas de verano. Dejó de asistir a las actividades educativas. quien era una figura importante para él. por la razón que fuese. La familia de Carlos quedó en situación de vulnerabilidad. con la autorización de su madre. en la zona de Colón. Los educadores citaron al hombre y le preguntaron los motivos por los cuales había invitado a Carlos a vivir en su casa. En esa etapa los educadores constataron que no era un contexto adecuado. Carlos inmediatamente regresó con la madre. Este hombre era comerciante.Los 13 años: primer abandono de la madre La madre de Carlos quedó embarazada de su compañero. electricista. El hombre no permitía la más mínima confianza. de 50 años de edad. entre ellas fotos comprometedoras con Carlos. Vivió un mes con su padre. Sin embargo. por lo que. tenía colgadas en las paredes fotos pornográficas de niños y adolescentes. Unos meses más tarde. la madre hizo abandono de hogar y se fue a vivir con su pareja.

) Segundo abandono materno La madre tuvo a su bebé. Al principio lo niega. que lo quería.  .cambio de vivir en su casa. pero que tampoco lo iba a incentivar a ir a la escuela. Le plantearon que harían la denuncia penal. La bebé quedó a cargo de la hermana mayor. Los educadores lo acusaron directamente de abusar de Carlos. se pone a llorar como un niño. Un día una pediatra de una emergencia médica la detuvo porque observó que la bebé estaba muy desnutrida. El padrastro ya no estaba. Le plantearon la posibilidad de dormir en un refugio nocturno y Carlos se quedó allí un par de veces. a la semana fue a buscar pañales y desapareció. que lo protegía. Se pretendía que Carlos saliera de esa situación de la forma menos traumática y culpabilizante para él. Situación de calle Carlos empezó a hacer calle en la zona del parque Rodó. Él pidió que no lo hicieran y prometió no alojar más a Carlos en su casa. Fue una reunión confusa. Mientras tanto. se incendió la casa donde vivían Carlos y sus hermanos. Más tarde. de 17 años. pero Carlos quedó en la calle. sin que Carlos supiera que la situación se había hecho pública. desconsolado. Acordaron que el hombre le dijera que se fuera como cuestión de él. la hermana mayor quedó en un hogar de amparo del inau. Carlos había reconocido lo que estaba sucediendo y había expresado su deseo de volver a su casa. y dice que él se había enamorado de Carlos. Aparentemente sus parientes no quisieron hacerse cargo de él. con muchas vaguedades y contradicciones en el relato del hombre. por lo que estos debieron distribuirse con la tía y la abuela. que él no le hacía mal. pero al final. La internaron en el hospital de niños y luego la trasladaron a un hogar especial del inau. Carlos volvió con la familia. Aparentemente. Los educadores lo contactaron por casualidad y luego intencionalmente. que tenían que entender… (Informante calificado. Se supo que el hombre le enviaba comestibles a la madre. en una charla. Le comunicaron entonces que Carlos debía volver a la casa con la madre. Se alejó de su barrio. quien salía a hacer estrategias de calle (mendicidad). Aún tenía 13 años.

El hombre afirmó que Carlos estaba viviendo con él. Pedía ayuda para resolver la situación. Contó que Carlos le había robado algunas cosas y que tenía el consentimiento de la madre para vivir con él. Él se negó. No había rastros de él ni de la madre. En esa oportunidad contó que estaba viviendo por el Cordón norte. Les dijo a los educadores que no pensaba volver con el hombre y que en ese momento se estaba quedando con una vecina. dijo que Carlos vivía con ella y algunas veces en lo de la abuela. Los educadores le plantearon que hablarían con el señor para aclarar las cosas y Carlos les dio el teléfono. que él lo que quiere es darle una mano. En mayo del 2001 se presentó un informe al inau. a los dos. Esta zona es conocida como de caza y pesca de chicos para prostitución. en especial los aspectos educativos.Los 14 años: segunda situación de explotación sexual comercial En marzo del 2001 perdieron contacto nuevamente. Ella negó la  Le propusieron una entrevista para aclarar la situación y coordinar el apoyo a Carlos. ya que.) situación. Pero Carlos insistió con su versión. playa Ramírez). Hasta ese momento el equipo . A mediados de abril del 2001 lo encontraron en su barrio original. a él y al hermano.) Carlos se acercó al equipo de calle porque estaba muy angustiado. así como regularizar la situación frente al Juzgado de Menores. Carlos ya había cumplido 14 años. Que él en verdad es un hombre muy sensible con los chiquilines de calle. Porque en realidad lo que Carlos relata es que estaban con el hermano en la playa y viene este y se los carga. para que vaya a un psicólogo… (Informante calificado. Le había robado al hombre y este lo amenazaba con denunciarlo a la Policía. (Informante calificado. era necesario pedir una tenencia provisoria. Y le ofrece ir a la casa y ta. si la madre era quien autorizaba que Carlos viviera con él. Planteó que «las cosas se arreglan de otra forma». con un señor que había conocido en el muro de los lagartos (parque Rodó. ayudarlo para que vaya a la escuela. Así comienza. El equipo educativo se puso en contacto con la madre (Carlos les dio el teléfono) a fin de averiguar si efectivamente Carlos estaba viviendo con un hombre por el Cordón. poner en conocimiento al inau y al Juzgado de Menores de la situación de Carlos.

Él plantea que la que tiene la tenencia es la abuela. debía Acordaron con el hombre que la condición para que Carlos viviera con él era que tuviera un trabajo educativo llevado adelante por una organización civil que trabajara con infancia en situación de calle.) adjuntar al informe un pedido de tenencia provisoria. Él decía que estaba bien.) Los educadores aclararon que la denuncia no era contra Carlos ni contra la familia. Era una denuncia que correspondía frente a la desaparición de un niño. Los educadores arreglaron una entrevista con Carlos a solas. el señor llamó a la institución educativa constantemente. bien vestido y comido. ya que él tenía todos los créditos de buena persona. por las citaciones del juzgado. Al principio no se citó a este señor. Carlos estaba inscrito en una escuela nocturna. En ningún momento de la entrevista Carlos planteó estar viviendo situaciones de abuso. Si él quería seguir teniendo a Carlos. Ahí se quedó tranquilo. (Informante calificado. El hombre llegó a la institución educativa sin previo aviso. solo a los padres de Carlos. Carlos escucha cabeza gacha. Dijo que además una amiga psicóloga lo estaba atendiendo por el tema del abandono. (Informante calificado. Llevaba una copia del informe presentado por los educadores al juzgado.de educadores no se había entrevistado con el señor que estaba con Carlos. que ella no puede ocuparse de él porque trabaja todo el día y que él lo cuidaba. porque lo llevó a la casa. La abuela dice que ella está de acuerdo en que viva con este hombre. Él aceptó. Era una persona muy popular. Se presentó con Carlos y con la abuela de este. La abuela avala el relato del hombre. Acordaron que iba a plantear cualquier problema que se le presentara. para lo que se hizo pasar por tío. bajó un poco. lo inscribió en la escuela. Eran «amenazas» y él no quería problemas porque era un hombre público. Que presentaban un amparo para Carlos por la situación de abandono. Planteó que había conocido a Carlos en la calle y simplemente le hizo un favor. para acceder al cual se requerían contactos fuertes. Simultáneamente. que no se presen . La denuncia… y las frustraciones A fines de julio del 2001 Carlos ya tenía 15 años. lo cuidó.

en referencia al consumo de drogas. por lo menos la droga que había alrededor de él. Afirmó que se sentía incómodo. el señor ubica a la . Hasta que Carlos no hace la crisis no aparece la familia. se enfermaba. Estaba convencido de que si se drogaba. lo encontraron en el barrio a la medianoche. Luego contó que había conocido hoteles prestigiosos de Montevideo y del interior asistiendo a fiestas privadas. Él tenía particularmente miedo a acceder a esas drogas porque desde chico tenía un soplo al corazón. Dijo además que había participado de fiestas privadas en otros lugares de Montevideo y mencionó varias ciudades de Canelones. Carlos se asustó por el consumo de sustancias y la situación de abuso quedó en segundo plano.taron. Carlos dijo que era ácido que traía un amigo del hombre de Italia. no identificó bien los lugares. el padre y el hermano mayor se negaron a llevar a Carlos a un hogar del inau. La noche anterior el señor encontró a Carlos. en la casa del hombre se distribuía droga. Aparentemente. Con respecto a la droga. contó cosas que el hombre le pedía que hiciera. Si no fuera así. En esa conversación admitió estar viviendo una situación de abuso. que había cosas que no le gustaban. Los educadores arreglaron con él un encuentro a la mañana siguiente para ir al ced (Centro de Estudios y Derivación del inau) y derivarlo a un hogar adecuado. que hasta ese momento estaba ausente. Carlos pidió para ir a un hogar del inau. Los educadores fueron a buscar a Carlos a la casa y le recordaron lo convenido: «Vamos a conversar con la directora de inau y luego vos decidís». Una semana después de la entrevista en que Carlos dijo estar bien. que el hombre mantenía relaciones con él. Siempre había mucha gente. y que ese puede haber sido el motor para que Carlos quisiera salir y contar cosas. Cuando se da la crisis de Carlos. Esa noche permaneció en la casa de una vecina. Carlos hubiera estado en otras condiciones.) Otros testimonios afirman que en algún momento estuvo implicado alguno de los hermanos. Los educadores se volvieron a entrevistar con él. La madre. Las exigencias de consumir pasaban por otros lados. Pidió para hablar con una de las educadoras. (Informante calificada. No había exigencia de 0 consumir. Carlos siempre negó que consumiera. lo llevó a su casa y contactó a la madre y al padre.

familia de Carlos. acompañado y protegido. Y a él lo que le pedimos era que esto quedara entre nosotros. ubica al padre (que estaba en situación de calle crónica en el Plan de Invierno) y ubica a la madre y a la abuela. excepto de los educadores. El señor y la familia hacen una escena. Carlos seguía con la ilusión de volver con su familia. junto con la atención psicológica.) Los 15 años: un hogar para Carlos Se acordó con Carlos que la familia no sabría dónde iba a estar internado. de la cual siente que lo daña y presiona para seguir viviendo esta situación de abuso sexual. Para ello tramitaron una habilitación judicial y la obtuvieron. no podía expresarlo con palabras. aunque manifestaba sus dificultades para aceptar algunas reglas y mantener buenos vínculos con los otros chicos y educadores. La madre de Carlos y su padre se agarraron a las piñas para ver quién se lo llevaba. Mostraba entusiasmo por las tareas del hogar. Estos lo visitaban semanalmente. aunque mantenía la idea de ir a un hogar. la madre se desmaya. Hasta la primera fuga tuvo una buena relación con sus pares y se integró bien a las actividades. tuvieron una reunión a solas con referentes de la institución. Carlos contó que iba a fiestas y era la atracción de la fiesta. (Diversos testimonios de informantes calificados. se desmaya. Seguramente quien se lo llevara. hizo un intento de fuga y permaneció por su voluntad toda la noche afuera.  . Ya no se trataba de un abuso sino de una clara explotación. Expresaba la necesidad de ver a sus familiares y decía no comprender la necesidad de su internación dado que tenía familia. Carlos fue llevado a un hogar en las afueras de Montevideo que cumplía las condiciones adecuadas para recibirlo y comenzar un trabajo educativo seguro. (Informante calificada.). Contó detalles imposibles de ser inventados: la gente que iba. entre Ya en el inau. lo que sucedía en las fiestas. se ponía muy mal. Se sentía continentado. Se mantuvo en reserva el lugar de internación y se decidió que no recibiera visitas. A la madre le viene un ataque de nervios. Debido a una discusión con otro niño del hogar. ganaría la plata. […] Luego de una crisis de angustia el adolescente solicita que se lo separe de su familia.

(Informante calificada. Había salido del país sin permiso. Carlos contaba que había ido a Buenos Aires. Carlos dijo que no volvería al hogar. pero sabiendo que lo que  . Fue en esas instancias donde comenzó a explicitar que había participado de videos pornográficos. pero lo localizaron. Apa- Carlos comenzó un proceso terapéutico en una ong simultáneamente a su estadía en el hogar.los adultos y él. Siempre quedaba como un decir. las instituciones estatales y de la sociedad civil que estaban siguiendo el caso de Carlos solicitaron ayuda a Prevención del Delito. que andaba en la vuelta. es una vida aparte también. Porque las propias experiencias de él hacían que fuera una persona que pretendía a través de la seducción entablar las relaciones. sin papeles. se cruza con una persona que convivía con el hombre. con los costos asumidos por este señor. De alguna manera. Que él no tenía por qué hablar con los chiquilines de su situación anterior. quedaba siempre claro que era algo en lo que no se podía entrar mucho. y cuando estaban esperando el ómnibus se escapó. Carlos ya había visto alguna vez al señor. En ese momento. que participaba de reuniones en chacras. se presumía que existían vinculaciones con redes de explotación sexual. un poco esa postura de seductor. Un botija muy bonito y que de alguna manera ese era el mecanismo de vincularse. (Informante calificado. Y la relación también con los chiquilines empezó a cambiar. Antes de que él abriera la boca ya sabían por dónde venía la cosa. Al salir de la entrevista acompañado por una educadora del hogar.) Las fugas del hogar y la intervención La segunda fuga de Carlos del hogar ocurre en una de las idas al espacio terapéutico. estancias y hoteles.) estaba diciendo no lo podía decir a voces. ¿verdad? Con los gurises y con nosotros. él en un primer momento cumplió este tipo de cosas y después. claro. En una de las entrevistas estaba puesta la cámara y Carlos pregunta «¿acá también filman?». Aparentemente se fue a una pensión con su padre. No especificó mucho. de por qué había llegado aquí. Le costaba mucho poner en palabras toda esta situación que le estaba haciendo vivir esta persona. y también los chiquilines son todos de calle. Según los relatos de Carlos.

En un paseo. Se necesitaba la declaración de Carlos en el juzgado. Se sugirió hacer un cierre de fronteras porque Carlos había comentado sobre una posible ida a Italia. ¿no? Nada extra que impidiera la dinámica del hogar porque era uno más.rentemente había un tráfico regional. la declaración de los técnicos que eran testigos de sus relatos no servía como evidencia. Ahí se escapó. Y lo fue a buscar dnpsd y él veía su regreso como absolutamente impuesto. estaba con todos. Decía que no volvía a fugarse porque la Policía lo iría a buscar. con quien aparentemente estaba. al fútbol. y que Seguían las amenazas.) los injustos éramos todos nosotros que estábamos del otro lado […] Quedamos como victimarios. (Informante calificada. Y sí. Se lo convenció para volver al hogar. pero su discurso había cambiado. Un tiempo con el abusador.) Se pidió una intervención en la casa del hombre con quien estaba viviendo Carlos: la situación era compleja porque no había pruebas sino la palabra de Carlos. Yo me acuerdo que él se fue. porque te acordás que venía gente a traerle cosas […] Pero nada externo. paseando así como muy impunemente. citándolo a él y al padre. No reconocía la situación de abuso y la negaba. El tema de que Carlos testimoniara se puso difícil porque él ya se había empezado a retractar de cosas que había contado. cuidados con las llamadas. Ya no volvió más. y a los dos días me lo encuentro paseando con el hombre por 18. había ido al estadio y se fue. (Informante calificado. En octubre del 2001 se fugó durante una salida recreativa. Porque también se trató de nada extra más allá los cuidados. con quién venía. luego que se fuga del hogar.) Se decidió realizar una denuncia penal contra el hombre. Se resolvió intentar el reingreso de Carlos al hogar. se perdió su rastro. Carlos volvió al hogar. donde vivía un amigo de este señor. Todo se definiría en el Juzgado de Menores. (Informante calificado. y cambia el discurso […] no había intervención posible. El siguiente período en el hogar fue de retroceso en los vínculos que había establecido tanto con sus pares como con los educadores. antes de que se cumpliera un mes en el hogar.  .

yo estoy ahí porque quiero. pero el proceso penal quedó detenido porque no se contó con la declaración de Carlos. […] si en el momento de ir al juzgado él dice: «No. me protege. El señor accedió siempre a todos los expedientes del juzgado. Reflexionando sobre posibles explicaciones con los actores que siguieron este caso. El señor dijo que Carlos no estaba viviendo con él. para prosperar económicamente. Los hermanos se negaron a dar información de su paradero. aunque la Policía nunca lo había encontrado en los allanamientos. informes. El abusador tiene el poder que le otorga la familia. Estaban citados todas las instituciones intervinientes. La madre entregó a Carlos porque era funcional para la familia. lo cual se sabía que era falso. era el único de los hermanos expulsado de la familia. quien prostituyó a Carlos fue su propia familia. Sin embargo. de cuidado personal. (Informante calificada. a información confidencial. Se planteó que el caso quedara abierto. en junio del 2004.A fines del 2001 se realizó la audiencia en el Juzgado de Menores. Ya no podía salir del país. Se intuía que en la red había otros niños y jóvenes involucrados. No era un medio de vida para independizarse. me da vestimen- . de cierta calidad de vida. con presencia en los medios de comunicación. Declararon todos. y que en su discurso defiende los intereses de los niños y adolescentes en situación de calle. por tanto. el señor y Carlos. la madre. parecía que quien vivía de esa situación era su familia. a unos días de que Carlos cumpliera la mayoría de edad. además de los representantes de las instituciones. evitando filtros. más otros poderes sociales.) Lo que Carlos encontró fueron amparos afectivos. historia y documentos de Carlos. se afirma que Carlos tenía compromisos fuertes con su familia.  Actualmente Carlos tiene 20 años y se presume que sigue estando vinculado a este hombre. Se perdió el rastro. pero faltaba la palabra de Carlos. Mayoría de edad: la impunidad Unos años más tarde. se retiró del inau —a través de la madre— la documentación de Carlos. En primer lugar. el padre de Carlos. que es una personalidad pública. No quedan muchas posibilidades de hacer mucho. Se presentó sólo este señor. Se entabló el juicio y no prosperó. la denuncia penal no seguía su curso.

Cada participante de la entrevista grupal-taller debía presentarse y ella eligió hacerlo de esta manera: «Soy Alejandra y me gusta darle a la pasta».33 Ingreso a la prostitución por cuenta propia Tiene 17 años. ella aclaró: «¡Acá no hay alcahuetes!».  . de tomar una decisión de salir tenía? Quedan preguntas abiertas. gente de gran poder adquisitivo. muy flaca. «No me exige tener otro tipo de relaciones…». observándola actuar con los otros jóvenes. Más adelante. muy inquieta.) Alejandra. (Informante calificado. eso pasó luego a un segundo plano. se terminó. La persona estuvo indagada. pero que era como… Estas cosas de hasta dónde uno le puede  Información relevada a través de algunas breves entrevistas con ella. Y sigue de largo. Entonces: ¿qué le estás ofreciendo? (Informante calificada. seguramente determinada o no. 4 La entrevista grupal fue una de las estrategias metodológicas utilizadas para relevar información. autos que llegaban a la casa. porque era lo que conocía. En la entrevista grupal34 que siguió al breve diálogo transcrito se presentó como una joven contestataria y desconfiada. ¿te acordás?. (Informante calificado. su pelo es rubio teñido. con referencia a la confidencialidad de lo que cada uno iba a decir. —Yo de vos no me acuerdo. también queda la duda de si en caso contrario Carlos habría querido salir de la situación. Esta persona fue a una institución pública y obtuvo sus datos. entrevistas grupales y talleres en los cuales participó. se terminó. Hasta creo que desde lo sexual.ta. Es claro que la respuesta institucional no fue firme. nos vimos hace un tiempito acá.) Una razón es que Carlos sabía del poder que se manejaba en esa red. ¿Cómo se sentía Carlos con esa situación? ¿Por qué eligió eso? ¿Qué posibilidades de elegir. me da alimentación…». es alta. También otro tema es la confidencialidad: no se pudo sostener. nos parecía que era una situación tan instalada que él no iba a poder ni querer en ningún momento zafar. Algunos referentes coinciden en que. a través de numerosas entrevistas con los educadores que coordinan el centro juvenil al que acude. si bien en un primer momento Carlos visualizó la situación de abuso en la que estaba viviendo. que no habilitaba el diálogo. —Hola. era una relación con una persona muchísimo mayor… No sé. En determinado momento vimos que esa era su opción o iba a terminar siendo su opción. Sin embargo.) llamar opción o no….

Argumenta que tuvo que separarse de su segundo compañero porque Alejandra «se lo quiso coger». comportamiento que se ha continuado y con lo que «han perdido mucho».Infancia Cuando nació Alejandra. de preocupación. Poco tiempo atrás supo a través de su abuela que su padre había muerto en el comcar. maridos/compañeros sexuales de su madre. La madre la culpa de las mudanzas. según le había dicho su madre. con varios hermanos por parte de madre. Le tranca las ventanas. la madre la encierra. Ante sus desapariciones la madre acude inmediatamente a la seccional . la ausencia del padre real. las puertas. Según el relato de Alejandra. Según los relatos de esta. Su infancia —entendida como esa etapa de juegos y cuidados— fue corta. ya tenía otra hija. Tuvo más hermanos. Alejandra tenía serios problemas de aprendizaje en la escuela. que se escape. Actualmente tiene un compañero que  trabaja en un cuartel. Ahora Alejandra es más grande y puede defenderse mejor. le resultaba difícil concentrarse. Los integrantes de la familia variaban con los sucesivos compañeros de la madre. es de «cuidado. Pasaba mucho tiempo en la calle. Los 13 años: primera mayoría de edad A esta edad. con quien tiene tres hijos. Ella siempre insistía de manera positiva con el orden que ponían los militares. quien. sustituida por los padres de sus hermanos. la golpea. con 17 años. El vínculo con la madre es muy complejo y contradictorio. nacidos de la relación de su madre con un compañero que era de Colonia. Hay escasa información sobre sus primeros años de vida. de atención». por lo que vivieron un tiempo allí. era milico. y —según relatos poco claros y posiblemente fabulados de su madre— también posibles compañeros sexuales de Alejandra. la acusa de robos. Alejandra manifiesta que en su casa le hacen «la vida imposible». Debió repetir el año en más de una oportunidad. su madre. Durante su infancia se mudaron muchas veces. Esto terminó de configurar la familia de Alejandra. si es que existió en algún momento. la violencia intrafamiliar era moneda corriente en la vida de Alejandra. no la deja bañarse para evitar que salga. Creció sin conocer a su padre. Al maltrato cotidiano de su madre se sumaban las exigencias de trabajos domésticos y cuidado de los hermanos menores.

) Alejandra relata que estuvo internada tres días en el inau. y especialmente hacia Alejandra. Se sucedieron robos y fugas. con el consumo de pegamento. que se había metido en una casa. (Alejandra. entonces ella de noche se drogaba. Pero en ese tiempo era siempre Alejandra. Aparece como una manera de  . Había llegado allí acusada de robar un delineador mientras acompañaba a su madre en el Hospital Militar en oportunidad del nacimiento de uno de sus hermanos menores. la madre es una persona «muy particular». no de una manera saludable. Según los educadores del centro juvenil. No la deja salir. pero a los educadores les dice que no quiere que la internen. lograr otras cosas. Ejerce violencia hacia su marido. Luego de tantos meses. Ella se está desapareciendo más de la casa. consumo problemático de sustancias y delitos varios. pero le ha permitido ganar independencia. Ahora la mamá tuvo familia. ¿Sabés que le dije a los 13 años? Que me lo voy a coger. ha logrado modificar el vínculo con su mamá. ella termina confirmando lo que la madre le dijo antes. y ya no es Alejandra el centro de atención de su energía. Es un vínculo madre-hija sumamente enfermo. que tengo que pasar en la Policía… La madre decía que no la podía Cuando la madre la incita.) mantener el discurso de la madre. a los 15 años Alejandra comenzó su periplo de intervenciones judiciales y fugas del hogar. después me agarraron y me dejaron en mi casa. violencia física y emocional hacia sus hijos.policial. La madre la insultaba diciéndole que era una drogadicta. Estuve en el hogar de General Flores.) Hay una situación muy compleja: la madre la destrata y al mismo tiempo provoca las conductas en Alejandra por las que luego la insulta. (Alejandra. no de la mejor manera. Así le pasó con el consumo de pastillas. reafirmando el lugar que le asignaba su madre. después me fugué. que Alejandra tiene que estar con ella. así ahora sabés que me lo cogí. De acuerdo con relatos de la madre. va al juzgado y pide que la internen. (Informante calificado. porque había robado.

quien vive con su compañero y una hija pequeña. Se escapa y trata de encontrarse con él. tiene un «novio» a quien la madre no quiere.» Vivía cerca de su casa. El consumo problemático de sustancias no es algo nuevo en su vida. desde los 13 años ha estado en situaciones de prostitución de manera esporádica. de 18 años. con distintos hombres y por diversos tipos de intercambio (dinero. la que quedó en ese lugar de subordinación fue Alejandra.) estado con otro chico en un consumo alto de pastillas con alcohol (que consiguen en el barrio muy fácilmente). Ella es la hija mayor que vive con la madre. todo el tiempo con Alejandra». comida. la mayoría de las veces consistió en alimentos.» El intercambio por esos favores sexuales no siempre fue dinero. un lugar donde estar.dejar sola porque era un problema. que la deje estar en la casa y que no cante que ella está ahí». «Todo el tiempo me acusaba. Entonces una noche me acosté con el tipo. (Informante calificada. pero. Prostitución Según relatos de Alejandra. Y ella no podía porque tiene cinco hijos más para cuidar. Han salido juntos a conseguir algunos mangos. Ahí Alejandra se iba escurriendo por la silla. La madre la acusaba de haberse acostado con este hombre. En varios juzgados hay expedientes abiertos de abuso hacia Alejandra que nunca se llegaron a confirmar. No se alimenta bien. sino como «te doy. Tiene otra hermana. «Y tengo que estar todo el tiempo con Alejandra. entre otros). Alejandra es la que muchas veces sale a conseguir el alimento. Sucede que se van cambiando los roles: la madre se comportaba del mismo modo con esta hermana mayor. La madre no trabaja y ahora está cobrando el Plan de Emergencia. ropa o dejarle pasar la noche en un lugar que le resultaba más cómodo y amable que su casa. Ella no lo vivía como estar ejerciendo la prostitución. Pasta base Alejandra está sumamente delgada por el consumo de pasta base de cocaína. se aduce que la madre es muy fabuladora. había  . Tiene relaciones sexuales a cambio de «que le dé de comer. «meterse en casas». A sus 17 años. cuando ella logró irse y formar su familia. «Estuve con un tipo de 35 años. me das». Poco más de medio año antes. cuando ingresó al centro juvenil. Él tiene 19 años.

Según el relato de una de las educadoras. No tiene ningún cuidado de su cuerpo. Cuando comenzó a asistir al centro juvenil.Alejandra tiene unas primas que eventualmente también se han acercado al centro juvenil y que ejercen la prostitución como estrategia de vida. es difícil que Alejandra cuente sus vivencias sobre la sexualidad. Alejandra comenzó a frecuentar el centro juvenil a los 16 años. sí. que es posible obtener más información. su madre dijo que «ese viejo le daba muchas cosas porque Alejandra se lo estaba cogiendo». Una de las educadoras manifiesta que. En su grupo de pares del centro juvenil existe una valoración negativa hacia el ejercicio de la prostitución. tenía escasísima higiene. Ella decía que le gustaba bañarse y que no podía tener  . Él le daba una canasta con alimentos y otras cosas. pero la educadora le hace ver las contradicciones de su relato: Educadora: —Estás todo el fin de semana con un tipo. considerando los relatos de Alejandra y lo que ellos han podido indagar sobre su vida. obviamente iba a llevarse más clientes». es más bien a partir del juego. Sin embargo. En realidad. durante una de las actividades desarrolladas. Alejandra también tuvo una historia «con un viejo en Carrasco». mostraba un deterioro físico general. pasaba hambre. se dio una discusión porque las primas la acusaban de que «había cobrado menos. No es posible hablar seriamente con ella. la aceptación de Alejandra como una más parece tener más que ver con sus humores que con sus actividades. Luego. Es parte de la transa diaria. y que si cobraba menos que las otras. en realidad sí. Ella negó que le pidiera algún favor sexual a cambio. Ella lo niega». durante el tiempo en que ha concurrido al cen- tro de manera habitual. Pasaba varios meses sin bañarse. quien se lo impedía. En una ocasión. «Ella no te dice y no lo vive como una situación de prostitución. del chiste. ¿Me vas a decir que no te pide cama? Alejandra: —Bueno. antes de acercarse al centro juvenil el recurso a la prostitución como estrategia de vida probablemente era cotidiano. las veces en que habló con ella de los intercambios de sexo por dinero fue porque la educadora lo indujo fuertemente. unos seis meses atrás. suponen que en alguna oportunidad «lo debe estar haciendo». por otra parte. Al poco tiempo los educadores percibieron que este comportamiento era el resultado de la actitud de la madre.

que no querían que asistiera al centro juvenil. «Tuve entrevistas pero no quiero que la internen». Respirar el olor. La educadora va con ella. Alejandra observaba a su madre. muy flaca. Alejandra manifestaba que en su casa le hacían «la vida imposible». En esa primera entrevista la madre está todo el tiempo destratando a Alejandra. ella se va. No aguanto más mi casa. 0 . era muy inocente. parecía un esqueleto. […] En otra actividad del campamento. en el hogar del inau me dijeron que tengo que llevarla a un psiquiatra». Yo quiero seguir acá y quiero terminar la escuela. El hecho de haber ido al campamento fue para ella como descubrir el mundo. «Ya no puedo más. no participaba pero mantenía una actitud de interés. como un perrito encerrado durante 17 años. la madre no fue a la entrevista psiquiátrica por falta de dinero para el traslado. [El día que conocimos a Alejandra estaba] muy asustada. Pasó algunas semanas sin consumir y manifiestaba que no deseaba volver a hacerlo. Como respuesta a esta situación. Terminaron en un arroyito. primera oportunidad? Alejandra llegó al centro juvenil con su madre de 34 años y sus dos hermanos menores. «No quiero que se emborrache y consuma pastillas». Jugaba como un niño de cinco años. en un rinconcito y se iba como cayendo de la silla a medida que la madre hablaba. desvalorizándola. Nunca había estado conviviendo con personas de las que no había que cuidarse todo el tiempo de que te robaran. mirar los árboles. (Informante calificada.) Al poco tiempo se evidenciaron señales de violencia familiar. El centro juvenil: ¿último recurso.) Durante la entrevista. Estaba descubriendo el mundo. No podías creer lo que hacía. un bichito. sumamente retraída. Alejandra ya no le hacía caso y no sabía qué hacer con ella. En el caso de Alejandra. En realidad. me hacen de todo y voy a terminar yéndome.el pelo como lo tenía. (Alejandra. Alejandra estaba sentada en una silla. Según el relato de la madre (la única que habló ese primer día). en el centro juvenil se le facilitó una ducha.

Alejandra sostiene que quiere terminar la escuela y. Le .) implicaba los malos tratos de la madre. Según el relato de la madre. que es la próxima a cumplir este rol. Hacía unos días que la madre la había ido a buscar a la casa de un señor mayor donde se estaba quedando y. de las fugas. ella dice que la encerró. Mientras vino. y que permaneciera más tiempo en su casa. La madre dice que no quiso ir. ya que cuando cumpla los 18 años seguro que se tiene que ir de la casa. si bien le resulta difícil concentrarse. ¿Un caso de trata interna o búsqueda de una «vida mejor»? Los educadores no la vieron más. El tema de los robos. Cuando Alejandra se vaya. la trataron de chorra porque efectivamente había estado robando algunas cosas. Pero eso para ella tenía un alto costo. (Informante calificada. Le dijo que tenía  Educación Hizo hasta quinto año de escuela. luego que haga «ella lo que pueda». Dice con frecuencia que hasta los 18 años está a su cargo. según la madre. Le contó que había estado en Rocha y ahora estaba en Lascano. lograron que dejara de tomar pastillas. la echaron de la escuela por robar una cartera. La madre de Alejandra tiene muy incorporada la ley. Porque la madre usa a la mayor como sirvienta para el resto. La meta en el centro juvenil es que termine la escuela y que luego busque algún oficio para aprender y buscar un trabajo. es recurrente. hay una hermanita que tiene 10 años.) El alejamiento Alejandra dejó el centro juvenil porque los demás gurises la insultaron.Cuando sale del arroyo. lo cual no era fácil de mantener a largo plazo. lo cual queda en duda. limpiar. nunca había tenido las patas tan limpias! Al siguiente campamento ella no fue. intentando que volviera a participar de las actividades para que no anduviera en la calle. Alejandra llamó al centro juvenil y pidió para hablar con una de las educadoras. cocinar. ella se había descalzado y metió los pies en el agua y dice: —¡Pa. (Informante calificado. Si seguía en el barrio. una constante en la vida de Alejandra. Ahí fue cuando la madre llevó a Alejandra al centro juvenil para hablar con los educadores. la iban a linchar por rastrillo. el señor no quería nada con ella. lo ha ido logrando. Al tiempo.

su madre tenía 21 años y su padre 32. 7 Otro centro juvenil. de tez oscura. Cuando se realizaron las entrevistas. La vieron mal. o sea. que se quedara tranquila que estaba «rebién» y que volvían a hablar. apareció en la casa. Infancia y comienzos de la adolescencia Cuando Marcos nació.37 Es un chico no muy alto.  . pero no quiso decir más nada. Más tarde. Por ahora no ha regresado al centro juvenil. A ellas les queda la duda de que sea verdad. (Marcos.35 vés de un centro juvenil. queríamos eso. No pudieron indagar en nada. La madre de Alejandra no ha aparecido. Marcos estaba en proceso de definir su identidad sexual y se visualizaba una tendencia al travestismo. Alejandra no volvió a llamar. según las educadoras.) Marcos. Sus modos delicados contrastan con su físico más bien robusto. lo tengo como un héroe para mí. 6 La información fue relevada a través de entrevistas en profundidad con él. pelo negro largo y recogido. que se había comprado ropa nueva y que estaba «copada». Fue contactado a tra- 5 En el momento de terminar el trabajo de campo. y él entraba y nos compraba. Explicó que venía a ver a su hermana y se volvía para Rocha. Porque íbamos por donde íbamos. en los siete años que estuvo con nosotros nos dio todo lo que pudo.36 Prostitución por cuenta propia Marcos tenía 17 años cuando las investigadoras lo conocimos y entrevistamos por primera vez. e información proveniente de entrevistas con los educadores que son sus referentes. Se mostraba muy contenta. Se fue muy rápido. Le mencionó que en esa época había mucha movida en la zona: le habló de camiones y movimiento. Le preguntaron cómo andaba y ella dijo: «En esta». Es una persona muy agradable y suave. Su padre falleció cuando él tenía 10 años. Entonces ta. Tenía el pelo teñido de naranja. súper flaca y «alocada».plata. pero ella le dijo que no le podía decir. En el Centro Juvenil tenían noticia de que tenía un primo travesti. Marcos lo recuerda como un héroe: Sí. La educadora trató de profundizar en qué estaba haciendo. Tenía dos medio hermanos mayores (hijos de su padre con una pareja anterior) y luego tuvo cinco hermanos. distinto al centro donde fue contactada Alejandra.

Después no siguió la relación. a pesar de que él ya las había tenido. Dice que en ese tiempo nunca nadie le ofreció dinero por salir con él. En la escuela tuvo una novia durante dos años. Dice tener varias amigas pero no amigos varones. Considera que para tener relaciones sexuales hay que estar preparado y lleva su tiempo. La madre durante mucho tiempo no trabajó y actualmente lo hace como empleada doméstica con su sobrina. limpiando vidrios de autos. Iba porque él quería. Sólo tiene problemas con una vecina por el problema de la música. Se pelearon porque ella quería tener relaciones y él no. La madre tuvo otra pareja con la que convivió ocho años y que se llevaba muy mal con Marcos. que era amigo del hermano mayor de Marcos. tiene gran conocimiento de la zona. Marcos estuvo con una chica a la que conoció en un baile. cuando él tenía 12 años. el más chico de 8 años y el más grande de 27. Luego Adolescencia La familia Marcos tiene siete hermanos. allí fue a la escuela. Actualmente la madre está conviviendo con otro hombre joven. Cuando era chico. bién Marcos se lleva muy mal. sus amigas son de allí. Lo recuerda como una experiencia placentera. y hasta los 12 años. Sólo se pelea con los vecinos cuando molestan a sus hermanos más chicos y él los tiene que defender. Es el padre del hermano más chico. Se siente cómodo en el barrio. Se siente cómodo con ellas porque lo aceptan tal como es. Luego se dejaron de ver. Se inició sexualmente a los 12 años con alguien que siempre le gustó. Marcos trabajó con su prima en la calle. Con él tam-  . Aparentemente. La terminó con 15 años. Explica que la gente del barrio lo respeta porque él nunca le faltó el respeto a nadie. Era el único de su familia que asistía a la escuela todo el año. No mantenían relaciones sexuales. Los 15 años: Su primera relación homosexual Luego de su noviazgo de escuela. sin discriminarlo. Barrio Marcos vivió su adolescencia en la zona de Malvín Norte.Su infancia transcurrió en el Buceo.

Dejó cuando se fue de su casa (donde vive la madre con su compañero y sus hermanos) a la casa de su tía (donde vive su primo/a traves ti). me daba plata y todo en el Quique Gavilán. Y ta. pero en la calle sí siente que lo discriminan por la forma en que se viste o por cómo camina. Ha estado con siete hombres. es decir. Actualmente se asume como bisexual. y ella pensaba que me iba a bailar y todo y no era así. Silvana». yo qué sé. Yo iba y le decía —mi madre nunca pensó.no ha tenido más romances «serios». Al comienzo se plantearon como algo casual y como una oportunidad que se adecuaba a la situación: se encontraba en crisis económica familiar y «justo» alguien le ofreció salir con él a cambio de dinero. Las relaciones con mujeres aparecen como más infantiles que las relaciones con hombres. de acuerdo con su relato. Comenzó a prostituirse a los 15 años y. Es mi madre para mí. con el que tenía confian- . Cuenta que la modalidad fue la de calle. para mí primero está mi madre.) El primer hombre fue para Marcos un «cliente fijo». Yo iba y le decía: «Ma. Y siempre me compraba algo para comer. que es una amiga que ta. según él. ella. Y hay veces que mi madre se quedaba sin comer para darle la comida a mis hermanos y entonces ta. Y yo no puedo ver que a mi madre o a mis hermanos les falte un plato de comida. que me conoce de chico y ta. y no salió nada. Por su orientación sexual no se siente discriminado en su grupo de amigas. trabajaba en la calle. nunca supo que yo trabajaba en la calle—: «Voy a la casa de una amiga. y mi madre vivía sola. (Marcos. de prostitución. ahí más o menos mi madre no trabajaba y se anotaba en lugares para trabajar y todo. La primera vez fue a los 15 años. Prostitución Marcos asume que ha tenido experiencias de «trabajo en calle». lo hizo aproximadamente durante dos años. en la zona del Centro. porque vamos a ser sinceros: es el tesoro más grande que tiene que haber en la tierra. con un chico de 18 años que conoció en un baile. me voy a la casa de Silvana». y después mis hermanos. pero reconoce que le gustan más los hombres y que pocas veces le gustan mujeres. también porque han sido a edades diferentes. Cuando vivía con mi madre.

Puede estar en Atlántida. ya me había dado el teléfono de él y todo. Me gustaba para tenerlo de adorno. o sea. pero para él era un cliente. […] —¿Y siempre que se veían él te pagaba algo o te daba algún regalo o algo? —Sí. me trataba siempre bien. cuando me lo regaló yo le dije que no me gustaban los anillos. siempre. Los días de mis cumpleaños me hacía no sé. No tiene casa.  . Y entonces. Este hombre tenía 32 años y era comerciante/viajante. y así nos fuimos ganando la confianza y todo. Entonces. y entonces me dijo: «Dejalo de adorno». ¿este hombre era como un cliente fijo o lo considerabas como tu pareja? —No. un anillo de oro que ya lo pasé a cobre. siempre bien me trató. no una pareja. pero la madre no lo autorizó. no sé. Aparte. siempre. había veces que teníamos relaciones. siempre me regaló cosas. otro día puede estar. ta. una caja de bombones. nunca nada. me ha llamado por teléfono y todo. me regaló dos pares de championes. —¿Y ya tenían un día y una hora en la que se encontraban? —Sí. a veces. cliente. y entonces. aquellos regalos grandotes. ta. Yo le daba un teléfono de una amiga y todo. —¿Y qué cosas te regaló? —El día de mi cumpleaños me regaló un pantalón. nunca lo llevó a fiestas. cada vez que nos veíamos me preguntaba si quería ir a comer y todo. —¿Siempre que se encontraban tenían relaciones o a veces salían a charlar nomás? —No. Le gustaba la forma en que lo trataba («como si estuviera enamorado»). o sea. Nunca me faltó el respeto. pero yo no lo llamé. alimentos. ta. Marcos dice que siempre salían solos. en Colonia. mañana puede estar en el Chuy. no tiene una casa fija él. —Y cuando dejaste de verlo ¿qué pasó? —Nada. regalos y respeto. un día precisé plata y lo vendí. Yo ya tuve y no me gustó porque… —¿Y él te pagaba siempre? ¿Te compraba cosas? —Sí. Pareja no. Estaba precisando plata y lo vendí. —Y para vos. porque… Pareja de hombres no quiero. a veces salíamos a comer y cada cual para su casa. —¿Era en la casa de él o…? —No porque.za y del cual recibía dinero. Pero ta. En una oportunidad lo invitó a ir con él a Perú.

pero a los cinco minutos «no voy nada». dio el último examen y tuvo todo el verano de vacaciones. Maneja muy bien los recursos comunitarios. Ahora espera la del 2006. Iba a buscarlos a la policlínica. y en el 2005 se llevó una sola materia. estuvo con tres hombres en situación de prostitución en calle. compañeros con los que sale. Marcos afirma que cuando salía con los clientes —y acá hablaba en plural— utilizaba preservativo en las relaciones sexuales. También —casualmente. No considera que tenga amigos en el liceo. no había relaciones sexuales. Según los educadores que trabajan con él. hacerse de un grupo de amigos. Durante el 2005 tuvo una beca para estudiar. Pero hay veces que… Como un rato puedo estar «sí vamos». he salido con dos locos más. Los 16 años: liceo A los 16 años empezó el liceo. —¿Y con algún otro tipo saliste también? —Sí. según Marcos— salió un par de veces con dos hombres más. Entonces ta. Todo lo que ha logrado lo ha logrado solo. . Repitió primero en el 2004. por su tiempo. que tengo ganas de verlo porque me gusta la forma en que él me trata y todo. los servicios básicos. que quedaba a dos cuadras de su casa. El resto de sus relaciones con hombres las coloca fuera de esta situación.—¿Vos no querés verlo más? —Sí. pero solo tuvo una materia baja. Aparentemente Marcos no tiene un consumo problemático de sustancias. En total. Según Marcos le pagaban por ir a comer. hay veces que sí. Dice separar  Cigarrillo de marihuana. pero se asustó y salió. Cuenta que estuvo metido con la pasta. también porque tenía la referencia negativa del hermano. Quería cambiarse de liceo para tener menos materias. A fines del 2005 había terminado primer año de liceo. pero le daba «pereza» levan tarse más temprano para trasladarse a otro barrio. es según cómo me levante. tiende redes. Eso le ha posibilitado tener éxito en el estudio. Marcos tiene una serie de herramientas que ha ido adquiriendo y con las que ha logrado afirmarse. Faltó más de un mes porque se fue de la casa y se le tuvo consideración. Fuma porro38 desde los 12 años y ha dejado por algunos meses. amigos tiene en el barrio. pero solo salían.

se había ido de su casa para vivir en la de su abuela.)  . Y encima se calienta porque si fuera por eso yo tendría que agarrarlo a puteadas y todo porque me dicen «tu hermano es un chorro. ta. quien. En la primera. sinceramente. Con relación a su madre. Entonces. Y a mí eso. la madre apareció como comprensiva y. «que tu hermano acá. tendría que venir y decirle también.el consumo respecto al liceo y privilegia este último. que tu hermano allá». el relato pone en evidencia dos momentos diferentes en relación con la primera y segunda entrevista de las investigadoras. y ta. si bien no se puede decir que aceptara las opciones de Marcos. Allí. volvimos a hablar al otro día. puto o lo que sea y lo discriminan. porque hay madres que tienen un hijo que es travesti. no aceptaba sus opciones sexuales y lo discriminaba. —¿Pero él te dice algo de…? —No. no voy a dejar de ser el hijo. un drogadicto». Marcos ya había hablado con ella de cuando trabajaba en la calle y de su sexualidad. se pelearon y Marcos volvió a lo de la abuela. ta. Entonces. la tía y su primo/a travesti. Yo siempre tuve ese miedo por dentro. Aparentemente. La segunda se debió a un problema directo con la madre en relación con la orientación sexual que Marcos estaba definiendo. la primera pelea tuvo que ver con problemas de relación con la pareja de la madre. Sí. en la zona de la Curva de Maroñas. agarró y me dijo que por lo que vaya a ser o lo que sea. Marcos se refugiaba a menudo. En los meses previos a la realización de las entrevistas. la madre mismo. Si él viene y me dice. Porque uno nunca sabe lo que piensa la madre. (Marcos. lo apoyaba y su intención no era discriminarlo. los amigos pasan rompiéndole los huevos. un pastero. Los 17 años: definición de su identidad sexual Marcos estaba en proceso de definir su identidad sexual y se visualizaba una tendencia al travestismo. A ello se agregaba que se llevaba mal con el hermano mayor. de acuerdo con el relato de Marcos. me recontralevantó el ánimo y todo. tras una breve estadía. con los tíos. yo le digo… y todo así. pero. Hacía poco tiempo que había regresado a la casa de su madre.

por qué no dejaba de andar con mi primo. (Marcos.En la segunda entrevista el conflicto con la madre parecía surgir tanto de la presión social por sus opciones sexuales como por su uso de ropa femenina. En este momento fue cuando Marcos se sintió rechazado por su madre. Por lo que cuenta Marcos. la ropa que es apretada. lo cual puede hacer pensar en un guarda- . cosa que nunca anduve. aunque para reafirmar su idea señaló que tenía «ropa de hombre». me dijo que por qué no dejaba de ir al baile. por qué te peleaste con tu madre? —Porque mi madre dijo que… Fueron y le llevaron el chusmerío de que yo el 24 estuve con un loco en el fondo de mi casa. y que no sé qué. Con respecto al travestismo en su vida. En la casa de la abuela. la madre de Marcos empezó a cuestionar explícitamente sus prácticas: sus idas a un boliche. ta. Si yo me fui con una amiga. Allí lo llaman por su nuevo nombre. la tía acepta sin demasiados conflictos la sexualidad de su hijo que es travesti. se naturaliza esta situación y Marcos encuentra un espacio de contención y comprensión. también se observaron dos momentos: en la primera entrevista Marcos dijo no sentirse identificado con el hecho de «vestirse de mujer». lo que deja ver que aceptan esa nueva identidad.) La segunda vez que Marcos se va de su casa es por una pelea con su madre. Claro. no quiere prácticamente que ande con nadie. —¿Y tenés ganas de contarnos por qué te enojaste. Se enoja cuando lo discriminan. Su tía le dice: «Acá podes venir vestido igual de pollera que acá nadie te va a decir nada.  En ese momento. y tu hermano ya no quiere tomar más mate contigo»… Entonces. y vino y hoy de mañana me desperté y me dijo: «Sí. Y ta. entonces. ni nada por el estilo». porque ella lo evitaba. me fui a tomar por ahí y vine a las seis de la mañana a mi casa. fueron y le dijeron no sé qué y no sé cuánto. quien lo acusaba de haber tenido relaciones sexuales con un hombre en la casa. Marcos se considera un tipo tranquilo. por qué no tiraba la ropa que me quedaba apretada… Entonces ¿qué? ¿Qué me está diciendo? Me la da para adelante un día y al otro día me tira cincuenta bombas. pero si lo agreden físicamente se enoja mucho. la relación con su primo. me dijo ahí unas cosas que no me gustaron y me fui.

—Me vestí de sandalias. Ha recorrido varios boliches y considera que algunos no están buenos porque son chetos. los conozco prácticamente a todos. y no me vestí en mi casa. En la segunda entrevista asumió el gusto por la vestimenta femenina. se ha propuesto en Cuando se llevaron a cabo las entrevistas. —¿Un pantalón ajustado? —Sí. ta. una blusa y un chaleco. vestido así. Si no quería que fuera vestido así me hubiera dicho y… Iba y me lo pasaba en otro lado la fiesta. Dice que allí encuentra gente diversa y que le gusta porque es un ambiente conocido. que él mismo arregla para dejarlas a su gusto. sale a bailar. este verano salir a bailar de jueves a domingo. —¿Te sentís más identificado? —Sí. agarra y ta. El conflicto con su madre fue por esa misma razón y surgió en una Navidad. Allí se siente identificado y puede desarrollar sin prejuicios su identidad sexual. Marcos cuida mucho de su cuerpo. Porque son todos del barrio. Y el que no es del barrio conoce a uno del barrio y así… Entonces. ¿Quién me lo va a impedir? De vestirme así. También es un ambiente propicio para conocer otros chicos. Pero si yo me quiero vestir así. Y ella se enojó porque yo me vestí así. al menos estos dos días que fui. me voy a vestir así. para mí estuvo lindo. es como un mundo para nosotros. Con mirarlo nomás ya se daba cuenta e iba y te sacaba a bailar. que fui sábado y domingo. cómo te puedo decir. lo que tiene. para mí está bueno. te gustaba aquel pibe y pum. es como. Como no debe exámenes. que es asiduo visitante. Y en esa discoteca. barrial y de estrato social. en sí. Entonces. yo qué sé.rropa que incluye tanto ropa clasificada «de mujer» como «de hombre». un saco. toda la gente que hay ahí adentro. Se cuida en las comidas. me vestí en la casa de mi tía. ta. El baile: un lugar sin prejuicios A Marcos le encanta ir a bailar. ¿no? Porque. en la casa de Claudia me vestí. me vestí con un pantalón de vestir. cuando Marcos se vistió de modo más afeminado. sobre todo. ta.  . Entonces ta. todos los travestis. aunque no hace deporte. camina mucho y. había «descubierto» esa discoteca en particular a través de su primo. en parte. Usa jeans muy ajustados y remeras ajustadas.

pero también momentos feos de los que no quiere hablar. Un algo que sea mío y que yo diga. De lo que sacaba de la recolección le daba un porcentaje a la madre y con lo otro se manejaba para ir a bailar. Hablando del trabajo en la calle. No era la primera vez que tenía problemas con la Policía. ahora dependo de mi tía por el techo. Por otro lado. cuando bajaba el sol. 9 La información relevada proviene de una extensa entrevista con ella. (Marcos. Mi vida es no depender de nadie. Marcos esperaba resolver sus problemas familiares y poder «hacer su vida». es posible suponer que en algunos momentos estar con hombres a cambio de dinero y otros bienes puede significar una forma de afirmar su identidad sexual. Aunque dice que tampoco lo haría en la discoteca de la cual es habitué. Si bien quedan varios vacíos respecto a la actual situación de Marcos. necesariamente. Estaba recolectando. porque era verano. cuando tenía la plata. Verónica era conocida como una de las chicas malas y. dice que tuvo momentos lindos. De su relato se desprende que deja cuando «ya no necesita cosas». La primera referencia de ella fue que estaba internada en un hogar del inau porque junto con otros jóvenes había participado en un robo a mano armada. .39 La prostitución como parte de la sexualidad Verónica frecuentaba un centro juvenil. un proceso muy gradual. Tener aunque sea una casa de tres por tres metros.) 0 Al momento de las entrevistas. a la que se suman varios encuentros breves.Hoy Marcos dice que ahora no volvería a «trabajar en calle» porque no lo necesita. salía todos los días. porque de día le daba vergüenza. la cercana relación con su primo —que sí trabaja asiduamente en la calle desde los 14 años (ahora es mayor)— podría ser un facilitador en momentos económicos complicados. en las entrevistas queda la duda sobre alguna experiencia de prostitución en ese lugar donde está previsto (incluso locativamente) que haya levantes por dinero. es mío y nadie me va a evitar. Verónica. Marcos ya no «trabajaba en la calle» y tampoco contaba con la beca liceal. En ese momento tenía 17 años y estaba embarazada. También se entrevistaron educadores del centro juvenil que esporádicamente frecuentaba. por tanto. el acercamiento a ella fue un desafío para nosotros y.

porque no cumplió el plazo para obtener la cédula de identidad. La madre de Verónica no trabaja. En el momento de las entrevistas. que «anduvo» con varones. yo estaba empastillada. pero dice que él «nunca estuvo» con su madre ni con sus hermanos. un año menor que ella. Verónica estaba por comenzar un curso de artes plásticas. Verónica cuenta que estuvo internada en el inau cuando tenía 9 años porque no tenían casa donde vivir. Durante ese tiempo. pero novios formales no tuvo. Cuando tuvieron casa nuevamente. Lo conoció en el barrio y dice que luego no tuvo más novios. A los 14 años Verónica tuvo su primer novio. la terminó cuando tenía 15 años y empezó el liceo. Al año siguiente ya no tenía ganas de seguir estudiando. Sin embargo. su madre tenía 21 años y dos hijos. Sus dos hermanos más grandes están casados y no viven con ella. Pero permaneció allí un solo día.La infancia Cuando Verónica nació. mientras que a su hermana la sacó la abuela. si no… —¿No? ¿Nunca habías rapiñado? —No. Adolescencia Verónica fue a la escuela. Verónica y la madre fueron a buscar a las otras hermanas. lo que le generaba mucha expectativa. ya que la sacó la madrina. no… ta. pero nunca me… nunca se enteraron. con un embarazo avanzado. Los cinco primeros hermanos son del padre de Verónica y los otros cuatro son de la pareja actual de la madre. —¿Y qué les dio por robar? ¿Necesitaban plata? —Estábamos empastillados. —¿Y después? ¿El año siguiente ya no tenías ganas…? —El año siguiente ya empecé a desbundarme y… —¿Qué quiere decir empezar a desbundarse? —Nada. la madre y el compañero de su madre. me drogaba y esas cosas… Verónica vive en condiciones muy precarias. sus hermanas más chicas se quedaron casi un mes. por lo que se encontraba sola. la madre estuvo en situación de calle. Su pareja actual trabaja en un taller. —¿Algunas veces sí?  . tomaba. Verónica conoció a su padre. Estaba separada de su compañero. según dice. un par de veces sí. con seis hermanos más pequeños que ella. que abandonó luego de un par de meses.

cuando jugaban a las cartas. —¿En la calle? —Sí. hacían la tarea. Y después nos abrían a todas. Estos parecen representar tanto una manera de resistir como una reivindicación de la condición de chorro. estaban en pedo. Algunas de esas salidas derivaron en problemas con la Policía. que ella allí se sintió bien y la trataron bien. —¿Y la plata para qué era? ¿Para tomar. —¿Tenía rejas o era muy…? —Una puerta con una ventanita. te encerraban de nuevo.  Había llegado allí con otras compañeras que estaban por diversos problemas: rapiña. copamientos. para comprarte pasta…? —Para tomar. así. luego había un horario de juegos. A Verónica no le gustaban esas actividades. Luego se detiene y dice que en realidad el lugar «estaba de menos». a los viejos así les robaba la plata. Tenía un grupo de amigas con las que salía. homicidio. sacaban a otras dos. la mayor parte de las veces dentro del barrio. qué quiere decir? ¿En el cuarto? ¿En un cuarto como este? —Un cuarto con candado por fuera. ¿Y cómo es el lugar? ¿Tienen cuartos así? —Sí. sacaban a otras y todo así hasta que terminaban todas de hacer la tarea. Con respecto a esa experiencia. No había patio y estaba todo el día encerrada. en un primer momento dice que el lugar «estaba bueno». orfebrería y corte y confección. coautoría de homicidio. porque no . —¿Ah sí?. las encerraban. otro para mirar televisión. porque no fumaba pasta en ese tiempo. —¿Con armas? —No. pero dice que «por lo menos te distraías un poco». ¿viste? Te abrían de mañana un cuarto solo. —¿Encerrar. un horario para radio. tienen piezas separadas que eran de a dos botijas así. se asocia a la práctica de hacerse cortes. especialmente entre los jóvenes. tenías que hacer la tarea. El encierro. ¡Yo me hice solo unos que están por acá nomás! Chiquitito. También tenían talleres de peluquería.—Sí. los veía en pedo y… —¿Aprovechabas? —Claro. La internación en el inau Verónica estuvo —junto con una amiga— internada durante un mes en el cief de inau por una rapiña.

había vidrios grandes. yo la voy a asumir. No existió negociación con el padre. Verónica afirma que ella y sus compañeras fueron maltratadas. En ninguna instancia tuvo la oportunidad de defenderse. pero te tratan como… Me da ganas de romperle todos los vidrios. en la comisaría ya las conocen y les tienen bronca. siente que no las de-  . ni con el padre del bebé. Maternidad Verónica está embarazada. según ella porque ya las conocían en el barrio y no hubo dudas de que eran culpables. pero… hablan mal. pero Verónica dice que ella no duda en tenerlo. Según su relato. (Verónica. si me abrí de piernas. —¿Fue un accidente? ¿Y pensaron en no tenerlo? —No. chorra… —¿Mugrienta te dijo el juez? —No te dicen mugrienta. el padre de su bebé es su última pareja. Ahora andan juntos. Nos cuenta que cuando se enteró de la noticia no lo habló con nadie. a mí no me gusta… Mugrienta. Con respecto a la instancia en la comisaría y en el juzgado. —¿En el juzgado los trataron más o menos bien o…? —¡El juez es tremendo sorete! Se hace el cosa. —¿Los maltratan? —No. encontré justo unos de la lamparita que estaban ahí en una ventanita y me corté así… No había venido mi madre a la visita y me corté. En el juzgado se sintió discriminada. yo. lo voy a tener. Dice que ella no es de hablar con nadie. ni con amigas. ni con su madre. —¿Qué te parece? ¿Que hay que asumir la responsabilidad? —Claro. a veces se queda a dormir en su casa y mantienen relaciones sexuales. no nos maltratan.) fendió. Verónica estaba presa cuando supo que estaba embarazada. En la audiencia donde les dieron la libertad se sintió más respaldada por el abogado. Tampoco se sintió representada por el abogado de oficio que les tocó en una primera instancia. Debido a las evaluaciones positivas de su comportamiento dentro de la internación le dieron la libertad antes de tiempo. El embarazo fue un accidente. Yo qué sé… ¿no? —¿Lo evaluaron…? —Él no pidió venir.

Explica que «nietos son los de las hijas» porque los padres nunca se sabe bien quiénes son. especialmente porque la mayoría de las veces dice haber estado ebria. El padre no participó de estas decisiones. Comenzó a asistir a controles ginecológicos a partir del embarazo. ella no va a dejar que lo vea. viejo no. ¿sabés? Era un asco. ¡puaj! —¿Era un viejo? —Medio viejo era. Ya tiene elegido el nombre y los padrinos. Solo usó preservativo en sus primeras relaciones. Habitualmente no toma precauciones para evitar embarazo o contagio de its en sus relaciones sexo-coitales. Si el padre no se hace cargo. Su hijo va a ser un varón. El padre del niño que espera Verónica dice que solo estuvieron juntos dos veces y no tomaron ninguna precaución para evitar un embarazo. Una de las educadoras aclara que Verónica esperaba tener un varón. luego ya no. lo conocía. Asegura que sucedió porque estaba muy alcoholizada y que no se acuerda de nada. Al otro día ya no tenía el dinero. Verónica dice que su madre ya tiene una nieta. —¿Y qué era? Un tipo… ¿Dónde lo conociste? —No. pero que ya no hay más nada con ella. Según le contaron. pero después me dijeron. Su idea es que luego de tener a su hijo va a conseguir un trabajo «de lo que sea» para mantenerlo y que se va a hacer una pieza en el terreno de su madre.—¿Y él te apoya? —Sí.  Afirma haber cambiado de comportamiento desde que está embarazada: toma menos alcohol y ya no fuma marihuana. previo arreglo con sus amigas. no. sí. Asume que no le va a exigir nada al padre de su hijo. pero dice que no va a «esperar nada por nadie». yo no sé. Actualmente se está controlando. La prostitución en la vida de Verónica Verónica dice que solo una vez un hombre le dio dinero para tener sexo con ella. porque alguna vez dijo que «las mujeres nacen para sufrir». Afirma que visita a Verónica y se va a hacer cargo del hijo. Dice que el nombre «lo pensé allá adentro». el hombre le pagó $ 250. . pero que no es seguro que sea hija de su hermano. no tenía. y no recuerda si lo perdió o lo gastó en comprar pasta base. No sabe si lo van a criar juntos. tendrá 30 o menos. como se supone. —¿Lo charlaron así para ver qué hacer o no? —No. Antes había ido un par de veces porque tenía sífilis.

nomás. Sí. ¡puaj! —De esa edad como que no te gusta… —No. Si no querés andar vendiendo tu cuerpo. pero… ¡una falta de respeto! —¿O sea que si hubieras estado más consciente no le hubieras aceptado la propuesta de… que te pagara para tener relaciones con él. andan changando» en bares de la zona. tampoco lo harías por plata. De acuerdo con su relato.40 sin embargo. el trabajo sexual se justifica o no según la circunstancia y «hay gente a la que le gusta». pero era un asco. ¿no? —No sé. yo no hago eso. aparte quedé pegada. Aunque ella manifieste que solo una vez tuvo una relación a cambio de dinero. ¿no? Para estar con un viejo por $ 150 que cobran ahí en un lugar. porque si yo… No. —¿Porque te quedaste como con bronca? —Claro. ¡$ 150 le dan! ¡Estás loco! Aparte no se hacen valer. la figura del cliente es clara. si vos querés te conseguís otro trabajo. yo qué sé. porque $ 150 ¿qué son? ¡Nada! (Verónica. no era tan viejo…! —No era tan viejo. —¡No! Ni por plata lo haría con él. —¿Después de eso? —Sí. Verónica dice conocer otras jóvenes en situación de prostitución. dado que ella no tiene conciencia del valor de cambio que define la relación de prostitución.  . ¡tas loco! —¿Se enteró todo el mundo? —No. al igual que cuando roba. si preciso plata y yo qué sé… Pero no. los gurises nomás. referentes cercanos a ella suponen que esta estrategia se ha repetido más de una vez y que. cabe el interrogante de hasta qué punto la de Verónica puede considerarse una situación de prostitución. —No te sentías cómoda con eso… —No… Te puedo robar. en general.—¡Bueno. si no te copa el loco. Era más feo… —¿Y lo conocías de la vuelta? —Lo conocía pero nunca tuve trato ni nada con él. porque lo veo por la calle y no… ¡Me da ganas de escupirle la cara! Y una vez lo vi en pedo y le robé. —Así que si viene otro tipo.) 40 Existen abordajes que denominan prostitución de indigencia a casos donde no aparece con claridad la conciencia del «valor» de cambio que tiene el cuerpo de la persona. el motor es el consumo de pasta. según en qué circunstancia esté… Claro. y menos ese. y distinguen la situación de promiscuidad de la de prostitución. todo el mundo no se enteró. y hasta ahora no tengo trato. Sin embargo. pero que esas «andan para eso.

situaciones de pobreza aguda… En fin. Es importante reconocer que en ciertas circunstancias la prostitución llega a ser una opción.1. El análisis sobre las modalidades del ingreso y la permanencia en la situación de prostitución ofrecen pistas para entender algunos comportamientos de estos adolescentes. . es decir que tienen cierto margen para optar. tanto dentro del campo de la pia como de la trata. especialmente abuso sexual. «reunir gente para un propósito determinado». proxeneta. aunque sea muy restringido. muchas veces falta de autoestima. Al hablar de reclutar se alude a que hay alguien (red. niñas y adolescentes 6. cuáles son las condiciones de vida que consideran menos deseables. Los diversos procesos que han atravesado los niños. niñas y adolescentes  antes de llegar a la situación de prostitución incluyen violencias de distinto tipo. y muestra que. Este reconocimiento ciertamente es interpelante. ausencia de vínculos familiares positivos. etcétera) que reúne gente (adolescentes) para un propósito determinado (la prostitución). no existe reclutamiento. El ingreso a la situación de prostitución ¿Por qué hablar de ingreso y no de reclutamiento? El término reclutar es utilizado en diversos trabajos e informes sobre la escia. Es preciso ser cauto respecto a este punto.6| Caracterización de la prostitución de niños. una serie de elementos que permiten afirmar que esos adolescentes no están en una situación de elección. donde el adolescente es en cierto grado el agente de sus actos. La información reunida proviene tanto de entrevistas a adolescentes en situación de prostitución como de informantes calificados pertenecientes a instituciones estatales y de la sociedad civil. y se usa principalmente en el terreno militar. reclutar significa «alistar reclutas». sino que se trata de un ingreso o un pasaje con entradas y salidas. sin embargo. salvo en casos muy específicos. Existen adolescentes que la consideran una opción. pero además exige una reflexión acerca de las características que convierten a la prostitución en una práctica considerada no deseable para nadie. no es posible desconocer que personas en las mismas circunstancias toman decisiones diferentes. En síntesis. alguien recluta y alguien es reclutado. La pregunta que se impone es con qué están contrastando la prostitución. Según el Diccionario de la Real Academia Española.

presenta una amplia gama de rostros. el de una adolescente secuestrada por una red. Son muy pocas las personas que se animan a denunciar en sede judicial la trata de la que son objeto. En siete de los 19 casos analizados. La información relevada muestra la existencia de otras formas bastante extendidas. esta es la forma más habitual de prostitución infantil. Aquí se presentó. Esto forma parte de la complejidad del fenómeno. como caso extremo. Esta tipología permite dar cuenta de la diversidad de situaciones mostrando incluso contradicciones entre unas y otras. Esta es la única modalidad que no cuenta con el consentimiento del menor de edad. Ello es concordante con la valoración negativa de la prostitución. El límite entre el ingreso totalmente forzado y los distintos grados de aceptación es difuso. El énfasis de los medios y de parte de la población en la existencia de redes y el ingreso forzado a ellas obliga a una reflexión.Tipología del ingreso A partir de la información relevada en las entrevistas tanto a adolescentes como a informantes calificados. que incluye referencias a las modalidades de las prácticas y al lugar que el niño o adolescente ocupa en la situación de prostitución en que se encuentra. lo cual no significa que no haya sido forzoso en ciertos aspectos. se elaboró una tipología basada en las formas de ingreso. si alguien se prostituye es porque fue forzado a ello. la cual hace suponer que nadie querría ejercerla. La historia de Pilar da cuenta de ese itinerario. en términos de número de menores de edad en situación de prostitución. Sus principales características son la violencia continua. El engaño está presente en mayor o menor medida. lejos de ser uniforme. pero no necesariamente el ingreso se realizó contra la voluntad del adolescente. Este trabajo cuestiona que se trate de la forma más generalizada. La pia. es decir. Ingreso a red por engaño y estancia contra su voluntad En el imaginario del común de la gente. encierro forzado y amenazas dirigidas a sus seres queridos para asegurarse de que no escaparía. Con frecuencia el engaño se articula con las posibles fantasías de «cambio de vida» observadas en algunos adolescentes. la explotación sexual comercial tuvo relación con redes. traducida en violación sistemática. porque implica enfrentar a organizaciones criminales muchas veces  .

de franco aprovechamiento de la situación de gran vulnerabilidad en que se encuentra el adolescente. Como resultado de la intervención de una ong dedicada al trabajo con la infancia en situación de calle. se trata de un límite difuso.) En los casos a los que se tuvo acceso. los adolescentes habían sido víctimas de abuso sexual o de situaciones de abandono familiar. como el de Pilar. La mayor parte de los casos relevados de adolescentes en redes ingresaron de esta forma. Ya tiene más de 18 años. en Chaher. la familia no siguió adelante con las denuncias. Es el caso de Carlos. La característica más sobresaliente es que los adolescentes con ingreso forzado a una red están prácticamente incapacitados de abandonarla debido a las amenazas y presiones que incluyen a miembros de sus familias y a sí mismos. la mendicidad se hace más difícil. Con frecuencia los tratantes amenazan a las víctimas con matar a sus hijos o familiares. Como se ha dicho. político y económico —lo cual muchas veces coincide con la realidad—. (Entrevista a Assorati. quien lo introdujo en una red en la que aún continúa. En la mayoría de los casos registrados incluidos en este tipo de ingreso. a medida que pasan los años y dejan de ser niños. y esta percepción es uno de los mecanismos más efectivos para evitar que lleven a cabo acciones tendientes a cambiar su situación. específicamente escapar y realizar la denuncia. quien a los 13  años vivía en una ciudad de Canelones con un hombre a quien había conocido en la calle. . 2006. Carlos volvió a su casa/calle. Funciona un mecanismo de engaño. Poco después comenzó a frecuentar el parque Rodó y al poco tiempo se fue a vivir con otro hombre.internacionales y con nexos o connivencias estatales. Ingreso paulatino a una red con «aceptación» El ingreso paulatino a una red con distinto grado de «aceptación» no significa que no sea forzoso. en el marco de sus variadas estrategias de supervivencia. un electricista de 50 años. De acuerdo con las entrevistas. el restante estaba ligado al consumo de pasta base de cocaína. los adolescentes habían tenido episodios de ejercicio de la prostitución previos al ingreso. Es preciso subrayar que. por lo que aumenta el robo y comienza en algunos casos la prostitución. juego de seducción y culpa. Los adolescentes en esta situación perciben que aquellos que «gobiernan» la red ejercen poder social.

Eso la destacaba entre las otras adolescentes de su entorno. con una historia bien distinta. Cuando Inés tenía alrededor de 15 años comenzó a frecuentar una whiskería cada vez que necesitaba dinero. Uno de esos casos es el de Yamila. Su hija va a un centro caif. varones y mujeres que en aquel entonces ella frecuentaba. por lo tanto. su madre tenía un burdel en el que trabajaban ella y sus hijas mayores. Está embarazada. lleva una vida «adulta» para los cánones del barrio. No lo hacía como actividad fija. alternan el ejercicio de la prostitución con el robo u otras estrategias de supervivencia. aunque en alguna conversación dejó entrever que podía ser un cliente. Nunca dijo quién era el padre. Laurnaga (1995) ya había señalado este comportamiento como habitual entre adolescentes de sectores pobres. es la madre u otra familiar cercana quien se dedica a la prostitución e ingresa a su hija al negocio. entradas y salidas a hogares de infractores del inau. Su vida ha estado signada por la búsqueda de un alto nivel de adrenalina: robos. pero sí le gustaba mostrarse osada con los varones de su edad. sabían de sus incursiones en la whiskería y la aceptaban. Ahora. Tiene 17 años y ejerce esporádicamente la prostitución. Su juego es ser una chica mala. prostitución. En el mismo barrio vive Verónica. Ella continúa trabajando en la whiskería sobre una base estable. Existe. el ingreso va de la mano de un pariente o amigo. intimidarlos si tenía la oportunidad. Con 16 años quedó embarazada y siguió adelante con su embarazo. pero poco a poco se convirtió en su principal fuente de ingresos. Vivía en el interior. No tiene pareja.Ingreso paulatino por cuenta propia Este ingreso engloba tanto a aquellos que efectivamente ejercen la prostitución habitualmente como a aquellos que entran y salen. En algunos casos relevados. donde la maternidad opera como factor legitimador de la prostitución. Un grupo de adolescentes. con sus 18 años y su hija. alternándola con el robo. un amplio abanico de modalidades correspondientes a la misma forma de ingreso. Iba un día. En ciertos casos existe una continuación. junto  . ¿Qué significa esto para una mujer de 17 años que vive en un asentamiento? ¿Cuál es su horizonte? ¿Puede acaso tener un proyecto de vida? En otras oportunidades. Ella no se veía a sí misma como prostituta. incluido el alcohol. mientras que en otros la adolescente rompe y sale de la situación de pia. luego otro. consumo problemático de sustancias.

En algunos casos relevados. como la limpieza de parabrisas. menores y mayores de edad. lo que hace fácil conseguir 0 clientes.con otras mujeres. Existen casos en que saben dónde están los posibles clientes y van a esos lugares cuando necesitan dinero. se trata simplemente de ir a calles donde se practica habitualmente la prostitución. los adolescentes ejercen la prostitución solos o junto con otros. en la playa Ramírez. Se había casado. Algunas entrevistadas tenían apenas 18 años y parecía evidente que estaban en situación de prostitución desde hacía tiempo. Yamila creció en ese ambiente y aprendió el oficio siendo una adolescente. Ninguno dijo haber estado en un lugar donde sean exclusivamente menores de edad. En todos los casos relevados. lugares de levante. Al preguntárseles a trabajadoras sexuales adultas que prestaban sus servicios en whiskerías y casas de masaje sobre la existencia en esos lugares de mujeres adolescentes. Entre los varones es frecuente que alternen el trabajo sexual con otras estrategias de supervivencia. había abandonado el trabajo sexual y se había venido a vivir a Montevideo. Buscaba trabajo infructuosamente. La situación de entrevista en el ámbito de policlínica de enfermedades venéreas no permitió . la estrategia seguida por adolescentes de ambos sexos es la de frecuentar boliches donde se prevén los levantes pagos (incluso existen locales con habitaciones para ese fin). donde es común que hombres adultos capten a chicos en situación de calle. En el momento de la entrevista tenía alrededor de 20 años. ya sea para intercambios sexuales puntuales o para llevarlos a vivir con ellos. padecía el estigma social de haber sido una prostituta. era una joven muy vital. todas lo negaron. en otros casos combinan un cliente fijo con otros casuales. La mayoría trabaja en la calle y frecuenta lugares conocidos como paradas. Sin embargo. su marido conocía su historia. No obstante. En algunos casos. agregando que estaba prohibido. a quien le divertía hacer gala de sus conocimientos eróticos —como ella los denominaba— en conversaciones entre mujeres. las adolescentes tienen o han tenido clientes fijos. No es de extrañar que el conocimiento de la ilegalidad asociado al temor a sus empleadores las hiciera negar insistentemente el haber trabajado antes de la mayoría de edad. En otros casos. Uno de los sitios que concentran varones es el denominado muro de los lagartos. la maltrataba. ella se sentía acorralada y no encontraba salida a la situación de violencia doméstica.

se trata en todo caso de un recurso muy poco cohesionado aparentemente. Búsqueda de una manera posible de desarrollar su identidad sexual En las sucesivas entrevistas. y el mismo tipo de redes desarrolla y sustenta la supervivencia de clase en estratos más altos. Su primo era una travesti que había pasado de ser Rodrigo a Gabriela. que luego les traía a otros algo mayores. Todos los casos relevados incluidos en este tipo están ligados de manera más o menos directa a situaciones de pobreza. En algunos casos.crear un ambiente de confianza que las habilitara a explayarse sobre esto.41 el recurso a la prostitución eventual sea utilizado para asegurarse el ingreso a determinados espacios sociales. Luego. quienes a cambio le daban protección y algo de alimento. Varios relatos de mujeres adolescentes refieren al intercambio de sexo por droga en las bocas de venta. comentaba de algunos tipos que lo habían invitado a salir y que le hacían regalos. o para obtener dinero con el cual comprarla. en un estudio con sectores socioeconómicos altos chilenos. Si bien esto los asimila a una red. Lomnitz (99 [975]). El ingreso a la prostitución en esta modalidad está ligado. Mar- 4 Se hace referencia a la teoría desarrollada por Larissa Lomnitz. sin embargo. quien realiza un estudio antropológico de una barriada en la ciudad de México intentando develar los mecanismos mediante los cuales la población marginada logra sobrevivir. acceso a fiestas y demás bienes simbólicos y materiales propios de sectores sociales altos. Una informante calificada señaló que había grupos de adolescentes y jóvenes en torno a la venta-consumo de pasta base de cocaína que oficiaban como «familia» cuando todos sus integrantes estaban en situación de calle. las numerosas contradicciones en sus discursos permiten pensar que no empezaron a trabajar al cumplir la mayoría de edad. Marcos iba travistiéndose. y hasta en cierta medida coyuntural. enviaban a un varón de unos ocho años a que intercambiara favores sexuales por sustancia. especialmente pasta base de cocaína. que así como las redes de ayuda mutua desarrollan y sustentan la supervivencia material de la población excluida. Esto queda planteado como interrogante. en un número aparentemente creciente de adolescentes. observa que el mismo tipo de redes sociales de intercambio recíproco operan para mantenerse en ese sector social (intercambiando favores que permiten acceder a bienes y servicios). Ejercía habitualmente la prostitución. No debe descartarse. sin embargo. al consumo de sustancias problemáticas. al tiempo que hablaba de la libertad que tenía en ciertas discotecas. servicios y apoyo social necesarios para la supervivencia. Encuentra que las «redes de ayuda mutua o de intercambio recíproco» les permiten acceder a bienes.  .

En una oportunidad relató una gran discusión con su madre con motivo de la ropa que estaba usando (pantalón ajustado. En su trabajo sobre pobres y representaciones sociales. negada. que él mismo se arreglaba o cosía. donde atendía a sus clientes. la prostitución infantil forma parte del tejido social y de las prácticas sexuales de la sociedad uruguaya. los colocan en otros. lejos de constituir un fenómeno marginal. uñas cuidadas. Con frecuencia hablaba de su primo/a. sino marginales. Es por ello que el concepto de mecanismos expulsores no resulta apropiado para referirse a aquellos que. En sus relatos mencionaba que salía con hombres. procurar observar la realidad desde lugares no centrales. El altercado concluyó con Marcos mudándose a la casa de su tía (la madre de Rodrigo/Gabriela). axilas y piernas depiladas. es decir. Esto significa que constituye una práctica social. niñas y adolescentes de ciertos espacios sociales. Marcos iba con frecuencia y era su momento de plenitud. Mecanismos descontinentadores para el ingreso a la situación de prostitución ¿Por qué hablar de descontinentadores y no de expulsores? A lo largo del análisis propuesto se constata que. quien le dijo que en su casa él podía usar cualquier ropa. quien en ese momento estaba trabajando en una discoteca. incluso pollera. pantalones y camisetas cada vez más ajustados. la mayoría de las veces a cambio de regalos. invisibilizada. a veces pintadas. pero siempre presente.cos se sentía cerca de él/ella. ¿Qué lugar. todo es parte de su presentación. Vasilachis (2003: 132-133) desarrolla la propuesta de definición relacional de las situaciones de pobreza: [Esta definición le permite] situar en el seno de la sociedad a quienes son ficcionalmente  . Su cara cuidada. qué trabajo le reserva la sociedad a un chico de 16 años que se trasviste? ¿Peluquería o prostitución? ¿Salir en Carnaval? 6. si bien expulsan a los niños. sandalias). también constitutivos de la trama social.2. Esto debe leerse desde una propuesta de descentrar la mirada.

consagrándose. por ese medio. Esta definición relacional trata. espacios habilitantes al desarrollo de las personalidades para los niños. El razonamiento de Vasilachis referido a los pobres (como categoría de análisis y no meramente descriptiva. y esa acción es constitutiva de la vida social.42 En algunos 42 Este tema está ampliamente tratado en Rostagnol y Espasandín (2006). a sus relaciones. Estas son especialmente la familia y las instituciones educativas. a sus situaciones de pobreza lejos. niñas y adolescentes quedan a la intemperie.ubicados en los márgenes de ella e intentar determinar las relaciones y los procesos sociales que están en el origen de esas situaciones. constituyen con frecuencia lugares de socialización de violencia basada en género y de dominación adultocéntrica. como centros juveniles. del «lugar» en el que se toman las decisiones. la imposibilidad y/o incapacidad de estas personas de participar en ellas. quien contaba con una sólida contención familiar. de evitar que se coloque a las personas pobres.  . No están excluidos. no así de otras instituciones como la educativa. niñas y adolescentes. pero también otro tipo de institucio- nes sociales. están explotados sexual comercialmente. aunque también) es perfectamente aplicable a la infancia explotada sexual-comercialmente. sean cuales sean sus conformaciones. barriales. Familia Las familias. de su núcleo vital. pues. los adolescentes buscan alternativas a la vida familiar: la calle o la protección y el abrigo a cambio de la explotación sexual comercial. En todos los casos estudiados estos mecanismos descontinentadores están presentes. Existen ciertas instituciones sociales que por sus características pueden o deberían oficiar de continentadoras. además del lugar de la contención y el afecto. Cuando estas instituciones sociales no desempeñan el papel continentador. iglesias. A través de los relatos de los entrevistados se observan mecanismos descontinentadores que hacen que dichas instituciones no constituyan un lugar de abrigo. niñas y adolescentes «recuperen su identidad» desde un discurso-relato en primera persona y en el reconocimiento del lugar que ocupan en las relaciones sociales. los niños. fuera del «corazón» de la sociedad. En los casos extremos. Desde esta posición se pretende subrayar la importancia de que los niños. En el otro extremo se puede citar a Pilar —secuestrada y forzada a ingresar a la red—.

son más elocuentes que cualquier reflexión: 1. niñas y adolescentes huyen de sus familias en busca de lugares más tranquilos. y que existe una relación jerárquica basada en la diferencia de edad. a un tío. Muchos niños. La violencia doméstica era generalizada. comida y un lugar donde estar medianamente tranquila la explotaba sexual-comercialmente. No regresó a su casa. El hombre era mayor. Al poco tiempo pasó a vivir en situación de calle. La edad atribuida es relativa a la posición del hablante. Una nueva denuncia y la intervención correspondientes terminaron con el negocio. pasta base y contención. Las historias aquí presentadas. la madrastra y hermanastros. donde continuó intercambiando sexo por comida. vivía con el padre. 45 Se trata de un centro juvenil diferente a aquel donde se realizó la etnografía.casos el nivel de violencia es muy alto. En el centro juvenil percibieron que el padre la rechazaba y discriminaba. No planteó la situación de su hija de 13 años como una preocupación desde el lugar de la responsabilidad familiar o paterna. 4 Un indicador del alto nivel de violencia doméstica en Uruguay lo ofrece el porcentaje de mujeres muertas por sus parejas convivientes o exconvivientes. 2. quien la explotaba sexual comercialmente a cambio de cierto bienestar. la casa se desbarató y se trasladó a otro barrio muy cercano a zonas de pobreza.45 llevada por su padre. en ocasiones tenían treinta y pocos años. el hecho de considerarlos mayores está poniendo en evidencia que se trata de una generación diferente.43 En la mayoría de los casos analizados se constata la existencia de situaciones de violencia familiar. sino que. En los casos en que pudimos hallar referentes más exactos sobre las edades de estos hombres mayores. quien a cambio de pasta base. 44 Las adolescentes generalmente dicen que los hombres con quienes entran en contacto son mayores. que alcanza a una cada  días. Luego fue al centro juvenil haciendo referencia a un padrino. Fue captada por un hombre que tenía una casa de prostitución. Ana tenía 13 años cuando llegó al centro juvenil. Su autoestima era muy baja y buscaba hacer cosas para llamar la atención. y a través del cual se contactó a Marcos. aunque esporádicamente se encuentra con su hermana. Sin embargo. El padre se presentó en el centro juvenil. Consumía pasta base de cocaína. aspecto este ya señalado por Laurnaga (1995) en su diagnóstico sobre prostitución adolescente y por Chejter (1999) en su trabajo sobre pia en Argentina. Jessica ahora trabaja por su cuenta en la calle. relatadas tanto por informantes calificados como por adolescentes en situación de prostitución. No tenía vínculos con su madre biológica. Jessica tenía 16 años y vivía con su familia en situación de pobreza.  .44 La policía realizó un procedimiento.

sino que el abuso forma parte de una situación familiar insoportable. con frecuencia se piensa que debe regresar con su familia. «Mirá las cosas que hace esta chiquilina. Al huir de su familia cayó en una red. Abuso sexual Un estudio realizado en cinco países de la región estima que el 47% de las niñas explotadas sexualmente habían sido víctimas de abuso y violación (Herrera. Selva vivía con su familia en situación de pobreza y con cotidianos episodios de violencia doméstica. decía Marcos refiriéndose a la respuesta familiar cuando él se ponía pantalones justos. lo cual facilita su captación por un proxeneta o la explotación de manera directa por un cliente. «A mí lo que me calienta es que mi madre me evite». Con el apoyo de una ong hizo una denuncia que terminó en procesamiento. donde había quienes estaban en situación de prostitución. de la cual pudo escapar. Sin embargo.por el contrario. en una actitud protectora. 3. zapatos con plataforma y camisetas apretadas en su proceso de travestización. junto con la madre. 4. Otros miembros de la familia también lo discriminaban y rechazaban. No tenía una salida fácil: en la red la explotaban sexual-comercialmente y antes el padre había abusado de ella. Selva aceptó el apoyo del padre. Fue víctima de abuso sexual por su padre y sus hermanos. trató de que en el centro juvenil compartieran su juicio de que Ana era terrible. La situación de abuso y abandono no puede considerarse como determinante de la posterior situación de prostitución. es preciso considerar esta situación a la hora de intervenir. En diversas instancias del  . que produce alejamiento y por lo tanto deja al niño o adolescente en una situación de mayor vulnerabilidad. Son dos violencias/violaciones diferentes. se observó el sentido del cuerpo y la intimidad entre un grupo de adolescentes de sectores socioeconómicos bajos y muy bajos. como se ha visto— episodios de violencia y abuso vividos allí por el adolescente. 2003). considerando exclusivamente sus connotaciones positivas y dejando de lado los posibles —y muy probables. El padre apareció en ese momento para apoyarla. El padre depositaba toda la responsabilidad en su hija y no se hacía cargo de la situación. En la etnografía desarrollada en el centro juvenil. Cuando desde las instituciones estatales se intenta sacar al adolescente de la situación de prostitución en que se encuentra. ¡no tiene límites!».

¿viste? Porque te cargosean. por ejemplo. es abrazarnos. yo odio que me toquen. le decía. Por supuesto que muchos adolescentes sufren violencia y abuso sexual intrafamiliar. no me manosees porque si no. por su parte. todos esos pendejos. esto último era asociado al abuso. por ir a la escuela. que están así… En otra oportunidad. no hay línea contigo». —Porque. tenía avidez por conocer. Sin embargo. Claro. estaban todos fuera del sistema educativo. y más aun de sus relaciones con la prostitución. afectivo y social de los niños y adolescentes. manoseos. abrazar y tocar. pero con mayor frecuencia los abusos toman la forma de  46 La investigación de Nilia Viscardi (2006) analiza en profundidad esta problemática. conversando sobre la consulta ginecológica: —No porque tengo miedo de que me metan el dedo.trabajo de campo las adolescentes planteaban una clara diferencia entre besar. ¿viste?. que te va a… —A ninguna mujer le gustaría que le toquen su cuerpo. —Pero pienso que te va a doler. Sin embargo.46 En las historias de vida presentadas se observa que Carlos y sus hermanos. proporcionen un espacio para el crecimiento emocional. . —¡Ah! ¡Yo también! ¡Yo también! Hay veces que nos estábamos dando besos y te empezaba a manosear y entonces le decía: «No. al manoseo. incluyendo violación. tanto de ong como del inau. Liceo. escuela Se espera que las instituciones educativas. la escuela no le reportaba nada. de ahora. además de su rol académico. no lograron que volviera a la escuela. ta. no tenía interés. de manera creciente en los últimos años. —Y además algunas veces discutíamos porque a mí no me gustaba que me toque. ¿viste? —Hay hombres pesados. porque viste que… Pero esos hombres pesados a mí no me gustan mucho. Alejandra. No estaba motivado. Numerosos diálogos han dado cuenta de ello. solo hizo hasta quinto año y con Estos diálogos permiten descubrir los abusos cotidianos. Los educadores sociales. A los educadores sociales que están en contacto con adolescentes que frecuentan los centros juveniles les resulta difícil que hablen de las problemáticas de abuso intrafamiliar. estas se han ido convirtiendo en lugares de violencia entre pares y de desamparo emocional y afectivo para los alumnos.

no monolítica implica que guarda contradicciones en su seno y brinda distintas respuestas a los mismos problemas. El inau creó el Programa Calle en 1986. abandono total…). liceo) parecen ser incapaces de satisfacer las necesidades intelectuales y afectivas de estos adolescentes. A Marcos le interesaba ir al liceo. frente a las discriminaciones que sufría en su entorno por causa de su identidad sexual. Muchos niños y adolescentes han sido abandonados por su familia de manera directa o indirecta (la violencia los hace huir). A esta situación ayuda la no visibilidad de la pia. Según su madre. Según los barrios. sino que ella depende en buena medida de las personas concretas que desde sus lugares de trabajo toman determinadas medidas. a pesar de que en algunos casos es la única salida (abuso.47 por cierto. El liceo era un ámbito donde esperaba sentirse reconocido. de modo que la calle pasa a ser su hábitat. Es una institución sumamente compleja. Algunos de ellos encontraban ese espacio en los centros juveniles. No hay una política común en torno a la problemática de la explotación sexual comercial. articula acciones con ong que trabajan con niños en situación de calle.  . donde distintas ong despliegan sus actividades de educación social con niños y adolescentes que viven en contextos de pobreza. Planteaban que en el liceo las clases los aburrían y tampoco encontraban un espacio atractivo de encuentro con sus pares. En general. y con otras organizaciones de la sociedad civil. la echaron por robar una cartera.extraedad. conformando 47 Una institución monolítica es aquella en que todas sus partes son exactamente iguales y responden de la misma manera. La internación en los hogares del inau siempre es una medida de restricción de derechos. la mayoría de los adolescentes en situación de prostitución contactados habían abandonado el sistema educativo. asistió y recibió por ello una subvención de una ong. habían repetido algunos años o estaban cursando con extraedad. El número de menores de edad que escapan de los hogares es significativo y debería considerarse a la hora de evaluar el papel que cumplen. Mientras en algunas secciones existe un profundo compromiso. Las instituciones educativas por excelencia (escuela. en otras las acciones se enlentecen o directamente no se realizan. Ausencia de espacios institucionales que les permitan sostenerse El inau está llamado a cumplir un papel central con respecto a la prostitución infantil para el cual aún no está totalmente preparado. no monolítica.

Que no sé en qué va.redes. que tiende a separar grupos sociales. A pesar de este programa de trabajo con quienes están en situación de calle. cuyo análisis excede este estudio. cosa que sí sucede en ocasiones con sus madres cuando estas entran en contacto con la institución. estar en alerta y a la hora de ver una situación tener esa pregunta. hacen pensar en un comportamiento crecientemente individualista. La calle deja de ser un lugar de intercambio y sociabilidad entre las personas para ser vista como zona de peligro por algunos y espacio de vida por otros. como problema.)  Redes sociales débiles Hubo un caso de pornografía infantil en el cual se logró desbaratar la red. en otra época pasaría lo mismo con el tema del consumo y en otra época capaz que pasaría lo mismo con el trabajo infantil. También integra otros programas del inau. Porque yo pienso. o la perspectiva de que pueda estar o pueda llegar a ejercer la prostitución. […] Es un tema que tenemos que seguir trabajándolo. No obstante. (Informante calificada. y ahora está todo mucho más abierto. la hipótesis de esa posibilidad. tiene un refugio nocturno donde alberga a un grupo de niños y adolescentes que tienen una convivencia de banda. . una barrera que nosotros mismos como técnicos nos ponemos para poder ver el objeto. bueno. la institución tiene conocimiento de algunos lugares frecuentados por menores de 18 años en situación de prostitución. Algunas de las personas entrevistadas involucradas en el proceso señalaron que se había trabajado con una red barrial. Procesos sociales más amplios. la institución difícilmente entra en contacto con menores de edad en situación de prostitución. Además. A veces uno trabaja y no siempre tiene la hipótesis de esto. porque no es común que ellos manifiesten esa problemática. Lamentablemente. como el de Centros Diurnos. Es como algo. Esto muestra que una red social fuerte facilita la intervención que ponga fin a la situación de explotación en que se encuentren menores de edad. en la mayoría de los casos no existen las redes sociales capaces de llevar adelante acciones como la descrita. ¿no?.

3. la prostitución está inmersa en el resto de sus estrategias de vida: «Si estaban limpiando parabrisas en la calle y se daba la situación. también es una estrategia que por ahí en la adolescencia. así como funcionarios del Estado. de manera preponderante frente a otros. lo hacían». sobre todo al referirnos a los mecanismos que posibilitan la permanencia en la situación de prostitución. sobre todo las mujeres. sino mostrar parte de la variedad de mecanismos que pueden estar determinando una situación de prostitución. Sin embargo. A partir del análisis de las historias se estudiarán los facilitadores que aparecen: varios se repiten en las historias. aunque uno o algunos de ellos tengan más impacto. Si bien el dinero resulta en un primer momento uno de los más fuertes. sino que son varios los que se ponen en juego. no es posible afirmar que en una situación de explotación sexual comercial determinada exista un solo facilitador. otros son propios de algunas en particular y en otras historias hay varios facilitadores en juego. En algunos casos supone una estrategia que complementa otras propias de chicos en situación de calle. no sé si tanto en chiquilines varones en  . Varios educadores de organizaciones no gubernamentales. es necesario considerar otros que también revisten importancia. La intención no es agotar el análisis aquí. la prostitución puede sustituir a la mendicidad cuando las posibilidades se restringen. En este caso. En otras ocasiones también se articula con las estrategias ligadas al robo. Según algunos testimonios. informaron sobre la existencia de grupos de jóvenes de 13 y 14 años que se prostituyen como una forma más de conseguir dinero. Obtención de dinero La obtención de dinero es uno de los facilitadores que aparecen con más frecuencia y claridad.6. […] claro. Lo habitual es que el niño o adolescente quiera acceder a una serie de bienes materiales o simbólicos que están fuera de su alcance y cuyo acceso en ocasiones es facilitado a través de la situación de prostitución. Mecanismos facilitadores para el ingreso a la situación de prostitución Las distintas situaciones de explotación sexual comercial de niños y adolescentes se articulan con un conjunto de facilitadores. Los niños y niñas al convertirse en adolescentes dejan de obtener dinero mendigando.

no es como una estrategia a desarrollar cuando se acaban otras. Acceso a lugares a los que de otra manera no podrían ingresar En algunos relatos se mencionan en especial las idas a cenar a restaurantes. mendicidad… En Malvín ahora el tema de la recolección ha ocupado un campo importante en la actividad de los adolescentes y los gurises salen a recolectar. que son las jóvenes que intercambian pasta por sexo. con independencia del valor del bien. ropa. como aceptaban los bienes materiales. electrodomésticos). quienes ocultaban el hecho. actualmente en especial el de pasta base de cocaína. Se relevó el caso de un hombre que a cambio de caramelos y algún dinero abusaba de diversas formas (no necesariamente con penetración) de dos niñas. el acceso a hoteles y los viajes. los ingresos familiares (en efectivo y en especies) provienen del hijo prostituido. bueno. por ahí hay gurises que no quieren salir a recolectar…. El dinero y los otros bienes que están en juego resultan facilitadores para el niño o adolescente en algunos casos. Tanto a partir de la información obtenida mediante las entrevistas a informantes calificados como a adolescentes en situación de prostitución. La existencia de un bien que se intercambia. golosinas. Pero. que se prostituyan no… Más chicos sí puede ser como una combinación de estrategias. La diversidad de formas en que el 0 dinero aparece como un facilitador es impactante. pero en la adolescencia como que se les van achicando los campos de posibilidades.) Las transacciones son tanto por dinero como por alimentos o por regalos (calzado deportivo. consideraban que eso le generaba al hombre determinados derechos. una mejora en la calidad de vida. Suponen. Es así que aparecen familias para quienes el explotador pasa a ser un benefactor. entonces. constituye un móvil que obliga a la obtención inmediata y continua de dinero. Aparece la figura de la novia de. cosas que los adolescentes no tienen a su alcan- . 16 años. se constata que el consumo de sustancias. pero no hay otra estrategia porque ya no les da para salir a pedir puerta por puerta ni para pararse en una esquina o ponerse a pedir en un supermercado como lo hacían cuando eran niños. de estrategias de pedir. define la situación de prostitución. las niñas dijeron que ellas se sentían culpables. Ese fue el caso de Carlos. mismo hablando de 15.la adolescencia. Cuando finalmente se supo. (Informante calificada. y en otros también para la familia. No son todas las situaciones.

sentirse respetado y querido. a través de la información —si bien fragmentada y parcial— obtenida sobre prostitución de lujo. un informante calificado señala: «capaz que era la primera vez que estaba siendo tenido en cuenta para alguien. cabe la hipótesis de que entre adolescentes de estratos medios y medio-altos tendría una importancia bastante mayor. Como ya se observó. aun para abusarlo». frecuentar determinados lugares y viajar sería visto como un mecanismo de ascenso social. quien se aprovechaba de la vulnerabilidad emocional del chico. Marcos dijo que su cliente fijo lo trataba «como si estuviera enamorado». Lugar de continentación y afecto La situación de intemperie en que viven muchos adolescentes hace que la relación con el cliente. Así. lo cual le brindaba una aceptación de sí mismo y un sentimiento de seguridad que le eran desconocidos. El explotador se aprovecha de la situación de vulnerabilidad e indefensión en que se encuentran estos adolescentes. La posibilidad de tener bienes materiales y cuidados especiales (como demostración de afecto) y un poco de cariño ubica a la situación de explotación en segundo plano respecto al resto de las vivencias. el ascenso estaría dado por compartir las pautas de consumo de los sectores de mayores ingresos. Respecto a un adolescente en situación de prostitución. En otras palabras. con el explotador o con la red de prostitución se convierta en un lugar de continentación. la situación de prostitución significa la posibilidad de encontrar a alguien en quien se tiene confianza. que asistir a fiestas. Es decir. La prostitución aquí aparece como el portal que permite el ingreso a un mundo que antes estaba vedado. en muchos casos la historia de vida del niño o adolescente ha estado marcada por la violencia familiar y el abandono.  . que coloca lo positivo sobre lo negativo en estas situaciones donde el horizonte de lo posible es demasiado breve. De modo que la descontinentación familiar es saldada muchas veces con la continentación ofrecida por la red o por clientes fijos. Este facilitador parece tener un peso relativo inferior entre los adolescentes de bajos recursos. Se trataba de un adolescente muy dependiente de cualquier vínculo y demostración de afecto.ce. por lo que se presume un chantaje emocional del abusador. Se puede pensar que se trata de un mecanismo de supervivencia. Sin embargo.

Mejora de la autoestima. lo que no pasaba tanto por la obtención de recursos. chico que la dejaba dormir en su casa. . Esto le daba un lugar destacado respecto a sus pares y la oportunidad de ubicarse como líder. le hacía posible disponer de los cuidados que no recibía en su casa. Combinada con la posibilidad de salir de una situación de violencia doméstica. por lo que era estigmatizada tanto por su familia como por su entorno social inmediato. encontró una forma de… y eso le otorgó cierto protagonismo. con sus 17 años. Por otro lado. así como la posibilidad de cuidarse. En el grupo de adolescentes era la experimentada en materia sexual y también demostraba tener un gran conocimiento de los métodos anticonceptivos. tenía algunos «contactos» —como ella los denominaba— o clientes que le permitían mejorar su calidad de vida (viejo que le daba canasta de alimentos. sino que se relacionaba  más con su autoestima y con encontrar espacios de socialización. bañarse. que no lo golpeen y obliguen a hacer cosas. Esto necesariamente se relaciona con experiencias previas de violencia en forma de tratamientos denigrantes u otros aspectos de la violencia emocional y psicológica. dormir en un lugar seguro. pero no vivía esta experiencia como un problema ni como un padecimiento. pero sin duda que. son especialmente gravitantes para ingresar o para continuar en una situación de prostitución. Según los educadores. la situación de prostitución le posibilitaba cierta autonomía —poder despegarse de la zona. Graciela «ya no era el último orejón del tarro». En otro caso. otro señor donde achicaba a veces cuando se escapaba…). en algunos casos. Alejandra. del barrio en el que vivía—. cuando existía. la prostitución puede ser entendida como una manera de desarrollar la identidad sexual. posibilidad de cuidarse y arreglarse La búsqueda de mejorar la propia imagen. la situación de prostitución permite. Los educadores del centro juvenil no tenían muy claro en qué casos había intercambio sexual. Salir con hombres mayores mejoró su autoestima en muchos sentidos. Graciela había estado en situación de prostitución. Ella tenía labio leporino. el cuidado del cuerpo en su sentido más básico: alimentarse. Marcos aumentaba la confianza en sí mismo y se sentía respetado a través de las situaciones de prostitución. Vivía en un entorno de gran violencia familiar.

Una de ellas contó en la escuela la situación que estaban viviendo con un vecino. Sin duda que las experiencias y la historia familiar habilitarán menor o mayor tolerancia hacia estas nuevas estrategias. de maltrato. un trato entre pares. y la prostitución en particular. Con esta historia de vida. no sin dificultades. Las niñas lo vivían como un acuerdo. de maltrato y de abandono. niñas y adolescentes en general. tanto nacional como internacional. visualice la situación de pia como una mejora en su calidad de vida. de abuso. la prostitución puede representar un «cambio de vida». En algunos casos. Carlos no eligió nada.) 6. En la escuela se indagó. pero también es preciso señalar cierta dificultad en marcar los límites entre el abuso sexual y la explotación sexual comercial. sus características negativas probablemente no sean peores que las habituales en su vida cotidiana. tanto en sus aspectos materiales como en los afectivos y emocionales. ¿Creen que hubiera terminado en lo mismo? En realidad. Las  . por una parte. Una informante calificada señalaba al respecto: En una historia de tanta negligencia. ¿cómo le decís «no tiene que ser así». Mecanismos que facilitan la permanencia Imposibilidad de aislar el problema La explotación sexual comercial de niños. constituyen un fenómeno difícil de aislar de otros que también se observan en la vida social.4. Este aspecto puede ilustrarse mediante un caso relatado por una informante calificada. Se realizó la denuncia. En el imaginario de ciertos adolescentes. porque manejaban bienes materiales (caramelos y en ocasiones dinero). Esto se debe. con quien intercambiaban servicios sexuales por dinero y caramelos.¿La prostitución ocupa el lugar del príncipe en la nueva Cenicienta? Esta es una pregunta que queda simplemente planteada. supone mejorar en muchos sentidos la calidad de vida del niño o adolescente. por lo que se lo habían ocultado a su madre. Se trataba de hermanas mellizas de 11 años que vivían en un contexto de pobreza. [que] lo llevó a ese camino. a su asociación con el crimen organizado y a su relación con la economía. si toda la vida fue así? (Informante calificada. Es posible que quien ha vivido sistemáticamente situaciones de abuso.

limpios. Vale la pena subrayar que una situación de abuso sexual debería ser considerada un delito contra la integridad de la persona. con un manejo muy fuerte de la erotización y  Naturalización de algunas situaciones: abuso y abandono/prostitución Las vivencias previas a la situación de prostitución determinarán la mayor o menor tolerancia hacia esta nueva situación de violencia. cuidados. en algunos casos las familias legitiman la situación de prostitución. sobre todo vinculadas al negocio de la pornografía infantil: se buscan cuerpos que vendan. Aspecto físico del niño o adolescente Este factor apareció en un solo caso de manera muy marcada. en . No es posible afirmar que sea un elemento necesario para la captación. de modos delicados. la seducción. el bien agredido no son las niñas. especialmente si se trata de una red. en ocasiones la familia presiona para que permanezca en ella. Este fue el caso de Carlos. donde hubo una clara habilitación de la madre. Carlos fue captado por un adulto cuando se encontraba en situación de calle. sin embargo. el padre y otros familiares. ellas no se retractaron y proporcionaron un testimonio contundente. de tez blanca. Rompía con el estereotipo del niño de calle: era muy lindo. La familia legitima la situación Si bien no es un fenómeno generalizado. hubo un compromiso explícito de la escuela. incluso uno de los hermanos dijo: «Nosotros comemos gracias a él». pero puede ser un facilitador con relación a las redes de prostitución. centrando su estrategia de supervivencia económica en la explotación sexual comercial de uno de sus miembros. a los 13 años. El resultado es que se procesó al hombre por atentado violento al pudor en forma reiterada. Esta tolerancia. Con el tiempo se convirtió en un chico apuesto. Estas características de su aspecto físico y de su forma de ser fueron resaltadas por los informantes calificados como un facilitador para su captación. provenía de una familia de rubios.niñas fueron apoyadas por las maestras. sino el «pudor» de la sociedad. Se legitimó e incentivó la práctica porque suponía el modo de subsistencia para la familia. Una vez que el adolescente está en esta situación. de acuerdo con la tipificación del delito.

Resulta paradigmática la vivencia de una joven en situación de prostitución que. fue hasta el lugar donde la habían mantenido encerrada  . de la Ciudad Vieja: la madre y las tías trabajaban en whiskerías. las situaciones de abuso y abandono en las que habían crecido estaban naturalizadas. En el momento en que pasan a formar parte de una red o a mantener relaciones de cierta estabilidad con algunos clientes. Yamila —la joven cuya madre tenía un burdel en el interior— consideraba a la prostitución como una de las tantas formas de ganarse la vida. por lo que su ingreso a la prostitución fue lo esperable para su familia y lo vivió como su destino. ya que en estos casos la explotación sexual comercial ni siquiera es visualizada como problema. Esto sucede cuando se vive de forma cercana en la familia o amigos y sin prejuicios. Simplemente actúan frente a ella. real en algunos casos y magnificado en el imaginario. luego de la denuncia y de pedir ayuda. descubren un bienestar —en comparación con las situaciones de abandono y abuso— que les dificulta tomar conciencia de la situación de explotación en que se encuentran. En varios casos relevados. Consideramos que estas vivencias —si bien muy distintas entre sí— funcionan como un mecanismo de permanencia. Tenía la intención de denunciar pero no disponía de pruebas. según la información proporcionada por un informante calificado. ya que siempre había sido así. por lo general huyendo de las casas o reproduciendo situaciones de violencia en otros vínculos y relaciones. Lo mismo sucedía con Sabina. Abuso policial Varios relatos hacen referencia al abuso policial. la práctica misma de la prostitución está naturalizada. era solo su palabra. tanto mediante entrevistas directas con los adolescentes como a través de informantes. supone un mecanismo de permanencia. En tales casos los chicos y chicas tienen grandes dificultades para problematizar la situación de violencia. En otros casos.muchos casos. que va desde el abuso sexual al adolescente varón o mujer que llega a la seccional a delatar una situación de esc hasta un trato degradante. sufrió múltiples violencias. Esta adolescente había ingresado a una red en la que participaba haciendo videos pornográficos. El abuso. Luego de diversos avatares logró escapar y pidió ayuda. Por eso. actúa como un mecanismo de obstrucción a la denuncia y por lo tanto facilita la permanencia de la situación.

Arreglos con el personal de las instituciones del Estado Varios relatos dan cuenta de hechos de corrupción que involucran a organismos del Estado. Su familia y allegados llegaron a la conclusión de que los policías de la seccional donde se había denunciado la desaparición de Pilar estaban arreglados con los secuestradores. El abusador accedió a material confidencial (informes. Luego. . los adolescentes contaron con apoyo institucional. sí existen pistas del ejercicio de varias formas de violencia por los funcionarios policiales hacia la adolescente. Arreglos con las redes Los arreglos con las redes presentan un abanico de situaciones que implican diversos grados de corrupción. Frente a las amenazas y antes que comenzar un largo proceso judicial en el que no confiaban. 4 Como el caso de Río Branco presentado en el capítulo 4. los arreglos con personal del inau debilitaron las posibilidades de cambiar la situación.para robar los videos y así corroborar su declaración. de los que recibían dinero. En ese contexto de corrupción e impunidad. aunque todos los que brindaron sus relatos coinciden en señalar que se trataba de un hombre muy poderoso. Aunque esto no pudo investigarse. se hicieron averiguaciones. Se trataba de una red. durante los cuales fue violada sistemáticamente. prefirieron mudarse al interior del país. En un caso de prostitución en el que intervinieron varias instituciones. Estuvo secuestrada dos meses. y una vez en la comisaría sufrió abuso sexual por la policía. Logró hacerlo con grandes dificultades. Nadie supo cuáles fueron los mecanismos de los que echó mano. documentos) con total impunidad. ninguna intervención era posible sin poner en riesgo la vida de Pilar y de su familia. por lo que la promesa de confidencialidad hecha al adolescente abusado no pudo sostenerse. En los casos en que las denuncias se llevaron adelante. fundamentalmente de organizaciones de la sociedad civil. y obviamente estaban al tanto de lo que sucedía. se presume que como entrenamiento para el posterior trabajo sexual.  Casos a los que se accedió por la prensa48 muestran lo mismo: menores de edad con miedo a denunciar porque saben que algunos de los implicados en la red son muy poderosos social. cuando fue liberada. política y económicamente. Pilar tenía 17 años cuando la secuestraron.

que necesitaban pruebas. Desde el centro juvenil tampoco pudieron intervenir. Son las redes las que pueden negociar por la trata. este no se consideró argumento suficiente para la intervención. En el caso de Carlos. En otras situaciones. ni siquiera es posible llegar a una instancia judicial. principalmente. Las mayores dificultades para establecer las denuncias tanto policiales como judiciales para los niños y adolescentes que logran escapar de las redes radican en la percepción del poder de esas organizaciones y. Mecanismos judiciales débiles Este elemento tiene un rol fundamental en las posibles acciones de prevención e intervención en el fenómeno de escia en general. Pueden formar parte del poder económico de un país. la están matando a palos». y por diversos factores (corrupción. la falta de visibilidad del fenómeno y el miedo. pero allí le respondieron que no podían hacer nada. amenazas. Según el relato de los educadores. falta de apoyo). Una vecina se acercó a la institución socioeducativa a denunciar la situación: «Se prostituye la madre. ser víctima de insultos y  . tanto de los directamente involucrados como de aquellos que conocen la situación pero prefieren ignorarla por temor a verse envueltos en dificultades. En muchos casos. la sensación que referían nuestros informantes es que el sistema judicial no se adecua a la problemática. por lo tanto. de su pequeñez respecto a ellas. las que pueden comprar jueces u otros oficiales del Poder Judicial. Si bien varias instituciones estatales y de la sociedad civil dieron testimonio de la explotación sexual comercial. el hecho de que no diera su declaración (porque se sentía amenazado en presencia del explotador) supuso la suspensión del proceso. funcionarios de otras entidades estatales. ella se prostituye. tal vez ligadas a un polo de desarrollo turístico o de otro tipo. y particularmente de la prostitución de niños y adolescentes. la mujer estaba muy preocupada y se sentía impotente. pero cuando sí se llega. Dijo que había hecho la denuncia en la seccional policial. Les informó que hacía ya tres meses que la adolescente salía a prostituirse. Juegan en su contra. las instancias judiciales suponen un nuevo espacio de violencias que soportar: declarar ante los acusados.Dificultades para establecer la denuncia policial La obtención de pruebas para poder radicar una denuncia no es tarea sencilla. Un ejemplo proviene del relato de un informante calificado.

Son muy difusos los límites entre el abuso y la prostitución. difícilmente se hace alguna referencia al cliente como condición de existencia de la pia. Acertadamente afirma Chejter (1999: 69) que «se invierte de este modo y se oculta así. los discursos de los hombres entrevistados resultan ilustrativos. Estamos hablando de gurisas de 13 y 16 años. pero no cuando el prostituido es un adolescente. la responsabilidad recae sobre las víctimas porque. . todo lo cual constituye una sucesión de instancias estigmatizantes. (Informante calificada.  De acuerdo con el relato de un informante calificado. niñas y adolescentes en situación de prostitución. se sentían apetecibles. Al referirse a la escia. más allá de las causas. […] El prejuicio de los funcionarios de decir «¡Mirá que a esta. lo cual no significa que sean responsables del hecho. aludiendo al cuerpo infantil. Nadie levantó una voz contra los choferes de los ómnibus. las gurisas se desplomaron.burlas del personal o internarse momentáneamente en el inau por razones de seguridad. no incluyen a los clientes dentro de esta forma de prostitución. Se penaliza el proxenetismo. Existe sanción social hacia la pedofilia. Así.) No culpabilización de la demanda La mayor evidencia de la no culpabilización de la demanda se constata cada vez que se hace referencia a la pia e inmediatamente se centra la discusión en los niños. Se pusieron muy nerviosas. que puede ser desde forzada hasta lúdica. El tipo acusado fue ahí. un grupo de adolescentes mujeres frecuentaba los garajes de una compañía de ómnibus de recorrido internacional. si la hubieras visto en el video…!». En el citado estudio de Salas Calvo y Campos Guadamuz. pero no existe pena para el cliente de prostitución adulta. se asume entonces su consentimiento. La visualización de la compra de sexo a niños y adolescentes no es vivida como un delito y existe un acuerdo unánime en la impunidad del fenómeno (Salas Calvo y Campos Guadamuz. Dice una de nuestras informantes: En el juzgado penal fue un desastre. la responsabilidad se aleja del cliente y queda en el menor o en la familia. Este es un fenómeno generalizado. 2004: 145). el rol fundamental y protagónico de la demanda». sino que asocian el fenómeno con formas más «aberrantes». «están a disposición». esto actúa como dispositivo de permisividad. Por otra parte. como también lo es el grado de participación de los adolescentes. Para ellas era un juego: recibían regalos.

El padecimiento está vinculado al deterioro físico. Así. se le sumó el embarazo. que consiste en lo socialmente esperado de ese individuo. De tal modo. junto con interrogatorios donde se ponía en duda su testimonio. Este aspecto traba futuros itinerarios del niño o adolescente que haya sufrido una situación de prostitución y que pretenda salir de ella. tanto su identidad real como la social integran el estigma. ella debía proporcionar las pruebas correspondientes. niñas y adolescentes. el estigma aparece como un atributo (ejercer la prostitución) que inhabilita su aceptación social. Existe una identidad real en cada individuo y una identidad virtual. la identidad social del individuo se ve dañada y se produce el estigma. En el caso de Pilar. Concluyó con un aborto farmacológico. lo que se sumaba a la entrega de fotocopias de las denuncias policiales y demás material. psicológico y emocional de quienes han estado en situación de explotación sexual comercial. lo que hace difícil separarlas.  . En el caso de los niños. El estigma refiere a un «atributo profundamente desacreditador». por lo tanto. 1995: 31). la identidad real de una mujer adulta que ejerce la prostitución se aleja de su identidad virtual que la ubicaría como madre. Allí recibió un trato amable y comprensivo de algunos profesionales de la salud. procuró abortar en la clandestinidad. Cuando hay discrepancias entre ambas.Revictimización En los casos en que los menores de edad llevan adelante la denuncia. tanto la identidad real como social están en proceso de formación. 1993). con una vida familiar socialmente aceptable. considerado tal por inhabilitar la «plena aceptación social» ( Goffman. se agrega al padecimiento el estigma vinculado a la prostitución y la revictimización de la que frecuentemente son objeto durante el proceso de investigación. siguiendo la propuesta de Goffman. al tiempo que seguía los trámites para hacerlo en el hospital. Para interrumpir un embarazo que era consecuencia de las violaciones que sufrió mientras estuvo secuestrada (se trataba de una interrupción contemplada en los eximentes de la ley que penaliza el aborto). como bien señala Laurnaga (1995). con el apoyo de su familia. Se le informó que el trámite en el hospital mediante la consulta con la Comisión Asesora para la Interrupción del Embarazo del Ministerio de Salud Pública concluiría cuando la edad gestacional estuviese demasiado avanzada. el estigma pasa a ser un «componente sustantivo de ese proceso de autoidentificación» (Laurnaga. Pilar.

entendida en sentido amplio. la sexualidad debe ser comprendida a partir de considerar a los sujetos sociales inmersos en redes de significación.49 Estas nociones permiten naturalizar la prostitución de niños. En este sentido.5. en el entendido de que puede aportar pistas para comprender el fenómeno de la pia. es preciso investigar profundamente los valores culturales y explicitar las prácticas y representaciones hegemónicas en torno a la sexualidad. En el sentido común existe la creencia de que la situación de pia es más frecuente entre niños y adolescentes que viven en condiciones de pobreza. Esta tarea puede colaborar en la reflexión y proyección de otros modos de vivir la sexualidad. a su contexto sociocultural. en el mejor de los casos. Aquí se presenta exclusivamente la que resulta más significativa para los objetivos del presente trabajo. como una construcción sociohistórico-cultural.6. de manera peyorativa. exenta de moral. . no solo porque entre ellos puede constituir 00 una estrategia de supervivencia. 49 El tema de sexualidad y pobreza está extensamente tratado en Rostagnol (2007). que no legitimen la pia. y hasta cierto punto responsabilizarlos a ellos mismos o. se desprende un importante volumen de información en este sentido. niñas y adolescentes de sectores pobres. De los diversos testimonios (de adolescentes y jóvenes. Como se ha señalado en otros trabajos regionales (Salas Calvo y Campos Guadamuz. Fundamentalmente. de informantes calificados). Esto hace necesario indagar en algunos aspectos de la sexualidad de este grupo social a fin de avanzar sobre conocimientos empíricos que dejen de lado los preconceptos. 2004). En la familia se habla poco de sexualidad: hay desconocimiento y miedos En la entrevista grupal a mujeres madres se perciben las dudas e inquietudes acerca de la manera más apropiada de hablar de estos temas con sus hijos. Buscando pistas en la sexualidad adolescente Del material obtenido en el trabajo de campo. propiciar una feminidad y una masculinidad diferentes. Se parte de la hipótesis de que el fenómeno de la explotación sexual comercial infantil y adolescente debe explicarse —también— dentro del locus de la sexualidad. se consideró la información referida específicamente a la sexualidad. sino porque en los sectores dominantes se cree que la sexualidad de quienes viven en la pobreza es más «permisiva» o.

rio tomar precauciones. respeto o elección. abría la caja mos- La sexualidad como amenaza En los relatos de adolescentes entrevistados. El dueño del almacén del barrio donde vivía era travesti. En los discursos de los adolescentes también se percibe la falta de comunicación sobre sexualidad en la familia. pero afirma que él no lo haría. por el contrario. expresada en la no autorización para salir. yo en la mía». aunque aparentemente cuentan con más herramientas para defenderse y negarse a ofrecimientos de intercambios sexuales. lo cual no significa ausencia de prejuicios. travestis. Cuenta que él frecuenta la zona de 8 de Octubre. Para defenderse de «ellos» recurren a los educadores de referencia o a los varones de la familia. disfrute. algunos varones también sienten esa amenaza en su vida cotidiana. Cada vez que él iba. ante los cuales es necesa- 0 . Dice no tener prejuicios pero señala: «Ellos en la suya. en la noche. dice que no tiene prejuicios. que aparece en forma recurrente en sus relatos. se observa la dificultad que tienen para verse a sí mismas como mujeres con inquietudes sobre la sexualidad. se trata de la siempre presente posibilidad del abuso. varones y muchos chicos. Algunas manifiestan no querer repetir la falta de educación sexual que ellas sufrieron. Cuenta que una vez mientras caminaba por 8 de Octubre un hombre lo paró y lo «invitó» a tener sexo con él.lo cual probablemente no sea privativo de este grupo social. Se trata de una amenaza que se corporaliza en personas y se actualiza en ciertas circunstancias. en la calle. como un peligro inminente. besos) en el contexto familiar con cierta reticencia. en lugar de hablar abiertamente sobre la sexualidad con sus hijos e hijas. Al mismo tiempo. Más bien se asocia a peligros y situaciones de violencia. en pocas oportunidades la sexualidad se vincula a situaciones de placer. estos son muchos y dificultan un tratamiento adecuado de la temática. Rafael. Las adolescentes dicen sentirse amenazadas en su cotidianidad por «los viejos». pero él no aceptó. que ahí ve a muchos trabajadores sexuales: mujeres. Finalmente. Es ilustrativo que un adolescente haya afirmado: «A mí me parece que yo no tengo o no tuve sexualidad». No le ofreció nada a cambio. se refieren a las demostraciones de afecto (abrazos. de 18 años. Por otra parte. gurisas. y puede atentar contra su intimidad/privacidad/ virginidad. Reduce la sexualidad a la genitalidad. Otras señalan que prefieren la represión. Con respecto al trabajo sexual.

la posibilidad del embarazo y la maternidad está siempre presente.) En los diversos relatos se observa la vinculación entre relaciones sexuales y violencia. porque capaz que le confiás y después se abusa de vos… —Porque es algo… por lo menos. al maltrato y al abuso. Aparece la idea de que con las parejas se llega hasta un límite que se considera tolerable porque no atraviesa la intimidad y lo prohibido. por otra. —¿Para cuándo es? —Yo digo para cuando sea más mayor. considerando que la primera relación sexual constituye un hito en la vida de las mujeres. . si no me maltrata… —Conocerlo bien.) El diálogo transcrito evidencia la centralidad que tiene el abuso como amenaza constante en la vida cotidiana. es feo. 13 años. También está presente el miedo a quedar embarazada en la primera relación sexual.trándole el dinero al tiempo que le hacía insinuaciones para tener sexo con él. si lo conocés. es feo. (Shirley. 13 años. ya ir así… a hacer cosas íntimas no. Nunca aceptó. Claudia. —Porque es algo que la hace valer a la mujer. queda en suspenso la posibilidad de disfrutar de la vida sexual. 13 años. en ocasiones más como una amenaza que como un deseo. y como forma de ofrecerse y complacer al hombre amado. —Yo quiero conocer el carácter. miedo que es transmitido desde las familias a las jóvenes. —Es como dice mi madre: que primero hay que disfrutar la vida porque después aparecés con panza […] y ta. —Yo creo que para tener relaciones primero tenés que estar segura de quién es. Shirley. La sexualidad se asocia a la violencia. —Tener confianza… —Y tenés que confiar. Ponele que vos tenés 12 años y vos tenés relaciones… (Milena. Las chicas hacen referencia a la necesidad de tener confianza para iniciarse sexualmente con un chico. (Notas de campo. por una parte. la virginidad es algo muy importante en la mujer. En este contexto. —Para mí esas cosas todavía no son para la edad… que tenemos. 20 años. porque no… Ya tener un novio. Esto va de la mano de una visión de las prácticas sexuales —restringiéndolas a las relaciones sexocoitales— estrictamente ligadas a la reproducción. Las adolescentes de menor edad hicieron numerosas referencias a la importancia 0 Con estos miedos en juego.) de la virginidad.

Por una parte. Sin embargo.Cuidados en las relaciones sexuales Interrogados sobre medidas preventivas del contagio de infecciones de transmisión sexual. —Y las veces que no te cuidaste ¿por qué fue?: ¿porque te olvidaste?. Ello deja abierta la interrogante sobre la posibilidad de negociación en las relaciones sexuales. viene a confirmar algo ya sospechado en numerosas investigaciones: cuando se las interroga sobre los cuidados para prevenir el contagio de its. Un embarazo. pero si te agarrás el sida entonces después como que… (Claudia. —¿Nunca te cuidaste? 0 . —No. las personas tienden a responder lo socialmente esperable. los cuidados no se extreman. Esto alerta en dos direcciones. además de mostrar el lugar casi negado que la joven le da a su propio cuerpo y de las relaciones sexuales como algo que sucede más allá de su deseo o voluntad. ¿te cuidabas? —No. muchas veces sí. ¿porque no hubo tiempo?. —¿Y te parece que es importante? —No. a lo largo del trabajo de campo y como parte de las múltiples conversaciones informales mantenidas fue posible observar que en la práctica no llevaban a cabo los cuidados que aparecían en el plano discursivo. Ninguna de las partes de la relación exige el uso del preservativo y no es una condición para tener una relación sexual saber si el compañero tiene alguna its. abona el ya complejo terreno de los cuidados personales asociados a las prácticas sexuales. es común. ta…. muchas veces no me he cuidado. donde se ha evidenciado que la información no es suficiente para modificar prácticas. casi todos los y las adolescentes manifestaron conocer la necesidad de tener cuidados especiales e hicieron distintas referencias a ellos.) Aun cuando existe una its. por lo que la técnica de encuestas no es la más adecuada para obtener información confiable en este aspecto. el problema es que si te agarrás un sida. pero ahora me parece que me tendré que cuidar más que nunca porque no es el problema así de un embarazo. —Y en ese caso que tenías sífilis. ¿porque no tenías? —Porque estaba drogada o no quería. La siguiente transcripción de un fragmento de entrevista da cuenta de esto. —¿Con qué te cuidabas? —Con preservativo. Por otro lado. ni para uno mismo ni para la pareja casual o estable. 20 años. eso no tiene cura.

—No te parecía importante. cuando… Me dio negativo. cuando recién empecé a andar. o… —Yo estaba en pedo. ¿Ahora estás teniendo relaciones? —Sí. ¿Y después qué? ¿Por qué cambiaste de actitud? —No. entendiéndolas como naturales. casi siempre. tenés como una pareja estable.—Un par de veces. a las mujeres se les reserva el lugar de satisfacer el deseo del hombre. En cambio. digamos… ¿Y te hiciste alguna vez exámenes de vih? —Sí. —Después no. —Sí. yo qué sé. […] No. siempre. siempre en pedo. —Claro. —O sea que. yo qué sé… Ahora mantengo relaciones con este. sí. 17 años. ya de una… ¡Pero pará! Tenés que conven- 0 . su práctica debe enmarcarse como un acto de amor hacia su compañero y no como una práctica que posibilita el goce. aceptaban. ubicándolas dentro de un supuesto instinto masculino. Esta creencia legitima ciertas prácticas sexuales de los varones. ¿viste? —¿Y alguna vez tuviste algún problema así de que no quisieran ponérselo o…? —No. nomás. los hombres no! Son unos… —¡Los hombres ya quieren a cada rato igual! —Cuando se les para… —Te dan unos besos y ya se les… Se calientan enseguida y ya quieren tener relaciones. que se sustenta en la dominación masculina y en la masculinidad hegemónica de la sociedad. actúa inhabilitando o dificultando la negociación sexual. —No. por lo tanto. —Un par de veces usaste preservativo. (Verónica. —¿Te estás cuidando? —No. o no pintaba.) En el sentido común de este grupo social —al igual que en la sociedad en general— es extendida la noción de que hombres y mujeres tienen diferentes «necesidades sexuales». Ahí sí. ya los llevaba yo. —¿Y vos decís que los hombres no? —¡Ay. Esta noción. si vos les decías. todo bien… ¿Nunca le pediste a un tipo que se pusiera un condón? —Sí. a lo primero sí. —¿Y sabías con quién estabas o más o menos? —Sí. nunca andaba con eso arriba y… ellos no sacaban… —Ta. lo asumiste como que era así. nomás. —¿Vos qué decís: que te aguantás más los deseos sexuales? —Que podés aguantarte meses sin tener relaciones. porque después. así… —¿Siempre que estabas con hombres estabas en pedo? —Sí. siempre en pedo… —Y si él usaba preservativo te cuidabas y si no se ponía.

tener un poco de diálogo con ellos. En este estudio no se encontraron casos en los que los clientes o explotadores fueran mujeres. 0 . así. el número aparentemente elevado de menores de 18 años en situación de prostitución muestra que los clientes no son un pequeño grupo de pervertidos. en el espacio de lo excepcional.cerlos. Se observa que. 20 años. para ponerla… —Son muy diferentes a las mujeres. Esta representación permite colocar tanto a los clientes como al fenómeno en los márgenes. ¿y les parece que los hombres lo dicen por algo en especial o porque realmente no se pueden aguantar? —Porque se sienten necesitados.50 50 Esto también es advertido por Lorena Nencel para Lima (ver Nencel. se los asocia con hombres pervertidos. ir a buscar prostitutas es una alternativa sexual comúnmente empleada. —Yo qué sé. cuando se piensa en los posibles clientes de prostitución infantil. 14 años. las mujeres se aguantan. en Montevideo. brinda una coartada tranquilizadora: ¿cuántos pervertidos existen? Sin embargo. ta… —¡Yo tampoco la voy a meter en ningún lado! Yo voy a esperar. charlar o algo… —Che. Investigaciones sobre la temática han señalado que la prostitución es una expresión de la sexualidad masculina. que atraviesa fronteras de edad y clase social. enfermos. 13 años.6. —Y por ejemplo. dos meses sin tener relaciones… —Si te pinta. Los clientes de la prostitución de niños y adolescentes En general. Jimena. Al mismo tiempo. ¿en qué les parecen diferentes además de eso? —Yo puedo aguantar un mes. voy a ver cómo es todo. 2000). porque los hombres tienen una desesperación para ponerla. Shirley. (Claudia.) 6. sino que en la mayoría de los casos se trató de hombres adultos. sino un abundante número de hombres que resuelven parte de su sexualidad de esta manera.

es decir. ante el deseo masculino hay disponibilidad femenina: —Claro. Una conversación informal de adolescentes de entre 13 y 15 años de una zona pobre ofrece una idea de la vivencia de que cualquier hombre puede convertirse en un cliente. que incluye hoteles lujosos y estancias turísticas. y dejan de lado la demanda. y pasaba un viejo que una vez cuando nosotros nos mudamos nos 0 . mal. Existen numerosas situaciones relatadas como de riesgo en una misma entrevista colectiva. —Hay gente que se zarpa así. que corra para alguna casa. A mayor nivel socioeconómico. esta situación es más frecuente en los varones. de modo muy claro. porque me da cosa.. tomando la prostitución como «industria del sexo». clientes. Estos testimonios dejan la idea de que para la sociedad. es frecuente que la demanda exista antes que la oferta. es decir. Este es un aspecto a destacar. Es el cliente quien está imponiendo la explotación sexual comercial. pero especialmente cuando se trata de situaciones de prostitución casual (se está en los semáforos y aparece alguien que ofrece dinero a cambio de sexo). la existencia del cliente «produce» la situación de prostitución. la oferta. el cliente es percibido como aquel que compra sexo cuando este le es ofertado. los clientes. y el cliente con frecuencia es un sujeto preexistente al adolescente en situación de prostitución. En general. que camine rápido y que si corro o algo. mayor la demanda de privacidad y seguridad. que son iniciados tanto en la prostitución como en las prácticas homosexuales a partir de la demanda de un cliente. El caso de Carlos da muestra de ello. En el caso de los 5 Este aspecto también es señalado por Laurnaga (995). Este es un aspecto crucial que debe ser indagado con mayor profundidad.51 Adolescentes provenientes de sectores muy pobres participan de estos circuitos de prostitución organizada. —Que yo vivía allá. abusadores. De acuerdo con la información relevada. explotadores. Siempre se trata de hombres en situación de posibles usuarios. aquí los estudios se centran en las «personas prostituidas». nada. niños y adolescentes.Sin embargo.. Tal como advierte Chejter (1999). es frecuente que el origen socioeconómico del cliente sea lo que determine la modalidad de prostitución. En varias oportunidades. Cualquier hombre es un potencial cliente. y no me gusta mucho andar sola por la calle de noche. —¿Y les ofrecen algo a cambio? —Mi madre siempre me enseñó que si me dicen que me van a dar algo o algo.

pero también constituye una forma de retacearle poder. Shirley. No fue posible averiguar en todos los casos la edad aproximada que le atribuían al viejo.hizo el flete para la otra casa. Sofía. 13 años. Esta caracterización del viejo reviste interés. los clientes siempre eran caracterizados como viejos. 14 años. estos resultaron ser personas plenamente adultas. —¿Les dan plata? ¿Si? ¿Y conocen más casos? —Sí. resulta destacable que en todos los casos ellos perciben una profunda diferencia de edad. Fiorella. cuando hubo denuncias y fue posible constatar la edad aproximada de los explotadores. Sin embargo. en general de 40 años o más. o incluso menos. solo la transacción monetaria justifica el intercambio sexual. llevados a un burdel por algún tío u otros adultos. No importa la edad real. los relatos de algunos varones adolescentes dan cuenta de sus propias experiencias con prostitutas (tanto mayores como menores de edad). (Sofía. no se encontraron casos en que los explotadores directos sean mujeres. Más allá de que los viejos de quienes hablan los adolescentes podrían ser hombres de 30 o 40 años. ¿no? Y ta. En contraposición. en ocasiones ligadas a su iniciación. y estaba y me dijo: «¿Cuánto querés cobrar por acostarme contigo?». a la panadería que está a una cuadra. Estas aparecen como intermediarias o cómplices de 0 . la cual en nuestra sociedad conlleva asimetría de poder. la atribución de dinero y poder evidencia la percepción de una relación asimétrica que contextualiza el intercambio y aleja la posibilidad de negociación entre partes en igualdad de condiciones.) La edad es la percepción de la edad. Asimismo. Por otro lado. dinero y es feo. Por un lado. Como se mencionó. —¿Y se acuesta con tipos? —Con viejos. (Shirley. 14 años. resalta que el intercambio se realizó exclusivamente por dinero u otros bienes materiales. lo cual significa que tiene poder.) En los relatos de los adolescentes. para un adolescente la categoría viejo es diferente que para un adulto. me dijo el viejo. El viejo no es atractivo. 13 años. —¿Y qué les dan los viejos? —Plata. y una vez yo iba al almacén. sino que para ellas es un viejo. Y yo le dije a mi tío y mi tío lo cag… le dio una paliza. 15 años. la caracterización como feo da cuenta de la asociación de vejez con fealdad.

La heterosexualidad compulsiva que marca la construcción de la virilidad (Connell. abuelas). Se observa. de modo más o menos explícito. El estigma sigue a estos adolescentes.la situación de explotación. La sociedad reduce el problema de la prostitución infantil a las personas que fueron víctimas de explotación sexual comercial. 0 . 1995) lleva a que algunos hombres que sienten atracción hacia otros hombres solo tengan relaciones sexuales con chongos y quieran mantener sus prácticas ocultas. subsiste el estigma. una dificultad para recomponer vínculos. los revictimiza una y otra vez. En los casos en que la situación de prostitución quedó atrás. Se homologa una categoría social con una valoración moral. its. Ellos necesitan de la invisibilidad del fenómeno para continuar sus prácticas. marcas de abusos sufridos en la situación de explotación sexual comercial. sino cargando a esas personas con la responsabilidad de su propia explotación. asimismo. También quedan marcas en el cuerpo: embarazos. dejando de lado no solo la complejidad del problema. tías. 6. y en algunos casos son figuras femeninas de la familia del niño o adolescente (madres. la mayor de ellas es la que les impide abandonarla. En no pocos casos. o bien su papel es legitimar o promover la situación de prostitución. Las marcas de la prostitución Las marcas de la prostitución son muchas y variadas.7.

Al respecto. 0 . especialmente intrafamiliar —que genera violencia social y naturaliza el recurso de la fuerza y la impunidad—. sino que se lo oculta. 52 Coordinadora del proyecto Lucha contra el Tráfico de Personas. Los resultados de una encuesta de opinión ya citada. analfabetismo y situaciones de violencia familiar y de género. 54 Conocemos un caso en que la tipificación del delito fue «abuso sexual reiterado». en entrevista a Página/12 (ver Chaher. el Ministerio del Interior no tiene información específica sobre los delitos relacionados con la escia (están incluidos en otros delitos sexuales. 7. una relación de generalizada dominación masculina (especialmente en los mandatos culturales). en González (2000). que 5 Sybila Consultores para el programa El reloj de Canal 0. muestra que el 77% tenía noticia de la prostitución infantil por conocer directamente casos. contradice la información proporcionada por informantes calificados. el fenómeno debe ser invisibilizado y silenciado. instituciones no continentadoras. la violencia de género. Invisibilización y silenciamiento: condiciones para su existencia La prostitución infantil está invisibilizada. etcétera). A esto hay que agregar la ausencia de proyectos a futuro. que crean un clima en el cual las víctimas sienten que «no hay nada que perder». lo cual no significa que se trate de un fenómeno desconocido. o asociados a otras acciones delictivas). Mercedes Assorati52 señala: América Latina es un paraíso para el tráfico de personas porque existen gobiernos corruptos. instituciones débiles. octubre de 99. el análisis de información estadística oficial muestra que el inau no tiene registros. que indicaría la inexistencia del problema. por medio de terceros o a través de los medios de comunicación. la vulnerabilidad social (pobreza. Para que el mecanismo de la escia continúe existiendo. el terreno fértil para la existencia de la prostitución infantil lo constituye una legislación débil. exclusión del sistema educativo. 2006). la corrupción (policial y judicial).1. ya que ninguna entrada se tipifica como escia o prostitución.7| Escenarios que permiten la prostitución La escia existe porque existen escenarios que la posibilitan.54 La ausencia de datos. En Uruguay.53 realizada en 1998 sobre el conocimiento de la población en general. En contraposición. oim.

De tal modo. La escia constituye una economía escondida. La estigmatización enlazada con la criminalización silencia a los adolescentes. de drogas). constitutivo de la trama social e invisibilizado. en situación de prostitución. 2004: 137). b. En ese mundo invisible. son dichos pero no dicen. En tanto los mayores perjudicados carecen de voz —y reconocimiento social— para gritar. son objetos. tal y como ha ocurrido con el comercio libre o las aguas contaminadas» (Pheterson. . Su visibilidad termina con un negocio que da muchas ganancias. c. Gail Pheterson se refiere a ellos como «los indivi0 duos cuya humanidad ha sido abstraída en una preocupación global inanimada. 2002).se refirieron a intervenciones desde el inau e internaciones de menores por su situación de explotación sexual comercial. Aquí se proponen algunas hipótesis sobre el silenciamiento y la invisibilización que a continuación detallamos: a. y cada uno de los directamente beneficiados de la prostitución de niños y adolescentes puede continuar con su negocio. el problema es de la sociedad que tramita parte de su sexualidad por medio de estas prácticas. estamos ante un fenómeno que implica violencias y que es intrínsecamente violento.55 el resto de la sociedad permanece tranquila y tranquilizada. El problema no es de los menores de edad —aunque ellos sean las principales víctimas—. tantas que es posible comprar a agentes de los Estados. La invisibilidad es condición de existencia de la práctica social. Se evidencia que desde diferentes instancias sociales se desarrollan estrategias de invisibilización. La ausencia de voz de los sujetos supuestamente vulnerables y explotados sexual-comercialmente no les permite alcanzar el estatus de persona. La estigmatización enlazada con la criminalización permite que la prostitución permanezca invisible. no contradice las dificultades señaladas para llevar adelante procesamientos. Lin Lean Lim (2004) argumenta que la prostitución constituye un sector 55 Se alude en cierta forma al grito al que se refiere Holloway en Cambiar el mundo sin tomar el poder (Holloway. de armas. La impunidad asociada a esto permite que se fortalezca el reduccionismo de la prostitución infantil a los niños y adolescentes en esa situación. al igual que el tráfico (de personas. No obstante. no son sujetos. la violencia y la explotación se desarrollan impunemente. mujeres y varones. «El problema no es tal».

sea legal o no. tiene la propiedad de satisfacer necesidades. Aunque es muy cuestionable el carácter de trabajo de la prostitución infantil.56 es preciso dar cuenta del dinero generado por la actividad y la cadena de intereses económicos ligada a perpetuarla. Maria das Neves Rodríguez (2003: 34) lo dice con elocuencia: El cuerpo de la mujer equivale. no hay deseo o satisfacción sexual por parte de la prostituta […] El hombre. con relaciones de dominación a través del control de las sexualidades. La invisibilidad permite continuar con el sistema de dominación instituido. realizar deseos y fantasías. en otros casos. Y como mercadería. a una mercadería. d. con el que conforma una estructura organizativa poderosa. propiciar gratificación sexual. Llevada a menores.económico sofisticado y diversificado. Es en la prostitución donde esta relación puede satisfacerse de manera más plena. hay quienes la consideran similar a los trabajos forzosos.. entonces. y de las muy jóvenes en especial. El orden de género y generación que atraviesa las relaciones sociales tiene en el control de las sexualidades un mecanismo privilegiado de reforzamiento del sistema de dominación masculina sobre mujeres. los cuerpos de las mujeres. tiene que ver con la política sexual. En esta relación de profunda asimetría. hubo noticias de coimas pagadas que permiten pensar que algunos funcionarios obtienen un sobresueldo por esta vía. De este modo. «Guste o no. la prostitución es una actividad económica y un trabajo asociado a las relaciones de desigualdad entre hombres y mujeres y entre adultos y niños/as» (Lim. Algunos de los casos estudiados en esta investigación muestran que la familia del menor vivía del dinero proporcionado por el proxeneta. Sin embargo. busca la realización de sus fantasías y deseos. la prostitución de niños.. en la compra. varones que quedan fuera del modelo hegemónico y otros cuerpos. También. niñas y adolescentes constituye una manera contundente de reafirmación de las prácticas sexuales  . con conexiones con el resto de la economía nacional e internacional. están a disposición de los varones para satisfacer sus deseos sexuales. Todo lo relacionado con la prostitución es eminentemente político. 2004: 59). 56 Existen encendidos debates sobre si la prostitución adulta es una forma de trabajo o de explotación.

Como se mencionó en el párrafo anterior. e.como mecanismo de dominación masculina y adultocéntrica. Apenas un paso separa esa relación asimétrica. de una relación mercantil. Los «mandatos» culturales sobre la feminidad y la masculinidad permiten que ciertas prácticas cercanas a la prostitución pasen desapercibidas y. 2003). . Las prácticas sexuales de los varones constituyen una manera de probar y construir la virilidad (Rostagnol. por lo tanto. por lo tanto. por lo que recurrir a prostitutas (menores o mayores) puede ser habitual. con frecuencia la situación de prostitución es vista como una cuestión de grados. quien llega incluso a ser visualizada como presa. la prostitución condensa la posibilidad de satisfacer este conjunto de imposiciones culturales. La mayoría de los clientes necesitan que el fenómeno se mantenga en la invisibilidad. En su análisis sobre masculinidad y escia. no de derechos. los mandatos sociales indican que el cuerpo de la mujer está al servicio del deseo del varón. La información derivada de las entrevistas permite observar que algunos varones adultos se sienten con derecho sobre el cuerpo de una adolescente. f. Por otra parte. Salas Calvo y Campos Guadamuz (2004: 163) señalan esta percepción del cuerpo/objeto de las mujeres: «el sexo y los cuerpos adquieren carácter de mercancía y. los hombres acceden al sexo comercial desde una lógica del mercado». es él quien debe gozar y ella complacer. El mito sobre lo incontrolable del deseo sexual en los hombres habilita que en ocasiones «necesite» una prostituta. donde uno recibe y la  otra da.

8| Conclusiones

A lo largo de la presente investigación hemos arribado a algunas conclusiones que deben ser consideradas primarias, dado el carácter exploratorio del trabajo: 1. La pia es inseparable de la prostitución adulta. No se evidencian diferencias sustanciales en las modalidades y los lugares de ejercicio de la prostitución debidos a la edad. Es decir que los niños, niñas y adolescentes en situación de prostitución comparten espacios y modalidades con los mayores de edad. 2. La prostitución es la consecuencia de la demanda; sin embargo, el cliente no solo permanece invisible, sino que no existe una sanción social respecto a su comportamiento. 3. La prostitución infantil no puede reducirse a un emergente de la pobreza; también existe en sectores sociales medios y medio-altos; en estos casos existen eficaces mecanismos que encubren el fenómeno. 4. Las intervenciones policiales y judiciales son ineficaces. En ambas instituciones hay limitaciones de distinto tipo que dificultan o directamente impiden una actuación efectiva. 5. Es preciso implementar una política integral para las víctimas de la pia, que tome en cuenta las especificidades de la experiencia que han vivido estos niños y adolescentes. Eso exige considerar que adaptarse a vivir en

situación de prostitución significó, para la mayoría de las víctimas, desarrollar dispositivos de autodefensa a fin de tolerar la situación, especialmente respecto a la alienación corporal y al sometimiento a la voluntad ajena. Es preciso desarrollar metodologías de intervención y ofrecer albergues adecuados, así como programas específicos para los niños, niñas y adolescentes que han estado en situación de explotación sexual comercial. 6. Si bien la legislación es muy específica en cuanto a que la explotación sexual comercial de menores de edad es un delito, parece ser un delito no perseguido. En otras palabras, una ley en desuso. Esto se verifica en la casi inexistente intervención judicial y policial en este tipo de delitos. 7. La sociedad en general muestra grandes dificultades para hablar del tema y casi una imposibilidad de hacerse cargo del problema, que llega incluso a la dificultad de verlo. Es frecuente que niños, niñas y adolescentes que están en la calle no sean visualizados como que están esperando un cliente, ejerciendo la prostitución; pasan desapercibidos, como si simplemente estuvieran ahí. 8. Existe un proceso de naturalización del fenómeno derivado de las con

diciones que habilitan su existencia. La explotación sexual comercial infantil y de adolescentes depende de prácticas sexuales basadas en relaciones jerárquicas que implican dominación masculina y adulta, trátese tanto de prácticas heterosexuales como homosexuales. A través de lo expuesto se intentó mostrar que la prostitución infantil constituye un fenómeno complejo, para cuyo abordaje y comprensión es necesario des-centrar la mirada: quitar la atención de los niños y adolescentes en situación de prostitución y colocarla en la sociedad en su conjunto. El fenómeno es constitutivo de la trama social; existe y se perpetúa por esa razón. Sin embargo, no es posible dejar fuera a las principales víctimas de este fenómeno, justamente los niños y adolescentes. Es preciso darles la voz, permitir que ellos y ellas puedan presentar sus propias perspectivas, se constituyan en sujetos, para entender también el lugar que la prostitución ocupa en sus vidas y tomar conciencia de con qué parámetros la comparan y la valoran. También es necesario observar, a través de las múltiples razones de sus ingresos y permanencias en la situación de prostitución, la heterogeneidad y complejidad del fenómeno: las muchas cosas diferentes a las que refiere la expresión prostitución de niños y adolescentes. 

Existen niños y adolescentes en situación de prostitución porque existe una sociedad que tramita parte de su sexualidad por esta vía, y porque el negocio de la prostitución infantil está plenamente inserto en el sistema económico, no es marginal. Hay una violencia instituyente del fenómeno, que este a su vez reproduce y refuerza. La dominación masculina y adultocéntrica tiene en el control de la sexualidad un mecanismo privilegiado. La prostitución infantil la pone en acto y su práctica la refuerza y reproduce a toda la sociedad. Solo resta preguntarse: ¿cuál es la cuota parte que nos corresponde en esta violencia?, ¿cuáles son los mecanismos que empleamos para quitarnos el problema de encima? Este breve acercamiento a la problemática de la prostitución infantil y adolescente, aunque incompleto —ya que deja fuera algunas modalidades —, pone en evidencia la necesidad de una política integral que debe ser desarrollada desde el Estado. Esto significa, en primer lugar, que el Estado debe asumir que la prostitución infantil y adolescente es un problema de su competencia y, por lo tanto, que su erradicación implica el desarrollo de una serie de políticas y programas acordes con la magnitud de la pia en todas sus modalidades.

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