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Y por qué no

Y por qué no

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Una visión personal del mundo del emprendimiento escrita por un joven español de 15 años. ¡Muy recomendable!
Una visión personal del mundo del emprendimiento escrita por un joven español de 15 años. ¡Muy recomendable!

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12/15/2012

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¿Y por qué no?

Es decir, ¿Por qué no intentarlo?
El típico libro sobre el típico chaval de 15 años hablando sobre el típico tema de la economía y la empresa. Vamos… lo típico.

A día 30 de enero del 2012 empecé a redactar este libro. ¿Su conclusión? Este libro acabará cuando usted, el lector quiera. Espero que lo disfrute. Jaime.

Al escribir este libro no pretendo que llegué a todas las masas, ni que sea un éxito de ventas (será gratis…). Probablemente solo será leído por aquellas personas a las que se lo mande y mi familia. A todos ellos y a los demás que lo leáis: Gracias, de verdad.

¿Por qué no conocer opiniones antes de formar la propia?
Luís Iván Cuende: Fundador de HolaLabs y líder de Asturix: Comencé a emprender cuando tenía sólo 12 años, sin darme cuenta. Es más, a esa edad no conocía lo que significaba la palabra “emprendedor”. Simplemente me sentaba delante del ordenador, investigaba y me comunicaba con otros con mis mismas inquietudes (que hay pocos). Un día descubrí que más allá de ser un pasatiempo, eso era mi pasión. Comencé a trabajar más duro hasta el punto de que me absorbió y de que yo siento una identificación total con mis proyectos. Haber creado algo tan grande como Asturix desde cero me dio mucha experiencia y una gran visión del mundo. También desde entonces he intentado difundir el espíritu emprendedor en este país que tanto lo necesita, a veces no con mucho éxito. Simplemente me gusta hacer cosas, dinamizar, crear, conectar, pensar, cambiar el mundo y mejorarlo. Alberto Elías de Ayala: Fundador de HolaLabs y desarrollador Web.

De pequeño me empezó a gustar la informática y admiraba a personas como Bill Gates y más tarde Steve Jobs que habían creado empresas de éxito. Ahí fue cuando tuve mi propio sueño de montar la empresa más destacada de desarrollo tecnológico. Un tiempo después bajé un poco el listón y decidí hacerlo y ahora conformarme con montar una empresa que ayude a cierta cantidad de personas. Cuando aprendí a programar, vi. que con eso podía realizar mis propios proyectos, y estos fueron creciendo en ambición desde un foro hasta ya la empresa que he montado y en la que estoy currando a tope.

Índice: ¿Por qué no conocer opiniones antes de formar la propia? ¿Y por qué no empezar? ¿Y por qué no luchar? ¿Y por qué no salir adelante? ¿Y por qué no creer en tus ideales? ¿Y por qué no “Objetivarse”? ¿Y por qué no decir “Basta”? ¿Y por qué no saber vender? ¿Y por qué no querer triunfar? ¿Y por qué no aprender a “jugar”? El cliente ese gran desconocido. El empleado, el infravalorado. La inversión ese gran enemigo. La sostenibilidad. ¿Difícil o fácil? El lugar de trabajo, el sitio más importante. ¿Y por qué no salirte de lo común? ¿Y por qué no olvidarte de lo malo? ¿Y por qué no volver a empezar? ¿Y por qué no olvidar el fracaso? En definitiva... ¿Y porqué no? Mis reflexiones sobre la empresa. Bolsa de valores, sueño de un adolescente nada normal. Creación de marca y posicionamiento de excelencia. No nos engañemos, no es nada fácil. La mejor autoayuda es la que uno crea. Esto es todo amigo. [Epílogo]

¿Y por qué no empezar?

Exactamente. Deja de quejarte de lo malo que es el mundo a tu alrededor, de lo poco que te quiere tu pareja, de lo mucho que sufren las familias en paro, de la situación de los países en África. Deja de quejarte de TODO y ponte a cambiar el mundo. Porque todo el mundo puede hacerlo, todos podemos. Quizás no de la misma manera pero podemos. El mundo se construye día a día gracias a pequeños granitos de arena de emprendedores anónimos. Bill Gates o Steve Jobs no son los únicos que cambian el mundo (estamos de acuerdo en que lo hacen) y quizás no lo cambian de la manera más importante. Todos somos importantes. Quizás no tengas una cuenta verificada en twitter, o 18 millones de seguidores o 1000 amigos en facebook. Pero seguro que tienes a una familia que te quiere, a una familia, que siempre te va a aupar a conseguir tus sueños, en definitiva, a empezar. Todos coincidimos en que es difícil. Mucho. Pero poco a poco... ¿No crees? Las grandes empresas normalmente no suelen triunfar por lo que han hecho en dos días, sino por lo que harán en 10 (5, 1,2 etc...) años. De eso se trata, de tener la valentía para empezar, de tener las narices para decir:

-¡Estoy cambiando el mundo! Porque si quieres y puedes, y estoy seguro de que si empiezas podrás. Pero todo tiene una pega, como arriba mencioné: El dinero. Claro, el dinero. El amigo inseparable del inversor, y el peor enemigo del emprendedor. No te desanimes porque seguro que se puede arreglar de muchas formas.

Normalmente cuando se crea un producto y se vende bien el dinero viene sólo, así que céntrate en tener ese producto. Y luego, “véndelo” (desde un punto de vista de publicidad) Así que ya sabes, coge un lápiz y un papel y escribe todas las ideas que se te ocurran y al día siguiente en frío decide cuál es la buena. Y, creo que el resto ya lo sabes (Por si no lo sabes es ir al banco a contarles tu idea) ¡Empieza!

¿Y por qué no luchar?
Sí, luchar. Y más concretamente contra viento y marea. Cuando empieces nadie te dará nada, es más intentarán arrebatártelo. ¿Por qué? Bueno, eres pequeño y ellos son grandes y quizás en unos años, puedas suponer una competencia demasiado fuerte. ¿Qué puedes hacer tú en estos casos? Bueno yo no soy la persona más adecuada para decirte que debes o no hacer. Pero sí me gustaría recomendarte algo y es que nunca abandones.

Al formar una empresa, probablemente formes tu sueño, sí, ese que tanto tiempo te ha costado formar, sí, el mismo que te ha costado mucho lograr... ¿Y vas a abandonar tan fácilmente? No, no lo hagas. Jamás pierdas la fe en lo que has hecho. Si eres pastelero nunca dejes de hacer pasteles, si eres quiosquero nunca dejes de vender periódicos, si eres un publicista nunca dejes de vender productos, aunque sean malísimos.

Sí, todos sabemos que luchar no es fácil. Pero… ¿Qué motivo hay mejor para levantarse cada mañana sino el de cambiar el mundo grano a grano? Lucha y vencerás, y recuerda como dijo Gandhi:

“Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas.

¿Y por qué no salir adelante?

Quizás una de las más difíciles. Salir adelante es una de las cosas que deberían hacer las empresas una vez han vencido. ¿El problema? No siempre lo hacen. Realmente, creo y es mi opinión que las empresas nunca están terminadas. Siempre hay algo que hacer, y sino otra empresa hará que hagas algo nuevo. Te dará el peor ataque que nadie te podría haber dado nunca: Obligarte a innovar. Es malo que si tienes una empresa que no innove (ojo, solo en algunos sectores la innovación es un factor opcional, pero en las empresas del corte del 21, innovar es sí o

sí, no es una opción) es malo, porque es la política que tú, como emprendedor has decidido elegir (normalmente, he de decir que no sucede) pero que una empresa que generalmente va a querer que tu quiebres te obligue a innovar es nefasto para ti. Lo más normal es salir adelante remando, y no andando. Esto es: No es fácil, pero una vez salgas adelante habrá menos baches en tu camino hacía el éxito. Recuerda, quizás el camino este lleno de piedras, pero es mejor quitarlas que dar media vuelta, porque aprenderás cada vez a quitarlas con más fuerza y más rápido, y obviamente subirás antes.

¿Y por qué no creer en tus ideales?
Hazlo. Es obligatorio. El día que montes tu empresa o cumplas tu sueño, coge un postit y anota en lo que crees, y que jamás se te olvide. Un alto índice de las empresas que fracasan es por eso, olvidan lo que las hizo únicas una vez, y creen que eso, es algo pasado. No lo es. Obviamente, cada empresa tiene una seña de identidad, algo que las hace únicas. Bien puede ser la energía con la que afrontan todos y cada uno de los resultados., la juventud de sus miembros, la experiencia de los mismos, o simplemente la fama que tienen por hacer algo innovador. Cuando una empresa deja de creer en sí misma como empresa, ya no es una empresa, es una máquina de hacer dinero que durará 5, 6 años. Esto es muy común, y muy nefasto también. Es algo muy doloroso para los propios miembros de la empresa y para la gente que dependía de ella. La realidad siempre supera a la ficción y en estos casos también. Yo no puedo (ni sé…) decirte como tu empresa puede no caer, pero sí puedo decirte como no la hagas caer.

En los primeros capítulos hemos visto que empezar era algo primordial, era algo necesario, era algo que debíamos cumplir. Y también luchar, una de las materias esenciales en la supervivencia y en la propia vivencia. Pero también la creencia en lo principal. Cuando empezamos lo que tenemos son muchas ganas de comernos el mundo. Bien, ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no seguir intentando comernos el mundo aún cuando tu empresa vale 7 millones de dólares? Nada está cumplido, al menos hay una persona en el mundo que ni siquiera conoce tu producto. Muchos pensarán en Apple, la millonaria empresa y una de las más fuertes con innovación. Desgraciadamente, Steve Jobs falleció en 2011. Yo he conocido a personas que no sabían quién era. Claro ejemplo. Coge ese postit y apunta en él todo lo que crees, todo lo que hiciste para ganar y no caer. Tres años después, ábrelo y observa. ¿Estás cumpliendo tus ideales? ¿Estás siendo el mismo que triunfó…?

¿Y por qué no “Objetivarse”?
En el Capítulo anterior vimos que es importante mantener tus ideales, tus creencias, aquello que te hizo grande y aquello que te seguirá haciendo grande. En este capítulo intentaré enseñarles (dudo que lo haga… debido a que no soy un experto en nada…) porque para mí es bueno “Objetivarse”. ¿Qué es “Objetivarse”? Bueno, para mí esta palabra que probablemente me la haya inventado consiste en colocarse objetivos, en colocarse metas. Obviamente, una empresa no se puede mantener estática, es decir, los tiempos cambian y la empresa debe ser flexible, debe cambiar con ellos.

Esto no es olvidar lo que te hizo grande, es amoldar esto mismo a los tiempos que vienen y a los que probablemente vendrán. No soy un gran amigo de los libros de autoayuda, pero si hay alguno que siempre llevo en el iPad cuando voy en avión es “¿Quién se ha llevado mi queso? “

(http://www.amazon.es/%C2%BFQui%C3%A9n-llevado-queso-adaptarnos-

Empresarial/dp/8495787091/ref=sr_1_fkmr1_1?ie=UTF8&qid=1328305670&sr=8-1fkmr1) Este libro redacta como cambiar, en un mundo de constante cambio. Este libro (que, además está escrito de forma muy amena...) es lo que yo creo que sería una ampliación del capítulo, recomiendo su lectura. Volviendo al tema de objetivarse, hay que ponerse metas. Grandes, pequeñas, medianas tú eres el que debes elegir eso. Pero póntelas. A veces los pequeños resultados en el presente serán grandes logros en el futuro, y de eso se trata de mirar hacia delante y no verlo negro. Hay que ponerse metas y cambiarlas siempre, el cambio no debe dar miedo (en la teoría, pero en la práctica…) ¡”Objetivate”!

¿Y por qué no decir “Basta”?
Basta de funcionar mal. Basta de despreciar los primeros clientes que acudieron a tu empresa. Basta de creer que el éxito te llega un mes después de haber luchado y haber triunfado. Basta.

Una de las cosas más difíciles cuando se monta una empresa y haberlo hecho bien, es decir “Basta”. Cuando dices Basta, renuncias a quizás, ingresar un dinero que te venía muy bien.

Pero viéndolo por el lado bueno, probablemente también, signifique que estás estableciendo una relación con tu empresa a largo plazo. Creo que es muy normal, que mucha gente no este de acuerdo con lo que escribo, y quizás más con este capítulo. Las empresas tienen que decir basta, cuando dejan de ser “empresas”. Tienen que convertirse en las empresas que fueron. Quizás Basta sea una palabra muy dura, y todos sabemos que al teoría difiere mucho de la práctica, pero… ¿Por qué no intentarlo?

¿Y por qué no saber vender?
Hablando claro en el sentido de saber venderte, para que la gente te compre, no en el mismo de hacerlo, porque tienes un precio (más tarde discutiremos esto, y también hablaré sobre mi opinión de los clientes, y como veo yo su posición en el estratagema empresarial). “Muchos clientes no saben ni lo que quieren, únicamente quieren disfrutar de un servicio, quieren tenerlo y ya. Les da igual como este compuesto.” Esto fue lo que les mencioné a mis compañeros durante una videoconferencia hablando sobre la salida de un nuevo proyecto de software. Para mí, esta es la realidad de la venta de un producto. Da igual como hagas, lo que hagas, cuando y donde lo hagas y porque lo hagas, lo importante es que vendas por lo que haces, cuando lo haces etc.…

Y es verdad, esto sucede siempre. ¿Cuántos casos de acusación por corrupción han sido declarados inocentes sólo porque han sabido defenderse?

(Y venderse...) tan bien como lo han hecho? Muchísimos. Obviamente, no voy a Dar nombres porque no pretendo que nadie se sienta insultado con este libro, pero todos seguro que conocemos a varios. Recuerda vender bien lo que haces, hablar con respeto y educación, y ser humilde.

Llegamos a la mitad.
La mitad, sí. La mitad de esto que le podrá haber encantado o lo habrá repudiado borrándolo de su PC, Mac, iPhone, Android, iPad, Kindle etc.… No soy un experto en esto. A decir verdad, no soy un experto en nada. Tengo sueños, muchos y muchas aspiraciones. Y lo que quiero es protegerlos. Habrá gente que sepa mucho más que yo (para empezar, todo aquel que tenga la carrera) pero no importa. Siempre que tengas un sueño, debes protegerlo, debes luchar por él. No sé cuantas personas leerán este libro, no sé cuantas lo repudiarán y no sé cuantas personas lo marcarán como favorito. Pero si sé, que escribir estas líneas en mi tiempo libre (soy estudiante, lo cual me deja poco tiempo…) es una gran experiencia.

Me gustaría llevar a cabo una serie de 5 capítulos en los que intentaría explicar mi visión sobre las partes prioritarias de la empresa: Cliente, empleado, inversión, lugar de trabajo y sostenibilidad. No soy un escritor experimentado, y dudo que llegara a serlo. Pero la satisfacción que me da contar esto y que, pueda llegar a muchas personas es algo impagable. Os agradezco la lectura, y… ¡Sigamos!

El cliente, ese gran desconocido.
A lo largo de mis 15 años de edad he podido experimentar pocas relaciones con los clientes. Vídeos prácticos, libros y experiencias que he tenido en mi estancia en algún proyecto. Desde el punto de vista teórico siempre ha sucedido lo mismo: Un interés por el cliente, de “por si acaso”. Muchos clientes no compran con decisión, no consumen con decisión. Compran por si necesitarían un producto por si acaso. A corto plazo es un hecho genial. ¿Qué sucede a largo plazo? Realmente, también, siempre suele pasar lo mismo. A largo plazo la empresa va mal. No se trata solo de vender un producto, sino de que ese cliente llame a otro cliente y este a otro y este a su vez a dos etc.… formando una cadena, en la que ganarás más dinero, y recuperarás lo que diste al principio por encantar al principal. Hay un tema que está muy álgido últimamente, y es el de el del desarrollo, la programación Web y el diseño gráfico (si alguno de ellos me lee, mi cordial enhorabuena, por la dificultad que entraña este “arte”) y el trabajo por Internet Es una gran vía de empleo que quita mucho peso, sobre todo si eres particular y/o autónomo. Aquí se establece otro tipo de cliente y yo lo llamaré el “no presencial”. Obviamente el trato que merecería uno y otro es diferente; escribiendo por Internet o desde cualquier smartphone no interviene la comunicación no verbal.

Hay un dicho muy extendido y es el de “El cliente siempre tiene la razón”. ¿Lo analizamos? Bueno, generalmente las empresas afirman que el cliente es el motor de la empresa. Y lo es, en un 50% o inclusive un poquillo más, dejémoslo en un 60%, luego explicaré cuál creo yo que es el otro 40% restante. Un cliente es un engranaje principal, es el inversor más importante, el que invertirá cada día en tu producto y te dirá tajantemente si le gusta o no lo que haces, sin cortarse. Te ayudará a mejorar y a no cometer errores, te ayudará a encontrar tu senda y a que no te pierdas. Los buenos clientes no abundan, si encuentras uno consérvalo y trátalo bien.

El empleado y normalmente, el infravalorado…

Siempre se oye lo mismo, el empleado es la persona menos importante de una empresa, el cliente es lo mejor, lo más. Tengo otra visión de esto y es que el 40% que mueve la empresa es el empleado. ¿Por qué? Muy simple. ¿Quién es la persona que atrae a tus clientes? ¿Quién es el engranaje de tu empresa? El empleado. Esa persona (Sí, persona) que hace posible, que vendas tu producto. No importa a que tipo de escala esté. Una empresa la conforman todos y cada uno

de sus miembros, y el cliente. La responsabilidad de fallo siempre se reparte para uno y la de victoria para el cliente. ¿Es justo? Para nada. He estado observando los índices de crecimiento de empleados x crecimiento de clientes, y los empleados “llevaban la batuta” ¿Qué es esto? A más empleados más clientes por lo tanto, el empleado era el que “dictaba” cuantos clientes debería traer” También sucedía que los empleados que trabajaban con mas ahínco y más fuerza contentando al cliente hacían incrementar las ventas. En la teoría suena muy bonito... ¿Verdad? Pero como he dicho en más ocasiones la práctica dista mucho de la teoría. Voy a intentar exponer como es la teoría que todos conocemos. Si una empresa triunfa en ventas, es porque los altos mandatarios han creado un gran producto y porque los clientes lo han comprado. A esto se le suma que el equipo de marketing ha creado una necesidad abrumadora de consumo del producto y un millón más de externalidades. En cambio, si la empresa va a quiebra, es porque los empleados no han sabido vender bien el producto. Esto siempre es así. Y debería de dejar de serlo. ¿Qué puedo hacer yo para ello? Simplemente esto, elaborar una reflexión de lo que sucede y no sucede e intentar dar a conocer un punto de vista, que es muy real.

La inversión ese gran enemigo.

Y, sin duda, el más férreo a la hora de enfrentarse a él.

La inversión puede ser temerosa, pero hay que ir a ella con todo. Particularmente, nunca he tenido que realizar o pedir una inversión pero sí he estado cercano a ellas. No voy a hablar de términos técnicos, porque creo que no lo he hecho en todo el libro y, por lo tanto, no lo pienso hacer ahora. Simplemente es un gran enemigo y muchas veces, el motor de tu sueño. La frontera entre tener tu sueño o no. Hay muchas formas de acceder a una inversión, pero la más recurrida es la de las tres F’s Family, friends, fools. ¿Por qué no probar cada una de ellas? Quizás tu sueño sea conseguido gracias a tu amigo, o a tu madre, o a tu tío. PD: Acuérdate de devolver el dinero, es reconfortante saber que lo has conseguido y que se lo has podido agradecer a esa persona. PD2: En el caso de que no te acepté el dinero, invítale a un viaje, eso nadie te lo va a negar, y menos si es al Caribe.

La sostenibilidad. ¿Difícil o fácil?

Depende de cada persona. Sostenerse arriba, obviamente no es lo mismo que sostenerse desde abajo. Intervienen una serie de elementos que propiciarán que tu empresa esté bien o esté mal. Obviamente, esos elementos no los puedo poner aquí. ¿Por qué? No creo que la empresa sea un mecanismo autómata, es una institución moral cuyo único fin (debería) es servir al mundo. Pero, de nuevo, la teoría difiere mucho de la práctica. Muchas de las empresas de ahora que no poseen motivación en sus filas, que desprecian al empleado y les da igual si pierden a dos, tres, cinco clientes. Les importa ingresar una suma X y si no la superan o, la rebajan empiezan a caer. Es un efecto domino, y es muy importante detectarlo a tiempo para que no tire más fichas. Sostenerse es muy importante. Arriba, hemos visto como es importante reinventarse creyendo en los valores que nos hicieron fuertes al principio. Sostenerse, también es un factor principal. Únicamente la sostenibilidad de una empresa, es lo que la suele hacer grande (muy pocas empresas llegan a salir triunfadoras sin haberse sabido sostener)

El lugar de trabajo, el sitio más importante.
Tu templo, el sitio más importante, el lugar donde vencerás. Es normal que, cuando empieces, no tengas grandes oficinas (probablemente trabajes en tu casa) y, bueno, conforme vaya progresando seguro que tienes unas grandes oficinas. Seguro que conoces el modelo de trabajo que emplea Google, o el que empleó Apple. Abandónalos, y fíjate en la empresa más cercana que tengas (en su defecto, cualquier otra, pero fíjate) e interésate por ella. Probablemente (al

principio) el modelo de ese tipo de empresa va a resultarte mejor que una gran multinacional. Pero poco a poco, lo mejor de algo es empezarlo y, sobre todo, empezarlo bien. Ve dando pasos tranquilos, sin prisa, pero sin pausa como dicen. Recordarte que te hagas el mejor amigo de la constancia y la perseverancia, en tu camino ellos son los que te guiarán hacia el triunfo. También el hecho de no rendirte jamás, incluso cuando las situaciones son demasiado adversas te ayudará, y lo hará mucho. Piensa que lo que haces hoy, será lo que recogerás en una semana, y que, la semana que recojas, has de plantar para que la siguiente vuelvas a recoger. Es un círculo vicioso (¡Es bueno!) que hay que asegurarse de cumplir.

¿Y por qué no salirte de lo común?
Se ríen de ti porque eres diferente, ríete de ellos, porque son todos iguales. Creo que no hay una frase mejor que esa para enunciar el emprendimiento (es un dicho, no lo tomen al pie de la letra) y es que esto es verdad.

Hay que salirse de lo común, hay que buscar cosas que nadie más encontraría, hay que darle a los clientes algo que no saben que quieren, pero, que nada más salir tú producto lo deseen inconscientemente. Has de crear una

sensación de necesidad. ¿Cómo? Salte de lo común. Hasta el iPhone todos los móviles eran con stylus, y bueno, ya sabes lo que paso después de él. No es difícil, has de encontrar algo que te diferencie, algo que sea “emblema” de tu marca, algo que te distinga de tus competidores. Salte de lo común, establece las normas y ríete de los que no creen en ellas, al fin y al cabo tú y solo tú conoces eso que vas a sacar, eso que va a revolucionar el mercado, eso, que es fantástico.

¿Y por qué no olvidarte de lo malo?
Ojala nunca te pase. Ojala nunca caigas en esto. Ojala nunca fracases. Pero si lo haces, ojala no te sumas en la miseria y en la tristeza. Tienes que sacar lo mejor de cada experiencia que has sacado, así como de cada libro, también de cada experiencia. Fracasar no es malo (luego veremos el punto práctico) desde la teoría, aprendes de tus errores, sabes cómo no debes actuar en una situación futura, y, sobre todo, te curtes ante los errores, te fortaleces incluso ante lo peor. Olvídate de lo malo, piensa que has cometido un error que no vas a volver a cometer y, que, probablemente eso te dará una visión de la vida más amplia. ¿Pasamos a la práctica? Todo serán problemas, tus amigos te martirizarán, el banco te crujirá y tu te sentirás mal. Es verdad. Olvídalo, hazlo ya. Cuando no tengas ganas de nada vuelve a hacerlo.

Cuando te salga, te sentirás mejor que nunca, te sentirás con ganas de comerte el mundo, y, de nuevo, entra la decisión tuya de si quieres (y dado que estamos en la práctica, y puedes) o no triunfar.

¿Y por qué no olvidar el fracaso?

Quizás este sea uno de los capítulos que más a gusto voy a escribir. Quizás, porque yo haya tenido que olvidar bastantes fracasos (no empresariales...) o quizás no. En todo caso quizás me explaye mucho en este capítulo. Olvidarse de algo quizá pueda resultar muy difícil, no, lo es. Pero hay que hacerlo y, si es sacando una “experiencia” de ello es mucho mejor. Yo mismo he tenido que olvidar muchas cosas, y muy dolorosas, muchas de ellas verdaderamente dañinas para mí. No creo que sea turno de exponer mis experiencias personales, es turno de explicar porque olvidar el fracaso es una de las cosas más importantes que una empresa que pretenda tener éxito. Las experiencias son algo que muy poca gente puede llegar a pagar, las experiencias, vienen solas. Una vez fracases aprovéchalas todas, hazte eco de lo que te dicen confía en los demás. No te creas el mejor, sé humilde, eso es lo que distingue a los grandes de los pequeños.

En definitiva... ¿Y porqué no?

Vaya, llegamos al final de lo que es el “libro”. No es demasiado largo, quizás algo corto. Pero las pocas experiencias que he recibido en estos últimos meses no han dado para más. He pasado grandes ratos escribiendo, sacando tiempo de debajo de las piedras para poder escribir, algo que me encanta. No sé como acabará este libro, si acabará perdido, si acabará editado o si acabará en tu mano. Bah, no importa como acabe, importa cuanta gente lo lea. E importa que a la gente le interese lo que escribo, eso sí que importa. ¿Y por qué no? Fue un título demasiado sugerente, que se me ocurrió, no sé cuando, no sé como. Lo encontré perfecto como algo para alentar a emprender, algo que a mí me encantaría hacer. Seguro que habrá críticas, desilusión, insultos y demás por hablar de un tema que no conozco. Quizás, no este de lleno en dicho tema, pero sí he estado al lado de grandes emprendedor. No pretendo recibir nada a cambio de este libro, es más, será gratuito. Un gran placer poder haber compartido con vosotros lo que yo creo, de la visión emprendedora.

Mis reflexiones sobre la empresa.
¿Qué es una empresa? ¿Qué deja de serlo? Teóricamente: Una empresa es un elemento (por llamarle así) que se encarga de mejorar el mundo.

Eso teóricamente, en la práctica se enfoca en la ganancia de dinero y en la atracción de clientes. Esto no debería ser así y lo es. Las ansías por la ganancia de dinero (estamos de acuerdo, que en la práctica esto es lo que hace que una empresa se sostenga) hacen que muchas empresas se caigan y quiebren. La avaricia no es buena. No lo ha sido nunca. Hay que saber controlar los sentimientos, la avaricia entre ellos. La crisis de 2008 fue evitable y, sin embargo fue causada por la avaricia (intervinieron una serie de factores externos que hicieron un 40% de la crisis) Para mí una empresa, debería ser elevada a un nivel moral amplio, muy amplio. Y, de ahí a seguir creciendo. Una empresa no es algo raro, es algo normal, es algo que debería existir y algo que debería existir más.

Bolsa de valores, sueño de un adolescente nada normal.

Desde que entré en contacto con este mundillo me ha apasionado la bolsa.

Empecé preguntándole a mi padre y, a otras personas en twitter el funcionamiento de la bolsa. Desde cómo sucedían las subidas y las bajadas, a como comprar y vender. Es un mundo apasionante. He estado estudiando y realizando bastantes “experiencias” con un simulador, y, hasta ahora me ha ido genial. He leído a genios como Warren Buffet, José Meli Mundi, y sobre bolsa anónima, pero como más he aprendido ha sido gracias a las noticias y a la propia experiencia práctica. Es un placer seguir estudiando y aprendiendo cada día, y, ojala en un futuro pueda ser broker. Ese, sería uno de mis sueños.

No nos engañemos, no es nada fácil.
Nada de lo que he propuesto es fácil NADA. Es más pocas cosas de este ensayo las he podido realizar yo. Con esto pretendía dar una idea de lo que principalmente debería ser llevado a cabo por cualquier empresa.

Emprender no es fácil, todos lo sabemos. Ustedes y yo. Pero una vez que has emprendido la forma en la que te sientes, cómo te enorgulleces de lo que haces y de cómo lo haces es… o debería ser algo increíble. Espero no haberles molestado, quizás no sepa mucho sobre el tema pero necesitaba escribirlo. No quería perder el tiempo, quería aprovecharlo al máximo. Quería tenerlo siempre conmigo. Quería hacer las cosas fáciles. Querría emprender. Y ojala este sueño se cumpla pronto. Con todos ustedes, este es el final definitivo del libro. Un cordial saludo. Jaime.

Esto es todo amigo. [Epílogo]
Cuando las irrefrenables ganas de crear algo nuevo ante la generación en la que me encuentro, una generación que muchos consideran perdida. He compartido con ustedes lo que es (o sería) para mí el emprendimiento. No tengo nada más que decirles, simplemente gracias.

Gracias por “perder” el tiempo leyendo mi libro. Gracias por descargarlo desde la Web. Gracias por entender el libro. Gracias por entender quién escribe este libro. Gracias por compartirlo, difundirlo y enseñarlo. Gracias por contactarme. Gracias por todo. En definitiva, gracias.

Twitter: @JaimeMAD Email: Jaime_bm@aol.com 25 (y la última)

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