.

.-.

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= ífibros
Hol.r»
10

antiguos

=

jgurcclono

:

T«l itttDttl

PURCHASED FOR THE

UNIVERSITY OF TORONTO LIBRARY

FROM THE

CANADÁ COUNCIL SPECIAL GRANT
FOR

CATALÁN LANGUAGE

&

LITERATURE 68

Digitized by the Internet Archive
in

2009

with funding from

Ontario Council of University Libraries

http://www.archive.org/details/historiadelreydeOOjame

HISTORIA
mi mi

m

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EL CONQUISTADOR.

-,

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r e n o-f
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^¿U'.

//

;

HISTORIA
DEL

BU

Di ARAGOU


JM, lOJ\QWJMST'AM>OWt,
í^írila íu

Lcinosm por

el

mismo monarca

TUADUCIDA AL CASTELLANO Y ANOTADA

l'dtt

f^/^aUane ^/oYv/j

W ^/vn/ont'j áe ¡ffiafixitc/i.

.

.

:

-

-

falencia»
Librería de

Doña Rosa lopez.

1848.

DP
A 513

c
~")

Es propiedad.

M2

Barcelona

;

Imprenta de

la Sra.

V.

é

H. de

MAYOL.

JJ-J

El interés de las diversas
él

obras que continuamente salen á luz
el

</

resultado de las lecturas que en

dia

están

mas en boga
titiles

,

no

¡meden llevar siempre la estimable cualidad de ser
pues ¡x>r su
los ([ite la

en general:

misma

esencia interesará
,

la

materia de aquellas solo á
,

conozcan

y aun cuando esta sea sublime

no pasará su

efecto

mas
el

allá del carado que

forman
esa

los

que

se

dediquen á inves-

tigar

mayor

ó

menor grado de

Merece, sin embargo,

una

escepcion

misma sublimidad. la historia; pues aun cuando
,

puede considerarse como ciencia
sus efectos
,

especial

son de utilidad general
es

mayormente

si se

atiende á que no

solo

un cuadro

sucesivo de acontecimientos

lo

que la forma,

si

que además una

pintura

fiel
,

sirviendo

de la marcha y progreso de los pueblos en cada siglo, por consiguiente , su exactitud de tipo para que pueda

deducirse cuál sea la importancia de las cosas en sus diferentes periodos. Así vemos
se
,

pues

,

que todo tiene relación
,

con la historia ó
,

deduce de
,

ella

:

la entidad de las ideas
;

ija

sean religiosas
,

ya

filosóficas

ya

políticas

las

costumbres,

las bellas artes

las cien-

cias

y

las instituciones.

;

(')

INTRODUCCIÓN.
Esto nos sugiere una
favorable consecuencia
,

á saber
si las

:

que

las

publicaciones históricas siempre son útiles, y

mas aun

acompaforman

ña otra circunstancia
su recomendación.

especial

,

de aquellas que por

sí solas

La
en

historia particular
la

de un pueblo, por ejemse

plo

,

podrá

ser rica
,

parte de sucesos que
en
,

enlazan con
intere's

los

de otros ¡mises

es

decir,

la

que

se

llama de

general

mas como

historia especial

podrá tener, acaso,
,

tal

abundancia
,

de noticias y exactitud respecto á invenciones

costumbres

razas ó

idiomas, que bastará
con interés y

esta sola circunstancia
los

para que

la busquen
el

la estudien

sabios,

cualquiera que sea

pais á

que pertenecieren.

Las crónicas que con tanta profusión
medios
las
,

se

escribieron en los siglos
fuentes de

sin

embargo de considerarse como verdaderas
desde tal

que ha
,

manado
porque
y luego
el

tiempo

la perfección

de la historia
,

general

solo
,

pueden mirarse comunmente como
se
,

especiales

en ptri-

mer lugar
personajes
,

refieren

tan

solo

á determinadas épocas ó
filosófico
,

porque

,

mas que fondo
ellas
,

del

que
se

pueda deducirse
refieren
,

cuadro ó aspecto general de
cierta

la época

á que

hállase

sobremanera en
se

minuciosidad

inútil,

que mas de ana vez
ficantes
:

hace pesada
,

por

referirse

á hechos insignibajo
el

esto

lo

decimos

mirando

las crónicas

aspecto de

utilidad

general histórica;
la época

mas, atendiendo
de su aparición
,

remontándonos á
esa

á su esencia y debemos confesar que
solo

misma minuciosidad y
lectura.

sencillez

es

lo

que forma su verdadero

carácter, y que acaso sin esta cualidad,

no seria para nosotros ame-

na su

Otra observación no menos interesante hay que hacer
de las crónicas
sus autores
:
,

respecto

y

es

,

sobre

la

veracidad que puede esperarse de
son

muchos de

estos ó

amigos ó servidores del perso-

naje principal, ó se supone ser sencillos monjes, ajenos cu su tiempo
del conocimiento de la política ó

mas

bien de la

influencia

de esta
,

en

los
:

hechos

;

de

lo

que resulla
los

la siguiente notable diferencia

á

saber

cuando escriben

primeros, la esplicacion déla causa avenel

taja á la del hecho, que

es

efecto

:

cuando
,

los

segundos,

la espli-

cacion del hecho
se

es

mas que detallada
objeto

y la causa por

lo

común

ignora.

Tiende

,

pues, nuestro
la crónica

aprobar que
de

seria

una obra de
que
ins-

grande estima

que

se hallase libre

esos necios

INTRODUCE
piran ana gran parle, rw todat
no obstante
,

i'»\

7
conocidas.

,

de las

Algunas hay
las

que

,

aun

cuando
.

se

resientan

de una de

faltas
;
»/

que acabamos de apuntar

en lo (Irmas

merecen gran concepto
los </"<

mucho

tienen que

agradecer á sus autores
las historias generales
I).

nuevamente han

cuidado de compilar

de cada país.
,

Al publicar

la

historia del rey

Jaime

no oacüamos en ase-

gurar
género

qué
;

fs

tal

obra

superior á cuantas

se

han

compuesto de so

pues, dejando aparte las consideraciones justas que move-

rían á sa

autor á darle
,

el

nombre de

historia eon

preferencia al
:

de crónica

bien libre

está su

contesto de inspirar recelo alijuno

antes al contrario, merece tanta consideración, en nuestro concepto,
la historia del

Conquistador

,

que, mas
,

que libro

,

mereciera lla-

marse insigne monumento de saber

de verdad y de gloria.
es
,

La primera
cendencia de
los

circunstancia de tal libro
hechos que relata; pues

ante todo

,

la tras-

mal podría darse un a
medios
,

idea

dL(LÍa_rccon^í</sírt de
la

Es paña en

los

siglos

sin enterarse de

parte que en tan gloriosa empresa cupo á

los reyes

de Aragón,
la

y en especial á nuestro

D. Jaime. Ja conquista de Mallorca y
,

de Valencia y Murcia

son ya de sí sucesos de grande importancia;

pao
ludio

la

tendrán mas

,

si se

consideran tales empresas como
adelante han de tener lugar
,

el

pre-

guia de las que mas

y

como

un mocil
con

infalible del espíritu de
se

independencia y de la resolución

que luego
,

lanzó de
el

la

Península á todos sus dominadores
que
se

estraños. Eslo

junto con

carácter
el

nota en toda la histo-

ria de

D. Jaime, hace que
;

interés de esta se

mire como de utilidad
,

general
ello

y cuando no bastaran
que no

tales circunstancias

bastaría para
libro
el

la de hallarse
,

perfectamente
es

dibujado en
;

tal

cuadro

exacto de la época

poco

pues
(

bien

podemos
otros

decir sin

empacho

,

que

el

reinado de D.

Jaime

como

de sus suce-

sores) absorvió en su tiempo toda la preponderancia

que puede al-

canzar una nación conquistadora,
el

tal

como Aragón, alentada por

emprendedor desús naturales, y con ventaja á las otras, por lo que toca á fuerzas marítimas é índole guerrera. Además* la época de D. Jaime es caracterizada por otra circunstancia, admiespíritu

rable respecto al tiempo

éñque aparece

y

á

las tareas militares

que
es el

ocup aban á l asjigbenimus^orelcspíritu
afianzamiento de
cía
las instituciones,

de conquista

;

tal

que adquieren forma, import(m=
cutre
los

y seguridad

poderes del

y la creación del verdadero equilibrio Estado
,

9

INTRODUCCIÓN.

Por

lo

que (oca á veracidad
,

,

que

,

como hemos dicho
historia

,

es

sos-

pechosa en algunas crónicas

en

ninguna
ella el

puede admitirse
es el

mejor que en
riador
,

la

de

I).

Jaime.
los

En

mismo héroe
testigo

histo-

relata
;

siempre

hechos

como

ocular y citando

á

ol iwjpcrsonas
,

como supremo

en la política, esplica y deslinda las
,

causas

y en los rasgos
ni á
,

particulares de cada personaje

como que
el

d

nadie necesita

nadie debe

halagar

,

refiere

con justicia

verdadero mérito
die.

pues no teme con las alabanzas disgustar á na-

Sin esto

,

dos pruebas hay
,

aun

infalibles

(pie

,

al

paso que
la certeza

revelan su carácter

sirven
del rey

para
,

enrobustecer

mas y mas
,

de que fué la
esta historia
:

mano

y no la de un estraño
las

la

que trazó

obsérvese la

primera en

pocas alabanzas que hace

de

propio
,

;

dedúzcase la segunda
en
lo

del

modo con que habla
hechos que
otros

de su

padre

callando

posible

ciertos
,

escritores

posteriormente nos han revelado
la

y de

los cuales

,

en

el

decurso de

obra

,

daremos cuenta á

los lectores

por medio de notas.
esencial del libro, preciso se

Ya que hemos hablado de
publicamos y de
lebrada
siendo

la

bondad

hace no menos que demos noticia de la exactitud de la copia que
los

percances del original.
del monasterio

Existía
,

este en

la ce-

biblioteca

de

Poblcl

hasta que

Marca
el

intendente ó comisario
se lo llevó
:

regio

de esta provincia por

rey

de Francia,

así lo aseguran Sayol, que fué historiador
,

de aquel monasterio, y Scrra
cho original sacóse
,

que
,

lo

fué del de Monserrat.
'

De

di-

sin

duda

una copia

(
,

)

sesenta y siete años

después de la muerte de
del

D. Jaime, en I3i3 canónigo de Lérida D. José Besora de
,

la cual
este al

pasó á poder
los

de

carmelitas

descalzos de esta ciudad, y por éilíimo

ala

biblioteca pública actual.

Guardábase otra copia en
lencia
,

el

archivo del maestre racional de
en la biblioteca del Escorial
,

Vapor

la cual

existe en el
el
,

dia

haberla querido poseer
de
ella
los

rey

D. Felipe II;
,

mas

al

desprenderse
celo
,

valencianos

creyeron justo
,

y fué laudable su

hacer de ella

tina edición
,

la que se

efectuó en

ioo7
lo

,

teniendo

cuidado
(¡uista

,

además

de imprimir la parte que corresponde á la con,

de Valencia en un cuaderno suelto
del

que por

común

suele

formar parle

tomo que también

imprimieron de

los

prwilegws

')

Vt'-.be el

Diccionario de escritores catalanes, pur I.

Amat

,

artículo:

D. Jaime.

|\

I

R0D1

C< l«'\.

'.)

dé tal ciudad. Ahora bien
el

;

comparada
se

la

copia que se guarda en
en
la

archivo de

iragon

con la que

guarda

biblioteca
<"/<

,

con

la edición

de 1557 y, por lo que toca á
los privilegios

Valencia,

d cuaderno

adjunto á

de esta ciudad

.

hállase que son todas enlas otras, sin alterai

teramente iguales y
siquiera en lo

>¡ue las

unas

se

copiaron de

mas mínimo
en

su precioso texto.
se

El idioma

que

este

halla
lo

escrito
el

es

en todas
,

las

copias y
en
tal

ejemplares

el

mismo en que
la
,

escribió

rey

que

estaba
se

tiempo mas en boga en
casi todos sus

corte

Aragón
la

y

que

hablaba en

dominio*

á excepción de

parte que correspondía
es

al primitivo reino de este

nombre. Tal cualidad

otra de la* prinel

cipales
la

que embellecen

esta preciosa historia,

pues era

lemosin en
,

edad media una

lengua de

las
se

mas queridas

y privilegiadas

tanto, que en
la

los países

donde

hablaba

era donde

mas

floreció

literatura y de

donde volaban hacia iodos regiones
el

los genios

mas
poe-

fecundos, que acaso trazaron
sía.

primer modelo de
se

la perfecta

Los diferentes pareceres que

alegan en varias

naciones para

disputarse la preferencia respecto á la cuna y cultivo de tal idioma,

son la mejor prueba de su importancia. Su orinen no hay
es el

duda que

romano migar mas ó menos cultivado en los países que se hallan a ambos huios y mas próximos al Pirineo ; y así vemos,
que aun

cuando

se

notara alguna
,

diferencia
,

entre

el

lenguaje

de

una y otra parte, con todo
radicales

el

fondo

la etimología, y hasta las
las
el

de todas sus voces
,

son generalmente

mismas.

En

los

tiempos á <¡ue nos referimos

podemos

creer

que
,

lenguaje proinfinitas

venzal
las

se

consideraba como una lengua poética

pues son

obras que en la

misma
,

capital de

Francia

se

guardan
;

con celo

desde aquellos tiempos
sea

escritas en dicho
los

idioma

sin

embargo, ya

por

la

dominación de
,

condes de Barcelona y reyes de Araes

gón en Provenza
cense coetáneas

ó

por otras causas que

fácil citar ó
,

deducir

,

á obras de

escritores provenzales

otras dehijos del
,

mismo pais
que
se

,

escritas en el
los

idioma que llamamos lemosin

igual al

hablaba en

demás dominios de dicha corona. Para contal

vencerse de ello, no
ediciones que en
les
,

hay mas que buscar
se están

comparación en
las poesías

las rica$

Francia

haciendo de

provenzalaudable

lemosinas y catalanas de aquellos siglos,

y

en cuya

empresa ha llevado dignamente la bandera Raynouard , como puede
verse en su

Léxi^ue Román, y en su Choix des poésies des trouba>

dours.

Ü't

INTRODUCCIÓN.
Tales cálculos nos

dan lugar á

creer

,

no

solo

que

la

lengua

lla-

mada
fue'

lemosina

(cuyo nombre lomarla del territorio así llamado)
,

de grande importancia

si

que además puesta en mayor grado
se
,

de pulidez y riqueza á medida que

generalizó y adoptó por lental

gua de
mire
lo

corle en

Aragón.

Por

esto

vez, B. Jaime
,

,

llevado

de la idea de darle un carácter
las

mas nacional
el

al

paso

de ponerla
,

llamadas latinas

,

le

dio siempre
los

nombre de catalana

que hicieron asimismo todos

demás

escritores

desde su tiempo
,

acá; y por eslo también , desde el siglo del mismo rey vensc con mayor profusión obras de todas clases catalanas y lemosinas , al
paso que va decayendo en adelante y luego desapareciendo la lla-

mada

lengua provenzal.
lisa

Hay
,

que notar además sobre
tales

esto

,

que,

Raynouard no
lana

nunca de

nombres para designar

las

dos

lenguas neolatinas que citamos
,

pues á la lemosina la llama cata-

y á la provenzal
,

,
,

lengua de trovadores.
el

Pero

sea

como fuere

uso ha introducido
la

que

se

llamara

comunmente lengua lemosina á
los

que

se

habló por tantos siglos en
diferentes paises, hasta

dominios de Aragón y
la

se

admiró en tan
coronas
se le
,

que por

unión de

las dos

dio

el

primer golpe de

muerte por la preponderancia castellana
fuerte
las
el

golpe que repitió

mas

rey Felipe

V

,

al quitar los privilegios
,

y antiguos usos de
habia conser,

provincias de

Aragón

en virtud de

los cuales se

vado algún
la

tanto hasta principios del siglo

pasado

el

cultivo de

lengua lemosina.

En

el

dia
lo

se

habla un lemosin tan corrompido que
fue':

ni

sombra
idiomas
,

parece de
ferentes
,

que

cada provincia

tiene

modismos y acento diotros
casi asegurarse

y cada cual ha ido

tomando
;

voces de los

que

se

hablan en sus fronteras
,

pudiendo
el

no sa-

bemos por qué contingencia
serva puro
el

que en
se

único punto donde se conlos siglos

lemosin

,

tal

como

hablaba en

medios,

es

en

algunos pueblos cercanos á las montañas de Prades y en otros

de la ribera de Ebro.

Bajo
camos

estos antecedentes

,

tal vez se

nos acusará porque no publi,

la

obra original con todas sus bellezas de lenguaje

en vez de

la traducción

que presentamos y en la cual podrá conocer el lector Que no nos ha fallado trabajo pero aquí debemos hacer una re:

flexión

,

en fuerza de la cual no solo esperamos perdón
idea.

,

si

que ade-

ma* aplauso por nuestra

En

los paises

donde

el

gobierno

no

INTRODUCCIÓN.
puede costear
las publicación»is científicas
,

11
los

que

las

dan á luz

solo

¡incdcn hacerlo ó arriesgando sus caudales ó confiando en la afición
del público á (ales obras
;

lo

primero nos
es

es

imposible

,

á pesar de
'/"<•

nuestro buen celo:

lo

segundo

dudoso

,

en razón de los efectos

produce

preponderancia de que últimamente hemos hablado y la falta de conocimientos respecto al antiguo y verdadero idioma ; el
la

único medio

,

de consiguiente,

<¡ue

nos queda,
,

es el

de mover

la

afi-

ción popularizando ú nuestro héroe

y esta popularidad de ningún

modo

creemos conseguirla mejor

,

que con la traducción que publi-

camos.
Si conseguimos nuestro objeto, entonces veremos un camino abierto

y seguro para publicar

el

original de tan preciosa historia

,

con

lo

que creemos pagar un justo tributo á la esclarecida memoria de nuestro invicto político y guerrero César aragonés

que, como dijo

muy

bien

un admirador suyo

,

peleaba escribiendo y escribía peleando.

Dice

el

apóstol Santiago,

que de nada
se

sirve la ic sin las obras;

palabras
liedlos
:

que

el

Señor quiso que
la fé sin las

viesen cumplidas en nuestros
,

mas aunque

obras nada valga

cuando ambas
bastaba, pues,

se hallan

reunidas producen fruto acepto á Dios.

No

que fuesen buenos nuestros principios, sino que debían mejorarse,, no contentándonos con
mis
la

le, con

creer en nuestro

Criador y en
con su
lli¡<>

obras, y con rogar á su Madre que intercediese

para que nos perdonase las taitas de que nos reconocíamos culpable.

La

que teníamos no era suficiente para alcanzarnos
;

la

ver-

dadera

salud

pero
,

nuestro Señor Jesucristo

,

que es sabedor de

todas las cosas
<<>n

sabia que nuestra vida había de ser tan larga, que
fe las

buenas obras; y otorgónos por ende tanta gracia y merced, que á pesar de todos nuestros pecaella

añadiríamos ala

dos mortales y veniales

,

no permitió; que cayésemos en ninguna
,

tentación ni que recibiésemos ningún daño

del que

debiésemos
;

y quiso además que no muriésemos antes de que todo esto se hubiese verificado.
él
\

avergonzarnos en nuestra corle ni en ningún otro lugar

Eran tantas

las

mercedes con que nos favorecía

,

que por

nos honraban de palabra y por obra nuestros mismos enemigos, si á las veces nos enviaba alguna enfermedad , hacíalo á modo

de castigo, como padre con su hijo; pues, según dice Salomón,
no quiere bien
sin
¡i

su hijo
lo

el

que no quiere castigarle

:

el

Señor,

embargo, no

hizo

nunca de manera que á Nos resultase

,

grave daño. Agradccíamoslc

,

pues, entonces
,

el

castigo

que nos

daba
dos

,

y se lo

agradecemos también ahora

porque conocemos que
las
,

lo

daba para nuestro bien. Recordamos
¡n

palabras de

la
fin

Sase

grada Escritura: Omnls laus
canta
la

fine canitur

estoes,

al

gloria

;

y así quiso

el

Señor que

se verificase
,

en

Nos
el

cumpliéndose
fin
fé.

lo

que dice

el

apóstol Santiago

para que hasta

de nuestros dias se
Considerando, pues,
;

conformasen nuestras obras con
lo

nuestra

que

es este

mundo

y lo que es el

hom-

bre

meditando

las futilezas
el

y angustias
el

de este siglo y
á los

la infi-

nita gloria

que en
;

curan alcanzarla

que desean y proconsiderando además cuan grande es el poder
otro reparte
;

Señor

de Dios y estremada nuestra flaqueza
de
las
,

convencidos

de

la

verdad

palabras de

Deum
ras
,

y
,

Omnía prceterewU prceter amare esto es , que todas las cosas de este mundo son perecedeque todo ha de perderse menos el amar á Dios y conola

Escritura:

;

ciendo

por último

,

que esta era

la

primera y única verdad

;

hi-

cimos propósito de conformar nuestro pensamiento y nuestras obras con
este
los

mandamientos

del

Salvador

,
,

y de dejar

las

vanidades de
lo

mundo
et
,

para conseguir su reino
el

cumpliendo con

que

él

nos dice en lipsum
,

evangelio

:

Qui

vult venire j>ost
el

me
,

,

abneget semesi

tollaí
el

crucem suam

sequatur me

que es como

di-

jéramos
crificio

que

que quiere seguirle debe hacer desde luego
la

el sa-

de su propia voluntad. Por todo esto, teniendo en
las

me-

moria
rante

notables mercedes que
,

el

Señor nos habia otorgado du;

nuestra vida

y

muy

particularmente en los últimos años
la

quisimos abnegar nuestra voluntad por

suya

;

y para que los
cuáles

hombres conociesen después de nuestra vida mortal
sido nuestras obras con la

habían

ayuda del Señor poderoso
libro
,

que es Triá los

nidad verdadera

,

dejamos por memoria este

que será

que

lo

leyeren un testimonio de las muchas gracias que Dios nos
,

ha dispensado

y á todos un ejemplo para que hagan lo

que Nos

hemos hecho
poderoso.

,

poniendo toda nuestra confianza en

el

Señor todo-

TORIA

CAPÍTULO

I.

Ks sabido que nuestro abuelo

el

rey don Alfonso había enlabia(1) para

do negociaciones con
sarse con la hija

el

emperador de Constantinopla
;

ca-

de este soberano

pero á pesar de los tratos acor-

dados entre ambas partes, pasó nuestro abuelo á contraer matrimonio con doña Sancha, hija del emperador de Castilla (2). El

de Constantinopla

,

que ignoraba este enlace

,

envió su hija

al

rey

de Aragón, conde de Barcelona y marqués de Provenza , acompañada de un obispo y dos ricoshombres (3). Llegados todos á

Manuel Comncno I, que subió al trono en 1 1 13 y murió en 1180. Su bija Eudoxia fué la que desposada primeramente con Mfonso el Casto señor de de Aragón contrajo después matrimonio con Guillermo VIII
(1)
,
,

Mompeller.
Alfonso VII de León y II de Castilla , hijo de doña Urraca y de Raimundo conde de Borgoña ascendido al trono en 1126, coronado empera(2)
, ,

magnates en Castetilla y Aragón. La voz Rico ha conservado aquí la misma acepción que nia antiguamente en el idioma teutónico, de donde procede; pues Rik sigpoderoso : y así Teodorico Theod-rik nificaba en aquella lengua , valiente Theod, pueblo, nación) Alanco valia lo mismo que poderoso en la nación
se distinguían algunos
,
,

dor en 1135 y muerto en 1157. Era este un título con que (3)

(

;

ó All-rik quería decir, enteramente ó muy poderoso {All, todo; y adverbialraente, del todo) etc. Mas adelante se dio á este vocablo, con sus derivados y compuestos, una significación distinta, aplicándolo solamente al que posee muchos bienes de fortuna. Los Ricos -hombres en Aragón ponían en sus
,

escudos de armas un caldero en señal deque mantenían en campana crecidas tropas, y usaban estandarte particular ó señera, por lo que se les llamó también Ricos-hombres de señera. Algunos había que se llamaron de Naturaleza
,

y estos eran
el

los

descendientes

de

aquellos nobles

antiquísimos que

gobernaron
príncipe,

reino en aquel tiempo en que no se habia elegido aun nuevo

después
,

de

la triste

pérdida de España

Lunas. Azagras

Urreas, Alagónos, Romeos,

y son los Cómeles, los Foccs Entenzas y Lizonas.
; ,

JO)

HISTORIA
la

Monpeller, sorprendióles

noticia del casamiento de dort Alfonso
y

con doña Sancha de Castilla;
á Guillermo

sin

saber qué hacerse, acudieron
á
la

de Monpeller, que era
,

sazón

señor de aquella

ciudad y sus dominios
cirse

para que les dijese

cómo deberían condulos

en aquel trance. Respondióles
;

Guillermo que reuniria á
,

de su consejo
cer
,

y cuando los hubo juntado

fueron todos de pare-

así

ricoshombres como caballeros y cuantos hombres de pro
la

había en

ciudad

,

que pues Dios
, ,

le

habia hecho merced de que
el

la hija del

emperador Manuel
la

que era en aquellos tiempos
se hallase entonces
,

me-

jor

monarca de

cristiandad

en sus
la

estados
él

abandonada del esposo con quien debia casarse
por mujer, y no
la

que

tomase

dejase partir bajo ningún pretesto. Así lo

maboca

nifestó Guillermo al obispo y nobles
lla.

que acompañaban á

la

donce-

Cuando

estos oyeron
al

la

propuesta del de Monpeller de
,

de los mensajeros que
su desconsuelo
se
,

efecto les habian sido enviados
la hija

doblóse

por ver que

de su señor hubiese de casar,

con quien no fuese rey ó emperador
,

según

le

correspondía

;

y

rogaron encarecidamente á Guillermo
él valia la

dejase restituirse

que por Dios y por cuanto á su patria , pues ellos le habian pro-

metido que en caso de no
tivado aquel viaje
,

verificarse el

matrimonio que habia mola

por mar ó por tierra

devolverían otra vez á

su padre. Guillermo y los de su consejo se obstinaron en su propósito
;

y conociendo los enviados del
,

emperador que no

les

que-

daba otro recurso

pidieron que a lo
les

menos
la

se les

concediese alel siguien-

gún plazo para'resolverse. Se
te dia
;

concedió entonces hasta

pero como

ellos

vieron que
,

voluntad de los de

Monel

peller debia forzosamente cumplirse

procuraron sacar almenos
estipulando que
el

mejor partido de aquel matrimonio
ja

,

hijo ó hi-

que de

él

naciese fuese señor de Monpeller durante su vida. Tal
;

fué la contestación que enviaron á Guillermo

manifestándole ade,

más que para que no pudiese
á cumplirlo

eludirse este pacto

debia obligarse

mediante juramento y homenaje , y hacer (pie lo jurasen asimismo todos los hombres de Monpeller mayores de diez
años.

Conformóse Guillermo
el

,

con

acuerdo de los de su consejo
,

;

celebróse

matrimonio

,

y de él nació con el tiempo una hija

á

quien pusieron por nombre María.

Dt

1).

JAIME.

17

CAPITULO

II.

Años adelante quiso nuestro padre don
mencionada
aquella
hija
j

Pedro casarse
,

con

la

de

Guillermo de Monpeller

que era señora de

ciudad

todo

su territorio: ajustáronse, pues, I"- tratos
¡i

don Pedro todos que dona María aportase en dote aquellos dominios, j Be verificó <'l matrimonio. Asi Be \ió ensalzada la dignidad real la bija de Guillermo y nieta del emperaestipulando
¡i

dor de Constantinopla.

CAPÍTULO

111.

Mientras vivía aun su primera esposa, contrajo

el

de Monpeller

nuevo matrimonio con una dama de
de cuyo padre no recordamos
enlace cuatro hijos:
el

Castilla
;

llamada

doña Inés,

nombre
(

y tuvo de este segundo

uno llamado En

1

)

Guillermo como su pa-

dre, que fué señor de Peyollá durante su vida; otro

En Bergu-

ño

En Bernardo Guillermo á quien Nos heredamos y casamos con la hija de En Poncc Hugo, hermano de otro Hugo,
;

otro

,

conde de Ampurias, llamada Juliana, y que por parte de madre era del linaje de los Entcnzas y otro finalmente , que tenia por
;

(I)

En

Aquitauia, cu
al

las provincias confinantes

y en

el

reino de Valeny las señoras de
2V<a

cia se

honraron

principio los nobles

con

el título

de

En

esta clase

con

el

de

Ena
,

ó

Aa

;

algunas veces, y

asi se

decía:
los

lo

porque la E de En y de Rey Nanfos síncopa de
,

se

suprimía

En

Alfons ó

En

mismos soberanos usaron muchas veces de este de Valencia cuando nombran á los reyes que el señor dicen precedieron á lo unión de Castilla y la Cotona de Aragón En Jaime I el señor En Pedio II el señor En Martin. Los condes de Barcelona del mismo modo habían usado de este prenotado En ó Den que igualmente lomaron después los magnates ó nobles de la mas alta jerarquía.
Alfonso. Efectivamente
dictado. Los antiguos fueros
,
:

;

;

,

Mas
tado

adelante, así estos

como

los reyes

prefirieron el

Don, dejando

el

dic-

En
,

para los generosos, dt que usarou también algunas veces los ciuda*

danos

tanto de Valencia

como de Cataluña.

Madramany
Supone
el

Nobleza de Aragón, pág. 142. mismo autor no haberse introducido el
,

Don cu Cataluña
tal

hasta

unirse esta con Aragón, donde s« usaba ya antes de

époej.

O

18

HISTORIA
,

nombre Torlosela
Guillermo
respondía
pa
,

y fué educado en

la

corte de

nuestro padre.

el el

mayor pretendió luego que por
señorío de Monpeller
;

ser ól varón le corla

pero llevada
la

causa ante

el

pasos-

y habiéndose presentado

mi madre en

corle

romana para

tener su derecho y lograr (pie

como heredero suyo fuésemos Nos
,

declarada señor de aquellos dominios

obtuvo

la

favorable sentencia
ella

que

se halla inserta

en una de

las decretales.

Por

declaró

el

pon-

tilico <pie los

hijos de

En Guillermo
,

de Monpeller y de doña Inés de-

bían ser

tenidos por ilegítimos
la

como engendrados en
,

adulterio,

viviendo todavía
tra

primera esposa de Guillermo

y adjudicó á nues-

madre

la

reina doña María y á

Nos aquel disputado

señorío.

CAPÍTULO

IV.

Contemos ahora de qué manera fuimos engendrado, y cómo aconteció nuestro nacimiento. Es de saber primeramente , que
nuestro

padre
;

En Pedro desamaba
,
,

á la

sazón

á

nuestra

ma-

dre

la

reina

pero sucedió una vez
reina en Miraval

que hallándose nuestro padre

en Lates y

la

se presentó á aquel
,

un ricohom-

bre llamado
sus ruegos

En
que

Guillermo de Alcalá
el

el cual

pudo conseguir con
la

rey fuese á reunirse con
,

reina.
el

La noche

aquella en que

ambos estuvieron juntos

quiso

Señor que Nos

fuésemos engendrado (1). Así que nuestra madre se sintió emba-

(1)

Omilc don Jaime en su

historia cierto suceso

muy

curioso de que se

conserva tradición y el cual afirman varios cronistas,

relativo

que se valieron los cónsules de Monpeller para que se Pedro con su esposa lo que consiguieron por la agudeza de cierto caballero en vez de otra dama de que supo introducir en la cámara real á la reina Monpeller que el rey esperaba. El cronista Muntancr al hablar de las súplicas que hicieron los cónsules al caballero, pone en boca de aquellos las que vos que li digáis que vos Perquc nos vos pregara siguientes palabras havets acabat, que ell haura la dona c que vendrá á ell tot segretarnent á li sua cambra. Mas no vol que llura hi haja per res , per eo que per ningú sia vista: e de acó haurá ell gran plaher. E cora ell será gitat e tot hora haura dcspatxada la cort, vos vendréis á nos aci al lloch del consolat de
, ,
:

medio de juntase el rey don
al

,

Muntpesllcr
el

e

nos scrern los

XII

consols
clls

,

etc.

— Cap.

IIÍ.

—Y
E

luego continúa

mismo

cronista en el cap.

V

estegucren defora agcnollats ea ora-

ció tuyt cnscraps.

E

el

rey e la regina foren en lur deport quel senyor rey

cuidavu teñir de prop la

dona de qui era >namorat

com fo alba

los

DI
razada
,

l>.

JAIME.

19

trasladóse á Monpeller,

en donde, por voluntad de Dios,
los

se verificó nuestro

nacimiento, en casa de
d<¡í

Tornamira,

l¡i

\ís-

pera de

la

Purificación

Nuestra
la

Señora (1). Luego de nacido,
de

enviónos nuestra madre
allá

iglesia

Santa María

:

lleváronnos

en brazos; y
al

como
los

se

estaban cantando los maitines, sucedió
;1

que

pasar
el

Nos

umbrales del templo, acertaron
,

entonarlos
noticia
¡i

clérigos

Te

Deum ¡audamus
allí.

sin

que tuviesen ninguna

de que debiésemos estar

Fuimos en seguida presentado

San

Fermin; y aconteció también que al entraren la iglesia, se estaba cantando el Benedictus Dominas Dcus Israel. De vuelta en casa, llenaron de alegría á nuestra madre tan buenos pronósticos man;

dó luego fabricar doce
cender todos á
la

cirios

de igual peso y tamaño
el

,

hízolos en-

vez, dio á cada uno

nombre de un
el

apóstol

,

é bizo voto á Dios

Nuestro Señor de que nos pondria
fué
este el

nombre
,

del que durase
esto,
al

mayor tiempo:
la

de san Jaime

y por

Nos, por

gracia de Dios, nos llamamos Jaime. Así venimos

mundo descendiendo de

nuestra

madre y
á
el

del rey

En Pedro

nues-

tro padre.

Obra de Dios pareció que

los tratos

que babia entabla-

do nuestro abuelo para tener por mujer

una bija del emperador
casamiento del rey

Manuel

se viesen

cumplidos después con

En
se

Pedro con doña María, borrando
babia cometido.

así la falta

que primeramente

Sucedió

al

cabo de poco tiempo
la
al

,

que por una
,

trampilla

que

daba encima de
piedra que cayó

cuna donde Nos estábamos
lado de la cuna
,

nos
la

tiraron una

pero no fué

voluntad

de

Dios que entonces muriésemos.

prohomens
ces en la

fots e prclats
,

,

c

homens de
:

religio

,

e

dones cascú ab son ciri to-

ma

entraren la cambra
,

é lo senyor rey
,

era en
pres

lo Hit

ab la re-

gina

,

c

maravcllas

e e

salta tantosl sobre lo Hit

e

lespasa en la

ma
e

:

e tuyt

agenollarense
,

digucren en plorant:
e

Senyor, merce sia de gracia,

e

de merce vostra rey dix
tnent.
(1)

que vejats quius jau de prop.
,

E

la regina

drenas,

lo

senyor rey conech la
,

comptarenli tot co que havien tractat. E lo senyor que pui.r que axi era que plagues á Deu fos cumplit lur cnteni,

De

las varias fechas

de otros testimonios auténticos de febrero de 1208.

que indica el mismo don Jaime en su historia, y se deduce que su nacimiento fue el dia 1.°
,

"2(1

IIISTOI(l\

capítulo

y.

Fué nuestro padre
habido en España
y sus bienes
;

el

rey mas cortés y
liberal y dadivoso

mas
,

afable

que hubiese

;

tan

que gastó sus rentas
el

buen caballero como ninguno en

mundo

,

y de

tan señaladas prendas, que la brevedad de este escrito no nos per-

mite contarlas.

CAPÍTULO

VI.

En

cuanto á

la el

reina nuestra

madre
;

,

basta decir

,

que
,

si

mujer

buena había en
honrarle
vez
des.
,
,

mundo

,

era ella

temerosa de Dios

amiga de

y dotada de tantas perfecciones, que por decirlo de una

era estimada de todos los

hombres que conocian

sus

virtu-

Señor y tanta la gracia que le otorgó , que en Roma y fuera de Roma ha merecido ser llamada la reina santa. Sana á muchos enfermos que toman en vino ó agua

Fué

tanto lo que

la

amó

el

raeduras de

la

piedra de su sepulcro
,

,

y está sepultada en
,

Roma
del

en

la basílica

de San Pedro
,

junto á santa Petronila

la hija

apóstol.

Con razón
la hija

pues

,

hemos dicho que

fué cosa de milagro

que después de haber prometido nuestro abuelo don Alfonso tomar
por mujer á

doña Sancha de

emperador, y de haberse luego casado con Castilla , quisiese el Señor que se cumpliese la
del
,

promesa en

la

persona de nuestro padre

contrayendo éste matri-

monio con

la nieta del

emperador de Constantinopla.

CAPÍTULO

Y1I.

Á
el

poco de haber Nos nacido de Cajcasona

,

Simón de Monfortc
la

,

que poseía

territorio

y Beziers (1) y
el testo

parte de

Tolo-

(1)

Carcassez y Bidarrez

,

dice

:

corrupción de

los

dos adjetivos

atino-bárbaros Carcasscnsis ó Carcas s o nensis y Bitcrrcnsis, signaba lo perteneciente á las citadas ciudades.

con que se de-

DE
s.i

I).

JAIME.
,

¿i
quiso

que

liüliiii

ganado
y
le

el

rev

de

Francia
le

hacer alianza con

nuestro padre,

pidió «pie

entregase

nuestra persona para
<-l

educarnos;
manifestaba
éste,
l«»s

á
el

l<>

cual accedió

<l<»n

Pedro, Gado en

amor que

le

de Montarte. Mientras nos bailábamos en poder de
¡i

naturales ofrecieron repetidas veces
;

don Pedro el señorío
\

de aquel territorio
ñáronle siempre
palabra. Por
,

mas como

él

era

franco

sin

doblez

,

enga-

negándole por obra

lo <[ue le

hablan ofrecido de

En Guillermo de Cerrera, Arnaldo de Castellbó y En Dalmacio de Crexell , sabemos que le dijeron mas de una vez:
castillos y nuestras
;

Señor, aquí tenéis nuestros
que

de ellas, nombrad vuestros bailes
tro padre verificar lo
le


,

villas

,

apoderaos

y luego cuando quería nuesdecíanle:

pedían

— Señor, ¿cómo
¿No
:

podéis cebar de nuestras casas á nuestras pobres mujeres?

sabéis

que tanto nosotros como
tad ?

ellas

— Con

haremos todos siempre vuestra Nolun-

tales razones

dejaban de cumplirle sus ofrecimientos
y las

mostrábanle sus hijos, sus esposas, sus parientes

mas hermosas
,

mujeres que hallar podian

;

y

como

él era

muy

liviano
lo

hacíanle
ellos

mudar
querían.

fácilmente de

propósito y

contentarse con

que

CAÍTILO VIH.
Hallábase Simón de Monforle en
cientos á mil caballeros
,
,

Murct acompañado de ocho,

y nuestro padre

que en

aquella
,

sazón

estaba con

él

en guerra

marchó sobre aquel lugar

llevando

en

su compañía á los nobles de

Aragón don Miguel de Lucia, don Blas,

co de Alagon

Luna

,

don Ladrón y don Gómez de don Miguel de Rada, don Guillermo de Puyo y don Aznar
,

don Rodrigo Lizana

Pardo

,

con otros de su meznada
;

(

1

) ,

y

muchos cuyos nombres

no recordamos ahora

y á los catalanes

En Dalmacio de Crexell, En

Entiéndese comunmente por meznada una compañía de gente de armas que servia bajo el mando del rey, de algún ricohombre ó caballero
(1)

compañías sueltas mercenarias levantadas por cualquiera pero no así en Aragón donde las caballerías de meznada ú meznaderias constituyen nobleza de donde provino la división de caballerías de meznada que daban los reyes, y de honor que conferian los ricoshombre? su? caballeros.
principal.

En

otros países se ha aplicado
;

tal

nombre

a las

,

,

¿2

HISTORIA
(le

Hugo

Mataplana, En Guillermo de Ilorta y En Bernardo de

Castellbisbal. Sin

embargo, todos

estos caballeros, á excepción de
,

don Gómez

,

de D. Miguel de Rada y de don Aznar Pardo
el

con

algunos de su meznada que murieron honrosamente en
todos volvieron
las

campo,

espaldas y abandonaron

al

rey en

la refriega.

Don Ñuño Sánchez y En Guillermo de Moneada, hijo de Guillermo Ramón y de Guillerma de Castellví , enviaron mensaje al rey para
que
los esperase
;

pero

el

rey no quiso hacerlo
al

,

y así no se halla-

ron en

la batalla. el

La noche que precedió
,

combate habíala pasa,

do folgando

rey don Pedro

de

modo que
,

según nos contaron

después su repostero Gil, que se hizo luego religioso del Hospital,
y algunos otros que
tenerse
lio
(

lo

presenciaron
sentarse

cuando

oyó misa no pudo
el

en pié

,

y

hubo de

mientras se decia

evange-

1 ).

Antes de trabarse

la

lucha habia el de Monforte propuesto

á

don Pedro un convenio; pero nuestro padre no quiso admitir ninse hallaban dentro

gunas condiciones. Desesperanzados entonces
que con
ron
,

él

de Muret

,

conde Simón y los confesáronse y comulgael

resueltos á salir al encuentro á don Pedro, prefiriendo morir
el
;

honrosamente en
Embistieron
nar
,

campo
y

,

que no encerrados dentro de
las

la

plaza.

pues
ni

como

tropas del
,

rey no supieron orde-

la batalla

conservarse

unidas

peleando cada ricohombre
,

por

sí,

contra ley de armas; tanto por esto
,

como por

el

pecado

en que estaban
rió nuestro

quiso Dios que fuesen rotos.
el

En

esta

batalla

mu-

padre

rey don Pedro

,

siguiendo

la divisa

que han

tenido siempre los de nuestro linaje y que

Nos seguiremos siem-

(1)

No
,

faltará quizás

quien cslrafíe en boca de

un

hijo

la

relación tan

minuciosa de

los deslices del

padre

;

pero antes de censurar por ello á don
las

Jaime

deben tenerse

muy

en cuenta

tro siglo, á pesar de la desmoralización

costumbres de la época. En nuesque se le achaca ni hay quien os,

tente públicamente sus concubinas,

ni

quien

piense ennoblecerse con ser
:

bastardo

,

por ilustre que pueda ser su bastardía

sin

embargo, ambas cosas
los reyes

eran

muy comunes
,

en

los siglos

medios.

En

el

Padre M. Florez, en sus Reide Castilla
:

nas católicas

hay
por

un largo catálogo de amigas de
no tuvieron reparo en añadir
lo
á

ilustres personajes

sus firmas la calificación
, ,

que tuvo sin contar otras su y Cuiilcnna de Cabrera y su Teresa Gil de Vidaurc no podia tener por faltas muy notables las que de su padre nos cuenta, ni podia creer que perjudicase su buen nombre con rcfcrirlar. cuando eran de todos ya sabidas.
;

de bastardo

mismo don Jaime

,

,

,

;

;

,

,

DE
pre
:

I).

.1

mu:.

í'.\

morir ó vencer

(

1

).

Mientras tanto quedámonos Nos en Car,

casona en poder del conde
lugar.

que nos educaba

y era señor

de aquel

CAPÍTULO

IX.

Poco tiempo después de
la

guerra contra

los

de Murcl y continuando aun franceses, quisieron tenernos en su poder nuesla

batalla

tros naturales, y enviaron

á

don Ñuño Sánchez

y á

En Guillermo
al

de Cardona, padre de Raimundo Folch, en embajada
cencio tercero, para que por entredicho ó de otra
á

papa Ino-

manera oblígase
,

Simón de Monforte

á

que

les

entregase nuestra persona

ya que

éramos su señor natural y no les había quedado de don Pedro ningún otro hijo legítimo, Inocencio , que era el mejor pontífice que
desde cien años atrás hubiese ocupado
la silla del

Apóstol

,

que

se

(1)

Guillermo de lúdela en su crónica en verso de
así la

la

guerra de los al-

bigenses refiere

muerte del rey don Pedro

:

El bos reís d' Arago

,

cant los ag perecubutz
es vas lor atendutz

,

Ab

petits

companhos
i

E E E
E'

1'

orne de Tolosa
ni

son

luit

corregutz

Que anc
van
1,

coms
en

,

ni rcis

non fon de ren creutz
francés son vengutz
;

anc non saubon mot,
trastuit
lai

tro' ls

cscrida

:

— Eu so*

on fon
1

reis

conogutz

rcis!

Mas no
,

i

es cntcndulz

,

E E
Después de

fo si

malamcnt
mieia
s

e nafratz é ferutz

Que per
1'

la térra s' es lo

sanes espandutz

ora

cazee mortz aqui totz estendutz.
,

la batalla

quiso

el

de

Monforte que

le

mostrasen

el

cadáver

de don Pedro, y derramó sobre él abundantes lágrimas, por ver el desastroso fin que habia tenido tan apuesto caballero. Fuélo, efectivamente, don Pedro,
él por mucho tiempo grata memoria. Acontemuerto á los 13 de setiembre de 1213, y al cabo de cinco años le siguió su enemigo el conde Simón quien después de haber desertado de

y sus subditos conservaron de
ció su

,

,

la

cruzada á

la

Tierra Santa, fué
,

nombrado
aquella

jefe

de

la

que

se

emprendió

contra los albigenses
El que desee mas

y murió en el sitio que puso á Tolosa en 1218.

noticias

sobre

guerra, batalla de

Murct,y

muerte de don Pedro, consulte, á mas de la citada, las crónicas latinas de Guillermo de Puy-Laurens y Pedro de Vaux-Sernay y la historia de todos aquellos hechos escrita en lemosin por un anónimo, y que se halla continuada en el tomo 3." de la Historia de Lenguadoc.
,

24
hallaba dotado

HISTORIA de natural ingenio y versado en todas
tan
las ciencias,
al

envió cartas tan ejecutivas y

apremiantes mensajes

conde,

que este hubo de acceder á nuestra entrega. Lleváronnos, pues , los franceses hasta Narbona, y allí salieron á recibirnos multitud de nobles y

ciudadanos de Cataluña, á

la

sazón que

Nos teníamos

seis

años y cuatro meses. Acordaron desde

luego nuestros

naturales
,

confiar nuestra educación al cuidado de Guillermo de

Monredon

natural de
el

Osona

,

que residía en Monzón y era por aquel tiempo

maestre de los templarios en Aragón y Cataluña.

CAPÍTULO X.
Después de esto
,

resolvieron en nuestro
,

nombre

,

que con

sello

nuevo que mandaron fabricar para Nos

convocásemos cortes de
,

catalanes y aragoneses para la ciudad de Lérida

á las cuales

con-

curriesen

el
,

cada reino

abades y ricoshombres de y diez síndicos de cada ciudad , con poder bastante
arzobispo
,

los

obispos

,

para consentir y aprobar lo que

las

cortes acordasen (1).

Compa-

(1)

las

Las cortes de Lérida en que don Jaime fué jurado rey de Aragón son primeras catalano-aragonesas de que hallamos mención auténtica en la
:

historia

sin

embargo
,

entonces súbitamente
nobles
,

obispos

no debe creerse que esta institución se organizase pues atendida su composición, en la que entraron ya abades caballeros y representantes de las ciudades debia
,
;

,

,

de traer origen de tiempos muy anteriores. Esplicar este y los progresos de tal institución prestaría materia para muebas páginas, y asi hemos de contentarnos con lijeros apuntes.

La

corte ó las cortes,

como decimos

ahora,

no fueron en su principio mas que el consejo de los proceres que rodeaban al rey ó caudillo, y á quienes convocaba éste para que como tribunal de justicia

decidiesen los pleitos y cuestiones que entre ellos mismos se suscitaban,

Posteriormente fueron adquiriendo

ya facultades legislativas , y así vemos que don llamón Bercnguer convocó á los magnates para ordenar los Usajes de Cataluña. Á medida que las clases medias fueron adquiriendo alguna importancia
,

y que los grandes feudos

de

la

corona se fueron subdividiendo,

aumentóse el número de los que á ellas concurrieron, y por lo mismo creció hasta que habiendo adquirido notable también la fuerza de esta institución influencia los concejos de las ciudades, tuvieron también entrada los síndila concurcos de las mismas. Á pesar de esto y en los primeros tiempos rencia á cortes era mas bien que un derecho una obligación de los subditos, y así vemos que en casi todas las enfeudaciones de algún territorio hay continuada la cláusula quod tcncatis venire, ad curiam y aun hemos visto carta-puebla del siglo XII en que se halla impuesto el mismo deber á los
:
, ,
:

;

,

vecinos de

la

nueva población.

!

DE
recieron

l>.

JAIME.
«Ion

-•»

todos los convocados, mentor
ej

Fernando y

el

conde

Ion

Sancho que esperaban usurpamos

reino, y todos nos pres-

taron juramento de guardar nuestra persona y nuestros dominios,
y

de defendernos en todo trance contra cualquiera. El arzobispo
del
linaje de los

Abarcas y puliente nuestro, fué el que llevándonos en brazos nos presentó á las cortes desde el palacio que hay ahora de sillería y era entonces de madera, por la

Aspargo, que era

ventana

donde

está

hoy

la

cocina en que

96

da de comer á los
se disolvieá

comensales de palacio.
ron
las

cortes

,

y el

Luego de prestado juramento maestre del Templo se nos llevó

Monzón

,

donde estuvimos dos años y medio continuos. Cuando esto acontecía, teníamos ya empeñadas todas nuestras rentas de Aragón y
Cataluña en manos de judíos
res
(

y

sarracenos

;

y nuestros

hono,

1

) ,

que consistian entonces en ochocientas caballerías

los
;

habia nuestro padre dado ó vendido todos

menos

ciento y treinta

de

modo que al

llegar á

Monzón no bastaban
dia:
¡

siquiera nuestras ren-

tas para

mantenernos un

tan esquilmado y empobrecido se ha-

llaba nuestro patrimonio

CAPÍTULO

XI.

Mientras nos hallábamos en Monzón
cialidades entre
los

bandos y parricoshombres aragoneses. Don Pedro Añones,
se suscitaron
,

don Atórela

,

don Gimeno de Urrea, don A. Palazin
,

don Bernardo

don Blasco Maza y otros ricoshombres y caballeros cuyos nombres no recordamos, siguieron al conde de Rosellon don
de Benavente

Sancho {%) y al contrario , don Pero Ferrandez de Albarracin, don Rodrigo Lizana y don Blasco de Alagon se declararon por don
;

Ducangc y Carpenticr observan que la palabra honor no solo significa si que además cualquiera posesión en general que igualmente que los caballeros podían adquirir los plebeyos. Marquilles dice que universalmente todos los bienes inmuebles se decían en Cataluña honores, y lo mismo observan los demás comentadores de la costumbre feudal y de las constitu(1)

feudo

,

,

,

ciones de Cataluña.

Fué don Sancho hijo tercero del conde de Barcelona don Ramón Be(2) renguer IV y de doña Petronila reina de Aragón y poseyó el condado del Rosellon por habérselo donado su hermano mayor dun Alfonso ó Ramou II, llamado el Casto que fué el primer monarca que rigió el reino unido.
, ; , í

26

fimoiu.v

Fernando.

Don Pero Gornel
ni
al

y

don Nales de

Antilloii

no poseían

aun tierras
al

honores, por ser
otro partido.
los personajes

uno como

muy jóvenes, y seguían tan pronto Don Gimeno Cornel era ya muy viejo,
mas
discretos y notables de todo Ara-

y

como uno de
,

gón

so dolia

en gran manera de aquellos trastornos que habían
el

sobrevenido en

reino.

Venían de vez en cuando

á

venios en

Monzón

los

de uno y otro partido, y cada uno de por

nos instalos suyos,

ba para que saliésemos del castillo, y declarándonos por

ayudásemos con nuestro nombre y autoridad
trarios.

á destruir á sus

con-

CAPÍTULO

XII.

Cumplidos

los

nueve años de edad

,

y viendo

que no podia ya te-

nernos por mas tiempo encerrados dentro de
al

la fortaleza ni á

Nos

ni

conde de Provenza
:

(

el 1 ), resolvió

maestre del Templo dejarnos
el

en libertad

que bien había menester
,

reino nuestra presencia.

Siete meses antes de verificarlo

recibió el de Provenza un mensaje

de

los

de su tierra

,

diciéndole que en determinado dia tendrian dis,

puesta en Salou una galera
se lo llevarían á

lo sacarían lo

ocultamente del
lo

castillo
;

,

y

Provenza.
el

Como
,

propusieron

cumplieron
,

pe-

ro antes de partirse

conde

quiso hablar con

Nos

revelónos el
;

secreto y nos despedimos todos con el llanto en los ojos

á pesar
la

de

que en medio del doloroso sentimiento que nos causaba
ción
,

separa-

nos alegrábamos de su viaje. Al dia siguiente
en compañía de Pedro Auger
;

al

anochecer sa,

lió del castillo

,

que era su ayo
,

y de

otros

dos escuderos

caminaron toda

la
,

noche

pasaron

por Lé-

rida disfrazados para
te á Salou
,

no ser reconocidos
la galera,

llegaron la noche siguien-

embarcáronse en

y se dirigieron á Provenza.

Tenia entonces dicho conde dos años y medio mas que Nos.

(1)

Ramón Bercnguer V de
los

Provenza, primo de don Jaime

y

descendien-

te

de

condes de Barcelona.

,

HF.

Ii.

.U1MI

VTi

CAriTDU
Al saber
sin su

XIII.

los
,

templarios que

el

conde de Provenía había partido
les

noticia

conocieron que tampoco

podía ser
¡«I

d<-

provecho

nuestra permanencia. Pesóle también

mucho

conde don Sancho^

mayormente cuando supo que el de Provenía se había ido con los que eran de su bando en Aragón y asi quiso Inego alzarse con el
;

reino. Sabiendo

,
,

pues, Nos sus intentos
á

.

enviamos mensaje
,

¡i

«Ion
\
¡í

Pero Ferrahdei

don Rodrigo Lizona
,

á los de

su

bando

En Guillermo de Cervera
dos
ellos

para que acudiesen á buscarnos á
salir

Mon-

zón, porque estábamos resuelto á

de

allí

de cualquier modo; y to-

nos prometieron ampararnos y ayudarnos con todo su poder.

Don Sancho
les

juntó luego- á todos sus partidarios, y para infundiraliento y despreciando nuestras fuerzas , díjoles que prometía

entapizar de grana toda cuanta tierra ganásemos en

Aragón

allen-

de

el

Cinca

(

1 ).
,

En

esto

,

salimos

Nos de Monzón
el

cierto dia

an-

tes de

amanecer
,

y alcanzamos en
el

puente

á los

de nuestra co-

mitiva

que nos dijeron que

conde

se hallaba en
la

Selgua con to-

das sus fuerzas, esperándonos para trabar
á la sazón

batalla.

No

teníamos

y por miedo al combate en que pensábamos entrar, quiso un caballero prestarnos una cota lijera
,

mas que nueve años

para que nos

la

vistiésemos. Estas fueron nuestras primeras armas.
dia á

Llegamos aquel

Berbegal
,

sin

ningún contratiempo

,

entra-

mos

al

siguiente
así

en Huesca

y llegamos finalmente á Zaragoza,
visita
al

haciendo

nuestra

primera

reino de Aragón

,

la

cual

llenó de júbilo á todos nuestros subditos.

(1)

El original dice perset vermell

,

y

quizás

llamaron

así

á

este
los

paño
tro:

porque vendría de Persia.

En

el

mismo

sentido de

paño

lo

usaron
el

tadores Raimundo de Miraval y Gerardo de Luc, pues dicen,

primero

Mantel non es de perset
y
el

iu"

de

saia

segundo

:

Del perset vermeill per

saia.

ÜS8

HISTORIA

CAPÍTULO XIV.

Hallándonos en Zaragoza con don Pero
tros
,

se

Ferrandez y los nuesnos dio noticia de que don Rodrigo Lizana tenia preso á
,

don Lope de Alvero

pariente del

mismo don Rodrigo
,

y casado

con una hija de don Pelegrin de Atrocillo

el cual

y su

hermano

don

Gil nos

rogaron que
;

les

diésemos consejo y ayuda para liberde Alvero
el

tar á

don Lope
,

puesto que don Rodrigo lo prendiera sin previo
castillo

desafío

se

había apoderado de su

y

villa

,

y

le

había quitado mas de mil cahíces de trigo, sin contar

daño que

habia causado

á los cristianos

y sarracenos de

la villa.

Reprobaron
del

semejante desafuero todos
caso
;

los

aragoneses qne tenían noticia
,

y los de nuestro consejo

pues Nos por nuestros pocos años
ni

no nos hallábamos en estado de aconsejarnos
otros
,

de aconsejar á
,

fueron de dictamen que atacásemos á don Rodrigo
,

liber-

tásemos á don Lope
los

é

hiciésemos que

le

fuesen resarcidos todos
,

daños que

se le

habían causado. Marchamos
(

pues

,

sobre Al;

vero con un fundíbulo

1

)

que

hicimos fabricar en Huesca
,

y

á los dos días de estar la

máquina disparando
allí

rindiéronse ya

los

que don Rodrigo habia dejado

de guarnición. Fuimos seguidase hallaba

mente

á

poner

sitio á

Lizana

,

donde

preso don

Lope.
,

Acaudillaban

las fuerzas

encargadas de defender aquel lugar

don

Pero Gómez y otro caballero cuyo nombre no recordamos. Era en el mes de mayo montamos nuestro fundíbulo , y al anochecer del
:

dia siguiente

,

cuando se habían disparado
,

5

a quinientas piedras
el la

de

noche y mil de dia
y dispusimos
el
,

tuvimos abierta espaciosa brecha en
el asalto
;

muro.
hueste

Mandamos entonces
pada y lanza
dras
el

armáronse todos

,

juntóse

ataque. Peleaban los unos cuerpo á cuerpo con estiraban los ballesteros
;

,

continuaba arrojando pie-

fundíbulo
la

y era tan recia
,

la

pelea y tanto el estrago que

causaba

máquina

que

al

ver don

Gómez

á

muchos de

los

su-

(1)

Fundíbulo ó fonebol

,

como

dice
¡

el

original,

era
á

una máquina de
ella ó acaso igual

y creemos que seria el mandron ó almajanech, que mencionamos mas adelante, y que á nuestro entender era también una especie de trabuco.

guerra para arrojar piedras

muy

gruesas

parecida

DE
yos heridos y que
el castillo

I).

JAlMi:.
;

£9

debía perderse
,

armado de todas ar-

mas, embrazando

el

escudo
la

cubierta
,

la

cabeza con berrado ca-

pacete y blandiendo
vida
eil

evpada

se colocó torno quien desprecia la
se

mitad

(le
y

la

brecha, donde

hundió hasta
los

las rodillas

entre

el

pobo

minas que habían amontonado
la

disparos de

nuestro fundíbulo. Databa BU tanto
ces, á pesar <le ser
la

batalla, sin <pie hasta enton-

brecha

muy practicable, ninguno
hasta que
,

de

los

nues-

tros se hubiese atrevido á escalarla;

un escudero cuyo

nombre no recordamos de
Pero Garcés de Alfaro,
ardor de
la

fijo

aunque nos parece haber sido don
el

observando que menguaba algún tanto

empuñando la espada, comenzó á trepar al muro afirmando los pies como mejor podia, y sin que lograse estorbárselo don Pero Gómez, que
pelea, vestido el camisote, puesto el capacete y

medio sepultado
gar. Tras
el

allí

entre

las

ruinas, no pudo moverse de su lula

escudero siguieron los demás de
el

hueste

,

y así que-

dó por nuestro
se

castillo

,

rescatando á don Lope de Alvcro que

hallaba

allí

prisionero.

Don Rodrigo
de Nos
así

Lizana acudió entonces á
le

su amigo don
aquella guerra
ría
,

Pero Ferrandez de Azagra para que
se apartase
;

ayudase en
Santa

,

y

le

acogiese en

Ma-

como don Pero seguia antes nuestras partes cuando Nos entramos en Aragón , avínose luego con don Rodrigo, se separaron ambos de Nos, y desde aquella
de Albarracin
hora en adelante nos causaron cuanto
rio,

de modo que

daño pudieron. Al contraá

don Pedro Ahones y
la
,

los

de su partido se habían unido
aquellos dos
el

Nos

y se hallaron en

toma de
que era

castillos.

En

cuanto á

don Gimcno Coruel
después de nuestro
y por los nuestros.

mas

ilustre personaje

de Aragón

tío

don Fernando, declaróse también por Nos

CAPÍTULO XV.

Por aquel tiempo se trató de casar con don Pedro Ahones á
sobrina de don

la

Gimeno y hermana de don Pero Cornel
el estío,

;

y

Nos

entretanto, llegado ya
)

juntamos de nuevo nuestra hueste

marchamos sobre Albarracin. Pusimos sitio desde luego ala torre del Andador , estableciéndonos en un terromontero que la do-

TU)

HISTORIA
;

minaba

y

allí

estuvimos cerca de dos meses
sus tiros
el

,

habiendo dispuesto
la

fabricar un

manchón que asestaba

contra

torre

,

y al-

gunas estacadas que resguardasen

fundíbulo.

Entre castellanos,
ciento y cin-

aragoneses y navarros habia á lo menos en

la villa

cuenta caballeros, mandados por don Pero Ferrandez, que era se-

ñor del lugar, y por don Rodrigo Lizana. hallaban don Gimeno y don Pero Cornel ,
v

En nuestra compañía se En Guillermo de Cer-

don Pedro y su hermano don Pelegrin Abones, don Guillermo de Poyo, padre del otro Guillermo que está con Nos
era
,

don Vales

,

mientras escribimos este libro

;

y además, y

las

ciudades de Lérida,

Zaragoza, Calatayud

,

Daroca

Teruel (1).

Todos

los ricos-

hombres que nos
balleros
;

servían llegaban apenas á ciento y cincuenta ca-

y como Nos éramos un niño que no teníamos mas que once años , debíamos obrar en todo con consejo de los ricoshombres que nos acompañaban
;

pues justo era que ya que Nos no saá otros
,

bíamos gobernar nuestra

tierra ni dar consejos
los

escuchá-

semos almenos
rientes de

á los

que nos

daban

á

Nos.

Los amigos y pael

don Pero Ferrandez que
los sitiados

se hallaban entre los nuestros

daban noticia á

de cuanto ocurría en

campamento,

entraban y salían de noche y de dia , y les abastecían continuamente de ballestas y vituallas ; de modo que , á excepción de don

Pedro y don Pelegrin Ahones y de don Guillermo de Poyo, todos los demás nos servían tan mal y tan falsamente como les era posible. Así fué

como

los sitiados supieron la

noche en que

á

don Pe,

legrin le tocaba estar de guardia en el
éste y

mandron. Estaban
vela
,

pues,

don Guillermo de Poyo haciendo su

cuando

á eso

de

media noche salieron
lleros
,

los sitiados á la estacada

con todos los caba,

escuderos y cuanta gente pudieron reunir
el

y con teas ená

cendidas se dirigieron contra
legrin y á

fundíbulo

,

acometiendo
los

don Pesiendo

don Guillermo de Poyo. Cuando
la

que con

ellos esta,

ban vieron
así

multitud que
la

les

atacaba

,

descmparáronlos

causa de

mo

muerte de don Guillermo y don Pelegrin , que comas pundonorosos , no quisieron abandonar su puesto. Ardió,
el

pues,

fundíbulo sin que ninguno de

la

hueste acudiese á impe-

(1)

El original dice cranhi las ciutats de

ficar

con esto los síndicos de las mismas

ó

Ignoramos si quiere signiaunque nos parece sus milicias
etc.
,

roas probable lo último.

)

:

DE
dirlo.

I».

JAIME.

H
),

Cuando
y
«le

los

de nuestro consejo vieron que se nos había enmal Bervido de nuestros hombres (1

gañado
fueron

que éramos tan
parecer

mu' levantásemos <-l sitio. No tuvimos mas recurso míe hacerlo , pues había dentro en la plaza tantos ó mas
caballeros de los que

Nos contábamos para

sitiarla

,

y

no teníamos

siquiera quien nos aconsejase en nuestra corta edad.

CAPÍTULO XVI.

Año
reina

y

medio después de haber sucedido
,

lo

de Aibarracin

,

la

doña Berenguela
,

hija del rey
el

Fernando

nos

propuso

don Alfonso y madre de don matrimonio con su hermana doña
doña Berenguela
Alfonso
, ,

Leonor. Además de
del rey

las referidas

que fué mujer

de León llamado también

y doña

Leonor

,

con
será

quien nos casamos, tuvo Alfonso otros

hijos, de los cuales
estos
:

bueno que demos aquí alguna
que casó con
ca
,

noticia.
,

Fueron

doña Blanca,
;

el

rey de Francia Luis
el

hijo de Felipe
;

doña Urra-

que fué con

tiempo reina de Portugal

el

infante

don Fer-

nando; y otro llamado don Enrique, que llegó á ser rey de Castilla,
por haber
el

primero premuerto á su padre don Alfonso. Don
le

En-

rique murió luego de un tejazo con que

hirieron en

la

cabeza

estaba jugando con otros muchachos

repartidos en
él

dos cuadrillas

como Con
al

si

fueran

dos ejércitos

,

y habiéndose
allí
,

colocado con los
(

suyos en una altura á manera de castillo,
esto pasó el reino á

recibió el golpe

2).

doña Berenguela

para trasmitirlo luego

rey don Fernand.ode Castilla (3).

(1)

Usamos

la

palabra

hombre, en su acepción anticuada de subdito ó

vasallo.
(2)

El rey don Enric trevellaba con sus mozos, é finólo un mozo con una
la
,

non por su grado, c murió ende Vi días de junio, en MCCLV. ( Anales primeros de Toledo pág. 400. Don Alfonso VIII entre los de. León, y III de Castilla, tuvo en su es(3) posa doña Leonor de Inglaterra algunos otros hijos pero todos ellos muriepiedra en

cabeza día de martes era
,

,

:

ron en
taria,

la infancia.

Doña Berenguela, que ya como regente ya como propie-

gobernó por mucho tiempo en Castilla, estuvo casada con don Alfonso IX de León; y de este matrimonio nació el rey don Fernando el Santo, de
quien aquí se
trata.

\'>

HISTORIA

CAPÍTULO
Antes de tomar por mujer á
á los
la

XVII.

reina doña

Leonor, consultamos
,

de nuestro consejo

,

y todos fueron de dictamen

que pues

nuestro padre no habia dejado otro hijo que

Nos

,

debíamos casarpor enferme-

nos joven

,

para que

si

aconteciese que muriésemos
,

dad ó por algún tósigo qne nos diesen
ban solamente con pensarla
,

cosa de que se horroriza-

no hubiese de
el

salir el
,

dejásemos almenos descendencia y reino de nuestra casa mayormente cuando
;

conde don Sancho
,

hijo del

conde de Barcelona

,

y nuestro tio
al

don Fernando

hijo del rey

don Alfonso, aspiraban ambos
él

reino,

y habian intentado ya alzarse con

en

nuestra niñez mientras
,

estábamos en Monzón. Movidos de

tales razones
la hija del

nos instaron para

que contrajésemos
Castilla
,

el

matrimonio con
los

rey don Alfonso de
ello

siendo

de

primeros en inducirnos á

En Gimeno

En Guillermo de Cervera, que eran nuestros principales consejeros , En Guillermo de Moneada , que murió en Mallorca , y
Cornel y
algunos otros cuyos nombres se han borrado de nuestra memoria.

Cediendo á

tales instancias

,

nos fuimos á Agreda para recibir por

mujer

á

doña Leonor.

CAPÍTULO
Poco tiempo después recibimos
sia
la

XVIII.

orden de caballería en
,

la igle-

de Santa María de

la

huerta

de Tarazona

oyendo

allí la

misa

del

Espíritu Santo, y ciñiéndonos luego la espada, que
la

tomamos

de encima de
años
,

mesa

del altar.

Entrábamos á

la

sazón en los trece

edad tuvimos que estar aun por espacio de y por falta de uno en compañía de la reina , sin cumplir con ella lo que todo

marido

está obligado á cumplir con su mujer.

CAPÍTULO XIX.
Celebrado ya nuestro

matrimonio

,

entramos con

la

reina

en

Aragón y Cataluña

,

donde era de ver como todos

los

ricoshom-

bres se desvivían por alcanzar nuestra privanza, para que nos

de-

;

1>K D.

JAIME.

33

jásemos guiar por sus eonsejos. Don Ñuño Sanclioz, hijo del conde

En Sancho
Koscllon
,

,

á quien
\

nuestro

padre

li;il)ia

dado
bu vida

los
,

condados de

GonQent

Cerdaña por durante

tenia estrecha

amistad con
se

En Guillermo

de Moneada; pero por un altercado que
\

promovió entre dicho don Nufio
el

En Guillermo de Gervellon

-ubre un azur terzuelo que

de Cervelion no quiso darle, tratá-

ronse mal de palabra, y

le

dijo el de

Moneada que no
en

tenia

yaque

contaren adelante con su amistad. Respondióle don Ñuño que tampoco contase
lla

él

con

la

suya

,

que no

fiase

él

,

y

que desde aque-

hora

lo tuviese

por su enemigo. Convínose entonces
los

En

Guillerv

mo

de Moneada con don Pero Ferrandez y
,

de su liando,

don

Ñuño

al

contrario

,

se alió

con don Fernando y don Pedro Anoesto

nes y los de su partido.

En

En

Guillermo de Moneada y

En

Pero Ferrandez
para

,

que acudían á
los

las cortes

que habíamos convocado

Monzón de

que juntar pudiéramos, se encaminaron con

trescientos caballeros á

una

villa

mientras que don Fernando y

Templo llamada Valcarca don Pedro Abones con los de su bandel

dería se reunieron en Castellón del Puente de

Monzón. Cuando Nos
las

íbamos de Lérida
paso don

á

Monzón para

celebrar
le

cortes

,

saliónos al
si

Ñuño,
Ic

pidiéndonos (pie

diésemos consejo y ayuda,

no queríamos su deshonra
don Ñuño ?
dijimos.

En Guillermo de Moneada y don Pero Ferrandez se dirigen contra mí: vos sabéis muy bien que son ahora mis enemigos mañana estarán en Valcarca con mas
repuso
; :

— Señor,
;

3

su muerte.

— ¿Qué deshonra

es esta,

de trescientos caballeros

que llevan intentos de trabar batalla

conmigo

,

ó de dirigirme almenos tales ultrajes, que por lo que
sin respuesta
;

mi
se-

bonra vale no pueda yo dejarlos
ñor
,

y

si

respondo
tal

,

mucho

será que

no muera, ó que no
la

me

que sea mil veces peor que
esto sucedía

misma muerte.

— Nos, que cuando
años
,

causen

afrenta,

acabábamos de cumplir

los catorce
,

le

manifes-

tamos que nos dolíamos mucho del caso
parentesco que con
él
;

nos unia
pero que

y que por el estrecho tendríamos por propia cualquiera

afrenta que recibiera

contábamos con un medio para

que

110

pudiese

1

alisársele el

daño ó deshonra que tanto temia.
le

Así que lleguemos á Monzón,

dijimos, convocaremos á los

hombres
que no
ni

mas notables de
puertas
,

la villa

,

y les daremos orden para que cierren las

poniendo en

ellas

guardianes

y gente armada

permitan entrar de dia

ni

de noche á ningún ricohombre

caba-

•í í

HISTORIA
nuestro especial permiso
;

llero sin

y

aun en este caso,

([uc el

que

entre nó pueda llevar
Asi se verificó.
el

mas de dos

caballeros en

su compañía.

Cuando don Ñuño oyó nuestras
agradecía en
le
el

palabras, y conoció

medio que habíamos adoptado para
que nos
lo

salvar su honra y la nuestra,
,

dijo
ra

alma
,

y

que esto

solo bastaba pa-

probarle cuánto

amábamos

pues por nuestra mediación había

podido salvarse de tan inminente riesgo. Comparecieron efectiva-

mente En Guillermo de Moneada y don Pero Ferrandcz , con todas sus fuerzas, y asimismo don Fernando y don Pedro Abones pero
;

ni

unos

ni otros

pudieron entrar
ellos
al

,

sino en aquel

número que Nos ha-

bíamos ordenado. Viendo
resolvieron volverse
dirse con
;

que no podían lograr su propósito,
paso habian empezado á descome,

y
,

como

don Ñuño

hubimos de impedirlo

diciéndoles que

les

haríamos costar cara cualquier injuria queá

él le hiciesen.

Así quedó

honrado don Ñuño

,

y vieron sus enemigos burlados sus intentos.

CAPÍTULO XX.
Entramos después en Aragón

,

y

En Guillermo
la

de Moneada se

fué á juntar sus partidarios en Cataluña. Al saberlo don

Ñuño, cuanél

do Nos nos hallábamos en Huesca con
«onde don Sancho
,

reina

,

vinieron

y

el

y nos manifestaron que Guillermo de
el

Moneada

intentaba entrar en
riendo
l;i

Rosellon para hacer mal á dicho conde, corle

habia dado y que Nos debíamos recobrar después de su muerte. Nos rogó don Ñuño que le
tierra

que nuestro padre

otorgásemos nuestra amistad y que le ayudásemos para que no sufriese daño ni mengua , pues ni él ni su padre tenían otro pariente

que Nos en todo Aragón

ni

Cataluña

,

y

él

estaba

pronto

á ceder lo justo á cualquiera

que tuviese de
,

él

alguna queja.

Pilo

diónos (pie

,

bajo

esta
,

promesa

fuésemos su

valedor, como
le
,

esperaba y confiaba
parientes
y

ya que á Guillermo de Montada
él

sobraban

amigos para dañarle, y

no tenia otros

sino

Nos,

que pudiesen favorecerle; asegurándonos luego su perdón para
de Foces y para don Blasco Maza, y que en cuanto á lo (pie poseia en Rosellon, que le habia sido dado por nuestro padre por
\!<>

durante su vida
su

,

estaria siempre

dispuesto á dar cumplidamente
y á

derecho

á

Guillermo de Moneada

cualquiera otro

«pie

tu-

B18T0RIA
riese algo

¡»
al

que redamarle. En
¡i

vista

de esto, escribimos

de Mon-

eada que do hiciese daño

don Sancho, ya que este habia aseguLejos de hacer cuso de
nuestras

rado ante Nos otorgarle justicia.
cartas, realizó el de

Moneada

su

proyecto; entró en Rosellon con
asalto

todos sos

deudos; apoderóse por
guarda
;

de

un

«¡i^iillo

llamado

Ayalrí, de cuya
para
•u->

se

ImIu.i

encargado Jazperto de Barbera
¡i

servir

;i

don Nuíio

corrióse luego hasta Perpiñan, obligó
la

habitantes á abandonar
al

villa, é hizo

prisionero en

aquella

expedición

mencionado Jazperto. Viendo que

En Guillermo de
á

Moneada habia despreciado nuestros mandatos haciendo daño

don Ñuño y entrando en Rosellon, convocamos nuestras huestes de Aragón , nos dirigimos contra 61, y les tomamos á él y á los de su linaje y demás valedores suyos ciento y treinta fuerzas entre
torres y castillos, entre otros Ccrvellon, del cual nos

apoderamos

en
allí

trece dias.

Fuimos seguidamente

á

poner

sitio á

Moneada

,

y

nos esperaron

En Guillermo

de Moneada, don Pero Cornel,

don Rodrigo Lizana, don Vales deAntillon y En Bernardo de Santa Eugenia, hermano de En Poncc Guillermo de Torredel. Teníamos

Nos en

aquella sazón catorce años, é iban en nuestra compañía

el

conde don Sancho, don Ñuño, don Fernando, don Pedro Aliones,

don Ato de Foces, don Artalde Luna, y muchos otros de nuestra meznadá de Aragón, hasta cuatrocientos caballeros; siendo á lo

mas ciento
llo.

y treinta los á

que

se habían

recogido dentro del castila
si

Pedimos entonces

En
;

Guillermo que nos diese
él
si

potestad (1

)

del castillo de

Moneada

pero

nos contestó

,

que

bien hubie-

ra estado dispuesto á dárnosla
le

de otra manera se

la

pidiéramos,
él

habíamos causado entonces tanto daño marchando sobre
nuestro campamento
el

con

nuestra hueste, que no debia ya ni quería hacer tal entrega. Asen-

tamos
villa

,

pues

,

en una loma que domina
,

á

la

donde

se celebra

mercado

y

allí

estuvimos por espacio

de tres meses poco mas ó menos. Si no hubiera sido por los víveres

dinero de los aragoneses que se hallaban dentro, y ayuda de los que seguiau á Nos , sacaban de nuestro mismo ejérel

que con

(1)

En
;i

la

edad media se entendía por potestad
;

la

jurisdicción del señor

sobre sus feudatarios
valía

y por lo

mismo dar

la

potestad de algún castillo, equi-

prestar vasallaje ó reconocer su poseedor el feudo con todas las obli-

gaciones que

como

á tal feudatario le

correspondiau

,

según su

clase.

:j()

DE
los

1>.

JAIME.
llevaban
,

cito, y los que

catalanes

Íes

desde Barcelona

,

no

hubieran tenido qué comer para tres dias

pero en nuestra
,

corta

edad

,

do supimos como remediarlo. Por otra parte
al

á los

que nos

acompañaban, esceptuando
nes
,

conde don Sancho y
los sitiados

á

don Pedro Alio;

placíales
la

muy poco que

recibieran ningún daño
,

y

como
tal

fortaleza es de las

mejores de España

no nos quedó

otro arbitrio que levantar

el sitio.

Tan

fuerte es aquel castillo, que

con
lo
,

de estar bien presidiado, no hay ejército que pueda tomar-

sino por
,

hambre

;

y está bien

provisto de aguas
la

,

porque

á su

pié

hacia

el

norte, tiene una fuente, de
la fortaleza.

cual nadie podria apo-

derarse sin ganar antes

Con

esto nos

fuimos á Aragón, y

En

Guillermo de Moneada
,

con todas sus fuerzas se dirigió á Terrasa
cepcion del castillo
villa
:

cuya

villa
,

tomó,

á esla

luego se apoderó de
;

Sarboz

barajó toda

y se vino á Piera

mas de
se fué á

este punto

no se pudó apoderar.

Convínose en seguida condón Fernando y don Pedro Aliones, entró
en Aragón y ante todo
poseia aquel, porque

Tahuste

,

el

honor de cuyo lugar
tal

Nos

se lo
,

habíamos dado. En
;

convenio en-

Huesca y Jaca mientras que Nos estábamos en Alagon , y nos seguían don Ñuño , don Pero Ferrandez, si bien don Blasco de Alagon , don Artal y don Rodrigo Lizana
traron asimismo Zaragoza
;

que en

la

misma población no habia mas que don Ñuño
,

,

don Pero
plan de

Ferrandez y don Ato. Hablóse
Aliones
para

con

tal

motivo

,

sobre

el

convenirse don Fernando, don Guillermo de
,

Moneada y don Pedro
asunto á cargo de don
y

ir

contra quien fuese menester, en compañía de don
;

Ñuño

y don Pero Ferrandez

y corrió de don

tal

Lope Gimemez de Luziá
Giménez.

vasallo

Ñuño

hermano de Ruy
á fin

Por

tales

novedades nos enviaron un mensaje,

de participar-

nos que vendrían donde Nos estábamos y se corformarian en todo con nuestra voluntad para lo que se dieron palabra , asegurándola
;

con juramento y por medio de escritos, según nos lo contaron don Ñuño y don Pedro , que eran los que venían en nombre de todos.

Con
do
,

tal

ocasión, rogáronnos que saliésemos á recibir á don
tío
,

Fernan-

que era nuestro

á

En

Guillermo de Moneada

,

hombre

de todo pro, y á don Pedro Aliones.
lir
;

No

tuvimos dificultad en sa-

mas

les

dijimos que estábamos en dia de invierno y era tarde,
>

y que de consiguiente

alia

masque

se entrasen

conmigo ó con cinco

!

DE
caballeros,
)

I).

JAIME.
la

>!
enviasen por
<

que

á la

demás compañía
¡i

las

aldeas de

afuera.

Hecho esto, oos marchamos
las

nuestra

«isa

y ellos

queda-

ron
rar.

¡i

puertas de

la

> illa

,

las

cuales

habíamos mandado cer-

Don Ñuño

y don

Pedro,

á

cuya

guarda Píos habíamos fiado

el

cuidado délas puertas, dejaron entrar A cuantos quisieron,

sin

darnos siquiera noticin de

ello

;

y así fue

que

se

introdujeron

en

Alagon mas de doscientos caballeros de

los

de su comitiva.

Eramos

¡i

tal

sazón niño todavía

,

pues

contábamos solo quince
no pu<pi<-

años; pero maravillado sobre manera de cuanto veíamos,

dimos menos que decir á
dos
los caballeros

la reina.

—Doña Leonor,
,
!

¡sabed

to-

que venían con don Fernando

con

En

Guiller!

mo
los

de Moneada y con

En Pedro

Aliones acaban de entrar ahora

Vedlos aquí, ya dentro de Alagon

— Llamamos

al

momento

¡í

que guardaban

las

puertas por

Nos, y preguntándoles quién

dejado entrar aquella gente y quién la había introducido, nos respondieron que eran don Ñuño y don Pero Ferrandez los
había
:

que
!

la

habían dejado entrar. Al oir esto, dijimos entre Nos:
,

Santa María

qué gran traición es esta
,

,

pues aquellos en quie-

nes mas fiábamos nos han vendido

introduciendo aquí á nuestros

enemigos

CAPÍTULO XXI.
madrugada fuimos
la
,

El dia siguiente por
sia

la

á oir

misa en

la

igle-

mayor de Alagon,

y subimos á

tribuna donde
á

cantaban los

clérigos.

Vimos

allí

á

don Fernando
,

En Guillermo

de

Mon-

eada

,

á

don Pedro Ahones
á

asimismo
parta
,

don Ñuño

,

á

don Pero Ferrandez de Azagra y quien ellos juzgaban aun de nuestra
á

y en verdad
,

que todos eran unos. Así
:

que nos

vio

don

Fernando

púsose en pié y nos dijo

—Señor, ya
,
,

sabéis el próxi-

mo

grado de parentesco que tengo con vos
padre: no queriendo
,

pues soy hermano de
hacer nada que

vuestro

,

de consiguiente

sea en vuestro desplacer

de Moneada y ñor que sois nuestro

hemos venido aquí nos , En Guillermo don Pedro Ahones para obedeceros, así como á se:

desde ahora no sostenemos con vos clase alsiquiera.

guna de guerra,

ni

soñamos en tenerla

— Dicho

esto, le-


38
HISTORIA

— Señor,
tar
te
;
:

yantóse

En Guillermo de Moneada
la

y

nos habló de esta manera

:

faina

que corre de que nos queréis mal basta para
será

(•alisarnos el

mayor daño. Lo mas acertado
,

que vayáis

á

Za-

ragoza y entréis en vuestra ciudad
allí

que es donde debierais es-

podréis hablar y arreglar vuestras cosas

mas cómodamen-

y por lo que toca á nosotros , tened entendido que estamos Sí, añadió á tales paladispuestos á cumplir cuanto mandéis.
bras don Pedro
cer por vos lo

Abones
que

;

id á

Zaragoza, que estamos prontos á ha-

se os

debe como á señor.

— Este razonamien-

to tuvieron cuidado de

embellecerlo todos con tan lindas frases y agradables nuevas, que por 61 Nos resolvimos á entrar en la ciudad

ya

el dia siguiente.

Apenas llegamos cerca de
siendo ya de noche

las casas
,

tán junto á la puerta de Toledo

que son nuestras y que esllamada por otro nombre la Zu,

da

,

,

nos dijeron
,

que entre nuestra puerta y
la cual se salia á la

una portezuela que habia cerca
de
la villa
,

por

muralla

se veian

como unos

cien

hombres armados. Enviáron;

nos á poco á Guillermo
así

Boy

y á Pero Sanz de Martel
,

y estos,
les

que llegaron á nuestra casa
,

mandaron ante todo que
ellas
la

ar-

reglasen las camas
solían

echándose en

en

la

misma

estancia

donde

dormir

las

mujeres. Cuando
vio

reina oyó que afuera habia

hombres armados, y

que aquellos habian entrado en casa para
,

dormir á nuestra presencia
y

echóse á llorar con gran sentimiento

;

Nos que estábamos en su compañía, procuramos consolarla. Acudieron entonces ante Nos Guillermo Boy y Pero Sanz de Martel,

— No
veréis

el

primero de
lloréis,

los cuales

viendo á

la

reina en

tal

estado

,

le dijo

:

señora, que consuelo en demasía tendréis luego. Las
,

lágrimas que así se vierten

solo sirven para debilitar la razón

:

ya

como
esto
la

las vuestras

se

tornarán luego en gozo y se aplacará

vuestra ira.

Duró
nuando

,

sin

embargo
los

,

muy

cerca

de tres semanas

,

conti-

guardia y
,

que ocupaban nuestra estancia durmiendo

á nuestra presencia

de manera que á don Ato deFoces, que habia
,

entrado en

la villa

para venir á aconsejarse con Nos

ni siquiera le

dejaron llegar á nuestra estancia, ni menos hablarnos privadamente;

Solamente pudo decirnos, que pues era en mengua suya
necer
allí,

el

perma-

no llamándole

á

consejo, no nos pesara

si

se volvía á

su <asa: á lo

que

le

contestamos:

—Ya

podéis volveros, pues vuestra

D]

I).

J

klME.

3$

permanencia aquí
de
1<>

ninguna honra

da

¡i

Nos

ni ú vos.

— En
le

\i*4;i

que

,

volvióse

tomando

la

via
¡i

da Huesca.

Pasado oslo, llamamos aparte

don Pedro Aliones

)

dijimos.

— Don Pedro
como grande
tras
¿1, y

Aliones,

mucho
;

os liemos

amado

\

mucho
de
t
- »

os hicimos

honrar de Axtalde Aiagon
es la nuestra

m¡is \os nos
:

servís

1

vergüenza,

propia

tened, pues, entendido que
y

desde ho\ no queremos conocer ya vuestra amistad,

que

,

mien-

vivamos no liemos de ¡minios jamás.
estáis presenciando nuestra
si

— Porque
tal

— ¿Y por qué

razón ? dijo

vergüenza y nuestro daño,

nadadecis:

vos no consintierais en ello, á buen seguro que yo no

padeciera
lo evitáis.

daño y tal vergüenza; pero vos, podiendo evitarlo, no Después de discurrir un rato don Pedro sobre aquello

de que Nos nos quejábamos, (liónos esta respuesta.
en
lo

— Nada
ni

hallo

que hacemos que nos

sirva

de vergüenza, daño

menos-

precio.

CAPÍTULO
Apenas
dijimos
:

XXII.

se

acabaron tales razones, nos dirigimos
ya, señora
,

— Harto estamos
:

á la reina y le

de

la
,

ambos sufrimos

pero aunque sea un niño
si

vergüenza y daño que os juro liemos de ven-

cimos de
gados á

tal

modo,

vos queréis, que vos y
esta casa

Nos quedemos ven:

la par.

Sabemos que en

hay una trampa

busca-

remos dos cuerdas, y sentada vos en una tabla , os haremos hundir hasta abajo. Aquella misma noche que esto hagamos , lo haremos
noticiar á
tal

En

Artal para que esté aquí con su compañía
la

;

y cuando

sepamos, bajareis vos por
la

trampa, cuya

salida viene

debajo

de

puerta, y don Artal marchará con vos, mientras
;

Nos nos quePero

daremos todavía aquí en Zaragoza
no
lo

pues

,

por

la

mira de que vos

paguéis, no nos atrevemos ahora á emprender nada.

tan pronto

como

hayáis salido afuera

,

entonces promoveremos dis,

putas con don Fernando ó con

don Guillermo de Moneada

ó con

don Pedro Aliones

y les diremos: que hacían traición, y que lo era cuanto intentaron contra Nos; y montaremos á caballo, y algún
,

galardón alcanzaremos

,

pues hemos de hacerlo de
si

tal

manera, que
que no te-

uno alíñenos caiga muerto de nuestra mano
ven.

esta vez se atre,

Y

mas os decimos

:

será tan

bueno dicho caballo


10

HISTORIA
nos sigan

mucho tiempo. La reina respondió á esto: Sabed que por nada del mundo me arriesgaré á bajar de tal lugar con la tabla y cuerda que decis. Mucho la suplicamos, en vista mas no queriendo acceder de ningún modo, o!\ide su negativa

memos

— —

;

dáinos ya nuestro plan

,

por respeto solo á su temor.

CAPÍTULO

XXIII.

Vino después En Guillermo de Moneada

,

y

por medio de don
el
:

Fernando nos hizo

suplicar

que

le

enmendáramos
le

mal que Nos
que
lo

le

habíamos hecho en Cataluña. Nos
le

respondimos
,

que Nos
,

habíamos hecho
lo

,

con derecho habia sido

y de consiguiente

no

se

debíamos enmendar. Insistieron
:

ellos

para que Nos accele
;

diéramos, diciendo
seria

que cualquier enmienda que Nos
él

hiciéramos

de poca costa para Nos y mucha cuenta para
(

que

le

dié;

semos veinte mil morabatines

1 ).

Nos

se

lo

negamos también

pero á fuerza de palabras y porfía, nos dejamos vencer, y confiando que con esto se portarían mas lealmente con Nos , les prometi-

mos

los veinte

mil morabatines.
tal

Después de haber estado aun por algún tiempo en

lugar,

fuímonos á Tortosa y la reina se fué á Burbaguena. Don Fernando, don Guillermo de Moneada, y don Ñuño se repartieron entonces los

honores de Aragón
tros
,

,

y escudándose con que eran consejeros nues-

hacíanlo según su antojo.

(I)

jarse,
las

corriente en el reino de Aragón. Su valor no puede fihaber variado muchas veces, como por haberse reducido en cortes de Perpiñan de 1331 á moneda de terno, la cual, por ser del
tanto por
,

Moneda muy

metal mas precioso

servia de regulante a los otros

metales inferiores.

Sin

volumen I de las constituciones de Cataluña léese el siguiente dalo, que podrá dar alguna luz sobre el valor aproximativo de dicho morabatin. Sou deor ha vuit argens. Onza catorce. Lliura
,

embargo
,

en

el libro

X

,

tit.

2

,

de or vint y un sous. Lo sou ral cuatre morabatins. La onza set morabatins. La lliura val setanta cuatre morabatins. Cent lliuras de or de Valencia han
en sí dos milie e cent sous de or
batins.
,

qui valen vuit milic c cuatre cents mora-

or valen un morabati. de uqutll mateije or fan una onza, qui val dos morabatins.

E

cuatre mancusos de aquell

E

set

mancusos

DE

I».

JAIME.

i

I

CAPiTtLO XXIV.
Algún tiempo después
ios;!

<l<'

haber sucedido esto
aada,

,

salimos de Tor-

sin

que
)

ellos supieran
¡i

nos fuimos ¿ llorta, que es del
,

Templo,
nian

mandamos los ricoshombres por Nos, que acudiesen ú Teruel
,

por

los

honores que te-

á

causa de que queríamos

entrar

al

reino de Valencia, para hacer mal á los
los servicios á

moros,

y á fin

dé que nos prestaran

que nos estaban obligados co-

mo
lar

Feudatarios:

¿i

cuyo objetóles señalamos dia para comparecer.

Entretanto pedimos á don Pascual Moynos, quehabia sido particu-

amigo de nuestro padre, y que era uno de los mejores hombres de villa que haber pudiese en toda nuestra tierra y en tal tiempo ,
([lie

nos prestara

lo

necesario para

la

espedicion

;

á lo

que nos resél

pondió, que de buen grado y voluntad nos prestaria cuanto
pudiese de

y de sus amigos.

Aprontónos

,

pues, cuanto necesitáel

bamos para
venir á

tres
los

Nos

mas cuando llegó ricoshombres de Aragón , no
semanas
;

dia en que debían

hicieron tal, y

solay

mente comparecieron don Blasco de Alagon
don Ato de Foces
;

,

don Artal de Luna
el dia

y viendo qne no llegaban

que

les

había-

mus señalado, por

su tardanza tuvimos que
tierra

comernos

los víveres
,

que
hu-

bebíamos preparado para entrar en

de moros. Con esto

bimos de acordar tregua con Seit-Abuzeit, que era entonces rey
de Valencia
,

pidiéndole que nos diese
las

la

quinta parte de
y

la

renta

que
El

le

producían
lo

peytas que

él

cobraba de Valencia
,

de Murcia.

moro nos

otorgó en seguida
,

confirmándolo con cartas y trala

tados que nos remitió

con

lo
,

que quedó sentada

tregua. Pasadas

lastres semanas antedichas

como habíamos consumido
la

antes de
sali-

tiempo

los víveres

que habían de servinos en

cabalgada, nos

mos de Teruel

y

entramos en Aragón.

CAPÍTULO XXV.
Al llegar
á la
á

segunda aldea que

se hallaba

debajo de Calamocha,

encontramos

don Pedro Abones que venia con su comitiva de cin6

cuenta á sesenta caballeros. Preguntárnosle, qué intentaba y á dónde

i

2
:

D1ST0HIA

iba

lo

que

él

n<>s él y

contestó que su intento
su

era

el

entrar

en

tierra

de moros,

hermano

el

obispo de Zaragoza. Dijímosle
tal

que

se volviese

con Nos, que hablaríamos de

asunto;

á

lo

que nos dio por contestación, que tuviésemos á bien no retardarle
en manera alguna
tonces
;

el viaje.

—Don Pedro

Aliones, respondámosle en-

por

ir

una legua con Nos no perderéis
al

gran tiempo

;

y

una cosa tenemos que advertiros, que

hablaros de lo que os

hemos dicho, quisiéramos que
bres

fuese en presencia de los ricoshomle placía,

de Aragón.

— Contestó don Pedro que
al

y con

esto

no^ fuimos á líurbaguena, á una casa que es del

Templo y

del tér-

mino de Teruel

,

entrar en
allí
,

la

aldea

,

viniendo de
,

su camino. Estaban

don Blasco de Alagon

Daroca y en don Artal de Ala-

gon,don Ato de Foces
Pelegrin de liólas
;

y

don Asalit de Gudar y don don Pedro iba vestido con su perpunte , llecinto
tal
,

don Ladrón,

vando

la

espada en

el

y

la

cabeza cubierta con un capillo

de mallas de hierro

(A

sazón

Nos acabábamos de entrar en
Aliones, dijímosle
tres

la

edad de diez y
os
<-l

siete años).

—Don Pedro

al llegar,

hemos esperado en Teruel mas de
plazo

semanas, á contar desde

que os habíamos señalado, pues ya sabéis que con vos y los ricoshombres de Aragón teníamos pensado hacer una buena cabalgada.
visto

Y

la

llamamos

así,

buena cabalgada, porque aun no habernos
¡

moros de guerra, que
!

ojalá los

hubiésemos podido ver y aquí
el

estuvieran

Y

como

vos faltasteis, aconsejónos todo

mundo

que,

con tan pocos caballeros como teníamos en Teruel, no entrásemos
en tierra de
hallar
infieles
,

donde

,

si

Dios no nos ayudaba
,

,

podríamos

muy
tal

fácilmente

nuestra vergüenza

si

nó nuestra muerte.
(

Sobre

asunto nos
los

hizo hablar Seit-Abuzeit
(

1

)

,

diciendo
,

que nos daria

quintos

2

)

de Valencia y de Murcia
á
lo
,

para
difi-

que tuviéramos tregua con
cultad en acceder.

él ,

que no hemos tenido

De

consiguiente

Nos os pedimos y os mandánieto

miramamolin de África, aborrecido de sus vasallos y luego arrojado de aquella ciudad por amigo de don Jaime y por dudoso en la fé de JNIalioma, en cuya desgracia le siguió también su hijo Zeit Aliahomar. Era el quinto cierto tributo muy usado en algunos estados de la co(2) rona de Aragón. En este mismo sentido dice el rey don Jaime cu las franquezas de Mallorca de 1-248. Pro quinto.... Irctu.s, arca, non pignorabuntur, ñeque vestes, ñeque arma persona; suw. Véase lo que él mismo dice en la
(1)

ZeitAbuzeit,

rey de Valencia

y

del

pág. 41.

DE

I».

I

\1MK.

13

mos, don Pedro Aliones, que sostengan también esta tregua y que •Ir ningún esto, que le había modo la rompáis. Contestónos


,

.i

costado gran trabajo

el
<

arreglo que, para
»l>is|i<
>

"-(i

plan, había medita-

do con
ra lo

su

hermano
le

el

\

que

mirásemos que no perdietregua que hicimos
el

que tanto

costaba.

— Don

Pedro Abones, dijímosle enla

tonces, razón no tenéis en hablar así, pues
l'ué

solo por colpa vuestra
\

,

por no haber comparecido
<1 ¡cí;i
i

dia seña-

lado;

eso

nos

hace estrañar,

s

ahora que no dejaríais de

emprender vuestra marcha, á pesar de nuestro mandato. Tened pues, según reo, os desencuenta oon loque liareis, don Pedro tendéis de nuestro señorío, cosa que no esperábamos; \ .Nos que;

remos saber ahora,

si

necesitáis, para

prescindir de

tal

de nuestros ruegos ó de nuestros mandatos.

—A

marcha

,

esto nos respon-

dió don Pedro, que todo lo baria por nuestros ruegos y por nuestros mandatos, pero que, respecto á la marcha, no podia prescindir de

hacerla
les

;

por

lo

que nos

suplicaba

que
,

á

él

y á su
nos
si

hermano
prestaría

dejásemos entrar en tierra de moros
servicio.

un buen
la
si

— Mal

con

lo cual

servicio será, dijímosle
:

Nos,

nos rompéis

tregua que hemos concedido

sepamos, pues, ahora

de una vez,

queréis ó no obedecernos en esto.

que no era don Pedro

posible.

—No

— Respondiónos,
ahora os decimos

? le dijimos

Nos

;

pues ya que romper nos

queréis (osa tan estimable
,

como

es esta, desde

que os deis

á prisión.

CAPÍTULO XXVI.
Acabadas
ban con Nos
puso en pié, y aquellos que esta,

tales razones
,

,

él se

es decir

,

los

que antes hemos citado
la casa,

nos desam-

pararon á ambos: fuéronse á un estremo de

metieron ma-

no á

la

espada

,

pusiéronse las capas á guisa de escudo y vistiéron-

se los perpuntes.

Don Pedro, que
,

tenia fama de gran caballero y de
,

muy
no á

diestro en las armas
la

apenas se vio solo con Nos

puso

ma-

espada; mas con nuestra

mano

se la sujetamos de tal

modo,

que no pudo desenvainarla.

Los caballeros de don Pedro Abones
;

no habían descabalgado aun y estaban afuera mas al oir el ruido que se movia en la casa , apeáronse como unos treinta ó cuarenta á
la

vez

:

mientras venían

,

don Pedro quiso poner tam-

ü
bien

IIISTOKI.V

mano
los

¿i

la

daga

;

pero

se

lo iin pedímos

asimismo
los

,
,

y

ni si-

quiera

pudo moverla.
de

A

tal

sazón

entraron

suyos

mientras

que

nuestros se estaban en sus casas, y nos sacaron á don Pedro
,

de entre manos

las

que

él

no habia podido desasirse,
,

sin

em-

bargo de su vigor. Así escapó de Nos
taban en casa nos ayudaran
;

sin

que

los
,

nuestros que es-

antes

al

contrario

miraban con cal,

m

i

la

Lucha que con
,

él

teníamos.

Al estar afuera
,

cabalgáronlo en
él

su caballo

luciéronlo marchar delante

y tras de
la

siguieron to-

dos bien armados. Hallábase entonces junto á
llero

puerta un caba;

de Alagon

,

llamado Miguel de Agües, con un caballo
,

pedí-

rnosle

que nos

lo prestara

cabalgamos en
,

él

,

y vestido

el
,

perpunte

y armado de nuestras armas

que entonces nos trajeron

nos fui-

mos

tras

de don Pedro; pero mientras Nos nos estábamos arreglan-

do, habíase adelantado ya don Ato con una cuarta de caballeros. Ca-

balgaron luego tras de don Ato, don Blasco y don Artal con
yos
,

los su-

y á poco alcanzó aquel á
,

don Pedro cerca unas viñas de Bur-

baguena
los

al

doblar unas tapias. Al ver á don Ato un caballero de

que iban con don Pedro, avisóle de que aquel

contestó este.
el villano.

— Vamos
y
,

le

seguia, á lo que
se nos escape

,

pues
le

,

hacia
fe

él

;

no sea que
lo

Tal dictado
ni villano ni

dio, y á

que no

merecía, pues no
le

era don

Ato

mal nacido. Los que iban con don Ato
,

abrieron paso

en vez de acercársele

dieron pié á los demás
:

que debían

herirlo
;

para que embistieran

hiriéronlo

ante todo

dos caballeros
y
el

dióle el

uno una estocada
,

á la izquierda de la boca,
,

otro topó con su escudo

mas

él

por temor del golpe
,

que

creía

mayor

si

lo

hubiese esperado de frente

ladeóse á

la

derecha

del caballo, y se cubrió con el escudo á fin delibrarse de la
te.

muer-

Entretanto llegaron don Blasco y don Artal de Alagon por el mismo camino. Nos pasábamos entonces por delante de don Ato, y preguntándole porqué estaba sentado y qué tenia nos respondió
;

solamente:

—Estoy

herido!... Vedlos

;

por

allí

van.

— No

venían

entonces con Nos mas caballeros que don Asalit de Gudar y

Do-

mingo López de Pomar. Desde
Aliones con veinte caballeros
,

tal

punto descubrimos á don Pedro
se separaban

que no
la

de su lado,
la

subiendo por una cuesta que habia á
recogerse en un
castillo del

izquierda

,

con

mira de

obispo que se llama Cotanda. Seguíanle
á la distancia
la

don Blasco y don Artal de Alagon, llesta mas don Pedro Ahones con
;

de un

tiro

de ba-

comitiva que llevaba, paróse


DE
1).

JAIME.

í>

en una pequeña cumbre, donde descabalgó luego don limeño López

de Rigola, quien,

al

ver que

el

caballo de don Pedro estaba canal

sado, ofrecióle

el

suyo, advirtiéndole
j

mismo tiempo que prosul»¡r.

curase guardarse;
días
¡i

mientras
,

tanto
á
iin

iban los suyos arrojando pie-

\i)>

que estaban ahajo
en efecto,
y ú
el

de que do pudiesen
\

Mudó,
á

caballo

don Pedro Aliono,
que por

Píos dijimos
el

don Asalit

don Domingo López de Pomar,
,

cuando vimos
subida
¡i

cerro
llegar

donde

aquellos estaban

cierta

podíamos
lugar.

muy

l)ien

hasta ellos, pues iba en línea recta

t;d

Con

esto, pasamos delante de todos, en razón de que nuestro caballo
corría

mas que

los

suyos; y á medida que nos íhamos acercando,

arrojaban piedras los que estaban en compañía de don Pedro Alio-

nes

,

contra los de don Artal y de don Blasco, que no se atrevían

á

pasar adelante.

Aragón!
vez
;

Cuando Nos estuvimos cerca
la

,

gritamos
los

:

— Aragón,
á
la

y

dominamos

cumbre con todos
los
,

nuestros

y

;d

mismo

tiempo todos
le

caballeros que
á

guardaban

á

don Pedro Aliones

desempararon
,

excepción de uno
vista
,

llamado
solo por
.

Martin Pérez de Esquita
seguir á su señor.

el cual
,

no nos perdió de
vino
,

Á

tal

tiempo

Sancho Martinez de Luna
con

hermano mayor de Martin López
ros que tiene á
la

é hirió
á

uno de

los hier-

derecha

la

lanza

don Pedro, metiéndosela
.

por

la el

abertura del perpunte
costado derecho.
le

debajo del brazo como medio pié
él,

en

Apenas
con

que iba delante de Nos (tan

cerca
rido
,

íbamos, pues que nadie
,

iba entre

Nos

y él) se sintió he,

paróse

abrazóse

el cuello del caballo

y se dejó

caer.

Nos, que no nos separamos de
apenas
le

su lado mientras esto tuvo lugar,

vimos en tierra, cuando bajamos también del caballo v.
él

tendiendo sobre
vinisteis á parar,

nuestros brazos,
:

le

dijimos:

— En mal

punto
creí-

don Pedro Aliones

valia

do

lo

que Nos os aconsejábamos.

—A

mas que hubieseis
á la cara.

tales

palabras ni contestar

pudo tan siquiera, contentándose solo con mirarnos

CAPÍTULO XXYH.
Durante

tal

situación, llegó don Blasco y dijo:

— Ah

,

señor:

dejad áese león para nosotros, que nos vengaremos de cuanto nos
ha hecho.

— Mas Nos, contestamos

á

don Blasco de esta manera:

40
Dios os confunda por
las

HisToniA
palabras que habláis
;

y

os digo ahora,
á
,

que antes que

á

don Pedro Aliones hiráis , tendréis que herirnos
si

Nos

,

y por

Nos habréis de pasar

tal

intentáis

:

os lo prohibo

pues, absolutamente.

—Y cogiendo
á
,

á

don Pedro,
le

lo

cabalgamos en
el
,

una caballería
po
;

,

mandando
el

un escudero que
antes de llegar á
,

sostuviera

cuerse nos

mas durante

camino

Burbaguena
el

murió.

De

allí

nos fuimos á Daroca
,

llevándonos

cuerpo de
,

don Pedro Abones en un ataúd

y

al

llegar á dicho punto

lo hici-

mos
la

enterrar en Santa María. Al salir de Daroca, insultaron los de
,

población á nuestra gente

es decir

,

á
,

la

que

salió

después que

Nos; de

modo que

á

un escudero nuestro
,

pariente de don Pelegrin
las quijadas

de Bolas, por haberles desmentido

le

desbarataron

de

una pedrada.
Tenia don Pedro Abones empeñados Bolea y Loarre
selo así
el
,

por habér-

otorgado nuestro padre

;

mas tanto tiempo habia guardado

empeño , que por muy satisfecho podia haberse dado. Nos encaminamos allá mas apenas llegamos , supimos ya que se habían in;

troducido en

la

población don Fernando y don Pero Cornel

,

en

compañía de unos setenta ú ochenta caballeros.
creimos
,

A

la

verdad

,

Nos
,

al

ir á tal

punto

,

que

á nadie

encontraríamos dentro
;

ó

que sus habitantes estaban

á favor nuestro

pero nos equivocamos,
y no fuésemos su

pues estaban todos convenidos con aquellos en contra de Nos
para hacernos todo
señor.
el

mal posible,

así

como

si

Nos

Y viendo
,

que guarnecía

el castillo

gran número de caballela

ros é infantes

pudiendo abastecerse de víveres de
,

población
,

al-

íñenos por un año

creimos que

lo

mejor era marcharnos

y en

efecto así lo hicimos.

CAPÍTULO XWIIl.

No

bien habíamos partido
,

,

cuando

las
la

ciudades de Aragón

,

con don Fernando

don Pero Cornel y

partida que fué de don

Pedro Abones

,

se alzaron contra

Nos. Llamaron ante todo á En

Guillermo de Moneada

para que compareciese
las

compareció, con todas sus fuerzas, cuando
estaban ya todas alzadas contra Nos,
lo

como en efecto ciudades de Aragón
,
;

menos Galatayud

en vista de

que, nos fuimos

á

Ahnudé\ar

,

donde permanecimos cerca de

,

DE
lies

1).

JAIME.

W
á

semanas
¡í

,

pasando

luego

á

Pertusa, desde donde enviamos
,

buscar

Raimundo

Folcfa de

Cardona

quien

,

al

<

:>1><>

de un mes,

vino en nuestra ayuda con unos sesenta

caballeros,

en compañía
i

de su hermano En Guillermo
defender
la

<!<•

Cardona.

Enviamos entonces

frontera contra los de Zaragoza, á

don Blasco deAIa-

gon

don Artal de Luna, y nos quedamos solamente condón Ato, don Rodrigo Lizana y don Ladrón. El obispo de Zaragoza, hermay
¡i

no de don Pedro Aliones, envió a ios suyos en cabalgada, quienes,
al
la

anochecer, llegaron á AJoovera y
población
:

lo

tomaron, saqueando toda
,

es

de saber que esto era en cuaresma
el

mas

el

buen

obispo perdonaba á todos

mal que hacian

,

y hasta permitía que

comiesen

carne

los

que tenian gana de comerla. Pasado esto,

volvieron á salir los de Zaragoza hacia Castellar, mientras (jue don

Rlasco y don Artal estaban en Alagon

;

mas

saliendo luego, pasa-

ron

el

Ebro

y alcanzáronlos en aquella sierra

que viene

al

lado de
y pri-

Castellar frente

Zaragoza, haciéndoles perder entre muertos
trescientos hombres. Llegó entretanto
,

sioneros

mas de

En Rai-

mundo Folch

á Pertusa

y nos apoderamos de

las

provisiones que

tenian los de Zaragoza y

nos caballeros de
habían comprado

los

Huesca y que pertenecian también á Naque habían acudido en su ayuda, los cuales
cerca de dos mil cahíces de trigo,

en Monzón

medida aragonesa. Mandamos luego fabricar un mandron, y pasamos á Ponzano , de cuyo punto también nos apoderamos.

CAPÍTULO XXIX.
De Ponzano fuimos
paramos

máquina, y á los tres dias de haber tirado nos hizo hablar en parlamento un escudero
á Celias,
la

que guardaba
dos
,

el castillo

,

para que
le

le

señalásemos plazo, diciéndole

que

si

en

el

que Nos

señaláramos no

hubiesen socorrido,

que

se entregaría.

En Raimundo

Folch

,

don Rodrigo Lizana, don

Ato, don Ladrón y don Pero Pomar , fueron de parecer que señalásemos plazo, pero breve: pidió el escudero quince dias, mas al

fm

se

convino en que fuesen ocho.

Don Ato

dijo

que pasaria
contra

el rio,

y tan luego

vendría

al

como supiese que se acercaba alguno momento y nos lo baria saber.
,

Nos

Pasados ocho dias, vohimos á Pertusa

y

después de habido

,

¡S
consejo por
la

HISTORIA

madrugada, mandamos

á los
,

de

la

población que
el

por
dia

el

señorío que teníamos sobre

ellos

debiesen comparecer

siguiente de mañanita á Celias con sus
,

armas

;

y

advirtién-

doles

que

el

que no compareciese perdería en pena cuantos
la

bienes poseyera en aquella tierra. Igual disposición

hicimos sa-

ber también por carta á Berbegal y á Barbastro, á
pudiesen estar con Nos
el

fin

de que todos

día señalado.
,

Habíamos acabado de comer
no
al
,

de ayuy por cierto que era dia cuando nos dijeron que por el camino de Huesca venían solos

trote y también

galopando á mas no poder, don Pelegrin de
los cuales iban

Atrosil y
los

don

Gil
,

,

enseñaron

y ni siquiera los
;

armados de escudo y lanza nos conocimos , basta que llegaron al
:

puente de Pertusa

en

vista

de

lo

que

,

pasamos á esperarlos en

el

cementerio de
jeron
al

la iglesia

de Santa María. Lo primero que nos dios guarde...
los
:

llegar fué:

— Dios

Os hacemos saber como

don Fernando y don Pero Cornel y
á toda prisa para socorrer á Celias
do....

de Zaragoza y Huesca vienen hacia Vilella los hemos deja-

— Al

oir esto,
tal

mandamos

al

punto ensillarlos caballos: no
caballeros en nuestra

teníamos á
ñía
;

sazón
al

mas que cuatro
al

compa-

pero dimos

momento orden

concejo de

la

población para
á traidores; en-

que nos siguieran so pena de tratarles á todos como

viamos iguales órdenes a Berbegal y á Barbastro , y sin detenernos, nos marchamos á Celias , donde encontramos á En Raimundo

Folch y

En

Guillermo de Cardona, á don Rodrigo Lizana y á toda
,

nuestra meznada

con

la

cual
allá

y los demás que nos acompañaban,

no llegamos

á reunir

mas

de setenta á ochenta caballeros. Di-

jímosles que preparasen todos sus caballos, que venia

don Fernando

y en su compañía iban los de Zaragoza y Huesca ; cumplieron al punto , armáronse , y mientras tal les decíamos, En Pero Pomar,

que era caballero antiguo y de nuestra meznada , nos dirigió las Señor , voy á daros un buen consejo ved siguientes palabras
:

:

allí

una altura que es

casi

inespugnable

;

apoderaos de

ella,

y en-

tretanto que estéis allí, sabránlo las villas y os vendrán á socorrer
t,) (
|

;i

s.

—Don Pero Pomar,
lo

le

respondimos, Nos somos rey de Ara;

gón, y
contra
el

somos porque es nuestro derecho
vienen á combatirnos
,

y aquellos que vienen

Nos son nuestros

naturales, y hacen lo que no deben desde
;

momento que

de consiguiente

,

á

Nos,

que cumplimos con nuestro derecho

mientras que ellos hacen

ni:

i»,

jaimf..
lo

í')

tuerto, nos
la

ha

de ayudar

Dios, y por
y
les

mismo

,

no dejaremos
lo

villa

á'

menos qué moramos,

venceremos; ron

que
El
sin

podéis ver que

no seguiremos vuestro consejo aquesta vez.

resultado fué que

tomamos

el

castillo, pues

no comparecieron,

embargo de

esperarlos.

CAPÍTULO XXX.
adonde vino
arzobispo de Tar-

Volvimos después
ragona
,

á

Pcrtusa

,

el

el cual

tenia por
el

Viendo que todo
hacia

nombre Aspargo y era pariente nuestro. reino de Aragón estaba tan mal parado y que
que no debiera
á bien
,

contra

Nos

lo

suplicónos

,

por Dios y su

amor, que tuviésemos
y que para
lo
tal

componernos con nuestros hombres,
j

objeto

le

dejásemos ser intercesor entre Ños

ellos,

otorgamos: y fiado en tal palabra, fuese el arzobispo para hablarles; mas no pudo llevar á cabo la composición, pues le
que
le

exigían de

Nos

tales cosas,

que

las

mas eran en contra de nuestro

mismo señorío. Con tal desengaño, tuvo que volverse el arzobispo; mas cuando ellos vieron que Nos habíamos lomado Celias, enviáronnos á decir
los

de Huesca por don Martin
(

de Peroxolo

,

que

era nuestro merino

mos
ya

y por otros amigos nuestros , que fuéseallá, pues estaban seguros que Nos podríamos hacer cuanto nos
1 ),
,

pluguiera; Fuimos, en efecto
la

á

Huesca

,

y en

la

marcha tuvimos
de no darles

previsión de no llevar caballeros
:

armados,

á fin

qué pensar y acaso esquivarles un poco antes de llegar nos salieron ya á recibir los prohombres de la villa en número de veinte,
hasta

Santa María de Sales; hablamos con ellos,

ven
lo

nuestra

conversación les dijimos: que nos maravillábamos sobre manera de
tal

paso

;

que estuvieran seguros de que solo era bien
;

que Nos

queríamos hacerles
y amado
,.

y que

si

nuestro

linaje les

había hecho bien
si

Nos éramos de

los

que

tal

hicieron, y quién sabe

aun

(L
rino

Contracción de
el territorio

la

mayor en
,

palabra Mayoríno, así llamado porque era el juez de alguna ciudad ó pueblo. Habia también el subme,
;

que en representación del primero ejercía á veces la jurisdicción y ambos empleos eran usados no solamente en el primitivo reino de Aragón, sino también en Castilla como puede verse por la lev 23, lit. 9 de la Par,

tida

II.

7

50
Jes

HISTORIA
aventajaríamos. Al oir oslas palabras, mostráronse

sumamente
la \i-

agradecidos, suplicáronnos que entrásemos en buen hora en
lla,

y nos prometieron

que harian por Nos cuanto debían hacer por
,

su señor natural.
y
la

Y

mientras que Nos íbamos entrando

los niños

gente del pueblo mostraban grande alegría por nuestra llega-

da.

Entramos á hora de vísperas, viniendo con Nos don Rodrigo
,

Lizana y don Blasco Maza
Pelegrín de Bolas y otros

nuestra
;

meznada

,

don Asalit

,

don

muchos

y sin embargo de que no nos

convidaron

,

después que hubimos comido estuvimos
la

muy

alegres,

pues vimos, á juzgar por

apariencia, que

muy

ciertamente ha-

ríamos

allí

cuanto nos pluguiera, pues tan bien nos habían acogido.

CAPITULO XXXI.

(mando estuvimos acostados Nos
sencia
,

y los

que dormían á nuestra preá la puerta
las

llegó

un portero diciéndonos, que

había

como
y

unos

cien

hombres armados.

quieres que volvamos á tomarlas ?
dices

deben ser rondas que

viad conmigo un escudero y veréis
le

— ¿Apenas dejamos armas ya respóndanosle Nos que guardan — Ah señor, encomo — Vaya
;

esos

la villa.

,

se los mostraré.

!

contestamos entonces
,

;

déjanos dormir en paz, que

si

algo su-

cede

será solo lo

que Dios quiera.
,

Al día siguiente
hicimos llamar
al

después que nos
,

levantamos y oímos

misa,

consejo

mandando que compareciesen todos en
tuvimos gran consejo, y ante

aquel patio que hay delante de nuestras casas y las de Montearagon.
Allí,

cabalgando Nos y
les

ellos delante,

todo

dijimos:

— Bien

sabéis y debéis saber, barones
y desde largo

(1), que
,

Nos somos vuestro señor natural

tiempo

pues eme

la emplea á veces don (I) La voz barón, derivada del teutónico bahr Jaime, nó como título de dignidad, sino en su sentido primordial de hombre ó varón y tal como se halla usada en las leyes de los lombardos cuan, ,

do dicen
lialir ó

:

Si

guü homicidium
,

perpetraverit in baronc libero vcl servo,
,

etc.

bohrn

y latinizado

bárbaramente baro
á
al

eran
la
,

sinónimos

de

la

voz

latina rir entre los
lo aplicaron á
ii.in los

pueblos del norte que invadieron
los

Europa

;

pero ellos

veces eselusivamente
;

de

su raza
la

para significar que

hombres por escelencia
los

paso que

palabra latina homo, difela

rentemente modificada entre

pueblos (pie hablaron

lengua romana, lle-

gó á ser sinónima de subdito ó vasallo.

catorce reyes con

Nos ha contado Aragón. Cuanto de mas remólo
la

tiempo puede contarse

naturaleza

(

\

)

entre

Nos
es

]

vosotros,
é

mas estrecha debe
que
y
el

ser entre

ambos; pnes sabido
la
cjs

que

medida

parentesco es mas antiguo,
:

naturaleza

se estrecha
ni

mas
de*
con-

mas

y por esto

sabed

.

que

no

haremos daño

o> lo
y

seamos, ¡mies bien
servar
las

es nuestra intención

amaros, honraros
>

buenas

costumbres que tenéis

hayáis

adquirido de

nuestro linaje; y quizás «»s daremos aun otras mejores, si de tales pues nos tiene asombrado el que Nos tengamos que carecieseis
:

guardarnos de vosotros, 6

ir

tan prevenidos para entrar en las ciu-

dades que Dios nos hadado y que nuestro padre nos dejó, así como nos pesa sobre manera el que entre Nos y vosotros baya de haber

Os suplicamos, de consiguiente, y os mandamos, «fue tal guerra no haya , pues es cosa, como os hemos dicho, que nos pesa
guerra.

mucho

:

bastante, lo podéis conocer, al vernos solo

entre vosotros,

—Finido

y fiado en vuestro
tal

amor
les
la

,

que agradecemos y deseamos conservar.

discurso, nos respondieron, que quedaban

muy

satis-

fechos de lo que

Nos

decíamos
respuesta.

,

que

que luego nos darían

Y

concejo deliberaría, y marchándose , pasaron á ceel la

lebrar la junta en las casas de Montearagon,

cual duró largo rato.

CAPÍTULO XXXII.
Mientras que Nos esperábamos su respuesta, llegó un mensaje á
los

que estaban reunidos en consejo
y
las

,

diciéndolcs que

En Raicercada

mundo Folch
la villa.

compañías que estaban afuera tenían
los del

Alborotáronse
,

pueblo con

la

dolo Nos

les dijimos:

mos.

—Con
,

—Sosegaos,

novedad
lo

,

mas notán-

y escuchad

que Nos os diga-

esto

,

para aconsejarse
sencia dicho.

,

mandamos á buscar á los que se habian reunido mas llegada una partida de ellos á nuestra predar sobre
lo

ni respuesta quisieron
tal

que antes

les

habíamos
:

En
,

estado

,

les

dirigimos
el

las siguientes

palabras

—Ba-

rones

nos pasma sobre manera
:

ver que así os inquietáis sin
lo

motivo

imposible

es

que suceda

que dicen

,

y estad seguros

(1)

Se daba

el

nombre de naturaleza
el

sallaje

que existían entre

á las relaciones de fidelidad ó vaseñor y sus subditos ó feudatarios.

HISTORIA
de que mientras Nos
nada.
es

estemos aquí, nadie se atreverá á haceros
pudierais perder, lo que
diez.

Además, que por un dinero que Imposible, Nos os lo pagaríamos con
es preciso

Decís

bien, resse entienda

pondieron ellos; pero

que

tal

prohibición
;

como orden
la

vuestra.

— Así
,

sea

,

contestamos Nos

ción nuestra es prohibir vuestro daño.

—Y enviando

que

obliga-

para averiguar

novedad, hallamos que nada habia sucedido: con todo, aquecon quienes hablábamos

llos

continuaron sin darnos respuesta y
y entraron

se pusieron todos en pie.

Fuímonos en seguida
Rodrigo Lizana
do:i Asalit
,

á nuestra casa
,

con Nos don

don Blasco Maza
,

algunos

de nuestra meznada,
;

y

En Rabaza

que era notario nuestro
(1) la villa

y en tal oca-

sión

,

empezóse á decir que encadenaban

y cerraban

las

puertas; en vista de loque, Nos dijimos

áEn Rabaza:

¿Sabríais,

por ventura

,

alguna ley que favorezca á Nos y á vosotros?

— Semas
la

ñor, no vale aqui ley ni derecho.

darnos ? replicamos.

—Nó,

—¿Ninguna
el
,

otra respuesta podéis
;

respondió

notario

pero podéis pedir

consejo á esos ricoshombres.

—Y en
,

efecto se lo

pedímos
se

;

única respuesta que supieron hacernos

fue

decir que

estaban

tramando grandes traiciones

sin

esplicar

nada mas.

—El

mejor

consejo que puede darse ya lo daremos

Nos mismo

,

replicamos

entonces dirigiéndonos

al

notario

;

mandaremos comprar carneros
ellos

en

la

carnicería;

de este

modo pensarán

que queremos eo-

m2r
reis.

aquí

,

y entretanto vos haréis ensillar los caballos y marchaasí lo

Cuando
,

hayáis hecho

,

yo enviaré por
;

el

mió

,

por mi

por mi perpunte y por mis armas preparado en la plaza.
camisote
Asi se hizo
,

y vos esperadme

viniendo conmigo don Rodrigo Lizana y don Blas-

co

Maza
;

,

y no llegando á reunimos mas que hasta cinco cabaá

lleros

con quienes bajamos hacia aquella puerta que conduce
algunas poblaciones abiertas tenían
,

(1)

En

la

costumbre
sin

,

cuando
,

se veian

rodeados de enemigos
pedir á aquellos
la

de cerrar
:

las

bocacalles con una cadena
,

para im-

embargo, que encadenar, las villas donde no tenían cadenas, se usaría como figurado, queriendo en significar con ello cualquier fortificación pronta, que se adoptaba para impelir una irrupción, y con el mismo objeto que el de las modernas barrientrada

somos de parecer

cadas.

Tal costumbre

usóse

también

hasta

en

el

interior

de poblaciones
otros,

grandes

y fortificadas, y era solo para separar

unos barrios de

cuando

entre estos se levantaban bandos y guerras civiles.


DE
Isuela,
i».

JAIME.

53
cerrada,

camino de Bolea,
la

Hallándola

preguntamos que
allí

quién tenia
lialn.
i

culpa de que así

estuviera.

Y una mujer que

iio>

respondió, que los jurados.
á

Luego dijimos
el

uno de

nuestros

servidores

que dónde estaba
estar.

portero;

}

él

mis contestó que arriba solía

Enviándolo
v

á

buscar por dos de auestros escuderosj llegó descolorido;
tándole que quién tenia
la

pregun-

llave
la

de

la

puerta

eran

los

jurados

los

que
tal

tenían.

— Dadnos
la

,

nos
la

respondió

que

llave,

le dijimtí

entonces, sino os doy

revés con

espada

en

la

cabeza,

<juc

muerto

caigáis.

V

le

hicimos subir de nuevo adonde antes estaba,
y así se halló
la llave,

acompañándolo

los escuderos;

y con
k

la llave

volvieron á conducirlo á nuestra presencia.

Y

haciéndole

abrir

la

puerta
aquella

, ,

Nos, acompañado de

los

nuestros, nos paramos junto á
;

esperando hasta que llegaron los caballeros

luego de

lo

que

,

nos salimos afuera.

Dijéronnos entonces

,

que deutro nos
,

habían detenido algunas acémilas y

escuderos nuestros

por

lo

que dijimos á unos veinte ó treinta hombres de

Huesca que
la

esta,

ban afuera en nuestra compañía
fin

,

que enviasen uno á

villa

a

de que nos devolviesen cuanto teníamos dentro.
,

Hecha

esto,

nos dirigimos hacia Isuela

cuando encontramos
,

á

En Raimundo
y

Foleh y á

En Guillermo de Cardona
villa

con

los

demás caballeros
de

nuestra mesnada, y á don Ato que

estaban

llorando, por creer

que en

la

nos habian detenido.

Entretanto los
los

Huesea

habian avisado ya á don Fernando y á

de Zaragoza, diciéndolcs

que fuesen

allá,

pues nos tenían ya á Nos en su poder.

CAPÍTULO
Después de
allí

XXXI11.

tales sucesos
,

,

fuímonos á Pertusa
,
,

;

y mientras que

estábamos

don Fernando

Pero Cornel pasaron á Huesca
la villa

don Guillermo de Moneada y don donde conferenciaron con los de
,

para convenirse con

Nos

haciéndonos decir que se arre:

pentían ya de lo que con

Nos habian hecho

cuyas

palabras nos

pluguieron altamente á Nos y además á nuestro consejo. Enviárnosles á preguntar de

qué manera querian que
,

se
al
,

verificase

el

convenio, y ellos nos respondieron

que saldrían

campo y comá

parecerían en aquella sierra que hay

sobre Alcalá
:

cuyo punto

Nos podríamos comparecer también

que Nos saliésemos con sie-

;

O*
te

u

niSTORU
de
los

de nuestro consejo

;

que

ellos irian

asimismo

seis

ó sie-

te, y (me ambos dejásemos

la

demás compañía; añadiendo, que
á Pertusa
,

de buena gana hubieran venido
les

pero que
,

temian no
se espre)

provocase algún mal intencionado. Su deseo
el

según

saban, era

hablarnos de
;

la

manera que deben

los vasallos (1

á

su señor natural
ría

y contaban que antes de separarnos se arregla-

todo de manera que Nos quedaríamos mas que satisfecho de
Tal

ellos.

como
la

esto

se dijo
,

,

llevóse á

cabo

:

por nuestra parte
las

fuimos á
cinto
,

entrevista
,

vestidos los perpuntes y

espadas en

el

Nos
,

y con Nos

En Raimundo Folch
,

y

En Guillermo de
,

Cardona
hijo

don Ato de Foces

don Rodrigo Lizana

don Ladrón,
,

que fué de don Ladrón, noble y de gran
,

linaje

don Asalit
;

de Gudar

otro caballero nuestro y don Pelegrin de Bolas

y por

su parte vinieron don Fernando, que era tio nuestro,

En

Guiller-

mo

de Moneada, padre de

En

Gastón, don Pero Cornel, Ferrando
,

Pérez de Pina y otros caballeros de su partido

cuyos nombres no
,

recordamos. Dio principio don Fernando á su discurso
esta
ciros

manera
,

:

—Señor
,

,

y dijo de aquí estamos á vuestra presencia para dela

que nos pesa en gran manera de

guerra que ha habido
la

entre nosotros y Vos. Nuestro objeto es hacer

paz, suplicándoos
,

yo y En Guillermo de Moneada, y don Pero Cornel y cuantos están en nuestro bando. Gran daño recibimos por Vos y grande os lo causamos

que nos perdonéis

pues intención tenemos de serviros

también

;

pero grande es asimismo nuestro arrepentimiento
si

;

y

vemos que
menester.

del
,

mal que

os hicimos

debiéramos satisfaceros, imla

posible nos seria

por ser no menos grande

enmienda que

seria

Ya

veis, pues,

que necesitamos vuestra gracia. Sin
,

esta,

otro favor aun os pedimos
gáis asimismo bien
:

y es

,

que sirviéndoos bien

,

nos ha-

y á

mí , por el parentesco que tengo con vos En Guillermo de Moneada , porque no hay rey en España
á
ni

que tenga tan honrado vasallo como vos tenéis en él,
poco
fin á

hay tamesto dio

quien pudiera

prestarle tan
,

buenos

servicios.
la

—Con
,

su discurso don Fernando

llermo de

Moneada, diciendo:

— Nadie
,

y

tomó luego

palabra

En

Gui-

mejor que vos,
ligado

señor,

(1)

De
,

las radicales

germánicas vassen,

eslo es
las las

,

sujeto, se for,

maron
dal.

cuando

se desarrolló el feudalismo
,

otras semejantes

para designar algunas

de

, y feucategorías del sistema

voces vasallo

valvasor

y

1)1.

1).

JAIME.
lie

•*>•'>

puede saber

(ii.il

es

la

deuda que

contraído con vos, pues que

vuestro linaje, que lleva consigo

el

título

de conde de Barcelona,
,

ha ensalzado

al

nuestro.

Yo especialmente

por
la

la

gracia de Dios,

he llegado á ser mas poderoso, pues ¡mimo

riqueza de
y

Bearne
todo es-

en Gascuña, que ninguno de mi' antepasado! poseyó;
to

que poseo,

y

cuanto poseer pudiera,

l<>

emplearé para vuestro

servicio; pudiendo probaros así, y bien lo sabe Dios, que cuanto

hacia pensaba que había de redundar en vuestro
\.i

proy honor.
que

Bfaa

que no us place, según veo, tampoco

á

mí me ha de
lo

placer;
hice.

do

me empacha

el

deciros, que

me

he equivocado en

Perdonadme,
tervinieroD
,

os lo suplico, y á los

demás que en

tal

negocio in-

perdonadlos también; pues seguro podéis estar de que

jamás levantaré guerra contra vos, y menos creyendo, como creo, que ningún tuerto habéis de hacerme á mí ni á mis amigos y parientes
;

y aun cuando

nos

lo

hicierais

,

creo

obligaros con

mi
vos

amor
los

y mis

ruegos

;

pues algo habrán de valerme para con

buenos servicios que en adelante pienso prestaros.
;

— Termina,

dos sus discursos, dijímosles que resolveríamos
ta se

y con esta respues-

separaron de Nos. Los ricoshombres que nos
,

rodeaban fuedebía-

ron de parecer que

pues tan arrepentidos se mostraban

mos aceptar su sumisión; y
llamamos otra vez y
mostráis
les

así, luego de habido el consejo, les

dijimos:

— Con

el

arrepentimiento

que

y la devoción

conque prometéis

servirnos,

nos damos

por satisfechos; aceptamos vuestra buena \oluntad por enmienda,

y os acogemos de nuevo en nuestra amistad y nuestra gracia.

Acercáronse luego

los caballeros

de ambas partes que estaban mas

distantes, y todos quedaron contentos y satisfechos de aquel concierto.

Terminado

este negocio

,

nos fuimos á Lérida.

CAPÍTULO XXXIV.
Había mas de año y medio que nos hallábamos en la ciudad de Lérida , cuando se nos presentó la condesa de Urgel doña Aurembiaix, hija del conde Armengol y de habia estado rasada con Alvar Pérez
de
él la

condesa de Subirats, que

y

hubo luego de separarse
y á los dos dias

por causa de parentesco, sin haberle quedado ningún hijo de

aquel matrimonio.

Le hicimos honrosa acogida

,

ÜG

HISTORIA

de haber llegado fuimos á visitarla. Llevaba por consejero á Gui-

llermo de Cervera

,

señor de Juneda
;

,

por quien hacia
él

ella

lo

que por nadie hubiera hecho

pues

como

era

hombre
,

esperiotra
,

mentado y de
parte había

los

mas

sabios que hubiese
la
,

en España
la

y por

estado casado con

madre de

misma condesa

la

aconsejaba en todos sus negocios
des
,

acorríala en todas sus necesida-

y nada

obraba
,

ella
,

que no fuese

con acuerdo de Guillermo.
;

A

éste encargó

pues
,

que razonase ante Nos sus cuitas

pero

él

procuró escusarse
bria
esplicar
:

dictándole que nadie mejor que ella

misma
condesa

sa,

sus penas.

Tomó

entonces

la
,

palabra
,

la

y

nos dijo

que

se había presentado á
,

Nos

porque

según prego-

naban
justicia

las
;

gentes

esperaba

hallar en

nuestra
ella

persona amparo y
era
hija

pues á pesar de ser público que
,

única del

y que como tal debia ser suyo aquel señorío , se lo habían usurpado y que por lo tanto nos pedia que la amparásemos é hiciésemos valer su derecho , porque si en Nos
;

conde Armengol de UrgeJ

no

la

hallaba

,

no contaba

hallar justicia en ningún
la
el

-hombre

del

mundo. Tomaron entonces

palabra

En Guillermo de Cervera

y

En Raimundo
ella

de Peralta
la

,

mismo que no habia querido

antes

devolver Monmagastre á
recurrido á

Nos
al

,

condesa, y que después, luego de haber se lo habia restituido con todo el derecho
,

que perteneciera

conde de Urgel

aunque reteniéndose
:

la

testad de cuatro castillos; y nos dijeron

— Señor
,

po-

,

el

primer deél la

ber de un rey es
los

el

administrar justicia

,

para

que en

hallen

que de otros no pueden alcanzarla. Tenéis delante auna mujer,

cuyo esclarecido linaje conocéis

muy

bien

que recurre

á vos para
le

que
ella

le

hagáis

restituir los bienes
:

que su padre poseyó y
la

dejó á

en vuestros dominios
;

para con vos
os lo

recomiendan sus vir,

tudes

amparadla

,

pues

,

como
justas

rogamos nosotros

os lo pide ella, que sabe pedirlo mejor.

—Respondimos Nos
el
,

y

como

á esto,

que sus súplicas eran
proveeríamos luego
consejo
al

muy
lo

,

que meditaríamos

que fuese de derecho. Llamamos
,

asunto y pues , á

En Guillermo de Moneada , a En Raimundo, á En Guillermo Raimundo, hermano de En Raimundo de Moneada y padre de En Pero, á don Asalit , á don
obispo Berenguer de Erill
á

García Pérez de Meitats y á los prohombres de Lérida
cuales nos aconsejaron que ante todo
í-ondesa
i\

,

todos los

Guillermo (jásala, á

nombrásemos defensor de la quien hizo ella desde luego dona-

DE

D.

JAIME.
«Je

.*>7

don
rida

para durante su vida
,

del

derecho

la

caldera

(

1

)

de Lé-

qae no producía
«'1

entonces

mas que doscientos sueldos de
tres mil.

renta, y subió con

tiempo hasta

CAPITULO XXXV.
Nombrado
el

ya el defensor de

la

condesa de Urgel, deliberaron
el

obispo y los prohombres que fuese emplazado

conde

,

llama-

do Geraldo de
derecho á
,

Cabrera (2), haciéndole las tres citaciones de costumbre para que compareciese en nuestra corte á responder de
la

su

condesa.

No

compareció á

la

primera

mismo
tenciar
el

después de haberle manifestado á

ella

que

y por lo antes de sen;

debíamos cumplir todas

las

solemnidades que prescribía

derecho, con
la

las cuales la seria

forzoso conformarse, enviamos

á Geraldo

segunda citación. Tampoco compareció entonces; pe,

como procurador suyo En Raimundo de Cardona , hermano de Raimundo Folch y maestre que habia sido del Templo, y dijo en presencia de Nos y de toda nuesro en
el

dia señalado

se presentó

tra corte

:

(ieraldo conde de Urgel y todos los que de ello tienen

noticia se maravillan

mucho de

lo (pie está

ocurriendo, que
le

des-

pués de haber

él

estado en posesión de lo que se

pide

por es-

pacio de veinte ó treinta años, sin contradicción ninguna y viviendo
la

misma condesa

,

se le presente

ahora esta demanda

,

á

la

cual,

(1)

Llamábase derecho de caldera
los

pagaban
por
los

impuesto de un tanto por tina que tintoreros en algunas ciudades. El de Lérida llegó á producir
el

años de 1270 hasta quince mil sueldos.

vizconde de Ager y de Cabrera, entabló de Ponce padre, pretensiones al condado de Urgel luego de haber ya, junto con su fallecido Armengol VIII en 1208 sin haber dejado sucesión masculina. La condesa viuda doña Elvira, que se casó después con Guillermo de Cervera y
(2)

Geraldo,

hijo

,

,

habia quedado

señora

usufructuaria

del

condado

,

logró

durante su vida

oponerse con bastante buen éxito
ta ella

á los intentos

de los Cabreras; pero

muer-

por

los

años de 1220
,

mengol doña Aurembiaix
estados de Urgel
,

y quedando solamente la hija única de ArGeraldo se apoderó á mano armada de todos los
,

en cuya pacífica posesión se mantuvo hasta que
,

le

arrojó

don Jaime reintegrando en sus derechos á la hija de Armengol. Cuando Geraldo hubo perdido todos sus dominios, reconoció la turbulenta vida que habia llevado renunció al mundo profesando en y para espiarla la religión del Templo.
de
ellos
; ,
,

8


,')8

HISTORIA

por venir tan lucra de tiempo, no se cree obligado á contestar.

Rogónos

,

pues

,

que

la

desestimásemos

,

porque

él

no era hombre

que permitiese qne

se le presentasen tales requirimientos tan fuera

de sazón é infundados. Levantóse seguidamente
sala, y

En Guillermo Cá:

tomó

la

palabra á favor de
,

la

condesa, diciendo
y

— Señor,
;

En Guillermo de Cardona
esclarecido linaje,

de honrado y muestra admirarse de semejante demanda pero

que

es

hombre de pro

mayor maravilla es, que venga
cho á tan
ilustre

él

diciendo que no dará su dere,

señora

como

la

condesa
le

y que mientras está pi,

diendo en vuestra corte que se
él

administre justicia

no quiera

hacerla á los que se la piden. Esto basta, señor, para probaros

su sinrazón. Dios os ha puesto en lugar suyo para que administréis
justicia á los

os ruega la

que por otro camino no pueden alcanzarla, y por esto Habló en secondesa que se la administréis á ella.

guida Guillermo de Moneada

poderes del conde.

— No
lo

y preguntó al de Cardona si tenia los tengo, le contestó: he venido sola, ,

mente para proponer
da.

que he dicho
Guillermo;

y así

me

volveré en segui-

Esperaos,

le dijo

tará á lo

que habéis propuesto.
,

el

rey resolverá, y os contes-

Apartáronse luego entrambos
el

de nuestra presencia
consejo
, ,

y consultando
le

asunto con los de

se resolvió

que

contestásemos:

— En

nuestro

Guillermo de

Cardona

vos no habéis traido aquí ningunos poderes del conde,

ni queréis
si

responder á

lo

que se os dice
la

:

sepamos

,

pues

,

al

cabo

queréis ó no

contestar á

demanda de Guillermo

(jásala.

En Nada puedo añadir, repuso, á lo que ya dejo manifestado. este caso, dijimos Nos, haremos lo que se debe; emplazaremos
por tercera vez
se la
al
;

conde

,

y

si
,

quiere hacer justicia á

la

condesa,

aceptaremos

cuando nó
esto el de

procederemos con arreglo á derela

cho

,

— Partióse en
,

Cardona; despachamos Nos

tercera

citación al conde

y compareció otra vez Guillermo en el término

señalado.

CAPÍTULO XXXV!.
Cuando
de
se

presentó de nuevo

En Guillermo de Cardona
allí

,

nos

hallábamos con toda nuestra corte y muchos ricoshombre? en casa

En Raimundo

Raboster. Estaba también
>

Guillermo Cásala,
(pie

quien se levantó luego

dijo:

— Ruégoos, señor,

hagáis (pie


DE
se
D.
i

mmí:.

V.l

me
y

preste atención. Dios quiso que hubiese reyes en este
los

munella

do,

impuso

el

deber de administrar
.1

justicia á los

que de

necesitasen, y

en particular
á

viudas

j

huérfanos;

asi es
á

que covos por

mo
<los

la

condesa no tuviese
l;i

quien recurrir, ha acudido
la

razones:

primera, porque
«jik*
*-^t¿í

demanda que

ella
j

hace recae
la

sobre un patrimonio

en vuestros dominios;

segunda,
mi

porque

\<>s soi^

la

única persona de quien

puede esperar

desa

gravio. A

\os recurre, pues,
¡í

como

vasallo á su
<!'

buen señor, para
le

que obliguéis
representa,
son ya dos

Geraldo,

óá Guillermo
á
la

Cardona que aquí
ella

áque
las

contesten

demanda que
han

hace;

porque
de

citaciones que

se

despacbado,

y por

culpa

dicho Geraldo no se ha podido hasta ahora proceder adelante. Por
esto os pido
itarada
,

la

condesa
(|ue

,

romo
se

.i

señor de
»1<*
j

quien espera verse mille

que ya

hoy

on
si

1 1 1

la

tercera citación,

otorno ha
luí
-

guéis justicia de

modo , que
á

En Guillermo de Cardona
la

venido dispuesto
contra

contestar á

demanda

,

procedáis desde

En Geraldo

y contra sus bienes, hasta poner

la

(ondosa en
el

posesión de todo lo que redama.

Cardona:
conde su
der
|o
la

de legista

—Tened cuenta, Guillermo, que con no que condado. — Yo no hago mas que defenvuestra

—Le

contestó entonces

de

palabrería

,

aprendisteis
,

allá

en Bolonia
,

,

hagáis perder

al

repuso Qasala
el

justicia, y confio

que

rev hará

valor su derecho

á

quien

tenga. Por lo

demás

os digo, Guillermo, que nó por
la

amenazas he de abandonar
añadió
el

defensa

de

la

condesa.
qi

vuestras

A
la

esto

—¿Y nada Guillermo de Cardona? — Pero
de Ccrvera
:

mas

tenéis

aponer, vos
pre-

este, desentendiéndose de

—Señor, dadnos y hanos volveremos — Qné es, pues, que cer?— preguntamos. — Nada, — nos —Mucho me temo,
gunta, nos dirigió
la

palabra y dijo:
¿

guiaje (1),

en

seguida.

lo

pensáis

le

contestó.

le

dijo

el

de Cervera, que no sean otros vuestros intentos.

Dábase el nombre de guiaje al salvoconducto que se otorgaba ¿al(1) guno para atravesar con seguridad el territorio. Aunque voz anticuada, no se estrañe que la usemos aquí como liemos usado otras muchas en esta traducción unas veces, porque denotando objetos que ahora no están en uso no tieucn su equivalente en el lenguaje moderno, y por lo mismo no debieran, á nuestro entender, calificarse de arcaísmos; y otras, porque, siendo las mismas que emplea don Jaime en su lemosin hemos creído conservar así mejor el colorido del testo original.
, ;
,

Y
HISTORIA
!

(,0

¡Veremos

repuso

el

de Cardona

;

será

lo

que Dios quiera.

diciendo esto, nos saludó y se fué.

CAPÍTULO XXXYII.

En
á los

vista

de

lo

ocurrido con
,

el

conde Urgel

,

enviamos órdenes

de Tamarite

señalándoles dia para que compareciesen arma-

dos y con provisiones

para tres dias
á

delante

de Albesa

,

donde

Nos estaríamos
á

;

y dijimos también

En

Guillermo de Moneada,

En Ramón
el

y

En

Guillermo de Cervera que se uniesen á Nos
linaje
,

con todos los de su
contra

porque estábamos resuelto á marebar
las

conde. Antes de llegar á su destino
,

órdenes que ha;

bíamos espedido

se nos presentó

don Pero Cornel

y teniendo ya
,

reunidos hasta trece caballeros, nos encaminamos á Albesa

donde

hallamos solamente á

En

Beltran y en

Raimundo de Calasanz con
los

unos sesenta ó setenta infantes; pues

de Tamarite y demás,

vimos con gran pesar nuestro que no habían comparecido. Estaban
los

de Albesa apercibidos para

la

defensa con escudos
:

,

ballestas y

otras
villa

armas

;

pero dijimos Nos
,

?

Descabalgamos

pues
,

,

ellos la ¿ porqué han de ocupar dejamos los caballos á los escuderos,
,

tomamos
población.

nuestras armas

embestimos

y nos apoderamos de la
ella
,

A

poco de haber entrado en
castillo

comparecieron algual

nos de los de Tamarite. Los del

entretanto nos enviaron

anochecer un parlamentario, para proponernos su entrega y ofrecernos su fidelidad, con
lo
tal

de que

les

diésemos salvoconducto

:

se

otorgamos

,

y

al

dia siguiente por la

mañana

verificaron su su-

misión.

CAPÍTULO XXXVII!.
Luego de tomada Albesa
que
el
,

dijimos

:

Vamos ahora
y
lo

á Menargues,
lo advierta

así les
,

cogeremos desprevenidos
le

,

antes de que

conde

habremos quitado ya gran parte de

que posee. Ha-

bían llegado entonces algunos de los caballeros que debian

acomde

pañarnos

,

de

modo que nos reunimos
allá.

hasta treinta

,

y con ellos

nos dirigimos

Antes de llegar

á la población dijimos á los

DE
nuestra comitiva
solos
tres ó
:

D. JAI Mi:.
ir

01
delante

— Deteneos, que Nos queremos con — Así hicimos adelantándonos cuatro
caballeros.
lo
, y

con

En Rocafort
allí,

otros tres cuyos
los

nombres no recordamos. Lleal

gados
tillo

y

viendo que todos
\

vecinos se habían subido

cas-

con sus armas
pueblo
,

cuantas provisiones

habían podido recoger
la

en

el

nos presentamos delante de

puerta de
la

la

fortale-

za y les dijimos:

— Barones,
ella lo

ya sabéis

que

condesa es vuestra

señoiü natural;
ni

no quiere vuestra ruina,
vuestro; restituios

ni

que muráis aquí,

que perdáis nada de
ella y

vuestras casas, que

en nombre de

de Nos os damos palabra de no causaros nin-

gún daño
tente.

— Uno de

,

antes os
los

defenderemos contra

quienquiera que

lo

in-

de dentro nos contestó:
el castillo
,

— Señor, ¿cómo
sabéis
,

puede quedar abandonado

cuya defensa nos ha sido en?

comendada por En Poncc de Cabrera

— Ya
,

le
:

replica-

mos
tar

,

que nuestro señorío vale mas que ningún otro
y confiad en nuestra palabra

bajad en

buen hora,
por
ello
el

mengua

ni

daño.
,

que no os ha de resulellos
:

Dijo entonces uno de
;

Ya que
puerta
palabra ?
castillo

rey lo

quiere

hagámoslo
:

nos preguntaron

— Os aseguramos

otra vez
,

les dijimos.
;

— pero antes de — ¿Nos — Bajaron entonces
las


la

abrir

aseguráis bajo vuestra
del

con sus armas y equipajes y habiendo enviado Nos á buscar á nuestros caballeros que se habían quedado atrás , cuando los

de Menargues vieron

que eran tan escasas
,

fuerzas

que nos
necios de

acompañaban en aquella espedicion
haberse entregado tan fácilmente.

tuviéronse por

muy

Echamos de

ver luego que no

teníamos provisiones de carne
pueblo
,

,

y como no queríamos tomarla del
caballeros que hiciesen

encargamos a veinte de nuestros
,

una correría hasta Balaguer
seis

de donde nos trajeron hasta diez y reses entre vacas y terneras, de manera que con el pan y vitres dias.

no que compramos quedamos abastecidos para

CAPÍTULO XXXIX.
Mientras nos hallábamos en Menargues
fuerzas de

,

nos llegaron algunas
reunir has-

Aragón y Cataluña

;

de

modo que pudimos
,

ta doscientos

caballeros y mil infantes

con

los cuales al

cabo de
allí,

tres dias

marchamos sobre

Liñola. Al dia

siguiente de estar

02

nisTORi.v
los

compareció también En Raimundo de Moneada. Ocupaban
trarios toda la villa

con-

do de Cardona y y es que vos no peleéis
los vuestros
,

y por lo nos dijo:
;

mismo

se nos presentó

En Raimun)

— Un

consejo quisiera daros, señor,
(

;

pues buenos sirvientes

1

hay entre
que os es-

y no vale

la

toma de

esta villa el

daño

á

pondríais y

el

que por ende pudierais causar
el

á vuestra hueste.

Yo

hablaré con ellos, y obtendré quizás

que

se

den

á partido.

—Eso

,

En Raimundo
la villa,
,

,

le

contestamos; y diciendo esto nos dirigimos

contra

de
za

ella
,

y peleando á pié con los nuestros, nos apoderamos obligando á los que la defendian á retirarse á la fortale-

donde habia una muy buena torre y albacara. Aquel mismo
,

dia se rindieron
el castillo.

y

luego

pusimos guarnición de

los nuestros

en

CAPÍTULO xl.
Desde Liñola nos fuimos
rio
á

poner cerco á Balaguer
allá
,

:

pasamos
;

el

por Almata

,

y llegados

armamos dos fundíbulos
sitio

pues

se

habian unido ya con Nos en aquel
,

En

Guillermo de

Mon-

eada

de Cervera y nuestros ricoshombres de Aragón en número de hasta cuatrocientos caballeros. Ocho dias habia

En Guillermo
allí,

que estábamos

cuando nos llegó un mensaje de parte de
,

En
veel

Menargues y En Pedro Palau
cinos de
sitio
,

que eran dos de
si

los principales

la villa

,

diciéndonos que
la

queríamos terminar luego
,

que hiciésemos venir á
les dijese
,

condesa
la

que

se hallaba
le

en Léri,

da

,

para que
vasallos
ella

que por

fidelidad que
,

debían

co;

mo

que habian sido de su padre
,

le

entregasen

la villa

pues

era su señora. Por las palabras
el

aunque encubiertas, que
y por lo

nos transmitió
sonas no

mensajero, conocimos que por temor de sus perlo

podían manifestarnos todo

que deseaban

;

mismo respondimos que les agradecíamos muchísimo su buen zelo, procuraríamos recompeny que pues tanto amor nos mostraban ,
plebe de los ejércitos feusin tener bajo dales; pues eran llamados así todos aquellos vasallos que virtud de la concesión del en debian su jurisdicción á otros feudatarios
(1)

Los

sirvientes

formaban, como quien dice,

la

,

,

,

feudo que

les

habia hecho

su

señor

,

acompañar

á

este

y servirle

en sus

huestes y cabalgadas.

DE

I».

JAME.

<>'i

sérselo en ellos y en los de su linaje. Al cebo de pocos dias y cuan-

do menos

lo

pensábamos

,

volvió" el

mensajero, que era un joven

estudiante, y nos repitió

las

mismas palabras que dicho nos había
si

h

vez primera.

Preguntamos entonces
con

en

lo

que hacían obraban
tan grave
,

por

solos ó convenidos con otros; porque era
,

el

ne-

gocio

que

á

no contar
;

ellos
)

algún partido

seria

en vano

cuanto

emprendiésemos
la

en todo

caso que nos dijesen qué dia
lo

querían que viniese
testó el mensajero.

condesa.

—Señalaron,

Así se
el

manifestaré nos con-

pues,

dia en

que debía aquella

presentarse. Al cabo de

otros cuatro ó cinco dias, nos enviaron á

decir

que dispusiésemos algunos
la

escudados

(

1

)

y

hombres de
que con

armas que marchasen delante de
las
la

condesa y se acercasen todos á
;

murallas hasta que pudiesen hablar con los de dentro

ayuda de Dios

ellos cumplirían su palabra y
lo

cuanto nos habían

prometido.

Como
el

habían propuesto,

así

resolvimos hacerlo; pe-

ro entretanto

conde tuvo algunos indicios de que habíamos enla villa.

tablado tratos con los de

Raimundo de Moneada
nuestros fundíbulos
;

tenia el encargo de guardar dia y noche
allí

y cierta tarde se hallaba

solo con

En Sanel

cho Pérez, hijo de

En Pero

de Pomar;
,

En

Iíordoyl, que era

baile

que

él tenia

en Castellserá

y

el

caballero Arnaldo de
la

Rubio.

Viendo

los

de Balaguer que era tan poco numerosa
y

guardia, sa-

lieron á caballo

armados

á las

órdenes de Guillermo de Cardoel

na por

la

misma brecha que habia en
,

muro

,

y se emboscaron

en
bo.

el foso

llevando prevenidos haces de leña seca untados de se,

Estábamos Nos hablando con En Guillermo de Cervera
,

á

quien habíamos ido á ver en su tienda

—A

cuando oímos

el

grito de:

las
,

armas

!

á las

armas

!

que van á pegar fuego

á los fundí-

bulos

pues llevan haces encendidos.

— En Guillermo de
;

Cardona

llevaba consigo hasta veinte y cinco caballeros

cientos de á pié
llaba

,

contando á

los
(

armados y unos dosque llevaban los haces y se ha)

también

entre ellos

sire

i

Guillcumcs

,

hijo

natural del

Las diferentes clases de soldados que componían un ejército en la edad media recibían por lo común su denominación del arma ofensiva ó defensiva
(1)

que mas principalmente usaban
etc.
(*2)

,

llamándose bacinetes, ballesteros
lo indica

,

escudados,

Los escudados eran, como

su

nombre,

los

que traían escudo.

Aunque
al

daba

equivalente á señor, y que es el tratamiento que se soberano en Francia c Inglaterra, sea del todo estranjera la conserla

voz

sire,

;


rey de Navarra.

I1ISTÜ1UV

Don Sancho Pérez de Pomar no tuvo valor para esperarlos , y abandonando á En Raimundo de Moneada , que se quedó solo con Arnaldo de Rubio y En Guillermo Bordoyl , se fué á reunirse con la hueste. En Guillermo de Cardona embistió Renluego lanza en ristre contra el de Moneada , diciéndole A quién he de rendirme yo , villadios , Raimundo , rendios
: !

no

!

le

contestó

el

otro; y mientras tanto los que iban con Guiá

llermo comenzaron

pegar fuego á
,

las

empalizadas

;

pero no tu-

vieron tiempo para mas

porque Nos acudimos luego á pié y con

nuestra hueste para socorrer á los del fundíbulo. Blasco de Estada
quiso en aquella ocasión probar sus armas
;

y

montando

a caballo,

puesto

el
,

capacete y lanza en
le

mano

,

se fué

con Juan Martínez de

Eslaba
los

que

seguía á pié con escudo y lanza, en persecución de

que
el

se retiraban.

Alcanzólos, entró tras

ellos

un buen trecho

en

foso, desjarretó
la

un caballo

,

malhirió á un caballero, y logró

volverse á

hueste

sin

haber recibido ningún daño.
al

Llegada
lante de

la

condesa

cabo de tres dias

,

le

manifestamos de-

En Guillermo de Cervera
la villa
;

los tratos

que nos habían pro-

puesto los de

y

ella se

mostró dispuesta á hacer cuanto
le

quisiésemos y decir
la

las

palabras que

encargásemos

,

con
;

tal

que

guardásemos de

las saetas.

—Así

se hará, le dijimos

y

manda-

mos luego armar mas de

cincuenta caballeros, que con sus escudos

y vestidos los perpuntes fuesen en su compañía y la resguardasen de todo daño. Llegado que hubieron á distancia de un tiro de


go

piedra escaso de las murallas
¿ Estáis

,

dijo

continuó diciendo
aquí los
la

palabra otro
prestéis
alto.

(pie le

muy
nos
:

— No

— Aquí también condesa respondió una prohombres — — tomando lue— La condesa ruega señora no puede hablar porque — Entonces térmien
:

aquí los

de Balaguer ?

— Y como
voz

uno de

los

que con
nadie
;

ella

iban

:

contestase,

tenéis á la

¿ están

?

,

;

y

caballero, les dijo:
,

os

atención

es

,

y

les dirigió ella la palabra
,

estos

ignoráis

,

barones

que

fuisteis vasallos

de mi padre,

debéis serlo también mios , siendo como y que de consiguiente soy su única hija : por tanto os ruego y os mando que, en fuerza

vamos aquí, porque también además muy buenos escritores
aquellas naciones. Por
la

se halla

en

el

testo, y

porque
con
los

la

castellanos,

hablando

han usado monarcas de
traje

primera razón hemos conservado

asimismo su

francés al

nombre

Guilleuincs.

DE
del señorío

l>.

JAIME.

65
entreguéis esta \illa,senatural.

que ubre vosotros tengo,
á

me

gun debéis entregarla
ellos

entonces:
,
\

— Hemos oído
,

vuestra señoril
lo

que nos decís;

tro acuerdo
llero
est;is
le

obraremos luego conforme

— Respondieron tomaremos debamos. — Do cabanuesles

de

los

que iban con doña Aurembiaix
:

palabras

— Barones
aquel

dirigió en seguida
lo

la

condesa os agradece mucho
lo
el

que

Imitéis

dicho, que
<le

cumpliríais vuestro deber: asi

espera.


Al anochecer

mismo

día

volvió

oda

vei
.

estudiante

por él su\ qae servia de mensajero entre Nos y los de la villa pimos que todo habia salido como se deseaba. Mandáronnos decir

además, que nos conviniésemos con
carian un ricohombre que tuviese
la

la

condesa

:

^

que

ellos luí

villa

de Balaguer por en Pon-

ce y por
á

la

condesa, pues

ellos

por entonces no podían atreverse
«mi

mas, por temor de que

las
:

muchas fuerzas que habia
que
lo principal era
,

eL cantisa-

llo

no

lo

desbaratasen todo
la

que

el

conde

liese

de de

villa

por

cualquier motivo

pues entonces va
la

harían

ellos

modo que

esta y el castillo se entregasen á

condesa.

CAPÍTULO XLI.

Un
la villa

dia por

la

mañana

vio

el

de Cabrera á
el

los

prohombres de
que
y dispara,

que
á

se estaban

confabulando en

terrado de una casa
les
;

mandó
se

un ballestero suyo que estaba
Cumpliólo este

á su lado

una

saeta.

prohombres dijeron:
y hacemos
los

— ¿Es

,

pero no hirió á
el

ninguno

mas

los

posible que
fieles

mismo vizconde nos
el

haga asaetear, cuando por serle
lo

estamos defendiendo
,

lugar

que no debiéramos?

— Enviáronle
:

pues, á dos de
tal

suyos

,

para decirle que se admiraban
así

mucho de que
que
si

hicie-

se
el

,

siendo
les

que estaban en peligro de muerte por parte del rey,
sitiando y les talaba la huerta

cual

estaba
,

de aquel

modo obraba
de Cabrera
,

procurarían ellos buscar otro

remedio.

En Geraldo
la
;

En Guillermo de Cardona
lo

y los de su consejo cono-

cieron que los de Balaguer trataban de concertarse con

condesa,
,

pues tenian ya noticia de
consultarlo con los
lo

que ésta
,

les

habia dicho

y así

sin

y no teniendo tampoco noticia de que estos habían tratado con Nos, enviáronnos parlamento,

prohombres

ofreciéndonos que pondrían entretanto

el

castillo

en manos de

En

9

66
con

HISTORIA
y

Raimundo Berenguer de Ager,
tra corte el pleito
la

que luego
la

se ventilaría en nues-

condesa. Los de

villa

nos enviaron tamlo

bien un mensaje
siera el

,

diciéndonos que aceptáramos
ól saliese

que nos propu-

vizconde; pues luego que

déla población, podíaeste negocio

mos
con

contarlo todo por nuestro.

Hablamos entonces de
,

En Guillermo de Moneada
los sitiados
,

y le

manifestamos
el

lo

que nos proen manos de

ponían

esto es

,

que pondrían

castillo

En Bcrenguer de Ager , y que este se obligaría bajo juramento á entregarlo después á En Geraldo ó á la condesa , á cualquiera que fuese de los dos el que ganase el pleito. No me parece que de-

báis

aceptar tales proposiciones

,

nos

contestó Guillermo: ya que
la

habéis venido aquí, menester es que llevéis á cabo

empresa y

que

no os marchéis

sin

que tengáis

la

villa

en vuestro poder.
los tratos

Como Nos
llermo
,

no

le

habíamos aun comunicado
los

que tenía-

mos ajustados con
que decis
tar lo

de dentro,

le

dijimos entonces:
:

— En Gui-

mas puede maña que fuerza
;

vos habláis

pero voy á descubriros

el

secreto

muy bien en lo que me mueve á acepprohombres de Bael castillo ,
,

que

me

proponen. Debéis saber que
entregarnos

los

laguer nos han ofrecido
cual

la villa

y

para lo

ha venido

aquí

la

condesa

;

y tened

entendido

que aunque

se diga

que quedará
,

el castillo

en manos de
el

En Raimundo Berenel

guer de Ager

así
,

que haya salido

vizconde podéis contarlo totrabajo de tomar

do por nuestro
la

sin

que aquel tenga siquiera
el

posesión
el

y prestar

puso

de Moneada.

— Presto

juramento.

— ¿Y
,

será esto verdad ? re-

lo veréis

dijimos.

CAPÍTULO
Resuelto ya á aceptar

XL1I.

las

proposiciones que se nos habian hecho,

enviamos un mensajero á Geraldo de Cabrera para declararle que
accedíamos á que Raimundo Berenguer de Ager guardase por Nos
el castillo
;

y el vizconde
los

,

que no

las

tenia todas consigo y se rela

celaba

de

de

la villa ,

tomando en

mano un

azor

mudado

muy bueno que

tenia, se habia salido ya con disimulo por el puente.

En Berenguer de Finestres vino
pronto á entregar
los
el castillo á

entonces á decirnos

,

que estaba
;

En Raimundo Berenguer

y

como

de

la villa

nos avisasen asimismo que enviásemos nuestra señe-

DI

I».

I

UME.
el

<)7

m

porque
v

ellos

la

enarbolarian
-

en
la

«astillo,

despachamos
y

á

un

caballero

cinco escuderos <pn

llevasen ocoltameate

con una

lanza para izarla luego trae llegasen aMá. Mientras tanto

En Beren-

guer de Finestres estaba
viásemos
naje
jf

hablando con Nos, instándonos que en-

En Raimundo Berenguer de Ager para recibir homemas como Nos hubiésemos tomar posesión de la fortaleza
á
;

enviado

á

ella

nuestra señera

,

entreteníamósle con buenas razopara que
!<•

nes, por mas prisa que nos diese

despachásemos, di-

ciéndonos que

«'I

conde quería marcharse. Sin embargo, en medio
vista el castillo,
(le

de nuestra conversación no perdíamos de
\er

esperando
,

ondear en
:

él

dicha

señera

dijimos

— En

¡

\

al

descubrirla
idos en

repente
,

le

Berenguer de Finestres,

pachado estáis, que
testó.

Balaguer ya es nuestro.

— ¡Cómo! nos conel

buen hora

des-

señera?

¿No ——

\eis, le

respondimos, enarbolada en

castillo
s «'

nuestra

Corrido entonces v doliéndose del caso,

separó de

Nos

sin abrir

mas

la

boca.

El

conde entretanto

se retiró á

Mon-

magastre.

CAPITULO Mili.
Antes de que
los

de Cabrera y de su consejo habían enviado á En Guillermo de Cardona con
se rindiera

Balaguer

,

En Geraldo
á
las

mas de quince caballeros para defender
que
los

Agramunt

;

pero luego

de esta

villa

tuvieron noticia de
los del

negociaciones que te,

níamos entabladas con

primer pueblo
,

confabuláronse con

En Raimundo
tase
allí la

de Jafa y otros vecinos

y aun antes

de que aquel

se hubiese rendido resolvieron entregárnosla, luego

que

se

presen-

condesa.

En Raimundo

de Moneada supo este acuerdo
;

por medio de
á

Nos,

á

Eu Berenguer de Peraxens por tanto nos manifestó En Guillermo de Moneada, á En Guillermo de Cervera
,

y á todos los de nuestro consejo

que luego que nos
,

hubiésemos

apoderado de Balaguer pasásemos á Agramunt
convenida con dicho Berenguer
ello, así
la

porque tenia ya
villa.

entrega de

la

En

vista

de

que hubimos puesto
ella á

á la

condesa en posesión de Balaguer,

nos fuimos con

de

la

villa

,

al

pié

Agramunt, y sentamos nuestros reales á vista de la sierra de Almenara. Cuando En Guillermo
cerca
,

de Cardona vio que nos tenia tan

se escapó aquella

misma

68
npphe
;

HISTORIA
y al saber

Nos por

la

mañana

su salida
,

,

nos levantamos,
ella

vinieron á

buscarnos los vecinos de

la villa

y

entramos en

dando

á la

condesa posesión del

castillo.

CAPÍTULO XLIV.
Al cabo de poco tiempo nos enviaron mensaje
los

hombres de
;

Pons

,

pidiendo que fuese
ir allá
,

allá la

condesa. Así lo acordamos

pero

no quisimos Nos

porque no habíamos desafiado á En Rai(

mundo Folch
eada y toda

,

y teníamos con él buena amistad
la villa

1

).

Cuando

la

condesa llegó á
la

con
,

En

Guillermo y

En Raimundo
,

de Mon-

hueste
;

á excepción

de Nos
,

que nos quedamos
encuentro
el

con cinco caballeros
castellano con
batalla
;

hallóla

desierta

y

le salió al

todos los suyos á caballo en disposición
la

de trabar
caballos,

pero los de

condesa picaron

espuelas á los

embistieron contra sus contrarios, y los acorralaron cerca del castillo;

distinguiéndose

muy

particularmente en aquel hecho de armas,
,

según después
sacrista

nos

dijeron

En Bernardo
al

Dezlor, hermano del

de Barcelona. Aquel misino dia

anochecer nos llegó un

mensajero de

En Guillermo

y

En Raimundo
allá
,

de Moneada

,

para

pedirnos que de todos modos fuésemos

porque estando Nos
,

con

ellos se

tomaría

muy

fácilmente

el castillo

del cual sin
,

Nos
si

no podian apoderarse.

— ¿Cómo
;

hemos de
,

ir allá

le

dijimos,

no hemos desafiado
fortaleza?

á

Raimundo Folch
que
pero
le
si

— Sabed, nos contestó,
el castillo
!

y éste es

el

que posee

la

si

vos os presentáis, se ga,

nará luego condesa.

vos no acudis
,

no entrará en
lo

él la

—Pues bien
allí

replicamos

hacer cuando

estemos?
la

— Muy
el

¿

qué es
:

que habremos de
les deis

poco

con que vos

or-

den para entregarse á
pues
;

condesa,

así lo

cumplirán.

— Lo haremos,
En Rai,

pero salvando siempre
Folch.

mundo

— Nos

derecho que pueda tener
seguida á

encaminamos en
los

Agramunt
los

y

habiendo

mandado dejar

caballos y las

armas á

que nos

(1)

Era
de

ley

de guerra que cuando un señor feudal quería

proceder

por

la vía

armas contra alguno de sus feudatarios, le desafiase antes; esque con él tenia y del mismo modo el vasallo, cuando quería desagraviarse de alguna ofensa recibida de su señor, debia de antemano desnaturalizarse 6 darse por libre del juramento de fidelidad que le debia.
las

to es, declarase rota la fé y amistad

:

DI

i>.

JAIME.
castillo,

'*'•*

acompañaban
encuentro
el

,

nos acercamos

al

de donde bajó
de
loa

castellano con unos veinte
lea

suyos.


á

á

nuestro

Va que

habéis pedido,

dijimos,

trae

\os compareciésemos aquí, sepa-

moa

cuáles son vuestros intentos.
<jur es lo

Quisiéramos saber de vos, nos
castillo.

contestaron,

que habernos de hacer de este
os diremos
conde»,!
¿I

Va que nos
entender,
salvar
el
I»»

pedis

consejo, añadimos,
seria
*

que,

nuestro

mejor

j

i i

*

-

yo y

la

os

prometiésemos

derecho que pueda tener en

En Raimundo Folch, y
á

que vosotros por vuestra parte os obligaseis
desa, sometiéndoos á su señorío corte
,
;

entregarlo á

la

con-

ya que por sentencia de nuestra

por derecho
]

y

por razón

acaba de recobrar

lo

demás

del

condado,
se lo

se le

han sometido también iodos su» vasallos.
así se

— Como
á
la

propusimos,
á
;

verificó.

Habíamos entretanto enriado
recobrar aquella
villa

Oliana

algunos de

los nuestros para

por

condesa
ción de

mas luego que sus vecinos tuvieron

noticia de la rendi-

Pons, siguieron su ejemplo. Con esto quedó doña Auremhabiendo Nos procedido en todo,
la

biaix restablecida en sus estados,

nó para

el

propio provecho

,

sino para hacer valer

justicia

que

á ella le asistía.

CAPITULO XLV.

Después de año y medio de haber dado cima á condado de Urgel , estábamos Nos en Tarragona

los
;

negocios del

y fué voluntad
,

de Dios que á pesar de no haber convocado cortes
allí la

concurriesen
otros don

mayor parte de
,

los nobles

de

Cataluña
,

,

entre

Ñuño Sánchez
Moneada
,

hijo

que fué del conde Sancho
,

En Guillermo
de Moneada
,

de

el

conde de Ampurias
,

En Raimundo
,

En
de

Geraldo de Ccrvellon

En Raimundo Alamañ

En Guillermo

En Bernardo de Santa Eugenia , señor de Torroe11a. También estaba entre estos En Pedro Martel , ciudadano de Barcelona y muy esperimentado marino , el cual nos convidó un
Claramunt
,

y

dia á

comer

á

Nos

y á

todos los nobles que con Nos se hallaban.

A

los postres,

habiéndose entablado conversación entre todos, preMartel
,

guntaron á

En Pedro

que habia sido cómitre de galeras,

qué tierra era Mallorca y cuánta estension podia tener aquel reino. Alguna razón puedo daros, contestó aquel; pues he estado allí

70
una ó dos veces
,

msToiu.v
y

calculo

que
,

la

isla

tendrá trescientas millas de
,

circunferencia. Hacia levante
allí

y frontera á Cerdeña

hay también

otra

isla

llamada Menorca, y hacia poniente otra que tiene por

nombre
scíior

Ibiza. Mallorca es cabeza
ella reside.

de

todas
otra

,

y todas obedecen

al

que en

Hay además

isla,

llamada Formente-

ra y habitada por sarracenos, que está situada cerca de lbiza, y la

separa de ella solamente un canal de una

milla de ancho.
:

banquete se presentaron ante Nos y dijéronnos hablando con En Pedro Martel , le hemos pedido noticias

bado

el

— Aca—
Señor:
(

y cree-

mos que no
llorca
,

os disgustará el saberlas

)

de una

isla

por nombre

Ma-

en

la cual

hay un rey

,

que tiene además bajo su dominio

otras islas llamadas

Menorca

é Ibiza.

La voluntad de Dios no puede
pasar allá
lo

torcerse

;

y así quisiéramos que fuese de vuestro agrado
:

á conquistar aquella isla por dos razones

la
;

primera

,

por

mu-

cho que en

que

se

ganaríamos nosotros y vos y la segunda , por lo admiraría el mundo de que os fueseis mar adentro á conello

quistar

un

reino.
:

respondimos

— Mucho nos
,

— Plúgonos

luego loque nos proponian

,

y

les

satisface el

que

estéis

formando

proyectos; no se perderá por Nos que no se cumplan.

—Y
el

tales
allí

mismo resolvimos luego convocar para Barcelona
generales
(

nuestras

cortes arzo-

1

)

á

las cuales
,

debiesen concurrir en su dia
,

bispo de Tarragona

los

obispos

los

abades
las

,

los

ricoshombres

que antes hemos citado y
taluña.

los síndicos

de

universidades de

Ca-

CAPÍTULO XLVI.

En
lona
el

el plazo

que

les

habíamos señalado comparecieron en Barce;

arzobispo, los obispos y los ricoshombres

y

al

dia siguiente

se reunieron
ficar el

en nuestro antiguo palacio

,

que habia mandado edi-

conde de Barcelona (2).

Luego después de congregados

(1)

Por
el

lo

común

se

daba

braba

rey á sus subditos
,-

nombre de cortes generales á las que celereunidos de Aragón y Cataluña y mas adelante
el
,

también de Valencia
ó cortes generales á

las

pero algunas veces se llamaba también corte general que se celebraban á los subditos de uno solo de los

estados, por contraposición á las juntas de consejeros y otros familiares

que

acompañaban siempre
(2)

al

rey y formaban su corte particular.

Existia dicho palacio en la plaza del Rey, en el local

que ocupa aho-

di

i».

J

MMB.

7

1

en nuestra presencia,

les

dirigimos

¡i

b

palabra en estos términos:

— ¡Ilumina
Rogamos ¿
\

cor

mewn, Domine,
\

verba mea de Spirüu
su Santísima

Sánelo.

Dios nuestro Señor

Madre
del
;

la

Virgen

Santa María, que cuanto os digamos sea para mayor honra de Nos
de vosotros que nos escucháis,
j
j

sea

sobre todo

agrado de
pues

Dios

de

su

Madre

j

Señora nuestra Santa

María

como
,

queremos hablaros de algunas buenas obras que
estas

intentamos

y

proceden

<lr

I

>i<»>

j

por
>

él

son tales, ojalá
al

que

tales

sean

también nuestras palabras,
las
|h>i
;

plegué

Señor que podamos ponerfué por milagro de

obra.

Va sabéis que nuestro nacimiento
así
el

Dios
tra

pues siendo
,

que nuestro padre andaba desviado de nuesSeñor que
viniésemos

madre

quiso

nuestro nacimiento grandes maravillas.

— No

al

inundo

y

obró eu

las

esplicámos aquí,

porque

hemos contado ya al principio de poco ignoráis, que PÍOS somos vuestro Señor
las

este libro.

— Tamá la

natural

;

que no te-

nemos ningún hermano, porque nuestros padres no dejaron ningún
otro hijo, y que
al

llegar entre vosotros, niño todavía
los

,

edad

de

seis

años

>

medio, hallamos revueltos

estados de Aragón y

ra

la

capilla conocida

con de

el

nombre de Santa Clara
y en
el

,

cuya iglesia sirvió en

otro tiempo de salón

embajadores,

espacio

que media desde

la

misma
ría

la calle

llamada de iaCanonja. Asegúrase que ya en tiempo de los

existia en el mismo lugar el palacio de estos, que se destruicuando la común desgracia de España ó invasión de los árabes; mas en tiempo de Ramón Berenguer I el Viejo, vuelve á hacerse mención de dicho edificio dándole el nombre de palacio Condal en cuya época debe supo-

reyes godos

,

,

nerse reedificado (1014).
y

Á

mediados del
ya por
el

siglo trece engrandeciólo

don Jaime;

desde

tal

tiempo conócese

de ser

el

que habitaban

los reyes y

nombre de palacio mayor, en razón haber otros menos capaces en la ciudad.
,

A

instancias de san

Raimundo de Peñafort

fué dicho palacio cedido por el

mismo

rey don Jaime á los inquisidores,

que podían habitarlo
los

durante
;

la

ausencia del rey, es decir, cuando este marchaba á alguna conquista
go, por los reyes Católicos
,

y lue-

cuando

la

unión de

reinos

,

cedióse entela

ramente
Tal

el

edificio

al

ya entonces constituido tribunal

de

inquisición.

circunstancia

acaso

ha sido de manera, que apenas vestigios ha dejado
ra evilar confusiones,
,

baya ayudado á su ruina posteriormente, la cual en razón de lo que, pa;

debemos advertir, que del primitivo palacio del tiempueden contarse como restos la escalinata del fondo de la plaza junto á la capilla gótica de Santa Águeda que era la real la iglesia de Santa Clara, en parte y la fachada que asoma al estremo de la T.ipinería todas las demás obras allí agolpadas son posteriores al pues
po de don Jaime
,

solo

(

)

,

;

siglo XIII.

72
Cataluña
,

ÍIISTOKIA

en guerra unos vasallos con otros
,

,

desavenidos todos,

teniendo cada uno encontradas pretensiones
tecimientos pasados se habían granjeado un

y que

con

los

aconel

mal renombre en
sino por la

mundo. Tales daños no podemos Nos remediarlos
do todos juntos
tengan de
sí tal

vo-

luntad de Dios que nos asista en todas nuestras cosas, y acometientales

empresas, que después de ser aceptas
é

al

Señor,
la

bondad
,

importancia, que basten á desvanecer
la luz

mala fama adquirida
tinieblas

disipando con

de

las

buenas obras
la

las

de

los
la

pasados yerros. Por dos razones, pues,
la

primera

por Dios, y
os

segunda por

naturaleza que con vosotros tenemos,

rogamos encarecidamente que nos deis consejo y ayuda para tres primeramente , para que podamos poner en paz nuestra cosas
:

tierra

;

en segundo lugar

,

para que

podamos

servir al
el

Señor en

la

espedicion que tenemos pensado hacer contra
y

reino de Mallorca

adyacentes; y por último, para que nos digáis de qué manera podrá redundar esta empresa en mayor gloria de Dios. Pa-

demás

islas

ra esto habéis sido llamados.

CAPÍTULO XL\H.

Terminado nuestro discurso
gona
,

,

se

levantó el arzobispo de Tarraquisieron que
,

Aspargo
él

,

á
,

ruego de
y dijo
:

hablase

primero

los

ricoshombres que
,

Bien conocemos

señor

que

lle-

entre nosotros y que se necesita maduro consejo para obras de tal importancia como la que acabáis de proponernos.
gasteis joven

Deliberaremos sobre

ella

, ,

y os

daremos

tal

respuesta

,

para mayor gloria de Dios

de Vos y de todos nosotros.

que será

Habló

en seguida por da
,

diciendo

,

y por todos los nobles En Guillermo de Moneaque daba desde luego gracias á Dios de que nos
él

hubiese inspirado

tal

propósito
interés

;

pero que como
,

el

negocio de que

se trataba era de tanto

darnos su respuesta.
aseguraros delante

Vos y de
síndico de

nosotros.
la

— embargo, añadió, desde ahora puedo de acuerdo digno de que — Tomó luego En Berenguer
Sin

no podia

sin

previa deliberación

todos

,

nuestro

será

la

palabra

Girart,

ciudad de Barcelona

sidades en estos términos.
tro
,

,

y habló por los de las univer-

Dios, que es vuestro señor y nuesobra que acabáis de pro-

es el que os ha

inspirado la buena

DE

I>.

JAIME.
tal

7

{

ponernos:
cumplir

ojalá

que podamos daroi
voluntad
para
los

respuesta, que roa podáis
gloria de

vuestra
,

mayor

Dios y nuestra.
,

Deliberaremos

pues, con

os contestaremos.

demás sobre vuestra proposición
el

y

Propuso en seguida
los tres

arzobispo que delibe-

rasen aparte cada

uno de
las
al

brazos; y habiéndolo aprobado así
se fué cada brazo á

todos, se separaron

cortes por entonces, y

deliberar para darnos
recibirla,

cabo de tres dias so respuesta. Antes de
los
61

celebramos no consejo secreto con
el

ricoshombre* ,
habló
el

sil)

que asistiesen
el

arzobis|

¡

los
:

«onde de /tamurias, diciendo
el

obispos, y en
Si

primero

hombres

ha habido de gloriosa

Luna en

inundo,

nosotros lo fuimos; mas
á

\;i

que

la

liemos per,

dido v que os tenemos ahora

nos por ouestrO señor natural

me-

nester es que ron nuestra ayuda llevéis á cabo tales empresas, que

Con

ellas

podamos todos recobrar
ello

el

buen nombre que antes teníaá la conquista

mos. Para

no hay mejor medio que marchar
decis
,

de
así

esc reino de sarracenos que

situado en medio del
la

mar

:

realzaremos nuestras pasadas glorias; esta será

mas grandiosa

empresa que
acá, y

los cristianos

hayan llevado á cabo desde cien años
la

mas

vale

que muramos en
el

demanda

y
,

recobremos nuestra
que nó que vivamos

antigua prez y

esplendor de nuestro linaje

para conservar nuestra deshonra.

Por mí he de deciros que haria

cuanto pudiese para que se realizase tan gloriosa empresa.
vinieron todos con lo que acababa de manifestar
purias, añadiendo cada
á
el

— ConAmaquella
,

conde de

uno

lo

que mejor

le

pareció para animarnos
,

poner por obra nuestros intentos.
las cortes

Resolvimos
la

pues

,

misma noche convocar
en
ellas

para

mañana

siguiente
,

hablarían antes que todos los ricoshombres

y que para que con

sus palabras animasen á los eclesiásticos y ciudadanos.

Asilo hici,

mos
pos
,

,

enviando orden á

los

ricoshombres
al

,

al

arzobispo
la

á los obis-

abades y demás para que

dia

siguiente por
,

mañana
la

se

hallasen reunidos

en nuestra presencia

prontos á darnos

res-

puesta que hubiesen acordado.

CAPÍTULO

XLYIII.

En cumplimiento de
nerón todos
tinales
;

la

orden que

les

habíamos dado

,

compare-

los

de

las

cortes luego de celebradas las misas
,

matupalabra

>

reunidos ya en nuestra presencia

cediendo

la

10

7
i

í

HISTORIA
se
:

En Guillermo de Moneada,
efi

su acuerdo
trae

estos términos
,

— Señor,
todas

puso éste en pié, y nos manifestó
á vos os envió Dios para

nos

gobernaseis

y nos destinó á nosotros para que os sirvió—
:

sernos bien y lcalmcnte

nial

cumpliríamos, pues, con nuestro denuestras
al fin

ber

,

si

no procurásemos con
,

fuerzas acrecentar

vuestra prez y vuestra honra

porque

nuestra ha de ser tam-

bién vuestra gloria, y á nosotros nos ha de alcanzar asimismo vuestro

provecho. Por ende no
,

fuera razón que ahora que concurren
la

ambas circunstancias
ofrecéis
llorca
, ,

despreciásemos
la

buena coyuntura que nos

rehusando contribuir á

conquista de ese reino de

Ma-

que por estar situado en medio del mar os ha de dar mas

gloria

qnc

si

conquistarais tres reinos en tierra firme.
,

Cuando de
demás conque nos

vuestra honra se trata, señor
sideraciones
:

están de sobra todas las

por
,

lo

mismo, contestando

á los tres puntos

habéis propuesto

os decimos que pongáis en paz vuestra tierra, y
llevar á

que

os

ayudaremos con nuestras fuerzas para que podáis
la

buen término

empresa que proyectáis. Primeramente ordenad

paz y treguas por toda Cataluña y disponed qne se otorgue pública escritura en
la

cual vayan constando los

que

las

acepten

:

don

Ñuño que

se halla aquí presente y

que es nieto del conde de Barempresa de que

celona, no será sin duda de los que rehusen firmarlas, tanto por el

parentesco que con vos
se trata
;

le

une, como por ser

tal la

mas

si

hubiese alguno de Cataluña

que rehusase otor-

garlas,

le

obligaríamos nosotros á hacerlo contra su voluntad. Os
el

concedemos además que percibáis
tres vasallos
;

bovaje que pagan todos nues-

pues aunque

lo

hayáis percibido ya otra vez de pro-

pia autoridad,
la

como

suelen y pueden hacerlo los reyes, por una so,

vez, os lo

cedemos ahora graciosamente
los gastos

para que con su prola

ducto podáis atender mejor á

de

espedicion. Por lo

que

á

toca, os ofrezco
ella

viremos en
con
la

además que yo y los de mi linaje os sercon cuatrocientos caballos armados, hasta tanto que
adquirido el
sin separarnos
la

ayuda de Dios hayáis conquistado Mallorca y señorío de sus islas adyacentes , Menorca é Iviza ,
de vuestro lado hasta que quede del

todo terminada
ellos

conquista.

En

cuanto á don
(pié

Ñuño

y á los

demás nobles,

os dirán cada

mío de

modo
parle

piensan ayudaros.

Solo una cosa os pediremos,

y es, (pie ya que os otorgamos cuanto vos deseáis, nos cedáis también

alguna

de

lo

que ganéis con nuestra ayuda, tanto en

i»l

i»,

i

\r
para que quede
así

78
perpú
esto puso

bienes muebles

como en inmuebles,

memoria
fin

del servicio

que os habremos prestado.

— Con

i

ni discui

GttlTULO \L1\.
Levantóse
del enl
¡es

don Ñuño Sánchez
\

,

que eva
ha

descendiente
<li<

conde de Barcelona,

dijo:

— Señor, cuanto
i^«
»

lio

\

os ha
¡í

manifestado Guillermo de Moneada está muj bien, por
toca
ni\
,il
\

lo
l«»

que que
\

él
i

su linaje;

mas

s<>

quiero responder ahora por
«ju

al

mió. Dios que os «rio,
¡¡

que

fueseis nuestro señoi
á

rey,
á

pues

él

l«'

plugo, asimismo nos ha de placel
el

nosotros,

j


yo,

sobremanera, tanto por

parentesco que media entre vos
<|m'

j

como
ra
ser
)

por

<!

dominio que tenéis sobre de mí; de manera
el

hon-

acrecentamiento no tenéis, en

que yo no tenga parte, por
confía

de vuestro
y tal un

linaje.

Quien

en

Di<>-

do
j

puede

obrai

mal,

será

<•!

otorgaros desde ahora
la (le
la

paz

tregua, tanto
«lió.

por mi parte,
á saber
facultad
,

como por
,

tierra

que vuestro padre me

Rosellon

Gonflent
el

v

Cerda na.

Sobre

tal tierra

os doj

que percibáis

bovaje, ofreciéndoos además acompañaros
¡i

con

cien

caballeros armados
la

mis costas, en

recompensa

<!<•

lo

que, me duréis parte de
en
ella se hallen
,

tierra

que ganéis y de
¡i

los objetos

que

para satisfacer así

yo enviaré,

como

y

y peones que también para mantener los leños ó galeras
los caballeros lo

que yo arme. Tal servicio os
tada tierra
,

prestaré constantemente en
la

la

ci-

hasta que Dios se sirva permitir que

ganéis.

Tras

el

discurso de don

Ñuño,

siguió

el

quien se espresó en estos términos:
kes, señor, para

— No hay

del conde de

Ampurias,

alabanzas suficienllevar á

poder encomiar

la

empresa que queréis

cabo

;

pues por

sola revela ya su valor y la gran ventaja

que nos

ka de reportar. Por mi parte prometo acompañaros con sesenta caballeros

como conde de Anipurias que Dios me ha hecho, digo, que apruebo cuanto ha dicho En Gui,

con caballos armados

y

llermo

de.

Moneada
,

,

cuyo caballero es

el

mejor y

mas noble de

pues es señor de Bearne y de Moneada , cuyo señorío tiene por yos , y además , de Castellví , que es su alodio;
pero espero que entre
los

nuestro linaje

cuatrocientos

caballeros

que

ha ofre-

7G
cido
,

HISTORIA
contará también los sesenta que yo ofrezco
linaje
,

pues

así irá to-

do nuestro
ñor
«Iris
,

unido en

la

empresa
á el

:

pidiéndoos solo ahora, se-

que de aquella parte que

y á otros habéis prometido,
los
, ,

me

también á mí una porción por

hombres de
lo

á caballo é in,

fantes

que enviaré

;

y os advierto

por

que sea

que cuantos

caballeros yo

y los otros enviemos

irán todos

con caballos ar-

mados.

CAPÍTULO
Levantóse enseguida
el

L.

arzobispo de Tarragona, y esclamó:
:

Ti-

derunt ocidi mei salulare tuum
al recibir al

estas son las palabras de
,

Simeón
visto

Señor en sus brazos
así los

las cuales significan
la vuestra.

:

Han

mis ojos tu salud... y

míos ven
la

Lo que añado
;

yo á

tales palabras ya sé

que

Escritura no lo
salud
,

dice

pero yo
la

lo

quiero

decir,
la

pues que viendo vuestra
ya

vemos

nuestra.

Consiste
záis á céis y

vuestra en que
:

hacéis buenas obras cuando

empe-

obrar

la

nuestra

la
,

hallaremos á medida que vos os ensal-

aumentéis en prez

honor y valor

;

pues que
,

si

por vuestro
lo

valor y por vuestra

pujanza hacéis obras de Dios

por

mismo
es

debemos miraros como cosa

nuestra. El pensamiento que vos y esos

nobles que están con vos habéis ideado

aquí y vais á realizar
,

,

en honor de Dios y de toda su

celestial corte

y un beneficio, del
,

cual hallareis el galardón vos y vuestros

hombres

no

solo en este
,

mundo
mismo

, ,

que además en

el

otro, que es infinito.
lo

Plazca

por

lo

á nuestro

Señor que
,

que esta corte acaba de ajustar,

sea en provecho
se hallan
,

de Dios

de vos y de todos los nobles que aquí
,

de esos que tanto os han ofrecido
Así pues
,

ó rey

,

y á quienes

tanto deberéis agradecer.
tras

cuando Dios ponga en vues-

manos

ese reino que tenéis
á los

ánimo de conquistar, recompensad
,

debidamente

que os ayuden
,

objetos que adquiráis

y partid con ellos las tierras y ya que para ello os han de ayudar y servir digo en

también.

Por

ello

os

mi nombre (aun cuando yo no
inútil

pueda tomar parte en
á causa

los

hechos de armas, por ser
el

mi brazo

de mi avanzada edad) y en

de

la iglesia

de Tarragona,

que dispongáis de mis bienes y de mis hombres del mismo modo que lo haríais con los vuestros; y si algún obispo hay ó abad que

:

~~
DI.
I).

JVI.V1I

.

quiera acompallaroa

s

lervirofl

personalmente

,

díi¿.»l«>
1<;

,

que

á nías

de darnos con

ello

gasto, de parte de Dios y nuestra
esta Datoraieía
;

dispeosaré-

moi

:

¡i

haiallM de

todo

el

inundo debe ayudar, ya
al

sea de palabra, ya de obra

j

ojalá

Dios, que vino
¡í

mundo por

nosotros
déis
j

i

para labrarnos
tal

.

os deje Uertr

cabo esta que emprenla

otras,

como

lo

desea nuestra voluntad y

vuestra.

CAPÍTULO
Al concluir su discorso

Ll.

el arz obispo, estaba ya

en pié

el

obispo de

—Á
que

Barcelona, «pío tenia por

nombre Berenguer de Palou,

(i) y dijo:

nadie mejor que á vos, señor, puede aplicarse aquella visión

con que
se

Padre envió á nuestro señor Jesucristo, hijo de Dios, y llamaba crecíais ; y en la que aparecieron nuestro Señor,
el

hijo de

Dios, Moisés y Elias

al

apóstol san Pedro. Al verla

el últi-

mo

,

dijo
,

que
el

seria

mu\ conveniente que

se levantasen tres taber,

náculos

primero para nuestro Señor Jesucristo
el

el

segundo

para Moisés, y

otro para Elias; mas apenas lo había pronunciael cielo

do, cuando

se

oyó en

un grandísimo trueno, y cayeron en

(1)

Descansa dicho personaje en
el
la

una
altar

urna

echada encima, que se halla en
celona (segundo á

una figura de obispo de San Miguel de la Seo de Bar,

con

derecha entrando por
,

cual se lee un hermoso epitafio puede hacerse de las virtudes y hazañas que adornaron
lado. Dice así
:

puerta del claustro), y en la cuyo contenido es el mejor panegírico que
la

á tan heroico

pre-

Atino

Domini

MCCXL

primo Kalendis septembris
s.

obiit

Berengarius de Palatiolo

sedis Barchinonensis episcopus.

Laudibus immcnsis hic praesul Barchinonensis
Fulsit in hoc

mundo
hic

,

sic

fulgcat orbe secundo.

Mane duodenos
VrcU
et

omni pascil egenos hanc aedem ditavit el hanc bene sedem.
,

Primus

hic in fine,

Damiani
du.rit

scu Catarinae

Hanc captivorum domum
Sacpius hic coctum

fecitque

minorum.

contra

Mahometum.

Unde de (c commota fuit ac Hispania tota, Et nos grex cjus dum tanto patre caremus Qui nos dile.rit et cum dulcedine rejeit Dans tac non cscam jam plura refferre quicscam
,
,

;

:

Sic dispensavit quod

adhuc rcliquos superávit. Adsil ci Flamen, dic qui versus legis : Amen.

7<S

IIISTOKIV

tierra todos los

que estaban con

el

apóstol

;

y

al

levantarse

Luego

espantados, vieron que bajaba del cielo una nube j se dirigía contra ellos, tus qui

dejándose percibir estas palabras
corde

:

\Ecce filius

mcw
,

dilcc-

m

meo

placuit.

Tal

es la

semejanza que podemos

aplicaros á vos mirándoos

como
fio
,

hijo de nuestro

Señor

desde

el la

momento en que
el

queréis perseguir á los enemigos de la fé y de

cruz, por cuya laudable empresa

en Dios que algún dia alcanzareis
señor
,

reino celestial.

Por mi parte

Barcelona, ofrézcoos cien ó mas

y por la de la iglesia de caballeros á mis costas, hasta tanto

que hayáis conquistado

las islas

de Mallorca, suplicándoos solo, que
,

me

cedáis

parte

para los hombres que yo conduciré

ya sean de

marina ya caballeros.
El obispo de Gerona habló en seguida, y dijo
:

Gracias doy á
á vos y á to-

nuestro Señor por

la

buena voluntad que os ha dado

da vuestra corte

,

en alabanza de cuya grande obra no
;

me

habían

de
na

faltar palabras
,

pero nuestro arzobispo
,

,

el

obispo de Barcelo-

rias

don Ñuño y el conde de Amputanto y tan bien os han hablado , que iguala á cuanto deciros

En

Guillermo de Moneada

pudiera:

me

contentaré,
el

pues, con poner á vuestra disposición,
la iglesia

en mi nombre y en
con
tal

de

de Gerona

,

treinta caballeros,
,

que

me

deis aquella parte que

me

corresponda

según die-

reis á los

demás.
el

Levantóse después del obispo

abad de San Felío de Guixols,
,

y dijo que nos acompañaría con cinco caballeros

provistos y equi-

pados de cuanto era necesario

y por último , levantóse también Señor, el paborde de Tarragona , y pronunció estas palabras no puedo efreceros tantos caballeros como los demás , pero pro:
:

meto que

os seguiré con

media cuarta de

ellos, y

además con una

galera armada.

CAPÍTULO Lü.
Hechas

tales manifestaciones
:

y dijo de esta manera
celona

— Da

tomó

la

palabra

En Pedro Grun)
de Bary en Dios confia
ella,

gracias al Señor la ciudad
,

por

la

buena voluntad que os ha dado

que podréis llevar á cabo vuestra obra como deseáis. Para
pues
,

os ofrece de pronto los vasos, las naves y los leños que hay

DI
en ro puerto
rada
>

I».

J V1MF-.
¡i

i9

que están tparajadoi
nsayor gloria

ruestro servicio en tan hon-

hueste, para
la
ciii<l¡i<l

de Dios; adviniéndoos,

que

al

hacer

esta ofrecimiento,

no quiere mas recompensa que
ratón, no habla aquí de

vuestra inmutable gratitud. Por asta

las

demás ciudades Barcelona,
ragona
j

Bino por

sola.

Sin

embargo, Tardijo.

Tortoss

i

DÍormeroii

ooil lo

que aquella

CAPÍTULO
Oídas

Lili.

tales

ratones, tratóse de estender
]

escritura
j

sobre
de

el

re-

partimiento de las tierras

de cuanto ganásemos;
prometía parte de
l;i

fórmala

hicimos, que en

ella

se

lo

que

se adquiriese

(luego que nuestro Señor eos concediera
lleros,
y
así

victoria), á los caba-

proporcionalmente

á

los

hombres armados

y á las

naves, galeras y lefios, según eran ellas y su
i

armamento
(3

;

así

como

todos aquellos que nos siguieran á caballo
los

á pié
:

,

á

proporción

también de
tal

arreos y armaduras que llevasen

advirtiendo que

parte debiese entenderse ya de cualquier ganancia que pudiera
el

hacerse durante
ciese á
la

viaje,
lo

desde

el

momento en que

la

hueste Be hisin faltar,

vela;

todo
)

que

les

prometimos cumplirles
ellos

liado

en

Dios

en

Nos,
)

del

mismo modo que
la

prometieron

servir bien y Iealmente;

con

inteligencia de que

no contarían

después mayor número
sen
el

de hombres

de

los

que realmente hicie-

viaje.

Dando, pues, con
de pasar á Mallorca
diados del
lou (1).
,

esto claramente principio

¿i

nuestra empresa

señalamos plazo

,

y

ordenamos que para meSa-

mes de mayo debiesen

estar todos preparados en

(I) fil puerto de Salou, que se considera ahora como insignificanle á causa de su escasa población y, por consiguiente, de su reducida entidad co-

mercial

,

no ora

así

antes de que otras poblaciones marítimas de su costa
,

hu-

biesen arreglado sus ensenadas

su comercio
Salou
,

y fabricado cómodos muelles para atraer á buques mercantes que se dirigían al campo de Tarragona. aun cuando en el dia por el cuidado de los reusenses cuenta con
los
,

,

una magnífica aduana
llase desierto
,

,

hermoso lazareto
sus
sin

y

regular caserío;

con todo, hápescadores
los

y solo frecuentan
¡

playas

algunos

tranquilos

que viven cu aquella soledad

que sean cu gran númuro
los

buques que

foudcau en su puerlo para recibir

géneros

de

los

pueblos inmediatos.

;

80
Separóse entonces
la

ni9TORIA
corte
,

y cada cual se fué preparando.
,

Antes

de marchar
de que

los nobles, sin

embargo

se les hizo prestar
,

juramento
los
fal-

el dia

primero de mayo estarían en Salou
pasar luego á Mallorca

con todos
y que no

preparativos necesarios para
tarían.

,

Llegó

el

dia señalado

,

y Nos no faltamos
el

al

punto de reunión

;

mas tuvimos que aguardar hasta entrado
de ocuparnos durante
las
tal

setiembre, pues hubimos
el

tiempo en disponer

viaje y esperar

leños y galeras que comparecían, sin las cuales no podia ser completa la armada. Algunas de aquellas se aguardaban en

naves

,

Cambrils

,

pero

el

cuerpo principal de

la

armada estaba en

el

puerto

y playa de Salou , si bien que las embarcaciones de Tarragona se ¡(repararon en su mismo puerto. El número de las que formaban la

armada, fué
taridas
,

el

siguiente

:

veinte y cinco naves gruesas, diez y ocho

doce galeras y entre buzos

y galeones ciento
,

;

de modo

que vinieron á ser ciento y cincuenta leños mayores embarcaciones pequeñas.

sin contar las

pues casi á igual distancia de

den verificarse los fué grande la importancia de dicho pueblo en la antigüedad su abandono pues reconocíase como uno de los mejores puertos naturales, y de él hablan el célebre Avieno los mas famosos escritores y geógrafos griegos y latinos en sus Ora marítima coloca ya á Salauris (ciudad agitada por el mar) cerca Estrabon en su lib. 3.° esplica ya su londe Callípolis ciudad hermosa gitud y latitud, describiendo con toda detención su cabo y puerto, y negando Tito Livio, después de al mismo tiempo la capacidad de playa á Tarragona Asdrúhal pinta el arribo de la armada de esplicar la derrota de Ilauon y Neyo Scipion á las aguas de Salou, cuyo puerto escogieron como el mas seguro (año 535 de Roma y 218 antes de Cristo); y finalmente en los Usajes de Cataluña (1069) vése que al establecerse el derecho de protección y salvoconducto á todas las naves que entraban ó salían de Barcelona no se hace mención de Tarragona considerándola como población costanera y sí de Salou, que se señala como útil fondeadero. Con tales preliminares no se estraña ya la importancia que podría tener aun en tiempo de don Jaime el puerto de Salou importancia que conservó aun en tiempo de Carlos V,
,
:

montaña se halla Tarragona donde pueembarques mas cómodamente. Tan grande como es ahora
la
,

(

)

;

;

,

,

,

,

,

,

como

lo acredita la
,

gran

fortificación

que este monarca

hizo
las

levantar en

dicho puerto
indicadas.

y que fué desapareciendo posteriormente por

causas antes


DE
I».

JAIME.

M

CAI'ÍTILO LIV.

Antes de

salir

,

ordenamos

el
ir

modo como
la

la

armada debería
en
la

marchar
¡ba

¡

primeramente debía
.

nave de En Bovet

qne

En Guillermo de Moneada llevando p<>r faro nna linterna, para servir de guia; h de En Carrox debia ir de retaguardia , v por
ello, llevar asimismo otro faro ó linterna;
ras debían
el
\

finalmente,
<!«•

las

gale.

marchar Formando círculo
que,
si

«mi

torno
_

la

armada

con

objeto

<!<•

alguna otra quisiera agí
l¡i

!-'•.

topase con
á

ellas.

Era un miércoles por
verse impelida por
la

mañana cuando
al

la

armada empezó
largo tiempo

mo-

ventolina

terral: tan

había-

mos estado en
i

tierra,

que cualquier viento nos parecía entonces
ella.

bueno, como nos apartase de
Apenas
los

de Tarragona
¡i

v

Gambrils divisaron

la

armada, cuan-

do dieron vela

sus buques: miraban con placer tan bello cuadro los
(¡erra
;

que quedaban en
viendo que
la- «pie di)
la

Nos mismo gozábamos en contemplarlo, mar llegaba parecer Manea por la multitud de vey
¡i

quiera

se

descubrían

:

tan

mande
la

era

el

espacio que

la la

armada ocupaba. armada
hasta
.

Nos DOS quedamos en

parte de detrás de

en

l.i

galera de Monpeller, é hicimos recoger

en bañas

mas de mil hombres que querían seguirnos, y que de otro modo no hubieran podido acompañarnos en aquel viaje.

Habríamos caminado cerca de mas de veinte
do mudó
-alera
ii<»
,

millas de

mar cuan-

el

viento en leveche. AI repararlo los cómitresde nuestra
,

de acuerdo con los pilotos
:

vinieron á nuestra presencia

somos, y por ello mos la obligación de guardar vuestros miembros y vuestro cuerpo, asi como de aconsejaros , cuando sea menester, en lo que nosodijeron

Señor

,

vuestros naturales

y tene-

tros

entendemos. Kste levecbe que está reinando no
ni para vuestra
,

conviene de
;

ningún modo para nosotros,
tan cuntí ario
el
,

armada

antes nos es

que

si

continúa

os

será del todo imposible

tomar

rumbo de
la

Mallorca. Por nuestro consejo, pues,
la
<>s

mandad, señor,

que dé

vuelta

en breve quizá,

armada y vuelva á tierra , que mas adelante, y dará Dios buen tiempo para pasar á la isla.
de oír
tal

Mas

N<»s. después
si

— Eso

súplica y consejo, les

respondimos:

que no

lo

liaremos por nada del

mundo

:

va habéis visto

11

82

HISTORIA
el

cuántos se han escapado porque no les probaba

mar

;

de consi-

guiente, no liemos de volver á tierra, que si lo luciéramos, todos aquellos á quienes faltase el valor para acompañarnos, nos desampararían.

Nos emprendemos
él

este viaje confiando en Dios y en busca
;

de aquellos que en
jetos que nos

no creen
,

al
:

buscar á estos, dos son los ob;

mueven
él

primero

convertirles ó destruirles
:

y lue-

go

,

volver

aquel

reino

á la fe de nuestro Señor
confiar que

y pues

en su

nombre vamos, en
do
los cómitres

debemos
la

nos

guiará.

— Vienalcanzó

de

galera

que aquella era nuestra voluntad,

dijeron que por su parte harian cuanto pudiesen;

mas ya que tanto

confiábamos en Dios

,

en

él fiarían
,

asimismo

,

para que nos guiara.

Llegó entretanto
nuestra galera á
la

la

noche

y en sus

primeras horas

la
,

nave de
salimos á

En
la

Guillermo de Moneada que llevaba
linterna y saludamos á los

guia
ella

:

al verla
,

que iban

en

preguntándoles qué nave
nos preguntaron cuál era
la del

era aquella
la

,

al

mismo tiempo
esta les dije:

que

ellos

ron que era
nidos
seáis

rey
cien

por

que su nave era
entonces á

la

— Bien ve— en seguida manifestaron ya mil de En Guillermo de Moneada. — Navegando
,

galera.

Los de

á cuya noticia respondieron

veces

;

y

la vela,

pasamos delante de todos,
,

sin
;

embargo de ha,

ber salido de
veche
,

los

últimos
la

al partir
,

de Salou
el

no obstante

el

le-

que duró toda
;

noche
,

era

único viento que entonces
todas
las
la la

teníamos

y nuestra galera

así

como

demás
armada

,

seguía

el

viento á toda orza. íbamos

Nos delante de
,

,

y á pesar
la

de que

el
:

tiempo no variaba

seguímos toda
galera por

noche de
sola
la
,

misma
llegar

bordada

dejamos marchar

la

mas

al

entre la hora de nona y la de vísperas,
cerse
,

empezó

mará embraveaquella
,

á
la

arreciar el viento

;

y

de

tal

modo
la

creció

que

mas de
agua
de
la
:

tercera parte de

la

galera por

proa se veia cubierta de

tal

era

la furia

con que venían
pesar de todo
la

las olas,

pasando por encima

embarcación.
;

Á

esto,

recorríamos esta parte
el sol
,

de mar
el

mas
,

al

caer de
instante

tarde

,

antes de ponerse

cesó

viento
,

y al

apareció á
la

nuestra vista
,

la isla

de

Ma-

llorca

distinguiendo á

vez

la

Palomera

Soller y

Almerug.

«

m.

i).

JAIME.

83

GAIMTl'LO LV.
Supuesto que
divisábamos
las velas á

ya

claramente
lo

la

isla, túvose

por

conveniente arriar

plano, pare

aue nos pidieron perqjae

miso

,

diciéndooos era

muí

útil,

pues

podía ser
ello
j

ihm

viesen

desde tierra. Ninguna dificultad tuvimos en

hasta lo

mandala

mos:
los

la

marabonanxo en seguida,
coando dieron en

j

estaban va para encender

linterna,

la dificultad

de que

tal

luz podrían verla

guardas de Mallorca; mas N"s vencimos aquella aconsejándoles
á
la
,

que colgasen
trás
la
la

parte de

la

isla

un pedazo de luna
los
la

>

metiesen de-

linterna
al

con

lo

que conseguirían que
la

de

la

montaña no

\irsrn,
5

paso que

podría divisar toda

armada. Agradóla

idea

se

cumplió enseguida; mas apenas se había puesto por obra,
t

cuando empezamos á divisar ya linternas en
algunas galeras,
visto
\

mI.w las naves y

en

con

lo

que conocimos que
la

la

armada nos había

seiba acercando. Cerca

guardia de prima de esta noche.

llegaron dos galeras; y pidiéndoles nuevas de la armada, dijéronnos que esta se iba aproximando con la mayor velocidad y en electo,
:

á

medianoche comenzamos
treinta
<>

¡i

ver ya entre naves, galeras

j

taridas

como unas
con

cuarenta embarcaciones.

Una
la

bellísima luna

nos alumbraba entonces, y se dejaba percibir
la

ventolina del oeste
ir
la

que,

dijímosles,
se

que

fácilmente

podríamos

á

Pe—

lienza, d cuyo punió

habia acordado que arribase
los

armada.

Largamos
también

vida, y al

punto

demás que pudieron

verla largaron

las

suyas

:

la

mas suave bonanza nos
mejor tiempo, cuando

favorecía; y así
se dejó ver

mar-

chábamos gozando
percibiéndose
al

del

una nube,
parte de

mismo tiempo un
divisarla

viento contrario de
la

la

Provenza ó

al

N. E. Al

un marinero de
la

galera, llama-

do Berenguer Gayran, que era cómitre de

misma, dijo:

me
y

espanta aquella

nube que viene con
á
,

el

viento

— No de Provenza; —
muel

en seguida

colocó ya

los

marineros

en

sus correspondientes

lugares, unos á
ras
:

las drisas

otros en las escotas y otros en las
así
la

y

apenas acababa

de ordenar

galera

,

cuando llegó
á

viento

tomando por
:

la

lúa; á cuya novedad
!

empezó

gritar dicho

cómitre

Arría

!

arria

y las naves

>

demasíenos que venían
punto por arriar
las ve-

en torno de nuestra galera se esforzaron
las á plano;

al

mas tanto

les costó á los

marineros, que con dificultad

;!

.Si

HISTORIA
,

pudieron conseguirlo
tre
ellos al

siendo en vano voces
,

la

gritería

que

se

movió en-

darse
fin

las
,

en razón de que
tal

el

viento llegó de
la

improviso. Por

logramos
el

prevención; mas seguía brava
el

mar, por chocar con

nuevo viento

leveche que antes reinaba:

todas las naves, galeras y demás leños que teníamos entorno 4 y aun
los del resto
el viento

de

la

armada

,

sosteníanse ya solamente á palo seco
al

de
y en

Provenza dominaba
tal

otro

,

aumentando

la

furia
los

de
la

las

olas,

situación

quedaron como estáticos todos

de

galera: nadie hablaba, nadie se movía, y solo el silencio era

el

que

reinaba por todo. Al reparar en tan gran peligro y viendo que ya

empezaban
lio

arremolinarse los barcos, entrónos gran tristeza, y tuvimos mas recurso para buscar alivio en aquel trance, que
á

dirigirnos á nuestro Señor y á su santa
te oración
:

Madre, haciendo
de

la

siguien-

—Señor Dios,
la

le

dijimos, harto conocemos que ha sila tierra

do tu mano
grande
confiar
,

que nos ha hecho rey de
:

y

los

bienes

que nuestro padre tenia por tu gracia
y

este es el

primer hecho

peligroso que

emprendemos
desde

;

en su éxito hemos querido

ya sea porque
la

que nacimos hasta ahora
,

siempre

sentimos

fuerza de vuestra ayuda

ya por ver que habéis queaquellos

rido que sirviesen á nuestra
rían contrastar con

mayor honra

mismos que quela

Nos

:

así

pues, Señor y Creador mió, tened
, ,

gracia

de ayudarnos en tan gran peligro
la

y haced

que no sufra
seria

mengua
viaje lo

hazaña que hemos emprendido

en
si

lo

que no

yo

solo quien perdiese, sino

Vos, mayormente

se atiende á

que este

hago

solo por ensalzar la fe

que Vos

me disteis,

y para re-

bajar y destruir á aquellos que no creen en Vos. Dignaos por ello,

Dios poderoso, librarme de este peligro, y haced que mi voluntad
se

cumpla, ya que

la

empleo

solo en vuestro servicio.
,

Acordaos que
,

ninguna gracia os he pedido

que no

me

la

hayáis otorgado

ma-

yormente

si

es para alguno de aquellos

que tienen ánimo de ser-

viros y padecen por

vos

;

y que

yo soy ahora uno de tantos.
sois

Y

Vos, Madre de Dios, escuchadme también. ¡A Vos que
y paso

puente
gozos y

para los pecadores

,

á

Vos

os suplico por

los siete
,

los siete dolores

que

sufristeis

por vuestro caro Hijo

que os acor-

deis de

,

para suplicarle que

me

saque de esta pena y del pelilos

gro en que nos encontramos yo y todos

que van conmigo

(i)

(1)

Aun cuando por

lo

común

suele usar el rey de

la

primera

persona

hl

li.

J.U.UK.

83

CAPÍTULO
Hecha
tal

LYl.

oración, nos vino
á
\

á

la

mente que

lo

mejor sería que
los
á

abordásemos
bles, barones

PoIIenza,

idea

míe habían tenido ya todos
:

nolos

marinos que nos acompasaban

preguntamos
la

de nuestra galera

había

alguien

que hubiese estado en

isla

ó
á

ciudad de Mallorca, para
la

saber qué puertos babia mas cercanos
; j

ciudad

por

la

parte de Cataluña
él

respondiéndonos

el

cómitre

Berenguer Gayran que
el

babia estado en aquella, no» refirió que
la

punto
y

m;i->

cercano ora un peñón distante de
ínulas,
el

ciudad

tres

te-*

guas
\

por mar veinte
la

«nal era llamado La

Dragonera

estaba separado de

tierra firme

de .Mallorca. Añadió aun mas,
.

•lii"

cu

tal

punto había un pozo de agua dulce
él

de «uva agua halo visitaron
:

bían

prohado

y otros marineros

,

una vez que

que

no nui\
del

lejos había otro islote

llamado Pantaleu, separado también
tierra

indicado punto, y

distanto do

solamente como un tiro
pues.' respondimos

largo de ballesta.
al oír
la

— ¿Qué mas deseamos,
;

Nos

relación
.

arribemos

allá

,

donde
,

habiendo agua

dulce y
á

buen puerto
sarracenos,
\

refrescaremos

los

caballos
¡i

aunque

les

pese

los

podremos aguardar bien

la

armada. Además, que
v pasar

desde

alia

podremos preparar mejor nuestros planes

luego

adonde mejor nos parezca.
trar

— Con
la

esto,

mandamos

izar vela á fin

de aprovechar aquel viento de Provenza que nos favorecía para enen
tal

punto; y
la
al

no bien
las
la

izamos

,

después de

comunicar
lo

nuestra galera

orden á
puerto de

demás para que hiciesen
Palomera, cuando
la

mismo y

no- siguiesen

todos los buques

izaron también las suyas por haber divisado
lo «pie

nuestra. Vióse aquí

era
al

la

fuerza de
el

la

virtud divina, pues con aquel viento que

reinaba

emprender

rumbo

hacia Mallorca

,

no pudimos abor-

dar

á

PoIIenza así

como

se habia

creido

;

y lo

mismo que

creía-

mos contrario, nos ayudó entonces, pues basta aquellas embarcaciones que mas se habían sotaventado, viraron fácilmente con tal

del

plural, hállase algunas veces
tal

indistintamente
se

Xos y Yo,
el testo,

lo

que hemos

creido conveniente dejar
interpretar
el

como
si

encuentra en

prescindiendo de

ohjelo que en

pueda tener.

SG
viento hacia
se ni faltara
el
el
la

iimoiu.v

Palomera, donde Ñus estábamos,

sin

que

se perdie-

un leño ó barco tan siquiera. El dia que entramos en puerto de la Palomera , era el primer viernes de setiembre mas
;

dia siguiente
á

,

sábado

,

por

la

noche

,

habíamos recobrado ya y

teníamos

salvamento todos nuestros leños.

CAPÍTULO

L\II.

En dicho don Ñuño,

dia
al

enviamos

á

buscar á nuestros
á

nobles

,

esto

es

,

á

conde de Ampurias,
nuestro
ejército
;

En Guillermo de Moneada,

y á los demás de

queriendo asimismo que asis-

tiesen los cómitres de las naves, especialmente aquellos que tenían

fama de mas inteligentes. Lo que en

tal

reunión se deliberó

,

fué:

que enviásemos á don Ñuño en una galera, que era suya, y á En Raimundo de Moneada en la de Tortosa, para que fuesen costeando en ademan de
ir

contra Mallorca
la

;

y que donde creyesen
allí lo

que

mejor podia

fondear

armada
para

,

que

haríamos. El primer
,

lugar que hallaron propio

nuestro objeto

fué
la

uno llamado
no

Santa Ponza, en
la cual
,

el

cual habia

una colina cerca de

mar, ocupada
,

aunque no fuese mas que por quinientos hombres
al

se

perdería ya tan fácilmente, antes

contrario, por tal medio podia

arribar con toda seguridad nuestra armada. Así fué

como

se hizo,

después de haber hecho descanso
taleu
,

el

domingo en
allí ,

el islote

de Pan, ,

y durante cuya permanencia

como
,

á mediodía

vino

á encontrarnos pasando á

nado

,

un sarraceno

llamado Alí
la
isla
,

de

la

Palomera
de
la

,

quien nos refirió infinitas nuevas de

del rey y

ciudad.

Con
,

esto

,

mandamos que

sobre media noche levasen
:

anclas las
¡

galeras
1
)

aijoz
la
el

!

(

y que nadie absolutamente diese el grito de solo que en lugar de esta señal, diesen con un palo y de las galeras
al

en
til

proa de
áncora
,

las taridas

zarpar

;

pues era inúse

allí

donde tan buen puerto habia. Esta disposición
la

tomó

porque en

playa de en frente habia

como unos

cinco mil

(1)

Usábase
,

tal

vez en lugar del grito acompasado que se da para concenla

trar la fuerza

cuando se zarpa

áncora ó se levanta algún
,

cabo

,

para

lo

cual suele cantarse en algunos paises

cantes

,

cierta canción

americana

;

y especialmente en los buques meraunque de algunos años á esta parte se

ejecuta diebo trabajo

al

compás

del pito.

DE
v.

D.
á

JAIME.
«aballo
,

87

ni. Henos

.

con

doscientos de
lo

que tenían paradas sus
nuestros que,
¡í

tiendas; mas tan bien
dia

comprendieron

los

meque
estas

noche

hubieras* podido asegurar que no había acaso un
toda
la

hombre

siquiera que hablase en

hueste.

De

las

doce galeras

llevábamos, cada una remolcaba una tanda,
\

y así fué
,

como
que
se

inda

la

gente Fueron introducidas en

el

puerto
los

sin

per-

cibiera apenas.

Oyéronlo,

lin
los

embargo,

sarracenos y alborolas

táronse; pero conocido por
«le

que conducían

tandas, cesaron
Entretanto

reinal

>

quedaron quietos

á fio

de prestar atención.
el

Fueron entrando lentamente

las

tandas en

puerto
la

;

mas

al

cabo,
y

empezaron

á

gritar
lo

los

sarracenos

levantando
«pie

miz con

fuerza

por largo rato, de improviso.
azar
¡

que nos hizo creer
tales gritos,

nos habían

descubierto
al

Oyendo

gritamos también nosotros
á

los
\

sarracenos empezaron á correr á pié y

caballo

por

el

campo.
ra
,

mientras mirábamos en qué punto podríamos tomar tiertal

diéronse
la

prisa

nuestras doec

galeras y doce

taridas

,

que

llegaron á

playa

antes que los sarracenos

pudiesen

impedirlo.
y

Los primeros que saltaron en tierra fueron don

Ñuño

En Rai-

mundo
}

de Moneada, los templarios, En Bernardo de Santa Eugenia

En Gilberto de Cruilles, quienes ganaron la mano á los sarracenos, tomando aquella colina cercana á la mar con la ayuda de
setecientos peones cristianos.
Lle\ altan los nuestros

además como

cincuenta de á caballo, frente los cuales los sarracenos se alinearon

en batalla

,

formando estos en todo mi número como de cinco mil
á

hombres de

pié] doscientos caballos. Pasó á esplorarles

Raimundo

de Moneada, quien se adelantó solo y con precaución de que nadie
le

siguiera

,

hasta que
,

estmo muy cerca de
gritando

ellos,

en cuya ocasión

Harnéalos nuestros

luego

al

verles

ya

próximos:

Acuchillémosles, que nada valen.
eada
ante todos

— Con
,

esto corrió dicho
la

Mon-

contra los moros

y faltaría solo

distancia de

unas cuatro bastas de lanza para que los cristianos

les

alcanzaran,

cuando aquellos volvieron

las

espaldas y huyeron. Siguiéronles los

nuestros sin abandonar su intento, y fué el resultado, que murieron de los sarracenos mas de mil y quinientos, en razón de que

ninguno quería dejarse prender; finido
tros á
lo
la orilla
.

lo cual,

volvieron los nues-

del

mar. Saltábamos Nos

á tierra

entonces, y apenas

hicimos

cuando nos presentaron ya ensillado nuestro caballo,
una
tarida nuestra

mientras que de

desembarcaban

los caballeros

88

HISTORIA
:

de Aragón. Al verlos, esclamámos
cido
la

— ¡Sentimos
,

á fé que se

haya ven!

primera batalla de Mallorca

sin

haber Nos estado

caballeros, ¿ hay de entre vosotros quien quiera seguirme?

— La

pero

,

respuesta fué seguir todos los que se hallaban preparados, llegando
á

formar como unos veinte y cinco hombres. Con
el

ellos

salimos

trotando y á galope hacia

punto en que se había dado
sierra de tres á
la

la batalla,

donde vimos colocados en una

cuatrocientos peo-

nes sarracenos. Al vernos ellos, bajaron de
subir á otra
;

sierra al punto, para
los caballeros
si
,

mas conociendo su

intento uno de

de

Abe , que son naturales de Tahuste , mos prisa podríamos alcanzarlos aun
adelantándonos con cuatro ó cinco
lleros
,

aconsejaron que
;

nos dába-

lo

que hicimos
los

en efecto,

mientras que

demás caba-

seguían detrás matando y derribando moros por do quier

que

los

encontraban. Nos, con tres de los caballeros que nos acom,

pañaban
zado
el

dimos con uno armado qnc iba
,

á pié

y llevaba
el

embra,

escudo

la

lanza

empuñada

,

la

espada en

cinto

la

cabeza cubierta
perpunte.

con

Al verle,

un yelmo zaragozano y su correspondiente dijísmole que se parase mas él volvióse hacia
;

Nos, levantando su lanzon y aunen ademando hablarnos. Entonces fué cuando Nos dijimos á nuestros caballeros: Barones, mucho sir-

ven

los caballos
,

en esta tierra, y aun cuando cada uno no lleva mas
:

que uno

vale aquí cada caballo por veinte sarracenos
,

yo os pro-

baré esta verdad

cuando veáis como
,

les

mate

,

lo

que conseguiél
:

remos

,

así

que veamos uno
el

poniéndonos en torno de
lanza

tan

pronto como

moro

enristre la

contra alguno
la

,

entonces

otro de nuestra
barle
,

comitiva procurará herirle por
círculo
esto,
,

espalda y derri-

y así

,

siguiendo en

se

logrará que ninguno de
llevar

nosotros reciba daño.
á cabo
el

— Dicho
le
,

preparémonos todos para
al

plan

;

salió
,

don Pero Lobera y embistió
apuntó
la

sarraceno,

quien
el

al verle

venir

lanza

hiriendo de

tal

modo en
con
el

pecho de su caballo
:

que

sin
,

duda

le clavaria

aquella alíñenos

media braza
pecho tan

apesar de esto

el caballo

de don Pero
le

dio

recio golpe contra el

moro, que

derribó, y este iba

ya á levantarse
él:

y ponia

mano

á la espada,

cuando Nos fuimos sobre

dijímosle que se entregara, pero antes quiso morir

modo

era tenaz, que cada vez que se
(pie

le

decia

:

— Ríndete! —

,

y de tal

res-

pondia hl
ochenta
hueste.
,

significa no.
lo

Sin
,

este,

murieron aun como unos

después de

que

nos volvimos á donde estaba nuestra

DI

!>.

JAIME.

89

CAFlTlLO
Al llegar, que Beria
al

LYIII.

caei

<l«'

la

t;inl<'

,

saliónos á recibir

En

Guillermo de Moneada, acompañado de En Raimundo de Moneada
)

otros caballeros. Al verles, quisimos descabalgaré
m;is

ir

á pié basta

donde nos esperaban;

no bien estuvimos cerca de
este Be sonreía, de lo

En

Guiller-

mo, cuando observamos que
sobremanera
.

que nos alegramos
lo

pues temíamos do nos culpase por
t¡il

que habíamos
entre

hecho,

)

mi Bonrisaen
\.i

momento

bastó' para

<jn«*

Nos

cal-

culásemos

pensábamos.
«Ir

— Qué
;

que no habia de ser tan amarga
habéis

la

inculpación

como
po-

hecho? nos

dijo ante todo
j

Raimundo

Moneada

|no s.iIkms cuan fácilmente vos
si

t<»dos los vuestros
¿i

díais

hoy perecer] pues

por desgracia llegaseis

perderos en este
perdieseis, por

hecho, como
cimos

aun ahora mismo podia ser que
la

<>>

perdida podia darse ya también
,

hueste

v

cuanto hasta ahora hi-

sin

que para

llevar á

hombre capaz de Moneada , cierto

ello.

— Raimundo,
el

cabo nuestra empresa hubiese jamás

es

que

rey

En Guillermo de ha andado indiscreto , mas con ello
interrumpió'
es

hemos podido conocer
hazañas, atendido
lo

lo
,

esperto que

que

en achaque de armas y no es estraüo ya que se mostrara tan
ir á
la

aburrido,

al

ver que no podia
á

batalla.

Señor

,

continuó en

seguida, dirigiéndose

Nos, confesad
v

vuestra
;

indiscreción, pues
al

que de vos pendía nuestra
tiempo con
en tierra
,

ida ó

muerte
el

mas consolaos

mismo
los pies

la

idea de

que basta

haber puesto de nuevo
;

para

poderos llamar rey de Mallorca

que aun cuando

murieseis, bastaría esto solo para que se os tuviera

como

el
,

mejor
nadie

hombre

,

y que aun

cuando os

vierais

postrado en cama

podria quitaros ya esta tierra, que vuestra es.
car

Raimundo de Moneada, diciéndonos:
,

— Lomas conveniente
,

— Aquí
á

volvió á repliseria

ahora, señor
de hoy
y
si

que tomaseis nuestro consejo
,

saber, que esta
correréis en
la
;

noche os procuraseis guardar
,

pues mayor

peligro

que en todo

el

tiempo que permanezcáis en esta tierra
lo

si

he de decir mi parecer, creo que

mejor
,

seria vigilar,

pues

les

diésemos tiempo de sorprendernos

de nada nos serviría ya

cuanto hemos adelantado.

— Nosotros que

sabéis

mas que yo en

este asunto, dijimos Nos,

12

90
resolved lo

HISTORIA

que mejor os parezca

haremos de buena gana.

— Pues

,

y

cuanto

resolvierais

,

Nos

lo

haced

armar

cien caballos esta

noche, respondieron; y que avancen todo lo posible las atalayas, ¡i fin de que tenga tiempo de armarse la hueste , antes que llegue el

enemigo.
tonces de

—Muy
y

—mas acordándonos enque aun no habíamos comido, añadimos: — Dejadnos cobien decis, contestamos;

mer antes,

luego enviaremos mensaje á los ricoshombres para que
la

cada uno haga armar

tercera parte de su compañía y envíen alguel

nos peones por de fuera con

luego que algo sepan.


las

objeto de escuchar y hacérnoslo saber

Así

lo

hicimos

:

después de haber comido
los

enviamos nuestros porteros á cada uno de
la

ricoshombres con

orden
,

,

mas no

fué posible que enviaran á nadie adonde les

de-

cíamos

pues todas

compañías

,

hombres y

caballos

estaban
se habia

atropellados, tanto por

el

mareo
,

dado
que

:

Nos

,

sin

embargo

como por nos dormimos
,

la batalla

que
,

confiado

por pensar

sin dificultad

hubieran cumplido.
entretanto
,

Nuestras

naves

con

trescientos caballeros
,

y
al

sus

correspondientes caballos que llevaban á bordo

llegaron

cabo
la

de

la

Porrasa
del

,

desde donde
Mallorca

,

durante

la

noche, descubrieron
por
la

hueste

rey de

que
,

se

cstendia

sierra

del

puerto de Portupí.

Don Ladrón

ricohombre aragonés que habia
tal

venido con Nos, no pudo menos de hacernos saber
al

noticia,

y

efecto
,

mandó
que

,

de acuerdo con

los caballeros

que

llevaba en
,

su nave
dijera
:

se nos enviase

inmediatamente una barca
,

y se nos

que

estuviésemos

prevenido

porque

el

rey de Mallorca

con su ejército se hallaba en

la sierra del

puerto de Portupí, dontal

de tenia armadas sus tiendas.
dia

—Llegó
á

á

Nos
al

mensaje sobre inelo trasmitirnos á

noche, entrado

ya

el
,

miércoles, y

punto
á los

En
ba
,

Guillermo de Moneada

don Ñuño y

demás ricoshomel

bres del ejército.

Con todo

,

no nos levantamos hasta rayar
:

al-

en cuya hora se

levantaron también todos los demás
,

oimos

nuestra misa en nuestra tienda
celona
el

y en ella hizo

el

obispo de Bar-

siguiente sermón
:

:

— Barones
vosotros,

no

es esta la ocasión

mas propia para entreteneros
señor y con esto haced

en un sermón largo, pues que ni tiempo tuviera paradlo; solo dc-

bó deciros, que esta hazaña en
os solo

(pie figuran el rey nuestro
,

obra de
ella

Dios

nú nuestra

;

y

'nenia que los que en

murieren, morirán por nuestro Señor y

DE
alcanzarán
el

l>.

JAIME.

-'I

paraíso, donde han detener gloria perdurable.; asi-

mismo
|,i./
\

lus

qne

quedaren

con

vida

tendrán
fin.

para

ésta

gloria
j

lograrán buena muerte en su
la

Animo per

Dios, baro.í

nes, que

tínica

idea que guia
á
j

al

n-v

nuestro señor,

nos y y

vosotros, es destruii
cristo.

aquellos que reniegan del

nombre de Jesuj

Todos deben

podéis

pensar que
tal

I

>i<»--

su

Madre no
la
1<»

se

apartaren de nuestro lado en
>

día

,

antes nos darán

victoria;

debéis estar íntimamente convencidos, de que todo

vencere-

mos boy; hoy , sí, que es el día señalado para darla batalla. alegraos, que vamos con señor natural y Animo, pues, repito, cual, .i>i como sobre vosotros, vela Dios, que sobre bue
j

<•!

es el

que nos ha de ayudar.
el

— Con

tales palabras dio fin

mi ser-

món

obispo.

CAPÍTULO LIX.
misa, En Guillermo de Moneada comulgó; mas Nos
lo

Acabada
y la

la

mayor
\.i

parte de los nuestros no
«mi
I¡i

hicimos, porque comulgáGuillermo para
el

mos
acto
mi

.mies de entrar

mar.
;

Estaba En
>

tal

puesto de hinojos en tierra
las

mientras recibía
coitian por
la

cuerpo de

Criador, lloraba y
-

lágrimas

le

el

rostro.

Hecho

esto

discutióse sobre quién debía llevar

delantera, á loque di-

jo

En Guillermo de Moneada:

ño.

— Contestóle
;

éste:

—Antes
Porrasa.

— Vos
;

la

podréis llevar,

En Ñudijo

os toca á vos.

— En Ñuño,
de
los

en-

tonces

En Raimundo de Moneada
sin

ya conocemos porqué

dfecis v

hacéis esto

duda que
en
lo
la

veis venir las cuchilladas

sarracenos

que

se albergan

de Moneada; sea

que fuere.

— Vaya, vaya! —Es de saber que
la

replicó
éste v

Guillermo

Raimunllegó

do de Moneada habían tratado ya que Nos esperásemos hasta que
ellos

hubiesen dado
los

principio á

batalla,
:

un hombre de
los

nuestros y nos dijo

— Ved, señor, que todos
la

mas

á

tal

sazón

peones marchan

use.

— Al
la

ya, y
,

se

separan de

hueste con ánimo de

oir esto

cabalgamos en un rocín y
el

En

Rocaíort vino

ion Ni^; mas no teniendo

caballo, porque aun se lo guardadissir-

ban en

posición
vientes
,

tomó una yegua que por allí había, \ en tal nos marchamos ambos. Pronto dimos con nuestros
nave
,

quienes

iban

en

número de cuatro

á

cinco mil

,

v

ape-

92
ñas
les

HISTORIA
divisamos
,

cuando nos pusimos á gritar:

Traidores!

adonde
os
se

vais por aquí ?

van á matar á todos?

pararon y dijeron
si

mos como

— Conmovidos con — Verdad cuanto — Con fuésemos
:

No

veis

que

si

salen unos enantos caballeros

tan justas

razones,

es

el

rey dice

,

pues va-

orates.

esto
,

,

les

entretuvimos hasta
y el con,

que llegaron En Guillermo de Moneada
de de Ampurias con
los

En Raimundo
Al verles

mos
teis;

:

los cuales

— Aquí hemos — luego de
y
,

demás de su

linaje.

les diji-

tenéis á los sirvientes que

querían marcharse
:

detenido.

—Respondiéronnos —Muy
,

y á

bien hicisellos.

habérselos entregado

marcháronse con
lo

Al cabo de un rato percibimos gran ruido,
ciar por

que enviamos

á noti-

un trotero á don Ñuño, á

fin

de que apresurase

lo posible

su venida

pues temíamos de seguro que los nuestros no hubiesen

ya dado con los sarracenos. El trotero no compareció por mas que
le

esperamos, y viendo que se pasaba tanto tiempo
:

cafort


la

,

dijimos á Ro-

Id allá
;

,

dadles prisa

,

y decid á

don Ñuño que mal hael

ya su tardanza

que no vale tanto su comida como
,

daño que

podría habernos hecho
lejos
tais

y que no conviene vaya la vanguardia tan

de

retaguardia
,

,

que

la

una no vea á
,

la

otra.

— Señor
!

,

es-

aquí solo

respondiónos Rocafort

me

aparte de vos por nada del
tal

mundo.

— Santa María
;

y

esto basta para que

no

esclamá-

mos Nos mientras nos daba
deben

respuesta

pues ¿ cómo don

Ñuño

y los caballeros tardan tanto? ¡En verdad que no se portan como
!

— Apenas acabamos de
los

hablar

,

cuando oímos gran ruido

de golpes y gritería , lo que nos hizo esclamar de nuevo diciendo: Ah , santa María , ayuda á los nuestros , que según parece,

¡

han dado ya con
Beltran de

enemigos
él
;

!

—Á

tal

sazón llegó don
y

Ñuño

y

Naya con

y

Lope Giménez de Lucia

don Pero

Pomar con

toda su compañía, y

En Dalmacio

y

En

Jazperto de
allí.

Barbera, quienes nos preguntaron admirados, cómo estábamos

—Estamos

aquí

,

les
;

respondimos

,

por causa de los peones que he
,

tenido que detener

pero démonos prisa

por Dios
el

,

señores, pues

parece que los nuestros han empezado ya

choque.
la
;

cota, señor? díjonos Beltran de Naya.

respondimos.
ya
,

— Pues tomad
,

esta

,

— nos

— No
dijo

— No

lleváis
,

tenemos aquí
y

le

dándonos

la

su-

nos

la

vestímos, así

como nuestro perpunte, y nos marchamos
la

eguida; dando órdenes, mientras íbamos atándonos
n;>

capelli-

á

la

cabeza

para que se enviara un mensaje á

don Pero Cor-

di
riel,

i>.

j

wmi..
ú

93
Oliver
,

ú

don Gnneno

de Urrea

y

En

con
la

el

objeto de

darles prisa, en razón de haberte

espesado

ya

batalla.

Llegados
quien
suceso

al

lagar del

choque,
di-

encontremos

á

mi caballero,
lugar

á
el

pedímos nos esplicara
j

que modo habia tenido

qué había sido dr
>

los nuestros.

— El
á á

conde de Ampurias,
los los

dos contestó,

los del

Templo acometieron
j

de
de

las
la

tiendas, y izquierda.
tres ve-

—Y
lla

En Guillermo de Moneada
nada mas sabéis?
l<>^

En Raimundo

le

dijimos Píos.

— Solamente
)

que

ces han vencido

cristianos á los sarracenos,

tres veces los sar-

racenos

á los cristianos.

sierra,

— nos

— V ahora,
á

dónde

Be

hallan?
,

— En aqueEnsien,
,

dijo.

Y habiéndonosla

señalado

nos fuimos.
,

contramos por
CÍan

el

camino

Guillermo de Mediona

de quien de-

que DO habia en todo Cataluña otro que mejor justara
el

do ademas buen caballero,
vando ensangrentado
diona
lla
,

cual se retiraba de

la

batalla

lle-

todo

el

labio inferior.

— Guillermo de
;

Me-

dijímosle

al

verle en tal estado,

?

— Porque
la

esto] herido
á creer

— nos
la

¿cómo

os salis de la batay de
tal

respondió

respuesta

habíamos llegado
mortal ó

que

herida de que nos hablaba fuese
;

tuviera en otra

parte del cuerpo

mas preguntándole

para que nos dijera claramente

donde estaba herido, nos contesté
le

que solo en
oir esto,

la

boca, de una pedrada que

habían arrojado.
al

— Al
:

tomamos
la

su caballo de las riendas \ dijimos

jinete

Volveos á

batalla, que un buen
,

caballero

por semejante golpe
la

no debe acobardarse

ni

menos abandonar

lucha.

— Volvióse
al fin

Guillermo, y Nos estuvimos contemplándole largo rato, mas
lo

perdimos de
Al llegar
al

vista.
la sierra,
;

estremo de

no venian ya en nuestra com-

pañía

mas que doce caballeros
la

y entonces la señera de
sire

don Ñuño,

con Roldan Lay que

guardaba y

Guilleumes, hijo del rey de

Navarra, junto con unos setenta caballeros, pasaron delante de
Nos.

En

lo alto

de

la sierra

,

donde estaban

los

sarracenos

,

habia
lo

uian multitud de peones, y con ellos se veia una señera partida á
largo

de rojo y blanco , teniendo clavada en el hierro de su lanza una raheza humana ó acaso imitada de madera. Al verlo , diji-

mos
pasa
se
las

:

— Don
sino

Ñuño

,

subamos á
,

la

sierra

con esta compañía que

,

van á vencerla

pues va desbandada

desbanda en batalla, pronto es vencida.
razones don Pero

— No

,

y compañía

que

bien

oyeron es-

Pomar

y

Ruy Giménez de

Lucia, cogiéndolas

:

94
riendas
<l<'

H1ST0BIA

ron

¡

nuestro caballo y tirándolas con gran fuerza,
«
»

nos dije-

1 1

%

nos matareis á todos, y vuestra impaciencia nos lie—

vara á mal
so]

fin.

— Basta

,

hasta, dijimos Nos entonces,

que no

Icón ni leopardo para

que

así

me
el

pongáis freno
,

;

mas ya que
;

tanto os empeñáis en que

me

detenga

me

detendré

pero quiera

Dios que no resulte en mal vuestro

haberme detenido.

CAPÍTULO LX.
Estando en estas razones
llegó Jazperto
á hacerlo,

,

de Barbera

don Ñuño que
y

le siguiera.
:

Nos añadimos
ir

puedo

yo.

— Cómo
el

— Pues
!

—Voy
va á la


,

,

y dijo á

respondió don Ñuño;

batalla

ha pregonado todo
la batalla

Vos? mundo

replicó

En Jazperto , también don Ñuño cierto que ya os
;

león de armas
igual.

mas pensad que en
tenido aun

puede haber acaso otro león

—No habia

Jazperto tiempo de juntarse con aquellos setenta caballeros, cuando
los

moros

,

moviendo gran
señera de don
,

gritería

,

empezaron

á arrojar

piedras,
los

avanzando algún tanto del lugar en que estaban. Al verlo guardaban
la

que

Ñuño

,

retrocedieron inmediatamente,

aunque

sin

inmutarse

como un
embargo
á
tal

tiro

de piedra largo hacia Nos; en
:

cuya ocasión salieron algunas

— Los — Ea
!

voces que dijeron
,

— ¡Vergüenza!
gritaron estos
la colina

sarracenos, sin
;

no

les

siguieron y los nuestros se

pararon

mas llegando
aquí

sazón nuestra señera y meznada con
la

cerca de cien caballeros ó

mas que

escoltaban

Ved
la

la

señera del rey!

—Bajamos entonces de
la

,

y nos reunimos con el pelotón que circuía

señera, emprendiendo
los

de nuevo
echaron
á pié y á

subida todos juntos. Así que nos vieron
:

moros,

mas de dos mil sarracenos iban delante de Nos huyendo, pero no pudimos alcanzarlos ni Nos ni los demás
correr
,

caballeros
llos,

en razón de hallarse ya en estremo fatigados los caba-

y hasta los
la

mismos
,

jinetes. Concluida

la

batalla

,

fuimos bay nos dijo
:

jando de

— Buen

colina

y

al

hacerlo
á

,

acercóse don
á

Ñuño

dia nos ha llegado

Vos y

nos, pues todo es nuestro

por haber vencido Vos esta batalla.


I>K
I).

JAIME.

:

'.). i

CAPÍTLLO LXl.
Pasadas tales razones •, dijimos á «ton

Ñafio:

— Sé
,

que

el

rey

de Mallorca está en

la

montana

;

de consiguiente
él

lo

mejor

seria

que nos dirigiésemos

á la \¡lla,

adonde
,

no podré llegar antes que

nosotros. Si ahora queréis verle
y le veréis vestido todo

mirad donde hay aquel pelotón,

de blanco. Mucho alcanzaremos, don Ñuño,
la villa.

(•uno

le

distraigamos de
el llano,

— Y dejábamos
al

ya

la

colina para

entrar en

nos dijo:
villa, le

cuando se nos presentó En Raimundo Alamañ y Señor, podremos saber qué resolvéis? Marchar ala

respondimos, para
,

impedir

rey que vuelva
lo

á ella.

Estoy viendo

replicó

,

que

vais á hacer
,

que ningún rey hace
se venciere es pre-

después de vencer una batalla
ciso pasar la

pues

allí

donde
que
se

noche para saber qué es
lo

lo

gana ó pierde.
es lo

Sabed, Raimundo Alamañ, que
viene.

—Dicho
á lo
:

que Nos decimos

que con-

esto, nos fuimos bajando por la cuesta dirigiéndonos
el
,

paso á paso hacia

camino de
cuando
se

la villa

;

y habríamos andado
el

como

una milla

diciéndonos

— Porqué no, obispo
lado del

— Señor, por
?

mas

nos acercó

obispo de Barcelona,

amor de Dios no llevéis tanta prisa! Cuanto mas pronto despachemos, mejor.
el

—continuó obispo; llevándonos un camino, nos dijo: — Ah señor de una pérdida mayor de que Guillermo Rai— Qué mundo de Moneada han muerto! muertos — dijimos, punto echamos — No continuamos
Es que tengo que hablaros;
y
á
,
!

acabáis

sufrir

lo

os podéis figurar:

y

decís!

son ?

le

y al

á llorar.

lloréis,

luego

;

no conviene

llorar

ahora:

po

los

cadáveres cuanto antes.

lo

que conviene
Está bien.

es sacar del

camle

Esperadnos,

dijimos por último, que

Nos cuidaremos de

ello.

CAPÍTULO

lxii.

Fuímonos entonces pausadamente desde donde vimos á Mallorca , cuya
cuantos con Nos venían
to.
la

hacia
villa

la

sierra

de
á

Portupí,

nos pareció

Xos y

á

En

tal

mas hermosa de cuantas hubiésemos vispunto encontramos ya á don Pclegrin de Atrosillo , y

;

9G
preguntándole
aquella noche
, si

msTOitu
había

por

allí

agua
sí ,

,

á fui

de podernos

acampar
ello,

nos contestó que

añadiendo, en prueba de
(

que
ballo

él

mismo había

visto entrar el viejo
,

1 )

con veinte de á ca-

que abrevaron sus caballerías

á quienes él

no se habia atre-

vido á embestir por llevar solamente cuatro soldados en su
ñía.
el

compa-

Con

tal noticia

proseguimos adelante hasta que encontramos
allí

agua, y nos acampamos
,

por aquella noche.

— Como hay Dios

Ñuño , pues no he comido hoy. Señor , nos respondió , creo que En Oliver tiene ya parada su Vamos tienda y ha arreglado comida: allí podréis desayunaros.
que tengo hambre
dijimos á don

donde quieras,

le

dijimos

;

y llegando á

la

dicha tienda, nos pu-

simos á comer. Viendo don
nos levantamos de
la

Ñuño que
á ver

ya habia anochecido cuando

mesa, nos
que fueseis

dijo:
á

Señor, ya que habéis

comido

,

bueno

seria

En Guillermo de Monera bien pensado
;

eada y á

En Raimundo.

— Respóndanosle que
, ,

y

mandando encender
en busca de

varias antorchas y velas
á quien

nos fuimos ante todo
tierra

En Guillermo

encontramos tendido en

sobre un almadraque y tapado con una cubierta. Largo rato nos es-

tuvimos llorando sobre su cuerpo

;

lloramos no

menos sobre

el

de

Raimundo, y luego nos volvimos á la tienda de En Oliver , donde dormimos todo la noche y hasta que amaneció. Entrada la mañana , nos aconsejaron que mudásemos de lugar

mas teniendo intención de probar

el

modo como mejor
,

sentaríala

mos

el

campamento

, ,

lo

pusimos por obra

después de vestirnos
la

loriga y el perpunte
talanes, y
el
al

colocando á un

lado de

azequia á los caespacio ocupaba
él

otro á los aragoneses.
,

Tan reducido

campamento

que

nadie hubiera dicho se abrigasen en
,

mas

allá

de cien caballeros
las

y de tal

manera estaban entrelazadas unas
,

con otras

cuerdas que lo ceñían
la

que por espacio de ocho dias

apenas hubo en

hueste quien pudiera

mudar de

lugar.

(I)

Del

mismo modo que de
el

la

palabra latina sénior,
las

el

mas anciano,
que
jefes

vino á formarse en

latin-bárbaro y en todas

lenguas neolatinas señor,
(

que equivalía

á principal ó

mas poderoso, asimismo jeque
á aplicarse
; ¡i

schiequie),

también significaba en árabe anciano, vino

los

que eran
,

de una tribu ó gobernadores de un territorio y esta es la razón sin duda porque en el original se halla muchas veces lo vcyl para indicar alguno
,

de los régulos ó jeques de Mallorca.

iii

i»,

i

\:m

07

CAPÍTULO
Pot
obispos
vista el

LXIII.

l,i

mafiana, asentado
loa

ya
i

el

campamento

,

reuniéronse loa

\

nobles

j

vinieron
.

nuestra tienda, en cuya entreI*.«l"ii
,

guiente observación
i

— Señor cuerpos muertos. — Tenéis
:

obispo de Barcelona

Berenguer de
.

dos hizo

la

si-

convendrá que demos sepultura á

razón,

le

cuándo queréis que
mafiana

lo

hagamos? continuó.
,


;

respondimos.

— ¿Y

Ahora

mismo, 6

comer.
asi

— Valdrá
^

por

la

mañana
n<>

contestaron
la

algunos

ó sino después de

mas mafiana por
l<»

mañana, dijimos Nos; pues
pensado,
<•!

loa

sarracenos
así,

verán.

— Bien
las

respondieron los

nobles;

cuando estuvo ya
j

puesto

sol,

mandamos
;i

traer

mas
villa, á

telas

anchas

largas

j

hicimos colgar
esta
«'1

la

[

nrto de la

un

<!<•

que

los

que había en

no viesen

el

resplandor

de nuestras
á los

luces

cuando hiciésemos
los

entierro. Al dar sepultura

cadáxeres, todos
\

de
tal

l,i

comitiva
;

echaron

á

llorar

gri-

tando

lamentándose de
j

desgracia

mas observado por Nos,
cierta cosa

mandárnosles que callasen
decirles,
ra
:

escuchasen

que queríamos

\

habido

por

ello

silencio, les hablamos de esta

mane-

— Barones,

estos rícoshombres que veis aquí

muertos han pe-

recido

en servicio

de Dios

y

nuestro. Si dos fuese posible recoá la

brarlos, de

manera que pudiésemos volverlos
buen seguro

vida, tanto daríamos

de

lo
i

nuestro y de nuestras tierras para que Dios nos otorgara esta
i

gra<

,

«pie á

por loco

nos

habían de tomar cuan-

tos supieran lo

que ofreceríamos. Pero ya que ha sido voluntad de
le

Dios

el

que Nos y vosotros
lo

prestáramos un servicio
aquí
ent

tan señala-

do, por

misino no conviene mostrar
el

m

ento ni der-

ramar lágrimas: cierto es que

pesar es grande,

mas ninguna
:

aecesidad hay de que lo sepan los que pueden oírlo desde afuera

en fuerza

.

pues, del señorío que tenemos sobre vosotros,
se atreva
las

man-

damos que ninguno

á llorar ni á

gemir, que aun cuanque fuese me-

do perezcan con aquellos
ceros bien,
nester. Si

ocasiones en que hubieran podido hasuplir,

Nos

las

sabremos

otorgándoos
el

lo

alguno de \osotros perdiese
\

caballo ú otra cosa, ven,

se |o

enmendaremos cumplidamente

sin
:

que por esto
de
tal

os

hagan

falta

vuestros señores en lo

mas mínimo

guisa

13

08

HISTORIA

serán los beneficios que os hagamos, y cuyo valor fácilmente podréis

conocer.
ra

Ved, con
al

esto, que vuestro llanto ahora solo serviría pa,

desmayar
:

ejército
,

y que éste

seria el único
la
:

provecho que

sacaríais

así

pues
,

os

mandamos por
ceséis

naturaleza que sobre voel

sotros

tenemos

que

de

llorar

mejor sentimiento que

Nos con vosotros y vosotros con Nos nos lamentemos de tal pérdida , pero sirviendo debidamente á nuestro Señor en la empresa que hemos acometido,
en
tal

ocasión puede mostrarse será que

á fin

de que su nombre sea en todos tiempos santificado.
,

— Al

oir tales palabras

procuraron todos disimular

el

llanto

,

aparen-

tando serenidad

,

y pasaron en seguida á sepultar

los cadáveres.

CAPITULO LX1V.
Otro dia por
pos y nobles de
la

mañana reunimos nuestro consejo con
hueste, á
atracados.
fin

los obis-

la

de resolver
tal

la

descarga de los bu-

ques que estaban

Enviamos á

objeto un trabuquete

y un mandron
apenas

,

para que

se protegiera

así el

desembarque

;

mas
las

observaron los sarracenos que arrastrábamos á tierra
,

embarcaciones

diéronse también prisa en levantar luego dos tra-

buquetes y algunas algaradas. En vista de tal novedad, los enmitres y pilotos de las naves de Marsella , que no serian mas allá de
cuatro á cinco
,

vinieron á nuestra presencia y nos dijeron

:

—Se-

ñor

,

ya sabéis que hemos venido en vuestra ayuda para servir á
:

Dios y á Vos

por esto

,

pues

,

los

hombres de Marsella que aquí
naves
lo cual

estamos
con
las

,

nos brindamos á fabricar ahora mismo un trabuquete,
las
,

entenas y demás maderaje de

ha de ser
y de

en gran provecho de Dios y vuestro.

— Así

lo hicieron,

mo-

do

se dieron prisa
,

,

que antes que

los

sarracenos

tuviesen arre-

glados los suyos

tuvimos ya nosotros armados nuestros trabuque-

tes y el fundíbulo.

Guando

lo

estuvieron todos los ingenios,
,

hubo por
;

nuestra

parte

,

dos trabuquetes

un fundíbulo y un mangano
casi

y

por

la

de

los sarracenos
,

dos trabuquetes, catorce algaradas, y entre

estas

una
,

la

mejor que llegaba á sobrepasar
la

de cinco á
,

seis

tiendas

penetrando por dentro
la

hueste

:

sin

embargo

el

tra-

buquete que trajimos en

armada era superior
el

á aquellas,

y al-

canzaba mucho mas lejos que

mejor ingenio de

los contrarios.

I)K

I».

.IAIY1F..

'''J

Empezaron
i.
i

los

nuestros

¡i

tirar contra los

de

la

silla

,

mas riendo
di;

prisa «rae
i

se

daban
la

los

sarracenos, ofrecióse

En Jazperto
el

Barbera*

dirigir
la

fabricación de un mantelete, con

coa!
las

po-

dría irse basta
llestas

obra del foso, á pesar de losingenios y de

ba-

de

los

de dentro.

Y en
ruedas

efecto, hízose de forma dicho manj

telete,

qne andaba eo
j

estaba

cubierto con tres órdenes
.1

de

tablas recial

de buena
los

madera. Empesó
.

moverse desde
á fuerza

el

punto donde había
palancas;
las
'|u<1

trabuquetes

dándole empuje

de

presentaba

no aspecto
;

tal,

como

si

fuese una casa de

se

cubren con tablas
.

teniendo sobre
,

la

madera una capa
de que ningún

hecha de rama

j

sobre esta otra de tierra
las

á fin

daño pudiesen hacerle

piedras

de

las

algaradas. El
fui'1

ronde de
al

Ampuriai mandó hacer otro mantelete,
y

«pie

acerrando

foso,

poso

dentro de
la

él
v

una compañía y minadores, para que peneviniesen
á salir al

trasen por

(¡erra

mismo

pié del foso;

Nos

hicimos
con esto
l:n

l<>

propio
las tres

con otra

á

compañía nuestra, y dando principio cavas, tuvimos, que mientras el mantelete de
llor

Jazperto avanzaba á

de tierra,

los otros

dos iban minando

por debajo.

En

rista
;

de tan favorables adelantos,
\

la

hueste se dio por
el

muy
visto

contenta

bien puede decirse

que nadie en

mundo

ha

jamás unos cuidados
pliesen lo

como

los nuestros,

que tan exactamente cumpredicador
la
,

que

les

predicaba cierto
fra>
'

fraile
'

doctor

en

teología

\

llamado
fraile

Higuel, e cua

iba con

hueste, acompa-

ñado de otro
les
si

llamado fray Berengner de Castellbisbal. Cuando
lo cual tenia

perdonaba
les
,

los

pecados, para

poder de

los

obispos

decía que era preciso traer piedras ó

maderas de un lugar á
que
lo
sí ,

otro

brindábanse á ello
;

los

caballeros
;

,

sin esperar

hicie-

ran los peones
las
lillas
<le

á todo

daban mano

y hasta delante de
á trasportar

sobre

sus

mismos caballos, llegaron
los

las
,

piedras

que eran necesarias para
asimismo en
tal

fundíbulos y

trabuquetes
:

empleando
llevar

trabajo á todos sus servidores

otros para

pudras á
avíos
a*

trabuquetes arreglaban con cuerdas y maderas ciertos manera de parihuelas; y cuando les mandábamos que fuelos

sen á velar

de noche
á los
,

los

ingenios
,

con

los caballos

armados, ó á
otro

-uirdar de dia
oficio

minadores
les

ó á desempeñar cualquier

de

la

hueste

si

mandábamos que fuesen

cincuenta, iban

«lento.

Y

para que sepan los que este libro leyeren, cuan costoso

1

HISTORIA
,

fué este hecho de armas de Mallorca

baste decir de una vez
,

,

que
nin-

por espacio de tres semanas no hubo peón

ni
el

marinero

,

ni
:

gún otro

(jne

quisiese

dormir con Nos en
nos

campamento
servian
á pié
,

solo
los

Nos

,

los caballeros

y los escuderos que
allí;

éramos

únicos que

dormíamos
,

que

los

demás hombres de

y los

marineros

lo

único que hacían era venir

muy
;

de mañana

dejan-

do

los

barcos donde habían
el

pasado

la

noche

siendo uno de los
sí ,

que esto hacían
dia estaban

ya citado

pavorde de Tarragona. Eso
al llegar á la

de

siempre con Nos, y

noche

,

se recogían
la

en

la

mar

;

por cuya razón hicimos abrir un foso en torno de

hueste y levantar
puertas
,

una

empalizada

,

la

cual tenia

solamente dos

por

las

que nadie podia

salir sin

espreso mandato de Nos.

CAPÍTULO LXV.
Sin embargo de tales prevenciones
sucedió aun lo que ño es-

,

perábamos
tilla
(

:

un sarraceno de

la isla
la

,

que tenia por nombre Man,
,

1

) ,

reunió todos los de
,

montaña

que serian como cinco
y

mil hombres
colina
sus

inclusos ciento

de á caballo
la

colocándose en una
,

muy

fuerte

que hay sobre

fuente de Mallorca

paró

allí

tiendas
,

renta
el

en número de treinta á treinta y cinco y quizás cuadesde donde , enviando sus sarracenos con azadones , desvió
la
,

agua de

fuente que iba á

la villa,

y

la

dejó correr por

el tor-

rente abajo

de manera que no podíamos contar ya mas con
privación habia de ser trascendental para
allá
la

ella.

Viendo que

tal

hueste,

resolvimos que partieran
balleros
,

uno ó dos cabos con trescientos cael

para que los combatiesen y recobrasen
tal

agua

:

nomentre

bramos gefe de
a cumplir
;

compañía

á

don Ñuño

,

quien se dispuso luego
caballeros
la
,

y después

de reunidos

trescientos
,

suyos y
posición

los
,

que

los

demás ofrecieron
,

marchó hacia

colina, cuya

al

parecer

trataban de defender los sarracenos. Pero no
,

bien llegaron los nuestros

cuando
como

cantaron ya victoria

,

posesio-

(1) tilla
:

Ifantilla y

no

infantillo

,

le

llama Zurita, será sin duda

En Fany
el

es decir,

el

nombre
al

del moro, y el titulo

En que
lo

el

cronista le añadiría

por consideración acaso
al

rango de aquel. D' Esclot

citarlo

Romey, nos

dice

que

tal

nombre puede

ser

escribe En Fatua, muy probablemente

de Fatih-Ellah.

1)K

1).

JATO.
mas
á
,

101
alcanzando
él á

Dándose de

la

colina

,

y lo

que

ea

a

Mantilla

,

á

quien dieron muerte, pereciendo

par de
á

quinientos de los sula

yo*,

j

viéndose obligados

loa

demáa

hnir

montana. Apode-

ráronaa

de todaa
j

ni
,

tiendas, laquearon
al

enteramente su campala

mento)
l,i

por

lin

nos trajeron
<'n
l¡i

ouestro

cabeza

de

lfantilla,

cual

mandamos poner
la

honda del manaron
eato conseguimos
filo
el

j arrojar

en seagua

guida dentro de
(jiic

plata.

Con
J

de añero

el

do |
.

h, lin, ni

quitado,

'Ir

tUVO

grande
tal

alegría nuestra
falta

hueste

puea hubiera sido

mucho

estorbo que

noe

hu-

biese ocasionado.

Pasado eato, un sarracena de

la
,

isla,
el
si

llamado Bean Abct, en-

viónos mensaje por otro sarraceno

cual ooa trajo

una carta de
vendría á

aquel

,

en

la

que nos decia

,

que

,

quisiésemos
él

,

Nos

para hacernos un

servicio, tanto, que

y los habitantes
la isla
,

de una

de

lav
la

doce

partidas

en que estaba dividida
:

nos traerían

para
talla

hueste cuanto les fuese posible

añadiendo aun mas, que es-

seguro de que imitarían su ejemplo otros muchos, como su-

pieran que

Nos

le

diésemos
la

á él

buen tratamiento. Consultárnoslo
,

con

\o>
el

oobles de

hueste, y acordado unánimemente

mandónos

decir

sarraceno que enviásemos algunos caballerosa cierto lugar

.uro. dictante de la hueste

como una
j

legua, donde nos prestaría

homenaje para servirnos
desde entonces
prestaría.
.

fielmente

>in

engaño, de modo que,
el

podíamos contar ya con

gran servicio que nos
,

Al efecto enviamos veinte caballeros
el

quienes
,

le
el

encual

contraron en

lugar señalado con

el

presente

ofrecido
,

conaistia en veinte caballerías cargadas

de avena

cabritos, gallinas
estas
,

y uvas

,

siendo singular
,

el

modo como conducían

pues

las

llevaban en sacos

y sin
el

embargo todas
,

salían enteras, y sin estar
los

machacadas. Tal fué
de
la

regalo

que partimos con todos

nobles

hueste, y que nos trajo aquel ángel de Dios: y no se estrañe

que
tal

así le

tratemos, aun cuando era sarraceno; pues nos sacó de
,

apuro

que por ángel

le

tomamos, y
al el

solo á un ángel

le

podele

mos comparar. Lo primero que hizo
prestásemos un pendón nuestro
, ,

llegar, fué pedirnos que

con
los

objeto de que

,

si

viniesen

mensajeros suyos á

la
,

hueste

nuestros no los maltratasen.
,

Consentimos en

ello

y á poco enviónos ya otros mensajes

para

decirnos que dos ó tres partidas

mas querían imitar
se pasaría

su ejemplo, y
,

que

asi

contásemos ya en que no

ninguna semana

sin

102
(juc

I1ISTOK1A

nos enviase

provisión de avena
la

,

harina

,

gallinas

,

cabritos

y

uvas, con loque se reforzaría

hueste. Hízolo

como

lo

prometió;
las parti-

y

tal

fué

el

resultado, que antes de

quince dias todas
la

das de Mallorca que se hallan situadas al otro lado de
frente

de

Menorca
,

,

las

tuvimos á nuestro

ciudad y servicio y nos pres-

taron obediencia

por cuyo motivo pusimos toda nuestra confianza
de toda verdad.
bailes

en

el

sarraceno

,

pues conocimos que era hombre

Una de

las cosas

que nos pidió

,

fué que

nombrásemos dos

cristianos

que rigiesen por Nos aquellas partidas que estaban á nuesy creyendo su consejo , nombrárnoslos en efecto , y tales , En Berenguer Durfort de Barcelona y En Jaime
;

tro servicio

fueron los

Sans

,

ambos de nuestra

casa y

hombres entendidos en

el

negocio.

capítulo iva.
Para que sepan
los

que este libro leyeren cuantas son
,

las

parti-

das que hay en Mallorca

les

diremos que son quince
,

:

la

primera

Andraix y
Pollenza
taluña.
,

las

demás Santa Ponza
que
se hallan

Buñola
las

,

Soller

,

Almerug y
á Ca,

cuyos nombres son los de
las

montañas que miran
son Montveri
el castillo
el

Los de

en

el llano

Canar-

rossa, Inca, Piedra,
verí
la
;

Muro y
,

Felanitx donde hay
;

de Sant-

y además

,

Manacor y Arta
tres

contándose en
,

término
los

de

ciudad quince mercados

mas que antes

pues

sarra-

cenos solo tenían doce (1).

Pero volvamos
tar las cavas los

á la relación anterior.
las

Diéronse prisa en adelan;

que

hacían

,

por los tres puntos ya citados
,

de

manera que tanto

los
,

que trabajaban por encima
vinieron á salir todos
,

como

los

que

minaban por debajo
las

al

foso.

Acudieron a
,

cavas los enemigos

mas defendiéndolas bien
,

los nuestros
tal

tan-

to por

encima como por debajo
,

lograron apartar de

punto á

los sarracenos

no solo una sino muchísimas veces. Entonces fué
los picos

cuando

los

minadores bien prevenidos pasaron con

á las

(1)

Fray Pedro Marsilio, en

la

historia

cuenta mayor número de partidas ó distritos de
él

mismo advierte que algunas de ellas, gadas á otras de mayor importancia mas que quince, como lo hace don Jaime.
,

que escribió del las que aquí se como menos principales, y que por lo mismo no

Conquistador,
indican; pero

estaban agre-

cuentan otros

;

DE
torres, y
las

I).

JAIME.
¡i

103
los

empezaron

á

cavar,

pesar de

sarracenos

que

no podían defenderlas; apuntalaron
ocasión, pegaron fuego á
los

una de ollas, y cuando fué puntalea hasta que riño ahajo, cuyo

trastorno hizo que loi sarracenos saliesen á toda prisa. Del

mismo

modo

destruyeron otras tres torres
la

á

la

vez; mas antes

de conse-

guirlo en

primera, dijonoa

«'1

pavorde de Tarragona:

¿queréis que hagamos una cosa mu] conveniente?
dificultad en ello, le respondimos.
lo

— Pues entonces, continuó
¡í

— No tenemos
él,
la

— Señor,

que debe hacerse
l,i

es atar

una gúmena

loa

puntales que sostie-

nen
\

torre

;

tirarán

de

ella los

que

se

hallen

dentro de

mina,

faltándole entonces los estribos, tendrá

que reñirse abajo precisaal

mente.

— Púsose

por obra

el

proyecto; y

arruinarse

la

torre, ca-

yeron con
los

ella tres

sarracenos,
las

de

los cuales salieron á

apoderarse

que estaban en

minas.

CAPÍTULO

LXVII.

Vinieron después de esto dos hombres de Lérida,

el

uno

11a-

mado En Prohet
ir

y el otro
:

En Juan Xixó
si

,

con otro compañero

suyo, y nos dijeron

— Señor,
Si

nos dais permiso, os prometemos
los

todo

el foso

á

fin

de que puedan avanzar

caballos

arma-

dos.

Kstá bien, les respondimos, pero ¿ya estáis seguros de que

pueda conseguirse ?

señor

,

dijeron

ellos

BOA ayude y que vos

nos hagáis guardar.

— Respondímosles
,

,

con

tal

que Dios que

nos placía sobremanera y hasta se lo agradecíamos podían ya desde entonces dar principio á su trabajo

de

modo que
á rc-

daríamos
Henar
el

la

guardia correspondiente.

— Con

,

para lo que les

esto
:

empezaron

foso, y lo hicieron
,

de esta manera

primero estendiendo

una capa de leña

y luego esparciendo por encima otra de tierra.
tal

Al cabo de quince dias que se estaba haciendo
el

maniobra y que
,

foso se iba llenando

,

los sarracenos
la

n»n ello conocieron los de

y hueste cuan poco faltaba para vencer.

ya no podían defenderse

nos habíamos vestido y engalanado tal cual , procurando desocuparnos de todos nuestros quehaceres y mientras
;

Un domingo,

DOS aderezaban la comida que habíamos ordenado, nos entreteníamos en mirar como tiraban los ingenios, estando en nuestra

compañía

el

obispo de Barcelona

,

En Carroz

y otros caballeros

10Í
cuando advertimos que
salia

HISTORIA

una grande humareda del foso por
habían abierto por debajo de
los

una cava que

los sarracenos

matiem-

teriales hacinados.

Al verlo

,

pesónos mortalmente
trabajo y
la
,

,

pues mirábainútil el

mos ya como perdido todo nuestro
po que habíamos esperado
nido do ganar
la villa
:

como

tal

era

confianza que habíamos te-

por

tal

medio

y

tal el

sentimiento que nos
,

causaba

la

pérdida de un hecho tan interesante

en menos de una
callados, y
al fin

hora. Todos los que estaban con

Nos permanecían
,

Nos

mismo estuvimos
Dios
el

largo rato meditando

hasta que
el

nos envió

acertado pensamiento de hacer que
el foso.

agua volviese á corcien
,

rer hacia

Para realizarlo

,

mandamos armar

hombres
les viesen,

con escudos, lanzas y demás arneses correspondientes
bían
al ir

quienes de-

con azadones y cuidando de que los sarracenos no
el

punto donde

á fin de

que

,

agua tenia mayor elevación, y desde allí soltarla, corriendo hacia el foso , lo llenase apagando al misleña

mo

tiempo

la

encendida.

Llevado á

cabo

tal

pensamiento
:

,

consiguióse ya que los moros no volviesen á aquel paraje

lo

que

hicieron fué solamente venir á las minas de debajo que antes
citado
,

hemos

abriendo hacia fuera una en
,

la

misma

dirección que otra
,

abierta por los nuestros hacia dentro

de manera que por esto

y

por ser además aquella dentro de
la

muy

baja

,

vinieron á toparse unos y otros
los

misma
;

cava.

Al principio
á

sarracenos rechazaron

á los nuestros

mas llegada

Nos

la noticia

por un mensajero de
,

que

los nuestros

habian sido echados afuera
,

enviamos

al

punto
,

á dicha cava una ballesta de torno
al

la cual

obró de manera

que

primer golpe que dio
,

á
,

dos sarracenos escudados que iban departiéndoles los escudos
el
;

lante

los dejó

muertos
les

lo

que
el

,

visto

por

los

demás
las

,

obligó á abandonar

puesto. Tal fué

resulal

tado de

cavas que hicieron los sarracenos debajo

de tierra

rellenarse el foso.

CAPÍTULO LXVIH.
Viendo
los

moros que no podian defenderse
,

,

enviáronnos un

mensaje diciendo que tenían que hablarnos

mo

les

y que lo harían , coenviásemos de nuestra parte un mensajero , que mereciese
los obispos y

de Nos toda confianza. Consultárnoslo con

nobles de


i»r.
I».

JA1MF.

I

oí»

tueste:
¡í

j

rapuesto que
.

tal

concesión no podíamos dejar de ha-

cerla

los

enemigos

ya

qae nos querían
enviémosles
(Ir

hablar,

por

ser

antes

bien una cosa
roí
\
i

muv
.1

útil;

i

don Nufio con diez
llel
.

cabelle-'
el

"ii

ellos

un judío

Zaragoza llamado Bahi

coa]

como buen trujamán
á lo

sabia hablar en algarabía. Al llegar

don Nano,

dijéronle l"> larracenos: qué qoeria

que contestó don Ñafio:


.i

j

si

tenia

que decirles algo;
eso

l'"r

nada de
.1

vengo.
el re]
.

Lo que
que enesco-

hiv es que vosotros enviasteis
viase aquí

decir

mi Kfior,
j

un mensajero de su confianza,

por
so]

«-lio

me

lia

mí; debiendo deciros

además, qne

pariente sayo.
ha
a

Para

esto, pnes, queriendo honraros demasiado,
Biendo mi poico objeto
el escui

me

enviado aquí,
bien decirme.

bar cuanto tengáis

— Respondióle
s'-

el

rey de Mallorca,
«le

qae nada

tenia

que decirle,

pudiéndose volver
volvió á Nos.

consiguiente; con coya

respuesta

don Ñuño

A

tal

sazón, mandamos reunir todo nuestro cona

Bejo

de obispos y nobles ,
lo

presencia

del

cual

vino

«Ion

Ñuño,

para darnos relación de

ocurrido; y aun no habia dado principio
á

discurso

.

'liando

empezó

sonreírse;

mas observándolo Nos,
.
¡1

dijímosle qué motivo tenia para reírse entonces

cuya

pregunta

nos contestó don
el re]

Nnño

,

que razón
le

le

sobraba para ello, pues qae
v

de Mallorca nada
lo

habia dicho,

antes bien preguntado,

qué era
\

que

se le ofrecía.

Anadio

é

tales palabras «Ion

Ñuño:

le

dije

que me mar,i\
era
él
,

ill.dia

sobremanera de ver qae nn hombre
haberos enviado un mensaje

tan sabio

como
le

después de

para qae

trasmitieseis un mensajero de vuestra confianza, viniese
lo

entonces preguntándome qué era
ve pee Conveniente responderle
,

que

se

me

ofrecía.

A
la

esto

tu-

que pues habia enviado por nos,

nada

le

diríamos

si

él

no hablaba primero.
la

— Esta

fué

relación

de don

Ñuño,

en vista de
él

que,

dijo nuestro consejo:

— Tiemsin

po vendrá, en que
le

preguntemos.

— Y hecha

mismo querrá hablarnos de grado,
tal

que

contestación, marchóse cada cual

á

donde

le

plugo.

CAPITULO LUX.
Algún tiempo después de habernos separado del consejo, don Pero Cornel , qne era uno de los que habían asando , nos dijo
:

li

,

10G

ÍUSTOUIA
participo
,

— Os
bre

romo

Gil

de Alagon, á quien llaman por otro nom-

Mahomet

me

ha enviado por dos veces un

mensaje

,

dicién-

domé qoequeria
petición
,

hablar conmigo. Si vos lo permitis, accederé ásu
si

y

quién sabe

por

tal

que nos

sirva

de provecho.
,

— Pláceme, —
le

medio podremos descubrir algo
le

respondimos; y mar-

chando en seguida
na
,

volvió á comparecer al dia siguiente de

mañael

diciéndonos todo cuanto

habia dicho Gil de Alagon

,

cual

había sido antes cristiano y caballero, y luego se habia hecho sarraceno.

Lo que

éste le habia propuesto

era

,

que trataría con
de
la

el

rey de Mallorca y con lodos los jeques de la villa y

tierra

para que se nos abonara
el

á

Nos y

á todos
la

los

ricoshombres todo

gasto que pudiésemos haber hecho en

espedicion, dejándonos

retirar libremente y sin

hacernos daño

,

cuya promesa debíamos

estar seguros nos atenderían con toda formalidad. Oidas tales ra-

zones

,

dimos

al

que nos hablaba
,

la

siguiente contestación

:

— Nos

maravillamos sobre manera
hablar siquiera de
tal

don Pero
;

Cornel

,

como

llegáis á

convenio

pues á Dios tenemos hecha pro,

mesa, por

la fé

que nos ha dado y defendemos
la

de que, aun cuan-

do nos dieran toda

plata
la

que pudiera caber desde aquella mon,

taña hasta donde está

hueste

no otorgaríamos convenio alguno
;

sobre Mallorca

,

si

no ganamos

la villa

así

corno

de no volver á
lo

Cataluña,

si

no pasamos primero por aquella. Por
,

mucho que

os

queremos, pues
blarnos de
tal

os

mandamos que nunca jamás

os atreváis á ha-

asunto.
,

Mas adelante
llorca
,

volviónos á enviar otro mensaje el rey
le

de

Mapuer-

diciéndonos que

enviásemos á don
,

Ñuño

y que esta vez
la

le hablaría.

Se

lo

enviamos en efecto

y salió dicho rey á
los

ta

de Portupí, donde hizo parar una tienda y poner

correspon,

dientes asientos para él y don

Ñuño. Compareció
,
;

este

y

hecha de
el

suspensión

de

armas

por

ambas partes
la

acercóse
llevando

al

rey

Mallorca y ambos se metieron en

tienda
,

consigo

rey por intérpretes á dos de sus jeques

yendo don Ñuño acom,

pañado del alfaquí que
los caballeros

le

servia
,

de trujamán
cuales

y

quedando afuera

de don

Ñuño
la

los

estuvieron juntos con los

sarracenos mientras duró
bló
fué

entrevista. El primero
al

que en esta hael

don Ñuño
le

,

el

cual preguntó
¡í

rey

,

le

dijese

motivo
con
las

porqué

habia enviado

buscar

;

á lo que
á

contestó

este

siguientes razones:

— Os he mandado

buscar para deciros, que

DE

I».

J

MMK.

10?

me admira ti ver
se

que,

sin

haber hecho tuerto alguno é vuestro rey,
tal

encone este conmigo de

manera

,

que
lo

«iui<-ra

quitarme

el

reino que Dios

me
le
tal

ha dado.

Ve

creo que

mejor que pudierais
mi»
tierél

hacer seria que
ras; y
si

aconsejaseis Doquiera despojarme de

para

empresa han tenido algunos gastos tanto

co-

me
se

los

demás nobles de

m

hueste, ye

j

mi gente

se los

abonarel¡i

mos,

ii"

exigiendo por consiguiente mas condición, que
I"-

deque
con
os <>tor-

reembarque con todos
i

rayos,

l<>

cual

podréis

efectuar
,

toda paz
_ ii.M

quietud; y en vez de inquietaros tos nuestros
, si
.

antes bien
el i<'\

esto hacéis,

todo

favor

)

amistad.
la

Vuélva-

se

,

pues,

que

aun cuando sea grande
satisfacerle, en su
• 1 1

suma que hatendrá antes de
gracias
¡i

yamos de recogeT para
cinco dias;
\

poder
,

la

entended

mismo tiempo, que
j

Dios,

estamos bien abastecidos de armas, ríveres
j

cuanto sea menester
para
¡í

am

defenderla ciudad. Esto no
si

lo

pongáis en iluda; y
sefior enviar
lo

<ju<*

<k convenzáis,
á

os place,

puede vuestro

la

ciudad

dos ó tres hombres de su confianza, los cuales, os
,

aseguro con
mostrare-

mí cabeza

no recibirán ningún dafio
l<>s

ni

insulto, y

les

mos claramente
do que 08 digo
¡

\i\eres y armas que

tenemos,

del

mismo moseñor

J

B8Í

im>

fuere

,

facultad

tenga
hablo.

vuestro

para desentenderse de) convenio de que os
viene que sepáis, que ningún
truir auestras torres, pues

Además: ronel

temor

ni perjuicio
tal

nos causa
es

des-

cabalmente por
la

parle

imposible

que

se

wriliqueja entrada en
tales

ciudad.

Oídas

palabras, respondió don

Ñuño de
¡i

esta

manera:
-


si

Decis que ningún tuerto hicisteis jamás
tuerto no fuese
el

nuestro

rej

ionio

que cometisteis

al

apresarle

una tarida de su

reino cargada de géneros de

mucho

valor, propios de los merca-

deres que los conducían. Entonces nuestro rey os en\iú
suplicándoos con
i

mensaje,

.

mucho amor , por conducto de un hombre de su llamado En Jaques, que devolvierais la tarida , á lo que vos mucha soberbia
y dureza que «¿quién

contestasteis preguntando con
era aquel re]
el

pedia?» y habiéndoos contestado hombre que dicho rey era hijo del que venció en batalla á la
tal

que

tarida os

hueste de Dbeda

(

l

)

,

vos

le

despedísteis

de mala manera

,

di-

(1)

La batalla de Dbeda es

la

misma que
la

batalla de las

Navas de Tolosa, en

se conoce bajo el nombre de que Alfonso VIII de Castilla, acidado

108
riéndole irritado
,

HISTORIA

que á no haber sido mensajero

,

cara

le

hubiera

costado

tal

palabra.

A

esto replicó
él

el

mensajero, manifestándoos

que podíais obrar con
ijiic

como

quisierais, pero
;

que os acordarais

había ido fiado en vuestra palabra
el

bre de su señor, no habia en

mundo

y que en cuanto al nomquien lo ignorase, y todos
;

saben cuan poderoso y grande es entre los cristianos do por lo mismo desdeñaros vos de saberlo. Tal fué
ción que dio á vuestras altaneras palabras. Por lo

no debienla

contestaos

mismo

digo

yo ahora, que es
ta veinte y
cia

el

rey nuestro señor

muy

joven, pues solo cuen-

un años; y siendo esta hazaña la primera de importanque ha comenzado , es su voluntad é intención no abandonarla

por nada del

mundo

;

de manera
el
,

,

que no marchará de aquí hasta
nos

tanto que tenga en su poder
le

reino y tierra de Mallorca. Si

aconsejásemos
;

lo contrario

sabemos de cierto que

ni

siquiera

nos escucharía
to
si

de consiguiente podéis hablarme de otro asun-

os place

,

que en cuanto
tal

á éste

,

nada conseguiréis

,

puesto

que no he de dar

consejo á quien decís.
el

Después de haber escuchado

rey de Mallorca cuanto dijo don

Ñuño,
dicho
,

respondióle.

— Pues no
,

os conformáis

con
á

lo

que os he que

oid ahora lo que quiero hacer.
la villa

Decid

vuestro rey

desocuparemos
Berbería,
sea de
sin

y

como con

sus naves y leños nos
le

pase á

hacernos daño alguno,
,

daré por cada cabeza, ya
;

hombre

mujer ó niño

,

cinco besantes

y

si

alguno prefi-

riese quedarse en la isla,

que pueda hacerlo.
el
el

Enterado don Ñuño de cuanto
alegre
,

rey

le dijo

,

volvió á
él

Nos muy
y
el alfa-

guardando por de pronto

secreto, que solo

de Pedro

de

los

de Aragón y de don Sancho de Navarra, desbarató á las huestes almohades, acaudilladas por el emir Mumenyn Mohamed el Nasr (coII

nocido en

las

crónicas

por Miramamolin

).

Pasado

el

principal
á

descalabro,

desbandáronse aquellas en todas direcciones, viniendo
te á

parar una gran par-

Ubeda,

así

como

todos los habitantes sarracenos de las demás plazas que

allí las acorraló de nuevo el rey don Pedro, y dio tal batalla, que quedaron todos vencidos, pudiendo decirse que con ella se coronó completamente el triunfo. Tocóle á esle en recompensa la tienda del miramamolin y parte de los despojos y á don Sancho, parte de los despojos también,

habia en torno;

;

y las cadenas que ceñían el campamento arábigo, especialmente por el punto donde el emir tenia la dicha tienda; las mismas con que éste, según habia
escrito á

Jaén, debía aherrojar á
el

los tres

tonces hizo pintar en sus armas

reyes cristianos, y que desde enrey de Navarra, en memoria de tan se-

ñalada victoria.

'

DE

i),

j.mmi
al

.

1

O'J

quí sabían: (lijónos, do obstante,

oído, que nos

traía

buenas

nuevas;
\

v

respondiéndole Nos que mandaríamos llamará los obispos

nobles, pues valia

masque

se esperase á
y

revelai
lo

la

noticia

á

presencia de estos, túvolo por acertado,

así

hicimos en efecto.
ya re-

Sin

embargo, mientras
cuanto
le
.1

estos iban

compareciendo nos hizo

lación de

había
esplicar

Bucedido. Reunidos luego todos los del

consejo

.

empezó
1

don Nufio
á

el
:

diálogo entre
orne este

él

>

el

rey

de Mallorca,
\

eo suma ims vino

decir

entregaría

la \illa,

nos daría por cada persona que en ella Be hallase cinco besantes,

lo

que quedaría cumplido antes de cinco días; que Nos
pasar
-i

le

hiciése-

mos

Berbería
¡

á
j

él, á

losde bo linaje y
.

á

todos los hombres
j

r mujeres de bu casa
les

finalmente

que

las

naves

Irnos en

<¡u»

embarcásemos, debiesen atracarse hasta dejarlos en tierra,
sobremanera.

lo

cual nos agradecerían
El consejo de los
línel
la

ricoshombres en
entonces:

que

tal
el

noticia se

hizo

sa-

no era

completo

faltalta

conde de Ampurias,

coa! DO había asistido á

ninguno, por hallarse en una cava, de
,

cual había jurado

que jamás saldría

hasta

que

la

villa

fuese

nuestra.

Del linaje de En Guillermo de
,

Moneada, había En Raicon estos además

mundo Maman
\

En

decaído, hijo de En Guillermo de Cervelló
¡

sobrino de En

Raimundo Maman
el

\

En Gui-

llermo dr Claramunt,

obispo de
el

Barcelona,

que nos servia de
a

consejero,

el

de Gerona,

pavorde de Tarragona
el

el

abad de San

Felío. Por instancia de todos,
el

obispo de Barcelona habia de ser
la

primero que mostrase su opinión, y
:

espresó en efecto, dicien-

do

que pues en
,

la isla

habían
,

sufrido y

perecido tantos nobles
la

y buenos

preciso era vengarles

que buena era

venganza cuantal

do con
los

ella se servia á

Dios; y así, que hablasen de
él

negocio

ricoshombres, como mas esperimentados que

armas.
habió
á

— Con
1

en hechos de
el

tal

motivo

,

cedió

la

palabra á don

Ñuño,

cual

di

esta
á

manera.

— Barones, hemos venido
él

aquí para senir

Dios

v

nuestro rey que está presente, y con

todos unidos he-

mos

resuelto

tomar Mallorca; de consiguiente, me parece que
tal

quedad cumplido
sición

objeto

,

como nuestro rey admita
portador de

la

propo-

que

le

hace

el

de Mallorca. Disimulad que sea tan lacónico,
el la noticia
,

pues no soy mas ahora que
debéis dar vuestro consejo.

sobre

la cual

En Raimundo Alaman

fué

el

primero que

á

tales palabras con-

,

ii()

HISTORIA
:

testo, diciendo

—A

tal tierra pasasteis
;

,

señor

,

acompañado de

nosotros

,

para servir á Dios

y en ella han
los

perecido sirviéndoos

tales vasallos,

que mejores no

podia haber rey alguno. Ya, pues,
,

que Dios os ha dado ocasión para vengarlos
zareis toda esta tierra es el rey
si
;

hacedlo

,

y así alcan-

porque
el

me
,

parece

,

que tan astuto como
la
isla

de Mallorca y con

conocimiento que tiene de
de
allí

llegásemos á pasarlo á Berbería

mismo

sabría luego vol-

ver con grande ejército de sarracenos, y quién sabe si lo que ahora ganaseis con la ajuda de Dios y nuestra, lo perdierais en un
instante
la
,

no pudiendo permanecer vos siempre aquí. Aprovechad
,

ocasión

repito

,

y véngaos

:

así seréis

dueño de

la

tierra

y no

tendréis que temer á Berbería.

A

tal

razón y casi á una voz esclamaron

á
:

la

par
,

En Geraldo
por Dios os

de Cervelló y

En

Guillermo de Claramunt

— Señor

suplicamos que os acordéis de
to os

amaba y

servia

,

así

En Guillermo de Moneada , que tancomo de En Raimundo y de los demás
ellos

ricoshombres que murieron con

en

el

campo de

batalla.

CAPÍTULO lxx,
Oido
cer
si

tal

consejo

,

respondimos de este
la

modo
los

:

— Ningún
Nos

pare-

podemos Nos dar acerca de

muerte de

ricoshombres; pues

murieron, Dios

lo dispuso así

y su voluntad se ha de cumplir.
la

La

idea de venir y conquistar esta tierra sabido, es que

hu-

bimos, y parece ya que Dios ha querido satisfacer nuestra voluntad, aun cuando sea por ese tratado , pues si bien se mira , ya queda
cumplido
el

objeto ganando yo

la tierra

;

además de que
útil

así

ad-

quirimos unos bienes que nos parece
toca á los valientes que han perecido

muy
,

tomar: y por loque
,

nada debemos decir

pues
la

algo tienen que vale mas que
gloria de Dios. Este es

la tierra
;

que Nos deseamos
,

,

y es
lo

mi parecer

salvo

sin

embargo

,

que

tengáis á bien aconsejarme.

No

bien acabamos de hablar Nos

,

cuando todos
,

los del linaje

antes citados y los obispos dijeron á una voz
la villa á

que

valia
;

mas tomar
y con
tal

fuerza de armas

,

que consentir aquel tratado
rey de Mallorca
lo
,

motivo enviamos mensaje
se

al

diriéndole que obralo

romo pudiese, que Nos haríamos

mismo:

cual

.

fw^o

1»K

I»,

jadii:.

\

1

1

por

los

sarracenos, produjo ni ellos grande
;

espanto,
<•!

[mes penela

traron luego nuestros intentos

mas notando

rej

de Mallorca

situación de los suyos, reunió consejo general para hablarles, y en su

algarabía les dijo lo
espacio de cien anos

siguiente:
lia

— Barones,
el

bien

sabéis

que por
,

poseído

Mhramamolin
ella
.
:

esta tierra
la

que-

riendo que jo fuese después señor de

j

que

ha tenido tose á

do ese

tu rapo

.

á
.i

pesar de los cristianos

sin

que jamás

hubi
nuestras

atrevido nadir

invadirla, hasta ahora. Aquí

tenemos

esposas, hijas

parientes;
j

|><

n» sabed que

!<•-

contrarios nos
á
,

exi-

gen que
cautivos;
leí

les

cedamos
s ">

la
.

tierra,

pasando por consiguiente
tal

ser sus

esl

i

aun otra cosa peor exigen,

es

que por

J

de cautividad nos guardarán nuestras esposas

en

rehenes, en
las

caso de que

queramos sacar

algo.

¿Quién nos diré que no
\

for-

larán cuando estemos en su poder,
Ir»

eme ao harán de
esta noticia
\

ellas

cuanto
á
,

la

gana

?

;

Primero que daros

llamaros

mi
hu-

presencia para haceros saber cosa tan dura contra nuestra ley

biérauae valido
iree

mas perder

la

cabeza! Veamos, pues, qué os pa:

debemos hacer en

este trance

mostrad rada cuaJ vuestra opi¡i

nión.

— Lo

contestación que dieron
el

tales

palabras,
preferían

fué
la

gritará

una voi iodo

pueblo

,

diciendo que antes

que

tal

deshonra; en

\ista

de

lo

que

el

rev les dijo:

— Ya,
el

muerte,
pues,

que descubro en todos vosotros tan buena voluntad, resolvamos
«i

mejor

modo de defendernos , de manera que

por dos.

—V

cada

hombre

val-

cu efecto, después que
la

,

despedido

concurso,

volvieron todos

¡i

muralla, no cabe duda de que valia enionces
los sarracenos.

por dos cada uno de

CAPITULO LXXII.

Al cabo de algunos dias dijimos

á

don

Ñuño:
el

— Parece
el

que

nuestros ricoshombres do (pusieran ahora habernos dado
jo

conse-

que antes ;os dieron, pues ahora quieren

rehusaban.
consejo
valido
se
.

— V liego,

tratado

que antes
tal

llamando
:

á

los

que antes nos dieran
decís ahora ?

dijímosles asimismo
el

¿

Qué

No

hubiera

mas aceptar antes

defienden? — Y

tratado á buenas, que

no ahora que

al oir tales

palabras, callaron todos y se aver-

,

112

HISTORIA
la

gonzaron de loque habían dicho. Llegada
de
los

noche, vinieron dos
el

que habían dado

tal

consejo, á saber,

obispo de Barceaccedéis

lona y
al

Raimundo Atamán, y nos dijeron:
el

tratado que

otro dia se os prepuso ?
valido

tamos:

— Hubiera
tal

— ¿Porqué no — Á que
lo

les

contes-

mas que antes
haga
y
:

lo otorgarais,

y nó querer
,

ahora que sea yo quien

lo
,

y en verdad

os digo

que no

me
lo

parece bien

cosa

antes

debería
si

considerarse

como una
que

flaqueza por

mi parte. Sin embargo,
,

lo

vuelven á proponer,

otorgaremos

ya que

os parece bien.

— Respondiéronnos
;

quedaban contentos, y que harian acceder á aquellos que antes reSiendo así, pues, en caso de que nos husaron la capitulación.

envien mensaje

,

accederemos

,

les

contestamos

mas cuanto ha-

gamos,

lo

haremos ayudado de vuestro
,

consejo.

—Y
los

dada

tal

contestación

nos separamos unos de otros.

Dios nuestro Señor, que guia por buen camino á
su ley
lo
,

que siguen
vez

quiso entonces que los sarracenos no lograsen aquella
la

que habían ideado de

manera que propusieron
los

;

antes sugirió

mejor remedio. Sin embargo de que
valor por las palabras de su rey
lo
,

moros habían cobrado
él

quiso Dios entonces que por
,

cobraran

los cristianos

,

y dispuso que

á

medida que
asi

estos ga-

naban en fortaleza, aquellos
hechas
las

se fuesen debilitando:
al

fué

que,
de
,

cavas

,

desamparáronlas todas
;

fin

,

á ^scepcion
tal

la

que iba sobre

tierra

mas en

ella

aprontamos

refuerzo

que

á pesar de la resistencia, se llevó á cabo.

CAPÍTULO LXXIF.
Cuatro dias antes de embestir
veniente

la

ciudad

,

tuvimos por

con-

Nos con

los

nobles

y

obispos reunir consejo

general

con
la

el

objeto de que todos jurasen
,

cruz de Cristo

que
,

al

sobre los santos evangelios y entrar en Mallorca , cuando se asaltase
,

ningún ricohombre

ni caballero

ni

peón
,

,

ni

nadie

,

cualquiera

que fuese, volveria
mortal.

atrás, ni se pararía
,

á

menos de

recibir golpe
la

En

este caso

el

pariente ó cualquiera
,

otro de

hueste
;

que fuese mas cerca del herido
sucediendo
tal
,

debia arrimarle á un lado
,

y no

cosa

,

debían proseguir siempre adelante

entrando
cuerpo
;

á viva fuerza

y sin volver atrás nunca ni la cabeza

ni el


DE
jnirs (juirii lo contrarío hiciese
1).

JAIME.
Beria

1

I

3
lo

,

tratado

romo
jora

desleal

,

propio que
jorar

el

que mata

i

so

señor.

En

tal

quisimos
:

Nos

como
les

loa

demás, pero

los

nobles ao

lo

permitieron

sin
^

em-

bargo

dijimos, que aun cnand
lo

habíamos jurado
si

cumpliel

ríamos por nuestra parte

mismo que
,

hubiésemos prestado
.i

juramento. Concluida
I
<

tal
j

ceremonia
tal

luciéronse

un lado con Nos
,

»

obispos

j

nobles

en

ocasión
las

nno de

nuestra compañía

cuyo nombre no recordamos, dijo
ñores
i

siguientes
si

palabras:

— Setratado

de nada servirá cuanto hemos hecho,
El

no hacemos antes
el

otra cosa.

haber despreciado ahora
á

los

sarracenos

que antes ofrecían
dos dice que
('i

nuestro rey, algún objeto puede tener: ¿quién
ocasión no puedan
j

¡¡

la

menor
\

entrar en
cinco

la

ciudad mil

dos mil o tres mil

quizás hasta cuatro
provistos
la

mil

hombres,

con cuya ¡nuda, estando bien

de víveres,
y

como están,
mas
difícil

podrían fácilmente estorbarnos

entrada

hacer

la

toma déla ciudad.* Soy de parecer,

pues, que antes que todo
acercarse
á

evitemos que nadie absolutamente pueda
Feliz idea
!

aquella.

— respondieron
lo

todos á una,

y en seguida se

mandó

poner por obra

que había dicho.

CUMULO
El día siguiente,
los bailes
el

LXXIII.

que habíamos puesto en
y
el

las parti-

das de Mallorca, llamado
tort
.

uno Jaques

otro Berenguer

Durles

vinieron á nuestra presencia para decirnos, que

no

se veian

seguros

en mis distritos, por

temor de que

los

sarracenos no

tendieran algún lazo. Al verles venir, dijimos á los del consejo:
(.oh esto

conocemos que es mejor

el

últimamente.

—\

medio que hemos adoptado
se

dimos en seguida orden para que
los

pusieran

tres atalayas, la

una en

ingenios y en
al castillo

la

estacada;

la

otra frente

déla puerta de Barbelet, junto
plo
ta
;

que dimos álos del

Tem-

\

la

tercera, frente de

la

puerta de Portupí, cada una compues-

de cien

caballos armados.

Cuando tenían lugar
y principio de

tales

sucesos,
tal el ri-

nos hallábamos entre \a\idad

año; y era

gor

de

la

estación, que los que estaban en el
,

campo

raso, apenas
á las

habían

rondado una ó dos leguas

ya tenían

que retirarse

15

I

I

4
v

HISTORIA
barracas para hacerse
si

tiendas

pasar

el

frió,

aunque dejando
la

al-

gunos escuchas por

los

enemigos avanzaban hacia
allá

hueste.

Por
á los

la

noche enviamos un mensaje
vigilar, para ver
,

donde habíamos colocado

que debían

pondiéndonos que no

estabau en sus puestos; y resnos levantamos , les reprendimos de que
si
,

hubiesen abandonado sus puntos

y

mandamos

relevarlos por algu-

nos ricoshombres y otros de nuestra meznada.

Así continuamos
los tres

por espacio de cinco dias
ni siquiera

,

de

modo que durante
solo instante,

últimos

pudimos dormir un

porque para cuanto
facilitarnos
á
la

se necesitaba para las zanjas y

mina que debian
,

en-

trada en

la

ciudad venían á pedirnos consejo
la

todo debíamos

atender, y no se hacia en
sin

hueste cosa que valiese doce dineros,
libras

que viniesen á pedírnoslo. Con sesenta mil

que nos presla

taron algunos mercaderes que llevaban su caudal en
obligación de reintegrárselas luego de

hueste, con

tomada

la

ciudad, nos proel

curamos todo
ejército
plaza.
los
,

lo

necesario para
el

nuestro servicio y

de nuestro

pues se acercaba ya
así tres

momento de que

fuese entrada la
sin

Estuvimos
,

dias y tres

noches continuas

pegar

ojos

porque

lo

estorbaban los mensajeros que

venían á cada

ante á consultarnos; y aun cuando intentásemos una que otra
vez conciliar el sueño
lijero,
,

tampoco nos era posible

,

por ser este tan

que oíamos á cualquiera que se acercase á nuestra tienda.

CAPÍTULO LXXIV.
Llegó en esto
resolvimos que
al

la

noche anterior á

la

víspera de año nuevo

,

y
la

amanecer del dia siguiente oyese misa toda
el

hueste
cristo
,

,

y recibiésemos

sagrado cuerpo de nuestro

Señor Jesu-

armados ya

y dispuestos á

comenzar

la batalla.

Dada

la or-

den

,

se presentó

en

las
;

primeras horas de aquella misma noche

Lope Giménez de Lucia
acostado
,

mandónos llamar
,

y nos dijo:

—Señor

,

pues

nos habíamos

vengo de

la

mina, donde he

man:

dado

á

dos de mis escuderos que por
,

ella

entrasen en

la villa

lo

han verificado
las plazas
la
,

y habiendo visto á

muchos sarracenos muertos por
guardase

y

abandonada
,

del todo la muralla desde la quinta hasta
la
;

sesta torre

sin

un solo centinela que
la

me

han

aconsejado que mandásemos armar

hueste, porque nos apodera-

l)F.

I».

JAIME.
la

i

I

»

riamos
j

fácilmente de

la

ciudad, no habiendo quien

defendí*

podiendo entrar en

ella

mas de mil de

los

nuestros antes de que
á

lo adviertan

los sitiados.

,-.

Y vos, don Lope,
el

quien
el

los

años

deberían

nacer mas cauto, sois
la

que venis
j

i

darnos
<->t¿i

consejo

de
¿

orne

entremos en
veis

ciudad de noche,

BÍendo
ni

tan oscura?
mit.-nl del

No

que muchos de
á
l<»s

nuestros hombres

aun en

día se

avergüenzan
pues,

veces de

mostrarse cobardes
de
« I * -

Cómo quela

réis,

que

metamos
el

ooche que vean
l.i

dentro de
I"j

plaza,
-

cuando ninguno tendrá

treno

demás

lo *ju«

él

haga?

Si

los

de
ya

la

hueste

entrasen en

ciudad

fuesen después

— Conocía entonces que

basados,

nunca jamás podríamos

apoderarnos de Mallorca.
>

tañíamos razón,

no insistió en su jun-

CAPÍTULO lxvy.

No
sas
]

bien empezó
recibir
el

a*

alborear, cuando determinamos oir
.

las

mi-

cuerpo de Jesucristo
las

«lamió á todos orden de arllevar en
al
la

marse de

todas

armas que debían
«lia

batalla; ylu<
la pl¡

después, siendo ya
<-n

claro, ñus

ordenamos
j

frente de

la

llanura que había entre
á

ésta

nuestro campamento. Acerse hallaban

cándonos entonces

l<^ infantes,

que

colocados de-

lante de los caballeros, les dijimos:

que

vais en

nombre de nuestro
no

— [Adelante, barones, pensad Señor Dios! — Mas pesar deque
.i

todos oyeron nuestra noz,

se

movieron por

ello ni infantes ni

caballeros. Sorprendiónos en gran

manera

el

ver que así despreciala

sen nuestras órdenes

:

— .Madre de
¿i

j

encomendándonos
también
él

á

Virgen

,

dijimos

:

Dios nuestro Señor, Nos
ella

hemos venido

á esta tierra,

fin
;

de que en

se celebrase

el sacrificio

de vuestro

Hijo

interponed, pues, para con

vuestros ruegos, para que no
ni

recibamos aquí ninguna deshonra Nos
sirven por

alguno de
Hijo.

los

que

á

amor de Vos
.

y de

vuestro

amado
:

— Terminada
paso. Así que

Nos

nuestra oración

gritárnosles

nuevamente

nombre de Dios; ¿porqué vaciláis? repetímos la misma \oz, comenzaron
hubieron emprendido todos
estuvieron
ya cerca
la


á

— Adelante, pues, en
la

y á

tercera vez que les
al

moverse

marcha, caballeros
donde
se

y sirvientes, y
el

del foso

había abierto

paso para

116
entrar en
la

HISTORIA
ciudad, empezó toda
!

la

hueste á esclamar á una voz:

Santa María
por

Santa María

mas de

repitiendo todos durante buen rato y treinta veces el mismo grito, hasta que estuvieron
!

próximos
se

armados. Habíanles precedido ya y hallaban dentro mas de quinientos infantes pero también ha;

á entrar los caballos

bía acudido á estorbarles

el

paso

el

rey de Mallorca con
tal

todos los

sarracenos de

la

ciudad

,

poniendo en

apuro á
,

los infantes,

que

á no haber entrado tras ellos los caballos

hubieran todos perecilos sarracenos
,

do

sin

remedio.
á quien

Según nos contaron después

el

primero

vieron entrar á caballo fué un caballero vestido

de blanco y que llevaba también blancas todas sus armas; por donde estamos en la firme creencia que aquel debió de ser san Jorge,
el cual
,

según nos cuentan

las historias

,

se

ha aparecido repetidas
sarracenos
(

veces en otras

muchas

batallas entre cristianos y

1 ).

De
va
,

los caballeros fué el

primero en entrar Juan Martínez de Eslasiguió tras
éste

que era de nuestra meznada;
;

En Bernardo
sire

de Gurb

en pos del de Gurb entró un caballero que iba con
;

Guilleumes, y á quien por apodo llamaban Soyrot
tos tres

y luego tras es-

don Ferrando Pérez de Pina con otros cuyos nombres no
lo

recordamos. Baste decir que entraron todos
dieron
lo
,

mas

presto que pu-

y

que teníamos en

la

hueste

mas de

cien caballeros que
,

hubieran de buena gana verificado antes que todos
la vez.

si

posible

hubiera sido que entraran todos á
Muchísimas son Del mismo modo que
(1)

que se supone aparecido san Jorge que tenian por patrón á san Jaime, gritaban en las refriegas: Santiago y á ellos', para que el apóstol les protegiera, esclamaban los aragoneses: San Jurdi, firam fuaml (subjuntivo del verbo herir, ferir) y á tales voces, afirma la historia, que aparecía, sin saber cómo, un guerrero desconocido que decidía el choque á favor de los
las

batallas

en
,

los

castellanos

,

cristianos.

Veían siempre en

él los

castellanos y leoneses

á

Santiago,

como

.«ucedíó en la batalla de Clavijo, en

que se presentó dicho santo á Ramiro j de León; y los aragoneses tomábanle por san Jorge, por verle armado de odas armas y llevando la cruz de su nombre que tenia por timbre la primitiva casa de Aragón. En 1096, en la célebre batalla de Alcoraz, junto á Huesca invocó el rey Pedro Sánchez á san Jorge, y apat eciéndosele éste en un
,

caballo blanco, dio á aquel

la

victoria; siendo lo
el sitio

mismo
tó á

instante se apareció también en
,

mas notable aun, que en el deAntioquía, de donde trasporla

Aragón, en la grupa para que tomase parle en
batalla,

á

un caballero

de

familia

de

los
al

el triunfo

de su pais. Los musalmanes
oraciones llamadas

Moneadas, entrar en
Tahlil

en vez de invocar,
,

murmuraban unas

el

ye 1

Takbir

que

se reducian á alabar

continuamente á Dios.

DE

I).

JAtMB.

1

17

CAPÍTILO LWVI.

Presentóle en seguida
hilii.

»•!

rej

de Mallorca de
loa

.

llamado Jeque AJ>o-

(1),
a
-i

\

poniéndose

.il

frente

minos

montado

en

nn
llío!

caballo blanco, les gritó:

Roddo, que

es

como
i

dijéramos:
los

Había
contar

la

sazón

como anos
que
se

veinte ó treinl

de

nuestros

,

>¡¡i

loa sirvientes

hallaban entre ellos, que
l<»-

embrazando
\

Mh
las

escudos

Be

babian parado delante de

sarracenos;

estos á

mi vea lea estaban esperando cubiertos con -u^ adargas v desnudas

espadas,

sin

que

ni

unos

ni
l<>>

otros Be atreviesen

¡í

<l;ir

la

acoque

metida.

Llegaron
lo
;

entonces

primeros de

los

nuestros

babian entra
loa
<!<•

con

bus caballos
e^t<»>

armados

.

j

arremetieron contra
y tal
la

enemigos
las lanzas

pero eran
á los

en tanto

número,

espesura

que

nuestros se oponían, que encabritándose los

(1)

Ab

i'iitt

/-i

mil/ni

rey de Maylorquet cavalcan en un caral blanch
el

:

e el

htwia nom Xech Abohehie, dice
l,i

testo
1 ¡

que tenemos
e

á

la

vista; pero
,

cu

edición de Valencia de 1557 se
lo

|>u-

él

hatia nom Roíabohihe
y

y

de

allí

copiaron seguramente Mariana,
la

Zurita
n
>

otros historiadores.

No-

conforme con la proci taa copia que se guarda en la biblioteca de San Juan de esta ciudad, en Poblet, á mediados del siglo XIV, y que tu.- sacada con ludo esmero sino además, porque la del original del mismo rej que allí se custodiaba
sotros beoios seguida

primera lección

.

solo por hallarse

;

misma
II
.

siguió también el

padre fray Pedro Sfarsilio
al

,

cronista de don
la

Jaime

cuando con algunas amplificaciones tradujo
la

latín

crónica del

Con-

quistador. Al referirse
blicados por

toma de Mallorca en

los

historiadores árabes pu-

Conde, no se halla de otra parle ningún nombre que tenga la mas remola semejanza con uno de los dos que aquí citamos, y (pie pueda por lo mismo guiarnos para sacar en claro cuál es el verdadero. Mas res|

cindiendo de esto, porque los

menos versados en
los

historia saben con cuánta
al

diversidad ios cristianos adulteraban

vocablos árabes

trasladarlos á su

lengua vulgar, y cuan difícil es el deducir el verdadero nombre de un personaje de aquella nación, por los cronistas y documentos latinos, aunque sean coetáneos; estrañámos , sí, que Romey en el capítulo 3.°, parte 3.' de
su Historia de España aplicase
asi
al

caballo

el

nombre

del caballero, siendo

que cita en sus notas este mismo pasaje de la crónica de don Jaime; pues según nuestro corto entender, el pronombre el, que emplea el cronist.i. no puede referirse en aquella frase al eaval blanch, sino al rey de

M
hehit

y asi Id
,

variante liutaboltihe

entendieron también Mariana y Zurita, aunque con la que hemos indicado, en vez de Xtch ó jeque, Abo.

1 1

8

HISTORIA
por no poder pasar adelante
,

caballos

, ,

obligaron á los caballeros á
hasta

dar

la

vuelta

retrocediendo un poco

que con

los

que ha-

bían entrado de refresco pudieron

reunirse unos cuarenta ó cin-

cuenta

,

y así

,

con ayuda de

los infantes
,

que iban escudados
solas las
se

,

se

situaron tan cerca

de

los

sarracenos
,

que con

espadas

podian herirse unos á otros
descubrir
el
le

de manera que

nadie

atrevía á

brazo, por miedo de que alguna espada, amiga ó enehiriese en la

miga
la

,

no

mano. Entonces fué cuando
que
allí

,

levantando

voz los cuarenta ó cincuenta caballeros

habia con sus

caballos

armados

,

y

diciendo

:

¡

Santa María Madre de nuestro
!

Señor
les
!

!

Vergüenza, caballeros, vergüenza

Adelante

,

embistámos-

se decidieron á

arremeter todos contra

los sarracenos.

CAPÍTULO LXXVII.
Luego que
treinta mil
los

de Mallorca vieron entrada
,

la
,

ciudad

,

mas de

de

ellos

entre

hombres y mujeres
fué tanto
,

abandonaron sus

moradas

,

saliéndose por las puertas de
la sierra
;

Barbelet y de Portupí, en
el

dirección á

de

modo que
do
quiera

botin que caballe-

ros é infantes veian por

que

ni

aun pensaron en perel

seguir á los que huian. El último que se retiró fué

rey sarraceno.

Cuando
la

los

demás que

se

quedaron vieron por todas partes invadida
,

ciudad y á tantos caballeros

caballos

armados
;

é infantes á

,

corles

rieron á esconderse
valió

como mejor pudieron
al

mas

muchos no

este

recurso

,

pues mas de veinte mil murieron
llegar

en aquella

entrada.

Así fué que

Nos

á la puerta

de

la

Almudaina,

vimos

allí

mas de

trescientos muertos de los sarracenos que habían
la

querido
cerrado

recogerse en
la

fortaleza

,

y

que por haberles

los suyos

puerta, se veian alcanzados por los de nuestra hueste, que

los acuchillaban allí

mismo. Luego que Nos estuvimos
ni siquiera

al

pié de la
,

Almudaina

,

los

de dentro

trataron de defenderse

sino

que nos enviaron un

sarraceno que entendía nuestro latín
tal

,

para

ofrecernos que nos entregarían aquel fuerte, con

de que

les diéla

semos algunos de nuestros hombres para que
muerte.

les

guardasen de

1»F.

I).

JAIME.

I

10

CAPÍTULO lwviii.

Mientras estábamos negociando con losdelaAlmudainaparaque
se

entregasen

.

llegaron dos

hombres de Tortosa que
n<»^

(raerían

ha-

blar con

Nos sobre cosas trae, segon dijeron,

interesaban

mu:

chísimo.

Apartémonos con
deMallorca.

ellos

¡i

on lado

,

y
,

nos manifestaron

que

si

queríamos darles alguna gratificación
re]

poder al

mil libras, mis contestaron.
está dentro

— ¿Cnanto queréis? dijimos: — Dos replicamos; porque — Sobrado
les

pondrían en nuestro

es, les

si

de
,

la

ciudad,

al

cabo habrá de caer en nuestras manos.
mil libras, con
,

Sin

embargo

daríamos de buena gana

tal

de que


de

pudiésemos cogerle sano y salvo.
v

Así se hará
los

nos respondieron;
al

dejando en lugar de Nos á uno de

ricoshombre

frente

la

AJmudaina

,

con orden de no atacarla hasta que \os volviéellos á
,

semos, nos luímos con
haber llamado
i

buscar

al

rey sarraceno

,

después de

¡í

don Ñuño

á

quien dimos luego noticia del caso,
á
la

que nos acompañase. Llegados ambos

casa

donde

se

ha-

ll.

iba el

n\

.

nos apeamos

,

entramos armados,
él

y al descubrirle,

vimos que estaban delante de
gayas,

tres

de sus soldados con sus aza.

(mando im> hallamos en
ella

su presencia

se levantó

:

llevaba

una capa blanca, debajo dr un juboncillo de seda
aquellos dos

un camisote,
(
1

y ajustado al

cuerpo
á

también blanco
le

).

Mandamos entonces
,

hombres de Tortosa que
allí á

dijesen en algarabía

que

N

-

le

dejaríamos

dos caballeros con algunos de
y

nuestros

hombres para guardarle,
hallándose

que

no tenia ya que temer, porque
(2). Así

en poder

nuestro podia contar salva su vida

Vhtia i» xaptir blanc dice el original. No liemos podido dar con el verdadero Significado de xapñr; mas viendo que algunos cronistas, al haMu de este soceso visten al rey de Mallorca con un jubón de seda blan(1)
,
.

co

.

dos arriesgamos á ponerlo así

,

Ínterin

no sepamos

lo

que aquella toz
del rey
la

significa.
(2)

El cronista Ifontaner esplica de
\

otro

modo

la

rendición

de

Mallorca.

refiere

la

circunstancia de haberlo don Jaime cogido por

bar-

ha. en estos términos

E

dins en

lo

correr,

qui ara se apella Sen

Mi-

guel, era tan fort la batalla,

que viaravella era.

E

lo

senyor rey conech

1

20
,

HISTORIA
y nos volvimos

lo verificamos

en seguida á
los

la

puerta de

la

Almunos

daina
diesen

,

donde habiendo dicho á
rehenes y saliesen
al
,

que estaban dentro que
viejo

convinieron

en entregarnos
,

muro como

para ajustar los tratos,
,

lo verificaron
la

al

mismo

hijo

del rey de Mallorca

joven que tendría á
la

sazón unos trece años

(1). Abrieron entonces

puerta, advirtiéndonos que pusiésemos
;

cuidado en los que entrasen

y

Nos confiamos

la
,

guarda del tesoro
dándoles diez de

y de las cosas del rey á dos frailes predicadores

nuestros mejores y mas discretos caballeros, para que con sus escu-

deros
ya
,

les

ayudasen á guardar toda

la

Almudaina

;

pues anochecía

estábamos Nos sumamente fatigado, y queríamos descansar un poco (2).

CAIÍTIILO LXX1X.

Por

la

mañana

del siguiente dia quisimos arreglar nuestras cosas

y ponerlo todo en orden ; pues por la gracia del Señor era tanto el botin que habían cogido todos los de la hueste , que lejos de
envidiarse unos á otros
,

cada uno se creia ser mas rico que los de-

más

:

y habiéndonos convidado el
los

mismo

dia
,

don Ladrón
diciéndonos

,

que era
que uno

uno de

ricoshombres que iban con Nos

per forca darmes acostas á ell e preslo per la barba. E acó feu per go com ell haría jurat que james no partiría daquell lloch, entro lo dit rey sarrahí Itagucs pres per la barba : c axí volch salvar son sagrament. El juramento de don Jaime unos lo suponen hecho en Tarragona, cnando se acordó la conquista; y oíros en la misma isla de Mallorca, deslo

rey sarrahí

,

e

,

,

pués de
( 1
)

la

batalla

en que murieron

los

Moneadas.
después á
,

Este hijo del emir de Mallorca se convirtió

la le

cristia-

na , recihiendo en el bautismo el nombre de Jaime y prestando luego señalados servicios al Conquistador, por los cualrs esté le donó á 3 de las calendas de junio de 1250
el castillo

y villa de Golor,

en

el

reino de Aragón.

(2) La toma de la ciudad de Mallorca se cumplió el dia 31 de diciembre del año 1228; pues aunque algnnos cronistas la pongan en 1229, debe tenerse presente que cuentan los años desde la encarnación y por consi de marzo hasta el 31 de guíente de modo que todas las fechas desde el 25
,

diciembre llevan un año mas del que les corresponde según

la

cuenta que

ahora usamos.

Á
DE
de
mis
l».

J

MMK.
tenia

I

'Í\

hombres

le

había manifestado toe
,

ana

buena cusa

donde podríamos alojarnos

y

aderezada excelente

roca para
el

co-

mer;

Be

I"

agradecimos en gran

manera
sin

y

aceptamos

ofreci-

miento', Am' transcurrieron

ocho diat

que se presentase ninguno

de nuestros domésticos, que embriagados con tantos despojos habían recogido, no se acordaron siquiera de volverá
.Nos.

como

CAPULLO LXXX.
Tomada
vinieron
á

ja

la

ciudad

,

se

juntaron

los

obispos y ricoshombres, y

decirnos <jne

era menester

que

se hiciese

almoneda

de

los

trada.

moros cautivos y de todo cuanto se había ganado en la enNo lo aprobamos, les dijimos; porque esa almoneda ha
,

de durar mucho tiempo

y mas valdría que ahora que los sarrala

cenos están acobardados fuésemos á conquistar

montaña,

buyendo ejecutivamente todos
podré hacerse
la

los efectos recogidos.

distribución? nos objetaron.

— Por

— ¿Y

distri-

cómo

cuadrillas, les

contestamos; de este

modo podrá

satisfechos. Prisioneros y efectos

hacerse luego y quedarán todos estará repartido todo dentro de
los
la

ocho

dias

;

marcharemos luego contra
,

sarracenos que

están

afuera, conquistarémoslos
ción del botin para
las

y

guardaremos
i

correspondiente por-

galeras

creadnos

,

esto es lo mejor.

pesar de nuestras razones.

En Ñuño, En Bernardo de Santa Eude Barcelona
;

genia

,

el

obispo y

el

sacrista

estaban
los

empeñados
cuatro de

en (pie

se hiciese la

almoneda

y

como obraban
,

acuerdo y eran mas avisados que los demás
todos los de
la

seducían fácilmente á

hueste,

— ¿No

veis, decíamos
,

Nos

á estos,

que

la

almoneda no será mas que un engaño
que
se

y con ella daremos lugar á
el

repongan

los

sarracenos

,

siéndonos después mas costoso
,

vencerlos ?

¿No

fuera

mejor acometerlos ahora
(pie

cuando

se hallan

aun sobrecogidos de espanto,

no después cuando se hayan rela

hecho ?

—A

todo nos contestaron que era preferible

¡Así lo quiera Dios, y que no teníamos por qué oponernos. dijimos; > ojalá no tengamos después que arrepentimos!

almoneda,
les

Comenzóse
hasta

,

pues

,

la

almoneda

,

y duró desde
,

carnestolendas
los

pascua.
el

Luego que estino terminada
,

así

caballeros

como

pueblo

que pretendían que se

les diese

parte

de todo y tG

[-22.

BISTOMA

con esta
pagar
otros
sido
,

compraron

lo

que

mejor

les

plugo
;

,

se resistieron á

el

precio de lo que habían

comprado
la
al

aviniéronse unos con

y andaban diciendo por

ciudad

que todo aquello habia
:

mal hecbo. Amotináronse
á saquear la

¡Vamos
ron
;

cabo y gritaron á una voz casa de Gil de Alagon y así lo ejecuta!

de

modo que cuando Nos

salimos para impedirlo,

la

hallamos

ya saqueada.
á

— ¿Cómo
la casa

os habéis

atrevido,

les

dijimos entonces,
,

poner á saco

de uno de nuestros

vasallos

estando

Nos

aquí y no
Sefior
,

habiéndonos presentado antes reclamación ninguna?

nos contestaron,

¿no merecemos también
pues

cada uno de no-

sotros tener nuestra

parte en los despojos que
,

se

han recogido,

como
señor

la

tienen otros ? ¿ Porqué

,

no ha de habérsenos dado

igualmente á nosotros? Aquí
;

nos estamos muriendo de hambre,

por esto (pusiéramos todos volvernos á nuestro pais

esto hace el pueblo lo que

Vos

estáis viendo.

— Barones,
ello

,

y por
di-

les

jimos

mal habéis obrado, y por nuestra arrepentiros tened cuenta con no repetir
,
:

que de

habéis de
,

tales

desmanes

porque

no

los

sufriremos

,

y

habremos de hacer tan ejemplar
,

castigo,

que

á vosotros os pesará del mal que habréis hecho á

como nos

pesará

Nos de

la

pena que nos veremos forzado á imponeros.
,

Esto no obstante

al

cabo de dos dias se amotinaron de nuevo,
,

y levantando grande gritería
sa del

dijeron otra vez

:

— Vamos
, ,

á la ca-

pavorde de Tarragona.

— Encamináronse
ella

allá

saqueáronla,
solo pudie-

y se apoderaron de cuanto en

habia; de

modo que

ron salvarse

las

dos

caballerías en que él cabalgaba

porque en
,

aquella sazón las tenia en nuestro alojamiento.

Viendo esto

reu,

nimos en nuestra presencia á
quienes dijimos:

los

ricoshombres y á

los obispos
;

á

— Barones,

eso
,

no debe ya sufrirse

pues

tal

pudiera ser nuestra tolerancia
contarse seguro de no morir á

que ninguno de nosotros podría
esos amotinados, ó de

manos de

no

ver arrebatado por ellos cuanto posee. Por nuestra parte somos de

parecer que estemos apercibidos para

el

primer alboroto que mueá caballo, nos presenni cadena, y de los

van

:

entonces nos armaremos
la

,

montaremos

taremos en

plaza,

donde no hay barrera
,

que

podarnos coger haciendo algún daño
veinte
así
,

mandaremos ahorcar unos

ó sino de los primeros que nos vengan á

mano

sirvan

de escarmiento á

los
la

demás.

— Para mayor

,

para que

seguridad

mandamos luego

trasladar de

Almudaina

á la casa del

Templo

;

todas nuestras

cosas, escoltándolas Nos en persona

,

acompañado

de algunos de nuestros rícoshombres. Nos presentamos después ante Mala obra bael pueblo, v le dirigimos las siguientes palabras:

l>i-is

comenzado, barones, con saquear las casas de nuestros vasallos, de aquellos mayormente que ningún tuerto os han hecho
atenta-

pero tened entendido que os han de costar caros tamaños

tados,yquesi
ahorcar por esas

continuáis

por

ese

camino, hemos de mandar
,

calles á tantos

de vosotros

que

los

cadáveres

lle-

guen

¡i

apestar

la

ciudad. Por

lo

demás, tanto Nos como nuestros

rícoshombres, todos queremos que se os dé también en tierras y en
bienes

muebles

la

parte

que os corresponda.

Así que oyeron

nuestras últimas palabras, aquietáronse y cesaron
pósito
;

en su mal proal

pero con todo aconsejamos á los obispos y
la

pavorde que
el

no saliesen por entonces de
tuviese
iu;in

Almudaina hasta que

pueblo esla

sosegado

,

que entretanto
rada

arreglaríamos
la

cuenta,

para dar luego su parte á

uno.

Llegada

noche y cuando

lodo estuvo va tranquilo, marchóse cada uno á su casa.

CAPÍTULO LXXXl.
Pasada
ir

la
;i

pascua,
las

armé don Ñuño una nave
;

y

dos galeras para
él

en corso
el

pul es de Berbería

y mientras estaba
á

ocupa-

do en

armamento, sobrevino una enfermedad
,

Guillermo de
bien se ha-

Glaramunl
bia

de

la

cual
á su

murió

al

cabo de ocho

dias.

No

dado sepultura

cadáver, cuando enfermaron asimismo

En

Raimundo Alamafi y don García Pérez de Meytats, que era de Aragón , de ilustre linaje y de nuestra meznada muriendo igual;

mente

los

dos

al

cabo de ocho
,

dias.

Después de

ellos

,

enfermó

también En Geraldo de Cervelló
vellé
,

hijo de

En Guillermo de Cerdel
vio

hermano mayor de En Raimundo Alaraañ; y falleció mismo modo á los ocho dias. Cuando el conde de Ampurias
que liabian muerto aquellos tres
todos
los del linaje
,

creyó ya que habían

de perecer
al

de .Moneada, cayó también enfermo, y

ca-

bo de otros ocho dias falleció; de

modo que

en

el

corto espacio

de un mes perdimos
nobles
el
\

á

esos cuatro caballeros, que eran de los

mas

distinguidos de Cataluña; afligiéndonos en gran
los

manera

que hubiese sobrevenido tamaña mortandad entre

cabos de

,

Í2Í
nuestra hueste.
nel

HISTORIA

Habiéndonos entonces propuesto don Pero Corá

que pasaria

Aragón
allí

semos nos
ciento por

traería de
la

y que por cien mil sueldos que le diéciento y cincuenta caballeros, esto es,
, ,

indicada
el

suma

y cincuenta por el
;

feudo que tenia
la

de Nos

;

aceptamos
,

ofrecimiento

fuéle

entregada

cantidad

que

{tedia

y emprendió su viaje.

CAPÍTULO LXXXII.
Viendo que habían
fallecido los caballeros
los

En Guillermo

y

En

Raimundo de Moneada y
citado
,

demás ricoshombres que antes hemos
,

acordamos con don Ñuño
obispo de Barcelona
,

que

se habia

quedado con Nos

,

y con

el

,

enviar órdenes á don
se hallaban

Ato de Foces
,

y á don Rodrigo Lizana

que

en

Aragón

para que
lo

se presentasen á servir el

feudo que tenían de Nos. Así

hicimos,
;

y nos contestaron que comparecerían de

muy buen grado
las

pero

mientras ellos se disponían para venir, resolvimos hacer una cabal-

gada contra
de Soller
,

los sarracenos

que

se

habían retirado á
,

montañas

de Almerug y de Bayalbahar
á los cristianos
, ,

desde donde causaban

mucho daño
llensa.

estendiendo sus correrías hasta Po-

Salimos

pues

,

de

la
,

ciudad con

los

pocos caballeros é inse

fantes que

pudimos reunir
á
,

porque

los

mas
;

habían

marchado
el valle

ya

,

unos

Aragón

,

y otros á Cataluña
á nuestra

y tomando por
castillo

de Buñola

dejamos

derecha un
es

llamado

Oleró

que está situado en aquella montaña y

de
la

los

mas

fuertes

que
,

hay en toda

la isla

de Mallorca. Llegado á

cumbre

del

monte

recibimos aviso del
infantes no querían

que mandaba nuestra vanguardia de que

los

acampar en

el

sitio

que Nos
;

les

habíamos or-

denado

,

sino que se dirigían hacia Inca
á

y por lo
,

mismo
de

,

enco-

mendando nuestra retaguardia

En

Guillermo

hijo

En Raivi-

mundo de Moneada
á hacer alto.

,

nos adelantamos á su alcance para obligarles
cerca de nuestra delantera
,

Cuando estuvimos ya

mosles
á
la

de una cuesta y que iban caminando con dirección pero dejamos de seguirles , por no citada alquería de Inca
al pié
;

desamparar á

los nuestros

,

pues

los

sarracenos les habían

atacado

y quitádoles dos ó tres acémilas durante nuestra ausencia ; aunque al juntarnos otra vez con la retaguardia Nos y los tres caba-

I»K

I».

JAIME.
ésta les había

I

-•»

lleros

que nos habían acompañado,
cuesta

rechazado

,

obli-

gándoles á retirarse por nna
las caballerías

que

allí

había, y

recobrando

de

qu** ellos se

babian apoderado.
los

Cuando estuvimos
en

allí,

vimos que

nuestros estaban otra vea
sarracenos nos

d camino
si

.

j

observamos que unos seiscientos
<'n

estaban reconociendo desde un cerro

que
;

Be

hallaban apostados,
el

acechando

podrían hacemos algún daño
á
la

motivo por

cual
l¡i

ha\¡in-

bían atacado

hueste, luego que vieron que se alejaba
,

guardia. Juntos entonces

nos encaminamos
y allí

al

sitio

que habíamos

destinado pira pasar
el

La

noche,

tuvimos consejo para acordar

plan que m>s convendría
,

adoptar.

En Guillermo de Moneada
el

,

don Nníio
ya de

Pero
v

Gomel

(que en

intermedio había

regresado
cosas

Aragón]

todos los caballeros que

mas entendían en

de guerra opinaron que no era prudente el acampar tan cerca del

enemigo

,

que contaba con una fuerza de tres mil hombres

,

maacé-

yormente habiéndose marchado ya nuestros infantes con
milas y
la

las

mayor parte de

las provisiones;

por consiguiente, resol-

vimos
te las

ir á

hacer noche en Inca. Hicimos entonces marchar delan,

pocas acémilas que nos habían quedado
i la

y cuando estas

lle-

garon

laida

de

la

colina en
«i

que nos hallábamos, bajamos Nos

despacio siguiéndolas

alguna distancia; de

modo que,
el

á

pesar

de no haber en toda

la

retaguardia sino unos cuarenta
á

caballeros,

no se atrevieron los sarracenos

atacarnos, por ver
á

buen or-

den que llevábamos. Fuimos, pues,
la principal

alojarnos

en Inca, que es
la

alquería de Mallorca

,

y

regresamos luego á
el

ciudad.

Estando en ésta, se
llamado
de
la

nos

presentó

maestre

del

Hospital,
noticia

En Hugo de Forcalquier, quien por haber tenido
,

conquista de Mallorca

acudia á

la

sazón
el

en ayuda nuestra

con otros

quince caballeros, aunque con
la

sentimiento de no ha-

ber podido hallarse en

toma de

la

capital.

Era En Hugo muy
al

querido de N\os\ que lo habíamos propuesto

maestre de ultra-

mar para que
nios,
v

lo

nombrase maestre de su orden en nuestros domi-

su amistad: habiéndonos, pnes, manifestado que queria decirnos algunas palabras en
presencia de sus caballeros solamente
,

él

nos correspondía igualmente con

dímosle audiencia.
la

Rogóprofesá-

nos entonces encarecidamente

,

que por

amistad que

le

bamos

y por la confianza que él tenia en Nos , fuese nuestra voluntad é intercediésemos asimismo con los obispos y con los ri-

I

>(')

HISTORIA
,

coshombres
isla,

para que

el

Hospital tuviese también su parte en
la

la

y do sufriese eternamente

deshonra de no haber concurrido

á tan grandiosa

hazaña como habia sido aquella conquista.
nuestro señor y
,

— Vos,

anadió

,

que

sois

el

escogido de Dios para llevar

á cabo tan grande obra

no permitiréis seguramente que nuestra
,

y que para nuestra vergüenza puedan luego decir las gentes que ni el Hospital ni su maestre tuvieron

orden no participe de

ella

parte en tan señalado hecho de armas.

— No
por
lo

ignoráis,

le

contes-

tamos
orden

,

el

afecto que siempre os

hemos profesado
:

á vos y á vuestra
,

,

y cuánto os habernos honrado

mismo

haremos de

muy buena
el territorio

gana
,

lo

que nos

pcdis.

Si

no

se

hubiese ya repartido

si

no

se hubiesen

no
que

se hallasen ausentes
les

muchos

todos los despojos y de los que recibieron ya la parte
distribuido
el

corresponde
:

,

fácil
,

nos fuera

acceder desde luego á vues-

tros deseos

sin

embargo

podéis estar seguro

de

que

haremos

cuanto podamos para que quedéis contento de Nos.

CAPÍTULO lxxxiii.
Vista
súplica que nos habia hecho
el

la

maestre del Hospital,
,

llamamos

al

obispo de Barcelona
los

,

á

don Ñuño

á

En Guillermo

de Moneada y á todos permanecían aun en

la isla

demás ricoshombres y caballeros que les rogamos encarecidamente que , y
mostraban algún tanto rehacios
di-

accediesen á dar á aquella orden una parte de lo que todos había-

mos ganado. Viendo que
del Hospital

se

,

ciéndonos que era imposible que se diese entonces una parte á los
,

cuando todas

se hallaban

ya distribuidas, y hasta ha-

bían regresado á su pais muchos de los ricoshombres que las tenían
;

les

contestamos:
sin

— Barones, un
al

medio sabemos para con-

ciliario

todo,

es? nos dijeron.
la tierra
;

— Nos,

dar repulsa
les

maestre y á su orden.

— ¿Cual
no
les

respondimos, poseérnosla mitad de

daremos por nuestra parte una y por consiguiente les buena alquería llamemos luego á Raimundo de Ampurias , que
:

sabe lo que á cada
deis

uno de vosotros ha tocado
,

,

y aunque

ninguna alquería
sin

porque no es justo que alguno de vosotros

quede

tenerla, podrán cedérseles algunas tierras, rebajando á
la

cada uno un poco de

porción que

le

ha tocado

;

y de este

mo-

DF.

I).

JAIME.
correspondiente.

1¿7

do tendían
barones
por
lo
,

ellos

en todo

la

parte

No

queráis

,

que reciba on desaire tan distinguida orden; ya veis que
á

<|ii<-

PÍOS toca
¿i

procuramos complacerla.

— Oídas
lo

tales pa-

labras, se adhirieron
tanto
lo

nuestro dictamen, diciéndonos que,

pues

deseábamos

.

se

conformaban con hacer

que

les

pro-

poníamos.

CAPÍTILO LXXX1V.
Luego
llamamos
sencia
,

de

habernos puesto de acuerdo con

los

ricoshombre*,

quienes nos dijeron que respondiésemos
el

Nos en nombre de todos,
aquí para ser:

maestre del Hospital; y cuando estuvo en nuestra pre-

le

dijimos:

— Maestre,

vos habéis venido

vir ante

todo á Dios y luego á Nos en esta conquista
los

sabed, pues,

que Nos y
cado
;

ricoshombre» accedemos á
,

lo

que

nos habéis supli-

y

aunque esté todo repartido

y se hayan marchado ya

muchos de nuestros nobles que han recibido su parte , os daremos con todo , lo bastante para mantener á treinta caballeros , mandando
al

«pie así

se

haga constar en

el libro del

repartimiento (1),

igual de

los
,

demás. Nos os cederemos por nuestra parte una
y

buena alquería
oí darán cada

aunque

los

otros no puedan hacer otro tanto,
las tierras

uno una porción de
vengáis
á

que

les

han cabido en
el

suerte

,

de

modo que

tener lo suficiente para
á los

número
que

1 Se da el nombre de Libros de Repartimiento mandaron formar algunos conquistadores, para que en
(

)

registros

ellos constase la dis-

tribución entre sus conmilitones de las propiedades de los vencidos. Tal fué
el

que por

los

años de 1080 hizo estender Guillermo de Normandía después
,

de su conquista de Inglaterra
espresivo
tenia
la

y

al

cual los anglo-sajoncs vencidos dieron el
final
(

nombre de Libro

del juici

Domesday
;

— bok),

porque con-

sentencia irrevocable de su espropiacion

tal el

que formaron Bal-

duino de Flandes y los barones sus compañeros, cuando á principios del siglo \IU hubieron conquistado el imperio griego; y tales finalmente los que

ordenó
llorca

llorca y

cada una de sus conquistas de MaDe estos dos últimos, que hemos examinado, el de Macanliene mas minuciosos detalles, pues á mas del nombre del cabanuestro don Jaime después de
Valencia.
. ,

llero agraciado calidad y linderos de la Gnca donada é indicación á veces de su antiguo poseedor sarraceno, esplica cómo se hizo el repartimiento; al paso que el de Valencia se contenta muy á menudo con decir: Guüleltmu, Pe-

(rus la

ct

Matheus

,

<jui

sunt germani eapcllani domini regis
,

,

octo jovatas jux-

portam de Boatcla

et tres

casas inlus dictam portam

i

sexto idus julii.

I

¿8

HISTORIA

de caballeros que os hemos indicado. Nos parece que con esto podéis teneros por
del

muy honrado
los freiles

,

ya que os damos tanto

Templo, que concurrieron
el
;

á la conquista.

— Levantáronse enla
,

como

á los

tonces
la

maestre y

que

le
al

acompañaban para besarnos
primero, y
alargamos soya que tanta
nos

mano

mas no
los

se lo

permitimos
,

lamente á

demás.
habéis
parte

— Señor
hecho
de
,

nos dijeron luego

merced
deis

nos

nos

atrevemos

á

rogaros que

también

que

podamos
,

habitar.

— Al

los

bienes
oir

muebles y

algunas casas en
los

tal

demanda, volvímonos á

ricoshombres
de
lo

y

les

preguntamos sonriendo:

— ¿Qué

que ahora nos vienen pidiendo esos
,

freiles ?

— Que

os parece
es im-

posible

señor

,

nos contestaron

;

porque

el

que ha recibido ya sus

dineros ó su parte del botin, es bien seguro que no querrá traerla
otra vez á colación.
á lo

En

cuanto alas casas, podrá buscarse alguna, ó
edificarlas.

menos

solar

donde puedan
,

¿

Y

si

fuese posible
ellos

conciliario

de

modo

cumplidos sus deseos ?

— Pues
cuanto á

que

sin perjudicar á los

demás, viesen

En
la

hora buena

,

nos contestaron todos.

siendo así, démosles

Atarazana, donde hallarán ya consedificarse

truidas las paredes
los
allí
,

y podrán
,

muy buenas
las
:

casas

;

y en

bienes muebles

podemos cederles

cuatro

galeras

que hay

y que fueron del rey de Mallorca
ellos desean.
;

así

tendrán par-

te en todo,
el

como

—Alegráronse con
la

nuestras palabras

maestre y

los freiles
;

besáronnos
el

mano

,

y derramaron lágri-

mas de contento
baban también
dos satisfechos.

mientras que

obispo y los ricoshombres aproá to-

el arbitrio

que habíamos hallado para dejarlos

En
el

aquella sazón se

hallaban aun con

Nos en
;

la isla

don Ñuño,

obispo de Barcelona y don
á la

Gimeno de Urrea

por cuyo motivo

resolvimos dirigirnos

montaña contra
el

los sarracenos.

Cuando

estuvimos en Inca, se presentó también

habiendo llamado á

los

ricoshombres y

á

maestre del Hospital, y los adalides que manda,

ban

la

frontera y conocían los pasos de la tierra

pedírnosles que

nos diesen consejo sobre lo que deberíamos hacer.

Don Ñuño, En

Gimeno de Urrea y
que atendidas
las

el

maestre del Hospital fueron de dictamen,
llevábamos, no era prudente
;

pocas fuerzas que

que nos aventurásemos en aquel terreno
tañas de Soller
,

pues como en

las

mon-

de Almerug y de Bayalbahar, donde Nos queríalo

mos internarnos, hubiese por

menos

tres mil

moros de armas

I»F.

I».

JVl.MK.

120

acaudillados
llevaba en ra

por uno llamado Xuaip, que era natural de Chivert y

compañía

á

anos veinte ó treinta de
j

¡i

caballo; polos

níamos en inminente riesgo nuestra persona
nos

la
.

de todos
j

que

acompasaban. Conocimos que tenían rason
i

por

lo

misino,

aunque muí
empresa.

pwai nuestro

,

desistimos

por entonces de aquella

CAPÍTULO lxxxv.

Luego que
cada uno
á

los

ricoshombres nos hubieron dejado
,

,

man liándose
,

su alojamiento

mandamos
de Nos
;

llamar á los adalides

para

que
les

se presentasen delante

dijimos:

y hablando
la

con

ellos á solas,

Os mandamos que por
la

naturaleza que con

Nos

tenéis

nos digáis

verdad sobre cuanto os preguntemos. ¿Sabe
la

alguno de vosotros que haya sarracenos en otra parte de
Bino
,

isla,

en esa sierra que mirada desde
allí

aquí nos

parece

tan alta?

Habéis estado

alguno de vosotros?-—
allí

Como

ocho dias atrás,

nos contestó uno de ellos, estuve yo

en cabalgada, y por cierto que pensábamos coger prisioneros ú algunos sarracenos en una cue\.i

de esa misma sierra que vos estáis viendo; pero antes de que
,

pudiésemos alcanzarlos
rayos,

salieron á recibirles

mas de sesenta de

armados, y
á

se recogieron juntos en la

misma cueva.

— No
al

los

nos desagradaron tales noticias; y llamando luego á don

Ñuño,

muestre,

don Girneno de Urrea y
hallaban con

á otros caballeros

esperimenles

— Hemos

lados que

se

Nos en

aquella

cabalgada

,

dijimos:

hallado un arbitrio para que
\

no hayamos de volvernos
(

con tan poco

rovecho y tanta mengua á Mallorca
salimos

1

) ,

y

puedan

luego decirnos que

para conquistar esos montes, y nos

retiramos sin haberlo siquiera intentado.
taron.

— Hay
Como
el

— ¿Cuál
;

es? nos pregun-

aquí un adalid, contestamos

Nos, que nos guiará

(1

)

habrá observado
la

bre que

de Mallorca á

don Jaime no da nunca otro nomciudad cabeza de la isla pues el de Palma que
el

lector,

ahora lleva es
siglo
vista

W

muy

posterior á

la

época del Cronista
el

,

como que
que
esplica

á fines del
á

se

li

enuncia aun por
las idas

primitivo.

Por esto presentan

primera

alguna confusión

y venidas de iMallorca
isla.

don Jaime,

sin

que parezca haber

salido de la

17

,

i'M)
á

IllSTOJUA

donde podremos hacer una buena presa de sarracenos; pues no
los

hace mas de ocho dias que

dejó
,

allí

,

y se hallan

en

la

parte

de

la

montaña que yo os mostrare
la
,

en tierra de Artana.
,

balguemos, pues, con

ayuda de Dios

dijeron ellos.

— Llama-

— Ca-

mos entonces

al

adalid

y nos contó otra vez

delante de nuestros

caballeros de qué

modo

había encontrado á los sarracenos.

CAPÍTULO LXXXYI.
Resuelta ya
espedicion

la

,

dimos orden para que

al

amanecer

se levantasen nuestras tiendas y

todo nuestro equipaje para dirigir-

nos

allá

,

enviando delante de Nos á algunos corredores que blolos sarracenos,
el salir

y que les impidiesen Nos llegásemos. Cumplióse todo puntualmente

queasen á

antes de que
lo

como

habíamos

dispuesto

;

y cuando

al
,

anochecer llegamos cerca de donde debían
se nos

hallarse los sarracenos

presentaron nuestros
buscarlos

corredores

diciéndonos

:

— No

,

tendréis que
ellos
,

mucho

;

pues hemos
,

escaramuceado ya con
to
,

y ahí los tenéis.

—Vímoslos

en efec-

que habian encendido almenaras que en mayor número

para que fuesen vistos de

los suyos,

se hallaban en la

montaña

;

mas
de

como
cia
,

nuestras caballerías se hallasen ya rendidas del calor que hario

determinamos acampar junto á un
,

que corria á

la falda

aquel cerro

dando orden para que

al

amanecer del dia siguiente
nuestros
caballos
,

estuviésemos todos dispuestos y armados
eran en todo unos treinta y cinco
:

que
sir-

previniendo además que los

vientes irian á atacar el peñón en que se hallaban los

sarracenos
,

tomando

las

avenidas para que no
lo

pudiesen

escaparse

mientras

Nos acordaríamos
ron.

demás que debiese hacerse. Así
casi

lo

cumplie-

Era aquel cerro tan empinado, que
de

remataba en punta,

y habia en él una peña saliente, en mitad de la cual había las cuevas
las

donde

ellos se recogían

,

modo que
,

allí

estaban á salvo de

piedras que les arrojaban los nuestros
allí

y solo podian estas hala

cer daño en las chozas que

á la boca de

misma cueva habi;m
á

construido. Embistieron los nuestros aquella

entrada, llamando

combate

á los sarracenos

;

y

cuando estos
;

se

aventuraban á
así

salir,

dañábanles arrojándoles algunas piedras

continuando

por un

buen rato

,

con satisfacción de

los

que

lo

estábamos mirando.

DE

I».

I

MMK.

í

*

i

CAPÍTULO
Díjonos entonces
sirte el

LWWU.

don

Ñuño:

— Creo,
i

señor, que
en vane

de mida

que permanezcamos aquí,
las

qi

s

manto haceCau-

mos; poique
ñas

piedras que

les

estamos tirando no pueden
herirles las
Berái,

sarles dallo, mi

tampoco pueden
Es
>a

que

Be tes arrojan des-

de

abajo.

mediodía;

pues,

mejor que

os

vayáis i

entretanto podréis
lo

comer ,

ya

que es día de ayuno, y

luego resohrereis mejor
ta prisa
,

que hacer convenga.

— No

os deis tan-

don \uíío

,

le

respondimos

caerán en nuestras manos.
del Hospital
;

— Bien

;

pues yo os aseguro que ellos

dice el

rey, añadió

el

maestre

pero con todo, podéis iros los dos, y cuando hayáis
aquí algunas fuerzas y veremos lo que deberá
á lo

comido, enviad
cerse.
v

ha-

— Accedimos
marchamos de

que nos dijeron

el

maestre y don

Ñuño,

nos

allí.

CAPÍTULO lxxxyiii.
Mientras Nos estábamos comiendo,
inilas
,

el la

maestre reató sus acémi-

puso una cadena

al

extremo de
,

recua, mandó encender

fuego en un caldero con leña seca
cadena, dióle
el

y atando á un

hombre con

la

caldero, y lo bajaron poco á poco y sin ser sentila altura

do de

los

sarracenos desde

en que

los

nuestros se hallalas

ban hasta que vieron que había llegado junto á
entonces fuego
á

barracas.

Pegó
el
el

una de

ellas
¡i

,

y

como

soplaba bastante

recio

viento, propagóse de una

otra el incendio, y ardieron

hasta

número de veinte, contemplándolo Nos con gran
de
el

satisfacción des-

la

tienda en que estábamos comiendo.
se

Mandóles decir entonces
lo cual
el

maestre que

rindiesen

,

si

rio

querían perecer todos; á
,

(dios contestaron,

que
el

si

dentro de ocho dias

á

contar

desde

siguiente

.

que era
los

de san Lázaro y dia
la

de

cuaresma, no eran

socorridos por

de

montaña

.

se

entregarían á
ella, á
el

Nos

y con

ellos aquella fuerza y

cuanto tenían en

condición
á

deque no
nuestra

debiesen darse por cautivos. Vino luego
nos
l,i

maestre

manifestar-

propuesta que

le

hacían

;

mas

sin

esperar siquiera


132
respuesta, añadió
:

msToim

Ffo aceptéis tales condiciones

:

que se den por

sino, rendidos están y que mueran, los villanos. Así fué á decírselo , y entonces convinieron en entregarse cautivos
cautivos; ó
si

de

allí

á

ocho dias
;

,

que

seria el

domingo de Ramos

,

no recilos hijos

bían ningún socorro

dándonos en rehenes de su palabra

de
llas

los diez

moros

principales

que

se hallaban refugiados
,

en aquepero en

cuevas. Descansamos entretanto esperando aquel día

el

intermedio nos vimos en bastante
sino

necesidad
,

,

porque no teníay aun
,

mos
dia

un poco de pan por todo bastimento
siete

el

último
y
los

hubimos de mantenernos con
cien

panes Nos

don Ñuño
cuanto á
las

mas de
de de
la

hombres que comian de
,

lo nuestro.

En
por

hueste

veíanse reducidos á buscar trigo
,

alquerías

los sarracenos

y comerlo tostado

;

de

modo que

nos pidieron

y nos vimos precisados á concederles permiso para comer carne.

CAPÍTULO lxxxix.
Antes de que venciese
para rendirse
,

el

plazo que habian señalado los sitiados

juntó don Pero Maza
la

algunos caballeros

,

unos
(

cuantos hombres de

hueste y cierto número de almogávares

1 ),

(

1

)

Aqüestes genis qui han

nom almugavers

son gents qui no viuen sino
.

de

fet
.

de

armes

,

ne no

están en viles ni

ciutats

sino en montanyes é en
deis serc

entren di?is la térra ab serrayns. rayns una jornada ó dues, lladrunyant é prenent deis serrayns molts

boschs

é guerrejen tots jorns

E

de llur

Jiaver

,

é de acó viuen.
,

E

so fferen moltes malenances que cls altres homens no
si

poricn sostcnir
los es
:

que be passaran á vegades dos jorns sens menjar,
les

menester
:

é

menjarán de

herbes deis camps. que sol no
les terres els

s'

en prehen res

e los

adelils quels

guien saben
,

camins.
,

E
les

no apportrn mes que una gocarnes porten unes calses de

nella ó

una camisa
c ais

sia

istiu ó ivcrn

é

en

cuyr
reja

,

peus unes avarques
la cinta.

de cuyr.

E
E

porten bon coltell é bona cor-

é

un fogur á
é

E

porta cascú una llansa é dos darts é un seson

rá de cuyr en que apporten

llur vianda.

molt forts

é

molt laugers

per fugir
lles altres

per encalsar.

E

son catalans ó aragonesos ó serrayns.
Golfins son castellans é sulagons

E

aque-

gents

que
,

hom

apella

é gents de

parfunda Spanya é son la major partida de paratge. E per co com no han rendes ó han degastat ó jugat ó per alguna mala fcyta fugen de llur térra ab llurs armes. E axí com á homens que no saben altre fer venensen á la frontera deis ports de Muradal qui son grans montanyes é forts c yrans boscatges, é marquen ab la térra deis serrayns é deis crestians, é quens passa lo cami qui va de Castella á Córdoba é á Sicilia axi aquellrs gentt
,
, , , ,
,

DE
con quienes
se
hi/<»

l>.

JAIME.

133
ana coeva en
habiéndole
la

una cabalgada, llegando
j

que

habían recogido bastantes sarracenos;
picos
j

Nos envia-

do algunas ballestas, saetas

que nos pidió por un mensaje,
'los

combatió á aquellos por espacio de
les

dias,

al

«abo de
el

los

cua-

dos
J

tr.ijo

quinientos prisioneros. Llegó en esto
''I

día

de

Ra-

mos,
dos en

Salido va
las

sol

.

mandamos
cumpliesen

decir á loa
el

sarracenos retira-

cuevas que
á

n<>>

convenio que nos habían
liaste

otorgado;
la

lo

que nos contestaron

,

que debíamos esperar
;

hora de tenia. Dijímosles que tenian razón
salir

pero que se
,

pre-

parasen entretanto para

de su escondite. Preparáronse
allá

pues;

recogieron todo mi vestuario, y dejándonos
tidad de trigo y
l,i

arriba gran can-

cebada, comenzaron ya

á bajar

mucho

antes de
;

luna que habian indicado. Eran en número de mil y quinientos de modo que con los que ya teníamos en nuestro poder reunimos
hasta dos mil prisioneros sarracenos,

que puestos en camino, coellos y

gian
cas
>

el

espacio de

mas de una legua. Con

con diez mil vaaquella

mas de
,

treinta mil ovejas

que recogimos además en
la

espedicion

emprendimos otra vez

vuelta á Mallorca,

donde

entramos luego contento y satisfecho.

CAPiTILO \C.
Etí Mallorca

recibimos

la noticia

don Rodrigo Lizana venían

á

de que don Ato de Foces y encontrarnos , de lo que nos alegrapocas fuerzas que en aquella sazón
hizo fletar
la isla

mos en gran manera
teníamos con Nos.

,

por

las

Don Rodrigo

una tarida de
y

las

que

habian estado ya en nuestro pasaje á
para trasportar los caballos
les
,

que era

á propósito

y luego otros dos leños, en los cua;

embarcó

su equipaje y

provisiones

presentándosenos

,

á poco

é scrrayns. E están en aqueüs boscatges é aquí viutn : é $tm mnlt grant geni», tan que el rey de Centella non pot venir ú ñ. —D'Es-

,

clot,
I..i

r.

7!).

10,

Hay
«le
la

voz almogávar puede componerse del árabe Mghábr, que significa foy del articulo al', ó del hebreo Muhavar compañero, socio agregado. quien escribe almogárabes pero de todos modos conocemos el origen institución como árabe, tanto por lo que dice D' Esclot, como por ver
.

¡

que
hl

es

asimismo árabe

el

nombre que daban

á

sus caudillos ó adalides (dav


134
(le

HISTORIA
á

haber llegado

Pollensa

,

con treinta caballeros bien armados

todo lo necesario. Don Ato se embarcó con don y provistos de Blasco Maza y los caballeros que acompañaban á entrambos en una
coca de esas de Bayona
;

mas luego que estuvieron en

alta

mar,
que

empezó

el

buque á hacer agua por dos ó
pequeños
,

tres partes, teniendo

sacarla con calderos

y calafatear las aberturas lo

mejor

que pudieron; de modo que aunque
cualquier punto de
la

deseaban abordar luego á
,

costa

,

ya de Cataluña

ya de Mallorca
,

,

la

fuerza del temporal les llevó otra vez á Tarragona

á donde llegavieja y

ron salvos por milagro
cia

;

pues

la
,

embarcación era

muy

ha-

mucha agua

,

en términos

que apenas habian tenido tiempo

para desembarcar sus caballos y equipaje, cuando se abrió de por

medio.

CAPÍTULO XCI.
Cuando hubimos pasado todo aquel verano en Mallorca
llama-

,

mos un
y
le

dia á

En Bernardo
:

de Santa Eugenia, señor de Torroella,
allí

dijimos

que habiendo Nos permanecido
la

tanto

tiempo
á

desde que habia sido ganada
taluña
;

ciudad

,

queríamos volvernos

Ca-

que

él

quedaría en Mallorca como lugarteniente nuestro,

caballeros y á todos y que por consiguiente daríamos orden á los los demás vasallos para que se condujesen con él como con Nos

mismo. Contestónos que

le placía

,

pero nos rogó que
,

le

hiciése-

mos donación por durante
ca de Torroella y

su vida del castillo de País
,

situado cerlas

de Palafurgell
;

para que así viesen
al

gentes

cuánto
tal

le

amábamos

y conocimos efectivamente que
el

otorgarle

don agradecía mas que todo
,

amor que con

ello le

mostrába-

mos

pues era

muy

corta la renta que producía aquel lugar.

Con-

venidos ya en esto, nos comprometimos además, mediante escritura,
á indemnizarle todos los gastos

que por Nos hiciese en Mallorca;
los caballeros y

y luego,

mandando juntar consejo general de
la isla
,

demás
:

pobladores de

dirigimos á todos

las siguientes

palabras
,

Barones, hace ya catorce meses que permanecemos aquí

sin

que

en ninguna ocasión hayamos querido separarnos de vosotros; pero

estamos ahora á
gracias á Dios
,

la

entrada del invierno, y

como nos parece que,
,

no tiene ya

de qué temer esta tierra

(inoremos

di:

i»,

jaimi:.
allá
4

13o
mejor que no aquí

volvernoi
iiiimik»,
tes para
si

i

notitroi otroi reinos. Desde
iliims
<l<-

podremos
la

consejo
isla
,

;

podremos enviaros nuevas hues-

defensa
;

la

j

acudiremos también en persona,

necesario fuere
vista,
\

pues estad

seguros
|

deque no

os perderemos

nunca de
tros.

de que noche

día estaremos pensando en rosóla

Ya que Dios nos ha hecho
re]

gracia, que no

pude alcanzar

ningún

de Espalia

.

de que conquistásemos un reino puesto en
<|u<'

medio

del

mar,

y

de

hayamos podido
,

edificar aquí iglesia á

nuestra Señora

Santa Moría

sin

otras que se

levantaran con el

tiempo; no temáis que os desamparemos, antes bien acudiremos
siempre en vuestra ayuda,
j

muy
al

á

menudo nos

veréis v tendréis

personalmente entre vosotros.

— Despedímonos entóneos todos vercabo de un buen rato en que el

tiendo abundantes lágrimas; y

dolor había embargado nuestra lengua, les manifestamos que

ha-

bíamos nombrado por su caudillo á
nia
,

En Bernardo de Santa Eugelo

por quien esperábamos que harían
á
la

que
ellos

y primera nueva que tuviésemos de que se dirigía contra
;

que por Nos mismo

alguna armada

,

nos tendrían inmediatamente á su lado.

CAPÍTULO

XCII.

Después de habernos despedido de nuestros vasallos de
los cuales se

la

isla,

conformaron con nuestra partida, ya que habia de ser

ventajosa para ellos y para
á

Nos
si

;

dejamos

los caballos y
,

las

armas

los

que

se

quedaban

,

por

los

habian menester
la

y emprendise hallaban

mos nurstro

viaje dirigiéndonos á

Palomera, donde
,

surtas dos galeras,

una de En Raimundo de Canet
la

y otra

que era

de Tarragona. Embarrado Nos en

gona parte de
de
s,„i

los

primera, y en la de Tarraque nos acompañaban , hicímonos á la mar el dia
y á los tres dias

Simón

y san Judas,
la

de navegación llega-

mos
J

mu
|¡,

toda bonanza á
,

Porrasa que se halla entre Tarragona
á

Tamarit

donde hallamos

darnos
por
el

bienvenida y
le

En Raimundo de Plegamans,que al besarnos la mano, echóse á llorar de gozo,

mucho que

causaba nuestra vista.
el

Como
León
,

él

sabia ya los

tratos

que habíamos celebrado con

rey de

quedebia dar-

130
nos su hija por esposa
(

HISTORIA
1
)

y con ella su reino

,

anunciónos desde
le

luego

la

muerte de aquel rey.
á lo

— ¿Y

la

sabéis de cierto?

diji-

mos.

— Así

menos

lo

han contado, nos respondió, algunos
á Barcelona.

hombres de

Castilla

que han llegado

— Fuéronnos

bastante dolorosas tales nuevas; pero nos consolamos luego, pen-

sando que en resumen valia mas

la
el

conquista de Mallorca que aca-

bábamos de
nos de
la

verificar

,

que todo

provecho que pudiera resultar;

adquisición de aquel reino

y que ya

que no habia si-

do
lo

tal la

voluntad de Dios

,

no debíamos Nos e ntrometernos en
esto nos

que

el

Señor no quería.

Con

quedamos

á

dormir

allí

hasta que amaneciese.

CAPÍTULO

XCIIi

Á

poco de haber amanecido
al

,

entramos otra vez en

las galeras

y nos dirigimos á remo

puerto ó playa de Tarragona, en donde
el

desembarcamos y salieron á recibirnos con
deras desplegadas los habitantes de
la

mayor

júbilo y

ban-

ciudad. Al acabar de
el

comer

y luego de haber sacado de á bordo todo

equipaje de nuestros

(i)

Á

fines del

mes de

abril del

año anterior de 1228, mientras don Jai-

me andaba ocupado
ca
,

en ordenar los preparativos de su espedicion á Mallor-

fué anulado á causa del parentesco su

Castilla, por
la

un

concilio

que con
que
le

este objeto se celebró
el

matrimonio con doña Leonor de en Tarragona, bajo

presidencia del legado apostólico,
al

cardenal de Santa Sabina. Legitimó
,

quedaba de aquella reina llamado Alfonso para que le sucediese en Aragón y doña Leonor se volvió luego á Castilla donde murió años adelante (en 1351), en el convento de Nuestra Señora de Salas, á donde se habia retirado. Por este misino tiempo don Alfonso IX de León estaba empeñado en que le sucediesen en el reino las hijas Sancha
entonces don Jaime
,

hijo

;

,

y Dulcía habidas de su primer matrimonio con doña Teresa de Portugal, en perjuicio del hijo don Fernando , que le habia dado su segunda mujer
,

doña Berenguela Sancha

;

y así fué

del concilio de Tarragona, trató de casar con
,

que luego de haber tenido noticia de la decisión don Jaime á su primogénita
pues aun-

dándole por dote su reino. El fallecimiento de don Alfonso á 24 de
;

setiembre de este mismo año 1229 desvaneció aquellos proyectos

ellas

que en su testamento instituyó herederas á las infantas y se alzaron por algunos pueblos obtuvo al fin la primacía don Fernando. Mas quizás hubiera sido muy diferente el resultado, si verificándose el enlace de doña
,

Sancha, hubiese tenido que luchar
narca aragonés y con
zañas.
el

el

infante de Castilla con el poder del

mo-

prestigio que

daban

á su

nombre

sus recientes ha-

DE

I>.

JAIA1K.
,

Ii7
que

hombres
to,

y

de

los

marineros , levantóse tao fuerte leveche

hizo zozobrar las saleras que se hallaban surtas á la boca del puery

en frente de
el

la

capilla
;

de San Miguel) que había mandado
de

edificar

arzobispo Aspargo
los seis
>

modo que
había
¡

boío pudieron salvarse

dos hombres de

que en

ellas

queriendo

así el

Señor

mostrarnos un nuevo

señalado milagro. Después de

haber per-

manecido por algún tiempo en Tarragona, partimos pora
blanc
,

Mon-

j

de»de

allí

nos encaminamos ¿
tránsito

dragón, pasando antes por
nuestros vasallos con

Lérida.

En todo
las

el

nos acogieron
,

procesiones y estremado

alborozo

y todos

tributaban gracias

á

Dios por

mercedes que nos había dispensado.

CAPÍTULO XCIY.
Pasamos aquel invierno en Aragón (i), y luego nos volvimos á Cataluña , donde , estando en Barcelona , tuvimos noticia de que el
rey de

Túnez hacia

sus

aprestos para pasar á Mallorca
las

,

con cuyo

objeto se apoderaba de todas
(«tros cristianos.
\
.i

Pedímos entonces

á

naves de písanos, genoveses y los nobles que nos acompañaban

los prohombres

de Barcelona (2), que nos aconsejasen loque delas

biéramos hacer atendidas

nuevas que habíamos recibido
las

;

y ellos

fueron de parecer que debíamos esperar hasta que

tuviésemos
se conta-

mas BeguraS) porque no siempre
ba de tan remotas tierras.

salia cierto

todo

lo

que

Conformándonos con

este dictamen, nos

fuimos entretanto

á

Vich, para resolver ciertas cuestiones que se

habían suscitado entre

En

Guillermo de Moneada y algunos habi-

Por este tiempo fué también don Jaime á Tudela á tener su primera rnlrevista ron el rey (te Navarra, de la cual nos dará cuenta mas adelante: y do es eslraño que omita aquí este suceso, porque, como no sigue en su
(1)

historia

para referir de por junto todos
indicar, sino
(1)

un orden rigurosamente cronológico traspone á veces los hechos los que conciernen á un mismo negocio, sin
,

muy raras veces, la fecha en que ocurrió cada uno. Prohombres Probi ¡tomines) era el título que se daba á k>s individuos que componían algunas municipalidades, y en particular 'a de Barcelona. Cuando el mismo don Jaime reformó esta corporación en 1249, les
(

nue>a organización de 1*257 se les dio otra vez el mismo dictado de prohombres, basta que lo perdieron definitivamente cuando por otra nueva ordenanza del año 1274 quela
.

llamó paheres y conselleres ó consejeros; pero en

daron divididos en conselleres

y jurados.

18

|;18

msioiuv
;

poro á los dos dias de estar allí se Uptes do aquella población nos presentó un mensajero de En Kai mundo de Plegamans , que

habiendo andado toda

la

noche llegó antes de

la

hora de tercia,

para decirnos que se habian recibido en Barcelona noticias ciertas

de que
llorca.

el

rey de Túnez debia hallarse ya á aquellas horas en
tal

Ma-

Sobresaltónos

mensaje

;

y dándonos toda

la prisa

posible,

por temor de que no nos sucediese en aquel reino algún fracaso,

no hicimos mas que comer un poco

,

y cabalgando en seguida

,

lle-

gamos por
che
:

la

tarde

á Barcelona
la

,

donde descansamos aquella noy descubri,

que larga había sido
la

jornada. El dia siguiente nos encami,

namos por
al

mañana
vela
,

á

la

playa para tomar lengua
el

mos luego una
preguntando
en un bote
el
,

que como tenia
la

tiempo favorable

llegó
;

cabo de poco que
á

estábamos esperando. Era de Mallorca
los

uno de

marineros

,

que desembarcó
;

el

y primero

qué noticias traian de
:

la isla

nos contestó
esté

demudado
rey de

— Tememos, señor, que no ya pero Túnez. —Malas nuevas — señalamos que que podremos
semblante
traéis
,

allí el

le

dijimos
él
;

;

confiamos en Dios
desde luego

llegar allá antes

y

dia para hallarnos

en Tarragona. Dijimos entonces á
los

los nuestros:

— No nos parece bien loque nos han aconsejado
ni

de Barcelona,
la

provechoso para Nos ni para nuestro reino
se

;

pues

mas grande

empresa que
quiso
llorca
el
;

haya llevado

á

buen término desde cien años acá
por Nos con
la

Señor que

se cumpliese

conquista de

Ma-

la dio , no la perdamos ahora por pey ya que Dios nos reza ni por cobardía. Resueltos estamos á ir á socorrerla en perso-

na

los que nos acompañaron y para ello señalaremos dia á todos en aquella conquista, y enviaremos órdenes á Aragón, para que to,

dos

los

que tengan por Nos algún feudo ó sean de nuestra meznalas

da comparezcan en Salou dentro de tres semanas con todas
fuerzas que reunir puedan
:

allí les

esperaremos

;

pues preferimos
la

morir

en Mallorca
,

,

que perderla por nuestra culpa. Mas no
los

perderemos

;

Dios y

hombres nos serán
conservarla.

testigos de

que

haremos, cuanto de
plimos.

Nos dependa por

— Así lo

cum-

DE

l>.

i

UME.

1

39

CAPÍTULO \CV.
inte* del día que habíamos señalado, nos hallábamos yaenTarigooa; teníamos fletadas naves, tandas j una galera, en la cual
si

i

estuvimos para adquirir noticia de
i

loa

sarracenos babian llegado
para

llaHorca

¡

j

lo

habíamos dispuesto todo

poder embarcar

hasta trescientos caballeros.
se presentaron
;

Doscientos y cincuenta reereolos

que

pero cou otros cincuenta que
el

bailamos en aquella

tierra,

pudimos reunimos en
á

número

indicado. Antes de
el

mar-

charnos, vinieron

vernos nuestro pariente
,

arzobispo de Tarra-

gona

v

En GruiHermo de Cervera

religioso

de Poblet

,

quienes

derramando lágrimas.) nos rogaron por Dios, por el amor que nos tenían y por el buen consejo que nos daban , que no arriesgáse-

mos nuestra persona en aquella empresa, sino
aquellos caballeros
dillo á

que enviásemos á

que teníamos

allí

reunidos, dándoles por causu llanto, les resdesistir.
;

don Ñuño;

mas aunque nos conmovió
del

pondimos que por nada

mundo queríamos
el

Porfiaron

,

nos estrecharon entre sus brazos para detenernos

pero nos desasilos

mos,

v

tomamos desde luego

camino de Salou. Otro de
el

que

habíamos convocado para aquella expedición era
dro de Portugal
de Mallorca
( 1 )
,

infante

don Pela

con quien habíamos hecho permuta de
;

tierra

pero

por mas que

le

enviamos dos mensajes

(t)

El infante don Pedro, de quien aquí se Irala
I

,

fué

hijo del

rey

don

hermano de don Alfonso II de Portugal. La ejecución del testamento del padre promovió entre los hermanos graves disensiones que obligaron á don Pedro á estrañarsc del reino. Pasó á Marruecos, permaneció allí por espacio de algunos años, y luego se refugió en el reino de Aragón al lado de don Jaime, quien para honrarle le casó con la condesa de urrey en la ge! doña \urembiai\, la misma que habia sido repuesta por el posesión de sus estados, usurpados por los Cabreras. Muerta doña Aurembiaíx y habiendo instituido heredero á su esposo, temió don Jaime que éste, por poco apego al país, como estranjero, no entrase en tr.itos con los Cabreras enajenando á su Favor el condado; y procuro por lo mismo balaSancho
y
.
.

,

,

garle con el señorío de Mallorca bajo ciertas reservas, para poder así incorporar á su real corona los estados de Urgel. Convino en ello el infante don -j!> de setiembre de Pedro, y 1230 fué otorgada eu Lérida la escritura de
,i

permuta. Sin embargo

,

gozó por pocos años de su uuevo señorío

;

pues sien-

140

HISTORIA
la
isla
,

duiéndole que pensase en socorrer
testó

y

que siempre con-

que comparecería

,

no había cumplido hata entonces su pa-

labra.

CAPÍTULO XCVI.

A
en
¡

media noche, cuando hacíamos levantar
,

las

áncoras á nuestras

embarcaciones para ponerlas en franquía
la

se

presentó don
,

Ñuño
:

ribera del

mar
!

Oh

de

la

galera
,

,

y oímos que nos daban voces
¿

diciendo

Qué hay
el

de nuevo ?
,

les

contestamos.
le

—Diun
hablar

ce don

Ñuño

nos respondieron

que os ruega

aguardéis
quiere
;

poco

,

porque ha llegado

infante de Portugal

con vos.

— De buenas
,

y

á

primeras no queríamos recibirle

mas penallí

sándolo luego mejor, resolvimos que se presentase, ya que
taba. Vinieron

esla

pues

,

en un bote
al

él
,

y don

Ñuño

galera, y

le

preguntamos
,

verle

qué quería.

ñor

,

nos dijo

para acompañaros á Mallorca.
ó

ros traéis?

tarán luego.

— Cuatro cinco, nos contestó; — Válgame Dios don Pedro
¡ !

— He venido — Cuántos
¿
los

,

subieron á
,

se-

caballe-

demás

se presen-

,

mal aparejado venis

para

tal

empresa. Sin embargo
se
si

,

aquí tenéis nuestras naves y tari;

das

,

que

harán á

la
,

ra buena,

os place

embarcaos en homar por la mañana que Nos no podemos retardar el viaje
ya en Mallorca.

no sea que
gando

el

rey de Túnez se halle
la

— Convino
,

;

en quedarse en
á

galera con un caballero y un
á los

escudero

encar-

don Ñuño que hiciese embarcar
,

to no fué difícil el cumplirlo

demás; y por cierporque no había comparecido ninlos

gún otro caballero

,

ni traia

mas que
la

cuatro que nos habia

dicho. Salió entonces don
el infante.

Ñuño de

galera, y se

quedó con Nos

C4PÍTIL0
Levadas ya
las anclas
,
,

XCYII.

dimos

el viaje

y

mandamos empuñar los remos, emprennavegando á vela y remo , llegamos al cabo de

do poco amigo de las armas, y debiendo vivir allí en continua zozobra por la vecindad de los moros africanos, se resolvió á abandonarlo, cediéndolo nue-

vamente

á

don Jaime en 1244.

DK
•los días
¡í

I).

JAIME.
allí

I

i

I

Soller

i ,

eso de mediodía. Hallábase
los coates se
¡

una
en

embarcaal

ción de genoveses

habían

asustado

estremo
el

descubrir nuestra zatara

mas luego que recopocieron
al

pabellón,

largaron ra lancha y nos salieron

encuentro.

Habiéndoles pre-

guntado en seguida qué noticias tenían de .Mallorca y si sabían que nos contestaron hubiese llegado allá la armada del rey de Túnez
;

que mu] buenas,
raceno estranjero.

y

que no

se hallaba

en toda
tan

la

isla

ningún sarnuevas;
nos

Regocijándonos con

buenas

trajeron algunas gallinas; y habiendo enviado luego á dos de nuestros

marineros
,i

¿i

Mallorca para noticiar
,

á

sus

habitantes

nuestra

lie-, ida

Soller

salieron estos á recibirnos con

grande alborozo,
que puverificamos,

y nos trajeron

mas de cincuenta
encaminó
á

caballerías ensilladas para
la

diésemos hacer nuestra entrada en
y nuestra galera se

ciudad.

Así

lo

remo
allí

hacia aquel puerto.

Todos los

caballeros que se habían
dijeron que

quedado
les

durante nuestra ausencia nos
lo

buena prueba
ellos
,

habíamos dado de

mucho que nos
la

acordábamos de

y de cuanto
la

estimábamos

merced que

Dios nos había hecho con

conquista de aquel reino; y lloraban

de contento por tenernos otra vez á su lado. Cuando á los tres dias
de estar en Mallorca hubieron
naves
v taridas

llegado

prósperamente
ellas

las

demás

y los caballeros que en
lo

venían
el

embarcados,

deliberamos sobre

que debería hacerse en
;

caso de que se pre-

sentasen los sarracenos

y se resolvió que ante todo se colocasen los
la

correspondientes atalayas para que con

diéremos tener aviso de su llegada.
consejo, en vez de acercarnos á
la

— Entonces,
los

debida anticipación pudijimos á los del

playa donde ellos amenacen des-

embarcar

,

los caballeros y los

hombres de armas nos colocaremos
:

en emboscada á cierta distancia
caballos

á

caballeros

que no tengan

armados

,

los

enviaremos delante con unos dos mil hom;

bres de á pié para que aparenten
así

oponerse al desembarco pero que hayan saltado en tierra una gran parte de los sarracenos, deberán emprender la fuga en dirección á nuestra celada. Llevados del alan de alcanzarlos,
lleros ni infantes

y

pensando que no habrá mas caba,

que puedan oponérseles
;

caerán los enemigos en
ellos

nuestra emboscada
ballos

daremos entonces sobre
los

con nuestros caallí

armados y con todos
la

demás hombres que estén

con

nosotros; volveránles

cara los dos mil que antes habrán
el

huido,
los

y juntos todos, los iremos acuchillando hasta

mar. Cuando

,

142
que
los

IUSTOIUA
se

hayan quedado en
,

las

naves vean

la

denota

y

matanza Je
tierra
,

suyos

es bien seguro

no

sufrir igual suerte.
al

— Así
,

que no

se atreverán á

tomar

poí-

estuvimos por espacio de quince dias

esperando

rey de Túnez

con atalayas puestos en
al

toda

la

isla

,

y orden para

que encendiesen ahumadas

descubrirle.

CAPÍTULO

XCVII1.

Al quinceno dia de estar esperando

,

tuvimos ya noticia de que

no habían de venir sobre Mallorca
por
tanto

el

rey de Túnez y su armada;
las

resolvimos

ir

á

conquistar
,

montañas y

los
,

castillos

que conservaban aun

los

sarracenos
los

como eran Oleró
las

Pollensa

y Sanverí. Tres mil serian

moros que

se hallaban allí

en esta-

do de hacer armas; pero contando á
llegaban á quince mil
,

mujeres, niños y demás,

acaudillados todos por

uno á quien llama-

ban Xuaip, y que era natural de Chivert. No bien llegaron á sus oidos nuestros intentos , cuando dicho jefe nos propuso entregarnos
le

los indicados castillos
,

y toda aquella montaña

,

con

tal

de que
vivir

perdonásemos

y

le

favoreciésemos de

modo

,

que pudiese

honradamente. Nuestros nobles, caballeros y demás que nos acompañaban fueron de dictamen que debíamos aceptar aquel partido
ya que además de ser ventajoso para Nos
,

era provechoso para tola
isla
,

dos

los cristianos

que habitaban ó habitasen en

la cual

no

podia contarse por segura mientras hubiese en
ra.

ella

tan cruda guerli-

Convenimos

,

pues

,

en que á Xuaip y á otros cuatro de su
,

naje les daríamos heredades

caballos y armas

,

y á

cada uno

su

buen rocin

,

mulo ó muía

;

en que pudiesen establecerse en
lo quisiesen
;

el pais

todos los sarracenos que así

y

por último

,

en que

pudiésemos Nos disponer
rehusasen adherirse
al

á nuestra voluntad

de todos aquellos que
la

convenio.
,

Otorgóse en estos términos
se

correspondiente escritura

y

así

cumplió

,

quedando tan solo

en

la

montaña unos dos mil sarracenos que no quisieron entregár-

senos.

Luego que tuvimos una entera seguridad de que no debia ya pasar á la isla la armada que esperábamos , regresamos á Cataluña
,

dejando en Mallorca á

En Bernardo de

Santa Eugenia y

á

don Pero Maza, señor de San Garren y que era de nuestra mez-

F)E

1).

JAIME.
y

I

¿8

nada

,

con dennos otros caballeros

escuderos
en

,

que en número

de doce 6 quince quisieron quedarse
Pero.

compañía de dicho don
el

Dorante
la

lodo

el

invierno
los

\

hasta

mes de mayo continuala

ron «dios

guerra contra

sarraeenes de

montaña

;

pero es-

tos se habían

hecho

allí

tan fuertes,

que poco ó ningún daño pu-

dieron cansarles en sos personas.

Habiéndoles, no obstante, imreducido

pedido

el

recoger

las

míese*,

y

los

escasos bastimentos
,

que podían Bacar de algunos lugares de poca importancia
sieron en tan grande necesidad
,

los

pu-

que como bestias tenían que pay

las

yerbas del monte.

En Bernardo de Santa Eugenia
las llevaba,

don

Pero Maza

resolución

entonces enviarles mensaje, intimándoles

por sus (artas y por un sarraceno que

que

se rindiesen;
al

mas como
los
\

ellos contestasen

que no querian rendirse sino
la

mismo

rey que habia conquistado

tierra
,

,

resolvieron

,

de acuerdo con

demás caballeros de

la

isla
,

venir entrambos á encontrarnos

pedirnos que fuésemos allá
tori<>.

si

queríamos acabar de apoderarnos

de

se

Estábamos Nos en Barcelona cuando En Bernardo y don Pero nos presentaron, diciendo que querian hablarnos y comunicarnos
la

buenas noticias. Les dimos

bienvenida, contestándoles

al

mismo
bue-

tiempo que estábamos dispuestos á escucharles yá recibir
nas nueras
sar á

las

que querían anunciarnos.
,

— Aparejaos
,

,

pues

,

para pase

Mallorca

nos dijeron

;

pues

con que vos estéis

allí ,

os

acabarán de rendir todos

los

sarracenos
seáis
,

según

lo

que con

ellos

hemos pactado. —Bien venidos
buenas noticias nos traéis
ces
:

les

repetimos, ya que tan
entonni

allá

iremos.

— Manifestáronnos

que no habia necesidad de que nos acompañasen caballeros

otra gente de

armas
la

comitiva que
servicio
;

y que bastaba nuestra sola persona, sin mas de los hombres que necesitásemos para nuestro
,

pues estaba
las

el

negocio en

tal

punto
con
la

,

que tan fácilmente

conquistaríamos
ra

montañas de

la isla

poca gente de guer-

que

allí

habia, como con mil caballeros que llevásemos.

— No

se necesita

mas

,

añadió

el
;

de Santa Eugenia

,

sino

que mandéis
,

armar dos ó
tra

tres

galeras

nos embarcaremos juntos
para

y vues-

sola

presencia

bastará

que

se

rindan

los

sarracenos.

:

144-

HISTORIA

CAPÍTULO XC1X.
Conformándonos con
Eugenia
y
al
,

los

consejos de

En Bernardo
,

de

Santa

hicimos armar tres galeras entre Barcelona y Tarragona,
hallamos en Salou
el

cabo de quince dias nos
la

desde donde
,

nos hicim os á
veian
la

mar

,

contra
.y

dictamen de

los

marineros

que

noche oscura

aturbonada. Después de haber andado
,

unas diez millas con un poco de borrasca
nanzó
el
;

serenó

el

tiempo, abo-

mar y clareó la luna de modo que En Berenguer CesEs tanto lo que os ama el Poses no pudo menos de decirnos: Señor, que con galochas pudierais pasar el mar pues mientras

;

que nosotros pensábamos tener muy mal tiempo

,

os lo ha dado tal,

que mejor no pueden tenerlo galeras armadas.
está de Dios cuanto vos hacéis.

—A

No

parece sino que

tan buen señor servimos, le

contestamos

,

que no puede salimos mal cuanto en su nombre halo

gamos
tes

:

por esto se
la

agradecemos también con toda
,

el

alma.


las

Al tercer dia por
de
:

mañana
,

después de haber salido
las

el sol

y an-

la

hora de tercia

nos hallábamos ya en
izar nuestro pabellón

aguas de Por-

tupí

mandamos entonces
,

en cada una de

galeras
la

y al son de nuestras trompetas entramos en el puerto de

ciudad de Mallorca.

Luego que los habitantes nos descubrieron , conocieron que éramos Nos , y que los que ellos nos habian enviado habían desempeñado cumplidamente su embajada; y todos, hombres, mujeres

y

niños

,

salieron al puerto con estremado alborozo
,

,

y con
del
la

gran satisfacción nuestra

acudiendo asimismo

los

religiosos

Templo
ciudad.

y los del Hospital, y todos los caballeros que habia

en

Cuando hubimos desembarcado y estuvimos en nuestro alojamiento en la Almudaina , se nos presentó En Raimundo Serra,
el

joven

(

y

lo

llamamos

así

porque habia otro Raimundo Serra
el

,

tio

suyo,

que era comendador de Monzón),
los templarios

cual era

comen-

dador de

en Mallorca

,

y nos dijo estas palabras

— ¿Queréis,
norca

señor, hacer una

buena campaña? Enviad á

Me¡i

esas galeras

armadas

del

mismo modo que con

vos han ve-

nido

,

y

mandad
,

decir á aquellos isleños, que vos habéis llegado

Mallorca

que

si

quieren entregárseos

,

estáis dispuesto á aceptar

DE
su sumisión
?

I).

.1

\l\ll..

I

í

'i

y

que de

lo

contrarío, aunque
la

pesar vuestro,

su

resistencia les habrá de costar

vida

;

pues yo creo que amedren-

tados con tales amenazas

se os
\

someterán desde luego

mis en esta empresa honra

provecho.
,

— Llamamos entonces á En
de

,

ganando

Bernardo de Santa Eugenia

á

don

Asalii

Gudary ádon Pero
les

Maza

,

y

en presencia del

mismo comendador
:

comunicamos
y

lo

que éste nos había propuesto
ron que
lo

aprobáronlo todos,

nos aconseja-

pusiésemos por obra.

CAPÍ TILO

C.

En

cumplimiento de

lo

que habíamos resuelto
,

,

mandamos

á

En Bernardo de Sania Kugenia mendador que nos habia dado
da uno
parte á
tra

á

el

don Asalit de Gudar y al coconsejo, que se embarcasen ca-

en una galera
los
;

,
:

y pasasen á

Menorca

á decir

de nuestra

de

la

isla

que Nos estábamos en Mallorca con nuesperdición
,

hueste
á

que no

queríamos su
á

pues ya podían sare-

ber

qué habían venido
;

parar los sarracenos que quisieron

sistírsenos

y

que

si

accedian á sometérsenos del
al

mismo modo que
tomaríamos bajo
el

estaban

antes

sujetos
:

rey de
si

Mallorca,
la

los

nuestra preteccíon
rio
,

pero que
¡i

preferian

muerte ó

cautive-

antes que
,

acogerse

nuestra gracia, suya

seria entonces la

culpa

y

no tendrían

ya que
á

contar con

nuestra

benevolencia.

Dimos en seguida orden
lomón
,

uno de nuestros alfaquíes llamado Sa,

que era de Zaragoza y hermano de don Bahihel
la

de que

estendiese en algarabía

correspondiente credencial para los tres
creidos de

enviados

,

á fin

de que fuesen
;

todo

lo

que espusie-

sen en su mensajería
sajeros
,

y

manifestamos además á
al

los
,

mismos menque no dista
tener

que nos acercaríamos

cabo de
,

la

Piedra

de Menorca sino unas treinta millas

para que pudiésemos

mas anticipadas
caso nos viniese

noticias

del

resultado de su
el

misión

,

y

en todo

mas

á

mano

ayudarles.

CAPÍTULO
Salieron por
la

fl.

noche

las

galeras

con

los

embajadores
á

,

y

al

dia siguiente entre nona y

vísperas

llegaron

Menorca, donde
19

146
hallaron
al

HISTORIA
alcaide
,

á log'jeques y
al

¡í

todos

los

habitantes «pe,

al

descubrirlas, habían acudido
resistirles.

puerto de Giudadcla en ademan de

Preguntaron ante
;

todo

los

sarracenos de

quién eran

aquellas

galeras
,

y habiéndoles

contestado que eran del rey de
,

Aragón

de Mallorca y de
;

Cataluña
las

y
,

que en

ellas

iban

sus

mensajeros

depusieron
,

luego

armas

diciéndolcs que bien

venidos fuesen
dian

y

que

les

respondían

con su cabeza de que po,

no solamente desembarcar sanos y salvos
se les complacería y honraría

sino

además de

que

como
la

á

amigos. Con tales segu,

ridades atracaron las galeras por

popa

y
,

mientras tanto
,

los

sarracenos
ra

enviaron a buscar almadraques

esteras y cojines
la

pa-

que pudieran nuestros enviados sentarse en

entrevista. Sal-

taron estos en tierra, llevando en su compañía á un judío que
les

Nos

habíamos dado por trujamán
,

;

y tanto el alcaide y su

herma-

no

como

el

almojarife

,

que era natural de
,

Sevilla y á quien

Nos

hicimos después arrayaz (1) de Menorca

y todos los jeques es, ,

cucharon con grande atención
con suma reverencia
el

la

lectura de la carta
les

y recibieron

mensaje que

enviábamos

contestando

que deliberarían sobre su contenido.

CAPÍTULO cu.
Los sarracenos resolvieron por de pronto contestar
embajadores, que tuviesen á bien esperar hasta
y enviaron á buscar
allí ,

á nuestros

el dia

siguiente;
se hallaban
al

á otros jeques de

la isla

que no

para que

se

hallasen reunidos en
,

mayor número
el

acordar

la

respuesta.

En Bernardo

don Asalit y

comendador no tuy por lo
la villa
,

vieron

reparo en concederles aquella próroga;

mismo
de Ciu-

fueron desde luego invitados para que entrasen en dadela
,

donde

se les dijo

que serian
al

muy

bien acogidos
les enviaba.

aunque

no fuese mas que por amor

señor rey que

Ilespondie-

(1)

Aunque

el

diccionario de la lengua

pone

la

voz Arrayaz solamente

como

sinónima de rayano ó fronterizo, y delinc la de
;

gente de guerra entre los moros
nica emplea también
la

Arraz por capitán de con todo don Alonso el Sabio en su Cróa!

primera para designar
,

na plaza ó

territorio entre los sarracenos

«pie

gobernador de algues á nuestro entender lo que
jefe ó

quiso significar

don Jaime con

la

voz raiz que usa en este lugar.

DE D. JAIME.
ron
los

i

4-7

nuestros, que sin haber recibido la contestación á su

emba-

jada, mi podían

entrar en

la

villa,

porque Nos no

les

habíamos

dado orden de
•le

verificarlo; por consiguiente los sarracenos, después

decirles que podían hacerlo

como mejor

fuese de mi grado
.

,

les
\

enviaron diea

v*

-

.

cien carneros, doscientas gallinas
|

j

pan

vino en abundancia
el

,

estuvieron
se

con ellos para

solazarles
i
la

hasta
j

anochecer,
los

en

cuya hora

volvieron los unos

villa
li<>r;i

se

recogieron

otros

en sus galeras.
.il

Aquel mismo día
Piedra,
i la
\i>t
,
; i

de

vísperas llegamos
\

Y>s

cabo de

la

de Menorca;

cierto

<|ti«*

llevábamos una hueste digna de
seis

re]

puesto que nos

acompañaban Bolamente

caballeros, cuatro caballos, un escu-

do, cinco escuderos para servirnos, diez de nuestros familiares,
j

los

correspondientes troteros. Ají que oscureció y antes de que

lus

nuestros se pusiesen á
;i

comer, encendimos lumbre,
nos

los

reuni-

mos

todos,

j

con ellos

fuimos

á

pegar luego á

los

mator-

rales «ii distintos

puntos

,

para dar

entender que estaba
los

allí

acam-

pado un numeroso ejército. Luego que
descubrieron
nuestras
¡i

sarracenos de Menorca
á

fogatas, comisionaron
á

dos de sus jeques

para que fuesen

preguntar

nuestros embajadores qué significa-

ban aquellos fuegos
les

»(m- se veían
¿i

en

el

cabo de

l;i

Piedra

;

y estos

contestaron, conforme
el

las

instrucciones que les
allá

habíamos da-

do: que era

ic\

que había llegado

eon sus huestes, puesto

que, por

ó por

nó, quería

él

saber desde luego su respuesta.
los
¡i

Cuando
que
,i

tal
i

oyeron, se atemorizaron
Irugada pidieron de nuevo

moros en tanto grado,
nuestros enviados que es-

l.i

perasen por un
teatacion
;

momento, porque
de

en breve les iban á dar lacon-

y

estos accedieron

buena

gana

á lo

que se

les

pedia.

Por
el

l.i

mañana, luego de haber rezado
so

sus oraciones,
los

salieron

alcaide,

hermano,

el

almojarife

.

jeques

y

unos tres-

cientos de los
tros

principales sarracenos de la isla, para decir á nues«pie

embajadores,
tan

daban gracias

á

Dios de que

les

hubiese—

nos enviado
ran podido

buen mensaje, pues bien conocían que no hubie-

defenderse largo tiempo contra

Nos,

y por lo
el

mismo

que viesen de que modo podría estenderse por escrito
Manifestáronles que
.
¡i

tratado.

pesar de ser

la

isla

muy pobre

y de no
lo

haber

en

ella

tierras
la

suficientes en las

que pudiese sembrarse
,

ne.. -sino

para

décima parte de sus habitantes

nos tendrían,

i

48
todo
,

HISTORIA
por su señor
el
:

con

,

partiendo con

Nos

lo

que cosechasen

;

pues era justo que
giesen sus vasallos

señor

tuviese parte en los frutos que recotres mil

y que nos darían cada año
,

cuarteras
,

de trigo

,

cien vacas
á

y

trescientas entre cabras

y ovejas

obli-

puniónos Nos

guardarlos y defenderlos perpetuamente

como

a

nuestros propios hombres y vasallos. Nuestros embajadores pidie-

ron entonces que se nos diese además
la

la

potestad de Giudadela,

de aquel cerro en que estaba edificado
,

el

mayor
;

castillo

de

la

isla

y

la

de cuantas fortalezas en
al

ella

hubiese

y aunque los sar-

racenos recibieron
al

principio de mala gana
,

semejante petición,

cabo
,

,

después de haber deliberado

contestaron que accedian
;

á ella

ya que era aquella nuestra voluntad
,

diciendo
los

,

que ya
,

que tan buen señor éramos
peraban que como
ronse luego
isla
tal

según decían

,

con

nuestros
ellos.

es-

nos portaríamos también con

Empleála

tres

dias
el

en hacer que

todos los principales de
,

jurasen

sobre
la

Alcorán aquel tratado

al

cual

don Asalit
y mien-

hizo

añadir

obligación

de darnos

cada año dos quintales de
el la
,

manteca y doscientas barcas para trasportar tras tanto permanecimos Nos en el cabo de
que volviesen
las galeras

ganado

;

Piedra esperando
y continuando en

con

los

embajadores

encender cada noche almenaras como al principio de nuestra llegada.

CAPITULO
Al cabo de
cuatro
dias, por
,

lili.

la

mañana,

salido

ya

el

sol, y

cuando habíamos oido misa do
las

tuvimos noticia de que habían llegaaviso

galeras

,

y recibimos

de nuestros enviados para que

tuviésemos dispuesta y adornada nuestra casa. Hicímosla, pues, en-

ramar de hinojo, porque
ba
;

á la sazón

no teníamos
los

á

mano
allí

otra yer-

entapizamos
los

las

paredes con
los

con

que nos dejaron
los

teníamos y caballeros que estaban con Nos y nos ,
,

tapices

que

pusimos todos

mejores vestidos

para hacer á los embajadores
aquella
,

un honroso recibimiento.
venia de

Componían

embajada que nos
almojarife y cinco

Menorca

,

el

hermano

del alcaide
la isla, á

el

jeques de los mas calificados de

todos los cuales enviamos

caballos y otras cabalgaduras para que pudiesen venir á presentar*

DE
senos. Así
<[u<:

I).

JUME.
Nos
,
,

I

V.)

estuvieron delante de
,

saludáronnos con proy nos

funda reverencia
parte del aleude

hincaron

las rodillas

dijeron

,

que de
señor en

nos

saludaban

cien mil veces,

como

¡i

quien
Dios,
y á

él

tenia

puesta toda

su esperanza.

— Buena
luiesle

ventura os dé

les

respondimos; plácenos en gran manera vuestra \enida:
la


les

lin

de que no nos estorbasen los de
deiiiles, nos apartamos con

en

lo

que tenía-

mos

(pie

ellos á

un lado, para poder
por
lo

hablarles con

mas libertad,

y dieron gracias á Dios

que

dijimos.

Espusiéronnos los mensajeros su embajada y
les

la

respuesta que se
el

habia dado

,

manifestándonos
,

al

mismo tiempo

convenio (pie

habían celebrado

para que tuviésemos a bien ratificarlo. Les diello
,

jimos que deliberaríamos sobre

y habiéndose

ellos

salido

— Loado
cede
lo

afuera

.

llamamos
sea el

á los nuestros y les
sin

hablamos en estos términos:

Señor, que

pecado y con tanta honra nos cones el resolver lo

que Nos no habíamos aun ganado. Obvio
este caso
:

que debe hacerse en
habéis negociado
dispensa.
,

aceptemos

el

con-venio tal
la

como

lo

— Llamamos en seguida
el

y

demos

gracias á Dios por

merced que nos
sarracenos
;

á los enviados

dijí-

mosles que teníamos por bueno

tratado que habían ajustado con
la

nuestros embajadores, y les entregamos
tura autorizada con nuestro sello, en
la

correspondiente

escri-

cual constase que los acep-

tábamos por vasallos nuestrosyde nuestros sucesores para siempre,
y que debían ellos satisfacer perpetuamente á Nos y el tributo á que se habían obligado.
á los nuestros

CAPÍTULO
Desde que celebramos
ca
,

CIV.

el

convenio con los sarracenos de Menorisla

hemos sacado de
los

aquella

dobles ó quizás mayores réditos
;

de

que entonces

se nos

prometieron por tributo

pues mientras
les

que
y

se lo

pidamos con oportunidad, nos ceden cuanto

pedimos,
cuanto

sin esto

tomamos de
que
se

allí

todo

lo

que nos conviene.
las

En

á los sarracenos

habían hecho fuertes en
después

montañas de

Mallorca y habían
nuestra

quedado
,

cautivos para hacer de ellos
,

voluntad

los
la

distribuímos á cuantos los quisieron
tierra

para

que

los

poblasen por

como

esclavos.

Tan señalados hechos

l.'iO

historia
¡i

llevamos

cabo en esta espedicion con solas tres galeras
ea

,

porque

nos favoreció

lodo

la

voluntad del Señor que nos ha criado.

Volvímonos en seguida
Dios, desde entonces,
cesitado
vale

á Cataluña y

Aragón

;

y por

la

gracia de

muy
que

lejos
,

de haber

la isla

de Mallorca neel

mas nuestra ayuda
lo

la

ha mejorado tanto
en tiempo de

Señor, que

doblemente de

valia

los sarracenos.

CAPITULO

CY.

Rabian transcurrido ya dos años desde que
isla

se

nos sometiera
el sacrista

la

de Menorca
,

,

cuando se nos presentó en Alcañiz
y

de

Gerona

que era arzobispo electo de Tarragona
,

se

llamaba

En

Guillermo de Montgrí

junto con

En Bernardo de Santa Eugenia
,

y su hermano

;

y después de habernos pedido audiencia
la
isla
;

nos dijo,
su linaje

que

si

queríamos cederles

de Iviza

,

él

y los de
la

emprenderían aquella conquista

pues ya que Nos no

teníamos

en nuestro poder y estábamos
sas
,

á la sazón

ocupado en otras empreél

creia

que no podíamos tener reparo en que
el

emprendiese

aquel hecho de armas, para que se dijese que

arzobispo de Tarél

ragona habia conquistado aquella
la

isla

;

puesto que en todo caso

tendría en feudo por Nos. Después de haber deliberado sobre su
,

propuesta

conociendo que

nos honraba con conquistar aquella
,

tierra y tenerla

en feudo por Nos
él

accedimos á
,

lo

que nos pedia

:

y aprestándose

con todos

los

suyos

dispuso lo necesario para

el

pasaje, y

mandó

construir un

trabuquete y un fundíbulo.

Luego
la

que

el infante

de Portugal y don
,

Ñuño

tuvieron noticia de
al

pro-

yectada empresa

ofreciéronse á

acompañar
conquista
:

arzobispo

,

con ta

de que éste

les diese

parte en

la

,

á

proporción del nú-

mero de
da
,

caballos con que le ausiliasen

fuéles otorgada su

deman

y

emprendieron juntos aquella campaña.
,

Llegados á lviza
les

pudieron

desembarcar
;

sin

que

los

de

la isla
al

opusiesen

ningún obstáculo
armados
, ,

y dirigiéndose desde luego

puer

to con los
allá las
sitio.

caballos

mientras se encaminaban también
el

naves y leños

asentaron su campamento), y comenzaron
las

Armaron ante todo

máquinas

;

hicieron que
la

el

fundíbulo,

que no alcanzaba tanto, asestase sus tiros contra
buquete contra
el castillo
;

plaza, y el tralos disparos del

hasta que

,

viendo que

Di
fundíbulo empezaban
á

D.

JAIME.
el

I

il

hacer mella en
los

muid,

resolvieron

<»i>rir

algunas cavas.

Cuando
del

de
.

la

hueste conocieron que había lleá

gado ya

la

hora

ataque

empezaron
m;is luego
la
(i

trabar

algunas
.

tijeras

escaramuzas con
ron
ni
l¡i

los sitiados;

armáronse todos
<le
I¡in

corrie-

asalto

,

y

se

apoderaron de

primera línea
los

murallas
pidieron
v del

de

plaza,

acobardando con esto

sarracenos, que
la

luego capitulación. Así se apoderaron
rastillo, sin

fácilmente de

villa

que

el

trabuquete hubiese disparado mas
el

allá

de diez

piedras, y habiendo sido

primero en entrar
la

al

asalto un

hombre

de Lérida llamado luán Chicó. Después de
dirigido

toma de

Iviza, se lian

muchas voces contra aquella

isla

galeras de

sarraceno»
¡

pero, por merced

de Dios, han tenido que volverse siempre con
ella.

mayor

dafio del

que han podido causar en

CAPÍTULO

fflfl.

Aconteció un dia que mientras Nos nos estábamos solazando en
nuestro reino de Aragón
lie del
,

se nos presentaron en Alcañiz el

maes-

Hospital
;

,

llamado

Hugo de
ellos

Forcalquier
,

,

y

don Blasco de
la

Alagon

y
,

platicando con
y nos dijo
:

en un terrado

tomó

mano

el

primero
en
la

— Señor, ya que

tanto os ha favorecido Dios

empresa de Mallorca y de las demás islas , ¿ nada intentaremos ahora contra ese reino de Valencia , que ha hecho siempre

frontería á los de vuestro linaje, quienes,

aunque en vano,

se es-

forzaron continuamente por conquistarlo ? Así Dios

me

ayude, creo

que seria bueno que
pues don

lo

pensásemos, ya que estamos aquí reunidos;

Blasco sabe

mas que nadie en
,

este negocio
le

,

y él

podrá

deciros qué tierra es aquella
sito

y qué lugar

parece mas á propóél

— Contestó entonces
tar al rey lo

para que

,

ganándolo
el

,

podáis vos entrar por

en aquel reino.

de Alagon:

Dispuesto estoy á manifes-

que sepa y cuanto pueda
lo

serle

de provecho
,

;

por con-

siguiente
gárnosle
,

,

ya que vos
,

queréis

,

maestre

me

esplicaré.

— Roque

pues

que nos dijese por donde
el

le

parecía

ma

fácil

Nos entrásemos primeramente en

reino de Valencia.

,

152

HISTORIA

CAPÍTULO

CYII.

Tomó
ra
:

otra vez
,

la

— Señor
también
,

palabra don Blasco y nos habló de esta maneel

bien dice

maestre del Hospital

,

que ya que Dios que conquista-

os ha dado conquistas allende el
seis lo

mar

,

justo fuera

que está á

las

puertas de vuestro reino.
,

ñor

he vivido en Valencia mas de dos años
;

Yo , secuando vos me desla

terrasteis

y puedo deciros que no hay en toda
pais, y

tierra

mejor

ni

mas hermoso

que de Dios abajo no hay tan ameno lugar
,

como

la

ciudad de Valencia y todo su reino

que tiene de uno á

otro confín

mas de

siete

jornadas de largo
,

;

de

modo que
,

si

os fa-

vorece Dios en esa conquista

como

os favorecerá

decir podréis
tenéis

que habéis ganado
vuestro poder los
ra

la

mejor

tierra del

mundo

,

y que

en

mas amenos y mas
seria el consejo
,

fuertes castillos. Diréos

aho-

mi parecer.
,

Si os aconsejase que fueseis á poner cerco á algún

fuerte castillo

malo

,

porque hay

allí

por

lo

me,

nos cuarenta ó cincuenta

que con solo estar bien abastecidos
;

se

burlarían de todo vuestro poder
dierais

pero

,

según yo entiendo
la

,

pu,

marchar sobre Burriana
,

,

que está situada en

llanura

podrá llegaros por mar y por tierra cuanto necesitéis, mas fácilmente eme si os internaseis demasiado.
cerca de vuestro reino

y

allí

Confio en Dios que

al

cabo de un mes
;

,

á

mas tardar
en
ella

,

os

podréis

haber apoderado de aquella plaza
provisiones
;

hallareis

abundantes

gar mas

y por esto , si ha de valer mi consejo , este es el luá propósito , para que por él deis principio á la conquista

de Valencia.
añadió
el

— Verdades,
;

señor,

cuanto os dice
los

don Blasco

maestre

pues según refieren todos
la

que han estado

en aquel reino y según pregona

fama

,

ningún lugar hay mas á

propósito que aquel para ser conquistado.
el

— No
es

nos parece malo
lo

consejo que nos dais, dijimos á

entrambos; antes
tal

tenemos
,

por

muy bueno
el
;

y

muy

leal

:

y ya que

vuestro

dictamen

cúmplase en

nombre

del

Señor

lo

que

nos proponéis. Mas os
,

diremos
sabed
lo

no parece sino que sea cosa de Dios este negocio

pues

que nos sucedió cuando nos hallábamos
,

al

otro

estremo

de Mallorca

á la sazón

en que Menorca

se rindió.
1

Estábamos ha,

blando de aquella tierra con don Sancho de

loria

con su her-

DE

I».

.1

MMI..
<l<-

I

53

mano don García
Sandio que
seüor,

j

con

don
al

Pero López

Pomar

,

que había

ido por mensajero nuestro
la

alcaide de Játiva, coando riendo

don

ensalrábamos en gran manera, nos dijo
el

ya:

Vos,

estáis

alabando lodo
á

dia

la

ciudad
,

y

reino de
rale lo
al

.Mallor-

ca; pero probad
tenéis en

conquistar Valencia

que nada

que aquí

comparación de aquel reino.

Allí os saldrán

encuentro
\

cinco
sin
te
,i

ó seis mil ballesteros con sus
los

ballestas

do dos pies

u,,

número de
|a

demás
el

.

que

ni

Siquiera dejarán

arenar

la

hueslas
lle-

villa

:

tanto es

poder de sus armas, y tantas son
;

fuerzas que tienen para oponérseos
\.ir
.1

de

modo que

si

lograrais
,

cabo

tal

conquista, pudierais verdaderamente decir
del

que

sois

el

mayor rey
así se

mundo. Desplúgonos entonces en gran manera
,

que

espresasen

que nó por ensalzar

á Valencia

debia des-

preciarse Mallorca.

Ahora, pues,
,

os declararemos á >osotros,

don
tal

H lasco

y el maestre

lo

que tenemos pensado para acometer
,

empresa. Nos estamos sin mujer

y por
la

medio

del

papa se

nos

ha propuesto que nos casáramos con

hija del rey de

Hungría ó
es-

con

la

del

duque de Sterich

(

1

)

;

mas ya que nuestra primera

posa fué hija de uno délos mayores reyes del

mundo,
si

preferire-

mos
la

á la hija del

rey de Hungría

,

por mas que se nos ofrezca que

otra nos llevará en dote

mayor caudal; pues
la

cuando valía-

mos menos merecimos
Alonso
,

casarnos con

hija del rey de Castilla

don
to-

justo es que sea también hija de rey la
,

esposa que

memos ahora

cuando valemos mas. Luego que hayamos celebrado
(

nuestro matrimonio

2)

,

nos iremos á Burriana

;

desde Teruel

Zurita y ulrus histo: sin embargo. duque de Austria; y .creemos que así debe entenderse, considerando la voz Sterich como síncopa de OEstcrreick tierra oriental j que que gobernó es la denominación genuina del Austria. La hija de Federico que fué propuesta aquel ducado desde 1-230 hasta 124G, será en este caso la
(1)

Sterich. Así se halla en el testu

ii.

ulules le llaman

(

,

por esposa
(2)

á

don Jaime.

biendo podido realizarse su segundo matrimonio con
de León
.

Separado don Jaime de su primera esposa doña Leonor, y no hala hija de don Alfonso

mantúvose
IX

libre

por algún tiempo
el

;

hasta

que por mediación del
,

pipa Gregorio
rej de Hungría,

se le

propuso
II,

casamiento con doña Violante
efecto
la

hija del

Andrés

el

Jerosolimitano.

Ajustáronse los tratos á
al

20 de

febrero de 1233 con los enviados húngaros que

se

presentaron en

Barcelona

¡

pero no llegó doña Violante

ni se

celebró

boda

en esta ciu-

año siguiente de 1234 (35 ¿o la encarnación ), á los ocho dias del raes de setiembre. Por lo visto no pudo cumplir don Jaime su proposito

dad hasta

el

'20

154
haremos
llevar

BISTORIA

en acémilas ludas

las

provisiones

que

podamos;
lo

dispondremos asimismo que

se trasporte allá
;

por mar lodo

ne-

cesario para abastecer la hueste

nos llevaremos dos fundíbulos,
la villa
,

y cuando nos
la

hayamos apoderado de

haremos que venga
gentes que tenemos

reina nuestra

mujer, para que crean
allí

las

intención de permanecer
tillos

largo tiempo. Entonces todos los cas,

que habrán quedado á nuestra espalda
las

como
,

Peñíscola

,

Cer-

vera, Chivert, Polpís,

Cuevas de Avinromá
se

Alcalaten,

Mo-

rdía, Guellar

,

Ares y cuantos

proveen del campo de Burria-

na, tendrán forzosamente (pie rendirse, porque cogidos entre nuestra hueste y las tierras
to

de cristianos

,

les faltará

todo

el

bastimen-

que sacaban antes de aquel

territorio.
,

Así que todas aquellas nos trasladaremos
la

fortalezas

hayan cuido en nuestro poder
el

á

un

lugar llamado por los cristianos
á dos leguas de Valencia
,

Cerro de

Cebolla, y situado

desde donde mandaremos hacer conti,

nuar cabalgadas hacia

la

ciudad y talaremos sus contornos
se hallan los sarracenos
el

hasta

que teniendo ya noticia de que
y
les

en apuros

acosa

el

hambre

,

estrecharemos
mieses
,

sitio

antes de
,

que pue-

— Contestáronnos entonces don
mejor
el

dan recoger otra vez

las

y nuestros serán
Blasco y
el

si
:

Dios quiere.

maestre
los

— No

fuera

plan,

aunque os

lo
:

hubiesen trazado
cierto

mismos sarrace-

nos que están en Valencia
su

que nuestro Señor os tiene de

mano, cuando

tan bien lo pensasteis.

— Resolvimos, pues,

«pie

así se pusiese

por obra.

CAPÍTULO

CV1II.

Partimos después de Alcañiz para Teruel
invitación de

,

donde recibimos una
,

don Pero Ferrandez de Azagra

señor de AJbarracin,

de conducir su nueva esposa á Burriana

,

luego de ganada esta plaza
julio de 1232
,

;

pues

habiéndose apoderado ya

de

ella á
lo

mediados de

tardó aun

mas de dos años en casarse: pero
cuando quisieron abandonarle

cumplió mas adelante, como se verá,

que guarnecían el cerro y castillo de Sania María, cerca de Valencia. Sin embargo como el Cronista contunde á veces los hechos y no indica sus fechas según manifestamos ya en otra ñola es á veces sumamente difícil el adivinar á qué época se. refieren los planes que traza y los discursos que pone en boca propia ó de otros personajes, liemos debido hacer anuí estas advertencias, porque este es el único pasaje en que nos habla don Jaime de su segundo matrimonio.
los caballeros
, ,
,

DE
para que fuésemos
racin
,

]>.

JAIME.
él
<'n

•'»•">
I

á

comer con
;

una de sus aldeas de Albaré

por nombre Ejea

que
,

allí

nos esperaría

iríamos

á la

caza

del jabalí.

Aceptamos

,

pues

el

confite.

Acabábamos de comer
los

y

era casi ñora de vísperas,

cuando nos llegó aviso de que
-<•

peo;

nes

dé Teruel
el

j

de

la

frontera

habían apoderado de Ares
la

y

habiéndonos

mensajero pedido albricias por

buena nueva que
con Nos dicho
el

nos traía, hubimos de prometérselas. Estaban

allí

don

Pero

Ferrandez

]

don

Atorella;
frontera
,

mas como

primero era
el

poco conocedor de aquella
.

tomó

la

palabra

segundo,

nos dijo:
lo

— Señor,

grande ventaja habéis alcanzado; pues

mu-

que acabáis de ganar, y buen principio os éste para la [Así lo quiera Dios! le contesconquista del reino de Valencia. No os entretengáis, señor, añadió: Ares es muy buen tamos.
cho vale

lugar y

fuerte, y podréis conservarlo á despecho de cuantos sarracenos hay en el mundo cabalgad en seguida , no os demo-

muy

;

réis;

yo

sé lo

que vale aquel lugar

,

y cuando

allá lleguéis, veréis

\os

si

es la pura verdad cuanto ahora os digo.

CAPÍTULO
Con
buscar
noticia

ci\.

la

que acababan de darnos
á

,

enviamos desde luego
,

á

á

Teruel
allí

Ferrando Diez

,

á

Rodrigo Ortiz

y á otros ca-

balleros que

había, dándoles orden para que senos juntasen en
Allí

Alfambra,

¡i

donde llegamos Nos antes de anochecer.
las caballerías,
;

cenamos,

hicimos dar cebada á

y á eso de media noche conal

tinuamos nuestro camino
hallamos ya
luego
á la
el

de

modo que

despuntar

el
,

alba

nos

otra parte del
,

campo de Monteagudo
,

y pasando

por

Pobo

salimos á Villaroya
este

donde pernoctamos. Al
;

amanecer salimos de
vimos venir
>

pueblo

,

que es del Hospital
al

y

cuando
la
¡i

no nos faltaba mas que media legua para llegar
sierra
,

estremo de

á

un ballestero
nos dijo:

todo escape, llegó
OS

anuncia que suya es Morella.

— Señor don — Recibimos de
,

,

que cabalgando y corriendo
Blasco OS saluda
,

y

muy mal

talante

aquella noticia: y por lo

mismo nos
;

dijo

Ferrando Diez:

— Deliel

berad

,

señor

,

lo

maduro

consejo.

que hacer debáis

que bien ha menester
apartar
al

caso

Mandamos, pues,

ballestero;

y
y

mientras disponíamos que

compareciesen

don Pero Ferrandez

1

">(j

II1STOIUA
,

don Atarella
oido
:

importante, y mas valiera que estuviese en poder de moros, que no que la tenga
lo


;

se nos acercó otra vez

Ferrando Diez, y

tíos dijo al

Dejad ya

de Ares, pues Morella es

muy

don Blasco, porque mas fácilmente

la ganaríais.

Esto os digo, por-

que por mas que don Blasco sea mi señor, Vos
natural

sois

también mi señor

y ya que puedo cambiar de señor, como mejor me plazca, no he de dejar de manifestaros lo que os convenga , pues siempre

me
lo

he de tener por vasallo vuestro.

— Habiendo luego pedido
:

su

parecer á don Pero, á don Atorclla y á los demás caballeros, sobre

que hacer debiéramos

,

nos contestaron
,

que habiendo dado
llevarla á

principio á la espedicion

contra Ares

debíamos
,

cabo

;

que después podríamos marchar sobre Morella
ganaríamos ambas fortalezas en una

y de este

modo

sola cabalgada. Sin

embargo,

Ferrando Diez no cesó de decirnos:
los

— Señor, yo

soy aquí uno de

menores de vuestro consejo
,

;

pero por mas que os digan los

marchad sobre Morella, y mandad llamar á los peones de Teruel y de las aldeas para que os sigan tan de cerca
otros

creedme

;

como les sea posible, dejando todo Nos que esto era efectivamente lo mas
importancia
y así nos dijo él,

su

equipaje.
,

Conocimos
el

ventajoso
á los

porque

hom-

bre debe atender siempre con preferencia
;

negocios de mayor

que nos diésemos prisa, porque desde

donde estábamos hasta Morella teníamos aun que correr un buen
trecho. Por lo
se

mismo
según
las

,

dada orden

á parte
;

de

los

peoues para que
á

quedasen
el rio

,

así lo
,

cumplieron
y llegamos

partimos
al

escape

,

pasaal

mos
de

de

Calderas

otro rio que corre
allí,

pié

la

cuesta que conduce á Morella.

Cuando estuvimos
;

vimos

llegar luego á dos

peones á
,

la lijera

taban los demás

nos dijeron

y preguntándoles dónde esque iban viniendo. Emprendimos,

pues

,

la

subida
la

,

hasta llegar á una colina que hay en mitad de la

cuesta, y á

cual pusieron después por
alto

nombre

el

Cerro del Rey,
,

donde hicimos

para esperar á
,

las

demás fuerzas
á

colocando

centinelas de á pié y de á caballo
ni salir hasta el día siguiente
ria hacerse.
,

que

nadie permitiesen entrar
lo

en que resolveríamos

que debe-

Pasamos

allí

toda

la
,

noche

;

y como era ya

mucho

des-

pués de

la fiesta

de San Miguel

empezó
tocara

á nevar en abundancia y
se atrevía á des-

á lloviznar al

mismo tiempo, de modo que nadie
que no
,

cubrirse

el

rostro para

le

la

nieve: los caballos y los
,

bagajes estaban echados

parte en una hondonada

espary parte

ni:

i),

.i

aimk.
:

I>7
1;»>

(¡dos por

el

campo como mejor podiao
provisiones
tur posible

acémilas que

debían
,

traernos

las

aquella
el

noche no pudieron
¡i

subirlas

ni

tampoco nos
los del

bajar

buscarlas, por
á
;

miedo
\

de que

castillo

do

lo

hiciesen

saber

don Blasco,
de

para que no

se

introdujesen

allí

mayores faenas
la

modo que hubimos de
Nos como
los

pasar sin

comer

ni

beber desde
la

noche anterior en que habíamos
vísperas, tanto

cenado en Villaroya basta
caballos y bagajes.

horade

CAPÍTULO C\.

A
ban

poco de haber salido

el

sol

,

llegó

don Blasco con algunos

caballeros, vestidos sus perpuntes, y con escuderos que les llevalas

armas. Luego que nuestros centinelas los descubrieron que
,

seguían cuesta abajo

don Ferran Pérez de Pina
nos envió mensaje con
lo
la

,

que era

el

cabo

de aquellos guardas

,

noticia, y pidiendo

que

le

diésemos orden sobre
la

que

debería hacer, ya que don
Dijímosle
,

Blasco queria entrar en
lo

fortaleza.

pues, que no

se

y que le mandase venir á nuestra presencia. Antes de que llegase allí nuestra orden, empeñábase don
permitiese de ningún
Blasco en entrar luego en
el

modo,

fuerte.

— ¿Qué

Blasco? decíale don Ferran Pérez.
le


y

pretendéis hacer don

Quiero entrar en Morella,

contestaba
;

aquel,

]

vo)

¡i

dar orden
al
,

como deba

hacerse esta
esto el

entrada

y

me

presentaré después

rey.

— Llegó en
al
,

men-

sajero que

Nos habíamos enviado
aquel

comunicó

oido á Ferran
:

Pérez nuestra orden
consiguiente
le dijo
él.

de que no dejasen entrar á don Blasco

por

todo os veáis con
verle luego; pero

:

— Don
al

Blasco
,

el

rey quiere que ante
el

Decid

rey

contestó

otro

,

que

iré á

que antes tengo que despachar algo.
la

Sabed,
el castillo
la

don Blasco, que no os hemos de permitir
sin

entrada en
rey
:

que primeramente os hayáis visto con

el

tal

es

orden
si

que tenemos.

Y

al

decirle esto, se le acercó para impedirle
le

intentaba escaparse. Viendo don Blasco que no
curso
,

quedaba otro reestábamos,

volvió las riendas y se dirigió hacia
él

donde Nos

siguiendo tras

nuestros guardas.

1

58

msroKi

v

CAPULLO

CJU.

Así que llegó don Blasco á nuestra presencia
nos Nos en
pié
,

,

apeóse

;

piísimo*

al

verle

;

y

luego nos sentamos
:

todos con don

Pero Ferrandez
él

don Atorclla y Zeit-Abuzeit pero habiéndonos manifestado que queria hablar con Nos á solas , despedímos á
,

todos los demás.

¿

Qué
,

es lo

que mandáis, señor ? nos dijo
,

:

Vos

sabéis
,

,

don Blasco

le

respondimos

que

sois nuestro

mayor-

domo
tanto
el

que os hemos tenido siempre en mucho y os hemos otorgado muchas gracias , y que sois además feudatario nuestro por
;

,

ya que

,

según

me

habéis noticiado

,

Dios os ha concedido
podéis
la

apoderaros de ese lugar tan fuerte y tan famoso , bien conocer vos que por muy bien que con él nos sirvieseis ,
es tal
,

plaza

que solo un rey debe poseerla

:

os rogamos, pues, que por
las singulares

la naturaleza

que con Nos tenéis
,

,

por

mercedes que
,

siempre os hemos dispensado
sintáis

y

como mayordomo nuestro
,

con-

en entregarnos ese

castillo

hacer tanto bien á vos y á todos deciros todo el mundo, que buen galardón llevasteis por

y por ende os habremos de los vuestros , que pueda luego
el servicio

que nos

hicisteis.

habéis otorgado?

— ¿Y —

,
,

no recordáis
en efecto
;

,

señor

,

la

escritura que

me

vuestro cuanto ganéis de los moros.


y

en

ella se dice

que debe ser

Ciertamente, señor.

Á

pesar de esto

,

don Blasco

,

vos conocéis ya que
tal el castillo,
;

no debe pertene-

ceros esa conquista

porque es

que vale tanto como
es,

un condado con todas sus pertenencias

lo

que podéis hacer

que ya que Dios os ha dado tan buen lugar y podéis cedérmelo, me lo entreguéis , haciéndoos yo en recompensa tantas mercedes,

que por
habréis

ellas

conocerán

los

hombres

el

señalado servicio que

prestado, y contestó, lo pensaré

cuan
y os

agradecido os quedo.
daré
la

respuesta.
él
,

— Apartóse
,

— Señor,

me
nos

entonces

con cuatro cabullcros que iban con

rado
la

,

volvió y nos dijo:

plaza de Morella ?

— ¿Empeñado
el

y

después de haber delibeestáis, señor,
le

en poseer

Bien podéis conocerlo
tenerla
,

respondimos:

para

Nos

es

muy

importante
lo

mientras que á vos os es

mis conveniente
tra

que os hemos ofrecido.

— Va

que

es esta vnrs-

Noluntad, y

(pie tanto os interesa el

poseer dicha fortaleza,

me

DE

i).

JAIME.
:

159
solo
la

conformo
pido,
y

,

señor

,

y

pláceme que sea vuestra

una

cosa

os

y es

que os dignéis dármela en feudo: yo
el

tendré por vos;
preferido
á

ya que soy yo

que

os

la

cedo

lodos los demás.

— Que

,

justo es que sea
le

nos place,

dijimos; y por consiguiente

vamos
ceit

á presencia

de don Pero Ferrandez, don Atorella, Zeifc-Abu-

y los

demás

caballeros

dréis en feudo por Nos.



,

,

para que sepan todos que \os
,

la

ten-

Bien está
á

nos contestó;
noldes.

}

nos mary

chámos en seguida
don Blasco
primero
;

¡i

encontrar

dichos

Llegados Nos

á

presencia de

ellos, queria éste

que Píos hablásemos

tomó
moros

la

mas habiéndole objetado que á él le tocaba el hacerlo, palabra y dijo: Señor, Vos me otorgasteis escritura,
cedisteis

en que
;

me

todos los lugares que yo conquistase de los
habéis favorecido
,

pero tanto

me

y tanto

me

prometéis
os

favorecerme en adelante
preste cualquier
servicio

que es

muy

justo que por

mi parte
,

que pueda prestaros. Así pues
castillo
,

ya que
;

Vos queréis que sea vuestro esc
solo os pido
(pie

quiérolo

también yo
,

y

que pueda tenerlo en feudo por Vos

pues justo es

para ello sea yo preferido á cualquiera otro

tro reino.

hombre de vues,

Contestárnosle que se lo agradecíamos
el servicio

y que
;

le

reesto

compensaríamos

que acababa de prestarnos
por Nos
,

y con

púsose ante Nos de hinojos, y nos

prestó homenaje de
el castillo

manos y
Per-

de boca

(

1 ) ,

de

(pie tenia

de Morella.

manecimos

allí

todo aquel dia

y á

la

mañana siguiente partimos
recompensas

para Ares, y nos posesionamos de dicho lugar, dando á los peones
«pie se

habían apoderado de

él tales

,

que quedaron

muy
(1)

satisfechos de Nos.

El ceremonia] del homenaje varió según las épocas, y era además al-

gún tanto diferente en cada pais y según la categoría del feudo. El de boca por lo regular lo prestaban solamente y manos que aquí prestó don Blasco
,

los

nobles; pues los feudatarios que no lo eran no hacían mas que
,

el

home-

poner las suyas entre las de su señor en una toma de posesión del fondo, verificada en la persona del vasallo que como parte integrante de la misma rosa enfeudada, se declaraba por medio de esta ficción legal hombre, ó meconsistía

naje de manos

que

en

señal de dependencia, y equivalía á
,

jor

,

cosa propia de su señor. Por esto

el

vasallo villano debia

.

después del

homenajo, prestar además el juramento de fidelidad, por el que se obligaba á lo< servicios meramente personales. El homenaje de boca, ó sea el ósculo que el feudatario daba a su señor, equivalía en los nobles al juramento

de fidelidad, ó sacramento,

como dicen

las escrituras

de aquellos

siglos.

que habían de prestar

los villanos.

1Ü0

HISTORIA

CAPÍTULO
Vivía á
la
,

CXII.

sazón

el

rey don
el
:

Sancho de Navarra

(

1

)

hijo

de

otro Sancho

que fué

mejor rey que hasta entonces hubiese hay como
le

bido en
Castilla

aquella tierra

estaba hostilizando
,

el
,

rey de
(pie le

por medio de don Lope Diaz

señor de Vizcaya
;

había quitado ya dos ó tres de sus castillos

enviónos mensaje,

para proponernos que celebrásemos con

él alianza
,

mutua

,

ofrelas

ciéndonos que nos otorgaría tantas mercedes
hubiese otorgado
ir á

como

rey alguno

nunca
él

á otro rey
,

mayor. Resolvimos por tanto

avistarnos
lo

años por

porque hacia ya veinte y cinco menos que no habia salido de aquel castillo , ni se ha;

con

en Tudela

bia dejado ver en ningún otro lugar

mandando
,

á

don Blasco,

á

don

Rodrigo Lizana y á don Ato de Foces

que nos acompañasen?
allá
,

como
subir

lo
al

hicieron
castillo
,

,

en aquellas vistas. Llegados
él

hubimos de
para reci-

porque

no pudo bajar hasta

la villa

birnos, por ser tan estremadamente gordo, que causaba admiración

y se avergonzaba en gran

manera de que nadie
dia

le viese

,

á

no ser en algún lugar retirado. El primer
le
,

que subimos

á

ver;

á

hora de vísperas

,

nos acogió tan cortesmente

como pudo

pues bajó á recibirnos hasta donde no habia bajado de diez años
atrás

nos abrazamos mutuamente, y vimos que era de tan aventajada estatura como Nos (2). Mostróse muy contento , y rien:

(1)

Don Sancho
I
,

el el

Fuerte ó

el

Encerrado, sesto de su nombre, que su,

cedió á don Sancho

brino Teobaldo
(2)

Sabio en 1194, y murió en 1234 heredándole su soá pesar del convenio con don Jaime.
la

aventajada estatura y demás prendas físicas de don Jaime, léase el siguiente retrato que de él nos hace Bernardo Desclot en su irónica. Aquest rey En Jacmc barago dice fo lo pus bel hom del mon,
, ,

En prueba de

que

cll

era major que altre un
,

palm
,

,

c

era molt ben formal

é
,

complit de

íots sos

é

memores é havic molt gran cara évermella é flamenca él ñas lonc ben dret é gran boca é ben felá c grans dents beles c Manques en sem,

blansa de per les

daur

,

huys ncyres é bels cabells é grans espades é lonc cors é delgat cls
,

cls

,

c rossos

que semblaren

fil

,

,

brass<>s grosses é ben feyts,

longucs c dretcs per Ittr , mesura. cls p eus lon-s é ben feyts c gint calsats. Mas aun cuando no tuviéramos ese testimonio de Desclot, nos bastaría el saber que en el repartimiento de Mallorca se midieron muchas veces las tierras por brazas del sc,

é beles

mans

é beles

cuxes é grosses

é beles carnes c

ñorrey,

como

dice el acta, veinte de las cuales equivalían á veinte y dos de

cualquier otro

hombre de regular

estatura.

DI.

I).

I

1IUE.
escalerilla

1

f >

t

do, SubíúflOS los dos

mano

á
á

mano por mía
mi capilla,
allí

que nos conya

dujo
rados

á

una

salita

couUgua

donde hallamos
alegraba

prepa-

los asientos,

Díjonos

que

se

muchísimo de

nuestra visita, y que no tenia
ea satisfacción tan cumplida
;

memoria de que hubiese tenido miná
lo

cual contestamos Nos,

que tampor esto,

bién

nos

alegrábamos sobremanera
los \i\os

de

verle

,

tanto

como por
que

deseos que teníamos de conocerle. Al cabo de
él
,

un rato de haber estado solazándonos con
nos habéis enviado

le

dijimos

:

Va
el

mensaje, diciéndonos que os convenia
gran manera
á

vernos para eosas que atañen en
nuestra honra,

nuestro

jiro

y

romo
:

lo

creemos, por proceder de vos
es ya

tales pala-

bras

;

aquí nos tenéis

mas como
y

muy

tarde

,

volveremos á

veros
se

mañana por

la

mañana,

os ofrezca.

— Contestónos que
agradeciéndoselo

entonces podréis decirnos cuanto
tenia

que hablar con Nos del

mayor bien que

hasta aquella sazón nos hubiese propuesto ningún

hombre

;

y

mucho

,

nos despedímos de

él

por

aquella noche.

CAPÍTULO
Al dia siguiente

CXII1.

por
el

la

mañana oímos nuestra misa
,

,

y luego

subimos
nos
:

á verle

en

castillo

donde nos habló en estos térmi,

Creo que no podéis ignorar

rey Jaime

,

cuánta amistad
;

y cuan estrecho parentesco hay entre nosotros dos
cion de nuestro sobrino
,

pues

á

escep,

el

hijo de la condesa de
;

Champaña

no

tenemos otro pariente mas cercano
consideramos mas allegado con vos
grado
cho
, ,

y aun en cierto

modo nos
hemos he,

,

porque os amamos en mayor

ya que

,

á pesar

de todos

los beneficios

que

le

dicho sobrino nos ha devuelto siempre
tan mal

mal por bien

y se

porta

con Nos

,

que ha llegado á conspirar con nuestros

hombres de Navarra para destronarnos y alzarse rey. Este es el motivo de haberos enviado á buscar , porque preferimos que nos
sucedáis vos en el reino
,

antes que

él ni

ningún otro hombre del
lo supieseis

mundo
Mas

;

y

por esto he querido también que
,

directa-

mente de mí

sin

intervención

de ninguna otra tercera persona.

para que no
,

digan
es

las

gentes que
al

obramos de

lijero

y sin
os

ningún motivo

menester que

mismo tiempo que Nos
21

102
prohijaremos, nos prohijéis
podéis perder en

HISTORIA

Vos también; pues ya

veis

que no
y

ello, toda vez

que con nuestros setenta
antes que vos
,

ocho

años es natural que
sino veinte y cinco.

muramos mucho

que no tenéis

CAPÍTULO CX1V.

Plúgonos en gran manera
con
ello

lo

que nos

dijo

don Sancho

,

porque
tenia
;

nos daba una pueba del entrañable
le

amor que nos
el

pero con todo

rogamos que no

llevase á

mal

que nos aconseal

jásemos con los nobles que nos habían acompañado, pues

anoche:

cer volveríamos á visitarle y le daríamos nuestra contestación

y

si

quisimos antes aconsejarnos
jo de doña

,

fué porque nos habia quedado un hi,

Leonor

,

hija

de don Alfonso de Castilla

y por orden

nuestra lo habían

jurado ya por heredero los nobles y caballeros

de Aragón, y
esto
,

las

ciudades,
el

entre ellas la de Lérida.
,

En

vista

de

y celebrado ya

correspondiente acuerdo

comisionamos á

don Blasco de Alagon (l),á don Ato de Foces ya don Rodrigo Lizana
,

para que fuesen á manifestárselo

en secreto

,

en presencia
allá, dije—

solamente de aquellas personas que éljqnisiese. Llegados
ronle
lo
:

El rey nos envia para manifestaros
:

por nuestro medio,
,

que

él

no pudiera deciros cara á cara

vos no ignoráis
,

que se-

parado de su mujer por mandato del pontífice
ella

le

ha quedado de de

un

hijo

,

á quien
;

mandó
por

jurar por sucesor en sus tierras
,

Aragón y en Lérida
pende de
la

tanto

como

la

muerte de

los

hombres

voluntad
,

de Dios y tan pronto alcanza
es
el

á los jóvenes
le

como

á

los viejos

este

único obstáculo que se

ofrece
el

;

pues no puede permitir nunca en su vida que pierda su hijo

de-

recho que tiene ya adquirido.
ro de que aceptaria de

Si así

no fuese
lo

,

podéis estar segule

muy buena gana

que

proponéis, pues

ve en ello una prueba señalada del

amor que

le profesáis.

(1)

Zurita dice que se equivocó aquí don Jaime,
;

poniendo á don Blasco
aragonés y el navarro, con su original au-

de Alagon en lugar de don Blasco Maza
razón
,

y

creemos que efectivamente tiene
entre
el

porque en
el

la

escritura de concordia

que copia
téntico
,

mismo

analista y liemos nosotros cotejado

firma

el

Maza

,

pero no so hace ningún mérito del de Alagon.

DE

l>.

I

\1MI..

I<»

»

CAPÍTULO CXY

Les contestó

el

rej

<l<-

Navarra

que deliberaría;
.

v

habiéndose

aconsejado con don Sancho Ferrandez de Montagul
llermo Baldoni
y poderosos
,

con en Gui-

que era en aquella sazón uno de
lúdela, con
el

I"-

mas honrados
la

hombres de

jnsticia de
;il

villa

y con

otros de
días por

t|iiiriics
la

ahora no conservamos memoria;
<lió

cabo de dos
á

mañana

su respuesta

,

diciendo

:

que

pesar de

serle tan desventajoso el aventurarse en su

edad avanzada con dos

personas tales
¡ios

como Nos

y nuestro hijo; con todo, era tanto lo que

amaba, que no

tenia inconveniente

en que

no pudiese suce-

demos
mos en

sino después de nuestro hijo (l),con tal de
la

que
,

le ausiliáse-

guerra que tenia con
;

el
él

rey de Castilla

el
,

cual

quería

destronarle

de manera que
su

si

moria

el

primero
,

debiésemos

Nos succderle en
y á nuestro hijo
,

reino

;

y

si

al

contrario

sobrevivía él á
,

Nos
ha-

debiese heredar

él

todos nuestros estados
el

ciendo jurar cada uno de

Nos

á sus respectivos vasallos
la

cumpli-

miento por sn parte
nos

(le

este convenio. Esta fué

contestación que

trajeron nuestros

ricoshornbres, cuando volvieron para darnos

<iicnta de su

embajada.

CAPÍTULO CXYI.
Cuando Nos oímos
ra
,

tal

respuesta

,

regocijémonos en gran mane;

v

con

Nos cuantos estaban en nuestra compañía
ello

pues á pesar
rey de Cas-

de

<{ue

por

hubiésemos de sostener guerra con

el

tilla,

vimos que aquellos tratos nos eran ventajosos por tres razola

nes:
re]

primera

,

por ser notoriamente injusta
al

la

guerra que aquel
éste tenia

estaba haciendo

de Navarra;
,

la

segunda, porque

ya setenta y ocho años

y aventuraba su suerte con nosotros, que

(1)

En

el

tratado de alianza y
.

y
el

don Sancho

mutua arrogaeion otorgado entre don Jaime no se hace mérito del hijo don Alfonso como espresa aquí
,

Cronista; por

lo

hijo fue estipulado

mismo hemos de creer que el convenio á favor de dicho separadamente en algún tratado secreto, ó tan solo de

palabra entre ambos soberanos.

;

KJi
éramos

HISTORIA

dos y podíamos cada uno , segua el orden natural , tener fundadas esperanzas de vivir tanto como él , por cuyo motivo era

poco
justo

lo

que en realidad arriesgábamos

;

y la tercera
,

,

porque era
ya que don

que Nos tomásemos parte en aquella guerra
y
:

Sancho nos hacia donación de Navarra,
lla tierra

que defendiésemos aque-

como

propia de nuestro padre

que por

tal

debíamos

te-

nerle cuando nos prohijaba.

Subimos, pues,
él á

á verle

con nuestros
los

ricoshombres
habían

,

y encontramos con

dos ó tres de
,

suyos que
:

llegado de nuevo. Puesto en su presencia
os

le

dijimos

Mucho

agradecemos

la

honra que nos hacéis y

el

amor que nos
habéis

mostráis, según lo que nos han manifestado nuestros mensajeros;

por consiguiente

,

aceptamos
los

el

convenio
,

tal

como nos

lo

propuesto por medio de
tra el rey de Castilla y

ricoshombres

y os

ayudaremos con-

contra cualquiera que intente haceros alasí,

gún daño.
para que

— Convenidos

señalamos
los

el

plazo de tres semanas

él

convocase á todos

nobles y caballeros de Navarra,
villa

á diez síndicos por cada

ciudad y cuatro por cada

de impor-

tancia, á fin

dos

los

deque, con poder bastante y en representación de todemás, nos prestasen juramento y homenaje de señorío y
;

fidelidad

pues Nos ordenaríamos que hiciesen otro tanto nuestros

vasallos de

Aragón.

CAPÍTULO CXVH.

En

el

dia que

habíamos acordado nos hallábamos en Tarragona,
,

desde donde nos fuimos á Tudela

ya que

él

no podia salimos

al

encuentro

,

acompañado de

los

ricoshombres y síndicos de nuestras

ciudades. Allí recibimos primeramente
sallos
el
,

de todos
,

los

susodichos va-

juramento y homenaje de que

después de muerto don
,

Sancho

reconocerian por rey de Navarra á Nos
si

ó

al

infante

don

Alfonso,

nos sobrevivía

,

y á nuestros sucesores

perpetuamente

y del mismo

modo

los

ricoshombres y síndicos de nuestras ciudades,
,

que para esto se hallaban en Tudela

le

prestaron á

él

igual jura-

mento y homenaje, en los términos que habíamos pactado. Comisionamos además á uno de los nuestros para que recorriese el reino
de Navarra, tomando
el

juramento y homenaje
él

á los

que no

lo

hu-

biesen aun prestado; é hizo

otro tanto respeto de nuestra tierra.

DE

I).

I

MUÉ.
á tratar

165
de
la

Terminado

este negocio
,

,

empezamos
al

guerra con

el

rey de Castilla

asistiendo
v

consejo cuatro ó cinco

ricoshombre»

por cada parte,
bre
<l<'

además algunos ciudadanos de Zaragoza en nomá

entrambos,

quienes hicimos jurar sobre
<•!

loa Bantos

evancada

gelios que guardarían

secreto de

lo

que

se tratase.

Dio

allí el

uno su dictamen; mas habiendo ya anochecido, prorogémos
sejo para
la

coná

siguiente mañana, porque esta es

la

hora del
:

(lia

mas

propósito para tratar de asuntos de importancia
las

Y entornes, oídas
los

misas

muy temprano,
negocio durante

reuniéronse otra \ez todos

que habían

jurado guardar

secreto, para manifestarnos lo que habían pensado
la

gobre

el

noche

,

que
;

,

como

dice

Salomón en
corno

sus Proverbios, es

muy buena

consejera
la

motivo por
el

el cual,

hemos dicho

,

habíamos aplazado
al rey

resolución para

dia siguiente.
él

Habiendo Nos luego dicho

de Navarra upe hablase

primero,
negocios,

como de mas edad,
tomó
zada
dias.
tilla ,

y

mas esperimentado que Nos en
términos:
;

los

la

palabra y habló en estos

— Rey, alguna
el

espe-

riencia tengo
,

de

los

negocios de España

pues por mi edad avan-

puedo dar razón de muchas cosas que han acontecido en mis

En

la

guerra que hubo entre nuestro padre y
valor

rey de Cas-

portáronse siempre con

nuestros navarros en
,

cuantos

encuentros tuvieron con los castellanos
fué porque ellos eran

y

si

alguna

vez cedieron,

muy

pocos
;

,

y tenían que luchar con un eneá

migo escesivamente numeroso
poco nos
así
:

mas teniéndoos
si

Vos por

ausiliar,

costará

el

vencerlos,

Dios quiere. Hagámoslo, pues,
;

yo os apovaré con todas mis fuerzas
hijo
,

haced Vos otro tanto
,

como buen
bras
ticos
la

y los

venceremos

derecho y suya
,

la

sinrazón.

,

vive Dios

que nuestro es
fin á sus

el

Cuando hubo puesto
sus ricoshombre»
ni los
,

palaprác-

dijimos

Nos que hablasen

como mas
;

en aquellas fronteras que Nos
,

nuestros

y así

tomando

mano don García Almoravit
:

instado

por todos los navarros,

dijo

— Rey de Aragón, voy
los
al

á esplicaros lo

que pasa en esta

tier-

ra, aunque todos

los naturales

de Navarra saben tan bien ó mejor
al

que yo

daños que don Lope Diaz de Vizcaya está causando

reino, y por consiguiente

rey, con sus numerosas fuerzas. El rey

de Castilla ha mandado últimamente á sus vasallos que ayuden á

don Lope siempre que
dispensado
la

lo necesite

;

mas ya que

el

Señor nos ha

inestimable

alianza con el

merced de estrechar vuestra amistad y rey de Navarra « confiamos en Dios que ambos á dos

!(>(>

HISTORIA
¡i

llevareis

buen cabo

esta

guerra

,

ganando entrambos señalada
que vean corno amparáis Vos
se le hace.

honra, y con satisfacción de lodos
á

los

don Sancho contra

la

injusticia

que

Después de don

García, fué cedida
mil
el
,

la

palabra á

quien habló así:

don Sancho Ferrandez de Montaqueréis que os diga, sino que
Ja

¿

Qué mas

Señor acaba de concedernos ahora
? Si

merced que tanto esperá-

bamos

vosotros dos queréis tomar con
¡i

empeño

este negocio,

lo llevareis el

buen término

;

acometed decididamente
íeliz.

éxito

no podrá menos de ser
asistian

— Dijimos
,
,

empresa, y entonces á los
la

demás ricoshombres que
recer
á lo
;

en

el

consejo

que diesen su pa-

pero todos nos contestaron unánimemente
García
,

que

se

adherían

manifestado por don Sancho y don

,

porque estaban
y el rey de

ciertos de

que tendría buen

fin el él
,

negocio

si

Nos

Na-

varra nos

empeñábamos en

pues que ellos por su parte estaban

dispuestos á servirnos lo mejor que pudiesen.

Seguidamente nos

manifestó don Sancho

,

que ya que habían

hablado sus ricoshom:

bres, bueno seria que los nuestros diesen también su dictamen

por consiguiente tomó
al

la

palabra don

rey de Navarra

,

le

dijo:
:

Ato de Foces,

y dirigiéndose

Poco tenemos que esponeros por
lo necesario

parte del rey de
serviros en esa

Aragón
;

dadnos vosotros dos

para

campaña

pues por mi parte os prometo que ade-

más de

lo

que

me

deis

emplearé en

ella
:

mi caudal

,

aunque sea

empeñando mis bienes por mas de un año
arriesgar nuestras personas
arriesgar nuestra
,

que donde habremos de

hacienda.

justo es que no

temamos tampoco

e'

Habló después don Blasco de
:

esta

manera

:

— Bien

dicen los ricoshombres de Navarra

para que esta
,

empresa de que tratamos sea llevada á buen término
sita

no

se nece-

mas

sino que os empeñéis en
,

ella

ambos reyes

;

pues grande

será vuestro poder

habiéndoos Dios unido en tan estrecha amisel

tad

,

y grande será

lucro que de ello

habremos de reportar notambién don Rodrigo

sotros y

vosotros.
y dijo:
el

Lizana

,

— Por
,

último

,

habló

Solo un consejo os daré á Vos rey de Aragón,
y es que

y á Vos

de Navarra

procuréis ante todo
os sirvan
;

ordenar

el

modo como
hombres de

podáis recompensar á los que
valor que
lo

pues con

los

cuidado todo

uno y otro tenéis , no debe daros ningún demás. Luego que todos aquellos nobles hu-

bieron manifestado su opinión

,

pidiónos

don Sancho que declará-

semos

la

nuestra

,

y así lo hicimos.

DE

I».

JAIME.

167

CAPÍTUO
No
igoorais
,

CXYIII.

don Sancho, dijimos

al

de Navarra, que nosotros
Ilesa
Iíi

los reyes
la

no nos llevamos de este
,

mondo, cuando
tela;

horade

muerte

sino sendas mortajas, que solo se diferencian de las de

los <»tros

hombres en sarde mejor
el

pero tenemos

la

ventaja de

qne por

mocho poder que Dios

nos

li¡i

dado, podemos emplear-

DOS mejor en su servicio, y ganar nuestro galardón por las buenas sin embargo , si estas no las haremos en esta obras que hagamos
:

vida

,

no podemos esperar cumplirlas en
lo

la

otra.

Ahora pues,

va

que Vos

queréis, os manifestaré de qué

modo

podréis vencer en

esta guerra.

Verdad

es

que yo puedo poner en camparía triplicadas
;

ó cuadruplicadas fuerzas que Vos cho mayor caudal
se
,

pero en cambio Vos tenéis

mu-

y

mas abundancia de

víveres y otras cosas que
,

necesitan para

la

guerra. Por mi
;

parte

pues

,

ofrezco
,

ausilia-

ros con

dos mil caballeros

aprontad Vos otros mil

que entre

que sepan manejar armas y caballo, bien podréis reunirlos en vuestra tierra enviad también mensaje á
caballeros y
linaje
;

hombres de

vuestro primo
os

el

conde de Champaña

ayude con mil
,

para que se una con Vos y caballeros, que bien podrá reunirlos y si por
,
;

ventura

noticioso

él

de

los tratos y alianza

que con Vos hemos

celebrado, no quisiese ausiliaros, reunid por vuestra cuenta los dos
mil
,

que por

la el

gracia de Dios bastante tenéis de que pagarlos,

y

de nada sirve
déis emplearlo

caudal

si

bien no se emplea. ¿

Y

de qué

modo poá vuestro
,

mejor que vengando
y
las

las afrentas

que hizo

padre

el

rey de Castilla
al la

que Vos mismo habéis recibido

y

ganando
costamos

mismo tiempo

tan señalada honra, por

mas que debiese
los los

vida á entrambos ?

Luego que tengamos reunidos

cuatro mil caballeros de linaje, entraremos por Castilla; y

como

castellanos son de suyo orgullosos y están ahora engreidos, nos pre-

sentarán luego

la

batalla

:

aceptarémosla
la
,

;

y

no pudiendo haber

allí

ningún estorbo, venceremos con

ayuda de Dios, porque teney ellos pelearán
injustamente.
las

mos

á

nuestro favor

el

derecho

Después de haberles vencido en
de Castilla, que están todas
(días

el

campo

,

invadiremos
;

aldeas

sin foso y sin

muralla

entraremos por
á saco, y
así

como

si

fuese en

campo abierto, darémoslas

|C„S

HISTORIA
la

lograremos que atraídos por

esperanza del lucro

,

acudan otros

muchos
razones

á
,

aumentar nuestras fuerzas.

— Aquí
él

llegábamos de nuestras

cuando don Sancho nos interrumpió
,

muy

destemplada-

mente y con grande enojo
cosas según
\as.

diciéndonos que ordenásemos nuestras

nos pluguiese

,

porque

haria otro tanto con las su-

Pesónos entonces en gran manera de que nos diese semejante
,

respuesta
le

y

le

hicimos observar que no debia llevar á mal cuanto
,

habíamos dicho

porque todo

se lo

habíamos manifestado solalo

mente para mayor honra suya, y para que pudiese recobrar
habia perdido
;

que

y viendo que ninguno de los suyos se atrevía á ha-

blarle palabra, dijimos

Nos

á

don Sancho Ferrandez
la

:

te obráis;

¿porqué no manifestáis
,

verdad á vuestro señor?
ausilieis al rey
,

— Malamen—
con-

Lo que importa
forme
honra vuestra.

nos contestó

,

es

que Vos

se lo habéis ofrecido; ja

— Pero por

que todo ha de redundar en mayor

los tratos

que con

él

habíamos tenido,

no quisimos en aquella ocasión
enojado
;

replicar á

don Sancho, viéndolo tan
,

sino

que nos despedímos de

él

diciéndole que

al

dia

siguiente hablaríamos otra vez de aquel asunto.

CAPÍTULO cxix.

Al otro dia volvimos á ver

al

rey de Navarra
;

,

y

le

dijimos que

tuviese á bien prestarnos cien mil sueldos

á cuya

demanda accede Ferrera,
convenio, le

dió, con tal de que le diésemos suficiente garantía de su restitución.

Por consiguiente, ofrecimos darle en prenda
Ferriolo
,

los lugares
el

Peñaredonda y
la

la

Faxina

;

y ajustado así

prometimos que para
con mil
caballeros
,
;

pascua

estaríamos dispuestos á servirle

aprestados otros mil
tos los mil con

tendríamos y para la fiesta de san Miguel conviniendo él por su parte en tener proná
la
él
,

que debia concurrir

empresa
nos lo
,

:

pero por pas-

cua

,

cuando debimos reunimos con

impidieron otros

negocios que nos obligaron á pasar á Mallorca

retardándonos

así

por mas de dos meses

el

acudir á

la cita.

DE

I».

I

UMB.

I

00

CAPÍTULO CXX.
don Sancho, que nos tenia ya
al

Guando Atamos
por culpable de no
tro

i

ver otra voz

haber comparecido antes, saliónos
,

encuen-

nn caballero
,

mu\ amigo nuestro

llamado Pero Giménez de
al
,

Vallterra

que había estado

de Navarra, y nos dijo:
re)

quiere increparos

entre los dos teníais

— contestamos Nos — Hemos venido
mal
el

señor; — Andad comparecido en porque no concertado. — Mucho agradecérnosla
sobre
a\ iso

reinte y un ¡mus

servicio

del rey

pues

el

habéis

el dia

que

noticia,
,

á

don Pero

;

y á
,

la

siguiente

mañana

cuando

fuimos á vernos con

don Sancho

le

hablamos en estos términos:
no llevareis á
,

aquí

para veros, y creemos que
el

que no hayamos comparecido en

dia señalado

teniendo

en cuenta que hemos querido antes llevar á cabo algunas otras empresas, cuyo buen éxito nos servirá para
el

mejor resultado de
será
así

la

que ahora hemos de acometer.
decis, nos contestó
;

pero

lo

cierto es

do en

el
,

dia
si

que nos prometisteis.

tardanza

ha de ser mas ventajosa para
la

pues

,

repuso, en qué consiste

como — Creemos que que no — Mas no debe entrambos. — Veamos, — En que por
os ventaja.

vos

os habéis presenta-

pesar esta

nuestra

tardanza podremos ahora ausiliaros con doscientos caballeros
los

mas de

que

sin

ella

hubiéramos reunido.

Y

vos,

le

dijimos

,

¿ tenéis

ja dispuestos los mil caballos
llado

que nos ofrecisteis
allá

?

Nos no hemos haembargo
pues
,

en toda Navarra mas

de

trescientos caballeros pron,

tos á entrar en

campaña

;

por nuestra parte
:

sin
,

,

hemos

aprontado

los

mil que os ofrecimos
falta
,

mal hacéis

en repren-

dernos por nuestra

cuando vos habéis cumplido tan malaSi vos tuvieseis reunidos los mil caballelos otros

mente vuestras promesas.
ros que debíais
te
,

con ellos y con

mil que por nuestra par-

tenemos prontos

á hacer la guerra desafiaríamos al rey de

Cas,

tilla.

— Contestónos que
,

deliberaria sobre lo que
él.

le

decíamos

y

ron esto nos despedímos de

Cuando bajábamos

del castillo de
el

Tudela

encontramos

á

un caballero de don García Almoravid,
,

cual de parte de éste y de Juan Pérez de Basca

que

se hallaban

en

la

— Señor,

frontera, había traído un mensaje para
lie

el

rey, y nos dijo:
el

venido aquí con un mensaje para

rey; hace cua-

22


170
tro (lias
saje es I1ISTOK1.V

que he llegado,
le
,

éste?
ya que

dijimos.


,

y

aun no he podido verle.
Así Dios

¿ Qué,
,

menos

me ayude,

señor

nos conel

testó

,

según veo

tenéis tanta intimidad

con

rey

,

lo declararé.

Los ricoshombres que
al

me han encargado
,

esta

menpodrá

sajería

quieren hacer saber
,

rey

que

si

les

envia doscientos
,

caballeros

vencerán á
la victoria
,

don Lope Diaz de Vizcaya
en esta guerra.
al
;

hacer suya
á

— Así
:

y

así

se lo
,

manifestaremos

don Sancho

dijimos
castillo

mensajero

nó ahora
lo
(

porque acabaesta

mos de
tarde.

salir del

pero

cuando

veamos

misma

CAPÍTULO CXXI.
Volvimos por
tarde á ver

la

al

rey de Navarra
la

— ¿Porqué

,

y le dijimos:

obráis así?

Hay
la

aquí á

puerta un caballero que vielos

ne de parte de don García
bres que se hallan

Almoravid y de

demás ricoshom-

en

frontera y de vuestra
,

meznada
que
le

,

el cual

hace cuatro ó cinco dias que está esperando
posible
¿
el

sin

haya sido

hablaros, á pesar de que os trae buenas nuevas.
son esas ? nos preguntó don Sancho.

Qué nnevas
,

— Dice

,

le

con-

testamos

que con doscientos caballeros que enviaseis de refuerzo
,

á la frontera

vencerían á don Lope Diaz

,

y con su victoria queel

daría terminada esta guerra.

Mandad que

entre

mensajero

,

y

él

mismo
os la

os

dará razón de su embajada

hayamos ya participado.
el

— No

;

pero no

le

digáis que
él

Nos

es

menester que

entre, re-

puso
¿

de Navarra

;

basta que hablemos del asunto nosotros dos.
los

No

veis

que todos

ricoshombres se portan con Nos deslealobjeto que el sacarnos dinero?
,

mente, y que no

llevan otro

No
ello

es dinero lo

que os piden
:

le

replicamos

;

sino que les enviéis

doscientos caballeros

si con y ¿ qué perdéis vos con enviárselos , podéis ganar mucha honra ? Quizás no se os ofrecerá nunca
,

tan

buena oportunidad
iría

como

la

que ahora
de

se os viene á la

mano.

Por mi parte,

yo también
;

allá

muy buen

grado con setenta
al

caballeros que aquí tengo

pero como no he desafiado aun

rey
este

de

Castilla
:

,

buscaremos algún arbitrio para que no os
la

falte

refuerzo
á los

mandad vos convocar
á

hueste en
,

la villa

;

yo mandaré

mios que sigan
,

vuestros cabos

daréles víveres para ocho

dias

y

se

hará lo que vos ordenéis.

— No

es

esto

lo

que nos

DE
conviene
,

I).

J

MUl
y

.

171

— respondió don
p;n-t
«•

Sancho;

como No» vimos que
podíamos;

«'-I

tor

maba en

sus cotas tan poco interés,

nos despedímos luciéndole:
n<>

— Por
seos

nuestro

hemos hecho cuanto
si

será

pues, culpa nuestra,

no

sale

todo

á

medida de nuestros

de-

CAPÍTULO

CXXII.

Viendo que don Sancho
nos fuimos
i

n<>

sabia adoptar
y

ninguna resolución,
á

nuestro alojamiento,
las

manifestamos

nuestros ri-

coshombres

razones <[ue con
:

él

tonces don Blasco
cosas
,

— Ya que

habíamos tenido.

Díjonos en-

el

rey de

Navarra no cuida de sus
él

no es menester que andéis vos por
,

tan atareado

:

dejadle,

partamos mañana
quiera cumpliros
virle.

y decidle que

lo

— Bien

siempre y cuando os necesite y que os premetió , os hallará dispuesto á ser,

hablasteis

don Blasco, dijimos todos.

— Al
,

dia si-

guiente nos fuimos por

la

mañana
él

á ver á

don Sancho
,

y le

mapor

nifestamos que, cumpliendo
servirle con los dos mil

lo

prometido
le

estaríamos pronto á
;

caballeros que

habíamos ofrecido
,

consiguiente

,

que

lo

dejábamos en su mano
allí

y

que podria con,

tar siempre ron

Nos. Estuvimos aun

otro dia

y

luego

nos

marchamos.

CAPÍTULO

CXXIII.

Salido de Tudela y llegado á Tauste

,

acordamos que ya que
Jas cosas

el

rey de Navarra

tomaba tan poco empeño en
,

que intere-

saban á entrambos

valia

mas que entrásemos en
;

tierra de

moros
á los

y nos apoderásemos de Burriana

para

lo cual

señalamos dia
,

ricoshombres

,

á los maestres del
,

Templo

y del Hospital

y á los
tierra,

de Teles y Galatrava

que
á

se hallaban

también en nuestra

dándoles orden de que
llasen

primeros del próximo mes de mayo se halos
;

con Nos en Teruel. Ninguno de
el

que habian recibido
pero comparecieron

la
el

orden se presentó en
obispo

plazo

prefijado

de Zaragoza

,

llamado Bernardo de
y

Montagut

;

don Pero

Fvrrandez de Azagra,

muchos hombres de nuestra meznada,en-

17*2
tre
ellos

HISTORIA

don (iimeno Pérez de Árenos; de modo que llegamos á
hasta ciento y veinte caballeros y las milicias de Teruel.
tres dias salimos de

reunimos

Al cabo de

esta villa y nos fuimos á Ejérica,

donde

tropezamos

con siete
la

ú ochocientos moros, que nos priá establecernos

varon de acampar en
to
al

vega y nos obligaron

jun-

castillo.

Como

los
el

sarracenos con sus ballestas y lanzas imperecorrer
,

dían á los cristianos
diata á
villa

la

vega, menos en

la

parte inmela

nuestro campamento
la

resolvimos talar los contornos de
á treinta caballeros
las tiendas,

por

parte de Viver

,

dejando

armados

para guardar á los que se quedasen en
mil

que serian unos
aquella tala.

hombres, acompañándonos todos
lo

los
al

demás en

Así

pusimos por obra
,

;

y los

moros

,

ver á los caballeros ar,

mados

no

se atrevieron á oponérsenos.
el

Al dia siguiente
la

hicimos

también nuestra correría por
jando asimismo en
las

lado opuesto de

población, de;

tiendas los caballos armados
,

y cuando aca-

bábamos de regresar de nuestra cabalgada
do Qa-Ametla
del
los
,

llegaron

En Raimuncomendador
entraron so-

comendador de Aliaga

,

y otro freile
,

Templo
en
el

,

cuyo nombre no recordamos

los cuales

campamento cabalgando y lanza en mano , y vinieron á encontrarnos. Convocamos en seguida álos obispos, á los ricoshombres
,

al

concejo de Teruel y á los de nuestra meznada
los

:

sencia
los

de todos dijeron

comendadores
el

:

— Señor

y en preos saludan

,

maestres del templo y del Hospital y
,

comendador de Alca-

ñiz

los cuales se

hallan aquí con todo el concejo de esta pobla,

ción y de Montalvan

para deciros
les

como han
,

estado dos dias cer-

ca la colina llamada de

Pasmes

que

está

como dos

millas

de-

lante de Murviedro

,

conforme nos
,

hasta

el valle

de Segó

mandasteis; y que llegaron y ahora vuelven para suplicaros que marles
,

chéis lo

mas pronto
solos
el
,

posible á tal punto
,

pues ellos no pueden que-

dar

allí

tanto porque son pocos

como por considerar muy
tienda, y
se vol-

grande

poder de Valencia.
,

Contestárnosles que podríamos hala

blar de tal asunto

y

al

efecto salieron ellos fuera de
si

nos dijeron llanamente que

Nos no

les

acompañábamos
demás que
dimos

verian. Calculárnoslo bien, y diciéndonos los

seria

bue-

no socorrerles y hasta acompañarles Nos
vi'iiiente

,

á aquellos la con-

respuesta, en vista de
la

la

que

se

marcharon enseguida.

A

poco nos vino á

imaginación un pensamiento y dijimos;
,

—¿Qué
talar-

haremos de esos hermosos trigos que tenernos delante

sin

DE
los?

I».

JM.MK.
los

lT3
sarracenos? Enviemos
y

¿Por rentara podrán impedírnoslo

á decir á los

maestres que nos esperen por un día,

que

al

otro es-

tarémos con filos: entretanto yo os mostraré como
|

podrá hacerse

a

tal;»

.

— Por

l)i«>s

qne no conviene marchar
antes
la

<!<•

aquí, esclamaron
vo]
i

todos

nna voz,

sin trae

efectuéis.

— Pnes
l«>

esplica-

haremos. N<» Nos entonces, deque modo nunca había estado en esa frontera , pero me parece que los sarraros,
replicamos

cenos que
liien.

la

habitan Son

muy

diestros en las

armas

y las

manejan

Pero

el

ejercicio de las
á su

armas tiene una cosa que cada luel

chador hace

modo

y es, que, según
las

ardid en
al

el

parar,
le

si

el
:

que espera es diestro,

mas de

las

veces bate

que

ataca

nuestros caballeros solo llevan lanzas, y los sarracenos, sin las lanzas
,

tienen además ballestas
;

,

y sobre todo

la

ventaja de ser

mas
ta-

lijeros
la
,

pero no importa

:

los últimos

no podrán impedirnos
lo

la

y

el

medio que para esto emplearemos os

voy á decir. Co-

loquemos en aquel camino mas elevado veinte caballos armados, y luego deotros veinte en aquel otro camino que está mas abajo
;

mos los escudos
coloquemos
segadores.

á los

escuderos
,

;

tras

de estos, que irán escudados,

á los ballesteros
lo

— Así como
,

y tras de los ballesteros vengan los
lo
,

dijimos
la tala

pusimos por obra, y á que á

la

maaun
y
el

ñana siguiente empezamos

sin

ello se opusieran los
,

moros

;

y es claro

pues conocerían que á defenderse

seria

mayor

aquella, resultando por consiguiente en

mayor daño suyo
;

provecho nuestro.
dia siguiente de
res, te
:

Talárnosles
,

de

esta
á

manera dos campos
albergarnos
lo á

y

mañanita
noche
les

pasamos

Torres-Tor-

donde por

la

talamos también todo
los

de aquella par-

luego hicimos saber á

maestres

,

por medio de nuestros

adalides,

que nos dirigíamos
,

á

donde

ellos estaban, y á la
,

mañana
valle de

siguiente

después de oir nuestra misa

entramos por

el

Segó adentro, donde encontramos
Hospital,
los
al

á los maestres del
al

Templo y
,

del

comendador de Alcañiz y
tal

de Montalvan
sitio á

junto con

males pasamos desde

punto á poner
;

Burriana,lo que

tuvo lugar á mediados de

mayo

á

cuyo objeto hicimos fabricar,

apenas llegamos

,

un fundíbulo y un mangano.

17

í-

HISTORIA

CAPÍTULO CXXIV.
Los sarracenos que estaban dentro déla
nas veces
;

villa salían á

pelear algu-

y como viesen que se acercara á aquella algún rebaño,
,

ó cualquier ganado que fuese
salían

efectuábanlo sin tardanza
á pié,

:

á veces

como unos
,

cien

hombres
los

y otras no mas que siete á ca;

ballo

que serian todos

que tendrian
la

pero antes tenian cuise figuraban

dado de apostar ballesteros en
la

puerta

,

adonde

que

hueste podria dirigirse

,

para lastimar á los que se acercasen.
pillar

De

vez en cuando

,

procuraban solo poder
adentro
la
;

algunas reses,

que á toda

prisa se llevaban
,

y

aunque otras veces sucelas pillaban á ellos
,

día lo contrario

que

los

de

hueste se

tu-

vimos por conveniente mandar que de ningún modo pudiesen apacentarse los rebaños entre
la

hueste y
la

la villa.
,

Recordamos bien

un dia

,

en

que estaba por
y

allí

hueste

mientras pacian siete
los siete
;

entre rocines
llos

muías

:

salieron para

llevárselos

caba-

de costumbre por

la

puerta que mira á Valencia
,

y en efecse

to

llegaron á conseguirlo

colocándolos

delante

;

mas pronto

apercibió de ello un caballero de la hueste llamado

En

Guillermo
tal

de Asin

,

que iba con don Blasco de Alagon
á sus

,

y que

en

mo-

mento venia de guardar
bía
los
,

hombres, que

se hallaban
,

donde ha-

pastos.

Iba

En

Guillermo en su caballo
le

vestido el per-

punte

y un escudero

guardaba

las

armas

;

mas

resuelto

de

pronto, tomólas en seguida, cubrióse con

el casco

de hierro, y arlas caballerías.
,

remetió contra aquellos sarracenos que se llevaban

Fácilmente hubiera podido quitárselas todas entonces
estaba
la

pues cerca

hueste que
,

le

hubiese socorrido

;

mas

á pesar del

buen
:

intento que llevaba

no pudo conseguir enteramente su objeto
la villa,

las

cuatro entráronlas los moros á
volver las otras dos.

y á

la

hueste solo pudieron
los

Veamos ahora quienes eran
tal

nobles que

formaban
tio
el

la

hueste en
,

jornada. Habia

primeramente nuestro
Erill,

don Fernando
de Tortosa
,

el

obispo

de Lérida
,

En Berenguer de
el del
,

el

maestre del Templo

Hospital

,

don Blas-

co de Alagon

,

En Guillermo de Cardona
y

hermano de En Rai,

mundo Folch

;

además don Rodrigo Lizana
,

don Pero Ferran,

dez de Azagra, señor de Albarracin

don Gimeno de Urrea

don

Dfl n.

j

kMB.

17)
Guillen, padre del

Blasco

Maza, don Pero Corwel
lleva tal

,

Kn Bernardo
el

qoe ahora

nombre
de
el

,

nuestro lio;

prior de Sarita Cris;

tina, los comendadores
el

Alcañiz y de Montalvan

y sin estos,

concejo de Daroca y
los
,

de Teruel.
,

Mas adelante comparecieron
los

también

de Calatefad
los

los

de Lérida,

de Tarto» y los de

Zaragoza

aunque
¡i

de esta ciudad no llegaron hasta después de

haber tomado
(1)

Hurriana.

Á

tal

sazón
,

nos vino
el

á ver

un maestro

de Almanguena

llamado Nicoloso
el

mismo que en Mallorca
:

nos había fabricado

trabuquete

,

y

nos dijo

micer, de que os esperéis tanto tiempo para
antes de quince dias,
si

queréis,

la

podréis tener.

—No hay ganar pues — Y cómo?
necesidad,
;

la villa

le

preguntamos Nos.

— Proporcionadnos
lo

madera

,

que bastante hay
,

aquí de almezo y de otros mil árboles que se encuentran
bricaré
<lrl

y os fair allá,

un

castillo

antes de ocho dias, con el cual se podrá

mismo modo que

hicimos con

los

trabuquetes en Mallorca.
;

Dijímosle que nos parecía acertado
lo

cuanto nos proponia

pero

que esperase, pues antes

consultaríamos con los ricoshombres.

CAPÍTULO cxxv.

\

tal
,

objeto enviamos á buscar á
así

los
,

obispos

como

á

don Fernando

reunidos,

les dijimos:

—Sabed como ha venido
á variar la palabra

ricoshombres, barones y para que compareciesen y
;

á vernos

un maes-

(t)

No
si

nos

hemos atrevido

maestro

,

á secas

,

con que

trata el rey al constructor

de castillos,

por
se

no creerla
usa

impropia, mayordictado,
lo

mente
así

se atiende á

que hasta en

el día
,

de

tal

aunque
ejercen
:

acompañado del nombre de algún

oficio

para señalar á los que

decimos maestro de obras, y en catalán mestre de casas, aplicándolo á los alhañiles del mismo modo que pocos años atrás decíamos maestro herrero ó maestro sastre á los agremiados en tales oficios que para el título
, ,
, ,

de maestro
El título
cierto

habían sufrido antes examen. micer con que el maestro trata
él se

al

rey

,

parece
á

impropio hasta
de Catalu-

punto, pues con

distinguía solamente

los letrados

ña. Rosellon
sire
,

y Valencia: mas atendido el origen francés de tal palabra {mesequivalente al sire que aun en el diaseusa ). solo deberá considerarse

en aquellos siglos

puesta en boca de un
significado de

como una espresion de respeto, mas ó menos hombre vulgar que ignora los tratamientos, y

propia,

bajo el

mi señor,

I7f>

HISTORIA
el

tro

a

cual

vino ya

con Nos á Mallorca y

es el
si

mismo que

allí

fabricó nuestro trabuquete, y nos ha dicho que,
fabricaría antes

queríamos, nos

de ocho dias un
á

castillo,

con

el cual

podremos to,

mar fácilmente
samiento
el

Burriana

;

aunque

á deciros la
;

verdad

tal

pensi

lo

habíamos ya Nos tenido
fabrica,

y sabemos de cierto, que

castillo se

alcanzaremos gran provecho.
ellos.

modo

se hará ?
;

preguntaron

— Yo me
el

— ¿Y de qué
,

sé la traza

conteslo

tárnosles

pero valdrá

mas que venga

mismo, maestro y os
y entretanto
,

esplique.

— En

efecto,

mandamos por

él,

esplicá-

mosles ya en cierto
la

modo cómo

podria hacerse

por

el estilo

de
de

obra que vimos en Mallorca. Dijímosles que dicho
,

castillo

madera habia de tener cuatro brazos
daba completamente afianzado
á la

es decir

,

dos por lado, sin

contar otros dos por delante y dos por detrás, con los cuales que;

que tendría dos
la

pisos:

el

primero
el

mitad de su altura, y

el

otro en

parte

mas elevada, en

cual estarían los ballesteros y

demás gente para apedrear
así los

á los sar-

racenos que asomasen
der aquella parte
,

al

muro:

sarracenos no podrán defen-

y piedras les incomodarán de continuo, y entonces será cuando de corrida subirán á la torre los

pues

las ballestas

cristianos y se apoderarán de ella

:

y

como habrá

la

ventaja ade-

más de que
de que

el castillo

ocupará

el

estremo del foso, no queda duda

la villa

caerá en nuestras manos.

Del mismo

modo que
,

nos se

lo

contamos
al

se lo esplicó

luego

el la

maestro
obra y
posible.

;

y

al oirlo

resolvieron

punto que pasase adelante
dar toda
la

que

por nuestra parte procurásemos
objeto

prisa

Á

tal

alquilamos cuantos maestros por
cortar

allí

habia,

y les
la

mandamos ocupar en seguida en
la

madera

y trasportarla

adonde estaba

hueste, con lo que se dio principio á

fabri-

cación

del castillo.

Á

pesar de esto

,

el

fundíbulo nunca cesó de

tirar: los de dentro hacíanlo

también con dos algaradas
pararse, por

muy bueel

nas que tenían

;

mas hubieron de

temor de aquel, que
Concluido

estaba debajo y
castillo

muy
,

bien

cercado de empalizadas.

de madera

y después

de tener preparados como un cen,

tenar de rodillos untados de sebo

hizo
,

clavar el maestro

,

por
;

medio de un mantelete que iba delante
colocamos junto
al

dos áncoras á

la

tierra

foso

varios escudados y otros
las
,

hombres de arlo

mas para que con mazas clavasen
do posible;
y

puntas de aquellas

mas honarbitrio,

luego en rededor

valiéndonos del

mismo

DE

I).

JAIMK.

177
cuales estaban unidas por

mandamos
medio
<lc

plantar grandes

estacas, las
\

hierros

>

tenían atadas
la

«irias

garruchas.

Hecho

esto,

(lijónos el
el

maestro que ú
suficiente

mañana

siguiente tuviésemos preparado

número

de hombres

pan

arrastrar

el

<

-i

1

¡

1

1

*

>

,

el

cual ya

veríamos con cuánta facilidad avanzaría.

CAPULLO CXWI.
S;ili;i

el

sol, cuando
y

Nos cabalgamos
,

y nos dirigimos á

la

hues-

te

de Daroca

de Teruel
;

á fin de

que cada una nos enviase dos-

cientos

hombres

y lo
,

conseguimos, de manera que cumplieron

exactamente. Con esto

preguntamos

al

maestro

si

lo tenia

ya toar-

do preparado.

I'oco ("alta, nos

respondió, pues ahora
las

es,to]

reglándolas euerdas para pasarlas por
le

garruchas.

— Muestro,
os di-

dijimos entonces,

si

hubieseis de creer un consejo
el castillo

mió,

ría

que no hicieseis andar
,

qué

micer? nos contestó.
tienen dos
,


si

hasta de aquí á dos dias.
os

—Y

por-

Yo
las
,

daré

la

razón,
el

le

dijimos.

Kilo»

algaradas, y
lo

apuntan contra

castillo

de

madera

temo no
de que
el

malbaraten
piedras
,

pues no tiene ninguna pantalla

«pie prive

l;is

le

caigan encima.
la

— Por merced, redaría

plicó

entonces

maestro

tened

bondad de permitir que ande
diez, no

el castillo;

pues aun
valor

cuando

se le opusieran

por

todas ni

el
,

de un queso.
el

Si

quisierais, continuamos

Nos

entonces
reglarlo
:

durante

día de

hoy nos podríamos entretener en ará la

yo mandaría

mis porteros

mar para que nos
gúmenas de

traje-

sen

todas las redes que hubiese, y con las
,

los leños,

que con treinta bastarían
dríanlos
le

y

algunos travesanos de

madera po-

cubrir de

modo
la

la

parte superior
el

del castillo, que nada

harían los golpes de

algarada, pues

toldo que hiciésemos

saldria á fuera tanto

como una

braza, colgando además hacia aba-

jo,

al

paso que
el

estaria sujeto por todas partes.

Alicer,

replicó

de nuevo

maestro, os digo que no hay necesidad de

tales

tratajemas, y

menos en
;

el

lugar en que estamos.

— Vaya,
tal

es-

vaya,

dijimos Nos entonces

mejor podéis entender vos en

negocio

que yo: nos
teníais

lo

tenéis por

que os

bueno, como decis, adelante pues, y no contradiga. Con tal motivo solo procuramos va

entonces llevarlo

¡i

cabo: mandamos

¡i

los

hombres que

tirasen de

23

J7S
las

HISTORIA
,

cnerdas

y

dando

el

grito de aijoz
,

,

lo

propio que se hace
el

al

remolcar una nave ó

al

vararla

conseguimos mover
;

castillo,

haciéndole adelantar hasta á un gran trecho
se al fin, á causa

mas hubo de pararlas saetas

de
,

los

brazos que

le

estorbaban y de
nos hirieron.

que nos

arrojaban

cuatro de

las cuales

íbamos Nos
vando
la

vestido nuestro

perpunte y

con

la

loriga

,

lle-

cabeza cubierta con
;

nuestro capacete

de hierro y esen que cerca tetiros contrarios.

cudado con nuestro escudo

sin

contar además

,

níamos veinte escudados que nos guarecian délos

De
de

este
las

modo

,

á

los

que caian heridos no

les

dejábamos separar
;

cuerdas

,

antes los hacíamos sentar y cubrir
á herir

pero á pesar

de todo nos llegaron

ya de ocho á diez

,

en razón de serlas

nos ya imposible guarecerlos,
saetas,

pues venian en tanto número

que algunas llegaban

á penetrar
el castillo

por entre

los

escudos de los
la

que nos guardaban. Llegado

de madera á

mitad del

camino que habia de hacer

,

díjonos

el

maestro

:

— Haced

que

marchen de aquí esos hombres, que mucho daño reciben. Lo que

me
yo

conviene es que
le

mande; de
el castillo

me deis este modo
;

gente escogida que obedezca á cuanto
veréis

como yo me

lo arreglaré, y se-

guirá
das.

adelante sin que tengamos que sufrir tantas pérdile dije

—Tenéis razón —
tal
,

yo

;

y en seguida nos marchamos, sien-

do notable en
so á beber

ocasión elver de qué
la

modo

todo

el

mundo
;

se

pu-

tanta era

sed que nos causó
se

la fatiga

pues se be-

bió

mas en una hora que no

bebe en un
,

dia

:

yo por mi parte
co-

apuré dos copas grandes de vino aguado

esto sin haber aun
tenia sed
,

mido nada
ir á

;

mas observando luego que todavía
,

resolví

comer
el

y á ello nos fuimos desde luego.

En

negocio de que acabamos de
se

hablar nadie nos ayudó ni
á

hubo quien
cesó de

nos ofreciera.
;

Pusímonos

comer,
que

y

entretanto
se

tirar el fundíbulo

en vista de
,

lo

los sarrracenos

afanaron con su mejor algarada

de

modo que
y

antes que llegára-

mos
diez

al fin

de

la

comida

,

el

castillo

de madera
,

habia sufrido ya
era lo que nos
si

tiros.

Pesábanos esto sobremanera

tanto

afectaba que, á buen seguro no nos hubieran hecho tanto daño

nos

dieran de puñadas en las costillas,

como

el

que sentíamos entonces
á buscar el maestro

cada vez qne oíamos sonar

el

golpe.

Enviamos

para que viniese á nuestra presencia luego que acabásemos de co-

mer,

y

comparecido,

le

dijimos:

¿

No

hubiera

valido

mas qne


M.
siguierais
l>.
I

fclMI

.

179
cnanto os decía? De qué

antea mi

consejo

•'•

hicierais

serrín* ahora repetirlo?

kai fué
;il

como no encontramos hombí
y
(fué

que de

día

quisiesen

ir

castillo;

ana lastima, pues era
o lo

nuestro plan nacerlo
baratar,
j

retroceder basta donde
;

pudiesen mal-

illi

componerlo

mas

.1

l.i

fuerza tuvimos que
I-»-

abando-

narlo,
tirarle

j

dorante toda aquella noche
<!'•

moros

se

entretuvieron en
m.i» de cien

algaradas,

las

cuales recibió

mu duda

gol-

pes.

CAPÍTULO CXXYII.
Vimos
pues nos
lo
,

\>ni

la
.i

mañana que no habii remedio para
desbaratar;
,

el

castillo,

iban

y al efecto
las

enviamos

ú

decir

al
\

maestro

antes del alba

que arreglase
¡»ara

cuerdas v garruchas.

que por

la

mañana nos veríamos

hacerlo retroceder: hicimos

armar loda nuestra compañía y

á la

hora señalada, antes de
hueste
,

salir

I Bol

.

mandamos
lucra del
j

arrastrar

el

castillo hacia la

hasta

po-

nerlo

alcance de

las

algaradas. Entonces nos convencí<}u<'

moa,

con Nos otros muchos, de

para nada podia servirnos

aquel castillo, en razón del cual tuvimos antes bien grandes estor-

bos cuando

las
al

g

-

de

algaradas; atendido
á

lo

que,
tal

lo

des-

amparamos
\

instante, dispuestos

do osar \a mas de

traza,

ú

resueltos, con acuerdo de I"- ricoshombres y obispos, á que

tirase

nuestro fundíbulo y se hiciesen cavas,

único medio que se
y

creía

según» para

alcanzar nuestro proposito,

que

se

puso por

obra en seguida.

UPÍTUO
\

CXXYI1I.

inieron entretanto dos galeras

d

Tarragona

,

la

una de En
;

Bernardo de Santa Eugenia
era
1

y la otra

de En Pedro Martell

y esto

en que Píos do teníamos nins
re\

temíamos por otra
tres y dos saltease
tal

parte que
los víveres

el

de V ileueia no

tomare dos ó
y

que de Tarragona nos venían

de Tortosa. Por
la

moab-

tivo

,

los

marinos

\

otros

prácticos

de

mar nos aconsejaron

que nos retuviéramos dichas galeras entretanto, v que
solutamente
las

pomada
la

dejásemos partir

:

á

cayo

fin

nos fuimos á

tien-

1NH
pa del maestre del

HISTORIA

Templo
,

,

desde do, ule enviamos por

los

due-

ños de

las

embarcaciones

suplicándoles que de todos

modos hicnanto

ciesen quedar las galeras, y diciéndoles
les

que

se les satisfaría

bnbiese costado
les

el

armarlas, y aun mas. Dijeron ellos que ranasí

cho

babia costado, y
,

que nos suplicaban también no

les

es-

torbásemos su marcha
vista

pues no

querian esponerse á perder.

En En

de

tal

contestación, Nos

les dijimos.

—Me

parece, Bernardo,
,

que siendo hombre tan honrado y de gran fama

así

como

tú,

Pedro Martell, que eres prohombre de ciudad, debierais mirar por

mi honra de cualquier modo que fuese

:

lo

que no hacéis, querién-

doos marchar de aquí ó impidiendo que tome aqueste lugar. De-

jando aparte

la

vergüenza y

el

daño que para mí seria, ved
,

el

mal

ejemplo que resultara para mi reino
dores,
si

ganado contra mis competi-

después de haber puesto á salvo á Aragón y Cataluña de

aquellos que contra
llrgcl y á Mallorca

mí solevantaron, habiendo vencido
,

al

conde de

hubiese de desamparar ahora

el

primer lugar

que he sitiado del reino de Valencia, cosa que por nada baria. Podrá suceder, no obstante,
plico
ráis

como me

falten víveres

;

mas yo

os su-

por Dios, y por la naturaleza que en mí tenéis, que no quepermitir sufra yo la vergüenza y el daño de que os hablo.
fué que lo pensarían
;

La respuesta
tarlo

y en efecto fueron á consul-

entre

sí ,

durante

lo

que mediaron tratadores varias veces que había-

entre

Nos y

ellos, viniendo por fin á ser el resultado

mos de abonarles
sible á tal sazón
les,

setenta mil sueldos. Dijimos á los tratadores que
tal

de buena gana satisfaríamos
,

cantidad, pero que nos era imposueldos podíamos entregar-

pues

ni siquiera mil

como no hallásemos quien nos
, ,

los prestara, lo

que mirábamos
:

difícil

á

no dar en prenda caballos ú otros objetos

y

de

tales

cosas

en verdad que no era entonces ocasión de desprenderse.
les era

Contestáronnos que

absolutamente imposible acceder, pero
si

que

lo

harían, no obstante,

prestaban fianza

el

maestre del

Temnom-

plo y el
el

del Hospital. Propusimos á estos el caso, y para ello fué

del Hospital á ver en seguida al del

Templo, que

tenia por

bre

Raimundo Patot; mas

su contestación fué que nunca habia si-

do costumbre entre

ellos prestar fianza
;

por rey
el

ni

aun por nadie.

Así quedamos por entonces
ofreció de

mas luego

maestre del Hospital se

nuevo que volveria
otro el negocio
,

á ver al del

Templo para

arreglar de
,

un

modo ú

y presentándosele en efecto

le dijo:

:

DE

l>

I

«MI.

1M
la

— Me
ron
si

parece que podría hacerse ana cota: prestemos nosotros
\

fianza al re\.
los

él

que nos confirme
creo qoe
sueldos.

los privilegios

que nos otorga-

de su linaje:

esto nos sqrá
El

mas provechoso que

nos diera cien mil
lo consaltaría
,

maestre del Templo contestó
r habida respuesta

que

con sus frailes;
accedió
i
íil

favorable
á

por parte de estOS
el

fin.

Con

tal

notieia
,

,

voKió

Nos
Si

maestre del hospital,
lleva
¡i

quien operábamos
á

y

nos dijo:

se

cabo este
,

negocio,
,

mí tendréis que agradecerlo.
«pie lo conseguiréis.

En verdad

le

respondimos

v

esperamos

Basta con qoe nos hagail una escritura, nos respondió, coníirmán-

donos
y al

las

demás que tenemos otrorgadas por
lo

los

de vuestro linaje,

punto tendréis

que deseáis.
lo

Sabed,

maestre

,

que por
escriel

nada consentiremos en
tura

que

tendría sobrado

valor?

:

— Qué

(leéis

;

pues ¿ no veis que
diablo
!

tal

replicó
,

entonces

maestre: original sois, á
hacei cuanto prometáis.

— No me

prometedlo ahora
parece mal

y luego dejad de
idea
;

la

,

pero seria

bueno que
no es
lo

interviniese otra persona para hacerlo

pues soy rey, y
sois vos.
tal

mismo rey que maestre

del Hospital,

como
:

Nosé que necesidad hay de meter
dos
nadie mas, pues

tercera persona

si

hacéis,

s podéis darlo todo por perdido; basta con que lo sepamos nosotros v

si

llega á barruntarlo el maestre del

Templo,
asunto

estad seguro de que ni

él ni

sus frailes harán nada.
;

— Pues

concluido, dij írnosle entonces

pero acordaos que doquier que es-

temos

,

debéis también
tal

acordaros que fuisteis solo vos quien nos

ayudasteis en

negocio.

CAPÍTULO cxxix.
quedamos convenidos, y al efecto mandamos venir á nuestra presencia á En Bernardo de Santa Eugenia y á En Pedro

Con

esto

.Marte!!; les
las

dimos

las lianzas

de ambos maestres, y nos retuvimos
por

galeras

,

llegándonos

luego

mar nuevas

provisiones

,

sin

duda
con
to. ría
lo

por haberse

sabido que

aquellas
la

estaban en nuestro poder

que Unimos entonces para

hueste sobrado abastecimien-

Díjonos en aquella ocasión nuestro tio don Fernando, que quehablarnos,
v

que con

él lo

h arian

asimismo otros ricoshombres
jue nos placía
;

á la

mañana

siguiente. Respondímnslp

y llegada

la

182

HISTORIA
á nuestra

mañana, compareció
Maza
guardáronse,

tienda, acompañado de don Blasco

deAlagon, donGimeno de Urrea, don Rodrigo Lizana ] don Blasco
:

al

parecer, para manifestar su intento
;

,

de

los

obispos y ricoshoinbres de Cataluña
estuvieran

permitiendo solamente
y
el

que
de

delante

Gimeno Pérez de Tarazona
;

justicia
la

Aragón
á Blasco

,

porque eran de nuestra meznada

y cediendo

palabra

nera

:

de Alagon, comenzó éste su discurso, diciendo de esta ma-

Señor
el

ayudaros en

don Fernando y nos , como sabéis sitio que habéis puesto á Burriana, con
,

,

venimos

á

la

intención

de serviros en

lo

que fuésemos
,

útiles.

Cierto es que los reyes quie,

ren comenzar muchas cosas

probando

como Vos

hacéis en este
llevarse á
lo

lugar

;

pero no todo lo que comienzan los reyes puede
ellos

cabo como

quieren

;

porque

si

á

cabo se llevara

todo

que

vosotros, reyes, queréis

,

ya podría decirse que serian vuestras to-

das

las tierras

del

mundo.

La

situación

embarazosa en que nos

hallarnos en este sitio de Burriana es grande, pues los concejos no

pueden esperar ya mas
que
ir á

,

en razón de
,

acercarse

la

siega y tener

recoger

las

mieses
,

y los ricoshombres nada
,

tienen que

comer. Nos repugna

á la

verdad

el

decíroslo

;

pero hemos quelodos. Si esto

dado

sin recursos y al

cabo hab remos de volvernos

llega á suceder y

Vos
;

os quedáis, os esponeis á vuestra propia ver,

güenza y escarnio

de consiguiente
,

podríamos arreglarlo de modo
,

que fuese mas provechoso
se conciba
,

y en otra ocasión
;

cuando mejor plan
si

podréis volver

y

tal

vez entonces,

Dios quiere, to-

mareis
todos
ello,
,

la villa.

En

la

idea

que hemos concebido os ayudaremos
el

y estad seguro de que
, si

rey Zaen nos dará tanto, que con
los

no solamente Vos

que además

ricoshombres, podremos

recobrarnos cuanto hemos gastado viniendo y estando aquí.

Oido esto
Decid
,

,

dirigiéndonos á don Fernando
,

,

contestamos

así

:


pa-

don Fernando

y vosotros ricoshombres que aquí vinisteis,

¿os parece bien que yo deba hacer lo que decis ?

— Señor
así

,

responlo

diónos don Fernando

;

sinceramente os decimos que

nos

rece, especialmente para evitar en

Vos y en nos

lo

que ya ha dicho

don Blasco

;

pues por nada quisiéramos que

corrieseis una afrenta

y os hubiesen de faltar los

hombres por no tener que comer
cuando
le

bien acabó tales palabras
«

,

replicamos á toda prisa
tal

iéndole que no nos parecía bien tener acuerdo para

asunto.

— No —
,

di-

Mi respuesta ahora

,

añadimos

luee;o, solo

debe

consistir en recor-

itl

I».

.1

UME.

1«S.'{

daros

,

que Dios nuestro Señor nos ha favorecido, otorgándonos
nuestra

muchísimas gracias duraute

juventud

,

de manera

,

que

cuantas cosas emprendimos, fiados en la merced de Dios, las lleva-

mos

¡i

buen

lin.

Después que en nuestra menor edad hemos ganado
sobre
l¡i

un reino que

cstií

mar,

v

que

hemos entrado en
el

el

de

Valencia para conquistarle, ¿queréis que

primer lugar que sitia-

mos jimio con Nosotros.
mas

\

un lugar

tan insignificante
lo

romo

es
sin

este, que no es mayor que un corral,
ni
\
.

abandonemos ahora
haremos
;

mas? Oh!
por
el

creed que

tal

cosa no

antes os roga,

mos

señorío que sobre vosotros tenemos
á

os

mandamos
jamás

que nos ayudéis
volváis
«i

ganarlo

,

y

que

<•!

consejo que

me
ni

disteis,
¡í

dármelo. Mal podría yo volverá Cataluña

Aragón, y
el

vergüenza

me

seria,

si

antes no cayera en mis

manos

lugar de

que os hablamos.

C.4PÍTUL0 CXXX.

Pasada hora de vísperas, fuimos á distraernos fuera de
y enviamos por

la

hueste,

de Aragón,
si

los

don Gimcno Pérez de Tarazona y por el justicia cuales eran hermanos, y el último mayor de edad,
era tan espedito y franco co-

bien (pie no tenia tanto talento ni
el

mo

otro, aunque en cosa de fueros de Aragón entendía mucho,

en razón de los varios casos prácticos que á

menudo había de juzgar.
;i

Por este

misino motivo
nuestra
á
,

les

mandamos
, les

buscar

;

manifestarles
fué va
la

confianza

dijimos:

y

después de

Tal circunstancia

que indujo
ahora

mi padre á protegeros del mismo modo que debiendo deciros, que solo á vosotros dos
,

\o os protejo

puedo ahora descubrirme

pues por mi mala
así

ventura

,

y acaso en
la

daño de mi gente, no puedo hacerlo

con ninguno de
á consejo

hueste.

Ya
]

sabéis que

esta

mañana me llamaron
,

don Fernando
mi presen,

los
;

ricoshombres de Aragón
y

viniendo para

ello á

cia

vos don
las
,

Gimeno Pérez

,

que

oísteis sus palabras

podren
tomar

recordar
á

razones que alegaron para que
á

me
tal

retrajera de
las

Burriana

cuyo
el

fin

se

esmeraron en hacerme ver
,

ventajas

que nos ofrecía

rey de Valencia Zaen

si

lugar abandonába-

mos

;

lo

que me hizo creer que tendrían

ellos

en

el

negocio no

menos buena parte de

ventajas, pareciéndome por lo

mismo muy

184
diinis
\

HISTORIA
malas de escuchar
tal

las

palabras que en

tal

ocasión

oímos.

Mandárnosles que
consentiríamos
nos
el
,

cosa no nos dijesen, pues por nada del

mundo

«mi

vista del
,

gran deshonor que habia de acarrear-

levantar

este sitio
,

á cuya idea solamente
al

no pudimos me-

nos que llorar
llegando
al

así

como

pensar que tan mal nos quisiesen,
lo

estremo de preferir

que pudiera darles aquel rey de
el

— Viéndonos
menos que

Valencia, á guardar nuestro honor y
llorar los

afecto que nos debieran tener.

que con Nos estaban entonces, no pudieron
al

llorar

también, diciéndonos
,

— ¿Y qué
será

mismo tiempo

el

justicia:

haréis, señor

con esos hombres, dispuestos
,

á

desam-

pararos cuando

menos

os figuréis

y á dejaros sin
la

mas compañía

que aquellos con quienes podéis contar hasta
que toméis una resolución
falsa y
,

muerte?

Preciso

,

añadió á tales palabras don Gimeos

no Pérez, pues,

mala gente

rodea; preferiría

verme

sacramentado y morir
tienen con

á ser testigo del mal
:

comportamiento que

Vos vuestros hombres

por mi parte confiad en quince

caballeros mi os, que

me

seguirán, y hasta en cien de los otros que
,

pienso reducir á mi opinión
rán

los cuales
;

estad seguro no se aparta,

jamás de Vos en esta hueste

y e ntretanto

haced vuestros

cálculos,

que Dios os ayudará, y ya veréis como la villa será nuestra* Don Gimeno Pérez, sois mi hermano y habláis muy bien , re;

plicó á esto el justicia
ir el

mas tened en cuenta
cien

lo ridículo
,

que seria

rey

acompañado solamente de

caballeros

y aun cuando

fuesen doscientos

de Valencia.
os digamos

— Al

,

hallándose tan adentro
oir esto
,

como
:

se

halla del reino
,

respondimos
lo

— Vaya

¿queréis que

la

verdad acerca de

que

pensamos ? Pues creed á
,

que solo quisiéramos vernos herido de una saeta
la

nó por de-

searnos

muerte, sino por tener alíñenos un protesto para con esa
la

gente

,

y para que así se creyera que
la

causa de

la

retirada fuese
:

solamente

herida.

Mas ved

lo

que ahora voy

á hacer

haré lla-

mar mañana
Cataluña
,

á todos los obispos y cuantos

ricoshombres haya de
le

á

don Bernardo Guillen

,

que hará cuanto yo
,

mande,
;

y luego á los prohombres de las ciudades
del

que aun están aquí
,

y

mejor modo

les

manifestaré tales razones
y se

suplicándoles que

do quieran marcharse por ahora,
quiera

queden hasta tanto que Dios

darme

a

Burriana
(pie

,

lo

que espero no
la

me

negarán. Guando
consejos

los otros
)

entiendan

Nos conocimos
,

falsedad de sus

sepan que los demás se quedan

no

osarán

marcharse de ver-

dk

i»,

i

mu..
y así

I

85
.

güenza

y

se

quedarán
\

también
los

;

tomaremos

¡i

Humana

i

pesar del diablo

do

malos hombres que mal nos aconsejaron.

CAPÍTULO CXXXI.
Tal

como

lo
,

pensamos
y
"I

lo

pusimos por obra:
presencia,
ellos

enviemos ñor
les

los

ricoshombres

estar en nuestra

dijimos
palabras

el
,

plan

que

habíamos ideado.

Escucharon

nuestras
los

y no

bien acabamos de haltlar, eiiando

primero

obispos y luego los

ricoshombres

,

nos

dijeron

:

«pie

no convenia aquello por ningún
lo

estilo, y antes

había obrado

mal quien nos hubiese aconsejado

contrario de lo que decíamos; y pues habían llevado nuestro propio objeto al venir á tal conquista, descuidásemos, que nada se perdería

por su parte para alcanzarla, y nos ayudarían todos con buen ánimo,
sin esi usarse

jamás de

tal

empresa. Pasado esto

Bernardo Guillen, y nos dijo:

— Ya
;

,

compareció don

visteis, señor,

como

os acon-

sejaron que marcharais de este lugar

mas ahora
,

se ve

claramente

que de ningún provecho os seria:
daseis
a

por esto

pues, quisiera

los
la

concejos que hicieran trescientas tablas para
nial protegeré

manuna em-

palizada,

yo con mi compañía, atrincherándome

cerca del loso;

h

vuestra, dadle orden de que venga á socorrer-

nos en <aso de que los moros hiciesen

alguna salida atacándonos,
fiar;

mas no
(iianto
¡i

á los

otros,
os

de cuyo socorro no nos podemos
tal

y en
ni

mí,

prometo que no me separaré de

punto,
á

de

dia ni de noche, ni para
riana.

comer, hasta tanto que Dios nos dé

Burque,

Eso

,

mandad
noche

al

mismo tiempo
es lo

á vuestra

compañía

repartiéndose
so fuerza cada

el servicio
,

y alternando, envié en mi ayuda parte de

que
le

que conviene.

Respondímosle que
estábamos
en seguida

agradecíamos

mucho

tal

oferta

,

y

que

convencido
á

de su buen ánimo en servirnos. Llamamos
lo

don Gimeno Pérez de Tarazona para decirle

que
;

En Bernardo Guillen de Entenza nos habia manifestado y pedido
y al oirlo
,

nos respondió
y leal

,

que

le

parecía nos habia hablado
,

como
consi-

buen vasallo

En Bernardo Guillen de Entenza
de pensar que

y

le

deraba de igual

modo

Nos; por
él

lo

que nos suplicó
ir

en seguida dicho don

Gimeno
¡

,

fuese
le

quien debiera
la

en su

ayuda en

tal

ocasión

y así

,

que

hiciésemos

merced de per-

n

186
ñutírselo.
la

HISTOKU
Enterado de todo don Bernardo Guillen, divulgóse luego
,

noticia por entre los de la hueste

es decir

,

entre aquellos que

querían abandonásemos á Burriana

;

y según

oímos relatar

á los

mismos que con

ellos

hablaban

,

fué cosa que les pesó muchísimo.
lo

Cuando don Bernardo Guillen tuvo aparejado todo
la

menester para
,

estacada

,

dio orden para que sus caballeros y escuderos
las estacas al
;

arma-

dos todos, trasportasen

punto donde debian plantarse,
allí ,

que era cerca del foso
teletes por

y atrincherado
,

mandó

fabricar

manni

un cierto maestro
;

y desde entonces no se apartó de
Guillen
,

aquel
día
,

punto
ni

tanto

,

que

el

mismo don Bernardo
allí

de

de noche se marchaba, comia

mismo,

y por nada que-

ria entrar

donde estaba
se

la

hueste.

Don Gimeno Pérez con
,

su

comser-

pañía

nunca
la

separaba de su lado
,

y á

fin

de que fuese mas
el

soportable
vicio
,

fatiga

compartieron entre ambas compañías
iban alternando por horas.

de

modo que

CAPÍTULO CXXXII.

Un

dia, entre

prima y media noche, salieron

los
,

sarracenos á los
se

manteletes de
junto á
la

En Bernardo

Guillen de Entenza

que

hallaban

estacada; vinieron con fuego, siendo en número
los

como de

unos doscientos, y estando
ballestas de dos pies
siese
las
,

demás preparados por
el

los

muros con

prontos á tirar contra
la

primero que quiel

socorrer á los nuestros. Alzóse en
los sarracenos

hueste

grito de

:

¡

A

armas, que
!

embisten
algazara

la
,

estacada de

En Bernardo
los
,

Guillen

y

al

percibir

Nos

la

notamos ya que

que
pre-

dormian en nuestra tienda estaban en pié delante
guntándonos
si

de Nos
,

deberían ensillar los caballos.
ir,

— Nó
la

respondimos

Nos

;

á pié se

ha de

y cada cual corra tanto
prisa el perpunte
la

como pueda.

Vestí,

monos entonces

y á toda

sobre

camisa

sin

esperar que nos trajesen
nuestra compañía
,

cota

;

y con unos diez que dormian en

embrazados
sin

los

escudos
,

,

y puestos los cascos
llegar á
la

de hierro

,

corrimos

detenernos

hasta

estacada
es
;

donde estaba En Bernardo Guillen,
esto
á

al

cual dijimos:
,

don Bernardo? cómo os va?

— Bien

— ¿Qué

señor, nos respondió
los

maravilla.
la

Debéis saber que llegaron
;

moros para pegar
la

luego á

estacada

mas con

la

ayuda de Dios os

hemos bien

DE
defendido.

l».

JAIME.

1

K7

— Señor,

respondió é esto un
la

escudero; En Bernardo

Guillen está herido de ana saeta en
ni

pierna.
á

— Enviemos,
la

pues,

campamento, repinamos entonces,
neta
y carénaosle.

buscar estopa; sainémosle

la

— En

efecto, así lu bicireos: sacamos
la

primero

ésta, y luego,

poniendo en

herida estopa con agua,
;

vendamos
que suplisa-

con un pedazo de camisa de on escudero

después de

lo

camos

¡í

En Bernardo que se

retirase
te

al

campamento, hasta que
<!<

nase, diciéndose <¡uc interinan
falta.

ya cuidaríamos Nos

suplir su
«!<•

— Señor,
lal

respondió
aquí

En Bernardo, yo me guardaré bien
la

hacer

cosa

:

me

curare mejor que en

hueste.

— Así haen.

bló, y á
á

pesar de ello
,

no hubo ningún ricohombre que
lo

se prestase

socorrerle

dejando que Nos

hiciéramos

;

lo cual

sufrimos,

vista del

gran valor que aquel demostraba.
las

Entretanto mandamos clavar todas
sin clavar

demás estacas que había
donde
es-

en

la

hueste, y en

la

paite izquierda, que era

taba

En Bernardo
cerca
la

Guillen de Entenza, hicimos fabricar dos manteel

letes, que
\iese

dejamos en

mismo punto
;

,

á fin

de que aquel
se

los tu-

cuando fuese menester
,

y del cual solo

separaban

por
el

noche
,

durante
llevando

la

que iba cada uno

á la descubierta hasta

fundíbulo

caballos y escuderos,

ün

viernes después

de

comer, enviónos
los

á decir

nuestra compañía, que habia tenido

que dejar

manteletes,

y así

que mandásemos

allí á

otras fuerzas

para que los guardasen. Al oir esto, nos vestímos

el

perpunte, nos

pusimos

el

casco

de hierro, y espada en
sin

mano, acompañado de
hacia
la

nueve caballeros, partimos

mas operación

estacada,

donde nos hicimos tender un colchón sobre una tabla para pasar
la

noche. De
el

tal

modo

resolvimos descansar, estando á

tal

objeto

con
la

perpunte

sin ceñir;
,

mas

los

sarracenos,

al

paso de ver que
,

hueste dormía

divisaron en ella nuestro escudo
allí,

y deduciendo

por ello que Nos estábamos también
siendo entre todos

vinieron para asaltarnos,

como unos

ciento y setenta, sin contar cuarenta
:

escuderos que
el

les

acompañaban

prepararon

al
,

mismo tiempo por
y

muro

y la barbacana todos sus ballesteros

no contentos con

esto, encendieron
tros escuderos,
la

aun grandes fuegos. Al divisarlo dos de nueslo

que observaban
:

que pasaba en
á las

la villa

por entre
los

estacada, gritaron

sarracenos!

— ¡Á

las

armas!

armas! que vienen
al

v

oyéndolo Nos, nos levantamos

punto, cubriéndo-

nos con nuestro casco de hierro y tomando una espada que había-

188
RÍOS traído de .Monzón,
i

HISTORIA
la

cual tenia por
la

nombre Tizó

(1) y era (le

na

virtud para

los

que

llevaban, por cuya razón

la

preferimos

á la lanza, la cual

dimos

á

uno de
hueste, y

nuestros escuderos. Oyeron los
al

de afuera
los

la

algazara de

la

propio tiempo salimos todos

nueve del mismo

modo que

nos hallábamos. Habían los sarrala

cenos puesto dos haces encendidos cerca de

estacada casi

al

frente

de donde estábamos, mas embistiéndoles nosotros, los pusimos en
la

precisión de tener que volvernos las espaldas, y entonces les obliá meterse barbacana
,

gamos

adentro.

Guando vimos que nada polijeros

díamos conseguir

en razón de ser ellos mas
,

que nosotros,

porque no llevaban lorigas ni perpuntes
lanzas
los
;

solamente escudos
,

dejárnosles internar por la barbacana
el

y desde cuyo punto
á pedradas la

demás que estaban por

muro defendían

en-

trada. Entonces, conociendo que ningún daño podríamos hacerles,

y

si

antes bien sufrirlo nosotros
:

,

nos volvimos cubiertos

con los

escudos

y creed en verdad
,

,

que por dos veces dejamos descusi

bierto todo nuestro cuerpo

para ver

nos herian
el sitio
la
,

;

pues de este
solo hubieran

modo
tro

,

si

hubiésemos tenido que levantar
lo

podido decir que

levantábamos á causa de

herida. Pero nueslas cosas lo

Señor Jesucristo que sabe cómo deben hacerse todas
,

y cómo deben suceder

hace acabar siempre mejor de

que se
con

espera las de aquel á quien

protege

;

y

lo

propio
y

sucedió
la

Nos, pues no quiso que recibiésemos herida
nuestras

puso

villa

en

manos

,

como mas abajo

se verá.

CAPÍTULO CXXXIII.
Poco tiempo después de haber sucedido esto
del todo las

,

quedaron hechas
ocasión

minas que conducian

al

foso

;

y en

tal

tuvi-

mos

el

pensamiento de que seria bueno colocar algunos hombres
,

armados

hasta

el

número de

ciento, durante

la

noche y antes de

(1)

Tizó
el

,

Tizón ó Tizona

,

son á nuestro

entender un mismo nombre,

bajo
la

cual se hicieron célebres algunas espadas,

como

la

de don Jaime y

del Cid.

No nos atrevemos

á asegurar
él

de

positivo su significado, ni por

que causa fueron bautizadas con
fué por considerarlas

dichas

armas;

pero conjeturamos que

como verdaderos tizones, que abrasaban á los enemigos, consumiéndolos como consume el fuego todo lo que alcanza.

it.

J

vimi:.
y las

I

89
al

que clarease el alba

,

entre
al

la

estacada
¡i

minas; dando orden
.

mismo tiempo, para que
se fuesen

empezar
\

amanecer

los

de
\

las

tiendas

armando lentamente
las

sin

mover ruido;
l<>s

que cuando
minas que
la

Nos hiciésemos sonar

trompas,
solo con

saliesen
el

de

las

habíamos mandado abrir

objeto de
lialiia

invadir

villa

de
el

Humana,

y subiesen

por aquella tierra que
fácil

desmoronado
la

fundíbulo,

pues era
á

por

allí

la

entrada. Enviamos
,

misma

noche un mensaje
por
la

los

obispos y ricoshombres

para decirles que
y

mañana debía
ello
la

llevarse á

cabo
,

tal

empresa,

que aun cuandebía to;

do en

aparentásemos secreto

¡jor la

marse

villa.
el

mañana

sin falta

Así

lo

quiera Dios, respondieron ellos
el

y

al

es-

pigarles

mensajero
dijeron que

plan

qne teníamos pensado
falta

,

bailáronlo

muy
rayar

útil,
el

no harían

alba, estarían todos dispuestos.

— En buenbora

contásemos y que
lo

que,

al

hagáis,
:

pues, respóndanosles entonces; y tened cuenta con cumplirlo

por

nuestra parte

ya dispondremos

lo

necesario para que

se lleve á

cabo.

Por

la

mañana enviáronnos un mensaje
,

,

diciéndonos que eslo

taban va preparados

y que les

mandásemos
,

que debian hacer.
las

Respondímosles que estuviesen á punto

pues luego tocarían

trompas
te.

,

en cuya ocasión pensábamos penetrar
tal

satisfactoriamená clarear el alba
;

A

poco de haber dado
la

respuesta,

empezó

mandamos hacer
minas
\

referida señal, y entonces ellos salieron de las
á trepar.
la

empezamos
el el

Los sarracenos que oyeron
hueste, escudáronse
los
al

las

trompas

y percibieron

ruido de
añaíil
;

punto é hicieron

tocar también
alto,

mas antes que

nuestros llegasen á lo

comparecieron ya

seis ó siete sarracenos, los cuales iban

arma-

dos solamente de almejías. Arremangóse uno de ellos, y cogiendo
u\\

canto grueso,
le

lo tiró al
el

primero

que quiso subir

;

pero nin-

gún daño

hizo

golpe, en razón de estarle ya aquel
el

muy

cerca.

Empeñóse con todo
á causa

que subia
los

;

mas hubo de
de dentro
le

desistir

luego,
las pier,

de cinco cuchilladas que

dieron en
tal

nas.

Arrojaban
los

los otros piedras
,

por encima con

fuerza

que

todos

escudos se partían
;

y así fué que por mas que hicimos,

no pudimos subir
ayudados
cerca del
del

pero

al

cabo, viendo nuestro
las

empeño en

asaltar,

fundíbulo que tiraba, y

minas que llegaban tan
de dentro, y empe-

muro, sobresaltáronse

los sarracenos

zaron á desmayar.

;

I'.MI

HISTORIA

CAPÍTULO CXXXIV.

Pasados dos días
les

,

enviáronnos un parlamento para decimos que
,
,

otorgáramos un mes de plazo
del rey de Valencia
les

y

que

si

durante éste no recila villa.

bían socorro

nos entregarían
ni tres dias
,

Res-

pondímosles que no

aguardaríamos

cnanto menos
á disponerse

un mes
para
plazo
la

;

y que
,

si

no

les

acomodase

,

que empezaran
sin

batalla

cuyo resultado llorarían
y

duda. Pidieron luego
ni

por quince dias;
,

Nos
tal

les

contestamos, que

quince,

ni

ocho

ni cinco.
la
,

En

vista
,

de

contestación, dijéronnos entonces,
les

que harían

entrega

pero que

diésemos permiso para que
;

todos saliesen
les

llevando consigo cuanta ropa pudiesen sacar

que

otorgáramos cinco dias para poder arreglar sus cosas, finidos
prometido
;

los cuales efectuarían lo

que

se les

condujera hasta á
les

Nules
para
lla

,

esperando que no faltaríamos
salvoconducto
;

á lo

que

prometiéramos
llegar á

tal

y finalmente

,

que pudiesen

aque-

población seguros y sin atropello alguno.
lo
:

Á

todo esto respon-

dimos que resolveríamos
Nuestra resolución fué
los

que seria conveniente.
que, convenciéndonos mas cada dia por
,

mensajeros que enviábamos

de que era aquel punto

el

mejor

por donde podría ganarse Valencia, y de que si lo entrábamos á la fuerza, peligraba mucho que hubiese disensiones entre los catalanes
y aragoneses y otra muchísima gente estraña que había acudido
y sabiendo por otra parte, que en la
trigo que seria de
á
villa

habia gran provisión de
los

grande utilidad luego para
;

que

se

quedasen
á

guardar

la

frontera
lo

por estas
,

y otras
lo

muchas razones tuvimos

bien acceder á
cuatro dias
diesen
,

que pedian

con

que salieron todos dentro

dándoles permiso para que sacasen cuanto llevar puy

á las espaldas
:

en

las

manos. Así fué como tomamos
cuánta

á

Burriana
marla
,

y para que

se sepa

gente habia en

ella al to-

entre hombres, mujeres y

niños, debo decir aquí, que
dos
;

sus habitantes
sitio
,

eran siete
dia de
la

mil treinta y
,

habiendo durado

el

hasta

el

entrada

dos meses.

DI

I).

I

VI

MI

.

I

9

I

CAPÍTUO CXXXV.
Tomada
tener
i sus

Burriana
l<»

,

díjonee «Ion

Pera Conicl

,

que m
j

le

dá-

bamos algo coa

que pudiese quedarse en aquel punto
se

manverano;

caballeros,
lo

quedaría con ciento,

hasta

el

en

\ist.i

de

que
,

contamos cuanto babría menester
así

|

>.i

r

¿i

los

que

Ir

acompallasen
le

en

dinera

como en

víveres,
,

Convenimos
coa eBo

en que
podría

diésemos diez
el

y seis mil

morabatines
á

y
le

que

quedarse basta
la

verano

:

cuyo efecto

dimos \a en
diciéndola

seguida
le

orden
el

|».ira

que enviase

por sus caballeros,

que señalase

sugeto á quien quisiera que entregásemos

su-

ma.

Respondiónos que no debía hacer nada
de
tanta importancia juzgaba
:

en aquel momento,
antes debia consul,

pues cosa
tarla
al

que

con sus vasallos y esplicársela

conocimos que tenia razón

y

efecto

creímos
,

útil

hablar á don Blasco de
tenían
allí

Alagon

y

á

don
ellos

diineno de l'rrca

quienes
la

otros

ca balleros

que

habían conducido á

hueste, para que se quedaran solo dos
sin falta

me-

ses, después de los cuales vendría
lo

don Pero Cornel. Así
,

hicimos

:

suplicárnosles
y

tal

favor encarecidamente

pidiéndoselo

por

amor nuestro;
podían

dieron ellos

nu escusas, protestando de que
dijimos
y

no

hacerlo: mas

tanto les

suplicamos, lamen-

tándonos de que hubiese de perderse cosa tan buena por mezquin-

dad de
3

los vasallos

:

tanto les pintamos

la

necesidad
tal

de quedarse
favor, que
lo
al

lo

ridículo

que

seria

por >n parte
,

el

negarse á

cabo,
con
ñía
;

viendo nuestros deseos
<pie les

nos respondieron que

harian.

tal

diésemos

lo

necesario para
les

cada uno v su

compa-

en vista de lo que

Nos

mostramos sumo agradecimiento.

CAPÍTULO CXXXVI.
Mi tan buen resultado, señalamos
,

*

la

gente que habia de que-

darse de nuestra hueste

dejárnosles las provisiones necesarias

que

nos prestaron unos mercaderes, y marchamos á Tortosa, siguiendo (on Nos el obispo de Lérida En Berenguer , y En Guillermo de

Cencía
pedamos

.

señor
,

de Juneda y después monje de Poblet. Nos hos,

como teníamos de costumbre

en

el

castillo

;

y

pasado


:

192
un día vinieron

HISTORIA
aquellos dos
y
¿í

vernos,

á sazón
,

que estaban con
:

Nos En Pero Sauz
objeto
to
,

En Bernardo Rabasa
,

notario nuestro

sn

según manifestaron

era

el

hablarnos en secreto de cier-

asunto que
el

nos convenia sobremanera.
,

Al
:

efecto

habló pri-

mero

obispo
,

diciendo

al

otro

compañero

— En Guillermo de
él

Cervera

llevad vos la palabra y decid lo

que hemos convenido.
primero,

Á

lo

que En Guillermo contestó que no debia hablar
el

pues

otro

era obispo y tenia
éste empezase,
,

mayor dignidad
no

,

por

lo

que era
del

mas propio que
rey
,

mayormente siendo en provecho
,

para cuyo honor

en aquel caso
la

se consideraba bastante
el

— Señor
tra

digno.

Tomó
,

por consiguiente
el

palabra

obispo

,

y nos dijo

bien sabéis

afecto que os profesamos

tanto yo

como

En Guillermo de

Cervera, y en qué

grado podemos desear vues-

honra y provecho; pero estamos viendo que os habéis empeñado en un negocio que seguramente no podréis llevar á cabo

— Á ver,

¿cuál?

les

preguntamos.

El que
:

tenéis pensado

de

dejar guarnición en Burriana, nos contestaron

Vos sabéis y nos-

otros lo sabemos asimismo, que con ningún tesoro podéis contar;

no tenéis renta, y por añadidura ni provisiones siquiera en ninguna antes al contrario , ni aun en vuestra tierra podéis vivir coparte
;

mo

os

corresponde; y á pesar de esto, aun os empeñáis en
paises
:

ir á

otros

¿cómo

calculáis

,

pues

,

que tantos gastos como os

acarreará este lugar puedan cumplirse,

jornadas de tierra de moros, y
caballeros
,

mayormente estando á dos dejando en él tan gran número de
señor, que ni aun cuando vos

los cuales

no tendrán mas camino que batallar conti-

nuamente ó perecer

?

Y

lo

peor es

,

mismo

queráis

,

no

podréis socorrerles.

— Señor,
,

añadió á tales

palabras
to

En Guillermo de

Cervera,

el

obispo os ha dicho ya cuan-

yo queria deciros, pues vamos acordes y somos de una misma
;

opinión

pero yo añadiré una cosa todavía
el

y

es

que aun cuando

os ayudara

rey de Castilla, soy de parecer que no podríais

ambos

conservar á Burriana.

— Oidas

tales
,

razones

,

sentimos un grave
así

pesar por lo que nos habían dicho

pues cabalmente los que

nos hablaban eran hombres que se reputaban por los mas sabios

de nuestras tierras

;

de manera
,

,

que aquellos en

quienes esperá-

bamos

hallar
;

mayor consuelo

vinieron á ser los que
la

mas nos desbuena inten-

consolaron
ción que

pero nuestro Señor nos favoreció, por

abrigábamos en nuestro ánimo de hacer mas adelante

-

DK
otras cosas, y así fué y

i).

JAIME.

193
tales palabras,

que ningún cato hicimos de

antes

lai

despreciamos, contestándoles:
. j

qne estábamos consolo

M'in ¿dos de su sinceridad ra evitarnos

que

si

lo

qne nos decian era

pa-

sinsabores
j

gastos, qne no importaba,

pues ambos
<|u<'
\

queríamos
tener en

sufrirlos aquella vei,

cuando do fuese mas
l>i<>s

para reasí, que

nuestro poder
si

lo

que

nos

habia dado;

no

les

pesase

en

tal

ocasión no seguíamos mi consejo.

CAPÍTULO CXXXVII.
Despedímonos de
ellos
á

con tales razones

,

y luego

marchamos

á

Aragón dirigiéndonos
tes

Teruel.

de rayar
,

el

alba

,

llegónos
:

Una mañana, pocos momentos anun mensaje de don Gimeno de Urtodavía nos hallábamos descansando
á la
,

rea

que estaba en Burriana
,

en nuestra cama

cuando oímos llamar

puerta

,

y al

mismo

tiempo díjonos uno

de nuestros porteros
,

que afuera aguardaba
el

un mensajero de En (iimeno de Urrea
agradables nuevas; en vista de
se
lo

cual

nos traia

muy
el

que.

le

respondimos que entratraia.

en buena

hora, ya que agradables nuevas
le

Entrado

mensajero, pidiónos ante todo que

diésemos albricias:

contes-

tárnosle que se las daríamos según fuesen las noticias que nos diera
;

mas
,

61 replicó

en seguida, diciéndonos que se daba ya por sa-

tisfecho

y empezó á contarnos

como

los sarracenos

de PeOíscola

habían enviado dos de los suyos á don Gimeno de Urrea, para que

nos enviara á buscar
á

,

pues nos entregarían
el

al

punto

la villa
la

;

cuyo objeto

,

añadió

mensajero

,

los sarracenos

enviaron á mi señor.

— Leida

os traigo aquí
la

carta

que

carta por

un

sarra-

ceno que
contenido
contó.

allí

teníamos y que sabia algarabía , encontramos que el de aquella era conforme con lo que el mensajero nos

Con
y

tal

noticia

,

pasamos
,

á oir nuestra
á
fin

misa del Espíritu santo

el oficio

de santa María

de que Dios y su madre nos
las

guiaran en aquella empresa y en todas

demás que ideásemos.
;

Mientras oto hicimos, mandamos que nos preparasen comida

comimos luego, y cabalgamos en seguida, no llevando en nuestra compañía mas que siele caballeros, algunos oficiales nuestros y escuderos que nos servían. Ningún adalid necesitamos para que
25

194
nos guiara
;

HISTORIA
pues acostumbrado
á la caza

del jabalí

en

que nos

entreteníamos algunas veces por aquellas montañas, confiamos que
DO erraríamos
el

camino.

El dia que salimos

de Teruel pasamos por

el

campo de Mon-

teagudo y nos dirigimos á Villaroya, que es
siguiente
via
,

del Hospital: el dia
la

antes de

amanecer

,

nos levantamos y emprendimos
,

de un lugar llamado Astorella
el rio

que abora tiene población;
,

luego pasamos por

de

las

Truites
,

saliendo á

la

cañada de
;

Ares

;

de aquí

al

puerto de Prunells

á Salvasoria y

Atemí
,

atra-

vesamos

el llano

de San Mateo, que entonces era yermo
al

y veni-

mos

á parar por último junto
;

torrente que pasa mas arriba de

Cervcra
to el sol
las viñas

resultando así, que á hora de vísperas, después de pues,

nos hallamos ya cerca de Peñíscola

,

á

la

otra parte de

sobre Almarge.

CAPITULO CXXXVIII.

No

bien llegamos

,

cuando enviamos en seguida mensaje

á los

sarracenos,

diciéndoles que
:

Nos estábamos
y en efecto
,

allí;

de cuya noticia

mostraron aquellos alegrarse

vinieron cuatro á ver,

nos, y nos dijeron que les era

muy

satisfactoria nuestra llegada

en

prueba de

lo

que, iban
,

á

hacernos un regalo; que entonces era
al

ya algo tarde
cuanto

pero que
;

dia

siguiente
lo

por
se

la

mañana harían
,

dispusiéramos
el

después de
,

que

volvieron

no

sin

cumplir antes

regalo
,

que nos enviaron por sus mismos jeques

adonde Nos estábamos

y consistía en cien panes, dos cántaras de
la

vino, pasas, higos y diez gallinas. Por
tapices que nos trajeron
,

noche, con cubiertas y
,

hicimos barracas

á fin

de librarnos del

relente

;

en razón de haber prohibido absolutamente que se cor,

tase árbol alguno

pues no hubiera gustado ya
al

mucho

á los sar-

racenos que nuestra primera acción,
lando.
Allí

entrar, hubiese sido taá

comimos, no consistiendo todas nuestras viandas,
ellos

escepcion de las que
queso. La

nos trajeron
salido

,

mas que
el

mañana siguiente,
al

ya

pan y \ino y sol, fuímonos con los
ein

pocos que nos acompañaban
llevando á
tal

arenal

que ha\ delante del
,

castillo,
j

sazón vestidos los perpuntes

ceñidas

las

espadas
los

puestos. los cascos de hierro.

Apenas nos distinguieron

sarra-

DE

l>.

I

MMK.
todo

"''
I

ceños
y

,

saliéronnos luego

;il

encuentro hombres, mujeres,

niños

cii.inios

había en

el

castillo, del

que

se llevaron
j

lo

suyo,

escepcion de algunas

armas: saludáronnos,
«Ion

á

tal

espresion cor-

respondimos Nosdiciéndoles, que
enviado de su parte un mensaje
si
¡í

Ghneno de ürrea nos había
participarnos

Teruel, para
ellos
el

que

Nos íbamos
rii.il

allí

nos entregarían
rendir
á

castillo
¡í

de Peníscola,

el

no querían

nadie mas que

Nos; después

de

lo

qué añadirnos estas palabras:

— liemos

leído

\;i

vuestra carta, que

nos enviasteis por conducto de don ron afirmativamente
,

Gimeno de Urrea.
á

— Contestacon Nos
la

diciéndonos une en efecto nos habían enviaestaban

do un mensaje,
capitulación
,

y que

prontos

estender

así

como
ellos

á rendirnos el castillo.

Con

esto les conce-

dimos

el

ejercicio de su ley, y

además aquellas franquezas que soadvertírnosles que no
;

lian tener

cuando
la

dominaban. Avisado entonces de que iban
castillo y la villa
,
,

á

hacemos

entrega del

teníamos
obstante
,

allí
si

nuestros escribanos
ínterin querían ellos
,

pero que pronto llegarían

no

apuntar
,

las cosas así

que tuviesen á

bien demandarnos

que

lo

hiciesen

pues

nos convendríamos
:

mas prontamente con
tar

ellos.
les

Dijímosles mas aun

que luego de es-

convenidos, ruanlo

prometiésemos
lo

asimismo esperábamos
testaron ellos de este

<|ne ellos

cumpliríamos, y harían; á cuyas palabras conse lo
.

modo

:

— Señor

¿querédo

axi

'.'

é nos ¡o
en la

queremos, é nos fiaremos en tú é donatte ¡temo»
tua
fe
(

lo casldlo

l).

— Escogieron
original;
lo

luego de

entre

ellos

dos

sugetos,

(1

)

La

respuesta del sarraceno

,

tal

como

la

copiamos,

está del

mismo

modo en
to

el testo

que parece
el

estraño
,

hasta cierto punto, tanrefiera diálogos

por hablar siempre en leraosin
de algarabía, con
es de

cronista

aun cuando

con otros personajes que no hablaban esta lengua,
la
la

como por

citar á

cernido

cual
tal

suponer que

se

entenderían con los

mo-

ros. La observación que

novedad nos sugiere es, que de bs lenguas nael

cidas

del latin

,

ó

que

constituían

romano vulgar, unas

se

conservaron

puras, ó por decirlo mejor, mas germinas, en aquellos países donde menos
habían
otras
les

dominado los árabes, como por ejemplo el lemosin en Cataluña; y tomaron desinencias y hasta palabras de aquellos idiomas con los cua-

tuvieron que rozar ó mezclarse por precisión, á causa de estar parle de

sus territorios

dominados desde mas tiempo por
hallan

los sarracenos
,

:

así
el

vemos
caste-

que en

el

lemosin se

apenas

palabras árabes

cuando en

llano abundan sobremanera, teniendo además una porción de inflexiones de obsolutamente en ninguno de los otros la misma lengua, que no se hallan

idiomas neolatinos, eomo por ejemplo

las
el

deducimos

,

que

el

usar

tal

lenguaje

que producen la j y la z. De esto sarraceno valenciano solo era en
, ,

106
uno de
l«>s

HISTORIA
cuales era alfaquí
,

,

y con loda nuestra Comitiva subie(jue serian

ron arriba

quedando

los

demás sarracenos,

como unos

doscientos,
lüís así

en nuestra compañía y puestos delante de Nos. Mienestábamos, tuvimos buen cuidado de que ninguno pudiese
á
las

echar
el

mano
¡

riendas de
!

nuestro caballo
los nuestros
,

;

y no bien
á

oímos

grito de

Aragón

que dieron

cuando

una con

los sarracenos

subimos también.
á Tortosa
ellos
,

La mañana siguiente fuimos

con algunos sarracenos
los vestidos
,

que comisionaron para que llevaran

mismos
conforme

ví-

veres y el ganado que debíamos darles
la

se

espresaba en

escritura

que con
dia
el

ellos

otorgamos. Estando en dicha ciudad,
á los

aquel

mismo
;

cumplimos

sarracenos cuanto

les

habíamos

prometido
los

siguiente volvímouos á Peñíscola, y llevando con nos
,

escribanos

mandamos estender para

aquellos

las

correspon-

dientes escrituras.

CAPÍTULO CXXXIX.
Tan pronto como
los

maestres del Templo y del Hospital supie,

ron que teníamos Peñiscola

fuéronse aquel

á

Chivert y

el

otro

á

Gervera

,

en razón de que

tales lugares se los
,

habian dado á cada

uno respectivamente nuestro padre y abuelo
sen de dichas órdenes
:

queriendo que fue-

hablaron á

los sarracenos

que

los

habitaban,

haciéndoles ver, que ya que

Nos teníamos

Peñíscola, que era el lu-

gar mas honrado de aquella tierra y se habia rendido sin darse de
ello

vergüenza

ni tenerlo á afrenta, lo

mejor

seria

que dichos lu-

primer lugar
permitió

,

porque

la

pacífica
los

posesión de los árabes
<Ie

en Valencia no

á estos rozarse
;

con

que hablaban una

las

lenguas romanas

mas genuinas luego, porque si alguna podían recordar los de tal reino, además de la suya, mas regular es que fuese la que se hablaba en Castilla que ninguna otra, en razón de haber estado siglos antes en Valencia los castellanos (cuya prueba es la menos fuerte); y finalmente, porque debiendo tener por precisión los valencianos relaciones con los demás moros de
la

Península, los cuales ocupaban provincias confinantes esclusivamente con

las castellanas,

ban

los

mas probable que aprendieran la lengua en que hablaque combatían en Granada, Córdova y Sevilla que la de los cataes
, ,

y aragoneses entonces.

lanes

con

los

cuales no se

habian avistado en su pais hasta

DE
gares
se
les

D.
;

JAIMEy así

i

1)7

rindiesen

también

pasaron

¡i

efectuarlo

am-

bos

castillos.

Á
á

poco rindiósenoa también

Polpis,

Nos habíamos
dos meses ea,

dado

palabra

don Pero Corael
;

,

que

de

allí á

tarí.unos

en

Burriana

pero

al

cabo de uno estuvimos ya
y cinco caballeros,
y

vi-

niendo en nuestra compañía veinte
ro Ferrandez

don Pe-

de A/.agra que iba con otros quince,
la

¡unto con los
v

cuales

entramos en

villa, llevando
al

nuestros halcones
los

grullas.

Mostraron grande alegría
dejado en
tal

vernos entrar

que antes habíamos
lucieron los nuestros

punto

;

é ínterin estuvimos

allí,

grandes cabalgadas, pasando

muy buenos
,

ratos

Nos en

la

caza, que
grullas

no dejábamos de mano

;

de manera

que entre jabalíes

,

y

perdices, llegó á abastecerse de carne para
sin contar á los

veinte y seis caballeros,
ella

demás

oficiales

que también participaban de

por

estar con Nos.

En

tal
,

ocasión fué cuando
las

ganamos
,

á

Castellón de

Burriana, á Borriol
famés.

Cuevas de Avinromá

Alcalaten y Villa—

CAPÍTULO CXL.
Aquí esperamos
dad
,

á

don Pero Cornel de sde San Miguel

á

Navila

y al

mismo tiempo resolvimos hacer una cabalgada por
,

ri-

bera del Júcar
lleros
y

para

la

cual reunimos basta ciento y treinta caba-

de paraje (1), ciento j cincuenta almogávares y como unos mil
la

doscientos peones. Pasamos

noche atravesando desde Burriana

que eran hombre de paraje. Beuter refiere, que habiendo los agarenos ocupado á Barcelona, el conde Ramón Borrell II en 986 á fin de recobrar la plaza, ofreció privilegio militar por lo que se les á los que sirviesen en la espedicion con armas y caballo ser de buenas casas honró con el título de hombres de paraje en razón de
(

1

)

Varias son las opiniones sobre

lo

,

,

,

ó solares

:

otros creen

que

se les llamó así por haberlos igualado con los ;m-

tignos Caballeros y Generosos, buscando la etimología lemosina paratge, que

suponen

significar
al

confundido

igualdad; y finalmente otros, en época mas moderna, han os hombres de paraje con los donceles apoyándose en que no
,
,

son armados caballeros

siendo así que se diferencian
)

,

pues aquellos

(

se-

gún

los

fueros de Valencia

eran los que nacieron

antes de ser

armado ca-

ballero su padre, y los otros los hijos de caballeros, pero que no habían to-

mado aun
del

el

cíngulo

militar: nosotros
,

primer ejemplo citado

y

opinamos que tal institución dimana que eran hombres de paraje todos los de
las

buenos solares que ayudaban en
lemosin lugar.

conquistas

,

pues paratge significa en

;

19iS

HISTORIA
arriba, y al llegar al frente de

hada

Almenara, corno seguíamos
;i

la

orilla del

mar, encendieron
,

cinco ó seis hogueras y
al

lo

largo de

la
la

costa

;

sintiéronnos luego
la sierra

punto divisóse

otro fuego en

cumbre de
esto
,

que hay entre Mnrviedro y Puzol, haciéndose
se acercaba
la

en razón de servir dicha señal para avisar que
la

cabalgada por
sierra de

ribera del Júcar.

Al llegar

al

fíente de

citada

Murviedro, divisáronse también fuegos por todas

las tor-

res de Valencia, pero nosotros

doblamos por
,

el

paso que hay mas

arriba, y pues nos habían ya descubierto

creímos conveniente no
,

separarnos; y

al

efecto hicimos apresurar nuestras acémilas
la

hasta
la

juntarnos con los que formaban

delantera.
,

Pasamos luego por

otra parte de Paterna y de Manices
cual sabia

atravesando un vado por
los otros
;

el
la

un adalid
allí

que habían pasado
,

y

al

llegar á
(

llanura que

se

encuentra
el

empezó

á esclarecer el alba

era un

viernes)

,

y

siguiendo

mismo camino, nos dirigimos

para des-

cansar á

la

torre llamada de Espioca. Al atravesar por Alcocer, unos
villa

doscientos de nuestros acemileros dirigiéronse á esta
sar de los sarracenos, nos trajeron botin
;

y

,

á pe-

pero tuvimos de

ello

un

sentimiento

, ,

porque era nuestro ánimo combatirles antes. Llegaá Espioca
casi
,

mos
dos

,

pues

y en
las

tal

punto nos
;

al

bergámos

,

en razón

de no poder ya
,

andar

acémilas
si

mas luego de

estar alojael sol,

díjonos un sarraceno que,
al

esperábamos hasta salido

que nos presentaría batalla:
esperaríamos, y
si

cual

mandamos
lo

contestar, que

le

algo

mas quería, que
la

enviase á decir.

Y

le es-

peramos en efecto hasta por

mañana; pero viendo que no

volvía,

hicimos cargar de nuevo nuestras acémilas, y reunidos luego con
nuestros corredores que estaban á
á Albalat
,

la

ribera del Júcar, dirigímonos
él

por donde pasamos

,

quedándonos en
,

cuatro

dias

mas estaba tan conmovida
prisioneros
,

aquella tierra
la

que solo pudimos hacer

entre todos los de

cabalgada, á sesenta sarracenos.
trigo
llevar
,

En cambio encontramos allí gran cantidad de con lo que , así como con cuanto pudieron

y

gallinas,

cargamos
nos vohí-

nuestras acémilas, y pasando por el puente de Quart mos dentro de tres dias á Burriana.

,

DE

I».

.1

MMI

I9Q

CAPITULO CXLI.

Estando aquí, viuo
el

i

vernos, hacia Navidad
víveres

,

don Pero Cornel,

cual

compró cuantos

pudo, quedando además con dine;

ro por lo tinc ¡Midiese ofrecerse
lla

pues había entonces en dicha vi,

un abundante mercado de harina
tal

avena
y

y vino,

que

lo traían

por mar. Nos salimos de con
los
\,\

punto
,

,

don Pero quedóse en

él

(¡lados cien caballeros

en compañía de los cuales "in-

pezó á guerrear bacía Onda, Nules,

Usó

y Almenara, haciendo
internarse

muy

buenas cabalgadas, aunque no
tierra
re/. ,

se atrevían á

de sarracenos.

A

un escudero de aquel,

mucho en llamado Miguel Pesolia ir á veces á

que sabia hablar muy bien en algarabía y
á

Almazora para rescatar cautivos,

muchos de
si

los cuales libraba,
les

habláronle dos sarracenos, diciéndole, que
dian
el íiar

no

descubría y po-

en él, harían un gran servicio á su señor. Respondióles
les descubriría
le
,

escudero que no
así

antes baria

que

su

scíior les

mejorase, y

que

esplicasen cuál era el servicio tan provechoso
la

que decían: respondieron ellos, que
al

oírlo el

entrega de Almazora; y escudero, díjoles que estaba muy bien y que iría á par-

ticiparlo á su señor.

Fué

,

en efecto

,

á

ver á don Pero y le con-

tó tales noticias, de lo cual

quedó

aquel

sumamente
á

satisfecho y

gozoso

:

dijo luego al escudero

que hiciese venir

su presencia á

aquellos dos sarracenos,

ó aun

cuando no fuese mas que uno, y

que estaba dispuesto á hablar del negocio y á favorecerles grandemente. Volvióse
raceno
,

allá el

escudero, y luego compareció con un sar-

el

cual manifestó

que iba en nombre propio
,

y

en

el

de su
á

compañero.

Díjole

don Pero Cornel

que estaba dispuesto
les

ha-

cerles gran bien y

que haría de modo que Nos

señalásemos pa-

trimonio, añadiendo además, que regalaría un caballo y un vestido á cada uno.
to se les ofrecía sultarlo ina de
á esto

Respondieron
;

ellos

que

les lo

parecía

muy

bien cuansin

pero que

tal

paso

no

podrían
,

dar

con-

con algunos parientes y amigos suyos

á los cuales se har-

remunerar no menos.
don Pero Cornel
;

—Y ¿qué

queréis que les dé?
el


,

replicó
les

á lo

que contestó

sarraceno

que

señalase también patrimonio,
tierra.

y que pudiesen quedarse en aquella

Díjole

don Pero entonces, que baria por manera que Nos

100

HISTORIA

se lo concediésemos todo, y entretanto otorgóselo ya por escritura.

Conviniéronse en seguida sobre qué noche debia hacerse

la

entre-

ga

,

y llegada

la

que señalaron
,

,

don Pero Cornel
la

,

en celada con
la

sus caballos

armados
uno de

quedóse á

distancia

de media milla de

poblaciou

:

los

dos sarracenos salió afuera para decirles
;

que hiciesen adelantar veinte hombres que fuesen buenos jinetes
y á los demás
cual
,

que

él

los haria entrar
,

por dos torres

,

para

lo

no tenían que hacer mas
los

sino avanzar tan pronto

como

los

de dentro

llamasen ó hiciesen una señal con fuego encendido.
,

Convenido esto
punte
,

salieron los veinte escuderos
,

armados de per-

lorigas y cascos de hierro

llevando solamente espadas, en

razón de no poder jugar

las lanzas

debiendo meterse en

las torres;

introdujéronse en ellas, y sucedió que á medida que iban entran-

do

,

los

metian

en una casa
,

,

dentro de

la

cual había

como unos

treinta sarracenos

y

allí los

cogían y ataban en seguida. Aperci-

biéndose de

tal traición tres

de

los

escuderos, sacaron sus espadas,
la

y subiendo por una escalerilla que daba á
hacia arriba
:

torre, echaron á huir

procuraron alcanzarles

los sarracenos;
la

mas no pudie-

ron, y llegando

aquellos á la plataforma de
tal

torre, defendiéronla

bizarramente.

En

estado empezaron á dar gritos de socorro
,

oido por los que estaban de celada
les
:

corrieron

al

y punto á socorrer,

sin

embargo,

los

sarracenos no desistieron por esto de

comba-

tirles;

mas

llegó entre tanto todo el refuerzo de los caballeros y delos cuales

más gente que estaban de celada,
una pértiga que
garada
,

por

el

camino hallaron

los sarracenos

habían cortado para hacer una al;

que no tuvieron tiempo de parar
la

y llevándosela
la

,

pusié-

ronla á

otra
la

parte del foso, arrimándola á

torre, y subieron
les tira-

por

ella
,

con

ayuda de unas correas que
los sarracenos

los

de dentro

ban

de manera que

no

se vieron con

ánimo de im-

pedirlo. Espantóles, por el contrario, ver aquel arbitrio, y salien-

do de
de

la villa

,

empezaron á huir
,

;

pero muchos cayeron en poder

los nuestros

que
,

se

apoderaron asimismo de sus ropas y de-

más que conducian
ra

encontrando de este

modo camino

abierto pa-

tomar á Almazora.

DE

I».

JAIME.

>oi

CAPÍTULO
Volvimos después
nns luímos
¡i

CXLI1.

¡i

Humana,
\

y
;

habiendo estado

allí

dos meses,

dragón
á

Cataluña

mas llegado
tal

el

verano, marcha-

mos de nuevo
ron nuestro

aquella población, y en

viaje ríos

acompaña-

lio

don Fernando,

el

obispo de Lérida, don Blasco
,

de Alagon
del

,

don Pero Gornel, don Gimeno de Urrca

el

maestre

Templo

En Hugo de Muntlaur,

y

En Hugo de

Forcalquier,

que era maestre del Hospital. Acordóse que hiciésemos cabalgada á
Aljecira (1

y á Cutiera, y que nos llevásemos ocultamente dos fundíbulos que teníamos en Burriana , lo que nadie absolutamente
)

debia saber, por manera, que en caso de verse
sidad de
viese

la

hueste en nece-

armar dos fundíbulos,
fin,

los hallase

ya preparados y no tulos llevaran oculla

que buscarlos; á cuyo

dimos orden que
,

tamente en un leño. Llegados á Cultera
villa

nos albergamos frente
el castillo

en
,

la

parte superior, entre
la

el

Júcar y

de

la

poblalas
la

ción

dentro de
,

cual se encerraron
,

todos los sarracenos de
,

alquerías

con sus vacas
el

asnos y

cabras

de

modo que

toda

cuesta que va desde
jo
,

pié del castillo hasta la torre
el

que está aba-

donde
,

ellos

tomaban
,

agua

,

se veia

enteramente llena de

sarracenos

sarracenas

infantes y ganado.
,

En
la

vista
:

hueste

de aquel cuadro
¡

esclamaron
!

la

mayor

parte de los de

Oh

santa María

quién tuviera ahora un fundíbulo,
la

para colocarlo en
á todos
!

la

cumbrecilla, desde
,

cual podríamos matarlos

Si esto nos fuese posible

antes de tres dias acabábamos
el

con

ellos.

—Y cuando por
con Nos
, ,

la

noche

obispo de Lérida, don Fertienda

nando

y los ricoshombres vinieron á vernos á nuestra

pasalir

ra solazarse
la

llamáronnos á una parte
:

demás gente

nos dijeron
dijimos

gar?

— Me parece,
)

—Señor
,

,

y haciendo

,

¿qué os parece de ese luDios nos ayuda,
lo

Nos, que

si

to—

(1

Aunque

el

testo, dice

Aljczira

ara, en el reino de Valencia: pues en to nombrada esta población como aquí
que por diferenciarla de Aljeciras
tivo
,

juzgamos que debe entenderse Alvarias escrituras antiguas hemos visla

nombra don Jaime. Es de creer en Andalucía ó por otro cualquier mo,

que ignoramos, se habrá ido corrumpiendo
la

la

denominación primitiva,

suprimiéndole

sílaba ge intermedia

que antes

tenia.

26


202
marémos
:

HISTORIA
¡ojala

que

así fuese

!

— Pues no

faltaría

quien respondiese

del éxito y oslo hiciese
lo

aecesario.

— Y ¿qu¿
?

ganar; pero, para esto, seria preciso tener
es lo

que necesitáis para ello? replicamos

Nos.

Bastaría con tener á sazón un fundíbulo, contestaron.
,

Con que
dibulo á

¿quisierais

que tomásemos
,

la villa si
,

tuviésemos un fun-

respondieron — nos parece que podría uno. — Uno? entonces; pues Nos dare— Pero dónde — En Grao mos — Vaya que parece habéis adidentro de un — Hombre prevenido por dos, que vinado contestamos. — Pues decidnos cómo — Ante todo,

mano

Cierto

y

fabricarse

les

dijimos

os

dos.

,

¿

los tenéis ? replicaron.
,

el

los

bailareis
lo

leño.

debia suceder.

vale

les

se arreglará.

dijimos

Nos
,

,

debe verse en qué pnnto podrán colocarse mejor
de
el

los

ingenios

y luego con treinta caballeros

nuestra compañía lo

visitaremos, llevándonos para inspeccionar

bre que podréis escoger de
ron.

la vuestra.

— Bien pensado,

terreno á un ricohomcontesta-

—Y

á tal objeto, la

mañana
,

siguiente, salido ya el sol, des-

pués que oímos nuestra misa

enviamos á buscar á don Pero
;

Cornel y á don Rodrigo Lizana
ros,

y reunidos hasta treinta caballeparte del mar. Llegados á aquel
,

emprendimos

la

subida por

la

punto donde habia antes dos torres

mas

arriba del castillo

,

desi-

jamos nuestros caballos, y tomando
guiendo cuesta arriba
,

las

armas, fuimos hasta aquel,
,

llegando tan cerca

que no distábamos de
lugar y lo hallamos
él

mucho un
fundíbulos

tiro

de ballesta. Reconocimos
,

el

bueno para nuestro objeto
,

pues podían colocarse en

nuestros

siendo

muy

fácil

montarlos

,

arreglarlos y hasta guar-

darlos, en razón de no haber dentro del castillo algarada ni inge-

nio alguno que lo pudiese impedir. Convencidos de lo útil que nos
seria
el

lugar

,

bajamos otra vez
la

,

enviamos por

las citadas

quinas, y luego nos dirigimos á

tienda del obispo de

máLérida En
;

Bernardo
sucedió

,

para ver
el

allí lo

que resolvería nuestro consejo
de san Juan.
Esplicámos en
,

lo cual

en

mismo

día

tal

reu-

nión
taja

de qué modo

debia llevarse
tirar

á cabo el negocio
tal

y

la

ven-

que teníamos pudiendo

desde

punto

;

pues aun cuanlugar ha,

do
cia

la

piedra no acertase contra
,

el castillo ,

cacria en el

donde habíamos ido

el

cual estaba lleno de mujeres

niños y
así

ganado. Los que fueron de parecer de que podia hacerse

como
)

Nos decíamos

,

preguntaron luego

(

y

fueron
los

la

mayor
,

parte

de
la

qué modo podríamos hallar piedra para

ingenios

pues no

DE
había
en toda
la

l>.

J

I110L

203
razón en esto,

ribera

del

.linar.

Tenían

mas
y

Nos

les

contestamos
la

diciéndoles:

— Tres medios sabemos,
:

no

dodámes que
enviar á ver

el
si

podremos tener de aquel logar
encuentra

uno de

ellos es

se

en algún torrente, mas para esto semis

menester que rayan cien caballeros con
otro es
¡

caballos

armados;
<-l

enviar

al

mismo objeto por

otra parte hasta

rio
;i

de
fin la

Barren

aunque de todos modos
si

será preciso gran fuerza,

de que

los

sarracenos quisieran
,

impedir

que
;

se

embarcara
el

piedra en

los leños

no pudieran conseguirlo
las

y

otro es que
la

prevengamos picapedreros para que labren
taña, arreglándolas
genios.

piedras de

mon-

romo
lo

suele hacerse para dispararlas con los iná

En

vista

de

que dijimos, instaron
dijo:

don Fernando para
antes tratá-

que nos baldara,

el cual

—Señor, convendría que
;

ramos entre nosotros de este asunto
veremos
luego
,

no os pese

i

veros.

— Tuvieron,
los

,

que luego vol;

de consiguiente, su acuerdo
,

y

vueltos á nuestra

presencia
lo

nos refirió don Fernando en

nombre de todos
esta

manera

:

— Señor

demás
,

que habían convenido, diciendo de

en

lo

que Vos habéis dicho hallamos toos

dos una gran dificultad,
serviría
la

como

demostraremos; porque de nada
el

que Vos comenzarais una cosa en
acabar bien.
dias
,

mundo,

si

después no

podíais

En

toda

la

hueste no

hay de qué comer
,

para
rio
,

mas de cinco
la

y Valencia

no es vuestra
:

antes
,

al

contraá

poseen aun

los

sarracenos
,

por otra parte

si

llegase
lo

levantarse alguna tempestad

los leños

no podrían traernos
la

que

necesitamos

,

y entonces

tendríamos á

fuerza

que

levantar el

campo;

y

en verdad, que teniendo que traer

las piedras

de

muy

lejos, y no habiendo en toda la hueste ni

aun en Burriana picael

pedreros que

las

arreglen

,

no

seria

gran negocio

que hiciése-

mos
tales
así

,

pues no sabemos cómo podrian tirar

los ingenios.

Además

que, fuera de este lugar, ningún otro poseéis en este reino.
razones
,

— Por
,

conocimos que todos eran de un mismo parecer

y

desistimos de nuestra idea, y convenimos en cuanto nos decían.

CAPÍTULO
Partimos de aquí

cxliii.

,

y al día siguiente

llegamos delante de Cilla,

donde nos acampamos, por ver que era lugar muy abundante de

204
lefia

IIlSTOItIA

y que tenia
la siesta,

buenos pastos. Estando

allí,

y luego de haber dor-

mido

enviarnos por el maestre del Hospital, por don Pero
,

Come!
secreto

y
,

por don Gimeno de Urrea

con los cuales hablamos en
ellos, ri-

de manera que no habia con Nos nadie mas que
:

diciéndolcs
dículo que

—Enviamos
,

á buscaros, para deciros
salir

que nos parece

tengamos de

de esta tierra, siendo tan grande hueste
veinte ó treinta cautivos
:

como somos
evitar
,

sin llevarnos

mas que

para
,

pues, que sarracenos y cristianos nos tengan á menos

si

quisieseis

ayudarme

,

os mostraría

un plan
si

,

que no dudamos ten-

dría

buen resultado

;

pero atended, que

soy solo en lo que diga

y vosotros todos me habéis de contradecir , nunca llevaremos nada lo que debéis hacer es , así que yo haya concluido mi á buen fin
:

razonamiento

,

y tan luego

como haya dado
,

su dictamen don Fersí,

nando

,

sin

esperar á los demás

responder cada uno de por
este

diciendo que está bien cuanto

Nos pensamos. De

modo yo

os

prometo que todos haremos un buen negocio, y que de él nos ha de resultar grande honra. Oid , pues ahí tenéis las torres de Va:

lencia,

que todo

el

mundo puede
á la ciudad

bien distinguir

;

dichas torres han

librado
frido
,

muchas veces

de males que quizás hubiera su-

y entre ellas especialmente la de

Moneada, que

es la

mejor

que

se halla

en toda
,

la

huerta.
ella

Cuando pásanos por
solamente
recogieron
los

allí

viniendo

á este lugar

quedaron en

hombres de armas,
;

pues

las

mujeres y

los niños se

en Valencia
la

mas ob-

servamos que nunca salieron del todo fuera de

alquería mientras

Nos pasamos
entretanto

:

eso

me

prueba que,
lo

si

al

entrar no les combatimos,
á la vuelta
,

confiarán ellos que
,

tampoco

habremos de hacer
á

y

no cabe duda que habrán enviado
allí.

buscar de nuevo á
este

sus mujeres y á sus hijos para tenerlos

De

modo, apodedias,

rándonos de

tal

torre

,

que

la

podremos tener antes de ocho

alcanzaremos una ventaja, y
ras, nos

sin las

personas que haremos prisione*
y

han de quedar precisamente muchas provisiones,
:

además

alguna ropa. Otra cosa aun tengo que deciros

tan pronto

como

tomemos
con

la

torre

,

donde

es probable

que hagamos alíñenos mil

cautivos, con
el

cien que

me

dejéis escoger, yo partiré á Burriana
la

<>!>jeto

de proveer á

hueste para ocho dias, y de vuelta

os traeré un fundíbulo: para esto,

no os pido mas tiempo que
á
la

tres

dias, es decir,
para rolver aquí

uno para
,

ir,

uno para proveer
al

hueste, y otro
provisiones que

traiéndoos

mismo tiempo

las


I»K
1).

JAIMT.
la

208
espedicion
1<>>

necesitamos y

el

fundíbulo que os digo. Así
al

será en

honra vuestra y de Nos; y

saber que volvemos,
la

de

las torres

— No
del

de Valencia
bien

bo querrán ya esperarnos como

otra ve/, y huirán.
el

acabábamos de hablar

,

cuando respondió
:

maestre
sigue

Hospital

Eo Hugo de Forcalquier
el

— Por Dios, que do — Al
aplaudieron
,

mal camino nuestro señor
mi parte
lo

rey: ayudémosle, [>ues, que yo por
oir esto

haré

del

mejor modo que pueda.
,

don

Pero Cornel y don Gimeno de l'rrea
tra plan
,

también nuesla

mostrando tenerlo por inuv noble
pregunta:
ni

aunque haciendo

siguiente
lo

¿

Y

cómo
los

será

esto que

don Fernando no
nuestro poder,
les

contrarié

ninguno de
la

demás?

— Con
me

respondimos, y
pasará adelante.

ayuda que vosotros

prestéis, nuestra idea

A

tal

objeto dimos orden

para que los

avisaran á todos

,

por-

que queríamos hablarles, es decir, á don Fernando, á don Rodrigo
Lizana
,

al
,

maestre del Templo
y á
los

En Hugo de Muntlaur

,

al

obispo

de
así
y

Lérida

como

á

demás ricoshombres de Aragón y Cataluña, otros muchos caballeros que habia buenos y honrados

que eran
á

muy
los

espertos en

hechos
,

de armas. Hicimos antes
á fin

marchar
traslucirse

que

con

Nos estaban
hablado

de que no
ellos
, ,

pudiese

que

habíamos
los

antes

con
lo

y

después
á

vinieron

cuando

demás; luego

de
,

que

viéndoles ya

todos reunidos, emitimos nuestra idea

haciéndoles antes colocar

en torno de

la

tienda

,

y diciéndoles de esta

manera

:

— Barones,
haber hecho
,

aqui venimos para hacer daño á los sarracenos; y marcharnos ahora teniendo tan

gran compañía
entre

como tenemos,
hombres
y el
,

sin

mas que sesenta cautivos
remos
con
á fé, por nuestro

y

mujeres
Si

no

lo

ha-

honor

vuestro.

Dios

me

ayuda,

lo cual

no

podemos errar

me

parece que podríamos hacer

una buena presa que seria en gran daño de Valencia.
nos preguntaron ellos
;

á lo

que Nos

les

—Cuál contestamos — La
:

es?
torre

de Moneada
sin

,

la

cual

es

muy buena
la

y encierra
la

grande

riqueza;
se

contar además que se halla hacia

villa, y es la

mejor que

encuentra á escepcion de
podría enviarse
á

de Quart.
lo

Si fuese preciso,

añadimos,

Burriana por

que

se necesitase

,

sin

que
las

los

de Valencia pudiesen impedirlo, pues Nos estaríamos entre
poblaciones
;

dos

pero
,

mañana en nombre de Dios pondremos
ganaremos
,

sitio

á dicha torre

y

la

no

lo

dudéis

,

alcanzando todos


206
grande
provecho y honor
á
;

HISTORIA
pues no podrá menos dé alcanzarse,
la

tomándoles
es
la

una

legua de

ciudad una
,

torre tan buena

como
lo

de que hemos hablado. Responded

de consiguiente,
es
la

que

os parezca á
ditáis.

cuanto os decimos
todos
á


,

,

que buena

obra

si

lo

mela

Dijeron

don Fernando que tomase primero

palabra

y habiéndolo hecho, dijo de esta manera.
,

— No me
cabo
,

pa-

rece éste mal negocio

con

tal

que pudiese
,

llevarse á

pero

toda

la
,

hueste carece de provisiones

y sin estas nada puede efecsé

tuarse

pues no

lo

podrá aquella
si

sufrir, ni

como

se

mantendrá

hasta entonces.

—Y

hubiese quien

pudiera proveerla, respon-

dimos, ¿

lo quisierais

entonces?

Allá vayan con

Vos

estos ricos-

hombres que aquí están y los maestres, replicó don Fernando, Dique. en cuanto á mí, pasaré por donde pasen los demás.


:

cho esto

,

invitó el

maestre del Hospital

al

del

Templo para que
,

hablase primero, y
hi dich aylant per

tomando

el

último

la

palabra

dijo

Jo

jer la host

;

moy que la parola es bona ab qucliaje quemenmes á moy sembla bien que cest lloch de la torra de

Mancada
tre
,

qui sloyt moltprcs délas torras de Valencia (i).
,

— Maestorre
e es

le

respondimos

siendo sola y aislada ?

—A
;

¿

no

veis la ventaja
lo

que ofrece
:

esta

que

él replicó

Si

Di majut, moy
en

semblaría que vos presessels Torres-Torres, questoyl bon lloch
lo

xami de
,

Terol

e

de

Valencia.

— Buen
mas

lugar es Torres-Torres,

maestre
veces

le
,

respondimos

pero

el

de que

hablamos vale

siete

mas

y estando tan cerca de Valencia, nos honrará muchísi,

mo

el

tomarlo

cosa que nos será
al

fácil

,

por cuanto es menos

fuerte que Torres-Torres,
utilidad.

—A

paso que es punto de mas provecho y tales palabras, dijo el maestre del Hospital:

Acertado va
le

el

rey en cuanto dice

,

y por

bueno
,

lo

tengo
se

;

y pues

mueve un buen ánimo para ganar la tierra Aquí tomó nosotros: ayudémosle á ganarla.

no

pierda por

meno de Urrea,
dicho
;

y dijo

:

—Señor, por bueno

la

palabra don Gi-

tengo cuanto habéis

pero conüo que

liareis caso

de una advertencia, y es que nos

Aunque creemos que don Jaime adulteró algún tanto en este pasaje con todo no hemos querido el idioma que hablaba el maestre del Templo traducirlo, por ser ya de muy fácil inteligencia, y para que quedase como
(i)
,

una muestra
llos

,

si

no exacta, á

lo

menos aproximada, de

lo

que era en aque-

tiempos

la

lengua que ahora llamamos francesa.

DE
deis algo de
la
(jim*

I).

JAIMK.

207

podamos subvenirnos
con

hasta tanto que haya caído

torreen vuestras manos.
Gornel
y
,

— Lo mismo digo,
lo

respondió don Pe-

ro

y

me conformo
(limeño de

que os han

manifestado
,

el

maestre
obispo

don

Urrea.
sn

— Viendo
voto
;

esto

instamos

al

de Lérida

para ijue diese

mas

solo dijo las

si-

guientes palabras:

— Vosotros
al

entendéis mas
,

que yo en hechos
sido

de armas, pues mi objeto
vir
á

venir aquí
,

ha

solamente serlo
al

Dios

y á

Vos: resolved

haré yo

también.
é

— Señalamos
invitándole á
,
:

pues, vosotros, y cuanto hagáis

luego

ú

don

Uodrígo Lizana

mismo objeto,
vos
la

que hablara, nos dijo:
la
,

Seíior,

tenéis esa idea

y además veo que todos ó

mayor parte

os

aprueban y
sin

aconsejan

deber es mió

,

pues

hacer cuanto vos

queráis;

embargo,

os daré

una advertencia, y es que os

acordéis del

modo como
digo
,

suelen

defender

las

fortificaciones

los

moros

;

lo cual os
la

porque seria una lástima que comenzarais
cabo.
á los

una cosa y no

pudierais llevar á
á

La respuesta que dimos
fué
la
:

siguiente
lo

:

— Escuchad y
,

don Rodrigo Lizana y

demás

veréis qué es lo que intentarnos
al

hacer

primero será acamparnos junto
, ,

lugar del sitio, y

al

dia siguiente
ra

de mañana

combatiremos
el

la villa.

Los moros, palas

defenderla
rotas

lucharán con
los

objeto de conservar

barreras;
recibilos

mas
rán
allí

por

nuestros
,

,

es

de ver que en

tal

empeño

gran daño aquellos
peleen
la

porque debemos suponer que

que

valdrán siempre

mas que

los

que

se

habrán recogido
la

en

torre y en la albacara.
;

Según veamos, dispondremos en
,

batalla

y

si

al fin

nos convencemos de que se pueden ganar
,

ire-

mos
que

á

Burriana con unos quince caballeros

pues no seria bueno
,

el resto

de

la

compañía

se apartase
el

de aquí

y á los tres dias

estaremos ya de vuelta con
dias.


:

mandron y provisiones para ocho Aprobaron todos cuanto Nos decíamos, mas luego añadiverificar

mos
vos
,

que para
pues

dicho

plan

debiesen darnos cien cauti-

mas de
los

mil caerían en nuestro
;

poder
así

que de estos

pudiésemos escoger

pues

y convenia para re,

,

sin

duda

sarcirnos de los gastos que habríamos hecho á fin de
re.

tomar

la

tor-

Penetrados

también de

la

razón

que

les

manifestábamos,

aprobaron asimismo cuanto acabábamos de decirles.

l'llS

HISTORIA

CAPÍTULO CXL1V.
Por

la

mañana

,

oida

la

misa
;

gran parte de los caballeros

fueron á armarse los escuderos y y colocándose oportunamente , em,
;

pezaron á entrar á pié en
aguerridos se colocaron en

la villa

pues aunque
,

los

moros mas

las
,

barreras

dispuestos á defenderlas,
los nuestros,
la

murieron de

ellos

seis

ó siete

porque acosados por
la

no tuvieron tiempo para recogerse en

torre ni en

albacara.

Cuando Nos estuvimos cerca
dian
sin

,

vimos que

los sarracenos se

defenlos

orden ni concierto

;

por consiguiente
,

maestres y á algunos ricoshombres
rece
,

les

dijimos
lo

:

iré

yo á Burriana

,

de donde traeré
la

necesario para apo-

derarnos de esos moros, que buena es

presa.

mal, nos
vuestros

contestaron.

— Pues
,

— — No nos

,

llamando á
Si bien os

pa-

parece
á

entonces., añadimos,

mandad
,

hombres que nos envíen cuantas acémilas tengan
ellas
,

y vol-

veremos luego con

cargadas de todo

lo

que

se necesite.


al

Emprendimos

,

pues

nuestro viaje con solos doce caballeros, y
,

llegar cerca de
al aire

Murviedro
,

esperamos

las

acémilas

,

desplegamos
á la

nuestra bandera

pasamos todos juntos, nos dirigimos

playa del

mos

y por ella seguimos hasta Burriana, á donde llegaá hora de vísperas. Entrados allí, ya antes de comer, nos pro, ,

mar

curamos pan
el

vino

,

avena y carneros en cantidad suficiente para
la

obispo y cada uno de los ricoshombres y maestres, según
escrito.

nota

que llevábamos por

CAPÍTULO CXLV.
Al dia siguiente
los nuestros
;

,

luego de salido
esta

y

terminada

mandamos racionar á operación aquel mismo dia , sael sol
, ,

limos el otro de Burriana ordenados en batalla
caballos

y con nuestros

armados

,

que serian doce ó quince. Pasamos
con nuestro fundíbulo
la
,

luego por

cerca de Murviedro

y á hora de vísperas

llegamos ya cerca de
checer de aquel
trellas,

torre de
dia
,

Moneada

,

de

modo que

al

anoes-

mismo

antes de que resplandeciesen
el

las
la

teníamos ya armado y colocado

ingenio

:

por

no-

DE
che se
le
<i

I).

JAIME.
y al

200
la

pusieron
disparar.

las

cnerdas
la

,

otro dia por
la

mañana coque

menzó
tanta

Kn

albacara de

torre se

hallaban apiñadas
,

multitud de

mujeres, niños, vacas y otras reses
el

las

piedras que tiraba

fundíbulo mataban cada rea
ni

;i

alguno; y coni

mo
al

la

máquina ño cesaba nunca de tirar,
el

de dia
los

de noche,
les

cabo de cuatro días,
á rendirse y

hedor que despedían
la

cadáveres

obligó ya
to

por cautivos y á entregar
los

torre. Mil cien;

cuarenta

siete fueron

que

se

entregaron

de

modo

*
j

1 1 <

con
las
,

los cautivos y los

muchos despojos que recogimos, entre per,

collares y brazaletes de oro y de plata

sederías y otras

muCon

chas telas
la

preciosas,

ganamos

á lo

menos

cien mil besantes.

ayuda de algunos sarracenos de Valencia, escogimos

los cien cul-

tivos

que debian tocarnos según

el

convenio, teniendo á nuestro

lado á uno de aquellos, que nos indicaba los que
ger. Después de esto, resolvimos

debíamos escodos dias para de,

permanecer
la
,

allí

moler

la

torre, y dirigirnos en seguida á
ella

de Museros
si

apode;

rándonos de

con

la

ayuda del fundíbulo
si

se resistía
los

ó por

medio de
cían.
la

batalla campal,
,

nos

la

presentaban

que

la

guarne-

Derruida

pues

,

la

torre de
sitio

Moneada

,

nos encaminamos á
fundíbulo. Supimos

de Museros, pusímosle

y colocamos

el

luego de cierto por un sarraceno á quien un almugávar habia he-

cho prisionero
neciesen
allí

,

que Zaen

les
la

habia dado orden de que no permatorre sino sesenta sarracenos
,

para defender
los

reti-

rándose

todos

demás

á Valencia
el
;

con

las
,

mujeres y niños.

Al

segundo dia de estar tirando
ó cuatro almenas de
la

fundíbulo

habia derruido ya tres
el

torre
el

pero

los

sarracenos, para evitar
llenos

daño

,

cubrieron luego

muro con serones
,

de tierra

:

ar-

did que de nada

les sirvió

porque mandamos Nos luego fabricar
,

algunas saetas á manera de ruecas
tiraban
los ballesteros

y llenándolas de estopa
así
,

,

las

encendidas, y

pegaron fuego á todos
los sarracenos vieron

aquellos serones. Al cabo de dos dias

como
,

que de nada

les

habia servido aquel ardid
;

nos propusieron ren-

dirse, salva la vida

á lo cual

accedimos de

muy buen
,

grado, por-

que

,

á la verdad

,

para tenerlos en nuestro poder
los
,

antes los
,

que-

ríamos vivos que muertos. Cuando
presentó

tuvimos prisioneros
de

se nos

En Guillermo Caguardia
en Valencia
,

que
te

se hallaba preso

En Guillermo Aguiló, pidiéndonos muy humildementio

que tuviésemos

á bien darle aquellos sesenta sarracenos

de

Mu-

21

>

I

()

I1IST0K1A
,
:

seros

porque tenia esperanza de que podría canjearlos por su soá

brino
bres
,

cuya demanda accedimos con acuerdo de

los

ricoshomhueste

aunque bajo condición de
si

que debiese

restituir á la

aquellos cautivos,

no podia

verificar el cange.
,

llermo

muy

satisfecho con nuestra respuesta

Quedó En Guibesónos la mano , y
allí

envió luego á Valencia á un cristiano que tenía
para proponer
el

libre entrada,

cange de su sobrino con

los sesenta
,

cautivos de

Museros. Habiendo convenido en

ello los sarracenos

soltaron des-

de luego á

En Guillermo de

Aguiló.

CAPÍTULO CXLV1.

Después de haber ganado á Museros y logrado
Guillermo de Aguiló
gar á Alventosa
, ,

así el rescate
,

de
lle-

nos fuimos á Torres-Torres
siete

y antes de

vendimos por diez y
;

mil besantes los cien

cautivos que nos habian tocado

pues aunque nos hubieran dado
,

por ellos hasta diez y nueve mil besantes

si

los

hubiésemos guar-

dado un mes solamente
bajo
precio
les
,

,

nos vimos precisados á venderlos por tan

porque

los
lo

mercaderes nos estaban hostigando para

que
la

devolviésemos

que nos habian prestado para mantener
,

hueste.

Pagamos

,

pues

aquella y otras deudas

,

y nos marcha-

mos en seguida para Zaragoza.

CAPÍTULO CXLVII.
Desde Huesca

,

donde nos hallábamos

,

quisimos pasar á Saricastillo
la

iiena, y luego resolvimos apoderarnos

del

que

los

moros

llamaban Enesa y

los cristianos cerro ó
el

Puig de
;

Cebolla, y tiene

ahora por nombre

cerro de

Santa María

pero de antemano

quisimos ya determinar qué
en aquella fortaleza, cuando

ricohombre dejaríamos de guarnición
la

hubiésemos tomado. Pensando, pues,

que en tanto aumentan
van á

hombres en prez y valía en cuanto llecabo mas grandes obras , nos acordamos de aquel á quien
los
,

mas amábamos y en quien teníamos puesta mayor confianza
encomendarle
tivo
la

para

defensa de tan importante lugar
tal

;

por cuyo

mo-

resolvimos cometer

encargo á

En Bernardo

Guillen de

DK

n.

JAIME.
tío

-I

1

Entenza, que además de ser nuestro

materno, había

recibido

de Nos cuantos bienes tenia. Mientras íbamos andando, llamárnosle;
rus apartamos con
ya sabéis caánto os
él

del camino, y le dijimos:
,

— Don Bernardo,
j

queremos
uno
¡

cuánto fiamos en vos,
consiguiente

cobo

es-

trecho

parentesco aos

por

quisiéramos ahora
tal

haceros medrar, dándoos ocasión para prestarnos
todos aplaudiesen
lo

servicio, que

muy

bien que

os

1<>

pagaríamos.
la

Sabed que
cual podréis

hemos puesto
servirnos
I.hLi

los ojos

en vos para ana empresa, en
y

muchísimo,

con csio nos obligareis
entonces
\

<l¡iros

muy

sen.ila

recompensa.
le

— Mostróse
ir

él

muy
le

agradecido por
lo

merced que
cuál era
el

prometíamos;

pidiéndonos que

declarásemos

servicio

que debía prestarnos,
á sitiar el cerro
;

contestamos.:

— Nos

tenemos resuelto

de
lo

la

Cebolla, que está aunas
,

dos leguas de Valencia
dejaros
allí

v

cuando

hayamos ganado
frontera

pensamos

para que mantengáis
,

la

con cien caballeros.
:

El castillo es bueno y fuerte

y está bien construido
,

os daremos,

pues, provisiones para un año
invierno. Así que llegue
el

y podréis sosteneros allí todo el verano , estaremos otra vez con vos ;
á esto

talaremos entonces los contornos de Valencia, y añadiendo
el

dafifO otte
la

vos habréis
á

anisado ya con vuestras continuas cabal-

gadas,

pondremos

punto de ser fácilmente tomada, como sala

zonada fruta que

nos convida para que
se

cojamos.
cerco
,

Luego que
por estar
la

conoceremos que

puede

ya formalizar
á

el

plaza faltada de víveres,

convocaremos

todos nuestros ricoshomal sitio
;

bres y á las milicias de las ciudades, para que acudan
la

con
,

ayuda de Dios caerá entonces en nuestras manos
ella

la

ciudad

y

con

nos apoderaremos luego de todo aquel reino hasta Játiva.

— Cuando hubimos
nardo
sin
,

acabado de declarar nuestro plan á don Ber-

quedóse por un buen rato estático, como quien medita, v

desplegar los labios; mas viendo Nos que vacilaba en adherirse
le

á lo que
láis

habíamos manifestado, añadírnosle

:

— ¿Porqué

vaci-

don Bernardo? El plan que acabamos de comunicaros

es

muy

ventajoso: pero guardadlo secreto, y tened cuenta con que nadie
lo sepa
,

hasta tanto que tengamos dispuesto todo lo necesario para

llevarlo á cabo.

En

cuanto á vos

,

creedme

,

aceptad y contentaos

con

lo
:

que os propongo; pues no puede
ó Dios os permite cumplir con
coso os he
el

faltaros

una de

las

dos

cosas

servicio

que de vos exijo,
vasallo

y en

este

de hacer yo

el

mas honrado

de mi

HS
reino
;

HISTORIA
ó perecéis sirviendo á Dios
el paraíso.
,

y

entonces ganáis indefectible-

mente

Cualquiera de los dos estreñios debe bastar para

quitaros toda duda.

— Oidas
le

tales palabras, se acercó á

Nos, be-

sónos

la

mano
las

,

y nos dijo

que aceptaba nuestra proposición, por-

que por

razones que

habíamos mostrado conocía que era un

buen consejo.

CAPÍTULO

CXLVIII.

Acordamos con don Bernardo que por
allá

la

primavera volveríamos

con nuestra hueste
los

;

por cuyo motivo convocamos ya para dilas milicias
la

cho tiempo á
villas.

ricoshombres y á
al

Mas

adelante,

principio de

ciudades y cuaresma, supimos de cierto

de

las

por algunos recien llegados de Valencia
ya
el

,

que habia sido demolido
;

castillo

del

cerro de Santa

María
,

mas aunque nos causó
,

gran pesadumbre semejante noticia
los

disimulárnoslo

y dijimos á
,

que nos

la

dieron

,

que no nos importaba gran cosa que llegásemos
allá

porque

mandaríamos
tra hueste.

edificar otro castillo así

con nues-

Mandamos luego
tapias
,

construir
lo

secretamente hasta veinte
supiese
,

hormas para

sin

que nadie
en esta

en

Teruel

;

y por
hueste,

pascua florida nos hallamos

villa

desde donde emprenla

dimos nuestro camino

,

aun antes de tener reunida toda
,

acompañándonos solamente don Gimeno de Urrea
nada
,

nuestra

mez-

don Pero Ferrandez de Azagra y los concejos de Daroca y de Teruel. Al salir de esta última villa, siguiendo nuestro camino,
repararon
los los

de

la

hueste en

las caballerías

que iban cargadas con
;

moldes que habíamos mandado construir
la
,

pero nadie sabia
,

el

secreto ni cuál era

dirección que llevábamos

hasta que llegados
,

delante de Ejérica

mientras estábamos talando

se

nos acercaron
,

don Pero Ferrandez de Azagra y don Gimeno
de haber comido
,

y nos dijeron

:

de Urrea
,

después
;

¿

Cómo

es eso

señor

dicen

que

lleváis

hormas para construir tapias?
;

— Nada
así
,

podemos conse alejen los

testaros delante de todos, les dijimos

pero

que
lo

demás
tais.

— Luego, cuando estuvimos
que todos vean

,

os

declararemos

lo

que hay de cierto en
solo con ellos

que pregun-

les

añadimos:

Sernos mandado construirlas en secreto, y os rogamos que secreto
lo

tengáis, hasta

á

qué objeto

las

destinamos, por-

DI

l>.

JAIME.

213
nombre Huesa,
Loa sarracenos
yo

que queremos poblar
y so llamará en
lian
Ib
el

el

cerro qne ahora tiene por

sucesivo cerro de Santa María.
castillo

demolido

míe

allí

habia

;

pero

quiero reedi-

ficarlo, y
([lie

cuando

esté restaurado, dejaré en él fuerte presidio para
la

pueda mantener

frontera. Desde

allí

podrán hacerse buenas

corr-TÍas contri los

moros de Valencia

,

y

cuando

la

ciudad esté

ya exhausta de bastimentos, pondrémosla

mos de

ella.

— Mal

cerco y nos apoderare-

hicisteis, pues, nos contestaron, en no habér-

noslo hecho saber anticipadamente;

porque, á saberlo, hubiéramos
,

venido mejor dispuestos de

lo

que venimos

llevando

mas abun-

dantes provisiones y otras cosas que ahora no

tenemos.

— Por
:

el

semblante

,

v

por

lo
;

que nos contestaron, conocimos que no apropor consiguiente
lo
,

baban nuestro plan

hubimos de

decirles

Barones

,

lo

que hemos hecho y
,

que intentamos hacer debe me,

recer vuestra aprobación

porque por este medio

mejor que por

ningún otro

,

se conquistará Valencia.

CAPÍTULO CXL1X.

Al otro dia de haber salido de
res
te
,
;

Teruel llegamos á Torres-Tor,

y después de haberla talado y

salimos por

la

mañana

siguienallí

pasamos por Murviedro

,

por un desfiladero que hay
castillo,
,

á

dos ó tres tiros de ballesta del
lantera á

habiendo encargado

la

de-

don Gimeno de Urrea
la

y colocado los peones entre Nos
la

y

los

que llevaban
allá
,

rataguardia. Así que llegamos á
,

llanura

que hay mas

de Murviedro
con
el

recibimos un mensaje de don Gi-

meno de Urrea
batalla y

cual nos avisaba

que deberíamos entrar en

que nos alegrásemos, porque Zaen nos esperaba en Puzol
;

con todas sus fuerzas

á lo

que

le

contestamos

,

que nos
el

placía

mucho.

Con

tal

nueva, los acemileros y los que iban en
;

centro

se acogieron á la sierra

y solo algunos

mas

arriscados se

quedalos

ron con Nos en

la

llanura. Sin

embargo,
el

se supo Iucíjo

que

que
y
el

se habian descubierto en

Puzol eran

maestre

del

Templo

del Hospital, y los

comendadores de Alcañiz y de Castellot, con
los

unos dos mil infantes y cien caballeros,
treinta caballos

de Burriana y unos

armados

,

los cuales

habian enviado ya corredores

21 i
á Valencia y puéstose en

HISTORIA

emboscada, por
el

si

salia

Zaen.

Á

pesar de

todo esto

,

no

se

presentó

inoro.

CAPÍTULO CL.
Cuando supimos que
lir ,

los sarracenos

no

se

habían

atrevido á sa-

nos alegramos sobremanera, porque los tuvimos ya por nues;

tros

y siguiendo nuestro camino, llegamos

al

Puig, pusimos nues-

tra tienda en el llano debajo de la villa, y allí nos

acampamos
la

ale-

gremente con todos
boscada.

los

nuestros y los que habian venido de
los
los

em-

Al cabo de pocos dias fueron llegando
habian presentado
;

ricoshombres
concejos de

nuestros que aun no se

,

con

Zaragoza
dos
,

,

Daroca y Teruel

y cuando los tuvimos á todos reunial

los

repartimos para que á trechos, y en proporción
,

núme-

ro de gente que cada uno tenia

fuesen edificando

;

con orden de
,

que
sen

si

concluían

la

obra en quince dias ó en tres semanas
á

pudie-

volverse todos
,

donde mejor
la

les

pluguiese. Sin

embargo de

esta concesión

duró

fábrica por espacio de dos meses.

CAPÍTULO
Mientras estuvimos en

CLI.

el

cerro de Santa María
la

,

se hicieron con-

tinuas correrías; y fué tanta

gracia con que favoreció Dios aquel
allí

lugar, que cuantos de los que

habia cabalgaron contra los sar-

racenos, volvieron siempre

al

campamento con alguna presa, y nin,

guno de

ellos

fué nunca vencido
allí

porque

les

protegía

el

Señor.

Hicimos también construir
diato
allá
al

una calzada hasta otro cerro inmerecibir de las embarcaciones

mar

,

para que pudiesen

que

llegasen los bastimentos y cuanto hubiesen menester.

Pasamos

así tres

meses esperando que
,

se presentase

don Bernardo Guillen
;

de Entenza

á quien

debíamos encomendar aquel lugar
sin hacerle la

pues no
esto
él se

queríamos partirnos
dos caballeros
hallaba
,

entrega

:

pero llegaron en

enviados por don Bernardo para decirnos que

en Burriana, y que fuésemos á encontrarle. Al recibir tal mensaje, conocimos ya que no tenia aun'todo lo necesario; y por
lo

mismo preguntamos

á

los

mensajeros

:

¿

Qué

se le ofrece á

0B

I».

JMMK.
ir á

í\.)

don Bernardo
riana,
si

,

para que

tengamos que
lie

encontrarle en Bur-

m.i>

provechosa ha

que no nuestra ida?

serle nuestra

permanencia aquí,

El nos ha encargado, contestaron, que os
fueseis
¡i

rogásemos encarecidamente que
grado iríamos,
lir

\erle.

— De muy buen

les

dijimos; pero debéis saber que acabamos de sav
si

de una enfermedad, estamos en julio,
tul

emprendiésemos abo*
recaer fácilmente.
bar-

ra

viaje,

podria

el

esceaivo

calor hacernos

Decidle, pues, que

venga en hora buena, que mejor podrí
allí.

hablar con Nos aquí, que no
sajeros,
y
;d

— Marcháronse
y
al

entonces los men,

dia

siguiente

se presentó

don Bernardo

á

quien

Salimos á recibir, teniendo

como teníamos
;

noticia de su llegada.
,

Venia con unos cien caballeros
Píos, y él

encontrarnos
os va,

saludárnosle
le

nos besó

la

mano.

¿

Cómo

dijimos después de haberle saludado.
parece, añadimos; á
lo

— Bien, nos
— Por
,

don Bernardo?
contestó.

— Así

menos bien acompañado
cuanto á eso

venis: pero ¿traéis

muchas provisiones?

— En

nos respondió, entrésu respuesta conoci-

monos adentro

y

os diré lo que hay.

mos
que

ya que no debia de venir
le

muy

bien provisto. Díjonos también
;

habían de llegar aun otros setenta caballeros
serian

y

cuando

vi-

mos que
lleros lo

entre todos en
,

mayor número

del

que

le

ha-

bíamos mandado

recelamos que habría distribuido á otros caba-

que Nos
,

le

habíamos dado. Después de esto

,

entramónos
y lue-

en

el

castillo

fuese él á comer,

durmimos Nos entretanto,

go enviamos á buscarle. Habiéndose presentado, nos manifestó que
queria hablar con
él á

Nos

á solas; por consiguiente, apartándonos con
:

un lado

,

nos dijo

— No

me
lo

atreví á

responderos cuando
,

me

preguntasteis acerca de las provisiones que llevaba
la

porque he

gastado todo ó

mayor parte de
el

que

me

disteis

,

en procurár!

melas y aumentar

número de mis

caballeros.

¡

Cómo

le

pre-

guntamos, ¿y no habéis llevado víveres de Burriana ? Pues aquí no los tenemos, y á fé que los necesitan en gran manera los ricos-

hombres que
una burla

se hallan

en este lugar: por esto
;

me

he detenido yo,

porque no tienen que comer

muy

y por cierto que nos habéis jugado pesada, no trayéndonos ningún bastimento, cuando

nos estamos muriendo de

hambre.

— En Tortosa

,

nos

contestó,

tengo

á la

verdad trescientos cahices de trigo, medida de Aragón,
cerdos; pero
están

y cincuenta
sueldos.

empeñados por mil y quinientos

¡

Vive Dios

!

don Bernardo, que nos habéis hecho una bue-

>\C)

IHSTOIU.V

na jugarreta.

No


,

cómo podremos ahora
dejé de

arreglarnos los dos: yo,

confiando en vos

prevenirme
,

,

y

así

me

encuentro con
Sin
cla-

que

ni vos
,

podéis socorrerme

ni

yo puedo socorreros á vos.
;

embargo
ro

bien podéis conocer cuánto nos va en ello

pues es

que no querrán permanecer aquí nuestros caballeros
,

ni los vues-

tros
el

si

no tienen de que mantenerse. Sabed que,

si

no fuera por

parentesco que nos une y por el amor que os tengo , no hay hombre en el mundo de quien no me vengase por tan mala obra:

pues ya veis que
vale

si

no podemos sostenernos en

este lugar

,

tanto

quizás que

contemos por perdida para siempre á Valencia;

porque nunca jamás

podremos ganar tan buena posición como
en buena hora
,
,

la

que ahora tenemos. Idos
sobre lo que habéis hecho

y meditad esta noche
al

mientras Nos rogaremos
ya que

Señor que
que de vos
la
,

nos inspire algún recurso

nos vienen.

,

tan malos son los

Salióse

entonces, y cuando volvió por
lo

mañana,

— No he
yo

después de haber Nos discurrido
hallado otro arbitrio
á Burriana
;

que podría hacerse

dijímosle:
:

,

sino el

que voy á manifestaros
las

me

iré

,

proporcionándome vos todas
allí lo

acémilas
los

que aquí tenéis

y dejando

absolutamente preciso para
,

que guarnecen aquella plaza, procuraré recoger y enviaros
es

si

me

posible
:

,

el

bastimento necesario para manteneros aquí quince
,

dias

pasaré en seguida á Tortosa

y desde

allí

os remitiré lo su-

ficiente para

que podáis pasar otros dos meses.

CAPÍTULO clu.
Según habíamos convenido con don Bernardo Guillen de Enteriza
,

tratamos de marcharnos á Burriana

,

y al levantar el

cam-

po

,

vimos

que una golondrina habia construido
;

su nido encima

de nuestra tienda

por

cuyo motivo dimos orden para que esta
la

no

se quitase, hasta

que

avecilla

hubiese

desanidado con sus
allí.

hijuelos,
riana

ya que

fiada

en Nos se habia establecido
,

En Burvacas y

hicimos

cargar de pan
,

vino y avena las acémilas que nos
,

habían
cabras

enviado

y

compramos además algunos carneros
:

que habían sido cogidos en una cabalgada
de
carne para un
,

pedímos tamrabo dedos

bién ración
villa,

mes

,

y saliendo

luego de aquella
al

nos luímos á Tortosa

adonde llegamos


l>K
I).

JAIME.
barcos, de

217
pan
,

días.

Hicimos

allí

cargar cuatro

vino
lo

,

tocino, eo cantidad suficiente para

dos meses,

y se

avena y enviamos

lodo
á

á

don Bernardo Guillen.
,

Desde Tortosa nos
,

encaminamos
,

Tarragona

y por

el

camino

mas

allá

de

Villaseca

descu-

brimos

algunos mástiles en Salón. Al dia siguiente de haber lle-

gado
se

a

Tarragona, dijimos por

la

mañana

a

don Juan Pérez

,

que

hallaba

don Juan?

— \o
lo

acostado
,

en

nuestro

mismo aposento:
poder abastecer
al

.•Dormís,
á

señor, nos contestó.
lie

— Pues entonces voy
á

manifestaros
se

que

discurrido para

los
¡i

que
di-

han

quedado en

el

Pnig.

Ayer,

[tasar

por Villaseí

,

visamos algunos mástiles en Salou, y creemos que serán de algunas
naves que llevan
víveres á Mallorca
:

levantaos
ir allá
,

,

pues

,

luego

,

y

con dos
to

porteros que os
,

daré podréis
á los

y

embargar cuanembarcaciones
sin

contengan

dando orden
presenten.

dueños de
volváis

las

para

que

se

me

Mas no

de

allá,

haber

examinado y tomado inventario de todo cuanto haya, quitando Así lo cumplió: compalos timones y velas á todos los leños.

recieron
el

los

dueños

de
su

las

embarcaciones

;

y habiéndonos traído

inventario de todo

cargamento, vimos que podíamos abas,

tecer á

don Bernardo

Guillen

de harina

para

tres

meses

,

de
ello
;

\¡m> para

seis, y de tocino y avena para dos.
los

Firmamos por

debitorio á

mercaderes

;

nos fuimos en seguida á Lérida

y

habiénd
lla

>s

prestado sesenta mil sueldos los

prohombres de aquela

ciudad, pagamos nuestra deuda, enviamos por mar
á los

corres-

pondiente ración
rina y vino.

del

Puig

,

y retuvimos el sobrante de ha-

CAPÍTULO

CLI1I.

Desde Lérida nos encaminamos á Huesca un caballero natural de
Salas,
el la

;

y estando

allí

,

llegó

cual

misma ciudad y llamado Guillermo de venia de parte de don Bernardo Guillen, de don
las fuerzas

Bercnguer de Enteriza y de todas
dejado en
el

que Nos habíamos
el

cerro de Santa María. Llevaba un parche en
él

rostro
;

por haber recibido en

una herida

,

y nos pidió
las

albricias
si

á lo

que
eran

le

contestamos que de buena gana se

las noticias

que nos

traía.

— Las nuevas

daríamos,
-28

buenas

son tales, nos dijo,

218

HISTORIA
:

que no podrán menos de alegraros
putaré en sustancia su contenido.
sus fuerzas
,

aquí

tenéis
allí

las cartas
,

que os

escriben los ricoshoinbres y caballeros que

dejasteis

y os es-

Habiendo juntado Zaen todas
,

desde Játiva hasta

Onda

en número de seiscientos
;

caballeros y cuarenta
dia
,

mil hombres de á pié
el

dispusiéronse
fortaleza.
,

cierto

luego de salido

sol

,

para atacar aquella
á correr la

Unos
y es-

diez

hombres que habian ido
el

vega de Valencia

taban de vuelta en

Puig

,

dieron aviso á don Bernardo Guillen
,

y á don Berenguer de Entenza

de que Zaen iba á atacarles con
,

todo su ejército

;

por consiguiente
el

con

tal

nueva

,

dispusiéronse

todos oyendo misa, recibieron

cuerpo de Jesucristo aquellos que
,

aun no

lo

habian tomado

,

y salieron luego fuera del castillo
si

di-

ciendo que seria peor para ellos
rados en
la

esperaban

al

enemigo atrincheque

fortaleza
;

,

y serian
tal el

mas fácilmente vencidos que no en
la

campo

raso

pues era

afán que tenían de dar
,

batalla,

todos se encomendaban ya á Dios

dispuestos á comenzarla.

En-

tretanto llegaron los sarracenos y pusieron en la delantera los apeones de la frontera de Ejérica , Segorbe , Liria y Onda , ocupando
las

primeras
,

filas los

que
la

se tenían

por mas espertos en hechos de
caballeros
,

armas

y viniendo á

espalda

los
la

en otro pelotón.
los

En
po

los

primeros momentos de

lucha

quedaron vencidos
del

nuestros;
lo

mas apoco volvieron cuesta abajo, y recobraron
,

cam-

que acababan de perder. Viendo esto

empezaron
;

á vocear

los sarracenos y

recobraron otra vez sus posiciones

á cuya sazón

los cristianos se apartaron

aun

lado de

la

cuesta del castillo, mienla
,

tras

que una voz salida de entre aquellos que estaban sobre
,

for-

taleza

mirando
(

lo
)
!

que pasaba

,

esclamó

:

¡

Huyen
y á

,

huyen

y se

dejan vencer

1

No bien la oyeron
,

los caballeros,
!

cuando gritaron
tal

también

:

¡

Vergüenza

caballeros, vergüenza

grito levan-

don Jaime menos crédulo que otros comentadores de sus hechos los cuales suponen cronistas mas modernos Vánsen!) una voz sobrenatural que haber pronunciado el grito de Huyen á decir la se percibió por los aires y que vino de sobre el castillo. Pero verdad tal error dimanó de falta de inteligencia por parte del que vio esta
(1)

En

este pasaje parece mostrarse
,

,

!

(

,

,

historia para arreglar otra;

pues entendió sin duda que vench una vcu de

sus del castell deis que
el castillo

miraren quería decir
la

de aquellos, cuando

una voz sobre que estaban sobre el voz era de aquellos
:

que

se percibió

castillo.

DI
bese
la

I).

JAIME.

249
María! que dieron
los

VOI

general
,

de

¡

Santa

María! Santa
la

todos.

Aquí

los (|ur 9

formaban

retaguardia de
los

moros em-

pezaron á huir

precipitándose sobre

demás, de manera que
los
,

pasaron delante de los primeros: avanzaron
á acuchillar á
la

nuestros; y llegando
partiéronla
la

vanguardia de

los

sarracenos
a

de por
batalla,

medio, con
llegando

lo

que empezó

á

decidirse

favor nuestro

consiguiéndose sucesivamente mayor triunfo, á medida que fueron
al

rio seco

que

se

encuentra, entre Foyos y Valencia.
espanto
:

Mu-

chos

murieron sobrecogidos de
ni

y otros hubo en

cu

cadáveres
bres
,

una sola herida se encontró; de nuestros ricoshoinel

perecieron Giménez de Lucia,
al

cual se arrojó

con

tañí
vista

ímpetu

darse
le

las

primeras cuchilladas, que se perdió de

hasta que

hallaron
,

muerto; su hijo,
que llevaba
la

el

mayor de don Gimeno
se
lo?

Pérez de Triergua
Guillen; y sin
salvaron de
cristianos
la

y otro

señera de don Bernardo

estos,

hubo otros caballeros heridos, pero que

muerte.

No

bien llegó á Teruel
la

la

noticia de

que

habian vencido
,

batalla

,

pereciendo en

ella algunos

caballeros

reuniéronse otros en número de setenta á ochenta y marcharon al Puig , á donde llegaron, agregándose luego á aquellos,
el

dia siguiente á

hora de

tercia.

— Cuando
,

el

mensajero

hubo acabado de darnos tan favorables nuevas
al

las

comunicamos
Te

punto á
,

las

órdenes

;

y
la

acompañado luego
Seo
é hicimos

del obispo y los cael

nónigos

nos fuimos á

entonar

Deum

lau-

damus delante de

Jesús Nazareno. Sin detenernos,

marchamos en

seguida á Daroca, enviando mensaje á todos los ricoshombres para

que viniesen á reunirse con Nos
á los
villa
,

:

estando

allí

,

avisamos también
la

principales de las aldeas
suplicárnosles
,

;

y

reunidos los prohombres de
al

mandándoselo

propio tiempo, que tuviesen

en Teruel dentro de cinco dias mil acémilas, y que no faltasen. Respondiéronnos , que pues Dios nos habia tan bien guiado y era
aquella

nuestra voluntad
,

,

cumplirían cuanto
,

les

decíamos.

Desde

Teruel
es

á

donde fuimos luego

pasamos igual orden

á sus aldeas,

decir, que tuviesen mil acémilas prevenidas, pero que habia de
,

ser sin falta dentro de tres dias

pues

las

necesitábamos para lleles

var provisiones

al

Puig.

Dijeron que cumplirían cuanto
allá
,

manles

dásemos

,

pero que atendiéramos que habian ya ido
,

donde

encontraríamos

ochenta hombres á caballo de Teruel.
dos mil acémilas que habíamos mandado prevé-

Para cargar

las

220
nir, suplicamos
¡i

iiistom.y

Ferrando Diez que nos hiciese un préstamo,

tilo

que no

se

negó; en consecuencia délo que, enviamos por

las aldeas,

diciéndoles que llevasen el pan á Sarrion, y que empezasen á andar,

que por
de
ir

el

camino

nos encontraríamos

,

pues

no teníamos ganas

delante.

CAPÍTULO CUV.
Puesta
luego
en marcha nuestra recua y acompañado de cien
,

hombres

á caballo

emprendimos

el viaje

y

entramos en
allí ,

el

Puig,

pasando á acamparnos en Alcubles. Estando

dijéronnos

que

Zaen, rey de Valencia, estaba en Liria con todo su poder y dispuesto á combatirnos. Venga quien quiera, respondimos al

oirlo

,

que Nos de todos modos entraremos

allá.-

— Y saliendo
al

de

Alcubles con nuestras acémilas cargadas y nuestros caballos armados, llevando desplegada nuestra

señera, subimos

Puig, donde

nos vinieron á recibir don Bernardo Guillen y don Berenguer de Entenza , acompañados de las órdenes que estaban con ellos , y de

En

Guillermo de Aguiló y otros muchos
,

,

mostrando todos suma
,

alegría

Nos con
no

ellos

y ellos
:

con Nos

por
la

la

buena ventura
en razón de

que nos había sobrevenido
cieron
,

si

bien que en
la

acogida que nos hi,

les fué posible
la

ostentar

debida pompa

haber perdido en

como unos o dienta y seis caballos. Por esto enviamos mensaje á don Gimeno Pérez de Tarazona , que estaba en Aragón y era nuestro repostero mayor en este reino,
batalla

diciéndole que

nos remitiese cuarenta caballos
allá

,

de

los

cuales el
lle-

mejor no debiese costar mas
garon
al

de cien morabalines. Entretanto

Puig don Fernando, Artal
el

de Alagon y don Pero Cornel,

cumpliendo con

aviso
;

que Nos

les

habíamos dado de que compallegó

reciesen á tal punto

y al

mismo tiempo,

también mensaje de
en

que

los caballos
:

que Nos habíamos enviado
lo

á buscar, se hallaban

Teruel

en vista de

cual

,

dijimos á don
á

Bernardo

Guillen y á
y á los departir

don Berenguer de Entenza,

En Guillermo de Aguiló
los

más caballeros que habían perdido
de ron
allí

suyos,

que antes de

les
;

resarciríamos

de sus pérdidas,
,

lo cual
lo

nos agradecie-

mucho

añadiendo aun mas
la

que por
el

bien que se habían
locaba á

portado en

batalla

,

les

cederíamos

quinto que nos

I)R

1).

JAIME.
lo

224

agradecían do menos, y que do podían dejar de conocer qne era gran merced la que les hacíamos.
N<>s.

Respondiéronnos

<p m-

dos

Enviamos luego mensaje,
que estaban en Teruel
,

á loa

que conduciaa
los

los

cuarenta caballos,
;

para que
a"

condujesen á Segorbe
ir

pues

era de \er <|ue no se atrevían

entrarlos, sin
tal

acompañados de un

número

igual de caballeros.
,

A
y

objeto salimos
¡i

Nos con
.

los ri-

coshombres antes citados

luímos hasta
;

Segorbe

á
j

donde

llegaron un día después los caballos

y habiendo suplicado

manporque

dado
siesen

á

aquellos

,

que dijesen
los

¿i

algunos otros caballeros que, quiprecio y sin

vendernos

suyos á buen
ellos

regatear
,

,

estábamos pronto á darles por

mas de
con

lo

que valían

atendi-

do
de

lo

mucho que
los

los

necesitábamos; nos contestaron que lo harían
,

muy buena

gana. Hablamos

pues

,

los caballeros

;

exami-

y por sesenta mil sueldos comprárnosles cuarenta y seis, que juntos con los que Nos había-

namos

caballos que

nos

ofrecían

,

mos

ya

mandado

venir

,

fueron en todo ochenta y

seis caballos.

CAPÍTULO cly.
Después de habernos provisto de caballos, fuéronsc
los

ricos-

hombres

á

Aragón
al

de remesamos

quedamos Nos en Segorbe, desde donPuig por el camino de Murviedro. Cuando estu,

y nos

vimos cerca de este pueblo, quisimos Nos pasar por un desfiladero

que hay

á dos ó tres se

tiros

de ballesta

mas

arriba del castillo
el vadle

;

y

aunque algunos

empeñaban en que atravesásemos por

de

Segó

,

un caballero cuyo nombre no recordamos confirmó Duestra
lo

opinión, diciendo que podíamos ya haber pasado antes de que
advirtiesen los
lo

moros

del castillo

;

y esto

nos pareció efectivamente
:

mejor.
lo

Dijimos, pues, entonces
á deciros
:

á

los nuestros

— Vosotros,
ni señera
,
;

haced

que voy

yo no tengo aquí pendón
de
las

pero cojamos una gualdrapa
virá

que llevan

los caballos
>

y ser-

de

tal

;

juntémonos luego todos en pelotón,
nos pondremos
al

lomándolas

lanzas, escudos y capacetes,
llos, por
llos
,

al

lado de los caba-

la

parte que mira

castillo,

yendo tan urca de aquehicimos con satisfacción de

que

los

moros pensarán que pasan muchísimos mas caballeros

de

los
;

que en realidad somos.
y

— Así

lo

todos

aunque

al

pasar se asomaron

como unos

mil sarracenos,

,

222
do grande

HISTORIA
,

entre ellos cinco de á caballo
gritería
,

á la cuesta

de Murviedro
acercarse
;

,

movien-

no se atrevieron á
sin

de

modo que

pudimos

llegar al

Puig

ningún tropiezo.

CAPÍTULO CLYI.
Aquel mismo
dia

que llegamos

al

Puig

,

repartimos los ochenta
los

y seis caballos á aquellos que habian perdido

suyos

:

nos vol-

vimos en seguida

,

y en Puzol nos despedímos de
,

don Bernardo de

Entenza y don Guillermo Aguiló
hasta
allí ,

que nos habian acompañado
,

diciéndoles que se volvieran
falta

porque no queríamos que
Allí

en

el

Puig hubiese

de caballeros.

dejamos también cua-

tro ó cinco caballos de algunos nobles

que venian con Nos. Lle,

gado después á Burriana aquel mismo dia
compareció cuando acabábamos de comer
solo y

que

lo era

de ayuno,

En

Guillermo de Aguiló,

apresuradamente
,

,

quien

,

habiéndole Nos preguntado porde llegar por mar en
le

qué venia tan aprisa
una barca.

díjonos que acababa

— ¿Qué
los del

traéis, pues, de

núan bien
por
allí

Puig?

rumores

— ¿Qué
ellos
la

— Muy

nuevo?
,

dijimos; ¿conti;

bien

nos contestó

pero corren
los
,

rumores? interrumpieron
don Pero Cornel.
allí

estaban con

Nos, entre

— Dicen

que

añadió,

que mañana por

— ¿Cómo puede hemos de — embargo,
salido

mañana
esta

estará

Zaen con todas
y

sus fuerzas.
si

ser eso, dijimos
allí

Nos

todos los nuestros,

mañana

,

y no

se hablaba de tal cosa ?
el

Sin

debéis saber que, según cuentan,
,

sarraceno

tenia noticia de que vos debíais marcharos
tos de los suyos

y ha reunido á cuan-

ha

podido

,

desde Castellón y Cocentaina acá
:

para atacar

el

Puig luego que sepa de cierto vuestra partida
allá

á lo

menos
dado

así se

aseguraba

en

el

campamento.

—A

pesar de esto,

no hicimos ningún caso de
,

tales noticias ni

nos dieron ningún cuiciertas.
la villa
;

porque tuvimos por imposible que fuesen
á la puerta

Á

eso de

media noche llamaron muy recio
do venido
llo
,

de
allí

y habien-

el

portero, nos dijo que llamaba
hablar con Nos.
á

un hombre á cabale

el

cual deseaba
;

— Abridle, pues, —
,

con-

testamos
llaba

y luego dirigiéndonos

don Pero Cornel
le

que

se

ha-

acostado en
,

nuestro aposento,

dijimos:

— ¿Habéis oido,

don Pero

las

nuevas que nos ha traido

En Guillermo de Aguiló?

DE

l>.

JAIME.
lo

22.'*

¿Quiép

salx:

si

serán ciertas?
el

— En

— Demasiado
el el

temo, nos contestó.
perpunte
,

esto entró
y

mensajero, volido
laego

y

ceñida
:

espada,

quitándose
:

capaeete de hierro

nos dijo

la

Dios os salve, señor
Guillen de Entenza
,

he venido aquí por orden de don Bernardo

quien

me

ka enviado á don Pero Cornel, porel

que DO quería que vos supieseis

mensaje es ese? replicó don Pero.
testó el enviado
,

— Don Bernardo Guillen,
que

mensaje que traigo.

¿

Qué
conel

os hace saber

,

mañana

estará

Zaen en

Puig con todas sus fuerzas, y (jue d che ontrar con 61 en batalla ; por lo mismo os ruega que vayáis á socorrerle , pues no dejaria él

— Sí, de
mañana
mos

de hacerlo,

si

os hallaseis vos en su caso. --Batalla
el

!

dijimos Nos.

cierto, añadió
allí los
,

mensajero, porque no cabe duda que

estarán
,

moros.

— Pues entonces,
el
;

repuso don Pero,

yo os diré

señor

lo

que debéis hacer. Nosotros os acompañaregrao de Oropesa
y
,

hasta que

hayáis pasado

que de

allí

en
vos

adelante ya ningún riesgo
vuestro camino
la
,

corréis

luego

,

continuando

me

volveré yo
faltar á
le

para que pueda llegar á tiempo á

batalla
á

,

que no he de

don Bernardo Guillen, ya que ha
socorra.
,

enviado

buscarme para que
,

Pues

,

por
,

la

que á

Dios debo

y á vos

,

don Pero Cornel
dejado
allí,

le

dijimos

no ha de suellos

ceder que habiéndolos
confiados en Dios y en

y

habiéndose

quedado

Nos, tengan ahora que

asistencia, hallándonos tan cerca.
so

— No
fin

pelear sin nuestra

hagáis tal, señor, reputales

don Pero

;

empresa no es esta digna de vos; para
,

hechos

nos tenéis á nosotros
ta.

— Sabed, don Pero,
ir allá
;

y no debéis vos tomarlos por vuestra cuenle

replicamos, que por nada del
á vuestras razones,

mundo
que de

he de dejar de

poned, pues,

poco os han de servir.

— Bien hace

el

rey,

murmuraron entonvasallos.

— Oímos Nos muy
el cual se

ces algunos, en

no querer desamparar villanamente á sus
bien lo que decian
;

y así enviamos desde lue-

go á un hombre de

los nuestros á pedir á
,
,

don Alaman de Sadava,
que tuviese
á

hallaba enfermo en Burriana
tenia

bien pres-

tarnos un escelente caballo que

puesto que habíamos
él

de

volvernos

al

Puig para entrar en combate; y

accedió

muy

gus-

toso á nuestra

demanda.

í¿\

HISTORIA

CAPÍTULO

mu.
allá
,

Á
do
la

media noche nos pusimos en marcha desde Burriana, siguienribera del
,

mar

;

y cuando

hubimos llegado mas
,

de Al-

menara

dijimos á nuestro
,

capellán

que iba con Nos
,

que que-

ríamos oir misa
olvidado
,

confesar nuestros pecados

si

alguno habíamos

y recibir el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo.
,

Oímos,

pues

,

la

misa

y con

Nos comulgaron
,

los

que quisieron. Andan-

do después nuestro camino
Sadava
,

se nos acercó

don Fortuno López de
señor
,

y nos

dijo

:

nosotros?
de cerner

— Por
la
,

¿

Qué
,

os parece

,

que será hoy de
se

vida

mia

le

contestamos, creo que hoy

ha
:

harina del salvado.

— Buena
de
adelante

ventura os dará Dios.
se

Murviedro

nos presentó

justicia

de Aragón, y
al

— Abrazónos entonces — Cuando llegamos don Martin Pérez que nos — Bueno
,

y añadió

cerca del rio
fué

mas

dijo

:

seria,

señor,

que enviaseis dos caballeros

Puig

nen

allí

y cómo se hallan.

me un compañero,
guida. Media legua
tro

añadió.

— —

,

para saber qué noticias tiele

Id vos

mismo,
lo

contestamos.

—Dad-

Así

hicimos, y se marchó en seal

antes de llegar
verle

Puig, nos

salió al

encuen-

un correo

;

y

al

llegar

,

temimos que
y
le

serian
al

ciertas las

noticias

que nos habian enviado
traia.

nuevas nos

— Buenas,

,

preguntamos
:

punto que

nos respondió

los

del

Puig están

muv

bien

,

y ha resultado ser falso lo que os anunciaron.

CAPÍTULO
Cuando estuvimos en
Guillen de Entenza
el

CLVIII.

Puig

,

acordamos con don
los

Bercnguer
contornos

mandar hacer una correría por
los cuales

de Valencia

,

y enviamos

con este objeto á los adalides con cin,

cuenta hombres de á caballo

nos trajeron prisioneros

á
la

unos doce sarracenos y cincuenta moras, que habian salido de do
á

ciudad, unos para buscar leña, y otros para recoger víveres. Cuanlos cautivos se hallaron
sí ,

en nuestra presencia

,

les

preguntamos
si
si

cada uno de por

para que no pudiesen engañarnos
la

les

in-

terrogábamos juntos, qué noticias corrían en

ciudad,

y

se lia-

1»K

I».

.1

\!MI..

225
á atacar el

bia

hecho llamamiento

los

moros para que viniesen
tal

Puig, Contestáronnos qae do habia habido

no

se bailaban

¡untos

uno

los

de

la

llamamiento, y que misma población; por consiá

guiente, oyendo
nos
iríamos otra

tales

nuevas, dijimos

nuestros caballeros que
les

vez. porque

mas provechosa

Beria

nuestra
y

marcha qne nuestra
gón nos
sen
,

permanencia, ya que desde Cataluña
fácil
allí

Ara-

seria

mucho mas

el

socorrerles con cuanto
ellos.

necesita-

que no quedándonos

con

CAPÍTULO CL1X.
Después de haber cada uno de nuestros caballeros dejado
á su

amigo su capacete ó su mejor lanza
v

,

si

la

tenia

,

salimos del Puig
,

nos encaminamos á liurriana. Al
se

llegar á Puzol

dijimos á don
manifestado

Bernardo Guillen que

volviese
,

;

pero habiéndonos

que tenia que hablar con Nos
iban con sus caballos
\

siguiónos con

doce caballeros que

,

ledro, desde
,

donde

se

armas y perpuntes , hasta el rio de Murvolvió cumpliendo con nuestra orden. Desel rio

pués de esto
el

habíamos ya pasado
siguiendo hasta

cerca de
,

donde empieza

marjal (pie va

el

mar
oir

cuando oímos voces de
alarma don Pero Cor;

Miguel Ganes, oriundo de Navarra y vecino de Sariñena, que iba
delante
nel
,

con

algunos troteros.
las
,

Al

el

tomó desde luego
las

suyas y espoleó su caballo
diciéndole
:

pero

le

co-

gimos Nos por
será acaso

riendas

¿

Qué

es eso

don Pero?
,

este el apellido de los de Ejea ?

Deteneos por Dios

sepamos ante todo loque hay.
lance

y

Halláhanse con Nos en aquel
y

don Gimcno de Foces

,

don Ferrando Pérez de Pina
en número

don

Fortuno López de Sadava, que eran de nuestra comitiva, y lue-

go dicho don Pero con algunos otros
te
:

,

de diez y

sie-

pero entre todos no teníamos ningún caballo armado, y
,

so-

y aun don Fortuno López, que cabalgaba en un mulo, no traia mas que un barlamente nuestros perpuntes
capacetes y
lanzas
;

bote con
y
á

el

que nos armó

la

cabeza

,

una sobrevesta que

se puso,

una lanza.
la

Nuestros troteros entretanto se habían encaminado

orilla del

mar, con intentos de recogerse en una barca en que

iba Guillermo de Aguiló.

Llegaron en esto dos acemileros

;

y habiéndoles preguntado qué

29

;

traían, nos dijeron que siete bardas: mandémosles

,

pues, que

las

descargasen

,

é

hicimos guarnecer con ellas los caballos. Díjonos

enlomes nn caballero cuyo nombre no recordamos:
no
enviáis mensaje á
llegar á

— ¿Porqué
,

don Bernardo Guillen de Enteriza

que aun
el

puede

tiempo á socorrernos ?

— Teniendo

por bueno
,

consejo, despachamos á nuestro portero

Domingo de Fraga
de que viniese

para

que fuese
nos luego
estaban
pié
el

á avisar á
,

don Bernardo

,

á fin

á socorrer-

pues ya veía en qué estado nos hallábamos.
los caballos
,

Mientras
,

guarneciendo

vestímonos una loriga

y en

empezamos

á calzarnos los quijotes; pero cuando nos poníamos
los

derecho, gritaron

nuestros:
:

guiente tirárnoslo, diciendo

—No nos ha de hacer
el
,

— Aquí

llegan!

— por
:

consi-

falta

basta con

que tengamos armado

el

cuerpo y armado

caballo.

— Cabalgaenemigos
sarracenos

mos en seguida

,

y vimos que se dirigían contra

Nos

los

en número de ciento y treinta caballos

entre ellos don Artal de
los

Alagon y algunos de su séquito , que iban con aunque , en cuanto á don Artal , no sabemos de
viese
allí.

cierto

que estu-

Antes de que nos armásemos y á la sazón en que detuvimos á don Pero Cornel , hicieron los moros prisionero á Miguel
Garcés
,

y se apoderaron de un asno que

llevaba la

cama de dou
,

Gimeno de Foces. Cuando Nos estuvimos ya
caballero el

á caballo

llevaba

un

pendón de don Pero Cornel

,

y

teníalo á nuestras esle dijo:

paldas

;

pero don Fortuno López

de Sadava
,

poned
hizo
;

el

pendón delante del rey
la

y nó á sus espaldas.

— Babieca, — Así
lo
,

tomando luego
así
:

palabra don Ferrando Pérez de Pina

nos

habló

— Señor

,

los

enemigos son muchos
:

,

y

vos tenéis aquí
sino que

muy
pueda
le

pocos que os defiendan
,

yo no

veo

mas recurso,

poniéndoos á vos delante
,

echemos todos á correr, y sálvese quien Eso nó , don Ferrando, hasta recogernos en el Puig.


ni

contestamos
el

;

no he huido nunca

,


,

que

Señor me ha puesto en este trance
la
;

y ya vengan los sarracenos,
se
;

como

huye

y cúmplase en pelotón

voluntad de Dios.

— Continuamos, pues

,

formados

y aunque ellos se pusieron
,

por dos veces en actitud
lo hiciesen, y así

de acometernos

no quiso

el

Señor que

pudimos
,

continuar nuestro camino.

Un mes

después de este suceso

quisieallí,

ron algunos suponer que don Artal sabia que estábamos
y

Nos
;

que por

lo

mismo no quiso que
él

los

suyos nos acometiesen

mas

nulo creemos, porque

no habia

visto todavía á

Miguel Garcés,

DE
que cayó prisionero,
tro
ni

I).

I

MUl

.

í'l~

teníamos Nos
á

allí

nuestra
,

señera

ni

nuesel

pendón

4111;

pudiesen (laníos
I"

conocer

sino

solamente
del

de
les

don

Pero Cornel:

que

cíennos, que después

lance

diria dicho

Garcés que nos hallábanos Nos en aquel pelotón. Adeluego don Bernardo Guillen
el olivar é
,

ma*
los

llegó entonces

y al descubrirlo
valle

muios, metiéronse por entre

higueral del

de

Segó, ion gran contento nuestro. Así que ellos emprendieron su don Bernardo y le dijimos que nos acomretirada , vimos Nos
,i

pañase hasta Burriana,

á

lo

que accedió de muy buen grado; pues
los

temíamos que nos saldrían
verificaron.

moros en

la

Rápita

,

aunque no

lo

CAPÍTULO clx.
Llegado
á
á Burriana

,

díjonos don Pero Cornel que nos fuésemos
allí

comer

tamos:
armas
,

— No

,

y

que descansásemos
es eso,

aquel dia

;

pero Nos

le

contes-

don Pero

lo

que requiere

el ejercicio

de

las
:

que por descansar

se pierden á las veces
ni

grandes ventajas

vo os aseguro que no hemos de comer
hasta Oropesa.

beber aquí esta noche,
si

— ¿Porqué no?
allí al

repuso.

—Porque
al
;
:

diésemos tiem-

po

á los sarracenos

de que llegasen esta noche
paso y destruirnos
la

grao de Oropesa,

podrian esperarnos

mientras que ahora

no pueden aun habernos ganado
llegado
allá
,

delantera

cuando hayamos
allí

entonces podremos descansar, porque de

en adeesta

lante ya no hay peligro.

Don Bernardo,

sí,

puede volverse

misma noche
asecharían
la

;

pues no acecharán su marcha los sarracenos,

como

la

nuestra.

— Despidióse

,

pues, don Bernardo, y tomó

vuelta del Puig.

Mandamos entonces que ningún hombre de los nuestros se quedase en la villa y que nos siguiesen todos , mas solo salimos Nos,
don Pero Cornel y Pero Palesí. No bien habíamos pasado el
corriendo un ballestero á caballo
rio
,

de Millas, cuando vimos venir
el cual

llevaba vestido su perla ballesta

punte, cubierta

la

cabeza con

el

casco de hierro, y
:

pre-

parada. Al verle Pero Palesí, gritó

— ¡Ved
,

allí

un jinete que vieá dirigir

ne corriendo
hacia el

!

—Y

Nos y don Pero Cornel nos íbamos ya
,

que venia

cuando Pero Palesí

dijo

:

— Dejádmelo para


2'2S

historia no os toca
ú

:

Vos
al

este

encargo;

— con
la

lo

que nos paramos.
,

Saliendo luego aquel
¿

encuentro del ballestero

le

preguntó

:

Cómo

vienes así tan corriendo y con
si

ballesta preparada, lo pro-

pio que

quisieses tirar contra nosotros.

clamar:

— Señor,
:

muerto llego!

siguió diciendo

— Aben Lope ha sorprendido
,

—Y

— Su

respuesta fué es-

preguntándole qué tenia,
al

comendador de

Oropesa mas acá del grao
bas tú con
el

y

le le

ha hecho prisionero.

comendador?

preguntamos Nos entonces.

— ¿Y —
de

estaSi,

señor, nos respondió.

— ¿Y
;

te atreves á venir aquí,

continuamos,
preparada
tirar á

estando tu señor preso
hacia

y aun vienes con

la ballesta
,

Nos
la

? ¿

No

te

hubiera valido mas que

en

vez

Nos

,

hubieses disparado contra los sarracenos ? ¿
,

Cómo

has po-

dido desamparar á tu señor
bieses caido prisionero
,

mal bachiller

(

1

) ,

por mas que hu-

cuando sabes que con ciento y cincuenta ó
¡

doscientos sueldos bastaba para rescatarte ?

Y
, ,

en

el

campo
,

lo

has

desamparado
ga presto!
ballestero.

!

Por Cristo

!

ya que tan mal

te portaste

descabalel

— ¿Y porqué he de descabalgar — Porqué? por que has hecho
lo
al
,

señor ? preguntó
le

respondimos.
casco de hierro
,

Y
y

quitándole
la

punto

el

caballo

,

el

perpunte,

el

ballesta

dejárnosle

solo con

un camisote que llevaba

y

le

mandamos

seguir detrás y á pié.

CAPÍTULO CLXI.
Internados

luego una milla hacia

el

rio

,

esperamos

á nuestra

compañía

;

y

no bien
,

mos

así el

grao

nos reunimos todos y pasadonde nos acampamos , pues habia oscurecido
la

divisamos

,

ya en Oropesa.

Como

traíamos de Burriana
á

carne

,

pan y vino,

pusímonos

á

comer; luego nos fuimos

descansar, y dormimos

(1)
al

ballestero

Bacalar pudent. La palahra bacalar con que don Jaime moteja aquí que tenia antiguamente no solo la significación de bacalao
, ,

le

damos aun ahora

los catalanes,

sino también la de "bachiller

,

nombre que

se

daba entonces -1 joven caballero que habia hecho ya sus primeras armas, pero que no podia poner en campaña cierto número desoldados, y que por
analogía se aplicó después

en su respectiva facultad.

quívoco, cuando añadió á do, létido), que en este sentido es intraducibie.

que habia recibido el primer grado Por esto creemos que nuestro Cronista jugó el aquella palabra la calificación de pudent (hedional

estudiante

DE
haita
la

1).

JAI

Vil

.

2319

mañana
,

siguiente.
el

Así que
era

nos

levantamos, fuímouos
Hospital;
aquel

á oír misa

pues

lugar
á

ya entonces del
,

mismo
Tortosa

áia
,

partimos

UUdeeona
iiiijiiisiinos

y

al

siguiente
las \ill¡is

entramos en

desde donde
,

quistias

Cataluña

mandando

é

todos

los

hombres que

de Aragón y tenían feudo por
¿i

la hqeste Nos y á las ciudades, que acudiesen por la primavera que debíamos Conducir sobre Valencia. Entramos luego en Ararecibirnos manera de gón y al llegar á Zaragoza , salieron
; ¡i ¡i

corte, sin embargo de no habérselo PÍOS

mandado, don Fernan,

do

,

don Blasco de
,

Alagon

,

don Gimeno de Urreu
,

don Rodri-

go Lizana

don Pero Cornel

don García Romeu

y

don Pero Fer-

randez de Azagra.

CAPÍTULO CLXII.
Haría ocho días ó mas que Nos estábamos en Zaragoza

,

cuan-

do nos llegó
za había

la

noticia
;

de que don Bernardo Guillen de Entenlos ricoshombres,

muerto
de

mas sabiéndolo antes que Nos
para
venir á
,

trataron

reunirse

participárnoslo y enterarnos
tal

del suceso del

Puig de Santa María

como había

tenido lugar,

ya que á
la

la

tuerza tenian que decírnoslo y no se nos podia ocultar

muerte de don Bernardo Guillen.
los

A

tal

objeto, vinieron

mos-

trando gran tristeza todos
tra presencia
,

ricoshombres; y reunidos ya á nuesla

suplicaron á don Fernando que tomase
la

palabra y
los
las

nos participase

muerte de don Bernardo Guillen
,

;

mas por

semblantes conocimos ya

en verdad

,

que eran malas nuevas
,

que
de

traían. Suplicáronnos

primeramente
;

que hiciésemos
,

apartar

allí á

todos nuestros domésticos

y

habiéndolo hecho

queda-

ron solos ellos, á escepcion de Ferrando Pérez de Pina y

En Ber-

nardo
y en

Vidal
tal

,

que era hombre
,

muy

sabio é iba siempre con Nos;
la

estado
los

tomó don Fernando
y

palabra en

nombre pro-

pio y de

demás,

nos dijo de esta manera:
son

— Señor,

tofin

das

las

cosas del
á él le place

mundo
:

obra de Dios
el

,

y todas tienen

cuando
vecho
pesa
planes
,

obligación nuestra es
,

mirar por vuestro pro-

en

lo cual

tenemos un gusto
cualquier
,

del

mismo modo que nos
que
estorbe
vuestros

en
;

gran

manera

suceso

porque habéis de saber

señor, que acabamos de recibir

230
unas noticias
resolución
,

HISTORIA
,

en fuerza de

las

cuales es preciso que adoptéis alguna

jmes podrían influir en vuestro menoscabo. Sentimos

tales noticias,

señor

,

en primer

lugar
;

,

por

la

persona á que
vos
:

se

refieren

,

la

cual

era de gran valía

y

luego por

En Berque
di-

nardo Guillen de Entcnza ha muerto!...

Os
:

lo
así

participamos, se-

ñor

,

y de su

muerte no

podemos dudar
por vos en
la

pues

,

ya

cho noble desempeñaba
rado cargo
,

frontera un grande y hon,

ved

lo

que mejor pensáis

que

tal

ha sido

el

objeto

de nuestra

visita.
,

Al oir tales palabras

quedamos
:

muy

turbado
el

,

y

por largo

rato no pudimos responderles

tan grande era
;

dolor que nos

causó

la

muerte de don Bernardo

mas luego

,

pasado algún tiem-

po
lo

,

esforzándonos lo mejor que
al fin
,

pudimos para darles respuesta

logramos

diciéndoles de esta

manera

:

— Muchas
tenia
le
,

,

y

son

las

razones porque tanto
llen
:

nos pesa
el

la

muerte de don Bernardo Gui-

primero

,

por

parentesco que con

Nos
,

pues nos

era tio par parte de nuestra

madre

;

y luego

porque

habíamos
sido el

encomendado
Puig
esto
, ,

tan interesante lugar
él

como podria habernos

puede tomarse Valencia y todo el reino. Sin nos pesa aun por otra razón , que vale mas que todas y
pues

por

que cuanto hemos dicho
leal

,

y es

,

porque su persona
;

era buena

y

y nos
á

servia

con

buen ánimo

además de ver, que
tal servicio.

sirvien-

do

Dios y á Nos es como ha muerto en

Mas confiel

solémonos de su pérdida, pues su alma, según debe creer todo
cristiano, habrá ido á

buen lugar. Turbado ahora por
su muerte
,

tales palabras

y con

la

noticia de

no podré en toda esta noche
,

pensar ni disponer
dolor
;

lo

que convenga
la

porque
la

me embarga
,

el

pero podéis volver á

hora de

misa matutinal

y

entonces veremos entre todos
ca del lugar
á esto,

lo

que mejor

se

podrá resolver acertodos

deque antes hemos hablado. que estaba muy bien y que no faltarían

— Contestaron
á la

hora indicada.

capítulo
El día siguiente
casa, pues
sar

clxiii.

,

de

mañana

,

oímos
la

misa

en

nuestra

propia
el

no quisimos salir, porque
:

gente no conociera
el

pe-

que teníamos

en

ella

comparecieron todos los que

día antes

I>K

1).

JAIMB.
,

Sdl
los

nos habían venido

á

ver

;

\

reunidos

hicimos entrar en ana

cámara,

y

allí les

saplicámos y

mandamos qne nos aconsejasen y preshacerse cu tan grave asunto.
y
.

tasen ayuda

para

ver lo qne debía
biefl

Respondiéronnos que estaba
ner su acuerdo.
ello;
y
Píos lea

que iban

á apartarse

para te-

manifestemos que do había necesidad de
querían, accedimos también con gusto,
,

mas viendo

<|ur así lo

en efecto

se retiraron.
«le

Al cabo de una hora volvieron para qne manifestase
los
el

instando

á don Blasco

AJagon

acuerdo, en raasuntos de Va-

zón de estar
lencia, por

él

mas enterado qne
allí

demás en

los

haber permanecido
se resistí»)

entre los moros dos ó tres años:

don Blasco

por un rato, diciendo qne do quería hablar;
á una voz, «pie hablase, pues así debía hacerel

mas pidiéndole todos
lo

por estar mas enterado que ellos en
el
:

negocio, accedió

al fin,

y nos esplicó

acuerdo que habian tenido aparte, diciendo del

modo

siguiente

— Señor,

este es el acuerdo en
el

que

.

después de

pensarlo

bien, hemos convenido todos, y en
lo

cual no solamente
si

hemos tenido en consideración
además
los gastos

que toca á vuestra utilidad,
el

que

que podéis hacer reteniendo
á

Puig.

Viendo

que vuestra riqueza no es suficiente
dios, para poder dar cima á
tal

cubrir tan cscesivos dispen-

empresa, somos de parecer y ten-

dríamos por conveniente, que mandaseis retirar á vuestra compañía,
\

en

otra

ocasión

,

cuando mejor pueda emprenderse, podríais
tomarla
lugar
,

conquistar á Valencia y

,

pues

hasta ahora

no

la

tenéis.

Cuanto mas os cueste
pensar
al

tal

si

los resultados

no han de com-

gastos, peor será para Vos y para nosotros; seria mejor, de consiguiente, que dejarais para mas adelante el tomar á Vafin

los

lencia, cuya ciudad

no dudamos que después ganareis
añadió don Fernando.

,

con

la

voluntad

de Dios.

—A

tales palabras

—Señor, acordaos

que cuando
llevarlo á

disteis principio á lo del

Puig, os dije ya que no podríais

cabo y que ibais á hacer gastos por demás: soy pues del misino parecer que don Blasco, y conmigo lo son igualmente todos
los

que aquí están.

— Viendo

esto

,

pretendimos averiguar

si

en

'lirio eran los otros de

un mismo parecer; y preguntados, responellos

dieron todos afirmativamente. Sin embargo, á sus palabras contes-

tamos Nos luciéndoles: que no esperábamos de
en razón de que
vicio
tal

aquel consejo,

empresa

la

hacíamos solo porque era en ser-

aun

;

de Dios, y porque ninguno de nuestro linaje la habia hecho que nada podia influir en mal la muerte de don Bernardo

¿:i2

HISTORIA
,

Guillen

uno de nuestros ricoshombres que había llegado á vencer
el

en

el

campo

poder del rey moro de Valencia
de
la

,

pues teníamos

ya hecho

lo principal

jornada
el

,

por donde considerábamos ya
;

entonces que era posible ganar

reino
,

y

que

si

en

tal

ocasión,
el

por

la

muerte de don Bernardo Guillen

desemparábamos

Puig,
lugar

vendría á parecer

como

si

todo

el

fuese esclusivamente de aquel.

— Yo

mérito de

retener dicho

os haré ver, añadimos

ense-

guida, quién soy yo y lo que valgo, pues no se ha de echar á menos
á

don Bernardo por haber muerto,
que valiesen
lugar no
tanto

ni
él.
;

aun cuando muriesen cuatro
Así
pues
,

ni cinco

como

os

hago saber
ganar

que

tal

será

desamparado

antes con
allá.

él

quiero

Valencia y todas cuantas tierras hay mas

Ninguno de nuestros ricoshombres
sino Ferrando Pérez de Pina y

se

conformó con nuestra idea,
Vidal, los cuales nada
;

En Bernardo
mandamos
uno

dijeron delante de los otros

,

esperando decírnoslo aparte

y

ya

que estaban

á nuestra presencia,

á todos que por la pri,

mavera estuviesen prevenidos
marchar en seguida
al

sin faltar

pues Nos íbamos á
los nuestros,

Puig para animar entretanto á
;

hasta que las huestes fuesen allá parte
,

lo

cual verificamos por nuestra

marchando con unos cincuenta caballeros de nuestra mez-

nada y acompañado de don Gimeno de Urrea. Mandamos asimismo al hijo de don Bernardo Guillen , que era conocido por el

nombre de Guillermo de Enteriza
á once años
,

y tendría á
;

tal

sazón

como de

diez

que viniese también con Nos

y

al llegar al

punto,

encontramos sumamente desconsolados á don Berenguer y á En Guillermo de Aguiló , no menos que á las compañías que allí había del Hospital
,

del

Templo
al

,

de Calatrava y de Uclés
el

,

pues nos

aguardaban

,

teniendo

difunto en
tal

ataúd, para ver

lo

que Nos

resolveríamos. Viéndoles en

estado, procuramos consolarles, di-

ciéndoles que no se espantasen porque hubiese muerto su señor, pues
les

quedaba otro en Nos que
el

les

haria en

pro suyo tanto y mas
á

bien que

que habian perdido. Con esto,' dimos sepultura
,

don

Bernardo Guillen

mandando que
á

se le enterrase allí

,

hasta tanto

que pudiese ser llevado
le sepultase.

Escarp

,

donde habia

él

dispuesto que se

Dg

i»,

jaimi:.

233

CAPÍTULO CLMV.

El día siguiente por

la

mañana

j

después de

haber oído misa,
<!«

enviamos

á

buscar

¡i

Guillermo de Entenga, hijo
le

Bernardo, que
le

estaba también allí;
toda
y
la

armamos

caballero, y en

seguida

dimos

tierra
el

que

s

u

padre poseía por Nos.

Viendo
el

los caballeros
y

demás

interés que nos

tomábamos por
con
su

joven

por

lo>

otros

caballeros que babian estado

padre, nos

lo

agradecieron

en estremo, y rogaron
el

al

Señor que nos concediese feliz vida, por

buen ejemplo que acabábamos de dar con aquel hijo, haciéndole

tan señalada merced.

Hecho esto

y después de disponer el
allí

modo como

habían de subla

venirse los que

quedaran, hasta que Nos volviésemos con
,

hueste por
ñía á

la

primavera

antojo' senos
,

nombrar cabo de

la

compa-

don Berengucr de Enteriza

ya que habia muerto don Ber-

nardo Guillen. Sabiendo
zaron
á

los nobles

que Nos nos volvíamos, empe,

hablarse unos con otros y en secreto
del I*uílc
,

llevando

el

plan

la

mayor parte de marcharse
en su tierra,
v otros
allí

unos porque tenían que hacer
,

por malas escusas que inventaban

diciendo no

querer quedarse
Nos. Habia

de ningún

modo

;

mas todo esto

l<>

ignorábamos

allí á

tal

sazón dos frailes predicadores, que habían ve-

nido para confesar

y

predicar,
:

el

uno de

los cuales tenia

por nom-

ine fray Pedro de Lérida

ambos

vinieron
(pieria
y

entonces

¡i

vernos,
,

y

manifestando
dijo,

fray.

Pedro que nos

hablar en secreto
se

nos

que
allí.

(pieria

marcharse con Nos

que de ningún modo
le

que\e¡s

daría

— ¿Y porqué
alguno llega
al

queréis marcharos?

dijimos.

,".


v

que

sois necesario aquí,
si

primero para predicar
trance de
la

al

ejército,

lúe,:",

porque

muerte,

mejor

le

sabréis
os

vos dar penitencia, que no un capellán
diré
,

que nada sabe?
:

— Yo

respondió

el fraile

,

porque quiero marcharme
los

mas de se-

senta caballeros y

hombres honrados de

mejores de este lugar
así

me
lla

han hablado, diciéndome que, ya sea de dia, ya de noche,
ellos

que vos marchéis, partirán
en gran manera,
la

también

al

punto.

.Me maravi-

le

respondimos, que siendo

así

que han ven-

cido

batalla, y después
\

que

les les

hemos

resarcido de los caballos que

perdieron

prometido que

reintegraríamos cualquier daño, no

30

:>:U

historia
la

tengan ahora paciencia para esperar un poco hasta

primavera,

que solo faltan dos meses
tra

,

en cuyo tiempo volveremos con nues-

hueste y conquistaremos Valencia!
el

— Sabed,
si

replicó el fraile,

que ya ha sonado
charos
,

grito de Via fora (1), y
ellos

vos llegáis á marlos últisí

marcharán

también

,

ni seré

yo tampoco de

mos, pues no tengo ganas de morir
de salvarme de
esta
ello lo posible.

hasta que Dios quiera, y
le
,

Idos ahora,

contéstennos, y

Nos

noche meditaremos
la

lo

que deba hacerse
la

de

lo cual volvereis
el fraile,

á saber

respuesta

mañana por

mañana.
,

— Fuese

y

Nos quedamos abrumado sobremanera
la

pues se nos presentaba á

mente todo nuestro plan

cual

si

fuese

obra de araña
lo

,

viendo

que en pocos momentos iba á desaparecer
había costado y
súplicas y de
lo

que tanto trabajo nos
á fuerza

que solo habíamos podido conservar
á tal

de

empeñar nuestro honor. Desamparar
los

sazón aquel

lugar

Nos y todos

demás
,

caballeros

,

era cosa que nos habia
el

de causar grave daño
bia de resultar
,

y lo peor era, que con
la

mal que nos ha-

iba mezclada á

par nuestra vergüenza.

CAPÍTULO CLX\.

Fuímonos

,

con todo

,

á descansar

,

teniendo cuidado de no des-

cubrir nada absolutamente por entonces á los que estaban con Nos;

pero
frió
,

,

no obstante de estar en enero
nos revolvimos por
la

,

que es cuando hace mas
cien veces
si
,

cama mas de

poniéndonos

ya de un lado, ya de otro, y sudando como
baño.

estuviésemos en un
fin,

Después de haber cavilado mucho

,

nos dormimos por

(t)

Via fora era

el grito

que se
la

daba en Cataluña cuando
Leíanse para

se hacia le-

vantamiento general en casos de guerra.
la luz

esto en público y á
,

de matas encendidas
estamos prontos

constitución llamada Princeps namque
el

etc.,
!

y á su lectura respondía todo
fuera
!

pueblo

Via fora

!

som

atcnts

{

á fuera

á

)

,

lo

cual no hay duda que ha dado origen y nomera tanto e! entusiasmo y resolución que diel

ine

al

somaten moderno.
,

Como
,

cho acto infundía
fora
,

debemos creer que
para y 1o

usar

el

fraile la

espresion de via

fu

solo metafóricamente
,

denotar

cuan

resueltos
tal

estaban los
idea en los

caballeros á marcharse

muy

arraigada

que estaba ya

ánimos de todos.

v

DK
postrado de tanto velar;

I».

JAIME.
llegar entre

t.V-\

mas

al

media noche

y

el

alel

ba nos dispertamos de nuevo,

j

volvimos

-i

dar de continuo con

mismo pensamiento: nuestro pesar era de ver que teníamos que habérnoslas con mala gente
;

porque

es

de saber

,

que no hay clase

mas soberbiosa en

«.-I

mundo

«orno son los caballeros. Teníamos por

cierto, que después que hubiésemos
za se darían
á

marchado, ninguna vergüennoche, ya
,

de escaparse
lia>t;i

:

ya fuese de

«le

dia

,

irían-.'

Humana,
tierra

donde

solo lin

siete leguas

y saliendo

por
,

la

misma

que Nos habíanlos conquistado, pocos ó muchos
,

los

que quisiesen marcharse

podrían hacerlo

muy bien, porque no

habría quien se lo impidiese.

Pensábamos asimismo, en que era

con

la

ayuda de Dios y de su madre como habíamos conquistado
á

desde Tortosa

Burriana, y que haber de desamparar entonces tal punto, era perderlo, y con él, de consiguiente, toda aquella tierra.

Por todo esto
María
,

,

ideamos

ir

por

la

mañana

á la iglesia se

de Santa
;

mandando

á los caballeros y
si

preguntando á fray Pedro,

y quería que guardásemos secreto so-

demás que

congregasen

bre lo que nos había dicho, antes que hablásemos con los caballeros
.

respondiónos
le

el

fraile,

que no, pues antes bien tendría
Así pues
,

un placer en que

descubriésemos.

no bien estuviedijimos:

ron congregados á nuestra presencia, cuando

les

— BaMa-

rones, convencidos estamos de que todos vosotros y cuantos hay

en España estáis

penetrados de

la

gran merced que nuestro Se,

ñor nos ha otorgado en nuestra juventud
llorca

con

la

conquista de

y demás

islas

;

así

como con todo cuanto hemos conquistado

desde Tortosa acá. Congregados estáis todos para servir á Dios y Nos ; mas debo haceros saber , como fray Pedro de Lérida hai

bló con

Nos

esta

noche y nos dijo, que
si

la

mayor parte de vosotros

tenia intención
ravilla tal

de marcharos
,

Nos
todo,

lo
al

hacíamos.
ver
y

Mucho nos ma-

pensamiento

sobre

que nuestra

man

lia

había de ser en

mayor pro de vosotros

de nuestra conauista
,

;

mas

,

puesto que á todos os pesa que
) ,

marchemos

os decimos

(

para esto nos pusimos en pié

que en este lugar hacemos voto
,

á

Dios y

al

altar

donde

está su

madre

de que no pasaremos Teruel

ni el rio

de Tortosa, hasta que Valencia caiga en nuestro poder.

Y

para que mejor entendáis que es nuestra voluntad quedarnos aquí

y conquistar este reino para el
este

servicio

de Dios,

sabed que en
la

momento vamos

á

dar orden

para

que venga

reina

,

núes-

:>.{ii

HISTORIA
esposar,
y

tía

además nuestra

bija

;

la

mal mientras

este libro

escribimos es reina de Castilla (1).

Al oir nuestro discurso, no bubo en
llorar,

la

iglesia
,

quien no echase á
:

y

Nos lloramos también con
,

ellos

diciéndoles

— Podéis
y no bien

consolaros ahora

pues no partiremos ya de aquí hasta tanto que

hayamos tomado Valencia.
tisfechos con la golosina

Partieron entonces todos alegres y sa;

de nuestras buenas palabras

marcharon

,

cuando enviamos en seguida mensajeros
,

á la reina pa,

ra que viniese á Tortosa

y con ella don Fernando
tal

nuestro tio,

permaneciendo Nos después que
en
el

orden dimos por quince dias
las
el

Puig
,

,

desde donde nos dirigimos luego á
el

partes de Pe-

ñíscola

en razón de no querer pasar

Ebro por

voto que te-

níamos hecho.

CAPÍTULO
El

fiLXYI.

(lia

que habíamos señalado para que estuviesen
,

la

reina

y

don Fernando en Tortosa
lo

llegónos á Peñíscola
les
,

la

noticia de

que

habian ya verificado. Nos

enviamos mensaje diciendo que
pues no podíamos pasar
los
el

viniesen á donde
á causa

Nos estábamos

Ebro

del convenio que
el

habíamos hecho con

caballeros que
al

estaban en

Puig

,

la

razón de lo cual les esplicaríamos

verlos

cuando con Nos

se hallasen.

Sucedió, que

al

salir la

reina y don
,

Fernando de Tortosa para venir
caer una

á juntarse

con Nos
tal

empezó
sazón
,

á

copiosa lluvia, y fue tanto lo que llovió á

que

s- vieron aquellos imposibilitados
lo se atrevió á e lo

de pasar

el rio

de Ulldecona; so-

un caballero que pasó
que viniese

á caballo
,

nadando

,

al

cual dijeron antes

,

á vernos á Peñíscola

para hacerá Ulldecola

nos saber

que

la

reina y don

Fernando habian llegado
no se atrevía

na

,

y

que por miramiento
;

á las señoras
,

comitiva

á pasar el rio

de consiguiente
habla
aquí

que Nos mandásemos
el

lo

que de-

(1)

La

hija

de quien

historiador fué doña Violante, que
.

podría tener en aquella sazón unos tres años de edad
infante, después rey,

y

casó luego con

el

de Castilla
la

don

Alonso

el

Sabio (en Í2Í8?), cele-

brándose
al

Como don Alonso no subió que murió su padre, puede deducirse de el aquí que don Jaime no escribió hasta después de esta fecha sus memorias
las

bodas en

ciudad de Valladolid.

tumo

basta

año 1252,
«le

en

subre

la

conquista

Valencia.

DE

l>.

I

tw.
y
¡i

23*7

bien hacerse. Respondimos

al

mensaje que Nos iríamos allá;
tal
<> 1> j
<

tan

pronto como acabamos de comer, cabalgamos
-

t

< »

:

enton-

La

lluvia había

cesado >a, pero

la

mar estaba

tan brava á causa

del viento jaloqoe
las olas

que estaba reinando, que por una parto pasaban
el

por sobre
hasta
el

castillo

de PeQiscola, traspasándolo
:

y esten-

diéndose

grao de Tortosa

y

por

<»tra
el

.

avanzaban tam,

bién desde Oropesa, traspasando asimismo

castillo

hasta
,

per-

derse

<'ii

la

arena.

Fuimos andando,
.

j

al

llegar á Ulldecooa

don-

de
sen

el

agua estaba m.is baja
los

pasamos

sin

necesidad
la

«le

que nada-

caballos, do

obstante de que llevaba
el

corriente todavía
Allí

alguna fuerza y llegaba
á
la
la

agua basta

las cinchas.

encontramos

don Fernando; y como tu\iese ya indicios toda comitiva de lo que habíamos dicho á los ricoshombres y demás
reina y á

caballeros del Puig, llamamos aparte á

entrambos, y
en aquel

les
,

esplicámos

romo

el

motivo de haber obrado
,

así

lugar

habia sido

por saber que

á tal sazón y

cabalmente en aquel tiempo, querian
,

abandonar
cháramos.

el

punto

los caballeros
tal

en caso de que Nos nos mar-

Al descubrir
) ,

intención (continuamos

Nos

dicienlos cales

do

á

la

reina

\iendo que aun tenían
vencido
la

menos que temer

balleros,

pues habían

batalla;

que por otra parte
á

habíamos resarcido de
de todo esto
>

los caballos
el

que perdieron, y que,

pesar
,

de dejarlo

correspondiente abastecimiento

se

empeñaban aun en no quererse quedar, nos maravillamos, eñ verdad, de tan mala treta, y sobre todo, por ver que aquel lugar, que

considerábamos como un señalado monumento de nuestras hazañas,

íbamos
dio.

á

perderlo por
las

flaqueza ó

maldad,

si

no poníamos remesuceso
:

Dos cosas eran

que temíamos en
á
la

tal

la

primera,

que no fuese desagradable
bien

Dios
otra,

el
la

hacer

vana una cosa que tan

habíamos hecho; y

vergüenza que nos resultaría
,

en

este

mundo
tal

,

pues cualquiera podria maldecirnos

v con

ra-

zón.

Acerca de

negocio, contestó nuestro
maravillaba

tio

don Fernando, dicién-

no menos de nuestra idea y de que quisiésemos ponerla por obra porque tomar á Valencia , era cosa
se
;

donos, que

de gran peso, y Píos queríamos hacer lo que no pudo llevar á cabo ningún otro de nuestro linaje, pues era empresa esta que no podia
tener buen término, privándonos de entrar en nuestros reinos ypor
consiguiente de hablar con nuestros ricoshombres. La
reina

vino

238
á otorgar lo

HISTORIA

mismo que
si

el

otro

acababa de decir
se
,

;

pero nada te-

nia de estraño,

se atiende á

que ambos
su deseo

habian confabulado ya

por

el

camino.

Nos conocimos
;

que era de que entrá-

semos en Cataluña y Aragón pero á pesar de esto y de cuanto nos dijeron , no desamparamos el buen propósito que teníamos,
antes les dijimos
:

que Nos veníamos de aquella frontera
las cosas
,
, ,

y

sabíamos

cuál era el verdadero estado de

pues habíamos tenido

ocasión de presenciarlo y verlo todo

y ellos nó.
¿

— Decidme
si

,

don

Fernando

,

continuamos en seguida
,

cómo
;

queréis que pueda

tomarse Valencia
carse este
,

sin

ponerla antes
el

sitio

y

cómo puede

verifi-

si

abandonamos ahora
recoge
la

Puig ? ¿

Y

esto hacemos,

decid,
Si

cómo

se

cosecha que los moros tienen sembrada.'
,

entrásemos en Cataluña y Aragón

antes no hubiésemos delilo

berado con nuestros ricoshombres sobre

que fuese menester, va
la

habrian tenido aquellos ocasión de recoger

cosecha
:

,

porque to-

dos sabéis que Valencia es terreno

muy templado
,

esto os probará
darla

que

tal

ciudad

debemos tomarla por hambre

antes que

tiempo á que pueda abastecerse de pan y provisiones con que fuera fácil que la socorrieran de alguna parte este es el mejor consejo
:

que puedan darnos,

si

bien tenemos ya prometido que
,

no pasa-

remos
cia
;

el

Ebro

ni

Teruel

hasta tanto que se haya

tomado Valen-

cuyo convenio no podemos romper de ningún modo y sosla

ayuda de Dios y con aquellos que tienen nuestros feudos en Cataluña y honores en Aragón , y con el arzobispo y
tendremos, con
obispos
,

que

tal

nos prometieron cuando con ellos nos reunimos

en

Monzón.
á

Ahora tenemos

que

están

ya
,

avisados

para

que

vengan
Dios
,

ayudarnos conforme prometieron
tanto
á

y

,

con

la

ayuda de

creed que

habremos hecho cuando

lleguéis vosotros,
;

que todo estará ya
solo

punto para tomar á Valencia
,

de manera, que
y cuando voso-

esperamos que vengan
,

para pasar adelante

,

tros lleguéis

ya tendremos segado
,

todo
,

el

trigo y

cebada de

los

campos.
venir
,

A

Dios os encomiendo

pues
la

don Fernando, y ved de
medio para ha-

que preparada encontrareis
y
la

mesa.

Viendo don Fernando
cernos

reina que no habia
les

mudar de
:

propósito, suplicáronnos que
,

hiciésemos algunas

concesiones
se volvió
;

hicímoslo de buen grado
,

con
.

lo

que don Fernando
con
la

y entonces

de mañana aun

sainos

reina

el

agua

,

que habia menguado ya bastante, y en menos de dos dias

DE
llegamos
siguiente
á
¡il

1).

JAIME.
se

2. {'.»

Humana
Puig
, ,

,

donde aquella
habitantes

quedó

,

marchando Nos

el
al

cayos

mostraron

soma

alegría

vernos llegar

sobre todo por saber^que Nos no dos habíamos ol-

vidado de

ellos.

CAPITULO CLXVII.
Supo
con
tra
la

el

re]

Zaen

lo

firme

<iu»'

estábamos en

el

citado plan
á

,

y

noticia
,

que tuvo de
cobró
,

«jiif

acabábamos de hacer venir
;

nuesá

esposa

gran

temor

pues envió á Alí Albatá
último que de ningún

don
le

Ferrando Diez

el

cual suplicó
le

al

modo

descubriese, cuya promesa

hizo jurar ante todo por su ley. Dcs-

pues

<lr

tal

entrevista, don Ferrando Diez nos vino á ver, diciendo

que quería hablar en secreto con Nos de cosa que tocaba mucho á
nuestro pro. Apartémonos,
al oirlo
,

á

un cstremode

la

casa

don-

de Nos dormíanlos,
el

y

viendo que

allí

nos encargaba aun de nuevo
tanto ha de influir en nueslo

secreto,

le

dijimos:
lo

— Puesto que
,

tra

—A

honra y pro

que decis
,

razón es que secreto
:

tengamos.
señor,

l¡des palabras

nos contestó don Ferrando

— Sabed,
pues Zaen

que os va

á venir el

mayor

lucro y la

mas grande honra que jamás
linaje
,

obtener pudo ningún

otro de

vuestro

me
De

ha
los

enviado un mensaje por Alí Albatá y
santos

me
á

ha hecho jurar sobre
sino
á vos.
la

evangelios

,

que
,

á

nadie lo descubriría

su

parte

me
,

ha dicho
á

qire estaba

pronto

cumpliros

siguiente

promesa

saber

:

que os daria todos cuantos

castillos se

encuen;

tran desde

Guardamar hasta Tortosa y desde Tortosa
un alcázar en
la

á Teruel

que

os baria fabricar

Zaidía

;

y además, que os daria to-

dos

años y por siempre, diez mil besantes de renta en la ciudad de Valencia, como le dejaseis en paz. Al oir tales palabras, nos
los

penetramos de cuan buena era
tal

la

oferta

que nos hacia, y miramos
;

negocio
.

como muy grato y de gran provecho para Nos
respondímosle de pronto
,

sin

embargo

que era preciso que

lo

me-

ditásemos

mucho

;

y

después de haberlo meditado por largo rato,

tanto que había tiempo, mientras lo pensábamos, para andar una
milla de terreno
,

respondimos

al fin

:

Ferrando Diez
,

,

conven-

cidos estamos y no
tro pro y nuestro

podemos menos de creer
;

que quisierais nues,

honor

pero ese tratado no nos conviene

y la

240

HISTORIA
tal

razón es, porque hemos llegado ya á
cia

punto y hora, que Valenla

ha de se precisamente nuestra

:

venga, pues, primero
Maravillóse

elueca,

y después

tendremos

los polluelos.

y se santiguó diciendo
tal

en seguida.

Ferrando — — Me admira en verdad
al
,
,

oiresto,
,

que

cosa

rehuséis

!

Tened por seguro que

á haber sucedido esto
,

en tiempo de vuestro padre ó de vuestro abuelo

en

vista

de un

pacto tan ventajoso, saltarían ellos y bailarian de contento por tan

gran ventura como

les llegara.
la

Volvióse, con esto, Alí Albatá, sin poder llevar á cabo
sión por la cual había venido.

mi-

CAPÍTULO CLXY1II.
Estando todavía Nos
en
el

Puig

,

llegónos un mensaje de

Al-

menara

,

para decirnos de parte
,

del

alfaquí y de otro sarraceno
,

muy poderoso
tregarían
la

que
;

si

les

permitíamos hablar con Nos

nos en-

la villa

lo cual
,

nos causó estremado gozo. Cabalgamos

mañana

siguiente

y haciendo

como que íbamos
Redújose
,

á Burriana,

tuvimos ocasión de hablar con

ellos.

la

entrevista á pro-

meternos que hablarían con

la

aljama
;

para ver de qué
,

modo

po-

dríamos Nos tener dicho lugar
to á Burriana
la
, ,

y hecho esto
la

nos fuimos en efec,

llevando por objeto ver á
á fin
la

reina
,

para consolarla

y animarla

de que estuviese alegre de
tal

ya que
al

habíamos
y,

hecho venir á

frontera. Salimos
,

punto
los

otro dia

pasando por Almenara
ra que saliesen á

enviamos mensaje á
,

dos sarracenos pa,

vernos

en

lo

que no tuvieron dificultad
;

tan

pronto como distinguieron nuestro pendón
presencia
,

y llegados á nuestra
el

suplicárnosles
la

que

se sirviesen lijar

día en que se nos
,

debiese rendir
era
les
el servicio

plaza

;

á lo

que

ellos
,

contestaron

que grande

que nos iban á prestar

por

lo
,

que era preciso que
pues era de
tal

recompensásemos asimismo grandemente
el castillo

im-

portancia
ción los

de Almenara

,

que bastaba supiesen su rendi,

demás moros de aquella
que debian apresurarse

tierra

para entregarse también

todo
les

el pais
,

en seguida, desde Teruel hasta Tortosa. Respondímoslo

Nos

posible

,

pues otros castellanos
y así que activasen el
,

nos habían hecho hablar ya para rendirse
negocio,
si

,

querían alcanzar buena recompensa

por dar principio

di:

I).

JAIMK.

241
además de

i

i¡il

obra. Su contestación fué pedir que les diésemos,
,

los

bienes que tenían en Almenara
y

tres

rugadas de tierra á cada
les

uno,
tal

luego treinta para bus parientes que

habían ayudado en

negocio; que dicho terreno fuese del de
¡i

las

Alquíbes,
el

el

eual

había pertenecido

algunos que habían desamparado
;

lugar, huiracas y

yendo

á

otra
>

parte

que
;

Irs

regalásemos doscientas
di-

mil

entre ovejas

cabras

que vistiésemos
,

grana

á

cuarenta de los
á cada

indicados parientes; y por último
los

que diésemos

uno de

dos que nos vinieron

á

hablar dos caballos,

para que se les

reputara

como

á caballeros.
,

EMúgonos mucho cuanto nos dijeron

y por lo

mismo

les
:

otor-

gamos

lo

que nospedian; pues dice un antiguo proverbio

¿manos
fi,

que no dades, qué buscades ? Suplicárnosles en seguida que nos
jasen
el

dia en

que

el

tratado debiese llevarse á cumplimiento
el

y

respondieron: que antes tratarían

negocio en secreto con sus

parientes, y luego lo dispondrían todo de tal manera, que antes de
siete dias

nos podrían

fijar

el

en que Nos debiésemos
;

ir allá.

Con

esto

,

nos separamos de ellos
,

y

al

llegar delante del castillo de

de aquellos mismos que nos habían hablado y que no> estaban mirando aun desde la cuesta, cogimos una grulla,

Almenara

á vista

del

mejor modo que podíamos desear, pues fué presa por
los

alto y bien:

Nos fuimos de
la

primeros que corrieron
las

á buscarla

,

y sin dejar-

matar,

la

sacamos de entre

garras de los halcones, é hicila

mos

cebarles en
,

una gallina, consiguiendo de este modo tener
cual

grulla viva

la

enviamos luego del mismo modo
el

á aquellos

con quienes acabábamos de arreglar

tratado

,

haciéndoles decir,

que como primer aguinaldo de Almenara comiesen aquella grulla,
laque
les

enviábamos viva, por saber que era costumbre entre
ello
le

ellos

no aceptarla muerta. Tuvieron de
dose
al

grande alegría, y acercán:

oído á nuestro mensajero,
lo

dijeron

— Decid
,

al

rey que

nada tema ya sobre
lo verá

realizado

;

— con
la

que tanto desea de Almenara
cuya noticia Nos
al

pues en breve
satisfecho,

quedamos

y nos volvimos por

noche

Puig.

CAPÍTULO CLXIX.
Al cabo de ocho dias enviáronnos
quien entró en
la

ocultamente

un sarraceno,

hueste de noche y nos trajo una carta de aque-

242
líos

HISTORIA

mismos con quienes habíamos tratado
:

,

cuyo contenido se re-

ducía á decirnos

que ya podíamos

ir á

Almenara cuando nos plu;

guiera

,

pues

el

negocio quedaba ya resuelto

y

que por consiles

guiente les enviásemos una parte ó mas del ganado que

había-

mos prometido. Reunimos, de

consiguiente, hasta unas setecientas
la

cabras y doscientas vacas que habíamos traido á

hueste de

la

últi-

ma

cabalgada

;

y luego enviamos á buscar para que nos acompaña,

ran á

En Pero Ramón de Tortosa
,

que tenia una fábrica de pacuatro de su
la

ños en Burriana
cio
;

y con
tal

él á

otros tres ó

mismo

ofi-

todos los que á

sazón se hallaban en

hueste, y nos ha-

bian ofrecido que dispusiésemos indistintamente de los géneros que
tenian.

Marchamos, pues, acompañados de
qne
lo tenia

ellos,

y llegamos á Al;

menara, donde encontramos á todos
del castillo
,

los sarracenos

mas

el

alcaide
los

por Zaen

,

no quiso convenirse con
,

demás

,

y encontramos que se habia encerrado en aquel
la

acompaSin

ñado de unos veinte hombres que no eran de

población.

embargo

,

todos los sarracenos de
allí ,

la villa

y aun

los del

término,

que también estaban
las

ofrecieron poner á nuestra disposición
,

dos torres y

la

albacara del castillo
el

diciéndonos además, que

ningún cuidado nos diese

tomarlo

,

pues estaban prontos á

com-

batir á nuestro lado para ello.

Entretanto
para que á
la

les

hicimos entrega del ganado
siguiente, tan pronto

,

y les dimos orden

mañana

como nos hubiesen helo

cho entrega" del
la

castillo, viniesen

con Nos á Burriana, para recoger
,

ropa y demás que

les

habíamos prometido

cual

estábamos
la
:

dispuestos á cumplirles. Era ya de noche cuando subimos á

alallí

bacara acompañado de veinte caballeros y nuestros escuderos
pusieron á
nuestra disposición una
,

casa

que era mezquita

;

mas

estaba tan cerca del castillo
sas y robustas piedras
via

que llegaban
,

á tocarla con las grue-

que tiraban

de manera que nadie se atreellos

á

salir

afuera

,

por temor de que con

sucediese

lo

propio.

No bien despuntó la mañana , y muy despejado , hicimos salir fuera
pondiéndoles que pronto
efectuáronlo
;

por cierto que era en un dia

de

la casa

á dos caballeros
,

:

preguntaron estos á quién tenian por señor
lo

los del castillo

y res-

harían salir para que hablase con ellos,
:

y

al

verle los dos caballeros, le dijeron

—Por nuesmanda
al

tro conducto os hace saber el rey,

que está aquí

,

y os

1>E

I).

JADEE.
«pi**

3143
las

misino tiempo, que escojáis
cosas que
to
ris
,

l<>

mejor os convenga de
él
;

dos

vamos

¡i

deciros:

si

(moréis,
aceptarlo

os dará de lo suyo tansi

míe do podréis negaros
antes
l¡i

¡i

no

lo

queréis y prefe-

muerte que

la

vida',

preparaos, pues antes de horade

tercia irremisiblemente os hará rendir.
tillo

— Contestó
los

el

señor del casal

que quería hablar con Nos; y
,

á tal

objeto, salimos

punto

afuera con los nuestros

embrazados
ji;ir¡i

cos de hierro, previniéndonos

escudos y puestos loscascualquiera traición que pudiese

haber.

Mandamos
¡lili
;

decirle entonces

,

qué nos quería

,

pues estába-

mos
mas

\,i

y á tales palabras, contestó él diciendo,
si

que hartónos

conoiia
,

,

pero que queria cerciorarse de
,

en efecto éramos Nos;
él

puesto que era cierto

nos quería decir, corno
;

estaba en

aquel castillo por Zacn, rey de Valencia
se
l«*

que

á él entre los
,

suyos

había reputado siempre
el castillo

como

á caballero

y que en realidad
,

confesaba que

no podía defenderse contra Nos

en pri-

mer
za.

lugar, porque los sarracenos estaban de nuestra parte, y luego,

porque con nuestro poder no podíamos dejar de rendirlo ala fuer-

Á

esto añadió luego, suplicándonos, que pues nos entregaba el
,

«astillo

procurásemos hacerle todo
se hallaban en tal lugar.

el

bien posible á

él

y á los de-

más que
do
le lo

Respondímosle, que de buen gra-

haríamos, y que se preparase á salir para venir con Nos, pues daríamos cosa que seria á su gusto contestónos que iba á ha:

cerlo

;

y llevado á efecto
él y

,

vino á nuestra presencia

,

y nos suplicó

que á

á

un pariente suyo, que también estaba
,

allí, les

diésemos

dos caballos
sostener
la

pues

los

que antes tenían

se los habían
;

comido para

defensa del castillo por su señor

y que además vistiéle

semos

á todos los soldados

de su compañía. Sin retardar, pues,

•limos los dos caballos,

y enviamos á Burriana á
la

En Pero Ramón
,

para que

le
al

entregara toda

ropa que fuese menester
castillo.

con

lo

que

entramos

punto en posesión del

CAPÍTULO clxx.
Al mismo tiempo
se resolviese á venir

,

enviamos dos caballeros

á la reina

,

para que

adonde Nos estábamos; y al efecto le dijeron: que, pues nuestro Señor nos habia otorgado tanta gracia y merced
,

poniendo en nuestras manos

el castillo

de Almenara

,

dejase


á Burriana y viniese á aquel

HISTORIA

punto

,

donde
los

estaría mejor, y sobre
,

todo mas segura. Al llegar á Burriana

mensajeros

era caballe

mente

á sazón
la

en que
;

la

reina acababa

de dar orden para que
la

arreglasen

comida

y así les respondió, que

dejasen antes co-

mer

y que luego se vendria.
los
el

de cuaresma, mas

Es de saber que entonces era tiempo caballeros no pudieron menos de decirle
:

Señora, os manda

rey que vengáis con nosotros, pues

él
,

ha dado
con mas
reina al

orden ya de que preparasen comida
alegría comeréis
oir tales palabras
al
allí
;

que no aquí.

— Accedió

,

y de consiguiente
al

punto
llegó
el

la
,

y

Nos

la

aguardamos hasta que
el

saliendo

efecto

por

la

cuesta hasta
,

pié del castillo

,

en

cual entra-

mos luego con

ella

comiendo

allí los

dos juntos y alegremente.

CAPÍTULO clxxi.
Llegónos
al

dia siguiente
si

un mensaje de Uxó
á los

,

Nules y Castro,

diciéndonos que

queríamos hacer bien
castillos
,

de

tales poblaciones,
les

nos entregarían sus

pues

la el

toma de Almenara

hacia

conocer que era voluntad de Dios
tierra.

que Nos tuviésemos aquella

Respondímosles
al

saldríamos

que en buen hora viniesen, y que Nos les encuentro hasta una torre mediera que divide el
,

término de Almenara del de
pueblo cerca de
la

Rápita,

la

y que se halla frente de aquel cual en tiempo de sarracenos tenia por

Uxó

nombre Mancofa. Sin embargo , como nuestro intento era que el uno no pudiese saberlo del otro , no quisimos de pronto señalar á
todos un
los

mismo
les

dia para la entrevista

,

sino que lo hicimos así
al

:

á

de Uxó
;

dijimos que saldríamos
,

dia siguiente á hora de

tercia

y á los de Nules

que

el

tercer dia nos veríamos en el hi-

gueral que hay sobre Mancofa y es del
doles á entrambos
,

mismo término, prometiénpuntos arreglaríamos los

que en

los indicados

tratados; y finalmente, dimos á
respectiva hiciesen

todos orden que de cada aljama

salir diez viejos

de

los

mejores y mas poderosos
los

que hubiera. De este modo, cuando habláramos á
sabrian de ello los demás.

unos, nada

A

los

de Castro

quedasen
cha
<

allí

con Nos
,

,

porque trataríamos

mandamos que se con ellos sobre la marles

;

y en efecto
,

;il>ras

convenimos en darles cierto número de ovejas y vestido para cinco de sus jeques y dos caballerías; y ade-

DE

I).

JAIME.

2Í5
mismas franquezas
así

más otorgarles
<[ue

el

libre ejercicio
la

de su

ley y las

disfrutaban bajo

dominación sarracena. Ajustados

los
á

tratos, (Huíosles cinco escuderos de á caballo y diez
l»ié ,

hombres de

para que fuesen á acompañarles.
y veinte

Al dia siguiente mandamos prevenir cinco carneros
llin.is
;i

ga-

con suficiente pan
¡i

y

vino, y con
;i

cstiis

provisiones nos fuimos
,

la

torre de Maucol'.i
;

esperar

los

de Uxó

según se

lo

había-

mos prometido
allí,

mas aunque comparecieron

poco de estar Nos

no quisimos de pronto tratar con

ellos, >¡no

que

les

habíamos

ya reservado vivos dos carneros y cinco gallinas para que comiesen

con Nos, porque (reimos que después de haber comido y bebido
estarian de

mas buen humor para ajustar

el

convenio. Acordamos

luego darles mil y seiscientas entre cabras y
vacas
,

ovejas, y sesenta
,

vestir á treinta

de

los

suyos

,

darles tres rocines

y otor-

garles que pudiesen continuar viviendo bajo su

ley y con las

mis-

mas franquezas que tenían en tiempo délos sarracenos, pagándonos
ellos
los

mismos tributos que pagaban antes
les daria lo

á su

rey.

Preguntá,

ronnos entonces que quién

que

les

prometíamos

y les

contestamos que se

lo

daríamos Nos mismo dentro de tres
los castillos,

dias, y
les

que no dejasen por esto de entregarnos

pues Nos

dábamos palabra de cumplírselo puntualmente.
promesa
;

Satisfízoles nuestra

y

aunque no

se

hallaban á
,

la

sazón con Nos sino don

Ladrón y otros nueve caballeros

los

sarracenos nos dijeron que
la

nos acercásemos á dichos castillos y que nos harían Emprendimos, pues, juntos el camino; y al llegar á
cerro en que se hallaba edificada
la

entrega.
del

la falda

fortaleza, salieron á recibirnos

con grande alegría gran
sarracenos
,

multitud de moras, y mas de
así

doscientos
á

los cuales

dejaron sus lanzas

que llegaron
,

nues-

tra presencia. los

De

los
,

nueve caballeros que iban con Nos

enviamos
los

quedándonos Nos abajo con don Ladrón y sarracenos; pero luego que vimos ondear nuestro pendón en el
al castillo

ocho

al-

cázar, subimos

también

allá.

Acompañábannos también

los sarrace-

nos; mas habiéndoles dicho que nos esperasen que luego estaríamos y otra vez con ellos , entramos en la fortaleza , nos posesionamos de
ella

dejando

á nuestros

hombres para que
,

la

guarneciesen

,

y vol,

viendo á bajar en seguida

tomamos

el

camino de Burriana
á los

en

cuya

villa

hicimos aprontar para entregar

moros

el

ganado,

caballerías y vestidos

que

les

habíamos prometido. Estuvo ya todo

2i6
dispuesto
cero.
al

nisTonu
dia siguiente
,

y así

pudimos enviárselo antes

del ter-

Fuimos después
rado
lo necesario

á avistarnos

con

los
,

de Nules

,

llevando prepa-

para nuestra comida
ella los
el

porque queríamos que nos

acompañasen en
que
hizo
los
;

sarracenos

,

para no tratar con ellos hasta
la

manjares y

vino les hubiesen calentado

cabeza. Así se

y habiéndoles firmado escritura
,

con

la

cual nos obligamos
,

á darles mil entre ovejas y cabras

cincuenta vacas
,

vestidos para
al

veinte de los suyos
castillo
;

,

y dos caballerías

nos encaminamos juntos

y hecha
el

la

entrega, dejamos

allí

nuestro alcaide, nuestros
lo

hombres y
fortalezas

correspondiente presidio,
se

mismo que en

las otras

que

nos habían entregado.

Un

dia antes de salir de
,

Almenara

se nos entregó

también Alcastillos
;

fandech

y así tuvimos ya en nuestro poder cinco
al

por

consiguiente, nos volvimos en seguida

Puig, donde estaban los
la

nuestros

,

y se alegraron todos con

Nos de

merced que Dios nos

habia hecho.

CAPÍTULO CLXXII.

En
la

el

Puig acabamos de celebrar
ella

la

cuaresma
la

,

y

la

reina pasó

mitad de

en Almenara, hasta

pascua

,

que fuimos Nos
al

á celebrar en su compañía, llevándonosla después

Puig. Estando

ya aquí

,

al
,

tercer dia de

la

misma pascua nos

llegó

un sarraceno

de Paterna

llevándonos secretamente un mensaje de tpda su aljaá entregarnos la

ma

,

en
y

el

que nos decian que estaban dispuestos

villa

el castillo.

Igual mensaje recibimos también luego de líete-

ra y de Bulla.
lo

mismo

y por que estuviesen prontos á entregarnos los castillos luego
,

A
,

todos contestamos

que iríamos Nos

allá

,

que llegásemos
permitirles

pues ya podian contar con que Nos de su ley
la
,

,

además de
las
,

el libre ejercicio

y de otorgarles

mismas

franquezas que disfrutaban bajo

dominación sarracena

les favo,

receríamos en todo señaladamente. Al cabo de cuatro dias
se lo

según

habíamos prometido
la

,

fuimos

allá

con cien caballeros y lleá recibirnos
los

vando á

reina

en nuestra
;

compañía. Salieron

sarracenos con grande júbilo
les
,

y habiéndoles prometido favorecertributos por un bienio
,

y otorgarles exención de

á causa

de

I)F.

D.

JAIMR.
;

2Í7
dieron desde luego gracias

los

muchos

dallos

que hahiart

sufrirlo

Dios por las buenas palabras que
,

les

dijimos,
allí á la

abriéronnos

las

puertas
balleros

entramos adentro, y dejando
y
el

reina con diez ca-

necesario bastimento

,

fuimos á tomar posesión de
al

Betera y Bulla, y regresamos en seguida

Puig.

CAPÍTULO CLXXIII.
Cuando
los

sarracenos de Valencia supieron que nos habíamos
ira

apoderado ya de Paterna, acrecentóse su

y su dolor, por ver
,

que nos tenían tan cerca
ro de Santa

;

y por nuestra parte

estando en

el

cerel

María

,

resolvimos que sin mas esperar se pusiese
,

cerco á aquella ciudad

ya que teníamos á
,

la

sazón

en nuestra
;

compañía

al

maestre del Hospital

Hugo

de Forcalquicr
,

á

un co-

mendador
Alcañiz
,

del

Templo con

veinte

caballeros

al
,

comendador de
al

á

don Rodrigo Lizana con otros treinta
,

comendador
,

de Calatrava

á

En

Guillermo de Aguiló con unos quince
,

á

don

Gimeno Pérez de Tarazona
linaje

á nuestra meznada que constaba en-

tonces de unos ciento y treinta á ciento y cuarenta caballeros de
,

y finalmente

á

ciento y cincuenta

almugávares y mas de

mil

hombres de

á pié.
,

Resuelto, pues

el sitio

de Valencia
se

,

dimos orden para que en

nombre de nuestro Señor
por
la

moviese

el

campo

el

dia siguiente

madrugada
el

;

y atravesando

un paso que teníamos establecila

do en
por

marjal
el

,

seguimos hacia
,

playa hasta el Grao

,

pasamos
la

allí

Guadalaviar
del
rio

y cuando estuvimos

todos reunidos á

otra parte

con

las

acémilas

,

fuimos á enarbolar nuestras

señeras y armar nuestras tiendas en unas casas que hay

como

á la

mitad del camino
lencia.

,

aunque un poco mas cerca del Grao que de Vala

Distada aquel lugar cosa de una milla de
las

ciudad

,

y

allí

hicimos propósito de esperar á
nirnos de
día en

demás fuerzas que debían veel

Aragón y Cataluña para estrechar
allí
,

cerco. El

mismo

que nos situamos

vimos ya á algunos caballeros sarcorrer
:

racenos que salieron de

la

ciudad para

el

campo y ver

si

podrían causar algún daño á nuestra hueste
vió la diligencia
,

pero de poco

les sir-

porque habíamos ya dado orden á nuestros ca-

balleros de que no saliesen á merodear, hasta que tuviésemos todos

mas conocido

el

terreno.

J

i

8

HISTORIA

CAPÍTULO CLXXIV.

Antes de que amaneciese
los sirvientes
,

el
,

día siguiente

sin saberlo

Nos
tiros

almugávarcs y fueron á apoderarse de Ruzafa,
,

los

punto situado a unos dos

de ballesta de

la

ciudad.

Teníaabrir-

mos Nos
go que
lo

á

la

sazón mal de ojos, de

modo que no podíamos
;

los sin lavárnoslos

con agua caliente
,

pero

,

á pesar

de esto, lueForcalquier

supimos

y se nos presentó

En Hugo de
,

para preguntarnos lo que debia hacerse
sirvientes se habian
le

ya que almugávares y ido todos á establecerse en aquella alquería;

dijimos

:

—Mandad
desplegadas
el

armar en seguida nuestros caballos
,

,

y con

las señeras

marchemos

á

socorrerles

van á morir todos sin remedio.

—Hágase
allí

,

porque sino
mandáis,
,

como

vos lo

contestó

maestre
, ,

;

y armándonos todos en un

punto

mar-

chamos hacia Ruzafa

donde conocimos que por poca que hubiese
todos los que
,

sido nuestra tardanza

estaban hubieran tenido
al

que sucumbir muertos ó prisioneros
estremo en
plaza
,

porque

entrar

Nos por un
,

la

alquería

,

estaban ya

al

otro los sarracenos

en una

y

allí los

detuvimos en su acometida.

CAPÍTULO CLXXV.
Mientras Nos estábamos en
sentaron en
la

alquería de Ruzafa

,

se nos

pre-

Raimundo Abella, comendador de Aliaga,
si

y

Lope Gi-

ménez de Lucia, para decirnos que

queríamos hacer una correría

contra Valencia, podríamos coger prisioneros á unos cincuenta sarracenos.
la

—Veamos cómo, —

les

dijimos; y para ello nos situamos en

puerta que mira á

la plaza.

Desde

allí

vimos á Zaen que con

tola

das sus fuerzas se hallaba en una torre que hay entre Ruzafa y

ciudad (propia ahora de

En Raimundo Riquer), apoyado en unas
el

penas

,

donde

se

recoge

agua llovediza y

la

de

las

acequias;

calculando que podria tener consigo
ballos y diez mil infantes
,

como unos
la

cuatrocientos calos

que eran
tiro

mayor parte de

que

guarnecían

á

Valencia.

A

un

de piedra de donde nos hallaba-

DI
IDOS babia
llan

1>.

)

MMI..

Í\\)

además unos

treint.i

«'»

cuarenta
;

sarracenos

,

que estanos
á
el

cogiendo habas en un campo
si

y Io>

de nuestra comitiva
,

dijeron, que

arremetíamos contra

ellos

podríamos hacerlos
,

todos prisioneros.

— Mal

pensado

,

les

contestamos
la

porque
,

si

que acomete no puede apoderarse de
precisamente que emprender
tros
la

posición

atacada

tiene

fuga

:

así

sucedería con los nuesy

que atacasen ahora

á los sarracenos;
fácil

como no sabemos
si

si

están regados los
al

campos, fuera muy
en

que,
y

lo

estuviesen,

atravesarlos nuestros cahallos

retirada,

hundiéndose en

las
si

acequias
los

,

cayesen

y se les
al

causase grave daño.
,

A

mas de

esto,

enemigos nos iban
la

alcance

quizás tendríamos que

abanveis,

donar

alquería

,

por

haberla

ellos

ocupado otra vez. Ya
lo

pues, que no podemos seguir vuestro consejo:

mejor será que
la

busquemos algunos hombres de valor, para que por
cono7.cau los

noche relo

campos

si

están recados ó nó

;

pues

si

no

están,

entonces podrá verificarse

sin riesgo la correría

que habéis ideado.
el

Por
dia
,

la

gracia de Dios

,

bastante

hemos hecho ya para
á

primer
la

con haber logrado situarnos

dos tiros de ballesta de

ciu-

dad.

Hubimos de permanecer armados todo aquel dia , sin que ninguno de los nuestros se apease ni aun para comer, contentándose
con un poco de pan, vino y queso, que hubieron de tomar moverse de su caballo; pero cuando á hora de vísperas dieron
vuelta los sarracenos
,

sin
la

entrándose otra vez en

la

ciudad
,

,

entonces
y

descabalgamos, nos despojamos de nuestras armaduras

nos pu-

simos á comer; dando luego orden para que se armasen cincuenta

campamento. Al dia siy que vigilasen de noche el pero no guiente por la mañana , oímos ante todo nuestras misas
caballeros,
;

nos atacaron los sarracenos

,

como esperábamos

,

sino

que nos de-

jaron descansar por espacio de cinco dias.

CAPULLO CLXXYI.
Durante este tiempo
los
,

llegaron sucesivamente á nuestro
, ,

campo

rieoshombres de Aragón y Cataluña
los

y compareció asimismo

de

primeros

el

arzobispo de Xarbona
y

llamado Pedro Amyell,
á
pié.

con once caballeros

mil

y

cien

hombres de

Con
32

esto

se

250
iba

B1STORIA

aumentando cada
,

dia el

ejército

,

y

viéndose estrechados los

sarracenos
sino

no

se atrevían

ya á hacer ninguna salida contra Nos,
ellos
a*

que

se contentaban
á otros

con venir algunos de
;

retar

indivi-

dualmente

de nuestra hueste

sin

que para esto fuese ne,

cesario que tuviésemos

armados nuestros caballos

porque no se

acercaban de

modo
al

,

que pudiesen ser alcanzados.
las milicias
,

A

medida que
,

iban llegando los ricoshombres y

de

las

ciudades

to-

maban
mas

posición

rededor de Valencia

acercándose ya
al

mucho
se
si-

á la plaza,

que no nos habíamos acercado Nos
,

llegar allá;

pero entre todos

las malicias

de Barcelona fueron

las

que

tuaron mas cerca.

CAPÍTULO CLXXYI1.
Luego que tuvimos reunido nuestro
solver por qué punto
los

ejército
el

,

tratamos de re;

debería emprenderse
se

ataque

y aunque

mas opinaron que
,

emprendiese por

la

parte de la Boatella,

Nos

el

arzobispo de Tarragona y algunos otros nobles de

nues-

tra comitiva

desaprobamos aquel plan, siendo de dictamen que era
la

mejor atacar
posición
,

plaza por la

parte que caía
,

al

frente de nuestra
si
,

por varias razones. Primeramente

porque

colocábafácilmente

mos
do

los ingenios

en frente de
salir

la

puerta de Boatella

podrían los sarracenos
,

como
;

tendrían
lo

,

contra ellos y pegarles fuego , tenientan cerca la entrada para retirarse otra vez
,

á la plaza

que no sucedería del otro modo
,

porque

,

ó no se

atreverían á salir
tros antes de

ó

si

se atrevían

,

podrían alcanzarles los nues-

que hubiesen vuelto á meterse

en
el
,

la

ciudad

;

pues
la

en aquella sazón no habia ninguna puerta en
Boatella hasta
te
así
la

muro desde
porque por

de

de Jarea.

En segundo
la
la

lugar

la

par,

donde Nos estábamos formaba
cuando
se quisiese

ciudad un ángulo saliente
el

minar

barbacana 6

muro
sitio

,

y no podrían
:

los sitiados

impedirlo con sus tiros desde
,

las torres
el
,

ó murallas

y

finalmente
el

porque

si

íbamos á formalizar
puerta de Boatella
,

atacando por
la

lado donde estaba
,

la

los

de

plaza

po-

drían

saliendo á caballo

interceptar fácilmente
la

las

provisiones

que debían llegar por mar á
pleados
i

hueste, y habríamos de tener

em-

oiitinuamente para escollar los convoyes cien caballos ai-

DE

1».

JAIMfc.
la

251
hueste
,

mados

,

los cuales

harían gran falta en

y

además despues
,

empeñarían
«jue les

de mala gana este servicio.

En

\ista,

de

lo

dijimos, aprobaron todos por mejor nuestro dictamen.

i

VÍTULO clwviii.
,

El arzobispo de Narbona

(jue era
allí

hombre
sin á

valeroso

,

nos dijo pero Nos

entonces
le

i

porqué permanecíanles
,

hacer nada
el

;

contestamos

que estábamos pronto

comenzar

ataque lue-

go que tuviésemos reunida toda nuestra hueste. Llegáronnos entretanto un trabuquete que habíamos

mandado

fabricar en Torto

-

sa y dos fundíbulos; por consiguiente hicimos colocarlos y

que prin-

cipiasen sus disparos

contra

la

parte de

la

plaza

que miraba á

nuestro campo

,

y

mandamos
las

construir además algunos manteletes
los ingenios
,
, ,

que pudiesen conducir

municiones para

y llevar
los

asimismo algunos hombres

armados. Una vez
al

al

acercarse

manteletes á unas tapias que habia junto

foso

echaron en éste

cantidad de maderos y sarmientos (pues estaba lleno de agua),

por

los cuales
la

pudieron pasar tres hombres armados
;

,

que llegaron
,

hasta

barbacana

pero cuando se nos notició este hecho
,

no

quisimos de pronto darle crédito
ver
si

y nos encaminamos allá para

era cierto. Estando allí, vimos que efectivamente habia sulo

cedido

que nos habían dicho

;

y

conociendo que
á

los los

nuestros
sarrace-

podían sostenerse nos

muy

bien

,

sin

que fuese posible
,

el desalojarlos del

punto que ocupaban

les

enviamos dos pi-

cos, con los cuales abrieron tres portillos en el

muro

,

tan anchos

dos de ellos

,

que por cada uno podian pasar holgadamente dos

hombres.
Mientras andábamos
así

ocupado en estas operaciones dol

sitio,

dimos orden

ricoshombres don Pero Ferrandez de Azagra y don Gimeno de Urrea , para que con un fundíbulo de los nuestros
á los

marchasen sobre

Cilla
,

,

y

la

atacasen.

Combatiéronla
,

,

pues

,

por tu-

espacio de ocho dias
\

al

cabo de

los cuales se rindió

y así

la

irnos

en nuestro poder.

.'.,.'

HISTORIA

Continuaban

los

nuestros minando
,

la

barbacana

,

y los sarrace-

nos defendiéndola cuanto podían che
,

cuando entre prima y media no-

se presentaron en el
,

bras del rey de Túnez
sitiados.

Grao de Valencia doce galeras y seis zaque venian para atacarnos y socorrer á los
se hallaban

Los nuestros que

en

el

Grao nos enviaron desla

de luego un mensaje para hacernos saber
naves
,

llegada
;

de aquellas

que

ellos calculaban ser

de doce á quince

y

al oir

Nos

tal

noticia,

reunimos cincuenta caballeros con caballos armados y hasta doscientos peones , los cuales hicimos poner en emboscada en un
barranco algo distante del
podian

mar, metidos en unas
,

cuevas en que
,

muy
de

bien colocarse

con orden de que no saliesen

hasta
,

que

los

las

embarcaciones hubiesen todos saltado en tierra
allí

ó

de no moverse de
los sarracenos

hasta que fuese hora de tercia. Recelándose
,

de alguna emboscada

no desembarcaron

;

y duran-

te la

noche encendieron mas de cien fuegos en sus galeras y tocaron los tambores , para que fuesen vistos y sentidos de los de la
;

ciudad

á

cuya demostración correspondieron estos con otro toque
,

de tambores
murallas
nez.
,

y con encender también

mas de mil fuegos en
al
,

las

en prueba de que reconocían por su señor
ellos

rey de

Tú-

Cuando
los

hubieron puesto

fin á

tanta algazara
al dia

dimos Nos

orden á

de nuestra hueste para que
,

siguiente tuviesen

prevenidos haces de leña
checiese
;

á

fin

de

anoy que los encendiesen todos así que que con esto conociesen los sarracenos , que
así

despreciábamos su ufanía. Cumplióse
tros arrojaron

puntualmente
al

:

los

nuesde
la

mas de quinientos haces encendidos
confianza podian tener en

foso

ciudad

:

y así entendieron los sitiados cuan poco caso hacíamos de
,

sus alardes
las

y cuan poca

el

socorro de

galeras.

CAPÍTULO CLXXX.
Kntretanto comunicamos avisos por toda
y
la

costa hasta Tortosa
los

Tarragona, para que anduviesen prevenidos y viniesen juntos

I»K

Ii.

JAIME.

253
,

que debiesen aun acudir
cieron
;

á

nuestro

campo
de

como en

electo

lo

hi-

y

mandamos asimismo armar
:

tres galeras
los

que teníamos
,

entre Tarragona y Tortosa

pero

las
la

sarracenos
,

después

de haber permanecido dos
otra vez á
la

di;is á
la

vista

de Valencia
,

se hicieron

mar

,

tomando
,

derrota de Peñíscola
el castillo.
,

donde

salta-

ron

los

moros en
,

tierra

para atacar

Don Ferrando Pécon sus escuderos

rez de Pina
y diez

que tenia por Nos aquella fuerza
á

hombres de

caballo, salió contra los que habían
y

desempresta-

barcado, acompañándole don Ferrando Abones

algunos otros
le

que acudieron

allá

para socorrerle
los

;

y con
la

la

ayuda que
,

ron esforzadamente

sarracenos de

villa

logró vencer á los

tunecinos, dando muerte á mas de diez y siete. Mientras tanto los de la caravana de Tortosa , compuesta de veinte v una velas, ar-

maron
leras

siete

leños
así,

,

para que cada uno de estos diese conserva

á

una galera; y

juntas todas estas embarcaciones con las tres gaá

que Nos habíamos mandado armar, llegaron felizmente
,

Va-

lencia
á

pues

las las
,

naves sarracenas se largaron luego

,

sin atraverse

esperar á

de Tortosa. Por estas recibimos abundantes provivino
,

siones de pan

avena

,

quesos
el

,

frutas y otros artículos
,

;

de

modo que
sitio,

á pesar

de constar

ejército

en

los

últimos días del
hallábase en
el

de mil caballeros y sesenta
lo

mil

infantes,

campamento todo

necesario
,

,

se

compraba y vendía de todo,

lo

mismo que en una ciudad
dían toda clase de

y hasta habian acudido especieros de
si

Lérida y Monpeller, que como

fuese en una villa populosa, ven-

drogas para sanos y para enfermos. Cada día hacíamos disparar las máquinas verificábanse muy á menudo algu;

nos torneos entre
tros

los

de

la

hueste y los sitiados, y daban los nuesla

continuas
ellas

acometidas contra

ciudad
la

;

de

modo que
,

en
la

una de

perdieron los sarracenos
penetrar en
la

puerta de Jarea

por

cual lograron
los

plaza hasta cien caballos
á

armados de

nuestros

,

dando muerte
paso.

mas de quince moros que trataron

de defender

el

CAPÍTULO CLXXXI.
Otro dia
bién
los

soldados del arzobispo de Narbona
la

tornearon tamel

con

los

de

ciudad

:

mas como no sabían

ardid de los

254
sarracenos
á los
,

nisTOMA
que simulaban retirarse para atraer cerca de
atacaban, viendo Nos que
al
,

la

plaza

que
los

les

así lo

que

nuestros les seguían

alcance, les
si

ponían en práctica y enviamos orden para

que desistiesen é hiciesen

alto

no querían recibir grave daño.

Despreciaron ellos nuestro aviso
lo

;

y conociendo
los
,

Nos que morirían

á

menos unos
,

treinta

,

así

que

sarracenos les volviesen otra
y les

vez la cara
fuerza.

fuimos

allá

cabalgando
allí

Regresábamos de
la

con nuestros
la

mandamos retirar á la hombres, á la sazón en
las

que volviendo

cabeza para mirar á

ciudad y á
al

numerosas

fuerzas sarracenas que de ella habían salido
tra nos

campo, disparó con-

un

ballestero

;

y atravesando
la

el

proyectil el casco de suela
la

que llevábamos, hiriónos en
la

cabeza cerca de

frente.
;

No

fué

voluntad de Dios que nos pasase de parte á parte

pero se nos
arrebato de
al el

clavó

mas de

la

mitad de
la

la

saeta, de

modo que en

el

cólera que nos causó

herida, con nuestra propia

mano dimos

arma
rostro

tal
la

tirón, que

la

quebramos. Chorreábanos entonces por
;

sangre de

la

herida

teníamos
;

que enjugárnosla con un

pedazo de cendal que traíamos
ra

y
,

con todo íbamos riendo pa-

que no desmayase

el ejército

y así nos entramos en nuestra
la

tienda. Se nos entumeció desde luego
los ojos

cara y se nos hincharon
estar cuatro

de

tal

manera, que hubimos de
la

ó cinco dias

teniendo enteramente privado de

vista el

del costado

en que

habíamos recibido
la

la

herida

;

mas tan presto como hubo calmado
el

hinchazón, montamos otra vez á caballo y recorrimos

campo,

para que todos cobrasen buen ánimo.

CAPÍTULO CLXXXII.
Don Pero Gornel
en
ni
la calle

y don

Gimeno de Urrca
que está á
la

resolvieron también

cierto dia ir á embestir la torre

parte de la Boatella

de San Vicente,
la
la

sin

dar noticia de su proyecto á Nos

á

ninguno de

hueste.

La atacaron efectivamente durante un
los

buen rato; pero

defendieron tan esforzadamente

que
la

la

guar-

necían, que dando tiempo á que les socorriesen los de

plaza, no

pudieron

los nuestros

tomarla, y

les fué forzoso retirarse.
tal
la

Reprén-

danosles porque habían acometido
tes

hazaña
hueste
,

sin

consultarlo an-

con Nos

ni

con

los

nobles de

diciéndoles

que por

DE
ello

D. JAlMi;.

253
;

merecían

muy

bien

el

dallo
á

que habían padecido
los

mas
,

al

mis-

mo
yt

tiempo mandamos llamar
acuerdo resolvimos Hevar
los nuestros la

obispos y á los nobles
aquella

con cu-

á

cabo

misma empresa, ya

que parle de

habían comenzado. Para esto manday

mos armar
dos
el

hasta doscientos caballos,

dimos orden que con toallá

los ballesteros

de

la

hueste se dirigiesen
el

luego de salido
la

sol

,

emprendiendo ejecutivamente
allí

ataque de

torre

,

sin

retirarse de

hasta tanto que los sarracenos se hubiesen rendi,

do. Salido

el

sol

nos fuimos también Nos á aquel punto
la

,

donde
defen-

vimos que había unos diez sarracenos prontos á sostener
sa

de

la

torre

:

comenzamos

el

ataque, y en efecto se defendieron

ellos tan

valerosamente como nadie hubiese podido defenderse; pe-

ro era

tal el acierto

de nuestros ballesteros y tan grande
les

la

multi-

tud de piedras que se
briese tan solamente
sar
la

dispararon

,

que cualquiera que descu-

mano
los

podia contarse ya por herido.

A

pe-

de esto

,

no querian
;

moros entregar
,

la

torre por
los

mas que

se lo

intimásemos

hasta que
,

habiendo uno de
,

nuestros

em-

pezado á pegarla fuego

que estaban prontos

á

desmayaron, y nos dijeron rendirse. Les contestamos entonces , que
al verlo ellos

no podíamos otorgarles nuestra gracia, ya que no habían querido
entregársenos antes; y
así

murieron todos quemados, nos apodeal

ramos de

la

torre

,

y nos volvimos en seguida

campamento.

CAPÍTULO CLXXXIII.
La pérdida de aquella torre causó grande espanto
á los sitiados;

pero Nos entretanto continuamos haciendo disparar noche y día
nuestros ingenios.

Mas
la

adelante,

al

cabo de un mes,
,

salió á

vernos

bajo palabra de honor un mercader sarraceno

á quien

encontra-

ron los soldados de

compañía de En Raimundo Bercnguer de
lo

Ager

,

uno de

los cuales

sentó en

la

grupa de su caballo y

lo

llevó á nuestra presencia.

Este moro nos bizo relación de cómo se
,

hallaba Zaen y cuáles eran sus intentos

manifestándonos que tres
al

cosas

principalmente habían hecho perder
la

rey

de Valencia sus
las

esperanzas:
leras del rey

primera, que no hubiesen podido socorrerle
;

ga-

de Túnez

la

segunda

,

el
;

haber perdido aquella
y la

tor-

re

que Nos habíamos hecho incendiar

tercera

,

el

ver que

256
era tan
lada

HISTORIA

numeroso nuestro ejército , qnc casi teníamos ya circunvatoda la ciudad. Por esto creia Zaen que no podria resistir,

nos por largo tiempo
ta

mayormente no teniendo
la

víveres para tan,

gente como habia dentro de
;

plaza

,

entre hombres
,

mujeres
el
,

y niños

pues Nos

les

habíamos sorprendido
la

poniendo

cerco

antes de
el

que hubiesen podido recoger
,

cosecha. Díjonos

pues,

mercader sarraceno

que por todas estas razones opinaba que
Valencia.

en breve seria nuestra

Fueron de gran contento para

Nos y para todos los de la hueste las noticias que aquel nos comas como en este libro no debemos entretenernos en municó
:

dar cuenta de cosas de poca importancia
esceso
;

,

por no alargarlo con
las

por esto pasamos aquí por alto algunas de
para
referir

que ocurinterés.

rieron entonces,

solamente

las

de mayor

Baste decir aquí en resumen, que en
sazón llevábamos hechas
tan bien
,

las treinta

campañas que

á la

no habíamos

visto

nunca
,

campamento

ordenado

ni tan
;

abundantemente provisto
pues en
él se

como
si

el

que

teníamos sobre Valencia
y hasta los

hallaba todo lo necesario,
estuvie-

enfermos podían medicinarse tan bien como

ran en Barcelona ó Lérida.

CAPÍTULO LCXXX1Y.
Mas adelante
guel
,

,

unos quince dias antes de
,

la

vigilia
,

de san Misi

recibimos de Zaen un mensaje

diciéndonos

que

quería-

mos

enviarle salvoconducto para

un sarraceno natural de Peñíscola,
para que tratase con Nos. Conel

llamado Alí Albatá, nos
testárnosle

lo enviaría

que nos

placia

que viniese

tratador

,

y

que

le

daría-

mos el salvoconducto que nos pedia. Luego, pues, que llegó el moro á nuestra presencia , nos manifestó lo que le habia encargado Zaen
;

á

lo

que respondimos, que deliberaríamos sobre
le

ello

,

y

que en breve
el

daríamos nuestra respuesta.
el

Por

lo

que nos

dijo

enviado sarraceno conocimos que no era
la

negocio para sabido
;

de ninguno de

hueste

,

ni

aun de

los

ricoshombres

pues
,

muque

chos habia que preferían ver á

Valencia en poder de moros
lo
la

no ganada por nuestras armas, como nos
claramente
lo
:

probaron después bien
reina
,

por tanto

,

entrando á ver á
,

le

declaramos
lo

que nos habia propuesto Alí Albatá

le

dijimos que Nos

le-

DE

l).

JAIME.
diese
,

'2-u
ella

oíamos
dole
ío
>

por

bueoo

,

\

que

nos

su

dictamen

;

rogánel

mandándole
,

al

mismo tiempo
l<>

que guardase secreto

né—

para que no

supiese nadie

mas de

la

hueste, sino Nos
la

y el

mensajero que servia de trujamán. Contestónos

reina, <jm*

le placía

en gran manera cuanto acabábamos de manifestarle, porella <'n

que nadie tenia mas interés que
tro

nuestro bonor v en

nues<]u<-

pro,

\

por
\

esto

dal

¡asá Dios continuamente de

tanto

nos amase

bonrase: que en
<|u<'

Nos

tenia

«-lia

puestas

todas

sus esperanzas; y
viese noticia

conocía cuan

conveniente era que nadie tu-

de aquel

negocio,

para

que

no

pudiesen

estorbar

bu

conclusión,

parque había

\isi<>

>a por esperiencia,
,

que algu-

nos otros castillos, antes que cedérnoslos
tros ricoshombres guardarlos para
sí,
tal

habían preferido nuesen

faltando

loquea Nos
en
las

debían
sas

;

y era

de temer que

si

de
se

modo obraban
el

co-

de

tan
,

poca

monta

,

no

portarían

mejor respecto

de

Valencia

sino

que estorbarían en cuanto pudiesen
la

que fuesep<>r

mos Nos quien
necesario
el

ganase. Repitiónos,

pues, que

tenia

muí
di-

secreto, hasta tanto que

Nos estuviésemos cierto

que Valencia habia de ser nuestra.

Con

esto

mandamos

llamar otra vez á AJÍ Albatá
el

,

v

le

que manifestase nuevamente
importancia
tarlo.
el
.

objeto de su misión.

— Es de

dijimos
tanta

asunto, nos contesto, que no soy yo digno de tra,

Zaen
que,

rey de Valencia

me

ha encargado solamente
al

el el

decual,

ciros,

si

os place, os enviará

arrayaz Abulhamalec,
su

además de ser
Zaen
el

su sobrino, hijo de
la

hermana,
mayor

es

después de
el

hombre mas poderoso de
,

ciudad y de todo

reino

de

Valencia

y en quien tiene puesta el rey
,

confianza.

Todos
enviado

esperamos que
sin (pie hayáis

si

Dios quiere

,

no

se separará de vos el
el

redondeado felizmente
.

negocio

:

ahora pues re-

gresare,

si

os parece

é

la

claran esplicaciones.

— Mandamos entonces

ciudad, y volveré luego para daros
á

mas
le

un caballero, que
al

acompasase
la

.

y

quedamos convenidos en que

dia

siguiente

por

mañana
le

volvería á vernos,

acompañado también de un caballeAsí se hizo;
nos saludó de
entre
el

ro que
él

enviaríamos para su seguridad.

y cuando
parte
y

estuvo otra vez
.
3

m

nuestra presencia,
al

de

Zaen

nos dijo que

dia siguiente

.

amanecer
al

hora
arraá

de tercia, enviásemos dos ricoshombres para acompañar
yaz Abulhamalec que vendría
á

vernos; por loque

mandamos
33

don

258
Ñuño
nidos
y á

historia

En Raimundo Bercngaer de Ager, que estuviesen prevepara ir á buscar por la mañana al sobrino deZaen, el arrayaz
,

Abulhamalec

á

quien debían acompañar hasta Nos.

Como

se lo

ordenamos

,

nos dijeron que lo cumplirían.

CAPÍTULO CLXXXV.
Mientras esperábamos tener
entrevista con el enviado de Zaen,

la

dos caballerros sarracenos nos pidieron torneo con otros dos cualesquiera de
la

hueste.

Don Gimeno Pérez de Tarazona
,

,

que fué

después señor de Árenos

nos suplicó entonces que

le

nombráse-

semos
se

á él

,

para que en compañía de Miguel Pérez de Isor lidia;

con aquellos moros

pero Nos

le

dijimos

:

—Nos

maravillamos

en gran manera de que vengáis

á pedirnos

que os encomendemos

este lance, siendo vos tan gran pecador y

hombre de tan mala
quedar mal.

vi-

da

:

miedo tendríamos de que nos
,
:

hicieseis
,

Sin

em-

bargo

fué tanto lo que nos rogó

que

al fin

accedimos á su de-

manda
ces

justó con

el

sarraceno

,

y éste

lo

desarzonó. Salió enton;

Pedro de Clariana contra

el

otro sarraceno

pero

al

embestirle

le , volvió el

moro
suyos.

las espaldas

y se escapó
el

,

aunque

el

otro

si-

guió

el

alcance hasta que

hubo pasado

Guadalaviar y recogído-

se entre los

CAPÍTULO CLXXXVI.
Al dia siguiente por

la

mañana

salió el arrayaz

Abulhamalec en

compañía de aquel sarraceno que habia justado y de otros diez caballeros
,

engalanados todos magníficamente

,

montando soberbios
presentarse ante

caballos y con sillas nuevas, de

modo que podían

como hombres perfectamente bien dispuestos. Habíamos Nos también mandado adornar todo lo nuestro , y así que
cualquiera corte

vimos venir
gase.

al

embajador

,

nos pusimos en pié esperando que lle,

Cuando estuvo en nuestra presencia
,

no quiso besarnos
;

la

mano
dijo,

sino

que

se humilló ante
,

Nos

y vino á abrazarnos

y lue,

go que hubo tomado asiento

nos saludó de parte de Zaen
visto, se alegraba en gran

y nos

que ya que nunca nos habia

manera

DE

l).

JAIME.
Contestárnosle

259
que deseábamos

de habernos podido ver entonces.

que

Ditis le diese

buena rentara, que teníamos soma satisfacción
á

en que hubiese venido

vernos,

j

que por

ello

le

honraríamos y

favoreceríamos de

molo que
ríos

pudiese
dijo;

quedarnos agradecido.

— No
tal

esperamos menos de vos,

pues do ignoramos que es
¡i

vuestra condición, que honráis y favorecéis siempre
queréis.

los

que bien

— Le
la

convidamos entonces;
nos manifestó que
lo

y

aunque DOS agradeció mucho

el convite, y

tenia por
le

mu\ honroso para
el

él,

no quiso admitirlo, porque su señor
fuera de

habia prohibido
,
i

comer

ciudad
,

Habiéndole dicho entonces
enviaríamos
los

que
la

si

no quería
se

comer con Nos

le

manjares

\illa;

nos

mostró en estremo reconocido, y no- manifestó que en otra ocapodria entonces aceptar el convite, mejor sión volvería á vernos
y

que en aquella sazón
hacerlo.

,

en que

lo

era absolutamente

imposible
,

el

Al ver que no quería admitir nuestro agasajo
Si os place
,

le

diji-

mos:

pues, mandaremos
en

salir á

todos los de casa,

para que podáis hablar con Nos
esto era lo que queria
,

secreto.

— Respondiónos que
á

y que

estaba

pronto

hablar con Nos,
dos personas de
todos los de
la

pero que no debía haber delante mas que una
nuestra confianza.
casa
,

ó

Así, pues,
él
;

mandamos
y
el

salir a
,

y quedando solo con

trujamán

preguntárnosle qué
:

era lo que nos queria decir
villaba

á

lo

que

él

contestó

que
tal

se

mara-

Zaen de que Nos

le

hubiésemos ultrajado de
él

modo, pues
tierra
,

habíamos llevado

nuestras huestes contra
al

y

su

opo-

y que lo estrañaba mas , creyendo que nada habia hecho contra Nos , por lo que tan grave daño de-

niendo nuestro poder

suyo

;

biese recibir. Respondímosle

á

esto

,

que no era cierto que nada
la

hubiese hecho contra Nos

;

pues cuando fuimos á
,

conquista

de Mallorca
tosa y
te y al

,

habia corrido nuestra tierra
,

viniendo hasta á Torá

Amposta
ganado
;

haciendo todo
y

el

mal que pudo
á

nuestra gen,

además

,

combatiendo

Ulldecona

que es-

dentro de nuestros dominios.

— Pero

sin

esto, añadimos, otro

tuerto nos hizo aun, que es del que estamos
al

mas quejoso,

y es, que
él
,

enviarle nuestro

mensaje para tener paz y tregua con
tenerla, para recoger
el

así

como en nuestra niñez solíamos
Valencia y Murcia
,

quinto de

y para hacerle enmendar la parte en que nos habían faltado los de Valencia , por todo lo cual le pidió cien mil
besantes Pedro Sauz
,

notario nuestro y mensajero comisionado al

>{')()

HISTORIA
menospreció nuestro honor
y

efecto;
l;i

solo quiso ofrecernos eincuen-

mil.

Esto basta, pues, para que Nos nos desentendamos de su
él,

amistad y vengamos contra

ya que á tener

la

nuestra ha prefe-

rido los cincuenta mil besantes.

Respondiónos á esto
en
lo

,

que ningún tuerto creia habernos hecho
el

que decíamos

,

porque cuando Nos cobramos
,

quinto, no
;

era él señor de Valencia

pues era rey de

allí

Zeit Abuceit

y

fi-

nalmente
tina
lo
,

,

que todas
lo

las cosas

han de llegar

al fin

que Dios

las des-

en razón de

que

,

solo
á
lo

debíamos mirar entonces que Dios
que tratábamos
,

diera
la

bueno y honrado

los

dos

;

pues

tal

era

voluntad de Zaen. Dijímosle
,

que razón tenia; pues, en
,

verdad

las

cosas presentes eran las que debían mirarse
esto contestó
:

y nó las
,

pasadas.

A

que quería saber

,

por

lo

mismo

cual

era nuestra intención respecto á lo que habia Dios ordenado de que

fuésemos contra

ellos

;

suplicándonos que se
si

la

descubriésemos clara-

mente

,

y añadiendo que

era nuestra voluntad que su señor
,

de-

biese hacernos algún donativo

que

lo

dijésemos y nos

lo haria;

pero que harto sabíamos
tenido Valencia

la

gran pérdida de hombres que habia
fortificó el

desde que se

Puig

,

y no ignorábamos
,

que

se habian talado todos los

trigos de la ciudad
del reino.
la

de

la

huerta,
,

y hasta

de
,

los

demás y mejores puntos
parecía bien
,

Con

esto

prola

pusímosle
reina
él.
,

si le

que en

entrevista

estuviese
,

pues no queríamos que hubiese nadie mas que Nos
lo

Contestónos que nos

agradecía
,

mucho

,

primero

,

y porque

ella

escogíamos para
tratado
;

ello á la reina
,

circunstancia que honraría
así les

mas
,

el

y luego

por agradarle mas que fuese
para
ellos
;

en secreto

lo

cual era

mejor para Nos y
ni

pues

constaba que
en

había entre los nuestros algunos que no
tal

querían nuestro pro

asunto

,

aun en

los

demás

,

de

los cuales era preciso

que nos

guardásemos.

CAPÍTILO CLXXXYII.
Enviamos desde luego por
que
se volviesen todas
(pie
,

la

reina; y no bien llegó,
la

mandamos
los

las
:

damas que

habian acompañado y
ella sola

«l<'in¡is

por

allí

habia

quedamos entonces con
escrito
;

y con
á

el

moro

de

la

manera que antes va

y

hecha relación

DE
aquella de lo que el arraya/.

1).

JAIME.

-<»1

Abnlhamalec nos había propuesto, div le

rigimos

al

último

la
\

palabra

dijimos, que preferíame* hablarle

dolante déla nina

¡i

solas, y

pues quería saber nuestra res-

puesta, entendiera: croe Noi habíamos ido i tal lagar; que cuantas
COSaa habíamos comen/, ido hasta aqoel dia todas las habíamos

He—
allí

vado

á

cabo, guiado por
,

la

mano de Dios;

y

pues
el

todavía

estábamos

señal de (pie

no era nuestro intento

marcharnos*
,

hasta tanto que

tomásemos Valencia. De consiguiente
\

que

si

el

rey de esta ciudad (pieria abandonarla
sufriria

es ¡lar el

gran daño que
y niños

en

la

toma
,

,

con tantos sarracenos, mujeres
lo

como

en ella morirían

que

hiciese, pues aun dos daría gusto en ello.
se
,

Añadírnosle

,

que todo esto

lo

decíamos para bien sujo y en
diales

pro de los mismos sarracenos
vasallos

á

los

acogeríamos como
ellos

á

y aun

les
;

daríamos
porque
,

salvoconducto para

y

cuanto

llevarse pudieran
los

á la

verdad

,

nos causaría lástima que

matasen; y que por lo mismo, quisiéramos ganar la ciudad, haciendo ellos de grado la entrega y nó á la fuerza ni de ningún otro
es

modo, porque

de saber, que
,

la

mayor

parte de los de

la

hueste quisieran entrar á saco

y esto

pues nos causaban gran lástima,
tra voluntad
,

Nos no lo quisiéramos á fé, como hemos dicho. Tal es nues-

y creed

que no tenemos ganas de haceros mal
la

,

si

vosotros no nos obligáis á

fuerza.
lo

—Respondiónos
le

el

moro
,

,

que

como

cosa de

suma importancia
entonces
,

que

habíamos dicho

no po-

dia resolverse por

sin

ponerse antes de acuerdo con su
y por lo

señor y

tio.

Conocimos que
en hora buena
;

tenia razón,

mismo

le

dijimos

que

se fuese
,

é instándole á

que aceptara un nuevo

convite

no quiso de ningún modo.

CAPÍTULO CLXXXYHI.
Tres dias después enviónos otro mensaje, diciéndonos que
le
al

si

prometíamos seguridad
efecto á
,

,

saldría

de nuevo á vernos. Enviamos

uno de nuestros ricoshombres, y no bien estuvo de vuelá

ta

cuando vino

vernos

el

moro
(

y nos dijo:

que

el

rey de

Vano

lencia había por fin resuelto

pues veía claramente que
y con
tal

la villa

podia defenderse por

mucho tiempo,

que no resultase mala

yor daño del que habia sufrido ya hasta entonces), que nos

en-

,

:>f>¿

HISTORIA
,

tregarian

pero con

la

condición de que sarracenos y sarracenas pu,

diesen sacar todo su equipaje
villanía

y nadie les registrara ni les hiciese
darles guiaje á todos hasta á

alguna

;

antes
,

Nos debíamos
la

Cullera.

Por
la

fin

que ya que era
,

voluntad de Dios

el que'

Nos

tuviésemos

villa

no vacilaba ya desde entonces en quererlo
lo

también su señor. Nuestra contestación fué, que
con
lo
la

consultaríamos
tal

reina, que era
61

la

única persona enterada

de
la

asunto

:

á

que

contestó, que estaba bien; y saliendo de
,

casa, nos dejó
la rei,

solo con aquella

á la cual
si

pedímos su opinión.
nos parecía
;

Espre«óla

na diciendo

:

que

bien

,

pasásemos adelante

pues

por bueno tenia nuestro plan
dejarse á
dia
á
la

en razón de que Valencia no debia

ventura

,

aun cuando estábamos para tomarla de un

Conocimos que nos daba buen consejo y así se lo sin embarmanifestamos , diciéndole que lo íbamos á adoptar
otro.
;

go

,

á

tal

respuesta quisimos añadir aun
su consejo
la villa
, ,

;

que en tanto teníamos
,

por bueno

en cuanto conocíamos que
,

si

á la fuerza

tomábamos

seria fácil

y lo sentiríamos
;

,

que hubiese al-

guna riña entre
tín

los

de

la

hueste

y Nos por un insignificante boel

no debíamos dilatar por mas tiempo

poseer una cosa que
li-

tanto habían deseado conquistar y tener todos los de nuestro
naje.

Además de que
que

,

si

ínterin

esperábamos tomar

la villa á la

fuerza, nos herían ó caíamos en alguna
bastante para
se perdiera

enfermedad,

seria

esto

todo

lo

ganado. De consiguiente
fiarse á la
la

estábamos conformes en que tan gran negocio no debia
ventura
,

y

antes bien

activarlo

lo posible

,

para que

ciudad

fuese luego nuestra.

CAPÍTULO CLXXXIX.
Tras de esto

,

llamamos de nuevo á Abulhamalec y
:

le

dimos

la

siguiente contestación

— Bien
;

sabéis, arrayaz, cuan grandes gastos

hemos hecho en

tal

jornada

mas aun cuando sea mucho
,

lo
,

que
por

hayamos gastado para mantener nuestra gente
el

ni por esto

ni

daño que de aquí hemos sacado
convenio
los
,

,

temáis que dejemos de

cumel

plir este

pues os guiaremos hasta Cullera con todo

equipaje que

sarracenos y sarracenas saquen y puedan sacar, siendo nuestra voluntad que salgan todos seguros con los equipajes

DE
y ron

I).

JAIME.

3163

cuanto lleven y puedan ó quieran llevarse, lo cual hacemos, \n> que habéis venido á tratar este por amor á vuestro rey y
¡i

negocio en su nombre.

Agradáronle

tales palabras al
á

moro,

y

nos dijo
,

¡

qne

si

bien era

mucho

lo

que iban

perder

,

«on todo
le

nos agradecía sobrema-

nera tan singular merced

como

hacíamos. Pasado un buen rato,
la

pedírnosle nos lijaran el dia en que

entrega debiese verificarse;
al

y contestando

que
:

era preciso esperar

menos

diez dias
,

,

repli-

camos

,

diciéndole

que era sobrado

lo

que pedia

pues

la

hueste
ello;

hacia ya

mucho tiempo que
palabras

esperaba, mostrándote quejosa de
ni

que de ningún provecho era para Nos
así, para evitar
dias,
el le
,

para
la

ellos el
villa

que nos rindiesen
tal

esperar, y dentro cinco

y

que en

el

último de

término empezasen

á salir.

Accedió

moro
Id

á tal pacto; y cerrado el convenio entre los dos. pedírnos-

guardara secreto, hasta tanto que hubiésemos
,

hablado con

el
él

arzobispo de Narbona

con

los obispos y

con

los nobles.

Diónos

su palabra de cumplirlo así, y en seguida le

prometimos ya que

aquella

misma noche hablaríamos con

los

antes citados, y mandales hiciese dafio

ríamos que desde aquella hora en adelante no se
ni

mal alguno.

CAPÍTULO

cxc.

Hecho esto, y después que hubimos comido tiendas que habia cerca de nuestro campamento
damos
á

y
,

bebido en unas

donde nos que-

dormir
,

,

enviamos por
el

el

arzobispo

,

los obispos y ricos,

hombres
estaba

y además por

arzobispo de

Narbona

que también

allí á tal

sazón. Llegados á nuestra presencia, les referimos
las gracias

como eran muchas
ñor, pero entre

que nos habia otorgado nuestro Sela

ellas

una habíamos alcanzado, por

cual todos

debíamos mostrarle sumo agradecimiento; y que como en tal bien tenían ellos gran parte , queríamos participárselo , para que todos
se alegraran
,

pues debían saber nada menos
bien pronunciamos tales
,

,

que Valencia era ya

nuestra.

No

palabras,

don Ñuño

,

don

Gimeno de Urrea
Cornel perdieron
en

la

don Pero Ferrandez de Azagra y don Pero color , lo propio que si se les hubiese herido
;

medio

del

corazón

y á

escepcion del arzobispo y de algunos

Í()í-

HISTORIA

obispos, que dijeron que agradecían á nuestro Señor aquel favor y tan singular merced como les hacia , de los demás , ni uno hubo

que alabase

ni

diese gracias

al
,

Señor por
y

ello

:

antes

al

contrario,

ninguno

lo

tuvo por bueno

su único afán se redujo á pregun-

tarnos por boca de
gra,

cómo

y

don Ñuño y de don Pero Ferrandez de Azade qué manera podia haber sido lo que les decíamos.

A

esto contestamos que
,

Nos habíamos dado guiaje
,

al

rey de

Va-

lencia

á los sarracenos

sarracenas y demás habitantes de todos
,

sexos que habia en
ridad

la villa

para que pudiesen
;

ir

con toda segu-

hasta á Cullera y Denia
la villa

entregar

dentro

el

y que en cambio ellos nos debían término de cinco días. Respondieron
así lo
:

entonces, que por bueno lo tenían, ya que

mas

á esto

añadió
,

el

arzobispo de Narbona
lo

— Obra de
,

habíamos hecho;
Dios es

cuanto

decis y

por

mismo

,

no puedo menos de creer que en

vos ha de

haber una de
,

las tres cosas

que os voy
ó

á decir

:

ó ha-

béis servido á Dios
dia.

— ¡Agradezcamos
,

ó ahora

mismo

le servís

le serviréis

algún

á nuestro
el

Señor Dios

,

dijo en seguida

En

Raimundo Berenguer,
conviene
al

amor que nos muestra; pues agradecérselo
cumple
lo

ver que
!

se

que vos y todo vuestro

linaje

tanto deseasteis

CAPÍTULO CXCI.
Pasados tres dias, á hora de vísperas, enviamos
á decir al rey

y al arrayaz Abulhamalec, que para que supiesen los cristianos que

Valencia era nuestra, y ningún daño
tra señera

les hiciesen,

enarbolascn nues-

en aquella torre que ahora es del Templo. Respondie-

ron
bia

ellos

que

les

placía

,

y entonces
,

fuimos á

la

rambla que ha,

entre

el real
,

y

la

torre

donde descabalgamos
,

y

vuelta

la

cara á oriente

lloraron nuestros ojos

y

besamos

la

tierra

por

la

gran merced que Dios nos habia hecho. Diéronse
tanto
dia
,

tal prisa
al

entrequinto
lo

los sarracenos á salir,

que en vez de

verificarlo
;

estuvieron ya

al

tercero dispuestos del todo

en vista de

que

,

Nos

,

acompañado de caballeros
,

y llevando cerca á otros

hom-

bres armados
llos

fuimos

á

buscarlos y los sacamos afuera
;

en aque-

campos que se encuentran entre Ruzafa y la villa mas obligado nos vimos en tal punto á herir de muerte á algunos hom-

m
bies que querían quitar
nas sarracenas
\

ii.

j

\i.mk.
¡i

265
sarracenos y robar algu-

el
l<>

equipaje

los

aillos;

que impedimos de modo, que, no obsgentío que
salía

tante de ser tan grande

«'I

de Valencia, pues que
á

entre hombres

\

mujeres pasaban de cincuenta mil, gracias

Dios

no

perdieron

los

que marchaban
á

ni

»«
¡

el

valor de mil sueldos,
los

y llegaron

seguros
(

Collera

para

donde

dimos Nos nuestro

salvoconducto

1

).

CAPÍTULO

CXCII.

Hecho esto, entramos en

la

villa, y pasados tres días

empozalos

mos
pos
,

á repartir las casas entre el arzobispo
los

de Narbona

,

obis-

nobles que habían estado con
tal

Nos,

los

caballeros
los

que

tenían patrimonio señalado en
las

término, y luego

comunes de

ciudades, á cada cual según era su compañía
allí.

y los

hombres

de armas que tenían

(1)

Aunque Roniey en
el

su Historia de España

publicó ya
el

la

capitulación

entre don Jaime y
vará
á

rey

moro de Valencia, creemos que
edición de aquella obra
,

lector

no

lle-

mal que

la

reproduzcamos aquí, porgada de
la
;

los varios

yerros y lagu-

nas de que adolece en
y otras

muchas que

allí

luchos ocurridos en
edición original
,

la

pues aunque tales faltas mayormente en todo lo concerniente á antigua coroua de Aragón son perdonables en la
se observan
,

por ser francés

el

autor

y franceses cuantos en ella

inter-

vinieron, hubieran podido rectiücarlas

muy

fácilmente los editores españoles,
las

no presentando

la

anomalía

de que una obra salida de

prensas de Bar-

celona lleve adulterados casi todos los apellidos catalanes que en ella se citan

ácada paso. La capitulación, pues, cotejada escrupulosamente con copia autcntica que hemos tenido á la vista, dice así: D« gratia rex Aragonum et regni Maioricarum comes íVoi Jaeobus
,

,

,

Bareliinonc
regi
,

et

Urgclli

,

et

dominas Montispcsulani
de

,

promitimus vobis (¿agen

neto regis

Lupi

et filio

Modcf

,

quod vos

et

omnes mauri
et

.

tam
et

viri

quam
CUTÍ

mulleres, qui estire voluerilú de Valentía, vadant
suis

exeant salvi

se~
et

cum
sint
et

armis
.

et

cum

tota

sua ropa

Htobili

quam
,

ducerc rolucrint

portare secuta

in

nostra

fule et in rwstro

guidatico

et

ab hac die presentí
rolucrint in termino

quod
lumus

extra civitatem usque ad viginti dies elapsos continué. Vretcrca vo-

concedimos, quod omnes
in

illi

mauri qui remanerc
el

Yalentic ronancunt

nostra

fide salei

securi

,

et

qt'od
et

componant cum

dominis qui hereditutes tenuerint.
traigas per nos
et

ítem

assecuramus

omnes nostros castalios, quod hinc

damus vóbü firmas ad septem annos damp-

34

,

266

msToitiv

C4PÍTIL0

CXCI1I.

Mas adelante

,

sobre unas tres

semanas después
la

.

nombramos
de Va,

repartidores para que repartiesen
lencia
,

tierra

del

territorio

dispusimos que fuese de seis cahices cada
la tierra

yugada

hici-

mos medir
de
las

de todo

el

término, y revisamos las escrituras
;

donaciones que habíamos hecho

pero hallando
las

que eran

mas

las escrituras

que
á

los

términos
,

,

según

donaciones que ha-

bíamos otorgado

algunos

y

que en varias

se espresaba poca cosa,
el

y examinado, resultaba que lo que ya tenían era
lo

doble ó triple de
sufi-

que

les

tocaba

;

visto el

engaño

y

conociendo que no era
,

ciente lo que habia para tantas donaciones y escrituras

cercená-

num malum
permüamus

vel

in

guerram non faciamus per terram nec per marc nec Deniam nec in Cuileram nec in suis terminis; et si facer el
malcficii.

fieri,

forte

aliquis de vassaliis el hominibus nostris, faciemus illud cinendari integre se-

cundum quantitatcm eiusdem
dis,

complendis

et

observandis,
,

rare

domnum Ferrandum num Nunonem Sancii consanguineum nostrum et domnum P. Cornelii mawrem domus Aragonum et domnum P. Ferrandi de Acagra et domnum Garciam Romei et domnum Ilodericum de Licana et domnum Artallum de Luna el domnum Bercngarium de Entenca et G. Denten$a et domnum et domnum Furtuni Acnaric et Atorella, et domnum Assalitum de Gudar domnum Blascum Maca, et Rogerium, comitcm Pallariensem et Guillelmum
,

Etpro hiis ómnibus firmiter atendenNos inpropria persona juramus et facimus juinfanlem Aragonum patruum nostrum ; et dom;
;
,

,

,

,

,

,

,

,

,

;

de Montccatano

,

et
,

R. Berengarium de Ager
R. G. de Odcna
,

,

et

G. de Cervilione
,

,

et

Beren-

garium de Eril

et

de Sancto Vincentio. ítem
nensis, archiepiscopi; et

et Petrum de Qucralt et Guillelmum Nos P., Deigratia, Narboncnsis, et P., TerrachoNos Bcrengarius, Barchinonensis, P. Cesarauguslay

nus
V.,
et

,

V., Oscensis

,

G., Tirasonensis

,

Ex., Sogobricensis

,

P., Dcrtuscnsis, et

Vicensis, episcopi,

promilimus quod hec omnia supradicta faciemus atendí
el

alendemus, quantum in nobis fueril
,

poterimus, bona fide. Et ego (Jayen,

rex predictus

promito vobis Jacobo
vobis

,

üci gratia, regí Aragonum, quod traque sunt
et tcnent

dam

et

reddam
Denia,

omnia castra

et villas
,

citra Xuchar,

infra predictos, seiliect, viginti dics
castris,
seiliect, et Cuilera.

abstractis et retmtis michi
in

Mis duobus

Data

Rocafa

in obsidione Valentie,

IV

/¿alendas Octobris,

era M." CC.
,

LXX sexta.
, ,

—Sigffcnum
,

Guillelmi, scribe,
episcopo,

jui

mandato dornini regis pro domino Bcrcngario Barcliinoncnsi cancelario sao hanc cartam scripsit foco die et era prefixis.
,

DE

I».

lAUfl

H'U

mos
ton

parte
lo

á

aquellos qne tenían sobrado, é lucimos medir de nuevo,
la

que tuvieron indos
se

tierra
;

que

les

correspondía.
¡i

A»í fué

romo
por

depuso
,

el

repartimiento
nuil

mas cnando íbamos

ponerlo
á

obra
de

para
\

lo
i

habíamos nombrado repartidores

«Ion

An.iIíi

<iinl.il-

don Gimeno Pereí de Tarazona, que entonces
el

era repostero nuestro en

reino

de Aragón

(pues

Nos no pol<»s

díamos

entretenernos en
los

tan
,

gran
y

trabajo),
lo

comparecieron
siguiente:

obispos]

ricoshombres

nos dijeron

— Nos
repartir

maravillamos, señor, que tan honrada ciudad ionio esta, pues es
l.i

cabeza de todo

el

reino de Valencia,
;

la

hayáis dado

¡í

á

don Asalit

y

;i

don Gimeno Pérez

porque ann cuando

ellos sean
les dierais

buenos y sabios en derecho, no parece
el

conforme que

encargo de repartir, antes deberíais haber escogido para

ello á

los

mas honrados hombres que aquí tenéis;
lo

lo y por
la

mismo,

os

suplicamos y aconsejamos que

hagáis, pues toda

gente habla

de
lo

tal

asunto, y dicen que sucede así, porque á vos no os acomoda

que acabamos de manifestaros.

que podríamos nombrar?
también os
braseis
dria
lo

les dijimos.
,

— ¿Y — Lo mas conforme,
á

quién os parece, pues,
y

qne

aconsejamos

respondieron ellos, seria

que nom-

ádos obispos y dos ricoshombres. Mejor respuesta no podar á lo que decis , sino preguntándoos ¿quiénes queréis que

nombremos?
gieron
al

— Con
¡i

esto nos pusimos de aeuerdo,
al

\

ellos

esco-

como mas

propios

obispo de Barcelona,
;

En Berengner;
que

obispo de Huesca,
y

En

Vidal de Cavalles
;

á

En Pero Ferrandez
lo
,

de Azagra

En Gimeno de Urrea
lo

en vista de

Nos res-

pondimos:
respuesta.

— Pensaremos en

que nos decis, y luego os daremos

CAPÍTULO CXC1V.
Enviamos á buscar
¡i

,

por

tal

motivo
y

,

á
les

don

Asalil

don Gimeno Pérez de Tarazona,
los obispos y los

dijimos:
:

— Ved

de (indar y
lo

que
vosal

nos han dicho

ricoshombres
y
,

que os saque

á

otros, de repartidores de las tierras

ponga en vuestro lugar
á

obispo de Barcelona

,

al

de Huesca
de Urrea.

Azagra

yá don Gimeno
,

— Ya sabíamos
;

don Pero Ferrandez de
que intención
suplicamos que

tenian de decíroslo
tal

respondieron ellos
pues
el

pero

os

cosa no hagáis

,

sacarnos

serie

moj \ergonzoso para


208
nosotros.

HISTORIA

ocasión

cómo
remos

?

— Me parece vendrá en que Nos preguntaron. —De
,

les

dijimos,

que no pensáis coma yo

:

los

habremos de sacar también. manera
,

— ¿Y
la

esta
,

les

respondimos

:

accede-

á sus

deseos

,

y luego

como Nos sabemos que no bastan
donaciones
,

las tierras para

cumplir todas
,

las

tendremos que á

fuerza habrán de renunciar

por no saber ellos cómo hacerlo. nos quitéis
tal

Señor

,

replicaron

,

os suplicamos que no

cargo,

pues nos será

muy
lo

bochornoso...

— Descansad en Nos,
tal
; ;

les

dijimos,

que tarde ó temprano os libraremos de

—Sea
cia
,
,

,

pues

,

que vos queráis

bochorno y vergüenza. contestaron y en consecuen-

enviamos á buscar en seguida á

los obispos

y á los ricoshom-

bres

haciéndoles decir que queríamos responderles acerca de lo

que nos habían dicho.
Al estar á nuestra presencia,
to de que nos habian hablado
,

les

dijimos: que sobre

el

asun-

los

que tenían
,

el

engargo de reá su gusto

partir se habian penetrado de la razón
les

y era

muy

que

reemplazaran

los

nuevamente propuestos. Cuando oyeron nues-

tras palabras,

mostraron todos sumo agradecimiento y nos besa-

ron

la

mano.
,

Después de esperar quince dias
repartimiento
,

para ver

si

darían principio
;

al

hallamos que nada habian hecho aun

y entonces

comparecieron de nuevo don Asalit de Gudar y Gimeno Pérez de

Tarazona
cierto lo

,

y nos dijeron

:

— Ahora conocemos

,

en verdad

,

que es

que nos decíais

,

pues nos consta que no saben como ar,

reglar

el

negocio los nuevamente nombrados
saber.

sin

embargo de

ser

hombres de tanto

Contestárnosles á esto, que ala

mañana
qué ha-

siguiente enviaríamos á buscar á los nuevos repartidores, para decirles

que queríamos saber definitivamente

si

repartían ó

cían.

Vinieron en efecto

al dia
,

siguiente, y nos dijeron
llevar á

:

—Señor,
,

no

sabemos

,

en verdad

como

cabo vuestro encargo

pues

por todo hallamos dificultades, de

modo que
les

nos veremos precisa-

dos á renunciar.

— ¡Cómo,

renunciar!

dijimos: pues encarga-

dos estáis del negocio, llevadlo á cabo de un
tal

modo ú
parque

otro.

—Y con
gente
se

respuesta

,

marcháronse

al

punto de nuestra presencia.
la

Al cabo de tres dias volvieron de nuevo,
alborotaba
llos
,

diciendo que en mal hora se habian
la tierra

nombrado aquehacían gastaren

repartidores, que no repartían

y les

DE
vano. Por lo

n.

J.vni:

.

269

mismo

,

dijéronnos aquellos que renunciarían su ená

cargo, pues no creían que pudiesen llevarlo
to;
y

debido cumplimien-

al

decírnoslo

,

les

respondimos Nos de esta manera:
lo
,

— *a,

pues, que nos queréis devolver

que Nos os dimos, esperad, que
caballeros y

enviaremos por

los

ricoshombres

hombres deciudad,

y ante todos ellos podréis bacerlo.

— Con
Lope
.

esto
j

.

mandamos

celebrar

gran consejo

«mi

las easas

dd

rej

allí

delante de todos hi-

CÍeron su renuncia.

Después de habérsela
de Tarazona y
á

< I

m

1

1

1 <

1

<

>

.

llamamos
\

á

don Gimeno Peres

don

As;»lit
la

de Gradar,

lesidijimos:

— \a

veis

co-

mo

no ha sido ninguna
la

afrenta que sufristeis, pues no

han sabido

repartir

tierra; peor hubiera sido «pie á pesar de ellos se-hubi

Responhecho, y luego os huhierau tenido que quitar el empleo. dieron que nos lo agradecían mucho , y que auestro pensamiento
había sido

manera:

mejor; y á tales palabras, Nos les dijimos de esta Ahora os mostraremos cómo deber;! hacerse la repartiel

ción, y lo liareis del
«pie

modo que

se hizo en Mallorca, pues es el único
la

puede adoptarse.
el

Rebajereis
y

yugada de
:

seis

cahíces:

asi

tendrá

nombre de yugada

no

lo será

y

por otra parte todos
la

aquellos á quienes dimos sobrado se verán en
¡í

precisión de volver
á
la

medir,

tierra.

— Buena

y

tendrán que sujetarse
idea, respondieron

al

nuevo valor que damos
y

ambos:
tal

pues este es
decís.

el

único
lo

medio de arreglarlo, cumphrémoslo

como

—A

que

habíamos dicho añadimos en seguida, que
crituras de donación
,

se hiciesen

entregar

las es-

y luego

Nos \olveríamos
el

á darlas á

cada uno,

ran fuese lo que les tocase y
Así
se hizo, y así se llevó á

valor espresado en aquellas.
el

cabo

repartimiento de
tu\o lugar
la

la tierra.

Y

á fin de
,

que sepa todo
sépase ahora

el

mundo cuando
la
(

toma de
del

Valencia

que fué en

víspera de
1 ).

San Miguel

año de mil doscientos treinta y nueve

(t)

La toma de

Valencia
al

la

ponen generalmente

los cronistas é historiala

dores en 1238. año á que,
lleva
el 37,

parecer, corresponde

fecha

:

Era 1270, que
la

el

tratado entre don Jaime y Zeyan; sin embargo, Desclot

pone en

y fray

Pedro Marsilio, como

el

rey aquí, en el 39. Esta variedad debe

atribuirse, ó á yerro de los copistas, ó al diferente

modo de

contar los años,

empezando unos por Navidad, y otros por la Encarnación: jpero lo cierto es que á once de las calendas de noviembre del año 1238, firmaba ya el mismo don Jaime dentro de la ciudad y como rey de Valencia. En el año
3!»

de cada siglo solemnizan aun los valencianos con pomposas fiestas

la

en-

trada del Conquistador.

27 1»

HISTORIA

CAPÍTULO cxcv.

Conquistada

Valencia, compareció un dia

En Raimundo

Folcli

de Cardona, llevando en su compañía entre parientes y domésticos

como unos cincuenta

caballeros

,

quienes nos dijeron que
,

,

puesto

que no habian estado en
hacer una cabalgada por
hiciesen, y
hijo
al

el sitio

tuviésemos á bien permitirles

las tierras

de Murcia. Plúgonos que

tal

efecto

marcharon acompañados de Artal de Alagon,

de don Blasco, quien tenia algo conocida aquella tierra, por
allí

haber estado ya
se

en otro tiempo. El

primer punto contra que
cerca de
la tal villa
,

dirigieron fué Villena.

Cuando llegaron
armóse toda

hilas

cieron guarnecerlos caballos,

compañía con
los
:

armas que llevaban, y emprendieron un ataque contra
nos
,

sarracesin
tal

viniendo á ocupar mas de
,

la

mitad de

la

población

emmo-

bargo

no

les fué posible
la

pararse

mucho tiempo, pues de
,

do se defendió

fuerza de los sarracenos
la villa
,

que tuvieron que des,

amparar aquellos
tín

llevándose, con todo

un cuantioso bo-

que hallaron por

las casas.
;

De

Villena pasaron á Saix
,

emprendieron también

el

ataque en
la

este punto

y lograron apoderarse de una gran parte
ella
,

de

villa.

Estando en
que tocó
al

tiró

un sarraceno desde un terrado una piedra,
hierro de don

casco de
,

Artal

,

con

tal

furia

,

que

le

derribó del caballo
Artal de Alagon,

muriendo del golpe en seguida. Muerto don

procuraron sacarlo afuera; y en vista del daño

que

allí

sufrían, trataron todos de salir, conviniendo desde luego

en no pasar adelante, y
taba. Así lo hicieron
;

antes bien volverse, ya que aquel les fal-

y antes

de ocho dias volvieron
la

á estar

con

Nos
el
la

,

sin

haber aprovechado á ninguno

cabalgada

,

cscepto por

mucho ganado que
hueste;
Folch.

trajeron y que sirvió
lo

para dar de comer á
á

después de todo

que, volvióse

marchar En Rai-

mundo

CAPÍTULO CXCVL
En un
consejo que tuvimos luego con los ricoshombres que ha-

bían, estado en el sitio y con los caballeros á quienes

habíamos da-

DI

I).

JAIME.

271

do patrimonio, hallamos que,

sin

aquellos, había aun trescientos
tul

ochenta caballeros que también habían recibido sn parte. Por
tivo, les

mola

hicimos comparecerá nuestra presencia, y
trae
;i

les

dirigimos

palabra, diciéndoles:
gracia
tan

nuestro SefiOT nos había dispensado una

grande, que

ningún otro rey de

los

que habían es-

tado en lagar nuestro, y eso que algunos hubo tan buenos y aun

mejores que Nos, se
victoria

la

había querido dispensar
y

;

asi

como

la

gran

que Nos habíamos conseguido,
los otros
:

que no

pudo alcanzar
y ellos

ninguno de

que por
á

lo

mismo, pues, debíamos Nos
él

mostrarnos agradecidos
logrado ver
el

nuestro Señor, ya que por

habíamos

dia de ganar á Valencia; con lo
lo

que conocerían que
del reino que aun

podíamos dar asimismo como ganado
no
lo

demás

estaba

;

guardase y que era menester, por consiguiente, que
conquistada, ya que á Nos y á ellos juntamente

cada cual

la tierra

había Dios dispensado tanto bien y honor en dárnosla. Sin embar-

go

,

como Nos habíamos

señalado heredades á trescientos ochenta

caballeros, añadimos, que seria conveniente que se quedaran todavía

un año con Nos aquellos
pudiesen
lo
irse
allá

que
,

las

hubiesen recibido

,

y que luego
y vender

á

su

pais
,

para
el

arreglar sus negocios

que por
;

tuviesen
lo

con
,

objeto de volver luego á donde
la

estábamos

durante

que

Nos mantendríamos
á esto
,

conquista

por

un término que fuese regular. Respondió

don Fernando por
y seria
tal

y

por
,

los

demás

:

que tendrían su

acuerdo

su res,

puesta

que Nos quedaríamos satisfecho

de

ellos.

En
v

efecto

no

tardaron
blara

mucho en
,

dárnosla, encargando á don Fernando que ha-

por todos
él

lo

que hizo éste poniéndose en pié
caballeros agradecían
,

diciendo
á

:

que
la

y los ricoshombres y

mucho
el

Dios

gran merced que nos había hecho
les

y agradecían

modo como

Nos

habíamos dado patrimonio en aquella
que nos sirvieran y ayudaran
la
,
:

tierra, por todo lo cual

era justo

pero que nos suplicaban,

que tuviésemos
en proponernos

bondad de acoger
que
así

sus ruegos. Consistían estos
les

como Nos

habíamos pedido que

los

trescientos ochenta caballeros quedasen en tal lugar á nuestro servicio, nos

dignásemos querer, que solo nos sirviesen ciento

los cua-

tro

primeros meses, otros ciento los otros cuatro, y otros ciento,
,

finalmente

en

los
,

cuatro restantes para completar
esto

el

año

;

pues

según sn opinión
tanto

era lo

mas regular
los

,

y nos lo agradecerían
si

como

las

donaciones de

patrimonios. Además, que

esto

27 '2
nos
satisfacía
,

HISTORIA

como

alcanzasen ellos esta gracia

,

se tendrían por
la

verdaderamente recompensados, y miraríanla como

mayor que
fin

jamás señor alguno hubiese hecho á sus
discurso,

vasallos.

Dado

á

su

Nos
,

le

contestamos en

los siguientes

términos:

— Don
mer-

Fernando

¿ os daréis por satisfechos de mí, vos, los ricoshombres
,

y los caballeros

con

la

gracia que nos pedis ?

—Respondieron toy

dos que
ced.

sí,

— Ya que por bueno
como merced
,

y que lo tendrían
lo
si

como

á

don singular

principal

tenéis, pues, les dijimos entonces,

y

lo miráis

os lo

otorgamos del modo que propu,

sisteis

sabed que
,

no solo en esto

sino

aun en otras cosas os

complaceremos
que
á
tenéis.

únicamente para que conozcáis

qué señor es

el

—Y

oido esto, pusiéronse todos de pié, se acercaron
la

Nos y nos besaron

mano

,

por

el

gran favor que acabábamos

de dispensarles.

CAPÍTULO CXCVI1.
Hicimos luego armar una galera
iler
,

,

pues queríamos
,

ir á

para pedirles que nos ayudaran en algo
la

en

vista

Monpede los mu;

chos gastos que nos habia ocasionado
partiendo para
tal

conquista de Valencia

y

munt

,

maestre

En Astrugo de BellEn Hugo de Forcalquier, que era maestre del Templo del Hospital don Berenguer de Entenza, En Guillermo de
punto, dejamos en
la tierra á
; ;

Aguiló y don Gimeno Pérez de Tarazona. Mientras estuvimos fuera, sublevóse Guillermo de

Aguiló con algunos caballeros, peones

y almogávares, y aunque era

mucho
lo

el

daño que causaba
á los

á los sar-

racenos

,

debe decirse que
,

mismo perseguia
Hebollct y

que ya eran
,
;

nuestros

como

á los
,

que eran enemigos. Sucedió también
puso
sitio á

que

durante

tal

tiempo

se
,

lo

tomaron

mas

cuando esto aconteció

habíamos ya Nos marchado

á Monpeller.

CAPÍTULO CXCVIII.
Al llegar á Lates
ller

,

salieron á recibirnos los cónsules de

Monpe-

y

ellos

como unos ciento de sus prohombres á caballo , yendo con En Pedro Boniíaci , sujeto que á tal sazón se reputaba eo-

ni:

i).

JAIME.

273

uní

el

mas poderoso de todala
don
Asalit

gra

y

Don Pero Ferraodex de AzaNo-; mas viéndolo En de Gudar venían junto
villa.
,i
:

Pedro Bonifaci,

lea «lijo

— Dejadnos
hemos

«•!

rey
\

a

nosotros, pues Iiace
lo

mucho tiempo que no
ir ((.'na

lo

\ist<>,

por

misino, debemos

<lc

él.

— Respondióle don
tal

Asalit,

que mas propio era que
Bonifaci
ni

ellos

ocupasen
el

lugar, que no

En Pedro

los
el

demás;
ir

mas
al

otro

le

contestó, <jue en su tierra era costumbre

ellos

lado del rey, de llegar á Bfoopeller, obliy pues el rey acababa
á

gados estaban
seña á don
esta

conservar su prerogativa. Al oir esto, hicimos una

Asalit para que
,

00
calló
las

le
:

contradijera
.sin

;

y así

,

viendo que

era nuestra voluntad

embargo

,

aunque Nos apa-

rentábamos no hacer caso de
nuestros adentros, que era
faci.

palabras, pensábamos con todo en
el

mucho

orgullo de

En Pedro Boni-

CAPÍTILO CXC1X.
Ocupaban
á tal sazón el principal

poder en

el

consulado de Mon-

peller (!) el referido

En Gerardo de ¡a Barca, En Berenguer de Reguardana que era muy docto en leyes, y En Raimundo Beseda. Fuimos Nos á descabalgar en casa de En Arbran, que era nuestro baile , y al cual profesaban mucho odio, de
Bonifaci,
,

En Pedro

manera que
casas,

se

habia resuelto ya en

el

consulado

el

demoler sus

como hubiera sucedido , á no llegar Nos entonces. Para destruir dichas casas de En Arbran, así como las de cualquier otro
Según
costumbres de Monpeller, que don Pedro
el

(1)

las

I

de Aragón y su
villa

esposa doña María aprobaron en 1204, estaba
partido del

gobierno de dicha

re-

modo

siguiente
,

:

habia un baile,
al

el

cual tenia por oficiales subal-

ternos

al

subbaile

al

veguer y

notario, todos los cuales se
las

año.

De entre

los

principales
,

de todas

clases

de

la

mudaban cada villa nombrábanse
de
la

también cada año doce cónsules
blación y venían á ser

los cuales

cuidaban de

la policía

po-

como uuos consejeros
,

del gobernador ó lugarteniente

á quien
tración,

el

señot confiaba la villa
el

durante su ausencia.
sin el

Tocante

á

adminislos

nada podia hacer
,

gobernador

consentimiento de
:

doce

menos nombrar baile, sin anuencia de los mismos sin quererlo los vecinos tampoco podia el señor cargarlos con ciertos impuestos, por ser exentos de peaje los de tales dominios; y en cuanto á lo demás, regia en todo el derecho escrito, según mas latamente se especifica en las indicadas
cónsules
ni

costumbres.

g7

í-

HISTORIA
,

que fuese de su bando

habían construido ya una especie de clo-

que y tenían dispuesta una viga herrada por su punta y con armellas á uno y otro lado , en las cuales se sujetasen las cuerdas,
para con tales

instrumentos llevar á cabo
la

el

proyectado derribo.
,

Así que

acabábamos de llegar á
,

casa

de

En Arbran
unos veinte
,

que era
diciendo

donde nos alojábamos
to de

se nos presentaron

que querían hablarnos en secreto. Subimos entonces á un terradila

misma
,

casa

,

el

cual estaba
el

al

descubierto
,

,

y

allí
:

dro Bonifaci
los

poniéndose en pié

primero

nos dijo

— Señor,

En Peaquí

cónsules y una parte del concejo de Monpellcr

estamos

[tara

deciros, que nos place
los

mucho
demás

vuestra venida
,

;

y manifestaros

en nombre nuestro y de

que tenemos firme propósito
lo

de honraros y de mostraros nuestro afecto,
cerse con quien nos es señor.

propio que debe haos engaña,

Sabemos que En Arbran
porque

persuadiéndoos que

él

podrá daros Monpellcr; pero vos podéis
,

conocer

la

falsedad de su ofrecimiento
,

él

,

lo

mismo que
ni

cualquier otro vecino

no tiene poder para hacer tuerto
el

dere-

cho en
fuese
,

la villa

:

vos solo sois

que

lo

tenéis
él

;

y

si

por Nos no

tened por seguro que aun cuando
la

y todos los suyos se
,

hubiesen escondido en

mas hedionda

cloaca

ya

se los hubiera

echado

de

la villa.

Todo

esto os lo decimos, para que sepáis que
;

cuanto sufrimos
de hombres
das
las
,

lo

sufrimos solo por vos
,

pues fuerzas nos sobran

armas y caudales
,

y nada valen en comparación tocreáis en lo
la

suyas. Así

os decimos.

— Tras de
,

pues

,

os suplicamos que nos

que
,

esto levantóse

En Gerardo de
les

Barca

y

nos habló también del mismo asunto.

Cuando todos hubieron hablado
manera
beríais
:

— Barones
,

,

respondimos Nos de esta

las

palabras que nos acabáis de decir no de;

habérnoslas dicho

porque Nos creemos bien que tenéis
servido también y en
,

ánimo de servirnos
la

mas En Arbran nos ha
lo

actualidad

nos sirve

mejor que puede
los

y deberíais ver que

es vuestro vecino y
linaje

uno de
el

hombres mas honrados y de mejor
si

de esta
es

villa
él

:

camino que debéis seguir,

queréis obrar

bien
il

,

que

y todos cuantos podáis hacerlo guardéis nuestros

crechos y nuestro señorío, pues ya sabéis cuánto os amamos, por

la

ñtucha obligación que os tenemos y por la que vosotros nos teneis. De consiguiente, en razón del mismo señorío la y ya que
villa
lia

mejorado desde que nuestro Señor quiso que viniese

á pa-

.

ni.

i>.

jMMi

275

r,ii

hiíjn

nuestro

jm».1»t

,

do debe haber entre vosotros disturbios,
servirnos, es

y

solo debéis todos procura]

dnir,

ver quien nos
.i>í

servirá

mejor.
nacerlo
<!

lin

de que Nos obremos con vosotros
y

como
tales

debe

señor con sus vasallos

naturales.

— Oidas

palabras, marcharon todos de loestra presencia.

CAPÍTULO
Mandamos
se

CC.

llamar luego

á

En Arbr.in,

y

Ir

referimos

lo

mismo
j

que nos habían dicho, para que pudiera
acobardara. Agradeciónoslo
las |»;ilabras

servirle de
j

gobierno

no

mucho

.

despreciando

efectiva-

mente

y amenazas de sus contrarios, nos dijo en
el servicio

se-

guida, que conoceríamos

lante nos prestaria en Monpellcr.

— Yo
(

que per aquella vei

j

en .nie-

haré que se os presenten,
so

añadió en

seguida

,

las

escalas
le

1

)

de Monpeller en

mayor
«le

número.

— ¿Y cómo?
.i

preguntamos Nos.

— He
\

hablado