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María Jesús López Esteban

“El Marqués de Pombal”

Ya de nuevo en casa, todo vuelve a la normalidad, tan solo quedan recuerdos y


anécdotas de las vacaciones junto a una guía de viajes, que no me gustaría tardar mucho
en volverla a usar. Este año mis vacaciones las he pasado en Portugal. Nadie debería
obviar a nuestro país vecino e ir alguna vez de vacaciones, tiene cosas maravillosas,
desde restos prehistóricos, huellas de época moderna, con ese estilo tan característico
portugués como es el manuelino, su gran colección de azulejos azules, también destacar
los vestigios más cercanos a nuestros momentos como es el impresionante palacio de la
Pena que aparece en medio de la nada, en un monte, escondido, con arquitectura
imposible, con colores indescriptibles… Y por supuesto, no podemos olvidar en ningún
momento su excelente gastronomía en su gran parte marítima.

Pero si tengo que elegir, me quedo con la infraestructura de Lisboa, que como
muy bien explicó el guía, fue un logro que inició el Marqués de Pombal, un ilustrado
portugués, que podríamos decir, que fue, lo que Carlos III a España.

Nació en Lisboa en 1699 - su verdadero nombre es el de Sebastião José de


Carvalho e Melo - en el seno de una familia humilde, siendo el mayor de doce
hermanos. Estudió derecho en la universidad de Coimbra y durante un corto espacio de
tiempo sirvió en el ejército. Ya desde muy joven comenzará a escalar en el mundo
palatino, contrayendo matrimonio a los 24 años con Teresa de Noronha e Bourbon
Mendoça e Almada, pero lo hará de modo poco convencional, se fugará con la novia y
contraerá nupcias sin el consentimiento de la familia de ella, ya que no era un buen
partido para Teresa. Con este matrimonio Sebastião José entrará de lleno en el mundo de
los hidalgos.

Otro pasito más en su escalada personal, será el de su nombramiento como


miembro de la Real Academia de la Historia en 1733, momento en el que comenzará a
tomar gran importancia dentro de la vida política portuguesa, ya que iniciará su activad
política, en primer lugar como Ministro Plenipotenciario en Londres y más tarde en
Viena. Tras sus segundas nupcias con la Condesa Maria Leonor Ernestina Daun,
obteniendo el beneplácito de la emperatriz María Teresa y de la reina María Ana de
Austria, esposa de Juan V, obtendrá el título de Secretario de Estado del Gobierno de
Lisboa.

Pero el verdadero salto en la vida de Sebastião José, será tras la llegada al trono
de José I, siendo nombrado Ministro de Asuntos Extranjeros y de Guerra.
Con el terremoto que azotará gravemente a la ciudad de Lisboa y al resto del país en
1755 compaginará sus ministerios con la labor de reconstrucción urbanística. Se
producirá un temblor con la gradación nueve en la escala de Ritcher, la ciudad quedará
devastada, Sebastião, sobrevivirá por fortuna y rápidamente comenzará la
reconstrucción de la misma, de acuerdo con su famosa frase “¿Y ahora? Se entierra a
los muertos y se le da de comer a los vivos”. La gran suerte fue que a pesar de lo
sucedido no se produjeron ningún tipo de epidemias y antes de que pasara un año,
Lisboa estaba totalmente reconstruida. Y he aquí la novedad, el Marqués de Pombal
encargó la misión a un grupo de arquitectos que tenían como misión la reconstrucción
de la ciudad siendo esta capaz de resistir a posibles nuevos seísmos, y para comprobar
esto, se realizará simulando terremotos con las tropas marchando. Pero no tenemos que
olvidar la contribución de Pombal para la sismografía ya que envió encuestas a todas las

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parroquias del país, preguntando sobre un posible comportamiento anómalo de los


animales domésticos, si el nivel de los pozos había subido o bajado o que se plasmase el
número de viviendas que habían caído.

En 1756 abandonará los Ministerios de Asuntos Extranjeros y de Guerra y se


pondrá a la cabeza del Reino. Tras este nombramiento aparece la leyenda negra del
futuro Marqués de Pombal, con el caso Távora y la expulsión de los Jesuitas del reino.

A la edad de 71 años, recibirá el título de Marqués de Pombal y en este mismo


momento publicará la ley de la “buena razón”, por la cual pedía que las decisiones
tomadas se hiciesen por medio de la justicia.
Más tarde redactará algunas leyes que afectaban a las Indias, como la aceptación de los
nacidos en estos territorios como portugueses.

Tras la muerte de José I, en 1777, llega al trono María I, provocando la caída de


Pombal por medio de un decreto regio. A partir de este momento, no tendrá tiempo para
nada Pombal, tan solo para defenderse, ya que se le acusó de abuso de poder, corrupción
y fraudes varios. Tras dos años de litigios, en 1781 saldrá la sentencia, donde se
condenaba a Pombal al destierro de la corte, no pudiéndose acercar a esta a menos de 20
leguas. No se le aplicará pena alguna por un lado por su edad, 82 años y por su grave
estado de salud, muriendo un año después en Coimbra.

Más o menos ésta es la vida de Pombal. Pero como en todo “gran hombre”
moderno, tenemos que entrar en su lado oscuro, y ver la leyenda negra que gira a su
alrededor y de este modo podremos descubrir los odios obtenidos en los momentos
finales de su vida.

Para comenzar, diremos que tras el terremoto que asoló la ciudad de Lisboa y el
resto del país, el rey concedió mayores poderes a Sebastião José de Carvalho e Melo,
convirtiéndose en una especie de dictador, al mismo tiempo que obtenía más poder
conseguía aumentar el numero de enemigos y las quejas de la alta nobleza.

Se produce un intento de asesinato contra el rey en 1758, la familia Távora y el


Duque de Aveiro aparecieron como culpables y serán ejecutados tras un juicio rápido.
Algunos historiadores interpretan este asunto como un intento del Marqués de Pombal
en limitar los poderes crecientes de las familias de la alta nobleza.
Bueno el tema en si, es que el rey, a pesar de querer mucho a su familia y a sus hijas,
tenía una amante, y ésta no era otra que la esposa del heredero de la casa Távora, Teresa
Leonor. Los Távora eran una familia muy destacada del reino, junto a los Aveiro y
ambas a su vez eran enemigas de Sebastião José; por un lado por la política de éste y
por otro porqué no estaban muy conformes en que el peso del país recayese en un nuevo
rico sin educación. Y aún más, si a todo esto juntamos que la amante del rey era una
mujer muy interesada en la política y además educada por los jesuitas, ya tenemos todos
los componentes necesarios para darle forma a la intriga.

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Una noche cálida de septiembre, el rey viajaba de incógnito por los alrededores
de Lisboa tras haber pasado parte de la noche con su idolatrada Leonor. La carroza será
atacada por tres hombres que dispararon contra los ocupantes, siendo el rey herido.
El Marqués de Pombal rápidamente tomará las riendas en el asunto ocultando la
agresión del rey, de modo que no tuviesen los agresores posibilidad de organizarse para
tener una coartada. En pocos días se detuvieron dos sospechosos y tras ser torturados, se
confesaron autores del intento de asesinato, pero también dijeron que habían sido
contratados para el menester por la familia Távora que a su vez lo hacia en nombre del
Duque de Aveiro, para que este pudiese llegar al trono. Los dos soplones fueron
ahorcados y en las semanas siguientes, los miembros de la familia Távora, incluidos los
niños, fueron detenidos junto al Duque de Aveiro y al confesor jesuita de Teresa,
Gabriel Malagrida.

Todos fueron acusados de alta traición y de regicidio, todos fueron condenados a


muerte, incluidos mujeres y niños. Algunos de ellos pudieron salvarse de la ejecución
por la intercesión en el caso, de la reina Mariana y por la futura reina María. Aunque
como era de suponer la amante del rey, Leonor, no obtuvo el indulto.
Ésta y otros presuntos implicados en el caso, fueron torturados y finalmente ejecutados,
de un modo un tanto violento, incluso para la época, se les rompieron las manos y los
pies para finalmente ser decapitados, el resto del cuerpo se quemó y las cenizas se
echaron al Tajo. Esta ejecución fue contemplada por el rey y por una corte perpleja por
el espectáculo ofrecido. Pero el rey quiso que la contemplaran para que se diesen cuenta
lo que podía suceder si alguien osaba levantarse en su contra.
Por otro lado el palacio del Duque de Aveiro en Belém fue destruido y su terreno
sembrado con sal, simbología de que jamás volvería a crecer nada en aquel lugar y por
último Gabriel Malagrida, será quemado y la Compañía de Jesús declarada ilegal. A
Sebastião José de Carvalho e Melo se le concederá el título de Conde de Oeiras por la
gestión llevada en este caso.

Hoy en día sigue vigente la discusión sobre si los Távora y el Duque de Aveiro
fueron culpables o inocentes. Por un lado tenemos datos de las malas relaciones de la
nobleza y el rey - por la falta de un heredero masculino al trono - y por otro lado, si se
condenaba a los Távora y a los Jesuitas desaparecerían los posibles enemigos del
Marqués de Pombal, además de demostrar a la nobleza que debía estar a su lado.
En la defensa de los Távora podemos decir que nadie de la familia intentó huir en los
días siguientes al intento de regicidio.

Culpables o no, fue un hecho impactante para Portugal, ya que la pena de muerte
estaba en desuso. Se puede observar el trauma que generará en la futura reina María este
asunto, ya que nada más llegar al trono abolió la pena de muerte, salvo en caso de
guerra, y destituirá al Marqués de Pombal, de todos sus cargos incluida la expulsión de
Lisboa.

A pesar de todo lo dicho anteriormente, debemos recordar que Sebastião José de


Carvalho e Melo acercó a Portugal a la realidad económica y social de los países del
Norte de Europa, mucho más dinámicos, iniciando con esa idea, múltiples reformas
tanto de índole administrativa, como económicas y sociales. Acabó en la práctica con

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los autos de fe en Portugal y con la discriminación de los cristianos nuevos, aunque no


terminó oficialmente la Inquisición en este país, manteniéndose hasta 1821.

Para saber más:

- Azevedo, J. Lúcio de “O Marquês de Pombal e a sua época”


- Pombal, Sebastiâo José de Carvalho e Melo Marqués de “O Marqués de Pombal
e a Companhia de Jesus : correspondência inédita ao longo de 115 cartas, (de
1743 a 1751)”
- http://www.instituto-camoes.pt/revista/revista15s.htm