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Resurrección de Lázaro (Giotto)

Elementos plásticos
Contenido
utilizó, en esta obra, colores sumamente matizados. la luz, cuidadosamente tratada,
persigue un efecto espacial que dota a la escena de una todavía incierto sensación de
perspectiva. Las figuras, vestidas con amplias túnicas, destacan por su corporeidad,
fruto del estudio anatómico de modelos reales, y por un cierto monumentalismo. El
amplio registro gestual de personajes les confiere solemnidad y descubre sus respectivos
estados de ánimo. Los rostros son ovoides y con ojos rasgados. La escena se basa en el
relato del Nuevo Testamento (San Juan, cap. Xl), según el cual Lázaro resucitó por
orden de Jesús: “¡Lázaro, sal fuera!”. Y el muerto salió, ligado de pies y manos con
vendas, y la cara envuelta con un sudario”. En la escena se observa cómo Cristo, situado
a la izquierda, eleva su mano y bendice a Lázaro, a quien acompañan sus familiares.
Enfrente de Jesús, María y Marta, las hermanas de Lázaro, se arrodillan como muestra
de agradecimiento y reconocimiento.
La decoración de la Capilla de los Scrovegni, a la cual pertenece la Resurrección de
Lázaro, se considera la obra maestra de Giotto. Encargada por Enrico Scrovegni, un
poderoso terrateniente florentino, su función consistía en decorar la capilla familiar.

Composición
Esta obra se enmarca en un conjunto de frescos divididos en dos ciclos: uno dedicado a
la Virgen, y el otro, a Jesús. La Resurrección de Lázaro pertenece a este último.
La figura de Cristo es del mismo tamaño que el resto de personajes, en consonancia con
el humanismo que impregnó la obra de Giotto, también apreciable en las variadas
actitudes que los testigos manifiestan ante el milagro que están presenciando:
sorpresa, veneración, incredulidad (simbolizada en el personaje que alza su mano
derecha, mientras con la izquierda se toca la barbilla, en un gesto de reflexión ante el
hecho ordinario que está presenciando). Tras la figura de Jesús se hallan los discípulos,
y detrás del observador incrédulo, los judíos que lloraban la muerte de Lázaro, testi90$
del milagroso suceso.
Lázaro, con la cara muy pálida, emerge de la tumba, atado de pies y manos y
amortajado.
Las hermanas del resucitado, María y Marta, se postran ante Cristo agradecidas.
Al fondo, Giotto pintó un paisaje muy esquemático (se adivina la cueva que, cerrada
con una losa, había sido el sepulcro de Lázaro), pero lo bastante preciso como para
situar la escena y los personajes en un contexto.

El humanismo QUE VIENE:


El conjunto de frescos de la Capilla de los Scrovegni sitúa a Giotto a medio camino
entre un Gótico ya en decadencia y un Renacimiento incipiente que se anuncia a través
de numerosos detalles.
la superación de muchas de las normas imperantes en el Gótico italiano del Trecento
daría lugar al llamado estilo italogótico, que Giotto impulsó con decisión. Esta nueva
corriente introdujo importantes innovaciones:
-Voluntad de crear efectos espaciales, sustituyendo el fondo dorado típico del Gótico
italiano por un paisaje; estudio anatómico de los personajes e interés por la luz.
- Manifestación del estado de ánimo de los personajes mediante gestos y expresiones.

Como fruto de la observación del natural, las figuras pierden la estilización bizantina y
adquieren naturalidad, en la línea de los preceptos franciscanos, que propugnaban un
retorno a los valores presentes en la naturaleza. Ello implica una humanización de las
escenas religiosas.
Destaca el modelado de las figuras, dotadas de una corporeidad y de una expresividad
diferenciada, lo que representaba un primer paso hacia el humanismo del Renacimiento.
De todos modos, Giotto mantuvo elementos típicos de la escuela sienesa, como los ojos
almendrados y el uso del pan de oro en las aureolas de las figuras.