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Fuego!

Mintiendo llegamos hasta aqu, mentira sobre mentira y alcanzamos este punto impaciente. Mintiendo y sembrando caos, destruyendo, disfrutando, riendo. Ahora nos apuntan mil caones, estamos arrodillados, con manos amarradas. Furiosos por la humillacin nos amenazan, nos golpean. No habr funeral, no habr entierro. Muertos yaceremos, por mentir, por destruir: abandonados, solos. No rogamos, no nos rebajamos, no nos disculpamos. Los miramos desafiantes, aun burlndonos de ellos. Nos remos de lo que creyeron, de la facilidad con que creyeron, remos. Nos golpean an ms fuerte, nos gritan maldiciones, remos.

Te odio me dicen. Me escupen, me arrojan tierra. Tratan de entender,

me interrogan, no obtienen nada, y yo burlndome de ellos. Te odio. Estoy a punto de mi muerte, lo s. Estoy cansado, golpeado, mi visin est nublada, mi cuerpo duele, mis huesos, mis msculos, pero no mi alma. Tengo fro, pero no me encuentro solo. Todava remos. Te odio. Los caones me observan, acusndome. Traidor me dicen, no puedo evitar el sonrer. Cmo pudiste? Por qu? La belleza del caos los elude, y me odian.

Fuego: fuego en los campos, en ciudades, dentro de los hombres. fuego en mis ojos, en los ojos de mis compaeros. Fuego en nuestros corazones, al igual que en las acciones, en pasiones, en mentiras, en acciones fras. Fuego en la muerte, en la vida, en el orden, en el caos.

Decimos slo eso, fuego! Te odio me dicen; me apuntan mil caones. Te odio, repiten. Ro. Fuego! Octavio Prez Snchez