Ciencia ficción escrita por mujeres vs.

ciencia ficción feminista
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Carmen Pacheco

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durante años la ciencia ficción ha despreciado al género femenino, tanto dentro como fuera de sus páginas. por fortuna a día de hoy, mantienen una feliz relación.
Siempre he creído que uno de los mejores motivos para escribir ficción es la oportunidad que se nos brinda de liberarnos de las circunstancias impuestas por el presente, el contexto social y hasta los límites de nuestro propio cuerpo. Lo escrito se separa de la persona que escribe y viaja lejos a través de grandes distancias, espaciales y temporales, o superando las barreras —aún más grandes— que existen en las mentes de las personas. Así que, si hablamos de ciencia ficción, que es quizá el género que más lejos permite viajar, ¿por qué esta reflexión para desviar la atención del lector y —con un dedo acusatorio— señalar que este libro u otro fueron escritos por mujeres? Es como si volviera a encadenar a esas autoras a las circunstancias de su presente, concretamente a algo tan arbitrario como la naturaleza de su género, y rompiera ese proceso mágico en el que yo misma creo. La magia de leer algo y disfrutar del texto sin contaminación alguna, sin el condicionante que supone conocer las circunstancias del autor. Sin embargo, hay tres motivos de peso que me han decidido a ello. El primero es que esta igualdad de la que ahora disfrutamos, el hecho de que en las estanterías de mi casa haya una cantidad equiparable de autoras de ciencia ficción a la que hay de autores, es el

resultado del esfuerzo de unas pocas mujeres que pusieron todo su empeño en conseguirlo. Tal vez por lo que la ciencia ficción tiene de “ciencia”, las mujeres han encontrado históricamente todo tipo de impedimentos en este campo. Y mientras que ya se abrían camino en otros ámbitos de la literatura, la ciencia ficción seguía siendo un terreno eminentemente masculino, en el que abundaban las obras plagadas de estereotipos y clichés femeninos. En la década de los cincuenta, era habitual que las escasas autoras de ciencia ficción utilizaran seudónimos para publicar en revistas o firmaran con sus iniciales porque, si una mujer por entonces no debía entender de coches, mucho más lejos de la cocina le quedaba una nave espacial.

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la CienCia fiCCión permite analizar los roles de género, trasladándolos a futuros distópiCos o Contrastándolos Con los de otras soCiedades
El segundo motivo es que existe la ciencia ficción feminista como un subgénero reconocido dentro de la ciencia ficción. Dado que hablamos de un género especulativo que construye universos hipotéticos, la ciencia ficción es una mesa de experimentos perfecta para analizar los roles de género, trasladándolos a presentes y futuros distópicos, o bien contrastándolos con los de otras sociedades, poniendo en relieve lo presentes que siguen aún en la nuestra. No sólo exis-

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te la ciencia ficción feminista, sino que algunos de mis libros preferidos se engloban en ella. Tal vez porque soy una mujer o tal vez porque están magistralmente bien escritos, dejo al lector que juzgue por sí mismo después de haberlos leído. El primero es La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le guin, recientemente reeditado en España por Minotauro. En él se describe un planeta llamado Invierno, donde no existe diferencia de sexo entre sus habitantes, salvo en el corto periodo que entran en celo y se reproducen. La mirada de un terrícola, un hombre que visita el planeta en calidad de embajador, es el contrapunto perfecto para analizar las características de una sociedad donde el conflicto de género no afecta a la estructura social, a la política y, en ausencia de la pulsión sexual, sus habitantes sustituyen las guerras por complicadísimas operaciones de diplomacia. El cuento de la criada de Margaret Atwood es también un ejercicio de especulación sobre el rol femenino. En una sociedad como la nuestra, donde la ley protege por igual a ambos sexos, ¿qué ocurriría si un agente externo afectara a la fertilidad de las mujeres? Si concebir un hijo se convirtiera de pronto en un privilegio, ¿qué cambios políticos habrían de esperarse? ¿Se respetarían nuestros derechos y libertades o la mujer volvería a ser considerada una unidad de reproducción antes que una persona?

Aunque es lógico que sean mujeres las autoras interesadas en ahondar en estas cuestiones, no creo que la ciencia ficción feminista sea un ejercicio especulativo restringido sólo a ellas, como tampoco creo que todo lo escrito por una mujer deje translucir un mensaje feminista. No lo hay en las obras de Lois McMaster Bujold, Connie Willis, C.J. Cherryh ni otras autoras de reconocido prestigio en el campo de la ciencia ficción, aunque sí puede decirse que sus historias están libres de los estereotipos machistas que, por desgracia, abundan en las novelas escritas por hombres durante la edad de oro de la ciencia ficción. Sus personajes femeninos no son siempre protagonistas, pero resultan creíbles y no representan los manidos arquetipos a los que históricamente ha recurrido la ciencia ficción. Y llego así a la tercera y última razón para escribir este artículo: invitar a las lectoras, tan reacias aún a profundizar en un género que por error se percibe como predominantemente masculino, a que abandonen sus prejuicios y, de la mano de estas autoras, se animen a recorrer las largas distancias que abarca la ciencia ficción.
Carmen pacheco (www.carmenpacheco.es) es licenciada en publicidad y rr. pp y actualmente compagina su . trabajo como redactora en una agencia de publicidad con la escritura. ha publicado las novelas Misterioso asesinato en Oz (everest, 2008) y Tres veces la mujer de gris (SM, 2009), para el público juvenil e infantil.

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