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VAMPIROS

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Historia de Vampiros ¿Cómo se inició la mitología de los vampiros?

¿En qué momento se acuñó la significación del nombre de este ser fabuloso? ¿Qué creencias provienen de supersticiones folclóricas y cuáles de interpretaciones religiosas? Y por último: ¿cómo fue progresando la leyenda de los vampiros a lo largo de los siglos? Aquí indagaremos las fuentes culturales y bibliográficas que tiñeron una de las historias más apasionantes de la literatura fantástica y la historia de los cultos. EL ORIGEN FUE PERSIA Desde el principio de los tiempos, las leyendas de vampiros se extendieron por la faz de la tierra... Pero su señal distintiva no es comparable a la de otros monstruos extraordinarios. Desde la Grecia Clásica hasta nuestros días se conoce la leyenda nacida en la antigua Persia: el registro más antiguo que documenta la existencia de los vampiros es un vaso con el dibujo de un hombre luchando contra una extraña criatura que intenta succionar su sangre.

Historia de Vampiros

Más tarde, los mitos babilónicos incorporaron una extraña deidad que se alimentaba bebiendo la sangre de los niños: su nombre es Lilitu o "Lilith". De acuerdo con los textos hebreos, Lilith fue la primera mujer de Adán, a diferencia de lo manifestado en el Antiguo Testamento bíblico. Debido a su torpeza sexual, abandonó a su marido y se transformó en la Reina de los Demonios y de los espíritus malvados.

Lilith En China, durante el siglo VI A.C. se encontraron resonancias de la tradición cultural persa y hebrea. Los mismos antecedentes fueron hallados por antropólogos en India, Malasia, Polinesia, las tierras aztecas de México y la zona de Eskimos. ¿DIOSES O VAMPIROS? De acuerdo con la mitología azteca, la ofrenda de sangre de jóvenes víctimas a los dioses garantizaba la fertilidad de la Tierra. Pero, aunque éste sea otro antecedente, las clásicas historias de vampiros se originaron en el seno de la civilización europea... Los antiguos griegos comenzaron su gesta. Existen numerosos dioses bebedores de sangre en la mitología griega y romana, conocidos como Lamiae, Empusae y Striges. Sus nombres fueron históricamente vinculados con el de brujas, demonios y vampiros. Pero estos vampiros, aunque bebían sangre humana, eran sólo deidades y no “muertos vivos”. Se trataba de divinidades capaces de adquirir apariencia humana para poder seducir a sus víctimas. Con el paso del tiempo y el aumento de popularidad del Cristianismo, el valor simbólico de la sangre se incrementó. La comunión del Espíritu Santo, que incluye beber el vino –símbolo de la sangre de Cristo– y comer el pan –alegoría de su cuerpo– hizo cobrar incomparable relevancia a este fluido vital. Además, durante el siglo XI las brujas y los médicos prescribían sangre de vírgenes para curar enfermedades. Varias menciones a la presencia de vampiros pueden encontrarse en libros como El diccionario diabólico, escrito por el obispo de

Cahors, en El Nugis Curialium, de Walter Map, y en la Historia Rerum Anglicarum, de William de Newburgh.

Historia de Vampiros Parte II VAMPIRISMO DURANTE EL RENACIMIENTO El fenómeno del vampirismo continuó en boga durante el Renacimiento, aunque de manera esporádica. Y se reactivó notablemente a partir del siglo XIV durante las pestes que asolaron las regiones centrales de Europa, como Prusia, Silesia y Bohemia. Incluso llegó a interpretarse que la peste bubónica era causada por los vampiros, y el pánico de la infección condujo a gente a la enterrar a sus cadáveres sin siquiera verificar que fueran verdaderamente difuntos... Fue por entonces que comenzó a pensarse que los vampiros se levantaban de sus sepulcros: eran personas vivas que, al salir de sus tumbas, eran interceptadas por vampiros que le infligían heridas y los transformaban en uno más del grupo. A mediados del siglo XV, el vampirismo volvió a tomar la delantera en temas supersticiosos gracias a la publicación de un ensayo de Frenchman Gilles de Rais. Más tarde, un miembro del batallón de Juana de Arco se fugó hacia las tierras del sudoeste de Francia para buscar el secreto de la “piedra filosofal” en la sangre. Guiado por esta búsqueda, asesinó entre 200 y 300 niños, torturándolos de forma siniestra, para utilizar su sangre durante los experimentos.

Historia de Vampiros Parte II LA APARICIÓN DEL MÍTICO DRÁCULA Más tarde, durante el siglo XIX, Joris-Karl Huysmans se autocalificó como un vampiro auténtico en su novela La-Bas. También en esta época otra figura histórica llegó a ser asociada con el vampirismo: su nombre era Vlad Tepes Dracula, príncipe de Wallachia, un reino antiguo que ahora es parte de Rumania. Cabe mencionar que el apellido “Drácula” significa “dragón”… Cuatro siglos más adelante, Bram Stoker escribiría la célebre novela Drácula, que durante siglos nos otorgaría el estereotipo del vampiro clásico. Aunque nunca desapareció totalmente, el auge del vampirismo disminuyó entre los siglos XV y XVII. Sin embargo, hacia 1611, la supersticiosa tierra de Hungría vio nacer las macabras ocurrencias de la condesa Erzsebet Bathory (Elizabeth Bathory, más conocida como la "Condesa Sangrienta"). Esta aristócrata húngara fue acusada de secuestrar y torturar a numerosas jóvenes muchachas hasta su muerte con el objetivo de bañarse y de beber su sangre. Creía que, de esta manera, preservaría su juventud y su belleza.

Supersticiones en Torno a los Vampiros Elizabeth Bathory –conocida como La Condesa Sangrienta– era la esposa de un conde que siempre estaba ausente debido a su intervención en sucesivas guerras. Como la condesa se aburría de esta forma de vida, y de la eterna espera, comenzó a estudiar Magia Negra. Este aprendizaje la condujo a siniestros experimentos que luego explicaremos. Cuando el primo de la condesa registró la ausencia de un número considerable de mujeres, sospechó de las extrañas conductas de Elizabeth y envió un escuadrón de soldados para capturarla. Probada su culpabilidad, Elizabeth ahorró la ejecución por tener sangre real, pero fue condenada a vivir el resto de su vida encerrada en una torre, con las puertas y ventanas cerradas. Sus cómplices fueron todos ejecutados. La historia de Bathory nutrió numerosas leyendas sobre el vampirismo e inspiró a varios escritores. El elevado nivel de sadismo de la condesa, sumado a la pobreza y al analfabetismo de la población de aquellos tiempos, contribuyeron a la proliferación de las supersticiones acerca de los vampiros y del hombre lobo en Europa Oriental y Meridional.

Elizabeth Bathory en su baño de sangre

La creencia en los "Vrykolakas" (nombre eslavo asignado a los “hombres lobo”) y la superstición de los vampiros son dos mitos entroncados e indisociables. La palabra “vampiro” se Supersticiones en Torno a los acuñó recién hacia el año Vampiros 1726, luego de una tremenda plaga de murciélagos. Primero fue creada en alemán, Vanpir, tal como revela un informe acerca de un caso de “vampirismo”. Este vocablo derivó luego en el francés “vampyre”, hacia 1732. Finalmente nació la palabra inglesa “vampire”. Los intelectuales y racionalistastas del siglo XVIII –también llamado el Siglo de las Luces– se esmeraron por destruir supercherías y creencias infundadas. Los eruditos, los doctores, los filósofos y los miembros de la Iglesia cuestionaron la existencia de “cómplices” del Diablo. Un monje benedictino francés conocido como Calmet publicó una obra donde cuestionó la verdad de los vampiros. Pero tanta atención brindada a estos seres fabulosos sólo promovió el fanatismo exacerbado: muchas personas de los países europeos subdesarrollados comenzaron a usar las cejas juntas –para imitar el rostro de los vampiros– y también dejaron cabello en el dorso de sus palmas. Para atrapar vampiros se utilizaban vírgenes montadas sobre caballos pura sangre (totalmente blancos o absolutamente negros) para hacer de señuelos. También se creía que el caballo comenzaría a relinchar y a alzarse cuando estuviera de pie sobre la tumba de un vampiro. Otras supercherías indican que la cruza de un vampiro con un mortal podía engendrar nuevos vampiros. La gente comenzó, entonces, a tomar precauciones especiales, tales como colocar un clavo de hierro en la frente de un cadáver, untar su cuerpo con grasa de cerdo o colocar una cabeza de ajo dentro de su boca.

Vampiros Literarios

AUGE DEL ROMANTICISMO Las irracionales supercherías fueron disminuyendo a medida que la Revolución Industrial modificaba la forma de vida europea. La realidad tenía otros planes... Hacia fines del siglo XVIII, el Romanticismo intentó recuperar la emoción y la nostalgia perdidas durante la Ilustración y la Revolución Industrial nacida en tierras inglesas. Pero el período romántico impulsó el renacimiento de la novela gótica. Johann von Göethe escribió la novela La novia de Corintio (Die Braut von Corinth precedida por la obra Leonore, de Gottfried August Buerger. Estas historias, así como varios poemas de vampiros escritos durante el siglo XIX por Keats, Coleridge y Baudelaire, incluyeron un elemento de seducción puramente “vampiresco”: el placer otorgado por la muerte. Luego sobrevino la publicación del famoso texto de El Vampiro, de John William Polidori (aunque, a decir verdad, la historia original la reelaboró de un predecesor, Lord Byron). También tuvo gran prestigio Carmilla, de Sheridan LeFanu. Por otra parte, Varney el vampiro, escrito en 1847 por Prest y Rymer, se convirtió en la novela más extensa escrita sobre estos seres fabulosos. La fantasía y el horror fueron elementos muy demandados en la prosa y la poesía de mitad del siglo XIX. Pero, luego de un largo tiempo de auge, disminuyó la calidad de las ficciones como consecuencia de los clichés y repeticiones del género gótico.

Varney el Vampiro IMPULSO VICTORIANO Sin embargo, la temática “vampiresca” reapareció durante la época victoriana. Suena paradójico que, en una época de tanta represión y censura social, las leyendas sobre vampiros hayan alcanzado el pico máximo de popularidad.

Vampiros Literarios

Para muchos fue considerada una vía de escape a través de la lectura de novelas, poesía y prosa. La hipocresía de la sociedad era tan exagerada que escribir historias horrorosas estaba totalmente permitido, incluso cuando la moralidad se propugnaba en sermones eclesiásticos y protocolos reales. Fue el tiempo en que Bram Stocker escribió la legendaria Drácula. Aunque el autor nunca había estado en Transilvania (Rumania), y la novela presenta imprecisiones derivadas del desconocimiento histórico y cultural del contexto novelesco, la obra fue un éxito inmediato, de proyección internacional. EL CINE, A LA CABEZA

Durante el siglo XX, el inicio de la cinematografía marcó para siempre nuestra percepción de la imagen de los vampiros, gracias a la producción de filmes maravillosos transmitidos a través de la pantalla grande. La primera película sobre vampiros fue filmada en el año 1922: se llamó Nosferatu, Eine Symphonie des Gauens (Nosferatu, una sinfonía de horrores). Esta película alemana, dirigida por F.W. Murnau, tuvo como protagonista a Max Schreck.

Los Vampiros y el Cine AUGE DEL ROMANTICISMO Las irracionales supercherías fueron disminuyendo a medida que la Revolución Industrial modificaba la forma de vida europea. La realidad tenía otros planes... Hacia fines del siglo XVIII, el Romanticismo intentó recuperar la emoción y la nostalgia perdidas durante la Ilustración y la Revolución Industrial nacida en tierras inglesas. Pero el período romántico impulsó el renacimiento de la novela gótica. Johann von Göethe escribió la novela La novia de Corintio (Die Braut von Corinth precedida por la obra Leonore, de Gottfried August Buerger. Estas historias, así como varios poemas de vampiros escritos durante el siglo XIX por Keats, Coleridge y Baudelaire, incluyeron un elemento de seducción puramente “vampiresco”: el placer otorgado por la muerte. Luego sobrevino la publicación del famoso texto de El Vampiro, de John William Polidori (aunque, a decir verdad, la historia original la reelaboró de un predecesor, Lord Byron). También tuvo gran prestigio Carmilla, de Sheridan LeFanu. Por otra parte, Varney el vampiro, escrito en 1847 por Prest y Rymer, se convirtió en la novela más extensa escrita sobre estos seres fabulosos. La fantasía y el horror fueron elementos muy demandados en la prosa y la poesía de mitad del siglo XIX. Pero, luego de un largo tiempo de auge, disminuyó la calidad de las ficciones como consecuencia de los clichés y repeticiones del género gótico.

Bela Lugosi como Drácula LOS VAMPIROS MODERNOS En 1992, Francis Ford Coppola produjo una magistral reelaboración del Drácula clásico, protagonizada por Gary Oldman. Otra versión fabulosa fue la del año 1994, Entrevista con el vampiro, basada en la novela homónima de Anne Rice. Esta película provocó un resurgimiento instantáneo del interés por la temática de corte gótico.

Los Vampiros y el Cine

Cabe mencionar que la novelista Anne Rice revolucionó –a lo largo de sus cinco famosas novelas temáticas– la imagen estereotipada del vampiro malvado o “anti-héroe”. Rice retrató la psicología y la personalidad de Lestat como la de un ser humano viviendo una existencia trágica, derivada de la combinación de su naturaleza salvaje con la necesidad de afecto.

Además de Anne Rice, muchos otros escritores de las décadas de ´80 y ´90 se dedicaron a prosificar sobre el mismo tema. Entre ellos, podemos mencionar a Poppy Z. Brite, P.N. Elrod, y Tanith Lee. TAMBIÉN LA MÚSICA El mundo de la música también publicitó la imagen del vampiro, especialmente a partir de los ´80. Bandas como Concrete Blonde, The Cure, Type 0 Negative y muchos otros escribieron letras sobre vampiros, el mundo gótico y atribuyeron “sonidos dark” u oscuros a sus melodías, como marca de estilo.

Vampiros en la Televisión: Buffy La Cazavampiros SERIES POPULARES De la pantalla grande, los vampiros hicieron su aparición en la pantalla chica... Primero inauguraron el terreno del sadismo gótico a través de la serie televisiva de gran repercusión llamada Dark Shadows (Sombras de la Oscuridad). Más tarde apareció la ópera seriada Kolchak: the night Stalker (Kolchak: la amenaza nocturna). Y de ahí pasamos a versiones más recientes como Buffy, de Vampire Slayer (Buffy, el asesino de vampiros), Forever knight (Eterno caballero) y Kindred: the embraced (Lazos de familia: adoptados). Una de las últimas series está basada en un juego de roles llamado “Vampiro: la mascarada”, que surgió en el año 1992 y desde entonces ha obtenido más y más popularidad.

Vampiros en la Televisión: Buffy La Cazavampiros BARES GÓTICOS Y DEMÁS FENÓMENOS MASIVOS En los albores del siglo XXI, el género gótico-dark ha crecido en proporciones gigantescas. Existen bares góticos, organizaciones de culto de vampiros como ARVLFC, la Sociedad Transilvana de seguidores de Drácula, juegos de roles por grupos en casi todas las capitales del mundo y, por supuesto, adictos a vampiros por Internet... El encanto y la seducción de estos seres fantásticos se inmiscuyen fácilmente en el folklore tanto como en la realidad cotidiana. Desde la Grecia clásica hasta nuestros días, los vampiros continúan haciendo sangrar nuestra imaginación...

La Condesa Sangrienta: Erzsébet Báthory Parte I EL MÁS INFAME ASESINO SERIAL La condesa Erzsébet Báthory –o Elizabeth Báthory– nació en agosto de 1560 y murió el mismo mes, en 1614. Esta noble húngara vivió en un castillo de Trencsén, en la Hungría real que hoy en día forma parte de Eslovaquia. Era pariente del rey de Polonia y príncipe de Transilvania, István Báthory. La consideran el asesino serial más infame de la historia húngara y eslovaca... Después de la muerte de su marido, ella y sus cuatro colaboradores fueron acusados de torturar y matar a docenas de muchachas y de jóvenes mujeres de clase social inferior.

En 1611 la encarcelaron en la torre de su castillo, donde murió tres años más tarde. Fue su nobleza la que le permitió evitar el paso a una ejecución inmediata. Sus ayudantes no corrieron la misma suerte... El caso Báthory inspiró numerosas historias que se “regodeaban” en el sadismo de una condesa a la que le gustaba bañarse en la sangre de sus víctimas para conservar la juventud. Por ello, su apodo principal es “la Condesa Sangrienta”. Su familia provenía de Nyírbátor, Hungría. Su niñez transcurrió en el castillo de Ecsed. Cuando tenía 11 años, sus padres arreglaron el casamiento con Ferencz Nádasdy, por ello la niña fue trasladada al castillo de Nádasdy en Sárvár.

La Condesa Sangrienta: Erzsébet Báthory Parte I UN MATRIMONIO IMPUESTO Hacia 1575 concretó su matrimonio con Nádasdy en Vranov. Pero en 1578 él fue nombrado comandante principal de las tropas húngaras. Tenía la responsabilidad de conducirlas en la guerra contra los turcos... Ferencz era considerado tan valiente como cruel; se dice que incurrió en numerosos actos de violencia contra su esposa.

El regalo de bodas de Nádasdy a Báthory fue su hogar: el castillo situado en los Cárpatos, Eslovaquia occidental, junto con diecisiete aldeas adyacentes. En 1602, el marido de Báthory compró el castillo del emperador Rudolf II. Con su marido lejos, en la guerra, la condesa Báthory pasó a manejar los asuntos y defensas locales del castillo. Una mujer educada, capaz de leer y escribir en cuatro idiomas podía perfectamente mantener a los turcos lejos de Viena, a la orden de los Habsburgo. Sin embargo, la amenaza era significativa, porque la aldea de Cachtice había sido saqueada por los turcos en el año 1599. Sárvár era incluso más peligrosa, porque estaba ubicada cerca de la frontera que dividía Hungría del imperio otomano. La condesa trabajó febrilmente para conservar la energía, abundancia y protección del territorio. Se dice que Elizabeth tuvo cuatro o cinco niños... Diferentes testimonios parecen confirmar que eran cuatro: Anna, Úrsula, Katherina y Paul, aunque no se descarta que dos más hubieran muerto a temprana edad.

La Condesa Sangrienta: Erzsébet Báthory Parte II BUENA MADRE, BUENA ESPOSA... A juzgar por la opinión de sus parientes y allegados, la condesa era una buena esposa y una madre protectora... Pero estas cualidades no sorprendían demasiado: los nobles solían tratar a la familia inmediata de forma muy diferente a la atención dispensada a los criados y campesinos. Con respecto a Ferencz Nádasdy, no hay consenso sobre el año de su muerte, ni sobre el motivo que la desencadenó. Los años posibles son 1600, 1602 y 1604, a la edad de 47 años. Varias fuentes atribuyen su fallecimiento a una enfermedad, a un asesinato a manos de una prostituta o a una herida mortal recibida en el campo de batalla. Otra visión sostiene que el General Giorgio Basta lo asesinó durante el reinado de terror que instauró por aquellos tiempos en Transilvania. A su muerte, el emperador Matthias II de Habsburgo

rechazó pagar a la condesa la deuda que contrajo con Nadasdy en vida. Documentos del siglo XVII atestiguan que Elizabeth había terciado en favor de mujeres indigentes, entre las que se encontraba una mujer húngara cuyo marido había sido capturado por los turcos y cuya hija había resultado violada y embarazada. También existe una carta escrita por la condesa a su esposo, donde reconoce haber comenzado a estudiar magia negra y esoterismo.

La Condesa Sangrienta: Erzsébet Báthory Parte II NATURALEZA DE LAS VÍCTIMAS Luego del proceso penal al que fue sometida, se arribó a la conclusión de que Elizabeth Báthory había torturado y asesinado a un número desconocido de jóvenes mujeres, aunque se cita a

Retrato de Elizabeth Bathory

menudo que fueron centenares. Los crímenes están fechados entre los años 1585 y 1610. Aunque su marido y sus parientes sabían sobre su inclinación sádica, jamás intervinieron directamente ni sospecharon la gravedad del asunto. Después de la muerte de su esposo, Elizabeth ya no tuvo que esconder ni controlar estas prácticas macabras, por lo que éstas se hicieron más frecuentes y temerarias. Sus primeras víctimas eran jóvenes campesinas locales, muchas de las cuales se acercaron engañadas al castillo de la condesa, tentadas por ofertas de trabajo bien remuneradas como criadas. Más adelante comenzó a matar a las hijas de nobles de menor alcurnia, que habían sido enviadas a su castillo a aprender el protocolo nobiliario y la etiqueta de la alta sociedad. Entre los años 1602 y 1604, el sacerdote luterano István Magyari se quejó públicamente desde el púlpito por las atrocidades que se venían cometiendo en el pueblo, y denunció las desapariciones de jóvenes cuyas probables muertes terminaban impunes, sin recibir el obligado esclarecimiento. Luego de numerosos rumores, el caso pasó a la corte de Viena. Las autoridades se tomaron cierto tiempo para responder a las quejas de Magyari. Finalmente, en 1610, el rey Matthias II asignó a György Thurzó –palatino de Hungría– la investigación de las circunstancias de las sospechosas desapariciones.

El Juicio de la Condesa y sus colaboradores Parte I PARA EVITAR UNA “DESHONRA” El detective encargado de investigar el dilema de las desapariciones – el palatino Thurzó– ordenó a dos notarios recoger todas las evidencias encontradas en el castillo, en el año 1610. Incluso antes de obtener las muestras, éste discutió acaloradamente con los hijos de la condesa, especialmente con Paul y con dos de sus yernos. En caso de llegar a juicio y a una posterior ejecución de Elizabeth, las consecuencias habrían sido nefastas: las haciendas y propiedades

habrían sido traspasadas a la corona, se habría desatado un escándalo público y deshonrado una familia noble e influyente. Cabe destacar que la familia de Báthory tenía enorme alcance: su pariente Gabriel Báthory era nada más y nada menos que el primer ministro de Transilvania... Era claro que, en caso de ser acusada de homicidio múltiple, Elizabeth Báthory iba a residir como prisionera de por vida dentro su casa, pero los castigos adicionales era mejor evitarlos... Por conveniencias políticas y de repercusión pública.

El Juicio de la Condesa y sus colaboradores Parte I ARTAS Y PLEGARIAS Bathory decidió no presenciar su juicio y permanecer detenida intramuros... Thurzó la arrestó el 29 de diciembre de 1610. Según una carta que el palatino envió a su esposa, al momento de la detención sus hombres entraron al castillo y encontraron a una muchacha muerta, a otra moribunda y a muchas otras heridas. Mientras la condesa Báthory estaba presa en su propio hogar, el 7 de enero de 1611 se inició el juicio, la sentencia y condena de sus colaboradores y secuaces. El tribunal estuvo presidido por el juez Theodosious Syrmiensis de Szulo y veinte jueces del Real Tribunal Supremo. La sentencia fue terminante: homicidio múltiple con intervención de brujería y vampirismo. Un pergamino con una extraña plegaria fue hallado en manos de Elizabeth Bathory a la hora de ser arrestada. La plegaria decía lo

siguiente: “Dios mío, ayúdame... Tu pequeña nube, cuando estoy en peligro, me envía noventa y nueve gatos... Ordena a tus noventa y nueve gatos que acudan velozmente a morder el corazón del rey Matthias. Ordénalos morder, también, el corazón de Moses Cziraky y el de mi primo, el primer ministro. Ordénales que arranquen y mastiquen el corazón de Red Megyeri”.

El Juicio de la Condesa y sus colaboradores Parte II EL PAPEL DE LAS CRIADAS Una figura poco conocida dentro de la leyenda de la célebre Condesa Sangrienta es Anna Darvulia. Se cree que esta mujer influenció notablemente la temprana “carrera sádica” de Elizabeth Báthory. Por haber muerto antes de los arrestos, sólo fueron enjuiciados los principales colaboradores de Báthory, después de la muerte de Anna. Los secuaces eran criados, en su mayoría mujeres: Dorottya Szentes (apodada Dorko), Ilona Jó, Katalin Benick y un enano llamado János Újváry, o Ibis. A excepción de Benick, todos ellos fueron ejecutados en Nagybiccse el 7 de enero de 1611. La culpabilidad de Benick no pudo ser probada. Los diferentes testimonios parecen indicar que el resto de las mujeres la obligaron a realizar acciones contra su voluntad. Se sometió a los condenados a torturas semejantes a las que habían sufrido las mujeres asesinadas por la condesa... Dos de los criados fueron privados de algunos dedos antes de ser quemados en una hoguera. Otra criada fue decapitada y luego entregada a las llamas. Se construyó un andamio público cerca del castillo para demostrar al pueblo que, finalmente, se había hecho justicia.

El Juicio de la Condesa y sus colaboradores Parte II DECLARACIONES DURANTE EL JUICIO Los testimonios de los crímenes, recogidos entre 1610 y 1611, contienen un total de trescientas declaraciones. Los expedientes del juicio incluyen testimonios de las cuatro personas procesadas y de trece testigos más. Se tomó declaración a sacerdotes, nobles y comuneros. La mayoría de los testigos presenciales era parte de la servidumbre de Báthory en Sárvár. Otros testigos manifestaron haber reconocido señales de tortura en los cadáveres femeninos hallados en las zonas aledañas al castillo, algunos de los cuales habían sido enterrados en cementerios y otros en lugares inaccesibles, no identificados. Las descripciones de las torturas que surgieron durante las declaraciones, muchas veces, eran el resultado de rumores y no pudieron ser probados. Detalle de las Torturas de la Condesa Sangrienta SUS MACABRAS ESTRATEGIAS Las atrocidades que los testigos describieron durante las declaraciones son:
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Infligir golpes fuertes y continuos durante un largo período de tiempo, que a menudo conducían a las víctimas a la muerte Quemar o mutilar manos, rostros y órganos genitales; Morder la carne del rostro, brazos y otras protuberancias corporales;

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Congelar partes del cuerpo hasta provocar la muerte; Matar por inanición; Usar agujas como instrumentos de corte

Los colaboradores confesaron sus estrategias bajo tortura brutal. De esta manera, los jueces se enteraron de que Elizabeth Báthory había torturado y asesinado a sus víctimas no sólo en el castillo donde vivía sino también en sus otras haciendas de Bécko, Sárvár, Keresztúr, Pozsony (Bratislava) y Viena. También nombraron a varias personas como agentes esenciales para proveer a Báthory de las jóvenes muchachas. Muchos de ellos se habían valido de engaños y falsas promesas para propiciar el contacto directo con la condesa.

Detalle de las Torturas de la Condesa Sangrienta LA DUDOSA CANTIDAD DE VÍCTIMAS Un testigo que declaró en el juicio mencionó la existencia de un libro en el que la condesa había enumerado un total de 650 víctimas. Este libro nunca fue nombrado por ningún otro declarante ni fue hallado, pero ese número macabro se convirtió en parte de la leyenda que rodea la memoria de Elizabeth Báthory.

El número estimado de víctimas es mucho menor. Szentes y otra criada confirmaron la muerte de entre 36 y 37 jóvenes durante sus períodos de servicio. Los otros acusados estimaron un número máximo de 50 víctimas. El personal del castillo de Sárvár declaró entre 100 y 200 cadáveres eliminados del castillo. Las cartas intercambiadas entre el emperador y su palatino entre los años 1611 y 1613 indican que Thurzó se resistió a avanzar en el juicio contra la misma condesa, y que ella jamás fue llevada a las salas de la corte. Finalmente, el 21 de agosto de 1614 Elizabeth Báthory murió en la torre de su castillo, en total oscuridad y marginación. La enterraron en la iglesia del pueblo. Drácula y sus Imitadores EL VAMPIRISMO COMO ENFERMEDAD Otro ejemplo importante del desarrollo de la ficción sobre vampiros se puede encontrar en tres novelas fundamentales de Paul Féval: El caballero tenebroso (1860), La vampiresa (1865) y La ciudad de los vampiros (1874). Drácula (1897), de Bram Stocker, ha sido la caracterización más perfecta de los vampiros, dentro de la ficción popular del siglo XIX. Su representación del vampirismo como una enfermedad (posesión demoníaca contagiosa), con sus condimentos de sexo, sangre y muerte, fue la consecuencia lógica de la tuberculosis y la sífilis que se expandía a lo largo de la Inglaterra victoriana. Una década antes, en 1888, la prensa había sensacionalizado la figura de Jack el destripador, un asesino de prostitutas que había sembrado el terror en el este de Londres.

Drácula y sus Imitadores EL PRÍNCIPE VLAD III DE RUMANIA ¿La figura de Drácula estuvo inspirada en alguna persona verdadera? Se cree que sí... Vlad era un célebre príncipe rumano del siglo XV, también conocido como Vlad III Drácula. A diferencia del personaje Vlad el Impalador histórico, Bram Stoker ubicó su personaje en un castillo cercano al Pasaje Borgo, en Transilvania, al que se le atribuyen fenómenos sobrenaturales que conserva hoy en día en la imaginación popular. Además, se cree que Stoker se basó probablemente en mitos irlandeses de criaturas succionadoras de sangre. También estuvo influenciado por otra ficción contemporánea, Carmilla de Sheridan le Fanu. Este último escribía sus obras mientras Stoker trabajaba como crítico teatral en Dublín, Irlanda. Como Le Fanu, Stoker construyó personajes femeninos (vampiresas) tales como Lucy Westenra y las novias de Drácula.

La mayoría de las ficciones del mismo género, durante el siglo XX, se nutrieron de Drácula. Películas tempranas como Nosferatu y las que muestran a Bela Lugosi son ejemplos de esta afirmación. Nosferatu fue una imitación tan evidente de la obra cumbre de Stoker que hasta la viuda del escritor demandó al director por los derechos de autor de su esposo, y ganó el juicio contra la productora cinematográfica. Luego de ser exhibida en Alemania, la película se transmitió en Reino Unido.

Las Ficciones sobre Vampiros SERBIA, TIERRA GÓTICA POR NATURALEZA El mejor exponente de la ficción sobre vampiros es, sin lugar a dudas, la novela gótica Drácula, de Bram Stoker. No es, sin embargo, el primer ejemplo de esta especie literaria. El vampiro literario primero apareció en poesía, luego en prosa. Durante el siglo XVIII, las ficciones vampirescas se arraigaron en la “obsesión” que despertaron –durante los años comprendidos entre 1720 y 1730– las extrañas exhumaciones de los “supuestos vampiros” llamados Peter Plogojowitz y Arnold Paole en Serbia, bajo la monarquía de los Habsburgo. Una de las primeras obras de arte que aluden al tema citado es el poema corto alemán titulado “El vampiro”, escrito en 1748 por Heinrich August Ossenfelder, donde ya aparecen insinuaciones eróticas fuertes. En este poema breve, un hombre es rechazado por una dama respetable y religiosa de la que está enamorado. Una noche la visita, bebe su sangre luego de darle el “seductor beso” del vampiro y le demuestra que sus sádicas enseñanzas valen más que el Cristianismo de su madre. Además, Ossenfelder escribió varios cuentos que tratan sobre una persona muerta que vuelve del sepulcro para visitar a su querido esposo y conducirlo hacia la muerte.

Las Ficciones sobre Vampiros OTROS POEMAS ALEMANES El poema narrativo “Lenore” (1773), de Gottfried August Bürger, es un ejemplo notable de literatura vampiresca del siglo XVIII. En esta fuente se inspiró Bram Stoker. Un poema alemán posterior que exploraba el mismo tema, con un elemento vampiresco destacable, fue “La novia de Corintio” (1797), escrito por Göethe. Se trata de la vida de una joven mujer que vuelve del sepulcro para buscar a su novio y beber su sangre. La historia del romántico alemán plantea un conflicto entre el Reino de Dios y el Cristianismo: la familia de la muchacha muerta es cristiana, mientras que el hombre joven y sus parientes son paganos. Resulta que la madre cristiana de la muchacha la había forzado a convertirse en monja, condición que la llevó a la muerte. EN LA LITERATURA INGLESA La primera mención a los vampiros, en la literatura inglesa, aparece en el monumental poema épico Thalaba el destructor, de Robert Southey, escrito en 1797. En sus versos, el difunto Oneiza se transforma en vampiro.

Luego apareció el poema Christabel, de Samuel Taylor Coleridge (escrito entre 1797 y 1801, aunque se publicó recién en 1816). Este último influenció notablemente las ficciones vampirescas posteriores: la heroína Christabel es seducida por un espíritu femenino llamado Geraldine, que asume la forma física de un antiguo amado de la protagonista. La historia de Coleridge tiene una semejanza notable con la ficción abiertamente vampiresca de la obra Carmilla, escrita por John Sheridan Le Fanu en 1872.

Vampirismo Contagioso ¿BACTERIA O MORDEDURA? Durante las primeras décadas del siglo XX se dejó de tomar como parámetro al conde Drácula para la construcción de personajesvampiros. Aparecen lazos temáticos típicamente claros, que incluyen la asociación de los vampiros con gran abundancia y energía erótica, así como el uso frecuente de accesorios e iconografía gótica. Antes de los ´50, los vampiros eran retratados como seres sobrenaturales con energías místicas. La transmisión del vampirismo de una criatura “enferma” a otra “sana” varía de una ficción a otra. Ya no se trata de una mera mordedura en la yugular. Las publicaciones de Richard Matheson, en 1954, presentan variantes sobre el tema. Este escritor muestra la historia de un Los Ángeles futuro, colmado de entes caníbales y seres succionadores de sangre. Sólo un hombre sobrevive a la pandemia generada por una bacteria que propaga el vampirismo. Debe protegerse y combatir contra las hordas de criaturas nocturnas para descubrir los secretos de su biología y desarrollar vacunas eficaces, así como medidas de defensa efectivas. Ésta fue la primera ficción vampiresca con inclinaciones analíticas y científicas. De manera semejante, la novela Ya, de Scott Westerfeld, presenta a su protagonista como portador de un parásito contagioso que provoca el comportamiento de un “vampiro loco”.

Vampirismo Contagioso UNA TIERNA CONDESA TELEVISIVA Desde los años ´70, la condesa von Count, un tierno títere televisivo que forma parte de la serie Plaza Sésamo (es uno de sus Muppets) ha enseñado a muchos niños americanos diferentes conceptos matemáticos y educativos.

Entrevista con el Vampiro

La condesa es conocida por ayudar a los pequeños a practicar sus conocimientos de aritmética y a aprender los números, contando cosas que se encuentran a su alrededor, con un acento eslavo bastante estereotipado. Aunque la condesa Muppet nunca emprende los actos de mutilación típicos de los vampiros ni bebe sangre ajena, posee los colmillos prominentes y la capa negra que la identifican con uno de estos seres fabulosos. A principios de la década del ´80, la novela El hambre (publicada en 1981 y llevada al cine en 1983) examinó la biología de los vampiros, sugiriendo que sus capacidades especiales eran el resultado de características físicas de su sangre.

La novela sugirió que los vampiros no eran seres humanos muertos sino especies separadas que se habían desarrollado de manera paralela a la Humanidad. Las crónicas sobre vampiros escritas por Anne Rice son las más populares del género, entre las historias modernas que utilizan a los vampiros como protagonistas sensibles y comprensivos más que como monstruos o bandidos.

Influencia de la Luna en los Vampiros LOS ÚLTIMOS AÑOS En el año 2006, el escritor británico Raven Dane publicó Lágrimas de sangre, la primera novela de la serie El legado de la Tierna Oscuridad. La segunda obra, Lamento de Sangre, fue publicada recientemente, en marzo de 2007, mientras la tercera de la trilogía será Alianza de Sangre, cuyo lanzamiento está previsto para el año 2008. Estos libros vampirescos presentan una diferencia con los anteriores: el círculo de la Tierna Oscuridad fue creado con el propósito específico de transmitir un código de honor entre vampiros, de generación en generación.

Influencia de la Luna en los Vampiros NACIDOS DEL FOLCLORE, PERO DISTINTOS Los rasgos del vampiro literario se han desarrollado a partir de las figuras a menudo repulsivas del folclore eslavo. Pero en la ficción adquieren otros rasgos: son personajes románticos, caracterizados generalmente como seres elegantes y atractivos (en contraste con los demonios súcubos e íncubos). Como indicábamos anteriormente, la sensibilidad de los vampiros ficticios se opone a los protagonistas del folclore de Europa del Este, que eran cadáveres animados capaces de horrorizar a las poblaciones. Según la estudiosa de la literatura Nina Auerbach, nuestros vampiros se vieron influenciados por la presencia de la luna, un símbolo presente desde los ejemplos más tempranos de la literatura gótica: “por lo menos cincuenta años después del nacimiento del vampiro de Planche, la luna era el ingrediente central de la iconografía de estos seres; las vidas solitarias y repetitivas de los vampiros consistieron en provocar muertes incesantes... Cuando la luna brillaba en el cielo, éstos se regeneraban... Personajes como Ruthven, Varney y Raby necesitan la unión a través del matrimonio y la sangre derramada para alcanzar la cumbre de su vitalidad, pero sólo ante la presencia de la luna logran consumar todo su poder”.

Auerbach afirma también que los cadáveres que recuperan la vida bajo el rayo de la luna es una de las imágenes centrales de la literatura vampiresca: los colmillos, la penetración y la succión son fenómenos periféricos derivados de la obsesión lunar. Volviendo al célebre Drácula, de Bram Stoker, éste modificó numerosos elementos de la mitología eslava sobre vampiros, por lo que su contribución es de gran alcance. Por ejemplo, los siguientes rasgos populares están ausentes: Drácula no muere asesinado con un cuchillo de madera y la destrucción del vampiro Lucy es un proceso que demanda tres etapas (es acuchillada, luego degollada y después se le coloca una cabeza de ajo en la boca). Además, el conde Drácula tiene la habilidad de ver entre la niebla y de escalar las paredes externas de su castillo, capacidades ausentes en la mitología eslava. Otro famoso elemento agregado por Stoker es la incapacidad de los vampiros de ser reflejados en los espejos, fenómeno ajeno al folclore de Europa del Este.

Poderes y Debilidades de los Vampiros EL DAÑO OCASIONADO POR LA LUZ En Drácula, el conde protagonista es capaz de vivir de día, bajo la luz del sol, aunque no pueda usar sus poderes. De todas maneras, conserva algunas fuerzas y la habilidad de escaparse de sus numerosos perseguidores. El folklore tradicional del vampiro no desarrolla la idea de que la luz solar sea fatal para estos seres, aunque sí los describe como habitantes nocturnos. Fue a partir de la película Nosferatu que la luz del día comenzó a ser representada como un arma mortal para los vampiros. Un sistema bien conocido de “energías especiales” y de debilidades se asocia comúnmente a los vampiros de la ficción contemporánea. Hay una tendencia, sin embargo, a que los autores elijan y transformen sus poderes por aquellos que encuentran más realistas, deseables o atractivos.

Poderes y Debilidades de los Vampiros ALIMENTACIÓN Y CAPACIDADES DE LOS VAMPIROS Los vampiros, como están muertos, no necesitan el sustento indispensable para los seres humanos (sean alimentos, agua u oxígeno). Son retratados como incapaces de comer alimentos humanos, y en varias escenas célebres se ven forzados a cenar y a masticar comidas que les desagradan sólo para engañar a sus víctimas mortales. Tienen a menudo un aspecto pálido –su piel translúcida o rubicunda deriva de la imagen transmitida por el folclore eslavo– y conservan la lozanía de su rostro. Los vampiros ficticios saben desplazarse con gran agilidad y transformarse en animales veloces como murciélagos, roedores o lobos. Otros poderes son: la capacidad de camuflar y transformar su aspecto cuando están rodeados de niebla, además de volar y dominar el arte de la levitación. Los vampiros carecen de sombra y no pueden salir fotografiados. Este concepto se desarrolló a partir de la célebre novela de Bram Stoker, de la cual derivó la idea de que “los espejos retratan el alma”. Como sabemos, la mayoría de los vampiros carece de ella.

Algunas tradiciones sostienen que un vampiro no puede entrar en una casa a menos que lo inviten. Generalmente, estos seres necesitan ser bienvenidos por los anfitriones; luego pueden entrar y salir a su arbitrio. Hay narraciones de corte popular que desarrollan la idea de que los vampiros deben regresar a un ataúd o a su “suelo nativo” antes del amanecer, para protegerse de la luz y regenerar sus poderes. Tipos de Vampiros Balcánicos EL ALMA Y EL PARAÍSO En Rusia, Rumania y los estados balcánicos existe la vaga creencia de que el alma no puede salir del cuerpo ni ingresar al Paraíso hasta cuarenta días después de su muerte. Se supone que puede incluso atrasarse por años, con la consecuente descomposición de la misma. En Rumania, los cuerpos desenterrados en un intervalo de tres años después del fallecimiento (en el caso del cadáver de un niño), en un lapso de cuatro o cinco años (en el caso de la gente joven) y de siete años (en el caso de la gente mayor), se supone que si la descomposición no se realizó completamente entonces ese cadáver es un vampiro. Si la descomposición del cuerpo fue total y los huesos quedaron blancos, se cree que el alma ha alcanzado el reposo eterno. Entonces el esqueleto se lava con agua y vino, y se envuelve en sábanas de lino limpio. Luego se practica un servicio religioso y se lo vuelve a enterrar. En Bukovina y los parajes circundantes se realizó una auténtica “orgía de entierros masivos” y de re-sepulturas entre los años 1919 y 1920, porque mucha gente moría durante las epidemias y las guerras, y temían la proliferación de vampiros. En la actualidad ya no se cree que los espíritus puedan reanimar a su cuerpo ni que se transformen en vampiros, pero hace poco más de un siglo estas supersticiones estaban muy arraigadas en el pensamiento popular.

Tipos de Vampiros Balcánicos TIPOS DE VAMPIROS Y DE BRUJAS En la fase más primitiva de la creencia en los vampiros, el más típico era un cadáver reanimado. Sus poderes estaban asociados al de las brujas y magos, porque podían transformar a otros cadáveres en nuevos succionadores de sangre. Un segundo tipo de vampiro era el vârcolac, que aparecía durante los eclipses lunares y solares. Era de la misma especie del “cadáver reanimado” pero combinado con las cualidades de un buen amante. En tercer lugar: el strigele, que en realidad no era un vampiro, aunque a menudo se lo confundía con él. Eran los espíritus de las brujas vivas o de las brujas muertas que no podían encontrar ningún lugar de reposo. Su presencia se reconocía por la aparición de pequeños puntos de luz que flotaban en el aire. Sus danzas eran exquisitamente hermosas... Solían aparecer tomando la forma de siete o nueve luces alineadas que comenzaban a formar figuras... Cuando los puntos luminosos interrumpían su danza, las brujas comenzaban a hacer travesura con los seres humanos. Leyendas y Variantes Vampirescas

AMULETOS CONTRA VAMPIROS Algunas historias folclóricas sostienen que los hombres lobo se convierten en vampiros después de morir; otras versiones afirman que en realidad los hombres lobo eran sirvientes, subalternos o enemigos mortales de los vampiros. Como en el folklore eslavo, los vampiros de la ficción pueden ser ahuyentados con ajo y símbolos de la fe cristiana tales como agua bendita, crucifijos o rosarios. Algunas historias han ampliado estos amuletos a todos l, con la cabeza enterrada en tierra previamente santificada. A partir de las versiones cinematográficas de Drácula que se produjeron entre los años 1969 y 2000, los vampiros no revelaron ninguna debilidad hacia los metales. Sin embargo, uno de los medios más comunes para matar a los vampiros, en la ficción, es la exposición a la luz del día. Esta idea parece haberse originado en 1922, con la película Nosferatu. La vulnerabilidad a la luz del sol ha tenido aceptación popular... Se piensa que es una de las debilidades clásicas de los vampiros. No obstante, la magnitud de su vulnerabilidad varía en cada historia. En Stoker, por ejemplo, la luz del sol debilita pero no destruye al conde Drácula.

Leyendas y Variantes Vampirescas VAMPIROS FAMOSOS Los vampiros más famosos del siglo XX incluyen a la Muppet von Count, del programa televisivo Plaza Sésamo, así como el aparecido durante el quinto episodio de Los expedientes X, titulado “Mala sangre”. También se popularizó es aspecto del protagonista de la novela “Carpe Jugulum”, escrita por Terry Pratchett. Desde el film Drácula del año 1958, los vampiros se representan casi siempre con colmillos. Estos colmillos son muchas veces “retractables”: sólo llegan a ser visibles cuando el vampiro está a punto de alimentarse, pero luego los repliega. En alguno libros y series televisivas, estos seres fabulosos pueden ocultar sus colmillos y sacarlos a voluntad... En la mayoría de las películas y series televisivas sobre vampiros, éstos aparecen vestidos con largas capas de cuello alto para tapar las huellas de las mordeduras recibidas. Nombres y Leyes en Torno a los Vampiros Rumanos BRUJAS, VAMPIROS Y ESPÍRITUS DE LA NATURALEZA

En lo que concierne a los nombres atribuidos en Rumania a los vampiros, el strigoi es el término más común, y moroii se utiliza menos a menudo. También se emplean vocablos como vârcolaci y pricolici, que aluden a los vampiros nacidos de cadáveres revividos y, también, a animales nocturnos que buscan alimento cuando sale la luna. En Bukovina, vidme es el nombre utilizado para invocar a las brujas, y diavoloace para llamar a los seres con dos cuernos. Los Espíritus de la Naturaleza se llaman ielele y dansele. Ayudan a cumplir las labores de vampiros y magos, que son seres de origen humano. En los países de los Balcanes, el vampiro es visto como un ser de transición entre los humanos y el diablo: mezcla de cadáver reanimado y espíritu maligno. Es tan difícil imaginar a un alma sin forma como a un demonio sin corporeidad, por eso a estos últimos se los suele identificar con un cuervo o con un gato negro. Y a veces se los representa con aspecto cuasi-humano.

Nombres y Leyes en Torno a los Vampiros Rumanos En Transilvania se cree que mucha gente puede canalizar su alma en una mariposa, mientras en Valcea las almas de los vampiros se consideran encarnadas en las polillas. Por eso, se suelen cazar estos

insectos para atravesarlos con un perno de metal y colgarlos en la pared. De esta manera, los rumanos previenen que su vuelo vaya más lejos. Un animalito pequeño, agraciado, que se agita en el aire como una mariposa o una polilla está tan cerca de la vida cotidiana de los campesinos que les permite imaginar la naturaleza de un espíritu puro. LA MODIFICACIÓN DE NORMAS La creencia en los vampiros provocó la modificación de algunas leyes rumanas. Por ejemplo, el 12 de julio de 1801, el obispo de Siges envió una petición al regente de Wallachia y Modavia para solicitar la prohibición de que los campesinos de Stroesti siguieran excavando la tierra en busca de cadáveres cuando el terreno ya hubiera sido removido dos veces, por temor a la presencia de vârcolaci. Por otra parte, el arzobispo Nectarie, en 1813, envió una circular al clero jerárquico donde les rogaba que investigaran en qué distritos se creía que los muertos se transformaban en vampiros. El arzobispo les garantizaba que, estando frente a un caso certero de vampirismo, no iba a quemarse el cadáver pero se le enseñaría a la gente cómo proceder ante una aparición, de acuerdo con los preceptos religiosos. Las Pruebas para descubrir un Vampiro Siglos atrás, en Rumania, las insólitas pruebas para determinar si cualquier hombre muerto se había convertido en un vampiro eran las siguientes: 1. Si su espíritu regresaba por las noches a hablar con su familia, se alimentaba de las sobras encontradas en platos, ayudaba con los quehaceres domésticos y cortaba la madera, entonces era un vampiro. Las vampiresas –vampiros femeninos– regresaban a visitar a sus hijos. Se dice que un vampiro húngaro, que había oficiado de sacerdote, no podía mantenerse lejos de su iglesia ni del agua bendita, y regresaba permanentemente a sus antiguos lugares. 2. Si cuando el sacerdote leía su sermón en el sepulcro los males no cesaban, era una señal de la presencia de un vampiro.

3. Si se encontraba un agujero del diámetro de una serpiente cerca de la tumba de un hombre muerto, el cadáver se había transformado en un vampiro, dado que los vampiros salían de los sepulcros por tales agujeros. 4. Si un caballo blanco se resiste a caminar sobre un sepulcro y deja de repente de relinchar, se trata de la tumba de un vampiro. 5. Si al exhumar un cadáver éste se ponía rojo, se trataba del cuerpo de un vampiro.

Las Pruebas para descubrir un Vampiro

Las Ficciones sobre Vampiros SERBIA, TIERRA GÓTICA POR NATURALEZA El mejor exponente de la ficción sobre vampiros es, sin lugar a dudas, la novela gótica Drácula, de Bram Stoker. No es, sin embargo, el primer ejemplo de esta especie literaria. El vampiro literario primero apareció en poesía, luego en prosa. Durante el siglo XVIII, las ficciones vampirescas se arraigaron en la “obsesión” que despertaron –durante los años comprendidos entre

1720 y 1730– las extrañas exhumaciones de los “supuestos vampiros” llamados Peter Plogojowitz y Arnold Paole en Serbia, bajo la monarquía de los Habsburgo. Una de las primeras obras de arte que aluden al tema citado es el poema corto alemán titulado “El vampiro”, escrito en 1748 por Heinrich August Ossenfelder, donde ya aparecen insinuaciones eróticas fuertes. En este poema breve, un hombre es rechazado por una dama respetable y religiosa de la que está enamorado. Una noche la visita, bebe su sangre luego de darle el “seductor beso” del vampiro y le demuestra que sus sádicas enseñanzas valen más que el Cristianismo de su madre. Además, Ossenfelder escribió varios cuentos que tratan sobre una persona muerta que vuelve del sepulcro para visitar a su querido esposo y conducirlo hacia la muerte.

Las Ficciones sobre Vampiros OTROS POEMAS ALEMANES El poema narrativo “Lenore” (1773), de Gottfried August Bürger, es un ejemplo notable de literatura vampiresca del siglo XVIII. En esta fuente se inspiró Bram Stoker. Un poema alemán posterior que exploraba el mismo tema, con un elemento vampiresco destacable, fue “La novia de Corintio” (1797), escrito por Göethe. Se trata de la vida de una joven mujer que vuelve del sepulcro para buscar a su novio y beber su sangre.

La historia del romántico alemán plantea un conflicto entre el Reino de Dios y el Cristianismo: la familia de la muchacha muerta es cristiana, mientras que el hombre joven y sus parientes son paganos. Resulta que la madre cristiana de la muchacha la había forzado a convertirse en monja, condición que la llevó a la muerte. EN LA LITERATURA INGLESA La primera mención a los vampiros, en la literatura inglesa, aparece en el monumental poema épico Thalaba el destructor, de Robert Southey, escrito en 1797. En sus versos, el difunto Oneiza se transforma en vampiro. Luego apareció el poema Christabel, de Samuel Taylor Coleridge (escrito entre 1797 y 1801, aunque se publicó recién en 1816). Este último influenció notablemente las ficciones vampirescas posteriores: la heroína Christabel es seducida por un espíritu femenino llamado Geraldine, que asume la forma física de un antiguo amado de la protagonista. La historia de Coleridge tiene una semejanza notable con la ficción abiertamente vampiresca de la obra Carmilla, escrita por John Sheridan Le Fanu en 1872.

El Dhampir: Mitad Hombre, Mitad Vampiro SUPERSTICIONES BALCÁNICAS Los Dhampirs –también llamados dhampir, dhamphir o dhampyr– son criaturas mitológicas pertenecientes al folclore rumano. Mitadvampiros, mitad-humanos, se afirma que fueron engendrados por un padre vampiro y una madre humana, o viceversa. Cuentan las leyendas de los Balcanes que los vampiros masculinos sienten una enorme atracción por las mujeres humanas; por ese motivo suelen regresar para hacer el amor con sus antiguas esposas o con las mujeres que amaban o cortejaban mientras estaban vivos. En algunas regiones se llama “vampir” a los niños y “vampiresa” a una muchacha”, o “dhampir” y “dhampiresa” respectivamente. Las supersticiones balcánicas indican que sólo el hijo de un vampiro tiene la capacidad de destruir a otros vampiros. Estas energías y poderes sobrenaturales se pueden heredar de los padres… Los dhampirs son vistos como los principales agentes aliados para

combatir a los vampiros, para clavarles una estaca de madera o matarlos con una bala de plata, además de conducirlos exitosamente al sepulcro para siempre. Si un dhampir no puede destruir a un vampiro, sí puede ordenarle que se aleje, y ser obedecido sin recibir ataques. El mismo folclore indica que es necesario pagar bien los servicios de un dhampir: la cantidad de dinero varía, aunque la paga estándar suele incluir alimentos, una muda de ropa o una tropilla de ganado.

El Dhampir: Mitad Hombre, Mitad Vampiro APROVECHADORES DE LA FE AJENA Existen falsos dhampirs, charlatanes que viajan alrededor de las montañas de los Cárpatos, en Rumania, y atraviesan diferentes regiones de Europa Oriental auto-proclamándose auténticos dhampirs, con el objetivo de aprovecharse de la beneficencia y el miedo ajenos. Como los campesinos rumanos eran sumamente supersticiosos, tendían a pensar explicaciones insólitas para acontecimientos inusuales, fueran éstos verdaderos o imaginados (por ejemplo, la certeza de ver a los muertos caminar de noche por las aldeas). La creencia de que los vampiros asumían el control del cuerpo de una persona recientemente fallecida alimentó la esperanza de que los dhampirs pudieran rescatarlos… La consecuencia lógica fue una explosión de estafadores que se hacían pasar por dhampirs para lucrar con el “oficio” de exorcizar vampiros.

Características de los Vampiros ENERGÍA Y ASPECTO Los vampiros, como están ya muertos, no requieren la mayoría de las cosas que habitualmente necesitan los seres vivos, como el oxígeno. A menudo tienen un aspecto pálido y mortecino –tanto los vampiros de la literatura como los del cine– y de semblante rubicundo, con piel suave al tacto. Se cree que los vampiros son capaces de adquirir formas animales para desplazarse con mayor agilidad, aunque esta característica aparece en la ficción pero no en el folclore. Algunos vampiros pueden volar. Esta energía es a veces sobrenatural, y se relaciona con la habilidad para imitar criaturas voladoras (como búhos o moscas) o formas livianas y ligeras (como paja, polvo y humo). Se dice que los vampiros utilizan el viento como principal medio de propulsión.

Características de los Vampiros SIN ALMA, SIN SOMBRA Los vampiros no tienen sombra ni pueden reflejarse en espejos o cristales. Por eso se afirma que carecen de alma. Las ficciones vampirescas agregaron un condimento: los vampiros no pueden salir fotografiados… Algunas tradiciones sostienen que un vampiro tiene prohibido entrar en una casa a menos que lo inviten. Además, sus energías suelen ser limitadas durante el día: incluso el folclore afirma que el sol es capaz de “quemar” a los vampiros. Estos seres suelen ser renuentes al contacto con el agua o con grandes corrientes. Además, se dice que necesitan regresar a su sepulcro antes del amanecer para descansar y quedar protegidos de la peligrosa luz. Historias vampirescas como “Carmilla” de Le Fanu sostienen que los vampiros deben volver a sus ataúdes temprano en la noche. Pueden vivir sin respirar oxígeno y tampoco necesitan alimento, como el resto de los mortales.

El Vampiro Arnold Paole UN CASO EXTRAÑO Arnold Paole, muerto en el año 1726, era un hombre serbio que fue considerado vampiro tras su muerte. Se lo acusa de haber comenzado una epidemia de vampirismo que provocó la muerte de dieciséis habitantes de su aldea nativa. Su caso, semejante al de Peter Plogojowitz, llegó a ser famoso debido a la implicación directa de las autoridades austriacas y de los médicos oficiales de Austria, que confirmaron la existencia de vampiros. El informe de su caso fue difundido en Europa occidental y contribuyó a la creencia de la existencia de vampiros, incluso entre los europeos cultos. La significación de aquel informe, hoy en día se explicaría a partir del proceso de descomposición de los cadáveres. Nuestro conocimiento del caso se basa exclusivamente en visum et repertum (visto y descubierto a través de la autopsia), documento firmado por el médico cirujano Johannes Flickinger. El primer brote derivado del “vampirismo” de Arnold Paole provino de la aldea de Medvedja, por entonces territorio de la monarquía de los Habsburgo. Paole había declarado, antes de morir, el haber sido atacado por un vampiro en Gossowa, pero dijo que se había curado alimentándose de la tierra que rodeaba su sepulcro y manchándose con su sangre.

El Vampiro Arnold Paole TRANSFORMADO EN VAMPIRO

Cerca de 1725, Arnold Paole se rompió el cuello después de una caída. Semanas más tarde murió, e inmediatamente fallecieron otras cuatro personas después de quejarse de haber tenido contacto estrecho con Paole. Algunos aldeanos se atrevieron a abrir su sepulcro y comprobaron que el cadáver no se había descompuesto y que la sangre fresca había fluido de sus ojos, nariz, boca, y oídos; que la camisa, la cubierta y el ataúd estaban totalmente ensangrentados; que se habían caído los viejos clavos en sus manos y pies, junto con la piel, y que el cabello había crecido. La conclusión fue que Paole se había transformado en un vampiro. Le clavaron una estaca en el corazón y éste reaccionó gimiendo y sangrando, luego de lo cual quemaron el cuerpo. El mismo procedimiento se cumplió con el resto de víctimas para prevenir que se convirtieran en nuevos vampiros. El segundo “brote” de vampirismo ocurrió cinco años más tarde, en el invierno de 1731. Diecisiete personas, jóvenes y viejos, fallecieron en un lapso de tres meses, algunos de ellos en apenas 2 ó 3 días sin haber sufrido una enfermedad anterior. El Vampiro Arnold Paole Parte II UNA NUEVA EPIDEMIA Los campesinos conjeturaron serbios que la nueva epidemia se debía nuevamente a Arnold Paole porque la primera persona en morir, una mujer de sesenta años, había comido la carne de los ganados que había criado Paole durante cinco años. Cuando las nuevas muertes fueron divulgadas, el comando supremo de Austria envió una comisión para investigar el caso. Ésta estaba constituida por un cirujano militar, el médico Johannes Flickinger, dos oficiales, el coronel de teniente Buttener y J.H. von Lindenfels, junto con dos otros cirujanos, Isaac Siegel y Johann militares Friedrich Baumgärtner. Acompañados de los ancianos de la aldea y de algunos gitanos locales, abrieron los sepulcros de los difuntos y descubrieron que cinco de los cadáveres se habían descompuesto, pero los doce restantes estaban intactos y exhibían los rasgos habitualmente atribuidos a los vampiros.

El Vampiro Arnold Paole Parte II SOSPECHOSAS EVIDENCIAS Sus órganos supuraban sangre fresca, las vísceras estaban en buenas condiciones, los cadáveres seguían regordetes y su piel fresca conservaba colores vivos. Los cirujanos resumieron todos estos fenómenos indicando que los cuerpos evidenciaban “condiciones vampirescas”. Luego de verificar el estado de los cuerpos, los gitanos cortaron las cabezas de los supuestos vampiros, las quemaron e incineraron también el resto de órganos. Los cuerpos descompuestos fueron conservados en sus sepulcros originales. El informe tiene fecha del 26 de enero 1732 en Belgrado y lleva la firma de los cinco oficiales implicados. La explicación científica moderna de estos hechos apela a las características que adquieren los cadáveres en ciertas etapas de la descomposición. La sangre que no se coagula es un fenómeno habitual en las primeras fases, luego de la muerte. Acerca De Drácula

UN AUTOR IRLANDÉS Drácula es una novela de 1897, escrita por el irlandés Bram Stoker, cuyo principal antagonista es el Conde Drácula. A esta obra se le han atribuido muchos géneros literarios, incluyendo la ficción del horror, la novela gótica y la literatura de invasiones. Estructuralmente, se trata de una novela epistolar: presenta una secuencia de cartas, a manera de diario personal o autobiografía. Los críticos literarios han examinado muchos temas presentes en esta novela, tales como el rol de las mujeres en la cultura victoriana, la sexualidad conservadora y reprimida, la inmigración, el postcolonialismo y el folklore. Aunque Stoker no inventó la ficción sobre vampiros, la influencia de esta novela en el renombre de estos seres ha sido notable para incentivar la escritura de muchas obras teatrales y de películas del siglo XX.

Acerca De Drácula INVESTIGACIÓN DE CAMPO Entre los años 1879 y 1898, Stoker trabajaba para el famoso teatro Lyceum de Londres. Escribía novelas sensacionalistas para ganar

dinero hasta que llegó la fama con la publicación de su célebre novela, el 18 de mayo de 1897. El escenario de la misma es la ciudad de Whitby, donde vivía por entonces el autor. Durante las décadas de 1880 y 1890, escritores como H. Rider Haggard, Rudyard Kipling, Robert Louis Stevenson, Arthur Conan Doyle y H.G. Wells escribieron muchos relatos donde las criaturas fantásticas amenazaban el imperio británico. La literatura de invasión estaban en un pico, y la fórmula de Stoker (una invasión a Inglaterra por influencias europeas continentales), en el año 1897, resultó familiar a los lectores de historias de aventura fantásticas. Sin embargo, es preciso señalar que Drácula es más importante para los lectores contemporáneos que para los victorianos, que gozaron de ella como de una buena historia de entretenimiento. Su fama legendaria recién llegó algunas décadas más tarde, promediando el siglo XX. El agente literario y amigo de Stoker, sir Henry Irving, fue una inspiración de la “vida real” para construir la personalidad del Conde Drácula: gentil, caballero, amanerado, histriónico y con dramatismo, además de tener un perfil de bandido. Stoker pasó siete años investigando el folclore europeo y las historias de vampiros, y fue influenciado por el ensayo “Supersticiones de Emily Gerard en Transilvania, 1885”. También se basó en las supersticiones balcánicas de Arminius Vambery.

Significado De Drácula UN “MUERTO INMORTAL” Drácula fue una obra precedida e inspirada por un texto de 1871: Carmilla, de Sheridan Le Fanu. Carmilla era una vampiresa lesbiana dedicada a “cazar” a una mujer soltera. La imagen de un vampiro retratado como hombre aristocrático, tal como el personaje de Drácula, había sido recreado por Juan Polidori en El vampiro, de 1819.

“El muerto inmortal” era uno de los títulos originales pensados por Stoker para Drácula. Algunas semanas antes de la publicación, el manuscrito fue titulado simplemente “El inmortal”. El nombre inicial del protagonista iba a ser “Vampyre”, pero mientras Stoker investigaba para dotar de realismo ciertos elementos de su obra se topó con una palabra intrigante, en lengua rumana: “Dracul”, cuyo significado es “diablo”. Existía, además, una figura histórica conocida como Vlad III, pero no es viable confirmar que exista una conexión intencional entre el protagonista y el noble rumano.

Significado De Drácula EL ÉXITO POSTERIOR Luego de su publicación, Drácula logró apenas un éxito moderado, aunque recibió grandes alabanzas de críticos y periodistas contemporáneos. El mundo cristiano contemporáneo lo aplaudió por ese avasallante triunfo maniqueísta del Bien sobre el Mal. Otros críticos literarios consideraron esta obra como “la mejor novela de sangre escrita en el siglo XIX”. Finalmente, hubo consenso en catalogarla como una “clásica novela de horror gótico”. El texto ha tenido dominio público en Estados Unidos desde su publicación original, debido a la falta de un autor para continuar con el procedimiento del copyright. En Inglaterra y otros países –que

seguían la convención de Berna sobre los derechos de copyright– la obra estuvo inscripta hasta abril de 1962, cincuenta años después de la muerte del irlandés Bram Stoker. Cuando la adaptación desautorizada de la película fue estrenada en 1922, el renombre de la novela creció considerablemente debido a la controversia causada por la viuda del Stoker, quien intentó prohibirla. Se han filmado incontables películas basadas en el libro. Las tres más famosas son Nosferatu (1922), Drácula (1931) y Drácula (1992). Nosferatu, una película producida por el director alemán F.W. Murnau, presenta variantes importantes. Desde el nombre ya nos enteramos las diferencias: el protagonista se llama Conde Orlok, y no Drácula. Francis Ford Coppola, décadas más tarde, muestra al conde como una figura trágica y no como un monstruo. Agrega nuevos escenarios típicamente rumanos e inserta un argumento secundario romántico en la historia. Bram Stoker escribió otras varias novelas de horror y temas sobrenaturales, pero ninguna alcanzó la fama o el éxito duradero que obtuvo Drácula. Sus otras novelas son El paso de la serpiente (1890), La joya de siete estrellas (1903) y La guarida de la oruga blanca (1911).

Los Vampiros Eslavos ORIGEN RUSO Los eruditos saben que existieron leyendas de vampiros mucho antes del siglo XVII, pero es difícil precisar cuándo comenzaron. Sin embargo, un texto ruso del siglo XI es el punto de partida comúnmente aceptado... Además de formar parte del folclore ruso, los vampiros son bien conocidos como parte de la cultura ucraniana medieval. La tradición vampiresca está bien documentada entre los eslavos del oeste, los checos, campesinos habitantes a orillas del río de Vístula, macedonios, búlgaros, serbios, croatas y eslovenos. El vampiro fue célebre también en Grecia, Rumania, Hungría y Albania. La teoría más común indica que el origen de la palabra "vampiro" es eslavo, y que se remonta al siglo V D.C. Es la época más temprana

en que el concepto del vampiro comienza a emerger en numerosas leyendas folclóricas, sólo unos siglos antes de que los eslavos organizaran un importante número de imperios en los Balcanes durante el período medieval (hacia el siglo VIII D.C.). El primer imperio en organizarse fue el de los búlgaros, que no eran eslavos pero estaban relacionados con los hunos. Dentro de un tiempo comparativamente corto, asimilaron a los eslavos como minoría búlgara. Los serbios y los eslavos búlgaros organizaron reinos medievales de breve duración y adoptaron gran cantidad de elementos culturales de Bizancio. En contraste, Eslovenia y Croacia, debido a su ubicación en la parte occidental de la península, adoptaron temas propios del Sacro Imperio Romano y fueron influenciados por Roma, más que por el desarrollo cultural de Constantinopla.

Los Vampiros Eslavos LOS TURCOS Y LAS PLAGAS BALCÁNICAS Después de algunos siglos de relativa estabilidad, gracias a la amplia adopción de la ortodoxia, los países comenzaron a decaer y se convirtieron en presas fáciles para la invasión turca. Cerca del año 1480, los turcos dominaron la zona norte de los Balcanes, especialmente Serbia y la actual Rumania. Hacia el año 1683 controlaron también Hungría. En el año 1348 las plagas devastaron esta zona. Sumado a la conquista turca de los 1400's, la conjetura probable es que el comienzo del terror hacia los vampiros se produjo alrededor del 1400. Estos hechos históricos alimentaron la imaginación popular y la tradición oral. Las composiciones sobre vampiros comenzaron siendo

anónimas, compuestas en lenguas vernáculas y transmitidas de generación en generación, por vía oral. Alrededor de 1730, el Imperio Otomano estaba sufriendo una notable decadencia. Perdió Serbia, el imperio austriaco y otras regiones aledañas. Los europeos occidentales introdujeron las leyendas vampirescas, que pronto se propagaron por toda Europa rápidamente. Después de esta difusión, nacieron las ficciones vampirescas. El País De Drácula ALGO SOBRE RUMANIA Transilvania es una región de Rumania conocida por la presencia de The Bran Castle (literalmente, El Castillo de Salvado) donde vivió Drácula, el célebre personaje de la novela homónima escrita por el irlandés Bram Stoker. Como consecuencia del éxito de Drácula, Transilvania se hizo famosa como epicentro de la Ficción de Terror, en especial, de la literatura vampiresca. Rumania es un país ubicado en el sudeste de Europa. Linda con Hungría y Serbia hacia el oeste, y con Bulgaria al sur, a lo largo de Río Danubio. Al noreste limita con Ucrania y Moldavia. Esta nación goza de una extensa costa sobre el Mar Negro, mientras que las Montañas de los Cárpatos atraviesan el sur y el este del país. La histórica ciudad de Bucarest (Bucuresti en rumano) es la principal atracción turística del país, su capital y centro urbano de mayor densidad demográfica. Rumania ha sido país miembro activo de OTAN desde 2004, y ha accedido recientemente a la Unión Europea: el Tratado de Acceso inició su sesión a principios del año 2005 y Rumania ingresó definitivamente el 1 de enero de 2007.

El País De Drácula EL CASTILLO DE SALVADO The Bran Castle, situado cerca de Brasov, en Transilvania, es considerado un monumento nacional y un ícono del turismo rumano. Fue construido por los caballeros teutones hacia el año 1212, después de ser trasladados desde Palestina al Reino de Hungría. La fortaleza está situada en la frontera entre Transilvania y Valaquia. Además de su arquitectura única, el castillo es famoso por las leyendas folclóricas que le atribuyen haber sido la vivienda del noble Vlad III The Impaler, aunque no existe ningún documento que confirme que efectivamente se hospedó allí. El castillo está abierto al turismo. Se puede visitar el interior y, alrededor del mismo, el paisaje revela las tradicionales casitas de campo rumanas. Vampiros Griegos: Vrykolakes EL DESTINO DE UN CUERPO El gran miedo que los griegos sentían por los vampiros, antes del siglo XX, sólo es comparable a la imaginación romántica de la época victoriana. El suelo de Grecia posee grandes terrenos erosionados por el mar, que forman valiosos depósitos para el cultivo. Y la Iglesia griega prohíbe la cremación de los cadáveres… Por lo tanto, la tierra destinada al entierro de los cuerpos resulta escasa.

La práctica habitual se basa en enterrar a los muertos en la tierra por un lapso de tres años, después de lo cual los huesos son exhumados ante la presencia de los parientes, y luego se colocan en un osario. Si transcurridos los tres años se descubre que el cuerpo no se ha descompuesto como debería ser, se cree que sigue habitado por un alma encarcelada, que se alimenta de la sangre de los hombres vivos para seguir manteniéndose. Tales cadáveres se han convertido en vampiros… Y las primeras presas son sus parientes cercanos. Además, se cree que los vampiros son capaces de engañar a la gente adoptando el aspecto de seres vivos ordinarios.

Vampiros Griegos: Vrykolakes UNA HISTORIA MACABRA Existe una célebre historia de vampiros, nacida en la isla de Karpathos. Un hombre llamado George Nouaros se preparaba para ir a dormir y, al pasar por su granero (situado en la aldea de Othous), notó que una de sus vacas lo miraba fijamente, después miraba a la puerta y comenzaba a mugir fuertemente. El granjero se asombró, porque su animal nunca se había comportado así antes... Levantó su lámpara y observó entre las sombras; vio que su vaca temblaba con la cola erguida y seguía mirando fijamente a la puerta, como si estuviera asustada.

Nouaros rezó en voz baja e hizo la señal de la cruz. De pronto sintió que alguien golpeaba a la puerta y preguntó “¿quién es?”. Una voz familiar le respondió: “soy yo”. Era su socio, un sacerdote. El granjero abrió la puerta y vio a su amigo. “¿Qué pasa?”, preguntó Nouaros. “Tenemos que volver a la aldea, nuestro tercer socio ha caído gravemente enfermo”. El granjero ensilló su mula, tomó una antorcha ardiente de la estufa y salió con el sacerdote. Éste lo llevó por un camino escarpado, a orillas de un acantilado peligroso. Nouaros notaba algo extraño y comenzó a temer por su vida. Pero nada podía hacer: el hombre era su socio. Finalmente, después de mucha angustia, miedo y pavor, llegaron a la aldea. Pasaron por la Iglesia del Panayia y, al atravesar el cementerio, el sacerdote desapareció mágicamente. A Nouaros le extrañó el alejamiento de su socio… Después de aguardar un rato, se fue a su casa, tocó la puerta y lo atendió su esposa. Cuando el granjero le explicó que había viajado con el sacerdote, su esposa se puso pálida de golpe… Y le contó que su socio había muerto por la mañana. Nouaros sintió una sacudida eléctrica en el cuerpo y se enfermó de los nervios… Jamás se pudo recuperar de ese descubrimiento.

Cómo se destruye un Vampiro En la mayoría de los casos, los vampiros sobreviven alimentándose de la sangre de las personas vivas o de su energía vital. Los hombres-lobo muchas veces se convierten en vampiros después de muertos… Para espantar estos seres macabros, las personas supersticiosas suelen usar diversos amuletos: una cabeza de ajo, una rosa salvaje o símbolos sagrados tales como agua bendita, un rosario o un crucifijo. Las debilidades de los vampiros varían, dependiendo de las leyendas. El ajo aparece en las leyendas europeas. En mitos de otras regiones, hay plantas que tienen efectos similares, mientras que el agua

bendita y la iconografía cristiana dependen de la cultura y de la religión de los pueblos. En mitos vampirescos de Europa del Este se cree que existen tres estrategias exitosas para destruir a un vampiro: una bala de plata, una estaca de madera y la decapitación, antes de incinerar el cuerpo del mismo. El viejo folclore de Europa Oriental sugiere que muchos vampiros tienen actitudes obsesivas y un carácter presumido. Por ello, la gente coloca semillas de mijo o de amapola bajo tierra, donde hay cuerpos enterrados, porque creen que de esa manera podrán mantener a los vampiros ocupados toda la noche. Los mitos chinos indican que si un vampiro es visto a través de un saco de arroz, tendrá que contar todos los granos de la bolsa antes de llegar a su víctima. Cómo se destruye un Vampiro Vampiros De Pueblos Antiguos La alusión histórica más temprana a los vampiros la encontramos en los textos del filósofo romano Lucio Apuleyo. Su novela “El asno de oro” relata la vida de dos malvadas hermanas llamadas Panthia y Meroe, que bebieron la sangre de un personaje llamado Sócrates. La figura del muerto-vivo que se alimenta de sangre forma parte de antiguas leyendas inglesas y danesas que se remontan al siglo XII. Fue a partir de la Ilustración cuando el apogeo de la Razón desprestigió tales supercherías, de manera que los relatos vampíricos fueron desapareciendo del contexto europeo. Sin embargo, una vuelta al tema se dio gracias a las fábulas escritas por el padre benedictino Calmet, durante el siglo XVIII. Difundió leyendas sobre vampiros en su libro “Tratado sobre vampiros” -publicado en el año 1746- recogidas en pueblos de diferentes latitudes: ciudades austriacas, húngaras, polacas, serbias, prusianas, así como villas de Silesia, Moravia y Laponia.

Vampiros De Pueblos Antiguos El culto vampírico se registra en India. Kali Ma era una deidad cruel, dotada de cuatro extremidades y largos cabellos. Los pueblos indios le ofrecían víctimas humanas en sacrificio, para colmar su sed y captar su benevolencia. En la península hispánica también existieron historias de este tipo. Las guajonas cantábricas, ls guaxas asturianas, o las meigas gallegas eran criaturas que utilizaban un único colmillo para sorber la sangre de sus víctimas, que generalmente eran infantes. También en la región mesopotámica se adoraban deidades llamadas Maskin y Utuhu, de aspecto semejante al de los vampiros. Ellas eran las responsables de la proliferación de pestes y demás enfermedades mortales. Los chinos, en la Antigüedad, creían que las personas pecadoras, después de muertas, se transformaban en malvados vampiros. Por este motivo, cuando algún criminal moría, se le seccionaban todos los órganos. En la Roma clásica se creía en la existencia de “larvae”, fantasmas de aspecto cadavérico que revivían -por no haber expiado sus pecados adecuadamente- para vengarse de los vivos succionándole la sangre. En el Egipto Antiguo existieron dioses-vampiros como el célebre Srun, con cuerpo de lobo y amplios colmillos. Y los fenicios creían que los altos índices de defunción infantil eran causados por las agresiones de Lilitu, un fantasma vagabundo que prefería alimentarse con sangre de niño.

Por último, los mapuches sudamericanos rendían culto a una criatura vampírica a quien bautizaron “Pihuychen”, responsable de agredir animales y seres humanos. Además, los atemorizaba la presencia de una especie de lagarto (un vampiro acuático) al que llamaban Trelkewekufe.

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