CUENTO MÁGICO

Hace mucho mucho tiempo, había un gran Mago que vivía en un bosque muy muy lejano.

A este Mago le gustaba hacer trucos de todo tipo, pero los que más eran los trucos para hablar. ¿Sabéis con que hacía lo trucos? Pues con la boca, la nariz y los oídos.

Era el Mago más poderoso cuando tenía que hablar…. Como ayudante, el Mago, tenía a una pequeña jirafa que se llamaba Mimi ¿La conocéis? ¿Si verdad?

Pero Mimi no estuvo siempre con este gran Mago, sino que viajó a muchos sitios para ayudar a otras personas que querían aprender a ser magos. Para que Mimi les ayudara, había que cumplir unas normas importantísimas. La primera norma, decía que cada aprendiz de mago, debía crear su círculo mágico, es decir que cuando se pusiera a trabajar con la magia no tocara a nadie a su alrededor.

La segunda norma, prohibía gritar…

Para ayudar con esta norma, Mimi ponía unos botones mágicos en la espalda para controlar el volumen de la voz. Pulsando arriba subía el tono de voz y pulsando abajo bajaba… La tercera norma decía que para hablar había que esperar turno, pidiendo permiso levantando la mano. De esta forma, se conseguiría la varita mágica de la palabra.

Y la última norma y muy pero que muy importante, decía que había que guardar silencio y prestar mucha atención al escuchar las siguientes palabras mágicas. “Chirrín, chirrán la boca cerrarás, y los ojos y oídos abiertos estarán”

Estas son las normas aprender magia… ¿Estáis preparados para poderosos magos? ¿Si?

de

Mimi

para

convertiros

en

¡Pues adelante chicos!

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