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38. Articulo Wikipedia: Nuestro Horizonte Nuestro Camino Vivir Bien-Buen Vivir - Fernando Huanacuni Mamani

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Articulo que participo en el Concurso de la Wikipedia “Arandu, Compartiendo Sabiduria” de la Campaña SerBolivianoEs Convivir con Respeto http://www.serbolivianoes.org.bo/, http://arandu.serbolivianoes.org.bo/
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Artículo : Nuestro horizonte, nuestro camino: Vivir Bien-Buen Vivir Autor : Fernando Huanacuni Mamani

Nuestro horizonte, nuestro camino: Vivir Bien-Buen Vivir
El Vivir Bien emerge desde la cosmovisión de los pueblos originarios ante la crisis global que ha generado occidente con la forma de vida que ha venido promoviendo en el mundo, desde que impuso su pensamiento en casi todos los rincones del planeta, a través de los procesos de colonización y neo-colonización. Los países en un afán de desarrollo, de progreso, orientados únicamente hacia la generación de riqueza, han ido generando desequilibrios y deterioro en la Madre Naturaleza, compitiendo para elevar su nivel de PIB (Producto Interno Bruto) y ser catalogados como países desarrollados. Occidente ya sabe que no es viable la forma de vida a la que ha llevado a la humanidad y desde el propio Occidente emergen críticas a esta forma de medir el bienestar de un país y en este sentido se plantean alternativas para buscar nuevos indicadores. Entre estos planteamientos encontramos el INDICE DEL PLANETA FELIZ, el índice de FELICIDAD INTERNA BRUTA (FIB), o el INFORME sobre DESARROLLO HUMANO (IDH), entre otros. Los pueblos originarios también planteamos una nueva forma de valorar los Estados y sus sociedades, considerando indicadores en un contexto más amplio, con el propósito de cuidar el equilibrio y la armonía que constituye la vida. Este planteamiento es el Vivir Bien, basado en principios y valores ancestrales. La sociedad cuya orientación sea Vivir Bien, debe generar espacios para la expresión tanto de lo material, como de lo mental, lo emocional y lo espiritual, a partir de la identidad, en un contexto no solamente individual antropocéntrico, sino comunitario, que integra a todas las formas de existencia que son parte de la comunidad. Para comprender el significado del Vivir Bien es importante comprender que emerge de una cosmovisión, que tiene que ver con una forma de ver, de sentir, de percibir, de proyectar y de expresar el mundo y la vida para generar relaciones por un lado sociales y por otro lado relaciones de vida. Las relaciones sociales sean culturales, económicas, políticas, educativas o de cualquier otra índole, se limitan a las relaciones entre seres humanos solamente. Las relaciones de vida, se refieren a cómo nos relacionamos con las demás formas de existencia, es decir, las plantas, los animales, los insectos, las montañas, etc. Y en función de estas relaciones sociales y de vida se estructura un Estado. Por lo tanto es importante revisar cómo se han venido estructurando los Estados y las sociedades modernas en relación de la estructura que las sociedades antiguas, ancestrales han mantenido en mayor o menor medida, pero que definitivamente presentan un paradigma en común muy diferente al de las sociedades modernas. Paradigma Occidental y Paradigma Indígena Originario Paradigma Occidental Existen dos paradigmas que propone Occidente: uno individual extremo (individualismo) y otro, el colectivo extremo (comunismo). El paradigma individual, es el que está vigente y además de manera predominante, determina las relaciones sociales, jurídicas y de vida actuales. Desde hace siglos este paradigma está llevando a sociedades de todo el mundo hacia una desintegración, debido a un alto grado de desensibilización de los seres humanos. Esto ha tenido consecuencias a todos los niveles y ha ido depredando la vida en su conjunto. Para este paradigma, lo más importante es la acumulación del capital.

Para el paradigma colectivo extremo, como el comunismo, el socialismo, el bienestar del ser humano es lo más importante, y esa es su gran limitación porque no toma en cuenta las otras formas de existencia. Si bien estas tendencias desde sus inicios tratan de resolver la mala distribución económica, la injusticia social y hoy hablan del cuidado de la naturaleza, todavía no conciben a la Naturaleza como lo hacemos los pueblos originarios; como nuestra Madre. Pero es importante destacar que la única revolución socialista fiel a sus principios ha sido la revolución cubana, que a pesar de las circunstancias difíciles por las políticas del imperio, ha mantenido su dignidad con firmeza en la historia y sigue siendo la luz permanente para los movimientos sociales. Así también Nicaragua que desde el movimiento sandinista conformado también por pueblos indígenas y movimientos sociales, hasta ahora constituye un fuerte aliado para el movimiento indígena originario. Y recientemente emerge en el continente producto del proceso de cambio, el socialismo del siglo XXI con la revolución bolivariana, que tiene una visión distinta, y que a medida que va comprendiendo se está integrado a la visión originaria constituyéndose también en otro fuerte aliado en el contexto continental ante el imperialismo. La cosmovisión individual antropocéntrica de occidente1, surge de la concepción de que el “ser humano es el rey de la creación”; y el mito de la creación, en el que la mujer sale de la costilla del varón, genera el machismo. Además su dios es varón y el único hijo de su dios también es varón, lo que reafirma la hegemonía del varón ante la mujer. La idea de que “su dios es el único y verdadero” genera la idea de que existe una sola verdad (universo). De ahí surge el proceso de homogenización. Estas concepciones “sagradas” van marcando e imprimiendo todo un proceso de interacción y relación de vida individualista, antropocéntrico, jerárquico y además machista; colocando al ser humano por encima de las demás formas de existencia, generando una relación de sujeto-objeto que da la potestad al humano, de usar y abusar de todo lo que le rodea, e incluso con la mujer, siendo el rol de ésta aleatorio y secundario. Con esta cosmovisión, además de la cruz y la espada, llegó el invasor, quien construyó dividiendo, separando, destrozando, depredando y sobre todo estableciendo jerarquías. Esta jerarquización y división entre dios, el ser humano y las demás formas de existencia pero además entre los propios seres humanos, sigue vigente hasta nuestros días. Y es por eso que hoy la humanidad está en busca de nuevos paradigmas y de un cambio de las estructuras que sustentan las sociedades y la vida misma. Paradigma comunitario Bajo la visión antropocéntrica de la vida, COMUNIDAD se entiende solamente como una unidad y estructura social, es decir, conformada solamente, por seres humanos. En cambio para los pueblos originarios, COMUNIDAD, es una unidad y estructura de vida, es decir, conformada por toda forma de existencia, incluso más allá de lo visible (plantas, animales, insectos, montañas, ríos, seres humanos, etc.) también lo invisible, los espíritus, los ancestros y todo aquello que no se ve pero que existe bajo la cosmovisión ancestral. Esta comprensión de comunidad está basada en la conciencia del ayni 2, que es la conciencia de que todo está conectado, interrelacionado, y de que todo es interdependiente, por lo tanto el deterioro de cualquier forma de existencia es el deterioro del conjunto. Si tan sólo alguien de esta comunidad no está bien el conjunto no puede estar bien.
Entiéndase por ser humano de pensamiento occidental a aquel que ha adoptado una determinada forma de vida (individualista, consumista, depredadora, homogeneizadora e insensible) y no necesariamente a aquel que vive en la región occidental del planeta o que pertenece a una raza o grupo social determinado. 2 Término aymara que puede traducirse como complementariedad, ayuda, servicio.
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Existen varios aspectos comunes entre todas las cosmovisiones de los pueblos originarios ancestrales. Todos ellos, a través de diferentes idiomas conciben y expresan el concepto del Vivir Bien. Al hablar de vivir bien, se hace referencia a la convivencia de toda la comunidad, no se trata del tradicional bien común reducido o limitado sólo a los humanos, el vivir bien o buen vivir, abarca a todo cuanto existe, preservando su equilibrio y buscando la armonía entre los seres humanos y las demás formas de existencia, visibles e invisibles. Aunque con distintas denominaciones según cada lengua, contexto y forma de relación, los pueblos indígena-originarios tienen la conciencia de un principio básico: “somos hijos de la Madre Tierra y del Padre Cosmos” y guardan un profundo respeto por ellos. Desde el pueblo aymara-quechua la llamamos Pachamama (Madre Tierra) y Pachakama (Padre Cosmos), otros como el pueblo mapuche: Ñuke Mapu (Madre Tierra), para los Ngobe Bugle de Panamá: Meyedobo (Madre Tierra) o los Urus que siempre han vivido sobre las aguas dicen Qutamama (Madre agua), que es la que les generó vida y los hermanos de la Amazonía dirán Madre Selva en sus respectivas lenguas. Pero ningún pueblo que guarda la sabiduría ancestral dice simplemente tierra, o planeta, o medio ambiente, hay una relación de familiaridad, de cariño, de saber que vive; más aún es nuestra madre. Definición del Vivir Bien Los pueblos ancestrales contemplan aspectos comunes sobre el Vivir Bien que podemos articular en: Vivir Bien/Buen Vivir, es la vida en plenitud. Saber vivir y convivir en armonía y equilibrio; en armonía con los ciclos de la Madre Tierra, el Padre Cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia, visible e invisible, en un respeto permanente. El pensamiento moderno occidental además ha desordenado y alterado estos ciclos con “el avance” de la tecnología. Qué implica vivir en armonía con los ciclos de la Madre Tierra y el Padre Cosmos, que sabemos que hay un tiempo para sembrar, un tiempo para cosechar y un tiempo para hacer descansar la tierra; que hay un tiempo de lluvia y otro de sol o de viento, que hay un tiempo para realizar ciertas actividades y otro para realizar otras actividades, que hay un tiempo en que producen ciertos alimentos y otros producen en otra época todo respondiendo a un equilibrio perfecto. En armonía con la vida, lo propio, no es lo mismo un niño, que un joven o un adulto, o un anciano, cada uno tienen capacidades diferentes por lo tanto roles diferentes. La historia también es cíclica, algunos ciclos pequeños de nueve, cincuenta o cien años, pero hay ciclos también más grandes que las culturas antiguas tienen presente como los ciclos de 2000, 4000 o 20000 años. Equilibrio con toda forma de existencia es considerar tan importante el ser humano como el árbol o la hormiga, porque cada forma de existencia también tiene un rol complementario en la vida que mantiene el equilibrio del conjunto. Vivir bien está ligado a saber convivir, así que para poder visibilizar, expresar o proyectar el suma qamaña o Vivir Bien, se tienen que restablecer las armonías con uno mismo, con la pareja, con la familia, con la comunidad, con los ancestros, con la Madre Tierra y con el Padre Cosmos, y estas armonías se expresan a través del cuidado y el respeto, y cuidamos no porque es ajeno o porque una norma lo dice, sino porque somos nosotros mismos; el deterioro de ese algo aparentemente externo, es el deterioro de todos nosotros, más aún del conjunto, y ese conjunto es la comunidad, no sólo de seres humanos, sino la comunidad de vida.

El vivir bien es justamente es el camino y el horizonte de la comunidad, no se puede vivir bien si los demás viven mal, o si se daña la Madre Naturaleza. Vivir bien significa comprender que el deterioro de una especie es el deterioro del conjunto. Vivir bien tiene una connotación espiritual, por tanto todo es sagrado y buscamos relacionarnos con respeto y responsabilidad. Vivir bien está unido a la plenitud y eso es ser nosotros mismos, expresar nuestra capacidad natural; también significa convivencia con responsabilidad. Vivir bien y vivir mejor Para comprender el horizonte del suma qamaña o Vivir Bien (vida en plenitud), debemos comprender la diferencia entre el Vivir Bien y el vivir mejor. Sin duda, bajo la lógica de occidente, la humanidad está sumida en el vivir mejor. Esta forma de vivir implica estar mejor que el otro; ganar más dinero, tener más poder, más fama, un mejor auto, una mejor casa, un mejor título, etc. El vivir mejor implica un progreso ilimitado, promueve el consumo inconsciente, incita a la acumulación material e induce a la competencia; una competencia con los otros para ser mejor y tener cada vez más, para crear más y más condiciones para «vivir mejor». Sin embargo, para que algunos puedan «vivir mejor3» millones y millones tienen y han tenido que «vivir mal». Es la contradicción capitalista. En el sistema educativo actual, desde el ciclo inicial hasta la educación “superior” se enseña, se afirma y reafirma la competencia, en una carrera en la que hay que ganar aún a costa de los demás y no se contempla, ni considera la posibilidad de complementarnos. Para la sociedad actual de pensamiento y estructura occidental “competir” es la única lógica de relación. A través de su principio “ganar no es todo, es lo único”, Occidente motiva y promueve la lógica del privilegio y del mérito y no de la necesidad real comunitaria. La existencia de un ganador implica que haya muchos perdedores y eso significa que para que uno esté feliz, muchos tienen que estar tristes. La visión del vivir mejor, ha generado una sociedad desigual, desequilibrada, depredadora, consumista, individualista, insensibilizada, antropocéntrica y antinatura. En la visión del vivir bien, la preocupación central no es acumular. El estar en permanente armonía con todo, nos invita a no consumir más de lo que la naturaleza puede soportar, a evitar la producción de residuos que no podemos absorber con seguridad y nos incita a reutilizar y reciclar todo lo que hemos usado. En esta época de búsqueda de nuevos caminos para la humanidad la idea del «vivir bien/buen vivir» tiene mucho que enseñarnos. El vivir bien no puede concebirse sin la comunidad. Justamente, irrumpe para contradecir la lógica capitalista, su individualismo inherente, la monetarización de la vida en todas sus esferas, la desnaturalización del ser humano y la visión de la naturaleza como “un recurso que puede ser explotado, una cosa sin vida, un objeto a ser utilizado”. Desde 1946 cuando el presidente estadounidense Truman introduce el concepto de “subdesarrollo”, con la consecuente denominación de países desarrollados y países
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Para que unos pocos vivan mejor, que es lo que sucede ahora en el Primer Mundo, para asegurar esas desmedidas demandas de consumo y despilfarro, tiene que existir un Tercer Mundo que provea de materias primas y mano de obra baratas.

subdesarrollados, se agudizan las desigualdades e inequidades entre países de tal forma que alrededor de los años 70 se hace necesario comenzar a hablar de “desarrollo con equidad”. Sin embargo los años transcurren y las cosas no cambian y los cuestionamientos se agudizan en los 80. Ya para la década del 90 se propone el concepto “desarrollo sostenible”. Hoy en día, veinte años después de haberse propuesto éste, podemos comprobar que las desigualdades continúan, la pobreza continúa y más aún no se ha resuelto, ni cambiado nada.
Podemos constatar que este horizonte lejos de lograr que los países estén mejor, sólo ha profundizado las diferencias. La palabra desarrollo como concepto y como forma de vida es totalmente inherente al “vivir mejor”. Ahora los verbos mejorar, avanzar, progresar y desarrollar, descalifican implícita y explícitamente a lo que hubo antes; por tanto esta forma de pensar ha descalificado a las culturas antiguas y con ellas sus lenguas, sus expresiones y todos sus planteamientos de vida, y por supuesto ha calificado a la vida citadina moderna (y por demás depredadora y contaminante) tan alejada de la naturaleza, por encima de la vida no moderna y natural de las áreas rurales. Se ha establecido una relación directamente proporcional entre artificial (o elaborado) y “avanzado” y en consecuencia también entre natural y “precario” y hasta salvaje.

Si se toma una definición del diccionario, desarrollo significa acrecentar o dar incremento a una cosa ya sea en el orden físico, intelectual o moral, o sea que es algo que crece y que también se entiende como evolución. Como afirma Mario Monsalve “es un desarrollo extendido en el tiempo en cuanto a procesos y en cuanto a progresos, de aquí surge la noción del progreso, por lo que el desarrollo vendría a ser una evolución o un progreso que se da en el tiempo”. En todo esto, está implícita la idea de que se quiere avanzar de lo menos valioso a lo más valioso, o sea que existe una incorporación de valores en este desarrollo o en este progreso. Dice también Monsalve: “La idea del desarrollo en sí, está asociada directamente con la producción de bienes, con el dinero y con la riqueza, y se le concede la virtud de ser reproducida casi infinitamente. Por otro lado, en la idea del desarrollo hay una sobre valoración de lo nuevo; casi siempre se piensa que lo nuevo va a ser mejor que lo viejo; antiguamente los ancianos eran irremplazables pero hoy son viejos y ya no sirven”. Por lo tanto aunque hablemos de desarrollo sustentable o sostenible, o desarrollo con identidad son términos y corrientes que salen de nuestra lógica y que nada tienen que ver con el vivir bien. Indicadores del Vivir Bien. El vivir bien decíamos no se refleja sólo en aspectos materiales, ni en economías “promedio” que arrojan indicadores engañosos que quieran mostrar que un país está bien, tiene que ver con muchos factores y que realmente reflejen cómo están todos y cada uno de los que conforman la comunidad. Los indicadores del vivir bien son: Necesidades vitales. Disponibilidad de alimentos, producción de alimentos sanos, acceso al agua, saneamiento y fuentes energía. Tierra, territorio y vivienda. El gobierno deberá asegurarse que cada familia tenga vivienda, pero no en un concepto de hacinamiento producto de la modernidad. Familia. Índice de permanencia en los matrimonios y cohesión de las familias. Índice de divorcios.

Salud integral. Se medirá en función del equilibrio de interrelación entre los seres, en todos los niveles: físico, mental, emocional y de la conciencia de vida, de manera permanente. Los indicadores que permitan verificar la salud integral de los pueblos tendrán que ver con la existencia de campos deportivos para las diversas prácticas, bibliotecas, acceso a la información, espacios de interrelación con la naturaleza (parques, áreas verdes) y espacios para la expresión de prácticas espirituales. Estos espacios deben ser accesibles para todos y constatarse que están siendo utilizados. Se consideran también el equilibrio mental y emocional, grado de satisfacción y optimismo en la vida individual, autoestima, nivel de estrés, actividades espirituales. Equilibrio y armonía es consecuencia de una vida sana y por lo tanto también de verificará si las personas hacen ejercicios, si duermen bien y cómo es su nutrición. Índice de mortandad. No se trata de que la gente no se muera o que viva más años, sino de comprobar las razones por las que muere en mayor medida; si por muerte natural o por suicidios, por muertes provocadas o enfermedades. Educación. Posibilidad de expresión de habilidades y capacidades naturales y generadas. No discriminación, ni racismo. Dignidad. La expresión plena de la identidad. Identidad. La expresión plena de fiestas, ceremonias, vestimenta, lengua, danzas y todas las tradiciones. Existe la identidad natural por un lado como hijos de la Madre Tierra, que se va particularizando según si es ser humano, o es varón o mujer para expresar según esta identidad natural el rol complementario con la vida. Y por otro lado la identidad cultural, que es aquella que nos permite relacionarnos coherentemente con el lugar en el que hemos nacido y en el que vivimos y según el contexto que nos rodea. Relaciones comunitarias. Verificar la vitalidad de las comunidades, las relaciones e interacciones a través del nivel de confianza, el afecto, el sentido de pertenencia, la seguridad en el hogar y el nivel de servicio o reciprocidad expresados. Hay que tener en cuenta que el concepto comunitario es una forma de vida, no es un concepto relacionado exclusivamente a una delimitación espacial; comunidad no necesariamente es sinónimo de campo o área rural, es una forma de vida más allá del tiempo y del espacio. Por lo tanto también se conciben las comunidades urbanas. Equilibrio de la Madre Tierra. En qué medida se cuenta con agua, con ríos limpios, aire limpio, naturaleza, fertilidad de la tierra y otros. Forma de gobierno. Percepción por parte de la comunidad del gobierno, el sistema judicial, electoral y policial, deudas contraídas, seguridad en el empleo y vivienda. Nivel de Empleo/Desempleo. Bajo la cosmovisión de los pueblos originarios no existe el subempleo, pues ninguna ocupación es superior o inferior a otra, más bien se requiere de una distribución equilibrada de los oficios o profesiones, según la necesidad de la comunidad. Desde la educación se tiene que promover la des-jerarquización de éstos. Los oficios o profesiones deben responder en única instancia, a las habilidades de cada persona, pues cualquier ocupación que otorgue un bien o un servicio, es algo digno para la comunidad si ayuda a construirla y a preservarla.

Medios de comunicación. Estos tienen que responder a las necesidades de la comunidad, promoviendo la práctica de principios y valores, coadyuvando a la convivencia en equilibrio y armonía. No pueden ni deben responder a intereses sectoriales o personales, sino del conjunto. Seguridad/Violencia. La seguridad no necesariamente se garantiza por la presencia de mayor número de efectivos policiales. La seguridad es consecuencia de la armonía y la violencia es consecuencia de la desarmonía. Al apartarnos de los principios y valores y generar desigualdades e injusticia, inevitablemente surge la violencia. El Vivir Bien y la espiritualidad El vivir bien está ligado a la “espiritualidad” y esto emerge de un equilibrio entre el pensar y el sentir. Sin embargo en estas sociedades modernas se ha promovido una ruptura entre ambos priorizando la expresión y comprensión de la vida a partir sólo de la racionalidad. El Banco Mundial en su informe sobre educación del año 2007 titulado “Ampliar competencias y oportunidades para los jóvenes”, cuando hace una evaluación de los modelos educativos en Estados Unidos, Asia y Europa, visibiliza deficiencias en el resultado de la educación, plasmadas en el conjunto de jóvenes que en un momento dado deben expresar sus capacidades. Países como Estados Unidos, Japón, China o Korea, que a pesar de sus extraordinarios logros en cuanto a cobertura, infraestructura o equipamiento en materia educativa, tienen a la opinión pública de estos países, cada vez más descontenta con el sistema de educación, ya que no está produciendo ciertas habilidades no cognitivas, como creatividad, espontaneidad, flexibilidad e iniciativa; habilidades que están ligadas a la productividad. El sistema educativo sólo se ha enfocado en el aprendizaje mecánico y racional, y cualidades como la capacidad creativa en las personas, emergen de la sensibilidad, pero la sensibilidad, la intuición, o la capacidad de percepción, son cualidades que se han descalificado desde la sociedad moderna y todos sus “intelectuales”, cuando dan credibilidad sólo a lo que se sustenta en la racionalidad. Nada diferente ocurre en los países denominados subdesarrollados, por lo menos donde se imparte la educación oficial, puesto que desde hace décadas y hasta el día de hoy seguimos diligentemente las recetas y modelos educativos de los países desarrollados. La educación actual se orienta únicamente para generar fuerza de trabajo y para promover el vivir mejor, siguiendo los lineamientos de occidente. Por lo tanto no se puede pretender generar la conciencia del vivir bien, desde la educación actual, eje central de la neo-colonización. Descolonizar pasa por empezar a cambiar la estructura de la educación, a partir de un enfoque y principio comunitarios que nos permitan vivir bien a todos. Si el ser humano no ama, no cuida, no protege, ni respeta la casa en la que vive, ni a los demás seres que en ella viven, indudablemente camina hacia su destrucción. Y estas acciones están profundamente ligadas a la sensibilidad, porque somos capaces de sentir todo aquello que nos rodea, sentir que tiene vida y que merece respeto y esto definitivamente sale del corazón. Y no es que se debe priorizar el corazón por encima de la razón, de hecho, como afirma E. Barrios “los sentimientos deben ser alumbrados por la inteligencia para convertirse en verdadero amor, así como la inteligencia debe ser alumbrada por los sentimientos para convertirse en sabiduría”. Cuando se quiebra el equilibrio del ser humano con la Madre Naturaleza, surge la violencia, por lo tanto la paz no es algo que pueda esperarse o exigirse cuando no se tiene en cuenta este equilibrio.

Es evidente que en las áreas urbanas y de manera más alarmante en aquellas más desarrolladas, a pesar de sus altos índices de PIB (Producto Interno Bruto), que hace que “vivan mejor”, no están viviendo bien, pues lo que más se protege a través de sus leyes, son las individualidades y esto ha generado, insensibilidad, desintegración, soledad y por ende sufrimiento. Datos recientes constatan que cada minuto, mueren dos personas en el mundo por suicidio; el suicidio es la 13ava causa de muerte en el mundo, pero en los países desarrollados, ésta, es la segunda causa de muerte. Indudablemente Occidente está en crisis. Si bien los países de primer mundo, los países “desarrollados” viven mejor en términos económicos, especialmente en relación a los países “subdesarrollados”, no viven bien, pues sólo el bienestar material de ninguna manera nos asegura la felicidad. Los pueblos indígena originarios, desde el Norte hasta el Sur, pese a las condiciones adversas de vida, siempre nos hemos mantenido firmes a través de la identidad. Hemos convivido en equilibrio y armonía reconociéndonos como parte de la Madre Tierra. A través de diferentes formas de expresión de cada pueblo, el horizonte siempre fue el Vivir Bien o Buen Vivir. En cada momento y época difícil en la historia, supimos resistir manteniendo los principios y valores que no tienen tiempo ni espacio. El Vivir Bien o Buen Vivir, antiguo y nuevo paradigma heredado de nuestros ancestros, abre la puerta para el cultivo de una nueva sociedad. Todo vive y todo es importante para el equilibrio y la armonía de la vida; la desaparición o el deterioro de una especie, es el deterioro de la vida. La vida nos invita a retomar un principio natural básico heredado de nuestros abuelos y abuelas para reconstituir nuestra comunidad de vida: somos hijos de la Madre Tierra y del Cosmos.

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