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23. Articulo Wikipedia: Ismael Montes - Julio Roberto Sivila Laredo

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Articulo que participo en el Concurso de la Wikipedia “Arandu, Compartiendo Sabiduria” de la Campaña SerBolivianoEs Convivir con Respeto http://www.serbolivianoes.org.bo/, http://arandu.serbolivianoes.org.bo/
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Concurso Arandu

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Artículo : Presidencia de Ismael Montes Autor : Julio Roberto Sivila Laredo

Presidencia de Ismael Montes Gamboa Ismael Montes nació en Corocoro (La Paz) el 5 de Octubre de 1861, Estudio derecho y se recibió como abogado, sus padres son el General Clodomiro Montes y Doña Tomasa Gamboa, su niñez transcurre en el campo, las calles y la pocas plazas de la Gran Aldea Paceña. Ismael niño curso sus primeros estudios en el Colegio Nacional Ayacucho, fundado por el Mariscal de Ayacucho en el año 1826. Como hombre de leyes, fue abogado de Simón I. Patiño. Ismael Montes Gamboa ejerció la presidencia en dos ocasiones, la primera a los 43 años durante el periodo de 1904 a 1909 y la segunda a los 52 años entre las gestiones 1913 a 1917. Luego de sus dos periodos presidenciales fue embajador y delegado boliviano ante la Sociedad de Naciones. En 1933 el gobierno de Daniel Salamanca lo comisiono al Chaco en plenas operaciones de guerra, falleció el 16 de Octubre de 1933 a los 72 años. ISMAEL MONTES COMO MILITAR. Cuando Chile sin previa declaratoria de guerra, se apodera de nuestro Litoral, Ismael Montes comienza su carrera militar, alistándose a los 17 años como soldado en el Regimiento Murillo formado por la juventud paceña y ascendiendo en acciones de armas de Teniente a Capitán. Concurre bajo las órdenes de su padre a la Batalla del Alto de la Alianza. En la Revolución Federal, actúa con el grado de Coronel y ocupa el Ministerio de Guerra en el gobierno del general José Manuel Pando, periodo en el que es ascendido a General. Durante la Campaña del Acre tuvo destacada presencia en los triunfos de Riosinho y Bage. Montes fue un militar formado en el campo de batalla, siendo en su vida pública más civil que militar, manejo el país con esta dualidad de personalidades, con disciplina. Su lema de siempre fue: “El orden dentro de la Ley”. En el libro De los Andes al Amazonas (1901) en el que José Aguirre Achá narra sus experiencias durante la Guerra del Acre, traza este retrato de Montes en la plenitud de su vida: “El Ministro de la Guerra en Comisión, Coronel Dr. Ismael Montes Gamboa, cuenta 30 años de edad. Es de estatura regular, delgado y esbelto. Su nariz recta, sus ojos negros y expresivos, su boca grande, su frente alta y tersa, su cabello crespo. Sus largos y gruesos bigotes, junto con la contracción de su frente y la dilatación de sus fosas nasales, dan una expresión enérgica a su fisonomía, cuando ordena el cumplimiento de las resoluciones firmes que tiene su carácter examinador y reposado. Abogado notable y periodista valiente en la oposición contra la política conservadora de los cuatro gobiernos pasados, fue en la administración Campero, muy joven aun, el militar distinguido que

defendió los derechos de la Patria en la Guerra del Pacifico, para volver, después de 20 años a desvainar su espada contra el Gobierno de Alonso, habiéndole cabido el puesto de Jefe de Estado Mayor General en los campos de batalla. Desempeñaba la cartera de Guerra y Colonización cuando, agravada la situación del Acre, deja tan alto cargo para acudir a esa zona, a la cabeza del Batallón Independencia y como Comandante en jefe de las fuerzas pacificadoras”. ISMAEL MONTES COMO POLÍTICO. Fue un político de alta escuela inspirado en la conducta rectilínea del derecho y los deberes del gobernante. Sus maestros fueron Disraeli, Jefferson, Lincoln, Lloyd George, Clemenceau, grandes por su contribución a los principios democráticos. Jamás rindió culto a la demagogia. Estuvo dotado de la clarividencia de conocer a los hombres y rodearse de los mejores. Formó no una elite de clase o grupo, sino de capacidad y supo dar a cada uno el puesto que merecía y el que le correspondía. Sus administraciones no tuvieron el resquicio de la inmoralidad, sin o de la rectitud y el cumplimiento del deber. ISMAEL MONTES COMO PERIODISTA. El periodismo en Bolivia, a comienzos del siglo pasado, era agresivo, personalista y combativo, como resabio de los gobiernos militares, casi sin contenido y carente de principios ideológicos. En cuanto a su presentación los diarios eran bastante pobres reduciéndose a una o dos páginas con informaciones localistas y alabanzas a los mandones de turno. Muy poco se había adelantado con relación a los primeros periódicos esporádicos editados al nacimiento de la Republica y mejorados en algo durante los gobiernos conservadores. Correspondió a Ismael Montes después de la Revolución Federal, señalar nuevas pautas en los periódicos “La Nación”, “El Imparcial”, escribiendo rabiosos artículos, dando normas d política y señalando acertados rumbos para la vida del país, como en el caso del mantenimiento del sistema Unitario por el que se pronunció en lugar del Federal dejando de lado la bandera que el Partido Liberal había llegado para llegar al poder. POLÍTICA EDUCATIVA. Convencido de que la instrucción hace la grandeza de los pueblos y es la simiente de su verdadero poderío, le otorga un preferente y singular empuje a esta iniciativa. Envió a Europa un grupo de hombres de mucho valor, Daniel Sánchez Bustamante quien con el corre de los años es el consagrado “Maestro de la Juventud”; Felipe Segundo Guzmán que como pedagogo dejo cátedra de enseñanza y señalo normas en el ramo de la instrucción cuando desempeño el

Ministerio de Educación; Fabián Vaca Chávez que además de distinguido profesor se destaco en las letras y en el periodismo. Abrió en la ciudad de La Paz el liceo de Señoritas a cuya cabeza estuvo la renombrada educadora Elena Kunisch de Scheneider, colaborada por un grupo de maestras extranjeras entre las que figuraban Antonia Maluschka que recopilo bellas canciones que aun se cantan en los colegios. Trajo de Bélgica la misión Rouma, que dejo una profunda huella en el país. Fundó en Sucre la Normal, de donde salieron maestros de la talla de Elena Schmidt, Lola Ruck, Enrique Finot, Juvenal Mariaca, Elizardo Pérez, Ángel Chávez Ruiz. También creó la Normal Superior en la ciudad de La Paz, que le dio a la Patria maestros de secundaria de la talla de Ramón Retamoso, Crisanto Valverde, José Chávez Ruiz, Carmen Rosa Torres, Martin Cárdenas, Antonio Díaz Villamil. POLÍTICA FERROVIARIA. Su política ferroviaria, no tuvo limites, fue el continuador con proyecciones trascendentales de la obra de Aniceto Arce, que construyo el primer ferrocarril. Bolivia, debió compensar en parte su enclaustramiento, con una solida vinculación limítrofe, llevando y acercando sus rieles hasta empalmarlos con los de Argentina, Chile, el Perú y Brasil. Los distintos centros vitales, en esa época, debían estar unidos para estructurarla económica y políticamente. Obra gigantesca que solo se realiza en parte, debido a la falta de un acertado ajuste en su financiamiento y a fallas de quienes tomaron a su cargo su realización, los banqueros Speyer, contrato criticado con pasión, que no llega a aminorar la trascendencia de la obra. Únicamente se pudo construir los ferrocarriles de Arica a La Paz, de Oruro a Cochabamba, de Rio Mulatos a Potosí, se iniciaron las ferrovías de Atocha a Villazón y de Cochabamba a Santa Cruz. El periódico cochabambino “El Ferrocarril” en su edición de fecha 16 e Junio de 1917 en ocasión de la inauguración por parte del Presidente Montes de la línea férrea a esa ciudad y que trasunta la satisfacción del vecindario: “La obra está acabada. Después de once años en que el actual Presidente de la República, don Ismael Montes, dio gallardamente la primera palada de tierra en la fría altiplanicie de Oruro, las enormes locomotoras circulan ya por las faldas de la histórica colina de San Sebastián, que hace un siglo, fue el sitio glorioso donde las mujeres lucharon por la libertad y la patria, convertido hoy en campo de intenso trabajo y de vigoroso esfuerzo humano. Un gobierno que ha sido todo “pensamiento y energía, acción y voluntad”, con fé inquebrantable en el provenir de la Nación y en sus altos destinos,

superando no solamente la critica banal y estéril de espíritus empequeñecidos por la envidia y el odio, sino también obstáculos naturales de la topografía del terreno, cumple un deber de ciudadano y de patriota, y una solemne promesa empeñada a la inauguración de nuestros ante el pueblo como gobernante, inaugurando la línea férrea que ha de influir de modo decisivo en el desenvolvimiento comercial y político de Cochabamba. Este ferrocarril ha de iniciar una nueva etapa de progreso y cultura, ha de remover inevitablemente añejas costumbres, prejuicios arraigados y resabios fanáticos, y dará un fuerte impulso a todas las actividades asegurando el porvenir, especialmente en las industrias agrícola y ganadera. Políticamente, contribuirá a consolidar los sentimientos de nacionalismo, extirpando los gérmenes localistas que otrora aniquilaron las fuerzas del país. Réstanos de pronto, para completar la obra iniciar dos trabajos: la inauguración de nuestros extensos y hermosos valles a fin de centuplicar la producción y abastecer a todos los mercados de la Republica, y construir el alcantarillado de la ciudad, para mejorar la salubridad pública que es la suprema condición de vida de los pueblos. En este día en que se abren las salvadoras puertas del progreso, empieza para nosotros, un periodo nuevo de renovación y resurgimiento que dará fin con nuestras ridículas disputas caseras, promoviendo nuevos factores de trabajo. Cochabamba como siempre ha sabido guardar dignamente sus tradiciones históricas y la memoria de sus héroes y estadistas, que consagraron su vida a la independencia, al lado de esos abnegados servidores, ha de recoger el nombre de Montes, el infatigable obrero el progreso a cuyos nobles esfuerzos y energías, se debe la realización de la obra que hoy se inaugura inmortalizando el gobierno que ha presidido en hoira feliz para este pueblo tanto más amado cuanto mayores han sido sus caídas y sus desgracias sobre las que se levanta con nuevos alientos y nuevos esfuerzos confiando en sus fabulosas riquezas guardadas en el fondo de sus milenarias montañas y en sus seculares bosques.” Esta fueron las palabras de satisfacción pronunciadas por el Mandatario en Oruro, el 4 de Julio de 1906, inaugurando los ferrocarriles a La Paz, Cochabamba y Potosí. Señores: En esta ocasión que marca una nueva época en los destinos de la Patria, nos toca anunciar al país el comienzo simultáneo, tal como anhela el patriotismo, de los trabajos que más positivamente interesan al progreso de la nación y que, de modo evidente, han de influir sobre su engrandecimiento futuro.

Podríamos decir que hoy se inicia el despertar de las dormidas energías de Bolivia, para dar en breve plazo una nueva expresión a la vida nacional. Cada línea férrea que se tienda en el país ha de ser una arteria poderosa, en la que las palpitaciones fecundas de trabajo impulsaran la industria y el comercio, transformando las manifestaciones internas e internacionales de la Republica. Privado de los recursos eficaces de una rápida y fácil comunicación, el país ha dormido el sueño febril de sus agitaciones políticas, entre las angustias de estrecho pauperismo, pero sobre un lecho de envidiables riquezas, circunstancias, que han podido hacerle aparecer como un pueblo indolente e incapaz de dar valor económico con el trabajo, a lo que la naturaleza había dado intrínseca utilidad. Desde hoy adquirirá también mayor robustez la obra de fraternidad y de reintegración nacional, que ha aproximado unos a otros nuestros departamentos. Ha de disipar para siempre las rivalidades regionales, fundiendo en un solo, cual debe serlo para ser grande el pueblo boliviano a cuyo desarrollo se abren ahora nuevos y más bastos horizontes. Es por eso que el trabajo de los ferrocarriles que hoy se inaugura, y que todos debemos considerar como segura promesa de mejores y más felices días en la vida nacional, debemos también encarnarlo, si es posible, en el alma y el corazón bolivianos para hacer de él la expresión de esfuerzo unificado del pueblo todo, sin disputas ni contradicciones, que si tuvieran oportunidad al discutirse el plan ferroviario, ya no serían patrióticamente explicables al ejecutar el trabajo de construcción. La obra que iniciamos y que acaba de recibir la bendición del cielo, por medio el jefe de nuestra Iglesia, es muy grandiosa para atribuirla a ningún partido ni a ninguna fracción más o menos grande de la comunidad boliviana; ella solo ha de ser realizable por el esfuerzo de todos, vigorosa y estrechamente unidos en el noble pensamiento de ver terminada lo antes posible esta obra ciclópea, que lleva en si el germen de la redención de esta patria tanto más querida cuanto mayores son los sacrificios hechos por servirla y defenderla. La grandeza y virilidad de los pueblos no se aprecia por la declamación de ideales y aspiraciones que no se sabe ni se tiene energía para realizar, sino por el grado de esfuerzo efectivo aportado como contingente práctico a la obra de civilización y dignificación de la humanidad, armonizando y aproximando sus múltiples y aparentemente encontrados intereses, a fin de que cumpla noblemente su misión sobre la tierra. En ese orden, el progreso humano ya nos debe las arterias de fierro abiertas para comunicarnos con el Pacífico por Mollendo y Antofagasta. En breve tiempo más nos deberá la que empieza abrirse por Arica, y digo nos deberá por que la historia de esa obra está unida a los mayores sacrificios que puede hacer un pueblo consciente de sus destinos

soportando con valor la mutilación de su propio territorio. Pero algo mas necesitamos ejecutar para demostrar que somos un pueblo de hombres en la viril expresión de esta palabra, pueblo capaz de realizar una obra de gran esfuerzo, y ese algo está en el trabajo que en este acto inauguramos encaminando a unir con lazo de fierro a través del altiplano andino, la Plata y el Amazonas, porque tengo la más intima convicción d que el país todo ha de encarar con energía la pronta ejecución de los trabajos que hoy principian. No vacilo en expresar, con fé ardiente y sincera persuasión, parodiando la profética frase del mas heroico de los protomártires de nuestra independencia: “El paso inicial que hoy emprendemos hacia el evidente resurgimiento de Bolivia, nadie lo podrá detener”. EL TRATADO DE PAZ CON CHILE. La personalidad de Ismael Montes adquiere talla de estadista al liquidar con Chile el estado de tregua, solución dolorosa pero imperativa en ese momento, ante el peligro de una nueva invasión, por el estado de semisoberanía en que vivía la Nación, sin poder acometer ningún plan de reconstrucción, al no poder disponer libremente de sus rentas. Esta situación fue analizada y vista en todos sus aspectos por todos los gobiernos conservadores, que hubieran querido también resolverla, pero que no se atrevieron, ante el temor de las consecuencias. Esa responsabilidad fue llevada a cabo con entereza por Montes para sacar adelante a la Patria. Las palabras de don Ismael Montes son lágrimas de sangre en ese momento histórico de la Patria. “El Gobierno ha cumplido un deber doloroso y sin gloria. Bolivia se ha visto obligada a firmar el Tratado de 1904 con una pistola en la espalda”. ISMAEL MONTES EN LA GUERRA DEL CHACO. Pese a sus años Montes no puede permanecer indiferente ante la situación de guerra que afronta el país con el Paraguay en 1932. La Guerra del Chaco fue una desgraciada acción bélica a la que jamás Bolivia debió ser arrastrada, repudiada por muchos en su momento, por las condiciones en las cuales iba a realizarse. No obstante todo ello como no podía ser de otro modo, pese a su avanzada edad Montes se hace presente con 72 años cumplidos y comenzando su augusta ancianidad. Vuela sobre el Fortín Boquerón defendido por un puñado de valientes al mando del Coronel Manuel Marzana, contra una avalancha de más de 12.000 paraguayos fuertemente pertrechados. De retorno a La Paz es recibido por el Congreso Nacional al que dio un informe reservado sobre la crítica situación por la que atravesaban nuestras tropas. A la

vez expreso públicamente mediante un mensaje, haber sido siempre contrario a todo conflicto armado, pero como Bolivia ya estaba comprometida en guerra con el Paraguay, exigía que se pusiesen a favor de la campaña todos los recursos del país. Señalo en tono enérgico “El gobierno debe poner ahora mismo 40.000 hombres en el frente de batalla”. En respuesta una multitud apedreo la casa, quedaron los destrozos ocasionados como testimonio de la animadversión y pequeñez de sus autores intelectuales. Montes coloco un letrero delante de los balcones de su casa de la avenida 6 de Agosto como recuerdo del atropello recibido. Ante los sucesivos fracasos que se sucedían en la conducción de las operaciones militares, el Presidente Salamanca invito a Montes a una entrevista reservada a la que este asistió olvidando los agravios recibidos El Primer mandatario le pidió presidir un Consejo de Generales que se proponía organizar, Ismael Montes no aceptó por considerar que dicho organismo se reduciría a servir de simple portavoz de órdenes y partes entre el Presidente de la republica y el Comando en jefe del Ejercito en Campaña, labor intrascendente que solo complicaría aún más la conducción del aguerra. Ante tal respuesta, Salamanca invito al general montes a asumir el comando en reemplazo del General Hans Kundt. Montes no se inmuto, expuso su deseo de visitar nuevamente la zona de operaciones para responder a la invitación que se le hacía; conviniendo entre tanto en guardar la más estricta reserva sobre lo tratado. Al día siguiente se embarco en un avión expreso que lo condujo a Fortín Muñoz. Su ayudante es su hijo Eduardo designado por el Comando en Jefe y en un vehículo Chevrolet descubierto, recorre todos los puestos desde Alihuata hasta Nanawa en jornadas agotadoras. El vehículo por las características del terreno se sacudía terriblemente. Montes expreso a su hijo que iba a aceptar el ofrecimiento del Presidente Salamanca, pero el brusco movimiento que le produjo el automóvil le afecta las arterias debido a las varices que sufre, produciéndole fuertes dolores que trata de mitigar con calmantes. El viaje se convierte en un martirio, hay que volver a La Paz, su ciudad natal que lo espera con ansias porque sabe que está enfermo espiritual y físicamente. ANECDOTAS. La vida de Ismael Montes está salpicada de hermosas, delicadas y punzantes anécdotas que reflejan su vigorosa y singular personalidad. Cumplimiento del deber. Cuando se hacía el escrutinio presidencial de Pacheco, es el austero Capitán Ismael Montes quien cumple fielmente la orden del Presidente del Congreso, que le ordena custodiar las urnas electorales, para evitar cualquier artimaña. Así lo hace, sin entregar la guardia, ni ante la intimación personal del Ministro de Guerra.

El Soldado Jurista. Cuando asume el noble cometido de defender la inocencia de los sargentos del batallón Camacho, acusados del supuesto delito de sublevación en Sorasora, lo hace ante los estrados del Consejo de Guerra, emitiendo principios de moral y disciplina militar y juicios acertados y profundos sobre organización del Ejercito y provenir institucional de Bolivia y los sargentos son salvados del rigor de las Ordenanzas Militares. Intachable Honestidad. Hallándose en Europa en ejercicio de la Legislación de Londres y Paris hacia los años 1911 y 1912, se había solicitado ante el Gobierno de Bolivia una concesión para un ramal en el ferrocarril Arica a Oruro. Como ese ramal hacia aparate de las líneas de la Bolivian Railway, el directorio le pidió que interpusiese sus buenos oficios para que no se diese paso a la petición, actitud con la que estaba de acuerdo además por sus propias ideas. El Gobierno de Bolivia negó la concesión, el Directorio de Bolivian Railway en Londres, pensó que debía abonarle un honorario. Con este motivo lo buscó uno de los directores y le propuso abonarle 10.000 libras esterlinas. Su respuesta fue: “El Ministro de Bolivia no recibe honorarios que no le paga su gobierno”. Ante la negativa el aludido le pidió autorización para obsequiar algunas joyas a su señora por ese valor, recibiendo esta respuesta: “La señora de Montes, no acepta joyas sino de su esposo”. Puntualidad. El Presidente Ismael montes desde las 8 de la mañana estaba en su despacho, para atender el complicado mecanismo del Estado y a este fin hacia funcionar personalmente el teléfono, llamando a esa hora a sus ministros y como uno de ellos en alguna ocasión no contesto; al verlo le preguntó:”Sr. Ministro llamé al ministerio y no estaba Ud.”. “Llegue un poco tarde, mi reloj estaba atrasado”, contestó el ministro. La reacción del Presidente Montes, entre broma y seriedad fue: “O cambia Ud. de reloj, o cambio yo de Ministro”. Se toma o se calla. Alguien a su regreso en La Paz en 1913 le preguntó que porque pedia Arica y no Antofagasta, Ismael Montes replico certero: “Pido Arica porque no es nuestro y se puede negociar decorosamente. No pido Antofagasta porque eso no se pide, se toma o se calla”. MUERTE DE ISMAEL MONTES. Los facultativos que lo atendieron diagnostican una embolia producida por un coágulo desprendido por las varices que producían la obstrucción de las arterias. Hay que amputar la pierna derecha a la altura del muslo para evitar la gangrena. Efectuada la operación no da buen resultado y el mal prosigue. No hay remedio. Sus últimas palabras son para su esposa la compañera fiel y abnegada durante más de 47 años, para los hijos que rodean el lecho y para la Patria amada. El 18 de Noviembre de 1933 a la una y diez minutos de la tarde se extingue su vida. El cadáver de montes se veló en la Catedral Metropolitana que muestra

una tarima cubierta de flores, formando guirnaldas y coronas, en las que destacan claveles y rosas rojas. El responso rezado por el Coro Diocesano se une con los acordes del Himno Patrio que entona un gentío en el momento en que el ataúd es sacado en hombros y se escuchan las palabras del Vicepresidente Luis Tejada Sorzáno que con lágrimas en los ojos señala: “Con la muerte del General Montes, Bolivia pierde la cumbre más alta de una acervo ciudadano. El ejercicio de sus virtudes insignes, enriqueció grandemente el tesoro que para los futuros destinos del país, representan la tradición del orden y la experiencia fructuosa de bellas enseñanzas. Su ejemplo lleno de realidad y experiencia, para buscar el bien público, perdurará como un haz de rayos luminosos, proyectado en la bruma del porvenir nacional, para servir de orientación y guía”. El largo recorrido termina en el Cementerio General y los restos son sepultados en el Mausoleo de los Beneméritos del Acre, antes de cerrarse la tumba durante cinco minutos el clarín deja oír un lúgubre sonido expresando el dolor de Bolivia toda.

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