Está en la página 1de 207

1

1 Portada

Portada

2

EL JÍCARO EN TUS MANOS

DESCRIPCIÓN HISTORICO GEOGRÁFICA Y OTROS TEMAS SOCIO CUOLTURALES

DEL MUNICIPIO DE EL JICARO

Departamento de El progreso GuatemalaCentro América

2012

ABRE SUS PÁGINAS Y LÉELO DETENIDAMENTE

América 2012 ABRE SUS PÁGINAS Y LÉELO DETENIDAMENTE Carlos Egberto Casasola Saavedra Autor del presente Libro.

Carlos Egberto Casasola Saavedra

Autor del presente Libro.

NOTA: En la presente obra fuero empleadas algunas palabras consideradas como modismos de

la región oriental del país. N. del A.

EDITORES. Hermanos Casasola Saavedra Derechos reservados.

Prohibida su reproducción parcial o total.

3

A mis queridos padres:

DEDICATORIA:

Fidel Egberto Casasola Venegas y

Felicinda Saavedra Terraza de Casasola;

A mi hijo Randolfo Augusto Casasola Díaz;

A mis hermanos: Oscar René, Ranulfo, Randolfo y

Rolando Casasola Saavedra y sobrinos fallecidos. In memoriam, venerados recuerdos y flores sobre sus tumbas

A mi familia en general:

Hijos, nietos, hermanos, sobrinos, primos, y tíos, Con todo cariño y reconocimiento.

A mi querido pueblo de El Jícaro, con todo respeto,

cariño y el deseo de serle útil siempre, extensiva a mis amigos en general.

Carlos Egberto Casasola Saavedra.

4

INDICE

 

Página

Acuerdo de Creación del municipio…………………………………………………………………….

OO5

Motivaciones y Presentación……………………………………………………………………………

OO6

CAPÍTULO

I

Situación topográfica, Demarcación Física y Extensión Territorial OO9

II

Demarcación Política…………………………………………………………………

O20

III

Altura, Clima, Orografía e Hidrografía………………………………………… 033

IV

Minerales, Flora, Fauna y algunos comentarios………………………… 036

V

Población y Etnografía………………………………………………………………. 055

VI

Gobierno Municipal………………………………………………………………….

060

VII Etimología y mis pequeños comentarios…………………………………. 077

VIII Costumbres, recuerdos anécdotas y tradiciones………………………… 085

IX

Fiesta Titular……………………………………………………………………………… 123

X Religión…………………………………………………………………………………… 128

XI Educación, Artes y Cultura Física……………………………………………. 133

XII Desarrollo y Productividad……………………………………………………

150

XIII Valores Literarios …………………………………………………………………

164

XIV Vías de Comunicación…………………………………………………………… 167

XV

Hechos Históricos…………………………………………………………………

174

XVI

Hombres Importantes, Lideres, Activistas y Dirigentes (perso- najes de Ayer)………………………………………………………………………

177

XVII

Servicios Públicos…………………………………………………………………….

188

XVIII

Fenómenos Naturales, Plagas, Epidemias y otros sucesos………

191

XIX

Otros Sucesos……………………………………………………………………………

196

 

Mi Curriculum vitae………………………………………………………………….

201

Punto y Final…………………………………………………………………………….

203

5
5

Acuerdo de creación del municipio de El Jícaro, Departamento de El Progreso. N del A.

6

M O T I V A C I O N E S

Y

P R E S E N T A C I Ó N

Hace unas décadas, el Ministerio de Educación Pública, previo dictamen favorable de su Consejo Técnico, autorizó la publicación y auspició a su vez, por medio de su editorial “José de Pineda Ibarra”, en el año 1961, la impresión de mi pequeño libro, MONOGRAFIA DEL MUNICIPIO DE EL JICARO; título tal vez un tanto inapropiado, porque su contexto se extendía más allá de un solo tema, pero al fin y al cabo un objetivo cultural logrado, con esa gama de cosas, situación de la que pasó inadvertido el ente gubernamental que la revisó, quedando en consecuencia registrada oficialmente, con la clasificación: ME 917.28153 C335, 6, “colección de monografías”.

En su presentación al estimado público lector, se señalaba claramente, que salía a luz pública la pequeña obra, sin presunciones de ninguna índole, no como obra literaria en el sentido estricto de la palabra, por el contrario, como un pequeño ensayo motivado por una inspiración, quizás un sueño, convertida luego en vivo deseo acariciado por años, de dar a conocer lo nuestro, valga decir, escribir algo sobre el

municipio, en los diversos aspectos que lo conforman, desde su fundación hasta nuestros días, resaltando en lo posible: lo geográfico, histórico y cultural. Y al percatarme también, de la existencia de estudios de igual naturaleza en otros municipios de la república y, por ende, era preciso realizar el nuestro, como imitación de buen ejemplo, con la inquietud que mueve a la juventud soñadora, de hacer algo positivo, cuando se siente muy dentro el orgullo por la patria chica, en donde se tuvo el privilegio de haber nacido

y desarrollado felizmente la niñez y adolescencia, al lado de los seres queridos y paisanos en general, cuyas vivencias, que penetran lo más hondo de mi ser, forman parte del haber de mi existencia, que me han animado a seguir adelante, sopesando alguno que otro obstáculo de la vida cotidiana.

Y ¿por qué no decirlo?, lo escrito también, como una satisfacción personal, al haber logrado las tan

ansiadas aspiraciones humanas que individuos algunos, desean alcanzar en su paso por la vida, cuales

son: la natural misión de procrear hijos y formarlos; plantar árboles y jamás derribarlos; escribir un libro

o algo por el estilo, y practicar el bien común, como un ejemplo para la colectividad, como casi lo

confirma una célebre y controvertida frase acuñada por alguien autor desconocido, probablemente de origen chino o Islámico, que menciona, precisamente, esos conceptos como anhelo o provecho de vida, ampliamente conocidos en el campo de los proverbios.

Y además, para evitar y asegurar a la vez, que hechos acontecidos, al no relatarse y escribirse a su debido

tiempo, desaparezcan sin dejar huellas del entorno cultural, en razón de que la acción implacable del tiempo lo extermina todo, si no se actúa, con los consiguientes lamentos después, porque: ¿cómo no quisiéramos nosotros hoy, retroceder en el tiempo, para conocer a ciencia cierta nuestra interesante historia?, con mayor interés, lo que esta vasta región fue en la época pre hispánica?, que ahora, escudriñamos a medias, dando palos de ciego como dice el dicho, sin mayores elementos de juicio, que los mínimos encontrados. Clareo está, que en esa época no existían los medios adecuados para dejar constancia de los hechos, excepto las costosas referencias rupestres, en esculturas, jeroglíficos o lienzos de papiro, de las cuales aquí no hay evidencias, solo los montículos en cantidad, y la tradición oral guardada en los archivos del tiempo, transmitida de generación en generación, que constituye buena fuente de información, pero con el riesgo de tergiversarse o alterarse los hechos reales, con el paso de los años, o en el momento mismo de su explicación a medias, o sin ninguna o poca consistencia.

7

Del librito mencionado, fui objeto de algunas críticas, en su mayor parte positivas, sanas y de reconocimiento, y otras negativas, reducidas estas últimas a simples murmuraciones, que por ser feas formas de conducta humana, carentes de importancia, caen por si solas en el vacío, considerándolas, antes bien, producto de la ignorancia y, para mí en lo particular, gajes del oficio. En el pueblo ha habido otros escritores, que por humildes, tal vez de aldea, han sido igualmente criticados por los de siempre, sin percatarse de que el hecho de escribir un libro y hacerlo público, significa un esfuerzo positivo digno de encomio y hasta de imitación, aun con las imperfecciones que pueda observar, propias del quehacer humano y, por lo mismo, factibles de merecer una dispensa o simplemente pasar desapercibidos con un chitón boca, principalmente, si quienes censuran no son capaces de hacer lo mismo, situación que traigo a cuenta para que aprendamos a ser correctos.

Debo de agradecer como obligado cumplido, las muestras de aliento y felicitaciones recibidas oportunamente de muchas honorables personas de adentro y fuera del solar patrio, entre quienes destacan por sus amables conceptos, las del Licenciado Carlos Jiménez Peralta, periodistas Álvaro Enrique Palma Sandoval y Carlos Toledo Viélman, profesor Alejandro Flores Carranza, poeta Gregorio Alvarado, Alberto Ramírez, Samuel Beltetón de León y Domingo Castro, entre otros, a las quienes se sumó el escritor cubano Arturo Casado San Germán, cuyo texto lo recibió de nuestra embajada en aquel país, quien aparte de felicitarme, me solicitaba datos y el mapa sobre el recorrido de su paisano, el bardo José Martí, a finales del siglo XIX, viniendo de Puerto Barrios, en donde desembarcó, procedente de Cuba, a la Capital de la República, pasando por nuestro pueblo, y de su estadía en Guatemala, gestión de la que no pude complacerlo, por temor a represalias, debido a la tensa situación política prevaleciente en ese tiempo, entre el gobiernos de aquella nación y la nuestra.

A petición de numerosas personas, así como por la importancia y buena acogida que el anterior tuvo, léase la monografía, principalmente entre la juventud estudiosa de las escuelas del municipio, en sus distintos niveles, a quienes dicho sea de paso, sirve aún, de texto de consulta en lo que al conocimiento del municipio en sus variados aspectos, se refiere, con edición agotada,-- lanzo ahora a conocimiento público, para servir mejor, mi segundo libro titulado: EL JÍCARO EN TUS MANOS, el nombre por cierto más sugerente e idóneo encontrado, que vino a mi mente precisamente, por las referencias y énfasis que se hacen del terruño, con temas del anterior librito incluidos, naturalmente, es decir, de la Monografía, pero corregidos, actualizados y con mayor información sobre otros asuntos. Se incluyen algunas anécdotas, cuentos, vivencias, aventuras y algunas “babosadas” a propósito, algunas de cuyas frases van salpicadas con aliño de poesía, en prosa, incrustadas en todo el curso del libro, configuradas con los chispazos que da la testa de repente, al evocar cosas de nuestro pueblo, todo en una mezcla del ayer y del hoy, con sabor a provincia y medio ambiente, ¡que rico eh!, o sea, algo ameno por su contenido íntimo local, lo cual se traduce prácticamente en una síntesis del municipio, en sus diversos aspectos, con algo también, de lo aprendido en la universidad de la vida, y algunos episodios en el contexto de mi realización como individuo, texto que pongo a disposición de los estimados lectores, a la espera de que lo lean, saquen sus propias conclusiones y por supuesto guste su contenido.

Tal compendio de cosas, me ha sido posible y resultado un tanto cómodo, (alábate patojo, que no hay quien te alabe), por el conocimiento que modestamente tengo del municipio, como jicareño de pura cepa, adquirido al haber recorrido en repetidas ocasiones los puntos de sus confines, conjuntamente con vecinos antañones, conocedores del área, autoridades locales e instituciones especializadas en la materia, oportunidad que tuve cuando por muchos añas fui secretario del Ayuntamiento y después Alcalde, y el grande deseo que me ha inspirado siempre, desde mi infancia, de querer descubrir las entrañas de lo que

8

es nuestro, y cantarle de cierta manera a mi pueblo, de su grandeza. El pequeño estudio sin embargo, ha sido complementado y enriquecido en buena medida, con la oportuna y valiosa cooperación de personas bondadosas y conocedoras del medio, al relatarme hechos de antaño que he echado a mi matate, y la ayuda de gente joven, ahora, con motivo de esta nueva edición, quienes son parte también de este objetivo, cuya fuente oral, lastimosamente, desaparece con el transcurso del tiempo, y de ahí, la urgente necesidad de plasmarla en forma escrita para su preservación y conocimiento oportunos; Referencias adhoc, que agradezco profundamente, lo mismo, a mis hijos expertos en computación: Jonathan Alejandro y Carlos Randolfo Casasola Estrada, que digitaron y prepararon gustosamente este texto.

Es pues, este trabajo, una segunda meta cumplida, alcanzada con paciencia, venciendo algunos contratiempos, que he realizado como una humilde contribución a la cultura del municipio y de sus futuras generaciones, como una pequeña herramienta de consulta para conocer, aunque sea en mínima parte, los aspectos histórico geográficos que lo rodean, y se tome conciencia de lo que es y representa el pueblo en su conjunto, para nosotros sus hijos. Por tanto, son mis mejores deseos de que este nuevo librito tenga buena acogida, como ocurrió enhorabuena, con mi anterior, del que tengo conocimiento, circuló en buena cantidad y llegó a las manos inclusive de personas de algunos países de habla hispana del exterior, gracias al Ministerio de Educación, que los hizo llegar a través de nuestras Embajadas, según reportes y comentarios agradables que son de mi conocimiento, por lo que el mismo forma parte modestamente del conjunto de libros de varias bibliotecas particulares y nacionales, así como del catálogo o índice de autores de obras del poder legislativo o Parlamento Norteamericano, esto último, supongo, por el carácter oficial del texto, tal consta en página de Internet, observada dicha información, al instante de marcar mis nombres y apellidos completos para ingresar en el sistema.

Sin la menor pretensión de que se confiera crédito a lo escrito por mí, manifiesto mi inconformidad con otras monografías posteriores a la mía, por contener informaciones que no son propias ni originales de sus autores, sino tomadas de la que yo escribí hace años, sin citar ellos, la fuente de de información consultada, como es lo correcto, por lo que fácilmente estarían incurriendo, tal vez no por dolo, sino por ignorancia u omisión, en el ilícito de plagio o contra el derecho de autor, por una parte, y por la otra, que expertos en escribir sobre temas municipales, sin conocer el medio, sinceramente no los hay, mucho menos por personas ajenas al municipio contratadas para el efecto. Tal el caso de la que hizo Marlene Mardalety Rivera Miranda, la cual, aún reconociendo lo completo del estudio, no puede considerarse como una actualización de la mía, como ella lo indica, por no haber contado con la autorización oficial del editor, el Ministerio de Educación Pública y la mía, como autor, como es legal, con el agregado de haber sido contaminado el texto de ella, con información extra, bastante maltratada y exagerada, que no vienen al caso, por ahora, en detalle comentar, que no es propia de una monografía seria, de su clase, alterada supongo, por terceras personas irresponsables, sin su permiso, por lo menos la versión libre que aparece en Internet, que no fue protegida, como es aconsejable. En igual forma, en otra página de ese sistema, aparecen unos relatos monográficos sobre El Jícaro, redactados por Julio Francisco Ramírez López, quien copia literalmente con puntos y comas, pasajes de la que yo escribí hace años, arrogándose la investigación, sin hacer la salvedad del caso; por lo que exhorto a esos jóvenes inquietos, que cuando escriban algo derivado de consulta o réplica de otros libros, lo hagan así constar expresamente al final, con las observaciones pertinentes, por ética y buena fe, para su propia satisfacción y no engañarse a sí mismo.

Dejo constancia, que el prólogo lo refrendo con mi rúbrica, movido por un profundo sentimiento de cariño que mi inspira mi bello pueblecito, más que de cualquiera ilustre tercera persona, que bien pudo

9

haber sido invitado a hacerlo, valga la modestia, y porque se trata de una pequeña obra del pueblo, que en mi criterio, no necesita de alabanzas ni de recomendaciones para su adquisición y lectura, por lo que espero se publicite y penetre por sí sola, principalmente por el sello y colorido de provincia que lleva implícito y, además, porque la misma no tiene un carácter meramente lucrativo, reconociendo de antemano, que críticas al texto van a existir, por lo menos en el pensamiento y en la murmuración y, que unos pocos, lo harán a priori, sin siquiera haber leído su contenido.

Creo oportuno por último, pedir las disculpa del caso, por la omisión de repente, de algún tema de importancia, que a juicio de terceras personas, pudiese haber merecido su inclusión o haya escapado a mi memoria o quedado en el tintero, como dice el refrán, así como de posibles fallas en el uso de algunas reglas gramaticales y algunos otros gazapos involuntarios, las que pido también, por si acaso, modestia aparte, se hubiese filtrado algo del ego, y por la emoción también, al escribir tan kilométrico introducción, ojalá no aburrida por eso su lectura, pero es parte de mi desahogo sentimental al exteriorizar cosas lindas del pueblo, donde dejé enterrado el ombligo y enterraran mis huesos también, lamentando que muchas personas contemporáneas o de generaciones anteriores y posteriores próximas a la mía, conocedores muchas de nuestra historia, que son ahora parte del más allá, incluidos mis seres queridos fallecidos, no hayan tenido la oportunidad de conocer esta pequeña obra, por la tardanza en hacerla realidad.

EL AUTOR CAPITULO I SITUACIÓN GEOGRÁFICA, DEMARCACIÓN FÍSICA Y EXTENSIÓN TERRITORIAL

SITUACIÓN GEOGRÁFICA. El Jícaro forma parte del departamento de El Progreso, República de Guatemala, situado en el nororiente del país, Latitud 14.91, Longitud 89.9, UFI: -1134405, UNI: -1674334, UTM: AB 85, JOG: ND 16-05, entre las sierras Madre, conocida aquí, como del Merendón y las Minas, de esta última, río Motagua de por medio, en cierta parte, como línea divisoria de municipios vecinos, en una zona geológica que puede considerarse como única en Centro América, por su propia naturaleza y ecosistema imperantes, a decir de su flora y fauna, léase variedad de cactus, árboles de guayacán, roble, zarza, yaje, orotohuaje, subín, carupín y el famoso Especie de cactus comúnmente llamado Tuno. pasto oveja, etc., y de extrañas especies de reptiles, verbigracia:

serpientes, iguana garroba, el singular monstruo de güila o heloderma, llamado comúnmente escorpión, etc., característicos estos de regiones áridas, en donde predomina la sabana, que no fácilmente se encuentran en cualquier lugar del país. Tal situación, debido, según se desprende del estudio realizado por el experto Dr. Holdridge, a la considerable elevación de la citada montaña de las Minas ubicada a escasos 25 kilómetros de distancia, enfrente, al norte, de esta población y de la región en general, obstáculo natural que hace descargar la humedad y el agua de lluvia del lado opuesto, razón por la cual, el preciado líquido llega al área, por las montañas bajas del sur de los Vista panorámica de la sierra de Las Mina departamentos de Jalapa y Chiquimula, cuyo fenómeno natural le altera tomada de Puente que cruza el río Motagua. y mantiene su fisonomía, tal como es, de monte espinoso subtropical seco en la meseta, y más o menos húmedo fresco, en la alta, en donde viven cierta clase de pinos, variedad de encinos y otros propios del clima, cuya aridez es consecuencia también, de la considerable

clase de pinos, variedad de encinos y otros propios del clima, cuya aridez es consecuencia también,
clase de pinos, variedad de encinos y otros propios del clima, cuya aridez es consecuencia también,

10

distancia que separa el terreno de los océanos, y por lo mismo, escases de humedad en el ambiente. Esta zona de vida, tal como se presenta, es compensada sin embargo, en buena parte, con sus fértiles tierras regables, gracias a la presencia del río Motagua en sus inmediaciones, y a la existencia de abundante agua a poca profundidad del subsuelo, privilegios que afortunadamente le inyectan vida y desarrollo a la región. Las cordilleras citadas, ofrecen a la vez, una excelente vista panorámica hacia el sur, con sus puntos bien definidos: “Montañas de San Pedro Pinula, Jalapa y Guastatoya”, ”El Morrón”, terreno “Las Minas”, ”Pila de Moscoso y Guayabo”, “Tobón”, “El Talquezal”, “Loma Redonda” y “Las Anonas o Sitio de Jesús”, todos enclavados en la cordillera del Merendón, con su color verde-pardusco; últimos elevamientos de donde, entre el resplandor propio del área, allá en donde pareciera juntarse el cielo y la tierra, y el sol, incendiar la pradera, en la claridad del medio día, se divisan en la lejanía los extensos llanos de la fragua que exhalan el tibio clima tropical que le es característico. Y, al norte, la impresionante de las Minas, con un bello azulado-verdoso de varios tonos, según la distancia de observación, ataviada de nubes multiformes blanquecinas, posando casi siempre en el horizonte, y más allá, al poniente, entre las dos montañas, que forman el gran cañón del Motagua o garganta del nororiente, como le llamo yo, en los cuatro puntos cardinales, dibujados en sus variadas configuraciones caprichosas y a veces confusas, pero bellas, se aprecian en el firmamento, solitarios o en grupo, los celajes o trozos de cielo policromos, rojizos, violetas, con bordes dorados encendidos, generados por la luz radiante del sol, por la mañana, y con pinceladas ambarinas, cuales nubes misteriosas con siluetas de arrebol, alumbradas por el suave brillo del astro rey, en el ocaso, como obsequio de agradables y esplendorosos instantes vespertinos.

Y como maravilloso regalo invernal de natura, con expresión sublime de ensueño, en el crepúsculo de la tarde, como un jardín florido de rosas, figuras de mariposas incrustadas libando el néctar de las flores, de espectro de gotas de lluvia y rayos de sol, entremezcladas, se exhiben imponentes de repente en las alturas, más de un arcoíris coqueteando a sus admiradores, con su ropaje matizado de sus siete lindos colores, pero a la vez, abriendo los portones del cielo, en franca invitación para entrar en el mundo de lo desconocido, deleitando con su natural belleza, a los comarcanos, de quienes más de algún simpático dicharachero, en su hábito de superstición cotidiana, en lenguaje coloquial, suele decir: ¡Oh, presencia de arcoíris en el espacio, señal de paro de lluvia!; cuyos espectaculares fenómeno, cautiva indiscutiblemente, a seres humanos que aman la naturaleza y que tienen la oportunidad de echar un vistazo al infinito, en esos precisos momentos.

Su pintoresca y progresista cabecera municipal, de igual nombre, se asienta a poca distancia de las márgenes del río Motagua, propiamente en lo que es su inmenso valle, con sus calles correctamente trazadas, plantadas de una bien dispuesta arboleda, verde, casi siempre verde, como el vistoso plumaje de nuestro Símbolo Patrio, El Quetzal, como presagio de esperanza. Ocupa el municipio, una regular extensión de terreno, formando llanuras y partes quebradas. La línea del desaparecido ferrocarril Interoceánico o FEGUA, como se le llama actualmente, concesionada en mala hora y para retroceso del país por 50 años a Ferrovías de Guatemala, lo atraviesa en toda su longitud, de norte a sur y viceversa, siendo la mayor parte del área topográfica montañosa y afectada. Sus carreteras de acceso, en sus tres principales ingresos, se encuentran convenientemente asfaltadas hasta su convergencia con carreteras principales del país, que conectan con los departamentos de Zacapa, Chiquimula, Jalapa, última aún de terracería, y con el resto del país por la ruta del Atlántico. El municipio está cruzado de caminos vecinales internos que comunican con sus aldeas y caseríos, así como con los municipios vecinos de San Diego, San Pedro Pínula y Guastatoya, y vericuetos llamados regionalmente

11

“extravíos” que usan algunos lugareños, para acortar distancias y llegar pronto a su destino, sorteando barrancos y maleza, casi abriéndose campo, guarisama en mano. Dada su topografía, se sospecha que la parte baja de la población, en algún tiempo de la historia, antes de la construcción del ferrocarril, a partir del paraje conocido como “Patio de Gallos”, hasta el malpaís de Chilo Morales, formando allí un recodo, fue eventual lecho del río Motagua, a juzgar por los vestigios de piedras y arena de su clase que yacen en el subsuelo, lo mismo que sus barrancos aledaños, al sur, con cicatrices de oleajes e incrustaciones fósiles de pequeños jutes, caracoles y piedrecillas descubiertos en su relieve, que no son propias del terreno, más bien, fragmentos de origen de acarreo fluvial. La borda paralela y el terraplén de la vía férrea del desaparecido ferrocarril, constantemente supervisadados por la empresa, ha sido por años, una potente defensa indirecta de la población, impidiendo que el río con los copiosos inviernos vuelva de nuevo, a su cauce caprichoso ocasional antiguo, del que se supone, pero ahora, en las condiciones de descuido y olvido en que se encuentran dicha vía por la desaparición de esa empresa, se corre el riesgo de que socave esas barreras y se produzcan inundaciones no deseadas. FORMA. La estructura física del área territorial, se compone de tres franjas paralelas, escalonadas entre sí, a lo largo y ancho del municipio: la parte baja de vegas conformada por el valle del Motagua, al norte; la altiplanicie o porción central, y la pequeña montaña y sus estribaciones, al sur, que es parte de la sierra de la sierra Madre o del Merendón, y según el mapa levantado últimamente por la Dirección General de Cartografía, que debe considerarse como oficial para todos los asuntos que se relacionen con el territorio jurisdiccional, tiene la forma de un oblongo irregular, con su parte más ancha por el oeste y más angosta por el este.

DEMARCACIÓN FÍSICA. Límites anteriores. Cuando se creó el municipio, si bien se mencionan en el acuerdo respectivo, los nombres de las comunidades que debían integrarlo, no se fijó los límites que permitieran demarcar físicamente el área territorial, prevaleciendo de hecho, los que en forma convencional se venían reconociendo desde tiempos remotos, cuando el antiguo municipio de San Cristóbal Acasaguastlán, ejercía dominio sobre la otrora aldea, identificados por medio de mojones informales, de la manera siguiente: al norte, del mojón denominado La Puente, en la aldea de ese nombre, del municipio de Cabañas, en el departamento de Zacapa, al mojón denominado El Portezuelo, situado en la margen izquierda del río Motagua en el municipio de San Agustín Acasaguastlán del departamento de El Progreso, río

los

de San Cristóbal y San Agustín Acasaguastlán, también colindó en un una época por este rumbo con Santa María Magdalena, cuando este era municipio independiente; al sur, del mojón María Felipa, hasta el mojón La Laguneta, colinda este municipio con el de San Pedro Pínula, en el departamento de Jalapa, sirviendo de línea limítrofe varias montañas sinuosas; al este, del mojón denominado La Puente, al denominado María Felipa, colinda el municipio con el de Cabañas en el departamento de Zacapa; y al oeste, del mojón denominado El Portezuelo en línea recta, hacia el mojón El Bejucal, de norte a sur, de este mojón hasta el denominado El Aripín, de este a oeste, también en línea recta; en este mojón termina la colindancia del municipio de El Jícaro, con el de San Agustín Acasaguastlán; y del mojón denominado El Aripín hasta el denominado Laguneta, colinda el municipio siempre por el este, con el

Laguneta, colinda el municipio siempre por el este, con el Barrio Vista Bella, al fondo montaña

Barrio Vista Bella, al fondo montaña del Merendón.

motagua de por medio, colinda este municipio con

12

municipio de El Progreso, cabecera del departamento, teniendo como limites montañas y barranco escabrosos sin nombres conocidos, formando una curva y de este ultimo al de María Felipa, por el lado sur con los municipios de Jalapa y San Pedro Pinula.

En esa situación permaneció el nuevo vástago, por muchos años, en un completo vacío e incertidumbre, derivado de la pifia del acuerdo de su creación, la que como era de esperarse, tuvo sus repercusiones negativas, por los serios problemas que se presentaron en el decurso del tiempo, con más de uno de los pueblos circunvecinos por cuestión de límites, cuando por ejemplo, habitantes de unos de ellos, creyendo que estaban en su derecho, dentro de su territorio, invadían terrenos del otro, para efectuar labores, bien en parcelas patrimonio de la comuna local o de particulares, pertenecientes al nuestro, provocando las consiguientes molestias, las cuales en la mayoría de los veces, eran resueltas conciliatoriamente, con la intervención de ambas Municipalidades, alegándose en muchos casos, que los promontorios de piedra, troncos de árboles, zanjones u otras señales convencionales o empíricas, que servían de límite, eran alterados a favor de determinado municipio, para agrandar su jurisdicción y restar la del otro, y esa era precisamente la causa de los pleitos, llegando algunos individuos, incluso, a la violencia, como medio de resolver sus diferencias.

Según rumores que no se han podido confirmar, parte del límite Oeste con San Agustín Acasaguastlán, fue alterado antojadizamente por cuestiones de tinte político, por el Ingeniero Luis Chacón, cuando remidió los terrenos “Malpaís” y “Robles”, a solicitud de sus propietarios de la aldea El Rancho, y de Aquilina Rodríguez, a efecto de lograr el deslinde y avivamiento de mojones, operaciones que fueron aprobadas por acuerdo gubernativo de fecha 19 de marzo de 1946, tomo 65, página 3 de la recopilación de leyes, cuyos resultados, según se sabe, se oponen a las practicadas con anterioridad por el Ingeniero Héctor Montenegro Vesco, también con aprobación gubernamental y que una de las partes considera la original, por lo que hubo inconformidad de alguno de los dueños.

El problema estriba en que todas esas medidas fueron aprobadas por el Organismo Ejecutivo en su oportunidad, como es reglamentario, y si hubo la alteración del límite en cuestión, no se hicieron en tiempo las impugnaciones correspondientes por las Municipalidades de esas épocas, aún cuando una cosa es el deslinde de terrenos particulares y otra muy distinta el de límites municipales. Sin embargo, el mapa antiguo de El Jícaro, inserto, podría arrojar luz al respecto, así como una certificación de acta levantada por la Municipalidad de San Agustín Acasaguastlán con fecha 19 de febrero de del año 1933, no confiable, firmada solo por el Secretario de la Municipalidad de San Agustín, sin el visto bueno del Alcalde, que se refiere a esa supuesta alteración, que mantenía bajo custodia el Tesorero Municipal Melecio Venegas, en la caja fuerte de la Tesorería Municipal, en un paquete de documentos importantes que incluía copia del expediente de los trámite de la creación del municipio y el título del sitio de Jesús, que puede ser consultado, si acaso los mantuvieron bajo esa reserva, algunas sucesivas municipalidades presididas por Alcaldes y empleados irresponsables.

La alteración que se menciona principia en el mojón La casa en la hacienda La Esperanza, de los herederos de Aquilina Rodríguez, adentrándose en esta jurisdicción en línea oblicua de noreste a suroeste, hasta la altura del mojón El Bejucal, formando un ángulo agudo que resta al municipio una considerable faja de terreno sobre la cumbre del cerro denominado “El Malpaís”.

Respecto de esa alteración, el Alcalde Municipal Abrahán Rodas Ruíz, atendiendo peticiones de propietarios de terrenos particulares limítrofes, vecinos de El Rancho, en oficio 480 de fecha 8 de octubre de 1957, dirigido al Director de Cartografía, reiterado varias veces, hizo la protesta del caso, adjuntando la

13

certificación que se indica en el párrafo tras anterior, con motivo de la elaboración del mapa básico de la República de Guatemala, gestiones que también se formularon en los precisos momentos en que se realizaban los trámites de demarcación del municipio, sin que las mismas se hayan entrado a considerar siquiera, posiblemente porque las operaciones mencionadas, de deslinde de terrenos particulares, que originaron esos rumores, nada tenían que ver con cuestiones de límites municipales. Sin embargo, queda la duda y valdría la pena desentrañar lo relativo a esa situación, en la vía que corresponde.

La hacienda y casa “La Esperanza” de los herederos de Aquilina Rodríguez, entre la línea férrea y la carretera interdepartamental, ha sido el antiguo límite de El Jícaro y San Agustín Acasaguastlán, por el oeste, aun cuando el casco de la vivienda se ubica dentro de la jurisdicción de este último, cuyos moradores, de tiempos remotos, siempre han gestionado sus asuntos con las autoridades “tinecas” y no del nuestro, siendo además confín de la citada carretera municipal, según el mapa antiguo del municipio, inserto, elaborado el 17 de agosto de 1942, por la Intendencia Municipal de esa época, que aparece publicado en este trabajo, firmado por el Secretario con el visto bueno del Intendente.

En el año de 1880 se practicó la medida del ejido municipal denominado Las Anonas o Sitio de Jesús, por el Ingeniero Juan Nepomuceno Vasconcelos, que primeramente se adjudico al municipio de San Cristóbal Acasaguastlán por acuerdo gubernativo de fecha 28 de octubre de 1880, pero luego de la creación del municipio de El Jícaro por acuerdo del gobierno fechado el 31 de agosto de 1908, paso a pertenecerle, aun cuando la legalización se hizo a solicitud de la Municipalidad local unos años después, para cuyo efecto se emitió el acuerdo gubernativo Mapa antiguo del municipio de fecha uno de septiembre de 1,933, mandándose a inscribir en el Registro de la Propiedad Inmueble, bajo número 6446, folio 119 del libro 8 de Zacapa. Otro documento que respalda la propiedad del mencionado terreno a favor de la municipalidad de El Jícaro es el acuerdo de 1 de junio de 1933, tomo 52 páginas 464 de la recopilación de leyes. LÍMITES ACTUALES. Cuando El Jícaro se convirtió en municipio independiente, como se indica antes, por una omisión involuntaria y para mala suerte nuestra, no se fijaron con precisión los límites ni área territorial y, aunque de hecho, era de suponer que los primitivos linderos serían los mismos que el ente matriz (San Cristóbal Ac.) mantenía desde tiempos atrás, con sus limítrofes:

San Pedro Pinula, Jalapa y Guastatoya, por el sur; Cabañas y Uzumatlán, por el oriente, San Agustín Acasaguastlán y Santa María Magdalena, por el poniente y el río Motagua lo sería por el norte, esto no era suficiente, existía un vacío legal porque se ignoraba el área de conformación y que era indispensable resolver, promoviendo las gestiones de ampliación del acuerdo de creación, que le otorgara vida jurídica total al municipio, con sus límites y extensión territorial bien definidos, a efecto de ponerle fin a los problemas existentes, incluidas las murmuraciones callejeras de que el área de asentamiento nuestro, pese al tiempo transcurrido, desde su creación, todavía pertenecía al municipio de Acasaguastlán, “porque así estaba registrado, decían algunos mal pensados e ignorantes, situación que aprovechaban algunos ingenuos vecinos para ir a “legalizar” a posteriori, los documentos de sus terrenos, con las autoridades de aquella hermana población, sin percatarse que esos trámites serían nulos de pleno derecho, porque El Jícaro ya tenía jurisdicción propia municipal, situación que se daba con mayor

nulos de pleno derecho, porque El Jícaro ya tenía jurisdicción propia municipal, situación que se daba

14

frecuencia por los habitantes de las aldeas del oriente de la población. Que conste, que de esta clase de asuntos pasan inadvertidos lastimosamente, la mayoría de vecinos del municipio, bien por ignorancia, por falta de consciencia cívica, de voluntad o de amor al terruño.

Dentro de ese estado de cosas, con el objeto de complementar el acuerdo de creación del municipio, con la fijación real de límites y comprobación del área territorial, así como para aclarar las dudas existentes sobre la supuesta alteración que se menciona, dicho de otra manera, sanear de una vez por todas el problema, fue que la Honorable Corporación Municipal, administración 1960/62, de la que me precio haber presidido como Alcalde, guiados sus integrantes por sus más grandes sentimientos de patriotismo y responsabilidad en el ejercicio de la función pública por el pueblo encomendada, y a mayor abundamiento, considerando que era el momento oportuno de hacer historia, con un proyecto de tanta envergadura, en pro del patrimonio del municipio, gestionó ante el gobierno de la república presidido por el General Miguel Ydigoras Fuentes, LA DEMARCACIÓN FÍSICA DE SU ÁREA TEERRITORIAL, la cual fue autorizada y realizada sin dilación, en tiempo record, por la Dirección General de Cartografía a cargo del Ingeniero Manuel Ángel Castillo Barajas, previos los estudios técnicos y trabajos de campo necesarios, así como la revisión y comparación de los antecedentes históricos del caso, elaboro con base en los mismos, el mapa aéreo fotogramétrico expeditivo que fija con precisión los límites jurisdiccionales que determinan el área asignada al municipio, con fundamento en todo lo cual, y llenados los demás requisitos legales, el Organismo Ejecutivo, emitió el correspondiente acuerdo, ampliando el anterior de fecha 31 de agosto de 1908, que dice:

“PALACIO NACIONAL: Guatemala, 28 de Junio de 1962.

Visto para resolver el expediente relacionado con los limites jurisdiccionales del Municipio de El Jícaro, Departamento de El Progreso, creado por Acuerdo Gubernativo de fecha 31 de Agosto de 1908; y,

CONSIDERANDO:

Que el acuerdo fechado el 31 de Agosto de 1908, si bien menciona los poblados que en esa época debían integrar el nuevo municipio que se formaba, no fijó los límites jurisdiccionales que permitieran demarcar físicamente el área asignada a municipio de El Jícaro:

CONSIDERANDO:

Que la Dirección General de Cartografía ha realizado el estudio y trabajos de campo necesarios y que, con en los mismos, elaborado el mapa aéreo fotogramétrtico expeditivo que fija con precisión los límites jurisdiccionales que determinan el área asignada al municipio de El Jícaro;

CONSIDERANDO:

Que no obstante que el Acuerdo Gubernativo del 31 de Agosto de 1908, no fijó los límites municipales correspondientes, la municipalidad de El Jícaro ha ejercido desde esa fecha su jurisdicción en el territorio que fija la presente disposición;

CONSIDERANDO:

Que las protestas y peticiones hechas por algunos vecinos de las aldeas Los Bordos de Barrillas, El Espíritu Santo, Lodechina, Las Anonas, Santa Rosalía, Agua Caliente, El Tambor y El Pino, no tienen ningún fundamento legal, y han quedado desvirtuadas por la Municipalidad de El Jícaro, en su sesión pública ordinaria que consta en el acta numero 21 de fecha 9 de Septiembre de 1961, así como lo dictaminado por el Ingeniero don Manuel Ángel Castillo Barajas, Jefe de Demarcaciones Internas de la Dirección

15

General de Cartografía, en su dictamen de fecha 8 de Febrero del año en curso; que con respecto al terreno denominado “Sitio de Jesús” o “Las Anonas” que los vecinos de las aldeas indicadas anteriormente, manifiestan que pertenece a San Cristóbal Acasaguastlán, tampoco hay ningún problema, ya que de este terreno, existe titulo librado a favor de la Municipalidad de El Jícaro, inscrito en el Registro de la Propiedad Inmueble al número 6446, folio 119, del libro 8 de Zacapa.

POR TANTO:

El Presidente Constitucional de la República.

ACUERDA:

1º. Ampliar el Acuerdo Gubernativo de fecha 31 de Agosto de 1908, que creó el municipio de El Jícaro, Departamento de El Progreso, asignándole una área jurisdiccional aproximada de doce mil quinientas (12,500 Hts.), equivalentes a doscientas setenta y siete caballerías (277 caballerías), comprendidas dentro de los límites municipales demarcados por la Dirección General de Cartografía, que figuran en el mapa aéreo fotogramétrico expeditivo elaborado por dicha institución para el efecto y cuya descripción es la siguiente:

I) Con el municipio de San Cristóbal Acasaguastlán, Departamento de El Progreso, la actual línea media del Río Grande o Motagua, desde su intersección con la línea recta definida por los mojones: <<Línea Férrea>> y <<El Remolino>>, hasta su intersección con la línea recta definida por los mojones << La Puente>>, <<Vega de Mercedes Marroquín>> y <<Cerro de Uyús<<, siendo esta intersección mojón común entre los municipios de El Jícaro y San Cristóbal Acasaguastlán Departamento de El Progreso; Uzumatlán y Cabañas, Departamento de Zacapa.

II) Con el municipio de Cabañas, por medio de líneas rectas definidas por los siguientes mojones: a) De la ultima intersección mencionada, al mojón <<Vega de Mercedes Marroquín>> ; b) <Vega de Mercedes Marroquín>---< La Puente>; c) <La Puente>----<Murciélago>; d) <Murciélago>---<La Laguneta>; e)< La Laguneta>---<El Morral>; f)<El Morral>---<El Jobo>; g) <El Jobo>---<María Felipa>; siendo el mojón <María Felipa> trifinio entre los municipios de El Jícaro, Departamento de El Progreso; Cabañas, Departamento de Zacapa; y San Pedro Pínula, Departamento de Jalapa.

III) Con el municipio de San Pedro Pínula, por medio de las líneas rectas definidas por los siguientes mojones: a) <María Felipa>; ---<Primer Encino>; b) <Primer Encino>---<Segundo Encino>; c)<Segundo Encino>---< Tercer Encino>; d) <Tercer Encino>--------<Pino Mocho o Pino Gacho>; e) z Pino Mocho o Pino Gacho>---<Pila de Moscoso>; f)<Pila de Moscoso>---<Pino Ralo>; siendo el mojón <Pino Ralo> trifinio entre los municipios de El Jícaro, San Pedro Pínula y Jalapa.

IV) Con el municipio de Jalapa, Departamento de Jalapa, por medio de líneas rectas definidas por los siguientes mojones: a) <Pino Ralo>---<Cuervo>; b) <Cuervo>--<Roble o Sillón>: siendo el mojón <Roble o Sillón> trifinio entre los municipios de El Jícaro, Jalapa y el Progreso.

V) Con el municipio de El Progreso. Departamento de El Progreso, por medio de: a) una línea recta definida por el mojón <Roble o Sillón> y el mojón < El Amate o Piedra Rallada> localizado este último en la rivera del rio Ayanshagua, (Anshagua) b) La línea media del rio Ayanshagua, (Anshagua) desde el mojón <Amate o Piedra Rallada> hasta el mojón <Zunzapote; c) Por líneas rectas definidas por los siguientes mojones: “Zunzapote”--<Caobano>, y <Caobano>---<Calzontes<; siendo el mojón <Calzontes> trifinio entre los municipios de El Jícaro, San Agustín Acasaguastlán y El Progreso.

16

<Casa>---<Línea Férrea>, y del mojón línea férrea, por medio de una línea recta con dirección al mojón < El Remolino> anteriormente mencionado, hasta su intersección con la línea media del curso actual del Río Grande o Motagua, siendo esta intersección mojón trifinio entre los municipios de El Jícaro, San Agustín y San Cristóbal Acasaguastlán.

2º. El área pretendida por el municipio de El Jícaro que en el mapa aereofotogramétrico expeditivo elaborado por la Dirección General de Cartografía, aparece rotulado < Área de San Agustín Acasaguastlán pretendida por El Jícaro>, y cuyos límites son las líneas rectas definidas por los siguientes mojones: a) < Casa>---<Bejucal> (s.a.); b) <Bejucal> (s.a.) <Agua Shuca> ; c) <Agua Shuca>---<Calzontes>; d) <Calzontes>- --<Callejón o Aripín>; e) <Callejón o Aripín> ---<Bejucal> (j); f) <Bejucal> (j)---<Casa>, queda confirmada como área dentro de la jurisdicción municipal de San Agustín Acasaguastlán.

3º. La Dirección General de Cartografía queda encargada de proceder oportunamente al respectivo amojonamiento.

4º. El Presente Acuerdo entrará en vigor el día siguiente de su publicación en El Diario Oficial. COMUNIQUESE, YDIGORAS FUENTES, El Ministro de Gobernación, GILDARDO MONZON PEULBE>>.

de Gobernación, GILDARDO MONZON PEULBE>>. ” Cabe por tanto, a los habitantes de El Jícaro, el

Cabe por tanto, a los habitantes de El Jícaro, el privilegio de ser uno de los pocos municipios de la República, que tienen arreglado conforme a derecho, la demarcación física de su área jurisdiccional, límites y mojones

perfectamente identificados, éstos últimos construidos con basas de concreto, con los signos e identificaciones asignados por la autoridad en la materia, para su fácil localización en cualquier momento, por enterrados que pudiesen estar en el subsuelo y, consecuentemente, la línea divisoria entre uno y otros de los municipios colindantes, lamentando no obstante, que las pretensiones y alegatos de la Municipalidad nuestra, respecto de la supuesta alteración de una parte del límite oeste con San Agustín Acasaguastlán, no hayan encontraron el eco deseado, según se lee del acuerdo transcrito. Es esta pues, la mayor gestión que Municipalidad alguna haya podido realizar en el municipio, a través del tiempo,

equiparada solamente con la magnitud de la obra de creación del municipio.

Empero, es lamentable y triste a la vez, que la Municipalidad y Fraternidad Jicareña, hayan dejado pasar por alto de comentar, acerca de la demarcación física del municipio, o siquiera aludir del logro con ello alcanzado, cuando celebraron en el 2008 el centenario de su fundación, limitándose a hacer referencia al acuerdo de su creación, y no al de ampliación que lo complementó, de ese avance significativo en materia de territorio, tal vez por desconocimiento de los dirigentes del evento, un lapsus calami, falta de coordinación o de voluntad política de una o ambas entidades, o porque su propósito era simplemente el de celebrar por celebrar, sin objetividad, menospreciando con ello, esa importante faceta de la vida del pueblo, aprovechando la coyuntura de esa masiva concentración, para enterar con satisfacción al

Mapa aéreo del municipio de El Jícaro.

17

vecindario ahí reunido, de la última innovación y estado geográfico actual de nuestra jurisdicción, que dicho sea de paso, representa una obra de trascendencia, no solo para los jicareños, sino por extensión, para los habitantes de los municipios colindantes, según informaciones de vecinos de esas comunidades en aquel momento y, aún, en la actualidad, cuando se comenta al respecto, porque a decir verdad, no puede existir municipio jurídicamente hablando, faltando esos elemento esenciales, léase territorio con límites precisos amojonados legalmente, resultante de mediciones técnicas.

Lo anterior también, en referencia lógica, de que si bien, en aquella época nuestros antepasados, nos obsequiaron la independencia de nuestra patria chica, quizás por premura o porque a sus precursores solo les interesaba el aspecto puramente político del momento, pasaron inadvertidos de la fijación de límites y la masa física perimetral que debía conformarlos, con su respectivo mapa, de tal manera que esa concesión o autonomía, fue a medias, paticoja como se dice, que era preciso enmendar con el paso de los años, por alguien visionario, a efecto de conformar un territorio con todos sus requisitos legales, en el presente caso, justamente, el Concejo Municipal a que presidí, para nuestra tranquilidad, a fin de no tener ya que soportar más problemas de su índole, en el futuro, como venía ocurriendo.

Pienso y me congratulo de hacerlo constar sin embargo, que la ascensión a categoría superior de la aldea, fue una acto maravillo de civismo de nuestros congéneres antepasados, digna de admiración y de reconocimiento que no pretendo desdeñar, solo señalar de refilón, la omisión que en principio se cometió, situación que en hora buena, quedó arreglada en definitiva, como se explica, toda vez que el acuerdo de demarcación vino a complementar, dar forma y perfeccionar el de creación, que aún cuando este se gestó con buena y sana intención, adolecía de algo de suyo importante dentro del contexto jurídico, cuál era el deslinde y avivamiento territorial.

Es posible, que por no constituir la demarcación, una obra abultada, más bien abstracta, discreta, pero no por ello interesante, que por intangible e imperceptible a simple vista, y no rebasar los límites de la superficie del suelo, como acontece con otras materiales, que se alzan a los ojos de todos, un edificio por ejemplo, pasa desapercibida y callada para muchos, aún cuando pudiera darse el caso también, de falta de conocimiento, ignorancia o egoísmo de las personas, de no querer comprender y reconocer los hechos tal cual son. Cosas de humanos, ¿verdad?. Pero ahí está la descrita, consecuentemente plasmada en documentos legítimos: un Acuerdo Gubernativo y mapa oficializados por el Estado, que la respaldan legalmente, con sus basas de concreto que identifican claramente los linderos y mojones respectivos, lo cual algún día la historia se encargará de darle su importancia y colocarla en el lugar que realmente le corresponde y, por eso mismo, los jicareños conscientes, indudablemente, se servirán reconocer, como lo han venido haciendo agradecidas, sucesivas generaciones desde un principio, con la disposición de la creación del municipio, cuyo centenario se celebró.

Sin perjuicio de que el mapa oficial del municipio, es el elaborado y autorizado por la Dirección General de Cartografía, con motivo de la demarcación de que se trata, he creído conveniente para una mayor comprensión visual, referencia e identificación de datos útiles, así como la ubicación de poblados, parajes, ríos y vías de comunicación, incluir también en este texto, fotografía de un mapa provisional, pero oficial en su momento, elaborado por la municipalidad de 1942, con ocasión del levantamiento del inventario físico de caminos de tercer orden, vecinales y de herradura del municipio, conforme el acuerdo gubernativo del 5 de junio de ese mismo año, con sus respectivos signos convencionales, el cual, con muy poca diferencia, se parece con el de Cartografía, a pesar de haber sido elaborado fuera de escala, en forma empírica, pero útil e interesante, cuyo inventario se publica también en este libro, dada su importancia por los intereses patrimoniales del territorio, que representa y como parte de la historia.

18

Es importante mencionar, que dentro del trámite de demarcación, fue preciso librar tenaz lucha en las dependencias gubernamentales correspondientes, que por momentos se debilitaba, ante la ilegítima intromisión y absurda oposición, a la vez, del Alcalde de turno, de San Cristóbal Acasaguastlán, por su notoria falta de personalidad y personería en el asunto, por ser este de la exclusividad interna y autónoma de nuestro municipio, así como de un reducido grupo, a lo sumo de diez personas, intrigantes, venales, de sobra conocidos y hasta cierto punto traidores, de varias aldeas del oriente del municipio, quienes tergiversando el verdadero sentido de nuestra gestión, aducían que el terreno Las Anonas o Sitio de Jesús, era propiedad de aquella Municipalidad y lo que el Alcalde de El Jícaro pretendía, era vender el bien inmueble citado, por lo que rechazaban de plano la intervención gubernamental en la demarcación solicitada, cuyas protestas y peticiones por notoriamente frívolas e impertinentes, fueron declaradas sin lugar, por ajenas al propósito que se perseguía, de suerte que dentro de las pruebas presentadas, figuró la de que el citado terreno está inscrito con todas las de ley, a favor de la Municipalidad de El Jícaro, en el Registro de la Propiedad Inmueble, como se indica anteriormente. Por supuesto que los vecinos opositores fueron manipulados y engañados por ávidas terceras personas de adentro y fuera del municipio, en el marco de los intereses políticos partidarios, que se disputaban en el momento, como a mansos e ingenuos corderitos, pero fracasaron en su vanos intentos de desestabilización, no obstante las repetitivas, oportunas y contundentes aclaraciones nuestras, al respecto.

Parte de lo anterior, se confirma con el acta número 322 de fecha 20 del mes de julio de 1961, suscrita en la Gobernación Departamental, con la presencia del Gobernador, Coronel Manuel Adalberto Rivera Mérida, los Alcaldes de El Jícaro, San Cristóbal y San Agustín Acasaguastlán, Carlos Egberto Casasola Saavedra, Héctor M. Ruíz Victoria y Efraín Sánchez P., respectivamente, con la asistencia del Secretario Fernando Octavio Catalán Orellana, en cuya audiencia el segundo de los nombrados se opuso rotundamente al trámite de demarcación, respaldado por sendos memoriales firmados por vecinos de las aldeas mencionadas. Es de hacer notar, que en ningún momento se trató de un problema entre el noble pueblo de San Cristóbal Acasaguastlán, nuestra antepasada patria chica y el nuestro, sino de más de alguien líder político disociador ajeno al departamento, que pretendía llevar agua a su molino para sumar adeptos en su posición de pre candidato a diputado y por el prurito de fastidiar.

Es curioso, sin embargo, que los vecinos de las referidas aldeas, quienes en buen número son usuarios del sitio Las Anonas o de Jesús, o sus descendientes, a estas alturas, demostrando sus agallas, no hayan alzado su voz de protesta, haciendo valer sus derechos conculcados, desde el preciso instante, en que cierta Municipalidad y otros involucrados, en forma ilegal y hasta cierto punto de traición, vendieron simuladamente, --porque aparentemente, no hubo dinero de por medio, por lo menos ingresado en la caja de la Tesorería Municipal--, fracciones de dicho terreno a personas particulares, desmembradas del título original, que ha quedado por tal motivo, prácticamente cercenado, para fines que no eran precisamente los de adquirir propiedad y dominio en sentido estricto, sino para utilizar esos documentos como aval para conseguir préstamos hipotecarios en algunos bancos del sistema, haciéndolos pasar para demostrar legítima pertenencia del inmueble, pues los supuestos compradores nunca asumieron la posesión de los terrenos, pero mientras tanto, subsiste un serio problema costoso de dilucidar, en razón de que algunos de los supuestos compradores, son fallecidos y, por ende, resulta imposible a estas alturas revertir la anómala operación, a su legítima propietaria, la Municipalidad, y lograr su recuperación, pudiéndose, eso sí, promover algunas diligencias contra quienes aún viven o sus descendientes, máxime que los contratos están plagados de vicios ocultos que los hacen nulos de pleno derecho, sobre cuyos contratos de “compra-venta”, existe responsabilidad penal también, para el o los notario que los

19

autorizaron, a sabiendas que no son factibles los negocios de bienes patrimonio del Estado, así nada más de facilito, sin los trámites específicos previos que demandan estos casos, conforme a leyes de la materia.

Ante tan penosa circunstancia, como ciudadano nato de esta tierra, sabedor de ese inaudito problema, como público lo es, insto por un lado, a los supuestos compradores, a que depongan su posición de falsos propietarios y devuelvan lo acotado a su legítima dueña, porque tarde o temprano el municipio reaccionará, y como consecuencia, se verán inmersos en problemas judiciales no deseados, cuyas personas, considero, no actuaron con ánimo de lucro o de dolo para delinquir por propia iniciativa, para su directa inculpación, por el contrario, pudo haber sido por mal asesoramiento o embaucados con la participación de terceros con aviesos intereses, porque en conciencia, es más responsable quien con conocimiento de causa, vende lo que no es suyo, es decir, lo que tiene en depósito por administración temporal, en este caso, la Municipalidad de la época, qué, quienes adquirieron esos bienes en tal forma. Y por aparte, a la Municipalidad local llamo la atención, para que cumpla con la función de su mandato, promoviendo inmediatamente, en defensa de los derechos e intereses del pueblo que representa, ahora detentados, la nulidad de esas transacciones ilegales, toda vez que los bienes del Estado, son inalienables por simple acuerdo interno municipal, disposición unilateral o simple alcaldada de funcionario de turno de repente, salvo trámite específico por utilidad y necesidad públicas, debidamente comprobadas, con el aval del pueblo en un cabildo abierto, lo que hace pensar que ese estado de cosas, se dio, además, como una forma irresponsable de congraciamiento con determinados sujetos, para la captación de votos o para hacer préstamos para costear elecciones municipales, de determinados candidatos.

EXTENSIÓN TERRITORIAL. La extensión superficial del municipio, anteriormente era de 228 caballerías, 47 manzanas y 8 cuerdas, según datos registrados en la Dirección General de Estadística, pero, tras la última medición efectuada por la Dirección General de Cartografía, con motivo de la demarcación que se refiere, la extensión real del territorio, es ahora de: 12,500 hectáreas, equivalentes a 277 caballerías, por lo que los datos primeramente mencionados han dejado de tener vigencia, prevaleciendo estos últimos, en vista que Cartografía, ahora Instituto Geográfico Nacional, es la dependencia oficial especifica del Estado, en asunto de mediciones y mapeo. Con tales operaciones se estableció así mismo, en términos generales, un aumento de 49 caballerías, con relación al dato anterior, así como colindancia por el rumbo nororiente, con el municipio de Uzumatlán, Zacapa, ignorada antes, observándose de consiguiente, buena recuperación de área territorial con esta última medida, gracias a la avanzado de la ingeniería moderna.

ALERTA. Por mera coincidencia, buscando asuntos de mi interés en Internet, encontré una investigación del Ingeniero Agrónomo Nery Augusto Paz Barrientos, relacionada con El Jícaro, en donde indica que el límite de nuestro municipio con el de Jalapa, varió en los puntos siguientes: “de la cima del cerro Almolonga, que constituye el límite departamental, en una poligonal hacia el este a la cima del cerro Montepeque, de allí al paraje El Terreno hasta el paraje Portezuelo del Incienso, al lado sur del cerro El Incienso y de este punto, a la poligonal que en dirección sureste va a la cima del cerro Alto, que ha pertenecido a Jalapa”, situación en la que estuvo involucrado el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) y el Congreso de la República, que emitió el decreto número 23-74 de fecha 25 de abril de 1974, publicado en el diario oficial del 6 de mayo de dicho año. Por lo anterior, sería conveniente que la Municipalidad local investigara acerca de las operaciones efectuadas por el Instituto Nacional de Transformación Agraria (INTA) o el Instituto Geográfico Nacional en esa época, sobre los límites mencionados, que pudieran favorecer o no a nuestro municipio, aunque a mí, en lo personal, no me suenan esas colindancias, por lo que pudiera tratarse de mediciones no territoriales intermunicipales o de expropiaciones.

20

CAPITULO II

DEMARCACION POLITICA

20 CAPITULO II DEMARCACION POLITICA CREACIÓN. El municipio de EL Jícaro, fue creado por acuerdo gubernativo

CREACIÓN. El municipio de EL Jícaro, fue creado por acuerdo gubernativo de fecha 31 de agosto de 1908, cuando era aldea del municipio de San Cristóbal Acasaguastlán, situación que fue objeto de una seria controversia entre ambos poblados que perdura en los anales de nuestra historia, por cuanto se impuso el derecho, la razón y la justicia que a grado de adelanto reclamaron nuestros antepasados. Pertenecía en aquella época al departamento de EL Progreso, luego al dejar de ser departamento este último, pasó a formar Vista parcial de una de las calles del pueblo. parte del departamento de Zacapa y posteriormente fue segregado para anexarlo nuevamente al departamento de EL Progreso, de conformidad con el decreto

legislativo número 1965, pero en su condición de aldea perteneció siempre a Zacapa, porque el municipio jurisdiccional, Acasaguastlán, también lo era. MERECIDO ASCENSO. Las razones lógicas que impulsaron a los vecinos de El Jícaro, a promover su ascenso

a municipio, fueron varias, dentro de los que destacan las siguientes: se contaba ya con edificio propio

para alojar a la nueva entidad, comandancia local, escuelas de ambos sexos, telégrafo y correo diario de

la capital, teléfono, centralización de fábricas de aguardiente, zona experimental de agricultura, estación

del ferrocarril recién inaugurada y cuarenta caballerías de astillero del Sitio de Jesús en su propia localidad y era la aldea más grande e importante que se encontraba en el tránsito ferroviario entre El Rancho y Cabañas. Y lo más interesante aún, amplio territorio, suficiente población en términos reglamentarios, como requisito para ese fin, comunidad organizada, capacidad económica para sufragar sus gastos y patrimonio propio, elementos significativos muy válido dentro del trámite, aparte del otro problema no menos crucial, como lo era el de estar de por medio entre Acasaguastlán y las aldeas que solicitaron la nueva entidad, el caudaloso río Motagua que en los seis meses de la estación lluviosa, imposibilitaba de manera formal la comunicación y nulificaba por consiguiente la acción rápida de la justicia, cuyos actos criminales en la aldea eran frecuentes, principalmente en los llamados estancos, (cantinas de hoy), a tal extremo que a la comunidad se le llegó a llamar no en voz queda en la región: “El Rastro”, por las muchos muertes violentas y otros ilícitos que se cometían. Por tales problemas, el gobierno de entonces, se vio precisado, aun siendo El Jícaro aldea, establecer un Juzgado de Paz con competencia para conocer asuntos penales y civiles que administrara justicia pronta y cumplida, a tenor de la ley y por las mismas circunstancias, poco tiempo después, la Comandancia Local para celar el orden, a cargo del Mayor del ejército José Domingo Aragón González, originario de Uzumatlán, a efecto de controlar en lo posible, la difícil situación que prevalecía, porque a las autoridades de aquel municipio, les era materialmente imposible hacer acto de presencia para la averiguación de los delitos, mucho menos para capturar a los malhechores, y en otros casos, para dictar las medidas de policía y buen gobierno que ameritaban, para el logro de la tan deseada paz social. Y de esa cuenta, el gobierno de aquel municipio, nunca pudo tener conciencia de los actos de sus dependencias, ni responsabilidad del desarrollo y destino de la aldea, no por falta de voluntad política ni del cumplimiento de sus deberes en sí, pues existían las mejores buenas relaciones entre ambas

21

comunidades, por lazos familiares y de mutua amistad, sino por las razones naturales mencionadas y carencia de recursos económicos, lo que era un valladar comprensible. EL FERROCARRIL. El establecimiento del ferrocarril del norte, llamado después interoceánico, motivó al gobierno de la época, a la creación de varios municipios paralelos a la vía férrea, siendo así que nacieron el departamento de El Progreso, y los municipios de El Jícaro, Los Amates y Morales, los dos últimos en el departamento de Izabal, en vista que la actividad comercial de los poblados que atraviesa requerían la más próxima vigilancia de las autoridades, no solo para preservar el orden sino para encausar las diversas corrientes del desarrollo a un fin común, cuyos elementos de peso, que garantizaban el bienestar de la comunidad para levantar un centro de vida propio, mismos que nuestros antepasados tuvieron en cuenta, para gestionar la instauración de una municipalidad electa por el pueblo, capaz de promover el desarrollo social y económico, que le permitiera conocer libremente de los asuntos locales, en lo relativo a los ramos administrativo y judicial y, lo más importante, fortalecer su presupuesto para poder costear sus servicios. Tales fueron los sólidos argumentos, que la autoridad superior aceptó sin reservas, para convertir la aldea en municipio, no autónomo en ese tiempo, por supuesto, como supongo se hubiera deseado, pues gobernaba una tiranía, para cuyo efecto, la Municipalidad de la recién creada entidad, tuvo que trabajar tesoneramente para evitar una eventual posterior supresión, como ocurrió con muchos municipios del país creados por clientelismo político en esas épocas, algunos de los cuales, el gobierno del general Ubico, con drástico criterio, en vez de fortalecerlos, mandó a eliminar de un plumazo, años después, por soporte económico no generado, para poder funcionar. Sin embargo, el nuestro se mantuvo incólume, por la pericia y honradez de sus administradores, los primeros Alcaldes: Elías Castillo y Daniel Orellana, quienes le dieron forma y lo encausaron por senderos de progreso y desarrollo, para ser como lo es hoy, un municipio próspero. INAUGURACIÓN DEL FERROCARRIL. Esa obra de envergadura, que promovió por años el desarrollo de todos estos pueblos paralelos a la vía férrea y de todo el país, fue idea genial del presidente de la república, en ese entonces, General Justo Rufino Barrios, como parte de la revolución liberal de 1871, pero debido a su fallecimiento, fue concluida durante la administración también presidencial de su sobrino el General José María Reina Barrios, en cuatro etapas, con una duración mayor de diez años, así:

Puerto Barrios-Zacapa, inaugurada el día 22 de noviembre de 1896; Zacapa-El Rancho y El Rancho- Guatemala, inaugurado y puesto en marcha el 19 de enero 1908, bajo la dirección de su propietaria la empresa norteamericana, Ferrocarriles Internacionales de Centro América y, mientras tanto, las mercaderías que venían de puerto Barrios a la Capital, eran descargadas en Zacapa y luego en el Rancho, al concluir aquél tramo, respectivamente, transportada en mulas y carreta de bueyes a su destino, en tanto se conectaba la vía con la capital de la república y por último el ramal del sur. EL RANCHÓN. Cuando el ferrocarril avanzó en una de sus etapas de construcción, -de Zacapa a lo que actualmente es la pujante aldea El Rancho-, se instaló ahí temporalmente, una oficina del Estado denominada “Cambio de la Custodia y del Paquete”, algo así como una pequeña aduana, correo y transporte, alojada en un enorme rancho, construido específicamente para el efecto, de madera y palma, en las proximidades de la estación de esa empresa, para el control de la correspondencia y pago de impuestos de la mercadería que llegaba por ferrocarril procedente de los puertos del norte, con destino a los demás departamentos del país, como punto terminal provisional de convergencia de los caminos del Golfo, las Verapáces y Jalapa, de donde eran remitidos a la capital y otros destinos, por medio de acémilas, cuya dependencia, según se sabe, fue administrada en un tiempo, por el condueño de la hacienda El Tintero Arturo Ramírez (padre), teniendo su despacho en el propio “ranchón”, como le

22

llamaban, punto clave desde aquellos tiempos, de donde deriva el nombre de El Rancho, aún cuando hay duda de que la existencia del mencionado “ranchón”, para los mismos fines, databa de la época colonial, anterior a la entrada del ferrocarril, para la distribución de la carga de los productos del golfo, al resto de la Nación. EL TRANSPORTE. Mucho antes, el transporte de carga, del Golfo a la capital, se hacía por medio del rio Motagua, en canoas, hasta el puerto fluvial de Gualán y de este lugar, en mulas a su destino. Según rumores sostenidos por la tradición oral, en tiempos pasados, en una época del año, recién pasado los inviernos, cuando el río Motagua aún estaba crecido, el transporte fluvial por canoas impulsadas a puro remo, llegaba a la altura del entonces municipio de Santa María Magdalena, hoy floreciente aldea de San Agustín Acasaguastlán, donde se descargaba la mercadería, como en Gualán, rumbo a la capital. El citado municipio fue suprimido por acuerdo gubernativo de fecha l6 de noviembre de 1908, tomo 27 página 233 de la recopilación de leyes, por su débil estructura económica, que no le permitía mantener su administración como tal, pues con la fundación de El Jícaro, un mes antes, ya no tenía razón de ser y, porque su única aldea, el Paso de los Jalapas, llamado en ese tiempo, El Paso Malena, pasó a pertenecer a El Jícaro. Parece increíble la llegada de canoas río arriba por medio de remos a estos lugares en aquella época, pero no, los hermanos Víctor y Narciso Flores, las traían por esos mismos medios, yaz en tiempos modernos, remando desde el astillero, en Izabal, para el servicio local en el Motagua, cuando no se fabricaban estos aparatos por buenos carpinteros azueleros, en casa, como ahora. COSTUMBRE ARRAIGADA. Segregado El Jícaro, de San Cristóbal Acasaguastlán, tuvo que pasar mucho tiempo, más o menos a mediados de siglo de su creación, para que una gran mayoría de residentes, se acostumbraran a la nueva entidad, suspirando siempre ellos por aquel lugar, al cual cariñosamente llamaban “El Pueblo”, su “meca querida”, a donde seguían yendo constantemente para tramitar, no legalmente, por supuesto, sus asuntos con las autoridades y, muy especialmente, para asistir a su legendaria e histórica iglesia, a cumplir sus ritos religiosos, misas y procesiones bastante concurridas de la Semana Santa, que eran muy solemnes y llenas de colorido; amén de aprovechar el tiempo en esa localidad, para el resto de actividades tradicionales, tales como comprar tayuyos, pescado seco, quesadillas y marquesotes, en la plaza, incluso, algunos disfrutar de los juegos de azar en el atrio de su majestuosa iglesia de tipo colonial y, otros destrabados, desobedeciendo las reglas de la grey, de guardar esos días grandes para el culto católica, aprovechaban, en pecado, criticaban otros, para celebrar días de campo en ambas orillas del río Motagua y darse de paso, refrescantes chapuzones en sus limpias aguas, con el riesgo de convertirse en sirenas o en pescados, según la creencia popular, así como para echarse los cutos, de repente, los adictos, con bocas de pepescas anzueleadas y mojarras cueveadas. Los lugareños, principalmente de las comunidades rurales del oriente del municipio, al referirse a ”Guaishtan”, lo hacían orgullosos, llamándole en voz alta, EL PUEBLO, naturalmente, porque esa era su clasificación administrativa dentro del Estado, pero más que todo, creo yo, por su grandeza religiosa en ese entonces y porque todavía no había iglesia en el nuestro, hasta que se construyó modestamente el oratorio de la hacienda El Tintero, en la década de los 20 del siglo anterior, a partir de cuyo acontecimiento, empezó a mermar, poco a poco, la afluencia de la gente local, hacia aquella antigua población, acostumbrándose en definitiva, los fieles, con el tiempo, a asistir al recién construido templo jicareño, pues aunque privado y sin párroco, era accesible para la colectividad y con mucha población devota, capaz de consolidar y dar la fortaleza necesaria a la religión local, ya con personas expertas para conducir el culto y catequesis a sus miembros, así como lograr y mantener la hegemonía del nuevo municipio, como en efecto aconteció. La gente cuando se les preguntaba a ¿dónde vas fulano?. AL PUEBLO, contestaba felices con toda razón.

23

UN COLABORADOR NATO. Justo es reconocer post mortem, que el cerebro y motor, tanto de las gestiones de creación del municipio, como de la extensión y legalización del título del sitio las Anonas o de Jesús a favor de la municipalidad local, fue el Coronel Arturo Ramírez Sosa, condueño de la hacienda “El Tintero”, a la sazón diputado a la Asamblea Nacional Legislativa, por el departamento de Zacapa, en ese tiempo, quien condujo personalmente las gestiones a través de sendos memoriales dirigidos a su amigo y partidario, el presidente Manuel Estrada Cabrera, documentos bien redactados con argumentos sólidos sobre el tema, escritos a mano con rasgos bellos de letra script, firmados por el grueso de vecinos de la aldea, entre ellos: Elías Castillo y Daniel Orellana, cuyas copias de archivo tuve la oportunidad de tener a la vista, guardados como reliquia histórica en la caja fuerte de la Tesorería Municipal, ojalá perduren aún, porque sería una verdadera lástima su desaparición.

El Jícaro está formado de la siguiente manera:

El Jícaro está formado de la siguiente manera: Una de las calles de El Jícaro, con

Una de las calles de El Jícaro, con arboleda en forma de arco.

FINCAS.

POBLADO URBANO. Pueblo: EL JICARO ALDEAS:

El Paso de los Jalapas/ Las Ovejas (antes era finca)/ El Espíritu Santo/ Los Bordos de Barillas/ Lo de China/ Agua Caliente/ El Pino. CASERÍOS:

La Palma/ Piedra Ancha,/ Las Chachas/Las Anonas/ Ojo de Agua/ Santa Rosalía/ El Tambor/ Las Hoyas/ San Cristóbal/ El Zapote,/ El Jabillo y La Pila de Moscoso.

El Tintero/El Zapote/El Quinto/San Francisco/El Conacaste/ El Tambor/Azuza y muchas más. PARAJES. Conacaste/El Remolino/Encuentros/El Coyol/Zorrilla.

24

OFICINAS PÚBLICAS. Luego de haberse organizado el nuevo Ayuntamiento bajo la supervisión de la Jefatura Política Departamental, empezaron a funcionar las oficinas municipales, bajo la administración del Alcalde provisorio, Elías Castillo, incluso el Registro civil, para asentar los actos concernientes al estado civil de las personas y tocó la suerte de primera inscripción de nacimiento a Mercedes Trigueros Hernández, nacida en la aldea las Chachas el día 4 de septiembre de 1908, hija de Antonio Trigueros y María Hernández. El primer deceso asentado correspondió a Nieves Ramírez Cruz, fallecida el 14 de septiembre de 1908 a consecuencia de fluxión, siendo hija de Anselmo Ramírez y de Julia Cruz. El primer matrimonio se verificó el día 19 de diciembre de 1908 y esa suerte tocó a los cónyuges Tomás Mejía Roldán y Santos Marín. Las partidas del Registro civil correspondientes a las personas antes indicadas, llevan el número 1 de libros números 1 respectivos. Los Registros Civiles de la República fueron sustituidos por el Registro Nacional de las Personas, como entidad autónoma, para asentar los actos civiles de los habitantes, lo que constituye una verdadera lástima en razón de que sus libros son patrimonio de los municipios como legado histórico y no de la Nación y corren el riesgo de desaparecer. COMUNIDAD RECIENTE. A los anteriores poblados, se agrega la creación del más reciente y floreciente caserío, denominado Nueva Santa Rosalía, trasladado de su antiguo asentamiento en el altiplano del municipio, contiguo a la del Pino, situada ahora en un pequeño valle perteneciente al sitio de Jesús en las proximidades de las aldeas Lo de China y Los Bordos, cuyo proyecto fue promovido por la iniciativa privada local, dotándola de los servicios básicos y modernas construcciones, así como la reestructuración física del también caserío Las Anonas, con la ayuda económica de una ONG., denominada El Plan International. Ambos proyectos, fueron llevados a la práctica, bajo la autorización y supervisión del alcalde Jesús Alberto Cardona Castillo y del vice- alcalde José Gutiérrez Juárez, quienes fueron parte importante de la creación de esta comunidad. En las proximidades de ese caserío en territorio del Sitio de Jesús, existió en tiempos pasados, tal vez de la colonia, un convento de monjas, pudiéndose identificar, hoy día, restos de los cimientos de la construcción que lo albergaba, se supone, dependiente del curato de Acasaguastlán.

se supone, dependiente del curato de Acasaguastlán. Barrio La Quebrada, al fondo la montaña El Merendón

Barrio La Quebrada, al fondo la montaña El Merendón

Barrio La Quebrada, al fondo la montaña El Merendón Calle principal de la población. BARRIOS DEL

Calle principal de la población.

BARRIOS DEL PUEBLO. La Cabecera municipal para su administración está dividida en los siguientes barrios:

EL CENTRO. Llamado así por ser la parte céntrica de la población;

25

ESTACIÓN. Por ubicarse en sus inmediaciones la estación del ferrocarril, ahora en ruina; LA QUEBRADA. Por encontrarse próximo a una quebrada denominada de “EL Orégano”, que desagua en el rio motagua, antiguamente ocupado exclusivamente por trabajadores de El Tintero. BUENOS AIRES. Como su nombre lo indica, se llama así por los agradables vientos que en su área soplan, dada su altura, el cual le fue Frondoso árbol de tamarindo en el barrio Estación. asignada por el recordado ex secretario Municipal José María Vásquez, originario de Jocotán, Chiquimula, quien para mayor satisfacción del deber cumplido, sembró la CEIBA, nuestro portentoso octogenario Árbol Nacional, que en el mismo se ubica, precisamente el día de su inauguración, un día del árbol 22 de mayo de 1929, y que hoy, con sus 70 metros de altura, con ese follaje verdoso que le es propio, constituye una verdadera expresión de belleza, agregada su magnífica sombra, bajo la cual se cobijan y abrigan los parroquianos para descansar y meditar, dando paso a la tertulia cotidiana y, a la vez, un bonito paraje que sirve de pequeña plaza en tiempos de fiesta; testigo mudo de muchos acontecimientos del barrio, ocurridos al paso de los años, incluidos los solemnes actos de su iglesia católica y célebres competencias de basket y foot ball y del bullicio de los niños de las escuelas, ahora, y celoso guardián también, que, a pesar de la lluvia y el viento que golpean su ser y lo añoso de su existencia, se mantiene robusta, útil ahí, en el suelo barroso que le da la vida, no así su compañero el guayacancito, amigo de los mirones del foot ball, plantado en sus cercanías, que también daba sombra, mano cruel su vida cortó para siempre.

En el verano, la reina petandra alegra el ambiente y despierta la curiosidad de la chiquillada, con el

fenómeno natural de dispersión de sus semillas, convertido en juego de competencia, para saber quién

de los del grupo, con la gritería que les anima,

captura, sopla y eleva más alto, la delicada pelusa blanca de las borras de algodón que expelen sus

frutos, que como nieve es transportadas por el viento

a la distancia, llevando en los fragmentos

desprendidos, la simiente que perpetuará su especie, Ceiba en el barrio Buenos Aires, a la izquierda al caer y germinar en tierra fértil, cuyo producto, léase Pila circular todavía por los años 50 del siglo pasado. algodón, igual al de su pequeño primo, el murrul, sirve para fabricar almohadas caseras.

los años 50 del siglo pasado. algodón, igual al de su pequeño primo, el murrul, sirve
los años 50 del siglo pasado. algodón, igual al de su pequeño primo, el murrul, sirve

26

26 Pequeño y moderno kiosco, contiguo a la ceiba dicha Casi bajo su amplio ramaje, se

Pequeño y moderno kiosco, contiguo a la ceiba

dicha

Casi bajo su amplio ramaje, se construyó, no sé si adecuadamente o no, por el peligro que pudiera el mismo representar, un pequeño bonito edificio, especie de kiosco, que sirve de tribuna para los actos públicos. Grato de recordar es la fiesta titular de este barrio que se celebraba del 1 al 4 de mayo de cada año, con motivo del día de la Santa Cruz, la cual era muy concurrida y alegre, autorizada dicha celebración, por Acuerdo Gubernativo de fecha 30 de mayo de 1931, pero con el tiempo festividad dejó de funcionar.

e iglesia

Católica en el barrio Buenos Aires.

COMPRA DE TERRENO. El terreno que ocupa ese barrio, fue adquirido con fondos del Estado, durante el gobierno del general José María Orellana Pinto, por compra efectuada a los propietarios de la finca el Tintero, para cederlo enseguida a título gratuito a la Comuna local, con la finalidad de asentar en igual forma, en lotes sin costo alguno, a regular número de vecinos con familia, que carecían de vivienda, a manera de ensanchamiento de la población, según acuerdo Gubernativo de fecha 10 de noviembre de 1925, tomo 44 pagina 39, de la recopilación de leyes, magnífico gesto del paisano presidente, pero también de la Municipalidad local. En el citado barrio, existió contiguo a la ceiba y la iglesia, al poniente, un parque infantil dotado de toda clase de juegos mecánicos: columpios, resbaladero, paralelas, con sus respectivos sentaderos de concreto, etc., que alegraba y fortalecía la salud física de los niños del barrio, construido por la municipalidad de 1962, que yo presidí, derribado por disposición arbitraria del Alcalde interino Gaudencio Morales. Fue asiento también ese barrio de las canchas de foot y basket-ball, trasladadas hace algunos años a al potrero “Las burras” de la hacienda El Tintero, para dar cabida a la construcción de varias escuelas, que ahí funcionan; lo mismo que una hermosa pila circular tipo fuente, cuya fuerza del agua la hacía subir a más de dos metros de altura, de donde los vecinos se proveían de ese preciado líquido para surtir sus necesidades, usando unas cañas improvisados de bambú y chimilile que conectaban a los chorros de salida, no solo por lo distante de estos, sino para evitar mojarse los usuarios con la dispersión del agua provocada por el viento, cuya obra de la primera agua potable del pueblo, engalanaba el área, en mala hora destruida sin justificación, por funcionario edil alguno, en menosprecio del vecindario y de los monumentos históricos, y era un sitio alegre de aglomeración de gente a buena mañana, en donde se sabían los chismes del día y se observaban, de repente, riñas callejeras por la disputa del agua. En este lugar vivía una señora llamada Gabina, bastante bromista, que decía malas palabras, por ser así su manera de ser, pero no ofensivas, por el contrario, bastante simpáticas que gustaban y hacían reír a la gente. La Doña era la encargada de hacer y vender el requesón del suero que sobraba de la fabricación de lácteos de la hacienda El Tintero, en cuya casa, a partir de las cuatro de la tarde, se congregaba regular número de vecinos y deportistas a degustar este delicioso bocadillo, con tortillas calientes salidas del comal, y tanto ella, como otra señora llamada Leonor, a quien llamaban “Noy”, que moraban precisamente, atrás, pegado a los marcos del campo, quienes constantemente protestaban por los trallazos de las pelotas que caían sobre sus casas, en las prácticas o partidos de foot ball, cuya última buena dama, no me podía ver ni en pintura, y me trataba de “boca peishte”, pues cada vez que “sin querer, queriendo”, como dice el ”Chavo del ocho”, por mala suerte dentro

27

juego, dirigía un “shutazo” a la portería, que no atrapaba el portero iba a pegar directo a la casita de doña “noy”, porque enfrente estaba el marco, salía ella inmediatamente corriendo encolerizada con justa razón, para decirme cosas “bonitas” y hasta tirarme agua caliente, actitud que asumía también con otros jugadores, naturalmente. VISTA BELLA. Llamado así, por ser el lugar que ofrece la belleza panorámica de la población, de donde se divisan, además, en la distancia, en el horizonte de las montañas de Las Minas y del Merendón, lindos paisajes de colorido profundo, que reflejan la realidad del medio ambiente, surcado de nubes finas de distintos matices de color o fulgurantes celajes cobrizos, en los atardeceres. VISTA BELLA ARRIBA. Barrio nuevo en vía de formación, sin nombre conocido, que he bautizado yo como Vista Bella Arriba, situado en las lomas del terreno de Chilo Morales, rumbo al Espíritu Santo, con una hilera de bonitas casas. BARRIO AGRARIO. Nombre algo curioso, que le fue asignado por haber sido ocupado por un grupo de campesinos durante el gobierno de Jacobo Árbenz Guzmán, que necesitaban albergue, por el año de 1952. Este terreno era propiedad privada del Licenciado Carlos Jiménez Peralta, quien a pesar de sentirse lesionado en sus derechos e intereses, máxime tratándose de una herencia materna, desbordando su cualidad de Don de gente y su deseo de compartir con la gente pobre, porque también él creció en esa condición, no hizo ninguna reclamación legal al respeto, por el contrario, se alegró y le agradó el nombre simpático dado a esa comunidad. LA ARENERA. Establecido en las últimas décadas, llamado así, porque ahí había una arenera, que surtía de este material al vecindario para construcciones locales, fundado por iniciativa y dictamen favorable del Síndico Municipal de ese entonces, Fidel Egberto Casasola Saavedra, con aprobación del Concejo, ahora bastante poblado y con sus servicios esenciales, asentado en terreno privado que dejaron abandonado por años las hermanas Gumercindo, Silvia y Marcolfa Gutierrez. EL ZAPOTE ARRIBA. Es un caserío que se empezó a formar a inmediaciones de la carretera Interdepartamental, entre las aldeas El Zapote y El Paso de los Jalapas, en el año 1961, cuyos primeros lotes fueron cedidos por la Municipalidad de ese entonces, aún con la oposición de los dueños de los terrenos privados colindantes, el problema ahora, son la cantidad de túmulos construidos en buena parte de esa carretera que obstaculizan el tráfico normal de vehículos. En las proximidades de la carretera entre El Paso y Las Ovejas, se ubica la colonia “Mitch”, llamada así por albergar a mucha gentes que fueron afectados por la tormenta de ese nombre, ocurrida en el mes de octubre de 1998, mandada a construir por el Gobierno de la República. Respecto de los caseríos y aldeas que se han formado últimamente, conviene que la Municipalidad, legalice conforme a la ley, esos poblados,

emitiendo los respectivos acuerdos, que

deben ser publicados en el Diario Oficial para que tengan plena validez, informando de ello a las instituciones del Estado competentes, a efecto de que tales modificaciones se anoten como oficiales en los registros estadísticos, geográficos, de mapeo y otros de interés para los habitantes y del país.

de mapeo y otros de interés para los habitantes y del país. Quiosco parque antiguo 12

Quiosco parque antiguo 12 de Octubre de la Localidad.

28

LA CABECERA MUNICIPAL. Cuenta aun con sus siete callecitas, igual número de avenidas y varios callejones, antes ornamentados de esbeltos cocoteros, palmeras, almendros, truenos, jocotes, morros, amates y acacias, por doquier, en franca custodia de su tranquila madre tierra, que extendían su extraordinario ramaje al visitante, en cordial saludo de bienvenida y de hospitalidad, algunos regados de paso con el agua que rebalsaba de las pilas de las casas, que salía a las calles a flor del suelo y otros arbolitos especiales asistidos por sus propietarios. Esos arbusto, ya dañados por la acción inexorable del tiempo, fueron sustituidos por otros, de singular belleza, especie de ficus, también llamado naranjillo, que pasado el terremoto que asolo el país en el año 1976, planto el maestro José Gilberto Orellana Rosal, de semillas traídas de Guastatoya, perfectamente adaptadas al clima, con sus alumnos de la escuela primaria local, que igual a los anteriores, dispuestos en valla están, formando arcos con una imagen espléndida, al entrelazarse las ramas de unos y otros, a lo largo y ambos lados de sus bien trazadas callecitas, asfaltada la principal, otras adoquinadas o de pura tierra las otras aún, a manera siempre de buen recibimiento, con su bello follaje verdoso radiante y elegantes racimos colgantes, de frutillas amarillas, cuales perlas en zarcillos de oro incrustadas, para exhibir con su encanto a propios y extraños y prodigarles su exquisita sombra. Refugio además, de multitud de pajaritos de diversas clases, y geckos, que en ellos se hospedan, en continuo concierto gratis, alegrando con el bullicio de sus melodiosos cantos, los contornos de las vecindades, sin que patojo alguno, honda en mano, se atreva, como antes, a ahuyentarlos o hacerles daño, por cuyo privilegio viven allí, nutriéndose de esas llamativas pelotitas, y como graciosa recompensa, cuando algunas gentes descansan al abrigo de dichos arbustos, costumbre bastante frecuente en el pueblo, de sacar sillas a la acerca, en busca de lo fresco para capear un tanto el calor, esas avecillas traviesas, brincando de rama en rama, sin avisar que algo va, descargan de repente, una porción de aquello que no pueden ya retener en sus pequeños intestinos, o sea, una inofensiva cagadita, detectada la acción, al instante de sobarse alguien la cabellera o descubrirse el sombrero u observar con gestos de aceptación o desagrado, la vestimenta embadurnada, de la fichita blanca, dejada como recuerdo y, ellas como si nada, continúan el ritmo de su instinto. EL PARQUE CENTRAL. Con su elegante kiosco, artísticamente decorado con los signos del pentagrama, primero, y su hermosa pérgola, después, ambos, se utilizaron en su tiempo, como tribuna pública del pueblo y, además, sitio de deleite en las noches de concierto, engalanado con sus arriates de vistosas flores que exhalaban la pureza de su exquisita aroma; de su esbelta casuarina, que erguía su pelambre verdosa como pretendiendo, con el ímpetu de sus finas ramas, alcanzar el cielo. Igualmente, su ornamental y simbólico árbol de chico, que con sus hojas siempre verdes, vivito y coleando todavía esta, dando frutos maduros caídos, para quien por suerte, los recoja primero por la mañana, en época de cosecha, así como sombra para todos, inclusive, guarida que fue, del anciano de las regalías, el simpático “Santa Claus”, que por años para los niños bajo su fresco follaje posó, iluminado con foquitos de colores en la esperada noche buena, llamado por ello ,“Árbol de Navidad”. Actualmente, gracias al esfuerzo de Valeriano Pérez y su grupo, se realizan algunos conciertos de marimba, pero sinceramente, no como en épocas pasadas, que eran frecuentes y concurridos. Su elegante pila circular, especie de fuente tipo español, construida en tiempo de los Intendentes, en la administración de Jorge Ubico, derribada inútilmente, de cuya amplia copa Barroca, en flamante borbollón, brotaba el agua cantarina, acariciando con la brisa, gotas menudas esparcidas y suave murmullo, los multicolores componentes del jardín, en las auras tibias, surcado de marfileños

29

confidentes para uso de los asistentes, eran atributos que realzaban antaño, el ornato del parque local. Nuestro pequeño centro de distracción, tiene por nombre actualmente, “Parque Centenario, en honor de los cien años cumplidos de creación del municipio, varias veces remodelado, lastimosamente, ahora, sin la exuberante vegetación de antes, elemento importante en una área recreativa, no solo por su belleza, sino por la oxigenación del medio, muy diferente de las armazones de concreto, de arquitectura foránea, con expresión insulsa que proyecta ahora, aunque moderna dicen algunos. Este recordado parquecito ha tenido tres nombres: 12 de octubre, en homenaje al día de la raza; Francisco Guerra Morales, en honor de este personaje ilustre, hijo del pueblo y, últimamente, Centenario, denominación última que no comparto, no por el nombre en sí, sino porque fue asignado antojadizamente, porque a alguien particularmente se le metió la idea, sin respaldo legal, a través de un acuerdo municipal razonado, a cambio, y porque se dio en menoscabo, sin justificación, del nombre del paisano notable que ya ostentaba. A mi criterio, para resaltar y perpetuar el homenaje efectuado, centenario de creación, lo ideal hubiera sido hacer abstracción del parque, porque este no tiene aún cien años de construido, pues mucho antes ese espacio era un simple patio de escuela, y honrar esa efemérides con algo más amplio, solido y significativo, EL JIICARO CENTENARIO, por ejemplo, utilizando ese nombre como lema en todos lo referente a El Jícaro, actos públicos, incluso, en la correspondencia oficial de la Municipalidad y de sus instituciones de apoyo. Porque si no se emitió acuerdo municipal al respecto y no se publicó en el Diario Oficial, por ser este de carácter general, ese nombre carece de validez legal, prevaleciendo el nombre anterior, pues es la Municipalidad la única facultada para el efecto.

CASAS ANTIGUAS. Lo autóctono y lo moderno, estaban al unísono en sus viviendas, dada la construcción, digamos relativamente moderna, de su nuevo edificio municipal, y de sus antiguas casitas blancas, en fila, a ambos lados de las calles, con cal criolla y sabia de tuno viejo convenientemente enlechadas, con amplio corredor hacia la calle, la o las hamacas al medio, colgadas de las vigas, para el descanso cotidiano, y altos tapiales de adobe construidos a su alrededor, con su albardón de teja, tapizados de filosos chayes de diversos y vistosos colores, en la parte superior, como se acostumbraba, como medio de defensa para prevenir el ingreso de presuntos intrusos, sembrado como estaba el patio trasero, con los tradicionales árboles frutales, jardinería diversa, plantas medicinales y arbustos ornamentales de olores agradables, como el “maderas de oriente”, que abundaban e inundaban el ambiente, que en muchos casos constituían pequeñas huertas, en donde se cosechaban yerbas, legumbres y verduras para el sustento, regados con el agua de pozos artesianos en cada casa existentes, sin faltar los elevados cocoteros con sus gajos de frutos colgando, a los lados, más de un limonero y alguna que otra mata de chiltepe, todo lo cual daba prestancia a los frescos patios interiores de las casas, convertido en un verdadero vergel que aprovechaban innumerables pajaritos, abejas y mariposas para chupar la miel de las flores; lagartijas, garrobos y el loro parlanchín en su jaula, hablando bobadas, los habían para compartir el espacio y pasar el rato, alegrando con su presencia, trinos y zumbidos, el ambiente rural de las viviendas.

Se recuerdan también, con cierta nostalgia, sus ranchitos de palma y de bajareque, resistentes a los terremotos, ventilados y sabrosos, aperados con sus camas de varas, especialmente de chimilile, con su cocinita, poyo, molendero y hornilla de lodo, anexos, donde moraban nuestros labriegos, que al canto del primer gallo abandonaban la placentera hamaca, para ir al potrero al ordeño cotidiano o a

30

sembrar la simiente para el mañana, como fuente de vida familiar, bañando cada surco con el sagrado sudor de su frente, como buenas maneras de la civilización e idiosincrasia de sus habitantes. Otra buena forma de edificar, nos hace recordar a antepasadas generaciones de época colonial, que poniendo de relieve su temperamento, se esforzaron para levantar un centro de vida y desarrollo colectivos en lo que hoy es nuestro pueblo, como lo hicieron también tribus primitivas relevantes que se establecieron aquí mucho antes y en todo el valle del Motagua, que más tarde nos dejarían como preciado legado, orgullo para los jicareños de hoy, inclusive, tesoros escondidos en montículos de varios asentamientos antiguos, que son objeto ahora de investigación. Este contraste, nos da la idea de la apacible vida y progreso constante de los moradores. Así se presentaba antes El Jícaro, pero tuvo repentino cambio en su estructura física, a raíz del terremoto de l976, tal vez ahora, materialmente mejor que antes, arquitectónicamente hablando, pero a costa del dolor y sacrificio causado por esa tragedia. LEER MAS ADELANTE LA OCURRENCIA DE ESTE FENOMENO.

ÁRBOLES DESAPARECIDOS. Algunos árboles importantes que le daban vida y elegancia al parque, incluyendo los de pinabete o casuarina, eucaliptos y un centenario amate, así como la pila circular, especie de fuente, estilo español, muy hermosa por cierto, desaparecieron para dar paso a las remodelaciones acertadas o no, del parque actual. En esta área, al sur, mucho antes existió la Auxiliatura Municipal, cuando el Jícaro aún era aldea y después la escuela para varones e inadecuadamente pegaditas, las mal olientes a orines de los reos y los niños, cárceles Parque Central remodelado, hoy Centenario. públicas, por muchos años, porque no había otra forma de hacer pipi. El arbolito de chico que daba por talado, aun permanece en su lugar, cumpliendo su función ecológica y de ornamento, pero ojo, no faltará alguien, que pretendiendo hacer algo “bueno”, lo mande a derribar hasta con el tiro de gracia, como ocurrió con los anteriores, así como el de amate con raíces anormales aéreas o bejucos naturales colgantes, de la parasitas de mata palo, en su copa, pero que le daban vista y belleza, de donde nos prendíamos, columpiábamos, y hacíamos piruetas, los alumnos de la escuela, árbol fronkdoso que estaba protegido por un redondel de cemento de dos escalones, bien ornamentado, a manera de sentadero público para los paseantes, los que antaño existieron en dicho sitio de recreo. CAMINATAS. Antiguamente, las caminatas se hacían a pié, a lomo de mulas o en carreta de bueyes y a cada cierta distancia habían parajes, estancias o caseríos, en donde los transeúntes acampaban para pernoctar y descansar, cuyo momento aprovechaban para pastar a sus caballerías, siendo así, que muchos viajeros al pasar por esta localidad, regularmente se guarecían en bien plantados árboles de jícaro, convertida entonces, en punto adecuado para pasar el rato, de hecho, bien conocido por los caminantes por la fama de su hospitalidad, del cual se deriva precisamente el nombre del municipio o para disfrutar de la sombra de añosos y frondosos tamarindos o de amates que los habían en abundancia, especialmente cuando se dirigían a la Basílica y Santuario de Esquipulas, villa acertadamente hoy nombrada la Capital Centroamericana de la fe, en alegres romería; incluso, por aquí pasaban buscando el vado más conveniente del río Motagua para dirigirse al norte, los muleros

incluso, por aquí pasaban buscando el vado más conveniente del río Motagua para dirigirse al norte,

31

que comandaba el negro Macao en tiempos de la colonia, de la empresa de transporte de carga de esa índole, propiedad del español Juan de Palomeque, que venían de la capital hacia el golfo y viceversa, en la actividad del transporte de mercadería, que refiere en sus relatos el historiador José Milla, así como los viajeros de ultramar para dirigirse a la bahía de Amatique, que preferían esta área para atravesar el río, por los buenos vados que ofrecía, y de esa cuenta, la importancia de El Jícaro, desde tiempos remotos, antes y después del régimen colonial. ROMERIAS. Mucho tiempo después, antes de que se construyera la carretera del Atlántico, las romerías al Santuario de la Fe, muy especialmente para el 15 de enero, de cada año, se efectuaban a pié, en su mayoría, gente pobre y a quienes siendo acomodados, les gustaba el ejercicio, el ambiente campestre o la aventura, y en transporte motorizado, recientemente en boga, quien tenía posibilidades económicas o no podía hacerlo de aquella manera, utilizando en ambos casos, la carretera interdepartamental nuestra, que comunica con Zacapa; caravanas integradas por peregrinos del centro, sur, y occidente de la república, lo mismo que de las Verapaces y hasta del extranjero, pasando por aquí, no solo por ser más corta la distancia, sino por lo directo del camino, utilizando o no, el puente de El Rancho, sobre el río Motagua, situación que aunque alegre y de beneficio para el comercio local, pues aquí hacían escala los viajeros para dormir y comprar algunos alimentos, era bastante molesto para el vecindario, por el mucho polvo que se alzaba de los cientos de camionetas que pasaban y el peligro que representaba, especialmente para los escolares, el enorme movimiento vehicular. DORMITORIO IMPROVISADO. En esos tiempos, como no existían hospedajes formales establecidos, era frecuente ver las tendaleras de peregrinos durmiendo en los corredores de las escuelas y del mercado de la localidad, sin ningún temor de que se les violentaran sus derechos humanos, porque había orden y tranquilidad, de donde se abastecían de artículos de consumo diario y frutas, para luego salir contentos al día siguiente de madrugada, entonando cánticos y rezos alusivos a su religión. También se hacían romerías utilizando el ferrocarril, hasta Zacapa, y de allí, en camioneta a la Santa Catedral, por supuesto, que en esos tiempos tenía mucho mayor arraigo la religión católica y por ello las bullangueras y multitudinarias peregrinaciones. Y de regreso, lo mismo, bien adornados los vehículos con gusano de pino pintado de vistosos colores y los feligreses de a pie alegres igualmente vistiendo elegantes charras llenas de recuerdos consistentes en trenzas de tusa a manera de empaque repletas de dulcitos en su interior y cajillas de conservas, así como unas frutas amarillas llamadas “chiches” que colgaban como adorno de los sombreros, y demás regalitos que llevaban a su destino, siempre cantando alabados y plegarias de buena venturanza, llevando consigo también los cohetes que reventarían a su llegada, dando gracias a Dios por su visita al señor de Esquipulas y de la agradable peregrinación de regreso, sin novedad. Hoy se supone que es lo mismo, pero el recorrido se hace por la carretera del Atlántico, pero al darse cuenta que nuestra carretera interdepartamental está asfaltada hasta Zacapa, seguramente se recuperará ese tráfico tradicional de antaño, con economía de diez y siete kilómetros y con menos peligro. SERVICIO DE CANOA. Esta pequeña empresa funcionó, hasta inmediatamente después de la inauguración del actual puente, para el transporte de pasajeros, y poder atender el flujo de personas que venían de las comunidades situadas del otro lado, a hacer sus compras a El Jícaro, que antaño era centro comercial de importante, claro está, por la presencia del ferrocarril, y de aquí, para allá dentro de ese mismo intercambio de cosas, pero más que todo, nosotros, a tomar camioneta a la ruta del Atlántico, con destino a la capital o lugares del nororiente. Este servicio inicialmente fue propiedad de la finca La Cajeta, teniendo como remeros a los señores Andrés Páiz y Meregildo Sagastume y,

32

últimamente, propiedad de los hermanos Víctor y Narciso Flores, lo mismo que de Miguel, hijo del

primero, teniéndose conocimiento de varios accidentes, al volcar las pequeñas barcas, que han costado la vida de algunas personas, por cruzarlas con el río crecido y el sobre peso, desapareciendo las canosas en la inmensidad de las aguas, pero repuestos de nuevo, para seguir prestando el servicio. El puente de referencia, desafortunadamente, fue destruido por las enormes crecientes del Motagua, derivadas de la tormenta Agatha que azotó el país en los últimos días de mayo de 2OlO y mientras tanto, la travesía se hacía por medio de un sistema, inventado de urgencia por alguien curioso vecino, consistente en un cable aéreo atado de lo que quedó del puente, a un fuerte madero del otro lado del río, un cajón de transporte y una garrucha halados de ida y regreso, pero luego vino una canoa, mandada a hacer por un buen muchacho Zamora, hijo de Vilma Orellana y, actualmente, el cruce del río se hace por una rampa provisional enganchada a la armazón que quedó en parada, de dicho puente, que atinadamente mandó construir la Municipalidad. TRANSPORTE DE CARGA: Éste se hacía en bestias y carretas de bueyes, para dentro y fuera del municipio, local digamos, cuyo trabajo era desempeñado por personas que criaban y cuidaban esos animales, pero también se hacía a puro lomo o espalda de seres humanos utilizando el mecapal, a manera de tlamene, para lo cual estaban disponibles, previo pago de sus honorarios, por supuesto, unas buenas personas de nombres Casildo Orozco y Pio, cuyo apellido no recuerdo, y Santos Pompón, quienes trasladaban a puro “tuto” los bultos Desaparecido servicio de canoa, hasta antes y encomiendas que se les confiaban por pesadas que estos de la inauguración del puente. fueran y lejano el lugar de destino. Luego vino el ferrocarril y ahora, tiempos moderno, ese sistema anticuado de carga ha desaparecido, haciéndolo por medio de picops. Un señor llamado Gabino, a quien burlescamente le decían “el correo de guaishtan”, que apedreaba a los patojos que lo jodían, llevaba diariamente de la oficina local, a puro tuto, el correo nacional destinado para San Cristóbal Ac.

.

MAQUINARIA ANTIGUA. A la altura del puente actual, a unos cincuenta metros, al oeste, de este lado del río, existió una estructura mecánica, ahora, presumiblemente, soterradados o arrancados de tajo, rumbo al mar, por las fuertes crecientes del Motagua, conformada por una especie de polipasto mecánico, conectado con otra maquinaria situado del otro lado del río, debajo de una enorme ceiba que había allí, cabal en el callejón que en ese tiempo conducía a la aldea La Estancia, pasando por las viejas carretera hacia el nororiente, que servía para hacer cruzar el río, por medio de cables colgantes, de ida y regreso, los camiones cargados de madera procedentes de la finca La Cajeta, propiedad del ex Presidente Lázaro Chacón, para ser descargados en el patio de la estación del ferrocarril y su consiguiente embarque por esa vía, rumbo a la capital de la república, en una época de mucho trabajo para los lugareños, aparato que era operado por un experto gringo, llamado Mr. Frank, que se encariñó con el pueblo y que vivió por mucho tiempo en unas casita de bajareque propiedad de Armando Chew, contiguo a dicha estación, cuyo actividad hizo que los herederos de don Lázaro, construyeran aquí una elegante casa tipo español, destruida por el terremoto de 1976, ubicada, en lo que ahora, es casa de mi propiedad y de mi hermano Roberto. Entre el callejón de los herederos de Carlos López, el de mi hermano Roberto y la calle principal, en donde estaba la casita de Armando Chew, en la que vivió el gringo mencionado, este construyo contiguo una bonita casa de madera, de

la casita de Armando Chew, en la que vivió el gringo mencionado, este construyo contiguo una

33

dos niveles, que la empresa de los ferrocarriles, con el respaldo de la dictadura de Ubico, mandó a derribar sin mayores trámites, alegando haberse edificado esta en terreno de su propiedad, sin embargo la casita vieja antigua se salvo, pero lo curioso del caso es que, en toda esa franja, anteriormente, ya estando el ferrocarril, habían ranchitos, incluso, la primera escuelita de la población. Allí mismo, existió por años, un frondoso árbol de tamarindo, quizás el más viejo de todos y un enorme trueno, que mando a botar precisamente Armando Chew para edificar la casa derribada mencionada.

CAPITULO III

ALTURA, CLIMA, OROGRAFÍA E HIDROGRAFÍA.

ALTURA. La altura máxima sobre el nivel del mar, es de 3,600 pies, la mínima de 809 pies, la media de 900 pies. CLIMA: Es cálido seco, con un promedio de 30 a 40 grados centígrados durante la mayor parte del año, variable en los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, en los que desciende entre 20 y 30 grados, lo mismo que en la temporada de lluvias derivado de fenómenos meteorológicos del norte o sea tormentas tropicales y huracanes, soplando fuertes vientos en los meses de agosto y septiembre, que aprovechan la “patojada” para volar barriletes. En la parte más elevada como las aldeas el Pino y Pila de Moscoso el clima es más o menos templada, bastante tolerable, observándose en la presente década un cambio de clima más caluroso. Por la naturaleza de su ubicación, la parte baja de la sierra de las Minas, en el cañón entre ésta y la del Merendón, el régimen de lluvias no es tan copioso en el municipio como en otras partes, salvo cuando el invierno normal es alimentado por tormentas tropicales provenientes del norte, situación que se ha dado con frecuencia en los últimos tiempos. OROGRAFÍA. Por encontrarse el municipio enmarcado en el Valle del Motagua, carece de montañas y volcanes sobresalientes, pues solamente se observan pequeñas colinas sin nombre conocido, que se desprenden de la sierra del Merendón y sus estribaciones, que atraviesa el municipio por el cardinal sur, de oriente a occidente, así como pequeños cerros y lomas que algunos lugareños llaman inapropiadamente “malpaíses”, entendido este como mala tierra, encontrándose uno de éstos en las proximidades de la aldea El Paso de los Jalapas hacia el sur, que posee la característica de encontrarse casi siempre húmedo, situación que trae consigo beneficios a la agricultura, pues produce mucha fruta especialmente jocote marañón, jocote tronador y papaya, aparte de las buenas cosechas de maíz y frijol, que se levantan todos los años. Existen otros cerro llamado Ananopa o Malpaís de EL Zapote, situado en la aldea de igual nombre, refugio de garrobos y serpientes de varias clases, quizás por lo pedregoso de su geología; esta también cercano a la población, la loma conocida como El Malpaís de Don Chílo, hoy convertido en buena parte, en un caserío, rumbo hacía la aldea Espíritu Santo, y el Malpaís de tío Quique, en donde se levantaban buenas cosechas en favorecidos inviernos. Además los cerros El Morral, El Mulatal y El Nanzal. Estos terrenos, contrario a su despectivo nombre de “malpaís”, si bien son secanos, contienen las propiedades químicas y nutrientes que requiere la agricultura, para producir, con agua de bueno inviernos naturalmente. HIDROGRAFÍA. Cruzan el municipio los siguientes ríos:

34

34 MOTAGUA. El más caudaloso de Centro América, pasa por esta población, pero nace en las

MOTAGUA. El más caudaloso de Centro América, pasa por esta población, pero nace en las montañas del departamento de El Quiché, con el nombre de río Grande, de donde desciende serpenteante, con la unificación de varios riachuelos en el curso de su largo recorrido rumbo al mar, que lo hacen grande, majestuoso, formando enormes rápidos que provocan el murmullo de sus aguas, que penetran el oído con sensaciones de alegría, pero también de nostalgia, cuando se escuchan en la lejanía, al despertar, en momentos de insomnio o de Vista del río Motagua meditación en la quietud de la noche, trayendo a la mente de quienes lo hemos recorrido y escudriñado, imborrables gratos recuerdos de lo mucho disfrutado de su entorno, así como de sus profundas pozas y agradables remansos que constituyen un área de esparcimiento, que invita a los bañistas a permanecer sumergidos en sus frescas aguas

cristalinas sin querer salir, o simplemente de descanso y recogimiento espiritual. Su recorrido por la jurisdicción, cuyos habitantes lo celebran por todas las bondades que les ofrece, lo hace de poniente

a oriente, en una extensión de veinte kilómetros, seiscientos cuarenta metros, este opulento río,

otrora navegado por primitivas razas nuestras, así como por bucaneros y aventureros de ultramar de épocas de leyenda y atrevidas hazañas. Su caudal en los últimos años ha mermado, más que todo, en verano, pero en invierno, debido a sus fuertes aluviones, se ha acercado considerablemente a la población, constituyendo un grave peligro para los moradores, obsequiándonos su fluido para usos domésticos y para el riego de sembradíos que los agricultores conducen por medio de canales por gravedad y bombas mecánicas. Sus variados multicolores paisajes son maravillosos, que invitan a disfrutar con la toma de fotografías, como recuerdo de paso o estadía por el lugar, con la presencia de aves de vistosos colores, garzas blancas y azules y el martín pescador, en pleno vuelo o caminando por la orilla en busca de pececillos, y

bullangueros pajaritos, incluido el alzaculitocon su característica forma de ser de intrépido nadador

y cazador; de algunas iguanas y lagartijas de varias clases trepadas o deslizándose, jugueteando en los

árboles o el suelo, así como de su extraordinaria abundante vegetación en sus alrededores, y de repente, un conejo que salta del matocho despavorido, a esconderse en cueva segura, si no es presa del perro o del patojo travieso que en honda en mano lo hace suyo para el guiso. EL TAMBOR. Nace en las montañas del departamento de Jalapa, su caudal es fuerte durante la estación lluviosa, posee hondos remansos, al igual que partes bajas y corrientosas, sus aguas son utilizadas para la agricultura y usos domésticos. A la altura de la aldea Agua Caliente y en las márgenes de este rio se encuentran varias fuentes de aguas termales y azufradas que son consideradas medicinales, a las que llega el turismo para admirar el fenómeno y otros bañarse en sus aguas para curar sus males, es tributario del Motagua. LAS OVEJAS, Tiene su origen en las estribaciones de las montañas de San Pedro Pinula, de Jalapa, siendo como el anterior, caudaloso en invierno y hace fértiles las tierras de los lugares que recorre, es

criadero de tepemechines en los embalses, que forman pequeñas cascadas en la parte alta, a lo largo de su recorrido, desemboca en el Motagua en el lugar antes llamado el Remolino, en donde existió una profunda poza, con sus enorme rocas al lado, refugio de peces a cuales mejores. Al lugar situado

35

en la cuenca de este río, entre el camino antiguo que conduce a las Ovejas y El Zapote, en parte del

terreno el Malpaís, se le llama “Monte del Jute”, de cuyo mirador se aprecian las vegas y regadillos del área, antes pintoresco para ir de paseo, apreciar el ambiente, subido en la cima del escarpado cerro, que lo rodea, así como para pescar y coger jutes, por lo menos así era antes. De noche también, lugar tenebroso de pasadas intrigas y cuentos de espantos para los supersticiosos. Sus aguas como las del Tambor, hace 50 años mantenían su caudal permanente durante todo el año, no mermaba, aún en verano, como acontece ahora, y al mismo, acudían muchas mujeres del pueblo, en grupo, con su tanates y bateas a memeches, a lavar ropa, cuando el Motagua o el agua entubada estaban turbias, en invierno, porque las de este riachuelo aunque lloviera luego aclaraban, para lo cual se invitaban colectivamente las féminas, lo que servía a algunas familia de distracción campestre, pues en sus riberas se reunían al medio día para acompañar a la lavandera y compartir el ambiente, unos llevando atarraya o anzuelos para coger peces para el almuerzo, complementado con el suculento caldo de jutes y cangrejos, con yerbas silvestres o algo tan especial: una iguana o garrobo al carbón aderezada con chirmol de tomate y berenjena asados, que las habían en cantidad, conseguidas de matatusa, ahí cerquita, en terrenos del “Tintero” y quienes no gustaban de esos trajines, llevaban su propio bastimento; y ya en la mera tarde, de regreso a casa, con la mente y cuerpo siempre en acción, cargando un manojo de leña, y el patojo travieso, con el matate al hombro, repleto de quilete o bledos, malacates, chununos y frutas tiernas para galguear, o de pájaros y sheras, que honda y bodoques en mano, recién acaba de casar, en las cercanías, para la cena y, los huesos, si es que sobraban, para el perro y el gato, pero no sin antes, a medio camino, si le era propicio, de escondiditas, mirando para todos lados, por si al caso habían moros en la costa, echarse a cuestas un buen racimo de mojonchos camaguas, hueviado en la huerta vecina. ¿Cuidadito con el tiro de sal?, eh. ANSHAGÜA. Este pequeño rio, procede de la jurisdicción de El Progreso, entrando al municipio por el cardinal oeste, a unirse con el rio “Las Ovejas” en el lugar denominado “Los Encuentros”, su recorrido

esta jurisdicción, es de ocho kilómetros aproximadamente, hasta su desembocadura. A lo largo de su recorrido, existen pequeñas vegas cultivadas de árboles frutales y gramíneas de primera necesidad.

en

Existen las quebradas y riachuelos siguientes:

El Aguacate, El Limón, EL Pino, El Chico, Las Anonas, El Quinto, Mal País, La Campana, Moral, La Palma, “San Francisco, La Pilita, Santa Rosalía, El Mojón, Quebrada Seca, El Orégano, Yajal, Las Trojas, El Zapotillo, El Chichicaste y Las Ánimas. En la aldea Ojo de Agua hay una vertiente del mismo nombre cuyas aguas se emplean para usos domésticos y para el riego de diferentes cultivos, siendo de lamentar que esta ultimo debido al descuido y negligencia de los vecinos haya mermado sus aguas a punto de secarse totalmente y más que todo por la deforestación.

Entre la las aldeas Espíritu Santo y Los Bordos de Barillas, en terreno de los herederos de Sebastián García, existe un nacimiento de agua en el que se observan algunos pececillos, que debiera de profundizarse a efecto de lograr mayor cantidad de agua para utilizarla en riegos por gravedad, como lo era antes, sembrándole árboles a su alrededor, para convertirlo en pequeño humedal.

CAPITULO IV

MINERALES, FLORA, FAUNA Y ALGUNOS COMENTARIOS

36

MINERALES. Entre éstos se encuentra la cal, utilizadas por centurias para la construcción de casas, cuyo uso últimamente se ha reducido debido a la preferencia por la hidratada; azufre, hierro, asbesto, talco, yeso, arena blanca, amarilla, de río, grava, buen barro para hacer teja y adobes y otros minerales no conocidos abundan en minas no explotadas, incluso, se llego a afirmar por expertos gringos que vinieron a observar la tragedia del terremoto del 76, acerca de la existencia de uranio en las inmediaciones de la aldea Agua Caliente. Algunas de esas minas ya han sido exploradas, pero no han encontrado resultados positivos para su explotación, a Dios gracias, porque los empresarios de estos negocios solo vienen a afectar nuestros recursos naturales, a dar atole con el dedo con las llamadas “regalías”, a contaminar el medio ambiente, prácticamente a llevarse las riquezas del subsuelo, sin mayores o cero beneficio para el país o el municipio, algunos de cuyos yacimientos, especialmente de cromo, se encuentran en un terreno propiedad de los herederos de Reyes Mazariegos, vecinos de San Pedro Pinula, pero dentro de nuestra jurisdicción, de los cuales se han analizado muestras positivas, mismas que precisamente me motivaron a escribir este tema.

FLORA. Es variable, nace en su mayor parte, en forma silvestre, raras veces se cultiva, y mucho menos se reforesta, de origen tropical seco, muchas de naturaleza espinosas, a la defensiva del medio que la rodea, pero algunas plantas no se escapan de las cabras ni los bovinos que no obstante el obstáculo de las púas, las engullen como alimento de primera, con voracidad. Aquí, todavía por los años 60 del siglo anterior, existían abundantes y diversas clases de árboles y plantas de magnífica calidad, para sus distintos usos, de maderas finas y resistentes, leñosos y herbáceas, ahora, desafortunadamente para desgracia de los habitantes, con mucha escasez, debido al abuso incontrolado de la mano del hombre, casi todas son silvestres, pues solo se cultivan los frutales, verduras y algunas ornamentales, pero no obstante, aún se pueden identificar los siguientes: Aripín, roble, cedro, encino, moral, nogal, lagarto, chichipate, álamo, matilisgüate, zapotón, conacaste, guachipilín y otros, algunas de las cuales, maderables, son susceptibles de llevar al aserradero, para diferentes usos y otras rústicas de las que se fabrican horcones, tablas, reglones y parales, labrados en forma empírica para la hechura de casas humildes. Hay árboles de morro o jícaro, de cuya pulpa, ya seca, se obtiene una sustancia negruzca olorosa que cocida sirve como jarabe para la tos, la confitería y de su semilla saraza molida endulzada, un magnífico refresco, pero su uso especial antiguo en el pueblo, era de utensilio, los famosos guacales, para sacar la crema de la leche y beber agua.

GUAYACÁN. Merece especial mención este extraordinario arbolitos, del que existen dos clases, cuya madera fina y súper resistente, en una oportunidad en la década de los años 50 del siglo anterior, fue talada y explotada inmoderadamente

para su exportación al extranjero, al parecer, para la fabricación de barcos, previa preparación en aserradero local de la época, propiedad de Basilio Monzón, que dicho sea de paso dejó familia en el pueblo, que estuvo instalado bajo el tamarindo

Frondoso y viejo árbol de Guayacán. del sitio que hoy es de Meregildo Ramírez, siendo

de

lamentar que bosques enteros de esa especie que por su propia naturaleza tarda muchos años en crecer y engrosar, diseminados a lo largo y ancho del municipio, hayan sido convertidos en trozas y

tarda muchos años en crecer y engrosar, diseminados a lo largo y ancho del municipio, hayan

37

casi aniquilados, vendidos por los dueños de terrenos a precios irrisorios, entre Q. 1.00 y Q.5.00 la unidad, por no decir casi regalados, sin beneficio alguno para el pueblo, de cuya lamentable situación pasó desapercibida la autoridad municipal, al no ejercer el estricto control que legalmente le correspondía, incumpliendo con su deber.

Se recuerda con tristeza, que hace algunos años, casi toda el área del municipio, estaba repleta de estos añosos arbolitos, cuyas flores caídas, forman un elegante espeso manto natural, color violeta sobre el suelo circundante, en primavera, semejante a cual delicadas alfombras de Semana Santa, tendida al paso de la procesión del Santo Entierro y, en el bosque plantado, este arbolito llamado el rey de los árboles, exhibe impertérrito la fortaleza de su estirpe, en armonía con el cálido ambiente tropical que les da la vida, mismo que en sentido figurado, se extiende a sus intrépidos moradores jicareños de temperamento fuerte como el Guayacán, en los momentos álgidos de la vida. Actualmente hay de esos maderos, pero en poca cantidad, de los cuales en otras latitudes se extrae un aceite para usos industriales, así como medicinales de suma importancia, como el “guayacol”, qué sirve, entre otros usos, para detectar el cáncer del colon o de algo así por el estilo. En síntesis, es un arbolito raro y útil, que en lugar de su irresponsable exterminio, merece cuidarlo como cosa propia, para preservar su existencia a través de los años, para beneficio de nuestro eco sistema, de por sí bastante deteriorado y, si preciso, implementar su siembra como en otros países, y rendirle culto como en hora buena lo hace la Municipalidad de Huité, Zacapa, que exhibe uno de estos centenarios ejemplares plantado en la plaza pública local, con los cuidados necesarios y hasta un redondel de protección ornamentado que sirve de sentadero público.

LEÑOSOS. Para la combustión: el yaje, orotogüaje, zarza, subín, brazil, barreto, chaparro, quebracho, madre flecha, frutillo, llamado también carupin, de fruta muy deliciosa y el madre cacao de flores hermosas comestibles, plumajío, sauce, jaguay y palo de pito, cuya flor comestible es deliciosa, de efectos somníferos. En las partes altas se encuentra el copal de santo, arbusto resinoso cuya sabia coagulada o granulada se emplea en la fabricación de barnices y para ahumar altares, el cual en tiempos pasados era recolectado por individuos locales y de otros puntos del país para comércialos para distintos usos, incluso, a ritos religiosos. Algunos árboles bellos como el huele de noche, palo overo, uruguay o mamón, tempisque y jocote jobo, existen dispersos, visibles por su frondosidad y sombra, como los vetustos conacaste de los Venegas, ceiba de Buenos Aires y algunos tamarindos, entre otros, que si hablaran nos dirían tantas cosas de nuestra historia.

CACTUS. Esta es tierra especial para la existencia, en forma silvestre, de estas raras especies, también en camino de desaparecer, eran abundantes, de varias clases y formas, dentro de los que destacan:

el tuno común o sahuaro, productor de una sabrosa fruta llamada tuna, de pulpa roja, blanca o amarillenta, bastante codiciada por los habitantes, así como por los pájaros que las picotean antes que el sujeto humano llegue por ellas, lo que las hace más sabrosas, y la sabia de su tallo o penca, utilizada antiguamente para refinar y fijar lechadas de cal para pintar casas, así como el tuno viejo, así llamado por la pelusa blanca simulando canas en su copa, nos da su madera conocida como órgano, usada antes para la construcción de chozas de bajareque y para cercar potreros; lengua de vaca, cola de gato, arpón, pitahaya, nopal, dos últimas de tunas deliciosa, casi desaparecidos, por no existir vocación de cultivo, como antes, y uno redondo llamado “chilito” que da una frutilla en forma de chile, y tantos más, con flores muy bellas, cuyas frutas constituyen alimento de los pajaritos, cuyas semillas transportan en su tracto digestivo desde lugares remotos, las cuales botan en el suelo

38

cuando defecan, para sembrar por dispersión, la especie. Algunas de esas cactáceas son típico adorno en jardinería y salas de oficina, lejos de su lugar de origen, de donde son recolectadas como especies exóticas, para su venta a buen precio en el mercado.

Se encuentran en estado salvaje también: el famoso chichicaste, que aunque cruel por las laceraciones que produce al hacer contacto al menor roce con la piel humana, y por lo mismo, hace quejarse al más valiente, tiene su lado bondadoso, pues su tallo pelado es comestible, de sabor agradable y surte la necesidad de la sed en determinado momento, lo mismo que los malacates y chununos, buscados por los patojos para calmar su apetito voraz en el campo. Son prolijos igualmente, el manzanote, cuya fruta es buen abasto para los vacunos y cabros, el subín, buen pasto para los cabros, el murrul, cuya borra sirve para hacer almohadas y su raíz comestible, en caso de hambruna, como ya ocurrió en el pueblo hace más de una centuria; duruche, de cuya corteza y hojas machacadas se obtiene una sustancia venenosa, que utilizaban irresponsablemente nuestros antepasados, como barbasco para cazar peces; palo jiote, carcomo, caulote, tamarindo, último de cuya baya se hacen frescos y tizanas, izote de flores y hongos adheridos comestibles; upayes (uva de los pobres), y ceibas (nuestro Árbol Nacional), sauce, jaguay, chilca, capulín, de frutilla agradable, incluidos muchas otras de distintas clases que constituyen la espesura de nuestra zona boscosa y de maleza.

El árbol de amate, bastante abundante en tiempos pasados, fue cobijo de caminantes que pasaban por este pueblo, para librarse del ardiente sol, y punto de tertulias populares por su hermosa sombra y frescura, ahora de poca existencia, pues se le atribuye por alguno supersticiosos, poderes maléficos y de mal augurio, por lo que no son bien vistos, pero la realidad de esto es que, dichos árboles son frecuentados por pájaros invisibles nocturnos: lechuzas y murciélagos, que se alimentan precisamente de su fruta, una especie de higo, que se les escapa del pico o de las garras, y cae al suelo, provocando el consiguiente ruidoso golpe, aparte del que hacen arriba en el palo, cuando están comiendo, que para algunos miedosos son “espantos”.

El cultivo de las flores es escaso, se puede afirmar que sólo existen las de las plantas que viven en las praderas de manera natural, y en los jardines domésticos, de varias formas, aromas y colores, agregando las bellas de amapola, ahora prohibidas, que florecían libremente en los patios de las casas, sin que persona alguna presintiera algo siquiera de sus efectos narcóticos nocivos. De mucha admiración son las de los cactus, exclusivos de la región, consideradas por ello de exquisita belleza, así como las flores de las llamadas plantas parasitas, que se dan salvajes en partes altas del municipio. De los árboles palo de jiote y manzanote, aserrados convenientemente, se pueden fabricar cajas livianas para el envasado y transporte de verduras y artículos de poco peso, así como para fabricar papel, lo que pude observar en un recorrido por la república de Colombia. Ornamentales hay muchos en calles del pueblo como en huertos familiares, incluyendo los ficus, almendros, árbol de fuego, trueno, acacias, palmeras y cocoteros, de los cuales, especialmente, estuvieron ornamentadas las calles del pueblo, antes del terremoto del 76 y lucían extraordinariamente.

En los regadillos se siembra a propósito, la palma real, para la confección de sombreros de hilama, y de manera silvestre, el tule para la fabricación de petates, el maguey para hacer lazos y pita. Tintóreas como el brazil que también sirve para la combustión, campeche o izcanal, que reproduce una parasita u hongo muy sabroso y sus semillas también comestibles y el llamado palo de tinta. Se tiene conocimiento, que antiguamente se cultivo la hierba llamada jiquilete para su exportación a

39

granel, para la elaboración de tinta, en forma comercial, cuyo agente recolector lo era la hacienda El Tintero, de donde justamente proviene su nombre, y el de un potrero llamado “jiquilete”. Medicinales como el té de limón, salviasija, rosa de Jamaica y albahaca, que se aplican como bebidas sudoríficas, para aliviar resfriados palúdicos y la anemia; la malva, la valeriana, el apazote, se utilizan como medicinas; el orégano, usado como condimento, el quilete, hierba mora o macuy, verdolaga y el bledo muy sabrosos y alimenticios, se dan en forma natural y cultivados en huertos.

En un tiempo, recuerdo, se recolectó por comerciantes de la capital, una herbácea llamada vuélvete loco, parecida al guisquilete, y la uña de gato, abundantes en los llanos, lo cual por cierto generaron empleo para los desocupados, utilizadas posiblemente, para usos medicinales y homeopáticos; la zábila o aloe también medicinal, es frecuente por todas partes, de la cual, algunos inteligentes vecinos estuvieron extrayendo su sabia, por medio de molinos improvisados para su envío a Guatemala, se supone, para emplearla en farmacopea. Igualmente, es común una planta en forma de macolla parecida al maguey denominada piñuela o muta, cuyos cogollos y fruta son comestibles; también el higuerillo o ricino y el piñón, dos plantas importantes que no se explotan, que se cultivan solas en las praderas. Adheridas a algunos árboles, se encuentran variedad de parasitas u orquídeas de distintos nombres dentro de las cuales figuran los “gallitos” de bellísimas flores como las de los cactus y, en la montaña, cuelga de los encinos, el musgo de diversos tonos, que para Navidad se recolecta para adornar nacimientos. Algo novedoso es el pasto oveja, exclusivo del la región, un buen forraje para al ganado, cuyos componentes orgánicos indudablemente, además de ser un nutriente de primera, como el orégano, hace que la carne de las reses despidan un olor y sabor exquisitos, por lo que los vacunos de esta zona son preferidos para el destace.

Nuestra flora se ha visto desmerecida por la propia ignorancia del hombre, al provocar despiadadamente la tala inmoderada de sus especies, a veces simplemente por joder, por volar machete, a tal grado de hacer desaparecer frondosos árboles visibles de la población, que servían de de sombra o sesteo, como los morros, amates, caulotes, tamarindos, conacastes, guayacanes, entre estos últimos: el guayacán gacho, el de la arenera, el de la “nia” tana, el del antiguo campo de foot ball y uno que había en el esquinero oriente de este campo en el barrio Buenos Aires. Lo anterior, a pesar de algunas reforestaciones que se han hecho en la población, incluida, la de los cerros próximos al Talquezal y el sitio de Jesús, por una organización japonesa, en época pasada, la situación sigue igual o peor.

FAUNA. En la edición anterior, refiriéndonos a recursos naturales, se habla de abundancia, pero en la actualidad, desgraciadamente no se puede decir los mismo, en lo relativo a la fauna en general, y en particular, de la piscícola, casi desaparecida, debido a factores que se verán más adelante. Sin embargo en El Jícaro y lugares cercanos, aún existen diversidad de animales de monte, pájaros, aves y peces, por ejemplo:

En el orden de los vertebrados y mamíferos se encuentran:

EL VENADO. Arisco animal, que se halla en los bosques espesos y riscos, su carne es muy apreciada, siendo muy perseguido por los cazadores.

40

CONEJO. Hay menos que antes, en las vegas y montes tupidos, es muy buscado por el sabor agradable de su carne. Este roedor duerme en el día y por la noche sale de su guarida en busca de monte, su principal alimento.

TEPEIZCUINTE. Entre los animales de monte es el más apreciado por el rico sabor de su carne, se halla en los cerros, en escaso número.

ARDILLAS. Viven en los árboles frondosos y bosques tupidos.

ARMADILLO. Conocido con el nombre de armado, vive encuevado dentro de la tierra, en sitios apartados y sale únicamente a comer sus alimentos. Su carme es exquisita, se asemeja a la de gallina y su manteca la emplean para aliviar el reumatismo.

COYOTE. Unas veces anda solo, y otras, en partida, vive en las cuevas de las quebradas.

TACUAZIN. Es muy común en todas partes, hay de dos variedades, blanco y negro, la carne del primero es comestible, de magnifico sabor, su manteca se usa para aliviar ciertas enfermedades. Existe también el tacuazin ratón, más pequeño que el anterior, éste no se come, es un animalito astuto que persigue las aves de corral, por lo que no es bien visto por los lugareños.

ZORRILLO. Existen en las partes planas y los cerros, su orina es inflamable, de hedor fuerte y penetrante, se uso como medicina para la cura de varias enfermedades, incluso, su manteca para el reumatismo.

Existen además: gatos de monte, comadrejas, onzas, mapaches, pizotes, cotuzas y otros.

En el orden de las aves las siguientes:

AVES DE CORRAL. Gallinas, gallos, chumpipes (pavo), gallina de guinea o coquecha, patos, etc., para el consumo local y el pequeño comercio, con la sorpresa, que mucho antes, una gallina se adquiría por el simple precio de Q. O.25 y un chumpipe por solo Q. O50, y ahora, se atreven a pedir hasta Q. 50.00 y Q.300.00, por cada uno, de esos animales, respectivamente, debido a la inflación y devaluación de nuestra moneda.

CLARINERO. Pájaro color azul negro que emigra una parte del año para volver en primavera, época en que la hembra llamada zanate pone sus huevos, su carne es comestible; en la época de celo y cuando levanta sus crías lo celebra con cantos bullangueros que alegran el ambiente.

URRACA. Ave bullanguera de vistosos colores con penacho en la cabeza.

OROPÉNDOLA. Conocida también como chorcha, hace sus nidos en forma de colgajo, existiendo la creencia de que cuando los hacen en los árboles o ramas bajas, es presagio de fuertes vientos durante el invierno.

PIJUY. Hay dos variedades, el de montaña de bellísimos colores como el quetzal y el común o garrapatero, de bajo vuelo, de apariencia fea pero amigo de la ganadería, pues espulga el ganado y se come las garrapata. Una simpática anécdota de este pajarito, nos recuerda, que una vez para un mi cumpleaños, dispusimos con Chelino Salazar, jugar una broma a los invitados a la reunión, en una familiar cantina del pueblo, consistente en obsequiarlos con unas boquitas de carne de pijuyes y sanates asados, con un chirmol cargado de condimentos. Para ello, mandamos a cazar un día antes, en los breñales del río, una buena cantidad de esos pajaritos, para hacerlos pasar ya pelados, por

41

palomas de castilla, por lo menos así se les hizo creer a los majes, en cuyo grupo de invitados estaban unos maestros de la escuela local de niños y otros amigos que llegaron de Guastatoya, algunos melindres, llenos de babosadas para la comida, pero al notar la buena presencia del guiso, apetecible a simple vista, de color y olor agradables que trascendían, servido en la mesa, ni lerdos ni perezosos, con el tradicional salucitodel primer trago, empezaron cada quien, a preparar sus bocadillos, con tortillas calientes dobladas, quienes a los primeros mordiscos y engullir los trozos de carne, sintieron como algo jamás probado, ¡está calidad!, decían, a tal punto que, al final, terminaron chupándose los dedos y hasta peleándose por repetirse el inesperado manjar, raspando la olla, sin advertir de pronto, que estaban degustando algo no acostumbrado en los menús culinarios tradicionales, según la creencia popular, pero alguien de los presentes, al notar las miradas maliciosas y risa sarcástica de Chelino, no se tragó la píldora y descubrió nuestra picardía, de haberlos hecho consumir carne de pijuyes garrapateros y sanates tiñosos, lo que obligo a la mayoría, haciendo de “tripas corazón”, a carcajease y a hacer esfuerzos por querer vomitar. Y alguien chistoso dijo: ¿puchis mucha, la próxima vez nos dan de comer bocas de sapo?”. Por supuesto que dichos animalitos, son sanos y comestibles, para quienes estamos libres de esos prejuicios.

PALOMAS. Existen distintas clases de estas pájaros, muy apreciados por su canto y por su carne, entre las que se conocen: Paloma de Castilla que habita en forma doméstica; montaraces, como la torcaza, pumuya o espumuy, tortolita, torito, paloma azul y la conocida con el nombre de güira, última aunque no es originaria de esta región, visita en parvadas estos espacios en el verano. Algunas de estas últimas, han sido capturadas llevando en una de sus patas, una anillo con las siglas USA en ingles y un número de registro, que sin duda, les son colocadas en países, lejanos para controlar su emigración. Yo capture una en cierta oportunidad y el aro lo envié a la dirección indicada, Pensilvania, de USA.

CHACHA. Semejante a la gallina, por su apariencia y el sabor de su carne, es una especie de gallinácea silvestre.

PERICOS y QUENQUES, De plumaje verde y rojo, hacen sus nidos dentro de las llamadas porras o nidos abandonados del comején, y en las cuevas de los barrancos. Los segundos casi se parecen a los loros.

Cenzontle o chancaguera, porosocos, coronaditos, pishturíos, siete colores, gorriones o colibríes, sharas, arroceros, torobojos, golondrinas, tijeretas, canarios de varias clases, chiguitas, corre o tapacaminos y codornices, todavía existen alegrando con sus trinos el entorno; la carne y huevos de ésta última son apetecidos.

Garzas. De distintas clases. Pico de Navaja, Martín pescador, gallaretas, tucanes y patos silvestres, viven en los bosques del Motagua y se alimentan de peces.

Algunos de los anteriores animalitos, eran perseguidos, honda en mano, por traviesos lugareños, para satisfacer sus necesidades de alimentación, o por mera picardía, pero ahora con la abundancia de carne de pollo de granjas, como bien dicen algunos vecinos, esa mala práctica ha disminuido.

RAPACES. Buitre o zopilotes, gavilán, quebranta-huesos, guzma, clisclis, tecolote o búho, aurora o lechuza y cuervos, los hay en pequeño cantidad.

42

REPTILES. En la edición anterior se dice, que en el río Motagua vive cierta clase de cocodrilo que alcanza hasta tres metros de largo, de los que se han enviado ejemplares al parque zoológico La Aurora, información cien por ciento verídica, qué ratifico, pero aclarando, que estos reptiles y otras especies por el estilo, últimamente se han alejado, refugiándose aguas abajo, por lo menos hasta la altura del municipio de Gualán, en busca de mejor hábitat, debido a la contaminación y merma del caudal del río, los cuales antes eran capturados o vistos asoleándose a lo largo de todo el Motagua, enfrente de nuestra población; sabiéndose de la comilona constante que estos Cocodrilo del Motagua. consumaban de perros y animales domésticos, que se asomaban a la orilla.

UNA AVENTURA. Sobre este tema, quiero contarles, que en ese ir y venir de la pesca, en cierta ocasión, fuimos con varios amigos a pescar a una laguna privada en la Nueva Concepción, Tiquisate, invitados por el propio dueño, un señor de apellido Castañeda, con la advertencia previa que, en la misma, habían muchos lagartos y que debíamos tener cuidado, mostrándonos con señales evidentes, desde la orilla, que los bultitos que asomaban en la superficie del agua, en torno de la laguna, eran cabezas de esos reptiles, que salían a asolearse de costumbre, en el medio día, situación de la que tomamos conocimiento los del grupo, al notar la realidad del asunto, con temor por supuesto. Guiados por un lugareño experto en la cacería de estos animales, de la cual precisamente vivía este individuo, pues era su trabajo, y llegado el momento de entrar en acción, todos los presentes se retractaron de participar en el lance, claro estaba, había un peligro de por medio, los lagartos a flor de agua, pero como el guía dijo que no hacían nada, salvo se les ajotara, solamente yo, me atreví a la aventura, y trasmallo al hombro, nos metimos en la laguna, de unos 300 metros de circunferencia, con el agua al pecho, procurando no pasar cerca de los bultos o cabezas de lagarto avistados, que por cierto eran muchos, llegamos a la orilla, del otro lado, pusimos el trasmallo alrededor de un camalotal o ramazones, bien extendido, como aconseja la estrategia en ese deporte, empezamos a puyar con palos para que salieran los peces a embolsarse en la red y sin esperarlo, de repente, el experto, gritó:

¡ahí anda un lagarto dentro del lance!, tenga cuidado, quédese quieto, yo lo voy a agarrar, como en efecto así fue, se acercó, se metió debajo de agua, revisó la plomadura de la red y nuevamente dijo:

¡Ya lo tengo!, lo sacó envuelto en el trasmallo, ayúdeme dijo, amárrele el hocico con esta tira que tengo, hágale nudo de coche y del sobrante de la pita, átele una de las manos, para inmovilizarlo, y habiendo cumplido sus instrucciones, sacamos el tremendo lagarto de metro y medio de largo, que bondadosamente me lo obsequió, el cual compartimos con mi amigo Carlos Macal, integrante del grupo, mitad del medio para el tronco, para mí, que disfruté con mi familia, calidad de carne, mi hija Marylena, me ayudó a destazarlo, todo una verdadera hazaña; sin embargo en otra vez posterior, no tuvimos la misma suerte, ya que uno de nuestros compañeros, Güicho Montenegro, fue mordido en la pierna, por uno de esos saurios, al parase sobre él, que nos obligó a llevarlo al hospital de Tiquisate.

mordido en la pierna, por uno de esos saurios, al parase sobre él, que nos obligó

43

IGUANAS. De varias clases: sheras o de órgano, así llamadas, abundaban y aún las hay escasas, en las cercas de los terrenos y los tunales; garrobos o jiotes o gueishpos, como algunos les dicen comúnmente, que habitan en las cuevas de los barrancos y entre las rocas, y verdes o de agua y doradillas en los bosques de los ríos, apreciadas por su carne y sus huevos deliciosos, fáciles de cazar para el sustento familiar. Las primeras llamadas así, por preferir como refugio la cavidad del corazón seco de las pencas de los cactus columnares, en los huecos de otros árboles y palos secos, las cuales, las de órgano, según investigaciones de zoólogos extranjeros y guatemaltecos, ampliamente difundidas, es un reptil en peligro de extinción que solo existe en Guatemala, y un dispersor natural, como otros animales, de la semilla que ingiere, especialmente de las tunas de los cactus, para preservar esta especie, de cuya fruta, entre otras, se alimenta, y habita en partes semiáridas próximas a los Iguana de órgano, de cola espinosa. ríos Motagua y Grande, en los departamentos de El Progreso, Zacapa y parte de Chiquimula y se caracteriza, a diferencia de las otras, por tener en la cola una hilera de escamas duras intercaladas, ensanchadas y espinosas. Es idéntica al garrobo, solo que más pequeña, y tienen la propiedad de mudar de cola, cuando por alguna razón le es cercenada. Existen también: polvorines, tilishtúmpes, moríshcas y bebe leche o cutete, crestudo animalito este, que tiene la particularidad de correr en la superficie del agua; talconetes y florecías, nombres comunes dados en la región a ciertas lagartijas, de las que se dicen, son venenosas, pero se duda, cuyas especies ya no son visibles en los lugares de costumbre, como antes, debido a la caza desmedida para su exportación para mascotas o su extinción. Una gran diferencia entre los garrobos y el resto de iguánidos, es que, el primero es violento y ataca, mordiendo severamente en su defensa y, las otras, son mansas y hasta se puede jugar con ellas. Últimamente ha aparecido y abunda, una lagartija pequeña, antes desconocida, de color blanquecino, casi transparente, que vive en los árboles y paredes de las casas, de canto muy agradable, parecido al chasquido del llamado que las gallinas hacen a sus polluelos, que según rumores, fue traída de otras latitudes y esparcidos en el ámbito regional, desde aviones, por alguna institución internacional de control de la salud, para combatir el sancudo y otros bichos, así como las enfermedades que estos produce, pues este animalito los hace sus presas para alimentarse de ellos y los diezma, es inofensivo para el hombre, y que algunos le llaman Gecko y otros salamanquesa, muy parecido a la florecía y al talconete de antes.

En las rocas de los cerros, se halla, en escasa a cantidad, un reptil de muy lenta reproducción, con apariencia de iguana o garrobo, con boca como de sapo, de la familia de los lagartos, robusto, de cola corta, de regulas tamaño, muy venenoso que los lugareños llaman “escorpión”, nombre que en principio se le asignó porque se creyó que el veneno lo inyectaba por la cola, igual al arácnido, también de ese nombre, pero que no es más que el científicamente llamado Heloderma o Monstruo de Güila, del que hay de dos clases:

ese nombre, pero que no es más que el científicamente llamado Heloderma o Monstruo de Güila,

44

44 Monstruo de Güila también conocido científicamente como Heloderma suspectum Variedad de Lagarto con cuencas,

Monstruo de Güila también conocido científicamente como Heloderma suspectum

también conocido científicamente como Heloderma suspectum Variedad de Lagarto con cuencas, también conocido

Variedad de Lagarto con cuencas, también conocido científicamente como Heloderma horridum

Uno tiene la cabeza grande redondeada, el cuerpo rechoncho, cola corta y colores brillantes con dibujos amarillos, alcanzando 37-45 cm., y el otro, parecido al anterior, pero más oscuro, mas grande, cola larga, y puntos de colores en lugar de manchas, dócil, es venenoso y fácilmente se confunden con el garrobo, más el coludo, por lo qué debe tenerse cuidado al capturarlos, mucho menos comerlos, pues algunas gentes se han envenenado con la ingesta de sus huevos, creyendo que son de su émulo no dañino y apetitoso, el garrobo o jiote, y cuando se le hiere profiera gemidos como el llanto de un niño, por lo que también le dicen “niño dormido”. De acuerdo a investigaciones recientes, de su saliva se obtiene una sustancia que controla la diabetes tipo 2. Nuestro municipio, al igual que otros de la región, está reconocido a nivel mundial como hábitat de esta extraña criatura. Según cuenta mi hermano Tono, en cierta ocasión pudo observar, que uno de esos paisano que comercian con animales para mascotas, de la aldea Espíritu Santo, curiosamente, jugueteaba tranquilamente en sus manos con uno de esos saurios, al que daba de comer masa de maíz, por la boca, sin temor alguno, pero de repente al fastidiarlo, se sabe, se enoja y ataca, mordiendo, retorciendo su cuerpo sobre su presa, para machacar bien, hasta cortar el miembro mordido, pudiendo causar la muerte, no por inoculación del veneno, sino por tremenda infección. Yo asemejo a este animal, en pequeño, al dragón de Comodo. Tengo duda de haberme comido uno de esos coludos, cuyas manchas observe diferente a los demás, cuando lo tuve a la vista y que por cierto me mordió fuertemente un dedo cuando lo agarre, en mi casa en Cuilapa, derribado del caballete. Siendo esta una especie en peligro de extinción, se ha declarado a: El Jícaro, Cabañas, Zacapa y Gualán, su hábitat natural, como área protegida. También hay tortugas de tierra, comestibles para el que sabe de la riqueza de las proteínas o del que tiene hambre. Algunas lagartijas tienen la particularidad de mudar la cola, siendo así que cuando otro animal las persigue, voluntaria o forcivoluntariamente, al menor atracón, como estrategia, dejan tirada tras de sí, parte de la misma, como rico bocado, para distraer al enemigo y poder huir para defenderse.

SERPIENTES. Se conocen venenosas y no venenosas, entre las primeras está la víbora cascabel, coral, tamagás, timbo o mano de piedra y el cantil y entre las segundas, la mazacuata, -familia de las boas-, muy útil a la agricultura, la zumbadora que utiliza su cuerpo en forma de látigo para defenderse, el bejuquillo y morishquera que se alimenta de lagartijas, también la víbora casera que come ratones y el tamagás de agua, cuyo veneno no tiene antídoto. Yo perseguido por esos reptiles, dicen que es buena surte, pues casi en todos mis recorridos por el campo y la playa del río, aquí en el pueblo y fuera del, me he topaba con esos animales, enroscadas o en movimiento en las cuevas y ramazones de los ríos, acosados en cierta ocasión por un enorme tamagás de agua con mi hermano Tono cuándo

45

pescábamos en el Motagua y por lo mismo tuve la oportunidad de cazar varias de ellas: una mazacuata que medía tres metros, en compañía de Mario Marín, en la vega de los Cocos, de la que aprovechamos su carne y su piel y una enorme víbora en la carretera, a la altura de Ananopa, que tenía catorce cascabeles, que los quería para guardar como reliquia, y ¿qué van a creer?, en la noche, se los llevó un gato, de lo que fueron testigos Héctor Vargas y Gonzalo Rodas. Otra vez, estaba yo sentado en una piedra ya cayendo la tarde, cuando una enorme culebra negruzca se dirigió hacia mí, buscándome, solo a entregarse para que la matara.

INSECTOS. Los mismos que hay en la región, dañinos la mayoría, como la cucaracha, la mosca, el zancudo, la chinche picuda, última, cuya picadura venenosa, causa la enfermedad de Chágas, caracterizada por el agrandamiento del corazón, de la que muchos vecinos nuestros la han padecido, sin saberlo y a la postre les ha provocado la muerte. Existe diversidad de arácnidos como la tarántula, casampulga, la viuda negra, la migala o araña de caballo y un alacrán recién descubierto por el biólogo Rony Trujillo, el Diplocentrus Motagua, que se diferencia de los demás, por ser más pequeño y venenoso y se le encuentra a lo largo de la cuenca del Motagua, del cual se estudia su veneno para la cura del cáncer. Y útiles como las abejas de todas clases, cuyas picaduras, lo mismo que de las hormigas, que en definitiva, más que dañinas, son beneficiosas para la salud, según la creencia popular, y la ciencia últimamente, con la picadura a propósito recetada, de la abeja, en la parte afectada, para curar la artritis, que yo mismo he experimentado, al ser atacado por infinidad de esos bichos, cuando por ejemplo, en mi niñez, derribaba cuanto panal de abejas avistaba para libar su miel, así como en el castrado de colmenas silvestres para lo mismo y aprovechar la cera, cuyas avispas me dejaban “pumpa” la cara, no se diga de las hormigas y alacranes, y de las picaduras de estos últimos, solo me comía un pedazo de dulce panela para contrarrestar sus nocivos efectos y de la lengua dormida y asunto arreglado.

BATRACIOS. Sapos y ranas, eran muy comunes en los ríos, en los desagües y en general, en los lugares húmedos; animalitos inofensivos que desempeñan un magnifico papel en materia de sanidad, devorando insectos dañinos, abundantes en las orillas de los ríos, en donde era fácil encontrar largos collares de sus huevecillos, que los patojos traviesos que se bañaban recogían para enrollárselos en el pescuezo, así como nubes de sapillos o renacuajos moviéndose agrupados dentro del agua, adornando el entorno, a la espera de su metamorfosis, para luego saltar las crías, en busca de la vida, cuyas especies por el estilo están ahora en vía de extinción. El croar de las ranas, en espectacular concierto en los atardeceres y noches de plenilunio, eran cosa común en el pueblo antes, que alegraba a los vecinos amantes de la naturaleza, que solían salir a la calle, a sentarse en las banquetas de sus casas, para mitigar un tanto el calor de temporada, chachalaquear y disfrutar del ambiente natural nocturnal.

46

46 Bobo o Cuyamel, abundante, antes, en el Motagua. PECES. Eran muchísimas las especies que poblaban

Bobo o Cuyamel, abundante, antes, en el Motagua.

46 Bobo o Cuyamel, abundante, antes, en el Motagua. PECES. Eran muchísimas las especies que poblaban

PECES. Eran muchísimas las especies que poblaban los ríos, hasta de un metro de longitud, principalmente en el Motagua, enumerándose los siguientes: robalo, sábalo, cuyamel o bobo, roncador, tepemechín, machaca o macabil, lishon, mojarras,

guapotes, tilapia, ésta relativamente nueva

en el Motagua, guabina, negro, dorado, filin, quisque, guarito o bute, pepesca, anguila y madre pescado, todos muy apreciados por su exquisita carne, pero de primera, el tepemechín, pariente este del bobo. También hay jutes, camarones de varias clases: langostinos, chacalines, cacaricos y carriceros, así como cangrejos muy apetecidos. Lamentablemente, esa riqueza solo queda en el pasado y los deseos, ahora, de comernos más de un buen ejemplar, de los descritos, frito o en caldo. Sin embargo, aún queda algunas esperanzas de especies diezmadas, por supuesto, situación bastante triste, pues hay mucha gente ahora, que no tuvo la dicha de conocer siquiera la variedad de peces que vivían antes en nuestro río, mucho menos saborearlos, suponiendo que estos se hayan retirado aguas muy abajo próximas a la costa, en donde viven todavía. ¿O es que no hay buenos pescadores que los atrapen, cómo antes?. No. Es evidente la extinción paulatina de esas especies, como una que yo pescaba antes parecido al lenguado, solo que en pequeño y una especie de robalo en miniatura llamado ulumina.

LA POZA MUERTA. A la altura de la aldea Los Chagüites, en un ramal del río Motagua, alimentado por un manantial, existió “la poza muerta”, formada por una porción de agua dejada por el río en sus crecientes de invierno, así llamada por el estancamiento del agua, sin salida, llena de ninfas y lana, criadero de abundantes peces, especialmente de una mojarras llamadas “palometa” y “perechecha”, de sabor exquisito, que no he vuelto a ver, en donde también vivían cocodrilos, avistado uno enorme de éstos, por el grupo de pescadores, que frecuentábamos ese lugar para pescar, como de tres metros de largo, que de viejo, tenía el cuerpo cubierto de musgo o de algo similar, y lo curioso del caso, era que, el saurio admitía nuestra presencia, sin alterarse por suerte, moviéndose tranquilo de un lado para otro, casi rozándose constantemente con nosotros, dentro de la poza, en plena faena, sin causar daño, manso e inofensivo, en cuya charca con banco de variados peces, se cogía en hora buena, pescado por quintales, si así se deseaba.

LA USHA. Sobre lo mismo, en una “usha” con nacimiento de agua también, que corría paralela al río, a la altura de la vega de los cocos, hubo por años, un nutrido vivero natural de peces, especialmente de: filines, guapotes, pepesca y butes, cubierta totalmente de lana, en la cual para poder pescar con comodidad, era necesario limpiarla previamente, sacando toda la maleza, por lo menos el trecho a utilizar, y así, ya viendo el animalero, en lo limpio, libres, que no hallaban en donde esconderse, eran fácil presa de los atarrayeros. Pero en este y otros lugares, se pescaba también, por medio de un curiosa trampa que consistía en reducir el ancho de la usha en la parte de abajo por medio de dos pequeños terraplenes paralelos, a punto de juntarse en su parte inferior, a manera de embudo,

47

colocando ahí un improvisado canal de metal de medio metro de largo, quince centímetros de ancho, por veinte se alto, sobre una cama de piedras, cuyas bordas se fabricaba con ramas, palos, piedra y arena, para encausar el agua por dicho canal, por donde junto a ella debía pasar la bandada de pececillos, que aguas abajo venían ahuyentados a propósito, por uno o varios pescadores, chapoteando y haciendo ruido con ramas y palos, a caer directo en un canasto grande, tapado con ramillas de chilca, por encima, para que no pudieran saltar, situado dicho canasto, debajo del extremo final del canal en forma de desagüe. Con ese sistema, inventado a saber por quien, se cogía buena cantidad de peces y moluscos en un ratito.

SECA DE BRAZOS. Otra forma de pesca en anteriores tiempos, era la de secar brazoso pequeñas ramificaciones de los ríos, especialmente del Motagua, para lo cual, se ponía una barrera de palos, piedra y arena, río arriba, a efecto de desviar el paso momentáneamente del agua, de dicho ramal, que se encausaba al río principal, casi secándolo, quedando los peces como consecuencia, al descubierto, brincando en los charcos que quedaban, tapando también aguas abajo, para evitar se los llevase la corriente, de tal manera que resultara fácil ser atrapados; que conste, que era una maniobra rápida, pues inmediatamente se liberaba el agua hacia su curso normal, para proteger a los pececillos pequeños que no interesaban. Otra forma era la de puyar y desarmar ramazones dentro del agua, con atarrayas tendidas a su alrededor, especialmente cuando el río estaba turbio y al botar el tendido y recoger la atarraya, ésta casi siempre, venía llena de buenos peces. Era una bendición.

INFORMACION DE UN VISITANTE. Aún cuando no tiene relación directa, con el presente capítulo, la trascripción que sigue, pero tal vez en parte, sí, por referirse en parte a los recursos naturales de nuestros ríos y por haber sido el terruño en aquel tiempo, dependiente de San Cristóbal Acasaguastlán, y dar referencias positivas de la región; por la admiración que he sentido siempre por la madre naturaleza, incluyendo los ríos y nuestra fauna, así como mi afición por la pesca, mi deporte favorito, e ilustrar mejor lo escrito, es mi deseo incluir los siguientes párrafos que escribió en su libro titulado “Nueva Relación de Viajes por la Nueva España” el cura Irlandés Tomás Gage, sobre sus vivencias, a su paso por estos lugares, allá por los años 1640, que textualmente dicen: “quince leguas más allá (viniendo del Golfo para Guatemala) hay un pueblo de indios llamado Acasaguastlán que está situado a la orilla de un río que pasa por uno de los más abundantes en pescado. Aunque hay muchas clases de éstos, sobre todo hay uno llamado bobo que es redondo, muy grueso y largo como el brazo, no teniendo más que una espina en el medio; es extremado blanco, gordo y excelente para ser cocido, frito, asado y compuesto de cualquier manera. También se encuentra en los riachuelos y pequeños ríos hacia Guatemala, el mejor pescado del mundo, que los españoles dicen ser una especie de trucha llamado tepemechín cuya manteca parece más bien de becerro que de pescado”. “El corregidor de este pueblo de Acasaguastlán es un español cuyo poder no se extiende más allá del Golfo. Este Gobernador ha hecho cuanto ha podido para concluir con los negros cimarrones de la montaña, pero no ha podido conseguirlo”. “En los alrededores de Acasaguastlán se encuentran varias haciendas donde se crían gran número de bueyes y mulas, recogiendo al mismo tiempo mucho cacao, achiote, y otras varias drogas de que se sirven los boticarios como la zarzaparrilla y cañafístula, encontrándose en los jardines del pueblo gran diversidad de frutas como no se hallan en otros sitios habitados por los indios”. “Sobre todo lo más apreciable de Acasaguastlán en la ciudad de Guatemala, son sus excelentes melones, algunos tan grandes como la cabeza de un hombre…Los habitantes cargan las mulas de ellos y los mandan a vender a varios sitios”. Se refiere el transeúnte Gage a las

48

sandías y melones criollos, super olorosos y deliciosos, que se cosechaban antes y que casi ya no se ven por estos lugares.

COMENTARIO. Me imagino que el viajero Gage se refiere, bien, al pueblo que hoy es San Cristóbal Acasaguastlán, que estaba a la vera del camino, en aquel tiempo llamado del Golfo, hoy buena parte de la carretera al Atlántico, o al de San Agustín Acasaguastlán, que también está situado a la orilla del río Lato, en donde residía el Corregidor. Don Mateo Morales Urrutia, autor del libro que contiene la división política y administrativa de la república de Guatemala, con datos históricos y de legislación, tomo I, dice que San Agustín de la Real Corona era la capital del partido de Acasaguastlán y residencia de los corregidores y Cabeza de Curato. Sin embargo, el historiador Fuentes y Guzmán, en su libro Recordación Florida dice “San Cristóbal Acasaguastlán es el asiento inmemorial y cabecera antigua de sus corregidores desde el año 1551, en que tuvieron mejor y más acertado establecimiento estos partidos, así en los términos de sus confines para obviar la competencia que podía nacer de los jueces…Es también cabecera de uno de los dos curatos que obtiene el clero en este corregimiento, y el uno se compone con otros de este pueblo de San Cristóbal Acasaguastlán”. IDEA. Mi opinión al respecto, es que, San Cristóbal Acasaguastlán, fue el primitivo asiento o cabecera del corregimiento, tal lo demuestra claramente la presencia de su majestuosa iglesia colonial, estilo barroco, en ruinas, -remozada varias veces en los últimos tiempos-, pero después, determinado corregidor por conveniencia, con autorización de la Corona, por supuesto, lo traslado muchos años después, a San Agustín Acasaguastlán, posterior al viaje por estas tierras, del cura Fuentes y Guzmán, me imagino que para evitar tener que viajar el corregidor diariamente a lomo de mula de su residencia, a la sede capital, San Cristóbal, cinco kilómetros de distancia a lo sumo, llevándose prácticamente el despacho a su propia casa, a su estancia o hacienda situadas en esa localidad, pues éstos eran los dueños y amos de lo más granado de las tierras de la región, dejando en el olvido la riqueza histórica de aquél primitivo poblado, porque de otra manera, no hubiera recibido este último, el título de San Agustín de la Real Corona, conferido por los reyes de España. Lo anterior evidencia en consecuencia, que el Corregimiento tuvo su cabecera en los dos lugares que constituían el área de Acasaguastlán, primero en San Cristóbal y luego en San Agustín, pero aquel siguió manteniendo la jerarquía católica en el territorio inicialmente asignado a su jurisdicción, por algún tiempo después, aunque el corregidor residiera en el segundo pueblo. Ideas tales, que me permito externar, por lo apasionante del tema, porque ¿quién no quisiera hoy saber la realidad acerca de esos hechos?, y porqué de alguna manera están relacionados con la historia de estos pueblos hermanos, que es también la de El Jícaro, por los lazos físicos y humanos que por naturaleza nos han unido íntimamente, porque de ellos provenimos como comunidad dependiente, en grado ascendente, desde el paraje, finca, caserío, aldea, hasta alcanzar, en hora buena, con el tiempo, el título de municipio independiente y autónomo, gracias al esfuerzo de sus habitantes y el desarrollo logrado, pertenecientes antaño al vasto e importante Corregimiento de Acasaguastlán; institución regional, vale la pena recordar, desde donde se gobernaba el enorme territorio nororiental del país, se vigilaba y protegía la soberanía de la colonia en ese entonces, ante las constantes incursiones de los piratas de ultramar, que asaltaban el transporte marítimo y no solo eso, incursionaban en tierra firme, a robarse nuestras riquezas, y era de esa autoridad, precisamente, de donde emanaban las ordenes y se apoyaba a los funcionarios del Castillo de San Felipe, que era en esa época, por así decirlo, la “Base Naval del Atlántico, como lo fue después el corregimiento de Chiquimula de la

49

Sierra, cuando ese lugar, con el tiempo, cobró importancia política, pero inicialmente lo fue

Acasaguastlán, como punto estratégico geográfico para controlar el océano atlántico. OTRA OPINIÓN. Sobre el nombre de Acasaguastlán, así como suena, tengo las dudas e impresiones siguientes:

1. Que tal designación no es la original, sino que el verdadero nombre, se deformó por errores

humanos con el tiempo, como suele ocurrir comúnmente en estos casos, tal el apelativo real de nuestra República, que posiblemente de un bonito y significativo nombre aborigen, “Coactemalán” o “Guatemalan”, por ejemplo, cuya etimología se desconoce, derivó en el de Guatemala, que dicho sea de paso, sus dos últimas sílabas (mala) le afean y le dan un aspecto negativo por cierto, lo cual precisamente, por no tenerse el cuidado de pronunciar correctamente los nombres, ya sea por ligereza, por pereza y falta de cultura o por capricho de autoridades, pero en resumen: por

irresponsabilidad e imposición de la costumbre, de los hispanohablantes. En el departamento de San Marcos, valga otro ejemplo, por decreto, ladinizaron los nombres y apellidos de los indígenas, se supone, por no serle cómodo a los españoles y a los criollos pronunciar las palabras aborígenes, un tanto difíciles por cierto;

2. Que el nombre primitivo del lugar, eventualmente fue “Guastlán” o “guaxtlán” convertido así de

nombre simple, en compuesto, por tres elementos notorios, a saber: por la preposición “A”, el sustantivo “casa” y el nombre propio “guastlán” o “guaxtlán”, las dos primeros vocablos “A y “casa” de origen español y la última “guastlán” o “guaxtlán”, de la etnia criolla, que existió antiguamente en esta región;

3. Que tal deformación con el tiempo, haya tenido lugar así, por ejemplo: a alguien le preguntaban a

dónde vas Juan y la respuesta era “A” preposición indicando dirección; “casa”, sustantivo indicando

lugar y “guastlán” o “Guaxtlán”, el nombre propio del lugar, o dicho de otra forma: vamos a-Casa-

Guastlán, y de esa manera se integró, el nombre actual de Acasaguastlán, al unificar las tres partes de la oración mencionadas;

4. También porque Acasaguastlán, antes de ser corregimiento, pudo haber sido una de esas “Casas”

que los españoles establecían en algunos lugares, en este caso, en el poblado o asentamiento Guastlán o Guaxtlán, para prestar servicios públicos o particulares, de menor categoría por supuesto, que los corregimientos, con funciones comerciales, de aduanas y algunas otras atribuciones menores, propias de gobiernos locales y, desde entonces, se le llamó “Casa-Guastlán” sin la “A”; 5. O que después de haber sido trasladado el corregimiento a Chiquimula de la Sierra, como en efecto lo fue, esa plaza se quedó simplemente como “Casa” ubicada en Guastlán, ya sin las funciones de corregimiento y se le nombraba: ”Casa Guastlán” o “Casa Guaxtlán”, y al surgir la pregunta a dónde

vas, Juan, se le agregaba la A, preposición que indica lugar y se formó: A-Casa-Guastlán o Guaxtlán” .

6. En razón así mismo, de que “Casa”, en tiempos de la colonia, era una especie de institución que

prestaba algún servicio, (religioso, administrativo etc.), pero en definitivo, algo representativo, tal el caso de la “Casa Guastatoya” que antes existió, de la que hay evidencia por el famoso “Vaso de Guastatoya”, en exhibición en un museo extranjero; la “Casa Santo Domingo”, de Antigua Guatemala, convertida hoy en museo-hotel, Casa de la Moneda” y “Casa Consistorial o Ayuntamiento. Por lo que se advierte, que “Casa” tuvo su significado en la época colonial y antes de ello, en la propia España, tal, la Casa de la Contratación de Sevilla y que tal Institución es previo al de corregimiento y

de menor categoría;

7. Por lo anterior, deduzco que, primeramente el lugar se llamó “Guastán”, “Guastlán” o “guaxtlán”,

simplemente, nombre asignado por los aborígenes; que con la llegada de los españoles se estableció

50

allí una Casa de servicio público, y luego unidos los dos nombres y antepuesta la preposición “A”, por el fenómeno dado, se le llamó Acasaguastlán”, su nombre actual, reconstruido;

8. Que Incluso, el de “Guastlán”, puede no ser el verdadero y haber variado, con el de “vastran”,

“Guaxtlán” o “Guaytan”, último por las ruinas de este nombre, situadas allí cerquita o a la inversa, asumiendo que en esta zona existieron los señoríos o etnias: “Vastranes”, “Guaxtlanes” o “Guaytanes”, según historiadores; y,

9. En ese mismo orden de ideas y tomando en cuenta los antecedentes históricos de nombres, bien

pudo haberse llamado, ya en tiempos de la colonia: “Acasavastrán”, “Acasaguaytan” o “Acasaguaxtlán”, pero con el tiempo se cambió al de “Acasaguastlán”, por el mismo error y descuido, pero en todo caso, la alteración tuvo efecto después de la conquista. Algo de lo anterior lo confirman los mapas sobre América Central levantado por el inglés John Bily en 1837, contratado por el gobierno de Nicaragua para la posible construcción de un canal entre el pacífico y el atlántico, y el mapa oficial de Guatemala de 1826, en los cuales, las áreas o territorios que hoy conocemos como San Agustín y San Cristóbal Acasaguastlán, solo aparecen como “Casaguastlán”, sin la “A” antepuesta. No obstante, la idea anterior o comentario, queda automáticamente sin efecto, en el caso de que el nombre primitivo original del lugar haya sido: “Acatzauastlan”, con “t y z”, con sonidos de voces

primitivas originales, como sostienen algunos historiadores, pues a simple vista, su escritura, denota raíces de lengua aborigen, más no, Acasaguastlán, que lo es españolizado, deformado ya. ¿No le parece lógico este rollo, estimado lector?. Pero si acaso, mi pensamiento no coincide con el suyo, por lo menos, ya entretuve mi mente tratando de comprender este controvertido pero significativo nombre. Sin embargo, el Oidor de la Real Audiencia de Guatemala, Licenciado Palacios, en su informe

al monarca español de turno, de fecha 8 de marzo de 1576, anotó que en el valle de “Hacacevastlán”,

voz nahual, se hablaba la lengua “Tlacacebastleca”, en cuyo caso, es posible que el nombre solo se haya deformado con el paso de los años, pues fácilmente el nombre antiguo así escrito, se asemeja al de “Acasaguastlán”, de hoy, pero sin la “H” al principio, pero de todas maneras el nombre está deformado.

CONTAMINACIÓN. Siguiendo con las referencias de grandeza y admiración que hace Tomás Gage en su relato bien definido, de su paso por esta región, de la abundancia de peces y del agro, la realidad del río Motagua y sus especies, hoy día, sea otra, casi de extinción, debido para mala suerte, a la funesta contaminación de sus aguas, por las substancias químicas que empresas de toda índole que operan en la ciudad capital y lugares adyacentes, hacen llegar a su cauce, por intermedio de ríos menores que son sus afluentes, especialmente el de las vacas, que va cargado de materias toxica a lo largo de su cuenca, convirtiéndolo en una potencial cloaca de la urbe.

A lo anterior, se une el problema del embalse, de una hidroeléctrica, a la altura de Chináutla, movida

por las aguas del rio las vacas, que constantemente abre sus compuertas hacía el Motagua, descargando gran cantidad de desechos sólidos acumulados, convirtiéndole prácticamente en fango, contaminando inmediatamente sus agua, provocando con ello el envenenamiento y muerte de muchas especies, algunas ya extinguidas o a punto de serlo. Además los sistemas de irrigación de terrenos a lo largo de su recorrido, tanto por gravedad, como de bombas eléctricas, que han proliferado en los últimos tiempos, utilizando en forma desmedida las aguas del río, lo que ha mermado su caudal y los malos inviernos, que han contribuido a mantener latente el problema, causa de la desaparición de cocodrilos y los juguetones perros de agua, especie de nutria, que abundaban hace algún tiempo y que el autor de este libro, junto con compañeros de pesca, recuerdo a Exequiel

51

Barillas, cogió más de uno de esos vivarachos ejemplares, allí cerquita, en el remanso de los “lirios”, seguido de la corriente de los “bobos”. INCONFORMIDAD. Pregúntese el estimado lector: ¿Será justo que para provecho de unos cuantos ricos, dueños de empresas, las mayorías extranjeros, culpables directos e irresponsables de la contaminación de los ríos,- padezcamos nosotros, millones de guatemaltecos pobres, que necesitamos de esas fuentes límpidas y cristalinas que nos provean de abundantes peces para surtir nuestras necesidades?, ¡Caramba!, No. Ya es hora que los organismos competentes del Estado, pongan coto a esa ilegal e inhumana forma de actuar, creando efectivas políticas de salubridad, ordenando a los propietarios de fábricas, la inmediata construcción de sus plantas de tratamiento y de tal manera, al no haber contaminación, nuestro río vuelva a ser majestuoso, con sus aguas puras y transparentes y recuperar la crianza de peces, sus antiguos balnearios y lugares turísticos, tal vez ya no la poza del zarco ni del remolino, por ser parte del pasado, pero cualesquiera otras en sus amplias riberas. LUGARES DE PESCA. Buenos puntos de pesca a lo largo y ancho del río, eran las corrientes de los “cobanes”, llamada así por haberse ahogado allí, varios indígenas originarios de Cobán, Alta Verapaz. arrastrados por la corriente, cuando pretendían pasar al otro lado, con sus cacastes a memeches, creyendo que había vado, en fila, agarrados de la mano, como costumbre de protección y solidaridad, que venían a hacer negocios como de costumbre por esta región; la de los “bobos”, “la del rastro”, enfrente del pueblo” y la de “guisajo”, abajo, así como las pozas de El remolinoy el zarco, seguidas de varios remansos, regularmente hondos, en donde merodeaban manchas de quisque, guabinas, machacas y lishones.

TRISTEZA. Se añoran esos tiempos de abundancia, jolgorio y correrías por nuestro rio, que nos brindaba la oportunidad de comer pescado fresco, cuando se nos antojaba, y seco forrado, para los días de la Semana Santa, cuyas pescas

colectivas se preparaban con anticipación, a fin de que llegada el momento, tener abasto para cumplir esa rica antigua costumbre. Y, ¿ahora

abasto para cumplir esa rica antigua costumbre. Y, ¿ahora qué? es una verdadera lástima, pues este

qué?

es

una verdadera lástima, pues

este sano deporte practicado por el vecindario,

utilizando para su realización: anzuelos, atarrayas, tapesco, canasto y hasta cueveado, ha ido desapareciendo, pues antes, diariamente, se observaba a lo largo del rio o en la poza del “zarco” a buena cantidad de personas cogiendo peces en cualquiera de las formas acostumbradas, para sus apetecidas comidas y el pequeño comercio local. CHINCHORROS. Se hacían chinchorros que consistían en tender varia atarrayas, quince más o menos, una entre dos pescadores, todos de acuerdo, uno titular y el otro ayudante, extremo de la misma cada uno, formando fila de frente, hasta cubrir el ancho del rio y arrastrar aguas abajo las redes, a efecto de que los peces, que regularmente huyen río arriba, se embolsan y luego de la botada, que significa soltar las puntas y luego recogidas las atarrayas, casi segura buena cantidad de peces cogidos, de distintas clases y tamaños.

En uno de esos lances, a mi hermano Beto, que era mi compañero de al lado, cuando vaciaba la atarraya que sacamos repleta de quisques, a la llegada de un tapesco alimentado por una fuerte corriente que impedía a uno mantenerse parado, por esa dificultad, una de las tremendas espinas

Tapexco en medio

río, Tono Casasola, recogiendo pescados.

52

aserradas de uno de esos peces, se le incrustó profundo en una de las manos, pero no habiendo otra manera para solucionar el problema de momento, se le destrabó de un solo jalón, ante el dolor y sangrado que le provocó, aplicándole enseguida una buena capa de ceniza de cigarro sobre la herida, como curación casera, aconsejada por todos los del grupo pescador, lo cual no fue óbice para continuar el chinchorro. Lo alegre de esas pescas colectivas, eran los almuerzos a medio día, en la ribera del río, bajo la sombra de frondosos jaguayes y sauzales, convertido el momento, en un alegre día decampo, pues aunque cada quien llevaba su bastimento, era costumbre que cada uno de los pescadores, pusiera un puñado de pescados, para hacer el sustancioso caldo para todos, espesado con su propia gordura, especial de guabina, huevas y menudos, condimentado con una rama de apazote, del que se da silvestre en la playa, tomates y chiles pimientos que se pasaban jalando de los tomatales de las vegas, en olla gigante que se llevaba, el cual era preparado por los traperos, sin faltar alguien que para completar y calmar la gazuza, tiraba uno o varios pescados con todo y tripas sobre las brazas para comerlos asados y si había un aperitivo de por medio, mucho mejor La jalada como se dice en la jerga de la pesca, la iniciábamos a veces, a la altura de El Paso de los Jalapas, río abajo, hasta guisajo, bajo el ardiente sol tropical, pero con muy buenos resultados, pues casi siempre traíamos las shucutas repletas de los mejores peces, que compartíamos en partes iguales a la orilla del río, luego de darla la suya al trapero, lo suficiente para disfrutar. Algunos, como Chequel Barillas y Alfredo Vargas se cobraban la parte de su atarraya, cosa que no gustaba a muchos. Habían buenos atarrayeros solo de chamarra, de los Bordos, Espíritu Santo y de esta localidad, pero los famosos chinchorreros eran los Malena y Bordeños que sacaban el pescado de lo más profundo de las pozas y fuertes corrientes, pescadores que regularmente fabricaban sus redes para participar en esos eventos inolvidables, pero los más famosos, de años atrás, lo fueron Chindo Gutierrez e Higinio Moscoso. En los ajetreos de la pesca, no hay situación más difícil para un pescador, que se trabe el anzuelo o la atarraya en una piedra o ramazón en la profundidad de las aguas, pues es preciso hacer la de buzo para ir a destrabarla con mucho cuidado, para evitar daños en las redes o dejarlas sumergidas para siempre, si no se sabe nadar o se está familiarizado con esa actividad, como ha pasado a muchos. ANÉCDOTA. De ese quehacer se comenta algo simpático, y es que, los desagües de la población en su desembocadura en el río Motagua, formaban antes, no sé si ahora, un albañal o especie de laguna llamado El Chorrito, en donde proliferaba una abundante crianza de peces bien robustos, de varias clases, unos enormes guapotes y filines, claro, bien dados por su alimentación, rica en proteínas, lo que animó a una familia pobre, de pescadores de Espíritu Santo como trabajo de subsistencia diaria, a la idea, pero de escondiditas, para ir a cogerlos fácilmente y, luego, ofrecerlos en venta sigilosa en la población, de casa en casa, con una pisca de picardía por supuesto, a bajo costo la libra, cuya oferta aparentemente halagüeña, por el precio, la ”calidad” y apariencia fresca y llamativa de los peces que todavía movían las agallas rojas como acabados de atrapar, con el eslogan a manera de propaganda, de: “pescado fresco, vitaminado, omega 3”, que gritaban a todo pulmón, dicha oferta era siempre pan caliente, pues luego se agotaba la existencia y aún más, la gente les hacía encargos especiales a los vendedores para enviar a parientes fuera del municipio, sin percatarse los vecinos de su procedencia: peces caqueros, criados y pescados en la cloaca del pueblo, hasta que alguien de los que conocen de esos asuntos, se dio cuenta, se atrevió a dar la voz de alarma y se armó el vergoloteo, siendo por ello, que muchos de los incautos como la gran diabla, refunfuñando por la baboseada de que venían siendo objeto, con muecas de asco decían “guacatelas”, escupiendo en el suelo, dejaron

53

por ello de comprarlos, no sin antes proferir tamaña maltratada a los inteligentes vendedores, pero algunos inescrupulosos, no obstante, sabiendo de lo inocuo de los peces así alimentados, con heces fecales, los siguieron consumiendo y hasta motivados para ir a pescarlos personalmente.

LOS CHAPUZONES. Agradable de recordar, eran los puntuales chapuzones en las pozas de El zarco” y la “cadena”, así llamadas, en el río Motagua, porque la del “remolino” quedaba bastante lejos. Todas de regular profundidad, la primera de más de cinco metros, en la cual, por la transparencia del agua, se podía observar a simple vista, los cardúmenes de peces de varias clases, moviendo agallas, cola y aletas en busca de alimento, confundidas entre los bañistas en franca camaradería. Las mansas lishas y lishones limpiadores, curiosamente mordisqueando nuestra piel, intentando quitar a manera de limpieza gratuita, las células muertas, a cambio para ellos, de esos deliciosos bocadillos que arrancaban de nuestros cuerpos, lo mismo que a las lavanderas del río, hasta el fastidio. En la del zarco, merodeó por muchos años, como cómodo escogido hábitat, un enorme sábalo que jugueteaba coleteando a la vista y distracción de todos los presentes, hasta que Chico el heladero, creo de apellido Ramírez, un hábil pescador local, con buena vara, especial anzuelo y llamativo bocado o cebo, lo atrapó; y en los talpetates de en medio de la poza y de al lado, en la orilla, los pescadores de anzuelo con sus varitas de chimilile, haciendo de las suyas cogiendo tremendas “cacanas”, así llamadas las pepescas grandes, con bocado de masa de tortilla caliente, surupes descuartizados o con larvas de panal de abejas o solo cordel en mano, con peso de plomo adherido, para sacar filines y guabinas del fondo, y más allá, en la cabecera de la corriente, unos cuantos pícaros pescando con cebo de bodoques de caca seca, para agarrar machacas y venderlas en el pueblo al mejor postor, según decían sarcásticamente, y en ciertos lugares, no tan lejos de ese sitio, los cocodrilos identificados con los bañistas, asoleándose sin recelo en la playa, en el medio día, los que al ser molestados por gente traviesa, solo daban la vuelta para introducirse de nuevo en el río.

En estos balnearios naturales, nos reuníamos la muchachada después del medio día, para disfrutar de sus frescas aguas y nadar hasta más no poder, en el verano caluroso, así como apostar quien de los participantes permanecía más tiempo bajo de aguas, sin respirar, en las que no faltaban la buenas amigas nadadoras del sexo débil, chingando metidas hasta las narices entre los hombres, con todo respeto por supuesto, porque hay de aquel que se atreviera a tocarlas, que de pronto recibía su merecido; momentos agradables e imborrables, que aprovechábamos también para practicar cualquier clase de emotivos juegos acuáticos: los famosos clavados, usando como trampolín lo más alto de los barrancos y la copas de los árboles, sauces y capulines que allí existían, paradillas, la shuca, encontrar el huevo, que consistía en tirar una piedra blanca en lo más profundo de la poza, para que alguien la buscara con los ojos abiertos y la sacara, etc., incluido el palo encebado a medio río en tiempo de feria; de suerte que algunos traviesos, como actividad extra, aprovechábamos para sacar tremendos filines y mojarras, cangrejos y camarones de debajo de las piedras o talpetates, para saciar nuestro apetito voraz, de regreso a casa, tostados por el sol.

DÍAS DE CAMPO. Muy alegres eran también, los días de campo familiares que se realizaban en sus riberas, bajo la tupida selva de frondosos sauzales y bellas arboledas de chilca y sombríos jaguayes, para degustar el caldo del pescado que se cogía o de gallina criolla que se llevaba, sin faltar las sabrosas hamacas, los aperitivos y de repente, la guitarra de Carlos Carcache y sus canciones, acompañando, en medio del jolgorio que animaba el momento campestre y las alegres noches de

54

tapesco en grupo que se hacían para disfrutar el pescado que en los mismos se atrapaba, complementado con las pescas nocturnas con las atarrayas, para ajustar el caldo. Se recuerdan también las apuestas de algunos atrevidos, de cruzar el río cuando más crecido estaba en invierno, simplemente por el deseo de competir, siendo campeones para ello, Luis Chacón, César Rodas, René Noguera, Alfredo Ortega y otros. Una costumbre admirada por el peligro que representaba, era la de halar con fuertes garabatos hacia la orilla, los maderos para usos domésticos, que traían las crecidas aguas del río en invierno, a lo largo y a su paso por la población, pero especialmente en el recodo que se formaba en la poza del “zarco”, dándose casos de algunos inexpertos, que en vez de halar, eran halados por los pesados trozos, hacia la turbulencia de las aguas, pero como sabían nadar, como que si nada hubiera pasado, salían aguas abajo, sanos y salvos, con más ganas de continuar la tarea de sacar leña, que conste que casi toda la gente de la vera del Motagua sabe nadar y están identificados con los peligros del río, desde muy niños. Pasados los aluviones invernales, el río queda casi siempre, tapizado de enormes árboles muertos, trabados entre las rocas, en el centro y en ambas orillas, cuyas ramazones sirven de refugio de peces y culebras, pero a la vez, son aprovechados por los vecinos, para utilizarlos como leña.

ESCASES DE ESPECIES. De todas maneras, es preciso reconocer, que la precaria existencia de nuestra fauna, se debe a la cultura de exterminio que hoy día corroe a la humanidad, de matar por matar o la caza despiadada con destino al comercio ilícito, pues sabido es, que muchas especies de pájaros e iguánidos son capturados y llevados al extranjeros para venderlos como mascotas, sin cultivarlas y aplicar vedas para fomentar su crianza, a excepción de unos pocos ciudadanos que han puesto su interés por la preservación de la especie y del medio ambiente, teniendo también parte de culpa la contaminación por las fumigaciones sin control de insecticidas en los cultivos agrícolas que envenenan los alimentos de esos animales. Idéntica situación ha ocurrido con nuestra flora, pues la mano del hombre con su ignorancia la ha depredado.

CAPITULO V

POBLACIÓN Y ETNIAS

POBLACIÓN. A efecto de poder hacer una comparación del movimiento vegetativo de la población, conviene repetir, que el número de habitantes, según el censo de población practicado en el año l95O, por la Dirección General de Estadística, fue de de 4,341: 2,O85 sexo masculinos y 2,256 femenino, pero el estudio realizado pocos añoso después por el servicio de Malaria de Sanidad Pública, con motivo de la letrinización del municipio, contabilizó 5,176 en total, según datos de la Municipalidad. Sin embargo, de acuerdo con el último Censo de Población del año 2002, del Instituto Nacional de Estadística, el total de habitantes es de 10,685: 5,237 hombres y 5,448 mujeres, observándose un crecimiento considerable, constituido por la explosión demográfica natural y de algunas migraciones que han venido a engrosar el número de pobladores. Un estudio de caracterización del departamento de El Progreso, efectuada por el gobierno, le asignó al municipio una proyección de 12,084 individuos para el 2009, pendiente de comprobar, de tal manera que el ritmo de comportamiento o densidad poblacional, se observa acelerado; con el presentimiento de que el número de pobladores pudo haberse abultado, con el avecindamiento de personas de otros municipios, para inflar el padrón electoral y votar en este municipio, a favor de determinada Municipalidad, como se ha acostumbrado últimamente en Guatemala, por políticos marrulleros.

55

RAZA. Probablemente, antes de la conquista, la región del valle del Motagua, fue ocupada por etnias pipiles de raíces amerindias mexicanas, mames y quetchíes, a juzgar por las lenguas dispersas y en decadencia que se hablan todavía en algunos lugares de Chiquimula y Jalapa, Tobón, como ejemplo, ancestrales vecinos nuestros y, extinguida, hace apenas menos de un siglo, en San Agustín

Acasaguastlán de la Real Corona, de las cuales se derivó una mezcla que los estudiosos del tema han llamado Alaguilac, prístinas culturas lastimosamente desaparecidos, dejando como legado para unos

y recuerdos para otros, su heroísmo, solidaridad, palabras de sus dialectos, incluidas en nuestro

regionalismo y aún en el propio español, así como algunas costumbres de tipo alimentario, como los atoles, llamados “shuco” y el “chilate”, así como la embriagante “chicha, el chocolate rústico, en bola o marqueta y los famosos: “tayuyos”, “tashcales”, “ticucos”, “pishtones”, “tamales”, ”memelas” y “totoposte” tan deliciosos, ¿verdad?; objetos de uso doméstico como el bucul, el tecomate, la tinaja, la piedra de moler, el matate o shucuta, el guacal, el tol, la siembra del cacao y el achiote y la elaboración del producto para su comercialización, etc. Algo que se ha podido observar en este tema, es que algunas palabras básicas de esos dialectos y en general de los que se hablan en Guatemala, como frijol, maíz, chile etc., se pronuncian y significan lo mismo, por lo que es de suponer que en una época de la historia era una sola lengua o dialecto dominada por esas razas, deformada con el transcurso del tiempo. Otro legado es la implementación de la siembra del palmo y el arte de fabricar sombreros, del cogollo de esa planta, secado al sol, y preparadas las hebras previamente, para el tejido, usando como modestos herramientas de trabajo: una pequeña tabla con un hoyo al centro, especie de horma para la formación del ala y la copa y una aguja de wiscoyol para el entretejido, por habilidosas manos de los artesanos, siendo hasta hoy día parte de la economía doméstica, cuyo trabajo se hace regularmente en familia, así como la fabricación de petates. Ahora, para bien o para mal, somos todos los habitantes mestizos o ladinos descendientes de aborígenes y españoles, en

mayoría, ajenos, con muy raras excepciones, a la discriminación, pero al fin y al cabo, humanos todos, que amaron y amamos nuestro terruño. VESTIGIOS DE CULTURA PRIMITIVA. Según estudio realizados por el Arqueólogo Oswaldo Gómez Barillas, se han encontrado en el municipio, en la superficie y subsuelo, huellas arqueológicos de culturas prehispánicas, descendientes de los Mayas, consistentes en montículos o entierros bajo tierra, que esconden regularmente vestigios importantes para su estudio, de herramientas de

labranza, de cocina y de uso personal, hechos de jade y obsidiana, en diferentes sitios, entre los ríos

El Tambor y las Ovejas y en el Paso de los Jalapas, 13 en total, paralelos al río Motagua, cuyos cauces

servían a sus primitivos habitantes, como vía de comunicación, transporte y abastecimiento, a saber:

Ananopa, Espíritu Santo, Los Bordos y el Taladro, cada uno dotado de su respectivo campo para el

“juego de la pelota”; también La vega de las Ovejas, El Jabillo, El Tintero, El Jícaro, Ojo de Agua, El Guayacán, El Pino, Lodechina y Los Jalapas, todos puntos arqueológicos del municipio, testimonio de

la cultura pre hispánica, ahora, casi destruidos, debido al vandalismo en busca de “riquezas” que se

ha venido dando, y siembras agrícolas en sus espacios físicos; tema verdaderamente apasionante y, triste a la vez, por la falta de educación e irresponsabilidad de la gente al borrar para siempre del mapa, con sus actitudes, nuestra historia. ORÍGEN DE EL JICARO. No cabe duda, que la existencia de El Jícaro, como asentamiento indígena primitivo y aún como aldea o importante caserío ya en la época colonial, se remonta a muchísimos años, dado el privilegio de su área geográfica, situada entre tres ríos: Motagua, Tambor y Las Ovejas, por lo que su nombre bien pudo haberse sido nada menos que Entre Ríos, según mi opinión, ligado a varias cofradías católicas existentes en la época, con sus vecinos ordenadamente asentados en

56

sociedad, descendientes de familias de Acasaguastlán, que a su vez, lo eran de etnias primitivas y criollos descendientes de españoles, que se ubicaron aquí después de la conquista, mezclándose con los nativos del lugar y más de algunos de raza negros colados, que dieron origen el mestizaje que ahora nos identifica. Pero para ello naturalmente se tenía como patrimonio el terreno Las Anonas o

sitio de Jesús, para el desarrollo de las actividades agrícolas, aunque mucho antes el territorio fue

indígenas perfectamente

organizados, en referencia de los vestigios encontrados. TERRITORIO PRIMITIVO. Por algunos antecedentes conocidos, se supone que Inicialmente, pasada la conquista, lo que ahora es territorio de El Jícaro, estaba constituido por cuatro o cinco grandes parcelas, comprendidas desde el filo de la montaña del Merendón, en forma transversal, hasta el río Motagua, de sur a norte, otorgadas a determinadas personas, a manera de compensación por servicios prestados, posiblemente milicianos, funcionarios o simples allegados al poder público del Corregimiento jurisdiccional, por mero favoritismo, clientelismo diríamos hoy, tal se acostumbraba en tiempos de la Colonia, o sea, los famosos repartimientos y encomiendas que incluían la dotación de un número indeterminado de aborígenes para el trabajo y la explotación, como esclavos, divididas las porciones por mojones naturales: quebradas, vericuetos, callejones de acceso, árboles grandes visibles y algunas cercas, las cuales se localizaban así: 1. Terrenos bajos y altos, desde el río El Tambor, todo lo que es el sitio de Jesús, montaña y llanos, controlado inicialmente por la Iglesia, por delegada autoridad, residente en un convento que existió en la comunidad Las Anonas, utilizado para astillero, faenas agrícolas y ganaderas para poder satisfacer necesidades alimentarias de granos básicos, lechería y sus derivados, extendiéndose al arrendamiento de pequeñas extensiones a cofrades para los mismos fines, con pago de rédito de la propia cosecha, convertido el terreno después, en área comunal; 2. Lo que abarca ahora la hacienda el Tintero hasta el río Las Ovejas, explotada por

particulares; 3. La finca Las Ovejas y sus alrededores, trabajadas también por concesionarios y dependientes y 4. En donde ahora se ubican los terrenos de El Paso de los Jalapas y caseríos de la serranía, y alguna otra en las inmediaciones, últimas que en un tiempo fueron del municipio de Santa María Magdalena, siempre en el ámbito de Casaguastlán como era conocido este vasto territorio en ese tiempo, cuyos nombres de primitivos terratenientes se desconocen, las que naturalmente con el tiempo se fueron cambiando de dueños por abandono, fraccionamientos entre sucesivos propietarios, por diversas causas: herencias, donaciones y compraventas, aún cuando la parte baja del Sitio de Jesús hasta el Motagua fue cedida con el tiempo a vecinos cercanos o parientes del Corregidor o en el menor de los casos por denuncia de acotamiento de tierra, para su legalización por la Corona, en pequeños solares, incluyendo la formación de algunos asentamientos humanos, dentro de los que figuran Lodechina, Los Bordos, Espíritu Santo y la aldea El Jícaro, hoy nuestra cabecera municipal, cuando el territorio pertenecía al antiguo Casaguastlán, bajo la autoridad del corregimiento, mucho antes de la titulación del Sitio de Jesús a favor de la Municipalidad local, ya en la época Republicana, en la administración del entonces presidente Manuel Estrada Cabrera. SU EVOLUCIÓN. Sin embargo, existe el presentimiento, que el lugar cobró forma, con la adquisición de la hacienda El Tintero y, con la presencia en su suelo, por la década de los años 40 del siglo 18, de sus propietarios: José María Pinto y los hermanos Arturo y Samuel Ramírez, según parece, parientes por afinidad entre sí, procedentes de Quezaltepéque, Chiquimula, de donde eran originarios, los dos primeros dueños de la misma, haciéndose acompañar de varias personas, entre parientes y trabajadores, que vinieron a inyectarle más presencia a la comunidad, prácticamente a hacerla más próspera, con la creación de un nuevo asentamiento en la parte oeste de la población, que con el

asiento de

pueblos

o

tribus

57

tiempo se convirtió en lo que actualmente son los llamados barrios Estación y la quebrada, espacio en donde ubicaron a sus acompañantes junto a otros lugareños criollos, lo cual generó indudablemente el desarrollo de nuevas varias actividades, o las tradicionales, pero en grande, que incluían la siembra de caña de azúcar, jiquilete y la ganadería. Se sabe de buenas fuentes de vecinos de antaño, valga la tradición oral y de algunos herederos, que la colindancia de dicha finca por el lado oriente, lo era desde el cerro denominado “El Talquezal”, en línea recta al río Motagua, pasando por los puntos conocidos hoy como: propiedad de de los herederos de Leopoldo Juárez, bajada de Buenos Aires, callejón de Placido Saavedra, estación del ferrocarril, a caer a la casa de los herederos de Baltasar Rivas o sea la primitiva aldea ya existente, se repite, al oriente, hoy barrio El Centro, que abarcaba también, el de vista bella, los más antiguos del pueblo; de tal manera que, el asentamiento que se menciona promovido por los dueños de El Tintero, fue un ensanchamiento de la anterior, como lo fue el barrio Buenos Aires después, para completar la actual cabecera municipal que hoy tenemos, pudiéndose decir entonces, que El Jícaro mejoró su desarrollo a partir de la llegada de aquellos personajes, a través de la hacienda El Tintero. Se sabe que don Samuel, hermano de don Arturo, con tragos entre pecho y espalda, la emprendía constantemente contra la autoridad local, por diferencias de poder, haciendo disparos de escopeta, directos a la casa de gobierno municipal, desde la casa patronal de la finca, situaciones que no trascendían por la amistad de la familia con el gobernante de turno, Manuel Estrada Cabrera. SECIÓN DE TERRENOS. Se supone, que fue Arturo Ramírez, con la venia del coheredero principal, José María Pinto, quienes cedieron a título gratuito, esa buena parte de terreno a los nuevos vecinos, hipótesis a la que se arriba, por la amistad y familiaridad que vinculó a los hermanos Ramírez, con vecinos de estos lugares, pues aún cuando don Arturo era casado con doña Dolores Sosa Barillas, quien ya tenía a su hijo Arturo de sus apellidos, cuando vinieron por estos lares, dichos señores mantuvieron nexos sentimentales con damas de la localidad, siendo así que por el lado de don Arturo nacieron: Rubén, Elvira y Victoria Marín Ramírez, procreadas con doña Domitila Marín hija de Cruz Marín, bisabuela de Mario Marin y trisabuela de Arturo Rodas Oliva y, por el de don Samuel, hermano del anterior, nacieron: Rodolfo, Manuel, Emma, Julio y Juventina Castillo Ramírez, procreados con doña Dolores Castillo Gallardo; y porque Doña Lola, tía Lolita, como cariñosamente llamaban a la primigenia mujer de don Arturo (padre), se supone pariente de los Barillas del pueblo, que vinieron de Quezaltepeque. Esta distinguida dama, que se definía con toda precisión, como dueña también de la hacienda, no se sabe por qué motivo, abandonó la finca y se refugió en casa de los honorables esposos Venegas Gutiérrez, ascendientes de familias visibles actuales del pueblo, tal vez por familiaridad o amistad, en donde convivió por muchos años, hasta su fallecimiento, tras larga enfermedad y pobreza en la década de los 20 del siglo anterior, no obstante que su hijo Fernando Arturo Ramírez Sosa, se desempeñaba en importantes puestos de la administración pública, pudiéndose decir que la abandonó a su suerte, siendo inhumados sus restos, en el cementerio local. Se intuye entonces, que la parte baja y calles principales del caserío o aldea El Jícaro en aquella época, a partir del callejón de la estación, para el poniente, hasta el casco de la finca, ahora, fue cedida y ocupada por parientes, allegados y trabajadores de confianza de la familia Pinto-Ramírez, pues buena parte de esos solares pasaron a ser propiedad de los Venegas, Barillas, Marín, Franco, Ramos y demás personas cercanas, incluidas por supuesto algunas venta de sitios para otras particulares después. LEGALIZACIÓN DE DERECHOS. Los terrenos inicialmente obtenidos, de una u otra forma, por los antiguos habitantes del municipio, especialmente los de la población, fueron legalizados por el

58

Síndico Municipal de la época, en representación del Estado, Elías Saavedra Juárez, mediante escrituras públicas autorizadas por al abogado y notario designado José María Guerra, más o menos en el año 1931, durante la administración del ex presidente Jorge Ubíco.

La finca El Tintero permaneció confiscada por algún tiempo, en los inicios de la administración del General Ubíco, posiblemente por represalia contra su propietario el ex presidente José María Orellana, de quien dicho sea de paso, aquel fue miembro de su plana mayor presidencial, siendo administrada durante el corto tiempo de confiscación, por Efraín Minera, hasta que fue restituida a sus legítimos propietarios, años después, incluyendo la finca El Zope, en Sanarate. NUEVOS VECINOS. Después de los anteriores movimientos, con la entrada del ferrocarril, por los años 1896 y 1908, El Jícaro con el transcurrir del tiempo, recibió un flujo que continuó por algunos años más, de inmigrantes de distintos puntos del país, especialmente de pueblos aledaños, que buscaron radicarse en su seno, en razón del desarrollo que se vislumbraba, como en efecto lo fue, aunque varios lo hicieron tiempos atrás, siendo así que se contó con la presencia de honorables familias como los: Barillas, Venegas, Marín, Morales, Orellana, Castillo, Gallardo, Juárez, Saavedra, Guevara, Casasola, Núfio, Loreto, De León, León, Pineda, Paz, Chávez, Matías, Orellana, Sandoval, Pinto, Bracamonte, Clavería, Castañeda, Salazar, Macal, Quijano, Cordón, Fratti, Minera, Cardona, Alarcón, Espinoza, Barrientos, Páiz, Estrada, López, Terraza, Ibáñez, Gálvez, Arriaza, Guillén, Falla, Rosal, Fajardo, Sierra, Ortega, España, Chew, Ramírez, Riley, López, Pérez, Alvarado, Flores, Marroquín, Romero, Alfaro, Carcáche, Portillo, Ayala, Carranza, Revolorio. También: Rodas, Guerra, Franco, Chacón, Santos, Vásquez, Ávila, Rodríguez, Peña, Zamora, Polanco, Ruano, Ramos, Franco, Ruíz, Méndez, Roldán, Aldana, Espino, Guerra, Mejía, Crúz. Lários y otros muchos, pero las familias primitivas del municipio son: Morales, Gutiérrez, Marín, Oliva, Peralta, Venegas, Gallardo, Barillas, Ayala, y otros, que ocupaban la parte más antigua del pueblo, o sea del callejón conocido como de “don Elías”, en donde está el billar, ahora, hacia el oriente, incluyendo parte de Buenos Aires y Vista Bella, en esa línea, al límite del potrero de los herederos de Leopoldo Juárez, cuyas familias, las primitivas y las que llegaron después, se han multiplicado de generación en generación para darle al pueblo la enorme población progresista, que ahora lo constituye. El primer Casasola que vino a El Jícaro fue el Lic.- en farmacia Alberto Casasola y Casasola, procedente de Zacapa, casado con distinguida dama de la localidad, de la familia Morales Marín, dueño de la primera farmacia bien estructurada que hubo en la población, también fue diputado a la Asamblea Nacional Legislativa,, padres del doctor Carlos Alberto Casasola Morales; seguido de los padres de Rogelio y Abelardo Casasola y Casasola, últimos nacidos en esta población, en las vecindades del más grande y añoso árbol de conacaste, a la par de la propiedad, ahora, de los herederos de Melecio Venegas Morales. Los Casasola de Fidel Egberto Casasola Venegas, mi padre, procede de San Agustín Acasaguastlán, de la misma familias de los anteriores, diseminadas por la región, aún cuando el primero de este apellido, dicen unos, vino a servir en la administración pública, procedente del virreinato de México durante la época colonial, de donde regularmente venían todos los empleados y funcionarios del régimen, en ese entonces, y otros que, el primer Casasola llegó a Zacapa procedente de aquel país, como experto laborante en la construcción del ferrocarril, tramo Puerto Barrios-Zacapa más o menos por la década de los 80 o 90 del siglo 18, cuando se iniciaron esos trabajos.

59

ANTIGUOS VECINOS. Por supuesto que anterior a estos últimos, vinieron honorables personas, como los Juárez y Castillo, procedentes de Tocóy, hoy Morazán; Pinto, Ramírez, de Quezaltepeque y Saavedra, de Llanetíos, San Jorge, Zacapa, pero también aldeas como El Espíritu Santo, Los Bordos y Lodechina, bastante antiguas, fueron favorecidas con el ingreso de importantes familias de otros lugares como los Aquino, Luna, Hicho, Súchite, Ságüil, procedentes de Chiquimula; García, Juárez, Romero y Rodas, de Zacapa. Los Orellana del ex presidente José María de ese apellido, proceden de Casas Viejas, Guastatoya, El Progreso.

HOMBRES DE EMPUJE. De las anteriores es preciso reconocer, que verdaderos hombres de empuje lo fueron el grupo de los Orellana Acevedo integrado por José Martín, a la cabeza, seguido de de sus hermanos: Miguel, Francisco y Alfredo, procedentes de La Estanzuela, Zacapa, agricultores de primera línea por vocación, personajes rubios de apariencia europea, cuyo peculiar sello familiar se refleja aún en sus descendientes de últimas generaciones; Manuel Ayala (padre), del valle de Ayala, de Nicaragua, república de Nicaragua, emprendedor de los buenos y Virgilio Sandoval, de San Luis Jilotepeque, juntamente con sus parientes cercanos Celia y Belarmina de los mismos apellidos, que radicaron en esta localidad, la primera de cuyas damas se hacía acompañar de su esposo Jorge Chew, padres aquí, de varios hijos que emigraron a Puerto Barrios. Y Don Gilo, como amigablemente le decían, a don Virgilio, radicó en Las Ovejas y casó con Doña Humbertina Cardona y a su lado fue incansable hombre de negocios, que vino a contribuir con su accionar en el desarrollo de la agricultura y ganadería del municipio. Gustaba montar buenos caballos, especialmente mulas que les servían de herramientas de trabajo y de paseo, manera vigorosa de ser, multiplicada con creces, a través de los años, por su prole en favor del engrandecimiento del municipio, en otra clase de actividades, por supuesto. En su trato con sus semejantes para preguntar o responder á alguien usaba mucho la palabra amiguito, en señal de amistad. También llegó Manuel Cordón y Cordón, de la región de Zacapa, con grado militar, fue ayudante de la plana mayor presidencial del ex Presidente Lázaro Chacón, quien después de su estadía en la Estancia de la Virgen, de donde con su familia se establecieron aquí, por la educación de sus hijos y el trabajo tesonero en la agricultura y la ganadería, como otros tantos bien venidos vecinos, lo hicieron para dedicarse al comercio y la industria, etc. ACTUALIDAD. Hoy, El Jícaro, gracias a todas esas incursiones, es un municipio pintoresco, lleno de vida y aspiraciones, con muchísima gente criolla y de allende sus confines, que se han establecido aquí, en busca de nuevos horizontes, encontrando sanas maneras de subsistir, gracias a la hospitalidad de sus moradores, siendo visible a estas alturas, el progreso generado por el ingreso paulatino de nuevos compatriotas, que se describe naturalmente en el curso de este libro.

60

CAPITULO VI

GOBIERNO MUNICIPAL

60 CAPITULO VI GOBIERNO MUNICIPAL GOBIERNO MUNICIPAL. A cargo de la municipalidad está el gobierno civil

GOBIERNO MUNICIPAL. A cargo de la municipalidad está el gobierno civil del municipio, siendo el órgano deliberante, de decisión y de administración municipales. La integran el Alcalde, Síndicos y Concejales, correspondiendo al alcalde, que anteriormente se desempeñaba también como juez de paz, la representación de la Municipalidad y del municipio y jefe del órgano del Gobierno municipal. Este funcionario al igual que los demás miembros de la comuna, son

Integrantes de la Municipalidad de 1932,

En su orden, atrás, de izquierda a derecha: Neftalí Guerra,

electos popularmente y duran en el ejercicio de su cargo cuatro años. Se rige por el Código municipal y demás leyes de la República.

Macario Jiménez,

Jesús Núfio, Juan Morales, Rogelio Casasola, Javier Gutierrez, Rodolfo Gutiérrez, Alcalde, Federico Barrera, Indalecio Duarte. Adelante en el mismo orden: Antonio Cordón, Dorindo Alarcón, Tesorero y Herminio Orellana, Secretario.

PERSONAL AUXILIAR. La municipalidad cuenta además, con un secretario, un tesorero y dos oficiales, dos policías municipales y demás personal técnico y administrativo necesario. Hay alcaldes auxiliares en las aldeas y comités auxiliares que colaboran en el desarrollo de las actividades del concejo, antes llamados pro mejoramiento y de festejos, temporales, actualmente institucionalizados, como Consejos Municipal y Comunitario de Desarrollo, respectivamente, que tienen participación en el quehacer municipal. No obstante que ya existía la autonomía municipal, pues esta es producto de la Revolución de Octubre de 1944, los Alcaldes en sus respectivos municipios en época anterior, eran representantes del Organismo Ejecutivo y, por tal razón, tenían competencia para atender los asuntos de todos los ramos de la administración pública, con algunas limitaciones, por supuesto, excepto el de la Defensa Nacional, de tal manera que podían intervenir en problemas de educación, de policía, etc. y sugerir a la superioridad soluciones acordes con el bienestar de la población. El servicio público estatal se complementa con un Juzgado de Paz, Registro Civil de Renap., Registro de Ciudadanos y el Centro de Bienestar Social.

61

61 Actual corporación municipal. Alcalde, Julio Cesar Barrientos Ramírez; Síndicos: Miguel Ángel Vargas y Raúl Arturo

Actual corporación municipal.

Alcalde, Julio Cesar Barrientos Ramírez; Síndicos:

Miguel Ángel Vargas y Raúl Arturo Hernández García, Suplente Rubén Cruz; Concejales: Augusto Rolando Páiz Barrios, Arnoldo Morales Venegas, José Gilberto Hernández López y Rodilio García Paz.

Dos aspectos del presente capítulo han dejado de tener vigencia por reformas parciales del Estado, los Alcaldes ya no ejercen autoridad judicial, existiendo un juzgado de paz específico por separado, para administrar justicia, dependiente de la Corte Suprema de de ese ramo; que anteriormente el período de administración municipal era de dos años con prohibición de reelección y actualmente es de cuatro, paralelo al de presidente y diputados y se permite la reelección, cuya disposición limita la participación ciudadana a optar cargos de elección popular

libremente, de otros candidatos y ha venido a generar corrupción.

de otros candidatos y ha venido a generar corrupción. El orden público es mantenido por la

El orden público es mantenido por la Policía Nacional que se compone de un Subcomisario y dos agentes, remunerados por el Estado. El ramo militar estaba a cargo del jefe de comisionados que contaba con varios ayudantes en cada una de las aldeas del municipio y dependían de la Jefatura de Reservas Militares, todo lo cual se ha modificado. Pero mucho antes ejercieron función pública en el municipio. Salón municipal de usos múltiples los comandantes locales, en los aspectos civil y militar, como delegados del Jefe Político y el Mayor de Plaza departamental, ostentaban grado militar de línea, desde coroneles hasta tenientes, quienes conjuntamente con la escolta, compuesta regularmente, por doce elementos, celaban el orden y cumplían las demás disposiciones superiores, de cuyos personajes se tiene conocimiento de los siguientes:

Carlos Saavedra Trabanino, Plácido y Elías Saavedra Juárez, Efraín de León, Carlos Cardona, Max Siguí, Manuel de J. Juárez, Abelardo León Saavedra, Fidel Roldán Morales, Augusto Duarte Lima, todas magníficas personas, este último, rematado católico, muy colaborador, asiduo bebedor de café. La mayoría de estos servidores se casaron con damas del pueblo y formaron honorables familias. En la administración del general Ubíco, cuando se podía dormir con las puertas de las casas de par en par, sin riesgo alguno de la violencia callejera, los acto Edificio Municipal actual públicos, incluyendo la izada y arriada de la Bandera Nacional, eran muy solemnes y, por lo mismo, le hacían guardia el tiempo necesario, exigiéndose a los ciudadanos respetarla y que al pasar frente a ella, debían descubrirse el sombrero o hacer el saludo respectivo, ya sea

ciudadanos respetarla y que al pasar frente a ella, debían descubrirse el sombrero o hacer el

62

cuadrándose al estilo castrense o poniéndose la mano derecha en el pecho e inclinando la cabeza hacia adelante, de lo que estaba pendiente el o los soldados, que con el fusil terciado, se encontraban ahí, y cuando observaban el incumplimiento de tal reverencia, le avisaban al comandante, quien de inmediato hacía pasar al infractor a su despacho, para la reprimenda del caso, no generalizadas esas omisiones, por supuesto. En este orden de cosas, hay una anécdota del comandante Siguí, que nos dice, que a los residentes que irrespetaban esas disposiciones o costumbres de antaño, los castigaba burlescamente, haciéndolos pasar hasta cien veces frente a la Insignia Patria, haciéndole el saludo antes omitido; lo mismo que a las personas que no lo saludaban al pasar frente a él, los hacía saludar la misma cantidad de veces a uno de los cocoteros plantados en las cercanías del edificio municipal, diciendo:

“buenos días don coco”, “buenos días don coco”…., lo cual, bueno o malo, era recibido con hilaridad por los pobladores, porque de alguna manera contribuía al civismo de los ciudadanos, y más claro, para aprender la lección. EDIFICIO MUNICIPAL. Las oficinas municipales se alojan en el edificio de dos niveles construido en el año 1958 durante la administración de Abraham Rodas Ruíz, un buen Alcalde, vecino de Lodechina, a un costo moderado no recuerdo si de Q, 18,000.00 o de Q. 60,OOO.oo, más o menos, a través de un préstamo concedido por el Instituto de Fomento Municipal, después de haber sido demolido mucho tiempo anterior, el antiguo edificio de madera y lámina, de dos pisos, construido durante la administración de Venancio Morales Marín, que la gente le llamaban “El altillo”, en cuya planta baja funcionaban el mercado y la comandancia local y, en la alta, el despacho municipal y sus oficinas, construido con fondos del Estado, según acuerdo gubernativo de fecha 17 de septiembre de 1925, tomo 65, página 325 de la recopilación de leyes, mientras tanto en lo que se construía el actual edificio, la municipalidad estuvo albergada en casa arrendada a Isidro Morales Marín. en donde después funcionó el correo y ahora Banrural. Derribado el citado edificio municipal, el mercado fue trasladado al lugar en donde actualmente se ubica, edificado también durante la administración del Alcalde Rodas Ruíz, en una fracción de terreno comprado a Olivia Morales Marín, ampliado por varias comunas posteriormente. En el pueblo no hay día específico de mercado, pero regularmente en las inmediaciones de la estación del ferrocarril y calles adyacentes, los días sábados, se establecen varios negocios del conocido como comercio informal o de temporada, de comerciantes foráneos que venden al público artículos de toda clase, lo que alegra la población, y el mercado tradicional que funciona todos los días. El nuevo edificio municipal, si bien, fue dirigida su construcción por el Ing. Cordón y Cordón, la mano de obra la efectuaron albañiles locales, entre otros, Carlos Ayala, Enrique Venegas, Ovidio Carranza Morales y el armador, Salvador Morales Samayoa-

63

63 Primera Casa de Gobierno del Municipio . PRIMERA CASA DE GOBIERNO. Anterior al edificio de

Primera Casa de Gobierno del Municipio.

PRIMERA CASA DE GOBIERNO. Anterior al edificio de madera de dos pisos, que se menciona, la

Municipalidad recién fundado el municipio, estuvo alojada en una casa de bajareque de media agua con corredor, precisamente en donde antes funcionaron las oficinas de las autoridades de la aldea, en las proximidades del parque local contiguo al quiosco en donde

también funcionaba

y después la escuela de varones, remodelada. Ver fotografía inserta. EL CEPO. A un costado del primer piso del edificio o altillo de madera indicado, antes de subir las gradas, al oriente, estuvo por mucho tiempo, arrumbado por ahí, sirviendo de sentadero público, sin el uso específico para el cual fue diseñado, el famoso Cepo, identificado como un objeto de madero grueso, con patas tipo banca, de dos piezas, con moldes para piernas, brazos y pescuezo, que se cerraban entre sí, especie de prensa, que al juntarlas por medio de un sistema que poseía, oprimían esas partes del cuerpo para hacer sufrir, cuyo aparato fue utilizado en tiempo de las dictaduras, especialmente de Estrada Cabrera, para detener y castigar cruelmente a los prisioneros, en lugar de cárcel pública, no cabe duda, que como herencia de la inquisición española, fatídico instrumento desaparecido con el tiempo, que ha de haber terminado como ceniza en la hoguera o polvo en la podredumbre.

RELOJY ALARMA. En ese mismo lugar, colgado de una de las vigas, se situaba un pedazo de riel de vía férrea como de tres metros de largo, que servía como instrumento sonoro de percusión, particularmente para anunciar la hora, que golpeaba un empleado del cabildo con una barra de

acero, a intervalos regulares, un toque fuerte, por cada hora transcurrida, exactamente atendiendo la

marca del reloj, prendas escasas y de lujo en ese tiempo. Tan…,Tan., tan

se escuchaba a cada

, momento, con resonancia del eco en la lejanía, servicio que tenía por objeto, además, avisar al vecindario de algo anormal que estuviere ocurriendo en la población, en cuyo caso, el repique era continuo, violento, de voz de alarma, un incendio, por ejemplo, como varios ocurridos, cuyo tañido se escuchaban a larga distancia, como se escucharon también por muchos años cumpliendo una tradición añeja, las doce campanadas de la media noche anunciando la navidad y año nuevo, que obligaban a la paisanada a concentrarse en casa, para celebrar en familia, tan esperadas festividades;

sistema de acción rápida que indudablemente salvó muchos daños en la localidad.

la comandancia local

LOS BANDOS. Los acuerdos y ordenanzas municipales de índole general, así como las disposiciones de la autoridad superior, eran publicados poro medio de bando, a efecto de que fueran conocidos por los habitantes de la población, para su estricto cumplimiento, pues no existían otros sistemas de comunicación, para cuyo efecto, se alistaba a la tropa o grupo de policías, quienes formando fila al compás de un tambor, recorrían unas veces marchando y otras a paso libre, las principales calles de la población, y en cada esquina, se detenían ante la multitud que se congregaba, llamados al sonar de dicho instrumento, momento en que el Secretario de la Municipalidad u otro designado, regularmente maestros de escuela, leía en voz alta el contenido de la disposición. Estos eventos eran

64

más estrictos por la disciplina imperante, en tiempos de la dictadura, al estilo castrense y una vez leída la disposición en la forma dicha, nadie podría alegar ignorancia de la misma. En el aspecto municipalista es digno de recordar la presencia en este pueblo, por varios años como Secretario del Ayuntamiento y del Juzgado de Paz, de Odilio Flores León, de Uzumatlán, una magnifica persona, amante del foot ball, muy querida por el vecindario.

LAS GIRAS DEL GENERAL UBICO. Este ex presidente fallecido, acostumbraba atinadamente, efectuar cada año, una gira de trabajo a nivel nacional, para reunirse con las municipalidades, principales autoridades, magisterio y vecinos, visitando municipio por municipio, regularmente manejando por cortas distancias su propia moto harley, seguido de algunos elementos de su estado mayor, no tan aparatoso, como en los mandatarios de ahora, haciéndose acompañar de la radio nacional “TGW”, que además de transmitir el programa específico, daba cabida a los actos culturales de la localidad ofrecidos en su honor, por las escuelas. La visita tenía por objeto cerciorare personalmente, dicho funcionario, del desarrollo de la administración pública, en cada lugar, recibiendo informaciones de las autoridades, sector privado, así como denuncias del vecindario, dictando ipso facto las medidas coercitivas y de buen gobierno, que cada caso ameritaba, mandando a encarcelar o a destituir al funcionario que no estaba cumpliendo con su deber, para cuyo recibimiento se mandaba a construir por la autoridad local y vecinos varios arcos perfectamente adornados a lo largo de la calle principal, con el objeto de dar la bienvenida al mandatario. Cuando le hacían peticiones de ayuda económica para la construcción de obras, siempre reparaba diciendo: ¿cuánto tienen ustedes en caja, para ese objeto?, y si la respuesta era positiva y si realmente ameritaba la mismas, casi siempre concedía la ayuda, pero el caso era que la interesada solicitante debía poner algo de su parte, no solo de regalado, como ocurrió hace años con el primer servicio de agua entubada del pueblo en que su gobierno colaboró. En la visita a los presidios, solía interrogar a los reos, si la prisión era injusta, previo informe oral del Juez de Primera Instancia, presente, los mandaba poner libres y, si por el contrario, era justa y por delito de impacto social, decía “y este todavía está vivo”¿. Claro que era una dictadura, pero de mucha honradez y no llegaba a los pueblos a quedar bien políticamente con nadie, sino en ejercicio de la función pública. El gobierno del general Ubico se caracterizó por la disciplina, acciones de mano dura y honradez, en el que se cumplía la ley y sus ordenes, al pie de la letra. LA RURAL o MONTADA. Así se llamaba una temida guardia especial, en la administración del general Ubico, integrada por una veintena de hombres, en cada región del país, que infundía respeto, por no decir, casi miedo, que recorría el área rural de día y de noche si era necesario, por caminos de herradura y vericuetos, montados en enormes mulas, con el objeto efectuar investigaciones políticas y judiciales, así como de mantener el orden con su presencia, y cumplir las captura giradas por los tribunales. A su ingreso en las comunidades, algunos lugareños asustados solían decír: “¡allí viene la Rura!” y corrían a esconderse sin razón aparente para ello, pues si bien cometían estos algunos abusos contra los derechos humanos, eran mínimos, más que todo contra malhechores, según lo decía la misma gente, comparado con la efectividad de su qué hacer en el combate de la relativa delincuencia que se daba en esos tiempos, regularmente ilícitos de lesiones, homicidios, robo de ganado y lo principal, el contrabando del tabaco y licor clandestinos, grupo que comandó en esta región un tal Najarro, bastante conocido por su crueldad, época en la cual se aplicaba la “ley fuga”, uno de cuyos casos ocurrió por cierto a un campesino de esta jurisdicción, en la carretera antigua, entre Lodechina y El Tambor, que fue aprehendido por haber violado a sus tres hijas y embarazado a

65

una de ellas, diciéndole el jefe: ¡Puedes irte en carrera, estás libre! y cuando este lo hizo en violenta huida, fue tiroteado o “venadeado” al unísono por la escolta, simulando una fuga. Posteriormente existieron comandos de policía regionales como la “Gualanteca” y “La Sanarateca”, muy respetadas, que acudían a vigilar el orden en los pueblos vecinos. Los paisanos Abelardo de León Saavedra, Gustavo Mansilla y Ramón León, fueron miembros de esta policía. ARMAS. La de portación de armas de fuego, no tan exagerada como ahora, consistía en pistola tipo escuadra calibre 22 ml. O revolver 38, llevada regularmente en la funda de la canana, al cinto, repleta de cartuchos, a la vista, pero casi disimulada por algún saco o chumpa que usaba el portador, así como rifles calibre 22 y la doméstica escopeta de tubo llamada también “guata”, que era la más popular, con la que también se acostumbraba disparar cartuchos con sal, a quienes se metían en terrenos o huertos ajenos a hueviar frutas, cuya licencia se concedía únicamente a personas responsables, de arraigo en el pueblo, con el visto bueno de la autoridad local. Las pistolas 45 y 9 ml. estaban reservadas para el ejército y eran prohibidas para particulares. Era permitido portar machetes corvos en despoblado, como hoy, pero en aquel tiempo, antes de entrar los portadores en el pueblo, era costumbre rigurosa, dejarlos recomendados en las primeras casas de entrada a la población, a efecto de no exhibirlos a propósito dentro de la misma, porque era prohibido, lo mismo que las navajas y cuchillos, yendo a parar a la cárcel quien violaba la norma. ALCALDES MUNICIPALES Son muchos los hombres que por sus virtudes cívicas y actitud de personas honradas, y algunos pocos que la suerte les ha socorrido, han llegado a ocupar tan honroso cargo, de quienes, algunos han sido mencionados como capaces y eficientes en el desempeño de su función y, por ende, adquirido pase libre para ingresar en las páginas de la historia, enalteciendo nuestra gloriosa tierra, por su actuación descollante en el qué hacer del municipio, a pesar las vicisitudes imperantes por la carencia de recursos económicos, pues solo se contaban con los propios derivados de exiguos planes de arbitrios; sin la crítica merecida, por supuesto, en esta oportunidad, para aquellos Alcaldes a quienes el pueblo tilda de ineficaces, suelderos, corruptos y desalmados, por innecesaria. Cito enseguida los nombre de los alcaldes habidos en El Jícaro desde su fundación hasta nuestros días, sin hacer mención de la labor u obras llevadas a cabo por cada cual, por lo largo de enumerar y porque no se cuenta con los datos precisos ni espacio.

PERÍODO

NOMBRE

1908

Elías Castillo (provisorio)

1908

Daniel Orellana

1908

Higinio Aquino (Alcalde Segundo)

1909

Elías Castillo

1910

Guillermo Peralta

1920

Guillermo Peralta

1920

Timoteo Guerra

1921

Juan José Clavería

1921

Plácido Saavedra

1921

Ignacio Cordón

1922

Elías Castillo

1922

Daniel Orellana

66

1923

Bartolo León

1923

Venancio Morales Marín

1924

Efraín Minera

1924

Manuel Oliva ( interino)

1924

Efraín Minera

1925

Rodolfo Gutiérrez

1927

Ángel Alarcón

1928

Rodolfo Gutiérrez

1928

Enrique Pineda

1929

Luís Castillo

1930

Elías Castillo

1930

Elías Saavedra

1931

Rogelio Casasola y Casasola

1931

Rodolfo Gutiérrez

1932

Rodolfo Gutiérrez

1932

Arcadio Orellana

1933

Macario Jiménez

1933

Neftalí Guerra

1933

Elías Saavedra

1934

Emilio Carranza

1935

Juan Ramón Bracamonte

1936

Fidel Egberto Casasola Venegas

1937

Cupertino Sánchez (intendente municipal)

1938

Rosendo Paz O (intendente municipal)

1938

Romeo Sierra (intendente municipal)

1939

Rodrigo Reyes (intendente municipal)

1939

Rafael López de León (intendente municipal)

1941

Cupertino Sánchez (intendente municipal)

1944

Ramiro Argueta Flores (intendente municipal)

1944

Samuel Castillo Guevara (1er. Inten. Mupal.Rev. 1944).

1944

Humberto Morales Castillo

1945

Gaudencio Morales Barillas

1945

Juan Ramón Bracamonte

1946

Adán Isauro de León (1er. Alcalde Rev.1944)

1947

Humberto Morales Castillo (interino)

1947

Melecio Venegas Gutiérrez

1948

Rubén Casasola Roldán

1948

Alfredo Vargas Barillas (interino)

1948

Fidel Egberto Casasola Venegas

1948

Alfredo Vargas Barillas (interino)

1949

Arturo Sánchez Sagastume

1950

Abraham Rodas Ruiz

1952

Humberto Morales Castillo

1954

Fidel Roldán Morales

67

1954

Héctor Castillo Guevara (juez municipal nombrado por el gobierno)

1956

Abraham Rodas Ruiz

1958

Ricardo Romero

1959

Rodolfo Gutiérrez Juárez

1960

Carlos Egberto Casasola Saavedra.

1963

Tomás Roldán León

1964

Pedro Quijano

1964

Gonzalo Rodas Marín

1966

Leonildo Ruano

1969

Felicito Mejía

1971

Alberto Pinto

1973

Manuel Oliva

1974

Gonzalo Marín

1977

Octavio Orellana Rosal

1979

Felicito Mejía

1980

Herminio Carranza

1983

Jesús Cardona Castillo

1986

Gustavo Morales Oliva

1988

Francisco Javier Mejía

1995

Venancio Pérez

1996

Hugo Arriaza Pensamiento

2000

Francisco Javier Mejía

2004/2011

2011 Augusto Rolando Páiz Barrios, interino. 2012/15 José Francisco Mejía Flores DESEMPEÑO DEL CARGO. Los seres humanos tenemos en la vida, nuestra época que es de aprovechar, para actuar positiva o negativamente, según las circunstancias, respecto de lo cual, puede decirse que de los anteriores funcionarios, hubo muchos que nacieron y crecieron para trascender, pues supieron ejercer correctamente su puesto. Otros, por el contrario, lo hicieron a medias o casi nulos, debido a varios factores, entre los que resaltan: la falta de voluntad personal o política y la incapacidad y, en el aspecto puramente negativo, la corrupción, pero así es la democracia, no siempre nos da buenos representantes, pero la historia los juzgará. Es importante traer a cuenta, que antes era difícil encontrar candidatos a alcaldes y concejales, era preciso ir a sus casas o en la vía pública, para ofrecerles rogadamente su participación, como tales, porque no habían otra clase de incentivos, más que servir a la Patria y sí mucha responsabilidad, pues en muchos lugares el cargo era servido ad honoren, sacrificando algunos ciudadanos sus propios intereses, con tal de servirle a su pueblo, incluso para el desempeño del despacho los munícipes hacían turnos por temporadas, para poder atender sus asuntos particulares, pero eso sí, el despacho municipal y los funcionarios eran respetados porque no tenían la cola machucada y posiblemente por la jerarquía que le daba la adscripción del Juzgado de Paz, anexo. Pero ahora, los candidatos guiados por deliberados bastardos intereses, se pelean como buitres sobre la carroña, por los grandes beneficios económicos que el puesto les representa, máxime si la cosa pública es manejada con “mano de mono”, como se dice en vocablo popular, con las excepciones de la regla, por supuesto y, de ahí, la malévola intención de la reelección de algunos, para perpetuarse en el cargo y seguir haciendo de las suyas con dinero del pueblo, circunstancia por la cual, los otros candidatos por muy buenos e idóneos que sean, no pueden competir con el reeleccionista, por el poder económico que

Julio César Barrientos

68

este tiene, de los fondos municipales “pescados”, de las arcas municipales, haciendo piñata electoreara con obsequios y compra de votos dentro de su campaña, y los otros, en cambio, tienen que costearla con dinero de su propio bolsillo, situación que ha ocurrido aquí, pero con la esperanza de que algún día cambiará. Y es más, antes no solo era prohibida la reelección, sino que cualquier funcionario o empleado en activo, que ejerciera jurisdicción en el municipio, para poder participar como candidato tenía que renunciar del puesto, a partir de la convocatoria, para competir en igualdad de condiciones con los demás, sin la influencia del cargo. Durante algún corto tiempo hubo Alcalde Primero y Segundo, este último llamado “Alcalde Indígena”, no sé por qué razón, pues aquí ya en esa época, principios del siglo pasado, no existía esa raza pura, solamente ladinos o mestizos, pero la ley generalizaba para todo el país. Es de reconocer que el primer Alcalde provisorio, en tanto se designaba al titular por elección popular, lo fue interinamente don Elías Castillo, de grata recordación, quien posteriormente lo fue por otros períodos más, de quien recuerdo tenía su corral de vacunos a un costado del actual parque central, cercado con alambre espigado, como lo estaban los otros sitios o corrales en esa época, pero repletos de ganado.

GESTION MUNICIPAL. Los tiempos han cambiado diametralmente, por lo que como una mera referencia, para que los lectores de las actuales y sucesivas generaciones, conozcan cómo se realizaban antes las obras del municipio, cuando un alcalde, en mi administración, por ejemplo, ganaba apenas Q 60.00 al mes, equivalentes a Q.466.80 de ahora, más o menos, sin dietas y ningún tipo de ayuda estatal,- transcribo enseguida, algunos datos de las obras y gestiones realizadas por la Municipalidad 1960-1962, que me correspondió presidir, según el resumen de labores contenido en el boletín informativo emitido al efecto, en aquélla oportunidad, así:

“La Municipalidad de El Jícaro, del Departamento de El Progreso, integrada así: Alcalde, Carlos Egberto Casasola Saavedra; Sindico Primero, Tomás Roldán León; Síndico Segundo, Pedro Quijano, y Regidores del primero al Quinto, en su orden, Señores: José Luis Gutiérrez, Mario Ayala Arriaza, Felícito Mejía Enríquez, Arnulfo Castro y Manuel Cordón y Cordón,- fiel intérprete de su responsabilidad en ejercicio de la función del municipio delegada por el pueblo, cumple con el deber de informar al mismo, sobre su gestión administrativa, durante los dos años y meses que le correspondió representarlo, dando a conocer a través de este folleto, un breve resumen de las obras realizadas y gestiones formuladas ante la superioridad en beneficio del vecindario, en la siguiente forma:

en beneficio del vecindario, en la siguiente forma: Carlos Egberto Casasola Saavedra alcalde 1960-1962 OBRAS:

Carlos Egberto Casasola Saavedra alcalde 1960-1962

OBRAS:

Pavimentación del parque Local, incluyendo reparación total y pintura de la pila o fuente pública del mismo, con la valiosa colaboración del comité Pro-mejoramiento.

Machimbrado de la escuela de la aldea Lodechina, con la ayuda del Comité de vecinos.

Machimbrado de la escuela de la aldea Espíritu Santo, con la ayuda del Comité de vecinos.

Construcción de bancas para todas las escuelas del municipio.

69

Ampliación de la red de alumbrado eléctrico en varios lugares de la población.

Reparación del camino vecinal de la aldea Los Bordos de Barillas.-

Construcción de tramos en el mercado municipal.

Tramo Carretero “El Paso-Ovejas-El Jícaro.

Edificio escolar aldea Las Ovejas. Plan tripartito: Comité Nac. Pro-construcción Esc., Municipalidad y vecinos.

Edificio escolar aldea El Paso de los Jalapas, plan tripartito: Comité Pro-Construcción Escuelas, Municipalidad y vecinos.

Inicio Escuela Rural aldea Los Bordos, plan tripartito.

Servicio telefónico aldea Las Ovejas.-

Servicio telefónico de la aldea Bordos de Barillas, incluyendo compra del aparato telefónico.

Servicio telefónico de la alcaldía municipal, si bien no hay aparato por el momento, existe la autorización de este servicio.

Remozamiento de las escuelas urbanas de la cabecera municipal dos veces- durante los dos años. Se dio pintura en polvo para el resto de las escuelas del Municipio.-

Programa de leche para niños desnutridos obsequio de la Señora de Ydígoras Fuentes. En un principio se impartió en debida forma, pero últimamente la leche se reparte a las madres, para sus

hijos.-

Postería para el cementerio general y reforzado de alambre la cerca que da al frente de la calle pública hacia la aldea Espíritu Santo.-

Nuevo transformador para la luz eléctrica toda vez que el viejo de 25 kilovatios se quemó.-

Jardines municipales y hechura de huertos.-

El poblado o finca las Ovejas fue elevado a la categoría de Aldea.-

Se mantuvo el pago del enfermero municipal, pues si bien hay un comité encargado para éste fin, es el Alcalde el de la pena y quien patrocina la recaudación. A partir del mes de Diciembre del año pasado el enfermero es pagado por la municipalidad.-

Reparación jardines escuela de niñas-

Construcción Edificio Policía y Cárceles Públicas, en barrio Buenos Aires-

Plantación arbolitos.-

Caseta para el transformador eléctrico.-

Cambio de vidrios en los ventanales de la escuela para varones.-

Vacunación contra la difteria, tétanos y tos-ferina.-

Resolviendo en pequeña escala el problema de la vivienda, se concedieron doce sitios a igual número de personas para que hicieran sus ranchos de habitación en el barrio de “Buenos Aires”, en un predio municipal contiguo al terreno de Leopoldo Juárez y otros en el mismo barrio, en las cercanías de la la propiedad que ahora es de los herederos de Jesús Polanco.

Se consiguió autorización de la Dirección General Forestal para que el Alcalde extienda las licencias para la tala de montes bajos para fines agrícolas, ya que no existiendo esta facultad en la Ley Forestal, se había prohibido darlas, y el pobre Agricultor tenía que ir a sacarla a Progreso, Guastatoya, con el Inspector Forestal, causándole muchos gastos.-

A solicitud de la Municipalidad, se crearon las siguientes plazas para maestros: una para el primer grado de la escuela de varones; dos para la escuela de niñas una para cuarto y otra para quinto grado; dos plazas para cada una de las escuelas de Las Ovejas y El Paso de los Jalapas.

70

Colocación de confidentes atrás del edificio municipal.-

Construcción de 11 confidentes más para el campo de foot-ball.-

Campo Infantil de “Buenos Aires” con sus respectivos juegos Mecánicos.-

Colaboración al Comité Pro-mejoramiento en la construcción de varios metros de tapial en el cementerio General, habiéndose dado ayuda en efectivo y materiales.-

Se pintó la parte exterior del Edificio Municipal.-

Galería de Alcaldes Municipales que han ejercido en el Municipio.

Especial mención merece el Agua Potable por haberse llegado a la primera fase de su introducción. A través de galerías filtrantes, el servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública consiguió agua pura, la que se encuentra ya en su respectivo tanque de captación. Luego, procede, la introducción a la Población, lo que se hará, según se tiene conocimiento, de acuerdo con el programa “Alianza para el Progreso” del Gobierno de la República.-

Se dio inicio la Letrinización de la población, encontrándose ya construidas varias letrinas con destino

a

vecinos del Barrio “Agrario”.-

Con motivo de la Navidad, tanto el año de 1960, como 1961 se repartieron juguetes y dulces a los niños de la población.

Para la construcción del edificio escolar de la aldea Los Bordos de Barillas, cuya obra ya está autorizada, se remitió hace algunos días al comité Nacional Pro construcción de Escuelas la suma de Q.100.00 como aporte efectivo.-

Gestiones creación Instituto Pre vocacional Mixto Nocturno.

A

fines de Diciembre del año pasado, se reparo la bajada de “Buenos Aires”.

Se trajeron 200 quintales de maíz de la república de Honduras, para expenderlos a los vecinos resolviendo la carestía de éste artículo.-

Se construyeron dos mesas con sus respectivas sillas las cuales se dieron para el sexto grado de la escuela de niñas de éste pueblo y la otra para la Escuela de El Paso.

Se repararon las calles de la población con motivo de las inundaciones causadas por los fuertes aguaceros, en los últimos días.

GESTIONES DIVERSAS AÑO 1,960.-

Al Jefe de la Zona Vial No. 1, se le solicitó una cuadrilla de caminos para arreglar las calles y avenida de la población, inclusive, los servicios de un patrol. Fue resuelta favorablemente y el trabajo se

 

hizo.-

A

la Liga Nacional contra la “Poliomielitis” se le pidió viniese a vacunar éste Municipio, pero la gestión

no encontró eco.-

Se solicito la reparación de los caminos vecinales de: Agua Caliente, Lodechina, Los Bordos y Las Ovejas. El Ministro del ramo ordeno tal trabajo, pero aun no lo hicieron

Al Señor Arturo Ramírez Pinto en aquel entonces embajador de Guatemala en Washington, se le solicitó una suma de dinero para mejorar las condiciones del agua potable, por considerarlo hijo de éste pueblo, quedando sin respuesta dicha solicitud.-

A la Excelentísima Señora De Ydígoras Fuentes, se le solicito un lote de juegos mecánicos para instalarlos en “Buenos Aires”. Al fin de reintegradas súplicas los concedió.

Reparación del camino vecinal que da a la aldea El Paso de los Jalapas hacia el río motagua. La dirección General de caminos ordeno al maestro de caminos de El Rancho hacer este trabajo, pero éste subalterno no cumplió.

71

Al Ministro de Comunicación y Obras Publicas, coronel José Luis Cruz Salazar, se le solicitaron 100 quintales de cemento y solamente dieron 60; los que se ocuparon para la construcción de blocks de concreto para las escuelas de las Ovejas y El Paso.

Se gestiono la construcción de los edificios escolares de las aldeas El Paso y Las Ovejas. Se accedió al fin de tanta solicitud, habiéndose construido bajo el plan tripartito “Ydígoras”: Municipalidad- Gobierno de los Estados Unidos y El de Guatemala.

Al Señor Presidente de la República se le solicitó el arbitrio de un centavo de Quetzal por cada botella de cerveza que se consumiera en el municipio, para hacer un fondo acumulativo con destino a los drenajes de la población. En Igual Forma se pidió el arbitrio por cada octavo de aguardiente, pero estas solicitudes fueron denegadas.

Se gestiono al Comité Nacional Pro-introducción de aguas potables, la introducción del servicio de agua potable para el pueblo, las cuales van por muy buen camino, habida que ya se han construido galerías filtrantes con miras a purificar el líquido., en proximidades aldea Las Ovejas.

Se pidió la creación de una Plaza de Enfermero para el Dispensario Municipal. No ha sido posible conseguirla aun.

Se pidió la construcción del Edificio de Correos y Telecomunicaciones. La Comuna ante el ofrecimiento particular del señor José Salomón Morales Romero, al respecto, se consiguió el predio; pero desafortunadamente a última hora nada hubo de cierto; según comunicación de la propia Dirección del Ramo.

A la Dirección General de Socio Educativo Rural se le solicitó madera para hechura de bancos para las escuelas. Atendida ésta petición.

Se solicito ampliación de los muros o gaviones del río Motagua o dragado del rio para defender la población. Hay órdenes terminantes del señor Presidente de que se haga el dragado, pero los subalternos no han querido cumplir.

En su paso por esta localidad, al Ministro Cruz Salazar, se le pidió la reparación de las calles de la bajada de Buenos Aires. Lo ofreció. Impartió las órdenes y no obstante las reiteradas gestiones no han hecho nada.

Se solicitaron 500 arbolitos de distintas clases, los concedieron. Se repartieron y según revisión efectuada, se pegaron el 75 por ciento.-

Se gestiono que el poblado las “Ovejas” se elevara a la categoría de aldea. Se accedió de parte del Ejecutivo.

Se pidió el Gobierno la construcción de un edificio para policía y cárceles públicas en Buenos Aires, después de múltiples gestiones solo dieron Q.650.oo en materiales, el resto fue cubierto por la comuna. Aclaración: Es preciso dejar en claro que este pequeño edificio y terreno, patrimonio del municipio, en donde incluso, estaba el poste público, fue vendido ilegalmente sin llenar los requisitos de la Ley de Contrataciones del Estado, ni el procedimiento adecuado, a “dedo” como lo explica el refranero popular, por algún Alcalde o Municipalidad complacientes, a unas tercera persona, de tal manera que esa compra venta tiene problemas que pueden hacerse valer a favor de la Municipalidad, con deducción de responsabilidad para quien o quienes hayan autorizado esa venta.

Se solicitaron 200 sacos de cemento para el Block de las escuelas de El Paso y las Ovejas. Los concedió el Señor Presidente.

Se solicito el tramo carretero E-1 Paso, Las Ovejas, El Jícaro. Se accedió gustoso y la obra se realizó.

72

Se solicito a la señora de Ydígoras Fuentes el programa de leche para niños desnutridos, Se atendió la petición, concediendo dos cajas cada mes, repartida a las madres más pobres.

Se solicito vacuna anti-rábica y contra la fiebre Tifoidea. Se atendió el pedimento.

Al Comité Nacional Pro-introducción de aguas potables se solicito mejorar las condiciones del agua potable de la Aldea Lodechina. No han dicho nada todavía.

Se le pidió un nuevo transformador el Sr. Presidente y lo dio.

Se solicitaron pantallas para el alumbrado eléctrico y no obstante haberlos concedido el Ministro Cipriani, a última hora no las quisieron dar.

Se consiguió la autorización de Q15,000.oo para los trabajos de introducción del nuevo servicio de agua potable de galerías filtrantes que se programó en la vecindad de las Ovejas, pero a esta obra se le incluyo a última hora en el Programa “Alianza para el Progreso”, por lo que no se sabe que pasará.

Autorización del servicio telefónico para la Municipalidad. Se accedió.

Se solicitó reparación del transformador quemado de 25 kilovatios. Lo ordeno el Señor Presidente y el Subsecretario de Comunicaciones, pero desafortunadamente no tenía remedio, según los técnicos del departamento de Electrificación.

Se gestionaron dos aparatos telefónicos, uno para la Aldea Las Ovejas y otro para la Alcaldía Municipal. Solo dieron para las Ovejas.

Se pidió al Jefe de la Zona vial Número 1, un tractor para la reparación del camino vecinal de los Bordos de Barillas. Lo dieron para un día.

Se solicitó a la misma dependencia un patrol para nivelar el campo de básquetbol y foot-ball, y dieron un tractor para un rato, pero el trabajo se hizo.

Se solicitó equipo para el Centro de Salud Municipal, lo dieron.

Se pidió implementos deportivos para los equipos de foot-ball, en varias ocasiones, unas veces el Sr. Presidente y otras veces a su Señora Esposa, pero no hubo resultado favorable.

Se pidieron Q.300.00 para la fiesta titular del año 1,960 y el Señor Presidente sólo diQ.100.00

Se hicieron gestiones personalmente al señor presidente de la República para la Demarcación del territorio Jurisdiccional del Jícaro. El asunto está en su fase final, toda vez que ya se verifico el reconocimiento por técnicos de la Dirección General de Cartografía, inclusive, se elaboró el mapa oficial del Jícaro. El expediente, según se tiene conocimiento, se encuentra debidamente finiquitado en la sección de tierras.

Se solicitó a Sanidad Pública la Letrinización de la cabecera municipal, pero hasta fines de octubre se resolvió la petición.

A Industria Nacional cafetalera se solicitaron 200 vasos para el reparto de leche. No dieron nada.

A Maestro de caminos de El Rancho, se solicitó un camión y cuadrilla para reparar bajada de Buenos Aires. Se accedió.

A través del Diputado Manuel Castillo Ramírez, se consiguió un quintal de pintura en polvo color azul turquesa para el Edificio Municipal, pero por no ser adecuada se repartió a las escuelas del Municipio.

Se solicito al Lic. Carlos Jiménez Peralta un pequeño lote de juguetes para los niños pobres con motivo de la navidad. Se accedió.

Se solicitó a don José Salomón Morales Romero la impresión de programas pequeños e invitaciones para la fiesta titular. Se accedió.

Se Pidieron juguetes para los niños con motivo de la Navidad a la Señora de Ydigoras Fuentes, pero no fue atendida la solicitud.

73

Año 1,961.

Se solicitó a los Ferrocarriles Internacionales de Centro América 50 rieles para la Luz Eléctrica. No se accedió, indicando vender cada riel a Q.14.00 c/u.

Se solicitó la creación de las plazas de 5º.y 6º. grados para la escuela de niñas, otra plaza para la escuela de varones para reforzar el primer grado, ambas de esta población y dos plazas para cada una de las escuelas de El Paso y Las Ovejas. Se accedió.

A la Dirección General de Socio Educativo Rural se pidieron dos quintales de alambre para circular el predio de la escuela de Los Bordos. Se accedió;

En telegramas 46 fecha 26 mayo/6l, 63 de 7 abril/6l y punto 6º. Acta l7 de fecha 3 junio/6l se gestiono la autorización para el funcionamiento de una Escuela Pre vocacional en la cabecera municipal. En telegrama 5042 fecha 25 mayo/6l Señor Presidente contestó Ministro ramo había dado instrucciones favorables respecto.

Se solicitó a Sanidad Pública una Brigada que viniese a combatir la plaga de chinche picuda que azotó en la aldea Las anonas, y Lodechina. No hubo resultado favorable.

Se gestiono la construcción de puentes sobre los Ríos de El Tambor y Las Ovejas. No han contestado nada.

Se solicito y se hizo realidad la Biblioteca popular de la población, que desgraciadamente no está funcionando; por acuerdo gubernativo lleva el Nombre de Samuel Gutierrez

Se solicitó la autorización del servicio telefónico de la Aldea Los Bordos. Se atendió el pedimento.

Se gestiono el servicio telefónico para las Aldeas: Agua Caliente, El Pino y Piedra Ancha, ofreciendo poner la Municipalidad, el alambre y los aparatos. No han resuelto nada.

Se solicitó una brigada al Ministerio de Agricultura para que viniese a combatir la plaga de RATAS. Se accedió y vinieron a obsequiar veneno.

Se solicitó la construcción del edificio escolar de la aldea Los Bordos bajo el Plan “Ydigoras”. Tal construcción fue autorizada y pronto será una realidad.

Se solicitó autorización para el funcionamiento del 4º. Grado de primaria en la escuela de la aldea Las Ovejas atendido por una de las Profesoras de la misma. Se accedió.

Se pidió pintura de hule para pintar el edificio Municipal. Se accedió.

Se solicitaron doscientos quetzales al Sr. Presidente de la República para la fiesta titular. Los concedió. Q100.00, se le dieron al comité para gastos de la fiesta y los otros Q100.00 se contabilizaron en la Municipalidad, de los cuales se compraron 65 libras de dulce para los niños pobres y juguetes. Sobraron Q.52.00 que están destinados para una obra Pública.

GESTIONES HASTA JUNIO DE 1,962

Se solicito autorización para el funcionamiento de un cementerio en la aldea El Pino. Pendiente de resolución;

Creación Escuela Párvulos. Pendiente resolución;

Creación escuela Rural Mixta en aldea Piedra Ancha;

Construcción Puente de HAMACA sobre el río de la Piedra Ancha;

Se gestiono pupitres para todas las escuelas del municipio. No han contestado nada;

Se solicito la irrigación de las tierras del municipio. Se dijo que se vería la manera de atender dicha solicitud, posteriormente;

Se solicito la introducción de la Luz Eléctrica de El paso de Los Jalapas. No obstante las ordenes del Sr. Presidente de la República, en el sentido de que se haga dicho trabajo, no han cumplido.

74

Se solicito al Gobierno de la República la pronta resolución de la solicitud de la municipalidad de El Progreso, en el sentido que autorice el funcionamiento de la fábrica de “Cementos Cruz” concede en el Propio departamento y por construir una fuente de trabajo para los guatemaltecos. Esta gestión, pende aun de resolución.

Las gestiones descritas anteriormente han sido reiteradas de tres a más veces a las dependencias respectivas para su pronta resolución.

Se deja constancia que, con la hechura de los tramos del mercado municipal, se logró acrecentar las rentas de la Comuna, pues producen cuarenta quetzales mensuales de alquiles.

Con el edificio de Policía y Cárceles edificado, se consiguió una buena economía para el erario Municipal toda vez que se ha dejado de pagar el alquiler oneroso de cinco quetzales mensuales por la vieja casa en que estaba instalada la misma, por una parte, y por otra, es un alivio para la Sociedad la existencia de buenas cárceles para el castigo de quienes infringen las leyes.

El asunto del TITULO JURISDICCIONAL DE EL JICARO, obra que mereció la mayor preocupación del infrascrito Alcalde, ha quedado prácticamente resuelto, habida cuenta que se han hecho ya los reconocimientos de rigor, inclusive, el MAPA OFICIAL DEL MUNICIPIO, por la dirección General de Cartografía, esperándose de un momento a oro quede resuelto en definitiva para satisfacción y gloria de quienes amamos de verdad el suelo natal.

La presente información, fue extractada rigurosamente de oficios y telegramas despachados que obran en el archivo de la Municipalidad, quedando a disposición de cualquier persona que desee verlos para mayor satisfacción de lo que en este folleto se divulga, así como para evitar malas interpretaciones, en el sentido que la Municipalidad se está tomando obras que no ha hecho o gestionado. IMPORTANTE EL pago de deudas en la actual ADMINISTRACION.-

Instituto de Fomento Municipal se le amortizo en los dos años, seis meses de administración Municipal, como abono a la deuda de la construcción del edificio municipal, de capital la suma de……………………………………………………………………… Q. 473.42

Mas el 8 por ciento anual de intereses en el periodo mencionado…….……

Total…

Q.2, 722.80

Q.2, 249.38

Sueldo de empleados que quedo debiendo la municipalidad anterior………

Q.

437.41

Deuda pendiente de las oficinas Municipales…….…………………………….

Q. 46.25

Deuda pendiente de EMPRESTITOS que se hicieron a varias personas para

La instalación del actual servicio de energía….……………………………………………

Q.270.27

Deuda pendiente al contratista que hizo la instalación de la Luz Eléctrica

Q.100.00

Deuda pendiente de papelería de dos Municipalidades anteriores……………

Q.100.00

Otras Deudas…………

………………………………………………………………………………

………….

Q

51.20

Se pago la suma de Q.175.00 al señor Maclovio Illescas por valor de tres vacas que mato el alambre de alta tención de la Luz Eléctrica………………………………………

Q.175.00

Total deudas Pagadas…………

Q.3, 902.71

En los términos apuntados, se concluye este boletín de información, con el objeto de que llegue a conocimiento del vecindario, haciendo constar, que la deuda que se refiere, no dejo de afectar considerablemente a la actual comuna su plan de trabajo, toda vez que más de la tercera parte de los

75

ingresos percibidos en un año, hubo que destinarlos al pago de la misma; esto es tomando en cuenta que el exiguo presupuesto municipal apenas asciende a la suma de Q.10,151.60 al año, -pero de todas maneras, se hizo lo que se pudo y las obras están a la vista de todos, y si algunas gestiones no encontraron el eco deseado en las esferas del Gobierno, no fue por negligencia del despacho, pues como se indica anteriormente, las gestiones fueron reiteradas de tres a más veces. Lo anterior es excluyente de las medidas de policía y buen gobierno emitidas sobre el manejo de la Alcaldía en los distintos ramos de la administración municipal, incluyendo el orden y la tranquilidad de los vecinos, aspectos que merecieron prioridad en la gestión, pues el Alcalde, como representante del organismo ejecutivo, dadas las buenas relaciones con la Policía Nacional, incluso, con cierta reserva, con el Comisionado Militar, impartió puntuales instrucciones al respecto. Es preciso anotar en la presente información, que fue el Gobierno del General Miguel Ydigoras Fuentes quien ayudo grandemente en la realización de las obras y que con muy raras excepciones no se puso ninguna cortapisa para dar lo que se pedía, pues si no fuera por el Estado nada se podría hacer con los exiguos recursos de las arcas municipales. El Jícaro, 25 de junio de de 1962. Carlos Egberto Casasola Saavedra. Alcalde Municipal.”” Para hacer todo lo que se hizo en mi administración sin contar con recursos propios, el individuo tiene que ser inquieto, travieso, de mentalidad abierta y apasionado por su terruño. OBRA IMPORTANTE. Es del caso referir como dato del pasado, pero de beneficio para el presente, la obra de importancia realizada en el año 1962, en las riberas del rio Motagua, en las proximidades de la población, relativa a la construcción de dos lienzos de gaviones paralelos, entre sí, que hicieron que el río corrigiera su cauce y que lo mantenga hoy día sin ninguna alteración, en cuanto a inundación de la población se refiere, cuyos trabajos fueron posible gracias al apoyo del entonces Presidente de la República, Miguel Ydigoras Fuentes al observar de cerca el problema, en una de sus visitas a esta población, girando en el momento para tal efecto, las disposiciones correspondientes. Los espigones o muros de defensa mencionados, ahora soterrados, están cumpliendo su cometido, aunque no parezca, haciendo que el río se mantenga en su cauce, dado que en aquellos tiempos en inviernos normales inundaba las vegas y el barrio La Quebrada, y recién construida la obra era un bonito paseo o sitio de distracción, teniendo una longitud de 200 y 250 metros aproximados, cada uno, respectivamente. Claro está, que con ello, la fuerza del río impactó directamente en un recodo del puente “Las Garzas”, San Cristóbal Ac., amenazando socavar la carretera del Atlántico, cuyas autoridades, al darse cuenta del problema, hicieron lo mismo, tirando el río por otro rumbo que no perjudica esta población.

ACLARACIÓN. Respecto de mi gestión como Alcalde, dicho sea de paso, el más joven de todos, hasta ahora, al alcanzar tan digno cargo, tras nutrida elección popular, cuando apenas frisaba los veinticinco años, en la que se observó en todo momento el espíritu democrático, dándoles su lugar y respetando las opiniones de cada uno de los integrantes del Concejo. Quiero ser sincero al remarcar, que, si el Concejo que presidí logró hacer algunas de las obra que he mencionado, las de envergadura, por ejemplo, fue porque yo era conocido del General Ydigoras Fuentes, ante quien me llevó y presentó en cierta ocasión, siendo yo Secretario del Ayuntamiento, el entonces Alcalde Ricardo Romero Morales, hombre este astuto y “metido”, del partido “Redención”, conocido y ahijado suyo, en audiencia que nos concedió; conocimiento que se acrecentó con motivo de su visita oficial a El Jícaro, cuando siendo Alcalde Rodolfo Gutierrez Juárez y yo Secretario, me correspondió a mí el discurso oficial en nombre de la Municipalidad, oportunidad que aproveché en voz queda, para solicitarle la impresión de mi librito “Monografía de El Jícaro”, a lo que accedió gustoso,

76

expresándome algunos consejos para que la misma luciera mejor con un poco de historia y no solo datos estadísticos, los que acepté, y el librito gracias a su intervención, se imprimió, de tal manera que, cuanta gestión que la Municipalidad por mí presidida realizaba, era casi siempre resuelta favorablemente.

En ese orden de cosas, se encuentran las construcciones de las escuelas de El Paso y Las Ovejas, discursos que también yo pronuncié en nombre de la Municipalidad, con motivo de su inauguración, de esta última recuerdo el 25 de mayo de 1961, con la presencia del presidente Ydigoras Fuentes, dejando encaminada la construcción de la escuela de los Bordos de Barillas y comenzada la carretera hacia la citada aldea Las Ovejas, cuya solicitud de apertura no me fue posible entregar personalmente al señor Presidente, debido a un accidente de tránsito, en el que salí mal herido rumbo al hospital San Juan de Dios, fracturado de la rotula, pelvis lado izquierdo y la nariz, lo que me impidió llegar a mi destino, que era precisamente la audiencia concedida en la Casa Crema, para ese efecto, pero en mi lugar lo hizo en nombre de la Corporación, el Síndico Primero Tomás Roldán León, que iba conmigo en ese momento, precisamente, a esa comisión en el transporte accidentado, y quien salió ileso, gracias a Dios, por lo que correspondió a él hacer entrega del petitorio respectivo, al general Ydigoras Fuentes, de suerte que dicha solicitud tuvo el éxito deseado, con algunos leves problemas previos a su construcción, tal la actitud de varios dueños de terrenos aledaños que se oponían a la botada de los cercos y ceder a título gratuito una pequeña fracción para hacerla más amplia, situación que fue superada al final y la carretera se hizo hermosa realidad, con el acompañamiento que en todo momento me brindó el síndico municipal, mi amigo Tomás Roldán, hombre honrado a carta cabal, que en paz descanse, quien me sucedió en el cargo de Alcalde, en cuyo período, dicha obra se inauguró.

De otra forma, Municipalidades como la nuestra, carentes de recursos económicos en esa época, no podían solas costear el valor de sus obras, por lo que tenía que recurrirse ineludiblemente a la intervención del gobierno, que no daba el dinero contante y sonante, como ahora, sino bajo la administración del Ministerio respectivo.

Durante mi ausencia del despacho, mientras me recuperaba de las lesiones sufridas por el accidente de que se habla, asumió legalmente el Concejal Segundo, un buen muchacho, quien dicho sea de paso, aprovechándose de la situación, es decir, de mi ausencia, quiso arbitrariamente darme golpe de estadopara quedarse definitivamente en el cargo, mal asesorado por supuesto, por lo menos eso se habló informalmente en una sesión y en corrillos, según fuentes de todo crédito, pero el Concejo responsable de su actuación, rechazó rotundamente por unanimidad, tan absurda e ilegal idea.

Hablando siempre de la gestión municipal, paralelamente tuvimos la valiosa colaboración de los diputados Manuel Orellana Portillo, Hugo Arriaza Pacheco y del paisano, ahora abogado, Mario Vicente Orellana Rosal, último que en todo momento y en forma desinteresada estuvo presto a ofrecer su más amplia cooperación en cuanta gestión se hacía al respecto, lo mismo que su suegro Melo Ayala.

Por la intervención del ex presidente estuve a punto de ser candidato a diputado por el partido Redención, pero por mi inexperiencia política me trocearoncomo se dice en buen chapin, los diputados mencionados, quienes pretendían su reelección, como en efecto lo hicieron, de lo cual obran en mi poder los documentos correspondientes. La amistad conmigo, del general Ydigoras, se prolongó, pues cuando yo me desempeñaba como Asistente de la División de Inspección del Instituto

77

Guatemalteco de Seguridad Social, me buscaba para saludarme y lo ayudara en algún trámite que eran de su interés, íngrimo, sin guarda espaldas que lo cuidaran, ya bastante anciano y cansado.

DIFERENCIA FINANCIERAS. Sobre el mismo tema cabe mencionar, que anterior al 31 de mayo de 1985, cuando se promulgó la actual Constitución Política de la República, las municipalidades no recibían ninguna clase de ayuda económica para el desarrollo de los municipios, como acontece hoy en día, que son agraciadas constantemente con el aporte económico constitucional, y un porcentaje adicional provenientes del presupuesto general de ingresos ordinarios del Estado, para hacer frente a su plan de obras y gastos de funcionamiento, incluido, el impuesto único sobre inmuebles que también les fue transferido, y en cambio antes, solo se contaba con el dinero que se recaudaba proveniente de impuestos municipales, lo que equivale a decir, que el alcalde que no hace obras ahora, es porque no quiere, pecando de malvado y traidor. Mi período como Alcalde fue de dos años y meses, por haberse anulado las elección de diputados en todo el departamento de El Progreso y tuve que seguir de frente.

OBRAS PERECEDERAS. Naturalmente, ninguna obra es eterna, la acción del tiempo es inexorable, todo lo destruye, y como dice una canción, valga la redundancia, “el tiempo todo lo borra”, pues muchas de las obras enumeradas, por no decir, casi todas, han desaparecido, para dar cabida a otras de la misma o distinta clase en los mismos espacios físicos, por reposición o renovación, quedando algunas pocas visibles todavía, valga decir, las materiales como carreteras y edificios, pero queda al ex funcionario la satisfacción del deber cumplido. Yo hice y construí, jamás deshice ni destruí, como lo hicieron irresponsablemente algunos Alcaldes después, quienes mandaron a derribar un parque infantil construido en mi administración, para los niños del barrio Buenos Aires, sin motivo aparente, más creo por joder, así como quitar, por no decir desaparecer, la GALERIA DE ALCALDES que ejercieron en el municipio, desde su fundación, hasta mucho tiempo después, que yo dejé, como reconocimiento de sus servicios y como una obra simbólica para conocimiento de la historia, mandando ellos a hacinar en lugar recóndito las fotografías de los ex funcionarios que la integraban, en grosero irrespeto a su memoria y de sus familias, sin reparar en el daño al patrimonio del pueblo y de venideras generaciones con derecho a conocer nuestro pasado.

CAPITULO VII

ETIMOLOGÍA Y MIS MPEQUEÑOS COMENTARIOS

Es muy difícil poder definir con exactitud, la toponimia de las palabras que designan los nombres de los poblados del municipio, por la escasez de datos al respecto, pero invocando a la lógica e informaciones de antiguos vecinos, venidas de generación en generaciones, encontramos las siguientes acepciones:

EL PASO DE LOS JALAPAS. Lógicamente, significa lugar de paso, pero al respecto hay varias hipótesis:

1- que toma su nombre de la circunstancia, de que en tiempos pasados, habitantes del limítrofe departamento de Jalapa, utilizando un camino de herradura, casi en línea recta, que se oficializó como vecinal con el tiempo, al dirigirse a otros puntos de la república, por motivos de su interés, pasaban por esta parte del territorio nacional, a pie o montados en bestias, a recoger o depositar sus encomiendas en una institución Estatal, que en época pasada estuvo establecidas en el Rancho, denominada “El cambio de la Custodia o Paquete”, especie de aduana y correo, que daba servicio a los departamentos de la región, como punto de convergencia estratégico, hacia el resto del interior

78

del país; 2- que por la proximidad y viabilidad del terreno, dichos habitantes bajaban por ese camino para abordar el ferrocarril, y 3- que fue camino de milicianos, en una o varias acciones armadas desconocidas; tránsito que a la fecha ha desaparecido, por existir otras mejores vías de comunicación. Años después, los Jalapas se comunicaban con el resto del país por un lugar, más arriba, denominado Estación Jalapa, pero por camino carretero y en transporte de autobús. En un tiempo la estación de bandera del ferrocarril allí establecida, una galerita de madera, se llamó Paso-Malena, para cubrir e identificar a las dos aldeas cercanas, una enfrente de la otra, río Motagua de por medio, cuyos habitantes se guarecían en la misma a la espera del tren, pues no era más que una pequeña galera sin servicio de oficina alguno. Si bien, esta aldea en aquella época, era jurisdicción de Santa María Magdalena, la cabecera municipal estaba situada al otro lado del río, en donde hoy es la aldea de Malena, cuyo municipio fue suprimido, y su única aldea, El Paso, fue incorporada a El Jícaro cuando este se convirtió en municipio. Esta aldea es la más grande del municipio con 35OO habitantes. En ese lugar el tren del ferrocarril arrollo y mató a varias personas entre ellas a Emilio Terraza y Rolando Barrientos. LAS OVEJAS. Se cree que el nombre lo haya tomado el lugar, por razón de que en una hacienda allí establecida, había crianza de estos animales, la que con el tiempo desapareció. No sé por qué razón los vecinos de esa aldea encabezados por Tomás Roldán León, durante mi administración como Alcalde, solicitaron el trámite para que la citada aldea fuera elevada a la categoría de tal, cuando en el acuerdo gubernativo de creación del municipio ya se incluía a la misma y, ni yo, ni el Ministerio de Gobernación, reparamos en esa duplicidad, pues fue autorizada nuevamente, según acuerdo gubernativo de fecha 30 de noviembre de 1960. El Arzobispo Pedro Cortez y Larraz visitó en el año 1769 la parroquia de Acasaguastlán y en su informe no mencionó a El Jícaro como poblado, sino solo a la hacienda Las Ovejas, que se supone era importa. En este lugar fueron asesinados Enrique Carranza e Israel Oliva y mucho antes Adán Vargas en una trepada cerca del riachuelo. EL ESPÍRITU SANTO. Esta toma el nombre del cementerio local, y éste de la tercera persona de la Trinidad, tiene el tercer lugar en densidad de población en el municipio con 2879 habitantes. BORDOS DEBARILLAS. Se cree que el lugar haya tomado el nombre, de su caprichosa topografía, que presenta múltiples depresiones, propiedades que pertenecieron a un señor de apellido Barillas. Otra teoría puede ser que a dicha aldea se le denominó en un principio como “El Borde”, aplicándolo o nombrándolo de San Cristóbal Acasaguastlán, en donde residía la autoridad en aquel tiempo, como el extremo u otro lado del río, y con el tiempo el nombre se deformó, por qué borde significa precisamente orilla. LO DE CHINA. Nombre bastante raro, se ignora su verdadero origen, suponiéndose que lo adjudicaron los españoles residentes por estos lugares en la época de la colonia, como otros muchos nombres cuya etimología se desconoce. Una hipótesis puede ser que en aquellos tiempos, cuando repartían terrenos, a manera de identificación, le anteponían al mismo, el artículo determinante neutro “Lo” y la preposición “de, seguido del apellido del favorecido, ejemplo: Lo de Mejía, Lo de Bran, Lo de Valdez, Lo de Coy, etc. Y que allí le hayan otorgado a una persona de apellido o sobrenombre “China”, para completar, ”Lodechina”. AGUA CALIENTE. Toma su nombre de una fuente termal azufrada, situada a un lado del riachuelo que pasa por la aldea, lugar de mucha ganadería en tiempos pasados. EL PINO. Se origina su nombre con motivo de que hace mucho tiempo, en el límite jurisdiccional sureste con el municipio de San Pedro Pínula del departamento de Jalapa, existía únicamente un árbol añoso de su clase que ha desaparecido, si bien la aldea se estableció en aquellas inmediaciones.

79

LA PALMA. Los cultivos de palma que en el municipio se utilizan para la fabricación de sombreros, dieron nombre a este poblado rural desde hace muchos años. PIEDRA ANCHA. En el rio denominado “Anshagua” que baña el límite suroeste de la jurisdicción de El Jícaro, existe en su cauce una piedra grande y ancha, y los vecinos al agruparse para formar el caserío le dieron a éste el nombre que se ha expuesto. LAS ANONAS. Se atribuye su nombre a plantaciones de esa clase de árboles que existieron antes donde ahora el poblado se ubica. EL OJO DE AGUA. Se llama así, por un nacimiento de agua ahí existente, que surte las necesidades de este preciado líquido a la comunidad, y que sirve además, para regar los cultivos de dicho caserío y los de las aldeas Los Bordos y Espíritu Santo, por medio de gravedad y turnos que disponen un juez de agua. Debido a la deforestación y descuido de los vecinos, este manantial está al borde de desaparecer. SANTA ROSALÍA. Por tratarse de un nombre de carácter religioso se supone que se le asignó el mismo, en honor a la virgen que lo lleva, por la feligresía católica, al formarse este caserío. EL ZAPOTE. Sin duda, su nombre deviene de las plantaciones de ese árbol existentes en ese lugar, asiento del clan de don Eusebio Castillo, dueño de una hacienda agropecuaria famosa, por la buena calidad de sus productos lácteos. En sus inmediaciones se ubica el cerro llamado Ananopa, muy importante por la diversidad de fauna y flora raras que posee, lugar también muy visible en la época prehispánica, asiento de algún pueblo primitivo, a decir de los vestigios en ruinas, que todavía se observan. Aunque está fuera de tema, aprovecho para insertar aquí, una anécdota de un nieto de don Chebo, así llamado el dueño de la finca, de nombre Beto Ayala, Betón, como se le conocía popularmente, quien sin ser profesional de la medicina, pero con una primaria bien ganada, y mentalidad desarrollada, se dedicó por mucho tiempo a esta actividad en forma empírica, utilizando como herramienta principal la audacia, inteligencia y un vademécum o inventario de medicamentos de farmacias que consiguió, a través del cual recetaba, atrayendo pacientes de todas partes del país y de Centro América, dado lo acertado de su trabajo, decían, pues por la fama adquirida, no habían sábados y domingos que no hubiese fila de carros de pacientes de todas partes, de adentro y hasta de fuera del país, esperando turno en la “clínica”, para poder ser atendidos por el “galeno”, quien a la vez, tenía habilitado un negocio de comidas en los alrededores, para los visitantes. EL TAMBOR. No se conoce su correcta etimología, pero se supone que se debe al instrumento autóctono de ese nombre, o porque su figura topográfica se parece a dicho instrumento, lugar de abundante ganadería en su época. Antaño, próximo a este lugar, al otro lado del río, pero en jurisdicción nuestra, en un paraje denominado El Naranjo, en las inmediaciones de la Puente, límite municipal de El Jícaro y Cabañas, se celebraba en los últimos días del mes de enero de cada año, una alegre fiesta promovida por los romeristas que iban y venían del Santuario de Esquipulas, incluso, algunas veces con participación del comité pro mejoramiento de esta población, en donde se vendía comida, golosina, frutas, se mataban gallinas, cerdos, chivos y se bailaba al compás de música de guitarras, acordeón y marimba, a la cual acudían mucha gente vecina, que aprovechaban para bañarse en las frescas aguas de los ríos El Tambor y Motagua, cercanos.

mucha gente vecina, que aprovechaban para bañarse en las frescas aguas de los ríos El Tambor

80

LAS JOYAS. Atendiendo a las depresiones del terreno en que el caserío se ubica, y al modismo

guatemalteco que señala como “joya”una hondonada pequeña, se considera que esa sea la razón por

la que se le dio ese nombre al lugar, o tal vez por lo bonito e importante del terreno, semejándolo a

un objeto precioso. EL JICARO. Se tiene conciencia plena, de que su nombre deriva del árbol de su nombre, abundante en este lugar en tiempos pasados víctima, como otros, de la tala inmoderada de nuestros bosque-, cuya excrecencia llamado jícara o morro, era muy codiciada por los indígenas de la región, para la

fabricación de recipientes o guacales para usos domésticos y, particularmente, a la presencia en su geografía, de un frondoso árbol de su clase, que ondeaba sus ramas al viento, en expresión de confraternidad y de bienvenida, que servía de sombra a los caminantes que visitaban o atravesaban

la comunidad, así como de sesteo de sus recuas; y también el punto de referencia identificado por los

viajeros, para el descanso o del mejor vado, por sus playas extendidas y aguas poco profundas, para cruzar el río Motagua, hacia el norte, a la altura en aquel entonces, del respetable corregimiento de Acasaguastlán, cuyo dominio se extendía hasta el mar, en los largos recorridos que se efectuaban desde el inicio de la época hispánica, entre la Capitanía General del Reino de Guatemala y el Golfo Dulce, en la Bahía de Amatique, principalmente para el transporte de mercaderías entre ambos lugares, pues era este el camino oficial de herradura en la época, al océano Atlántico y viceversa. A

partir de allí, el paraje fue visible como centro de albergue y de paso que dio origen con el Tiempo, a

la formación de El Jícaro, como asentamiento humano: paraje, caserío, aldea y municipio, en orden

progresivo, con sus posadas gratis en amplios corredores de las viviendas y cobijo para librarse del sol

en copudos árboles, para los transeúntes.

COMENTARIO. Respecto del nombre del municipio y de su cabecera, cabe mencionar, empero, que relatos grabados en videos por personas ajenas al pueblo, aparecidos en la página Web, Youtube, de Internet, con el título ”El Jícaro, Progreso, Guatemala” y divulgados en otros medios, con motivo de la celebración del centenario del municipio, refieren

que, el nombre de nuestro pueblo no proviene del árbol de Jícaro, sino de una tribu primitiva llamada “Xícaros” que existió aquí en la época pre hispánica. Versión que no comparto, por falsa, tendenciosa y

lógico e histórico, en

razón de que esa tribu extinguida, efectivamente, tuvo su asiento, pero en un pueblo remoto, de lo que hoy es el municipio de El Jícaro, Nueva Segovia, República de Nicaragua, que nada tenía que ver con Guatemala, por un lado, y por el otro, qué lo mismo se dice de este último pueblo antiquísimo de Nicaragua, en un estudio del profesor Ruvirico Espinoza, difundido en una página de Internet, quien afirma también, que el nombre de El Jícaro de ellos, tampoco viene de la fruta de ese árbol, sino de los “Xicaros”, que allí existieron antes de la conquista; exposición esta cierta para ellos, pero inaudita

Árbol de Jícaro, cargado de frutos. antojadiza, carente de todo fundamento

cargado de frutos. antojadiza, carente de todo fundamento a todas luces, respecto de nosotros, porque esa

a todas luces, respecto de nosotros, porque esa tribu nada tenía que hacer en esta lejana tierra,

convirtiéndose entonces dicho nombre, en un tema polémico, sobre el cual se está especulando aquí, por alguien que tomó esos datos de internet, para sorprender y engañar, por asociación de nombres,

81

con la complicidad de jóvenes paisanos, a incautos, pretendiendo desvirtuar la verdadera etimología de nuestro municipio, harto conocida, de generación en generación, de muy antiguos tiempos y, además, porque existen infinidad de poblados en toda América, con el nombre de El Jícaro, área en donde precisamente vive silvestre y libre este arbolito, situación que hace confirmar, por ende, que sus nombres derivan del mismo y no de los “Xicaros” de que se habla erróneamente, excepto el de Nicaragua, como ya se explicó, de lo que sí existe documentación histórica fehaciente, que lo confirma, las Crónicas de Indias, por ejemplo. “Xicaros” allá y “Xicaros” aquí, no contiene, pues en nuestra región, existieron los “Vastránes”, “Guaxtlanes” y “Alaguilac”, según la historia patria. De tal manera que la nueva etimología que se pretende dar a nuestro terruño, es inventada y por ende irreal, por alguien pícaro que quiso “conquistar laureles” o por paga económica, quien sabe, con la venia de muchachos locales, a quienes quizás no les gusta o se avergüenzan del lindo nombre de un vegetal noble de nuestra pueblo, que lo identifica perfectamente, por ser parte de nuestra flora. Para corroborar lo dicho, aclarar y desvanecer ese infundio, que desafortunadamente ya es público allende las fronteras patrias, en perjuicio de nuestra historia, transcribo a continuación el siguiente párrafo de narraciones de aquél país, que aparece también en internet, de mucho tiempo atrás, que dice: ““De acuerdo con el profesor Ruvirico Espinoza, el nombre de El Jícaro, no proviene del árbol que da ese fruto, sino de la tribu de Xicaros que habitaba este lugar a la llegada de los españoles. Los Xicaros era una tribu pequeña, de ellos se conocen algunos caciques como Moyuca que aparece mencionado en crónicas de indias, con el paso del tiempo al acabar con los indígenas se nos llamó el lugar de los Xicaros y después solo Xicaros y al instituirse como distrito nos llamaron Jícaro””, así opina el profesor Espinoza. Queda claro entonces, que el relato de internet, sobre el nombre de El Jícaro nuestro, mencionado, es inverosímil y un caso típico de plagio a la información que sobre el particular escribió el profesor Espinoza, hace muchos años, y que los autores del video de marras, trasladaron casi literalmente, al caso de nuestro Jícaro, queriéndonos confundir con los “Xicaros” de Nicaragua. Además, en el diccionario de voces guatemaltecas se dice que el nombre de El Jícaro, tiene su origen en la voz azteca Xicallí, que quiere decir Jícaro, cuyos descendientes, según la historia patria, incursionaron y sentaron sus reales por esta región y en otras del territorio nacional, estableciendo asentamientos que mixtificados por la transculturización, en decadencia, subsisten aún en algunos lugares del país.

Por el atrevimiento ofensivo e irresponsable que de tu nombre se ha hecho, arbolito y pueblo míos, público allende los linderos patrios, con la negación de tu legítimo linaje, atribuyéndote por el contrario, una

etimología postiza, alejada de la realidad, pretendiendo con ello, cambiar la historia de nuestra patrimonio cultural, yo salgo en tu defensa para cantarte simbólicamente, en prosa, a mi manera, surrealista si se quiere, pero sentida, una siempreviva, no con la técnica que demanda el arte de la poesía, salvedad que antepongo, por si el caso, contrarrestar de inmediato por aclaración, las gratuitas murmuraciones de los “eruditos” que no faltan, al decir o simplemente pensar, que lo escrito son meros disparates. Con toda modestia, en verso libre o suelto, mi pensamiento, ahí va:

LOA A EL JÍCARO.

Por silvestre, como el hombre errante primitivo, eres libre y fecundo a la vez, expresión de fe y de esperanza, igual a tu par el Guayacán, férreos, valientes, que resisten las erosiones del suelo, en pleno verano ardiente, diferente a otros de tu reino, que sucumben a las adversidades del clima, pero igualmente, nobles y útiles, por los beneficios que brindan a la humanidad, según las propiedades de cada cual.libre o suelto, mi pensamiento, ahí va: LOA A EL JÍCARO. Por tus bondades, para nuestros

Por tus bondades, para nuestros aborígenes, sagrado fuiste, quienes pleitesía en remoto tiempo te rendían, te cantaron en el Popol Vuh, así códices mayas lo dicen, que por tu existencia e inspiración divina, nació la liberación del pueblo, y por ello, en el patio de los ranchos pajizos, majestuoso como ícono te exhibían.pero igualmente, nobles y útiles, por los beneficios que brindan a la humanidad, según las propiedades

82

Pero es que aún, no como antes, sigues siendo venerado en la modernidad, en el pensamiento y el corazón, de muchos que reconocemos tu valía, y que por tu excelencia, premiado en otros países fuiste, aunque unos pocos ignorantes, aquí, pasen desapercibidos, de lo importante que en la vida has sido, por lo que prestos estarían a darte machete, de repente, todavía.82 Eres familia bignoniácea, orgullosamente nativo de América, desde México hasta El Brazil, incluyendo, las Antillas,

Eres familia bignoniácea, orgullosamente nativo de América, desde México hasta El Brazil, incluyendo, las Antillas, en donde muchos pueblitos llevan tu nombre, en agradecimiento de los muchos beneficio que has dado, al paso de los años, a quienes lo han necesitado.que prestos estarían a darte machete, de repente, todavía. Tus diversos primitivos nombres, según la región

Tus diversos primitivos nombres, según la región que te cobija: Xicallí, totumo, guaje cirial, táparo, higüero, güira, jícaro, morro, tu nombre científico: Crecentía Cujete o Alata, resuenan con sabor a música de tambor, flauta, tun y chirimía, con ritmo de son y samba, olor de lluvia y de hojarasca seca, despojos de tu cuerpo, que abonan la tierra, en la geografía de vuestros pueblos amerindios hermanos, con recuerdos de amor y, a veces, de melancolía, por lo que te sucede en el entorno.has dado, al paso de los años, a quienes lo han necesitado. Molestos están los espíritus

Molestos están los espíritus ancestrales, allá en el otro mundo, que en vida, precursores de tu nombre como lugar de asentamiento humano primitivo fueron, que te promovieron, te vieron nacer y crecer, para que hoy algunos paisanos ingratos, con mentiras, tu estirpe pretenden borrar, y oye, sugieren que no te ahueves, que la idea absurda y pueril de una minoría, contra el grueso del pueblo de pensamiento sensato, jamás va a trascender, y que eso lo dicen ellos, por joder, y es más, porque no tienen que hacer.a veces, de melancolía, por lo que te sucede en el entorno. Por tan ingrata actitud,

Por tan ingrata actitud, revoloteando en la eternidad, con voz incoherente y trémula, en su jerga coloquial, clamando en el cielo, las ánimas jicareñas están, por tú nombre original, que ellos en tu imagen inspirados, asignaron en principio a su clan, para que sigas siendo sagrado, grande y te dejen en santa paz, en tu consentida tierra natal.ellos, por joder, y es más, porque no tienen que hacer. Eres figura decorativa, paisaje de

Eres figura decorativa, paisaje de ensueño primaveral, que te alzas expresivo, con tu tronco robusto, entorchado, leñoso, de ramas alargadas retorcidas, con tus púas de defensa adheridas, como brazos extendidos, con tu frondosa copa repleta de hojas, mustias en el verano tropical, que se expanden con gracia sutil en el ambiente, en son de bienvenida al desconocido y como expresando: ¡aquí estoy presente, para brindar mi sombra al caminante, incluyendo a los chicos paisanos que me rechazan!, como guardián que cuida del entorno.y te dejen en santa paz, en tu consentida tierra natal. En el invierno, te llenas

En el invierno, te llenas de brillo, con tus pequeñas hojas de misterio, en forma de cruz, que tiemblan con el viento y, durante todo el año, te adornan las jícaras, producto de tus entrañas, pelotas verdes, parduscas ya secas, redondas u ovaladas, como esbeltas mamas de mujer galante, prendidas como zarcillos de oro que brillan, o esferas plateadas de navidad, simbolizando el encanto de tu ornamental figura, con acento.que me rechazan!, como guardián que cuida del entorno. De tu frutos maduros, al suelo caídos,

De tu frutos maduros, al suelo caídos, te congracias con los vacunos, dándoles de comer, que engullen con voracidad para su hambre calmar y, como compensación, por instinto, con su excremento abonan la tierra, para sembrar por dispersión, a lo natural, las semillas que preservarán tu especie, por doquier.simbolizando el encanto de tu ornamental figura, con acento. Tu fina y dura madera, apreciada en

Tu fina y dura madera, apreciada en la ebanistería, también para hacer cabos de machete, azadón y trompos, que me hacen recordar, del tiempo de mi niñez, de Tan, Nelo y Pdro Sipe, buenos fabricantes de esos artilugios, a puro machete, como uno se los pedía, no taratateros, sino zumbadores y bailadores, “dormidos” en el mismo lugar al buen ensartón, seditas de la punta, zumbadores y bailadores, “dormidos” en el mismo lugar al buen ensartón, seditas de la punta, como se decía, para echarlos en la mano, y hacer piruetas con el cáñamo y, si posible, acabar a calazos al o los trompos de la competencia, al sacarlos del ring; son recuerdos imborrables también, para el hombre que te canta agradecido, arbolito, creación de Dios.

83

Afortunado por natura, a poblar este suelo bendito viniste, aunque empobrecido y despreciado por la codicia del forastero explotador, después fuiste, como lo fueron los descendientes de los mayas precolombinos, que igual a ellos, expulsado de las tierras buenas fuiste, hacia zonas marginales, para cultivos más rentables producir, pero el tiempo ha cambiado, y actualmente, surges de nuevo, como ser viviente importante, a ocupar las tierras de ayer, creador y de buena respuesta económica para los pueblos de hoy, para plantarte por doquiera y sacar siempre raja de tu ser, el extranjero mercader.83 Me entristece, eso sí, el interés que está despertando tu valía ahora, por tus propiedades

Me entristece, eso sí, el interés que está despertando tu valía ahora, por tus propiedades descubiertas y el provecho que de tus productos sacará, el rico avariento, que en laboratorio te ha mandado a investigar, para de tus semillas y pulpa sacar: aceite vegetal de uso humano, etanol para sacar: aceite vegetal de uso humano, etanol para

combustible, alcohol industrial, bebidas espirituosas, carbón vegetal y harina para consumo humano y concentrado animal, y de tal manera tus propiedades aprovechar.

Los mismos, de repente, su ámbito de acción extenderán, para continuar tu explotación a granel, con el licor tipo brandy, coñac y vino, que ya fabrican del fruto de tus entrañas, allá en San Patricio, lejano pueblo, territorio que fue, de la tribu de Nicarao, y que antes, como bebida natural vigorizante, con conocimiento de causa, ingerían los antepasados. ¿Ya lo veras?.animal, y de tal manera tus propiedades aprovechar. Eres árbol longevo de mil cualidades, de ornamental

Eres árbol longevo de mil cualidades, de ornamental follaje e interesante para paisajes inspirar, que llenas tu ramas por adherencia en tu vejez, de curiosas orquídeas salvajes, de maravillosos colores, que exhibes a tus admiradores como corolario de tu presencia.de causa, ingerían los antepasados. ¿Ya lo veras?. Tus frutos esféricos o alargados en forma de

Tus frutos esféricos o alargados en forma de calabaza, de cáscara dura, desde tiempos remotos has dado, para la confección de guacales domésticos, ricos para agua tomar, y otras artesanías e instrumentos musicales disfrutar, como maracas o chinchines, que trascienden las fronteras patrias, a manos de turistas, que a su país de origen, como gustadas reliquias, cagando van.exhibes a tus admiradores como corolario de tu presencia. Tus frutos y hojas, bondadoso has brindado,

Tus frutos y hojas, bondadoso has brindado, en la medicina casera o popular, para curar tantos males que aquejan a la humanidad, verbigracia: diarreas, dolor de estómago, resfriados, bronquitis, tos, asma, uretritis e hipertensión; remedios por naturistas, a sus pacientes recetados, que alivio a sus dolencias han encontrado con infusiones y cataplasmas aplicadas.a su país de origen, como gustadas reliquias, cagando van. No obstante, repito, después de haber

No obstante, repito, después de haber sido por la codicia de los usurpadores hispanos, relegado y depredado, hoy surges de nuevo virtuoso y callado, para demostrar cuanta importancia tienes, en el quehacer del mundo actual, valga decir, en el mercado, para continuar honrando a los pueblos hermanos, que legítimamente llevan tu nombre, en América, cuna de tu hábitat natural.han encontrado con infusiones y cataplasmas aplicadas. Eres especial en el bosque regional, distinto a los

Eres especial en el bosque regional, distinto a los demás, por tu sistema reproductivo, y de tal manera tus flores color púrpura, nacen adheridas a tu tronco, donde menos se espera, como pezones enhiestos al viento, en embrión, que al abrir sus pétalos al sol, prestas estarán para alimentar al enjambre, de miel, que ansioso lo imploran en el vergel, y tus frutos igual, prendidos de tu ser, a la espera de madurar, para algo útil poder ofrecer.llevan tu nombre, en América, cuna de tu hábitat natural. Y algo más edificante aun, que

Y algo más edificante aun, que con tus productos y derivados, a mucha gente pobre mantenéis, que de antaño elaboran harinas para sus tortas comer, deliciosos refrescos, y atoles aderezados con leche beber, famosos en Nicaragua y Honduras, donde te rinden merecido culto todavía, incluso, a partir de tiempos modernos, porque según la creencia popular, milagroso eres, por que tus hojas en forma de cruz, evocan la vida y muerte de Cristo, que por Judas Iscariote vendido fue por pisto.ser, a la espera de madurar, para algo útil poder ofrecer. De tu pulpa seca, de

De tu pulpa seca, de trascendente olor agradable, se obtiene jarabe tónico para la tos y exquisitos caramelos de morro llamados, en lenguaje popular, también medicinales. En síntesis, eres poesía enpor que tus hojas en forma de cruz, evocan la vida y muerte de Cristo, que

84

tu conjunto, que te da grandeza y puntos para sobrevivir, aunque algunos te desprecien y de hecho, tu relación con el nombre del pueblo, pretenden cambiar. Para finalizar quiero decirte, que por aclamación, en nombre de la paisanada que te quiere, a partir de hoy, aunque de hecho ya lo eras, por los atributos que posees, y como un merecido reconocimiento a tu excelencia, se te designa: SÍMBOLO DEL MUNICIPIO y más coloquial y cariñosamente, en diminutivo: ARBOLITO DEL PUEBLO, como lo son la Marimba, la Ceiba, la Monja Blanca y demás Símbolos Patrios, a nivel nacional y como consecuencia: se CONFIRMA TU ESCUDO, inserto, para mejor configurarlo después, y la promesa de propagar tu siembra estimulada por doquier y plantarte específicamente en lugar público céntrico de la población, para perpetuar tu ser y tu imagen como respetable REPRESENTACIÓN MUNICIPAL, y por tanto, de hoy en adelante se PROHÍBE TU TALA, para que sigas viviendo, enriqueciendo con tu presencia el medio ambiente, brindando oxigeno al ser humano, del que espero, que, con la consciencia despertada en el gran acontecimiento de hoy, digo de tu exaltación como mascota del terruño, se te respetará y cuidará más, como ejemplo para próximas generaciones, hasta el día en que natura disponga de tu existencia, de pié, como fiel guardián del pueblo, haciendo honor a la tierra que te vio nacer, dejando como legado la purificación del viento que prodigas a la humanidad, por los años y, tus despojos, cargados de nutrientes fortalecerán el suelo y darán vida a futuros vástagos que preservarán tu especie; de cuyo agasajo, fíjate, los espíritus de nuestros antepasados, pioneros del apelativo del territorio y conglomerado, que de buena escogencia, lleva tú nombre, allá en el cielo, regocijados están. jajajaja. Por ello tu nombre vivirá por siempre, representado en nuestro municipio, como expresión de solidaridad, de unidad, de progreso y desarrollo, grabado en nuestros corazones y de de muchas tantas comunidades de América que llevan tu excelso nombre inmortal. Loa a ti, árbol, digno patrimonio del pueblo, en nuestra floresta enclavado: fuerte, bello y generoso, como tu pariente el Guayacán, de los pocos de tu clase, que en los llanos, contaditos van quedando todavía, pues la tupida arboleda de maravilla, que antaño, de ambos, en el campo florecía, en espíritu deambulan ahora, allá en la “gloria”, porque la mano del hombre cruel, los arbolitos jóvenes, sin compasión, ha arrasado, convirtiendo las partes de tu todo, en cenizas, que a la tierra con hálito de vida, a tu costa, va abonando, por la tala inmoderada de ambas especies cometida. Y tú Jícaro, árbol del homenaje, en modesta alocución, para agradecer este tributo y no hacer mutis y te tilden de tímido, solo pide y di en voz sonora a la concurrencia: ¡no me desprecien muchachos!, no me jodan, soy un ser viviente vegetal, que no hago daño a nadie, antes bien, los productos de mis entrañas a ustedes doy, contrario al homo sapiens de hoy, animal malvado y desigual, que en su maléfico afán de querer mi reino, en corto tiempo exterminar y, como consecuencia, la tierra en desierto convertir, sin percatarse que con ello, como recompensa negativa, el “monstruo” depredador, su propia tumba, para su enterramiento masivo, lentamente, cavando está. Porque el desastre vendrá. Y hay de aquel, que a partir de ahora en adelante, pretenda hacerte daño, porque simbólicamente castigado será, con la pena más cruel que ser humano alguno pudiese soportar, como lo es el látigo del desprecio y el ostracismo. El anterior panegírico, por ahora, no es más que un acto figurado, que puede convertirse en hermosa realidad, en el mañana que espero llegará, a través de un acuerdo gubernativo o interno de la Municipalidad local, para oficializar y perpetuar la historia del árbol de Jícaro y sus circunstancias, así como de su coterráneo el guayacán, como de hecho ya se empezó a hacer con la siembra de un arbolito de su clase, por el entusiasta paisano Eduardo Zamora Orellana, respaldado con una placa

85

por la cual se le rinde merecido culto y se le identifica, lastima grande que en terreno ajeno de la estación del ferrocarril, pero también en fila, en las cercas del chagüite honrando al pueblo están. No sean así chicos imberbes o chicas inmaduras responsables del video que en este capítulo se comenta, reflexionen y no se llamen a engaño, eliminen esa información falsa de Internet, que sólo los pone en ridículo. Gaudencio Morales Barillas, también hizo campaña para cambiar el nombre de El Jícaro, por el de Orellana, en honor del ex presidente de ese apellido, oriundo de este pueblo, en cuyo caso si hubiese sido posible, por sensible la idea, pero la misma por ignoradas razones no cuajó, prefiriendo los vecinos quedarse como estamos, con apelativo vegetariano.

CAPITULO VIII

COSTUMBRES, RECUERDOS, ANÉCDOTAS Y TRADICIONES

VESTIMENTA. Con pequeñas diferencias, casi son las mismas de la región nororiental del país: vestir de manera corriente, usando pantalón y camisa formales de diferentes telas y colores, menos chillantes y, algunas veces saco, a la moda, o a la antigua, aún; su ropa interior, calzoncillo y camiseta corrientes, sombreros de palma o fieltro, pero la mayoría de individuos andan con la cabeza al descubierto, casi todos los miembros de la población usan zapatos y una pequeña minoría de campesinos, a punto del desuso total, con caites de suela y de hule, hechizos o de fábrica. LA MODA. Ha dado un giro de ochenta grados en las últimas décadas, sustituyendo algunas maneras de ser y objetos tradicionales de uso personal, según el momento, por otros de mayor gusto y hasta extravagantes, dirán algunos, como la ropa, el calzado y la forma de usar el peinado con mechones de pelo parados embadurnados de una laca gruesa, emulando a un puercoespín encrespado, o simplemente el pelo largo, los hombres, imitando a las mujeres, particularmente entre la juventud; como moda rimbombante fue en su tiempo también, el peinado del “tango”, el “camino” y el corte de pelo a la “rapa”, la “broz” y a la “flautop”, y no se diga la moda en las mujeres con arreglo del cabello corto a lo “masculino”, uso de pelucas, pestañas y uñas postizas, totalmente distinto a como era antes, pero lo cierto del caso es que la moda se repite. VESTUARIO DISCRETA. En tiempos pasados, hasta la década de los años 30, del siglo anterior, las mujeres usaron ordinariamente, más que todo, para los oficios diarios, una ropa muy bonita, de tela corriente, regularmente de “yerbilla”, que consistía en vestido de vuelo de una pieza, largo, con el ruedo abajo de las rodillas, de repente, con algunos adornos en el pecho y encajes, con gabacha y atavío en la cabeza para sujetar el cabello, que en Guatemala denominaban “mengalas” y para lucir usaban las largas y holgadas faldas con blusas livianas, que a mi parecer hacía muy bonitas y discretas a las mujeres. Otra costumbre o moda desaparecida era la de almidonar la ropa exterior con una sustancia llamada Yuquía, extraída de la yuca, que hacía lucir impecable a las personas que la usaban, especialmente las camisas de los varones, tan tiesa que pareciera quebrarse. Las señoras, no cualquier mujer, para salir a la calle o en un acto público, usaban un lienzo o manto de seda fina de color negro, largo que les cubría la cabeza, y las muchachas, un lienzo que llamaba tapado, chalina o madrileña, regularmente de color blanco, que infundían respeto. RITOS. Para sus ritos religiosos o para asistir a las fiestas titulares o nacionales, no usan ningún vestido típico, pues no los hay, salvo los que se usan en algunas representaciones escolares, a manera de dignificar a la raza y el folklor nacional y en los actos luctuosos se usa el vestido corriente de color negro. Es posible que los primitivos habitantes de alguna etnia existente, hayan usado su traje

86

característico, tal vez igual al que todavía usan los indígenas de algunas regiones de Chiquimula y Jalapa: calzón y camisa blanca de manta o yerbilla color blanco, con caites y sombrero de palma, habitantes, que considero pertenecían a una misma etnia en toda la región.

Cuando fallece un familiar de religión católica, lo velan con candelas y le rezan y si es de la evangélica, lo velan, le hacen culto, con oraciones y cantos; esto es cuando la muerte no ha sido producida por alguna enfermedad infecto-contagiosa, agraciando a los presentes con tamales, pan, café y cigarrillos; recordando que la gente en anteriores tiempos, amanecían en esas reuniones, patentizando su pesar

y solidaridad a los deudos, con entera sinceridad, pero ahora, no es así, pues quienes asisten, lo

hacen por un rato y se largan, la pureza de intención se ha esfumado; entreteniéndose algunos de los

presentes para pasar el tiempo, con juegos de naipes, perinolas y dados, consternados unos por el fallecido que se vela, y a lo lejos, en la calle, los chistes a granel. FIESTAS NACIONALES. Se celebraban con toda pompa y rigor, con la participación del magisterio, autoridades locales y vecinos, rememorando cada efemérides con una reseña histórica, para conocimiento y formación de conciencia de las nuevas generaciones, por ejemplo: el día del árbol, se cantaba el himno respectivo en su honor, se hablaba de su significación en la naturaleza y se plantaban cientos de especies en lugares descampados adecuados. El 15 de septiembre, se leía el acta de Independencia y se hacía alusión a los hechos de tan magna acontecimiento. El 20 de octubre, por lo consiguiente, se traía a cuenta los motivos que inspiraron esa importante gesta, etc., como parte de nuestra cultura, de tal manera que esos acontecimientos no dejaran de tener vigencia e impacto y no pasaran al olvido, situación que a pesar de ello, ha ido desapareciendo, más que todo el aspecto sublime. Pero más importante aún, en todas las fiestas nacionales, para la izada y arriada de la Bandera Nacional, se cantaba obligatoriamente el Himno Nacional, por la concurrencia, y se entonaba por la marimba, la banda o simple disco, la Granadera, me parece de tipo militar muy solemne, en un su momento himno de las Provincias Unidas de Centro América, cuya capital fue Guatemala, todo con los honores de ordenanza y un respeto extraordinario, los hombres civiles se paraban firmes y se descubrían el sombrero y los militares se cuadraban haciendo el saludo. Algo que no faltaba, como complemento de la festividad, eran los magnos desfiles y bailes infantiles supervisados por los maestros, por las tardes, y sociales para adultos, por la noche.

FIESTAS PARTICULARES. Estas consisten en bailes, reuniones de confianza y serenatas con motivos diversos, amenizadas regularmente con marimba, guitarra y últimamente, conjuntos con equipos de sonido, pero en tiempo pasado, con música gravada en discos para vitrolas y sinfonola; algunos parroquianos lo hacían en las tabernas con música de rockola y, las serenatas, con música de guitarra, especialmente para la novia, eran cosa común y corriente, antaño. LOS MOROS. En un tiempo estuvo de moda los convites, comparsas o recorridos de moros por las calles de la población, vestidos con trajes estrafalarios y mascaras, entonando canciones hechizas: de burla, protesta, satíricas, críticas, haciendo paradas de casa en casa, que tenían por objeto ejecutar algo de música, a cambio de dinero, con destino a alguna obra social, amenizadas sus danzas con acordeón, concertina y guitarras, costumbre no original por cierto de este pueblo, sino importada del departamento de Jalapa, por un ciudadano oriundo de el Chaparrón, que vino a convivir entre nosotros llamado Tránsito Cardona, algo alocado, hermano de Antonia Cardona, dueña de comedor aquí, el que tocaba el acordeón, eventos que eran acompañados por multitud de patojos aficionados

a la jodarria. La patojada los llamaba “moros morongos”.

BAILES SOCIALES. En el Jícaro, en épocas pasadas, todavía por la década de los 50 del siglo anterior, existía mucha sociabilidad, en la que fueron notorias algunas reglas del trato social, con signos de

87

alguna discriminación y dureza, práctica acentuada en tiempo de los Intendentes municipales, del gobierno de Ubico. Por ejemplo: en las festividades solemnes: el 15 de septiembre, toma de posesión de nuevas autoridades municipales, año nuevo, incluida, la inauguración de la feria titular y otras, se acostumbraba realizar los llamados bailes sociales, eventos para los que regularmente se seleccionaba e invitaba, a familias de la “high life”, o principales, como se decía, con la exigencia de presentarse en traje formal o de gala, negando la entrada a quien no iba vestido de ese modo, por la comisión de recepción, regularmente de un comité, que se apostaba en la entrada del salón, siendo muy alegres los juegos jocosos colectivos que se armaban en estos eventos, tal como hacerle rueda a determinadas parejas o el trencito que debía pasar por los arcos humanos o el túnel, o sea bailadores asidos de la cintura en fila india, pasando bajo la estructura, al compás de la música. Igual suerte de no ingreso, corría quien llevaba “entre pecho y espalda” algunos tragos, porque para los “bolos” y para la gente vestida con traje de paisano y quienes no habían sido invitados al baile social, se establecía las llamadas zarabandas, en las que se “podía de todo”, y hasta machete corvo al cinto, el hombre con la chenca en la bemba y, la fémina, masticando chicle hasta no más poder, con el fustán de fuera, barriéndose ambos, a brazos abiertos, de punta a punta, hasta por la madrugada, con una goma espantosa. Recuerdo que cuando los marimbistas interpretaban el famoso son anunciando el final del baile, no faltaban más de algún entusiasta bailador, incluyéndome, ofrecer paga extra a los músicos para continuar la “pachanca” por un tiempo más, pero ahora lo que prevalece son los conjuntos o la disco, así llamados, que por lo oneroso de la paga, es difícil prolongar. No obstante, lo importante es que los chavos lo disfrutan. LOS REPASOS DANZANTES. Eran frecuentes y alegres, en las casas de habitación de distinguidas damitas del pueblo, con la presencia de jóvenes de ambos sexos, no solo para compartir amistades, sino para aprender a bailar, al compás de música diversa en discos, pero especialmente de la marimba Chapinlandia, en un programa radial de TGW, que se difundía diariamente a partir de las 20 horas. Alicia Orellana y las hermanas Morales Venegas, algunas de las anfitrionas, Julio Gutierrez Juárez y Luis Leiva, no fallaban. MATRIMONIOS. Considerados solemnes por ley y la costumbre, la novia después de ser formalmente pedida por el galante prometido, regularmente con la participación de un vecino honorable, la pareja después de largo noviazgo parea conocerse, acudía ante la autoridad municipal a celebrarlo, formando con los padrinos e invitados, y los mirones a la par, un séquito selecto, en parejas, vistiendo los novios trajes especiales, el de novia y de caballero y los acompañantes vestimenta formal, para luego, después de casados, de regreso a casa, en el mismo orden, disfrutar de la alegre fiesta, con abundante bebidas y comida, convertido todo, en un jolgorio, casi siempre, amenizada con marimba pura. Los novios regularmente permanecían por corto tiempo en el purrun, pues de pronto se les veía salir de casa o de escondiditas, con destino a la luna de miel, la mayoría de veces, fuera de la sede del casorio, prosiguiendo el festín con los invitados y parientes de los novios y de algunos colados, entre tragos y fumaderas, en una época en que el matrimonio se imponía a las simples uniones de hecho, ultimas vistas con no muy buenos ojos por las familias. EXIGENCIA. Cuando alguien vecino acudía ante la autoridad, por haber solicitado audiencia, para la resolución de algún asunto, o porque hubiese sido citado para determinada diligencia, debía el sujeto presentarse bien vestido, aunque fuese con ropa corriente, pero incluido, rigurosamente, el saco, ya que si no lo llevaba, tenia obligadamente que ponerse uno usado, mugroso, descolorido que colgaba en el perchero de al lado de la entrada de la sala del funcionario. Ese tiempo se caracterizó por el uso del saco y el sombrero, siendo obligatorio descubrirse éste antes de ingresar ante el funcionario, para

88

evitar una llamada de atención, incluso, hasta de una multa. Hoy día esa cultura o simples costumbres han desaparecido. De esto hay una anécdota que refiera que cuando un vecino, después de haber sido atendido, preguntaba al secretario o al propio Intendente, cuanto tenía que pagar por el asunto o diligencia realizada, éste le respondía: “a mí, nada, el tramite es gratuito, pero si usted quiere deposítelo en una de las bolsas de la chaqueta que cuelga en la capotera de afuera”, hechos de los que yo dudo, por qué las autoridades de esos tiempos no eran corruptas, por el temor que le tenían a Ubico, Presidente de la Nación en esa época.

CEMENTERIOS. La inhumación, ya sea en bóvedas o en sepultura, según las condiciones económicas de la familia, es la costumbre puntual, para depositar los restos de los seres queridos que traspasan el umbral del más allá, para cuyo efecto, existen cementerios en la mayoría de aldeas y caseríos del municipio y, por supuesto, el de la cabecera municipal, el más grande y urbanizado, situado en la aldea Espíritu Santo, en donde incluso, entierran algunos difuntos de otros lugares del área rural, según dicen, por mayor seguridad, el cual data aproximadamente del año 1875, siendo lamentable la profanación de aposentos y el pillaje que se ha desatado en los últimos años, de lapidas, imágenes religiosas y otros enseres que se guardan en las capillas de los mausoleos, por individuos inescrupulosos, en horas nocturnas, para somatarlos por migajas económicas. Antaño, hasta la década de los años 30 del siglo anterior, más o menos, que yo recuerdo, era costumbre bastante común un tanto morbosa, entre las familias proporcionadas económicamente, adquirir las cajas mortuorias de las personas ancianas o que padecían de enfermedades terminales, que colocaban regularmente sobre las vigas de las casas, arriba de la cama del enfermo, en el tapanco

o en otro sitio especial, hasta que llegaba el día de la muerte, no se sabe si por previsión o alguna

cuestión de índole religiosa o de superstición. Se acostumbraba también, arropar a los difuntos con su

respectiva mortaja, mandada a confeccionar específicamente, colocados en su ataúd, a los adultos con los brazos sobre los costados, con los ojos cerrados, y los niños, con las manos extendidas, atadas, alzadas sobre el pecho, los ojos abiertos, lo último, decían, como signo de santidad, para luego el velatorio correspondiente, exactamente por veinticuatro horas, previo a la inhumación, no como ahora que los visten con el mejor traje usado en vida y sin tantas reverencias; los niños eran sepultados con la cara en dirección al oriente y los adultos hacia el poniente, costumbre que aún

escasamente se observa. En algunos casos, como rutina ancestral, les metían en la caja, los objetos de uso personal más apreciados, para que fueran con ellos, en la creencia de la existencia de otra vida después de la muerte, en otras dimensiones del universo. AMPLIACIÓN DEL CEMENTERIO En el Camposanto mencionado, existen varios elegantes sepulcros colectivos construidos, y por insuficiente, por la saturación de sepulturas y panteones, no hace mucho tiempo, fue ampliado, sumando el terreno contiguo, propiedad de Adán Castillo Guevara, que en paz descanse, hombre honesto y altruista, quien en vida lo cedió bondadosamente a título gratuito para

el efecto, teniendo como consecuencia ahora, suficiente espacio para continuar las inhumaciones por

muchos años más, siendo así, que en su honroso nombre, muchos difuntos de familias de toda condición económica, son sepultados allí; gesto de buena voluntad que debería ser imitado por otros

jicareños.

CEMENTERIOS ANTIGUOS. Se han descubierto cementerios más antiguos, en varios lugares del municipio, pertenecientes a etnias indígenas que existieron en épocas prehispánicas, a juzgar por los indicios encontrados, objetos de cerámica, jade y obsidiana, así como por la forma de enterramiento de cadáveres, no en caja mortuoria, sino en el puro suelo, envueltos en petates, repelladas las

89

paredes interiores de algunas fosas, se supone de gente importante, con una capa fina de lodo, cubiertas con enormes lajas en la parte superior, lo mismo que en la de entrada, tipo bóveda subterránea, protegidas con promontorio de piedra en la parte de encima, que a su vez, servía de identificación, ubicados los mismos así: en el terreno denominado “El Marquesote” en las inmediaciones del paraje “Patio de Gallos”, que se extiende al lugar conocido como el Tempisque y lugares adyacentes, antes y pasado el riachuelo, al oeste de la población; otro en las cercanías de la aldea Las Ovejas, en donde antes existió la comunidad “Las Ovejitas”; en el caserío El Jabillo, muchas tumbas; en el terreno “Las Burras”, en donde están enterrados parientes de los antiguos dueños de la hacienda El Tintero, del cual decían los supersticiosos que se veían luces por las noches, y el más grande, en el terreno El Mal País de Chílo, al nororiente, sospechando que fue el primer cementerio, utilizado por los habitantes de la comunidad, tanto indígenas como españoles y criollos, de aquellos tiempos.

Lamentablemente, muchas tumbas han sido profanadas y depredadas por gente malvada, en busca de reliquias, objetos de valor, piezas dentales de oro y hasta supuestos “tesoros”, para venderlos a coleccionistas o simples compradores de estos objetos, así como robar piezas de cadáveres parea ritos satánicos y el llamado “polvo de muerto” para hechicerías, pues sabido es, que, siguiendo la tradición ancestral, los muertos eran y lo son a la fecha en menor grado, enterrados juntamente con sus pertenencias mas gustadas, como una creencia de vida en el más allá, después de la muerte. Recuerdo el caso de una tumba en El Paso de loso Jalapas que guardaba los restos mortales del señor Joaquín Ayala, violentada precisamente, para robar objetos de uso personal, incluso, su dentadura con piezas de oro, hecho delictivo, del cual tuvo conocimiento la autoridad judicial.

En el movimiento de tierra, previo a la construcción de casas de la colonia “La Arenera”, fue descubierto un pequeño cementerio, tal vez familiar, con cajas mortuorias rústicas, que guardaban los restos de cadáveres casi momificados, preservados así, se supone, por la arena seca propia del lugar, que los preservaba. La proliferación de cementerios antiguos en el municipio, nos da la idea de la relativa densidad poblacional desde aquellos tiempos, se sospecha, de la era prehispánica, dispersos sus habitantes, por toda el área.

EL DIA DE LOS SANTOS. Por esa época, el campo se engalana de bellas flores silvestres, que se entremezclan con el verde intenso del bosque, cual manto multicolor expandido en el horizonte. Se intuyen en la distancia, las amarillas oro, con manchas púrpura aterciopeladas….flor de muerto, haciendo honor a su nombre y, trepados en los palos y los tunos por doquier, se observan de cerquita, los bejucos de tulumpas blancas y moradas; florecitas misteriosas de efímera presencia en el medio, enredadas también, en las vallas de los cementerios, en homenaje, quizás, del día de Todos los Santos, como especial adorno mandado por la naturaleza, para alegrar en esos momentos, con su esplendor, el ambiente festivo que se vive, pero también inspirar luto a los deudos que recuerdan a sus muertos en esos, días con nostalgia….todas son florecitas de muertos. Para el efecto, los lugareños en tradicional peregrinación, se dan cita desde tempranas horas, durante los días 1 y 2 de noviembre, en los distintos camposantos del municipio, vestidos de gala en esos solemnes momentos, convenientemente chapeados y reconformados los montículos de identificación de las sepulturas, arruinados por la acción del tiempo, y pintados o simplemente encalados los panteones, para rendir culto a los familiares que yacen en la morada eterna, llevándoles coronas, chales, flecos de pino y ramos florales naturales o prefabricados;

90

complementada la visita, después de efectuada la decoración de las tumbas, con algunos ritos

religiosos entre familiares y amigos, que incluyen encendido de velas, rezos y oraciones, todo lo cual, como cumplidas ofrendas espirituales ancestrales; reuniones en las que, en la necrópolis de la cabecera municipal, en aldea Espíritu Santo, principalmente, se convierte en amena tertulia, mucho más visible y animada, por el reencuentro de aquellos paisanos que tienen tiempo de no verse, quienes aprovechan el momento, después de adornar las tumbas de sus recordados y queridos difuntos, para estrecharse las manos, saludarse, intercambiar impresiones y recuerdos de la infancia

y de la vida en general, con la participación, de repente, de pseudo mariachis, el de los Ruano de la Tigra, no falta, que ofrecen canciones alegres y tristes a los presentes, que también son para los

muertos, dicen los supersticiosos, siendo de admirar la actitud de algunos deudos, como Quila Barillas

y Blanca Orellana, entre otras, al hacer presencia casi permanente en la necrópolis en altas horas,

haciendo guardia y rindiendo culto a sus seres queridos fallecidos, en esos días. Otros noveleros adictos, se acercan a la feria de la aldea, en las inmediaciones, siempre alegre y concurrida, que se celebra en esa fecha, para refrescarse con agua de suculentos cocos cosechados allí mismo, tomarse unas “chelas” bien frías o traguitos al gusto y disfrutar de lo de más que ofrece la fiesta, incluyendo las deliciosas garnachas. Y de regreso a casa, lo acostumbrado en esos días: el delicioso plato de fiambre, tortas de pan, conserva de chilacayote, ayote en dulce o tierno, este último con aderezo de leche. En las cercanías de este cementerio, en la cúspide del malpaís, se ubican los panteones que se divisan del centro de la población, que guardan los restos de preclaros coterráneos, dueños en aquel tiempo de ese terreno: coronel Guillermo Peralta y los mentores Gregorio y Lucila de esos apellidos, el primero, asesinado por su propio cuñado, un personaje bastante intrigante, violento y por lo mismo temerario, llamado Guillermo Gutiérrez, más conocido como “Tío Mito”, de quien se sabe, además, que con unos cuantos tragos entre pecho y espalda, cambiaba su personalidad, montaba su corcel pura sangre a correrlo a galope abierto, por las calles de la aldea, desafiando la endeble autoridad que cuidaba el lugar en ese entonces, en peligro de la vida de los residentes, quienes temerosos de ser atropellados corrían a encerrarse en sus casas. Pareciera que el famoso jinete, “Tío Mito”, sea el personaje decidor y fanfarrón que hablaba despectivamente de los indios de San Agustín, que refiere el bardo José Martí, en su libro Guatemala, a su paso por esta comunidad, en donde tomó un desayuno, a finales del siglo XIX. En la pendiente del paraje “patio de gallos”, fue asesinado hace muchos años, el ex Alcalde Venancio Morales Marín, según se sabe por dificultades de tierras, personaje honorable, de familias primitivas de la comunidad. Tanto en este lugar como en otros del municipio, eran frecuentes las peleas de gallos con sendas apuestas en dinero y en especie, que cumplían al pie de la letra los galleros, para evitarse las consiguientes problemas, propias de esta clase de juegos. En este sitio constantemente se daban reyertas derivadas de la inconformidad con las apuestas efectuadas, incluyendo algunos fallecidos, por lo que al pueblo, dada la existencia, en mala hora, de unos cuantos tahúres pendencieros, era conocido con el calificativo despectivo, de mala fama, de ”el rastro”. LOS PALENQUES. Anteriormente las peleas de gallos eran prohibidas, por lo que se hacían en forma clandestina en lugares apartados de la población, ejemplo, el conocido históricamente hasta la fecha como “patio de gallos”, en el camino que conduce a las Ovejas, en cuyo lugar, por la falta de vigilancia de la autoridad, se registraban constantemente actos reñidos con la ley, incluidos homicidios y asesinatos, como para decir: ¿si esa tierra hablara?, nos espantaríamos ahora. Ya en tiempos un tanto modernos, hubo palenques de gallos autorizados y vigilados por la autoridad en la propia población,